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Enoc: Profeta y Caminante con Dios

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GÉNESIS 5:21-24 – ENOC

Génesis 5:21 — Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.

Enoc es traducido del hebreo ‫ – ֲח נֹוְך‬Janój, cuya raíz es “janáj”, que significa “enseñar, entrenar,
dedicar, inaugurar”. Enoc es la 7ª generación de Adán. Nació en el año 622 desde la Creación y
conoció a los primeros 9 patriarcas de la línea Mesiánica, al único que no conoció fue a su bisnieto
Noé, quién nació 69 años después de que Enoc fue tomado por Dios. Enoc pudo convivir con Adán
por 308 años antes de que Adán falleciera (siendo el único de los patriarcas que murió cuando Enoc
vivió en la tierra). Además, las Escrituras nos revelan en el Nuevo Testamento algo que permaneció
oculto en el Antiguo Testamento, que Enoc fue un profeta, esto lo sabemos por el libro de Judas, y
entre otras cosas, sabemos que Enoc profetizó acerca de la segunda venida de Cristo desde los
tiempos antediluvianos.

“De éstos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: “El Señor vino
con muchos millares de Sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los
impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas
(duras) que pecadores impíos dijeron contra El.”” — Judas 14-15

Enoc tuvo hijos e hijas como lo menciona el versículo 22, pero la Biblia solo nos habla de uno de sus
descendientes, quien pertenece a la línea Mesiánica. Enoc le puso un nombre poco convencional a
su hijo al llamarlo Matusalén, del hebreo ‫ – ְמ תּוֶׁש ַלח‬Metushélaj, que viene de dos raíces
hebreas: mut que significa muerte, y shaláj que significa “traer o enviar para”. Por lo que
Matusalén significa “Su muerte traerá”. Al escoger este nombre profético para su hijo, Enoc nos
muestra que muy probablemente el Señor (Yáhweh en Hebreo) ya lo habría llamado a servir como
un profeta de Dios, y le reveló la importancia que tendría su hijo, porque “su muerte traería el
Juicio en la humanidad” a través del Diluvio. Lo que nos muestra el gran amor de Dios, quien
esperó para que los seres humanos regresaran a Él el periodo equivalente a la vida de la persona
que más tiempo ha vivido sobre la faz de la tierra: 969 años. Sin embargo, la humanidad no corrigió
su camino, y prefirió seguir alejada de Dios, y por ello, todo el mundo fue juzgado con el Diluvio.

“El total de los días de Matusalén fue de 969 años, y murió.” — Génesis 5:27 (NBLH)
Imagine lo difícil que ha de haber sido para Enoc cada vez que Matusalén se enfermaba. Enoc y
toda su familia debieron haberse preocupado muchísimo esperando que el niño no fuera a fallecer,
porque su muerte marcaría el inicio de la catástrofe profetizada por el Señor. Pero gracias a Dios,
nada le pasó a Matusalén durante los 300 años que Enoc vivió en la tierra, Enoc inclusive alcanzó a
convivir con el hijo de Matusalén: su nieto Lamec por 113 años.

Ver. 22 — Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas.

Dios originalmente creó a la humanidad en Su imagen como nos dice Génesis 1:26: “Hagamos a los
seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros”, y nos permitió tener dominio
sobre la Creación y comunión con Dios. Pero cuando Adán y Eva desobedecieron, desapareció la
semejanza a Su imagen (Génesis 5:3, Juan 3:6), el dominio de la Creación, y la comunión con Él. Y
ya no tuvieron acceso al Paraíso (Génesis 3:23-24). Nuestros primeros padres murieron
espiritualmente y no hubo más comunión porque los humanos nos convertimos en pecadores. Hasta
que un hombre llegó a caminar con Dios otra vez. Inclusive la palabra en hebreo para caminar, ‫ָה ַלְך‬
– haláj es la misma utilizada en Génesis 3:8 para describir a Dios caminando en el Jardín del Edén
para convivir de forma muy cercana con Adán y Eva. Enoc restableció esta relación íntima con
nuestro Creador.

