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1978 Fsicayqumica3bup

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1
FISICA YQUIMICA
José Beltrán
Carlos Furió • Daniel Gil
Guillermo Gil• 1'1ª Josefa Grima
Rafaelllopis ·Agustín Sánchez
FISICA Y QUII11CA

ANAYA
PRESENTACION
Enseñar a hacer ciencia

Al presentar este segundo Curso de Física y Química para alumnos de Ba-


chillerato queremos insistir de nuevo en algunos supuestos que orientaron la con-
fección del texto precedente.
El objetivo básico continúa siendo enseñar a hacer ciencia, superando la
mera exposición dogmática de los resultados.
Como com;¿cuencia, tanto en el Curso anterior como en éste hemos preten-
dido multiplicar las ocasiones de ejercitación del mayor número de aspectos
de la metodología científica, lo que favorece al mismo tiempo la adquisición
significativa de conocimientos, que exige un planteamiento del aprendizaje muy
próximo a la forma en que se elabora la ciencia.
Las actividades juegan, pues, de nuevo en este texto un papel fundamental.
Algunas pretenden, simplemente, despertar el interés por algún aspecto; otras plan-
tean verdaderos problemas de investigación que incluyen desde la emisión de hi-
pótesis a la contrastación experimental y el análisis de los resultados. Y otras
muchas son ejercicios de aplicación que deben contribuir a la consolidación de
los conocimientos.

Un curso de profundización y consolidación

Por otra parte, hemos concebido el desarrollo del programa -que en gran me-
dida recubre el del Curso anterior- como profundización y consolidación de lo
allí visto, teniendo en cuenta que la física y química es en este Curso una materia
opcional, y que el alumno posee, sin duda, una base matemática superior.
Se trata de un programa extenso para el que ofrecemos un tex¡o igualmente
extenso, de acuerdo con las razones pedagógicas que ya expusimos el Curso an-
terior, fundamentalmente por el convencimiento de que las explicaciones excesi-
vamente sucintas y esquemáticas dificultan la comprensión. Además, ello permite
al profesor una cierta selección de los aspectos a tratar -en función del nivel
medio de la clase- , incluyendo o no los desarrollos más complejos.
No obstante. donde ha sido posible. es decir, allí donde no es necesario un
tratamiento más profundo, nos hemos remitido al Curso anterior, para evitar
recargar la extensión del texto. De este modo pretendemos también contribuir a
4
romper la costumbre, sin duda errónea, que limita el estudio de una asignatura
al manejo de un único texto cada curso.
En particular recomendamos la revisión de las consideraciones generales en
torno al carácter de la ciencia y metodología científica, así como sobre las magni-
tudes físicas y el proceso de su medida que, en nuestro texto, ocupaban los dos
primeros capítulos. Se trata de cuestiones fundamentales pero que no exigen, en
este nivel. un tratamiento distinto al allí realizado.
Por contra, hemos incluido un apéndice sobre revisión del cálculo matemático,
conscientes de que bastantes de las dificultades encontradas por los alumnos de
un curso de física y química tienen su origen en la falta de dominio en aspectos
del cálculo sobre los que es necesario llamar la atención.

Una iniciación a la física moderna

Quizá la mayor novedad del programa de este Curso esté en la introducción


de buen número de aspectos de lo que suele denominarse física moderna, es decir,
de la física surgida tras la profunda crisis que se produjo a principios del presente
siglo y que supuso una total remodelación de las principales teorías físicas. Nues.tro
objetivo ha sido, precisamente, resaltar el cambio que la física moderna significa,
mostrando la sustitución de las teorías clásicas por una nueva y más coherente
imagen del comportamiento de la materia.
Con ello hemos tratado de evitar el error consistente en dar una visión lineal
del crecimiento de la ciencia, que íntegra la física moderna como simple conti-
nuación de la clásica, enmascarando y empobreciendo así su significado.
Ello ha permitido, además, una presentación de los aspectos fundamentales
de la química -deudora en gran medida de las nuevas teorías físicas- más acorde
con las actuales concepciones.

Un trabajo colectivo

Queremos, por último, expresar nuestra convicción de que este trabajo colec-
tivo - que ha pretendido integrar la experiencia docente de un gran número de
profesores con quienes los autores han colaborado en seminarios didácticos y pe-
dagógicos - puede verse notablemente enriquecido con las críticas y sugerencias
de quienes lo utilicen. Recabamos, pues, encarecidamente dichas críticas y suge-
rencias, y expresamos al mismo tiempo nuestro agradecimiento a todos los que
de un modo u otro nos han ayudado en esta tarea. En particular, agradecemos
a don Amando García Rodríguez, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias de
Valencia, sus interesantes observaciones en los capítulos de Física Moderna, y a
don Alberto Mas Moncayo, catedrático de Matemáticas del l.N.B. «Cid Campea-
don>, de Valencia, por su ayuda en el apéndice de revisión del cálculo matemático.
5
PARTE 1

MECANICA

INTRODUCCION En el lenguaje cotidiano la palabra «mecamca» sugiere funcionamiento de


máquinas, es decir, movimiento determinado y preciso de piezas, tal como ocurre
A-1 en un reloj o en un motor de automóvil. En física, la mecánica constituye el es-
Qué se entiende por «Mecánica>> tudio del movimiento de los cuerpos, o sea, el estudio de la forma más simple de
en el lenguaje corriente. transformación de la materia.
Históricamente, la mecánica ha sido la parte de la física que antes alcanzó
el desarrollo teórico que caracteriza a una ciencia, uniendo a su aspecto experi-
mental el lenguaje de la matemática. Por ello, sus leyes gozaron de tanta genera-
lidad que influyeron_ notablemente en el pensamiento de los hombres, generando
una corriente filosófica llamada mecanicismo.
En la actualidad, aunque las concepciones puramente mecanicistas han sido
superadas, los conceptos de la mecánica, tales como la velocidad, fuerza, energía,
etcétera, siguen siendo fundamentales en la descripción de cualquier fenómeno
físico. Ello hace que se consideren imprescindibles unos conocimientos detallados
de la mecánica antes de proceder al estudio de otros temas, como la electricidad
o la física nuclear. El estudio del movimiento de los cuerpos puede realizarse en tres
niveles de complejidad creciente: en primer lugar, cabe una descripción del movimiento,
a la que se dedicará un capítulo bajo el nombre de Cinemática (del griego, kíneo = mo-
ver). A continuación puede estudiarse el movimiento de los cuerpos atendiendo a las
propiedades de éstos, tales como su masa, y a las causas del movimiento y de sus
variaciones. introduciendo el concepto de interacción; a ello dedicaremos el ca-
pítulo titulado Dinámica (del griego dynamis =fuerza). Por último, el estudio
del movimiento puede complementarse mediante la introducción de magnitudes
como el trabajo y la energía, que permiten estudiar de modo muy fructífero las
transformaciones de la materia, conduciendo al establecimiento de importantes
principios de conservación que facilitan enormemente el estudio de multitud de
fenómenos aparentemente inconexos.
En este Curso daremos a la mecánica un enfoque clásico, es decir, limitán-
donos a lo que se entiende por mecánica newtoniana. Después analizaremos las li-
mitaciones de esta teoría, abriendo el camino a la física moderna, con la aparición
de la mecánica relativista y de la mecánica cuántica, que se estudiarán en temas
posteriores.
Los temas que comprenden esta primera parte son: 1) Cinemática. 2) Di-
námica. 3) Dos formas de interacción: la gravitación y el rozamiento.
4) Trabajo y energía. S) El movimiento armónico simple. 6) Movimiento
ondulatorio.
6
CINEMATICA 1
El estudio de la mecánica presupone la nocfón de movimiento como algo «a INTRODUCCION
priori» dado por los sentidos. La cinemática se plantea, como ya vimos el Curso
pasado, la descripción del movimiento de los cuerpos, en términos de posición,
desplazamiento, trayectoria, velocidad y aceleración. La cinemática viene a
ser una especie de geometría en cuyas ecuaciones figura el tiempo.
Históricamente, la cinemática fue la primera ciencia física, establecida con
los trabajos de Galileo, especialmente en el estudio de la caída de los graves 1 .
El presente capítulo consistirá en una profundización de la cinemática estu-
diada en el Curso anterior, usando esta vez un aparato matemático algo más
potente: el cálculo diferencial. 2

EL MOVIMIENTO: LOS CONCEPTOS DE ESPACIO 1.1.


Y DE TIEMPO A-1
1111Las constantes transformaciones que se producen a nuestro alrededor Exponer las ideas que se tengan
y en nosotros mismos nos han llevado a elaborar de forma intuitiva la noción sobre el espacio y el tiempo.
de movimiento. Ahora bien, la noción de movimiento presupone otras dos:
el espacio ··en el que se realiza y el tiempo durante el cual tiene lugar. Ambos
conceptos tienen un claro significado para nuestra mente, elaborado a partir
de los datos que nos proporcionan los sentidos.
Ante los tres conceptos - movimiento, espacio y tiempo- resulta to-
talmente imposible definir cualquiera de ellos sin hacer referencia a los otros
dos. Esta interdependencia cobra, como más adelante se verá, una especial
relevancia en la mecánica relativista.
En este capítulo, no obstante, manejaremos los conceptos clásicos de
espacio y de tiempo, según las concepciones newtonianas, que están de
acuerdo con la experiencia cotidiana.
1
Naturalmente, los trabajos de Galileo fueron precedidos por los de gran número de es-
tudiosos. Así, ya hacia 1350 los escolásticos ingleses habían establecido las propiedades cine-
máticas más importantes de los movimientos uniformemente acelerados.
2
Al final del libro se encuentra un apéndice sobre <<revisión del cálculo matemático>> que
conviene repasar a lo largo del Curso a medida que surja la necesidad.
7
Así. el espacio aparece como un recipiente inmutable tridimensional.
porque son necesarias tres coordenadas para determinar la posición de un
punto; homogéneo, porque sus propiedades no varían al desplazarnos en una
determinada dirección, e isótropo, porque sus propiedades son las mismas
en todas las direcciones. Las transformaciones de la materia tienen lugar
A-2 dentro del espacio, mientras transcurre el tiempo de modo uniforme. ~
Resumir las principales caracte-
rísticas del espacio y del tiempo.
según la .física newtoniana. 1.2. MAGNITUDES NECESARIAS PARA LA DESCRIPCION
DEL MOVIMIENT0 3
1.2.1. Sistemas de referencia espacio-temporales
MI)
A-3
Como ya establecimos el Curso anterior, para poder describir el movi-
Indicar la manera de establecer miento de un cuerpo se necesita, en primer lugar, un sistema de referencia
si un cuerpo se encuentra en mo- que permita la localización de los sucesos que ocurren en determinados
vimiento o en reposo. puntos en determinados instantes 4 •
Para localizar un punto en el espacio se necesitan, en general. tres
coordenadas, es decir, las distancias a tres objetos «fijos». Lo más cómodo
es elegir tres planos coordenados, determinados por tres ejes cartesianos que
se cortan en el origen (fig. 1.1). Para localizar un punto sobre una superficie
son suficientes dos coordenadas, y sobre una linea basta con una sola.

lzz '',,, ~
',, 'f' (x,y,z) ~

1~-~----~¡----~~~----
..............
' .... , ,
1
: ,..,."""'
,.'' /
X
y

1 ----- - ______ __ ;: .,¡,"


..,......______ y - - -
/ 1.1
Sistema de referencia es-
pacio-temporal.

1 Todo este apartado presupone una revisión del capítulo tercero del Curso anterior.

• Los conceptos de punto y de instante corresponden al carácter continuo del espacio y del
tiempo, es decir, a la posibilidad de una división infinita de ambos, según la fiSica clásica.
8
Los instantes se determinan mediante los tiempos transcurridos a partir
de un suceso que se toma como origen de tiempos, en el que el reloj se puede
poner a cero.
Los ejes, materializados mediante objetos (árboles, carreteras, etc.), y el
origen de tiempos, materializado mediante algún suceso (disparo de un re-
vólver, momento en que se pone en movimiento la aguja de un cronó-
metro, etc.), constituyen el sistema de referencia espacio-temporal (fig. 1.1).
En resumen: todo suceso físico ocurre en un determinado punto y en un
cierto instante, y queda, por tanto, determinado por cuatro datos, las dis-
tancias x, y, z, a los planos coordenados, y el tiempo, t, que marca el reloj.
Todo movimiento se estudia con relación a un determinado sistema de
referencia, es relativo a éste. De modo que un mismo movimiento puede apa-
recer diferente para observadores situados sobre distintos sistemas de refe-
rencia, no existiendo ningún sistema del que pueda afirmarse que está en
reposo absoluto, y no existiendo, por consiguiente. ningún movimiento ab-
soluto. Más adelante se volverá a insistir sobre este particular.

1.2.2. Magnitudes cinemáticas


Poder describir el movimiento de un cuerpo que supondremos, para
mayor simplicidad, puntual 5, supone, como ya hemos visto, disponer de un
sistema de referencia espacio-temporal y, además, la introducción de mag-
nitudes que representen de modo cuantitativo tanto la posición como las
variaciones de éstas con el tiempo. mi A-4
En primer lugar, cabe definir la posición de un objeto puntual mediante Indicar qué magnitudes conviene
el vector de posición, cuyas componentes son precisamente las coordenadas introducir para la descripción cine-
del punto en que se encuentra el objeto en un instante determinado. Cuando mática de un movimiento, una vez
la posición -el vector de posición- varía con el tiempo, diremos que hay establecido un sistema de referencia.
movimiento, y para medir tal variación introduciremos el vector desplazamiento
(diferencia entre el vector de posición final y e1 inicial) y el intervalo de tiempo
transcurrido (diferencia entre las lecturas final e inicial del cronómetro). La
relación cociente entre ambas magnitudes nos proporciona el concepto ve-
locidad, que determina las variaciones del vector de posición por unidad de
tiempo. Por último, para el estudio de las variaciones de la velocidad se in-
troduce el concepto de aceleración.
Todas estas magnitudes fueron ya estudiadas en el Curso anterior, y
ahora las revisaremos con algún detalle.

5 Los cuerpos pueden considerarse como puntuales en muchos casos, aunque tengan un

tamaño considerable. Así, la Tierra puede considerarse como un punto, cuando se describe su
movimiento de traslación en torno al Sol. Por el contrario, al estudiar su movimiento de rotación
diurna ello ya no es posible.
9
1.2.2. a) Vector de posición
A-5
..._.
El vector de posición que corresponde a un punto dado, con respecto a
Definir con detalle el vector de un sistema de ejes coordenados, es el que tiene como componente las mismas
posición. Dar las componentes del coordenadas x, y, z del punto, es decir, sus distancias a los tres planos que
vector que determine la posición del
punto p representado en la figura 1.2. forman los ejes :

