El pez dragon
Pearl S. BuckEL PEZ DRAGON
PEARL S. BUCKNo hace mucho, vivia en China una nifia
llamada Lan-may. Era ella la dnica mujercta de
su familia y tenia tres hermanos: Sheng, de trece
afos; Tsan, de diez, y Yung, de nueve. Ella era la
menor, y tenia ocho afios.
Habiaban todos en una casa de ladrills, con
techo de tejas, que se hallaba en un lindo valle,
muy verde, cerca del rio Yang.
El padre de estos nifios, el sefior Wu, era cam-
Pesino. Algunos de sus potreros Hegaban hasta la
orilla del io, Como no tenia tiempo para dedicarse
ala pesca, puso en el rfo una gran red cuadrada, la
estiré bien y la colgs de un largo poste de bambi.
‘Cuando uno de los miembros de la familia dispo-
nia de un momento, iba a la orilla,tiraba de una
cuerda, y la red subja. Si habia algtin per, éste se
‘movia en el fondo de la red y lo sacaban con una
especie de cucharén. Sino habia ninguno, se sol-
taba la cuerda y la red se hundia en las amarillas
aguas del rio.
‘La sefiora Wu era una mujer muy tranguila,
que nunca hablaba, a menos que le dirigieran la
palabra. Pasaba siempre muy ocupada, haciendo
la comida, cuidando. los nifosy cosiendo la ropa
de todos ellos, Como estaba tan atareada, no tenia
tiempo para conversar con Lan-may. En cambio,
Sheng, Tsan y Yung charlaban macho con su padre
al volver de la escuela y durante las vacaciones,
cuando tabajaban en los campos. Nadie tomaba
en cuenta a la pobre Lan-may; su padre solo le
dlriga la palabra para decitle:
Ah! -Estis ahi, Lan-may ? Anda a buscar mi
pipa.
Y Sheng le ordenaba:
Como no tienes nada que hacer, trieme una
taza de é.
O si no, Tsan le decta
6Ya que no haces nat
de comer al cerdo.
Hasta Yung la mandaba:
=Lan-may, no eres més que una nifias anda a
barrer el suet.
Ella hacia todas estas cosas y esperaba que alguien
Je hablara, pero nadie lo hacia. Tenfa un gato con
rmanchas negras y blancas, 2 quien queria muchos
lla le conversaba, pero él lo nico que hacia era
ronronear, yyal fin y al cabo, eso era muy aburrido.
—Cudinto me gustaria que hubiese aqut otra
para hablar con ella —Ie dijo un dia Lan-may a su
Lan-may, podrias dar
madre, que, como siempre, estaba muy atareade-,
cen ver de tener que estar odo el tiempo tan callada,
Es bueno que las nifas se acostumbren a n0
hablar—contest6 la sefiora Wu, sin levantar la vista
de las arvejas que estaba desgranando,
~:Por que? ~le pregunté la chica.
Porque asi seran calladas cuando Heguen a
grandes le dijo su mams.
Pero, zpor qué deben ser calladis las mujeres?
-replicé Lan-may.—Para que no molesten a los hombres.
Y diciendo esto, la sestora Wit junté sus labios
tan firmemente, que Lan-may se dio cuenta de
que no le sacaria ni una palabra més,
Esa noche, cuando su padre regress del campo.
Lan-may le pregunté:
—No podriamos tener otra n
{Una nif? -dijo extranado el sefor Wu-, Peto,
que h
—Jugarfamos las dos.
~Ya cs ticmpo que aprendas a trabajar, de modo
que no yale bt pena buscar otra niga le contesté
su padre, y empezd a lavarse las manos y la cara
en un balde de lata que habia sobre una mesita en
Ia cocina.
Lan-may subfa que él no iba a decir una palabra
mis
“Me encantaria que fteras mujerle dijo luego
ay a Yang.
Lan.
Fra éste un muchachito muy fastidioso y travieso;
acababa de tirarle las trenzas tan fuerte, quea ella
los ojos se le Ilenaron de lagrimas.
