CUENTOS MARAVILLOSOS
“LAS TRES PLUMAS”, cuento de los hermanos Grimm. Versión de Paula
Moreno
Había una vez un rey que tenía tres hijos, de los cuales dos eran presumidos y arrogantes,
mientras que el tercero hablaba poco y era algo tímido, por lo que los mayores se burlaban de él
continuamente.
Llegó el tiempo en que el rey se sintió viejo y pensó que debía elegir a cuál de sus tres hijos
heredarle la corona del reino. Por eso les dijo:
- El que pueda traerme el tapiz más hermoso del mundo será el rey cuando yo
muera- y se dirigió con sus tres hijos hasta la torre más alta del castillo- Yo soplaré
estas tres plumas y cada uno de ustedes deberá ir en la dirección que su pluma
indique.
Una voló al este; otra hacia el oeste y la tercera cayó al suelo, a poca distancia del castillo. Y así,
partieron los dos mayores, uno hacia la izquierda; otro, hacia la derecha, burlándose ambos del
menor que se paró junto a la pluma que estaba en el suelo. El joven se agachó resignado, pero
muy pronto observó que, al lado de la pluma, había una portezuela cubierta de pasto y tierra. La
levantó y apareció una escalera; descendió por ella y llegó ante una puerta. Golpeó, la puerta se
abrió y el príncipe se encontró con un sapo gordo, rodeado de muchos sapos pequeños.
-¿Qué deseas?- preguntó el sapo.
-Busco el tapiz más hermoso del mundo para obsequiarle a mi padre.
-Pues es aquí donde está lo que buscas.
Y un sapo joven fue a buscar una caja de donde el sapo gordo sacó el tapiz más hermoso y
delicado del mundo .Lo entregó al príncipe, que le dio las gracias y regresó al castillo.
Los otros dos hermanos pensaron que no era necesario esforzarse demasiado ya que
subestimaban las posibilidades del menor, así que llevaron un abrigo que le compraron a una
pastorcita que se cruzó en su camino. Cuando todos mostraron sus tapices al rey, este exclamó
admirado:
-Si tengo que ser justó, mi corona es para mi hijo menor.
Los dos mayores le rogaron que les diera una nueva oportunidad. Entonces el padre propuso:
-Heredará el trono aquel que me traiga el anillo más hermoso.
Volvió a echar al aire las tres plumas, que tomaron las mismas direcciones que la primera vez.
Otra vez Otra vez descendió el joven y se presentó ante el sapo gordo, para decirle que necesitaba
el anillo más hermoso del mundo. El sapo le dio al príncipe un anillo tan hermoso que ningún
orfebre del mundo habría sido capaz de fabricarlo.
Los dos mayores, seguros de que el hermano menor no volvería a tener tanta suerte, sin tomarse
demasiadas molestias, llevaron al rey un viejo aro que sujetaba la cadena de un carro.
Pero cuando el hermano menor se presentó con su anillo de oro, el rey dijo:
-Ahora sí no caben dudas. ¡Mi corona te pertenece!
Tanto insistieron los mayores que el viejo Rey les dio una tercera oportunidad. Heredaría el trono
aquel que trajese la doncella más hermosa. Volvió a echar al aire las tres plumas, que repitieron su
destino. Nuevamente se presentó el hermano menor ante el sapo y le dijo:
-Ahora tengo que llevar al palacio a la doncella más hermosa del mundo.
-Puedo conseguirla si confías en mí.
Le dio una calabaza hueca, de la que tiraban seis ratones y le indicó:
-Tienes que subir en este carruaje uno de mis pequeños sapos.
El joven así lo hizo y apenas colocó el pequeño sapo en la calabaza, esta se convirtió en carruaje;
los ratones, en caballos, y el sapo en la doncella más hermosa que jamás había visto.
La tomó de la mano y se dirigió al castillo.
Sus hermanos llevaron las primeras muchachas que encontraron en su camino.
Al ver a su hijo menor con la hermosa muchacha, el rey le dijo:
-Ya no daré más oportunidades. ¡Mi corona te pertenece!
El hermano menor se casó con la doncella más hermosa y heredó el reino de su padre, en donde
hasta los sapos fueron felices.
CUENTO” La bola de cristal”, de los hermanos Grimm
Una hechicera tenía tres hijos en los que no confiaba, porque pensaba que, cuando fueran
mayores, le sacarían su poder. Por eso transformo al hijo mayor en águila, que anidó en la cima de
una montaña y al segundo hijo en ballena, que se fue a vivir al mar. El hijo menor logró huir antes
de ser convertido en algún otro animal.
Mientras deambulaba sin saber a dónde ir, escuchó que en el castillo de Sol de Oro vivía una
princesa encantada esperando que alguien la liberara de su hechizo; pero quien lo intentase
arriesgaba su vida. Y como era valiente y no conocía el miedo, decidió ir en busca del castillo del
Sol de Oro.