z r'(x, y. z)
[1.1]
~~~ r = xüx + yü~ + za.
donde üx, üY, y a. representan vectores unitarios en la dirección de cada uno
de los ejes 6 • 7 , de manera que el punto P de la actividad anterior queda de-
y finido mediante el vector de posición

1.2 r'(3, 7. 7) o
A-6
Determinar el módulo del vector En ocasiones resulta cómodo expresar el vector de posición en la forma
de posición r(6, O, 8), así como las r = lrlü,, con objeto de manipular por separado su módulo y su dirección.
componentes de un vector unitario
a, que tuviera su misma dirección. Otras veces se determinan sus cosenos directores: cos a= ; ; cos f3 = l~l ;
11
R: lrl = 10: U,(l6o·o. 180) cos y= l~l (ver cálculo vectorial, apéndice I). m!tj
A-7
Dibujar el vector r(3, -1, 1) y
El estudio del movimiento de un objeto puntual supone conocer, de al-
calcular su módulo, así como los guna manera, el vector de posición para cada instante o, al menos, en los
cosenos directores. instantes que nos interese. En ocasiones será posible obtener una ecuación
que nos dé el vector de posición en cualquier instante r = f(t) o, lo que es
R: lrl ={ll)1 12 =3,32; cos 1X=0,90; lo mismo, el valor de sus componentes en cualquier instante, x = x(t);
cos fJ = -0,30; cos y= 0,30.
y= y(t); z = z(t). ~a ecuación que proporciona el vector de posición en cual-
quier instante recibe el nombre de ecuación del movimiento,y, como luego
A-8 veremos, contiene toda la información necesaria para el estudio de éste. mm
El vector de posición de un cuerpo
viene dado por la expresión A veces es necesario conocer la ecuación de la trayectoria recorrida por
el móvil, es decir, la ecuación f(x, y, z) =O, previa eliminación del tiempo
r = 2e u,+ (3t + 1) uy + su. entre las ecuaciones x = x(t); y= y(t); z = z(t). 1111
(metros, si t se da en segundos). Cal-
cular: a) El vector de posición para Por otra parte, cuando la trayectoria es conocida, puede determinarse
t = 2s y t = Ss. b) La posición del la posición del cuerpo indicando su distancia sobre la trayectoria a un punto
cuerpo en el momento de empezar a
de ella que se toma como origen de espacios. A esta distancia se la llama es-
contar el tiempo. Dibujar el vector
de posición en ese instante. pacio recorrido, y se la representa frecuentemente por la letra e. nm
R: a) r2 (8. 7 , 5); r 5 (50, 16, S); 5 Ver el capítulo de Revisión de conceptos básicos.
b) 1'0(0. l. 5). 6 En muchos textos los vectores unitarios se representan por t ]. Tl.
10
Cuando la trayectoria es conocida puede ser más cómodo manipular A-9
el espacio recorrido sobre ella, e, que el vector de posición, pues permite un El vector de posición de un móvil
tratamiento escalar mucho más simple. viene dado por la ecuación

Para terminar recordaremos que, a veces, se usan coordenadas no car- 1 = 4tilx + 3t2 u1
Determinar la ecuación de la tra-
tesianas, en las que la posición viene indicada mediante ángulos. 11111 yectoria.
En el estudio del movimiento circular, en el que el radio de curvatura, R,
se mantiene constante, la posición puede indicarse tanto dando el espacio e
R: Y = f6 X
2
(una parábola).

recorrido sobre la circunferencia. como los ángulos e


descritos a partir de A-10
una cierta posición de origen (fig. 1.4). I1!I.JJ En la figura 1.3 se ha represen-
tado la trayectoria seguida por un
móvil desde P. Determinar la posi-
ción cuando se encuentra en P:
a) mediante el vector de posición;
b) mediante el espacio recorrido so-
bre la trayectoria.
R: 1(1, 5, 2); b) e= 6 m.

1.4
Descripción del movimiento me·
diante magnitudes angulares.

X
1.3
Como es sabido, el arco subtendido por un ángulo guarda con él la
relación
A-11

[1.2] La postcton de un cuerpo es


1 e= 8R 1
P(3, 4). Determinar su distancia al
origen (módulo de 7), así como el
en la que el ángulo e ha de venir expresado en radianes. ángulo que forma el vector de posi-
ción con el eje X.
R: lrl = 5; 0!=53,13 °
1.2.2. b) Variación de la postcton. Vector desplazamiento e intervalo
de tiempo transcurrido A-12
Establecer la relación entre el es-
Cuando un cuerpo que ocupa la posición rl = xl ¡¡X+ Y¡ ay+ zl ílz en un pacio, e, recorrido sobre la circun-
instante t1 paSa a OCUpar la pOSiCiÓn r2 = X 2 ÜX + y 2 Uy + Z 2 Ü2 , en el inStante t 2 , ferencia y el ángulo descrito. e. en
resulta conveniente representar el desplazamiento del cuerpo mediante un un movimiento circular.
11
vector que va desde la posición inicial a la final (fig. 1.5). Este vector despla-
zamiento es, evidentemente, la diferencia entre el vector de posición final y
el inicial, por lo que se representará por ~ r

[1.3)

y
1.5
1 . . 1
V~•••dnpl"=._j

A-13
Por supuesto, el vector desplazamiento tendrá como componentes
Determinar las componentes del ~x = X - x1 ; ~y= y2 - y1 ; ~z = z2 - z1
vector desplazamiento en función de 2

las de los vectores de posición inicial


El estudio del movimiento requiere considerar el tiempo transcurrido
y final.
durante el desplazamiento, que vendrá dado por

[1.4]

A-14
La posición de un móvil en cada El espacio recorrido sobre la trayectoria, ~e. no coincide, en general,
instante viene dada por el vector con el módulo del desplazamiento, l~r¡, como puede observarse en la figura 1.6.
7 = 2ti1" + i1Y (metros, si t viene dada
en segundos). Calcular; a) la posi-
ción en los instantes t = 3s y t = Bs;
b) el desplazamiento producido en-
tre ambos instantes; e) el tiempo
transcurrido.
R: a) 71 = 6il" + i1Y;72 = 16il" + ily
1 1.6
b) !::.r= 10i1x La distancia recorrida v el módulo
e) !::.t = Ss del vector desplazamiento sólo coin·
ciden en el caso de movimientos rec-
tilfneos o en el de desplazamientos
X infinitesimales.

12
Ello sólo ocurrirá cuando se trate de un movimiento rectilíneo o cuando
consideremos desplazamientos infinitesimales (como puede comprobarse to-
mando puntos muy próximos sobre la trayectoria). tDIIil A-15
En un movimiento circular de 4 m
Como vimos anteriormente, la posición de un móvil podía indicarse me- de radio, un móvil describe un arco
diante ángulos, por lo que su desplazamiento puede determinarse también de 2 m. Determinar el ángulo des-
mediante ángulos descritos. En el caso del movimiento circular, la relación crito.
entre el arco y el ángulo de la ecuación [1.2]
R: .M1 = 0,5 rad
e= (}R
nos lleva a la ecuación

1 f1e=f1(}xR 1 [1.5]

que relaciona el ángulo descrito con el espacio recorrido sobre la trayectoria


circular.

1.2.2. e) Velocidad y rapidez. Valores medios e instantáneos

mm A-16
Para expresar la rapidez con que varía la posición de un móvil se intro- Introducir las magnitudes que per-
duce el concepto de velocidad, como cociente entre la variación del vector de miten determinar la rapidez con que
posición, f1 ¡;'(vector desplazamiento), y el intervalo de tiempo en que se varía la posición de un cuerpo.
produce, f1t. Este cociente recibe el nombre de velocidad media, vm, para el
intervalo considerado

~ [1.6]
~
l1lli A-17
Como la velocidad puede experimentar variaciones -tanto de módulo Un móvil pasa de la posicwn
como de dirección- durante un intervalo finito, para expresar la velocidad 1\(3, O, 4) a r2 (6, O, 8) en dos se-
en un determinado instante será necesario considerar intervalos suficiente- gundos. Calcular la velocidad media,
mente pequeños, infinitesimales. De manera que la velocidad instantánea es decir, sus componentes y su mó-
viene dada por dulo, en dicho irltervalo.
;?
V=
1lffi
' f1r
- - R: Vm= l.Sil.,+2i1z ; lvml=2,5 m/s
<lt -+ Q f1t
o, utilizando el concepto de derivada,

1 v~~ 1
[1.7]

13
La expreswn [l. 7] permite obtener la' velocidad instantánea mediante
A-18 la derivada del vector de posición. tD!II3 mm
La posición de un móvil en cual- Como ya vimos en el Curso anterior, la velocidad instantánea es un
quier instante viene dada por la ecua- vector tangente a la trayectoria en cada instante, puesto que el vector des-
ción r = 3t 2 Ilx + 4i1y + sn. (metros, plazamiento /1r tiende a confundirse con la tangente al considerar instantes
si t viene dada en segundos). Obtener muy próximos. De esta manera, el vector velocidad puede expresarse mediante
la ecuación de su velocidad en el un vector unitario tangente a la trayectoria, Ür (fig. 1.7).
instante t = Ss.
R: V= 6tüx ; V5 = 30ux [1.8]
A-19
Obtener la ecuación de la veloci-
dad de cada uno de los siguiente
móviles: ..
V

r. = 2t2 ux + 2tüy z
rb = Silx + 4tily
re= 2i1x + 4Uy + 6ü.
e interpretar el resultado.
R: v. = 4tilx + 2UY(la velocidad varía y
1.7
con el tiempo) El vector velocidad es tangente a
vb = 4U1 (velocidad constante) X la trayectoria.
ve =o treposo)
A-20
La posición de un móvil en cual-
mm
En muchos casos se considera la rapidez con que se recorren distancias
quier instante viene dada por sobre la trayectoria, que viene representada, de modo amilógo, por 11
j' = 3t2 Ux + 4tUY
Obtener la ecuación de la velocidad,
la velocidad instantánea y su módulo
~ [1.9]
en el instante t = 2.
La expresión [1.9] representa la rapidez media en el intervalo considerado,
R: v= 6tüx + 4UY; v = 12Ilx + 4üy,
2
y se trata de una magnitud escalar.
vl = 12.65 m/s.
Cuando interesa conocer la rapidez del movimiento en un determinado
A-21 instante, se procede a determinar la rapidez media en un intervalo infinite-
La posición de un móvil sobre su simal, tal como se hacía con la velocidad, de manera que la rapidez instan-
trayectoria viene dada por la ecua- tánea viene dada por:
ción e= 4t2 - 5 (metros si t viene
dada en segundos). Obtener la ecua- v= lv l = lím 11e
!1t
ción de su rapidez en cualquier ins- .dr -> o
tante, y su valor para t = 2s.
R : v = 8t m/s; v 2 = 16 m j s. M No confundir la rapidez media, v,., con la velocidad media, 11,..
14
o, lo que es igual, A-22

~
Obtener la relación que existe
[1.10] entre la rapidez angular, w, y la ra-
~ pidez, v, en un movimiento circular.

Obsérvese que, como vimos anteriormente, la distancia o espacio re- A-23


corrido sobre la trayectoria solamente coincide con el módulo del desplaza- Recopilar en un breve resumen
miento cuando se trata de intervalos infinitesimales, de manera que la ra- todas las definiciones y ecuaciones
pidez media no es igual al módulo de la velocidad media, introducidas en esta sección.

vm # !vm! A-24
mientras que la rapidez instantánea sí que coincide con el módulo de la ve- Al estudiar un movimiento sobre
locidad instantánea su trayectoria, tomando las distan-
cias al origen en cada instante. se ha
V= lvl obtenido la siguiente tabla:
11m
En los movimientos circulares, que, como ya vimos, podían describirse
mediante magnitudes angulares, convendrá definir una rapidez angular w, 9
dada por
Calcular:

1 w. ~ Íq 1 (valor medio) [1.11] a) la rapidez media entre los ins-


tantes t = 1, y t = 3
b) id .. entre t = 1, y t = 2
e) id., entre t = 1, y t =.:1,3
d) id. , entre t = l. y t "= 1,1

1w ~ ~~ 1 (valor instantáneo) [1.12]


Respuestas :
a) 0,8 m fs;
b) 1.3 m fs;
e) 3,3 m f s;
am d) 3 m/s.
A la vista de la relación que existe entre el arco, e, y el ángulo 8, dada
por las ecuaciones [1.2] y [1.5] (~e = ~8R), obtendremos A-25
Representar el movimiento ante-
1 V= w. R [1.13] rior en un diagrama e - t(e = f(t)).

mm mn mRJ A-26
El estudio gráfico de los movimientos mediante los diagramas e - t y Un móvil ocupa la posición r 1(3, 2)
v - t resulta del mayor interés, y remitimos al Curso anterior para la revisión en el instante t 1 = 2 S, y r2 ( 4, - 3)
de este aspecto que no necesita ser ampliado aquí. a!lmJ en t 2 = 2,5 s. Calcular el desplaza-
miento y la velocidad media en dicho
intervalo.
9
Puede también hablarse de una velocidad angular. w, ya que la trayectoria circular puede
tener diferentes orientaciones en el espacio. Sin embargo, nos limitaremos al manejo del escalar R: M= üx- 5UY; \MI = 5,10 m
rapidez angular. Vm= 2üx-10i1Y; I'VI= 10,20 m /s.
15
1.2.2. d) Variaciones de la velocidad aceleración

A-27 11m
Indicar qué magnitudes conviene Las variaciones de la velocidad pueden ser estudiadas de modo análogo
introducir para representar las va- a las de la posición, para lo que se introduce la aceleración media
riaciones de la velocidad.

[1.14]

y la aceleración instantánea
A-28
La velocidad de un móvil viene
dada por la ecuación v = 2ti1x + 3iiy [1.15]
(mjs, si t viene dada en segundos).
Calcular su aceleración instantánea.
que determinan la rapidez con que varía la velocidad en un intervalo de
R: a= 2üx m j s2

tiempo finito y en un intervalo infinitesimal (instante). respectivamente.
&1113 mg]
A-29
El vector de posición de un móvil De modo que la aceleración, al igual que la velocidad, puede expresarse
en cada instante es r = 3t 2 ilx + 2ti1, + mediante sus componentes cartesianas, derivando dos veces las componentes
+ 6ü. (m, si t viene dada en segun- del vector de posición.
dos). Obtener las ecuaciones de la
velocidad y de la aceleración en cual- r= xi1x + yüy + zü.
quier instante.
R: v= 6tüx + 2üy mjs V = dx i1 + dy i1 + dz a V dx . V - dy . V dz
dt X dt y dt z X = dt ' y - dt 0
Z dt
a= 6üx m/s 2

A-30
La rapidez de un movimiento pasa "Las componentes cartesianas de la aceleración nos dan, de una manera
de 3 mjs a 5 mjs, en el tiempo
global, la rapidez con que varía la velocidad, tanto en módulo como en di-
de 0,5 s. Calcular la aceleración
tangencial del movimiento (valor rección. Sin embargo, frecuentemente interesa considerar por separado las
medio). variaciones de dirección y las de rapidez. La rapidez con que varía el módulo
de la velocidad vendrá dada por
· R: ar = 4 m/ s 2
~ [1.16]
A-31
El módulo de la velocidad de un
~
cuerpo varía según la ecuación que recibe el nombre de aceleración tangencial. Si un movimiento se realiza
Jv J= 4- 2t (m/ s si ten s). Calcular sobre una recta, de modo que no se produzca ningún cambio en la dirección,
la aceleración tangencial. existirá úniCamente una celeración tangencial positiva si aumenta la ra-
R: ar= -2 m/s2 • pidez; negativa si disminuye, y nula si no se modifica. milO 11!111
16
Por otra parte, en un movimiento en que la rapidez permanezca cons-
tante. la velocidad podrá experimentar variaciones asociadas a los cambios
de dirección. En la figura 1.8 puede observarse que las variaciones instantáneas
de velocidad en tales casos van dirigidas perpendicularmente a la trayectoria. La
aceleración que existe en estas circunstancias será perpendicular a la ve-
locidad en todo instante, recibiendo por ello el nombre de aceleración normal
o aceleración centrípeta (dirigida hacia el centro de curvatura), y se repre-
senta por ¡¡N' Como ya vimos en el Curso anterior, las variaciones de direc-
ción serán tanto más rápidas cuanto más curvada sea la trayectoria, es decir,
cuanto más pequeño sea el radio de curvatura R. Por otra parte, cuanto
mayor sea la velocidad, mayor será la rapidez con que variará la dirección.

r
..
v,
A
1
1
1
1
1
B
1
1
1 1.8
1
1 La aceleración normal que indica los
1
1 cambios de dirección es perpendicu-
1
lar a la trayectoria en cada instante.
o•

Puede demostrarse10 que el valor de la aceleración normal viene dado por

[1.17]

10
Damos una demostración bastante simple de la expresión [1.17). En la figura 1.9 está
representado el movimiento curvilineo de un móvil cuya rapidez es constante. Admitiremos
que entre los dos instantes representados media un intervalo infinitesimal de tiempo. Así, el
incremento de velocidad ~v tiene dirección perpendicular a la trayectoria. La única aceleración
existente en estas condíciones será la normal af"Ü¡; = a = dV/dt "" ~V/~t. Obsérvese en la figura
que la variación de velocidad es l~vl = ~() lv¡. donde ~O es el ángulo descrito en ese intervalo
infinitesimal.
De manera que escribiremos :

1
1
1
y como la rapidez angular cumple la R,'
ecuación v = w · R. tendremos : 1
1 .a '
i'\"' -~- -
1 ~ ......
1.9
; ..... Gráfico para el cálculo
de la aceleración nor-
o también mal.

17
En suma, si la trayectoria es rectilínea, la aceleración únicamente puede
ser tangencial, y si la rapidez se mantiene constante, la aceleración sólo
podrá ser normal. En el caso más general en que se produzcan cambios
de dirección (trayectoria curvilínea) y cambios en la rapidez, la aceleración
contendrá dos términos, tangencial y normal:

[1.18]

es decir :

a = ~u~J i1 + v2
dt T R
-
UN

donde i1r y i1N son vectores unitarios en las direcciones tangencial y normal
a la trayectoria.
La aceleración tangencial y la aceleración normal reciben el nombre
de componentes intrínsecas de la aceleración, por permitir la caracterización
de los movimientos con mayor claridad que las componentes cartesianas.
Por último vamos a considerar en esta sección las variaciones de la ra-
pidez en aquellos casos en que se utilizaban magnitudes angulares, como es
el movimiento circular, entre otros. En efecto, las variaciones de la rapidez
angular w podrán expresarse mediante la aceleración angular, r:t. dada por:

E:EJ (valor med;o) [1.19]

1 a~~'¡' 1(valodnstantáneo) [1.20]

A-32 mil
Es fácil obtener la relación entre la aceleración angular a y la aceleración
Indicar la relación entre la acele-
tangencial aro a partir de la relación existente entre la rapidez v y la rapidez
ración angular y la aceleración tan-
gencial. angular, dada por la ecuación [1.13]
v = w·R
de donde
dv = Rt!_~
dt dt

[1.21]

18
Las magnitudes introducidas hasta aquí son suficientes para el estudio, A-33
descripción y clasificación de cualquier movimiento, constituyendo el marco Resumir las ecuaciones que rela-
teórico esencial de la cinemática. A continuación iniciaremos el estudio de cionan las magnitudes angulares 8,
algunos movimientos particulares de especial interés, utilizando las magni- w, y a.. con las lineales e, v, y a,.
tudes y ecuaciones recién introducidas. 111m

ESTUDIO DE ALGUNOS MOVIMIENTOS PARTICULARES 1.3.


1.3.1. Fstablecimiento de la ecuación de movimiento
A-34
Hasta aquí hemos aprendido a analizar un movimiento del que se co-
noce la ecuación que nos da su posición en cualquier instante, r = f(t) . En La posición de un móvil viene dada
por la ecuación r = 3t 2 Üx + 5tüy+ 6i1,
esta ecuación está contenida toda la información necesaria, por lo que se (m si t en segundos). Determinar la
le da el nombre de ecuación del movimiento. A modo de revisión proponemos posición, la velocidad y la acelera-
las actividades siguientes t'.i.1lll fi1llm ción en el instante t = 2 s.
R: r(l2, 10, 6); v = 12üx + 5üy m/s;
Sin embargo, muy a menudo es preciso recorrer el camino inverso, es
71 = 6u m/s 2 •
decir, obtener la ecuación de la velocidad a partir de la aceleración, u ob-
tener la ecuación del movimiento a partir de la velocidad. Si el procedimiento A-35
seguido para obtener la velocidad y la aceleración a partir de la ecuación
de movimiento consistía matemáticamente en obtener la primera y la se- La posición de un móvil sobre su
trayectoria viene dada por la ecua-
gunda derivada de las componentes del vector de posición, ahora habrá que
ción e= 4 + 2t + 5t2 m (si t en se-
realizar el cálculo inverso, es decir, utilizar el cálculo integral (ver apén- gundos). Determinar la posición, la
dice 1 sobre revisión del cálculo matemático). rapidez y la aceleración tangencial
En efecto, puesto que, por ejemplo, la componente vx de la velocidad es cuando t = 1 s.
dx
vx = dt' podemos separar variables y obtendremos dx = vxdt, que por in- R: e= 11m; v= 12 m/s; ar= 10 m/s2
tegración, nos dará A-36
l2
X1 - X2 =
J,, vxdt

La obtención de las funciones primitivas puede alcanzar en algunos


Construir y completar un cuadro
como el adjunto, indicando cómo
son las componentes intrínsecas de
la aceleración y la velocidad (utili-
casos grandes dificultades, pero en el nivel de este curso nos limitaremos a zando expresiones como: nula, cons-
movimientos sencillos, cuyas ecuaciones fueron estudiadas en el curso an- tante o variable).
terior, sin recurrir al cálculo integral.
Movimiento aN ll r rapidez direrriñn
1.3.2. Caracterización de algunos movimientos de especial Rectil. unif.
interés Rect. unif. acel.
Circular unif.
Las características de un movimiento quedan reflejadas en las compo-
nentes intrínsecas de la aceleración. msm Circ. unif. acel.

19
La actividad anterior ilustra cómo las componentes intrínsecas per-
miten una primera caracterización, en parte cualitativa, de los movimientos.
A continuación veremos cómo completar el estudio en su parte cuantitativa,
obteniendo las ecuaciones de la aceleración tangencial, de la velocidad y
de la posición, para los movimientos propuestos.

1.3.2. a) El movimiento uniforme

Este movimiento, en que no existen variaciones de dirección ni de ra-


pidez, se caracteriza por poseer ambas componentes intrínsecas de la ace-
leración, nulas ar =a N= O. Vamos a obtener la ecuación de la velocidad
y de la posición. Nos limitaremos a un estudio escalar, con lo que las ecua-
ciones obtenidas serán válidas para cualquier movimiento de rapidez cons-
tante, en el que las distancias se miden sobre su trayectoria, aunque ésta
no sea rectilínea.
De la ecuación [1.16], que define la aceleración tangencial, obtenemos

ar = ~[YJ =O
dt
con lo que la rapidez ha de ser constante
1v1= constante
Por supuesto, también la dirección· lo es, con lo que el vector velocidad
es constante por ser la aceleración nula.
Obtendremos ahora la ecuación de la posición (sobre la trayectoria),
usando la ecuación [1.10] que define la rapidez.
de
V= dt de= v dt

Integramos la última expresión teniendo en cuenta que cuando el reloj


marque t 0 , el móvil estará en la posición e0 , y en e cuando marque t

e-e0 =J' 'o


vdt
y, como la rapidez ves constante
e - e0 = v( t - t 0 )
que es la ecuacwn del movimiento uniforme, en el aspecto escalar. Fre-
cuentemente se escribe así

[1 .22]

20
El mismo procedimiento puede aplicarse a las componentes cartesianas
de la velocidad. obteniendo las ecuaciones A-37
X = Vx(t - t 0) + X0 La velocidad de un móvil viene
dada por el vector v(3, 2, S). Obtener
y= vy(t- t 0 ) +Yo [1.23] la ecuación del movimiento, o sea,
el vector de posición para cualquier
instante sabiendo que en el instante
Para terminar de caracterizar un movimiento conviene familiarizarse con t = Ola posición del móvil es r(O, O, 0).
las representaciones gráficas: e= f(t); v = f(t) y ay= f(t). En el movimiento R : r = 3 tux + 2 tüy + StU,
uniforme estas gráficas son muy sencillas, puesto que no existe aceleración
tangencial, la velocidad es constante y el espacio varía linealmente con el
tiempo. mm A-38
Representar gráficamente las fun-
1.3.2. b) El movimiento rectilíneo uniformemente acelerado ciones e= f (t); v = f(t) y a= f(t) para
los siguientes movimientos unifor-
La rapidez de un movimiento uniformemente acelerado puede obtenerse mes: e = 3 t - S, y e = - 2 t + 8.
a partir de la ecuación [1.16], que define la aceleración tangencial ay=~~.
En efecto, separando variables tendremos 11 :

mBJ A-39
Que puede integrarse fácilmente, pues ay es constante. Si en el ins-
tante t0 la rapidez es v0 se obtiene: Obtener la ecuación de la rapidez
de un movimiento uniformemente
v- v0 = ay(t- t 0 )
acelerad o por .mt egracwn
., d
e ar = dv
dt,
\ v = ay(t- t 0 ) + v0 1 [1.24] teniendo en cuenta que la acelera-
ción tangencial en este tipo de mo-
que nos da la rapidez en cualquier instante. vimiento es constante.
Trabajando con las componentes cartesianas de la aceleración obten-
dríamos las componentes cartesianas de la velocidad en cualquier instante:
vx = ax(t- to) + vx.o
vJI = ay(t - t0 ) + vy,·o [1.2 5]

mm A-40
Para hallar la ecuación del espacio partiremos de la ecuacwn [1.10],
A partir de la ecuación de la ra-
que define la rapidez: v = ~~, y de aquí : de = v dt. De modo que tenemos pidez, por integración, obtener la
ecuación del espacio de un movi-
de= ay(t - t0 )dt + v0 dt miento uniformemente acelerado.

11
ay coincide con el módulo de la aceleración total por ser un movimiento rectilíneo
(aN = 0). Por su simplicidad, los módulos los representaremos por una letra sin flecha: ¡a1 =a.
21
que integrada, partiendo de la posición e0 en el instante t0 , nos da

1
e - eO = 2- aT (t - t O) 2 + vO(t - tO)
A-41
es decir:
La aceleración de un móvil viene
dada por el vector a= 2i1x + 6uy +411•.
Calcular su ecuación de movimiento [1.26]
sabiendo que en el instante t = O la
velocidad del móvil era cero y se
encontraba en el origen de coorde-
nadas. De modo análogo, trabajando con las componentes cartesianas de la ve-
locidad determinaríamos la posición del móvil en cualquier instante :
R: r = t 2Ux + 3t2 uy + 2t2U.
X=~ ax(t - t0 ) 2 + vx ,0 (t- t0 ) + x0
A-42
Representar gráficamente las ecua- y=~ ay(t- t 0 ) 2 + vy,o(t- t0 ) + Y0 [1.2 7]
ciones e= f(t), v = f(t) y a= f(t) para
los movimientos uniformemente ace-
lerados cuyas ecuaciones son z= ~ az(t - t0 )2 + vz,o(t - t0 ) + Z0
a) e= 2t + 3t2
b) e= 2- 2t2 ;
;
que componen la ecuación del movimiento r = f(t). mu mil
e) e= 3t2

1.3.2. e) El movimiento circular uniforme

Como se trata de un movimiento de rapidez constante, sus ecuaciones


para la posición sobre la trayectoria son las mismas que las del movimiento
uniforme anteriormente estudiado (ecuación [1.2 2]).
A-43
e = v( t - t 0 ) + e0
Obtener la ecuacwn que da el
ángulo 8 en cualquier instante para No obstante, frecuentemente se desea conocer la posición mediante el
un movimiento circular uniforme. ángulo e. mili

Basta recordar la relación existente entre el arco y el á ngulo que lo


A-44 subtiende para obtener la ecuación
Un móvil describe una trayectoria
circular de 2 m de radio, con una
.rapidez de 2 m/s. Escribir las ecua-
ciones e= f(t) y 8 = f(t) sabiendo que
la posición del móvil es e0 = 4 m A este mismo resultado podía llegarse por integración a partir de la ecua-
cuando t0 =O ., ae .,....
R: e = 2t + 4 m; (:) = t+ 2 rad.
cwn w = dt" ~

22
1.3.2. d) El movimiento circular uniformemente acelerado A-4S
Construir un cuadro como el que
Las ecuaciones de este movimiento, para los valores escalares de e, () adjuntamos y recoger las caracte-
y de v, tendrán la misma forma que las del movimiento uniformemente rísticas, gráficas y ecuaciones de los
acelerado estudiado anteriormente: movimientos estudiados, dejando es-
pacio para incorporar otros que po-
e= ~ a¡-(t- t0 ) 2 + v0 (t- t0 ) + e0 drán estudiarse más adelante.

A-46
v = a¡-( t - t0 ) + v0
Un globo está ascendiendo con una
que fácilmente nos conducen a las ecuaciones del ángulo y de la rapidez rapidez de S m/ s. Cuando se en-
angular: cuentra a una altura de 100 m
suelta un lastre. ¿Cuánto tardará
éste en llegar al suelo? (Considerar
[1.29] la aceleración de la gravedad aproxi-
madamente igual a 10 m/ s2 .) Seguir
el algoritmo indicado.
1 W = ()( (t- t 0 ) + w0 [1.30] R: t = S s después de ser soltado.

Cómo síntesis de todo lo visto en el apartado 3, recomendamos la si- A-47


guiente actividad: mm Se lanza un cuerpo hacia ·arriba
con una rapidez de 20 m/s, y un
Tipo de mov. aN aT Be. rapidez Be. espacio Gráfica segundo después se deja caer otro
cuerpo desde una altura de 2S m.
Rectil. unif. o o v = const. e = e. + vt Vl= le~ ¿En qué punto se encontrarán? (Ex-
t¡e
0
t plicitar claramente el origen espacio-
temporal y las características de
Rect. unif. acel.
ambos movimientos, tal como in-
dica el algoritmo.)
R: t = 2 s de la salida del l. o y a
20 m del suelo.

1.3.3. Resolución de problemas de cinemática A-48


Diez segundos después de la salida
Nos remitimos aquí a lo señalado en el curso anterior, capítulo IV, sobre de un móvil, cuya rapidez es de
el algoritmo a seguir para la resolución de problemas de cinemática, para 20 m/s, parte en su persecución un
uno o varios móviles. Recordaremos brevemente: 1) la convenencia de con- segundo móvil con rapidez 30 m/s,
feccionar un gráfico lo más detallado posible donde figuren las posiciones, tra- desde una posición retrasada 100 m,
yectorias y velocidades de los móviles: 2) la importancia de explicitar el respecto del punto de salida del pri-
sistema de referencia espacio-temporal elegido y de consignarlo en el gráfico; mero. Calcular cuándo y en qué
3) la explicitación de las características de todos y cada uno de los movi- punto se encontrará.
mientos presentes, en base al sistema de referencia elegido, y 4) escribir las R: t = 40 s después de la salida del
ecuaciones de los movimientos que nos permitirán calcular las incógnitas. primero: e = 800 m desde el punto
Proponemos a continuación varios problemas: mrft mfJ mJ3 de salida del primero.
23
En este capítulo hemos realizado una revisión de los velocidad variable. Como actividad complementaria
conceptos y relaciones que permiten la descripción proponemos el estudio, en forma de pequeña investiga-
del movimiento de un cuerpo de tamaño puntual, pro- ción, de un movimiento interesante: el tiro horizontal
fundizando, gracias al uso del cálculo diferencial, en (movimiento de proyectiles).
el tratamiento cuantitativo de los movimientos de

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-49. La posicion de un móvil en cada instante A-53. Repetir la actuación anterior para el caso en
viene dada por la ecuación r = 3 t üx + S uy. que se lanza el cuerpo hacia arriba desde
Representar el vector de posición para los el suelo con una velocidad inicial V0 (tomar
instantes O, l. 2, y 3 s, indicando la trayec- como origen de espacios el suelo y tener en
toria del móvil. Obtener la velocidad. cuenta el sentido contrario de la aceleración
R: Recta paralela al eje X; v= 3 ux. con respecto a la velocidad inicial).
A-SO. Calcular la velocidad en cualquier instante
y cuando t = 2 s, de un móvil cuya posición A-54. Un disco está girando a razón de 60 vueltas
viene dada por r = t2üx + 3tüy + Süz. por minuto (r. p. m.), cuando empieza a frenar
R: v = 2tí1x + 3i1Y; v2 = 4üx + 3üy. con aceleración angular uniforme de modo
A-51. Un móvil se encuentra en el punto e = S m, que se detiene al cabo de S s. Calcular:
medido sobre la trayectoria, en el instante a) la rapidez angular en unidades interna-
t = 1 s. Calcular su posición en el instante cionales;
t = 4 s, si durante ese intervalo su rapidez b) la aceleración angular;
media es de 12 m/s. e) el ángulo descrito hasta pararse;
R: e= 41 m. d) el número de vueltas que dará.
A-52. Escribir las ecuaciones para el movimiento de
caída de un cuerpo lanzado hacia abajo con R: a) W0 = 2n rad/s = 6,28 rad/ s.
una velocidad V0 • Tomar como origen de 2 . 2
b) a = - n rad/s = -1,26 rad/s 2 .
espacios el punto de lanzamiento y como 5
origen de tiempos el instante en que se lanza. e) e= Sn rad = 15,71 rad.
1
R: V = gt + Vo; e= 2 gt +
2
vot. d) N = S vueltas.
2
24
Estudio del tiro horizontal Hoy nos resulta familiar el punto de vista adoptado
por Galileo, que consiste en suponer que el movi-
Vamos a abordar aquí el estudio de un movimiento miento del cuerpo es la superposición de dos movimien-
cuya trayectoria es más compleja que los expuestos tos simples ya conocidos: el movimiento uniforme
en este capítulo : el que sigue un cuerpo lanzado horizontal que poseería el cuerpo de no actuar la
horizontalmente desde una cierta altura (fig. 1.10). gravedad, y el movimiento vertical de caída que tendría
Se trata de una trayectoria curvilínea cuya ecuación si se le abandonase libremente, a la gravedad 12
es dificil de establecer por simple observación, lo que (fig. 1.10).
presentó serias dificultades a los antiguos.
A-56. Hacer operativa la hipótesis de Galileo es-
cribiendo las ecuaciones x = f(t) e y = f(t)
para el movimiento horizontal y el vertical.
obteniendo posteriormente la ecuación de la
trayectoria, y = f(t), por eliminación del
tiempo entre ambas (fig. 1.11).
1/2gt; X

1/2gt~ ¡
1/2gt~ ' ----- -------------- - ---- - - '

1_________ --------------------------- y

1.10 Tiro horizontal: composición de un movimiento uni-


forme (horizontal} y otro uniformemente acelerado
(caída libre).

1.11 Trayectoria del tiro horizontal.


La solución del problema se encuentra en la obra
de Galileo Dos nuevas ciencias. Se trataba de un problema
de indudable interés práctico, debido a la importancia
creciente de la artillería de la época, y abrió el camino
a la solución de problemas similares de mayor com-
plejidad. Es interesante aprovechar esta actividad para 12
aplicar las distintas etapas de una investigación cien- Esta idea de superposición de los movimientos es equivalente
a la aplicación del cálculo vectorial para el estudio del movimiento,
tífica. tal como hacemos en la actualidad. Galileo establece este hecho
A-55. Emitir alguna hipótesis acerca de la naturaleza mediante un análisis del fenómeno en sus partes más sencillas que
constituyen un instrumento de la actividad científica. Este, que puede
del movimiento del tiro horizontal, de manera hoy parecernos trivial. supuso una importantísima contribución al
que pueda abordarse su estudio cuantitativo. progreso de la cinemática y, por tanto, de la física.
25
El movimiento horizontal será uniforme, cumpliendo A-57. Diseñar un experimento sencillo, realizable
la ecuación [1.23] en el laboratorio, para comprobar si la rela-
ción entre la x y la y se ajusta a la predicha
a partir de las hipótesis: y = kx 2 •
En est& actividad cabe desarrollar una gran inven-
que eligiendo el origen de espacios en el punto de tiva, pero esencialmente el experimento puede consistir
lanzamiento y de tiempos en el instante correspondiente en lanzar horizontalmente un cuerpo desde diferentes
se con vierte en alturas, manteniendo constante la velocidad horizontal
inicial, midiendo en cada caso el alcance (fig. 1.12).

Por otra parte, el movimiento vertical será unifor-


memente acelerado según la ecuación [1.2 7]

que se convertirá en:

1 gt2
y =- 1.12
2

de acuerdo con la elección del origen, espacio-tem-


Lanzam iento horizontal de un cuerpo desde d iteren tes alturas.
1
poral, ya que no hay velocidad inicial en dirección Aquí se presentan numerosos problemas técnicos que
vertical. pueden ser resueltos de diversas maneras. La altura
Eliminando el tiempo entre ambas ecuaciones obte- puede variarse mediante la colocación de un número
nemos: diferente de cajones iguales. La velocidad puede man-
tenerse constante a lo largo de todos los experimentos
t = x/v0 rpediante la utilización de un dispositivo sencillo, como,
y = 1/2 gx 2 /v! [1.31] por ejemplo, un plano inclinado desde el que se deja
caer una esferilla que hace de proyectil (fig. 1.13).
Esta última ecuación indica que la relación entre
los valores de y de x en la trayectoria del móvil es
del tipo

y = kx 2

cuya representación gráfica es una parábola, siendo


k = g/2v!.
Esta relación entre las coordenadas x e y, que ha 1.13 Dispositivo para lanzamiento horizontal con velocidad ini-
sido deducida a partir de las hipótesis, puede ser veri- cial constante.
ficada experimentalmente:
26
Otros problemas que deben ser resueltos cuidadosa- A-59. Se lanza un cuerpo horizontalmente desde
mente son la medida precisa de la altura y y del una altura de 20 m con una velocidad inicial
alcance x. Para éste último sugerimos la utilización de 10 m/ s. Calcular: a) su posición al cabo
de un papel de calco, de tal forma que la esfera al de 1, 1, S y 2 segundos (calculando x e y
caer marque el lugar del impacto sobre un papel fijo en cada instante) ; b) la velocidad en cada
en el suelo, de manera que sea fácil medir el alcance x. uno de los instantes indicados (calculando
vx, vY y lvl); e) el tiempo que tarda en llegar
al suelo ; d) la máxima distancia x alcanzada.
Una vez medido el alcance x para diferentes alturas
se procede al análisis de los resultados y extracción
de las conclusiones. La posibilidad de descomponer el movimiento, puesta
de manifiesto por los trabajos de Galileo, es, como
dijimos antes, equivalente a establecer la naturaleza
A-58. Recoger los datos en tablas y confeccionar vectorial de todo movimiento.
las representaciones gráficas necesarias para comprobar
A-60. Indicar las componentes de la aceleración
si se cumplen las predicciones, es decir, si existe una
en el tiro horizontal, así como las de la
relación cuadrática entre la y y la x.
velocidad y las del vector de posición R : a =
= gi1y; V = voi1x + gti1y; r = voti1x + 1/ 2gt2 i1y.
Si la representación de y frente a x2 proporciona (Las ecuaciones pueden modificar su forma
una línea recta, es que se cumple la relación y = kx 2 , si se hace una elección del sistema de refe-
con lo que la hipótesis de partida habrá sido verificada. rencia distinta a la que aquí hemos adoptado).

27
DINAMICA

INTRODUCCION En el presente capítulo profundizaremos en el estudio de los movimientos,


tratando de establecer las leyes que los rigen. La cinemática que acabamos de es-
tudiar consiste en una descripción de los movimientos mediante la introducción
de magnitudes como la posición, velocidad, aceleración, etc., basadas todas ellas
en los conceptos fundamentales de espacio y tiempo. Pero las ecuaciones de la
cinemática, aunque sirven para describir los movimientos, no son suficientes
cuando nos planteamos problemas como el de comunicar un determinado movi-
miento a un cuerpo o modificar r>l que .t~a nn~PP. En suma. la cinemática no aborda
los aspectos cau5ales aei movimiento o de su variacion.
Desde este nuevo punto de vista es necesario caracterizar cada cuerpo con
ciertas propiedades de las que se hacía abstracción en el dominio de la cinemática.
En efecto, no es lo mismo comunicar una determinada velocidad a una pelota de
tenis que a una locomotora. Ello está ligado a la existencia de una propiedad fun-
damental de la materia: la lnercia, que representaremos mediante la masa inerte.
Por otra parte, para modificar el movimiento de un cuerpo se precisa siempre la
acción de otros, lo que nos llevará a introducir el concepto de interacción, repre-
sentado por las fuerzas.
En la primera parte del capítulo nos limitaremos a la dinámica de la trasla-
ción, es decir, la que trata con cuerpos que pueden considerarse como puntuales
(puntos materiales), abordando posteriormente el aspecto dinámico de la rotación
de cuerpos extensos.
Fundamentalmente, nos situaremos en el marco de los principios de la diná-
mica establecidos por Newton en su obra Principia Philosophiae Naturalis,
dejando para más adelante el estudio de las limitaciones de la mecánica clásica
(ver capítulos de física moderna).
El estudio de este capítulo presupone la revisión de la dinámica estudiada en el
Curso anterior. Daremos aquí por asumidas las críticas al concepto aristotélico
de fuerza que allí se hicieron, de gran importancia para la correcta comprensión
de las bases de la mecánica newtoniana.
28
CARACTERIZACION DEL ESTADO DE MOVIMIENTO 2.1.
DE UN CUERPO. A-l
CONCEPTO DE CANTIDAD DE MOVIMIENTO Exponer los argumentos que per-
miten comprender que no es nece-
sario que sobre un cuerpo actúe una
Como ya vimos en el Curso anterior, la nueva mecánica, que culmina
fuerza (una acción exterior) para que
con los Principia de Newton y que se desarrolla sin crisis hasta principios del permanezca en movimiento, _sino úni-
siglo xx, supone la sustitución de la pregunta, clave en la física escolástica: camente para que se modifique éste.
«¿cuál es la causa del movimiento?», por otra: «¿cuál es la causa de la va-
riación del movimiento?». m A-2
Proponer una definición opera-
La tendencia de los cuerpos a perseverar en el estado de movimiento tiva de cantidad de movimiento de un
en que se encuentran, a menos que actúen sobre ellos fuerzas exteriores, es cuerpo que permita caracterizar co-
una idea presente ya en los diálogos de Galileo. Ahora bien, su plasmación rrectamente su estado de movimiento.
verdaderamente científica supone la introducción de magnitudes que ex-
A-3
presen la cantidad de movimiento de un cuerpo o sistema de cuerpos y la
Definir la unidad de cantidad de
fuerza que actúa sobre ellos. mPA movimiento en el sistema interna-
cional.
Fue el propio Newton quien introdujo la magnitud cantidad de movi-
miento de un cuerpo 1 como «la masa del cuerpo y su velocidad, conjunta- A-4
mente», es decir, el producto de la masa por la velocidad Razonar acerca del carácter vec-
torial de la cantidad de movimiento
p. ¿Por qué podemos afirmar que
[2.1] se trata de un vector? ¿Cuáles serán
su dirección y sentido?
mi) mi)
El carácter vectorial de la cantidad de movimiento hace que para quedar A-5
bien determinado deba conocerse su módulo y su dirección, o, lo que es Un cuerpo de masa 8 kg tiene un
movimiento cuya ecuación es r =
igual, sus componentes Px• Py Y Pz· m!!lt = t 3 ilx + St2 ily- 4til•. Dar la expre-
sión de su cantidad de movimiento p,
En ciertas ocasiones, cuando todos los movimientos se realicen en una y calcular ésta en los instantes
dirección, será suficiente con indicar el módulo de la cantidad de movi- t = 1 y t = 2 S.
miento. mm R: p = 24t2 ilx+80ti1y-32ii. kg m/ s.
P1. = 24ilx + 80i1Y- 32i1. kg m/s.
Conviene recordar aquí el carácter relativo del movimiento, con lo que
P2 = 96ilx + 160i1Y- 32u. kg m/ s.
la velocidad de un cuerpo podrá ser diferente para diferentes observadores. A-6
Del mismo modo, la cantidad de movimiento de un cuerpo podrá tener di- Calcular la cantidad de movi-
ferentes valores según el sistema de referencia utilizado por el observador. miento de un cuerpo de 200 kg que
se mueve a 30 km/h (usar unidades
del S. I.), y de otro de 50 g que se
mueve a 700 m/s
1
Los libros anglosajones le dan el nombre de momentum (movimiento), o momento lineal, R: a) IPI = 1 666,67 kg m/s :
para distinguirlo del momento angular que definiremos más adelante. b) p =35 kg m/s.
29
2.2. LAS VARIACIONES DEL MOVIMIENTO.
EL CONCEPTO DE INTERACCION

A-7 La experiencia ha demostrado que un cuerpo que no está sometido a


Enumerar ejemplos en los que se ninguna influencia exterior mantiene constante su movimiento, es decir,
modifique la cantidad de movimiento su velocidad v y su cantidad de movimiento p. De esta manera fue enun-
de un cuerpo, indicando las causas ciado el principio de inercia por Galileo, razonando a partir de la experiencia
de que así ocurra. física, como ya estudiamos en el Curso anterior. El problema puede ser plan-
teado a la inversa: ¿en qué condiciones se modifica el movimiento de un
A-8 cuerpo? mfi
Un cuerpo de S kg, cuya velocidad
inicial es de 15 m/s, termina por pa- Al lanzar una pelota por el suelo, su velocidad inicial va disminuyendo
rarse. Calcular la v·ariación que ha hasta pararse, a causa de las fuerzas de rozamiento que se producen por el
experimentado su cantidad de movi- contacto con el suelo. Al abandonar un cuerpo en las proximidades de la
miento. superficie terrestre adquiere una velocidad que aumenta progresivamente a
R: lóiil = -75 kg m/s. causa de la atracción que la Tierra ejerce sobre él. Cuando dos cuerpos
chocan, ambos modifican su velocidad (su movimiento) a causa de las ac-
ciones que se ejercen mutuamente. Todos estos ejemplos, y muchos más,
A-9 ponen de manifiesto un hecho: el movimiento de un cuerpo se modifica siempre
Un cuerpo de 3 kg describe cir- por la acción de otro, o,- mejor dicho, el movimiento de los cuerpos se modifica por
cunferencias con una rapidez cons- las interacciones que se ejercen entre sí. mi ~
tante de 8 mjs. Calcular su cantidad
de movimiento (su módulo) en cual- Ahora es necesario dar una definición operativa del concepto de inter-
quier posición y la variación que ésta acción. Para ello tendremos en cuenta que cuanto más rápidamente varíe el
experimenta al describir media cir- movimiento de un cuerpo, tanto más intensas son las interacciones en las
cunferencia (representar gráficamen- que está participando. En efecto, si el rozamiento es más intenso, el cuerpo
te el vector cantidad de movimiento
se parará antes; si empujamos más fuertemente un carrito, alcanzará en
en dos posiciones diametralmente
opuestas). menos tiempo una determinada velocidad, etc. Es, pues, conveniente indicar
la intensidad de la interacción mediante la rapidez con que varía la cantidad
R: liil = 24 kg m/s; lóiil = 48 kg m/s.
de movimiento, es decir, i~, o, en general, para intervalos de tiempo infi-
A- 10
Definir la unidad internacional de
nitesimales, ':ft . Esta intensidad de la interacción coincide con la magnitud
fuerza. fuerza, establecida a partir del esfuerzo muscular y de la deformación de los
cuerpos. De manera que podemos escribir:
A-11

Calcular el valor medio de la


~ [2.2)
fuerza que actúa sobre el cuerpo de ~·
la actividad A-9 en un intervalo de
O. S s, sabiendo que en dicho tiempo La ecuacwn anterior equivale a afirmar: «La fuerza que actúa sobre un
describe media revolución. cuerpo es igual a la rapidez con que varía su cantidad de movimiento», lo que
R: IFI = 96 N. constituye un principio fundamental de la dinámica, por una parte, y, por
30
otra, equivale a una redefinición del concepto de fuerza, elaborado mucho
antes del establecimiento de la dinámica newtoniana. m!IDJ .mil A-12
De las dos formas dadas para el
Es conveniente que expresemos de otra manera este principio para que
aparezca claramente la relación entre la fuerza que actúa sobre un cuerpo principio: F= 1t y. F = mil, ¿cuál
y la aceleración que adquiere éste. Para ello tengamos en cuenta la ecua- goza de mayor generalidad? ¿Cuándo
ción [2.1] y la [2.2] serán perfectamente equivalentes?

F= dp
-dt A-13
Un cuerpo de 4. kg varía su velo-
F = d(mv) = v dm +m dv cidad de 20 a 3 S m/s en el tiempo
dt dt dt de l. S s. Calcular la fuerza media
que ha actuado durante el intervalo.
El primer término del segundo miembro es nulo, siempre que la masa per-
manezca constante (que será lo más frecuente). Por otra parte, la deri- R: )F) = 40 N.

vada a;; es precisamente la aceleración, con lo que el principio anterior A-14

puede también escribirse, siempre que la masa permanezca constante, así: Un cuerpo de S kg describe cir-
cunferencias de 1,S m de radio a
razón de 60 vueltas por minuto
[2.3] (r.p.m.). Calcular: a) la aceleración
del movimiento; b) la fuerza que
actúa sobre el cuerpo (representar
gráficamente).
LAS LEYES DEL MOVIMIENTO DE NEWTON. 2.3. R: la 1= S9,22 m/s fFI = 296,09 N.
2
;

LOS PRINCIPIOS DE LA DINAMICA


A-15
2.3.1. La ecuación fundamental de la dinámica Un cuerpo de masa 8 kg tiene un
movimiento descrito por la ecuación
r = t3 üx + 5t 2 üy - 4tü•. Calcular: a) la
Como hemos visto. la relación entre la fuerza (intensidad de la interac- ecuación de la fuerza en cualquier
ción) y la rapidez con que varía la cantidad de movimiento, expresada me- instante ; b) el valor de la fuerza en
diante las ecuaciones el instante t = 3 s. (Comprobar si se
obtiene el mismo resultado aplicando
-F=-
dp
dt y F= 1: que F = ma).
constituye uno de los principios sobre los que se asienta toda la dinámica R:F=48tux+80üy N;
newtoniana. Este principio fue establecido tras el de inercia, aunque, como /11 1 1-l-l u '>l lli N :
veremos, éste no es más que una consecuencia de aquél. fD!!Im e) fFI = 164,73 N. ,.

No será dificil encontrar enunciados como: «Todo cuerpo persevera en A-16


su estado de reposo o de movimiento uniforme, a menos que actúen fuerzas Proponer diversos enunciados del
sobre él», o también : «Las fuerzas no son la causa del movimiento, sino de principio de inercia, apoyándose en
su modificación», es decir «las fuerzas son las causas de las aceleraciones». la bibliografía disponible.
31
A-17 De manera que el principio de la inercia no es sino un enunciado cuali-
Atar un cable a un clavo fijo en la
pared, intercalando dos dinamóme-
tativo del principio expresado por las ecuaciones F = ma y F = dt· y establece
tros, uno junto al clavo y otro junto la inercia como propiedad fundamental de la materia.
a nuestra mano (ver fig. 2.1), y
comprobar las lecturas. simultáneas En efecto, si un cuerpo no está sometido a ninguna interacción, es decir,
de ambos para cada tensión de la se trata de un cuerpo libre, no adquirirá aceleración alguna y mantendrá
cuerda que produzcamos. constante su velocidad en módulo y dirección.

2.3.2. El principio de acción-reacción

2.1 Principio de acción y reacción. Recordemos que al principio del capítulo afirmábamos que las modifi-
caciones del movimiento de los cuerpos sólo se podían producir si éstos inter-
A-18 accionaban entre sí, y definimos posteriormente la fuerza como intensidad
Suspender dos péndulos de igual de la interacción. En el establecimiento del principio anterior, acerca del
masa y longitud de modo que cho- efecto de las fuerzas, nos hemos limitado a estudiar lo que le ocurre a uno
quen entre sí, tras separarlos de su de los cuerpos que participa en la interacción. La pregunta pertinente ahora
posición de equilibrio. Observar cuali- es: ¿qué le pasa al otro cuerpo? Basta un repaso a los ejemplos que tenemos
tativamente las variaciones que ex- continuamente a nuestro alrededor para establecer que el efecto de la in-
perimentan ambos en su cantidad de teracción se produce en igual magnitud sobre cada uno de los cuerpos que
movimiento tras cada impacto (ver
figura 2.2). interaccionan, es decir, ambos experimentan fuerzas iguales y de sentido
opuesto, como en el caso de un patinador que pretenda empujar a otro:
22 Procedimiento ambos modifican su movimiento. Por supuesto, esta realidad quedará enmas-
para observar cualit~ carada, en ocasiones, cuando la masa de ambos cuerpos sea muy diferente,
tivamente las variaci~
nes de la cantidad de
pues adquirirán entonces aceleraciones muy distintas. a pesar de que las
movimiento produc1· variaciones de su cantidad de movimiento tendrán igual magnitud. m!!lti
do al impactar dos mll3
cuerpos.
A-19
Estas y otras experiencias ponen de manifiesto que. siendo la interacción
Un lápiz es atraído por la Tierra algo en lo que intervienen ambos cuerpos, las fuerzas que se producen son
con una fuerza peso de 0,2 N.
¿Con qué fuerza es atraída la Tierra recíprocas. Cada cuerpo experimenta una fuerza igual y contraria a la que expe-
por el lápiz? rimenta el otro. Este es otro principio fundamental de la dinámica, llamado
de acción-reacción. mm
R: !PI= -0,2 N (dirigida hacia el
lápiz).
En ciertas ocasiones, como ya dijimos antes, la diferente masa de los
cuerpos que interaccionan hace que adquieran aceleraciones muy distintas.
A-20 lo que puede enmascarar el principio de acción-reacción ante un análisis
poco profundo. La Tierra es atraída por el lápiz con la misma fuerza con que
Establecer una ecuac10n que re-
lacione las fuerzas que actúan sobre ella lo atrae a él, sólo que la aceleración de la Tierra es prácticamente cero
cada uno de los cuerpos que inter- debido a su gran masa. ~
accionan, tal como establece el prin-
cipio de acción-reacción. Confeccio- Si dos cuerpos 1 y 2 interaccionan entre sí, la fuerza que experimenta
nar un esquema gráfico. el primero por la acción del segundo, F12 (ver fig. 2.3 ), será igual y contraria
32
a la que experimenta el segundo por la acción del primero, F21 . Por tanto,
la ecuación que expresa el principio de acción-reacción será A-21
Un cuerpo de 3 kg describe circun-
[2.4] ferencias de 2 m de radio, mediante
la acción de una cuerda de la que
tira una mano, a razón de 90 r.p.m.
Calcular: a) la fuerza que actúa sobre
.. .. el cuerpo ; b) la fuerza que actúa
sobre la mano ; e) dibujar ambas
~1-F..:..'- _..F....;2:..--
fuerzas en un esquema.
2.3
2
Las fuerzas de in- R: a) IF12 1 = 532,96 N (dirigida ha-
teracción son cia la mano) ;
iguales y de sen- b) IF21 I = 532,9 6 N (en sentido
tido opuesto. contrario).
2
A-22
Calcular la fuerza con que la Tierra
Recapitulación es atraída por un cuerpo de S kg
(la gravedad terrestre es de 9,8 N/kg).
La experiencia fisica ha llevado a establecer un princ1p10, llamado de R: La misma fuerza peso del cuerpo,
acción-reacción, según el cual cada uno de los cuerpos que participan de es decir, [FI = 49 N.
una interacción experimenta una fuerza igual y contraria a la del otro, lo
que puede expresarse mediante la ecuación F12 = - F21 . Por otra parte, al A-23
considerar sólo uno de los cuerpos que interaccionan, la fuerza actuante es Un cañón de 500 kg dispara un
igual a la rapidez con que varía la cantidad de movimiento del cuerpo, proyectil de 15 kg, que sale con una
lo que se expresa mediante la ecuación fundamental de la dinámica en sus velocidad de 400 m/s. Si el tiempo
"
dos 1ormas, -
Pd prr _,
= dt y r = ma.
que tarda el proyectil en recorrer el
interior del cañón (y, por tanto, en
Estos dos principios, que pueden considerarse como una caracterización adquirir tal velocidad a partir del
del concepto de fuerza, permiten construir todo el edificio conceptual de la reposo) es de 0.01 s, calcular: a) la
dinámica newtoniana, aplicable a cuerpos que puedan ser considerados aceleración media del proyectil en el
como puntos materiales, por lo que constituyen el fundamento de la diná- interior del cañón; b) la fuerza media
que ha actuado sobre el proyectil;
mica de traslación. Más adelante trataremos el problema de la rotación de e) la fuerza que ha actuado sobre el
cuerpos extensos. r.t,1!gJ ~ I.BJ cañón; d) su aceleración; e) su ve-
locidad al final del disparo (supo-
niendo que el cañón no está sujeto
REFORMULACION DE LOS PRINCIPIOS 2.4. al suelo).
DE LA DINAMICA. EL PRINCIPIO DE CONSERVACION
R: a) ~~ = 4 x 10 m/s ;
4 2
DE LA CANTIDAD DE MOVIMIENTO b) 1 = 6 X 105 N;
e) '1
= -6 x 105 N (dirigida ha-
Ya vimos en el Curso anterior la conveniencia de expresar las leyes de cia atrás);
la física en forma de principios de conservación, por que así se facilita su
manejo y la mejor comprensión de los fenómenos. Para ello es necesario
d) la'l
= -1 200 m/ s2 ;
e) v' = -12 m/s.
33
buscar en cada caso las invariantes, es decir, las magnitudes que permanecen
constantes en un determinado fenómeno. En el dominio de la mecánica la
cantidad de movimiento goza, en determinadas condiciones del carácter de
invariante. Este nuevo enfoque facilita el planteamiento y la solución de
ciertos problemas, como el propuesto en la actividad A-23.

Empezaremos por considerar el más simple de los sistemas: el formado


por una partícula o punto material libre, es decir, que no participa en nin-
guna interacción con ningún otro cuerpo o sistema del universo. Sabemos
que en estas condiciones la aplicación de la ecuación fundamental conduce
a un movimiento uniforme y rectilíneo, por ser la velocidad v constante en
módulo y dirección. Ello implica que la cantidad de movimiento p = mv tam-
bién será constante. Consideremos ahora un sistema menos trivial, formado
por dos partículas que interaccionan entre sí, pero con ningún otro cuerpo
o sistema del universo. Tal sistema también puede considerarse libre, y es
posible probar que su cantidad de movimiento total permanece constante,
aunque varíe la cantidad de movimiento de cada uno de los cuerpos que
A-24 componen el sistema. ~ ·
Aplicando a un sistema como el
que acabamos de describir los prin-
cipios de la dinámica, demostrar que
su cantidad de movimiento total
permanece constante.

2.4 La cantidad de movimiento de un sistema libre se conserva.

Representemos el sistema libre mediante la figura 2.4 y apliquemos los


principios de la dinámica. Por el principio de acción-reacción, cada partícula
experimentará una fuerza igual y contraria a la de la otra, F12 = -F21 ,
y cada una de ellas cumplirá la ecuación fundamental

-F12
=~:
dt • -F -~
21 -dt
34
Sumando ambas ecuaciones obtendremos:

F12 + F21 --~ 'lf~


dt + dt
o= ~(f_1_±!J
dt
y, por tanto,
p1 + p2 = constante
Si las cantidades de movimiento de las partículas en un determinado
momento de la interacción son p1 y p2 , en cualquier otro serán p~ y iJ;, de
manera que su suma vectorial permanecerá constante
P1 + P2 = P~ + p; = constante
Así pues, como consecuencia del principio de acción y reacción, ambas
partículas experimentan fuerzas iguales y contrarias, y durante la interac-
ción la cantidad de movimiento de cada una de ellas experimenta variaciones
iguales y contrarias a las de la otra, de modo que la cantidad total de movi-
miento permanece constante. Este resultado puede generalizarse a cualquier
sistema formado por cualquier número de partículas, siempre que se trate
de un sistema libre, es decir, que no interaccione con el exterior.

Podemos resumir lo anterior diciendo que la cantidad de movimiento de


un sistema libre no varía (aunque interaccionen entre sí las partículas que lo
componen). Este constituye el llamado principio de conservación de la cantidad
de movimiento.

Vamos a ver ahora la manera de aplicar este principio en la resolución


de problemas concretos: ~ A-25
Un cuerpo de 10 kg se lanza a
Usaremos la actividad anterior como modelo de este tipo de problemas, una velocidad de 40 m/s contra
tratando de establecer una directriz ~ue sirva para resolver todos los de esta otro de 90 kg inicialmente en reposo,
clase, es decir, vamos a establecer un algoritmo de resolución: de manera que queda incrustado en
él. Calcular la velocidad final que
Una vez confeccionado un gráfico lo más detallado posible, actividad adquieren ambos cuerpos juntos,
con la que debe iniciarse en general un problema de física, debe procederse a: aplicando el principio de conserva-
ción de la cantidad de movimiento.

1) Determinar el sistema libre


R: \ii\ = 4 m/s.

En nuestro caso, por lo que respecta al movimiento horizontal, ninguna


fuerza exterior actúa sobre el sistema formado por ambos cuerpos, sino
únicamente las que se ejercen de manera recíproca. En efecto, la gravedad
35
carece de componente horizontal y supondremos que no actúan fuerzas de
rozamiento. Así pues, el sistema formado por ambos cuerpos es un sistema
libre, y su cantidad de movimiento será la misma antes y después de su in-
teracción.

2) Evaluar la cantidad inicial de movimiento del sistema

2.5
Cantidad inicial de
movimiento del siste·
l
l En nuestro caso (ver fig. 2.5) tendremos:
ma.

J
P'= P1 + Pz
p= mlvl + m2v2
(conviene recordar que la suma se extiende a todas las partículas del sis-
tema y es una suma vectorial)
I.P 1= 10 x 40 = 400 kg m/ s (en el sentido de v
1
)

3) Expresar la cantidad final de movimiento del sistema en función de las in-


cógnitas

Para dos partículas, en general tendríamos


-¡1,1
l'
-:'..1
=mlvl
+ mzvz
-1

pero como en nuestro caso (ver fig. 2.6) ambas partículas poseen la misma
velocidad final v, tendremos
pi= (m1 + m2 )V= lOOv

1
l -~~--~,-·
ml

2.6
Cantidad final de mo-
vimiento del sistema.

36
4) Aplicar el principio de conservación de la cantidad de movimiento

p=p'
es decir,
4oo = 1001v 1
lv 1= 4 m/s en la dirección y sentido de V'1 A-26
Resolver el problema propuesto
t-, como actividad A-23, aplicando el
-> principio de conservación de la can-
v' J, y
tidad de movimiento.
'
' ->
,,.' m. v ' I,x

A-27
Un cuerpo de 5 kg se lanza con
2.7
una velocidad de 10 m/s contra
La cantidad de movimiento otro de 20 kg inicialmente en reposo.
como magnitud vectorial pue-
de descomponerse en sus
Tras el impacto, el primero rebota
componentes rectangulares. con una velocidad de 6 m/s (en
sentido contrario del inicial). Calcu-
lar la velocidad adquirida por el otro
cuerpo.

m!PD m!m mfi3 R: lv;l = 4 m/s.


Para resolver la actividad A-28, dada la inclinación del disparo y su-
poniendo que el cañón no puede hundirse en la tierra por ser ésta muy dura,
la única componente de la cantidad de movimiento a considerar es la ho- A-28
rizontal Px (ver fig. 2. 7). Así, la aplicación del algoritmo anteriormente ela- Un cañón de 800 kg dispara un
borado nos llevará a: proyectil de 20 kg con una velocidad
de 500 m/s. formando un ángulo
a) El sistema libre es el formado por el cañón y el proyectil. de 30° con la horizontal. Calcular la
b) La cantidad de movimiento inicial del sistema es velocidad horizontal de retroceso del
cañón.
p= miV'I + m2V'2 =O
y, por tanto,
R: v; ... = -10,83 m/ s.

Px= O Py= O
e) Tras el disparo la cantidad de movimiento horizontal será:
p' = ml v~ .x + m2v;.x
La velocidad v;,x es el retroceso buscado del cañón, y v~ .x es la compo-
nente x de la velocidad del proyectil tras el disparo, dada por
v~ .x = lv~ cos 1 e
37
De modo que tendremos:
p: = mJv;l cos () + m v;,x 2

d) Aplicando el principio de conservación tendremos Px = p~ y, por tanto,


1
O= m 1 lv~ cos () + m 2 v;.x
O = 20 X 500 X COS 30° + 800 v;,x
V2' .x = -10,83 m/ s

A-29 mg)
Calcular por el mismo procedi-
miento la velocidad vertical de re- 2.5. CRITICA DE LOS PRINCIPIOS DE LA DINAMICA
troceso del cañón, que se manifes-
taría si la tierra fuera suficientemente Todo lo expuesto anteriormente puede resumirse diciendo que la diná-
blanda. mica se basa en dos principios, el de la acción-reacción y el del efecto de las
R: v;,y = - 6;25 m/s. fuerzas, expresados mediante las ecuaciones
Fl2 = -'F21
-F=-
dp o
dt
que constituyen, en realidad, una definición y caracterización del concepto
de fuerza. De estos principios se dedujo, a modo de teorema, el principio de
conservación de la cantidad de movimiento.
Esta situación corresponde, más o menos, a la evolución histórica de la
dinámica; sin embargo, el principio de conservación de la cantidad de movi-
miento ha resultado ser de una grandísima utilidad, adquiriendo, de hecho,
el rango de principio fundamental 2 • En efecto, no hay ningún inconveniente
para modificar el edificio conceptual de la dinámica, basándola toda ella
en la ecuación fundamental y en el principio de conservación de la cantidad
de movimiento. Partiendo de ellos puede demostrarse que la fuerza que actúa
sobre cada uno de los cuerpos que interaccionan es igual y contraria a la
del otro. Así, el principio de acción y reacción pasa a ocupar el rango de
teorema o consecuencia de los otros principios.
Por otra parte, los principios de la dinámica no son otra cosa que leyes
del movimiento, y ya hemos estudiado en cinemática que el estudio del

2 Hay un motivo muy importante para adoptar como principio fundamental el de la con-

servación de la cantidad de movimiento en vez del de acción-reacción, y es que este último


no se cumple en ciertas interacciones de gran intensidad, como las electromagnéticas o las nu-
cleares, debido a que en ellas el espacio entre los cuerpos, sede del campo de fuerzas, juega un
papel muy importante, habiendo una considerable cantidad de movimiento localizada en él,
asociada a las partículas del campo (fotones. etc.). El sistema a considerar es el formado por
ambos cuerpos y por el campo. no cumpliéndose la ecuación F 12 = -F 21 , que expresa el prin-
cipio de acción-reacción.
38
movimiento supone siempre una determinada elección del sistema de refe-
rencia con respecto al cual se sitúan las posiciones de los cuerpos en cada
instante. Por ello, tanto las velocidades como las aceleraciones podrán tener
valores diferentes para observadores situados sobre distintos sistemas de re-
ferencia. Pero, entonces, ¿qué significado tienen los principios de la dinámica?
Vamos a mostrar ahora que los principios establecidos presuponen un de-
terminado tipo de sistemas de referencia, y que no son válidos para otros.
Veamos un ejemplo:

Estamos en un vagón de tren que viaja a una determinada velocidad (es


un vagón confortable, sin traqueteos). A nuestros pies hay una esfera que
permanece en reposo. Este reposo está referido al vagón, que, junto con
todos los objetos que contiene, incluidos nosotros, tiene una velocidad con
respecto a los postes eléctricos de fuera. mm A-30
La esfera citada en el párrafo an-
Tanto el reposo con respecto al vagón como el movimiento uniforme terior, ¿cumple los principios de la
con respecto a la Tierra (los postes) son compatibles con el hecho, evidente, dinámica?
de que ninguna fuerza está actuando sobre la esfera. Se trata de un cuerpo
libre que persevera en su estado de reposo o de movimiento uniforme. De
todo ello podemos sacar la conclusión de que tanto el vagón como la Tierra
son sistemas de referencia adecuados en las condiciones indicadas. Tales
sistemas se llaman galileanos o sistemas de referencia inerciales.

Pero imaginemos que, de repente, la esfera se precipita hacia la pared


delantera del vagón. Un pasajero podría afirmar que el cuerpo ha adquirido
una aceleración (con respecto al vagón) y que, según los principios de la
dinámica, ha debido actuar una repentina fuerza sobre él. Pero la dinámica
también afirma que toda fuerza que pueda aparecer sobre un cuerpo es de-
bida a la interacción con otro. ¿Cuál podría ser dicha interacción en este
caso? No se trata, evidentemente, de ninguna interacción gravitatoria, ni
electromagnética; ni tampoco ha habido impacto alguno ni tracción de
cuerdas sobre la esfera. En resumen, la fuerza que ha parecido actuar sobre
la esfera (y sobre todos los cuerpos del vagón) no parece ser debida a ninguna
interacción, con lo que no se cumpliría el principio de la acción-reacción.
Conceptualmente, el pasajero se encuentra en un callejón sin salida. mil A-3 1
¿Qué explicación podría darse a
Existe otro observador más afortunado, que se encuentra en el andén las aceleraciones que experimentan
de la estación a la que acaba de llegar el tren. Para este observador, que los cuerpos que forman parte del
puede ser el jefe de estación, el tren ha variado su velocidad, adquiriendo vagón?
una aceleración de frenado con respecto a la estación (la Tierra). El está
acostumbrado a este hecho y sabe que todos los objetos del interior del tren
tienden a mantener su velocidad, llegando a golpear la parte delantera de
los vagones si el frenazo es brusco. Para este observador la aceleración del
39
tren es perfectamente explicable: las ruedas del tren están sometidas a una
interacción de rozamiento , mientras que los objetos interiores, que no están
sometidos a ninguna interacción, permanecen en su movimiento uniforme.

En suma, las leyes de la dinámica se cumplen en este ejemplo cuando


los movimientos son referidos a la Tierra, pero no cuando son referidos al
tren que está frenando. Este último ha dejado de ser un sistema adecuado
o inercial, mientras que la Tierra .lo. sigue siendo 3 •

En otros ejemplos la Tierra tampoco será un buen sistema inercial, y


será necesario tomar el Sol o el centro de la galaxia, etc.

El sistema inercial será aquel que no participe en ninguna interacción,


del que podría afirmarse que no posee aceleración alguna, siendo su movi-
miento uniforme y rectilíneo respecto de otros sistemas inerciales.

Estas fuerzas ficticias que aparecen sobre los cuerpos cuando el sistema
de referencia no es inercial se llaman fuerzas inerciales. y a ellas pertenece la
llamada fuerza centrífuga. En efecto, cuando un vehículo describe una curva,
los objetos de su interior sufren una aceleración hacia la parte exterior, con
respecto a un observador situado en el interior del vehículo. Sin embargo,
no es posible localizar la interacción en la que participan. La situación es
análoga a la del ejemplo del tren. Un observador exterior vería cómo el ve-
hículo adquiere una aceleración centrípeta al describir la curva, debida a la
interacción de rozamiento entre las ruedas (ver fi.g. 2.8) y el suelo. De ma-
nera que es el vehículo quien golpea a los objetos de su interior, que tienden
a mantener su movimiento uniforme.

ro= 1 - ------ - -- - --

2.8
La fuerza centrífuga es una fuerza inercial.

3 En rigor, el sistema de referencia inercial será aquel que carezca de aceleración, es decir,
el que no participe en ninguna interacción. La Tierra, en el ejemplo anterior, está en interacción
con las ruedas del tren y no será un riguroso sistema inercial. No obstante, dada la insignifi-
cancia de su aceleración, puede ser considerada como inercial con buena aproximación, en
este ejemplo.
40
Para ser consecuentes con los principios de la dinámica, elegiremos
siempre sistemas de referencia inerciales o que al menos puedan ser consi-
derados como tales, con lo que no aparecerán fuerzas inerciales como la
centrífuga u otras, sino únicamente las que sean debidas a interacciones,
como preceptúan los principios de la dinámica.

RESOLUCION DE PROBLEMAS DE DINAMICA 2.6.


La solución de problemas de dinámica para sistemas formados por un
solo cuerpo es muy sencilla, bastando con aplicar la ecuación fundamental.
Pero cuando el sistema está formado por varios cuerpos, la cosa se complica.
Ya vimos cómo podían resolverse muchos problemas aplicando el principio
de conservación de la cantidad de movimiento, para lo que elaboramos una
directriz algorítmica. Sin embargo, en ocasiones no resulta fácil considerar
todo el sistema libre, sino que es necesario estudiar el movimiento de un
conjunto de cuerpos que, además de interaccionar entre sí, están sometidos
a la acción de fuerzas exteriores. Veamos algunos ejemplos e intentemos
construir también aquí una directriz algorítmica. m!!!lfA A-32
Un tractor de 1 500 kg arrastra
Una forma de proceder que asegura el éxito en casi todos los casos sería: un remolque de 3 000 kg mediante
un cable, de manera que todo el
a) Confeccionar un gráfico detallado donde figuren todos los cuerpos del sistema adquiere una aceleración de
sistema, así como todas las fuerzas que actúan sobre cada uno de ellos. En 0,5 m/s2 • Calcular: a) la fuerza que
nuestro ejemplo (ver fig. 2.9) hay una fuerza exterior al sistema tractor- realizará el motor del tractor ; b) la
remolque, debida a la acción del motor, que se manifiesta mediante el con- tensión a la que estará sometido el
tacto de las ruedas con el suelo (la Tierra experimentará una fuerza igual y cable (igual a la fuerza sobre uno
contraria). Por otra parte el tractor y el remolque se ejercen fuerzas recíprocas de sus extremos).
mediante la tensión de la cuerda (sólo consideraremos la fuerza sobre ellos a) F = 2 250 N.
y no sobre la cuerda cuya masa consideraremos nula). Se supone, a la vista b) T = 1 500 N.
del enunciado, que no actúan fuerzas de rozamiento.

~
+
.. F ( -T .. 1
T ~

J
f
o o o 2.9
Gráfico de las fuer·
zas interiores y exte·
+
-F riores del sistema.

41
b) Aplicación de los princzpws de la dinámica, especialmente la ecuacwn
fundamental. ya que el principio de acción y reacción ya ha sido tenido en
cuenta al considerar todas las fuerzas que actúan. La ecuación fundamental
podrá aplicarse a un solo cuerpo o a varios que sean solidarios y posean la
misma aceleración.

~
..
A-33
Un tractor de 2 000 kg arrastra

F
(
o
- T• T
lo ~

o
) 2.10
Conjunto de cuerpos
que forman el siste·
dos remolques de 3 000 kg cada m a.
uno con una aceleración de 0,2 S m/s2 ..
-F
Calcular la fuerza que realizará el
motor, así como la tensión de cada
uno de los dos cables.
R: IFI = 2 000 N; lfll = 1 500 N;
Al aplicar la ecuacwn fundamental, F = ma, consideraremos la fuerza
if 1=2 750 N. total. suma vectorial de todas las que actúen sobre el cuerpo o conjunto de
cuerpos solidarios. En ocasiones resulta conveniente aislar mediante un
A-34 círculo el conjunto de cuerpos considerado en cada caso (ver fig. 2.10).
Aquí tomamos, primero, el conjunto de ambos cuerpos, con lo que la fuerza
Un carrito de 5 kg está sobre un
total será:
plano horizontal y es arrastrado por
un peso de 2 kg que cuelga de una F, = F + f + (- T) = F
polea (ver fi.g. 2.12). Calcular: a) la
aceleración de ambos cuerpos; b) la y como ambos permanecen solidarios, con la misma aceleración, la ecuación
tensión de la cuerda (tómese 191= 9,8 fundamental nos dará:
N/ kg). F= {m1 + m 2 )i1
R : a) lal = 2.8 m/ s: iFI = (1 500 + 3 000) X 0,5 = 2 250 N
b) lf l = 14 N.

~
~

• (
o
- T• T lo m,

o
) 2.11
Se puede tomar como
sistema un solo cuer·
po.

2.12 ~

42
Para hallar la tensión de la cuerda, que es igual a la fuerza que actúa A-35
sobre cualquiera de sus extremos, podemos tomar como sistema uno solo Dos cuerpos de 7 y de 4 kg, res-
de los cuerpos, por ejemplo el remolque, dado que la única fuerza que actúa pectivamente, cuelgan a ambos lados
sobre él es igual a la tensión buscada (ver fig. 2.11 ). Así tendremos: de una cuerda colocada en una
polea. Calcular: a) la aceleración con
T=_mil; ITI=3000x0,5=1 SOON que subirá uno y bajará el otro;
Si hubiéramos considerado sólo el tractor hubiéramos tenido b) la tensión de la cuerda.
2
F + ( -T) = m1ii R:a) ¡!¡:2,67 m/s ;

2 250- 111 = 1 500 X 0,5 b) T -49.91 N.


111 = 1 500 N A-36
mDJ mm mot mm Un hombre de 70 kg se encuentra
en un ascensor. Calcular la fuerza
MAGNITUDES DINAMICAS UTILES PARA EL ESTUDIO 2.7. que ejerce sobre el suelo del ascensor
DE LOS MOVIMIENTOS CURVILINEOS. (o que el suelo ejerce sobre él) en
MOMENTO ANGULAR O CINETICO los siguientes casos: a) cuando el
ascensor posee un movimiento uni-
Aunque las magnitudes introducidas hasta aquí son suficientes para el forme de subida o de bajada; b) cuan-
do el ascensor posee una aceleración
estudio dinámico del movímiento de un conjunto de puntos materiales (o de
hacia arriba de 2 m/s2 ; e) cuando
cuerpos que puedan ser considerados así). en ocasiones puede ser interesante la aceleración sea de 2 m/s 2 hacia
la introducción de ciertas magnitudes que facilitan el estudio de movimientos abajo; d) en el caso de que se rompa
curvílíneos. como el circular o el elíptico (caso de los planetas en torno al el cable del ascensor y éste caiga
Sol). Recordemos que ya en cinemática vimos la conveniencia de introducir con la aceleración de la gravedad,
magnitudes angulares, (), w y tX, en estos casos. 9,8 m/ s2 •
Consideramos el caso de un cuerpo de masa m que describe un movi- R: a) ~ = 686 N;
miento circular, para mayor sencillez, en torno a un eje, bajo la acción de b) F = 826 N;
una fuerza F. Es fácil establecer que la aceleración angular tX que adquiere e) F = 546 N;
el cuerpo depende del valor de la fuerza ¡F 1; de la distancia 1r 1desde el punto d) F =o.
de aplicación de la misma al eje de giro, y del ángulo que forman los vectores
F y r 4 . Conviene entonces definir la magnitud momento de la fuerza, como
[2.5]

El momento de la fuerza se define, pues, como un vector perpendicular


r
al plano que contiene a y a F, y cuyo sentido viene dado por la regla de
los productos vectoriales.
Ahora bien, si el momento de la fuerza hace de agente dinámico desde
esta perspectiva, al igual que actuaba la fuerza en los apartados anteriores,
es necesario introducir una magnitud que represente al movimiento, de

• Ver el apartado <<producto vectorial>> en el apéndice l y el capítulo <<Estadística del sólido»,


del Curso anterior.
43
manera análoga al papel jugado por la cantidad de movimiento hasta aquí,
de modo que en vez de la ecuación fundamental F = ddp tengamos M= ar.
t dt
donde res la magnitud que representa el movimiento en el lenguaje angular,
y que recibe el nombre de momento angular o de momento' cinético.

Es fácil comprender que la cantidad de movimiento angular ha de de-


pender, además de la masa y de la velocidad del cuerpo (cantidad de movi-
miento p), de su distancia al eje de giro Ir¡, así como del ángulo que forman
p y r, con lo que la magnitud adecuada para representar la cantidad de
movimiento angular resulta ser :
[2.6]

... ...
M L

2. 13 Momento de una fuerza. 2.14 Momento angular o cinético.

En la figura 2.13 se representa el momento de la fuerza M, y en la 2.14


el momento angular L. Por supuesto, de acuerdo con la definición del pro-
ducto vectorial. el sentido de M y el de r se invierten si cambia el sentido
de F o de p, respectivamente. Como ya adelantábamos antes, la ecuación
fundamental de la dinámica tomará, en estas condiciones, la forma

8J
-
t
La ecuación 2.7 constituye un nuevo principio de la dinámica, aplicable
[2.7]

a sistemas más complejos que el que aquí hemos considerado. Con él está
relacionado otro principio de conservación: el del momento angular, en el
caso de que el momento M total sobre el sistema sea nulo. Para el caso de
partículas puntuales, la ecuación 2. 7 y el principio de conservación del
44
momento pueden deducirse de la ecuac10n fundamental 5 , pero en general
debe considerarse como otro principio independiente. De este modo, el prin-
cipio de conservación del momento angular, junto con el de la cantidad de
movimiento y el de la energía que veremos en otro capítulo, constituyen
los fundamentos de la mecánica, estando íntimamente ligados con las pro-
piedades de homogeneidad e isotropía del espacio y uniformidad del tiempo,
como indicábamos en el capítulo de cinemática.

El carácter independiente de la ecuación M = ~~ y del principio de con-


servación del momento angular se debe a la imposibilidad de reducir todo
sistema a puntos materiales, ya que, en último término, las partículas ele-
mentales no pueden ser consideradas como puntuales ni mucho menos
como absolutamente rígidas. Ello hace que la rotación de los cuerpos extensos
no sea reductible a la traslación de puntos materiales 6 • Por ello vamos a
dedicar un apartado al estudio de la rotación. m!!Di A-3 7
Expresar las relaciones existentes
entre las magnitudes de la dinámica
de traslación a, p y F y las angula-
DINAMICA DE LA ROTACION DEL SOLIDO RIGIDO 2.8. res a. L y M.

Así como para los puntos materiales sólo caben movimientos de trasla-
ción. curvilínea o rectilínea. para un cuerpo extenso cabe distinguir movi-
mientos de traslación y de rotación alrededor de un eje. En general, la tras-
lación de un cuerpo extenso puede tratarse como si fuera un punto material,
el centro de masas en el que puede considerarse concentrada toda la masa
del cuerpo. Por tanto aquí sólo nos ocuparemos de la rotación del cuerpo,
que requiere hacer uso de la nueva ley introducida en el apartado anterior.
y por tanto de las magnitudes M y L.

5 En efe_ftO, partiremos de la ecuación M = dL/dt. Recordemos que r se define mediante


la ecuación L = 7 x mv, con lo que

M = d/dt(7 X mv) = ¡t X m dVjdt + di'jdt X mv


es decir,
M= 7 x F+ i1 x mil

pero el segundo término del segundo miembro es nulo. por tratarse del producto vectorial de
dos vectores paralelos. v y mv. con lo que queda demostrado la conexión entre la ecuación
M = dLfdt y la ecuación fundamental de la dinámica, para el caso de una partícula puntual.
6 Salvo en el caso de sólidos rígidos reductibles a puntos materiales.

45
2.8.1. El agente dinámico de la rotación:
el momento de un par
Si se quiere comunicar una aceleración angular a un cuerpo extenso
en torno a un eje es necesaria la actuación de dos fuerzas iguales y contrarias,
aplicadas en distintos puntos y sobre distintas líneas. de modo que la suma
de sus momentos no sea nula. La fuerza total. por el contrario. será n·.1la.
por lo que el centro de masas del sistema no adquirirá aceleración de tras-
lación. En efecto, consideremos un volante, como el de la figura 2.15, que
hacemos girar mediante la aplicación del par de fuerzas indicado. La fuerza
total aplicada al cuerpo es cero, y el momento total será

M= Ml + M2 = ,.1 X F + ,.2 X F

2.15 Volante sometido a un par de fuerzas. "}. 16 Par formado por una fuerza y la
reacción correspondiente sobre
un eje fijo.

En este caso, como las fuerzas están aplicadas en dirección perpendicular


al radio, tendremos:

ya que ambos momentos tienen el mismo sentido. Obsérvese que en vez


de calcular el momento de cada una de las fuerzas mediante la expresión
ir
!MI= 1!PI sen O, puede hallarse el momento del par sin más que multi-
plicar el valor de una de las fuerzas por la distancia existente entre ambas.
A-38 En ocasiones basta con aplicar una sola fuerza exterior si el eje está fijo. pero
Demostrar que el momento de una entonces aparece sobre éste una fuerza igual y contraria a la aplicada,
fuerza respecto a un punto puede formándose así un par cuyo momento es la mitad que en el caso anterior
calcularse multiplicando el módulo (ver fig. 2.16), ya que la fuerza sobre el eje tiene un momento nulo sobre él.
de la fuerza por la distancia desde En resumen: la aceleración angular de un cuerpo extenso es siempre
el punto a la línea de acción de la debida a la acción de un par de fuerzas cuyo momento se calcula como se
fuerza. ha indicado. mll3
46
Al calcular el momento de una fuerza respecto a un punto, mediante
la ecuación IMI = Ir IIFI sen e. puede tenerse en cuenta que Ir 1sen ()es pre-
cisamente la distancia d que existe entre el punto y la línea de acción del
vector F (~er fig. 2.17), por lo que podemos escribir IMI = !Fid. asignado
al vector M la dirección y el sentido correspondientes según la definición
de producto vectorial. Esta última expresión es muy útil, pues facilita el cál-
culo gráfico del momento M. mm A-39
Una barra rígida puede girar en
torno a un eje fijo situado en uno
de sus extremos. Calcular el mo-
mento total respecto de ese eje, pro-
ducido por las fuerzas indicadas en
la figura 2.18 (como el momento de
las fuerzas de reacción sobre el eje
será nulo, no es necesario considerar
éstas).
2.17
Momento de una fuerza respecto a un punto.
R: IM 1 = 9, S N m.

.. =
F2 ION
2.8.2. Ecuación fundamental de la dinámica de rotación ~ - - - - -- - - - - 1,5 m - - - - - 4
:... -------- 1m-~ '
1
Hemos visto anteriormente que la relación entre el momento total y la :-- - 0,5 m -
variación del momento angular viene dada por la ecuación [2. 7] :.0.25+;
'
~ di
M =-
dt
que constituye la ecuación fundamental de la dinámica de rotación, y que es
válida tanto para una partícula como para cualquier sistema de partículas
o sólido rígido.

Ahora bien, conviene recordar que la ecuación fundamental de la di-


námica de traslación podía escribirse de dos formas: F = 1t o F = ma, en la
segunda de las cuales aparecía de forma explícita la aceleración del cuerpo. 2.18
Cuando el sistema es un cuerpo rígido, es posible expresar su movimiento de
rotación mediante la aceleración, angular a, que será común a todas las par-
tículas ..9.ue lo forman. De esta manera, la ecuación fundamental tomará la
forma M "' a. e introduciendo una constante de proporcionalidad I tendremos

[2.8]

47
Esta ecuación [2 .8] puede emplearse en vez de la [2. 7] para estudiar la rota-
ción de un sólido rígido.
Si comparamos la ecuación [2.8], M= Iéi, con la ecuación [2.3], F = ma,
observaremos que la constante I juega el mismo papel en la rotación que la
masa inerte m en la traslación, y recibe por ello el nombre de momento de
inercia del cuerpo para determinado eje. Si el momento de inercia de un
cuerpo es grande, será necesario comunicarle un momento M grande para
que adquiera una determinada aceleración angular.
Como es lógico, el momento de inercia depende de la masa y dimen-
siones del cuerpo; así como del eje de giro considerado.

2.8.3. Determinación del momento de inercia


El momento de inercia de un cuerpo, que representa su inercia frente a
la rotación, depende, como hemos adelantado, de la masa y de cómo está
distribuida en el cuerpo (forma, tamaño, etc.). Vamos ahora a obtener una
relación cuantitativa que permita calcular el momento de inercia. Para ello
partiremos del sistema más sencillo, formado por una partícula de masa m
que describe circunferencias de radio R (ver fig. 2.18). Actúa una fuerza F
sobre la partícula comunicándole una aceleración a. pero también puede
considerarse que actúa un momento M comunicándole una aceleración éi.

2.19
l
Cálculo del momento de inercia. '

Son válidas, pues, simultáneamente, las ecuaciones F = ma y M= Iéi. Por


otra parte, tenemos la relación M = F x R entre el momento y la fuerza,
y a= éX x R entre la aceleración tangencial y la aceleración angular. Vamos
a obtener la expresión de I, teniendo en cuenta las relaciones anteriores y
que el ángulo formado por F y r es n/ 2 :

M
I=-
A-40 ex
Definir la unidad de momento de I=F x R = ma x R = mR 2
inercia en el S. I. ex ex
48
De manera que para una partícula de masa m que gira a una distancia R A-41
del eje de giro, el momento de inercia viene dado por la ecuación Calcular el momento de inercia
2
del sistema formado por las masas
1 I = mR 1 [2.9] puntuales indicadas en la figura 2.20
situadas sobre una barra rígida sin
Cuando se trata de un cuerpo rígido podemos considerarlo como un masa. respecto al punto O.
conjunto de N partículas de masa m, cada una, situadas a distancias R,, R : 1 = 33 kg m 2 •
de modo que el momento de inercia I del cuerpo será la suma de los mo-
mentos de inercia de cada una de las partículas, es decir, ~ 1m--~
1 ---- 2m------~1
1 1 1
N
• o •
1= L I, m 1 = 5 kg m 2 = 7 kg
i= 1
2.20
N
I= L m,Rr [2.10]
A-42
i= 1
Sobre una barra rígida sin masa
mDJmDmtl se sitúan varias masas puntuales de
Cuando la distribución de masa en un cuerpo es continua, lo que ocurre la siguiente manera : una de 3 kg
en la mayoría de los casos, el sumatorio de la ecuación [2.10] tendrá in- a O,S m del eje; una de 2 kg a 1 m,
finitos términos infinitesimales, convirtiéndose en un integral. Dejamos este y otra de 4 kg a 2 m del eje. Calcu-
tipo de cálculo para cursos superiores. lar el momento de inercia del sis-
tema.
No obstante, siempre es posible una determinación experimental del R: 1 = 18,7S kg m 2 •
momento de inercia a partir de la ecuación fundamental de la dinámica
de rotación. ml1 A-43
Al aplicar un par de S7 N m a un
Una vez determinado el momento de inercia de un cuerpo puede prede- cuerpo, éste adquiere una acelera-
cirse la aceleración angular que adquirirá al aplicarle un momento dado ción angular de 23 rad/s 2 • Calcular
mm el momento de inercia para el eje
en cuestión.
R : 1 = 2,48 kg m 2 •
2.8.4. Expresión del momento angular de un sólido rígido
A-44
Anteriormente dimos una definición del momento angular de una par- Se aplica una fuerza de 20 N a
tícula, como L = r X p (ecuación (2.6]), O, lo que es igual, L = r X mv. En una distancia de 1, S m del eje de
esta ecuación figura de manera explícita la velocidad de la partícula y su giro de un cuerpo cuyo momento de
masa inerte m. Nos interesa relacionar el momento angular de un sólido inercia es de 5 kg m 2 • Calcular: a) el
con su inercia, representada por I, y con su velocidad angular w, que es momento aplicado; b) la aceleración
común a todas las partículas. angular adquirida; e) el ángulo des-
crito en S s.
En principio, y dado el paralelismo que está apareciendo entre las ecua- R: a) \MI= 30 N m ;
ciones de la dinámica de rotación y las de la dinámica de traslación, cabe b) a¡= 6 rad/s 2 ;
esperar que, así como la cantidad de movimiento ¡J viene dada por la expre- e) 8 = 7S rad.
49
swn p = mv, el momento angular (cantidad de movimiento de rotación)
podría expresarse mediante L = Iw. Es fácil probar que, en efecto, el momento
angular de un cuerpo depende conjuntamente de su inercia con respecto
a la rotación (representada por el momento de inercia 1) y de su velocidad
angular. Basta para ello usar la ecuación fundamental de la dinámica de
rotación M = Ii'l, que puede también escribirse:
-
M= I(X = I -
_, dw
dt
en la que el momento de inercia I se puede considerar constante si el cuerpo
es un sólido rígido y si el eje de giro no varía, de manera que se cumple
M= d(Iw)
dt
A-45 Como, por otra parte, el momento M viene dado también por la ecuación
Imaginemos un patinador que está - d[
M =-
girando sobre sí mismo a gran velo- dt
cidad, con los brazos levantados. Ex-
plicar lo que le ocurrirá al bajar los queda probado que el momento angular viene dado por la ecuación
brazos dejándolos extendidos (de ma-
nera que aumente el momento de 1 r = r-w 1 [2.11J
inercia de su cuerpo).
En resumen, el momento angular que para un punto material venía
A-46 dado por la expresión L = r X mV, para un sólido rígido Viene dado por
Un cuerpo cuyo momento de iner- L = Iw, que equivale a calcular la suma de los momentos angulares de todos
cia es de 50 kg m 2 está girando a los puntos materiales que lo integran.
razón de 20 rad/s. Calcular su mo- El momento angular de un sistema, como ya vimos, está sujeto al prin-
mento angular. Calcular también el cipio de conservación, según el cual su valor permanece constante si el
nuevo valor de w si el momento de
inercia pasa a ser de 70 kg m 2 sin
momento total que actúa sobre él es nulo. mil mBmm
que se aplique ningún momento ex-
terior.
R: III = 1 000 kg m 2 rad/ s;
lw'\ = 14,29 rad s.
A-47
Al aplicar un momento de 10 Nm a
un sólido, éste adquiere una acele-
ración angular de 2 rad/s 2 • Calcular
su momento de inercia y el momento
angular adquirido a los 5 s de aplicar
el citado momento.
R: 1 = 5 kg m 2 ; ¡r ¡=50 kg m 2
rad/s
50
Tras la descripción del movimiento realizada en el de inercia, además de la velocidad y aceleración an-
capítulo de cinemática hemos abordado en éste sus gulares.
aspectos causales, es decir, la relación entre los movi- En el próximo capítulo realizaremos el estudio de
mientos y las interacciones que tienen lugar entre los dos formas concretas de interacción. la gravitación y
cuerpos, ampliando la visión de la dinámica dada en el rozamiento, tratando de establecer la relación exis-
el curso anterior con un tratamiento más detallado tente entre la intensidad de la interacción, la fuerza
de la dinámica de rotación, para lo que se han intro- y las propiedades de la materia responsables de cada
ducido las magnitudes angulares necesarias, como una de ellas.
momento angular, momento de un par y momento

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-48. Construir un cuadro comparativo de las mag- 30 kg m 2 que está girando a una velocidad
nitudes y ecuaciones que han aparecido en angular de 10 rad/s. Calcular: a) la acele-
la cinemática y en la dinámica, tanto de ración que adquirirá el cuerpo; b) el tiempo
traslación como de rotación. que tardará en pararse; e) el momento an-
gular inicial.
A-49. Se aplica un momento de frenado de -45 Nm (R: a) !al = -1,5 rad/ s2 ; b) t = 6,67 s ;
a un cuerpo cuyo momento de inercia es de e) fii = 300 u S.I.

51
DOS FORMAS DE INTERACCION:
LA GRAVITACION
Y EL ROZAMIENTO

INTRODUCCION Las leyes de la dinámica, estudiadas en el capítulo anterior, rigen el movi-


miento de los cuerpos siendo válidas independientemente de la naturaleza de las
fuerzas que intervengan. La dinámica constituye un marco teórico . general que,
dada una fuerza, permite establecer el tipo de movimiento que poseerá un deter-
minado cuerpo, o, en ocasiones, realizar el razonamiento inverso.
El estudio de las interacciones concretas, es decir, de la relación entre el valor
de la fuerza y las propiedades de la materia que intervengan, como la carga eléc-
trica en las interacciones electromagnéticas, o la masa gravitatoria en la gravi-
tación, cae realmente fuera de la dinámica. No obstante, habitualmente los cursos
de mecánica incluyen el estudio de la interacción gravitatoria y del rozamiento.
Para ello existen varias razones: en primer lugar tenemos que en el movimiento
de los cuerpos sobre la superficie terrestre ambos tipos de fuerzas juegan un papel
esencial (considérese, como ejemplo, el movimiento de proyectiles, deslizamiento
de cuerpos, funcionamiento de máquinas, etc.). Por otra parte, el establecimiento
de los principios de la dinámica a partir de los trabajos de Galileo y Newton su-
puso una correcta comprensión del papel de las fuerzas de rozamiento en los mo-
vimientos observados. En cuanto a la interacción gravitatoria, sirvió a Newton
para solucionar uno de los problemas físicos más relevantes planteados desde la
Antigüedad: el movimiento de los astros, a la vez que servía para asentar los prin-
cipios de la dinámica recién establecidos por él.
Conviene señalar también que el establecimiento de la Teoría de la Gravita-
ción Universal supone , como luego veremos, el paso decisivo en la generalización
de las leyes de la física a todo el universo.
Así pues. este capítulo incluye el estudio de la interacción gravitatoria, con-
siderada como una de las formas fundamentales de interacción, junto con las
electromagnéticas y las nucleares.
El rozamiento constituye una interacción muy compleja entre las partículas
de dos cuerpos en contacto, siendo una manifestación de la interacción electro-
magnética.
En posteriores capítulos se abordará el estudio de la interacción electromag-
nética y de la nuclear.
52
LA INTERACCION GRAVITATORIA 3.1.

La teoría de la gravitación universal, establecida por Newton en el


siglo xvu, es considerada como una de las obras más grandiosas dentro de
la historia de la ciencia. Su advenimiento supuso la extensión de la me-
cánica terrestre, accesible a nuestra experiencia, al comportamiento de los
cuerpos celestes. rompiendo así las últimas barreras ideológicas entre ambos
mundos, resto de la doctrina escolástica. La teoría de la gravitación venía
a culminar el desarrollo de la nueva astronomía, iniciado por Copérnico
siglo y medio antes.

3.1.1. Los orígenes de la teoría de la gravitación:


el problema del movimiento de los planetas

Es imposible aquí conceder la importancia que merece la evolución de


los modelos astronómicos, ligada en muchos aspectos al propio desarrollo
de la física y con hondas repercusiones en la historia de la cultura y de las
concepciones de los hombres. Nos limitaremos a una breve presentación
del problema, llamand0 al mismo tiempo la atención sobre la conveniencia
de un tratamiento más profundo.

De manera que no nos detendremos en la descripción del planteamiento


del problema hecho por Platón, ni en el esquema geocéntrico de Aristóteles,
ni en la concepción heliocéntrica de Aristarco (dos mil años antes de Co-
pérnico). que fue considerado como impío por sus contemporáneos al tratar
de arrebatar a la Tierra la condición de centro del universo. Durante muchos
siglos es el sistema geocéntrico el que - con sucesivos retoques y perfeccio-
namientos- prevalece, siendo su culminación la obra de Ptolomeo (siglo II
antes de nuestra era), transmitida más tarde a Europa por los árabes, que
dieron a su trabajo el nombre de Almagesto (el mayor de los libros).

Sin embargo, a pesar de los sucesivos retoques que dieron al sistema geo-
céntrico una complejidad extraordinaria -eran necesarios más de setenta
movimientos simultáneos circulares uniformes para describir el movimiento
de los siete planetas conocidos en el siglo xv-, sus predicciones carecían de
la precisión necesaria. Este fue uno de los motivos que impulsaron a Nicolas
Copérnico (1473-1543) a la búsqueda de soluciones distintas para el mo-
vimiento de los astros. Fue la suya una época de grandes cambios culturales,
lo que influyó, sin duda, positivamente, en el atrevimiento de Copérnico a
enfrentarse con la concepción geocéntrica vigente, asociada a las creencias
religiosas y sociales de la época. Es interesante la referencia que Copérnico
53
hace en su libro De Revolutionibus (aparecido el mismo año de su muerte)
a Jos autores clásicos, que prueba una vez más el aspecto acumulativo de
la ciencia:

... Por lo cual me tomé el trabajo de leer Jos libros que pude conseguir
de todos los filósofos, para investigar si alguno de ellos emitió alguna
vez una opinión diferente acerca de los movimientos de las esferas del
mundo, de las que sostuvieron los que enseñaron matemáticas en las
escuelas. Primeramente descubrí en Cicerón que Nicetus había sos-
tenido que la Tierra se movía, y, posteriormente comprobé que, según
Plutarco. algunos autores emitieron la misma opinión ... Sobre esta base
comencé a pensar en la movilidad de la Tierra, y aunque esta opinión
parecía desusada, sin embargo, sabiendo que a otros antes de mí se les
había concedido la libertad de imaginar ciertos círculos para demostrar
los fenómenos de los astros. pensé que fácilmente se me permitiría com-
probar si. atribuyendo algún movimiento a la Tierra, sería posible de-
ducir demostraciones más sólidas que las de mis predecesores acerca
de las revoluciones de las esferas celestes 1 •

Copérnico llega así a concebir su sistema heliocéntrico, mucho más simple


que el de Ptolomeo.
Desgraciadamente, los argumentos expuestos en su libro no conven-
cieron a quienes veían en ciertos pasajes de la Biblia un claro apoyo al geo-
centrismo. Así, Martín Lutero le tachó de hereje, y la Iglesia católica puso
el libro de Copérnico en el Index Librorum Prohibitorum, llegando a condenar
a uno de sus defensores, Giordano Bruno, a la hoguera. Aparece aquí cla-
ramente la íntima relación entre el desarrollo científico y la ideología, en su
sentido más amplio, mostrando los peligros de cualquier monopolio ideoló-
A- l gico. mu
Recordar otros ejemplos de opo-
sición a teorías científicas por su
desacuerdo con las concepciones vi- 3.1.2. Las leyes de Kepler
gentes en un momento histórico de-
terminado. Hacia 1600, tras el Renacimiento y la Reforma, muchos astrónomos uti-
lizan ya el sistema de Copérnico, aun cuando a menudo Jo consideran como
un simple artificio matemático 2 , que simplifica los cálculos, pero sin corres-
ponder a la realidad .

1
NICOLÁS CoPÉRNICO. Las revoluciones de las esferas ceiPsll's. EIJOEBA. Buenos Aires. 1965.
(Puede fácilmente observarse que Copérnico intenta, además. apoyarse en la autoridad de
los antiguos para ju ~ l i linu sus innovaciones ante los prejuicios de sus contemporáneos.)
2
Es difícil saber si tal actitud estaba motivada por el deseo de evitarse complicaciones con
la Inquisición o. por el contrario. respondía a la Idea de que la ciencia carece de capacidad para
informar sobre la realidad , como algunos filósofos y científicos han sostenido. incluso en nuestra
época.
54
Un decidido partidario del sistema copernicano fue Johannes Kepler
(1571-1630). que trabajó con el astrónomo danés Tycho Brahe. Este, par-
tidario del sistema geocéntrico, había perfeccionado enormemente las téc-
nicas astronómicas de observación y medida. Kepler utilizó gran parte de
los datos obtenidos por Tycho Brahe para perfeccionar el sistema heliocén-
trico. Precisamente las posiciones encontradas para el planeta Marte dis-
crepaban sensiblemente de las predichas por el sistema de Copérnico, ba-
sado en órbitas planetarias circulares en torno al Sol. Tras varios años de
búsqueda para hacer compatible la teoría copernicana con los nuevos datos,
Kepler observó que bastaba considerar a las órbitas planetarias como elíp-
ticas, en vez de como combinaciones de círculos, para obtener el acuerdo
con los datos experimentales.

Esta afirmación se conoce hoy como la primera ley de Kepler: Todos los
planetas se mueven en órbitas elípticas, ocupando el Sol uno de los focos. Con esto
Kepler introdujo una gran simplicidad en la descripción del movimiento de
los planetas. Pero, además, estaba convencido de que debía existir una re-
lación cuantitativa entre la velocidad del planeta y su posición, así como
entre el período de revolución y la distancia al Sol. Mediante el tratamiento
de gran número de datos de que disponía, Kepler buscó durante años estas
relaciones, llegando a establecer lo que se conoce hoy como segunda y tercera
leyes de Kepler.

3.1
Leyes 1.a y 2.a de Kepler: Las órbitas
planetarias son el ipticas y la velocidad
areolar es constante.

La segunda ley de Kepler establece que el movimiento del planeta es


tal que el área barrida por su radio vector (ver fig. 3.1) es proporcional al
tiempo transcurrido (en cualquier región de la órbita). Es decir, si bien la
velocidad no es constante, la velocidad areolar sí lo es. También, si el planeta
pasa de la posición A a la B en el mismo tiempo que de C a D o de E a F.
55
las áreas barridas en los tres casos serán iguales. Dicho de otro modo, la
velocidad areolar es constante

dS
dt = constante [3.1]

A-2
dS
Llamando v a la rapidez y r al Aplicando la ley de la velocidad areolar constante, dt =constante, ten-
radio cuando el planeta se desplaza dremos
desde A hasta B (suponiendo a am-
bos constantes en este intervalo), y 1 - 1 ! 1" X ff
v', r' desde C hasta D, y v", r" desde E 21 x AB
=
2 r' x Cb 2
hasta P, aplicar la segunda ley de M tl.t
Kepler para obtener la relación exis-
tente entre v y r, es decir, entre la y como
rapidez del planeta y su distancia Añ _
al Sol. -=V
CD _,
-=V EF = v"
tl.t tl.t tl.t
podemos establecer
r x v = r ' x v' = r " x v"
o, en general,

Ir x v =constante 1 [3.21

en la que la constante tendrá un valor para cada planeta. y que constituye


otra expresión de la segunda ley. que permite, de una manera muy sencilla,
realizar predicciones astronómicas sobre la velocidad de los planetas, cono-
A-3 cida su distancia al Sol. miJ
Si en la expresión r x v = constante La segunda ley de Kepler cobra un nuevo significado desde nuestro actual
multiplicamos ambos miembros por
la masa m del planeta, obtenemos conocimiento de las leyes de la dinámica. En efecto, el que el producto r x ·v
? x mv = constante. ¿Qué magnitud Sea Una COnstante, SUpOne que también lo sea el momentO angular L = r X mV.
representa r X mV? Así pues, en lenguaje moderno podríamos enunciar la segunda ley de
Kepler diciendo que el momento angular de un planeta en su movimiento
orbital alrededor del Sol se mantiene constante.
Por último, la tercera ley de Kepler establece que entre el período de una
órbita completa de un planeta, T, y el radio medio de la órbita, R. existe
la relación
T2
R3 =k (constante) [3.3)
56
teniendo la constante k el mismo valor para todos los planetas. Esto supone
una notable unificación del sistema solar, que culminaba una búsqueda de
más de diecisiete años de arduos trabajos.

Las leyes de Kepler constituyen, en definitiva, una descripción del movi-


miento de los planetas, es decir, su cinemática, que puede ser· hoy interpre-
tada más cómodamente con la ayuda de magnitudes adecuadas, como la
aceleración centrípeta, el momento angular, etc.; pero que en su tiempo
supuso un importante hallazgo.

3.1.3. Newton y la ley de gravitación universal


Es necesario mencionar aquí. siquiera brevemente, la contribución de
Galileo, contemporáneo de Kepler, a la nueva astronomía. Los descubri-
mientos realizados con el anteojo astronómico de su invención, tales como
la existencia de cráteres y montañas en la Luna (fig. 3.2) o la existencia de
satélites en torno a Júpiter, supusieron un importante apoyo a la teoría he-
liocéntrica de Copérnico. En efecto, los cuerpos celestres no aparecían como
perfectos e inmutables, y no todos los cuerpos giraban en torno a la Tierra.
Son bien conocidas sus dific_ultades con el Santo Oficio, que le exigió abjurar
de sus ideas copernicanas y prohibió la difusión de sus obras.

3.2
Dibujo de la Luna según
la veía Galileo con su
anteojo astronómico.

57
Sin embargo, menos de cincuenta años después de Galileo, los Principia
de Newtor.. iban a culminar los trabajos de Copérnico, Kepler, Galileo y
otros, estableciendo a la vez los principios de la dinámica y la validez defi-
nitiva del sistema heliocéntrico.

3.1.3. a) Obtención de la ley de gravitación universal

Vamos a exponer muy brevemente los razonamientos de Newton: en


primer lugar, la aplicación de los principios de la dinámica al movimiento
de los planetas lleva inmediatamente a admitir que están sometidos a la
acción de ciertas fuerzas, pues de otro modo seguirían movimientos uniformes
y rectilíneos, y no órbitas elípticas, como afirma la primera ley de Kepler.

En segundo lugar, la segunda ley de Kepler permite afirmar que las


fuerzas que actúan sobre los planetas son centrales, dirigidas hacia el centro
de la órbita, es decir, hacia el Sol. En efecto, como ya vimos antes, la cons-
tancia de la velocidad areolar equivalía a la constancia del momento angular
A-4 de cada planeta. 1119
Aplicar el teorema del momento
- dL Según el teorema del momento cinético o ecuación fundamental de la
angular, M = dt (ver capítulo ante- - dL
dinámica de rotación, M = dt, puesto que el momento angular del planeta
rior), al movimiento de un planeta,
descrito por las leyes de Kepler, y no varía, el momento M de la fuerza que actúa sobre él ha de ser nulo.
deducir el valor del momento M Como el momento viene dado por la expresión M= r x F, y la fuerza que actúa
que actúa sobre él. sobre el planeta no es nula, es necesario que los vectores r y F sean para-
lelos, es decir, que la fuerza F esté dirigida hacia el centro de la órbita, en la
dirección del radio.

En tercer lugar, Newton demuestra matemáticamente 3 que si un cuerpo


describe una trayectoria cónica (circunferencia, parábola, elipse o hipérbola)
con uha velocidad areolar constante, como es el caso de los planetas, la
fuerza que actúa sobre él varía con la inversa del cuadrado de la distancia
al foco de la cónica. es decir.

[3.4]

3 Omitimos en este Curso la deducción, para no complicar excesivamente este capítulo.


58
que recibió el nombre de ley del cuadrado de la distancia. La deducción de esta
ley fue el resultado de aplicar las leyes de la dinámica al movimiento de los
planetas sin añadir ninguna hipótesis suplementaria, salvo la suposición
de que los cuerpos celestes cumplían las mismas leyes que los terrestres.
En este punto del razonamiento es cuando Newton se plantea el problema
de la naturaleza de las fuerzas que actúan sobre los planetas y el Sol, emi-
tiendo la hipótesis fundamental de su teoría:
«La fuerza con que el Sol atrae a los planetas es del mismo tipo que la
fuerza con que la Tierra atrae a los cuerpos situados sobre su superficie»,
es decir, se trata de una fuerza de gravedad, de una fuerza peso. Y lo mismo
puede decirse de la fuerza que mantiene a la Luna girando alrededor de la
Tierra. La hipótesis consiste en atribuir a los cuerpos materiales la propiedad
de atraerse entre sí, siendo la gravedad terrestre un caso particular.
Ahora bien , la fuerza con que la Tierra atrae a los cuerpos es proporcional
a la masa de éstos. de manera que podemos admitir que la fuerza con que
un planeta es atraído por el Sol será proporcional a la masa m2 del planeta:

[3.5]

Según el principio de acción y reacción, el Sol será atraído por el planeta


con la misma fuerza F. pero en este caso es el Sol. quien «pesa», de manera
que la fuerza F será proporcional a la masa m1 del Sol:

[3.6]

Reuniendo las tres proporcionalidades expresadas por [3.4], [3.5] y [3.6],


en una sola, obtenemos

[3.7]

que es la ley de gravitación universal en forma de proporcionalidad. Esta ley


toma la forma de igualdad introduciendo una constante de proporciona-
lidad G

[3.8]

G recibe el nombre de constante de gravitación universal, cuyo valor deberá


ser igual para todos los cuerpos del universo.
59
3.1.3. b) Verificación de la ley de gravitación universal

La verificación experimental de la ley de gravitación encontraba la difi-


cultad de que no se conocía la masa de los astros. Por otra parte, la experi-
mentación en el laboratorio con cuerpos de masa medible era, en principio,
imposible, dada la debilidad de las fuerzas gravitatorias para cuerpos pe-
queños. De manera que, como es frecuente en la ciencia, Newton tuvo que
recurrir a una verificación indirecta, es decir, a la comprobación de alguna
. A-5 consecuencia de la ley. 1111
Considerando que la órbita de un
planeta de 111<~,,1 mP puede tomarse La tercera ley de Kepler puede deducirse admitiendo la validez de la ley
aproximadamente como una circun- de gravitación universal. lo que supone una comprobación indirecta de ésta.
ferencia de radio R. y teniendo en En efecto: La fuerza centrípeta que comunica a un planeta de masa m P un
cuenta que la fuerza centrípeta que movimiento circular de radio R será
- mv2
actúa sobre el planeta, 1F 1= R- , es
producida por la atracción gravita-
!PI= mft
. l-l Gm, m deducrr . la ter-
tona, F =- R -l!,
2 y será igual a la fuerza de atracción gravitatoria JF 1= Gmm
z{2 P, con lo que
cera ley de Kepler (la velocidad del
planeta puede calcularse dividiendo igualando ambas expresiones obtendremos:
la longitud de la órbita por el pe- mpvl = Gm.mP
ríodo T). R R2
2 Gm.
V =R
pero la velocidad del planeta es v = l;R.con lo que tenemos

de donde

'f2 = 4n2 = k
R3 Gm.
que corresponde a la tercera ley de Kepler. Obsérvese cómo la constante k
tiene, en efecto, el mismo valor para todos los planetas, ya que depende úni-
camente de la masa del Sol.
A-6
La verificación experimental directa de la ecuación JF 1 = G'i2m 2 , con la
Sugerir algún procedimiento para
medir directamente la fuerza de atrac- consiguiente determinación de la constante universal G. fue realizada unos
ción gravitatoria entre dos cuerpos. cien años después por Henry Cavendish (1731-1810). ID
60
La figura 3.3 muestra el esquema de la balanza de torsión utilizada por
Cavendish: al colocar las esferas grandes de plomo, de masa M y M', próximas
a las pequeñas m y m', la varilla gira hasta que la torsión del hilo equilibra
las fuerzas gravitatorias. Habiendo calibrado previamente el aparato para
fuerzas conocidas. puede estudiarse la dependencia de la fuerza gravitatoria
con respecto a la distancia y a las masas, determinando el valor de la cons-
tante universal de gravitación, cuyo valor actualmente aceptado es G =
= ó,673 x 10- 11 u s. r.

---~
----
-- -- -- 11'
-------------- - ¡jllill
¡111111

m•

3.3
Balanza de torsión de Cavendish
para determinar el valor de la cons-
m tante G de la gravitación universal.

La teoría de la gravitación universal tiene hoy una sólida base experi-


mental, entre la que se cuenta la colocación de satélites artificiales alrededor
de la Tierra o la precisión alcanzada en el envío de naves a otros p_lanetas.
Por otra parte, como toda teoría fecunda, la teoría de la gravitación no se
limitó a explicar los hechos ya conocidos, sino que resultó ser, de inmediato,
enormemente útil para resolver numerosos problemas astronómicos. Ci-
taremos algunos de ellos:

Los cometas, cuerpos celestes que aparecen periódicamente en el fir-


mamento, pasan cerca del Sol y vuelven a desaparecer, a velocidades
enormes; habían sido un misterio desde la Antigüedad, habiendo
asociado su presencia a funestos presagios. La teoría de Newton
permite explicar su movimiento mediante la gravitación. asignando
órbitas elípticas muy excéntricas a los que aparecen con cierta periodi-
cidad, como el famoso cometa de Halley, y órbitas parabólicas o hi-
perbólicas a los que, procediendo de fuera del sistema solar, pasan
una vez cerca del Sol y se alejan para siempre.
61
Las perturbaciones en las órbitas de los planetas, cometas y saté-
lites pueden explicarse por la influencia gravitatoria de los demás
cuerpos que forman el sistema solar. Así, la órbita de algunos pla-
netas se desvía de la forma elíptica cuando pasa por las proximidades
de otro. En este aspecto la teoría alcanzó un éxito definitivo cuando
las perturbaciones en la órbita del planeta Urano permitieron a los
astrónomos Adams y Leverrier, simultánea e independientemente,
predecir la posición de un planeta hasta entonces desconocido que
recibió posteriormente el nombre de Neptuno. Del mismo modo, las
perturbaciones en las órbitas de Urano y de Neptuno condujeron al
descubrimiento de un nuevo planeta: Plutón.

Las mareas no habían tenido una explicación satisfactoria hasta el


advenimiento de la teoría de la gravitación universal. Newton explica
las mareas mediante la acción gravitatoria conjunta del Sol y de la
Luna sobre la superficie terrestre, que produce deformaciones apre-
ciables en la superficie del mar.

Sería interminable la lista de fenómenos que lograron su explicación en


el marco de la nueva teoría. pero bastan los ejemplos citados.

3.1.4. Algunas críticas a la ley de gravitación universal

La perfección con que la teoría de la gravitación universal explica los


fenómenos conocidos y permite la predicción de otros, no debe ocultarnos sus
limitaciones. En primer lugar está el hecho de que la teoría no se plantea
el porqué de la atracción gravitatoria entre los cuerpos: «Hasta ahora no
he sido capaz de descubrir la causa de las propiedades de la gravedad, y no
formo ninguna hipótesis acerca de ella ... para nosotros es suficiente el hecho
de que la gravedad existe y actúa de acuerdo a leyes establecidas, sirviendo
correctamente para explicar el comportamiento de los cuerpos celestes y de
nuestro mar» (Newton, Principia, tomo III).

Por otra parte, al estudiar la fuerza que actúa entre dos cuerpos separados
una distancia determinada, surge inevitablemente la cuestión de cómo se
«comunican)) ambos. cuál es el vehículo de la interacción. Newton afirmó
que no podía sostenerse la existencia de ningún medio de propagación entre
los cuerpos celestes, sino que se trataba de una acción a distancia. En esto
podemos encontrar la influencia de una concepción aristotélica del espacio,
que se comportaría como un recipiente inmutable, que no participaría en los
fenómenos que en él se producen.
62
En nuestros días cabe enfocar la teoría de la gravitación dentro de la
teoría general de campos, donde el espacio es concebido como una forma de
existencia de la materia, actuando de sede de las interacciones y gozando de
propiedades físicas, como energía, inercia, cantidad de movimiento, al igual que
los cuerpos materiales. Podría decirse que la presencia de masas crea en el
espacio una perturbación que se propaga hasta otras masas, produciendo la
interacción gravitatoria entre ellas (ver capítulo 16).

Por último conviene llamar la atención de que la magnitud que aparece


en la fuerza de gravitación es, por una parte, la masa gravitatoria, respon-
sable de la interacción, pero también es la masa inerte de los cuerpos. Esta
identidad entre la masa gravitatoria y la masa inerte de un cuerpo no es
algo fortuito, sino una propiedad fundamental de la materia que cobra es-
pecial significado en la moderna teoría de la relatividad general, cuya des-
cripción rebasaría el nivel de este estudio.

3.1.5. Aplicación de la ley de gravitación universal


al estudio de la gravedad terrestre

Terminaremos esta introducción al estudio de la gravitación viendo cómo


la ley ¡F 1 = G ~1 m 2 puede ser aplicada al estudio de la gravedad terrestre,
1
2
dando explicación de algunos hechos importantes, como la variación de la
gravedad con la altura.

Como sabemos, un cuerpo cualquiera situado sobre la superficie terres-


tre experimenta una fuerza peso dada por la ecuación

[3.9]

en la que g recibe el nombre de intensidad del campo gravitatorio, cuyo valor


aproximado, que varía con la latitud, es de 9,8 newtones por cada kilogramo
de masa (N/kg). Frecuentemente se le da a g el nombre de aceleración de la
gravedad, porque coincide numéricamente con la aceleración que adquiere
un cuerpo si se le abandona en las proximidades de la superficie terrestre, es
decir, si no actúa sobre él otra fuerza que la gravitatoria. En efecto, si apli-
camos la ecuación anterior, F = mg, y la ecuación fundamental de la diná-
mica, F = ma, obtendremos fácilmente a= g. De aquí que frecuentemente
se exprese gen m/s 2 • Conviene, sin embargo, tener en cuenta que todo cuerpo,
esté acelerado o no, caiga libremente o esté sujeto, está sometido a una fuerza
peso de, aproximadamente, 9,8 N/kg.
63
A-7 Si tenemos en cuenta que la ecuación [3.9] es un caso particular de la
Observar la ecuae1on [3.10] y ley de gravitación universal \F\= G~m (siendo M la masa de la Tierra,
decir cuáles de las magnitudes que
en ella figuran son de más fácil m la del cuerpo, y R la distancia entre el centro de ambos cuerpos que, salvo
medida. para alturas muy grandes, será igual al radio de la esfera terrestre), obten-
dremos, por igualación 4
GMm
A-8 mg=---¡2
Sabiendo que el radio terrestre es que nos conduce a
de 6 350 km, y que la intensidad
del campo gravitatorio terrestre en
la superficie es de 9,8 N/kg, y que [3.10]
el valor de la constante de gravita-
ción es de 6,67 x 10- u u S. 1., cal-
cular la masa de la Tierra. 1116
De la expresión [3.10] la intensidad del campo gravitatorio es fácilmente
R: M = 5,92 X 1024 kg. determinable a partir de la aceleración de caída, y el radio terrestre es de-
terminable mediante medidas geográficas.
En cambio, la masa terrestre es una cantidad mucho más incómoda, que,
A-9 sin embargo, es determinable una vez que conocemos el valor de la constante
Calcular la intensidad del campo de gravitación universal. mm mm
gravitatorio terrestre a una altura
de 1 O km sobre su superficie. Al elevarse una altura h sobre la superficie terrestre, la distancia al
R: 191 = 9,77 N/ kg centro vendrá dada por R + h. con lo que la nueva intensidad del campo
gravitatorio será, aplicando la ecuación [3.10].

A-10 [3 .11]
Calcular la intensidad del campo
gravitatorio en la Luna, sabiendo Conviene evitar el manejo de magnitudes incómodas. como ya adelantábamos
que su masa es 81 veces menor que antes. En efecto, el producto GM puede expresarse, según la misma ecuación
la de la Tierra y que su radio lo es [3.10], como
3.66 veces.
R: JgLl = ·~ ,62 N/ kg. [3.12]

con lo que la ecuación [3.11] se convertirá en


A-11
Calcular el peso en la Luna de un [3.13]
cuerpo de 20 kg y compararlo con
el valor que tendría en la Tierra.
R: [FJ = 33,40 N; en la Tierra pe- que nos da la variación de la gravedad con la altura. nm
saría 196 N, es decir, casi seis
veces más. • Es frecuente representar el módulo de un vector. como g. orrtitiendo la flecha: \91 = g.
64
En problemas como el anterior resulta cómodo expresar los valores de A-12
la masa, radio y gravedad de un cuerpo en función de los valores terrestres,
Calcular la altura sobre la super-
que, de este modo, hacen el papel de unidades. m!lll 1.1!111 111m ficie terrestre a la que la gravedad
ml111ml1!ml será la mitad de g0
R: lr=0.4l x R =2630, 26km.
Para resolver la actividad anterior hay que igualar la fuerza centrípeta
- mv2 - GMm
que actúa sobre el satélite JF J= - con la fuerza gravitatoria jF j = - - -. A-13
r r2
siendo r = 2R. Calcular la intensidad del campo
gravitatorio terrcstr(' a la distancia
mv2 GMm a que se encuentra la Luna (unos
=
2R (2R)l 60 radios terrestres).
y, de aquí se llega a R: 191 = 2,72 x 10 - 3 N/kg.
2 GM
V = 2R A-14

si recordamos que GM = jg0 jR2, obtendremos Calcular la gravedad en la super-


ficie del planeta Júpiter, sabiendo que
v2 = I9~1R2 jv 1 = ( jgljR Y'2= S S 78,08 m/s su radio es 11,14 veces mayor que
el de la Tierra y que su masa lo es
118. 3ó veces.
m:fi
Terminamos aquí el estudio de la fuerza gravitatoria que, como ya di- R:l9!=2.57 x l9oi=2').1Y / kg.
jimos, es uno de los tipos de interacción fundamentales. Vamos a dirigir
nuestra atención a las fuerzas de rozamiento, prácticamente omnipresentes A-15
en todos los movimientos sobre la Tierra. Calcular el peso en Júpiter de un
hombre de 70 kg.

FUERZAS DE ROZAMlliNTO O FRICCION R: IFI =1763,02 N=l80 kp; es


3.2. decir, lo mismo que pesaría en la
Las experiencias más comunes sobre movimientos son las relativas al Tierra un hombre de 180 kp.
desplazamiento de unos cuerpos en contacto con otros, como ocurre al
A-16
arrastrar un cuerpo sobre el suelo, o en los ejes de las ruedas de un vehículo
en marcha. Por otra parte, casi todos los movimientos se realizan en contacto ¿Cuál debería ser la velocidad de
con el aire o, en ocasiones, con el agua. En todos estos casos las fuerzas de un satélite artificial situado en una
fricción están presentes, · hasta el punto de que la experiencia cotidiana pa- órbita de radio igual al doble del
rece sugerir que los cuerpos poseen una tendencia general a permanecer radio terrestre?
en reposo. Este es precisamente el error en que incurría la física anterior a
Galileo. Ya vimos en el Curso pasado que al enunciar el principio de la inercia, A-17
Galileo incluye las fuerzas de rozamientc entre las causas que modifican el Si la Luna tuviera la mitad de la
movimiento de los cuerpos, y que si éstas no actúan o se reducen hasta ha- masa que tiene y se mantuviera en
cerse insignificantes, los cuerpos mantienen su movimiento indefinidamente. la misma órbita, ¿cuál sería su pe-
ríodo de revolución en torno a la
La acción de las fuerzas de rozamiento es extraordinariamente impor- Tierra?
tante. Sin rozamiento entre los zapatos y el suelo no podríamos andar. Los R: el mismo.
65
automóviles o las locomotoras se ponen en movímiento. frenan y «toman»
las curvas mediante fuerzas de rozamiento. Por otra parte. la disipación de
energía por rozamiento en las partes móviles de máquinas o motores puede
producir cantidades elevadas de calor, lo que supone disminución de la efi-
cacia y, además, averías y desgastes. Por ello, en numerosas ocasiones es
necesario reducir el rozamiento entre las superficies en contacto. Ya los
egipcios engrasaban con aceite de oliva los ejes de sus carros y las maderas
utilizadas para el transporte de los grandes bloques de piedra. El descubri-
miento del petróleo y los aceites minerales a mitades del siglo XIX permitió
la obtención de lubricantes más eficaces sin los cuales la técnica actual.
basada en maquinaria rápida (motores de explosión, etc.), no sería posible.

A continuación vamos a estudiar con cierto detalle la naturaleza de


estas fuerzas, limitándonos a los casos en que la fricción tiene lugar entre
dos sólidos, dejando para cursos superiores el estudio del rozamiento entre
sólidos y fluidos, de especial interés en la fabricación de vehículos, tanto
A-18 terrestres como marítimos y aéreos 4 • ml3
Enumerar algunos ejemplos en los
que las fuerzas de rozamiento deban
ser reducidas al mínimo, y otros en 3.2.1. Naturaleza de las fuerzas de rozamiento sólido-sólido
que ocurra lo contrario.
Vamos a empezar por analizar una experiencia con la que fácilmente
podemos encontrarnos en la vida cotidiana. Imaginemos un cuerpo de 20 kg
de masa, por ejemplo, que queremos arrastrar por el suelo. Para ello le comu-
A-19 nicamos una fuerza de 10 N. ll!lm
Calcular la aceleración que debía Puede ocurrir, sin embargo, que el cuerpo permanezca en reposo sin
adquirir el cuerpo citado, de acuerdo
con los principios de la dinámica. adquirir ninguna aceleración. I.1IDl
R: la 1= o.s m/s 2
• Es necesario admitir que la fuerza total que actúa sobre el cuerpo es nula,
es decir. que está actuando otra fuerza igual y contraria debida a la interacción
A-20 con el suelo que llamamos rozamiento (tig. 3.4). Si a continuación aumen-
¿Cómo explicar que la aceleración tamos la fuerza de tracción a 1 S N y obtenemos el mismo resultado, es decir,
sea nula habiendo aplicado una que la aceleración sigue siendo nula. habrá que admitir que la interacción
fuerza de 1 O N? entre el cuerpo y el suelo se habrá hecho más intensa, produciendo una fuerza
de rozamiento de - 15 N. Esta situación puede prolongarse para fuerzas de
tracción de cierto valor, comportándose el cuerpo como si estuviera soldado

' El rozamiento entre un sólido y un fluido tiene la propiedad de aumentar con la velocidad
relativa de ambos, de manera que, si la fuerza de tracción es constante. se alcanza una <<velocidad
límite» cuando ambas fuerzas se neutralizan mutuamente. Tal es el caso de un automóvil, cuya
velocidad máxima viene fijada por la potencia de su motor. o.el de un paracaidista. cuya velo-
cidad de caída se mantiene felizmente constante.
66
al suelo. Al mismo tiempo, en virtud del prinClpto de accwn-reaccwn, en
cada caso actúa sobre el suelo una fuerza igual y contraria a la de rozamiento,
que tendería a desplazarlo si ello fuera posible.

+
- F,

+
3.4 Mientras ambos cuerpos se manti1:pen unidos, la fuerza de tracción F 1 es neutrali·
zada por otra igual y contraria- F 1 debida al rozamiento.

Sin pretender entrar en la descripción microscoptca de la manera en


que tiene lugar esta interacción, cuya complejidad puede fácilmente ima-
ginarse, señalaremos únicamente que al mantener en «contacto». es decir.
muy próximas, dos superficies, mediante una fuerza perpendicular a ellas.
aparecen fuerzas que se oponen al desplazamiento reiativo de ambas. Este
hecho puede interpretarse como debido a la formación de uniones entre las
partículas de uno y de otro cuerpo. Puede demostrarse, en efecto, que al A-21
deslizar una superficie sobre otra se intercambian algunos átomos entre
ellas. Cabe admitir que la naturaleza de tales uniones deberá ser de tipo elec- Al aplicar una fuerza de tracción
tromagnético, análogas a las fuerzas intermoleculares de Van der Waals. de 40 N, el cuerpo de 20 kg ad-
quiere una aceleración de 1 m/s2 •
Calcular el valor de la fuerza de ro-
En este Curso nos limitaremos a un estudio macroscópico de los factores zamiento que está actuando.
que influyen en el rozamiento.
R: T, = - 20i1, N.
Siguiendo con nuestra experiencia, la umon que parece existir entre el A-22
cuerpo y el suelo se rompe al aplicar fuerzas suficientemente grandes, apa-
reciendo aceleraciones sobre el cuerpo. Sin embargo, las aceleraciones ad- Si al cuerpo anterior se le aplica
quiridas son menores de lo que corresponde a la fuerza de tracción apli- una fuerza de tracción de 50 N. la
cada. atll aceleración adquirida resulta ser de
1,5 m/s2 • Calcular el valor de la
fuerza de rozamiento y compararlo
La experiencia demuestra que la interacción de rozamiento alcanza un con el resultado de la actividad an-
valor máximo cuando conseguimos desplazar un cuerpo con respecto al terior.
otro. En efecto, a partir de aquí, aunque apliqEemos fuerzas mayores, la de
rozamiento sigue siendo la misma. ~ R: T, = - .20 i1, N.
67
Se cumple entonces la ecuacwn fundamental de la dinámica F = ma,
donde F es en realidad la fuerza total, suma vectorial de la de tracción y la
de rozamiento
F + F,
1 = ma
A-23
F, = 20 X 1,5 - so -20U, N

Si se aplica al cuerpo anterior una Mm


fuerza de tracción de 20 N. ¿qué Si la fuerza exterior aplicada es igual al valor maxtmo de la fuerza de
ocurrirá? rozamiento nos encontramos en el caso límite, en que la aceleración será
nula, bastando un pequeño impulso para que el cuerpo adquiera un movi-
miento uniforme. ~ ~
A-24
A un cuerpo de 50 kg situado sobre En resumen. es importante dejar bien claro que: l) el rozamiento apa-
un plano horizontal se le aplican di- rece como una fuerza que se opone al desplazamiento relativo de dos cuerpos
ferentes fuerzas de tracción, obte- en contacto: 2) para fuerzas de tracción menores que el valor límite de la
niendo en cada caso las aceleraciones fuerza de rozamiento, ésta es igual y contraria a la fuerza exterior, siempre
que se indican en la tabla adjunta que se mantenga la unión de los cuerpos en contacto y la velocidad relativa
F(N)
sea nula; 3) cuando la fuerza de tracción aplicada es igual o mayor que el
valor máximo, apareciendo la aceleración correspondiente a la fuerza total:
a(m/s')
4) siempre que exista movimiento relativo entre los cuerpos en contacto la
Calcular en cada caso la fuerza de fuerza de rozamiento alcanza su valor máximo.
rozamiento que está actuando, así
como el máximo valor que ésta puede En adelante, cuando hablemos de fu erza de rozamiento nos referiremos
adquirir. a su valor límite, cuya relación con las propiedades de los cuerpos vamos a
R: - lON; - 20N; - 30N: - 40N ; estudiar a continuación.
- 45 N; - 45 N ; - 45 N.

A-25
El cuerpo de la actividad anterior
se lanza con una velocidad inicial
-
~~-b#.&db'J&Y.-Y.-Y.-YJ-.Wi.if#.if.0wA
de 8 m/ s. Calcular la aceleración del
movimiento y el tiempo que tardará Desplazar un vidrio sobre otro ejerciendo con las Se arrastra un cuerpo que se apoya sobre un plano
en pararse. manos presión sobre ellos horizontal
R: ¡a¡= - 0,9 m/s2 ; t = 8,89 s.

A-26
Considerar los casos represen-
tados en la figura 3.5 y cualesquiera
otros ejemplos en que se presenten Se deja deslizar un cuerpo por un plano inclinado
/ Deslizar una mano, apoyada sobre una mesa
fuerzas de rozamiento, con objeto de
emitir hipótesis acerca de Jos factores 3.5
de que éstas dependen.
68
3.2.2. Factores de que depende la fuerza de rozamiento A-27
Determinar el valor de la fuerza
l1!lml normal FN que actúa sobre las su-
El estudio de los efectos propuestos en la actividad anterior lleva a consi- perficies de los ejemplos represen-
derar, en primer lugar, la influencia de la naturaleza de las superficies, la pre- tados en la figura 3.6.
sencia o no de lubricantes y las sustancias que la for:man.
R:a) IFNI=mi91=196N;
Dada la relación entre el rozamiento y las interacciones entre los átomos b) IFNI = miUI cosa;
y moléculas de uno y otro cuerpo, como admitíamos al empezar este estudio, e) IFNI = !FI coso:;
cuanto más semejantes sean las dos superficies en contacto mayor será el d) FN =F
rozamiento (a igualdad de otros factores, como el pulimentado), ya que se
facilita la unión entre ambos cuerpos formando, en el caso límite, un único
sólido. Así, el rozamiento es mayor para contactos entre dos superficies de
la misma sustancia (metal-metal; no metal-no metal, etc.).
a)
En segundo lugar es evidente que el rozamiento aumenta con la fuerza
que tienda a aproximar ambas superficies. Ello es perfectamente coherente
con la teoría expuesta, ya que al aproximar las partículas de ambos cuerpos
se facilitará la unión entre ellas. De esta manera podemos adelantar como
hipótesis que la fuerza de rozamiento será proporcional a la fuerza normal
FN a ambas superficies, que es la que las mantiene unidas. ~
b)
Por último cabe abordar la posible influencia del tamaño de las super-
ficies de contacto. La experiencia demuestra que en el rozamiento sólido- ...
sólido la superficie apenas influye, siempre que la velocidad relativa sea pe- F = 100N

queña. Ello puede interpretarse a partir de nuestro modelo, considerando


que si bien el número de moléculas en interacción aumentará con el tamaño
de la superficie de contacto, la presión disminuirá (si la fuerza normal es
constante), de modo que ambos efectos vienen, prácticamente a contrarres-
tarse.
e)

De todo lo dicho queda, como hipótesis a verificar experimentalmente,


que la fuerza depende de la fuerza normal a la superficie de contacto según
la ecuación jF, 1 = k iFN¡, o en forma vectorial
..
F = 100 N
[3 .14]

donde .k dependerá de la naturaleza de las superficies, recibiendo el nombre d)


de coeficiente de rozamiento. El signo menos y el vector unitario liv indican que
la fuerza de rozamiento va dirigida en la dirección del movimiento y en sen-
tido contrario a éste. 3.6
69
3.2.3. Medida de' las fuerzas de rozamiento.
Determinación de los coeficientes de rozamiento
A-28 111m
Sugerir un montaje experimental Un montaje sencillo para la medida de fuerzas de rozamiento es el re-
para la contrastación experimental presentado en la figura 3. 7. En el platillo se colocan masas hasta conseguir
de la expresión [F,\ = kfPN\· que el cuerpo se deslice con movimiento uniforme al darle un ligero impulso.
En estas condiciones el peso del platillo será numéricamente igual a la fuerza
de rozamiento.

+
Fr m

A-29
Realizar el experimento corres-
pondiente a un montaje como el in-
dicado, confeccionando la gráfica
F, = f(F N). y determinando el coefi- + +
F = m'g 3.7
ciente de rozamiento, ¿cómo podría
Método para la determinación experi ·
comprobarse la no influencia del ta- mental del coeficiente de rozamiento.
maño de la superficie?

,\-30
Al utilizar un montaje como el
descrito. se encontró que se conse-
guía un movimiento uniforme cuando Por otra parte, la fuerza normal FN será igual al peso del cuerpo que se
la masa del platillo con sus pesas es desliza, con lo que la podremos variar sin más que ir colocando pesas sobre
de 92 g, siendo la masa del cuerpo el cuerpo. Una vez tabulados los resultados. basta confeccionar la gráfica
de 400 g. Calcular el coeficiente de F, = f(F N) y comprobar si se obtiene una recta. En caso de ser así se habrá
rozamiento. confirmado la hipótesis, y la pendiente será precisamente el coeficiente de
R: k= 0,23. rozamiento. ~
Si se utiliza un cuerpo deslizante de forma de paralelepípedo (con todas
A-31 las caras en idénticas condiciones) bastará cambiar la cara de apoyo para
En el ejemplo de la figura l.K. verificar que la variación del tamaño de la superficie no influye. mm
expresar el valor de la fuerza de Otro montaje muy simple para la determinación del coeficiente de roza-
tracción F T en función del ángulo, miento consiste en un plano inclinado cuya inclinación se varía hasta con-
haciendo lo mismo con la fuerza nor-
mal FN• demostrando que, si ambas
seguir que el cuerpo se deslice con movimiento uniforme (ver fig. 3.8). mu
son numéricamente iguales, el coefi- En efecto, la componente del peso en la dirección del movimiento es
ciente de rozamiento viene dado por IFT 1 = m 19 1 sen e. mientras que la componente normal al plano es IFN 1 =
la expresión k= tg (). =m \9 j cos e. Basta hacer cumplir la condición de que la fuerza de tracción
70
sea igual a la de rozamiento: mg sen e= kmg cos e, para obtener k= tg fJ,
siempre que se den las condiciones indicadas.

1
1
1

'' 1 ''
..
mg 3.8

El coeficiente de rozamiento. como ya adelantábamos antes. depende


de la naturaleza del «contacto» entre las superficies, pudiendo modificarse
notablemente por la presencia de sustancias extrañas entre ellas. Así, la de-
terminación del coeficiente de rozamiento entre dos superficies proporciona
valores muy distintos si se realiza en cámaras de alto vacío o si se realiza
en el seno del aire, ya que en este caso se interpondrán moléculas de aire
entre las superficies. Por ello es necesario determinar en cada caso particular
el valor del coeficiente de rozamiento. dada la gran cantidad de factores que
pueden influir. entre los que destaca la presencia de lubricantes. A título
de orientación damos una relación de los valores del coeficiente de rozamiento
en ciertos casos:

k k
Superficies
(sin lubricante) (con lubricante)

Metal sobre metal (acero sobre acero,


cobre o aluminio) entre 0,3 y 1.0 entre 0,05 y 0,12

No metal sobre no metal (cuero sobre


madera, caucho sobre cemento,
etcétera) entre 0,3 y 0,9 entre 0,1 y 0,2

Metal sobre no metal entre 0 ,3 y 0 ,6 entre 0,05 y 0,12

71
CONCLUSION
Dentro de este capítulo se han estudiado dos tipos cipiOs de la dinámica. En segundo lugar hemos estu-
de fuerzas íntimamente ligadas al desarrollo de la diado las fuerzas de rozamiento que jugaron un im-
mecánica y de gran importancia práctica por su apa- portante papel en la comprensión de las leyes del
rición en casi todos los movimientos con que nos en- movimiento y cuya importancia práctica es evidente.
contramos en la vida cotidiana. Hemos visto el proceso Dejamos para otro nivel el estudio de las fuerzas de
histórico que condujo al establecimiento de la teoría rozamiento en el seno de fluidos, de gran interés en
de la gravitación universal, con lo que se unificó navegación aérea y fluvial.
todo el universo bajo la legalidad de los nuevos prin-

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Para terminar, proponemos las siguientes actividades R: Un camino a seguir puede ser: 1) calcular
complementarias: la aceleración JaJ = -k JgJ = -2 m/ s 2 , que
tendrá el mismo valor en todos los casos ;
A-32. Calcular el período de la órbita lunar en 2) calcular el tiempo que tarda en pararse
torno a la Tierra, a partir de los datos cono- en cada caso. t = v,/2; 3) calcular el espacio
cidos en la época de Newton: radio de la recorrido en cada caso e = v~/4: 4 ) construir
Tierra 6 400 km. Distancia Tierra-Luna, 60 la tabla:
radios terrestres; gravedad en la superficie
de la Tierra, g0 = 9,8 N/kg. V y2 e = 0,2S v~
o o
R: T = 27 días.
A-33. Construir una gráfica del alcance de un
objeto lanzado por un plano horizontal con
un coeficiente de rozamiento k = 0,2, to- y S) obtener el gráfico e = f(v0 ).
mando velocidades iniciales desde O hasta A-34. Cuál será la aceleración del sistema móvil
20 m/ s regularmente espaciados. Conviene de la figura 3. 7, siendo m = 20 kg; m'= S kg;
racionalizar los cálculos mediante la con- k= 0,2.
fección de tablas adecuadas. R: Jal = 0,4 m/s 2 •
72
A-35. Un cuerpo de 5 kg se abandona sobre un A-38. Al tirar de un cuerpo de 50 kg por un plano
plano · inclinado 30°, siendo el coeficiente de horizontal con una fuerza de 100 N adquiere
rozamiento de 0,4. Calcular la aceleración. una aceleración de 1,5 m/s 2 • Calcular la
R: 1,51 m/ s2 • fuerza y el coeficiente de rozamiento.
A-36. El cuerpo de la actividad anterior se lanza R: F = -25 N; k = 0,0 5.
por el. plano hacia arriba. Calcular su acele- A-39. Calcular la nueva fuerza de rozamiento y la
ración: . aceleración en el cuerpo de la actividad ante-
rior si se coloca una masa de ~o N de peso.
R: En_este caso la componente tangencial
del peso y la fuerza de rozamiento tienen el R:F = - 26N;a = 1,48m , s ~ _
A-40. Un cuerpo se abandona sobre un plano in-
mismo sentido: a= - 8,29 m/ s2 •
clinado 20°, siendo el coeficiente de roza-
A-37. Un vehículo toma una curva de 25 m miento k = 0,5. Calcular la aceleración.
de radio. Teniendo en cuenta que la fuerza R: a = O, porque la fuerza tangencial ejercida
centrípeta necesaria es producida por el ro- sobre el cuerpo es inferior, a la fuerza de
zamiento, ¿cuál será la máxima velocidad fricción límite.
que podrá llevar si el coeficiente de rozamiento A-41. El mismo cuerpo se lanza hacia abajo sobre
vale k = 0,2? el plano. Calcular la aceleración.
R: 7 m/ s. R : lal = - 1,25 m/s 2 •

73
TRABAJO Y ENERGIA

INTRODUCCION En este capítulo vamos a estudiar el movimiento de los cuerpos desde una
perspectiva más general, basada en el concepto de transformación, introduciendo
magnitudes como el trabajo y la energía, que mostrarán tener gran fecundidad
en la resolución de numerosos problemas físicos y, en particular, en el tratamiento
de los cambios que tienen lugar en sistemas complejos.
Como vimos en el curso anterior, la idea de transformación está estrecha-
mente vinculada a la de realización de trabajo, cuya definición cualitativa era
«el acto de transformar la materia venciendo las fuerzas que se oponen a ello».
Por otra parte se introdujo la energía como la «capacidad de un sistema para
realizar un trabajo».
Nos proponemos a continuación profundizar en el manejo de dichos conceptos,
ciñéndonos al marco de la mecánica, revisando el contenido del Curso anterior
y ampliando algunos aspectos de particular interés.

4.1. CONCEPTO DE TRABAJO

A-1 4.1.1. Definición operativa de trabajo


1111~
Mostrar. mediante una serie de Para construir una definición operativa de trabajo conviene empezar por
ejemplos, que la idea que se tiene las transformaciones más sencillas, y como vimos en el curso anterior, al
de trabajo en la vida cotidiana coin-
cide básicamente con la de «trans-
considerar el desplazamiento ór provocado por una fuerza F. el trabajo
formación de la materia venciendo realizado viene dado por
las fuerzas que se oponen a ello)).
[4.1]
A-2
Limitándonos al dominio de las siempre que la fuerza sea constante y tenga la misma dirección del despla-
transformaciones mecánicas, propo- zamiento.
ner una definición operativa de tra-
bajo lo más general posible, es decir, Como en ocasiones pueden actuar fuerzas en direcciones diferentes a la
aplicable al mayor número de casos. del desplazamiento, sólo se considerará la componente de la fuerza que pro-
74
duce éste, es decir, la componente Fr paralela a /lr, de manera que la ecua-
ción [4.1] toma una forma más general:

W= Frllr [4.2)

4.1
En el cálculo del trabajo debe conside·
rarse la componente de la fuerza parale·
=
la al desplazamiento FT F cos 8.

Ahora bien, la relación entre la componente Fr y la total F viene dada por


iFrl = iFI cose. como puede verse en la figura 4.1, con lo que la ecuación
[4.2) equivale a

1 W= IFIISrl cose 1 [4.3) A-3


Mostrar cómo la expresión [4.5]
que no es sino el producto escalar de los vectores Fy /lr, de modo que se reduce a la [4.4] si la fuerza es
constante, y a la [4.1) si, además,
\w = F · M'l [4.4) es paralela a la dirección del movi-
miento.
que es válida siempre que la fuerza sea constante, cualquiera que sea el
ángulo que forma con el desplazamiento. A-4
Definir la unidad de trabajo del
La ecuación [4.4] muestra el carácter escalar de la magnitud trabajo sistema internacional cuyo nombre
(por tanto, independiente de la dirección). es julio.

Por último consideraremos el caso en que la fuerza no se mantenga A-5


constante durante todo el desplazamiento, cosa que suele ocurrir con fre- Un hombre arrastra un cuerpo
cuencia. El cálculo del trabajo se realiza descomponiendo el desplazamiento durante un trecho de 2 S m tirando
finitollr en desplazamientos infinitesimales ar.
en cada uno de los cuales de él mediante una cuerda que forma
la fuerza pueda ser considerada constante. El trabajo será la suma de los un ángulo de 30° con la horizontal,
trabajos elementales, es decir, vendrá dado por la integral con una fuerza de 450 N. Confec-
cionar un dibujo sencillo que ilustre
el problema y calcular el trabajo rea-
[4.5] lizado.
R: W =9 742,79 J.
75
A-6 que permite calcular el trabajo en todos los casos. Puede resultar ilustrativo
Calcular el trabajo realizado al considerar la gráfica de F T frente a r (ver fig. 4.2). Cada uno de los trabajos
levantar un tonel de 50 kg desde el elementales queda representado por un rectángulo como el rayado, y el
suelo hasta una altura de 1,2 m trabajo total viene representado por el área limitada por la curva FT = F(r)
(calcular previamente la fuerza apli- entre dos valores r 1 y r 2. mJ mm
cada).
R: W= 588 J.

A-7
Para levantar el cuerpo de la ac- Fr
tividad anterior hasta la misma al-
tura, se usa ahora un plano de 30°
de inclinación. Calcular: a) la fuerza
necesaria; b) el espacio total que se
recorrerá; e) el trabajo realizado.
R: a) lfl = 245 N;
b) e=2,4 m;
4.2
e) W= 588 J.
Gráfico del trabajo realizado por una
r, dr r fuerza variable.
A-8
Calcular el trabajo realizado por
la fuerza ¡F 1 = 1 O N en cada uno de
los casos representados en la fi-
gura 4.3 adjunta, siendo en todos
los casos el desplazamiento de dos
metros. 4.1.2. Cálculo del trabajo realizado por una fuerza Manejo
R: a) W = 20 J; de la definición operativa de trabajo
b) W=O;
e)W=-20J. Una vez definida la magnitud trabajo en toda su g~neralidad conviene
proceder a su manejo, con objeto de poner en evidencia algunos aspectos de
interés y evitar posibles causas de confusión. mst m!6mm mm
a) Es interesante considerar el resultado de la actividad A-8, que pone en
evidencia la existencia de valores negativos de trabajo. En efecto, tal como
hemos definido esta magnitud, el trabajo tomará valores negativos cuando
el ángulo e entre la fuerza y el desplazamiento esté comprendido entre ~ y n.
b) es decir, cuando la fuerza se oponga al desplazamiento. m!!ID
..
F Como muestra la actividad anterior, los trabajos pueden sumarse alge-
el bráicamente como escalares que son, o bien, puede hallarse únicamente el
trabajo realizado por la fuerza total, suma vectorial de todas las fuerzas que
4.3 actúan. l111011!111 MitA
76
A-9
Las actividades anteriores ilustran la importancia del ángulo formado
por la fuerza con respecto al desplazamiento. Veamos ahora algún ejemplo Calcular J(l tr1!.bajo realizado por
de cálculo del trabajo realizado por una fuerza variable. li.1!l&) las fuerzas F 1 y F 2 de la figura 4.4,
cuando el cuerpo se desplaza S m
Para resolver la actividad anterior es necesario utilizar la ecuación más en la dirección y sentid_p indicados.
general del trabajo [4.5]: siendo lf 1 1 = 60 N y IF 2 1 = 20 N.
f0,6 Sx dx 5 ]0,6 R: W1 = 1so J: W2 = -86.6 J:
f
r2 xz _
W=

F · ar W=
fX¡
IF 1 dx =
0,2
=
2 x2
0.2
w = W + W = 63.4 J.
1 2

w = ~ (0,6) 2 - ~ (0,2) 2 = 0,8 J

CONCEPTO DE ENERGIA. 4.2.


RELACION ENTRE EL TRABAJO Y LA ENERGIA

Conviene empezar por una revisión del concepto de energía, introducido


en el Curso anterior como la capacidad de un sistema para producir trans- 4.4
formaciones, es decir, para realizar trabajo. Para ello proponemos las acti-
vidades siguientes, que permitirán construir una definición operativa de A-10
energía a partir de la noción cualitativa. mm l1!llit
Se deja caer un cuerpo de 15 kg
Nos remitiremos a la discusión desarrollada en el Curso anterior, que desde una altura de 2 m. Calcular
definía la energía de un sistema con relación al trabajo realizado por él sobre el trabajo realizado por la fuerza de
gravedad.
el exterior, o a la inversa. Concretamente, si el exterior realiza un trabajo
positivo sobre el sistema, la energía del sistema aumenta, cumpliéndose la R: W= 294 J.
ecuación
A-ll
[4.6] Se eleva el cuerpo de la actividad
anterior hasta su altura inicial apli-
cando una fuerza exterior. ¿Cuál
Si el trabajo exterior es negativo, o lo que es igual, es el sistema el que será el trabajo realizado por esta
realiza trabajo sobre el exterior, la energía del sistema disminuirá, siendo B2 fuerza?
menor que E 1 •
R: w.xt = 294 J.
La ecuación [4.6] está de acuerdo con las observaciones y permite adoptar
A-12
como unidad de energía el julio.
Calcular el trabajo realizado por
Naturalmente, la elección del sistema es arbitraria, y lo mismo ocurre las fuerzas de gravedad (fuerzas pro-
con los términos interior y exterior. En definitiva, lo que tiene lugar son in- pias del sistema objeto-Tierra) en el
teracciones entre cuerpos o sistemas que se transforman mutuamente. Un proceso de la actividad anterior.
ejemplo nos ayudará a comprender esto. mm R: W;n 1 = - 294J.
77
A-13 4.2.1. Las formas de la energía mecánica.
Una fuerza actúa en la dirección La energía cinética
y sentido del desplazamiento de un
cuerpo, sobre el eje de las X, siendo
su valor variable con la distancia al
La energía de un sistema está íntimamente ligada a su estructura y a
punto inicial (origen) según la ecua- sus propiedades. Se puede hablar así de la energía eléctrica, asociada a la
ción JF J= Sx. ¿Qué trabajo se rea- carga que posee un cuerpo o un sistema ... , de energía química, asociada a la
lizará al desplazarse desde la posición composición de una sustancia, etc. En este capítulo nos limitaremos al es-
x 1 = 0,2 m hasta x 2 = 0,6 m? tudio de la energía asociada a la posición y al movimiento de las partículas
R: W=0,8 J. de un sistema, que recibe el nombre de energía mecánica. Vamos a empezar
por estudiar la energía asociada al movimiento :

A-14 La experiencia nos enseña que un cuerpo en movimiento es capaz de


Enumerar algunos sistemas que realizar trabajo. Así, un proyectil podrá desplazar o deformar un obstáculo
sean capaces de realizar trabajo. a expensas de una disminución de su velocidad. A este tipo de energía aso-
ciada a la velocidad se le da el nombre de cinética. Para obtener la expresión
de la energía cinética tendremos en cuenta que la aceleración de un cuerpo
A-15 es producida por la fuerza resultante que actúa sobre él, según la ecuación
¿Qué le ocurre a la energía de un
Fres =m · a. De acuerdo con esto, la variación de velocidad que experimenta
sistema a medida que éste realiza un cuerpo y, por tanto, la variación de su energía cinética, ha de estar ligada
trabajo sobre el exterior? al trabajo de la fuerza resultante, es decir, de todas las fuerzas que actúan
sobre él. tanto las fuerzas exteriores como las interiores al sistema del que
el cuerpo forma parte. de manera que el trabajo a considerar es el total o re-
A-16 sultante wres• cumpliéndose la ecuación
Considerar el choque de un cuer-
po A contra otro B inicialmente en [4.7]
reposo, a consecuencia del cual A
pierde velocidad mientras que B ad- Por otra parte, teniendo en cuenta la definición de trabajo dada por la
quiere cierto movimiento. a) Descri- expresión [4.5], el trabajo vendrá dado por
bir las variaciones de energía en re-
lación con el trabajo, considerando A
como sistema, y B como exterior;
b) id., considerando a B como sis-
tema.
La ecuación anterior puede ponerse en función de la fuerza tangencial FT
que actúa en la dirección del movimiento, según indica la ecuación [4.2],
con lo que tenemos:
A-17 r2

Se levanta un cuerpo de masa m


hasta una altura h aplicando una
Wres =
fr¡
Frdr

fuerza igual a su peso. Calcular el o, en virtud de la ecuación fundamental de la dinámica


trabajo resultante y la energía ciné-
r, fv2 dv
tica adquirida.
R: Ambos nulos, ya que la fuerza
w.•• = f
r1
m ardr =
Vt
m dt dr

puesto que la aceleración tangencial es la derivada del módulo de la velocidad.


resultante es cero.
78
La última expresión puede escribirse también así: A-18
V2 1 J V2 1 1 Se deja caer un cuerpo de 20 kg
mv dv = 2 mv2 = 2 mv; - 2 mvi
wrcs =
J
Vt Vl
desde S m de altura. Calcular el
trabajo resultante y la energía ciné-
dr tica adquirida al final de su reco-
puesto que dt = v. rrido (antes de chocar con el suelo).
Como el trabajo resultante es igual a la variación de energía cinética, R: wres = óEC = 980 J.
llegamos a la ecuación :
A-19
-Ec2 - Eel -_12 mv22 - 2
W res- 1 mvl2 [4.8] Probar, aplicando el teorema del
trabajo y la energía cinética, que, si
un cuerpo describe un movimiento
que se conoce como teorema del trabajo y de la energía cinética. circular uniforme, la fuerza que actúa
sobre él ha de ser perpendicular a la
Si adoptamos el criterio razonable de asignar una energía cinética nula trayectoria.
a un cuerpo en reposo, de la ecuación anterior podemos obtener la expresión
R: En efecto, pues al ser la rapidez

~
constante, la energía cinética no
[4.9] experimenta variación, lo que im-
~ plica que el trabaj,o resultante sea
cero, es decir, que la fuerza y el
que nos relaciona la energía cinética de un cuerpo de masa m con su velo- desplazamiento han de formar un
cidad. Obsérvese que v2 es un escalar cuyo valor será siempre positivo. por ángulo de 90°.
lo que la energía cinética será una magnitud escalar que tomará valores
positivos. A-20
Por supuesto. como el movimiento es relativo. la velocidad de un cuerpo Calcular la energía cinética de un
dependerá del sistema de referencia adoptado, y la energía cinética de un cuerpo de 50 g cuya velocidad es
cuerpo podrá ser diferente para observadores diferentes. No obstante, lo que de 700 mjs.
realmente interesa en los fenómenos físicos son las variaciones de energía R:Ec=l2250J.
asociadas a las transformaciones, con lo que toda ambigüedad desaparece.
m:ti 11!113 mm A-21

Para terminar de familiarizarnos con los cálculos de energía cinética Calcular el trabajo necesario para
proponemos la realización de las siguientes actividades: aumentar la velocidad de un cuerpo
de 40 kg. desde 25 hasta SO m/s.
11!R1111m~
R: w = óEC = 3 7 500 J.
Terminaremos este estudio de la energía cinética considerando el caso
de un cuerpo extenso e indeformable, que, como vimos en dinámica, además A-22
del movimiento de traslación, puede poseer otro de rotación alrededor de
Se realiza un trabajo de S 000 J
un eje. Puede demostrarse que la energía cinética asociada al movimiento sobre un cuerpo de 1S kg cuya ve-
de rotación viene dada por la ecuación locidad inicial era de S m/ s. Cal-
cular la velocidad final.
Ecrot -_12 Iw2 [4.10]
R: lv2 1= 26,30 mjs.
79
En efecto, si consideramos que el cuerpo está formado por puntos ma-
teriales de masa, m¡. la energía cinética asociada a su rotación sería la
suma de los términos i m;v7. y poniendo la velocidad de cada punto en fun-
ción de la velocidad angular w y de la distancia R¡ al eje, tendríamos

E crot =L i m;(wR;) 2

es decir,

Ecrot -_ 2
1 2
w
""
L. m ¡
R2 _
i - 21 Iw 2
Así pues. cuando el cuerpo posea a la vez un movimiento de rotación
y uno de traslación, su energía cinética total vendrá dada por

- ctrasl + Ecrot -_1


Ee -E 2 mv2 + 21 I w 2 [4.11]

4.2.2. Energía asociada a la posicion de las partículas


de un sistema. Fuerzas conservativas y energía potencial

Acabamos de ver cómo el trabajo realizado sobre un cuerpo o sistema


por la resultante de todas las fuerzas que actúan sobre él (sea cual fuere la
naturaleza de éstas) se traduce siempre en una variación de la energía ciné-
tica del sistema. Resulta útil, sin embargo, en muchas ocasiones, considerar
separadamente la acción de las distintas fuerzas, lo que permite la introducción
de diferentes formas de energía.

En la práctica encontramos, en efecto, numerosos sistemas cuyas partículas


están en reposo y que, sin embargo, son capaces de realizar un determinado
trabajo. Tal es el caso de un muelle deformado, que puede poner en movi-
miento un proyectil, o de una pesa elevada a una cierta altura, que puede
poner en funcionamiento un mecanismo. En casos como éstos decimos que
existe una energía potencial asociada a la posición de las partículas del cuerpo,
que es, evidentemente, diferente cuando el muelle está deformado que cuando
está relajado, y en el caso de la pesa es diferente cuando está elevada ésta
que cuando está en el suelo.

Ahora bien. para que diferentes pos1c10nes impliquen diferente energía


es necesario que estén actuando ciertas fuerzas sobre las partículas. Así, si
80
no existiera la gravedad, sería indiferente la altura de la pesa, y si el muelle
no fuera elástico, su deformación no iría acompañada de variaciones de
energía.

Por otra parte. en casos como éstos a cada postcwn de las partículas
del sistema corresponde, de forma unívoca, una energía, de manera que,
al pasar de una posición a otra, el trabajo realizado por las fuerzas del sis-
tema (o por las fuerzas que neutralicen a las del sistema) no depende más
que de la posición inicial y de la final, siendo indiferente el camino recorrido.
Por ejemplo, al elevar un cuerpo a una determinada altura sabemos que el
trabajo realizado depende de ésta, y no de la trayectoria seguida (ver fig. 4.5).

r
h
~-W
4.5 El trabajo realizado contra l;~s fuerzas 4 .6 El trabajo realizado contra las tuerzas
de la gravedad no depende de la tra· de la.gravedad es nulo si la trayectoria
yectoria sino de la altura. es cerrada.

En efecto, en las actividades A-6 y A-7 comprobamos que, para elevar el


cuerpo a una cierta altura, el trabajo era idéntico si se hacía en dirección
vertical que mediante un plano inclinado, ya que, en este último caso, la
fuerza necesaria es menor, pero hay que recorrer más espacio. ~ A-23
¿Cuál sería el trabajo realizado en
Si la trayectoria es cerrada, el trabajo realizado en contra de las fuerzas contra de las fuerzas de gravedad si
de gravedad será evidentemente cero, ya que, al depender la energía única- la trayectoria es cerrada, volviendo
mente de la posición, no habrá variado al regresar a la posición inicial. al punto de partida?
Para entender esto mejor, podemos imaginar la trayectoria dividida en dos
partes (ver fig. 4.6), desde A hasta B y desde B hasta A. El trabajo realizado
en el primer tramo será igual y de signo contrario al realizado en el segundo.

Cuando las fuerzas son de esta naturaleza, es decir, cuando el trabajo


realizado depende únicamente de la posición de las partículas y no de la
trayectoria, reciben el nombre de conservativas, y, en estos casos puede in-
troducirse una energía potencial asociada a la posición de las partículas del
sistema. Son fuerzas conservativas, entre otras, las gravitatorias, las elec-
tromagnéticas y las elásticas.
81
Vamos a tratar ahora de introducir una expreswn operativa para el
cálculo de las variaciones de energía potencial que experimenta un sistema
en el que actúan fuerzas conservativas. Como hemos visto en los últimos
párrafos. la energía potencial sólo depende de la posición de las partículas,
de manera que el trabajo exterior realizado sobre un sistema (cuando no
se producen variaciones de velocidad, es decir, cuando sólo se modifica su
energía potencial) viene dado por
Wext = LlEP
como ocurre cuando levantamos un cuerpo sin acelerarlo. Esta expreswn
puede considerarse como la definición operativa de energía potencial. Sin
embargo, es preciso insistir en que su validez es muy restringida : para que
se cumpla es necesario que las fuerzas aplicadas exteriormente sean iguales
y contrarias a las del sistema, de manera que el trabajo resultante sea nulo
y no se produzcan variaciones de velocidad. Por ello resulta más útil definir
la energía potencial en función del trabajo realizado por las propias fuerzas
del sistema, que tiene un valor definido. En el caso considerado, como las
fuerzas interiores son iguales y contrarias a las exteriores, se cumple

y, por tanto,
winl = - wexl
de manera que podemos escribir
[4.12)

Esta última expresión es aplicable cuando las fuerzas interiores son con-
servativas, sea cual fuere el valor de las fuerzas exteriores, lo que le da una
validez general. Por ejemplo, cuando se deja caer un cuerpo, las fuerzas in-
teriores al sistema (las fuerzas gravitatorias entre él y la Tierra) realizan un
trabajo positivo que se traduce en una disminución de la altura y de la energía
potencial gravitatoria, de acuerdo con la expresión [4.12).

Utilizaremos la ecuación [4.12)


Wint = -LlEP
o
Wint = Epl - Epz
como definición general de energía potencial. Vamos a estudiar a conti-
nuación la forma que reviste la energía potencial para el caso particular
de las fuerzas gravitatorias.

82
4.2.2. a) Energía potencial gravitatoria en las proximidades
de la superficie terrestre

Consideremos un cuerpo de masa m que se encuentra sometido al campo


gravitatorio terrestre cuya intensidad g para pequeñas alturas puede ser
considerada constante. El cuerpo se encuentra inicialmente a la altura h1
y, por acción de las fuerzas de gravedad, cae hasta la altura h 2 • El trabajo
realizado será (ver fig. 4. 7):
wint = Fint~r = mg(hl - h2)
es decir,

[4.13]

Si tenemos ahora en cuenta la ecuación [4.12] obtendremos la ecuación

1 Ep 1 .- f;p 2 = mgh 1 - mgh 2 1 [4.14]

La ecuac10n [4.14] ya permite relacionar las energías potenciales gravita-


torias con la posición de los cuerpos del sistema, en este caso, con la dis-
tancia entre la superficie terrestre y el cuerpo de masa m.

4.7
Trabajo realizado por las fuerzas de la gravedad.

Si admitimos ahora que la energía potencial correspondiente al sistema


es cero, cuando el cuerpo se halla a altura cero obtendremos

[4.15]

que nos da la expresión de la energía potencial gravitatoria cuando un cuerpo


de masa m se encuentra a una altura h sobre la superficie terrestre.
83
A-24 Naturalmente, el nivel correspondiente a la altura cero es arbitrario.
Un cuerpo de S kg se encuentra con lo que el valor de la energía potencial será relativo al sistema de refe-
a 2 m del suelo de una habitación. rencia adoptado para medir alturas. Las dos actividades que siguen ilustran
Este, a su vez, se encuentra a 15 m este aspecto. tDIIJ I1Nil
sobre el suelo de la calle. Calcular
la energía potencial con respecto al Conviene observar que la energía potencial corresponde siempre a un
suelo de la habitación y con res- determinado sistema de cuerpos o a un cuerpo situado en el campo de fuerzas
pecto al suelo de la calle. creado por otro u otros, no teniendo sentido hablar de energía potencial
R : Ep 1 = 98 J; Ep~ = 833 J. de una partícula libre, cuyas posiciones serían todas indiferentes.
Veamos a continuación la expresión de la energía potencial gravitatoria
A-25 cuando la intensidad g ya no puede ser considerada constante.
El cuerpo de la actividad anterior
cae hasta el suelo de la habitación.
Calcular la energía potencial final 4.2.2. b) Expresión general de la energía potencial gravitatoria
respecto de ambos sistemas de refe-
rencia, así como la variación de Consideremos el sistema formado por dos cuerpos que se atraen con
energía en cada caso: una fuerza gravitatoria que cumple la ecuación F = GMm/r 2 •
R: Ep 2 =O; Ep; = 735 J;
t.Ep = -98 J; t.Ep' = - 98 J.

m
~m
'•
->
r

4.8 La fuerza gravitatoria tiene senti- 4 .9 Trabajo realizado por la fuerza


do contrario al vector F. gravitatoria.

Para representar el vector F en las fuerzas gravitatorias conviene uti-


lizar la expresión

[4.16]

ya que la fuerza es atractiva, de manera que va dirigida en sentido contrario


al vector r (ver fig. 4.8). Consideremos el trabajo realizado por la fuerza
84
gravitatoria al desplazar la masa m desde la posición i"¡ hasta la r 2 (ver
figura 4.9).

J' GMm u,ar J' GMm


2 2
wint =- --2- = - ~ dr_
rt r r,

que conduce a
2
W.
1
= GMm ]' = GMm _ GMm
'" r r, r2 r1

Si ahora tenemos en cuenta la ecuación [4.12], que relaciona el trabajo de


las fuerzas interiores con las variaciones de energía potencial :

y la comparamos con la ecuación anterior, obtendremos

Ep _ Ep = _ GMm _ (- GMm) [4.17]


1 2 rl rz

Como ya hicimos en otros casos, es necesario adoptar un criterio para


elegir las posiciones a las que les corresponde una energía potencial nula.

Aquí suele adoptarse el convenio de asignar una energía potencial nula


al sistema, cuando los dos cuerpos están infinitamente alejados, pues en tal
caso ya no interaccionan entre sí 1 .
Con tal criterio, si situamos el punto 1 a una distancia infinita, la ecua-
ción [4.17] se convertirá en

con lo que, en general. la energía potencial gravitatoria vendrá dada por la


expresión

~ [4.18]
~
1
Tal elección es, naturalmente, arbitraria y algunas veces se siguen otros cñterios. Re-
cordemos que las variaciones de energía son independientes del sistema áe referencia, así como
del convenio adoptado para la energía potencial nula.
85
Obsérvese que la energía potencial gravitatoria así definida es negativa.
tendiendo a cero al alejarse los cuerpos a una distancia infinita. Conviene
reflexionar sobre el significado de estos valores negativos: la energía potencial
es negativa cuando las fuerzas internas al sistema son de atracción.

Para vencer la atracción entre las partículas y conseguir que éstas


puedah considerarse libres (no ligadas) se debe comunicar al sistema una
energía suficiente para que la energía mecánica total (potencial más ciné-
tica) llegue a ser nula o positiva. Mientras la energía mecánica total sea
negativa, las partículas que forman el sistema permanecen ligadas entre sí,
describiendo trayectorias cerradas (elipses o circunferencias), en las que la
distancia se mantiene entre determinados límites. Tal es el caso de los pla-
netas en su movimiento alrededor del Sol o el de los satélites. Los cometas
periódicos describen elipses muy excéntricas y permanecen ligados al sis-
tema solar. Cuando la energía total se hace nula o positiva, las partículas
pueden considerarse libres, describiendo trayectorias abiertas. Tal es el caso
de ciertos cometas que, proviniendo de fuera del sistema solar, pasan cerca
del Sol y vuelven a alejarse para siempre (fig. 4.10).

Satélite
Cuerpos ligados ~

al sistema solar ie¿~laneta


~ - '%
~- ~
%

A-26
Mostrar que las expresiones Ep2 - m!Plft
- Ep 1 = -GMm/ r2 - ( -GMm/ r,) y Las expresiones
Ep 2 - Ep 1 = mgh son equivalentes
. para distancias pequeñas sobre la -GMm
superficie terrestre, siendo h = r2 - r1
y, por otra parte, r 1 = Rr y r 2 ::::: Rr
y
(recuérdese que g = GMr/ R}).

86
son equivalentes cuando las distancias son pequeñas sobre la superficie
terrestre. En efecto, podemos escribir

Ep - Ep = GMm
2 1
(_!_ - _!_)
r1 r2

y, de aquí:
r - r
Ep 2 - Ep 1 = GMm -r2-. -
r
1

1 2
ahora bien,

con lo que

y como se cumple que


GM
R2 = g
T

tenemos
Ep 2 - Ep 1 = mgh
como se quería demostrar. l1!riJ A-27
Usando la e:xpreswn [4.18] EP =
En capítulos posteriores nos referiremos a la energía potencial asociada =- GMm/ r. calcular la energía po-
a otras fuerzas conservativas. como las elásticas y las electromagnéticas. tencial gravitatoria de un cuerpo de
mi3 200 kg situado sobre la superficie
terrestre
Las relaciones establecidas entre el trabajo y la energía han sido: (g = 9 ,8 N/ kg, Rr = 6 350 km).
R: EP = -gRrm = -1.24 x 10 10 J.
a) w••• =~E (4.6]
A-28
El trabajo realizado sobre un sistema por fuerzas exteriores es igual a
la variación de energía total del sistema. Es aplicable en todos los casos. Recoger en un cuadro todas las
relaciones entre el trabajo y la ener-
b) (4.7] gía, indícando el dominio de su apli-
cabilidad.
El trabajo de la fuerza total que actúa sobre las partículas de un sistema
es igual a la variación de la energía cinética de ésta. Es aplicable en todos
los casos.
e) [4.12]
87
El trabajo de las fuerzas interiores al sistema es igual a la disminución
de la energía potencial del mismo.

Es aplicable cuando las fuerzas interiores del sistema sean conserva-


tivas2.

Estas expresiones, y en particular la primera, contienen implícito una


de las grandes leyes de la física, el principio de conservación de la energía, que
trataremos a continuación.

4.3. EL PRINCIPIO DE CONSERVACION DE LA ENERGIA


El estudio de los sistemas mecánicos, unido a la consideración de formas
no mecánicas de la energía, permitió comprobar que, cuando varios sis-
temas interaccionan, se transforman de manera que la cantidad de energía
que unos ganan está compensada con la que otros pierden. O bien, cuando
un sistema está aislado 3 , su energía permanece constante, sean cualesfueren
las transformaciones que experimentan sus partes. Este principio sólo pudo
ser establecido con generalidad tras el descubrimiento de la naturaleza
energética del calor, que había sido considerado inicialmente como una
sustancia. Este desarrollo científico fue estudiado con cierto detalle en el
A-29 Curso anterior, y a él nos remitimos. mil}]
Proponer distintas formulaciones
operativas del principio de conser- Una primera forma de expresar el principio de conservación de la energía
vación de la energía. ha sido ya considerada: Wext = ~E. según la cual. cuando el sistema per-
manezca aislado, es decir, sin que se realice ningún trabajo (ni positivo ni
negativo) sobre él, su energía no podrá experimentar variación alguna. En
efecto, si Wext = O, entonces ~E = O, es decir, E = constante.

Ahora bien, esta formulación cobra verdadero significado cuando se


hacen aparecer explícitamente distintas formas de energía.

En el dominio de nuestro estudio interesa especialmente el principio de


conservación de la energía en las transformaciones mecánicas, por lo que
deberemos formularlo de modo que la energía cinética y la energía potencial
aparezcan explícitamente.

2
Podiamos incluir también la ecuación Wur = t:.EP, válida únicamente cuando las fuerzas
exteriores son iguales y contrarias a las interiores, de manera que no se produzcan variaciones
de velocidad.
3 Un sistema aislado es aquel sobre el que no se realiza ningún trabajo, ni positivo ni ne-

gativo.
88
La energía total mecánica de un sistema es la suma de su energía po-
tencial y cinética, E = EP + E,. de manera que su variación podrá constar
de dos términos t.E = t.EP + t.E,. con lo que la expresión [4.6) tomará la
forma

[4.19]

mm A-30
La expresión [4.19] concuerda con las relaciones antes establecidas entre
el trabajo y la energía. En efecto, el trabajo exterior al sistema puede eva- Demostrar que la expresión [4 .19]
luarse como diferencia entre el total y el realizado por las fuerzas interiores: está de acuerdo con las relaciones
entre el trabajo y la energía recogi-
w . xt = wres- wint• y según las relaciones [4.7] y [4.12] ello equivale a
das por las expresiones [4.7] y [4.12].
decir:
Wext =!lE,+ tlEP
Si el sistema permanece aislado tendremos :
t.E, + t.Ep =O
o. lo que es igual.
1 E, + EP =constante [4.20]

que equivale al principio de conservación de la energía mecánica, que permite re-


solver de forma sencilla un gran número de problemas mecánicos. mili A-31
Un cuerpo de masa m está ca-
Para resolver problemas como el de la actividad anterior. basta con yendo por la acción de la gravedad.
aplicar el principio de conservación de la energía mecánica ; Al pasar por un punto de altura
13 m. su velocidad es de 12 m/s.
1 (Ep 2 - Ep 1 ) + (Ec 2 - Ec 1 ) = O 1 [4.21] Aplicando el principio de conserva-
ción de la energía, calcular: a) su
o bien velocidad cuando pase por el punto
de altura S m : b) su velocidad en el
{Ep + Ec) 1 = (Ep + Ec) 2 momento de llegar al suelo: e) la
1 ] altura desde la que se dejó caer.
+ -2 mv2l = mgh 2 + -2 mv22
R: a) lvl = 17,34 m/s:
lvl = 19,97 m/s;
S+~ v;
b)
9,8 x 13 + i(12) 2 = 9,8 x e) h = 20,35 m.
!v2 ! = 17,34 m/ s
El principio de conservación de la energía mecamca, tal como se ha
formulado, sólo es aplicable cuando las fuerzas interiores del sistema son
conservativas, ya que, como antes vimos, sólo en tal caso es posible manejar
el concepto de energía potencial. Conviene, pues, que extendamos su apli-
cación a sistemas en los que actúen fuerzas no conservativas. Lo más fre-
89
A-32 cuente es que los movimientos se produzcan bajo la accwn de fuerzas de
Se lanza un cuerpo de 8 kg hacia rozamiento que no son conservativas. Así, por ejemplo, al estudiar la caída
arriba con una velocidad inicial de de un cuerpo, además de las fuerzas conservativas de la gravedad, actúan
7 mjs. Calcular la altura que alcan- las de rozamiento. Recordemos del capítulo anterior que las fuerzas de roza-
zará si se disipa una energía mecá- miento siempre se oponen al movimiento, con lo que su trabajo es siempre
nica de 80 J por efecto del rozamiento. negativo, produciendo una disminución de la energía del sistema. Así, en
R:h=1,48m. la ecuación [4.19] podemos sustituir el trabajo exterior por el trabajo eficaz
we = wext + wroz • de modo que

Wexr + Wroz = !lEc + tlEp 1 [4.22)


A-33
es decir:
Un cuerpo de SO kg se desliza
por un plano inclinado desde una
altura de S m. Calcular la velocidad wext + P)i = !lEc + tlEp
que poseerá al llegar a una altura
de 2 m si se ha disipado una energía donde, como hemos indicado, la fuerza de rozamiento es opuesta al movi-
mecánica de SOO J. miento:
R: v= 6,23 mj s.

La ecuación [4.22) es aplicable a un gran número de casos.


A-34
Cuando no exista ningún trabajo exterior se convertirá en:
Se lanza un cuerpo de masa m
por un plano horizontal con una
velocidad inicial de 10 mjs, exis-
1 Wroz = !lEc + tlEp 1 [4.23]
tiendo entre ambos un coeficiente de
rozamiento de 0,2. ¿Qué distancia y, dado que el trabajo de rozamiento es siempre negativo, se producirá una
recorrerá hasta pararse? disminución en la energía mecánica del sistema. ~
R : d=v 2 / (2k ·g)=25.5 1 m. En la actividad A-32, al aplicar la ecuación [4.23), tendremos:

-80 = (O - 1/ 2 X 8 X 72) + (8 X 9,8 X h - O)


A-35
de donde
Se lanza un cuerpo de 3 kg hacia
arriba con una velocidad inicial de h = 1,48 m
1S m/s. Calcular la velocidad con
que llegaría al suelo y la altura que
alcanzaría si no actuasen rozamien- y de análoga manera se procederá para resolver la A-33.
tos. Si la velocidad real de vuelta al um I.1IIJ t'ia1!B! a~.m
suelo es de 12.S m/s. calcular la
energía disipada por rozamiento. El principio de conservación de la energía puede adoptar otras muchas
R: lvl = 15 mfs; h = 11,48 m; formas en función de los tipos de energía que intervengan en las transfor-
L'!.E = -103.13 J. maciones. En algunos sistemas han de considerarse otros tipos de energía
90
potencial, corno la elástica o eléctrica. Por otra parte, la energía cinética A-36
puede llevar incluido el término correspondiente a la rotación, como vimos Un proyectil de 2 SO g, disparado
en apartados anteriores. a una velocidad de 700 mf s, atra-
viesa una plancha de 3 cm de es-
En los capítulos de química se utilizará el principio de conservación en pesor, sahendo por la otra superficie
la forma conocida como primer principio de la termodinámica, ya introducido a una velocidad de 600 m/s. Cal-
en el curso anterior, !1U = Q - W, donde U representa la energía interna cular: a) la energía mecánica disi-
del sistema, incluyendo todas sus formas: Q el calor comunicado al sistema, pada: b) la fuerza que se opone a la
y W el trabajo realizado por éste sobre el exterior. perforación.
R:a) .ó.E=-162SOJ;
Para terminar vamos a considerar brevemente la cuestión de la eficacia b) F = - S41 666,67 N.
o rapidez con que se realiza el trabajo que ya vimos en el curso anterior.
A-37
MEDIDA DE LA EFICACIA DEL TRABAJO. Definir la unidad de potencia del
CONCEPTO DE POTENCIA sistema internacional.

Hasta ahora hemos hablado de la energía de los sistemas y del trabajo A-38
que éstos pueden realizar, pero no nos hemos ocupado de la rapidez con que El motor de un ascensor de 3 SO kg
pueden hacerlo, y sabemos por nuestra experiencia que este dato tiene una es capaz de elevarlo a una velocidad
especial importancia en la práctica. Para medir la eficacia de un sistema. de l,S m/ s. Calcular su potencia.
se introduce la magnitud potencia, que se define como el trabajo que un sis-
R:P=Sl4SW.
tema puede hacer en la unidad de tiempo

1P = W/ t1t [4.24) A-39


El kilovatio hora se define como
el trabajo realizado por un sistema
de 1 kW cuando funciona durante
una hora. Calcular su equivalencia
con el julio.
R: 1 kWh = 3,6 X 106 J.

A-40
Un vehículo mantiene una velo-
cidad de 72 km/h venciendo una
fuerza de rozamiento de los N. Cal-
cular la potencia desarrollada por el
motor.
W F.ó.e
R: P = - = - - = Fv = 10s x 20 =
.ó.t .ó.t
= 2 X 106 W.
91
El principiO de conservación de la energía, junto resulta:
con los ya estudiados de conservación de la cantidad
de movimiento y del momento angular, y con el prin-
cipio de conservación de la masa para un sistema (Fint)t g = - dEP
dr [4.25]
cerrado (es decir, que no intercambia materia con el
exterior). se completa con el conjunto de leyes gene-
rales que rigen el movimiento de los cuerpos, sean Según esta expresión la fuerza que actúa sobre una
cuales fueren las interacciones en que participen. De partícula es tanto más intensa cuanto más rápidamente
aquí que la mecánica sea un marco general necesario varíe la energía potencial con la distancia, y va diri-
para el tratamiento de cualquier forma de interacción. gida hacia las zonas de energía potencial decreciente.
La forma de la energía cinética no ofrece dificultades Queremos referirnos. por último, a la cuestión de
en su manejo; en cambio, la forma de la energía «dónde» se almacena la energía. En otro lugar de
potencial depende de la naturaleza de las fuerzas a este mismo tema ya aludíamos al error que supone
que está asociada, lo que requiere un tratamiento hablar de la energía potencial de una partícula libre,
especial que en ocasiones puede resultar bastante y que sólo puede utilizarse el concepto de energía
complejo. Conviene resaltar aquí que todo sistema potencial cuando los cuerpos están situados en un
aislado tiende a evolucionar hacia los estados de menor campo de fuerzas, es decir, en interacción con otros
energía potencial. Así. los cuerpos tienden a caer sobre cuerpos. De esta manera, la energía pertenece al sis-
la Tierra, disminuyendo su altura y, por tanto, la tema formado por los cuerpos que interaccionan, y
energía potencial. Esto permite expresar las fuerzas podemos localizarla precisamente en el campo de
interiores del sistema en función de la energía : fuerzas, modificando las propiedades físicas del espacio.
En algunos sistemas sencillos las transformaciones
pueden estudiarse tanto aplicando el principio de con-
servación de la energía como mediante las leyes de
es decir: la dirlámica, aunque este último procedimiento suele
ser más trabajoso. Sin embargo. el principio de conser-
lB Fintar = -LiEP
vación de la energía debe ser considerado como un
principio fundamental. independiente de los demás
principios de conservación. Ello es particularmente
cuya forma diferencial es evidente para sistemas complejos en los que las trans-
formaciones no pueden ser reducidas a simples des-
o sea plazamientos de puntos materiales.

Fint ·cos O · dr = - dEP


dE
F;m · cos o = dr
y teniendo en cuenta que F¡ 111 • cos o es la componente
de la fuerza en la dirección de r,

92
ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Satélites artificiales A efectos de cálculo resulta cómodo sustituir el
valor de GMr por el producto INo 1 R}, a partir de la
Vamos a aplicar algunas de las ideas estudiadas ecuación INo 1 = GMr/R}, ya que sus valores numé-
en este capítulo para abordar los aspectos energéticos ricos son más familiares y de magnitud más mane-
de la colocación de cuerpos en órbita alrededor de un jable. Así, la expresión obtenida para la velocidad del
planeta o de su lanzamiento al exterior del campo de satélite en su órbita se puede sustituir por
gravitación terrestre, de evidente actualidad.

A-41. Un objeto de masa m se encuentra sobre la V=~


superficie terrestre y se pretende colocarlo en ~ R;+h
una órbita circular a una altura h sobre la
superficie terrestre. Tomando G, M y. Ry. que, para el caso particular h = 200 km, se conver-
INo 1 y h como datos, obtener: a) la velocidad tirá en
que ha de llevar el satélite en su órbita;
b) la expresión de la energía potencial del = 9,8(6,35 X 106)2 = 7 888 48 j
satélite en su órbita; e) la energía cinética;
V
6,35 X 106 + 200 ' m S
d) la energía total; e) la energía que hay
que comunicarle para ponerlo en órbita; o sea,
f) la expresión de la energía que será nece-
saria para que escape del campo de atracción v = 7,9 km/s
terrestre (partiendo de la superficie terrestre) ;
g) si dicha energía se comunica en forma de b) La energía potencial del satélite en su órbita ven-
energía cinética, ¿cuál será la velocidad -co- drá dada por
nocida como velocidad de escape- que habrá
que comunicar al cuerpo?
(Hacer los cálculos para el caso particular
h = 200 km). que en nuestro caso particular da el valor: Ep
= -6,2 x 107 m J.
a) Basta considerar que la fuerza centrípeta que
actúa sobre el satélite en su movimiento orbital es e) La energía cinética viene dada por Be = 1/ 2 m v2 ,
la propia fuerza gravitatoria entre la Tierra y el sa- siendo la velocidad la calculada en el apartado a),
télite: con lo que obtenemos:

GMT
Be = 1/2 m RT + h

de donde o, lo que es igual,

lvl=~ mgoR} - 3 1
Ee -- 2(Rr + h) - , X
107
m
J
93
(obsérvese que el valor de la energía cinética es la o, también,
mitad que el de la potencial, y de signo opuesto).

d) La energía total del satélite en su órbita, de


acuerdo con lo anterior, vendrá dada por g) Si la energía comunicada lo es en forma de
energía cinética, se cumplirá :
E= EP +Ee =

que en nuestro caso valdrá: E = -3,1 x 10' m J.


o, también,
Como se recordará, el valor negativo de la energía
total indica que el satélite y la Tierra permanecen
ligados por las fuerzas gravitatorias.
de donde
e) Para calcular la energía que hay que comunicarle
al satélite para ponerlo en órbita es necesario calcular
la energía total que poseía cuando se encontraba en
la superficie terrestre. Como antes del lanzamiento
su energía cinética era nula, tendremos:
que recibe el nombre de velocidad de escape, y que
para el caso de la Tierra toma el valor

La variación de energía habrá sido v = 11 156,16 m/ s = 11,16 km/ s

Estudio de las colisiones


es decir:
El establecimiento del principio de conservación de
la energía mecánica está asociado históricamente al
estudio de las colisiones elásticas entre dos cuerpos.
que en nuestro caso tomará el valor Ya vimos en dinámica que en las colisiones se conser-
vaba la cantidad de movimiento. Analicemos ahora
E - E0 = 3,12 X 107 m J algunos ejemplos desde el punto de vista de la energía:
que es la energía que deberá suministrarse al satélite A-42. Un cuerpo de S kg, cuya velocidad es de
para ponerlo en órbita desde la superficie t~rrestr~. 1O mf s, choca con otro de la misma masa
inicial en reposo, incrustándose en él. Cal-
f) Para que el satélite escape del campo de atracción cular: a) la velocidad final con que ambos
terrestre, alejándose a distancias infinitas, ha de cum- se desplazarán juntos : b) la energía cinética
plirse que su energía mecánica total sea nula o posi- inicial y final del sistema, así como su varia-
tiva, como se vio anteriormente en este mismo capítulo. ción (se supone que no intervienen energías
La variación de energía será entonces: potenciales).
R: a) lvl = S m/ s; b)E, = 250 J; E~ = 125 J;
óE, = -125 J.
94
A-43. ¿Se conserva la energía mecánica en el ejem- Comprobar experimentalmente (de forma cualitativa)
plo anterior ? ¿Se conserva la energía total? este hecho usando dos péndulos de acero de igual
¿Qué ha ocurrido con la energía mecánica masa.
disipada? El cálculo teórico puede hacerse a partir de:
Una colisión como la descrita recibe el nombre de p = cte. ml~ + m2~ = ml~ + mz~
inelástica, porque se producen deformaciones no recu-
perables, cuyo trabajo disipa una parte de la energía s x 10 + o
= Slii~ 1 + Slv;¡
mecánica, produciendo una cantidad equivalente de
y, por otra parte,
calor.

A-44. Si el choque fuera elástico, la energía mecá- Emec = cte. 1/2 m1 vi + 1/ 2 m 2 v~ =


nica (en este caso cinética) del sistema sería = 1/2 m 1 (v~) 2 + 1/2 m2(v;) 2
la misma antes y después del choque, no
habiendo incrustación. Aplicar ambos prin- es decir, resolviendo el sistema:
cipios de conservación para calcular la velo-
cidad final de ambos cuerpos en este caso. 1 o = lv~ 1 + lv; 1
R: lv~l = O; lv;l = 10 m/s. 100 = (v~) 2 + (v;) 2

95
EL MOVIMIENTO
ARMONICO SIMPLE

INTRODUCCION Vamos a realizar en este capítulo el estudio completo (cinemático. dinámico


y energético) de un tipo de movimiento particularmente interesante : el de las
partículas que oscilan en torno a una posición de equilibrio, como es el caso de
los puntos materiales que forman una cuerda vibrante, o una varilla de acero,
o de un péndulo (fig. 5.1) o de un resorte. En todos estos casos se producen
movimientos vibratorios en torno a la posición de equilibrio. El interés de este
tipo de movimiento radica en que permite describir las vibraciones de los materiales
llamados elásticos, así como las de los átomos en las moléculas. Por otra parte,
las ecuaciones que aquí introduciremos nos permitirán describir las oscilaciones
del campo electromagnético y la propagación de ondas, tanto mecánicas como elec-
tromagnéticas.

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5.1 Ejemplos de movim ientos vi brator ios.

96
MAGNITUDES NECESARIAS PARA LA DESCRIPCION 5.1.
DE UN MOVIMIENTO OSCILATORIO
m A-1
La observación de un movimiento vibratorio nos muestra que se trata
de un movimiento periódico, es decir, que las posiciones, velocidades, etc., Observar detenidamente un movi-
se repiten cada cierto tiempo. Por ello será necesario considerar el tiempo que miento oscilatorio, por ejemplo, el de
tarda en producirse una oscilación completa que recibe el nombre de período, un péndulo, introduciendo las mag-
nitudes que se consideren necesarias
y que suele representarse por la letra T. Cuando los movimientos oscilatorios para su descripción.
tengan un período muy corto, que es lo más frecuente, interesará manejar
el número de oscilaciones que se producen en un segundo, que recibe el
nombre de frecuencia. que representaremos por v, y que guarda con el
período la relación

V= 1/ T [5.1 ]
1m A-2
La unidad internacional de frecuencia es la frecuencia de un oscilador
que describe una oscilación (o ciclo) en un segundo. Se le da el nombre de Definir la unidad internacional de
«ciclo por segundo» o «hertz» (símbolo c/s o Hz). frecuencia.

Por otra parte, la posición de la partícula en cada instante podrá de-


finirse mediante su distancia a un origen que puede ser el mismo punto de
equilibrio (fig. 5.2). Esta distancia recibe el nombre de elongación, y se re-
presenta por x. La máxima distancia al origen es la amplitud de la oscilación,

1' - A- -+•¡•- x------1 v1 (máx. ) 1 v1 v3 = O


' -- ----- ----- - -- --- · - -- -• - - a-- - -- G
t, =o t, tJ

~=O ~ =- ~ ~ ~ 5.2
Q ---- -~ - - - - - ---- - ~- ----- -~-1
ts Esquema de un movimien·
to oscilatorio.
V8 Vg Vto = V¡ A ~ amplitud = elongación
~ ~ -- -- - ~ - -- - G·~~. •
. -- ---- -- --~ máxima.
X + elongación en un ins·
tan te.
T + perÍodo.
v ~ velocidad .

97
y la representaremos por A. Más adelante introduciremos la frecuencia
angular w, relacionada con el período según:

1 w = 2n/ T [5.2]

y, lógicamente, con la frecuencia:

1 w = 2nv [5.3]

y se mide en radianes por segundo (rad/s).

Existen numerosos tipos de movimientos oscilatorios, pero en este ca-


pítulo nos vamos a limitar al estudio del caso más sencillo, denominado
armónico simple (M.A.S.), cuyo interés radica en que cualquier movimiento
oscilatorio puede considerarse como una aproximación del M.A.S. o como
una superposición de varios.

El movimiento armónico es el que describe un punto material bajo la


accwn de las fuerzas llamadas elásticas, y trataremos de obtener sus ecua-
A-3 ciones a partir de la consideración de estas fuerzas. 1111
Considérese un punto material su-
jeto a un muelle fijo por uno de sus
extremos, de manera que pueda os-
cilar horizontalmente. ¿Qué puede -3
decirse, a título de hipótesis acerca
de la fuerza que actúa sobre el cuerpo
cuando se le desplaza de su posición
de equilibrio? (ver fig. 53). _,

5.4
Montaje experimental para el estudio de las
fuerzas elásticas.
F = kx

5.3
La oscilación de una masa unida a un mue· La observación de las deformaciones producidas por una fuerza que actúa
lle es debida a la fuerza recuperadora sobre un resorte o muelle muestra que a mayor fuerza corresponde mayor
deformación. Ello permite emitir la hipótesis de que la fuerza aplicada es
98
proporcional a la deformacón. F ext = kx, o, lo que es igual. que el resorte
se opone a la deformación con una fuerza

1 Fint = -kx 1 [S.4]

que recibe el nombre de fuerza recuperadora o fuerza elástica. m!U A-4


Diseñar un montaje experimental
Un montaje adecuado puede ser el representado en la fig. 5.4. En cada para la constatación de la validez de
posición, la fuerza exterior es igual y contraria a la fuerza recuperadora. Si la hipótesis anterior, Fint = -kx. y
medimos la deformación correspondiente a cada peso, y representamos hacer las medidas necesarias.
gráficamente una magnitud frente a la otra, se obtiene una gráfica como
la de la figura S.S. que indica la proporcionalidad entre la fuerza y la defor-
mación dentro de ciertos límites. En efecto, si la fuerza aplicada pasa de
cierto valor, el muelle deja de comportarse como elástico y se producen
deformaciones que son permanentes.

5.5
Representación gráfica de la ley de
x Hooke, F =kx.

La expreswn Fexr = kx o la Finr = - kx (fig. S.4), válidas dentro del


límite de elasticidad de un muelle, recibe el nombre de ley de Hooke, por
haber sido establecida por Robert Hooke (163S-1703). A-5
Al colocar un peso de 250 g sus-
La expresión [S.4], F = -kx, nos permite dar una definición operativa pendido de un resorte se produce un
de movimiento oscilatorio armónico simple: el movimiento oscilatorio será alargamiento de 3,5 cm. Calcular la
armónico cuando la fuerza que actúe sobre el móvil sea proporcional a su distancia constante recuperadora.
a la posición de equilibrio (elongación) y dirigida en sentido contrario a ésta.
R : k= 70 N/m.
La constante k reeibe el nombre de constante recuperadora o elástica, A-6
y se mide en N/m en el S.I. Una vez conocida la constante k puede calcularse
la fuerza que actúa sobre el oscilador para cualquier elongación (dentro ¿Cuál será la fuerza recuperadora
del límite de elasticidad). La ley de Hooke permite así la construcción de del resorte de la actividad anterior
instrumentos medidores de fuerzas (dinamómetros) a los que ya nos referimos cuando la deformación sea de 5 cm?
en el Curso anterior. m!l3 Rn R: F= 3,5 N.
99
5.2. CINEMATICA DEL MOVIMIENTO OSCILATORIO
ARMONICO SIMPLE

Una vez conocida la fuerza que actúa sobre un oscilador armomco es


posible obtener las ecuaciones cinemáticas de su velocidad y de su posición,
v = f(t) y x = f(t). En efecto, aplicando la ecuación fundamental de la di-
námica, F = ma, obtenemos la aceleración

k
a = F/ m;a= - - x [5.5]
m

que resulta. como la fuerza. proporcional a la elongación y de sentido con-


trario a ésta. La expresión anterior puede escribirse en las formas:

k
dv/dt = - -X
m

y
k
d2 x/dt 2 = -- X
m

las cuales. por el método de integración. nos proporcionarían las ecuaciones


de la velocidad y de la posición. Este procedimiento resulta bastante com-
plicado para este nivel y por ello recurriremos a otro método más intuitivo.

5.2.1. Obtención de las ecuaciones cinemáticas del


movimiento oscilatorio armóqico simple (M.A.S.)

Una manera de abordar el estudio cinemática del M.A.S. es establecer


A-7 alguna relación entre éste y otro cuyas ecuaciones sean conocidas. 11!!61
Intentar relacionar el movimiento
de vaivén de un oscilador armónico Consideremos un movimiento circular uniforme como el que describe
con otro movimiento más sencillo un pequeño objeto situado junto al borde de la plataforma de un tocadiscos
cuyas ecuaciones sean conocidas. en movimiento (puede servir un dedal, que se mantenga solidario a la pla-
¿Cuál podría ser éste? Dibujar un es- taforma). Si observamos el movimiento de dicho cuerpo. en dirección per-
quema ilustrativo. pendicular al eje de la plataforma, desde una cierta distancia, se mostrará
como un movimiento de vaivén, similar a un M.A.S. Otra manera de realizar
la observación es iluminando el objeto en movimiento y obteniendo su
sombra en una pantalla, como indica la figura 5.6.
lOO
Si es posible demostrar que el movimiento de la sombra de la observación
anterior se ajusta a la definición operativa de M.A.S. (es decir, que su acele-
ración es proporcional a la elongación y de signo contrario a ésta), podremos
establecer la relación entre el movimiento circular uniforme y el movimiento
armónico simple, obteniendo las ecuaciones de éste .

........ _

----------------w
--~----------/1~
/ //
~/---------
-----------

5.6
Un movimiento circular uniforme se proyecta como un movimiento oscilatorio.

Partamos, pues, de la hipótesis de que un movimiento oscilatorio ar-


mónico puede relacionarse con un movimiento circular uniforme imaginario,
tal como indica la figura S. 7, y obtengamos sus ecuaciones cinemáticas
x = f(t) y v = f(t). Comenzaremos a contar tiempo en el instante en que
el oscilador se encuentra en la posición de equilibrio O. con lo que el punto

5.7
La posición de un OS·
cilador puede aso·
ciarse a la provee·
ción de un moví·
miento circular uní·
forme.

101
A-8 auxiliar se .e ncontrará en P (ver fig. 5.8). Al cabo de un tiempo .. L. el punto 1
Escribir la eéuacwn e=f(t) para se ha\;>rá desplazado a P'. habiendo descrito un ángulo y el oscilador e.
un M. C. U. de rapidez,angular w. tendrá la elongación x, tal como se indica en la figura 5.7. 1113.
Obtener a continuaCión la ecuación
de la elongación x a partir de la
figura 5.7.

A-9
Expresar la ecuacwn de la elon-
gación de un M. A. S. /:
;/ 1
a) en función del período T ;
1
b) en función de la frecuencia v. e /
1
1
1
1
/ 1
A-10 1 1
/ 1
Obtener la ecuacwn de la velo-
cidad y la de la aceleración de un
¡ . . - - - - A,----.111t-- x- :
5.8
movimiento armónico simple a partir
Relación entre la elongación x del
de la ecuación [5.5] por derivadas M. A. S. y el ángulo 8 descrito por
sucesivas respecto de t. el M. C. U.

A-ll
Representar cualitativamente las
ecuaciones x = x(t), v = f(t) y a =f(t).
teniendo en cuenta la forma de cada
una de ellas.
El ángulo descrito en un tiempo t por el movimiento circular uniforme
A-12 de rapidez w será
Dada la ecuación x = 0.2 sen n:t (m
si t en s) calcular: () wt
a) los valores de A, w, T y N;
b) obtener las ecuaciones v = f(t) puesto que
y a = f(t);
e) construir y llenar una tabla
como la que se adjunta ;
d) representar gráficamente las
ecuaciones x = f(t), v = f(t) y Y la elongación vendrá dada por x = A sen e, es decir
a= f(t).

a 1 x = A sen wt [5.5]
t X V

o La expreswn [5.5] representa la ecuación del movimiento armomco simple,


T/ 4 x = f(t). (El término armónico se aplica a las funciones seno y coseno.)
T/2
Si se tiene en cuenta que la rapidez angular vendrá dada por w 2n/ T
3 T/ 4 para un movimiento uniforme, y recordamos la relación entre el período
T y la frecuencia, podremos escribir la ecuación de diversas formas: mm
102
Podemos utilizar, pues, indistintamente las siguientes expresiones
x = A sen w t
x = A sen ln t [5.5]
T
x = A sen 2nvt (ecuación de un M.A.S.)
Ahora procederemos a comprobar si la ecuación [5.5] concuerda con
la definición de movimiento armónico simple como aquel que está sometido
a una fuerza proporcional a la elongación y dirigida en sentido contrario
a ésta, F = - k x. Como ya vimos equivalía a afirmar qne la aceleración
también es pro_porcional a la elongación según A-13
k El esquema adjunto representa un
a= - - x
m M. A. S. Considerar los valores de x.
Obtengamos la aceleración a partir de la ecuación [5.5] (x = A sen w t ). v y a en cada uno dé los casos si-
nm guientes, indicando si son positivos,
negativos o nulos:
La velocidad vendrá dada por v = dx/ dt, que tomará la forma a) el móvil se encuentra en O, di-
rigiéndose hacia A;
V= A w cos w t b) el móvil se encuentra en Q, di-
2n 2n rigiéndose hacia A ;
o, también, v =A- cos - t [5.6]
T T e) el móvil llega a A;
v = A 2nv cos 2nv t d) el móvil se encuentra en Q di-
rigiéndose hacia O;
e) el móvil pasa por O en su ca-
Por otra parte, la aceleración será a=~~, es decir mino hacia B:
f) el móvil pasa por R en su ca-
a = - w2 A sen w t mino hacia B:
o sus equivalentes. g) el móvil llega a B ;
h) el móvil pasa por R en su ca-
Ahora bien, si tenemos en cuenta la ecuación de la elongación x A mino hacia O.
sen w t, la ecuación de la aceleración puede expresarse así:
o
1 a= -wz x 1 [5.7] B R Q A

según la cual, la aceleración de este tipo de movimiento es proporcional


a la elongación y tiene sentido contrario al de ésta. La definición del M.A.S. Respuesta:
mediante la ecuación x = A sen w t es equivalente, como suponíamos, a
la definición mediante las fuerzas elásticas, dada al principio.
En resumen, las ecuaciones cinemáticas del movimiento armónico simple a) b) e) d) e) f) g) h)
son X = 0 >0 > 0 >0 = O < 0 < 0 <0
x = A sen w t [5.5] V >0 >0 = 0 < 0 < 0 < 0 = 0 >0
V= A w cos w t [5.6]
a = -w 2
x [5.7] a = O <0 < 0 < 0 = 0 > 0 > 0 >0

101
A-14 La constante w2 recibe el nombre de constante armonzca, y está relacio-
Indicar los tramos del movimiento nada con la constante elástica k, por la ecuación
anterior en los que la rapidez au-
2
menta y aquellos en los que dismi- 1 w = k/ m [5.8]
nuye.
puesto que
R: Aumenta desde A hasta O y desde
B hasta O, y disminuye cuando va
desde O hasta A y desde O hasta B. F k
a=- = - X
m m

A-15 Es importante insistir en que los movimientos armomcos no suelen ir


Un M. A. S. realiza 90 oscila- acompañados, en la práctica , por ningún movimiento circular y que éste
ciones por segundo (hertz), siendo ha sido utilizado como una ayuda que facilitase la comprensión del M.A.S. 1 •
su amplitud de S mm. Calcular: Por ello, a la constante w se le da el nombre de frecuencia angular, y no el
a) el período; de velocidad angular, que podría producir confusiones.
b) la frecuencia angular w;
e) la velocidad máxima.
R: a) T= 1/ 90 s: 5.2 .2. Manejo de las ecuaciones del M.A.S.
b) w = 180n rad/s;
e) vmax = Aw = 0,9n = 2,83 m js. Antes de proceder a un tratamiento cuantitativo de las ecuaciones del
movimiento armónico simple conviene hacer algunas consideraciones cuali-
tativas. mili m!!l)g
A-16
Un M. A. S. tiene una amplitud
de 0,5 cm y una frecuencia de 15Hz.
Calcular la elongación y la velocidad
al cabo de un segundo de empezar el
movimiento.
.
t

R : x=O
v = 0,15n = 0,47 m/s.

A-17
Un M. A. S. tiene una frecuencia
de 452,5 Hz y una amplitud de 5.9
4 mm. Calcular su elongación y su Representación grafica de las
velocidad cuando t = 7,5 s. ecuaciones de un M. A. S.

R: x= -4 x 10- 3 m v=O.
En esta actividad conviene eli-
minar el número entero de osci-
laciones descritas y manipular úni- 1 Las ecuaciones de la velocidad y de la aceleración del movimiento simple pueden obtenerse
camente la fracción de oscilación también por proyección de la velocidad v = Aw y de la aceleración centrípeta Aw2 del movi-
última. miento circular uniforme, de forma similar a como se ha obtenido x por proyección del <<radio>>A.

104
La figura S. 9 ilustra gráficamente la forma de las ecuaciones cinemáticas
del M.A.S. Se observará que su forma es la típica de las funciones seno o
coseno, en las que los valores se repiten cada período T. Para obtener dichas
gráficas de forma aproximada basta considerar los instantes O, T/ 4, T/ 2,
3T/4 y T, en que las funciones seno y coseno toman valores extremos y A-18
nulos. Un punto material oscila con un
movimiento armónico de amplitud
Observemos que la actividad A-12 permite poner de manifiesto que la
2 cm con un período de 0,02 s. Cal-
ecuación x = A sen w t contiene toda la información necesaria para caracte- cular la posición y la velocidad
rizar el movimiento armónico simple. En el caso propuesto x = 0 ,2 sen n t. cuando t = 4 ,36 s.
Ello permite obtener de forma inmediata R: x =O m v = 2n m js

x = A sen w t x = 0,2 sen n t


A = 0.2 T= 2 A-19
w=n \1 = 0.5 Calcular el valor maXImo de la
aceleración de un M. A. S. cuya am-
en las unidades correspondientes. Por otra parte, las ecuaciones de la velo- plitud es de 8 mm y cuya frecuencia
cidad y de la aceleración serán, respectivamente, es de 440Hz.
R: 61144,17 m/s 2 •
V = A w cos w t a = -A w2 sen w t = - w2 x
v = 0,2n cos 1t t; a = -A w2 sen w t
a = - 0,2n2 sen n t A-20

y, también, a = -n 2 x (ecuaciones que pueden obtenerse derivando direc- La elongación de un M. A. S.


tamente x = 0,2 sen n t). Y conocido el período viene dada por la ecuación x =
= 25 sen 4t mm (si ten segundos).
Calcular:
2n 2n
T= - = - = 2s a) la amplitud;
w 7t b) la frecuencia y el período;
e) la ecuación de la velocidad y
puede completarse la tabla pedida y constr:uir las representaciones gráficas el valor máximo de ésta;
X = f(t) , V = f(t) Y a = f(t). mD) mil) n);J 111m mDJ mJ3 d) la ecuación de la aceleración
y el ·valor máximo de ésta.
mm~
R:a) A = 2,5xl0- 2 m;
b) v = 0,64Hz T = 2nf4;
5.2.3. Determinación del período de un M.A.S. e) V = 0,1 COS 4t Vmax = 0,1 m/s;
Obtención experimental de la ecuación de un M.A.S. d) a = - 16x amax = 0,4 m/s2 •

La determinación del período o de la frecuencia de un movimiento


oscilatorio es uno de los problemas más frecuentes y del mayor interés en A-21
muchos casos desde el cálculo del período de un reloj de péndulo, hasta el En un M. A. S. se cumple la ecua-
cálculo de la frecuencia de oscilación de las cargas eléctricas que produce ción F = - kx. ¿Cómo puede obte-
las ondas electromagnéticas. Conviene, pues, que nos detengamos breve- nerse el período a partir del valor de
mente en esta cuestión. la constante elástica k?

105
A-22 En algunos casos podrá determinarse directamente el período, pero si
Una esfera de masa 20 g pende la frecuencia de la oscilación es grande, como ocurre frecuentemente, se
de un muelle cuya masa es despre- puede proceder a una determinación indirecta del período. ~
ciable y cuya constante elástica es Como la fuerza actuante sobre un oscilador armónico cumple la ecuación
SO N/m. Se separa la masa S cm F = kx; la aceleración será, como ya vimos,
de su posición de equilibrio, con lo
que empieza a oscilar. Determinar: k
a) el período de la oscilación; a=-- x
b) la ecuación del movimiento os- m
cilatorio (aceptando que no
actúan rozamientos y que la y, por otra parte, la aceleración viene dada por
masa del muelle es desprecia-
ble).
R: T = 0,04n = 0,126 s; de manera que podemos establecer la relación
x = 0,05 sen SOt.
w 2 = k/m
A-23
que equivale a
(2n/ T) 2 = k/ m
a) ¿Qué trabajo hay que realizar
para separar el oscilador una de la que se obtiene
distancia A (amplitud) de la 1 T = 2nJrlllk 1 _f5.9]
posición de equilibrio? Tomar
como dato la constante recu- que proporciona el período de oscilación en función de la masa del oscilador
peradora k.
b) ¿Qué transformación energética
y de la constante elástica o recuperadora. riaW)
produce dicho trabajo? La actividad A-22 nos muestra la posibilidad de obtener experimental-
e) ¿Qué variaciones energétic.as se mente la ecuación de un M.A.S. midiendo la amplitud de la oscilación y
producirán al dejar el oscilador la constante de recuperación, k, lo que puede hacerse a partir de la gráfica
en libertad? F = f(x).

A-24
5.3. TRATAMIENTO ENERGETICO DEL MOVIMIENTO
Obtener gráficamente el trabajo
asociado a la deformación elástica ARMONICO SIMPLE
representando la fuerza frente a la
elongación y calculando el área de Vamos a completar el estudio mecánico del M.A.S. abordando sus as-
la figura resultante. pectos energéticos. ~
La fuerza que hay que aplicar desde fuera ha de contrarrestar a la fuerza
A-25 recuperadora Fint = -kx, por lo que su valor será Fext = kx. De manera
que el trabajo realizado por las fuerzas exteriores será
Un muelle experimenta un alar-
gamiento de 1 cm al aplicársele una
fuerza de 3SO N. Calcular:
a) su constante elástica;
Wext = J: Eextdx = J: kx dx
2
= 1/ 2 kx ] :

106
es decir: b) el trabajo realizado para pro-
ducir una deformación de S cm.
1 w•• t 2
= 1 12 k A 1 [5.10] R: a) k= 3,5 x 104 N/m ;
b) w = 43,75 J.
Como recordaremos del capítulo anterior, el trabajo realizado por las
fuerzas exteriores es igual al incremento de la energía total del sistema, A-26
que en este caso coincide con la variación de energía potencial, ya que no
Un muelle de constante elástica
se producen variaciones en la velocidad, por ser la fuerza exterior igual y k= 3,5 x 10 5 N/m está comprimido
contraria a la fuerza recuperadora. 6 cm y actúa sobre un cuerpo de
250 g. Calcular la velocidad que
[5.11] adquirirá éste cuando el muelle se
dispare y recupere su longitud de
equilibrio.
En general. para cualquier deformación x, le corresponderá al oscilador
R: v = 70,99 m/s.
una energía potencial

[5.12] A-27
Calcular la energía potencial elás-
y, dado que la energía total disponible es E = 1/ 2 k N , al liberar el oscilador, tica de un muelle de constante elás-
éste, bajo las fuerzas recuperadoras, adquirirá un movimiento oscilante, tica k = 3 500 N/ m cuando su lon-
cumpliéndose en todo momento el principio de conservación de la energía gitud sea de S cm, sabiendo que su
a través de la conversión de energía potencial en cinética y a la inversa, longitud normal es de 8 cm.
de manera que tendremos: R : EP = 1.58 J.

E= Be + EP A-28
1/ 2 k A 2 = 1/ 2 m v2 + 1/ 2 k x 2 [5.13]
Un muelle de longitud 10 cm re~
quiere un trabajo exterior de 20 J
que permite relacionar la velocidad del oscilador con la elongación, a partir para comprimirlo hasta una longi-
de la amplitud del movimiento y del valor de la constante recuperadora. tud de 8 cm. Calcular su constante
Así, en el punto de máxima elongación x = A, la energía estará toda en elástica.
forma potencial, siendo la velocidad nula, mientras que al pasar por el punto R: k= 105 N/ m.
de equilibrio, x = O. la energía estará toda en forma cinética, siendo máxima
la velocidad.
A-2 9
Si no actuase ninguna fuerza de rozamiento, la oscilación proseguma Se comunica una deformación de
indefinidamente, pero en la práctica hay siempre una disipación más o 6 cm a un resorte elástico de cons-
menos rápida de energía mecánica, con lo que la oscilación va amorti- tante k= 450 N/ m, que lleva ligada
guándose, disminuyendo la amplitud hasta llegar al reposo. una masa de 7 S g. Calcular :
a) la energía total del sistema;
Procederemos ahora a algunos cálculos energéticos. ~ ~ b) la energía potencial y la ciné-
tica cuando el muelle vuelva a
~mm~~msm una deformación de 2 cm;

107
e) la energía cínética y la velo- Proponemos, por último, la confección, en un mismo diagrama, de las
cidad al pasar por la posición gráficas correspondientes a las funciones· EP = f(x): E, = f(x) y E = f(x) .
de equilibrio;
á) la máxima deformación que
mil
adquirirá en sentido contrario La energía total de que dispone el oscilador de la actividad anterior
al inicial. vendrá dada por E = 1/ 2 k A2 = 12 ,5 J, que se mantendrá constante durante
R: a) E=0,81 J; la oscilación. La energía potencial y la cinética variarán según indica la
b) EP = 0,09 J; Ec = 0 ,72 J; figura S.11.
e) E<= 0,81 J; v = 4,65 m/s;
á) 6 x 10- 2 m.
(Suponer que el muelle actúa
sobre un plano horizontal, de
manera que no actúan energías
potenciales gravitatorias y ad-
mitiendo que el rozamiento es
nulo.) 5. 11
X Variaciones energéticas
durante un movimiento
A-30 oscilatorio armónico sim·
El resorte de la figura 5.10 está pie.
comprimido 7 cm con respecto a su
longitud normal. La masa . unida a
él es de 17 5 g y la constante elás-
tica es de 2 500 N/ m. Calcular la
velocidad que poseerá el cuerpo al
pasar por el punto de equilibrio :
a) en ausencia de rozamiento;
b) actuando una fuerza de roza-
miento constante de ')ó N.

5. 10.

R : a) v = 8,37 m/ s;
b) v = 5,02 m/ s.

A-31
Obtener las gráficas correspon-
dientes a las funciones Ec = f(x),
EP = f(x) y E= f(x) para un M. A. S.
cuya amplitud es de SO cm, siendo
la constante elástica de lOO N/ m
(tomar 10 valores entre A y - A).

W8
Hemos estudiado uno de los movimientos más impor- tudiando, por una parte, el movimiento de cuerpos
tantes de los que aparecen al estudiar el comporta- sometidos simultáneamente a varios movimientos osci-
miento de la materia. tanto a nivel microscópico latorios armónicos y, por otra, los movimientos oscila-
(movimiento de átomos unidos por fuerzas de enlace. os- torios que difieren sensiblemente del armónico simple.
cilaciones electromagnéticas) como a nivel macroscó-
pico (fuerzas elásticas, movimientos pendulares). Este La utilidad de las ecuaciones introducidas estriba
capítulo ha constituido. además, un ejemplo de estudio en que cualquier movimiento oscilatorio puede des-
mecánico completo, incluyendo los aspectos cinemá- componerse en una serie de movimientos armónicos
ticos, dinámicos y energéticos del movimiento en simples y en que, además, nos permitirán abordar el
cuestión. estudio del movimiento ondulatorio que veremos en
En cursos superiores podrá ampliarse este tema es- el capítulo próximo.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Estudio del péndulo simple Dicho movimiento recuerda poderosamente al M.A.S.
Se trata. pues, de ver si se cumple la ecuación F = - kx
Proponemos como actividad complementaria el es- que caracteriza a todo M.A.S.
tudio del movimiento de una pequeña esfera que
cuelga de un hilo, cuando se la abandona tras haber En la figura 5.12 se representa el movimiento del
sido separada ligeramente de la vertical. Para simplificar péndulo. Tomaremos como elongación x a la distancia
el problema consideraremos que la masa es puntual en cada instante a la posición de equilibrio, medida
y que el hilo es completamente inextensible y sin masa. sobre el arco descrito.
Tal sistema recibe el nombre de péndulo simple o ma-
temático. A-32. Usando la figura 5.12 expresar la fuerza
recuperadora que actúa sobre la partícula,
considerándola como la componente del peso
mg en la dirección tangente a la trayectoria.

De la figura 5.12 obtenemos para la fuerza tangencial


la expresión

F = mg sen o
y. si consideramos que el ángulo (:} aumenta hacia la
derecha. la fuerza tendrá sentido contrario, y su valor
será:
- - 'mg 5.12
1 F = - mg sen (} \ [5.131

109
Para ángulos pequeños el seno del ángulo toma por a = - w 2 x = - kj mx, de manera que
valores que tienden a confundirse con los del seno. se cumplirá w 2 gf l; es decir,
sen e ~ e. por lo que la ecuación [5.13] puede sus-
tituirse por 2
T2n -¡·
_ g .
y, de aquí 1
T = 2nv !lí:
1/g 1
[5.16)
F= - mg e
A-34. Proceder a una verificación experimental de
Pero, por otra parte, entre el ángulo e y el arco X
existe la relación e = xf l. siendo 1 el radio. es decir. la ecuación T = 2n JT!i. Para ello se medirá
la longitud del hilo : el período de un péndulo simple para diferen-
tes longitudes, comprobando a partir de los
resultados si existe proporcionalidad entre
mg
- - 1-x [5.14)
T y .JIo, lo que es igual, entre T2 y l.
Naturalmente, no podemos variar la gravedad
a voluntad, . por lo que su valor aparecerá
incluido en las constantes de proporciona-
De manera que la fuerza es del tipo F = - kx, lidad.
con lo que hemos demostrado que el péndulo simple En la misma experiencia puede comprobarse
tiene un movimiento armónico simple para amplitudes si es cierto que la masa del péndulo no in-
pequeñas de oscilación. fluye en su período, usando esferas de dis-
tinta masa.
A-33. A partir de la ecuación [5.14), F = - ~g x , A-35. Calcular la intensidad del campo gravitatorio
en el lugar en que se encuentran los alumnos,
obtener la expresión de la constante recu- mediante determinación del período de un
peradora del péndulo simple y la del período péndulo de longitud conocida, usando la
de oscilación. expresión T = 2n JT!i.
Como en todo M.A.S . se cumple F = - kx,
la constante recuperadora será, entonces: A-3 6. Calcular el período de oscilación que tendrá
en la Luna un péndulo que en la Tierra
[5.15) describe una oscilación cada dos segundos.
(La gravedad lunar es la sexta parte de la
y la aceleración como sabemos, viene dada terrestre.)

110
MOVIMIENTO ONDULATORIO 6
Al estudiar en el Curso anterior la producción y la propagación del sonido, INTRODUCCION
así como las leyes que rigen la propagación de la luz (óptica geométrica), pudimos
caracterizar ambos fenómenos como ejemplos de movimientos ondulatorios. En
este capítulo vamos a analizar las propiedades de las ondas que aparecen histó-
ricamente como una forma peculiar de movimiento, característica de ciertos
fenómenos, como el sonido, las ondas superficiales en los líquidos, las ondas
electromagnéticas, etc., y que se diferencia claramente del movimiento corpuscular
o desplazamiento de partículas estudiado hasta aquí. El carácter corpuscular u
ondulatorio aparecía así como un criterio para la clasificación de los fenómenos.
En ciertos casos, como el de la luz, el establecimiento de su naturaleza cor-
puscular u ondulatoria ha dado lugar a controversias prolongadas, que, como
veremos en este Curso, han culminado en la física moderna al establecerse que
el aspecto corpuscular y el ondulatorio son propios de la materia, en general.
El estudio del movimiento ondulatorio permite una interpretación unitaria
de un gran número de fenómenos aparentemente diversos entre sí, por lo que ha
tenido gran importancia en el desarrollo de la física.
En este capítulo nos limitaremos a las ondas que se producen en medios
elásticos, a las que se da el nombre de mecánicas, pero se introducirán magnitudes
y relaciones que serán válidas para cualquier tipo de ondas.

GENERAIJDADES SOBRE EL MOVIMIENTO 6.1.


ONDULATORIO. MAGNITUDES CARACTERISTICAS
6.1.1. Distinción entre el movimiento ondulatorio
y el corpuscular
Cuando el Curso pasado estudiamos la producción de ondas en la su-
perficie de líquidos, constatamos, con la ayuda de pequeños flotadores, que
el avance de las ondas no se traducía en un arrastre de los mismos, que,
simplemente adquirían un movimiento oscilatorio vertical. También, en el
111
A-l caso del sonido, llegamos a la conclusión de que no se producía transporte
Las figuras 6.1 a) y b) representan de materia, sino únicamente vibraciones de las partículas en torno a sus
una barra de acero o cualquier ma- posiciones de equilibrio. Esta parece ser una característica fundamental del
terial elástico, fuertemente sujeta para movimiento ondulatorio: la ausencia de transporte neto de partículas mate-
evitar desplazamientos. que está en m
riales.
contacto con un ligero péndulo en Las observaciones recogidas en la actividad A-1 [oscilación del péndulo
uno de sus extremos. Sobre el mismo en el caso a) y salto de la moneda en el caso b)] muestran la posibilidad
extremo se ha colocado una moneda de transmitir energía y cantidad de movimiento a través de un medio -en
o cualquier objeto liviano. ¿Qué ocu-
rrirá al golpear la barra por el otro
este caso la barra de acero-, sin que dicha propagación vaya acompañada
extremo tal como se indica en la de un transporte neto de partículas. En definitiva, la observación de los
figura a)? ¿Qué ocurrirá al golpear fenómenos que llamamos ondulatorios -luz, sonido, ondas superficiales en
como se indica en la figura b)? Rea- los líquidos, etc.- nos lleva a la conclusión de que se propaga energía y
lizar un experimento semejante. cantidad de movimiento, sin que ello suponga un transporte de materia, ya
que las partículas del medio se limitan a oscilar en torno a sus posiciones

''f~&+--¡J
de equilibrio por la acción de las fuerzas elásticas. Es decir, lo que se propaga
es la perturbación producida en un punto a otros puntos del medio. Tal pertur-
bación puede ser una deformación elástica o una variación de presión, etc .

6.1 .,~A/·--·~~r
· Ondas longitud in a les (a) y transversales ( b)
en un medio elástico.
6.1.2. Ondas longitudinales y ondas transversales
La actividad A-1 nos pone, además, en contacto con otro hecho carac-
A-2 terístico de las ondas: la posibilidad de que éstas se propaguen en una di-
Indicar cómo pueden producirse rección diferente a la del movimiento de las partículas del medio. En efecto,
ondas longitudinales y transversales al golpear una barra, tal como indica la figura 6.1 b), las partículas vibran
en un resorte fijo por sus extremos. en dirección vertical, propagándose esta vibración a las partículas contiguas
Representar gráficamente la pertur- mediante las fuerzas de cohesión, de manera que al llegar la perturbación
bación y su avance en cada caso al otro extremo, hace saltar la moneda. La onda se ha transmitido, pues,
(fig. 6.2).
en dirección perpendicular a la de vibración de las partículas. En el caso a),
por el contrario, la dirección de propagación de la onda y la de vibración de
.,~"(,
las partículas coinciden. Aparecen así dos tipos de ondas: las llamadas
J...P..PJ..P.J)J1:Y ';_.._p_o_u_u._u__ longitudinales, en las que la onda se propaga en la misma dirección de la
-~·-- - - - - ·
1
4 •- - ~~-- -----
vibración de las partículas, y las transversales, en las que dichas direcciones
a)
son perpendiculares entre sí.
Con la ayuda de un resorte se pueden visualizar ambos tipos de movi-
miento ondulatorio. m!D
La siguiente actividad permite también visualizar las ondas longitu-
dinales y las transversales. m1 mm
En el caso del sonido, cuando se propaga a través del aire o de otro
6.2 fluido, como las fuerzas que actúan entre las partículas son débiles (comparadas
al Onda transversal. con las de los sólidos). la propagación de la onda sólo puede realizarse en la
b) Onda longitud in al. misma dirección de la oscilación, mediante las colisiones que se producen

112
entre las partículas. Así, pues, en este tipo de medios las ondas mecamcas A-3
sólo pueden ser longitudinales. En efecto, un gas muestra un comportamiento Dispóngase de una serie de pén-
casi elástico para variaciones rápidas de presión, pero una oscilación de sus dulos de moderada longitud, todos
moléculas no podría propagarse transversalmente porque no «arrastrarían» ellos en fila (colgados de una tabla
a las contiguas. a distancias regulares). Sin establecer
ningún tipo de unión entre ellos,
hágase oscilar el primero en direc-
ción perpendicular a la fila de pén-
dulos y comprobar si se propaga la
6.1.3. La velocidad de la onda y las propiedades del medio perturbación al resto. En segundo
lugar hágase oscilar el primero de
Una característica fundamental de los movimientos ondulatorios es que manera que golpee al segundo. Com-
su velocidad de propagación sólo depende de las propiedades del medio. Así, todos probar el resultado.
los sonidos se propagan con la misma velocidad en el aire mientras no se Repetir la experiencia anterior es-
modifiquen las propiedades (temperatura, humedad, etc.) de éste 1 • tableciendo uniones entre cada dos
péndulos consecutivos mediante elás-
En el caso de las ondas mecánicas es fácil comprender, de manera cuali- ticos. Observar el comportamiento en
tativa, que cuanto más intensas sean las fuerzas que ligan entre sí a las cada caso y representar gráficamente
partículas, más rápidamente se transmitirá la perturbación de unos puntos lo ocurrido. Extraer las conclusiones
a otros. Por ello la velocidad del sonido es mayor a través de los sólidos que en relación con las ideas expuestas
. en el aire. Una manera de constatar esta relación entre la velocidad de pro- anteriormente.
pagación y la «rigidez» del medio puede ser la repetición de la actividad
A-3, colocando elásticos de diferente constante de recuperación entre los A-4
péndulos. Razonar acerca del tipo de onda
que constituye el sonido que se pro-
En adelante convendrá distinguir claramente entre la velocidad de pro- paga a través del aire.
pagación de la onda. que se mantiene constante mientras no se modifiquen
las propiedades del medio. y la velocidad con que se mueve cada uno de A-5
los puntos materiales del medio en su oscilación. Esta última, como se re- Resumir las principales caracte-
cordará, varía armónicamente según la ecuación .v = Aw cos wt. En lo rísticas del movimiento ondulatorio
sucesivo la velocidad v representará únicamente la velocidad de propagación de vistas hasta aquí, indicando sus di-
la onda mientras no se indique lo contrario. m!IJ ferencias con respecto al movimiento
corpuscular.

A-6

6.1.4. Magnitudes características del movimiento ondulatorio A la vista del perfil de la superficie
de un líquido por el que se propaga
una onda (ver fig. 6.3) enumerar las
Para terminar con estas consideraciones generales, nos referiremos a magnitudes necesarias para la des-
las magnitudes que son necesarias para la descripción del movimiento cripci<.ln de {•"1<1.
ondulatorio. mm
,,...,\
\
,
1
,
...,,
\ '
\ \,,11 d
1 El comportamiento de las ondas electromagneticas es algo más complejo por su inll'rac-
ción con la materia, de manera que la luz de diferentes frecuencias tiene velocidades ligeramente 6.3 Perfil de una onda superficial en un
diferentes en un mismo medio. líquido.

113
Ya nos hemos referido a la velocidad de propagacwn de la onda, que
es la misma para todas las ondas de una misma naturaleza que se produzcan
en un medio dado, conviene considerar ahora un aspecto importante de las
ondas: su periodicidad en el espacio, es decir, que cada cierta distancia se
repita la elongación y el movimiento de los puntos del medio, como puede
observarse en las ondas producidas en las superficies de los líquidos 2 • En
efecto. entre cada dos crestas o entre cada dos valles del perfil de la onda
encontraremos una distancia regular a la que se le da el nombre de longitud
de onda, que representaremos por A. (ver fig. 6.4). Las observaciones ponen
de manifiesto que la longitud de onda puede ser diferente para ondas de la
misma naturaleza producidas en el mismo medio. estando relacionada.
como luego veremos, con la frecuencia de la oscilación. v. de los puntos del
medio.
Nos encontramos entonces con una doble periodicidad: por una parte.
la elongación de cada punto se repite a intervalos regulares de tiempo T.
que recibe el nombre de período de la oscilación, y, por otra, en un determinado
instante, las elongaciones y movimiento de los puntos del medio se repiten
a distancias regulares que denominamos longitudes de onda, como ilustran
las figuras 6.4 y 6.5. 1
A continuación vamos a establecer la ecuación de la elongación x de
un determinado punto en un determinado instante.

-ll.---
,,., x ~-- T-
x ,-, 1 \ '
1
1 , ... ,
l \\ 1
1 \
\
: 1 '
1
\
1 \ :1 ',
\ 1
1 \ d o T \ t
\ \
\ 1 4
\
\ .. /
1
\
\ ,_. '
6.4 6. 5
Periodicidad en e l espacio. Longitud de Periodicidad en el tiempo. Periodo T.
onda A.

2 En caso de disponerse de algún equipo de producción de ondas superficiales en los líquidos

proceder a la observación de éstas.

114
ECUACION DEL MOVIMIENTO ONDULATORIO 6.2.
Como ya hemos visto, al comunicar un movimiento oscilatorio a una
partícula de un medio elástico, se propaga la perturbación a los restantes
puntos del medio con una velocidad v. La ecuación de la elongación en el
primer punto, que llamaremos foco, es sencillamente la ecuación del movi-
miento armónico simple, vista en el capítulo anterior:

x = A sen w t [6.1]
o sus equivalentes
2n
x =A sen- t
T
x = A sen 2n v t
Todos los puntos del medio van adquiriendo el mismo movimiento con
un cierto retraso respecto del foco, a medida que va llegando a ellos la per-
turbación. Para mayor sencillez del razonamiento supondremos que la
amplitud A de la oscilación se mantiene constante, lo que sólo será cierto
si no actúan fuerzas de rozamiento y si, además, la onda se propaga en una
sola dirección, como en el caso de una cuerda, pues de lo contrario la energía A-7
se iría repartiendo por todo el espacio produciéndose un amortiguamiento. Proponer una ecuacwn para la
m!fj elongación de un punto del medio
al que llega la onda con un retraso
La elongación de un punto depende del tiempo que está en movimiento, t' respecto del foco.
según la ecuación [6.1] ; si la onda llega a dicho punto en el instante t',
el tiempo que figurará en la ecuación será t - t', es decir:

1 x = A sen w ( t - t' ) J
[6.2]

1 x ~ A sen ~ (t - t') 1 A-8


Expresar el retraso t' en función
Como la velocidad de propagación, v, es constante, el valor de t' vendrá de la distancia d del punto en cues-
dado por tión al foco y de la velocidad de
propagación de la onda, v.
t' = d/v
con lo que la ecuación [6.2] tomará la forma

j x = A sen w (t - d/v) 1
[6.3]
1 x =A sen 2n (t/T - d/(vT)) 1

115
A-9 La ecuación [6.3] nos da el valor de la perturbación (tanto si es una oscila-
A la vista de la ecuación [6.31. ción elástica como una variación de presión o una perturbación electromag-
nética) en cualquier punto del medio en cada instante, y la llamaremos
x=A sen 2n (~ - :T) ¿cuál será la ecuación del movimiento ondulatorio.
expresión de la longitud de onda?
En el apartado anterior vimos que la elongación de los puntos del medio
se repetía regularmente cada distancia A, que llamábamos longitud de
A-10 onda. mi?]
Sabiendo que la velocidad del so-
nido en el aire es de 340 m/s. cal- En la ecuación [6.3] podemos observar que la elongación (y las demás
cular la longitud de onda correspon- características cinemáticas) tomarán los mismos valores para puntos que
diente a la nota musical de fre- difieran en 2n, rad en su argumento, y ello ocurrirá cuando entre ellos la
cuencia 43 S Hz. distancia sea un múltiplo entero de v T con lo que la longitud de onda viene
R:;. = 0,78 m. dada por la expresión

A-ll [6.4]
¿Cuántas vibraciones se producen
por segundo al propagarse en el aire
un sonido de 0,62 m de longitud de y representa precisamente la distancia recorrida por la onda en el tiempo
onda? de una oscilación (en un período T). m!I.D] mili l1!l:tA m!ll1 m11.1 m!lli.t
R: V= 548Hz. Introduciendo la longitud de onda en la ecuación del movimiento
ondulatorio la expresión [6.3] toma la forma

A-12 (6.5]
1 x =A sen 2n (t/T- d/ A) 1
Calcular la velocidad de propaga-
ción de un movimiento ondulatorio
cuya longitud de onda es de un me- La ecuación [6.5] permite describir la oscilación de un punto cualquiera
tro para una frecuencia de 250 Hz. situado a una distancia del foco, es decir, obtener la ecuación x = f(t).
Por otra parte, permite también obtener el «perfil» de la onda, en un instante t
R: v = 250m/ s. cualquiera, es decir. la ecuación x = f(d). La ecuación [6.5] contiene una .
doble periodicidad, por una parte, con respecto al tiempo, representada por
el período T, al cabo del cual se repite la elongación (y las demás propiedades)
A-13 en un punto, y, por otra, con respecto a la distancia, representada por la
Una emisora emite a una fre- longitud de onda, de forma que, en un instante dado, el valor de la elongación
cuencia de 25 MHz (1 MHz = 106 Hz). se repite a intervalos espaciales iguales a una longitud de onda.
Calcular la longitud de onda corres- Es frecuente representar la ecuación (6.5] bajo otra forma, de manera
pondiente, sabiendo que la velocidad que aparezca claramente el desfase existente entre los estados de vibración
de las ondas de radio es, al igual que de dos puntos dados, como, por ejemplo, el foco y otro cualquiera que se
todas las ondas electromagnéticas, de encuentra a una distancia d de él:
300 000 km/s.
R:A.=12m. x = A sen (2nt/T - 2nd/ A)
116
El término 2nd/ A. representa el desfase de la onda en un determinado A-14
punto con respecto al foco. por lo que se le da el nombre de fase La longitud de onda de los sonidos
audibles va aproximadamente desde
[6.6] 1, 7 cm ha~ lit 1 , 111. Calcular el inter-
valo de frecuencias correspondientes.
R: Desde 20 Hz hasta 20 000 Hz.
de manera que la ecuación [6.5] puede escribirse
A-15
x = A sen (wt - <p) [6.7) Las frecuencias de la zona visible
del espectro están comprendidas en-
La fase sirve para comparar los valores x de la perturbación en diferentes tre 7,9 x 1014 Hz para el violeta, y
puntos del medio por el que se propaga una onda, o bien, comparar los va- 4,0 x 1014 Hz para el rojo. Calcular
lores de las perturbaciones que varias ondas pueden producir en un mismo el intervalo correspondiente de lon-
punto. Así, se dice que dos oscilaciones están en fase cuando tienen el mismo gitudes de onda.
valor para cp, o difieren en un número entero de veces 2n. Cuando ello R: Desde 3,8 x 10- 7 m hasta 7,5 x
x 10- 7 m.
ocurra, ambas oscilaciones tendrán simultáneamente los valores máximos
y mínimos para la velocidad y la elongación. Por otra parte, dos oscilaciones A-16
estarán en oposición de fase cuando sus fases difieran en n o en un número Calcular la distancia que debe se-
impar de n. En estas condiciones, cuando una oscilación alcance el valor parar dos puntos por los que pasa
máximo para la elongación o para la velocidad, la otra alcanzará el valor una onda para que se encuentren:
mínimo (ver fig. 6 .6), ya que los senos de ángulos que difieren en n, 3n, a) en fase, es decir, para que sus
Sn, etc., tienen valores de signos opuestos. Podemos representar estas dos fases difieran en q> 1 - q>2 =
situaciones extremas así: = 2nn rad;
b) en oposición de fase, es decir,
concordancia de fase <p 1 2 n n (n = O, l. 2 ... ) para que sus fases difieran en
oposición de fase <p 1 (2 n + l)n (n = O, 1, 2 ... ) q> 1 - (/) 2 = (2n + 1)n rad.

pudiendo existir, como es lógico. todas las situaciones intermedias. mm A-17


Calcular la diferencia de fase entre
dos puntos de un medio separados
una distancia de 5,6 mm al propa-
garse un movimiento ondulatorio
de 4,5 cm de longitud de onda.
R: (/) 1 - q> 2 = 0,25n rad.

A-18
Dos movimientos ondulatorios de
440 Hz y velocidad de propagación
6.6 340 m/s concurren en un mismo
los ángulos que difieran en ·un número punto tras recorrer 20,34 y 20,75 m,
i111par de 1T tienen senos iguales y de signo respectivamente, desde cada foco.
opuesto.
Calcular la diferencia de fase entre
ambos.
R: q> 1 - q> 2 = 3,35 rad.

117
Es interesante establecer la relación entre las distancias y la diferencia
de fase de dos puntos. Si tenemos en cuenta la ecuación [6.6], q; = 2nd/).
podremos afirmar que la concordancia de fase se dará cuando las distancias
d 1 y d 2 de ambos puntos al foco guarden la relación
2nd 1 / A - 2nd 2 / /,. = 2 n n (n = O. l. 2, 3, ... }
de donde
[6.8]
es decir, estarán en concordancia de fase los puntos cuyas distancias al
foco difieren en un número entero de longitudes de onda (o un número par
de semilongitudes de onda).
Por el contrario, la oposición de fase se dará cuando
2nd
- 2nd
-1 - - _ (
-2 - 2 n+ l)n
;_ A
que nos lleva a

[6.9]

es decir, estarán en oposición de fase los puntos cuyas distancias al foco di-
A-19 fieran en un número impar de semilongitudes de onda. m!lti tD!II3 mm
Escribir la ecuación de un movi- Las ecuaciones introducidas en esta sección permiten calcular el valor
miento ondulatorio cuyas caracte- de la perturbación x de cualquier punto en cualquier instante. Es preciso
rísticas son: amplitud, 20 cm; pe- insistir en que x representa la magnitud perturbada que, en el caso consi-
ríodo, 2 s: velocidad de propaga- derado de una onda superficial en el agua, sería la elongación de las par-
ción, v = 0,2 S m/s, y obtener la tículas, pero en otros casos puede tratarse de una sobrepresión (caso del
perturbación x para un punto situado sonido), un campo electromagnético, etc., cuyas variaciones con el tiempo
a una distancia ·de 4 m del foco en sean de forma sinusoidal. Por otra parte, es necesario recordar que la validez
el instante t = 16 s. de las citadas ecuaciones queda restringida a los casos en que la amplitud
de la onda se mantenga constante. En cursos superiores se estudiará la ecua-
R: x=0,2 sen2rr(~- 0~5 ) ción de ondas en forma diferencial, que tendrá una validez general.
A continuación pasaremos a estudiar las interacciones de las ondas
con las discontinuidades o singularidades del medio, tales como obstáculos,
paso de un medio a otro, etc.

6.3. PROPIEDADES DE LAS ONDAS


A-20
La propagación de las ondas en un medio y su paso de un medio a otro
Enumerar, explicando brevemente
en qué consisten, los fenómenos que puede dar lugar a una serie de fenómen""' característicos, algunos de los
se producen en la propagación de cuales ya se vieron en el Curso anterior. MilO
ondas. Podemos referirnos, entre otros a :
- El amortiguamiento de las ondas debido tanto a la interacción con el medio
118
como a la extensión de las mismas a un número creciente de puntos, A-21
con el consiguiente reparto de la energía (excepto cuando las ondas se Las figuras 6.7 a) y 6.7 b) mues-
propagan en una sola dirección). tran la producción de ondas cuando
La reflexión y la refracción que se producen cuando una onda alcanza la el foco se encuentra en reposo con
superficie de separación de dos medios (o cuando se propaga por un medio respecto al observador a) y cuando
no homogéneo). se mueve con respecto a el b). La
La difracción o desviación que experimentan las ondas al pasar por el modificación de la posición del foco
borde de un obstáculo. desde la posición f' 1 hasta la F 2 , al
Las interferencias, resultado de la superposición de dos o más movimientos tiempo que emite ondas, produce una
ondulatorios en una determinada región del espacio, pudiendo producirse acumulación de frentes de onda en
el sentido de su movimiento (hacia
un reforzamiento (interferencia positiva) o una neutralización (inter-
el observador O') y un enrareci-
ferencia negativa). miento en el sentido contrario (hacia
el observador 0 "). Explicar cómo
Todos ellos fueron mencionados en el Curso anterior, fundamentalmente serán las frecuencias percibidas por
en los capítulos dedicados al sonido y a la óptica geométrica, en los que se los observadores O' y O". orde-
estudió con detenimiento la reflexión y la refracción de la luz que deberán nándolas de menor a mayor. ¿Puede
ser revisadas allí. En este Curso nos centraremos en el estudio de la difracción justificarse a la luz de lo anterior
y la interferencia, cuya presencia constituye el mejor criterio para determinar que se perciba diferente tono en el
si un fenómeno posee características ondulatorias. Dejaremos para Cursos claxon de un coche o en la sirena
de una ambulancia cuando se acerca
superiores el estudio de otros fenómenos igualmente interesantes de las
que cuando se aleja?
ondas, como la polarización, relacionada con la dirección de oscilación en La luz procedente de las galaxias
las ondas transversales, y la variación que experimenta la frecuencia que se lejanas presenta frecuencias infe-
observa cuando existe un movimiento relativo entre el foco y el observador, riores a las correspondientes al es-
que recibe el nombre de efecto Doppler. Nos referiremos brevemente a este pectro del Sol o de otros focos. ¿Qué
último desde un punto de vista cualitativo. ri!lll explicación puede darse para este
hecho?
Pasaremos ahora a estudiar la difracción y las interferencias, de especial
importancia, dado que, como veremos, pueden proporcionar información
sobre las propiedades físicas del medio por el que se propagan las ondas, o de
los obstáculos que encuentran, así como de las características propias de la
onda.

6 .8

--~--1
--------
--------
--------
--------
----------------------
----------------------
a) Un haz de par·
tículas proyecta
nítidamente los
- 6.7
-·---------------------
---------
----- --- ~-----------
contornos del Efecto Doppler .
--------
-------- obstáculo. b) Una
--------
-------- onda puede bor-
dear los obstácu·
los.
a) b)

119
6.3.1. Difracción de ondas
Uno de los fenómenos más característicos del movimíento ondulatorio
es la posibilidad de bordear un obstáculo. La figura 6.8 a) y b) muestra el
comportamiento de un haz de partículas y de una onda al llegar a un obs-
táculo dotado de un orificio. Obsérvese que la zona afectada por las partículas
es diferente que la alcanzada por la onda que emerge del orificio. Decimos
que la onda ha bordeado el obstáculo en mayor o menor medida o, más
propiamente, que ha habido una difracción. La explicación de este hecho
puede darse mediante el principio de Huygens. que fue introducido en el
Curso anterior para explicar la reflexión y la refracción, según el cual
«todo punto del medio alcanzado por una onda se convierte en un nuevo
foco (secundario) de emisión de ondas». La infinidad de ondas secundarias

fren te de o nda 6 ·9
Ondas secundarias y frente de onda:
Principio de Huygens.

no se perciben normalmente, sino su envolvente. que constituye el frente de


ondas (ver fig . 6.9) 3 . Sin embargo. al interponer un obstáculo con una abertura
suficientemente estrecha, se destruyen las ondas secundarias de los puntos
adyacentes, y pueden observarse las ondas de algunos focos secundarios
corno rn lil fig11rn A.R /1 ). C11nntn m {¡-; ('<;frt•chn C' " ln <lh('rfllr<J. m {¡...; <'\'ickntc
es el fenómeno de difracción. consecuencia directa del principio de Huygens.

6.10
Influencia del tamaño de la rendija
en los fenómenos de difracción .

3 Obsérvese que en un medio isótropo los frentes de onda tendrán forma esférica, y a dis-

tancias grandes del foco podrán considerarse como planos (ondas planas).

120
La figura 6.10 ilustra la influencia del tamaño de la abertura en la obser-
vación de los fenómenos de difracción para ondas de la misma longitud
(representada mediante la distancia entre los frentes de onda consecutivos). A-22
En la figura 6.11 se representan ondas de diferente longitud que inciden en
rendijas del mismo tamaño. 11116 ¿Qué puede decirse acerca del ta-
maño de la rendija con respecto a
la longitud de onda en los fenómenos
de difracción?
e)

6.11
>.., Influencia de la longitud de onda
• en los fenómenos de difracción.

La experiencia muestra que la difracción es observable cuando el tamaño


de la rendija es del mismo orden que la longitud de onda. Así, la onda de la
figura 6.11 e) pasa sin difractarse, porque la rendija es grande comparada
con la longitud de onda, mientras que en 6.11 a) la difracción es patente.
miJ A-23
Todo lo anterior puede expresarse también claramente haciendo uso del
Realizar una experiencia similar a
la representada por las figuras 6.10
y 6.11 usando una cubeta produc-

-V
tora de ondas superficiales en los

1 líquidos (la longitud de onda puede


variarse mediante la frecuencia de la
oscilación).

6.12 6.13
Los rayos, cuando no se observa la Los rayos, cuando se observa la
difracción. difracción.

1?.1
concepto de rayo, que es una linea imaginaria trazada desde el foco hasta
cqalquier punto del medio alcanzado por la onda. de manera que los rayos
son siempre perpendiculares a los frentes de onda. En efecto, si la onda plana
que llega a la rendija no se difracta, debido al tamaño de ésta, los rayos siguen
siendo paralelos entre sí a la otra parte del obstáculo (ver fig. 6.12).
Idénticos razonamientos pueden aplicarse a un obstáculo sin rendija:
si éste es pequeño comparado con la longitud de onda, ésta se difractará,
bordeándolo, y sigue siendo inalterada, como ocurre cuando las olas del
mar encuentran un buque pequeño. Cuando una onda encuentra un obs-
táculo mucho mayor que su longitud de onda se produce una «sombra>>,
A-24 como en el caso de la luz frente a un cuerpo cualquiera. m!!IIJ
A través de una puerta abierta se Evidentemente, es más difícil poner de manifiesto los fenómenos de di-
oye hablar a alguien a quien no se fracción en la luz, dada la pequeñez de su longitud de onda, que es del orden
divisa. ¿Qué puede decirse acerca de de 10 - 7 m. En cambio, la difracción del sonido es algo a lo que estamos per-
las longitudes de onda del sonido y fectamente acostumbrados.
de la luz con respecto al tamaño de Nos referiremos a continuación al fenómeno de las interferencias que
la puerta? en ocasiones suele producirse asociado a la difracción.

6.3.2. Interferencias
Quizá el rasgo más característico de las ondas sea el presentar fenó-
menos de interferencias cuando dos o más ondas se superponen en una re-
gión. Esto explica que, en ciertas condiciones, «luz más luz produzca obscu-
ridad», o «sonido más sonido produzca silencio», por emplear una expresión
muy simple. Ya vimos en el Curso anterior cómo, en efecto, los sonidos
producidos por las dos ramas de un diapasón podían anularse mutuamente
colocándolo en una posición adecuada con respecto a nuestro oído.

6.3.2. a) Interferencias constructivas


El caso más sencillo de interferencia, y el de más interés práctico, es el
que se produce cuando en un punto concurren dos ondas de la misma fre-
cuencia procedentes de dos focos cuyas oscilaciones están sincronizadas, a
las que llamaremos ondas coherentes. Si la distancia del punto en cuestión
a cada uno de los focos es d1 y d2 , la elongación que adquiriría el punto en
cuestión debido a cada una de las ondas sería:

x 1 = A1 sen 2n ( f- ~J
x =A sen 2n
2 2
(.iT. - d/.
1

de manera que la elongación del punto será


x = x1 + x2
122
cuyo valor en cada instante dependerá de la manera en que varíen x 1 y x 1 •
Consideremos dos casos extremos :
a) ~\ y x 1 están en fase, es decir, toman valores máximos, mínimos
y nulos simultáneamente. En este caso la elongación x tendrá una amplitud
que será la suma de las amplitudes de ambas ondas :
A= A1 + A 1
y se dice entonces que hay interferencia positiva o constructiva.
b) x1 y x 1 están en oposición de fase, es decir, cuando una alcanza un
máximo, la otra toma un valor mínimo, siendo simultáneos los valores nulos
de ambas. En este caso la amplitud de la oscilación será la diferencia de las
amplitudes,
A= A1 - A 1
pudiendo anularse si ambas son iguales. Se dice entonces que hay interfe-
rencia negativa o destructiva.
En la figura 6.14 se ilustra un caso de interferencias entre dos ondas
superficiales de un líquido, que puede observarse fácilmente con la ayuda
de unél cuhcta de ondw.;. ~ A-25
Utilizando el concepto de fase in-
troducido en el punto 2 de este ca-
pítulo, indicar cuál ha de ser la dife-
rencia de camino recorrido por una
y otra onda para que se produzca
interferencia de un tipo o de otro
(constructiva o destructiva).

6.14
Interferencias entre dos ondas superficiales en un 1íquido.

123
A-26 En la seccwn 2 vimos la distancia que debía existir entre dos puntos
En la figura 6.15 se representan por los que pasa la onda de un solo foco, para que sus oscilaciones estuvieran
dos focos. F, y F 2 • que emiten ondas en fase o en oposición de fase. Las ecuaciones [6.8] y [p.9]-que allí se dedu-
coherentes de 6 x 107 Hz que se jeron son perfectamente válidas para el caso en que concurran en un solo
propagan a la velocidad de la luz, punto ondas procedentes de dos focos, de manera que tendremos:
300 000 km/ s. Ambas concurren en a) Interferencia positiva:
un punto P, situado a 1 m del foco
F 2 • Calcular la mínima distancia L
d1 - d2 =nA. (n =O, 1, 2, ... )
que deberá existir entre ambos focos es decir, cuando los caminos recorridos por ambas ondas difieran en un
para que en P se produzca inter- número entero de longitudes de onda (o un número par de semilongitudes
ferencia positiva. de onda).

b) Interferencia negativa:
F, ~ ---t,---/e F,

: ./' (n=O,l,2,3, ... )


1 1
1 ,'
1 1
1 ,' es decir, cuando el camino recorrido por ambas ondas difiera en un número
d2 1m 1
;:;;
1
'
,./ d l impar de semilongitudes de onda.
/
1
De manera cualitativa podemos decir que en la interferencia positiva
11 1
'
1
coinciden simultáneamente las crestas de una onda con las crestas de la otra,
1/ y -los valles de una con los de la otra; por el contrario, en la interferencia

p negativa coinciden las crestas de una onda con los valles de la otra. I1!!P1n
~ m!Pl3
6.15

A-27
Repetir el problema de la actividad
anterior para ondas cuya frecuencia
sea de 6 x 1014 Hz y de la misma
velocidad.
R: L = 10- 3 m.

A-28
Indicar en cuáles de los puntos
6.16
a, b, d, e y f de la figura 6.17 se
producirá interferencia positiva y en Interferencias de dos ondas cohe-
rentes obtenidas por difracción me-
cuáles negativa (las lineas continuas diante rendijas.
indican crestas. y las de trazos, valles).
R: Positiva en a, b. e y f; negativa
en e y d.

124
Para resolver el problema planteado en A-26 calcularemos la longitud
V 3 X 108
de onda A = vT = v = x 107 = S m. Como la diferencia de caminos de-
6
berá ser d1 - d2 = nA, la mínima diferencia de caminos será d1 - d2 = S m,
con lo que d1 ha de ser igual a 6 m. Basta aplicar entonces el teorema de
Pitágoras para obtener L = (6 2 - 1 2 ) 1 ' 2 = S,92 m.
En la práctica, para conseguir dos focos coherentes se procede a dividir
la onda procedente de un único foco, para lo que puede aprovecharse el fe-
nómeno de difracción a través de dos o más rendijas, tal como se indica
en la figura 6.16 .
Este fue el procedimiento utilizado a principios del siglo XIX por Thomas
Young para mostrar que la luz exhibe los fenómenos de ·difracción e inter-
ferencia, lo que utilizó en apoyo de la teoría ondulatoria de la luz. La figura 6.17
reproduce el esquema del experimento de Young que permitió, · además de
poner de manifiesto la naturaleza ondulatoria de la luz, medir la longitud
de onda de los distintos colores, mediante sencillos cálculos geométricos
semejantes a los realizados en las actividades A-2 7 y A-28.
En la pantalla aparecen franjas brillantes correspondientes a interfe-
rencias positivas separadas por zonas oscuras correspondientes a interfe-
rencias negativas. El conjunto de franjas brillantes y oscuras constituye lo
que se llama un patrón de interferencia. El mismo fenómeno puede obtenerse
con numerosas rendijas que constituyen una red de difracción.
Como ya vimos anteriormente, los fenómenos de difracción sólo son
ob.servables cuando el tamaño del obstáculo es del orden de la longitud

_, filtro monocromático p'

--
e~-

N-
:
-
"' o -

--
.:a_
6.17

- Experiencia de
Young de inter-
ferencias por di-
fracción con do-
ble rendija.

125
de onda. En el caso de la difracción por redes, la distancia entre las rendijas
deberá ser del mismo orden que la longitud de onda, lo explica la dificultad
de observar la difracción y las interferencias de la luz visible en condiciones
ordinarias. Las dificultades son aún mayores con radiaciones de mayor fre-
cuencia (menor longitud de onda), como los rayos X, con las que no fue
posible obtener patrones de interferencia hasta disponer de redes de difrac-
ción con distancias suficientemente pequeñas. Tales redes existen, sin em-
bargo, en la naturaleza; la distancia entre los iones de un cristal o entre
los átomos de una red metálica es extremadamente pequeña. Los fenómenos
de interferencias por difracción de rayos X a través de las sustancias son,
además, extremadamente útiles para la determinación de la estructura de
éstas: distancias interatómicas, distribución geométrica de los átomos o
iones. etc.
Para terminar con esta visión general del movimiento ondulatorio y sus
principales propiedades vamos a referirnos a un caso particular de inter-
ferencias que presenta especial interés.

6.3.2. b) Ondas estacionarias

Un caso particularmente interesante de interferencias es el que se da


entre una onda y su onda reflejada en una determinada región del espacio,
es decir, en un medio confinado. Un ejemplo sencillo lo proporciona un alam-
bre o cuerda que vibra. sujeto por sus extremos. Si provocamos un movi-
miento ondulatorio pulsando en su centro. la posición de los puntos del
alambre en diversos instantes viene representada por una figura como la
6.18. o como la 6.19. que representa una foto con exposición. Fijando dis-
tintos puntos del alambre en el momento de pulsarlo pueden obtenerse dis-
tintos movimientos ondulatorios, como los representados en las figuras 6.20
y 6.21. •

6.18
Distintas posicio·
nes de una cuer·
da que vibra SU· n od o VI entr e nodo
jeta por sus ex-
tremos.
6.19
Imagen de las posiciones su-
perpuestas de una cuerda vi-
brante sujeta por sus extremos.

126
En las ondas confinadas en una región destacan dos hechos que las di- A-29
ferencian de las estudiadas anteriormente, cuyos significados vamos a ex- Observar el perfil de una onda
plicar de una manera cualitativa. En primer lugar, aparecen en estas ondas cualquíera, como la representada en
puntos en los que la elongación (o perturbación, en general) es siempre la figura 6.22, e indicar cuál es la
nula, que reciben el nombre de nodos, y que en el caso de la cuerda vibrante distancia que existe en un determi-
permanecen en reposo. En este ejemplo hay, al menos, dos nodos, que son nado instante entre dos puntos de
los extremos fijos de la cuerda o cable. La onda producida no «viaja», es decir. elongación nula.
no se desplaza la ondulación como ocurriría en una cuerda libre. Por el
contrario, se trata de una onda estacionaria, donde además de los puntos que
no vibran, los nodos, podemos distinguir otros en los que la elongación
alcanza valores máximos, y que reciben el nombre de vientres. En segundo
lugar. se observa que en un medio confinado no pueden producirse ondas
cualesquiera. sino únicamente aquellas que cumplan el requisito de que en los
límites del medio (en este caso los extremos de la cuerda) la perturbación
sea nula. Las ondas estacionarias representadas por las figuras 6.19, 6.20
y 6.21 cumplen este requisito. Vamos a tratar de establecer la relación entre
la longitud de onda en cada caso y la longitud L de la cuerda. ~ 6.22
La distancia que existe entre dos puntos de elongación nula es ~, A. o,
en general. un número entero de semilongitudes de ondas, de modo que
entre dos nodos de una onda estacionaria la distancia deberá ser, análoga-
mente, un número entero de semilongitudes de onda, n;. m!IDl A-30
Del análisis de las figuras resulta fácil concluir que, para que la elonga- Establecer la relación entre Jc y L
ción sea nula en los extremos, L ha de contener un número entero de semi- en cada una de las ondas estacio-
narias representadas por las figu-
longitudes de onda, es decir,
ras 6.19, 6.20 y 6.21.
.le
L= n 7 (n = l. 2 .... )

de donde

[6.1 Ol

00 " /
vientre
6.20. 6.21
Diferentes estados de vibración de una cuerda fija.

127
que permite calcular todos los valores posibles. El hecho más importante
a resaltar es que no pueden tomar valores cualesquiera, sino sólo aquellos que
cumplen la ecuación anterior. Dicho de otro modo, los valores de A vienen
. dos por el numero
cuantzza , , 11., = -2L
n, segun
n
Esto contrasta poderosamente con lo que sucede en los medios no con-
finados, en los que pueden formarse ondas con valores de A cualesquiera.
Es la primera vez en lo que llevamos estudiado que aparece una· magnitud
cuantizada, que sólo puede tomar valores discontinuos. La importancia teórica
de este hecho aparecerá claramente al estudiar el comportamiento de las
partículas subatómicas, en la tercera parte de este texto, dedicada a la
Física Moderna.

Hemos abordado muy someramente el comporta- miento de toda la materia, si bien unas veces se acentúe
miento general de las ondas; tratando· de establecer más uno que el otro. Esta dualidad onda-corpúsculo
los aspectos comunes a cualquier tipo de movímiento de lla. \materia se analizará en los capítulos de Física
ondulatorio, aunque, por motivos de simplicidad y Mooerna.
familiaridad, hemos usado preferentemente las ondas
mecánicas como modelo. Con este capítulo damos fin a la profundización en
Conviene insistir en que, pese a las notables dife- el marco teórico de la mecánica, dando paso a la
rencias existentes entre el movimiento ondulatorio y parte segunoa de este Curso, que tratará la interacción
el desplazamiento de partículas, ambos fenómenos electromagnética, cuyo desarrollo completará el do-
terminaron por aparecer como formas de comporta- minio de la llamada Física Clásica.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-31. La perturbación de un punto que dista 4 cm R: a) A = 8 x 10 - 2 m; b) N = 7,48 Hz,
del foco viene dada por la ecuación x = 8 T = 0,13 s; e) A = 0,01 m; v = 0,07 m/ s.
sen (4 7 t - 2 S). Determinar : a) la amplitud A-32. Diseñar un montaje experimental para la
de la oscilación: b) la frecuencia y el período: obtención de un patrón ·"tle interferencias,
e) la velocidad de propagación; d) la longi- por el método de Young, ·con ayuda de un
tud de onda. banco de óptica.

128
PARTE 11

ELECTRICIDAD Y ELECTROMAGNETISMO INTRODUCCION

Esta segunda parte va a estar destinada al estudio de una forma de interac-


ción, la electromagnética, que juega un papel fundamental en el comportamiento
de la materia: desde las fuerzas de fricción o los choques entre cuerpos, a las uniones
entre átomos, para dar lugar a las diversas sustancias (lo que incluye toda la
química), la emisión y propagación de luz (óptica), la radiación calorífica y todo
el espectro de radiaciones que han revolucionado los medios de comunicación
(radio, TV, radar) y la investigación (rayos X). y numerosísimos ejemplos más,
prueban la importancia capital de esta forma de interacción.

El estudio que realizaremos este Curso se presenta como una profundización


del realizado el Curso anterior. Comenzará, como allí, por un estudio de la interacción
entre cargas en reposo (campo electrostático), al que dedicaremos los dos primeros
capítulos; seguiremos con el estudio de la corriente continua, y abordaremos en
los últimos capítulos la interacción entre cargas en movimiento, hasta el estable-
cimiento de la teoría electromagnética de Maxwell, a la que ya hicimos referencia
el Curso anterior. De cuerdo con ello, los capítulos que componen esta segunda
parte son:
7. Campo eléctrico.
8. Capacidad y condensadores.
9. Corriente continua.
10. Electromagnetismo.
11. Inducción electromagnética 1 • Teoría electromagnética de Maxwell.

1
Contiene un apéndice dedicado al circuito de corriente alterna.

129
7 CAMPO ELECTRICO

INTRODUCCION En este capítulo abordaremos el estudio de la interacción eléctrica, pero limi-


tándonos a la existente entre cargas en reposo.
En él recordaremos las experiencias _de electrización por frotamiento -pri-
meros fenómenos que pusieron de manifiesto esta forma de interacción-, que
fueron ampliamente descritas el Curso anterior, e insistiremos en las caracterís-
ticas esenciales de la carga eléctrica; existencia de dos tipos de carga, conservación
de la «carga neta», etc. ·
A-1
Seguidamente estudiaremos cuantitativamente la interacción electrostática, que
Utilizando los instrumentos cons- nos llevó el Curso pasado a establecer la ley de Coulomb, y los conceptos operativos
truidos el Curso pasado (versorio, de intensidad de campo y potencial. en los que profundizaremos aquí introduciendo
péndulo eléctrico, electroscopio... ),
nuevas relaciones fundamentales .
proceder a comprobar, de forma or-
denada, los principales hechos que Se recomienda. pues. poderosamente la revisión del capítulo de electrostática,
constituyen la fenomenología de la visto el Curso anterior, como base imprescindible para la profundización que aquí
triboelectrización. se realiza.
A-2
Explicar, partiendo · del conoci-
miento alcanzado hasta aquí sobre
7.1. ELECTRIZACION POR FROTAMIENTO (REVISION)
la estructura de la materia, los prin-
cipales hechos reseñados en la ac- Las experiencias de triboelectrización (electrización por frotamiento) cons-
tividad anterior. En particuléU\: tituyeron. como ya hemos señalado. los primeros fenómenos que pusieron
a) El hecho de que los cuerpos en evidencia la existencia de una nueva forma de interacción entre los cuerpos.
habitualmente no posean pro- La descripción de estas experiencias y las conclusiones que se derivan de
piedades eléctricas (estado neu- la nueva propiedad o de la misma estructura de la materia fue ampliamente
tro) y las adquieren al fro-
tratada el Curso anterior, por lo que no es necesario repetirlas aquí. Suge-
tarlos unos con otros.
b) El hecho de que al aproximar rimos . sin embar~na rápida revisión, a través de las siguientes activida-
un cuerpo cargado a otro neu- des: m m!I!Q mi)
tro (pequeño trozo de papel.
péndulo electrostático, etc.), Todas estas actividades reproducen el estudio realizado el Curso anterior,
éste sea atraído. por lo que nos remitimos a lo visto allí para las aclaraciones que se precisen.
130
ESTUDIO CUANTITATIVO DE LAS FUERZAS ENTRE 7.2. e) El hecho de que al tocar un
CARGAS ELECTRICAS cuerpo neutro con otro car-
gado aparezca, a menudo, una
repulsión.
Incluimos en este apartado una revisiOn del establecimiento de la ley á) El hecho de que un objeto
de Coulomb y el manejo de la misma, que trataremos con mayor profundidad. metálico no se electrice por
frotamiento (en las condiciones
habituales en que se electrizan
7 .2.1. Fuerzas entre dos cargas eléctricas puntuales: las demás sustancias).
ley de Coulomb
De nuevo se trata de un aspecto que fue estudiado el Curso anterior con A-3
suficiente atención, pero que conviene revisar con detenimiento. Esta re-
Enunciar el principio de conserva-
visión conviene hacerla, más que a través de la lectura. realizando de nuevo ción de la carga - sugerido por nu-
la pequeña investigación que -siguiendo, en cierto modo. los trabajos merosas observaciones de las reali-
de Coulomb- nos permita establecer el valor de la fuerza eléctrica entre zadas - y diseñar un experimento
cargas. mm simple para su verificación.

Recordemos que las hipótesis emitidas suponen la dependencia de F


respecto a las cargas Q y q que interaccionan, la distancia entre ellas r y la A-4
naturaleza del medio en que se encuentran, llevando a concebir que dicha Emitir una hipótesis razonada. ba-
dependencia reviste la forma F =K Q ~ q (donde K es una constante carac- sada en las observaciones realizadas
r en las experiencias de triboelectri-
terística del medio). ~ zación. acerca de los factores de que
puede depender el valor de la fuerza
Aunque son posibles diversos montajes experimentales, conviene re- entre dos cuerpos («puntuales») car-
ferirse a la balanza de torsión, que fue el procedimiento utilizado por el gados, así como la forma de dicha
propio Coulomb (ver en fig. 7.1 el esquema de una balanza de torsión). dependencia.

A- 5

l
Sugerir algún montaje experimen-
tal para la contrastación de las hi-
pótesis emitidas. Es preciso, en par-
ticular, concebir alguna forma sim-
ple de: a) medir las fuerzas ; b) ob-
tener cargas variables de valor rela-
a tivo conocido.

7.1
Balanza de torsión.

131
A-6 Por último, propondremos en la actividad siguiente, algunos resultados
Utilizando una balanza de torsión con objeto de que se proceda al tratamiento e interpretación de los mismos
se han realizado las siguientes series a la luz de las hipótesis iniciales. m
de medidas, con objeto de contrastar
las hipótesis emitidas en A-4. La investigación realizada por Coulomb, y que nosotros hemos tratado
a) Se electrizan dos pequeñas es- de reproducir - siguiendo el esquema ya utilizado el Curso anterior-, llevó
feras con cargas de igual signo y. a establecer que, de acuerdo con las hipótesis establecidas, la interacción
manteniendo fijas dichas cargas, se entre dos cargas Q y q viene dada por la expresión 1 :
procede a medir la fuerza repulsiva

~
entre ambas para distintas distancias,
con los siguientes resultados: [7.1]

r(cm) 60 donde K tiene un valor distinto para cada medio 2 • Esta es la ley de Coulomb,
F(N) 2,5 en cuyo manejo es preciso familiarizarse, por lo que dedicaremos a ello el
apartado siguiente.

b) Se mantiene ahora fija la dis-


tancia entre ellas y se varía la 7.2.2. Manejo de la ley de Coulomb
carga de una o ambas esferitas. El
medio es el aire. Los valores de las 7.2.2. a) Unidades de carga y valor de la cons.t ante K del medio
cargas están dadas en unidades arbi-
trarias. En la expresión de la ley de Coulomb la constante K depende del medio
en el cual está teniendo lugar la interacción entre Q y q.
Q · q (U.A.) F(N)
Fijando como medio de interacción el vacío, el valor de la constante K
1.0 90,0 dependerá de las unidades de fuerza, carga y distancia elegidas. Si están las
0,5 45,0 tres definidas, el valor de K para el vacío tendremos que determinarlo experi-
0,25 22,5
0,12 11 ,2 mentalmente. Si la unidad de carga no está definida, se puede dar un valor
0,06 5,6 arbitrario a K (K= 1), y a partir de la expresión de Coulomb definir la unidad
de carga.
Proceder al tratamiento de dichos
resultados para contrastar las hi- En el S. I. (que utiliza prácticamente las unidades del Giorgi),las unidades
pótesis emitidas. Concretamente, veri- de fuerza (el newton N), de distancia (el metro m) y de carga (el culombio C)
ficar que: FcxQq; Fcxl/r2 ; ¿qué re-
presentaciones gráficas convendrá
1
hacer para la contrastación de las La validez de esta expresión ha sido comprobada en toda una serie de situaciones. Existen,
dos hipótesis? sin embargo, dos dominios de distancias entre las cargas, en los cuales no ha podido ser V{:ri-
ficada: a) el de las distancias muy pequeñas (menores de 10- 14 cm), para las que deja de cum-
plirse, como veremos, la teoría electromagnética clásica, y b) el de las distancias muy grandes,
astronómicas, aunque. en realidad. no existe ninguna razón para suponer que la «ley de la
inversa del cuadrado de la distancia» deje de ser válida para estas grandes distancias.

2
La influencia del medio en la interacción eléctrica la estudiaremos en el capítulo siguiente.