“Caminaré entre ustedes; seré su Dios, y ustedes serán Mi pueblo.” — Levítico 26:12 (NTV)

“Y caminó Enoc con Dios”


Esta es una expresión metafórica que describe el estilo de vida de la persona en relación a su
devoción por el Señor. Las Escrituras nos muestran diferentes grados o tipos de relación que
podemos tener con Dios durante nuestra vida, definido de la siguiente manera: “caminar detrás de
Dios”, “caminar delante de Dios”, o “caminar con Dios”.

“Porque el Señor tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte y para derrotar a tus
enemigos de delante de ti, por tanto, tu campamento debe ser santo; y Él no debe ver nada
indecente en medio de ti, no sea que se aparte de ti.” — Deuteronomio 23:14 (NBLH)

“Caminando detrás de Dios”: La primera etapa de nuestra vida como cristianos vueltos a nacer es
cuando seguimos o “caminamos detrás de Dios”, cuando damos nuestros primeros pasos como
creyentes en los caminos del Señor, aprendiendo acerca de Su amor y carácter, Sus Mandamientos,
Sus bendiciones, la Buena Noticia del Evangelio, y de que seremos juzgados por Dios. Es cuando
crecemos espiritualmente imitando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Siendo Sus ovejas que
obedecen Su voz, caminando en Sus pasos. Esta etapa es ilustrada cuando el pueblo de Israel
dependió totalmente del Señor en el desierto rumbo a la Tierra Prometida:

“El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de
noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.”
— Éxodo 13:21 (NBLH)

Sigamos la recomendación del rey Salomón dependiendo del Señor y no de nosotros mismos.

“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca Su


voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.” — Proverbios 3:5-6 (NTV)

Camine detrás de Dios y asegúrese de no ir delante de su Guía, lo cual lo puede descarriar, e


incluso puede perder su dirección y al Guía (Proverbios 1:28-31).

“La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor”.
— Proverbios 19:3 (NBLH)

“El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio.”
— Proverbios 12:15 (NBLH)

“Para que anduvieran como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.” — 1
Tesalonicenses 2:12 (NBLH)

Para saber si va por el camino correcto pregúntese: ¿Lo que estoy haciendo es para la gloria de
Dios? ¿Estoy más cerca de Jesucristo hoy que el año pasado, o que hace diez años?

“Deberás seguir al SEÑOR tu Dios y obedecerlo. Cumplirás Sus Mandamientos, lo obedecerás, lo


adorarás y le serás fiel.” — Deuteronomio 13:4 (PDT)
“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son Sus hijos queridos.”
— Efesios 5:1 (NTV)

“Caminando delante de Dios”: El ejemplo que nos da la Biblia es la fe de Abraham a quien el


Señor le dijo que caminara delante de Él y el Señor supervisaría a Abraham guiando sus pasos para
hacerlo perfecto (Hebreos 11:8-10). Para llegar a este punto en nuestra madurez espiritual tuvimos
que haber experimentado una transformación de nuestra conducta al seguir los senderos de Dios, y
ahora nuestra alma se ha amoldado a la voluntad del Señor, estamos conscientes en cada momento
de nuestras vidas que estamos bajo la supervisión (Salmos 14:2; Crónicas 28:9) y presencia divina.

“Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció, y le dijo: “Yo Soy el Dios
Todopoderoso; Anda delante de Mí, y sé perfecto.” — Génesis 17:1 (NBLH)

“Pues Tú has librado mi alma de la muerte, y mis pies de tropiezo, Para que yo pueda andar
delante de Dios en la luz de la vida.” — Salmos 56:13 (NBLH)

Caminamos adelante del Señor en busca de Su sabiduría y Su retroalimentación para saber que
nuestros caminos están en el centro de Su voluntad. En este punto, la transformación espiritual
interna se muestra externamente con los frutos del Espíritu que revolucionan nuestras vidas
encaminándonos hacia nuestra perfección en el proceso conocido como santificación.