=o, una mujer —geité Vang, y serié tanto, que
ella casi se puso allorar,
~Si, si si, claro que quisiera! Estoy muy abu-
stida con ustedes, los hombres.
Enese momento llegé Sheng, vstido con su mejor
ttaje, porque iba al pueblo a vender unos huevos.
—Lan-may, se me olvidé ir a ver si hay algiin pez
en fared porfavor, corre al rio y haalo por mile
dijo muy apresurado,
Y Lan-may fue, pues tenis queobeiecera Sheng.
por ser st: hermano mayor. ¥ micntias caminaba,
iba diciéndose muy enfadada:
“Si yo tuviera una hermana, irfamos juntas al
rio y,sentadasa laorill, mientras converséramos,
tirarfamos piedras l agua, y no me sentria can sola’,
Como s todo esto no fuera suficients, se encontré
con Tsan cuando tha camino del rio. Este le grit:
—Lan-may, vuelve a casa para que me ayudes a
hacer uns lanza,
=No quiero hacer lanzas; estoy aburrida de las
lanzacy de losentretenimientas de los hombres —le
contest6 Lan-may, y partié sola y a pasos ripidos,Caminaba pensando en lo divertido que seria
si tviera una amiga con quien jugara las mufecas
y alas dueias de casa. Pero, en cambio, debia si-
mularguerras con sus hermanos, lo quela aburcfa
coormemente, o bien, jugar losladroncs. Y como
todos querian ser ladrones, tenia que ser a ella a
quien robaban. Y cuando era a los escondites, ella
los tenfa que buscar siempre.
Ya habia Ilegado a la orilla del rio; la gran red
se encontraba muy hundida en las torrentosas
y amarllas aguas del Yang-tsé. Como no tenia
pris no ttd de la cuerda en seguica, sino que se
senté sobre la tupida maleza, que crecia verde y
brillante a orillas del agua, Miré alrededor: todose encontraba igual que siempre. Como el rio era
muy ancho al, solo podia verse una delgada franja
verdede tiera al oro lado del agua. Se preguniaba
sial frente todo sera igual que alli y sila gente era
distinca, porque ella habia oido decir que mas lla
de grandes extensiones de agua habia extranjeros
y éstos eran diferentes a ellos. Lan-may nunca
habia visto uno, pero en varias ocasiones estuvo
‘con personas que conocian a estos extranjeros, y
gozabt oyéndolas contar como eran; entonces le
pparecia estar escuchando un cuento de hadas. Le
habian dicho que esta gente tenia la tex rosada en
ver de pards; ojos azules, verdes y grises, en ver
de negros: que el pelo la tenian a veces rojo, oteas,
tostado como la melena del led y, por iltime, de
color castafio amarillento, como hi piel de un perro.
‘Ademés, hablaban de una manera tan extrafia que
nadie los podia entender y pronunciaban muchas
kcky FFFy s-ss. Bso fie lo que conté el viejo
vendedor de telas al volver de Shanghai, adonde
hhabia ido en barco a comprar telas importadasEl cielo estaba de un azul muy intenso sobre
fas amarillentas aguas, y ella pensaba en el cielo
extranjero.
{Seria azul rambién? Tal ver era verde, morado
© de algin otro color.
En
a m{—pensaba tristemente-, Mamé es una mujer
calidad, no hay nadie que me cuente nada
callada; paps, un hombre ocupado, y, pot dltimo,
mis hermanos son todos hombres”
{Al pensar en sus pales, se acordé que habia sido
mandada al rfo para levantar la red, de manera
{que cogis la aspera cuerda y tird de ella, Estaba
tan pesada, que Lan-may se entusiasmé pensindo
que habia un pez muy gordo 0 quizés dos o tres.
Deberia tratar de sacarlos sola, o ral ver seria mejor
avisarle a su padre? Pero pensé que si iba hasta la
ca, el per podia escaparse.