Sin embargo, conviene aclarar aquí que todo medío material supone una disminución de la in-
tensidad de la interacción con respecto a la que se daría en el vacío. Dicho de otra forma, la
constante K de la ley de Coulomb toma un valor diferente para cada medio material. siendo
siempre menor que la correspondiente al vacío.

132
están ya definidas, y; por tanto, el valor de K para el vacío quedará deter- A-7
minado aplicando la ley de Coulomb. Su valor resulta ser: Comprobar que un culombio =
K= 8,9874 x 109 u.I. ~ 9 x 109 u.r. = 3 x 109 u.e.s.
En el sistema electrostático (que utiliza las unidades del sistema C. G. S.)
se define la unidad de carga a partir de la ley de Coulomb, haciendo la cons-
tante K= 1 u.e.s.; así, una unidad electrostática de carga (1 u .e.s. de carga) A-8
es la carga que, situada frente a otra igual a un centímetro de distancia en ¿Con qué fuerza se repelen en el
el vacío, se atraen o se repelen con la fuerza de una dina 3 • vacío dos cargas positivas de 1 e
distantes 1 m~ : Y si distan 4 m?
Por tanto, utilizando el S. l. la ley de Coulomb, toma, para el vacío y
aproximadamente para el aire, la siguiente forma: R: F = 9 X 109 N F = 5,6 X 108 N

F = 9,109 Q ~ q N· m2
pues K,acío = 9, 1Q9 C2
r
A-9
En el sistema electrostático:
Un núcleo de helio (Z = 2) y otro
. 2
de neón (Z = 10) están separados
Q·q
F = -- pues K . = 1 dma x cm
r2 vac•o u .e.s.z 3 mm en el- vacío. Calcular la fuerza
de repulsión.
22
~n3nDnD1 R: 5,12 X 10- N.
La actividad anterior pone de manifiesto que la intensidad de las fuerzas
eléctricas es muy superior a la de las fuerzas gravitatorias (en realidad basta
tener en cuenta los valores respectivos de K y G para darse cuenta de ello).
A-10
La ley de Coulomb suele escribirse de una forma más compleja, pero que Sabiendo que las partículas alfa
facilita el manejo de ciertas ecuaciones que se derivan de la misma y que núcleos de He) tienen una carga
son de uso más frecuente, como tendremos ocasión de ver. Se trata de la de 3,2x10 - 19 e y una masa de
6,68 x 10- 27 kg, calcular la fuerza
sustitución de la constante K por - 1 , haciendo K = - 1 electrostática de repulsión entre dos
4 n F. 4 ne
la léy de Coulomb adquiere la forma: de ellas cuando están situadas a
1 O- u cm y compararla con la fuerza
gravitatoria entre las mismas.
1 Q. q R: = 9,18 10- 2 N.
F=4n e~
Felectrostá!ica X
F gravilatoria = 2,97 X 10- )7 N.

3 La unidad de carga del sistema internacional (el coulombio) fue definida a partir de la

intensidad de corriente (ver cap. 10). Al margen de estas unidades es preciso referirse a la unidad
natural de carga eléctrica o «carga elemental de electricidad>>, que como sabemos es la carga
del electrón, igual y de signo opuesto a la del protón. Cualquiera que sea la carga que posea un A-ll
cuerpo será siempre múltiplo de esta carga elemental. cuyo valor en unidades del S.l. es
1,60186 · 10- 19C, determinado por Milikan por el «experimento de las gotas de aceite>>. Este Considerar la influencia de e en
pequeño valor de la carga elemental hace precisamente que el carácter discontinuo. cuantizado, el valor de la fuerza entre dos cargas
de la carga eléctrica no se perciba en las experiencias ordinarias de electrización, pudiendo con objeto de indicar el significado
tratarse como una magnitud cuya cantidad variase de forma continua. fisico de dicha constante.
133
El hecho de que e aparezca en el denominador supone que cuanto mayor
sea su valor, más débil será la fuerza que se ejercen las cargas. Es decir, un
A-12
medio con un valor alto de e es un medio que transmite difícilmente la
Sabiendo que K en el vacío es interacción eléctrica, es un medio «poco eléctrico». De aquí el nombre de
9 x 109 U.l. y 1 u.e.s.. dar el valor constante dieléctrica (no eléctrica) que recibe.
de e0 (constante dieléctrica del va- l1!m
cío) en los dos sistemas de unidades.
1 e 2

R: eo = 4n · 9 · 109 N· m 2 En cualquier medio material. el valor de e es mayor que en el vacío (e0 )


1 (u.e.s.) 2 y suele darse en tablas que indican su valor relativo respecto al del vacío.
eo = 4n O · cm2 Así, cuando leemos en las tablas que un determinado medio tiene constante
dieléctrica 6, significa que el valor de la constante dieléctrica en dicho medio
1
es seis veces mayor que en el vacío, o sea, e= 6 · n . . U.I. (o, dicho
4 9 109
A-13 de otro modo, que la constante K es seis veces menor que la del vacío, es
. 9. 109
Determinar el valor de la fuerza dec1r, K= U.I.
6
de repulsión que se ejercen dos cargas
de lo - s e y 10- 2 e separadas 20 cm
um
en un medio de constante dieléctrica
81.
R: P = 0,278 N.
7.2.2. b) Aspecto vectorial de la ley de Coulomb

Aunque hasta aquí sólo hemos calculado el módulo de las fuerzas que
A-14 se ejercen las cargas, es evidente que una completa determinación de dichas
fuerzas exige que se indique la dirección y sentido de las mismas. Veamos
Una carga puntual de 10- 4 e
dista 30 cm de otra carga puntual esto más concretamente a través de la resolución de un ejercicio.
de -1 O- 5 e en el vacío. ¿Qué fuerza mm
ejerce cada carga sobre la otra?

R: 100 N, en la dirección que une Al resolver la actividad anterior es preciso tener presente que las fuerzas
ambas cargas y sentido en cada eléctricas son magnitudes vectoriales. No tendría ningún sentido escribir
caso hacia la carga de signo con-
trario.

pues las fuerzas no son escalares que puedan determinarse con un solo valor
con signo. Diremos, por el contrario, que el módulo de la fuerza que actúa
sobre cada carga es 100 N y que la dirección es la recta de unión entre ambas
cargas y el sentido hacia la otra carga (pues se trata de una interacción
atractiva). Ver la figura 7.2.
134
A-15

7.2
Dos cargas están situadas en el
vacío, una q1 = 10- 4 C en el origen
1nteracción entre dos cargas puntuales.
de coordenadas. y otra de q2 =
= - 2 X 10- 4 C en un punto distante
1O cm sobre el eje de las x. Especificar
módulo, dirección y sentido de P1
Si queremos, pues, expresar la fuerza vectorialmente, tendremos que (fuerza sobre q1 ) y de P2 (fuerza
sobre q 2 ) .
multiplicar el módulo (dado por la ley de Coulomb) por un vector unitario
en la dirección de la misma, que es precisamente la dirección de r, de aquí R: P1 = 18 · 103 Üx{N)
que se designe por fl,. P2 = -18 • 10 3 Üx(N) .

A-16
F= - 1- Q·qa [7.2] Dadas las cargas q1 , q2 y q3 si-
4n e r2 r
tuadas en el plano XY, tal como se
indica en la figura 7. 3, calcular el
111m módulo, dirección y sentido de la
La importancia del aspecto vectorial aparece, sobre todo, cuando se con- fuerza resultante sobre q3 • (Se su-
pone, siempre que no se especifique
sideran interacciones de más de dos cargas. mm lo contrario, que el medio es el
vacío.)
Para resolver el problema planteado en la actividad anterior tendremos
en cuenta que, tal como ocurre con otros tip.os de fuerzas, las fuerzas eléc-
tricas entre cada dos cargas no se modifican por la presencia de una tercera. VI
Así, la fuerza resultante sobre cualquier carga será la suma vectorial de las

3m¡'·:~o·~~q~,_-__1o~·~c____
fuerzas (interacciones) que producen sobre ella el resto de las demás cargas:
F=F
r 1 +F2 =·"="F.
L. 1
x_
i

Se trata de un nuevo ejemplo del principio de superposición que establece


la posibilidad de analizar un fenómeno complejo en partes más simples y que 3m
es la base de todo cálculo vectorial (expresión de una magnitud vectorial - q ~=- 10 4
C
en función de sus componentes). ·
1
Así pues, para la resolución del problema de la actividad 16 comenza-
remos por dibujar los vectores representativos de las fuerzas F1 y F2 que 7.3.
q1 y q 1 ejercen sobre q3 (ver fig. 7.4). Tres cargas en el plano XV.

135
A-17
En los vértices de un triángulo
equilátero de 1 m de lado se sitúan
las cargas ql = 10 - 4 c. q2 = 10- 4 e
Y q 3 = -2 ·l0- 4 C. Si el medio es el
vacío, ¿cuál será la fuerza resultante
sobre q/
7.4
Para resolver este ejercicio con-
viene situar las tres cargas en un Fuerza sobre q 3.
sistema de coordenadas y ca lcular
las fuerzas que q2 y q3 ejercen sobre
q1 , expresándolas en función de sus
componentes x e y. siguiendo el
Podemos a continuación calcular sus respectivos módulos, que en este
mismo esquema de la actividad an- caso resultan ser ¡F1 i = ¡F2 i = 3 6 N, y sus com~onentes x e y. Así, F ~>. re-
terior. sulta ser - 28,8 N y F 1Y es 21,6 N, por tanto, F1 = ( -28.8; 21,6) N.
Del mismo modo:
R: ¡F,¡ sobre q1 es de 156 N, direc-
ción formando ángulo de 30° con F2 = (28,8; 21,6) N
el lado que une q1 y q3 , sentido La fuerza resultante será entonces
hacia q3 •
Fr = Fl + F2 = (O; 43,2) N

A-18 7.3. CAMPO ELECTRICO


Entredoscargasdeq 1 = 20 ·lo-se
y q
2
= +S· 10- 8 C, distantes lO cm. 7.3.1. Concepto de campo
se sitúa otra carga q3 =4 · 10- 8 C
equidistante de las anteriores. ¿Cuál ¿Cómo explicar la interacción de cargas distantes entre sí? Este problema,
es la fuerza resultante sobre esta úl- que ya fue planteado el Curso anterior y este mismo Curso al hablar de in-
tima carga? teracción gravitatoria, conduce a la introducción del concepto de campo
R: [F,.[ = 2 · 16 · 10 - 2 N dirigida ha- eléctrico como una realidad física, como forma de existencia de la materia.
cia ql. a través de la cual se proponga la interacción. En la parte de este volumen,
destinada al estudio de lo que se conoce como «Física Moderna», aborda-
remos más profundamente el estudio de los campos -gravitatorio. electro-
magnético y nuclear - y aquí nos limitaremos a un tratamiento puramente
fenomenológico.
A-19
Introducir una magnitud que per- Desde este punto de vista diremos que existe un campo eléctrico en
mita medir la mayor o menor inten- aquellas regiones del espacio en las que una carga eléctrica -utilizada como
sidad del campo eléctrico en un «testigo» o detector- se vea sometida a una fuerza 4 . mm
punto. Definir dicha magnitud, que
denominaremos intensidad del campo • Esta carga «testigo» o de prueba. que introducimos para comprobar la presencia del campo.
eléctrico E, con la mayor precisión debe ser lo más pequeña posible para que no perturbe apreciablemente las condiciones existentes
posible. previamente.

136
Tal como ya hicimos en el caso del campo gravitatorio, la magnitud A-20
que determina la intensidad del campo en un punto vendrá dada por la Especificar las unidades de inten-
fuerza que se ejerce. en dicho punto, por unidad de carga eléctrica. sidad de campo en el S. l.

~ [7.3)
A-21

C!J En un punto dado del espacio se


coloca: a) una carga de 4 C. vién-
dose sometida a una fuerza de 10 N
Ahora bien, en el caso del campo eléctrico, la existencia de dos tipos de en la dirección y sentido indicados
carga obliga a adoptar un criterio respecto al signo de la carga testigo. en la figura 7.5; b) retirando dicha
De esta forma se define la intensidad de campo eléctrico E en un punto como carga se colo,m otra de - 2 C ac-
la fuerza a que está sometida la unidad de carga positiva en dicho punto 5 • m!PID tuando sobre ella una fuerza de S N
en la dirección y sentido indicados.
Así definida, la intensidad de campo en un punto es una magnitud cuyo Calcular en cada caso el valor del
valor es independiente del valor y signo de la carga que se coloque para campo eléctrico, dibujando el vector
correspondiente.
detectar su existencia (siempre, repetimos, que sea lo suficientemente pe-
queña para no alterar el campo existente). Veamos esto, cuya comprensión
plantea a veces alguna dificultad, realizando la siguiente actividad. ~

La realización de la actividad anterior debe haber permitido comprender


que el vector E tiene un valor definido en cada punto. independiente de la carga
testigo que se coloque. Esto permite calcular fácilmente el valor de la fuerza
que actuará sobre una carga determinada situada en dicho punto sin más
/
{;t)q 1 =4C
p

que aplicar: a)

7.5
[7.4) Fuerzas sobre cargas puntuales.
A-22
Dibujar las fuerzas F1 y F2 a que
se verían sometidas, respectivamente,
7.3.2. «Manantiales)) de campo las cargas de 2 e y -3 e en el
punto P de la figura 7.6 para el que
Como hemos visto en el apartado anterior, la intensidad de campo en se ha indicado el valor de E.
un punto dado se determina sin más que colocar una carga en dicho punto R: F1 = 2 E en la misma dirección y
y calcular E= q r Pero ¿qué nos dice esta magnitud acerca del origen del
sentido.
F2 = - 3E en la misma dirección
y sentido contrario.
campo eléctrico existente, es decir, acerca de las cargas que lo crean o,
también, acerca del manantial del campo ? ~

s Ello no supone, claro está, que se deba colocar como testigo una carga unidad positiva.
Puede colocarse cualquier carga (lo más pequeña posible, por las razones que ya se han dado). 7.6
El signo de la carga colocada puede, además, ser negativo: bastará tener en cuenta que el vector Campo eléctrico en P.
B tendrá sentido contrario al que indique la fuerza que actúa sobre dicha carga negativa.
137
A-23 El «mapa» trazado por los vectores E en los distintos puntos del espacio
En un punto P situado sobre el puede proporcionarnos información acerca de las cargas que constituyen
eje de las x se coloca una carga de el manantial del campo. Así, en la actividad anterior, las distintas intensi-
1 O- 4 C que resulta estar sometida dades y direcciones de E hacen pensar en la existencia de una carga posi-
a una fuerza de 0,02 N dirigida hacia tiva como fuente del campo situada en el punto donde parecen confluir las
el origen de coordenadas. Especifí- directrices de E.
quese el módulo, dirección y sentido.
del vector campo eléctrico en el El vector E aparece así como un método para construir mapas de los
punto P. campos eléctricos que nos permiten reconocer las cargas fuente de los
mismos. El problema, sin embargo, puede ser extraordinariamente complejo
R: IEI = 200 N/C dirección eje x. cuando la fuente del campo no sea una carga aislada, sino un conjunto de
sentido hacia el origen.
cargas o, más aún, una distribución «continua» de cargas tal como un cuerpo
A-24 cargado que, la mayor parte de las veces, no puede asimilarse a una carga
puntual.
Si en el mismo punto de la acti-
vidad anterior se sitúa un electrón Nos ocuparemos ahora del cálculo de la intensidad de campo para dis-
(!¡e = 1,6 · 10 - 19 C). ¿cuál será el mó- tintos casos de manantiales de especial interés.
dulo dirección y sentido de la fuerza
que sobre él aparece?
7.3.2. a) Campo creado por una carga puntual
R: IFI = 3,2 . 10- 17 N, dirección eje X ,
sentido alejándose del origen. Si el «manantial» del campo es sólo una carga puntual, se trata del caso
más sencillo posible, y la intensidad del campo creado es fácilmente calcu-
A-25 lable utilizando la ley de Coulomb. ~
Con ayuda de una carga testigo Para el cálculo de la intensidad del campo en un punto dado, considera-
se ha ido trazando el «mapa del remos colocada en dicho punto una carga auxiliar q que se vea sometida
campo eléctrico» en cierta región del
a una fuerza F debido a su interacción con la carga Q, fuente del campo
espacio, es decir, se ha ido dibu-
(ver fig. 7.8).
jando el vector intensidad de campo
Como F = - - Q ~ q i1, el valor de E será :
en una serie de puntos con el resul- 1
tado que indica la figura 7.7. ¿Cuál 4n e r
puede ser el manantial del campo?
F 1 Q
E= -=- -2 [7.5]
q 4n e r

o bien en forma vectorial:

- F 1 -Q i1
E= - = - [7.6]
q 4n e r 2 r

..
(t) - _ ___ C ____ -{±)~E
..
-·•---"F--••- 7.8
1
-J
0 q Fuerza sobre q.

1. 7 Mapa de campo eléctrico.

138
La determinación de E exi.ge, pues, dar su módulo y dirección y sentido. A-26
y en el caso concreto del campo creado por una carga puntual son: múdulo Dar la expresión que determina el
dado por la expresión [7 .5], dirección radial con respecto a la carga (11,) y módulo de E para el campo creado
sentido alejándose de la carga si es positiva y acercándose si es negativa por una carga puntual Q en un
(figura 7.9). punto cualquiera situado a una dis-
tancia r. Dibujar el «mapa» del

::· ·.
·-----:~r
_....., -
.(/
---: q ---
' -- . .._
--......

..--- -----,
/
,:/
,,
-----::e-·
'
1
~ ----

- 7.9
campo creado por: a) una carga
puntual positiva, b) una negativa.

1 a) b)
Campo creado
a) por una carga
positiva: b) por
una negativa.

Cualquie.r línea radial con respecto a la carga coincidirá con la dirección


del vector E en todos sus puntos. Estas líneas constituyen las llamadas «lineas
de fuerza» o líneas del campo eléctrico para este caso concreto de campos
creados por cargas puntuales. Estas líneas de fuerza constituyen una visua-
lización del· campo exístente (lo mismo que los «mapas del campo))), y, a
partir de ahora, trataremos de representar los campos mediante estas lineas
que son susceptibles de proporcionar muy valiosa información. Así. las fi- A-27
guras 7.1 O y 7.11 reproducen los campos creados por una carga puntual
positiva y negativa, respectivamente 6 . ~ Una carga puntual de 10- 9 C
situada en el vacío. a) Determinar el
valor de E a 20, 40, 60, 80 cm
y 1 m de distancia de la carga ;
b) hacer la representación gráfica de
la variación del módulo de E frente
a r; e) trazar un «mapa>> del campo
creado en el que aparezca la carga
y varios vectores situados a las dis-
tancias indicadas en a) (realizar el
dibujo aproximadamente a escala).
R: 225, 56,3, 25, 14,1 y 9 N/C.
7.10 7.11
Líneas de fuerza del campo creado Líneas de fuerza del campo creado
por una carga puntual positiva. por una carga puntual negativa.

6 Se trata, evidentemente, de distribuciones tridimensionales en todas direcciones, y en la

figura sólo se han representado las líneas de fuerza correspondientes al plano del papel.

139
A-28 7.3.2 b) Campos creados por una distribución de cargas puntuales
¿Cómo calcular la intensidad del
campo en un punto cuando la
mmCuando son varias las cargas creadoras del campo. la intensidad del
fuente del campo consiste en varias campo resultante en un punto será la suma vectorial de los campos eléctricos
cargas puntuales? producidos por cada una de las cargas. Esto es una consecuencia del prin-
A-29 cipio de superposición que cumplen las fuerzas eléctricas. Se cumplirá, pues,
que:
a) Dar el valor del campo en el
punto medio de la línea que una
dos cargas puntuales de 1 o - 7 e se- - - ~ 1 n Q.
E= E1 + E- 2 + · · · + 'rt
.t:..n =
-
"-' En= -
;- 1
~ ---1 11,¡
4ne¡ - I r ¡
[7.7]
paradas 2m (es necesario el esquema
con los vectores). b) Idem, si una
de las cargas es negativa. Aplicaremos esto a algunos casos concretos de distribuciónes de cargas.
R: IEI =O, b) fEI = 1 800 N/C en la mR» mm m~~~
dirección que une ambas cargas y
sentido hacia la negativa. La representación gráfica de los campos creados por varias cargas es
naturalmente más compleja que en el caso de cargas aisladas tanto más
A-30 cuanto mayor es el número de cargas o la diferencia entre los valores de
Dadas las cargas q, = lo - s C y las mismas. Veamos algunos casos sencillos: m!lfcl m!IM
q2 = - 2 x lo - sc.situadas.lapri-
mera, en el origen de coordenadas. Y En estos casos, las líneas de fuerza del campo eléctrico se trazan de
la segunda en el punto (2,0) m, deter- forma que en cada punto el vector E sea tangente a la misma.
minar E en los siguientes puntos :
a) (1,0); b) (0,1); e) (2,1) m; d) ¿en
qué punto del eje x el campo eléc-
trico es cero?
R: a) E= (270, O) N/C;
b) E= (32 . 74)N/ C;
e) E= (16,4 . -171.8) N/C.
d) ( - 4.8. 0) m.

A-31
Una carga q1 = -lo - s C, situada
en el punto (2,0} m de un sistema
de coordenadas, y una segunda car.ga,
q = 4 x 10- 9 C, se encuentra en el
o~igen de coordenadas. Hallar la in-
tensidad del campo en el punto
(2,2)m.
a) b)
R: E= (3.2 . -19.3) N/ C.
7.12 Líneas de fuerza del campo creado por dos cargas puntuales: a) de igual signo;
b) de distinto signo.

140
A-32
Trazar las lineas de fuerza del
campo creado por dos cargas igua-
les: a) ambas positivas; b) una posi-
tiva y otra negativa.
R: Ver figura 7.12.
A-33

7.13
Como ejemplo de la complejidad
que pueden tener las representaciones
Algunas lineas del campo eléctrico creado
por dos cargas, q 1 = + 3 y q2 = -1. de los campos creados por varias
cargas. reproducimos el campo creado
por una carga negativa y otra po-
sitiva tres veces mayor. Interpretar
cualitativamente la forma de dicho
campo (fig. 7.13).
7.3.2 e) Campos creados por distribuciones continuas de cargas

En la práctica, el manantial del campo eléctrico puede en muchas oca-


siones ser un volumen finito de dieléctrico electrizado o la superficie finita
de un conductor cargado. En ambos casos se trata de distribuciones «con-
tinuas» de carga eléctrica, o en el interior de un volumen dado o en la su-
perficie del conductor 7 • El campo eléctrico se calcula, entonces, imaginando
la carga total dividida en pequeñas cargas elementales dq. Cada dq actuará
como una carga puntual, y creará en el punto considerado un campo eléc-
trico que vendrá dado por la expresión

dE = - 1- dq i1
4n e r 2 r
ver figura 7.14.

y
7.14
Distribución continua de carga.

7
Recordemos que el carácter discontinuo, cuantizado. de la carga (que sólo puede tomar
valores múltiplos de la carga del electrón o protón), es inapreciable en las situaciones ordinarias.
puesto que la carga más pequeña apreciable en un cuerpo consistiría en millones y millones
de electrones.

141
Para calcular el campo total creado en P tendríamos que sumar los campos
eléctricos creados por todos los dq que constituyen esta superficie finita
cargada eléctricamente. Esto constituiría la integral del tipo E= - 1- fdq2 i1,.
4n ¡; r
Se trata de integrales difíciles de resolver que exceden con mucho el nivel
del presente Curso. Por ello, para el cálculo del campo creado por objetos
cargados (una esfera metálica, una superficie plana ... ) se recurre a otro pro-
cedimiento que expondremos más adelante (subapartado 7.4.4).
Pasaremos ahora a un tratamiento cuantitativo de la representación de
los campos mediante líneas de fuerza que, como veremos, se mostrará ex-
traordinariamente fructífero.

7 .4. FLUJO ELECTROSTATICO. TEOREMA DE GAUSS

7.4.1. Tratamiento cuantitativo de la representación


del campo mediante líneas de fuerza
Las líneas de fuerza nos han venido sirviendo hasta aquí como indicación
A-34 de la dirección y sentido del vector intensidad del campo E en los distintos
¿Cómo podría representarse los
puntos del mismo. No nos proporcionan, sin embargo, información acerca
campos eléctricos creados: a) por una de la intensidad (o módulo) de E. mm
carga Q; b) por una carga 2 Q.
de forma que dicha representación Una forma de traducir gráficamente la diferencia cuantitativa entre los
permitiera distinguir cuantitativa- campos creados por dos cargas Q y 2 Q. respectivamente, sería dibujar doble
mente ambos? número de líneas de fuerza en el segundo caso (ver fig. 7.15), de forma que
la densidad de líneas de fuerza, según una escala establecida, fuera índice
de la mayor o menor intensidad del campo en determinada zona del espacio.

~I/ ~~
/¡~ ~¡~
7.15
Líneas de fuerza del
campo creado por
+o v + 20.
+0 +20

1·1.?
De hecho, cuando considf'ramos las líneas de fuerza del campo creado
por una carga podemos observar que. a medida que nos alejamos de la carga,
las líneas de fuerza se separan unas de otras, es decir, su densidad disminuye.
Es más, dicha disminución es inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia, lo mismo que ocurre con la disminución del módulo de E. En efecto,
el número de lineas de fuerza es el mismo a cualquier distancia de Q, pero
se reparten por toda la superficie de la esfera, 4n r 2 , con lo que la densidad
de estas líneas disminuirá con el tamaño de la superficie, o sea, con r2 ,
pudiéndose escribir:

lEla 4N
nr
2

(Ver fig. 7.1fi).


A-35
En la figura 7.18 se han repre-
sentado las lineas de fuerza de un
campo eléctrico. Dibujar sendas su-
perficies de forma que el flujo que
las atraviesa .sea: a} máximo; b) nulo.
7.16
Densidad de lineas de fuerza.

Esta expresión es válida cuando consideramos todas las líneas de fuerza


que emergen de la carga y una superficie esférica atravesada por todas ellas.
Pero igualmente podemos proceder para pequeñas regiones del espacio con-
siderando una superficie cualquiera S y el número n de líneas de fuerza que 7. 18
la atraviesan. La figura 7.17 muestra cómo una misma superficie S es atra- Líneas de fuerza de un campo eléctrico.
vesada por un número menor de líneas de fuerza a medida que nos alejamos
de la carga. Esto indica que la intensidad de campo E en una región dada del
espacio puede considerarse proporcional a ~, o sea: ¡E !ex ~.
R.:

Q
7.17
La densidad de líneas de fuerza
disminuye con la distancia a a.
1 a)
~b)

143
A-36 Así pues, la densidad de líneas de fuerza aparece como una forma de re-
Una superficie de 20 cm forma 2 presentar cuantitativamente la intensidad del campo eléctrico.
un ángulo de 60° con la dirección En el apartado siguiente mostraremos cómo esta representación resultó
de un campo uniforme cuya inten- ser, todavía, mucho más fructífera.
sidad es 20 N j C. Calcular el flujo
que atraviesa la superficie (acom-
páñese de dibujo). 7.4.2. Concepto de flujo electrostático
R: <l>E =2 x 10- 2
Nm 2 / C.
La proporcionalidad establecida entre lE 1 y la densidad de líneas de
A-37
Dado en campo eléctrico uniforme
fuerza lEla ~ hace ver que el producto E · S aparece como una expresión
cuyas líneas de fuerza se representan del número de líneas de fuerza que atraviesa una superficie dada, que «fluye»
en la figura 7.19 y las superficies a su través. En el caso de considerar una superficie esférica cerrada alrededor
dibujadas, calcular cuánto valdrá el de una carga, E · S indica, como vimos en el apartado anterior, el número
flujo en cada caso (todas las super- total de líneas de fuerza N que emergen (fluyen) de la carga.
ficies son de 2 m 2 y el módulo del
vector intensidad de campo E es El producto lE1 · S aparece así como una nueva magnitud relacionada
4 N/ C. con el número de líneas de fuerza y a la que daremos el nombre de flujo
electrostático <I>E = IEI · S. Como expresión del nú_!!lerQ. de líneas de fuerza ,
se tratará de una magnitud escalar, mientras que E y S son, como sabemos,
magnitudes vectoriales.
La definición correcta de <I> E será, pues :

1 <I>E = E. S 1 (producto escalar) [7.8]

o, lo que es igual,

.~ l
a
l V
b

V 1
t
mm mm mDJ
Naturalmente, en el caso de que E no se mantenga constante a través
de la superficie considerada, como ocurre en el ejemplo de la figura 7.20,

cv d e

v~
o~ 1<~
-1+
17"
"'~ !'--. !'--.
1 o•~
~ "'K"~
V "V S
"" 7.20
Flujo a través de una superficie.

7.19 Líneas de fuerza y superficies.

144
tendremos que recurrir al cálculo diferencial. es decir, a calcular el flujo
a través de superficies dS suficientemente pequeña para que E pueda ser
considerado constante, con lo que:
dct>E = IEI ldSI · cos r:x

y el flujo total a través de la superficie se obtendrá integrando la expresión


anterior:

1 ct>E = JJEJ· JdSJ· cos r:x 1 [7.9]

Hemos introducido así una nueva magnitud ct>E, cuyo interés es evi-
dente como expresión de lo que «fluye» del manantial del campo. Lógica-
mente, ct>E ha de estar relacionado con las cargas creadoras del campo.
Precisamente, el hecho de que el flujo total a través de cualquier superficie
que encierre una carga tenga un valor constante (ver fig. 7.21) hay que
relacionarlo con la conservación de dicha carga.

Esta constancia del flujo que atraviesa cualquier superficie que encierra
una carga es la base de un teorema fundamental de la electrostática, que
tiene un alcance superior a la propia ley de Coulomb. Expondremos a con-
tinuación dicho teorema .

7.21
El flujo que atraviesa s¡, s2 y s 3 y,
en general, cu¡¡lquier superficie ce-
rrada alrededor de la carga, es el
mismo.

7.4.3. Teorema de Gauss


Ya hemos señalado, partiendo de consideraciones cualitativas, que el
flujo a través de cualquier superficie cerrada que encierre la carga se man-
A-38 tiene constante, constancia que, cabe suponer, está relacionada con la propia
Calcular el flujo que atraviesa una constancia de la carga creadora del campo. Podemos proceder ahora al cálculo
superficie esférica centrada en la del flujo a través de una de tales superficies con objeto de confirmar lo que
carga Q y de radio r1 • Realizar el las consideraciones cualitativas sugieren. m113
mismo cálculo para otra superficie
esférica de radio r2 • Al resolver la actividad anterior habremos obtenido en ambos casos el
mismo resultado, tal como preveíamos. En efecto 8 • <1> E = E · S y:
A-39 1 Q
E=--
4n e ri
1 lo que conduce a:
Dadas las cargas Q = 10 - 4 C y
Q= -2 x 10 - 4 C. situadas en el vacío 1 Q
E = - -2
y como indica la figura 7.22, espe- 2 4n e r2
cificar el valor de <1> a través de las La constancia del flujo a través de las superficies consideradas y su re-
superficies cerradas esquematizadas:
lación con la carga aparece claramente en los resultados anteriores. Y es
S1 , S2 , S 3 y S4
posible demostrar que ésta es una relación válida para cualquier superficie
cerrada, cualquiera que sea su forma, que encierre una o más cargas.

Es decir, puede demostrarse que, tal como ha ocurrido en el caso pro-


puesto. se cumple siempre que:

1 <I>E~ Jli dS ~~ 1
[7.10)

Esta es la expreswn del teorema de Gauss, según la cual, repetimos, el


7.22 flujo del vector campo eléctrico a través de una superficie cerrada es igual a la
carga neta situada en el interior. dividida por la constante dieléctrica del medio 9 •
R·. <1>., = 36~" x 10 5
N m2
e .
-- ·
mm
El teorema de Gauss es una de las expresiones fundamentales de la elec-
N m 2 trostática y sus aplicaciones son del mayor interés. En particular, proporciona
<I>., = - 72n x 105 e .
-- •
un método para el cálculo del campo creado por cuerpos cargados (distri-
buciones continuas de cargas) que por su dificultad no habíamos abordado
Nm2
<1>,, =- 36n x 105 e-; hasta aquí.

<I>., =o 8
El valor de E es constante en toda la superficie y ex vale 0°, por lo que <I>e = fiEl · ldSI cos ex
se transforma en <I>e = B · S.
9 Es fácil comprender que la constancia del flujo se da porque E es inversamente propor-
cional a r 2 (mientras que S lo es directamente). Si las fuerzas eléctricas no cumpliesen la ley
de Coulomb de <<la inversa del cuadrado» tampoco se cumpliría la ley de Gauss. En realidad,
ambas expresiones - ley de Coulomb y ley de Gauss- son expresiones equivalentes de una misma
realidad. Por otra parte. puede comprenderse ahora por qué se sustituye en la ley de Coulomb K
1
por - : de este modo, el teorema de Gauss, que se utiliza más que la ley de Coulomb. adquiere
4ns
una forma sencilla: el>e = 9.S
146
7.4.4. Aplicaciones del Teorema de Gauss
7.4.4. a) Distribución de carga en un conductor cargad'?

La ley de Gauss puede utilizarse para hacer una predicción importante,


a saber: «Un conductor cargado en equilibrio electrostático posee toda la
carga en exceso en la superficie exterior.»
En efecto, un conductor cargado y en equilibrio supone que en él ha
habido una redistribución de cargas tal que, en su interior. el campo eléctrico
sea cero. Si esto no fuera así, las cargas libres en el interior del conductor
se desplazarían hasta distribuirse de tal forma que el campo se anulase.
En esta situación se establecen las condiciones electrostáticas.
Si en este equilibrio electrostático el campo en el interior es cero, debe
valer cero para todos los puntos de una superficie gaussiana cualquiera, en
particular para una que se extienda justamente debajo de la del conductor
(ver fig. 7.23). El flujo de E a través de esta superficie será, pues, cero (pues
E= 0), y, por tanto, según el teorema de Gauss no debe haber carga dentro
de ella.
- - "Q.
<1> =
E SE · dS = O = L._•
e

7.23
Conductor cargado,
con superficie de
Gauss dibujada.

Así, la carga en exceso de un conductor debe estar en la superficie como A-40


ya habíamos indicado. mm Diseñar un experimento sencillo
para verificar que en el interior de
Un experimento sencillo consiste en proporcionar una cierta carga al un conductor cargado en equilibrio
interior de un recipiente metálico, tocándolo con un objeto cargado, tal como no existen cargas en exceso o, dicho
indica en la figura 7.24. Según el teorema de Gauss, la carga se distribuirá de otro modo, para probar que la
por la superficie exterior, lo que puede comprobarse, por ejemplo, aproxi- carga en exceso en un conductor se
mando ahora un indicador de carga -un péndulo electrostático o un elec- distribuye en la superficie.
147
A-41 troscopio- tanto a las paredes interiores como a las exteriores. Sólo en este
Dibujar las líneas de fuerza del segundo caso se constatará la presencia de carga.
campo creado por una esfera metá-
lica cargada positivamente.

A-42
Dibujar las líneas de fuerza del
campo existente entre dos placas
conductoras cargadas con cargas de
signos opuestos.
7.24
R: Se trata, como puede verse (fi- La carga se distribuye
gura 7.26), de un ejemplo de campo en la superficie exterior.
uniforme (siempre que no nos apro-
ximemos a los extremos de las
placas). Una verificación similar, pero mucho más espectacular, fue realizada
por Michael Faraday, quien construyó una gran caja metálica montada
sobre soportes aislantes, cargándola con un generador electrostático de gran
potencia. El mismo describe la experiencia de la siguiente forma: .. . «Me metí
+ dentro del cubo y me instalé en él, usando velas encendidas, electrómetros
+1--- - -1
+
+1--- -1
y otras pruebas de estados de electrización, no pude encontrar la mínima
! 1--- - 1
influencia sobre ellos, a pesar de que todo el tiempo el exterior del cubo
----~+1------1 ~--­
estaba poderosamente cargado y que estaban saliendo chispas y descargas
+ dispersas de todos los puntos de la superficie exterior.»
+1--- -i-
!+-- --1 En definitiva, queda plenamente demostrado que el campo en todos los
+·1--- --i puntos del interior de un conductor_cargado y en equilibrio debe ser cero.
+
- Sólo es distinto de cero en la superficie del conductor. Por otra parte, este

..
campo eléctrico en la superficie del conductor debe ser perpendicular a la
7. 26 misma, pues si formara un ángulo distinto de 90°, las cargas superficiales
se moverían sobre la superficie por acción del campo (ver fig. 7.25). mD

7.25
Campo eléctrico en la superfi·
cíe del conductor.

148
Para contest_ar correctamente a la cuestión que plantea la A-41 ten-
dremos en cuenta que en el interior de la esfera E= O. por lo que sólo di-
bujaremos líneas de fuerza en el exterior. Y como el campo ha de ser
perpendicular a la superficie exterior, las líneas de fuerza tendrán dirección
radial (ver fig. 7.27).

7.27
Campo creado por una esfera cargada.

7 .4.4. b) Determinación del campo creado por objetos cargados

El teorema de Gauss es particularmente útil para el cálculo del campo


creado por una distribución continua de carga cuando ésta presenta un alto A-43
grado de simetría, como es el caso de la esfera cargada. mil Determinar el valor de E, creado
por una esfera conductora cargada,
Supongamos una esfera conductora de radio R cargada con una carga Q. en cualquier punto situado a una
Para calcular el valor del campo eléctrico creado a una distancia r de su distancia r del centro de la esfera.
centro utilizaremos una superficie de Gauss esférica de radio r concéntrica Debe aplicarse el teorema de Gauss.
con la esfera conductora. Por simetría, el campo eléctrico debe ser el mismo
en todos los puntos de esta superficie. El flujo de E a su través será:

cllE= JIEI · jds j· cos e=L eQ¡


Como E es constante:

Por tanto:

1-1
E =
1 Q
4ne r 2
o vectorialmente:

- =
E Q f1
1 --
4ne r 2 r
[7.11]

149
Para efectos del campo eléctrico creado, todo ocurre como si toda la
carga estuviera situada en el centro de la esfera. m:l]

7.28
Flujo de E a través de S.

A-44
Representa gráficamente la va-
riación de E con r (distancia al cen- Como se habrá podido apreciar, el teorema de Gauss constituye un ins-
tro de la esfera). ¿Qué ocurre cuando trumento muy valioso. Con su ayuda se han calculado los valores de E en
r < R, r = R y r> R? el interior de cualquier objeto conductor en equilibrio (es decir, en las con-
diciones de la electrostática), que es siempre nulo, o el creado por una esfera
cargada. Podrían multiplicarse los ejemplos, pero lo visto hasta aquí es su-
ficiente para este nivel. Terminaremos el estudio del campo electrostático
con el obligado tratamiento de los aspectos energéticos.

7.5. TRABAJO Y ENERGIA ASOCIADOS A LAS


INTERACCIONES ELECTRICAS

7.5.1. Trabajo de las fuerzas eléctricas y energía


potencial eléctrica

Vamos a considerar ahora las manifestaciones energéticas de las in-


teracciones eléctricas, es decir, el trabajo que realizan las fuerzas al des-
plazar las cargas, las variaciones de energía potencial, etc.
El Curso pasado vimos que para trasladar una carga de un punto a otro
del campo eléctrico es necesario, en ocasiones, realizar un trabajo exterior,
y en otras ocasiones es el campo eléctrico el que realiza el trabajo según que
dicho movimiento tenga lugar en sentido contrario a las fuerzas del campo
o en el mismo sentido. En efecto, es evidente que para aproximar dos cargas
de igual signo (o alejar dos de distinto signo) se precisa un trabajo exterior
contra las fuerzas eléctricas, produciendo un aumento de la energía potencial
eléctrica del sistema, como lo prueba el hecho de que, al dejarlas libres, las
cargas se ponen en movimiento, adquiriendo energía cinética a expensas
de la potencial.
150
Diremos, pues, que todo sistema de cargas eléctricas posee un valor de
energía potencial eléctrica debido a la existencia del campo (y, por tanto,
de las fuerzas de interacción) y tiende a evolucionar espontáneamente ad-
quiriendo energía cinética a expensas de la potencial (ver fig: 7.29).

F Ep F F EP F
-e--1 - e - e---- ---~-----~
1 1
: Evolución espontánea 1 evolución espontánea
1
+ 1 + + 1 + +
.~ • F G)--- --- !- -- ---(¡) F ;• G>: F --'---•F , v 9
Ep +Ec Ep+Ec

A-45
7.23
Evolución espontánea de un sistema de cargas. Recordando lo visto en el capítu-
lo 1-4 explicar el significado y do-
minio de aplicabilidad de las si-
guientes expresiones, en las que
Feu representa las fuerzas exteriores
O sea, una evolución espontánea del sistema de cargas, en la que sólo y F int representa las fuerzas inte-
actúan las fuerzas del campo, se traduce en una disminución de la energía riores del sistema (es decir. las de-
potencial del mismo. Así, el trabajo realizado por las fuerzas del campo será bidas al campo).
igual a la disminución de la EP del sistema
a) WF. = -t:.EP
' = t:.EP + t:.E,
b) W /ext
1 W Fcampo = -t1Epststem~
. 1 [7.12] e) Wtotal = t:.E

Recordemos también que, puesto que todo trabajo supone una varia- A-46
ción de energía, puede tomarse cualquier posición como origen de energías
potenciales, sin que ello afecte a los cálculos de trabajos realizados que im- Tomando como origen de energía
·plican siempre, repetimos, variaciones de energía. El criterio comúnmente potencial eléctrica (EP = O) la corres-
pondiente a una separación «infi-
adoptado, y que seguiremos aquí, es tomar como energía potencial nula la
nita» de las cargas. ¿qué signo tendrá
correspondiente a una separación «infinita» de las cargas, de forma que la siempre la energía potencial de dos
interacción entre ellas pueda considerarse inexistente. mm . . cargas positivas? ¿Y de una positiva
y otra negativa?
Con este criterio, cuando dos cargas del mismo signo están situadas a
una distancia r poseerán una EP positiva (pues para situarlas así habremos A-47
tenido que realizar un trabajo contra las fuerzas del campo). Si se trata de Comparar la energía potencial
dos cargas de distinto signo situadas a una distancia r, poseerán una energía eléctrica con la gravitatoria (que,
potencial negativa (pues las fuerzas del campo, atractivas, son las que han recordemos, sólo toma valores ne-
realizado el trabajo de aproximación que se traduce en una disminución gativos). ¿A qué es debida la dife-
de la EP). rencia?
151
Al tomar como origen de energía potencial (EP = O) la correspondiente
a un alejamiento «infinito» de las cargas (o sea, una situación en la que las
cargas ya no interaccionan, ya no están ligadas) en cualquier otra posición,
si las cargas están sometidas a fuerzas atractivas, es decir, son de signo
opuesto, la energía potencial será menor que cero. o sea, negativa. Y si
las cargas son de igual signo, sometidas a fuerzas repulsivas, la energía
potencial será mayor en cualquier situación que cuando están separadas una
distancia infinita. y, por tanto, tomará valores siempre positivos. Una energía
potencial negativa supone, pues, fuerzas atractivas y un sistema ligado. Para
vencer dichas atracciones será preciso comunicar energía cinética a las
cargas hasta conseguir que la energía total sea nula o positiva. Mientras
la energía total sea negativa, ambas cargas permanecerán ligadas entre sí 10 •

Nos hemos limitado hasta aquí a algunas consideraciones cualitativas


necesarias para comprender el estudio energético de las fuerzas eléctricas.
Iniciaremos ahora un tratamiento cuantitativo introduciendo el concepto
de potencial eléctrico.

7.5.2. Potencial eléctrico

Así como hemos introducido una magnitud que nos da el valor de la


fuerza por unidad de carga positiva en un punto (concepto de intensidad de
campo), resulta conveniente introducir una magnitud que nos dé el valor
A-48 de la energía potencial en un punto, por unidad de carga positiva, que deno-
Una carga de 0,2 C está situada minaremos potencial eléctrico. V. Así pues:
en un punto de un campo eléctrico
creado por otra carga y su energía
potencial es de 1O J. ¿Cuál será el
potencial eléctrico en dicho punto? [7.13]
¿Qué puede decirse acerca del signo
de la carga creadora del campo?
R: V = 50 V: la carga debe ser po-
sitiva. Se trata de una magnitud escalar, como la energía, y tomará como ésta
valores positivos y negativos.
A-49 Recordemos que la unidad de potencial en el S.I. es el voltio, que será,
¿Qué energía potencial poseerá un pues, el potencial de un punto del campo eléctrico en el que situada la carga
electrón (q. = 1,6 x 10- 19 C) si está de 1 culombio posee la energía potencial de 1 julio. (1 voltio = 1 julio/ 1 cu-
situado en un punto cuyo potencial
es de 200 V? ¿y si es de -200 V?
lombio). mm mm
R: Bp = - 3,2 X 10- 17 J.
EP = 3,2 x 10- 17 J. 10
Ver capítulo 3.

152
Según la definición dada de potencial podemos ahora relacionar el A-50
trabajo realizado por las fuerzas del campo al desplazar una carga entre dos Expresar la variación de potencial
puntos y la diferencia de potencial entre dichos dos puntos. mliiO entre dos puntos v2- VI en función
Teniendo en cuenta que del trabajo realizado por las fuerzas
del campo al desplazar una carga q
entre dichos puntos.

y que

se obtiene:
A-51
Recopilar las distintas definiciones
dadas de potencial en un punto.
-w
=--=
[7.14] ¿Qué significa a la luz de dichas de-
q finiciones: a) que el potencial en un
punto es S V: b) que el potencial
en un punto es - 3 V; e) que la di-
ferencia de potencial entre dos puntos
Dado que -E = F
- , la expresión anterior también puede escribirse: es de 1 V ; d) que la diferencia de
q potencial entre dos puntos es de
- 40 V?

l- A-52
V-V=-E·dr
2 1 Sl [7.15)
¿Qué trabajo realiza el campo
eléctrico cuando un electrón (q. =
= 1,6 x 10- 19 C) se desplaza entre
en donde aparece una relación directa entre el potencial y la intensidad dos puntos cuya diferencia de po-
de campo E. tencial es l V? ¿A expensas de qué
energía del sistema se realiza dicho
De nuevo conviene insistir en que la realización de trabajo supone una trabajo? ¿En qué se convierte?
variación de energía potencial y, por tanto, de potencial. Recordemos, R: 1,6 x 10- 19 julios 11 ; potencial:
además, que el nivel cero para energías potenciales y de potencial se puede energía cinética.
establecer arbitrariamente, y lo asignamos al sistema cuyas cargas estuvieran
alejadas entre sí una distancia infinita. Esto permite una nueva definición 11
de potencial en un punto (equivalente a la dada anteriormente) que será el Aunque el trabajo calculado es
muy pequeño se trata de una cantidad
trabajo que propórciona un sistema cuando una carga unidad se aleja utilizada como unidad de trabajo para
desde dicho punto al «infinito». O, lo que es lo mismo: es el trabajo exte- Interacciones entre partículas elementa-
les o en el estudio del átomo. y recibe
rior necesario para llevar la unidad de carga positiva desde el «infinito» el nombre de electrón-voltio. Un electrón-
hasta dicho punto. ~.1St~ ~ ~.M) voltio equivale a 1,6, 10-19 J.
153
La actividad anterior nos muestra el hecho de que, tal como ha sido
definido el potencial, las cargas positivas evolucionan espontáneamente
hacia los potenciales más bajos (decrecientes), mientras que las negativas
lo hacen, claro está, hacia .los más altos (crecientes).

Vamos ahora a calcular las expresiones del potencial en un punto o


de la diferencia de potencial entre dos puntos, para campos creados por dis-
tintos manantiales. Tal como hicimos en el cálculo de la intensidad de campo,
determinaremos, en primer lugar, el potencial en el campo creado por una
carga puntual.

A-53
Considerar las siguientes trans- 7.5.2. a) Potencial debido a una carga puntual
formaciones calculando el trabajo ,.~.

realizado en cada caso por las fuerzas


del sistema e indicando, a la luz del
resultado, cuáles de dichas trans- Teniendo en cuenta que el campo creado por una carga puntual es
E = 4 ne r~ u. en la dirección y sentido de r, y que, por tanto, E y dr forman
formaciones son espontáneas y cuá- 1
les exigen un trabajo exterior:
a) Una carga de 3 C pasa de un un ángulo de cero grados, tendremos:
punto en el que el potencial es
2 V a otro de 10 V.
b) La misma carga pasa de 10 V
a 2 V. ·
e) Una carga de -3 C pasa de
2 V a 10 V.
d) La misma carga pasa de 1 O V
a 2 V. Haciendo r2 -+ 00 (con lo que v2 = O) podemos obtener el valor de VI.
R : a) W = - 24 J transformación for- que resulta ser: V 1 = _Q_ · del mismo modo, haciendo r 1 --+ oo se obtiene
zada; se necesita el trabajo ex- 4ner1 '
terior de 24 J; b) W = 24 J trans-
formación espontánea; e) W =
= 24 J espontánea; d) W = -24 J
v =-º-.
2
4ner 2
forzada.
En general, pues, el potencial creado por una carga Q en un punto situado
.
A-54
a una distancia r será

Aplicar la expresiOn v2 - VI=


=- JE ·
dr para el cálculo de la
diferencia de potencial entre dos pun- ~ [7.16]
tos en el caso del campo creado por
una carga puntual. ~
154
ftSJ;) ~ ri.Jftj
A-55
Podemos ahora pasar a estudiar el potencial creado por varias cargas Dada una carga puntual de lo - s C
puntuales. en el vacío, determinar el potencial
creado a 10, 20, 40, 60, 80 cm
y 1 m. Hacer una gráfica en donde
aparezcan los valores de V (voltios)
frente a r(m). Hacer lo mismo para
una carga puntual aislada en el vacío
/ ...® de -10- 8 C.
/
/
(),"' /
<:).,........, R: 900, 450, 225, 150, 112,5, 90,
/ -900, - 450, -225, -1 50,
/
/
/ -112,5 y -90 V.
// 0
0--- --- ---------~ 7.30
q =1,2 X 10- • C O,Sm

A-56
Dada la carga de la figura 7.30,
calcular la diferencia de potencial
entre el punto 1 y el 2.
7.5.2. b) Potencial creado por una distribución de cargas puntuales R: V2 - V1 = 270 - 216 = 54 v.
Dado que el potencial es una magnitud escalar, el potencial creado por
una serie de cargas puntuales vendrá dado por la suma algebraica de los
potenciales creados por cada una de ellas. Así, el potencial en un punto P A-57
situado a la distancia r 1 de q1 , r 2 de q2 , ... , será 12 : Un núcleo atómico tiene una
carga SO veces la del protón. Hallar
V=
q
_1_ +_ q
2_ + ... = -1 I q . _i
el potencial en un punto situado a
1 O- 12 m de dicho núcleo y la ener-
4ner 1 4ner2 4ne ¡ r;
gía potencial de un protón en ese
Por tratarse de una suma algebraica este cálculo resulta mucho más mismo punto.
sencillo que el de las intensidades de campo. Ello explica el interés de un R: V=7,2 X 104 V;
.tratamiento energético de los problemas, allí donde sea posible, preferente- Ep="l.l X IO;;H J.
mente al tratamiento dinámico-cinemático (cálculo de E, F, la aceleración,
desplazamiento ... ). Veamos algunos ejemplos. ~ msPl

A-58
12
Si en vez de un grupo de cargas se trata de una distribución continua de carga, el su-
matorio se convierte en una integral: ¿Cuál será el potencial: a) en el
punto medio de la recta que une
V=JdV= - l- l'dq dos cargas iguales de 1 o- 8 e se-
4ne r paradas 2 m?; b) ¿y si una de ellas
es negativa?
siendo dq un elemento diferencial de carga, r su distancia al punto en el que se calcula V, y dV
el potencial creado por dq en dicho punto. R: V= 18 0 V; V=O.
155
A-59 7.5.3. Relación entre el campo eléctrico y el potencial:
En un vértice de un rectángulo de Cálculo de E a partir de V
lados 3 y 4 cm se coloca una carga
de -20 pC y en los dos vértices Ya hemos hecho referencia a la relación existente entre el potencial y
contiguos sendas cargas de 1 O pC. la intensidad de campo eléctrico al establecer V 2 - V 1 = - JH · ar, expresión
Hallar el potencial eléctrico en el que nos permite calcular el potencial a partir de E.
cuarto vértice.
R: V= 1.65 V. Vamos ahora a ocuparnos de la operación inversa, es decir, a calcular E
conociendo como varía V en un espacio dado, y vamos además a resaltar
A-60 algunos aspectos interesantes de la relación entre ambas magnitudes.
Recordando que la expresión del La expresión anterior permite obtener E fácilmente, basta para ello con
potencial creado por una carga pun- escribirla en forma diferencial
tual es V= --º--.
calcular el módulo
4na r
de E derivando V respecto de r, de
Jdv = -JE · ar dV = -E · ar = - IEI · lar 1cos a
acuerdo con E= -dV/dr. lo que permite escribir:
dV
R· E-
·
Q
- 4na r 2 fEI cos ex = - ld1f
A-61 Si E y ar llevan la misma dirección y sentido, el cos ex 1 y la expresión
Obtener la expreswn que deter- ¡¡nterior toma el valor máximo.
mina la diferencia de potencial entre En cualquier caso siempre podrá escribirse:
dos puntos, separados una distancia
d a lo largo de r, en un campo
uniforme (E= constante), como el
que existe entre dos placas conduc- ~ [7.17]
~
toras paralelas cargadas con cargas
de signos opuestos (ver fig. 7.31).
R: Integrando dV = - Eür, y siendo
E constante y pél raJe lo '' dr ten- siendo E, la componente de E en la dirección de r.
dremos Dicho de otro modo, para calcular la componente de E en una dirección
r"ív, dV =- Efddr
o
dada basta calcular la variación del potencial con la distancia en esa direc-
ción (derivada de la función que nos da el potencial en la dirección consi-
de donde V~ - V 1 =-E· d. derada), y dicho valor, con el signo cambiado, es la componente de E.
t
'

~---~-
La expresión ~~ que determina la variación de V con r , su aumento
o disminución gradual, recibe el nombre de gradiente de potenciafl 3 •
r= O'1 - - r = d
v, v,
13
El concepto de gradiente se utiliza en muchas otras magnitudes para indicar su variación
7.31 en una dirección dada. Así se habla de gradiente de temperaturas (dTfdx), gradiente de alturas
(dh/dx), gradiente de velocidades (dvfdx) ...
156
Así, una forma habitual de expresar la relación [ 7 .17] será: el campo A-62
eléctrico en un punto es igual al gradiente del potencial en dicho punto Construir cualitativamente las grá-
cambiado de signo, lo que se expresa simbólicamente: ficas E = f(r) y V= f(r) para el caso
de un campo uniforme, entre r = O
y r = d.
[7.18] R: Fig. 7.32.

E V

dV
Volviendo a la expresión E, = - dr, vamos ahora a insistir en su in-
d r
terpretación física. En primer lugar, significa que, si el _potencial no varía
en la dirección de r(V =1- f(r) ), no existe componente de E en dicha dirección
dr = O . s·1 no eXIs
pues dV . t e vanac10n
. . ' d e V en nznguna
. d'1reccwn
" (V = cons-
7.32
tante), o lo que es lo mismo. el gradiente del potencial es cero en todas di-
recciones, el campo eléctrico E será cero. Por tanto:
A-63
a) Sólo existe campo eléctrico si hay un gradiente de potencial en una Unir todos los puntos de la fi-
. ., dV O gura 7.33 cuyo potencial sea el
d1reccwn dr ..,..
_J_
. mismo que el de P 1 • Hacer lo mismo
b) La dirección del campo E y su sentido es el de la disminución del para con los puntos cuyo potencial
sea igual que el de P 2 •
potencial (de aquí el signo negativo de la expresión E, = - ~~ ).
Dado que el potencial en un punto
dV creado por una carga puntual es
Una vez comprendido el significado de la expresión E = - dr podemos
ver algún ejemplo de utilización de la misma para el cálculo de E. V= --º--,
4na r
todos los puntos que se
mm!~ encuentren a la misma distancia r
de Q estarán al mismo potencial.
Las superficies equipotenciales serán,
en este caso, superficies esféricas con
centro en Q (ver fig. 7.34).

A-64
Indicar el signo de la carga Q
creadora del campo de la figura 7.35,
así como cuáles de estas expresiones
son correctas: a) V 1 > V2 ; b) V3 > V2 ;
e) V2 < O; d) V3> O.
R: Q es negativa. Por tanto, los po-
7.35
tenciales son negativos y dismi-
7.33 7.34
nuyen al acercarse a la carga:
b) y e) son, pues, ciertos.
157
A-65 La relación entre E y V aparece también claramente en la representación
Teniendo en cuenta que al des- gráfica de los campos. Podemos, en efecto, completar dicha representación
plazar una carga por una superficie - realizada hasta aquí mediante las líneas de fuerza- trazando las superficies
equipotencial el trabajo realizado es equipotencíales, es decir, aquellas superficies cuyos puntos se encuentran al
cero, razonar por qué las líneas de mismo potencial. n31
fuerza han de ser perpendiculares a
las superficies equipotenciales. Un campo puede, pues, representarse mediante líneas de fuerza y su-
R: En efecto, como perficies equipotenciales. En realidad, puesto que E y V están relacionados,
ambas representaciones gráficas también lo están: la dirección y el sentido
V2 - V1 =-fE· dr =o de E es siempre la de los potenciales decrecientes.
y ni E ni dr (desplazamiento sobre mm:~
superficie equipotencial) lo son, de- Otro aspecto de interés en la relación entre el potencial y el campo es
berá ser cero el cos (ver fig. 7.36). que las líneas de fuerza son perpendiculares a las superficies equipotenciales.
~ el3 ~mm;)

A-66
Trazar las superficies equipoten-
ciales en el campo uniforme existente
entre las láminas conductoras car-
gadas con signos opuestos y parale-
las.
R: Figura 7.37.

A-67
Dada una carga puntual de 7.36 7.37 7 .38
2 x 10- 9 C situada en el vacío, di-

bujar a escala las superficies equi-


potenciales de 1 800, 1 400, 1 000
y 600 V.

A-68
siendo la d. d. p. entre dos lámi-
nas conductoras cargadas con signos
opuestos y distantes entre sí 1 O cm,
200 V (V1 = 100 V y V2 =- 100 V).
dibujar las superficies equipotenciales
de 50, O y - 75 V.
R: Figura 7,38.
158
A modo de conclusión proponemos a los alumnos relaciones vistos en este tema, cuyo dominio es im-
la elaboración de un esquema en el que aparezcan prescindible para continuar el estudio de los fenómenos
debidamente ordenados los principales conceptos y electromagnéticos.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
Proponemos las siguientes actividades para el afian- A-70. Una carga puntual positiva de 10- 9 C está
zamiento de los conceptos introducidos: situada en el origen de coordenadas y otra
puntual negativa de 2 x 10 - se está en el
A-69. Una esfera conductora de 20 cm de radio punto (0 .1) m. Determinar: a) el vector E en el
está situada en el vacío y cargada con lo - se. punto A(2,0) m; b) el trabajo realizado por
Se pide el cálculo de E y V en los puntos las fuerzas del campo para trasladar una
distantes del centro de la esfera: S, 10, 1 S, carga de 3 C desde A(2.0) a B(4.2).
20, 25,... 60 cm. Construir las gráficas R: E= (-30; 16,1) N/ C; w= - 103 J.
IEI = f(r) y V = f(r).

159
CAPACIDAD. CONDENSADORES

INTRODUCCION En el capítulo anterior hemos tratado el problema de un sistema de cargas


fijas, estudiando su interacción, el campo eléctrico que crean en el espacio que
las rodea y el potencial eléctrico.
En este capítulo vamos a preocuparnos de estudiar los conductores como
acumuladores o recipientes de carga eléctrica. Consideraremos el efecto que,
sobre un conductor cargado, tiene la proximidad de otros conductores, también
cargados o sin cargar. Así, llegaremos al concepto de condensador, auténtico
acumulador de carga eléctrica a potenciales relativamente bajos.
Los condensadores tienen una amplia aplicación en los circuitos eléctricos.
Basta observar un montaje de un circuito radiorreceptor para comprobar que con-
tiene muchos condensadores, lo mismo ocurrirá en cualquier circuito-emisor y,
en general, en cualquier circuito electrónico (semáforos, aparatos amplificadores
electrónicos, timbres, ... ).
Su amplia aplicación técnica. sobre todo en electrónica, justifica el hecho
de un estudio detenido, en el que tendremos en cuenta sus efectos como acumula-
dores de carga en los circuitos.
También consideraremos el papel que juega un dieléctrico en los condensadores
y, por tanto, tendremos que dar algunas ideas del comportamiento de la materia
no conductora cuando está sometida a la acción de un campo eléctrico.
Este capítulo es, pues, una ampliación del anterior, «Campo eléctrico», y
con él completaremos el estudio de la interacción electrostática.

8.1. CONDUCTOR CARGADO. CONCEPTO DE CAPACIDAD


8.1.1. Acumulación de carga en un conductor.
Concepto de capacidad
En el capítulo anteríor se ha abordado el estudio de las interacciones
entre cargas o entre cuerpos cargados, sin plantear el problema de la posi-
bilidad real de que un cuerpo llegue a poseer una cierta carga. Naturalmente,
160
el problema de la acumulación de carga en un cuerpo dado (generalmente
conductor) se debe al hecho de que al ir llevando al mismo más y más cargas
habrá que vencer las fuerzas de repulsión entre ellas. por lo que será nece-
sario realizar un trabajo exterior cada vez mayor 1 • 1111 A-1
¿Qué relación cabe esperar exista
Como sabemos, todo conductor aislado que adquiere una carga Q se entre la carga que posee un con-
encuentra a un potencial V constante en todos sus puntos. Cuanto mayor ductor cargado - una esfera por
sea la carga, mayor será también el potencial. Así, para el caso de una esfera ejemplo- y el potencial a que se
encuentra? Plasmar dicha relación
metálica vimos que el potencial venía dado por V = - Q , que muestra la en una gráfica. V = f(Q).
4 n~>R
proporcionalidad existente entre V y Q. En realidad. cualquiera que sea la R: Ver figura 8.1.
forma del conductor, se observa siempre que existe una proporcionalidad
directa entre la carga adquirida por el conductor y el potencial a que se encuentra,
o sea:

-Ql = -Q2 = · · · = -Qi = const ante para cad a cond uctor.


vl v2 vi
Así pues, la forma de la gráfica V = f(Q), para un conductor dado,
es una recta que pasa por el origen (fig. 8.1). ~ A-2
Para establecer el significado físico de la constante C = ~ tendremos en Mostrar razonadamente que el va-
cuenta que cuanto mayor sea dicha constante, mayor será la carga que el lor de la constante e= ~ es índice
de la mayor o menor capacidad de
un conductor para almacenar carga.

8.1
Relación entre la carga de un

l
conductor y el potencial a que
se encuentra.
Q

1
Es preciso recordar todo lo establecido en el capítulo anterior sobre características de
los conductores cargados. En particular: a) toda la carga eléctrica se distribuye en la superficie.
que es una superficie equipotencial (pues, en caso contrario. las cargas se desplazarían de unos
puntos a otros hasta igualarlo) ; b) en el interior del conductor el campo es nulo y. consecuente-
mente,• el potencial ha de ser constante en todo él (recuérdese que Er = -e,dv.
r
y ~¡ /{ = O es

porque V = cte.); ·C) el campo eléctrico en la superficie debe ser perpendicular a la misma. por
lo que las lineas de fuerza también lo deben ser en todos los puntos de la superficie del conductor.
161
conductor puede adquirir a un potencial dado. O sea, al cargar dos conduc-
tores a un mismo potencial adquirirá más carga aquel cuya constante
e = ~ sea mayor.
C es, pues, un buen índice de la distinta capacidad de los conductores
para almacenar carga, de aquí que se conozca con el nombre de capacidad
eléctrica de un conductor a la relación:

[8.1]

A-3
La unidad de capacidad en el S.I. recibe el nombre de faradio (en honor
Definir la unidad de capacidad en del científico inglés Faraday). y es la capacidad de un conductor que cargado
el sistema internacional. con un culombio adquiere el potencial de un voltio. lo que se indica abreviada-
mente:
1 culombio
1 faradio =
1 voltio

Como se trata de una unidad muy grande se utilizan submúltiplos, como


el milifaradio = 1O- .J F; el microfaradio = 1 O- 6 F, y el picofaradio = 1 O- 12 F.
A-4 m:J
Al cargar cierto conductor con un
microculombio adquiere un poten- Dada la expresión de capacidad de un conductor aislado 2 , como C = ~·
cial de 2 000 V. ¿Cuál es su capa- parece no existir límite para la carga del mismo, ya que, a más carga, ad-
cidad? ¿Qué potencial adquiriría al quirirá mayor potencial, de modo que podríamos aumentar..indefinidamente
cargarse con lO- 8 C?
su carga, lo cual sólo supondría un aumento indefinido del potencial.
R: C=S x 10 - 10 F; V=20 V.
Sin embargo, sí que existe un limite para la «carga» de un conductor,
que viene impuesto por el problema del aislamiento. Si la carga se hace muy
grande, el campo eléctrico en las proximidades del conductor también lo
será. En estas condiciones, el medio material (dieléctrico) que rodea el con-
ductor puede llegar a hacerse conductor, con lo cual se producirá la descarga
a su través.

Un medio dieléctrico puede hacerse conductor si en él aparecen cargas


libres. Si el campo es muy intenso, las moléculas del medio pueden dar lugar

2 Conviene aclarar que como conductor aislado se entiende un conductor en el seno de un


medio material no conductor (dieléctrico) o en el vacío y en ausencia de cualquier otro conductor
a distancia pequeña. Sin embargo, este aislamiento nunca es total, ya que siempre tendremos
que considerar el sistema: conductor-tierra.
162
a iones. El movimiento espontáneo de estos iones (cargas libres) en el campo
eléctrico producirá la descarga (ver fig. 8.2). Este razonamiento quedará más
claro cuando consideremos el comportamiento de las sustancias dieléctricas
sometidas a la acción de un campo eléctrico 3 • lB! A-5
Supóngase que una nube se va
cargando eléctricamente por acción
de fuerzas de rozamiento. ¿Qué ocurre
cuando se produce la descarga y
salta el rayo entre la nube y la su-
perficie de la tierra?

8.2
Esfera conductora cargada a ele·
vado potencial, descargándose a
través del aire (saltando la chis-
pa entre ella y tierra).

8.1.2. Factores que influyen en la cap~cidad de un conductor


Como hemos visto en el apartado anterior, cada conductor posee una
capacidad eléctrica característica que viene determinada por la mayor o
menor carga que puede contener a un potencial dado, de acuerdo con A-6

C = ~· Una cuestión fundamental a este respecto es establecer de qué Señalar, a título de hipótesis, de
qué factores dependerá la capacidad
depende dicha capacidad. ID de un conductor que se encuentre
Resulta lógico suponer que la capacidad de un conductor (es decir, aislado en un medio determinado.
la carga que puede contener a un potencial determinado) dependerá de las
dimensiones y forma del mismo (pues cuanto más grande sea su superficie
menor será la repulsión entre las cargas), así como del carácter más o menos
dieléctrico del medio que lo rodea. Recordemos que un medio muy dieléc-
trico, es decir, de constante dieléctrica e elevada, disminuirá muy intensa-
mente el campo en los alrededores del conductor, y, por tanto, también el
potencial a que se encuentra el conductor, con lo que su capacidad dependerá

3
La forma en la que el medio dieléctrico se transforma en conductor puede ser otra dife-
rente a la descrita (sobre todo en el caso de un dieléctrico sólido). pero conviene aclarar que,
siempre, un campo eléctrico muy intenso en las proximidades del conductor puede producir
cargas <<libres>> o cargas que se desplazan libremente por la acción de dicho campo eléctrico
a través del medio, originando la descarga.
En el vacío una carga excesiva de un conductor supone una elevada d. d. p. entre él y tierra,
que es capaz de extraer los electrones de allí donde se encuentren en exceso, acelerándolos a
través del vacío hacia las cargas de signo opuesto, produciéndose también la descarga.
163
A-7 del valor de e. El hecho de que el potencial del conductor dependa de la
Teniendo en cuenta la expreswn constante dieléctrica del medio queda claro considerando el caso de una
anterior del potencial de una esfera
cargada, deducir el valor de la ca-
esfera conductora cargada, cuyo potencial viene dado por: V =
4n~R . lo
pacidad de una esfera. que nos indica que V = f(e). tD!tJ
Limitándonos al caso de un conductor esférico cargado con una carga Q.
como su potencial resulta ser, repetimos, V= QR su capacidad será:
A-8 4 1tF.
Calcular cuál debería ser el radio C = Q = 4neR
de una esfera conductora para que, V
situada en el vacío
Expresión que muestra claramente la dependencia de la capacidad res-
(e 0 = 8,8 x 10- 12 C2 N - 1 m - 2 ), pecto del tamaño de la esfera (R = radio) y de la constante dieléctrica del
su capacidad fuera de 1 F. medio. Lo mismo ocurre con cualquier conductor.
R: R=9xl0 9 m=9xl0 6 km (muy El método para deducir la capacidad de un conductor de forma geomé-
superior al radio de la esfera te- trica determinada será el mismo que el que se ha utilizado para obtener la
rrestre). capacidad de la esfera: partir de la expresión del potencial de dicho conductor
y calcular: ~ = C.
Desde el punto de vista experimental basta medir la carga que un con-
A-9 ductor adquiere a un potencial determinado y realizar el cociente entre los
¿Cuál será aproximadamente la valores de Q y V obtenidos. O, mejor aún, obtener varios pares de valores
capacidad de la Tierra considerán- V-Q, hacer la representación gráfica Q = f(V) y determinar C como la pen-
dola como un conductor esférico de diente de la recta obtenida.
6 400 km de radio situada en el
vacío? Hemos señalado anteriormente que la unidad internacional de capacidad,
el faradio, es excesivamente grande (de ahí que se utilicen submúltiplos,
R: 7,11 x w- 4
F. como el microfaradio, picofaradio ... ). Podemos comprender esto calculando
el tamaño que debería poseer una esfera para que su capacidad fuera de 1 F
cuando se encuentre en el vacío o -lo que prácticamente es igual- en el
A-10
aire. mm um UIDl
Una esfera conductora de 20 cm
de radio está situada en el vacío. .2. CONDENSADORES
¿Cuál es su capacidad? Expresarla en
faradios y microfaradios. ¿Qué po-
tencial adquirirá al cargarse con 8.2 .l. Asociación de conductores para incrementar
lo-s C? Si, en otras condiciones, su su capacidad: Condensadores
potencial es de 800 V, ¿cuál es su
carga? La acumulación de carga en un conductor tropieza, como hemos visto,
R: C= 2,2 x 10- u= con la dificultad que supone el creciente potencial del mismo: según lo cual.
= 2,2 x 10- 5 microfaradios; el trabajo necesario para incrementar su carga resulta cada vez mayor,
v = 4·ss v: Q = 17.6 x 10- 9 c. debido a su repulsión de las cargas ya existentes. Así. aproximar una carga
164
dq al conductor cuando todavía está descargado, no exige la realización de
trabajo. pero. cuando existe ya cierta carga, y, por tanto. el conductor se
encuentra a un potencial dado V, el hecho de aproximar (desde el «infinito»)
la misma carga dq hasta situarla en el conductor, supone la realización de
un trabajo exterior 4 dW = dq · V tanto mayor cuanto mayor sea V (ver
fig. 8.3). nu A-ll
¿Cómo podría reducirse el trabajo
Es evidente que en el proceso de carga de un conductor podremos rea- necesario para llevar cargas a un
lizar un menor trabajo si en sus proximidades disponemos de otro conductor conductor dado?
cargado con cargas de signo opuesto. En este caso, el trabajo realizado por las
fuerzas exteriores para traer desde el «infinito» hasta el conductor cada dq,
será menor puesto que las fuerzas del campo creado por el otro conductor
favorecerán dicho desplazamiento (ver fig. 8.4). Como el trabajo total rea-
lizado para cargarlo con la carga Q es ahora mucho menor que cuando
estaba aislado, su potencial también será menor (V' < V).

A esta misma conclusión hubiéramos llegado razonando acerca de la


energía potencial del sistema de cargas sobre el conductor.

Evidentemente, en el caso de un conductor aislado (fig. 8.3) cargado


con una carga Q, su sistema de cargas poseerá una energía potencial positiva
por el hecho de estar próximas cargas del mismo signo. Cuando este mismo
conductor cargado con la carga Q esté próximo a otro cargado con cargas
de signo opuesto (tig. 8.4), su energía potencial será menor que la que poseía
en el caso anterior, pues ahora hay cargas negativas próximas. Esto supone
que su potencial V' se habrá hecho menor.

8.3 8.4
Proceso de carga de un conductor. Proceso de carga de un conductor prG-
ximo a otro cargado con cargas de sig-
no opuesto.

4
Debería ser dW = dq (V- V¡.1 ,.¡10), pero recordemos que Vinfinito O.
165
Si el hecho de situar, junto a un conductor cargado, otro de signo opuesto,
disminuye su potencial, esto supondrá un aumento de su capacidad (con res-
pecto a la que poseía cuando estaba aislado). ya que C = ~· y para la misma
carga Q ahora el potencial es menor (V' < V).
Si deseamos aumentar al máximo la capacidad de los conductores,
deberemos aumentar la influencia mutua que se ejercen para disminuir al
A-12 máximo sus potenciales. nm
¿De qué modo puede hacerse Esto se logra haciendo que un conductor rodee completamente al otro
mayor la influencia mutua de dos y esté lo más próximo posible. En estas condiciones la influencia mutua
conductores cargados? (Se puede va- que se ejercen es máxima, y, por tanto, hemos aumentado al máximo su
riar la forma y posición de los capacidad (ver fig. 8.5).
mismos.)

8.5
A-13 El conductor 2 rodea prácticamente de un
modo total al conductor 1.
Suponiendo los tres condensadores
(esférico, cilíndrico y plano) car-
gados (con cargas iguales y de signo
contrario en cada una de sus placas Esta asociacwn de dos conductores muy prmamos es lo que se conoce
o conductores). dibujar las líneas de con el nombre de condensador. y presenta la ventaja de aumentar la capa-
fuerza del campo eléctrico existente cidad de los conductores con respecto a la que tendrían aislados.
entre los dos conductores. ¿En qué
caso el campo será constante entre Si los dos conductores son esféricos y concéntricos. se tratará de un
ellos? condensador esférico. Si son dos tubos o armaduras cilíndricas y coaxiales,
se tratará de un condensador cilíndrico. Y si los dos conductores están cons-
tituidos por dos placas planas. iguales. paralelas y muy próximas. se tratará
de un condensador plano (ver fig. 8.6). 111111
A-14
Conectamos un condensador a
una pila de diferencia de potencial
entre sus bornes 40 V. El conden-
sador «adquiere>> la carga de 2 mi-
croculombios. ¿Cuál es su capacidad?
R :C=Sx lo- s F=Sxlo-z mi-
crofaradios. 8.6 Condensadores esférico, cilíndrico y plano.

166
Para cargar un condensador hay que establecer una diferencia de po- A-15
tencial entre sus dos conductores, conectando cada uno de ellos, por ejemplo,
Un condensador se conecta suGe-
a los bornes de una pila o batería. Cada conductor adquiere una carga sivamente a distintas diferencias de
igual y de signo opuesto «q». Es lógico suponer que existirá una relación potencial indicadas en la tabla ad-
constante entre la carga adquirida por cada conductor y la diferencia de junta, adquiriendo la carga que se
potencial entre los dos conductores, de forma que, cuanto mayor sea la señala en cada caso. Representar «q»
d.d.p., mayor será la carga. (carga adquirida por cada conduc-
tor) frente a VI- v2 (diferencia de
Así, se define capacidad de un condensador a la razón constante exis- potencial entre ambos), viendo si se
tente entre la carga separada en cada una de sus placas (o conductores) cumple, tal como hemos supuesto,
y la d.d.p. entre ellas (tomada en valor absoluto) (ver fig. 8.7). mm que V ~ V = constante. Dar el va-
I1Rt 111111 I1IB l 2
lor de la capacidad del condensador:

[8.2]

R: C = 4 microfaradios.

+q----.:- q
+- - A-16
+-
Cuando se establece entre las pla-
cas de un condensador la d. d. p.
de 200 V, la carga que adquiere cada
+ ---- - una de sus placas es 10- 4 C. ¿Cuál
v, - vl es su capacidad en faradios y micro-
8.7
Condensador pleno c¡rrgado, mostrendo faradios? Si este condensador se
líneas de fuerza del campo existente carga a una d. d. p. de 300 V, ¿qué
entre sus conductores. carga adquirirá? ¿Y si se carga a
50 V?
R: C = 0.5 x 10- 6 F = 0,5 JIF;
q= 1.5 X 10- 4 C: q=2,5 X 10- 5 c.
8.2.2. Determinación de la capacidad de un condensador en
función de sus características
Como hicimos en el caso de un conductor aislado, conviene ahora esta-
blecer de qué depende la capacidad de un condensador para hacer posible A-17
la construcción de condensadores de una capacidad determinada.
Un condensador de 0,22 JIF se
carga a 160 V, ¿qué carga adquiere?
Puede suponerse que la capacidad de un condensador depende, además
de los factores que influyen en la capacidad de un conductor aislado (dimen- R: Q= 3,5 X 10- 5 c.
siones y medio que lo rodea) de la influencia mutua que se ejercen los
conductores, y que se traduce en una disminución de sus potenciales.
167
A-18 Vamos a considerar el caso de un condensador plano, el cual es particular-
Indicar, a título de hipótesis, Jos mente interesante dado su frecuente uso y simplicidad. 11!113
factores de los que puede depender
la capacidad de un condensador Podemos suponer que la capacidad de un condensador plano va a ser,
plano. directamente proporcional al área de sus placas S (dependencia de C con
el tamaño de los conductores), inversamente proporcional a la distancia entre
ellas d (ya que cuanto menor sea d mayor será la influencia mutua) y, por
último, que dependerá del medio interpuesto entre ellas. m!IID

A -19 Con objeto de contrastar experimentalmente las anteriores hipótesis


Diseñar experimentos para con- se procede a considerar la influencia de cada uno de los factores (S, d y el
trastar las hipótesis anteriores. medio interpuesto) sobre la capacidad, manteniendo constantes todas las
demás. Así, para ver la influencia del tamaño (S) de los conductores, se
construyen varios condensadores cuyas placas tengan distinta superficie,
y, aplicando siempre la misma diferencia de potencial, se mide la distinta
carga adquirida por cada uno. Como Q = C(V1 - V2 ) y (V 1 - V2 ) es cons-
A-20 tante, basta, pues, representar Q frente a S para conocer la función C = f(S).
Se han construido cuatro conden-
sadores iguales a excepción de la
A continuación l.Mntamos los resultados obtenidos en una serie de
superficie de sus placas (cuyos va- expriencias. I1!IDl . ~
lores se dan en la tabla adjunta) y,
conectados a una diferencia de po- El análisis de los resultados de las actividades 20 y 21. es decir. las
tencial de 200 V en todos los casos, gráficas Q = f(S) y Q = f(d), indican que la capacidad de un condensador
adquieren las cargas también indi-
cadas. Analizar dichos resultados plano es proporcional a ~.
con objeto de establecer la relación
existente entre C y S. La actividad 22 muestra la influencia del medio en la capacidad del con-
densador formado. Esta influencia hemos de buscarla en el comportamiento
s (cm 2 ) q (C) mismo del dieléctrico, que, como vemos, siempre aumenta la capacidad del
0,44 10 - 10
condensador con respecto a la que tendría en el vacío. Esta actuación del
S X
dieléctrico (que trataremos de explicar muy brevemente en el apartado 8.3
10 0,88 X lQ-I o
de este tema) hemos de relacionarla con una propiedad característica y
15 1,32 X lÜ - lO medible de cada sustancia dieléctrica. Esta propiedad es la constante dieléctrica e
20 1,76 X lQ-Io (de la que hemos hecho uso en el capítulo anterior y en éste), que puede
medirse a partir de experiencias similares a la descrita en la actividad 22.

Nuestro estudio experimental concluiría, pues, estableciendo como ca-


pacidad del condensador plano la expresión :

S
e= e-
d

en donde e es la constante dieléctrica del medio.


168
Esta misma expreswn puede obtenerse también teóricamente. Basta A-21
para ello aplicar el teorema de Gauss a una superficie cerrada que englobe
justamente una de las placas (ver fig. 8.8) y cuyas bases sean del mismo ta- Utilizar los datos de la tabla ad-
junta (obtenidos para condensadores
idénticos, excepto la distancia entre
t . sus placas) para establecer la rela-
1
ción entre e y d.
r ,......,---....
1 +
1 -
1
1
+ 1 -
1 d(cm) q(C)
X 1 1 X
-- +
1
1 1 1 0,88 X 10- 1 0
1
1 --L._
Superficie / 1 1 2 0,44 X 10- 10
L_ ~

8.8
de Gauss

-d-
Condensador plano cargado en el que se indica la superficie de Gauss utilizada.
3

4
0,29

0,22
X

X
10- 1 0

10- 10

S 0,18 x 10- 10
maño que la placa. Como el flujo en el exterior es despreciable (pues E es
prácticamente nulo) y en el interior E es constante, se tendrá:
A-22
<l>E = E. S =!J. y
e
IEI = _q_
S· e Utilizando la tabla adjunta com-
probar la dependencia entre e y el
medio existente entre las placas del
Basta ahora obte_Eer (V 1 - V2 ) a partir de - dV = E· dx integrando la condensador. conectadas siempre a
anterior expresión (E y dx tienen la misma dirección): la misma diferencia de potencial.
v2
- dV = EJ~ dx medio q(C)
J VI - --
vacío 0,88 x 10- 10
de donde V1 - V 2 = _ q_ · d
S· e
azufre 3.5 x 10- 10
Por último, como
hielo 2.6 X lQ -10

[8.3]
benceno 2,0 X 10- 10

como queríamos demostrar. petróleo 1,8 X 10 - 10

De la misma forma puede demostrarse que las capacidades de un con- agua 71,7 X 10- 10
densador esférico y uno cilíndrico (ver fig. 8.6) vienen dadas por las expresiones:

C. esférico = 4 ne RR1 -• RR2


2 1
Siendo R1 el radio del conductor interno, R2 el radio del conductor más
externo y e la constante dieléctrica del medio interpuesto entre ellos.

C. cilíndrico = 2ne
2 1
InR ~R
siendo h la altura de las dos placas cilíndricas y R2 y R1 los radios de los
cilindros exterior e interior, respectivamente.

Ambas expresiones vuelven a demostrarnos que la capacidad de un con-


densador dado es una característica del mismo, y, en general, depende:
del tamaño de los conductores (S en el plano, R1 y R 2 en los otros), de su
forma, de la constante dieléctrica del medio e y de la distancia entre ambos.

La mayoría de los condensadores utilizados tienen un dieléctrico sólido


entre sus placas. Un tipo corriente es el construido con papel y hoja metálica,
en el cual las láminas son bandas finas y flexibles de hoja metálica y el
dieléctrico es una hoja de papel impregnada de cera u otro dieléctrico.
Enrollando estas bandas puede obtenerse un condensador de varios micro-
faradios en un volumen relativaente pequeño. La función del dieléctrico
sólido es triple: en primer lugar, resuelve el problema mecánico de man-
tener las láminas conductoras próximas sin contacto entre ellas; en segundo
lugar, se puede establecer entre las láminas una diferencia de potencial
máxima, mayor que si el dieléctrico fuera aire, pues sería necesaria una
d.d.p. mayor para perforarse; y, por último, como las constantes dieléctricas
de estas sustancias sólidas son varias veces mayores que la del aire (o el
vacío), la capacidad del condensador es también varias veces mayor.

En la práctica los materiales dieléctricos usados son : mica, polímero~


orgamcos (plásticos), materiales cerámicos (vidrio) y, como ya hemos in-
A-23 dicado, papel parafinado. ~ ·

Construir un condensador plano


con láminas metálicas y papel para- Es interesante referirse aquí a la llamada «botella de Leyden», en la
finado. Proceder a su manejo si- que antiguamente se pretendía guardar agua electrizada por contacto
guiendo su carga y descarga con un «para que no se evaporase la electricidad», y que consistía en una botella
microamperímetro. revestida interior y exteriormente por láminas metálicas. Este instrumento.
que como vemos es una especie de condensador cilíndrico, fue construido
por un profesor de física de la ciudad de Leyden y jugó un papel importante
en el desarrollo de la electricidad al hacer posible la acumulación de carga
muy elevada, experiencias de descarga acompañadas de chispa ... , etc.
«Esta experiencia sorprendente -escribía un científico de la época- pro-
porcionó relevancia a la electricidad, que se convirtió, a partir de este mo-
170
mento, en motivo general de las conversaciones... Todos los estudiosos de
la electricidad de Europa se dedicaron a repetirla y estudiar sus consecuencias»
(ver fig. 8.9). I1!RJ fi1RJ

A-24
8.9 Proceder a la construcción de una
"Una experiencia de
botella de Leyden. Cargarla y des-
electricidad en el si·
glo XVIII." Cuadro
cargarl a utilizando fuentes de po-
de Amadlle Van Loe. tencial disponibles. ¿Por qué interesa
que el espesor de la botella sea del-
gado?

A-25
En el manejo de condensadores es muy importante su capacidad (que Manejar otros condensadores de
suele indicarse) y la diferencia de potencial máxima a que puede ser sometido que se disponga en el laboratorio.
sin «perforarse» o «romperse» (fenómeno que explicaremos en el apartado 8.3
de este mismo tema). A-26
Diseñar un condensador variable
Por último, nos referiremos a los condensadores de capacidad variable. basándose en las características del
llamados condensadores variables, cuya capacidad puede modificarse a volun- condensador plano, para el que
tad dentro de ciertos limites, y son muy utilizados en los circuitos radiorre- S
C=e d.
ceptores. ~
S
De acuerdo con la expresión C = e d queda claro que la forma más
simple y eficaz de variar la capacidad es modificar la superficie de las placas
que están una frente a otra, mediante un giro de una de ellas (fig. 8.10).

8.2.3. Asociación de condensadores


Muy a menudo interesa utilizar varios condensadores asociados, ya sea
8.10 Condensador variable.
para que acumulen mayor carga o para que el conjunto pueda soportar una
A-27 mayor diferencia de potencial entre sus extremos (sin peligro de perforarse).
Dibujar las formas en que pueden mm mll3
asociarse dos condensadores el y c2
{representar cada condensador por La asociación en el caso de dos condensadores puede realizarse conec-
dos trazos paralelos de igual longi- tando entre sí las placas del mismo signo, asociación en paralelo, o bien co-
tud). nectando un condensador a continuación del otro, tal y como indica la
figura 8.11, asociación en serie, en la que la carga de cada condensador ha
A-28 de ser la misma.
Idem de tres condensadores.

~~· c2
Asociación en paralelo
Asociación en serie
8.11
Asociaciones en para·
lelo y en serie.

En el caso de tres condensadores existen más posibilidades en cuanto a


su asociación, pero, en definitiva, se reducen a combinaciones de serie y
paralelo (ver fig. 8.12).

Así pues, el problema de encontrar la capacidad equivalente de cual-


quier asociación se reduce a encontrar cuál es la equivalente para una
asociación paralela y cuál para una asociación en serie.

8.12 Posibles asociaciones de tres condensadores.

172
8.2.3. a) Capacidad equivalente de una asociación en paralelo A-2 9
~ Considerar dos condensadores C1
Para encontrar la capacidad equivalente de dos condensadores en pa- y Cl en paralelo conectados a una
ralelo tendremos en cuenta que la d.d.p. entre las placas es la misma para diferencia de potencial V A - V8 (como
todos ellos y que cada uno adquirirá una carga proporcional a su capacidad. indica la figura 8.11). ¿Cuál será la
capacidad de un condensador único
Como la carga total" de la asociación es la suma de la carga Q = q 1 + q2 , equivalente a esos dos y que conec-
basta ahora poner la carga en función de la capacidad y la d.d.p. para ob- tado a la misma d. d. p. adquiera
tener la relación entre las capacidades. una carga igual a la total?

A-30
de aquí Se conectan en paralelo a 200 V
cuatro condensadores de 1, 2, 3 y 4
microfaradios, respectivamente: a)
¿Cuál es la capacidad equivalente
en general para un número cualquiera n de condensadores de la asociación? b) ¿Qué carga ad-
n quiere cada condensador? e) ¿Y el
[8.4] conjunto?
R: a) CE= 10 J.LF;
Es decir, la capacidad equivalente de una asociacwn de condensadores en b) q1 = 2 x 10 - 4 e
paralelo es la suma de las capacidades de todos ellos 5 • mm mili q2 = 4 x 10 - 4 e
q 3 = 6 x 10- 4 e
(/ . ~;A 11) .¡ C:
8.2.3. b) Capacidad equivalente de una asociación en serie e) q = 2 x LO 1 C.

:\-31
Para obtener la capacidad equivalente de dos condensadores en serie
tendremos en cuenta que la carga ha de ser la misma para todos los conden- Considerar dos condensadores C1
y Cl en serie, conectados a una dife-
sadores6, mientras que la d.d.p. total VA - VB ha de ser la suma de las
rencia de potencial V A - V 8 como
indica la figura 8.ll. ¿Cuál será la
5 Los condensadores variables a los que nos hemos referido anteriormente, en la práctica capacidad equivalente a esos dos
consisten en varios condensadores planos asociados en paralelo de forma que una de las placas condensadores. es decir, cuál será
de cada condesador conectadas entre sí pueden girar solidariamente (ver figura 8.13).
6 Conectados en serie a una diferencia de potencial V A- V B• todos los condensadores ad- la capacidad de un condensador que
quieren la misma carga, ya que una de sus placas se carga por inducción, y la carga neta de la conectado a una d. d. p. de V A - V 8
región punteada ckhl' q·r cl'ro 1 1 ··r figura 8.14). adquiera la misma carga q?

A-32
Se conectan en series dos conden-
sadores de 1 y 2 J.LF, a una dife-
rencia de potencial de 300 V. a) ¿Cuál
es la capacidad equivalente? b) ¿Cuál
es la carga de cada condensador?
8.14 Dos condensadores en e) ¿Cuál es la carga total? d) ¿Qué
8.13 Condensador variable. serie cargados. diferencia de potencial soporta cada
condensador?
173
R: a) C = ~ 11F:
d.d.p. existentes entre las placas de cada condensador, o sea, V A - V8
= (V¡ - \{_.) + (Ve - V8 )
b) y e) Q = q 1 = q2 =2 x JO • C:
d) V 1 = 2 00 V V 2 = 100 V.
Expresando ahora las d.d.p. en función de la capacidad y la carga de
A-33 cada condensador tendremos:
Se conectan en serie tres conden-
sadores de 2 , 3 y S J1F. respectiva-
mente, a una diferencia de potencial
de 1.000 V. a) ¿Cuál es la capacidad
equivalente? b) ¿Cuál es la carga de
cada condensador y la total? e) ¿Qué
de donde
diferencia de potencial soporta cada
condensador?
30
R: a) 31 11F .·
b) q1 = q2 =q 3 = q=9.7x 10- 4 C:
En general, para un número cualquiera de condensadores:
e) V 1 =485 V. V 2 =322 V.
V 3 = 193 v.
Comprobar que
V 1 + V 2 + V 3 = 1 000 V
[8.5)
A-34
Indicar cuál de los siguientes pro-
cedimientos es correcto para calcular
lél capacidad equivalente del mon-
taje de la figura 8.15 a). Es decir, la inversa de la capacidad equivalente de esta asociación de conden-
a) Hallando primero la equiva- sadores en serie es la suma de las inversas de las capacidades de todos los aso-
lente de el y c2 (en serie) y ciados.
después la equivalente de ésta
y e2 (en paralelo).
b) Hallando primero la equiva- La capacidad equivalente de esta asociacwn es, pues . menor que la
lente de el y e2 (en paralelo) menor de las capacidades de los componentes. Esta asociación tiene la ven-
y después la equivalente de taja de que puede soportar una mayor d.d.p. entre sus extremos que la que
ésta y el (en serie). soportaría cada condensador aislado. mt1 11111
r) De cualquiera de las dos formas.

e, e~

-CJ- 8.15 a)
8.2.3. · e) Asociaciones mixtas

Una vez conocida la capacidad equivalente de una asociacwn en serie


y en paralelo se puede calcular la capacidad de cualquier asociación, que,
repetimos, será siempre una combinaci{m de series y paralelos. ~
mBJ t11ID miB tDII3
174
ANALISIS DEL PAPEL DEL MEDIO DIELECTRICO 8.3. R: Sólo según: a), pues C1 y C3 están
EN LA CAPACIDAD conectadas en serie y el con-
junto está en paralelo con C2 • Por
el contrario, C1 y C2 no están en
Vamos a estudiar aquí con algún detalle en qué consiste el papel jugado paralelo (puesto que no están
por el dieléctrico en la capacidad eléctrica de los conductores (tanto si se conectadas a la misma diferencia
encuentran aislados como si están asociados en forma de condensadores). de potencial).
De forma aún más gen~ral se trata de comprender en qué consiste su papel
«dieléctrico», capaz de debilitar la interacción eléctrica entre dos cargas 7 A-35
o, lo que es lo mismo, debilitar, en mayor o menor grado, el campo eléctrico Calcular la capacidad equivalente
existente en una zona dada con respecto al que existiría en el vacío. mm dr la siguiente asociación (fig. 8-1 ') b ).
La explicación de esta debilitación del campo eléctrico cuando existe
en un medio dieléctrico hay que buscarla en la propia estructura de las
sustancias no conductoras (dieléctricas), cuyos electrones permanecerán
ligados a sus núcleos de forma que, bajo la acción de un campo eléctrico,
las nubes electrónicas de cada átomo o molécula se orientan de una forma
dada, sin que llegue a producirse, como ocurría en los metales, un desplaza- 8.15 b)
miento neto de cargas que anule el campo en su interior (ver fig. 8.21).
Un tratamiento más detallado del comportamiento de los dieléctricos R: CE=~ J.tf=0,57 }lF.
exige tener en cuenta que las partículas de una sustancia, ya sean átomos
o moléculas, pueden clasificarse en apolares y dipolares 8 • mm A-36
Se dispone de condensadores de
1 Q,Q2 1 J.tF que pueden soportar hasta
7 Recordemos que e aparece ya en la ley de Coulomb F = - - --- .
4ne r 2 200 V. ¿Cómo habría que asociarlos
8
Una molécula, átomo o partícula es apolar cuando en ella coinciden el centro de cargas para que la asociación resistiera
positivas con el centro de cargas negativas (nube electrónica). Por ejemplo, moléculas de H 2 , 1 000 V y la capacidad total conti-
N2 , 0 2 , CCI1 , C~H 6 , átomos de todos los elementos, iones ... (Ver fig. 8.16). .
Una molécUla es dipolar si en ella no coinciden el centro de cargas positivas y el centro nuara siendo de 1 J.tF?
de cargas negativas (ver el porqué en el tema del enlace químico del Curso pasado). Por ejemplo, R: Para que soporten 1 000 V hay
las moléculas de HCl, H~O, NH 1... constituyen dipoTos permanentes con una parte de la molécula
positiva y la otra negativa, como muestra la fig. 8.17. que conectar cinco condensadores
en serie. Esta serie tendría una
capacidad de 0,2 J.tF. Por tanto,
harían falta cinco series de éstas
en paralelo para que la capaci-
dad total fuera de 1 J.tF.

A-37
Se dispone de condensadores de
2 J.lF que pueden soportar 100 V y
molécula de H2 se desea una asociación de 4 J.lP
que resista 200 V. ¿Cuántos conden-
8.16 sadores habría que asociar y de qué
Molécula y átomo apolares. forma?
átomo de Xe
R : Cuatro series en paralelo de dos
condensadores cada una.
175
A-38
Un condensador de 1 ~F se carga
a 300 V, después se desconecta de
- 5q
la fuente de potencial y se conecta • • +óq
a un segundo condensador de 2 ~F
descargado, en paralelo. Calcular: :c1:-H 8.17
a) la carga de cada condensador; •• Molécula dipolar.
b) la d. d. p. final entre las placas
de cada urw.
R:a) q1 =10 - 4 C, q2 =2xl0 - 4 C;
b) 100 V. Bajo la accwn del campo eléctrico, las moléculas apolares se polarizan,
es decir, se convierten en dipolos inducidos de modo que en ellas ya no
A-39 coinciden el centro de cargas positivas con el de cargas negativas. Las cargas
Explicar lo que ocurrirá al intro- se separan hasta que las fuerzas de ligadura con el núcleo son iguales y
ducir una sustancia no conductora opuestas a las ejercidas por el campo (ver fi.g. 8.19).
(dieléctrica) en un campo eléctrico.
(Revisar, si es necesario, lo visto el
Curso anterior acerca de la estruc-
tura del átomo, el enlace químico,
formación de moléculas, etc.)

A-40 8.19
Partícula apolar e uand o
Las moléculas de H2 y los átomos D1polo mduc ido E = O v cuando E"# O.
de Xe, ambos apolares, son some-
tidos a la acción del campo eléc-
trico. ¿Qué puede ocurrir? ¿Y si son
moléculas de HCI ? (ver dibujo de la
fi!!urél R.lS I
Bajo la acción del campo eléctrico las moléculas dipolares se orientan en
la dirección del campo, pues sobre ellas aparece un par de fuerzas que las
hace girar hasta que su momento sea cero (ver fig. 8.20).

Xe
+
8.18 -F
MoWculas v átomos sometidos a la accibn
de un campo eléctrico.

+F Dipol o o ri er>tado
permanente

8:20 Molécula dipolar cuando E =0 v cuando E"# O.

176
Por tanto, una sustancia (no conductora) sometida a la accwn de un
campo eléctrico diremos que está polarizada, y esta polarización es debida
a la aparición de dipolos inducidos (moléculas apolares) o a la orientación
de los dipolos permanentes (moléculas dipolares) en la dirección del campo 9 •
Llamaremos dieléctrico a toda sustancia material que puede polarizarse por
acción de un campo eléctrico.
La «carga neta» en el interior del dieléctrico polarizado sigue siendo
nula, pero dos de sus capas superficiales «infinitamente» delgadas poseen
un exceso de carga: positiva, una, y negativa, la otra. A estas cargas las
llamaremos cargas inducidas, por similitud con lo que le ocurre a un con-
ductor, claro que existe una diferencia fundamental entre las cargas indu-
cidas en un conductor y en un dieléctrico, y es la siguiente: en el conductor
son cargas libres y en el dieléctrico son cargas ligadas (a los átomos super-
ficiales) 10 (fig. 8.21).

.. r;.. Cargas inducidas

1+ -
1
1+1-- - -
1
1+1-- - -
:+1-- - -
E=O :+t----
1
1+ -
1
1+1-- - -
1
1+1-- - -
1
~r------~~~+1----
a) Conductor b) Dielectrico polarizado

8.21 Conductor y diahictrico sometidos a la acci6n da un campo al,ctrico.

9
A la completa orientación de todos los dipolos permanentes se opone la agitación térmica
de los mismos. por lo que dicha orientación nunca llega a ser total.
10
La forma en que un dieléctrico sólido se polariza puede no corresponder exactamente a
la descrita. Este sería el caso de los dieléctricos sólidos, corno el vidrio o los materiales cerámicos,
en los que, además de la polarización de los iones que constituyen su red. es necesario considerar
la deformación de la misma producida por el campo eléctrico, ya que sobre todos los iones,
por el hecho de estar cargados. aparece una fuerza neta en la dirección del campo. Esta fuerza
neta provoca un desplazamiento relativo de los mismos hasta que dicha fuerza se compensa
con las fuerzas de ligadura de la propia red sólida (ver fig. 8.22), en donde se esquematiza el
caso de un cristal de NaCl sometido a la acción de un campo eléctrico).
Pero. en general, lo que debe quedar claro es que siempre un dieléctrico polarizado supone la
aparición de cargas inducidas ligadas en dos de sus capas superficiales «infinitamente>> delgadas
(ver figs. 8.21 y 8.22). siendo la carga neta en el interior del mismo nula.
177
Estas cargas superficiales inducidas y ligadas que aparecen en una sus-
tancia dieléctrica polarizada nos explican una de las manifestaciones más
elementales de la electricidad estática, como el por qué una barra electrizada
atrae pequeños trozos de papel. Las cargas inducidas aparecen en el papel,

E=O
+ - + -
+ - +
+ - + -
+ - +
+ + -

8.22 Cristal iónico (NaCI) sometido a la acción de un campo eléctrico.

como se indica en la figura 8.23. y así, el extremo del papel cargado negati-
vamente será atraído hacia la barra y el extremo cargado positivo será
repelido. Estas dos fuerzas no t-ienen igual intensidad y el efecto neto es una
atracción.

~~
8.23

~ ~
Barra electrizada atrayendo un pe-
queño trozo de papel.

Sin embargo, conviene señalar, que un dieléctrico en un campo eléctrico


uniforme no experimentará _fuerza neta alguna.

Las cargas superficiales inducidas en el dieléctrico polarizado hacen


que el ·carripo en su interior quede disminuitlo, pero no anulado (como ocurre
en un conductor) (ver fig. 8.21).

A medida que aumenta el campo eléctrico, la polarización del dieléctrico


va siendo mayor, de forma que, para campos muy intensos, la orientación
de los dipolos puede ser total y hasta pueden ionizarse las moléculas por
mecanismos más o menos complejos, apareciendo cargas libres (iones).
En esta situación, el dieléctrico se convierte en conductor y se produce la
178
descarga a su través, lo que se conoce como «perforación» o «rotura» del
mismo. La intensidad máxima de campo eléctrico que un dieléctrico puede
soportar sin «rotura» se denomina «rigidez dieléctrica». mu A-41
Razonar por qué todos los con-
Consideraremos, por último, la actuación de un dieléctrico en los con- densadores llevan una indicación de
densadores. Sea un condensador plano como el de la figura 8.24. Si el medio d. d. p. máxima a establecer entre
existente entre sus placas es el vacío, el campo eléctrico vendrá dado por la sus placas.
expresión: H0 = - Q
S (como vimos en la sección 8.22 al aplicar el teorema
. So
de Gauss para el cálculo de la capacidad de un condensador plano).

+y- - - - - --Q
a) ~
+ 8.24

- +
+
., Eo
- Condensador pla·
no. a) situado en
el vacío; b) con
1-+
.un dieléctrico en-
+ __.. tre sus placas.

Si entre las placas del mismo introducimos un dieléctrico, la polarización


del mismo disminuirá el campo en s, veces. En efecto, el campo entre las
placas del condensador vendrá dado ahora por la expresión:

q q = Eo
E =~= S. Sil • s, s,

En donde S 0 • s, = s, constante dieléctrica del medio. Como V 1 - V 2 = E · d


(recordemos el cálculo de la sección 8.2.2), si el campo eléctrico en el dieléc-
trico es menor que en el vacío, la diferencia de potencial entre las placas del
condensador también será menor, y por tanto será mayor su capacidad con
dieléctrico que sin él, pues

Además, cuanto mayor sea la constante dieléctrica del dieléctrico,


mayor será la capacidad del condensador, pues tanto más polarizado estará
179
A-42 el dieléctrico y tanto menor será el campo en su interior. En efecto, recor-
demos que para un condensador plano:
Un condensador plano está cons-
tituido por dos láminas conductoras
de 20 cm l , separadas O,S cm por un e = ¡;· -S
dieléctrico de constante dieléctrica d
717 X 10 - 12 C2 /Nm2 (agua). Deter-
minar su capacidad.
R: C= 2,87 X 10 - 10 F.
8.4. ENERGIA DE UN CONDENSADOR CARGADO
En este último apartado vamos a ocuparnos del aspecto energético de la
A-4 3 acumulación de cargas, que supone un trabajo realizado contra las fuerzas
del campo y, por consiguiente, una adquisición de energía potenciaP 1 •
La capacidad de un condensador
es 0,2 microfaradios, siendo el vacío
el medio entre sus placas. Si esta- Vamos a calcular, pues, cuánto vale esta energía que acumula un con-
blecemos entre ellas un dieléctrico de densador de capacidad e cuando adquiere una carga Q que equivale a un
constante dieléctrica relativa 81, paso de cargas de una placa a la otra hasta quedar cargadas con + Q y
¿cuál será la capacidad del nuevo -Q). mRt
condensador?
R: C= 16,2 J-LF. El trabajo exterior que ha de realizarse para trasladar una carga dq
positiva, desde la placa negativa (a potencial V~) hasta la positiva (a poten-
cial V~) IZ. será:
A-44
Un condensador está formado por dW dq(V~ - V~)
dos láminas separadas por aire (cuya
e es prácticamente la del vacío) y al (Ver fig. 8.25.)
conectarlo a 200 V adquiere la carga
de 10- 3 C. a) ¿Cuál es su capacidad.
b) Si se desconecta e introduce en un
+q -q
dieléctrico de constante dieléctrica
relativa S, ¿cuál será su nuevo po- + F.,
tencial? ¿Y la carga? e) Si ahora se
vuelve a conectar a la fuente de
1+ •
+
e__
dq
200 V. ¿cuál sería la nueva carga? 8.25
R: a) C = S X 10- 6 F; b) la carga
evidentemente es la misma, y
V'A ... V'8 Proceso de carga de un condensador.

como la capacidad se hace cinco


veces mayor, el potencial se hará
cinco veces menor, o sea, 40 V;
e) al conectar de nuevo a 200 V, 11 Aunque concretamente en el caso del condensador, el problema es similar para el caso

siendo la capacidad cinco veces de un conductor aislado que, por lo demás, puede considerarse como un condensador en el que
mayor, la carga se hará también la segunda placa está infinitamente alejada.
12
Llamamos V~ y V~ a los potenciales de las placas A y B en un instante dado durante el
cinco veces mayor S x 1o- 1 C . proceso de carga. VA y V8 son los potenciales de ambas placas una vez finalizado el proceso de
carga, es decir, cuando la carga de ambas placas sea + Q y - Q.
180
El trabajo total realizado hasta cargar el condensador con la carga Q A-4 S
será: Calcular el trabajo de carga de

W = 1
~Q

dq(V~ - V~)
un condensador inicialmente des-
cargado y, por tanto, con d. d. p.
entre sus placas inical nula, hasta
que adquiere la carga Q y una d. d. p.
que ha de ser igual a la energía acumulada E. Como V~ - V~ = ~· siendo q
la carga existente en cada instante, se tendrá:
VA - V8 = §(tener en cuenta la va-
riación de la diferencia de potencial
durante el proceso de carga, lo que
E = W =JQ !!..e dq = _!_e JQq · dq = _!_e Q2
2 obliga a un tratamiento diferencial).
o o

Q
expresión que, teniendo en cuenta la relación C = V _ V (que suele
A B

escribirse abreviadamente C = _Q_), puede darse también en las siguientes


VAB
formas:

_1Q 2 _1 _1
2e - 2 eV 2
E - AB - 2 Q VAB [8 .6]

mm A-46
Un condensador cargado posee, pues, una energía acumulada, pero
¿dónde podemos localizarla? Consideremos el caso de un condensador Un condensador de 1 JJF se carga
plano cargado. Entre sus placas tendremos el dieléctrico polarizado (ver a 200 V. Determinar : a) la carga que
fig. 8 .24 b). La energía acumulada por el condensador podemos suponerla adquiere; b) la energía acumulada.
localizada en el dieléctrico. Su polarización (dipolos orientados en la dirección R:a) Q=2xl0 - 4 C:
del campo) supone una forma de acumular energía, ya que es necesario /J) E = 2 x 10 - 2 J.
realizar un trabajo en esta orientación que se traduce en una forma de ener-
gía potencial. Podemos, pues, hablar de densidad de energía en el dieléc-
trico polarizado, que será:

= Energía del condensador cargado = 1/ 2QV AB


densidad de energía
Volumen del dieléctrico S· d .

Como

Q
= E (campo eléctrico) y S = E· e,
181
A-47 resulta que la densidad de energía en el dieléctrico polarizado será :
2
Si el medio existente entre las densidad energía = e ' E • en donde e es la constante dieléctrica del medio,
placas es el vacío, no se puede 2
hablar de polarización y ordenación y E es el valor del campo en el mismo. Esta energía vendrá dada en julios/ m 3 •
de moléculas, y. sin embargo, existe mtJ
una energía en el condensador car- En el caso del vacío esta densidad de energía tenemos que localizarla
gado. ¿Dónde podemos localizarla?
en el campo eléctrico existente entre las placas del condensador, y vendrá
A-48
dada por la expresión :
Entre las placas de un condensa- . E2
dor plano y cargado existe un campo densidad de energía = e0 • 2
eléctrico de lo - s N/C en el vacío.
¿Cuál es la densidad de energía de
este campo? En general. toda distribución electrostática de cargas en el vacío posee
R : Densidad energía = una energía potencial, que podemos suponer localizada en el campo que
= 4,4 x 10- 2 8 J/mJ. crean, y es la base de su interacción. mm

CONCLUSION

En este capítulo hemos profundizado en el estudio Se han podido obtener así las expresiones para la
de la interacción electrostática, abordando el problema capacidad de algunos conductores y condensadores,
de la acumulación de cargas en los conductores y así como las que proporcionan la capacidad equiva-
asociaciones de conductores (condensadores). lente de asociaciones de condensadores.
Por último, se ha calculado la energía acumulada
Se ha introducido así una magnitud, la capacidad en un condensador cargado. Con esto terminamos el
eléctrica, como expresión de la facilidad de acumulación estudio de la interacción electrostática, es decir, entre
de cargas, estudiando los factores que influyen en la cargas en reposo, y pasamos a plantearnos en el
misma: forma y dimensiones de los conductores, así próximo capítulo el desplazamiento de cargas a través
como la constante dieléctrica del medio, cuya influen- de un conductor cuando se conecta a puntos de
cia se ha visto con algún detenimiento. distinto potencial.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A modo de introducción a la próxima lección, pro- servamos el paso de corriente durante un
ponemos la siguiente actividad: breve instante. ¿Qué sería necesario para
que dicha corriente pudiera seguir circulando
A-49. Al conectar entre sí las placas de un con- un tiempo indefinido?
densador, intercalando un galvanómetro, ob-

182
CORRIENTE ELECTRICA

En los dos capítulos anteriores hemos estudiado la interacción entre cargas INTRODUCCION
en reposo (electrostática), con alguna referencia al desplazamiento de cargas so-
metidas a campos eléctricos. Vamos ahora a estudiar el movimiento de cargas a
través de un conductor cuando se mantiene un campo eléctrico dentro del mismo 1 .
Este movimiento constituye una corriente eléctrica.
Nos limitaremos aquí al estudio de la corriente continua (en que el movi-
miento de cargas no cambia de sentido) y, más concretamente, al de la corriente
continua a través de un conductor metálico 2 •
No es necesario insistir aquí de nuevo en el papel revolucionario que el dominio
técnico de la corriente (como medio de transmisión de energía, además de sus
imnumerables aplicaciones concretas) ha jugado ·en el desarrollo de las civilizaciones
industriales. Conviene, en todo caso, que el propio alumno reflexione al respecto:
UD A-l
Hacer una exposición ordenada y
lo más completa posible de las apli-
LA CORRIENTE ELECTRICA : PRODUCCION Y MEDIDA 9.1. caciones de la corriente eléctrica.

Vamos a plantearnos, en primer lugar, la forma de producir corriente,


es decir, movimiento de cargas, limitándonos siempre al caso de un conductor
metálico. Ello supone:
- tener una idea del comportamiento de los electrones en el metal;

1
Es preciso Insistir en la existencia de un campo en el Interior del conductor. puesto que.
como vimos en los capítulos anteriores. las cargas libres de un conductor aislado sometidas
a un campo externo se mueven hacia la superficie del mismo hasta alcanzarse una situación de
equilibrio electrostático en la que el campo interior es nulo. y, por tanto, cesa el movimiento
de cargas.
2
En un capítulo próximo abordaremos el estudio de la corriente alterna viendo las princi-
pales ventajas y usos específicos de cada tipo de corriente. Este capítulo será. pues. en esencia,
una ampliación del caplfulo 14 del Curso anterior. al que nos remitiremos en numerosas oca-
siones.
183
especificar las condiciones necesarias para que se produzca un flujo
de electrones en el conductor (corriente);
comprender, a nivel cualitativo, cómo tiene lugar dicho movimiento
de electrones ;
definir una magnitud para la medida de la corriente.

9 .l. l. Comportamiento de los electrones en el interior


de un metal
Al hablar del enlace metálico (ver tema XVII del Curso anterior) seña-
lábamos como su principal característica la deslocalizacíón de los electrones
de valencia 3 , que forman una nube colectiva en el seno de una red de iones
positivos, actuando como cemento de unión entre ellos. Es esto lo que explica,
en definitiva, su carácter de buenos conductores tanto de la corriente como
del calor, gracias al constante movimiento de los electrones en toda la masa
metálica.
Conviene ahora completar esta imagen. En primer lugar, como ya
señalamos también el Curso anterior, los iones positivos (que forman la red
cristalina en disposición regular) están sometidos a la agitación térmica,
por lo que vibran en torno a su posición de equilibrio. Los electrones, por su
parte, llevan un movimiento desordenado interaccionando constantemente
con los iones de la red, cambiando de dirección en cada choque. Esto supone
que no existe desplazamiento neto de cargas en ninguna dirección, pues la
distribución de velocidades es completamente al azar (ver fig. 9.1). Es decir,
pese al movimiento de los electrones a elevadas velocidades (que serán
función de la temperatura), no se puede hablar, en condiciones habituales,
de corriente en el seno de un metal.

(±) (±) @ (±) Nube electrónica


',,..._ __ - e F----
(±) (~)' - - (±) ~
e . e /
1~<f /~ ~ 9.1
Movimiento aleatorio de los electro-
<±> & ¿_~ (±) nes en un metal, en ausencia de
campo el6ctrico.

3
En realidad, como veremos en el capítulo 19, los electrones deslocalizados o «libres>>
pueden no ser exactamente los <<electrones de valencia», sino que son los electrones que ocupan
la llamadas <<bandas de conducción>> (múltiples niveles energéticos muy próximos entre sí y no
totalmente ocupados).
184
9.1.2. Condiciones necesarias para la producción de corriente
(desplazamiento neto de los electrones en una dirección
determinada)
El problema de crear una corriente en el seno de un conductor metálico,
en el que, como acabamos de ver, existe un gran número de electrones
moviéndose, estriba en conseguir un desplazamiento neto de los electrones
A-2
en una dirección determinada. m!PA
Basta para ello crear un campo en el interior del metal o, lo que es lo ¿Cómo puede conseguirse que las
mismo, basta conectar los extremos del conductor, a través del cual que- cargas libres de un conductor se des-
remos que pase corriente, a una diferencia de potencial (ya que E= - dV/dx ). placen en una dirección dada?
I1IJ
A-3
El movimiento de los electrones en el seno de un metal entre cuyos
extremos se aplica una diferencia de potencial, no puede compararse, sin En la figura 9.2 se representa un
embargo, al que llevarían en el vacío sometidos al mismo campo. En el conductor conectado a dos puntos de
vacío, los electrones, bajo la acción de la fuerza F = qe x E, sufrirán ace- potenciales vl y v2. siendo vl < v2.
leraciones, aumentando su velocidad de forma constante. En el metal, sin Indicar la dirección del campo y la
del movimiento de los electrones.
embargo, el avance de los electrones va a verse dificultado por los choques 4
con los iones positivos que se encuentran vibrando alrededor de la posición
de equilibrio. Continuarán, pues, produciéndose desviaciones aleatorias, que ® CD
se superponen al avance neto en la dirección de los potenciales crecientes v, e 0 0 0 0 0 0 e 0 v,
(ver fig. 9.3). Como consecuencia de dicha oposición a su movimiento,
cabe suponer que los electrones alcanzan una velocidad media de arrastre
9.2 V 1 < V2.
constante en la dirección contraria al campo, si E se mantiene también
R: E lleva la dirección de lo~ poten-
constante (en contra de lo que ocurre cuando se trata de electrones en el ciales decrecientes (hacia 1 ). Los
vacío que. repetimos. son acelerados continuamente)S. electrones. cargas negativas, se
E moverán en sentido contrario al
campo hacia potenciales crecien-
_(±) • (±)~ (±) tes (hacia 2) .
.~
(±)

(±)
(±)
·- (±)
F
(±)
a '
(±) F
(31, (±) (±)
$
.
(±) \ (B

"@ ·-~
i •• e \ •- ' 9.3
(±) _<±\ (±) (±) \ _<;B (±)
F
(±)
a
(±)
e
(B
(±)

Fe
·-
a
(±)
e,
F(B
\8

7 +. (±)
Velocidad madia de arrastre de los
electrones de un metal en sentido
opuasto al del campo.
~
V arrastre

• Las interacciones entre los electrones y los nudos de la red las describimos como choques.
pues aunque la situación es muy compleja, el resultado final (cambio en la dirección de la velocidad
del electrón) puede explicarse como consecuencia de la existencia de fuerzas repulsivas entre los
electrones y la nube electrónica del ion.
5
Esta velocidad media de arrastre. que suele ser pequeña. no debe confundirse con la
velocidad de los electrones en su movimiento entre choque y choque. que. naturalmente. es
mucho mayor.
185
9.1.3. Medida de la intensidad de corriente
mJ
A-4
Ya el Curso anterior introdujimos la magnitud intensidad de corriente I
Teniendo en cuenta que la co- definiéndola como «la cantidad de carga eléctrica que pasa a través de una
rriente eléctrica no es sino el movi- sección del conductor por unidad de tiempo», es decir:
miento neto de los electrones en una
dirección, definir una magnitud que
mida la mayor o menor intensidad
de corriente. [9.1]

La expreswn [9.1] proporciona el valor de la intensidad instantánea.


Para el caso en que su valor se mantenga constante podemos definir I como

I = Aq
At

utilizando incrementos finitos de tiempo. Si la intensidad es variable, la


expresión anterior proporciona el valor de la intensidad media en el intervalo
de tiempo considerado.

Recordemos también que esta nueva magnitud se considera como


fundamental en el S.I., definiéndose su unidad, el amperio, arbitrariamente
a partir de uno de los efectos de la corriente. el magnético, que estudiaremos
en el capítulo próximo (ver en apéndice la definición de amperio). La can-
tidad de electricidad resulta, pues, una magnitud derivada cuya unidad,
el culombio, será la carga eléctrica que atraviesa durante un segundo una
sección de un conductor por el que circule la corriente de un amperio.
A-5 tiS!
La intensidad de una corriente es La relación entre I y la velocidad de arrastre de los electrones puede
0,20 A. ¿Qué cantidad de carga hacerse explícita de forma sencilla. En efecto, representemos por n el número
eléctrica pasa a través de una sección
del mismo en quince minutos? ¿Cuán-
de electrones libres que hay por unidad de volumen en el metal considerado,
tos electrones? ¿Cuánto tiempo tar- por v la velocidad de arrastre y por qe la carga del electrón. Una sección S
dará en pasar 1 mol de electrones? cualquiera del conductor será atravesada en un tiempo dt por todas las
cargas contenidas en un cilindro de base S y altura vdt (ver fig. 9.4). El
R : q = 180 C: número de electro- número de electrones contenidós en dicho volumen será n veces el volumen
nes = 1, 13 X 10 21 : t = 4,8 X 105 S. (puesto que n representa el número de electrones por unidad de volumen),
es decir, n S v dt. Y la carga dQ que dichos electrones representan se obtendrá
multiplicando su número por la carga del electrón qe, con lo que:

dQ = n S V dt qe
186
->
E

1
14-'--e - e '
1 1 9.4
1
e -e : Tramo de conductor en el que se mue·
-e ven los electrones con una velocidad de
t
arrastre debido al campo it

La intensidad la obtendremos ahora fácilmente, pues:

1 I ~ dQfdt ~ n S v q] [9.2]

La expreswn anterior nos indica que la intensidad que circula por un


conductor es tanto mayor cuanto más electrones libres hay por unidad de
volumen (valor que es característico de cada metal), cuanto mayor es su
sección y cuanto mayor es la velocidad de arrastre. Más exactamente,
teniendo en cuenta el carácter vectorial de la superficie y la velocidad (mien-
tras que I es una magnitud escalar) deberíamos escribir:

I = n qe S · v (producto escalar)
Como vemos, I es una magnitud que depende de las dimensiones del
conductor considerado (su sección) y su valor sólo puede caracterizar a
dicho conductor. A partir de I, sin embargo, puede definirse otra magnitud,
la densidad de corriente J (intensidad que circula por unidad de sección),
que caracteriza a cualquier conductor del mismo material (igual valor
de n) sometido a un mismo campo E.
_!?icha magnitud,] = I/S = n v qe, es un vector con la dirección y sentido
de E en cada punto (ver fig. 9.5).

+ A-6
E

o -e
-e 1 ~ .- e .. - e-e
~ j

D 9.5
Vector densidad de corriente.
Definir la unidad internacional de
densidad de corriente.

A-7
Nos interesa tener una idea de
cuál es el valor de la velocidad media
de arrastre de los electrones en una
187
corriente eléctrica. Para ello se pue- Así, la intensidad de corriente I vendrá dada por el producto escalar
den utilizar los siguientes datos: un de 1 por S.
hilo de Cu de 1 mm 2 de sección
transporta una corriente de 10 A.
Si el número de electrones libres
1 = 1· s = IJlJsJcos et
por cm 3 para el Cu es de 8,5 x 10 22 ,
¿cuál es la velocidad media de arras-
tre para los electrones? ¿Cuál es la Según muestra la actividad anterior, la velocidad de arrastre de los
densidad de corriente? electrones es relativamente pequeña. Insistimos de nuevo en que esta velo-
cidad de arrastre no hay que confundirla con la velocidad media de estas
R: v.= 7.4 x lo - ~ m/s. J = 107 A/m 2 • partículas en el movimiento de azar desordenado, que es mucho mayor
(en el caso de Cu es del orden de 1,6 x 106 m/s).
A-8
Emitir una hipótesis razonada acer- Por último, recordemos que el sentido de la corriente se estableció, por
ca de los factores que pueden influir convenio, como el correspondiente al desplazamiento de cargas positivas.
en la intensidad de corriente que En el caso del conductor metálico, el sentido de la corriente es, pues, con-
circula por un conductor metálico. trario al del movimiento de las cargas (electrones).
A-9
Diseñar un montaje experimental
adecuado para contrastar las hipó- 9.2. FACTORES DE QUE DEPENDE LA INTENSIDAD
tesis emitidas acerca de los factores DE CORRIENTE. LEY DE OHM
que influyen en la intensidad de
corriente. Realizar dicho trabajo ex- El modelo propuesto para la propagación de la corriente permite emitir
perimental6. hipótesis razonadas acerca de los factores de los que depende la intensidad
de la corriente en un conductor. m!m
A-10
Indicar razonadamente el signi- Puesto que bajo la influencia de un campo eléctrico los electrones se
ficado de la constante en la ecuación aceleran en sentido contrario al mismo, hasta alcanzar una velocidad de
t = Constante. arrastre constante, cabe suponer que la intensidad de la corriente depende:

A-11 a) Del valor del campo E existente o, lo que es igual, de la diferencia


de potencial aplicada V 2 - V 1 , que expresaremos abreviadamente
a) Definir la unidad internacional por V.
di:! resistencia denominada ohmio (y
simbolizada r~>r la letra griega m.
b) De las características del propio conductor, es dedr, sus dimensiones
b) Dar el valor de la resistencia de
un conductor que al aplicarle una (sección, longitud) y de su estructura mas o menos metálica (número
de electrones libres por unidad de volumen).

• Recuérdese la forma en que deben e) De la temperatura, que afecta al movimiento al azar de los electrones,
montarse los instrumentos de medida de superpuesto al desplazamiento neto en una dirección. 11m
intensidad (amperímetro) y de diferencia
de potencial (voltímetro). A esto mismo
nos referiremos más detenidamente en Esta es una actividad fundamental que ya se propuso el Curso anterior
este capítulo. y que conviene repetir o, al menos, revisar detenidamente. Recordemos, en
188
primer lugar, que se estableció la proporcionalidad directa entre la diferencia diferencia de potencial de 7 V circula
de potencia aplicada a los extremos del conductor y la intensidad que circula, por él una intensidad de 3 S miliam-
lo que expresábamos matemáticamente en la forma: perios. e) ¿Qué marcará el amperí-
metro si conectamos el mismo con-
ductor a 24 V de d. d. p.?
V
constante R: b) R =200 .Q: e) 1=0,12 A.
1

muo A-12
De acuerdo con la expresión ~ = cte es indudable que cuanto mayor a) ¿En qué unidades se medirá p
en el S. 1.? b) ¿Cuál será la resistividad
sea dicha constante menos intensidad de corriente circulará para una di- de un conductor de 20 .Q de resisten-
ferencia de potencial dada. Cabe, pues, concluir que el valor de la constante cia cuya longitud y sección son, res-
es índice de la dificultad que opone el conductor al paso de la corriente, de pectivamente. 40 m y 0,1 mm 2 ?
aquí que se le de el nombre de resistencia eléctrica R. De este modo puede R: p =S x 1 O- 8 .Q m.
reescribirse la expresión anterior en la forma:
A-13
La resistividad del aluminio es
2,6 x 10 - 8 .Q m. Dar el significado
[9.3] fisico de esta cantidad.
R: Un cable de aluminio de 1 m de
longitud y 1 m 2 de sección pre-
sentaría una resistencia de 2,6 x
ecuación conocida como ley de Ohm para un conductor. mili x lo - s .Q.

Recordemos también que dicha resistencia R (expresión de la dificultad A-14


encontrada por los electrones en su avance debido a los cheques con los
iones de la red) aparecía ligada a las características del conductor en la De los materiales de la tabla Y.l
forma: ¿cuáles podemos llamar conductores
y cuáles aislantes? ¿Cuál es el mejor
conductor?

[9 .4] A-15
¿Cuál será la resistencia de un
cable de nicrom de 40 m de longitud
donde 1 y S indican la longitud y seccwn del conductor. mientras que p y 0.1 mm2 de sección? ¿Y si es de
Cu ? ¿Y si es de Ag?
indica la resistencia de un conductor de longitud y sección unidad, y se
"
denomina resistencia específica o resistividad, siendo característica de cada R: 400, 6,8 y 6,0 .Q.
metal. mil mm
A-16
Así como R es una propiedad macroscópica del conductor, la resistividad La resistividad de los metales dis-
es una propiedad microscópica, que dependerá de la estructura cristalina minuye cuando disminuye la tem-
del metal. de los electrones libres por unidad de volumen y de la tempe- peratura. ¿Qué se puede prever ocurra
ratura. cuando nos aproximemos a oc K?
100
A-17 Los valores de resistividad para distintos materiales resultan ser, a
La proporcionalidad directa entre 20°C, los siguientes: (tabla 9.1).
el voltaje aplicado a un conductor y
la intensidad que circula podría es-
TABLA 9.1
cribirse también así: ~=K (en vez

de I= R). a) Dar el significado de


Resistividad (en ohmios x metro) a 20°C

la constante K. b) ¿Cuál sería su Aluminio 2,6 X 10 - 8 Wolframio ),') X ) (} - X


unidad? e) ¿Qué valor tendría K para Cobre 1,7 X 10 ·s C(grafito) 3 500 X 10 - 8
un conductor cuya resistencia es de Hierro 10,0 X 10 - s Ambar 5 X 10 14
200m Nicrom 100,0 X lo - s Azufre 10 ~ 1

R: b) ohmios- 1; e) 0,005 n- 1•
Plata 1,5 X lo-s Cuarzo 75 X 10 16
Plomo 22,0 X 10- ·s Vidrio 1QIO -1 Ql4
A-18
En el gráfico adjunto (fig. 9.8)
se representa la variación de la in- De la definición de resistividad como resistencia específica se deduce
tensidad a través de dos conductores que las sustancias con resistividades pequeñas son «buenos conductores»
frente a la d. d. p. establecida entre y las que tienen resistividades grandes son «malos conductores» o, lo que
sus extremos: a) ¿Cuál de ellos tiene es lo mismo, buenos aislantes. Es interesante señalar que no existe ningún
mayor resistencia? b) ¿Cómo podría conductor perfecto p = O (a la temperatura ambiente) ni ningún aislante
obtenerse la conductancia K de cada pefecto p = oo. Pero sí existe una gran diferencia de resistividades para una
uno gráficamente? e) ¿Y su resis- temperatura dada, de unos materiales a otros, por lo que podemos clasifi-
tencia R?
carlos en conductores '(p pequeña) y aislantes (p grande) . mil] mDil

a) Como hemos indicado antes, los valores de resistividad dependen de la


temperatura. Esto está de acuerdo cualitativamente con el modelo propuesto
para la conducción eléctrica, puesto que un incremento de la agitación
V térmica (que no es otra cosa que el aumento de temperatura) habrá de
9.8 traducirse en una mayor dificultad de paso de los electrones a través de la
R: a) Para el conductor u la intensidad red metálica, lo que supondrá un aumento de la resistividad.
crece más lentamente con V, luego Limitándonos a los metales, se comprueba que dicha v¡¡¡.riación se ajusta
su resistencia es mayor. b) K puede aproximadamente (a no muy altas temperaturas) a una relación lineal · del
obtenerse midiendo la pendiente tipo (ver fig. 9.6):
de la recta 1 = f(V). e) R es la
inversa de K o, dicho de otro p = p 0 (l+at)
modo, la pendiente de la recta
V= f(l). en donde p o representa el valor de resistividad a O °C, mientras que a se
denomina coeficiente de variación de la resistividad con la temperatura 7 •
A-19
Teniendo en cuenta que al aplicar
7
Para los no metales (C grafito, disoluciones) y semiconductores la resistividad disminuye
con la temperatura, es decir, dichos materiales conductores tienen coeficientes de variación
una d. d. p. V entre los extremos de de resistividad negativos con la temperatura. Nosotros, siguiendo la misma linea que hasta
un conductor de longitud 1 podemos ahora, nos limitaremos al estudio de los metales.
190
mm
Es lógico suponer que la resistividad de los metales irá disminuyendo escribir, por ser E constante, qne
progresivamente a medida que disminuye la temperatura, y sólo cuando ésta sea V
E = T, y siendo ] = Sl y R=S
pl
de 0° K la resistividad también será cero. Siendo éstas las predicciones, cabía
esperar que, obtenidas temperaturas de unos pocos grados K, las medidas <r·S
de resisitivdad dieran valores pequeños, pero no cero (situación que, según o K=- - , expresar la ley de
1
las predicciones, sólo se daría a 0° K, temperatura. por otra parte, inaccesible). Ohm en función de E, 1 y p ó <r.
Sin embargo, a tan bajas temperaturas tiene lugar una disminución brusca R: Se obtiene, así, E = p 1 (vecto-
de la resistividad, que se hace prácticamente cero para algunos metales. Este rialmente E = p · /). o bien 1 =
sorprendente fenómeno llamado superconductividad fue descubierto por 1 -
= (JE = - E (vectorialmente J =
Kamerling Onnes, en Holanda, en 1911. p
= (JE).

p
A-20
p
Obtener la relación entre la velo-
cidad de arrastre de los electrones v
A/ predicción
y el campo aplicado E (téngase en
cuenta la relación entre 7 y v).
,J~real R: Siendo J = n q. v, se obtiene v =
200 T (Kl = _!!_ E, que muestra la cons-
nq.
9.6 Variación de la p con la tem- 9.7 tancia de v para un valor de E
peratura (para los metales). Fenómeno de la superconductividad (y de la temperatura de la que
en los metales. depende a ) dado, tal como preveía
el modelo establecido de corriente
Realmente, la resistencia de algunos metales se hace cero a unos pocos K eléctrica.
(4 °K para el Hg. ver fig. 9. 7). En estas condiciones el metal es superconductor, A-21
y las corrientes eléctricas pueden persistir indefinidamente en ausencia de
campo eléctrico. Resumir las distintas expresiones
de la ley de Ohm para un conductor.
El fenómeno de la superconductividad es actualmente un campo de in- R: V/l = R I/V =K E= J · p
vestigación que puede dar nuevas ideas sobre la estructura de los metales J= r.E.
y la física de las bajas temperaturas.
A-22
V
Volviendo a la ley de Ohm y=R . terminaremos su revisión con al- Con una resistencia de «thirita>>
se han hecho las siguientes medidas:
gunas puntualizaciones que muestran la posibilidad de tratamientos dis-
tintos, pero equivalentes, para el estudio de la corriente. m!IB V (en voltios) 1 (en amperios)

4,76 0,5
Es fácil comprender que, expresando la proporcionalidad entre V e 1 5,81 1,0
en la forma .!._ = K, la constante K representa la facilidad de paso de corriente 7,05 2,0
por el condu'btor considerado, de aquí que se denomine conductancia, siendo 8,56 4,0
1 ¿Cumple la «thirita>> la ley de
K=R. Ohm? ¿Cuál es su resistencia?
191
Del mismo modo, la relación R = P ~ 1 puede también escribirse en fun-

. como K = -1 = -1 · -S , o b'ten, K = -(J •- S , d ond e (J = -1


. , d e 1a conduct anc1a
cwn
R p 1 l p
se denomina conductividad, y es, como la resistividad, una propiedad carac-
A-23 terística del material conductor (propiedad microscópica). m!!IJ3
Deducir el valor de la resistencia
equivalente R. de un conjunto de Otra forma de expresar la ley de Ohm es utilizando las magnitudes E
resistencias R 1 • R 2 • R3 • asociad as : (en vez de V).] densidad de corriente (en vez de I) y p o CJ (en vez de R o K),
a) en serie (es decir. atravesadas por con lo cual se hacen aparecer las magnitudes microscópicas. m!IJD
la misma intensidad). b) Idem cuando la1!PlO
las resistencias están en paralelo.
Terminamos aquí la reVIsiOn de la ley de Ohm para un conductor que
hemos abordado el presente Curso a la luz de un modelo elemental para la
• IIIJI tilA' IINJ
corriente en un conductor metálico. Como hemos visto, algunos resultados
experimentales se ajustan, con bastante precisión, a las predicciones del mo-
delo. No obstante, señalaremos que no en todos los conductores se cumplen
la ley de Ohm, es decir, no se da en todos la proporcionalidad entre I y V
R: Basta para ello aplicar la ley de que establece dicha ley. Esto conduce a la distinción entre conductores
Ohm a cada conductor y al con- «óhmicos» y «no óhmicos», limitándose nuestro estudio a los primeros.
junto de la asociación para ob- m!m mDJ
tener: a) Estando en serie vamos
a llamr VI, v2 . .... a las dife- El sencillo modelo utilizado para la corriente eléctrica, aunque resulta
rencias de potencial entre los ex- útil para una descripción simplificada de la misma como la que aquí pre-
tremos del 1.0 , 2. 0 , • • • , con- sentamos, resulta incapaz de explicar varios hechos experimentales, entre
ductor, y V a la diferencia de
potencial total, y, por tanto, la
ellos la variación cuantitativa de la resistividad con la temperatura (que según
ley de Ohm para cada uno de el modelo utilizado debería ser prt JT, y la ley experimental es, como vimos,
ellos será: V 1 = R1I, V2 = R2 1. ...• prt T) ; que el calor específico de los metales sea estrictamente el correspon-
y como V = V 1 + V 2 + · · · (pues diente a la vibración de los iones de la red, no influyendo para nada el «libre»
el trabajo necesario para llevar movimiento de los electrones; que el «recorrido libre medio» del electrón
la unidad de carga de un extremo entre dos choques consecutivos sea del orden de varios centenares de diá-
a otro será la suma del necesario metros atómicos (los electrones parecen pasar sin chocar con nada entre
pasa hacer atravesar R1 , R2 , ••• ), centenares de iones positivos); que la conductividad del Cu sea mayor que
se tiene finalmente que R. = la del Al. aun teniendo este último metal tres electrones de valencia que se
= R1 + R 2 + · · ·, pues V = R. 1. suponen «libres» ...
b) En el caso de la asociación en
paralelo, llamando 11 • 12 , • • • a las
intensidades que circulan por cada Todos estos hechos (así como el citado de superconductividad) están re-
resistencia, como 1 = 11 + 12 + · · · lacionados con el comportamiento ondulatorio de los electrones en la red
siguiendo un tratamiento similar metálica, que trataremos en el capítulo 19. Los modelos basados en la teoría
al del caso anterior se obtiene: de bandas que allí se describen permiten justificar los hechos experimentales
_!___=i_+l._+ antes indicados, así como dar una interpretación satisfactoria a los carac-
R. R1 R2 teres de aislante, conductor y semiconductor.
192
APLICACION DE LA LEY DE OHM A LAS A-24
ASOCIACIONES DE CONDUCTORES Utilicense dos resistencias de valor
conocido para realizar sendos mon-
tajes de las mismas en serie y en
En este apartado vamos a revisar la obtención de la resistencia equiva- paralelo, obteniendo los valores de R.
lente de un conjunto de conductores asociados (ya estudiada el Curso an- a partir de medidas del potencial
terior), la distribución de la corriente por cada conductor, etc. Por último, aplicado y la intensidad total. Com-
nos referiremos a los aparatos de medida de I, V y R, que suponen siempre, probar que, dentro del margen de
como veremos, una asociación de varios conductores. error, se cumplen las expresiones
(9.5].

A-25
9.3.1. Obtención de la resistencia equivalente de una Determínese la resistencia equi-
asociación de conductores valente del conjunto de conductores
entre 1 y 2, en el esquema de la
figura 9.9. (Siendo R = 10 Q
Cuando se aplica una diferencia de potencial entre los extremos de una
R: R=27.3Q.
asociación de conductores, puede procederse a aplicar la ley de Ohm a cada
uno de ellos (teniendo en cuenta los valores de diferencia de potencial exis-
tente entre los extremos de cada uno, etc.) Este procedimiento puede, sin
embargo, ser bastante engorroso y se prefiere a menudo calcular la resis-
tencia equivalente del conjunto y aplicar la ley de Ohm una sola vez.

Por ello, es interesante saber calcular el valor de la resistencia equiva- 9.9


lente para el caso de una asociación en serie (entendiendo por tal aquella en A-26
que todos los conductores están atravesados por la misma intensidad) y una Se dispone de resistencias de lOQ.
asociación en paralelo (aquella en la que los extremos de todos los conductores ¿Cómo podría conseguirse: a) una
están conectados a la misma diferencia de potencial). Cualquier otra forma resistencia de S Q ; b) una resistencia
de asociación es una combinación de dichos dos tipos. ~ de 20 Q: e) una resistencia de 35 n?
Dibujar los esquemas correspondien-
tes8.
Así pues, las resistencias equivalentes para las asociaciones en serie y
en paralelo son, respectivamente:
Asociación en serie
A-27
~ Diseñar una resistencia variable.
~
Asociación en paralelo f9.SI

~
8
Existen, desde luego, otros esquemas
posibles como solución del problema plan-

~ teado, aunque exigiendo mayor número


de resistencias.
193
9.3.2. Distribución de corriente en los conductores asociados
Una cuestión del mayor interés es, sin duda alguna, la del cálculo de las
A-28 intensidades que circulan por cada uno de los conductores de una asocia-
Indicar las relaciones que se cum- ción. ~
plen entre la intensidad total y las Se trata de un problema muy simple si tenemos en cuenta que, como ya
que circulan por cada conductor, hemos visto, para una asociación en serie cada conductor es atravesado por
para sendas asociaciones en serie y la intensidad total. mientras que la diferencia de potencial entre los extremos
en paralelo. Idem para las diferen-
cias de potencial. de la asociación vendrá dada por V = V1 + V2 + V3 • • . , siendo V1 , V2 , . • •
las d.d.p. entre los extremos de cada conductor.
A-29 En una asociación en paralelo la intensidad total es la su~a de las in-
Determinar las intensidades que tensidades que circulan por cada conductor, mientras que la d.d.p. de todos
circulan por cada conductor en el los conductores es la misma, con lo que puede escribirse (ver fig. 9.10):
montaje adjunto. V = R1 I1 = R 2 I2 =

,_
l.tw\•M'/Jt N/JI/1/Hif A'ltlNIIwY
R•

-~~<~3--+---): _1=1.+1.+13
9.10
Distribución de corriente en
dos asociaciones de conducto-
R: I1 = 6 A ll =~A. . -/3 res.

A-30
Dada la asociación de conductores ~mm mu
de la figura 9.12, indicar lo que
marcará c.ada amperímetro, sabiendo 9.3.3. Aparatos de medida. Amperímetros, voltímetros
que lo que marca el voltímetro es y puentes de Wheastone y de hilo
12 V.
Cualquier dispositivo utilizado para detectar o medir una corriente se
llama galvanómetro. La mayor parte de estos intrumentos están basados en
el efecto magnético de la corriente (desviaciones que sufre una bobina de hilo
conductor situada en un campo magnético cuando por ella circula corriente),
que estudiaremos en otro capítulo, pero que ya vimos de forma elemental
el Curso anterior.

' - - - - - { V } -- - - - '
Un galvanómetro es un instrumento muy sensible que con pequeñas
intensidades se desvía toda la escala (previamente calibrada utilizando in-
9.12 tensidades conocidas). Estos galvanómetros pueden convertirse en amperí-
metros y en voltímetros, y juegan también un papel esencial en los puentes de
R: 11 = 2 A. 12 = 3 A, 1 = S A. Wheastone y de hilo para la medida de resistencias. Veámoslo a continuación.
194
9.3.3. a) Amperímetros A-31
Si lo que marca el voltímetro
En esencia, un galvanómetro es ya un amperímetro, pero, por lo general, V2 = 8 V, ¿qué marcará cada uno
su aguja se desvía toda la escala para pequeñas intensidades. Si deseamos de los aparatos de medida señalados
construir con él un amperímetro cuya aguja se desvíe toda la escala para en el esquema de la figura 9.13.
intensidades del orden de amperios, utilizaremos una resistencia en deriva-
ción o SHUNT, de forma que la mayor parte de la intensidad que circula por
el aparato lo haga a través de la resistencia, y sólo una pequeña fracción
de la misma sea la que desvíe la aguja del galvanómetro (ver fig. 9.14).

9.13

-1
9.14
Amperímetro (galvanóme-
R:I1 = 4 A, 12 = 1 ,3 A , 13 = 2, 7 A,
V1 = 20 v.
tro con resistencia en deri-
vación).

La intensidad que desvía la aguja del galvanómetro es proporcional a la


intensidad total, pues:

A-32
Algunos galvanómetros se des-
vían toda la escala para intensi-
dades de 1 mA. Si su resistencia
resulta ser de 190 n ¿qué resistencia
tendremos que adosarle en deriva-
y, por tanto, la escala del galvanómetro se puede calibrar para valores de ción para convertirlo en un ampe-
intensidad total que circula por el aparato. rímetro cuya escala completa corres-
ponda a 3 A ? ¿Y si queremos que
Conviene recordar que los amperímetros se conectan en serie, en un corresponda a 30 mA? ¿En qué
circuito, por tanto, si no queremos que introduzcan modificaciones apreciables caso, el amperímetro montado es
en el mismo, su resistencia debe ser muy pequeña. Como la del galvanómetro mejor aparato de medida?
no suele serlo (dadas la limitaciones fisicas del cuadro de espiras para el R : a) 6.3 x 10 - 2 Q ; b) 6,6 Q ; e) en el
que no puede utilizarse hilo muy grueso), el hecho de adosarle una resistencia primero, pues su resistencia es
en derivación muy pequeña hace la resistencia total del aparato (amperímetro) . menor.
muy pequeña, pues recordando el problema de la asociación en paralelo:
A-33
Móntense los amperímetros cita-
dos u otros similares.
195
9.3.3. b) Voltímetro

Un galvanómetro es, en esencia, también un voltímetro, ya que si la


desviación de su aguja es proporcional a la intensidad que por él circula, y
su cuadro de espiras cumple la ley de Ohm, la desviación será proporcional
a la d.d.p. entre sus bornes (ver fig. 9.15). Por tanto, su escala podemos ca-
librarla directamente en voltios.
Para transformar un galvanómetro en voltímetro conviene recordar,
además, que como aparato de medida se coloca en derivación, y si queremos
que su influencia en el circuito sea mínima, debe tener una resistencia muy
grande (para que por él circule una intensidad mucho menor que por el
circuito). Según esto, un galvanómetro lo trasformaremos en voltímetro
adosándole una resistencia en serie muy grande (ver fig. 9.16).

- r
a
(CJ?J)
8 = Kl'= K'Vab
b
R
.w.w.wtN r&t--1'
9.15 Galvanómetro. 9.16 Voltímetro.

La escala del galvanometro puede calibrarse en voltios y dar vab direc-


tamente. La resistencia del voltímetro es muy grande y valdrá :
A-34
m!!m
Un galvanómetro como el de la
actividad anterior deseamos conver-
En conclusión :
tirlo en voltímetro de forma que la Un amperímetro es un galvanómetro con una resistencia en derivación
aguja se desvíe toda la escala para muy p~queña. Su resistencia total es muy pequeña. En el circuito se monta
300 V: a) ¿Qué resistencia tendremos en serie.
que adosarle en serie? b) ¿Y si que-
remos que se desvíe totalmente para
Un voltímetro es un galvanómetro con una resistencia en serie muy
6 V? e) ¿En qué caso el voltímetro grande. Su resistencia es, pues, muy grande. En el circuito se monta en de-
formado será mejor aparato de me- rivación (ver fig. 9.17).
dida? ¿Por qué?
R: a)R = 299 810Q; b)R =S 810Q;
e) en el primero, pues, su resis-
tencia es mayor.

Amper lmetro
Voltlmetro
9.17 Amperímetro en serie. Voltlmetro en deriqc;ión.

196
9.3.3. e) Medida de resistencias: Puente de Wheastone y puente de hilo

Como la resistencia de un conductor es la razón constante entre la d.d.p.


establecida entre sus extremos y la intensidad que circula, R = ~, el mé-
todo más directo es medir ambas magnitudes y hallar su cociente, como
hemos venido haciendo hasta ahora.
Sin embargo, dado que nuestros aparatos de medida sólo serían perfectos
si los amperímetros tuvieran una resistencia igual a cero y los voltímetros
una resistencia infinita (para no influir en absoluto en las medidas de las
magnitudes I y V), y esto podemos estar lejos de conseguirlo, a las lecturas
de uno y otro aparato debemos asignarles las correspondientes correcciones.
Así, el montaje de los aparatos según el esquema a) de la figura 9.18
el amperímetro mide la intensidad en la resistencia Rx, pero el voltímetro
mide la d.d.p. entre a y e, no entre los extremos de R (a y b).
En el montaje de los aparatos según el esquema b) el voltímetro señala
la d.d.p. entre a y b (extremos de R), pero el amperímetro señala la intensidad
que circula por la resistencia, más la que circula por el voltímetro.

r a)

9.18
Dos montajes para medir Rx.

Si, Rx ~ R0 , o sea, es comparable a la resistencia del amperímetro, el


montaje a) es completamente incorrecto. Será, pues, incorrecto, en general,
para medir resistencias pequeñas (recuérdese la pequeña resistencia de los
amperímetros).
Si Rx ~ Rv, 'O sea, comparable a la resistencia del voltímetro, el montaje b)
será incorrecto. No se podrá utilizar para medir grandes resistencias (pues
la resistencia de los voltímetros es grande).
Para que las medidas sean correctas (aceptables) con cualquier montaje
tiene que cumplirse: Ra << Rx << Rv. Si esto no ocurre, tendremos que buscar
el montaje más apropiado, y aplicar la correspondiente corrección.
Por último, hay una forma de medir resistencias prescindiendo de estos
aparatos de medida y utilizando un montaje en forma de lo que se conoce
como puente de Wheastone.

9.19 Puente de Wheastone. 9.20 Puente de hilo.

Este montaje consta de tres resistencias previamente graduadas: R 1 , R2 , R3 ,


una de las cuales al menos es variable, y una resistencia desconocida, Rx.
Los puntos C y D del montaje dibujado en la figura 9.19 están en contacto
por medio de un galvanómetro. Para medir Rx se actúa ajustando las resis-
tencias R1 , R2 , y R3 hasta que por el galvanómetro no pase corriente. En estas
condiciones se cumple que Ve= VD y, por tanto, V A - VD= V A - Vco y
también Ve - V8 = VD - V8 con lo que se cumplirá

[1]

A-35 [2]
R 1
¿Por qué :.:l = .1 en el puente de
R3 13 y dividiendo ordenadamente las igualdades [1] y [2] se obtiene:
hilo?
RI_R2
A-36 Rx- R3
Utilícese un puente de hilo para Como R1 , R2 y R3 se conocen, se puede determinar Rx.
determinar el valor de una resis-
tencia problema. (Puede procederse
fácilmente a la construcción de uno.) El puente de hilo (fig. 9 .20) es un montaje muy similar que utiliza, en
lugar de las resistencias variables R 2 y R3 , un contacto deslizante sobre un
A-37 hilo de sección constante. Corriendo este contacto hasta que no pase corriente
por el galvanómetro se cumple Ve = V D• y procediendo de igual manera
¿Cuál será el valor de una R x si
R1 = 30 n y 12 y 13 miden, respecti-
que en el caso anterior:
vamente, 22 y 78 cm?
H: R, = l06 ,4!1.

198
ESTUDIO ENERGETICO DE LA CORRIENTE 9.4.
Toda corriente eléctrica circulando entre a y b supone un aporte de energía
que se consume entre a y b.
Consideremos un tramo cualquiera de circuito como el representado en
la figura 9.21. Si Va es mayor que Vb circulará una corriente entre a y b
(los electrones se moverán en sentido opuesto) y el trabajo realizado por el
campo moviendo las cargas debe haberse suministrado de alguna forma
entre a y b (pues este trabajo no supone un incremento de la energía cinética
de los electrones, que se mueven con una velocidad de arrastre constante,
por tanto debe haberse manifestado de alguna otra forma).

9.21
Tremo de circuito entre
ay b.

Este trabajo realizado por el campo eléctrico, transportando una can-


tidad de carga dq entre los puntos a y b será:
dW = dq(Va - Vb) = l(Va - Vb)dt
o, más abreviadamente 9 :
dW = 1 · V· dt
esta expresión nos da la energía suministrada por la corriente de intensidad I
en el intervalo de tiempo dt.
Si V es constante (y, por tanto, lo será I), la energía suministrada en un
intervalo finito de tiempo será:

1 fiE = W= 1 · V · fit 1 [9.6]


mi3 A-38
La potencia suministrada por la corriente será la energía suministrada
por unidad de tiempo; por tanto: Compruébese que lA · 1 V· ls = 1].

1 P~~~IV 1 [9.7]

Estas expresiones de energía suministrada por la corriente en el tiempo t


y de potencia suministrada son válidas exista lo que exista entre a y b. Es

9 Para simplificar vamos de ahora en adelante a sustituir la expresión de d. d. p. entre a y b,

que escribíamos V. - Vb. por V. claro que. es necesario insistir, V representará siempre una
diferencia de potencial entre dos puntos del conductor, y no un potencial.
199
A-39 decir, entre a y b puede haber una resistencia un motor, una cuba electro-
Entre los terminales a y b de un lítica... En todos estos casos la energía suministrada por la corriente en el
tramo de circuito hay un baño elec- tiempo t es: I · V · t. que en una resistencia se transmite en forma de calor,
trolítico. Si la d. d. p. entre a y b en un motor como energía mecánir~ y calor. en una cuba electruiítica en
es 6 V y la corriente que circula es energía química y calor ... mm mm 11111 .
de 0,5 A, determínese: a) la energía
eléctrica -que suministra la corriente
en quince minutos ¿en qué se con- 9.4.1. Caso de una resistencia. Efecto Joule. Ley de Joule
vertirá? ; b) la potencia suministrada
entre a y b.
Si entre a y b existe sólo una resistencia, la energía suministrada por la
R: E= 2 700 J P=3 W. corriente se transmite a la resistencia en forma de calor. mm
Para poder comprenderlo recordemos el modelo establecido para ex-
A-40 plicar la corriente eléctrica: los electrones son acelerados por acción del
Entre los terminales a y b de un campo eléctrico en pequeños tramos de recorrido, hasta que chocan con
circuito hay un motor con una cierta los nudos de la red metálica, lo cual supone un efecto de frenado que se
resistencia. Si cuando el motor fun- traduce en que los electrones llevan una velocidad de arrastre constante.
ciona, la d. d. p. entre a y b es Los nudos de la red metálica actúan, en definitiva, como un medio viscoso
120 V y la corriente es de 0,5 A. que se opone al movimiento de los electrones. En los choques de los elec-
se pide: a) potencia eléctrica que trones con los nudos de la red parte de la energía cinética adquirida al ser
consume el motor (suministra la acelerados por el campo es cedida a los nudos positivos. De esta forma estos
corriente);. b) energía que consume nudos positivos adquieren una energía de vibración alrededor de su posición
en dos minutos. de equilibrio (recordemos que están fijos por las fuerzas de ligadura de la
R: P= 60 W E = 7 200 J. red y, como máximo, vibran). Los choques de los electrones con los nudos
de la red aumentan las vibraciones térmicas de ésta, lo cual se manifiesta
de forma macroscópica como un aumento de la temperatura del conductor 10
A-41 (figura 9.22).
Entre los terminales a y b de un
circuito existe una resistencia. Si
la d. d. p. entre a y b es 12 V y la
corriente es de 2 A, se pide : a) po- 9.22
tencia que suministra la corriente La agitación ~rmica de los nudos
entre a y b; b) energía suministrada a de' la red v de los electrones se
en quince minutos. manifieste como un aumento de
CALOR temperatura.
R: P=24 V E= 21 600 J.

A-42 10
La cantidad de energía que suministra por segundo la corriente al conductor no se traduce
Interpretar (teniendo en cuenta en un aumento progresivo de la temperatura de éste. pues llega un momento en que se estabiliza.
el modelo establecido para la co- Esto es debido a que el conductor transmite energía al medio en forma de calor. por convección
y. sobre todo. por radiación. de modo que cuando la cantidad de energía que suministra la co-
rriente) la trasmisión de energía a rriente por unidad de tiempo sea igual a la que pierde el conductor por unidad de tiempo, la
un conductor en forma de calor, temperatura se estabilizará. Esta temperatura de equilibrio naturalmente depende del calor
ru;mdo circula corriente por él. específico del conductor, de sus propiedades como radiador. del medio que lo rodee...
200
Este efecto se conoce con el nombre de Efecto Joule o efecto térmico de la A-43
corriente. ¿Cómo puede obtenerse la equi-
valencia entre el julio y la caloría
Para considerar el aspecto cuantitativo del efecto Joule .. y llegar a una utilizando el efecto Joule? Diseñar un
expresión que nos dé el calor suministrado por una resistencia R cuando experimento para su obtención.
por ella circula una corriente de intensidad I. u ti hzaremos la expresión R: Ver capítulo 14 del Curso ante-
general de energía suministrnda por una corriente: rior.
!lE = I · V · !:it
Como entre a y b sólo hay una resistencia, se puede aplicar la ley de
Ohm (V= I · R)
A-44
Tres hornillos tienen las resis-
V2 • !lt tencias de R 1 = 20 n, R2 = 30 n,
!lE = I · V · !lt = F · R · !:it = R [9.8]
R 3 = 40 n. Si los enchufamos a una
d. d. p. de 120 V, se pide: a) razonar
cuál suministrará más calor por uni-
Estas expresiones nos dan el calor transmitido por una resistencia R dad de tiempo, si se enchufa cada
en el tiempo t. cuando por ella circula una intensidad I, o está sometida una uno independientemente; b) si se
d.d.p. V. conectan los tres en serie y se en-
chufan a las red; e) determinar el
Naturalmente, este calor vendrá dado en julios si utilizamos las unidades calor suministrado por cada hornillo,
en cada caso, durante un minuto.
del S.I. Es conveniente, pues, darlo en julios, aunque es frecuente el uso de
las calorías como unidad de calor. Así, para pasar de julios a calorías, la R: e) En el caso a) E 1 = 43 200 J;
equivalencia, recordemos, es E2 = 28 800 J; E3 = 21 600 J.
En el caso b) E 1 = 2 13 3 J;
1 J = 0,24 calorías E2 = 3200 J; E3 =4267 J.
UDJ mm mu~ mm m11 mm
CIRClliTOS DE CORRIENTE CONTINUA 9.5. A-45
Hasta ahora hemos estudiado la corriente eléctrica continua en un con- Una bombilla lleva las siguientes
inscripciones 80.W y 120 V: a) ¿Cuál
ductor o varios conductores asociados, es decir, en un tramo de circuito, ha- es su resistencia? b) ¿Qué energía
ciendo abstracción de la parte del mismo que mantiene constante la d.d.p. eléctrica consume en dos horas? Dar
el resultado en julios y en kWh.
Tampoco hemos considerado el efecto que sobre la intensidad de corriente e) ¿Qué intensidad circula? d) Y si
en nuestro tramo de circuito tendría el intercalar un motor o una cuba la conectamos a una d. d. p. dr
electrolítica. 220 V. ¿qué ocurrirá?
K: a) R = 180 0:
Así, en esta parte del tema vamos a estudiar el circuito en su conjunto, hJ ¡..; = 576 000J = 0,16 kWh:
con generadores, conductores y motores, hasta llegar a expresiones de in- e) 1=0,67A:
tensidad de corriente o de d.d.p. entre dos puntos que tengan en cuenta todos d) I = 1,22 A excesivamente alta .
los elementos del mismo. por lo que fundiría.
A-46 9. S .l. Generadores de corriente continua. Fuerza electromotriz
Sabiendo que una intensidad de
O, S A. que circula por una resistencia Supongamos dos conductores A y B cuyos potenciales sean VA y V8 •
de 850 n. en un minuto produce una Al unirlos por medio de un hilo conductor, si VA es mayor que V8 • circulara
elevación de 15,30 °C de la tem- una corriente de A a B (los electrones se moverán en sentido contrario)
peratura de 200 gr de agua (calor (ver fig. 9.23).
específico 1 c~lj~ , oC), determinar el
equivalente mecánico del calor, es
decir, el número de calorías equi-
valentes a un julio.
R: 1 J = 0,24 calorías. 9.23
Dos conductores cargados, A y B, se
ponen en contacto por medio de un
A-47 hilo conductor.
Enumérense todas las aplicaciones
prácticas del efecto Joule que se
conozcan. A medida que se produce el transporte de carga, los potenciales se van
igualando, y en un intervalo de tiempo relativamente corto la corriente
A-48 eléctrica cesaría.
¿Cuál es la labor de los fusibles en Si mediante un dispositivo que comunique energía al sistema se mantiene
una instalación eléctrica? constante la d.d.p. entre los dos conductores (VA- V 8 =constante) pasando
los electrones de A y B. la corriente a través del conductor será continua.
Este dispositivo es un generador de corriente continua.
El movimiento espontáneo de los electrones en el circuito exterior, de-
bido al campo eléctrico, es de B a A (sentido de los potenciales crecientes).
Sin embargo, el generador, para mantener VAB constante, ha de trasladar
los electrones de los puntos de más potencial a los de menos; por tanto, tendrá
que realizar un trabajo contra las fuerzas del campo eléctrico. Este trabajo
lo realiza consumiendo otro tipo de energía (química o mecánica) a costa
de la cual el generador suministra energía eléctrica al circuito (ver fig. 9.24).
Cualquier dispositivo que pueda producir la transformación reversible:
energía (química, mecánica, ... ) en energía eléctrica, podrá actuar como
generador de corriente continua.

9.24
El generador de c.c. traslada los elec-
trones de A a B para mant-r VAB
constante.

202
Conocemos ya algunos tipos de generadores, como las pilas (descritas
en el capítulo 23 del Curso anterior), que producen energía eléctrica a
partir de reacciones químicas de oxirreducción. En las dinamos, que estu-
diaremos en el capítulo próximo, se produce la energía eléctrica a partir
de energía mecánica utilizando un campo magnético. Existen, además, otros
tipos de generadores, que, de momento, no trataremos.
En todos los casos un generador de c.c. es un dispositivo que suministra
energía a un circuito, transformándola de no eléctrica en eléctrica. El trata-
miendo cuantitativo se realiza definiendo la fue rza electromotriz de un ge-
nerador (f.e.m.) como la energía de forma no eléctrica transformada en
eléctrica por unidad de carga que atraviesa el circuito. O, lo que es lo mismo,
el trabajo que realiza por unidad de carga para que por el circuito circule
corriente. Así:
A-49
[9.9] a) La definición de f. e. m., ¿re-
cuerda alguna otra definición de
magnitud física? b) Especificar cuál
siendo dW el trabajo realizado por el generador (fuerzas exteriores) sobre será la unidad de f. e. m.
el circuito para mantener constante la d.d.p.
R: a) Al potencial eléctrico, pues la
Dividiendo por el tiempo dt ambos términos de la expresión anterior d. d. p. entre dos puntos del
tendremos: campo eléctrico venía dada por
Wf q. b) Será el voltio.
dW
dt p A-50
8=-=-
dq I Una pila tiene una f. e. m. de
dt 12 V y una resistencia interna de
0,2 n. Al conectarla a un circuito
O sea, la f.e .m. de un generador es también la potencia que suministra
al circuito por unidad de intensidad. mm produce una corriente constante de
0,4 A: a) ¿Qué energía suministra
Una característica, pues. de cada generador será su f.e.m.. que natu- al circuito (a costa de su energía
química) en una hora? b) ¿Qué can-
ralmente vendrá dada en voltios. Como a través de un generador también
tidad de energía se pierde en vencer
circula corriente, y se trata de un medio material (disolución en las pilas,
la resistencia interna? e) ¿Cuánta se
conductores en la dinamo ... ), también se presentará en el interior del gene- transforma en energía eléctrica apro-
rador un impedimento al paso de la corriente, que llamaremos resistencia vechable en el circuito exterior?
interna.
R: a) La energía aportada por la
Así pues, un generador quedará caracterizado por su f.e.m. y por su pila en una hora será e · I · t =
resistencia interna r. = 17 280 J. b) La energía con-
sumida en el interior de la pila
Debido a dicha resistencia interna, parte de la energía aportada por el (para vencer la resistencia inter-
generador no se transforma en energía eléctrica aprovechable en el circuito na) será r · J2 · t = 115,2 J. e) La
exterior, sino que se consume en el circuito interior (generador). Por ello, energía aprovechable será, pues.
las pilas, dinamos, etc., se calientan durante su funcionamiento. IBD1 17 280-115,2 = 17164.8 T.
203
9.5.2. Motores. Cubas electrolíticas
Un motor de c.c. es, en esencia, una dinamo funcionando al revés, es
decir, de forma que la energía eléctrica la transforma en mecánica. Por tanto,
un motor, poseerá una fuerza electromotriz (o contraelectromotriz} que. por
similitud con la de un generador. será:
¡; = ptransformada/ I

O sea, la f.e.m. de un motor es la potencia que transforma de eléctrica


en no eléctrica (mecánica) por unidad de intensidad que circula.
Una cuba electrolítica es, en esencia, una pila funcionando al revés.
una pila en proceso de carga. con transformación de energía eléctrica en
energía química.
Así. su f.e.m. , por similitud con la de la pila será:
" = dW
,.,. dq
= ptransformada
1
O sea, la potencia consumida (transformada de eléctrica en química)
por unidad de intensidad.
Por otra parte, tanto el motor como la cuba electrolítica tendrán lógi-
camente una resistencia interna (pues son dinamos y pilas invertidas} y que-
darán caracterizados por su fuerza contraelectromotriz y su resistencia in-
terna: De nuevo. ello supone que toda la energía eléctrica consumida no se
transformará en mecánica o química sino que en parte se consumirá en el
interior del motor o la cuba. que sufrirán una elevación de temperatura
(efecto Joule}.
Digamos, por último. que todo generador. sea pila. dinamo. batería de
pilas .... suele simbolizarse por e.r

~~
-1

estableciendo un sentido para su f.e.m .. que ser{¡ el de la intensidad que


genera. Todo motor lo representaremos por

con el sentido de su f.e.m., que sería el que tendría la intensidad producida


si actuase como dinamo. Y toda cuh¡¡ electrolítica (o pila en proceso de carga)
la simbolizaremos por ee . 'e
-
con el sentido para su f.e.m .. que sería el de la intensidad que produciría si
actuase como pila.
204
Vamos ahora a obtener la expresión general que liga la intensidad que
circula por un circuito con todas las magnitudes características del mismo
(f.e.m., resistencias internas, resistencias externas ... ).

9.5.3. Ecuación de un circuito: Ley de Ohm generalizada A-51


Para obtener una ecuación que ligue las magnitudes características de Especificar qué elementos sumi-
un circuito nos limitaremos a aplicar el principio de conservación de la energía. nistran energía al circuito y qué
Consideremos, por ejemplo, un circuito que conste de un generador de elementos la consumen en el ejemplo
propuesto.
c.c. de f.e.m . e9 y resistencia interna r9 , de una resistencia R, y un motor de
f.e.m. em y resistencia interna rm• cuyo esquema sería el de la figura 9.25.
li.1SJI A-52
Aplicar el princ ipiO de l·onserva-
ción de la energía al circuito pro-
~ puesto, y obtener, despejando con-
.-------~r~~-----. venientemente. el valor de la inten-
sidad.

A-53
9.25
R Dado el circuito de la figura 9.26,
Circuito con generador, resistencia Y
motor. determínese: a) la intensidad que
circula; b) la d. d. p. entre los bornes
de R; e) la potencia del motor: la
El generador suministra energía eléctrica al circuito (a costa de su energía que transforma en mecánica (po-
química). Esta energía suministrada se consume en el circuito de distintas tencia útil) y la total consumida (po-
formas: en las resistencias en forma de calor, por efecto Joule, y en el motor tencia motora); d) el rendimiento del
motor; e) la energía consumida por
en el que se consume transformándose en mecánica y también por efecto efecto Joule en la resistencia R du-
Joule (pues el motor se calienta). Recordemos que en el generador también rante quince minutos.
se consume energía por efecto Joule, dado que posee una resistencia interna
que se opone al movimiento de las cargas en su interior.
Si se cumple el principio de conservación de la energía, la energía su- R = 311
ministrada al circuito en el tiempo dt debe ser igual a la consumida en ese e9 =24 V
intervalo de tiempo. ~ fg = 111 €m = 12 V
Los valores de energía suministrada y consumida vendrán dados por 'm =211
las expresiones :
9.26 Circuito con generador, resistencia y
Energía consumida = R · P · dt + rg · P · dt + rm · J2 · dt + em · 1 · dt motor.
ambas para el intervalo de tiempo dt.
Igualando·• eg1 · dt = R · P · dt + rg · J2 · dt + rm · P · dt + em · 1 · dt R: a) 1 = 2 A;
De donde, despejando l. se obtiene : b) VR=6 V;
e) p útil = 24 w; ptotal = 32 w;
l = eg - em d) R=0,75;
R + r9 + rm e) E= 10 800 J.
A-54 Por tanto, en general para cualquier circuito se cumplirá:
Dado el circuito de la figura 9.27,
se pide: a) En qué sentido circulará
la corriente. b) ¿Cómo actuará B. [9.1 0]
como generador o como pila car-
gándose? e) Intensidad que recorre
el circuito. d) d. d. p. entre los ex- Expresión que llamaremos ley de Ohm generalizada, y nos da la intensidad
tremos de las resistencias R1 • R1 y R ,. de corriente en un circuito, que será, pues, igual a la suma algebraica de
todas las f.e.m. de los elementos incluidos en el circuito serie, dividida por la
€A =lO V R¡ = 25n suma de todas las resistencias.

'A=0,7nl Es interesante recalcar que, en el sumatorio de las f.e.m. de la expresión


R3=44n [9 .10], las f.e.m. que llevan signo más son las de los elementos que sumi-
nistran energía al circuito, y las que llevan signo menos son las de los ele-
e8 =7V mentos que consumen energía (las fuerzas contraelectromotrices). im!J;1t)
r8 =O,Jn
'•""!1 ti1SJ;1 ~
9.27 Circuito con dos "pilas".
Un problema interesante lo constituye el cálculo de la diferencia de po-
tencial entre dos puntos cualesquiera de un circuito, lo cual suele plantear
R: a) En el sentido de las agujas del dificultades, y que abordaremos a continuación.,
reloj , pues la f. e. m. de la pila A
es mayor que la de B. por lo
que A suministrará, energía y B 9.5.4. Diferencia de potencial entre dos puntos de un circuito
la consumirá (cargándose). b) Co-
mo pila cargándose. e) I = 0,03 A.
d) VR = 0,75, 0,90 y 1,32 V. Si entre dos puntos de un circuito sólo existe una resistencia R. la re-
lación entre Vab e I viene dada por la ley de Ohm para un conductor:
Vab = I · R

A-55 S.i entre a y b existen elementos como motores, pilas o cubas electrolíticas,
es obvio que no se cumplirá dicha ley.
Tenemos diez pilas idénticas de
1,5 V de f. e. m. y 0,5 ohmios de re-
sistencia interna. Las conectamos en Supongamos que entre a y b circula una corriente de intensidad I. Si Va
serie (uniendo un terminal positivo es mayor que Vb, lo hará de a y b (ver fig . 9.29). De momento hacemos
de cada una con el negativo de la
otra ... ) y con toda esta batería de
pilas se alimenta un circuito de
R = 45 ohmios. Se pide: a) hacer el
esquema del circuito; b) la inten-
sidad que circula; e) la d. d. p. entre 9.29
los bornes de la batería de pilas ; Tramo de circuito.
d) indicar dónde se debe colocar el
voltímetro y el amperímetro.
R: n) 1 = 0,3 A; e) Vab = 13,5 V.
206
abstracción del resto del circuito, y admitimos que Vab se mantiene constante A-56
(por tanto, también lo será I). Si entre a y b existen unos elementos tales como Calcular la intensidad que cir-
una resistencia R, una pila (de f.e.m. s9 y resistencia interna r9 ) y un motor cula por una resistencia R = 45 Q
(de f.e.m. em y resistencia interna rm), la d.d.p. entre a y b dependerá de la cuando se conecta a diez pilas idén-
intensidad que circula y de las características de los elementos comprendidos ticas de 1, S V de f. e. m. y resistencia
entre a y b. interna 0,5 n cada una, montadas en
paralelo. Hacer esquema del circuito.
Para calcular Vcb podemos hacer un balance energético. Así, la energía R: Ahora la f. e. m. de las diez pilas
suministrada en el tiempo dt por el resto del circuito (no representado) al será igual que la de una de ellas,
tramo a- b (Vab · I · dt), más la que suministren, en su caso, los generadores o sea, 1,5 V, y la resistencia in-
terna total, al estar en paralelo,
comprendidos en el tramo (en el ejemplo propuesto s9 • I · dt), debe ser igual
a la energía consumida en los elementos del circuito comprendidos entre será: ! =
1
r i 0 ,5
° : r; = 0,05 n: por
a y b en el tiempo dt.
tanto I = 45 !·~.os = 0,033 A. El
Así: esquema sería la figura 9.28.
Energía suministrada= Vab · I · dt + e9 • I · dt
Energía consumida = R · P · dt + rg · P · dt + rm · P · dt + em · I · dt
Pues suministran energía Vab y la pila, y la consumen las resistencias
t --f=r--l '
T _I---- J"_ ____,
TL
__..-1c:::O Pilas _ _
R = 45!1

y el motor.
9.28
Igualando la energía suministrada y la consumida: A-57
Utilizando la expresión [9-11] se
Vab · I · dt + e9 · I · dt + = R · P · dt + rg · P · dt + rm · F · dt + em · 1 · dt pide: a) obtener la expresión que
proporciona la d.d.p. entre los bornes
De donde: de un motor : b) entre los bornes de
una pila, en los casos b y e de la
figura 9.30. ¿Cuál de las pilas actúa
como generador y cuál como pila
en proceso dr car¡:(a ?
que podemos generalizar de la forma : E, r E, r
€m,'m

---!-@-L ---!-f~ ~J-.!-


[9.11J a) - 1 b) -
9.30
e) -1

R: a) Vab = 1 · rm + 1:m:
O sea, la diferencia de potencial entre dos puntos de un circuito es igual
b) Vab = I · r-e:
a la suma algebraica de todas las resistencia por la intensidad, menos la suma e) v.b = l · r +e: en e) la pila no
algebraica de todas las f.e.m. (con sus correspondientes signos). ~ actúa como generador, sino como
msi3 ~ pila en proceso de carga. pues la
intensidad circula a su través en
Un caso particularmente interesante lo constituye el cálculo de la di- sentido contrario a la que ella
ferencia de potencial disponible entre los bornes de un generador. ~ generaría.
207
A-58 9.5.5. Medida de la fuerza electromotriz de un generador.
Dado el circuito de la figura 9.31. Potenciómetro
se pide determinar la d.d.p. entre los
puntos a y b. e y d. a y c. e y e. e y a. Como hemos visto en el apartado anterior, la d.d.p. entre los bornes
de un generador es igual a su f.e.m. disminuida en I · r (caída de tensión
R: Vab = 12 V V,d = S V
V.,= 14 V V,e = 8 V
debida a su resistencia interna).
F,.., = - 22 V. V=e-I·r
€m = 10V
W3.l ~
b Para determinar la f.e.m. y la resistencia interna de una pila problema
podría pensarse en un montaje como el de la figura 9.33, en el cual las me-
e1 = 24 V didas del voltímetro y del amperímetro nos darán V e I, respectivamente.

r,= 2nuc
e
e2 = 4 V
Pero dado que V= e - I · r, necesitamos más pares de valores de V e I
para poder determinar r. y r.
r2 = 1n

R=Jn 9.31
d

A-59
Un motor de f. e. m. 12 V y re- R
sistencia interna l. S O funciona
R variable
cuando por él circula una intensidad
de 1,4 A. ¿Cuál es la d. d. p. entre 9.33 9.34
sus bornes?
Si, por ejemplo, disponemos de un montaje en el que R sea variable
R: V m= 14,1 V.
(como el de la fig. 9.34) 12 para cada valor de R, obtendremos un valor de I,
A-60
y por tanto de V (d.d.p. entre los bornes del generador).
Obtener v.b en el circuito de la
figura 9.32.
R: Aplicando la expresión 9.11 ten- V (V) ••••

dremos: Vba = I · r - e, de donde


Vab = e - I · r que proporciona T 9.35
el valor de la diferencia de po-
tencial existente entre los bornes
de la pila y, por tanto, disponible
l.____ _
e

para el cirtuito exterior 11 . /(A)

11 Al mismo resultado puede· llegarse sin más que considerar que la diferencia de potencial

disponible en el exterior sea igual a ¡; menos la caída de potencial en el interior del generador.
12
La resistencia variable dibujada consta de un cursor deslizante que puede hacer contacto
9.32
en distintos puntos. Moviendo este cursor, la resistencia introducida en el circuito puede tomar
los valores comprendidos entre O y R ohmios.
208
Con varios pares de valores de V e 1 podemos hacer una gráfica en donde
aparezcan los valores de d.d.p. entre los bornes del generador frente a los
valores de intensidad. Dicha representación gráfica será una linea recta
como la de la figura 9. 3 5.

Dado que la f.e.m. del generador es la d.d.p. en circuito abierto (o sea


cuando 1 = 0), bastará prolongar la recta obtenida experimentalmente y
donde corte al eje y (valores de V) será el valor de e.

La resistencia interna la obtendremos midiendo gráficamente la pendiente


de la recta dibujada, de acuerdo con la expresión V = e - 1 · r WSJ

Otra forma de medir f.e.m. de pilas consiste en utilizar un potenciómetro.


En esencia, un potenciómetro es un instrumento que consta de una re-
sistencia calibrada y un cursor deslizante que hace contacto sobre ella
(ver fig. 9.36).

Tiene gran número de aplicaciones. Una de ellas es la que lo utiliza como


resistencia variable (ver fig. 9.36}, pues entre los puntos 1 y 3 la resistencia
depende de la posición del cursor. También puede utilizarse como divisor
de tensión o salida de tensión variable. Así, una d.d.p. constante entre los
puntos 1 y 2 supone una d.d.p. variable entre los puntos 1 y 3, según lapo-
sición del cursor (al ser 1 constante y R aumentar linealmente).
A-61
Pero nos interesa aquí referirnos al uso de potenciómetro para determi- ¿Cuándo la d. d. p. entre los bornes
nar f.e.m. de pilas sin que pase por ellas corriente. En esencia, el potenció- de un generador es igual a su f. e. m.?
metro equilibra una d.d.p. desconocida (la de la pila problema) con una
A-62
variable y medible (la que se obtiene entre 1 y 3).
Dada la expresión anterior V =
El fundamento del potenciómetro está representado en la figura 9. 3 7. = e- l · r, ¿cómo se podría deter-
La pila problema se coloca entre 1 y 3 de la forma indicada, con un galva- minar la f. e. m. y la r interna de
una pila problema? Hacer un es-
quema del montaje propuesto.
Ren n
A-63
1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111
Disponer de un voltímetro (escala
6 V). un amperímetro y una resis-
tencia variable, para determinar la
9.36 f. e. m. y la r interna de una pila
Potenciómetro.
de petaca. Hacer la gráfica y deter-
minar e y r. Comparar los valores
obtenidos para varias pilas. ¿Qué
ocurre cuando la pila está más gas-
tada?
209
nómetro adosado. Se corre el cursor del potenciómetro basta que por G no
pase corriente. En estas c~ndiciones, las expresiones que nos dan V13 son :

Por el recorrido superior: V13 = 1 · R13


Por el recorrido inferior: V13 =ex
De donde ex= 1 · R13

Si determinamos I con el amperímetro A de la figura, podemos conocer ex•


pues el potenciómetro tiene una resistencia calibrada, es decir, se conoce
A-64 R•~ · ~
Utilícese un potenciómetro para
determinar la f. e. m. de una pila
problema (por ejemplo, una pila de
petaca). Puede utilizarse una salida
+ -
de c. c. de 6 ó 7 V, y potenciómetro
de unos 2K n con amperímetro de
escala 15 mA.
9.37
Montaje en potenciómetro para de-
terminar la f.e.m. de una pila.

9.6. REDES. LEYES DE KIRCHHOFF


Hasta aquí hemos abordado el estudio de conductores aislados por los
que circula corriente (a los que se aplica la ley de Ohm en la forma V= R · I)
y los circuitos completos, incluidos el o los generadores, motores, etc. (a los
¿e;
i .
que se aplica la ley de Ohm generalizada 1 = ~ . Vamos a estudiar, por
L. R;
i

último, el caso más complejo de varios circuitos unidos entre sí o redes


(figura 9.38). que son agrupaciones poligonales con generadores de f.e.m.,
motores, etc., en sus ramas.

9.38
'------IN.f#------{M}-----' Red de conductores.

210
La resolución de estas redes consiste en determinar la intensidad que
circula por cada rama, conocidas las características de todos los elementos
situados en la red (resistencias, generadores, motores), lo que es del mayor
interés para conocer las intensidades que van a circular en cualquier posible
instalación. Hay varias formas de análisis o resolución de redes, pero nosotros
sólo utilizaremos las llamadas leyes de Kirchhoff, que en esencia se reducen
a la aplicación de los principios de conservación de la energía y de la carga.

Primera ley de Kirchhoff

Aplicando el principio de conservación de la carga a los puntos en que


concurren varios conductores (mínimo 3) llamados nudos (fig. 9.39) se ha
de cumplir que la suma algebraica de las intensidades que llegan a cada nudo
sea cero.

Así, en el nudo de la figura I1 + I3 - I2 = O (puesto que 11 e I 3 aportan


carga al nudo y l l la extrae).

- ,,
_[ .......... <D
'7~+í '"'7,"'
..........
1
T . . . . . I ':. . . . . T
h-fffriih ® ffiWHht

9.39 Nudo. 9.40 Red.

Esta ley puede aplicarse a tantos nudos como existan en la · red, menos
uno, que proporcionaría una ecuación función lineal de las ya obtenidas,
como puede comprobarse en la red elemental de la figura 9.40, con sólo
dos nudos:
En el nudo 1 : 11 - 12 + 13 = O
En el nudo 2: - I1 + I2 - I 3 = O (que es la misma ecuación).

Segunda ley de Kirchhoff

Se aplica a cada malla (entendiéndose por malla el contorno poligonal


cerrado formado por varios conductores) y dice que la suma algebraica de
las f.e.m. de los elementos contenidos en ella es igual a la suma algebraica
de los productos 1 · R de cada rama que constituye la malla.
211
Es una consecuencia de aplicar la expreswn Vab = 1I R¡- I e¡ a cada
una de las ramas de la malla (por tanto, el principio de conservación de la
energía) y recorrerla de un modo completo en un mismo sentido. Así, sea
la malla de la figura 9.41.

VA V 8 = I 1 (R 1 + r 1 ) - (~> 1 )
VB - V e = Iz (R2 + r 2) - (~>2)

Vv- VA= I4(R4 + r4)- (~>4)


o= LI¡R¡ - L C¡
De donde:

I e¡ =I I¡R¡
i i

9 .41 Malla.

Para utilizar las leyes de Kirchhoff en la resolución de mallas puede se-


guirse el algoritmo que a continuación se indica.

En general, son datos del problema las características de los elementos


de la red, es decir, las R, las f.e.m. de los generadores y motores, así como sus
resistencias internas, y son incógnitas, las intensidades que van a recorrer
cada rama. Para determinarlas, proponemos el siguiente algoritmo que
concretamos en un ejemplo sencillo como el de la figura 9.42

r H1
R,
=
=
3,5 Q
2Q
~: 1
~: 2
=
=
20 V
6 V
rl = 0.5
r, = 0,5!l
n
R, = 4,5 n

212
Primero. Se nombrarán las intensidades de cada rama I1 , 12 , • • •
estableciendo sobre el esquema un sentido para las mismas. Este sentido se
ve a menudo con claridad, teniendo en cuenta los generadores existentes,
pero puede atribuirse arbitrariamente, de forma que al resolver el problema,
si las intensidades tienen valores negativos, ello significa que el sentido real
de las mismas es el contrario al establecido. Conviene también indicar el
sentido de f.e.m. (con una flecha colocada sobre cada pila o motor).
En el problema propuesto existen tres intensidades distintas cuyo sentido
fijamos como indica la figura 9.43.

9.43

Segundo. Se aplica la primera ley de Kirchhoff a n- 1 nudos de la red


pudiendo elegirse cualesquiera de ellos.
En nuestra red, tomando el nudo A se tendrá: -1 1 + 12 - 13 = O.
Tercero. Se aplica la segunda ley de Kirchhoff a (n - 1) mallas 13 (en
nuestro caso segundo) para lo cual es necesario:
a) Establecer un sentido de circulación en cada malla a fin de recorrer
todos sus elementos en un orden dado.
b) Se debe tener en cuenta un criterio de signos: por ejemplo, considerar
positivas las f.e.m. y las intensidades cuyos sentidos coincidan con el
~entido de la circulación.

13 En el circuito de la figura 9.43 pueden considerarse las tres mallas representadas en la

figura 9.44; la segunda ley de KirchhofT sólo puede aplicarse a dos de dichas mallas (y en ge-
neral a n -1 ), puesto que la tercera ecuación resultaría función lineal de las otras dos.

l
9.44

213
A-65 En nuestro problema elegiremos para la malla de la izquierda el sentido
Aplicar las leyes de Kirchhoff a contrario a las agujas del reloj, y para la malla de la derecha el sentido de las
la resolución de la red de la figu- agujas del reloj.
ra 9.46, siendo, R1 = 20 Q, R2 = 30 n.
R3 = 40 Q y s 1 = 12 V, r 1 = 1 Q,
~> 2 = 6 V y r 2 = 2 Q, determinar la
intensidad que circula por cada rama. €1 = 20 V

9.45

9 .46
Las ecuaciones que se obtienen son, respectivamente (ver fig. 9.45):

R: I 1 = 0,22 A, 13 = 0.18 A, 12 = 20 = 11(0,5 + 3,5) + 12 . 2


= - 0,04 A. -6 = 13(0,5 + 4,5) + 12. 2
o sea:
10 = 211 + 12
-6 = 513 + 212
A-66
Resolver la red de la figura 9. 4 7, Cuarto. Se resuelve el sistema de ecuaciones obtenido. Si las soluciones
determinando ~>¡ y e2 y v.b· dan valores negativos para alguna intensidad es, repetimos, porque el sentido
real de la intensidad de corriente no es el establecido, sino el contrario.
20V
Hl 6!1 Resolviendo las tres ecuaciones

12 = 11 + 13
10 = 211 + 12
- 6 = 513 + 212
se obtiene:
11 = 4A
12 = 2A
9.47 13 = -3A

R :r. 1 = 18 V; ~> 2 = 7 V; V.b=l3 V. lo cual indica que el sentido de 13 es el contrario al dibujado.


214
En este capítulo hemos abordado el estudio de la se ha obtenido la relación entre la d.d.p. existente entre
corriente eléctrica o, más concretamente, el de la los extremos de un conductor y la intensidad que cir-
corriente continua en un conductor metálico, am- cula, relación conocida como ley de Ohm para un
pliando lo ya visto en el curso anterior. conductor.
Partiendo de un modelo simple para el movimiento El resto del capítulo ha consistido básicamente en
de los electrones en el seno del metal se ha podido un estudio energético de la corriente (aspecto esencial
predecir la relación existente entre la intensidad de en los circuitos eléctricos) y en una progresiva am-
la corriente y los distintos factores que influyen en la pliación de la ley de Ohm para hacerla aplicable a
misma (d.d.p. aplicada, dimensiones del conductor, un conjunto de conductores (asociaciones serie y para-
naturaleza del mismo y temperatura), verificándose lelo), a un circuito completo (con generador, motor ... )
experimentalmente dichas predicciones. En particular y a una red o conjunto de circuitos unidos entre sí.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-67. Realizar un balance en kWh del consumo A-68. Como ejemplo de corriente de intensidad
eléctrico mensual de la instalación de una variable puede procederse a descargar un
habitación en la que existen los siguientes condensador a través de una resistencia su-
aparatos conectados todos en paralelo a 220V, ficientemente elevada para que el tiempo de
siendo al tiempo diario aproximado de fun- descarga sea grande y se puedan hacer me-
cionamiento el que se indica en la tabla: didas de la intensidad en diversos instantes.
Realizar dicho montaje y construir un grá-
Aparato Potencia (W) Tiempo (h) fico I = f(t).
bombilla 60 S
bombilla 100 3
estufa 1200 8
radio 25 4

215
ELECTROMAGNETISMO

INTRODUCCION En los primeros capítulos de electricidad hemos estudiado la interacción elec-


trostática, es decir, la que se presenta entre cargas en reposo. Esta interacción
(cuya expresión cuantitativa era la ley de Coulomb o el teorema de Gauss) se
interpretó como una consecuencia de la existencia de un campo eléctrico entre las
cargas. El campo eléctrico era, pues, el vehículo de la interacción electrostática.
Pero ya el curso pasado vimos (cap. 15) que en la Naturaleza se observa otro tipo
de interacción, en muchos aspectos similar a la eléctrica, denominada interacción
magnética, aunque, en principio, aparece como distinta de la electrostática, pues
sólo se ejerce, con intensidad grande, entre imanes y determinadas sustancias
como trozos de hierro, de cobalto o níquel, no atrayendo un imán, por ejemplo,
a pequeños fragmentos de papel o bolitas de médula de sauco... como hacen los
cuerpos electrizados. Sin embargo, las interacciones magnéticas son generales y se
presentan tanto en galaxias como en los átomos, poseyendo la Tierra y el Sol
importantes campos magnéticos.

A modo de introducción realizaremos una revisión de lo visto el Curso anterior,


es decir, de los orígenes del electromagnetismo hasta el establecimiento de la re-
lación entre los campos eléctrico y magnético, que dio lugu.r a fecundas lineas de
investigación que expondremos en éste y el siguiente capítulo.
A-1
a) Conviene revisar la fenomeno-
logía del magnetismo natural, vista
el Curso pasado (cap. 1 5). Recomen- 10.1. ORIGENES DEL ELECTROMAGNETISMO
damos que dicha revisión se haga
de forma experimental, utilizando
imanes, agujas imantadas móviles, 1111
limaduras de hierro, etc. Confrontar Como vimos el Curso pasado, la interacción entre imanes (fuerzas atrac-
los resultados obtenidos con los ex- tivas o repulsiones entre sus polos) se interpretó suponiendo la existencia
puestos en el citado capítulo 15). de un . campo magnético entre ellos, que sería el vehículo de interacción, de
b) Mencionar aparatos de uso do- la misma forma que el campo eléctrico lo es en la interacción entre cargas en
nH··~tico en los que participan imanes. reposo.
216
Sin embargo, avanzando la investigación de esta interacción magnética
y siguiendo los mismos pasos que en la electrostática, se vio que, así como
era perfectamente posible separar la carga eléctrica positiva de la negativa
y asociar los dos tipos de carga a las partículas elementales, no era posible
separar los polos norte y sur de un imán, y, por tanto, no era posible materia-
lizar los polos N y S como formados por un fluido magnético 1 •
Tratando de buscar una interpretación a los fenómenos magnéticos. ya
vimos el Curso pasado que la gran semejanza entre la fenomenología del
magnetismo y la electrostática condujo a numerosos intentos de poner en
evidencia, experimentalmente, la posible relación entre ambos fenómenos.
Dichos intentos. recordemos. se mostraron infructuosos hasta las experien-
cias de Oersted, y posteriormente de Rowland que conviene revisar. milPA A-2
Los resultados de las experiencias de Oerseted y Rowland (que podrían Realizar de nuevo la experiencia
resumirse diciendo «las cargas en movimiento crean campos magnéticos y de Oersted señalando la diferencia
ejercen, por tanto, fuerzas sobre imanes») supusieron un paso importante en esencial de la misma y las experien-
el estudio del magnetismo al mostrar que los fenómenos magnéticos no re- cias infructuosas que la precedieron.
Extraer conclusiones.
sultaban ajenos a las cargas eléctricas y, por tanto, deberían ser un tipo de
interacción entre ellas.
Consecuencia directa de la experiencia de Oersted es que la corriente
eléctrica crea un campo magnético a su alrededor, de la misma naturaleza
que el creado por un imán.
De forma más general puede concluirse que toda carga en movimiento
crea un campo magnético. El magnetismo (incluido el magnetismo natural)
aparece así como resultado de las acciones entre cargas en movimiento:
la interacción magnética es una interacción entre cargas móviles, siendo el campo
magnético el vehículo de dicha interacción.
Así, podemos resumir todo lo dicho acerca de la interacción magnética
en el siguiente esquema:
crean
Cargas móviles t Cargas móviles
(corrientes) ejerce fuerza CAMPO 1 ejerce fuerza (corrientes)
(imanes) sobre sobre (imanes)
MAGNETICO 1
• crean

Las interacciones eléctrica y magnética están íntimamente relacionadas,


pues corresponden a dos aspectos diferentes de una misma propiedad -+ la
carga eléctrica.

1
En realidad, la noción de polo ha resultado ser innecesaria para explicar la naturaleza
intrínseca del magnetismo.
217
Para estudiar el magnetismo como una interacción entre cargas móviles
seguiremos las siguientes líneas de investigación:
1) Estudiar los campos magnéticos que crean estas cargas móviles (en particular
las corrientes eléctricas), viendo cuál es su intensidad en cada punto, así
como la distribución de lineas del campo. Este estudio será similar al que
hicimos de campos eléctricos creados por cargas eléctricas y la distri-
bución de sus líneas de fuerza.
2) Estudiar las fuerzas que estos campos magnéticos ejercen sobre cargas mó-
viles (y en particular sobre corrientes) insistiendo en sus múltiples apli-
caciones.
3) Estudiar la posibilidad de que, así como una corriente crea un campo
magnético, los. campos magnéticos engendran corriente.
4) La explicación del magnetismo natural.
Dedicaremos este capítulo a la profundización de los dos primeros puntos,
viendo el tercero en el siguiente capítulo, en el que, como conclusión, ex-
pondremos brevemente los trabajos de Maxwell, quien dio forma teórica,
de cuerpo coherente de conocimientos, a todo lo referente a los campos
eléctrico y magnético, es decir, al campo electromagnético.
En cuanto a la explicación del magnetismo natural. y en general del
comportamiento magnético de la materia, íntimamente relacionado a la
estructura electrónica de la misma, nos remitiremos a lo visto el Curso an-
terior, a excepción de alguna nota que se intercalará en el desarrollo del tema.

10.2. CAMPO MAGNETICO. VECTOR INTENSIDAD DE


CAMPO MAGNETICO. FLUJO MAGNETICO

Vimos en el apartado anterior que tanto las corrientes como los imanes
crean campos magnéticos. Empezaremos por referirnos a la representación
gráfica de un campo magnético, introduciendo a continuación las magni-
tudes necesarias para su estudio.
En torno a un imán existe un campo magnético. Este campo magnético
se pone de manifiesto por su efecto orientador sobre una aguja imantada
(pequeño imán) situada en cualquiera de los puntos que lo rodean (ver
figura 10.1).
De esta forma resulta sencillo representar las lineas del campo magnético,
que en cada punto serán tangentes a las agujas imantadas orientadas. y que
pueden visualizarse con ayuda de limaduras de hierro (que, en definitiva,
actúan como pequeños imanes inducidos) distribuidas alrededor de un imán.
218
A-3
Utilizando las representaciones an-
10.1 teriores de líneas del campo contestar
Imán y agujas imantadas a las siguientes preguntas:
móviles señalando la di- a) ¿En qué zonas del campo creado
rección de las líneas del
por un imán recto (fig. 10.1),
campo magnético.
este campo resulta máximo y
dónde resulta más débil?
10.2
b) En el caso de un imán en forma
Imán en herradura.
de herradura (ver fig. 10.2),
¿existe alguna zona en donde
podamos considerar el campo
prácticamente constante?
Muchas características importantes del campo magnético pueden de-
ducirse a partir de estas representaciones gráficas. Una de ellas es que la
densidad relativa de líneas del campo puede ser tomada (igual que se hizo en
el campo electrostático) como una medida de la intensidad del campo mag-
nético. Así, las zonas del espacio en las que las líneas del campo están muy
próximas (densidad relativa grande). el campo magnético será más intenso
que en aquellas zonas en las que las líneas del campo estén más separadas
(densidad relativa menor), en donde el campo será débil. A lo largo de una
dirección, si las líneas del campo divergen. significará que el campo se va
debilitando. y si convergen ocurrirá lo contrario. mJ

Consideremos ahora el caso de una corriente rectilínea similar a la uti-


lizada en la experiencia de Oersted. A su alrededor existirá también un campo
magnético que se pondrá de manifiesto por el efecto orientador sobre pe-
queñas agujas imantadas móviles de la misma forma que lo harían alre-
dedor de un imán. m!D A-4
Dado un conductor rectilíneo por
Ya vimos el Curso pasado que las líneas del campo creado por una el que circula corriente, utilícense
corriente rectilínea son circunferencias concéntricas con el conductor, tal agujas imantadas móviles (brújulas)
y .como indica la figura 10.3. para investigar la dirección de las
líneas del campo.

10.3
Líneas del campo magnético
creado por una corriente.

219
A partir de esta representación de las líneas del campo magnético se
deduce otra característica importante de las mismas, y es que dichas líneas
son siempre líneas cerradas, a diferencia de las líneas de fuerza del campo
eléctrico, que «emergen» de las cargas positivas y «acaban» en las negativas.
Por último, conviene añadir que a estas líneas del campo se les asigna
un sentido, puesto que los pequeños imanes (agujas imantadas) se orientan
en un sentido determinado y no en el contrario. Este sentido para las líneas
del campo es saliente por el polo norte de la aguja imantada y entrante por
el polo sur (ver figs. 10.3 y 10.4).

10.4 Las 1íneas del campo son cerradas y tienen un sentido.

Hasta aquí hemos aprendido a representar los campos magnéticos me-


diante las líneas del campo y a dar alguna propiedad cualitativa de los mismos
deducida de esta representación (como dónde es más intenso y dónde es
más débil), así como alguna propiedad de las líneas del campo (lineas ce-
rradas, sentido ... ). Vamos ahora a aprender a medir el campo introduciendo
las magnitudes necesarias para ello.
Teniendo en cuenta la naturaleza de la interacción magnética (fuerzas
que se ejercen entre cargas móviles), la definición operativa de la magnitud
para la medida del campo magnético y su correspondiente unidad habrá
de estar basada de uno u otro modo en dichas fuerzas. Se introduce así la
magnitud vectorial intensidad de campo magnético representada por B, y cuya
unidad en el sistema internacional se denomina tesla (T). Al estudiar las
fuerzas magnéticas en el apartado 10.4 de este mismo tema definiremos,
pues, con precisión, la intensidad de campo y la unidad internacional, que
manejaremos en lo que sigue.
Cabe señalar que, como el campo eléctrico, E, la intensidad de campo B,
es un vector, cuya magnitud o módulo vendrá dado en tesla (T), y cuya
220
dirección y sentido serán tales que B sea tangente a las líneas del campo
en el punto considerado (ver fig. 10.5) .

8
.,. ~--,
t.,.8 ,~- ~8..
/7 ' 1 '

/ / ' N
[ J1 \ \ 10.5
1 1
1 1
1 1 Líneas del campg
1
\ S /
1
B.
magnético y vector

\
'~-"' /
1
.,.
t \' ~
, ,'
¡; ......... 8 8

En cuanto al flujo magnético <I>n, se define de forma similar al flujo


eléctrico <I>E (ver cap. 7) como el producto escalar de B por S. o sea:

[10.1]
o lo que es lo mismo:

(ver fig. 10.6).

10.6
Flujo de B a través de una super-
A-5
ficie da área S.
En el campo magnético represen-
tado en la figura 10.6, B vale
2 x 10- 4 T, y el área S de la super-
La unidad de flujo magnético en el S.I. será naturalmente Tesla x m 2 , ficie dibujada es 60 cm2 • se pide:
que recibe el nombre de weber (Wb). a) ¿Cuánto vale el flujo de B a su
través si a = 45 °?
m!lj 1 · T x m 2 = 1 Wb b) ¿Cuánto deberá valer a, o sea,
cómo debe colocarse la super-
La introducción del flujo magnético nos permite definir B como den- ficie, para que el flujo valga
cero?
sidad de flujo magnético 2 : B =
cp
llamar a su umdad Wb/m 2 • .¡y o

e) ¿Y para qué sea máximo ne-


gativo?
R: a) <1> 8 = 8 .5 x 10 - 7 Wb;
2
Muchos textos. en efecto, designan a B como densidad de flujo manejando como unidad
1.:"1 Wb/m 2 • b) a = i;e) a = n rad.
221
10.3. CAMPOS CREADOS POR CARGAS EN MOVIMIENTO
Tras la experiencia de Oersted se inicia un fértil período de estudio del
campo magnético creado por una corriente rectilínea (forma de las líneas
del campo, valor de la intensidad del mismo, etc.) que se extiende a otras
formas de conductor y al campo creado por cargas aisladas en movimiento.
Un tratamiento lógico para el cálculo de B creado por corrientes sería,
sin duda (y así se procede en cursos ·superiores). comenzar por estudiar el
campo magnético creado por una carga puntual en movimiento. Considerar
después el creado por una carga dq de un elemento de corriente e integrar
para los distintos casos considerados. Sin embargo, consideramos conve-
niente para este nivel un tratamiento menos matemático y más empírico
que será el que seguiremos, comenzando por el caso más sencillo de la co-
rriente rectilínea.

10.3.1. Campo magnético creado por una corriente rectilínea


e indefinida
Recordemos. en primer lugar, que las líneas del campo magnético creado
por una corriente rectilínea e indefinida eran circunferencias concéntricas
con el cable y con un sentido dado (ver fig. 10.7).
Recordemos que además de las brújulas (pequeñas agujas imantadas)
se pueden utilizar limaduras de hierro para «visualizar» las líneas del cam-
A-6 po. ID
¿Qué ocurrirá si se cambia el sen- Si el sentido de circulación de la corriente varía, es lógico suponer que
tido de la corriente que circula? se mantendrá la misma distribución de líneas del campo aunque éstas ten-
Comprueba la hipótesis utilizando drán sentido opuesto. Recordemos que el sentido de las líneas del campo
brújulas. magnético venía dado por la regla de la mano derecha, en la que, cogiendo eL
hilo conductor con dicha mano y extendiendo el dedo pulgar en el sentido
de circulación de la intensidad, el sentido de los demás dedos es el que nos
indica el de las líneas de inducción (ver fig. 1 O.R).

A-7
Establecer en forma de hipótesis 1
cuáles serán los factores de que de-
pende la intensidad de campo B,
producida por una corriente recti- 10.7 Líneas del campo creado por 10.8 Sentido de las líneas del campo; re·
linc~. una corriente rectilínea. gla da la mano derecha.
222
O, lo que es lo mismo, el sentido de las líneas del campo es tal que un A -8
tornillo girando según él debe avanzar con la corriente. Planear una experiencia para com-
probar las hipótesis emitidas.
Estas líneas nos dan, en cada punto, la dirección y el sentido del vector R: Puede disponerse de un hilo con-
intensidad de campo magnético B. pero nos falta conocer su módulo en cada ductor rectilineo de al menos
punto del espacio que rodea al conductor. Planteándonos el llegar a esta 50 cm de longitud por el que
expresión de forma experimental. el primer paso sería pensar en los factores circula una corriente de O a 3 A
que creemos van a influir en el valor del campo magnético creado por la (variable a voluntad y medible).
corriente en un punto dado. l1tlil Con una aguja imantada con
semicírculo graduado adosado es
posible medir B (campo creado
Lo más sencillo es pensar que B sea proporcional a la intensidad I que por la corriente) si se conoce el
circula y que disminuya con la distancia r al conductor. Por último cabe campo magnético terrestre Br y
suponer que B depende de las características del medio a través del cual disponiendo el hilo en dirección
S ..... N geográficos. En efecto,
se propaga la acción. Es decir, cabe suponer una relación del tipo lifl =K_!_,
r como indica la figura 10.9, en
en donde K depende del medio. la oosición de equilibrio se tendrá
Veamos ahora cómo puede procederse a contrastar dichas hipótesis. tg e = ~~;,. de donde !BI =
IR = IBrl tg e:_Basta, pues. medir e.
puesto que Br es constante, para
Para comprobar las hipótesis emitidas, en particular la influencia de 1
1ener valores relativos de B.
y r, basta proceder ahora a medir B para distintos valores de cada una de
dichas magnitudes (manteniendo la otra constante). En las tablas I y II se
recogen los resultados de sendos experimentos:
aguja imantada
TABLA 1 móvil

B = f(D (para r = constante)

I(A) o.s 0,8 1,0 1,5 1,8 2,3

Tabla 11 B = f(r) (para 1 = constante) ~


10.9 Medida de B, producido por una co-
rriente rectilínea, conocido el campo
_r(_cm_)_----"f--5----1-1_0__ ¡1s 120 125 magnético terrestre BT.
B(T) 4.0 · 10- 6 2.0 · H;~. 10- 6
1.0 · 10- 6 o.8 x 10- 6
A-9
Utilizando los valores recogidos
1
El análisis de los resultados confirma que lif 1es proporcional a
r
en las tablas 1 y rr. o los obtenidos
experimentalmente en A-8, esta-
o sea, lBla_!_r blecer la forma en que B depende
de I y de r.
223
Esta relación de proporcionalidad podemos convertirla en igualdad. in-
troduciendo una constante de proporcionalidad que naturalmente depen-
derá del medio material que rodee al conductor. Conocidas las unidades
de B. de I y de r, la constante de proporcionalidad tendrá para el vacío o
cualquier medio material un valor determinado en unidades S.I.

A-10
muo
Por razones similares a las indicadas en la ley de Coulomb (ver capítulo 7),
¿Cuáles serán las unidades de Km en lugar ·de introducir la constante Km se introduce como constante de
en el sistema S. 1.?
R: Tesla · m · amperio- 1 (o we-
proporcionalidad tr, en donde J.l es la permeabilidad magnética del medio.
ber · m - ·A -
1 1 ).
Así. la expresión anterior queda convertida en:

~ [10.2]
~
que será la intensidad del campo magnético creado por una corriente rec-
tilínea a una distancia r de la misma.

El ~lor de J.lo permeabilidad magnética del vacío se puede conocer mi-


diendo B, I y r para un punto dado en el vacío, y resulta ser:
J.l0 = 4n · 1 O- 7 T x m x A- 1
Resumiendo, una corriente eléctrica, rectilínea e indefinida de inten-
sidad I, crea a su alrededor un campo magnético cuyo vector intensidad de
campo en un punto tiene las siguientes características 3 :
módulo - - IBI =in f (en el vacío J.l 0 )
dirección - - tangente a la línea del campo en el punto considerado.
sentido - - e l de la línea del campo (ver fig. 10.10).

3 La permeabilidad magnética del medio ¡.t toma para cada sustancia material valores

distintos a ¡.t0 • Para muchas sustancias estos valores son ligeramente menores que para el vacío,
de aquí el nombre de sustancias diamagnéticas (disminuyen el campo magnético en su interior).
En otros casos ¡.t tiene valores ligeramente superiores, denominándose sustancias paramagnéticas,
y en un reducido número de sustancias. como el hierro (sustancias ferromagnéticas), toma valores
miles de veces superiores a los de ¡.t0 • La razón de este distinto comportamiento está basada en
complejas razones estructurales (existencia o no de electrones desapareados ...) en las que no
podemos entrar aqui. Señalaremos, por último, por qué se da a ¡.t ce!, nombre de permeabilidad
magnética. Tal como indica la expresión lB 1 = ¡.tl/2n r, el valor de B será tanto mayor cuanto
mayor sea ¡.t. lo que puede interpretarse diciendo que un medio de elevado ¡.t poseerá una gran
densidad de flujo magnético, o sea. una gran densidad de líneas del campo. Dicho de otro modo.
se tratará de un medio «permeable a las líneas del campo, permeable al efecto magnético».
224
A-ll
(b)
Por un conductor rectilíneo e inde-
finido situado en el vacío circula una
corriente de 2,5 A. ¿Cuánto vale B
a 10 cm de distancia? Dibujar un
esquema y especificar el módulo, di-
rección y sentido.
R: IBI = S X 10- 6 tesla.
10.10 Vector inducción magnética creado por. una corriente rectilínea.
A-12
Un conductor largo y recto trans-
porta una corriente de 12 A. Si ¡;.
De ahora en adelante, para facilitar las representaciones gráficas, los aire ~ f.l.n· ¿cuánto valdrá el vector
vectores perpendiculares al plano de la figura, vamos a dibujarlos con un intensidad del campo magnético a
2 m de distancia?
punto ® o con una cruz 0, según su sentido. Si es perpendicular al plano
y saliendo, ®. y si es entrando, 0 (símbolos de la punta y extremo de la R: 12 x w -' r.
flecha). Así. los dibujos anteriores serán (fig. 10.11):
A-13
(b) (a) Dibujar las líneas del campo en
.. los siguientes casos (utilícense pun-
.. ®®®®®
®®®®®
@@@@@
BJ. tos y cruces en los casos que con-
BJ. @®®®®
saliendo ®®®®®,_ ®®®®®
-l
entrando
10.11
venga) (fi.g. 10.13):
.
BJ.
®®®®®
®®®®'@
®®®®®
®®®®®
..
BJ.
Campo creado por una co-
rriente rectilínea; convenio
+
entrando ® ®®®® ®®®®® saliendo para representar B.

a) tt b) t 1

También podemos dibujar en plano del papel una sección del conductor
y entonces la situación sería la indicada en la figura 10.12. · 11111
l1ltJ mDJ

.
%
/J.!f
s,' ---'
/ B/
8+

, . ,\ \
..... ... -
--.. . . . . . ' ',,
-- - - ....,

1
1
1
/
//"""'

1
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..... - ~ - ~
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8

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1
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\
0 1 1: 1

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.. ___ .... " ,'


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1

\
\
,,

'
',
. . . - _.,
'. ~ '

,
,." 1
1
10.1 2
Campo creado por una co-
''
\ ' " 1
', ... _ _ _ _ ... /1

'' ... _____ .... / ' '' ... _____ _" ' rriente perpendicular al plano
del papel. 10.13
/.J. saliendo 1 .J. entrando

225
Si existen varios conductores rectilíneos e indefinidos creando campos
magnéticos, el campo resultante en un punto será la suma vectorial de los
creados por cada corriente independientemente, o sea:
B=IB¡
A-14 mm
Terminaremos este estudio del campo magnético producido por la co-
Dados los conductores de la fi-
gura 10.14, determinar IBI en los rriente rectilínea señalando que la expresión IBI = 2J.ln !..r puede escribirse
puntos P 1 y P 2 •
de la forma: IBI ·2m~.= J.l • 1, en donde el primer miembro representa el
R : IB1 1= 10- 5 T,dirigidohaciafuera. producto del valor de B a lo largo de una línea cerrada, por la longitud de
IB 21= 2,5 x 10- 5 T, dirigido ha- dicha linea, y el segundo es el producto de la permeabilidad magnética del
cia dentro. medio por la intensidad de corriente rodeada por la línea cerrada. Se trata,
como puede verse, de una expresión muy similar al teorema de Gauss para
el campo eléctrico, que, recordemos, se expresaba por:
p 20 cm
E· ilS= ~
20c~¡-
También la expreswn
J s uperficie

IBI ·

e
2nr = J.l • 1, tal como demostró Ampere, es
20cm válida en general para cualquier línea cerrada que englobe una o más
P, • ---:-::---11 1 corrientes, lo que puede escribirse:
40cm tll = 10A
[10.3 ]
10.14
(integral a lo largo de toda una línea cerrada, que se conoce como circulación
del vector B y se representa por ,, siendo B el valor de la intensidad del
campo magnético en cada uno de los puntos de dicha línea cerrada).
La expresión [10.3] se conoce como ley de Ampere y es del mayor in-
terés, pudiendo ser utilizada para el cálculo de ii producido por cualquier
corriente del mismo modo que utilizamos el teorema de Gauss para el cál-
culo de E. Esto es lo que haremos en cursos superiores, continuando aquí
el tratamiento experimental que hemos iniciado.

10.3.2. Fstudio de los campos magnéticos creados por


corrientes no rectilíneas de interés especial.
El estudio de los campos magnéticos creados por una espira y un solenoide
que vamos a iniciar ahora está ligado, como ya señalamos en el Curso an-
terior, con el problema de conseguir valores elevados de B en una región
dada del espacio. Como en el caso de la corriente rectilínea realizaremos un
estudio exi:>erimental.
226
10.3.2. a) Campo creado por una espira de corriente

Con objeto de aumentar la intensidad de campo magnético B creada por


una corriente en un punto se puede arrollar el conductor alrededor de dicho
punto.
Lógicamente cabe esperar que la densidad de las líneas del campo au-
mente dentro de esta «espira)) de hilo conductor, y disminuya fuera, como
indica la figura 10.15. 111M
Es fácil comprender que una cara de una espira por la que circula co-
rriente en el sentido indicado en la figura 10.15 actuará como el polo N
de un imán, dado el sentido de las líneas del campo (que. recordemos
siempre salen por el polo N y entran por el S), mientras que la otra cara
actuará como un polo S. lo que puede comprobarse aproximando una aguja 10.15
imantada móvil al centro de la espira por uno y otro lado. Al formar una espira, la densidad de 1íneas
del campo aumenta en el interior de la es-
Otra manera de representar este hecho, además del utilizado en la pira
figura 10.15, sería el que muestran las figuras 10.16 y 10.17.
A-15
® ® ® Dibujar las líneas del campo para
® ® 0 la espira de la figura 10.15, vista
por detrás, es decir,

® ® 0 0

Cara Norte Cara Sur

10.16 Una espira actúa como un imin o dipolo magnético con caras N y S.
Señalar lo que ocurriría al aproximar
una aguja imantada por su polo N
a uno y otro lado de la espira. de
acuerdo con las líneas del campo.
Cara Sur Verificarlo eXPerimentalmente.
1
1
1 ,--
1 1 /"

0 1ll1
1 1
! t ( (·)
1 1 \ 10.17 A-16
.,/ 1 1 1 \
11 \' , ,... __ Sección de una espira que muestra el
--- 1 Establecer, a título de hipótesis,
sentido de la corriente y de las 1íneas
1 + \ Cara Norte
de inducción que determinan t~l compor·
tamiento como cara N o S.
1 los factores que cabe esperar in-
fluyan en el módulo de B en el
centro de una espira circular reco-
rrida por la corriente.
227
A-17 El cálculo de B en un punto alrededor de la espira es, naturalmente,
Contrastar experimentalmente más complicado que en el caso de una corriente rectilínea, pero en realidad
(con ayuda del campo magnético interesa particularmente su valor en el centro de la misma, puesto que
terrestre) como se hizo en A-8, la en el exterior, dada la divergencia de las líneas del campo, B disminuye muy
variación de B en centro de la es- rápidamente al alejarnos de la espira (ver fig. 10.15).
pira, al variar I y R. mm
Puesto que el centro de la espira equidista de todos los puntos del con-
A-18 ductor, es lógico suponer que el valor de B dependerá del tamaño de la
Por una espira de S cm de radio espira, o sea, de su radio R, además de la intensidad de corriente I, y, como
circula una intensidad de 2,5 A. Si siempre, de la permeabilidad magnética del medio J.l.. Es decir, cabe esperar
el medio es el vacío, ¿cuál será el
módulo de B en centro de ia espira? que: IBI a~ dependiendo la constante de proporcionalidad de J.l.. m!!(lj
Hágase un dibujo especificándose su
dirección y sentido. La experiencia demuestra que, en efecto, IBI a~· siendo la expresión
R: lB 1 = 3,14 X 1 o- 5 T. obtenida :

A-19
~ (inducción magnética
~ en el f:entro de la espira) [1 0.4]
Utilizar la regla de la mano de-
recha para determinar la dirección
y sentido de B en el centro de ·la mm mm
espira. Poner ® o (!) en el círculo 10.3.2. b) Campo creado por un solenoide
para indicar si B entra o sale de
ella (fig. 1 0.18).
El valor de B en una zona del espacio puede hacerse todavía mucho
mayor arrollando el conductor en forma de hélice apretada que constituye
en realidad una asociación de muchas espiras, y se conoce con el nombre
de solenoide o bobina. I.1!Pll]
Los campos creados por cada una de las espiras en el interior del sole-
noide se refuerzan y dan como consecuencia unas líneas del campo prácti-
10.18 camente paralelas y equidistantes. Entre las espiras, el campo es práctica-
A-20 mente nulo (pues puede observarse que llevan sentidos opuestos los creados
El esquema adjunto (fig. 10.19) por espiras contiguas en el espacio entre ellas), y fuera del solenoide el
representa una sección de un sole- campo es mucho más débil que en el interior.
noide. Dibujar las líneas del campo.

0- 1 saliendo

--------------------~
---------------------~
----------------------~ _®____®____@_____
--------------------~ ~_

®- 1 entrando
o más esquemáticamente
10.19
10.19 bis Una• del campo en al interior da un solenoide.
R: Fig. 1 O. 1 9 bis.
228
Si los arrollamientos que constituyen cada espira los apretamos y aproxi-
mamos al máximo, la situación anterior se intensifica y, prácticamente,
podemos considerar que el campo en el interior del solenoide es constante
(líneas del campo paralelas y muy próximas), mientras que fuera.del solenoide
el campo es más débil, las líneas del mismo divergen distribuyéndose de la
misma forma a como lo hacen alrededor de un imán (ver fig. 10.20).

, ,~-----~------~-,,
\,' '
---=~~~
· ·/'
, ,
f:-"---•
111"";.,.... S N
. ........
. ,
/ 1 } '
1 '.... "' ..
------~---------
b)
10.20 Líneas del campo creado: al por un solenoide; b) por un imán.

A-21
Con una aguja imantada móvil
y un solenoide por el que circula
-
Para conocer el valor de B en el campo creado por un solenoide vamos
11111 corriente. comprobar la distribución
a limitarnos a los puntos del interior del mismo, ya que en ellos Bes constante. de líneas del campo mostrada en la
Fuera del solenoide el cálculo de B es muy complejo, y, en general, su mó- figura 10.20. Identificar Jos polos N
dulo disminuye a medida que nos alejamos, viniendo su dirección y sentido y S del solenoide. Cambiar el sentido
de la corriente y observar el cambio
dados por las líneas del campo. de sentido de las líneas del campo.
Limitándonos, pues, a calcular el valor del módulo de B en el interior
A-22
del solenoide (en puntos suficientemente alejados de los extremos), vamos a
tratar de establecer cuáles serán los factores (características del solenoide Establecer en forma de hipótesis
formado) que influirán en el valor de la intensidad del campo B. fi.111J los factores de que va a depender B
en el interior del solenoide.
Es lógico que el campo creado en el interior del solenoide dependa de:
A-23
La intensidad que circula. Utilizando un solenoide de lon-
gitud variable (arrollamiento de hilo
La «densidad lineal» de espiras, es decir, del número de espiras por conductor) comprobar las anteriores
hipótesis. Como siempre pueden obte-
unidad de longitud ~ (siendo N el número total de espiras y L la nerse valores relativos de B con
ayuda del campo magnético terres-
tre B T valiéndonos de la posición
longitud del solenoide). de equilibrio alcanzada por la aguja
imantada cuando se hace circular la
- De la permeabilidad magnética del medio. corriente por el solenoide.
229
Estas experiencias demuestran que B es efectivamente proporcional a I
N
y a L y que, en resumen, la inducción creada en el interior del solenoide
viene dada por la expresión:

(intensidad del campo


magnético en el interior [10.5]
de un solenoide)

Este valor de B corresponde a puntos del interior del solenoide y sufi-


cientemente alejados de los extremos. Como en estos extremos las líneas
del campo divergen, la intensidad del mismo será menor, precisamente la
mitad, lo cual es lógico, puesto que en el extremo sólo hay espiras conduc-
toras a un lado, mientras que en un punto del interior las hay a ambos
lados.
Así pues:
IBI interior= J1. • I · NL
IBI extremo= E.2 I · NL
IBI exterior---+ depende del punto considerado (fig. 10.21).
A-24 m!!m ~
Por un solenoide de 4 000 espiras
y 1O cm de longitud circula una Por último, con objeto de aumentar B. puede procederse a incluir un
intensidad de 0,3 A. Si el medio es núcleo de hierro dulce, de gran permeabilidad magnética, dentro de un so-
el ~e (J,L0 ~ tLaire). ¿cuál es el valor lenoide. Esto lo convierte en un electroimán. Recuérdese a este respecto el
de B en su interior y en los extremos? diseño y construcción de un electroimán de B variable, realizado el Curso
R: IBi int. = 151 X 10- 4 T
anterior.
\B\ ext. = 75 x 10- 4 T.

A-25
Por un solenoide de 400 espiras
distribuidas a lo largo de 40 cm
circula una corriente de 2 A. Si se
disminuye la longitud del solenoide
a 8 cm, ¿qué ocurrirá con el campo -......______...,..___________ 10.21
en su interior? Calcular B en ambos Vector intensidad de campo creado
por un solenoide.
casos.
R: 1Bl = 2 S X 10- 4 T
lffl '= 125 X10- 4 T.
230
10.3.3. Campo magnético creado por una carga móvil A-26
a) Dibujar las líneas de inducción
Vamos ahora a considerar el campo magnético creado por una carga alrededor de una carga positiva en
puntual móvil. Aunque la experiencia de Oersted es ya una prueba evidente movimiento; b) ídem para una car-
de que el magnetismo es un efecto producido por las cargas en movimiento, ga negativa. [Considerar los esque-
fue la experiencia de Rowland la que lo constató definitivamente. Rowland mas: a) + q0 carga positiva que
hizo girar una esfera cargada alrededor de una aguja imantada compro- emerge ; b) - q0 carga negativa que
bando que la carga en movimiento creaba un campo magnético cuyo vector emerge.]
intensidad de campo B era perpendicular al plano formado por la dirección R: Teniendo en cuenta que la di-
de v y r, siendo r el vector de posición desde dicho punto a la carga, y v la rección de la corriente se establece
velocidad de la misma (lo cual está de acuerdo con lo visto hasta aquí sobre con relación a cargas positivas, una
la dirección de B. que obteníamos aplicando la regla de la mano derecha). carga positiva puede considerarse
como un a peq ueña corriente y se
Dada, por otra parte, la relación entre la corriente y las cargas puede tendrá:
predecirse la dirección y sentido de las líneas de inducción alrededor de una
carga en movimiento. I.1!!Pift

Cabe esperar que en cualquier lugar el valor de B creado por una carga
puntual crezca con el valor de la carga y con su velocidad. Por otra parte En el caso de las cargas negativas
debe debilitarse con la distancia ro, mejor con r2 , puesto que se trata de una basta considerar una corriente
carga aislada que ejerce su acción por igual en todos los puntos situados en sentido contrario (en este caso
sobre la misma superficie esférica. Dependerá, además, de la permeabilidad hacia dentro).
magnética del medio y de la dirección de v y r, o sea, del seno del ángulo
que formen.

lB1 = f(Jl, q, v, r, sen a) o más explícitamente:


A-27
Dib~ar ~alitativamente los vec-
B1 =
1
J!:... q · 2v sen a [10.6] tores E y B creados por la carga
4n r
+ q en el punto A del esquema ad-
La expreswn [10.6]. verificada experimentalmente, proporciona así el junto (la carga emerge del papel con
un a velocidad v).
módulo del vector intensidad del campo magnético, B, que, repetimos, tienen
una dirección perpendicular al plano formado por v y r. Ae- ---- 0 +q

Por ello puede escribirse para el vector B R: Ver figura 10.22.

B_
-4n
Jl
q
(v x
r3
n /
/ Línea de fuerza
' del campo eléctrico

cuyo módulo está de acuerdo con la expresión [10.6]. E


+
Línea del campo
....- magnético
Por último, teniendo en cuenta que una carga eléctrica crea siempre
un campo eléctrico E en la dirección radial. la acción de una carga en mo-
vimiento en un punto vendrá caracterizada por los valores de E y B, que, 10.22
como hemos visto, son perpendiculares entre sí. m!!PIJ
231
A-28 10.4. ACCION ENTRE CARGAS MOVILES
Indíquense dos formas de conse- Y CAMPOS MAGNETICOS
guir en una región del espacio un
valor de B prácticamente constante. Como hemos visto en el apartado anterior, toda carga móvil crea a su
Dibújense las líneas de inducción. alrededor un campo magnético. Estos campos creados por cargas en mo-
R: Ver figura 10.23. vimiento (cargas libres, corriente en un conductor, imanes naturales, ... )
ejercerán una acción sobre otras cargas móviles, acción que en la introducción
N S al tema llamamos fuerza magnética.

Para estudiar esta acción del campo magnético sobre cargas móviles,
dada su complejidad, utilizaremos campos magnéticos uniformes, es decir,
constantes, en un espacio determinado. mll3

a)
10.4.1. Fuerza sobre una carga móvil

Comenzaremos por plantearnos en qué casos tiene lugar o no la inter-


acción entre una carga móvil y un campo magnético. rifil

En la actividad anterior hemos visto cómo una carga puede desplazarse


en el seno de un campo magnético sin sufrir fuerza alguna, siempre que su
b)
velocidad sea paralela a las líneas de inducción o, lo que es lo mismo, siempre
10.23 que en su trayectoria no corte líneas del campo. Ello hace suponer que
a) entre los extremos de un imán en forma la fuerza será máxima cuando vy B (líneas del campo) sean perpendiculares.
de herradura; b) en el interior de un so·
lenoide.
Por otra parte, F resulta siempre perpendicular al plano que forman
los vectores vy B, y con un sentido determinado por las direcciones de dichos
vectores (recordar casos a y b en la actividad A-29).

A-29 Podemos ahora considerar los factores de que dependerá la fuerza que
En una zona en la que existe un
sufre la carga al moverse en un campo magnético. tD!IID
campo magnético constante entra
una partícula positiva dotada de una Puesto que dicha fuerza sólo se ejerce si la carga está en movimiento,
velocidad V. y las trayectorias que cabe esperar que sea función de su velocidad, además de los valores de q
describe se indican en la figura 10.24. y B. Por otra parte, como la fuerza es nula cuando v y B tienen la misma
dirección (son paralelas), debe depender del seno del ángulo que forman v
Se pide: y B. En suma:
a) En qué casos está actuando una
fuerza sobre q (teniendo en ¡F 1 aq . v B 1 sen a
1 1. 1
cuenta que el módulo de v se
mantiene siempre constante). Esto se comprueba experimentalmente, pudiendo escribirse:
b) Dibujar la dirección y sentido
de la F en el caso que actúe. lf 1 = q · 1v1 · B 1 · sen a
1

232
Si tenemos ahora en cuenta que F resulta ser perpendicular al plano
formado por v y B, podemos expresar el valor del vector fuerza del siguiente Ci) ® ® ®

modo: <±>- - -...


® ®\ ' ® ®
\
(fuerza magnética sobre una [10.7] 1
1
® ® ® ®
carga en movimiento) . 1
1

~--. . '® " ® ®

cuyo módulo es precisamente JFI =q · lvl· IBI· sen rx. a)

Así queda perfectamente determinado el valor de F, tanto en módulo ~--....,,


®
® ®

como en dirección y sentido, sin más que tener en cuenta que se trata de ® ®\
' ® ®
un producto vectorial (por la r~la de la mano derecha o la del avance de 1
un tornillo que gire desde va B por el camino más corto) (ver fig. 10.25).
1
® ®/ ® ®
,/"
Caso de tratarse de una carga negativa, el sentido de F se invierte (fi- <±>-®-" ® ® ®
gura 10.25). b)
® ® ® ®
-- ----------- --"- -

===~=========~
--- -¡-- ® ---®---~ ---

e)

10.24

R: Sólo actúa una fuerza en a) y en


b), pues la trayectoria es circular,
10.25 Fuerza magnética sobre cargas puntuales móviles. para lo cual es necesario actúe
una fuerza dirigida hacia el centro
Otra regla que resulta muy sencilla e intuitiva es una extensión de la de curvatura (fuerza centrípeta).
regla de la mano derecha, hasta aquí utilizada para la determinación del sen- En el caso e) no actúa fuerza
tido de las líneas de inducción o del campo. Se trata precisamente de trazar alguna; el movimiento es recti-
dichas líneas del campo alrededor de la carga que se mueve, como indica líneo y uniforme.
la figura 10.26. A continuación se consideran los dos campos: el campo
exterior y el creado por la carga. En el caso dibujado tienen sentido idéntico
A-30

_.,
..
F
Enunciar, a título de hipótesis, de
qué dependerá la fuerza que ejerce

1
/ ~ ",. '' ..
R
\ un campo magnético sobre una
carga en movimiento.
\
1
10.26
1 '/ .
N S La fual"'!a sobra una carga
X /
/ / móvil se dirige siempre hacia

V"" +
V
donde el campo es más débil.

233
A-31 por debajo de la carga (lo que da un B más intenso), y opuestos por encima
Aplicando la extensión de la re- (lo que supone un debilitamiento de B). Pues bien, F lleva siempre la direc-
gla de la mano derecha, ¿hacia ción y sentido que va desde la región donde B es más intenso adonde es más
dónde se desviará la carga de la fi- débil (hacia arriba en el caso propuesto). Una mínima práctica convierte
gura 10.27? ¿Qué trayectoria des- este método en prácticamente infalible.
cribirá?
R: Ver figu r a 10.2 7 bis. En todos los casos, la fuerza magnética F = q(v x B) es perpendicular a la
® ® ® ® ® ®
velocidad, sólo existe aceleración normal, por lo que no hay variación del
®
módulo de v, sino sólo de su dirección. La trayectoria será, pues, circular
® ® ®
® t ®®®®® ~ ®.,® ®
con velocidad constante en módulo si v y B son perpendiculares. Si no ocurre
CD'(!)@"® ® ® ®
® ® ® ® ® ® tf~
\ ®
® ® ®
(e)®

(•! r-) así, la trayectoria puede ser helicoidal. 11111 I1!BI 111M mm
® ® ® ® ® ® ¡ ® ® (!) (<¡ <!! m!Bj
..
81 saliendo
..
8 1 saliendo 10.4.1. a) Movimiento de una carga en un campo magnético. Aplicaciones
10.27 10.27 bis
El movimiento de una carga dotada de una velocidad v que penetra en
un campo magnético B perpendicularmente al mismo es, pues, un movi-
miento circular uniforme en donde la fuerza magnética actúa curvando la
a) Puede verse que los sentidos trayectoria, es decir, como fuerza centrípeta (ver fig. 10.30). Recordando
de ambos campos magnéticos 2

coinciden arriba de la carga y se que IF- 1centrípera =-R


m·v
- . Como IF 1magnética= q · lv 1· lB 1perpendi-
- -

oponen debajo de ella (donde las cular a v y B tendremos F centrípeta = F magnética, o sea,
líneas de inducción penetran al
papel), luego la fuerza irá dirigida - m . v2
hacia abajo. q · lvl· IBI = -
R-
b) Siendo una fuerza perpendi-
cular a V y constante, sólo exis- De donde el radio de la trayectoria descrita resultará :
tirá aceleración normal, por lo
que no variará el módulo de v y m· lvl
la carga describirá una trayectoria R=
circular. q· IB I
®
e-·----·.--.. ..® ® ® ® ®

®· . ...® ® ® ®
.. ..
¡~,
; F \
®
(
/
; / ® ®\
. ® ® ®

® ® ®

10.30
® ® ®
Trayectoria descrita por una
part(cula cargada en un cam-
® ® ® po magnético.

234
El estudio del movimiento de partículas cargadas en el seno del campo A-32
magnético constante es de suma importancia por sus múltiples aplicaciones Dar el sentido de la fuerza en cada
en física moderna. Citaremos algunas sólo entre las más importantes y de uno de los siguientes casos aplicando
más fácil comprensión. la extensión de la mano derecha
(fig. 1 0.2R).
Una de ellas es la que utiliza la anterior expresión para determinar re-
laciones q/ m de distintas partículas cargadas en un dispositivo que cons- b) )(
a)~
X X )( X X X
X X X X X X )(
tituye el espectrógrafo de masas. )( X ? X X )( X X

~
$~ X XX

El fundamento es el siguiente: se aceleran las partículas cargadas entre X X X

X X X X X X X
)( X X X

las placas sl y s2, entre las que existe un campo eléctrico y seguidamen~

d)ttt! ¡¡l
penetran en un espacio semicurcular en donde existe un campo magnético B e) • • • • •
perpendicularmente al mismo. Describen, por tanto, trayectorias circulares, • +• • • •
pero de distinto radio, según su relación q/m (ver fig. 10.31). e...!...-- .

Ello permite utilizar este dispositivo para separar entre sí partículas con
distinta relación q/ m (de aquí su nombre de espectrógrafos de masas), lo que +
tiene gran importancia, como veremos, en el estudio de los núcleos y las par- f) V

tículas elementales.
t
0
El radio de la trayectoria descrita se puede medir, pues las partículas
al incidir sobre la placa fotográfica P dejan una señal. Conocido R se puede 10.28
determinar la relación q/ m de cada partícula:
q lvl A-33
m=R·rBI
Cuando se aproxima un imán a
la pantalla de televisión, la imagen se
distorsiona. Observar esto y proponer
una explicación que el profesor com-
pletará si es necesario.

A -34
En un campo magnético de IB"I =
= 4 x 1 O- 6 T penetra una carga
q = 3 X 10- 15 C dotada de una
velocidad de 2 x 106 m/s como
indica la figura 10.28 b). Se pide:
a) Módulo, dirección y sentido de
la fuerza que actúa.
10.31 Espectrógrafo de m•as.
b) ¿Qué trayectoria describirá?
R: a) IFI = 24 x 10- 15 N; b) circular
uniforme en el plano de la fi-
gura 10.28 b).
235
A-35 y v se puede calcular teniendo en cuenta que la energía que adquieren las
Un electrón q = 1,6 X 10- e que
19 cargas al ser aceleradas entre S 1 y S~ es:
se mueve con una velocidad de
v = 6 x 105 m/ s penetra en un cam- 1 mv2 = q ·V
po magnético de 3 x 10 - 3 T de la 2
forma indicada en la figura 10.29.
Se pide:
siendo V la diferencia de potencial entre S1 y S2 •
a) Módulo, dirección y sentido de Así:
la fuerza. q _ 2V
b) ¿Qué trayectoria describirá? m- B2 R2

que son datos obtenibles en el experimento.


1 N 1
Una aplicación de suma importancia del espectógrafo de masas la cons-
.. tituye la determinación directa de la masa de los isótopos de todos los elementos
e e-:-
V
(distintos tipos de átomos de cada elemento), y, a partir de ellos, la determi-
nación de las masas atómicas de los elementos. En este aspecto insistiremos
en el tema 1 S de Física Moderna, así como en el capítulo 20 de Química.
S
1 1 Experiencias similares fueron utilizadas por Thomson (1897) para de-
10.29
terminar por primera vez la relación qjm de los electrones.
También pueden utilizarse campos eléctricos y magnéticos para ace-
R: a) JF\ = 2!U! x IU 17 N; b) cir- lerar partículas elementales cargadas hasta hacer que adquieran velocidades
cular uniforme en un plano per-
pendicular al del papel y a B. muy grandes. Esto se consigue en el ciclotrón, cuya descripción se hará en
cursos superiores.

10.4.2. Fuerza magnética sobre una corriente rectilínea


e indefinida
A-3 6
Una corriente es un conjunto de cargas en movimiento. Así pues, si un
¿En qué condiciones puede ser
cero la fuerza que actúa sobre una
conductor por el que circula corriente está situado en un campo magnético,
corriente rectilínea en un campo sobre él aparecerá una fuerza, ya que cada una de sus cargas en movimiento
magnético? ¿Por qué? ¿En qué con- estará sometida a la acción del campo. mm
mlti
diciones será máxima?
Podemos suponer que F será tanto mayor cuanto mayor sean I, B. I
- longitud del conductor incluida en el campo- (puesto que la fuerza se ejer-
A-37 cerá sobre cada una de las cargas que se encuentran en el conductor dentro
Emitir una hipótesis acerca de los del campo), y el seno del ángulo formado por T y B. o sea:
factores de los que depende la fuerza
que actúa sobre una corriente rec- iFI o: I · 1fl · IBI sen o:
tilínea de longitud 1 en un campo
magnético. lo cual se comprueba experimentalmente.
236
Precisamente, es ésta la relación que se utiliza para definir B. intensidad
de campo magnético, y. por tanto, también su unidad.

Utilizando la anterior expresión para la definición d~ B. la relación de


proporcionalidad puede convertirse en igualdad (haciendo la constante de
proporcionalidad igual a 1), de donde:

\ ¡F 1 = 1· iT 1 · lB 1 sen tX 1 [10.8]

Así, la intensidad de campo magnético B, magnitud que nos muestra,


como su nombre indica, lo «intenso» que es un campo magnético en una
zona considerada. se define como la fuerza que, por unidad de intensidad y
por unidad de longitud, aparece sobre un conductor por el que circula corriente
al estar situado en un campo magnético perpendicularmente a las líneas del mismo
(tX = 90°).

IFI
1B- 1=flTI [10.9]

Es ésta la definición de B. que referimos en el apartado 10.2 de este


tema por no haber estudiado aún las fuerzas magnéticas.
A-38
Su unidad en el S.I. recordemos que es el tesla (en honor al ingeniero Definir el tesla.
de origen servio Nikola Tesla (1856-1943). 11113 I1!I.VJ R: Un tesla (T) es la intensidad de un
campo que ejerce una fuerza de
Volviendo a la expresión [1Q.8] de f~rza .9.ue aparece sobre un conductor l N sobre un conductor de l m
por el que circula corriente, IF 1 = 1 · II 1 · lB 1 sen tX, podemos escribirla en de longitud, perpendicular a las
forma vectorial: lineas del campo, por el que circula
la corriente de l amperio.
[10.10]
Abreviadamente l T = 1 NA .

Expresión que nos indica, además del módulo de F (que será
1 · !Ti · IBI sen tX), su ~irección_y sentido (que serán los del avance del A-39
tornillo que haga girar 1 sobre B por el camino más corto) 4 •
Sobre un conductor de lO cm de
longitud situado en una zona de
Es posible obtener F =1(T x B), o en forma escalar !PI= 1 · !Ti · IBI s~n tX, campo magnético constante, perpen-
a partir de .!.a expresión de la fuerza que aparece sobre una carga ( IF 1 = dicularmente al mismo, aparece una
= q · lv J • lB 1 sen tX), teniendo en cuenta todas las cargas (electrones) en fuerza de 10- 3 N cuando por él
movimiento, en una longitud 1 del conductor: Si n es el número de electrones circula la intensidad de 2 A. ¿Cuál
es el valor de B en dicha zona?
4
Conviene aclarar que T lleva la dirección del conductor y el sentido de l. R: IBI = S X lO - 3 T.
237
A-40 libres por unidad de volumen y el conductor tiene una sección S, al número
Dibujar la fuerza que actuará so-
total de cargas en la longitud I del conductor será n · 1 · S y la carga total
bre el conductor de la figura 10.32 n · I · S · qe (donde qe es l~ carga del electrón). 1:2>r tanto, la fuerza total
adjunta. sobre dichas cargas valdrá IF 1 = n · S· 1 · qe · lv 1 · lB 1 · sen rx = 1 · 1 · B · sen rx
(puesto que 1 = n · S · lv 1 · qe, como vimos en el capítulo 7).
R: Fig. 10.33.
® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ® Además, del producto vectorial. para conocer la dirección y sentido
® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ® de F, podemos utilizar la misma extensión de la regla de la mano derecha
,_
® ® ® ® ® ® ® ®,-,~ ® ® ® utilizada para una carga, teniendo en cuenta que 1 indica el sentido de mo-
vimiento de las cargas positivas. m:Dl mil
® ® ® ® ® ® ® ®'~ ® ® ® ®

® ® ® ® ® ® ® ® ® ® <8> ®
F
® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ® ®

10.32 10.33
10.4.3. Fuerza magnética sobre una espira de corriente.
Aplicaciones
A-41 El estudio de la acción de un campo magnético sobre una espira es uno
Especifíquese módulo, dirección y de los casos de interacción entre imanes y corrientes de mayor interés,
sentido de la fuerza que aparecerá puesto que en él están basados los instrumentos de medida (galvanómetros,
sobre un conductor de 10 cm de amperímetros y voltímetros) que mencionamos en el capítulo anterior.
longitud situado en un campo mag-
nético de 2 x 10- 2 T. si por él Para su mejor comprensión vamos a considerar una espira de corriente
circula una corriente de 3 A en cada de forma rectangular aunque la expresión final que obtengamos es válida
uno de los casos dibujados en la
fi gura 10.34 .
para cualquier tipo de espira (fig. 10.35).

® ® ® ®
® ® ® ®
® ® 1 ® ®

a)
® ® f ® ®
® ® ® ®
® ® ® ®

~
d)
® (i) ® ® ®
b) ® @ ® ® ®

M e)
® ® ® ® ®
® ® ® ® ®
e)

10.35 Espira rectangular e n un campo magnético.


R: a) 6 X 10- 3 N; b) 6 X 10- 3 N;
e) 3 x 10- 3 N: d) 6 x 10- 3 N;
rl cero.
238
Si sus lados son a y b de longitudes la y lb y por ella circula una corriente
de intensidad I, la fuerza que é!Parecerá sobre cada conductor al estar si-
tuada en un campo magnético B vendrá dada por:

¡F 1= I· IT1· 1B1· sen ex


mmLa fuerza sobre el lado b será: ¡Fbl = I · 141 · IBI. perpendicular al plano A-42
Determinar el módulo y dirección
y dirigida hacia arriba. de la fuerza que actúa sobre cada
uno de los cuatro lados de la espira
La fuerza sobre el lado b' será: IF6 1= I · 14 1· IBI. perpendicular al de la figura 10.3 S en la posición
plano y dirigida hacia abajo. indicada. ¿Cuál es su efecto resul-
tante?
Las fuerzas sobre los lados a y a' son iguales y de sentido contrario,
neutralizándose por la rigidez de la espira (actúan sobre la misma recta).
Las fuerzas sobre los lados b y b' son iguales, paralelas y de signo opuesto,
por tanto constituyen un par de fuerzas que tiende a hacer girar a la espira
alrededor de su eje.
El momento del par de fuerzas vendrá dado por 5 :
M = Fb · la = 1 · lb · la · B = I · S · B
Siendo S la superficie de la espira (ver fig. 10.36). m1J A-43
Resumiendo, una espira de corriente en un campo magnético se ve some- El momento del par. ¿se mantendrá
tida a un par de fuerzas que la hacen girar. hasta orientarse en la dirección constante a medida que gira la es-
del campo B, es decir, hasta que S y B tienen la misma dirección o, dicho de pira? ¿Qué ocurrirá cuando la espira
otro modo, hasta que el flujo a través de S es máximo. adopte la posición indicada en la
figura 10.3 7?

____ +
F
_,_ ________________________ ___, _____ Dibújense las fuerzas sobre cada
conductor.

N S N ==~==~~-~:~::.. S

.,_____,______________________ ------·' -------·


------
___.....------
----- ~

_____ .....
___________ ___
.....;..

+ 10.37
F
Espira en posici6n de equilibrio.
10.36 Espira de la f igura 10.35. Par de fuerzas sobre una espira.

5
Realmente el momento de este par de fuerzas viene dado por la expresión vectorial
M = I[S x B] correspondiendo la expresión escrita arriba al caso particular.
239
A-44 Para conocer el sentido del giro de la espira, basta naturalmente deter-
Dadas las siguientes espiras (fi- minar el sentido de la fuerza sobre cada uno de los lados de la misma. ti1ll)
gura 10.38), por las que circula una
intensidad de 2 A, y siendo su Si en lugar de disponer de una sola espira de corriente se dispone de N
área de 10 cm2 , se pide: a) especificar espiras por las que circula una corriente de intensidad I, la situación es la
el sentido del giro; b) posición final misma, aunque el momento del par de fuerzas que las hace girar será N
de cada una; e) el valor del mo- veces mayor. pues N veces mayor es el valor de cada una de las fuerzas que
mento del par inicial que las hace hacen girar al cuadro.
girar, si JBJ =
4 x 10 - 3 T. ..
F
R: a) El sentido del giro en a) y b)
es tal que el momento del par
está en el plano del papel, para
el caso a) hacia arriba, para el caso
b) hacia abajo, luego giran en
sentidos contrarios hasta orien- N 10.39
tarse de forma que el flujo a su Par da fuerzas sobre cua-
través sea máximo. En el caso e) dro da aspir•.
la espira no gira, pues el momento ..
F
del par de fuerzas es cero, y ya
es máximo el flujo de B a su
Así pues, el momento del par valdrá:
través. b) Se disponen de forma
que el flujo sea máximo. e) a: IMI = !SI . lifl . I. N
b) IMI = 8 x 10 - 6 Nm:c) IMI = O.
Luego a medida que el cuadro gira:
IMI = I · ISI · lifl · N· sen a
,, ~~~~=~~---~---t;~=~~~~
------- _______ ,..
Una aplicación importante del efecto sobre un cuadro de espiras por
las que circula corriente en un campo magnético, lo tenemos en los aparatos
------- ------ ~
de medida llamados galvanómetros y que pueden convertirse en amperí-
metros y voltímetros.

=======,=l[==~==];:,=======
b) ------- ___ ¡ ___ J------~
-------- ---+--- ------~
Como hemos visto, el momento del par de fuerzas que hace girar al
cuadro es proporcional a I (corriente que circula por él). Si no existe ningún
impedimento al giro del cuadro, éste se orienta de modo que, como hemos
----------- --- -------~ indicado, el flujo a su través sea máximo, o, lo que es lo mismo, de modo
que el B creado por el cuadro de espiras lleve la misma dirección y sentido
® ® ® ® que el B del imán. Pero, si existe qn impedimento al giro, sujetando el cuadro
® ® ® ® ®
e) en posición de equilibrio cuando no pasa corriente, en la forma indicada
® /® ® ®
en la figura 10.40 (mediante muelles), cuando pase corriente, el cuadro
® ® ® ® ® ®
® ® ® ®
se desviará, pero no de modo completo, sino girando un ángulo O. que será
aquel para el cual el momento del par de fuerzas que lo hace desviarse sea
igual y de signo opuesto al par recuperador de los muelles. Este ángulo e
es proporcional a la intensidad de corriente por el cuadro de espiras (ver
figura 10.40).
240
o o

~
~
-0 1 1 1 /"> 1
~ : 8
- F----~
' - ---
- _ _ _ _u_

:•
N S N S

10.40 El par de fuerzas sobre el cuadro de aspiras hace girar al mismo hasta un ángulo 0,
en el cual, dicho par se compensa con el par recuperador de los muelles. El ángulo
girado es proporcional a l.

10.4.4. Acciones entre corrientes


Hasta ahora hemos visto la acción de corrientes sobre imanes o de
imanes sobre corrientes. Cabe, además, esperar que las corrientes se ejerzan A-45
fuerzas entre sí (puesto que cada corriente crea un campo magnético que,
naturalmente, actuará sobre otra corriente próxima). Veamos esto para el En el esquema adjunto (fig. 10.41)
caso más simple de dos conductores rectilíneos e indefinidos dispuestos pa- se representan dos conductores rec-
tilíneos indefinidos y paralelos, se-
ralelamente. m!l9iJ parados una distancia r y recorridos
por sendas corrientes 11 e 12 •
Recordemos que toda corriente rectilínea crea un campo cuyo valor
a) Determinar el campo (B1 ) que
es \BI = ¡¡..i, siendo las líneas del mismo circunferencias concéntricas cuyo
2 1t r
11 crea a la distancia r y la
fuerza que dicho campo ejer-
sentido viene dado por la regla de la mano derecha. Así pues, 11 creará un cerá sobre 12 (dar la expresión
campo a la distancia r -donde se encuentra 12 - cuya intensidad valdrá · del módulo e indicar su direc-
ción).
\B 1=..!:_
1
11 b) Determinar igualmente el cam-
2n r
po (B2 ) que 12 crea a la dis-
y estará dirigido en dicha posición perpendicularmente al plano de la fig ti · tancia r y la fuerza que dicho
ra 10.42 y con sentido hacia dentro (lo que indicamos mediante ®). campo ejercerá sobre 11 •

'· ~---,- -f '•


. e!{
10.42
fuerzas de interacción entre dos corrientes rectilíneas
y paralelas. (En el dibujo sólo están indicadas las líneas
del campo creado por la corriente 11 ; las del campo
creado por l2 no aparecen, para una mejor comprensión
de la figura.l 10.41

241
La fuerza que este campo ejerce sobre 12 será:

1F - 12 ¡-¡
- 12 1- 12 ¡-
B1 1- J.1 -1112 ¡-¡
- -2 12
1t r
dirigida hacia 11 (puesto que el campo de 12 coincide con la dirección de B1 a
la derecha y se opone a la izquierda).

La fuerza por unidad de longitud será, pues:

m-
!Fl21 - J.1 1112
2n -r-
Del mismo modo, si calculamos ahora B2 (campo creado por 12 a una
12
distancia r), IB2 1= J.1 , y F 21 (fuerza que ejerce este campo sobre la co-
2n r
rriente 11 ), !Fnl = 11 I~ IIB2 1. se obtiene por unidad de longitud
A-46
Determinar la dirección y sen-
tido de las fuerzas que se ejercen
dos conductores rectilíneos parale-
m-
!F211_ J.1 1112
21t -r-
los cuando las corrientes llevan sen- dirigida hacia 12 •
tidos opuestos.
R: Las fuerzas están ahora dirigidas Ambas fuerzas son, pues, iguales en módulo, de la misma dirección y
hacia afuera, son fuerzas repulsivas. sentidos opuestos, tal y como exige el tercer principio de la dinámica. mm
mB
A-47
Explicar por qué un muelle he-
licoidal se contrae cuando es reco-
Digamos, por último, que la expresión Mi~ =
11 2
: se ha tomado como
rrido por la corriente (verificarlo ex- base para la definición del amperio A, en el S.l. Así: el amperio se define como
perimentalmente). «la corriente invariable que, circulando por dos conductores paralelos de
longitud infinita y separados la distancia de 1 m en el vacío, se atraen o se
A-48 repelen con la fuerza de 2 x 10 - 7 N por metro de longitud>>.
Dos corrientes rectilíneas y para-
lelas en el mismo sentido de 4 y 3 A En efecto, recordando que ¡.1
0
= 4n · 1 O- 7 T · m · A- 1 el valor de la
están situadas en el vacío a una fuerza de interacción será:
distancia de 6 cm. Se pide:
!PI_
a) Hacer un dibujo de las corrien-
tes, líneas de inducción del
campo y fuerza sobre cada
m- 4n . 10 - 7 1 A . 1 A= 2 . 10- 7 N/m
2n 1m

conductor.
b) Fuerza de interacción por me-
tro de longitud.

R: ~-= 4 x 10-s N/m.


242
En este capítulo hemos estudiado la interacción Si corrientes eléctricas crean campos magnéticos
magnética o interacción entre cargas en movimiento. es lógico suponer que con campos magnéticos se
podrán obtener corrientes. Este aspecto lo abordaremos
En él hemos visto cómo cargas en movimiento crean en el capítulo siguiente, y con él quedará completo el
campos magnéticos, y cómo estos campos ejercen su
estudio del campo electromagnético, que permitiría a
acción sobre cargas móviles. Maxwell elaborar la teoría electromagnética a la que
Queda abierta, además. la posibilidad siguiente : nos referiremos brevemente.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-49 . Diseñar y construir un timbre con ayuda de mente todas las relaciones establecidas en el
un pequeño electroimán. capítulo (campos producidos y fuerzas ejer-
cidas en cada caso), de forma a facilitar una
A-50. Elaborar un cuadro que incluya ordenada- visión de conjunto.

243
INDUCCION
11 ELECTROMAGNETICA.
TEORIA DE MAXWELL

INTRODUCCION El presente capítulo está destinado al estudio de una de las grandes líneas de
investigación, abierta por la experiencia de Oersted: la posibilidad de que un campo
magnético produzca corriente (es decir, engendre un campo eléctrico) del mismo
modo que, tal como hemos visto, las corrientes engendran campos magnéticos.

Los trabajos en esta dirección están ligados a los nombres de Michael Faraday
y ]oseph Henry, que sentaron con ellos las bases de la actual producción industrial
de corriente eléctrica, mediante los llamados generadores electromagnéticos: al-
ternadores y dinamos.

Por otra parte, el fenómeno de la inducción electromagnética venía a completar


la caracterización del campo electromagnético, lo que hizo posible la elaboración
por Maxwell de la teoría electromagnética, uno de los mayores logros de la fí-
sica que habría de convertirse, junto con la mecánica newtoniana, en pilar de lo
que hoy conocemos como física clásica.

Fruto de esta teoría fue la predicción de ondas electromagnéticas, confir-


mada experimentalmente y origen de aplicaciones técnicas tan fundamentales
como la radio, televisión, radar...• que hacen innecesario insistir en su importancia.

Naturalmente, un tratamiento mínimamente desarrollado de estas cuestiones


exigiría numerosos capítulos, por lo que nos limitaremos a esbozar los princi-
pales problemas y logros.

A-l
Indicar a título de hipótesis en qué 11.1. INDUCCION ELECTROMAGNETICA
condiciones cabe esperar que un
campo magnético engendre corriente
en un conductor. Considerar los dis- Iniciamos esta investigación (como ya hicimos el Curso anterior) plan-
tintos casos posibles y generalizar teándonos cuáles son las condiciones en las que, cabe suponer, un campo
al máximo dicha hipótesis. magnético pueda engendrar corriente en un conductor.
244
11.1.1. Fuerza electromotriz inducida. Ley de Faraday y Henry
mu
Teniendo en cuenta que sobre las cargas eléctricas se ejercen fuerzas
Diseñar un montaje experimental
cuando se mueven en un campo magnético, es lógico esperar que, si movemos
para contrastar las hipótesis emi-
un conductor en un campo magnético, sus electrones se vean sometidos a una tidas sobre la forma de inducir co-
fuerza y se desplacen en una dirección determinada, creándose una dife- rriente en un conductor.
rencia de potencial, es decir, una fuerza electromotriz. Perfilando más esta
hipótesis, cabe pensar que no basta con que el conductor se mueva: debe
hacerlo de forma que se corten las líneas de inducción 1 (pues, recordemos, que
A-3
la fu~rza sobre sus electrones viene dada por F = qefv x B) y .será cero si
v y B forman un ángulo de O ó n radianes) o, lo que es lo mismo, que v Recoger e interpretar las observa-
ciones correspondientes a las si-
y las líneas de inducción no sean paralelas. pues si lo son no se producirá
fuerza alguna sobre los electrones. guientes manipulaciones:
a) Aproximar y alejar un imán al
Es lógico suponer también que tampoco es necesario mover el conductor, conductor o inducido (bobina)
bastará que haya un movimiento relativo entre las cargas del conductor y las a distintas velocidades, dejando
líneas de inducción de forma que se corten dichas líneas. Esto puede conse- el conductor en reposo. Repetir
aproximando el imán por su
guirse tanto moviendo el conductor como moviendo la fuente del campo
polo N y S, sucesivamente.
(imán o electroimán) o, si se trata de un electroimán, variando B. lo que b) Aproximar y alejar el inducido
supone un aumento o disminución de las líneas de inducción y, por tanto, al inductor (imán) en reposo,
un movimiento de las mismas respecto a las cargas en presencia. De una tanto por su cara N como por
forma más operativa y sintética, esta hipótesis puede formularse señalando su cara S.
que cabe esperar se engendre corriente en un conductor siempre que se produzca e) Utilizar un electroimán de B
una variación ~flujo magnético, lo que se consigue [dado que ~<l>B = ~(B · S)] variable - por ejemplo, una bo-
modificando B o bien cortando líneas de fuerza mediante un movimiento birla con núcleo de hierro co-
mecánico que se traduce en un ~S. nectada a una pila a través de
un reostato- y repetir las prue-
Por último señalaremos que, lógicamente, la f.e.m. que aparece en el bas a) y b) cambiando el sen-
conductor (a la que llamaremos inducida) será tanto mayor cuanto mayor tido de la corriente.
sea la velocidad del movimiento relativo, es decir, cuanto más rápida sea d) Dejar en reposo tanto el indu-
la variación del flujo. l1!lll cido como el electroimán (in-
ductor) modificando B -me-
El montaje experimental para la contrastación de hipótesis anteriores diante la variación de la in-
exige, en primer lugar, un circuito formado por un conductor cerrado pro- tensidad que recorre el induc-
visto de un galvanómetro suficientemente sensible. En realidad, para que el tor con el reostato- . Repetir el
efecto sea perceptible, dicho conductor o inducido habrá de ser una bobína experimento para distintas ve-
con suficiente número de espiras. Por otra parte, la fuente del campo magnético locidades de variación de B.
o induotor puede ser un simple imán o un electroimán (lo que permite la observando en particular lo
variación de B). Con dicho material puede hacerse ahora toda una serie que ocurre en los momentos de
cierre y apertura del circuito.
de observaciones que proponemos como actividades. ml1 e) A modo de conclusión: ¿Cuándo
se produce corriente (en el sen-
1
Las líneas de inducción son las líneas del campo maynético. En este capítulo nos referiremos tido que sea) en el inducido?
a ellas con este nombre. dada su íntima relación con el fenómeno a estudiar : la inducción elec- ¿Qué tienen de común todas
tromagnética. las experiencias antes descritas?
245
Según estas experiencias está claro que lo que produce las corrientes
inducidas en el circuito o conductor inducido es la variación de flujo magnético
que lo atraviesa.

Así, concretándonos en las experiencias realizadas en el apartado a).


al acercar un polo N al circuito inducido. las líneas de inducción a su través
son cada vez mayores en número, luego el flujo aumenta y aparece una
corriente inducida (ver fig. 11.1 ). Al alejar el polo N. el flujo disminuye,
por lo que aparece una corriente inducida que es en sentido contrario a
la anterior, pero de igual intensidad si la velocidad de alejamiento es la misma
que la de aproximación.

~m i N 1 S 1

11.1 Aparecen corrien18s inducidas cuando varía el fJujo magnético a través del
.inducido.

En resumen, pues, hemos comprobado que es la variación de flujo mag-


nético a través del circuito la causa de la aparición de las corrientes inducidas.
Esta variación del flujo de B puede venir dada por el movimiento relativo
entre inducido y la «fuente» del campo B (inductor) o por variación de B
en el tiempo, lo cual también supone una variación del flujo a través del
inducido.

A esta misma conclusión llegaron Faraday Y. Henry en 1831, traba-


jando independientemente. Así. la ley de inducción electromagnética de Faraday
dice que la fuerza electromotriz inducida en un circuito es igual y de signo opuesto
a la variación del flujo magnético que atraviesa el circuito por unidad de tiempo.

[11.1]

246
o. lo que es lo mismo. un flujo magnético variable a través de un circuito A-4
produce una f.e.m. igual a la derivada del tlujo con respecto del tiempo,
con signo negativo. Verificar que la relación s = - d:l.l
es dimensionalmente homogénea.

A-5
Dada una espira de hilo conductor
como la representada en la fi-
por tanto si <1> 8 =constante e= O gura 11.2, especificar si el galvanó-
y si <1> 8 = f(t) e =1 O metro señalará corriente: a) si la
Dedicaremos el próximo apartado a la discusión del signo menos que movemos paralelamente a las líneas
figura en la ley de Faraday, es decir, a la discusión del sentido de la f.e.m. del campo, de abajo a arriba; b) si la
movemos sacándola de entre los
inducida que merece una atención particular. Aquí terminaremos con una polos N y S; e) si la hacemos girar
observación también del mayor interés: según la ley de Faraday una varia- alrededor de un eje perpendicular a
ción del campo magnético supone la aparición de una f.e.m., de una dife- las líneas de inducción.
rencia de potencial o, dicho de otro modo, la aparición de un campo eléctrico Si el área de la espira anterior es
que hace moverse a los electrones. de 12 cm2 y B = 2 x 10- 2 T, y en
0,4 s la sacamos fuera del campo,
En definitiva, pues, podemos decir que el fenómeno de la inducción pone ¿cuánto valdrá la f. e. m. inducida
en evidencia que siempre que B = f(t) se engendra un campo eléctrico E. Esta media?
es una visión profunda del contenido físico del fenómeno de la inducción
que habrá de jugar, como veremos, un importante papel en la teoría electro-
magnética de Maxwell. mi ~

11.1.2. Sentido de las f.e.m. inducidas. Ley de Lenz

Hasta ahora no hemos especificado el sentido de las f.e.m. inducidas (y


por tanto de las corrientes inducidas), aun cuando está relacionado con el
signo menos de la ley de Faraday y Henry. ml3
11.2
El signo menos de la ley de Faraday indica que la f.e.m. inducida tiene
un sentido tal que la corriente inducida trata de oponerse a la causa (varia- R: Sólo marcar o corriente en los
ción del flujo) que la produce. Esto constituye lo que se conoce como ley de casos b) y e), pues en los dos
Lenz, y no es otra cosa que una consecuencia del principio de conservación existe variación del flujo a través
de la energía. de la espira; e = 6 x lo - s V.

En efecto, las corrientes inducidas suponen una energía eléctrica que el A-6
circuito adquiere y puede transmitir al exterior, por ejemplo, en forma de Recopilar de las observaciones rea-
calor (por efecto Joule). Esto debe suponer, pues, un trabajo realizado por lizadas en la actividad A-2, los datos
el agente exterior contra las fuerzas del sistema equivalente a la energía correspondientes al sentido de las
adquirida por el circuito. Por ello, el sentido de la corriente inducida ha de corrientes inducidas. Sacar conclu-
ser tal que suponga la aparición de fuerzas opuestas en todo momento a la siones.
247
causa que la origina -es decir, tal que el campo magnético que engendra
la corriente inducida se oponga a la variación del flujo provocada por el
A-7
inductor-. Esta última conclusión no es otra cosa que la ley de Lenz. 1.16
Aplicar la ley de Lenz en los si-
guientes casos e indicar el sentido Discutamos a título de ejemplo los dos primeros casos (a y b) propuestos
de la corriente inducida (fig. 11.3 ). en la A-7. Si acercamos un polo N a la espira, la corriente inducida en ésta
habrá de producir un campo magnético que se oponga a la aproximación
del imán, es decir, habrá de ser una cara N tal y como indica la figura 11.4.
Si ahora alejamos el imán, la corriente en la espira habrá de tener un sen-
tido tal que el campo magnético que presente corresponde a una cara S que
dificulte el alejamiento (fig. 11. 5).

11.4 Sentido de la corriente inducida. 11.5 Sentido de la corriente inducida.

11.3

f 1) Si disminuye R.
! 2 ) Si aumenta R. En el caso f). si la intensidad aumenta por el circuito inductor, esto
f 3 ) Si se abre el interruptor. supondrá un aumento de By, por tanto, un aumento del flujo a través del
inducido, que se traducirá en la aparición de una corriente inducida, en un
sentido tal que las líneas de inducción del campo que produce sean en sen-
tido contrario a las del campo creado por el inductor, pues tratará de oponerse
a la causa que la produce, que en este caso es el aumento del flujo de B a
su través. Si la I por el inductor disminuye, la corriente en el inducido tra-
tará de aumentar el flujo a su través f!>ues la causa que la produce en este
caso es una disminución del flujo de B).

A-8 11.1.3. Estudio cuantitativo de la inducción


En la actividad A-2, ¿en qué
casos se obtienen corrientes indu- En el estudio cuantitativo de la inducción consideraremos las dos for-
cidas por ser B = f(t)? ¿Cuál será la mas de conseguir un flujo magnético variable a través de un circuito (lo
expresión de la f. e. m. inducida en cual supone la aparición de corrientes inducidas), que son : a) un campo
dichos casos? magnético variable; b) el movimiento relativo de inductor e inducido.
248
11.1.3. a) Corriente inducida por campos magnéticos variables A-9
con el tiempo Dada una espira de 12 cm2 si-
tuada en el interior de un solenoide
Dada la expresión de la ley de Faraday como de 2 000 espiras y de longitud 20 cm
por el que circula una corriente de
d<l>B intensidad variable dada por la ex-
e= - dt presión I = 8 - 2t A (fig. 11.6),
¿cuánto valdrá la f. e. m. ·inducida
y recordando que el flujo de B a través de un circuito de área S vendrá dado en la espira? (J.laire ~ J.l 0 ) .
por:
R: e= 3 · 10- 5 V .

la f.e.m. inducida será, pues :


d(B ·S)
e=- dt

que nos indica que campos magnéticos dependientes del tiempo B = f(t)
supondrán la aparición de f.e.m. inducidas en circuitos fijos.
mmmmnm _ _ 11.6
Aplicando la ley de Faraday a este caso, en el que B = f(t) yS = cons- A -10
tante, tendremos que : Si en el caso anterior la corriente
por el solenoide varía de la forma
d$ d - - d - diBI
e = - dt8 = - dt (B . S) = - -
dt
(IBI ISI · cosa) ISI ·cosa· Tt I = 8 sen ¡ t, ¿cuál será la expresión
que nos dé e en cualquier instante?
11.1.3. b) Corriente inducida mediante el movimiento relativo Especificar el valor de la f. e. m.
inducida en los instantes t = 2 s y
de inductor e inducido. f.e.m. de movimiento
t = 4 S.
En el apartado anterior hemos considerado que la aparición de la f.e.m. R : e = - 9, 5 x 1 O- 5 cos t i
inducida era debida a la variación en el tiempo de B Pero, como sabemos, e2 = O V e4 = 9,5 x lo- s V
el flujo de B a través de un circuito puede variar manteniéndose B constante,
ya sea por el movimiento del circuito, ya sea por la deformación de éste. A-11
mol Señalar los casos observados en
A estas f.e.m. obtenidas por el movimiento relativo de inductor e indu- las actividades 2 y 3, en los que,
cido o a la deformación del inducido se les llama f.e.m. de movimiento. manteniéndose B constante, apa-
Para su estudio cuantitativo vamos a considerar un caso muy simple y que recen corrientes inducidas.
presenta el mayor interés bajo el punto de vista práctico. ~
A-12
Una forma simple de lograr una ininterrumpida variación del flujo por ¿Cómo conseguir una vanacwn
movimiento relativo de inductor e inducido es el giro de uno en las proxi- ininterrumpida del flujo por movi-
midades del otro. Abordaremos su estudio, ya que presenta un gran interés miento relativo de inductor e indu-
desde el punto de vista práctico. cido sin que ello se traduzca en una
rápida anulación del flujo, como
Consideremos el caso de una espira (inducido) que gira alrededor de ocurriría si recurriéramos simple-
su eje con una velocidad angular w en el seno de un campo magnético B mente a alejar inductor e. inducido?
249
constante creado por un imán o electroimán (inductor). En este caso existirú
f.e.m. inducida, ya que varía constantemente el flujo de B que atraviesa la
A-13 espira (ver fig. 11. 7). I.1RI
Especificar las pos1c1ones en que
el flujo a través de la espira será Para aplicar la ley de Paraday:
cero, máximo positivo y máximo
dcl>B
negativo. Aplicar la ley de Faraday 8= - - -
para calcular la f. e. m. inducida en dt
la espira. es preciso tener en cuenta que la espira gira, y que, por tanto, el flujo de B
a su través dependerá del tiempo: el>B = f(t). Recordando que el>B =
= lB 1 · ¡s 1 cos a, siendo B y S constantes, es el ángulo a el que varía con
el tiempo, puesto que la espira _]ira~on una velocidad angular w. El ángulo
formado en cada instante por B y S será, pues: a = w · t (recuérdese la de-
finición de velocidad angular) (ver fig. 11.8).
A-14
Según la expresión anterior, ¿qué
valores extremos toma la f. e. m. j)
i
inducida? ¿Cuándo se hace cero?
¿A qué posiciones de la espira co-
rresponden?
N S
R: Los valores máximos de f. e. m.
serán ¡"B¡ · ¡s¡ · w. y - I'B I · ¡s¡w.
11.7
por ser ± 1 los valores extremos
de sen wt. La f. e. m. se hará Espira conductora (inducido)
gira en el seno de campo
cero cuando sen wt = O, o sea, magn6tico constante.
cuando wt = ex sea igual a O o n
radianes, que naturalmente co-
rresponden a las posiciones en las
11.8
que el flujo a través de la espira
es máximo positivo y negativo. Figura 11.7 vista desde arri-
+
ba. El ángulo que forman By
+
S varía con t, ya que la espira
A-15 gira a una velocidad angular
w.
Una espira de 20 cm2 de área
gira en un campo magnético de
2 x 1 O- 2 T con una velocidad an-
Según esto, el flujo de B a través de la espira resultará:
gular de ¡ rad/ s. ¿Cuál será el valor el> B = B 1 . 1S 1 cos w . t
1
de la f. e. m. inducida en función del
tiempo? ¿Qué valores toma cuando Y, aplicando la ley de Faraday:
t = 2 s y cuando t = 3 s?

R: e = 3,14 x 10
- 5 1t
sen t:
4
s= - d:B = - :t (iBI · ¡s¡cos wt) = IB'I · ¡s¡ · w · sen wt

E2 = 3,14 X l0 - 5 V; E3 = ÜV que nos da el valor de la f.e.m. inducida en cada instante. mm mu


250
En conclusión, la ley de Faraday de la inducción electromagnética se
puede aplicar tanto cuando B varía con el tiempo, lo cual supone una va-
riación de su flujo, como cuando, debido al movímiento del circuito o a su
deformación 2 , varíe el flujo, aun manteniendose B constante.

11.1.4. Aplicaciones de la inducción electromagnética


a la producción de corriente
Una de las aplicaciones más importantes de la inducción electromagné-
tica la constituyen los generadores de corriente.

Consideremos el fundamento de un alternador y de una dinamo en sus


formas más sencillas de un cuadro de espiras conductoras que giran en un
campo magnético constante creado por un imán o electroimán.

En estos generadores la energía mecánica necesaria para hacer girar el


cuadro de espiras en el campo magnético se transforma en energía eléc-
trica en forma de corriente en el inducido (cuadro de espiras en rotación).
E mecánica - ---+ E eléctrica
(trabajo de rotación del cuadro) (corriente inducida)

11.1.4. a) Alternadores

Un alternador en su forma más simple está constituido por una serie de N


espiras arrolladas muy próximas, situadas en un campo magnético constante,
de intensidad B (producido por un imán o electroimán). El cuadro de N
espiras gira alrededor de su eje (perpendicular a B) con una velocidad an-

2
La deformación de un circuito que su-
...
1
1
8
1
ponga un aumento o disminución de su área
por movimiento d'e uno de Io!f conductores
que lo constituyen ~como en la fig. 11.8 bis),
o por simple contracción o extensión del
1 1 1 1
propio· círculto, tiene como consecuencia 1 1 1 1
una variación del flujo de B (dado que está 1
1
1
1
1
1
1
1
variando S) y, por tanto, una f.e.m. inducida. • 1 1 1 1
p = t ltJ ""' <t>8
1 1
=t (t)
Dejaremos este caso, que no es más que
un caso particular de aparición de f.e.m. 11.8 bis
debida al movimiento de un conductor en
un campo magnético constante, para tratarlo
más detenidamente en cursos superiores.
251
A-16 gular ro. Los terminales del cuadro están conectados a los anillos de contacto
Suponiendo que el cuadro de es- deslizante S y S', de donde salen los terminales del circuito exterior, a y b
piras parte de la posición 1 indicada (verfig.ll.9).
en la figura 11.10 cuando t = O, y
gira con una velocidad angular
w = lTn, siendo T el período, cal-

' \,_:.a',, - · ~
\ \ \

n~ - l\\1
cular los valores de f. e. m. inducida
en los instantes:
,\'\1
~~~~ \'\\;
\ ~ ., , , ~ ·,
__.,\. \
fJ -"~'"\ \ '\' ,,
S"<:l

