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Sara... Milagro de DIOS

Este documento narra la historia de Sara, una bebé que enfrentó problemas de salud desde su nacimiento y cuya vida estuvo en riesgo. Su padre Máximo y su familia pasaron por un largo camino lleno de incertidumbre y preocupación, aferrándose a su fe en Dios. A pesar de que inicialmente no le daban esperanzas de vida, Sara sobrevivió gracias a un milagro de Dios. El documento relata la lucha entre la fe y la duda que enfrentó la familia, y cómo final

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Sara... Milagro de DIOS

Este documento narra la historia de Sara, una bebé que enfrentó problemas de salud desde su nacimiento y cuya vida estuvo en riesgo. Su padre Máximo y su familia pasaron por un largo camino lleno de incertidumbre y preocupación, aferrándose a su fe en Dios. A pesar de que inicialmente no le daban esperanzas de vida, Sara sobrevivió gracias a un milagro de Dios. El documento relata la lucha entre la fe y la duda que enfrentó la familia, y cómo final

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Sara… Milagro de DIOS

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Sara… Milagro de DIOS

SINOPSIS

Sara… una pequeña de tan solo unos días de haber nacido enfrenta problemas
de salud. Máximo (su padre) junto a su familia, comienzan a transitar un largo
camino lleno de incertidumbre y de mucha preocupación. Justamente, cuando
todos no le daban alguna esperanza de vida, surge una luz del cielo; como
avisando que aún no era hora de marcharse.

A partir de allí, comienza una lucha permanente entre la fe y la duda, así que
deberán aferrarse a lo único seguro que tienen… “la confianza y el amor en
Jehová Dios”. (1 Juan 4:8) (Salmos 23:4)

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Sara… Milagro de DIOS

AGRADECIMIENTOS

A DIOS por permitirme respirar y sentir lo maravilloso de ese gran regalo que
es la vida. Por darme la dicha de escribir y redactar este libro donde quedará
manifestado su gran amor por nosotros.

A Eliza la madre de mi hija que demostró y sigue demostrando mucha


fortaleza en momentos difíciles, no se puede ser más valiente en la vida de lo
que fuiste, eres un ser maravilloso y doy las gracias a DIOS por ser la madre de mi
hija.

A mi familia que siempre ha estado conmigo en momentos alegres y también


tristes. Cuando ha tocado reír o llorar, lo más significativo en la vida es la familia.

A los amigos, con los que desde pequeños hemos estado compartiendo
episodios que quedarán marcados en la historia, esos que a pesar de todas las
pruebas nunca se apartan de nuestro lado ofreciéndonos su mano, incluso
aquellos que conociéndolos en tan poco tiempo demuestran verdadero cariño.
No me quiero olvidar de los que están lejos, aunque fuera del país, cada día nos
envían sus saludos y oraciones.

A los colegas de trabajo, algunos los consideramos como una segunda familia,
pasamos tanto tiempo con ellos que se hace imposible no verlos como tal.

A mis estudiantes, los que son y los que fueron pero que siempre serán, una
fuente inagotable de energía, soy lo que soy en mi carrera profesional gracias a
ellos.

A doctores y enfermeras que soplan vida en hospitales y otros lugares, hacen


una labor maravillosa cada día a pesar de las vicisitudes.

A los conocidos y no conocidos que sin importar quien en el mundo necesite


un aliento; lo otorgan, no olvidando aquel mandamiento de DIOS “Ama a tu
prójimo como a ti mismo”.

En fin, en la vida siempre debemos tener presente una palabra que es sencilla
de pronunciar y muy difícil de sentir, esa palabra que no solo en la dicha
debemos expresar sino también en la adversidad, eso demostrará que
aceptamos a DIOS en nuestro corazón y como único salvador. GRACIAS DIOS.

BENDICIONES.

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Sara… Milagro de DIOS

PRÓLOGO

DIOS, la fe, la vida, la esperanza, la espiritualidad pero sobre todo el amor, son
términos que para muchas personas siguen sin tener significado. Este libro,
escrito con el corazón y el más puro sentimiento de un padre hacía su hija te
hará ver lo maravilloso que es la vida y si todavía no has descubierto por ti
mismo lo que es sentirla, debes leer lo que esta obra te ofrece. Vivimos de
acuerdo a lo que el día a día nos va deparando, si son buenas vivencias las
disfrutamos a plenitud, pero si son negativas inmediatamente recurrimos a una
deidad para que nos ayude. El ser humano suele ser injusto, buscar a DIOS no
depende de la circunstancia, dependerá de nuestro sincero amor por ÉL.

Cuatro aspectos fundamentales son analizados en esta obra: DIOS por sobre
todas las cosas, la fe que como un grano de mostaza mueve montañas, el amor
como el mayor de todos los sentimientos y por último, la familia que es la base
que nos sostiene. Lamentablemente en la vida existe un antagonismo y dentro
de toda esta perspectiva que se observa tan agradable están aquellas que no lo
son; como la duda, la confrontación espiritual, la emocional y por consiguiente la
tristeza. Dos escenarios, dos episodios que compiten incesantemente y en medio
de todo eso estas tú, como padre, como madre, como hijo o hija, como ser
humano que anhela que el primer aspecto triunfe, te observas en el centro de la
tormenta, sientes que poco a poco vas decayendo pero de pronto una mano
surge de la nada e impide que te ahogues, ese es Jesús tal cual lo hizo con el
apóstol Pedro. (Mateo 14: 28-33).

La salvación depende de cada uno, es personal. Depende de lo que hagamos


mientras estamos en el segundo escenario; podemos dudar pero también
podemos confiar y gritar que pase lo que pase DIOS nos librará. Una vez que
alcancemos ese nivel la oscuridad no nos asustará, la tormenta nos limpiará, la
duda desaparecerá y una nueva espiritualidad en nosotros florecerá; lo hará de
tal manera que inconscientemente contagiará a otros, no será la felicidad
nuestra sino la de todos.

Amigo lector, Sara Milagro de DIOS no es un libro ordinario, es un mensaje


que nos brinda la oportunidad de conocer lo que significa realmente vivir, para
qué vivir y para quién vivir, te aseguro que después de leerlo tu vida tomará un
nuevo rumbo, el rumbo que bien estableció el apóstol Pablo en una de sus
epístolas. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y
mayormente a los de la familia de la fe”. (Gálatas 6: 10)

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Sara… Milagro de DIOS

INTRODUCCIÓN

Este libro está dedicado a un ser maravilloso que nos llena de mucho regocijo
tanto a su madre como a mí, un ser que antes de detenernos a pensar que
podría nacer, ya era un milagro. En ocasiones DIOS parece elegir a sus mejores
soldados para darle sus mayores desafíos, en este caso nos tocó a nosotros como
familia. Siempre había vivido mi vida sin compromiso alguno a no ser por mi
trabajo que amo con pasión y locura, razón tenía un gran escritor cuando dijo
que “educar es un gran valor”. (Fernando Savater).

Mientras redactaba estas líneas, me arrodillé y pedí la guía del Espíritu Santo
en oración para que pusiera en mi mente y en mi corazón las palabras más
adecuadas para expresar lo maravilloso y misericordioso que es mi DIOS, gracias
a su amor infinito me permite escribir lo vivido cuando nació mi hija Sara y que si
no fuera por ÉL no la tendríamos con nosotros.

A medida que vayan pasando las líneas entenderán que no solo es un milagro
sino una bendición, no podemos tapar el sol con un dedo como hacen muchos
diciendo ¡Es que DIOS no existe! Al contrario, debemos aceptarlo dejando el
orgullo atrás, saber que es real y que se interesa por nosotros, ese es el
propósito de este libro, contar una experiencia de vida como miles en donde
DIOS ha sido el protagonista principal salvador de vidas, las rescata del abismo
donde el enemigo las quiere ver.

Oh DIOS… muchas veces viví sin tener una relación estrecha contigo,
permíteme que eso cambie y que formes parte de mi vida, que seas mi tiempo,
mi razón de ser, que seas mi universo como dice Jesús Adrián Romero, permite
que muchos sientan ese llamado para que la tierra y el cielo se unan
definitivamente y presenciar tu gloria eterna.

Espero que mientras mi hija vaya creciendo sana en el nombre de Jesús siga tu
camino, que sea una sierva entregada a TÍ y lleve a cada rincón el mensaje del
reino que nos ofreces sin desistir, eres el único amigo que a pesar de ser
rechazado por muchos sigue insistente, tocando nuestra puerta, tocando
nuestras almas quebrantadas por el mal que solo el enemigo nos ofrece.

Padre amado, permite que miles de personas lean esta obra maravillosa y
mientras lo hagan se den cuenta de lo mucho que necesitamos de TÍ. Estamos
sedientos de tu amor y sabemos que no descansarás hasta que todos calmemos
nuestra sed espiritual.

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Sara… Milagro de DIOS

No es una petición como hace la mayoría, es una súplica que un humilde


servidor hace por su familia, por sus amigos y conocidos, por sus hermanos en la
fe; esa fe que por momentos se veía quebrantada pero que ahora está
fortalecida gracias a TÍ, entendí que ese susto en el corazón cuando nos daban
un diagnóstico de nuestra hija ya no se sentirá más con cualquier otro. Ahora, el
único diagnóstico que escucharé y que escucharemos es de vida y salvación de
parte de mi único DIOS.

Echa sobre Jehová tu carga, y ÉL te sustentará; No dejará para siempre caído


al justo. (Salmos 55: 22).

AMÉN.

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CAPÍTULO I

LA GRAN NOTICIA

La vida no nos prepara para ciertos acontecimientos. No existe un manual al


cual recurrir cuando se nos presentan eventos que nunca deseamos que lleguen,
pero… ¿Quién escapa de ellos? Nadie en este mundo puede decir con toda
seguridad que los han superado sin haberles quedado tan solo un recuerdo
cuando llegan a su fin. Quedan recuerdos buenos otras veces malos, lo
importante de todo eso es aprender de ellos. Mientras transitamos episodios
como esos sentimos que DIOS no escucha nuestras súplicas incluso dudamos que
realmente nos brindará su apoyo, su guía y protección.

Si existe alguien que puede dar testimonio de ello, soy Yo. Pero una vez que
descubres que estas en un error te das cuenta que tan engañado estabas; ese es
el trabajo del enemigo, hacer que dudes y reniegues de la fidelidad de DIOS. ÉL
es fiel y está firme en su trono, en su gloria eterna esperando nuestro llamado a
diario y más temprano que tarde nos da el milagro que anhelamos. Si dudas, si
lloras, si tu corazón está adolorido, si ya no puedes pensar, si tu espíritu no
consigue conectarse con el mayor de todos los espíritus que es el Espíritu Santo,
arrodíllate, inclínate, humíllate delante de su presencia y acéptale como tu único
DIOS e inmediatamente tendrás la lucidez para enfrentar el mayor de los
desafíos. Si DIOS está conmigo. ¿Quién contra mí?

Lo que estas a punto de leer debe cambiar tu fe. Tu visión espiritual y corregir
tu camino para la honra de DIOS. Eran aproximadamente las dos de la tarde de
un viernes y me encontraba haciendo lo que más amo, dando clase. Estaba
hablando con un grupo de cuarto año cuando de repente suena mi celular y era
mi esposa. Mientras hablaba con ella mis estudiantes me miraban intrigados
preguntándose qué sucedía; mi expresión era la de una persona a la cual llaman
para decirle que se ha ganado un viaje por Europa con todos los gastos pagos.
Mientras escuchaba lo que me decía, sentía una energía por mi cuerpo como una
corriente eléctrica. No podía hablar ni caminar. Recuerdo que un estudiante
preocupado al verme en ese estado se me acercó diciéndome algo pero no lo
oía, estaba atónito, no podía creer lo que había escuchado.

El susto se apoderó de mí; pasaron unos segundos para que mi aliento


volviera. “Máximo… el examen dio positivo, estoy embarazada” nunca olvidaré
esas palabras, son las que cualquier hombre orgulloso desea escuchar. ¿Estás
segura? Le pregunté; claro que sí, tengo el examen en mi mano, hasta la

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Sara… Milagro de DIOS

bioanalista me felicitó cuando me lo entregó. ¿Qué hacemos? Espérame en casa


de mi mamá y allí hablamos le contesté. Cuando despegué el celular de mi oído
al finalizar la llamada aún estaba en estado de asombro, no podía imaginar que
algo así sucediera. Los estudiantes me decían, profesor… ¿Qué sucede? Seré
padre les dije; me abrazaron y me felicitaron. Una vez terminada la clase salí del
liceo desesperado camino a casa de mi madre.

Por mi mente solo pasaba una inquietud ¿Cómo es posible que esté
embarazada? Tiempo atrás me hice un examen en donde me diagnosticaron
varicocele, una especie de obstrucción en una vena cerca de los testículos que
impide tener hijos a no ser que se realice una cirugía menor, pensaba tener que
realizármela para poder tener niños pero siempre le he tenido pavor a la
medicina, sin embargo; era realidad, estaba embarazada y debíamos afrontar la
llegada de un ser maravilloso que vendría a cambiarnos la vida de una manera
inimaginable. Por esa razón expreso abiertamente que Sara ya era un milagro
incluso antes de nacer.

Nunca había caminado tan rápido para llegar a casa de mi mamá como en
aquella ocasión. Parecía un judío tratando de escapar de los nazis, un negro
como Kunta Kinte corriendo para alejarse lo más posible de su amo, Juana de
Arco haciendo todo por evitar la inquisición o simplemente corriendo como en
mi infancia y mi madre detrás de mí con la correa para pegarme. Al llegar a casa
noté que no se encontraban mis padres, estaba mí hermana menor con su
esposo que es médico; observé a mi esposa sentada en el mueble con un rostro
que expresaba múltiples emociones, entre ellas el susto y a su vez la alegría, la
angustia y preocupación como diciendo ¿Y ahora qué hacemos? En su mano
sostenía el papel, lo tomé y decía: “Prueba embarazo POSITIVO”

Me detuve un tiempo para meditar y lo primero que hice fue sonreír. Por
dentro estaba asustado pero me emocionaba muchísimo la idea de ser padre,
creo que la palabra más hermosa que un hombre pueda escuchar es la de un
niño o niña diciéndole “Papá”. Además de los resultados, en sus manos también
tenía una cantidad de pastillas que ya mi cuñado le había dado, medicamentos
que debía tomar para cuidar su embarazo. La abrace y le comenté que de ahora
en adelante debíamos organizarnos para recibir ese pequeño ser que venía en
camino. Mi hermana y su esposo además de ayudarnos con todo lo que tenían a
la mano nos felicitaron y nos dieron consejos ya que ellos hacía ocho meses
habían tenido una pequeña niña llamada Isabella, una sobrina hermosa.

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Sara… Milagro de DIOS

La noticia se esparció tan rápido como el cauce de un río joven. Mi esposa me


dijo que ya su madre nos estaba esperando en nuestra casa así que debíamos
irnos. Nos despedimos de mi hermana y durante el camino ya un poco más
calmados íbamos hablando de lo que nos depararía, consultas médicas, control
del embarazo, medicinas, pañales, coche, corral, cuna, en fin; cosas que un niño
necesita al momento de nacer. Cruzando la esquina antes de llegar a nuestro
hogar estaba mi suegra sentada esperándonos.

Nos preguntó que si era real lo que estaba sucediendo y le comentamos que
sí, que se preparara porque pronto sería abuela. Los jóvenes deben tomar
conciencia de lo importante que son los consejos de los adultos, pensar que
podemos comernos el mundo e ir por la vida sin metas u objetivos como muchos
suelen andar son pensamientos muy comunes. De ahora en adelante su rumbo
cambiará, desde hace unas horas cuando leyeron el resultado de ese examen su
vida como pareja dio un vuelco, DIOS les otorgó una bendición, el regalo más
grande que pueden recibir de su parte, un hijo o hija que será su razón de ser.
Además de todos sus consejos nos dijo que contáramos con su apoyo
incondicional, es mi primer nieto o nieta, mi orgullo no puede ser mayor. La
llamada de mis padres no se hizo esperar cuando mi hermana les comentó que
serían abuelos nuevamente, consejos y felicitaciones no faltaron y así transcurrió
el día.

Esa tarde mi esposa se marchó para pasar la noche en casa de mi suegra.


Llegada la noche me preparé la cena, mi primera noche sabiendo que iba a ser
padre no fue sencilla, un susto en el estómago como el que sentimos cuando
estamos enamorados y vemos a esa persona se apoderó de mí. Daba vueltas en
la cama buscando el acomodo perfecto pero no lo encontraba; era como esa
sensación que nos da cuando pasamos la noche en una cama que no es la
nuestra, a medida que pasaban los minutos conciliar el sueño fue misión
imposible, me levanté, fui por un vaso con agua y me senté en la mesa del
comedor hablando con mi yo interior.

Comencé a preguntarme… cuánto tiempo tendría, qué sexo sería, qué nombre
le pondríamos si era niño o niña, cómo le adornaríamos su cuarto, dónde le
compraríamos su primera ropita, a qué médico iríamos a controlarnos, si sería
cesárea o parto normal, las ganas de tenerla o tenerlo conmigo eran inevitables.
Los preparativos se pusieron en marcha y como había dicho mi suegra, al día
siguiente nuestra vida de pareja no era igual, ya no solo a mi esposa daría los
buenos días al despertar por la mañana sino al nuevo miembro de la familia.

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CAPÍTULO II

LOS PREPARATIVOS

A la mañana siguiente me desperté muy temprano como de costumbre al


inicio del fin de semana para hacer mis deberes pero con un nuevo motivo por
vivir, el ser padre muy pronto. Después de desayunar recibo una llamada de Eliza
diciéndome que esa misma mañana iría a consulta con una doctora a la cual
había contactado y que dicho consultorio se encontraba en una clínica del centro
de Valencia. Le comenté si la acompañaba y me dijo que no me preocupara
porque tanto su madre como su hermana la acompañarían, que me quedara
tranquilo en casa y que esperara a vernos después de la cita, le dije que no había
problema y bendiciones.

Llegado el medio día la esperaba con ansias para saber lo que le había dicho la
doctora, al oír que me llamaba en la puerta salí desesperado a su encuentro. Me
mostró el eco que se había realizado y me enseñó una cosita redonda como un
aro, ese es nuestro bebé; mi corazón latía tan fuerte y rápido que parecía que se
me salía del pecho, literalmente de lo delgado que soy se nota como se mueve,
imagínense como se puso al ver el eco y escucharlo de los labios de mi esposa.
Tenía casi un mes de embarazo y días antes a ambos nos dio malestar de gripe,
como no se nos pasaba el malestar y la flema, comenzamos a tomar por las
noches un guarapo de hierba que nos envió mi suegra, impresionado me quedé
cuando me contó que la doctora le explicó que ingerir eso durante el embarazo
es tan dañino que podría haber provocado un aborto. Otra razón para decir que
Sara es un verdadero milagro de DIOS.

Cuando volví a clase los muchachos se me acercaban para felicitarme y


desearme muchas cosas hermosas. Parece mentira pero recibí tantos regalos
para mi hija que no podía creerlo, pañales, juguetes, ropita, hasta bañeras de
baño, cada vez que llegaba a casa mi esposa me recibía diciendo ¿Y hoy qué te
dieron? Cada día me regalaban algo para mi bebé. Es impresionante el cariño
que recibí y que aún recibo por parte de mis estudiantes, sentía como ese nuevo
ser formaba ya parte de ellos.

Por otro lado, a ella en su trabajo la felicitaron y le desearon lo mejor, del


mismo modo la llenaron de obsequios. Después de tantos regalos nos dimos
cuenta que nosotros como tal no le habíamos comprado casi nada al bebé, una
franelilla de color azul porque no sabíamos que sexo sería era lo único que por
nuestra cuenta le teníamos. Para aquel entonces pensábamos cómo haríamos

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Sara… Milagro de DIOS

para comprar todo lo que por lo general necesitaríamos, recuerdo que me decía
que esperaba que fuera niña para que mi hermana nos pasara todo lo que
nuestra sobrina ya no necesitara, por mi parte me sentía confundido porque me
gustan las niñas pero el sentimiento innato de hombre me decía que quería un
varón cuyo nombre ya tenía.

Los primeros tres meses fueron los más difíciles tanto para ella como para mí,
presentaba muchas náuseas y mareos, lo típico en una mujer embarazada, se
despertaba por las noches a cada instante para ir al baño, en el día no iba con
frecuencia pero su ánimo no era el mejor así que descargaba su malestar en mí
poniéndome a correr y a conseguirle cosas las cuales ellas llaman “antojos” en
una ocasión me hizo salir a las ocho de la noche para que le consiguiera un
yogurt, gracias a DIOS lo encontré sino imagínense cómo hubiese sido esa noche,
decía que si estaba así era por mi culpa.

Por las noches conversábamos sobre el nombre que le pondríamos


dependiendo el sexo; por mi parte si es varón su nombre será Esteban, a ella le
gustó porque así es el nombre de su abuelo ¿Y si es niña? Me preguntó. Bueno si
es niña su nombre será Sofía, siempre me ha gustado ese nombre; Sofía no
porque así le van a poner a una prima y es muy común. En ese instante recordé
un poco sobre mi infancia porque regularmente jugaba un video juego llamado
“Príncipe de Persia” en el cual el príncipe se enamora de una muchacha llamada
Sara y gritaba su nombre buscándola, además como es un nombre bíblico nos
llamó mucho la atención así que se quedó Sara; criollita sin “h y sin t”.

El problema ahora sería combinar otro nombre con los elegidos, para Esteban
no nos pusimos de acuerdo, en cambio para Sara fue sencillo y se nos vino a la
mente el nombre de Isabel, así quedó entonces como Sara Isabel. A medida que
transcurría el tiempo llegamos a la consulta donde la doctora nos dijo que
teníamos que realizarnos el primer eco perinatal, la emoción era inmensa porque
ya íbamos a salir de dudas si era niño o niña.

Conseguir los recursos para poder llevar un control médico no fue sencillo
pero cuando confías en DIOS de todo corazón y mente como dice la Biblia todo
es posible. Una vez llegado el día fuimos a realizarnos el eco y mientras se lo
realizaban mi corazón latía como cuando aquella llamada del viernes. El doctor
poco a poco fue mostrándonos partes de su cuerpo, su manito, pies, cabeza y en
ese instante nos pregunta ¿No saben el sexo? A lo cual respondimos que no;
bueno ya vamos a saber respondió. Mi esposa dirigió su mirada hacia donde

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Sara… Milagro de DIOS

estaba y en ese momento el doctor dice, aquí está; y para nuestra sorpresa era
niña, otra niña más en la familia, finalizado el eco salió contenta del consultorio
diciendo que en su interior sabía que iba a ser hembra.

Ya con la certeza que era niña, comenzamos a llamarla por su nombre, Sara
Isabel. Pasábamos todo el tiempo leyendo artículos sobre embarazos y de cómo
podíamos estimular a la niña. Recuerdo que una compañera de trabajo me
facilitó una música instrumental la cual escuchábamos regularmente acostados
los tres y me sentía muy alegre cuando la veía moverse dentro de la barriga de su
madre. Mi esposa en una ocasión mientras preparaba la cena me comenta que
había leído que a los niños se les podía crear un hábito de lectura así que
planificamos leerle todos los días a las ocho de la noche antes de dormir, al
comienzo no hacía más que uno u otro movimiento pero a medida que lo hacía
parecía que se iba a salir de la barriga, disfrutábamos mucho porque de verdad
era muy emotivo observar cómo se movía.

Antes de comenzar a leer le decía “Hola Sara soy tu papá, te voy a leer” antes
como dije no hacía muchos movimientos pero con los días una vez que le decía
hola Sara ya iniciaba como sabiendo que iba a escuchar a su padre leerle. DIOS
parece haber escuchado la súplica de su madre porque efectivamente sucedió
como lo pensó, mi hermana nos facilitaba todo lo que mi sobrina Isabella iba
dejando. Nos hizo llegar un corral, pañales, ropita, juguetes, y una gran variedad
de cosas que mi sobrina no necesitaba. Eso facilitó mucho nuestra etapa de
preparación porque así nos quedaba dinero para lo más importante que era
pagar todas las consultas y medicinas.

Así transcurrieron las semanas, los meses y llegó el momento de la última


consulta donde la doctora nos diría la fecha de la cesárea debido a que mi esposa
no podía tener un parto normal, así que la programó para el jueves dos de junio
del año dos mil dieciséis en la mañana. En esa oportunidad tuvimos que pasar
todas nuestras tarjetas para poder pagar la operación en un centro privado,
quedaríamos con una deuda monetaria pero con la satisfacción de poder ver a
nuestra hija llegando al mundo con la ayuda de DIOS. El sacrificio que los padres
hacen por sus hijos desde que saben que vendrán al mundo no tiene
comparación, por ellos somos capaces de hacer cualquier cosa, en cada
momento que debíamos realizar cualquier gasto recodaba lo que en muy
reiteradas ocasiones me decía mi madre “A veces me quitaba el pan de la boca
para dárselo a ustedes, cuando tengas tus hijos lo entenderás” esa clase de
sacrificio se agradece infinitamente y ahora más que nunca lo comprendía.

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO III

LA LLEGADA

La noche del primero de junio resultó ser la más larga de nuestras vidas, los
nervios y las ansias que teníamos para que amaneciera no fueron fáciles de
digerir, cuando por fin llegó la madrugada nos levantamos para preparar todo lo
que llevaríamos a la clínica ya que debíamos estar antes de las seis de la mañana.
Esa noche mi cuñada se quedó acompañándonos para ir con nosotros. Al poco
rato llegó mi suegro a buscarnos y así nos pusimos en camino. Durante el
trayecto por mi mente pasaban muchas cosas, no podía creer que en tan solo
unas horas iba a tener a mi hija en brazos.

Como llegamos antes de lo previsto tuvimos que esperar frente a la clínica


para poder ingresar. Nos sentamos hasta que aclaró un poco y finalmente
entramos. Nos atendió la recepcionista y nos dijo que esperáramos hasta que
llamaran a mi esposa las enfermeras para tomarle una vía y así subir a realizarle
la operación. Una vez dentro estaba más nervioso que mi primer día dando clase.
Los padres y familiares esperábamos afuera de una habitación donde tenían a
todas las madres que iban a dar a luz para pasarle las cosas que nos solicitaban,
recuerdo que me pedían una cosa y entregaba otra con las manos temblándome.

En ese instante veo entrar a la doctora que la operaría y más ansioso me


puse. En silla de ruedas la sacaron para subirla, la acompañé hasta el ascensor y
la enfermera me dice que hasta allí podía acompañarla, le dije que la amaba y
que DIOS la bendiga mientras se iban cerrando las puertas. Caminé hasta la
recepción nuevamente y allí comenzó la larga espera junto a mi cuñada. Al poco
rato llegaron mis padres y mi suegra junto a mi otra cuñada que pronto también
daría a luz a una niña. Me preguntaban cómo me sentía y solo contestaba que
nervioso, por mi mente pasaba una imagen y era la de mi esposa allá arriba
pasando por todo ese proceso. Mi madre me dijo, “Ya estas experimentado lo
que significa ser padre y los sacrificios que uno realiza por los hijos, no hay en el
mundo algo tan maravilloso como los hijos, son nuestra razón de ser y por
ustedes lo damos todo”.

El tiempo transcurrió mientras conversábamos, de repente observamos a la


doctora bajando y la abordamos de inmediato preguntándole cómo había salido
la operación, nos dijo que todo había transcurrido bien gracias a DIOS, que era
una niña hermosa y que esperáramos un momento hasta que nos asignaran una
habitación y así acondicionarla mientras la bajaban, Sara nació a las ocho y

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Sara… Milagro de DIOS

quince minutos de la mañana del dos de junio del dos mil dieciséis para la gloria
de DIOS.

Las horas pasaron y nada que nos llamaban para asignarnos la habitación,
fuimos a preguntar y la razón era que no se encontraban cuartos disponibles.
Esperamos casi hasta el mediodía y por fin nos dijeron que su habitación era la
número doce. Subimos y acomodamos las cosas sobre todo la cama, en ese
preciso momento tocan la puerta, cuando la abrí un enfermero traía a mi esposa
con una pequeña cosita entre sus piernas, era Sara Isabel. Una vez dentro el
enfermero dice ¿Quién es el padre? le respondí “Aquí estoy” tomó a mi hija y me
la colocó en los brazos diciendo “Agárrela que usted fue quien la hizo” no sabía
cómo poner los brazos y las manos, mi corazón latía muy rápido, ese hasta ahora
es el momento y el día más hermoso de mi vida.

Me senté mientras acomodaban a mi esposa en su cama mirándola asustado.


A veces nosotros como hombres no nos damos cuenta lo valiosas que son las
mujeres, gracias a ellas estamos acá y cumplen un rol importantísimo en la
familia, al verla en esa condición y con esa herida sin poder hablar para no
llenarse de gases me di cuenta lo valiente y luchadora que fue y que sigue
siendo. El hombre por lo general no aguantaría un proceso como ese mucho
menos parir, por eso DIOS le otorgó semejante responsabilidad a la mujer.

Después de cargarla por un rato se la pasé a mi suegra y luego a una de mis


hermanas que había llegado con uno de mis sobrinos. Ayudar a mi esposa a
orinar fue difícil ya que no podía levantarse e ir al baño. Sara apenas si tomaba la
teta para comer, dormía bastante. Esa mañana mi suegra le dio su primer tetero
y recibíamos varias visitas a la largo del día. Por la tarde me tocó venirme a casa y
así llevar las cosas que necesitaría al día siguiente. Esa noche la pasó con una
prima para hacerle compañía y ayudarla en lo que necesitara.