Mientras més tiraba de la cuerda, ésta se hacia
mis y mis pesada, de modo que se dio cuenca de
que habia algo extraio en la red. Al fin, lentamente
salieron del agua sus cuatro puntas, después los la-
os: solo el fondo seguia hundido. Era tan pesado,
que Lan-may grité
~Debe ser un pe enorme!
Por fin hizo un gran esfuerzo y tiré nuevamente
dela cuerda, hasta que toda la ted salié del agua
y pudo ver el fondo. Pero no habia tal enormidad.
de pez. En el fondo se hallaka un pececillo de un
color muy comtin, pues era castafio, que perma
necfa inmévil, como si estuviese muert.
‘émo puede pesar tanto?", penss. Desde
luego, estaba muy desilusionada con su halhxzgo,
al punto que casi deja caer la red al agua, como.
lohabria hecho su padre si hubiese enconerado un
pececito tan pequeio.
“Debo ver por qué pesa tanto”, pensd. De modo
queaté fitmemente la punta del corde! alrededor de
tun poste torcido, que el sefor Wis habia colocado.
con ese propésito, hundiéndolo profundamente
cen la tierra, Luego agarré el cucharén, que estaba
atido a un largo palode bambi, y sujetando una de
las puntas de la red, e incliné, deslizé el cucharén
bajo el pez y traté de levantarlo, Era tan pesado,
que apenas se lo podla, y, al tratar de hacerlo, el
fino mango de bambii se dobl6.Se sent6 a la orilla del agua para pensar qué
debja hacer; si volvia donde su padre, alguien
podia pasar y robarse el pez y él pensaria que se
traraba de un suefio tonto que dla habfa tenido.
Entonces se incliné lo mas que pudo y observé el
animalejo. Este se hallaba inmévil, como mucr
to, y era posible que lo estuviera. Tal vex deberia
bajar la red nuevamente y ver qué pasaba peto se
le ocurrié que quizis no fuera necesario sacar ell
pez, sino dejar flotar el cucharén y bajar un poco
la red; de ese modo podria atraerlo hacia ella y
sacarlo, Eso fue lo que hizo. Cuidadosamente
cdej6 caer la cuerda, hasta que la red se hundié un
Poco, y como el cucharén floté, lo arrajo hacia sf y
sacé el pez tierra, Alli yacia inmévil y silencioso.
Como ahorallo tenia cerca, pudo obscrvar que no
se tratuba de un pez ordinario, sino que mis bien
parecia un pequefiodragén, Tenia cuatro piernicas
que terminaban en cuatto patas, en vez de ales,
y su cola era larga y curva.
“Es un pez dragén”, pensé muy excitada. Habia
oido hablar de los peces dragén y ka gente decia quetrafan buena suerte. Pero, ;dénde estaba la buena
suerte ahora? Miré al cielo: estaba tan tranquilo y
azul como siempre. Mir6 el rio: las veloces aguas
amarillas corrfan como de costumbre. Se fijé en
el pasto que se alzaba tranquilo y tibio por el sol:
ahora vio unas florecitas celestes que no habia
advertido antes; entonees pasaron volando sobre
cl rio unos pacos silvestres que iban a posarse en
el agua, y al mirar al cielo vio un enorme pajaro
blanco, que parecia una garza, volar suavemente
alrededor y, naturalmente, una garza es sefial de
buena suerte,
Ahora estaba segura de que algo iba a suceder.
Se levanté y contemplé en torno; en ese preciso
instante vio a la orilla del rio a una nifia que cami:
naba hacia ella. Quedé clavada en el suelo por el
asombro, pues era muy extrafia. Lo primero que le
mir fue el vestido, muy diferenteal que ella usaba,
pues Lan-may llevaba puestos una blusa rosads con
flores y pantaloncitos cortos, caleetines blancos y
zapatillas de tela negra, que le habia hecho su ma-
dre. El pelo de Lan-may estaba partido y peinado
20
en dos trenzas muy tirantes, sujetas en las puntas
por hilos rosados, y, ademés, usaba cerquillo.