“Por eso andaré siempre delante del Señor en esta tierra de los vivos.” — Salmos 116:9 (CST)

“Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en
toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.” — Colosenses 1:10 (NBLH)

“Caminando con Dios”: Esta es una forma simple de explicar una relación con la comunión más
íntima que podemos tener con Dios. En este nivel la persona es gobernada por una sumisión total a
la voluntad del Señor, a Sus Mandamientos, ordenanzas, estatutos y providencias; el propósito de
su vida es la gloria de Dios y la necesidad de hacer lo que a Él le agrada; denota una relación de
convivencia y respeto que busca una comunión constante con Él; y una fe que produce una pureza
de pensamiento, palabra y acción; todo esto, en conjunto, acerca aún más a la persona para
caminar con Dios, cuando el conocimiento del carácter del Señor crece al ser revelado por el
Espíritu Santo, quien llena el espíritu del creyente con esta sabiduría. El profeta Amós nos explica
que, para caminar con Dios, tenemos que estar 100% de acuerdo con Él para llegar al mismo lugar.
Ningún pecador puede caminar con Dios porque no tiene nada en común con Él, es más, su corazón
está en contra de su Creador. El pecado lo separa de Él, así que el primer requisito para “caminar
con Dios” es confesar, arrepentirse y separarse del pecado diariamente para poderse acercar a la
santidad del Señor. Es como entrenar al hacer ejercicios, en moralidad, para poder caminar con
Dios eliminando toda interferencia de su naturaleza carnal o pecaminosa.

“¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” — Amós 3:3 (NTV)
“Pero si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la
sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.” — 1 Juan 1:7 (NBLH)
La frase “caminó Enoc con Dios” se repite 2 veces, en los versículos 22 y 24 para enfatizar la
relación tan cercana y personal en la comunión que Enoc tuvo con Dios Todopoderoso. Esta
repetición también nos ayuda a descartar cualquier idea de que su corta vida en la tierra hubiera
sido un castigo por sus pecados. Al contrario, este énfasis en la Biblia es para que aprendamos de la
fe superior que Enoc tuvo por al menos 300 años, y aunque no conozcamos muchos detalles de su
vida, podemos equiparar su fe con la de otra persona que veremos en Génesis 6, quién también
“caminó con Dios”, y quien además es un descendiente de Enoc: su bisnieto, Noé. ¿Me pregunto si
Enoc haya influenciado a Noe aún y cuando no se conocieron? Noé mantuvo su fe en Dios durante
todos los años que tardó en hacer el Arca (Génesis 6:9); o Moisés, quien habló cara a cara con Dios;
o Jacob, quien luchó y fue bendecido por Dios. Cuando las Escrituras nos dicen que Enoc y Dios
caminaron juntos, nos muestran una reconciliación que no había ocurrido desde que Adán y Eva
fueron expulsados del jardín del Edén, después de más de 600 años. Como vimos desde Génesis 4,
la humanidad se fue corrompiendo y alejando de Dios desde el pecado original. Mientras que las
otras personas vivían para sí mismos y para el mundo, Enoc vivía para Dios.

“Éstos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su
tiempo; caminó Noé con Dios.” — Génesis 6:9 (RVR1995)

El profeta Malaquías nos habla del pacto que Dios hizo con los sacerdotes Levitas de Israel, para
que “caminaran con Él”, vea lo que nos describe, lo cual se parece mucho a lo que los cristianos
vueltos a nacer debemos de hacer al servicio de Dios. Por eso el apóstol Pedro nos dice que somos
sacerdotes y como tales debemos comportarnos (1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6,20:6).

“Mi pacto con él [Levi] era de vida y paz, las cuales le di para que Me reverenciara; y él Me
reverenció, y estaba lleno de temor ante Mi Nombre. La verdadera instrucción (ley) estaba en su
boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a
muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres
deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero del Señor de los ejércitos.”
— Malaquías 2:5-7 (NBLH)

Jesús nos revela que los que “caminan con Él” y no con el mundo serán los vencedores que son
dignos de ser anunciados en la Corte Celestial como Suyos y vivirán con Él por toda la eternidad. El
hombre no nació para morir, sino que nació para vivir, y la vida es para caminar con Dios, esta es la
clave para romper las cadenas que crea la maldición del pecado.

“Sin embargo, hay algunos en la iglesia de Sardis que no se han manchado la ropa con
maldad. Ellos caminarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. Todos los que salgan
vencedores serán vestidos de blanco. Nunca borraré sus nombres del Libro de la Vida, sino que
anunciaré delante de Mi Padre y de sus ángeles que ellos me pertenecen.” — Apocalipsis 3:4-5
(NTV)
Un punto relevante a mencionar en este versículo es que por primera vez en la Biblia tenemos la
palabra hebrea para Dios como “HaElohím” – ‫ָֽהֱא ֹלִה ים‬. El artículo definido “ha” precediendo a
“Elohim”, se traduce como “El [verdadero] Dios”, distinguiendo enfáticamente al Dios con el que
Enoc estaba caminando como el único y verdadero Dios, Yáhweh. Aquí hay otra prueba sutil de que
la sociedad en la época de Enoc había abandonado al verdadero Dios, para practicar la idolatría, la
adoración a falsos dioses, y el politeísmo. No puedes caminar con Dios y con el mundo. Enoc
caminó con Dios durante 300 años, sufrió con el mundo en medio de una sociedad muy corrupta y
malvada.