Como no podía dormir de la emoción le enviaba constantes mensajes a la


prima para ver cómo marchaba todo. Me comentaba que tampoco podían
dormir pendiente de la niña, la sacaban de la incubadora para darle teta pero no
le salía nada de leche a mi esposa, decidieron darle un tetero y así pasaron la
noche. La mañana siguiente me desperté muy temprano para dirigirme a la
clínica. Cuando llegué les di un beso a mi hija y otro a la orgullosa mamá. Tocaron
la puerta y era el pediatra de guardia para darnos las instrucciones a seguir en
casa ya que al medio día nos daban de alta.

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Sara… Milagro de DIOS

Llegado el medio día nos preparamos para irnos, bajamos con sumo cuidado y
mi suegro ya nos esperaba para llevarnos. Una vez en casa acomodamos a Sara
en su corral dándole la bienvenida a su hogar; además ayudé a mi esposa a
acostarse y salí a comprarle algo de comida para prepararle ya que su dieta era
estricta y debíamos cumplirla al pie de la letra porque estaba amamantando.
Como ella y yo éramos inexpertos en cuidar a una niña recién nacida tanto mi
cuñada como la prima pasaron la noche con nosotros, le daban su tetero o teta y
la prima le sacaba los gases, a partir de esa noche hasta ahora no volveríamos a
dormir como antes, se despertaba cada dos o tres horas para comer y volver a
dormir.

Ese fin de semana vinieron a visitarnos muchos familiares y amigos, en la


tarde del sábado salí a comprar unas cosas y cuando regresé me dicen que Sara
había vomitado en brazos de la abuela y además estaba tomando un color de
piel amarillento. Pensamos que colocándola al sol unos minutos por las mañanas
como nos indicó el pediatra se le pasaría, esa noche la niña siguió con los
vómitos después de cada comida, nos preocupamos un poco y al día siguiente
hablando con mi suegra y mi tía que había llegado a conocer a la niña rompí en
llanto, me sentía muy preocupado por lo que estaba pasando.

Ellas se me acercaron mientras cocinaban y me dijeron que no me pusiera así


que seguro era algo pasajero y pronto estaría mejor; por la tarde llegó mi
hermana menor con su esposo para examinar a Sara. Le recetó unos
medicamentos para ver si con eso se le pasaba lo que estaba presentando.
Decidimos esperar por lo menos hasta el lunes para ver si los remedios surtían el
efecto esperado. Así llego el lunes y no mostró ninguna mejoría, al contrario,
estaba cada vez más amarilla y continuaba con los vómitos. De inmediato le
comenté a mi esposa que ya eso no era normal, que debíamos llevarla a un
pediatra para que la examinara. Como no contábamos con los recursos
monetarios llamé a una de mis hermanas para que me prestara el dinero de la
consulta, esa noche llegó bajo lluvia a nuestra casa y me los facilitó.

El martes muy temprano me fui solo a la clínica donde ella se controló el


embarazo, me encontré a la doctora que la trataba y le comenté lo que estaba
sucediendo con mi hija, me recomendó a dos pediatras que trabajaban allí y fui
de inmediato a tomar el número con una de ellas. Como era temprano todavía
me tocó el número uno así que le llamé a mi esposa para que se tomara su
tiempo. Mientras las esperaba oraba y le pedía mucho a DIOS para que Sara no
tuviera nada extraño y que solo fuera algo pasajero. En ese momento de mi vida

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Sara… Milagro de DIOS

me sentía extraño, no podía comprender lo que sucedía; en vez de estar en casa


disfrutando con mi pareja, mi hija y toda la familia el nacimiento de mi pequeña
me encontraba en una clínica sin saber lo que pronto nos diría la doctora. Al
poco rato la pediatra llegó y le dije que en tan solo unos instantes llegarían con la
niña. Cuando las vi llegar, pedí aún más a DIOS por su sanidad. Entramos al
consultorio y sin perder tiempo le comentamos que la niña comenzó a vomitar al
tercer día de nacida cada vez que comía. Además que estaba un poco amarilla lo
cual nos preocupaba.

Inmediatamente nos dijo que le diéramos comida frente a ella para ver qué
sucedía, le dimos el tetero y al momento vomitó, al ver su reacción noté que algo
no estaba bien, nos pidió que la desvistiéramos y la colocáramos en la camilla, la
pesó, la talló y pudo notar que la niña no había subido de peso ni talla desde que
nació. Luego de examinarla se sentó con nosotros y nos explicó un posible
diagnóstico; lo amarillo de su piel y ojos se debía a un aumento de la bilirrubina
por una incompatibilidad de grupo sanguíneo con la madre y eso se trata con
fototerapia y los vómitos podría deberse a una estenosis pilórica (obstrucción
intestinal) que en el peor de los casos requeriría cirugía.

Al escuchar esas palabras nos quedamos atónitos, no entendíamos la


complejidad de la situación y aún peor nos sentimos cuando nos preguntó si
teníamos algún seguro médico; le respondimos que no y fue allí cuando nos
refirió al Hospital Central como un caso de emergencia. Salimos del consultorio
en shock, no lográbamos comprender todo eso, mi suegra y mi cuñada que nos
acompañaron llamaron a mi suegro para que nos fuera a buscar y fue así como
nos pusimos en marcha hacía el hospital.

En la camioneta miré hacia atrás y observé a mi esposa recién operada y con


mi hija en brazos no creyendo a dónde nos dirigíamos, al momento suena mi
celular y era mi madre para preguntarnos qué nos habían dicho de la niña. Le
expliqué lo que la pediatra nos dijo y que ya íbamos rumbo al hospital, me
aconsejó que me calmara porque me escuchaba nervioso y desesperado. Desde
pequeño siempre he sido nervioso y sentimental, como dice mi mamá, quizá lo
heredé de ella. Aquí comenzó un punto de inflexión en mí, me cambió
rotundamente la perspectiva que hasta ahora tenía de la vida, situaciones que
muchos han experimentado y que nunca creí podía sucederme y es allí donde
recuerdo siempre lo que mencioné al inicio, DIOS le da a sus mejores soldados
los más grandes desafíos y así comenzaría la primera batalla.

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Sara… Milagro de DIOS

Sara Isabel

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO IV

LA PRIMERA BATALLA

Llegamos al hospital por la parte de abajo directo a emergencia de niños el


martes siete de junio en la mañana, hacía muchos años que no íbamos a ese
centro y la primera impresión que nos dio fue deprimente. A pesar que no dejan
entrar a más de una persona por paciente no sé cómo logramos entrar todos,
nos recibió una señora e inmediatamente nos pidió los datos de Sara. Después
de eso nos hizo entrar en un cuarto pequeño para que nos atendiera alguno de
los doctores de guardia cuando de pronto entró una joven con un niño como de
cuatro años llorando y gritando pidiendo auxilio porque su hijo no respiraba y
estaba entrando en especie de shock, recuerdo que decía “ayúdenme por favor,
no dejen morir a mi bebé”

Emergencia de niños para quien no lo ha visitado es un espacio muy reducido


con una recepción, un cuarto pequeño donde atienden a los ingresos y tres
cuartos donde dejan a los niños hospitalizados más un pasillo largo que utilizan
como área de hospitalización cuando los cuartos están llenos de pacientes.
Nosotros estábamos siendo atendidos, mientras tanto esa joven gritaba por
ayuda y demás familiares llorando por sus bebés por no tener la atención que
solicitaban. Cuando nos dicen que desvistiéramos a Sara tuve que sacar una
manta que teníamos para acostarla ya que la camilla no tenía y además allí
acuestan a todos los niños que ingresan descuidando la higiene del espacio y de
los bebés.

Mientras le quitábamos la ropa a Sara observaba a Eliza tan delicada por la


operación que no sentí otra cosa que hacer más que llorar. Quería salir corriendo
con ellas de ese lugar tan horrible. La doctora nos peguntó todo lo de rutina, su
nombre, días de nacida, cuándo comenzaron los vómitos y todo lo demás; nos
dijo que mientras le hiciéramos los estudios respectivos no podía ingerir ningún
tipo de alimento por lo cual tendrían que hidratarla tomándole una vía. Como no
conocíamos la situación que se vivía estando en el hospital nos comenzaron a
pedir una serie de cosas que teníamos que comprar. Soluciones, catéter (jelco),
scalp, sondas de alimentación, entre otros insumos.

En ese instante mi mente se quedó en blanco, debía conseguir todo eso a la


brevedad posible. Eliza me pasó la tarjeta de crédito diciéndome que con esa
podía comprar algunas cosas. Cuando salimos de esa pequeña habitación mi
suegra estaba hablando con una tía de mi esposa que trabaja allí, le mostré todo

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Sara… Milagro de DIOS

lo que me estaban pidiendo y me dijo que ella podría conseguirme varios


insumos y que me encargara de encontrar otros. Salí inmediatamente a
conseguir esas cosas frente al hospital en una casa médica y compré una sonda
que no era, gracias a DIOS la señora que me atendió me devolvió el dinero y me
vendió la que realmente necesitaba. Tomarle la vía a Sara fue misión imposible,
como era muy pequeña las vías se perdían, se necesitaría una enfermera experta
en bebés la cual no se encontraba. Al medio día llegó una de mis hermanas con
mi sobrino, le conté lo que sucedía y rompí en llanto nuevamente. Me calmó, me
dio de comer y dijo que iba a entrar para ver cómo estaba la niña.

Una vez dentro Eliza salió y dejó a Sara en compañía de mi hermana y mi


suegra, ella no podía caminar, me decía que le dolía la herida de la cesárea, miré
a mi alrededor y me dirigí con ella hasta el puesto de vigilancia, le pregunté a un
guardia si podía utilizar una silla que estaba junto a la pared para que mi esposa
se sentara y me dijo que no había problema. Allí logró comer un poco y nos
abrazamos pensando en todo lo que pasaba con la niña. Mi hermana salió
llamándome para decirme que había llegado una amiga de Eliza y logró agarrarle
la vía para hidratarla pero que necesitaban unos tubos tapa roja y tapa morada
para realizarle unos laboratorios, que la amiga saldría a explicarme mejor y que
ya habían pasado a mi hija a un cuarto, también le habían conseguido la lámpara
para tratar la bilirrubina, había que estar muy pendiente porque la luz no podía
darle directamente a los ojos.

Aproveché para decirle que si ella podría quedarse esa noche con Sara y me
dijo que no había problema, que podía quedarse con mi sobrino y mi cuñada.
Cuando salió Emily su amiga que trabajaba en el hospital pero en la parte de
adultos nos puso al tanto de todo, me explicó lo de los tubos para el laboratorio
que eran un poco costosos y todo lo demás. Me habían conseguido una solución
pero no era la que necesitaba; al mirar a mí alrededor observé a una señora que
venía bajando por la acera, era una representante, me dijo… profesor ¿Qué está
haciendo aquí? Le platiqué lo de Sara y me abrazó, profesor yo llevo aquí cuatro
meses por mi nieto; me quedé perplejo, cuente conmigo para cualquier cosa que
necesite; me están pidiendo una solución pero la que tengo parece no servirle,
así que le mostré la que tenía, mi nieto usa de esa y yo tengo la que usted
necesita así que la podemos cambiar. Aquí encontrará personas no tan buenas
profesor pero otras de muy buen corazón.

Señalando hacía arriba me dijo… por allá es donde se quedan a dormir los que
tienen pacientes hospitalizados y por la pérgola los llaman cuando necesitan algo

19
Sara… Milagro de DIOS

o para las visitas. Si se queda allí este pendiente por las noches con sus
pertenencias, como le mencioné hay personas amigas de lo ajeno, los guardias se
acuestan a dormir y no cuidan o vigilan absolutamente nada. Me informó de
todo y despidiéndose me abrazó nuevamente y muy cerca al oído me susurró la
siguiente frase “oraré mucho por su bebé; pídale a DIOS con fe que ÉL escucha
nuestras oraciones cuando lo hacemos de corazón”.

Esa tarde a punto de caer la noche entré a ver a Sara y mi corazón nunca se
había sentido tan triste como esa vez, tenía sus ojos cubiertos para que la luz no
le diera directamente a los ojos, tenía en su manito unas tablitas con una vía por
donde le pasaban la hidratación y se movía mucho queriendo quitarse todo, mi
hermana me decía que sería una noche difícil porque estar sin comer y con todo
eso encima se pondría más irritable, mi dolor era inexplicable.

En ese ambiente lleno de niños gritar, llorar y ver a sus padres desesperados
por no tener una buena atención, el suelo sucio y al lado de la habitación de mi
hija colocando las bolsas de basura, las moscas alrededor y las madres tratando
de bañar a sus hijos en el baño ubicado en el pasillo, me sentí como huérfano, un
baño putrefacto, de allí emanaba un olor desagradable y me entristecí aún más
al ver esos niños allí dentro corriendo el riesgo de contraer una bacteria. No
entendía y todavía no logro entender en qué nos hemos convertido los seres
humanos, pasar por esas experiencias tan amargas solo por no poseer dinero es
imperdonable, lo material no puede estar por encima del ser humano, no se
necesita tener ninguna posición para recibir atención de calidad en ningún país.
Me despedí de mi hija con la bendición y de mi hermana con un abrazo, Eliza me
esperaba afuera para irnos a casa, le dije que cualquier cosa me avisara sin
importar la hora.

Con el dolor de mi alma dejé a Sara con mi hermana, nos fuimos a descansar
cosa que fue imposible. Imaginen ver a mi esposa recién operada y mi hija en el
hospital con un diagnóstico no confirmado, eso era para literalmente volverse
loco. A la mañana siguiente llegamos muy temprano y mi hermana nos puso al
tanto de cómo habían pasado la noche, la niña estuvo llorando insistentemente
por el hambre y a cada rato se quería destapar los ojos. Le dije que podían irse a
descansar. Al poco rato escuché un doctor hablar con otro y decía que le habían
comentado de una niña que presentaba vómitos cada vez que comía y que iba a
verla en ese preciso momento. Lo seguí y antes de llegar a la habitación le grité,
doctor… esa niña de la cual habla es mi hija; mucho gusto me dijo, mi nombre es
Miguel, vamos a verla.

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Sara… Milagro de DIOS

Cuéntenme qué pasa con la niña, lo pusimos al tanto de todo y sin perder
tiempo nos envió a realizarle un tránsito intestinal, tienen que realizarlo en un
centro privado porque aquí no lo hacen, acompáñame para darte la orden
médica. Me fui con él y me entregó la orden, pensamos en cómo haríamos para
trasladarla y a qué centro iríamos. Busqué la orden de salida y nos pusimos en
marcha para realizarle el estudio. Mi suegra nos llamó para decirnos que por el
traslado estaba resuelto, un amigo de ella nos haría el favor. Una vez
conseguidos todos los papeles cosa que es bastante difícil, salimos con la niña del
hospital para realizarle el tránsito intestinal, siempre tuve presente a DIOS en
cada instante y le pedía que todo saliera bien. Ese estudió duró alrededor de dos
horas porque hay que esperar que el líquido que le introducen a la persona haga
su recorrido normal.

Los celulares no paraban de sonar para preguntarnos cómo estaba Sara, todos
los conocidos y familiares preocupados por lo que sucedía nos escribían
constantemente. Al momento de cancelar nos dijeron que era solo efectivo
porque el punto de venta no estaba funcionando. Nos vimos las caras y
comenzamos a contar lo que teníamos a la mano, recuerdo que salí a un cajero
automático cerca pero no pude sacar ya que no estaba en servicio, pensé que no
podríamos realizarlo porque nos faltaba un poco. Mi hermana que nos
acompañó nos dijo que la esperáramos que en un momento volvía, cuando
regresó lo hizo con el dinero que faltaba, el esposo de mi hermana mayor
trabajaba en ese lugar y nos dio lo que faltaba. Así comenzó DIOS a colocar en
nuestras manos las cosas que necesitábamos.

Con las placas en mano nos devolvimos al hospital para mostrárselas al doctor
y ver que nos decía. Mi esposa estaba recibiendo muchos mensajes de un ser
especial que a partir de allí se convertiría en una tía más para mi hija, Jenifer; una
compañera de trabajo nos fue a buscar con el chofer del liceo para hacernos el
favor de llevarnos al hospital, en el camino nos preguntó lo que necesitábamos
para pedirlo por las redes entre los conocidos del colegio, nos dio un sobre con
dinero que recaudaron con los alumnos de mi esposa, además de eso nos dio
una caja llena de insumos médicos que posteriormente íbamos a necesitar.
Llegamos al hospital nuevamente y como ya era tarde el doctor no pudo ver las
placas así que nos tocó esperar que la doctora de guardia de la tarde nos
informara.

Ese día se hizo largo y estuve sentado frente a la emergencia mientras nos
daban razón de los resultados del examen y asustado por la caja de insumos que

21
Sara… Milagro de DIOS

tenía a mi lado, la tarde se nubló y comenzó a llover como avisando lo que


vendría, mi esposa salió y me dice que la doctora de guardia quería hablar con
nosotros, le pregunté qué pasaba y me dijo que por lo visto a Sara si tendrían
que operarla, entramos y cuando llegamos a la habitación la doctora nos
esperaba sentada al lado de nuestra hija, mucho gusto soy la doctora Mailly
Gerdet, su hija nació con una obstrucción intestinal conocida como estenosis
pilórica y eso tiene que tratarse con cirugía, cada vez que come por sus intestinos
pasa muy poco alimento y el resto lo devuelve, ocasionando así los vómitos. La
operación sería mañana jueves aprovechando que hay un puesto disponible en
UTIN (Unidad de Tratamiento Intensivo Neonatal) pero necesito que se muevan
con los exámenes de rutina, es decir los laboratorios y con el electro que aquí
mismo lo pueden hacer temprano.

Serían las cinco de la tarde aproximadamente cuando recibimos semejante


noticia, salí llorando y llamé a mi cuñado bajo la lluvia para comunicarle lo que
nos habían dicho, mi cuñado me contestó diciendo que si era necesario operarla
ni modo, que estuviera tranquilo que todo saldría bien. Bajo lluvia salí corriendo
con mi cuñada a realizarle los laboratorios, Eliza y mi suegro conversaban afuera
de la emergencia mientras mi suegra cuidaba a la niña; a Sara la puyaron
constantemente para poder extraerle sangre y agarrarle la vía, ya que con el
tiempo se obstruía y había que tomársela de nuevo. Esos resultados eran
importantes para poder operarla al día siguiente así que buscamos la manera de
obtenerlos al instante.

Esa noche me quedé solo con mi suegra para que mi esposa fuera a
descansar, una de las noches más largas de mi vida fue esa del miércoles,
recuerdo que mi hermana llegó como a las ocho a ver cómo estábamos y le
comenté que la niña no paraba de llorar y aún sin comer prácticamente seis días,
me dijo que la esperara sentado donde estaba y que ella iría a verla, cuando
volvió me comentó que la solución no le estaba pasando que cuando sucediera
eso le doblara la manguerita y la soltara para que vuelva a pasarle sino que
llamara a una enfermera.

Cuando se fue sentí lo mismo que cuando llegamos, ganas de irme con mi hija
y despertar de ese terrible sueño. Sara desde la media noche no paraba de llorar,
mi suegra y yo hacíamos lo posible para que no lo hiciera pero era inevitable, le
mojábamos el chupón con agua para hidratarle los labios y lo agarraba
desesperada. Cuando se le terminó la hidratación a la media noche salí en busca
de una enfermera para que se la cambiara, una me dijo que en un momento

22
Sara… Milagro de DIOS

vendría y nunca lo hizo, volví a salir y noté que estaba una sola trabajando para
todos esos niños así que le dije que cuando contara con el tiempo se dirigiera
hasta donde estaba mi hija.

Como a la hora llegó, me pidió las soluciones para prepararla, mi hermana me


explicó que cuando se las diera me fuera detrás de ella para pedirle la que queda
porque no la devolvían. Cuando entró a colocársela mencionó que la niña estaba
llorando mucho, la revisó y se percató que tenía la vía muy ajustada y que seguro
le dolía bastante, se la aflojó un poco y efectivamente se calmó, al poco rato
oímos unos gritos de una madre desconsolada porque su niño había muerto, el
vigilante se acercó y dijo que no podíamos salir porque estaban en
procedimiento; cuando estas en un lugar como ese y presencias esas cosas no
puedes dejar de pensar en tu bebé. Sara lloraba de tal manera que solo pedía a
DIOS que me pusiera en su lugar para yo padecer lo que ella estaba sufriendo.
Daría todo lo que tengo porque mi hija no vuelva a pasar una noche como esa,
mi dolor era tan indescriptible que aún después de tanto tiempo sigo sin
entenderlo.

A las cuatro de la mañana logró quedarse tranquila en brazos de mi suegra


hasta las seis que amaneció. Una vez que llegó mi esposa con la hermana
buscamos la orden para realizarle el electro, resultó difícil poder completarlo
porque se movía muchísimo, a veces algunos doctores y enfermeras no
comprenden que estar casi una semana sin comer y pasar por tanto estrés para
un bebé de tan solo días de nacido no es sencillo, pretenden que un estudio se
practique en un abrir y cerrar de ojos, lo destaco por la expresión en sus rostros.
Hacer un estudio en el hospital no es fácil tampoco, si no tienes contactos o
conocidos que agilicen el trámite tienes que esperar hasta que por fin te tomen
en cuenta, eso si ya no es demasiado tarde.

La hora llegó y por fin llegaron a buscar a Sara para llevarla al quirófano
después de varios avisos. A medida que la subíamos la veía en brazos de mi
esposa y recordaba muchísimo a Jesús la noche que fue arrestado por los
romanos, Él le dijo a sus discípulos que el espíritu estaba preparado pero la carne
no y por eso fue a orar al Padre. Mi espíritu estaba preparado para ver a mi hija
entrar al quirófano pero mi carne me decía que la tomara y no la soltara de mis
brazos. Con todas las maletas en el segundo piso en el área de espera estaban
varios miembros de la familia.

23
Sara… Milagro de DIOS

Mi esposa entró con la niña para ser preparada mientras me quedaba afuera
esperando a que ella me pidiera lo que necesitara. Me pidió una manta y una
ropita más abrigada por el frio que hacía. Sara lloraba muchísimo y Eliza le
cantaba para calmarla, le pidieron que la acostara en la camilla para ingresarla; la
besó y la bendijo con lágrimas en sus ojos. Al instante salió diciéndome que la
operaría el doctor Miguel junto a otra doctora llamada Adriana. La tomé de la
mano y nos fuimos a sentar con el resto de la familia y así comenzó la larga
espera. Una doctora llamada Susana familiar de un estudiante de mi esposa se
nos acercó y nos explicó lo que normalmente realizan en esas intervenciones,
por ser una obstrucción dejan parte del intestino fuera de la barriga por un
tiempo para que el colon descanse y nuevamente volver a intervenir para unir.

No podía imaginar a mi hija con sus intestinos afuera y con una bolsa ajustada
allí para recoger sus heces y cambiar eso constantemente, nos explicó que se
conoce como colostomía y en otros casos ileostomía, se despidió de nosotros
diciéndonos que confiáramos en DIOS que todo saldría bien. La primera vez que
abrieron la puerta del quirófano dijeron… “Familiares de Sara Rojas” corrimos
para ver lo que necesitaban y nos pidieron una solución. Así nos iban solicitando
cada cosa hasta que la operación finalizó. La doctora de guardia de UTIN llamada
Petra nos esperaba allá una vez bajaran a Sara y que el doctor Miguel nos diera el
informe de la intervención. Además de eso nos entregó una lista de todo lo que
Sara necesitaría estando allí.

Cuando salí me encontré a mis padres y unos amigos que se dirigieron hasta
allá para saber cómo había salido la operación, rompí en llanto por tanta presión
que tenía y me abrazaron para calmarme, me dijeron que les prestara la lista
para ayudarme a conseguir lo que me solicitaban. Les agradecí y me puse en
marcha a buscar esas cosas, gracias a DIOS en casa tenía algunas, otras tenía que
comprarlas con la tarjeta que me había dado mi esposa días antes. Cuando llegué
a casa mi hermana menor nos abrió, me senté en el mueble y sentí que mi vida
no daba más, pensaba en mi hija y en lo que posiblemente vendría de ahora en
adelante, imaginaba sus intestinos colgando en su barriguita y eso me partía el
alma. Mis hermanas y mi cuñado me alentaron, recogimos las cosas que
teníamos y nos dirigimos nuevamente al hospital.

Camino al hospital recordé que el día anterior una señora se me acercó


diciéndome que la vida era muy injusta, que no concebía la idea de que su
sobrino de tres años estuviese acostado en una de esas camillas sin recibir su
tratamiento porque no tenía un catéter ni mucho menos los recursos para

24
Sara… Milagro de DIOS

comprar uno y así aplicarle su tratamiento. Le pregunté al instante qué catéter


necesitaba y me dijo que uno azul, no tengo azul, tengo únicamente amarillos
porque son los que usa mi hija pero si tengo dinero para darle así le va a comprar
uno a su nieto, ¿Qué le parece? se lo agradecería muchísimo hijo, estoy aquí sola
y no cuento con nadie, le di el efectivo y salió de inmediato a comprarlo, cuando
volvía con el catéter en la mano su rostro cambió, su sonrisa era tan grande que
se lograba observar a lo lejos, me pasó por un lado y dijo silenciosamente
“gracias”. Cuando salió me informó que ya le estaban pasando el tratamiento a
su nieto, eres un ángel que DIOS me envió para ayudarme; somos simplemente
un instrumento que ÉL utiliza para hacer el bien al prójimo, le respondí.

Cuando dieron de alta a su nieto a los pocos días no van a creerlo, se me


acercó y tenía en su mano exactamente la cantidad que le presté, me llamó
diciendo… aquí vengo para pagarle hijo; no mi señora, lo que DIOS da, ya es
nuestro, nuestra deuda es con ÉL si quiere retribuirme el favor pida a DIOS en
oración por mi hija, esa es la mejor ayuda, me abrazó y se despidió. Mientras se
iba pensaba en las personas como ella y como nosotros que no teníamos los
medios para conseguir las cosas que nos solicitaban, la respuesta estaba allí ante
mí, solo DIOS conoce nuestras necesidades y nos brinda su apoyo cuando más lo
necesitamos.

Cuando llegamos me dicen que suba que el doctor Miguel quería hablar con
nosotros, nos explicó que durante la operación que se le practicó a Sara encontró
unas bridas, una especie de carnosidad que oprimía el intestino lo cual obstruía
el paso de alimentos provocando así los vómitos, como la intervención fue muy
sencilla seguimos revisando para cerciorarnos que todo estuviera en orden,
realizamos una pequeña incisión (corte) en el estómago y cerramos,
continuamos buscando y encontramos un divertículo de meckel una carnosidad
que se encontraba en el intestino y fue retirado porque “podría” causar una
complicación a futuro.

La pregunta de rigor fue si le habían dejado una colostomía o ileostomía, él


nos respondió que no, nuestra alma volvió al cuerpo y abrace a mi esposa de la
alegría, mi niña no tendría por qué tener sus intestinos fuera de su barriguita.
Nos despedimos del doctor agradeciéndole y nos dirigimos a UTIN para hablar
con la doctora de guardia. Fue así como Sara logró vencer en su primera batalla,
solo DIOS sabría lo que ahora vendría para ella y mi familia, lo único que tenía
claro es que mi amor y el orgullo que sentía hacía ella crecía cada vez más.

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO V

EL AMOR DE DIOS SE PONE DE MANIFIESTO

En el momento que la sacan del quirófano para trasladarla a UTIN no me


encontraba en el hospital porque estaba buscando algunas cosas que le faltaban
así que la bajaron entre mi suegra, mi cuñada y el camillero. Sara ya se
encontraba en cuidados intensivos. A la hora de la visita debíamos entrar con
todos los implementos necesarios, tapa boca, bata médica, gorro y cubre botas
para evitar en lo más mínimo el contacto con bacterias, nos lavamos las manos
para poder tocarla. Cuando la vimos acostada en la incubadora mi corazón latió
fuertemente, tenía muchos chupones, cables en su pecho, una sonda de
alimentación y la lámpara para seguir tratando la bilirrubina. Tanto mi esposa
como yo le hablábamos y le decíamos que la queríamos mucho, que luchara para
salir adelante y superar esa situación.

Al principio estaba dormida pero al poco rato se despertó, comenzó a llorar y


quitarse los cables, como no podíamos controlarla llamamos a una enfermera, mi
esposa comenzó a llorar y se alejó un poco de la incubadora, la enfermera la
llamó y le dijo que mirara a su alrededor a los otros padres con sus hijos que se
encontraban en estados más delicados, ésta niña es fuerte, acaba de salir de
quirófano y miren la energía que tiene, ella está bien así que no se preocupen si
trata de quitarse esas cosas porque es normal. Mientras este aquí ella los
necesita fuertes, que le hablen y la estimulen muchísimo, por ahora no va a
poder ingerir ningún tipo de alimento hasta esperar la orden del médico.