En cambio, esta nia llevaba un vestido recogido
adelante y con manguitas cortas, muy abomba-
das, de hilo celeste. Tenfa las piernas desnudas,
excepto los pies, pues usaba calcetines blancos
y zapatos de cuero negro. Su pelo flotaba sobre
su cara, y lo més curioso era que ese pelo tenia
un color amarillo.
Lan-may estaba segura de que se trataba de un
hada que habia surgido del agua, y se asusté mu-
cho. Quiso salir corriendo, pero sus pies parecian
estar clavados en el suelo y no se podia mover.
Abrié la boca para respirar més ficilmente, pues
su corazén latfa con mucha fuerza. Cuando la nifia
se le acercs, vio que sus ojos eran tan azules como
su vestido y que su cutis era rosado y no tostado
como el de ella.
-No he tomado tu pez. dragén -balbuced Lan-
may-: estaba en la red y yo solamente lo saqué.
~2Qué pez dragén? ~pregunts |‘Ahora se hallaba muy cerca de ella, y Lan-may
estaba aterrada, pues nunca habia visto una persona
«con ojos azules y piel rosada,
Lan-may sefalé el extrano y pesado pececillo,
esté; puedes llevirtelo, si quieres.
Lania se agach6 y miré el animale.
=No es mio, y no lo he vista nunca ~dijo.
{De quien cs entonces? Yo tampowo lo he visto
ances: y mira: no se mueve ~asequr Lann-may.
El pecesillo no daba sefales de vida
~Aggrralo “le dij la nina del pelo amarillo.
=No puedo, porque et muy pesada replied
may.
~Entonces lo tomaré yo —dijo aaa. Y dicien-
do esto, desiaé sus manos rosadas bajo el pez y
cexclamd~: (Que pesado es y que frio estét
‘Ahora qui la nia lo habia agartado, Lan-may
yano sintié miedo.
Déjame tomarlo ~le pidié Lan-may.
Pero ella no quivo entregarselo y le respoudid:
Después de todo, alo mejor me pertenece; ti
misma dijiste que ea mio.
laTit me has dicho que no cia eyo; jademés,
aparecié en la red de mi papa! -grieé Lan-may.
Se habian puesto a pelear, a pesar de no haberse
visto nunca, de manera que las dos seecharom a reft
=,Cémo te llamas? —le pregunté la rubia,
—Lan-may le contesté la chinita.
—¥o me llamo Alicia —le dijo la nifia
~Alishia traté de pronunciar Lan-may.
Alize-ia—le corrigié la nifia,
~Alizz-ia—repitié Lan-may, y le pregunt6~: ,Por
qué ce llamas Alizria?
Porque mi mam4 y mi papa me pusieron este
nombre; mis dos hermanes sellaman Tomé y Juan.
~Yo tengo tres hermanos-le conté Lan.may-— Son
Sheng, Tsan y Yang: estoy muy aburrida con ellos.
— do estis? -grité Alicia. Yo también estoy
cansada de Tomasy de Juan, y me encantaria tener
una hermana.
~din serio? Yo también quisiera tener una her-
mana, pero mi mam dice que esté demasiado
cocupada para tener més nina
Las dos nifias tuvieron la misma idea y dijeron
tiempo:
—Seamos nosorras hermanas. (Si, sl -grieron,
y se echaton a rei,
~Teedejaré romar el pez, ya que eres mi hermana
le dijo Alicia
Lan-may extendié sus manos y Alicia colocé el
peren elas
{Qué fri y qué pesado es! ~exclamé Lan-may.
—No tiene vida, creo yo dijo Alicia,
~Estan suave como un verdadero per, pero esté
tan tieso, que debe estar mucrto.