“Porque Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo, que declaro el fin
desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ‘Mi propósito será
establecido, Y todo lo que quiero realizaré.’” — Isaías 46:9-10 (NBLH)

“Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, Nosotros andaremos en el
nombre del Señor nuestro Dios para siempre.” — Miqueas 4:5 (NBLH)

“Después que engendró a Matusalén”


Existen dos posturas para la interpretación de este versículo. Por un lado, aunque el texto original
en hebreo permite la idea de que hubo un cambio en la vida de Enoc durante el periodo cuando
nació Matusalén, y que fue este evento el que lo llevó a “caminar con el Señor”. Es una
interpretación muy forzada, pero es la que tenemos en el Tárgum de Onquelos, la traducción del
Pentateuco al arameo, que dice: “Y Enoc caminó en el temor del Señor, después de que había
engendrado Matusalén”. Esta traducción refuerza la idea de que después del nacimiento de su
hijo, ocurrió un cambio en la vida de Enoc.

“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en
Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.”” — Hechos 1:8 (NBLH)

Pero por otro lado, la otra alternativa es que Enoc siempre siguió los caminos el Señor toda su vida.
La Septuaginta, la traducción al griego nos dice: “Y Enoc continuó agradando a Dios después de
que engendró a Matusalén …”, mostrando que Enoc vivía para agradar al Señor antes de este
evento. Enoc dedicó su vida totalmente al servicio del Señor, él es una persona que agrada a Dios
(Hebreos 11:5). ¿Se imagina qué asombrosa persona debe ser Enoc para agradar al Señor?

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por
profeta a las naciones.” — Jeremías 1:5 (RVR1960)

Así que no sabemos cuándo a ciencia cierta cuando fue que Enoc recibió al Espíritu de Dios en su
vida, y volvió a nacer, iniciando su llamado a servir al Señor como Su profeta, pero si fueron 300 ó
365 años, él caminó con Dios sin dejarse influenciar por el pecado de la sociedad a su alrededor.

Enoc – ¿Fue un profeta de Dios?


La Biblia nos dice que Dios siempre ha mandado profetas para advertirnos en caso de que vayamos
por el camino equivocado y para que nos digan qué debemos de hacer para regresar a Él. De hecho,
Jesús nos dice que el primer profeta que se nos envió fue Abel; y no dudaría que esa fue una de las
razones por las que Caín haya matado a su hermano.

“Para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundación del mundo, se le cargue
a esta generación. Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar
y la casa de Dios. Sí, les digo que le será cargada a esta generación.’” — Lucas 11:50-51 (NBLH)
Después al ver cómo el pecado iba corrompiendo a la humanidad, Dios asignó a Enoc, el segundo
profeta que es mencionado en las Escrituras, la tarea de profetizar a los hombres incrédulos
antediluvianos para que se arrepintieran de sus caminos y regresaran al Señor para que alcanzaran
vida eterna a través de la fe en la promesa de la semilla de la mujer que fue dada a Adán, quien
todavía estaba vivo. También les advirtió acerca del tiempo que tenían para arrepentirse, su
tiempo límite era hasta que ocurriera la muerte de su hijo, Matusalén.

En el libro de Judas, se describen 3 profecías del final de los tiempos: 1) La Segunda Venida de
Cristo con incontables millares de sus santos; 2) el Juicio de Dios; 3) La condición prevalecerá
durante los últimos días.

