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Investigación en envases activos

Investigación en envases activos Autores: Dr. Ana Galet y Dr. Consuelo Fernández. Debido a la demanda< Hoy en día, el consumo creciente de envases y embalajes derivado de las etapas de transporte, distribución y uso conlleva un incremento en la cantidad de residuos sólidos generados. Por otra parte, una serie de exigencias impuestas a los envases y embalajes por parte de los distintos agentes económicos que componen " id="pdf-obj-0-4" src="pdf-obj-0-4.jpg">

Autores: Dr. Ana Galet y Dr. Consuelo Fernández.

Debido a la demanda actual por parte de los consumidores de una mejora de la calidad de los productos alimentarios que adquieren, así como del incremento de la vida útil de estos, existe una continua necesidad de mejora de las propiedades intrínsecas de los envases. Este hecho, unido a la reticencia por parte de los consumidores de la adición de conservantes u otro tipo de aditivos directamente sobre los alimentos, especialmente los sintéticos, ha provocado un interés especial en el desarrollo de una nueva tecnología denominada envase activo.

La tecnología de envases activos en el envasado de alimentos es una línea pionera y en pleno desarrollo que trata de corregir las deficiencias de las tecnologías de conservación de los alimentos envasados, mejorando su calidad y extendiendo la vida útil. Los envases activos están de actualidad y son considerados por muchos expertos en tecnologías de envase y conservación de alimentos, como los envases del futuro. Su introducción y aceptación en Europa acaba de afianzarse, tal y como demuestra el recién publicado Reglamento (CE) Nº 450/2009 de la Comisión del 29 de mayo de 2009 sobre materiales y objetos activos e inteligentes destinados a entrar en contacto con alimentos.

Tradicionalmente, el término “envase” se ha definido como una barrera pasiva que actúa

retrasando el efecto adverso del ambiente sobre los alimentos envasados. Sin embargo, en las últimas décadas están emergiendo nuevas tecnologías de conservación de alimentos basadas en potenciar o aprovechar las posibles interacciones del envase con el producto y/o el ambiente que lo rodea. Según la definición del Reglamento (CE) Nº 450/2009, los “materiales y objetos activos” son aquellos destinados a prolongar la vida útil o a mantener o mejorar el estado del alimento envasado. Se trata de sistemas diseñados para incorporar intencionadamente componentes que:alimento al que se quieran aplicar.

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Hoy en día, el consumo creciente de envases y embalajes derivado de las etapas de transporte, distribución y uso conlleva un incremento en la cantidad de residuos sólidos generados. Por otra parte, una serie de exigencias impuestas a los envases y embalajes por parte de los distintos agentes económicos que componen

la cadena de valor del envase (productores de envases, envasadores, distribuidores y consumidor final) constituyen un auténtico motor para el desarrollo de nuevos materiales en este sector.

la cadena de valor del envase (productores de envases, envasadores, distribuidores y consumidor final) constituyen un

Además, las campañas de protección del medio ambiente, el interés en la preservación de los limitados recursos naturales y el aumento de precios en materias primas y petróleo en años recientes han conducido a un elevado interés en el desarrollo de materiales biodegradables derivados de fuentes renovables y respetuosos con el medioambiente que puedan reemplazar a los sintéticos convencionalmente utilizados.

Los materiales más empleados dentro del sector de envase y embalaje son los polímeros producidos a partir del petróleo, debido a su disponibilidad en grandes cantidades, su bajo coste y sus buenas propiedades funcionales. Los materiales más utilizados, polipropileno (PP) y polietileno (PE), con un 22 y 37% de la demanda mundial, no son biodegradables ni compostables, por lo que pueden llegar a generar problemas de contaminación si no son gestionados adecuadamente.

El aumento en la generación de residuos de envase debido al cambio de hábitos de consumo y a la disminución del número de miembros por hogar es la tendencia que se observa en España y en el resto de países europeos. El consumo de kilogramo de material de envase por habitante se ha visto incrementado desde 1995 y se prevé un aumento del mismo hasta 2010, alcanzándose los 7.2 kg de envase flexible por habitante (Freedonia 2006).

Este aumento en la cantidad de residuos debe ser controlado y, para ello, se plantean diversas estrategias con el fin de disminuir la cantidad de residuos a gestionar. El primer planteamiento es la reducción en origen, que puede abordarse con una disminución del peso de envase con la condición de mantener las propiedades demandadas. Existen otras alternativas presentes en el caso de los residuos ya reglamentados (residuos de envases, vehículos al final de su vida útil, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, residuos biodegradables y neumáticos), tales como la reutilización, el reciclado y la valorización energética que contribuyen a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y al consumo de materias primas.

