El acoso cibernético es una forma de acoso por medios electrónicos, también se conoce como acoso online.
Una
definición de ciberacoso que se usa con frecuencia es "un acto o comportamiento agresivo e intencional que lleva a
cabo un grupo o un individuo, utilizando formas electrónicas de contacto, repetidamente y prolongadas en el
tiempo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente".
El acoso cibernético es a menudo similar al acoso tradicional, con algunas distinciones notables. Las víctimas de acoso
cibernético pueden no conocer la identidad de su acosador. Este tipo de acoso puede tener efectos de gran alcance en la
víctima, ya que el contenido utilizado para acosar se puede difundir y compartir fácilmente entre muchas personas y, a
menudo, permanece accesible mucho después del incidente inicial.
El acoso cibernético puede producirse en redes sociales como Facebook y Twitter. En el 2018, el 93% de los jóvenes entre
las edades de 12 y 17 años se conectaban en línea. De hecho, los jóvenes pasan más tiempo conectados en la red que
realizando cualquier otra actividad. Hay muchos riesgos asociados a las redes sociales, y el ciberacoso es uno de los
riesgos más importantes. Un millón de niños fueron acosados, amenazados o sometidos a otras formas de acoso
cibernético en Facebook durante el año pasado. Mientras que el 90 por ciento de los adolescentes que usan las redes
sociales han sido testigos de la crueldad en línea, el 35 por ciento lo han hecho con frecuencia.
La investigación realizada para tratar de determinar las diferencias en los patrones de acoso cibernético que comparan
hombre con mujer y las edades de cada uno no son concluyentes. Hay algunos factores que influyen en que los hombres
estén más involucrados en los comportamientos de acoso cibernético debido a que los hombres tienden a tener
comportamientos más agresivos que las mujeres en todos los ámbitos.
• Falsa acusación: La mayoría de los acosadores intentan dañar la reputación de la víctima manipulando a gente contra él.
Se utilizan palabras vulgares.
• Publicación de información falsa sobre las víctimas en sitios web. Pueden crear sus propias webs, páginas de redes
sociales (páginas de Facebook), blogs o fotologs para este propósito. Mientras el foro donde se aloja no sea eliminado,
puede perpetuar el acoso durante meses o años. Y aunque se elimine la web, «todo lo que se publica en Internet se queda
en la red».
• Recopilación de información sobre la víctima: Los ciberacosadores pueden espiar a los amigos de la víctima, su familia y
compañeros de trabajo para obtener información personal. De esta forma saben el resultado de los correos difamatorios, y
averiguan cuales son los rumores más creíbles de los que no crean ningún resultado.
• A menudo monitorizarán las actividades de la víctima e intentarán rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más
información sobre ésta.
• Envían de forma periódica correos difamatorios al entorno de la víctima para manipularlos.
CIBERACOSO POR SEXO. ESPAÑA 2019
Ciberacoso mujeres Ciberacoso hombres
30%
70%
El acosador puede trasladar a Internet sus insultos y amenazas haciendo pública la identidad de la víctima en un foro
determinado (blogs, sitios web), incluso facilitando en algunos casos sus teléfonos, de manera que gente extraña se puede
adherir a la agresión.
Quizá acuse a la víctima de haberle ofendido a él o a su familia de algún modo, o quizá publique su nombre y teléfono para
animar a otros a su persecución.
• Falsa victimización. El ciberacosador puede alegar que la víctima le está acosando a él.
• Sin propósito legitimo: quiere decir que el acoso no tiene un propósito válido, sino aterrorizar a la víctima. Algunos
acosadores están persuadidos de que tienen una causa justa para acosarla, usualmente en la base de que la víctima
merece ser castigada por algún error que dicen que ésta ha cometido.
• Repetición: quiere decir que el ataque no es un solo un incidente aislado. Repetición es la clave del acoso en línea. Un
ataque en línea aislado, aun cuando pueda estresar, no puede ser definido como acoso cibernético.