“Enoc, quien vivió en la séptima generación después de Adán, profetizó acerca de estas personas.
Dijo: «¡Escuchen! El Señor viene con incontables millares de sus santos para ejecutar juicio sobre
la gente de este mundo. Declarará culpables a los seres humanos por todos los actos perversos que
cada uno haya hecho y a los pecadores rebeldes por todos los insultos que hayan dicho contra
Él».” — Judas 14-15 (NTV)

Enoc, a solo 7 generaciones de Adán, pudo ver los efectos del pecado en el mundo hasta el final de
los tiempos, pudo apreciar la similitud de la humanidad antes del Diluvio, en los tiempos de Noé (el
primer Juicio de la raza humana a nivel global), y la sociedad de los últimos días, las cuales
estaban totalmente alejadas de Dios, sin ninguna preocupación por las cosas espirituales, solo
buscando satisfacer los placeres de su propia carne. Enoc llegó a ser testigo de la Segunda Venida
de Jesucristo, el Juicio de los creyentes, y al terminar Su Reinado de Mil años aquí en la tierra, el
Juicio final del resto de la humanidad (y de los ángeles caídos).

“Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. En esos días, la gente
disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco y
llegó el diluvio y los destruyó a todos.” — Lucas 17:26-27 (NTV)

Acerca de estos versículos en Judas, John Bunyan (el autor del Progreso del Peregrino) conectó, en
sus comentarios “Una Exposición de los Primeros Diez Capítulos de Génesis” (publicado en 1691), la
relación de que Enoc siendo “la séptima generación después de Adán”, es la imagen que representa
el séptimo gran día del Señor, siendo cada generación desde Adán un símbolo de mil años en el
plan de Dios para este mundo. Con ello, Enoc representa los últimos mil años en los que Jesucristo
reinará aquí en la tierra durante el “Milenio” y literalmente estaremos “caminado con Dios”
durante este periodo.

El Libro de Enoc
Adicionalmente quería mencionar también acerca del “Libro de Enoc” que conocemos hoy en día,
este no es un libro que fuera aceptado por el Canon Judío o Cristiano para formar parte de la
Biblia. Inclusive no se considera que lo haya escrito Enoc, sino que fue escrito bajo este seudónimo
durante el segundo o primer siglos antes de Cristo. El Libro de Enoc se encuentra en una categoría
totalmente diferente de las Escrituras, aunque puede ser de algún valor como una ventana para
entender lo que pensaban algunos judíos en la antigüedad. La tradición judía estaba muy
interesada en la historia de Enoc, quien había recibido la revelación divina sobre “todos los
misterios” y que los había registrado por escrito en libros apocalípticos. En estos libros se describe
al patriarca Enoc advirtiendo y exhortando a su hijo Matusalén y a todos sus contemporáneos a
reformar sus malos caminos; habla sobre religión y por qué el diluvio era moralmente necesario;
explora los misterios en la tierra y el cielo; describe la corrupción de Genesis 6:4, en la que los
ángeles caídos tomaron mujeres como esposas, y les enseñaron secretos divinos que estaban
prohibidos para los hombres; también menciona profecías acerca de la Segunda Venida del Mesías.
Sin embargo, este libro debe ser tratado como lo que es: un libro apócrifo.

Ver. 23 — Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.

Una última pista acerca del momento que el Señor escogió para trasladar a Enoc al cielo a sus 365
años, es que coincide con los 365 días en un calendario solar, lo que nos sugiere que se concluyó un
ciclo por completo, lo que nos lleva a pensar que la vida de Enoc vivió una buena vida, plena, de
calidad, en la que cumplió todos sus objetivos y tuvo una relación armoniosa con el Señor.

Ver. 24 — Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
Después de que Enoc dio el mensaje que Dios haya querido dar a la humanidad a través de él, y
cumplió con su propósito aquí en la tierra. Enoc dejó todo: su familia y sus posesiones para estar
con Dios; y en lugar de morir, él fue tomado por el Señor venciendo a la muerte (1 Corintios 15:55-
58), a diferencia de lo que ocurrió con los otros patriarcas en Génesis 5, como vemos en los
versículos 5, 8, 11, 14, 17, 20, 27 y 31, en donde solo se habla sobre la muerte, este capítulo es
como un funeral. El que Enoc fuera llevado por Dios es una de las historias más asombrosas de la
Biblia, sobre todo en medio de toda la muerte que vemos que ocurre en Génesis 5. Es la
confirmación de que Dios va a cumplir con Sus promesas de vida eterna y de otras bendiciones.
“Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la
santificación, y como resultado la vida eterna.” — Romanos 6:22 (NBLH)
Por cierto, recordemos que la muerte no es parte del plan original de Dios para Su Creación. La
muerte fue el resultado del pecado, y esto trajo la maldición (Génesis 3:17), es una de las razones
por las que las cosas se echan a perder, se oxidan (Mateo 6:19-20), etc. Dios no es responsable por
el sufrimiento y la muerte, la humanidad es la responsable. El Señor no puede dejar que el mal se
quede sin castigo, es una forma de darnos instrucción o de disciplina.