La visita duraba alrededor de quince a veinte minutos, cuando terminó nos


pareció muy corta, dejar a Sara allí sin nuestra compañía era difícil. Cuando
salimos le informamos a la familia que no le habían dejado sus intestinos por
fuera y que todo había salido muy bien. Esa tarde mi esposa lloró muchísimo y
como el dolor de la cesárea todavía se hacía presente le pedí que se fuera a
descansar ya que mi hermana mayor se quedaría conmigo esa noche. Ahora para
pernoctar (pasar la noche) sería diferente, ya no estábamos en emergencia así
que debíamos permanecer afuera del hospital. Cuando todos se fueron me dirigí
con mi hermana a la zona de la pérgola y había muchas personas acostadas en
hamacas, vimos un pequeño lugar despejado y allí nos sentamos. El tiempo
pasaba muy lento mientras hablábamos, el teléfono sonaba a cada instante en la
pérgola y salía una persona gritando el nombre del paciente para que los
familiares escucharan lo que pedían. A media noche se nos acercó un joven, era

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Sara… Milagro de DIOS

el padre de un niño que también se encontraba en UTIN. Nos platicó de su hijo y


que fue difícil que se lo ingresaran allí porque no había cupo, su niño había
nacido sin respirar producto de una complicación, me preguntó por mi hija y le
dije que había nacido con una obstrucción y por ende había que operarla, gracias
a DIOS la habían operado rápido porque en otros casos se tardaba, conversamos
bastante rato hasta que se marchó, me acosté en el suelo y allí me dormí un rato
mientras mi hermana vigilaba y así nos turnamos. Al amanecer llegó mi esposa y
le dije que todo había estado bien.

Me fui a descansar un instante nada más para poder estar antes del mediodía
nuevamente en el hospital, las visitas eran a las once y a las cuatro, todo
marchaba bien de acuerdo a los diagnósticos. Cuando llegué Eliza me dice que
debía buscar al doctor Miguel y pedirle la orden médica para hacerle la biopsia al
divertículo que le habían extraído a Sara durante la operación, salí corriendo a
buscarlo y lo encontré en la parte de cirugía pediátrica, me dirigí a la Cruz Roja
porque allí saldría más económico y más cuando vas referido de la CHET (Ciudad
Hospitalaria Dr. Enrique Tejera) me recibieron cordialmente y así fue, lo hicieron
a mitad del precio estipulado.

De la pérgola llamaron diciendo “visita para UTIN” y nos dirigimos hacia allá,
nos colocamos los implementos y entramos. Sara estaba aún con la sonda de
alimentación, la doctora nos explicó que por allí debería botar un líquido
transparente para poder iniciar con la comida pero para ese momento le salía de
color verde. Por la tarde nos informaron prácticamente lo mismo y
aprovechamos el tiempo para hablarle y decirle que la amábamos mucho, que
era una niña muy fuerte y que pronto estaríamos nuevamente en casa.

Cuando salimos se encontraban varios miembros de la familia esperándonos,


entre ellos estaba mi suegro así que le pedí que por favor nos colgara unas
hamacas para poder descansar mejor, una representante como me vio
durmiendo en el suelo me dijo que en el pasillo donde ella estaba había un
espacio libre, que podía traer unas hamacas y colgarlas allí, le tomé la palabra y
lo hicimos, de verdad que dormir en sillas o en el suelo no fue sencillo,
estábamos ubicados al inicio del pasillo, lo único malo era cuando llovía. El fin de
semana llegó muy rápido y Sara todavía no botaba líquido transparente por la
sonda. La noche del sábado me fui a descansar junto a Eliza quedándose mi
suegra y una tía de ella, cuando llegan esos días en el hospital la carencia de
médicos se hace más notoria, además que toman decisiones en muchos casos sin
avisar a los familiares. A Sara esa noche la trasladaron a RETÉN un espacio con

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Sara… Milagro de DIOS

tres salas llenas de niños “menos complicados” y a mi modo de ver con pocas
enfermeras. Cuando amaneció para nuestra sorpresa nos enteramos del traslado
porque necesitaban ingresar a un niño que estaba grave. Una vez en RETÉN los
doctores decidieron iniciar con la vía oral, mi esposa en ese momento se fue a
extraer un poco de leche porque no podía darle pecho directamente, las
enfermeras alimentaban a Sara a través de la Sonda, fue así cuando pudo ingerir
alimento después de tanto tiempo; como se sacaba la sonda constantemente
nos llamaban de la pérgola para que lleváramos otra, gracias a DIOS dentro de la
caja de insumos que nos dio Jenifer habían sondas de alimentación. Era difícil
verla comer de esa manera, en realidad era muy poca leche que le introducían
cada tres horas para ver cómo la asimilaba, por nuestra mente solo pasaba orar
en esos instantes y pedirle a DIOS que le cayera bien y no vomitara. Gracias a
que la toleraba se fue aumentando poco a poco la cantidad hasta que Sara
tomara directamente del pecho de mi esposa.

Mi esposa iba cada cierto tiempo a darle de comer, mientras la visita general
era por las tardes, cuando entré la primera vez allí Sara me miró directamente a
los ojos como diciéndome “Hola Papá, estoy bien” coloqué la mano en el cristal y
le dije “Hola Sara, aquí está papá y mamá, te amamos muchísimo hija, eres la
niña más fuerte del mundo” los ojos se me pusieron vidriosos pero no lloré para
que sintiera la buena energía que le dábamos, muchos piensan que los pequeños
a esa edad no entienden y es todo lo contrario, absorben muchísimas cosas y
sobre todo sienten nuestro amor. Esa tarde también le toqué su manito y la
pierna mientras le cantaba una canción de Alex Campos que se titula “Al taller
del Maestro”. Debajo de su incubadora colocaban lo que necesitaría, así que nos
cercioramos que tuviera todo antes de culminar la visita. Después de cada visita
la dejábamos con la bendición; “DIOS te bendiga”.

Como ya no tocaba pasar la noche en el suelo o en una silla logramos estar un


poco más cómodos, colocamos los bolsos con los insumos colgados en las
columnas y dormíamos con lo más valioso abrazados para evitar que se lo
robaran, con un ojo abierto y uno cerrado dormía mientras Eliza si descansaba
mejor porque le tocaba levantarse varias veces en la madrugada a darle pecho a
Sara y aún con los puntos de la cesárea. Estando en las hamacas conocimos a
muchas personas pero entre tantas a un personaje muy peculiar, una persona
que hacía vida en el hospital y que diagonal a nosotros tenía lo que para él podría
llamarse hogar. Lo conocían como “el amarillo” cuyo nombre real era Luis. En
ocasiones juzgamos a las personas o emitimos prejuicios hacia ellas por su
apariencia sin saber lo que hay en su mente y por ende en su corazón.

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Sara… Milagro de DIOS

Luis cantaba por las noches, corría a los rateros que por las noches pretendían
robar las pertenencias de las personas, pedía colaboración a los familiares para
comprar vinagre y cloro, salía a comprarlos y volvía para ponerse a barrer el
pasillo y pasar coleto, cuando nuestros familiares y conocidos nos enviaban
comida le dábamos y se contentaba; pero lo que más me sorprendió de él fue lo
que le escuché decir una noche, se acostó en su hamaca y dijo: “Voy a orar, DIOS
mío escúchame por favor, sana a todos esos niños que están allá en todos los
servicios, no permitas que sigan muriendo por falta de medicamentos, que a
partir de ahora no hayan más niños enfermos y cuando los médicos lleguen se
devuelvan porque no habrá a quien atender” AMÉN. Eso me dejó atónito, fue allí
cuando comprendí la clase de ser humano que era. A partir de allí comenzamos a
relacionarlos mucho más con él.

En una noche estando en RETÉN Sara se complicó, Eliza me llamó a casa de mi


madre desesperada diciéndome que la niña había vomitado y estaba decaída,
tenían que tomarle una vía porque la que tenía se había obstruido y no recibía
hidratación de ninguna manera. DIOS siempre tiene a su servició a seres que usa
como instrumento para brindar su misericordia en el momento que más lo
necesitamos, una enfermera atendió a Sara de una manera increíble, la auxilió y
logró estabilizarla, en la casa de mi madre estaba mi cuñado así que le pedí que
me llevara de inmediato al Hospital para llevar los insumos que Sara necesitaba.
Cuando llegamos mi esposa me dice que ya la niña estaba estable pero que el
susto había sido inmenso. A los días nos encontramos con la enfermera, le
agradecimos por su labor y nos dijo que para eso ella estaba, es agradable y
reconfortante encontrarnos con personas que lo dan todo por el prójimo.

El tiempo pasaba lento pero gracias a DIOS Sara comenzó a ingerir la leche
tranquilamente incluso directo del pecho de su madre, verla comer de lejos
mientras mi esposa la alimentaba me hacía sentir el hombre más feliz del
mundo. Transcurrida la semana después de la operación me encontré con el
doctor Miguel y la doctora Adriana quienes habían realizado la operación, les dije
que cómo veían el estado de salud de mi hija y me dijeron que precisamente se
dirigían a retirarle los puntos de la herida. Cuando entraron a quitarle los puntos
se percataron que el catéter había sido removido; escuché que el doctor
preguntaba a las enfermeras quién se lo había quitado. Una vez que salieron no
vi un rostro de optimismo en su expresión y solo dije; “Señor que se haga tu
voluntad”.

29
Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO VI

LA SEGUNDA BATALLA

Cuando el doctor Miguel y la doctora Adriana se nos acercan, nos dicen que la
herida de Sara esta drenando un líquido amarillento, lo notaron al momento de
intentar retirarle los puntos de sutura. Esas no eran buenas noticias porque
significaba que algo no estaba bien por dentro, nos enviaron a realizarle un
cultivo a ese líquido y unos laboratorios. Le suspendieron la comida nuevamente
así que tocaba hidratarla por vía otra vez hasta la espera de los resultados. Con
los exámenes en mano hablamos con los doctores y nos informan que a Sara
había que operarla nuevamente porque los puntos de sutura del divertículo se
habían ido, trayendo como consecuencia que lo que ingería se dispersara por su
estómago, el divertículo poseía células ácidas lo que ocasionó que desgastara lo
que estuviera cerca.

Tristes por lo que estaba sucediendo no nos imaginábamos como una niña tan
pequeña, apenas con catorce días de nacida tenía que pasar por una segunda
operación, nos entregaron una lista de insumos que debíamos conseguir para
poder realizar la intervención, no podíamos perder tiempo ya que mientras las
horas transcurrían Sara podría empeorar con dicho diagnóstico; fue difícil y
costoso encontrar todo lo escrito en la lista pero gracias a DIOS logramos
conseguir todo, familiares, amigos, estudiantes y conocidos pusieron todo su
empeño para tal fin; de allí nuestro agradecimiento infinito.

Hacerle los chequeos para ésta segunda batalla resultó más sencillo por la
emergencia que significaba. Quince días transcurridos desde que ingresamos a
Sara en el hospital y llegó el momento de la segunda intervención. La doctora
Adriana conversó mucho con nosotros para explicarnos cómo sería el
procedimiento a seguir, le pregunté que por qué ella lo estaba explicando y no el
doctor Miguel a lo cual me responde que sería la encargada de operar a mi hija
ahora, que no me preocupara porque estuvo en la primera y que conocía muy
bien su historia, la doctora nos transmitía mucho optimismo y buenas energías y
eso hacía que nos tranquilizáramos a pesar de estar conscientes de lo riesgosa y
delicada que sería la intervención.

En ese instante estábamos en RETEN esperando a que nos dieran la orden


para subirla. Mi corazón latía incesantemente, pensar que mi hija tendría que
pasar por eso nuevamente me enloquecía, solo orar y pedir a DIOS para que todo
saliera de la mejor manera posible me calmaba un poco. A los minutos una

30
Sara… Milagro de DIOS

enfermera dice: “los padres de Sara” ya está todo listo para que la suban. Debido
a falta de camilleros como de costumbre me tocó junto a un compañero y mi
hermana subirla al quirófano; la doctora Adriana iba junto a nosotros al lado de
la incubadora, mientras la llevábamos iba orando por ella para que DIOS le
otorgara las fuerzas y la resistencia que necesitaba, cuando íbamos por el
segundo piso abrió los ojos y me miró fijamente como diciéndome “tranquilo
papá… de ésta también saldremos en victoria” nunca olvidaré esa mirada, una
mirada dulce y tierna de una inocente criatura pero a la vez firme y fuerte. Cada
vez que se hace presente el recuerdo mis ojos se cristalizan y por ende una
lágrima se desliza por mi rostro, ahora que redacto este episodio de mi vida se
intensifica y no paro de llorar como ahora lo hago; es la sensación indescriptible
de un amor profundo, puro y sincero que pocos padres sienten por sus hijos.

Cuando llegamos al quirófano mi esposa entra con Sara y la doctora, por ser
un área restringida solo se le permite el acceso a la madre, me quedé al
pendiente de manera que si necesitaban algo poder suministrarlo lo antes
posible, al poco rato Eliza salió con los ojos cristalinos la abracé y me dijo que ya
se la habían llevado. Todos los familiares amigos y conocidos estaban muy
pendientes, unos allí con nosotros y otros afuera cuidando nuestras
pertenencias. Como me sentía mal caminé hasta el final del pasillo para llorar un
poco y orar, en ese instante miré a mi hermana que estaba a mitad de las
escaleras llorando y fui a abrazarla.

Llevar cierto tiempo pernoctando en el hospital te permite socializar con


personas que también tienen un familiar allí. La noticia de la segunda operación
de Sara se esparció rápidamente, afuera hacían cadenas de oración por su
recuperación y sanación. Transcurrida casi la hora salieron del quirófano
pidiendo una solución, debido al susto y los nervios dije que no la teníamos pero
si estaba así que la pasamos; para nuestra sorpresa no habían transcurrido ni
diez minutos cuando varios conocidos de afuera subieron desesperadamente con
la solución que necesitaba mi hija, en ocasiones tratamos de entender qué es la
solidaridad entre hermanos y creo que este testimonio la explica claramente.

La espera se hizo larga y angustiante mientras caminaba y me sentaba


constantemente. La única vez que salieron llamándonos fue para pedir la
solución; al estar así y en ese lugar inevitablemente te vienen diversos
pensamientos, niños y niñas que no salen vivos porque no resisten la operación,
otros que simplemente se infectan por la contaminación que reina en el hospital
lo cual hace que empeoren por otro motivo, en fin; pero a pesar de eso siempre

31
Sara… Milagro de DIOS

tuve la certeza en la mirada de mi hija, sabía en mi corazón que era y que sigue
siendo muy fuerte, eso me tranquilizaba y solo imaginaba tenerla entre mis
brazos nuevamente siendo una niña sana en el nombre de Jesús, arrojé mis
cargas sobre Él como dice el Salmos 55: 22 y solo así mi cuerpo, mi mente y mi
alma lograban calmarse.

La larga espera terminó; la puerta del quirófano se abrió mientras el corazón


latía intensamente a la espera de buenas noticias. El rostro de la doctora Adriana
reflejaba una gran satisfacción, con su ayuda bajamos a Sara a UTIN. Una vez
instalada allí salió a explicarnos el desarrollo de la cirugía. Al vernos tan
angustiados tanto a mi esposa como a mí lo primero que nos dijo fue que nos
calmáramos ya que todo había salido muy bien. Sara es una niña muy fuerte,
logramos extraer todo el residuo que tenía dentro y volvimos a cocer, producto
de lo que sucedió en la anterior cirugía decidimos dejarle una ileostomía,
significa que de ahora en adelante hará pupú por un estoma ubicado del lado
derecho de la barriga con la finalidad que el colón descanse de este mal proceso
y se forme correctamente.

Deben conseguir bolsas para ileostomía o colostomía de tal manera que


puedan recoger sus heces, esto evitará que se derrame alrededor de su
barriguita y no se irrite con facilidad ya que las heces contienen ácidos lo que
ocasiona tal efecto. Además de ese estoma que es por donde defecará hay un
segundo que dejamos también afuera, ese es el que llega hasta el recto y que
quedará sin funcionamiento hasta que volvamos a unirlo en una tercera
operación. En ese momento la interrumpí, era mucha la información que
debíamos procesar en tan poco tiempo; le pregunté que por qué le hicieron eso
y a su vez cómo podía ser posible que le esperaba otra cirugía. Me sentí vagando
a través de una tormenta cuya calma no llegaba, atravesando el valle de los
huesos secos que narra el profeta Ezequiel. (Ezequiel 37: 1-14).

Tranquilízate papá, respondió la doctora. Les expliqué que eso normalmente


se le practica a niños que nacen con problemas intestinales y resulta necesaria
otra intervención para poder unir nuevamente sus intestinos; hay que observar
constantemente como progresa para saber cuándo volver a operar ya que no va
a durar toda la vida con eso, regularmente no dura el año, la experiencia nos dice
que en cuestión de unos meses y con la ayuda de DIOS todo saldrá conforme a lo
esperado, por ahora enfóquense en recibir toda la información e incluso
busquen por internet la manera de como limpiarla lo más higiénico posible, sé
que no es fácil pero deben aprenderlo porque seguramente la daremos de alta

32
Sara… Milagro de DIOS

en esas condiciones. Pregunten a las enfermeras y a los doctores cualquier duda


que tengan, ya les voy a escribir lo que necesitarán para su cuidado. Mi esposa
cuando está preocupada no habla mucho, se queda pensativa así que no
pregunto mucho; cuando ya se iba la doctora notó que estaba llorando y se nos
acercó nuevamente a decirnos algo que no olvidaremos jamás… culminando la
cirugía Sara se despertó y comenzó a quitarse los cables, gracias a DIOS ya
estábamos suturando (cociendo) eso significa que su hija tiene ganas de vivir,
ella pertenece a éste mundo, es una niña muy fuerte, no olviden eso.

Dejamos a Sara en UTIN y nos dirigimos afuera a esperar la hora de la visita.


Un nuevo episodio acababa de comenzar en nuestras vidas, mientras nos
dirigíamos a la zona de las hamacas íbamos pensado cómo haríamos para cuidar
a nuestra hija bajo esa circunstancia. Cuando le informamos a nuestros familiares
lo que le habían practicado a Sara recordé lo que la doctora Susana nos había
dicho que podían hacerle, quizá por eso no nos tomó tan desprevenidos. En mi
mente solo imaginaba a mi hija con sus intestinos fuera de su barriguita, hacer su
necesidad por allí y tener un sumo cuidado para bañarla y asearla no sería una
labor sencilla.

Ahora los gastos serían mayores, laboratorios cada lunes y viernes para tener
un control de su progreso eran muy necesarios, los hemocultivos eran los más
costosos y eran de igual importancia para detectar cualquier infección. Gracias a
la ayuda que recibíamos de todos lados podíamos costear esos gastos; además
era necesario conseguir todos los insumos para su cuidado, pañales, toallas
húmedas, champú, jabón, entre otros. Como mi esposa no daba ya casi leche y
Sara siendo intolerante a la lactosa teníamos que conseguirle una leche especial
hidrolizada que la ayudaría a subir de peso.

La primera visita después de ingresarla en UTIN por segunda vez resultó más
difícil que nunca; fue cuando observamos directamente sus estomas al lado de
su barriguita. A partir allí conocimos a dos enfermeras con las cuales hubo un
acercamiento agradable, sus nombres eran Gloria y Laura. Ellas tenían un don
excepcional para cuidar a los niños, mi esposa prestaba mucha atención a la
manera de bañarla y limpiarla. Como no contábamos con las bolsas de ileostomía
o colostomía las enfermeras le colocaban gasas encima de los estomas de
manera que las heces quedaran acumuladas allí, pronto nos tocaría a nosotros
hacerlo, nos mirábamos asustados e intrigados y fue así como con la ayuda de
DIOS nuestra hija salió victoriosa una vez más.

33
Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO VII

TESTIMONIOS QUE HACEN CREER EN DIOS

Conseguir las bolsas para la ileostomía de Sara resultó más difícil de lo que
pensamos, en todos lados nos decían que eso ya no llegaba al país, preguntar a
través de las redes sociales fue otro intento pero no obtuvimos respuestas.
Debido a esto el uso de gasas fue la única opción con la que contábamos, la parte
negativa era que había que cambiarla a cada instante apenas salieran restos de
heces, eso evitaba que se le derramara alrededor de los estomas y por ende la
irritación. Comprarlas resultaba costoso por la cantidad que se necesitaban pero
DIOS siempre responde a nuestras súplicas, familiares, amigos, estudiantes y
conocidos nos ayudaban con lo que podían.

Mi cuñado nos conseguía frecuentemente y a pesar de ello no eran


suficientes, una mañana llegué al hospital después de descansar y al ver a mi
esposa me comentó que una amiga de ella llamada María le había llevado un
enorme rollo; para poder utilizarlas había que esterilizarlas, mi cuñado se
encargaba de eso una vez que mi hermana las recortaba y las preparaba. María y
su esposo posteriormente serían un valioso instrumento que DIOS utilizaría para
ayudar a Sara en gran manera. Además de eso, para cambiarla también se
necesitaban guantes quirúrgicos, insumo que en el hospital tampoco había.
Pensábamos en comprar cajas de guantes no estériles pero no eran los indicados
para ello así que obligatoriamente se debían conseguir.

A pesar de no hacer su necesidad correctamente Sara diariamente consumía


hasta cuatro pañales y en oportunidades de su incubadora agarraban algunos
para colocárselos a otros niños. En una ocasión dejaron a Sara sin pañales y me
molesté diciéndoles que si iban a tomar algo de ella para dárselo a otro niño
simplemente nos notificaran, que contaran con nuestra solidaridad siempre que
estuviera a nuestro alcance pero que no dejaran a nuestra hija sin pañales. Es
difícil estar en situaciones como esas, una tristeza te invade el corazón, padres
que hacen hasta lo imposible por conseguirle todo a sus hijos y otros que
simplemente no les interesa, abandonándolos en tal situación. Siempre
observaba a mi esposa y la imaginaba sola en un hospital luchando con su bebé
al lado así como muchas mujeres lo estaban; hombres que no se hacen
responsables de sus hijos, en esos momentos es cuando deseamos tener nuestra
pareja al lado, te anima, te reconforta y te da aliento para seguir perseverando.

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Sara… Milagro de DIOS

A medida que pasaban los días conocíamos más y más personas, al mes de
estar allí conocimos a una pareja de Falcón (Chichiriviche) ellos tenían un bebé
llamado Aramis quien nació con dificultades respiratorias, pasó casi el mismo
tiempo de nuestra hija en el hospital, ellos no contaban con familia cercana por
ser de tan lejos, vivían en la pérgola. En muchas ocasiones los ayudábamos con la
comida, incluso mi cuñado le regaló un par de zapatos al padre de Aramis porque
con los que contaba estaban casi desgastados. Con ellos nos compartíamos los
gastos medicinales ya que en UTIN cuando un niño necesita un medicamento o
antibiótico por lo general a todos se los suministran.

Siempre que se nos estaban acabando los pañales llegaba una persona y nos
donaba algunos; en una oportunidad Jenifer llegó con varios paquetes y no me
dio tiempo de enviar algunos a casa porque ya era tarde, esa noche la pasé casi
en vela vigilando nuestras pertenencias debido a que eso es muy buscado en el
hospital más en el área de maternidad, allí hacen lo imposible por conseguirlo
incluso robarlos. La mañana siguiente enviamos algunos paquetes y nos
quedamos con los necesarios. Existían días en los que no recibíamos visitas, una
tarde las toallas húmedas se nos habían acabado y mi esposa estaba preocupada
porque Sara no tendría con que la limpiaran.

Esa tarde acostado en la hamaca comencé a orar como de costumbre y pedí a


DIOS que por favor nos ayudara como siempre y nos bendijera, Eliza se me
acercó y me dice que si no me preocupaba que la niña estuviera sin toallas, le
dije que sí pero que confiáramos en DIOS que ÉL siempre nos escucha. Al poco
rato después de sostener esa conversación con ella recibí la visita de un alumno
junto a su madre, me preguntó por mi hija y por nuestra situación en el hospital;
ver a mis estudiantes preocuparse por mí y la familia de tal manera me fortalecía
muchísimo, cuando se despedía se me acercó, me dio un abrazo y me dijo,
profesor… “disculpe lo poco pero no encontraba que traerle así que le traje
esto”; cuando abrí la bolsa recordé mi oración, eran dos paquetes de toallas
húmedas. Solo dije gracias DIOS por estar allí siempre conmigo; me despedí de
mi estudiante y su madre con los ojos cristalinos.

Eliza se alegró cuando le comenté lo que me trajo el estudiante ya que era lo


que necesitábamos con urgencia. En las visitas nos explicaban lo mucho que Sara
avanzaba, cuando le tocó a mi esposa darle de comida directamente del pecho
me emocioné muchísimo porque significaba que estaba tomando el ritmo que la
doctora Adriana nos dijo; apenas hacía contacto con el pecho de mi esposa no
paraba de absorber el alimento.

35
Sara… Milagro de DIOS

Mientras tanto las observaba, le tomaba la cabecita a Sara diciéndole que


pronto estaríamos en casa para cuidarla y amarla muchísimo, le cantaba “Al
Taller del Maestro” y ella se quedaba mirándome con sus ojitos que me daban
seguridad, era como si me dijera “tranquilo papá que soy muy fuerte, pronto
será así como dices”. Dudar es un acto que realizamos en muchas ocasiones sin
querer porque somos imperfectos pero cuando observaba esa mirada tan segura
de mi hija; se disipaba inmediatamente.

Un día salimos de la visita y nos esperaban unos amigos para entregarnos


unas cosas como de costumbre. En el hospital al igual que Luis “el amarillo”
existían personas que también hacían vida allí; entre ellas se encontraba una
señora que tenía una niña alrededor de siete años, un niño como de tres y una
niña recién nacida de dos meses. Esta señora los maltrataba constantemente y
no los alimentaba por la condición en la que se encontraba; lo más triste y
escalofriante era por lo que pasaba la niña recién nacida, la acostaba con poca
ropa en una hamaca usada por muchas personas cuya higiene personal no era la
mejor, la niña soportaba el frío por las noches, lloraba y se lamentaba todo el
día.

Mi amiga al observarlos me preguntó si esa señora vivía realmente en el


hospital con esos niños y en esas condiciones, le contesté que sí y además de eso
todo lo que sufrían. En ese instante ella me dice que la vida es algo injusta
muchas veces; su hermana había intentado tener un hijo pero no podía, ella y su
esposo habían probado todos los medios posibles pero no lo lograban. A mí se
me ocurrió interrumpirla así que le sugerí que por qué su hermana no la
adoptaba, parecía algo descabellado en el momento pero de inmediato se dirigió
hacia ella para hablarle. A partir de allí en las visitas posteriores decidieron traer
a su hermana junto a su esposo para hablar con la señora y ver si existía la
posibilidad de adoptar a la pequeña.

Tratar con personas como esas es sumamente delicado y difícil porque no


poseen ningún tipo de cordura, fueron muchos los intentos fallidos por la
postura de la madre, mientras tanto los que sufrían eran los niños sobre todo la
recién nacida. Por instantes pensábamos que sería demasiado tarde y que la niña
no resistiría mucho tiempo así. Un día decidieron llevársela junto a sus tres hijos
a donde ellos vivían y mostrarle las ventajas que tendría la pequeña si se las
entregaba en adopción, ella estaba indecisa porque de quien quería deshacerse
en realidad era del varón. Una tarde en el hospital decidieron no insistirle más y
entre lágrimas la hermana de mi amiga se marchó sin la niña que tanto quería

36
Sara… Milagro de DIOS

pero las cosas de DIOS son perfectas, la mamá se arrepintió así que les pidió que
se devolvieran para entregárselas. Eso hizo que la embargara un sentimiento
indescriptible y mientras se marchaba su rostro reflejaba una sonrisa de madre
orgullosa. Al principio la señora llamaba para saber cómo estaba la niña y ellos le
respondían que todo marchaba bien. Tuvieron que llevarla con todos los
especialistas para poder curar sus enfermedades. Con el tiempo no llamó más,
hoy Camila es una niña sana gracias a DIOS quien superó todas esas
adversidades, tiene casi la misma edad de Sara y vive feliz junto a sus padres que
la aman muchísimo.

Casi mes y medio en el hospital y los gastos eran cada vez mayores, Sara no
mostraba un avance significativo como para darla de alta sino todo lo contrario.
Comenzó a sufrir un cuadro de desnutrición debido a que no comía lo suficiente
y el esfuerzo que empleaba en tratar de extraerle leche a mi esposa hacía que
disminuyera de peso por lo cual comenzaron a alimentarla por sonda
nuevamente. Inmediatamente nos pidieron una leche especial hidrolizada para
niños intolerantes a la lactosa como la Alfaré, Althéra, Nutramigen u otra
parecida; conseguirlas era difícil, se nos ocurrió publicarlo por las redes sociales
y al instante comenzaron a llegarnos mensajes con el nombre de los sitios donde
podíamos adquirirlas.

Una amiga conocida de la adolescencia me llamó diciéndome que donde ella


trabajaba había una compañera que ayudaba a personas con esa clase de
necesidades, me dijo que me dirigiera a la Isabelica para darme una lata de
nutramigen la cual era importada; mientras me daban la leche lloré de la alegría
al poder conseguirle el alimento que Sara requería, me sentía presionado de un
lado a otro y sin casi los recursos económicos para lo que vendría; ellas me
alentaron diciéndome que mi hija poco a poco iba a salir de todo eso. Cuando
llegué al hospital entregamos la leche para que comenzaran a suministrársela.