La valorización energética consiste en la utilización de los residuos como fuente de energía debido a su elevado poder calorífico. Sin embargo, existe una gran desconfianza en este proceso por la posibilidad de emisión de toxinas de algunos polímeros, particularmente el PVC (poli (cloruro de vinilo)) que puede producir dioxinas durante su combustión por lo que en la mayoría de los países está restringido el uso de residuos para la obtención de energía.

Por otro lado, los residuos plásticos están siendo cada vez más utilizados para la obtención de productos reciclados. El reciclado mecánico de plásticos proporciona materiales similares a los de origen, aunque produciéndose una pérdida de las propiedades físicas y mecánicas debido a la degradación de los materiales durante el procesado, que puede ser corregida mediante la utilización de aditivos o mezclas con polímeros vírgenes, entre otras opciones. En este aspecto debe tenerse en cuenta el gasto energético empleado en reprocesado, sumado a lo utilizado para el transporte y limpieza de los residuos, así como en los aditivos utilizados para obtener productos utilizables y duraderos.

Otra estrategia para deshacerse de los residuos es el tratamiento biológico. Para incorporar los residuos a este sistema, éstos deben ser degradables en condiciones de compostaje. La mayor parte de artículos de envase plástico que se encuentran en el mercado no son biodegradables dentro de una escala de tiempo realista. Esto ha provocado una reacción en la empresa privada, así como en universidades y grupos de investigación, que centran sus esfuerzos en desarrollar materiales que cumplan las especificaciones necesarias para el envasado y que tras su uso puedan ser incorporados en este tratamiento biológico.

Todo lo expuesto anteriormente ha desembocado en una búsqueda de nuevas soluciones para el envasado de productos basadas en nuevos materiales que sean comparables a los polímeros derivados del petróleo, y que puedan ser transformados en procesos industriales convencionales, tales como extrusión, inyección-soplado, o termoformado.

Los polímeros biodegradables ofrecen una posible solución a este problema ya que, por un lado, podrían desviar parte del volumen de plásticos gestionados como residuos y, por otro, contribuirían a la preservación de los recursos no renovables. Este artículo presenta una breve introducción sobre los distintos tipos de polímeros derivados de fuentes renovables, posibilidades de mejora de sus propiedades y se hace referencia a los desarrollos de nuevos materiales que se están llevando a cabo en ITENE gracias al apoyo del IMPIVA de la Generalitat y los Fondos Feder de la UE.

POLÍMEROS BIODEGRADABLES. Definiciones

Podemos describir a los polímeros degradables como aquellos que sufren un cambio significativo en su estructura química en condiciones ambientales específicas. Estos cambios se traducen en una pérdida de propiedades físicas y mecánicas que puede ser evaluada mediante métodos estandarizados. En este apartado, podemos indicar distintos tipos de degradaciones como la biodegradación (por microorganismos), fotodegradación (al ser expuesto a radiaciones), degradación por reacciones de oxidación o por hidrólisis (rotura de los enlaces internos del polímero), entre otras.

Los polímeros biodegradables, como se ha indicado anteriormente, sufren reacciones de degradación por efecto de microorganismos naturales como bacterias, hongos y algas. Estas reacciones suelen depender de condiciones específicas en términos de pH, humedad, oxígeno y la presencia de metales para asegurar una correcta degradación. Según el mecanismo de degradación podremos distinguir entre:

- Materiales biodegradables: La “American Society of Testing and Materials” (ASTM) define un material biodegradable como “aquél capaz de descomponerse

en dióxido de carbono, metano, componentes inorgánicos o biomasa, mediante la acción enzimática de microorganismos que pueda ser medidas por tests

estandarizados en un período de tiempo determinado”. Las velocidades de

biodegradabilidad dependen enormemente del espesor y geometría del envase.

- Materiales compostables: Los plásticos biodegradables compostables son aquellos que pueden ser biodegradados y desintegrados en un sistema de compost durante un proceso de compostaje (normalmente alrededor de 12 semanas y a una temperatura de 50ºC). Este compost debe cumplir determinados criterios de calidad tales como el contenido en metales pesados, ecotoxicidad y la no-generación de residuos visibles.

Por otra parte, dentro del grupo de polímeros biodegradables, podemos distinguir a los biopolímeros, estos son producidos por sistemas biológicos (como microorganismos, plantas y animales) o sintetizados químicamente de materiales biológicos (azúcares, almidón o aceites), siendo por tanto, generados mediante recursos naturales renovables, y suelen ser biodegradables y no tóxicos.