~
\ ,,' '~~~\
\
T 2T 3T 4T ST 6T
t = o' 4
- - - -- - - -- - -
'4'4'4'4'4 S' \ \~
'~~ S
.,
\
Construir una gráfica en donde se
representen los valores de e frente a b
a t. Hacer los dibujos correspon-
dientes a la posición de la espira en
cada caso. 11.9 Alternador en su forma lo más sencilla posible.

---..... ------~=Q_______ r - - - -
La f.e.m. que aparece en cada una de las e3>iras de área S, cuando gira
con una velocidad ro en un campo magnético B , vimos que venía dada por:
N - ~~~Q -~~~~-~= S IBI. rs¡. sen wt
__ __. ____ __ _
,.
--
S= (J).

Como en cada una de las espiras se induce la misma f.e.m. y son todas
en el mismo sentido, la f.e.m. resultante en todo el cuadro será la suma de
todas las f.e.m. inducidas en cada una de las espiras; así:
11.10
Alternador de la figura 11.9, visto desde s=N · lffl· ISI· ro senrot
arriba.
que nos da el valor de la f.e.m. del generador. mm
La expresión anterior nos indica que la f.e.m., y por tanto la d.d.p. entre
los bornes del generador (a y b), varía sunusoidalmente con el tiempo, to-
mando valores máximos positivos y negativos cuando el flujo a través de

r
11.11 Valores instantáneos de € V Vab·

252
la espira es cero (a= l 3
ó
2
n:) y valores de cero cuando el flujo a través
de la espira es máximo (a = O ó n:). Los valores máximos de f.e.m. vendrán
dados por:
e,.= N· i.BI · ISI · w
Y los valores instantáneos variarán con el tiempo en la forma indicada
en la figura 11.11.
Como en circuito abierto e= Vab• los valores instantáneos de Vab vendrán
también dados por :
A-17
(ver fig. 11.11) Construir un alternador. Hacerlo
funcionar a baja frecuencia, girando
vmax = emax =N. IBI . ISI. w el cuadro de espiras manualmente,
y comprobar cualitativamente uti-
Los valores negativos de Vab nos indican que se ha invertido la polaridad lizando un voltímetro que la f. e. m.
del generador, es decir, si su borne a era positivo en el cuarto de período inducida, y por tanto la d. d. p. entre
anterior, ahora es negativo, y a la inversa habrá ocurrido en el borne b. sus bornes, varía sinusoidalmente
Este cambio de polaridad es debido al cambio de sentido en la corriente in- con el tiempo 3 •
ducida, que tiene lugar cada medio período (cada media vuelta).
A-18
En resumen, los generadores de c.a. o alternadores se representan me- Si la bobina de un generador
diante el símbolo - 8 - , su f.e.m. varía sinusoidalmente con el tiempo consta de 100 espiras de un área
y viene dada por: de 500 cm2 y gira en un campo mag-
2n nético de IBI= 0 ,6 T, ¿con qué velo-
e = emax sen wt = emax sen 2n: vt = emax sen t r · cidad angular debe estar girando la
bobina para generar un voltaje máxi-
siendo w la velocidad angular con que gira el cuadro de espiras, v la frecuencia mo de 150 V? ¿Cuál será la fre-
y T el período. l1lfi cuencia de la corriente alterna obte-
nida? ¿Cuántas veces cambiará de
Si un generador de este tipo, alternador, se utiliza como fuente de po- sentido la circulación de la corriente
tencia o energía eléctrica, y se conectan ·sus terminales a un circuito exterior, por un posible circuito receptor?
tal como el indicado en la figura 11.12 , la corriente por la resistencia R R: w = 16 · rr rad/~: v = 8 hertz;
se invertirá de sentido tantas veces como lo haga la polaridad de los bornes número de vece~= 16.
del generador. o sea 2v veces por segundo. m.J3
3
. - - ---{ ...,... r------, Se puede visualizar mucho mejor
la variación sinusoidal de la f.e.m. indu-
cida con ayuda de un osciloscopio, ins-
trumento en cuyo fundamento no pode-
mos entrar aquí, pero que reproduce en
11.12 una pantalla fluorescente las variaciones
~' Circuito de corriente alterna
del potencial que se conecta a sus bornes.
Caso de disponerse de dicho aparato, el
R con generador (alternador). profesor podrá explicar las bases de su
funcionamiento.
11.1.4. b) Dinamos

En un cuadro de espir(ls en rotación se induce una f.e.m. que varía si-


nusoidalmente con el tiempo. Si los terminales de las espiras hacen contacto
cada uno de ellos en un anillo independiente, la d.d.p. entre ellos variará,
como ya hemos visto, sinusoidalmente y por el circuito exterior circulará
una corriente que cambiará 2v veces por segundo de sentido (siendo v la
frecuencia de giro del cuadro de espiras). La corriente, pues, en el circuito
exterior será alterna.

Dicha corriente alterna es muy satisfactoria para muchos fines, como


su transporte, la obtención de calor por efecto Joule, funcionamiento de al-
gunos motores ... , pero resulta inútil para otros, como carga de baterías,
electrólisis, obtención de campos magnéticos constantes ... , en los cuales es
necesario que fluya siempre en el mismo sentido.

Un generador electromagnético también puede generar, para efectos del


circuito exterior, una corriente continua. Este generador se llama dinamo.

Es, en esencia, lo mismo que un alternador, con la única diferencia de


la forma de contacto de los terminales del cuadro de espiras. En el caso de
la dinamo, éstos hacen contacto en un anillo partido en dos, llamado con-
mutador o colector. Como su nombre indica, cuando se invierte el sentido
de la f.e.m. inducida en la espira (cada media vuelta), cada terminal hace
contacto en un semianillo diferente, con lo que se consigue que uno esté
siempre a potencial positivo y otro a potencial negativo (ver fig. 11.13).

Los terminales del circuito exterior parten de estos dos anillos, por lo
que, aunque en el cuadro de espiras de la dinamo la f.e.m. varía sinusoidal-
mente con el tiempo, para el circuito exterior, debido al sistema de conmu-
tación, el sentido de circulación de la corriente es siempre el mismo.

11.13
Dinamo en la forma má$ simple
posible.

254
Sin embargo, la d.d.p. entre los bornes de la dinamo no es constante, ya
que pasa por valores máximos y cero, tal y como se indica en la figura 11.14.

• t 11.14
D.d.p. entre los bornes de la di:
namo.

Se obtienen valores más constantes de Vab entre los bornes de la dinamo


arrollando un gran número de espiras en el inducido que engendren f.e.m.
ligeramente desfasadas unas respecto de otras y poniendo cada una en
contacto con un par de segmentos de conmutación. Los terminales del cir-
cuito exterior hacen contacto con cada espira en un corto intervalo de
tiempo, que corresponde a cuando la f.e.m. se encuentra en el valor máximo.
Los valores de Vab varían entonces, como indica la ti gura 11.1 S, por lo
que son prácticamente constantes con t.

al

bl

a + .~
l ,' 'v' •.; •..• \,' "J
, ···"'"'""
! ! '.! \/ \,' \!' \

..
1

R • 1
''
'' ,
b - ' .....,.1
~

A-19

11.15 al Dinamo con inducido de tambor. bl Vab entre sus bornes.


Construir una dinamo y hacerla
funcionar. Caso de disponer de osci-
loscopio, comprobar la variación de
mm d. d. p. entre sus bornes.
Una dinamo es, pues, un generador que proporciona corriente continua
aunque la f.e.m. inducida en el cuadro de espiras sea sinusoidal. Un aspecto A-20
importante de las dinamos es su reversibilidad, o sea, la posibilidad de trans- Hacer funcionar la pequeña di-
formarlas en motores sin más que conectar sus bornes a una fuente de di- namo construida como motor, co-
ferencia de potencial. m!lml nectándola a una d. d. p. adecuada.
?~~
Ponemos fin aquí a esta breve exposrcwn de aplicaciones de la induc-
ción en la producción de corriente. En el apartado 11.3 al final del capí-
tulo se estudia con más detenimiento el circuito de corriente alterna (para
el caso de que se considere conveniente incluirlo en este nivel). Ahora pro-
seguiremos con el estudio de otros aspectos importantes de la inducción.

11.1.5. El fenómeno de la autoinducción


Hemos visto hasta aquí la inducción de corriente en un circuito pro-
vocada por un imán u otro circuito. Vamos a referirnos ahora a la inducción
de corriente en un circuito provocada por la variación del campo magnético
creado por el propio circuito. El fenómeno fue descubierto por Joseph Henry
(1797-1879) al constatar que en los momentos de cierre y apertura de un
circuito la intensidad crecía y decrecía, respectivamente, más lentamente
A-21 de lo que cabría esperar (ver fig. 11.16). Ull)
Interpretar la forma de la curva
I = f(t) en los momentos de cierre
y apertura del circuito (ver fig. 11.16).

1 = Cte.

11.16

_____
Variación de len los momentos
de cierre y apertura de un cir-
cuito.
.,

Henry interpretó este fenómeno señalando que, dado que toda corriente I
produce un campo magnético de inducción B siempre proporcional a I (ver
capítulo anterior), mientras I crece o disminuye se produce una variación
de B que inducirá una corriente no sólo en los circuitos próximos, sino tam-
bién en el propio circuito que se verá sometido a una variación de lflujo de B
a su través. Esta corriente inducida tendrá un sentido tal que se oponga a la
variación de flujo que la engendra, de aquí que en el cierre se oponga al
crecimiento de I (tendrá sentido contrario a I) y en la apertura se oponga
A-22 a la disminución de I (tendrá, pues, el mismo sentido). I1!!PB
Explicar por qué pueden produ-
cirse chispas al abrir un circuito y El fenómeno de la autoinducción se presenta en un circuito de corriente
diseñar un tipo de interruptor que continua y constante únicamente en los momentos de cierre y apertura del
las evite. circuito en los que la f.e.m. autoinducida puede alcanzar elevados valores
256
si la variacwn de la intensidad y, por tanto, de Bes muy rápida, llegando
a provocar descargas en forma de chispa. Por ello. en las industrias y allí
donde se manejan corrientes de gran intensidad se utilizan interruptores
como el de la figura 11.17, con los que el tiempo de cierre y apertura del
circuito se aumenta considerablemente (pues se trata de provocar una gra-
dual variación de la resistencia al disminuir lentamente la superficie de
contacto).

11.17 Interruptores industriales.

La autoinducción tiene sobre todo gran importancia en corriente alterna,


ya que la intensidad está continuamente variando, y, por tanto, se producirá,
también continuamente, corriente autoinducida de sentido opuesto a la va-
riación. Así. todo circuito de corriente alterna. y en general de corriente
variable, posee una autoinducción que actúa como impedimento, como re-
sistencia, al paso de la corriente.

Conviene, pues, proceder a un tratamiento cuantitativo de la autoin-


ducción. Para un circuito dado, B es proporcional a la intensidad (para un A-23
Obtener la relación el> = f{l) para
conductor rectilíneo IBI = J.L
2n r
.!_, y para una espira IBI = 1!:.
2 r
I, etc.). y como un circuito constituido por un sole-
la variación del flujo en estos casos es debida únicamente a la variación noide de N espiras y dar el valor de
de B, tendremos que <I>B será proporcional a I; por tanto podemos escribir: la constante L del mismo.

<I> = L·I R: cl> 8 = B- · -S= l


( JJ. • N · l) N· S=
donde L es una constante característica del circuito y que depende de sus = ( JJ. N2
T . S) 1 = L . Nz . S
1 : L = ~-
dimensiones. forma, número de espiras, medio que lo rodee... ~
257
A-24 Siendo, pues, <1> 8 = L · I, podernos fácilmente obtener la expresión de la
f.e.rn. autoinducida cuando se produce una variación de intensidad. ~
Obtener la expreswn de f. e. m.
autoinducida cuando se produce una
variación de intensidad, partiendo de Aplicando la ley de Faraday
la relación <1> 8 = L · l.

[ e~ - ~~ - L ~ ~ (f.e.m.
autoinducida) [11.2)

A-25
Dar, partiendo de la expreswn Corno vernos, e será tanto mayor cuanto más rápida sea la variacwn
t: =- L ~ . la unidad de coeficiente de intensidad y cuanto mayor sea la constante L, que recibe por ello el nom-
bre de coeficiente de autoinducción, que corno vimos, depende de las carac-
de autoinducción en el S. l.
terísticas del circuito (para una boina o solenoide L = f.1 • S . N2 ~
1

La unidad de autoinducción es el voltio seg/ amp (es decir la autoinducción


A-26 de un circuito que al variar la intensidad a razón de un amperio por segundo,
¿Qué le ocurrirá a la autoinduc- se engendra una f.e.rn. autoinducida de un voltio). y recibe el nombre de
ción de un circuito si en su bobi- henrio, en honor a J. Henry. l.1!l!lm ti1!ll1 ~ ~
nado introducimos un núcleo de
hierro?

11.2. TEORIA ELECTROMAGNETICA DE MAXWELL


A-27
¿Cuál será la autoinducción de un Los hechos hasta aquí establecidos sobre el comportamiento de las cargas
circuito constituido por una bobina eléctricas iban a servir de base a C. Maxwell (1831 -1 879) para la elabora-
de 2 000 espiras, con una longitud ción de la teoría electromagnética, en la que abrazó de forma coherente las
de 10 cm y S cm2 de área cada es- principales relaciones y fenómenos estudiados. al tiempo que abría nuevas
pira? Considerar {Jlaire =::: J1.0 ). y fecundas lineas de investigación.
R: L = 0,025 H.

11.2.1. Síntesis ordenada de los fenómenos electromagnéticos


A-28 En cierto modo, la teoría electromagnética de Maxwell comienza por
En un circuito por el que circula ser una «traducción» matemática de los hechos experimentales establecidos
una intensidad de 2 A aparece una por sus predecesores y fundamentalmente por Faraday. Conviene, pues, que
f. e. m. autoinducida de 0,25 V comencemos por recapitular los aspectos más significativos de la fenome-
cuando la intensidad se hace cero nología establecida.
en 1/ 100 de segundo. ¿Cuánto vale
su autoinducción? En primer lugar, estudiarnos la interacción entre cargas en reposo o elec-
R : L = 12. S x 10- 4 H. trostática, que interpretábamos como consecuencia de la existencia de un
258
campo eléctrico E. Esta interacción electrostática se expresa cuantitativa- A-29
mente por medio de la ley de Coulomb o la ley de Gauss (recordemos que Un circuito posee una autoinduc-
tenían idéntico significado, con la única diferencia que la ley de Gauss in- ción de 2 x 1 O- ¿ H. ¿Cuál será el va-
troduce en su expresión el campo H). lor de la f.e.m. autoinducida cuando
la intensidad varia según la expresión
Las experiencias de Oersted, Laplace y Ampere demostraron la existencia n
de una interacción entre cargas en movimíento, que llamamos interacción I = 8 sen;¡ t?
magnética y que interpretábamos suponiendo la existencia de un campo
magnético creado por una carga móvil, y que ejerce su acción sobre otras R: s = 4n x 1 O- 2 cos ¡ t.
cargas móviles.
Hasta aquí, pues, la conclusión es que una carga crea a su alrededor un
campo eléctrico E y un campo magnético B (si es móvil con respecto al ob-
servador). Recordemos que ambos campos, representados por los vectores E
y B. eran perpendiculares.

Dicho de otro modo, la interacción entre cargas eléctricas se interpreta


mediante la existencia del campo electromagnético, caracterizado por los vec-
tores E y B, de forma que la fuerza que se ejerce sobre cualquier carga ven-
drá dada por:
F = q ·E + q(V x B) (Siendo qE la fuerza electrostática
y q(V x B) la fuerza magnética).

La inducción electromagnética, por último, muestra que los campos mag-


néticos en movimíento relativo respecto a un conductor y los campos mag-
néticos variables inducen corriente en el conductor, es decir, producen un
campo eléctrico en éste.
El fenómeno de la inducción electromagnética fue precisamente el punto
de partida del trabajo teórico de Maxwell acerca del campo electromagnético.
Dicho trabajo teórico tuvo, sin embargo, como el mismo Maxwell señaló,
una evidente base experimental: ... «antes de comenzar el estudio de la elec-
tricidad (escribía Maxwell en la introducción a su Tratado sobre electricidad
y magnetismo, publicado en 1873) resolví no leer más matemáticas sobre
esta materia hasta haber leído totalmente las Investigaciones experimentales
sobre electricidad, de Faraday».
El estudio realizado por Maxwellle permitió, en base a la notable simetría
que muestran las relaciones entre los campos eléctrico y magnético, predecir
un hecho del mayor interés. Su punto de partida fue el análisis de la ley
de Faraday. Dicha ley, e= - d:B, muestra que puede engendrarse un campo
eléctrico mediante un movimíento relativo del campo magnético o mediante
259
su variación en el tiempo. Maxwell supuso que, del mismo modo, un campo
eléctrico podrá engendrar un campo magnético no sólo mediante un mo-
vimiento del mismo (movimiento de cargas) como ya se sabía, sino también
mediante una variación de E en el tiempo.

Es decir, las ecu~ciones de Maxwell establecen _gue no sólo todo campo


magnético variable B produce un campo eléctrico E (según establece la ley
de Faraday), sino que todo campo eléctrico E variable produce un campo
magnético B. El campo eléctrico y magnético aparecen, pues, íntimamente
asociados, constituyendo lo que Maxwell llamó el campo electromagnético,
caracterizado por los vectores E y B perpendiculares entre sí.

11.2.2. Predicción de la radiación electromagnética


La teoría de Maxwell no queda limitada a una perfecta comprensión
de la interacción entre cargas, sino que un aspecto muy fundamental lo
constituye la predicción de la radiación electromagnética, su propagación
en forma de ondas con la correspondiente transmisión de energía, incluida
la predicción de su velocidad de propagación.

Consideremos, en primer lugar, la idea de la radiación electromagnética.


Supongamos un circuito por el que circula una corriente de intensidad cons-
tante. Estará creando a su alrededor un campo magnético B, y a través del
circuito existirá un campo eléctrico E. Ambos, B y E, serán constantes, en
magnitud y dirección en cada uno de los puntos que rodean al circuito,
aunque el módulo de B será menor cuanto más lejos esté el punto conside-
rado del circuito (ver fig . 11.18).

" " "

-;, ';;"""
¡-¡-
'\
--
'
\

-----L
,-........ '
......,
--- s_..¡;;
'\

8
+
E
"
"
"
"
"
"
"
"
"
"
"
" "
"
"
"
"
"
+
8 = Cte.
+
E= Cte.

" " "


" " "
+
11.18 Un circuito crea a su alrededor un campo B .

260
Supongamos ahora que hay una variacwn repentina de la intensidad
de corriente, haciéndose mayor. Los valores de E y B en los puntos del espacio
circundante deberán aumentar también. Dicho aumento significa que el
medio posee ahora mayor energía potencial y, por tanto, cabe suponer (y
es lo que predicen las ecuaciones de Maxwell) que mientras dura la acelera-
ción de las cargas (la variación de I) se irradia al espacio un impulso de
energía. causante de la modificación de E y B. miO A-30

Con objeto de favorecer la emisión continua de radiación, cabe pensar en ¿Cómo podría conseguirse una
2' aceleración continua de las cargas. de
el giro de cargas con lo que están sometidas a una aceleración ~) o en forma que la emisión de radiación
( r , no se reduzca a un impulso instan-
su vibración, como ocurre en corriente alterna. Pero, tanto en un caso como táneo, sino que tuviera un carácter
en otro, es preciso que la frecuencia (de giro o de vibración) sea suficiente- continuo?
mente elevada para que el fenómeno sea perceptible. Este es un pr:oblema
de la mayor importancia en orden a la contrastación experimentiil de las
predicciones de la teoría de Maxwell, como veremos a continuación. Antes,
sin embargo, nos referiremos a la velocidad de propagación de la radiación
electromagnética, predicha también por las ecuaciones de Maxwell.
La teoría de Maxwell predice, según hemos dicho, que una carga que
oscila (o se acelera de cualquier forma) emite energía a su alrededor que se
propaga en forma de movimiento ondulatorio. La velocidad de estas ondas.
como en todo movimiento ondulatorio, dependerá exclusivamente de las
propiedades del medio; en concreto, según las ecuaciones de Maxwell, de
su permeabilidad magnética J.t y de su constante dieléctrica e, de forma que
se obtiene para v la expresión :

mil A-31
El cálculo de la velocidad de las ondas electromagnéticas utilizando la
expresión v = +.
-yeJ.t
proporciona un valor del orden de 3 x 108 m/s. Este
Calcular la velocidad de propaga-
ción de las ondas electromagnéticas
1
era precisamente el valor experimental para la velocidad de la luz en el vacío en el vacío e0 = 7t • . 109 U · 1
4 9
(o en el aire). lo que parecía indicar el origen electromagnético de las ondas lu- J10 = 4n · 10- 7 U · I). ¿Qué sugiere
minosas; es decir, sugería que la luz era tan sólo un caso particular de onda el resultado obtenido?
electromagnética. Se trataba de un resultado enormemente significativo que,
de ser confirmado experimentalmente (como de hecho ocurrió), suponía la
integración de la óptica como un capítulo del electromagnetismo.
Se producía así un fenómeno presente en todos los grandes avances cien-
tíficos: el establecimiento de relaciones entre dominios que aparecían ini-
cialmente desligados. El progreso científico viene así a mostrar la unidad
de la materia, la íntima relación de todos los procesos materiales.
261
11.2 .3. Comprobación experimental de la emisión de radiación ~
electromagnética
Ya hemos señalado que la contrastación experimental de las predicciones
de Maxwell planteó serias dificultades. En efecto, la frecuencia de la onda
electromagnética debía coincidir con la de vibración de las cargas, y ello
suponía que para emítir luz visible, la frecuencia de esta vibración debería
ser como mínimo de 4 x 1014 ciclos/seg (correspondiente al rojo), infinita-
mente superior a la de una corriente alterna y muy por encima de las posi-
bilidades técnicas en la época de Maxwell. Ello hizo que, durante dos décadas
sus resultados no recibieran la debida atención.

En 1887, catorce años después de la publicación por Maxwell de su


Tratado de electricidad y magnetismo, el científico alemán Heinrich Hertz
(1857-94) inició una serie de experiencias destinadas a la contrastación
experimental de las principales predicciones de la teoría electromagnética.
Para producir ondas electromagnéticas de frecuencia elevada (aunque, por
supuesto, muy inferiores todavía a las de la luz visible) utilizaba lo que se
conoce como un circuito oscilante, que describiremos a continuación:

Supongamos un condensador de capacidad C cargado con una carga Q.


Si conectamos sus placas por medio de un circuito con una gran autoin-
ducción L y prácticamente sin resistencia, el condensador se descargará a
través de la misma (ver fig. 11.19).

+
-- :::e e
O+
+
+ -..
E ~/

11.19 Circuito oscilante.

Un instante posterior, el condensador se habrá descargado y la d.d.p.


entre sus placas se habrá anulado. En la autoinducción la corriente de des-
carga habrá creado un campo magnético en el espacio que la rodea. Este
campo magnético disminuye desde un valor máximo hasta uno cero, in-
duciendo una f.e.m. que tiende a mantener el flujo magnético, por lo que la
262
+ +
E E
+ -- + --
+ -- +

11.20 Descarga oscilante del condensador a travás de la autoinducción.

corriente inducida tiene el mismo sentido que la inicial. Así, debido a esta
corriente autoinducida, los electrones siguen avanzando y el condensador
se carga con una polaridad inversa a la inicial. De nuevo el proceso se pro-
duce ahora en sentido inverso y esta oscilación se repite indefinidamente
(ver fig. 11.20).

El circuito formado se llama circuito oscilante y, en ausencia total de


pérdidas de energía, la intensidad de corriente a través del mismo variaría
de la forma indicada en la figura 11.21. Es, pues, una corriente oscilante
(alterna) cuya frecuencia depende de las características del circuito, es decir,
de los valores de e y L. Esta frecuencia puede hacerse suficientemente grande
utilizando un condensador y una autoinducción de valores e y L apropiados.

,-...\ , ...,
1
1
\
1
/ \
\
'\ 1¡ \ 1 11.21
\ / ¡ \ 1
\ 1 1 Variación de 1 con t en un
' .....' 1 '~~ V =-
T circuito oscilante ideal.
T

Esto es lo que ocurrma en un circuito oscilante ideal. En un circuito


oscilante real, parte de la energía se pierde en forma de calor (por efecto
Joule) y parte se pierde en forma de campo electromagnético extendido en el es-
pacio que rodea al circuito y que se propaga en forma de energía radiante. Dicho
de otra forma, el circuito emite radiación electromagnética cuya frecuencia
será la misma que la de oscilación del mismo (y, por tanto, depende también
de e y L).
263
A-32 En el circuito oscilante real, debido a las pérdidas de energía por ra-
La figura 11.24 incluye los dis- diación y por efecto Joule, la oscilación cesa rápidamente, y la intensidad
tintos tipos de radiación electromag- que circula toma la forma característica de una oscilación amortiguada
nética caracterizados por su distinta (ver fig. 11.22).
frecuencia. Ordenar las siguientes ra-
diaciones según longitud de onda
creciente: rayos X, ondas cortas de
,....
1 \
1 \
radiodifusión , luz visible, ondas lar- 1
11 '\
gas de radiodifusión, infrarrojos. ul- \
travioleta y rayos gamma. \ 1
\ 1
\ 1
\ 1
' ....,
1

Frecuencia. clclos/seg Longitud de onda, met ros 11 .22. Oscilaci6n amortiguada.

1
¡¡~\
W"

1019
10 18
10"
lO,. }
Ra yos
gamma

Rayos
!""
JO- " I X unidad
t o- u
10- 11
10 -to 1 an gstrom
w -• 1 mtlimicra
Ultra- { JO- ·
Este es el tipo de montaje utilizado por Hertz, que de acuerdo con la teoría
de Maxwell debería emitir ondas electromagnéticas de frecuencia elevada
(según los valores de C y L). aunque mucho menor que la de la luz visible.
t o•~ violeta 10-' Se trataba, pues, de encontrar otro procedimiento de detección de las mismas
10" w-• 1 micr a
que no fuera la impresión de la retina. Para ello Hertz diseñó un receptor
:::r lnfra- { W'
rrojo JO-· o antena, en el que, al ser alcanzado por la radiación ondulatoria, deberían

!"'
10 11 Ondas
) QIII cortas lo- ' 1 ce ntímetro reproducirse las oscilaciones del emisor. Describiremos dicho experimento
10' de radio JO- ·
1 metro
que constituyó un éxito completo.
!U' l
10' 10'
1 megaciclo l O' lO' El emisor estaba constituido por dos esferas conectadas a un par de cables


l O' 1 kilómetro

1 kilociclo
"']
JO•
10'
10'
10
Onda s
lar gas
de radio
JO'
10 6
JO'
que llevaban a un arrollamiento de inducción. Comunicando a las esferas
una gran carga eléctrica de signo opuesto, la d.d.p. entre ellas llegaba a ser
tan grande que saltaba la chispa entre ellas. La descarga era oscilante, como
la que se produce al conectar las placas de un condensador entre sí a través
de una autoinducción (circuito oscilante).
11.24 Radiaciones electromagnéticas según
su frecuencia.
Si los argumentos de Maxwell eran correctos, debería propagarse a través
del aire una onda electromagnética de la misma frecuencia que la de osci-
lación de las cargas.

El receptor para detectar estas ondas estaba constituido por un trozo


de cable curvado en forma de círculo, con dos esferas en sus extremos, de
forma que, estando muy próximas, pudiese saltar la chispa entre ellas, al
reproducirse en el receptor la oscilación del emisor.

Al llegar la onda electromagnética al receptor, la variacwn de B pro-


duciría corrientes inducidas oscilantes, que en el receptor diseñado por Hertz
harían saltar la chispa entre las dos esferas (ver fig. 11 .23).
264
corrientes
inducidas

11.23 Experiencia de Hertz. Emisor y receptor de ond• electromagn6tic•.

Hertz fue capaz de detectar estas ondas electromagnéticas aun cuando


el receptor estuviese separado muchos metros del emisor. Comprobó, además,
que un espejo cóncavo era capaz de hacerlas converger (como ocurre con
las ondas luminosas) y, en definitiva, verificó las principales predicciones
de la teoría de Maxwell.

La experiencia de Hertz constituyó un triunfo histórico. La compraba:..


ción de la emisión, propagación y recepción de ondas electromagnéticas
constituía la confirmación de toda la teoría electromagnética, además de dejar
abierto el campo de la transmisión de señales a distancia y en el Vé!CÍO (te-
legrafía sin hilos, radio, televisión, radar ... ) cuya importancia es hoy más
que evidente. I1!!Dj mi)
A-33
Todo lo descrito hasta ahora en el estudio del electromagnetismo y su
evolución histórica es un ejemplo claro de las formas de crecimiento de la Un circuito emisor con antena
produce ondas electromagnéticas de
ciencia y del establecimiento de las teorías científicas. En los trabajos de 10 Kciclos (10.000 hertz). ¿Cuál es
Faraday y Henry es la experiencia, a partir de sólo unas hipótesis, la que va su longitud de onda? ¿Pertenecerán
por delante de la teoría hasta llegar a la expresión de la inducción electro- al espectro visible ? Otra antena emite
magnética. En el caso de Maxwell es, por el contrario, la teoría, la especu- con una frecuencia de 2 7 megaciclos
lación matemática. la comprensión a partir de un modelo matemático, lo (27 x 106 hertz). ¿Cuál es la longitud
que va por delante de la comprobación experimental. Sin embargo, esta de onda?
teoría no se acepta como explicativa de algo real, hasta que la comprobación R: A = 3 X 1 o• m; A = 11 m. Ningu-
experimental (Hertz) no la da por válida. Queda así clara la indisociable re- na pertenece al espectro visible,
laci6n entre la práctica y la teoría en el desarrollo de la ciencia, así como el para el cual las frecuencias son
importante papel jugado por los modelos (en este caso matemáticos) en dicho mucho mayores (o, lo que es lo
desarrollo. mismo, A mucho menores).
265
11.3. LA CORRIENTE ALTERNA
Un generador de corriente alterna o alternador, como hemos visto, es un gene-
rador electromagnético en donde se produce energía eléctrica por la transformación
de la energía mecánica aplicada a un conductor inducido que se mueve en un campo
magnético constante creado por un imán inductor.

Se produce así en el inducido una f.e.m. que dependerá de la variación de flujo


magnético que puede producirse girando rápidamente el cuadro de espiras. Ya
vimos que esta f.e.m. venía dada por la expresión
e = N · B · Sw sen wt = e max sen wt
siendo w la velocidad angular con que gira el cuadro.

Utilizando la frecuencia o el período de la rotación de dicho cuadro:


2n
e = e m•• sen 2nvt = e m•• sen T t

Así pues, v y T serán también la frecuencia y el período de la corriente alterna


producida, o sea, v será el número de ciclos completos que por segundo describe e,
y T el tiempo correspondiente a un ciclo (ver fig. 11.2S).
2n
w = 2nv = -
T

+Emax -----

11.25
F.e.m. inducida en
- €max función del tiempo.

l
Las corrientes alternas utilizadas industrialmente en España tienen una frecuencia
de SO hertz, o sea, la corriente describe SO ciclos completos por segundo. Si los alter-
nadores industriales tuvieran la forma descrita en nuestro alternador elemental.
esta frecuencia supondría que el cuadro de espiras debería girar a una velocidad
angular de w = 1OOn r~d. Esta es una enorme velocidad angular muy dificil de
conseguir, por lo que los alternadores industriales no están construidos de la forma
indicada y descrita por nosotros, que corresponderá al caso más elemental.
266
Los alternadores industriales poseen un cierto número de pares de polos (N y S)
en el llamado estator (inductor o fuente del campo magnético). y el rotor o inducido
está constituido por tantos arrollamientos de hilo conductor como pares de polos.
Cuando un arrollamiento pasa por delante de los polos sucesivos N-S-N, la corriente
ya ha dP.scrito un ciclo completo, aunque el rotor no haya dado la vuelta completa
(fig. 11.26). Así se consigue disminuir la velocidad angular a la que debe girar el rotor
o inducido consiguiendo al mismo tiempo una frecuenciá alta para la corriente

ROTOR
inducido

11.26

w
Esquema del alterna-
dor industrial.
J
alterna obtenida. Esta frecuencia será entonces v = n · n, siendo n el número de
2
pares de polos del alternador (en nuestro caso más simple n = 1, un polo N y un
Q)
polo S. por lo que v = n.
2
Recordemos que un generador de c.a. lo representamos por:

a------4c::>~-----b
Y las características de todo generador serán su f.e.m. y su resistencia interna.
Dicha resistencia interna se presenta debido a que su cuadro de espiras tiene una
resistencia óhmica que hará que, cuando circule corriente, parte de la energía obte-
nida se consuma en el mismo generador en forma de calor por efecto Joule.
Si el generador funciona en circuito abierto, la energía necesaria para hacer
girar el cuadro de espiras es prácticamente despreciable, y la d.d.p. entre sus bornes
será igual a la f.e.m. ·
V max sen wt

e r--------,1.
.1
+
+
+
Esto nos indica que la polaridad entre a y b cambia 2 v veces por segundo.
267
Cuando el generador funciona como fuente de potencia alimentando un circuito
exterior, entonces v.b no coic ide exactamente con e, pero siempre entre los bornes
del mismo la d.d.p. es sinusoidal y vendrá dada por:

Vab = V max sen wt = V max sen 2nvt


(Ver fig. 11.27).

a b
r - - - - - - ( - )-- --...---,
€, r

-- 11.27 Circuito de c. a.

11.3.1. Cálculo de la intensidad de la corriente en un circuito de corriente


alterna

La intensidad de corriente que circula por un circuito alimentado por un ge-


nerador de c.a. será también alterna, pues si la polaridad entre los bornes a y b cambia
2v veces por segundo, la intensidad por el circuito cambiará de sentido 2v veces por
segundo.
En un circuito de alterna el impedimento al paso de la corriente puede presen-
tarse por varias causas: a) en primer lugar, por la resistencia óhmica que presenta
todo conductor, pues en su movimiento vibratorio los electrones chocan con los
nudos de la red metálica de la misma forma como lo hacían en corriente continua;
b) la aparición de corrientes inducidas como consecuencia de la autoinducción del
circuito, corrientes que siempre se oponen a la variación de la intensidad, actuando,
pues, la autoinducción como un «impedimento» al «paso» de la corriente alterna
(I = f(t)); e) por último, si en un circuito de alterr,a se intercala un condensador,
esto supone un nuevo impedimento al paso de la f'lisma. Conviene aclarar que,
dado el carácter alternante de la corriente, la alternancia o vibración de los elec-
trones que constituyen dicha corriente no resulta interrumpida por la existencia de
un condensador (como ocurría en corriente continua), sino que, debido a la existencia
de un campo eléctrico en el condensador que cambia de sentido tantas veces como
lo hace la d.d.p. entre sus placas, el estado de vibración de los electrones se transmite
a través del condensador, presentando éste sólo una oposición suplementaria al
«paso» de dicha c.a. (ver fig. 11.28).
268
11 .28
Factores que se oponen al
"paso" de la c. a.: R, L y C.

Así, para determinar la intensidad de la corriente hemos de tener en cuenta


que todo circuito presenta resistencia óhmica R, autoinducción L y capacidad C,
y seguir un tratamiento similar al utilizado en c.c. al estudiar la ley de Ohm. Como
la resolución del problema global, considerando los efectos simultáneos de R, L y C
sobre la intensidad de corriente resulta complejo, vamos a simplificarlo considerando
tres casos límites, que nunca se presentan en la práctica, pero que nos serán muy
útiles para analizar el problema real. Estos tres casos límites son:
a) Considerar un circuito en el que sólo exista R óhmica, que su autoinducción
sea cero y no tenga condensador.
b) Considerar un circuito en el que R sea cero, que no tenga condensador y que
sólo exista autoinducción L.
e) Considerar un circuito con condensador, sin resistencia óhmica ni autoin-
ducción, es decir, únicamente con capacidad C.
En todos los casos anteriores llegaremos a la expresión de la intensidad que
circula, teniendo siempre en cuenta que son casos ideales y que sólo se adaptan a la
realidad en la medida que se cumplen las condiciones antes establecidas. Por último,
resolveremos el caso general como síntesis de dichos casos particulares.

11.3.1. a) Circuito con sólo resistencia óhmica R (L = O y sin condensador)

En este caso la energía suministrada al circuito por el generador se transmite


al exterior en forma de calor por efecto Joule. Los electrones vibrando chocan con
los nudos de la red, cediéndoles parte de su energía. Los nudos de la red vibran cada
vez más de prisa, más intensamente, por lo que se eleva la temperatura del conductor,
y éste transmite energía en forma de calor al exterior (ver fig. 11.29).

~
1 ¡ \
CALO R J ~ 11.29 Circuito de c.a.

269
Este caso es, pues, el mismo que el que tenía lugar en una resistencia óhmica
recorrida por una corriente continua.
Dado que la situación es similar a la que se presentaba en c.c., con la única
diferencia de que la d.d.p. existente entre los extremos de R es ahora variable con
el tiempo, los valores instantáneos de 1 deben venir dados por:

V V
1 =-
R
I = Rax sen wt = I max sen wt

Esto nos indica que los valores de 1 varían sinusoidalmente con el tiempo, y que
los valores máximos de I corresponden a los máximos valores de V (es decir, cuando
v.b es máxima, la I es también máxima a través de la resistencia). Se dice entonces
que los valores de V y de 1 están en fase (ver fig. 11.30).

11.30
Valores instantáneos
de V e 1 entre los ex-
tremos de una resis-
tencia óhmica R.

Los valores máximos de 1 y V están relacionados por la ley de Ohm :

1 = vm
m R

En resumen, a través de una resistencia R se cumple que los valores instantáneos


de V e 1 varían de la forma

V = V max sen wt
1 = 1max sen wt
A-34

Un circuito que podemos considerar


consta sólo de una resistencia óhmica
R = 20 n. se conecta a una d.d.p. 11.3.1. b) Circuito con sólo autoinducción (R = O y sin condensador)
alterna de V = 212 sen lOO nt; a) ¿Cuál
será la l mu a su través ? b) ¿Cuál es la Considerando ahora el caso de un circuito que presente sólo autoinducción L.
expresión que nos da l = f(t)? e) ¿Cuánto Como entre a y b existe una f.e.m. autoinducida, recordemos que para dos puntos
vale 1 cuando t = 1/400 s? cualesquiera de un circuito la d.d.p. venía dada por:
R: Zmax = 10,6 A
1 = 10.6 sen 100 nt
l = 7.5 A.
270
.------Vab =Vmax sen wr
a b

--
L
11.31
e auto inducida
Circuito de c.a. con auto-
inducción.

siendo 1 la intensidad que circula y E¡ las f.e.m. comprendidas entre a y b. Dado que
J
hemos supuesto que R = O para el tramo de conductor comprendido entre a y b
(situación ideal), resulta que:

v.b = - Eautoinducida = - (- L ~!) = L ~!

di
V max sen wt = L dt

Como lo que deseamos conocer es la intensidad que «circulará» entre a y b,


cuando entre a y b existe una d.d.p. sinusoidal como la indicada en la expresión
anterior, tendremos que llegar a una expresión para 1 que cumpla la anterior ecuación
diferencial.

Para ello, separando variables e integrando:

f di = V z·· f sen wt · dt 1 = - vm
- cos wt +
Lw
e

Como cuando V.b = O, I debe ser máxima, (pues Vab di ) , la constante


L · di
de integración debe ser cero, C = O.

Como, además, - cos wt = sen ( wt - ~) la expresión anterior puede escribirse

I = V max sen
Lw
(wt - 2:)
2
= 1
max
sen (wt - 2:)
2

En resumen, la intensidad varía sinusoidalmente con el tiempo, de la misma


.forma que V, es decir, con la misma frecuencia y pulsación. Ahora, cuando V toma
valores máximos, 1 es igual a cero, y a la inversa. Los valores instantáneos de V y
de 1 están desfasados, estando los de 1 retrasados con respecto a los de V. El ángulo
271
de fase es ~ radianes, que en el eje de los tiempos corresponde a un cuarto de período
(ver fig. 11.32).

11.32
Valores instántaneos de V
e 1 entre los extremos de
una autoinducción pura L.

En conclusión, a través de una autoinducción pura L se cumple :


V = V max sen (wt)

I = I max sen ( wt - ~)
estando los valores máximos de I y V relacionados por:

1
max
= V max
Lw

Por tanto, L · w hace las veces de resistencia, y se denomina, de acuerdo con


su origen, reactancia inductiva XL.
XL = L. úJ

Naturalmente se medirá en ohmios siempre que L se dé en henrios y w en ra-


A-35 dianes/ segundo. r.liJiJ mm
Comprobar que L · w tiene dimensio- El impedimento que presenta una autoinducción en un circuito al «paso)) de una
nes de resistencia. c.a. es debido a la aparición de corrientes inducidas y, por tanto, de campos magné-
ticos variables en las proximidades del mismo. Sin embargo, es interesante destacar
A-36 que en esta situación ideal desprovista de R óhmica la autoinducción no consume
Una autoinducción de 2 x 10- 2 H
energía 4 , ya que la energía que la corriente gasta creando.. un campo magnético
se conecta a una d.d.p. alterna dada por es devuelta al circuito en forma de corrientes inducidas debido a la variación del
V = 20 sen 100 nt. a) ¿Cuál es el valor flujo de B.
de su reactancia inductiva?. b) ¿Cuál
será el valor de I máxima? e) Dar la
expresión I = f(t). • En realidad sí se pierde algo de energía en la autoinducclón. debido a que el campo magnético variable
supone radiación de energía electromagnética. que no vuelve al circuito. Pero si la frecuencia de oscilación
R: XL= 6,28 !l; Imax = 3,2 A no es demasiado elevada (como en nuestro caso) y las líneas de inducción de B no se alejan mucho del cir-
1 = 3,2 sen (100 nt - n/2) cuito. la energía radiada es mínima. y podemos considerar que la autolnducción no consume energía.

272
11.3.1. e) Circuito con sólo capacidad C (R = O, L = O)

Consideremos el caso de un circuito de alterna que solo posea un condensador


de capacidad C, que su autoinducción sea cero y que su R óhmica sea también cero
(fig. 11.33).

e + e

t ~ t
-- +

l
+
-- +
- -- +
11.33 Un condensador conectado a una d.d.p. alterna deja "pasar" corriente.

Cuando se intercala un condensador en un circuito de c.a. podemos constatar


que «pasa» corriente, es decir, que no se interrumpe la vibración de los electrones,
que es lo único que supone la existencia de la c.a. Cuando entre a y b la polaridad
es una determinada, la corriente circula comenzando a cargar una placa positiva
y la otra negativa. Cuando aún no está cargado por completo el condensador, la ·
polaridad cambia y la placa positiva deberá convertirse en negativa y la negativa
en positiva, por lo que circulará una corriente en sentido inverso a como lo había
hecho en el cuarto de período anterior. Así, las láminas del condensador están reci-
biendo alternativamente carga positiva o negativa, por lo que el condensador actúa
dejando «pasar» la c.a. que supone la vibración de los electrones.
La d.d.p. instantánea entre las placas del condensador valdrá:
V = V ma x sen wt
Como la carga que adquiere el condensador de capacidad C conectado a una
d.d.p. V viene dada por:
q = C· V = C · V max sen wt
la intensidad que circula por el circuito será, pues, lo que varía la carga del conden-
sador en el tiempo, o sea:

I = ~~ = ft (C · V max sen cvt) = V max C · w cos wt

Como cos wt = sen ( wt Í) podemos escribir:


+

I = V max C · w sen (wt + Í) = V lax sen ( wt + Í)


Cw
273
Esto nos indica que la intensidad que circula varía sinusoidalmente con el tiempo,
de la misma forma que lo hace V (con la misma frecuencia y pulsación), pero los
valores instantáneos de 1 y de V están desfasados, ya que cuando V es cero, I es máxi-
ma, y a la inversa. En este caso, son los valores instantáneos de I los que están ade-
lantados con respecto a los de V en un cuarto de período. El ángulo de fase es en-
n
tonces (ver fig. 11.34).
2

11.34
Valores instantá-
neos de V e 1 entre
los extremos de un
condensador.

En resumen, para un condensador de capacidad C conectado a una c. a. se cumple:

V = V max sen wt

1 = 1maxsen (wt + ~)

La relación entre los valores máximos de I y de V será:

A-37 V max 1
Comprobar que las dimensiones de 1max = -1- Xc=-
Cw
1/Cw son la de una resistencia. Cw

A-38 Es aquí C~ lo que hace las veces de resistencia. A este factor lo llamaremos reac-
Un condensador de un microfaradio tancia capacitiva y naturalmente vendrá dado en ohmios si la capacidad se da en
se conecta a una d.d.p. alterna de faradios y w en rad/s.
V = 212 sen lOO nt voltios: a) ¿Cuál
es su reactancia capacitiva? b) ¿Cuál es Dltiml3
el valor máximo para I? e) Dar la ex- Como en el caso de una autoinducción pura, un condensador no consume energía
presión que proporciona los valores ins- (sólo la que radia en forma de ondas electromagnéticas). ya que la que consume
tantáneos de I en función del tiempo. durante medio ciclo en la creación del campo eléctrico entre sus placas es devuelta
R: Xc = 3 200 Q ; 1max = 66 mA: en el medio ciclo siguiente en forma de corriente, que de nuevo vuelve a crear un
1t campo en sentido inverso ... y la situación se repite indefinidamente (ver fig. 11.35).
1= 0.066 sen 100 (nt + 2) .
274
.. .. ..
E

+--- -
+ -- -
+ ~
+
+ ~
Em•x

--- =
-
=
--
--
E
+- -
+_ -

t 1
1= o ¡ 1

+ +

11.35 Campo eléctrico variable entre las placas del condensador en c.a.

11.3.1. d) Circuito completo (con R. L y C). Ley de Ohm en corriente alterna

Todos los casos estudiados hasta ahora hemos quedado que son situaciones
ideales que nunca se cumplen en la práctica, ya que no puede existir ningún circuito
sin resistencia R o sin autoinducción L (en c.a.).
Una situación real sería la de un circuito que conste de R, autoinducción L y
capacidad C. En este caso, la intensidad que circula varía también sinusoidalmente
con el tiempo (con la misma frecuencia y pulsación que V). Los valores instantáneos
de I y de V en general no están en fase, pudiendo presentarse los valores de 1 retra-
sados o adelantados con respecto a los de V. Esto último es completamente lógico,
ya que, como hemos visto hasta ahora, L y e producen efectos opuestos (L retrasa
los valores de I con respecto a los de V, y e los adelanta). El ángulo de fase entre los
valores de 1 y de V puede tomar cualquier valor, positivo o negativo, y no necesa-
riamente Í· que era el caso de una autoinducción o capacidad puras (ver figs. 11.36
y 11.3 7) .
.----- - ------.,
V = Vm6 x sen wt

L e

11.37 Valores instantáne011 de V e 1


en un circuito de c.a. con
11.36 Circuito de c.a. con R, L y C. R, LyC.

En resumen, para todo circuito de corriente alterna se cumple que los valores
instantáneos de V e 1 varían de la forma:

275
Siendo q> el ángulo de fase, que dependerá de los valores de R, C, L y w.
Los valores máximos de V e I están relacionados por:
1
max
= V zmax
Siendo Z la impedancia del circuito, que, naturalmente vendrá dada en ohmios
y dependerá de R. L, C y w.
La expresión que relaciona los valores de V e I, y la impedancia del circuito,
constituye la ley de Ohm en c.a. Nosotros, dada su complejidad y la imposibilidad
de extendernos más en este tema, nos limitamos a exponer que el resultado es:

donde

(impedancia del circuito de corriente alterna)


A-39 mm
Comprobar que la expresión Un método muy simple de obtener las expresiones anteriores está basado en un
tratamiento vectorial del circuito. Consiste en considerar que las d.d.p. entre los
extremos de la R, de L y de C se comportan como vectores, por lo que la caída de
potencial total será la suma vectorial de estos tres vectores VR, ~. y Estos tresYc·
vectores formarán entre ellos ángulos iguales a los del desfasaje de V con I en cada
conduce a :
Z = R cuando sólo hay resis~encia.
Z = Lw cuando sólo hay autoinduc-
caso; así, VL formará con VR (y por tanto con I) ángulo de + I radianes, mientras
ción. que Ve formará con VR (y por tanto con I) ángulo de - I rad (recordemos que en
Z = ...!.._ cuando sólo hay capacidad.
Cw el caso de R. V¡¡ e l están en fase) (ver fig. 11.38).

Vc=-'-
Cw 11.38
Diagrama vector de un cir·
cuita de c.a.

276
La d.d.p. total será, pues, el vector representado por V. cuyo módulo será:
2
V2 = R F + (Lw - c~YF
De donde despejando l se obtiene:

Por otro lado, el desfasaje entre los valores de V e I vendrá dado por el ángulo que A-40
forman los vectores V y VR (pues, repetimos, I está en fase con ~). por tanto, su Móntese el circuito indicado en la
tangente valdrá : figura 11.39. Utilícese salida de c.a. de
Lw--
1 30 V y amperímetros y voltímetros de
Cw c.a. con escalas adecuadas (amperímetro
tg q> 30 mA. y voltímetros 150 V). La impe-
R
d anc1a . . sera' Z = -¡·
. de1 c1rcwto V o sea,

mm mo lo que marca el voltímetro partido por lo


11.3.2. Valores eficaces de la intensidad y d.d.p. en corriente alterna que marca el amperímetro.
Se pide determinar experimentalmente
Cuando se establece una d.d.p. sinusoidal (alterna) entre los extremos de un con- la impedancia del circuito de la figura
ductor, los electrones libres del mismo se desplazan durante un intervalo de tiempo 11.39. ¿Se cumple la expresión dada
en un sentido y durante el intervalo de tiempo siguiente en sentido contrario. Si la para Z ?
frecuencia con que varía la polaridad es muy grande (50 hertz), prácticamente di-
remos que los electrones vibran alrededor de una posición dada. En su movimiento
de vibración chocan con los nudos de la red metálica. les ceden parte de su energía
y el conductor eleva su temperatura, por efecto Joule; el conductor transmite calor
al exterior.

La cantidad de energía perdida y transmitida en forma de calor al exterior en


un pequeño intervalo de tiempo dt será (ver fig. 11-40):
dE = [2 · R · dt
En un intervalo finito de tiempo podemos tomar el valor medio de los [2 instan-
táneos, ya que F varía entre J2max y cero.
V
E = [lmax R . t
2
11.39 Circuito de c. a.
Llamaremos precisamente intensidad eficaz de una corriente alterna a la inten-
sidad de una corríente continua que produzca el mismo efecto térmico que la alterna A-41
en el mismo tiempo al pasar a través de la misma resistencia.
Colóquese el voltímetro entre los ex-
Como en el caso de la corriente alterna tremos de R. de L y de C. ¿Se cumple
que V = VR + VL + Ve? ¿Qué relación
debe cumplirse? Determínese también el
E = [2max R.t ángulo de fase entre los valores de 1 y
2 de V.
y en el caso de la corriente continua: E = J2Rt 277
2
_ ( max

dt
11.40
Variación de 1 e 12 con t.

la intensidad eficaz será:

De la misma forma, llamaremos tensión eficaz de una corriente alterna a la tensión


de una corriente continua que produzca el mismo efecto térmico cuando se aplica
a los extremos de la misma resistencia durante el mismo tiempo. Lo mismo que
I, 1 . V,1 será:

V = V max
ef Ji
J..o que hacemos, así, es comparar la corriente alterna con una continua, pues
para efectos como la obtención de calor a partir de una corriente. el comportamiento
de la una o la otra son perfectamente comparables.
Cuando en la práctica nos hablen de salidas de alterna de 125, 220 ó 30 V se
están refiriendo a tensiones o d.d.p. eficaces. es decir, el valor máximo de V entre
los bornes del enchufe será. en cada caso:
V max = 12 S fi V V max = 220 fi V V max = 30 fi V
278
Y los valores instantáneos de V variarán con el tiempo de la forma:
V = 125 fi sen lOO nt
pues 50 hertz suele ser la frecuencia de la corriente alterna utilizada. A-42
Los voltímetros y amperímetros de c.a. míden voltajes e intensidades eficaces. A un enchufe de 220V se conecta un
En ellos, o bien existe un sistema de rectificación para transformar la c.a. en c.c .. circuito constituido por una R y una
o bien están basados en el efecto térmico (dilatación de un conductor que desplaza autoinducción; si la intensidad que cir-
un índice). cula es 2 A (1.1 ), se pide; a) los valores
máximos de I y de V entre los bornes del
enchufe ; b) la impedancia del circuito;
e) los valores instantáneos de I y V sa-
11.3.3. Potencia de una corriente alterna biendo que la v = SO hertz y el ángulo
1t
La potencia sumínistrada a un circuito por el que circula una corriente alterna
de fase es
6.
vendrá dada en cada instante por los valores instantáneos de V e l. R: V mox = 311 V, l max = 2.8 A
.Z = llOQ V = 311 sen lOO rrt
= V' [ siendo V = V max sen wt, y
~).
pinstantanea
I = lmax sen (wt - q>) I = 2,8 sen (100 nt -

Como V e I varían sinusoidalmente con el tiempo, y están desfasados, estos


productos V · I pueden ser positivos y negativos en intervalos de tiempo dados (ver
figura 11.41).

En los intervalos de tiempo, tales como a - b o e - d (tanto los valores de V


como los de I son o + o -, y por tanto, V · I es + ), la energía es suministrada al
circuito (y se consumírá en él por efecto Joule, moviendo motores ... ); en los intervalos
de tiempo b - e o d - e (los valores de V e I son uno + y otro - ,por lo que V· I
es -) es el circuito el que devuelve energía (que tenia acumulada en forma de campos
eléctricos y magnéticos) en L y C.

11.41
Potencia instantánea
suministrada por una
c.a. en función del
tiempo.

279
La cantidad total de energía suministrada en el tiempo t vendrá dada por:

E= I p. dt pues p =dE
dt
y dE = P · dt

La potencia media suministrada será la energía total suministrada dividida por


el tiempo, o sea:

P
m
= -E = -1
t t
i'
O
P · dt = -1
t J'
O
V · I · dt

La anterior expresión, que no integraremos, da como potencia media surrurus-


trada a un circuito el producto de la intensidad eficaz por la d.d.p. eficaz por el coseno
del ángulo de desfase, o sea:
Pm = 1. 1 · V. 1 · cos cp
El cos q> se denomina factor de potencia, y según la naturaleza del circuito puede
tener cualquier valor comprendido entre cero (cuando q> = ~· recuérdense los casos
deL y C puras) y la unidad (cuando q> = O, recuérdese el caso de R). miJ miJ
A-43
Utilizando la expresión Pm = 1. 1 v.1 ·
cos 1p ¿cuánto vale la potencia sumi-
nistrada y consumida en un circuito
ideal con sólo R? ¿Y si posee sólo autoin-
ducción L? ¿Y si posee sólo capacidad?
Dar respuesta razonada.

A-44
A un enchufe de 125 V se conecta
un circuito de impedancia 100 n. y si
el desfase entre los valores de I y de V
es ~ rad, ¿cuál es la potencia suminis-
trada y consumida en el circuito? ¿Qué
energía consume en una hora?
R: Pm = 13 5 W E = 48ó 000 J

280
CONCLUSION
La teoría electromagnética de Maxwell constituye propagan las ondas electromagnéticas, o los espectros
uno de los más grandes éxitos de la física e hizo con- discontinuos de emisión de los distintos elementos,
cebir a muchos científicos, a fines del siglo XIX, la etcétera), iban a provocar a comienzos del siglo xx
esperanza de que se había dado culminación a la una profunda crisis de la física. Abordaremos estas
ciencia física al menos en lo que se refiere a sus as- cuestiones (que, como veremos, no disminuyen la
pectos esenciales. Pero, pese a la incuestionable im- validez de la teoría electromagnética) en la tercera
portancia teórica y técnica del electromagnetismo, al- parte de este temario, dedicada a lo que hoy se conoce
gunos problemas relacionados con el mismo (en par- como física moderna, en contraposición a la física
ticular la idea del medio material o «éter» en que se clásica o física newtoniana.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-45. La producción y detección de ondas electro- decir, conseguir que no disminuyan los va-
magnéticas puede realizarse con relativa sen- lores máximos de I a través del circuito).
cillez en el laboratorio utilizando un montaje puede utilizarse un dispositivo llamado tríodo,
similar al de Hertz. Sugerimos su realización montado como indica la figura 11.42 , y que
siguiendo las indicaciones que a continuación cede energía al circuito compensando la que
se especifican : pierde por radiación o efecto Joule. No po-
El emisor de ondas electromagnéticas puede demos detenernos a explicar cómo actúa el
ser un circuito oscilante constituido por una tríodo y su fundamento, pues cae fuera de los
autoinducción muy pequeña (una sola espira) límites del tema, pero basta decir que el
y de muy pequeña resistencia (cable muy circuito montado en la figura 11.42 es un
grueso) y un condensador de 10 pF (400V). circuito oscilante cuya oscilación mantenida
Una vez cargado el condensador a 250V, por el tríodo tendrá una frecuencia (en este
la descarga a través de la autoinducción caso muy elevada, del orden de megaciclos).
será oscilante. Sin embargo, recordemos que, que, como señalamos anteriormente, depen-
como será una oscilación amortiguada (de- derá solo de L y C. Dicha oscilación se detecta
bido a las pérdidas de energía), cesará rápi- por la corriente de rejilla que marca el miliam-
damente. Para mantener la oscilación (es perímetro A (escala 30 mA) de la figura 11.42.

11.42
Emisor y receptor de ondas electroma¡t
néticas.

281
El receptor de ondas electromagnéticas puede que se detectan las ondas, así como la posición
ser muy similar al utilizado por Hertz. Una del circuito receptor (antena) más favorable
sola espira de hilo muy grueso (poquísima para dicha detección.
resistencia), con una pequeña bombilla de A-46. El número y variedad de aplicaciones del
8 V, tal como se indica también en la fi- electromagnetismo es de tal magnitud que
gura 11.42. no hemos podido ni siquiera mencionar todas
Cuando ei circuito emisor está oscilando, las más importantes. Conviene, pues, realizar
emite ondas electromagnéticas que en el cir- un pequeño trabajo, dirigido por el profesor,
cuito receptor provocan corrientes inducidas en torno a díchas aplicaciones en donde
que hacen encenderse a la pequeña bombilla quede clara la enorme importancia práctica
adosada. Probar la máxima distancia a la del electromagnetismo.

282
PARTE 111

FISICA MODERNA

A finales del siglo XIX, con la elaboración de la teoría electromagnética - que INTRODUCCION
acabamos de exponer en el capítulo anterior-, parecía haberse dado respuesta
satisfactoria a los principales problemas que se planteaba la ciencia física. A lo
largo de más de dos siglos se había erigido un edificio coherente del que la mecánica
newtoniana y la teoría electromagnética eran los pilares, haciendo avanzar pro-
digiosamente el conocimiento del comportamiento de la materia y el dominio prác-
tico sobre la misma. m A-1
Señalar los principales éxitos de
Es, sin duda, difícil, exponer de forma ordenada las principales conquistas la física, desde la época de Galileo
de la ciencia física a lo largo de este período de más de dos siglos, durante el cual a la de Maxwell.
se elaboró lo que hoy denominamos fisica clásica. Una tal exposición puede ser
ocasión, sin embargo, de una recapitulación, siempre conveniente, y para la que
puede ser útil el manejo, por los alumnos, de algún texto de historia de la ciencia.
Sin ánimo exhaustivo podemos hablar, a este respecto, de los progresos en
el estudio del movimiento, aplicable a situaciones tan diferentes como el lanza-
miento de un proyectil, el gire de los planetas o incluso a las partículas del mundo
submicroscópico. causantes de la presión de los gases, la producción y propagación
del sonido, etc. Los fenómenos caloríficos se integraron también en el esquema me-
cánico, y la construcción de las máquinas térmicas supuso un factor esencial en
la revolución industrial.
También la electricidad se desarrolló siguiendo inicialemente los esquemas de
la mecánica hasta terminar abrazando, en la teoría electromagnética, a la misma
óptica, y dando lugar a conquistas técnicas tan fundamentales como la producción
y transmisión de la corriente eléctrica o de las ondas electromagnéticas - radar,
radio, televisión ...
Hacia 1880 se consideraba a la física como una ciencia prácticamente elabo-
rada, cuyas leyes y principios estaban sólidamente establecidos, habiéndose ex-
tendido su aplicación a todos los campos inicialmente desconexos del mundo fí-
sico y haciendo aparecer una unidad que revelaba la coherencia del cuerpo de
conocimientos elaborado. A-2
Es conveniente también reflexionar mínimamente en los principios que sus-
Citar los conceptos fundamentales
tentaban este imponente edificio. mirA · introducidos en la mecánica newto-
niana y tratar de explicitar la imagen
Como hemos ido viendo en los capítulos anteriores, el desarrollo de la mecá- del universo subyacente - en parti-
nica supuso la introducción de conceptos fundamentales como el de masa inerte, cular, cómo se concibe el espacio y
interacción (fuerza), cantidad de movimiento, etc., y el establecimiento de rela- el tiempo.
283
ciones entre los mismos. que quedan recogidas, en su forma más general, en los
principios de conservación. Subyacente se encuentra una imagen del universo
en que los cuerpos se desplazan en un espacio absoluto - independiente de los ob-
jetos que contiene y que no ejerce ninguna acción sobre los mismos-, sufriendo
una evolución medible en una escala temporal también absoluta. En este espacio
absoluto, los cuerpos aislados permanecen, mientras no interaccionan, en el estado
de movimiento en que se encuentran, y las interacciones de unos objetos con otros
producen modificaciones en dicho estado, que son perfectamente determinables
por las leyes de la mecánica.
La imagen mecánica se extendió progresivamente a todos los dominios de la
realidad, y la misma biología fue abordada con planteamientos mecánicos -lle-
gándose incluso a concepciones mecanicistas del comportamiento humano-. Es
interesante resaltar que se trata de una concepción claramente determinista, en
su sentido más estricto, que cabría calificar como fatalista: la posición y estado
de movimiento de un objeto en cualquier instante viene determinada por las que
presentaba en un instante anterior dado y las interacciones que sufre durante
dicho intervalo. En efecto, la resolución de los problemas dinámicos y las verifi-
caciones experimentales permiten sostener firmemente dicha concepción, cuya
extensión a situaciones más complejas se suponía válida.
En resumen, la ciencia había elaborado, a lo largo de más de dos siglos, un
edificio sin duda coherente y de impresionante eficacia para la interpretación del
comportamiento de la materia y el aprovechamiento práctico de dicho conocimiento.
A fines del siglo XIX podía creerse -y así lo afirmaron algunos autores- que la
ciencia física estaba prácticamente culminada. A partir de entonces sólo eran
previsibles ligeros retoques y desarrollos secundarios. Y, al propio tiempo. este
desarrollo científico había generado una concepción mecanicista del universo ca-
racterizada por el determinismo fatalista de unas leyes mecánicas que fijaban de
manera absoluta la evolución de los objetos.
Este edificio imponente iba a sufrir, a comienzos del siglo XX, una fuerte
conmoción que pondría en cuestión hasta los conceptos más evidentes y sólidos
de la ciencia: nuevos fenómenos, imposibles de interpretar a la luz de las teorías
clásicas. provocaron una honda crisis que muchos interpretaron como una muestra
de la impotencia de la ciencia para aprehender la realidad, pero que acabaría re-
velándose como fecunda crisis de crecimiento. De esta crisis surgiría un nuevo
paradigma científico y una nueva concepción de la materia mucho más profunda
y dialéctica, que presentaremos en esta terc.,era parte bajo el título de Física mo-
derna, incluyendo los siguientes capítulos:

12. La teoría especial de la relatividad.


13. Los orígenes de la mecánica cuántica.
14. El establecimiento de la mecánica cuántica.
15. La física nuclear.
16. Partículas elementales.
284
TEORIA ESPECIAL DE LA
RELATIVIDAD 12
Como se ha señalado en la presentación de estos capítulos de Física moderna, INTRODUCCION
a comienzos del siglo XX la Física iba a experimentar una crisis profunda en la
que jugaría un papel fundamental el establecimiento de la teoría especial de la
relatividad 1 .
Podemos relacionar fácilmente la génesis de la teoría de la relatividad con un
problema presente desde antiguo en la historia de la ciencia: el de la existencia
del espacio absoluto.
En realidad, ya Aristóteles planteaba que no se puede hablar de la posición
de un cuerpo, ni, por tanto, de su movimiento, si no es con referencia a otro; que
todo movimiento es, pues, relativo a un determinado sistema de referencia. El
carácter absoluto del mo·vimiento reaparece, sin embargo, si se acepta la exis-
A-1
tencia de un sistema de referencia en reposo absoluto. tDII
Las experiencias cotidianas llevan a atribuir a la Tierra dicho carácter de sis- Indicar brevemente qué objetos
materiales se han considerado -a
tema de referencia en reposo absoluto, y esto es lo que se aceptó, durante siglos, Jo largo de la historia de las ideas-
en el sistema de Ptolomeo, que situaba a la Tierra en reposo en el centro del uni- como sistema de referencia en re-
verso. poso absoluto.
La teoría heliocéntrica de Copérnico vendría a arrebatar a la Tierra dicho
carácter traspasándolo al Sol, y la nueva física, que culminaría con la síntesis
newtoniana, concedería ese carácter de marco de referencia en reposo absoluto
al propio espacio, considerado como mero receptáculo de los objetos materiales,
inmutable e independiente de los fenómenos que en él se produzcan.
Pero aceptar la existencia de objetos en reposo absoluto supone la posibilidad
de distinguir experimentalmente, de una u otra forma, si un sistema de referencia
dado se encuentra en reposo o en movimiento, Precisamente, el establecimiento
de la teoría de la Relatividad es, en gran medida, la historia del fracaso en la tarea
de encontrar evidencias experimentales de la existencia de sistemas de referencia
en reposo absoluto.

1
Existe, además de la teoría especial de la relatividad (o de la relatividad restringida. como
también se denomina), una teoría general de la relatividad, que no trataremos aquí.
285
A-2 Expondremos. pues. seguidamente estos intentos. para ver a continuación cómo
En la orilla de un río. un mno el fracaso de los mismos condujo a una revisión crítica de los conceptos funda-
juega a lanzar una pelota al aire mentales de la mecánica clásica y al establecimiento de lo que se conoce como
y recogerla, y, sobre una barcaza que teoría especial de la relatividad, de enorme alcance, tanto desde el punto de vista
avanza con movimiento uniforme, un teórico como desde el de la técnica.
segundo niño hace otro tanto (fi-
gura 12.1).
¿Existe alguna diferencia en la 12.1. PRINCIPIO DE RELATIVIDAD DE GALILEO
forma en que ambos niños perciben
su juego? ~oda nuestra práctica habitual nos señala que no existen diferencias
entre los fenómenos mecánicos que ocurren en marcos de referencia en
reposo o en movimiento uniforme uno respecto al otro : en un tren o un barco
podemos andar, jugar a la pelota, levantar cuerpos, etc., sin notar diferencia
alguna con las mismas operaciones realizadas en tierra, siempre que el
barco o el tren lleven movimiento uniforme. Y ello por razones muy simples
que ya puso en evidencia el propio Galileo y que podemos concretar en el
ejemplo propuesto, teniendo presente que la pelota lanzada hacia arriba
A 8
desde la barca lleva también la velocidad de ésta y, por tanto, no sufrirá
ningún «retraso)) al avanzar la barca, si dicho movimiento se mantiene
12.1 lPueden los niños A y B apreciar uniforme.
alguna diferencia en su juego?
Podemos, pues, afirmar que las leyes de la mecamca no se modifican al
A-3 referirlas a un sistema en reposo o que se mueva con movimiento uniforme con
respecto al observador. Este es el enunciado de lo que se conoce como principio
Si O' se mueve respecto a O, tal de relatividad de Galileo.
como indica la tigura 12.2. con velo-
cidad v. ¿cuáles serán las ecuaciones Para la deducción de este principio, en lenguaje moderno, podemos con-
que ligan las coordenadas (x, y, z)
de un punto, referidas al primer
siderar dos sistemas de referencia de origen O y 0', respectivamente (ver
sistema, y las (x', y', z'), referidas al figura 12.2), tales que el segundo se desplace respecto al primero, a lo largo
segundo sistema? Supóngase que en del eje X, con velocidad v. Podremos ver la forma en que varían las leyes
el instante inicial ambos orígenes de la física al pasar de un sistema a otro, sin más que establecer la relación
coinciden. existente entre las fuerzas F y F' (referidas a uno y otro sistema). miJ

y y'
Puede verse fácilmente que las relaciones que ligan las coordenadas de
un punto en uno y otro sistema son, respectivamente,
X

x' x' = x- vt
y' =y [12.1)
z' = z
12.2 Sistemas de coordenadas. uno de los
cuales se mueve con velocidad uni-
Ecuaciones que permiten el paso de un sistema en reposo a otro en mo-
forme con respecto al otro.
vimiento uniforme y que se conocen como transformación galileana.
286
A J?artir de las ecuaciones [12.1] puede ahora obtenerse fácilmente la
relación entre las aceleraciones del punto considerado en ambos sistemas
y, por tanto, entre las fuerzas respectivas. mJ A-4
Obtener, a partir de las ecuacio-
Calculando las variaciones de las coordenadas del punto respecto al nes [12.1]. las relaciones entre las
tiempo, es decir, derivando las ecuaciones [12.1], obtendremos la relación velocidades y aceleraciones de un
entre las componentes de la velocidad en ambos sistemas : punto en ambos sistemas. (Téngase
en cuenta que O' se mueve respecto
dx' dx a O con movimiento uniforme, es
dt= dt- V
decir, que v es constante.)
dy' dy
o escrito de otro modo,
dt= dt
dz' dz
dt=dt
Y derivando nuevamente:

o lo que es lo mismo,

Y, por tanto, multiplicando por la masa,


F~ = Fx
F~ = FY
F~ = Fz
A-5
Nada permite, pues, diferenciar, desde un punto de vista mecamco, a un sis-
tema en reposo absoluto de otro que se desplace con movimiento uniforme: las A modo de confirmación, en un
leyes de la mecánica resultan ser las mismas, lo que, por otra parte, la ex- caso concreto, del principio de rela-
tividad de Galileo, obtener la expre-
periencia diaria confirma plenamente. F.i.1St sión de la fuerza que actúa sobre
un punto de masa 10 kg. cuyas
coordenadas respecto a un sistema
LAS P.REDICCIONES DE LA TEORIA 12.2. en reposo son, respectivamente (4t2,
ELECTROMAGNETICA S, O) m. Obtener igualmente la ex-
presión de dicha fuerza respecto a
Aunque los fenómenos mecánicos no permiten, como acabamos de ver, un sistema de coordenadas que se
diferenciar a un sistema en reposo de otro que se desplace con movimiento mueve con relación al primero a
uniforme, nada se oponía, en principio, a que otro tipo de experiencias una velocidad de ~ m/s en la direc-
hicieran posible dicha diferenciación. Efectivamente, las ecuaciones de Maxwell, ción del eje x.
en contra de lo que sucede con las de Newton. cambian de forma matemá- R: En ambas casos F = (80,0,0) N.
287
tica cuando se efectúa una transformación gaWeana, es decir, cuando el
sistema de referencia considerado se mueve con velocidad constan,te res-
A-6 pecto a otro. mm
Recordar las principales predic-
ciones de la teoría electromagnética Como se recordará (ver cap. 10), las ecuaciones de Maxwell predicen la
respecto a la propagación de las propagación de perturbaciones electromagnéticas a través del espacio en la
ondas, indicando si dichas predic- forma característica del movimiento ondulatorio - es decir, con velocidad
ciones hacen posible una contras- cuyo valor sólo depende del medio en que se propaga, tal como ocurre con
tación experimental de las diferencias el sonido-. Las ecuaciones requerían así, al igual que para los otros movi-
entre sendos sistemas en reposo ab- mientos ondulatorios conocidos, la existencia de un medio material para su
soluto o provistos de movimiento propagación, al que se dio el nombre de «éter», de propiedades, dicho sea
uniforme.
de paso, bastante singulares (carente de masa al tiempo que había de poseer
una gran rigidez, etc.).
La velocidad predicha por las ecuaciones de Maxwell para las ondas
electromagnéticas en dicho medio resultaba ser de 300 000 km/s, en cor-
condancia con el valor de la velocidad de la luz, medida experimentalmente,
cuya naturaleza electromagnética quedaba así puesta en evidencia.
Ahora bien, en un marco de referencia que se traslade uniformemente
respecto al éter, las ecuaciones de Maxwell, tal como ya hemos dicho, pre-
sentan - al aplicar las ecuaciones [12.1] - una forma matemática distinta,
y, al calcular la rapidez de propagación de las ondas electromagnéticas en
el nuevo marco de referencia, empleando dichas ecuaciones, se obtiene un
valor distinto para la velocidad de la luz.
En definitiva, y dada la solidez alcanzada por la teoría electromagnética,
cuyas predicciones habían ido siendo verificadas experimentalmente, parecía
disponerse así de un método para poner en evidencia la existencia de un espacio
absoluto o, lo que es lo mismo, de un sistema de referencia en reposo absoluto:
bastaba para ello recurrir a medidas de la velocidad de la luz.

12.3. UN EXPERIMENTO CRUCIAL:


EL DE MICHELSON Y MORLEY
El experimento realizado por Michelson y Morley trataba de poner en
evidencia la existencia del marco especial de referencia en reposo absoluto
(el «éter») a partir de fenómenos ópticos. Sin entrar en la descripción deta-
llada del experimento. señalaremos que su fundamento estriba en tomar
en consideración el movimiento de la Tierra respecto al éter. Movimiento
que, si bien no es uniforme, en cuanto que no sigue una trayectoria rectilínea,
puede considerarse como tal para intervalos de tiempo no muy grandes,
dado que se trata de una trayectoria de gran radio de curvatura (150 mi-
llones de km).
288
Razonemos ahora aceptando que la Tierra se mueve en el espacio -es
decir, en el seno del éter inmóvil- con una velocidad v. El tiempo que tarde
la luz en recorrer una cierta distancia sobre la Tierra dependerá de la direc-
ción en que la luz recorra dicha distancia, por sumarse vectorialmente la
velocidad de la luz y la de la Tierra. l1tj A-7
Aceptando que la Tierra se mueve
Para la resolución de la actividad anterior hemos de tener en cuenta que, con respecto al éter con velocidad 2 v
de acuerdo con el carácter ondulatorio de la luz, su velocidad de propagación y siendo e la velocidad de la luz.
es independiente de la del foco emisor y valdrá e -en el sistema de referencia calcular el tiempo en que la luz
en reposo- en cualquier dirección. El cálculo del tiempo que tarda la luz en emitida por el foco F alcanzará la
recorrer una cierta distancia se obtendrá, pues, sin más que dividir dicha pantalla P -situada a una distan-
distancia por la velocidad de la luz c. cia d- en cada uno de los casos
esquematizados.
Así, en el caso a) la distancia recorrida por la luz será d más lo que se
haya alejado la pantalla -vt- debido al movimiento de la Tierra, con lo
que t = d + vt ; de donde, despejando t se obtiene
e
3:
V

r d
,I/
;-1 ' al

t= - -
d
c- v
V ,,/ p~ b)
'f}
12.3
Michelson y Morley diseñaron un ingenioso montaje para poner en evi- R: a) t - _d_ · b) t = _d_
dencia las diferencias previstas de tiempo con que la luz alcanza cierta po- -c -v ' v+c
sición según el movimiento relativo de la Tierra respecto al éter (por inter-
ferencias de haces luminosos que se habían desplazado en direcciones dis-
tintas respecto al movimiento de la Tierra). Es interesante señalar que la
realización del experimento, en la ciudad de Chicago, supuso la paraliza-
ción de la ciudad de forma que ninguna trepidación -tranvías, etc.- pudiera
afectar los resultados que, sin embargo, fueron absolutamente negativos:
no se ·apreciaba diferencia alguna de tiempo. El experimento -y otros si-
milares- fue repetido en condiciones de gran sensibilidad siempre con los
mismos resultados negativos. Fue preciso, pues, rendirse a la evidencia: la
velocidad de la luz no se veía afectada por el movimiento de la Tierra respecto al
éter, o, dicho de otro modo, la velocidad de la luz para todos los observadores
- cualquiera que fuera su velocidad respecto al éter- era siempre la misma c.

Se producen entonces algunos intentos de explicación de este resultado


inesperado para hacerlo compatible con las teorías vigentes, que - recor-

3 Al mismo resultado se llega considerando la velocidad relativa con que la luz recorre la 2 v representa la velocidad de la Tierra
distancia d, que en este caso es e - v, puesto que la pantalla se aleja con velocidad v, y un obser- y, por tanto, de los objetos situados sobre
vador situado en P vería a la luz avanzar con velocidad e - v. ella con relación al éter en reposo.
289
demos- poseían una sólida base experimental y estaban por tanto firme-
mente estabki:idas.

Entre los intentos de explicación que se dan tras el sorprendente re-


sultado del experimento de Michelson y Morley podemos citar, a título de
ejemplo, la hipótesis «del arrastre del éter», sin tratar de profundizar en
la misma, lo que rebasaría los límites de este Curso.

La hipótesis del arrastre del éter suponía que el marco del éter acompa-
ñaba en su movimiento a todos los cuerpos de masa finita, a la Tierra por
ejemplo, lo que conducía, claro está, a un resultado nulo en el experimento
de Michelson. Se trataba de una hipótesis atractiva porque no implicaba
modificación alguna de las teorías mecánica o electromagnética. La hi-
pótesis tuvo, sin embargo, que ser rechazada por diversas razones, entre
las que destacan las medidas que Fizeau había realizado de la velocidad de
la luz en una columna de agua en rápido movimiento; si el agua arrastrara
consigo al éter, la velocidad observada sería la suma de las velocidades de
la luz en el agua estacionaria y de la velocidad del flujo del agua, lo que
era contradicho por los resultados experimentales.

Ni este ni otros intentos de justificar los resultados de la experiencia de Mi-


chelson dentro del marco de las teorías clásicas, con pequeñas modificaciones de
las mismas, pudo mantenerse. Se hacía necesario un cambio más radical.

Tenemos aquí un ejemplo claro de la forma en que la ciencia se desa-


rrolla: los científicos abordan los nuevos hechos a la luz de los esquemas
conceptuales vigentes, que van así extendiendo su dominio de aplicación,
al tiempo que sufren ligeros retoques, etc. Pero, en ocasiones, esta inserción
de los nuevos hechos resulta imposible y, entonces, ha de producirse un
cambio profundo en los esquemas conceptuales. Pues bien , el resultado del
experimento de Michelson obligó a una de estas transformaciones pro-
fundas de los conceptos físicos que vendría a poner en cuestión los funda-
mentos tan sólidamente establecidos de la mecánica newtoniana.

12.4. CRITICA DE LAS HIPOTESIS IMPLICITAS


EN LA TRANSFORMACION GALILEANA:
PRINCIPIO DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
Resumamos el estado de la cuestión en la época en que Einstein la aborda:
por un lado, el resultado de la experiencia de Michelson y todas las similares
obliga a aceptar como hecho incontrovertible que la velocidad de la luz en
290
el vacío es siempre la misma, independientemente de la velocidad del observador
o de la fuente luminosa. Esto implicaba la imposibilidad, por procedimientos
ópticos, igual que lo era por procedimientos mecánicos, de distinguir entre
dos sistemas de referencia en reposo y en movimiento uniforme, respecti-
vamente. Einstein generaliza este resultado afirmando que las leyes de la
física son las mismas para todos los sistemas que se mueven con movimiento
uniforme respecto al observador. Este es un enunciado del principio de la rela-
tividad especial, basado en los resultados negativos de evidenciar el movi-
miento absoluto.

Por otra parte, las ecuaciones de Maxwell predecían un cambio de


velocidad de la luz al moverse el observador respecto a la fuente (aplicando
la transformación galileana). El intento de modificación de las ecuaciones
de Maxwell, con vistas a explicar el resultado de la experiencia de Michelson,
se había mostrado infructuoso. Einstein consideró así necesario replantear
la validez de la propia transformación galileana, aceptada como algo incuestio-
nable en los cálculos realizados, dado el cúmulo de hechos experimentales
que durante siglos la habían refrendado.

Recordemos que las ecuaciones de dicha transformación galileana, de


una gran simplicidad, son: x' = x - vt; y' = y; z' = z. Einstein las somete
a análisis, explicitando las hipótesis subyacentes en las que estas ecuaciones
están basadas. En primer lugar, está la identidad de las escalas temporales
para uno y otro sistema, es decir, una cuarta ecuación t' = t que, por ser
tan evidente, tan de sentido común, ni siquiera nos habíamos molestado
en explicitar.

En segundo lugar, y derivada de esta identidad de los tiempos, la iden-


tidad de los intervalos espaciales, es decir, de las distancias entre dos puntos.
dadas en uno y otro sistema. mm A-8
Mostrar. aplicando la transforma-
ción galileana. que la distancia entre
Son estos supuestos subyacentes, implícitos -la igualdad de los inter- dos puntos es la misma. medida en
valos temporales y espaciales en ambos sistemas de referencia- , los que un sistema de referencia en reposo
Einstein sometió a crítica, mostrando su inconsistencia. De nuevo conviene o en otro que se mueva con velo-
detenerse aquí y señalar el alto valor metodológico de este planteamiento: cidad constante respecto al primero.
es precisamente la aceptación de estos supuestos implícitos, que escapan Es decir, mostrar que:
así a la crítica, una de las barreras fundamentales con que se enfrentan los
cambios profundos como el que nos ocupa. Nada debe quedar, pues, inac-
cesible al análisis crítico, si no se quiere quedar preso en callejones sin sa-
lida. Precisamente fue la crítica realizada por Einstein al concepto de tiempo
lo que abrió las puertas a la solución del problema planteado por el resultado de
la experiencia de Michelson.
291
Ilustraremos esta modificación del concepto de tiempo analizando el
comportamiento de lo que podríamos llamar un «reloj de luz>>. Su construc-
ción es muy sencilla: dos espejos paralelos separados una distancia d.

Sea t el tiempo necesario para que un pulso luminoso que parta desde
el fondo incida en el espejo superior (fig. 12.4). Cada vez que la luz incide
sobre un espejo se tiene un «tic» del reloj .

1
d =ct pulso luminoso
12.4

l Un reloj de luz. El tiempo que tarda la luz


en ir del espejo inferior al superior o vicever-
sa será t = dic.

Consideremos ahora dos de estos relojes. A y B (fig. 12.5). idénticos,


de forma que el B se desplace con respecto al A con velocidad v. Es evidente
que si nosotros permanecemos solidarios del reloj A, observaremos que el
camino recorrido por el rayo luminoso en B, desde la base inferior hasta
que incide en la superior, es mayor que el que recorre en el reloj A. Y como la

12.5
En un reloj que se mueva
respecto a cierto observador
1
ct
A. el camino recorrido por
la luz para dicho observador
en reposo sería ct', mayor

- - - -- v t' - - - - - - +
l que el ct, correspondiente
a un observador B que se
mueva solidario con el re-
loj.

velocidad de la luz ha de ser siempre la misma, e, tal como ha quedado es-


tablecido en todos los experimentos que han llevado a enunciar el principio
de relatividad especial, el tiempo t ' será mayor que el t, es decir, que el
reloj B se retrasará respecto al A -para un observador, insistimos, solidario
con A. Para uno solidario con B sería simétricamente el reloj A el retrasado.
292
La relación entre t' y t se obtiene fácilmente sin más que aplicar el teo-
rema de Pitágoras al triángulo de la figura 12.5: (ct') 2 = (ct)2 + (vt') 2 de
donde, sacando factor común t': t' 2 (e2 - v2 ) = e2 t 2 y despejando t':

t' = t
g -
e
[12.2]

Esta diferencia de tiempos entre t' y t vendría a compensar precisamente


la que predecía la experiencia de Michelson, dando cuenta así del resultado
negativo encontrado. I.WJ A-9
Si aceptamos que, como indica la
Es preciso ahora hacer una puntualización: para que exista una dife-
rencia sensible entre t y t', v ha de tener valores elevados, próximos a e, ecuación t ' = J t v2,
l --
el tiempo
lo que justifica que en las experiencias cotidianas se hayan podido tomar c2
como iguales, es decir, se haya podido considerar una única escala abso- transcurre diferentemente en dos sis-
luta de tiempos. temas de referencia, uno de los cuales
se mueve con velocidad v respecto
Tras este análisis critico de la transformación galileana, que nos ha con- al otro, ¿cómo explicar que las ex-
ducido a rechazar la idea de una escala temporal absoluta, haciendo del periencias cotidianas -un viaje en
tiempo una cuarta coordenada, dependiente del sistema de referencia, es- tren, por ejemplo- no señalen una
tamos en condiciones de expresar matemáticamente el principio de relatividad. tal diferencia?
Consideremos para ello que se emite una señal luminosa desde el origen
común de dos sistemas de coordenadas que se mueven uno con relación
al otro, en el momento en que ambos orígenes coinciden. Siendo la velo-
cidad de la luz igual en ambos sistemas, según el principio de relatividad,
sendos observadores que permanezcan fijos en cada sistema percibirán la
propagación de la luz como una onda esférica de radio r = ct y r' = ct'. res-
pectivamente, de forma que las ecuaciones de dichas superficies esféricas
serán:
x2 + y2 + z2 = c2t2 x2 + y2 + z2- c2t2 = O
y o bien
x'2 + y'2 + z'2 = c2t'2 x'2 + y'2 + z'2 - c2t'2 = O

Dicho de otro modo, se ha de cumplir la identidad:

1 x2 + y2 + z2 - c2t2 = x'2 + y'2 + z'2 - c2t'2 1 [12.3]

ecuación que expresa matemáticamente el principio de relatividad especial, y que,


como vemos, relaciona las cuatro coordenadas espacio-temporales (x, y, z, t)
en los dos sistemas de referencia.
293
12.5. OBTENCION DE LAS NUEVAS ECUACIONES DE PASO
DE UN SISTEMA DE REFERENCIA A OTRO,
TENIENDO EN CUENTA EL PRINCIPIO
DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL:
TRANSFORMACIONES DE LORENTZ

Tal como hemos visto, las ecuaciones de transformación galileana [12.1]


no son válidas, ya que parten del supuesto del carácter absoluto de la escala
temporal, que sería, según eso, la misma en cualquier sistema, en contra
de toda la evidencia experimental que llevó al establecimiento del principio
de la relatividad especial. Se plantea, pues. el problema de obtener la trans-
formación correcta de coordenadas partiendo de dicho principio. El pro-
blema consiste en encontrar las transformaciones que nos den (x', y ', z', t')
en función de (x, y, z, t), de forma que se verifique la [12.3]. O sea, hay que
encontrar unas ecuaciones de transformación que sustituyan a las gali-
leanas, que son incompatibles, como hemos visto, con el principio de rela-
tividad.
El punto de partida es considerar la ecuación del movimiento de una
señal luminosa en los dos sistemas, aplicando el principio de relatividad, es
decir, teniendo en cuenta que la velocidad de la luz es la misma en ambos
sistemas. Se llega así, a través de un cálculo sencillo, pero laborioso, que
omitiremos, a las llamadas transformaciones de Lorentz que reproducimos
a continuación:

X- Vl
x'- .
- ,/1-
,
v2.
c2
y' =y [12.4]
z' =z
t _XV
2
t' - e
- 1 v2
)v 1 -c2
-

Estas son las llamadas transformaciones de Lorentz, por haber sido obte-
A-10 nidas por dicho matemático antes de los trabajos de Einstein. Aun cuando
Mostrar que las ecuaciones de Lorentz fue el primero en obtener dichas ecuaciones, físicamente estaba
transformación de Lorentz se con- todavía lejos del principio de relatividad, puesto que v era considerada por
vierten en las galileanas para velo- Lorentz como la velocidad respecto al éter, o sea, respecto al supuesto sis-
cidades v mucho más pequeñas que tema en reposo absoluto, mientras que, en la interpretación de Einstein. v
'"' de la luz. representa simplemente la velocidad de un sistema respecto al otro.
294
Es fácil probar que, efectivamente, estas ecuaciones de transformación A-ll
sí satisfacen la condición [12.3], que traduce, según vimos, el postulado de Encontrar la relación existente
la constancia de la velocidad de la luz en el vacío para cualquier sistema, entre los intervalos de tiempo - me-
nm
es decir, el principio de relatividad. didos en sendos sistemas de refe-
rencia inerciales, o sea, que se
mueven uno respecto al otro con
ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA TEORIA 12.6. movimiento uniforme- que separan
DE LA RELATIVIDAD dos sucesos que ocurren en un mismo
lugar (~x = 0).
La importancia de la teoría de la relatividad especial no se limita, por
supuesto, a dar cuenta de los hechos experimentales que están en su base,
A-12
sino que estriba, sobre todo, en el gran número de implicaciones que se
siguen de ella y cuya verificación, precisamente, daría a las hipótesis ini- Obtener la relación existente entre
ciales el carácter de una teoría firmemente establecida. Implicaciones teóricas una misma distancia medida en
-que permitirían una mejor comprensión del mundo físico- e implicaciones sendos sistemas inerciales, en un
prácticas -que abrirían el camino · a un mayor dominio del hombre sobre la instante dado (lo que supone~ t = 0).
naturaleza- . Y es este dominio, el éxito, en suma, de nuestra praxis, en
el sentido más amplio, el que refrenda la validez de una teoría. Es impen- A-13
sable, sin embargo, pretender dar cuenta de todas las implicaciones de la Calcular el valor de ~ t' para el
relatividad restringida en esta breve exposición, por lo que nos limitaremos intervalo entre dos sucesos medidos
a presentar algunas de las más destacadas, sin ni siquiera poder realizar un por un observador A que se mueve
mínimo desarrollo de las mismas, como sería de desear. con velocidad v respecto a otro B.
En primer lugar podemos referirnos a la dilatación del tiempo y la con- que da para dicho intervalo el valor
tracción de las dimensiones a las que ya hemos hecho referencia, por estar 10 s. Tomar los siguientes valores
a la base de la crítica de Einstein a la transformación gallieana ; ambas re- para v:
laciones pueden obtenerse ahora fácilmente, como es lógico, partiendo de a) lO m/s; b) lOO 000 m/s;
e) 2 70 000 kmjs.
las transformaciones de Lorentz. 1.1111 ~
R:a)~t'=lOs;
Es fácil de obtener, en efecto -incrementando los valores de t' y x' en b) ~t ' = 10,000 001 ~lOs;
12.4-, en las condiciones indicadas las siguientes expresiones: e) ~ t' = 22,94 s4.

y Llx' = Llx

N
A-14
Mostrar que dos sucesos que ocu-
rren en puntos distintos ~ x i' O, y
Queda así plenamente justificada la dilatación temporal para un sistema son simultáneos en derto sistema de
en movimiento respecto a otro. Es decir, el intervalo entre dos sucesos Llt referencia, nd lo son en otro sistema
es diferente si se mide desde dos sistemas de referencia distintos con una que se mueva respecto al primero
velocidad relativa v. con velocidad v.
De nuevo es preciso insistir en que esta diferencia sólo adquiere impor-
tancia para velocidades próximas a las de la luz, como puede comprobarse
en la siguiente actividad. mil) • Naturalmente este efecto relativo es
simétrico : la misma dilatación del tiempo
que observa A respecto a los sucesos que
Por otra parte, el mismo concepto de simultaneidad pierde sentido ocurren en B. observa B en los que ocurren
cuando se trata- de sucesos que tienen lugar en puntos diferentes. dll en A.

295
En efecto, la relación entre llt' y llt es, en general,

llx
flt - V -
llt' = c2
g -
e
Y sólo para dos sucesos que tengan lugar en el mismo punto (llx = O)
se seguirá que, si llt =O (sucesos simultáneos en uno de los sistemas},
llt' = O. En los demás casos, llt' =/=- O. La simultaneidad de dos sucesos pierde,
pues, su caracter absoluto, excepto para aquellos que ocurren en el mismo
lugar.
No podemos detenernos aquí en la consideración detallada de estas
implicaciones. Pero, en todo caso, la dilatación temporal ha sido plenamente
verificada, experimentalmente, por ejemplo, mediante medidas de los pe-
ríodos de semidesintegración de partículas inestables aceleradas hasta ele-
vadas velocidades. En efecto, se ha constatado que dicho período crece al
aumentar la velocidad de las partículas, de acuerdo completamente con
la relación

llt' = llt
g -
e
Conviene aclarar este punto: tal como hemos dicho, la vida media de
una partícula inestable aparece mayor cuando ésta posee una velocidad v
grande con respecto al sistema de referencia a que está unido el experi-
mentador. Pero un hipotético pasajero solidario de la partícula mediría un
tiempo de vida media «normal» para ésta y, en cambio, vería alargarse la
vida media de las partículas que están en reposo respecto al primer experi-
A-15 mentador. mm
El período de semidesintegración
de determinada partícula inestable es Terminaremos aquí haciendo referencia al carácter límite de la velocidad
de ~ 10- 6 s. ¿Cuál sería el período de la luz: ningún cuerpo o señal puede propagarse a mayor velocidad, pues
medido si dichas partículas fueran esto conduciría a expresiones sin sentido (como muestra, por ejemplo, la
aceleradas hasta alcanzar veloci-
dades de O, 7 e respecto al observa-

mtsma •, At'
expreswn u = g v2 .
flt

l --
dor? c2
R: = 1 ,4 X 10- 6 s.
Una consecuencia de indudable interés de este carácter limite de la
velocidad de la luz es su incompatibilidad con el concepto de cuerpo rígido,
entendiendo por tal aquel cuyos puntos comenzarían a acelerarse simultá-
neamente en el momento en que aplicáramos una fuerza exterior no nula
296
sobre el mismo: si así no ocurriera, el cuerpo no sería rígido, sino que se
habría deformado. Ahora bien. el hecho de que todos los puntos del cuerpo
comiencen a moverse simultáneamente es incompatible con los principios
de la mecánica relativista, ya que una señal -la acción de una fuerza ex-
terior- se habría propagado con una velocidad mayor que la de la luz.
Por consiguiente, no existen cuerpos rígidos en la naturaleza, aunque tal
concepto sea una aproximación muy conveniente en algunos casos (como
ya vimos el Curso pasado en el capítulo de estática del sólido).
Si aplicamos estas ideas a las «partículas elementales» concluiremos que
no podemos entender por tales, como a veces se dice. aquellas que no tienen
partes y entran como un todo en cualquier experimento. En efecto, esto
implicaría que fueran cuerpos rígidos, lo que. como hemos visto, carece de
sentido físico. Ello conduce a aceptar la idea de una materia de complejidad
inagotable y a rechazar la de «componentes últimos», básicos o elementales,
sin estructura interna, sin partes - en perfecto acuerdo todo ello con los
resultados experimentales que han quitado todo el sentido etimológico a la
palabra «átomo» y que han probado, como veremos, que, cualquiera que
sea la partícula «elementab considerada, deja de aparecer como un todo
si se le somete a una interacción de suficiente intensidad.

MASA Y ENERGIA EN LA MECANICA RELATIVISTA


En el apartado anterior hemos visto algunas de las implicaciones más
evidentes de las ecuaciones de Lorentz. Pero, sin duda alguna, las conse-
cuencias de mayor interés teórico y práctico de la relatividad especial están
ligadas a las modificaciones que hubo que introducir en algunos de los
conceptos fundamentales de la mecánica clásica. En efecto, las leyes funda-
mentales de la física clásica, tales como los principios de conservación de
la masa, de la energía o de la cantidad de movimiento, no eran invariantes
con las transformaciones de Lorentz 5 - es decir, dejaban de ser válidas al
aplicar una tal transformación- , lo que, o bien implicaba reducir la validez
de dichas leyes a una mera aproximación para el caso de pequeñas veloci-
dades, o bien exigía una modificación de las definiciones operativas de masa,
cantidad de movimiento, etc. Esta fue, naturalmente, la opción seguida, que
se mostró de una gran fertilidad en el establecimiento de nuevas predic-
ciones. que la experiencia habría de verificar plenamente.
Así, para que se cumpla el principio de conservación de la cantidad de
movimiento, es decir, para que conserve su forma bajo la influencia de una

5 Sí SOt;l invariantes, por el contrario, las ecuaciones de Maxwell para el electromagnetismo,

que estudiaremos en cursos superiores desde un punto de vista relativista.


297
A-16 transformación de coordenadas, la masa de un cuerpo ha de variar con la
Representar la gráfica m= f(v), de velocidad según:
acuerdo con la teoría de la relatividad. m
Tomar v = 0,1, 0,2, 0,4, 0,6 y 0,8 e; m= ---.=!!::=
m0 = 1 kg.
R: Ver figura 12.6.
R
en donde m0 es la masa en reposo, es decir, la masa medida por un observador
respecto al cual la partícula está en reposo.
m
A este resultado podríamos haber llegado también por una simple con-
3
sideración del carácter límite de la velocidad de la luz. En efecto, si la velo-
cidad de un cuerpo no puede crecer indefinidamente, sino que presenta un
2 límite que es, como sabemos, el de la velocidad de la luz en el vacío, la inercia
de un cuerpo -es decir, la resistencia que presenta a la modificación de su
velocidad- deberá ir creciendo con ésta, hasta hacerse infinita para v =c.
Esto es lo que refleja precisamente la nueva definición operativa de masa.
0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 V
Esta dependencia de la masa con la velocidad ha sido plenamente veri-
e
ficada en diversos experimentos, midiendo, por ejemplo, la masa de elec-
trones a distintas velocidades. mm
mB mm mm
12.6 Variación de la masa de un cuerpo
con su velocidad respecto al ob-
servador. La relación m = gmo y2
1 -c2
-
puede considerarse, desde otro punto de vista,

A-17
como un incremento de la masa que tiene lugar al comunicar energía al
Mostrar que la masa de un cuerpo cuerpo. Recordemos a este respecto que en la mecánica clásica estable-
puede considerarse constante, tal
como suponía la mecánica clásica,
cimos ya que el resultado de realizar un trabajo contra la inercia de un
si su velocidad es pequeña frente a c. cuerpo se traducía en un incremento de su energía cinética. Cálculos seme-
jantes, pero partiendo de las magnitudes introducidas en la mecánica rela-
A-18 tivista, conducen a una relación entre la energía y la velocidad, dada, no
por 1/ 2 mv 2 , sino por:
Supóngase que una nave espacial
de S 000 kg se aleja de la Tierra a
una velocidad de 0,2 c.
m0 c2
E=mc2 =
a) ¿Cuál sería su masa para un
observador situado en la Tierra?
g -
e
b) ¿Y para un viajero de la nave?
e) ¿Cuál sería, para dicho viajero, Lo interesante de la expresión anterior es que denota la existencia de un
la masa de otra nave idéntica contenido energético incluso para v =O, en cuyo caso E= m0 c2 •
situada en la Tierra?
R: a) S 103 kg; Dado el elevado valor del coeficiente c2 aparece así una nueva posibi-
b) S 000 kg; lidad de liberación de grandes cantidades de energía consistente en aprovechar
r ) S 103 kg. reacciones con «defecto de masa», tales como la fisión o fusión nucleares.
298
Una verificación rotunda de esta predicción ha sido el uso de la llamada A- 19
energía nuclear, tanto en sus aplicaciones pacíficas como, desgraciadamente, Siendo la masa del electrón en
en las bélicas. m!lm] reposo m.= 9,11 x 10- 3 1 kg, ¿Qué
masa observaremos si lleva una ve-
locidad de 0,8 e respecto a nosotros?
R: m. = 15,18 x 10- 31 kg ~
CRITICA DE ALGUNAS SUPUESTAS IMPLICACIONES 12.8. ~ 1,52 X 10- 30 kg.
DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
A-20
Terminaremos esta breve exposición de la teoría de la relatividad es-
Calcular la energía que puede li-
pecial refiriéndonos a lo que en algunos textos aparece -en nuestra opinión berarse en la desintegración de 1 g
indebidamente- como implicaciones de la misma. de materia. Comparar dicha cantidad
con la que se libera al quemar 1 g
En primer lugar, nos referiremos al relativismo filosófico que la teoría de petróleo (poder calorífico aproxi-
de la relatividad vendría supuestamente a apoyar, dado que, precisamente, mado, 10,30 kcaljg.
uno de los aspectos fundamentales de la nueva teoría es desproveer de su
R : E = 9 x 10 13 J (mientras que 1 g
carácter absoluto a conceptos fundamentales como espacio, tiempo, simul- de petróleo proporciona 4,3 x
taneidad ... X 10 4 J) .

La tesis no se mantiene, sin embargo, mínimamente, puesto que, de toda


evidencia, la teoría de la relatividad, si bien desprovee a los conceptos de
espacio y tiempo de su carácter absoluto, independiente el uno del otro, los
sustituye por un nuevo absoluto: el espacio-tiempo, cuya ligazón queda re-
flejada precisamente en el valor invariante, absoluto de la velocidad de la
luz en el vacío.
Igualmente puede impugnarse fácilmente la tesis según la cual la teoría
de la relatividad tendría un origen esencialmente especulativo. Ya hemos visto
el papel fundamental jugado por la experiencia de Michelson. En realidad
esta teoría es el resultado de un desarrollo en que las hipótesis y las expe-
riencias se entrelazan dialécticamente, tal como sucede con toda teoría
científica. Precisamente, uno de los valores pedagógicos del estudio de la
relatividad es que permite poner en evidencia algunos de los principales pro-
blemas que se presentan en el crecimiento de una ciencia.
Hemos dejado para último lugar otra supuesta implicación, ámpliamente
aceptada, y que, sin embargo, consideramos también errónea: nos referimos
a ta equivalencia entre la masa y la energía, que parece apoyar la relación
E = mc2 , verificada, como hemos indicado, experimentalmente. Según esta
interpretación, en una reacción nuclear se produce un «defecto de masa»,
es decir, la masa final es inferior a la de partida y la diferencia «Se transforma
en energía». Se habla así de procesos de desmaterialización, como el descrito,
y de materialización (un fotón luminoso puede dar, lugar, como veremos,
a un par partícula-antipartícula, etc.).
299
Frente a tales interpretaciones, una concepción consecuentemente ma-
terialista sostiene :

a) En las reacciones de «desmaterialización», o con «defecto de masa>>,


lo que tiene lugar es el paso de una forma de materia -las partículas-
a otra -los fotones del campo electromagnético, etc.
b) El carácter material de esos fotones no puede ponerse en duda:
poseen las propiedades generales de la materia - los rayos luminosos,
por ejemplo, se desvían atraídos gravitatoriamente por el Sol.
e) En cada uno de estos procesos. la materia total -no sólo la existente
en forma de partículas- se conserva. Y se conserva asimismo la energía
total. Hay simplemente una liberación de energía existente en forma
potencial, acompañada del paso de la materia de un estado a otro.
Los campos electromagnético, nuclear, etc., aparecen como estados
A-21 de la materia al mismo título que las otras formas conocidas.
Indicar alguna de las principales d) En realidad resulta inconcebible la existencia de energía «al estado
contribuciones de la teoría especial puro», sin un sustrato material, por lo que cualquier aumento de
de la relatividad a la comprensión energía supone necesariamente un aumento de la masa. De aquí la
del comportamiento de la materia. proporcionalidad que refleja la relación E = mc2 IWI

La teoría de la relatividad ha significado -como movimiento (masa y energía) convirtiéndose. en suma,


hemos visto- la superación del concepto de partícula en un poderoso instrumento de profundización en la
«elemental», afirmando la complejidad inagotable de comprensión del comportamiento de la materia y en
la materia. Ha establecido, asimismo, la íntima relación el dominio de la misma.
existente entre espacio y tiempo o entre materia y

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-22. Dar diversos enunciados del principio de re- V W
latividad especial.
A-23 . Representar gráficamente, de forma cualita-
tiva, la relación v = f(t) para un cuerpo
sobre el que actúa una fuerza constante;
a) de acuerdo con la mecánica clásica; b) de
acuerdo con la teoría de la relatividad. 12.7 Variación de la velocidad de un cuerpo sometido a una
R: Ver figura 12.7. fuerza constante: a) según la mecánica clásica; b) según
la mecánica relativista.

300
LOS ORIGENES
DE LA MECANICA CUANTICA 13
La crisis de la física a comienzos del siglo XX está relacionada con la profun- INTRODUCCION
dización en el estudio de la producción y propagación de las ondas electromagné-
ticas: en el capítulo anterior nos hemos referido a la teoría de la relatividad especial,
ligada en gran medida al estudio de la propagación de la luz, y en este capítulo
presentaremos dos problemas relacionados con la emisión y absorción de las ondas
electromagnéticas y que, de forma coincidente, iban también a exigir un cambio
profundo en las concepciones clásicas.
Dichos problemas son:
1. 0 ) El llamado efecto fotoeléctrico -liberación de electrones por superficies
iluminadas.
2.0 ) Los espectros discontinuos de los gases.
Es preciso referirse también a un tercer problema -aunque su mayor com-
plejidad no recomiende su estudio en este nivel-, el relativo a la interpretación
de los espectros continuos emitidos por sólidos y líquidos incandescentes, o plasmas
estelares como el Sol, cuyo planteamiento precedió en realidad a los dos que es-
tudiaremos aquí.
Los problemas mencionados contribuyeron, como veremos, a mostrar la
«cuantización» o, dicho de otro modo, la discontinuidad en la producción y ·ab-
sorción de energía, lo que rompía, según palabras de Max Plank -uno de los
grandes nombres ligados a estos trabajos- «... la misma base de nuestro pel!samiento
físico que desde la fundamentación por Newton y Leibnitz de los infinitésimos
(cálculo diferencial) descansaba en la suposición de la continuidad de todos los
nexos causales».
Fueron tres problemas que, junto al resultado del experimento de Michelson
y otros, como el descubrimiento de la radiactividad, marcaron los comienzos de
este siglo como una etapa de profunda crisis que conduciría al establecimiento de
un nuevo marco conceptual, la mecánica cuántica, que iba a ampliar prodigiosa-
mente el campo de estudio de las ciencias físico-químicas .
301
13 .1. CONCEPCION CLASICA DEL ORIGEN
DE LAS RADIACIONES
(Breve revisión de la teoría de Maxwell)
A-1 UD
Exponer brevemente las prmCl- Conviene recordar particularmente cómo la teoría electromagnética de
pales tesis de la teoría electromagné- Maxwell predice que las cargas eléctricas, mientras sufren una aceleración, han
tica -estudiadas en el capítulo 11- de emitir una perturbáción, responsable de la modificación del campo elec-
en lo que se refiere a la emisión de tromagnético (cuya intensidad es proporcional a la intensidad de la corriente
radiaciones. y que ha de modificarse, por tanto, al variar ésta, o sea, al acelerarse las car-
gas). Esta emisión, que tendría lugar, según los cálculos, a la misma velo-
cidad de la luz visible, constituye lo que se denominó ondas electromagnéticas.
La luz visible, emitida por algunos cuerpos incandescentes sería, según
esto, un ejemplo de onda electromagnética, debida a las aceleraciones -vi-
braciones, etc.- de las partículas cargadas que constituyen las sustancias.
Estas predicciones de la teoría electromagnética fueron brillantemente
confirmadas por los trabajos experimentales de Hertz al obtener dichas ra-
diaciones mediante la aceleración de cargas. Las ondas electromagnéticas,
visibles, infrarrojas o ultravioleta, quedaban así abrazadas por una misma
naturaleza. Su única diferencia estribaba en su frecuencia -dependiente de
la menor o mayor aceleración sufrida por las cargas.

13.2. EL EFECTO FOTOELECTRICO


13.2.1. Un hecho de dificil interpretación
El descubrimiento del efecto fotoeléctrico -que vendría, junto con otros
problemas, a plantear la necesidad de modificar las teorías clásicas sobre la
radiación- fue realizado, precisamente, en el curso de las experiencias
de Hertz que tan brillantemente confirmaron la teoría electromagnética. Tal
como ya vimos, Hertz consiguió verificar la existencia de ondas electromag-
néticas emitidas por cargas eléctricas aceleradas (utilizando para ello un
proceso de descarga oscilante). Y no sólo se confirmó así su existencia, sino
que se fueron comprobando las principales propiedades predichas por la
teoría -por ejemplo, que su velocidad coincidía con la de la luz, etc.
Pero, al mismo tiempo, Hertz pudo observar un hecho que la teoría
no predecía: la chispa entre los terminales metálicos del detector saltaba más
fácilmente cuando dichos terminales estaban iluminados por la luz proce-
dente de la descarga oscilante. En efecto, colocando una pantalla entre el
circuito primario y el detector, la chispa tardaba en saltar cierto tiempo.
Y si, colocada la pantalla, se iluminaba el detector con luz de elevada fre-
cuencia, de nuevo la chispa saltaba más fácilmente.
302
Aunque Hertz no se volvió a ocupar de este fenómeno, muchos otros
investigadores se interesaron por el mismo. Se iba así a iniciar un proceso
de investigación, que habría de contribuir, repetimos, a los grandes cambios
conceptuales que se produjeron en física en el primer tercio de este siglo. ~ A-2
Tratar de dar alguna explicación,
Desde un punto de vista cualitativo parece lógico suponer que la energía a nivel cualitativo y a titulo de hipó-
radiante que incide sobre los terminales metálicos del detector libera elec- tesis, pero lo más detallada posible,
trones de la superficie metálica, facilitando la descarga entre los mismos. del fenómeno observado por Hertz.
Dado el carácter ondulatorio de la radiación -lo cual supone una dis-
tribución uniforme de la energía por el frente de onda- cabría esperar que
cuanta más luz incidiese sobre la superficie metálica, es decir, cuanto mayor
fuese la intensidad luminosa y cuanto mayor fuera su frecuencia 1 , más fácil
debería resultar la liberación de electrones. Por último, cuanto más débil-
mente retuviera la superficie metálica a los electrones, más fácilmente debería
producirse también su liberación. Se trata naturalmente de meras hipótesis,
que es preciso contrastar experimentalmente y ver cuáles son verificadas
y cuáles no.

13.2.2. Diseño de un montaje experimental para el estudio


del efecto fotoeléctrico
Interesará, pues, diseñar algún montaje experimental que permita es-
tudiar este «efecto fotoeléctrico», es decir, la hipotética liberación de elec-
trones por las radiaciones que iluminan una superficie metálica. 1111 A-3
Diseñar un montaje experimental
Un montaje adecuado es el reproducido en la figura 13.1. que permita verificar si al iluminar
En un recipiente en el que se ha hecho el vacío -para evitar cualquier una superficie metálica se liberan
efecto secundario debido a la ionización de los gases, etc.- se encuentran electrones.
dos electrodos conectados a un generador. En condiciones normales el gal-
-----====~----

13.1
Montaje para estudiar el efec-
Bater(a Galvanómetro to fotoeléctrico.

1
Precisamente Hertz tuvo que utilizar luz ultravioleta para observar el fenómeno.
303
vanómetro intercalado marcará cero, debido a que el circuito permanece
abierto entre ambos electrodos. Por el contrario, caso de que al iluminar el
tubo de vacío se liberen electrones, el galvanómetro deberá indicar el paso
A-4 de corriente. mm
¿Qué electrodo interesará iluminar
para observar el efecto fotoeléctrico? De acuerdo con nuestra hipótesis convendrá, naturalmente, iluminar el
electrodo negativo de forma que los electrones liberados se desplacen hacia
a) El conectado al polo positivo.
b) El conectado al polo negativo.
el positivo, cerrando el circuito. Caso de iluminar el electrodo positivo, los
e) Cualquiera de ellos. electrones liberados serían de nuevo atraídos por este electrodo, sin que
llegara a cerrarse el circuito -con lo que el galvanómetro no señalaría el
paso de corriente 2 •
Utilizando un tal montaje puede constatarse efectivamente el paso de
corriente al iluminar el electrodo negativo. Como era de esperar, además, el
fenómeno se presenta tanto más fácilmente cuanto mayor es la frecuencia
de la luz incidente, y con metales que retienen débilmente a los electrones.
El estudio del fenómeno no puede limitarse, sin embargo, a estas considera-
ciones cualitativas y exige un tratamiento cuantitativo.

13.2.3. Estudio cuantitativo del efecto fotoeléctrico


Un tratamiento cuantitativo del efecto fotoeléctrico supone estudiar ex-
perimentalmente de qué factores depende la corriente que circula. Un primer
factor del que sin duda alguna va a depender -sea cual sea el mecanismo
de liberación de electrones- es la diferencia de potencial entre los electrodos.
Por ello iniciaremos este tratamiento cuantitativo estudiando la varia-
ción de la intensidad con el voltaje -manteniendo, claro está, la misma ilu-
minación y la misma frecuencia de la radiación incidente - . El resultado
de este estudio queda recogido en la gráfica de la figura 13.2 (los valores
de V a la izquierda del origen corresponden a una pequeña inversión de la
A-5 polaridad). lB!
Interpretar los resultados que
muestra la figura 13.2. En particular
indicar: .,,.,.----------a
13.2
a) Por qué la intensidad no es
nula cuando la diferencia de .... ---------- b Variación de la intensidad de la corrien-
te fotoeléctrica con el potencial. (En la
curva b la intensidad de la luz incidente
potencial sí lo es.
b) Por qué a partir de un cierto es la mitad de la correspondiente a la
Va - O+ V curva a).
potencial deja de cumplirse la
ley de Ohm permaneciendo i
2
constante. En realidad cabe pensar en la posibilidad de que iluminando el polo positivo pase algo de
corriente, si los electrones liberados poseyeran suficiente energía para vencer el campo eléctrico
y llegar hasta el polo negativo. En todo caso el efecto sería así mucho más débil que iluminando
el polo negativo.
304
La gráfica i = f(V) para el efecto fotoeléctrico, recogida en la figura 13.2,
permite la siguiente interpretación:
Al iluminar un electrodo se liberan electrones con una cierta energía
cinética, lo que hace posible que, aun en ausencia de campo eléctrico (V= 0),
algunos electrones alcancen el electrodo opuesto, marcando el galvanó-
metro una cierta intensidad. Sólo invirtiendo la polaridad, es decir, creando
un campo en sentido contrario, puede llegar a anularse esta corriente para
un cierto valor de V -que designaremos como potencial de frenado V1 ,
tanto mayor cuanto mayor sea la energía con que fueron liberados los elec-
trones.
Por otra parte, si bien inicialmente, al aumentar V aumentará i, a partir
de un cierto valor de V esta proporcionalidad deja de cumplirse, ya que la
cantidad de electrones que llegan al ánodo no podrá ser superior a la can-
tidad de los que son liberados.
En el estudio anterior queda bien patente que son dos los aspectos a
considerar en la liberación de los electrones:
1.0 ) Su número -del que puede ser un buen índice la intensidad eléc-
trica- y
2. 0 ) La energía con que surgen los electrones. m!m A-6
¿Cómo podría determinarse la ener-
Un procedimiento sencillo para determinar la energía cinética comuni- gía cinética que poseen los electrones
cada a los electrones al ser liberados por la luz consiste en invertir la pola- en el momento de ser arrancados?
ridad y aplicar una diferencia de potencial creciente (ver esquema de mon-
taje en la fig. 13.3), hasta conseguir que el galvanómetro marque justo cero.

13.3
Montaje para la medida de la
energfa cinética de los foto·
Bateda electrones.

305
En ese caso, la energía cinética de electrón (l/2mev2 ) habrá de ser igual al
trabajo realizado contra las fuerzas eléctricas eV 1 , o sea,

[13.1J 1

Podemos ahora preguntarnos de qué factores dependerán ambas mag-


nitudes, es decir, la intensidad eléctrica y la energía cinética de los electrones.
Nos limitaremos, sin embargo, a estudiar las variaciones de la energía
cinética de los electrones, que proporcionan los resultados más significa-
A-7 tivos. mtJ
Partiendo de la teoría de Maxwell,
Puesto que, según la teoría de Maxwell -verificada por Hertz en sus
que concibe a la luz como onda elec-
tromagnética, considerar, a título de aspectos esenciales-, la luz es una onda electromagnética, al incidir sobre
hipótesis, cuál puede ser la influencia el metal se distribuirá por toda la superficie, no liberándose electrones hasta
de la frecuencia y la intensidad lu- que éstos hayan absorbido suficiente energía, lo que puede lograrse, según
minosa sobre la energía cinética Ec dicha teoría, aumentando la intensidad luminosa o la frecuencia del haz
de los electrones. incidente. Cabe, pues, esperar que:
Ver, por último. el efecto de modi-
ficar la naturaleza de la superficie 1.0 ) Si mantenemos la intensidad luminosa constante:
metálica sobre dicha Ec.
a) El efecto fotoeléctrico sólo se presente a partir de una cierta
frecuencia de la radiación (distinta para cada metal).
b) Al aumentar la frecuencia, aumente la energía cinética de los
electrones.

2. 0 ) Si mantenemos la frecuencia constante:


a) El efecto fotoeléctrico sólo se presente a partir de una cierta
intensidad luminosa.
b) Al aumentar la intensidad luminosa aumente E,.

Veamos a continuación en qué medida los resultados experimentales con-


firman dichas hipótesis. Básicamente estos resultados pueden resumirse
como sigue:
a) Para un metal dado, el efecto fotoeléctrico sólo se presenta a partir
de una cierta frecuencia umbral v0 , sea cual sea la intensidad lumi-
nosa. Por debajo de v0 el efecto fotoeléctrico no se presenta, por muy
alta que sea la intensidad luminosa.

3
Naturalmente, no todos los electrones emergen con la misma energía cinética, por lo que
la expresión anterior determina la máxima energía cinética que puede poseer un electrón.
306
b) Si la frecuencia se mantiene constante, por encima del valor mí-
nimo v0 , la intensidad eléctrica crece con la luminosa, pero no ocurre
así con la energía cinética de los electrones, que se mantiene cons-
tante. Por otra parte, el efecto fotoeléctrico se presenta siempre
que v > v0 , incluso si la intensidad luminosa es muy baja. Y los elec-
trones liberados tienen la misma energía cinética.
e) La energía cinética de los electrones crece linealmente con la fre-
cuencia a partir del valor umbral v0 , característico de cada metal,
de acuerdo con la gráfica de la figura 13.4. m!3 A-8
Ver cuáles de los resultados an-
teriores contradicen la teoría clá-
> E sica de la radiación electromagnética
"'e: como onda que se distribuya uni-
"' 3
E formemente por el espacio.
..
,X
E
~ 2
;:;
'"'e:
ü
-~ 1 13.4
<;
e: Variación de la ener-
w
gía de los fotoelectro·
2,0 4,0 6,0 8,0 10,0 12,0 V nes con la frecuencia
Frecuencia X 1014 Hz de la luz incidente.

Dos resultados contradicen, fundamentalmente, la teoría clásica de la


luz como onda electromagnética: en primer lugar, el hecho de que, por de-
bajo de una cierta frecuencia umbral -típica de cada metal-, no se presente
el efecto fotoeléctrico, por elevada que sea la intensidad luminosa. Y, en A-9
segundo lugar, la independencia de la energía cinética de los electrones res-
pecto de la misma intensidad luminosa, hasta el punto de que, con inten- Sugerir alguna hipótesis capaz de
sidades muy débiles, sigan liberándose electrones en escaso número, pero interpretar los resultados experimen-
con la misma energía cinética. tales relativos al efecto fotoeléctrico.
En particular se trata de explicar:
La solución de estos problemas se obtuvo con la publicación en 1905 de
a) Por qué dicho efecto sólo se
un trabajo de Einstein, por el que recibió el premio Nobel, que expondremos presenta para frecuencias de
brevemente a continuación. la luz superiores a un cierto
valor umbral, distinto para
cada metal.
b) Por qué la energía cinética de
13:2.4. Teoría de Einstein para la explicación los electrones liberados es siem-
del efecto fotoeléctrico pre la misma para una fre-
cuencia dada, sea cual sea la
lWJ intensidad lumínosa (incluso
El efecto fotoeléctrico lleva a admitir una naturaleza discontinua para cuando ésta es extremadamente
la radiación electromagnética como única forma de explicar los hechos débil).
307
experimentales. Esta fue la idea de Einstein, cuyas raíces hay que buscar
en el trabajo de Plank sobre la interpretación de los espectros continuos de
sólidos y líquidos incandescentes, al que hemos hecho referencia en la pre-
sentación del tema.

La onda electromagnética, según esto, sería una distribución de «cuantos»


de luz -a los que posteriormente se dio el nombre de fotones 4 - , cada uno
de los cuales poseería una energía proporcional a la frecuelft;ia de la ra-
diación, o sea, .

[13-2]

en donde h es una constante denominada constante de Plank. quien, como


hemos ya indicado, había introducido la hipótesis cuántica 5 •

Con esta nueva imagen puede darse una fácil explicación al efecto foto-
eléctrico y a los diferentes resultados experimentales.

En efecto, cada fotón incidirá individualmente sobre un punto de la su-


perficie metálica, arrancando un electrón sólo en el caso de que su energía hv
sea superior a la necesaria para vencer la atracción de los iones positivos
del metal -lo cual dependerá del carácter más o menos metálico de éste-.
Ello explica que, por mucho que aumente la intensidad luminosa, es decir,
el número de fotones incidentes, el efecto fotoeléctrico no se presente por
debajo de una frecuencia umbral (aquella para la cual hv0 es igual al tra-
bajo de extracción del electrón).

Y ello explica también que la energía cinética de los electrones sea inde-
pendiente de la intensidad luminosa y crezca, por contra, con la frecuencia,
puesto que la energía de un fotón se destinará a realizar el trabajo de extrac-
A-10 ción y el resto se comunicará al electrón en forma de energía cinética. milO
Siendo v la frecuencia de una ra-
diación (superior a la v0 necesaria
4
para que se presente el efecto foto- El término fotón había sido ya utilizado por Newton, partidario, como se recordará -ver
eléctrico), escribir una ecuación que capitulo XII del Curso anterior-, de una teoría corpuscular para la luz. El efecto fotoeléctrico
volvía así a replantear el antiguo debate onda-corpúsculo que, como se expondrá más adelante,
ligue la energía del fotón incidente sólo pudo resolverse mediante una síntesis superadora de ambas concepciones.
con la energía cinética del electrón s En realidad, Plank sólo supuso carácter cuántico, discontinuo, al acto de absorción o
liberado. emisión de luz. aceptando la teoría electromagnética para la propagación de la radiación, es
decir. aceptando que los cuantos emitidos por los osciladores se diluían en la superficie de la
onda electromagnética. Plank trataba así de preservar al máximo la teoría electromagnética,
cuyos éxitos en tantos otros dominios - óptica, etc.- eran indudables.
Einstein. por el contrario, acepta que los «paquetes de energía>> radiados por los osciladores
submicroscópicos no se diluyen en 'el frente de ondas que se propaga, sino que permanecen
como cuantos de energía luminosa hv, lo que le permite explicar el efecto fotoeléctrico.
308
De acuerdo con la hipótesis de Einstein tendremos:

1 hv = hv0 + 1/ 2 · mev2 J [13-3]

ecuacwn conocida como ecuación fotoeléctrica de Einstein, en la que hv re-


presenta la energía del fotón incidente, hv0 el trabajo de extracción del elec-
trón y 1/ 2 · mev2 la energía cinética del electrón liberado.
Se trata de una ecuación de una extraordinaria simplicidad que da
cuenta de todos los hechos experimentales, incluida la gráfica representada
en la figura 13.4, cuya pendiente resultaría ser, según esto, precisamente
la constante de Plank h. Ello posibilitaba un segundo procedimiento de deter-
minación de h - tras el utilizado por el mismo Plank-, lo que en 1916 rea-
·lizó Robert A. Millikan (1868-1953), obteniendo datos experimentales sufi-
cientemente precisos para construir dicha gráfica para distintos metales.
Para todos ellos, de acuerdo con lo previsto, la pendiente resultaba ser la
misma y el valor obtenido coincidía, dentro del margen de imprecisión,
con el obtenido por Plank, por procedimientos muy distintos:

h ::::::: 6,6 x 10- 34 J.s [13-4)6

La idea de una cuantización de la energía se afirmaba, así, poderosamente,


venciendo la fuerte oposición inicial que la idea de discontinuidad de la
energía levantó cuando fue enunciada por Plank por estar en contradicción
con la teoría electromagnética, firmemente establecida, y con toda la expe-
riencia cotidiana en la que estas discontinuidades de la energía no se observan
en absoluto. ¿Acaso un péndulo, por ejemplo, va perdiendo su energía, su
amplitud, de forma discontinua? La observación nos indica que lo hace gra-
dualmente. Sin embargo, si tenemos en cuenta el valor de la constante h
comprenderemos que esos «saltos» de energía en el péndulo son tan pequeños
que dicha variación aparece como continua. m!IJ) A-ll
¿Cuál es el salto de energía que
Es decir, el pequeño valor de h hace que los efectos de la cuantización de la puede experimentar un péndulo de
energía sean sólo apreciables en el nivel submicroscópico, en que los propios O. 5 Hz al emitir un fotón ?
valores de la energía son también pequeños.
R: 3,32 X 10- 34 J.
Pese a la oposición encontrada inicialmente, los «cuantos» de Plank iban
a reaparecer en toda una serie de problemas confirmando el carácter dis-

6
La constante h tiene dimensiones físicas de energía multiplicada por tiempo, magnitud
que recibe el nombre de acción y que tiene una importancia fundamental en el marco de la fisica
moderna.
309
continuo de la energía y convirtiendo a la constante h de Plank en una cons-
tante universal tan relevante como G, constante de la gravitación universal,
o e, velocidad de la luz en el vacío.
Como el mismo Plank indicaba en su discurso de aceptación del premio
Nobel:
... O bien el cuanto de acción era una magnitud ficticia, y entonces
la deducción de la ley de la radiación era ilusoria en principio y repre-
sentaba simplemente un juego de fórmulas carente de contenido, o
bien la deducción de esta ley se había basado en un pensamiento físico
correcto, y entonces el cuanto de acción debería jugar en la física un
papel fundamental y su aportación presagiaba algo nuevo, sin prece-
dentes, lo que al parecer exigía la transformación misma de nuestro
pensamiento físico que, desde la fundamentación por Newton y Leibnitz
del análisis de los infinitamente pequeños, descansaba en la suposición
de la continuidad de todos los nexos causales ...

13.2. S. Algunas aplicaciones del concepto de fotón


No vamos aquí a tratar de las aplicaciones prácticas, de enorme interés,
del efecto fotoeléctrico, como son la célula fotoeléctrica, la televisión, etc.
- a las que nos referiremos en las actividades complementarias del tema-,
sino a la explicación y predicción de nuevos hechos que ilustran la validez
de la teoría del fotón. Nos referiremos en particular, aunque muy brevemente,
al espectro continuo de «rayos X» y al llamado efecto Compton.

13.2.5. a) Espectro de rayos X (o rayos Rontgen)

Los rayos X fueron descubiertos en 1895 por W. K. Rontgen (1845-


1923) al hacer indicidr un haz de electrones - aunque Rontgen en aquel
momento desconocía su naturaleza- sobre un obstáculo como el propio
vidrio del tubo en que se realizaba la experiencia, o una placa metálica,
como hoy se efectúa 7 •
Rontgen no consiguió establecer la naturaleza de esta radiación, pero
con el tiempo se constató que se trataba de una radiación electromagnética
de una gran frecuencia, pero de igual naturaleza que la luz visible y demás
radiaciones electromagnéticas (ver espectro general de radiaciones electro-
magnéticas en el cap. 11).

7 Como se sabe, los rayos X son una radiación muy penetrante, capaz de traspasar objetos

opacos a la luz visible, como los tejidos musculares, lo que permite visualizar partes Internas
de los cuerpos, como los huesos.
310
La radiación obtenida se presentaba como un espectro continuo, pero A-12
c,on un tope máximo para la frecuencia, que dependía de la energía cinética Interpretar, con ayuda del con-
de los electrones incidentes, es decir, de la diferencia de potencial aplicada. cepto de fotón, la producción del
La interpretación de este fenómeno de producción de rayos X y, sobre espectro de rayos X mediante elec-
todo, la justificación cuantitativa del valor máximo de la frecuencia, sólo trones que inciden a gran velocidad
sobre un obstáculo. En particular,
fue posible con ayuda del concepto de fotón introducido por Einstein. ~
dar una explicación cuantitativa y
verificable del por qué se presenta
La producción de rayos X puede comprenderse, en primera aproxima- un tope máximo de frecuencia y
ción, como un efecto inverso del fotoeléctrico: en vez de liberarse electrones cuál debe ser este valor en cada caso.
con fotones incidentes, son los electrones los que inciden liberando fo-
tones 8 . A-13

Al frenarse los electrones, su energía cinética es emitida en forma de un En un tubo de rayos X, en el que
fotón. La energía máxima que podrán adquirir los fotones emitidos, hvmax• se aplica una diferencia de potencial
ae 60 000 voltios. se obtiene un
habrá de coincidir con la energía cinética de los electrones incidentes, aunque, espectro continuo cuya longitud de
naturalmente, no todos los fotones emitidos poseerán dicha energía máxima, onda mínima es 0,21 Armstrongs.
pues antes de que se produzca la emisión del fotón, el electrón puede haber Calcular el valor de h a partir de
perdido parte de su energía en otros procesos. Se obtiene así un espectro dichos valores.
continuo, aunque con un valor máximo de la frecuencia bien definido, que
V· e e
puede calcularse aplicando el concepto del fotón de Einstein: R: h = - - ; vmax = .-- =
vmax 1~ min

3 x 108 143 1Q19H


0,21 X 10- 10 ' X z;
6 X 10 4 X 1,6 X 1Q - 19
Esta expreswn es susceptible de una muy simple contrastación experi- h= 1,43 X 1019
mental y se ha visto que predice correctamente la frecuencia máxima. = 6,72 X 10- 34 J ·S
Dicha ecuación proporciona, por otra parte, un nuevo método para de-
A-14
terminar el valor de la constante h. mm mili
En un tubo de rayos X, la diferen-
cia de potencial es de 40 000 voltios.
13.2.5. b) El efecto Compton Hallar:
a) La energía cinética de los elec-
El efecto Compton, denominado así por haber sido descubierto en 1923 trones.
por A. H. Compton, consiste en el hecho de que un haz de rayos X que in- b) La velocidad con la que lle-
cide sobre un obstáculo (una fina lámina de calcita, por ejemplo) sufre una garán al obstáculo.
cierta desviación respecto a la dirección incidente y, lo que era más sor- e) La frecuencia máxima del es-
prendente, emerge con una frecuencia menor (fig. 13.5). pectro continuo de rayos X
emitido.
Este hecho, absolutamente inexplicable si se asimila la radiación a una d) La longitud de onda mínima
onda, es de justificación inmediata si se interpreta como el choque del fotón del espectro emitido.
R: a) Ec = 6,4 X 10- 15 };
8
En realidad se trata de la emisión de radiación electromagnética que acompaña a toda
b) v = 1,19 x 108 m/s:
aceleración de partículas cargadas: los electrones sufren una gran aceleración al frenarse rá- e) vmax = 9,7 x 1018 Hz;
pidamente y emiten radiación de elevada frecuencia. d) Amín= 3,02 x lo - u m.
311
y y

Fott-n ;\.
X ', }8 X
\. ''
Electrón en
reposo ' · '- Elec~r~n
en 13.5
, mov1m1ento
Esquema del efec-
antes después
" to Compton.

incidente contra un electrón. Este electrón ganaría energía mientras que el


fotón la pierde, de aquí la disminución de frecuencia. Un tratamiento cuan-
titativo, aplicando los principios de conservación de la energía y de la can-
tidad de movimiento, da cuenta perfectamente de los resultados experimen-
tales9.
El concepto de fotón mostró en todos estos fenómenos su potencia ex-
plicativa. Pero quizá uno de sus mayores éxitos haya sido la interpretación
de los espectros discontinuos de los gases, a la que ya nos referimos el Curso
anterior al estudiar la estructura del átomo, y que abordaremos brevemente
a continuación.

13.3 ESPECTROS DISCONTINUOS


DE EMISIOÑ DE LOS ELEMENTOS
En la introducción a este capítulo se ha mencionado que el primer pro-
blema que se presentó a la física clásica a fines del siglo XIX fue la interpre-
tación de los espectros emitidos por sólidos y líquidos incandescentes o por
materia en estado de plasma como el Sol. Se trata de espectros continuos,
básicamente idénticos, independientes de la naturaleza química de las sus-
tancias que los emiten y cuya explicación supuso la introducción por Plank
de la hipótesis cuántica.
En este apartado estudiaremos los espectros emitidos por gases y vapores.
Como veremos, dichos espectros difieren considerablemente de los hasta
aquí estudiados. Pero su correcta interpretación exigirá también la introduc-
ción de la cuantificación de la energía, la introducción del concepto de «fo-
tón» como constituyente de la radiación electromagnética.

9 El hecho de que el fotón carezca de masa en reposo sólo significa que no puede existir

en reposo. pero no que carezca de masa mientras está en movimiento, es decir, mientras existe.
De hecho, el efecto Compton evidencia claramente que los fotones poseen una cantidad de
movimiento -y por tanto una masa- a la que es aplicable, en sus interacciones con otros objetos
como los electrones, los principios de conservación de la cantidad de movimiento o de la energía.
312
De este modo habremos visto dos de los grandes problemas -el efecto
fotoeléctrico y los espectros discontinuos- que exigieron la introducción
de la discontinuidad en la explicación de la producción y propagación de la
energía, sentando las bases para uno de los cambios conceptuales más pro-
fundos que haya sufrido la fisica.

13.3.1. Espectros de rayas de emisión


I1Bt A-15
Como es bien conocido, es posible «excitar» gases y vapores para que ¿Cómo puede conseguirse «exci-
emitan luz, calentándolos a alta temperatura, por ejemplo, colocando direc- tar>> a un gas para que emita luz?
tamente la sustancia a la llama, si es volátil, o bien por descargas eléctricas
-tal como ocurre en los «tubos de neón» de los anuncios-, etc.
A-16
Cuando se realizan tales experiencias y se analizan las radiaciones emi-
tidas, mediante un espectroscopio, se observa que el espectro emitido di- Cuando se coloca sal común en
la llama se obtiene una radiación
fiere básicamente del obtenido, por ejemplo, al calentar un sólido, por ser visible de color característico.
discontinuo, es decir, por estar constituido por un conjunto de rayas o líneas
de emisión que pueden o no estar incluidas en la zona visible del espectro. a) Realizar la experiencia y anotar
Dicho de otro modo, los espectros de los gases y vapores se caracterizan por dicho color.
b) Sugerir algún procedimiento ex-
emitir exclusivamente radiación de determinadas frecuencias. La obser- perimental para averiguar si
vación permite, asimismo, constatar otro hecho significativo: dichas fre- dicha radiación es emitida por
cuencias dependen de la composición química de la sustancia utilizada. la sustancia NaCl o por alguno
111m de sus elementos y realizar las
experiencias necesarias a tal
Pronto se constató que cada elemento químico emite, cuando se encuentra fin.
en forma de gas o vapor, un espectro discontinuo característico (fig. 13.6).
En el caso propuesto en la actividad A-16 es fácil comprobar que el color
amarillo es debido al sodio ; basta para ello colocar en la llama un algodón
empapado de ácido clorhídrico HC1 -que contiene cloro, pero no sodio-
y, en una segunda experiencia, reemplazar el NaCl por hidróxido sódico,
NaOH, que no contiene cloro. Sólo en este segundo caso se presenta la luz
A-17
amarilla 10 • I1IJj
¿Qué primera aplicación se su-
Ya en 1823 el astrónomo inglés J. Herschel concibió la posibilidad de giere para los espectros discontinuos?
identificar los distintos gases por su espectro, iniciando así lo que se conoce
como análisis espectral, que pronto daría sus frutos con el descubrimiento de

10
En realidad, en el espectroscopio se observa un conjunto de rayas de las que sobresalen
por su intenso brillo la luz amarilla que corresponde a dos frecuencias muy próximas en el es-
pectro, lo que se conoce como «doblete del sodio». Es sin duda interesante el uso de algún espec-
troscopio elemental, tanto para realizar algunas observaciones de espectros como para fami-
liarizarse con el fundamento de dichos instrumentos.
313
ESPECTROS DE RAYAS BRILLANTES

MERCURIO

LITIO

CADMIO

BARIO

SODIO

13.6 Espectros caracterrsticos de algunos elementos.

314
nuevos elementos hasta entonces desconocidos, como el rubidio y el cesio
- descubiertos por Kirchhoff y Bunsen en 1860-, o el helio, descubierto,
como su nombre indica, al analizar la luz del Sol («Helios» en griego).

13.3 .2. Espectros de rayas de absorción


Acabamos de mencionar el descubrimiento del helio gracias al análisis
espectral de la luz solar. Sin embargo, hemos indicado anteriormente que
los J])asmas solares, como los sólidos y líquidos incandescentes, emiten es-
pectros continuos. Así ocurre, en efecto; pero en 1802 W. Wollaston ob-
servó en el espectro solar un conjunto de siete rayas negras. Una observación
cuidadosa permitió establecer la existencia de muchas más rayas negras
en el espectro solar y en el de otras estrellas brillantes. Pudo además compro-
barse que la posición de estas líneas negras del espectro correspondía en
muchos casos a las rayas de emisión de los elementos. Así, las dos frecuencias
del doblete amarillo del sodio se correspondían con dos rayas negras de la
misma frecuencia del espectro solar. mm A-18
Emitir una hipótesis acerca del
Cabe suponer que las rayas negras del espectro solar son debidas a la origen de las rayas negras del es-
absorción, por parte de la atmósfera gaseosa que rodea al Sol de aquellas pectro solar y diseñar un montaje
frecuencias que aparecen como rayas obscuras. Esto equivale a suponer que experimental para su verificación.
un elemento absorbe el mismo tipo de radiación que puede emitir. Una
confirmación de esta hipótesis la realizó Kirchhoff en 1859, haciendo atra-
vesar el espectro continuo de emisión de un sólido incandescente a través
de vapor de sodio a una temperatura inferior a la del sólido (fig. 13. 7). El análisis

\..U"t emitida

Lente

Luz blanca

de espectro continuo

13.7 Demostraci6n de Kirchhoff: las "rayas obscuras" son debidas a la absorción de


la radiación correspondiente.

315
del espectro tras haber atravesado el vapor de sodio mostraba efectivamente
las rayas obscuras correspondientes al doblete amarillo de emisión de este
elemento. Quedaba así probado que los distintos elementos absorben las
mismas radiaciones que emiten 11 •

13.3.3. Busca de regularidades en los espectros:


series espectrales
Los trabajos de Kirchhoff y Bunsen permitieron considerables progresos
en el desarrollo de la espectroscopía, tanto de emisión como de absorción.
Ya hemos señalado a este respecto el descubrimiento de nuevos elementos
a que dio lugar y cabe también referirse a los estudios de la composición de
la materia no terrestre -estrellas, meteoritos, etc.-, que permitieron cons-
tatar la unidad de composición de toda la materia del universo; o a la téc-
nica de análisis rápido de muestras por espectroscopía. que ha sustituido
en muchos casos a los laboriosos y lentos procedimientos químicos habi-
tuales.
Al mismo tiempo, se inició una búsqueda de regularidades en las rayas
que constituían el espectro de cada elemento. El problema, sin embargo,
resultaba de una gran complejidad dado el número incalculable de rayas
observadas, continuamente en aumento, gracias al perfeccionamiento de las
técnicas de detección.
El descubrimiento de regularidades se consideraba no obstante esencial
para facilitar el establecimiento de algún mecanismo fisico que explicara
A-19 el proceso de emisión y absorción de radiación por los elementos. mm
La clasificación y ordenación son La búsqueda de regularidades en los espectros de emisión recuerda otros
téc¡nicas básicas en el estudio cien- trabajos similares, tales como la búsqueda de relación entre los períodos
tilico de problemas complejos. Se- y los radios de las órbitas planetarias; o la ordenación de los elementos
ñalar otros casos en que la búsqueda por Mendeleeff y sus predecesores; o la actual búsqueda de criterios de cla-
de regularidades hayan constituido
un punto clave en el estudio del sificación para el gran número de «partículas elementales» hoy conocidas
problema. -a las que nos referiremos en el capítulo 16.
Un primer paso importante en este sentido fue dado en 1885 por el
científico suizo J. J. Balmer (18 2 S-9 8), quien encontró una relación empírica

11
La existencia de estas rayas obscuras no supone ausencia en el espectro de radiación de
dicha frecuencia: la radiación absorbida es remitida por el elemento, pero dicha reemisión
tendrá lugar en todas direcciones, lo que supone una disminución de la energía que llega en
la dirección inicial.
Una forma de verificar esto es colocando el espectroscopio en una 'dirección distinta de la
que lleva el haz incidente: puede así constatarse que el sodio está emitiendo en todas direcciones
su doblete característico (fig. 13. 7).
316
que ligaba las longitudes de onda de las líneas de emisión del hidrógeno.
Se conocían en aquella época cuatro líneas en la zona visible del espectro
denominadas alfa, beta, gamma y delta, cuyas longitudes habían sido me-
didas por Angstrom con gran precisión. Balmer encontró que los valores
se ajustaban a una fórmula que obtuvo, repetimos, empíricamente, y que
podemos escribir en lenguaje moderno del siguiente modo:

donde RH era una constante, idéntica para todas las rayas, y n tomaba los
valores 3, 4, 5, 6 para las cuatro rayas conocidas.

Aunque Balmer no sugería ninguna explicación física para su fórmula,


los valores calculados se ajustaban tan bien a los experimentales que no
dudó en que podría utilizarse para predecir nuevas rayas hasta entonces
no descubiertas. De hecho, poco después fue descubierta, en el espectro de
emisión de las estrellas, una quinta línea correspondiente al valor n = 7
de la fórmula de Balmer. Esta fórmula resultaba así plenamente justificada.
Balmer concibió incluso la existencia de otras series en las que el primer
término, en vez de ser 1/ 22 , fuera 1/ P. 1/ Y, 1/42 , •••

Todas estas posibilidades pueden resumirse en una única expresión:

donde n1 es el número característico de la serie y n; puede tomar valores


enteros superiores a nr

Y, efectivamente, al aumentar la precisión de las técnicas experimentales,


fueron descubriéndose las distintas series espectrales - desde n1 = 1 a n1 = S-
en nuevas zonas del espectro.

Por otra parte, la fórmula de Balmer inspiró fórmulas semejantes para


la descripción de los espectros de otros elementos y permitió que se conci-
biera la posibilidad de un mecanismo físico responsable del indudable orden
encontrado.

Este mecanismo debía estar ligado, sin duda alguna, a la estructura in-
terna de los átomos, y de este modo los espectros discontinuos se convir-
tieron en uno de los problemas clave que impulsaron la investigación de la
estructura atómica y uno de los principales datos cuantitativos de los que
dicha estructura debía dar cuenta.
317
13.3.4. Espectros y estructura atómica

No vamos a repetir aquí la historia de los modelos atómicos -expuesta


ya someramente el Curso anterior y que revisaremos en la IV parte de este
volumen- y de cómo un factor determinante de la evolución de los mismos
fue precisamente la necesidad de dar cuenta de los espectros discontinuos
de los elementos.

Señalaremos únicamente que la solución de este problema sólo fue po-


sible, una vez más, mediante el recurso al concepto de cuantización de la
energía radiante. Recordemos que fue el físico danés Nils Bohr quien, par-
tiendo del modelo «planetario» del átomo - un núcleo positivo alrededor del
cual giran los electrones-, introdujo la hipótesis cuántica, postulando que:

1.0 ) Un electrón en el átomo sólo puede encontrarse en ciertas órbitas


de energía bien determinada y, mientras gira en una de esas ór-
bitas, no emite ni absorbe energía.

Es cierto que esto contradecía la teoría electromagnética, según


la cual toda carga acelerada -y el electrón en su giro está acelerado-
debe emitir energía. Pero si ocurriera esto último, el electrón per-
dería energía y se precipitaría sobre el núcleo, lo que, sin lugar a
dudas, no ocurre. Fue por esta razón por la que Bohr introdujo
su primer postulado.

2. 0 ) Toda absorción de energía se ha de traducir por un paso del electrón


a una de las órbitas permitidas más alejada del núcleo y cuando
vuelve a una órbita más próxima emite un cuanto de energía, un
fotón. Tanto la absorción como la emisión de energía está, pues,
cuantizada, y cada raya del espectro debe corresponderse con la
A-20 diferencia de energía entre dos de las órbitas permitidas. ~
Justificar cualitativamente la fór-
mula de Balmer con ayuda del mo- No podemos detenernos aquí en la deducción que Bohr hizo de la fór-
delo atómico de Bohr. mula de Balmer, pero es claro que la diferencia de términos en dicha fórmula
puede relacionarse con la hipótesis de Bohr, según la cual la energía hv
de un fotón emitido por un átomo ha de corresponder a la diferencia de
energías entre la órbita inicial y final. De hecho, Bohr consiguió deducir
la fórmula de Balmer para el hidrógeno dando significado a lo que hasta
entonces era sólo una fórmula empírica 12 •

¡ z Ver en el capítulo 17 un tratamiento más detallado de estas cuestiones.


318
Los éxitos del modelo de Bohr no se limitaron a la permitidas. En realidad, este y otros tropiezos pusieron
explicación de los espectros: recordemos su justificación en evidencia el carácter híbrido de la teoría de Bohr,
de la tabla periódica. Podríamos también referirnos que había introducido postulados cuánticos, sin la
a la explicación de los espectros discontinuos de rayos X13 debida fundamentación, en un marco conceptual clá-
emitidos por los elementos más pesados y que jugaron sico.
un papel fundamental en la ordenación periódica, por Cada vez se hacía más evidente la necesidad de un
variar de una forma muy regular de un elemento a replanteamiento global de las bases teóricas que abra-
otro. Pero nos interesa sobre todo resaltar aquí que zara de forma coherente los nuevos hechos. Los límites
estos y otros muchos éxitos, que hicieron del modelo de la física clásica habían sido señalados, pero los
de Bohr un poderoso instrumento, confirmaban de nuevos conceptos se insertaban aún como retoques
manera rotunda la naturaleza cuántica de la luz. del antiguo marco conceptual. Era necesario -repe-
timos- un replanteamiento global. Esto es lo que tuvo
No obstante, el modelo de Bohr se mostró impotente lugar en el breve período de cinco años, que se inicia
para explicar algunos hechos como, en lo que se en 1924 con la publicación de un artículo por Louis
refiere a los espectros, la distinta luminosidad de las de Broglie y que conduce al establecimiento de la
rayas espectrales, que hacía ver una distinta proba- mecánica cuántica, que trataremos en el próximo
bilidad para los saltos electrónicos entre las órbitas capítulo.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Proponemos a continuación algunas actividades re- rayos X en los diferentes campos: medicina,
lativas al enorme campo de aplicaciones a que han metalurgia ...
dado lugar los trabajos estudiados:
A-24. Idem sobre las aplicaciones del efecto fo-
A-21. Reseñar alguna de las principales aplica- toeléctrico, en particular células fotoeléctricas,
ciones de los espectros característicos. cinematógrafo sonoro, televisión ...
A-25. Diseñar y construir, con ayuda de una célula
A- 2 2. Utilizar algún espectroscopio elemental para fotoeléctrica, un sistema de alarma.
realizar el análisis espectroscópico cualitativo
de elementos usuales (sodio, potasio ... ). El profesor, en función del material (... y tiempo)
A-23. Realizar un pequeño trabajo de investigación disponible, propondrá otras actividades que considere
bibliográfica sobre las aplicaciones de los adecuadas.

1 1 El origen de estos espectros discontinuos de rayos X es el mismo que el de los espectros característicos ordinarios, sin más diferencias

que la de la intervención de las órbitas más profundas de los átomos, lo oue permitía la emisión de fotones de mucha más energía, es decir. dt'
frecuencia mucho más elevada.
319
14 EL ESTABLECIMIENTO
DE LA MECANICA CUANTICA

INTRODUCCION En los capítulos anteriores hemos abordado algunos de los problemas que
marcaron los límites de validez de la física clásica: el fracaso del experimento de
Michelson. la interpretación de los espectros, el efecto fotoeléctrico, etc., pusieron
en evidencia la necesidad de cambios profundos en el marco conceptual dominado
por las leyes de la mecánica newtoniana y la correspondiente visión mecanicista
del universo.
Y aunque los _ primeros cambios aparecen como retoques, como hipótesis
parciales que rectifican el edificio teórico existente, pronto se vio la necesidad de
un replanteamiento global, la necesidad de elaborar un nuevo marco conceptual,
que iba a cuestionar hasta los mismos principios de filosofía de la ciencia, como
el' concepto de causalidad.
Este nuevo marco. que sustituiría a la física clásica -elaborada a lo largo
de más de dos siglos-, constituye lo que conocemos como mecánica cuántica,
que, en menos de cinco años, se elevó como un imponente edificio científico, con
principios y métodos sólidamente establecidos, capaz de extender su campo de
acción al conjunto de fenómenos físicos, del mundo submicroscópico y de abordar
nuevos problemas como la estructura nuclear o el mundo de las «partículas ele-
mentales».

14.1. LAS ONDAS BROGLIANAS


Aunque los trabajos de Plank. Einstein, Bohr y otros habían confirmado
de manera rotunda la naturaleza cuántica, discontinua, de la luz, dichos
trabajos sólo pueden ser considerados como el preludio, los orígenes, de la
nueva concepción que habría de venir a sustituir a las teorías clásicas. En
efecto, el verdadero establecimiento de la mecánica cuántica se incia en 1924
con la aparición de un artículo del científico francés Louis de Broglie (1829)
en el que introduce una nueva y atrevida hipótesis.
320
14.1.1. La hipótesis de De Broglie
La hipótesis de De Broglie, que iba a suponer el inicio de la nueva me-
cánica, se basaba simplemente en atribuir al movimiento de los electrones
- y. en general. al de cualquier objeto. ya sea tan grande como un planeta
o tan pequeño como un electrón - un carácter ondulatorio. además de su
evidente comportamiento corpuscular.

¿Por qué una tal hipótesis?

Entre otras razones, De Broglie, partía de las siguientes consideraciones:


l. El electrón en el átomo no obedece las leyes de la electrodinámica;
por ejemplo, no radia continuamente energía, al girar en sus órbitas.
como predice la teoría electromagnética.

2'. Los trabajos de Plank, Einstein,... habían mostrado que la luz. la


radiación electromagnética, poseía, conjuntamente con sus evi-
dentes propiedades ondulatorias - se difractan, sufren interferencias,
etcétera- , propiedades típicamente corpusculares.
Pero, razonaba De Broglie, si existen objetos materiales - los
fotones- , con esta doble característica ondulatorio-corpuscular, ¿por
qué no concebir la posibilidad de que esto mismo se dé en cualquier
objeto material?

3. En tercer lugar, el carácter cuantizado de las órbitas electrónicas en


el interior del átomo podía relacionarse con las características dis-
continuas de las ondas estacionarias que se forman en un medio
limitado, cuya longitud de onda, recordemos, sólo puede tomar de-
terminados valores discretos, cuantizados (ver cap. 6 ).

Estas consideraciones acerca del carácter ondulatorio del electrón o cual-


quier otro objeto chocaban radicalmente con las concepciones vigentes y no
hubieran conseguido la mínima aceptación si De Broglie no las hubiera
utilizado para predecir la frecuencia de dichas ondas, haciendo así posible
una contrastación experimental.

El problema que De Broglie planteaba estribaba en relacionar el aspecto


ondulatorio -la frecuencia o la longitud de onda- y el corpuscular - la
cantidad de movimiento.

Para obtener la expresión de De Broglie podemos seguir el siguiente


camino: establecer la relación entre la longitud de onda y la cantidad de
321
A-1 movimiento para los fotones, generalizando después el resultado, de acuerdo
Teniendo en cuenta que la ener- con la idea fundamental expuesta, para todos los objetos materiales 1 . 1111
gía de un fotón, según la hipótesis
de Plank, puede escribirse E= hv, y, Igualando las expresiones E = hv y E = mc2 , ambas aplicables a un
según la teoría de la relatividad ha fotón, es posible obtener la relación que liga la longitud de onda A. y la can-
de ser E= mc 2 , establecer la relación tidad de movimiento, me del fotón. En efecto:
existente entre la longitud de onda A.
de un fotón y su cantidad de mo- hv = mc 2
vimiento me. y sustituyendo v por su valor en función de A. resulta:
he/ A.= mc 2
A-2
de donde, simplificando y despejando A., obtenemos:
Calcular la longitud de onda que,
según la hipótesis de De Broglie,
estaría asociada a la rotación de la ! A.= h/( mc) : (14.1]
Tierra alrededor del Sol. (Masa de la
Tierra, aproximadamente 6 x 1024 kg;
velocidad de rotación alrededor del Generalizando la expresión anterior, válida para el fotón, que se mueve
Sol, unos 3 x 104 m/s.) siempre a la velocidad de la luz, De Broglie predice que cualquier objeto que
R: 3,6 x 10- 63 m. posea una cantidad de movimiento mv poseerá una onda asociada cuya lon-
gitud de onda vendrá dada por 2 :
A-3
1 A.= h/ (mv) 1 [14-2]
Calcular la longitud de onda aso-
ciada al movimiento de un guijarro
de 10 g lanzado a 1 m/s. donde h es la constante de Plank. I1I!Q 111)
R: 6.6 x 10- 32 m.
Como muestran los resultados de las actividades A-2 y A-3, los cálculos
de la longitud de onda asociada a objetos ordinarios, incluso de reducidas
A-4 dimensiones, conduce a valores de A. tan pequeños que es impensable la
Calcular la longitud de onda aso- posibilidad de detectar de algún modo la existencia de dichas ondas. Sólo
ciada al movimiento de un electrón en el caso de partículas submicroscópicas cabe la posibilidad de que sus
que, bajo el efecto de un campo ondas asociadas sean observadas. Veámoslo para el caso del electrón. mJ
eléctrico, ha adquirido la velocidad
de 6 x 105 m/s. (Masa del elec- El valor predicho para la longitud de onda de un electrón que se mueve
trón ~ 10- 30 kg.) a velocidades moderadas resulta comparable a la de los rayos X, y cabe,
~:10- 9 m. pues. pensar en la posibilidad de detectar su existencia.

1
Recordemos que toda una serie de fenómenos prueban irrefutablemente el carácter
material de los foton es y, en particular. su posesión de masa y, consecuentemente, cantidad de
movimiento: tanto la desviación de la luz procedente de una estrella al pasar cerca del Sol.
como el efecto Compton -explicable como un choque entre foton es y electrones al que es apli-
cable el principio de conservación de la cantidad de movimiento- . no dejan lugar a dudas.
2
El camino seguido por De Broglie para obtener dicha expresión fue. en realidad. distinto del
aquí expuesto. sin recurrir a la teoría de la relatividad.
322
14.1.2. Contrastación experimental de la hipótesis
de De Broglie
1111
Para establecer el carácter ondulatorio de los electrones conviene re- A-5
currir a un fenómeno típicamente ondulatorio, como es la difracción: al ¿A qué fenómeno convendría re-
estudiar el capítulo de ondas concluíamos, precisamente, que la presencia currir para poner en evidencia la
de difracción permite afirmar sin lugar a dudas el carácter ondulatorio de existencia de ondas asociadas al mo-
los fenómenos considerados. vimiento de un haz de electrones?
Describir detalladamente el posible
Pero recordemos que, para que se produzca la difracción, la onda experimento, prestando atención a
ha de encontrarse coñ un obstáculo de dimensiones del mismo orden que las dificultades previsibles, etc.
la longitud de la onda, lo cual plantea un indudable problema, dada la pe-
queñez de ésta. En efecto, ¿dónde encontrar obstáculos de dimensiones
próximas a 1 O- 9 m? El problema se había ya presentado, algunos años
atrás, al estudiar los rayos X, de longitud de onda similar, y la solución se
había encontrado recurriendo a las redes cristalinas. En efecto, la distancia
entre los átomos o iones en los cristales era de un orden similar a la longitud
de onda de los rayos X o a la predicha para los electrones.
Cabía, pues, pensar en utilizar de nuevo los cristales para provocar la
difracción, detectando la radiación emergente con placas fotográficas. Sin
embargo, ahora se presentaba una dificultad suplementaria: los electrones
no pueden atravesar tan fácilmente un cristal como una radiación electro-
magnética. Se precisan técnicas adecuadas para obtener hojas extremada-
mente finas (hojas metálicas, por ejemplo) o bien hacer incidir a los elec-
trones muy oblicuamente (casi paralelamente a la cara del cristal) para
que sean reflejados tras penetrar muy débilmente en su interior.
Utilizando técnicas como las mencionadas, los científicos americanos
C. J. Da visson (18 81-19 S8) y Germer verificaron la hipótesis de De Broglie
obteniendo fotografías que mostraban con toda evidencia la difracción de
los electrones (fig. 14.1 ). Y los cálculos realizados a partir de las figuras de

14.1 Difracción de electrones. Comparaci6n de les figuras de difracci6n obtenidas


con rayos x (foto Al y con electrones (foto B).

323
difracción obtenidas proporcionaban valores de la longitud de onda que
correspondían con los predichos por la relación de De Broglie.
No cabía, pues, ninguna duda: todos los objetos materiales - y no úni-
camente el fotón - poseían el doble carácter corpuscular-ondulatorio.
Esta tesis permitía comprender el carácter discontinuo de las «órbitas»
de los electrones confinados en un átomo, puesto que toda onda producida
en un medio limitado da lugar a ondas estacionarias, cuyas frecuencias sólo
pueden tomar determinados valores discretos, cuantizados. Pero, a su vez,
planteaba serios problemas de interpretación: ¿En qué podían consistir las
ondas asociadas predichas por De Broglie?

14.1.3. Interpretación de las ondas broglianas

Una primera interpretación de las ondas asociadas, propuesta por el


mismo De Broglie, consideraba la relación existente entre la partícula y la
onda de forma similar a lo que ocurre con esas planchas que, situadas en la
cresta de una ola, son arrastradas por ésta (fig. 14.2). El electrón, o la par-
tícula de que se trate, sería, según esto, conducido, «pilotado» por la onda.
De aquí el nombre de «onda piloto» que se le dio a las ondas de De Broglie
y que todavía se utiliza en algunos textos.

·==

14.2 El deporte del "SURF" como imagen de la relaci6n corpúsculo·onda piloto.

Evidentemente existen diferencias notables entre lo que ocurre en el caso


del electrón y su onda asociada y en el caso de la plancha sobre la ola: el
electrón está indisolublemente ligado a su onda y no puede abandonarla
en ningún momento. Por otra parte, la longitud de la onda disminuye a
324
medida que la velocidad aumenta, como si el electrón «absorbiera» parte
de su onda. Pero las principales dificultades de esta imagen estriban en la
imposibilidad de responder a cuestiones clave, como son la forma en que
dicha onda es engendrada o qué ocurre con ella durante la interacción
del electrón con un obstáculo, etc. Estas dificultades llevaron a De Broglie
a sustituir dicha interpretación por otra que reducía el aspecto corpuscular
a un efecto puramente ondulatorio, considerando al electrón como un «pa-
quete de ondas» consistente en un número reducido de ondas de escasa
longitud, lo que le confería las propiedades que se consideran corpusculares,
sin dejar de ser, sin embargo, un conjunto de ondas (fig. 14.3).

14.3

l
El electrón considera-
do como "paquete de
ondas".
j
Esta era una tesis sugestiva, puesto que eliminaba la dualidad onda-
corpúsculo, reduciéndola a un solo aspecto: el ondulatorio. Sin embargo,
fue preciso abandonar también esta hipótesis, puesto que los cálculos mos-
traban claramente que un «paquete de ondas», por muy compacto que
fuera, se difunde rápidamente por el espacio, desapareciendo cualquier po-
sible comportamiento corpuscular.

Otra forma de interpretar la onda asociada, eliminando la dualidad, sería


suponer que los electrones son simples corpúsculos y que el aspecto ondu-
latorio aparece debido a la presencia de un gran número de electrones,
consistiendo la onda, en cierto modo, en una distribución probabilística de
los mismos. una onda de probabilidad. Según esto, la difracción observada
al hacer pasar los electrones por una fina lámina metálica no debería pre-
sentarse al trabajar con un reducido número de electrones.

Pero el experimento muestra, contrariamente, que no es necesario gran


número de electrones para que aparezca la figura de difracción sobre la
placa fotográfica: un débil haz de electrones produce el mismo efecto, si se
prolonga la exposición suficiente tiempo, lo que prueba que la difracción,
y por tanto el carácter ondulatorio, es consustancial a cada electrón indi-
vidual y no es un efecto de la presencia de gran número de ellos.
325
Así pues, todos los intentos de reducir la complejidad onda-corpúsculo a un
solo aspecto -onda o corpúsculo- fracasaron. Era preciso asumir dicha dualidad
como aspectos contradictorios, pero íntimamente ligados del comportamiento de
toda la materia. Esto es lo que, en definitiva, expresa la ecuación de De Broglie
al relacionar la magnitud ondulatoria A. y la corpuscular mv, para cualquier
entidad física. La cuestión sigue así planteada: ¿Qué significado dar a la onda
asociada?

La idea de onda de probabilidad antes expuesta puede ser útil para la des-
cripción del comportamiento de cada electrón, independientemente -y en
esto reside la diferencia esencial con la interpretación anterior- de la exis-
A-6 tencia o no de gran número de electrones. De hecho, en la experiencia de
Se hace pasar un fino haz de elec- difracción, sólo podemos afirmar de cada electrón cuál es la probabilidad
trones a través de un pequeño obs- que tiene de incidir en una posición u otra de la placa: prácticamente nula
táculo (un orificio, por ejemplo). en algunos lugares -que apareceran blancos en la foto- y más o menos
¿Cuál de los tres gráficos (fig. 14.4) grande en otros -que apareceran velados con mayor o menor intensidad-.
corresponde a : Ello supone eliminar del electrón el aspecto completamente determinista que
a) La predicción clásica del mo- conceden las ecuaciones de la mecánica clásica al movimiento de los objetos.
vimiento de los electrones. Pero ¿qué significa, en definitiva, una onda sino una cierta deslocalización
b) La predicción mecánico-cuán- que impide situar al electrón en un punto determinado e introduce una cierta
tica. imprecisión, o, dicho de otra forma, que sólo permite referirse a la posición
e) La predicción de una absoluta del electrón en términos probabilísticos?
indeterminación - aleatorie-
dad- en el movimiento de los Esto puede comprenderse aún mejor utilizando la misma relación de
electrones.
De Broglie: la velocidad de la partícula resulta ser v = hf mJ.., en donde A.
tiene el mismo valor, claro está, para toda la onda y no depende en abso-
luto de la posición de un punto cualquiera en la onda. Consiguientemente,
la velocidad tampocó dependerá de dicha posición. En conclusión, la ausencia
de una trayectoria definida determina que la velocidad del electrón no de-
penda de su posición y, viceversa, que la posición no dependa de la velocidad.

Sería erróneo, sin embargo, dar a la onda de probabilidad un significado


de pura aleatoriedad, de absoluta indeterminación: en ese caso, durante la
experiencia de difracción, por ejemplo, los electrones no se agruparían, como
hemos visto, en ciertas posiciones, sino de forma absolutamente arbitr~ia.
mm
Este efecto de deslocalización y la consiguiente parcial imprecisión sería
inherente a todos los objetos materiales, aunque, claro está, sólo sea per-
14.4 ceptible, por las razones que ya se han apuntado, en el mundo submicros-
cópico. Precisamente esta significación de la onda asociada como onda de
probabilidad permite una clara comprensión de los principios fundamentales
de la mecánica cuántica que expondremos en el siguiente apartado.
326
Resumiendo, De Broglie establece un puente entre los aspectos corpus-
cular y ondulatorio para todos los fenómenos físicos, generalizando lo que
la teoría del fotón había ya realizado para la radiación. La dualidad onda-
corpúsculo resultaba así inherente a todos los objetos materiales y venía
a traducir una cierta deslocalización y consiguiente imprecisión en la po-
sición y movimiento de dichos objetos ; de aquí el nombre de «onda de pro-
babilidad» utilizado para designar las ondas broglianas.

CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA MECANICA


CUANTICA

La hipótesis de De Broglie, que hemos presentado en el apartado anterior,


al establecer la indisoluble relación entre aspecto corpuscular y ondulatorio
para todos los objetos físicos, venía al mismo tiempo a invalidar las leyes
clásicas de descripción del movimiento y exigía nuevos conceptos y nuevos
principios, es decir, una nueva mecánica.

A continuación, y de forma muy somera, presentaremos algunos de


estos principales conceptos y principios - basados en la hipótesis de De
Broglie- que, en el breve plazo de cinco años, iban a permitir la edificaciqn
de la mecánica cuántica. Nos limitaremos, claro está, a una presentación
meramente cualitativa, como introducción en la que puedan insertarse pos-
teriores estudios más profundos. Nos obliga a ello la propia dificultad del apa-
rato matemático utilizado por la nueva mecánica; pero, además, conside-
ramos conveniente que. al abordar por primera vez una cierta realidad
física. el alumno pueda adquirir una visión conceptual clara del conjunto.
que un tratamiento detallado y cuantitativo puede a veces enmascararj.
Veamos, pues, estos principios fundamentales.

14.2.1. El principio de incertidumbre


Como ya hemos indicado. el sentido físico de la onda brogliana para un
electrón dado es señalar la existencia de una cierta deslocalización, de una
cierta indeterminación en el movimiento que puede seguir el electrón, se-
ñalar, en suma, que el electrón carece de una trayectoria absolutamente

3
La cuestión es tanto más importante cuanto que. para numerosos autores. la búsqueda de
significado físico en las ecuaciones de la física moderna debería ser abandonada y sustituida por
la elaboración de modelos puramente matemáticos, meros conjuntos de postulados y ecuaciones.
327
determinada. Consecuencia de ello es la imposibilidad -al contrario de Jo
que suponía la mecánica clásica- de determinar al propio tiempo, con ab-
soluta precisión, la posición y la velocidad de una partícula. En efecto, la
determinación simultánea y precisa, en un instante cualquiera, de las coor-
denadas y velocidad, significaría que existe una trayectoria definida, puesto
que la velocidad no es otra cosa que la variación de la posición con el tiempo,
y, conocer la velocidad y la posición con precisión, significa -repetimos-
conocer la trayectoria.
Partiendo de este razonamiento, el formalismo matemático de la mecánica
cuántica permite deducir, de forma simple pero que rebasa el nivel de este
Curso, los límites de dicha imprecisión, estableciendo que:

O. introduciendo la cantidad de movimiento P = mv,

que se escribe, a menudo:


~X • ~px ;:;: fz

donde
ñ = h/ 2n

Teniendo en cuenta las correspondientes ecuaciones para las compo-


nentes y y z podemos escribir el conjunto:

~X' ~px ? fz
~y . ~py ;:;: li (14.3]
~z · ~pz ;:;: li

Las ecuaciones anteriores expresan, como puede comprenderse fácil-


mente, que existe un límite en la precisión con que podemos medir simul-
táneamente la posición y la velocidad, límite que viene determinado por el
valor de h y de la masa del cuerpo. Esto es lo que constituye el llamado prin-
cipio de indeterminación o relación de incertidumbre, establecido en 19 2 7 por
el físico alemán W. Heisenberg (1901-76), y que constituye uno de los
principios fundamentales de la mecánica cuántica.
Antes de profundizar algo más en el sentido de este principio mos-
traremos cómo su aplicación al mundo de los objetos macroscópicos no in-
328
troduce modificaciones prácticas respecto a las predicciones de la física clá-
sica, lo que justifica, una vez más, que este principio, como tantos otros con-
ceptos que la física del micromundo está poniendo en evidencia, pasara
inadvertido. m!6 m!3 A-7
Vemos, pues, que el principio de incertidumbre no juega ningún papel Supóngase un objeto de pequeñas
en las medidas de posición y velocidad a menos que se trate de objetos sub- dimensiones, un grano de polvo por
microscópicos, en cuyo caso es absolutamente necesario tenerlo presente. ejemplo, de 10 - 6 m de diámetro,
que pese 1 O- 6 kg y avance a una
Comprender correctamente este principio supone no caer en el error de velocidad de 1 m/s. Si determinamos
atribuir la indeterminación a posibles faltas de precisión de los instrumentos la velocidad con una imprecisión de
y técnicas utilizados, subsanables, por tanto, con un perfeccionamiento de ~v= 10- 3 m j s (muy pequeña con

dichos instrumentos y técnicas. La indeterminación es de origen mucho más relación al valor de v), ¿cuál sería
profundo y hace referencia a la propia naturaleza de la materia -que no la imprecisión en la determinación
de la posición? ¿Qué importancia
se presenta en forma de objetos con contornos absolutamente definidos, que tendría dicha imprecisión respecto al
siguen trayectorias perfectamente determinadas-. Se trata de una indeter- tamaño del objeto?
minación esencial e irreductible.
R: ~x:,: 10 - 25 m, que, como se ve,
Otro error posible consiste en ver en dicha indeterminación un límite es absolutamente despreciable
impuesto por la naturaleza, a la posibilidad de conocerla. Debajo de esta frente al tamaño del objeto.
idea -hábilmente explotada por quienes siempre han visto los progresos
de la ciencia con desconfianza, dada su capacidad para derribar dogmas A-8
y tabúes- persiste la imagen errónea de un electrón exclusivamente cor- Rehacer los cálculos de la actividad
puscular «que no podemos saber dónde se encuentra». Sin embargo, el prin- anterior para un electrón (cuyo ta-
cipio de incertidumbre no es un límite al conocimiento, sino expresión de un cono- maño convencional se cifra en
cimiento más profundo de la realidad: el electrón no es ese objeto puntual que 10 - 15 m) que avance con la misma
creíamos -nos informa-, sino algo mucho más complejo. Aparece aquí un velocidad, determinada con la misma
aspecto esencial del mundo de las llamadas «partículas elementales», cuyo precisión que la del objeto del pro-
estudío ha hecho posible la mecánica cuántica y al que nos referiremos en blema anterior.
un próximo capítulo 4 • R: ~x = 10 - 1 m, que es billones de
veces superior al tamaño con-
Si el principio de incertidumbre establece límites a la precisión con que vencional del electrón.
puede determinarse la velocidad y la posición de un objeto, cabe suponer
que dicha imprecisión reaparecerá en la determinación de otras magnitudes
ligadas con éstas, tales como la energía y el tiempo. Efectivamente, el prin-
cipio de Heisenberg establece también que:
~E · ~t '?:: ñ [14-4]
según la cual, la determinación simultánea de la energía y el tiempo viene

4 El descubrimiento dp ciertos Límites en el comportamiento de la materia. que no pueden

ser sobrepasados. tales como la velocidad de la luz en el vacío, el cero absoluto de temperaturas
o ahora el principio de indeterminación, ha supuesto siempre momentos álgidos en el conoci-
miento de ese comportamiento -con las consiguientes implicaciones prácticas de un mejor
dominio sobre la materiii-, pero no supone ninguna limitación a dicho conocimiento.
329
afectada por un limite del que es expresión la ecuación anterior. O, dicho de
otro modo, la imprecisión en el valor de la energía que posee un objeto es
tanto mayor cuanto menor es el intervalo de tiempo considerado 5 •
Por último queremos referirnos a una cuestión clave en la ciencia y que
el principio de indeterminación ha contribuido a clarificar: el problema de
la observación. En efecto, la relación de incertidumbre puede interpretarse
como la imposibilidad de proceder a medidas precisas simultáneas de la
posición y la velocidad. o de la energía y el tiempo. etc. Sin poder extendernos
en estas cuestiones, señalaremos, sin embargo, que lo que el principio de
incertidumbre viene a evidenciar es que el proceso de medida es siempre una
interacción que modifica aquello que se observa. Es cierto que si iluminamos
un barco con una linterna no se nos ocurre pensar en qué medida estamos
modificando la posición o la velocidad del barco con nuestra luz. Pero ¿puede
decirse lo mismo de la observación de un electrón? ¿Cómo localizarlo si no
es iluminándolo, es decir, dirigiendo fotones hacia donde se encuentra, lo
que inevitablemente modificará su energía, su velocidad? La práctica de la
observación de los objetos submicroscópicos es una rotunda confirmación
del principio de incertidumbre, sin que - repetimos una vez más- deba verse
en dicho principio una simple limitación técnica, «un detecto de los instru-
mentos», sino una característica fundamental del comportamiento de la
materia.

14.2.2. La ecuación de ondas

La crítica radical de los conceptos clásicos sobre el movimiento que rea-


liza la mecánica cuántica, y de la que son expresión la ecuación de De
Broglie o la relación de incertidumbre de Heisemberg, exige consecuente-
mente una modificación igualmente radical del formalismo matemático uti-
lizado para describir el movimiento, es decir, para describir el estado de un
sistema y su evolución.
En la mecánica clásica, el estado del sistema en un instante determinado
queda descrito dando los valores de las coordenadas y de las velocidades.
En la mecánica cuántica, como hemos visto, esto no es posible, y la
descripción completa del estado de un sistema sólo puede aspirar a predecir
las probabilidades de los distintos valores que pueden obtenerse al medir
las coordenadas - o la magnitud de que se trate- del sistema.

5
Aún podemos referirnos a una tercera expresión de incertidumbre que liga el límite de
precisión en la determinación simultánea de la cantidad de movimiento angular, o momento
cinético L y la posición angular a , que se expresa en forma similar a las anteriores : tJ.L · tJ.a ;:o ñ.
330
En la búsqueda de las relaciones que permitirán obtener dichas proba-
bilidades destaca el nombre de Erwin Schrodinger (1887-1961), quien, par-
tiendo de la relación de De Broglie, modificó la ecuación general de los movi-
mientos ondulatorios, para que reflejara también las propiedades corpuscu-
lares. La ecuación obtenida por Schrodinger permite calcular una función
de las coordenadas, denominada función de onda 1{1 . tal que su cuadrado
determina la distribucion de probabilidade~ de los valores de las coordenadas
- o cualquier otra medición en general.

La forma de la ecuación de SchrOdinger, que iba a convertirse en la ley


fundamental de la mecánica cuántica, puede escribirse así 6 :

d2~, +2m [E - U(x)]¡f =O


dx2 h2

Se trata de una ecuación diferencial de segundo orden, donde x representa


la coordenada, m la masa de la «partícula», E la energía total de la misma
y U su energía potencial. El cuadrado de ~' tiene el sentido, repetimos, de
una probabilidad: su dependencia de las coordenadas y del tiempo pro-
porciona, en cierto modo, la probabilidad de existencia -o, mejor dicho,
de detección- del corpúsculo en un lugar e instante determinados. Esta
probabilidad constituye precisamente la «onda de probabilidad» a la que nos
referimos al hablar del significado físico de las ondas broglianas.

La solución de la ecuación de Schrodinger presenta enormes dificultades en


el caso general de que 1/1 varíe con la posición y con el tiempo. Pero en el
caso de sistemas estacionarios -como son las estructuras de los átomos,
moléculas, cristales, etc.-, en que ~~ sólo sufre oscilaciones alrededor de un
valor medio que no cambia con el tiempo, la solución es mucho más simple,
lo que ha hecho posible el estudio de las estructuras estacionarias.

En estas soluciones juega un papel esencial el valor de la energía total


E. A este respecto es preciso resaltar que, mientras se consideran valores
de E positivos - que, recordemos, corresponden a estados «no ligados» de
las partículas, es decir. a un movimiento absolutamente libre de las mismas-,
la ecuación de Schrodinger proporciona siempre una solución distinta de

6
Naturalmente no transcribimos esta expresión con ánimo de llevar a su memorización
ni manejo en un Curso elemental como éste. Por otra parte, hay que señalar que, junto a este
formalismo matemático elaborado por Schrüdinger, W. Heisemberg estableció un formalismo
distinto - conocido como mecánica de matrices- , pero absolutamente equivalente en cuanto
a las soluciones fisicas que proporciona.
331
cero para ~~. Por tanto, la probabilidad ~ 2 de que el corpúsculo se encuentre
en dicho estado de energía será también distinta de cero. Dicho más simple-
mente, esto significa que un corpúsculo libre puede tomar cualquier valor
de la energía (siempre, claro está, que la velocidad no sobrepase la de la luz).
Por contra, para valores negativos de E, es decir, para estados ligados de
la partícula -como puede ser el movimiento del electrón en el interior del
átomo-, la ecuación de Schrodinger sólo presenta soluciones distintas de
cero para determinados valores de E y se hace nula en los demás casos.
A-9 ~
Interpretar fisicamente el hecho Al aplicar la ecuación de Schrodinger a un sistema ligado -como el
de que, en los estados ligados, la electrón en un átomo- aparece la discontinuidad en los valores posibles
función de ondas sólo tome valores de la energía que Bohr se había visto obligado a introducir como postulado,
distintos de cero para ciertos va- es decir, sin fundamentar. Pero ahora esta discontinuidad, estos niveles per-
lores de E. mitidos de energía, surgen como consecuencia lógica del carácter ondula-
torio del electrón. En efecto, como sabemos, toda onda que se propague
en un medio limitado da lugar a ondas estacionarias cuantizadas.

Por otra parte,. esta cuantización ya no aparece ligada a la supuesta


existencia de órbitas electrónicas que, como ahora sabemos, carecen de sen-
tido, y en la teoría de Bohr eran reminiscencias de las concepciones clásicas.

En vez de órbitas, la ecuación de ondas nos proporciona zonas del es-


pacio o «nubes electrónicas» de tamaños y formas enormemente variados,
pudiendo dar así solución -como veremos en el capítulo correspondiente
de la estructura del átomo- a los problemas que el modelo de Bohr no llegó
a explicar.

La ecuación de Schrodinger da cuenta también, al mismo tiempo, del


segundo postulado de Bohr, según el cual el electrón no puede emitir canti-
dades cualesquiera de energía, sino valores discretos de la misma: en efecto,
si el electrón sólo puede existir, en el átomo más que en determinados es-
tados de energía, el paso de uno de estos estados a otro vendrá acompañado
de la emisión o absorción de una cantidad definida de energía -la diferencia
entre dichos estados-, que constituye precisamente el cuanto hv, el fotón,
de que hablaran Plank y Einstein.

Los hechos precedentes quedan así abrazados en un todo coherente,


y la dualidad onda-corpúsculo aparece perfectamente reflejada en la ecua-
ción de Schrodinger, considerada, con toda razón como la ley fundamental
de la mecánica cuántica.

Terminaremos señalando que la ecuación de Schródinger, tal como fue


introducida inicialmente, no tenía para nada en cuenta los efectos relati-
332
vistas de las elevadas velocidades del electrón, en el átomo y, en general.
de todas las partículas elementales en sus interacciones. Por esta razón,
un joven científico inglés, Paul Dirac, intento la fusión de la mecánica cuán-
tica y la teoría de la relatividad. Como veremos al hablar de las partículas
elementales, sus trabajos tuvieron hondas repercusiones y posibilitaron la
·extensión de la mecánica cuántica a nuevos niveles de organización de
la materia. La teoría de la relatividad llegó así a integrarse en el nuevo esquema
conceptual, constituyendo, junto a la relación de incertidumbre y la ecuación de
ondas, los principios fundamentales de la mecánica cuántica, que venía a sustituir
a la física clásica.

Desde los trabajos de Plank y la experiencia de a todo el campo de la qmmtca (ver parte IV). Y su
Michelson a fines del siglo XIX la física había pasado extensión al estudio del núcleo atómico y a las par-
por una profunda crisis que algunos interpretaron tículas elementales abriría los nuevos campos - llenos
como una muestra de impotencia, pero que terminaría de implicaciones teóricas y prácticas- de la física
revelándose como verdadera crisis de crecimiento. Tras nuclear y la física de alta energía, que abordaremos
el establecimiento de la mecánica cuántica, su aplica- en los dos capítulos siguientes.
ción al átomo permitió hacer avanzar prodigiosamente

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-10. Exponer brevemente las principales tesis de A-12. Razonar por qué la dualidad onda-corpúsculo
la mecánica cuántica, indicando qué con- es más fácilmente perceptible en los fotones
ceptos de la física clásica vienen a poner en de alta frecuencia que en los de baja frecuen-
cuestión. cia o en otro tipo de partículas, como elec-
A-ll. Mostrar cómo la descripción clásica del mo- trones, etc.
vimiento puede considerarse como un límite
de la mecánica cuántica.

333
15 FISICA NUCLEAR

INTRODUCCION La física nuclear y la física de partículas -íntimamente ligadas-, cuyo es-


tudio vamos a iniciar, constituyen uno de los dominios más relevantes de la ciencia
física contemporánea: la creciente importancia de la energía de origen nuclear, la
existencia de instituciones internacionales como el CERN. con presupuestos
fabulosos, la construcción de aceleradores de partículas y otros instrumentos de
investigación cada vez más potentes, etc., son prueba indudable de ello (fig. 15.1 ).

Por otra parte, los hechos de este nuevo dominio resultan absolutamente
inexplicables por la física clásica y harán ver, una vez más, la potencia explicativa
de la mecánica cuántica.

15.1 Foto del acelerador gigante del a Universidad de California, denominado "Betab6n".

334
RADIACTIVIDAD 15.1.
La primera evidencia de que el núcleo atómico posee una estructura
interna y no puede considerarse como «Un todo» inmodificable la proporcionó
la radiactividad, fenómeno descubierto a finales del siglo XIX por el físico
francés Henri Becquerel (1852-1908) y cuyo origen nuclear no tardó en ser
establecido.

15.1.1. Descubrimiento de la radiactividad.


Problemas que plantea
El descubrimiento de la radiactividad por H. Becquerel tuvo lugar en el
curso de una investigación sobre la posible emisión de rayos X por sustancias
fosforescentes -sustancias que emiten radiaciones después de haber sido
iluminadas.