Las malas noticias no cesaban, debido a que no conseguimos las bolsas de


ileostomía a Sara se le estaba irritando la piel horriblemente y no paraba de
llorar; en la visita de la tarde se la observamos mientras la cambiábamos y la piel
se nos puso de gallina ya que estaba al rojo vivo, parecía que la sangre dentro de
poco comenzaría a salir. Cuando recibimos los laboratorios y el hemocultivo de
rutina arrojaron que tenía una bacteria, es decir; mi pequeña estaba infectada
gravemente. Nos pidieron con urgencia antibióticos y con suerte algunos estaban
en el hospital, se los colocaron así que solo nos quedaba esperar.

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Sara… Milagro de DIOS

Esa tarde le dije a mi esposa que si quería se fuera a casa para que descansara
un poco porque mi hermana mayor se quedaría conmigo. A las siete de la noche
entré a llevarle lo que necesitaría y me dijeron que todo estaba bien que podría
irme tranquilo. A eso de las diez de la noche el cielo se nubló y comenzó a llover
muy fuerte, mientras me levantaba de la hamaca para no mojarme escuché el
teléfono de la pérgola, mi corazón latió muy rápido como avisándome lo que
vendría. “Sara Rojas al teléfono” gritaron. Salí corriendo y cuando contesté me
dijeron… “Papá de Sara” si, contesté casi sin aliento, “diríjase hasta acá que lo
necesitamos, es una emergencia”.

Salí de inmediato hasta allá y cuando llegué estaba la puerta de UTIN


totalmente abierta y muchas personas encima de mi hija, una enfermera me
tomó del brazo y me dijo que no podía entrar porque estaban tratando de
estabilizarla, le pregunté con lágrimas en los ojos qué pasaba y me informó que
se había complicado muchísimo que la doctora me explicaría en cuanto
terminaran. Cerraron la puerta y solo me quedó en la mente esa imagen de
todos encima de mi hija. Allí mismo en el pasillo de UTIN caí de rodillas llorando y
pidiendo a DIOS que me la salvara. Al poco rato salió un doctor, me tomó de los
brazos y mientras me levantaba me decía que era el doctor de guardia de UCI
(Unidad de Cuidados Intensivos) lo habían llamado por la emergencia de Sara.
Conozco el caso de tu hija, soy amigo del sacerdote Mario del liceo donde
trabajas.

Sé que no es fácil pasar por todo esto pero tu hija acaba de sufrir un shock
séptico y convulsionó producto de eso, ya logramos estabilizarla pero es
necesario que tomes fuerzas, te calmes y te dirijas en este instante hasta la
emergencia de adultos y que envíen un técnico para hacerle unos rayos x, toma
la orden. Corrí inmediatamente bajo la lluvia y no paraba de llorar por ese
camino solitario y despejado. Una vez allí es casi imposible que te atiendan, te
evaden, te ignoran y te sientes con un nudo en la garganta, hablé con la
encargada y me dijo que no podían enviar a nadie porque estaba lloviendo, mi
hija necesitando esos estudios con urgencia y recibí esa respuesta. Mi reacción
en esa oportunidad fue tranquila hasta que llegó mi otra hermana ya que la
noticia se extendió rápidamente.

Ella se molestó muchísimo diciendo que si fuera un familiar de ellos o


conocido si lo harían sin perder tiempo. Me sentía confundido y abatido, se
trataba de la vida de un ser humano y no comprendía como pueden existir
personas sin ningún tipo de sentimientos por el prójimo. En ese instante salió

38
Sara… Milagro de DIOS

una señora muy amable diciéndome que no me preocupara que un técnico iría a
realizarle el estudio a Sara. Efectivamente así fue, salió un joven diciéndome que
le prestara mi chaqueta para que no se mojaran las placas. Llegamos a la
emergencia de niños y se le practicó el estudio de rayos x de tórax. Todo esto
ocurría y ni tiempo tuve de avisarle a mi esposa así que la llamé para decirle que
se trasladara hasta el hospital lo antes posible. Cuando ella llegó nos llamaron
nuevamente para informarnos los resultados de los rayos x donde se pudo
observar una mancha en sus pulmones así que los doctores dedujeron que su
convulsión pudo haber sido por una broncoaspiración a causa de la sonda de
alimentación; además de eso nos notificaron que tuvieron que intubarla por su
dificultad respiratoria. Salimos consternados hacia las hamacas mientras nos
esperaban todos cabizbajos y con una sola cosa puesta en mente… la oración.

Al día siguiente Sara se mantenía estable y durante la visita ocultamos nuestro


sentir y desánimo al verla intubada sin poder moverse libremente. Los estudios
que de ahora en adelante debíamos hacerle aumentaron, en primer lugar
tuvimos que practicarle un eco transfontanelar con una persona que se dirigía al
hospital a realizarlo; ese estudio arrojó que tenía un edema cerebral como
consecuencia de la convulsión. Para ello requería un anticonvulsivo
(Fenobarbital) que nunca conseguimos y por ende no se le suministró. La jefa de
UTIN tenía un tono poco sutil al dirigirse a los padres haciéndolo de una manera
cruda y en muchos casos hasta grosera. Nos dio las órdenes médicas para
practicarle laboratorios y un hemocultivo como de costumbre.

Eso se suscitó en la visita de la tarde y conversando con mi esposa le dije con


toda tristeza que en vista de lo que estábamos pasando y sin contar con más
dinero para hacerle los exámenes a Sara tendría que pedir ayuda a través de las
redes sociales. Esa misma noche tomé mi teléfono abrí la red social y comencé a
escribir… Buenas noches a todos mis amigos, estudiantes, familiares y conocidos,
me veo en la penosa necesidad de apelar a su solidaridad, estoy en el hospital
central desde hace un mes y ya no poseo los recursos económicos para seguir
costeando los gastos de los exámenes que mi hija Sara necesita, me da mucha
pena tener que llegar a esto pero un padre y mi familia haremos todo lo posible
porque a nuestra pequeña Sara no le falte nada. Gracias de antemano.

Culminé agradeciendo a DIOS resaltando lo significativo que es ayudar al


prójimo cuando atraviesa por situaciones tan difíciles. Ya está hecho le dije a mi
esposa, esperemos obtener respuestas lo antes posible. A la mañana siguiente
comenzaron a llegar mensajes de texto a mi teléfono de todos lados diciéndome

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Sara… Milagro de DIOS

amigo, profesor, hermano, primo, sobrino, revise su cuenta que le transferí una
ayuda para Sara. Cuando consulté la cuenta simplemente dije Gloria a DIOS,
tenía lo suficiente para realizarle los exámenes a mi hija. Constantemente recibía
mensajes y llamadas para avisarme que me habían enviado su granito de arena.
Mis estudiantes desde el colegio me hacían llegar en sobres su aporte a través de
unas amigas; pero lo más significativo era el contenido que traían consigo; “Sara
te vas a poner bien” “DIOS te bendiga”. Cuando los abría y leía su contenido mis
ojos se ponían cristalinos.

A partir de ese episodio no paraba de irme en moto taxi para llevar las
muestras, se preguntarán si habiendo laboratorios tan cercanos al hospital por
qué no los enviaba allí; pues era debido a la confiabilidad de los mismos. Como
ya los moto taxistas me conocían de tantas veces que me hacían el servicio me
otorgaban descuentos. Una tarde entregamos los resultados a la jefa del servicio
y nos dijo que Sara además de tener una bacteria tenía un hongo, y que los
antibióticos que le estaban suministrando ya no le hacían ningún efecto.
Mientras salíamos de UTIN nos informó de una manera poco sutil que debíamos
conseguir unos antibióticos llamados colistina y tigeciclina, si no lo consiguen su
hija no durará mucho… se muere.

A toda prisa comenzamos a pedir ese antibiótico por todos lados pero no lo
conseguíamos, mi suegra buscó en el hospital Carabobo y logró conseguir al
menos dos ampollas, mi hermana se dirigió a Puerto Cabello donde logró
conseguir además de unas pocas otros insumos por el seguro social.
Comprábamos las pocas que conseguíamos en los centros privados pero aún se
necesitaban muchas, un tratamiento requería alrededor de veinte ampollas. Sin
más alternativas nos pusimos en manos de DIOS. Cuando pensábamos que ya no
podíamos conseguir más ampollas recibí la llamada del sacerdote Mario del
colegio donde trabajo diciéndome que desde los Andes me enviarían el
tratamiento gracias a los salesianos de allá; solo tendría que dirigirme al sitio
indicado donde llegarían.

Al darle la noticia a mi familia que me enviarían las ampollas dieron gracias a


DIOS y se alegraron muchísimo. Cuando llegaron casi que abro el lugar de lo
temprano que llegué; entré y me atendieron amablemente. Buen día profesor
Máximo ya su paquete llegó solo necesitamos que cancele por acá y nos firme la
entrega, esperamos de todo corazón que su hija mejore y logre salir de todo eso.
Me sorprendió gratamente ver como miles de personas oraban por la pronta
recuperación de mi hija, que conocieran mi caso y sobre todo su deseo de

40
Sara… Milagro de DIOS

ayudar. Así sucedía cada vez que Sara necesitaba cualquier cosa, nos sentíamos
afligidos por no conseguir lo requerido pero siempre de alguna u otra manera
aparecía un ángel que nos mostraba la luz; la salida a cada prueba.

A pesar de estar recibiendo el nuevo tratamiento seguía intubada y su estado


cada día empeoraba considerablemente. Las visitas se hacían cada vez más
difíciles de tolerar debido a que verla en ese estado tan delicado y sin poder
comer nos partía el alma. Un sábado muy temprano mi esposa se encontró con
la doctora Susana, encarecidamente le pidió que entrara a ver a Sara y le diera su
opinión, la doctora fue a verla y cuando salió la abrazó de inmediato diciéndole
que se preparara para lo peor, era una lástima que haya entrado en ese estado
pero que debía seguir confiando en DIOS.

Al poco rato se encontró con su tía que es doctora en emergencia de adultos y


le mostró los resultados de los exámenes; ella los observó detenidamente a lo
cual mencionó que un adulto no podría resistir un estado tan crítico como ese
pero que ella había visto niños que lograban salir adelante, se despidió diciendo
que DIOS es quien tiene la última palabra. Por la tarde la doctora de guardia nos
reunió a todos los padres para informarnos sobre nuestros hijos. Cuando llegó
nuestro turno mencionó que el estado de Sara era bastante delicado, había
entrado en shock séptico y estaba sangrando por los oídos y la boca; llamen a un
cura para que la bendiga eso hacen algunos padres nos comentó.

Mi esposa se sentía como el apóstol Pedro quien negó a Jesús en tres


ocasiones. Tres personas le habían dicho que Sara no tenía muchas posibilidades
de seguir con vida, pero la Fe como un grano de mostaza tal cual dice la Biblia es
lo más grande que teníamos (Mateo: 17: 20). Imaginen nuestro ánimo al
escuchar semejante noticia, que llamáramos a un sacerdote para que le orara y
bendijera a nuestra hija porque no le quedaba mucho tiempo. Al salir de la
habitación tomé a mi esposa de la mano y la abrase fuertemente; ella con
lágrimas en los ojos me preguntó, y ahora… ¿A quién traemos para que ore por
nuestra hija? Esa pregunta la recuerdo como si fuese ayer, la llevo arraigada en
mi mente y corazón. Mi respuesta a esa interrogante fue que desde hace tiempo
muchas personas ya estaban orando por Sara, solo DIOS tiene la última palabra
le dije. Nuevamente mi DIOS tomó el control de la situación y una sorpresa nos
estaba esperando afuera.

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO VIII

DIOS ENVÍA ÁNGELES EN MOMENTOS DE FUTILIDAD

En silencio salimos dirigiéndonos a las hamacas para notificar a nuestros


familiares el estado de Sara. Si antes no creía en la casualidad mucho menos
ahora; DIOS siempre tiene todo calculado y solo ÉL decide el tiempo preciso para
actuar. De lo lejos visualizamos unas personas que acompañaban a mi suegra y a
mi cuñada, nos pareció extraño porque no era común que nos visitaran a esa
hora de la tarde. Le pregunté a mi esposa si sabía quiénes eran y me dijo que sí.
Por primera vez desde que estábamos en el hospital nos fueron a visitar sus
primas Jenifer y Yohanir junto a un amigo llamado Ignacio.

Una vez que me presentaron con ellos mi esposa comenzó a contarles lo mal
que se encontraba el estado de Sara y que incluso propusieron que buscáramos
un sacerdote para que la bendijera ya que no le daban muchas esperanzas. Por
mi mente no pasaba otra cosa más que orar en silencio, fue allí cuando mi
esposa se me acercó diciéndome que hiciéramos el intento de hablar con la
doctora para ver si su prima Jenifer podía orar por Sara ya que ellos eran
cristianos. Hablamos con ella y nos dijo que no había problema, que con mucho
gusto lo haría. Nos pusimos en marcha y cuando llegamos al servicio mi esposa
toco la puerta, una de las enfermeras salió y le dijimos que queríamos hablar con
la doctora.

Permitir la entrada a UTIN a cualquier persona que no sean los padres era casi
imposible pero cuando la persona es enviada por DIOS todos los obstáculos se
disipan. Le participamos a la doctora que en vista a su sugerencia de buscar a
una persona que orara por nuestra hija le permitiera a la prima de mi esposa
orar por ella. Su respuesta a nuestro deseo fue un sí rotundo y de inmediato;
solo tendría que ponerse los implementos necesarios para poder entrar. Mi
esposa decidió entrar con ella así que me dirigí de nuevo a las hamacas. Cuando
me vieron llegar sin ellas nos sentimos agradecidos con DIOS por no haber tenido
ningún impedimento.

Ignacio me miró y dijo que por qué nosotros no hacíamos también fuerza
desde afuera y unirnos en oración con Jenifer, todos estuvimos de acuerdo y nos
tomamos de las manos cuando de pronto Ignacio comenzó a orar. Jamás había
visto a una persona orar con tanta energía y entrega; era como estar frente al
Espíritu Santo y sentir su fuerza mientras lo escuchaba. Oraba con tanta firmeza
que cada palabra retumbaba dentro de mi fortaleciéndome cada vez más, pedía

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Sara… Milagro de DIOS

a DIOS por la sanación de Sara y su recuperación; lo que más me hacía creer era
cuando dijo que mi hija iba a dar testimonio de todo esto y que serviría de
ejemplo para muchos incrédulos. Mientras tanto en el otro espacio de guerra
Jenifer impuso sus manos en el cuerpo de Sara y oraba por su salud decretando
su sanidad, mi esposa escuchaba detenidamente las súplicas y también pedía a
DIOS por ello. Fue un momento de concentración y energía espiritual que
doblegaba al enemigo, excluyéndolo de todo niño que se encontraba en esa
habitación, es por ello que cuando terminó de orar por Sara se volteó y
extendiendo sus manos pidió también por aquellos niños que estaban a su
alrededor.

Al terminar se escuchó un gran Amén entre todos; sin duda alguna ese
momento marcó un antes y un después en mi vida y en la de mi hija, razón tenía
Santiago cuando escribió diciendo que la oración con fe sana al enfermo.
(Santiago 5: 15). Esa sensación no la compartí abiertamente, la conservé para mí
a diferencia de mi suegra que si lo expresó a todos. Recuerdo que mencionó
haber sentido que la oración había sido diferente y especial. A lo lejos observé
que venían de regreso mi esposa y su prima. Comentamos la experiencia vivida
en ambos espacios y definitivamente fue reconfortante. Al momento de
despedirse nos dejaron un mensaje de Fe y esperanza, la esperanza de que DIOS
ya había sanado a Sara y que pronto la tendríamos con nosotros.

A partir de ese entonces afrontamos la prueba con más determinación y


firmeza. Ya cualquier diagnóstico lo tomábamos con serenidad porque a nuestro
sentir DIOS había tomado el control de la situación. Llevando una semana casi de
estar intubada notamos que Sara estaba un poco hinchada y así se lo dejamos
saber a la doctora de guardia, ella solo nos dijo que era normal la hinchazón
producto del estado que había pasado pero no era así, los padres conocemos a
nuestros hijos y sabemos cuándo algo no anda bien. Resulta que estaba
reteniendo líquido y por no detectarlo a tiempo, es decir; por no escucharnos
llegó a ese estado. Tuvieron que suministrarle un diurético para que pudiera
orinar y drenar todo el líquido retenido, mi cuñado me explicó que lo ideal sería
no suministrarle tanto para que poco a poco lo hiciera por sí misma.

Una vez que mejoró su respiración pasaron a dejarla con la camarita de


oxígeno, ya no tendría que tolerar el Cpap que en algunos casos les deformaba
las fosas nasales a varios niños. Los antibióticos estaban surtiendo el efecto
deseado pero no a la velocidad esperada y surgió otra noticia que no
imaginamos; el antibiótico colistina se había acabado en el hospital y era el otro

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Sara… Milagro de DIOS

que le estaban suministrando y por ende nos mandaron a comprarlo. Para la


fecha era imposible de adquirir por el alto precio. A mi esposa le recomendaron
un proveedor al cual se le debía transferir comprometiéndose a remitir las
ampollas por una agencia de envíos, lo intentamos con una sola ampolla pero
nos estafó, así que no logramos conseguirlo por esa vía. Solamente compré una
ampolla que finalmente conseguí en una droguería pero al final no la
terminamos usando porque le cambiaron el tratamiento nuevamente, seguirían
utilizando el tigeciclina pero ahora combinado con uno nuevo llamado
voriconazol o vorcum.

En muchas ocasiones eso sucedía en el hospital, te solicitaban con urgencia un


medicamento y cuando lo llevabas te decían que ya no lo usarían sino otro. Ese
nuevo antibiótico nos causó dolores de cabeza porque había que conseguirlo de
la noche a la mañana una vez que en el hospital se acabó. En la visita de la tarde
nos notificaron que debíamos conseguirlo lo antes posible porque no podría
quedarse sin tratamiento, conseguir esas ampollas a esa hora de la tarde era
prácticamente imposible así que nos fuimos a descansar pensando que pasaría la
noche sin ese antibiótico y con el nuevo reto que tendríamos por la mañana;
tratar de conseguirlo.

Muy temprano mi esposa se dirigió para ver cómo estaba Sara y notificar que
nos pondríamos en marcha en la búsqueda del vorcum. La doctora de guardia le
comentó en tono no agradable que ya ese tratamiento se le había comenzado a
suministrar desde esa misma noche porque llamaron insistentemente solicitando
una orden médica para enviar la ampolla desde la maternidad. Mi esposa
asombrada por lo que estaba escuchando pregunto quién había sido esa persona
pero no supieron decirle; además la actitud de la doctora no fue la más correcta,
en vez de alegrarse porque le iban a enviar la ampolla que estaban solicitando se
molestó por tener que hacer el informe a esa hora de la noche expresando que
estaba ocupada.

Eliza venía rumbo a las hamacas pensando quién pudo haber enviado la
ampolla para Sara si apenas esa noche publicamos que la estábamos
necesitando. Al informarnos lo sucedido pensamos en lo grande y maravilloso
que es nuestro DIOS. Inmediatamente me puse en marcha en la búsqueda del
antibiótico pero no lo encontraba por ningún sitio así que la preocupación se
hacía mayor; dentro del hospital nos enteramos que una persona había tenido
hacía tiempo un familiar allí y le había sobrado una; nos pusimos en contacto con
ella y nos la vendió. Mientras estaba esperando afuera de UTIN para entregarla

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Sara… Milagro de DIOS

una enfermera que siempre me encontraba por los pasillos me preguntó qué
ampolla tenía en la mano; le expliqué que hace poco le habían cambiado el
tratamiento a Sara y nos pidieron una llamada vorcum. La miró detenidamente y
me dijo que en su casa tenía una y que en la siguiente guardia me la traería. Fue
así como poco a poco iban apareciendo pero aún nos faltaban más.

Dentro de todo esto la mejora de Sara era cada vez mejor, ya mi esposa
durante las visitas la bañaba, la cambiaba y le daba de comer. Seguía un poco
con pérdida de peso pero ya comía un poco más y le hacían sus terapias de
movimiento. La leche que finalmente logró hacer que aumentara de peso fue la
Alfaré. Mediante trueques y compras en farmacias cuando nos enterábamos que
habían llegado la conseguíamos. Era emocionante ver como Eliza la sacaba de la
incubadora, poder tocarla, acariciarla, cantarle y sobre todo poder hablarle; en
esos momentos me imaginaba verla corriendo en casa haciendo travesuras con
mi sobrina y volviéndonos locos a todos, luego nos enteramos que la hermana de
mi cuñado fue quien envió la ampolla aquella noche.

El dinero se nos agotaba para conseguir los antibióticos y para realizarle los
laboratorios, un sábado por la noche consultaba con Eliza que para el lunes no
tendríamos para eso así que pedí a DIOS que nos enviara la ayuda de cualquier
parte. Al poco rato suena mi celular e imaginé que era cualquier persona para
preguntar por Sara pero no fue así, eran las respuestas a mis súplicas, una amiga
desde otro país me escribía diciéndome que la disculpara porque no había
podido transferirme aún y de esa manera ayudar a mi hija; le respondí que no se
preocupara ya que sólo DIOS sabe el tiempo preciso en que deben ocurrir las
cosas. Cuando me despedí de ella consulte la cuenta para saber con qué contaba
ahora, mi impresión fue tan grande que no pude contener las lágrimas, era la
cantidad exacta que se necesitaba para los laboratorios.

Para terminar de cumplir su tratamiento no nos quedaba otra opción más que
terminar de gastar lo que quedaba en las tarjetas, incluso fui hasta Puerto
Cabello con mi suegro a buscar unas que me habían conseguido gracias a una
doctora que trabajaba en la emergencia de adultos. Llamamos a todos los
lugares posibles donde poder comprar las ampollas pero solo en un sitio las
tenían y a un precio muy elevado. Aprovechamos la ocasión para practicarle en
ese mismo lugar unos estudios que nos pidieron, por ellos no pagamos nada ya
que gracias a una amiga de Eliza se lo practicarían sin ningún costo. Uno arrojó
que Sara había sufrido una endocarditis producto de la infección y el otro salió
normal gracias a DIOS.

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Sara… Milagro de DIOS

Mientras Eliza estaba con la niña me dirigí a la farmacia a comprar los


antibióticos, esperé un rato para que me atendieran y cuando lo hicieron
pregunté por las ampollas, me dieron el precio y mientras la revisaba mi mente
se nubló, gastar esa cantidad tan grande y sin contar con más recursos me dejó
paralizado, la muchacha me hablaba y no podía escuchar nada. Cuando volví en
razón le pase la ampolla a la muchacha y salí de allí corriendo hasta donde
estaba Eliza, ella me vio venir y me dijo… ¿Las compraste? No las pude comprar,
están al precio que nos dijeron. Eso ya lo sabíamos Máximo, anda a comprarlas
que Sara las necesita. Caminando de nuevo a la farmacia me preguntaba por qué
no las compré si ya sabíamos el precio, algo me decía… no las compres ahora,
anda y habla con Eliza.

De nuevo en la farmacia le digo a la muchacha que me atendió que buscara las


ampollas para comprarlas y en ese instante surge de la nada otra chica diciendo
“no te preocupes amiga, yo lo atiendo a él” me sentí un poco extrañado porque
ni siquiera la conocía. Al poco rato cuando ya no habían tantas personas veo a la
muchacha con una bolsita en la mano haciéndome señas que me dirigiera a la
parte de atrás; una vez allí me dice lo siguiente… “Tú eres Máximo cierto,
conozco la situación por la que estás pasando, mi esposo te conoce desde que
eran pequeños. Estas ampollas de vorcum están a punto de expirar y cuando eso
sucede las sacan de sistema así que tómalas y deseo de todo corazón que Sara
mejore pronto”.

Ante esa situación no hice otra cosa más que abrazarla y darle las gracias por
ese gesto tan humano. Solo allí comprendí cuando salía de la farmacia el por qué
me había devuelto y no haberlas comprado antes. DIOS a través de su espíritu
me dijo que no lo hiciera, quizá al momento no entendamos por qué ocurren las
cosas pero de lo que siempre debemos estar seguros es que tarde o temprano
obtendremos las respuestas, el tiempo de DIOS es perfecto.

Cuando mi esposa me ve llegar con tres ampollas me dice que por qué había
gastado más de lo previsto; les comenté lo sucedido a todos y solo pensábamos
en la misericordia y bondad de DIOS. Quedaba poco tiempo para que Sara
estuviera con nosotros en casa, era lo que más anhelábamos; fue así como en
esta parte de su estadía en hospital llegaron a nosotros más personas que
brindaron su granito de arena con un único propósito, ver a Sara completamente
restaurada y sana en el nombre de Jesús.

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO IX

EL GRAN DÍA… EL ALTA MÉDICA

Poco a poco Sara se mantenía estable y comiendo cada vez más. A falta de dos
días para completar nuestra estadía de dos meses en el hospital nos llamaron
después del mediodía del sábado seis de agosto para informarnos que ya no iban
a tomarle más vías a la niña, tanto en sus brazos como en los pies no había
espacio para seguir puyándola y por ende una nueva vía que tomar. La decisión
por parte de la doctora fue suministrarle antibiótico vía oral; mi alegría fue
enorme ya que descansaría tanto ella como nosotros de todo ese proceso.

El antibiótico que nos solicitaron para ese entonces fue longacef así que nos
pusimos en marcha para conseguirlo a la brevedad posible. Salí de inmediato del
hospital en busca del remedió. Recorrí todas las farmacias cercanas y como no lo
encontré me puse en marcha hasta el centro, de allí caminé hasta la avenida
Bolívar y no lo conseguí, al poco rato suena el celular y era Eliza quien me
llamaba, me preguntó si lo había encontrado y le dije que no. Me dijo que no me
preocupara porque una amiga de mi suegro lo tenía, que me quedara donde
estaba para pasarme buscando e irnos al hospital a llevarlo.

Una vez que me pasaron buscando me mostró el medicamento y di gracias a


DIOS por nuevamente permitirnos ver su mano amorosa en momentos donde
todo parece perdido. Llevamos el antibiótico y siempre nos miraban
sorprendidos por lo pronto que conseguíamos lo que nos solicitaban, a partir de
esa noche del sábado comenzarían a suministrárselo y nosotros con la esperanza
puesta en el creador que pronto tendríamos a Sara con nosotros en casa.

Al día siguiente la visitamos y todo era alegría, verla sin ningún tipo de cables
o agujas en manitos o pies era maravilloso; le hablábamos y le decíamos que ya
faltaba un día para salir de allí y que se preparara para recibir todo el amor que
teníamos para ella, otro semblante tenía en sus ojos y en su rostro, se sentía
como liberada y esperanzada en que vendrían tiempos de dicha y gloria. Ver a
muchos familiares, amigos y conocidos irse de alta médica y que ahora nos
tocara a nosotros era una bendición, muchos recuerdos eran inevitables, el
primer día cuando llegamos, llanto, preocupaciones, angustias, cansancio y sobre
todo las oraciones valieron la pena al verla aún con vida.

Si por lo general no dormía por las noches imaginen la noche del domingo
sabiendo que al día siguiente estaríamos en casa con Sara, no pegué un ojo

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Sara… Milagro de DIOS

imaginando como sería todo a partir de ahora y el cuidado que debíamos tener
de ahora en adelante. Toda la mañana estuvimos en las diligencias necesarias
para tramitar la salida, solicitar planillas de egreso y copias nos mantuvieron
ocupados, no fue sino hasta las dos de la tarde cuando nos llamaron para darnos
las orientaciones respectivas sobre la limpieza y el cuidado que debíamos tener
con Sara, tener un hijo con una ileostomía no sería sencillo.

Junto a mi esposa escuchamos fijamente las instrucciones de la enfermera. En


primer lugar nos recalcó la importancia de la unión y el apoyo familiar mostrado
hasta ahora, luego nos fue explicando cómo tendríamos que colocarle las bolsas
de ileostomía o de lo contrario las gasas para recolectar las heces, todo debía
hacerse con guantes quirúrgicos, nos dio los récipes detallando las dosis de cada
medicina y vitaminas. Obviamente quedaríamos en consulta cada cierto tiempo
en el hospital con la mayoría de los especialistas para ir chequeando su excelente
progreso DIOS mediante.

Cuando sacan a Sara envuelta en su manta y se la entregan a mi esposa sentía


una alegría tan grande como cuando la vi por primera vez el día que nació. Nos
despedimos de todos los que estaban en ese instante en el servicio y a los que
nos íbamos encontrando por los pasillos. Todos nos esperaban afuera para ver a
Sara desde hacía mucho tiempo, sin poder tocarla mucho le expresaban el más
sincero y profundo cariño. Descolgamos las hamacas, recogimos todo lo que
teníamos y nos despedimos de los conocidos que a su vez se alegraron al vernos
ir después de dos meses lleno de luchas finalmente libradas y en victoria gracias
a DIOS.

La satisfacción y el orgullo rumbo a casa no podría ser mayor, por fin


podríamos descansar en familia junto a nuestra hija a un lado de la cama. Pero el
desafío comenzaría ahora. La sensación era extraña, veíamos la casa muy
pequeña y con muchas cosas por hacer. Comenzar la rutina no fue sencillo y más
ahora que debíamos tener el mayor cuidado e higiene en todo sentido. La
primera noche no fue fácil, ya no serían las enfermeras quienes cambiarían a la
niña sino nosotros. El susto y el nerviosismo se apoderaban tanto de mí como de
mi esposa pero ella poco a poco fue haciéndose una experta. Removía las gasas
de su estoma y me las entregaba mientras me iba explicando.