—Raspémoslo un poquito -dijo Alicia, y cogis
tun travo de piedea Sspera y con dl lo limpié su
‘vemente; entonces aparecié bajo el barro obscuro,
aque se le habia pegado en el rio, un color verde
brillance Mira, sies un pez. muy bonito; vamos
a limpiarlo entero ~lijo entusiasmada Alicia,
Ambas e pusieronalimpiarloy frotaro con arena;
al poco rato estaba verde y brillance. Por cierto, no
estiba vivo; ahora lo podian ver claramente. Era
de una substancia verde, tan dura como la pied
Seguramente alguien lo habia fabricado y se le habia
‘eaido al rio, y la cortiente lo arrasteé hasta la red.Ens ese momento se oyeron dos voces; una ve-
nia de la parte superior del rio y decfa muy daca
y fuertemente:
~ Alicia, Alicia!
1a ‘ch eat anak aie compe eu tecalijo cay
apurada Alicia,
La otra vor venia de la parte sur del rio, y era
muy aguda y sonora:
‘Lan-may, Lan-may!
~fise es mi papé debo i
Lan-may muy apurada,
yo también ~dijo
Pero, ;qué haremoscon el pececico? ~pregunts
Alicia.
De veras! ;Qué podemos hacer con dl? se
preguneé Lan-may.
—Guardémoslo en secreto ~propuso Alicia
—Guardemos en secreto todo lo que hagamos y
no contemos a nadie nadha, en especial a nuestros
hermanos ~agregs Lan-may con vchemencia.
Eso seria muy divertido ~grits Alicia
~Sabes lo que podemos hacer? Enterrarel pe-
cecito aqui, donde estin estas lorecitas celeste:
de este modo, recordaremos déade lo dejamos.
Entonees, cuando volvamos ac, lo desenterrare-
mos podremos jugar con él; pera solo ct y yo.
Claro! -grité Alicia,
Y asi enterraton el animalito al lado de las
flores, cavando la tierra arcillosz con sus manos
y lavindosclas después en las aguas amarillentas
del tio,
‘Adiés, hermaniea -le dijo Alicia,
~Adids, hermanita “le contest Lan-may, y se
dieron un abrazo,—Vuelve después de comer le dijo Lan-may.
Seguro. Y si me retraso, me esperariis, ;verda
pregunté Alicia.
Asi lo haré —prometié Lan-may-. Pero si yo
Ilego tarde, rit también me esperas a mi.
—Muy bien —dijo Alicia
Entonces cada una se fue por su lado; vol-
viéndose un poco, se hicicron schas y corricron
asus casas. Durante el trayecto, Lan-may iba
entusiasmada y contenta, Pensaba: “Tengo una
hhermana, una verdadera hermans. Claro estd que
ella no tiene la culpa de tener el pelo rubio, los
ojos azules y el cutis rosado: pero es una nifia,
después de todo’.
=;Dénde has estado tanto rato? le pregunté un
poco cnojado el scfior Wu cuando ella legs a casa.
Yase habjan sentado a comer, ya él no legustaba
‘que nadie se atrasara.
Anda a lavarte la cara y las manos, que ests
‘muy sucia —le dijo su mama.
silo hizo Lan-may. Al volver ala mesa. el sefior
Wir le pregunté:
—Bueno, zdénde estabas ei?
la orilla del rio, Le costaba muchisimo
guardar el secreto.
—zHobia algiin pez? le pregunté su papa.
—Uno pequefito solamente ~dijo ella, y se puso
‘a comet muy ripido con sus palillos.
~aLo tiraste al agua de nuevo? —le pre-gunté.
Peto como Lan-may no sabia mentir, antes que
ella misma se diera cuenta se puso a hablar a tontas
y alloca, y dijo la verdad:
—Lo enterré.
El sefior Win estaba horrorizado, Puso los palillos
en el phato,
—2Me vas a decir que ti, hija mia, has ence-
rrado un pececillo que podria haber llegado a
ser grande?
No estaba vivo “tartamudeé Lan-may.
Ab! Eso es distinto -gruié el sefior Wu pero,
sin embargo, en vez de haberlo enterrado, debisie
haberlo cchado nuevamente a rio, para que sirviera
de alimento a los dems peces.