“Pues Su Mandato es una lámpara y Su instrucción [ley] es una luz; Su disciplina correctiva es el
camino que lleva a la vida.” — Proverbios 6:23 (NTV)
Después de que Adán y Eva desobedecieron, en ese momento, en la Creación comenzó una espiral
descendente que trajo la muerte a todos sus descendientes tanto en la línea de Caín (quienes
tradicionalmente son considerados como los pecadores con Lamec, la séptima generación, quien
era la personificación del mal), como con los herederos de Set (a quienes supuestamente
representan a los miembros de la familia que se acercaron a los caminos de Dios), pero las
Escrituras nos demuestran claramente que todos fueron juzgados por no arrepentirse ni regresar a
Dios, por lo que, murieron durante el Diluvio, con excepción de Enoc, y las 8 personas a bordo del
Arca de Noé.

“El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los
pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. Y al Señor Le pesó haber hecho al
hombre en la tierra, y sintió tristeza en Su corazón. Entonces el Señor dijo: “Borraré de la
superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y
las aves del cielo, porque Me pesa haberlos hecho.” — Génesis 6:5-7 (NBLH)

Pero con Enoc algo diferente ocurrió, el Señor tomó a Enoc de forma similar que a Elías ( 2 Reyes
2:9, 11) y lo trasladó al Cielo, en donde posiblemente les tenga reservada alguna otra tarea
profética que asignarles. Enoc y Elías son 2 ejemplos en los que las Puertas de Hades no
prevalecieron contra el poder de nuestro Creador.
“… Elías le dijo a Eliseo: —Dime qué puedo hacer por ti antes de ser llevado… Mientras iban
caminando y conversando, de pronto apareció un carro de fuego, tirado por caballos de fuego.
Pasó entre los dos hombres y los separó, y Elías fue llevado al cielo por un torbellino.” — 2 Reyes
2:9, 11 (NTV)

“Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las Puertas del
Hades (los poderes de la muerte) no prevalecerán contra ella.” — Mateo 16:18 (NBLH)
El autor del libro de Hebreos esclarece que por su fe, Enoc fue milagrosamente trasladado al Cielo,
y no por ninguna virtud o buenas obras, su fe agradó a Dios al punto que Enoc logró recuperar la
comunión con Dios que Adán había perdió. Además, precisa que Enoc no murió en el proceso al ser
tomado por el Señor. Enoc es alguien imponente porque es el único, a excepción de nuestro Señor
Jesucristo, de quién se dice que “agradó a Dios”. Este verso es una demostración de que la gracia
del Señor perdona todos nuestros pecados al tener una vida de fe en Jesucristo.

“Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte. y no fue hallado porque Dios lo
traslado; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios.” — Hebreos
11:5 (NBLH)
¿Pero cómo fue que Enoc le agradó al Señor? La respuesta está en el siguiente versículo, Hebreos
11: 6. Su fe fue perfecta, lo que controlaba su vida haciéndolo justo y recto ante los ojos del
Señor.

“Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El
existe, y que recompensa a los que Lo buscan.” — Hebreos 11:6 (NBLH)
Al caminar con Dios, la fe de Enoc hizo que tuviera un acuerdo total con Dios, sin reservas o
excusas. La mejor definición de fe, la encontramos en Hebreos 11:1, donde la palabra “sustancia”
(ὑπόστασις – hipostasis) significa “estar debajo”, un título de propiedad. La fe es el título que el
Espíritu Santo pone en nuestras manos, para asegurarnos que tenemos la salvación y que somos
hijos de Dios. La evidencia es un hecho que prueba de cosas que no puedes ver con tus ojos físicos,
solo con fe.
“Ahora bien, la fe es la certeza (sustancia) de lo que se espera, la convicción (demostración) de lo
que no se ve.” — Hebreos 11:1 (NBLH)