El procedimiento utilizado por Becquerel consistía eri envolver una


placa fotográfica con papel negro grueso, de forma que sólo pudiese ser
atravesada por radiaciones muy energéticas, de elevada frecuencia, como
los rayos X, y colocarle encima una sustancia fosforescente exponiendo el
conjunto a la luz solar. Esperaba así que, si alguna sustancia fosforescente
emitiera rayos X, la placa resultaría velada. Los resultados fueron negativos
hasta que utilizó un compuesto de uranio, que en efecto velaba la placa fo-
tográfica.

Sin embargo, casi inmediatamente -y gracias a un hecho fortuito- se


vio que la radiación emitida no era resultado de la fosforescencia de los mi-
nerales, sino una radiación nueva. Según palabras de Becquerel :

... en aquellos días la luz solar era intermitente, por lo que guardé todos
los dispositivos en un cajón del cuarto oscuro dejando allí también
las sales de uranio. Como el sol tardó en lucir algunos días, revelé la
placa fotográfica el 1 de marzo esperando encontrar las imágenes muy
débiles. Pero, por el contrario. las siluetas aparecían con gran intensidad.
Pensé en seguida que la acción de las sales debía continuar también
en la oscuridad ... 1

1
El carácter fortuito del descubrimiento no debe hacer pensar en un puro azar; el descu-
brimiento se produjo debido a que Becquerel estaba procediendo a una investigación, manejando
ciertas·hipótesis y prestando atención a todos los hechos que podían verificarlas o falsearlas.
El azar, puede decirse, sólo ayuda a quien está preparado para ello.
335
Nuevos experimentos confirmaron esta conjetura: el compuesto de uranio
11tilizado, así como otros compuestos de uranio y el mismo uranio, emiten
, ontinuamente algún tipo de radiación capaz de atravesar el papel negro y
A-1 otros cuerpos más gruesos y opacos independientemente de que sean expuestos
Indicar qué aspecto de la emisión o no a la luz. 1111
de radiación por el uranio plantea Sin duda el hecho más sorprendente relacionado con la nueva radia-
mayores dificultades de comprensión. ción es su carácter continuo, persistente, sin necesidad de absorción de
a la luz de las teorías clásicas. energía para su mantenimiento y sin, aparentemente, agotarse. En ningún
•>tro fenómeno de los estudiados hasta entonces se había presentado algo
similar: toda emisión continua de energía por un sistema exige, o bien que
reciba energía del exterior, o bien su transformación -como en el caso de
A-2 una combustión- hasta su agotamiento 2 •
¿Cómo averiguar la posible carga, El trabajo iniciado por Becquerel fue proseguido en París por los es-
o ausencia de la misma, de las radia- posos Curie. María Sklodowska (1867-1934), joven física polaca, casada
ciones emitidas por las sustancias ra- con Pierre Curie (1859-1906), inició un estudio sistemático de gran número
diactivas?
de sustancias tratando de encontrar otras que, como el uranio y sus com-
A-3
puestos, poseyeran la «actividad radiante» o radiactividad. Pudo constatar
así que el torio y sus compuestos también presentaban dicha radiactividad.
Al penetrar un «haz radiactivo» Ayudada por su esposo prosiguieron la búsqueda de nuevos elementos con
en un campo magnético se observan actividad radiante, llegando a aislar, mediante laboriosos procedimientos de
desviaciones como las que indica la
separación, una sustancia cuya actividad era cuatrocientas veces superior
figura 15.2.
¿Qué puede decirse sobre la natu- a la del uranio; se trataba de un nuevo elemento, para el que propusieron
raleza eléctrica de las radiaciones el nombre de polonio, en honor al país de origen de madame Curie. Algún
alfa. beta y gamma en que queda tiempo después aislaron otro nuevo elemento de actividad aún más intensa
dividido el haz inicial? - novecientas veces mayor que la del uranio-, al que dieron, dada su es-
traordinaria radiactividad, el nombre de radio.
Placa fotográfica
La existencia de distintas sustancias espontáneamente radiactivas re-
sultaba, con esta serie de trabajos, plenament~ confirmada. Pero quedaban
planteadas cuestiones clave en torno al nuevo fenómeno y, en primer lugar,
Campo
.._ magnético sobre la naturaleza de las radiaciones emitidas .
...
Haz radiactiv~
-~ . ~Diafragma
111111
111111
111111
111111
111111
15 .1.2. Naturaleza de las emisiones radiactivas
Tras el descubrimiento de la radiactividad, los investigadores se intere-
11 1111
11 1111
1 111:
saron por la caracterización de las emisiones, y pronto se pudo constatar
Bloque de Sustancia que existían tres clases de emisión radiactiva con distinta carga y masa.
plomo radiactiva gg mil)

15.2 Desviación- de los componentes de 2


Naturalmente, éste es también el caso - como veremos- para las sustancias radiactivas.
un "haz radiactivo" en un campo La diferencia reside, sin embargo, en los valores de energía mucho más altos y en la larga du-
magnético. ración del fenómeno.
336
Como es lógico, para el análisis de las radiaciones se recurre a campos
eléctricos y magnéticos:

Recordando lo visto en el capítulo 10 sobre las fuerzas ejercidas por los


campos magnéticos sobre cargas en movimiento podemos afirmar, a la vista
de las desviaciones producidas :

a) Que existen tres tipos distintos de radiación -a los que denomi-


namos alfa, beta y gamma.

b) Que la radiación alfa está constituida por partículas cargadas posi-


tivamente: las beta, por partículas cargadas negativamente, y la
radiación gamma, que no posee carga.

El experimento proporciona, a su vez, un método para separar los tres


constituyentes de la emisión radiactiva para poder realizar su estudio por
separado 3 •

El experimento esquematizado en la actividad A-3 proporciona otros


datos, además de la carga de las partículas alfa y beta. A-4
mm Recuérdese cómo, con ayuda de
un campo magnético y un campo
En efecto, la fuerza magnética sobre una carga en movimiento F = qvB, eléctrico, puede determinarse la velo-
que es perpendicular a la velocidad de la carga que se mueve y al campo cidad y, lo que en este caso es más
magnético, imprimirá a la carga un movimiento circular uniforme de importante, la relación qfm de las
radio r. partículas cargadas (ver «espectró-
grafos» de masas en cap. 10).
Igualando la fuerza magnética qvB a la fuerza centrípeta m; se tiene:

qvB = mil, o sea, .!L = vB , donde r y B son datos mesurables en el experi-


r m r
mento.

Por otra parte, dado que la velocidad v no es fácilmente medible, se aplica

' La separación de las radiaciones puede hacerse también por otros procedimientos. Así,
fue E. Rutherford quien primero estableció la distinción entre estas radiaciones, ya en 1899,
recurriendo al distinto poder penetrante de las mismas: colocaba láminas de metal interceptando
el haz radiactivo y constataba que, mientras una parte -a la que llamó alfa-, era ·absorbida
fácilmente por un reducido número de láminas metálicas, otra parte poseía un poder de penetra-
ción 100 veces superior. Designó a esta parte como radiaciones beta. Los rayos gamma fueron
identificados más adelante.
337
un campo eléctrico de intensidad y sentido adecuados para compensar la
fuerza magnética, con lo que

E
qE = qvB y, por tanto, v=-
B

lo que permite, por último, obtener la expresión

q- E
m - rB 2

J. J. Thomson determinó de este modo la relación ~ para la radiación


beta, obteniendo un valor próximo al del electrón; experimentos posteriores
confirmaron este resultado, quedando la radiación beta caracterizada como
un haz de electrones.

Trabajos similares con las partículas alfa llevaron a establecer que se


trataba de núcleos de helio ~He, es decir, partículas de carga + 2 y masa 4
unidades atómicas de masa (4 u.m.a.).

El tercer tipo de emisión radiactiva -descubierto en 1900- no sufre


desviación de ningún tipo al penetrar en un campo magnético o eléctrico,
y fue caracterizado como radiación electromagnética -a la que se denominó
A-5
radiación gamma o fotones gamma-, de frecuencia muy elevada. IWiJ
Resumir brevemente la naturaleza
de las emisiones radiactivas. Conviene ahora hacer un pequeño paréntesis y añadir algo acerca de
las formas de detección de las radiaciones, dado el importante papel que las
técnicas de detección juegan en toda la fisica de las partículas subatómicas.

15.1.2. a) Detectores de partículas

Aun cuando la trayectoria de las radiaciones puede segwrse fácilmente


en los experimentos descritos, viendo sus puntos de incidencia en placas
fotográficas o en pantallas fluorescentes colocadas convenientemente, es po-
sible visualizar más claramente el camino seguido mediante instrumentos
más sofisticados, como son las «cámaras de niebla» y las «cámaras de bur-
bujas». Las primeras (fig. 15.3) están basadas en el papel que juegan las
partículas cargadas al atravesar una cámara con vapor sobresaturado: el
vapor comienza a condensar alrededor de las partículas que penetran en
la cámara -actuando de núcleos de condensación- y se van formando así
gotitas que dejan una estela a su paso. Dicha estela de gotitas dibuja, pues,
338
el camino seguido por las partículas y puede ser fotografiada. En la figura 15.4
se reproduce una foto tomada en una cámara de niebla 4 •

Ventana
Vista superior

Líquido
Pistón ~~=;;::;;:Jliilll~

15.3 Cámara de niebla. 15.4 Trazas de un haz de partículas


en una cámara de niebla.

Las cámaras de burbujas tienen un funcionamiento similar, pero conte-


niendo líquido a temperaturas de ebullición y actuando las partículas car-
gadas como gérmenes de ebullición en vez de como núcleos de condensación.

Nos referiremos, por último, a los «contadores de partículas», entre los


que destacan el llamado contador Geiger, que utiliza la corriente provocada
por la partícula alfa al ionizar el gas contenido en un recipiente sometido
a una diferencia de potencial. Los contadores Geiger se han convertido en
un instrumento habitual para el control de la radiactividad ambiental
(provocada, por ejemplo, por las explosiones nucleares, a las que nos refe-
riremos más adelante}.

15.1.2. b) Principales problemas planteados por las emisiones radiactivas

El descubrimiento y caracterización de las emisiones radiactivas planteó A -6


toda una serie de problemas de interpretación. Nos referiremos, en primer
lugar' al origen de estas radiaciones. mm Las emisiones de los elementos ra-
diactivos no se ven afectados ni por
el estado físico en que se encuentran
ni por la combinación con otros ele-
• Podría pensarse que el hecho de fotografiar la <<trayectoria>> de los electrones o partículas mentos. ¿Qué puede sugerirse -de
alfa en la cámara de niebla contradice el principio de incertidumbre -según el cual. como se acuerdo con esto y con el modelo de
recordará, los electrones carecen de una trayectoria definida- . Tenga mos en cuenta, sin em- átomo constituido por un núcleo y
bargo, que el tamaño de las gotas de vapor condensado que se fotografian es inconmesurable-
mente superior al del electrón, por lo que se respeta, sin lugar a dudas, el margen de incerti- una corteza electrónica- acerca del
dumbre. origen de las radiaciones?
339
Resulta evidente que, al menos en lo que respecta a las partículas alfa,
las emisiones radiactivas no podían proceder de la corteza electrónica, cons-
tituida exclusivamente por electrones. Pero otros hechos, y, en primer lugar,
la independencia mencionada de la emisión respecto al estado fisico o la
combinación química, hacen pensar en que las tres radiaciones son de
origen nuclear, lo que suponía una primera evidencia de la existencia de un
núcleo con estructura interna 5 •
Otro hecho relevante está relacionado con la gran cantidad de energía
A-7 asociada a la emisión radiactiva. · Jl1lj
Las partículas alfa emitidas por un
elemento radiactivo poseen energías
cinéticas del orden de 2 x 106 eV
(2 Me\') 6 . Las de los electrones, por
su parte, oscilan alrededor del MeV
Energías aproximadas que se producen en algunos procesos fisicos
y las de los fotones gamma están y químicos, por átomo o molécula que interviene en dichos procesos.
asociadas con frecuencias de 1 0 2 0 eV
hertz o mayores.
Ionización del electrón del hidrógeno, se absorben. . . . . . . .. . .. 14
a) Calcular la energía de los fo- Ionización del electrón más externo del Na, se absorben . . . .. . .. S
tones gamma. Ionización de los dos electrones del He, se absorben. . . . . . .. . .. 80
b) Comparar las energías de las Formación del agua a partir de H 2 y 0 2 , se liberan. . . . . . . .. . .. 2
radiaciones ex, f3 y y con las Combustión del carbono, se liberan . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. 4
implicadas en las reacciones
químicas (ver cuadro 15.1) y
sacar conclusiones. La energía de las radiaciones alfa, beta o gamma, todas ellas del orden
de 106 eV. o sea, del MeV. son muy superiores a las puestas en juego en los
procesos químicos, como puede verse en el cuadro 15.1. Esta gran diferencia
de energías es una prueba más de que las emisiones radiactivas no están
relacionadas con procesos que ocurran en la corteza electrónica y plantean,
como ya hemos señalado anteriormente, un serio problema de interpreta-
ción: ¿Cómo puede un elemento radiactivo emitir energía de manera, al
parecer, continua, sin ayuda de ningún manantial energético exterior? No
cabe pensar en otra cosa que en la existencia de procesos de transforll!ación
en el núcleo que habrían de dar cuenta tanto de la emisión de las radiaciones
alfa, beta y gamma, como de la enorme cantidad de energía liberada. En el
próximo apartado abordaremos esta cuestión de las transformaciones que
6 Recuérdese que un electrón-volt (e V), tienen lugar en el núcleo al producirse la emisión radiactiva.
o energía que adquiere un electrón al
desplazarse de un punto a otro entre los
que existe una diferencia de potencial
de un voltio, corresponde a 1,6 x 10- 19 J. ' De hecho, la emisión de radiación beta no provocaba ninguna ionización del elemento
Un múltiplo, a menudo utilizado. del emisor, como hubiera ocurrido de tratarse de electrones corticales. En cuanto a la energía de
electrón-volt es el mega electrón-volt, que los fotones gamma, resultaba ser superior a la correspondiente a la de los rayos X, y no cabía,
equivale a 10 6 electrón-volts, o sea: pues. tampoco, atribuirlos a procesos de excitación y desexcltación de los electrones periféricos.
Por otra parte. dichos procesos de excitación necesitan siempre la comunicación de energía
\1eV = 106 eV = 1.6 X w -n J exterior a los electrones, lo que, c.:omo ya indicamos, no se precisa en la emisión radiactiva.
340
15.1. 3. Las transformaciones radiactivas. Concepto de isótopo.
Reglas de Soddy
Según hemos indicado, el fenómeno de la radiactividad lleva a suponer
la existencia de procesos de transformación en el núcleo atómico como
única forma de dar cuenta de la emisión de las partículas alfa y beta. ml3 A-8
Emitir una hipótesis acerca de las
Rutherford y Frederick Soddy, en 1902, publicaron una teoría de las trans- transformaciones que experimentará
formaciones radiactivas, que, sin pretender explicar el porqué de las mismas el núcleo de un átomo cuando se
- para lo que se carecía de suficiente información -, trataba de describir los emite una partícula alfa. Idem una
cambios producidos. Sus hipótesis consistían en admitir que un átomo cuyo partícula beta 7 (ténganse en cuenta
núcleo ha emitido una partícula alfa o beta se transforma en otro átomo. los principios de conservación de la
Dicha emisión constituiría así una ruptura del átomo en dos partes -la masa y de la carga).
partícula emitida y el átomo residual. distinto del inicial-. Este proceso,
que fue denominado desintegración o transmutación nuclear, encontró con-
firmación experimental al observarse, por ejemplo, cómo en recipientes
cerrados, que contenían inicialmente sólo el elemento radio, al cabo de
cierto tiempo aparecía un nuevo demento que se denominó radión y cuya
masa difería de la del radio justamente en la correspondiente a una partícula
alfa. Estudios experimentales cuidadosos mostraron la existencia de series
radiactivas constituidas por eleméntos, cada uno de los cuales se producía
del anterior de la serie al emitir una partícula alfa o beta. Existía así una serie
radiactiva de quince elementos, que conducía desde el uranio al plomo es-
table, así como otras series semejantes con el torio y el radio como elementos
«padres», y el plomo, de nuevo, como límite de la serie.

Las transmutaciones radiactivas parecen dar lugar a un elevado número


de elementos radiactivos, aparentemente nuevos. para los que resultaba
imposible encontrar huecos en el sistema periódico. Por otra parte, muchos
de los nuevos elementos poseían propiedades químicas idénticas a las de
los elementos ya conocidos, aunque diferían en algunas propiedades flsicas.

Fue Soddy quien, para explicar este hecho desconcertante, en 191 O


emitió la hipótesis de que lo que se consideraba un elemento químicamente 7
Recuérdese que. según el modelo nu-
puro puede estar formado por átomos. idénticos sólo desde el punto de vista clear del átomo, un elemento de número
del comportamiento químico, pero pudiendo diferir en su masa atómica atómico Z está constituido por una cor-
teza electrónica con Z electrones y un
y otras propiedades flsicas, como el comportamiento radiactivo. Dichos ele- núcleo positivo de carga + z. Según esto,
mentos poseerían el mismo número atómico Z, es decir, la misma carga el paso de un elemento al siguiente, en
nuclear, y ocuparían, pues, el mismo lugar en el sistema periódico. Soddy el sistema periódico, supone que la carga
nuclear aumente en una unidad y que
les llamó por ello isótopos (del griego <<isos», el mismo, y «topos», lugar). en la corteza exista un electrón más.
Toda la complejidad del gran número de nuevos elementos se resolvía así, En cuanto a la masa del átomo puede
considerarse concentrada en el núcleo.
y cada «nuevo» elemento aparecía como isótopo de algún elemento ya co- dado que la masa de los electrones es
nocido. insignificante frente a la de aquél.
341
A-9 El mismo Soddy y sus colaboradores propusieron un mecanismo para
Aplicar las reglas de Soddy a las estas transformaciones que se sintetizan en las llamadas reglas de desplaza-
siguientes transformaciones radiac- miento, que pueden enunciarse así:
tivas (buscando en el S. P. el nombre
y simbolo del elemento producido) : l.a) Cuando un núcleo emite una partícula alfa, la masa del átomo
decrece en cuatro unidades atómicas de masa, y su carga nuclear
a) 2
~~U ---+ ~He + (y, por tanto, su número atómico) en dos unidades, con lo que se
2
b) ~~Th - - - + _ ~e+ conserva tanto la masa como la carga.
2
R : a) ~~Th (torio) O sea, si el átomo inicial X posee una masa atómica A y un
2
b) ~1Pa (protactinio).
número atómico Z, lo que puede simbolizarse ~X. la emisión de
A-10
una partícula alfa supone una transformación del núcleo que, es-
Completar, aplicando las reglas de quemáticamente, escribiremos así:
Soddy, los datos que faltan en la si-
guiente ecuación de transmutación: A A-4 4
2
ZX - - - - - - - + Z- 2 y+ 2He
~~Ra -
2
~!Rn +
A-11 2.a) Cuando un núcleo emite una partícula beta (un electrón), la masa
del átomo no sufre prácticamente cambio, mientras que la carga
Un elemento de peso atómico 222
y número atómico 86 emite dos positiva del núcleo aumenta en una unidad, de acuerdo con el
particulas alfa y una partícula beta. principio de conservación de la carga, con lo que el átomo resul-
¿Cuál será la masa atómica y el nú- tante estará situado un lugar más adelantado en el sistema perió-
mero atómico del producto resul- dico. Esquemáticamente:
tante?
AX - - - - - - - + Ay o
R:A=214 ; Z=83. z z + 1 + -1 e
A-12
mm n:m muta.
Aplicando las reglas de Soddy a las transmutaciones del uranio se ob-
Completar las siguientes ecua- tiene que el elemento estable al que se llega es el isótopo del plomo Pb-206,
ciones de transmutación : mientras que, para la serie del torio, el elemento resultante es el Pb-208.
a) 2
~~Pb - - - + 21
/Bi + ? Según esto, los pesos atómicos del plomo obtenidos a partir de com-
puestos de uranio y de torio deberían diferir apreciablemente. Se trataba de
b) 2~iBi -------+ ? + _ leo una predicción cuantitativa que podía dar lugar a una contrastación expe-
e) ? -------+
2
~~Pb + 2 He4 rimental del conjunto de hipótesis emitidas para explicar las emisiones ra-
diactivas -es decir, transmutación de los átomos, existencia de isótopos y
reglas de desplazamiento.
Ya hemos recordado en este mismo capítulo cómo puede determinarse
la relación .!l.. para partículas cargadas que se mueven en campos magnéticos
m
y eléctricos, mediante los espectrógrafos de masas.
El mismo método puede aplicarse para determinar la masa de los dis-
tintos isótopos. Basta para ello ionizar los átomos respectivos -de forma que
. 342
posean una carga neta y sufran así fuerzas eléctricas y magnéticas- y, ha-
ciendo atravesar al haz de iones por un campo magnético, o magnético y
eléctrico, tal como indicamos anteriormente, se puede calcular la relación !l
m
con la expresión !l =
m
B~r . Y. si se conoce la carga del ion, podrá calcularse 8 m.
Pudo, en efecto, comprobarse la existencia de los isótopos del plomo de
masas atómicas 208 y 206. procedentes de la desintegración. respectiva-
mente, del torio y del uranio. tal como se había predicho aplicando las reglas
de Soddy. De este modo se confirmó la validez de las hipótesis de transmu-
tación. existencia de isótopos y reglas de desplazamiento, todas ellas soli-
darias.
El concepto de isótopo, introducido para explicar la abundancia de
«nuevos» elementos, tenía, por otra parte, una validez más general que la
relacionada con los elementos radiactivos, puesto que, como pudo compro-
barse, todos los elementos, excepto unos 20, se presentan en la naturaleza
como una mezcla de isótopos. Así, el oxígeno se presenta como 1 ~0. 1 ~0
y 1 :0. aunque la proporción de los isótopos 0-17 y 0-18 es muy baja (0,037
por 100 el primero v 0.204 el segundo). Lo mismo puede decirse del hidró-
geno -cuyo isótopo ~H . llamado deuterio. juega un papel muy importante
en la física nuclear- y la mayor parte de los elementos.
Para la determinación de las masas atómicas de los distintos isótopos,
aunque puede recurrirse a su separación mediante laboriosos procedimientos
químicos de precipitación, destilación, etc., se utilizan habitualmente los
espectrógrafos y espectrómetros de masas, que proporcionan resultados afec-
tados de una imprecisión muy pequeña. El nombre de estos instrumentos
hace referencia, precisamente, a la posibilidad de obtener el espectro de
masas atómicas de los isótopos de un mismo elemento. En la figura 15.5 se
muestra el espectro de masas del germanio, pudiendo verse los isótopos
de números másicos 70, 72 , 73, 74 y 76.

/;T\~
l 70 72 73 74 76
15.5 Espectro de masas del germanio.

8 Teniendo en cuenta que en la ionización la carga del ion ha de ser + 1 si ha perdido un


electrón. + 2 si ha perdido dos. etc .. bastará aplicar la expresión q/ m = R/ rTF a la trayectoria
de mayor radio, que corresponde al ion de menor carga, es decir. al de carga unidad, (puesto
que r es inversamente proporcional a q). con lo que resultará: m = B2 r/ E.
343
A-13 Un hecho a destacar es que las masas atómicas de los espectros obtenidos
En el boro se hallan siempre mez-
con el espectrógrafo de masas tienen valores muy próximos a números
clados dos isótopos cuyas masas ató- enteros (cuando se expresan, claro está, en unidades atómicas de masa'*);
micas son, respectivamente, 10 y sin embargo, los pesos atómicos que se dan habitualmente para muchos
11 u. m. a. Sabiendo que la masa ató- elementos son números fraccionarios, debido a que se ha determinado la
mica del boro es 10,8, calcular la masa atómica media de la mezcla de isótopos de dicho elemento.
proporción en que se encuentran
ambos isótopos.
m11 mm mM mm
Las emisiones radiactivas, explicadas como resultado de las transmu-
R: 20 por 100 del B-10 y 80 del B-11. taciones nucleares, han puesto en evidencia la existencia de algún tipo de
estructura nuclear, al tiempo que la hipótesis de la existencia de isótopos
A-14
-confirmada con ayuda de los espectrógrafos de masa- muestra que tanto
El antimonio natural, de masa la carga nuclear como, bastante aproximadamente, su masa, son múltiplos
atómica 121,8, es una mezcla iso- de la carga y masa nuclear del elemento más ligero, el hidrógeno. Por otra
tópica de números másicos 121 parte, el propio fenómeno de la emisión de partículas alfa y beta por algunos
y 123, respectivamente. Calcular las
elementos pesados - según leyes muy precisas (reglas de Soddy)- lleva a
proporciones de ambos.
plantearse los problemas de la estabilidad nuclear y de los constituyentes
R: 40 por 100 de Sb-123. del núcleo.
A-15 Todos estos problemas iban a orientar la investigación hacia el estudio
La plata natural, de masa·atómica de la composición nuclear. Antes de pasar a tratar esta cuestión nos refe-
107,88, tiene dos isótopos, y uno riremos, ~in embargo. a un aspecto colateral de la emisión radiactiva: el de
de ellos, de número másico 107, la duración de los elementos radiactivos, o, lo que es lo mismo, el de su ra-
se encuentra en la proporción del pidez de transmutación, aspecto este ligado, como veremos, a la utilización
56 por 100. Dar la masa atómica de los isótopos radiactivos en los más diversos campos - desde la metalurgia
del segundo isótopo. o la medicina a la arqueología y la geología- y que los han convertido en
R: 109. uno de los instrumentos de investigación más preciados.
A-16
Resumir ordenadamente la in-
formación relativa al núcleo atómico 15.1.4. Velocidad de desintegración de los elementos
contenida en este apartado de las radiactivos: concepto de período de semidesintegración
transformaciones radiactivas.
Aunque inicialmente qe pensara que la emisión de radiación era ilimitada,
dada su larga duración, estaba claro que ello no podía ser así, y pronto se
observó que la actividad de una muestra radiactiva disminuía con el tiempo.
Con el fin de estudiar cuantitativamente la actividad de los distintos elementos,
se introdujeron magnitudes adecuadas, como la velocidad de desintegración.

• Recuél'tlese que la unidad atómica de masa se define hoy como la doceava parte de la
masa del Isótopo nc y coincide, aproximadamente, con la masa atómica del elemento más
ligero. el hidrógeno. tomado inicialmente como patrón (1. u.m.a. = 1.66 x 10- 27 kg).
344
Se llama velocidad de desintegración de una sustancia radiactiva al nú-
mero. de átomos que se desintegran por unidad de tiempo, es decir, - ~~,
donde N representa el número de átomos sin desintegrar en un determinado
instante.

Los distintos elementos radiactivos presentan velocidades de desintegra-


ción muy diferentes, según muestran las curvas de la figura 15.6, que dan
el número de átomos no desintegrados en función del tiempo, para tres ele-
mentos distintos de los que se ha tomado inicialmente el mismo número
de átomos. mfi A-17
Interpretar las curvas de la fi-
gura 15. 6. Concretamente, señalar:
a) ¿Para qué elemento X, Y, Z
es mayor la velocidad de desin-
tegración en un instante dado?
b) ¿De qué forma parece variar,
de acuerdo con dichas gráficas,
la velocidad de desintegración
con el tiempo?
15.6 Curvas de velocidad de desintegra-_
ción de distintos elementos.

La velocidad de desintegración de cada elemento es evidentemente dis-


tinta, pero en todos los casos se observa una disminución de la misma con
el tiempo, es decir, a medida que disminuye el número de átomos presentes 10 ,
lo que es fácil de interpretar atendiendo a consideraciones estadísticas. m!113
A-18
Es lógico suponer que el número de átomos que se desintegran, - dN,
sea tanto mayor cuanto mayor sea el número N de átomos presentes y el Indicar, a título de hipótesis, de
intervalo de tiempo dt. O sea, - dN ,...., Ndt. Dicho de otro modo, es lógico qué factores dependerá el número
de átomos de un elemento que se
suponer que la velocidad de desintegración - ~~ en un instante dado será desintegra en cierto tiempo dt y dar
una expresión que ligue dicho nú-
tanto más grande cuanto mayor sea el número de átomos existentes: - ~~,...., N. mero, - dN (donde el signo menos
indica una disminución, un incre-
Esta velocidad dependerá, además, del elemento considerado, dependencia mento negativo), en función de los
factores considerados.
10 Se trata de ecuaciones exponenciales del tipo N = N.e- A< o lnN/ N. = - A.t. donde N.

representa el número de átomos iniciales y N el de los que quedan al cabo de un cierto tiempo t,
siendo A. una constante característica de cada elemento (e representa, claro está, la base de los
logaritmos n eperianos).
345
que aparece en forma de un distinto valor de la constante de proporciona-
lidad, denominada por ello constante de desintegración ). del elemento, con
lo que se tendrá:

_ dN = .l.N o bien -dN = .l.Ndt


dt '

expresión que da cuenta perfectamente de la forma de las curvas de desin-


tegración de la figura 1 S. 6 11 •

Una de las implicaciones de la forma de variación de N= f(t) es que no


puede darse ningún valor finito para el tiempo que tardaría en desaparecer
toda la muestra radiactiva (desde N= N0 a N= 0), puesto que la curva re-
sulta asintótica al eje de tiempo. Para dar una idea de la duración de una
muestra no se puede, pues, recurrir al concepto de «tiempo total de desinte-
gración». Por el contrario, sí que está definido el tiempo necesario para que
una fracción dada de la muestra se desintegre. Se recurre así a determinar
A-19 el tiempo T necesario para la desintegración de la mitad de los átomos de
Dos elementos radiactivos tienen la muestra, al que se conoce como período de semidesintegración. Naturalmente,
períodos de semidesintegración de 60 T está ligado con la constante ). de desintegración. Y cabe esperar que cuanto
y 180 años, respectivamente. Trazar mayor sea ésta, menor será T; en efecto, puede probarse 12 que:
las curvas de desintegración corres-
pondientes, partiendo de una misma T=ln 2
cantidad N0 para ambos. ).

A-20
Obtener a partir de la gráfica ad- En las actividades complementarias nos referiremos a algunas de las
junta el valor del período de semi- aplicaciones que presenta la determinación del período de semidesintegra-
desintegración del isótopo en cues- ción de los elementos radiactivos. Ahora, tras esta exposición de algunos
tión. hechos característicos del fenómeno de la radiactividad, pasaremos a ocu-
parnos de la composición nuclear, que habrá de ayudar a comprender el
comportamiento del núcleo atómico y, en particular, la propia emisión
N
radiactiva.

11
Para integrar la ecuación - dN = A.Ndt, se separan variables:

dNJN = - Adt; e integrando se obtiene


N
In- = - A.t; y de aquí N/N0 = e- u
No

200 300 años ·ecuación de tipo exponencial. que concuerda con los hechos experimentales.
12 Basta hacer N = N /2 y t = T en In (N/N ) = - A.t para tener: ln (1 /2) = - A.T. de donde
0 0

15.7 - ln2 = - A.T y de aquí T = ln2 /A. c.q.d.


346
COMPOSICION NUCLEAR

El descubrimiento de la radiactividad y los resultados relativos a la exis-


tencia de isótopos llevaron a plantearse el problema de la composición
nuclear y, posteriormente -cuando se dispuso de suficiente información a
este respecto-, el problema más complejo de su estructura. Comenzaremos,
pues, por presentar cómo llegó a establecerse la composición del núcleo.

1 5.2.1. Primeras ideas acerca de los componentes del núcleo

El hecho de que la emisión de todos los elementos radiactivos conocidos


(uranio, torio, polonio, radio ... ) estuviera constituida por partículas beta
(electrones) y partículas alfa (~He), llevó a atribuirles el carácter de compo-
nentes básicos de los núcleos atómicos. Sin embargo, esta suposición tuvo
que ser rápidamente abandonada. 11!111 A-21
Exponer alguna de las razones por
Un modelo de núcleo a base de partículas alfa y beta no puede explicar las que no puede .aceptarse que
ni siquiera la constitución del núcleo del átomo más simple, el hidrógeno ~H. los núcleos de los distintos elementos
cuya masa es la cuarta parte de la de una partícula alfa. Precisamente, el estén constituidos por partículas alfa
hecho de que tanto la carga como, aproximadamente, la masa de cualquier y beta.
isótopo, fuera múltiplo de la del núcleo de hidrógeno, llevó a un segundo
modelo, según el cual cualquier núcleo estaría constituido por un cierto
número de ~H y de electrones. La partícula ~H recibió por ello el nombre
de protón, del griego «protos», primero.

Dicho modelo admitía, pues, que los núcleos estaban constituidos por
protones (~H) y electrones. Según esto, el núcleo de helio, por ejemplo,
estaría constituido por cuatro protones y dos electrones (de masa práctica-
mente despreciable), con lo que su carga total sería + 2 y su masa 4 u.m.a.
t11lliA f1'1!IW A-22
El modelo nuclear a base · de protones y electrones también presentaba Dar la composición nuclear, según
algunas dificultades serias. En primer lugar, pese a que tanto la carga como el modelo propuesto, para el ~N. 1

la masa de un isótopo resultaban múltiplos de las del protón, el crecimiento oxígeno 1 ~0 y ~F.
1

de la masa del núcleo no guardaba excesiva regularidad. Parecía lógico, en


efecto, pensar en un aumento de un protón al pasar de un elemento al si- A-23
guiente, pero el modelo conducía a otros resultados (ver, por ejemplo, la Idem para los tres isótopos del
actividad A-22), lo que no era fácil de comprender. Más grave aún era la oxígeno (de masas atómicas: 16, 17
dificultad planteada por la estabilidad del núcleo, muy superior a la que podía y 18).
resultar de las fuerzas atractivas entre los electrones y protones, habida
cuenta de que, además, los protones se encuentran en exceso. Y, sin embargo,
347
los núcleos resultaban poseer una extraordinaria estabilidad, habiendo hecho
fracasar todas las tentativas de destrucción o ruptura por procedimientos
químicos, elevadas temperaturas, intensos campos eléctricos, etc., que, por
el contrario, se revelaban eficaces en lo que respecta a las capas electrónicas.

Así pues, la idea de una composición a base de protones y electrones


tropezaba con serias dificultades. ¿Cuáles podían ser entonces los compo-
nentes del núcleo? ¿Qué tipo de fuerzas podían dar cuenta entonces de su
extraordinaria estabilidad?

Naturalmente, la respuesta a estos problemas eXJgta tener acceso al


propio núcleo, conseguir su destrucción, como forma directa de constatar
cuáles eran sus componentes. Ya hemos señalado, sin embargo, su extraor-
dinaria estabilidad y los fracasos experimentados en las tentativas realizadas.
Era necesario encontrar algún procedimiento que superara dicha estabilidad
e hiciera posible la observación del núcleo. El éxito de tal tarea está ligado
al nombre de Rutherford.

15.2.2. Transmutaciones artificiales. Descubrimiento del


((neutrón» y de la radiactividad artificial

A-24
Como se recordará 13 , Ernest Rutherford había utilizado partículas alfa
como proyectil para el bombardeo de los átomos, con vistas a obtener alguna
¿Qué interpretación cabe dar a la información acerca de su estructura, llegando así a la imagen del átomo
observación de Rutherford de que nuclear. Fue precisamente bombardeando nitrógeno-14 con partículas
al bombardear 1 ~N con partículas alfa como llegó a observar, en 1919, un hecho sorprendente: durante el
alfa se produzcan partículas más
veloces que las alfa? bombardeo -que podía ser observado mediante una cámara de niebla-
se producían partículas muy veloces que recorrían distancias mayores que
las partículas alfa, dejando trazas similares a las de los protones (la fig. 15.4
mostrada anteriormente, incluye uno de tales sucesos). IW.I

Tras una investigación cuidadosa del fenómeno observado, Rutherford


A-25 sugirió que se trataba de una transmutación artificial: la estabilidad del
núcleo había sido superada mediante el bombardeo con partículas alfa que
Escribir la reaccwn de transmu-
tación entre el nitrógeno - 14 y las penetraban en el núcleo, produciendo su transmutación en un núcleo dis-
partículas alfa, con emisión de un tinto y la emisión de un protón. l)gil
protón, de acuerdo con la hipótesis
de Rutherford (teniendo en cuenta
los principios de conservación de la
masa y de la carga). 13
Ver capítulo 17 del Curso anterior.
348
Así pues, Rutherford suponía que al incidir las partículas alfa tenía
lugar la siguiente transformación:
1 1
~N +~He ------ ~H + ~X

1
donde X queda caracterizado como un isótopo del oxígeno, el ~0.

Con ayuda de cámaras de niebla y campos eléctricos y magnéticos se


confirmó sin lugar a dudas la producción de protones. Se trataba de la
primera transmutación artificial. Como Rutherford concluía:

... el núcleo de nitrógeno se ha desintegrado bajo la intensa fuerza


desarrollada en la colisión con una rápida partícula alfa.

Se abría así la posibilidad de un estudio más directo del núcleo que el


que proporcionaba la radiactividad natural:

.. . si se dispusiera de partículas alfa o de otros proyectiles aún más


energéticos para experimentar, podríamos esperar romper la estructura
nuclear de muchos elementos ligeros 14 .

15.2.2. a) Descubrimiento del neutrón

La liberación de protones en la transmutación realizada por Rutherford


reforzaba la idea de que los protones eran constituyentes del núcleo. Ya hemos
indicado, sin embargo, cómo un modelo nuclear a base de protones y elec-
trones planteaba problemas, mostrándose incapaz de explicar la estabilidad
nuclear. Por ello, en 1920 Rutherford consideró la posible existencia en el
núcleo, junto a los protones, de otras partículas de masa similar y carga
nula, a las que denominó neutrones o «par electrón-protón», presentes en
número igual a A - Z. Ello permitía comprender la formación de los núcleos
de los distintos elementos como constituidos por un número de protones
igual al número atómico Z -de forma que cada elemento tendría en su nú-
cleo un protón más que el anterior- y un número de neutrones igual a
A - Z. Esta suposición de Rutherford carecía, sin embargo, de cualquier

14
Hasta 19 32 la investigacion de los núcleos atómicos se limitó al estudio de las transmu-
taciones espontáneas de los elementos radiactivos y la producción de transmutaciones artifi-
ciales utilizando como <<proyectiles» las partículas alfa y beta procedentes de las desintegraciones
de los elementos radiactivos naturales. Pero la necesidad .de proyectiles con energías superiores,
y, sobre todo, controladas - en función de las exigencias del experimento-, condujo al desarrollo
de los llamados aceleradores de partículas, como el ciclotrón, que ha sido descrito en el capítulo 10.
349
base experimental. y hubo que esperar hasta los años 30 para que la hipó-
tesis del neutrón se viera confirmada. Muy sucintamente, el proceso del
descubrimiento del neutrón puede resumirse así:

En 1930 W. Bothe y H. Becker mostraron que al bombardear cierto


número de elementos ligeros con partículas alfa emitían una radiación ex-
traordinariamente penetrante, que fue considerada inicialmente como ra-
diación electromagnética. Pero los estudios relativos al poder de penetración
de dicha radiación hicieron ver que su energía excedía con mucho a la de
cualquier radiación gamma. En efecto, el fisico francés Frederic Joliot y su
esposa Irene Curie -hija de los descubridores del radio- observaron que la
nueva radiación era capaz de arrancar protones dotándolos de velocidades
muy elevadas. Fue este resultado el que condujo en 1932 a James Chadwick,
que había sido colaborador de Rutherford, a rechazar su naturaleza elec-
tromagnética y a proponer, en un artículo titulado «La existencia del neutrón»,
que la radiación producida estaba formada por «partículas de masa aproxi-
madamente igual a la del protón y cuya carga total era nula», es decir, por
los neutrones sugeridos por Rutherford más de diez años antes. Chadwick
pudo probar que la masa del neutrón coincidía prácticamente con la del protón
aplicando los principios de conservación de movimiento y de la energía a
choques entre un haz de protones y núcleos de nitrógeno.

Según esto, el núcleo resultaba constituido por protones y neutrones,


A-26 y la representación ~X contenía la información necesaria para conocer
Indicar toda la información con- el número de electrones de la corteza electrónica y el número de protones
tenida en: y neutrones del núcleo. I.1!IB
l~N. 1~0 y 1~p
El número de protones nucleares - como el de electrones periféricos-
A-27 aumenta en una unidad al pasar de un elemento a otro, mientras que el
Dar la composición nuclear de los número de neutrones puede variar dentro de ciertos márgenes, dando lugar
isótopos naturales del oxígeno (de a los distintos isótopos de un mismo elemento. ~
masa atómica 16, 1 7 y 18, respec-
tivamente). Seguía, por otra parte, planteado el problema de la estabilidad nuclear,
pese a las intensas fuerzas repulsivas entre los protones confinados en un
A-28 pequeño volumen. ¿Cuál podía ser la naturaleza de las fuerzas capaces de
La reacción nuclear que condujo dar cuenta de dicha estabilidad? ¿Qué papel jugaban los neutrones? Cues-
a Chadwick al descubrimiento del tiones estas de gran importancia, que solicitaron la dedicación de los fisicos
neutrón (~N) fue el bombardeo de teóricos en los años siguientes al descubrimiento del neutrón. Pero antes
!Be con partículas alfa. Escribir dicha de tratar estas cuestiones nos referiremos brevemente a otro gran descubri-
reacción. miento realizado gracias a las transmutaciones nucleares : el de la radiac-
R: ¡Re +~ He----+ ~n + 1 ~C tividad inducida o artificial. gg;j
350
15.2.2. b) Descubrimiento de la radiactividad inducida o artificial

En 1934 Irene Curie y F. Joliot estudiaban la producción de neutrones


bombardeando aluminio-2 7 con particulas alfa, según

i~AI + ~He -----~ ~n + ~~P.

cuando constataron que, además de los .neutrones, se obtenían otras partículas


que resultaban ser electrones cargados positivamente o positrones, ~e. partícula
que ya había sido descubierta en los «rayos cósmicos», es decir, en las ra-
diaciones llegadas ·a la Tierra desde el espacio exterior. Pero lo más relevante
del fenómeno era que, a diferencia de los neutrones, la emisión de los posi-
trones no cesaba cuando dejaba de bombardearse el aluminio. Esta emisión
resultaba ser, por otra parte, de carácter exponencial. como ocurre con las
emisiones radiactivas. Ello hizo pensar que el isótopo producido, ~~P. podía
ser un isótopo radiactivo que se desintegrara espontáneamente emitiendo
un positrón. fi1l!!m A-29

Cabía pensar, además, que existieran muchos más elementos radiac- Escribir la reacción de transforma-
tivos que, debido a su corto período de semidesintegración, no se encontraran ción del fósforo-30 al emitir un po-
sitrón.
en la naturaleza. O. dicho de otro modo, que la radiactividad natural fuera
sólo el residuo de los isótopos radiactivos que aún no han alcanzado estados R: ~~ P-- ~e + ~~Si
estables por ser mayor su vida media 1 5 •
Muchos investigadores se interesaron por el nuevo fenómeno de la ra-
diactividad artificial y se llegaron así a obtener alrededor de un millar de
isótopos radiactivos artificiales, muchos de ellos de gran interés en todo tipo
de investigaciones - como veremos al estudiar las aplicaciones de la radiac-
tividad- , exigiendo una tecnología altamente sofisticada dado el peligro que
representa el manejo de sustancias radiactivas - pór ser las radiaciones
emitidas muy energéticas y perniciosas, con efectos, frecuentemente. dura-
deros- , porTo que hay que evitar cualquier posible «contaminación» (fi-
gura 15.8).
Por otra parte, la emisión de positrones hacía aparecer aún más com-
pleja la estructura del núcleo : ¿Cómo, en efecto, si los núcleos estaban cons-
tituidos por protones y neutrones podían emitir electrones o positrones?
¿Qué tipo de procesos tenían lugar en su seno? Y, en primer lugar, ¿cuál
podía ser la causa de la estabilidad nuclear, pese a las enormes fuerzas de
repulsión entre los protones?

15 La radiactividad ofrecía así un método para la determinación de la historia de las trans-

formaciones de la materiá. Y en tal sentido ha sido utilizada en arqueología, geología, etc.


351
15.8 Manos mec,nicas manejando radio- isótopos en el interior de una e'mara.

15.3. LAS FUERZAS NUCLEARES

15.3.1. Interpretación de las fuerzas nucleares


Con el descubrimiento del neutrón y consiguiente establecimiento de la
composición nuclear a base de protones y neutrones, quedaba planteado
como problema más urgente la interpretación de la estabilidad nuclear,
que exigía la existencia de fuerzas muy superiores a las electromagnéticas,
es decir, muy superiores a las fuerzas hasta entonces conocidas.

En 19 3 S, tres años después del descubrimiento del neutrón, el científico


japonés Yukawa avanzaba la hipótesis -basada en consideraciones mecánico-
cuánticas - de la existencia de un campo de fuerzas nucleares entre los protones
y neutrones y explicable por el intercambio de «algo» que constituiría la
materia del campo nuclear. Es decir, del mismo modo que las fuerzas elec-
tromagnéticas se explican por el intercambio de fotones -los cuantos de la
radiación que constituye la materia del campo electromagnético-, las fuerzas
nucleares deberían explicarse por el intercambio de los cuantos del campo
nuclear.

Pero Yukawa no se limitó a una explicación cualitativa: tomando como


punto de partida la extrema estabilidad de los núcleos y el previsible corto
alcance de las fuerzas nucleares - habida cuenta del reducido tamaño de
352
los núcleos -, pred.ijo las características del cuanto del campo nuclear:
debía tratarse de una partícula cuya masa en reposo fuera 200 a 300 veces
la del electrón y cargada eléctricamente. Esta hipotética partícula fue bauti-
zada con el nombre de mesón (del griego «meso», mediano), debido a que su
masa era intermedia entre la del electrón y la del protón.
La estabilidad de los núcleos era, pues, interpretada como resultado del
intercambio de mesones entre los «nucleones» (protones y neutrones, deno-
minadas de ese modo por ser los constituyentes del núcleo). Estos intercambios
irían acompañados de transformaciones de protón en neutrón, y viceversa.
Así. al emitir un mesón positivo, el protón pierde su carga convirtiéndose
en neutrón, y viceversa. Inversamente, el neutrón podía también perder un
mesón negativo y transformarse en protón, mientras un protón, al adquirir
dicho mesón, se convertiría en neutrón.
Una explicación más detallada de estas fuerzas de intercambio, que ponen
en juego transformaciones de partículas, será presentada en el capítulo
próximo, dedicado al estudio de las partículas elementales y de los procesos
que tienen lugar en dicho nivel de organización de la materia.
Añadamos aquí únicamente que el mesón o cuanto del campo nuclear
predicho por Yukawa fue descubierto bastante más tarde, en 1948, por
Powell, especialista en rayos cósmicos: esta partícula designada como mesón
pi -para distinguirla de otros mesones a los que no haremos aquí referencia-,
interactuaba muy energéticamente con las partículas nucleares, tal como
había predicho Yukawa. La hipótesis mecánico-cuántica, según la cual las
fuerzas nucleares eran el resultado del intercambio mesónico entre los nucleones,
se veía así brillantemente confirmada. Pero incluso antes de esta confirmación
los físicos, convencidos de la justeza de la hipótesis, prosiguieron el estudio
de este nuevo tipo de interacción.

15.3.2. Radio de acción de las fuerzas nucleares


Uno de los aspectos más característicos de las fuerzas nucleares es el
radio de acción extraordinariamente corto de las mismas, del orden de 10 - 15 m,
es decir, del mismo orden que el tamaño de los nucleones. Esto es algo que
contrasta poderosamente con lo que ocurre en los otros tipos de interacción
-gravitatorio y electromagnético- estudiados hasta aquí 16 •

16
Como veremos en el capítulo próximo, éste está relacionado con el hecho de que los
cuantos del campo nuclear tengan masa en reposo, mientras que los fotones del campo elec-
tromagnético tienen masa en reposo nula. Posponemos. pues. esta discusión al capítulo de
partículas elementales.
353
En la práctica, pues, las fuerzas nucleares, dado su corto radio de acción,
no se manifiestan más que en el interior de los núcleos y presentan un
carácter «saturado», es decir, que sólo se ejercen entre los nucleones en con-
tacto (que son los únicos que están a una distancia suficientemente pequeña
para que la interacción se pueda presentar).

El corto radio de acción y consiguiente carácter saturado de las fuerzas nu-


cleares son aspectos que las distinguen drásticamente de las fuerzas elec-
tromagnéticas o gravitatorias. Por otra parte, se trata de fuerzas indepen-
dientes de la carga, presentándose igualmente entre un protón y un neutrón
que entre dos neutrones o dos protones ; de aquí el nombre de nucleones
con que se designan indistintamente a los protones y neutrones del núcleo.
A-30 I1ID1 mJJ
La gráfica de la figura 15.8 da
el valor de la fuerza entre dos pro- Fuerza
tones, en función de la distancia
(curva de trazo continuo). e'
·•O
·¡;;
¿Qué representa la curva de trazo :;
c.
discontinuo? Q)
a:
¿A partir de qué distancia comien- E
zan a actuar las fuerzas nucleares
entre dos protones?
¿A partir de qué distancia la fuerza
Distancia entre los centros

15.9
1
atractiva nuclear es superior a la Valor de la fuerza entre
repulsión electromagnética? Línea continua: fuerza neta dos protones en fun·
Línea punteada: fuerza eléctrica ción de la distancia.
A-31 J
El núcleo del uranio-238 tiene un
diámetro aproximado de 4 x 10- 14 m.
¿Cómo será la interacción entre dos
15.3.3. Intensidad de las fuerzas nucleares
nucleones que se encuentren situa-
dos en los extremos de un diáme- Otro aspecto esencial de las fuerzas nucleares -junto a su corto alcance
tro ? (Consultar fig. 15.9). e independencia de la carga, mencionados en el apartado anterior- es la
gran intensidad de las mismas, muy superior a la de las fuerzas electromagnéticas
y, por supuesto, de las gravitatorias. Se trata, en efecto, de la forma de in-
teracción más intensa hasta aquí conocida: no sólo contrarresta la repulsión
recíproca de los protones presentes en el núcleo, sino que confiere a éste
una estabilidad muy notable. Esta estabilidad nuclear signífica que su consti-
tución a partir de protones y neutrones tiene lugar con liberación de gran
cantidad de energía. Y también que, para romper la estructura del núcleo,
hará falta mucha energía. En efecto, las cantidades de energía involucradas
en los procesos de transformación nuclear son de tal magnitud que se tra-
ducen en una sensible diferencia entre la masa de los nucleones constitu-
yentes y la del núcleo resultante.
354
1 5.3.3. a) ((Defecto de masa)) A-32
La masa isotópica del deuterio,
Conviene recordar aquí que, tal como establece la teoría de la relati- ~H. obtenida experimentalmente. re-
vidad, toda absorción o emisión de energía exige un sustrato material, por sulta ser de 2.01410 u.m.a .. mientras
lo que existe una proporcionalidad entre la energía liberada por un sistema, que las del protón, neutrón y electrón
~E. y el defecto de masa sufrido, ~m. dado por ~E= c 2 ~m (y lo mismo que lo constituyen son, respectiva-
puede decirse de la energía absorbida y el aumento de masa resultante). mentc:
Se trata de una relación que la física clásica ha podido ignorar, dado que ;H 1.00728 u.m.a.
las fuerzas hasta aquí estudiadas, mucho más débiles, suponían intercambios ,',n 1,00867 u.m.a.
energéticos excesivamente pequeños para que la variación de la masa fuera - ~e: 0,00055 u.m.a.
detectable. Obtener el «defecto de masa» que
se produce al formarse el deuterio.
Las reacciones nucleares, por el contrario, ponen en juego cantidades R: Una disminución de aproximada-
de energía tan elevadas - dada la gran intensidad de la interacción nuclear- mente Cl.00240 u.m.a.
que los cambios de masa resultan apreciables. · ~ 11111
A-33
Con objeto de simplificar los cálculos de defecto de masa que juegan Teniendo en cuenta que una uni-
un papel relevante en el estudio energético de las reacciones nucleares con- dad de masa atómica equivale a
viene calcular el equivalente energético de una unidad atómica de masa. ~ 1,66 x 10- 27 kg. calcular, aplicando
t.E = c2 ~m. cuál es, en MeV. la
energía que se liqera al formarse un
Sabiendo que el equivalente energético de 1 u.m.a. es 931 MeV. los cálcu-
átomo de deuterio.
los de las energías involucradas en las trasformaciones nucleares serán
R: L'l m = (0,00239)(1,66 x 10 - 27 )=
ahora mucho más sencillos. 111M = 3,9674 x 10 - 30 kg
t. E= c2 óm ~ (3 X 108 ) 2 (3,9674 X
Resumiendo, pues, diremos que: X 10- 30 } ~ 3,57 X 10 -
13
J=
8
1.0 ) La masa de un isótopo es siempre menor que la suma de las masas = 3,57 X 10 - eV=
de sus partículas constituyentes. La diferencia recibe el nombre de 1,6 X 10 - 19
defecto de masa. = 2,23 x 106 eV= 2,23 MeV

A-34
2. 0 ) La energía equivalente del defecto de masa es la que se libera cuando
se unen los nucleones o la que se necesita para desintegrar el nú- Calcular en r.Mv el equivalente
energético de una unidad atómica de
cleo en su componentes 17. El equivalente energético de 1 u.m.a. es masa (1,66 x 10- 27 kg).
931 MeV.
R: 931 Me\'.

15.3.3. b) Energía de enlace y estabilidad nuclear A-3 5


Teniendo en cuenta que en la
Resulta lógico denominar energía de enlace de un isótopo a la energía formación del deuterio el defecto de
necesaria para romper los enlaces existentes entre sus nucleones. Dicha masa es 0,002 39 urna, calcular la
energía liberada (1 urna = 931 MeV).
R: 2,23 McV. de acuerdo con el re-
17 Podríamos hablar, de acuerdo con ello, de una <<energía potencial nuclear>> como se habla sultado encontrado, más laborio-
de energía potencial gravitatoria o electromagnética. samente, en A-3 3.
355
A-36 energía coincide, como hemos visto, con el equivalente energético del defecto
Cuando se hace incidir una ra- de masa producido. Podemos ahora estudiar la estabilidad de los núcleos con
diación ·gamma sobre deuterio puede ayuda de este concepto operativo de energía de enlace (designada en algunos
producirse la «fotodesintegración» de textos como «energía de ligadura» o «energía de amarre»). &1IDJ m!lfi
éste, es decir, su separación en
neutrón y protón por absorción de
la energía necesaria. Indicar si un La comparación de la estabilidad de los distintos núcleos puede realizarse
fotón gamma con una energía de atendiendo a los valores de la energía de enlace. Pero como es evidente que
dos MeV podría realizar la fotodesin- dicha energía será tanto más elevada cuantos más enlaces se establezcan,
tegración. Idem un fotón de 3 MeV. es decir, cuantos más nucleones contenga el isótopo considerado, se utiliza,
para medir la estabilidad nuclear, el concepto de energía de enlace por nucleón,
A-37 de forma que un núcleo será más estable que otro si su energía de enlace
El o:xígeno-16 tiene una masa por nucleón es mayor. mm
atómica de 15,99491 u.m.a. Deter-
minar su energía de enlace.
En la figura 1 5. 1 O se representa la energía de enlace por nucleón para
R: 127,6 MeV.

A-38
Las masas isotópicas del carbono-
12 y carbono-13 son. respectiva-
mente 12.00000 y 13.00335 u.m.a.
Determinar cuál es más estable.
R: Carbono-12 :
llE = 7,94 MeV/nucleón. >
Carbono-13: "'
~ 7
ll E = 7,70 MeV/nucleón. e'
El carbono-12 es, pues, el más es- -g
table. g 6~~~---4----+----t--~----+----+----r---,_---t----t---~
e
o u'
a. Li6
8 sH-~+---~---r---+--~----r---+---~---r---+--~~~
e.,"'
.,
~
-~
4~--,_---t----t----r---i----t----t--~r---i----t----r---i
al
E
.~ 3
~ H3
"'e
UJ He3
2

Hz
1

H'
o 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 220 240
Número de nucleones del núcleo, A

15.10 Energía de enlace por nucleón para isótopos naturales.
356
los isótopos naturales, en función del número másico (es decir, E/A= f(A), A-39
lo que permite comparar la estabilidad de los distintos isótopos. I1IIU Señalar los aspectos más signifi-
cativos que se aprecien en la curva
Dos hechos merecen destacarse en el gráfico E/A= f(A): en primer lugar, E/ A =f(A) (fig.lS.lO ).
la mayor estabilidad corresponde a los elementos de masa atómica media (próxima
aA=56).

Resulta fácil interpretar este hecho. En efecto, la disminución progresiva


de la estabilidad que se observa para los elementos de elevado número
másico se comprende si tenemos en cuenta el corto alcance de las fuerzas
nucleares: para núcleos voluminosos, cada nucleón no puede estar ligado
más que a los más próximos; en vez de una unión gener;ll se tienen sólo
«cadenas de unión». A esto se añade que el aumento del número de pro-
tones supone un crecimiento paralelo de la repulsión eléctrica y, en conse-
cuencia, los núcleos resultan menos estables. Por otra parte, la proporción
de neutrones crece con A, para contrarrestar, precisamente, el aumento de
las fuerzas repulsivas. (Así, por ejemplo, mientras en el nitrógeno-14 hay
7 protones y 7 neutrones, en el uranio-238 hay 92 protones y 146 neu-
trones.)

Por el contrario, en el caso de isótopos ligeros, de mucho menor vo-


lumen, la interacción nuclear resultará superior a las fuerzas eléctricas re-
pulsivas. Dicho de otro modo, las fuerzas de cohesión predominan sobre
las desintegradoras, lo que motiva un crecimiento de la estabilidad con el
número atómico.

En resumen, los elementos más estables deben ser los de número másico
intermedio, decreciendo la estabilidad para valores de Z mayores o menores.
Lo cual está de acuerdo con los hechos experimentales reflejados por la
figura 15.10.

En segundo lugar, en la misma figura 15.10 se presentan una serie de


«picos», para el helio-4, carbono-12, oxígeno-16, que indican una exta-
bilidad superior de dichos isótopos respecto a los más próximos. Todo parece
indicar que en los núcleos existen agrupaciones de nucleones que poseen mayor
estabilidad que otras, de forma similar a lo que ocurría con los electrones de
la cort~za. Es éste un hecho que habrá de jugar un papel esencial en el es-
tablecimiento de la estructura nuclear.

Pero, al propio tiempo, aparece la posibilidad de aprovechar la distinta


estabilidad de los isótopos y las elevadas variaciones de energía indicadas
en las transformaciones nucleares, como fuente de energía muy superior
a las hasta aquí conocidas.
357
15.3.4. Aprovechamiento de la ((energía nuclean).
Reacciones de fisión y fusión
Como ya se ha señalado, los procesos nucleares están asociados a inter-
cambios energéticos muy superiores al de cualquier otro proceso hasta aquí
estudiado, lo cual está ligado a la gran intensidad de las fuerzas del campo
nuclear. La posibilidad de aprovechamiento de una tal energía resultaba,
sin embargo, problemática. En efecto, si bien en una reacción como:
;u + ~H 2~He
hay un defecto de masa de 0.01864 u.m.a .. correspondiente a una liberación
de energía de 17,4 MeV por cada átomo de litio-7 que reacciona, hay que
tener en cuenta que, para provocar dicha reacción, es preciso acelerar
haces de protones en un número muy superior al de los que llegan a coli-
sionar con el litio, con lo que, en realidad, se consume más energía que la
que se libera en la transmutación nuclear. Para que la energía liberada en
una reacción nuclear pudiera ser aprovechada, era necesario que, una vez
iniciada, pudiera automantenerse, como ocurre, por ejemplo, con una reac-
ción química exotérmica ordinaria. Una tal posibilidad se hizo realidad por
primera vez con el descubrimiento, en 19 3 9, de la fisión del núcleo.

15.3.4. a) La fisión nuclear

La curva de estabilidad de los distintos isótopos naturales hace ver que


los más estables son los de masa atómica próxima al isótopo hierro-56.
Cabe, pues, pensar en la posibilidad de que elementos pesados como el
A-40
uranio, sometidos al bombardeo de neutrones -partículas no sometidas a
En el cuadro adjunto se dan in- repulsión, por carecer de carga- pudieran llegar a romperse en dos trozos
completas algunas de las reacciones de masa intermedia, mucho más estables, liberándose la energía correspon-
de fisión típicas del uranio-23 S. In- diente y, lo que es más importante, con emisión de nuevos neutrones. En
dicar en cada caso cuántos neutrones
se producen:
efecto, recordemos que la proporción de neutrones crece con el número
atómico, para compensar el aumento de las fuerzas repulsivas entre los
a) ~n 1 + 1 ~~ll __. ·;;Rb + 1 ~~Cs -t protones. Por tanto, al fisionarse el núcleo de uranio en dos núcleos de
b) -> ~~~Xe + ~:sr + masa isotópica intermedia se liberarán los neutrones en exceso, lo cual
e) -> 'gTe + :~zn + hace posibles nuevas interacciones de dichos neutrones con otros átomos de
uranio 1 ~, originándose así una reacción en cadena, que se automantiene y hace
d) -> ~~ ~La+ ~~Br +
posible el aprovechamiento de la energía liberada en gran escala -bien de
e) ->
1
~~.Ba + ~~Kr + forma incontrolada, en las llamadas «bombas atómicas», bien de forma
R: a) 2 ,',n; b) 2 : e) 2 ; d) 6: 1') 3. controlada en los «reactores nucleares». mm
18
Estos neutrones sólo podrán producir nuevas fisiones si poseen energías que les permitan
penetrar en los núcleos sin atravesarlos. por lo que hay que proceder a frenarlos.
358
No es posible aquí entrar en los detalles técnicos de las reacciones en
cadena, en particular en las formas de control de la enorme cantidad de energía
liberada (en forma de energía cinética de las partículas que pueden ser apro-
vechadas, por ejemplo, en las centrales nucleares de producción de electri-
cidad). Se trata de problemas complejos que, sin embargo, fueron resueltos
en un brevísimo espacio de tiempo, gracias a un esfuerzo de investigación
considerable, durante la Segunda Guerra Mundial y años siguientes.

15.3.4. b) La fusión nuclear

Otra forma de liberar energía en gran escala mediante procesos nucleares


está basada en el crecimiento de la estabilidad de los isótopos ligeros al
aumentar el número másico (ver fig. 15.9). Consiste en aproximar los nú-
cleos ligeros suficientemente cerca para que la fuerza nuclear supere a la
electromagnética y se forme un núcleo más pesado. Este proceso se. conoce
como <ifusión» nuclear y proporciona cantidades de energía muy superiores
a las de la fisión, aunque encierra mayores dificultades técnicas que ésta,
puesto que hay que comunicar previamente a los núcleos iniciales suficiente
energía cinética para que se aproximen, venciendo las elevadas fuerzas
repulsivas. Así, para que tenga lugar la fusión de dos núcleos de deuterio
~H. según ~H + ~H --+ ~He, se precisan temperaturas de millones de grados
(de aquí el nombre de reacciones termonucleares que se da a los procesos de
fusión). mu A-41
¿Cómo podría conseguirse una
Un procedimiento de conseguir elevadas temperaturas y presiones es temperatura de varios millones de
aprovechar la energía liberada en la fisión nuclear. Este es precisamente grados para hacer posible la fusión
el fundamento de la llamada «bomba de hidrógeno» o «bomba termonuclear»: de núcleos ligeros?
utiliza como «detonador» la explosión de una bomb¡:¡. de fisión (bomba
«atómica»), que eleva suficientemente la temperatura para hacer posible
la fusión de núcleos de hidrógeno, con lo que se libera una cantidad de
energía considerablemente superior. La dificultad mayor estriba en la libe-
ración controlada de energía por fusión, dado que ello supone mantener
encerrado al hidrógeno o al deuterio, a temperaturas y presiones que ningún
recipiente puede resistir. El problema se intenta resolver mediante la apli-
cación de potentes campos magnéticos que ejerzan fuerzas sobre las partí-
culas cargadas, confinándolas en volúmenes cerrados 19 •

19
Los trabajos en el dominio de la fusión controlada están ligados al estudio de los plasmas.
como estado de la materia, constituido por particulas cargadas a elevadas temperaturas, que
pueden llegar a los millones de grados, como en las estrellas.
359
Se trata de una investigación en la que están empeñados los países
más avanzados tecnológicamente y cuya importancia no es necesario re-
A-42 saltar, puesto que la solución del problema satisfaría las necesidades ener-
Establecer una comparación entre géticas de la humanidad por tiempo indefinido - mayor, en todo caso, a la
los mecanismos de fusión y fisión duración previsible de nuestro sistema solar. I.1!IJA mm
nucleares.
El estudio de la interacción nuclear permitió explicar la incógnita que
A-43 representaba la enorme emisión de energía por las estrellas. Se trata de
¿Qué tipo de proceso puede ex-
procesos nucleares de fusión que básicamente consisten en la transformación
plicar la ingente cantidad de energía de hidrógeno en helio, a través de una serie de etapas. La investigación
radiada continuamente por las es- actualmente en curso para el control de los procesos termonucleares persigue
trellas? precisamente la producción de «soles artificiales».

15.4. ESTRUCTURA NUCLEAR. MODELOS NUCLEARES


El avance de la física nuclear fue, como estamos viendo, prodigiosamente
rápido desde el punto de vista de la acumulación de información o de su
utilización en innumerables aplicaciones técnicas. Pero también desde el
ptHlte de vista teórico se realizaban considerables progresos -pese a la
indudable complejidad de este nivel de comportamiento de la materia- ,
y, tras el establecimiento de la composición nuclear y la caracterización de
las fuerzas nucleares, se elaboraron modelos nucleares que dieron cuenta,
al menos parcialmente, de la fenomenología establecida y que mostraron
una vez más la potencia de la mecánica cuántica. mm
A-44
Resumir los principales hechos de Tras el establecimiento de la composición nuclear a base de protones
los que la estructura nuclear ha de y neutrones, los físicos concebían el núcleo como una especie de nube de
dar cuenta. protones y neutrones, más o menos uniformemente extendidos en el pequeño
volumen nuclear. Pero esta imagen no podía dar cuenta de toda una serie
de hechos, como la mayor estabilidad de aquellos isótopos con 2, 8, 20, SO,
82 y 126 neutrones y/ o el mismo número de protones [ya hemos señalado
los ejemplos helio-4, carbono-12, oxígeno-16, que aparecen muy destacados
en la curva E/ A = f(A)]. La misma emisión de partículas alfa parece sugerir
la existencia de tales agrupaciones (2 protones y 2 neutrones), como «cé-
lulas» estables en el interior del núcleo, refutando la idea de un núcleo
homogéneo, informe.
Se elabora así un modelo cuántico que, a semejanza de lo que ocurre con
los elementos corticales, supone la existencia de una serie de «capas», ocu-
padas aquí por los nucleones y con capacidad para «cuadrupletes» formados
por 2 protones y 2 neutrones. Ello permitía dar cuenta del espectro de emisión
de rayos gamma que acompaña a todos los procesos nucleares, como re-
360
sultado de la «desexcitación» de los núcleos, es decir, del paso de algún
nucleón a un nivel de energía inferior a partir de un núcleo exéitado 20 •
Podía también comprenderse, con ayuda de este modelo, la emisión de
partículas alfa -con energías también cuantizables- por parte de núcleos
pesados en que, dado el corto alcance de las fuerzas nucleares, los cuadru-
pletes gozan de una cierta independencia y pueden llegar a superar la atrac-
ción del resto de los nucleones.
Naturalmente, no podemos aquí ir más allá de estas breves considera-
ciones cualitativas, pero el modelo de capas (modelo cuántico) está sólida-
mente fundamentado y representa un éxito más de la mecánica cuántica.
Sin embargo, el modelo funciona mucho mejor para isótopos de bajo número
másico que para isótopos pesados, que muestran una estructura mucho
más informe, dado el gran número de partículas y consiguiente superpo-
sición, con lo que, en cierto modo, dejan de obedecer a leyes cuánticas. El
núcleo parece más bien comportarse en este caso como una «gota» homo-
génea y que, como las gotas liquidas, puede deformarse por la acción, tanto
de la agitación desordenada de las partículas constituyentes, como de los
agentes externos. Y, también como en el caso de las gotas, esta deformación
puede llegar hasta la ruptura en gotas más pequeñas, lo que justifica el
fenómeno de la fisión :
En efecto, la alteración del núcleo provocada por la adquisición de un
neutrón -de velocidad moderada, de forma que quede capturado por el
núcleo sin atravesarlo- transformará su forma esférica inicial en un elip-
soide más o menos alargado en el que las fuerzas eléctricas de repulsión
cobran mayor importancia, hasta el punto de provocar una ruptura (fisión).
(Ver esquema de fisión, según este modelo, en la fig. 15.11).

-
..
Repulsión eléctrica

15.11 Esquema de la fisión nuclear según el modelo de la "gota".

20 Este carácter cuantizado de los estados energéticos de los nucleones confinados en el

núcleo tiene la misma explicación que la correspondiente a los electrones de la corteza, que ya
expusimos en el capítulo anterior: dualidad onda-corpúsculo, de la que da cuenta la ecuación
de ondas. El problema en el caso de los nucleones es que las fuerzas nucleares no son lo bastante
conocidas para aplicar la ecuación de ondas y predecir los niveles energéticos. como se hizo
en el caso de la corteza.
361
Tenemos así el modelo de la gota, que viene a añadirse al modelo de capas.
El modelo ,de la gota representa el comportamiento del núcleo para el caso
de núcleos pesados, mientras que el modelo de capas se ajusta mejor al
comportamiento de los isótopos ligeros. La fusión de ambos modelos en un
modelo unificado o modelo «colectivo» fue realizada por Oge Bohr, hijo de
Niels Bohr. Se trata de un modelo que, si bien abraza aspectos de los modelos
precedentes, difiere sensiblemente de ambos y representa un real avance
en la comprensión de la estructura nuclear.

Aunque de forma muy superficial nos hemos referido a cómo los modelos
nucleares dan cuenta de los principales hechos relacionados con el compor-
tamiento nuclear. Queda aún por explicar, sin embargo, la emisión beta,
es decir, la emisión de partículas inexistentes en el núcleo. Pero éste es un
problema que hace referencia a las transformaciones de unas partículas
en otras y que abordaremos en el próximo capítulo, dedicado al estudio de
las partículas «elementales».

362
CONCLUSION

Nos hemos adentrado en este capítulo en el com- tural e inducida, transmutaciones artificiales y, en
plejo nivel de la física nuclear, entrando en contacto particular, las de fisión y fusión, etc.- han ido abriendo
con un nuevo tipo de interacción fundamental. el de enormes perspectivas de aplicaciones técnicas.
las fuerzas nucleares, cuyas características - corto
Señalemos, por último, que ciertos hechos que
alcance, intensidad muy superior a la de las otras
fuerzas conocidas, etc.- hemos estudiado. ocurren en el núcleo - tales como la emisión de elec-
trones, inexistentes en el mismo- hacen referencia a
las transformaciones de unas partículas en otras, a
El establecimiento de la composición nuclear y de un nivel, pues, de mayor complejidad, en el compor-
la propia estructura del núcleo se ha realizado a la tamiento de la materia, que abordaremos en el capítulo
par que los fenómenos estudiados - radiactividad na- próximo.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Proponemos aquí, para completar esta breve pano- A-47. La actual construcción de centrales nucleares
rámica de la física nuclear, algunas actividades rela- para la producción de corriente eléctrica
tivas a las aplicaciones de este dominio de la física. - mediante el aprovechamiento de la energía
producida en la fisión controlada de uranio-
A-45. Realizar un pequeño trabajo bibliográfico con 235 , plutonio-239, etc.-, provoca a menudo
vistas a establecer las principales aplicaciones la oposición de los habitantes del lugar donde
de los radioisótopos (isótopos radiactivos) en va a instalarse. Explicar las razones de esta
dominios como: oposición, realizando un estudio de las ven-
tajas e inconvenientes de las centrales nu-
- la biología, fisiología y medicina ; cleares sobre las fuentes clásicas de energía
- arqueología; (petróleo, carbón, etc.). Prestar, sobre todo,
- geología, metalurgia, prospecciones mineras ; atención a los problemas de eliminación de
-análisis químico e investigación química; los residuos radiactivos producidos.
-agricultura y alimentación; A-48. Cuando se llegue a conseguir el control de
- etcétera. las reacciones de fusión se habrá conseguido
una fuente de energía prácticamente inago-
A-46. Los peligros de las explosiones nucleares van table y cuya obtención está desprovista de
mucho más allá de las destrucciones produ- los graves inconvenientes de las reacciones
cidas en el momento de la explosión. Indicar de fisión. Señalar en qué consisten las ven-
en qué consisten los efectos duraderos de tajas de los procesos de fusión sobre los de
estas explosiones. fisión, como fuente de energía.

363
16 PARTICULAS ELEMENTALES

INTRODUCCION La búsqueda de los constituyentes «últimos» de la materia, a partir de los


cuales pudiera interpretarse la .compleja realidad, está presente en toda la actividad
humana con aspiración científica desde sus orígenes. El propio concepto original
de átomo -literalmente «no divisible»- responde a esta idea de partículas ele-
mentales cuya combinación daría cuenta de la diversidad de sustancias y com-
portamientos.

Pero con el descubrimiento de que los átomos poseían una estructura interna,
la búsqueda de los constituyentes últimos pasó de la química a la física atómica
y de aquí, como hemos visto en el último capítulo, a la nuclear, mediante el estudio
de los componentes del núcleo, protones y neutrones, y otras partículas asociadas
a los procesos nucleares -piones, positrones, los mismos electrones, etc.

Es este nivel subnuclear el que ha dado paso a lo que hoy se co11oa como
física de partículas, o también física de alta energía, debido a las grandes call-
tidades de energía involucradas en los procesos en que intervienen las partículas
elementales. Ello ha exigido la construcción de aceleradores cada vez más potentes.

La complejidad de este nivel es muy superior al de la estructura atómica o


nuclear que la mecánica cuántica había abordado con evidente éxito. Y, en opinión
de algunos autores, los problemas que se plantean aquí empiezan a señalar sus
límites de validez y exigirán, tal vez, una profunda transformación de los con-
ceptos y supuestos teóricos, es decir, la elaboración de un nuevo marco conceptual.

En este capítulo nos limitaremos a presentar algunos aspectos de la física


de partículas desde un punto de vista cualitativo, con la única pretensión de asomar
a los alumnos a uno de los .dominios más avanzados de la física contemporánea 1 •

1
No nos referimos aquí a los instrumentos de detección de partículas ni a los aceleradores,
que ya hemos introducido en otros capítulos a los que nos remitimos.
364
UN NIVEL DE COMPORTAMIENTO DE LA MATERIA 16.1.
DE EXTRAORDINARIA COMPLEJIDAD
Al estudiar la fiSica del núcleo -sus componentes, fuerzas existentes entre
los mismos, etc.- se ha hecho ya patente la enorme complejidad de los pro-
cesos en que intervienen partículas subatómicas: desde la existencia de una
nueva forma de interacción, que supone la continua transformación en el
núcleo de protones en neutrones, y viceversa -a través del intercambio de
piones-, hasta la emisión de electrones, inexistentes en el núcleo, todo
lleva a pensar en que una característica fundamental del universo de las
partículas elementales va a ser la existencia de procesos de transformación
de unas en otras.
Los trabajos de Dirac, a los que nos referiremos seguidamente, mos-
traron que esta complejidad era todavía mayor.

16.1.1. Integración de la teoría de la relatividad


en la mecánica cuántica. Trabajos de Dirac.
Recordemos los trabajos de Schrodinger (cap. 14), quien, partiendo de
la relación de De Broglie, modificó la ecuación general de los movimientos
ondulatorios para que reflejara también las propiedades corpusculares.
Schrodinger llegó así a obtener lo que había de convertirse en la ley funda-
mental de la mecánica cuántica y que se conoce como «ecuación de ondas»
o ecuación de Schrodinger. Dichos trabajos no tuvieron en cuenta, sin em-
bargo, que el movimiento de los electrones en el átomo -primer campo de
aplicación de la mecánica cuántica- distaba mucho de ser un movimiento
lento y que, por tanto, exigía la aplicación de las leyes relativistas (ver
cap. 12). Fue un joven científico inglés, Paul Dirac, quien vio la necesidad
de unir la mecánica relativista a la mecánica cuántica para reflejar adecua-
damente el movimiento extraordinariamente rápido de las partículas sub-
atómicas.
A-1
De esta fusión de ambas teorías nos interesa aquí destacar un hecho
que:'! se revelaría de gran importancia, relativo a la energía que posee una Aplicando las ecuaciones relati-
partícula libre provista de una cierta cantidad de movimiento p = mv. m vistas, expresar el valor de la )(ln-
tidad de movimiento de una par-
Teniendo en cuenta que la masa de una partícula varía con la velocidad tícula de masa en reposo m0 que se
según mueve con velocidad v, en función
de m0 y v. Obtener asimismo el
valor de la energía total de dicha
partícula, en función de m0 y v.
365
se tendrá

mv
P = mv = o [16.1]
A-2
J1 - v2/c2

Eliminar v entre [16.1] y [16.2]


para obtener una relación directa en- e igualmente
tre E y P.
[16.3)2
[16.2]
A-3
¿Qué puede decirse de las dos so-
luciones proporcionadas por la ecua-
ción [16.4] para la energía, te- Es posible ahora obtener una expres10n que relacione directamente la
niendo en cuenta que se trata de energía y la cantidad de movimiento. tl1rf
una partícula libre? De acuerdo con la expresión obtenida

[16.3]

una partícula libre, de masa en reposo m0 y cantidad de movimiento P,


posee una energía que vendrá dada por:
2
Un procedimiento simple de elimi-
nar v entre las ecuaciones [16.1] y [16.2]
es combinar ambas expresiones de forma
que el factor (1- v2 /c2 ) aparezca también [16.4]
en el numerador, con lo que podría sim-
plificarse. Para ello, elevando al cuadrado
las ~xpresiones dichas tendremos :
111)
El hecho de que la ecuación [16.3] se haya obtenido para una partícula
libre lleva a suponer que sólo el valor positivo de la energía total E es posible,
y restando E2 - P2 c2 se obtiene : puesto que, tal como hemos visto en numerosas ocasiones, los valores ne-
gativos de E corresponden a estados ligados de la partícula. Aparentemente
esto no plantea ningún problema y puede pensarse en ignorar la solución
negativa.
y extrayendo ahora factor común m~c' Dirac. no obstante, consideró necesario proceder a un cuidadoso análisis
en el segundo miembro, tendremos : del posible significado físico de tal solución. Se trataba de una medida
de elemental prudencia, que la nueva física había hecho absolutamente
necesaria: ¿Acaso la teoría de la relatividad no había surgido de la crítica
a lo que parecían evidencias fuera de toda duda? ¿Y acaso la relación de
con lo que. simplificando. se llega a
De Broglie. base de la mecánica cuántica, no había venido a sacudir aún
E2 - P2 c2 = m~c4 (16.3] más los conceptos de la física clásica?
366
Dirac trató, pues, de encontrar un posible significado fisico a la doble
solución que proporciona la ecuación [16.3]. La solución negativa. en todo
caso, habría de corresponder a un estado de la partícula que-habitualmente
pasara desapercibido, puesto que ninguna experiencia había hecho sos-
pechar la existencia de valores negativos de energía para las partículas
libres.

Es así como Dirac llegó a concebir una idea extremadamente audaz y


que habría de tener profundas repercusiones.

No resulta sencillo exponer directamente las ideas de Dirac, por lo que


recurriremos previamente a un símil mecánico:

Imagínese un terreno plano sobre el que se encuentran diversos montículos


de tierra. Todos ellos poseen respecto al suelo una energía positiva. En un
tal sistema los únicos «accidentes)) del terreno serían los mencionados
montículos de tierra. ¿Pero qué sucedería si mediante una excavadora se
extrajera tierra del suelo? Se habrían creado un montículo de tierra y, al
propio tiempo, un hueco. Es decir, se habrían creado dos accidentes de terreno
claramente visibles. La altitud de uno de ellos, el montículo, resulta positiva
respecto al suelo, y la del otro, el hueco, negativa. Podría, pues, decirse que
la tierra que constituye el nuevo montículo se encontraba inicialmente en
un estado de energía negativo y ha pasado a q.n estado de energía positivo
(fig. 16.1).

Montrculo en estado
h

16.1
Tierra en estado Una excavadora hace pasar
de energfa negativa tierra de un estado de ener·
gía negativo a otro positivo
(respecto del suelo).

Evidentemente, hasta la utilización de la excavadora sólo existían


«accidentes» de terreno con energía positiva y nada hacía pensar en posibles
estados de energía negativa.
367
Estas imágenes mecamcas pueden ayudar a comprender las ideas de
Dirac que, en resumen, suponen, la aceptación de que «el vacío» que rodea
a las partículas está constituido por partículas en estados de energía negativos
(c~r~~spondientes a las soluciones E = - j(m~c4 + P2 cz)), todos ellos abso-
lutamente ocupados, de aquí que no interaccionen y no sean, pues, detec-
tados por ningún instrumento.

A-4 Bastaría, sin embargo, que se dispusiera de suficiente energía para arrancar
una partícula de su estado de energía negativa para que aparecieran simultá-
Supóngase que un fotón gamma
suficientemente energético ha con- neamente una partícula y su hueco: dos «accidentes» nacidos del «vacío»
seguido arrancar un electrón de su perfectamente detectables por los instrumentos científicos. Conviene detenerse
estado de energía negativa, apa- ahora a considerar el comportamiento del hueco creado. mi
reciendo así un electrón y un hueco
de energías. respectivamente. En la figura 16-4 se muestra de una forma esquemática cómo el hueco,
Jm~c~ + pzcz y -.)m;? +- J'lcz al ser ocupado por los electrones contiguos, se desplaza en sentido contrario
a como la hacen los electrones, es decir, como si se tratara de una carga po-
(figura 16.2) ¿cuál será el comporta-
sitiva de igual masa que el electrón. Como si se tratara, en definitiva, de un
míento del «hueco» cuando se le
somete a un campo eléctrico? (fi- «antielectrón», o, como se le designó, un positrón. Los estados negativos de
gura 16.3). energía de las partículas resultaban así corresponder a lo que se denominaron
antipartículas.
E
Esta es, a groso modo, la teoría de Dirac -conocida como «teoría de los
huecos»-, que predecía la existencia de partículas de igual masa que los
electrones y carga positiva (antielectrones o positrones). De modo similar
Zona de energfas
negativas en cabe concebir la existencia de antiprotones, antineutrones, etc., como
general ocupadas «antipartículas» simétricas de las correspondientes partículas.

16.2 Un fotón gamma puede liberar un En 1932, Blackett y Ochialini descubrieron, en una placa fotográfica
electrón de energía expuesta a los rayos cósmicos, dos trazas que, surgiendo de un punto común,
+Jm~c4 + p2 c2 correspondían a un electrón y a una partícula hasta entonces desconocida
de igual masa que el electrón y carga positiva: el positrón predicho por
formando al mismo tiempo un "hue·
co" de energía Dirac (fig. 16.5).

- y 'm2 4 22
0 c+pc

r 16.4
En un "mar" ocupado de electrones
(región de energías negativas) un hueco
sometido a un campo eléctrico se despla-
16.3 lCuál será el comportamiento del zará como si se tratara de una partícula
"hueco" dejado por un electrón positiva.
cuando se le somete a un campo
eléctricO?
368
16.5 Producción de un par electro-positrón.

El mundo de las partículas elementales se ampliaba así con la existencia


de las correspondientes antipartículas, al tiempo que se ponía en cuestión
la noción de <•vacío» como mero recipiente desprovisto de todo carácter
material. Volveremos más adelante a considerar esta cuestión de la mate-
rialidad del espacio y nos detendremos ahora a completar la caracterización
de las antipartículas y algunos aspectos de su producción. ~1St A-5
¿Qué energía mínima ha de poseer
En el cálculo de la energía necesaria para la producción de un par un fotón para producir un par elec-
electrón-positrón tendremos en cuenta que la energía mínima en reposo trón-positrón, cuyas energías son,
de un electrón y un positrón, es respectivamente m.c2 , por lo que se ne- respectivamente, m.c2 y - m.c2 ? Dar
cesita para su producción una energía de 2m.c2 -que puede interpretarse el resultado en MeV.
como la correspondiente a la «extracción» de un electrón desde el estado
- m0 c2 al + m0c2 - . Esta energía, teniendo en cuenta que la masa del electrón A-6
en reposo es m.= 9,11 x 10- 31 kg, resulta ser 1,64 x 10 - 13 J = 1,02 x 106 ¿Qué ocurrirá cuando un electrón
eV = 1,02 MeV 3 • mlft se encuentre con un positrón?

3 Otra forma de realizar este cálculo es considerar la masa del electrón en u.m.a. (m. = 0,0005 S
u.m.a.) y el equivalente energético de una unidad atómica de masa (931 MeV), con lo que E =
= 2m.c2 = 2 x 0.00055 x 931 = 1,02 MeV.
369
Del mismo modo que los fotones pueden dar lugar a pares electrón-
positrón (o protón-antiprotón, etc.), el proceso inverso tiene lugar cuando
un electrón encuentra un positrón, produciéndose fotones gamma. Este es
un suceso que no tiene lugar, afortunadamente, muy a menudo, puesto
que supondría la aniquilación de la materia ordinaria, su transformación
en fotones. Cabe, pues, concluir que en nuestro universo las antipartículas
son mucho más raras que las correspondientes partículas. Y, sin embargo,
tal como hemos visto, las partículas y antipartículas sólo pueden producirse
y desaparecer por pares, lo que supone que existe igual número de las mismas.
Cabe tal vez que, en otras zonas del espacio, sean las antipartículas las más
abundantes. formando la correspondiente «antimateria» 4 • l1tJ lB
A-7
Resumir ordenadamente : a) las Los trabajos de Dirac convirtieron a la teoría de la relatividad en un
ideas que llevaron a Dirac a intro- tercer pilar de la mecánica cuántica, junto a la hipótesis de los cuantos de
ducir el concepto de antipartícula, Plank y la hipótesis de De Broglie sobre la dualidad onda-corpúsculo. Y,
y b) las principales características de por otra parte, con la aparición de las antipartículas, el universo de las
las antipartículas con relación a las partículas elementales adquirió una complejidad incomparable con la de los
partículas correspondientes. otros niveles de organización de la materia, a lo que también contribuían
otros procesos de transformación de unas partículas en otras, de los que nos
A-8 ocuparemos ahora brevemente.
¿Qué ocurriría si una galaxia de
<<antimateria» entrara en contacto
con otra de materia ordinaria? 16.1.2. Inestabilidad de las partículas elementales.
Un nuevo tipo de interacción
Ya en el capítulo anterior el estudio de la estabilidad nuclear nos condujo
a la introducción de una nueva forma de interacción, el campo de fuerzas
nuclear, constituido por los mesones n, o piones, cuyo intercambio suponía
la continua transformación de protones en neutrones, y viceversa. La trans-
formación, en este caso, no significaba. sin embargo, inestabilidad, puesto
que, en el seno del núcleo, el número total de protones y neutrones no se
modifica, y dicho intercambio constante de piones es precisamente la causa
de la estabilidad nuclear.
También hemos tratado ya la transformación del campo electromag-
nético en pares «partícula-antipartícula», y viceversa. Pero existen además
otros procesos de transformación a los que es preciso referirse para comprender
tanto la desintegración beta de los núcleos -cuya discusión pospusimos
precisamente a este capítulo- como la producción de un considerable nú-

• Materia y «antimateria»: de nuevo nos encontramos con una terminología inadecuada,


por cuanto parece poner en cuestión el carácter material de las «antipartículas>>. El prefijo <<anti»
trata sólo de señalar la simetría de propiedades, que hace, por ejemplo, que si la partícula es
positiva, la antipartícula sea negativa, etc.
370
mero de nuevas partículas elementales que el uso de los aceleradores de
partículas iba a hacer posible. Como veremos, estas transformaciones no
pueden atribuirse a las fuerzas electromagnéticas - como ocurre, por ejemplo,
con la aniquilación electrón-positrón-, ni a las fuerzas nucleares -respon-
sables del intercambio de piones- y ponen en evidencia la existencia de una
nueva forma de interacción.

16.1.2. a) La desintegración beta

Al estudiar las emisiones radiactivas se llegó a justificar la emisión alfa


y gamma, de acuerdo con los modelos nucleares. La emisión beta, por el
contrario, presentaba una mayor dificultad de interpretación. En primer
lugar, el electrón no formaba parte de los constituyentes del núcleo y ni
siquiera podía estar contenido en él, puesto que su onda brogliana es de
dimensiones muy superiores al tamaño del núcleo. En segundo lugar, las
energías de los electrones emitidos no estaban cuantizadas, como ocurría
con las de las partículas alfa o la radiación gamma. Este era un problema
grave. puesto que. de acuerdo con la mecánica cuántica. la emisión de una
partícula beta sólo podía tener lugar mediante el paso del núcleo desde un
nivel energético definido a otro, caso que necesariamente suponía un es-
pectro discontinuo para las energías de las partículas. Y, si bien esto se
cumplía para las partículas alfa. no era así en el caso de la emisión de elec-
trones 5 •

La posibilidad de que el núcleo dejara de obedecer las leyes cuánticas


parecía tan inverosímil que incluso se llegó a sugerir la violación del principio
de conservación de la energía, que, según esto, sería una ley «clásica» sólo
válida para los sistemas macroscópicos. Nada autorizaba, sin embargo,
el abandono de un principio cuya validez se había mostrado también en
toda una serie de procesos del nivel microscópico. Una hipótesis más lógica
fue enunciada por W. Pauli. ~U A-9
¿Cómo podría explicarse el hecho
W. Pauli y el italiano E. Fermi sugirieron la existencia de otra partícula de que la radiación beta no esté
emitida al mismo tiempo que el electrón, de forma que la suma de las energías cuantizada, teniendo en cuenta que
de ambos sí presente un espectro discontinuo. con lo que se respetarían el núcleo es un sistema cuántico que
las leyes de la mecánica cuántica en el núcleo. Dicha partícula debería ser sólo puede pasar de un nivel definido
neutra (puesto que el núcleo, al perder un electrón, ve aumentada su carga de energía a otro?
positiva en una unidad) y de masa muy pequeña, prácticamente nula. Estas

5 Existían además otros problemas, igualmente relevantes. pero que no detallaremos.

como el no cumplimiento del principio de conservación de la cantidad de movimiento.


371
características de neutralidad y pequeña masa llevaron a designarla como
«neutrino» («pequeño neutrón» en italiano). Una tal partícula, por otra parte,
resultaba, como es lógico, difícilmente detectable y, efectivamente, se tardó
más de veinticinco años en tener alguna prueba experimental de su existencia.
Resuelto así el problema que planteaba la radiación beta en cuanto a
la naturaleza cuántica del núcleo, es preciso todavía dar explicaciones al
propio origen de los electrones, que, como hemos visto, no forman parte
de los constituyentes del núcleo. La respuesta la proporcionaría el estudio del
comportamiento de los neutrones libres, fuera del núcleo. En efecto, dicho
estudio mostró que los neutrones libres son inestables transformándose en
protones con emisión de un electrón y un neutrino: precisamente el par de
partículas que se producen durante la radiación beta. Es cierto que la situa-
ción del neutrón en el interior del núcleo es muy diferente a cuando se en-
cuentra libre y, gracias a la interacción nuclear -al intercambio de piones-,
el neutrón es estable. Pero cuando un núcleo se encuentra en un estado
inestable debido a una proporción inadecuada de protones y neutrones,
la estabilidad puede alcanzarse gracias a la transformación de neutrones en
protones con emisión de electrones y neutrinos, o bien, si hay exceso de
protones, mediante la transformación de éstos en neutrones emitiendo un
positrón y un neutrino 6 •

16.1.2. b) Una nueva forma de interacción: la interacción «débil»

La desintegración del neutrón, a la que nos hemos referido en el apartado


anterior, tiene lugar de forma muy diferente a las transformaciones neutrón-
protón a través del intercambio de piones. Se trata de un proceso de duración
muy superior que no podía interpretarse mediante las fuerzas nucleares y
que mostraba la existencia de un nuevo tipo de interacción a la que se
denominó interacción débil , reservándose el de interacción fuerte a las fuerzas
nucleares hasta aquí estudiadas.
Como pudo establecerse experimentalmente, muchas otras partículas,
además del neutrón, sufrían transformaciones correspondientes a este tipo
de interacción débil, caracterizado. entre otras cosas, por su comparativa
lentitud. Así, los mismos cuantos del campo nuclear, los piones, se desintegran

6 Nótese que esta transformación de protón en neutrón, o viceversa, es muy diferente de

la que tiene lugar durante el intercambio de piones, que es un proceso de continua y mutua
transformación que no modifica el número respectivo de protones y neutrones. Por el contrario,
la emisión beta - positiva o negativa- es un proceso de transformación irreversible que altera
la carga nuclear emitiendo partículas cargadas fuera del núcleo.
Señalemos también que. aunque nos hemos referido al neutrino como partícula emitida
durante la radiación beta. se llegó a establecer que se trataba realmente de un antineutrino.
372
fuera del núcleo dando lugar a una nueva partícula, también de masa inter-
media, denominada mesón J1 o «muon», que a su vez se desintegra convir-
tiéndose en electrón. Todos estos procesos -en los que se emiten también
neutrinos o antineutrinos, como en el caso de la desintegración del neutrón-
corresponden a la forma de interacción que hemos denominado débil. En
realidad, ésta es la forma de interacción más frecuente en los procesos de
desintegración de partículas elementales. Pero se trata de un tipo de fuerzas
todavía menos conocido que las ya extraordinariamente complejas fuerzas
nucleares (interacción fuerte). En cualquier caso, todas las transformaciones
de las partículas elementales pueden explicarse atendiendo a las tres formas
de interacción fuerte, electromagnética y débil. nDl A-10
Indicar a qué forma de interacción
corresponde cada uno de estos pro-
16.1.3. La fisica de alta energía y el descubrimiento cesos:
a) Transformación en el núcleo de
de gran número de nuevas partículas elementales protones en neutrones, y vice-
versa, a través del intercambio
El cuadro de partículas elementales se ha ido haciendo, como hemos visto, de piones.
cada vez más complejo: desde una situación inicial en que el electrón y el b) Producción de un par electrón-
protón parecían ser los constituyentes básicos de toda la materia, han ido positrón a partir de un fotón
apareciendo nuevas partículas, a menudo predichas teóricamente mucho gamma.
e) Transformación del neutrón en
antes de su descubrimiento, como en el caso del neutrón, pión, positrón,
protón fuera del núcleo.
neutrino ... En otros casos, el descubrimiento ha precedido a la teoría, como
ocurrió con el mesón (mu) Jl -descubierto en los rayos cósmicos cuando se
buscaba a los piones.
El estudio de las interacciones de los rayos cósmicos -provistos de
energías muy altas- con la materia, o la construcción y utilización de acele-
radores de partículas cada vez más potentes, iban por otra parte a potenciar
el descubrimiento, en un breve período de tiempo, de un número tan elevado
de partículas, que se iba a crear un serio problema de interpretación.
Se descubrió así un nuevo cuanto del campo de fuerzas nuclear, el kaón
-más masivo aún que el pión -, y aparecieron toda una serie de partículas
más pesadas que el protón, a las que se dio el nombre genérico de hiperones
(donde el prefijo «hipen> hace referencia a que su masa es, como hemos
dicho, superior a la del protón).
Todos estos descubrimientos reclamaban cada vez más agudamente un
trabajo de ordenación comparable al que se realizara con los elementos
químicos o con las rayas de los espectros de emisión de los gases, como paso
necesario para una posible interpretación de la plétora de partículas co-
nocidas.
La física teórica se halla hoy ocupada en este trabajo y, pese a algunos
éxitos evidentes, se encuentra lejos de haberlo resuelto satisfactoriamente.
Nos ocuparemos brevemente de dichos intentos en el próximo apartado.
373
16.2. BUSQUEDA DE UNA ORDENACION EN EL MUNDO
DE LAS PARTICULAS ELEMENTALES
Una interminable y continuamente ampliada lista de partículas elemen-
tales -electrones, protones, fotones, neutrones, piones, positrones, neutrinos,
kaones, hiperones, ... - plantea a la física teórica de nuestros días un problema
que recuerda, aun cuando a un nivel de mucha mayor complejidad, al que
se enfrentaban los químicos antes de la ordenación periódica de Mendeleiev.
Se trata de un problema aún no resuelto, pero en el que se han dado algunos
progresos notables que trataremos de esbozar aquí mínimamente.

16.2 .l. Materia ordinaria y campos


Una primera distinción que cabe hacer al tratar de ordenar las par-
tículas elementales es la existente entre lo que podríamos denominar materia
ordinaria y los campos de interacción. En efecto, ya nos hemos referido repe-
tidamente a cómo las interacciones entre los cuerpos están ligadas al inter-
cambio de lo que constituyen los «cuantos» de dichos campos. Así, la interac-
ción electromagnética supone el intercambio de fotones, lo que equivale
a decir que el campo electromagnético está constituido por fotones.
La idea de interacción «a distancia» sin sustrato material alguno debe,
pues, ser desechada y dejar paso a la concepción del campo como una forma
de existencia de la materia.
Lo mismo podemos decir del campo nuclear, cuyos cuantos son, recor-
demos, los piones, que - contrariamente a lo que ocurre con los fotones -
poseen una masa considerable (intermedia entre la del electrón y la del
protón, de aquí el nombre de «mesón» que se les da).
La interacción débil es mucho menos conocida y, en cuanto a la interac-
ción gravitatoria, estaría asociada al intercambio de lo que se han deno-
minado gravitones. No obstante, y sin duda debido a la extrema debilidad de
estas fuerzas, dichos gravitones no han podido aún ser puestos en evidencia.
Los campos mejor conocidos son, pues, el electromagnético y el de la
interacción fuerte. Pero ¿cómo interpretar el intercambio de los cuantos del
campo ? ¿Y por qué en el caso del campo electromagnético este intercambio
puede extenderse a todo el espacio, mientras la interacción nuclear posee
tan corto alcance ? ¿Y cómo tiene lugar la producción de pares partícula-
antipartícula a partir de los fotones? ... Estas y muchas otras cuestiones exigen
respuestas y, a ser posible, respuestas cuantitativas, para que la realidad
física, material, del campo aparezca sin lugar a dudas.
Un hecho particularmente interesante, cuya interpretación será funda-
mental para la comprensión de las interacciones, es que el pión tiene una
masa en reposo de aproximadamente 2 73 veces la masa del electrón me,
374
y mientras que las masas del protón y neutrón son, respectivamente, 1 836 me A-ll
y 1 839 me• con tan sólo 3 me de diferencia, ¿cómo puede, pues, un neutrón Calcular el tiempo durante el cual
perder un pión y transformarse en un protón o viceversa? ¿Acaso no con- la masa de un protón o neutrón puede
tradice esto el principio de conservación de la materia? Indudablemente, venir afectada por una imprecisión
la física clásica no puede dar en absoluto cuenta de este hecho. Sin embargo, equivalente a la masa del pión. Es
la mecánica cuántica lo explica brillantemente y proporciona al mismo decir, calcular el tiempo que puede
tiempo una interpretación cuantitativa del corto alcance de las fuerzas durar el intercambio de un pión
nucleares, que, recordemos, es una de sus características más notables. entre dos nucleones.
En efecto, de acuerdo con el princip~o de incertidumbre, la energía R: ~t=n /m c2 ~s x 10- 24 s.
de una partícula puede venir afectada de una indeterminación ~E. durante
un tiempo ~t. debiendo cumplirse ~E x ~t = 1í [14.3]. A-12
Esta indeterminación de la energía va asociada a una indeterminación ¿De qué orden es la distancia
de la masa ~m. Así pues. la masa de una partícula -debido a su íntima máxima que puede recorrer un pión
relación con el campo- no es una magnitud constante y su incertidumbre durante el tiempo que puede existir
viene regulada por la mencionada ecuación : fuera de un nucleón (alrededor de
S x 1 O- 24 s calculando en la acti-
~E X ~t = ñ vidad anterior) ?
Es posible según esto aceptar que la masa del protón o neutrón se vean R: Teniendo en cuenta que la velo-
afectadas de una indeterminación igual a la del pión m, -correspondiente cidad de los piones ha de ser in-
a una ~E = m.c2 - durante un tiempo ~t dado por: ferior a la de la luz. el límite para
la distancia recorrida se obtendrá
11!111 ~ ~t = n/m,c 2 calculando
Las dos actividades anteriores nos han permitido determinar, de acuerdo ~e= ct!t ~ (3 x 10 8 ) (S X 10- 24 ) ~
~ 1o- Is m.
con las leyes cuánticas, el tiempo durante el cual un pión puede existir
fuera de un nucleón y, lo que es más importante, la distancia máxima que
A-13
dicho pión puede recorrer. o sea, el alcance máximo de las fuerzas nucleares.
Dicho alcance resulta ser, según los cálculos realizados, del orden de 1 O- 15 m, Determinar el alcance máximo de
lo que está de acuerdo con el valor experimental encontrado (ver apartado 3,2 la interacción electromagnética, te-
del capítulo anterior). El corto alcance de las fuerzas nucleares resulta así niendo en cuenta que la masa en
reposo de los fotones es nula 7 •
ser una consecuencia de la masa que poseen los piones. mm
En el caso de la interacción electromagnética, la emisión de un fotón
por una partícula supone una indeterminación de la masa que puede ser
7 Según algunos autores -y como
cero o muy próxima a cero. De acuerdo con ello, ~t ( = lí/~E) puede llegar
consecuencia de d~terminados desarrollos
a tomar cualquier valor por grande que sea y, por tanto, los fotones, al menos teóricos en los que no podemos entrar
algunos de ellos, podrán alejarse hasta cualquier distancia, lo que equivale aquí-, la masa en reposo de los fotones
a decir que el alcance de la interacción electromagnética es «infinito». no sería rigurosamente nula, pero sí tan
pequeña que en la práctica puede consi-
La teoría de los campos permite así desvelar algunos de los secretos de la derarse cero. Por otra parte, insistimos
interacción al mismo tiempo que muestra el carácter material del espacio, una vez más en que, incluso si se admite
del supuesto vacío en que evolucionan las partículas. que la masa en reposo del fotón es nula,
ello no supone el carácter <<inmaterial»
No podemos aquí detenernos en mostrar cómo la teoría de campos del fotón que , por el contrario. mientras
justifica la variación de la intensidad de la interacción electromagnética se mueve a la velocidad de la luz, es decir,
mientras existe, tiene una energía y, por
con la distancia -lo que se basa en la menor energía de los fotones que pueden tanto, una masa, determinada por su fre-
intercambiar dos partículas cu·a nto más alejadas estén, dado el mayor valor cuencia (E = hN y m = E/c2 ) .
375
del Llt necesario para recorrer dicha distancia-, ni otros muchos aspectos,
como la causa de las repulsiones y atracciones eléctricas, etc.
El concepto de campo viene a sustituir al de «vacío» y aparece como sus-
trato material de la interacción, de las acciones entre partículas y de las
propias transformaciones de éstas. En definitiva, el campo aparece como una
forma de existencia de la materia 8 •
Pero, si la teoría de campos puede dar cuenta de aspectos sin duda fun-
damentales de la interacción entre partículas y establece una primera cla-
sificación distinguiendo entre las partículas ordinarias -protones, neutrones,
electrones, etc.- y cuantos del campo -fotones, piones ... -, sigue en pie
toda la complejidad que supone la existencia de un número tan elevado
de partículas. Abordaremos seguidamente esta cuestión.

16.2.2. Los intentos de ordenación de las partículas


elementales
Quizá la idea básica que ha presidido los intentos de ordenación de las
partículas elementales sea la de considerar que muchas de estas supuestas
partículas son tan sólo distintos estados de una misma. Así el protón y el
neutrón son prácticamente indistinguibles desde el punto de vista de la
interacción fuerte y podrían ser considerados como una misma partícula
en estados diferentes de carga. El mismo hecho de que el neutrón al desinte-
grarse se convierta en protón apoya esta idea. Lo mismo ocurre, por lo
demás, con todas las partículas que hemos llamado hiperones: todas ellas
acaban convirtiéndose en protones. Cabe, pues, pensar, como hacen algunos
autores, que protón, neutrón y los distintos hiperones son distintos estados
de una partícula única a la que se denomina barión (de aquí el nombre de
bariones que se da al protón, neutrón, etc.).
Se intentaba así reducir el número de partículas - dejando aparte a
los cuantos de los campos- a tan sólo dos: el barión cuya forma estable
sería el protón- y el leptón - cuyo estado fundamental sería el electrón.
Otro hecho que apoya esta idea es que en todas las interacciones se
conserva el número neto de bariones como el de leptones -entendiendo por
«número neto» de bariones, por ejemplo, la diferencia entre el número de
bariones menos el de antibariones. Cada partícula tiene así un número
bariónico ( + 1 si es un barión, - 1 si es un antibarión y cero en los demás
casos) y, de forma similar, un número leptónico, de forma que en toda inte-
racción se conserva el número bariónico total y el número leptónico, lo que

8 Este carácter material del espacio y su conexión con las partículas existentes aparece

también. aunque partiendo de planteamientos muy diferentes, en la teoría de la relatividad general,


de Einstein, que estudia la relación entre los cuerpos y el espacio.
376
se interpn:ta fácilmente si se acepta que todos los bariones constituyen una
misma partícula, y lo mismo todos los leptones.
Un tal intento de agrupación se ha mostrado parcialmente fructífero,
en lo que respecta, sobre todo, a los bariones, habiéndose hecho uso de lo
que los matemáticos denominan «grupos de simetría unítaria», en cuya
discusión no podemos entrar aquí. Tan sólo mencionaremos que estas cla-
sificaciones conducen, igual que ocurría con la tabla de Mendeleeff, a pre-
decir la existencia de nuevas partículas con propiedades determinadas,
y que estas predicciones han sido en bastantes casos confirmadas. Y, por
último, señalaremos que. según una hipótesis debida a Gell-Man y Zweig
- aún no confirmada experimentalmente-, toda esta gran cantidad de par-
tículas tendría su origen en tres únicas partículas fundamentales a las que se
dio el nombre de quarks. Nos encontramos, pues, aún muy lejos de poder
ofrecer un cuadro coherente, una interpretación teórica satisfactoria del
universo de las partículas elementales, objeto de los trabajos de vanguardia
en la física teórica y experimental de nuestros días.
Sin otro ánimo que mostrar la complejidad de este nivel de organización
de la materia, mostramos en la tabla 16.1 una lista, incompleta. de partículas
elementales, en la que se indica, además de la masa, carga y vida media,
otra serie de números cuánticos -tales como el número bariónico y el
número leptónico y otros, como la «extrañeza», que ni siquiera hemos
podido mencionar en este somero estudio- que permiten caracterizar a las
partículas.

CRITICA DEL CONCEPTO DE PARTICULA ELEMENTAL 16.3.

En la introducción a este capítulo indicábamos que la búsqueda de unos


componentes últimos de la materia había constituido uno de los objetivos
del trabajo científico y que esta búsqueda había pasado sucesivamente de
la química a la física atómica. de aquí a la nuclear, para llegar. por último,
al nivel que hemos tratado en este capítulo. No podemos, sin embargo,
afirmar que hayamos alcanzado el objetivo de encontrar los «ladrillos»
fundamentales de la arquitectura material. En vez de la simplicidad buscada,
nos encontramos con un comportamiento cada vez más complejo que con-
tradice la idea simplista de constituyentes últimos, de partículas «elementales».
Es preciso, así, aceptar la idea de una materia de complejidad inagotable,
con niveles de organización que se rigen por leyes distintas y con procesos
de transformación en cada nivel y de uno a otro nivel. Pero no sólo la ex-
periencia exige este abandono de la idea de partícula elemental -si por tal
entendemos constituyente último, sin estructura interna, que entra como
un todo único en cualquier proceso: la teoría de la relatividad permitía ya
377
TABLA 16.1

Partículas elementales

Símbolo Antipartícula Spín Masa m' Vida media Momento


Clase Subclase
y carga observada y paridad en MeV en me o mn± (en segundos) magnético 1
Neutrinos -l/2
electrónicos ""· v, + 1/2
< 0.00025 <5xl0- 4 til , oc (estable) .

Neutrinos -1 / 2
"•~ < 0,5 <S m,
muónicos V~ +1/2
Leptones
e- 1/ 2 OC> 1.00116, (/le/2m, e)
Blectrones 0.51097. 1m,
e•

Muones
r
,.. 1/ 2 105,65 206,76 5 m, 1.001162 (he/211111 e)

n" 1/ 2+
n•
939.5 0 6,731 11111 1013 ± 26 -1,9128
Nucleones N
p• 1/ 2+ 2,7928 ...
938,2, 6,722 11111 OC>
p- -1.8 ± 1.2
f\0 1115.301 ± 0,10 7.991 11111 (2,57 ± 0,30) 10- 10
±
!1."
1/2+
1115,44 ± 0 ,32 7,991 11111 (1.9 ± LO) w- 10 - 1,5 0.5

-í:-t-
1/ 2 + 1195.9. 8,5711111 1.s. · Io-••
í:+
Barlones
í:" 10-" > t > Io-n
1/2 + 1191., 8 ,5411111
í:"
Hiperones Y
í:+
¿- ' 1/2+ 1189,. 3,52 11111 o.7. · w- 10
- 3+
1/ 2 1320., 9,4611111 - 1.4 · w- 10
::;:o 1/2 1316 9.43 11111 - 3,9. w-lo
n- n- 3/2+ 1675 1.3 · w-··

Fotón r• 1 o o
n+ 2.s., · ¡o-•
0- 139.5, 1 o
1!-

n• n• 0- 134,9, 0,967 1.os · w-••


K+
Mesones K - (o K -) 0- 493 .•• 3,539 1.22, . w-• o

K" K0 1 :(0,90 ± 0,2) · 10- 10


i(o 0- 497 .• 3,57
K02:- 6.3 · w-· < 0.04 'he/ m K e

1 Si consideramos la fórmula de Einstein m = B/c 2 , a 1 g le corresponde una energía de E 1 g x 9 · 1020 cm'/s 2 = 9 · 1020 ergs, de donde se deduce que
1.40 · 10-' ergs = 931 MeV corresponden a 1.6599 · 10- 14 g.
' Expresado por ñe/2 m 4 Pc salvo contraindicación.

ÚB
.hacer una tal crítica del concepto de partícula elemental, partiendo del A-14
carácter -límite de la velocidad de la luz, m!IIJ Explicar por qué, a la luz de la
Por otra parte, la emisión y absorción de los cuantos del campo - esta mecánica relativista, ningún objeto
ligazón entre la partícula y el campo- es expresión de la deslocalización de puede considerarse absolutamente rí-
las partículas, una de sus características fundamentales, según la mecánica gido, con lo que pierde sentido el
cuántica. Se impone así la conclusión de que la estructura de las llamadas concepto de partícula elemental.
partículas elementales es el reflejo de todas sus interacciones con las otras
partículas y el campo, de que la esencia de las partículas elementales es
extraordinariamente compleja y fluida. En definitiva, que una partícula y sus
interacciones forman un todo inseparable. En ello reside la causa profunda de
la incertidumbre mecánico-cuántica.

CONCLUSION
A lo largo de estos cinco capítulos de física moderna No es de extrañar, pues, que estos cambios signi-
nos hemos asomado a los cambios profundos sufridos ficaran en su día una profunda crisis que hoy podemos
por las teorías físicas que han llevado a la sustitución calificar de crisis de crecimiento, pero que muchos
de lo que hoy denominamos «mecánica clásica» por tomaron como señal de impotencia, como limite a la
un nuevo paradigma, por el nuevo cuerpo de cono- posibilidad de conocimiento y de dominio de la na-
cimientos que constituye la «mecánica cuántica». Ello turaleza. El desarrollo, sorprendente en tantos aspectos,
ha afectado a los conceptos más básicos del tratamiento de las ciencias y técnicas físico-químicas que siguió a
científico de la realidad: espacio, tiempo, partícula, la crisis de principios de siglo es la prueba más con-
onda ... , o la idea misma de causalidad han visto mo- tundente de lo erróneo de estas apreciaciones pesimistas,
dificado radicalmente su sentido, al tiempo que se atribuibles en parte al desconcierto que provocaran
imponía la realidad de una materia de complejidad las limitaciones de la física clásica y en parte a ten-
inagotable, mucho más rica y cambiante de lo que las dencias ideológicas de clara desconfianza hacia la
concepciones simplistas de la física clásica hacían Ciencia.
sospechar.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-15. Expresar ordenadamente los principales cam- A-17. Puede resultar interesante la elaboración de
bios conceptuales introducidos por la física un «índice analítico» de los principales con-
moderna con relación a las teorías clásicas. ceptos y hechos tratados en esta parte III,
Señalar en particular la diferencia entre el con indicación de la página o páginas en
determinismo clásico y la idea de causalidad las que aparecen con alguna extensión. Se
en la mecánica cuántica. trata de un trabajo a planificar y realizar
A-16 . Citar algunas de las principales conquistas colectivamente y que presentará una indu-
técnicas del siglo xx relacionadas con el dable utilidad en futuras revisiones de esta
establecimiento de la mecánica cuántica. materia.

379
PARTE IV

ESTRUCfURA DE LA MATERIA

INTRODUCCION El Curso pasado se siguió con bastante detalle el proceso de investigación que
condujo al establecimiento de la teoría atómica de la materia. Y, a su vez, se plan-
tearon los nuevos problemas surgidos de su desarrollo, que exigieron la reconsi-
A-1 deración de la estructura del propio átomo.
Citar hechos que apoyen una in- En esta parte realizaremos una rápida revisión de lo tratado el Curso anterior
terpretación atómico-molecular de la acerca de la estructura de la materia, para pasar seguidamente a una profundización
materia. Referirse en particular: de la estructura del átomo a la luz de la mecánica cuántica.
a) Las propiedades físicas del es-
tado gaseoso (leyes de los ga- El átomo constituye, como veremos a continuación, la primera de las con-
ses). quistas de la nueva mecánica, tanto en lo que se refiere a la completa explicación
b) Las transformaciones químicas. de los espectros atómicos o a la ordenación periódica de los elementos, como a la
fundamentación del enlace químico. De acuerdo con ello, esta cuarta parte comprend§
A-2 los siguientes temas:
Exponer sucintamente las hipó-
tesis atómicas de Dalton, dando una 17.1 Estructura del átomo.
visión crítica de las mismas. 17.2 El sistema periódico.
A-3 1 7 .3 El enlace químico.
Exponer las hipótesis de Avoga-
dro, basadas en Jos trabajos de Gay- Se trata de un estudio fundamental que sienta las bases teóricas de la química
Lussac sobre volúmenes de las sus- actual y que ha hecho posible el prodigioso crecimiento que ha experimentado
tancias gaseosas que intervienen en esta ciencia tanto en el plano teórico como en el de sus aplicaciones.
las reacciones, analizando las modi-
ficaciones que introducen en las hi- A modo de revisión conviene recordar que la concepción atómica de la materia
pótesis de Dalton. no fue el producto de un genial descubrimiento o de las ideas brillantes de sabios
Utilizar las hipótesis atómicas in- aislados. sino el resultado de la acumulación de pequeños hallazgos y descubrimientos
troducidas para justificar las leyes de que, sumados unos a otros, plantearon la necesidad de una intfipretación global y
los gases perfectos. unificadora, lo que constituyó lo que hoy conocemos como teoría atómica.
A-4 Los aspectos clave del desarrollo de la teoría atómica fueron suficientemente
tratados el Curso anterior en el capítulo 16, al que nos remitimos. Pero es con-
Enumerar alguno de los hechos
veniente, no obstante, hacer una sucinta revisión de estos aspectos esenciales,
que pusieron en cuestión la imagen
de átomos simples, indivisibles, tal
para lo cual proponemos las siguientes actividades 1 : m 1m mi) tl.1!9
como los había concebido Dalton,
planteando la necesidad de inves- ' No se incluye la revisión de las leyes ponderales - pese a jugar un papel esencial en el
tigar la estructura de Jos propios establecimiento de la hipótesis atómico-molecular- , dado que serán expuestas de nuevo en el
átomos. capítulo 20 (<<Cambios materiales en las reacciones químicas»).
380
ESTRUCTURA DEL AlOMO 17
Aun cuando en el Curso anterior ya se dedicó un capítulo a la estructura INTRODUCCION
del átomo, volveremos aquí a realizar dicho estudio revisando sucintamente los
primeros modelos expuestos entonces con suficiente extensión y deteniéndonos
en el modelo de Bohr y, sobre todo, en la visión mecánico-cuántica que da una
respuesta más completa a los principales prOblemas planteados.
Conviene recordar algunos de los hechos que pusieron en cuestión la indivi-
sibilidad de los átomos, postulada inicialmente por Dalton y que han de encontrar
justificación en la estructura de los mismos:
La electrización de los cuerpos. el descubrimiento de la radiactividad, la
emisión de radiación discontinua y característica por los elementos en estado
gaseoso, la ordenación periódica y la unión de los átomos para formar las distintas
sustancias son -entre otros- algunos de los principales aspectos del comporta-
miento de la materia que evidencian la existencia de una estructura interna de
los átomos y que han de encontrar respuesta en dicha estructura.
A continuación, teniendo en cuenta que ya se ha estudiado el Curso anterior,
haremos una rápida revisión de los primeros modelos atómicos, hasta llegar al
modelo de Bohr, que estudiaremos más detenidamente.

PRIMERAS IDEAS SOBRE LA ESTRUCTURA 17.1.


DEL ATOMO
Uno de los primeros intentos realizados para establecer la estructura
del átomo fue debido a J. J. Thomson, poco después de su descubrimiento
del electrón.
Las bases en que se apoyó Thomson para elaborar su modelo fueron
fundamentalmente :
- La existencia de electrones, presentes en todas las sustancias.
381
El carácter habitualmente neutro de la materia, lo que supone que,
junto a los electrones, los átomos han de contener materia cargada
positivamente.
La posibilidad de extraer electrones de los átomos de cualquier sustancia,
pero no así cargas positivas.
De acuerdo con ello, Thomson concibe el átomo como una masa fluida
cargada positivamente en cuyo seno se hallan distribuidos los electrones
en las posiciones adecuadas para que el campo eléctrico resultante sea
A-1 nulo. m
Revisar el modelo de Thomson, Con objeto de determinar experimentalmente la distribución de la masa
estudiado el Curso anterior, y re- y de la carga en el átomo , Rutherford bombardeó una fina lámina de oro
sumir sus aspectos fundamentales. con un haz de partículas alfa y estudió sus desviaciones, que, según el modelo
de Thomson, debían ser muy pequeñas, ya que la materia positiva del átomo
A-2 estaba uniformemente distribuida. tim
Dibujar un esquema con el dis- Como resultado de los trabajos de Rutherford surge un modelo nuclear
positivo experimental de Rutherford. del átomo, modelo dinámico, puesto que la estabilidad del <>ister.na se basa
Recordar los resultados del experi- en el giro de los electrones alrededor del núcleo. El modelo de Rutherford,
mento, mostrando en qué aspectos aunque supuso un gran avance, presentaba graves inconvenientes: no
contradicen el modelo de Thomson explicaba la emisión discontinua de los gases (ver cap. 13) y entraba en
y sugerir un modelo más acorde con contradicción con la teoría electromagnética, según la cual toda carga
dichos resultados. acelerada - y el electrón que gira lo está indudablemente- debería irradiar
continuamente energía, lo que de acuerdo con el principio de conservación
de la energía debía suponer la disminución de velocidad del electrón y su
caída sobre el núcleo. El modelo de Rutherford es, pues, un modelo «auto-
destructivo» en contra, claro está, de la evidencia experimental.
La solución de estos problemas está ligada, como sabemos, al desarrollo
de la mecánica cuántica. Y en este proceso los trabajos de Bohr -a caballo
aún entre las concepciones clásicas y las ideas modernas- merecen una
especial atención.

17.2. MODELO DE BOHR

El modelo de Bohr surge inicialmente como un intento de explicación de


los espectros de emisión de los gases incandescentes. Ya hemos abordado
esta cuestión en el capítulo «Los orígenes de la mecánica cuántica», aunque
de forma meramente cualitativa, por lo que insistiremos aquí con un trata-
miento más detallado y cuantitativo 1 •

1 Un tratamiento cuantitativo del modelo de Bohr, aunque no presenta grandes dificultades

y contribuye. sin duda, a una mejor comprensión de la evolución de las ideas en química. no es
absolutamente necesario en este nivel, pudiendo sustituirse, en parte (apartados 17 .2.1 y 17 .2.2),
por la simple revisión del estudio cualitativo realizado el Curso anterior y en el capítulo 13 de
este texto.
382
17.2 .l. Series espectrales
Mil A-3
Como se recordará, la búsqueda de regularidades en los espectros de
emisión constituyó -a fines del siglo XIX- un objetivo de numerosos cien- Revisar en el capítulo 1 3 - «Los
tíficos como paso previo necesario a una posible interpretación de los mismos. orígenes de la mecánica cuántica»-
Un primer resultado importante fue alcanzado por Balmer en 1885 al en- lo relativo a los espectros discon-
contrar una fórmula empírica que relacionaba las longitudes de onda de las tinuos de emisión de los elementos,
hasta llegar a la fórmula empírica
líneas de emisión del hidrógeno, la cual, tras algunas modificaciones, presenta de Balmer para el espectro del hi-
la siguiente forma: drógeno.

A-4
[17.1]
Dar el significado de cada uno de
los términos que aparecen en la ex-
presión 17-1 y buscar en la tabla
~
de constantes físicas fundamentales
El interés de la fórmula de Balmer, pese a no sugerir ninguna explicación el valor de Rn (constante de Rydberg).
física, se debía a que se ajustaba muy bien a los datos experimentales y daba R: Rn = 1,0974 x 107 m - 1 •
la posibilidad -confirmada brillantemente- de predecir la existencia de
nuevas líneas aún no conocidas. Utilizando la expresión [17 .1] se llegó
A-5
en efecto a establecer la existencia de cinco series espectrales para el hidró-
geno, que se resumen en la tabla 17.1. Las cuatro lineas del espectro de
hidrógeno conocidas en la época de
Balmer tenían los siguientes valores
experimentales:
TABLA 17.1
Longitud de onda
Series espectrales del hidrógeno Hcx (n; = 3)6,56210 x 10- 7 m
H/3 (n; = 4)4,86074 x 10- 7 m
Fecha Hy (n¡ = 5) 4,3401 x 10- 7 m
Nombre descubrimiento Valores de n¡ y n¡ Región del espectro Hp (n; = 6) 4,1012 x 10- 7 m

Lyman Comprobar si dichos valores corres-


1906-14 nJ= 1 n¡=2, 3, 4, ... Ultravioleta ponden a las cuatro primeras líneas
Balmer 188S nJ'=2 n¡=3, 4, S, ... Ultravioleta y visible de la serie de Balmer, calculadas con
Paschen 1907 n1 =3 n¡ = 4, S, 6, ... Infrarrojo la expresión [17-1].
Brackett 1922 nf= 4 n¡= S, 6, 7, ... Infrarrojo
Pfund 1924 ni= S n¡=6, 7, 8, ... Infrarrojo
A-6
Hallar la longitud de onda de la
Al objeto de mostrar la exactitud de la fórmula de Balmer proponemos serie de Paschen correspondiente a
las siguientes actividades: . , . mm m!!tJ n; = 1 000.
R: A.= 8 ,2013 x 10- 7 m (en buen
La situación que planteaba a la ciencia la interpretación de los espectros acuerdo con los valores experi-
discontinuos era similar a la creada por otros problemas, como el efecto mentales.
383
A-7 fotoeléctrico, etc., que resultaban imposibles de justificar en el marco de las
A medida que aumenta el valor de concepciones clásicas. Los trabajos de Plank y Einstein habían demostrado
n;. las ra yas del espectro se aproximan la necesidad de aceptar el carácter cuántico, discontinuo, de la energía,
entre sí, tendiendo a un valor limite y Bohr, partiendo de estos trabajos, abordó la explicación de los espectros
propio de cada serie (el correspon- de los gases, consiguiendo así deducir teóricamente la fórmula de Balmer-
diente a n¡-> x ). En la figura 17.1 Rydberg.
se representa la serie de Balmer
mostrando con claridad este hecho.
Calcular la longitud de onda límite
(..1. máx) de las cinco series del H.
R: Lyman 0,9112 x 10- 7 m; 17.2.2. Atomo de Bohr
Balmer 3,645 x 10- 7 m;
Paschen 8,201 x 10- 7 m;
Brackett 14,5799 x 10- 7 m;
Pfund 22,781 x 10- 7 m. El razonamiento de Bohr, que le permitió superar las dificultades del
modelo atómico de Rutherford, se basa en la introducción de la cuantización
en la interpretación de la estructura electrónica del átomo, resultando una
«mezcla» de tratamiento clásico e hipótesis cuánticas - introducidas como
correctivos de las ideas clásicas, sin una justificación de las mismas - , de
ahí el carácter de postulados que presentan. Como veremos, ello permitió
a Bohr explicar la fórmula de Balmer-Rydberg y obtener otros importantes
éxitos en la explicación del sistema periódico, enlaces químicos, etc. De
este modo queda patente el carácter cuántico del átomo que acabaría exi-
giendo la sustitución del modelo de Bohr por un modelo desligado por com-
pleto de las concepciones clásicas.
Violeta y Azul Verde Aojo Los postulados introducidos por Bohr pueden resumirse como sigue:
ultravtoleta azulado

l. Un electrón en un átomo sólo puede encontrarse en ciertas órbitas,


17.1 Serie de Balmer del hidrógeno. a cada una de las cuales corresponde una energía fija y determinada.

2 . La emisión o absorción de energía radiante se realiza cuando el elec-


trón pasa de una órbita a otra. Dicha emisión o absorción de energía
tiene lugar en forma de cuanto de radiación (fotón) de energía hv
igual a la diferencia de energía entre ambos estados:
hv = E¡ - E¡ (ecuación que representa una generalización de la del
efecto fotoeléctrico de Einstein).

A-8 3. En cualquiera de las órbitas permitidas. la fuerza centrípeta que actúa


Revisar los aspectos esenciales del m v2
sobre el electrón _ e - haciéndole girar es, precisamente, la fuerza
modelo de Bohr expuestos en el capí- r
tulo 13 y en el 1 6 del curso an-
terior. electrostática entre el núcleo y el electrón
384
4. Por último -y teniendo en cuenta que el estado de movimiento del
electrón en una órbita dada viene caracterizado por su cantidad de
movimiento angular o momento cinético 2 (mvr) - . Bohr postula que
las órbitas estacionarias permitidas tienen valores discretos del mo-
mento cinético. O sea, postula que las órbitas permitidas son aquellas
que cumplen que el momento cinético del electrón es un múltiplo
entero n de ñ = ( :). donde h es la constante de Plank; o bien
2

~ [17-2]
~
La novedad más importante de las hipótesis de Bohr estriba en la cuanti-
ficación que introduce para los estados de movimiento del electrón: sólo
son posibles determinados estados de movimiento discontinuos, cuanti-
zados; Bohr seguía aceptando, de acuerdo con el modelo de Rutherford,
que dicho movimiento consistía en el giro del electrón alrededor del núcleo,
de aquí que introdujera la cuantización de la magnitud que caracteriza dicho
giro: la cantidad de movimiento angular o momento cinético.

A continuación veremos cómo las hipótesis de Bohr aplicadas al átomo


de hidrógeno posibilitan el cálculo de las órbitas permitidas (los valores de r)
y de las energías correspondientes a las mismas, para deducir, por último,
la expresión de la longitud de onda de la radiación emitida al pasar de una
órbita a otra y ver si está de acuerdo con la fórmula empírica de Rydberg.
Se trata, pues, de:

a) Obtener la expresión de los radios de las órbitas permitidas.


b) Deducir la expresión de la energía total (cinética más potencial)
asociada a dichas órbitas.
e) Por último, teniendo en cuenta que el fotón emitido al pasar de una
órbita de energía E¡ a otra de energía EJ ha de poseer una frecuencia v
tal que hv =E¡- Ef' se puede obtener la expresión que proporciona
la longitud de onda le para dicha radiación comparándola con la
fórmula de Rydberg.

Realizaremos dicho cálculo para el átomo de hidrógeno, tal como hizo


el mismo Bohr.

2
Ver capítulo 2.
385
A-9 17 .2.2. a) Radio de las órbitas permitidas
En el cálculo que realiza Bohr no De acuerdo con el tercer postulado de Bohr, el electrón gira alrededor
tiene en cuenta la interacción gravi- del núcleo en órbitas circulares, siendo la fuerza centrípeta que actúa sobre
tatoria entre el núcleo y el electrón. l
Dar una explicación de por qué no el electrón m~v . de origen electrostático ( ruerza eléctrica entre el núcleo
es necesario.
R: Los valores de la energía gravita- y el electrón = K;z0 ), con lo que se cumplirá:
toria son despreciables frente a mev2 Ke 2
los electrostáticos puestos en juego. -r- = ---¡:2
A-10 de donde resulta :
Teniendo en cuenta los valores de
las constantes que figuran en la ex- [17-3]
presión 17-4, calcular el radio de la
primera órbita del electrón en el
átomo de hidrógeno. Por otra parte, según el cuarto postulado, la cantidad de movimiento
angular del electrón está cuantizada:
R.r ~ (6.625&x w - " )'

~
•• 4n1(}.6021 9 X 109 X 9.J09J
X 1Q - I9)l X X lQ- JO

= 5.2><10- "m o bien [17.2]


~
A-ll
Es posible eliminar v de las dos expresiones y obtener así los valores
Hacer una representación gráfica de los radios de las órbitas. Para ello se eleva al cuadrado la [17-4]
en una escala arbitraria de las cua-
tro primeras órbitas permitidas en el m/v2 r 2 = n 21F '
átomo de hidrógeno (hacer k = 1
en r = knz). Ke 2
y se divide ordenadamente por la [17-3] m e v2 = r- , resultando, tras sim-
R:Verfigura 17.2. plificar:

o sea, [17.4 J

Expresión que manifiesta el carácter cuantizado de los valores de r de


las órbitas estacionarias permitidas, dando los valores de r en función ex-
clusivamente de n, que recibe el nombre de número cuántico. Como veremos
fue necesario posteriormente introducir nuevos números cuánticos y por
ello a n se le da el nombre de número cuántico principal y toma los valores
correspondientes a la serie de los números enteros. m.l I.1IDl nu
17.2.2. b) Energía de las órbitas permitidas
17.2
Radio de las órbitas permitidas para el hi- Una vez hallados los radios de las órbitas permitidas en el átomo de
drógeno según el modelo de Bohr. hidrógeno se puede calcular fácilmente la energía asociada a cada uno de
386
estos estados. Bohr considera el sistema formado por el núcleo y el electrón A-12
desde un punto de vista totalmente clásico y halla su energía total sumando Calcular el valor de la energía
la energía cinética y potencial del electrón en una determinada órbita. mtJ cinética E,. potencial EP y total ET de
un electrón (carga -e) que gira en
La expresión obtenida para la energía total ET del electrón, que gira en una órbita de radio r alrededor de
una órbita de radio r, es ET = - i K e;, donde K es la constante de Coulomb. un núcleo de carga ( + e). Expresar
dichos valores en función del ra-
El valor negativo indica. como sabemos. que el electrón en el átomo es una dio3 r.
partícula ligada. Conviene notar que la energía total es el doble (dado el
--;.-; E, -- il mv2, que, t e-
R: EP = - Ke2
signo menos) de la potencial. Las órbitas de menor energía potencial serán,
pues, también, las de menor energía total. niendo en cuenta la expresión
mv2 Ke 2
- = - 2- (17-3) se convierte en
Si sustituimos ahora r por el valor hallado en [17-1] se obtiene la ex- r r
presión que nos da las energías de cada nivel estacionario en función del
E =!K~
número cuántico principal n, que resulta ser: e 2 r

Por último,

E= [17-5]

expreswn en la que todas las magnitudes son conocidas y constantes, ex- A-13
cepto n, que toma los valores de la serie de los números enteros. l1!lm Hallar, utilizando La expreswn
11!111 [17-5], la energía del electrón que se
halla en la primera órbita del átomo
de hidrógeno (dar el resultado en
electrón-Volt).
=
n oo - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - E - OJ
n=7
n=4 E = -1,36X1o- ••J R: E::: -2,186 X 10- ]MJ:::=
n = 3 ~----------------E= -2,42 X 1'0- 19 J ~ -13,74 eV.

n = 2 t - - - - - - - - - - - - - - - - - E=-5,43 X 10-•• J A-14


Tomando como unidad de energía
la del nivel n = l. dibujar un grá-
fico en el que se representen a es-
cala los niveles de energía: n = l;
n = 2; n = 3 ; n = 4; n = oo del átomo
de hidrógeno.
R: Ver figura 17.3.

n = 11------------------ E= -2 1,86 X 10- " J 3 Recuérdese (cap. 7) el criterio adop-

tado para el nivel cero de energía po-


17.3 Distribución de los niveles de energía en el átomo de hidrógeno según Bohr.
tencial eléctrica asignado a la posición
de alejamiento inlinito de la carg¡¡ en
reposo.
387
17.2.2. e) Deducción de la fórmula de Rydberg a partir de los postulados
de Bohr

Una vez hallada la expresión que proporciona los valores posibles de la


A-15 energía de un electrón en el átomo se puede deducir una expresión para
Teniendo en cuenta el segundo los valores de la longitud de onda de la radiación emitida y ver si está de
postulado de Bohr. según el cual la acuerdo con la fórmula de Balmer-Rydberg. 111M
energía hv de un fotón emitido
cuando el electrón pasa de una La expresión obtenida es semejante a la de Balmer-Rydberg, de cuya
órbita de energía E; a otra E1 es 2n 2 k 2 e~ m
hv =E; - E , deducir la expresión que comparación se puede deducir que R n = ch l "
permite ca{cular los valores de la
longitud de onda del espectro del
hidrógeno. Como acabamos de ver, la ecuación deducida por Bohr para los valores
de la longitud de onda emitidos por el hidrógeno coincide plenamente con
R: Partiendo de: la expresión obtenida empíricamente. El modelo de Bohr ofrece al mismo
hv=B;-E¡ tiempo un mecanismo físico de la absorción y emisión de energía en el átomo.
Y teniendo en cuenta que
En general, los electrones de un átomo se distribuyen en los niveles de
2n 2 k2 e4 m 1 menor energía total (que son también los de menos energía potencial). En
E =- e
h2 n2 el caso del átomo de hidrógeno, su único electrón ocupará la órbita corres-
resulta pondiente a n = 1.
2n 2 k2 é m Esta disposición electrónica de mínima energía se denomina, por razones
hv = - h2 e
obvias, estado fundamental del átomo.
expresión en la que, despejando
el valor de v y sustituyendo v por El estado fundamental del átomo se altera cuando se le comunica energía,
su equivalente v =e/ A., resulta: ya que el electrón absorbe energía pasando a otra órbita más alejada. En este
caso se dice que el átomo está excitado. Posteriormente, el átomo vuelve a
su estado fundamental, es decir. al nivel de energía mínimo. emitiendo un

A-16
Comprobar si la expresión deducida
por Bohr para la constante de
Rydberg coincide con el valor expe-
rimental(1.0974 x 10- 7 m - 1 ).

j
388
fotón de energía hv igual a la energía que absorbió al excitarse 4 • m1B A-17
m:t3 mD1 Hacer un gráfico explicativo de la
El modelo de Bohr, al explicar los espectros de emisión del hidrógeno absorción y emisión de energía en
y, sobre todo, superar -mediante el concepto de estados estacionarios de el átomo.
energía- el carácter autodestructivo que presentaba el modelo de Rutherford,
' R: Ver figura 17.4.
supuso un gran avance en el conocimiento de la estructura atómica y, tal
como se vio en el Curso anterior, extendió su campo de aplicación a la in-
terpretación del sistema periódico, enlace atómico, etc. Sin embargo, a pesar
de sus éxitos, pronto surgieron dificultades que obligaron a modificar el A-18
modelo inicial y finalmente a sustituirlo por otro, diferente, producto del Justificar por qué los espectros de
establecimiento de la mecánica cuántica que supuso un cambio radical en absorción de los gases son también
los conceptos físicos. I1!PlD discontinuos, presentando rayas os-
curas que corresponden a las lumi-
nn 7 ~-~-----~----~---~
- ~ n vo:· -- -- ------ nosas del espectro de emisión del
mismo elemento.
n 3 n 3~--------~r-----------

n 2~--------~------------ n 2~--------~~----------
A-19
Utilizando un esquema de niveles
de energía como el de la figura 17.3
representar :
a) el salto electrónico que corres-
ponde a la absorción de radia-
ción correspondiente a la quinta
raya de Balmer;
n 1 ' - - - - - - - -- - - -- - - - - - - - - - n lL-----------~----------
b) el salto electrónico correspon-
Salto electrónico correspondiente 17.6 Salto electrónico correspondiente diente a la emisión de la se-
a la quinta rayadelaserie de Salmer. a la segunda raya de lyman. gunda raya de Lyman.
R: Ver figuras 17.5 y 17.6.

17.2.3. Modificación del átomo de Bohr. A-20


Introducción de nuevos números cuánticos Exponer de la forma más ordenada
posible las principales características
El éxito del modelo de Bohr no fue muy duradero, pues casi inmediata- del modelo de Bobr.
mente después de su aplicación aparecieron deficiencias: no explicaba los
espoctros de los átomos polielectrónicos e, incluso, el espectro del hidrógeno,
al utilizar espectroscopios más potentes, resultaba ser más complicado de
lo previsto en la teoría. Se intentó entonces explicar los desdoblamientos

4
Puede darse también el caso de que el electrón regrese escalonadamente al estado funda-
mental a través de varias órbitas permitidas, lo que supone la emisión de varios fotones de energía
-y. por tanto, frecuencia- inferior a la absorbida.

389
de las rayas espectrales descubiertos, retocando el modelo de Bhor mediante
la introducción de nuevos números cuánticos, a los que se trataba de en-
contrar una interpretación mecánica, es decir, basada en las ideas clásicas
de movimiento del electrón en órbitas definidas alrededor del núcleo.
Un primer hecho experimental que exigió retoques fue que allí donde
el modelo de Bohr predecía la existencia de rayas simples, el espectro pre-
sentaba, en ocasiones, dos o más rayas próximas como si el nivel de energía
calculado por Bohr estuviera formado por varios subniveles. Una interpreta-
ción simple de este hecho fue propuesta por Sommerfeld, quien sugirió que
las órbitas pudieran ser elípticas en vez de circulares (fig. 17. 7) ; de este modo,

17.7
Orbitas de Sommerfeld paran = 3.

para un determinado valor de n serían posibles varias órbitas de distinta


excentricidad, que, de nuevo, sólo podría tomar determinados valores dis-
cretos cuyo número dependería del valor de n. De este modo, Sommerfeld
introdujo el número cuántico secundario, 1, que, según el nivel energético
considerado, podía tomar n valores, desd~ 1= O a 1= n - l.
A-21
En efecto, el nuevo número cuántico introducido por Sommerfeld,
¿Cuántos valores puede tomar el podía tomar, según los datos experimentales, n valores desde 1 = O a l = n - l.
número cuántico secundario 1 cuan-
do:
mmOtra forma equivalente de interpretar este segundo número cuántico
a) n = 1: b) n = 2: r) n = 3: d) n = 4?
es ligarlo a la cuantización del momento cinético (cantidad de movimiento
R: a) sólo uno (1 = O); b) dos valo- angular) del electrón en su órbita. Por esto al número cuántico secundario
res (1 =O y 1= 1): e) tres valores se le llama también número cuántico del momento angular.
(1 =O, 1 y 2); d) cuatro valores
(1 = 0,1,2y3). Señalaremos que los subniveles 5 I = O, 1, 2 y 3 se designan con las letras
- derivadas de la terminología inglesa para la espectroscopía- s, p, d y f,
A-22 respectivamente. Así; 2s designa al subnivel de número cuántico principal 2
¿Qué representan los térrrtinos : y número cuántico secundario O. ~
a) 4d. b) 3p, e) Sj?
5 El subnivel 1 = O corresponde a un momento cinético nulo, pero ello no debe interpretarse
R: Los subniveles: a) n = 4 y 1 = 2; como una situación -inconcebible- de reposo del electrón, sino como valor promedio de dicha
b) n = 3 y 1= 1; e) n =S y 1= 3. magnitud vectorial. "
390
Nuevos hechos iban a complicar aún más este modelo de Bohr-Som-
merfeld. Así, el descubrimiento de que bajo la acción de campos magnéticos
intensos ciertas líneas espectrales se desdoblaban en varias (lo que se conoce
como efecto Zeeman), obligó a introducir una nueva modificación en el
modelo. Este hecho se podía interpretar considerando que el electrón en su
movimiento equivale a una corriente eléctrica y, por tanto, crea un campo
magnético que al interaccionar con el campo magnético exterior produce
una orientación de la órbita electrónica.

El magnetismo que se produce, dependiente del momento cinético, es-


tará, como éste, cuantizado, y los valores del nuevo número cuántico magné-
tico m dependerán, pues, de los de l. En efecto, m puede tomar todos Jos va-
lores enteros entre -1 y + 1, incluyendo el cero. Así, para 1 = 1 m podrá
tomar Jos valores -l. O, l. lo que supone que el subnivel p(l = 1) se desdobla
en otros tres. Como el valor de n condiciona los valores de 1 y éste los de m,
es evidente que sólo serán posibles ciertas combinaciones de los números
cuánticos. ri.M) A-23
Construir un cuadro en el que se
TABLA 17.2 incluyan para cada valor del nú-
mero cuántico principal n todos los
Números totales subniveles contenidos en cada capa,
Capan 1 m entendiendo por tal el conjunto de
orbitales subniveles correspondientes a un
valor dado de n, teniendo en cuenta
1 O (s) o 1 los distintos valores posibles de 1 y m
(considerar las cuatro primeras ca-

~} =4
2 O (s) o pas, desde n = 1 a n = 4.
1 (p) -l. O, 1

n~9
R: Ver tabla 17.2
3 O (s) o
1 (p) - l. O, 1
2 (d) - 2, -1. o. 1, 2

~} -
4 O (s) o
1 (p) -1. o. 1
2 (d) -2, -1, O, l. 2 S -16
3([) - 3, -2. -1, o. 1, 2, 3 7

Finalmente, para explicar ciertos dobletes del espectro Goudsmit y


Uhlenbec, en 1925, introdujeron un cuarto número cuántico llamado nú-
mero cuántico de spin, s (del inglés «to spin» girar), que podía tomar dos va-
lores (1/2 y - 1/2) y que podía interpretarse como una consecuencia del
391
efecto magnético producido por el giro del electrón sobre sí mismo (los dos
únicos sentidos de giro posibles se corresponderían, de este modo, con los
dos únicos valores de s).

En resumen, la necesidad de justificar los hechos experimentales obligó


a retocar el modelo de Bohr con la introducción de nuevos números cuánticos,
cuyo significado resultaba ser:

n definía la energía y también el tamaño de las órbitas;


1 definía el impulso ángular y también la forma de las órbitas;
m viene a definir la orientación de las órbitas en el espacio en presencia
de un campo magnético;
s se interpretaba como una consecuencia del efecto magnético produ-
cido por un hipotético giro del electrón sobre sí mismo.

Sin embargo, pese a estas modificaciones, el modelo no pudo explicar


aspectos básicos de la espectroscopía y otros, en particular:

¿Por qué, si cada salto electrónico produce un fotón de frecuencia


perfectamente definida por hv = E¡ - E1 , las rayas obtenidas no
son extremadamente estrechas, sino que poseen cierto espesor?
¿A qué se debe la mayor luminosidad de unas rayas sobre otras?
¿Cómo se justifica la existencia de direcciones privilegiadas, estable-
cidas experimentalmente, en los enlaces atómicos?

Estas y muchas otras cuestiones quedaban sin respuesta en el modelo


de Bohr. pese a sus sucesivos retoques. Como señalamos en el capítulo 13,
«cada vez aparecía más claramente el carácter híbrido de la teoría de Bohr,
que había introducido postulados cuánticos, sin la debida fundamentación,
en un marco conceptual clásico. Y cada vez se hacía más evidente la nece-
sidad de un replanteamiento global de las bases teóricas, que abrazara de·
forma coherente los nuevos hechos».

Este replanteamiento condujo. como sabemos, al establecimiento de la


mecánica cuántica, cuyo primer éxito fue precisamente la correcta expli-
cación de la estructura del átomo.

17.3. INTERPRETACION MECANICO-CUANTICA DEL ATOMO


El estudio del átomo había desempeñado un papel esencial en la crisis
de la física y, a su vez, iba a convertirse en la primera conquista de la me-
cánica cuántica surgida de dicha crisis.
392
17.3.1. Las contradicciones entre la mecánica cuántica y el
modelo de Bohr
A-24
mili Resumir las principales tesis de la
Con la hipótesis de De Broglie sobre la dualidad onda-corpúsculo de todos mecánica cuántica expuestas en el
los objetos materiales se inició - como vimos en el capítulo 14- la construc- capítulo 14. señalando en qué as-
ción de un nuevo edificio teórico, la mecánica cuántica, que ofrece una imagen pectos entran en contradicción con
del comportamiento de la materia mucho más compleja que la realizada por el modelo Bohr-Sommerfeld.
la mecánica clásica. Esta imagen, reflejada en principios fundamentales, como
el de incertidumbre o la ecuación de onda de Schrodinger, supone una
«deslocalización de la materia incompatible con la idea de partículas de di-
mensiones perfectamente definidas que sigan trayectorias perfectamente de-
terminadas».
También hemos visto, por otra parte. que esta deslocalización - que es
lo que en esencia supone un carácter ondulatorio- no juega ningún papel
en los objetos macroscópicos, por lo que se comprende que la física clásica
no tuviera en cuenta su existencia. Por el contrario, este aspecto adquiere
una importancia fundamental a nivel microscópico, lo que invalida toda idea
de un átomo constituido por electrones que siguen trayectorias perfectamente
definidas. En definitiva. el modelo de Bohr-Sommerfeld queda reducido a
una simple aproximación.

17.3.2. Modelo mecánico-cuántico del átomo


A-25
mMt Presentar una imagen del átomo
Una vez establecido el carácter ondulatorio de los electrones por De de acuerdo con la mecánica-cuán-
Broglie, la cuantización de su energía en el átomo que Bohr introduce como tica. En particular:
postulado, surge como consecuencia lógica de dicho carácter ondulatorio.
a) Interpretar el porqué del carácter
En efecto. el movimiento ondulatorio de los electrones en el átomo -medio discontinuo, cuantizado, de los
limitado- da lugar a ondas estacionarias cuantizadas. Esto es lo que reflejan estados energéticos posibles para
precisamente las soluciones de la ecuación de Schrodinger. Recordemos que el electrón en el átomo.
dicha ecuación: b) Explicar en qué consiste la idea
de <<orbital» que. como ya vimos,
tJl ~' + 2 m (E- U(x))tfr =O sustituye a la de órbitas alre-
11 x2ñ
dedor del núcleo.
establece una relación entre la energía total del electrón E y la función de
ondas ~', cuyo cuadrado tiene el significado físico de una probabilidad: pro-
porciona en cierto modo la probabilidad de detectar un objeto material en
un lugar e instante determinados.
Conviene recordar que, mientras los valores de E sean positivos - que,
recordemos, corresponden a estados «no ligados» de las partículas, o sea,
393
a un movimiento totalmente libre de las mismas- , la ecuación de Schrodinger
proporciona siempre soluciones distintas de cero para lf.t. Por tanto, la pro-
babilidad de que el objeto se encuentre en dicho estado será también dis-
tinta de cero. Dicho más simplemente, en esas condiciones una partícula
puede ocupar cualquier lugar del espacio y poseer cualquier energía (siempre,
claro está, que no sobrepase la velocidad de la luz).

Por contra, para valores negativos de E, es decir, para estados ligados


de la partícula -como es el caso de un electrón en un átomo-, la ecuación
de Schrodinger sólo presenta soluciones distintas de cero para determinados
valores de E y es nula para los demás casos. La cuantificación de la energía
de los electrones en el átomo resulta así, repetimos, una consecuencia
lógica de los principios de la mecánica cuántica: la ecuación de Schrodinger
describe correctamente la conducta de un sistema atómico, y al aplicarla
al átomo de hidrógeno aparecen todos los valores discretos de energía, es
decir, los cuatro números cuánticos, introducidos de forma escasamente
rigurosa en el modelo de Bohr-Sommerfeld, en el que aparecían asociados
a la existencia de órbitas electrónicas definidas que, como sabemos, carecen
de sentido. La ecuación de ondas proporciona, en lugar de órbitas, zonas del
espacio en las que existe cierta probabilidad de encontrar el electrón. Estas
zonas de probabilidad donde se puede encontrar el electrón reciben el nombre
de nubes electrónicas y orbitales. y su número -reflejado en la tabla 17.2- es
otra consecuencia del carácter ondulatorio del electrón, puesto que cada
capa ha de contener un número entero de ondas broglianas (como ocurre
siempre con las ondas estacionarias que se forman en un medio limitado) ;
dichos orbitales presentan formas y tamaños diversos, de acuerdo con la
atracción existente entre los electrones y el núcleo, y a la repulsión que se
ejercen los orbitales entre sí por tener cargas de igual signo. Así, los orbi-
tales s(l = 0), que se presentan aislados, tienen simetría esférica centrados
en el núcleo. En cambio. los orbitales p(l = 1 ), que constituyen un conjunto
de tres orbitales muy próximos (m = -1, O, 1), se orientan en tres direcciones
perpendiculares, tal como indica la figura 17.8, de forma a reducir al mínimo

17.8 Los orbitales se orientan de modo que se reduzca al mínimo la repulsión entre ellos.

394
la repulsión entre ellas al tiempo que se facilita la máxima proximidad al
núcleo.

Precisamente hay que ver en estas distintas orientaciones de los orbi-


tales la causa de las direcciones que presentan las uniones entre los átomos
y que el modelo de Bohr-Sommenrfeld no pudo llegar a explicar 6 •

Así pues, el modelo cuántico del átomo no sólo consigue explicar de


forma más fundamentada los hechos que en el de Bohr-Sommerfeld habían
exigido hipótesis «ad hoc» y sucesivos retoques, sino que su capacidad ex-
plicativa alcanza allí donde el modelo de Bohr se había mostrado impotente.

No podemos, sin embargo, extendernos aquí en mostrar toda la potencia


explicativa del nuevo modelo: en realidad, como tendremos ocasión de ver,
toda la química moderna es una continua confirmación del modelo cuántico
del átomo. Nos limitaremos, pues, ahora a mostrar cómo el modelo explica
los espectros atómicos de emisión, dando cuenta de hechos básicos que no
habían encontrado hasta aquí justificación.

17.3. 3. La formación de los espectros atómicos según el


modelo mecánico-cuántico
Antes de pasar a explicar aquellos hechos que el modelo de Bohr no
alcanza a justificar, comenzaremos por ver cómo la mecánica cuántica in-
terpreta la emisión del espectro.

Desde el punto de vista cuantitativo no existe ningún problema: la


ecuación de ondas permite calcular la energía correspondiente a cada es-
estado y, por tanto, la transición de un electrón entre dos estados energé-
ticos va acompañada de la emisión o absorción de la correspondiente energía.

Cálculos semejantes para el átomo de hidrógeno predicen la emisión de


un espectro que concuerda perfectamente con el experimental. Pero ¿qué
sentido físico posee una tal transición? En el modelo de Bohr se trataba del
salto de un electrón de una órbita a otra. Ahora bien, la mecánica cuántica
ha mostrado que tales órbitas carecen de realidad, sustituyéndolas por las
nubes electrónicas de probabilidad u orbitales de formas y tamaños muy
variados, con lo que la interpretación simplista de un salto electrónico deja
de ser válida.

6 Al estudiar el enlace químico (cap. 19) volveremos más detenidamente sobre esta cuestión.
395
De acuerdo con el concepto de orbital, una transición del electrón entre
dos estados energéticos puede interpretarse como un cambio de la forma y
posición de la nube electrónica en el átomo: la emisión o absorción de un
fotón provoca una «sacudida» del átomo haciéndole adoptar otra forma.
Una tal interpretación se justifica y afianza por introducir una cualidad nueva:
la diferente probabilidad de los distintos «saltos electrónicos», que será tanto
más grande cuando mayor sea la superposición, la interpenetración de los orbi-
tales inicial y final. Ello explica que las transiciones entre determinados orbitales
sean escasamente probables - por ejemplo, dos orbitales s ambos con simetría
esférica con centro en el núcleo- y, por tanto, las correspondientes frecuencias
se presentan en el espectro de rayas con escasa luminosidad; por el contrario,
los orbitales p y s se cortan, es decir, se superponen, y la transición entre
ambos es más probable.

El modelo de Bohr era una vez más incapaz de explicar este hecho, que
resulta fácilmente comprensible desde el marco mecánico-cuántico.

Otro aspecto de los espectros que no explica el modelo de Bohr es el


espesor de las rayas, en ocasiones muy considerable, sobre todo a elevadas
temperaturas y presiones. Este fenómeno se explica fácilmente considerando
la relación de incertidumbre de Heisenberg, según la cual existe una im-
precisión en la energía (dada por !1E x tit ~ lí) y, por tanto, en la frecuencia
del fotón emitido. Según el principio de incertidumbre, la imprecisión de la
energía será tanto menor cuanto mayor sea el tiempo tit durante el cual el
electrón ·permanece en un cierto estado energético; en el límite para tit-+ oo
(estado estacionario) !1E -+ O, pero cuanto más rápidamente varíe la energía
del electrón, mayor será la imprecisión !1E que afecte a la energía y más
anchas serán las rayas del espectro. Por esta razón, a elevadas temperaturas
y presiones -en que se producen continuamente numerosas transiciones
de electrones-, las rayas del espectro son más anchas e imprecisas.

17.3.4. Significado fisico de los números cuánticos

El modelo cuántico del átomo introduce, como ya hemos dicho, la cuanti-


ficación de la energía como consecuencia lógica del carácter ondulatorio
de los electrones.

Cada estado energético en el átomo viene caracterizado por cuatro nú-


meros cuánticos que aparecen al resolver la ecuación de ondas para el átomo
de hidrógeno, eliminando así las indudables incongruencias del modelo de
Bohr-Sommerfeld. Resulta dudoso, sin embargo, que esta interpretación
396
- que alcanzaba a explicar buen número de hechos experimentales- carezca
en absoluto de significado. Más bien cabe pensar que se trata de una aproxi-
mación, sin duda incompleta, pero con alguna base real, si se tiene en cuenta
su parcial adecuación a los hechos experimentales.

Así, el número cuántico principal, n, que según Bohr determinaba el radio


de la órbita, no puede ahora. claro está, tener tal significado, porque no existen
dichas órbitas; pero es posible establecer una correspondencia entre las
órbitas de Bohr y las líneas que unen los puntos de las nubes electrónicas
(orbitales) en que la probabilidad de encontrar al electrón es máxima. La
órbita de Bohr puede considerarse, pues, como una simplificación del orbital
de probabilidad, y n aparece ligado a la energía de dichos orbitales.

En cuanto al número cuántico secundario o del momento angular 1 deter-


minaba en el modelo de Sommerfeld la cantidad de movimiento angular del
electrón en su órbita, y si bien no puede seguir hablándose de órbitas, no es
menos cierto que el electrón - ese objeto deslocalizado que resulta ser el
electrón- se mueve ocupando la región del espacio de energía permitida
que hemos denominado orbital. Y, por tanto, poseerá una cierta cantidad
de movimiento angular al que l está ligado.

Por otra parte, dicho movimiento del electrón es responsable del efecto
magnético que evidencia el efecto Zeeman y con el que está relacionado el
número cuántico m. Poco importa que no exista una órbita definida: el mo-
vimiento del electrón equivale a una cierta corriente eléctrica que producirá
un campo magnético. Y como dicho efecto magnético tiene su origen en la
cantidad de movimiento angular del electrón es lógico que los valores de m
dependan del valor de l. En efecto, m puede tomar todos los valores enteros
desde -1 a +l. incluido el cero.

Más dificil de comprender resulta el número cuántico de spin s. En todo


caso, la imagen de un electrón girando alrededor de su eje como una peonza
que a menudo se utiliza presenta graves defectos: dicha interpretación lleva
a pensar en la posibilidad de que el electrón deje de poseer este efecto «Si
cesa de girar sobre sí mismo». Y, sin embargo, el spin es una propiedad in-
trínseca que no depende en absoluto del movimiento del electrón: éste posee
1 1
siempre un valor de spin + o - , como posee una carga o una masa
2 2
determinada (y lo mismo ocurre con otras partículas elementales que poseen
también spin).

Ahora bien. de hecho. toda propiedad magnética está relacionada con


el movimiento de cargas. y el efecto magnético al que se asocia el spin no es
397
una excepción. Cabe, por tanto, pensar en un movimiento en el interior del
propio electrón, que, como sabemos, no puede considerarse como un objeto
puntual, sino como cierta distribución de materia con estructura interna.

De nuevo nos asomamos así al nivel extremadamente complejo de las


partículas elementales en el que la propia mecánica cuántica presenta difi-
cultades. Pero pensamos que pese a ello sería un grave error renunciar a la
interpretación de los hechos - por parcial y provisioóal que resulte- y con-
tentarse con el simple formulismo matemático, como algunos han preco-
nizado7.

'

7
A lo largo de la historia de la Ciencia se han enfrentado repetidas veces dos maneras de
abordar los problemas: la empirista, que renuncia a todo intento de comprender cómo es la
materia. y se contenta con los datos y las relaciones matemáticas entre Jos mismos, y la que
podríamos denominar realista (o, mejor, materialista), que atribuye capacidad a la ciencia para
aproximarse al conocimiento de la realidad y considera, por tanto, esencial, para el propio creci-
miento científico, la elaboración de modelos interpretativos de dicha realidad. Una tal discusión
se produjo en el siglo XIX a propósito de la concepción atómica de la materia - rechazada por
algunos como sin sentido. dado que <<nadie puede ver Jos átomos. ni pesarlos, etc.».
Hoy no cabe duda alguna de la fecundidad del modelo atómico y Jo grave que hubiera re-
sultado renunciar a dicha investigación. Pero de nuevo actualmente se producen tendencias
de renuncia a la búsqueda del sentido fisico de las magnitudes y ecuaciones matemáticas ligadas
al desarrollo científico. Tendencias que resultan reforzadas por la creciente complejidad y abstrac-
ción del aparato matemático utilizado, con la consiguiente dificultad para una interpretación
fJSica.
398
En este capítulo hemos abordado el problema de la de la estructura atómica desempeñó un papel relevante.
estructura del átomo revisando los primeros modelos La aplicación de la mecánica cuántica al átomo per-
propuestos, ya estudiados en el Curso anterior, y de- mitió, como se ha visto, dar una interpretación cohe-
teniéndonos particularmente en el de Bohr-Sommerfeld. rente y global de la física atómica haciendo posible
Hemos visto así los principales éxitos de dicho modelo un desarrollo espectacular de la química moderna. En
y también sus limitaciones -introducción de la cuan- el próximo capítulo completaremos esta visión del
tización como mero postulado, incapacidad para jus- átomo con el estudio de los principios esenciales que
tificar el espectro de los átomos polielectrónicos, o la guían la arquitectura atómica -es decir, que deter-
distinta luminosidad de las rayas del espectro, etc.-. minan la estructura electrónica de un átomo dado-,
Por último hemos expuesto la interpretación del átomo lo que, a su vez, posibilita la interpretación del sistema
a la luz de la mecánica cuántica, surgida tras una crisis periódico.
profunda de los conceptos físicos en la que el estudio

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-26 . Señalar las principales semejanzas y diferencias 2) Cómo se explica el expectro de emisión.
entre los modelos de Bohr-Sommerfeld y el
mecánico-cuántico. Referirse en particular a: 3) Qué diferencias se aprecian en la interpre-
tación de los números cuánticos.
1) Cómo se concibe el movimiento de los elec-
trones en uno y otro modelo.

399
ESTRUCTURA ELECTRONICA
18 V SISTEMA PERIODICO
DE LOS ELEMENTOS

INTRODUCCION En el capítulo anterior se ha estudiado la evolución de los modelos atómicos


hasta llegar a la interpretación mecánico-cuántica que permitió la explicación
coherente del carácter cuantizado de los átomos y de sus espectros luminosos. La
potencia del nuevo modelo iba a favorecer un impetuoso desarrollo de la química,
comenzando por la justificación del sistema periódico -objetivo de este capítulo-,
que se convierte así en el marco de referencia del comportamiento químico de los
elementos.

Comenzaremos por recordar la ordenación periódica establecida por Men-


deleiev y estudiada ya en el Curso anterior.

Consideraremos a continuación los principios fundamentales que, según la


mecánica cuántica, guían la arquitectura atómica o, más precisamente, la distri-
bución de los electrones en la corteza del átomo. Seguidamente veremos la forma
en que estos principios determinan la estructura electrónica de los distintos átomos
y justifican la ordenación periódica.

Por último, y como confirmación cuantitativa de la estructura electrónica


que predice la mecánica cuántica, estudiarerrws los valores de la energía de ioni-
zación de los elementos, lo que permitirá afianzar y completar la interpretación
electrónica de la ordenación periódica.

En la parte VI de este Curso estudiaremos con cierto detenimiento la varia-


ción de propiedades de los elementos, viendo cómo el sistema periódico permite
sistematizar el estudio de la química de los elementos, comprender su comporta-
miento, predecir sus propiedades, etc. En una palabra, veremos cómo el sistema
periódico proporciona una perspectiva general del comportamiento químico de los
elementos que de otra manera resultaría ininteligible.
400
REVISION DEL ESTABLECIMIENTO DE LA 18.1.
ORDENACION PERIODICA
La clasificación de los fenómenos, observaciones, experiencias, etc., juega
un papel determinante en el desarrollo de una ciencia experimental. Este
proceso de ordenación en química fue lento y enmarañado hasta el estable-
cimiento de las bases de la química moderna por Boyle, Lavoisier, Dalton,
Avogadro, etc., y alcanzó su culminación en los trabajos realizados en el
siglo XIX, durante el cual se avanzó notablemente tanto en el descubrimiento
de nuevos elementos como en la determinación más precisa de sus propie-
dades. Se observaron así semejanzas en el comportamiento químico de al-
gunos elementos. hasta el punto de atribuirles carácter de «familias», lle-
gando a pensar en la posibilidad de una clasificación que diera cuenta de las
semejanzas y diferencias de comportamiento observadas.
Con objeto de que el propio alumno se ejercite en esta tarea básica de la
clasificación se presenta una tabla de 24 elementos químicos incluyendo
algunas propiedades físicas y químicas. Se trata, pues, en cierto modo, de
que el alumno rehaga el trabajo que precedió a la construcción de la tabla
periódica 1 . m11
A-l
Trabajos como los esbozados en la actividad A-l llevaron a detectar la
existencia de «familias de elementos», algunos conocidos ya desde principios Confeccionar una ficha para cada
del siglo xrx tales como los halógenos ( F, Cl, Br. ... ) o los alcalinos (Li, elemento de los incluidos en la
Na. K ... .). tabla 18-1.
Pasaremos por alto los primeros intentos (Dobereiner, Newlands ... ) de Seleccionar las propiedades más
establecer una ordenación que diera cuenta de las semejanzas encontradas signiticativas en orden a clasifi-
para centrarnos en la obra de Mendeleiev, en quien culminan los trabajos car los elementos.
de ordenación. Recordemos los criterios utilizados por Mendeleiev y las ra- Atendiendo al mayor número
posible de criterios. tratar de
zones de los mismos. En primer lugar, Mendeleiev señala los inconvenientes
agrupar aquellos elementos de
de las clasificaciones basadas en las propiedades físicas o químicas: comportamiento semejante.
Desde que se sabe que un elemento como el fósforo puede aparecer
en forma metálica o no metálica, resulta imposible establecer una clasi-
ficación fundada en diferencias físicas. ... , hasta hace poco la mayoría
de los químicos se han inclinado en favor de una ordenación de los ele-
mentos basada en las vale.ncias. Pero existe mucha incertidumbre en
estos intentos ...
Sin embargo, todos saben que cualquiera que sea el cambio en las
propiedades de un elemento. «algo» permanece inmutable, y aun cuando
los elementos se unen en compuestos, este «algo>> material representa la
característica común a todos los compuestos que ese elemento puede
formar.
1
Naturalmente. no se trata de repetir exactamente dicho trabajo con todas sus dificultades.
Aquí sólo se han incluido unos pocos elementos (los más ligeros dejando al lado el hidrógeno,
de propiedades muy especiales). algunos de ellos, por lo demás, desconocidos en la época de
Mendeleiev. Sólo se pretende poner al alumno en situación de practicar dicha técnica de tra-
bajo. como mejor medio de comprender su interés ... y sus dificultades.
401
TABLA l!U
Masa
P. F. P. 1::. Hrafción con agua Rtacción con ácido
úUmuca

Al.liMil\10 lh.9 H b60


no reacciona : forma una peUcul& 2AI + JHCl "' 2AICI , + lll ,O
2 SIXl
protectora del óxido violenta
ARGO N 19.9S - IH9 - 186 no no
AKSI~u:o 74.92
subll~~ no no
117.1 FRF. 12.0& 119 444 nn no
BtKILIO 'J.Ol 1 280 2 770 •W. por14uc lurmi:l peia·ultt prutcrtora como en el agua
llOKO 111.81 2 lOO 2 "0 ll H no
RK0\10
Ct\IÁ'IO
~9.91
4li.U~
- 7.1
Hil
S9
1 417
l:lr 1 + H 10 +" HBr + HllrO como en el agua
Ca+ 2H,O >t Cato ll ), + H,O Ca+2HCI ~ CaCI 1 +H.z
viulcnl a violenta
l'ARIJONO 12.01 1 >UO 4 200 nu no
C'UlRO J.:;,.+;; - 102 - 15 Cl 1 +211p HCI+H(X:I
!::::¡: como en el aguo
FLUOR JlJ.OO - 221 - 187 2F 1 +2 Hp t:i 4HF+Ol como en el agua
FOSFORO lO.'Jí 44 280 no no
GIILJO 6':l.7l 29 2000 no 1Ga+6HCI t:~ lGaCI,+ U~ 1
CI·.K\1ANIO 72. >9 959 2 700 no no
IIH.IO 4.00 - 272 - 2ó9 no no
LITIO h .lJ4 1Hh 1 !lb 2U+ 2ll l0 t-.; 2 UOH + H 1 l1.1+2HCI "'WCI+H,
vlol€'ntu violenta
MA(.;Nf.SIO 24.11 ó51 1 107 Mg+2HCI t:¡ Mg0 1 +H 1
Mg + 2 H 20 " ' Mg(OH) 2 + H 2
violenta
1\ol-1.)1'. 21Í.IH - 249 - 24h no no
NITROGENO 14.fll - 21(1 - 196 no no
OX IGENO 16.00 - 219 - 1~ l no no
POTIISIO 19.10 61 l K+lHp t:¡ 2K OH+II 1 2K + 2HCI"' 2KCI + H,
760
violenta violenta
SUJ,~IO i'H.9h 11 i 6H5 no no
SII.ICIO 2H.09 1 4211 2 70() no no
2Na +2 H i > =r 2Na0H +H 1 2Na +.ZHCI '!:; 2NaCI+ H 1
SOIJIO 12.99 97 880
violenta violenta

Rra('ción ron baSt'S Hidruros Oxidas Cloruros

AI+H.~O+~aOH !:i AI0 1H1 Na+H 1


,\UIM INIO (AIH,l. 1\1101 AK'I,
violenta
AR(;{lN no ninguno ninguno ninguno
no
IIRSEt-.1CO .A.s B 1 (g) (rov.J .-\s1 0 1• t\s() 1 , As,O~ AsCI 1
AZIIfRE no H1S. H1 S1 (cov.) so,. S0 1 SCI,
llffiiUO 1\rt-1' ~011 ~ ' ·' : UMJ;+U~ - BeO (plf¡ BeCI,~ (soluble)
BOKO n" 81 H~~o (Boranos) alo, BCI, (eac. H,OI
HRmHl JBr, + 60W ~ 5Br - + BrO ~ + 3H 2 0 HBr (CO\'.) Brp . OrOl BrCI. Brf' 1
l'lll.l'IO nuuo ~·n d u"uil Ca" 1 H; CaO (pi'¡ Ca' .. el; fsoluble)
CARIJO ~O n" Cll,.. C,H. (hidrocarbonoJ co. co, CO,IIiq.)
('IJlKO Cl 2 + bOH ~ 5CI- + CIO~ + lH 1 0 HCI (CO\',) 0 CIOr Ci1 0 •. Cl 10 1 -
1•
Fl.l OR lF.~ t- Na0/1 •• 1·})+!'/,¡I· + H f HF (cov.) F,O FCI . FCI,
FUSFORO 41' + lN;.10it 1 Htp t:i 1'11 1 + 3N HH1 P0 1 PH 1 (cov.) P p 1• (PO¿) •. P10\ PCI,. t>CJ ,
C:AI.IO v¡¡[¡Jtu:,+li¿ GaH) GaO. Ga 10 Ca Cl 1 (cov.)
1
CEK\IANIO no GeH •. CelH., GeO. GcOl Ge a •. Ge c1,
UFJ .IO no no no no
U'IIO como en el agua U· W (lónlco) ulo l. ulo LiCI (soluble)
\1 1\( ;f\tES!U no Mg • •H; {iónlco) MgO lpf/J Mg · ' CI4 (soluble)
NhON no no no no
'\lllRO<iE'O no NH·, (gas) N,O. NO. N 10J. NlO•. S 10 , NCI,
OXI<:F.NC) no Hp.H 10l - CI¡O. CIOl. Cl 10 • . Clp,
POTASIO como en el a¡wa K'W (lónlco) K10 . Kpl K'CI

SF.I.h~IO no SeHl SeO, SeCI4 . SeCI1 • SelCI 1


SIIJt'IO __., silicatos SIH 4 StO l. SiO SiCI ~
SODIO como en el agua Na • H- (lónlco) Nap. Nap1 NaCI

402
En este aspecto el único valor numérico que conocemos es la masa
atómica del elemento.
El primer intento que hice en esa dirección fue el siguiente: seleccioné
los cuerpos de masas atómicas más pequeñas y los ordené de acuerdo
con sus magnitudes; con esto vi que aparecía una periodicidad en sus
1m propiedades y valencia.
A-2
Mendeleiev procedió así a la ordenación de los elementos, basada en las Ordenar, de acuerdo con las in-
masas atómicas, que había de conducir a la tabla periódica que reprodu- dicaciones de Mendeleiev, los ele-
cimos en la tabla 18-2. Pero este intento hubiera fracasado si Mendeleiev mentos de la tabla 18-1 (sin incluir
no hubiera intuido que podían existir elementos todavía no descubiertos, el helio, neón y argón, todavía no
dejando los huecos correspondientes a ellos de forma que se mantuviera descubiertos en su época) viendo si
la periodicidad de sus propiedades. aparecen periodicidades en sus pro-
«Los espacios vacíos corresponden a elementos que quizá sean descu- piedades.
biertos en el transcurso del tiempo.»
Así puede observarse en la tabla 18-2 que entre el calcio y titanio fue
preciso dejar un hueco de forma que los elementos que seguían quedaran
en la columna que les correspondía según sus propiedades.

TABLA 18.2. «TABLA DE MENDELEIEV DE 1872»


Grupo VIII.
Grupo 1 Grupo II Grupo IIl Grupo IV Grupo V Grupo VI Grupo VII de transición al 1

H
1
Elementos típicos Li Be B e N o F
7 9,4 11 12 14 16 19
1 Na Mg Al Si p S Cl
{Serie
23 24 27,3 28 31 32 35.5
Primer período Serie 2 K Ca - Ti V Cr Mn Fe Co Ni Cu
39 40 74 50? 51 52 55 56 59 59 63

{Serie 3 Cu Zn - - As Se Br
63 65 68 72 75 78 80
Segundo periodo Serie 4 Rb Sr y Zr Nb Mo - Ru Rh Pd Ag
85 87 88? 90 94 96 100 104 104 104 108

{Serie 5 Ag Cd In Sn Sb Te 1
108 112 113 118 122 128? 127
Tercer periodo Serie 6 Cs Ba - Co - - -
133 137 137 138 ?

Cuarto periodo {Serie 7 - - - - - - -


Serie 8 - - - - Ta w - Os lr Pt Au
182 184 199 ? 198 ? 197 197

{Serie 9 Au Hg TI Pb Bi - -
Quinto periodo 197 200 204 207 208
Serie 10 - - - Th - u -
232 240
Oxido superior (formad o de sal) R2 0 P,~, R20 2 R,O, R,O, R,?. R,07 R2 0 8 ó RO.
o ó o
~•
RO RO,
Compuesto binario hidrogenado superior (RH 5 ?) RH, RH, RH

403
La ordenación periódica presentaba otras dificultades. Así puede verse
que el peso atómico del Te es superior al del I. lo que obligó a alterar el orden
general para que el iodo quedara ubicad"o en la familia de los halógenos.
Existen otras inversiones de masas atómicas como las que se vieron al des-
cubrir los gases nobles (el argón, por ejemplo, tiene una masa superior al
potasio). Sin embargo, pese a estos inconvenientes, no cabía duda alguna
de que la ordenación periódica respondía a una realidad, lo que ponía en
evidencia la existencia de un cierto orden por debajo de la enorme comple-
jidad de los fenómenos químicos: la semejanza de las propiedades de los ele-
mentos de una misma columna 2 y la variación gradual a lo largo de una
fila o período eran buena prueba de ello.
El trabajo de Mendeleiev no se limitó a mostrar la existencia de un orden,
sino que encontró inmediata aplicación en la fijación de las propiedades
desconocidas o poco precisas de los elementos conocidos o, incluso, en la
predicción de las características de los elementos que todavía no habían
sido descubiertos (los «huecos» de la tabla). Para ello Mendeleiev consideraba
que cualquier elemento, por pertenecer a la vez a un grupo (vertical) y a un
período (horizontal), debía participar de las propiedades de ambos y ser un
promedio de los valores correspondientes a los elementos que le rodean en
el sistema periódico. 111) Mll9
A-3 Los trabajos de Mendeleiev tuvieron una brillante confirmación al des-
cubrirse los elementos cuya existencia y propiedades había predicho. Como
Comprobar que la masa atómica
del Se es aproximadamente la media
ejemplo, la tabla 18-3 recoge la comparación de propiedades previstas para
de las correspondientes a los cuatro el hueco existente debajo del titanio (al que Mendeleiev denominó provi-
elementos que le rodean en el sis- sionalmente ekasilício) y las obtenidas experimentalmente para un nuevo
tema periódico (As, Br, S, Te). elemento: el germanio. 1113
Repetir en otros casos Cr, Zn, S....
TABLA 18.3
A-4
Comparación de las predicciones y de las propiedades medidas
Predecir la masa atómica del ele-
mento correspondiente al hueco exis- Predicción para el Hallado para el
tente tras el calcio y comparar con ekasUício (Es) Propiedad germanio (Ge)
la que se obtuvo experimentalmente, (1871) (1886)
4 5 aproximadamente.
72 Peso atómico 73,32
A-5 5,5 Peso específico 5,47 (20 °C)
13 c.c. Volumen atómico 13,22 c.c.
Enumerar algunas propiedades fí-
Gris sucio Color Gris blanco
sicas y químicas que varíen periódi-
0,073 Calor específico 0,076
camente con la masa atómica.
Es0 2 blanco Calcinación en el aire Ge0 2 blanco
R: Valencia, volúmenes atómicos, Ligera Acción de los ácidos Ninguna acción del ClH
radios iónicos, espectros ópticos,
energías de ionización, carácter 2
Como puede verse en la tabla 18-2, Mendeleiev distinguía en cada columna a dos series
ácido y básico ... cuyas propiedades eran aún más parecidas.
404
Las propiedades a que nos hemos referido hasta aquí muestran clara-
mente la importancia y operatividad del sistema periódico, pero es conve-
niente estudiar una propiedad común a todos los elementos conocidos y ver
su variación globalmente en el conjunto del sistema periódico. Un trabajo
de estas características lo realizó Meyer (que publicó en 18 70 un sistema
periódico muy semejante al de Mendeleiev) al representar gráficamente
(fig. 18.1) los volúmenes atómicos (cociente entre la masa atómica y den-

.,; 70 Cs
e:
~
"'
60 lA
E Jb
·~ 50 1/ \
~
"'
.3-
40
K
1 ''
1

cy1,ca
1/ Sr
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1
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::>
10
L~
Be
~
'rÍN Mg l ...... ~
lis - Sb

o o
> 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110 120 130140
Peso atómico de los elementos
18.1 Un ejemplo de periodicidad en la serie de elementos.

sidad del elemento en estado sólido o líquido) en función de las masas ató-
micas. La curva resultante muestra la presencia de grupos por su distribución
periódica con máximos perfectamente definidos desde donde se desciende a
mínimos a partir de los cuales crecen nuevamente hasta un nuevo máximo.
Los máximos están ocupados por la familia de los metales alcalinos, de lo
que se desprende de forma evidente que entre ellos debe existir una relación
estrecha confirmando su carácter de grupo. A-6
Utilizando los datos de la ta-
Otras propiedades muestran también, como ya hemos indicado, una bla 18-1, representar gráficamente
variación periódica 3 • ID 116 Jos puntos de fusión en función de la
masa atómica. Discutir las periodi-
Como se ha señalado en la introducción, el trabajo de Mendeleiev dio cidades observadas.
~olución al problema de ordenar los elementos según sus propiedades y
también aclaró muchas dudas sobre los elementos existentes o sobre las A-7
propiedades defectuosamente determinadas, pero dejaba en el aire una Utilizando los datos de la ta-
nueva cuestión: ¿Cuál es la razón que justifica este ordenamiento periódico? bla 18-1, representar gráficamente
los puntos de ebullición en función
3
Especial interés presenta la variación de las energias de ionización, a la que dedicaremos. de la masa atómica. Interpretar las
corno ya señalábamos en la introducción, un apartado de este capítulo. periodicidades observadas.
405
Esta fue una de las cuestiones -junto a los espectros de emisión y otras-
que impulsaron la investigación sobre una posible estructura del átomo
que diera cuenta de todos estos hechos. Los trabajos de Rutherford y Mo-
seley permitieron dar un paso importante en la explicación del S.P. al es-
tablecer que el número de orden de un elemento en el mismo coincidían
con la carga nuclear (o el número de electrones periféricos). La coincidencia,
además, era total sin las dificultades que se presentaban al tomar como cri-
terio la masa atómica. Este fue un resultado imprevisto que abrió la reinter-

TABLA 18.4

Tabla periódica de los elementos

Los pesos atómicos están tornados de los valores más recientes adoptados por la lnternational Union of Chemistry. (Para los elementos arti.ficiales. se dan los pesos
atómicos aproximados de los isótopos más estables entre corchetes.)

Grupo-> 1 II 111 IV V V1 Vll VIII o


Periodo Series
1H 2 He
1 1 1.0080 4 ,003
3Li 4 Be 58 6C 7N 80 9F 10 Ne
2 2 6,940 9,013 10.82 12.011 14,008 16.0000 19,00 20,183

11 Na 12 Mg 13 Al 14 Si 15 p 16 S 17 Cl 18 A
3 3 22,991 24.32 26,98 28.09 30.975 32,066 35.457 39.944
19 K 20 Ca 21 Se 22 Ti 23 V 24 Cr 2> Mn 26 Fe 27 Co 28 Ni
4 39.100 40.08 44 ,96 47,90 50.9) 52 ,01 54,94 :;s.s5 58.94 58.71
4
29 Cu 30 Zn 31 Ca 32 Ge 33 As 34 Se 35 Sr 36 Kr
5 63.54 65.38 69.72 72.00 74 .91 78.96 79.916 83,80
37 Rb 38 Sr 39 y 40 Zr 41 Nb 42 Mo 43 Te 44 Ru 45 Rh 46 Pd
6 85,48 87.63 93,92 91,22 92.91 95 ,95 [99) 101.1 102,91 106,4
S
47 Ag 48Cd 49In 50 Sn 51 Sb 52 Te 53 l 54 Ne
7 107.880 112.82 114.82 118.70 121.76 127.61 126.91 131,30
55 Cs 56 Ba 57-71 - 72 Hf 73 Ta 74 w 75 Re 76 Os 77Ir 78 Pt
8 132,91 137.36 Serie del 178.50 180.95 183.86 186.22 190.2 192.2 195.09
lantano•
6
79 Au 80 Hg 81 TI 82 Pb 83 Si 84 Po 85 At 86 Ra
9 197.0 200.61 204.39 207.21 209,00 2 10 [210) 222
89 -
87 Fr 88 Ra Serie del
7 10 [220] 226.05 actinio••

57 La 58 Ce 50 Pr 60 Nd 61 Pm 62 Srn 63 Eu 64 Gd 65 Tb 66 Dy 67 Ho 6 8 Hr 69 Tm 70 Yb 71 Lu
•serie del lantano 138.92 140.13 140.22 144.27 (147) 150 .35 152,0 157.26 158.93 162.61 164.94 167.27 168.94 173.04 174.99
89 Ac 90Th 91 Pa 92 U 93 Np 94 Pu 95 Am 96 Cm 97 Bk 98 Cl 99 E 100 Fm 101 Md 102 No 103 Lw
••serte del actlmo 227 232.05 231 238.07 [2 37) [242] [243) [245] [249) [249) [250) [2 55] [256)
406
pretación del sistema periódico -y de todo el comportamiento qmm1co de
los elementos- en función de su estructura electrónica: cada elemento viene
caracterizado por su número atómico (que indica tantQ la carga nuclear
como el número de electrones en la corteza eléctrica) y el sistema periódico
puede ahora ordenarse, atendiendo a números atómicos crecientes, como
indica la tabla 18-4, en la que, respetando el esquema propuesto por Men-
deleiev, se incluye la nueva columna de los gases nobles y demás elementos
conocidos.
La completa explicación de la ordenación periódica, sin embargo, sólo
fue posible tras el establecimiento del modelo mecánico-cuántico del átomo,
que presentamos en el capítulo anterior. Abordaremos seguidamente dicha
explicación, que conduciría a un perfeccionamiento de la ordenación perió-
dica y a una ampliación de su capacidad explicativa.

PRINCIPIOS BASICOS QUE GUIAN LA ARQUITECTURA 18.2.