Era un pez muy duro ~rartamuded de nuevo
Lan-may.El seitor Wa, que acabeba de tomar sus palillos
para comer, al ofr estolos puso de nuevo en el plato.
Duro —repitis-. Pero, qué quieres deci
~Que era duro, y nada més—dijo Tan-may con
vor apagada
~gLo que quieres
indags el sefor Wa
decie es que no era un pez
verdader
Creo que era de piedta;
muy pesado —contesté Lan-may.
Aloiresto,elsefior Wu se puso realmente molest.
fodos modos, era
Pero por quéno lo trajiste acasa? le pregunto=
Alo mejor era de o1o, de jade 0 de algiin metal
precioso, Después de todo, cosas asi han sido ha-
Hadas en el rio. Apenas terminemos de comer, me
vasa llevar al lugar donde lo enterraste y veremos
qué pez es &e.
Bueno, papa “le comesté Lan-may con vor
apagada.
Traté de comer, pero se sentia muy mal. Lo
del pececillo debia haber permanecido en se-
creto; por lo menos asi se lo habla prametida,
a Alicia,Fl per no me pertenece a mi solamente —le
dijo a su padre.
El sefior Wu se enfadé de verdad al oir esto.
Volvié a poner en el plato el pedacito de pollo que
se iba a comer, y le dijo con voz se
~:Qué quieres decir ahora?
—Que solo una mitad me pertenece, y la otra
mitad es de otra persona.
~:De quién? ;No aparecié acaso en nuestra red?
—replicé el padre con voz enojada.
—Por favor, papa; no puedo explicarte,
Pero el sefior Wu no se iba a quedar tranquilo,
pues era un hombre muy decidido. Arqueé las
ejas, y los ojos se le vefan redondos cuando le
dijo a Lan-may:
—Insisto en que me digas quign es esa otra persona.
Lan-may bajé la cabeza y se rerorcié los dedes.
‘Todos la observaban extrafiados. La sefiora Wu,
siendo callada, la miraba y no decia nada, pero los
tres muchachos se guiftaban los ojos y se refan, de
manera que la nifia se dio cuenta de que debia dar
tuna explicacién.
~Pertenece tanto a mi hermana como a mi—dijo
con rapidez.
Ahora s{ que todos estaban asom-bradisimos,
—jAh! ~grité Sheng-. jSi es hermana tuya lo es
también mial
Todos tenemos una hermana si tit tienes una
~agreg6 Tsan,
Y Yang gritd:
~Yo no quiero tener otra hermana,
~Esposa ~dijo solemnemente el sefior Wu a la
sefiota Wu-, ztenemos alguna otra hija de la que
no me has hablado?
La sefiora Wu movié la cabeza, pero no dijo
nada, Siempre fue callada y sin lugar a dudas iba
a segui
Lan-may se eché a llorar.
~Ahora me han hecho contarles mi secreto ~
dijo enfurecida-, jy mi hermana no quiere tener
més hermanos; ya tiene demasiados, igual que
yo! Yo no quiero saber nada de sus hermanos,
y ella tampoco de los mios. Somos hermanas,
eso es todo,
iendo asi.Y como Lan-may estaba tan enfadada, salié
Morando y corriendo hacia el
tierra al lado de las florecicas celestes: all estab
el pececito muy tranquil. Al verlo, se sin
contenta de nuevo. Después de todo, no habia
contada todo el secreto, puesto que no habia
dicho que su amiga se Hamaba Alicia, ni que
tenia los ojos azules y el pelo tubio. No, no:
Escarbé la
cs0 si que no lo contaria jimés, porque Sheng,
‘Tean y Yung ce reirfan de la pobre Alicia, «)
se sentiria muy confundida. ,Y qué debia hacer
ahora? Su padte iia al rio apenas terminara de
comer para buscar el pez, y luego vendrfan los
hermanos pare curiosear y se lo llevarian
“Lo que debo hacer es huir de mi cast”, pensé
Laa-may:
De modo que agaré ripidamente el pececilo
}s sujetdndole fucttementc,se puso a correr en la
misma direccién que habia tomado Alicia,
“A quia sino a Alicia debia encontrar Lan-niay
corriendo por la orilla del rio, con las piernas
desnudas y con su pelo tubio flotando al viento?
jOh Lan-may! —gried Alicia.