• Desamparo legal de estas formas de acoso, ya que aunque cierren un sitio web con contenido sobre la víctima, puede
abrirse otra inmediatamente.
• Es un modo de acoso encubierto.
No necesita la proximidad física con la víctima. El ciberacoso es un tipo de acoso psicológico que se puede perpetrar en
cualquier lugar y momento sin necesidad de que el acosador y la víctima coincidan ni en el espacio ni en el tiempo. Por ejemplo,
quien abusa puede mandar una amenaza desde cientos de kilómetros a medianoche y quien lo recibe lo hará a la mañana
siguiente cuando abra su correo electrónico.
La omnipresencia y difusión instantánea de internet provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tan o más dañino que el acoso
físico.
El ciberacoso, al tratarse de una forma de acoso indirecto y no presencial, el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su
cara, sus ojos, su dolor, su pena, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o despertar su compasión por el otro. El
ciberacosador obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y de imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no
puede vivirlo.
TIPOS DE CIBERBULLYNG. POR %
Robo de identidad
Robo de información
Subida de info comprometida
Exclusión
Amenazas
Rumores
Insultos indirectos
Insultos directos
0 5 10 15 20 25 30
La mayoría de los modelos explicativos del comportamiento psicopático del acosador tienen en común la presencia en la
raíz de su patología de profundos y ocultados sentimientos de inadecuación personal y profesional procedentes de
diferentes causas. Esos sentimientos, conocidos vulgarmente como «complejo de inferioridad», son reprimidos en lo
profundo del inconsciente y hacen que el acosador reaccione de manera violenta contra todo lo que pueda recordárselos
o sugerírselos. La solución del hostigador consiste en lugar de elevar sus propios niveles de autoestima, en rebajar los
de los demás hasta lograr dejarlos por debajo de los suyos. Con ello obtiene la compensación de quedar por encima de
ellos mediante la ridiculización, la humillación o la hipercrítica sistemática de todo cuanto hacen o dicen las víctimas.
El acosador es un 'depredador moral' que plantea su relación con los demás como un juego mortal, una partida de
ajedrez en la que él mueve las piezas de los dos jugadores; lo primero que hace es atar las manos del otro jugador. Las
tres condiciones imprescindibles, sin las cuales un acosador no puede realizar su macabra labor de destrucción
psicológica de la persona que ha seleccionado como objetivo son: el secreto, la vergüenza (culpa) de la víctima y los
testigos mudos.
También conocida por el término explotación en línea o "pornografía de venganza", la pornografía no consensuada implica la
distribución en línea de fotografías o videos de sexo sin el consentimiento de la persona afectada. El ejecutor es a menudo un
excompañero que obtiene las imágenes o videos durante una relación anterior, y tiene como objetivo difamar públicamente y
humillar a la víctima en represalia por el final de la relación. Sin embargo, los perpetradores no son necesariamente parejas o
exparejas y la razón no siempre es la venganza. Las imágenes también se pueden obtener atacando el ordenados de la víctima, los
perfiles de las redes sociales o el teléfono, y pueden tener como objetivo infligir un daño en la vida del "mundo real" de los
destinatarios (por ejemplo, que les despidan del trabajo).
Sin duda alguna, se trata de una de las más graves violaciones a la privacidad e intimidad de un individuo, que afecta no solo su
dignidad, sino también su integridad psicológica y hasta física. El daño que provocan estas conductas es de tal magnitud, que
en muchos casos es irreversible. Así, a consecuencia de la divulgación de estas imágenes, las víctimas son amenazadas con
agresión sexual, presionadas para permanecer en relaciones abusivas, extorsionadas, acechadas, hostigadas, despedidas,
expulsadas de la escuela y obligadas a abandonar sus hogares. Además, las víctimas muchas veces temen salir y mostrarse en
público y suelen sufrir estrés postraumático, depresión, o incluso algunas llegan a extremos como el suicidio.