ATOMICA
Vamos a plantearnos en este apartado los principios que determinan las
configuraciones electrónicas de los átomos. Recordemos, en primer lugar,
que la mecánica cuántica, al establecer el carácter ondulatorio de los elec-
trones, fundamentó la cuantización de los valores posibles de su energía
en el átomo -medio limitado en el que se han de producir necesariamente
ondas estacionarias, cuantizadas-. El número y características de estas _
ondas estacionarias vienen determinadas por los números cuánticos, que
aparecen al resolver la ecuación de ondas. Recordemos que la tabla 17-2
(capítulo precedente) recogía el número de niveles y subniveles de energía
en función de dichos números cuánticos. Así, en la capa n = 1 existe un
solo nivel de energía, un solo orbital. En la capa n = 2, cuatro orbitales; en
la n = 3, nueve orbitales; en general, en la capa n existen n2 orbitales. La
ecuación de SchrOdinger determina, pues, la capacidad, el número de orbitales
de la corteza electrónica: en un átomo los electrones sólo pueden encontrarse
en dichos orbitales 4 •
En definitiva, la ecuación de ondas constituye uno de los principios fun-
damentales que determinan las configuraciones electrónicas de los átomos.
En el caso del hidrógeno, que posee un único electrón -y también,
por idéntica razón, en el caso del ion He+-, la energía de los distintos or-

4
Recordemos que los orbitales no deben interpretarse como <<recipientes>> que los elec-
trones ocupan. Es evidente que un orbital no tiene significado alguno en ausencia de electrones,
puesto que el orbital representa simplemente una forma de comportamiento de los electrones
en el átomo.
407
bitales viene determinada por el valor del número cuántico n, de forma que
todos los orbitales de igual n son isoenergéticos. En el caso de átomos
polielectrónicos, las diferencias de energía entre los niveles se complican,
requiriendo para su interpretación aproximada, cualitativa, tener en cuenta,
junto a la atracción nuclear que experimentan los electrones, las repulsiones
entre los mismos. El nivel de energía de cada orbital va, según esto, a venir
determinado por la interacción múltiple que se establece entre cada electrón
y el núcleo y demás electrones. La misma forma de los orbitales puede inter-
pretarse en términos de dicha interacción. Así, recordemos que los orbitales
s (l = 0). que se presentan aislados, tienen simetría esférica centrada en el
núcleo; en cambio, los orbitales p, que constituyen un conjunto de tres muy
próximos, adoptan una forma de «cacahuete» en tres direcciones perpendi-
culares (ver fig. 17.8, cap. anterior), con lo que se reduce al mínimo la re-
pulsión entre los mismos al tiempo que se favorece su proximidad al núcleo.
Esto, en definitiva, es expresión del conocido principio de energía potencial
mínima, según el cual todo sistema tiende a adoptar las configuraciones de
menor energía potencial. Naturalmente, estas interacciones múltiples núcleo-
electrones llegan a revestir una gran complejidad y se traducen en un entre-
cruzamiento de los orbitales de las distintas capas, etc. , por lo que no podemos
ir más allá de estas consideraciones cualitativas. Para un tratamiento cuan-
tttativo de los niveles energéticos correspondientes a los distintos orbitales
se recurre a los datos espectroscópicos o, como veremos en la última parte
de este tema, a las energías de ionización.

De este modo puede construirse el esquema de niveles y subniveles de


energía para los átomos de cada elemento. Los valores de dichos niveles
energéticos son, naturalmente, distintos de un elemento a otro -puesto
que en cada caso es distinta la carga nuclear y el número de electrones-,
pero interesa destacar que, para la mayor parte de los elementos, la «forma»
del esquema de niveles, es decir, el orden de niveles según energías crecientes,
es el mismo o muy semejante.

n= 4 (capaN)
1
1 ,, 4f
4d
1 /--

~~ ... 4p
n = 3 (capa M) 1 ,.,\ .. 3d
1<--- 3p 4s
,o' , ' 3s
1
n = 2 (capa L ) 1
---
1 ~-
1
2p
2s 18.2
1 Esquema de niveles de energía
1
n = 1 (capa K) 1 ls desde n=1 a n =4.

408
18

3p

8
~
~
:e
.,"'
~

..."'l;¡
.,
!!!

"'

e:
., 2p
w
8

18.3 Diagrama de los niveles de energía de un átomo.


409
La figura 18.2 muestra el esquema de niveles para las cuatro primeras
capas de un átomo polielectrónico, en el que puede observarse el entrecru-
zamiento de subniveles 5 •

La figura 18.3 representa un esquema de niveles de energía más simple


y completo que ya fue introducido el Curso anterior. Estos esquemas muestran
la interpenetración de niveles de las distintas capas y la existencia de agru-
paciones de niveles próximos, no siempre coincidentes con las capas, que
más esquemáticamente pueden representarse así: l s ... 2s 2p ... 3s 3p ... 4s
3d 4p ... 5s 4d 5p ... 6s 5d 6p ... 7s 5! 6d 6p ... , etc. Los puntos suspensivos
separan cada grupo de orbitales próximos, de forma que entre grupo y grupo
existe un salto energético más marcado 6 •

Es muy conveniente recordar esta ordenación energética de los orbi-


tales. Ello puede facilitarse teniendo en cuenta que dados varios orbitales
tiene menos energía aquel para el cual la suma de los números cuánticos
n + 1 tiene un valor más bajo. Y si dicha suma coincide, corresponde menos
A-8 energía al de menor número cuántico principal. m!f3
Utilizando los valores de n + 1 y n,
ordenar de menor a mayor la ener- En resumen, pues, el principio de mínima energía potencial viene a
gía de los siguientes orbitales: determinar el orden de energías crecientes de los orbitales constituyendo
así -junto a la ecuación de ondas- el segundo pilar que fundamente la ar-
ls, 4s, Ss. 2p, 3p, Sp, 7p. 3d, Sd.
quitectura atómica.
R: ls, 2p, 3p, 4s, 3d, Ss, Sp, Sd, 7p.
Por último, hemos de referirnos a un tercer principio que sería, según
algunos autores, el principio esencial y que se conoce como el principio de
exclusión de Pauli, formulado por W. Pauli (1900-58) en 1925, y según
el cual cada electrón en el átomo tiene un conjunto único de números cuán-
ticos. O sea. dos electrones de un mismo átomo no pueden tener los mismos
valores para n, 1, m, y s. Por tanto, en una misma nube electrónica (carac-
terizada por los valores de n, 1, m) sólo podrán coincidir dos electrones con
valores de spin contrarios.

5 No se han incluido en el esquema valores superiores de n porque el entrecruzamiento

introduciría excesiva complejidad en el dibujo.


6 Ello es, sobre todo, cierto para los saltos energéticos entre los primeros grupos, mientras

que las diferencias van disminuyendo para los grupos superiores.


Es preciso además indicar que este orden sufre algunas modificaciones en los átomos de
elevado número atómico y que, por otra parte, dicho orden se ha establecido para átomos
aislados, no sometidos a interacciones por campos externos. Por tanto es sólo un punto de
partida. una aproximación. puesto que un determinado átomo puede ver profundamente mo-
dificada su estructura electrónica por la acción de otros y, con frecuencia, en los compuestos.
moléculas o cristales iónicos, los niveles energéticos estarán profundamente modificados. Tra-
taremos estas cuestiones en el capítulo próximo, dedicado al enlace químico, en el que nos re-
feriremos a los orbitales moleculares. etc.
410
Antes de ver las consecuencias de este princ1p10, unido a los ya men-
cionados que determinan el número de orbitales (ecuación de ondas) y el
orden de sus energías, digamos que el principio de exclusión de Pauli es
expresión de un hecho experimental que se aplica a buen número de par-
tículas elementales, aunque no a todos (los fotones, por ejemplo. no están
sometidos al principio de exclusión). Se trata de una ley fundamental y como
tal no se explica en función de otras leyes o principios 7 t1mJ nm A-9
Según el principiO de exclusión
Veamos a continuación cómo los tres principios señalados permiten de Pauli, ¿cuántos electrones pueden
establecer la estructura electrónica de los distintos elementos y justificar así situarse en la capa n = 2? ¿Y en el
el sistema periódico. subnivel 3p? (Consultar tabla 17-2).

A-10
Resumir los tres princtp!Os que
INTERPRETACION ELECTRONICA DEL SISTEMA 18.3. determinan la estructura electrónica
PERIODICO de los átomos indicando su signi-
ficado fisico. ¿Cuáles de ellos no
Hemos insistido en varias ocasiones ya que la ordenación del sistema tienen equivalente en la fisica clá-
periódico descubría no sólo diferencias y semejanzas entre los distintos ele- sica?
mentos, sino también la existencia de un principio ordenador único para
todos los elementos. ,

A continuación vamos a tratar esta cuestión desde el ángulo de la es-


tructura electrónica de los elementos y su relación con la ordenación perió-
dica, para lo cual estableceremos primero la estructura de los elementos
basándonos en los principios estudiados en el apartado anterior y pasar
posteriormente a entrar de lleno en la justificación del sistema periódico.

18.3.1. Configuración electrónica de los elementos

Los tres principios fundamentales que guían la «arquitectura electró-


nica» vistos en el apartado anterior establecen. en síntesis:

a) El número y características de orbitales atómicos posibles (ecuación


de ondas).

b) El diagrama de niveles de energía para dichas nubes electrónicas

7
Algunos autores han creído ver en el principio de Pauli la expresión de la impenetrabi-
lidad de la materia a nivel subatómico, dado que dos electrones con los mismos cuatro números
cuánticos tendrían. en definitiva. una ubicación idéntica.
411
(principio de la m1mma energía potencial que tiene en cuenta las
interacciones entre los orbitales, además de la interacción núcleo-
electrones).

Ambos principios quedan resumidos en la serie de orbitales ató-


micos de energía creciente:
1s, 2s, 2p, 3s, 3p, 4s, 3d, 4p, Ss, 4d, Sp, 6s, 4f, Sd, 6p
e) El principio de exclusión de Pauli que limita el número de electrones
existente en cada orbital atómico a dos.

De acuerdo con el principio de exclusión de Pauli podemos reescribir


la serie de niveles permitidos con indicación de número máximo de electrones
que pueden contener, resultando ser:
1s2 , 2s2 , 2p6 , 3s2 , 3p6 , 4s2 , 3d10 , 4p6 , Ss2 , 4d10 , Sp5 , 6s2 , 4f 4 , Sd10 , 6p6

Según esto es posible ahora establecer la configuración electrónica de


los átomos en su estado de energía mínima o estado fundamental.

Tendremos para ello en cuenta que los electrones se irán situando en los
orbitales disponibles de menor energía, es decir, aquellos que permitan que
el átogw posea un mínimo contenido energético, lo que constituye su estado
A-ll fundamental. 11111
Dar esquemáticamente la confi-
guración electrónica de los cinco De acuerdo con el orden creciente de energías para los orbitales atómicos
primeros elementos en su estado resumidos en la serie [18-1], las configuraciones electrónicas de los primeros
fundamental. elementos en sus estados fundamentales serían:
H 1s1
He 1s2
Li 1s2 2s 1
Be 1s2 2s2
B 1s2 2s2 2pl

Esta configuración electrónica puede expresarse más gráficamente me-


diante la utilización de celdas para indicar los orbitales atómicos:

1s 2s 2p 3s 3p
D··· D 1 1 I··· D 1 1
¡ ...
4s 4d 4p
D 1 1 1 1 1 1 1

412
Cada celda representa una nube electrónica en la que pueden existir A-12
hasta dos electrones con espines contrarios (antiparalelos) 8 , lo que indi- Utilizando la representación me-
caremos mediante flechas j y ¡ (para electrones con espines contrarios). diante celdas dar la configuración
De este modo la configuración electrónica del hidrógeno seria: electrónica del Hé. Li, Be y B en su
estado (undamental.
R: ls 2
He [ll]
ls2 2s 1
Li rnJ
ls2
m
2s2 2p0
11m UD) Be [J[J [J[J 1 1
Al tratar de representar la configuración electrónica del carbono, 1s2 , ls 2 2s 2 2pl
2s , 2p2 , se nos presenta el dilema de dónde situar el sexto electrón, dado
2

que los tres orbitales p tienen igual nivel energético. La configuración podría
B rnJ cm 1 t 1 1

ser:
A-13
2s 2 1s 2 Dar la configuración electrónica
[I] del carbono.
ITil li! l 1 o también 1 i 1i 1

(A) (B)

Ahora bien, si tenemos en cuenta que la representación (A) supone la


coincidencia de dos electrones en la misma nube electrónica con el consi-
guiente efecto de repulsión eléctrica, resulta lógico que la configuración más
estable sea la (B). en que cada electrón p se encuentra solo. Y así sucede en
este y muchos otros casos, de acuerdo con el principio de la máxima multi-
plicidad enunciado por Hund: «Los electrones, cuando ocupan orbitales
isoenergéticos, están en su estado de mínima energía cuando se hallan de-
sapareados, o sea, en órbitales diferentes.» Se trata de una regla empírica
obtenida al analizar los espectros ópticos de los elementos, pero con un Representar. teniendo en cuenta
claro significado fisico en términos de repulsión electrónica. mili l1llit la regla de Hund (o principio de la
máxima multiplicidad) las estruc-
turas electrónicas del N y del P .
Para terminar esta enumeración de aspectos a tener en cuenta para el
establecimiento de las configuraciones electrónicas de un elemento en su
estado fundamental, nos referiremos a los máximos de estabilidad relativa
que presentan las configuraciones con niveles completos e incluso ciertos A-15
subniveles semicompletos (entendiendo por tal el que posee un electrón en Dar la configuración electrónica
cada orbital). del Ni.

8 Volvemos a insistir en que los orbitales no deben concebirse como recipientes que existen

al margen de estar o no ocupados por electrones. La representación de los mismos mediante


celdas puede favorecer esta concepción errónea. de aquí nuestra insistencia.
413
Así, no sólo las estructuras ls2 ó ls 2 2s2 2p6 , etc., correspondientes a los
gases nobles son más estables que las de los elementos próximos -por
tener un grupo de orbitales completo y existir un considerable salto energé-
tico hasta el subnivel más próximo -, sino que un subnivel d completo
li! li! li! li! li! 1 o semicompleto 1i 1i 1t 1i 1i 1 presenta también una
cierta estabilidad superior a la de configuraciones como li! li! li! li! 1j 1(y
A-16 lo mismo puede decirse de los subniveles f) .
Dar la configuración electrónica
del Cu en su estado fundamental. Ello explica que la estructura del cromo en su estado fundamental no
sea ls 2 2s 2 2p6 3s2 3p6 4s2 3d4 , sino ls2 2s2 2p6 3s2 3p6 4s 1 3d 5 , con los
R: 1s 2 2
2s 2p6 3s 2 3p6 4s 1 3d10 subniveles 4s y 3d semicompletos. mm

18.3.2. Justificación del sistema periódico


La justificación del sistema periódico supone, en primer lugar, interpretar
las semejanzas entre elementos de una misma columna en función de las
configuraciones electrónicas de los elementos del grupo. En segundo lugar,
dar cuenta de la longitud de los períodos, o sea, del número de elementos
A-17 que los constituyen. Por último, deben explicarse también las variaciones
de las propiedades, tanto verticalmente (entre los elementos de un mismo
Hallar la estructura electrónica de grupo) como horizontalmente (entre los elementos del mismo período).
los gases nobles (grupo cero). ¿En Veamos a continuación cómo se alcanzan estos objetivos.
qué reside su semejanza? ¿Cómo
puede interpretarse su notable es-
tabilidad a la luz de los esquemas
de niveles energéticos? (ver fig. 18.3) 9
18.3.2 .. a) Interpretación electrónica de las familias del sistema periódico
A-18 mDJ
Hallar la estructura electrónica
de los elementos del primer grupo, Todos los gases nobles se caracterizan por tener estructuras electrónicas
de la tabla periódica. ¿En qué reside en las que se completan grupos de orbitales cuyas energías son relativamente
su semejanza? ¿En qué estriba la próximas entre sí de forma que los subniveles vacíos más próximos suponen
diferencia entre el subgrupo Li, Na un considerable salto energético. Ello permite suponer que la estabilidad de
y el del Cu. Ag, Au? los gases nobles es debida al carácter saturado de sus orbitales electrónicos,
y a la gran dificultad que encontrarán los electrones para desplazarse a
otros.
9 Actualmente se conocen compuestos

de los gases nobles, lo que echa por tierra


la idea de una absoluta estabilidad de los La existencia de gases nobles, con su inercia característica a reaccionar
mismos: no obstante, es evidente que sus - uno de los hechos más significativos del sistema periódico-, queda, pues,
configuraciones son particularmente es- interpretada, al menos cualitativamente, a partir de sus configuraciones
tables y presentan dificultades para com-
binarse, es decir, para alterar dichas con- electrónicas, o sea, en definitiva, a partir del modelo mecánico cuántico del
fi~uraciones electrónicas. átomo. mua
414
En la tabla 18-5 se dan las configuraciones electrónicas de los elementos
(hasta el 103) y puede comprobarse allí que las estructuras de todos los ele-
mentos del primer grupo tienen la forma general:
- Li, Na, K, Rb, Cs (gas noble) ... ns1
- Cu, Ag. Au (gas noble) ... (n - 1)d10 , ns 1
Como se ve claramente por sus estructuras existen dos subgrupos que
ya distinguía Mendeleiev en su primera clasificación. El primero lo consti-
tuyen la familia de los alcalinos, todos ellos caracterizados por tener un
electrón en su última capa, situado en el orbital ns.

El subgrupo del Cu, Ag y Au tiene igualmente un electrón ns tras una


estructura de cierta estabilidad, como es el subnivel d completo. De aquí
su semejanza relativa con los alcalinos, al mismo tiempo que las indudables
diferencias entre ambos subgrupos. l1!lm A-19
Hallar la estructura electrónica
Los resultados de las actividades A-16, 17 y 18 muestran claramente de los elementos del grupo IV indi-
cómo las semejanzas en el comportamiento de los elementos de un grupo cando las semejanzas y diferencias
quedan justificadas y corresponden a iguales estructuras electrónicas de la entre ambos subgrupos. Repetir el
última capa. mismo estudio con otros grupos.

Podemos preguntarnos ahora si la configuración electrónica presenta


variaciones periódicas de forma que correspondan a las relaciones hori-
zontales observadas y, en primer lugar, justifiquen el número de los elementos
comprendidos en un período.

18.3.2. b) Interpretación electrónica de los períodos


IBl A-20
Como puede verse, el número de electrones de los períodos coincide con Justificar. teniendo en cuenta el
la capacidad de los sucesivos grupos de orbitales a los que ya hemos hecho esquema de niveles energéticos (figu-
referencia repetidamente. ra 18.3), el número de elementos
que constituyen los tres primeros
1s2 2s 2p 3s 3p períodos de la tabla periódica: del H
al He(2), del Li al Ne(8) y del Na
1 n.o e- 2 8 8 al Ar(8).

Según esto, los siguientes períodos deberían contener

4s 3d 4p Ss 4d Sp 6s 4f Sd 6p

18 18 32
415
TABLA 18.5

((Configuraciones electrónicas de los átomos gaseosos»

Número Configuración Número Configuración Número Configuración Número Configuración


atóm k u Elemento electrónica atómico Elemento electrónica atómico Elemento electrónica atómico Elemento electrónica
~ -- --- -- - 1--· - - - - -------- - f------ 1---·
1 H 1s 27 Co -3d 7 4s 2 53 1 -4d 10 5s 1 5p5 78 Pt -4f 4 Sd 9 6s
2 He 1s 2 28 Ni -3d 8 4s 1 54 Xe -4d 10 5s2 5p 6 79 Au [ ] 6s
3 Li [He] 2s 29 Cu - 3d 10 4s 55 Cs [Xe] 6s 80 Hg -6s 2
4 Be - 2 s2 30 Zn - 3d 10 4s 2 56 Ba - 6s 1 81 TI - 6s 2 6p
S B - 2s2 2p 31 Ga - 3d10 4s.2 4p 57 La - Sd6s 1 82 Pb - 6s 26p 2
6 e -2s2 2p2 32 Ge - 3d 10 4s24p2 58 Ce -4F6s 1 83 Bi - 6s 26p 3
7 N - 2s2 2p 3 33 As - 3d 10 4s2 4p 3 59 Pr - 4f'6s1 84 Po - 6sz6p4
8 o - 2s2 2p4 34 Se - 3d 10 4s2 4p4 60 Nd -4f6s 2 85 At - 6s 2 6p 5
9 F - 2s2 2p 5 35 Br - 3d 10 4s2 4p 61 Pm -4.f6s2 86 Rn - 6s 26p 6
10 Ne -2s2 2p6 36 Kr - 3d10 4s1 4p6 62 Sm - 4f'6s2 87 Fr IRn] 7s
11 Na [Ne] 3s 37 Rb [Kr] Ss 63 Eu - 4J76s2 88 Ra - 7s 2
12 Mg -3 s2 38 Sr -5s2 64 Gd -4.f5a6s1 89 Ae -6a7s 2
13 Al - 3s1 3p 39 y - 4d5s 2 65 Tb - 4.J96s2 90 Th - 6d 27s 2
14 Si -3s 23p2 40 Zr -4d2 5s 2 66 Dy -4fo6s2 91 Pa -Sf26d7s 2
15 p - 3s 2 3p 3 41 Nb -4rl4 5s 67 Ho - 4_f 16s 1 92 u - 5f36rl7s 2
16 S - 3s 23p4 42 Mo - 4rl5 Ss 68 Er - 4f26sl 93 Np - 5f46d7s 2
17 Cl - 3s23p 5 43 Te -4d5 5s 2 69 Tm -4fl l6sz 91 Pu -3f'7s2
1X Ar -Js23p6 44 Ru - 4cFSs 70 Yb -4f46sz 95 Am - 5F7s2
19 K [Ar] 4s 45 Rh - 4d8 5s 71 Lu - 4f 4 5d6s 2 96 Cm -5J76d ÁS 2
20 Ca -4s 2 46 Pd -4¡:110 72 Hf - 4P 4 Scll6s 2 97 Bk - 5P7s2
21 Se -3d4 s 2 47 Ag -4d 10 5s 73 Ta - 4f4St:f36sz 98 Cf - 5fo7s2
22 Ti -3cf24s2 48 Cd -4t:flossz 74 w - 4f4St:f46sz 99 Es - 5fl'Z.sz
23 V - 3d 34s2 49 In - 4d 105s 2 5p 75 Re -4f45t:f>6s2 190 Fm - Sf27s2
24 Cr - 3d 54s so Sn - 4oto s sz Spz 76 Os -4j1 4 5ú6 6s 1 101 Md - Sf 37sz
25 Mn - 3ú 54 s 2 51 Sb - 4ú 10 5s25p 3 77 Ir -4fl4Sd; ssz 102 No - Sf 47s2
26 Fe - 3d6 4s 2 52 Te - 4d 105s 2 5p2 103 Lw - Sf 4 6d7s 2

Y como puede constatarse en la tabla periódica, el número de elementos


de los períodos 4(del K al Kr), S(del Rb al Xe) y 6(del Cs al Pn) son, respecti-
vamente, 18, 18 y 32 , tal como era de esperar por su estructura electrónica.

La mecánica cuántica se muestra, por tanto, capaz de dar cuenta de la


ordenación periódica, sin duda, uno de los problemas fundamentales de la
química y del máximo interés desde el punto de vista práctico. Ello permitió
la modificación de la propia forma de presentar el sistema periódico, hacién-
416
dolo más acorde con la configuración electrónica de los átomos, de la que
es expresión, es decir, para que se vean más claramente la separación en
bloques s, p. d y f. La tabla 18-6 muestra una forma de ordenación periódica
en que dicha separación en bloques se aprecia claramente. Lo que constituye
el tipo de sistema periódico más utilizado. mAl A-21
Con el fin de familiarizarse con la
En este sistema periódico denominado «largo» desaparecen los subgrupos tabla periódica. realizar varios ejer-
que existían en la tabla de Mendeleiev: el primer grupo está constituido por cicios, tales como: hallar la se-
los metales alcalinos; el segundo, por los alcalino-térreos; viene después el mejanza de estructura de las dis-
grupo de los llamados metales de transición -caracterizados por poseer la tintas familias, señalar las diferencias
subcapa d, parcialmente ocupada-, al que siguen los metales térreos (grupo existentes entre los distintos pe-
del B. Al. etc.), el grupo del carbono, del nitrógeno, del oxígeno, de los ha- ríodos, etc.
lógenos y gases nobles.

TABLA 18.6
,-- .-----
Sistema periódico mostrando la separación en bloques s.p .d.f. 2
1
ls H He
r -- - - ---
3 4 5 6 7 8 9 10
2s Li Be
2p
B e N o p Ne
¡----
11 12 13 14 15 16 17 18
3s Na Mg
3p Al Si p S Cl Ar
--,- ---
19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36
4s K Ca
3d Se Ti V Cr Mn
4p
Ga Ge As Se Br Kr
Fe Co Ni Cu Zn
1-----1-- -- ¡----
37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54
5s Rb Sr 4d y Zr Nb Te Ag 5p In Sn Sb Te I Xe
Mo Ru Rh Pd Cd
¡--- - --
55 56 57- 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86
6s 5cl 6p
Cs Ba La Hf Ta w Re Os Ir Pt Au Hg TI Pb Bi Po At Rn
--1-- --- ¡--- --
87 88 89- 104
7s 6cl 7p
Fr Ra Ac
- - - '------ -
,___ ~

-~·

58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71
4/ Ce Pr Nd Pm Sm Eu Gd Tb Dy Ho Er Tm Yb Lu

90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 lOO 101 102 103


5/ Th Pa u Np Pa Am Cm Bk Cf Es Pm Md No Lw

417
Fuera de la tabla periódica se sitúan los elementos de transición interna,
o tierras raras que corresponden a los elementos que completan un subnivel!.
La razón de situarlos fuera del sistema periódico es evitar una excesiva
longitud del mismo y una menor claridad 10 .

Volveremos a tratar el sistema periódico en la parte VI, dedicada a esta-


blecer las bases de una descriptiva racional, fundada en el sistema periódico
que fundamente estructuralmente las propiedades químicas de los elementos
y sus variaciones más significativas, tanto en los grupos como en los períodos.
Dicho estudio resultará más efectivo tras la revisión y profundización del
enlace químico y de las reacciones químicas que realizaremos en los próximos
capítulos.

Terminaremos esta primera VIsiOn del sistema periódico refiriéndonos a


las energías de ionización, como ejemplo de la variación periódica de las pro-
piedades y como ampliación de la base experimental del modelo mecánico-
cuántico del átomo.

18.4. ENERGIAS DE IONIZACION Y ESTRUCTURA ATOMICA


Una buena información acerca de los niveles energéticos en el átomo,
complementaria a la proporcionada por los espectros atómicos -utilizada
hasta aquí-, se puede obtener del estudio de las energías de ionización, o sea,
la energía mínima necesaria para arrancar un electrón de un átomo en

10 De acuerdo con la configuración electrónica de la capa más externa. se pueden clasificar


los elementos en cuatro clases:
l. Elementos representativos. Se definen como aquellos que tienen en su capa electrónica
más externa orbitales del tipo ns o combinaciones de orbitales ns y np. Esta capa más externa
se denomina capa de valencia. Con frecuencia se subdividen en elementos del bloque s y del
bloque p. Por ejemplo. son del bloque s los elementos Li ls2 2s1 • Mg ls 2 2s2 2p6 3s2 ; pertenecen
al bloque p los elementos B ls 2 2s 2 2p 1 • C ls2 2s2 2p2 • N ls 2 2s 2 2p2 • etc.
2. Elementos de los gases nobles. Forman una clase aparte caracterizada por su reactividad
química limitada. Tienen siempre una configuración electrónica externa completa de tipo ls2
o ns2 np6 • Durante muchos años la falta de reactividad de los gases nobles confirió a estas confi-
guraciones electrónicas una significación peculiar que continúan teniendo. Así, existe una
enorme diferencia entre la cantidad de energía necesaria para convertir el átomo sodio (ls 2
2s 2 2p6 3s 1 ) en ion sodio Na+ (ls 2 2s2 2p6 ) y la que sería necesaria para formar el ion Na2+
Ello. no obstante. desde 1961 se conocen compuestos de los gases nobles que se obtienen en con-
diciones de reacción que no pueden considerarse demasiado excepcionales.
3. Elementos de transición (o elementos del bloque d). Su característica fundamental es que
tienen la subcapa d parcialmente ocupada.
4. Elementos lantánidos y actínidos (elementos del bloque f). Contienen orbitales 4/ parcial-
mente ocupados (lantánidos) o 5/ (actínidos).
418
estado gaseoso y formar un ion también gaseoso. Aunque aquí trataremos
de la primera ionización (pérdida de un solo electrón), en los átomos polielec-
trónicos se pueden arrancar varios electrones sucesivamente, dando lugar
a lo que se llaman primera, segunda, etc., ionizaciones a las que nos re-
feriremos más adelante.
Como es lógico, la energía de ionización, tal como ha sido definida -en
fase gaseosa, con lo que cada átomo está aislado de influencias externas-,
es exactamente igual a la energía de enlace del electrón a su átomo. Ello
hace que la energía de ionización pueda considerarse una medida de la esta-
bilidad de la estructura electrónica del átomo aislado. 1111.1 A-22
La información que proporciona el gráfico de la figura 18 es muy ele- La figura 18.4 muestra la varia-
vada y fácilmente comprensible a la luz del modelo mecánico-cuántico para ción de la primera energía de ioni-
el átomo, pero aquí nos limitaremos a reseñar los aspectos fundamentales zación de los elementos químicos
que confirman plenamente las ideas ya introducidas acerca de la estructura en función del número atómico.
Extraer la máxima información po-
del átomo y del significado de la ordenación periódica. sible de dicha gráfica relativa a las
En primer lugar, destacan los máximos correspondientes a los gases semejanzas entre elementos, orde-
nobles, lo que señala la existencia de ciertas configuraciones especialmente nación _periódica, etc.
estables. Entre máximo y máximo correspondiente a los gases nobles aparecen
otros máximos relativos, como los del Zn, Cd, Mn, ... , que corresponden a es-
"'
tructuras de subniveles d completos (ver sistema periódico). 500 No

400
En segundo lugar, destacan las energías relativamente bajas correspon- A•

dientes a la familia de los alcalinos, y su crecimiento más o menos regular


desde el elemento alcalino al gas noble siguiente, lo que se repite de forma ~:·
periódica. ...........r ~:·¡
La longitud de los períodos, es decir, el número de elementos entre el
10 JO 40 50 60 7C' 80
mínimo y el máximo es, según la gráfica, 2, 8, 8, 18. 18, 32, ... en com- 20

pleto acuerdo con lo reflejado en el sistema periódico.


18.4
Una interpretación más detallada de las variaciones observadas supone Energía de la primera ionización de los
tener en cuenta tanto el aumento de la carga nuclear como la acción re- elementos en función del número atómico.
pulsiva de los otros electrones que ejercen un efecto de pantalla entre el núcleo
y el electrón que se separa. Volveremos más detenidamente sobre estos as-
pectos en la parte VI (cap. 24) al estudiar la variación de propiedades de
unos elementos a otros.
En resumen, pues, el estudio de las energías de ionización, que aquí
hemos limitado a sus aspectos cualitativos y más significativos, confirma las
predicciones mecánico-cuánticas y puede considerarse como una importante
contribución a la base experimental del modelo. En las actividades comple-
mentarias nos referiremos a las energías sucesivas de ionización, que ponen
muy claramente de relieve la existencia de grupos de orbitales.
419
Nos hemos planteado en este capítulo la interpre- dos electrones tengan sus cuatro números cuán-
tación de la ordenación periódica a la luz de la mecánica ticos iguales, limitando así a dos electrones la
cuántica. Para ello, tras revisar la base experimental capacidad de cada orbital.
del sistema periódico, se han considerado los princi-
pios que guían la arquitectura electrónica : Estos principios -completados con algunas matiza-
ciones, como la de la máxima nultiplicidad, etc.- han
La ecuación de ondas, que indica la capacidad permitido establecer la configuración electrónica de los
de las capas electrónicas. distintos elementos en su estado fundamental y justifi-
car el sistema periódico, favoreciendo una utilización
El principio de mínima energía potencial o ley más significativa y fecunda del mismo. De este modo
de estabilidad, que determina el orden de los el modelo mecánico-cuántico del átomo se revela como
niveles energéticos correspondientes a las dis- un potente instrumento capaz de resolver los complejos
tintas nubes electrónicas. problemas que se plantean en este nivel de organización
de la materia. Esto se confirmará una vez más al abordár
El principio de exclusión de Pauli, por último, el estudio del enlace químico que realizaremos en el
según el cual no es posible que en un átomo capítulo próximo. ·

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-23. Dibujar cualitativamente y a título de hipótesis
-partiendo del modelo cuántico y explicitando c-
-o
50'1
1

42 7 43,31
1
~ ...
50.71

:49,7 :
1 1
1
los criterios utilizados- la variación de las su- ·¡:;
::¡ 1 408 41.9 •••1 1
: . • • • 430 1
cesivas energías de ionización (primera, segun- :~ 40 l • • 412 42 ,0 . 1
da, etc.) de un mismo elemento, por ejemplo 36, 5:40,3 • :
"'
'C 34.4 • •: 1
el K, en función del número de orden de la ioni- -~ 32.7 • • 35,6 : :
nización. ~ 300e • 33,7 o o
.!. 30 • • 31.5
1
:
R: La figura 18.5 muestra (en escala semiloga- 1
:29,0
1
1
:
1
rítmica) la variación de las sucesivas energías 1: 8 8 ! 2J
de ionización para el potasio. 20 e (M) (L) (K)
Las discontinuidades que aparecen muestran,
sin !ugar a duda, la existencia de una estructura
Número de ionización
en capas, correspondiente a la estructura elec-
trónica : K ls 2 ••• 2s2 2p6 ••• 3s2 3p6 ••• 4s 1 • 18.5 Energías sucesivas de ionización del potasio.

420
ENLACE OUIMICO 19
El modelo atómico elaborado por la mecamca cuántica que venimos mane- INTRODUCCION
jando en los últimos capítulos ha permitido la explicación satisfactoria de los
espectros atómicos y del sistema periódico. Otro problema de la mayor importancia,
al que la estructura del átomo debe dar respuesta es el de la justificación de las
uniones entre átomos para dar lugar a las distintas sustancias. Ya el Curso an-
terior abordamos esta cuestión del enlace químico con cierto detenimiento, por
lo que aquí procederemos a su revisión, ampliando únicamente algunos aspectos
particularmente interesantes y acentuando la visión mecánico-cuántica 1 .

Se trata, en defiqJtiva, de justificar -y predecir- por qué se forman deter-


minados agregados atómicos, cuya estabilidad ha de ser, por tanto, superior a la
de los átomos sueltos. Más particularmente, la teoría del enlace químico tiene
como objetivo justificar:

La proporción en que se unen los átomos, es decir, las fórmulas de las


sustancias. tanto compuestos - C02 , NaCI, ... -como elementos - H2 • Cl 2 ,
redes metálicas de sodio o hierro, ...

Las propiedades de las distintas sustancias, tanto las propiedades macros-


cópicas -puntos de fusión y ebullición, conductividad en los diferentes
estados, solubilidad en distintos disolventes, etc.-, como las estructurales
-energía del enlace, longitud y ángulos formados.

Este es. como puede comprenderse, un estudio de la mayor importancia, y no


sólo desde el punto de vista teórico, por cuanto proporciona las bases para la
preparación de sustancias con propiedades determinadas, etc.

1
Insistimos. pues. en la necesidad de revisar lo estudiado el Curso anterior, cuyo perfecto
dominio debe ser el objetivo fundamental del presente capítulo.
421
A-1 Comenzaremos, en primer lugar, por revisar la clasificación de las sustancias
En el cuadro adjunto se indican de acuerdo con sus propiedades características, como índice de la existencia de
algunas propiedades características distintas formas de enlace. 1111
de tres sustancias que muestran un
comportamiento significativamente Revisaremos, pues, a continuación - a la luz del modelo atómico mecamco-
distinto y que ponen en evidencia cuántico- los cuatro tipos de enlace ya estudiados el Curso anterior: iónico, co-
la existencia de cuatro formas dis- valente, de Van der Waals y metálico, a los que agregaremos esta vez el llamado
tintas de enlace. Se pide : enlace por puente de hidrógeno 3 •
a) Enumerar varias sustancias con
propiedades similares a cada una
de las de la tabla.
b) Indicar cuáles son las formas de 19.1. GENERALIDADES SOBRE EL ENLACE QUMICO
enlace correspondientes al com-
portamiento de los tres tipos de
sustancias, señalando - a partir
La formación de agregados atómicos, es decir, el establecimiento de
de dicho comportamiento- algu- enlaces químicos, supone la modificación de las estructuras de dichos átomos
nas características de las distintas en el proceso de unión de modo que el agregado formado posea una cierta
formas de enlace. estabilidad. Vamos, pues, en primer lugar, a referirnos a cuáles son las
modificaciones posibles en la estructura atómica.
NaCI Naftaleno Cobre
La distinción en el átomo entre la capa de valencia, modificable durante
.,.unto de rusión .... 808 ·e 80 •e, 1083 •e
Solubilidad en H,O . . Si No No
las transformaciones químicas. y lo que denominamos resto atómico. cuya
Soluble en benceno . . No SI No alteración exigiría intercambios energéticos superiores a los que son ha-
Conductivida d a l es-
tado sólido ..... . No No Si
bituales en los procesos químicos, introduce una primera simplificación en
Conductividad en di- el estudio de las uniones entre átomos y , en general, de todo el comporta-
solución o rundido. Sí No Sí
Derormabilldad del só- miento químico. Ello significa, además, que los gases nobles, como sabemos,
!Ido . . . . . . . . . . . Frágil Frágil DúctU y poseen una especial estabilidad que limita grandemente su capacidad de
maleable
combinación -de aquí que, hasta recientemente, no se hubieran logrado
compuestos de los mismos-. Puede, pues, pensarse que una de las causas
R : Ver capítulo 18 del Curso an- - aunque, como veremos, no la única - del establecimiento de uniones entre
terior, apartado 1: «Clasificación los átomos estribe en la posibilidad de que se produzcan modificaciones en
de las sustancias de acuerdo con su estructura -o, más precisamente, en su capa de valencia- tendentes
sus propiedades>>. a la adquisición de estructuras más estables. Esta es la idea general que
manejamos ya el Curso anterior para explicar los distintos tipos de enlace.
Pero antes de revisar dicha explicación conviene hacer las siguientes pun-
tualizaciones:

l . Si bien las estructuras electrónicas de los gases nobles son de las


más estables, como puede constatarse de múltiples maneras -elevadas energías
de ionización, muy escasa reactividad, etc. - , existen otras estructuras elec-

2
Quedando en forma de moléculas 3 Naturalmente. estas formas de enlace son abstracciones, simplificaciones necesarias,
{C 12H10 ) que resisten elevadas tempera- mientras que las situaciones reales son intermedias, aunque más o menos próximas, a las de
turas sin descomponerse. los tipos «puros>> que se estudian.
422
trónicas cuya estabilidad es también superior a la de los elementos próximos. A-2
Así.unsubniveldcompleto IHii!IHIHii!l o semicompleto i i i i i Desde el punto de vista qmm1co,
posee una estabilidad mayor que la de configuraciones como j! j! j! j! j y en primera aproximación, se pueden
o 1 i 1 j 1 j 1 j 1 1. Y lo mismo puede decirse de los subniveles f completos. considerar a los átomos formados
por dos partes: una constituida por
el núcleo y los electrones profundos,
2. Un agregado de átomos (ya sea una molécula como 0 2 o un cristal formando un todo denominado «resto
iónico, etc.) posee, repetimos, una cierta estabilidad (de otra forma no se atómico», que no se modifica du-
constituirían). Pero es preciso tener siempre presente que es el agregado en rante las transformaciones químicas,
su conjunto el que posee dicha mayor estabilidad y no cada átomo parti- y otra, responsable del comporta-
cular del agregado. Esta estabilidad viene reflejada cuantitativamente por miento químico, constituida por los
la energía de enlace, o energía que hay que comunicar al agregado - al estado «electrones de la capa de valencia)),
gaseoso- para separar uno de los átomos. Se pide:
a) Escribir las estructuras electrónicas
3. Una teoría del enlace químico ha de explicar, además de la estabi- del Ca, F. O, K y Ne, indicando
lidad, expresada por los valores de la energía de enlace, la geometría de los cuál es la capa de valencia en
agregados formados, es decir, la longitud y los ángulos de enlace, que en cada caso.
conjunto constituyen los parámetros estructurales, cuyos valores pueden b) Representar por su símbolo el
obtenerse experimentalmente y contrastarse con los predichos por el modelo 4 • resto atómico de los elementos
1m anteriores e indicar mediante pun-
tos los electrones de su capa de
valencia.
ENLACE IONICO 19.2. R: b) Ca. : :f: : :(,): : K : Ne

Toda una serie de hechos prueban sin lugar a dudas que sustancias A-3
como el NaCI, KI, CaO, ... están constituidas por iones positivos (cationes)
y negativos (aniones). 1111 Señalar algunos de los hechos más
relevantes que muestran la exis-
tencia de iones en los llamados, por
Tanto la conductividad de las disoluciones acuosas de los llamados ello mismo, compuestos iónicos. O,
compuestos iónicos y los estudios cuantitativos de los fenómenos electrolí- dicho de otro modo, indicar los pro-
ticos, como las investigaciones realizadas por rayos X de la estructura cris- cedimientos que permiten caracteri-
talina de estas sustancias, etc., muestran claramente la existencia real y zar a una sustancia como compuesto
estable de partículas cargadas -iones- en las mismas. Así, el NaCl está iónico, es decir, formada por iones.

4
No podemos aquí detenernos en exponer los métodos experimentales utilizados para de-
terminar la energía de enlace o la longitud y ángulos del mismo. Un estudio cuantitativo de los
enlaces supone, en todo caso. el manejo de estos parámetros estructurales y, por tanto, la utili-
zación de técnicas diversas, como difracción por rayos X. etc. Dicho estudio se realizará en
cursos superiores y aquí nos limitaremos a algunas consideraciones cualitativas.
Señalemos también que al hablar de longitudes de enlace o ángulos de enlace nos referimos
a valores promedio, puesto que las vibraciones constantes de los átomos no permite atribuir
un valor definido constante para un ángulo o una longitud de enlace, y ello sin tener en cuenta
las limitaciones impuestas por la mecánica cuántica (principio de indeterminación) a la atri-
bución de un tamaño definido a los átomos. etc.
423
A-4 constituido por iones Na+ y el - , formando una red cristalina en que cada
Predecir los iones que podrán for- ion Na + está rodeado por iones e¡ - , y viceversa. ¿Cómo interpretar esta
mar los siguientes elementos aten- formación de iones? Un primer hecho a destacar, recordemos, es que la
diendo a la adquisición de estruc- configuración electrónica de los iones formados corresponde a los que posean
turas isoelectrónicas con las de los una cierta estabilidad, como, en particular, las de los gases nobles. mi
gases nobles u otras estructuras de
cierta estabilidad relativa: La simplicidad con que puede predecirse la carga de un ion para algunos
Potasio, oxígeno, calcio, cloro, elementos -como en los ejemplos propuestos en la actividad A-4- no es,
cinc, plata, azufre y aluminio. sin embargo, general y plantea a menudo problemas de más difícil interpre-
R: tación. Así, muchos elementos metálicos pueden formar distintos iones,
K+ : Adquiriendo configuración iso- como el oro (Au+ y Au3 +), el hierro (Fe2 + y Fe3 +), el cobre (Cu + y Cu 2 +), etc.
electrónica con el argón.
0 2 - : Adquiriendo configuración iso- Por otra parte, las gráficas de energía de ionización muestran que arrancar
electrónica con el neón. un electrón a un átomo, como ocurre en la formación del Na+, por ejemplo,
Ca 2 + : Adquiriendo configuración iso- supone siempre un consumo energético, debido a las fuerzas atractivas entre
electrónica con el argón.
e¡ - : Adquiriendo configuración iso- el núcleo y los electrones. Por tanto, no puede hablarse de «tendencia a
electrónica con el argón. adquirir una estructura electrónica más estable» para explicar la formación
Zn2 +: Quedando con un subnivel d de los iones. Esto se aplicará con mucha más razón a los iones con carga
completo. 2 + o 3 + y hace impensable cualquier ion 4 +. Del mismo modo, la forma-
Ag .¡ : Quedando con un subnivel d ción de los iones negativos como 0 2 - , etc. -excepto algunos monovalentes-,
completo. supone un aporte de energía. Ello hace ver que la explicación de la formación
S2 - : Adquiriendo configuración iso- de iones o, mejor dicho, de compuestos iónicos debe buscarse de una forma
electrónica con el argón. más global en todo el proceso de constitución del compuesto, sin limitarse
AP .¡ : Adquiriendo configuración iso- a la consideración de las configuraciones electrónicas.
electrónica con el neón.
La formación de un compuesto iónico, como por ejemplo, el NaCl, a
partir de sus elementos según Na(s) + l / 2Cl2 (g)- NaCl(s), supone una li-
beración de energía que da cuenta de la mayor estabilidad de la red iónica
formada. Del mismo modo, la descomposición del NaCl exige un aporte de
energía (idéntico al liberado durante su formación). Esta liberación de energía
no puede atribuirse, como hemos visto, a una mayor estabilidad de los iones
con relación a los átomos de partida y exige una consideración de todo el
proceso de formación de la red cristalina, analizándolo debidamente desde
A-5 el punto de vista energético. ~
Considerar energéticamente todas
las transformaciones que deben pro- El balance energético de la formación de NaCl o de cualquier otro com-
ducirse en la formación de una red puesto iónico a partir de sus elementos puede descomponerse en los siguientes
iónica de NaCl a partir de los ele- procesos:
mentos según
Na(s) + 1/2 Cl 2 (g) ---> NaCl(s) l. Paso de los elementos en estados agregados (cristal metálico en el
caso del sodio y moléculas diatómicas en el caso del cloro) a átomos diso-
ciados en estado gaseoso -lo que supone la sublimación del sodio y la di-
sociación de las moléculas de Cl 2 - mediante el consiguiente aporte de energía.
424
2. Formación de los iones a partir de los átomos libres. En el caso del
Na+ ello exige absorción de energía y, aunque en el paso del Cl a ion el -
se libera energía, el conjunto de ambas ionizaciones supone una absorción
neta de energía.

3. Condensación de los iones que se atraen mutuamente y forman una


red cristalina, liberando lo que se denomina energía reticular (energía potencial
electrostática) y que resulta superior a la exigida por los procesos 1 y 2.
Esta es, pues, la etapa determinante en la explicación de la estabilidad del
compuesto iónico 5 •

En la figura 19.1 se esquematiza el proceso global de formación del


NaCl, en el que se considera, basándose en el principio de conservación de
la energía, que el incremento energético para el paso directo de los elementos
al compuesto coincide con la suma de los correspondientes incrementos
energéticos de los tres procesos considerados: a) obtención de átomos libres
al estado gaseoso; b) ionización de los mismos, y e) formación de la red cris-
talina. Un tal esquema se conoce como ciclo de Born-Haber, aplicable a cual-
quier proceso global que pueda considerarse descompuesto en etapas y que
se estudiará cuantitativamente en cursos superiores .

.!c11 (g) + Na(s)

2 -Q ~
NaCI

-0 = 2.0+5+1 1 +1 1 -V0
2

V 0 = energía reticular del cristal NaCI S = energía de sublimación del Na


11 = potencial de ionización del Na D =energía de disociación del Cl 1
11 = potencial de ionización del Cl O = calor de formación del NaCI

19.1 Ciclo de Bom-Haber para la fonnación del NaCI.

5
Esta energía potencial. para el caso de dos iones que se aproximan desde una distancia
infinita hasta r 0 vendría dada, si ambos tienen carga e -como sucede con el Na+ y e¡ - -, por
2
- e (cap. 7); r 0 representa la distancia para la cual las fuerzas atractivas se ven compensadas
41!Er0
por las repulsivas entre las respectivas nubes electrónicas y núcleos. Se trata, como hemos in-
dicado, de un valor sometido a fluctuaciones. Por otra parte, cada ion se verá rodeado de varios
de signo contrario y el cálculo de la energía reticular liberada al formarse el cristal iónico exige
un tratamiento cuantitativo de mayor complejidad que esta simple introducción cualitativa.
425
Un análisis del proceso de formación de un compuesto iónico -como
el que representa el 'ciclo de Born-Haber-:- nos permite comprender la im-
posibilidad de dar respuestas simplistas a cuestiones como ¿cuál es la in-
fluencia de la carga de los iones en la estabilidad de un compuesto iónico?
En efecto, si una mayor carga supone mayor absorción de energía en la etapa
de ionización, también la interacción electrostática aumentará y la energía
reticular será superior. Ambos efectos son energéticamente opuestos en la
determinación de la estabilidad del compuesto, exigiendo un tratamiento
cuantitativo que dé respuesta en cada caso.
A-6
A partir del modelo establecido de La misma complejidad presenta la geometría de la red iónica: el número
enlace iónico: de iones de signo contrario que rodean a un ion determinado, y, por tanto,
a) Justificar la conductividad de las la estructura cristalina resultante, va a depender de los tamaños respectivos
sustancias iónicas en disolución o de los iones, así como de la proporción en que se han de encontrar en el
en estado fundido y por qué no cristal (1 a 1 en el caso del NaCl, 1 a 2 para la fluorita, CaF 2 , etc.). No abor-
conducen en estado sólido. daremos, pues, estas cuestiones en el presente Curso y nos limitaremos a
b) Explicar los elevados puntos de
mencionarlas para dar una idea más correcta de la complejidad que encierra
fusión de dichos compuestos.
e) Explicar su dureza.
una simple fórmula como NaCl o CaF 2 • Dichas fórmulas indican la simple
d) Explicar su fragilidad cuando se
proporción en que se encuentran los elementos en el compuesto iónico y no
les somete a tensiones laterales. deben interpretarse, claro está, como expresión de la existencia de molécu-
las aisladas NaCl (un átomo de Na y uno de Cl). En la figura 19.2 se re-
R: Revisar en caso necesario la «in- producen algunas estructuras de redes iónicas para distintos compuestos.
terpretación de las propiedades
de los cristales iónicos» vista en
el tema 18 del Curso anterior. Terminaremos esta revisión de los compuestos iónicos con la interpre-
tación de las propiedades generales de este tipo de compuestos a la luz del
A-7 modelo de enlace propuesto, incluida la proporción en gue se unen los
átomos. es decir, la fórmula del compuesto. mm l1fJ Pla1!3
Indicar qué familias del sistema
periódico suelen formar iones posi-
tivos y cuáles iones negativos.
R: Revisar capítulo 18 del Curso
anterior.

A-8
Indicar entre qué pares de ele-
mentos de los citados a continuación
cabe esperar la formación de un com-
puesto iónico estableciendo, en caso
afirmativo. sus fórmulas.
a) Cloro y oxígeno; b) sodio y calcio;
e) calcio y oxígeno; d) potasio y ni- Nael
•l
0-
CI-
Na+
CsCI ¡ ·-e~
Ü -et-
trógeno; e) flúor y cinc ..
19.2 Estructuras cristalinas iónicas.
R: r) CaO; d) K3 N; ZnF 2 •
426
ENLACE COVALENTE 19.3.
El enlace iónico o electrovalente descrito hasta aquí permite dar cuenta
de la existencia de numerosos compuestos, justificando sus fórmulas y pro-
piedades generales. Sin embargo, otro tipo de compuestos y, en particular,
las moléculas diatómicas H2 , Cl2 , 0 2 , ... , no pueden obviamente explicarse
en términos de transferencia de electrones. De nuevo hemos de remitirnos
aquí a lo tratado en el capítulo 18 del Curso anterior. cuya revisión consi-
deramos imprescindible, dado que supone una aproximación suficiente para
el nivel de enseñanza secundaria. Nos limitaremos, pues, a plantear algunas
actividades que favorezcan dicha revisión profundizando en algunos as-
pectos. IWl A-9
Proponer una explicación para la
formación de moléculas diatómicas
19.3.1. El enlace covalente como compartición de electrones de gran estabilidad. como H 2 • F 2 •
(superposición de orbitales atómicos) N 2 , etc.

Recordemos que el Curso anterior interpretábamos la formación de la


molécula H2 como resultado del apareamiento de electrones con spines
opuestos, por interposición o superposición de los orbitales respectivos de
ambos átomos, lo que les confería la estructura isoelectrónica del He, ac-
tuando el par de electrones como nexo de unión entre los átomos 6 . La misma
explicación resultaba válida para la formación de F2 o Cl2 y también para
el N 2 (por compartición de tres pares de electrones de spines antiparalelos
o, si se prefiere, por superposición de tres orbitales semillenos).

La idea esencial en la explicación del enlace denominado covalente reside


en la interposición de orbitales parcialmente ocupados con electrones de spines
antiparalelos -pues de otro modo no se respetaría el principio de exclusión
de Pauli-, alcanzándose de esta forma estructuras electrónicas de capa de
valencia completa, tanto más estables cuanto más íntima sea la superpo-
sición de las nubes electrónicas que actúan como nexo de unión entre los
átomos. Es posible con esta sencilla representación explicar también la exis-
tencia de gran número de agregados atómicos, tanto sustancias puras como A-10
compuestos y dar cuenta de sus propiedades. 11!110 ¿Entre cuáles de los siguientes
pares de elementos cabe esperar un
Es preciso resaltar que fórmulas como Hp. H 3 N, ... corresponden ahora enlace covalente? Predecir, en caso
a la existencia de agregados moleculares de un número reducido de átomos afirmativo, su fórmula: a) Cloro e
hidrógeno; b) cloro y magnesio ;
e) oxígeno e hidrógeno; d) nitrógeno
6
No cabe interpretar esto como una tendencia al apareamiento de electrones, que por el e hidrógeno; e) carbono y cloro;
contrario se repelen como cargas que son del mismo signo. La interposición es el resultado de f) sodio y potasio.
la atracción que ejercen los núcleos sobre los electrones. De este modo, el par electrónico atraído
por ambos núcleos se convierte en nexo de unión entre ambos átomos. R: a) HCI; e) Hp; d) H 3 N; e) CCI, .
427
- dos de hidrógeno y uno de oxígeno, en el caso del agua. o tres de hidrógeno
y uno de nitrógeno, por ejemplo- , en contra de lo que sucedía con las fórmulas
de los compuestos iónicos. Precisamente una de las diferencias esenciales
entre los compuestos iónicos y los covalentes reside en el carácter saturado
de éstos, mientras que un ion atraía a cuantos cupieran a su alrededor.
Más aún, los enlaces covalentes presentan no sólo carácter saturado, sino
también dirigido. dado que los orbitales atómicos tienen direcciones definidas.
determinadas por la mutua repulsión entre los orbitales atómicos ocupados
(ver, cap. 17). Pueden explicarse así los ángulos de enlace en moléculas
A-ll como Hp, etc. mili
El diamante, carbono puro, es una La superposición de orbitales supone, claro está, una fuerte localización
sustancia extraordinariamente esta- de los electrones, pues los átomos sólo están enlazados en la medida que
ble y no conductora. Justificar dichas las orbitales se superponen, apareándose los electrones de spines antipara-
propiedades como consecuencia del lelos. De aquí que las sustancias covalentes -el diamante o las moléculas
enlace covalente que e;xiste entre los Cl2 • Hp, etc.- sean no conductoras. Y de aquí también la estabilidad de
átomos de carbono ·C· estos enlaces, tanto mayor cuanto más íntima es la superposición.

19.3.2. Noción de orbitales moleculares


Aunque la idea de superposición de orbitales atómicos da cuenta, como
hemos visto, de las fórmulas de los compuestos covalentes y de sus propie-
dades generales, conviene tener presente que se trata sólo de una aproxima-
ción y que la realidad ha de ser necesariamente más compleja. En efecto,
¿cómo aceptar que la aproximación de dos o más átomos a distancias que
suponen una superposición de orbitales deja inalterados dichos orbitales?
Recordemos que -tal como se vio en el capítulo 17- los orbitales representan
las soluciones de la ecuación de Schrodinger para el sistema constituido por
los electrones y el núcleo (sistema limitado que provocaba la formación de
ondas broglianas estacionarias, discontinuas). Pero la aproximación de dos
o más átomos supone precisamente la formación de un nuevo sistema cons-
tituido por el conjunto de electrones de dichos átomos y los núcleos respec-
tivos. Se trata de un sistema policéntrico (varios núcleos), cuyo tratamiento
cuantitativo ofrece dificultades muy superiores a las del cálculo de los or-
bitales atómicos. Sin embargo, la aplicación de la ecuación de Schrodinger
a tales sistemas policéntricos obedece a los mismos planteamientos y conduce
al cálculo de los distintos niveles energéticos de los electrones en orbitales
moleculares, distintas, claro está, de lo~ orbitales atómicos preexistentes. Los
electrones ocuparán dichos orbitales moleculares obedeciendo al principio
de exclusión de Pauli, de forma que cada orbital sólo podrá ser ocupado por
dos electrones, y ello siempre que sus spines sean antiparalelos. En caso con-
trario, uno de los electrones ocupará un orbital molecular de mayor energía,
es decir, un nivel excitado de la molécula resultante, lo que supondrá una
428
disminución de su estabilidad. Surgen, así, la distinción entre electrones en-
la2antes (los correspondientes a niveles no excitados) y antienlazantes (los que
ocupan niveles excitados 7 ).
Como puede comprenderse, una molécula sólo se formará si se produce
una disminución de la energía total del sistema, es decir, si el número de
electrones enlazantes es superior al de antienlazantes.
Nos limitaremos aquí a la exposición de las ideas anteriores, sin entrar
siquiera en la descripción cualitativa de los orbitales moleculares. Añadi-
remos únicamente que, como es lógico, y debido a la presencia de varios
·núcleos, algunos de los niveles energéticos moleculares van a ser inferiores
a los atómicos. lo que da cuenta de la mayor estabilidad de la molécula res-
pecto al sistema de átomos desligados. La figura 19.3 traduce gráficamente
estas ideas, mostrando la estabilidad relativa de moléculas H2 y de los átomos H.

.
E
... ...
' , ..- Orbitales antienlazantes

E
., o~ H+H
:;; E
.Vi 2
(¡j: •t'O
-o ~
.. o
·- -o
"'"'
t-o
e
w

Distancia internuclear
(1) A E representa aproximadamente la energ(a del enlace H - H. . ·
19.3 EstabilídiKI relativa de las moléculas H2 y los átomos de hidrógeno.

Otra forma de enfocar esta cuestión es considerar que al aproximarse


dos átomos de hidrógeno, los niveles energéticos de ambos, inicialmente idén-
ticos, se han de «desdoblar» al formar un único sistema de acuerdo con el
principio de exclusión de Pauli (fig. 19.4).

1 \
Nivel fundamental 1 '
/ ' Nivel fundamental
Niveles moleculares ,':--,--..,.,...__-.-.......-
\ de un átomo de R
de un átomo de H
\
'~------~---J'
\ /

19.4 Desdoblamiento de niveles en la formación de la molécula de hidrógeno.

7 Puede hablarse, además, de electrones no enlazantes refiriéndose a aquellos que no in-

tervienen en la formación de la molécula. Así. en la formación del agua intervienen dos elec-
trones del oxígeno. pero los demás pares completos son electrones no-enlazantes.
429
El número de orbitales a que da lugar cada orbital atómica depende
naturalmente del número de átomos que intervienen. Así, en una molécula
constituida por cuatro átomos idénticos, cada nivel atómico se desdoblará
en cuatro (fig. 19.5).

,.-----
1
,~,.-----
1' Niveles moleculares
------------~
Niveles energéticos de cuatro áto-
mos desligados !idénticos, dado que
forman sistemas independientes).
\,_____
·~'~··------ 19.5 Nivelesmoleculares
en una molécula te-
traatómica.

J
Pese a que la idea de orbitales moleculares representa un indudable pro-
greso en la comprensión del enlace químico, de acuerdo con los principios
de la mecánica cuántica, puede seguir utilizándose el concepto de superpo-
sición de orbitales atómicos como una buena aproximación, que presenta,
además, la ventaja de su mayor simplicidad.

19.3.3. ((Hibridación» (homogeneización) de orbitales


atómicos
Además de la complejidad que representa la formación de orbitales mo-
leculares en sustitución de los atómicos, cuando se aproximan suficientemente
varios átomos, vamos a referirnos aquí brevemente a otro proceso de modi-
ficación de orbitales que juega un papel esencial en el establecimiento de
enlaces. En efecto, hasta aquí hemos supuesto que los electrones que inter-
vienen en el enlace se encontraban desapareados en el átomo aislado y en
su estado fundamental. Pero no siempre sucede así. Por ejemplo, la formación
del compuesto CC14 supone que el carbono comparte cuatro electrones, uno

de base del carbono [llJ j j


j
con cada átomo de cloro. Ello o¡ligi acrptar que la estructura electrónica
JIIJ , con sólo dos electrones desapa-
1s2 2s 2 2p
reados, ha debido pasar, a través de un proceso de excitación, a ser
[ll] [JJ 1 j 1 j 1 j 1 con cuatro electrones desapareados. Pero, además, las
1s2 2s 1 2p3
longitudes y ángulos de los cuatro enlaces C-Cl resultan ser absolutamente
idénticos formando una molécula tetraédrica. Igual ocurre en el CH 4 o en el
diamante (fig. 19.6). No se presenta en estos compuestos distinción alguna
430
entre los orbitales s y p del carbono -de formas y orientación muy diferentes.-
Cabe, pues, suponer que los cuatro electrones se han homogeneizado o, como
también se dice, hibridado, formando cuatro orbitales idénticos y alejados
lo más posible entre sí. Esto resulta comprensible si aceptamos que pequeños
incrementos de energía permiten una continua excitación y desexcitación
de los electrones del carbono en la que cada electró~ pierde la identidad que
poseía en el estado fundamental, produciéndose la mencionada homogeneiza-
ción. ~

A-12
La hibridación de los cuatro elec-
trones de valencia del carbono con-
duce, como hemos visto, a cuatro
orbi tales que se designan como orbi-
tales híbridos (sp3 ) -es decir. re-
sultado de la homogeneización de un
19.6 orbital s y 3p-. Sin embargo, son
Estructura tetraédrica del carbono en et metano.
posibles también otras formas de hi-
bridación: por ejemplo (sp2 ) mante-
niéndose un orbital p puro. ¿Cuál
sería en este caso la orientación de
En el capítulo 26 trataremos con mayor profundidad de los procesos de cada orbital teniendo en cuenta el
hibridación del carbono que juegan un papel esencial en toda la química criterio de máximo alejamiento de los
orgánica. mismos ?
R: Ver figura 19.;.
19.3.4. Polaridad de las moléculas covalentes. Enlace por
puente de hidrógeno
El Curso anterior dedicamos un apartado al estudio de la polaridad de
las moléculas covalentes constituidas por átomos no idénticos. debido, de-
cíamos entonces. a la distinta atracción que ejercen sobre el par electrónico
compartido los dos restos atómicos, es decir. debido a la distinta electronega-
tividad de los átomos (ver Curso anterior, capítulo 18, apartado 4.2.1).
Más claramente, desde un punto de vista mecánico-cuántico, podemos es-
perar que la función de onda 1/J, cuyo cuadrado determina la probabilidad
de presencia del electrón, tome valores superiores más cerca del núcleo de
cloro que del hidrógeno, o, dicho de otro modo, cabe esperar que los elec-
trones permanezcan más tiempo cerca del cloro, lo que se traduce en una
cierta polaridad de la molécula. Se habla así, en este y otros muchos casos,
de un enlace covalente parcialmente iónico, es decír, como un caso intermedio 19.7
entre los límites ideales que representan el enlace iónico puro y el covalente Estructura de los orbitales de valencia del
puro. Lo mismo puede decirse de algunas sales, como el AlCl3 : los voluminosos carbono cuando se produce una h ibrida-
2
iones el- son deformados por los pequeños y muy cargados Al +3 , siendo ción {sp ] manteniendo un orbital p puro.
431
atraídas sus nubes electrónicas hasta superponerse parcialmente con las
del Al +3 • lo que supone de nuevo una cierta compartición, un cierto carácter
covalente del compuesto iónico.

Un caso particularmente interesante de polaridad es el constituido p9r


moléculas tales como Hp, HF o H 3 N, en que el hidrógeno se encuentra
unido a elementos muy electronegativos. Dada la pequeñez del átomo de
hidrógeno - y la ausencia de otros electrones que protejan su núcleo- la
marcada polaridad de dichas moléculas se traduce en una cierta «desnudez»
del núcleo de hidrógeno, presentándose así la posibilidad de asociación de
unas moléculas con otras a través de la unión de un par de electrones no
compartidos del átomo electronegativo (correspondientes a los orbitales
llenos) con dicho átomo de hidrógeno parcialmente cargado. La figura 19.8
muestra una tal situación que se conoce con el nombre de enlace por puente
de hidrógeno (dado que el hidrógeno actúa realmente como puente entre las
distintas moléculas), para el caso del agua. Ello explica algunas propiedades
«anómalas» de sustancias como el fluoruro de hidrógeno, el agua o el amo-
A-13 niaco. mm
Interpretar la gráfica de la fi-
gura 19.9. que muestra la variación
del punto de ebullición de los haluros H H

• H ~ ~·.·. ··.,"H b•
de hidrógeno HF, HCl, HBr y HI. en
función de la masa molecular. En
particular señalar por qué el punto H-
•O:···- H
1H
O" H O" _,. H .,....,..,•••
de ebullición crece regularmente con \ "o:/ - . .- ·--· - \
el peso molecular desde el HCl al HI H ¡" H
y por qué el HF presenta un valor H
anómalamente alto que rompe dicha 1
regularidad.
/
:o·" H
H

e: 19.8 Enlace por puente de hidrógeno en el eguL


•O

ª.,.,
:;
.<>
100°

"O

"'
3 oo
..'
HF

Hl
Los puentes de hidrógeno se establecerán entre moléculas de HF, Hp,
etcétera, cuando las moléculas se encuentran próximas, es decir, en estado
.,~ '' .....
c.
.,E
1-
- 100°
''
'H
t' - -·-
HBr líquido o, mejor aún, sólido. Realmente el hielo presenta una estructura
muy abierta debido a las uniones por puente de hidrógeno, como indica la
figura 19.8. Al pasar al estado líquido, algunos de estos enlaces, de una
Masa molecular energía muy inferior a la correspondiente a un enlace iónico o covalente,
se rompen -aunque se conservan todavía bastantes- y por ello la estructura
19.9 Var.iación del punto de ebullición
de los haluros de hidrógeno con su del agua líquida es más compacta que la del hielo y presenta una mayor
masa molecular. densidad.
432
El puente de hidrógeno juega también un papel muy relevante en quí-
mica orgánica y. sobre todo, dada su reducida energía de enlace, en los
procesos biológicos, en los que tanto la formación como ruptura de enlaces
debe producirse mediante cambios energéticos moderados.

Para terminar con esta revisión de los tipos de enlace estudiaremos a


continuación el enlace metálico. No nos referiremos, pues, a las fuerzas de
Van Der Waals o fuerzas intermoleculares, remitiéndonos a lo visto el Curso
pasado.

ENLACE METALICO 19.4.


Los metales constituyen las tres cuartas partes de los elementos de la
tabla periódica, dato que, por sí solo, muestra ya la importancia del enlace
metálico. Pero, además, gran parte de los materiales que utiliza la moderna
industria son metales y aleaciones metálicas con propiedades muy definidas
cuya preparación sólo ha sido posible gracias a un conocimiento profundo
del enlace metálico, que determina en gran medida dichas propiedades.
E, incluso, el conocimiento teórico del estado sólido y sus propiedades -me-
tálicas o no- es deudor del desarrollo de la teoría del enlace metálico. Abor-
daremos estas cuestiones en otro capítulo (25), destinado al estudio de los
metales, y aquí nos limitaremos a esbozar algunas ideas, basadas en la me-
cánica cuántica, acerca del enlace metálico. miEl A-14
Resumir las propiedades carac-
El estado metálico es una forma de agregación de los átomos. que se terísticas del estado metálico, de las
traduce en una serie de propiedades físicas características, entre las que que debe dar cuenta una teoría del
conviene destacar: enlace metálico.

Los fenómenos de conducción (elevada conductividad en el estado


sólido).

Facilidad de deformación (ductilidad, maleabilidad ... ), al tiempo que


intensas fuerzas de cohesión impiden la fractura total de los objetos
metálicos.

Facilidad de emisión de electrones por efecto fotoeléctrico (estudiado


en el cap. 13) y otros procedimientos, como el calentamiento del ·
metal.

Nos referiremos, por último, a sus características estructurales espe-


cíficas. Al contrario de lo que sucede en muchos sólidos, formados
por moléculas discretas, unidas entre sí por las débiles fuerzas de
433
Van Der Waals -lo que se traduce en estructuras abiertas y, por tanto,
de baja densidad-, en los metales cada partícula está asociada a un
gran número de partículas inmediatas, produciendo empaqueta-
mientos de densidades variables, pero, a menudo, relativamente
A-15 elevadas. 1111i1
Proponer una explicación -basa-
da en el modelo mecánico-cuántico Es evidente que no puede pensarse en un mecanismo de transferencia
del átomo- para la formación de un de electrones para explicar la formación del agregado atómico que cons-
metal a partir de los átomos des- tituyen los metales, es decir, no cabe pensar en un enlace iónico entre
ligados. átomos que son iguales. Por otro lado, la idea de un enlace covalente que
conduzca a una saturación de la capacidad de enlace, como ocurría en la
formación de las moléculas Cl2 , Hp, CCl4 , etc., o del mismo diamante,
tampoco es aceptable dado el escaso número de electrones que poseen los
metales en la capa de valencia, es decir, dada la deficiencia electrónica que les
caracteriza y que hace imposible que se llenen los orbitales de la capa de
valencia por superposición entre el reducido número de átomos que pueden
llegar a estar suficientemente próximos. Por tanto. ni el enlace covalente
ni. menos aún. el iónico, pueden dar cuenta de la formación de un metal.
No obstante, la identidad de los átomos que constituyen el metal hace ver
que dicha unión debe abordarse en la óptica de una covalencia, aun cuando
el resultado difiera grandemente del alcanzado en la formación de los com-
puestos covalentes típicos. Se trata. en definitiva, de aplicar la mecánica
cuántica, la ecuación de Schrodinger. al sistema constituido por el con-
junto de átomos que forman el metal; es decir. se trata de considerar al metal
como una macromolécula en que los electrones de valencia de cada átomo
pasan a formar parte del conjunto. ocupando -de acuerdo con el principio
de exclusión de Pauli- los orbitales moleculares disconthíuos que son
solución de la ecuación de Schrodinger.

Ya vimos al estudiar el enlace covalente cómo al aproximarse dos átomos


de hidrógeno hasta llegar a formar un mismo sistema, los niveles energéticos
de ambos. inicialmente idénticos. se desdoblan formando dos niveles de energía
diferente, es decir, dos orbitales moleculares. La presencia simultanea de
n átomos en un mismo sistema supondrá, similarmente, el desdoblamiento
de cada nivel energético en n orbitales moleculares. Y en el caso de un cristal
metálico de masa aproximada a una mol, en que n llega a tener valores
del orden de 1023 , ello supone la aparición de un número tan grande de
orbitales metálicas que prácticamente constituyen distribuciones continuas.

En realidad, la solución de la ecuación de Schrodinger conduce a la apa-


rición de bandas de niveles permitidos separados por zonas «prohibidas»,
es decir, intervalos de energía bastante amplios en los que t/J vale cero.
En las zonas permitidas, sin embargo, el número de niveles es tan extraor-
434
dinariamente grande que pueden considerarse prácticamente como una
distribución continua. Naturalmente sigue siendo válido el principio de ex-
clusión de Pauli y, por tanto, cada nivel de los que constituyen las bandas
permitidas sólo puede ser ocupado por dos electrones. Ordinariamente
los electrones ocuparán los niveles energéticos inferiores, completando las
zonas permitidas de menor energía. Naturalmente, sólo cuando existan
electrones en una zona permitida no completa, podran dichos electrones
tener movilidad y participar en la conductividad eléctrica y térmica típica
de los metales. El esquema de la figura 19.1 O resume estos hechos. Puede
apreciarse en dicho esquema la existencia de intervalos prohibidos, en que lj¡
es constantemente nula, y zonas donde 1/1 toma valores discretos pero tan

19.10
Banda p rohibida
Distribución de los niveles de
L!:..::.:__:.:_~c._:.:...J energía permitidos en un metal.

proXImos que casi constituyen una distribución continua. La más baja de


estas bandas permitidas corresponde a los electrones que pertenecen aún
a cada átomo aislado. Algunos de estos electrones son susceptibles de pasar
a las bandas permitidas siguientes, correspondientes al sistema colectivo,
lo que supone su posibilidad de desplazamiento por todo el metal, de aquí
el nombre de bandas de conducción con que se les conoce.
Esta somera introducción al enlace metálico permite explicar las pro-
piedades características del estado metálico. Posponemos la discusión de
estas cuestiones a un futuro capítulo (el 2 S) dedicado al estudio de los
metales.

435
CONCLUSION

En este capítulo se han pretendido revisar los dis- conceptos de orbitales moleculares y orbitales híbridos,
tintos tipos de enlace estudiados ya el Curso anterior, sentando las bases para la comprensión de la química
acentuando la explicación mecánico-cuántica, única del carbono y del estado metálico, ambos de enorme
capaz de dar cuenta de las uniones en los compuestos importancia y que serán estudiados en capítulos pos-
covalentes y metálicos. Se han introducido así los teriores.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-16. Realizar un estudio comparativo entre las formas cipales de los que un enlace ha de dar cuenta
de enlace estudiadas -iónico, covalente, de es la proporción en que se unen los átomos para
Van der Waals. puente de hidrógeno y metálico- formar las distintas sustancias. o sea, sus fór-
mostrando sus principales características (ca- mulas. Es necesario a este respecto que se
rácter saturado o no. dirigido o no, valor relativo realicen numerosos ejercicios de formulación de
de la energía de enlace ... ). compuestos hasta llegar a una suficiente fami-
liarización. Esta ha de ser, naturalmente, una
A-17. Ya hemos indicado que uno de los hechos prin- tarea constante hasta final de Curso.

436
PARTE V
PROFUNDIZACION EN EL ESTUDIO DE
LAS REACCIONES QUIMICAS

No es necesario insistir en la importancia que reviste el estudio de los pro- INTRODUCCION


cesos químicos en una época que ha sido calificada por muchos autores, desde el
punto de vista industrial, como la «Edad de la Química». Difícilmente encontra-
remos algún aspecto de nuestra vida cotidiana -desde nuestros vestidos a los ali-
mentos, pasando por la fabricación de la mayoría de los utensilios- en que la
química no juegue un papel relevante. 11!11 A-1
Con el objeto de adquirir una
En el estudio de las reacciones químicas interesan, particularmente: los cambios clara visión de la importancia de las
materiales que tienen lugar (cap. 20), los intercambios energéticos que acom- reacciones químicas. convendría ela-
pañan a dichos procesos (cap. 21), la velocidad a la que tiene lugar la transfor- borar un cuadro que incluya las
llwción (cap. 22) y el grado en que una reacción dada prosigue hasta alcanzar el principales industrias químicas y sus
equilibrio químico (cap. 23 ). aplicaciones.

Esta quinta parte estará, pues, dedicada al estudio de las reacciones químicas,
lo que presupone al menos tener una idea elemental de lo que es un proceso quí- A-2
mico, es decir, de cómo tienen lugar las reacciones químicas. m!PJ Toda reacción química supone la
ruptura de ciertos enlaces entre áto-
Una ecuación química como Hig) + 1/g) ~ 2 H1(g) expresa la existencia mos y/o el establecimiento de otros
de un estado inicial constituido por moléculas gaseosas de 12 y H 2 que a través - una reordenación de átomos, como
de la reacción se transforman, en parte, en moléculas de H1 según el esquema se admitía en las hipótesis primitivas
adjunto (1). Ello supone que han debido producirse rupturas de enlaces 1- 1 sobre la estructura de la materia-.
y H - H estableciéndose nuevos enlaces entre átomos de iodo e hidrógeno. La hi- Dar una explicación cualitativa de
pótesis fur~damental para la explicación de este proceso - vista ya en el capítulo 21 cómo un tal proceso puede tener
del Curso anterior al que nos remitimos- es la de que unas tales rupturas y for- lugar. Concretar dicho modelo en la
mación de nuevos enlaces tienen lugar al chocar las moléculas de reaccionantes, explicación de la reacción elemental :
siempre que la orientación del choque sea favorable y la energía del mismo sufi- H/g) + 12 (g) <=± 2 HI(g)

Camino d e reacci ón

1-H 1-H

~(j

4-37
cien te para romper los enlaces (ver esquema 2). Este modelo elemental está.
basado, como vemos, en la concepción atómico-molecular de la materia y en la
teoría cinética que admite el movimiento aleatorio de las partículas debido a la
agitación térmica. Añadamos que este modelo de colisiones es aplicable, claro está,
al proceso inverso - ruptura de uniones H- I y formación de H 2 e 12 - , lo que
lleva a admitir la existencia de un equilibrio dinámico, una vez alcanzado el cual
las concentraciones de las distintas sustancias permanecerán constantes.

En los capítulos que siguen profundizaremos en esta primera imagen, estu-


diando los distintos factores que influyen en el decurso de la reacción, tanto en su
velocidad (cap. 22). como en el equilibrio alcanzado (cap. 23).

En definitiva, la profundización en el estudio de las reacciones que aquí pro-


ponemos comprende los siguientes capítulos:

20 «Cambios materiales en las reacciones químicas»

21 «Energía y procesos químicos» (Termodinámica Química)

22 «Introducción a la Cinética Química»

23 «Equilibrio químico»

438
CAMBIOS MATERIALES
EN LAS REACCIONES QUIMICAS

Dentro de las diversas líneas de investigación que puede suscitar el estudio INTRODUCCION
de las reacciones químicas, el primer problema que resolvió la teoría atómico-
molecular de Dalton-Avogadro fue la predicción de las cantidades de sustancias
que se podían obtener en condiciones determinadas, lo que constituyó la primera
evidencia experimental de las hipótesis primarias emitidas por aquella teoría.
Aunque estos conocimientos a los que se aluden han sido expuestos fundamental-
mente en el Curso anterior, no estará de más que se revisen las leyes experimen-
tales que constituyen la base de los cálculos estequiométricos, entendiéndose por
tales las proporciones en masa y volumen en que entran unos determinados reac-
cionantes en un cambio químico. Ello nos llevará a profundizar en el concepto
de mol, que juega un papel esencial en estequiometría. Finalmente, dado su pe-
culiar interés químico se acometerá al estudio de estequiometrías particulares,
como son las correspondientes a las reacciones ácido-base y de oxidación-reducción,
cuyos fundamentos cualitativos han sido también tratados el Curso anterior.

REVISION DE LAS LEYES QUE RIGEN LOS CAMBIOS 20.1.


MATERIALES EN UNA REACCION QUIMICA
ni A-1
En todo proceso químico existe un estado inicial del sistema quumco,
caracterizado por la presencia de masas determinadas de los reaccionantes Recordar cuáles son las leyes más
que finalmente se convertirán en masas de productos. Esta evolución está generales, aplicables a las cantidades
gobernada por una serie de pilares básicos que en Química denominamos de sustancias que intervienen en una
«leyes ponderales y volumétricas del cambio químiCO>>, que se estudiaron el reacción.
Curso anterior y que revisaremos brevemente.
A-2
Explicar por qué parece no cum-
20.1.1. Ley de la conservación de la masa plirse la ley de conservación de la
masa en los procesos en que se for-
Este principio, ligado al nombre de Lavoisier, viene a indicar que «en man productos gaseosos e indicar las
todo proceso químico, aun cuando exista una transformación de la naturaleza condiciones que debe cumplir el sis-
de las sustancias implicadas, la cantidad de materia queda inalterada». mrA tema químico para constatarla .
4~0
A-3 La interpretación cualitativa de esta ley se basa en el concepto de reac-
La combustión total del gas butano ción química, que se explica como una nueva distribución de los átomos con
(C4 H 10 ) produce como gases resi- referencia a su situación inicial, de forma que los átomos ni se crean ni se
duales vapor de agua y dióxido de destruyen (fig. 20.1). Por tanto, el principio de la conservación de 13 masa
carbono (C0 2 ). Escribir y ajustar esta
reacción usando la ley de la conser-
vación de la masa. Proponer un al-
goritmo de resolución de cualquier
reacción de combustión total de 1
1
compuestos orgánicos hidrocarbo-
nados (o también oxigenados).
1
~). ~- .
, ........ "'~

20.1 Interpretación de una reacción química, como "una nueva distribuci6n" de los
átom01. Reacci6n de formación del agua.

ímplica no solamente que la masa total del sistema en su estado inicial ha


de ser igual a la masa total del sistema en su estado final, sino, además,
que el número de átomos de cada elemento ha de ser el mismo en los dos
A-4 estados. miJ
El cloruro de cinc (ZnCl 2 ) se
puede obtener en el laboratorio Esta ley de la conservacwn de la masa, y concretamente de la conser-
(fig. 20.2) haciendo reaccionar en vación del número de átomos de los elementos participantes, será utilizada
una cápsula polvo de cinc y ácido en todas las reacciones químicas y constituye una de las bases de los cálculos
clorhídrico (HCl) y desecando el cuantitativos materiales.
producto de reacción. Realizar dicha
obtención partiendo de cantidades
variables de Zn (1, 2, 3, 4 y S g, 20.1.2. Ley de las proporciones constantes o definidas
respectivamente) tratadas con ex-
ceso de HCl y comprobar que las Esta ley, enunciada por Proust anteriormente a la teoría atómica de
cantidades obtenidas de ZnCl 2 se
ajustan a la ley de las proporciones
Dalton, indica que: «En todo compuesto los elementos que lo forman se combinan
definidas. siempre en la misma proporción en masa, sea cual sea su origen y preparación.»
Fue interpretada posteriormente por Dalton de acuerdo con su postulado
de que «en cada molécula de un compuesto entran siempre el mismo número
de átomos de los elementos que la forman» 1 . mm
Es obligado advertir que no todos los compuestos cumplen la ley de las
proporciones definidas, es más, paradójicamente algunas de las sustancias

1
Esta ley tuvo gran importancia histórica, puesto que sirvió a Dalton para determinar las
20.2 Comprobaci6n de la ley de las pro- masas atómicas relativas de los elementos. como se vio el Curso pasado. y aunque actualmente
porciones constantas en la síntesis los enunciados de Dalton no pueden mantenerse más que dentro de ciertos límites. supusieron
del dicloruro de zinc (ZnC~ ). un gran avance en el desarrollo de la Química.
440
usadas por Proust para demostrar esta ley se comprobó posteriormente que
no la cumplían. Así, por ejemplo, el sulfuro cuproso tiene una composición
atómica variable desde Cui. 7 S hasta Cu2 S, o por ejemplo, el óxido de ti-
tanio (II) puede prepararse desde Ti0 , 7 p hasta Ti0 , 690 según el método.
Estos compuestos, generalmente sólidos iónicos, llamados compuestos no
estequiométricos, son frecuentes en los óxidos y sulfuros de los metales de
transición. Se justifica su falta de estequiometría por la presencia de huecos
en sus redes cristalinas, donde faltan iones. No obstante, los compuestos
que se presentan en moléculas discretas, generalmente gases, sí cumplirán
la ley de las proporciones definidas, pues el cambio más insignificante su-
pondrá añadir o sustraer algún átomo a la molécula, con lo cual dejaría de
ser tal compuesto pasando a ser otro con propiedades químicas diferentes
al propuesto.

20.1.3. Principio de la conservación de la carga


Teniendo presente que la mayor parte de las reacciones rápidas en
química inorgánica transcurren con participación de iones y de hecho sus
ecuaciones químicas se escriben en forma iónica, es necesario tener en cuenta
que, junto al principio de la conservación de la masa, debe cumplirse el
Principio de la conservación de la carga, lo que significa «la igualación del número
de cargas eléctricas que soportan los iones en el primer y segundo miembro de
la ecuación química correspondiente». A-5
El sulfuro de plata se puede pre-
Aunque muchas reacciones sencillas pueden ajustarse con el uso ex- cipitar haciendo pasar una corriente
clusivo del principio de la conservación de la masa (o sea, del número de de gas sulfhídrico (H 2 S) a través de
átomos), la utilización del principio de la conservación de la carga se hace una disolución acuosa de iones plata
imprescindible en las reacciones de oxidación-reducción, donde existe trans- (Ag+). Realizar esta precipitación en
ferencia neta de electrones, como veremos más adelante en el estudio de el laboratorio y escribir la ecuación
esta estequiometría particular. m!l) química debidamente ajustada de
forma que se cumplan los principios
de la conservación de la masa y de
la carga.
20.1.4. Ley de las relaciones voiumétricas.
Principio de Avogadro R: S2 - + 2 Ag + -+ Ag 2 S

En el establecimiento de la teoría atómica desempeñaron un papel


esencial, como se recordará, los experimentos realizados por Gay-Lussac
sobre los volúmenes de sustancias gaseosas que intervienen en una reacción,
cuyos resultados se expresan en la «ley de las relaciones volumétricas con que
reaccionan los gases» , según la cual «los volúmenes de los gases que se combinan
en una reacción química obedecen a relaciones de números enteros sencillos,
siempre que se encuentren en las mismas condiciones de presión y temperatura».
441
Mezcla de 20.3
Producto de
reacción= 2 Comprobación axperi·
volúmenes d;;--.,. mental da la ley da las
H20 (g) relacionas volumétricas
con qua se combinan los
gasas. El hidrógeno y al
oxfgano se combinan en
la proproción volumétri·
ca2: t.
A-6
Así, por ejemplo, en la síntesis del agua gaseosa (fig. 20.3) se comprueba
El nitrógeno y el hidrógeno se experimentalmente que dos volúmenes de hidrógeno se combinan con un
combinan en la proporción volumé- volumen igual de oxígeno para obtener dos volúmenes de vapor de agua.
trica de 1 :3 para formar amoniaco. ~ mti
¿Qué volumen de nitrógeno se nece- La interpretación de esta ley en el marco de la teoría atómica fue realizada
sita para combinarse con 3,6 litros
por A. Avogadro emitiendo dos hipótesis. En la primera de ellas introduce
de hidrógeno?
el concepto de molécula, haciendo extensivo este concepto a los elementos
R: 1,2 litros. (0 2 • Cl 2 , N 2 • H 2 y otros gases elementales), lo que ha de ser tenido en cuenta
en la escritura correcta de una reacción química, y en la segunda de sus
A-7 hipótesis más conocida como principio de Avogadro, establece que:
Indicar la relación volumétrica de «En las mismas condiciones de presión y temperatura, volúmenes iguales de
combinación entre el oxígeno y el sustancias gaseosas (elementos, compuestos o mezclas) contienen el mismo nú-
monóxido de carbono para formar mero de moléculas» (fig. 20.4).
el dióxido de carbono. Es decir, explica así el comportamiento unitario y simple de los gases en las
R: 1:2. reacciones químicas. m
A-8
Interpretar conjuntamente los si- 20.4
guientes resultados experimentales T=T' El Principio da AvogadrcS afir·
encontrados por Gay-Llussac a par- Q.)¡ <SJ
1
P= p• ma qua "en idénticas condi-
tir de las hipótesis de Avogadro: )--- --- V=V'
cionas de P, T y V, gasas dife.
2 volúmenes de hidrógeno + 1 vol. ~~'<9 rentas contienen el mismo
02 número da mo"culas".
de oxígeno -+ 2 vols. de vapor de
agua; 1 vol. de cloro + 1 vol. de
hidrógeno -+ 2 vols. de cloruro de
hidrógeno; 1 vol. de nitrógeno + 3
Las consecuencias de las hipótesis de Avogadro fueron extraordinarias
vols. de hidrógeno -+ 2 vols. de para el desarrollo de la teoría atómico-molecular. Citemos a título de ejemplo
amoniaco, y establecer cuáles serán la determinación de la masa molecular relativa de sustancias gaseosas por
las fórmulas moleculares más sen- simple pesada, y la posterior deducción de la constitución de la molécula del
cillas de los compuestos gaseosos compuesto, con ayuda de los datos proporcionados por el análisis químico.
que intervienen en estas reacciones. Pero nos interesa resaltar aquí, sobre todo, que el principio de Avogadro
R: Reacciones 2H 2 + 0 2 -+ 2Hp; sirvió para centrar la atención en el número de moléculas que intervienen en
H2 + Cl2 -+ 2HC1; una reacción química, llevando a introducir el concepto de mol (o molécula-
3H 2 + N2 -+ 2NH3 gramo) como unidad básica en la medida de los cambios materiales que se
Moléculas H2 ; 0 2 ; Hp; Cl2 ; H2 ; operan en los procesos químicos y que, dado su interés en los cálculos este-
HCl: N2 : NH 3 quiométricos, desarrollaremos separadamente a continuación.
442
EL CONCEPTO DE MOL. EL NUMERO DE AVOGADRO 20.2.
Tal como indicábamos ya el Curso pasado, una vez establecido que una
reacción química es una redistribución de átomos, es preciso encontrar un
medio práctico y sencillo para manejar, en los cálculos, el gran número
de partículas que intervienen en una reacción. La solución estriba en definir
un múltiplo adecuado del número de partículas. puesto que un recuento
directo es. evidentemente, impensable incluso para la cantidad más pequeña
de materia. Tendremos para ello en cuenta que dados dos elementos, A y B,
tales que la masa atómica del A sea doble que la del B, dos gramos de A con-
tendrán el mismo número de átomos que un gramo de B. Generalizando este
razonamiento podemos afirmar que cantidades de dos sustancias tendrán el
mismo número de partículas - ya sean átomos. moléculas o iones- si están en la
misma proporción que sus respectivas masas atómicas o moleculares.
De este modo, la simple pesada puede darnos idea del número de par-
tículas contenidas en una cantidad de sustancia. Así fue introducido por
W. Ostwald como unidad de número de partículas. las contenidas en una can-
tidad de cualquier sustancia,igual a su masa atómica o molecular expresada
en gramos (mol). Esta cantidad de partículas. denominado número de Avo-
gadro, N A • es, pues, un número fijo para todas las sustancias, que se corres-
ponde con masas distintas de las mismas (fig. 20.5).

1 ... , ,.
30 cm

L ,~ -,'
, . . ,..
#, J.-..- - ~

1mol01 = 32g 1moiH1 0 = 18g . • 1mo1Fe=55.8g


20.5 El "mol" de una sustancia es la cantidad de la misma (igual en gramos a su masa
molecular} que contiene un número determinado de partículas (un número de
Avogadro}.

Como la escala actual de masas atómicas se basa en el isótopo 12 del


carbono 2 • el número de A vogadro se define como «el número de átomos conte-
nido exactamente en 12 gramos del 12C. La medida de NA ha sido realizada
por distintas técnicas, una de las cuales consiste en contar las partículas
alfa (He2 +) que inciden sobre un contador Geiger y después medir las moles
de helio formado a través de la determinación del volumen que ocupa.
Directamente se conoce así el número de partículas contenido en un volumen
de gas y, por tanto, en 22,4 l (volumen molar en condiciones normales).
El último resultado obtenido para NA es 6.02252 x 102 3 partículas por mol.

2 El carbono puro es una mezcla de varios isótopos 12


C, llC y ac cuya masa atómica media
es 12.011 u.m.a.
443
A-9 Un mol queda, pues, definido como la cantidad de sustancia de una compo-
Teniendo en cuenta que 1 mol sición determinada que contiene el mismo número de partículas que átomos hay
de 12C son 12 gramos. Calcular la en 12 g de 12 C puro, o, lo que es equivalente, como la cantidad de sustancia
masa (en g) de 1 u.m.a. igual a su masa atómica o molecular media expresada en gramos. Es preciso
recalcar que la definición de mol como unidad de cantidad de sustancia
A-10 en el Sistema Internacional (recomendada por la IUPAC en 19 7 3), implica
Calcular el número de moles y el especificar la composición de la sustancia, es por ello que no se pueden uti-
número de moléculas que hay en lizar expresiones como «un mol de hidrógeno», que encierran una indudable
1 kg de agua. ambigüedad y deben ser sustituidas por «un mol de moléculas de hidrógeno»
o «un mol de átomos de hidrógeno». El número de partículas, moléculas
R: n = 55,5 moles;
N= 3,35 x 10 2 5 moléculas o átomos, respectivamente, es el mismo en los dos casos (el número de Avo-
gadro), pero las masas de hidrógeno son distintas, mientras «un mol de
A-11 moléculas de hidrógeno, H 2 » son 2 gramos, en cambio «un mol de átomos
de hidrógeno, H» será un gramo 3 •
Averiguar el número de moles
que hay en 1 O g de sal común
(NaCl). Deducir también el número Introducido el concepto de mol, justificaremos su uso haciendo ver la
de iones presentes. Masas atómicas: diminuta masa que corresponde a un átomo como puede ser el 12 C. Como
Cl. 35,5; Na, 23. se ha dicho, la escala actual de masas atómicas toma como unidad de masa
atómica (u.m.a.) la correspondiente a la 1/12 parte de la masa del isótopo 12 del C;
R: n = 0,171 moles;
N= 2,06 x 10 23 iones. por tanto, un átomo de 12 C tiene 12 u.m.a. Veamos qué masa es 1 u.m.a.
11m
A-12 El cálculo en gramos de la u.m.a. se resuelve sencillamente sabiendo
Calcular el número de átomos pre- que 1 mol de átomos idénticos de 12C son 12 gramos y que a su vez con-
sentes en S g de He. (M. at. He. 4). tiene un N A de partículas, por tanto:
,
R: 7,53 x 10 23 átomos.
12 g = 6,023 x 1023 átomos de 12
C = 6,023 x 1023 x 12 u.m.a.
A -13 luego
¿Cuántos gramos de Fe corres- 1 g = 6,023 x 102 3 u.m.a.
ponden a 2,16 x 10 23 átomos? M. at. es decir, la masa de un N A de u.m.a. es un gramo y, por tanto,
Fe : 55,8.
R: 20 g de Fe. 1 u.m.a. =. ~ g = 1,66 x 10 - 23 g
6 023 1023
A-14 es decir, 1 u .m.a. es una masa igual a la inversa de NA expresada en gramos.
Determinar la masa que corres- Por tanto, un átomo de 12C pesaría aproximadamente 2 x 1O- 22 g, cantidad
ponde a 12,0452 x 10 23 molécu- extraordinariamente pequeña.
las de pentacloruro de fósforo. nm m~~ ntJ mm mm m.
R: 416,5 g.
3 Es preciso recalcar que la definición del mol implica un número determinado (N A) de
A-15
cualquier tipo de partículas que intervengan en una reacción, bien sean átomos, moléculas,
¿Cuántos átomos hay en 2,3 moles iones e incluso electrones. De ahí que para evitar la ambigüedad citada se encuentren en la
de moléculas de hidrógeno? bibliografia los términos átomo-gramo. molécula-gramo, ion-gramo o fórmula-gramo, según el tipo
de partículas presentes. Nosotros emplearemos, en general. el término mol siempre especificando
R : 27,7 x 10 23 átomos de H. el tipo de partículas. o sea. la composició~ de la ~specie química.
444
Generalizando los cálculos realizados en las actividades anteriores fá-
cilmente se puede calcular el número de moles, n, en cualquier cantidad de
materia, m gramos, de una sustancia de masa molecular, masa atómica
o peso-fórmula (en caso de sustancias iónicas) conocida, M, con la expresión
siguiente:
[20.1]

,
numero d e moles = -----,.----,--.,.--'-~
masa de sustancia (en g)
masa de un mol (g/mol)
Análogamente se puede hallar el número de moles, n, si se conoce el
número de átomos o moléculas (N) con ayuda del número de Avogadro,
NA, puesto que :

(20.2]

La determinación del número de moles y por tanto del número de par-


tículas presentes en una masa de sustancia pura que se encuentre en estado
sólido no ofrece, como hemos visto, dificultad y se resuelve prácticamente
con la balanza. Ahora bien, en el caso de sustancias puras en estado gaseoso
se recurre normalmente a la determinación del volumen, en cualesquiera
condiciones, dada la dificultad práctica que entraña la medida directa de la
masa de gas. Bastará después aplicar la ecuación de estado de los gases
-si el gas se aproxima suficientemente a las características de un gas ideal-,
que recordamos se expresa

1 P.V= n R T 1 [20.3] A-16


Determinar el número de moles
siendo R la constante universal de los gases, de valor 0,082 atm. litro/K.mol, de moléculas de oxígeno que hay en
o bien, en el S.I. 8,3 julios/ K.mol. una bala de 50 litros a 200 atm.
Según esta expresión, el volumen de un mol o volumen molar medido y 27°C.
a una atmósfera y a 273 K (condiciones normales, c.n.) que se maneja
R: n = 406,9 moles de 0 2 •
muy a menudo resultará: 1 x V= 1 x 0,082 x 273 = 22 ,4litros. De acuerdo
con ello, el número de moles n de una sustancia gaseosa contenidas en V A-17
litros en condiciones normales puede calcularse así:
Calcular la masa de oxígeno que
_ V(c.n.) hay en la bala de la actividad an-
[20.4] terior.
n- 22,4 ljmol
allftn:ti R: m = 13,02 kg.
445
A-18 De otra manera, como la mayor parte de las reacciones quumcas se
Averiguar el número de moles, n, realizan en el laboratorio, disponiendo de disoluciones como reactivos quí-
de HCI que habrá en 5 mi de diso- micos, será preciso la familiarización con el cálculo de moles presentes en
lución 1O M de HCI. un volumen de disolución cuya concentración es conocida. Se recuerda que
el Curso pasado se introdujo la molaridad M, como magnitud que indicaba
R: 0 ,05 moles.
el número de moles de soluto contenidas en un litro de disolución, de manera
que al decir que una solución es M molar queremos significar que hay M
moles de soluto por cada litro de solución; por tanto, si se desea calcular
A-19 el número de moles, n, presentes en V5 litros de solución, se aplicará la
Proceder a preparar 2 50 rnl de expresión:
una disolución 2 M de hidróxido
sódico. M. at.: Na, 23; 0,16; H, l. [20.5]

Número de moles= Volumen de solución (en litros) x Molaridad (moles/


A-20 litros). m:l3 mm m!lm1 mtD
Calcular el volumen necesario
para tener una disolución 0,5 M de En resumen, el número de Avogadro, unidad macroscop1ca para la me-
NaCI. si se desean disolver 3 kg de dida del número de partículas, puede definirse de forma absolutamente
esta sustancia. M. at.: Cl. 35,5; equivalente, como:
Na, 23.
R: V5 = 102,7 litros. 1) El número de partículas (aproximadamente 6,023 x 1023 ) conte-
nidas en un mol de cualquier sustancia (es decir, en una cantidad de
la misma igual a su masa atómica o molecular expresada en gramos).
A-21 2) El número de partículas contenidas en un volumen de 22,4 litros de
cualquier sustancia gaseosa en condiciones normales (0°C y 1 atm.),
Realizar una síntesis de las dis-
tintas maneras de medir el número
volumen conocido como volumen malar en estas condiciones.
de moles de una hipotética sustancia
que puede estar en estado sólido, Es preciso dejar bien sentado, por último, que todo lo que puede decirse
gaseoso o en disolución. del número relativo de partículas -moléculas, átomos o iones- puede ser dicho
del número relativo de moles. Este enunciado es precisamente, como indican
numerosos autores. la base de todos los cálculos estequiométricos.
A-22
Un método de preparacwn del 20.3. LA ECUACION QUIMICA. SU SIGNIFICACION
dióxido de azufre (S02 ) consiste en
quemar azufre en atmósfera de oxí-
MATERIAL
geno. Escribir la ecuación química
correspondiente, ajustarla y extraer Establecido que una reaccwn quumca sucede entre átomos, moléculas
toda la posible información cualita- o iones, y revisada la forma de proceder al recuento de partículas mediante
tiva y cuantitativa de ella. Tener pre- el concepto de mol, es interesante que resaltemos los posibles significados
sente que el azufre empleado se en- que puede tener una ec¡¡ación química correctamente escrita, con el fin de
cuentra en forma de moléculas octo- reconsiderar globálmente las relaciones ponderales y volumétricas con que
atómicas, S8 . se combinarán los reactivos o resultarán los productos. ~
446
La ecuación química debe ser una representación lo más fiel posible del
proceso químico y en ella se pueden distinguir dos significaciones:
a) Por una parte, cualitativamente indica las sustancias que intervienen
como reaccionantes y las que se obtienen. cuyo conocimiento, tanto de
composición (fórmula) como de su estado físico, es imprescindible en el
planteamiento y diseño de la experimentación; así, en el ejemplo de A-22
cualitativamente escribiríamos :
Azufre sólido + oxígeno gaseoso --+ dióxido de azufre gaseoso
Si sabemos que el azufre sólido está formado por moléculas octoatómicas,
mientras que el oxígeno lo está por moléculas 0 2 , escribiremos:
Ss(s) + 0/g)--+ S0 2 (g) + Q
siendo Q el calor desprendido en el proceso 4 •
b) Por otra parte, la ecuación química tiene una significación cuanti-
tativa si está debidamente ajustada. Ello requiere el uso de las leyes de con-
servación anteriormente comentadas. En el ejemplo que nos ocupa, habiendo
ocho átomos de S en el primer miembro, también deben existir 8 átomos
de S en el segundo, lo que implica la presencia de 8 moléculas de S02 y con
ello 16 átomos de oxígeno, que también deben aparecer en el primer miembro,
por lo que escribiremos:
Ss(s) + 8 0 2 (g)--+ 8 S02 +Q
En resumen, una ecuación química ajustada expresa una información
cuantitativa, experimentalmente obtenida, que resume las relaciones pon-
derales y volumétricas de reaccionantes y productos.
Así, en la ecuación química anterior se informa que
1 molécula de Ss reacciona con 8 moléculas de 0 2 , formándose
8 moléculas de sol
Es obvio que :
un número de Avogadro de moléculas de Ss reacciona con 8 veces
el número de Avogadro de moléculas de 0 2 obteniéndose 8 veces el
número de Avogadro de moléculas de S0 2 •
y dada la definición de mol tendremos que:
1 mol de SS reacciona con 8 moles de 02 para formar 8 moles de so2

4 Los cambios energéticos que suceden en los procesos químicos serán estudiados am-

pliamente en el próximo capítulo 21.


447
A-23 Como conocemos la masa del mol de cada una de las especies químicas
Se dispone de una disolución de acabamos expresando que
HCl 2 M que se va a adicionar a
CaC03 para obtener C0 2 (fig. 20.6). 256,4 g de azufre reaccionan con 256 g de 0 2 para dar 512,4 g de SO/
según la ecuación química:
CaCO/s) + HCl (aq)-+
Al mismo tiempo, la ecuación química proporciona, en el caso de que
-+ CaCl 2 (aq) + C02 (aq) las sustancias implicadas sean gaseosas, la relación volumétrica en que se
combinan los reaccionantes o se obtienen los productos. En el ejemplo an-
Se dispone, para recoger el gas, de terior interesará con fines experimentales saber el volumen de gas resultante
una probeta de 250 cm 3 . Predecir la para recogerlo: si se supone que los gases se miden en condiciones nor-
masa mínima de CaC0 3 que se debe
hacer reaccionar para llenar la pro-
males, la misma ecuación química expresa que por cada mol de S8 sólido
beta y calcular el volumen de ácido consumido se requieren 179,3 litros (8 x 22,4) de 0 2 , al tiempo que se
necesario. Realizar la experiencia. producirán los mismos litros de S0 2 • ft.1IU
Tómense los valores de P y T rei-
nantes en el laboratorio. Como se observa, una ecuación química correctamente ajustada debe
R: Para P= 1 atm. y T= 300 K la cumplir los principios de conservación expuestos en el apartado 1 y cons-
la masa de CaC0 3 = 1,0 g. tituyen el fundamento de los cálculos de los cambios materiales que suceden
El vol. de- H('l 2M = lO mi. en las reacciones químicas y que se conocen con el nombre de cálculos este-
q"!iométricos. cuya validez es general. mili{ mi&J

A continuación se desarrollan, por su especial interés quumco y por


contener alguna complejidad, las estequiometrías particulares de las reacciones
ácido-base y de oxidación-reducción, ya tratadas inicialmente en los capí-
tulos 22 y 23 del Curso pasado. por lo que se recomienda su lectura previa.

20.6 Dispositivo experimental para la ob· 20.4. CALCULOS ESTEQUIOMETRICOS DE PARTICULAR


tención yrecogidadedióxido de car· INTERES
bono en la reacción:
CaC03 + HCI -+-CaCI2 + C02 +. H2 O
La elección de las reacciones de transferencia de protones (ácido-base)
A-24 y de transferencia de electrones (red-ox) se debe a que son las más frecuente-
Se queman 6 g de CO con sufi- mente utilizadas en cualquier laboratorio de análisis químico. Es preciso
ciente oxígeno, obteniéndose co2. insistir que los cálculos estequiométricos que a continuación se desarrollan
Escribir la ecuación química corres- se limitan a las cantidades de sustancias que reaccionan como se indicó
pondiente y calcular: anteriormente.
a) número de moles de oxígeno
consumido;
b) masa de C0 2 obtenido; 5
Es preciso. sin embargo, no dar a los cálculos estequiométricos una interpretación errónea
e) volumen de reaccionaptes que se consistente en suponer. por ejemplo. que basta poner en contacto l mol de Ss con 8 moles de O
combinan en condiciones nor- para obtener 8 moles de SO . Sólo nos indican que por cada mol de Ss que reacciona ... , lo cuai
no supone que reaccione todo el azufre presente. En el último capítulo de esta parte. dedicado
males. y al estudio del equilibrio químico. se estudiará la cuestión de las cantidades de productos que se
d) número de moléculas de producto obtienen partiendo de unas cantidades dadas de reactantes que sólo se consumen en parte.
obtenido. Evidentemente. los cálculos estequiométricos se aplican únicamente a la parte que reacciona.
448
20.4.1. Estequiometría de las reacciones ácido-base R: a) 0,107 moles de 0 2 ;
~ b) 9,416 g de C0 2 :
e) 4,8 l de COy 2,4 l de 0 2 ;
Se recordará brevemente (cap. 22 del 2.° Curso) que la definición de d) 1,29 X 1023 moléculas de C02 .
una especie química (átomo, ion o molécula) como ácido, según Bronsted-
Lowry, implicaba la posibilidad de cesión de iones H+ a otra especie aceptora, A-25
que se denomina base, de forma que Se descomponen 10 g de KCl03
(clorato potásico), obteniéndose KCl
Acido = partícula dadora de protones y oxígeno gaseoso. Realizar esta ex-
Base = partícula aceptara de protones periencia en el laboratorio (fi.g. 20. 7).
escribir la ecuación química y pre-
decir la masa de KCl y el volumen de
Se formulaba así para cada especie química la existencia de pares ácido-base oxígeno que se obtendrá a la presión
conjugados que eran los participantes en una reacción ácido-base. Así, por de 1 atmósfera y 2 7° C. (Nota: para
ejemplo, la molécula gaseosa de cloruro de hidrógeno (HCl) presenta carácter acelerar la reacción conviene añadir
ácido por ser dadora de un protón, convirtiéndose al cederlo en su base dióxido de manganeso, Mn02 .)
conjugada, el ion cloruro (Cl- ), según el equilibrio: R: Masa de KCl = 6,08 g; volumen
de 0 2 = 3 litros.
HCl +=t el- + H+
ácido 1 +=t base 1 + protón

El comportamiento básico de la molécula gaseosa de amoniaco (NH 3 ) se


explicaba por disponer de un par de electrones (dibújese la estructura de
Lewis) que puede aceptar un protón, convirtiéndose en su ácido conjugado,
el ion amonio NH;, según el esquema

NH3 + H+ +=t NH:


base 2 + protón +=t ácido 2
20.7 Montilje experimental para la des·
composici6n térmica del clorato po- ·
Ambos procesos de cesión y aceptación de protones han de ser, naturalmente, tásico.
simultáneos y conjuntamente constituyen lo que denominamos una reacción
ácido-base que supone la transferencia del protón del ácido a la base, resultando A-26
la base y el ácido conjugados respectivamente. Como ejemplo se puede con-
siderar la reacción entre los gases HCl y NH 3 como sigue: Recordar las definiciones de ácido-
base, según la teoría de Bronsted-
Lowry, así como su interpretación de
HCl(g) + NH/g) +=tCl- NH;(s)
la reacción de neutralización.
ácido 1 + base 2 +± base 1 + ácido 2
A-27
En el caso de sustancias ácidas o básicas que se disolvían en agua se Escribir las reacciones de disolu-
recordará que la disolución es ya una reacción ácido-base por la interven- ción del ácido nítrico gaseoso y del
ción del agua que actuaba como base o ácido, respectivamente, originándose NH 3 gas, así como la reacción de
su ácido conjugado, el ion hidroxonio (Hp +) o la base conjugada, el ion neutralización al mezclar ambas di-
hidroxilo (OH- ), respectivamente. mD) soluciones.
449
Así, en el caso de disolver ácido nítrico gaseoso en agua, la reacción
ácido-base sería :
HN0 3 (g) + H2 0(l) ~ Hp + + NO;(aq)
ácido 1 + base 2 ~ ácido 2 + base 1

actuando el agua como base y obteniéndose el ion Hp+ que actuará como
ácido en esta disolución acuosa. Recíprocamente se puede decir en la di-
solución del NH 3 gas en agua:

NH3 (g) + Hp(l) ~NH:(aq) + OH-(aq)


base 1 ácido 2 ácido 1 base 2

en este caso, el ion OH - actuará como base de la disolución acuosa de


amoníaco.
Finalmente, al combinar las dos disoluciones acuosas tendrá lugar la
siguiente reacción entre los iones OH- y Hp +: Hp + +OH- ~Hp + Hp
Ahora que se han recordado los conceptos de ácido y base, según
Bronsted y las reacciones de neutralización se conciben como reacciones de
transferencia de protones, nos ocuparemos de las cantidades de ácido y
A-28 base que reaccionan entre sí. ~
Establecer la proporción en moles Las reacciones de neutralización suceden entre el ácido dador de los
con que se combinarán los ácidos protones, que en solución acuosa será siempre el H 3 0 +. y la base que por
· HCl y H2S04 con la base NaOH en
la misma razón será siempre el OH - ; así pues, la reacción de neutraliza-
disolución acuosa.
ción entre el HCl y el NaOH puede formularse de dos maneras 6 :

HCl(aq) + NaOH(aq)--+ NaCl(aq) + Hp(l)


o bien:

En cualquiera de los dos casos queda claro que:

1 mol de ácido clorhídrico neutralizará a 1 mol de NaOH

dado que cada molécula de HCl proporcionará un ion hidroxonio y que


cada fórmula NaOH aportará un ion OH- en disolución acuosa.

6
Aunque se trata. según Bronsted. de una reacción ácido-base como las demás, el hecho
de que el H O tenga un carácter ácido o base muy débil frente al que tenían el Hp+ (ácido
fuerte) y el bH- (base fuerte), permite seguir utilizando el nombre de neutralización (desapa-
rición mutua de las propiedades ácido-base) con que se designa habitualmente.
450
En el caso de que el ácido usado sea el H 2 S04 , y admitiendo que se neu-
traliza totalmente, deberá formularse:

ya que, en este caso. cada fórmula H 2 S04 cederá dos protones a la base y,
por tanto, por cada

1 mol de H2S04 se requerirán 2 moles de NaOH

en la neutralización completa. ~ A-29


Resumiendo, en el cálculo estequiométrico de una reaccwn ácido-base Expresar la proporción numérica
será fundamental conocer el número de protones que cede el ácido, así como de moles de ácido y base en la neu-
los protones que acepta la base (en el caso de soluciones acuosas tantos como tralización de HCI con Ca(OH) 2 •
iones OH - aporta la base), y que «todo protón cedido por el ácido tiene que ser
aceptado por la base». En consecuencia, el criterio del ajuste de estas reacciones
será:
Número de protones cedidos por el ácido=
= Número de protones aceptados por la base,

de donde se podrá deducir la relación ponderal de combinación entre los


ácidos y las bases. milO A-30
Ahora bien, como generalmente las reacciones ácido-base tienen lugar Averiguar las moles de NaOH ne-
en solución, se manejarán volúmenes de disolución de ácido o base de con- cesarias para neutralizar 50 ml de
centración conocida y expresada en términos de molaridad, basta recordar una disolución de HCl 0 ,2 M.
que el número de moles de una de estas sustancias contenidas en V litros
R: 0,01 moles.
de solución acuosa de molaridad conocida, M (moles/litro), viene indicado
por el producto de V y M:

Número de moles de ácido o base = V (l) x M (moles/1)

1 n = VxM 1 [20.6]
A-3 1
Así, en el caso de la neutralización de 50 ml de una disolución de HCl 0,2 M Calcular el volumen de Ca(OH) 2
con NaOH, tendremos que neutralizar 0,050 litros x 0,2 moles/litro = 0,1 M necesario para neutralizar una
= 0~01 moles de HCl puro, que proporcionarán 0,01 moles de protones y, muestra de 2 S ml de H 3PO4 0,2 S M,
por consiguiente, se requerirán también 0,01 moles de NaOH que propor- según la reacción no ajustada :
cionarán 0,01 moles de iones OH- . aceptores de los protones para formar Ca(OH) 2 + H 3 P0 4 --+ Ca 3 (P04 ) 2 +Hp.
el mismo número de moles de Hp. mJ1
La solución de la A-31 comenzará por ajustar el esquema de reacción: Establecer un algoritmo de resolu-
ción para estos problemas de neutra-
lización.
451
A-32 Teniendo en cuenta el esquema de reacc10n se podrá calcular el número
Proceder a preparar 2 50 mi de
de moles de iones H + cedidos por una mol .de ácido; en este caso concreto:
solución 1 M de NaOH. Calcular la 1 mol de H 3 P04 aportará 3 moles de iones H + ; por tanto, como el nÚmero
masa de base necesaria para intro- de moles de ácido consumidas en esta neutralización viene dado por:
ducirla en el matraz aforado corres-
pondiente.
Número de moles de ácido= va . Ma = 0,025 litros X 0,25 moles/ litro
= 0,00625 moles
R: 10 g.
de donde
A-33 Número de moles de iones H+ = 3 X va X Ma = 3 X 0,00625 =
= 0,01875 moles
En una neutralización se han gas-
tado 8 rol de H 2 S04 0,2 M. Si el
sulfúrico se ha convertido en ion Análogamente se debe tener presente que:
sulfato (So¡ - ), indicar el número
de moles de H+ cedidos por el ácido. 1 mol de base (Ca(OH} 2 ) aceptará 2 moles de iones H +
R: n=0,0032 moles H+. o también
1 mol de base {Ca(OH} 2) aportará 2 moles de iones OH-
A-34 (en disolución acuosa)
Se neutralizan 25 rol de NaOH por tanto:
0,1 M con H2 S04 0,2 M, según la
reacción: Número de moles de iones H + aceptados por la base= 2 x Vb x Mb
NaOH + H2 SO4 -+ Na2 S 04 + 2H 2 O
Finalmente, como la cesión de un ion H + supone su aceptación por la base,
Calcular el volumen de ácido nece-
sario. será necesario que en la neutralización:
Número de protones dados por el ácido= Número de H + tomados por
R: Va= 6,25 rol.
la base de donde:
3 X va X Ma = 2 X vb X Mb
A-35
¿Cuántos rol de KOH 0,57 M son y sustituyendo los valores expresados en la A-31 obtendremos el volumen
necesarios para neutralizar 20 rol (Vb) de Ca(OH) 2 de molaridad conocida (0,1 M) necesario:
de H3 P04 0,12 M. según
H 3P04 + 3 KOH-+K3P04 + 3 Hp? Vb =
3
~:a ~bMa = io;~~15 = 0,09375 litros= 93,75 ml
R: vb = 12,63 rol.
Como resumen de los cálculos estequiométricos en las reacciones ácido-
base se facilita un algoritmo de resolución de estos problemas. La secuencia
A-36 de operaciones elementales puede ser la siguiente:
Programar una experiencia (y rea-
lizarla) para valorar el contenido en Lo Dado el esquema de la reacción de neutralización, se calcula el
ácido clorhídrico del salfuman casero número de moles de iones H + aportados por el ácido. Para ello debe tenerse
con una disolución patrón de NaOH en cuenta el número de protones cedidos por una partícula ácida, na, y el
2 M. recientemente preparada, utili- número de moles de ácido neutralizado, que en el caso de disoluciones será
zando rojo de metilo como indicador. el producto Va(litros) x Ma(molesflitro). Por tanto, el númeró de moles
452
de iones H+ cedidos por Va litros de solución ácida da molaridad conocida Ma, A-37
será: Preparar disoluciones de NaOH
Número de moles de H+ cedidos por el ácido = na · Va · Ma. 0,2 M y HCI l M y calcular el vo-
lumen de HCI necesario para neu-
2. 0 Se procede análogamente al cálculo del número de moles de iones H+ tralizar un volumen de SO mi de la
aceptados por Vb litros de solución básica de molaridad Mb. En el caso de disolución básica preparada. A con-
disoluciones acuosas este número coincidirá con el de iones OH- cedidos tinuación comprobarlo mediante ex-
por la base. Por tanto: perimento. Nota: Debe usarse un
indicador para señalizar el final de
Número de moles de H+ tomados por la base= nb · Vb · Mb la neutralización (por ejemplo, rojo
de metilo).
(Número de moles de OH- cedidos por la base)
siendo nb el número de moles H + aceptados por una partícula básica o bien,
el número de moles de OH - cedidos por la citada partícula básica en diso-
lución acuosa.

3.° Finalmente, sabemos que cada ion H+ cedido por el ácido ha de ser
aceptado por la base en el punto exacto de la neutralización, o bien, en so-
lución acuosa, cada ion H + del ácido será neutralizado por un ion OH-
de la base para formar una molécula de agua. Por tanto, necesariamente
en la neutralización:
Número de moles de H + cedidos por el ácido=
=Número de moles de H+ captados por la base

de donde
[20. 7]

ecuación que resuelve los cálculos estequiométricos de las reacciones ácido-


.base.
A continuación se exponen algunas actividades de aplicación parcial
o total del algoritmo propuesto. m!!DA m1111111 DiBI
Finalmente se indica que la medida práctica de la acidez (acidimetría)
o de la basicidad (alcalimetría) de una disolución acuosa requiere la utiliza-
ción de los cálculos anteriormente indicados y la presencia de colorantes,
denominados indicadores (naranja de metilo, rojo de metilo, fenolftaleína, etc.),
que efectúan un cambio de color (viraje) en el punto final de la neutraliza- 20.8
ción (fig. 20.8). Estas valoraciones reciben, en general, el nombre de volu- Valoraci6n volum6trica de una disolución
metrías ácido-base y es aconsejable su realización material por el alumno. ácida (acidometrra).
mm l1lti 453
Equivalente-gramo y normalidad

El concepto primitivo de peso equivalente o equivalente-gramo definido como el


peso de una sustancia que se combina con 1,00797 g de hidrógeno (o con 7,9997 g de
oxígeno) o que las reemplaza en una combinación, constituyó un recurso firme, de
determinación experimental directa, en una época (1860) en que no se habían
logrado clarificar los conceptos de átomos y moléculas (y por tanto tampoco los
correspondientes de peso atómico y molecular).

La introducción por John J. Grillin de una medida de la concentración de las


disoluciones, a la que llamó normalidad. número de equivalentes-gramo de una sustancia
disueltos en un litro de disolución, fue bien acogida y su uso se ha extendido hasta
nuestros días. Sin embargo, se ha de tener presente que el peso equivalente de un
elemento, en contraposición con el peso atómico, puede tener distintos valores;
así, por ejemplo, el peso equivalente del cromo en los compuestos Crp 3 • Cr0 3 , o el
del hierro en los óxidos FeO, Fep3 , Fep4 , considerado como el peso de hierro que se
A-38 combina con 7,9997 g de oxígeno, adopta distintos valores. mm
Calcular el peso equivalente del Mn
en los siguientes compuestos MnO. Mn0 2 En las reacciones de neutralización se define el equivalente-gramo de un ácido
y Mn 2 0 7 .
como el peso de ácido, expresado en gramos. que cede un mol de iones H+ y, recí-
R: 27,5, 13,75 y 7,85 g, respectiva- procamente, el equivalente-gramo de una base como el peso de la misma (en gramos)
mente. que los acepta. Ahora bien, cualquier definición de la concentración en función del
<<peso equivalente» arrastra necesariamente una indeterminación, como puede com-
probarse. Cuando se indica la normalidad de una disolución de ácido o base, pre-
viamente tiene que estar definido el proceso en el que intervienen estas sustancias; así,
por ejemplo, el ácido sulfúrico (H 2 S04 ) puede actuar como ácido frente al hidróxido
sódico (NaOH) según estos dos esquemas:

Es evidente que la disolución 1 normal (N) de H2 SO4 será diferente según el proceso:
en el a) un litro de solución de H2 S04 1 N contendrá 1 mol de esta sustancia, ya que
cada partícula ácida (H 2 SO4 ) cederá un protón al pasar a ion HSO; ; en cambio,
en el proceso b) es claro que una solución de H2 S04 1 N contendrá 1/ 2 moles de
A- 39 ácido, puesto que cada mol de H2S04 proporcionará 2 moles de H+.
En la siguiente reacción ácido-base:
3 Ca(OH) 2 +2 H3 P0 4 -+Ca 3 (P04 ) 2 +6 Hp
establecer la relación entre la normalidad Con todo lo expuesto se justifica la tendencia a abandonar las medidas de con-
y la molaridad del ácido y de la base : centración en función de los pesos equivalentes; por ello, en este texto usaremos
R: Según esta neutralización, la disolu-
exclusivamente la molaridad como magnitud que expresa la concentración de sus-
ción 1 M de la base será 2 N y la tancia. Análogas consideraciones se extenderán a los cálculos estequiométricos
solución 1 M de ácido será 3 N referentes . a las reacciones de oxidación-reducción. mm
n normal).
454
20.4.2. Estequiometría de las reacciones de oxidación-
reducción
20.4.2. a) Revisión de las definiciones de reacciones red-ox
A-40
mm Recordar la definición generalizada
El Curso pasado se estableció la evolución del concepto de reacción de de reacción de oxidación-reducción.
oxidación-reducción. llegando a generalizar que constaba de dos semirreac- Aplicar este concepto a la reacción:
ciones que tenían lugar simultáneamente en el proceso. de forma que:
Fe+CuS04 -> FeS04 +Cu
Oxidación es la pérdida de electrones (o la pérdida parcial de dominio
sobre los mismos) por cualquier especie química (átomo. ion o molécula) y
Reducción es la ganancia de electrones (o de su dominio) por cualquier
partícula.

por tanto. un proceso de oxidación-reducción no es más que la transferencia A-41


total o parcial de electrones entre dos especies químicas. mil Interpretar. según esta definición
de proceso red-ox, la reacción de
Siempre. habrá. pues. una especie química que interviene como aceptor obtención del plomo metal:
total o parcial de nubes electrónicas. denominado oxidante. que en la ob-
tención del plomo es precisamente el ion Pb2 + (en el PbO). ya que pasa 2 PbO(s)+C(s) -> Pb(s)+C0 2 (g)
a Pb metal. y otra que actúa como dador total o parcial de electrones, el indicando qué reaccionante es el
reductor. en nuestro ejemplo el C. que al combinarse con el O para formar agente que oxida (oxidante) y cuál
co2 transfiere, debido a la mayor electronegatividad del o. parte de sus el reductor.
nubes electrónicas. según se ha estudiado en la teoría del enlace:

(-) (+) (-)


0 ===C=== 0 A-42
¿Cómo reconocer si una reacción
m!DJ es de oxidación-reducción?
Finalmente. recordar que el reconocimiento de un proceso red-ox se
facilitaba con la introducción del concepto de índice de oxidación (o número
de oxidación). que se identificaba con la carga real en el caso de un ion
formado por un átomo de un elemento (por ejemplo, el índice de oxidación
del Pb en el ion Pbz+ es +2) o con una carga formal (hipotética). en el caso
de moléculas o iones con enlaces covalentes. resultante de asignar los elec-
trones de estos enlaces al átomo más electronegativo. Así, por ejemplo. en
el C0 2 se asigna al C el índice de oxidación + 4. mientras a cada átomo de
oxígeno se le asigna el índice de oxidación - 2. Establecidos estos índices
de oxidación para todos los átomos que intervengan enlazados o no en
una reacción química, se concluía que el proceso era red-ox cuando había
varfación del índice de oxidación de átomos en las especies químicas participantes.
Concretamente. en la semirreacción de oxidación habrá un aumento del
455
índice de oxidación de algún elemento determinado, y en la reducción, una
disminución del índice de oxidación.
Dada la importancia del índice de oxidación de los elementos para los
fines que perseguimos se recuerdan los criterios para adjudicar estos índices
a cada átomo, tanto si están en forma de elemento como formando molécu-
las o iones:
l. o Los átomos de un elemento puro por definición tienen el índice de
oxidación cero. El índice de oxidación del nitrógeno en la molécula N 2 es
cero; el del azufre en la molécula S8 es también O. El del hierro en un cristal
de este metal también es O.
2. o En una molécula neutra la suma de los índices de oxidación posi-
tivos debe ser igual a la suma de los índices de oxidación negativos. Por
ejemplo, en la molécula de NH 3 , al ser el H menos electronegativo que el N
se le asigna el índice de oxidación + 1 a cada uno de los átomos de H y, en
consecuencia, se asignará al N un índice de oxidación de -3. En el SO
la suma de las cargas (formales) negativas sobre los 3 oxígenos es -6 y el
índice de oxidación del S será + 6.
3.0 En los iones formados por un solo elemento el estado de oxidación
viene dado por la carga del ion dividida por el número de átomos iguales
que lo forman. Así, para el Ni 2 + el índice de oxidación es + 2; para el Hg; +
el índice de oxidación del Hg es + l. Si el ion está formado por átomos de
distintas clases, la carga del ion es igual a la suma algebraica de los índices
de oxidación de los átomos que lo forman. Así, en el ion sulfato (SO¡ - )
los cuatro átomos de oxígeno han acumulado formalmente 8 cargas nega-
tivas, de las que el azufre sólo ha neutralizado 6, quedando 2 negativas
como cargas resultantes. El índice de oxidación del S será +6 (o VI). Aná-
A-43
logamente, en el ion tiosulfato (S 2 0i - ) se considera que los 3 átomos de O
Señalar los índices de oxidación han acumulado -6 cargas, de las que quedan neutralizadas 4 por dos
de cada uno de los átomos pertene- átomos de azufre. Le corresponderá así al S el índice de oxidación + 2.
cientes a oxidantes muy usados en _
las reacciones red-ox: A continuación se propone la ejercitación del alumno en la asignación
F 2 ; Ce4 •; MnO¡-; K2 Crp7 ; ClO;; de índices de oxidación, estableciendo previamente la estructura de Lewis
H 2S04 ; Mn0 2 del ion o molécula y ayudándose de una tabla de electronegatividades.
mn.JMmm!m
A-44
Indicar los índices de oxidación de 20.4.2. b) Ajuste de las reacciones red-ox
cada uno de los elementos contenidos
en los siguientes reductores de uso Revisada la forma de reconocer si una reacción es red-ox, gracias a la
frecuente en el laboratorio : introducción del índice de oxidación de los átomos de las especies químicas
Al; Na; C; Br - ; ¡ -; Fe2 +; H 2 S; y siendo nuestro objetivo establecer las relaciones ponderales de combina-
S0 2 ; Na2 S0 3 ; CO; cp! - (ion oxa- ción entre oxidantes y reductores, será obligada la búsqueda de la iguala-
lato). ción de las ecuaciones químicas en estas reacciones basándonos en los
456
principios de conservación de la masa o del número de átomos y de la carga A-45
eléctrica. Es cierto que en determinados casos relativamente sencillos bas- En las siguientes reacciones red-ox
tará la aplicación del principio de la conservación del número de átomos, reconocer la especie química oxidante
como y la reductora, así como sus respec-
CuS04 (aq) + Fe(s)--. FeS04 (aq) + Cu(s) tivas especies reducidas y oxidadas:
a) c1o; +so; - -+Cl - + so;-
ahora bien, la mayoría de los procesos red-ox son difíciles de ajustar direc- b) Ag+NO¡ +H., ->Ag+ +NO+Hp
tamente y por ello es útil y rápido seguir un algoritmo que naturalmente e) K2Crp 7 +ID+HCl04 -+KCl04 +
no tiene por qué ser único. mm + Cr(Cl04 ) 3 + 12 + Hp.
R: A titulo de ejemplo resolvemos
A continuación se expone un algoritmo que a nuestro entender tiene la con algún detalle el esquema
ventaja de obligar a manejar los iones que realmente intervienen en el red-ox de a).
proceso. Los pasos a seguir serían:
a) Se asignan índices de oxidación
a cada uno de los átomos de las es-
l . Se asignan índices de oxidación a los átomos de las especies quí-
pecies químicas participantes, con los
micas que intervienen. En el ejemplo propuesto en A-46 sería : criterios citados
u +1 +S- 2 +2 +s +4 - 2 1~ 1- 1 t S •4 - 1 +6
Cu + H +(N0 3 ) - --. Cu 2 + + 2NO~ + N0 2 + Hp ClO¡ +SOr-+cl- +SO! -

y fácilmente se observa la especie


2. Se localizan así los átomos, moléculas o iones que se oxidan y re- química que se oxida (el reductor) y
ducen, separándolos en las semirreacciones correspondientes de oxidación la que se reduce (el oxidante). En
y reducción. Puede, por tanto , aquí señalarse la especie química oxidante este ejemplo, el ion clorato (CIO;) se
y la reductora. En el ejercicio que tratamos de resolver, fácilmente se observa reduce a ion cloruro (Cl- ) y el ion
sulfito (SOi - ) se oxida a ion sul-
que el Cu metal se ha oxidado, actuando como reductor, a ion Cu2+ ; el fato (SO~ - ). Por tanto, el oxidante es
oxidante será el ion nitrato (NO~ ) que ha pasado a N0 2 : el ion cw; (cuya forma reducida es
el el - ) y el reductor el ion sor
Semirreacción de oxidación: Cu0 --. Cu2 + (forma oxidada, el SO! - ).
reductor b) Oxidante= NO;; reductor=Ag.
Semirreacción de reducción: NO~ --. N02 e) Oxidante= K2 Cr p 7 ; reductor= m.
oxidante
A-46
3. Se ajusta cada semirreacción siguiendo los principios mencionados:
Una reacción fácil de realizar en
a) Principio de la conservación del número de átomos: Se añaden los iones tubo de ensayo es la oxidación del
H+ o OH- . según tenga lugar la reacción en medio ácido o básico, respec- Cu metal por el ácido nítrico con-
tivamente, o las moléculas de H2 0 necesarias en cada semirreacción. Según el centrado. La ecuación química sin
ajustar es:
ejemplo propuesto, en la semirreacción de oxidación ya se encuentra ajustada
la masa, no así en la de reducción; de esta forma, teniendo en cuenta que Cu(s) + HN0 3 (aq)-+Cu(N0 3 ) 2 (aq) +
la reacción red=ox se realiza en medio ácido (se ha añadido ácido nítrico +N02 (g)+Hp
concentrado), será : Realizar esta reacción (¡en vitrina de
gases !) y tratar de encontrar un al-
NO~ + 2H + --. N02 + Hp (semirreacción de reducción) goritmo para ajustarla.
457
b) Principio de la conservación de la carga: Se adicionan los electrones ne-
cesarios al primer o segundo miembro de las semirreacciones. Debe tenerse
en cuenta que las moléculas son neutras (carga neta= O) y que cada ion
como conjunto soporta una carga eléctrica determinada :
Semirreacción de oxidación Cu-+ Cu2 + + 2e -
(pérdida de electrones) (0)=(+2)+(-2)
Semirreacción de reducción NO~+ 2H+ + le-+ N0 2 + Hp
(ganacia de electrones) ( - 1)+(+2)+(-1) = 0+0

4. Dado que los electrones para la reducción han de proceder de la


oxidación, se multiplican ambas semirreacciones por el número adecuado
para su igualación (en realidad se está aplicando el principio de la conser-
vación de la carga al proceso global). En el ejemplo anterior, como cada
átomo de Cu pierde 2 electrones mientras cada ion nitrato toma un electrón,
multiplicaremos esta segunda semirreacción por 2. por tanto será :
Cu-+Cu2 + + 2e -
2NO~ + 4H+ + 2e--+ 2N0 2 + 2Hp

S. Se suman ambas semirreacciones y se comprueba el ajuste de nú-


mero de átomos y de cargas en ambos miembros de la reacción :
2 NO~ +Cu+4 H + -+Cu2 + +2 N0 2 +2 Hp

La comprobación puede ser efectuada en un sencillo cuadro:


Primer Segundo
miembro miembro

Número de átomos de N 2 2
Número de átomos de O 6 6
Número de átomos de Cu 1 1
Número de átomos de H 4 4
Número de cargas 2+ 2+

Muchas veces ocurre que en el último paso del ajuste coexisten las mismas
especies químicas (por ejemplo, H+. OH - . Hp, etc.) en los dos miembros
de la ecuación química; en estos casos se procede a la simplificación de las
mismas.
Se debe tener presente que este ajuste se ha realizado con los iones,
átomos o moléculas participantes, pero puede suceder que se requiera el
ajuste de las especies químicas escritas en formas de sustancias; así, en el
caso que se ha resuelto (A-46) el ion Cu2+ aparece en el segundo miembro
458
como nitrato cúprico (Cu(N0 3 ) 2) y los iones NO~ y H+ conjuntamente como A-47
ácido nítrico (HN0 3 ). En tal caso se añaden los iones necesarios en número Ajustar la siguiente reacción
igual a los dos miembros de la ecuación química; en nuestro ejemplo aña- red-ox:
diríamos 2 iones NO~ a los dos miembros, resultando:
.Zn+NO~+H+-+ Zn2 '+ NH¡+Hp
4 HN0 3 + Cu--. Cu(N0 3 ) 2 + 2 N0 2 + 2 H 2 0
Obtener también la ecuación quí-
mica ajustada en forma de sustan-
cias, siendo el ácido empleado el
20.4.2.c) Cálculos materiales en las reacciones red-ox nítrico.
mm R: Forma iónica:
4Zn+NO; + lOH • ->
El cálculo de las relaciones ponderales con que se combinan un oxi- -> 4Zn 2 + +NH: +3Hp
dante y un reductor puede realizarse ajustando la ecuación química como
se ha visto en el apartado anterior. La aplicación del algoritmo citado en o bien:
4.2. b) a la oxidación de la sal ferrosa por el permanganato potásico conduce 4Zn+l0HN0 3 -+
a la ecuación ajustada : -+ 4Zn(N0 3 ) 2 +NH4 N0 3 +3Hp
2 KMn0 4 + 10 FeS0 4 + 8 H 2 S04 --. 2 MnS04 +S Fe2 (S0 4 ) 3 + 8 H 2 0+K2 S04 A-48
por tanto: 2 moles de KMn0 4 se combinarán con 10 moles de FeS0 4 , o sea Ajustar las siguientes reacciones
2 x 1S8 g de KMn0 4 se combinarán con 10 x 141,8 g de FeS04 de donde red-ox:
la solución de la A-49 es obvia: a) S2 - +Crp~ - +H • -+
-+ S+Cr3 +- + H2 0
2 x 1S8 g de KMn0 4 =X g de KMn0 4 _.X = b) KMn0 4 +FeS0 4 +H 2 S04 ->
1 04
10 x 1Sl.8 g de FeS04 S g de FeS04 ' g -> MnS0 4 +Pe 2 (S0 4 ) 3 +
+ Hp + K2 S0 4
Ahora bien, de ordinario las reacciones red-ox se realizan en el labora- e) ro;+ I- +H " -+ I 2 +Hp
torio usando soluciones acuosas de los reactivos de molaridad conocida d) Hp+Cl 2 -+ HOCI+H+ +Cl -
(volumetrías red-ox). Conviene, pues, recordar que el número de moles de R: a) 38 2 - +Cr 2 0~ - + l4H+ ->
sustancia contenidas en V litros de disolución M molar (moles/litro) viene -> 3S+2Cr 3 + + 7Hp
dado por el producto de ambas magnitudes (V X M). msm b) 2KMn04 + l0FeS04 +
+8H 2 S04 _, 2MnS04 +
La estequiometría de una reacción red-ox se conocerá al ajustar el es- + 5Fe 2 (S04 ) 3 + 8Hp+H 2 S04
quema de reacción según 4.2. b). En la oxidación de la sal ferrosa por el el IO ~ + SI - + 6H + ->
ion dicromato se obtiene: -+ 31 2 + 3Hp
d) Hp+Cl 2 -+ HOCI+H• +CI-
6 Fez+ + Cr2 0 72 - + 14 H +--. 6 Fe3 + + 2 Cr3 + + 7 H 2 O
A-49
por lo tanto, 6 moles de Fez+ se combinarán con 1 de Cr2 0r. Si denomi-
Calcular la masa de permanga-
namos por V0 x M 0 el número de moles de oxidante consumido y, parale- nato potásico (KMnO 4 ) necesaria
lamente, V, x M, el número de moles del reductor, tendremos que la pro- para oxidar S g de FeS04 en medio
porción de combinación será: ácido, según

I6-
- VV, Xx M,
Mo, de donde 6 x V0 x M0
-
- 1 x V, x M,
KMn0 4 +FeS04 +H2 S04 ->MnS0 4 +
+Fez( SO4 ) 3 + Hp + K2SO4
0

459
A-50 sustituyendo valores se calcula la incógnita buscada, en este caso la mola-
Se valoran 2 S ml de una diso- ridad del reductor. M,:
lución de Fe 2 i con otra del oxi-
dante Cr p; - de concentración M = 6 X VQ X Mº= 6 X 0,03245 X 0,0153 =o 11314 M
0,0153 M. Si se gastaron 32,45 ml ' 1 X V, 1 X 0,02 S '
del oxidante, ¿cuál será la molaridad
de la disolución de Fe 2 i ? Otra forma más significativa de resolver uno de estos problemas cuan-
Nota: La ecuación química sin
titativos que evite realizar el ajuste de la reacción red-ox consiste en tener
ajustar es: presente que una reacción red-ox es una transferencia electrónica entre el
reductor y el oxidante, de manera que en el punto final de la reacción debe
Fe 2 + +Crp;- +H+- Fe 3+ + cumplirse:
+Cr3i +Hp
Número de moles de electrones Número de moles de electrones
cedidos por el reductor tomados por el oxidante
MSII
Expresemos, en primer lugar, teniendo en cuenta la ecuación química
sin ajustar, el número de moles de electrones cedidos por el reductor en
función del volumen, V,, de disolución y de su molaridad, M,. Para ello es
preciso conocer el número de electrones que cede una partícula de reductor; ~n
ASl nuestro ejemplo cada ion Fez+ cederá 1 electrón al convertirse en ion
FeH : Fez+-+ FeJ+ +le-; por tanto, como el número de moles de sustancia
Tratar de establecer un algoritmo viene dado por el producto V, x M,, tendremos que
para resolver la A-50 a partir de
la ecuación química sin ajustar, o Número de moles de electrones
sea: cedidos por el reductor
= 1 X V, X M,
Fe2 + +Crp;- +H.¡ -+Fe3+ +
+Cr 3+ +Hp En segundo lugar, se procederá al cálculo análogo del número de moles
de electrones tomados por V 0 litros de solución M0 del oxidante; para ello
tendremos presente la semirreacción de reducción ajustada:
Cr~o;- + 14 H + + 6e --+ 2 Cr3 + + 7 Hp

por tanto, cada ion Cr p;- toma 6 electrones al reducirse a Cr3 + : así pues,
el número de moles de electrones tomados por V0 x M0 moles de oxidante
será:
A-52 Número de moles .de electrones = 6 x V x M
Preparar una disolución 0,2 M tomados por el oXIdante o o
del reductor KI. Si se consumen
S ml de esta disolución en una reac- Finalmente, sabiendo que cada electrón cedido por el reductor tiene
ción red-ox en que el ioduro pasa que ser tomado por el oxidante, se podrá establecer:
a I2' calcular el número de moles
de electrones que ha cedido este Número de moles de electrones Número de moles de electrones
reaccionante. cedidos por el reductor tomados por el oxidante
R: 0.001 moles de e- . l X Vr X M, =6 X V0 X M0
460
Expresión que se puede generalizar, al igual que se hizo en la estequiometría A-53
de las reacciones ácido-base, en la forma: El ion Pe 3 f oxida al ion r a 12 ,
reduciéndose a Fe 2 +. Calcular la
masa de FeCl3 necesaria para oxi-
[20.8] dar 2 S ml de la solución 0,2 M
de KI preparada en A-52.
R: 0,812 g de PeCl 3 •
donde n, representa el número de electrones cedidos por una partícula re-
ductora y n0 los electrones tomados por una partícula oxidante.
A-54
~--~ '•""S) '•1!1."!1 J•ll-1.1
¿Qué volumen de K2Crp 7 0,016 M
se requiere para liberar cloro de
SO ml de disolución 0,1 M de NaCl,
según la ecuación química no ajus-
tada:
crp~ - +Cl - +H+ --+Cr3 + +Cl2 +Hp
Realizar la verificación experimental.
R: V 0 = 52,1 ml.

A-55
Se desea valorar una disolución
de oxalato sódico (Na2 Cp,) con una
disolución patrón de KMnO 4 0,04 M.
Al realizar el experimento en el la-
boratorio se comprueba que 24.6 ml
de KMnO 4 son consumidos para
oxidar a SO ml de oxalato, según la
ecuación sin ajustar:
MnO¡ + Cp! - + H+ --+
--+ Mn2 + + C0 2 + Hp
Se pide:
a) el ajuste de la reacción red-ox;
b) la molaridad de la disolución de
oxalato;
e) la concentración en masa (g/li-
tro) de las disoluciones de perman-
ganato y oxalato.
R:
a) 2 Mno; +S cp;- + 16 H+--+
--+ 2 Mn2 + + 10 C0 2 + 8 H2 0.
b) Molaridad del oxalato = 0,0492 M
e) [KMn04 ]=6,35 g/ litro ;
[Na 2 Cp4 ] = 6,59 g/litro.
461
En este primer contacto con las reacciones químicas materiales. Aun cuando quedaba así resuelto el pro-
se han abordado como objetivo esencial los cambios blema fundamental de los cálculos estequiométricos
materiales que tienen lugar en las mismas. Para ello en una reacción química cualquiera, como objetivos
ha sido necesario, en primer lugar, efectuar la revisión particulares se han revisado por su especial interés las
de los principios de conservación de la masa o del reacciones ácido-base y red-ox.
número de átomos y de la carga eléctrica como pilares
sobre los que descansa todo el cálculo de cantidades Queda así cubierta una de las interrogantes que se
materiales (masa y volumen) implicados en un cambio presenta en el estudio de una reacción química: ¿qué
químico. Dado que las reacciones químicas se realizan cantidad de reaccionantes será necesaria o qué masa
partícula a partícula -sea átomo, molécula o ion- y de producto se podrá obtener en un cambio químico
que cada una de éstas tiene una masa peculiar extraor- determinado? No se nos olvida que se han marginado
dinariamente pequeña, ha habido necesidad de dar conscientemente otras líneas de investigación que
relevancia a una magnitud que midiera el número surgen en la profundización de las reacciones químicas.
de partículas y, al mismo tiempo, fuera asequible De éstas abordamos, en el próximo capítulo, la relación
para el científico: el mol, que ha facilitado los cálculos entre energía y proceso químico.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-56. Se recomienda la valoración de soluciones-pro- acometer estas valoraciones que requieren la
blema que previamente haya preparado el pro- preparación de disoluciones patrones de base o
fesor para ejercitar a los alumnos en las volu- ácido, así como un indicador apropiado.
metrías ácido-base y red-ox.
A-57. Como actividad de profundización se propone la A-58. Análogamente se propone la valoración de
valoración volumétrica de la acidez contenida ioduros y bromuros contenidos en agua de mar
en el vinagre o en zumos de limón o naranja. o de sulfitos contenidos en una lejía de una
También puede procederse a valorar la pureza papelera (o sencillamente preparada por el pro-
de la sal sosa comercial (Na2 C0 3 ) . Para ello se fesor). También es requisito imprescindible el
aconseja la revisión bibliográfica necesaria para manejo bibliográfico por el alumno.

462
ENERGIA Y PROCESOS OUIMICOS
{Termodinámica química)

En el presente capítulo continuamos desarrollando el estudio de las reacciones INTRODUCCION


químicas, pero desde otro punto de vista: el del intercambio energético entre un
sistema químico que reacciona y el medio exterior que, como sabemos, juega un
papel determinante en todas las transformaciones de la materia y, en particular,
en las reacciones químicas 1 • 11!11 A-1
Desde el aprovechamiento de la energía liberada en ciertas reacciones de Citar ejemplos de la vida ordi-
combustión (butano, gasolina, etc.), al caso opuesto de un necesario. aporte ener- naria que pongan en evidencia la
gético para hacer posible otras transformaciones químicas (producción de hierro importancia de los intercambios ener-
géticos en los procesos químicos.
en los altos hornos, por ejemplo), pasando por la energía liberada durante la
asimilación de una cantidad dada de alimento -objeto de estudio de la dietética-,
son innumerables los ejemplos que revelan la importancia práctica de los inter-
cambios energéticos ligados a los procesos químicos. Esta importancia se extiende
también a los aspectos teóricos de la ciencia química.
En efecto, teniendo en cuenta que una reacción química supone la rotura de
enlaces en los reaccionantes y la formación de nuevos enlaces en los productos,
esta parte de la Química, denominada Termodinámica química, permite ob-
tener la información de los enlaces existentes en las sustancias, ya que el calor
transferido en las reacciones está ligado a la rotura de enlaces y formación de
otros. Inversamente, el conocimiento de las energías de enlace servirá para pre-
decir los calores de reacción.
]unto a este estudio de los intercambios energéticos -que, como veremos,
será un nuevo ejemplo de aplicación del principio de conservación de la energía-
nos ocuparemos también de las causas de la evolución de un sistema químico in-
troduciendo nuevas magnitudes para determinar la mayor o menor tendencia a
producirse en determinado sentido.

1
Conviene recordar aquí la distinción entre sistemas abiertos (que intercambian materia y
energía con el ambiente). cerrados (que sólo pueden intercambiar energía) y aislados (que no
intercambian con el ambiente ni materia ni energía).
463
Ambos aspectos -el cálculo de las transferencias de energía y de la tendencia
de un sistema a evolucionar en cierto sentido- están ligados a dos principios co-
nocidos como primero y segundo principios de la Termodinámica, que cons-
tituyen la base de dicha ciencia, objeto de este capítulo 2 •

21.1. TRANSFERENCIA DE ENERGIA ENTRE UN SISTEMA


QUIMICO Y EL EXTERIOR
Recordaremos del Curso anterior que en cualquier reacción química se
produce, al mismo tiempo que una conversión de sustancias, una transfe-
rencia de energía entre el sistema químico y el exterior, manifestándose
generalmente en forma de calor desprendido o absorbido por el propio sis-
tema, ya que se observaba en el mismo una variación de temperatura. Se
clasificaban por esta razón las reacciones químicas como exotérmicas y en-
dotérmicas, según hubiera desprendimiento o absorción, respectivamente, por
A-2 el sistema químico que reacciona. &m I1IJ
Realizar las siguientes experien-
cias registrando la variación de tem- Como es lógico, para comparar los calores de reacción de distintos pro-
peratura del sistema químico con el cesos químicos necesitamos fijar unas condiciones de reacción (25 °C y
tiempo: 1 atm.) y tomar una base de cálculo que, de acuerdo con lo visto en el ca-
a) reacción de dilución de H2 S04 pítulo anterior, será él mol, de forma que el calor de reacción indica los
concentrado con agua; kilojulios o kilocalorías que se intercambian con el medio al reaccionar las
b) reacción de disolución de KBr cantidades de moles que aparecen en la ecuación química. Naturalmente,
sólido en agua. es preciso adoptar un criterio de signos para distinguir los procesos endo-
Indicar si estas reacciones son exo- térmicos de los exotérmicos. Habitualmente, se considera positivo el calor
térmicas o endotérmicas.
suministrado al sistema y negativo si éste lo libera, criterio que será adoptado
A-3
en este texto 3 •
Indicar la forma de comparar Pero antes de proseguir con el estudio de los calores de reaccwn con-
cuantitativ.amente los intercambios viene hacer notar que la absorción o emisión de calor no es la única forma
caloríficos que tienen lugar en dis-
tintas reacciones. Definir, de acuerdo de intercambio energético entre un sistema y su entorno. mm
con ello, la magnitud calor de reacción.
Como ya vimos el Curso anterior, el calor y el trabajo constituyen dos
A-4 formas de intercambio de energía entre dos sistemas o, si se prefiere, entre
un sistema y su entorno : el calor representa el intercambio de energía re-
¿De qué otra forma -además de la
absorción o emisión de calor- puede
tener lugar una transferencia de 2
Al hablar de evolución de un sistema nos referimos en este capítulo a los estados inicial
energía entre un sistema y el medio y final de una transformación, sin ocuparnos de cómo dicha evolución tiene lugar, estudio di-
exterior? námico que realizaremos en el capítulo siguiente.
3 Conviene notar que este criterio contrasta con el del trabajo (cap. 4) que resulta positivo

cuando el sistema hace trabajo sobre el medio, es decir, cuando el desplazamiento es del mismo
sentido que las fuerzas del sistema. Si, por el contrario, el desplazamiento tiene el sentido de las
fuerzas exteriores. opuestas a las del sistema. el trabajo interior resultará negativo.
464
lacionado con diferencias de temperatura, y el trabajo, cualquier proceso
de intercambio de energía con exclusión de los debidos a las diferencias de
temperatura . .
En definitiva, pues, durante una reacción química un sistema puede in-
tercambiar energía con el medio ambiente mediante transferencia de calor
y/o realización de trabajo. Et!lit A-5

Recordemos a este respecto el trabajo eléctrico realizado por las pilas Poner ejemplos de reacciones quí-
eléctricas o el trabajo mecánico de expansión que se realiza durante una micas acompañadas de realización
de trabajo.
combustión en que se desprenden gases (y que constituye el fundamento
de los motores de explosión).
Detengámonos a estudiar cómo un sistema químico puede realizar o
recibir un trabajo mecánico. Supongamos un proceso químico que tiene lugar
en un sistema cerrado con pistón móvil como el de la figura 21.1, de manera
que existe una variación de volumen del sistema venciendo las fuerzas ex-
ternas de presión. Es evidente que se habrá realizado un trabajo mecánico A-6
contra el exterior. Si, por el contrario, disminuye el volumen del sistema, Obtener la expresión del trabajo
será el exterior el que hace un trabajo mecánico sobre el sistema químico. realizado por un gas encerrado en
mm un cilindro como el de la figura 21.1,
Para el cálculo de este trabajo, teniendo en cuenta que Fint = P as • S al expansionarse desde V 0 a V 1 ,
(donde S es la superficie del émbolo), consideraremos variaciones in~nite­ venciendo la presión externa, en
simales de volumen, dV -de forma que Fint pueda considerarse constante función de las magnitudes presión y
en dicho intervalo-, con lo que el trabajo elemental de expansión resultará volumen del gas. Considérese el caso
general en que la presión del gas
ser:
P~"' es variable.
dW = Fint • dx = Pgas • S · dx = Pgas • dV

a- -··
V 0 +dV

El trabajo total de expansión, W, se obtendrá, pues, sumando (integrando) -..::-


las cantidades dW, con lo que tendremos :

v,
Pe x
-··
__..::
-f dx-
W=
JVo
P8 as dV [21.1] 21.1
Trabajo mecánico por o contra un sistema.

En el caso de una transformación en que la presión del gas y la exterior A-7


se mantengan constantemente equilibradas, es decir, difieran sólo en una
Realizar el cálculo del trabajo de
cantidad .infinitesimal, de modo que P8 as ~ Pext' podemos escribir para el expansión expresado por [21.2] para
trabajo de expansión el caso de una expansión supuesta
reversible y a presión constante
W= [V• pext dV [21.2] -como ocurre con tantas reacciones
Jvo m!tJ
químicas que tienen lugar a la pre-
sión atmosférica.
465
En el caso de que Pext sea constante, el cálculo del trabajo de expansión
reviste una gran sencillez, puesto que
v,
W=
o bien
Jvo

[21.3]
A-8
Teniendo en cuenta la definición La misma expreswn, claro está. es válida para el trabajo de compresión
de trabajo como producto escalar de (habida cuenta de los signos). mJ
la fuerza por el desplazamiento, in-
dicar el signo del trabajo realizado En lo que sigue nos referiremos siempre al trabajo realizado por las
por las fuerzas exteriores e interiores fuerzas del sistema, F int' por lo que dicho trabajo será positivo en la expan-
en el caso de la expansión y com-
presión4.
sión y negativo en la compresión. m.J nm
R: En la expansión. la Fext y el des- Cuando en una reacción química el estado inicial del sistema (reaccio-
plazamiento forman un ángulo de nantes) tenga un volumen inferior al final (productos). como, por ejemplo,
180°, por lo que el wext será ne- puede ser la descomposición térmica del carbonato cálcico :
gativo. Un razonamiento similar per-
mite escribir que
Expan- Com-
sión presión
donde se produce un gas de volumen molar mayor que el de las sustancias
Trabajo de las sólidas, el sistema realizará trabajo sobre el exterior. Si, por el contrario,
Fext negativo positivo existe una disminución del volumen del estado final (productos) respecto
del inicial, como puede ser la síntesis del vapor de agua a partir de sus ele-
Trabajo de las mentos:
Fint positivo negativo 2 H 2 (g) + 0 2 (g) 2 H 2 0(g)
3 volúmenes molares 2 volúmenes molares

será el exterior el que realizará trabajo contra el sistema. 11!1.11


A-9
Una unidad de trabajo bastante En general, en una reacción química se producirá transferencia de energía
utilizada es la atmósfera x litro. Cal- en forma de calor y de trabajo simultáneamente, dependiendo estos sumandos
cular su equivalencia con el julio, de la forma como se realice el proceso. Ahora bien, si tenemos en cuenta la
sabiendo que 1 atmósfera es validez universal del principio de la conservación de la energía, y dado que
1,013 x 105 Nfm 2 tanto el calor como el trabajo son energía en tránsito entre dos sistemas,
R: 1 atm x litro= 101.33. J surge la interrogante: ¿de dónde emana esta energía? Es evidente que si
el sistema en su evolución libera calor o realiza trabajo ha de ser a costa
de su contenido energético. Analizaremos a continuación con más detalle
esta energía interna del sistema químico y aplicaremos el principio de con-
• Ver en caso necesario el capítulo 4. servación de la energía a las reacciones químicas.
466
PRIMER PRINCIPIO DE TERMODINAMICA 21.2. A-10
Señalar algunos ejemplos de reac-
Se ha recordado en el punto anterior que tanto el calor como el trabajo ciones químicas que vayan acom-
son dos formas de intercambiar energía. que se presentan cuando dos sis- pañadas de realización de trabajo
temas -o un sistema y su entorno- interaccionan. Ello supone, claro está, sobre el exterior (expansión) y a la
que los sistemas poseen un cierto contenido energético o energía interna inversa.
cuyo origen resulta claro a la luz de la teoría atómico-molecular de la es-
tructura de la materia: se trataría de la energía cinética -de traslación,
rotación y/o vibración- de las partículas que componen el sistema, así A-11
como la energía potencial debida a las posiciones de las partículas cargadas Se quema una mol de propano
(iones, ... ) en los campos eléctricos existentes, ya sea en el interior de una (C3 H8 ) con suficiente oxígeno, según
molécula o en las redes cristalinas.... 5 la ecuación química:
Conviene hacer notar que este contenido energético o energíél interné! C3 H8 (g) + S 0 2 {g)-+
es una propiedad del sistema que es función del estado en que se encuentra -+ 3 C02 (g) + 4 H 2 0(g)
el sistema y no depende del camino seguido para alcanzar dicho estado. contestar: a) si el sistema químico
Dicho de otro modo. sea cual sea el camino seguido para pasar de un estado al reaccionar realiza trabajo de ex-
pansión; b) si reacciona 1 mol de
dado A a otro también dado B. la energía interna del sistema en A y en B propano a P atmosférica y 2 73 K,
está perfectamente definida. puesto que depende tan sólo del estado de vi- calcular el trabajo realizado .
bración, rotación, electrónico, etc., y posición de las partículas. Por el con-
trario, tanto el trabajo como el calor son formas de intercambio de energía, R: b) W= 2,27 X 103 J
a través de las cuales el sistema pasa de un estado a otro. de un contenido
energético a otro, lo que puede lograrse de muy distintas formas: por ejemplo,
se puede comunicar energía a un sistema calentando simplemente, o bien
haciendo trabajo sobre el mismo o mediante una combinación de ambos
factores en cualquier proporción -siempre que la suma de ambos términos
energéticos sea igual a la diferencia de energías internas entre el estado B
y el A-. En resumen, ni el trabajo ni el calor son funciones de estado -ni
tendría sentido que lo fueran, puesto que no son propiedades del sistema,
sino formas de intercambio energético mediante el cual el sistema evoluciona-.
mientras que la energía interna sí lo es. ~
En efecto, consideremos cualquier transformación de un sistema desde
A-12
E0 a E1 , siguiendo dos caminos distintos a y b. Si t1Ea e t1Eb no fueran iguales
se podría ir del estado E0 al E1 por uno de los caminos y regresar por el otro, La valoración de energía interna
de forma que nos encontraríamos en el estado inicial habiendo creado de un sistema al pasar de un estado
energía. Repitiendo este proceso se poseería una fuente inagotable de energía, inicial (E0 ) a otro final (El) ha de
un motor perpetuo, en franca contradicción con el principio de conservación ser la misma, sea cual sea el camino
seguido en dicha transformación.
de la energía. Mostrar que, si esto no ocurriera. se
incumpliría el principio de conser-
5
vación de la energía (considérese para
Podria incluso hablarse del contenido energético ligado a la masa en reposo, m0 , del ello una transformación cíclica del
sistema que como vimos en el capítulo de relatividad (cap. 12) resulta ser mnc 2 • Sin embargo, en
los procesos químicos no será necesario tener en cuenta este término. que no sufre variaciones estado inicial al final. regresando de
mensurables. nuevo al inicial).
467
A-13 Teniendo, pues, en cuenta que la variac10n de energía interna de un
Aplicar el principio de conserva- sistema es una propiedad del mismo que no depende del camino seguido
ción de la energía para establecer la para pasar de un estado a otro, y que. por otra parte, dicho paso tiene lugar
relación existente entre la variación por el intercambio de energía entre el sistema y el medio en forma de calor
de energía interna l'1E de un sis- yf o de trabajo. podremos relacionar la variación de energía interna fl.E
tema y la energía intercambiada con el calor Q y el trabajo w transferidos. mm
con el exterior. en forma de calor Q De acuerdo con los criterios adoptados para la medida de Q y W. Q será
y de trabajo W. (Considérese Q como posit_ivo cuando el sistema reciba calor, contribuyendo a un aumento de
calor proporcionado al sistema y W la energía del sistema, y negativo cuando lo emita. mientras que W resultará
como trabajo realizado por las fuer- positivo si el sistema hace trabajo sobre el exterior, por ejemplo, en una
zas del sistema.)
expansión -con la consiguiente disminución de energía-. y negativo en
A-14 caso contrario. Así, pues, se tendrá:
a) ¿Qué forma adoptaría el primer fl.E=Q- W 1 [21.4]
principio de Termodinámica si W
representara el trabajo realizado
Expresado de esta forma [21.4], el principio de conservación de la energía
por las fuerzas exteriores sobre el
sistema y Q el calor emitido por recibe el nombre de primer principio de la Termodinámica. y es de una gran
el sistema? utilidad, como veremos seguidamente, en el estudio energético de las reac-
b) ¿Y si W representara el trabajo_ ciones químicas. mm mm
I.1I.Jij mB
de las fuerzas exteriores y Q el ~n resumen, la ecuación fl.E = Q - W es la expresión del primer principio
calor proporcionado por el medio? de la Termodinámica que utilizaremos en lo que sigue. fl.E representa la va-
R:a) l'1E=W - Q; riación de energía interna del sistema cuando pasa de un estado a otro y
b) l'1E = W+ Q6 su valor es independiente del camino seguido. Q y W. por el contrario, son
formas de intercambio de energía entre el sistema y el medio y sus valores
A-15 no son función de estado aunque la cantidad Q - W -que ha de coincidir
con fl.E- es también independiente del camino seguido.
Un sistema absorbe 1 000 calorías
del medio. realizando al mismo tiempo De todos los posibles caminos de transformación de un sistema químico
un trabajo sobre el exterior de 500 J. son particularmente interesantes los que tienen lugar a volumen constante
¿Cuál será la variación de energía (por ejemplo, en un recinto cerrado) y los que tienen lugar a presión cons-
interna? tante (muy a menudo la atmosférica). Estudiaremos a continuación dichas
transformaciones.
R: 3 686 J (recuérdese que 1 ca-
loría = 4,186 J).

A-16 21.2 .l. Calor de reacción a volumen constante


Un sistema pasa de un estado A
mus
a otro B absorbiendo 1 000 calorías Son muchas las reacciones químicas que tienen lugar a volumen cons-
al tiempo que las fuerzas exteriores tante -bien porque el volumen molar de los productos es aproximadamente
el mismo que el de los reactivos, bien porque la reacción tenga lugar en un
recinto herméticamente cerrado. En este caso, evidentemente, no se realiza
6 Naturalmente. no hay contradic-
ción alguna entre expresiones como
trabajo (fl. V= 0), con lo que según el primer principio citado tendremos:
óE = Q - W y por ejemplo. flE = W + Q.
si se tiene presente la forma en que se fl.E = Ov [21. 5]
ha definido cada término.
468
si designamos por Ov el calor intercambiado a volumen constante ; según realizan sobre el mismo un trabajo
esta expresión la variación de energía interna en una reacción química viene de 1 000 julios. Después regresa del
medida por el calor de reacción si el proceso tiene lugar a volumen constante. B al A realizando un trabajo de
Consecuentemente, el calor de reacción a volumen constante, Ov• inter- 4 500 J. ¿Cuánto calor se liberárá/
cambiado por el sistema con el medio, al pasar de un estado a otro queda absorberá?
perfectamente determinado, puesto que AE siempre lo está. R: Se liberarán 686 Jo 163,9 calorías.

La medida del calor de reacción a volumen constante, Ov• se realiza en A-17


aparato adecuado, térmicamente aislado del ambiente, denominado bomba Indícar en cuáles de estos procesos
calorimétrica (fig. 21.2), y que consta en esencia de una cámara de reacción aumentará la energía interna, en
introducida en el líquido de un calorímetro cuya variación de temperatura, cuáles dísminuirá y en cuáles no se
después de realizada la reacción, nos permitirá el cálculo del calor de rea- puede afirmar si habrá aumento o
ción. Generalmente se usa para calcular calores de combustión, para lo cual disminución:
se introduce en la cámara el combustible y oxígeno suficiente a presión. a) una reacción exotérmica con au-
La mezcla se inflama inicialmente mediante la calefacción eléctrica de un mento de volumen,
b) una reacción exotérmica con dis-
filamento de hierro que se pone al rojo. mm
minución de volumen.
e) una reacción endotérmica con
Termómetro - - - t - 1 aumento de volumen,
d) una reacción endotérmica con
Tubo de entrada Hilos conectados al disminución de volumen.
y válvula para filamento de ignición
introducir oxígeno R: a) disminuye la energía interna;
Oxígeno bajo-4-+--tit-i!t-
b) y e) no puede afirmarse;
presión d) aumenta la energía interna.
- 1-H--ll-t-t- - Grafito en un crisol
con e l filamento A-18
de ignición
introducido Calcular la variacton de energía
interna t.E -aplicando el primer
21.2 Bomba calorimétrica. principio de la Termodinámica- para
el caso de una transformación a
volumen constante 7 •
21.2.2. Calor de reacciOn a presión constante. Concepto
de entalpía A-19
Se queman S g de alcohol etílico
Normalmente, muchas reacciones qumucas tienen lugar a la preswn en una bomba calorimétrica, siendo
atmosférica, es decir, a presión constante, por lo que el cálculo del trabajo el esquema de la reacción:
W P y del calor QP en estas condiciones reviste gran importancia. l1ID] C2 H 5 0H(l) + 3 0 2 (g)--+
--+ 2 C02 (g) + 3Hp (1)
Ya vimos anteriormente que el trabajo realizado por un sistema cuando
pasa, en un proceso reversible de un volumen V0 a otro V1 , a presión cons-
tante P, era
1 Se supone que no se realizan otras

formas de trabajo no mecánico (eléc-


trico).

469
Calcular el calor de la reacción De acuerdo con ello, al aplicar el primer principio se tendrá:
a volumen constante teniendo pre-
sente que en el calorímetro hay
lO kg de agua (contando el equiva-
lente en agua del calorímetro y la de donde
corrección del calor aportado por
el filamento) y que el termómetro [21.6]
ha marcado una elevación de tem-
peratura de 3. 54 °C. Como puede verse también, Qp resulta perfectamente determinado, puesto
que fl.E siempre lo está y el trabajo P(V1 - V0 ) depende sólo del estado ini-
cial y final. De acuerdo con ello será posible expresar Qp como diferencia
entre un valor final y uno inicial. En efecto, agrupando convenientemente
A-20 las variables en la expresión [21.5] se obtiene:
Expresar el trabajo de expanston Qp = E 1 - E0 + P(V1 - V0 )
de un sistema que evoluciona de
forma reversible a presión constante, de donde
P, y. aplicando el primer principio,
calcular el valor de Op· [2 1. 7]
A-21
Se introduce así una nueva función termodinámica, denominada entalpía
Establecer las relaciones existentes del sistema~
entre O•. OP' f!B y f!H.
R: O.= fiB; OP = llH; !lH = f!B + H =E+ PV [21.8]
+ fl(PV)~; OP = 0, + fi(PV).
que medirá conjuntamente la energía interna E y el trabajo de expanswn
A-22 necesario para que el sistema ocupe el volumen V a la presión P; así pues,
¿En qué casos coincidirán las va- la expresión [21. 7] se puede escribir:
riaciones de entalpía y energía in-
tema para una reacción? Proponer [21.9]
algún ejemplo concreto.
Como queda dicho, la entalpía H es una magnitud cuyo valor queda deter-
A-23 minado por las propiedades del estado del sistema, o sea, es una función
En las siguientes reacciones que de estado. Sus unidades serán las de una energía y su significado físico
tienen lugar a temperatura cons- viene dado por el hecho de que fl.H = Or ri!UJ ~
tante predecir en qué casos
En el caso de reacciones en que intervengan únicamente sólidos y lí-
quidos, las variaciones de volumen resultan despreciables y entonces
fl.H ~ fl.E10. En el caso de que intervengan gases, también coincidirán fl.H e fl.E
9 Habiendo definido la entalpía H si no hay variación del número de moles -como por ejemplo, H2{g) +
como H = E + PV. la relación t.H =
= t.E + t.(PV) es general para cualquier
transformación y se convierte en t.H = 8
Siendo H una función de estado. su valor no depende del camino seguido y la definición
= t.E + Pt.V en el caso de que la H = E + PV es válida en cualquier tipo de proceso. sea reversible o no.
presión P permanezca constante (t.(PV) = 10 Esto no será válido si se realizan otras formas de trabajo. no asociados a cambios de

\''\P + Pt.V = Pt.V por ser t.P = 0). volumen. como el trabajo eléctrico de una pila.
470
+ 12 (g) = 2HI(g)- y si la temperatura se mantiene constante, puesto que ó.H > ó.E, ó.H < ó.E o ó.H = ó.E:
PV = nRT, y, por tanto, ~(PV) = ~nRT, siendo T la temperatura a que tiene a) C2HpH(l) + 3 0/g)-+
lugar la reacción. ~ ~ -+ 2 C02 (g) + 3 Hp(l).
b) H 2 (g) + Cl2 (g)-+ 2 HCl(g).
Para el estudio energético de una reacción se utilizan los diagramas e) 2 C(s) + 0 2 (g)-+ 2 CO(g).
entálpicos, donde vienen representadas las entalpías de los reaccionantes y R: a) ó.H < ó.E; b) ó.H = ó.E;
la de los productos en los respectivos estados inicial y final del sistema que e) ó.H > ó.E.
reacciona, de forma que a una reacción exotérmica le corresponderá una
A-24
variación negativa de entalpía, y viceversa, en una reacción endotérmica
la variación de entalpía del proceso será positiva (fig. 21.3). lo que significa El calor de reacción a volumen
constante para:
que en una reacción exotérmica las sustancias finales tienen un contenido
C2 H 5 0H(l) + 3 0 2 (g)-+
energético inferior a las iniciales
Hl < Ho resulta ser Ov = -1 364,6 kJ/mol a
ooC y 1 atm. Calcular Qp para dicha
y al contrario ocurrirá en las reacciones endotérmicas. reacción (recuérdese que la cons-
tante R de la ecuación de estado de
los gases PV = nRT vale 8,318
J/(mol. K) y que los volúmenes mola-
H H
res de los líquidos son despreciables
frente a los de los gases).
H 1 (productos) H0 (reactantes)
R: QP = Ov + ó.(PV) = Ov + ó.nRT,
t.H<O
por tanto, pasando las unidades
de R a kJ/ mol · K será :
H 0 (reactantes) Qp= - 1.364,6+(-1) X
t.H >O X 1,987 X 4,186 X 10- 3 X 273 =
H 1 (productos)
= -1 364,6- 2,3 = -1 366,9 kJ

- Camino de reacción -------.. Camino de reacción A-25


El oxígeno y el hidrógeno mole-
21.3 culares pueden reaccionar formando
Diagramas entálpicos cualitativos para reacciones endotérmicas y exotérmicas. vapor de agua directamente según
(1) H 2 (g) + 1/2 0 2(g) -+ Hp(g)
siendo ó.H1 = -242 kJ/ mol. Otra
forma de realizar el proceso consiste
21.2.3. Ley de la suma de los calores de reacción a presión en hacerlo por pasos, obteniendo
constante agua líquida y posteriormente vapo-
rizarla, según:
El hecho de que la entalpía. H, sea. como hemos visto en el apartado (2) H 2 (g) + 1/ 2 0 2 (g) -+
anterior, una función de estado. supone. claro está, que el ~H entre dos es- ..... Hp(l) ó.H2 = - 286 kJ/ mol
tados dados no depende más que del estado inicial y final y será el mismo (3) Hp(l) -+ Hp(g) ó.H 3 =
cualquiera que sea el camino utilizado para pasar del uno al otro. Veamos = +44 kJ/mol
un ejemplo. ~ Comprobar que la variación de en-
talpía total del proceso de formación
En efecto, el principio de conservación de la energía exige que el calor de vapor de agua es el mismo inde-
desarrollado en cualquier proceso químico, a P constante, realizado de di- pendientemente del camino seguido.
471
ferentes formas (fig. 21.4), será constante, siempre que los estados inicial
y final sean los mismos. En el ejemplo anterior de la formación del agua
gaseosa fácilmente se observa que:
f1H 1 = f1H2 + f1H3 o sea - 242 = -286 + 44
En la figura 21.4 se exponen mediante un diagrama las dos alternativas
mencionadas para obtener vapor de agua.

A-26 21.4
La vanacwn de entalpía de for- La variación de entalpfa de un cambio
qufmico es indepe.ndiante del camino se·
mación del CO(g) H2 lgl + .!.ol lgl H2 0 (g) guido.
2
(1) C(s) + 1/ 2 0 2 = CO(g)
es imposible de determinar experi- El ejemplo tratado, cuyas conclusiones pueden ser generalizadas a cual-
mentalmente dada la facilidad con quier reacción química, refleja una nueva faceta de aplicación de la ley de
que el CO se oxida a C02 (g). Deter- la conservación de la energía aplicada a los procesos químicos. que fue es-
minar, a partir de la ley de Hess,
tablecida por Hess, previamente al enunciado del principio de conservación;
la óH para esta reacción a partir de
los siguientes datos termoquímicos:
y por ello aun actualmente se le llama ley de Hess o ley de la suma de los
calores de reaccióm. Este enunciado permite operar de forma algebraica con
(2) C(s) + 0 2 (g) = C0 2 (g) las reacciones químicas para obtener datos termoquímicos relativos a ca-
óH2 = -394 kJ/mol lores de reacción en procesos que en la práctica son difíciles de determinar.
(3) CO(g) + 1/ 2 Ü 2 (g) = C0 2 (g) Veamos algunas de estas aplicaciones. ri.'1lm m!!ltfi
óH3 = - 283 kJ/ mol Aparte de las aplicaciones mencionadas, la ley de la suma de los calores
R: óH1 = - 111 kJ/mol de reacción presenta otras no menos interesantes que trataremos en los
subapartados que siguen:
A-27
Calcular la AH en la reacción :
21.2.3. a) Entalpías de formación
(1) C(s) + 2 H 2 (g) = CH4 (g)
combinando adecuadamente las Hasta ahora se han citado variaciones de entalpías de procesos quí-
ecuaciones químicas siguientes: micos que, convenientemente manejados, nos han permitido calcular las flH
(2) H 2 (g) + 1/ 2 0 2 (g) = H¡O(l) en otras reacciones químicas. Otro concepto útil que nos permite operar de
óH2 = -285 kJ/mol manera sencilla es la entalpía de formación en condiciones normales flHJ, definida
(3) CH4 (g) + 2 0 2 (g) = C02 (g) + como «la variación de entalpía asignada a cada sustancia, cuando se forma
+ 2H¡0(1) óH3 = - 890 un mol de la misma a partir de los moles necesarios de sus elementos en
kJ/mol las condiciones normales (es decir, el estado físico más estable a 2 SoC y
(4) C(s) + 0 2 (g) = C0 2 (g) 1 atm.), adoptando como criterio una entalpía de formación nula para los ele-
AH4 = -394 kJ/mol mentos en las citadas condiciones normales, con lo cual se simplifican los cálcu-
R: óH 1 =- 74 kJ/ mol los energéticos, ya que podemos asignar a cada compuesto una entalpía
472
de formación. Así, por ejemplo, en la formación de 1 mol de C02 (g) a partir
de C(s) y Ü 2 (g) a 25 oc y 1 atm .. la t-..H del proceso es -394 kJ!mol (ver
figura 21. S) 11 .

e (s) + 0 1 (g)
H o
KJ
en -
21.5
mol ·

- 394
1 col !gl Diagrama antálpico para la n~acción de for-
mación de co2 (0).

En la tabla 21.1 se dan algunas entalpías normales, t-..If}, de formación


de compuestos

TABLA 21.1

Algunas entalpías de formación

(t-..H~ en kJ/ mol)

Hp(l) -285,9 Metano (CH4 ) - 74,9


Hp(g) - 241,9 Etano (C 2 H6 ) - 84,7
S02 (g) -297,Ü Propano (C 3 H8 ) - 103;9
HCl(g) - 92,3 n-Butano (C 4 H10) -124,8
S03 (g) -395,4 Etileno (C 2 H4 ) + 52,3
H2 S(g) 20,1 Acetileno (C2 H2 ) +226,8
NO(g) + 90,4 Metano! (l) (CH 3 0H) - 238,7
N02 (g) + 33,9 Etanol (l) (C2 HpH) - 277,7
NH 3(g) 46,2 Benceno(!) (C 6 H6 ) + 49,1
CO(g) -110,6

21.2.3. b) Cálculo de entalpías de reacción en condiciones normales


A-28
A partir de los datos de entalpías de formación de las distintas sustan- Hallar la variación de entalpía en
cias, se puede determinar cualquier calor de reacción sin más que efectuar la síntesis del benceno a partir de
la suma algebraica de los calores de formación de las sustancias que inter- acetileno, según:
vienen como productos, y restarle la suma de los calores de formación de 3 C2 H 2 (g)-+ C6 H 6 (1)
aquellas que actúan como reaccionantes. Veamos un ejemplo de aplicación,
así como su fundamento. m!63 (véase la Tabla 21.1 para las ental-
pías de formación del C2 H 2 y del
11 Lógicamente todo proceso químico va acompañado de una variación de entalpía cuyo
C6H6).
valor no se verá afectado por la elección arbitraria del nivel cero de entalpía de formación. R: /1H 0 = · -631 ,3 kJ/ mol.
473
Recordemos que, de acuerdo con la ley de Hess, una determinada va-
riación de entalpía de reacción puede calcularse siguiendo un camino cual-
quiera, obteniendo siempre el mismo resultado. Así, en el caso de la síntesis
del benceno, esta ley nos permite suponer un camino imaginario que conste
de dos pasos: en primer lugar, la descomposición del acetileno en sus ele-
mentos (C y H), y, finalmente, su combinación para formar el benceno,
siendo las etapas:
(1) C2 H/g) = 2C(s) + H2 (g) Mf} = - 226,9 k} /mol
(2) 6C(s) + 3H/g) = C6 H6 (l) _ fl.W¡ = +49,1 kj/ mol
a partir de las cuales se obtiene el calor de reacción para la síntesis del ben-
ceno, multiplicando la (1) por 3 y adicionándole la (2):
3C 2 H2 (g) = 6C(s) + 3H 2 (g) 3x fl.~ = -680,7 kj
6C(s) + 3H 2 (g) = C6 H6 {l) M~= + 49,1 kj

3C2 H2 {g) = C6H6 {l) fl.H?eaccion = - 631,6 kJ


En la figura 21.6 puede observarse un esquema de los dos caminos seguidos,
así como el correspondiente diagrama entálpico. Debe tenerse presente que
fl.~ es la entalpía de formación del acetileno cambia'do de signo :

fl.H~ = - Mf} (C 2 H 2 )
ya que aparece este gas como reaccionante y no como producto en esta
reacción química.

3C,H, (g) se+ JH,


+680,7

+ 49,1
3xt.H~

C6 H6 (1)
t.H':eacc'ón
"'~
¡ ,N<OO
o, 0
se (s) + 3H 1 (g) 1t.H~
o
21.6 Diagramas ent61pico y de Hess para la slntesis del benceno.

En resumen, la entalpía de una reacciOn cualquiera puede calcularse


a partir de las entalpías de formación de los reaccionantes y productos, como
se ha indicado; así. en el caso del benceno resultaría:
fl.H?eaccion = Mf}{C6 H 6 ) - 3 X Mf}{C 2 H 2 )
y, en general, se podrá calcular cualquier variación de entalpía en una reac-
ción disponiendo de una tabla de datos termoquímicos referentes a las en-
474
talpías normales de formación de todos los reactivos, sin más que restar a A-29
las de los productos las entalpías de los reactantes, según la expresión: Obtener la entalpía de reacción de
los siguientes procesos químicos. ajus-
~H?eaccion = L~Hf (productos)- I,~H~ (reaccionantes) [21.10] tándolos previamente:
1 1
a) S0 2 (g) + 0 2 (g) = S0 3 (g);
b) C2 H5 0H(l) + 0 2 (g) = C02 (g) +
A continuación se proponen algunas actividades de aplicación para el +HzD(l);
manejo de los datos de entalpía de formación de la tabla 21.1. e) N0 2 (g) = NO(g) + Ü 2 (g).
~mm
R : a) - 98,4 kJ/ mol
b) -1 368 kJ/mol
21.2.3. e) Entalpías de disociación y energías de enlace
e) + 56,5 kJ/ mol

Dentro de nuestro estudio energético de las reacciones qmrmcas, y te-


niendo presente que en definitiva un proceso químico a nivel molecular se A-30
interpreta como una rotura de enlaces y formación de otros nuevos, es de Sabiendo que la entalpía de des-
extraordinario interés para el científico el conocimiento de las aportaciones composició n del ácido fórmico
energéticas que supone el establecimiento de enlaces entre átomos, para (HCOOH) es - 159,5 kJ/mol, y con
formar moléculas o redes cristalinas. Es por ello que nos detenemos en las ayuda de la tabla 21.1 averiguar la
reacciones de disociación de elementos, entendiendo por tales aquellas que entalpía de formación del ácido fór-
proceden con ruptura de los enlaces entre átomos de un mismo elemento mico. La reacción de descomposición
es : HCOOH(I) = CO(g) + Hp(l).
que inícialmente formaban moléculas estables, cuya entalpía de formación
consideramos, por criterio, nulas. Así pues, a toda disociación. como reac- R: b.~ (HCOOH) = - 237 kJ/ mol.
ción que es, le corresponde una entalpía, en estos casos de disociación,
que por definición será la energía transferida al sistema por mol de moléculas A-3 1
disociadas, lo que en el caso de moléculas diatómicas (H 2 , Cl 2 , 0 2 , N 2 , etc.)
aportará un dato cuantitativo sobre la fuerza del enlace, o, más propiamente, Escribir la estructura de Lewis de
la energirr de enlace. Así, por ejemplo, la energía requerida para la disociación la molécula de Cl2 y calcular la en-
talpía de formación del cloro atómico
de una mol de moléculas de hidrógeno según el esquema: si se han consumido 242,8 kJ en la
DH = + 436,2 kJ/ mol disociación de una mol de moléculas
2
de cloro.
es +436.2 kJ!mol. por tanto, la entalpía de formación de un mol de átomos
libres de hidrógeno será +43 6,2 / 2 = +218,1 kJ/ mol de átomos de H. R: + 121,4 kJ/ mol átomos.
Análogamente se puede hacer el razonamiento inverso e indicar que por
cada mol de moléculas de H2 • formadas a partir de átomos libres, el sistema A-32
desprenderá una energía de 436,2 kJ/mol. es decir, su energía de enlace Calcular la energía de enlace
será de - 436 ,2 kJ!mol. mil H-Cl con ayuda de los siguientes
da~os termoquímicos :
En el caso de moléculas diatómicas formadas por elementos difere~tes
se puede obtener la energía de enlace, definida como la energía liberada al 1/2 H2 (g) + 1/2 Cl 2 (g) = HCl(g)
unirse los átomos libres. sin más que tener en cuenta la ley de la suma de t.H~ = - 92 . 34 kj/ mol
los calores de reacción. I1IJJ 1/ 2 H2 (g) = H(g)
t.~(H) = + 21 7 . ~~ kj / mol
Supongamos que se desea calcular la energía del enlace H - Cl(g), o sea, 1/ 2 Cl 2 (g) = Cl(g)
la energía desprendida en la unión de un mol de átomos de H con otro mol t.~(Cl) = + 12 1.39 kJ/ mol
475
de átomos gaseosos de Cl formándose una mol de enlaces H -Cl(g) , según
lo visto en el apartado 2.3 (ley de Hess), podemos imaginar dos caminos
para este proceso, representados en la figura 21.7. El primero de ellos cons-
H (g) + Cl(g)
..
'•l/\(b) 21.7

2_ H1 + .!_CI1
2 2
~ HCI (g)
Diagrama de Hess para la obtención
del HCI.

tará de dos etapas: la formación de átomos libres a partir de sus moléculas


y. posteriormente, la unión de los átomos libres para formar las moléculas,
de acuerdo con .los esquemas :
Primer camino:
1 1
etapa (a): H 2 (g) = H(g) ; Cl2 (g) = Cl(g)
2 2
A-33 etapa (b): H(g) + Cl(g) = HCl(g)
Determinar la energía de enlace El segundo camino será la formación directa del HCl(g) a partir de los ele-
O - H en el agua sabiendo la energía mentos en su estado más estable (molecular) es decir :
de disociación del 0 2 ( +494,8 kJ/
mol). la del H2 (436,2 kJ!mol) y la Segundo camino:
entalpía de formación del agua ga-
seosa ( - 241,9 kJ/ mol). Nota : Se
supone que los dos enlaces O - H
del agua consumen la misma energía Como el intercambio energético ha de ser el mismo independientemente
en su rotura 12 • del camino seguido, se puede igualar la entalpía de los dos:
R: -462,7 kJ/mol de enlaces 0-H. .1~(HCl) = ~(H) + Mry(Cl) + Llli~nlace H - CI
de donde se obtiene la energía de enlace buscada:
A-34
Resumir ordenadamente los as-
Ml~ - ct = .1~(HCl) - [.1H1(H) + .1~(Cl)]
pectos fundamentales de este apar- .1If¡l¡ _c 1 = - 92,34 - 217,88 - 121.39 = -431,6 kX/ mol
tado. dedicado al estudio del primer
principio de la Termodinámica (ex- En resumen. las energías de enlace, información valiosa en Química,
presión particular del principio de se pueden calcular disponiendo de datos termoquímicos de calores de for-
conservación de la energía) y sus mación de las sustancias y de los átomos libres (energías de disociación).
aplicaciones. m~~~ mm
21.3. SEGUNDO PRINCIPIO DE TERMODINAMICA
u Hay que hacer notar que se trata
de energías de enlace promedio : la rup- El primer principio de la Termodinámica que acabamos de estudiar es,
tura de H O-+ H +OH exige, claro está,
una cantiaad de energía diferente que como hemos visto, una forma concreta del principio de conservación de la
OH-+H +0. energía. Como tal. establece la equivalencia exacta entre las diversas formas
476
de energía implicadas en un proceso, y nos ha permitido introducir magni-
tudes (entalpía, energía de enlace, etc.) y deducir relaciones entre las mismas
(ley de Hess), que facilitan el manejo de los datos calorimétricos. Pero dicho
principio no suministra suficiente información sobre la posibilidad de que el
proceso tenga lugar, es decir, sobre las causas de evolución de un sistema
en un determinado sentido y no en otro. Por ejemplo, al primer principio
no nos dice si al colocar un cuerpo en contacto con otro, a menor tempe-
ratura, ganará energía el de menor temperatura o el de mayor. Sólo indica
que la energía que uno de ellos gane ha de ser igual a la que el otro pierda
(si el sistema está aislado). Ambos procesos -calentamiento del cuerpo
frío a expensas de un descenso de temperatura del cuerpo caliente, o al
contrario- son posibles de acuerdo con el primer principio, que sólo expresa
la conservación de la energía total.
Sin embargo, es evidente, desde el punto de vista experimental. que siem-
pre se produce un aumento de la temperatura del cuerpo. más frío. Y nunca
al contrario. El primer principio no permite, pues, predecrr el sent1do de la
evolución espontánea de un sistema y se hace necesario introducir nuevas
magnitudes y relaciones que hagan posible dicha predicción, de indudable
interés práctico.
Comenzaremos por considerar algunos procesos espontáneos sencillos,
con objeto de analizar las condiciones que en ellos concurren, cara a la
comprensión de las causas que motivan la evolución de un sistema en un
sentido determinado y no en otro. ~

Ya nos hemos referido a la transferencia de calor entre cuerpos a dis-


tinta temperatura -siempre del más caliente al más frío- como ejemplo A-35
de proceso espontáneo. Otros ejemplos sencillos pueden ser la caída de una Enumerar algunos ejemplos sen-
piedra, la expansión de un gas cuando se conecta su recipiente con otro cillos de procesos espontáneos. Tra-
vacío (fig. 21.8), la difusión del soluto desde una disolución concentrada tar de establecer la causa de su evo-
(fig. 21.9) o la difusión de varios gases inicialmente separados (fig. 21.10). etc., lución.

o o o () • • • •

....
. . .. . .
••••••• e:!::> o o o o c::::>• • • • •
...
... . .
••••••• t::::> o
!O

n
o o
n
O
0

n • •

· <=::::::~ .


