Svargnarak, la alianza
Hola soy Blake, un demonio de Svargnarak. Svargnarak es un pueblo en el que conviven ángeles y demonios en paz,
gracias a unos acuerdos llamados Shaanti. Estoy escribiendo mi historia desde hace quince años, último día de la noche,
el Rakt Raat. Para quien lo desconozca, el Rakt Raat fue una terrible tradición: cada cuatro años había luna roja, en esa
noche los demonios cazaban ángeles.
‟Aquí, ángeles y demonios
En armonía y paz vivirán
Pero esta tradición quedará
Varones ángeles mayores de edad
En el Rakt Raat se matarán
Pero del pueblo, salir no podrán „
Yo, Blake Phool, ayudé a abolir para siempre esta tradición y por eso escribo mi historia. A ver, os estaréis preguntando,
por qué no se puede salir. Pues bien, una vez que estás en el pueblo más de cinco días no puedes salir nunca más.
Todo empezó tres días antes del Rakt Raat, iba andando a mi casa con Duncan, mi vecino y mejor amigo, comentando
el Rakt Raat.
-No quiero cazar ángeles– dije yo. Mi amigo me lanzó una mueca de incredulidad
-Vamos, tienes 18 años. Además, no nos engañemos, los ángeles nos odian. - dijo Duncan, siempre tan claro.
-Eso no lo podemos saber- dije yo. Mi amigo puso los ojos en blanco, como acostumbraba hacer
Mis compañeros se reían de mí diciendo que no iba a cazar ninguno, que era “un blandengue”, pero yo no iba a hacer
nada en lo que no creyese, no iba a cazar ángeles porque tengo un secreto, soy medio ángel. Mi padre fue un ángel al
que unos demonios mataron en el Rakt Raat, dos días después de mi nacimiento. Así es como decidí ayudar a los
ángeles para evitar que los mataran y abolir esa tradición, pero me estoy adelantando a los acontecimientos. Estuve
toda la noche pensando un plan y a las 05:30 de la mañana me escapé de casa y me encaminé hacia el Barrio Spashtata.
Del Barrio Bulaana, donde yo vivo, al Barrio Spashtata hay cinco minutos volando.
Fui hacia ese barrio porque conocía que había fiestas de jóvenes a esta hora y decidí aliarme con ellos. Cuando llegué a
la fiesta me quedé sorprendido por la enormidad de ese espacio que obviamente había sido agrandado con magia. Vi a
un grupo de jóvenes ángeles que estaban más apartados y decidí ir con ellos. Se sorprendieron al verme.
-Hola, soy Blake – dije tímidamente. La chica rubia me miró de arriba abajo y respondió
-Hola, soy Coral. Ellos son Lucía, Ethan y Dylan. Lucía es mi hermana, Ethan su novio y Dylan mi hermano. ¿Qué
hace un demonio por aquí?
-Necesito hablar con ángeles, ¿podemos hablar en un sitio privado?
-No voy a hablar con un demonio – dijo Lucía despectivamente. Dylan y Coral la miraron con una mueca de “no
empieces”
-Bueno, podemos ir a nuestra casa, pero no me fio de ti, así que mejor vamos afuera. - dijo Dylan
-Bueno, vale – dije yo
Fuimos fuera y les expliqué lo que quería hacer.
-Puede que sea un demonio, pero no voy a cazar ningún ángel. Necesito vuestra ayuda para abolir esa tradición y
ayudaros a protegeros. Mi plan es este, necesitamos congregar a tantos ángeles como podáis enfrente del Templo
Sagrado. Tenemos que hacer cambiar esa ley. De todas maneras, yo estaré de infiltrado en los planes de los demonios
y os los iré comunicando.
-Yo te creo – dijo Ethan, hablando por primera vez. Lucía le miró con una mirada reprobatoria. Él le dijo algo que no
alcancé a oír, pero Lucía dijo: - Vale, te creo- lo dijo con un poco de desprecio, pero lo pasé por alto.
-Te creo. Pero, necesitamos un plan mejor. - dijo Dylan poniendo una mueca que expresaba ganas de aventura
Fuimos a su casa, una casa adosada muy grande. Pasamos el resto de la noche dando ideas y riendo. He de decir que
nunca lo había pasado tan bien como esa noche. Me despedí de ellos, algo que recuerdo perfectamente es que Coral se
acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. Me quedé sorprendido, pero, viendo que ya casi salía el sol, me fui. Me fui
volando a mi casa antes de que mi madre se diese cuenta de que no estaba. Me tumbé en la cama a reflexionar sobre el
plan y, no pude evitarlo, sobre Coral. Pero, para mi desgracia, apareció mi madre en mi cuarto.
