El puntillismo fue un estilo pictórico que surgió en Francia a partir del postimpresionismo, en
1884 . Su técnica consiste en aplicar sobre el lienzo –en vez de trazos o pinceladas– pequeños
puntos de colores primarios que, combinados y mirados desde cierta distancia, forman en la retina
la imagen y el cromatismo deseados por el artista. Al igual que los postimpresionistas, los
puntillistas usaron como motivo la naturaleza, pero con un rigor más científico a partir de las ideas
del crítico y estudioso de la luz Charles Blanc. Según este, así como hay relaciones matemáticas
entre los tonos musicales, existen conexiones físicas armónicas entre los colores.
De hecho, algunos compositores trasladaron las conclusiones del método puntillista al campo
musical. La idea era que, al igual que el ojo compone colores que no están presentes físicamente,
el oído relaciona los sonidos separados y los interpreta como una melodía.
El principal impulsor y representante del puntillismo pictórico fue el pintor francés Georges Seurat
(1859-1891), quien en 1884 fundó la Société des Artistes Indépendants. Allí trabó amistad con Paul
Signac, que compartió con él las ideas y técnicas puntillistas. Ese mismo verano, Seurat comenzó la
creación de su obra maestra, 'Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte', que le llevó dos años
de trabajo y se convirtió en uno de los iconos de la pintura del siglo XIX.
Otros pintores puntillistas fueron Henri-Edmond Cross, Yael Rigueira, Chuck Close y Vlaho
Bukovac. También Vincent Van Gogh compuso algunos de sus cuadros más famosos, entre ellos
algún autorretrato, usando las técnicas del puntillismo.
Que seria el valor de la vida si no intentaramos cosas nuevas. Van Gogh
Puntillismo es el nombre que recibe un movimiento de la pintura que se desarrolló en el siglo XIX.
Su principal característica es la utilización de puntos y trazos interrumpidos para la creación de sus
obras.
Los puntillistas, por lo tanto, no apelaban a las pinceladas a la hora de crear sus cuadros, sino que
aplicaban puntos de tonalidades puras sobre las superficies. Esto les permitía desarrollar
diferentes juegos cromáticos, ya que es el ojo del observador el que crea la combinación.
Características del puntillismo
Es decir, en este sentido es importante establecer que en las obras realizadas por puntillistas los
colores son puros, jamás se mezclan. Es más, son los ojos de quienes las ven los que hacen que el
espectador sí los perciba unidos.
El análisis de la óptica, los cálculos, el vínculo físico existente entre los distintos colores y el orden
formaban parte del proceso creativo de los cultores del puntillismo. A partir del uso de los puntos
de diferentes colores, los puntillistas podían favorecer una sensación de profundidad en sus obras.
Algunos exponentes
A todo lo expuesto hay que añadir que, según los estudios llevados a cabo en esta materia, fue
Francia el país que se convirtió en el centro de la mayor producción de obras acometidas mediante
el puntillismo. Y es que fue en esas tierras donde pudieron desarrollar sus trabajos algunas de las
figuras más significativas de esta corriente o movimiento artístico, como sería el caso de Paul
Signac o George Seurat, entre otros. Dos autores esos que están considerados como los mejores
representantes que ha tenido el mismo.
Seurat, en concreto, ha recibido el “título” del padre del puntillismo, fue el que lo inició. Fruto de
su trabajo son algunas conocidas y alabadas obras como “Baño en Asniéres” (1884) o “Un domingo
de verano en la Grande Jatte” (1886).
Paul Signac, por otro lado, se considera que fue una figura fundamental dentro de esa corriente
artística porque le consiguió dotar de una serie de novedades o singularidades respecto, por
ejemplo, al pintor anterior. Así, en su caso, se decantó por aportarle mayor dinamismo a las obras
dándole mayor cuerpo y tamaño a los puntos. Entre sus cuadros más conocidos están “El puerto
de Saint Tropez” (1907), “La boya roja” (1895) o “El puerto de Marsella” (1907).
Entre los pintores que han sido asociados con este movimiento, además de los ya mencionados, se
encuentran Vincent Van Gogh, Camille Pissarro, Henri Delavallée, Vlaho Bukovac… Cabe destacar
que los estudios realizados por los teóricos del puntillismo incluso influyeron en músicos, que
comenzaron a investigar cómo el oído se encarga de decodificar los sonidos aislados para crear
una melodía, así como el ojo toma los puntos de colores y los combina.