Esa noche sería la primera de muchas en las cuales haríamos todo ese proceso
además de levantarnos a darle el tetero. Al comienzo las evacuaciones eran
pocas porque aún comía muy poco pero cada tres horas como mínimo. Así que

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Sara… Milagro de DIOS

las noches eran bastante movidas tanto para cambiarla como para darle de
comer. La primera semana después del alta médica la pasamos en nuestra casa
pero sentíamos nerviosismo ya que no contábamos con más compañía así que
decidimos irnos a la casa de mi madre para contar con más apoyo. Sara poco a
poco iba tomando más leche y por ende aumentando las evacuaciones lo cual
supondría nuevos retos; conseguir más gasas y la única leche que toleraba, la
alfaré.

Como estábamos en casa de mi mamá contábamos con internet y así poder


hacer cambios e incluso comprar la leche. Mi esposa se encargaba de eso, ella se
conectaba y encontraba rápidamente personas que tenían la leche que
necesitábamos para la niña, si contábamos con algo que estuvieran pidiendo nos
contactábamos con ellos y realizábamos el cambió, en muchas oportunidades
nos la donaban. Para las gasas contábamos todavía con las que mi cuñado nos
conseguía y con las que María nos había donado.

Además de esas en el CDI (Centro de Diagnóstico Integral) de Ruiz Pineda nos


daban cada vez que llevábamos a Sara para que la pesaran y la midieran. Con el
tiempo ya fue haciéndose rutinario todo lo que debíamos hacerle, lo que más
nos preocupaba era la leche, hubo un tiempo en el cual no logramos conseguir
más y nos preguntábamos qué haríamos cuando se nos acabaran las que
teníamos. Salir con la niña era casi imposible porque no podíamos durar mucho
tiempo sin cambiarla y exponerla a un ambiente diferente no era recomendable.
Como no podíamos hacer casi nada nuestros días giraban en torno a ella.

Después de tres semanas de tenerla en casa, mi esposa una noche se percató


que Sara no estaba tomando bien la leche, agarraba con ánimo la mamila del
tetero pero al instante la soltaba para tomar aire. Eso nos preocupó un poco
porque no sabíamos la causa de esa reacción así que consultamos varias
opciones entre ellas realizarle unos rayos x. Los primeros arrojaron que si tenía
cierta obstrucción así que decidimos comenzar a darle medicamentos para
atacar ese problema.

Por las noches todo se complicaba más, además de tratar con lo que ya
conocíamos se hacía más angustioso verla no comer a pesar de hacer todo lo
posible para que lo hiciera, ya era suficiente con todo lo que tuvo que aguantar
en el hospital sin ingerir alimento para volver a caer en eso nuevamente. La
agonía y la desesperación nos embargaban porque sabíamos que tenía hambre
pero algo no la dejaba comer. Así fue como enfrentaríamos otro desafío.

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Sara… Milagro de DIOS

En casa después de dos largos meses

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO X

LA NEUMONÍA

La situación a partir de allí se tornó muy tensa, nuevos estudios y exámenes


tuvimos que practicarle a Sara para saber lo que estaba pasando. Precisamente
esa semana le tocaba consulta en el hospital con el gastroenterólogo así que la
llevamos; esperamos como es la costumbre hasta que llegara la doctora y
cuando nos tocó el turno de entrar nos dijo que le quitáramos la ropa y la
acostáramos. La doctora comenzó a realizarnos preguntas de todo lo ocurrido así
que le explicamos brevemente toda la historia, ella conocía el caso levemente
pero con tantos pacientes como es normal se le había olvidado.

Mientras la doctora la revisaba algo le parecía extraño en su color de piel, así


se lo hizo saber a su ayudante y por ende a nosotros también. Nos dijo que le
parecía que estaba algo morada y que debíamos hacerle unos rayos x en ese
mismo instante. Como no teníamos para hacerlo en un centro privado la doctora
nos hizo una orden para que se lo realizáramos en la emergencia de adultos.
Tomamos a Sara y nos fuimos de inmediato; la emergencia de adultos como de
costumbre estaba congestionada y nos tocó esperar un poco para que nos
atendieran, una vez dentro tuvimos que colocar en esa camilla una manta para
poder acostarla; en el primer intento las placas no salieron bien así que tuvimos
que volver a intentarlo.

Cuando por fin salieron bien nos dirigimos rumbo a donde estaba la doctora.
Ella observó las placas pero nos dijo que no se veían tan bien como esperaba; eso
solo ameritaba un estudio más a fondo, es decir; una tomografía. Nos hizo la
orden para ello y salimos del hospital rumbo a la casa. En el taxi íbamos
platicando cómo pagaríamos semejante estudio. Mientras tanto seguíamos
suministrándole los medicamentos pero en esta ocasión comenzamos a
nebulizarla por las noches y en las mañanas.

Ese tratamiento parecía estar surtiendo algún efecto en Sara pero no con la
eficacia que anhelábamos, ella comía un poco mejor pero volvió a recaer. Cómo
aún contábamos con algo de dinero planificamos realizarle un eco más confiable
en un centro privado muy conocido en Valencia. A partir de aquí comenzamos a
contar como de costumbre con la ayuda del hermano Gerardo, un ser que
transmite un ánimo inigualable, sus palabras te mantienen firme y te ayudan a
conservar la esperanza como muchas veces lo hizo en el hospital. Lo llamamos y
le pedimos el favor que nos llevara hasta el centro, obviamente que no se negó;

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Sara… Milagro de DIOS

bien temprano nos reunimos en casa de mi madre y todos juntos antes de salir
oramos de forma sentida pidiendo por la sanidad de Sara, en el camino el
hermano Gerardo me dice mientras pasábamos por la autopista que fijara mi
mirada hacía una publicidad que decía “las grandes batallas se ganan con la
oración” DIOS nos habla de muchas maneras Máximo y te está hablando.

Llegamos al centro y tuvimos que esperar un poco hasta que nos llamaran,
cuando entró mi esposa con la niña oraba muchísimo para que no le saliera nada
extraño. Con los resultados en mano decidí irme solo hasta el hospital hacía el
área de neumología, milagrosamente me atendieron los doctores jefes del
servicio. Al ver las placas me dijeron que posiblemente la niña podría tener
neumonía pero no se veía muy claro. Me hicieron un montón de preguntas a las
cuales respondía casi entre lágrimas. Uno de los doctores me tomó el hombro y
me dijo que me calmara y respirara profundo; para salir de dudas es necesario
que le mandemos hacer una tomografía para que nos muestre exactamente lo
que no se veía en las placas anteriores.

Salí del servicio visualizando los pasillos y lugares donde había estado
anteriormente hospitalizada mi hija y me preguntaba por qué estaría pasando
todo esto nuevamente. Estaba tan perdido de la realidad que tuve que
devolverme a buscar la orden médica que me habían dado los doctores. Una vez
en casa le comenté a mi esposa lo que me dijeron y de solo pensar en la
posibilidad de volver a estar con ella en el hospital me ponía nervioso.

Allí me decidí a llamar a una amiga de la universidad para contarle lo que


pasaba con mi hija y por ende la necesidad que teníamos de practicarle la
tomografía. Ella en tono de regaño me dijo que por qué había tardado tanto en
avisarle. Ese mismo día me transfirió la suma exacta para hacerle la tomografía a
Sara, le di las gracias por ese gesto tan grande que hacía por mi familia. No dudes
más en decirme cuando necesites algo por favor, ya sabes que siempre estaré
dispuesta a ayudarte en lo que necesiten. Terminando de hablar con mi amiga
inmediatamente le notifiqué a mi esposa que ya contábamos con el dinero para
Sara. Como era fin de semana no queríamos esperar más, el mismo lunes nos
pondríamos en marcha para practicarle el estudio. La situación ameritaba actuar
rápido y sobre todo elegir dónde le haríamos la tomografía, mi esposa recordó
que la cuñada de su amiga Emily trabajaba en un centro de diagnóstico por
imagen y nos pusimos en contacto con ella para que nos hiciera el favor de pasar
a Sara sin necesidad de esperar tanto producto de la ileostomía y así fue. El

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Sara… Milagro de DIOS

transporte también quedó resuelto, las amigas del liceo Jenifer y Josiret nos
vinieron a buscar bien temprano y así nos pusimos en marcha con Sara.

Todo salía como lo esperábamos, nos atendieron apenas llegamos y me dirigí


a cancelar el examen. Le quitamos la ropa y los sarcillos porque no podía tener
nada de metal al momento del estudio, en el instante que mi esposa entra con
ella al cuarto donde le iban a realizar la tomografía las observaba fijamente
pensando en lo mucho que las quería y con la esperanza que saliéramos lo más
pronto posible de todo eso. Mientras tanto conversaba afuera con Jenifer y
Josiret de todo lo que habíamos hecho con la niña y sus cuidados desde que nos
habían dado el alta médica y se sorprendían de lo que hacíamos para poder
cambiarla a cada instante y sobre todo para poder bañarla.

Hacen un trabajo admirable me dijeron, eso solo tiene un nombre y es amor,


el amor que ustedes le tienen a Sara es inigualable y admirable y lo más positivo
de todo es que ella lo siente. Al salir mi esposa y mi cuñada con la niña nos dicen
que todo salió bien, ahora debíamos esperar unos días para buscar las placas y
los resultados de las mismas. Nos llevaron nuevamente a la casa a seguir
intentando que Sara pudiera comer un poco más. Continuamos dándole las
medicinas y nebulizándola mientras tanto esperábamos los resultados; cuando
por fin llegó el día me fui a buscarlos apenas amaneció.

Esa mañana en el centro de diagnóstico por imagen me atendió la cuñada de


la amiga de mi esposa y cuando venía con las placas me dijo que me sentara para
poder explicarme lo que se observó. Se las mostré al doctor que trabaja aquí y
efectivamente Sara tiene un pulmón lleno de líquido, es por eso que no puede
comer tranquilamente, me aseguró. Sara tiene neumonía y es necesario que la
lleven al hospital y reciba el tratamiento para ello. Cuando termino de escuchar
esa información me fui en llanto, no podía creer lo que estaba sucediendo. No
tienes idea por lo que hemos pasado con Sara le dije; es difícil para nosotros
estar nuevamente frente a una situación como esta.

Después que logré calmarme tomé fuerzas de donde no las tenía y salí
caminando por la calle, llamé a mi cuñado y le comenté todo lo que me dijeron.
Si es cierto tienes que llevarla a que la hospitalicen inmediatamente; colgué el
celular e iba sin aliento. Hundido y solo deambulando por las calles del centro.
Dentro de la poca cordura que me quedaba y como pude logré llegar hasta
donde trabajaba mi hermana. Una vez allí le platiqué lo que estaba aconteciendo
y me vine en llanto nuevamente; hay momentos en los cuales los sentimientos y

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Sara… Milagro de DIOS

las emociones se apoderan de nosotros sin poder hacer nada para evitarlo. No
puedes irte así hasta la casa, siéntate allí y espera que me desocupe para que
hablemos. Todo estará bien me decía mi hermana pero seguía sin poder
escuchar nada, mi mente solo estaba puesta en Sara y en lo que tenía.

Andaba de estación en estación, salí de allí rumbo a casa como en otra


dimensión, las personas me pasaban por un lado, los autos, las motos, veía las
calles pero nada lograba hacerme entrar en razón. Tomé una camioneta rumbo a
casa y ya eran pasadas las once de la mañana. Las llaves se me cayeron mientras
intentaba abrir la puerta y una vez dentro seguí de largo por la habitación donde
estaba mi esposa y mi hija hasta el patio. Mi esposa se extrañó porque no dije
nada, observé una silla y allí me arrodille a llorar.

¿Qué pasó Máximo? ¿Por qué estás así? Eso era lo único que escuchaba de
parte de mi esposa y mi mamá. Mientras me preguntaban les dije que Sara tenía
neumonía y que debíamos llevarla al hospital lo antes posible para que vieran
esas placas. Esa tarde fue una de las más tristes de mi vida; nuevamente al
hospital DIOS mío. Dudaba constantemente e incluso me olvidaba de lo que
había hecho por nosotros anteriormente. El ser humano es así, a pesar de ver su
gloria día tras día y de vivir en carne propia lo que ÉL puede hacer sigue con
dudas en su corazón; pero es parte de la imperfección, no podemos controlar
ese tipo de emociones aun sabiendo que está mal. Pero DIOS es misericordioso y
nos perdona, nos ama y sabe que en el fondo de nuestro corazón seguimos
confiando con fe sin importar por lo que estemos pasando.

Me puse de pié y me fui al cuarto a ver a Sara, la cargué y le dije que no tenía
idea de cuánto la amaba que era lo más grande que DIOS pudo darme, que la
admiraba muchísimo por su valentía, sus ganas de vivir, la capacidad de sanación
y sobre todo por darme el ejemplo de lo que significa la fortaleza. La noche llegó
rápidamente y planificamos para llevarla bien temprano al hospital. Hicimos la
maleta y colocamos todo lo que posiblemente podríamos necesitar. No pude
conciliar el sueño, pensaba y oraba muchísimo para enfrentar lo que al día
siguiente se avecinaba.

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Sara… Milagro de DIOS

Sara nebulizándose sola

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XI

OTRA ESTADÍA EN EL HOSPITAL

Muy temprano nos pusimos en marcha al hospital. No pasamos por la


emergencia de niños como se suele hacer sino que nos fuimos directamente al
servicio de neumología. Teníamos todos los estudios y las pacas actualizadas
para que nos informaran lo que tendríamos que hacer; apenas entramos
corrimos con suerte porque estaban los médicos encargados del servicio y en
seguida nos atendieron. Al observar las placas la doctora nos dice que llevemos a
Sara a una camilla y mi esposa fue con ella. Tomó una inyectadora y sin anestesia
se la introdujo por un costado para tratar de extraerle líquido de un pulmón.

El llanto de Sara mientras la doctora le hacía eso se escuchó en todo el


hospital. Mientas tanto esperaba afuera junto a mi cuñada, cuando salieron la
doctora nos dice que como no logró extraerle líquido tendrían que dejarla
hospitalizada en hidratación. Cuando escuché semejante noticia me quebré de
inmediato diciéndole que no podía hacer eso, ella con la ileostomía necesitaría
mucha atención y cuidado y en ese servicio no podríamos estar con ella para
cuidarla nosotros mismos. Le insistí muchísimo para que nos la dejara allí mismo
en el servicio de neumología pero solo me ponía trabas.

No hay oxígeno, solo tenemos uno funcionando y está ocupado con un


paciente. Miré a mí alrededor y le dije que había mucho espacio para otro
paciente ya que solo tenían tres nada más. En ese segundo llega la enfermera
encargada del servicio y viéndome tan desesperado preguntó qué estaba
sucediendo, le expliqué todo y nos dijo que no nos preocupáramos que ella
conseguiría una bombona de oxígeno para Sara. Luego de eso surgió otro
inconveniente; la doctora indicó que no había un conector para la misma pero la
enfermera como ángel enviado de DIOS consiguió la manera de hacerlo y
también una cama; como no había otro pretexto no le quedó otra opción a la
doctora que dejar a Sara en el servicio.

Mientras todo eso ocurría tanto mi esposa como mi cuñada permanecían en


silencio. Cuando todo se calmó la residente de turno comenzó a llenarle la
historia a Sara y para ello le dimos el informe de egreso anterior. A medida que
me iba preguntando me dijo que ya entendía por qué me había desesperado
tanto por conseguir que ingresaran a Sara en el servicio. En hidratación están los
niños más delicados y si la hubiesen ingresado en ese lugar no podríamos
cuidarla como se merece porque ahí no pueden permanecer los familiares.

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Sara… Milagro de DIOS

Además cambiarla ameritaba hacerlo a cada instante sino se irritaba fácilmente y


el dolor sería insoportable para ella; eso hubiese sido muy difícil para mi hija
tener que estar separada de nuestro calor nuevamente.

Ese día comenzamos a organizar las cosas. La ventaja de estar en neumología


es que ya no sería como la estadía pasada. No tendríamos que estar afuera en las
hamacas porque mi esposa podía quedarse con Sara. Los hombres después de
cierta hora de la noche tenían que marcharse, esa tarde buscamos todo lo
necesario para comenzarle el tratamiento, gracias a DIOS no nos faltó nada y
tampoco nos pedían muchas cosas, de hecho Ingrid la enfermera que hizo lo
posible para que mi hija se quedara allí se molestó porque me habían pedido una
solución sabiendo que en el hospital se contaba con ella.

Esa noche fue larga y difícil, cambiar a Sara en esas condiciones no era
sencillo. Recuerdo que cuando me despedí de mi esposa le dije que me quedaría
afuera por si algo se presentaba así que no me fui a casa a dormir. Gracias a Luis
el popular “amarillo” un viejo conocido que me vio sentado a las once de la
noche en la acera fue que pude descansar un poco; me consiguió una perezosa y
me recosté un poco mientras hablaba con él. Cuando desperté ya había
amanecido y tenía como tres llamadas perdidas de mi esposa, salí corriendo
hasta donde estaban ellas y cuando llegué me dijo que la noche fue bastante
movida entre darle la comida y cambiarla, pendiente del oxígeno que no se lo
quitara y que el tratamiento le pasara correctamente.

Mientras Sara permanecía hospitalizada mi esposa se iba a bañar por la


mañana y tratar de descansar un rato hasta el mediodía, entretanto mi cuñada y
mi suegra cuando podía nos quedábamos con ella hasta la tarde. No era
confortable pero teníamos la facilidad de poder quedarnos bajo techo y no
afuera. Obviamente mi desesperación era enorme, otra vez pasar por un
momento como ese no lo esperábamos pero aun así teníamos la fortaleza para
seguir adelante. Alguien que nos ayudó muchísimo y a mí en lo personal fue el
hermano Gerardo al cual le agradeceré siempre sus consejos y el ánimo que me
daba, una tarde mientras estaba arrodillado en el pasillo afuera del servicio me
llamó y me dijo que pasara lo que pasara con Sara no podía perder la fe y la
esperanza que ella iba a salir de todo eso.

La preocupación más grande era ver como sufrían para poder tomarle la vía a
Sara, por experiencia sabíamos que era complicado. La puyaban tantas veces que
en ocasiones tenían que desistir e intentar nuevamente hasta que se calmara y

57
Sara… Milagro de DIOS

dejara de llorar. Una noche recibí la grata llamada del hermano Gerardo
preguntándome por Sara y le expliqué que estaban sufriendo para poder tomarle
la vía. Me dijo que me calmara y orara mucho que DIOS haría lo posible porque
fuera lo más sencillo posible. Se despidió diciéndome como de costumbre que mi
fe no mermara y me mantuviera firme. Cuando colgué me arrodillé antes de
entrar junto a mi esposa y mi hija y comencé a orar; al poco rato mientras seguía
con los ojos cerrados sentí una presencia cerca de mí que me hizo dejar de pedir
en oración como diciéndome que parara. Sin abrir los ojos lo imaginé tocándome
el hombro con su mano, me quedé perplejo y sin aliento por un instante; jamás
había vivido una sensación semejante ni como cuando Sara estuvo en UTIN. Al
recobrar el sentido me puse de pie y caminando hacía el cuarto me preguntaba
qué me habría pasado.

Mi esposa al verme me preguntó por qué tardé tanto allá afuera sabiendo que
dentro de poco me iría. Me senté en el piso de la habitación sin importarme
nada, la observé recostada en la cama con su rostro apoyado sobre su brazo
derecho mientras Sara dormía. Allí comencé a hablarle desde que nació Sara
hasta lo que estábamos pasando en ese instante. Reflexionaba que quizá
habíamos sido desagradecidos con DIOS primeramente, que el cuidado que le
dimos a la niña no fue el más adecuado, las discusiones que habíamos tenido sin
detenernos un segundo a pensar en lo vivido, en fin.

Ella solo me miraba sin decir una palabra; a medida que iba hablando me iba
desahogando. Cuando comencé a describirle lo que me había sucedido hace
unos instantes, percibí que alguien vestido de blanco entraba; imaginé que era la
enfermera a colocarles el tratamiento a Sara y al otro niño con quien
compartíamos habitación. Al instante que dejé de hablar volví al contexto en el
que estábamos y le pregunté en qué momento había salido la enfermera que no
me percaté cuando lo hizo. Ella me dijo… ¿Estás loco? Aquí no ha entrado
alguien. Claro que sí, hace un instante vi como alguien entraba. Debes estar muy
cansado; no seguimos hablando de eso hasta que llegó la hora de irme a dormir
afuera, me despedí de ambas con un beso y la bendición para Sara.

Bien temprano mi esposa recibe una llamada de mi suegra y lo primero que le


pregunta es si por la noche había sucedido algo fuera de lo común. Muy
extrañada le dice que por qué decía eso y mi suegra comenzó a decirle que había
tenido una revelación, visualizó como nuestro señor Jesús entraba en la
habitación, tomaba a Sara entre sus manos y la paseaba diciéndole que ya

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Sara… Milagro de DIOS

estaba sana bajo su nombre; y le agarraba su hombro mientras ella estaba


recostada sobre su brazo derecho.

Mi esposa no podía creer lo que estaba escuchando y fue allí donde recordó lo
que le había dicho sobre la persona que vi entrar. Eso fue increíble, como esa
conexión bajo el Espíritu Santo se notó de manera sobrenatural. Era inexplicable
como mi suegra señalaba tal cual lo que observé y sobre todo hasta la manera
como estábamos en ese instante. Esa mañana me fui con mi suegra a la iglesia y
me sentí aliviado; el discurso del hermano me hizo renovar mi fortaleza y al final
logré drenar lo que mi alma y mi cuerpo sentía, le di las gracias a DIOS por sanar
a mi hija y hacerla más fuerte cada día, por tenerla con vida a pesar de todo lo
que había pasado y porque sabía que pronto íbamos a salir de esa batalla gracias
a su voluntad.

El tiempo estipulado para darla de alta eran veintiún días de tratamiento de


los cuales ya llevábamos casi dos semanas. A partir de allí la rutina se hizo más
sencilla, los laboratorios no salían tan costosos y los rayos x se realizaban allí
mismo en el hospital. Lo que siempre nos daba más trabajo era cambiarla y
mantenerle el espacio limpio, por el día mi esposa me mandaba a matar chiripas
que estaban rondando la cama y donde colocábamos los bolsos. Imaginen estar
en esas condiciones y sobre todo por las noches que es cuando más salían; el
cuidado que mi esposa le daba era maravilloso al estar pendiente de nebulizarla,
darle las medicinas, el tetero, cambiarla sola, casi sin dormir, sentada en una silla
y recostada a la cama.

Como ya no era necesario quedarme por las noches en el hospital muy


temprano me levantaba para irme a las cinco con todo lo que Sara y mi esposa
necesitaban. El agua para el tetero, agua caliente para bañarla, el desayuno para
ella, la sábana limpia; entre otras cosas. Para bañarla le llevé una bañerita
pequeña y la primera vez fue difícil porque tratábamos de no exponerle tanto sus
intestinos al aire libre, sin embargo no lloraba tanto a no ser por el hambre o
para que la mantuviéramos cargada. Todo ese proceso debíamos hacerlo
rápidamente antes de las siete porque las doctoras llegaban muy temprano para
chequearla. La veían dos veces al día dependiendo de las circunstancias o si
ameritaba hacerle un estudio.

Una mañana no podían encontrarle una vía para poder pasarle el tratamiento,
lo máximo que duraba una vía en buen estado era un día y medio, una vez
obstruida requería puyarla nuevamente. Una enfermera de turno me mencionó

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Sara… Milagro de DIOS

que no quedaba de otra que tomársela en la cabeza, sé que parece doloroso y


extraño que se tome en la cabeza pero es sencillo y rápido.

Como notó mi duda me dijo; llame a su esposa para ver si está de acuerdo, la
llamé para decirle y me respondió que si no había más remedio, que lo hicieran.
Así fue, se la tomaron rápidamente y comenzaron a pasarle el tratamiento por la
cabeza, hasta allí pensé que lo había visto todo con mi hija sin embargo me
demostraba cuan fuerte era y eso me hacía sentir muy orgulloso de ella. Durante
la neumonía comenzó a recibir esteroides y transcurridas las dos semanas ya no
era la misma que entró, comenzó a engordar, comía más y creció increíblemente.
Mi cuñada la cargaba muchísimo durante el día, le daba el tetero y se
tranquilizaba con ella.

Los días pasaban rápidamente y la mitad del mes de septiembre llegó y por
ende me tocaba comenzar a trabajar. Gracias a DIOS salía a las doce diariamente
porque las clases como tal comenzarían a principios de octubre. Mientras estaba
en el liceo trabajando mi esposa me llamaba para decirme cómo estaba Sara y
una vez terminada mi labor me iba del colegio al hospital. Todo iba saliendo
conforme a la voluntad de DIOS, cuando por fin se acercaba el día para darla de
alta nos iban solicitando cosas que debíamos tener en casa por si Sara lo
ameritaba, las gotas para nebulizar que eran difíciles de encontrar las
conseguimos gracias a una amiga de ella, nos pidieron bombona de oxígeno e
inmediatamente en el colegio un profesor me dijo que podía conseguirme una y
así iban ofreciéndonos lo que necesitábamos.

Nos mantuvimos con la incertidumbre como tres días para que la dieran de
alta, siempre dicen que mañana o pasado pero surge algo en el proceso que
impide que así sea, a veces llega cuando menos lo esperas. Lo cierto fue que
como los rayos x habían salido bien nos dieron la orden de salida con la
condición que tuviéramos todo lo que ellos nos dijeron y que la lleváramos a
control esa misma semana para chequear que todo estuviera marchando bien.
Salir con Sara del hospital nuevamente y viéndola tan radiante y más hermosa
que nunca fue una alegría inmensa. Esta nueva batalla que acabábamos de librar
y ganar nos fortaleció muchísimo para lo que vendría de ahora en adelante,
siempre con la gratitud puesta en DIOS, toda la gloria y la honra fueron para ÉL.

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Sara… Milagro de DIOS

Sara recibiendo oxígeno

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XII

DE NUEVO EN CASA

La alegría que sentíamos al tenerla de nuevo en casa era inmensa, los que no
pudieron ir a visitarla mientras estaba en el hospital se quedaban sorprendidos al
verla porque había engordado mucho gracias a los esteroides. Acomodar su
corral y sus cosas en el gavetero me hizo pensar en todo el esfuerzo y dedicación
que hacíamos por ella. Soy reiterativo al decirlo pero las emociones suelen
embargarnos la mente y el corazón haciéndonos pensar cosas que no queremos
pero solo DIOS hace posible que desaparecieran totalmente permitiéndonos
gozar de su misericordia.

Estando en el hospital tres semanas no pudimos conseguir más leche para


Sara y con ese ritmo devorador que ahora tenía para comer las que teníamos se
terminarían en pocos días así que mi esposa comenzó a visitar las páginas de
trueques y cambios por internet. La situación se hacía cada vez más complicada;
las probabilidades de encontrar la leche que necesitaba eran cada vez menores y
la más cercana a la que podía ingerir tampoco se conseguía así que la angustia
fue acrecentándose. De vez en cuando mi esposa lograba contactar con alguien
así que me tocaba salir inmediatamente a realizar el cambio o la compra.

Estar en una situación como esa es bastante dolorosa y abismal, imaginar no


poder contar con el alimento requerido para un hijo causa un nudo en la
garganta. El otro problema eran las gasas, gastábamos alrededor de cuatro
paqueticos diarios y cada vez eran más porque a mayor cantidad de tetero que
tomaba mayores eran las heces que expulsaba. Cerca de donde vivimos una
enfermera nos hacía el favor de donarnos un poco, estaba mi cuñado que
siempre nos conseguía pero la ayuda mayor fue nuevamente de María la amiga
de mi esposa al enviarnos otro paquete inmenso, lo único que hacíamos era
prepararlas para enviarlas a esterilizar.

A medida que los días transcurrieron decidí junto a mi esposa irnos de casa de
mi madre para la nuestra; ya estábamos adaptados al cuidado de Sara y no nos
daba temor de estar solos con ella. Por las noches justo antes de dormir le daban
crisis y se ponía a llorar terriblemente, duraba hasta más de una hora llorando y
sin saber la causa, le dábamos remedio para los cólicos, la cargábamos, le
dábamos agua, el tetero, la sacábamos, le ofrecíamos juguetes, le cantábamos, le
tomábamos la temperatura, la acostábamos de mil maneras y los gritos eran
desgarradores. Los primeros días nos costaba muchísimo porque no sabíamos

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Sara… Milagro de DIOS

qué hacer y nos desesperábamos; incluso los vecinos se acercaban para


preguntar y ayudarnos pero Sara seguía llorando hasta un punto en que
imaginábamos se cansaba y se quedaba dormida; de tanto llorar los estomas se
le irritaban mucho y se le colocaban tan rojos que parecía como si fueran a
sangrar; siendo así una etapa dura para mi esposa y para mí, experiencias que
aún siguen vivas en nosotros y que al recordarlas resulta inevitable llorar un
poco.

Tanto en el día como en la noche conversaba con mi esposa qué podíamos


hacer para recoger las heces de Sara sin necesidad de las gasas. Pensábamos
horas y horas y no se nos ocurría nada, nos daban ideas pero ninguna funcionaba
porque a diferencia de la colostomía donde las heces salen duras, con la
ileostomía no es así, ya que las heces salen líquidas producto que no están
totalmente formadas lo cual dificultaba mucho la labor porque cualquier cosa
que le colocáramos se desprendería fácilmente.