Tipos de polímeros biodegradables

Dentro del campo de los polímeros biodegradables, podemos realizar una distinción según la fuente de producción de los mismos:

Polímeros extraídos directamente de la biomasa. Ejemplos son polisacáridos como el almidón y celulosa o proteínas como la caseína y el gluten.

Polímeros obtenidos por síntesis química clásica empleando monómeros derivados de fuentes renovables. Un ejemplo es el ácido poliláctico, cuyo monómero es el ácido láctico, obtenido por fermentación de azúcares.

Polímeros producidos por microorganismos o bacterias modificadas genéticamente, en principio este grupo está basado en los polihidroxialcanoatos, pero otros polímeros como la celulosa podrían ser obtenidos.

- Polímeros extraídos de biomasa.

Este es el grupo más disponible, extraídos de animales y plantas. Entre ellos son mayoritarios los polisacáridos como la celulosa, almidón, y quitina (presente en caparazones de crustáceos), y proteínas como la caseína, colágeno y soja. Todos estos son hidrofílicos (tendentes a absorber humedad) por naturaleza, pudiendo presentar problemas a la hora de envasar productos con un elevado contenido de humedad. Dentro de este grupo se encuentran:

Almidón.

El almidón es el polisacárido que actúa como reserva en cereales, legumbres y tubérculos, siendo una fuente renovable y de elevada disponibilidad para una amplia variedad de usos industriales, presentando además un rango económico de precios comparable a los materiales provenientes del petróleo. Para formar películas de almidón con adecuadas propiedades mecánicas es necesaria la incoporporación de aditivos como plastificantes o su modificación química o genética de la estructura. También es posible la obtención de materiales con mezclas de almidón y otros polímeros.

Celulosa

La celulosa es el polímero más abundante. Es un material de partida barato, pero su empleo es difícil debido a su naturaleza hidrofílica, insolubilidad y estructura. Existe una elevada gama de productos derivados de la celulosa que son producidos comercialmente, tales como el celofán o el acetato de celulosa, sin embargo aún hoy dia es necesaria la investigación para desarrollar productos con mayor aplicación en el campo de envase.

Quitina/ Quitosán

La quitina es un polímero presente en el caparazón de crustáceos y otros invertebrados, siendo el quitosán un derivado de la misma, y el de mayor aplicación inmediata. El quitosán presenta facilidad a la hora de ser utilizado en forma de película, siendo escogido en una amplia variedad de aplicaciones tales como espesante, clarificante o agente antimicrobiano entre otras. Como otros polisacáridos, presenta problemas con la humedad.

Proteínas

Dentro de este apartado, se pueden distinguir subgrupos como las proteínas procedentes de vegetales (gluten o soja), y las proteínas de fuentes animales (caseína o colágeno). El principal inconveniente de este tipo de materiales, como se ha indicado para los materiales anteriores, es su tendencia a la absorción de agua y, por tanto, su baja barrera frente a la humedad.

- Polímeros obtenidos por síntesis química clásica

Los materiales más desarrollados dentro de este apartado son los poliésteres, siendo el de mayor implantación el ácido poliláctico (PLA). Este polímero se produce a partir de la fermentación de carbohidratos, procedente de la agricultura, tales como el maíz, trigo o desechos. Como principales inconvenientes está su elevada permeabilidad al oxígeno.

Otros polímeros incluidos en esta clasificación se obtienen por síntesis química a partir de derivados petroquímicos o fuentes naturales, pero su ámbito de aplicación es mucho menor que el PLA.

- Polímeros producidos por microorganismos

Polhidroxialcanoatos:

Son poliésteres lineales producidos en la naturaleza por fermentación bacteriana a partir de fuentes naturales como azúcares o lípidos, actuando como fuentes de energía en estos microorganismos. Estos polímeros presentan un amplio abanico de propiedades según su composición que varía entre productos con un comportamiento parecido al polipropileno hasta gomas. Es uno de los materiales con mayor potencial de aplicación si se disminuye su precio.

Celulosa bacteriana

Representa un elevado potencial, existen cepas bacterianas capaces de producir una forma casi pura de celulosa, con una estructura química y física idéntica a la de la celulosa presente en las plantas. La celulosa presente en las plantas tiene como inconveniente la necesidad de un tratamiento químico para eliminar compuestos químicos como las pectinas, ligninas y hemicelulosas que conllevan una disminución de las propiedades de la celulosa separada. Su coste es aún elevado, lo que restringe su campo de aplicación a productos de alto valor añadido, como fibras no digeribles y aplicaciones biomédicas.