{Oh Alicia! -contesté Lan-may.
-Lan-may ~djo Alicia anhcante-, debo contarte:
mis hermanos son insoportables!;lan-may, nolo
pude evita!
~Qué es lo que no pudiste evitar?
~¥o.... yo les conté —dijo Alicia, entrecorta-
2 casa, mi papé me
pregunté dénde habia estado: Tomas le dijo que
yo habia estado fuera de la reja, y mi papa me
reprendid, diciendome que crefa haberme dicho
claramente que no debia salir; Juan me acusé de
que siempre estaba saliendo, y yo dije que no,
que solo habia salido esta vez, que habia ido a
versi habia algiin pezen la gran red que hay en
el tio. Ti sabes que desde nuestra cast nueva
podemos ver tu red.
{Ta casa nueva? ~repitid Lan-may.
-Nos acabamas de mudar aqui. :No lo sabias
12? Antes viviamos al otto lado del rio,
A mi nadie me cuenta nada ~dijo tristemente
Lan-may-; mi mamé es muy callads; mi paps solo
damente-. Cuando vol
56les habla a mis hermanos y les cuenta cosas, y ami
‘no, porque soy mujer, y mis hermanos conversin
entre ellos
Mi papi va a emseiiar inglis en el colegio de la
dad —conté Alicia, pero mi mami dijo: “jOh,
no puedo seguir viviendo en estas calles”, de modo
{que nos cambiamos a la orilla del rio; desde mi
ventana puedo ver iu red. Entonces mi papa me
pregunté si habia un pez en la red, y yo le tuve
aque decir que si. jh Lan-may, sin darme cuenta
les conté todo!
-Yo también —confesé Lan-may-, y ahora
‘mi papd viene en camino a buscar el pececito.
~Alargé solemnemente su mano derecha, en la
que estaba el pez, y dijo: Hermana, debemos
escaparnos.
Si, hermana, dehemos hacerlo ~contesté s0-
Jemnemente Alicia.
Se pusieron a aplaudir, Lan-may sujetaba
firmemente el pececillo en su mano izquierda,
Luego empezaron a corter lo mas ripido que
pudieron~zAdénde iremos? ~pregunté Alicia,
Si vamos a los cerros, nos podemos encontrar
con tigres ~dijo Lan-may, sin derenerse-. Es prefe-
sible que vayamos ala ciudad. Creo que podriamos
render este pez y con el dinero arrendar una casita
donde vivirfamos juntas.
“Eso seria espléndido ~dlijo Alicia.
Annbss nifas empezaron acorter haciala ciudad,
perp comma el rapccin ext: muy largo cuvieron que
tees euminando wn, rato para descansar,
“Déjame llevarel pececito -pidié Alicia, de modo
aque Lan-may se lo entregé, y entonces exclamé-:
‘Me refresca las manos sujetarlo.
—Yo también las sentia mas frescas cuando lo
Dep le cain Lanne
Egos tock ony ene mee gy
contents. Lan-may tenia muchas cosis de qu halt.
{Ror qué es rubio ru pelo? Seri porque tu mama
comié muchos huevos antes de que tt nacieras?
=No lo creo se 1i6 Alicia, porque el de ella
también es rabio.Allo mejor todos ustedes comen muchos hue-
vos — insistié Lan-may.
En realidad, comemos muchos huevos; yo me
sirvo uno todos los dias a la hora de comida.
—2De veras? Pero mira, yo siempre como arroz
y repollo, y cit puedes ver lo negro que tengo el
pelo ~exclamé Lan-may.
Si. es muy negro.
Lan-may tenia ganas de seguir conversand.
tan agradable rener una hermana con quien charlag,
alguien que quisiera hablar, sin que necesariamente
hubicra que jugar & los ladrones, alas guerillas y
demas tonterias
“Hablas de una manera extrana.
eso? -pregunté Lan-may.