21.8 21.9 21.10


Exp~si6n espontánea de Difusi6n irreversible de un Difusión de a- inicial·
un gas en un recipiente va- soluto desde las zonas de mente separados.
cío. alta concentración a las de
baja concentraci6n.

477
y gran número de procesos químicos -combustiones. ataque de metales por
ácidos, etc.-. En muchos de los procesos indicados aparece una clara ten-
dencia a la disminución de energía por parte del sistema - un objeto cae,
un cuerpo a elevada temperatura se enfría, los ejemplos de reacción espon-
tánea mencionados son exotérmicos, etc. - . Así, el siglo pasado los termo-
químicos establecieron el concepto de «afinidad química» de los reaccio-
nantes como variable que gobernaba el sentido de un cambio químico, con-
cretándola en el calor desprendido en la reacción, argumentando que, al
igual que en los sistemas físicos, la evolución de un proceso químico obe-
decía a la tendencia a conseguir un estado mínimo de energía. Ello explicaba
que las reacciones exotérmicas fueran espontáneas, puesto que el estado
final (productos) er:a más estable -nivel entálpico inferior- que el inicial.
A-36 tD!mJ
Mostrar posibles contradicciones El principio de mínima energía presenta. sin embargo, serias limita-
al «principio de mínima energía» ciones. En primer lugar, se conocían numerosos sistemas que evolucionaban
como causa de la evolución de un en sentido contrario: la evaporación espontánea de un líquido es un ejemplo
sistema.
claro, y lo es también la producción espontánea de reacciones endotérmicas,
etcétera. Por otra parte, es evidente que si un sistema pierde energía, el
medio exterior- que constituye otro sistema- lo gana elevando su conte-
nido energético y contraviniendo el principio. Más aún, en un sistema
aislado, constituido por dos cuerpos a distinta temperatura, la variación
total de energía ha de ser nula y, sin embargo. el sistema evoluciona, luego
es evidente que fJ.H no es, al menos por sí solo, un buen índice para pre-
decir el sentido de la evolución.
Con objeto de simplificar el problema estudiaremos, en primer lugar,
el caso de sistemas aislados en los que, por definición, no hay intercambio
de energía con el exterior. Una vez aclarada. en este caso, la causa de la
evolución, abordaremos las situaciones más complejas de sistemas que in-
tercambian energía con el medio exterior 13 .

21.3.1. Evolución de sistemas aislados. Concepto de entropía

En un sistema aislado no se puede producir, claro está, intercambio


alguno de energía con el medio y, sin embargo, puede sufrir una evolución,
lo que, al mismo tiempo que muestra la invalidez de «principio de mínimo
energía», replantea el problema de encontrar las causas de dicha evolu-
A-37 ción. l1lfi
Dar una interpretación cualitativa
de las causas de evolución de un 1 3 Recordemos que para abordar un problema complejo es preciso recurrir a un análisis

sistema aislado. del mismo, precisando las condiciones en que se estudia.


478
Cuando en el Curso anterior estudiábamos las disoluciones de gases, nos
referíamos al «efecto de desorden», según el cual la evolución de un sistema
se ve favorecida por un aumento del desorden, puesto que una distribución
desordenada, como la que representa, por ejemplo. la mezcla de varios gases,
es más probable que la constituida por los gases separados.
Según esto, los sistemas evolucionarían hacia las configuraciones más
probables. La probabilidad, en efecto, de encontrar las moléculas de un gas
acumuladas en un punto de un recipiente es muy inferior -a menos que
disminuya la temperatura y el gas se licúe- a la de una distribución más
homogénea que supone la ocupación de todo el volumen 14 • 11113 A-38

El caso de dos cuerpos en contacto, a distinta temperatura, es también Explicar, teniendo en cuenta la
tendencia al máximo desorden -ba-
evidente que se trata de una situación más ordenada (en una parte del sis- sada en consideraciones probabilís-
tema las partículas poseen mayores velocidades de rotación, mayores am- ticas- , la evolución de un sistema
plitudes de vibración, etc., que en la otra parte del sistema) y, por tanto, formado por dos cuerpos en con-
menos probable que la correspondiente a una temperatura igual para ambos tacto, a distintas temperaturas.
cuerpos, de aquí la tendencia observada.
En todos los casos de sistemas aislados puede observarse esa misma
tendencia al paso a configuraciones más probables o, dicho de otra manera,
a la desaparición de desniveles en el sistema -que suponen una cierta or-
denación- a favor de una homogeneización, una desordenación de los mismos.
El problema es ahora introducir un concepto operativo para la medida
de dicha tendencia. Nos plantearemos para ello un caso concreto, tal como
el ejemplo de dos cuerpos a distintas temperaturas. Llamemos T, la tempe-
ratura del cuerpo caliente y T1 la del cuerpo frío e imaginemos que se pro-
duce una transferencia de calor, dQ, de uno al otro. suficientemente pequeña
para que T, y T1 permanezcan prácticamente inalterables. Se trata, pues,
de encontrar una magnitud que relacione dQ con T, y T1 , y cuyo valor in-
dique el sentido de la evolución: una magnitud que, en resumen, crezca
o disminuya en el sentido de la evolución.
Si tenemos en cuenta que el cuerpo frío, a temperatura T1 , absorbe un
calor dQ (positivo por serie comunicado), mientras que el cuerpo caliente,
a temperatura T,, emite un calor -dQ (negativo por ser él quien lo emite),

14
Esto puede ligarse con el número de estados microscópicos compatibles con una configu-
ración macroscópica dada: así. una configuración desordenada de un gas en un recinto es
compatible con un número extraordinariamente grande de estados microscópicos -definidos
cada uno de ellos por la posición y velocidad de todas sus partículas-. En cambio, el número
de estados microscópicos correspondientes a la situación de todo el gas acumulado en un punto
del recipiente es, naturalmente, muy inferior. De acuerdo con ello será mucho más probable
que el sistema se encuentre en un estado desordenado que en uno ordenado. El mismo razona-
miento es válido para cualquier caso de evolución de un sistema aislado.
479
podemos considerar como índice del sentido de la evolución del sistema la
dQ - dQ
suma T + - T -, suma que tiene un valor positivo (puest o que Te > T1 ),
1 e
es decir :

Por el contrario, si el (:alor pasara - cosa que sabemos no ocurre- del cuerpo
frío al caliente se tendría - :Q + dTQ < O
1 e

El distinto signo del sumatorio I. d~ para los objetos del sistema (posi-
tivo en el caso de la transformación real) proporciona, pues, un criterio
para la predicción del sentido de la transformación.
Surge así el concepto de entropía S de un sistema, definido, para una trans-
formación elemental como dS = d~ o más precisamente como

1 dS~d~· l [21.11]

(donde dQ rcv indica que se trata de una transferencia de calor en condi-


ciones de reversibilidad 15 y tal que la entropía total de un sistema aislado
aumente siempre en una transformación espontánea -expresión que consti-
tuye un enunciado del segundo principio de termodinámica y que determina
el sentido de evolución de un sistema aislado.
Puede probarse que S es una función de estado que sólo depende del
estado inicial y final del sistema, y, por tanto, que llS es independiente del
camino seguido. No obstante, el calor sí depende, como sabemos, de dicho
camino y d~ sólo coincide con dS cuando el camino seguido es reversible,
es decir, infinitamente lento, de aquí la definición: dS = d~cv .
Por otra parte, para el caso de una transformación finita, integrando la
expresión [21.11], se tendrá:

S - S
1 o
=Jl
o
dQrcv
T [21.12]

15
Una evolución reversible es aquella que se realiza de forma infinitamente lenta, de manera
que las magnitudes del medio y el sistema (presión. temperatura . ... ) difieren en cada momento
en una cantidad infinitesimal.
480
expresión que, en el caso de tratarse de un proceso isotermo (T constante),
se convierte en:

S _S = Qrev [21.13]
1 o T

válida únicamente para procesos isotermos. mil) A-39


Expresar resumidamente el con~
En resumen, hemos introducido una nueva magnitud, la entropía S, cepto de entropía, cuantitativa y
función de estado definida como 11S = J: d~•v, tal que en un sistema ais- cualitativamente.

lado 11S >O, si el sistema evoluciona, y 11S =O si el sistema permanece en


equilibrio 16 . t!.S nunca puede, pues, tomar valores negativos para el con-
junto del sistema aislado. La entropía es, así, el concepto operativo que mide
la tendencia de un sistema aislado a evolucionar hacia configuraciones
más probables, una medida, por tanto, de la tendencia al desorden. Desde
este punto de vista podemos decir también que la entropía describe la posi-
bilidad que posee un sistema para hacer trabajo (puesto que trabajo es toda
transformación de la materia venciendo fuerzas).

La unidad usual de entropía es el julio/K aunque en Química utilizamos


entropías por unidad de masa (o entropías molares), es decir julios/ mol.K.

Es preciso ahora hacer algunas puntualizaciones : la tendencia al cre-


cimiento de la entropía sólo se aplica a la evolución espontánea de un sis-
tema aislado y no a una parte del sistema. En efecto, en el ejemplo estudiado
de dos cuerpos a distinta temperatura, es evidente que la entropía del cuerpo
frío aumenta y la del caliente disminuye, pero la variación de entropía para
todo el sistema es positiva. Del mismo modo, cuando en una disolución sa-
turada se forman cristales, disminuye la entropía localmente (el cristal supone
mayor ordenación que los cristales disueltos), pero si se evalúa 11S para el
conjunto disolución-medio puede constatarse que t!.S > O1 7 •

16
Más precisamente habría que decir ó.S > O para las transformaciones espontáneas, que son
siempre irreversibles. y !l. S = O para las transformaciones reversibles, que corresponden a estados
de equilibrio o casi equilibrio.
17
No entraremos aquí en la discusión acerca del crecimiento de la entropía para el conjunto
del Universo, considerado como un sistema aislado; señalemos simplemente que algunos autores
sostienen que. puesto que la entropía de un sistema aislado crece siempre en sus transformaciones,
la entropía del Universo aumentaría continuamente evolucionando así hacia una situación
de entropía máxima -correspondiente a una configuración de máxima probabilidad, de total
ausencia de desequilibrios- calificada como «muerte térmica del Universo>>, puesto que al al-
canzarse cesaría toda evolución. Sin embargo. tales conclusiones responden a extrapolaciones
abusivas que asimilan el Universo a un sistema aislado. En realidad. la homogeneización de
481
A-40 Veamos, por último. algunos ejercicios de manejo de la nueva mag-
Calcular el cambio de entropía nitud. mm mu ~
sufrido por 1 kg de hielo a 0 ° e al En resumen, el criterio de espontaneidad general expresado para un
pasar a agua líquida a 0°C (calor sistema aislado es que un cambio será irreversible cuando la variación total
latente de fusión del hielo: 333,2 J/ g). de entropía, al pasar de un estado a otro, sea positivo. En otras palabras, la
R: Al ser una transformación iso- fuerza impulsora en un sistema donde se conserva la energía es la tendencia
terma se tendrá : al máximo desorden. mil

~s =!
T T
jao
= g = 79 6oo =
273 21.3.2. Evolución de un sistema que intercambia energía
= 292 cal/K= 1 221 J/K
con el exterior. Concepto de potencial químico
A-41 El segundo principio de Termodinámica expresa un criterio de espon-
Para que se produzca la fusión taneidad aplicado conjuntamente al sistema estudiado y al medio exterior.
del hielo, el medio ambiente ha de El problema final pendiente es establecer un criterio de espontaneidad que
proporcionarle calor y debe, pues. dependa exclusivamente de las propiedades del sistema sin tener en cuenta
estar a una temperatura superior el medio ambiente. mm
a la de éste. Supóngase que para Al no encontrarse el sistema aislado, la fuerza impulsora que predice la
el caso del problema anterior la espontaneidad de un proceso químico será gobernada por dos tendencias:
temperatura del ambiente fuera de
20 °C y permanezca prácticamente la tendencia a un estado de mínima energía, que vendrá medida por la
constante. ¿Cuál será la variación de energía liberada al exterior (tJ.H del proceso) y
entropía experimentada por el am- la tendencia al máximo desorden, relacionada con la variación de
biente, ~Samb? ¿Y la total del sis- entropía del proceso, que, a T constante, vendrá medida por el
tema agua-ambiente? (Verificar que calor intercambiado si el proceso tuviera lugar de forma reversible,
la entropía total crece.) Qrev• cuyo valor será el producto T · tJ.S, como hemos visto.

R· M = _333 200 :::= - 1137 JIK


Es así que la Termodinámica introduce una nueva función de estado,
• amb 293 denominada energía libre de Gibbs de un sistema, como fuerza impulsora
total de los procesos de manera que conjuga las dos tendencias de mínima
~s, 01 • 1 = 1221 - 1137 = 84 J/K
energía y máximo desorden, definiendo la variación de energía libre, tJ.G,
se comprueba que la entropía total en un cambio a P y T constantes como indica la siguiente expresión:
crece.
1 tJ.G = tJ.H - T · tJ.S 1 [21.14]

A-42 de forma que a cada estado del sistema se le atribuye un contenido en energía
libre que dependerá exclusivamente de la composición del sistema (fijadas
Calcular la variación de entropía,
para el cambio fiSico de condensación
todo el Universo supondría que el enorme conjunto de N cuerpos que lo componen entrarán
del agua a 100 °C y 1 atm. en interacción acompañada de intercambio energético. Pero la misma teoría matemática de
(Calor latente de vaporización en los conjuntos muestra que ello es imposible para un N muy grande, por lo que suponer que el
estas condiciones es 2260 Jlg). Universo constituye un único sistema carece de sentido, como carecen de sentido las elucu-
braciones acerca de una muerte térmica que contradice el evidente dinamismo intrínseco de
R. M= ~Q = - (2260 X 18) = la materia. (Ya en el capítulo de las partículas elementales quedó claro lo incorrecto de una
. T 373 concepción de la materia formada por unos «componentes últimos» agrupados en distintas con-
=- 109,1 J/ (mol · K). figuraciones.)
482
P y T) y que en Química se suele denominar potencial químico, de manera A-43
que un proceso será espontáneo siempre que exista una disminución neta Predecir cualitativamente el signo
de su potencial químico y evolucionará precisamente hasta que los poten- de la variación de entropía en los
ciales energéticos del sistema en sus estados inicial y final se igualen, con lo siguientes procesos químicos:
que el sistema habrá alcanzado el equilibrio. mm a) C(s) + Hp(g) <:t CO(g) + H 2 (g)
En el caso de reacciones que procedan de forma exotérmica (~H <O) b) Np4 (g) +=t 2 NO/g)
y con aumento del desorden (~S> O) siempre serán espontáneas, ya que R: a) ~S> O; b) ~S>O
necesariamente ~G será negativo (véase la ecuación [21.14]). También
serán posibles aquellas reacciones endotérmicas donde la elevación energé- A-44
tica del sistema (en las reacciones endotérmicas ~H >O) sea compensada
Resumir las tendencias que ser-
por un aumento !fel desorden del sistema, siempre que ~H < T · ~S. Así, virán para predecir la espontaneidad
por ejemplo, la espontaneidad 18 del proceso de cristalización molecular en de un cambio químico.
una disolución saturada se puede interpretar, al observar que este proceso
transcurre con disminución del desorden del sistema (el cristal sólido está A-45
más ordenado que las moléculas en la disolución), o sea, con ~S < O; por
Justificar si serán espontáneos
tanto, el proceso debe ser necesariamente exotérmico (~H <O) y además el aquellos procesos químicos que trans-
calor desprendido al medio exterior debe compensar en exceso el orden curran:
conseguido. Por el contrario, todo proceso endotérmico necesariamente debe a) exotérmicamente y con aumento
suceder con aumento del desorden del sistema y, por tanto, la energía extraída de desorden (incendio de un bos-
del medio ambiente (~H > O) será menor que el desorden logrado en el sis- que);
tema (~H < T · ~S). Cabe, por último, señalar la influencia de la tempera- b) endotérmicamente y con dismi-
tura en la posibilidad de evolución de un proceso, como factor del producto nución de desorden (crecimiento
T · ~S. justificándose, por ejemplo, que las cristalizaciones se realizan a baja de un árbol),
temperatura o que las reacciones endotérmicas proceden fácilmente a tem- e) exotérmicamente y con disminu-
peratura elevada. ción de desorden (una cristaliza-
ción).
En resumen, en un proceso químico se podrá predecir su espontaneidad
sin más que calcular la variación de energía libre entre los estados inicial
y final a partir de valores de entalpía y entropía de los reaccionantes y pro-
ductos y observando si
~G < O -+ Cambio espontáneo.
~G = O -+ El sistema habrá alcanzado el equilibrio
y no se alterará su composición.
~G > O -+ El cambio será imposible termodinámi-
camente.

18
Cuando en el texto se habla de espontaneidad se hace en el sentido de posibilidad de
reaüzación del proceso sin intervención externa. ignorando totalmente el factor tiempo. Así, por
ejemplo, el 0 2 y el H2 a P y T ambientales puedan permanecer largo tiempo en contacto sin
apenas observar variación en la composición del sistema. no por ello es menos espontáneo este
proceso que la Termodinámica predice.
483
CONCLUSION
Tras haber estudiado en el capítulo anterior los implicadas en un proceso y facilita el manejo de los
cambios materiales en las reacciones químicas, hemos datos calorimétricos de las reacciones, proporcionando
abordado en ésta los intercambios energéticos que información de las energías de enlace, etc. El segundo
acompañan a toda reacción y, en general, a cualquier principio, a través de la introducción de magnitudes
prqceso. Este estudio se ha concretado en el estableci- como la entropía o el potencial químico, permite pre-
miento de dos principios fundamentales de la Termo- decir el sentido de evolución de un sistema o, dicho de
dinámica. El primer principio, expresión concreta del otro modo, la factibilidad de un proceso determinado.
principio de conservación de la energía, establece la
equivalencia exacta entre las diversas formas de energía Como actividades complementarias se sugieren:

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-46. Establecer la correspondencia entre los si- Notas:
guientes conceptos (a, b, e y d) y los significados
l. Es necesario determinar previamente el equiva-
(1, 2, 3 y 4):
lente en agua del calorímetro, por el método de las
a) presión P; b) temperatura T; e) energía in-
mezclas, usando agua fría y caliente o simplemente
terna E; d) variación de entropía ~S.
agua caliente.
1) Contenido energético, cinético y potencial
2 . Dado que el frasco usado es opaco, debe situarse el
de todos los átomos, moléculas, ... , de un sis-
bulbo del termómetro en la parte superior e inver-
tema.
tirlo cada vez que se desee leer la temperatura.
2) Expresión de las colisiones moleculares con
3. La variación de entalpía en el proceso debe deter-
las paredes del recinto.
minarse en kJ/mol
3) Parámetro que expresa la energía cinética
promedio de las partículas de un sistema. R: El valor del calor de neutralización de e~a reacción
4) Tendencia al desorden, a la nivelación. más frecuente en la bibliografía es -5 7,3 kJ/ mol.
A-47. Resumir las definiciones operativas de las fun-
ciones de estado - que dependen del estado del
sistema y lo caracterizan- introducidas en este
capítulo.
A-48. La medida aproximada de un calor de reacción
puede realizarse por los alumnos tomando como
calorímetro un frasco de polietileno con termó-
metro incorporado.como indica la figura 21.11.
Se propone la determinación del calor de neutra-
21.11
lización tomando como reactivos 100 mi de HCl
Calorímetro usado para la determinación de
2M y 100 ml de NaOH 2 M. Programar y rea- un calor de reacción . '
lizar esta experiencia.

484
INTRODUCCION
A LA CINETICA QUIMICA 22
En la profundización del estudio de las reacciones químicas que estamos rea- INTRODUCCION
lizando hemos dedicado los dos primeros capítulos a los cambios materiales y
energéticos que se producen, ocupándonos únicamente de los estados inicial y
final del sistema químico que evoluciona, es decir, de problemas tales como la
masa de productos que se pueden obtener a partir de una masa dada de reaccio-
nantes o la cantidad de energía total intercambiada por el sistema y el medio.
Falta, pues, abordar los aspectos relativos a lo que acontece durante la reacción.
Esto es lo que vamos a plantearnos en este capítulo, cuyos objetivos esenciales
son precisamente establecer cómo sucede una reacción y con qué rapidez evolu-
ciona el sistema químico. Se trata, pues de profundizar en el modelo elemental
de córrio tiene lugar una reacción química -expuesto el Curso anterior y que
hemos recordado en la introducción general a esta V parte-. Ello supone la in-
troducción de conceptos operativos -en primer lugar, el de velocidad de reacción-
que hagan posible un tratamiento cuantitativo de los factores que determinan
dicha rapidez. m
A-1
Es éste un problema fundamental y no sólo desde un punto de vista teórico: Dar algunas razones que justifi-
poder controlar la velocidad de una reacción aumentándola en algunos casos quen la importancia de la Cinética-
para hacer rentable determinado procedimiento de obtención de sustancias, dis- química, es decir, de los factores que
minuyéndola en otros para hacerla prácticamente nula, cuando se quieren evitar determinan la velocidad de una reac-
procesos de descomposición ... - es una cuestión de evidente importancia práctica. ción.

A-2
CONCEPTO Y MEDIDA DE LA VELOCIDAD DE 22.1. Para el estudio de la evolución de
REACCION m!jg
un sistema es necesario introducir
una magnitud que mida la rapidez
con que se produce dicha evolución,
22.1.1. Definición operativa de velocidad de reacción a la que se denomina velocidad de
reacción. Proponer una definición ope-
Lógicamente, una forma adecuada de seguir la reacción es estudiar rativa de velocidad de reacción. Con-
cómo varía su composición, definiendo la velocidad de reacción como el in- cretar para una hipotética reacción
cremento o variación que sufre la concentración de una de las sustancias presen- A+ B+ZC.
485
A-3 tes por unidad de tiempo. Así, en la reacción A + B ~ C propuesta podemos
¿En qué unidades se medirá la definir la rapidez media o instantánea de formación del producto C, respec-
velocidad de reacción si la concen- tivamente, como:
tración se expresa en mol z- 1 ? ~[C] d[C]
V = -- y v= - -
R: Una unidad frecuente es: m ~t dt
mol. 1- 1 • s- 1 •
Naturalmente podríamos haber elegido las sustancias A o B para .medir
A-4 la velocidad, lo que daría resultad9s absolutamente equivalentes; puesto
que por cada mol de A que desaparece, desaparece también una de B y
Definir la velocidad de reaccwn
aparece otra de C, de forma que tenemos :
para el proceso aA + bB ~ cC + dD
de todas las formas posibles (es decir,
en función de las distintas concen-
traciones).
De acuerdo con esto definiremos la velocidad de reacción indicada como
R:
V = 1 d[A] - l d[B] - d[A] d[B] d[C]
-liTt- -bTt- V = - - - = - -- = -- [22.1]
dt dt dt
- 1 d[C] _ l d[D]
- -e dt-d dt Este es el criterio adoptado, en general, para definir la velocidad de
A-5 cualquier reacción. Así, en el caso de la formación del ioduro de hidrógeno
(12 + H 2 ~ 2HI), se tendrá:
Definir la velocidad de reacción
para la reacción : V = - d[I2] = - d[H2] = ! d[HI]
Np 5 -+ 2 N0 2 + 1/ 2 0 2 dt dt 2 dt
puesto que por cada mol de H2 o 12 que desaparece se forman 2 moles de HI.
R: _ d[Np 5 ] _ 1 d[N0 2 ] _ mJ ~
V-- dt _l _ d_t__
d[02]
-_2_d_t_ 22.1.2. Determinación experimental de la velocidad de
reacción
A-6
Una vez definida la velocidad de reacción se plantea el problema de su
¿Qué procedimientos se sugieren determinación experimental. Se trata, en realidad, de un doble problema:
para la determinación de la concen-
tración de una sustancia en el sis- en primer lugar, el de cómo medir las concentraciones, y, en segundo lugar,
tema químico, en un instante dado? cómo determinar la variación de éstas. mm
En cuanto a la medida de las concentraciones, como es lógico, no se
A-7 suele proceder a una medida directa -que supondrá un engorroso proceso
de separación de la sustancia a analizar, pesadas, etc. - , sino que general-
Supóngase que se realiza la reac-
ción H 2 (g) + 12 (g) = 2HI(g) partiendo mente se recurre a alguna propiedad que varíe con dicha concentración,
de concentraciones idénticas de H2 tal como el color, la conductividad eléctrica. etc. Se pueden obtener así
e 12 • Trazar cualitativamente, a titulo tablas y, mejor aún, gráficas que indiquen el valor de la concentración en
de hipótesis, las gráficas concentra- sucesivos instantes y que proporcionarán información de cómo varía dicha
ción= f(t) para las 3 sustancias. concentración, es decir, de la velocidad de reacción. ~
486
La figura 22.1 representa cualitativamente la variacwn de las concen- A-8
traciones en la reacción de formación del HI. En general. ésta es la forma Dibujar cualitativamente la va-
en que varían las concentraciones de los reactivos y productos, alcanzándose riación de la concentración de los
más o menos pronto una situación de equilibrio en que las concentraciones reactivos y productos en los si-
ya no se modifican 1 • mm guientes casos:
a) una reacc10n en que se alcanza
rápidamente el equilibrio sin que
22.1
se haya transformado más que
Variación de las concentraciones con el tiempo para
una pequeña proporción de reac-
la reacción H2 +
l2 + 2 Hl. tivos;
b) una reacción rápida en que prác-
ticamente todos los reactivos de-
saparecen, y
Una vez trazada la curva e= f(t), la obtención de la velocidad en cual- e) una reacción lenta pero también
quier instante puede realizarse fácilmente, puesto que prácticamente completa.
R: Véase la figura 22.2.
1' = de = lím ~e ~ Reactivos
dt .<~r -+o ~t
Productos
límite que se obtiene trazando la tangente a la gráfica e= f(t) en el punto
considerado (fig. 22.3). Repitiendo la operación para diferentes instantes se a)
puede obtener la gráfica v = f(t), que expresará la variación de la velocidad
de reacción con el tiempo. mm Reactivos

Productos
En una reacción en que uno de los productos es gaseoso puede recurrirse,
para determinar la variación de la concentración, a realizar la reacción en
un recinto cerrado, bien a volumen constante y midiendo la variación de -----
la presión o bien a presión constante, midiendo la variación de volumen
(fig. 22.4). m!llll
e r
e
ti;\ 22.2 Variación de ta concentración en
función del tiempo en distintos
V casos.

v = lim ~
t Recipiente
A-Y
Át -+0 Lit de La descomposición del Np 5 citada
reacc ión en A-5 fue estudiada por Daniels y
bu reta
de gas Eyring, partiendo de N 0 5 disuelto
en tetracloruro de carbono, obte-
22.3 niendo N0 2 también soluble en CC14
La velocidad de reacción es la 22.4
Montaje. experimental para determinar la velocidad de
y oxígeno no soluble, según
derivada de la concentración res·
pecto del tiempo. la reacción: 2N2 O s (dis. ) ~ 4 N0 2 (dis.) +02 (g). Nz0 5 (dis. CC14 )--+
. 1
--+ 2 N0 2 (d1s. CC1 4 ) +l 0 2 (g)
¿Qué criterio convendría utilizar para
1 En el capítulo próximo estudiaremos con detalle el equilibrio químico. seguir el curso de la reacción ?
4.R7
A-10 22.2. LEYES EXPERIMENTALES DE VELOCIDAD DE
A continuación se dan los datos
REACCION
obtenidos por Daniels y Eyring para
la citada reacción de descomposición Como señalábamos en la introducción es posible influir en el ~urso de
de Np5 : un proceso químico controlando los factores que afectan a las velocidades
de reacción. Se trata, pues, de establecer cuáles son dichos factores y qué
t [Np, ]
tipo de influencia ejercen. mil
min moll - 1 526 1.67
Como es lógico, la velocidad de una reacción depende, en primer lugar,
o 2,33 867 1,35 de la naturaleza de los reaccionantes. Se trata de un factor sobre el cual es
184 2,08 1198 1.11
imposible, evidentemente, influir. Pero de acuerdo con el modelo de las
colisiones de que partimos (ver introducción general a esta V parte) cabe
319 1.91 1887 0,72 pensar en otros factores que sí serán modificables, como:
a) calcular las velocidades medias en a) Las concentraciones de las sustancias tendrán un efecto notorio, pues
los intervalos considerados; al variar dichas concentraciones se estará variando en mayor o
b) representar la gráfica e= f(t); menor grado la probabilidad de las colisiones entre las moléculas.
e) obtener, a partir de la represen-
tación gráfica anterior, las velo- b) La temperatura de reacción es otro factor de suma importancia que
cidades instantáneas cuando t = O, tendrá su influencia sobre la velocidad de reacción, ya que la varia-
100, 250. 400. 700, 1 000 y ción de temperatura supone una variación de la energía cinética de
1 500 min., respectivamente, y las partículas y por tanto de la efectividad de los choques. Las obser-
d) dibujar la curva v = f(e) tanto vaciones más comunes señalan, en ef~cto, que un descenso de tem-
con los datos de a) como con peratura se traduce en una disminución de la velocidad de reacción.
los de e).
e) Finalmente, es sabido que la presencia de ciertas sustancias que no
R: Ver figura 22.5. intervienen en la estequiometría de la reacción, denominadas cata-
[N10sl lizadores, hacen que la velocidad de reacción sea mucho mayor o
mol ·l- 1 menor e incluso que el mecanismo por el que transcurre la reacción
2 sea diferente.
d) En el caso de reacciones heterogéneas, en las cuales los reactivos se
encuentran en distintos estados físicos, sobre todo en las reacciones
oL--5-r0-0--1 00
.--
0 - 1-r50_0_ t_(min)
entre sólidos y líquidos o entre líquidos y gases, habrá necesidad de
introducir un nuevo factor: la superficie de contacto entre reaccionantes,
V X 103
siendo lógicamente más favorecida la reacción cuanto más intenso
es dicho contacto.
En este apartado nos ceñiremos al estudio del efecto de las concentra-
ciones en la velocidad de reacción, y en los apartados siguientes analizaremos
la influencia de la temperatura y de los catalizadores.
En primer lugar cabe suponer una dependencia directa de la velocidad
e (mol · 1- 1) de reacción respecto a la concentración de reactivos, y así ocurre en muchos
22.5 Gráficas e = f (ti y v = f (el para
casos. Pero ello introduce una dificultad suplementaria en este estudio,
la reacción de de·s composición del puesto que, a medida que se van formando los productos a expensas de los
N2 Os. reactivos, no sólo habrá una disminución de la velocidad de reacción con-
488
siderada, sino también un aumento de la velocidad del proceso inverso que A-ll
l~ega a ser importante, con lo que la velocidad neta de formación de un
Indicar, a título de hipótesis, y
producto para cualquier reacción química, como por ejemplo A $.t1 B. será: partiendo del modelo de las coli-
siones, de qué factores dependerá la
V neta = V directa - V inversa
velocidad de reacicón.

En nuestro estudio simplificaremos estas consideraciones suponiendo que


sólo hay reacción directa, es decir, trataremos siempre de velocidades al
comienzo de la reacción cuando sólo haya reactivos. El objetivo fundamental
de un estudio cinético será la obtención de expresiones que den la velocidad
de reacción en función de las concentraciones de reaccionantes. Estas ex-
presiones se pueden obtener experimentalmente a partir de las curvas de
concentración en función del tiempo de reacción, como se ha citado en el
apartado anterior para llegar a v = f (concentraciones).
En el caso particular de la formación de HI:
I 2 (g) + H2 (g)-+ 2HI(g)
se verifica experimentalmente que la velocidad de reaccwn depende direc-
tamente de las concentraciones de iodo y de hidrógeno, o sea:

de donde v a [1 2 ] • [H 2 ]
y finalmente

[22.2]

Esta ley experimental de velocidad significa que al aumentar la concentra-


ción de iodo o de hidrógeno aumentará la velocidad de reacción, lo que es
lógico, puesto que habrá mayor número de moléculas por cm3 y por con-
siguiente mayor número de choques. Se introduce aquí el orden de una
reacción respecto de un componente definido como el concepto de exponente a
que aparece elevada la concentración de dicha sustancia en la ecuación cinética
(o ley de velocidad); así. en el ejemplo visto, el orden de reacción respecto
del iodo es 1 (primer orden), como también lo es respecto del hidrógeno,
siendo el orden total la suma de dichos exponentes; así pues, la síntesis del HI
es una ley de velocidad de segundo orden. Podría pensarse, a partir del ejemplo
propuesto, que el orden de una reacción coincide con los exponentes que
figuran en la ecuación estequiométrica, lo que cabría interpretar como si
la estequiometría fuera expresión del mecanismo de la reacción, e indicara
el número de moléculas que intervienen en los choques que producen la
489
A-12 transformación (molecularidad). Conviene insistir en que el orden de una
Las síntesis del bromuro de hidró- ley de velocidad debe obtenerse de forma experimental y, por tanto, no puede
geno (HBr) según Br2 (g) +H 2 (g)~2. deducirse de la estequiometría de la reacción, como evidencia el ejemplo
HBr(g) se ajusta a una ley de veloci- propuesto en la siguiente actividad referida a una reacción de igual este-
dad obtenida experimentalmente, quiometría que la de obtención del m. ~
cuya expresión es 2 :
Esta diferencia en el orden de reacción para reacciones de la misma
v = ~ d~r] =k· [Br 2]l · [H2 ] (2) estequiometría muestra, sin lugar a dudas, que una reacción cualquiera
aA + bB ___. cC + dD no puede interpretarse como resultado de un choque
Indicar el orden parcial respecto a simultáneo de a moléculas de A con b moléculas de B, sino que tiene lugar
cada sustancia, así como el orden a través de una serie de etapas que constituyen el mecanismo de la reacción
total. considerada. Pensemos que una reacción como
R: Primer orden respecto del H2 , or-
1
den respecto del Br 2 y orden
2
3 no puede nunca concebirse como el choque simultáneo de 30 ( 1) moléculas
total de .
2 de metanol con una de B10H14 • La estequiometría de una reacción no per-
mite, pues, colegir cuál será el orden de la misma, por ello es preciso siempre
2 Esta expresión sólo es válida, en
recurrir a los datos experimentales.
primera aproximación, en los primeros En resumen, la ley de velocidad v = f(c) ha de obtenerse experimental-
instantes, mientras la concentración de
HBr es aún pequeña. En realidad, la mente partiendo de los datos e = f(t), en la forma indicada en el apartado
expresión últimamente encontrada es in- anterior. Una vez obtenida la ecuación v = f(c), y teniendo en cuenta que
cluso más compleja:
se trata de una ecuación diferencial -puesto que v está relacionada con
] 112 [H ]
~~ - , será posible integrar dicha expresión y obtener la ecuación de la
k [Br
V= 1 2 2
l k [HBr]
+ 2 [Br2]
curva e = f(t), que constituye la ley integrada de velocidad, cuyo estudio poster-
pero si [HBr] es pequeña, dicha expresión gamos a cursos superiores. Una vez establecido experimentalmente el orden
se reduce a v = k1 [Br 2]t [H 2]. Es intere- de reacción y obtenida la ley integrada de velocidad es posible proseguir la
sante notar a este respecto que la velo-
cidad de muchas reacciones no puede investigación tendente a encontrar cuáles son las etapas -o procesos ele-
expresarse como una función sencilla del mentales, como se les denomina- de que consta el mecanismo de reacción,
orden, más que cuando la concentración problema que abordamos en el siguiente apartado.
de los productos es aún pequeña.
Conviene detenerse en el significado
físico de la constante k que aparece en
J
toda ecuación cinética, llamada constante
de velocidad o velocidad de reacción especí- 22.3. MECANISMOS DE REACCION
fica, ya que numéricamente es el valor
que tendría la velocidad de reacción si
las concentraciones de las sustancias de La ecuación que expresa la estequiometría de una reacción, por ejemplo,
que depende fueran iguales a la unidad. aA + bB ___. cC + dD, no indica, en general el orden de una reacción porque,
Dentro de esta constante k están incluidos
todos aquellos factores que se han man- en realidad, ésta tiene lugar, de manera fundamental en una serie de etapas
tenido constantes al establecer la ley de o procesos elementales. Para cada uno de dichos procesos elementales, por
velocidad (v = .f(c)), como son la natu-
raleza de los reaccionantes y temperatura
ejemplo, A + B ___. C, la ecuación estequiométrica sí es expresión del orden
de la reacción, de manera fundamental. de reacción, que en el ejemplo citado sería
Naturalmente, es independiente de las
concentraciones de los reactivos. V= k[A] . [B]
490
Por ello, cuando una reacción qWffilca tiene lugar en un solo paso o
etapa, su ecuación estequiométrica expresa el orden de una reacción. Esto
es lo que sucede en el ejemplo estudiado de la síntesis del m
H2 + I2 -+2ID V == k[H 2 ] • [12]
ecuación estequiométrica que
ley de velocidad
coincide con el proceso elemental

Pero, en general, una reacción química procede por etapas, cada una
con velocidad diferente. Así, la descomposición del elo - según la reacción
3elo- -+ e1o; + 2el- posee una velocidad de segundo orden verificada ex-
perimentalmente:
v == k'[elo-p mol- 1 l- 1 s- 1
ley experimental de velocidad

Dicha reacción se supone tiene lugar a través de dos etapas sucesivas


etapa 1: elo - + elo - -+ elO_;- +el- (lenta)
etapa 2: elO~ + elo - -+ e1o; +el (rápida)
que sumadas dan, como puede verse, la ecuación estequiométrica.
Ante esta multiplicidad de procesos elementales, cada cual con velocidad
distinta y con un orden de reacción diferente, se plantea el problema de
encontrar el orden de la reacción global. El problema se simplifica si tenemos A-13
presente que, lógicamente, la etapa más lenta será la que controle la velocidad
global del proceso. Así, en la descomposición del elo- nos encontramos con La reacción 2 Np 5 -+ 4 N0 2 + 0 2
que la etapa 1 (choque de dos elO- para dar elO~ + el-) resulta ser la más se supone tiene lugar a través de las
siguientes etapas:
lenta de todas, por tanto será la determinante de la velocidad del proceso
global; por ello, su ley de velocidad corresponde a una de segundo orden. etapa l. Np 5 +NP 5 -+Np;+NP5
miJ (rápida)
La búsqueda de un mecanismo de reacción es el objetivo siguiente a la etapa 2. Np;-+ N0 2 + N0 3 (lenta)
determinación de la ley de velocidad. Este mecanismo puede tener lugar etapa 3. N0 2 + N0 3 -+ NO+ N0 2 +02
(rápida)
a través de varios procesos elementales (etapas) que conducen desde las mo- etapa 4. NO+ N0 3 -+ 2 N02 (rápida)
léculas de partida a los productos. Estos procesos elementales o etapas se
clasifican según el número de moléculas que participan en la etapa, deno- ¿Cuál sería. según ello. el orden de
minado molecularidad; así. si la etapa implica la descomposición de una dicha reacción? 3
molécula activada como la 2 en el ejemplo anterior, recibe el nombre de R: Primer orden (v =k' Np 5 ), de
proceso unimolecular. Si intervienen dos moléculas, como puede ser el caso de acuerdo con los datos experi-
la formación del m. se le llama proceso bimolecular. Lo que es sumamente mentales.
improbable es que más de tres moléculas coíncidan en un choque instantáneo,
de ahí que la molecularidad tenga un limite no superior a 3.
3 El símbolo • indica que se trata de
Así pues, podemos ahora establecer la relación existente entre el orden una molécula «activada» con energía
de velocidad obtenido experimentalmente y la molecularidad sugerida en suficiente para descomponerse.
491
cada etapa para el desarrollo del proceso. Si la etapa controlante es un pro-
ceso unimolecular, la ley de velocidad será de primer orden, y en el caso de
que sea bimolecular el paso controlante, será de segundo orden. Ahora bien,
el razonamiento inverso no es válido, es decir, una ley de velocidad de primer
orden no conduce necesariamente a un proceso elemental unimolecular,
como se ha visto en el ejemplo de la descomposición del N2 0 5 , cuyo meca-
A-14 nismo es bastante complejo y contiene varias etapas. mil)
La reacción entre el flúor y el N0 2 Mencionaremos, por último, la forma de establecer el mecanismo de
conduce a la formación de N0 2F una reacción sin profundizar en ello, dada la complejidad del problema. La
según el esquema: guía más importante es la ley de velocidad obtenida experimentalmente;
2 NO 2 + F 2 -+ 2 NO 2 F pero, al propio tiempo, se precisan sólidos conocimientos de química des-
criptiva para poder predecir cuáles son las sustancias que pueden formarse
habiéndose comprobado que el me-
canismo sucede en dos etapas:
en cada etapa, a través de hipótesis plausibles.
N0 2 + F2 -+ N02 F + F (lenta) Este conocimiento de los mecanismos de reacción permiten seleccionar
F + N0 2 -+ N02 F (rápida) las condiciones en que tiene lugar una reacción con el fin de obtener los
mejores rendimientos en determinados productos.
Deducir la ley de velocidad que se
debe esperar. Terminamos aquí el estudio de la influencia de las concentraciones en
la velocidad de reacción, que viene expresada por la ley de velocidad. A
R: v=k[N0 2 ] • [F 2 ].
continuación analizaremos la variación de la constante k de dicha ley con
la temperatura, factor que ha de influir grandemente en la energía cinética
de las moléculas y, por tanto, de acuerdo con la teoría de las colisiones,
en la velocidad de reacción.

22.4. VARIACION DE LA ·VELOCIDAD DE REACCION CON


LA TEMPERATURA
En el punto anterior hemos estudíado la influencia de las concentra-
ciones de los reaccionantes en la velocidad de reacción, reflejada en las
leyes de velocidad -por ejemplo, para la síntesis del m v = k(I 2 ) • (H2 ) - .
Ahora bien, según indica la experiencia, la velocidad de reacción puede
verse intensamente afectada por las variaciones de temperatura. Este es un
efecto previsible, de acuerdo con la teoría de las colisiones que trataremos
a continuación con un poco más de detalle.

22.4.1. Variación de la velocidad específica, k. Concepto de


energía de activación
La ley de velocidad de reacción establece de forma explícita la depen-
dencia de la velocidad respecto a las concentraciones de las sustancias reac-
cionantes. La constante k que aparece en dichas ecuaciones englobará, pues,
492
el resto de los factores que -según el modelo de las colisiones- afectan a la
velocidad, fundamentalmente la temperatura y la orientación con que se
efectúan los choques (que puede ser más o menos favorable) . miJit A-15
Dar una explicación lo más de-
De acuerdo con la teoría de las colisiones, la transformación química tallada posible de la influencia de la
de reactivos en productos tendrá lugar cuando se produzca un choque su- temperatura sobre la velocidad es-
ficientemente intenso -es decir, de suficiente energía- para vencer las fuerzas pecífica de reacción, k.
de enlace entre los átomos de las sustancias iniciales y hacer así posible el
establecimiento de nuevos enlaces. En realidad se trata de alcanzar un es-
tado en que los átomos de todas las especies químicas que intervienen (en
un proceso elemental o etapa de la reacción) se encuentren próximos y con
una energía elevada, constituyendo lo que se denomina un «Complejo acti-
vado» 4 a partir del cual podrán formarse tanto los productos finales como
reconstituirse los reaccionantes. Así pues, la posibilidad de que la transfor-
mación se produzca exige que llegue a formarse el complejo activado, es
decir, que durante el choque se comunique suficiente energía a las especies
iniciales para que se aproximen suficientemente venciendo las fuerzas re-
pulsivas entre nubes electrónicas, debilitándose las respectivas uniones. En
definitiva hay que superar la energía de repulsión entre las partículas reac-
cionantes hasta aproximarlas suficientemente para que se forme el com-
plejo activado. mm A-16
Dibujar de forma cualitativa las
La figura 22.6 muestra la forma general que reviste la variacwn de variaciones de la energía potencial
energía potencial a lo largo de la reacción en la que se observa cómo la que tiene lugar durante el paso de
formación del complejo activado exige comunicar a los reactivos una energía reactivos al complejo activado y fi-
Ea denominada. de acuerdo con su significado, energía de activación. Si du- nalmente a los productos.
rante el choque la energía comunicada a los reactivos es inferior a dicha
energía de activación, no podrá formarse el complejo activado y la reacción
no tendrá lugar. De aquí la importancia de un aumento de temperatura

EPO t. -- -- T-
Complejo activado

E'a

22.6
Variación de la energía potencial
Productos
'-----------:----~---=-del sistema químico durante el
Camino reacción - transcurso de la reacción.

• La naturaleza del complejo activado resulta dificil de determinar. En cualquier caso re-
presenta un estado energético eminentemente inestable. en evolución. En este momento el sis-
tema de átomos franquea un máximo o barrera de energía potencial (ver fig. 22.6) durante
el que se están rompiendo ciertos enlaces mientras se establecen otros.
493
- que supone un aumento de la energía cinética de las partículas- en la
velocidad de reacción. Antes de pasar a estudiar con cierto detalle esta in- ·
fluencia de la temperatura añadiremos algunas consideraciones acerca de
A-17 la energía de activación. m!!lfi
Dibujar la variacwn de energía
potencial del mismo sistema químico La misma figura 22.6 muestra las variaciones de la energía que ha
correspondiente a la figura 22.6 de producirse para el paso de los productos a los reaccionantes: es preciso,
cuando la reacción tiene lugar en en primer lugar, comunicar una energía E~ a fin de que se forme el mismo
sentido inverso. complejo activado. Basta, pues, considerar la misma figura en sentido con-
trario para el transcurso de la reacción inversa. Una reacción viene carac-
A-18 terizada así por dos energías de activación directa Ea e inversa E' a· 11!113
a) ¿Qué variación de energía interna
tendrá lugar cuando se produce Por último, nos referiremos al papel que juega la orientación del choque
una reacción como la esquema- en la energía de activación. Como es lógico, si dicha orientación no es fa-
tizada en la figura 22.6? vorable se precisará mayor energía para que se llegue a formar el complejo
b) ¿Cuál ha de ser la relación entre activado, tal como muestra la figura 22.7.
Ea y E~ para que se produzca una
disminución de energía interna Epot
en el proceso químico?
e) En este caso, y suponiendo que
dicha variación tiene lugar úni-
camente por intercambio de calor
con el medio, la reacción será exo-
térmica o endotérmica? Transcurso de reacción
R: a) t.E = E~-Ea.
b) Ea> E~. con lo que t.E será 22.7 Energías da activación para orientaciones da colisión favorable !trazo continuo)
y da colisión desfavorable (trazo discontinuo).
negativo.
e) Exotérmica, puesto que es el
sistema el que proporciona La influencia de la temperatura debe ahora interpretarse de acuerdo
calor al medio. con el concepto mismo de temperatura, que expresa la energía cinética pro-
medio de las partículas del sistema. Mas precisamente a cada temperatura
corresponde una distribución estadística de las energías cinéticas de las
partículas como la que se observa en la figura 22.8, en la que se ha repre-

"~;,o
N.o V\_
sentado también el valor de la energía de activación para una cierta reac-

moleculas -
300:
N.o
relativo
de
moléculas

Ea Energía Ea Energía
22.8 Distribución estadística del número de 22.9 El número de moléculas que tienen
moléculas qua tienen una energía una energía superior a Ea en la gráfi·
igual o superior a Ea (zona som· ca a 500 K es mucho mayor que
breada). a 300 K.

494
ción. Como puede verse, sólo algunas de las partículas poseen suficiente
energía para que al chocar superen la energía de activación y formen el
complejo activado.
Cualquier aumento de temperatura supone lógicamente una modifica-
ción de la distribución de energías, aumentando el número de partículas
con más energía cinética y, por tanto, el de las que poseen una energía
superior a la de activación (fig. 22.9). En conclusión, un aumento de la
temperatura supone un incremento del número de choques eficaces por
poseer las partículas una energía superior a la de activación 5 •
Estadísticamente se demuestra que la fracción de moléculas con energía A-19
igual o superior a Ea decrece rápidamente, de fo~ma exponencial, con Ea Exponer detalladamente cómo hay
y depende también exponencialmente de la temperatura absoluta en la forma: que proceder para obtener experi-
Fracción de moléculas con energía E~ Ea IX e-Ea/ RT mentalmente la energía de activación
de una determinada reacción.
donde R es la constante de los gases. Por tanto, la velocidad específica de
reacción será proporcional a esta fracción de colisiones efectivas:
k IX e - Ea/RT

o sea
k= A . e - Ea/ RT [22.3] A-20
Los datos que a continuación se
exponen corresponden a la reacción:
donde A vendría a representar la frecuencia total de colisiones entre molé-
culas y e - Ea fRT la fracción de choques eficaces, es decir, de aquellos que 2 Np 5 --+ 4 N02 + 02
poseen una energía igual o superior 6 a Ea.
T/ K k/s- 1
La expresión k= A · e - Ea /RT muestra, pues, la dependencia de la ve-
locidad específica de una reacción respecto a la temperatura. Dicha expresión 273 7,78 X 10-'
fue obtenida empíricamente por Arrhenius y aunque, como hemos visto, 298 3,46 X 10-s
puede deducirse teóricamente resulta muy dificil predecir los valores de A
y Ea dada la dificultad que entraña el conocimiento del complejo activado, 318 4,98 X 10- ·
frecuentemente muy inestable. 328 1,50 X 10 -3
Por el contrario, es posible proceder a determinaciones experimentales 338 4,8 7 X 10 -3
de k a distintas temperaturas, lo que permite obtener experimentalmente A
(denominado «factor preexponencial))) y Ea a partir de la representación
gráfica correspondiente. Encontrar la energía de activación
y la ecuación de Arrhenius corres-
pondiente a esta reacción.
5
Podría pensarse también que la mayor velocidad de las partículas supone que se produzcan R: Ea= 104,5 kJ/mol
más choques por unidad de tiempo. pero éste es un efecto secundario de mucha menor impor-
tancia y que puede no tomarse en cuenta en una primera aproximación.
6 En realidad. A depende también de otros factores, como son el efecto de orientación de 104,5
los choques. etc. In k= 9 •5 - 8,29x 10- 3 T
495
A-21 22.4.2. Determinación experimental de la energía de activación
Una investigación elemental que DIID
puede realizarse en un laboratorio La evaluación práctica de la energía de activación en una reacción
escolar consiste en descomponer el química se puede realizar observando la dependencia de la constante ciné-
tiosulfato sódico (Na 2Sp 3 ) en medio tica k con la temperatura, predicha por la ecuación [22.3]. En efecto, tomando
ácido (HCl 2 M) a varias tempera- logaritmos naturales en dicha ecuación tendremos :
turas, como por ejemplo, 20, 30, 40,

l lnk~InA- ~~
50 y 60° C, respectivamente, siendo
el esquema de reacción : [22.4)
spr + H+ -+S + 80 + Hp 2

Realizar una serie de experimentos Esta expresión, denominada ecuación de Arrheníus, por haber sido encontrada
que conduzcan a constatar que se
cumple lo predicho teóricamente
por este científico de forma experimental, sugiere que la función ln k= ¡(j)
(ecuación de Arrhenius)" . será lineal y de pendiente negativa e igual en valor absoluto a ~. Así pues,
si se realizan varias determinaciones a diferentes temperaturas para una
misma reacción, manteniendo constantes. las restantes variables (natura-
leza de los reaccionantes y concentraciones iniciales), se podrá obtener la
energía de activación de la misma, haciendo la correspondiente representa-
A-22 ción logarítmica 7 • m!ID) UD~ mili
A continuación se reflejan los va-
lores de la velocidad específica de
reacción en funci ón de la temperatura 22.5. CATALIZADORES
centígrada para la reacción:
Finalmente, y dentro de nuestro estudio de los factores que influyen
12 + H 2 -+ 2 ID
sobre la velocidad de reacción, cabe hablar de sustancias que incluso en
pequeñas cantidades aceleran la velocidad del proceso sin que parezcan
ttc 1.: /dm 1 • mol- 1 · s 1

implicadas en la reacción, puesto que no aparecen en la estequiometría


360 1,31 X 10- 3 de la misma. Esta apariencia indujo a llamar a estas sustancias catalizadores
394 6,68 X 10-3
(del griego cata=oculto). No obstante, es evidente que la presencia de ca-
talizadores en una reacción química implica su vinculación al proceso, en
437 46,9 X 10- 3 el que debe participar de alguna manera. En la práctica química encontramos
465 138.7 X 10- 3 muchos ejemplos de catalizadores; así, los ácidos y las bases se presentan
como sustancias que intervienen como catalizadores de reacciones orgá-
Calcular la energía de activación
nicas en disolución, tales como el desdoblamiento de las grasas para formar
para este proceso. jabones; recordemos que éste era uno de los criterios funcionales que de-
finían antiguamente el concepto de ácido y base.
R: Ea=l68 kJfmol=40,5 kcaljmol.
Cuando estas reacciones catalizadas ocurren en disolución o en fase
gaseosa, encontrándose todos los reactivos en el mismo estado físico, in-

7 Si se representa el logaritmo decimal de k frente a ~· el valor de la pendiente será


2~3ER.
como se deduce al hacer el cambio de base logarítmica.

496
cluido el mismo catalizador, reciben el nombre de catálisis homogéneas.
Mucho más frecuente es el uso de catalizadores sólidos que intervienen en
reacciones donde se combinan gases, y por encontrarse en distinto estado
físi~o los reactivos se denominan catálisis heterogéneas; así. por ejemplo, la
reacción entre el oxígeno y el hidrógeno a temperatura ambiente es muy
lenta, en cambio si en la mezcla de reacción se introduce una rejilla de pla-
tino, inmediatamente se observa cómo se pone incandescente llegando in-
cluso la mezcla a ser explosiva en estas condiciones. Otro ejemplo de catá-
lisis heterogéneas más corrientes es el empleo continuado de óxidos de me-
tales de transición, tales como CuO, VPs· ZnO, etc., en reacciones de
deshidratación, deshidrogenación, oxidación, etc. ~ A-23
La presencia de un catalizador en una reacción química desempeña un ¿Cómo interpretar el papel del
papel fundamental. ya que su intervención hace derivar la reacción por catalizador en nuestro modelo del
otros caminos o mecanismos de reacción que generalmente conducen a un mecanismo de reacción ? Más con-
complejo activado distinto en el que se encuentra el mismo catalizador, y cretamente, ¿cómo puede un cata-
por tanto su energía de activación también será distinta. La aceleración del lizador acelerar la velocidad de reac-
proceso es ahora fácilmente interpretada si además se considera que este ción ?8
complejo activado requiere una menor energía de activación que cuando
no participaba el catalizador; por tanto, existirán un mayor número de
moléculas con energía suficiente para superar esta barrera de potencial, in-
crementándose la velocidad de reacción (fig. 22.11).
Así, en el ejemplo mencionado de la reacción entre el oxígeno y el hi-
drógeno catalizada por el platino sucede que este metal tiene la propiedad
de absorber sobre su red metálica las moléculas de hidrógeno partiéndolas
en átomos de H muchísimo más reactivos que la molécula diatómica. Estos
átomos de H quedan almacenados en los intersticios de la red, favoreciendo
la reacción con las moléculas de oxígeno. Es bien claro que habrá una dis-
minución de la energía de activación en el proceso al intervenir átomos
libres de H y no moléculas.
Finalmente señalaremos que un catalizador acelera tanto la velocidad 22.10
de reacción directa como la inversa, ya que, como se indicó, ambas reacciones Montaje para obser-
tienen el mismo complejo activado y, por tanto, también habrá una dismi- var la influencia de
nución de la energía de activación para la reacción inversa, como se puede la temperatura sobre
la velocidad de la
constatar en la misma figura 22.11. reacción de descom-
posición de tiosulfa-
(1) (ABl* 22.11 to sódico.
E potencia l El catalizador disminuye la
energía de activación de la
reacción química. La gráfi- 8 Se puede tomar como medida indi-
ca ( 1) corresponde al caso
C+ D recta de la velocidad de reacción la in-
de la reacción sin cataliza- versa del tiempo necesario para que el
dor, y la (2) con catalizador. azufre coloidal formado no deje ver una
(AB) -=/= representa el com- señal colocada en un papel situado de-
Camino de reacción - plejo activado. bajo del ~;;rlenmeyer de reacción (fi-
gura 22.10).
497
CONCLUSION

En este capítulo, que continúa con el estudio de las algunos mecanismos de reaccwn. Partiendo de este
reacciones químicas, se ha pretendido analizar la ra- mismo modelo se ha interpretado la influencia de la
pidez con que evoluciona un sistema químico - intro- temperatura en la velocidad de reacción, lo que ha
duciendo el concepto operativo de velocidad de reac- conducido al concepto de energía de activación, como
ción- y cuáles son los mecanismos de reacción. Fac- barrera de energía potencial que han de vencer las
tores estos de enorme interés en el control de la rapidez moléculas reactantes para convertirse en moléculas
y camino que deseamos siga un determinado proceso. productos.
Por ello, en nuestro análisis, una vez definida la ve- Por último se ha abordado el estudio de la influencia
locidad de reacción, se han abordado los factores que en la velocidad de reacción de los catalizadores como
influyen en la misma, llegándose a las leyes experi- sustancias de gran interés industrial y biológico (re-
mentales de velocidad que reflejan la influencia de las cuérdense las enzimas) y cuyo papel fundamental es la
concentraciones. Se ha continuado profundizando en aceleración de los procesos, posibilitando que tengan
el modelo de las colisiones propuesto de forma ele- lugar a temperaturas que no difieren en muchos casos
mental en la introducción de esta parte considerando de las ambientales.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-24. Los datos de velocidad media obtenidos al des- Ley experimental de velocidad o ecuación cinética :
componer diversas muestras de N 2 0 5 se dan a
continuación: -O 62 x 10 - 3 . moles
v- ' e litro · minuto
[Np5 ] media 2,21 2,00 1 ,79 1,51 1,23 0,92
moles/litro A-25. Para una reacción ficticia A+ B--+ C se dan los
datos de velocidad en función de las concentra-
ciones de A y B como sigue :
~rNlOs] 103
M X 1.36 1,26 1,16 0,94 0,72 0,57
(A) 3 6 1,5 1 ,5 1,5 1,5
(mol. 1 - 1 • min - 1 )
(B) 1 1 1 2 8 S
Buscar la relación matemática v = f(e) para esta
reacción indicando cuál es el orden encontrado.
V 24 48 12 24 96 60
Averiguar la constante cinética para la misma
y dar la ley experimental de velocidad encon-
trada. Encontrar el orden de reacción y la función
v = f (c).
R: La reacción es de primer orden: v =k · e, siendo la
constante cinética media 0,62 x 10 - 3 minutos - 1 • R: v = k' [A] · [B].

498
EQUILIBRIO QUIMICO 23
En nuestro estudio general sobre las reacciones químicas que finalizamos en INTRODUCCION
este capítulo ha quedado establecido que un sistema químico cerrado 1 dejado li-
bremente evolucionaba, motivado por la existencia de una fuerza impulsora que
se concretaba de forma cualitativa en una tendencia a conseguir un estado de
mínima energía y máximo desorden, llegando a un estado final, denominado
estado de equilibrio. Este estado no presupone que la reacción o cambio tenga
necesariamente que ser total, es decir, que el proceso concluya cuando se hayan
agotado los reaccionantes. Precisamente al estudiar la velocidad de reacción vimos
cómo la creciente concentración de los productos aumentaba la posibilidad de
reacción entre sus moléculas. regenerando los reaccionantes hasta alcanzar una
situación de equilibrio. De acuerdo con ello el problema central que vamos a abor-
dar en este capítulo es el de responder a la cuestión: ¿hasta cuándo evolucionará
un sistema químico?, determinando tanto la naturaleza y características del equi-
librio químico como la predicción del grado máximo de conversión de reaccio-
nantes en productos. Concederemos especial atención al estudio de los factores
que irifluyen sobre el equilibrio, es decir, sobre el estado final del sistema químico,
haciendo así posible el control de dicho estado final en función de las necesidades
prácticas.

EQUILffiRIO QUIMICO: SUS CARACTERISTICAS 23.1.


Comenzaremos este estudio con algunas consideraciones cualitativas que
proporcionen una visión global del equilibrio químico y sus principales carac-
terísticas. Tendremos en cuenta para ello el modelo elemental de reacción
química manejado en los capítulos anteriores y cuyas predicciones sobre la
Cinética química resultaron verificadas por los resultados experimentales.

1
Recordemos que un sistema cerrado era aquel que se caracterizaba por no haber trans-
ferencia de materia entre el sistema y el ambiente.
499
23.1.1. Modelo elemental de reacción y equilibrio químico
A-1 m
Recordar el modelo de colisiones Supongamos una mezcla de iodo e hidrógeno contenida en un matraz
para la reacción química. mostrando de litro que se calienta a 445 °C (fig. 23.1). A través del tiempo puede obser-
cómo dicho modelo predice que en el varse cómo va disminuyendo la intensidad del color violeta característico
transcurso de una reacción se al- del iodo, hasta que llega un momento en que no varía el color.
canza una situación de equilibrio en
la que las concentraciones de las
•e 4s · c -
sustancias presentes ya no se modi-
fican, es decir, en la que el sistema
;: 445

Color
(supuesto cerrado) deja de evolu- Color violeta 23.1
pálido
cionar. violeta ;;; La permanencia del color violeta
intenso pálido, debido al iodo, indica que
Concretar para el caso de la for- + H2 + Hl
12 + H2 12 el sistema ha alcanzado el equi·
mación del m. ESTADO INICIAL ESTADO DE EQUILIBRIO librio.

De acuerdo con lo que ya estudiamos en el capítulo anterior, este sis-


tema cerrado, constituido por la mezcla de iodo e hidrógeno, sufre -a través
de choques de dichas moléculas, en condiciones de orientación y energía
favorables, que se traducen en ruptura de ciertos enlaces y formación de
otros nuevos- una transformación, consistente en la aparición de HI según
el esquema: 12 + H 2 ---. 2HI.

La velocidad de un tal proceso disminuye a medida que lo hacen las


concentraciones de reaccionantes, mientras que la creciente concentración
de productos aumenta la posibilidad de choques entre moléculas de los
mismos con regeneración del iodo e hidrógeno según :
2H1 ---. H 2 + 12
Cabe esperar que se alcance una situación en que ambas velocidades sean
iguales, con lo que la velocidad neta de formación de productos -o, lo que
es lo mismo, de desaparición de reaccionantes- sea nula. Se habrá alcanzado
así el equilibrio químico y, por tanto, la composición del sistema permanecerá
invariable en las condiciones existentes. De aquí que la reacción anterior se
A-2 esquematice: 12 + H 2 ~ 2HI, indicando la doble flecha el doble sentido po-
Representar la evolución de la sible para la reacción. mil
reacción:
12 + H2 +:± 2 m en un diagrama 23.2
e= f(t) Variación de las concentraciones
a) si se parte de una mezcla de 12 de reaccionantes y productos du-
e H 2 (en igual concentración) en [1 2 ] = [H , J rante la reacción l2 + H2 = 2 Hl,
ausencia de m. a) cuando se parte de una mezcla
equimolar de 12 y H 2 ; _b) cuando
b) si se parte de m en ausencia de 12
a) b) se parte de Hl.
e H 2•
500
Las gráficas a y b de la figura 23.2 representan la forma en que varían
las concentraciones de reaccionantes y productos durante la reacción
12 + H2 +2 2HI, según las predicciones del modelo de reacción y de acuerdo
con los hechos experimentales.
Dichas gráficas muestran cómo la variación de la concentración se
anula a partir de un cierto instante en que puede decirse se ha alcanzado
el equilibrio [tramo horizontal de la gráfica e= f(t)].

2 3 .1.2. Características principales del equilibrio químico


Según lo que hemos dicho hasta aquí, el equilibrio químico no aparece
como una situación estática en la que cesa todo cambio, sino como resul-
tado dinámico de la igualación de velocidades en uno y otro sentido. Sigue,
pues, habiendo reacciones, aun cuando no se produzcan variaciones netas
de las distintas concentraciones, dado que se forma tanto producto o reac-
cionante como desaparece. tD!IJ A-3
Una prueba evidente del carácter dinámico del equilibrio químico la A un sistema cerrado en el que
proporciona la técnica de «trazadores» empleada por Dickinson en 19 3 7 y se ha alcanzado el equilibrio químico
que en esencia consiste en introducir, en el sistema en equilibrio, moléculas siguiente:
«marcadas» con algún isótopo -generalmente radiactivo - de uno de los CaC0 3 (s) .,t CaO(s) + C0 2 (g)
elementos participantes. Si, como suponemos, la reacción continúa en ambos se adiciona un pequeño volumen de
sentidos - aun cuando sin variaciones netas de concentración- cabe es- 1
~C 0 , molécula «marcada» con un
perar que al introducir, por ejemplo, una pequeña cantidad de 14C0 2 en el 2
isótopo radiactivo de e (14 C). cuya
equilibrio CaC03 +2 CaO + C0 2 , al cabo de algún tiempo se observe la exis- presencia es fácil de detectar me-
tencia de Ca 14C0 3 . Así ocurre, en efecto, lo que muestra de forma evidente diante contadores Geiger u otros de-
el carácter dinámico del equilibrio químico. tectores de partículas radiactivas.
¿Qué hecho experimental puede pre-
Una segunda característica fundamental, según hemos visto, es que los decirse, admitiendo la hipótesis del
sistemas químicos evolucionan espontáneamente hacia situaciones de equilibrio, carácter dinámico del equilibrio?
evolución que viene regida - recordemos- por la doble tendencia a adquirir
un estado de mínima energía y máximo desorden, englobadas ambas en la
función energía libre o potencial químico G 2 •
Sólo mediante acciones externas puede alterarse este equilibrio ten-
diendo el sistema perturbado hacia un nuevo equilibrio correspondiente a
las nuevas condiciones existentes. Será, pues, del mayor interés comprender
cuáles son los factores que influyen en el equilibrio y en qué forma lo hacen.
A ello dedicaremos un próximo apartado.

2 Precisamente la deducción rigurosa de la ley del equilibrio químico se realiza en Termo-

dinámica sin tener en cuenta el camino microscópico seguido para alcanzarlo. a partir de la
relación existente entre la variación de energía libre del proceso y sus propiedades macroscó-
picas (P. T y composición).
501
Por último, conviene señalar que, de acuerdo con el carácter dinámico
del estado de equilibrio, sus propiedades han de ser las mismas, cualquiera
que sea la dirección desde la que se alcanza. Así. en el ejemplo H 2 + 12 +:± 2HI
las velocidades directa e inversa llegan a igualarse cesando la reacción neta
tanto si se parte de 1 mol de 12 y 1 de H 2 como si se parte de 2 moles de HI.
Precisamente esta identidad del estado de equilibrio, independientemente del
punto de partida (y que reflejan claramente las gráficas de la fig. 23.2),
se utiliza como criterio para reconocer un estado de equilibrio, distinguién-
dolo de otras situaciones alejadas del equilibrio, pero que evolucionan tan
lentamente que no se observan cambios apreciables. Sólo si al poner en
contacto los reactivos puros se alcanza un estado que es el mismo al que
se llega partiendo de los productos puros podremos afirmar que dicho es-
A-4 tado es de verdadero equilibrio. mi
Hacer una síntesis de las princi-
pales características del equilibrio El estudio del equilibrio lo centraremos, en lo que sigue, en la obtención
químico indicando los apartados de de una expresión cuantitativa que refleje la situación de equilibrio y en el
otros capítulos que contengan infor- establecimiento de los factores que influyen sobre el mismo, lo que hará
mación al respecto 3 • posible su modificación controlada. Este será, pues, el contenido del resto
del capítulo : Obtención de la ley del equilibrio y estudio de las perturbaciones
externas sobre el equilibrio, a lo que añadiremos el tratamiento de algunos
equilibrios de especial interés.

A-5 23.2. LEY DEL EQUILIBRIO QUIMICO


Deducir teóricamente la ley del
equilibrio químico en el caso de un El modelo de reacción que estamos manejando con éxito en la interpre-
proceso elemental (mecanismo en tación de los hechos experimentales y predicción de nuevos hechos no sólo
una única etapa), como el citado de permite comprender cualitativamente el equilibrio químico -como una si-
síntesis de HI. teniendo como datos: tuación dinámica en la que se han igualado las velocidades de los procesos
a) las leyes de velocidad para las directo e inverso-, sino que hace posible la obtención de una relación cuan-
reacciones directa e inversa, y b) el titativa entre las concentraciones de las diversas sustancias presentes en el
carácter dinámico del equilibrio. equilibrio.

3 Se trata de un tipo de actividad que 23.2.1. Deducción y verificación experimental de la ley de


convendría utilizar sistemáticamente en
un esfuerzo por unificar la información
útil en el propio texto u otros libros.
Esta conveniencia general se convierte en
,. equilibrio

Recordemos que se ha apuntado dentro del concepto de equilibrio quí-


imperiosa necesidad en los capítulos que
estamos estudiando, relacionados muy mico su carácter dinámico, indicando expresamente que una vez alcanzado
íntimamente. el equilibrio seguía teniendo lugar tanto el proceso directo como el inverso,
502
pero, en igual magnitud, de tal manera que la velocidad neta de formación
de productos y reaccionantes era nula. Concretamente, en el ejemplo de la
formación Hl: I 2 + H2 ~ 2HI la condición de equilibrio exige que la velocidad
l
neta sea nula, o sea, que la diferencia entre las velocidades directa e inversa
en el equilibrio sea nula:

de donde

[23.1]

si el proceso es elemental\ coincidirá el orden deducido experimentalmente


con la molecularidad supuesta en el mecanismo (ver cap. 22) y, por tanto,
como las ecuaciones de velocidad para las reacciones directa e inversa son
proporcionales a las concentraciones de los reaccionantes y de los productos,
expresadas en moles/litro, es decir:
y V¡= k¡· (HI)l
al alcanzar el equilibrio (ecuación 23.1) y sustituir las velocidades en fun-
ción de las concentraciones, se obtendrá:
kd · [H2 ]e · [I2]e = k¡ · [HI];
y finalmente, trasponiendo términos de concentración, resulta :
kd- [HI];
k¡ - [I2 ]e · [H2 ]e
Y como kd y k¡ son constantes (a una temperatura dada) podremos decir
que
K= [HI];
[I2Je(H2]e
lo que supone la existencia de una ley que han de cumplir las concentraciones A-6
de las sustancias en el equilibrio. Antes, sin embargo, de tratar de genera- La tabla 22.1 recoge las concentra-
lizar dicho resultado conviene proceder a la contrastación experimental ciones iniciales y finales (de equi-
del mismo. mm librio) para la reacción de síntesis
del m en una serie de experimentos.
Verificar si se cumple la ley de-
ducida
4 Recordemos que en cinética química se define el proceso elemental como aquel que tiene

lugar en una sola etapa.


503
TABLA 22.1

Reacción: 12 (g) + H 2 (g) --+ 2HI(g)


Temperatura: 731 K

Concentraciones iniciales Concentraciones de equilibrio


moles/litro moles/litro
Exp.
(I2 ) 0x 102 (H2)0 X 102 (HI)0 X 10 2 (I 2 )e X 102 (H 2)e X 10 2 (HI)e X 10 2

A-1 1,1966 0,6941 - 0,5617 0,0594 1,2699


A-2 1,2009 0,8402 - 0,4580 0,0973 1,4858
A-3 1,2277 0,9959 - 0,3842 0,1524 1,6871
A-4 1,2290 0,8781 - 0,4567 0,1058 1,5445

B-1 - - 1,5200 0,1696 0,1696 1,1807


B-2 - - 1,2866 0,1433 0,1433 0,9999
B-3 - - 3,7863 0.4213 0.4213 2,9435

(H j~)k)e
Como se habrá comprobado, la relación
2 a 731 K tiene un
valor constante, sean cuales sean las concentraciones de partida. Cabe,
pues. pensar en la generalización de este resultado, según el cual el cociente
entre los productos de las concentraciones de las sustancias resultantes. elevadas
a sus correspondientes coeficientes estequiométricos y el producto de las concen-
traciones de los reaccionantes (también elevados a los suyos). será constante en
el equilibrio (ley del equilibrio químico )S.

Aunque hemos deducido esta ley para el caso particular de una reacción
en que la molecularidad y el orden son iguales, es posible probar que la ley
del equilibrio se cumple para cualquier reacción, como, por ejemplo.
aA + bB +=± cC + dD. para la que se tendrá:

[C] ~ · [D)~
k= [AJ: · [B]~
[23 .2]

sea cual sea el número de etapas que intervienen en el proceso.

s Esta ley del equilibrio fue establecida experimentalmente por Guldberg y Waage en 1867.
504
Podemos comprender esto fácilmente considerando una reaccwn más A-7
compleja como la 2N0 2 (g) + F2 (g) ~ 2N0 2 F(g), que tiene lugar en dos etapas Escribir la ley de equilibrio para
o procesos elementales: las reacciones:
kl a) Np.(g) +±2N0 2 (g)
(1) N0 2 + F2 ~N0 2F +F b) PCI 3 (g) + Cl 2 {g) +:t PCl 5 (g)
k_, e) N2 (g) + 3 H2(g) +:t 2 NH 3 (g)
k2 d) Fe 3 +(aq) + SCN - (aq)+±
(2) F + N0 2 ~ N0 2F +± FeSCN2 +(aq)
k _2 e) HSO¡-(aq)+±H +(aq) + 80! - (aq)
para cada uno de ellos podemos escribir (considerando que se ha alcanzado . _ [N02 )2.
el estado de equilibrio en ambas etapas): R.a) K-[Np.]'

kl[N02]e. [Fz]e = k_l[N02F]c . [FL ._ [PC1 5 ] •


b) /\ - [PCI )[Cl ] '
3 2
y [NH )2
e) K= [N2][H2P ;
k2 [F]e · [N02 F]e= k _ 2 [N0l]e [FeSCN2 1 ]

con lo que, simplificando y trasponiendo términos convenientemente, ob- d) K= [F:+nscN 1;


tenemos: [H+][so 2- ]

K = k1 k2 _ [N02F]; e) K= [HSO:-)
k_ 1 k_ 2 [N0 2 ]; • [F 2 ]e
A-8
En resumen, partiendo del carácter dinámico del equilibrio hemos po- Dar las unidades de K para las
dido deducir la ley del equilibrio que puede obtenerse directamente de la reacciones siguientes :
ecuación estequiométrica debidamente ajustada (puesto que las concentra- a) 12 (g) + Hz(g) = 2 Hl(g)
ciones de equilibrio relativas a los posibles productos intermedios de las dis- b) CaC03 (s) = CaO(s) + C0 2 (g)
tintas etapas se simplifican y no aparecerán en la expresión global de K). e) N2 (g) + 3 H 2 (g) = 2 NH/g)
Mfj
R: a) adimensional;
b) IKI = moles/litro.
e) IKI = litros 2 /mol2 •
23.2.2. Algunos aspectos a considerar en el manejo de la A-9
ley del equilibrio
Deducir la relación existente entre
la constante de equilibrio K para la
Antes de pasar al manejo de la ley del equilibrio conviene hacer algunas reacción 12 + H 2 = 2 Hl y la que se
puntualizaciones concernientes a su uso. obtiene al escribir dicha reacción
1 1
como 12 + H2 = HI.
En primer lugar debemos tener presente que las unidades en que vendrá 2 2
expresada la constante de equilibrio, K. varía de una reacción a otra, como
puede verse en los ejemplos que se proponen a continuación. mm R: K' = [I2F'P:U~2]lfz
= jK. (En ge-
neral. si una reacción es dividida
En segundo lugar podemos preguntarnos por la relación existente entre por un cierto factor n, la nueva
las constantes de equilibrio cuando una reacción se escribe de diversas constante de equilibrio valdrá la
formas. mll raíz enésima de la anterior.)
En tercer lugar, merecen especial atención reacciones como CaC0 3 (s) =
= CaO(s) + C02 (g) en que intervienen sólidos puros (CaO y CaC0 3 ). De acuerdo
con la ley del equilibrio podemos escribir:
K= [CaO] · [C0 2 ]
[CaC0 3 ]
Pero dado que la fase sólida es una mezcla de cristales de CaO y CaC0 3
puros, sus concentraciones -como la de cualquier sustancia pura son cons-
tantes, lo cual permite englobar sus valores junto a K. según :

~ . [CaC03] =K' = [CO ]


[CaO] 2 e

De hecho se verifica que el equilibrio sólo depende de la concentración


A-10 de la sustancia gaseosa (C0 2 ) 6 • nD1
Escribir la constante de equilibrio En otras ocasiones la concentración de una de las sustancias sufre tan
para la reacción : pequeña variación en el momento que se alcanza el eql:lilibrio, que puede
Agel(s) <=± Ag+ (aq) +el - (aq) considerarse prácticamente constante. Es lo que sucede, por ejemplo, en el
R: K= [Ag.¡],.' [en... caso de la ionización del agua según: Hp = H+(aq) + OH- (aq), en que
[Hp] se engloba en la constante de equilibrio, con lo que K= [H +] · [OH-).
En resumen, las concentraciones de los sólidos o de los disolventes (agua,
generalmente) suelen incorporarse a la constante de equilibrio de forma que
no aparecen en la correspondiente expresión de la ley del equilibrio.

23.2.3. Aplicaciones de la ley del equilibrio


Vamos a ocuparnos, en primer lugar, de la información cualitativa que
puede extraerse de la ley del equilibrio químico.

23.2.3. a) Interpretación cualitativa


A-11 mH1
La reacción de isomerización del El valor de K informa sobre el grado de transformación de un sistema
n-butano a isobutano: químico; así, en el caso de la isomerización del n-butano, indica que nece-
sariamente la razón de las concentraciones de iso-butano a n-butano ha
CH 3 - eH 2 - eH 2 - eH 3 =
= eH 3 - eH - eH 3
1 6
Generalmente. en sistemas químicos gaseosos es frecuente utilizar la ley del equilibrio
eH 3 en función de las presiones parciales p , de cada uno de los componentes, en lugar de las con-
tiene una constante de equilibrio de centraciones e,. de ahí que se distinga entre K, y KP' a las que generalmente corresponderán
valores diferentes. No obstante, el paso de K, que es la que manejamos en este texto, a K , no
2,5 a una temperatura determinada. ofrece dificultades teniendo en cuenta la relación entre la presión parcial de un gas y su Pcon-
;Qué indica dicho valor? centración. según la ecuación de estado de los gases perfectos.
506
de ser, en el estado de equilibrio, 2,5. Así pues, si se aumenta la concentración
de n-butano, de manera que el cociente de concentraciones sea inferior
a 2,5, el sistema evolucionará hasta que dicha relación sea la mencionada.
mm UDJ
A-12
23.2.3. b) Determinaciones cuantitativas basadas en la ley
Indicar en cada uno de los casos
del equilibrio químico propuestos si en el equilibrio son
superiores las concentraciones de
productos o de reactivos:
La ley del equilibrio permite, conocido el valor de K y la composicwn
inicial de un sistema, encontrar las concentraciones en el equilibrio, o bien a) l 2 +H 2 +±2 ID K1 = 48 ,5
calcular cuál ha de ser la composición inicial para que resulten unas con- b) PCl5 (g) +± PCl 3 (g) + Cl2 (g)
K2 = 0,042 mol/litro.
centraciones de equilibrio determinadas. Se trata de un problema del mayor
interés que completa los cálculos estequiométricos, que sólo informaban de A-13
las cantidades implicadas en la transformación, sin señalar las condiciones
en que dicha transformación podía realmente tener lugar 7 • mili La constante de equilibrio a una
temperatura determinada para la
Puesto que K= [~dlf podemos escribir una ecuación con una incóg- reacción de síntesis del cloruro de
2 4 e fosgeno (COCI) vale S litros/ mol.
nita que puede ser la cantidad de N 2 0 4 que reacciona o la de N02 que se según
forma. Si elegimos como incógnita x, la cantidad de N p 4 que reacciona,
Cl 2 (g) + CO(g) +± COCl 2 (g)
se tendrá que las concentraciones respectivas en el equilibrio, teniendo en
cuenta el volumen del recipiente, son: Predecir el sentido de evolución del
sistema en los siguientes casos:
[N 2 o] = 0,1- X y a) [Cl2 ] = Smoles/litro;
4 e 2 [CO] = 2 moles/litro, y [COCl 2] =
puesto que por cada x moles de N 2 0 4 que reacciona se forman 2x moles
= 20 moles/litro.
b) [Cl2] = [CO] = 2 moles/litro y
de N0 2 • Así pues, podremos escribir: [C0Cl2 ] = 20 moles/litro;
e) [Cl 2 ] = [CO] = 1 moles/litro y
(~r [COCl2 ] = 6 moles/litro.
0,0058 = 0, 1 _X
R: a) se formará COCl 2 ;
2 b) en equilibrio;
e) se descompondrá COCl2 •
que, resuelta, proporciona x = 0 ,0156 moles, y, por tanto,
A-14
[Np4 ]e = (0, 1 - ~· 0156 ) = 0,0422 moles/litro. Obtener las concentraciones del
equilibrio que se alcanza al intro-
[N02 ]e = 0,0156 moles/ litro. ducir 0,1 moles de N20 4 en un er-
lenmeyer de 2 litros de capacidad a
25 °C, teniendo presente que la reac-
ción Nz0 4 (g) = 2 NOz{g) tiene una
7
La estequiometría de la reacción H2 + 12 = 2H1 nos dice que para obtener 2 moles de m K=0,0058 moles/litro a 25 °C. Pro-
ha de reaccionar 1 mol de H2 con 1 de 12 , pero ello no indica que todas las moles de iodo poner un algoritmo general para la
e hidrógeno presentes. aun en proporciones estequiométricas. hayan de reaccionar. resolución de este tipo de problemas.
507
A-15 Con objeto de racionalizar al máximo el proceso y evitar posibles errores
El iodo y el hidrógeno se combi- conviene elaborar un algoritmo, como puede ser:
nan a 699 K según el esquema ya
citado. Si se introducen 1 mol de I2 1.0 Escribir la ecuación de la reacción y, a partir de la misma, la ex-
y 1 mol de H 2 en una vasija de presión de K. En el ejemplo propuesto, sería:
5 litros, calcular la composición de
equilibrio, K= 55,3 (a 699 K). Np4 (g) +2 2N0 2 (g) K= [N02 ];
[Np4];
R: [I 2 ]. = [HJ. = 0 ,0428 moles/ litro,
[HI]. = 0,3144 moles/ litro. 2. 0 Escribir en un cuadro las cantidades iniciales y de equilibrio para
todas las sustancias (eligiendo una incógnita conveniente y te-
A-16 niendo en cuenta la estequiometría de la reacción). Incluir en dicho
Si en la reacción anterior (A-15) se cuadro el volumen del recipiente si todos los reactivos son gases o el
introducen inicialmente 2 moles de volumen de la disolución si son líquidos, y, por último, las concen-
HI en la vasija de reacción, ¿cuál traciones respectivas en el equilibrio. Así:
será la concentración de cada sus-
tancia en el equilibrio ?
R: Las mismas concentraciones en-
contradas en la actividad anterior. Moles iniciales .......... . 0,1 o
Moles en el equilibrio ..... . 0,1- X 2x
A-17 Volumen del sistema ...... . 2 litros
Concentraciones en el equi- (0,1 - x) 2x
La constante de equilibrio para la
reacción: PC15 (g) +:! PC1 3 (g) + Cl2 (g) a librio ............... . -=X
2 2
250 oc es 0,042 moles/litro. Calcular
la concentración de PCl5 en el equi- 3. o Escribir la ecuación que relaciona K con las concentraciones en el
librio si las concentraciones iniciales equilibrio. Resolverla:
de PCl 5 , PCl 3 y Cl2 son 3,2 y 1 moles/ x2
litro, respectivamente. 0,0058 = (0, 1 _ x) de donde x = 0,0156 moles
R: [PC15 ] = 3,86 moles/litro.
2
A-18 4.0 Obtener las concentraciones de equilibrio
La isomerizacwn de n-butano a
iso-butano tiene una constante de
1
[Np4 ]e = (0, - ~· 0156 ) = 0,0422 moles/ litro
equilibrio de 2,5 a una temperatura
determinada. Calcular el grado de
conversión (en porcentaje) de butano [N02 ]e = 0,0156 moles/litro
a iso-butano si inicialmente se intro-
duce n-butano. Conviene entonces comprobar si dichos valores satisfacen la ley del
equilibrio
R: 71,4 por 100.
K= (0,0156)2 =O 0058
0,0422 '
A continuación se recomienda la realización de algunas actividades de
aplicación del algoritmo expuesto. ~ mm mili
508
En ocasiones se pide únicamente la proporcwn de una sustancia que A-19
reacciona o se transforma en otra, lo que se conoce como grado de conver- En el caso de que se hubiera in-
, sión (en porcentaje). El problema se resuelve aplicando el mismo tipo de troducido 1 mol de n-butano y 0,2
algoritmo y expresando, por último, el grado de conversión como moles de iso-butano, en las con-
cantidad de sustancia que ha reaccionado diciones iniciales, calcular el grado
-----=----=---==---'="-------X 100 de conversión de n-butano en iso-
cantidad inicial de sustancia butano para esta reacción.
R: 65,7 por 100.

ml3tlllm A-20
El mismo algoritmo se puede utilizar también cuando lo que se pretende Se desea obtener 1 mol de ace-
es calcular cuáles han de ser las concentraciones iniciales para obtener de- tato de etilo en la reacción de esteri-
terminadas concentraciones de equilibrio (problema este de enorme interés ficación entre el etanol y el ácido
práctico). m!!PliJ acético:

Y, por último, también puede utilizarse dicho algoritmo para la deter- CH3 - CH2 0H(l) + CH 3COOH(I) +=±
+=± CH3CH 2 COOCH 3 (1) + H2 0
minación de la constante de equilibrio.
Calcular las cantidades mínimas (mo-
En este caso la única incógnita es K, puesto que, conocida la cantidad les) de reaccionantes en partes igua-
de PCl5 que reacciona (1,82- 1,30 = 0,52 moles), puede completarse fá- les que se deben mezclar inicialmente.
La constante de equilibrio= 4 (a
cilmente el cuadro: mili 20°C).

PCl5 PCl3 Cl2 R: 1,S moles de alcohol y 1,S moles


de ácido.
Moles iniciales ...................... U~2 0.00 O,UO
A-21
Moles en equilibrio . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1,30 0,52 0,52
Concentración de equilibrio (moles/litro) ... 0,260 0,104 0,104 Obtener la constante de equilibrio
Volumen del recipiente= 5 litros para la reacción PC15 (g) +=± PC13 + Cl2
sabiendo que en un recipiente de
con lo que S litros se han introducido inicial-
mente 1,82 moles de PC15 y que en
2 el equilibrio han quedado 1,30 moles
K = (Cl 2 )c · (PC13 )c = (0,104) = Ü 042
[PClslc (0,260) ,
l /li
mo es tro del mismo.

A-22
~ ri.1m En un frasco de S litros a 690 K se
mezclan o.s moles de co2 y o.s
PERTURBACIONES EXTERNAS DEL EQUILIBRIO 23.3. moles de H 2 inicialmente y 0,02 moles
de CO, alcanzado el equilibrio en la
Todo sistema químico evoluciona espontáneamente, en unas condi- reacción:
ciones determinadas, hacia una situación de equilibrio dinámico que de-
pende de dichas condiciones. Si una vez alcanzada dicha situ.ación se mo-
difican las condiciones imperantes, el equilibrio se verá perturbado y el sis- se verifica que existen en la ·mezcla
tema evolucionará de nuevo hasta alcanzar un nuevo equilibrio. 0,114 moles de Hp. Calcular la
509
constante de equilibrio para esta Esta influencia de las condiciones imperantes es de la mayor importancia
reacción y el grado de conversión por cu anto permite orientar la reacción hacia la situación de equilibrio más
de reaccionantes en productos (en favorable. Pasaremos revista, pues, a los factores que afectan al equilibrio,
porcentaje). que no pueden ser otros -dada la naturaleza dinámica del mismo- que
R: K= 0,102; conversión = 22,8 aquellos que influyen sobre las velocidades de reacción, es decir, la tempera-
por 100. tura y las concentraciones (que a su vez dependan del número de moles
presentes y del volumen y, por tanto, de la presión). En la ley de equilibrio
la influencia de las concentraciones aparece explícita. mientras que la tem-
A-23 peratura afectará al distinto valor de la constante K.
Realizar una síntesis de lo tra-
tado en todo el apartado que se
acaba de estudiar (ley del equilibrio 23.3.1. Influencia de la variación de las concentraciones
químico) y programar alguna ex- mHJ
periencia tendente a constatar esta
ley. Supongamos, para mayor concrecwn, un sistema formado por una
mezcla en equilibrio de COC12 , Cl2 y CO gaseosos (fig. 23.3) contenida en un
cilindro cerrado que se mantiene isotermo, siendo las concentraciones de
A-24 equilibrio para cada reactivo:
Indicar, a título de hipótesis,
cómo evolucionará un sistema quí- [COC12 ]e = 20 moles/litro y [CO]e = [Cl2 Je = 2 moles/litro
mico en equilibrio al adicionar uno siendo, por tanto, la constante de equilibrio igual a S, como puede com-
o varios reaccionantes. Tomar como probarse
ejemplo el equilibrio:
CO(g) + Cl2 (g) +=t COCl/g) K=~
2 X 2
Si se adiciona, mediante la llave A, uno de los reaccionantes, por ejemplo
A-25 1 moles/ litro de Cl2 , es evidente que en esta nueva situación el sistema de-
Predecir qué sucederá a un sis- jará de estar en equilibrio, puesto que el cociente de concentraciones será
tema en equilibrio si se adiciona un
producto. Aplicarlo al ejemplo citado: menor que K (5 > ~). ¿Cómo evolucionará el sistema en este caso con-
\ 2 X 3
donde [COCl2 ] = 20 moles/litro y
[CO] = [Cl2 ] = 2 moles/litro, si se
añaden 4 moles/litro de COCI2 •
R: Para alcanzar un nuevo equilibrio [COCI1]e = 20 (COCIJ 8 • = 20.415
desaparecerá producto. A [CO]e = 2 A [CO]e· = 1.585
[C1]8 =2 [Cil]e· = 2. 585
[ COCl 2 ]e, = 2 3. 9 moles/litro

A-26
Mostrar que el equilibrio de la 23.3 Pert urbación del eq uilibrio q u fmi co por adición de un reaccionante.
reacción n-butano o= iso-butano no
se modifica al hacer el volumen el
dohle.
510
creto? Basándonos en la interpretación cinética de la ley de equilibrio se R: Antes de aumentar el volumen
puede predecir que la velocidad neta de formación de COC12 no será nula _ (isobutano). d li
- no estará equilibrada- , ya que la velocidad de reacción directa - supo- K - ( b ) , a1 up car e1
n- utano e
niendo el proceso elemental- será superior a la inversa, debido a la presencia volumen, las nuevas concentra-
de mayor número de moléculas de reactantes introducidos,· y, por tanto, ciones serán (isobutano)/ 2 y (n-
el sistema evolucionará hacia la derecha del esquema de la reacción global butano)/ 2. con lo que su cociente
hasta alcanzar un nuevo estado de equilibrio. Es más, esta predicción cua- (isobutano )./ 2
..,..--,----~=-:-::-- sigue valiendo K.
litativa puede ser confirmada cuantitativamente si consideramos las concen- (n-butano)./2
traciones en la nueva situación como concentraciones iniciales y calcula-
mos la nueva composición de equilibrio utilizando el algoritmo explicitado A-27
en 2.3. b). En efecto, eligiendo como incógnita x la concentración adicional En un cilindro provisto de pistón
de COCI 2 , formada en el nuevo equilibrio .y dado que K sigue valiendo S, ya que se tiene una mezcla en equilibrio de
. (20 + x) COC12 , CO y Cl 2 cuyas concentra-
no se ha vanado la temperatura, se establece que K = ( ) ( ) , de ciones respectivas son: [COC1 2]. = 20
2 -x · 3-x moles/litro; [C02 ]. = [Cl 2 ] = 2 moles/
donde se obtiene para x = 0,415 moles/ litro de COCI 2 formado; por tanto. litro. ¿Cuál será la nueva composi-
la nueva composición de equilibrio será (C0Cl 2 )e· = 20,41 S moles/litro. ción si, mediante el pistón, se dismi-
1 nuye el volumen total del sistema a
En resumen, al adicionar un reaccionante al sistema en equilibrio éste se la mitad? (fig. 23.4).
desplazará consumiendo parte de los reaccionantes introducidos y evolucionará R: [COC12 ] •• = 41,135 moles/litro;
hasta un nuevo equilibrio donde el cociente de concentraciones seguirá permane- (CO]. = [Cl 2 ]. = 2,865 moles/litro.
ciendo constante e igual a K. tD!IIj
1
Recíprocamente se demuestra que al añadir un producto al sistema en
equilibrio la reacción se desplazará hacia la izquierda, absorbiendo parte ICOCI,J. •20
del producto inyectado y, por consiguiente, formándose más reaccionantes. [CO). a [Ct 2 } =2
K=5
Naturalmente se puede influir sobre el equilibrio eliminando alguna sus-
tancia en vez de adicionarla. Esto es lo que sucede, por ejemplo, cuando se
descompone el CaC0 3 según CaC0 3 (s) +:t CaO(s) + C02 {g) en recipiente abierto:
el co2 que se produce, se escapa, y la reacción prosigue, pues, desplazándose 1
completamente hacia la derecha sin llegar a alcanzar el equilibrio. En este [CO]=(ct,}=4
y otros casos la ecuación puede escribirse con una sola flecha CaC0 3 ~ [COCt,]=40 ~<S
~ CaO + C02 , dando a indicar con ello que sólo tiene lugar en un sentido. 16

Otra forma de modificar las concentraciones y, por tanto, de perturbar


el equilibrio en un sistema gaseoso consiste en alterar el volumen total del 1
sistema. En este caso todas las sustancias ven modificadas sus concentra-
COC1 2 ).• =41 .136
ciones en la misma proporción, lo que supone que en algunos casos -siempre COJ.· = [CI2). = 2.865
que en el esquema de reacción figure el mismo número de moles de reac-
cionantes y de productos- el equilibrio no se modificará. ~
23.4 Perturbación del sistema en aquili·
Sin embargo, si el número de moles en un lado y otro de la reacción es brio, por variación del volumen to·
distinto, el equilibrio se perturbará y el sistema evolucionará, modificándose tal del mismo.
las concentraciones. ~ m!!Pl3
511
A-28 Análogamente se puede interpretar el efecto de la vanacwn de preswn
Analizar hacia dónde se despla- total del sistema en equilibrio, ya que esta magnitud producirá el efecto in-
zará el equilibrio: verso al de la variación del volumen; recuérdese que ambas magnitudes
son inversamente proporcionales según la ecuación de estado de los gases
Np4(g) +:t 2 N02 (g)
ideales. Por tanto, un aumento de la presión del sistema tendrá el mismo
si : efecto que una disminución de volumen, así que el sistema tenderá a despla-
zarse hacia aquella parte de la ecuación estequiométrica que mejor pueda
a) aumentamos el volumen del sis-
absorber esta perturbación, es decir, hacia la producción de menor número
tema,
de moléculas. Es fácil comprender que en aquellos equilibrios que haya el
b) disminuimos la concentración de mismo número de moléculas reaccionantes que de productos, el influjo de
Np4. la variación de presión sobre el sistema será nulo (como ocurría también
con la variación de volumen). ~
A-29
En la obtención industrial del
amoniaco a partir de sus elementos 23.3.2. Influencia de la variación de temperatura en el
se opera a presiones muy elevadas equilibrio
(aproximadamente a 500 atmósfe-
ras). Escribir la ecuación química Como indicábamos en la presentación de este apartado, la alteración de
correspondiente, la constante de equi- un equilibrio puede realizarse variando las concentraciones (cantidades de
librio y justificar a qué se deberá el sustancias, presión y volumen) que aparecen explícitas en la ley del equi-
uso de elevadas presiones. librio y/o variando la temperatura que afectará al valor de la constante K
(relacionada como sabemos con las constantes de velocidad). Hasta aquí
A-30 hemos estudiado las variaciones de concentración y ahora nos referiremos
La reacción 2 S02 (g) + Ü 2 (g) <=t a la influencia de la temperatura. milO
+:t 2 S0 3 (g) va acompañada de un
ó.H0 = -197 kJ/mol. ¿Hacia dónde Aunque la comprensión detallada de la influencia de la temperatura
cabe esperar que evolucione el sis- supondría tener en cuenta las variaciones con la temperatura de las cons-
tema si se eleva la temperatura?
tantes de velocidad de reacción directa e inversa (cuyas energías de acti-
A-31
vación son diferentes) y su consiguiente efecto sobre K, puede comprenderse
fácilmente que, en toda reacción exotérmica, una elevación de la temperatura des-
La descomposición del Np 4 es plaza el equilibrio hacia la izquierda y en las reacciones endotérmicas hacia la
un ejemplo de reacción endotérmica derecha. En efecto, si, por el contrario, al elevar la temperatura de una reac-
(6H0 = +58,1 kJ/mol). Predecir cómo
se conseguirá descomponer más N2 04 •
ción exotérmica la reacción avanzara hacia sus productos, se cedería más
a alta o a baja temperatura. energía en forma de calor, aumentando la temperatura, con lo que, de nuevo,
la reacción avanzaría, aumentando aún más la temperatura, alejándose más
A-32 y más del equilibrio, lo que es imposible. DDJ
A través de toda la información
dada en los puntos anteriores 23.3.1
Conviene llamar la atención sobre la contradición entre el interés de
y 23.3.2. extraer a modo de síntesis disminuir la temperatura para desplazar el equilibrio de las reacciones exo-
una conclusión cualitativa y general térmicas y el de elevarla para aumentar la velocidad de reacción. Ello hace
sobre la respuesta de un sistema que muchas reacciones exotérmicas se realicen, en la práctica, a tempera-
químico en equilibrio a una per- turas elevadas, aun a costa de perjudicar el rendimiento del producto en el
turbación externa. equilibrio, pues en otro caso el proceso sería tan lento que carecería de interés.
512
23.3.3. El principio de Le Chatelier A-33
11m En el siguiente equilibrio:
El efecto del cambio de las condiciones en un sistema químico en equi- 12 + H2 = 2 ID, ~H 0 = -12,1 kJ/mol,
librio fue predicho de forma cualitativa y general en 1885 por H. L. Le predecir el sentido del desplazamiento
Chatelier. Este enunciado se refiere tanto a los efectos de las variaciones de del sistema, cuando :
concentraciones, presión y volumen, como a los de temperatura, siendo a) se añade Hl; b) se disminuye la
extrapolable a cualquier proceso físico y químico en condiciones de equi- ·concentración de H2 ; e) se aumenta el
librio. Su enunciado afirma que: volumen total; d) se eleva la tem-
peratura del sistema.
«Si un sistema en equilibrio se somete a influencias externas, se desplaza de
tal manera que tiende a compensar la perturbación experimentada.»
A-34
mi) 11111 DB1
Determinar hacia dónde se des-
plazará el equilibrio:
N2 (g) + 0 2 (g) = 2 NO(g)
~H0 = 43,6 kJ/mol
EQUILIBRIOS EN REACCIONES IONICAS 23.4. al elevar la temperatura del sistema.
PARTICULARES

En los equilibrios quumcos hasta aquí tratados frecuentemente se han A-35


usado reactivos que se encontraban en estado gaseoso. Dentro de este capítulo ¿Cómo cambiará el estado de
no podía faltar el estudio de equilibrios de reacciones en disolución acuosa, por equilibrio la presencia de un cata-
otra parte muy frecuentes, donde generalmente participan iones. Así pues, lizador?
aplicaremos los conceptos y formas de cálculo adquiridos en el estudio de los R: La presencia de un catalizador
equilibrios en general a dos tipos de reacciones iónicas que merecen especial hace que disminuya la energía de
interés tanto en la Química industrial o en el análisis químico como en el activación en igual medida para
campo de la Bioquímica, nos referimos a los equilibrios de las reacciones de la reacción directa que para la
disolución (o precipitación) y a los equilibrios ácido-base. inversa; por tanto, no modifica el
equilibrio; sólo logra que se al-
cance antes.

23.4.1. Equilibrios de disolución


A-36

Uno de los problemas comunes que se presentan en Química consiste Considerar un sólido, como puede
ser el AgCI. en equilibrio con una di-
en encontrar la concentración de equilibrio de una sal poco soluble en agua,
solución acuosa de la misma sal
mediante la aplicación de la ley del equilibrio químico a estos casos parti- (sistema al que llamamos disolución
culares. J11lm saturada), cuyo esquema de reacción
1
~ + Ag +(aq).
La consecución del equilibrio en estos casos es casi instantánea y se es: AgCl(s)
1 Cl - (aq)
explica el carácter dinámico del mismo admitiendo que existe una iguala- Interpretar este equilibrio dinámico
ción entre la velocidad directa de disolución de la sal sólida (1) y la velocidad y obtener la constante de equilibrio
inversa de precipitación de los iones disueltos ( -1) que pasan a formar para esta reacción.
513
parte de los cristales depositados en el fondo del vaso (fig. 23.5). Se dice que
la disolución está saturada, queriendo indicar que, a pesar de añadirle más

23.5
Caracter dinámico del equilibrio de disolución.

sólido, la concentración de sal disuelta (solubilidad) permanece constante.


Si aplicamos la ley del equilibrio a este sistema heterogéneo se deduce:
K= [Ag+]e · [Cl-]e
[AgCl(s)]e
en cuyo numerador aparecen las concentraciones de los iones en la diso-
lución, y en el denominador la concentración de sólido precipitado. Pero,
como ya indicamos, la concentración de una sustancia sólida siempre cons-
tante se puede englobar en K; escribir una nueva constante K P'' que será:

1 Kps =K· [AgCl(s)] = [Ag +]e · [Cl- ]e 1 [23.3]

Esta constante de equilibrio Kps es el producto de las concentraciones de equili-


brio de los iones presentes en la disolución y por ello se le denomina producto
iónico o también producto de solubilidad, por razones evidentes, ya que es una
medida de la mayor o menor cantidad de iones presentes en el equilibrio
de disolución.
A-37
Se ha comprobado que la disolu- 23.4.1. a) Cálculo del producto de solubilidad Kps
ción saturada de AgCl contiene
1.67 x lo - s moles de AgCl disuelto mlti
por litro. Obtener el valor del pro- Debemos recordar que la solubilidad de una sal es la maXIma concen-
ducto de solubilidad. tración de soluto que puede existir en la fase líquida en equilibrio a una
temperatura determinada; así, si decimos que la solubilidad del AgCl en
R: Kps = 2,8 x 10 - 10 moles 2 /litro 2 • agua es 1,67 x lo-s moles/litro, se entiende que la concentración de equi-
librio para cada uno de los iones Ag + y el- será también aquella cantidad,
A-38
puesto que cada fórmula AgCl en la disolución estará presente en forma de
La soltibilidad del PbF 2 es 1, 9 x un ion Ag + y otro el- . Y una vez determinadas las concentraciones de equi-
x 10- 3 moles/litro a 20°C. Deter- librio de los iones a partir de la solubilidad de la sal s, se podrá determinar
minar el producto de solubilidad de el producto de solubilidad multiplicando las solubilidades de los iones presentes
esta sal. siguiendo la ley del equilibrio, deducida de la ecuación estequiométrica de
R: Kp./ PbF 2 ) = 2,7 x 10- 8 moles3 /P. disolución. 11113
514
En el caso de que la disociación iónica de la sal conduzca a la liberación A-39
de más de dos iones, se deberá escribir, en primer lugar, la ecuación estequio- Se ha determinado que la diso-
métrica correspondiente : así, para el PbF 2 será : lución saturada de SrF 2 contiene
PbF 2 (s) ~ Pb2 +(aq) + 2F - (aq) 0,0073 g/ 100 ml (a 25 'C) de esta
sal. Escribir el equilibrio iónico co-
de manera que por cada fórmula PbF 2 en disolución tendremos 1 ion Pb2 + rrespondiente y calcular el producto
y 2 iones F- . A continuación escribiremos .la expresión de Kps análoga a la iónico.
ecuación [23.31: R: KP,(SrF 2 ) = 7,8 x 10- 10•
Kps = [Pb2 +le · [F- l; A-40
y sustituiremos en ésta las concentraciones de equilibrio de los iones ; en Hallar la cantidad de PbS que
este caso, conocida la solubilidad de la sal (1,9 x 10 - 3 ) , resultará: queda disuelto en 10 ml de solu-
[Pb2+ l. = 1, 9 x 10 - 3 moles/litro y [F - le =2 x l. 9 x 1O- 3 moles/litro; ción de nitrato de plomo al hacer
burbujear H2S. (Kps= 1,9 X 10- 2 9;
en consecuencia para el PbF 2 el producto de solubilidad valdrá: 1 mol PbS =7 239 g) .

Kps = (1,9 x 10- 3 ) • (2 x 1,9 x 10- 3 ) 2 = 2,7 x 10- 8 moles 3 / litro 3


H.: [Pb2+J. = [S 2 - j. = 4,36 x w- 14
moles 1 litro. Por tanto, en 10 mi
mDJ de solución saturada. habrá:
(239) · (4 .36 x w- 14 ) . (10 - 2 ) =
23.4.1. b) Cálculo de la solubilidad de la sal = 1.04 X 10- 13 g

En química, generalmente, el producto de solubilidad se mide por mé- A-41


todos electrolíticos, y a partir de este dato se consigue obtener la solubilidad El producto de solubilidad del
de la sal, difícil de conseguir por métodos analíticos debido a la pequeñez AgBr a 25 °C es 7, 7 x 10- 13 • De-
de estas concentraciones de equilibrio. Este problema es el que ahora vamos terminar la solubilidad de esta sal y
a resolver, para ello detallaremos un ejemplo: la masa que habrá en 100 mi de
Supongamos que se ha precipitado PbS, haciendo pasar una corriente disolución saturada.
de gas sulfhídrico (H2 S) (fig. 23.6) a través de cierto volumen de solución R: 8,78 X 10 - 7 M;
de una sal de plomo, por ejemplo, nitrato, según · m = 1,66 x 10- 6 g.
Pb2 +(aq) +S 2
-(aq)~PbS(s)
A -42
y se desea calcular la masa de PbS que queda disuelto en el tubo de ensayo. El producto iónico del CaF 2 es
Para ello se busca en la bibliografía el Kps para esta sal que es 1,9 x 10 - 29 • 1,7 x 10- 10 a 20 °C. Calcular el vo-
Con este dato se aplica el algoritmo expuesto en 23.2.3. b) y se halla la con- lumen de disolución saturada para
centración de equilibrio para el PbS disuelto, a partir del cual se puede ob- tener disuelto 1 g de esta saL
tener la masa contenida en cualquier volumen. 11!91 ~ m:IJ mm R: V = 36,6 litros.

A-43

1 Demostrar que para una sal de


fórmula ABn la expresión que cal-
cula el producto de solubilidad kps en
función de la solubilidad s viene dada
23.6 Precipitación del sulfuro de plomo (PbS).
por Kps = n" · s"+ 1 .
515
23.4.1. e) Perturbación de un equilibrio de disolución

Finalmente, dentro del estudio de los equilibrios de disolución o preci-


pitac;ión trataremos brevemente la perturbación de dicho equilibrio mediante
la variación de la concentración de algún ion presente en el equilibrio. Res-
pecto de la influencia de la temperatura en el equilibrio puede acudirse a
A-44 las conclusiones estudiadas en 23.3.2. mm
Predecir, basándose en el prin-
cipio de Le Chatelier, qué ocurrirá en Según el principio de Le ehatelier, el sistema se desplazará para absorber
una disolución saturada de AgCl si la perturbación externa a que ha sido sometido, es decir, el sistema tenderá
se le añade una disolución de NaCl hacia un nuevo estado de equilibrio , precipitando más Agel, única vía para
0,1 M. supuesto totalmente ionizada. absorber el exceso de el- introducido:
e¡- Ag +(s) +=± el- (aq) + Ag +(aq)
Si seguimos el algoritmo de resolución expuesto en 23.4.1. b) se puede so-
lucionar el problema de forma cuantitativa y comprobar nuestras predic-
ciones. Llamemos x a la concentración de iones Ag + presente en el nuevo
equilibrio y pongamos la concentración de el - en función de x. Puesto que
los iones el - proceden del Agel disuelto y de la solución de Nael añadida,
se tendrá:
[Cl- ]e =[el- ] (del Nael) +[el- ] (del Agel aq)
en el ejemplo propuesto en A-44: [el- le= 0,1 + x y [Ag +]e = x, sustituyendo
estas cantidades en la expresión del producto de solubilidad: Kps = x · (0,1 + x),
se obtiene una ecuación de segundo grado fácil de resolver. Ahora bien, en
primera aproximación se puede considerar que (el- )e = 0,1 M, ya. que ne-
cesariamente el valor de x será pequeño frente a este valor (0,1 M). Por
tanto: Kps = 0,1 x, de donde x =Kps/0,1 = 2,8 x 10- 9 M, valor que vemos
es, en mucho, inferior a 0,1 M. En conclusión, la solubilidad del Ag + se ha
visto reducida de 1,65 x lo- s M a 2,8 x 10- 9 M, como predecía cualitati-
vamente el principio de Le ehatelier.

El efecto de esta perturbación, al añadir un ion común a una disolución,


es muy utilizada cuando se pretende eliminar prácticamente un iOQ. de una
disolución o cuando se desea obtener la máxima cantidad de soluto en el
A -45 precipitado por ser un producto de alto valor económico, como ocurre con
A una disolución saturada de la plata. m11
PbF 2 se le añade una disolución
0,1 M de NaF. Calcular la concen-
tración de Pb 2 + en el nuevo equi-
librio. 23.4.2. Equilibrios ácido-base
KP• = 2,7 x lo - s Otro equilibrio iónico en disolución acuosa que vamos a estudiar es el
R : rPb 2 +]e = 2,7 X 10- 6 M. que se presenta al tener un ácido o una base débil en disolución acuosa
516
diluida. De las teorías sobre las reacciones ácido-base estudiadas el Curso
pasado y revisadas en el capítulo 16 del presente Curso elegimos la de
Bronsted-Lowry por ser más general que la de Arrhenius, aunque al limitar
el campo de estudio a las disoluciones acuosas diluidas se obtendrían las
mismas conclusiones. Debemos, pues, recordar en primer lugar las defini-
ciones dadas para un ácido y una base de Brónsted. mift A-46
Recordar las definiciones de ácido
Un ácido es una especie química que tiende a ceder protones, mientras y base de Bronsted-Lowry y escribir
que una base es aquella que tiende a captarlos. Por tanto, cualquier di- la ecuación química de la disolución
sociación de un ácido se puede considerar como un equilibrio del tipo del HF en agua. Establecer si es una
AH ±::; H -t- + A- , donde el ácido AH se encuentra en equilibrio con su base reacción ácido-base, si la reacción es
conjugada A- , puesto que este anión puede tomar un protón (reacción in- reversible y, en caso afirmativo, ex-
versa) para convertirse en la molécula AH. Así pues, un equilibrio ácido- presar el valor de la constante de
base se interpreta como la reacción entre un ácido 1 y una base 2, como equilibrio.
reaccionantes que conducirán a la base y ácido conjugados, respectivamente,
es decir:
AH + B- ~ A- + BH
ácido 1 base 2 base 1 ácido 2
En consecuencia, dentro de este tipo de reacciones se pueden catalogar las
simples disociaciones iónicas de los ácidos en agua, interviniendo esta úl-
tima como base oponente de dicho ácido, por ejemplo, la disolución acuosa
del HF será un equilibrio ácido-base del tipo:

HF + Hp ~ Hp + + F-
ácido 1 base 2 ácido 2 base 1
ya que la especie química HF transfiere un protón al H20 , y, al mismo tiempo,
el ion Hp + podrá transferirse al ion p- (reacción inversa). También la di-
solución de una base, por ejemplo, el NH 3 , en agua se interpreta como un
equilibrio ácido-base según la ecuación:

NH 3 + H2 0 ~ NH: + OH-
base 1 ácido 2 ácido 1 base 2
ya que cederá un protón al agua (ácido 1).

Se recordará que esta tendencia de los ácidos a ceder protones no puede


ser medida- de manera absoluta, pues para la cesión de H + hace falta una
base necesaria para la captación. Es por ello que se recurre a enfrentar a los
ácidos a la misma base, el agua. En consecuencia, aquel ácido que en dí-
solución acuosa se encuentre altamente disociado en este equilibrio será
un ácido fuerte, ¿pero cómo comparar cuantitativamente esta fuerza de los
517
ácidos? Si consideramos establecido el equilibrio entre el ácido en cuestión
y el agua como base se puede expresar la constante de equilibrio como sigue:
Reacción:

al tratarse de disoluciones diluidas la concentración de agua será práctica-


mente constante y podrá englobarse en la constante K. definiéndose una
nueva constante denominada constante de disociación del ácido, K". como sigue:

[23.4]
A-47
En una disolución 0,1 M de HF
se comprueba por medidas de con- en cuya expreswn aparecen las concentraciones de equilibrio del ácido di-
ductividad que contiene una [H 30+] sociado en el numerador y del ácido no disociado en el denominador.
igual a 0,00821 M, calcular la cons-
tante de disociación del ácido. mm mm
En resumen, la fuerza de un ácido vendrá medida por su constante de
R : Ka(HF) = 6,7 x 10- 4 . disociación Ka, que a su vez será un indicador d~l mayor o menor grado de
A-48
ionización del ácido. mm
Análogamente a como se mide la fuerza de los ácidos se puede establecer
¿Cuál será la Ka de un ácido total- una escala de fuerzas entre las bases conjugadas, aunque es fácil advertir
mente disociado ? (reflexionando sobre el equilibrio de disociación) que a un ácido fuerte co-
rresponderá una base débil, y viceversa. A continuación veremos cómo se
A-49 puede calcular la concentración de iones en una disolución acuosa de ácidos-
Ordenar los siguientes ácidos de bases basándonos en los valores de las constantes de disociación.
mayor a menor fuerza de acidez
escribiendo la reacción ácido-base en
agua: 23.4.2. a) La notación pH

Acido Como normalmente los valores de las concentraciones de iones-hidró-


geno en disoluciones diluidas son muy bajas - vienen expresadas como po-
Acético (CH 3 - COOH) 1,85 X 10 - 5 tencias negativas de base 10-, se utiliza de ordinario el logaritmo negativo
Cianhídrico (HCN) 1,8 X 10- 4 como operador matemático que los convierte en números sencillos. De forma
Ion sulfato ácido que definimos como pH al logaritmo negativo de la concentración de iones hi-
(HSO¡) 1,2 X 10- 2
drógeno siempre que se exprese en moles/litro:
A-50
Calcular el pH de una disolución 1 pH= -lg [Hp +] 1 [23.5)
de ácido acético (CH3 - COOH) 0,5 M
que contiene una concentración Así, por ejemplo, si tenemos una disolución de un ácido fuerte, supuesto
[Hp+] igual a 3 x 10 - 3 M.
totalmente disociado como el HCl de concentración 0,001 M en agua, le
R: pH = 2,52. corresponderá un p!:f = -lg 10- 3 = -( -3) = 3. ~
518
Recíprocamente, si una solución tiene un pH conocido, por ejemplo 8,5,
se puede calcular la concentración de iones hidroxonio, teniendo en cuenta
que, por definición:
8,5 = -lg [Hp+] ; -8,5 = lg [Hp+]
de donde [Hp +] = 3,2 x 10- 9 M.
ms;"tl A-51
Este operador p se suele emplear en Química para expresar el logaritmo Determinar la concentración de
con signo negativo de otras magnitudes, así también se usa el pOH para Hp+ en una disolución de NaOH
indicar -lag [OH - ]. o el pKa para la constante de disociación de un ácido, etc. cuyo pH es 12,7.
Pasemos ahora a estudiar el equilibrio de autoionización del agua, medio R: [Hp+] = 2 x 10- 13 M.
donde se realizan frecuentemente estas reacciones ácido-base.

23.4.2. b) Equilibrio de autoionización del agua

Se comprueba experimentalmente que el agua pura tiene una pequeña


conductividad eléctrica, lo que es evidencia de la presencia de iones en este
compuesto. Ello implica la existencia de un equilibrio ácido-base denomi-
nado de «autoionización», del tipo:
Hp + Hp +:± Hp + +OH-
en el que, como ácido, actúan una molécula de agua y otra como base.
Si aplicamos la ley del equilibrio a este particular se deduce:
[H o +][oH - ]
K= 3[HPJ2
y dado que la cantidad de iones H3 0+ y OH- es muy pequeña, la concentra-
ción de agua sin ionizar es aproximadamente constante y, por tanto, se
puede englobar en la constante, obteniendo la expresión:

[23.6]

donde Kw será una constante de equilibrio, que al igual que en las reacciones
de disolución (23.4.1) recibe el nombre de producto iónico del agua. Obviamente,
su valor dependerá de la temperatura, habiéndose comprobado que a 25 oc
vale 1O- 14 , siempre que las concentraciones de los iones se expresen en
moles/litro. r.v~
Por tanto, en el agua pura las concentraciones de Hp + y OH- serán A-52
iguales a lO - 7 M, como exige el principio de electroneutralidad de la ma- Calcular las concentraciones de
teria. Este diminuto valor de [Hp +] y [OH- ] procedentes del agua hace iones Hp + y OH - en el agua pura
que no sea necesario tener en cuenta su valor al determinar la concentra- (Kw = 10-~'~ ) .

519
A-53 ción, por ejemplo, de Hp + para un ácido disuelto en agua, que en principio
a) Calcular el pH y el pOH del debe ser [Hp +]ácido + [H 3 0+]agua· Pero esta segunda cantidad puede des-
agua pura, y b) deducir una ex- preciarse casi siempre, incluso cuando el ácido es débil. r.-,s;-.J
presión que relaciones el pH y el Siempre que se estudie una reacción ácido-base en disolución acuosa
pOH en cualquier equilibrio ácido- no debe olvidarse que el valor de Kw permanecerá constante e igual a 1 O- 14
base en solución acuosa a 25° C.
a 25°C. La ecuación (23.6) puede expresarse en función del pH y del pOH

•.
R:a) pH=p0H=7; sólo tomando logaritmos negativos, quedando convertida en:
b) pH + pOH = 14.
pH + pOH = p~ (23.7) y pH + pOH = 14 (a 25° C)
A-54 ,.
Cuando se trate de ácidos fuertes que estén prácticamente ionizados, el
Calcular el pH y el pOH de una
cálculo del pH no ofrece problema alguno, puesto que La [Hp+] coincidira
solución de HCI 0,1 M, suponiendo
que se halle totalmente ionizado. con la del ácido. No sucede lo mismo cuando se trata de ácidos débiles.por
no encontrarse totalmente disociados, por ello Lo tratamos a continuación.
R: pH = 1; pOH = 13.

23.4.2. e) Cálculo de la composición de equilibrio en ácidos y bases débiles

Nos queda, por último, la solución del problema del cálculo de la com-
posición de equilibrio y, más concretamente, de la concentración de iones
Hp + a partir de la constante de disociación ·de un ácido o una base débiles
y de su concentración inicial. Hay que tener presente que, cuando se indica
la molaridad de un ácido (o de una base), se está dando la concentración
A-SS total del ácido ionizado y sin ionizar. J•'&'S1
Dadas la constante de ionización El cálculo de la concentración de iones Hp + en una disolución acuosa
de un ácido débil, Ku. y su concen- de un ácido o base débiles, conocidas su Ka y su concentración c0 , se realiza
tración, c0 , establecer un algoritmo fácilmente usando el algoritmo de resolución de un equilibrio químico desa-
posible que determine la concentra- rrollado en 23.2.3. b) aplicado a estos casos particulares. Por tanto, en primer
ción de iones Hp + en el equilibrio.
Aplicarlo al caso del ácido cianhí- lugar escribiremos la ionización del ácido AH y la expresión de la constante
drico (HCN) 0,001 M, cuya cons- de equilibrio :
tante de ionización vale 1,84 x 10- 4 • Equilibrio:
AH+Hp~A - +Hp+

[23.7]

En segundo lugar elegiremos como incógnita x la concentración de ácido


ionizado [A - ] presente en el equilibrio. Si en primera aproximación 8 se con-
sidera despreciable la [H 3 0 +] aportados por el agua se puede establecer que
[A - ]= [Hp +] = x. Por tanto, la concentración de ácido sin ionizar será:
[AH]= co- X.
520
Como tercer paso sustituiremos en la expresión de Ka las concentraciones
en función de la incógnita. obteniendo en este caso:

1 X 1 [23.8]

ecuacwn de segundo grado en x que tiene fácil solución. Ahora bien, en


este paso se puede considerar, en ocasiones, una segunda aproximación
cuando la concentración de ácido ionizado es muy pequeña frente a la total.
de manera que c0 - x ~ c0 , y, por tanto, queda simplificada la ecuación (23. 8)
en la forma:
[23. 9]

de donde se extrae la solución:


Como último paso en el algoritmo es necesario efectuar las comproba-
ciones necesarias, que en estos problemas tienen especial interés por las
aproximaciones consideradas, que pueden ser, sobre todo la segunda, in-
correctas. Veamos un ejemplo: utilicemos la ecuación (23.9) para deter-
minar la [H 3 0 +] del HCN 0,001 M, cuya Ka es 1,8 x 10- 4 : ·
[Hp +] = (1,8 X 10- 4 X 0,001) 1 12 = 4,25 X 10- 4 M
como vemos, c0 - x = 0,001- 0,000425 = 0,0009575 M, y el error que se
comete es grande comparando con la solución de la ecuación (23.8), que
es 3,44 x 10 - 4 M, y que aun siendo del mismo orden de magnitud (~10- 4 )
es diferente.
En cuanto a la primera aproximación considerada puede observarse que
no se aleja mucho de la realidad despreciar el valor 10- 7 frente a 3,45 x 10- 4 •
f¡l!J;-{.1 A-56
El algoritmo anteriormente aplicado es válido para obtener la concentra-
Obtener el pH de una solución de
ción de iones OH- en una disolución acuosa de una base, cuya ionización amoniaco O, 1 M sabiendo que la
para el NH3 es: NH3 + Hp --+ NH; + OH - , y una vez encontrada la concen- constante de disociación de esta base
tración de OH - es fácil el cálculo de la concentración de Hp - con la ex- es K" = 1,8 x lo - s.
presión del producto iónico dei agua (23.6).
Dejamos aquí el tratamiento de los equilibrios ácido-base, ya que enten-
demos que este Curso ha de ser introductorio al cálculo de los equilibrios
químicos, y que seguiremos profundizando en cursos más avanzados, sobre
todo en los aspectos de reacciones .donde intervengan ácidos y bases débiles,
así como los relativos a la hidrólisis de sales que presentan reacción ácida
o básica, etc.

8
Aproximación que, una vez resuelto el problema, hay que comprobar.
521
CONCLUSION

Acabamos aquí el estudio de los equilibrios químicos Finalmente se ha aplicado la ley del equilibrio quí-
quedando ampliamente contestada la cuestión funda- mico a reacciones iónicas particulares, como las de
mental que planteamos en la introducción: ¿Hasta precipitación y las disoluciones de ácidos y bases,
cuándo reacciona un sistema químico? Ha quedado tanto fuertes como débiles. Ni que decir tiene que no
establecido que todo sistema químico, en determinadas se han agotado las líneas de investigación de estos
condiciones, evoluciona espontáneamente hasta una equilibrios, es más, sólo se ha marcado una introduc-
situación de equilibrio, de carácter dinámico, que viene ción a su estudio. En los sucesivos capítulos de Química
regida por una ley general, deducible a partir de la encontraremos, a menudo, referencias obligadas a lo
estequiometría del proceso, a la que hemos llamado estudiado en esta quinta parte, que constituye la base
ley del equilibrio químico. A continuación se han es- de los cálculos energéticos y materiales en las transfor-
tudiado las influencias externas que se pueden ejercer maciones químicas.
sobre un estado de equilibrio, de gran interés para la
consecución de rendimientos óptimos.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

A-57. Deducir la relación existente entre la constante A-59. Se sugiere como actividad experimental de pro-
de equilibrio K de una reacción aA + bB +=± fundización la esterificación del ácido acético y
+=± cC + dD y la constante K' de su contraria. del etanol, utilizando ácido clorhídrico como
catalizador. (Consultar la bibliografía.)
R: K'= 1/ K
A-60 . La obtención de amoniaco según N2 + 3fl2 +=±
A-58. La reacción 2 NO(g) + 0 2 (g) +=± Np4 (g) puede +=± 2NH 3 es una reacción exotérmica (~H 0 =
considerarse la suma de las siguientes dos reac- = -46,3 kJ/ mol).
ciones: a) ¿En qué condiciones térmicas debería pro-
2 NO(g) + 0 2 (g) +=± 2 NO/g) (1) cederse para favorecer la producción de
2 NO/g) +=± Np4 (g) (2) amoniaco en el equilibrio ?
b) ¿Por qué el proceso industrial de obtención
Establecer la relación existente entre la K de
del amoniaco a partir de sus elementos se
la reacción suma y las K 1 y K2 de las reacciones
(1) y (2).
realiza a temperaturas relativamente ele-
vadas?
R: K=K1 • K2

522
PARTE VI

GENERALIDADES SOBRE EL COMPORTAMIENTO


QUIMICO DE LOS ELEMENTOS

Tras el estudio de la estructura del átomo, realizado en la parte IV -que INTRODUCCION


hizo posible la interpretación de la ordenación periódica y de las uniones entre
átomos para formar las distintas sustancias-, y tras la profundización en los
aspectos energéticos, cinéticos, etc., de las reacciones químicas que acabamos de
hacer en la parte V, estamos en condiciones de abordar el estudio del comporta-
miento qu_ímico de los distintos elementos y sus compuestos.
Limitaremos esta descriptiva química a aspectos más generales, propor-
cionando una visión de conjunto. susceptible de ulteriores profundizaciones:
En el tema 24 presentaremos el comportamiento general de los elementos
que constituyeñ los distintos grupos del sistema periódico y más profun-
damente dos familias. los metales alcalinos y los halógenos, viendo las
semejanzas y diferencias entre los elementos de un mismo grupo. así
como las variaciones de grupo a grupo, a lo largo de un período. Ello
dará ocasión para revisar. concretándolos. algunos de los aspectos de mayor
interés, vistos en las partes IV y V.
En el tema 25 completaremos esta panorámica general con el tratamiento
más detallado de uno de los principales problemas industriales en que la
Química ha desempeñado un papel fundamental: la metalurgia, es decir,
la obtención de los metales - que constituyen. conviene recordar, la mayor
parte de los elementos.
Señalemos, por último, que los cinco temas de la parte VII están dedicados
al estudio de los compuestos de un único elemento. el carbono. cuya importancia,
tanto industrial como teórica (química de la vida). justifican este trato especial.
Así pues, la parte VI de este curso comprende únicamente dos temas:
24. «Estudio descriptivo de los elementos del sistema periódico.>>
25. «La metalurgia».
523
E·STUDIO DESCRIPTIVO
24 DEL SISTEMA PERIODICO

INTRODUCCION Se han estudiado en las partes precedentes de este libro (IV y V) distintos
aspectos estructurales y teóricos del comportamiento químico de los elementos.
Con estas bases estamos en condiciones de intentar el tratamiento descriptivo y
comparativo de los fenómenos químicos, utilizando la información contenida en la
ordenación natural de los elementos, de acuerdo con la tesis ya conocida, según
la cual: «las propiedades de los elementos son función periódica de su situa-
ción en el sistema periódico, es decir, de su número atómico». Gracias a esta
ley periódica, como la designa Mendeleiev, podemos sistematizar nuestra infor-
mación sobre la química de los elementos, convirtiendo su aprendizaje en un pro-
ceso de descubrimiento, predicción y explicación de hechos, superando un plan-
teamiento puramente empírico.
Como vimos en el capítulo 18, gran cantidad de propiedades físicas y químicas
varían periódicamente con el número atómico o, dicho más propiamente, con su
estructura electrónica. Entre otras podemos citar: la conductividad eléctrica, la
energía de ionización, el tamaño atómico, los estados de oxidación, etc.
Es necesario advertir que las correlaciones entre la estructura electrónica de
los elementos (determinada por su posición en el sistema periódico) y sus propie-
dades físicas y químicas no pasan de ser cualitativas. En efecto, hasta ahora la
previsión mediante el cálculo, a partir de la estructura electrónica de las propiedades,
sólo se ha podido realizar, en parte, para el caso de átomos ligeros. El trabajo de
cálculo es tan grande que la química sigue siendo, hoy por hoy, una ciencia emi-
nentemente experimental. A pesar de ello, la contribución de la clasificación pe-
riódica a la sistematización, ordenación de ideas y previsión (cualitativa) del
comportamiento se ha convertido en la pauta del estudio de la Química, superando
el carácter empírico, de mera acumulación de datos, que poseía esta ciencia.
En este estudio comenzaremos por clasificar los elementos del sistema periódico
en bloques de elementos (ver cap. 18). Nos referiremos también a otra forma de
clasificación, conocida desde antiguo, que, tomando como criterio la conducti-
vidad eléctrica, los separa en metales, semimetales y no metales. Seguiremos
con el estudio de las relaciones entre las propiedades de los elementos de un mismo
grupo del sistema periódico - son las denominadas relaciones verticales- cen-
524
trando nuestro estudio en dos familias representantes típicas de '"' los metales y de
los no metales (metales alcalinos y los halógenos). Por último se abordarán las
relaciones horizontales, es decir, la variación paulatina de las propiedades de los
elementos pertenecientes a un período, concretamente el tercero (del Na al Cl),
con el fin de apreciar su evolución al pasar del primer elemento (Na) al último (Cl),
así como las de algunos de sus compuestos, preferentemente óxidos y cloruros 1 •

EL SISTEMA PERIODICO 24.1.


Desde el establecimiento de la ordenación periódica realizada por Men-
deleiev y Meyer ha habido numerosas propuestas en cuanto a la forma de
presentar dicha clasificación periódica, siendo hoy en día la más aceptada
la que se conoce con el nombre de tabla larga (ver cap. 18), que consta de
18 columnas, denominadas grupos, como muestra la figura 24.1. Esta

Il JII rv V V! VII o
H He

Li Be B
(,
e N o 9
F Ne
10

Na Mg Al Si p S Cl Ar
11 12 ll 14 1~ 16 17 18

K Cu Se Ti V Cr Mn Fe Co Ni Cu Zn Ga Ge As Se Br Kr
19 lO 21 22 21 24 2~ 26 2~ 2R 29 11 \l 11 14 1~ lf>
"'
Rb Sr y Zr Nb Mo To Ru Rh Pd Ag Cd In Sn Sb Te Xe
17 18 19 40 41 42 4l 44 45 46 47 48 49 ~o ~ 1 H 5J 54

Cs Ba La* Hi Ta w Re Os Ir Pt Au Hg TI Pb Bi Po At Rn
~S ~6 ~7 72
~· ~· -~
7h .. 78 79 80 Rl Nl R1 R4 R~ 86

Fr Ra Ae**
87 88 89

* Ce Pr Nd Pm Sm Eu Gd Tb Oy Ho Er Tm Yb Lu
57 58 61 62 61 h4 66 67 hM 69 7 11 71
~" f.O "~

** Tb Pa u Np Pu Am Cm Bk Cf Es Fm Md No Lw
89 90 91 92 9l 94 9~ 96 97 98 99 1110 101 102 10 3

24.1 Sistema i'eriódico largo.

Para no hacer excesivamente ániplio el contenido de .este capítulo, dedicado al campo


1

de la Química Inorgánica, se abandona el estudio de las semejanzas de propiedades existentes


entre elementos vecinos situados en diagonal (relaciones diagonales). muy Interesantes sobre todo
en los semimetales. como por ejemplo el boro (B) y el silicio (Si), que por razones obvias deben
ser estudiadas en cursos de nivel más avanzado.
525
clasificación en grupos y penodos es la que más se relaciona con la estructuré!
electrónica de los elementos, de manera que todos los correspondientes a la
misma columna tienen el mismo número y tipo de electrones de valencia,
así por ejemplo el Mg y el Ca, elementos correspondientes al segundo grupo
(II A). tienen una estructura electrónica de valencia similar:
3s 3p
Mg [ll] 1 1
4s 4p
Ca [llJ 1 1

de ahí que exista una semejanza de comportamiento químico, pues los dos
forman iones Mg2+ y Ca 2 +.

Ahora bien, no solamente existen semejanzas entre elementos de la


misma columna de la tabla larga, como ya hizo observar Mendeleiev en su
trabajo científico. Así, los elementos Zn y Cd, pertenecientes al grupo II B,
con estructuras electrónicas de valencia 4s 2 , 3d10 y Ss2 , 4d 10 , manifi.e stan
también, como el Ca o Mg. tendencia a la formación de iones znH y Cd2 +,
perdiendo sus electrones s de la capa de valencia 2 • Es por ello que, a pesar
de constar la tabla larga de 18 grupos o columnas (dejando al margen las
denominadas «tierras raras», para no hacerlo excesivamente largo), se siguen
actualmente numerando, según la nomenclatura de Mendeleiev, apareciendo
como grupos A y B y un grupo VIII, que contiene tres columnas de elementos,
debido a la semejanza de comportamiento de los mismos (las famosas «tríadas»
A-1 de Mendeleiev, como por ejemplo el Fe, Co y Ni). 1111
En el capítulo 18 se ha estudiado
la relación entre la estructura elec- Teniendo en cuenta la clase de los últimos electrones de valencia de los
trónica de los elementos y su locali- elementos, surge una primera partición del sistema periódico en cuatro
zación en la tabla periódica. Hacer bloques, según sean electrones s. p, d o f (fig. 24.2).
una partición en bloques sobre una
silueta en blanco del sistema · pe-
riódico, según que los últimos elec-

[l_d- - '- - - J-'.


trones de valencia sean: s. p. d o f.

24.2 Los cuatro "bloques" de elementos s, p , d y f.

2
Recordar que estos elementos estaban en la misma columna del sistema periódico de
Mendeleiev, pero formando dos subgrups. A y B.
526
Precisamente los elementos que contienen en su último nivel energé-
tico electrones s o s y p reciben el nombre de elementos representativos, que
corresponden a los grupos I A (alcalinos), II A (alcalinotérreos), III B, etc.,
hasta la VI B (calcógenos, familia del oxígeno), VII B (halógenos) y los gases
nobles (grupo O) (fig. 24.3). ·

;-- r-
H He
Li Be B e N o F Ne
Na Mg Al Si p S Cl Ar
K Ca Ga Ge As Se Br Kr
Rb Sr In Sn Sb Te 1 Xe
Cs Ba TI Pb Bi Po At Rn
Fr Ra
24.3 Los elementos "representativos".

Los elementos contenidos en el bloque d, y caracterizados por contener


electrones s y d en la capa de valencia, reciben el nombre de «elementos de
transición», y entre ellos se encuentran muchos de los metales conocidos
(Fe, Ni, Cu, Zn, Ag. Au, Hg, etc.). Y, finalmente, los elementos del «bloque!»
se les denomina de «transición interna» y constituyen dos series de 14 elementos
no tan conocidos, llamadas serie lantánida (electrones 4 f) y serie actínida
(electrones S f), debido a los primeros elementos de las series: lantano (La)
y actinio (Ac) 3 • A-2
gg tDI) Señalar de cuántos períodos consta
Una segunda clasificación de los elementos quurucos bastante antigua la tabla periódica y la capacidad de
consiste en tomar como criterio las propiedades eléctricas de los elementos cada uno de ellos. Justificar el nú-
(conductividad eléctrica). mero de elementos de cada período.

Actualmente se clasifican en metales, no metales y semimetales. Los me- A-3


tales son buenos conductores de la electricidad y, como se ha visto en Elec- Tomando otra silueta vacía del
tricidad, su conductividad (magnitud inversa de la resistividad) disminuye sistema periódico trazar una recta
lentamente con la temperatura. Los no metales son aislantes eléctricos y apenas que aproximadamente separe los me-
tales de los no metales. Señalar el
criterio seguido en esta segunda cla-
sificación.
3
La aventura de la construcción del sistema periódico está lejos de haberse concluido.
Aún estamos en la era de los descubrimientos: en las últimas décadas se han descubierto ele-
mentos con números atómicos entre 93 y 105 ó 106. El más pesado de los elementos para el
que se ha propuesto nombre es el 104, para el que actualmente se disiente entre llamarle
Kurchatovio o Rutherfordio. En fechas recientes los estudios teóricos han previsto la existencia
de elementos superpesados con vida media de sus núcleos suficientemente larga para poder
subsistir en la naturaleza y se han identificado en ciertos minerales los elementos 116, 124
y 126.

527
tienen conductividad eléctrica. En cambio, los semimetales tienen poca con-
ductividad eléctrica, aunque superior a las de los no metales, siendo su carac-
terística eléctrica fundamental que su conductividad aumenta con la tempera-
tura. Los metales ocupan la zona izquierda de la tabla periódica y consti-
tuyen más del 80 por lOO de los elementos existentes. Los no metales están
situados en el ángulo superior derecho del sistema periódico, con sólo 18 ele-
mentos. Entre ambos se sitúa la zona de los semimetales, con S elementos 4
(B. Si, Ge, As y Te). localizados en diagonal (fig. 24.4).
A continuación trataremos de descubrir la periodicidad de algunas pro-
piedades físicas de los elementos del sistema periódico y las tendencias del
comportamiento químico de los elementos en sentido vertical, eligiendo dos
familias bien caracterizadas como metales (alcalinos) y como no metales
(halógenos), y en sentido horizontal seleccionando un período (el tercero).

,....-,....-
B e N Ne
r-+---
Al Si P rO Ar
Ga !Gel As Se M T LES •
24 4
WET>.L S Su Sb Te Xe
Pb Bi At Rn
Clasificación de los elementos
en metales, no metales y semi-
metales {en la zona sombreada l.

24.2. PERIODICIDAD DE ALGUNAS PROPIEDADES FISICAS


DE LOS ELEMENTOS
Muchas de las propiedades físicas y qumucas de los elementos varían
de forma periódica con el número atómico de los mismos, es decir, están
estrechamente relacionadas ·con la estructura electrónica de los elementos.
Entre las primeras podemos citar la conductividad eléctrica, la energía
de ionización (ya tratada en el capítulo 18) y el tamaño atómico, etc. Una
de las formas más simples de hacer observar esta relación periódica consiste
en ordenar los datos y representar dichas propiedades en función del número
atómico 5 • Por tanto, trataremos de estudiar la periodicidad de algunas de
estas propiedades físicas y de interpretarlas de forma elemental.

4
Lá presencia de estados alotrópicos en algunos elementos. próximos a esta división. con
características semimetálicas (por ejemplo, fósforo negro), hace que esta clasificación no sea
rigurosa.
5 En tiempos de Mendeleiev y Lohar Meyer se desconocía el concepto actual de número

atómico. por lo que se relacionaron las propiedades con la masa atómica de los elementos.
528
24.2 .l. Periodicidad del tamaño atómico A-4
A continuación se dan los volú-
Este estudio fue realizado en 18 70 por Lothar Meyer definiendo la mag- menes atómicos de 28 elementos
nitud volumen atómico para cada elemento, como la razón entre la masa consecutivos, así como sus corres-
atómica y la densidad del mismo en su estado físico más condensado, es pondientes números atómicos :
decir, en estado sólido o líquido. Se disponía entonces de datos relativos de
unos 60 elementos. Así, por ejemplo, siendo la masa atómica del aluminio 2 7
o
y su densidad 2, 7 g/cm 3, su volumen atómico será 2 7/2, 7 = 1 O cm 3 /mol. u 8
B ·a~ B ·a~
o1-<U
o o.... uo
e<U ~8 e<U ~8
e "' --
Q)._
<~>·-
Si representamos los volúmenes atómicos frente a los números atómicos "' ;;;--
8<U 8
·::s·o __. "'8
8<U .~.§ __.8
podemos observar las regularidades en su variación. Aunque estos resul- ¡:¡:¡ zC;; ~~ ¡:¡:¡ zC;; ~~
tados tengan sólo un valor cualitativo, puesto que la densidad depende de
la temperatura y de la estructura cristalina del elemento, podemos hacer Li 3 13,1 Cl 17 18,7
un análisis de la gráfica que confirmará la agrupación por familias de los Be 4 5,0 Ar 18 24.2
elementos. mm B S 4 ,6 K 19 45,3

En la figura 24. S puede observarse la variación del tamaño atómico de e 6 5,3 Ca 20 29,9
los elementos, que nos ayudará a comprender algún aspecto del comporta-
N 7 17,3 Se 21 15,0
miento químico de los mismos.
o 8 14,0 Ti 22 10,6

F 9 17,1 V 23 8,35

Ne 10 16,8 Cr 24 7,23

Cs
Na 11 23.7 Mn 25 7,39

Mg 12 14.0 Fe 26 7.1
- 60 Rb Al 10.0 Co 27
o 13 6.7
.€ Rn
]. 50 Si 14 12,1 Ni 28 6.6
K
o
u p 15 17.0 Cu 29 7.1
E 40
·s"' He S 16 15,5 Zn 30 9,2
~ 30
E Na
g" 20 Construir la gráfica de volúmenes
atómicos frente al número atómico
10 y contestar :
a) ¿Qué elementos son los de mayor
volumen atómico (con relación a
O 1O <W 30 40 50 60 70 80 90 los elementos más próximos)?
Núme ro atómico - Justificarlo a partir de su estruc-
tura electrónica.
24.5 Volumen atómico en función del número atómico. b) Justificar la variación del volumen
atómico a lo largo de una co-
lumna.
529
A-5 En primer lugar observamos que los elementos alcalinos (Na, K, Rb y Cs)
¿Qué elementos se encuentran a son los de mayor volumen atómico, lo que se comprende dado que son ele-
la derecha de los alcalinos en la re- mentos de estructura electrónica ns 1 y, por tanto, inician el llenado del nivel
presentación gráfica de la figtira 24.5? energético más externo libre de electrones. A medida que se baja en la fa-
¿Cuáles están a la izquierda? milia existe un aumento del volumen atómico al aumentar el número ató-
R : Los alcalinotérreos están a la de- mico, ello es comprensible puesto que el número cuántico principal es mayor
recha y los gases raros o inertes y es indicativo de dicho tamaño; así, por ejemplo, en el Na su último electrón
a la izquierda. es 3s1 , en cambio en el K es 4s 1 .

A-6 En cuanto a la variación del volumen atómico en un período es de es-


perar que a medida que aumenta el número atómico se manifiesten dos
Representar las primeras energías efectos: por un lado, aumenta la carga positiva nuclear y, por tanto, la
de ionización de los primeros 24 ele- fuerza con que el núcleo atrae a los electrones, con lo que debe producirse una
mentos frente a su número atómico.
contracción. Por otro, sin embargo, aumenta el número de electrones en
la corteza, lo que debe conducir a un aumento del volumen, debido a su
mutua repulsión (efecto de pantalla). La evolución del volumen atómico en
e
'E
~:S
"' E
e
-o
t>O;::;-
.,...Q-._
o
E un período se explica teniendo en cuenta que el efecto de pantalla es relati-
l:l --- (¡j
<a .,:;;¡ "':;;¡
....l:lo ....Qo vamente pequeño cuando hay pocos electrones, por lo que al principio de
., .,...o ...
<a~

., o....
., .,...<a-
.,E E e .::l
.,E E
·:::J
E .::l
=
·¡::
un período predomina la atracción nuclear, y, por tanto, habrá una con-
¡:¡:¡
•;J
z ... o
·- Q
o.- ¡:¡:¡ z o-.8 tracción ; después la repulsión interelectrónica llega a predominar y al final
del período se producirá un crecimiento del volumen atómico. f11!a
H 1 1 308 Al 13 577
He 2 2 370 Si 14 786
24.2.2. Primeras energías de ionización
Li 3 518 p 15 1 062 ID
Be 4 899 S 16 999 Estas energías de ionización medidas en los átomos aislados nos informan
de la estabilidad de las estructuras elec;trónicas de los átomos, así encontramos
B S 798 Cl 17 1 254
que los metales en general tienen energías de ionización bajas frente a los
e 6 1 087 Ar 18 1 517 no metales, será pues una característica general de los átomos metálicos
el tener poca atracción por sus electrones periféricos. Así, mientras arrancar
N 7 1 405 K 19 418
el electrón del sodio requiere una energía de 498 kJ/ mol, el del Si, consi-
o 8 1 313 Ca 20 589 derado como semimetal, cuesta 786 kJ/ mol, y para el del cloro, típica-
F 9 1 680 Se 21 631
mente no metal, 1254 kJ/mol. Por otra parte, es digno de notar que los
metales alcalinos son los de mínima energía de ionización frente a las demás
Ne 10 2077 Ti 22 660 columnas, lo que resulta comprensible, dado que dentro de cada período
Na 11 498 V 23 652 es el de menor carga nuclear y prácticamente, como se ha visto antes, el
de mayor tamaño atómico.
Mg 12 736 Cr 24 652
En cuanto a los elementos de mayor energía de ionización son los gases
inertes (He, Ne, Ar, etc.), lo que indica que serán las estructuras electrónicas
Indicar: a) ¿Cuáles son los ele- más estables, de ahí que se tomasen como prototipo de estructura a lo que
mentos de mayor energía y de menor debían tender los demás átomos (regla del octeto) con el fin de explicar su
energía de ionización? reactividad química. m!fj
530
De la observación de la variación de las primeras energías de ionización A-7
a lo largo de una columna del sistema periódico (fig. 24.6) puede extraerse ¿Cómo varía el carácter metálico
que dentro de una familia o grupo aumenta el carácter metálico a medida - definido en forma elemental como
que aumenta el número atómico. En cuanto a su variación en un período aquel que le corresponde una energía
se puede inducir, de forma general aunque hay excepciones, que este carácter de ionización baja- a lo largo de un
metálico disminuye a medida que nos desplazamos hacia la derecha, o sea, grupo y de un período ?
a medida que aumenta el número atómico.

25
He
23
21 Ne

t ;~ Ar
15
Kr
~ 13
>
"' 11 r PJ j 1
Xe
g ;tRn
1,1_ t-

l~s
~1 ~ ~¡ \1H \i' ---
9
V --A~ 1 1
1 1
7 ~·, \
ll In ~
5
e~
Na K Ra
Rb
3

1o 20 30 40 50 60 70 80 90
Número atómico -

24.6 Primera energCa de ionización de los elementos en función del número at6mico.

Se pueden realizar otros estudios de propiedades físicas , como por ejemplo


el punto de fusión, la electroafinidad, etc., que comprobarían aún más esta
periodicidad de propiedades ; no obstante, su interpretación no es simple y
es necesario considerar otras variables a partir de su estructura electrónica.
Ahora pasaremos a centrar nuestro estudio en la periodicidad de compor-
tamiento químico y, dado que interesa no extender excesivamente la infor-
mación, estudiaremos algunas relaciones verticales y horizontales dentro del
sistema periódico.

COMPORTAMIENTO QUIMICO DE LOS ELEMENTOS 24.3.


Como se ha indicado en la introducción, centraremos nuestro estudio
de las propiedades químicas en algunas relaciones verticales (familias o
grupos) y horizontales (períodos) de los elementos químicos y sus compuestos.
531
A-8 24.3.1. Estudio de relaciones verticales
Indicar la estructura electrónica
general de los halógenos y justificar Se inicia la descripción de una serie de experimentos destinados a conocer
que en estado gaseoso se presenten las propiedades químicas de dos grupos de elementos con el fin de hacer
como moléculas di atómicas (F 2 • Cl 2 , ver la estrecha relación de los mismos dentro de un grupo dado.
Br 2 , 12 ), así como que no se encuen-
tren libres en la naturaleza.
24.3.1. a) Estudio experimental de los halógenos (grupo VII B)
A-9 e;)
Intentar una explicación para las Los elementos del grupo VII B son el flúor. cloro, bromo, iodo y ástato,
diferencias existentes en el estado cuya configuración electrónica general en su capa de valencia es ns2 np 5 •
físico en que se presentan los haló- de donde se deduce que en su último nivel energético ocupado sólo les queda
genos. disponible un orbital enlazante semiocupado; así, por ejemplo, la estructura
electrónica del flúor será:
A-10 ... .....
Introducir en 3 erlenmeyers, que ls2 \ 2s 2 2p5
contienen respectivamente cloro (gas).
3 ó 4 gotas de bromo líquido y
F ltlJ~
1
[JJ IHIHI i]
:; ó 6 gramos de iodo, los siguientes
metales:
.. , 1

a) En el que contiene cloro, polvo ello explica que en estado fundamental se encuentre formando moléculas
de antimonio. diatómicas covalentes apareando los electrones desapareados, representán-
b) En el que hay bromo, un trozo dolos, según Lewis, por:
de papel de estaño (si no se pro-
duce reacción, calentar suave- ..
mente). : F: F:
e) Junto al iodo, verter una gota de
mercurio. Anotar todas estas ob- Ahora bien, a preswn y temperatura ambiente, el flúor y el cloro son
servaciones y dar a título de hi- gaseosos de color amarillo, el bromo es líquido de color rojizo. que fácilmente
pótesis las fórmulas de compuestos se vaporiza, en cambio el iodo se presenta en forma de cristales brillantes
formados. de color negro violado, que fácilmente se sublima formando una nube de
Now: Este experimento debe rea- color violeta. mm
lizarse en vitrina de gases, pues los
halógenos son tóxicos. El nombre de halógenos alude a su extraordinaria reactividad qumuca,
atacando fácilmente a los metales para formar sales (halo= sal y geno= for-
A-11 mador).
Predecir el carácter oxidante o re-
ductor de los halógenos teniendo en Esta gran reactividad es responsable de que no se presenten en la na-
cuenta su estructura electrónica. turaleza en estado elemental. sino formando sales, sobre todo halogenuros,
que son los iones más frecuentes del fiúor, del cloro y del bromo; en cambio,
A-12 las sales más frecuentes del iodo son los iodatos (IO; ).
Programar una experiencia para
comprobar que el cloro es más oxi- Realicemos una experiencia que muestre la reactividad de los haló-
dante que el bromo. genos. milO
532
Este carácter, formador de sales, es comprobable realizando la A-10, A-13
donde los halógenos atacan a los metales dando lugar a los siguientes halo- A partir de la siguiente experiencia
genuros: establecer una escala relativa del
3Cl 2 + 2Sb ---+ 2SbCl 3 (cloruro de antimonio III) carácter oxidante de los halógenos:
2Br 2 + Sn ---+ SnBr4 (bromuro de estaño IV) Añadir agua de cloro (disolución
de cloro elemental en agua) a di-
12 + Hg---+ Hgl 2 (ioduro de mercurio II) soluciones acuosas de KBr y KI, y
agua de bromo a una disolución de
um KI. Después agregar un volumen
Característica general de los halógenos es su fuerte carácter oxidante, como igual de CC14 a cada disolución y
puede deducirse de la experiencia realizada anteriormente de la formación agitar. Observar las coloraciones ca-
de halogenuros (o haluros), puesto que fácilmente toman electrones de los racterísticas que aparecen en la fase
metales para transformarse en iones negativos (iones halogenuros, de fórmula inferior que contiene el CC14 •
general x - ). Ahora bien, este carácter oxidante es máximo en el flúor (di- Interpretar estas reacciones me-
ficil de manejar, puesto que ataca hasta al vidrio) y va decreciendo a medida diante los correspondientes esquemas
que aumenta el número atómico en la familia, siendo en el iodo más débil. de reacción.
Nota: El bromo se disuelve en
Para comprobar que el cloro es más oxidante que el bromo y que éste CC14 dando una coloración roja ana-
lo es más que el iodo debemos enfrentar al elemento que se supone más ranjada. y el iodo también lo hace
oxidante con la forma reducida (en este caso los iones halogenuros) del tiñendo de violeta la disolución.
menos oxidante. fi.1l)g Puede comprobarse directamente di-
solviendo estos elementos en CC14
Así, por ejemplo, si el cloro desplaza al ion bromuro de sus sales for- (fig. 24. 7).
mándose el correspondiente cloruro y dejando bromo en libertad, podremos
afirmar que el cloro es más oxidante que el bromo. 11110
Puede comprobarse ex~rimentalmente (A-13) que el cloro es más oxi-
dante que el bromo combinando el KBr con agua de cloro, teniendo lugar la Disolución
reacción:
2Br- (aq) + Cl 2 (aq)---+ 2Cl - (aq) + Br2 (aq)
igualmente se comprueba que, frente al iodo, el cloro es más oxidante que
el iodo: ........
21- (aq) + Cl 2 (aq)---+ 2Cl-(aq) + I 2 (aq) Disolución de __...
bromo en CCI 4
Di solución de
Yodo en CCI4
Análogamente, el bromo elemento atacará a los ioduros según:
2I - (aq) + Br2 (aq) ---+ 2Br-(aq) + I 2 (aq) 24.7
La disoluci6n de bromo en tetra·
demostrando así su mayor carácter oxidante. m!1m cloruro de carbono es rojo-ana-
ranjado y la de yodo en el mismo
Así pues, la escala relativa de fuerzas como oxidantes será: diso lvente es violeta.

Flúor > Cloro > Bromo > Iodo


A-14
disminución del carácter oxidante
Establecer una escala relativa del
de manera que el flúor tiene mayor tendencia a ganar electrones que los carácter reductor de los iones ha-
restantes. y el iodo será el de menor tendencia. logenuros.
533
A-15 Antagónicamente, el ion iQ.mu:!L(I-) será el más reductor de los halo-
Formular los compuestos de los genuros, ya que presentará más tendencia a perder electrones para trans-
halógenos con el hidrógeno formarse en iodo elemento y, por tanto, se tendrá:
1- > Br- > el- > F -
disminución del carácter reductor
Otra analogía en el comportamiento químico de los halógenos, aunque
con carácter diferencial, es la que muestra sus compuestos hidrogenados.
A-16
mm
Los halógenos reaccionan también con el hidrógeno para formar los ha-
Escribir la estructura de Lewis de logenuros de hidrógeno, según:
los halogenuros de hidrógeno jus- el 2 (g) + H2 (g) +:! 2Hel(g)
tificando su carácter covalente. Br 2 (g) + H2 (g) +:! 2HBr(g)
12 (g) + H2 (g) +:! 2HI(g)
Así, el flúor y el hidrógeno reaccionan explosivamente aun a muy bajas
A-17 temperaturas. El cloro y el hidrógeno también reaccionan de forma violenta
Interpretar el carácter ácido de las si incide un cuanto de luz suficientemente rico en energía para romper la
disoluciones acuosas de los halo- molécula de el 2 , iniciándose una reacción en cadena. En cambio, el bromo
genuros de hidrógeno. y el iodo, para reaccionar con el hidrógeno, requieren altas temperaturas
obteniéndose rendimientos bajos.
Estos compuestos de hidrógeno en estado líquido apenas conducen la
A-l.$ corriente eléctrica, lo que indica que se trata de moléculas covalentes, aunque
Añadir lentamente 1 ó 2 cm 3 de
con polaridad manifiesta dada la diferencia de electronegatividades 6 de los
sufúrico concentrado a disoluciones halógenos y del hidrógeno. mm
acuosas de KF y KCl. Realizar otro En condiciones ordinarias los halogenuros de hidrógeno se presentan
tanto en disoluciones acuosas de generalmente como moléculas gaseosas diatómicas (Hel, HBr y Hl) dismi-
KBr y Kl, pero añadiendo H 3PO4
concentrado. Observar la acción de
nuyendo su estabilidad a medida que aumenta el número atómico del ha-
los gases sobre papel indicador (uni- lógeno (el HI es inestable). Se pueden preparar en el laboratorio haciendo
versal) humedecido. Escribir los es- reaccionar un halogenuro metálico (NaBr, Kel, Nal, etc.) con un ácido que no
quemas de reacción correspondientes sea oxidante, como H3 PO4 , para evitar que el ion halogenuro (el- , Br-, I- )
y contestar: se oxide.
a) ¿A qué se debe el uso de sulfúrico Así, para obtener el HBr :
en los dos primeros y no en los
dos últimos casos ? NaBr(aq) + H 3 P04 (aq) ~ HBr(g) + NaH 2 P04 (aq)
b) ¿Cuál es el carácter general de las Estos haluros de hidrógeno, gaseosos cuando se disuelven en agua, son
disoluciones acuosas de los halo- buenos conductores de la electricidad, manifestando propiedades ácidas.
genuros de hidrógeno?
Nota: Estas reacciones deben reali- mm
zarse en vitrinas de gases.
R: 6 Recordar que la electronegatividad de un elemento enlazado es la capacidad para apode-

KF+H 2 S04 -+ 2HF(g)+K 2 SOiaq) rarse de los electrones de enlace, siendo mayor en los halógenos que en el hidrógeno.

534
Este carácter ácido se interpreta al reaccionar estos compuestos quími- A-19
camente con el agua, según la teoría de Bronsted: Formular el cloruro de calcio, el
HCl(g) + Hp ..-. Hp + + el- fluoruro de potasio, el bromuro só-
dico y el ioduro de magnesio. Cons-
ácido clohídrico tatar la solubilidad de estas sales en
donde el agua interviene como base de Bronsted. Realicemos una experiencia agua y justificarla con el tipo de
que compruebe el carácter ácido de las disoluciones acuosas de los halogenuros enlace existente en aquéllas.
de hidrógeno. mm

Precisamente a las disoluciones acuosas de los halogenuros de hidró-


A-20
geno se les denomina hidrácidos (ácido clorhídrico, bromhídrico, etc.) por
presentar carácter ácido fuerte, ya que se encuentran prácticamente disociados. Añadir disolución acuosa de ni-
aunque existen diferencias aumentando la acidez a medida que se eleva el trato de plata (AgN0 3 ) a varias di-
número atómico del halógeno (el HF es el más débil y el Hl es el más fuerte, li- soluciones diluidas de KF, KBr y KI.
A continuación dejar sedimentar el
geramente superior al HCl). A1!!IID precipitado si lo hubiera, decantar
el líquido y probar a disolverlo con
Como ya se indicó anteriormente, los halógenos reaccionan activamente amoniaco (NH 3 ). Interpretar lo su-
con los metales para formar sales. que tienen generalmente carácter iónico. cedido y anotar en un cuadro las
pudiendo esperarse que. en general. estas sales sean solubles en agua. de- observaciones registradas como si-
bido al ataque de las redes iónicas por las moléculas polares del agua. Esto gue:
es lo que ocurre realmente en el caso de iones metálicos ligeros y con estados
de oxidación +1 (K +, Na+, etc.) y +2 (Ca2+, Mg 2 +, etc.). Pero cuando se Com- Solubi- Color Solubi-
trata de iones metálicos de pequeño tamaño o fuertemente cargados (por puesto lidad del pre- lidad
ejemplo. Ag + o AP +) se manifiesta ya un cierto carácter parcial covalente formado en agua cipitado en NH 3
siendo estas sales poco solubles en agua. Esto se aprovecha para detectar AgCI Poca Blanco Mucha
pequeñas cantidades de iones haluro (el - . Br - . r - ) en disolución acuosa.
como veremos en la siguiente actividad. lmD

En efecto, los haluros de plata son insolubles en agua. a excepción del A-21
fluoruro; así, al añadir AgN03 a una disolución acuosa de haluros metálicos
solubles (NaBr. KCl. etc.). se obtienen precipitados de color distinto (AgCl. Teniendo en cuenta los resultados
blanco; AgBr. crema; Agl. amarillo pálido) según el ion haluro presente de A-20, programar una experiencia
para comprobar si en el agua potable
(que con el tiempo se ennegrecen) 7 • Separado el precipitado se puede in-
existen iones haluros y, en caso
tentar solubilizar con amoniaco, disolviéndose en mayor grado el cloruro, afirmativo, si se trata de iones clo-
en menor grado el bromuro y no haciéndolo prácticamente el ioduro. 11111 ruros (Cl- ) o de iones ioduro (r).
Hasta ahora se han estudiado los halógenos en sus estados de oxidación O Realizarla.
(moléculas) y -1 (iones haluros) en las sales metálicas. No sería completo
el estudio de los halógenos sin una breve mención de los compuestos de estos
elementos con el oxígeno; nos referimos a los óxidos y oxiácidos. lt.liiJ
A-22
Formular los óxidos y oxiácidos
7 Este ennegrecimiento se debe a la reducción del ion Ag + a plata metálica por acción de los halógenos que conozcas dán-
de la luz solar. doles nombre.
535
Los óxidos de los halógenos son sustancias reactivas e inestables. Ge-
neralmente son gases formados por moléculas covalentes (la electronegati-
vidad del oxígeno y de los halógenos es elevada, pero del mismo orden), a
excepción del pentóxido de iodo (1 20 5 ), que es sólido. En la tabla 24. "!. se dan
los óxidos conocidos, aunque la existencia de algunos de ellos se ponga en
duda por distintos autores :
TABLA 24.1
Oxidos de los halógenos
Flúor Cloro Bromo Iodo
Fp Clp Brp -
F202 Clp 1 - -
- C10 2 Br0 2 -
Fp4 Clp4 - rp4
- - Br 2 0, rp,
- Clp6 Br0 1 -
- Cl 2 0 7 - rp7

La característica general de estos óxidos es su inestabilidad, llegando a


ser explosivos, sobre todo los que contienen mayor número de átomos de
oxigeno por molécula, pues son muy oxidantes.
En cuanto a los oxiácidos siguen la tónica de los óxidos en cuanto a ines-
tabilidad, siendo poco abundantes y explosivos. En la tabla 24.2 se dan los
conocidos. así como su nomenclatura:

TABLA 24.2
Oxiácidos de los halógenos

Flúor Cloro Bromo Iodo Nomenclatura


HOF HClO HBrO HIO ácido hipo-(halógeno )-oso
A-23 - HC10 2 - (*) ácido clor-oso
Formular las oxisales formadas
con los oxiácidos del cloro y los
- HCl0 1 HBr0 1 HI0 1 ácido (halógeno)-ico
metales Na, K, Ca, y Zn, dando - HCl0 4 - HI04 ácido per-(halógeno )-ico
nombre a los compuestos formulados.
- - - H 5 I0 6 ácido paraperyódico
R: Como ejemplos citamos NaCIO,
hipoclorito de sodio y KBr0 3 , bromato
de potasio. * Se conocen los yoditos. pero no el ácido yodoso.
536
La acidez de estos oxiácidos aumenta a medida que se eleva el número A-24
de átomos de oxígeno y el número atómico del halógeno; así, el ácido per- Hacer un cuadro sintético que re-
clórico (HClO4 ) es más fuerte que incluso el sulfúrico, pudiendo desplazarle coja la analogía de comportamiento
de sus sales. ~ químico de los halógenos, hasta aquí
Aunque la química de los halógenos no concluye ni mucho menos con estudiado, que hará comprender la
lo expuesto, pues incluso pueden formar compuestos con no metales como el denominación dada de familia de los
fósforo (por ejemplo, la reacción entre el cloro y el fosforo puede proporcionar halógenos. situados en el grupo VII B
tri o pentacloruro de fósforo de fórmulas PCl3 y PC1 5 , respectivamente) e in- del sistema periódico.
cluso entre ellos mismos (por ejemplo, el trifluoruro de cloro F3 Cl), termi-
namos aquí el estudio descriptivo de los halógenos con la siguiente acti-
vidad. IWJ
Pasemos a estudiar, aunque no tan extensamente, una familia de ele- A-25
mentos típicamente metálica: los elementos del grupo lA, denominados «al-
calinos». A la vista de una tabla periódica
citar los elementos alcalinos. Hallar
la estructura electrónica general de
estos metales y predecir de forma
24.3.1. b) Estudio experimental de los alcalinos (grupo lA) general cuál será su comportamiento
m!Rit químico.
Los metales alcalinos son el Li, Na. K. Rb, Cs y Fr. que tienen una capa
de valencia cuya fórmula general podemos representar por ns 1 , donde n es 2
para Li, 3 para el Na y así sucesivamente. No existen en estado elemental
debido a su gran reactividad química, como comprobaremos más adelante,
pero sí existen como cationes (iones positivos) - Li +, Na +, Rb + - , aunque A-26
en poca cantidad, si exceptuamos el sodio y el potasio, que se encuentran Considerar las estructuras elec-
fundamentalmente como halogenuros en el agua del mar. Estos iones al- trónicas de los iones Na+ y K+ e in-
calinos gozan de una extraordinaria estabilidad química. ~ dicar qué elementos de la tabla
periódica tienen la misma estructura
Veamos a continuación algunas propiedades físicas y químicas de estos electrónica (es decir, son isoelectró-
elementos con el fin de observar la variación de propiedades dentro de este nicos).
conjunto de elementos pertenecientes a la misma familia:
R : Los iones alcalinos son isoelec-
trónicos de los gases nobles que
les anteceden : el Na+ es isoelec-
I) Propiedades de los metales alcalinos trónico del Ne, y el K+ del Ar.
f1Wj
Recordemos que el volumen atómico de cada alcalino era el mayor de
los elementos de su período; por tanto, su último electrón estaba retenido
con menos fuerza en el último nivel energético. Ello era coherente con las
bajas energías de ionización de que gozaban estos elementos. Dentro de la A-27
familia , el volumen atómico aumentaba a medida que lo hacía el número Comparar los volúmenes atómicos
atómico, lo que es lógico, pues al pasar del Na al K se completaba una capa y las primeras energías de ioniza-
electrónica interna : ción de estos elementos con respecto
a las demás familias del sistema pe-
Na: ls2) 2s2 2p-~:; (3s~) - - - -- - electrón de valencia riódico (véanse las secciones 24.2.1.
K: ls~) 2s 2 2p6'! 3-s2 3p~) ({~': --+ electrón de valencia y 24.2 .2.).
537
A-28 Al mismo tiempo, a medida que se eleva el número atómico desciende
Predecir cómo variará en lineas el valor de la primera energía de ionización del elemento, lo que supone una
generales la densidad de los alcalinos menor atracción del resto atómico por el último electrón de valencia a me-
en estado sólido desde el Li al Cs. dida que bajamos en la familia.

Estas propiedades físicas (volumen atómico y primera energía de ioni-


zación) serán un indicador del comportamiento químico de los alcalinos.
m!!mJ
El gran valor de sus volúmenes atómicos indica que estos elementos
poseerán densidades bajas en estado sólido, teniendo también puntos de fusión
y ebullición poco elevados (ver tabla 24.3). El más ligero es el Li, y el más
denso lógicamente es el Cs. En cuanto a la variación del punto de fusión
existe una clara disminución a medida que aumenta el número atómico
del alcalino, mientras el Na funde a 97,5 °C, el Cs lo hace a 28,5 °C.

TABLA 24.3
Algunas propiedades flSicas de los alcalinos

Primera
Capa Masa Densidad Volumen Punto energía
Número a 20 °C atómico de fusión de
Elemento de at:ímica
atómico (u.m.a .) (g/cm') (cm'/ mol) o °C ionizacién
valencia
kj/ mol

Li 3 2s 1 6,94 0,535 13,0 186° 518


Na ll 3s1 23,0 0,971 23,7 97,5° 493
K 19 4s 1 39,1 0,862 45,4 62,3 ° 418
Rb 37 5s1 85,4 1,53 55,8 38,5° 401
Cs 55 6s 1 133,0 1,87 70,0 28,5 ° 376
Fr 87 7s 1 (*) - - - -

• Es radiactivo y sólo hay trazas en la naturaleza.

Por otra parte tienen las caracteristicas eléctricas y ópticas de los metales,
es decir, son buenos conductores del calor y de la electricidad y presentan
brillo metálico. Son blandos, siendo posible su corte con una espátula, de-
biendo tenerse mucho cuidado en tocarlos, pues con la humedad ambiental
forman hidróxidos muy cáusticos, como veremos posteriormente.

II) Comportamiento químico de los alcalinos

Las propiedades químicas de los metales alcalinos están condicionadas


por su estructura electrónica, caracterizada por la existencia de un electrón
538
único en la capa de valencia. Ello explica los bajos valores de la primera energía
de ionización (poca energía necesaria para arrebatarle el electrón de valencia)
y el gran volumen atómico, y hace pensar en una extraordinaria reactividad
química, como se manifiesta en el hecho de que generalmente estos metales
deban conservarse bajo una capa de hidrocarburos saturados (gasolina, gas-
oil, o mejor parafina, etc.) con el fin de preservarlos del ambiente. ~ A-29
La química de las alcalinos viene marcada por su carácter reductor enér- Emitir una hipótesis respecto del
gico, que se traduce en una violenta reactividad con sustancias como los carácter reductor u oxidante de los
halógenos, el agua o el oxígeno. milO metales alcalinos.

La reacción entre los halógenos y los alcalinos ha sido estudiada en Cursos A-30
anteriores como ejemplo de formación de sustancias típicamente iónicas Interpretar, desde el punto de vista
(sales). Así, la reacción entre el cloro y el sodio puede representarse por: del enlace, la reacción entre un ha-
Cl2 (g) + 2Na(s)--. 2Na +Cl +(s), donde el Na actúa de reductor, cediendo su lógeno, como el cloro, y un metal
electrón de valencia (pasa a Na +) al átomo de cloro que se transforma en alcalino, como el Na. Escribir el es-
un ion cloruro (Cl- ), estableciéndose la unión entre iones de signo opuesto quema de reacción. Recordar el con-
por fuerzas culombianas y formándose una red iónica muy estable (debido cepto de reductor e indicar qué
a su gran energía reticular) de cloruro sódico (NaCl). El halógeno (Cl2 ) in- elemento (halógeno o alcalino) actúa
terviene como oxidante. como reductor.

Este carácter reductor de los alcalinos se aprovecha para obtener metales


menos reductores que ellos (reacciones de desplazamiento) y que no son
reducidos por reductores más económicos, como carbón, hidrógeno, etc. Así,
por ejemplo, para obtener el metal titanio (Ti) a partir de sus sales se puede
usar potasio metal:
TiCl4 + 4K --. Ti(s) + 4KCl
A-31
Dado el extremado carácter reductor de los alcalinos, su obtención se Siendo así que los metales alca-
consigue, esencialmente, mediante electrólisis 8 de sus sales fundidas, depo- linos están entre las sustancias más
sitándose el metal alcalino en el cátodo. Así, para la obtención del sodio se reductoras que existen, ¿cómo se
funde una mezcla de NaCl y CaCl 2 (éste se añade para disminuir el punto podrá obtenerlas ?
de fusión del NaCl. que es aproximadamente 800° C) a una temperatura de
600° C. separándose la zona catódica de la anódica para que no haya pos-
terior combinación del halógeno con el metal. La reacción electrolítica es.
como ya se vio en el Curso anterior:
2NaCl(l) --. 2Na(l) + Cl2 (g)
siendo la reacción catódica Na + + 1 e- --. Na
y la anódica el- - 1 e- --. !2 Cl2
& La electrólisis es posible por haber creado en un electrodo una densidad de elettrones
tal (y en el otro una pérdida tal) que obligan a sistemas que tienen muy poca tendencia a captar
electrones a aceptarlos (o en su caso a perderlos. como ocurre en la obtención del flúor con un
electrodo privado de electrones).
539
A-32 Este carácter reductor de los metales alcalinos se comprueba incluso con
Cortar un trozo diminuto de sodio oxidantes tan débiles como el agua. A continuación se describe una expe-
(¡cuidado 1) y secarlo presionándolo riencia con este objetivo. mitA
con papel de filtro. Echar el sodio
en un vaso con agua que contenga La reacción entre el Na y el agua es violenta, hasta tal punto que la
unas gotas de fenolftaleína. Anotar mezcla del hidrógeno producido con el oxigeno del aire puede incendiarse
todas las observaciones registradas o explotar, ya que la reacción es exotérmica. Al mismo tiempo, si el agua
y tratar de: contenía un indicador ácido-base, como por ejemplo fenolftaleína, puede
a) escribir el esquema de la reacción apreciarse el aumento de basicidad de la disolución resultante, lo que evi-
producida, dencia la presencia de iones OH- . La reacción puede esquematizarse:
b) interpretar el cambio de color
producido (recordar a qué se debe 1
la coloración roja de una disolu- Na(s) + H.Pm -+ Na t (aq) + OH (aq) +l H 2(g)
ción acuosa que contiene el in-
dicador fenolftaleína). hidróxido de sodio
Esta reaccwn es propia de todos los alcalinos. pues al combinarse con
A-33 agua (el K lo hace mucho más violentamente) dan como producto de reac-
Escribir las fórmulas y citar los ción hidróxidos o bases fuertes con características ya estudiadas. A estos
nombres de los productos de las compuestos se les denomina también álcalis (la palabra álcali procede del
reacciones de Li, K, Rb y Cs con el árabe al Kili, que significa cenizas vegetales, sustancias que contienen ele-
agua. vado porcentaje de sales, esencialmente carbonatos potásico y sódico, con
marcado carácter básico). mil msm
R: Hidróxido de litio (LiOH), de po-
tasio (KOH) de rubidio (RbOH) y
de cesio (CsOH). Finalmente indicaremos que, si bien los alcalinos se combinan con el
oxigeno del aire, como se ha señalado anteriormente, solamente el Li forma
directamente el monóxido: Lip. En cambio, el sodio forma el peróxido de
A-34 sodio (Nap 2 ) y Jos restantes forman los superóxidos de fórmula M0 2 ; por
Escribir las fórmulas de los óxidos ejemplo, el potasio forma K0 2 •
de los metales alcalinos e indicar si
tendrán carácter ácido o básico. Estos óxidos alcalinos son compuestos iónicos con carácter básico que, en
disolución acuosa, generan los hidróxidos correspondientes.

A-35 El elevado carácter reductor de Jos alcalinos en estado elemental com-


Citar dos sustancias que sean sales porta que sus formas oxidadas (cationes M+) sean oxidantes muy débiles y
de metales alcalinos y que se ingieran que prácticamente carezcan de reactividad química, de ahí que las sales
habitualmente. de los alcalinos sean abundantes en la Naturaleza. m!1m mDI
R: NaCl. NaHC0 3 (bicarbonato só-
Realizado el estudio descriptivo de dos grupos del sistema periódico con
dico). -N al se adiciona al cho-
colate para combatir el bocio; el fin de observar la estrecha relación de propiedades físicas y químicas entre
Na 2 S04 contenido en el agua de los elementos de las mismas, así como su evolución al descender en la tabla
carabaña; los fluoruros en peque- periódica, a las que denominamos relaciones verticales, pasaremos a estudiar
ñas cantidades para combatir la la variación de propiedades físicas y químicas a lo largo de un período,
caries, etc. concretamente el tercero.
540
ESTUDIO COMPARATIVO DE LOS ELEMENTOS DFL 24.4. ~
TERCER PERIODO
l.1!m
A-36
Los elementos del tercer período comienzan con el Na y finalizan con
el gas inerte argón (Ar). Al igual que hemos hecho en el estudio de algunos Hacer una síntesis relativa a las
grupos, trataremos de estudiar, en primer lugar, la variación de propiedades propiedades fisicas y químicas de los
físicas, como el volumen atómico y las primeras energías de ionización en alcalinos señalando su variación a lo
largo de la familia.
función de sus estructuras electrónicas con el fin de interpretar la variación
de comportamiento químico. A-37
La estructura electrónica de valencia, el volumen atómico y las pri- Enumerar los elementos del tercer
meras energías de ionización ya han sido estudiadas y se ofrecen como período, deducir su estructura elec-
recordatorio en la tabla 24.4. trónica de valencia y, a partir de
sus primeras energías de ionización,
señalar cómo varía el carácter me-
Elemento Na Mg Al Si p S Cl Ar tálico a lo largo de este período.

Número atómico 11 12 13 14 15 16 17 18

Estructuras elect. valencia 3s 1 3s 2 3s 2 3p1 3s 2 3p 2 3s 23p3 3s 2 3p4 3s2 3p5 3s 23p6

Volumen atómico
(cm3 /mol) 23,7 14.0 10.0 12.1 17.0 15.5 18.7 24,2

Primera energía ioniz.


(kJ/ mol) 498 736 677 786 1062 999 1254 1 518

Puede observarse, a partir de estos datos, que generalmente, a medida


que aumenta el número atómico, es necesario más trabajo para arrancar
el último electrón de la capa de valencia con dos excepciones en esta gra-
dación: el Al tiene un valor menor que el Mg y otro tanto ocurre respecto
al S con relación a su predecesor el P. Ello se justifica si observamos que el
electrón arrancado en el caso del aluminio es el 3p1 , solitario en su subnivel.
En el caso del P debemos admitir que la existencia de una semicapa ocupada,
p3 , debe ser un estado energético relativamente estable, de ahí la elevación
de la primera energía de ionización.
Este aumento general de la primera energía de ionización, que llega a
su máximo en el gas noble correspondiente (la estructura electrónica de
gas inerte ns2 np6 debe ser extraordinariamente estable), nos informa de la
disminución del carácter metálico a medida que avanzamos hacia la derecha,
de manera que al aumentar el número atómico aumenta la carga nuclear 9

4
Este aumento de la carga nuclear no se ve neutralizado por un aumento del efecto de
pantalla equivalente. pues entre electrones de la misma capa cuántica la interposición de un
nuevo electrón entre los electrones y el núcleo es pequeña.
541
y, por tanto, la atracción hacia los electrones de la capa de valencia. Así, los
tres primeros son típicamente metálicos, sólidos a temperatura y presión
ambiente (Na, Mg y Al); el Si, también sólido, es un semimetal; el P es un
no metal sólido aunque presente una forma alotrópica (fósforo negro) con
aspecto metálico, y los restantes son típicamente no metales, S y Cl, el primero
en forma de cristales amarillos, donde hay moléculas octoatómicas S8 , y el
A-38 segundo es un elemento gaseoso en forma de molécula diatómica. mll3
Formular los óxidos (de mayor Algunas de las combinaciones de estos elementos con el oxígeno (óxídos)
número de oxidación) de los elemen-
tos del tercer período y señalar:
son los siguientes:
a) su carácter ácido o básico, b) las
fórmulas y carácter ácido o base Sodio Magnesio Aluminio Silicio Fósforo Azufre Cloro
(fuerte, anfótero 10 o débil) de las
combinaciones de esos óxidos con el Na 2 0 MgO Alp 3 Si0 2 S0 3 Clp 7
agua. P40lo
Na 2 0 2 P406 S0 2 Clp 6
Cl 2 0 4
Cl 0 2
Clp 3
Cl2 0 .

La tabla de los óxidos y algunas de sus características muestran clara-


mente aspectos de su comportamiento. Los correspondientes a los metales
forman cristales estables, generalmente iónicos, cuya estabilidad aumenta
a medida que aumenta la carga del catión; por ejemplo, el óxido de aluminio
es muy duro y estable, de forma que sirve para proteger la superficie del
A-39 mismo metal. En cambio, los óxidos de los típicamente no metales (S y Cl)
son moléculas gaseosas, de carácter covalente, con posibilidad de formar di-
Realizar la siguiente experiencia
de comprobación del carácter an- ferentes óxidos, siendo el mayor número de oxidación del elemento coin-
fótero del hidróxido de aluminio: cidente con el número de la columna a que pertenece.
preparar hidróxido de aluminio aña-
diendo disolución de amoniaco (NH 3 ) Cuando pasamos al aluminio, su hidróxido (Al(OH) 3 ) , presenta un ca-
a una disolución acuosa de cloruro rácter anfótero. actuando como base frente a ácidos y como ácido frente a
de aluminio. Decantar el precipitado bases. 111m
y dividirlo en dos partes, a una de
las cuales se le añade un ácido di- Si se añade hidróxido amónico (NH40H) a una solución de AlCI3 se pre-
luido (HCl) y a la otra una disolución cipita el hídróxido de aluminio s·e gún:
de hidróxido sódico. Interpretar las
reacciones que tienen lugar.
AlH + 30H- --. Al(OH) 3
pudiendo constatarse el carácter anfótero de este hidróxido, adicionándole
un ácido como :
10
Al(OH) 3 + 3HCl -+ AP + + 3Cl- + 3Hp
Que se puede comportar como ácido
o como base según la sustancia con que o bien:
sr le enfrente. 30H- + 3H+ -+ 3Hp
542
en este caso se comporta como base, mientras que al añadirle una base como
hidróxido sódico se forma aluminato de sodio, comportándose como ácido.
El esquema de reacción en este último caso es:
Al(OH)/s) + OH-(aq) --+ Al(OH)¡-(aq)
ión aluminato
En cuanto a los óxidos de los no metales reaccionan con el agua dando
un medio ácido de fuerza creciente a medida que nos aproximamos al ele-
mento más electronegativo. Comprobemos, mediante la realización de una
experiencia, este carácter ácido de las disoluciones acuosas de un óxido no
metálico. mm A-40
Quemar un poco de carbón en el
Si quemamos carbono en un matraz se producirá la reacc10n entre el aire y recoger el gas obtenido, ha-
carbono y el oxígeno formándose el dióxido de carbono (C0 2 ). Si se hace ciéndolo burbujear en disolución di-
burbujear este co2 a través de una disolución diluida de hidróxido sódico luida de hidróxido sódico que con-
se comprobará la neutralización de la base en el momento en que vire el tenga un indicador como el rojo de
color del indicador. El esquema de reacción será: metilo. Emitir una hipótesis respecto
del gas producido, así como de la
C0 2 (g) + OH - --+ Hco; neutralización que tiene lugar en la
anhídrido carbónico ion bicarbonato disolución alcalina.
(Realizar la misma experiencia
En la tabla 24.5 se expresa de modo sintético lo indicado respecto a la quemando azufre e interpretarla.)
formación de los óxidos y sus hidratos. así como la reacción ácida o básica
que tienen en disolución acuosa.