Polisacáridos

Existen distintos tipos de compuestos sintetizados por microorganismos que se utilizan en las industrias químicas, farmacéuticas y de alimentación, los derivados de bacterias son xantano, dextrano y gelano, y los obtenidos de hongos son el pululano y glucano. Suelen ser producidos y excretados al exterior del microorganismo.

Aplicación en envase y embalaje

Desafortunadamente, como se ha comentando anteriormente, las propiedades de los polímeros biodegradables actualmente presentan limitaciones cuando se

comparan con los materiales provenientes del petróleo. Por tanto, se requiere la aparición de nuevos materiales que sean capaces de competir con los polímeros derivados del petróleo y que puedan ser transformados en procesos industriales convencionales, tales como la extrusión. Esta innovación se puede abordar mediante distintas vías:

  • 1. Desarrollo de nuevos polímeros a partir de recursos renovables

(polimerización de monómeros renovables, obtención a partir de microorganismos,

modificación genética de plantas

...

).

  • 2. Desarrollo de nuevas mezclas y sistemas de procesado para la mejora de propiedades de los materiales (nanotecnología, nuevos aditivos: plastificantes,

secuestradores de radicales, nucleantes

...

).

En el desarrollo de estos nuevos materiales de envase se ha comprobado que sus carencias mecánicas, permeabilidad a gases o térmicas se suplen de forma efectiva utilizando materiales de refuerzo. Estos refuerzos pueden ser cargas minerales, fibras naturales, o un segundo componente polimérico, dependiendo de la propiedad que se desee mejorar.

El campo de la nanotecnología es uno de los más activos en los últimos años, este concepto engloba aquellos campos de la ciencia y la técnica en los que se estudian, se obtienen y/o manipulan de manera controlada materiales, sustancias y dispositivos a escala nanométrica, es decir, con tamaños mil veces inferiores a un cabello humano.

Los plásticos reforzados mediante la dispersión de estos refuerzos de escala nanométrica son conocidos como nanocomposites, formados normalmente por láminas de una arcilla cuya superficie ha sido modificada. Las arcillas usadas están compuestas por láminas de silicatos intercalados por cationes metálicos que pueden ser sustituidos por moléculas orgánicas para compatibilizarlas con los polímeros.

Otra aproximación para obtener nanocomposites es la utilización de fibras de celulosa como agente de refuerzo en matrices poliméricas. Este tipo de refuerzos presenta como ventaja la obtención a partir de una fuente renovable, de elevada disponibilidad y bajo coste y la posibilidad de ofrecer materiales compuestos

gracias a su alta resistencia y elevado potencial como refuerzo estructural. Para ello un paso necesario es fragmentar las fibras de celulosa a escala nanométrica y dispersarlas en el polímero, modificándose superficialmente en caso necesario para facilitar la interacción entre el refuerzo y el polímero.

Por último, las mezclas entre distintos polímeros permiten obtener nuevos materiales con propiedades mejoradas al compararse con los de partida. En el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística, ITENE, estamos inmersos en el desarrollo de nuevos materiales degradables para ser usados como materiales de envasado. Entre nuestras investigaciones, con este objetivo, destacan las líneas dedicadas a la mezcla de materiales plásticos con arcillas minerales o con fibras de celulosa como refuerzo y la de recubrimientos de papel y cartoncillo con films poliméricos, desarrolladas dentro del proyecto IMIDIC/2008/114 financiado en su totalidad por el IMPIVA y los Fondos Feder de la Unión Europea -dentro de las ayudas a institutos tecnológicos IMPIVA 08.

Estos estudios nos han permitido el desarrollo de nuevos materiales para la fabricación de envases y, por tanto, la posibilidad de almacenar, transportar y conservar productos durante un período de tiempo prolongado en materiales que, a su vez, se pueden biodegradar y/o compostar estos embalajes al cumplir su período de vida útil.

Los nuevos materiales diseñados, utilizando arcillas minerales como refuerzo, consiguen mejorar la rigidez, la estabilidad térmica, las propiedades barrera, así como las propiedades conductoras y la resistencia al fuego del producto final sin detrimento en la transparencia o la densidad del material. Por su parte, los distintos tipos de papel y cartoncillo revestidos alcanzan, frente a los materiales con recubrimientos no degradables, similares valores de barrera a la migración de agua, así como de aceites y grasas, desde el interior del envase a las manos del consumidor, así como de sus propiedades mecánicas