Es un misterio como estos dos profetas, Enoc y Elías fueron trasladados al Cielo sin morir, lo que
nos da un indicio que apunta claramente a la inmortalidad del alma. Tenemos el ejemplo de Elías
quien todavía estaba vivo después de 800 años de haber sido trasladado, durante la Transfiguración
de Jesús (Mateo 17:1-3). Y por otro lado para estar en el Cielo, ¿habrán ya recibido sus cuerpos
glorificados sin pasar por los pasos intermedios de la muerte y la resurrección? (2 Corintios 5:4) Así
que no es la glorificación de nuestros cuerpos el factor importante, sino es la resurrección que
ocurrirá en la Segunda Venida de Jesucristo, porque Dios ha designado a la muerte como la paga
por el pecado (Romanos 6:23), y nos ha dado, por medio de Cristo, la victoria sobre la muerte
como nos explica el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:20-23, donde Jesucristo es el Primer Fruto de la
resurrección, y después de que la deuda ante Dios ha sido pagada, todos los que están en el “Libro
de la Vida del Cordero que fue inmolado” podrán resucitar y/o recibir sus cuerpos glorificados ( 1
Corintios 15:50-54).

“Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron (murieron)
… Por un hombre vino la resurrección de los muertos… También en Cristo todos serán vivificados.
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida.”
— 1 Corintios 15:20-23 (NBLH)
“Jesús tomó con El a Pedro, a Jacobo (Santiago) y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un
monte alto. Delante de ellos se transfiguró; y Su rostro resplandeció como el sol… En esto, se les
aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.” — Mateo 17:1-3 (NBLH)

Me pregunto: ¿Acaso Enoc y Elías no van a morir? Esto iría en contra de Hebreos 9:27 y Romanos
5:12-14. Así que pienso que el Señor les tiene reservada una última tarea a estos dos profetas en el
final de los tiempos. ¿Acaso los dos testigos de Apocalipsis 11 sean Enoc y Elías? Tenemos la
profecía de Malaquías 4:5, que nos dice que Dios mandará a Elías antes del “Día del SEÑOR”, lo que
nos da el nombre de uno de los testigos, el segundo testigo es todavía un misterio, pero no sería
ninguna sorpresa que fuera Enoc porque es consistente con el ministerio de estos 2 hombres.
Además, estos testigos van a morir y serán resucitados, lo que permitiría a Enoc y a Elías morir y
ser juzgados, lo que eliminaría cualquiera de las contradicciones de las que acabamos de hablar.

“Y así como está decretado (establecido) que los hombres mueran una sola vez, y después de esto,
el juicio.” — Hebreos 9:27 (NBLH)

“Mientras tanto Yo daré poder a Mis dos testigos, y ellos se vestirán de tela áspera y profetizarán
durante esos 1260 días»… Cuando los testigos hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que
sube del abismo sin fondo declarará la guerra contra ellos, los conquistará y los matará… Pero
después de tres días y medio, Dios sopló vida en ellos, ¡y se pusieron de pie!… Luego una fuerte
voz del cielo llamó a los dos profetas: «¡Suban aquí!». Entonces ellos subieron al cielo en una
nube mientras sus enemigos los veían.” — Apocalipsis 11:3, 7, 11-12 (NTV)
“Yo les envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible.”
— Malaquías 4:5 (NBLH)
La historia de Enoc nos deja como lección que el Cielo es un lugar real al que él fue trasladado, así
que podemos descartar que es un estado mental o un producto de la imaginación. Le recomiendo la
serie de artículos ¿qué sucede después de la muerte? (Parte 1). La vida de Enoc nos muestra que es
posible tener intimidad con Dios, y su mensaje es que nosotros también nos podemos reconciliar
con Dios Todopoderoso. Y por último, las Escrituras a través de Enoc dejan en claro que el poder de
Satanás sobre el pueblo de Dios ha sido limitado por Dios desde el principio de los tiempos. Así que
aún y cuando es muy poco lo que nos reveló el Espíritu Santo en las Escrituras acerca de Enoc,
esperamos que nuestra recopilación detallada les muestre una fabulosa biografía del ejemplo que
nos dejó Enoc desde tiempos antediluvianos.
“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para
instruir en justicia.” — 2 Timoteo 3:16 (NBLH)

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