De tanto meditar y pensar en ello le comenté a mi esposa si comprarle una


bolsa para colostomía en este caso de adultos le serviría ya que para niños no se
encontraban. Ella me dijo que como ya lo habíamos intentado todo podríamos
probar con eso. Hicimos lo posible por conseguir el dinero hasta que lo logramos,
me dirigí a todas las casas médicas pero solo en una las tenían y a un precio
bastante costoso, sin embargo la compré pensando en que si funcionaba y le
duraba varios días valdría la pena. Al llegar a casa con la bolsa mi esposa la revisa
y al momento me pregunta cómo haríamos para colocársela debido a que tenía
un solo orificio mientras que Sara tenía dos estomas.

En ese instante comenzamos a pensar de qué manera podríamos colocársela


cuando ella me dice lo siguiente; y qué tal si le hacemos otro hoyo a la bolsa de
manera que le dejemos los dos estomas dentro de la misma y así pueda ajustarse
firmemente a su barriguita y no se le despegue. Una gran idea le dije, vamos de
una vez a hacerlo y DIOS mediante resultará. Le tomamos la medida de
separación de ambos estomas a Sara y eran exactamente dos dedos juntos. Con
un exacto previamente esterilizado comencé a perforar la bolsa de manera que
ambos estomas quedaran bien ajustados cuidando que el hoyo no fuera ni tan
grande porque de lo contrario se desprendería la bolsa por las heces y ni muy
pequeño porque podría lastimar el estoma incluso desprenderlo.

Al tener lista la bolsa y con todo el nerviosismo del mundo pusimos en


práctica el plan. Tomé a Sara de las manos para evitar que se moviera mientras

63
Sara… Milagro de DIOS

mi esposa intentaba pegársela con sumo cuidado para que todo quedara en su
sitio y sin lastimarla. Para ser la primera vez no quedó tan mal, teníamos la
esperanza que después de tantos intentos esto diera buenos resultados y así
poder tener un poco más de descanso. Gracias a DIOS resultó como
esperábamos, a pesar de lo grande que era no hubo problema con eso porque la
doblábamos y la asegurábamos con cinta plástica, visto que recolectaba las
suficientes heces lo que hacíamos era colocar a Sara de perfil y la vaciábamos en
un recipiente.

Cuando llegó el momento de bañarla nos vimos mutuamente como pensando


qué hacer para no mojársela y evitar así que el agua la desprendiera. Para que
eso no ocurriera recorté una bolsa plástica y le coloqué cinta por los bordes y se
la puse encima de la que tenía puesta para que de esa manera le impidiera el
paso de agua, esa idea también resultó positivamente y justamente así logramos
descansar una etapa de las gasas.

Llegado el periodo de trabajar a tiempo completo mi cuñada Mary se ofreció a


cuidarla mientras mi esposa y yo cumplíamos con nuestra labor, al comienzo se
sintió un poco nerviosa porque no sabía cómo vaciarle la bolsa a Sara ella sola
pero con los días se volvió una experta. Yo llegaba primero a la casa y salía sin
perder tiempo del colegio para estar lo más rápido posible con mi hija. Así
transcurrían los días y mientras tanto solo pensábamos cómo haríamos para
operarla nuevamente y así restituir sus intestinos.

En una ocasión y por primera vez nos quedamos sin leche para darle, algo
jamás esperado pero sucedió. Era un sábado por la noche y mi esposa me dice
que encima de la nevera estaba una lata de una fórmula cuya composición era
semi hidrolizada y como el tiempo ya había transcurrido lo suficiente quizá
podría tolerarla. A eso de las ocho de la noche mi esposa le prepara el tetero con
dicha fórmula y ella se lo tomó rápidamente. En la madrugada Sara comenzó a
moverse muchísimo sintiéndose muy incómoda; al poco rato cuando la agarro
para cargarla se vino en vómito, mojó toda la cama y las almohadas. Cuando
encendimos la luz notamos que la bolsa estaba repleta de heces totalmente
líquidas y Sara bastante pálida y descompensada.

La angustia fue total, mi esposa me dice que inmediatamente tome un bolso y


en el colocara soluciones, inyectadoras, catéter, en fin; todo lo que podríamos
necesitar porque la íbamos a llevar al hospital. Cuando me dice eso me sentí
abatido. Llamamos a Mary y nos dijo que esperáramos que ella llegara hasta la

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Sara… Milagro de DIOS

casa para irse con nosotros. Cuando me calmé pensé en llamar a mi casa y
llevársela a mi cuñado para que él la revisara y así fue, gracias al vecino que llevó
a Mary pudimos trasladarnos con Sara hasta donde mi mamá. Mi cuñado cuando
la observó me dijo que lamentablemente la leche la laxo completamente y por
eso los vómitos y la diarrea. Le suministró unos remedios y Sara por momentos
comenzó a tomar el aliento. Esperamos unos minutos para poder darle tetero
nuevamente pero no tenía el ánimo y mucho menos las ganas de comer.

El día transcurrió y Sara seguía sin poder comer y nosotros con la


preocupación de no saber qué hacer porque al ritmo que iba podría sufrir una
descompensación mayor. A mi cuñado se le ocurrió llamar a su hermana que es
enfermera para ver si podía tomarle una vía y así por lo menos hidratarla. Por la
tarde llegó y con mucha calma revisó las vías de Sara quedándose muy
sorprendida por las marcas que tenía en los brazos y pies de tantas veces que la
habían pinchado. Ella es una experta en eso y le consiguió tomar la vía
fácilmente. De esa manera la comenzamos a hidratar y poco a poco fue
recobrando el aliento.

Esa noche nos quedamos en casa de mi madre para no estar solitos en la


nuestra y después de ese susto tan grande menos. Ver a Sara superar cada
prueba con tanta energía y fortaleza me hacía pensar en lo que vendría y el
camino que aún nos faltaba por recorrer. La tercera operación sería todo un
desafío porque no queríamos realizarla en el hospital, ya bastante experiencia
teníamos allí así que anhelábamos hacerla en un centro privado pero no
teníamos los recursos para semejante intervención; sin embargo a pesar del
enorme desafío nuestro ánimo no mermó, aun con todo en contra y tomando en
cuenta la situación por la que atravesábamos la fe siempre nos mantuvo en pie.
Sea por lo que estemos pasando DIOS siempre nos abre un ventana y a través de
ella nos envía un rayito de luz.

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Sara… Milagro de DIOS

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XIII

PREPARÁNDONOS PARA EL NUEVO RETO

Recaudar una cifra tan alta para poder costear los gastos de su última
operación no sería tarea fácil; pero con la fe puesta en DIOS comenzamos a
buscar los medios necesarios para lograrlo. Lo primero que hicimos fue pensar
en el doctor que pudiera realizarle esa intervención a Sara; nos imaginamos que
fueran los mismos que la operaron la primera vez pero la doctora Adriana como
estaba embarazada se había ido de vacaciones y el doctor Miguel no nos
generaba la confianza necesaria. Debido a esto empezamos a pedir referencias
de otros doctores en el hospital pero siempre se presentaba una duda hasta que
nos hablaron muy bien de una doctora llamada Jenifer Chirinos, tanto ella como
su familia tenían fama de ser excelentes médicos.

En diciembre nos dieron un primer presupuesto el cual no nos parecía tan


excesivo en comparación a otros de centros más reconocidos. Como buscamos
ayuda por todos lados la mañana de un jueves decidí llevarla al colegio y
presentarla por primera vez a mis estudiantes y a los colegas. Durante los buenos
días subí a la tarima con mi esposa quien cargaba a Sara y así comencé a decirle a
todos por lo que habíamos pasado y lo que necesitábamos para la próxima
operación; mientras contaba la historia no pude contener el llanto. Después de
eso la mayoría de los estudiantes se me acercaron para decirme que contara con
su apoyo. Nunca olvidaré las palabras de un estudiante de primer año
diciéndome “profesor, no se sienta mal por lo que acaba de pasar, esas lágrimas
no significan que usted sea cobarde o débil, demuestran el amor que usted
siente por la niña y eso es admirable”.

Esa mañana me quedé dando clase y mi esposa acompañada de mí cuñada se


marchó a casa. Estar en una situación como esta generaba mucho estrés sobre
todo viendo a Sara hacer sus necesidades de esa manera, la bolsa en muchos
casos no le duraba ni dos días y una vez desprendida por muy nueva que
estuviera ya no servía de nada. Eso nos ocasionaba cierta tristeza y dolor porque
el costo de una era muy alto, en varios momentos no le duraba ni una hora.
Gracias a esa incertidumbre no podíamos salir a ningún sitio; siempre teníamos
que irnos de ciertas reuniones porque ya veíamos a Sara manchada.

Hubo un tiempo que nos quedamos sin bolsas para colocarle, tuvimos que
volver a las gasas pero ya no resultaban, Sara comía mucho más y por ende sus
heces eran mayores. Esto producía un irritamiento alrededor de sus estomas en

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Sara… Milagro de DIOS

carne viva y sus gritos por el dolor eran ensordecedores, presenciar eso y tanto
sufrimiento día tras día nos partía el corazón. Pero DIOS siempre escucha
nuestras súplicas. La noticia que ya no teníamos nada para colocarle se esparció
velozmente, al instante recibo la llamada de mi hermana diciéndome que una
amiga de ella tenía bolsas de colostomía y que iba a ir por ellas esa misma tarde;
di gracias a DIOS por eso y por la noche mi hermana llegó a mi casa con una caja
llena de cosas.

Al abrir la caja notamos que las bolsas de colostomía eran pediátricas,


(especialmente para niños). Nos quedamos sorprendidos, no tenían base como la
de adultos pero si tenían un adhesivo diseñado específicamente para adherirse
alrededor del estoma. Como solo tenían un orificio tuvimos que hacerle el otro
hoyo para que se ajustara perfectamente. Sin perder tiempo una vez que mi
hermana se marchó nos pusimos manos a la obra. Increíblemente le quedó bien
adherida y ajustada, esa noche oramos y le pedimos a DIOS que no se le fuera a
desprender.

Además de las bolsas la caja que envió la amiga de mi hermana tenía


compresas y un plástico en forma de medio círculo. Nos preguntábamos para
qué serviría y era para colocarse encima de los estomas de manera que recogiera
las heces, a la larga nos terminó funcionando también. Le pregunté a mi
hermana que dónde su amiga había conseguido esas bolsas y me dijo que eran
importadas, lamentablemente su hijo también había pasado por una experiencia
como esa y dejó todo eso.

Mientras estábamos en el hospital por primera vez, recordé que una persona
cuyo puesto en la sociedad era importante estuvo de visita preguntando a los
familiares de los niños hospitalizados cómo estaba la situación. Cuando se me
acercó noté inmediatamente quién era y me sorprendí cuando una señora que lo
acompañaba me conocía, usted es el profesor Máximo dirigiéndose a mí. Les
comenté lo que se vive estando allí y lo que en un futuro necesitaría para la
próxima operación de mi hija, se despidieron amablemente diciéndonos que
contáramos con ese apoyo.

Cuando le menciono a mi esposa esa posibilidad decidimos llamarlos para ver


si aún contábamos con dicha ayuda, me puse en contacto con ellos y
cortésmente me solicitaron todos los papeles que se requerían; partida de
nacimiento de Sara, informe médico y lo más importante; el presupuesto de al
menos dos clínicas donde queríamos realizarle la intervención. Nos mantuvimos

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Sara… Milagro de DIOS

esperando que nos llamaran para darnos respuesta pero esa llamada y esa ayuda
nunca llegó, sin embargo no bajamos los brazos, es cierto ese dicho tan común,
cuando una puerta se cierra muchas otras se abrirán y si confiamos en DIOS más
rápido será.

Como ya se estaba acercando la fecha de la operación decidimos planificar y


poner en marcha toda aquella idea que nos permitiera generar dinero para
alcanzar el monto. En diciembre gracias al apoyo de mis estudiantes, colegas y
todos los que allí hacen vida laboral planificaron una vendimia en el liceo para
recolectar fondos para la intervención de Sara, esa mañana junto a mi esposa
llevamos a la niña y unas tartaletas que se vendieron como pan caliente. Una de
las cosas por las cuales me siento orgulloso de mi vocación es por el cariño tan
inmenso que recibo. Durante los recesos muchos se acercaban diciéndome tomé
profesor para su hija, billetes de todo tipo, otros me llevaban cualquier cosa
material para venderlo. Esa mañana me llamaban por sección para leerme cartas
dedicadas a Sara y a su pronta recuperación.

Mis palabras en ese momento eran simples, gracias por el cariño tan grande
que recibo y por el apoyo a mí familia. Era difícil contener las lágrimas. Luego los
profesores y el colegio como tal también me hicieron llegar sus aportes los cuales
siempre llevaré con insondable gratitud. Para la venta de garaje en vacaciones
decembrinas en casa de mi suegra buscamos hasta lo invendible, también nos
hicieron llegar muchas cosas para poder ofrecer y sin esperar grandes resultados
obtuvimos buenos ingresos. En plena venta también se nos ocurrió hacer un
potazo en Mirimire estado Falcón.

Varios primos de mi esposa se pusieron manos a la obra por allá, a ellos los
acompañó mi cuñada y a pesar que llovió muchísimo ese día gracias a la voluntad
de DIOS también se pudo recolectar algo. Hicimos volantes que entregamos a
nuestros familiares, amigos y conocidos para lograr una cadena entre todos y así
poder ir extendiendo la información, representantes me solicitaban volantes
para colocarlos en las bodegas y pedir por sus vecindarios. La mano que ayuda al
prójimo se vio reflejada en cada momento, en cada aporte, en cada granito de
arena que nos llagaba pero sobre todo la oración y la misericordia de DIOS fue lo
que más se percibió.

Así fueron pasando los días hasta que llegó noche buena, esa noche en casa
de mi hermana a Sara le dio una crisis de llanto a la cual ya estábamos
acostumbrados, le vaciamos la bolsa y después de un rato se quedó dormida en

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Sara… Milagro de DIOS

la cama. Como no pudimos compartir mucho nos vinimos a casa de mi mamá. Así
mayormente eran nuestras visitas, no duraban más de una hora. Entrando el año
nuevo solo pedí una cosa a DIOS, mucha salud para mi familia pero sobre todo
para mi hija Sara y comenzando las clases un día antes del día del maestro ella se
comenzó a sentir malita. No quería comer y se descompensó rápidamente, todo
lo que comía lo vomitaba incluido los remedios lo cual nos desesperó muchísimo,
esa noche la sacamos al hospitalito de San Diego gracias a la ayuda de un vecino
que nos llevó hasta allá.

Estando ahí llamamos a Jenifer la amiga de mi esposa que vivía cerca


avisándole por el estado en que Sara se encontraba. Me imaginaba que con una
vía que le tomaran y una hidratación volvería a estar bien, cuando llegó Jenifer
junto a su familia los pusimos al tanto de lo que estaba ocurriendo. El tiempo
pasaba y no podían agarrarle la vía. Cuando la doctora la estaba revisando veo a
mi esposa llorando y no entendía qué sucedía. Cuando sale con la niña me dice
que le dieron una orden para trasladarla al hospital Carabobo porque allí no
podían hacer nada. Jenifer se ofreció a llevarnos y por el camino solo
hablábamos que seguramente todo era viral y que pronto estaría bien.

Al llegar al hospital Carabobo serían como las nueve de la noche, mi cuñada y


mi esposa entraron con Sara de inmediato a la emergencia pediátrica mientras
tanto esperaba afuera porque no me dejaron pasar. Como tardaban tanto Jenifer
me dijo que se iría a su casa y que cualquier cosa sin dudarlo la llamara, le di las
gracias por todo lo que hacía por nosotros y se marchó. El tiempo transcurría
muy lento y sin tener noticias de ellas me puse a caminar en círculos esperando a
que por lo menos una de las dos saliera a notificarme cómo estaba Sara y si le
habían podido tomar la vía para hidratarla.

A eso de las diez de la noche sale mi cuñada diciéndome que la habían visto
pero aún no le habían tomado una vía, buscamos en lo que habíamos traído para
ver si contábamos con un catéter amarillo; sacamos todo del bolso sin que nos
observaran mucho las personas que estaban a nuestro alrededor pero no
encontramos alguno. Preguntamos en los negocios que estaban frente a la
emergencia de niños pero ninguno vendía insumos médicos. Mi cuñada volvió a
entrar así que me quedé solo nuevamente. Cuando iban a ser casi las once de la
noche mi esposa salió diciéndome que no le estaban haciendo nada a Sara,
simplemente la observaron y que la mantuviéramos dándole el agua de arroz y
de zanahoria que le habíamos preparado.

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Sara… Milagro de DIOS

Para estar en esas condiciones mejor nos vamos, Jenifer se puso a la orden de
venirnos a buscar si le avisamos. La llamé sin perder tiempo, mi esposa entró por
Sara y a los pocos minutos Jenifer ya estaba en el hospital por nosotros. En el
camino íbamos conversando qué podíamos hacer ahora, pensamos llevarla a una
clínica para ver si por lo menos podían tomarle la vía y así hidratarla pero en
ninguna cerca de donde estábamos nos atendían. La mamá de Jenifer que nos
acompañaba se puso a la orden para que pasáramos la noche en su casa y así
poder descansar un poco y pensar con claridad lo que haríamos el día siguiente.

Por la mañana salimos rumbo a nuestra casa para ver si llevábamos a Sara al
ambulatorio donde mi cuñado trabaja. Antes de eso pasamos por una farmacia
donde había leche alfaré y logramos comprar algunas, no nos querían vender
varias pero viendo a la niña con nosotros y explicándoles la situación por la que
atravesaba no se negaron. Nos despedimos de Jenifer, le dimos las gracias por
traernos nuevamente y por su enorme apoyo. Una vez en casa nos fuimos con mi
cuñado hasta al seguro donde trabaja pero allí tampoco pudieron hacerle nada y
Sara seguía sin comer. De nuevo en casa pensamos en llevarla al médico, mi
cuñado nos hizo el favor de llevarnos, cuando entramos habían muchas personas
que iban a consulta con el mismo médico y la desesperación se hacía cada vez
mayor.

Saliendo de un paciente abordamos a la doctora para explicarle que se trataba


de una emergencia pero no nos prestó la atención esperada, imaginamos que
para no pasar por encima de los que estaban mucho antes que nosotros. Cuando
me percaté de eso llamé nuevamente a mi cañado y le expliqué que la doctora
estaba muy ocupada para atendernos, le comenté que si podíamos buscar a su
hermana para que ella le tomara la vía a Sara como la ocasión anterior; está bien
me dijo; luego de eso me calmé un poco porque estaba angustiado. Al poco rato
llegó por nosotros y nos fuimos de regreso a casa, entretanto mi cuñado iba por
su hermana.

Todos estábamos tan preocupados que hasta pensamos en última instancia


llevarla al hospital y buscar alguna enfermera que conociéramos capaz de poder
tomarle una vía. Pero DIOS no abandona a quien confía en ÉL. Mi hija apenas si
abría los ojitos y muy poco tomaba algo de jugo. En ese momento llegó mi
cuñado con su hermana y preparamos todo para que le agarrara la vía. Mi esposa
se quedó con ella en el cuarto y los demás afuera orando para que todo saliera
rápido y sin tanto dolor para Sara. En un corto lapso de tiempo mi esposa salió
diciendo que ya estaba hidratándose. Angélica fue un instrumento que DIOS

71
Sara… Milagro de DIOS

utilizó por segunda ocasión para sanar a Sara. En el instante que le quedaba
medía botella de solución la mirada de mi hija y su semblante comenzó a
cambiar rotundamente. Se movía mucho más, abría los ojitos, lloraba más fuerte
e incluso comenzaron a aparecer lágrimas que se deslizaban por su rostro.
Cuando culminó de pasarle la solución esperamos unos minutos para darle su
leche que gracias a DIOS habíamos conseguido, iniciamos con dos onzas y
posteriormente con tres hasta que se quedó dormida y nosotros con la dicha de
tenerla otra vez sana en el nombre de Jesús.

Seguimos tocando puertas para conseguir la ayuda de la operación y


decidimos hacerlo ahora a través de la fundación del niño. Conversábamos con
personas que nos enviaban allá con referencias, sacábamos copias de todos los
recaudos pero siempre se nos presentaba un obstáculo. Que si en esos
momentos no estaban dando ayudas, que no habían enviado el presupuesto de
Caracas, que ellos costeaban una parte solamente, en fin; a pesar de las buenas
intenciones de los que nos enviaban con tanto entusiasmo al momento de
materializar la ayuda, nada se concretaba.

A Jenifer la amiga de mi esposa se le ocurrió crear una cuenta en instagram,


para ese entonces estaba muy de moda dicha red social cuyo objetivo era
publicar todo lo que Sara había vivido y por lo que aún estaba atravesando. A la
cuenta le colocó el nombre de @ayudemosasara y esto resultó ser toda una
bendición. Comenzó a tener muchos seguidores y a través de allí nos hacían
donativos incluso médicos que revisaban la cuenta nos llamaban ofreciéndose
para ver a Sara y sin costo alguno. Por medio de eso se publicaban muchas cosas
de Sara; fotos, medicamentos, las bolsas de colostomía y la leche que requería e
incluso imágenes de sus estomas irritados.

Cierto día recordamos a la prima de mi esposa quien en una ocasión fue a orar
por Sara estando en el hospital y decidimos visitarla a ella y a Ignacio en la iglesia
donde se congregan. Llevamos a Sara con nosotros y le reforzamos bien la bolsa
para que no nos hiciera un desastre por allá. Nos recibieron de una manera
increíble, escuchamos la palabra de DIOS como nunca antes y al final mi amigo
Ignacio me pidió que frente a todos los presentes contara un poco el testimonio
de nuestra hija, de lo que esperábamos en ese momento y de cómo la
misericordia de DIOS se puso de manifiesto en mi familia.

Muy nervioso tomé el micrófono y comencé a relatar brevemente el


testimonio, las personas no podían creer lo que estaban escuchando

72
Sara… Milagro de DIOS

sorprendidos de tan significativa prueba de fe. Finalizando hice la salvedad que a


pesar de todo eso aún le faltaba una operación para restituir sus intestinos. Fue
increíble verlos murmurar preguntándose cómo era posible que después de
tantas batallas todavía faltara una por librar. Mayor impresión se suscitó cuando
hice hincapié que no queríamos operarla otra vez en el hospital y que estábamos
haciendo todo a nuestro alcance buscando ayudas en todos lados para cubrir los
gastos de esa operación en un centro privado. Allí dejé de hablar porque revivir
esos episodios para mí era muy fuerte y lo sigue siendo.

Lo que seguidamente nos tocó vivir tanto a mi esposa como a mí simplemente


no lo olvidaré jamás. El hermano que dirigió la reunión se me acercó y dirigiendo
su mirada fija hacía mí me dijo lo siguiente… “Ese dinero para la operación de tu
hija ya está y para mayor bendición de DIOS les va a sobrar. Lo recibirán de
quienes ustedes menos lo esperan”. Fue increíble sentir la presencia del creador
en ese momento y salir de allí renovados en fe y en espíritu. Faltando pocos días
para la operación se nos acabaron las bolsas y los medios para poder comprarlas.
Lo que teníamos hasta ahora era para completar los gastos de la operación
siempre manteniendo la esperanza que pronto llegara la ayuda de DIOS.

Las ideas para recolectar las heces de Sara sin la bolsa se agotaban,
desesperadamente tomé una franela y comencé hacer muchas fajas con dos
pequeños orificios para que se ajustara bien a su barriguita. Además de eso
agarré el plástico que nos había enviado la amiga de mi hermana y se lo
colocamos encima de los estomas para que las heces quedaran almacenadas ahí.
Diariamente la cambiábamos como seis veces, eso implicaba lavarlas con agua
caliente, plancharlas y colocarlas en un recipiente bien cerrado. Entre tanto mi
esposa se puso en contacto con la doctora Jenifer Chirinos para que sea ella
quien finalmente operara a Sara.

En varias ocasiones después del trabajo se ponía en contacto con ella para
verse en el hospital y finiquitar ciertas cosas. Entre ellas preguntarle dónde
operaba, los exámenes preoperatorios a los cuales debíamos someterla, verse
con el anestesiólogo y el cardiólogo y conforme a la voluntad de DIOS todo
estaría en condiciones para poder intervenirla. Para nosotros no era sencillo
planificar todo aquello sabiendo que nos faltaba completar el monto de la
operación. La doctora Chirinos nos dijo que operaba en la clínica la Isabelica así
que sin perder tiempo me fui a buscar presupuesto a dicho centro.

73
Sara… Milagro de DIOS

Al momento que me lo entregan en las manos me quedé sin aliento, nos


faltaba para completarlo poco más de la mitad con lo que contábamos. Una
noche de un sábado conversando con mi esposa sobre eso recibimos una
llamada que cambiaría el rumbo de lo que teníamos previsto. María en
representación de su familia quién nos ayudó muchísimo con las gasas para Sara
dejó sin aliento a mi esposa mientras hablaban por teléfono, la miré fijamente
preocupado por su reacción pensando que algo había pasado.

Al terminar de hablar con María me miró con cara de asombro, le pregunté


qué estaba ocurriendo y casi sin voz me dijo que esa llamada de María era para
decirnos que estaba dispuesta a completar lo que faltaba para la operación de
Sara. De inmediato di las gracias a DIOS y al igual que ella me quedé atónito e
inmediatamente recordé al hermano cuando me dijo que esa ayuda ya estaba; el
corazón de María y el de su familia es tan grande como el amor, ella fue el
instrumento que DIOS utilizó para poner en marcha su obra.

Con eso listo y entusiasmado porque pronto veríamos la gloria de DIOS


nuevamente con nuestra hija totalmente sana, finiquitamos todo para fijar el día
de la intervención con la doctora Chirinos. El día siguiente recibimos otra llamada
de una señora llamada Doris quien había revisado la cuenta de Sara por
instagram y sintiéndose conmovida por su historia nos planteó que trabajaba en
una sede del Banco de Venezuela en Caracas, nos solicitó amablemente los
documentos para tramitar una ayuda por allá y que se los enviáramos el lunes a
primera hora. Le dimos las gracias por su ayuda y que pronto le haríamos llegar
esos papeles.

De inmediato busqué los documentos pero teníamos que sacarle copias,


recordé que una estudiante que vive cerca de mi casa siempre está dispuesta a
ayudarme con eso así que fui hasta allá para que me hiciera el favor de
sacármelas. Todo salía conforme a la voluntad de DIOS y pensando cómo
enviaría esos papeles a Caracas me vino a la mente que mi sobrino trabajaba en
una agencia de envíos y él me hizo el favor de enviarlos a la dirección que nos
facilitó la señora Doris, mi hermana mayor me colaboró también al pagar dicho
trámite. Pasaron los días y poco a poco íbamos teniendo lo que se necesitaría
para la intervención, mi esposa junto a la doctora Chirinos pautaron la cirugía
para el miércoles veintidós de febrero del año dos mil diecisiete en la mañana.
Esa semana transferimos a la clínica parte del presupuesto y tanto el lunes como
el martes llevamos a Sara para que la revisaran los especialistas y cerciorarse que
estuviera en perfectas condiciones para poder intervenirla y así llegó el gran día.

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Sara… Milagro de DIOS

“Una mano para Sara” desde Mirimire Estado Falcón

75
Sara… Milagro de DIOS

Un día antes de la última batalla

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XIV

LA ÚLTIMA BATALLA

El miércoles muy temprano nos despertamos y preparamos todo para llevarla


a la clínica. Despertamos a Sara para arreglarla y en la ileostomía le colocamos
dos fajitas de las que había hecho y le untamos arcilla de bentonita que nos
habían facilitado, esta servía de escudo protector para que la piel no se irritara
tanto con las heces. Mi suegra nos reunió a todos en el cuarto y mediante su guía
elevamos una oración a DIOS principalmente para darle gracias por habernos
permitido tener a Sara con vida y levantarla de todas las pruebas que había
pasado y que con su infinita misericordia nos brindara una bendición más a lo
que estábamos por enfrentar.

Llegamos a la clínica muy temprano y la doctora aún no había llegado.


Mientras tanto la ingresaron a emergencia pediátrica para tomarle una vía y
nuestro sufrimiento comenzó, la puyaron incesantemente pero no lograron
hacerlo. Llamamos a la doctora para decirle que no podían tomársela y nos dijo
que no había problema, que la dejaran tranquila que en el quirófano lo hacían.
Cuando llegó subimos al último piso y larga espera comenzó. Todos afuera
orábamos y platicábamos sobre lo fuerte que era Sara. Estando allí recibimos la
grata visita de María y su esposo, recuerdo que me dijo que ella sabía que pasara
lo que pasará nuestra hija no se iba a operar en el hospital y así fue.

A eso de las diez de la mañana recibo una llamada totalmente inesperada,


preguntaron si hablaban con el señor Máximo Rojas padre de Sara Rojas a lo cual
dije sí. Era la señora Doris del Banco de Venezuela desde Caracas quien llamaba y
pidió hablar con mi esposa, se la comuniqué de inmediato y a los pocos segundos
su rostro cambió, pasándome el celular una vez que dejó de conversar me dijo
que no lo podía crecer. La señora Doris había conseguido la ayuda para la
operación de Sara en su totalidad y que el cheque ya estaba listo.