Porque soy norteamericana ~contest Alicia,
Lan-may estaba realmente asombrada,
—Pero, ;eémo puedo entenderte? ~pre-gunts,
Se asusté un poco al pensar quella podia com-
prender a una norteamericana.
Alicia se eché a refe.
Porque te estoy hablando en chino, tontital
replica Alicia
1 qué es
2~{También sabes hablar inglés? ~preguneé Lan-may.
Desde luego que si.
Y Alicia le dijo répidamente una frase, llena de
kekky ss-s.
=No puedo entenderte.
Eso es porque no has aprendido inglés —le dijo
Alicia,
~gPodemos ser verdaderas hermanas, siendo que
tui eres norteamericana? ~progunté Lan-may dudosa.
Pero, zpor qué no? Realmente somos iguales;
gno lo encuentras? Levanta eu brazo, Lan-may.
Lan-may levanté su brazo, y Alicia el de ella.
—Exactamente iguales, zno lo ves? Solo que el
tuyo es moreno y el mio es més rosado. Pero las
dos tenemos diez dedos en las manos. -Y no tienes
diez dedos en los pies?
~Ciertamente ~contesté Lan-may.
-¥ las dos tenemos los dientes blancos y nuestro
pelo es dela misma sustancia, verdad? A mi no me
importa que tu pelo sea negro, Lan-may, siempre
que a tino te moleste que el mio sea rubio.
~Ya sé; supongamos que tu cabello es negro
propuso Lan-may.
Pero Alicia qued6 indecisa
No me gustarfa que mi pelo fuese negro todo
el iempo, y no creo que a mam le pareceria bien.
—Tengo otra idea: finjamos que un dia tu pelo es
negro, y al dia siguiente el mio es rubio ~sugirié
Lan-may,
Muy bien —acepté Ali
mio puede ser negro hoy.
Muchas gracias, hermana ~dijo Lan-may, cor-
césmente,
‘Asi caminaron durante toda esa bella tarde,
hasta que Hegaron a la gran puerta de entrada a la
ciudad. Mucha gente las miraba, y la mayoria se
reia de ellas.
—Miren al diablillo extranjero y al diablillo chino
andando juntos -dijo un hombre que vendia mani
en una esquina.
—No nos importa lo quedigan, zverdad, hermana?
=No, no nos importa -contesté Lan-may.
i ti quieres, el
sy si ti quieres,Finalmente llegaron a la entrada de la ciudad.
Lan-may habfa estado all muchas veces cuando su
padre la levaba los dias de mercado y los dias de
fiesta, de modo que no estaba en absoluto asustada
Hay una casa de empeio dentro de las murallas
de la ciudad le dijo Lan-may-, La han puesto
alli para que la gente pobre no tenga que caminae
dlemasiado para empenar sus ropas de invierno.
~fisverdad que empefan sus cosas de inven?
~pregunté, inciédula, Alicia
Si dijo Lan-may- en primavera empenan sus
abrigos, y con d dinero compran semillas y en el
tof, cuando cosechan, scan sus cosas de nuevo.
~Aqui esta la casa de empefio. Hermana, dame
el pececito,
malo, hermana ~y Alicia se lo entregé.
Se ditigierona una pequefa tienda oscura; iban
tomadas de la mano, Un viejecite de cara delgada,
que parecia un mago, estaba parado detris del
mostrador.
;Bueno, parece que va a llover! dijo 4
‘sto lo dijo para hacer una boma, porque se
dice que cada vez que va llaver salen los diablos;
por eso mird a Alicia; pero a Lan-may no le gust6
el chiste, y le dijo enojada:
—Esta es mi hermana, y no es ningiin diablo.
—Petdéname dijo el tendero, sontiendo mali-
ciosamente-. De haber abido que es tu hermanita,
no habrfa hecho una broma tan torpe.
Nome importa que me llame diablo extranjero,
usted no sabe nada —
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