- ¿¡Qué hace tu ventana abierta mientras dormías!? - dijo mi madre enfadada.
-La acabo de abrir porque quería respirar un poco – dije mintiendo. Creo que mi madre no se lo creyó, pero se fue a
hacer el desayuno. - ¡Hazme una tostada de las que a mí me gustan! - le grité. Miré mi espejófono y vi una llamada
perdida de Coral. Bajé a desayunar y cuando volví hice una videollamada con Coral. Ya habían realizado un plan con
las ideas de la noche anterior. El plan era el siguiente:
Reunirían a todos los ángeles en una casa de algún demonio, decidimos que sería mi casa, y así los demonios no podrían
cazar. Lo segundo es que tengo que intentar hablar con los Jueces Sagrados, los gobernadores del pueblo. Para eso,
tendría que hablar con mi madre, Marina, un demonio con un temperamento muy fuerte. Ella, trabaja en el Templo
Sagrado, donde viven los Jueces. Colgué y me volé hasta el salón, dónde mi madre pasaba las horas muertas. -Mamá,
tengo que hablar contigo – le dije. Ella se sorprendió apagó el ordenador y me miró.
- ¿Qué pasa? ¿Tienes novia? - dijo con una expresión de emoción en la cara. Me sorprendí.
- ¿Qué? ¡No! - dije
- ¡Ah! - dijo con una cara de decepción- ¡Pues ya va siendo hora! -dijo con un enfado fingido
Le expliqué todo lo que pasaba, el plan, incluso le hablé de Coral y lo que sentía. Ella me miró con una expresión en la
cara que no supe reconocer, podía ser furia, miedo, sorpresa o una mezcla de todas ellas.
- ¡Ay hijo mío! ¿Cómo te metes en tantos problemas? Eres como tu padre... - me dijo ella, con un poco de sarcasmo.
- Entonces... ¿Nos vas a ayudar? - dije esperanzado
- Vale, pero no te metas en más problemas - dijo mi madre.
Llamé a Dylan, Coral, Lucía y a Ethan. Les expresé la noticia y ellos me respondieron que la noticia había empezado a
circular por los ángeles. Algunos se resistían a creérselo, pero no tenían otra opción.
Al día siguiente era el Rakt Raat, a las ocho en punto, multitudes de ángeles estaban en mi casa y en casa de otros
demonios que me habían ayudado. Yo me tuve que ir con Duncan y el resto de mi grupo para no levantar sospechas.
- ¡Venga tío! - me gritó mi amigo Duncan. Fui corriendo hacia donde estaban ellos. Fue todo bien cuando dijeron: - La
calle está muy vacía. - Duncan me miró inquisitivamente. Me puse nervioso, pero respondí: -No sé, estarán buscando
refugio o algo. Seguimos andando y no vimos a ningún ángel.
- ¿Dónde están los malditos ángeles? - se enfadaron todos los demonios. Caminamos y buscamos toda la noche. Me
alegré, ¡nuestro plan había funcionado!
Al día siguiente, cuando se acabó el Rakt Raat fui corriendo a mi casa donde me estarían esperando Lucía, Ethan, Dylan
y, sobre todo, Coral. La noche anterior estuve pensando sobre Coral, y decidí pedirle salir.
Cuando llegué y la vi, emocionada, moviendo su melena pelirroja, me emocioné y corrí a abrazarla. Creo que se
sorprendió un poco y mi madre, que estaba detrás, también. Le susurre al oído, ¿Quieres ser mi ángel? Me respondió
con un gran sí.
Ahora, 15 años después, hemos formado una gran familia. Tenemos cinco hijas. Dos ángeles y tres demonios. María y
Marina, eran gemelas ángeles de 12 años. Alice, era un demonio y la hermana mayor de 15 años. Candela, de 14 años,
era otro demonio. Y la bebé Juli, que ahora tiene 9 meses, también es un demonio. Vivimos en Svargnarak siendo
felices. Y, por cierto, casi se me olvida decir que conseguimos abolir esa tradición para siempre.
THE END