Que maravilloso es DIOS indudablemente, conseguir todo el monto para la


operación era algo increíble. La operación aún seguía en proceso y decidí bajar
un rato al cafetín, me senté en el suelo junto a los árboles a comer algo y
después comencé a orar a DIOS para agradecer lo que hacía por mi familia. Al
poco rato visualicé a María que estaba junto a su esposo que también habían
bajado, me acerqué para agradecerle nuevamente por su ayuda y creí que lo más
conveniente era comentarle que como la ayuda nos había sido aprobada podría
en total acuerdo con mi esposa devolverle su valioso aporte. María me miró

77
Sara… Milagro de DIOS

como diciéndome si estaba loco que más bien era una doble bendición haber
recibido todos los aportes posibles, que esa idea desapareciera de mi mente,
hizo que su esposo se acercara para decirle lo que le había comentado y él dijo
exactamente lo mismo; lo que DIOS da no puede devolverse. Recordar esta parte
de la historia me es difícil y mis ojos se cristalizan, se colman de lágrimas y
comienzan a deslizarse por mi mejilla. María y su esposo en ese preciso instante
me hicieron recordar al hermano cuando me dijo que además de una fuente
inesperada, nos iba a sobrar dinero. Esa clase de humanismo no lo vemos a
diario y por eso mi corazón estará agradecido infinitamente con ellos.

La operación había culminado e hicieron entrar a mi esposa para que la viera y


la cargara un rato mientras nos asignaban la habitación. La doctora Chirinos
operaba junto a su hermana y su padre. Ella salió y no dijo nada, la hermana
tampoco y cuando salió su padre le pregunté cómo había salido la operación.
Nos informó que ellos simplemente eran un instrumento de DIOS e hicieron lo
que científicamente debían hacer, ahora saber con exactitud si esos intestinos
iban a unirse o no, no lo sabían; eso solo lo decidirá DIOS. Me quedé algo
extrañado por escuchar a un doctor hablar con tanta convicción y fe hacia DIOS.

Para asignarnos la habitación se tardaron bastante tiempo hasta que hicimos


presión en la administración, una vez asignada nos dirigimos hasta allá para
poder condicionarla. Cuando la trajeron aún estaba dormida por la anestesia y
con una gasa bien sellada donde hace algunas horas tenía sus estomas. Cuando
despertó vimos sus ojitos hermosos y le comenzamos a decir muchas cosas para
animarla y expresarle lo fuerte que era. A través de la vía central le
suministraban medicamentos para el dolor y la fiebre.

Por la tarde nos pusimos de acuerdo con un taxista amigo de la familia para
que llevara a mi esposa hasta Caracas a buscar el cheque de la ayuda, debía ir
obligatoriamente la madre de lo contrario hubiese ido. La noche la pasó bien, un
poco incómoda por la herida a su costado. Según lo estipulado con la doctora
Sara debía durar máximo cinco días en la clínica y ya al tercero estuviera
comiendo tranquilamente algunas cosas. Sin embargo, también nos puso al tanto
por su experiencia que ese tipo de operaciones tendían a complicarse por
diversos factores.

A las cinco de la mañana mi esposa se puso en marcha rumbo a Caracas y el


taxista en el transcurso del camino se quedó sorprendido porque no encontraron
tráfico donde regularmente se conseguía. A eso de las diez de la mañana recibo

78
Sara… Milagro de DIOS

una imagen de ella recibiendo el cheque. En el viaje de regreso sucedió


exactamente igual, no encontraron ningún tipo de obstáculo que pudieran
retrasarlos, cuando llegó a la clínica bajé para encargarme del pago y el señor me
dijo que el viaje había sido bendecido sin ninguna duda, todos los caminos se
despejaban cuando de Sara se trataba. Entregamos el cheque a la clínica así que
por ahora teníamos más de lo estipulado.

Sara en el primer y segundo día no había ingerido ningún tipo de líquido ni de


alimento hasta esperar la orden de la doctora, hasta ahora se mantenía con pura
hidratación. Durante la noche del segundo día hizo un poco de pupú de
contextura pastosa y de color negro, mi esposa decidió guardar el pañal para
mostrárselo a la doctora por la mañana. Cuando amaneció el doctor Chirinos
pasó a verla y se quedó sorprendido cuando le dijimos que había hecho pupú, no
lo creía hasta que le mostramos el pañal, nos dijo que por ahora eran buenas
noticias porque significaba que ya había tránsito por allí pero que todavía no
podía ingerir alimento.

Al tercer día la doctora y su padre llegaron hacerle la cura a Sara. No me


imaginaba cómo podría ser eso hasta que comenzaron. La doctora le desprendió
la gasa y se veía algo roja alrededor, quitaron un punto de la parte inferior de la
herida y comenzaron a extirparla, por allí salida un líquido rojizo. Tomaban una
inyectadora llena de solución, la vaciaban dentro de la herida y comenzaban a
extirpar nuevamente, ese proceso lo hacían de tres a cuatro veces y los llantos
de Sara se escuchaban en toda la clínica. Jamás podré olvidar eso. Por mi mente
pasaban todas las ocasiones fuertes que había pasado mi hija y era revivirlo una
y otra vez, sin embargo, algo me decía lo valiente que era, solo era una prueba
más que superar.

Después de eso la doctora autorizó darle un poco de comida, nos adelantó


que no nos preocupáramos si vomitaba porque podría ser algo común al
principio, pusimos en oración su primer alimento después de restituido sus
intestinos para que todo fluyera con normalidad y así fue; sin embargo
comenzamos a notar algo muy extraño. Empezamos a ver a Sara un poco
hinchada por todo el cuerpo. Hicimos llegar nuestra inquietud a todos incluido la
doctora pero no se le dio la importancia en el momento. Al día siguiente le
hicieron la cura a Sara y esta vez me tocó a mí sujetarle las manos, el dolor que
expresaba el rostro de mi hija y su desespero por soltarse eran increíbles, el
doctor me decía; no la vayas a soltar, a medida que le extirpaban la herida de mis
ojos brotaban lágrimas que caían en el rostro de ella y sin poder siquiera

79
Sara… Milagro de DIOS

secármelas por estar sujetándola con ambas manos. El doctor se percató de ello
y una vez que culminó la cura nos dijo a todos los que estábamos en la
habitación que Sara era una niña muy fuerte y que poco a poco iba a salir airosa
de todo eso; pero lo que dijo a continuación fue lo que más me dejó
sorprendido. “Acérquense un poco todos, vamos a orar” comenzó a pedir a DIOS
por la sanación de Sara con una vehemencia increíble, cuando culminamos con
un gran amén nos explicó que ellos eran cristianos. Ustedes buscaron a muchos
médicos para que le realizaran esa operación a su hija y no llegaron a nosotros
por simple casualidad, hubo una causa que los guió hacia nosotros y esa causa es
DIOS, tengan fe que todo saldrá bien. La noche anterior pedimos por ella en la
iglesia a la cual asistimos y todos en casa, incluida mi esposa lo hacemos a diario.

Al momento que se marcharon no podíamos creerlo, la mano de DIOS


siempre ha estado con nosotros en cada instante, cada hora, cada minuto y en
cada segundo, fue muy lindo lo que nos dijeron, el hecho de haber orado por
nuestra hija significó mucho para nosotros porque no solo la veían como un
paciente más sino como un ser humano que merece ser feliz y gozar del
maravilloso regalo que es la vida.

La doctora nos había advertido de las múltiples complicaciones que podrían


venir después de la operación. Es por eso que en una oportunidad cuando le fue
a curar la herida comenzó a salirle un líquido extraño y el corazón se nos detuvo
cuando nos dijo que eso no le gustaba, de hecho a medida que a través de la
herida emanaba ese líquido su reacción no nos gustó. Nos explicó que en
ocasiones los intestinos no se unen como debe y había que reintervenir. Al
escuchar eso mi esposa y yo nos miramos fijamente como diciendo en el nombre
de Jesús que eso no sea así. Diariamente la bajábamos a realizarle unas placas
para ver cómo iba estando eso por dentro. Solo quedaba orar mucho para que
eso no sucediera y esos intestinos se unieran definitivamente.

Precisamente ese día para la gloria de DIOS, recibimos la visita de Jenifer la


prima de mi esposa y de Ignacio. Una visita que nos llenó de esperanza, nos
fortaleció muchísimo y nos mantuvo en pie confiando que DIOS tenía todo en sus
manos. Aún con el susto reciente en nuestro corazón les comentamos lo que la
doctora nos había dicho justamente antes de que ellos llegaran. De inmediato no
pararon de decirnos que Jesucristo murió por nosotros y por su sangre ya fuimos
sanados. Solo bastaba con creer que eso era cierto. Hasta me pusieron un
ejemplo, recuerda cuando pediste que Sara fuera operada en una clínica y aquí
está. Eso sucedió porque creíste que así fuera, mientras más rápido creamos y

80
Sara… Milagro de DIOS

tengamos la convicción que DIOS actuará, más rápido nos llega la bendición.
(Hebreos 11: 1). De inmediato nuestra fe se vio fortalecida. Increíble como
recibiendo esa noticia de la doctora y ellos que no nos habían ido a visitar
llegaron en el momento que más lo necesitábamos, que maravillosas y
grandiosas son tus obras DIOS. En la mayoría de los casos decimos que DIOS no
actúa o sentimos que no nos escucha; pero como profesor sé muy bien que
durante la prueba el maestro esta callado, eso no significa que no esté
simplemente está buscando el momento preciso para actuar como en muchas
ocasiones lo hizo y lo sigue haciendo por mi familia.

Ese día me tocaba ir a pasar la noche a mi casa porque mi cuñada se quedaría


con mi esposa y ellos muy amablemente se ofrecieron a llevarme pero antes de
irnos nos tomamos de las manos e hicimos una oración por Sara y dejar en el
olvido esa posibilidad de reintervención. Tengo la certeza que fue gracias a esa
oración que Sara quedó sana totalmente de sus intestinos, mucha razón tiene la
Biblia y así lo expresa claramente Santiago, que la oración de fe salvará al
enfermo y el Señor lo levantará. (Santiago 5: 15).

Al día siguiente cuando llegué a la clínica mi esposa me dice que Sara ha


tenido episodios de fiebre muy alta. Y que le habían dicho que de ahora en
adelante cuando se le tomara la temperatura debía hacerse por el recto ya que
es más confiable. Sara estaba comiendo un poco más pero nos preocupaba en
gran manera su hinchazón y seguían sin darle la importancia a ese detalle que
para nosotros sí era alarmante. Le llevábamos juguetes para que se entretuviera
pero ella no quería hacer nada, solo lloraba y a duras penas lograba dejarse
cargar, eso fue una desventaja porque de esa manera no podía botar los gases
que tenía por sí misma. Una noche fue a verla el doctor de guardia porque la
sentíamos con mucha fiebre y nos dijo que lo más recomendable era colocarle
pañitos de agua si el medicamento no surtía efecto.

Esa noche fue agotadora, no dormimos absolutamente nada con ella


atendiéndola y bajándole la fiebre con toallas, a pesar de estar en un centro
privado nos sentimos como en casa porque nos dejaron prácticamente solos, las
enfermeras de ese turno y de esa noche no eran como las otras que estaban
pendiente si necesitábamos algo o alertas con el tratamiento para Sara. Por fin
cuando amaneció la doctora pasó a ver a Sara y nos dijo que la herida estaba
mucho mejor que se veía como esperaba, lo del día anterior fue solo un susto,
pero en realidad fue gracias a la oración que habíamos hecho. DIOS metió su
mano nuevamente por nuestra hija, sus intestinos y su herida ya no eran una

81
Sara… Milagro de DIOS

preocupación. Aproveché que la doctora había venido a ver a Sara para insistirle
sobre la hinchazón, ya estaba al borde del colapso de lo gorda e hinchada que
estaba, mandó a bajarle un poco la hidratación y la comida solamente, todos
estaban muy confiados que poco a poco iba a deshincharse. A nosotros nos
parecía que estaban tomando eso muy a la ligera y que definitivamente no nos
hacían caso.

El fin de semana antes de carnaval específicamente el sábado por la tarde le


comento a mi esposa que eso ya me tenía muy mal de verdad, así que llamé a la
doctora para decirle que estaba angustiado por la situación de Sara. Me reiteró
que no me preocupara que todo estaría bien, le insistí que la veía muy mal y casi
sin poder moverse, me dijo que iría a la clínica cuando pudiera solo para
hacerme ver que no había nada por qué preocuparme. Cuando colgué el celular
mi esposa me dice que ni siquiera podía cargarla de lo hinchada que estaba.

Llamé de inmediato a la enfermera de guardia para que la viera y coincidió


con nosotros, en realidad también la veo muy mal nos dijo. Sara parecía
descompensada y no hacía ningún movimiento; llamaron al médico de guardia a
la emergencia y en un instante el estado de mi hija se complicó tanto que
comenzaron a ponerle oxígeno, cuando observé a todos encima de ella recordé
la ocasión cuando en el hospital se descompensó y creí que se nos iba. Mi esposa
escuchaba todo lo que decían, desesperado salí a sentarme en el pasillo a orar
porque todo se normalizara y en ese momento salió mi esposa diciéndome que
parecía que la iban a tener que trasladar hasta el hospital central porque allí no
había terapia intensiva.

Al escuchar esas palabras de mi esposa no lo podía creer, volver al hospital


con Sara nuestra pequeña y en esas circunstancias. Comenzamos a llamar a
todos para informar lo que ocurría, llamaba a la doctora y no contestaba el
celular, intentaba con el otro número y tampoco. La pasaron de urgencia a la
emergencia de niños y una vez allí comenzaron hacerle de todo para
estabilizarla. Mi angustia no podía ser mayor, insistí con la doctora y cuando por
fin logró atenderme le dije todo lo que pasaba, me dijo que me calmara que eso
no iba a suceder. Llegó corriendo y de inmediato se dirigió a la emergencia, al
poco rato llegaron el papá y la hermana.

Mientras todo eso ocurría llegaron mi suegra y mi cuñada, me preguntaron


cómo estaba Sara y les dije que aún no sabía nada. Que estaban allí dentro y no
salían a avisar lo que sucedía. Cuando salió mi esposa me dijo que le habían

82
Sara… Milagro de DIOS

puesto una sonda y un medicamento para hacerla orinar. El doctor estaba


furioso con las enfermeras porque lo que le había dado era fiebre y dejaron que
se elevara, había dicho muy claro que lo más recomendable era tomársela rectal.
Le colocaron el medicamento para la fiebre también y así fue como poco a poco
la fueron estabilizando. Jenifer la amiga de mi esposa también hizo acto de
presencia y logró calmarme un poco cuando me vio tan nervioso y desesperado.
Cuando por fin entré a ver a Sara noté que tenía la bolsa de la sonda casi que a la
mitad llena de tanto líquido y su aspecto había mejorado considerablemente.

La doctora, la hermana y su papá conversaban de lo sucedido y se


preguntaban cómo era posible todo lo que pasaba con Sara. El asunto fue que
ella estaba reteniendo líquido desde hacía varios meses y no lo sabíamos, de
haberlo sabido no la habrían intervenido para ese momento. Pero todo en la vida
es un aprendizaje y son cosas que para la próxima oportunidad se tendrán en
cuanta. Antes de marcharse la doctora Chirinos nos explicó que lo que le
suministraron para hacerla orinar era un medicamento que dejó un paciente
anterior pero quedaba solo para un día y medio, es decir; ya para el lunes
tendríamos que conseguir más. Le dije que nos ocuparíamos en la búsqueda de
eso a partir de ese preciso instante.

Otro susto que nos dio Sara le dije a mi esposa, y vaya susto, imaginar irnos al
hospital después de tanto esfuerzo no era lo que esperábamos y por eso mi
reacción de angustia. Esa noche Sara la pasó en la emergencia y mi esposa junto
a mi cuñada se turnaban un rato para ir a descansar. La mañana siguiente
tuvimos que esperar casi hasta al medio día para trasladarla al cuarto
nuevamente ahora con la sonda. De nuevo en la habitación y con más mente
sobria pensamos en cuánto podría haber salido todo eso en los gastos siendo
algo que no esperábamos, ya que en las clínicas te cobran hasta por el aire que
respiras.

Después eso sonó mi teléfono y era Ignacio, las cosas de DIOS son
inexplicables y maravillosas, muy intrigado y acelerado me preguntó… “Máximo
hermano… ¿Qué pasó anoche? Estábamos orando en un retiro todos reunidos
acá y sentí una fuerte conexión contigo, fue como si DIOS me dijera, ponte en el
lugar de Máximo ahora porque lo necesita y pidan en oración por él”. Sin aliento
me quedé y a los pocos segundos fue cuando le expliqué lo que habíamos
pasado y recuerdo que me dijo, “que grande es DIOS hermano, siempre está
pendiente de ti y de tu familia pero sobre todo por Sara. Me alegro que todo
haya pasado y que Sara ya esté mejor”. Le di las gracias por estar pendiente de

83
Sara… Milagro de DIOS

mí y cuando le comenté a mi esposa lo que Ignacio había vivido la noche anterior


mientras estábamos pasando por todo eso y su conexión conmigo simplemente
se quedó sin palabras.

Fui a pedir un reporte de gastos hasta la fecha y para nuestra sorpresa no


llevábamos tanto como lo imaginábamos, lo revisamos muy detenidamente ya
con Sara más tranquila y relajada y logramos observar varias cosas, nos estaban
adicionando insumos que no habíamos usado así que pedimos que nos
eliminaran esos cargos y lo hicieron. La complicación a partir de allí fue lograr
que Sara lograra orinar por si misma sin necesidad de la sonda y de los
medicamentos que la ayudaban para ello, pero mientras tanto debían
suministrárseles. La sobre hidratación hizo que se hinchara bastante y ahora la
meta era hacer que todo ese líquido retenido en su cuerpo saliera.

El domingo por la noche la doctora me dijo que en el hospital había el


medicamento que Sara requería pero que necesitaría una orden médica y otros
requisitos. El lunes muy temprano después de ver a Sara me los entregó y muy
amablemente se ofreció a llevarme hasta el hospital. Cuando llegamos me
despedí de ella y me fui hasta la farmacia central con las órdenes. Al llegar le
platico el caso a la señora que me atendió y me dice que para poder entregarme
esos frascos debía dirigirme hasta la dirección y solicitar un sello por allá. Una vez
allí precisamente venía llegando el director y le comenté con fotos y todo de Sara
lo que estaba necesitando, sin dudarlo me sellaron las órdenes y me fui de nuevo
a la farmacia.

A pesar que tenía el sello de dirección no me querían entregar los tres frascos
que necesitaba, me decían que me esperara y sin ningún motivo porque no había
más personas a quién atender, al poco rato fue que comprendí. Casualmente el
medicamento acababa de llagar y estaban buscando la manera de poder sacarlo
indebidamente como es la costumbre en el hospital, sin embargo allí me planté
insistente hasta que me atendió otra señora y le expliqué por qué y para quién
necesitaba ese medicamento con urgencia. Con lágrimas en los ojos y
mostrándole las fotos de Sara le supliqué que me los facilitara, me miró y me dijo
que me esperara, al instante salió con los tres frascos, me pidió las órdenes y me
susurró al oído lo siguiente… “que DIOS bendiga a su niña vaya a llevárselos”.

Llamé desde el hospital a mi madre a ver si me prestaba dinero para el taxi y


me dijo que si, el medicamento debía permanecer refrigerado y lo que pude
comprar fue un vaso con hielo mientras llegaba. En la clínica cuando la doctora

84
Sara… Milagro de DIOS

me vio llegar con el medicamento se sorprendió diciéndome que definitivamente


DIOS bendice a Sara, conseguir ese medicamento así tan rápido no era nada
sencillo a no ser que tengas influencias. Pero la influencia más grande que uno
pude tener es DIOS, para ÉL no hay imposibles.

Inesperadamente recibí ese mismo día la visita de un viejo amigo, hacía años
que no sabía nada de él, de hecho no lo reconocí hasta que me hizo recordarlo.
Me explicó que se había enterado por lo que estaba pasando gracias a una
compañera de estudio. Revisó las redes sociales y como trabajaba en el Hospital
buscó la historia de Sara la primera vez que estuvo allá. Para tratar de entender
un poco más me pidió que le contara lo que nos había dicho el médico que la
operó por primera vez así que le dije que se trató de una intervención sencilla,
retiraron las bridas de sus intestinos que impedían el paso de la comida y como
todo había sido muy simple siguieron revisando y encontraron el divertículo de
Meckel el cual fue removido porque “podría” causar complicaciones a futuro.

En ese instante intervino diciéndome que ese precisamente fue el problema


con Sara, que sacaron el divertículo porque ellos en ese momento así lo
decidieron al suponer que “podría” provocar un inconveniente a futuro. En
medicina no podemos atacar algo a menos que cause problemas, nosotros
podemos tener un divertículo sin saberlo pero mientras no nos cause problema
para qué lo vamos a extraer. Al quitarlo trajo consigo todas esas consecuencias
por las cuales ustedes atravesaron y por las cuales están aquí ahora, si solo le
hubiesen removido sus bridas seguramente a los pocos días ya la hubiesen
tenido con ustedes en casa.

Todos nos miramos consternados pensando el por qué harían eso los médicos
y él también nos dio la respuesta a eso. El hospital funciona exactamente como
una universidad donde se aprende muchísimo, es por eso que rotan a tantos
médicos y un paciente es examinado por varios para que aprendan un poco de
cada cosa. Ellos al terminar la cirugía como es común siguieron buscando y
encontraron otra posible causa de la obstrucción que fue el divertículo y
decidieron extraerlo. Si a futuro sería un problema o no; eso no lo sabremos,
pero de algo estén seguros, si sucedió de esa manera fue porque DIOS así lo
quiso.

Por instantes imaginé a mi hija siendo conejillo de indias pero luego pensé que
no podemos criticar su voluntad; le di las gracias a mi amigo por esa información
y no solo por eso, sino por la confianza que nos tuvo al contarnos algo tan

85
Sara… Milagro de DIOS

delicado. Por otro lado no debemos dejar pasar que en muchos casos la
negligencia en el campo medicinal también se ve reflejada en algunos doctores y
es allí donde entra la ética y de ponerse como meta no el simple hecho de
retrasar la muerte sino hacer de la vida del paciente algo más placentera,
parafraseando a Patch Adams “Involucrase con el paciente es inevitable; si
vamos a tratar de erradicar un mal que no sea la muerte porque esta tarde o
temprano llegará, erradiquemos definitivamente la indiferencia”.

Quedaban pocos días para darla de alta, lo único que nos detenía era la fiebre
que no se le quitaba, hacerla orinar por sí misma y culminar el tratamiento. Poco
a poco gracias al medicamento fue volviendo a su condición normal, ya lograba
sentarse sola en la cama y comer tranquilamente, quizá para cualquier padre o
madre es desagradable tener que cambiar el pañal a su hijo después de haber
hecho sus necesidades pero para nosotros no lo fue, sentir esa sensación de
verla hacer normalmente y dejar a un lado las bolsas de colostomía, las gasas, las
fajitas, todo lo que milagrosamente hacíamos para recolectar sus heces, no tenía
precio. Era reconfortante recibir visitas de personas que no conocíamos
llevándonos pañales y leche. Sara llegaba a los rincones menos esperados.

Aunque tenía la flebo (terapia intravenosa) solo servía para pasarle el


tratamiento ya que la otra vía para poder extraerle las muestras estaba
obstruida, así que los laboratorios también costaban para hacérselos. En dos
oportunidades tuvieron que tomárselas desde una arteria directamente, el
doctor nos decía es un solo dolor y es más efectivo. Cuando pudo orinar
finalmente sin la sonda nuestra alegría fue enorme, poco a poco se iba
normalizando la situación. Ya solo faltaba que le dejara de dar fiebre y cuadrar el
tratamiento en casa para no estar allí simplemente por eso.

No dejábamos de sorprendernos porque el presupuesto era para cinco días


aproximadamente y ya llevábamos once días y aún no consumíamos toda la
ayuda que nos habían enviado de Caracas. Un día esperé a la doctora y hablamos
un rato fuera de la habitación, le comenté qué era lo que nos retenía para irnos a
casa y simplemente nos dijo que culminar el tratamiento; si podíamos conseguir
quién lo preparara y se lo suministrara en casa el alta sería un hecho. Al décimo
segundo día de estar allá la doctora decidió llevar a Sara a su consultorio para
evaluarla junto a su padre. De nuevo en la habitación me tomó por sorpresa
cuando mi esposa me dijo que le había quitado la flebo y que mañana estaríamos
de alta. Quedaríamos en traérsela los días que ella dijera para curar la herida y
chequear que todo vaya machando conforme a la voluntad de DIOS.

86
Sara… Milagro de DIOS

Como ya no era necesario seguir recibiendo tratamiento nos pusimos al día


con la administración y después de trece largos días solo habíamos consumido la
ayuda enviada de Caracas, lo que nos había dado María nos lo devolvieron y eso
nos serviría para los gastos que vendrían. Nos despedimos de las enfermeras y
cuando llegó la hora de irnos fue tan gratificante que el corazón parecía que se
me salía del pecho. Por fin en casa con nuestra hija renovada decidimos
deshacernos de todo lo que nos recordara la ileostomía, hicimos una limpieza a
fondo y siempre dándole gracias a DIOS por una nueva etapa en nuestras vidas
con nuestra hija.

Todo iba saliendo como lo había dicho la doctora. Íbamos a las consultas, ella
le hacía el chequeo y le limpiaba la herida. Cuando ya no ameritaba tener una
gasa sellada le enseñó a mi esposa como curarla para que no fuera hasta la
clínica. Un día notamos un pequeño orificio en la cicatriz. Eso nos preocupó
mucho porque literalmente era profundo a tal punto que podían verse los
tejillos. Cuando la llevamos a la consulta la doctora Chirinos nos dice que de
todas las complicaciones que normalmente se pueden presentar en una
restauración intestinal Sara pasó por cada una; la herida se le infectó y volvió a
abrirse así que nos explicó cómo hacerle las curas nuevamente. Cuando mi
esposa me decía que había que curarla me sentía con la piel de gallina. Verle la
herida abierta completamente era desagradable, se lograban ver los tejidos
totalmente y siempre tomábamos las precauciones e higiene necesaria para ello.

A medida que los huecos fueron apareciendo estos se fueron uniendo hasta
que la piel se deshizo en su totalidad para dar paso a una nueva. A partir de allí la
dedicación y la disposición de la doctora con nosotros y en especial con Sara fue
única, incluso podíamos llamarla un domingo en la tarde para que nos viéramos
y ella sin dudarlo nos decía llévenla al consultorio y allá la examino, siempre la
vio como su paciente favorita dicho por ella misma en una oportunidad. Esa clase
de entrega y vocación vale la pena resaltarla; eso demostraba lo gran ser
humano que es y más que un trabajo; es su pasión y su vida.

El estar tanto tiempo acostada hizo que se pusiera rígida y por ende se hizo
necesario realizarle una serie de terapias para que fuera recuperando sus
movimientos, de hecho en el hospital se las hacían desde la incubadora pero no
eran tan eficaces. Al estar más calmados pensamos en tener que llevarla a un
especialista y como de costumbre DIOS también nos escuchó. En el colegio
donde trabaja mi esposa una compañera se enteró que Sara necesitaba terapias
de movimiento y le sugirió llevar los papeles a la fundación frigilux, ella fue con

87
Sara… Milagro de DIOS

los papeles y a la semana después de conocer su historia nos llamaron para


evaluarla. Mi esposa la llevó y le dijeron que con mucho gusto allí se las
realizaban. Nos dieron el horario y comenzamos a llevarla los días indicados. Al
principio no le gustaba y lloraba, apenas veía a la chica comenzaba a llorar pero
al pasar los días ya se iba caminando sola, nos decía chao y cerraba ella misma la
puerta. Gracias a la fundación por esa gran ayuda que nos dio.

Tener a nuestra hija con nosotros restaurada es como verla nacer


nuevamente, es el mismo escalofrío que sentí cuando la cargué por primera vez.
Es ver sus ojitos cada día y sentir lo mucho que ella nos ama y lo que nosotros la
amamos. Es oírla decir papá o mamá cada instante y que tenga la plena
seguridad que siempre contará con nosotros. Después de todo eso lo que
hacemos es verla crecer cada día, la llevamos a sus consultas cuando lo amerita
pero nada grave como toda esa experiencia por la cual atravesó.

Su primer añito fue increíble, poder hacerle su torta y celebrarlo como ella lo
merecía significó mucho para la familia, verla reír, llorar y caminar es un regalo
que como padre agradezco cada día, es una bendición que no pretendo dejar
pasar por hacer otras cosas que por muy importantes que sean no son tan
grandes y significativas como sí lo es ella. En su segundo año cuando ya dice
claramente palabras y en vez de caminar corre, significa sentirme pleno cada día
junto a ella, es palpar una alegría inmensa en el corazón, al decirle “sopla la vela
hija” y ver como lo hace con tanta energía y entrega, me expresa cuan fuerte es,
sé que todo va estar bien de ahora en adelante porque confiamos en DIOS
plenamente y para ÉL toda la gloria y nuestro agradecimiento.