Llevaba ya mucho tiempo en camino, cuando se encontró con dos gigantes que le dijeron:
-Ayúdanos a resolver un problema. Nos peleamos por este sombrero milagroso, que todo aquel
que se lo pone, en un instante es transportad a cualquier lugar que desee. ¿Quién debe
quedárselo?
-Yo llevaré el sombrero –les dijo- Caminaré unos metros con él y cuando diga “ya”, se lo daré al
primero que me alcance.
Y se alejó con el sombrero, aunque pensando en la princesa y deseando llegar al castillo del Sol de
Oro.
No bien esta idea pasó por su mente, se halló ante la puerta del castillo.
Entró y recorrió todos los salones, hasta hallar a la princesa. Sin embargo, halló una mujer
aterradora con la cara gris como la ceniza y los ojos turbios.
- ¿Eres la princesa hechizada?
- Sí –respondió ella- Las personas solo pueden verme en esta horrible apariencia:
pero para que sepas cómo soy, mira en este espejo que reflejo mi verdadera
imagen.
En el espejo puedo ver el joven a la doncella más bella del mundo. Entonces, le dijo:
-¿Cómo puedo salvarte de tu hechizo?
-Quien consiga la bola de cristal y la presente al brujo, romperá su poder y así yo regresaré a mi
figura original. Debes descender la montaña y luchar con un bisonte salvaje. Si lo matas, se
levantara de él un pájaro de fuego, que lleva un huevo ardiente por yema la bola de cristal. Pero el
pájaro no querrá entregar el huevo y si cae al suelo, quemará todo a su alrededor.
Entonces, todos tus esfuerzos habrán sido inútiles.
Bajó el joven la montaña y venció al bisonte con su espada. En un instante, salió el ave de fuego
que quiso huir; pero el hermano joven, convertido en águila, se acercó por entre las nubes y luchó
con el ave de fuego hasta que soltó el huevo. Este cayó en el mar y fue rescatado por el otro
hermano, transformado en ballena, que se acercó nadando hasta la orilla y lo entregó al más joven
ya apagado por el agua del mar. Así, el joven pudo extraer intacta la bola de cristal y presentarla al
brujo, que dijo:
-Mi poder ha sido destruido. Tú eres rey del castillo del Sol de Oro y puedes devolver su figura
original a tus hermanos y a la princesa.
Al hacerlo, el joven se alegró de recuperar a sus hermanos y a la princesa, con quien se casó, con
todo su esplendor y belleza.
CUENTO:” Los músicos de Bremen”
Cerca de un bosque, vivía un burro que estaba viejo su dueño ya no lo quería. El
burro se dio cuenta de lo que pasaba y decidió escaparse para buscar trabajo
como músico en la ciudad de Bremen.
Camina que te camina, encontró un perro que aullaba tristemente.
-¿Estás cansado, amigo perro?-preguntó el burro.
-¡Ay!- se lamentó el perro – Mi dueño ya no me quiere. Estoy viejo y no puedo
correr zorros.
- ¡Vení conmigo a Bremen!-Lo invitó el burro.
El perro aceptó contento.
Camina que te camina, el burro y el perro encontraron un gato.
Que maullaba lastimosamente.
-¿Estás cansado, amigo gato?- Preguntó el perro.
- ¡Ay!- Se lamentó el gato-Mi dueño ya no me quiere estoy viejo y no puedo cazar
ratones.
-¡Vení con nosotros a Bremen!- Lo invitó el perro.
El gato aceptó feliz.
Camina que te camina, el burro, el perro y el gato encontraron un gallo que
cantaba tristemente.
- ¿Estás cansado, amigo gallo?- Preguntó el gato.
- ¡Ay!- Se lamentó el gallo- Mi dueño ya no me quiere. Estoy viejo y no puedo cuidar
a las gallinas.
-¡Vení con nosotros a Bremen!- Lo invitó el gato.
El gallo aceptó feliz.
Los cuatro caminaron varias horas. Cuando se hizo de noche, vieron una casa en
donde ardía fuego muy caliente. Así que decidieron caminar hasta allí.
Al llegar, se asomaron por la ventana. ¿Y qué vieron? ¡Sobre la mesa había comida
muy rica y una bolsa llena de monedas! Varios ladrones brindaban y cantaban.
Los animales tramaron un plan el burro se puso delante de la ventana. El perro se
subió arriba del burro. El gato se subió arriba del perro y el gallo se subió arriba del
gato.
El burro rebuznó, el perro ladró, el gato maulló y el gallo cantó. Todos al mismo
tiempo. ¡Los ladrones pensaron que eran un monstruo y escaparon asustados!
Los cuatro animales entraron a la casa y comieron todo lo que quisieran después
apagaron el fuego y se durmieron.
Desde ese día el burro, el perro, el gato y el gallo vivieron en la casa del bosque y
quien no quiera creerlo, que vaya a verlo.