La gallinita roja, de Byron Barton
Este simpático cuento de Byron Barton hoy forma parte de la tradición
popular inglesa. Es ideal para preparar el descanso de los pequeños.
Por un lado, su acento rítmico ayuda a la relajación. Por el otro,
contiene una importante moraleja: si quieres disfrutar de la
recompensa, no seas perezoso y trabaja por ello.
Había una vez una linda gallinita roja que vivía en una granja con sus tres
pollitos y sus amigos el cerdo, el pato y el gato. Un día, mientras escarbaba la
tierra, la gallinita roja se encontró un grano de trigo en el suelo y pensó en hacer
pan para compartirlo con sus amigos de la granja.
La gallinita roja, entusiasmada con sus planes, preguntó a los animales:
—¿Quién me ayuda a sembrar este grano de trigo?
—Yo no —dijo el cerdo.
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Entonces lo haré yo —respondió la gallinita roja—. ¡Cocorocó!
Y sembró el grano de trigo, el grano creció y creció.
—¿Quién me ayuda a cortar el trigo? —preguntó esta vez la gallinita roja.
—Yo no —dijo el cerdo.
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Entonces lo haré yo —respondió la gallinita roja—. ¡Cocorocó!
Y la gallinita roja cortó el trigo del trigal.
—¿Quién podrá llevar el trigo al molino para convertirlo en harina? —preguntó
la gallinita roja.
—Yo no —dijo el cerdo.
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Entonces lo haré yo —respondió la gallinita roja—. ¡Cocorocó!
Llevó el trigo al molino y más tarde regresó con la harina.
—¿Quién me ayudará a amasar esta harina? —preguntó la gallinita roja.
—Yo no —dijo el cerdo.
—Yo no —dijo el pato.
—Yo no —dijo el gato.
—Entonces lo haré yo —respondió la gallinita roja—. ¡Cocorocó!
La gallinita preparó la masa y luego llevó el pan al horno. Cuando estuvo listo,
preguntó:
—¿Y quién se comerá conmigo este pan caliente?
—Yo —dijo el cerdo.
—Yo —dijo el pato.
—Yo —dijo el gato.
—Pues no, ahora me lo comeré yo con mis tres pollitos —dijo la gallinita roja—.
¡Cocorocó!
Y la gallinita roja se comió con su familia todo el pan por el que trabajó.