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Devoción A Las Benditas Animas Del Purgatorio - Opúsculo

Este documento habla sobre la doctrina católica del Purgatorio y la importancia de rezar por las almas de los difuntos. Explica que el Purgatorio es un lugar temporal donde las almas satisfacen por los pecados veniales y la pena temporal de los pecados mortales antes de entrar al cielo. También enfatiza la necesidad de rezar por todos los difuntos ya que nadie sabe con certeza quién murió en pecado mortal o no.

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Luiza Hernández
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Devoción A Las Benditas Animas Del Purgatorio - Opúsculo

Este documento habla sobre la doctrina católica del Purgatorio y la importancia de rezar por las almas de los difuntos. Explica que el Purgatorio es un lugar temporal donde las almas satisfacen por los pecados veniales y la pena temporal de los pecados mortales antes de entrar al cielo. También enfatiza la necesidad de rezar por todos los difuntos ya que nadie sabe con certeza quién murió en pecado mortal o no.

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DEVOCIÓN A LAS BENDITAS ANIMAS DEL PURGATORIO

¡Roguemos por nuestros queridos difuntos!

Este pequeñ o opú sculo expone con claridad y sencillez la doctrina cató lica sobre
el Purgatorio.
Su lectura produce en el corazó n cristiano gran consuelo, mucho amor de Dios, y
firmes propó sitos de evitar los pecados, aun los veniales, e inspira vivos deseos
de socorrer a las Benditas Animas del Purgatorio.
Léalo, pues, Ud. atentamente.

Un gran consuelo para los buenos cristianos

Cuando muere una persona querida, es motivo de gran consuelo, para todo buen
cristiano, el recordar que la separació n es só lo temporal y momentá nea, y que
pronto se verá n de nuevo en el cielo, para no separarse jamá s.
Mas el que no tiene fe cree que aquella separació n es para siempre; la considera
como un mal sin remedio, y no tiene otro camino que lanzarse a la má s completa
desolació n.
Por esto, para los buenos cristianos la memoria de la muerte y de los difuntos
no es un tan triste recuerdo, como es para los impíos.
He aquí las hermosas palabras del

PREFACIO EN LAS MISAS DE DIFUNTOS


Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable que nosotros, siempre
y en todas partes, te demos gracias, Señ or Santo, Padre omnipotente, eterno
Dios, por Cristo Señ or Nuestro.
En quien la esperanza de la resurrecció n bienaventurada nos brilló de tal
manera que, a los que contrista la certeza de la muerte, a los mismos consuele la
promesa de la inmortalidad futura.
Pues, Señ or, a tus fieles la vida se cambia, no se quita, y deshecha la casa de
esta morada terrestre, se adquiere una habitació n eterna en el cielo.
La conmemoración de todos los fieles difuntos
La Iglesia santa, nuestra madre, quiere que nos acordemos muy a menudo de los
difuntos; ella ruega todos los días por el eterno descanso de sus almas, y ha
mandado que el día 2 de Noviembre se celebre solemnemente la
Conmemoració n de todos ellos.

Por qué difuntos hemos de rogar


Los que está n en el cielo no tienen necesidad de nuestras oraciones, y a los que
está n en el infierno para nada les pueden valer, por ser inmutable la sentencia
de condenació n e-terna que pesa sobre ellos.
Nuestros sufragios solamente son ú tiles para los qué habiendo muerto en
gracia de Dios, no han satisfecho plenamente por sus pecados y por
consiguiente, está n detenidos en el purgatorio, hasta que hayan dado a la justicia
divina la satisfacció n debida.

Roguemos por todos los difuntos


Aunque es de fe que quien muere en pecado mortal va al infierno por toda la
eternidad, no obstante, nosotros ignoramos quién muere en pecado mortal; y no
lo podemos saber, aun en casos en que parece se muere impenitente.
Para convertirse, basta un solo acto de la voluntad, un acto de amor a Dios y de
arrepentimiento por haberle ofendido.
Dios, todopoderoso e infinitamente misericordioso, puede infundir al pecador
este acto de amor y arrepentimiento.

Nadie puede saber lo que pasa entre Dios y el;alma en el ú ltimo instante de la
vida.
No en vano los justos elevan al cielo sus o-raciones por la conversió n de los
pecadores; la esposa por el esposo o viceversa; los padres por los hijos, etc.
Recemos, pues, con fervor por la conversió n de los pobres pecadores, y aunque
no veamos los frutos de nuestras oraciones en la tierra, los veremos en el cielo.
Es necesario rogar con esperanza, aun por aquellos mismos, cuya muerte nos
cause las má s legítimas alarmas.
San Francisco de Sales no quería que se desesperase jamá s de la conversió n
1
de los pecadores, hasta el ú ltimo suspiro, y aun después del ú ltimo suspiro
quería el Santo" que se esperase mucho de la salvació n de la .persona fallecida,
por má s mala muerte que se le hubiese visto hacer,
Estas consideraciones nos deben servir, no para pecar má s libremente
abusando de la misericordia de Dios, sino,para tener en El una gran confianza y
sobre todo para profesarle el má s ferviente amor.
Los á spides sacan veneno de donde las abejas miel; no imitemos a los á spides,
sino a las abejas.

QUE ES EL PURGATORIO

El purgatorio es un lugar de expiación temporal


Las almas del purgatorio, cuando han satisfecho del todo por sus pecados, van
al cielo.
Va al purgatorio el que muere en gracia de Dios y tiene alguna deuda de pena.
Esta deuda de pena puede ser:
1°. por pecados veniales; y 2°. por no haber hecho la debida penitencia de los
pecados mortales, perdonados en cuanto a la culpa y pena eterna.
Con la confesió n bien hecha se perdonan siempre todas las culpas graves y la
pena etema, pero no siempre queda perdonada toda la pena temporal.
Dios, al perdonar el pecado mortal, ordinariamente conmuta la pena eterna en
una temporal.
Esta pena temporal debe pagarse en esta vida o en la otra.
En esta vida se paga haciendo obras buenas, especialmente cumpliendo la
penitencia impuesta por el confesor.
La penitencia debe ser proporcionada a los pecados: a pecados grandes
corresponde penitencia grande, a pecados pequeñ os penitencia pequeñ a.

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