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Sara… Milagro de DIOS

Restaurada gracias a la voluntad de DIOS

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Sara… Milagro de DIOS

Recibiendo sus masajes y su primer certificado junto a mamá

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XV

AGRADEZCAMOS A DIOS CADA DÍA

En la Biblia Lucas narra una historia donde en una oportunidad Jesús sana a
diez leprosos y al momento de quedar limpios solo uno se devolvió a dar las
gracias al gran maestro, y Jesús preguntó ¿Acaso no quedaron limpios los diez?
¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a
Dios, excepto este extranjero? Levántate y vete le dijo al hombre; tu fe te ha
sanado. (Lucas 17:11-19). Actualmente muchos seres humanos transitan por ese
mismo camino, es decir; que después de tantos años no han aprendido el
significado de la gratitud.

Después de tantas batallas libradas que en este libro se narraron mi relación


con DIOS mejoró considerablemente. Cada mañana con ÉL me levanto y con
cada puesta de sol con ÉL me acuesto. Gracias DIOS por el aire que respiro, por
cada minuto que me permites estar con mi hija, por mi familia, por mis amigos y
sobre todo gracias por mi vida, por hacerla plena, por ayudarme a servir a otros,
por entrar en mi corazón y por dejarme servirte en cada momento.

Gracias a mi familia por ser el ancla que nos mantuvo firme sin naufragar. La
mayoría de las personas no tienen la misma dicha de decir que cuentan con su
familia por diversos motivos pero aquí y ahora les digo que sí se puede, solo
depende que cada miembro que la integra ponga su granito de arena para que
esa unión nunca se quiebre, más se vea fortalecida, entendiendo que no somos
perfectos, que siempre existirán los problemas pero con inteligencia y fuerza de
voluntad para solventar las cosas todo se puede solucionar, eso sí; buscar a DIOS
es la punta de la lanza.

Existe un miembro de nuestra familia, el cual merece una mención especial


de agradecimiento. Mary; la tía de mi hija, que estuvo con ella en todos los
momentos donde más necesitaba su amor. Una segunda madre para Sara, fue
increíble observar como en ocasiones solo con ella lograba dormirse y calmarse.
Ese cariño y esa conexión que inexplicablemente tienen las dos es única y que a
pesar de la distancia no se verá afectada. Doy fe de lo mucho que tu tía te ama
hija y lo que significas para ella, pronto volverán a verse y estar unidas con la
voluntad de DIOS.

A los doctores y enfermeras que soplan vida en hospitales y clínicas vaya mi


más profundo agradecimiento, a pesar de las necesidades y carencias siempre

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Sara… Milagro de DIOS

estuvieron dispuestos a extendernos su mano en momentos difíciles. Muy


especialmente a la doctora Jennifer Chirinos, por su amor y entrega con nuestra
hija, por estar dispuesta a atenderla en cualquier instante y bajo cualquier
circunstancia. Usted es una de las pocas doctoras que antes de la enfermedad
observa el lado humano y el sentir del paciente, su amor contagia a muchos
como una flama y no se extinguirá jamás.

El valor de la amistad quedó demostrado muchas veces con Jenifer la amiga


de mi esposa. Aunque poco tiempo conociéndose demostró que ese sentimiento
no tiene límites al dar lo mejor de sí con nuestra hija. Noches sin dormir, presta a
ayudar en cualquier cosa que se nos presentara, creó la cuenta en instagram que
a la postre sería una ayuda enorme, siempre le diré a Sara que tiene otra tía que
la quiere mucho porque a pesar de no serlo biológicamente, para nosotros eso
serás.

No quiero seguir nombrando personas que lograron dejar una huella


imborrable en cada ser de mi familia porque dejaría a muchos sin hacerlo y no
sería justo; hasta el que no pudo estar presente colaboró en gran medida con sus
oraciones y eso vale mucho más. Hay cosas que perduran toda la vida y mi
gratitud con todos siempre será infinita. En Sara esta reflejado el amor más puro
que un padre pueda sentir y cuando la miro revivo las cosas por las cuales
atravesó y toda una historia que sigue aún no escrita; espero poder hacerlo no
para contar una parecida a esta, de cómo logró sobrevivir, sino como gracias a lo
que vivió y mediante su testimonio alcanzó despertar en millones de corazones
la dicha de creer en DIOS.

Hoy cualquiera que observe a Sara le podrá visualizar las marcas que todas las
batallas le dejaron. Marcas que el mismo Jesús tuvo durante toda su vida y que
las últimas son las que más recordamos, porque gracias a ellas tenemos la
esperanza de una vida eterna, unas están en sus manos las cuales reflejan todo
el trabajo que realizó y con las cuales le pido ahora, con todo el corazón, que me
moldee para así poder hacer su voluntad y las otras en sus pies, que nos dejan el
legado de poder seguir sus pasos y caminar junto a ÉL. Cada día cuando veo esas
cicatrices en mi hija, veo su fuerza y su valor al no darse por vencida, cuando la
baño, cuando la visto, cuando la duermo, cuando la despierto, cuando le doy de
comer, cuando la veo caminar, cuando la veo sonreír, cuando la veo llorar,
cuando la veo cantar, cuando simplemente la miro y me dice que me ama hasta
el cielo. Hoy con dos añitos me pregunta ¿Papá tú me amas? Si hija mía… claro
que te amo, no hay mayor sentimiento en mí.

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Sara… Milagro de DIOS

Sara y la Doctora Jennifer… gracias por ser un instrumento de DIOS

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Sara… Milagro de DIOS

CAPÍTULO XVI

SARA MILAGRO DE DIOS

Seguramente se preguntarán por qué este último capítulo tiene el mismo


nombre que el libro. Decidí llamarlo de esta manera por la sencilla razón que así
como se dio el milagro de DIOS al permitirme tener a mi hija, del mismo modo
espero que sea hasta el día de su encuentro con ÉL. Todo culminará exactamente
como inició, es decir; siempre fue y será un milagro. Desde el mismo instante
que nació supe que Sara sería algo grande. Tendría una hermosa historia que
relatar y un enorme legado que dejar.

Para mí es un verdadero honor y privilegio haber realizado esta obra. No lo


redacté con la finalidad de ganar dinero como me expresaban algunos, ni mucho
menos para demostrar mis dotes de escritor porque no los tengo, para derrochar
intelecto o volverme famoso, la fama se tiene que conservar para uno mismo no
para presumirla. Lo hice porque estando en el hospital mientras miraba al cielo
en una noche lluviosa, pensé que todo esto no podía quedarse en una simple
anécdota de nuestras vidas. Sentí la necesidad de dejarlo plasmado en estas
líneas que se mantendrán indelebles, que serán leídas de generación en
generación y cuando Sara tenga sus hijos, les lea por las noches como DIOS la
sanó de diferentes formas.

Algunos nacemos con muchos dones e indudablemente mi hija posee el de


sanación. Es tan maravilloso como expresaban lo fuerte que era al aguantar
tantas cosas que muy difícil cualquier otro lo podría haber hecho. Superar todas
esas adversidades significaba algo, nació para vivir y demostrarle al mundo que
ella pertenecía a él. No era la hora de partir. No era el momento oportuno de
dejarnos y perderse todo el amor que teníamos para ella y que ahora gracias a la
voluntad de DIOS puede gozar de él sin temores. Cada día que pasa es un don
que tenemos de poder besarla y abrazarla, de poder decirle lo enorme que es el
cariño que le tenemos.

A su madre le debo dar las gracias, por darme la dicha tan grande de ser
padre, por demostrar en diversas pruebas lo fuerte que eres y tu paciencia para
sobrellevar las cargas. En constantes aprietos fuiste mi guía y mi inspiración para
seguir manteniéndome fuerte ante tantas adversidades, es por esa razón que a
pasar de todos los obstáculos, mi cariño siempre estará para ti, dicen que detrás
de todo gran hombre hay una gran mujer pero en este caso es todo lo contrario,
me hiciste ser grande. Espero que nuestra familia siempre se mantenga unida

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Sara… Milagro de DIOS

conforme a la voluntad de DIOS y sepamos llevar a nuestra hija por el camino


que la conduzca a la felicidad, a su estabilidad emocional y paz. No será nada
sencillo pero con la fe siempre puesta en DIOS ambos podremos hacerlo, no hay
mayor razón de felicidad plena para el vivir de un hombre que su pareja y sus
hijos, las quiero con todo mi corazón.

Una de las cosas que aprendí y eso es lo que nos hace crecer como seres
humanos, es que no debemos decirle “pobrecita o pobrecito” a una persona
cuando atraviesa por una enfermedad, sin importar el tamaño que tenga. Esa
palabra expresa desánimo y no es eso lo que queremos desear. Pedir la sanación
en el nombre de Jesús es lo mejor que podemos hacer, con fe y certeza que lo
que estamos pidiendo sea así. Sara en muchas oportunidades debió escuchar esa
palabra y en ningún momento la sentí desanimada, todo marcha con la palabra
porque la palabra tiene poder. Gracias a DIOS lo que más escuchaba Sara era que
estaba sana bajo el nombre de Jesús.

Solamente a DIOS podemos pedirle perdón, a nadie más. Perdóname porque


en un momento de esta etapa en mi vida te puse condiciones, en un instante lo
hice y me arrepiento sinceramente, dije que si TÚ me salvabas a Sara mi vida
entera te entregaría a TI. Y no debí hacerlo Padre amado, de ahora en adelanté
viviré mi vida de acuerdo a lo que me establezcas aceptando tu voluntad.

Voy hacer un apartado especial para aquellos que en este momento están
pasando por la difícil situación de tener un familiar enfermo u hospitalizado, sé
perfectamente que no es sencillo soportar esas cargas y lo que genera atravesar
esa complicada situación. La confianza en DIOS es fundamental y respirar
profundo, el profeta Jeremías lo dejó ver claramente; “Clama a mí, y yo te
responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jeremías
33:3). En muchos momentos la oración es un gran alivio, y lo más triste es que
oramos cuando estamos en aprietos. No nos neguemos ante esa posibilidad
porque hasta el ateo, habla de DIOS.

Orar debe ser lo primero que hagamos y no lo último, siempre en clase les
digo a mis estudiantes que cuando abrimos la nevera y la vemos repleta de
alimentos cantamos porque estamos contentos, pero cuando la abrimos y solo
hay agua y hielo, no lo hacemos. Allí es cuando más debe verse reflejada nuestra
fe y cantar aún más fuerte ¿Por qué buscar a DIOS en momentos de angustia y
desesperación solamente? Cuando estemos bien oremos porque siga
proveyendo y cuando estemos en escasez, oremos para que provea. La vida es

95
Sara… Milagro de DIOS

un ciclo donde todo lo que hacemos se devuelve y es por ello que deseo hacer
todo lo que esté a mi alcance para ser feliz y luego hacer feliz a los demás.

Precisamente en ese aspecto no podemos olvidar a quienes apoyan, Sara


logró despertar una reacción en cadenas que se extendió más allá de las
fronteras. No tuvo límites. Personas alrededor del mundo nos brindaron su
aporte y su apoyo incondicional. Que maravilloso es ver acciones como esas,
donde todos nos sintamos preocupados y comprometidos con lo que le sucede a
nuestro prójimo. Ana Frank decía que “no veía la miseria que hay, sino la belleza
que aún queda”. A mi entender la mayoría de las personas siguen teniendo
bondad en su corazón y con nosotros se vio reflejada de infinitas maneras. Por
muy lejos o cerca que estemos podemos seguir soplando vida, dar un aliento de
esperanza a quien lo necesite.

La vida es darse, darse sin medidas y sin límites. Hija mía… ahora me dirijo a ti,
escribir estas palabras me hacen tener un nudo en el corazón, revivir lo que
pasaste a través de este escrito no fue sencillo, derramé muchas lágrimas
mientras lo hacía. Debo confesarte que para escribir este capítulo tardé
muchísimo, tantas ideas en mi mente se volvieron una sola. Quería colocar todo
sin que nada me falte. Siempre escuchamos reacciones de escritores
arrepentidos por no haber colocado tal cosa, “me faltó plasmar esta idea”; pero
contigo nada me faltará. Sabes ¿Por qué?… Porque este libro se queda pequeño
para expresarte mi amor, simplemente es una estrella más en el universo, sin
embargo te prometo que será una estrella que no se irá lejos y siempre irradiará
su luz para ti.

Tengo algo mucho más significativo y es tenerte con vida, despertar a tu lado
y escucharte decir papá. No voy a lamentarme porque no dejé algo plasmado
porque prefiero decírtelo en persona, que escuches de tu padre decirte cuanto
te ama. Gracias por ser mi hija, por lo inteligente que eres ahora, por darme la
dicha de verte correr, saltar, cantar, bailar, llevarte al parque, en fin. Estoy muy
orgulloso de ti y de todo lo valiente que fuiste, eres mi razón de ser. No hay amor
más grande como el que ahora siento por ti y por eso cuando ahora me
preguntas ¿Papá tú me amas? Te contesto que hasta el cielo. Y cuando te
pregunto si tú me amas me dices “hasta el cielo papá” dándome un beso.

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Sara… Milagro de DIOS

Jugando junto al tío

97
Sara… Milagro de DIOS

A MODO DE CONCLUSIÓN

El camino siempre será más significativo que la llegada. Cuando decidí plasmar
la historia de mi hija no imaginé hasta dónde podría llegar. Siempre imaginé
hacer un libro dirigido a la educación y contar así experiencias que en mi
trayectoria como docente he vivido pero nunca me lo tomé con seriedad. Quizá
no era el tiempo o el momento oportuno. Aunque no era lo que tenía pensado
me siento feliz y orgulloso de ver esta obra hecha realidad. Fue difícil conseguir
la inspiración porque me estremecía al escribir, me sentía nostálgico y
conmovido, algunos tal vez se sientan así al escribir poesía o drama pero cuando
se trata de lo que viví, es otra cosa.

Gracias a DIOS y a mi hija por hacer que lo lograra, por darme las fuerzas para
poder concentrarme. Las observaciones y opiniones de muchos también fueron
de gran ayuda, mayormente necesitamos hablar con otros para expandir la
imaginación y por ende el intelecto. Algunos me preguntaban cómo lo haría, de
qué manera iba a redactar tantas cosas vividas sin que nada se me escapara y
sobre todo cómo lograría darle continuidad a lo que en un principio iba
colocando. A pesar de tenerlo todo en mi mente, tuve que buscar ayuda, leer
libros, documentarme sobre medicina, buscar historias relacionadas a lo que
deseaba transmitir, pero lo que más me ayudó fue observar películas basadas en
hechos reales.

Albert Einstein dijo en una oportunidad que “la imaginación es más


importante que el conocimiento y a su vez había dos formas de ver la vida: una
es creer que no existen los milagros y la otra es creer que todo es un milagro”. A
mí personalmente me gusta vivir en base a la segunda. Un milagro es un suceso
extraordinario y maravilloso que científicamente no puede explicarse, se
atribuye frecuentemente a la intervención de DIOS. Tristemente la mayoría de
los seres humanos han decidido optar por la primera afirmación, es decir; no
creer en ellos porque no pueden ser vistos ni palpados, tomando así el camino
simple de no creer, podríamos compararlo con aquella famosa frase de Tomás
“Ver para creer” pero Jesús responde “Bienaventurados los que no vieron, y
creyeron” (Juan 20: 29).

Desde que Sara nació, cada día de mi vida he visto y he sentido muchos
milagros, a la mayoría les pasan frente a sus ojos y ni cuenta se dan, quizá
porque están esperando observar que un mar se divida en dos, que caiga maná
del cielo o que simplemente se les muestre el mismo DIOS en persona. Si

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Sara… Milagro de DIOS

anhelan eso están muy equivocados y viven una vida decadente y vacía, no
poder sentir y visualizar lo que ocurre más allá de nuestro vivir cotidiano… es
triste. Un milagro sencillo fue verla nacer, cuando necesitaba un medicamento y
al instante aparecía, cuando nos llamaron para darnos la ayuda que
necesitábamos, cuando oraban cada día por ella, hasta el simple hecho de un
abrazo cuando más lo necesitábamos; eso es un milagro.

Milagro porque caminamos, corremos, respiramos, saludamos, compartir lo


que tenemos sin esperar nada a cambio; escuchar palabras de aliento y fortaleza
también lo son. Inconsistentemente aun sin ser creyentes se pide a DIOS por
ellos. Es inevitable incluso hacernos la pregunta ¿Por qué a mí? Si soy una buena
persona, ayudo al prójimo y cumplo lo mejor que puedo sus mandamientos. Es
difícil de comprender y asimilar esa interrogante porque me sucedió, muchas
veces lo hice e incluso lo gritaba. Pero cuando consigues la paz interior y
desechas los malos pensamientos te das cuenta que al decirla estas siendo
egoísta y peor aún, estás deseándole a otra persona esa situación que te causa
pesar, al preguntarte por qué a ti significa que otro es quién debe estar pasando
por eso y no tú. Simplemente debemos asumir con valentía y fe lo que se nos
presente.

Otra pregunta que solemos hacernos es la siguiente… Si DIOS es amor ¿Por


qué hay tantos niños enfermos y que mueren cada día? Esa interrogante también
la formulé en mi mente y sinceramente no tengo una respuesta para eso, pero
de algo si estoy completamente seguro, y vuelvo a citar a Einstein, elijo vivir
conforme a los milagros, y si he de atravesar por una situación difícil elegiré
tener a DIOS siempre de mi lado y no distante. El pecado lo heredamos y
lamentablemente estamos prestos a sufrir cualquier percance, depende de
nosotros si nos rendimos o no. Hay un cortometraje que quisiera traer a colación
“Cuerdas” la pequeña María a pesar de observar la muerte a temprana edad eso
no la detuvo a seguir luchando por lo que ella creía y sentía en su corazón
“Ayudar, Soplar Vida”.

Millones de personas siguen culpando a DIOS por lo que sucede en el mundo y


no caen en cuenta que son ellos mismos los que no hacen absolutamente nada
por cambiar esa realidad; seguiremos viviendo en un planeta lleno de quienes si
queremos mejorar aceptando nuestras fortalezas y debilidades y otros que en
vez de aportar dividen y destruyen. Podemos tener diferentes maneras de
pensar pero lo que nos define, es dónde ponemos el corazón.

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Sara… Milagro de DIOS

Quizá ahora y en este momento estén atravesando por circunstancias difíciles


y que les parezcan injustas, pero así es la vida. Y tampoco todo es negativo,
llevemos el mensaje que existe un DIOS misericordioso donde quiera que
estemos y donde quiera que vayamos, cada quién sabrá dónde y cómo hacerlo.
En lo personal, seguiré llevando ese maravilloso mensaje desde las aulas de
clase, a los jóvenes que hoy más que nunca necesitan de una mano que los
ayude a levantarse, de un compañero que los escucha, de un amigo que los
aconseja, de un profesor que les muestre el camino correcto, que los instruya y
sientan que valen mucho, que los enseñe a pensar por sí mismos, que se sientan
respetados, que brinden apoyo a quien lo necesite, que agradezcan cada día a
DIOS por la vida que tienen y el alimento no solo físico sino también espiritual,
que aprendan el significado real de la familia, que comprendan que lo
importante es seguir luchando y aprender a levantarse, pero por sobre todas las
cosas que sepan que tienen un maestro que les mostrará lo maravilloso que es
creer en Jehová DIOS.

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Sara… Milagro de DIOS

Un hermoso presente elaborado por María Camacho… Gracias

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Sara… Milagro de DIOS

POEMA: “LUZ DE MI VIDA”

“Sara milagro de DIOS gracias por estar en mi corazón, tenerte conmigo ha


sido una bendición. Muchas batallas libraste y con la ayuda de DIOS todas
ganaste. Llegaste a nosotros de improvisto y eres lo más hermoso que mis ojos
hayan visto. Intervenciones fueron y vinieron pero mi fe y mi esperanza siempre
se mantuvieron, sustos y miedos por ti pasamos pero DIOS siempre te tuvo
tomada de su mano, casi te nos ibas pero ÉL en sus planes en el cielo aún no te
tenía. Sabemos que la primera vez fue fatal, por eso contra todo pronóstico te
sacó del hospital, aun así supimos que algo estaba pasando porque el enemigo
algo estaba tramando; entre sus planes tenía… enviarte de nuevo al hospital esta
vez con neumonía, no lo podía aceptar pero quizá a mi DIOS algo pendiente le
quedó por demostrar; lo sobrenatural estaba por pasar y en mis revelaciones se
logró presentar, no tardó en hacerse notar y sana te dejó después que con sus
brazos te pudo cargar, ese testimonio con tu abuela se compartió y fue así como
nuevamente del hospital en victoria nos sacó.

Mucho sufrimos para que no te faltara nada y tus estomas no se infectaran,


por las noches llorabas y brincabas sin razón y eso nos partía el corazón, verte
dormir después de eso nos llenaba de emoción. No poder dormir nos pasaba a tu
madre y a mí, eso no importaba con tal de verte hacerlo a ti. Hicimos hasta lo
imposible créeme que fue increíble, recaudar el monto para la última
intervención fue lo mejor, pedimos a DIOS con tanta devoción que al final la
ayuda llegó. Libraste esa batalla y sin embargo nada te doblegaba, demostraste
tu fuerza y valentía siempre teniendo a DIOS como guía. Salimos airosos y
gozosos, es que en el nombre de Jesús todos salimos victoriosos. Mi amor por ti
siempre se mantendrá y espero que algún día me digas con todo tu amor que
orgullosa de mí siempre estarás”. De quién te ama con todo el cariño más
grande. Tu Padre.

Señor DIOS omnipotente, en el nombre de Jesús elevo esta oración hasta los
cielos, gracias por permitirme vivir, por dejarme plasmar estos testimonios.
Bendice a todo aquel que lea este libro y sienta de verdad tu presencia en su
corazón. No los abandones y guíalos por el camino que conduce a la felicidad,
permite que se conviertan en tus sirvientes y sientan lo maravilloso que es tu
amor. Ayúdanos para que cada día seamos más quienes te sigan y proclamen tu
nombre por toda la tierra, danos salud, sabemos que el enemigo es quien pone
esas trabas pero solo TÚ puedes quitarlas. No nos abandones, danos tu
bendición en el nombre de Jesús. AMÉN.

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Sara… Milagro de DIOS

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Sara… Milagro de DIOS

GLOSARIO

(Términos que nos inquietaban)

Arteria. Vaso sanguíneo que conduce la sangre desde el corazón a las diversas
partes del organismo.

Albert Einstein. Fue un físico alemán de origen judío, considerado el científico


más conocido y popular del siglo XX.

Alex Campos. Cantante y compositor colombiano de música cristiana. El tema


mencionado es este libro es “Al taller del Maestro”.

Ana Frank. Fue una niña alemana con ascendencia judía conocida mundialmente
gracias a su diario “El diario de Ana Frank”. Murió en el campo de concentración
Nazi de Auschwitz (Hoy Polonia).

Antagonismo. Oposición o rivalidad entre personas, opiniones o ideas.

Bilirrubina. Pigmento amarillo que se encuentra en la bilis.

Bioanalista. Especialista en ciencias de la salud que posibilita el desarrollo de


pruebas y estudios de laboratorio.

Biopsia. Examen microscópico de un trozo o una parte de líquido orgánico que se


extrae de un ser vivo.

Bridas: Filamentos membranosos que se forman en los labios de determinadas


heridas y tumores.

Broncoaspiración. Paso de alimentos hacia las vías del sistema respiratorio.

Catéter (Jelco). Tubo de metal, plástico, o goma que se usa en medicina. Se


introduce en un conducto o vaso sanguíneo para evacuarlo, ensancharlo,
desobstruirlo, explorarlo o inyectarle un líquido.

Cause. Lugar físico donde fluye el agua en su curso.

Colostomía. Es un tipo de estoma que permite unir el colon a la pared del


abdomen como consecuencia de un acto quirúrgico, así el tránsito intestinal es
derivado hacia el exterior.

Compresa. Trozo de tela, de algodón generalmente esterilizado.

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Sara… Milagro de DIOS

Convulsión. Contracción involuntaria, violenta y patológica de un músculo o de


otra parte del cuerpo.

Cpap. Aire forzado que se insufla por medio de Cpap (presión positiva continua
en las vías respiratorias).

Cuerdas. Cortometraje de animación español cuya obra expresa el valor de la


amistad y el amor al prójimo.

Deidad. Ser sobrenatural, esencia o naturaleza propia de DIOS.

Diurético. También llamados píldoras de agua, ayudan a eliminar la sal (sodio) y


el agua del cuerpo.

Divertículo de Meckel. Anomalía congénita. Ocurre cuando la unión entre el


intestino y el cordón umbilical no se cierra completamente durante la evolución
fetal. Esto conduce a la formación de una pequeña bolsa en el intestino delgado.

Eco Perinatal. Estudio (ecografía) que se le práctica a la mujer durante el


embarazo para tener un mejor control.

Eco Transfontanelar. Técnica de imagen ideal para estudiar el cerebro de los


prematuros.

Edema Cerebral. Término médico que se refiere a una acumulación de líquido en


los espacios intra o extracelulares del cerebro a causa de diversos factores.

Endocarditis. Inflamación de la membrana interna del corazón.

Epístola. Carta misiva formal que se dirige a un conjunto de personas,


especialmente las enviadas por los apóstoles a las diversas comunidades
cristianas.

Estenosis Pilórica. Es una enfermedad causada por una lesión obstructiva del
píloro.

Estoma. Abertura natural o quirúrgicamente creada, que une una parte de una
cavidad corporal con el exterior.

Fernando Savater. Filósofo e intelectual español, autor del libro “El Valor de
Educar”.

Fototerapia. Tratamiento médico de algunas enfermedades que se fundamenta


en la aplicación de la luz natural o artificial.

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Sara… Milagro de DIOS

Futilidad. Desánimo, poca o ninguna importancia de una cosa.

Gastroenterólogo. Persona encarga de estudiar el estómago y los intestinos así


como del resto de los órganos del aparato digestivo.

Hemocultivo. Cultivo microbiológico de la sangre empleado para detectar


infecciones por bacterias u hongos.

Ileostomía. Procedimiento quirúrgico en el cual una poción del íleon se expone a


través de una abertura en la pared abdominal para permitir el paso de heces.

Incubadora. Aparato donde se tienen a los niños recién nacidos, prematuros o


con problemas de salud.

Inquisición. Antiguo tribunal eclesiástico establecido para descubrir y castigar las


faltas contra la fe o las doctrinas de la iglesia.

Insondable. Que es profundo, que no se puede alcanzar su fondo.

Insumo (Medicina). Sustancia, artículo o material empleado para el diagnóstico,


tratamiento o prevención de enfermedades.

Intubar. Introducir un tubo en un conducto del organismo, especialmente en la


tráquea para permitir la entrada de aire en los pulmones.

Jesús Adrián Romero. Cantante y compositor mexicano de música cristiana. Los


temas mencionados en este libro son “Mi Universo” y “Soplando Vida”.

Juana de Arco. Conocida también como Doncella de Orleans. Fue una joven
campesina francesa que aseguraba recibir voces de DIOS guiando al ejército
francés en la guerra de los cien años contra Inglaterra. Fue acusada de herejía
por la inquisición siendo condenada a la hoguera.

Judío. Persona descendiente del pueblo hebreo y de los antiguos israelitas.

Kunta Kinte. Fue un esclavo negro originario de Gambia (África) conocido


también como Toby Waller. Fue capturado y traslado a Estados Unidos
soportando la travesía del Atlántico. En la miniserie “Raíces” se ve reflejada parte
de su vida.

Leche Hidrolizada. Leche especial para niños que son alérgicos a alguna proteína
de vaca o cuando presentan problemas intestinales.

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Sara… Milagro de DIOS

Maná. En el antiguo testamento, alimento a modo de copos de nieve que DIOS


envió a los israelitas para socorrerlos mientras atravesaban el desierto.

Nazis. Personas partidarias al nazismo (nacional socialismo alemán) durante el


régimen que gobernó Alemania de 1933 a 1945 liderados por Adolf Hitler.

Nebulizar. Procedimiento médico, consiste en la administración de un fármaco


mediante vaporización a través de la vía respiratoria.

Negligencia. Falta de cuidado, aplicación y diligencia de una persona en lo que


hace, en especial en el cumplimiento de una obligación.

Neumonía. Infección de uno o los dos pulmones causada por bacterias, hongos,
virus o al inhalar líquidos o químicos.

Neumología. Rama de la medicina interna que se encarga de estudiar y tratar


padecimientos agudos y crónicos que afectan el sistema respiratorio.

Patch Adams. Nacido en Estados Unidos y es conocido como el médico que


fundó la “risoterapia” con fines médicos y terapéuticos.

Pediatra. Especialista médico que estudia al niño o niña y sus enfermedades.

Pérgola. Lugar donde se quedan a descansar los familiares de los pacientes.

Scalp. Aguja en forma de mariposa utilizada para extraer sangre de los niños.

Shock. Estado de profunda depresión nerviosa que se produce tras experimentar


una fuerte impresión o una intensa conmoción.

Shock Séptico. Estado anormal grave del organismo, ocasionado por una
infección grave.

Solución (Medicina). Líquido que se suministra en pacientes para hidratarlos.

Sonda. Catéter o tubo de material flexible que tiene varios usos, recoger la orina
o suministrar nutrición.

Tomografía. Técnica exploratoria radiográfica que permite obtener imágenes


radiológicas de una sección o un plano de un órgano.

Vicisitud. Alternativa de sucesos prósperos y adversos.

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