TABLA 24.5
Oxidos e hidratos de los elementos del tercer período

Elemento Na Mg Al Si p S Cl

Oxido Na 20 MgO Alp 3 Si02 r.olo S03 Clp,

AI(OH) 3 Si(OH)4
Hidrato NaOH Mg(OH 2 ) H3 P04 H 2 so. HCl04
H 3 Al0 3 H4 Si04

Disolución acuosa base base ácido ácido ácido


anfótero ácido
fuerte débil débil fuerte muy
fuerte
A-41
am Formular los cloruros de los ele-
Se ha comprobado la variac10n del comportamiento qmrmco de estos mentos del tercer período e indicar,
elementos del tercer período analizando los óxidos, hidróxidos y ácidos que con ayuda de bibliografía, los puntos
forman los mismos; realicemos un último estudio con otros compuestos : de fusión y ebullición, así como el
los cloruros. La variación de propiedades químicas que se observarán guardan tipo de enlace químico entre los
una estrecha relación con su situación en la tabla periódica. elementos.
543
En la tabla 24.6 se indica la fórmula de estos cloruros, así como sus
puntos de fusión y ebullición.

TABLA 24.6
Cloruros de los elementos del tercer período

Elemento Na Mg Al Si p S Cl

Fórmula NaCI MgCI2 AICI3 SiCI4 PCI 3 SC1 2

Punto fusión (°C) 803° 708° 180° -70° -91° -


Punto ebullición {"C) 1 430" 1410 ' sublima 57° 75,9° 59°

Carácter iónico iónico iónico- covalen. covalen. covalen.


covalen.

Ya se indicó en la sección anterior el carácter iónico de los haluros de los


A-42 alcalinos, lo que viene refrendado por sus elevados puntos de fusión y ebu-
Adicionar un poco de SiCl4 a llición -recordemos que forman en estado sólido redes cristalinas de gran
agua y comprobar la acidez de la estabilidad-. En efecto, los cloruros de sodio (NaCl) y de magnesio (MgCl 2 )
solución. Emitir hipótesis sobre el son sólidos iónicos muy estables; en cambio, el cloruro de aluminio es un
precipitado en forma de gel que se sólido con un carácter parcial de enlace covalente hasta el punto que al
forma y a qué se debe la acidez de disolverse en agua se propugna la existencia en la solución de moléculas
la solución. Al 2 Cl6 . Por supuesto, al pasar al tetracloruro de silicio (SiCl4 ) se manifiesta
R : La reacción que tiene lugar es la este carácter covalente del enlace, pues es un liquido de bajo punto de ebu-
hidrólisis del cloruro: llición - carácter típicamente covalente- muy reactivo, como lo demuestra
SiCl4 +4 Hp--+Si0 2 +4 H++4 Cl- su acción sobre el agua. mJA

544
CONCLUSION

En este capítulo hemos pretendido aproximarnos a Así pues, cualquier predicción de propiedades de ele-
un conocimiento lo más experimental posible de los mentos desconocidos arrancará de su localización en
elementos y sus compuestos, dentro del marco orien- el sistema periódico, como veremos en las actividades
tador del sistema periódico. Se ha observado, de forma complementarias.
general, tanto la periodicidad de las propiedades físicas Finalmente, al terminar este tema conviene realizar
de los elementos como su comportamiento químico un trabajo de síntesis, pues, como ya se indicó en la
periódico, lo que se ha tratado de justificar cualitativa- introducción, la particularización excesiva y necesaria
mente a partir de la estructura electrónica, aunque ya al entrar en el estudio de un elemento y sus compuestos
se ha insinuado que una interpretación más rigurosa hace perder inevitablemente la visión del sistema pe-
requiere contar con otros factores aquí no tratados. riódico como un todo global. Por ello, y como trabajo
No obstante, y a pesar de no mostrar una periodicidad de síntesis, se propone una actividad cuyo objetivo es
estricta de propiedades, sí se ha justificado la existencia observar finalmente la periodicidad del comporta-
de verdaderas familias de elementos cuya ordenación miento químico de los elementos, definido por sus
natural viene indicada en la tabla periódica. estados de oxidación en los compuestos que se conocen.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-43. A continuación se da una tabla con los pri- Con esta representación debe aparecer de
meros 24 elementos representativos 11 , ordenados nuevo claramente la periodicidad en el compor-
alfabéticamente, y algunos de sus compuestos tamiento de los elementos químicos confirmando
conocidos (hidruros, óxidos y cloruros, etc.), de la potencia explicativa y predictiva del sistema
forma que aparezcan los distintos estados de periódico.
oxidación de dichos elementos. Se trata de or- R: ver figura 24.8 .
denar estos elementos según números atómicos
crecientes y representar gráficamente sus estados
de oxidación frente a su número atómico. Por
ejemplo, del bromo se conocen, entre otros, el
bromuro de hidrógeno (HBr), el monóxido
(Brp). el dióxido (Br02 ), el trifluoruro de
bromo (BrF 3 ), el bromato potásico (KBr0 3 ) y el
perbromato potásico (KBrO4 ); por tanto, los nú-
meros de oxidación del bromo serán : - 1, + 1, 24.8
Representación gráfica de los estados de oxidación de los primeros
+3. +4. +5. +7 12

veinticinco elementos representativos frente a su número atómico.

11 No se incluye el hidrógeno.
A--!4. Recientemente se han «Sintetizado» en labo-
12 Hay que tener presente que. si bien algunos de los estados de ratorios de física nuclear los elementos 104
oxidación corresponden a pérdida o ganancia real de electrones para y 105 (Hanhio y Kurchatovfo o Rutherfordio)
adquirir estructura de gas inerte (ns2 np 6 ) o de capa completa
(nd 10). en muchos otros casos corresponde a una asignación fic- y se han identificado en la Naturaleza los ele-
ticia al átomo más electronegativo (ver cap. 23 del Curso anterior). mentos 116, 124 y 126.
545
a) ¿A qué grupos del sistema periódico perte- A-46. En la siguiente serie de cloruros, clasificarlos
necen? según el mayor carácter covalente o iónico de
b) Indicar, una vez encontrado, a qué grupo sus enlaces: cloruro potásico (KCl), tricloruro de
pertenecen, cuál cabe esperar que sea su hierro (FeCl3 ), tetracloruro de germanio (GeCl4 ).
máximo estado de oxidación y los compuestos
que puede formar con el oxígeno (óxidos) y A-47. Sería del mayor interés que los alumnos, bajo
la dirección del profesor, realizaran un estudio
con el cloro (cloruros).
de otros grupos del sistema periódico (alcalino-
A-45. Recordar los elementos del grupo IV B, cuyo térreos y calcógenos, por ejemplo) siguiendo una
primer elemento es el C. clasificarlos en metales, metodología comparable a la utilizada aquí para
semimetales y no metales. Formular los óxidos el estudio de los alcalinos y halógenos. Este tra-
conocidos de estos elementos y predecir el ca- bajo permitiría, además de reforzar el conoci-
rácter ácido, anfótero o básico de estos com- miento del sistema periódico, una familiariza-
puestos, así como su carácter covalente o iónico ción con la bibliografía química que debería
de sus enlaces. Contrastar las predicciones con utilizarse para un conocimiento del comporta-
las encontradas en la bibliografía. miento de los elementos estudiados.

Ha!uros Oxisales Números


Elemento N° At Hidruros Oxidos
de oxidaciún

ALUMINIO 13 (Al H 3 ) 0 Al,OJ AlCI 3 Na 3 AI0 1


18 ninguno ninguno ninguno ninguno
ARGO N
ARSENICO 33 AsH 3 As,0 1 • As,0 5 AsC1 1 K 1 Aso.
o
AZUFRE 16 SH 2 so2 • S0 1 SCI 2 Ca S04
BERILIO 4 - BeO BeCI2 -
BORO 5 B 2H 6 (boranos) BzOJ BCI 3 -
-1, + l. +3
BROMO 35 HBr Br,O. Br0 2 BrF 3 , BrCI KBr01 • KBr0 4
+4. +5. +7
CALCIO 20 CaH 2 (iónico) CaO CaCI 2 -
CARBONO 6 CH 4 (hidroc.) co.C0 2 CCI 4 NaHC0 3
CLORO 17 HCI CI,O. CI0 2 • CI2 0 5 • Cl,07 C!FJ KCl0 2
9 -
l
FLUOR HF F,O. FzDz C!FJ
FOSFORO 15 PH 3 P 4 0 6 , P 4 0 10 PCI3 , PCI 5 Na 3 P0 4
GALIO 31 GaH 1 GaO, Ga,O.~ GaCI 3 -
GERMANI.O 32 GeH 4 GeO. Ge0 2 GeCI 4 , GeCI 2 -
HELIO 2 ninguno ninguno ninguno ninguno o
LITIO 3 LiH (iónico) Li,O. Li,02 LiCI -
MAGNESIO 13 MgH 2 (iónico) MgO MgCI 2 -
NEON 1 10 ninguno ninguno ninguno ninguno o
NITROGENO 7 NH 3 N 2 0 , NO. N2 0 3 , N,Q 4 • NzDs NCI 3 KN0 3
OXIGENO 8 H 20, H,0 2 - Cl 20, ... , Cl,05 -
POTASIO 19 KH (jónico) K,O. K,0 2 KCI -
SELENIO 34 SeH2 Se0 2 SeCI4 , SeCI 2 , Se 2 CI 2 Na 2 Se04
SILICIO 14 SiH4 (sil anos) Si0 2 , SiO SiCI4 -
SODIO 11 NaH (iónico) Na 2 0. Na,0 2 NaCI -

Rta.: Ver fig. 24.8.

' Aunque de los gases inertes ligeros no se conozcan compuestos, sí se han obtenido de Xe, Kr y Rn.

546
METALURGIA
25
Dedicar un capítulo al estudio de los metales, de sus propiedades, de sus apli- INTRODUCCION
caciones y de su obtención, está plenamente justificado por su extraordinaria im-
portancia. El desarrollo de la civilización humana está vinculado de tal manera
a los logros conseguidos en la obtención y perfeccionamiento de los metales que
épocas enteras son denominadas Edad de Piedra, Edad del Bronce o Edad de Hierro.

Mientras el cobre fue elaborado cinco mil años antes de nuestra era en Oriente
Medio, el bronce (aleación de cobre y estaño) aparece tres mil años después en
Iraq y quinientos más tarde en Escandinavia. El uso del bronce supuso un tras-
cendental cambio en aquellas civilizaciones antiguas al poderse desarrollar sólo
en regiones dotadas de materias primas y técnicas adecuadas. m
A -1
El hierro fue más difícil de extraer de sus minerales, pues su obtención re- Tratar de describir los cambios que
quiere temperaturas más altas y hornos en los que se alcancen 700 a 800 °C. implica pasar de una civilización
La Edad del Hierro tiene su nacimiento cuando es destruido el monopolio de los basada en el uso de piedras y barro
hititas mil docientos años antes de nuestra era. La situación que se ha desarrollado cocido a la Edad del Bronce.
en períodos posteriores se puede deducir de estas palabras de Plinio contenidas en
su «Historia Natural»:

« ... consideraremos ahora el hierro, el más precioso y al mismo tiempo el


peor metal para la humanidad. Con su ayuda labramos la tierra, estable-
cemos plantaciones de árboles, talamos los bosques, podamos las partes
inútiles de las cepas forzándolas a rejuvenecerse año tras año, construimos
casas, tallamos la piedra y realizamos muchas operaciones más. Pero este
metal es usado para hacer la guerra, para asesinar y robar; y no sólo en
lucha directa de hombre a hombre, sino también por proyección: puede s_er
lanzado por máquinas balísticas, por la fuerza del brazo o en forma de fle-
chas. Y éste creo que es el producto más censurable de la mente humana...
Así, en el tratado de alianza entre Porsenna y el pueblo romano, después
de la expulsión de los· reyes, se estableció que el hierro no pudiera ser usado
para ningún propósito salvo la agricultura.»
547
A-2 Cada vez que un nuevo metal aparece en la Historia se han producido situa-
Con el fin de resaltar la importancia ciones semejantes a las descritas por Plinio: así, las aleaciones ligeras de aluminio-
de los metales, enumerar los objetos magnesio, con sus usos pacíficos y bélicos (aviación, bombas incendiarias, etc.),
metálicos que manejamos ordina- o los metales usados en la era nuclear en que nos encontramos. ~
riamente.,
El uso de los metales es particularmente necesario cuando se desean mate-
riales con determinadas propiedades fundamentales: conductividad eléctrica y tér-
mica, tenacidad, resistencia a la fusión, etc. Esta utilización de los metales im-
plica que sus propiedades sean las adecuadas y su coste bajo. No obstante, aun
siendo los metales de precio alto pueden encontrar aplicaciones, que van desde la
importancia del oro como patrón monetario, a la del platino como metal de catá-
lisis y joyería, al plutonio y uranio como metales nucleares, al circonio (Zr) y
A-3
titanio (Ti) como metales estructurales de porvenir.
Resumir los objetivos fundamenta-
les de la metalurgia.
En este capítulo iniciamos el estudio de la metalurgia como ciencia de enorme
R: Dar respuesta a estas tres cuestiones importancia técnica y económica que abarca no sólo los procesos de obtención de
esenciales: ¿cuál es la causa del los metales a partir de sus compuestos naturales (óxidos, sulfuros, carbonatos, etc.)
comportamiento mecánico, eléctrico por reducción de los mismos (metalurgia química o extractiva), sino también
y químico de los metales7 Kómo
estudia los procesos que tienden a regenerar los compuestos metálicos por oxida-
se obtiene un metal de un mineral?
ción de los metales obtenidos (corrosión metálica) con el fin de evitarlos.
¿cómo se puede evitar el proceso
de corrosión.
Por otra parte, la metalurgia química implica la preparación de aleaciones
para modificar las propiedades mecánicas y físicas, así como su reactividad quí-
mica. Ello exige previamente la explicación de estas propiedades en función de su
estructura atómica , objeto de estudio de la metalurgia física. Esta también es-
tudia las modificaciones de las propiedades metálicas cuando los metales o alea-
ciones son sometidos a operaciones mecánicas y a tratamientos térmicos. mi)
A-4
Vamos a tratar de dar respuestas a estas cuestiones empezando por la inter-
Indicar algunos de los campos pretación de las propiedades físicas de los metales a partir del enlace metálico.
prácticos en que se aprovechan las
propiedades de los metales.
R: A titulo de ejemplo citamos las :25.1. ENLACE METALICO Y PROPIEDADES METALICAS
siguientes comparaciones: com-
parar la resistencia a la tracción Como es sabido, los metales presentan una serie de propiedades pecu-
de una soga con un cable metá- liares, tales como gran resistencia mecánica, elevada ductibilidad, maleabilidad,
lico; la conductividad térmica de gran conductividad eléctrica y térmica y considerables opacidad y brillo metálico.
una batería de vidrio pyrex con
Son precisamente estas propiedades las que los hacen útiles para determi-
la de una de acero inoxidable; el
comportan:Íiento reflector de una nados propósitos. mm
hoja de papel de celulosa con una
de papel de estaño; la conducti- Pues bien, en este apartado comenzaremos por una e:xposicion breve
vidad eléctrica de un aislador ce- de estas propiedades metálicas que trataremos de' interpretar con un mo-
rámico con la del cobre, etc. delo de cristal metálico que las explique.
548
2 S.1.1. Revisión de las propiedades metálicas
11!13 A-5
I) Ductilidad y maleabilidad Explicar brevemente las propie-
dades metálicas citadas anterior-
De entre las propiedades de los metales nos interesa muchas veces apro- mente.
vechar sus gran ductilidad y maleabilidad. La palabra «dúctil» procede del
latín ducere, que significa conducir. Esta propiedad quiere explicar la cualidad
de un material que puede deformarse sin romperse y , por tanto, es opuesta
a la fragilidad. La palabra «maleabilidad» deriva del latín malleus, martillo,
y señala la propiedad de poder cambiar de forma en frío o en caliente por
martilleo, prensado o por flexión. La ductilidad es una propiedad de mate-
riales cristalinos, siendo escasos los materiales dúctiles que no sean metales.

II) Conductividad eléctrica y térmica


La elevada conductividad eléctrica y térmica de los metales se inter-
preta como la facilidad al paso de electrones y de calor a través de los mismos.
Son conocidas las aplicaciones del cobre, que con la plata son los mejores
conductores de la electricidad; otros, como el aluminio, que a igualdad de
peso que el cobre, conduce tanto como él, aunque tiene el inconveniente
de ofrecer menos resistencia mecánica. Menos conocido como material con-
ductor es el sodio, usado recientemente como relleno conductor en tubos
de polietileno.

III) Propiedades ópticas


Los metales son opacos frente a la luz visible y al mismo tiempo poseen
un gran poder reflector. Ejemplo de este poder reflector lo tenemos en los
espejos de plata, donde prácticamente todas las longitudes de onda de la
luz incidente son reflejadas. El aluminio igualmente refleja tanto las ondas
térmicas del infrarrojo como las visibles y las ultravioletas.
Vamos a tratar de construir un modelo de la estructura de los metales
que permita interpretar estas propiedades.

25.1.2. Estructura de los metales. Revisión del enlace metálico


Ya anteriormente se han comentado (cap. 19) las propiedades del en-
lace en un cristal metálico que ahora recordaremos y ampliaremos. 111ft
A-6
El modelo de cristal metálico usado primeramente por Drude y Lorentz Resumir las características del en-
(1900) sugirió que la elevada conductividad eléctrica de los metales se podía lace entre átomos de un cristal me-
explicar si se admitía que los electrones de valencia eran libres para despla- tálico (estudiados en el cap. 19).
549
zarse en el interior del sólido con la misma libertad que las moléculas de un
gas. En una red metálica quedaban los iones positivos metálicos embebidos por
un gas electrónico (fig. 25.1). La atracción de los iones positivos impide a
estos electrones que puedan escaparse -a menos que se les suministre energía
suficiente- y al mismo tiempo los electrones interpuestos compensan la
repulsión entre los mismos iones positivos.

0000000000
0000000000
0000000000 25.1
Modelo del "gas electrónico" para el
0000000000 enlace metálico en un cristal

Sin embargo, las propiedades del electrón, y concretamente su natura-


leza de onda y corpúsculo, imponen que aun gozando de cierta libertad, al
estar dentro de un recinto de dimensiones finitas (cristal), sus energías tengan
que estar cuantizadas, como hemos visto en mecánica cuántica (parte ID).
Existirán, pues, en el seno del metal una serie discontinua de niveles ener-
géticos que tendrán que ser ocupadas según el principio de exclusión de Pauli.
Surge así un nuevo modelo para el enlace metálico, denominado modelo
Je las bandas, como resultado de la aplicación de los grandes principios me-
cánico-cuánticos a este sistema atómico que es un cristal metálico.
Para comprender mejor la formación del enlace entre los metales, su-
pondremos inicialmente que se aproximan dos átomos de un metal en estado
gaseoso, y después pasaremos a la unión de muchos átomos para formar
la red cristalina.
Supongamos que se aproximan dos átomos de litio. La experiencia (y
también la previsión teórica) demuestra que estos átomos tienen una es-
tructura electrónica ls 2 2s 1 y al poseer cada uno un electrón desapareado
en su capa de valencia podrán formar una molécula diatómica Li 2 • Esta
molécula se conoce habiéndose medido la distancia entre los dos núcleos
atómicos (2,67 A).
Al igual que los átomos, las moléculas poseen niveles energéticos cuan-
tizados. El estudio espectroscópico, lo mismo que en los áto~os, permite
conocer CJlál es la situación de los niveles energéticos más profundos y de los
excitados. Así, se deduce que al formarse la molécula de litio, los niveles
electrónicos profundos ls 2 de los dos átomos de Li no sufren alteración - la
acción directa del correspondiente núcleo impide que se modifique la energía-,
pero las 2s de cada átomo han desaparecido en la molécula y han sido reem-
550
plazadas por dos niveles energéticos moleculares (a y a*) denominados enla-
zante y antienlazante. Se puede establecer una correlación en que se indica
cómo los niveles atómicos 2s se han convertido en los niveles a y a* cuando
se ha formado la molécula (fi.g. 25.2). Los niveles ls siguen estando en la
molécula formada tal como en los átomos libres. Ahora, bien, al aparecer
uno de los dos niveles moleculares (enlazantes) de más baja energía,no tiene
otro significado que los electrones de aquel orbital, al hallarse sometidos a la
acción de los dos núcleos a la vez, quedan retenidos con más fuerza. Así
pues, los orbitales se ocupan de acuerdo con el principio de exclusión de
Pauii y por ello la a* se queda vacía, pero existe, y los espectros de absorción
de la molécula demuestran que los electrones del orbital pueden transi-
toriamente pasar a la a* (tal como sucede en los átomos con los niveles
ocupados y los excitados).

-----.. ........
a•

.... ~

',_ t+
+
(J , ... " '
25.2
1s -+r Distribución de los niveles energé-
ticos enlazante (a) y antienlazan-
te (a*l en la molécula Li2.

Si se siguen aproximando más átomo~ de litio acaba formándose un


cristal. Las interacciones entre los iones y los electrones llevan a que en
torno a cada átomo de Li se distribuyan regularmente ocho átomos de Li
formando una red cúbica (fi.g. 25.3). Se ha medido que la distancia entre
dos átomos de Li en el cristal es de 3,03A. y esto implica que la fuerza que
los electrones ejercen sobre los iones en el cristal sea más débil que cuando
se encontraban formando moléculas diatómicas.
Se presenta, pues, una situación tal vez sorprendente. En el cristal los
enlaces entre dos átomos de litio son más débiles, pero el número de enlaces
es mucho mayor que en la molécula.

25.3
Red cúbica centrada en el espacio de un cristal de metal litio.

551
Si aplicamos a las moléculas formadas por 3, 4, S, ... , n átomos de litio
la misma argumentación que hemos seguido para la molécula diatómica
obtendremos una situación en cuanto a niveles energéticos del cristal con
n átomos como el representado en la figura 25.4.

--
- --
!!
-
banda 2p

,... =:E- ba nda prohibida


~Z banda 2s
---- - -- - ---·····
2 3 4 n
Nú mero d e átomos en el cristal

25.4 Modelo de bandas para un cristal metálico. Las bandas 2s y 2p, que constan de
numerosos niveles energéticos "casi continuos", son permitidas para los elec·
trones. Entre ambas queda una banda energéticamente prohibida para los mismos.

Es decir, los niveles atómicos dan origen a niveles moleculares cada vez
más numerosos que son «Casi continuos>> en su energía («bandas») y que se
separan entre sí por «bandas prohibidas». De estas bandas, la correspondiente
a los niveles atómicos 2s queda ocupada por electrones sólo hasta la mitad,
pues en cada nivel molecular caben dos electrones. Con ello se presenta
un modelo de cristal metálico que debe interpretar las propiedades del
mismo citadas en 23.1.1.

2 S.l. 3. Interpretación de las propiedades metálicas


Veamos cómo el modelo de cristal metálico propuesto puede interpretar
las propiedades de un metal.

25.1.3.1. Propiedades mecánicas de los metales


116
A-7 Uno de los aspectos más importantes de la utilidad de los metales reside,
Los cristales metálicos, a dife-
como se ha indicado, en la posibilidad de modificar su forma (ductilidad,
rencia de los sólidos, iónicos o cava- maleabilidad, etc.) sin que sufran una rotura frágil. Ello se explica con el
lentes como el diamante, pueden modelo de las bandas del cristal metálico al considerar que dichas bandas
deformarse fácilmente sin romperse. de enlace contienen menos electrones de los que teóricamente cabrían en
Interpretar este comportamiento con comparación con un sólido como el diamante, donde la banda molecular
el modelo propuesto. de enlace queda totalmente llena.
552
Tengamos presente que, en cualquiera de los modelos usados (del «gas
electrónico» y de las «bandas»). el cristal metálico aparece formado por
átomos que están enlazados por medio de enlaces débiles no dirigidos con-
cretamente en ninguna dirección preferente, pues los agentes de enlace
o electrones cambian constantemente de región de enlace. Así pues, durante
la deformación de un metal el átomo que se desplaza puede formar nuevos
enlaces en cualquier posición (fig. 25.5). En cambio, los enlaces fuertemente
dirigidos de un cristal de diamante sólo pueden formarse hacia cuatro átomos
dispuestos tetraédricamente, de manera que si un átomo se desvía mucho
de su posición de equilibrio los enlaces se rompen.

25.5 Deslizamiento ideal de un plano de átomos metálicos. Obsérvese que, después del
deslizamiento, el átomo 1 sigue enlazado con el mismo número de átomos.

25.1.3.2. Elevada conductividad eléctrica y térmica de los metales


ea A-8
La explicación de la elevada conductividad eléctrica de los metales se Explicar la gran conductividad
basa en la presencia de orbitales moleculares vacíos, bandas ocupadas par- eléctrica de los metales basándose
cialmente, lo que no impide, según el principio de exclusión de Pauli, que en la estructura de cristal metálico
nuevos electrones penetren en la malla cristalina pasando a su través desde propuesto.
una fuente a un sumidero de cargas eléctricas (fig. 25.6) .

niveles
energéticos
libres banda p 25.6
niveles ..-K
energéticos .___._,..___,-..,...,,...,...,..-..J La existencia 'de niveles energ¡ti-
ocupados cos libres en les banda de valen-
._____ ___ _.! banda s ocupada
cia ·permite explicar la conducti·
vidad eléctrica de los metales.

En un sólido como el diamante los electrones extraños no pueden pe-


netrar, pues todos los estados de baja energía contienen dos electrones de
spines opuestos y están saturados (aislante eléctrico).

En cuanto a la conductividad calorífica, es fácilmente explicable si pen-


samos en la movilidad de los electrones deslocalizados. Estos electrones en
sus movimientos pueden actuar como portadores de energía de vibración
de los átomos de una región a otra.
553
25.1.3.3. Comportamiento óptico de los metales
A-9 ~
Interpretar la opacidad y el brillo La opacidad y el brillo se pueden interpretar también como prueba de
metálicos. Comparar la opacidad de la existencia de electrones deslocalizados. Los electrones disponen de un con-
un metal con la transparencia del junto de niveles energéticos casi continuos y, por tanto, pueden absorber
diamante, o el brillo de un metal radiaciones de cualquier longitud de onda del espectro visible, que devuelven
con la falta de brillo de una hoja de en forma de emisión poco selectiva, manifestando así un gran poder re-
papel de filtro. flectante. Ello contrasta con la emisión de las sustancias con electrones
localizados en orbitales atómicos o moleculares discretos (cap. 17). Por
ejemplo, la no absorción del diamante se debería a que estando la banda de
enlace totalmente llena y siendo la banda energética prohibida demasiado
ancha, los electrones no pueden ser promovidos por la energía de la luz
visible incidente. Así pues, se comprende que sea transparente.
Todas estas propiedades de los metales se modifican por la presencia de
átomos extraños en la red, como es el caso de las aleacciones que estudiamos
en el apartado siguiente.

25.2. ALEACIONES
A-10
Exponer qué se entiende por alea-
~as aleaciones están formadas por dos o más metales, aunque también
ción y mencionar aleaciones fre-
se consideran aleaciones aquellos compuestos que se forman entre algunos
cuentes en la vida diaria especifi- metales del bloque d (elementos de transición) y átomos ligeros como el
cando qué metales entran en su boro, silicio, carbono, nitrógeno o hidrógeno, siempre que dichos compuestos
composición. presenten propiedades metálicas.
Las aleaciones se preparan generalmente por procesos de fusión conjunta
de sus componentes y suelen ser sólidas a temperatura ambiente, aunque
algunas de ellas (amalgamas) puedan aparecer como líquidas o en estado
pastoso, y otras se hayan formado por la oclusión (penetración) de un gas
en la malla metálica, como el hidrógeno disuelto en la red metálica del pa-
ladio.
Ejemplos de aleaciones en nuestra vida diaria son las soldaduras sobre
tubos de plomo (aleaciones fundamentalmente de estaño y plomo), el bronce
(aleación de cobre y estaño), aceros (aleación de hierro y carbono con con-
tenido entre 0,5 y 1.7 por 100 de C), duraluminio, etc.

25.2.1. Clasificación de las aleaciones


Las aleaciones podemos clasificarlas atendiendo al tipo de sistemas (he-
terogéneos y homógeneos) que originan en: mezclas y disoluciones sólidas :
554
1) Mezclas
Algunas aleaciones están formadas por pequeños cristales interpuestos
de los metales que las forman y que no se disuelven entre sí. Forman un
agregado sólido de cristalitos de los dos metales. Por ejemplo, una soldadura
de estaño y plomo. Estas mezclas suelen presentar para una determinada
composición puntos de fusión bajos. Precisamente a la mezcla de punto de
fusión mínimo se le llama mezcla eutéctica (etimológicamente significa fácil
de trabajar).

II) Disoluciones sólidas


Cuando en el cristal de un metal, por ejemplo de plata, los átomos del
otro componente (sea el cobre) ocupan puntos del retículo cristalino que
corresponden a la plata se habla de una disolución sólida. Se puede así
pasar de un cristal de plata pura a uno de cobre puro sin cambiar la estruc-
tura cristalina sin más que ir sustituyendo al azar átomos de plata por átomos
de cobre. En este caso resultan las llamadas disoluciones sólidas por sustitu-
ción (fig. 25.7).
Otras veces, cuando los componentes de la aleación tienen átomos de
tamaños suficientemente diferentes, los átomos más pequeños ocupan los
huecos o intersticios entre los grandes (fig. 25.8). Así, por ejemplo, se forman
los carburos intersticiales de vanadio o wolframio, que son tan duros como
el diamante (vidias usadas en perforación). A estas aleaciones se les deno-
mina disoluciones sólidas intersticiales.

OOOOO o..-AtomodeAg 0000


o ooo o o o
0000
0 0 0 00 0
o o o o o oj-tomodeCu
25.7 Disoluciones sólides por sustitucioo.
25.8
o
oooo
Disoluciones sólidas inters-
ticiales.
J
25.2.2. Propiedades de las aleaciones
La preparación de aleaciones está justificada por la modificación de
propiedades derivada de la presencia del segundo componente. En general,
los metales puros presentan una transición de un comportamiento plástico
(deformación irreversible) a un comportamiento elástico (deformación re-
versible) para una determinada tensión de deformación.
555
La plasticidad de los metales se explica por tener sus planos cristalográficos
de máxima densidad paralelos, y al someterlo a una tensión de deformación
suficiente se produce el deslizamiento de una parte del cristal sobre otra.
Estos deslizamientos son fáciles, pues el número de enlaces que se rompen
queda compensado por el de enlaces que se forman casi en el mismo número,
como se indicó anteriormente. Por ello, para comunicar un estado elástico
a un metal plástico se tiene que impedir que se produzcan deslizamientos.
Se trata de crear barreras en la estructura metálica, lo que se puede conseguir
de varias maneras: en primer lugar, formando estructuras policristalinas, tales
como las de las aleaciones eutécticas, que están integradas por cristales di-
ferentes donde no suelen coincidir los planos de deslizamiento. En otros casos,
la formación de disoluciones sólidas, en que átomos de diferentes tamaños con
respecto a los del metal disolvente forman barreras que dificultan la trasla-
ción de las dislocaciones. Finalmente, otra manera de dificultar la deforma-
ción consiste en la introducción de cristales que forman partículas, como
las de carburo de hierro en las aleaciones hierro-carbono.
Se comprende así por qué las aleaciones se someten a procesos de cale-
facción que pueden provocar cambios de estructura cristalina y de propie-
dades y a su vez modificar las deformaciones y tensiones introducidas por
tratamientos mecánicos (temple o recocido del acero).
En resumen, las aleaciones normalmente son más duras que el metal
disolvente; así es bien patente la mayor dureza del latón (aleación que tiene
67 por 100 de Cu y 33 de Zn) frente al cobre. Por otra parte, las aleaciones
ofrecen mayor resistencia a los fenómenos de corrosión que los metales
puros; por ejemplo, la plata de ley contiene una cierta cantidad de cobre
que evita el desgaste o la deformación de los objetos de plata (monedas,
cubiertos, etc.). Por el contrario, la conductividad eléctrica de los metales
suele estar muy afectada por la presencia de átomos extraños, de ahí que el
cobre se tenga que purificar por métodos electrolíticos para ser empleado
como conductor en instalaciones eléctricas.
Otros ejemplos de aleaciones donde se aprovechan determinadas pro-
piedades de las mismas son: el hierro dulce, con un contenido inferior a
0,5 por 100 de C que es deformable; los aceros especiales, con un 18 por 100
de níquel y un 8 de cromo, que son inoxidables; los aceros con altós por-
centajes de wolframio, molibdeno y vanadio, que no pierden su dureza incluso
calentados a 500 °C; las aleaciones ligeras tan usadas en la industria de
locomoción (aviones, trenes, barcos, etc.), con gran resistencia a la trac-
ción, conseguida al adicionar cobre y manganeso al aluminio, etc.
A continuación, tratamos la parte correspondiente a la metalurgia quí-
mica, dentro de la cual estudiaremos preferentemente la obtención de me-
tales y su corrosión.
556
METALURGIA QUIMICA 25.3.
Como ya se ha indicado en la introducción de este capítulo, el objetivo
de la metalurgia química es doble: por una parte, nos encontramos con la
necesidad de estudiar la obtención de los metales o sus aleaciones a partir
de los minerales, y, por otra, la de su conservación, lo que implica conocer
la corrosión metálica, principal proceso de degradación de los metales.

25.3.1. Procedimientos metalúrgicos básicos A-11


Mili a) ¿Cuáles son los compuestos quí-
Como introducción a los procedimientos de obtención de los metales a micos más abundantes en las
partir de sus minerales, iniciaremos exponiendo los procesos generales quí- menas metálicas ?
micos preparatorios, como son la «tostación» o «calcinación», para dete- b) ¿A qué procesos químicos hay
nernos posteriormente en procesos metalúrgicos importantes, como la si- que someter los minerales para
derurgia o la obtención del aluminio. obtener los metales?

25.3.1. a) Procedimientos generales de obtención de metales

Dada la tendencia, ya expuesta, de los metales a perder sus electrones de


valencia, se presentan en la naturaleza generalmente oxidados formando
parte de compuestos iónicos, siendo los compuestos más abundantes los
óxidos, halogenuros, sulfuros y oxisales. Hay que señalar la excepción de los
metales nobles (plata, oro, platino, etc.), que generalmente se presentan
libres, o sea, ~n estado nativo.

Considerando, por tanto, que los metales generalmente se encuentran


en la naturaleza oxidados, el proceso fundamental de su obtención es la
reducción.

La reducción se realiza con los óxidos directamente por la acción de un


reductor, pero en otros compuestos, como sulfuros y oxisales, tiene que ir
precedida por su transformación en óxidos:

- los sulfuros se someten al proceso de «tostación», que consiste en


hacer pasar aire caliente por el sulfuro obteniéndose el óxido metálico corres-
pondiente; por ejemplo, en la blenda (ZnS) el proceso será:
2ZnS + 302 --. 2S02 + 2Zn0
- los carbonatos (y en general las oxisales) se descomponen por la
acción del calor, dando los óxidos metálicos correspondientes en un proceso
que se denomina «calcinación». Este proceso está ampliamente extendido
557
en la obtención de óxidos metálicos, por ejemplo en la obtención de cal
viva en los hornos de cal:
CaC0 3 +=! C0 2 + CaO
Una vez obtenida la mena metálica en forma de óxido es necesaria la
utilización de un reductor suficientemente enérgico y de bajo precio, por
razones de rentabilidad del proceso. Un reductor de amplia utilización por
reunir estas características es el carbono (coque) o el monóxido de carbono,
A-12 como sucede en la obtención del hierro, plomo, estaño, cinc, etc. ~

Obtener el plomo de la cerusita Algunos metales, como el wolframio, disuelven el carbono formando di-
(PbC0 3 } mezclando este mineral pul- soluciones sólidas intersticiales, por lo que no es conveniente utilizarlo como
verizado con carbón vegetal y ca- reductor, siendo sustituido por el hidrógeno. En otros casos se suele utilizar
lentar la mezcla sobre papel de como reductor otro metal que presente carácter reductor semejante al del
asbesto. Escribir la reacción ajustada
indicando el reductor que interviene.
carbono y de bajo coste. Muy utilizado en estos casos es el aluminio (dando
nombre al proceso denominado «aluminotermia», fuertemente exotérmico)
o el magnesio. Este proceso es el utilizado en la obtención del cromo o ti-
A-13
tanio. m!!lm
Escribir la ecuación que representa
la reacción del dióxido de titanio Finalmente, si los metales que se desean obtener son muy reductores,
(Ti02 ) y el magnesio para obtener se realiza su reducción por electrólisis de sus sales fundidas o disueltas, éste es
titanio. Indicar el oxidante y el re- el caso de los metales alcalinos, del aluminio o del magnesio obtenido del
ductor. agua del mar. 11111
A-14 Para profundizar, en los procesos industriales de reducción vamos a
El magnesio se obtiene a partir tratar a continuación de la siderurgia y de la obtención del aluminio.
del agua del mar, de la que se extrae
después de varias operaciones en
forma de MgC12 , el cual se electro- 25.3.1. b) Siderurgia
liza. Escribir las semirreacciones de El hierro es un elemento qUimJco muy abundante en la naturaleza
oxidaciones y reducción que tienen -4,7 por 100 de la corteza terrestre-, encontrándose principalmente en
lugar en los electrodos. Indicar dónde
se recoge el Mg, en el cátodo o en
forma de óxidos: magnetita (Fe 3 0 4 ), oligisto o hematites roja (Fe 2 0 3 ). limo-
el ánodo. nita o hematites parda (Fe2 0 3 · 2Hp). muy abundante en España; o bien
formando otros compuestos. como la siderita (FeC0 3 ) o la pirita (FeS 2 ).
A-15 Junto a los minerales siempre están presentes las impurezas (ganga). que
según el terreno de procedencia pueden ser ácidas (alto contenido en sili-
Recordar el papel del coque en un
proceso metalúrgico.
catos, Si0 2 ) o básicas (elevado contenido de CaO).
El proceso siderúrgico consiste en la obtención del hierro a partir de
A-16
sus minerales, y consta de dos etapas bien diferenciadas :
¿Qué materias primas hay que a) El proceso de reducción. propiamente dicho. realizado en un «horno
introducir en un alto horno? alto».
R: Mineral, coque, fundente (silicatos b) Fabricación de acero,, que consiste esencialmente en la eliminación
n carbonatos). de impurezas. realizada en hornos especiales.
558
a) Proceso de reducción en un horno alto
cr--
D Tragante
Las materias primas utilizadas en siderurgia, además del mineral tritu- --T---n
~
rado, son el coque (carbono al 85 por 100) y el fundente. UDit 200 •e Zona de
precalentamiento
400 ·e
El coque, en un horno alto, tiene dos misiones: por una parte, sumi-
nistrar la energía necesaria para tener elevada temperatura, y, por otra, Cuba
actuar como reductor de los óxidos de hierro. La acción reductora no la Zona de
realiza directamente el carbono, sino el monóxido de carbono formado al reducción
combinarse, a elevadas temperaturas, el carbono con el dióxido de carbono :
goo ·e
C(s) + C02 (g) +± 2CO(g) Carburación

El fundente, por su parte, actúa sobre las impurezas (ganga) que acom- Etalajes
Z ona d e fu sión
pañan al mineral, facilitando su fusión, por una parte, y neutralizándolas. Crisol
por otra. La ganga de un mineral, según hemos señalado anteriormente.
escorias Sangrado de
puede ser básica o ácida, por tanto el fundente que se le agregue debe neutra- hierro
lizarla, formando lo que se llama «escoria», que en general es silicato cálcico.
25.9 Esquema de un horno alto.
En el caso de una ganga ácida con alto contenido de dióxido de silicio (Si0 2 )
se le agrega un fundente básico como la caliza (CaC0 3 ), que lo neutraliza
según la reacción :

mm ... Mineral
El proceso de reducción de los óxidos de hierro se realiza en «hornos ll Coque
altos» (fig. 25.9), que son hornos de cuba de 30 metros de alto y de 7 metros • Fundente

de diámetro en la parte más ancha. Las paredes interiores están recubiertas 4000

de ladrillos refractarios. El tronco de cono superior del horno se llama «cuba» 500.. g:~ ~~~~ Reducción
3Fe1 0 1 + CO = co, + 2Fe1 0 4
soou 4,tc.·;;;4 Fe, 0 4 + CO = C01 + 3Fe0
y el inferior «etalaje»; la zona de unión de ambos se denomina «Vientre», y 700 :. 0•6 ~~!:. FeO + CO = C01 + Fe
en la base se halla el «crisol» donde se recoge el hierro líquido, denominado 800" "'··c.••ll
•c. • o• .t.. Calcinación
«arrabio» o «fundición». · ·ea·-·
t:.•••c.•tr.
C.C0 3 = Ca O + CO,

Reducción
6 - • - •.o.
FeO+ e= co +Fe
Un horno alto trabaja en un proceso continuo. Una vez puesto en marcha, 1.000"
• eA 6 • • •

66•60: Formaciun o e escor ia


funciona ininterrumpidamente en el transcurso de unos cuantos años. Para C.O + Si01 = CaS10 1
mantener el proceso, el horno se carga por la boca superior (fig. 25.10) 1.2oo• Disolución d e carbono
en el hierro
(tragante) con capas alternativas de mineral, coque y fundente . Por abajo, l .Joo• Fe+ C""" Hterro colado

a través de las toberas, se inyecta continuamente aire precalentado hasta Co mbustió n


C01 +C = 2CO
600-800 °C. Por la combustión del coque en la parte inferior del horno la C+ 0 1 = C01
temperatura se mantiene a unos 1800 °C, pero va disminuyendo gradualmente
hacia la parte superior, hasta alcanzar el tragante unos 400 °C. El hierro -+ Escoria
• Metal
desciende por el horno alto, cada vez con menos oxígeno, hasta recogerse
en el crisol, donde ocupa l~ parte inferior por su mayor densidad. Las escorias 25. 1 O Progresión de las reacciones qu í mi-
descienden igualmente hasta el crisol, donde se sitúan en la parte superior cas en un horno alto.

559
por ser más ligeras. En cuanto al proceso qumuco, sigue diferentes etapas
según la temperatura y situación en el horno; a modo de ilustración del
proceso en la figura 25.10 se hallan escritas la reacciones según el proceso
A-17 que siguen en el descenso del mineral por el horno. mfi
Escribir el proceso global de re-
ducción que sufre el óxido de hierro La fundición de hierro obtenida en el horno alto contiene deiS al 7 por 100
(Fep 3 ) por el CO en un horno alto. de sustancias extrañas, como C, Si, Mn, P, S y otros, lo que le da gran fragilidad
que impide su utilización. Para darle la elasticidad necesaria hay que eli-
R: Fep 3 + 3 co-+ 2 Fe+ 3 C02
minar parte de las impurezas, especialmente el carbono, reduciéndolas a
menos de 1,7 por 100. Este proceso de conversión de la fundición en acero
recibe el nombre de «descarburación».

b) Descarburación de la fundición
A-18 mm
Como hemos dicho anteriormente,
la presencia de impurezas resta uti- En la eliminación de las impurezas de C, P, etc., de la fundición general-
lidad a la fundición. ¿Cuál debe ser el mente se agregan óxidos de hierro y se les somete a elevada temperatura en
fundamento de la eliminación de estas una corriente de aire. En estas condiciones el carbono (y la mayor parte de
impurezas? las impurezas) se combina con el oxígeno y se desprende, obteniendo como
resultado acero o hierro dulce. El acero es duro, posee cierta elasticidad, por
lo que se utiliza en estructuras metálicas o piezas de gran resistencia. El
hierro dulce es más frágil; se emplea para la fabricación de chapas, alambres,
clavos, etc.

El proceso de descarburación se realiza, en concreto, en convertidores,


como los de Bessemer o Thomas (fig. 25.11), o en hornos, como los de
Siemens-Martin (fig. 25.12), cuyo funcionamiento damos a continuación a
título ilustrativo.

Aire
comprimido

25.11 Diagrama de un convertidor Bessemer.

560
Los convertidores tienen forma de pera invertida, pueden bascular
y tienen la abertura por la parte superior. En la parte inferior del
convertidor, tal como se ve en el esquema, se introduce una corriente
de aire o de oxígeno que atraviesa la fundición líquida. La combus-
tión de las impurezas _proporciona el calor que mantiene fundida
la masa durante los quince o veinte minutos que dura la operación.
Los óxidos formados se combinan con un revestimiento ácido (Bes-
semer) o básico (Thomas) del convertidor, según la naturaleza de los
minerales tratados en el horno alto. El inconveniente de este método
consiste en que hay que revestir cada convertidor después de cada
operación y se tiene que agregar ferrosilicio o aluminio que absorben
el posible oxígeno y nitrógeno que haya tomado el hierro al con-
tacto con el aire.

En el método Siemens-Martin la fundición se introduce en un horno


de poca profundidad mezclada con chatarra. El aire caliente (1 000-
1 200 °C) circula por la superficie del horno ayudando a la oxidación
del C. P. S. etc., que fundamentalmente se realiza por el oxígeno
introducido con la chatarra.

Los aceros especiales, que contienen elevados porcentajes de Mo, Mn,


Cr, Ni o V, se fabrican ordinariamente en hornos eléctricos. Con estos ele-
mentos se forman aleaciones muy resistentes a los agentes atmosféricos. Uno A-19
de los aceros más estables que se fabrica actualmente contiene 18 por 100 Señalar mediante un diagrama la
, de Cr, 11 de Ni y 2 de Mo, denominado acero V4A. tl1l:m fabricación de acero ordinario.

Cámaras
de
~·-- recuperación -
del
calor

25.12 Diagrama de un horno Siemens-Martin.

561
Mostramos finalmente, como resumen, un diagrama de flujo (fig. 25.13)
en el que se indican más detalles sobre la obtención de aceros, así como de
sus aplicaciones principales; en este diagrama -como en la exposición an-
terior- no se dan detalles sobre el tratamiento mecánico final de los lin-
gotes de acero que se realiza en los trenes de laminación en caliente, en frío, etc.

HIERRO Y AC ERO MATERIAS PRIMAS

[ J [J J
Atre

J.l
1Calent. viento 1

1
ill
1 So plante 1 \:.:)--=A-=-=.re=-......,,~::--.._
'·-
, 1 Horno alto j

A1re soplante -
----------- - ~ .a....a.-----:..
(~ '

}
l Gas de tragante PROCESO DEL HORNO ALTO

para calentador de v1ento, central de fuer za, etc.


Escoria
Cemento de escona ; cemento portland férnco
1 ' ' ' ladrillos grava y arena de escoria
'
1 Fundido de hierro bruto 1
HIERRO BRUTO

Enfriamiento lento 1 Enfriamiento rápido


t 1 1en moldes de hierro (toquillas) 1
Fundición gris 1
en lingoteras de arena 1 '
1 Fundi ción blanca 1

o
Arm ad uras
depósitos
Piezas
1de fundición 1
1 A rmaduras
laminadas
¡:Herramientas~
p1ezas Carr iles .1 Alambre Aceros ll
Piezas autossl
tubos
d e canal
carcasas
de bombas
de máqu1nas
chapas
ac. const.
chapas
carnles
tubos
1
especiales
aleac1ones
herramientas
ac. espec.

de acero
Escorias Thomas 1 muelles
1 hanna Thomas (abonos)

25.13 Diagrama de flujo de la obtención de acero y sus aplicaciones.

562
25.3.1. e) Obtención del aluminio
mm A-20
Por su abundancia en la naturaleza el aluminio es el cuarto entre los ele- ¿Cuáles son las menas más im-
mentos (le anteceden el O, H y Si) constityuendo el 7,51 por 100 de la corteza portantes para la obtención de alu-
terrestre. Es menos noble que el hierro y tiene gran afinidad por el oxígeno; minio?
como compuestos más abundantes están los silicatos de aluminio. Estos com-
puestos no son adecuados para la obtención del metal. ya que tienen baja
concentración en aluminio. Las menas más importantes son la bauxita de
color rojo, que contiene entre 55-60 por 100 de Al 2 0 3 , junto con 20-25%
de Fe 2 0 3 , y otros compuestos en menor proporción. IJ!gJ A-21

Las principales dificultades que presenta la obtención del aluminio a Señalar las dificultades que pueden
presentarse en la obtención del alu-
partir de la bauxita son: minio a partir de la bauxita.
En primer lugar. la purificación del mineral. especialmente la eli-
minación del Fe2 0 3 que es el más abundante, lo que supone un tra-
tarriiento previo -en el que no entraremos-, hasta conseguir una
disolución de alúmina y criolita (Na 3 AlF6 ) (7 y 90 por 100, respec-
tivamente).
En segundo lugar, los reductores industriales, como el coque, CO
o H 2 no sirven para reducir la alúmina; por ello es necesario recurrir
a la reducción catódica en la electrólisis.
El proceso de electrólisis se efectúa tratando la disolución de alúmina
en criolita, a unos 1 000 °C de temperatura en un horno eléctrico: en el
ánodo, que suele ser de carbón, se desprende co2 gaseoso, y en el cátodo,
aluminio. Este se recoge en el fondo del horno de donde por una piquera
se retira periódicamente. En la figura 25.14 se muestra esquemáticamente
un horno para fundición de aluminio que consta de cuba de hierro, con
fondo de carbón que actúa de cátodo. El horno funciona en régimen con-

electrodos de carbón (ánodos)

entra<.. de
de la corriente

recubrimiento del
horno de masa de carbón

·fundido de alúmi líquido


25.14 Representaci6n esquemática de un horno electrolítico para la obtenci6n del
aluminio.

563
A-22 tinuo, de forma que se añade períódicamente Alp 3 , y se retira el metal
Señalar las operaciones o etapas fundido. Este proceso consume grandes cantidades de energía: cada tone-
necesarias en la obtención electro- lada de metal requiere cerca de 20 000 kWh. ~
lítica de aluminio. Descrítos someramente, y sin ánimo de exigir su memorización, dos
procesos metalúrgicos de extraordinario interés para la industria de cualquier
R: 1) Eliminar impurezas (funda-
mentalmente el Fep 3 ).
país, que, en resumen, consisten en la reducción de los minerales oxidados
2) Disolver la alúmina en criolita. de los metales, cada uno de los cuales tiene su carácter particular; otro
3) Electrólisis de la disolución. problema de extraordinaria importancia en la metalurgia es la eliminación
o disminución de la corrosión metálica, fenómeno que tratamos a conti-
A-23 nuación . ~

¿Cómo puede explicarse que el


aluminio, siendo menos noble que
el hierro, soporta mejor la acción de 25.3.2. La corrosión metálica
los agentes atmosféricos ? lWI
Hemos insistido que la mayor parte de los metales se encuentran oxidados
R: Porque en contacto del aire se
oxida formando una capa finísima
en la Naturaleza y que su extracción como elementos puros se realiza me-
de óxido transparente y de gran diante la reducción en la que hay que consumir energía. Pero los metales
estabilidad. siguen teniendo una gran facilidad para oxidarse combinándose con el oxí-
geno del aire; este proceso de oxidación espontánea es lo que se conoce como
A-24 corrosión. Se entiende, en general, la corrosión como la oxidación de un metal
por la acción de determinados agentes químicos, como el oxígeno del aire, el
Explicar de forma simple en qué
consiste la corrosión metálica desde cloro, el cloruro de hidrógeno, el amoniaco, la acción de un electrólito (por
el punto de vista químico. ejemplo, agua salina) y otros metales. La importancia tecnológica de la
corrosión es muy grande, pues las pérdidas anuales en el mundo por la ac-
A-25 ción de los agentes corrosivos alcanza a millones de toneladas de acero.
¿Por qué no es conveniente utilizar
La corrosión, tal como hemos indicado anteriormente, es un proceso
tornillos de acero con tuercas no de oxidación-reducción, o sea, un proceso electroquímico debido a la for-
ferrosas? mación de pequeñas pilas galvánicas, denominadas «elementos locales». Estos
elementos locales se producen frecuentemente cuando se encuentran en
contacto dos metales diferentes (par bimetálico) introducidos en una diso-
lución de electrólito, como el agua con C0 2 , u 0 2 del aire, disueltos. En la
figura 25.15 se muestra esta corrosión en disoluciones neutras que contienen

25.15 Pila formada por un par bimetálico, donde el metal B es más noble que el
A (Zona anódica).

564
oxígeno gaseoso disuelto. Al ser el metal A menos noble que el B. tenderá A-26
a disolverse en la solución en forma de iones positivos A+, y los electrones Se puede comprobar la producción
de dichos átomos pasan por contacto al metal B, donde se incorporan a de iones ferrosos (Fe2+) y de ion
moléculas de oxígeno que se reducen a iones oxihidrilos, comportándose el OH - en la corrosión del acero, in-
metal A como ánodo y el B como cátodo. Las semirreacciones que se producen troduciendo los metales sometidos a
son: corrosión en una disolución de agar-
agar, que contiene NaCI, fenolfta-
anodo ( +) ---+ semirreacción de oxidación: A- le- ---+ A + leína y hexacianoferrato (III) sódico.
cátodo (-) ---+ semirreacción de reducción: 0 2 + 2Hp + 4e - ---+ 40H- [Na 3 (Fe(CN 6 ))]. Solución que se soli-
En resumen, la corrosión progresa disolviéndose el metal menos noble difica al enfriarse (fig. 25.17).
Realizar la experiencia e interpre-
y formándose una picadura en la superficie metálica 1 • tDI&J tarla.
Los procesos anódico y catódico pueden tener lugar en un mismo metal
que presente finísimas capas de óxido; en estos casos el gradiente de con-
centración de oxígeno en la disolución actúa como fuerza impulsora del
proceso, como indica la figura 25.16. Las zonas próximas a la superficie
actúan como cátodo, donde el oxígeno se reduce a OH - , mientras las zonas
profundas actúan como ánodo disolviéndose el metal. Estas zonas anódicas
y catódicas pueden detectarse con una disolución de indicadores de ferroxilo,
que colorean las primeras de azul (cuando el metal corroído es el hierro)
y de rojo las segundas (debido a la fenolftaleína que adquiere este color en
medio básico). m!!PB ~

En la corrosión del metal también intervienen las irregularidades, tales


como fracturas, tensiones debidas a curvaturas, etc., que facilitan este pro-
ceso, por lo que conviene evitar al máximo las deformaciones del metal.

r 25.17
Ensayo de corrosión: a) clavo de hierro, so-
metido a deformación en los extremos;
b) hilo de hierro oxidado en el centro me-
diante llama, y e) clavo de hierro, rodeado
en su parte central por un hilo de hierro.
25.16 La zona punteada es de color rojo y la ra-
Corrosi6n de una lámina metálica (hierro) yada de color azul.
en una disoluci6n acuosa de Na Cl en contac-
to con el aire.
Zona azul

A-27
1
Aun no existiendo oxígeno disuelto en la solución es posible el ataque. ya que puede Teniendo ya unos ligeros conoci-
darse alternativamente el proceso catódico con los iones H3 0 + del agua, aunque de manera mientos sobre la corrosión metálica
más lenta. debido a su escasa concentración, según el esquema: expresar cuáles son los procedi-
Hp+ +e - - + H+HzD mientos para proteger a los metales
H+H-+ H 2 de ella.
565
Lo primero que puede hacerse para proteger a un metal contra la co-
rrosión es recubrirlo con alguna capa de pintura que lo aísle de la atmósfera
oxidante, así como de las sustancias, humedad, electrólitros, etc., que acele-
rarían la corrosión, y también ayuda a la protección del metal la eliminación
de irregularidades, deformaciones, fracturas, etc.
Como los agentes corrosivos son fundamentalmente electroquímicos, el
método más seguro para evitar su acción es dotar al metal de un potencial
negativo, lo que se puede conseguir mediante la aplicación de fuerza electro-
motriz exterior o poniendo en contacto al metal con otro que sea más elec-
tropositivo que puede actuar como ánodo. Este el fundamento del galvanizado
(recubrimiento del Fe por Zn). En caso de romperse el recubrimiento, el cinc
actúa como ánodo protector frente al hierro. Este método se denomina de
protección catódica, porque se basa en situar al metal en el papel dt!' zona
catódica, que es la que no se corroe.
Si el recubrimiento del hierro se hace con estaño, la protección no es
catódica, sino que se debe únicamente al recubrimiento. En el momento
que se produce un poro es el hierro el que protege al estaño, pudiéndose ace-
lerar la corrosión.

CONCLUSION

Los metales constituyen aproximadamente las tres bilidad, etc.) y sus aleaciones. A continuación se han
cuartas partes de los elementos, y por ello hemos de- estudiado los métodos generales de obtención de los
dicado un capítulo especial al estudio de sus propie- metales a partir de sus minerales, viendo con algo
dades y métodos de obtención. Partiendo de una re- más de detalle la obtención del hierro y del aluminio.
visión del enlace metálico se ha tratado, en primer Por último se ha procedido a un somero estudio ·de la
lugar, de justificar las propiedades características de corrosión que, en cierto modo, puede considerarse
los metales (conductividad eléctrica y térmica, malea- como el paso inverso al de su obtención.

ACTIVIDADFS COMPLEMENTARIAS
A-28. Es del mayor interés la visita colectiva a una nuestros primitivos antepasados Óbtenían el
siderurgia con el fin de ver materializados los bronce y, posteriormente, el híerro. Tratar de
procesos· estudiados en este capítulo. reproducir prácticamente estas obtenciones si se
A-29. Estudiar en la bibliografía la forma en que cuenta con los medios adecuados.

566
PARTE VII

QUIMICA DEL CARBONO

Ya el Curso anterior llamábamos la atención sobre el hecho de que, aunque INTRODUCCION


el carbono no es uno de los elementos más abundantes en la corteza terrestre
(menos del 0 ,1 por 100), se conocen muchos más compuestos del mismo que
del resto de los elementos, sí exceptuamos al hidrógeno -que forma parte de la
casi totalidad de los compuestos de carbono-. Sustancias tales como muchos com-
bustibles, alimentos, medicamentos, tejidos, plásticos, detergentes, abonos, pin-
turas ..., son, en realidad, un conglomerado de compuestos de carbono, a menudo
de origen sintético. Por otra parte, los compuestos de carbono desempeñan un papel
primordial en los procesos vitales: si extrajéramos del cuerpo humano o de cual-
quier ser vivo los compuestos de carbono tan sólo quedaría agua y un pequeño
residuo mineral.

Todo ello justifica la atención especial que se concede a la química de este ele-
mento o química orgánica.

El estudio que vamos a realizar en esta parte debe comenzar por una revisión
de la «introducción a la química del carbono» realizada el Curso anterior, en que
expusimos el origen del término química orgánica y justificamos el gran número
de compuestos del carbono viendo los distintos tipos de isomería que pueden
presentarse y las normas internacionales para la formulación de dichos compuestos.
Algunos de estos aspectos son tratados en mayor profundidad en el primer tema
de esta parte, al que seguirán estudios más detallados de algunos de los principales
capítulos de la Química Orgánica.

El programa de esta VII y última parte es, pues, el siguiente:

26 «Gener:alidades sobre la química del carbono»,

2 7 «Hidrocarburos alifáticos y aromáticos».

28 «Punciones orgánicas oxigenadas y nitrogenadas».

2 9 «Sustancias de interés biológico».

30 «Polímeros de interés industrial».


567
GENERALIDADES SOBRE
LA OUIMICA DEL CARBONO

INTRODUCCION Se inicia aquí el estudio de la Química de los compuestos de carbono -Quí-


mica orgánica- , cuya introducción general se hizo el Curso anterior.
Vimos entonces el origen del término «Química orgánica», expresión de la
supuesta imposibilidad de sintetizar dichos compuestos que serían producidos úni-
camente por los seres vivos 1 • Y vimos también las bases de la indudable especifi-
cidad de la química del C que, aunque explicable por los mismos principios que jus-
tifican las propiedades de cualquier elemento, merece ser resaltada por cuanto se
conocen muchos más compuestos del C que del resto de los elementos conjunta-
mente, si exceptuamos al hidrógeno.
Volveremos aquí a estudiar algunos aspectos generales de los compuestos
de C profundizando en aquellas cuestiones que el Curso anterior fueron tratadas
mediante aproximaciones excesivamente simplistas, remitiéndonos en caso con-
trario a lo allí visto.
Básicamente:
1) Profundizaremos en el estudio de la estructura electrónica del C y su ca-
pacidad de enlace a través del proceso de hibridación de orbitales -ya
mencionado en el capítulo 19- centrándonos en la formación de com-
puestos de C y H.
2) Volveremos a referirnos a las uniones del C con otros elementos (funda-
mentalmente O y N) para dar lugar a los grupos atómicos, base de las fun-
ciones orgánicas que confieren propiedades específicas a los compuestos
orgánicos que las contienen.
3) Nos remitimos al Curso anterior para el estudio sistemático de los dis-
tintos tipos de isomería, que no es preciso ampliar a este nivel, pero que

1
Conviene revisar esta cuestión, que es un buen ejemplo de barrera ideológica al estable-
cimiento de la unidad de toda la materia.
568
sí es necesario revisar como uno de los aspectos fundamentales junto a
los arriba mencionados de la Química del C. y que permiten justificar la
gran capacidad de combinación de este elemento.

Finalmente se estudiará la íntima relación entre la estructura molecular de


los compuestos de C y su reactívidad química. Es decir, se iniciará el estudio de las
reacciones orgánícas y de sus mecanísmos de reacción, a nivel elemental, para
dar paso, en los capítulos siguientes, a un tratamiento más detallado de las pro-
piedades de los compuestos orgánicos y de sus procesos de transformación.

ENLACES COVALENTES ENTRE ATOMOS DE 26.1.


CARBONO
Ya hemos señalado que el carácter especial de la química del C viene
determinado por la gran capacidad de este elemento para formar compuestos,
uniéndose consigo mismo, al hidrógeno y otros elementos. Comenzaremos,
pues, por analizar la estructura electrónica del C, a la luz del modelo or-
bital, y las posibilidades de enlace que se derivan de la misma.

26.1.1. Estructura electrónica del átomo de e


1111 A-1
En los capítulos 18 y 19 se vio que la estructura electrónica del carbono, Escribir la estructura electrónica
cuyo número atómico es 6, correspondía, en su estado fundamental, a una del átomo de e en su estado funda-
distribución mental y predecir su capacidad de
combinación con otros átomos, cuan-
e [llJ ' \ [ll] lilil do se encuentra en dicho estado
ls / 2s 2p fundamental.

en la que se observa la presencia de dos electrones profundos en el orbital


1s que no participarán en las reacciones químicas y una capa de valencia con
dos electrones 2s apareados y dos electrones desapareados en el subnivel 2p.
Según esto sería de esperar que nos encontrásemos con compuestos en
los que el C se presente formando dos enlaces covalentes sencillos (o uno doble)
por compartición de estos electrones desapareados con otros átomos. Sin
embargo, a excepción del monóxido de carbono -cuya estructura es par-
ticularmente compleja- en todos los demás compuestos de C, tanto orgá-
nicos como inorgánicos, el e presenta una tetracovalencia perfectamente de-
finida y característica. tDPA
A-2
Ello se explica si imaginamos la excitación del átomo de C, en la que se Explicar la tetracovalencia habi-
produce la promoción de un electrón apareado 2s a la orbital vacante 2p=, tual del átomo de C.
569
con lo cual se consigue tener cuatro electrones desapareados y una estruc-
tura electrónica

en la capa de valencia.
La correspondiente distribución espacial de las nubes electrónicas de la
capa de valencia será la expuesta en la figura 26.1 (un orbital s y 3p). Es
evidente que la promoción electrónica es un proceso que requiere energía,
pero ésta es compensada con creces, puesto que se podrán constituir dos nuevos
enlaces con la consiguiente liberación de energía. Además, hay que pensar
que en la interacción entre varios átomos para formar moléculas o cristales,
los niveles energéticos del estado fundamental del átomo aparecen altamente
alterados con la posibilidad de promoción electrónica siempre en subniveles
de la misma capa, como sucede en otros átomos.
En resumen, el modelo orbital explica cómo el C puede presentar di y
más habitualmente tetracovalencia compartiendo electrones bien con otros
átomos iguales de C o con otros diferentes. Veamos a continuación cómo
A-3
se forman estos enlaces : en primer lugar en los compuestos más sencillos,
como son los formados por C y H, es decir, en los hidrocarburos.
Escribir las estructuras de Lewis
de Jos siguientes hidrocarburos: me-
tano, etileno (C2 H4 ) y acetileno (C 2 H2 ), 26.1.2. Hibridaciones en el átomo de C. Enlaces simples
teniendo presente que en todos ellos y múltiples
queda saturada la tetracovalencia de
los átomos de C. A continuación. Rasgo particular del átomo de C es la posiblidad de saturar sus orbitales
predecir con el modelo orbital los apareando nubes electrónicas con otros átomos de C, formando cadenas
ángulos de enlace para estas molé- abiertas o cerradas; así pues, entraremos en el estudio de los enlaces entre
culas (teniendo en cuenta la distri- átomos de C iguales y con átomos de H, formando los hidrocarburos, cuyo
bución espacial de las orbitales re- estudio más detallado se realizará en el próximo capítulo. I1IJ
presentadas en la figura 26.1).
Con la estructura electrónica del átomo de C, con cuatro electrones
desapareados es fácil establecer las fórmulas de puntos (Lewis) para los hi-
drocarburos metano (CH4 ), etileno y acetileno, cuyas soluciones serán:
H H H H H H
Px 1 \ 1
H:C:H ó H-C-H e :C ó e= e
1 1 \
H H H H H H
METANO METANO ETILENO ETILENO
26.1
Distribución espacial de las nubes electró- H: e:: e: H ó H-C=C - H
qicasdel e+ según el modelo orbital simple. · ACETILENO ACETILENO
570
Ahora bien, la aplicación directa del modelo orbital para la distribución
espacial de las nubes electrónicas en las moléculas respectivas presenta pro-
blemas. puesto que los cuatro electrones del átomo de e excitado, situados en
un orbital s y en orbitales p, no son distribuciones espaciales iguales. No
obstante, evidencias experimentales relativas a propiedades físicas y químicas
de estos hidrocarburos acumuladas durante todo el siglo pasado llevaron
a la conclusión de que los enlaces de carbono, por ejemplo, en el metano
debían ser iguales y estar dirigidos a los vértices de un tetraedro. Estos hechos,
y lo mismo puede decirse de las especiales propiedades del etileno o acetileno,
no se ajustaban a las predicciones de la configuración: ls2 2s1 2p3 resultante
de la promoción de su electrón 2s a un orbital 2p. Como vimos en el ca-
pítulo 19, la solución de este problema reside en el proceso de hibridación
(homogenización) de orbitales, que tiene lugar al formarse un sistema poli-
céntrico (varios núcleos próximos) con la consiguiente modificación de la
distribución de las capas de valencia, que lógicamente no coinciden con las
existentes en el átomo aislado cuando sobre dichos electrones de valencia
sólo actúa su núcleo y los electrones profundos 2 •

26.1.2. a) Hibridación sp 3 y enlace simple C-C

Se ha deducido por consideraciones teóricas que los tres orbitales p y


el orbital s del modelo orbital simple se pueden «hibridar», es decir, homo-
geneizar, para obtener cuatro orbitales idénticos, a• cada uno de los cuales
se les titula orbitales híbridos sp3 • nomenclatura que alude al número de
orbitales que se homogeneízan, obteniéndose cuatro nubes electrónicas iguales
(fig. 26.2) que por razones de energía potencial electrostática mínima se
dirigirán a los vértices de un tetraedro (fig. 26. 3).

orbital híbrida

26.3 Direcciones tetraédricas de


26.2 Orbital h ibrido sp 1• 1~ cuatro orbitales híbridos
sp .

2
Los modelos de hibridación que vamos a tratar son aplicables también a otros átomos
como el O, el N, etc .. e incluso se han postulado otros tipos de hibridación que aquí no tratamos
por razones de sencillez y en los que entran a formar parte las orbitales d. como se comprueba
al estudiar los iones complejos de los elementos de transición.
571
Esta hibridación es debida a la proximidad de otros átomos. En el caso
concreto del metano, CH4 , tenemos los átomos de hidrógeno, cada uno con
su orbital esférico s semiocupado por un electrón, que podrán solaparse con
los orbitales «híbridos)) de un átomo de C, formándose los enlaces tetraédricos
con ángulos de enlace de 109" 28', que son los correspondientes a la estruc-
tura tetraédrica, lo que ha sido confirmado experimentalmente (fig. 2 6.4).
A-4 mi
Con este modelo de hibridación
sp 3 justificar la estructura electrónica
de la molécula de etano (CH3 - CH 3).

26.4 Modelo orbital para la mo·


lécula del metano ICH4l. 26.5 Modelo de la molécula de etano.

Al propio tiempo se explica la facilidad de formación de enlaces entre


átomos de C con la misma hibridación sp3 , solapando sendos orbitales hí-
bridos, cada uno de los cuales pertenecerá a un átomo de C, constituyendo
así el enlace simple o sigma (a). En el caso del etano, los seis orbitales híbridos
restantes de los dos átomos de C se enlazarán con los orbitales s de átomos
de H, formando nuevos enlaces sigma y quedando configurada la distribu-
ción electrónica espacial de la molécula de etano (fig. 26.5).

Del mismo modo pueden constituirse cadenas de cualquier número de


átomos de C, lo que constituye uno de los aspectos característicos de la
química de este elemento.

La denominación de estos compuestos de C y H (hidrocarburos), que cons-


tituyen además el esqueleto de todos los compuestos orgánicos, fue ya in-
troducida el Curso anterior y está recogida en el apéndice de formulación
de química orgánica. Conviene proceder a su revisión a medida que se vayan
introduciendo los diferentes compuestos.

Es claro que el enlace simple e- C presenta simetría axial, es decir, res-


pecto del eje que une los dos núcleos de los átomos de C; por ello es de es-
perar que presente facilidad de giro alrededor del mismo, sin que ello su-
ponga ruptura de enlace. Existirán, según esto, infinitas posiciones relativas
de los hidrógenos en la molécula de etano, comprendidas entre dos posi-
ciones extremas. Estas dos posiciones extremas reciben el nombre de forma
eclipsada, en la que coinciden las posiciones de los H de cada átomo de e y
572
la forma alternada, cuando las posiciones de los H de un átomo de e es in-
termedia con los del otro átomo de C. A las infinitas estructuras obtenidas
al hacer girar el enlace simple se les denomina conformaciones (fig. 26.6).

A-5
Construir con un juego de modelos
moleculares dos conformaciones para
la molécula de ciclo-hexano.
R: Véase figura 26.7.

H H
\ H \ _....H
26.6 Conformaciones eclipsada y al-
H-c~ 1 _..,..........f
<it ~e~
Forma alternada ternada en el etano.
"\e;.--- l e,
/l H 1 H
H 1 H
H
1St Forma silla
En resumen, la hibridación sp 3 de los átomos de C y la posibilidad de unión
entre átomos originan enlaces sigma, con direcciones tetraédricas, que cons- H H
tituyen cadenas zigzagueantes abiertas o cerradas. Estos enlaces simples H-........._\ \ /H
c~l , c
permiten la presencia de conformaciones, casi equivalentes en energía,
sobre todo a elevadas temperaturas, lo que implica una posibilidad de giro
alrededor del enlace simple sin apenas aporte energético.
c-e
ti ti
C--C-H
1
H/~ 1
2 H H
26.1.2. b) Hibridación sp y el enlace doble e=C
Forma bañera
El modelo orbital ha desarrollado otro tipo de hibridación con el fin de 26.7
justificar la existencia de moléculas planas en las que dos átomos de C se Conformaciones de "silla" y "bañera"
para el ciclohexano.
hallan unidos por un doble enlace, como puede ser la molécula de etileno
H H
de fórmula desarrollada: :=-e = e::= . En esta nueva hibridación, cada
H H
átomo de C homogeniza dos orbitales p con uno orbital s, por ello se
llama hibridación sp 2 , resultando tres orbitales híbridos sp 2 (cada uno de
ellos de forma casi unilobular parecida a las sp3 ) y un orbital Pz puro con
sus dos lóbulos. Exigencias de máxima estabilidad energética en esta hibri- A-6
dación conducirá a una configuración de máximo alejamiento de las nubes Según la hibridación sp2 esta-
electrónicas presentándose los orbitales híbridos sp2 en un plano, formando blecer cómo se realizará el enlace
entre sí ángulos de 120° y en el eje perpendicular a este plano se situará entre dos átomos de e y cual será la
el orbital p puro que no se ha hibridado. Mm distribución espacial de las nubes
La aproximación de dos átomos de e con análoga hibridación hará su- electrónicas en la molécula de eti-
perponer -frontalmente sendos orbitales híbridos sp2 , originando un enlace leno.
573
sigma, pero al mismo tiempo habrá un solapamiento lateral de los orbitales
p puros formándose un nuevo enlace, llamado enlace pi (n), que constará de
dos nubes en forma de morcilla o banana, situadas por encima y por debajo
del enlace sigma (fig. 26.8).

2
26.8 Modelo molecular del etileno según el modelo orbital con hibridación sp •

El enlace doble constará, según esto, de dos distintos, uno interno, que
es como el esqueleto de la cadena, y otro más externo, formado por dos
nubes en la forma indicada. Datos termoquímicos indican que el enlace
doble es más fuerte que el enlace simple, lo que supone una mayor apro-
ximación de los átomos de C. o sea, una menor longitud de enlace (mientras
A-7 que la longitud del enlace simple es 1.54 A. para el C=C es 1,34 A). 1111
Construir con un juego de modelos
moleculares el 2-buteno y explicar Los restantes orbitales híbridos sp 2 de los átomos de C se superpondrán
la existencia de dos compuestos con con los orbitales s de los átomos de H formándose así la molécula de etileno.
la misma localización de los enlaces Es ahora fácilmente explicable la imposibilidad de giro del doble enlace, ya
y con diferentes propiedades. que la rotación supondría una menor superposición de las orbitales p puros
que forman el enlace pi y, por tanto, una mayor inestabilidad, pudiendo rom-
perse el doble enlace si obligamos energéticamente al giro 3 • Otra consecuencia
de ello es la existencia de isomería geométrica (un tipo de estereoisomería)
en estos compuestos al situarse sobre cada átomo de C sendos sustituyentes
diferentes (ver Curso anterior). Así, por ejemplo, al construir el modelo del
2-buteno puede apreciarse la formación de dos compuestos con la misma
fórmula: en una de ellas los radicales metilo (- CH 3 ) se encontrarán en el

3 En realidad, la proximidad de los enlaces u y n es causa de una tensión o mutua repulsión

que tiende a abrirlos rompiendo el doble enlace siempre que exista la posibilidad de formación
de nuevos enlaces con distribución sp 3 en que las distancias entre los pares electrónicos son
máximas. Así pues, el enlace doble es fisicamente resistente sólo mientras no se le brinda la
posibilidad de formación ·de nuevos enlaces. como sucede mediante las reacciones químicas.
574
mismo lado de la molécula (isómero cis) y en la otra están situados en lados
alternos (forma trans). como puede apreciarse en la figura 26.9.

CH3 H

"' "'
CH3 CH3 26.9
La imposibilidad de giro del
c=c/ c=c/

"' "
doble enlace trae como conse-
cuencia la isomería geométrica
H
/ Forma cis
H H / Forma t:rans
CH3 en estos hidrocarburos insa-
turados.

Así pues, la presencia de un doble enlace en una cadena hidrocarbonada


y su imposibilidad de rotación trae como consecuencia la isomería geomé-
trica, también llamada isomería cis-trans, así como la aparición de propie-
dades químicas específicas que se estudiarán más adelante. m
A-8
26.1.2. e) Hibridación sp y enlace triple e==e La sustitución de dos hidrógenos
m!ID del etileno por átomos de cloro dio
lugar a la formación de dos isómeros
La tercera posibilidad de hibridación en el caso del átomo de e consiste geométricos. Construirlos y nom-
en homogeneizar o combinar el orbital s con uno de los orbitales p, formándose brarlos.
dos orbitales híbridos sp y, por tanto, dejando inalterables a los otros dos or-
bitales p (p}' y P.). La distribución de n;únima energía para las nubes electró-
nicas de un átomo de e con hibridación sp puede verse en la figura 26.10,
situándose los dos híbridos en semirrectas opuestas del eje x y los dos p puros A-9
en los ejes que les corresponden.
Definir una tercera posibilidad de
hibridación denominada sp y dibujar
La aproximación hasta cierta distancia de dos átomos de e con la ·misma los enlaces entre dos átomos con
hibridación sp ocasionará la superposición frontal de uno de los híbridos sp este tipo de hibridación para formar
de cada átomo de e formándose el enlace sigma y la superposición lateral de la molécula de acetileno (C2 H2 ).
los dos orbitales p puros (enlaces pi) , como muestra la figura 26.11 . Aná-
logamente a como ocurría en los otros casos, los restantes orbitales híbridos
sp se superpondrán con los orbitales s de los H. Tendremos así configurado

Corte transversal

0
~€)~
~

26.10 Hibridación sp en el áto- 26.11 La molécula de acetileno según la hibridación


mo de C. sp del modelo orbital.

575
el triple enlace entre átomos de C con hibridación sp y la molécula de ace-
A-10 =
tileno (H- C C- H), respectivamente.
Ordenar en forma creciente las La formación de un triple enlace entre dos átomos de C obligará a una
energías del enlace simple, doble y mayor aproximación de los átomos, siendo más corto que el doble (0,120 nm)
triple, así como las longitudes de en- y, en definitiva, será su energía de enlace mayor. En la tabla adjunta se re-
lace, todo ello de forma cualitativa. sumen las energías y longitudes para los tres tipos de enlace citados.

TABLA 26.1

Simple Doble Triple


TipQ de enlace
c-e C=C C:=C

Longitud (en nm) 0,154 0,134 0,120

Energía (kJ/ mol) 347,4 598,6 812,1

Energía/número enlaces 347,4 299,3 270.7


(en kJ/mol)

La mayor estabilidad del enlace a medida que crece la multiplicidad del


mismo no significa menor reactividad química. En efecto, puede observarse
en la tabla que la energía por unidad de enlace establecido es menor en los
triples que en los dobles enlaces y en éstos menor que en los simples, ello
ya es indicativo de la mayor reactividad de los primeros.

Lo cual se explica, como ya indicábamos en una nota anterior, por la ten-


sión o mutua repulsión que supone la proximidad de los enlaces a y n en
los dobles enlaces, o a1m en los triples que tiende a abrirlos si y sólo si se pueden
formar nuevos enlaces con distribución sp3 en que las distancias entre los
pares electrónicos son máximas. Todo ello se confirma experimentalmente,
como veremos en el próximo capítulo. A continuación trataremos de los
enlaces entre átomos de C en anillos bencénicos que aunque corresponden
a una hibridación sp2 de los átomos de C presentan peculiaridades que ex-
plicarán las propiedades sorprendentes de estos compuestos.

26.1.2. d) Deslocalización electrónica en el anillo bencénico

Hasta ahora hemos descrito enlaces cuyas nubes electrónicas se encon-


traban localizadas entre dos átomos de carbono, tanto en los enlaces sim-
ples como en los múltiples. Veamos un caso como el del benceno (C6 H6 ),
en el que la distribución de las nubes electrónicas confiere propiedades es-
576
pedales a estos tipos de compuestos, de ahí que se les dé un nombre especial,
hidrocarburos aromáticos, distinguiéndolos de los otros hidrocarburos, a los
que se les denomina alifáticos.
Experimentalmente se observa que la molécula de benceno es coplanaria,
luego debemos admitir que la hibridación de los átomos enlazados será sp2 ,
lo que está de acuerdo con el ángulo de enlace de 120° en el anillo hexagonal.
Así pues, nuestra primera propuesta, siguiendo la regla del octeto de Lewís
H
será HQ "" H , con seis enlaces sigma entre átomos de e que formarán
H b H
el esqueleto hexagonal del anillo (fig. 26.12) y tres enlaces pi. Esto supondría
la existencia de irregularidades en el anillo hexagonal, pues habría tres
enlaces dobles alternados con tres simples (más largos). Esta irregularidad
no se presenta, y para explicar la igualdad encontrada en las distancias
entre átomos de e se admite que existe una deslocalización electrónica de las
nubes n, debida a la superposición lateral de los orbitales p puros, como sugiere
la figura 26.13. Se formará una nube n común a todos los átomos en forma
de doble buñuelo por encima y por debajo del esqueleto a.

~ esqueleto o

~símbolo del benceno


26.12
Esqueleto sigma en la m~ 26.13 Superposición de 1• nubes electrónicas p en el
lécula del benceno. anillo bencénico.

Efectivamente, se trata de una deslocalización, puesto que los electrones


de enlace disponen de un orbital que abarca toda la molécula - en vez de
ciertas regiones localizadas entre cada dos átomos- , lo cual permite que los
electrones de enlace se alejen entre sí ocupando toda la nube. Por eso se
representa comúnmente al anillo bencénico mediante un hexágono y un
círculo en su interior indicativo de esta deslocalización.
Ello lleva aparejado una energía menor que la calculada para un anillo
con tres enlaces simples y tres dobles y, en consecuencia, una mayor esta-
bilidad de la molécula. Nos encontramos, pues, con un efecto de deslocaliza-
577
c1on electrónica - denominado mesomería (de meso. =situado entre)- que
confiere nuevas propiedades a estos anillos bencénicos, como veremos más
adelante en este mismo capítulo.

El benceno es el compuesto representativo de la serie de hidrocarburos


aromáticos, derivándose de él un conjunto de compuestos que resultan al
sustituir alguno de los H del anillo por radicales alquílicos, como por ejemplo
: :til-benceno (llamado comúnmente tolueno), cuya fórmula e" @_eH,
A-11
Construir los modelos molecu- Hemos visto así los diferentes tipos de enlace que puede dar el carbono,
lares posibles del dimetil-benceno presentes tanto en hidrocarburos -a los que nos hemos referido exclusiva-
-denominados xilenos- que se pue- mente hasta aquí- como en el resto de los compuestos orgánicos.
den encontrar en el alquitrán de ~ UIJ)
hulla. A continuación, y siempre con la óptica de mostrar la gran capacidad
A-12 de formar compuestos, que presenta el C como rasgo característico, nos re-
feriremos a la unión del C con otros átomos como el oxígeno y el nitrógeno.
Realizar una síntesis de los dife- Precisamente la posición central que ocupa el carbono en el sistema periódico
rentes tipos de enlaces covalentes le permite formar enlaces covalentes con multitud de elementos de los que
que forma el e en los compuestos
orgánicos. difiere poco en electronegatividad.

A-13
Dar la fórmula empírica de un hi- 26.2. ENLACES DE C CON OTROS ELEMENTOS: GRUPOS
drocarburo de 6 átomos de e: a) con FUNCIONALES
sólo simples enlaces; b) con un doble
enlace; e) con un triple enlace, y d) el La mayoría de los compuestos orgamcos presentan algún átomo dis-
benceno.
tinto del C y H, enlazados en la cadena hidrocarbonada, lo que confiere al
compuesto un comportamiento peculiar. Puede decirse que las propiedades
de los compuestos orgánicos depende tanto de la cadena carbonada que lo
forma como de la presencia de determinados grupos atómicos a base de C,
N. S, etc., a los que se denomina grupos funcionales, ya que son característicos
de las funciones orgánicas 4 • Estas funciones -en particular las relacionadas
con el O y con el N, que figuran entre las más importantes- serán estudiadas
en los próximos capítulos. Aquí nos limitaremos a considerar las posibilidades
de unión del O y del N con uno o más C de la cadena explicitando así cuáles
son las principales funciones orgánicas a base de dichos elementos y po-
niendo en evidencia, una vez más, la enorme capacidad del C para formar
compuestos.

4
Es por ello que un compuesto orgánico se considera formado por lo que se llama un ra-
dical hidrocarburante R- y un grupo atómico - G que caracteriza a una función orgánica:
R -G.
578
26.2.1. Funciones orgánicas oxigenadas
A-14
Considerar las posibles uniones
26.2.1. a) El grupo hidróxilo (OH)5 del o - uno o dos átomos- con e
mm y H para formar distintas funciones
Una primera posibilidad la constituye la unión de un O a un C y un H: orgánicas (puede utilizarse el mo-
C-OH (estando el átomo de C unido a otros Ce H). Este grupo OH, cuando delo mecánico para construir dichas
está unido a una cadena alifática, se denomina alcohol, y la nomenclatura funciones).
de estos compuestos, ya establecida el Curso anterior, se halla recogida en el
apéndice. de formulación orgánica que allí incluimos:
Este grupo OH puede estar unido a diferentes C de una cadena dada, lo
que se traduce en un distinto comportamiento del compuesto, como veremos A-15
al estudiar estos compuestos. ~ Considerar los distintos compues-
El comportamiento de los alcoholes primarios, secundarios y terciarios tos que pueden formarse con 4 áto-
difiere sensiblemente, como veremos al estudiar esta función. En todos los mos de C y un grupo OH.
Nombrar dichos compuestos e in-
casos, sin embargo, al ser el oxígeno más electronegativo que el C y el H se dicar cuáles son alcoholes primarios
producirá una polaridad del enlace C-0, aumentando las posibilidades de (unidos a un e primario, extremo de
interacción de la molécula. la cadena), secundarios o terciarios.
Naturalmente, son posibles y tienen gran importancia los polialcoholes
R: CH3 -CH 2 -CH2 -CH 2 -0H 1 bu-
como el propanotriol o glicerina de fórmula CHpH -CHOH - eHpH, donde tano! (alcohol 1. 0 ).
cada átomo de C está unido a un grupo -OH. Al contrario, no son estables CH3 -CH 2 -CHOH-CH 3 2 buta-
OH / /
OH no! (alcohol 2.0 ).
los polialcoholes sobre un mismo átomo de e, como -e - OH o -e - OH, (obviamente no puede haber 3-bu-
' OH ' H tanol que coincidiría con el 2-bu-
que dada la estabilidad de la molécula del agua se traduce en su eliminación tanol).
según: CH 3 - CH - CHpH
/ OH -90 1
-e-OH-- -e +H2 O CH 3
' H 'H 2 metil 1 propano! (alcohol 1. 0 ).
CH -C OH-CH
3 1 3
o bien :
CH 3
.,. . OH -90 2 metil 2 propano! (alcohol 3. 0
).

-e-OH-- -e +Hp
' OH ' OH
-9 0
con formación de los grupos carbonilo ( :::::e=O) y carboxilo (-e ) que
estudiaremos en los siguientes apartados. ' OH

5
Debe tenerse presente que el grupo OH está enlazado de forma covalente a un átomo
de C de una cadena dada, y no debe confundirse con el ion hidroxilo (OH-).

579
También puede enlazarse el grupo -OH a un anillo bencénico, susti-
tuyendo a un H del anillo, y se origina una nueva función orgánica deno-
minada fenal, con propiedades diferentes a los alcoholes, a pesar de ser el
mismo grupo OH el enlazado, pues la presencia de las nubes electrónicas
deslocalizadas del anillo bencénico sufrirán la atracción del átomo de oxí-
geno, dado su carácter electronegativo, debilitándose así la unión O-H
(véase más adelante la facilidad de sustitución del H del grupo OH, compor-
tándose los fenoles como ácidos débiles, cosa que no ocurre con los alcoholes).
mm
A-16
26.2 .l. b) El grupo carbonilo ::::e= O
Escribir la fórmula del metil-ben- Una segunda posibilidad estriba en la umon del O con un solo e me-
ceno y sustituir un H del anillo diante un enlace doble, lo que acentuará la polaridad de la unión carbono-
bencénico por un grupo -OH. Pre- oxígeno. mB
decir cuántos fenoles diferentes se
pueden obtener a partir del metil-
benceno. Según la posición relativa del grupo carbonilo en la cadena se pueden
obtener dos nuevas funciones: si el e= O se encuentra en e primario nos
A-17 hallamos ante la función aldehído; en este caso la denominación del compuesto
Construir el modelo molecular de es propanal, cuya agrupación atómica característica es - c--H
En cambio,
.::::,
.
los posibles compuestos orgánicos 0
con una cadena de 3 átomos de C, si el O se encuentra ligado a un e secundario, da lugar a la función cetona,
en uno de los cuales hay un grupo cuyo compuesto representativo será la propanona (más vulgarmente cono-
carbonilo. cido como acetona): eH 3 - eo-eHr l1!ll3

-ro
y CH -C - CH 26.2.1. e) El grupo carboxílo -e
3 11 3 mm 'oH
o
El grupo carbóxilo sólo puede insertarse en un e primario de una ca-
A-18 dena carbonada, originando la función ácido debido a la posibilidad de ce-
Recordar la nomenclatura de Quí- -r O
mica Orgánica (véase apéndice Curso sión del H del grupo -e , dada la polarización que el otro átomo de O
anterior) y construír los siguientes 'oH
modelos moleculares: butanal, bu- provoca y que se traduce en un cierto grado de ionización según:
tanona e isobutanal.
¿:. 0
A-19 -e
' 0-H
Escribir la fórmula de ácido acé-

[-c ~·,·.··oo] - para indicar que


tico (etanoico) que tiene un grupo .,¿ 0
carbóxilo en esqueleto hidrocarbo- En realidad, el ion -e debe escribirse
nado con 2 átomos de C. ' o-
580
la carga no está localizada sobre uno de los átomos de O y que ambos tienen
un mismo comportamiento (la misma longitud de enlace, intermedia entre
el simple y el doble enlace). En definitiva, se produce una cierta deslocaliza-
ción como la que ya hemos citado al hablar del benceno.

Señalemos, por último, que la ionización de estos ácidos orgamcos en


medio acuoso es mucho más débil que la de los ácidos inorgánicos fuertes,
como el clorhídrico, nítrico, etc. m!PJD A-20
Formular los ácidos orgánicos con
o11 1' 3 y 4 átomos de e y nombrarlos,
revisando la nomenclatura de or-
26.2.1 d) Función éster ( -C-0-R) gánica.

Si en el grupo ácido (- COOH) se sustituye el H enlazado al oxígeno por


un radical alquílico que representamos por - R, se origina un éster, que a
pesar de su parecido formal con las sales de los ácidos inorgánicos difiere
profundamente, dado que el enlace eritre el O y el radical R es covalente.
Como ejemplo citemos el acetato de metilo. que como su nombre indica
(vé&se apéndice de nomenclatura) tendrá una fórmula desarrollada:

-70
CH 3 -C A-21
'o- eH 3 Formular y construir el modelo
del acetato de etilo, muy empleado
mD como disolvente de lacas y pinturas.
Esta función éster será estudiada más adelante en el capítulo 26.3, par- R: CH 3 -COO-CH2 - CH 3 •
ticularmente como derivados de los ácidos orgánicos.

26.2.1. e) Función éter (R - 0-R)

La unión del oxígeno a dos carbonos distintos da lugar a la función éter,


siendo un ejemplo bien conocido el etano oxi etano (éter etílico o éter ordi-
nario). ~
A-22
Formular los siguientes éteres :
Hemos visto hasta aquí las principales funciones orgánicas oxigenadas. a)éter metílico; b) éter etílico: e) me-
Algunas de ellas serán estudiadas con más detenimiento en otro capítulo, tano oxi propano.
en el que se hará referencia al papel esencial que desempeñan en Bioquímica. R: a) CH 3 -0 - CH3 ;
Ahora pasaremos a considerar, brevemente también, cuáles son las prin- b) CH3 -CH 2 -0-CH 2 -CH 3 ;
cipales funciones nitrogenadas. e) CH 3 - 0 -CH 2 -CH 2 -CH ,.

581
26.2.2. Funciones orgánicas nitrogenadas
A-23 Mm
Considerar las posibles uniones de
un átomo de N con C y H para De las distintas funciones orgamcas nitrogenadas interesa destacar al
formar distintas funciones orgánicas grupo amina (primarias R - NH2 , secundarias R - NH- R' y terciarias
(utilícese el modelo mecánico para R- N- R' ). en que el par de electrones no compartidos del N juega un papel
construir dichas funciones). 1
R"
fundamental que confiere a dicho grupo un carácter básico -capacidad de
A-24 unirse a protones- , como ocurría en el amoniaco, del que las aminas pueden
considerarse derivadas, por sustitución de hidrógenos por radicales orgá-
Construir el modelo de la propila-
nicos. tD!IIJ UPJit
mina y los otros isómeros que res-
pondan a su fórmula empírica.
R: CH 3 -CH2 -CH 2 -NH2 (propil- Un caso interesante de función nitrogenada y oxigenada al mismo tiempo
amina) ,rO
CH 3 - CH- CH 3 (2 propilamina) lo constituye la función amida R- C , que puede considerarse como el
1
NH 2
' NHz
resultado de sustituir el grupo oxhidrilo ( - OH) de un ácido por un grupo
CH 3 - N- CH 3 (trimetilamina); amino ( - NH2 ). Resulta así una nueva función peculiar por tener sobre el
1
CH 3 mismo átomo de C enlazados, por una parte, un átomo de O (elemento elec-
tronegativo) y, por otra, el grupo amino, cuyo átomo de N tiene un par de
CH~ )
CH - CH _.......NH (etilmetilamina electrones solitarios. Escribamos a título de ejemplo la amida del ácido acé-
3 2
tico o acetamida, que fácilmente se obtiene en el laboratorio al deshidratar
la sal amónica del ácido acético, como expresa la ecuación :
A-25
Las aminas se presentan en Quí-
mica Orgánica como las bases orgá-
nicas por excelencia, dada su capa- -Hp -r O
cidad para adicionar protones. Com- - C H 3 -C
pletar según esto la ecuación: 'NH 2
CH3 - NH 2 + H 3 0 +-+ ácido acético acetato amónico acetamida

R: CH 3 - NH 2 + Hp + -+ ~
base 1 ácido 2
A pesar de no haber agotado los grupos atómicos especiales que se pre-
sentan en Química Orgánica, observamos que la multiplicidad de compuestos
-+(CH 3 -NH 3 )+ +Hp
que se presentan con muy pocos elementos (hasta ahora hemos manejado
ácido 1 base 2
cuatro: C, H, O y N) es inagotable.m!II'J

A-26
En los capítulos sucesivos se estudiará cómo afecta la presencia de los
Escribir la fórmula de la propana- distintos grupos funcionales al comportamiento de los compuestos orgánicos.
mida y construir su modelo mole- Ahora terminaremos esta introducción presentando una panorámica ge-
cular. neral de cómo tienen lugar las reacciones orgánicas.
582
REACCIONES Y MECANISMOS EN QUIMICA 26.3.
ORGANICA
A-27
Las reacciones orgamcas son, en general, de una extraordinaria com- Construir un cuadro sintético que
plejidad, dada la gran capacidad del C para formar compuestos, lo que exige contenga las diferentes funciones or-
un riguroso control de las condiciones en que se realiza la transformación gánicas tratadas, nombrando y ex-
para evitar que evolucione en otra de las múltiples direcciones posibles. Por presando la fórmula del primer com-
ello, al abordar aquí, de forma esquemática, una visión general de las reac- puesto de cada una de las series.
ciones orgánicas, sólo pretendemos mostrar dicha complejidad y ofrecer
algunos elementos para la comprensión cualitativa de estos procesos, que
estudiaremos con más detalle en los capítulos siguientes.
Analizaremos en primer lugar, de forma general, cómo se puede romper
un enlace covalente en un compuesto de C, para seguir con el estudio de
los factores que pueden influir en su reactividad química, dando finalmente
algunos ejemplos concretos de mecanismos de reacción que han sido con-
trastados experimentalmente.

26.3 .1. Ruptura de enlaces en las moléculas orgánicas


m!!l!l3 A-28
Predecir, cualitativamente, cómo
Las reacciones qmm1cas en los compuestos orgamcos son reacciones se puede partir un enlace covalente
entre moléculas, y dada la mayor estabilidad de los enlaces covalentes sobre del tipo A :B y de qué factores de-
los polares, las rupturas de enlace suelen tener lugar en los grupos funcio- penderá la partición de dicho enlace.
nales en los que se producen situaciones de distribución de cargas de tipo
iónico parcial. Así, por ejemplo, mientras la molécula CH4 es apolar, la
Cl - CH 3 es polar debido a que el átomo de Cl, muy electronegativo, atrae
fuertemente hacia él al par electrónico de enlace. Por ello, las zonas reactivas
o puntos calientes de las moléculas orgánicas son limitadas y determinan una
lentitud general de los procesos cinéticos.
Las reacciones entre moléculas orgánicas requerirán las condiciones exi-
gidas en el mecanismo general de reacción, es decir: necesidad de colisión
entre moléculas de reaccionantes, orientación adecuada y suficiente energía
para rebasar la energía de activación del complejo activado. Supuesto se
cumplen estas condiciones, se romperán unos enlaces determinados en los
reaccionantes y se formarán nuevos enlaces dando lugar a los productos.
De manera general podemos distinguir que la rotura del enlace covalente
puede suceder de dos maneras, a saber:
a) Ruptura homolitica de enlaces de reaccionantes, originándose grupos
atómicos o átomos con electrones desapareados, denominados radicales, así
en el caso que se rompa el enlace A :B homolíticamente
A:B ~ A' +.B
583
estas roturas tienen lugar frecuentemente a elevada temperatura o bajo la
influencia de luz solar o ultravioleta (fotólisis). Los radicales formados están
fuertemente insaturados. ya que presentan electrones desapareados y por
ello tienen gran reactividad química e intervienen rápidamente at:>.~ando a
nuevas moléculas; en consecuencia, su existencia es muy corta. Este meca-
nismo de rotura de enlaces con formación de radicales es frecuente en reac-
ciones de hidrocarburos saturados, como veremos en este mismo apartado.

b) También puede suceder que la presencia de grupos funcionales en


una molécula la polaricen efectuándose una ruptura heterolítica, ante un
determinado atacante, quedando el átomo más electronegativo del grupo
atómico con el par de electrones de enlace y dando origen a la presencia
de iones. como

Generalmente, estas reacciones polares progresan a temperatura am-


biente, aunque requieren la presencia de catalizadores, como veremos más
adelante.

Expresadas, de forma general. las diferentes formas de partirse un en-


lace de las moléculas orgánicas, es preciso analizar con más detalle los fac-
tores que pueden influir en la reactividad química de estos compuestos,
aspecto que tratamos a continuación.

26.3.2. Factores que influyen en las reacciones orgánicas


~
A-29
¿Qué conocimientos básicos pre- Cuando se quiere predecir el curso o camino que segurra una reaccwn
vios deben tenerse en cuenta para química es previo el conocimiento de los enlaces en la molécula orgánica
poder predecir el curso de la reacción que va a ser atacada, lo que nos dará una visión de la distribución electrónica
entre una molécula orgánica y otra de la misma y, en consecuencia, los puntos vulnerables a la acción de deter-
atacante? minado atacante. Ello comporta lógicamente también un conocimiento
previo de las estructuras de estos atacantes con el fin de saber sobre qué
punto de la molécula orgánica van a incidir con mayor facilidad.

Es, pues, obligado que entremos, a nivel elemental, a considerar aquellos


efectos que producirán una asimetría electrónica en las moléculas y en
clasificar los reactivos atendiendo a su tendencia a atacar puntos con defi-
ciencia de nube electrónica o con exceso de la misma. (No debe olvidarse
que una reacción química no es más que una interacción electrónica entre
moléculas participantes.)
584
26.3.2. a} Efectos inductivo y mesomérico
msm A-30
Como sabemos, el enlace covalente establecido entre dos átomos dife- Exponer qué distorsión producirá
rentes origina cierta polaridad del enlace, debido a la mayor electronegati- la presencia de un átomo de Cl en
vidad de uno de los átomos enlazados. En el caso de una molécula orgánica una molécula orgánica de hidro-
como el 1 cloropropano (CH 3 - CH 2 - CH2 Cl), el par electrónico de enlace carburo saturado. Tomar como ejem-
entre el Cl y el C. 1 se encontrará desplazado hacia el átomo de Cl. origi- plo la molécula de clorometano
(+) (-) (H 3 CC1).
nando un dipolo eléctrico que representamos por - C - Cl . Este átomo
de C. 1 con deficiencia electrónica tratará de ejercer la misma influencia
sobre el átomo de C en posición 2, arrastrando hacia sí el par enlazante
entre los dos átomos de C, como muestra el esquema:
Htzl H (ll
-C- C- Cl
H H
Este efecto de arrastre de la nube electrónica sigma a lo largo de la cadena
carbonada recibe el nombre de efecto inductivo y su acción deja de notarse
apreciablemente a partir del C en posición 2, es decir, es un efecto de corto
alcance. mu A-31
Así, la presencia de un átomo de Cl en posición contigua al grupo car- Explicar la mayor acidez de los
bóxilo de un ácido orgánico hace aumentar la acidez debido a este efecto ácidos orgánicos que tienen átomos
inductivo, que se manifiesta por la mayor facilidad de ionización del grupo de halógeno en el carbono alfa (C. 2).
Como ejemplo puede tomarse el ácido

t
oxhidrilo, como se ve en el esquema adjunto:
cloro acético (ClCH 2 - COOH).

cl ~
H
e ~ e -ro -;:? /.·o]-+ H
el- He -e ::. +
H ~0-H H ~O

Este efecto es mucho mayor si los tres átomos de H del C alfa son sustituidos
por sendos átomos de Cl, así mientras el pKa del ácido acético es 4,75, el
del ácido tricloroacético es pKa = 0,65, es decir, aproximadamente 10 000
veces más fuerte. ~ A-32
Aunque la mayor parte de los átomos o grupos atómicos ligados al C Justificar la mayor basicidad que
ejercen este efecto inductivo, al igual que el átomo de Cl, por ser más elec- representan las aminas alifáticas (de
tronegativos que él, puede observarse también un efecto inductivo de sen- hidrocarburo lineal) frente al amo-
tido opuesto cuando el grupo atómico unido sea un dador de nube elec- niaco.
trónica, en lugar de aceptar. Este es el caso de los radicales alquílicos al unirse
a un grupo amino, donde se sustituye. un H. ~el NH 3 por un radical alquílico,
como por ejemplo la metilamina (H 3 C - NH 2 }, que al ser más electrone-
gativo el átomo de N que el de C atraerá hacia sí el par enlazante, apre-
ciándose una mayor facilidad de aceptación de protones en la metilamina
que en el amoniaco, del orden de 10 veces mayor.
585
En resumen, el efecto inductivo en las cadenas hidrocarbonadas es con-
secuencia inmediata de la polarización de un enlace, trasladándose su in-
fluencia a lo largo de la cadena, aunque disminuye rápidamente al pasar
del segundo átomo de C enlazado.

Otro efecto digno de mencionar en cuanto a la reactividad de los hidro-


carburos lineales o cíclicos con dobles enlaces alternantes es el efecto meso-
mérico o conjugado, ya mencionado inicialmente al citar la molécula de
benceno, que consiste en la mayor posibilidad de deslocalización de las nubes
pi en los dobles enlaces, preferentemente conjugados o alternados. al introducir
en la cadena carbonada algún átomo más electronegativo que el C que facilita dicha
deslocalización. Ejemplo típico es la explicación de la acidez de los fenoles.
pues la presencia del O ligado al núcleo bencénico facilita en el ion fenóxido
o fenolato (fenol que ha perdido un protón) (<Q)-Qfla mayor deslocali-
zación de la nube pi (extendida ahora a dicho O) y en consecuencia la esta-
bilización del ion.

Estos efectos ejercen enorme influencia sobre la reactividad de las sus-


tancias orgánicas y habrá que tenerlos en cuenta a la hora de interpretar
reacciones tan interesantes como la fuerza de los ácidos y las bases orgá-
nicas, la sustitución en anillos aromáticos, la mayor reactividad de los haluros
de alquilo, la polimerización de sustancias orgánicas, etc. (Conviene señalar
que se presentan otros efectos no tratados en este texto.)

A continuación estudiaremos la clasificación de las moléculas atacantes,


que obedecen lógica.m ente al criterio de mayor o menor tendencia a apode-
rarse de las nubes electrónicas moleculares.

26.3.2. b) Clasificación de las partículas atacantes en reacciones orgánicas

Anteriormente se ha citado que el desequilibrio de las nubes electrónicas


en los compuestos orgánicos es la causa de que sus moléculas presenten
zonas que pueden actuar como dadores o aceptares de nube electrónica.
Ello permite clasificar los reactivos que más fácilmente podrán atacar a
A-33 aquellas moléculas. ~
¿Qué tipos de partículas podrán
atacar fácilmente a los átomos de e Es obvio que aquellos átomos de C con déficit electróniCo, es decir, con
que presenten déficit electrónico, polaridad positiva en el dipolo eléctrico, serán atacados fácilmente por
como por ejemplo al átomo de e partículas (átomos, iones o moléculas) que tengan exceso de nubes elec-
del cloruro de metilo (CH 3Cl) ? trónicas; así, por ejemplo, el ataque del clorometano por el ion oxhidrilo
586
(OH- ) para obtener el metano! se comprende que transcurra por un meca-
nismo como el siguiente :

H H H H H
\+8 - b
OH - + H-e - el--+
\V \fl
--+ HO-e +el -
HO ... e ...el
~ 1 \
H H H

clorometano complejo activado metano!

donde ~l ion oxhidrilo ataca al átomo de e que soporta la polaridad positiva


en el enlace polar e- el, formándose el alcohol correspondiente. A estos
reactivos, como el ion OH - , con apetencia de zonas de la molécula con dé-
ficit electrónico, se les denomina reactivos nucleófilos, y entre ellos podemos
A-34
citar aquellos iones que sean negativos o moléculas con pares electrónicos
solitarios como el amoniaco. las aminas, etc. 11111 Predecir por qué tipos de reactivos
será atacado un hidrocarburo insa-
En cambio, habrá moléculas orgánicas que tengan nubes electrónicas turado (con doble o triple enlace).
solitarias sobre algún átomo (N, por ejemplo) o nubes pi correspondientes a
parte o toda la molécula donde fácilmente actuarán átomos, iones o molé-
culas con apetencia electrónica; pongamos como ejemplo el ataque de un
ion positivo como puede ser el hidroxonio (H3 0 +) del ácido clorhídrico a un
alcohol, según el mecanismo:

H H
1

1
..
H+ + H - C - O - H--+
..
[
H-t_/,-H':-cLfLH
H H ] + [ HH H ] 1
-+H- c - el+Hp
1
H H
metano! clorometano

A estos reactivos con apetencia electrónica se les denomina reactivos elec-


trofilos, y entre ellos se pueden mencionar: el ion bromonio (Br +), el ion
nitronio (NO;), el ion sulfonio (Hso;), etc.

Clasificados los reactivos químicos y analizada la importancia de la cons-


titución de las moléculas orgánicas en las que se pueden presentar fundamen-
talmente polarizaciones conocidas como efectos inductivo y mesomérico,
aplicaremos lo establecido para interpretar algunos mecanismos de reacción
en Química orgánica.
587
26.3.3. Ejemplos de mecanismos de reacciones orgánicas
Recordando lo dicho en 26.3.1, referente a las posibilidades de ruptura
homolitica o heterolitica de los enlaces en las moléculas orgánicas, analiza-
remos con detalle algunos mecanismos de reacciones orgánicas clasificando
dichas reacciones según el efecto neto conseguido en la molécula ; así, si
por ejemplo se sustituye algún átomo o grupo atómico por otro, reciben el
nombre de reacciones de sustitución. Si se incorpora a la molécula un átomo
o molécula se llama reacción de adición. Si, por el contrario, se separa un
átomo o molécula pequeña del compuesto orgánico, se le denomina reacción
de eliminación. Y si únicamente cambia la distribución de grupos atómicos
dentro de la molécula orgánica se las llama transposiciones. En este apartado
estudiaremos algunos mecanismos en las reacciones de sustitución y de
adición.

26.3.3. a) Reacciones de sustitución en hidrocarburos saturados

Reciben este nombre aquellas reacciones donde se sustituye un átomo


de H de un hidrocarburo saturado por un átomo o grupo atómico. Un ejemplo
bien conocido de reacción de sustitución es la que tiene lugar entre el cloro
gaseoso y el etano, a 2 S °C y en presencia de luz. también llamada cloración
de un «hidrocarburo saturado», cuyo esquema total es:
CH 3 - CH 3 + Cl2 -+ CH 3 - CH2 Cl + HCl
A-35
El mecanismo, como sucede en esta reacción. es interesante, puesto que
Postular un mecanismo para el
proceso de cloración del etano, sa- se produce una ruptura homolítica inicial de la molécula de cloro, produ-
biendo que la luz escinde las molé- ciéndose radicales (en este caso los átomos de cloro) con electrones desa-
culas de cloro en átomos. pareados y como ya se indicó son extraordinariamente reactivos. Ha sido
demostrado que es un mecanismo por etapas, como las que se enumeran a
continuación:
1.0 La disociación de la molécula de cloro (Cl 2 ) por medio de la luz,
transformándola en dos átomos libres con electrones desapareados:
Cl 2 ~ 2 :d·
..

2. 0 Estos átomos de Cl. como radicales libres que son, actúan enérgica-
mente sobre las moléculas del hidrocarburo saturado (etano) for-
mando radicales alquílicos (etilo) :
H
.. 1
H3C- CH 3 + :CI·-+
..
H3 C- C+
1
HCl
H
Radical etilo
588
3. 0 Estos radicales alquílicos pueden actuar sobre nuevas moléculas de
cloro, incorporando átomos de halógeno a la cadena hidrocar-
bonada y formando nuevos radicales ·e¡:
H 3 C - CH; + Cl 2 ~ H3 C + CH 2Cl + :~! ·
Es éste un mecanismo en cadena en el que el átomo de cloro
formado en la tercera etapa puede actuar nuevamente como en la
segunda hasta el agotamiento de reaccionantes.

4.° Finalmente, el agotamiento de los radicales puede suceder de varias


maneras: o bien chocan 2 átomos de Cl formando la molécula o bien
los radicales alquílicos presentes reaccionan con átomos de Cl. según
Cl' + Cl. ~ Cl 2
CH3 - CH~ + Cl. ~ CH3 - CH2 Cl
Este mecanismo de sustitución por radicales libres tiene enorme interés in-
dustrial, sobre todo en la polimerización de hidrocarburos insaturados, como
se verá en el capítulo que se estudia la formación de macromoléculas.

26.3.3. b) Reacciones de adición a enlaces múltiples

Cuando un hidrocarburo insaturado se pone en contacto con moléculas


de halógeno (Cl2 • Br 2 , I2 ) tiene lugar la incorporación de los átomos de
halógenos a la molécula insaturada, de ahí que se les denomine reacciones
de adición. Si, por ejemplo, se hace pasar etileno (H 2 C = CH 2 ) a través de
una disolución acuosa de bromo (agua de bromo) se observa una decolora-
ción paulatina de dicha solución al incorporarse los átomos de halógeno
al doble enlace de la molécula orgánica. El halógeno es un típico ejemplo
de reactivo electrójilo que ataca a una molécula con nubes electrónicas «dis-
ponibles», siendo la reacción neta:

H H

"""C = C1 + Br 2 ~ BrCH2 - CH2 Br


H/ ""H 1.2 dibromoetano

El mecanismo que se postula consiste en una serie de etapas que comprende


la colisión de una molécula de halógeno con una de etileno; la gran apetencia
del bromo por las nubes pi del hidrocarburo divide a su molécula en dos partes
asimétricas (ruptura heterolítica). un ion bromonio (Br +) y otro bromuro (Br- ),
quedando el primero enlazado a uno de los átomos de C que soporta el doble
589
a) Molécula de eteno.

al

Br
l
H
,_/
c-e
Br H b) Una molécula de Br2 choca con
una molécula de e te no.
H/ 'H

b)

Br-
H
'/'
Br+ H e) Con un ion stqueda enlazado
c-e/ a la molécula de eteno y se di-
H/ 'H socia la molécula de Br2 .

e)

d) Un ion Br- se aproxima a la


combinación intermedia ines-
table y queda enlazado.

d)

Br H
' /
H- C-C-H e) Dibromoetano como producto.
H/ 'Br

26.14
Mecanismo de .t ición de halógeno a un doble enlace C = C.

590
enlace, mientras la carga positiva es transferida al segundo átomo de C
(ver fig. 26.14). Finalmente, el ion bromuro (Br - ) resultante se enlaza con
este ion carbonio (C +), obteniéndose las moléculas de dibromoetano.

Otro tipo de reacción de adición, pero con mecanismo nucleófilo (es decir,
con atacante nucleófilo) puede suceder, por ejemplo, cuando un ion ne-
gativo (OH- ) ataca a un átomo de C polarizado positivamente en un doble
enlace C = O ; en este caso la reacción de adición es nucleófila.

Estas reacciones de adición, bien con mecanismo electrófilo o nucleófilo,


a los enlaces múltiples son muy importantes. pues son la base de muchas
reacciones de polimerización o de condensación que trataremos más ade-
lante. mm A-36
Escribir la reacción de adición de
cloro al propeno y predecir el posible
26.3.3. e) Reacciones de sustitución en anillos bencénicos mecanismo de reacción.

A pesar de la insaturación del anillo bencénico, al combinar el benceno


con un halógeno (por ejemplo, Br 2 ) en presencia de Fe como catalizador,
no sucede la adición a los dobles enlaces del anillo bencénico, como era de
esperar, sino que ocurre la sustitución de un átomo de H por uno de ha-
lógeno (Br). siendo el esquema de reacción:

~O Fe (catal.) ~Br
V + Br 2 ----"-----'-~ V + HBr
bromo benceno

Esto es explicable si tenemos en cuenta la gran estabilidad que confiere la


deslocalización electrónica al anillo bencénico, como se indicó en este mismo
capítulo, de ahí que sea más factible la sustitución que la adición.

Esta reacción sucede por un mecanismo de sustitución electrofílica muy


parecido al mecanismo de adición al doble enlace, en el que no entraremos
en detalle dado el nivel de este Curso. En esencia, consta del ataque inicial
por un ion bromonio (Br +) a las nubes pi del anillo bencénico con formación
de varios complejos activados que conducen finalmente a la sustitución de
un átomo de H por un átomo de Br.

Aunque el mecanismo de sustitución en el anillo bencénico mencionado


es electrofílico, pueden existir, al igual que se dijo en las reacciones de adición,
reacciones de sustitución en hidrocarburos aromáticos que se explican por
mecanismos nucleofílicos.
591
En este capítulo introductorio a la Química orgá- mente explicar, de forma general, la re actividad de
nica ha sido preocupación fundamental aplicar los estos compuestos orgánicos, basándose en la estruc-
conocimíentos de la mecánica cuántica, plasmados en tura electrónica de las moléculas, así como en el cono-
el modelo orbital del átomo, a los compuestos del C, cimíento de los reactivos atacantes, ya que una reac-
intentando justificar el gran número de compuestos ción química es, por esencia, la transferencia de nubes
que existen a base de muy pocos elementos. Se ha electrónicas entre las moléculas participantes. En estas
incidido prioritariamente sobre los enlaces que pre- reacciones químicas se han estudiado algunos meca-
senta el C en sus compuestos. unidos a otros átomos nismos que posibilitan la explicación de reacciones de
de C y H {hidrocarburos), así como sobre las agru- gran interés dentro del dominiÓ industrial y que sirven
paciones atómicas más frecuentes en la Química de de base para la comprensión del mundo orgánico del
los compuestos de carbono (funciones orgánicas), cuya que formamos parte. En capítulos próximos analiza-
presencia condiciona la reactividad química de estos remos con más detalle estas principios básicos aquí
compuestos. Finalmente se ha intentado muy breve- expuestos.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

A-37 . Se recomienda la ejercitación del alumno en la etileno (CH 2 = CH); cloroetileno (CH 2 = CHCl)
formulación de Química orgánica (véase el apén- y propileno (CH3 -CH=CH2 ).
dice del Curso anterior) desarrollando al mismo
tiempo la construcción de los modelos molecu- A-40. ¿Por qué generalmente las aminas alifáticas (por
lares correspondientes; a título de ejemplos ci- ejemplo, metilamina CH 3 - NH 2 ) son más básicas
tamos: que las aminas aromáticas (por ejemplo, la
Fórmula desarrollada y modelos de los com- anilina C6H5 - NH2 )?
puestos:
- 2 metíl 3 etil pentano. A-41. Justificar por qué la sustitución electrofílica en
- 1.3 dicloro 2 butano (forma cis). un anillo bencénico (por ejemplo, la nitración,
- Ciclohexanol. reacción en que un ion nitronio No; sustituye
a un átomo de H del anillo) es más fácil en el
A-38. Explicar las diferencias de comportamiento de siguiente orden:
los compuestos ciclohexano, hexeno y benceno
frente al bromo.
A-39. Establecer una escala de facilidad de adición de @ - NH 2 >@> @-F
bromo a los siguientes compuestos : anilina benceno fluorbenceno

592
HIDROCARBUROS ALIFATICOS
V AROMATICOS 27
Habiendo estudiado las características generales de la quimiCa del carbono INTRODUCCION
en el capítulo anterior, iniciamos el estudio particular de compuestos orgánicos,
cuyas propiedades pueden ser interpretadas con las bases teóricas allí expuestas.
Lógicamente una iniciación a la Química orgánica en este terreno concreto debe
comenzar por el estudio de los compuestos del C más .sencillos, formados exclu-
sivamente por este elemento y el H, es decir, por los hidrocarburos. \Ahora bien,
la existencia de una gran diversidad de hidrocarburos obliga inicialmente a una
clasificación sistemática de estos compuestos, por ello en este capítulo trataremos
de familiarizarnos con las series de hidrocarburos mediante la observación experi-
mental de propiedades revisando al mismo tiempo la formulación 1 de los mismos
y las estructuras moleculares que las expliquen. 11!11 A-1
Citar sustancias de la vida ordi-
El interés del estudio de los hidrocarburos está suficientemente justificado desde naria relacionadas con los hidro-
muchos puntos de vista: en el plano industrial es obvio el uso de estos compuestos carburos, con objeto de patentizar el
como combustibles, es decir, como fuentes de energía, pues en cualquier país interés del estudio de estos com-
medianamente industrializado se obtiene más del 50 por 100 de su energía eléc- puestos.
trica en centrales térmicas, donde la combustión de hidrocarburos es la fuente de
calor. Desde el punto de vista personal, ¿quién no consume en su casa gas ciudad
o butano o simplemente gasolina en su vehículo? Finalmente, con el fin de des-
tacar su importancia a escala internacional basta señalar la crisis planteada por
los países productores de petróleo a partir de 19 7 3, lo que indica que actualmente
la base económica de un país depende mucho del petróleo, como materia prima
esencial.

Precisamente es el petróleo la fuente principal de hidrocarburos existente en


la Naturaleza, estando formada por una mezcla muy compleja de los mismos que
varía según su procedencia. Muchos otros productos naturales, en particular las
esencias y colorantes vegetales, contienen también hidrocarburos.

1
Conviene que el alumno revise el apéndice de nomenclatura orgánica contenido en el
texto del Curso anterior.
593
Es necesario también señalar que el interés de los hidrocarburos no se limita,
con ser muy importante, a su papel de fuente de energía: industrias tan funda-
mentales como la farmacéutica o la de productos insecticidas, fibras artificiales, etc.,
tienen como materia prima los hidrocarburos, que pueden considerarse los com-
puestos básicos de los que se derivan muchas combinaciones orgánicas.

27.1. UNA CLASIFICACION GENERAL DE LOS


HIDROCARBUROS
A-2
Considerando como criterio de El conjunto extensísimo de hidrocarburos se clasifica, en primer lugar,
clasificación la forma del esqueleto atendiendo a la estructura de su esqueleto formado por átomos de C unidos,
de la cadena carbonada, recordar como se indicaba en el capítulo anterior (26.1) , en hidrocarburos de cadena
una clasificación general de los hi- lineal, denominados hidrocarburos alifáticos (del griego aleiphar= grasa) y
drocarburos. compuestos hidrocarbonados de cadena cerrada o hidrocarburos cíclicos.
IW1 mi
A-3
Tanto dentro de los hidrocarburos alifáticos como cíclicos se establece
Construir los modelos del hexano una clasificación atendiendo a las propiedades que presentan, ligadas es-
normal (cadena abierta) y del hexano trechamente a los tipos de enlace existentes entre los átomos de C (recuérdese
cíclico (ciclo-hexano).
las hibridaciones de orbitales) de una cadena hidrocarbonada. En el caso
A-4 que solamente se presentaran enlaces simples se denominan hidrocarburos
saturados, y si existe en la cadena algún enlace múltiple, doble o triple, se les
Establecer una segunda clasifica- llama hidrocarburos insaturados.
ción de los hidrocarburos atendiendo
a los enlaces químicos entre los
Así pues, una clasificación general de hidrocarburos puede ser :
átomos de C.

1 1
Saturados ( alcanos o parafinas) : - C- C- (enlaces simples)
1 1

Alifáticos
(cadena
Etilénicos o alquenos: : e=
C ~ (enlaces do-
bles)
abierta) Insaturados
{ Acetilénicos o alquinos: - C = C- (enlaces
Hidro- triples)
carburos Saturados (ciclo-alcanos o ciclo parafinas)

Cíclicos Dentro de este conjunto destacan:


(cadena
cerrada) Insaturados
{ Aromáticos (a renos o bencénicos)

594
por supuesto que esta clasificación puede ser más detallada 2 , ya que no se A-5
ha tenido en cuenta la ramificación de las cadenas abiertas o cerradas, ni Indicar a qué grupo de la clasifi-
tampoco la posibilidad de unión de varios anillos bencénicos condensados. cación propuesta pertenecen cada
En este capítulo estudiaremos los rasgos generales de los hidrocarburos uno de los siguientes hidrocarburos:
propileno (o propeno)
alifáticos, estén o no ramificados, y dentro de los hidrocarburos cíclicos nos
detendremos en los hidrocarburos aromáticos que, como ya indicamos en el H 2C = CH-CH 3
capítulo anterior, presentan propiedades muy peculiares. Aunque no nos metil-2-butano
refiramos en especial a los cicloalcanos, la realidad es que, en cuanto a pro- 4 3
H 3C-C H2 -CH-C H3
2 1

piedades físicas y químicas, no difieren de los alcanos, por lo que se harán 1

extensivos a aquéllos lo referente a estos últimos. ~ CH3


acetileno (o etino): H-C = C-H
CH
27.2. HC~CH
HIDROCARBUROS ALIF ATICOS ciclo- pentano: 2
U 2

CH 2 CH 2
ID butadieno-1,3:
Recordemos que en la clasificación anterior hemos distinguido los hi- 1 2 3 4
drocarburos con esqueleto carbonado de cadena abierta, denominados hidro- H 2 C = CH-CH = CH 2
carburos alifáticos, de los que tenían cadena cíclica o cerrada. Y que dentro C;rQ CH3
tolueno (metil-benceno) ~
de los alifáticos efectuamos una segunda subdivisión, atendiendo a sus pro-
piedades (que responderán a los tipos de enlace), en hidrocarburos saturados A-6
(con enlaces simples) e hidrocarburos insaturados (enlaces múltiples). Veamos
Recordar las características co-
cómo se justifica esta clasificación estudiando cada serie. munes desde el punto de vista es-
tructural de los hidrocarburos alifá-
ticos y escribir las fórmulas de tres
27.2.1. Hidrocarburos saturados de ellos.
l1!rj A-7
En los hidrocarburos saturados o alcanos los átomos de carbono han Escribir las fórmulas de los cinco
adoptado la hibridación sp3 , por lo que los ángulos de enlace son tetraédricos primeros hidrocarburos saturados de
(véase cap. 26). La superposición de uno de estos orbitales híbridos de cada cadena lineal abierta, darles nombre,
átomo de carbono con orbitales análogos de otros átomos de carbono da construir sus modelos moleculares y
origen a la formación de un sistema de orbitales a que constituyen el esque- tratar de explicar:
leto molecular. Los orbitales no usados para enlazar con otros átomos de e a) ¿Por qué se les denomina <<Satu-
dan por solapamiento con orbitales s del hidrógeno otros enlaces e-H; rados»?
tanto los enlaces e-H como los e-e son muy estables y no son afectados b) ¿Cuál será su fórmula empírica
por la mayoría de los reactivos. Por ello reciben el nombre de parafinas (del general, de manera que sabiendo
latín par um= poca; affinis =afinidad -para combinarse-). Su formulación el número n de átomos de e
del hidrocarburo se fije automáti-
y nomenclatura para los de cadena lineal es sencilla, pues su nombre consta camente el número de átomos de
del prefijo indicador del número de átomos de e (en griego: met-1; et-2; H en la molécula?
e) ¿Cuál será su estructura mo-
lecular?
2 Una clasificación más extensa y detallada se da en el apéndice del texto de Física y Quí- d) ¿Qué posibilidades de isómeros
mica de 2.° Curso de Bachillerato. ramificados existen ?
595
prop-3; but-4; penta-5. . . . . . . icosa-20, etc.) y del sufijo -ano, indicativo
de hidrocarburo saturado (ale-ano). Los cinco primeros de la serie serán:

TABLA 1
Fórmula Fórmula
empírica empírica

Metano : CH 4 Butano : CH 3 - CH 2 -CH 2 - CH 3 C4 H 10


Etano: CH , - CH , Pentano: CH,- CH 2 -CH 2 - CH 2 - CH 3 C5 H12
Propano: CH 3 - CH 2 - CH 3 Alcano (en general) C.Hzn + 2

· Su fórmula empírica general será C"H2 n + 2 , diferenciándose cada uno del


siguiente en un grupo CH 2 intermedio de la cadena. Su estructura molecular
será una cadena zigzagueante. Recordemos que en un hidrocarburo satu-
rado, por ejemplo CH3 -CH 3 , se puede presentar un número infinito de
conformaciones (pueden variar los ángulos entre los átomos de hidrógeno
existentes sobre cada carbono) debido a que los enlaces a permiten la ro-
tación libre de un grupo CH3 respecto del otro. La experiéncia comprobará
que en efecto sólo se dispone de un etano o de un propano. Ahora bien,
cuando se pasa al alcano de 4 átomos de C, existe la posibilidad de un isómero
de cadena lineal (n-butano o butano normal) y otro de cadena ramificada,
el iso-butano, donde un grupo CH3 , denominado grupo metilo, está ligado
al átomo de C2, por lo que su nombre debe ser metil-2-propano:

CH -CH-CH
3 1 3

CH 3

n-butano isobutano o metil 2 propano


A-8
Escribir todos los isómeros posibles
del hexano, (C6 H 14) .
27.2.1. a) Propiedades fisicas
R: Se conocen S isómeros. e;)
La serie de los alcanos de cadena recta presenta una graduación de
propiedades físicas . La adición de cada nuevo grupo CH2 hace que se pro-
duzca un aumento de la densidad, de los puntos de fusión (con excepción
del propano) y de los puntos de ebullición. Esta elevación del punto de ebu-
llición implica un crecimiento de las fuerzas de Van der Waals, que son las
únicas que actúan entre las moléculas, que son apolares. Entre los hidrocar-
buros de cadenas rectas y sus isómeros de cadenas ramificadas se presentan
también, como es lógico, diferencias de propiedades físicas. Las formas menos
regulares de los hidrocarburos (con cadenas ramificadas) pueden dificultar
596
los contactos entre átomos de las distintas moléculas, y ello hace que los
hidrocarburos de cadena ramificada sean más volátiles que sus isómeros
de cadena recta. ri.1ID A-9
Los puntos de ebullición del n-
Así, el punto de ebullición del n-butano es mayor que el de iso-butano. butano ( -0,5 °C} y del isobutano
Ello se explica por la mayor facilidad del primero en empaquetarse (fig. 2 7.1 ), ( -11,7 °C) se diferencian en más de
presentando una mayor superficie de contacto cada molécula y, por tanto. 10 °C. Explicar el mayor punto de
la intensidad de las fuerzas intermoleculares de Van der Waals, responsable ebullición del hidrocarburo lineal.
de la unión de moléculas, es mayor.

{a) (b)

27.1 Modelos moleculares del n-butano (a) e isobutano (metilpropano) (b).

En condiciones normales de P y T los cuatro primeros hidrocarburos


saturados son gaseosos, siendo líquidos los comprendidos entre el pentano
(C 5 H12 ) y el heptadecano (C, 7 H 36 ). cuyo punto de fusión es 22 °C, aumentando
lógicamente el punto de fusión con la masa molecular; así el tetracontano
(C40 H82 ) funde a 82 oc (Tabla 1).

Precisamente, dada la existencia de isomería, la determinación de las


propiedades físicas (punto de fusión. de ebullición, densidad, índice de re-
fracción, etc.) de un hidrocarburo es de suma importancia para su identifi-
cación. Naturalmente, antes de pasar a obtener sus constantes físicas debe
ser previa la purificación de la sustancia química, que puede realizarse por
cristalización, destilación fraccionada, técnicas cromatográficas, etc.
597
El punto de fusión puede determinarse introduciendo una muestra del
sólido puro en un capilar que se adhiere al depósito de un termómetro
A-10 (fig. 2 7.2) y observando la temperatura a que funden los cristales. nm
Determinar el punto de fusión del
naftaleno (hidrocarburo aromático de
fórmula C10H8 ). (Si no se dispone
de esta sustancia pura, puede cris-
talizarse a partir de la naftalina
comercial.) Repetir esta experiencia Capilar

con algún hidrocarburo saturado Naftaleno


puro de masa molecular conocida.

A-11 27.2
Determinación del punto de fusi6n de un
Indicar si los hidrocarburos sa- hidrocarburo.
turados serán solubles en disolventes
polares (del tipo de agua o en apo-
lares (del tipo del CCl.). Realizar
11!111
En cuanto a la solubilidad de estos hidrocarburos saturados -moléculas
experiencias de comprobación.
poco polares, ya que la electronegatividad del C y Hes similar- es de esperar
que no sean miscibles en disolventes polares, como el agua, de ahí que se les
denomine sustancias «hidrófobas»; por el contrario, son solubles en disol-
ventes formados por moléculas apolares tales como el tetracloruro de car-
bono C, el tricloroetileno (Cl2 C=CHCl), líquidos empleados como disolventes
de grasas, compuestos que constan de largas cadenas hidrocarbonadas con
grupos funcionales en un extremo.

Analicemos a continuación las reacciones químicas en que intervienen


los hidrocarburos saturados o parafinas, aunque como característica general
de estos compuestos ya ha sido citada su gran inercia química comparati-
vamente con los hidrocarburos insaturados.

27.2.1. b) Reacciones químicas

Las reacciones químicas en que intervienen los hidrocarburos saturados


requieren temperaturas altas, como las reacciones que se llevan a cabo en
las refinerías para partir las grandes moléculas parafmicas en otras más
cortas y ramificadas o insaturadas, llamadas de cracking térmico (en inglés
lo crack significa romper). En otros casos se recurre a reactivos enérgicos, como
los halógenos (F 2 Cl2 o Br2 ), ayudados por la acción de la luz. Por otra parte.
las reacciones de combustión comunes a todas las sustancias orgánicas requieren
también temperaturas de ignición altas, aunque después, por ser reacciones
exotérmicas, el calor desprendido sirva para el mantenimiento de dicha tem-
peratura prosiguiendo la combustión.
598
1) Reacciones de sustitución A-12
Mm Adicionar unas gotas de bromo
Los hidrocarburos saturados pueden reaccionar con los halógenos, como disuelto en CC14 a unos 2 cm 3 de
el cloro o el bromo, si se iluminan intensamente, formándose un derivado n-pentano de un tubo de ensayo y
halogenado al sustituirse un hidrógeno por un átomo de halógeno, según exponerlo a la luz solar o a la de una
lámpara eléctrica. Interpretar la lenta
el esquema: decoloración del bromo que se ob-
C5 H12 + Br2 ~ C5 H11 Br + HBr serva.
bromo pentano

La reacción es lenta y puede apreciarse la decoloración paulatina de la


solución que contiene bromo. Por otra parte, puede constatarse la formación A-13
de HBr añadiendo unas gotas de AgNO~ que formará precipitado de AgBr. Revisar en el capítulo anterior
mD1 cómo procede esta reacción de sus-
Ya se indicó que la reacción de sustitución en hidrocarburos saturados titución, es decir, su mecanismo de
reacción.
procede por un mecanismo de formación de radicales, iniciándose con la par-
tición de la molécula de bromo, por medio de la luz; este átomo de halógeno
rico en energía puede chocar con una molécula del hidrocarburo formándose
HBr y originándose un radical libre, en este caso el radical pentilo CH 3 -
CH2 -CH2 -CH 2 -CH2-(en general se llaman radicales alquílicos) que ataca A-14
a una nueva molécula de bromo formándose el derivado bromado y otro
átomo de Br, que, como radical libre que es, prosigue esta reacción en ca- Los hidrocarburos arden en el
dena. aire o en oxígeno a altas tempera-
turas, dando como productos vapor
de agua y col" Quemar unas pocas
El nuevo enlace formado Br-C es «polar» y, por tanto, relativamente gotas de n-hexano en un vidrio de
reactivo, de ahí que la halogenación de hidrocarburos sea un medio químico reloj. Observar la llama y escribir la
empleado para introducir «puntos calientes» en las moléculas orgánicas. ecuación de combustión ajustada.

11) Reacciones de oxidación


mm A-15
Los hidrocarburos parafínicos. al igual que los restantes, se queman en La mezcla de metano y aire -co-
atmósfera de oxígeno a elevadas temperaturas, dando como productos nocida como «gas grisú>> en las minas
vapor de agua y anhídrido carbónico. Estas reacciones de combustión son de carbón- es muy peligrosa. Ajustar
enormemente exotérmicas, de ahí que los hidrocarburos se usen como la reacción de combustión de este
fuentes de energía, debiendo tener cuidado al quemar la mezcla de estos hi- compuesto y calcular el número de
drocarburos gaseosos con aire, pues pueden producir explosión violenta. La moles y el volumen de agua gaseosa
reacción de combustión total de un hexano sería: en condiciones normales que se for-
marán al quemar 3,2 g de metano.
R: n = 0,4 moles de Hp:
V(c.n) = 8,96 litros.
599
III) «Cracking» y «reforming» de hidrocarburos saturados

Como ya se indicó en la introducción, el petróleo natural o «crudo>> es


una mezcla de múltiples hidrocarburos (parafinas, olefinas o alquenos, naf-
tenos o cicloparafinas, hidrocarburos aromáticos, etc.). Como los distintos
hidrocarburos de las diferentes familias tienen puntos de ebullición próximos,
la destilación fraccionada que se realiza en las refinerías separa «fracciones>>
que después se han de tratar para adecuarlas a la demanda. Antiguamente
se destilaba el petróleo por cargas y se separaban cuatro fracciones: a) los
productos más ligeros que no tenían aplicación; b) el queroseno que se usaba
como «petróleo>> para iluminación; e) el fuel-oil para calefacción, y d) los
aceites lubrificantes. El descubrimiento y desarrollo de los motores de com-
bustión y de la aviación provocó una demanda creciente de gasolinas es-
peciales y de «gas oil» (gasóleo). Actualmente se estima que la demanda
de «fue! oil>> supone el 50 por 100 del total y las gasolinas el 20. Ha sido,
pues. necesario aumentar la producción de gasolinas en relación con la
cantidad producida por destilación directa y al mismo tiempo mejorar su
calidad. En los motores de automóvil algunos hidrocarburos forman mezclas
con el aire que detonan a destiempo cuando se comprimen, es decir, antes de
que la chispa haya saltado. En estos casos no hay el debido sincronismo en
la marcha de los cilindros y se pierde mucha energía. Por ello, los motores
diseñados para trabajar con alta compresión necesitan gasolinas libres de estos
hidrocarburos, que generalmente son hidrocarburos parafínicos de cadena
lineal, como el n-heptano. El rendimiento o calidad de una gasolina se com-
para con el de una mezcla de cierta proporción de n-heptano y de iso-octano
(2-2-4 trimetil pentano). De tal manera que una gasolina de 96 .octanos
(«Super») se comporta, en cuanto a poder detonante, igual que una mezcla
de 96 por 100 de isooctano y 4 de n-heptano. La gasolina obtenida direc-
tamente por destilación tiene de 50 a 65 octanos. El aumento de calidad
antidetonante de estas gasolinas se consigue mediante las operaciones de
cracking y reforming.
El cracking de los hidrocarburos de alto peso molecular consiste en la
rotura de estas moléculas grandes para obtener moléculas más pequeñas;
así por ejemplo la molécula de octodecano (C 18 H38 ) puede fragmentarse en
varias moléculas más pequeñas, como C7 H16 , C5 H 10 , C6 H 10 y H2 , pero lo
más interesante es que pueden reordenarse para dar hidrocarburos de ca-
dena ramificada o cíclicos. Esta reacción puede realizarse a temperatura y
presión altas en ausencia de aire (craking térmico) o con la intervención de
catalizadores (sílice-alúmina) y temperaturas menores (cracking catalítico).
Así, a partir de gas-oil se obtienen gasolinas de alto índice de octano, según:
Gas oil , . , . gasolina de alto + fue! oil + ga-
Silrce-alumma índice de octano ses + coque
600
Otro tratamiento a que se someten los hidrocarburos es el reforming, reali-
zado a temperaturas más bajas y con catalizadores de platino, que consiste
no en la ruptura de moléculas como en el cracking, sino en el cambio de es-
tructura de los hidrocarburos, por eso se llama proceso de «reforma». Este
«reforming» generalmente se realiza en las refinerías con fracciones de «nafta»
(integradas por naftenos o cicloparafinas). que están formadas por hidro-
carburos que no tienen muchos más átomos de carbono que los que corres-
ponden a los de la gasolina, convirtiéndolos en isómeros de cadena ramifi-
cadas. También se «reforman», con determinados catalizadores, parafinas
tales como el n-heptano, para dar cadenas ramificadas, ciclos e hidrocar- A-16
buros bencénicos. según el esquema :
¿Por qué crees que se añadía 3 el
eH 3 -eH 2 -eH 2 -eH2 -eH 2 -eH2 -eH 3 -+ e o m puesto plomo tetra e ti 1o,
n-heptano H2 H2 Pb(C2H 5 ) 4 • a la gasolina?

-+eH3 -eH-eH
1 2

eH 3
-eH 2 -eH2 -eH 3 -+ H,Q~H,
H2 H2
+H, Nota orientadora: El plomo te-
traetilo es un compuesto inestable
térmicamente que se descompone
originando radicales libres etilo
metil hexano (-CH 2 - CH3 ) y PbO.
R: Para obtener cadenas ramificadas
en los hidrocarburos saturados

H-<=>~H,
de la gasolina por acción de los
> @-eH 3 +3H2 radicales libres que se forman al
descomponerse térmicamente el
metil benceno (tolueno) plomo tetraetilo.
H2 H 2
metil ciclohexano

Tales reacciones tienen extraordinaria importancia, pues dan productos


que se usan en síntesis orgánicas. mm

..
2 7.2 .2. Hidrocarburos insaturados

En el capítulo anterior se vio que las estructuras moleculares del etileno


H H
A-17
¿Cuál es la causa que a los hidro-
carburos etilénicos y acetilénicos se
les titule en general como hidrocar-
buros no saturados?
e2H4 o '
..--e= e, y acetileno (e2 H2 ; H-e =e-H) contenían un doble
/

H H
enlace y un triple enlace, respectivamente, distinguiéndose la unión esque-
lética interna formada por el enlace a de los electrones n. Aunque termodi-
3
námicamente un enlace múltiple es más estable que uno simple (véase capí- Actualmente se prohíbe la adición
a las gasolinas de compuestos de plomo
tulo anterior), es decir, se necesita mayor energía para romper uno múltiple debido al aumento de contaminación
que uno simple. paradójicamente son más reactivos. La reactividad es ex- ambiental que provocan.
601
presión de la tendencia que tienen los electrones a ocupar regiones que les
permitan alejarse entre sí. Cuando los electrones están formando un enlace
múltiple se encuentran relativamente próximos entre sí, se repelen y crean
A-18 una tensión. Es fácil comprender que la tendencia a «alejarse» de los pares
Repetir la actividad A-12 utili- electrónicos del enlace múltiple (por ejemplo, ::::=e= C() es causa de su reac-
zando ahora un hidrocarburo insa- tividad química, sí y sólo si la formación de nuevos enlaces permite una si-
turado. Contrastar, por el tiempo de tuación electrónica más «deslocalizada». Así pues, la existencia de un enlace
decoloración del bromo, la mayor doble en los hidrocarburos etilénicos o alquenos y de uno triple en los aceti-
rapidez de la reacción. lénicos o alquinos es la causa del aumento de su capacidad de reacción, por
lo que se les llama insaturados. m!ll3 mm
A-19
Realizar una sencilla experiencia Es evidente que los hidrocarburos saturados. ramificados o no, contenidos
demostrativa: tomar unos cm3 de en la gasolina son incapaces de absorber tan rápidamente el bromo (compárese
gasolina ordinaria en tubo de ensayo los resultados de A-18 con los de A-12); debemos, pues, suponer la exis-
y adicionar unas gotas de solución tencia en la gasolina de hidrocarburos insaturados que adicionan bromo,
de bromo en CCl4 • ¿A qué cabe
atribuir la rápida decoloración de la como interpretaremos más adelante.
solución de bromo? La nomenclatura de los alquenos y alquinos sigue las mismas normas
que para los saturados, sólo hay que sustituir el sufijo -ano por los respec-
A-20 tivos -eno e -ino, y además indicar en caso necesario el número del primer
átomo de e enlazado mediante doble o triple enlace.
Escribir las fórmulas desarrolladas
del metil 2 buteno: 1,3 butadieno; r.1UD um lW1 ~
metil 3 butino y 3,3 dimetil pentino. En los hidrocarburos etilénicos, además de la isomería de posición, que
existe por ejemplo en hidrocarburos como
A-21
CH 3 - CH 2 - CH = CH- CH 3 y CH 2 =CH -CH2 -CH 2 -CH 3
Nombrar Jos siguientes hidrocar- 2 penteno 1 penteno
buros insaturados
CH 3 - C= CH 2 ; CH=C - CH 2 ; o de cadena ramificada como CH -CH-CH=CH2 , todos ellos de fórmula
3 1
1 1
CH 3 CH 3 CH 3
CH 2 =C=CH -CH 1 :
CH 2 =C - CH = CH 2 empírica C~H 10 , la presencia de un doble enlace que no permite la libre ro-
1 tación da origen a la aparición de una isomería cis-trans o geométrica. Por
CH 3
ejemplo, el 2-penteno puede existir en dos formas:
A-22 H H
Encontrar por inducción las fór-
mulas empíricas generales de los hi-
drocarburos etilénicos y acetilénicos CH 1 - CH(
""'C=C/
"'--CH 3
y

con sólo un doble y triple enlace,


respectivamente. forma cis forma trans
R: Hidrocarburos etilénicos: CnH2 n Esta forma de isomería se denomina estereoisomería. Los estereoisómeros
Hidrocarburos acetilénicos: tienen los mismos elementos estructurales, pero ordenados de diferente
CnH2n - 2 forma en el espacio. lm1
602
En cuanto a las propiedades físicas de los hidrocarburos ·insaturados son
parecidas, y, al igual que los n-alcanos (lineales), los 1-alquenos forman una
serie homóloga con puntos de fusión y ebullición crecientes y similares a A-23
los de los hidrocarburos saturados. Respecto a las propiedades químicas de Hallar los isómeros de fórmula
los hidrocarburos no saturados, a continuación se tratan las más interesantes, empírica C4 H8 (butenos).
como las reacciones de adición, de polimerización y de oxidación.
R: 3 isómeros.

27.2.2. a) Reacciones de adición a los enlaces múltiples A-24


Construir y esquematizar los isó-
La reacción de adición a un enlace múltiple significa la incorporación meros cis-trans del
a la molécula de hidrocarburo insaturado de átomos o de grupos atómicos ; CH 1 -CH=CH-CH 3
así, por ejemplo, la reacción total entre el etileno y el bromo proporciona
1,2 dibromoetano. según:

H H Br H
~ / 1 1
e=e + Br2 -T H-e-e-H trans cis
/ ~ t 1
H H H Br A-25

Ya se vio en el capítulo anterior que el mecanismo de reacción verificado Interpretar, según lo visto en el
experimentalmente es una adición electrofílica, donde inicialmente el choque capítulo anterior, el mecanismo de
la reacción de adición realizada en
de una molécula de bromo con la de etileno ocurre con la ruptura hetera- 1925 por A. H. Francis. Este autor, a
lítica de la molécula de Br 2 en un ion bromonio (Br +) y otro bromuro (Br-). partir de etileno, bromo y disolución
Este ion bromonio es el reactivo electrófilo que queda enlazado a la nube n saturada de NaCl. obtiene una mezcla
del doble enlace, formándose un complejo intermedio con un ion carbonio: de 1,2 dibromo-etano y 1-cloro
-2bromoetano (46 por 100 de este
H
último).
1 EB
H-e- e-H A-26
1 1
Br H Predecir los productos que se for-
marán cuando la adición de cloro a
que es nuevamente atacado por un ion negativo. Si en la mezcla existen propileno se realiza en disolución de
otros iones negativos, como el ion el - , el ion NO~, etc., podían ligarse, al NaN03 •
igual que el ion Br- al ion carbonio, formándose con igual probabilidad R: 1,2 dicloro propano y nitrato de
1-cloro-2-bromoetano, nitrato de bromoetano o 1,2 dibromoetano, como cloropropano.
demuestra la experiencia realizada por A. M. Francis en 1925. ~
Estas reacciones de adición con halógenos a los hidrocarburos insatu- A-27
rados suceden rápidamente incluso en condiciones normales de presión y Emitir una hipótesis del producto
temperatura. Pueden incorporarse otros grupos a las moléculas insaturadas, que se formará al hacer reaccionar
como por ejemplo un haluro de hidrógeno (HBr. Hel o HI). o una molécula el agua con el penteno en medio
de agua, o simplemente el hidrógeno para formar hidrocarburos saturados ácido H 2 SO 4 • Interpretar el papel del
(a presión y temperaturas altas). fDPB medio ácido en esta reacción.
603
Así, la reacción global entre el Hp y el etileno conduce a la formación
del etanol, proceso ya industrializado, cuyo esquema es:
H H
H H H 2 S04 dil 1 1
H 0+ 'C=C/ --~ H-C-C-OH
2 H/ 'H 1 1
H H
que exige la existencia del ataque electrófilo del ion hidroxonio (Hp +) a la
nube electrónica n del etileno, como se ha insinuado en el mecanismo de la
A-28 reacción de adición citado. &1m)
Una reacc10n de adición a un
alquino de interés industrial en la
fabricación de materia prima de plás- 2 7.2 .2. b) .Reacciones de polimerización en hidrocarburos insaturados
ticos es la que sucede entre el ace-
=
tileno (HC CH) y el cloruro de Una de las reacciones de mayor importancia industrial de los alquenos
hidrógeno (HCl). Escribir la reac- es su conversión en polímeros. Estas reacciones de polimerización se pueden
ción y dar nombre al compuesto interpretar como reacciones de adición entre las mismas moléculas insa-
formado. turadas. Hasta hace poco tiempo estas reacciones requerían la presencia
R: CH 2 =CHCI de trazas de sustancias extrañas (iniciador) que polaricen el doble enlace
Cloro-etileno (o cloruro presentando una asimetría electrónica necesaria para la reacción; así, el
de vinilo). polietileno se obtenía calentando a altas presiones el etileno en presencia
de oxígeno o de peróxidos, según el esquema total:

CH = CH n( -CH -CH -)-+ -CH -CH -CH -CH -CH -


2 2 trazas de 2 2 2 2 2 2 2

oxígeno ( - CH2 - CH2 - ) n


1 000 atm polietileno
A-29
Actualmente se utilizan catalizadores del tipo Ziegler-Nafta 4 [TiCl 3 y
Un polimero muy usado en con- Al(CH 3 ) 3 ], que permiten trabajar en condiciones más suaves.
ducciones de líquidos es el cloruro
de polivinilo (pvc), que se obtiene
Estas reacciones de polimerización pueden transcurrir por formación de
utilizando como materia prima el radícales libres o mediante mecanismo de adición nucleófila o electrófila
cloro etileno o cloruro de vinilo (cuando se utilizan como catalizadores ácidos y bases), que serán estudiados
(ClHC = CH 2 , llamado así por el ra- con detalle en el capítulo 30. ~
dical vinilo - HC = CH 2 ). Su facilidad
de polimerización con iniciadores es
evidente, pues se realiza a 40 °C. Es- 27.2.2. e) Reacciones .de oxidación
cribir la fórmula desarrollada de este
plástico y justificar su mayor faci- Al igual que los saturados, los hidrocarburos insaturados pueden que-
lidad de polimerización que el etileno. marse dando como productos finales de la combustión total, vapor de agua
R : La molécula de cloruro de vinilo,
además de tener un doble en-
lace, se encuentra polarizada. 4 Autores galardonados con el premio Nobel.
604
y anhídrido carbóníco; pero, a diferencia de los hídrocarburos saturados,
se pueden realizar oxidaciones parciales con oxidantes como el perman-
ganato potásico (KMnO4 ). miO
A-30
En realidad, la oxidación suave se puede interpretar como una adición Añadir entre 2 y 3 cm3 de una
de oxígeno al doble enlace originándose combinaciones oxigenadas (alco- mezcla de solución de KMnO 4 y
holes, aldehídos, acetonas o ácidos), que pueden partir o no las moléculas H2 SO 4 diluido a unas gotas de un
insaturadas; por ejemplo, la reacción entre el KMnO 4 acidificado y el 2-buteno hidrocarburo etilénico o acetilénico
puede originar un glicol (dos grupos OH en los átomos de C que soportan (por ejemplo, ciclohexeno o simple-
el doble enlace) o bien dos moléculas de ácido acético según la reacción: mente gasolina, si no se dispone del
hidrocarburo insaturado puro). Ano-
tar las observaciones registradas y
realizar la misma prueba con un
hidrocarburo saturado (por ejemplo,
n-hexano o ciclo-hexano).

decolorándose la disolución púrpura de KMnO4 •

Es interesante destacar que el etanol, que se obtenía hasta la década de


1930 a 1940 casi exclusivamente por fermentación de azúcares y alimentos,
pasó a ser un producto derivado del etileno a partir de 194 7, en que el
cracking lo proporcionó en grandes cantidades. Se puso a punto un método
de obtención del etanol a partir de la reacción entre el etileno y el vapor de
agua utilizando como catalizador ácido fosfórico sobre sílice, según el es-
quema:
CH
2 4
+ H2O catalizador C H OH
2 5

Concluimos aquí el estudio de los hidrocarburos insaturados (alquenos


y alquinos) indicando la enorme importancia que tienen estos compuestos
orgánicos sobre todo en la síntesis orgánicas de otros compuestos. En par-
=
ticular el acetileno (HC CH), compuesto dotado de una exacerbada capa-
cidad de reacción que es empleado para la obtención de gran número de
monómeros usados en la industria de plásticos (caucho, plexiglás, polies-
tireno, cloruro de polivinílo, etc.) o en la obtención de otros compuestos,
como ácido acético, benceno, etc.; también se le utiliza en soldaduras, debido
a la alta temperatura que proporciona su llama (3.100°C}.
A-31
Veamos a continuación, para concluir, los hidrocarburos aromáticos, El benceno C6 H6 puede sintetizarse
centrando nuestra atención sobre el primer compuesto de la serie: el ben- a partir del acetileno (C2 H2 ). Escribir
ceno. mili esta reacción de síntesis.
27.3. HIDROCARBUROS AROMATICOS
A-32 11111
Recordar la estructura electrónica Antiguamente se conocían una serie de compuestos orgánicos extraídos
del benceno estudiada en el capítulo generalmente de vegetales, que se denominaron compuestos aromáticos
anterior con el fin de interpretar las debido al olor peculiar que presentaban. Después que Faraday descubriera
reacciones químicas de este hidro- un nuevo compuesto de e y H en combustibles derivados de los aceites de
carburo que abordaremos en el pre- ballena y bacalao, en 1834 se aisló el mismo compuesto a partir de una
sente apartado. goma (benzoína) y en 1837 se propuso el nombre defeno (del griego phaino=
yo ilumino). Más adelante se descubrió en el alquitrán de hulla y se pudo
A-33
comprobar que el benceno 5 entraba como unidad estructural en un número
Escribir todas las fórmulas corres- de sustancias aromáticas. Aunque actualmente hay derivados del benceno
pondientes al trimetil benceno y que carecen de olor, se sigue llamando a éstos compuestos aromáticos, que-
ponerles nombre. riendo significar la presencia de ese ciclo bencénico, cuyas propiedades son
tan particulares.
A-34
Obtención de clorobenceno (clora- El benceno posee una serie de propiedades muy características, entre las
ción del benceno). En un balón que destaca su gran estabilidad frente a la mayor parte de los .reactivos. Es
(fig. 2 7.3) que contiene benceno se tan estable que se comporta como si sólo estuviera formado por enlaces
añade 1/10 de su masa de FeCl 3 simples e-e; así por ejemplo, se comporta frente a los halógenos como los
(catalizador) y se calienta mediante hidrocarburos parafmicos, como veremos más adelante (reacciones de sus-
manta eléctrica en vitrina de gases titución). Por otra parte, puede presentar reacciones de adición, aunque no
(el benceno es venenoso e inflama- de forma tan reactiva como los hidrocarburos insaturados, exigiendo la
ble) él unn.; 70 u RO "C'. h<lciéndolt> pre~encia de catalizadores. En resumen. presenta un conjunto de propiedades
<<mezcladas» de los hidrocarburos con enlaces simples y dobles. Todo este
comportamiento requiere una explicación que lógicamente debe basarse en
el conocimiento de su estructura electrónica.
En la sección 26.1.2. d) del capítulo anterior se ha señalado la estructura
electrónica especial del benceno, e6 H6 (avalada por métodos cristalográ-
ficos de rayos X), como una molécula plana en forma de hexágono regular,
en el que todos los enlaces e-e son idénticos, interpretándose como un
esqueleto u formado por la superposición de las orbitales híbridos sp2 (fig. 26.12)
de los átomos (ángulo de enlace de 120°) y una nube n común (fig. 26.13)
resultante de la superposición de los orbitales p puros de los mismos átomos.
La deslocalización electrónica de la nube n (mesomería) es la constante de
las propiedades particulares del benceno y también de la estabilidad de este
compuesto, como ya indicamos.
Respecto a la nomenclatur:a se ha de advertir que es muy corriente la
27.3 utilización de los nombres adjudicados antiguamente; así: el tolueno (o metil-
Montaje para la obtención de clorobenceno.

5
La doble propuesta del nombre benceno y feno hace que muchos compuestos hayan con-
servado nombres derivados de este segundo, como fenol. tiofeno, fenolftaleina, etc.
606
CH 3
benceno), de fórmula r§l ; xilenos o dimetil-benceno, de los que existen pasar una corriente de cloro. El re-
3 isómeros, según la posición relativa de los grupos metilos: frigerante permite condensar el ben-
ceno que se vaporiza (por ejemplo,

@' 80 °C) y el tubo de salida se intro-


duce en vaso que contiene NaOH
cuya misión es recoger el HCl for-
CH 3 mado. Realizar esta experiencia, ajus-
orto-xileno meta-xileno
para-xileno tar la reacción que ha tenido lugar
(1-2 dimetilbenceno) (1-3 dimetilbenceno)
( l-4 dimetil benceno) y recoger el sólido cristalizado en el

co
También el naftaleno puede escribirse según distintas formas: balón, constatando que su punto de
fusión aproximado es 230 °C. Revisar
O) en el capítulo anterior el mecanismo
de esta sustitución.
lo que en definitiva es expresión de la deslocalización de la nube electrónica,
R: El sólido que se debe formar es el
como ocurría en el anillo bencénico. Y lo mismo puede decirse de otros com- clorobenceno (C6 H 5 Cl) de punto
puestos aromáticos. de fusión 230 °C, según la reac-
Al igual que se nombraban los radicales alquílicos (metilo, CH3 ; -etilo, ción:
CH 3 -CH2 ; etc.), también si se pierde un H en el anillo bencénico se produce
un radical C6 H5 denominado radical fenilo (o fenil-). 11111
Estudiemos a continuación algunas propiedades químicas de estos hi- A-35
drocarburos aromáticos : las reacciones de sustitución y de adición al anillo
bencénico. Obtención del nitro-benceno (nitra-
ción del benceno). Mezclar en un
erlenmeyer (fig. 27.4) 10 cm 3 de
2 7.3 .l. Reacciones de sustitución en el anillo bencénico HN0 3 fumante con S cm 3 de H 2 S04
Se sugiere, en primer lugar, la realización de algunas experiencias de concentrado (mezcla sufonítrica,
sustitución de átomos de H del benceno por átomos de halógenos o por ¡atención!). F.~te recipiente debe estar
grupos nitro-(- N0 2 ) o sulfónico (- S0 3 H). ael ~
Como se vio en el capítulo anterior (cap. 26, apartado 3.3.c.), la facilidad
de sustitución en el anillo bencénico tiene lugar mediante un mecanismo de
adición a la nube electrónica n por un atacante electrófilo que, en el caso
Benceno'-..
de halogenación, es un ion positivo por rotura heterolítica de sus moléculas,
según: Cl :Cl -+ Cl + + el - , y en el caso de la nitración es el ion nitroni o
(NO;). ambos fuertemente electroiilicos, enlazándose a un átomo de C del
Benceno
anillo y saltando un ion H + , según el esquema: sobrante

o~~
Disolución

el++ @ [ ] Mezcla sulfonítrica


ácida

Nitrobenceno

benceno complejo intermedio cloro benceno


En el caso de la nitración se obtiene el nitrobenceno de fórmula 27.4
Montaje para obtención del nitro benceno.
nml ¡§(NO,
607
enfriado en agua con hielo. Añadir Combinando las condiciones de reaccwn se pueden seguir realizando
lentamente con una pipeta 10 cm 3 sustituciones de átomos de H del anillo bencénico ya sustituido; ahora bien,
de benceno, agitando continuamente se ha observado que la existencia de sustituyentes en el benceno tiene un
hasta que los productos pardos desa- efecto orientador sobre los nuevos átomos o grupos atómicos 41..:e vayan
parezcan. Se vierte el contenido en
un vaso con agua y aparecerá un
a penetrar en el anillo. Así, por ejemplo, al nitrar el clorobenceno y el nitro-
liquido oleoso en el fondo del vaso benceno los resultados experimentales indican que se obtienen los siguientes
y quizá algo de benceno en la su- porcentajes:
perficie del liquido (densidad del ben-
ceno = 0,9). Decantar el líquido su- o-nitroclorobenceno (30%)
perior constituido por la disolución
diluida de la mezcla de ácidos so- Cl
brantes y observar que el producto
formado tiene olor penetrante a al-
mendras amargas.
@+No;- p-nitroclorobenceno (70%)
Realizar esta experiencia, ajustar NOz
la reacción que ha tenido lugar y Cl
detallar el mecanismo de sustitución.
(8lN0 2
m-nitroclorobenceno (O%)

~
A-36 2
Se realiza una nueva sustitución m-dinitrobenceno (100% )
de un átomo de H por un grupo l8J-No2
nitro (- N0 2 ) a los dos productos
obtenidos en A-34 y A-35 (cloro-
benceno y nitrobenceno). Indicar Jos
&No
~
2 ~
~o- y
02

p-dinitrobenceno (0%)
posibles isómeros que se pueden ob-
tener en cada caso. N0 .
2
R: Tres en cada caso : orto-. meta- y Así pues, la accwn del sustituyente (Cl) en el primer caso dirige el se-
para-cloronitrobenceno y orto-, gundo sustituyente hacia las posiciones orto- y para- preferentemente; en cambio,
meta- y para-dinitrobenceno. la existencia de un grupo nitro (- N02 ) orienta casi exclusivamente hacia la
posición meta-.
A-37
No podemos entrar aquí en la justificación de estos hechos y diremos
Indicar dónde será más fácil el simplemente que la teoría de la deslocalización electrónica explica de una
ataque de un reactivo electrófilo en forma simple y bella estas «reglas de sustitución» que se dieron el siglo
un derivado halogenado del benceno pasado.
o en un derivado nitrado.
Veamos, finalmente, las reacciones de adición al anillo bencénico, ya
A-38 que no debemos olvidar la insaturación de estos compuestos que, por tanto,
pueden adicionar átomos o grupos atómicos. Se trata de reacciones empleadas
Indicar por qué razón no es po- en la industria de insecticidas.
sible obtener como máximo más que
el trinitrobenceno (explosivo cono-
ml.ti tBIJ3 mm
cido como bencita) y cuál sería su 27.3.2. Reacciones de adición en el anillo bencénico
fórmula. Estas reacciones de adición al anillo bencénico con rotura de los en-
R: 1-3-5 trinitrobenceno. laces incorporando átomos o grupos atómicos no es tan sencilla como en
608
los hidrocarburos alifáticos insaturados: así, por ejemplo, la hidrogenación A-39
del benceno para obtener el ciclohexano requiere, además de un catalizador a) ¿De qué sustancias debe partirse
(níquel), presiones y temperaturas elevadas según el esquema siguiente: para obtener el trinitrotolueno? (ex-
eiiJ CH2 plosivo conocido como T.N.T., que

@+ 3H2 ~H2C OCH2


no debe obtenerse en el laboratorio).
b) ¿Cuál sería la única fórmula po-
sible para este compuesto?
H2C CH 2
benceno ciclo-hexano R: a) De tolueno y mezcla sulfoní-
CH 2 trica; b) 2-4-6 trinitrotolueno
Otras reacciones, como la incorporación de cloro al benceno para formar
el hexaclorociclohexano, según la reacción:
HJ)ClH Cl
Cl H
H Cl
CJ + 3Cl2 luz
lV' ultravioleta Cl
H Cl
H

benceno hexacloro-ciclohexano
requieren la irradiación del sistema con luz ultravioleta, de alta energía,
a diferencia de lo sencillo que resultaba la adición de halógeno a un doble
enlace de un hidrocarburo etilénico. A-40
Utilizando el mismo montaje que
27.3.3. Fuentes naturales de hidrocarburos aromáticos para la obtención de clorobenceno
(fig. 27.3) sin el calefactor, hacer
El benceno y sus derivados tienen como materia prima fundamental, el pasar cloro a través de benceno ilu-
alquitrán de hulla, aun cuando también se pueden obtener a partir de reac- minado con la lámpara de luz ul-
ciones de delación de fracciones de petróleo (véase en este capítulo la sec- travioleta. Escribir la reacción de
adición y dar el nombre del producto
ción III de 2 7.2 .l. b). Estos productos surgen de la utilización no destructiva
obtenido.
del carbón, es decir, extrayendo mediante destilación del carbón todas las
sustancias posibles en lugar de usarlo directamente como combustible. Desde R: Es el insecticida «HBC» hexacloro-
1800 la destilación seca del carbón de hulla se realizaba para obtener coque ciclohexano (también llamado he-
destinado a los altos hornos o para gas del alumbrado. Desde el punto de xaclorobenceno).
vista químico la fracción del destilado más interesante era el benzol (mezcla
de benceno, tolueno y xilenos). siendo la fuente principal de benceno. El
descubrimiento de la mauveina por Perkins y el desarrollo de la industria
de colorantes sintéticos dio un impulso extraordinario a materias que son
punto de partida para la obtención de clorobenceno (colorantes, insecticidas.
etcétera), fenol (antiséptico), estire no (plásticos), ciclohexano (materia prima
a su vez para la obtención de butadieno y caucho sintético), salicilatos (me-
dicamentos), ácido pícrico (explosivos), nitroderivados (colorantes y explo-
sivos), etc. Toda esta gama de compuestos químicos hacen por lo menos
pensar que el uso destructivo de los yacimientos de carbón como combus-
tible no es su utilización más adecuada.
CONCLUSION
A modo de conclusión proponemos la elaboración mitirá establecer con claridad la relación existente entre
de un cuadro con las principales propiedades químicas los distintos compuestos orgánicos y las formas de
de los hidrocarburos alifáticos y aromáticos. Dicho pasar de unos a otros.
cuadro debe permitir la incorporación de nuevas reac- Sugerimos también un estudio bibliográfico sobre
ciones que veremos en los capítulos siguientes y que las fuentes de hidrocarburos (petróleo, gas natural...)
pueden considerarse como procedimiento de obten- previsión de reservas e investigaciones en marcha para
ción de diversas sustancias, al mismo tiempo que como su mejor aprovechamiento y posible sustitución por
propiedades químicas de los hidrocarburos. Ello per- otras fuentes de energía.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-41. Comparación de llamas de alcanos e hidrocar- A-43. Comparación de mecanismos de reacción de las
buros aromáticos (arenas) con el fin de justi- sustituciones de alcanos y arenas.
ficar la formación de humos negros en los se-
gundos, indicativo del gran porcentaje relativo
de e en los mismos.
A-42. Comparación de comportamiento frente al cloro A-44. Comparación de la insaturación de alquenos
de : alcanos, alquinos y arenas. y arenas.

610
FUNCIONES ORGANICAS:
OXIGENADAS Y NITROGENADAS 28
En el capítulo 26 de introducción al estudio de la Química orgánica se señaló INTRODUCCION
que la sistematización y clasificación de los abundantes compuestos orgánicos se
basaba en la existencia dentro de la moléculas orgánicas de grupos de átomos,
llamados grupos funcionales 1 (diferentes al C y H), localizados en las cadenas
hidrocarbonadas, grupos a los que cabe atribuir en gran_ medida el comportamiento
de las sustancias orgánicas. Precisamente una clasificación de los compuestos
orgánicos debe comenzar por la separación de las sustancias puras y el análisis de
sus propiedades características. tanto analógicas como diferenciales. En ello está
basado el concepto de función orgánica, cuya definición 2 abarca el conjunto
de propiedades similares que presentan una serie de compuestos.
Este conocimiento experimental motivó, como es lógico en un planteamiento
científico, la búsqueda de la causa del comportamiento de dichas sustancias e
implica necesariamente el conocimiento de la estructura molecular y , consecuen-
temente, la determinación de estos grupos atómicos especiales dentro de la molécula
que llamamos grupos funcionales. Así pues, en la estructura de la molécula
orgánica distinguimos el grupo hidrocarbonado, que apenas varía en la mayoría
de las reacciones químicas 3 y que llamamos radical (CH3 metilo; CH3 - CH2
etilo, © fenilo; R- en general), y del grupo funcional, responsable en alto por-
centaje de la reactividad química. Ahora bien, en esta sistematización no debe
olvidarse que la molécula es un todo y como tal la interpretación de las propiedades
corresponde al conjunto molecular, como veremos.

1
La presencia de un enlace múltiple en una cadena hidrocarbonada se considera también
como grupo funcional.
2 Recordar el concepto de «función» ya estudiado el Curso pasado al tratar las sustancias

ácidas y básicas como conjunto de propiedades similares que presentan una serie de compuestos
(definición funcional u operacional).
3 Recordar que al estudiar los hidrocarburos saturados (cap. 27) su principal característica
química era la inercia o pereza a reaccionar con otras sustancias, a ello aludimos afirmando
que carecían de grupo funcional.
611
En el estudio de este capítulo abarcaremos las funciones organrcas simples
que resultan al introducir átomos de O y de N en una cadena hidrocarbonada, li-
mitándolo esencialmente a las fundamentales. Para ello usaremos la información
acumulada en el proceso científico, invirtiendo el seguido históricamente, es decir,
se presentarán los grupos atómicos característicos de cada función orgánica y se
tratará de interpretar algunas de sus reacciones químicas particulares.
A-l
m am
Distinguir entre función orgánica
y grupo funcional, así como la rela-
ción entre ambos conceptos. 28.1. FUNCIONES OXIGENADAS
A-2
Los hidrocarburos que hemos estudiado en el capítulo anterior son
Citar las funciones orgánicas oxi- capaces, como vimos, de reaccionar con el oxígeno del aire para dar dióxido
genadas y nitrogenadas mencionadas de carbono (C02 ) como producto de oxidación total. además de vapor de
en el capítulo 2 6, así como su grupo agua. En la práctica, la oxidación puede ser incompleta para dar monóxido
funcional característico.
de carbono (CO) y Hp, de ahí la peligrosidad de la combustión parcial de la
gasolina en un motor de explosión.

Pero también es posible formar otros compuestos de los hidrocarburos


con el oxígeno, en que no se llega a destruir la cadena de hidrocarburo
incorporándose átomos de oxígeno a la misma. Así, por ejemplo, la oxida-
ción del etileno a alta temperatura (300 °C} sobre un catalizador de plata
conduce a ·la formación de oxido de etileno, según el esquema:
Ag
2CH 2 = CH2 + 0 2 W 2 H 2 C\ - / H2
o
óxido de etileno
La posterior hidratación de este compuesto en medio ácido adiciona un
nuevo átomo de oxígeno a la molécula, formándose el glicol (etanodiol),
según :
H+
H2 C - CH2 +Hp - 2 H 2C - CH2
"" O / 1
OH 1
OH
glicol

Se obtiene así un compuesto que contiene grupos OH característicos de


la función alcohol. Como ya se ha dicho, los enlaces e - e y e - H son marca-
damente covalentes y manifiestan una considerable inercia química. Por el
contrario, la existencia de un átomo fuertemente electronegativo, como el
612
oxígeno en la molécula, origina una actividad química que se manifiesta en las
propiedades químicas y físicas que tienen en común (con variaciones poco
acusadas) los alcoholes. fBIJ
A-3
Si se siguen oxidando paulatinamente los alcoholes en presencia de ca- Enumerar qué nuevas funciones
talizadores se van obteniendo nuevas funciones cada vez más oxidadas que oxigenadas se pueden obtener si se
corresponden a la serie de oxidación: siguen oxidando (o bien desbidro-
alcoholes --+ aldehídos o cetona --+ ácidos orgánicos --+ e0 2 + HzD genando) los alcoholes.

cuyos grupos atómicos característicos se incluyen en el siguiente cuadro:

Función Fórmula
Grupo atómico orgá- general Ejemplo Nombre Uso
níca

-OH (oxhidrilo) aleo- R-OH eH 3 -0H metanol disol-


hol vente
- OH (oxhidrilo) fenol R-OH e 6 H 5 - 0H fenol antisép-
tico
-0 - (oxi) éter R-0-R eH-eH
3 2
-O - eH 2
- eH 3
éter disol-
dietilico vente
o
11 / H /H aldehído preser-
-e - (carbo- alde- H - e~ fórmico vador
0
R-e
nilo) hído ~o
o o o
11 11 11
-e - (carbo- cetona R-e - R eH 3 - e - GH 3 propa- disol-
nilo) nona vente
lacas
o
11 ~o ~o
- e - OH (car- ácido R-e eH 3 - e . . . ._ ácido vina-
boxilo) O H OH acético gre

mJ A-4
En otra época los compuestos oxigenados se obtenían en grandes can- Construir los modelos moleculares
tidades a partir de la destilación de la madera o de reacciones de fermenta- de 1-propanol, propanal, propanona
ción de los azúcares (bebidas alcohólicas), es decir, por destilación destruc- y propanoico.
tiva de macromoléculas procedentes de la fotosíntesis o por fermentación de
las mismas por microorganísmos; así, la pirólisis de la celulosa (compuesto
macromolecular que contiene hasta 3 000 unidades - C6 H100 5 - , como
veremos en el cap. 29) constituyó la base de la ¡:reparación de productos
como la acetona y el ácido acético, y la fermentación del azúcar de uva por
levaduras («Saccharomyces cerevisiae») era la fuente principal de etanol,
según el esquema:
C6 H 12 0 6 -+ 2C 2 H 5 0H + 2C0 2
Actualmente, la mayor parte de los compuestos oxigenados se obtienen
de los hidrocarburos del gas natural o de los productos de «cracking>> del
petróleo.

A continuación se realizará un estudio sistemático de estos productos


de oxidación de los hidrocarburos.

28.1.1. Alcoholes
De todas las funciones oxigenadas mencionadas, las más simples son
los alcoholes que contienen uno o varios grupos hidroxilos ( -OH) en una
cadena hidrocarbonada. En el estudio de estos compuestos trataremos de
familiarizarnos con : a) su clasificación y nomenclatura, b) sus propiedades
físicas, y dentro de sus propiedades químicas trataremos : e) su comporta-
miento ácido-base, d) las reacciones de deshidratación y, finalmente, e) las
reacciones de oxidación de los alcoholes.

28.1.1. a) Nomenclatura y clasificación de los alcoholes


A-5
1m
Considerando a los alcoholes, a Se puede considerar a los alcoholes, a efectos de formulación , como
efectos de formulación, como deri- derivados de los hidrocarburos sin más que sustituir un átomo de H por un
vados de los hidrocarburos, indicar
qué sustitución debe verificarse para grupo hidroxilo ( - OH). Así, el alcohol etílico de fórmula CH 3 - CHpH
pasar de un hidrocarburo a un al-
cohol.
podemos considerarlo derivado del etano y nombrarlo como etanol, cuya
terminación -ol es propia de todo alcohol.

Muchas veces se considera a los alcoholes como derivados del agua, por
sustitución de un átomo de hidrógeno del agua por un radical alquílico, así
el etanol resulta al sustituir aquel átomo de H por un radical etilo (CH3 -CH 2 - ).
La base de esta manera de construir la fórmula de un alcohol se halla en la
semejanza de propiedades entre el agua y los alcoholes, como veremos
más adelante.

Los alcoholes pueden clasificarse inicialmente atendiendo a la posicion


del grupo -OH sobre cadenas alifáticas o sobre ciclos bencénicos en :
614
a) Alcoholes alifáticos. de fórmula general R- OH, que tienen el grupo
-OH en un compuesto de cadena abierta.

b) Alcoholes aromáticos. si el grupo -OH está en una cadena lateral de


un compuesto con anillo bencénico, por ejemplo el alcohol bencílico de fórmula
® - CHpH (C~>H, - CH 2 0H).

e) Fenoles. que proceden del benceno por sustitución de un átomo de


hidrógeno del anillo por el grupo -OH, como por ejemplo el fenol ordinario
de fórmula ® -OH. Estos fenoles son completamente diferentes por sus
propiedades de los alcoholes alifáticos y por ello son tratados aparte en la
próxima sección. mm A-6
Dentro del conjunto de alcoholes
Dentro ya de los alcoholes alifáticos recordemos que se pueden clasificar alifátícos establecer una segunda cla-
atendiendo al tipo de átomo de carbono (1 ario, 2 ario o 3 ar io) al que se encuentra sificación, según la posición del
ligado el grupo hidroxilo en alcoholes primarios. secundarios o terciarios; grupo -OH en la cadena hidrocar-
así, por ejemplo, a partir del metilbutano podemos deducir 4 alcoholes: bonada. A titulo de ejenrrplo, fornrru-
lar todos los alcoholes posibles a
partir del nrretil-butano.
R: Son posibles 4 alcoholes dife-
CH 3 -~H - CH 2 - CH 3 CH -CH-CH -CH OH
3 1 2 2 rentes.
CHpH CH 3
2 metil 1 butano! 3 metil 1 butano!
(alcohol primario) (alcohol primario)

OH
1
CH -CH-CH-CH CH - C-CH - CH
3 1 1 3
3 1 2 3

CH 3 OH CH3
3 metil 2 butano! 2 metil 2 butano!
(alcohol secundario) (alcohol terciario)
l1!fj A-7
La nomenclatura de un compuesto que contenga varias funciones or- Dar el nombre de los conrrpuestos
gánicas exige conocer cuál de ellas es la preferente para señalar el carbono 1 de fórnrrula Br- CH = CH- CHpH y
de la cadena. En el caso de la A-7 se numeran los átomos de la cadena por CH 20H- CHOH- CHpH.
el extremo más próximo al grupo funcional -OH y a continuación se se- R: 3-bromo -2propen -1-ol y propa-
ñalan las posiciones de cada una de las restantes funciones que contenga : notriol.
3 2 1
Br -CH = CH 2 -CH2 0H

3 bronrro-2 propen-1 -ol


615
En el caso que se repita el grupo -OH se indica mediante la partícula
correspondiente (di=dos, tri=tres, tetra=cuatro, etc.) antepuesta a la ter-
minación -ol; así, la glicerina de fórmula CH2 - CH- CH2 se denominará
1 1 1
OH OH OH
propano trio l .

28.1.1. b) Propiedades fisicas de los alcoholes


A-8 1113
A continuación se dan los puntos Al comparar las propiedades físicas de los alcoholes con las de los hi-
de ebullición de los cuatro primeros drocarburos de análoga masa molecular resalta inmediatamente un aumento
hidrocarburos saturados y de los considerable, tanto en los puntos de fusión como los de ebullición ; así, por
cuatro primeros alcoholes, así como ejemplo, el etano (CH 3 -CH3 ), de masa molecular 30, tiene un punto de
sus respectivas masas moleculares. ebullición de -89 °C, mientras el metano! (CH 3 - OH), de masa molecular 32,
hierve a + 6 S °C.
Justificar los elevados puntos de
ebullición de los alcoholes. Estas elevaciones del punto de ebullición indican una fuerza de enlace
intermolecular mucho mayor que la que existe en los hidrocarburos. Este
Masa Punto de
comportamiento es similar al del agua, en la que se conoce la existencia de
Sustancia Fórmula mole- ebulllción
0
asociación entre sus moléculas debido a puentes de hidrógeno. Es decir, que
cular ( C)
al estar el hidrógeno enlazado con el oxígeno, la gran diferencia de electro-
Metano CH, 16 -164" negatividad lo convierte en un casi-protón (H +), lo que le permite actuar
Etano CH, - CH, 30 - 89'
Propano CH, -CH,-CH, 44 - 42' como nexo de unión entre dos átomos fuertemente electronegativos (en
Butano
Metanol
CH,-CH, - CH, - CH,
CH, -OH
58
62
-0.5"
65'
este caso los átomos de O). Las moléculas de alcohol se asocian de forma
Etanol CH,-CH,OH 46 78' semejante a las de agua, y ello explica la variación de propiedades con res-
l Propano! CH,-CH,- CH,OH 60 9 7'
1 Butano! CH, -CH, -CH, - CH,OH 74 117'
pecto a los hidrocarburos. Los alcoholes tienen, como el agua, una natu-
raleza dipolar. mm
El carácter dipolar de los alcoholes explica la miscibilidad total del me-
tano! y etanol (alcoholes inferiores) en agua (fig. 28.1), ya que es posible
establecer enlaces de hidrógeno entre las moléculas del alcohol y del agua;

A-9
Se comprueba que mientras el
metano! y el etanol son completa-
r
mente miscibles en el agua, en
cambio el 1-butanol es parcialmente 28.1
soluble y el 1-hexanol es poco so- El car6cter dipolar de amb• moléculas justi-
luble. Tratar de justificar esta dife- fica su solubilidad mutua.
renciación en la solubilidad de los
alcoholes en agua.
616
ahora bien, a medida que va creciendo el tamaño de la cadena hidrocar-
bonada. región apolar, van aumentando las fuerzas de Van der Waals entre
moléculas de alcohol ql.)G llegan a vencer a las atracciones entre moléculas
de alcohol y agua. llegando a insolubilizarse. Así pues, la influencia relativa
de la zona polar ( -offj y apolar (cadena) depende, como es lógico, de la
magnitud de la cadena hidrocarbonada. nm A-10
¿A qué crees que se debe la im-
portancia de los alcoholes inferiores
28.1.1. e) Comportamiento ácido-base de los alcoholes como disolventes?
11!111 R: A que son disolventes tanto de
Es bien sabido el comportamiento del agua como sustancia anfótera, es sustancias polares, debido a la
decir. como ácido y base débil, según la fuerza de la especie química con que presencia de -OH. como apo-
se le enfrenta. Los alcoholes inferiores se parecen mucho al agua incluso lares, dada la presencia del ra-
como disolventes.
dical R.
En un alcohol, como por ejemplo el etanol. el átomo de oxígeno fuerte-
mente electronegativo tiende a acumular carga negativa atrayendo a los A-11
pares electrónicos de enlace del hidrógeno y del grupo carbonado contiguo, Realizar la siguiente experiencia:
así : En dos tubos de ensayo que con-
tienen separadamente etanol y n-
H H hexano adicionar una pequeña can-
1 1 -{; +ó tidad de sodio. Observar los resul-
H-C-C- Q +-- H . tados obtenidos en ambos y com-
1 1 probar la basicidad de la solución
H H resultante en el tubo que contenía
el alcohol. Interpretar el comporta-
y ello puede dar origen a un comportamiento potencialmente ácido. La ten- miento ácido o básico del alcohol.
dencia de los alcoholes a presentar carácter ácido está también de acuerdo
con la antigua definición de ácidos como sustancias cuyo hidrógeno puede
ser reemplazado por metal. Así. por ejemplo. cuando se añade sodio al al-
cohol. tiene lugar una reacción similar a la que tiene lugar cuando se adi-
ciona sodio al agua:

Na+ H-OH ----~Na++ OH-+ 1 H2

ion etilato
En esta reaccwn ~l alcohol se comporta como un ácido, pues cede un
protón de su molécula. formando la base conjugada denominada en general
ion alcoholato (CH3 -CH2 -0-). Ahora bien, este comportamiento ácido es
extraordinariamente débil hasta el punto que el etanol puro no manifiesta
conductividad eléctrica apreciable, siendo su constante de disociación, K3 ,
igual a 1 O- 19 ; de ahí que el alcohol no reaccione ni siquiera con las bases
1\17
A-12 fuertes como el lÜdróxido sódico (NaOH). Por tanto, la base conjugada del
Teniendo en cuenta el efecto in- alcohol (ion alcoholato) será muy fuerte de acuerdo con la teoría de Bronsted
ductivo dador de nube electrónica de (tan fuerte como el ion OH- ). por lo que el metilato y el etilato sódicos
los radicales metilo - CH 3 , ¿cuál (NaOeH 3 y NaOeH2 -eH 3 ) son empleados como bases fuertes en Química
será la variación de la acidez en la orgánica. ~
secuencia de alcoholes primarios. se-
cundarios y terciarios ? Concretar En el caso de alcoholes secundarios se ha de tener presente que el átomo
para metano). 2-propanol y 2-metil de O se halla enlazado a un átomo de e con dos radicales alquílicos, grupos
2-propanol cuyas fórmulas son: con cierta capacidad para ceder nubes electrónicas (véase efecto inductivo
H en el capítulo 26.1). La densidad electrónica del carbono en que se encuentra
1 situado el -OH es mayor y en consecuencia el átomo de oxígeno (que
H3 C-+C-OH demanda nube electrónica tanto de este átomo de e como del átomo de H
T ligado a él) retendrá más fuertemente al protón «casi» formado y por tanto
CH 3 disminuirá la acidez. Este efecto se agudiza más aún en los alcoholes ter-
2 propano! ciarios, que serán los ácidos más débiles. mm
Por otra parte, los alcoholes se pueden comportar como bases, pues
reúnen las condiciones inherentes a una base de Bronsted: pares electrones
no compartidos y polaridad negativa sobre el átomo de oxígeno, lo que
facilita la captura de protones. Así, al enfrentar el alcohol con ácido clorhí-
drico se transforma primeramente en una sal de oxonio 4 , según el esquema:
A-13
eH 3 -eH 2 -0-H + { H o+ ~eH ~ ~ + el- + H O
eH 2 -0-H
Recordar el mecanismo propuesto e13- -+
3 2

en la sección 26.3.2 para la reacción cloruro de etil oxonio


entre un hidrácido y un alcohol. por
ejemplo: Estas sales de «Oxonio» (como las de carbonio) son inestables a tempera-
tura ambiente y fácilmente eliminan agua originando un derivado halo-
CH 3 -C~ 2 -0-H + HCl-+ genado:
etanol

-+ CH 3 -CH 2 -CI + H 2 0
cloroetano
e interpretar el comportamiento ácido
o básico del alcohol.
28.1.1. d) Reacciones de deshidratación de los alcoholes
A-14 mm
Al calentar (170 °C) el etanol con Otro tipo de reacciones de los alcoholes en el que se manifiesta este
un exceso de H2 SO4 concentrado se carácter de base débil de los alcoholes son las reacciones de deshidratación o de
produce etileno según el esquema:
H2 S04 con C
H 3C-CH 2 -0H l70oC H 2 =CH 2 + 4 La terminación onio indica la formación de un catión. como por ejemplo el ion amonio,

NH:. Ya se han citado en los mecanismos de reacción a los iones carbonio como aquellos átomos
+Hp de e con carga positiva.
618
eliminación de agua, que normalmente transcurren en medio ácido fuerte Realizar esta experiencia compro-
como el sulfúrico. La deshidratación intramolecular del alcohol sucede siempre bando que el gas desprendido es un
que el átomo de C, vecino al que contiene el grupo OH, posea átomos de hi- hidrocarburo no saturado y tratar
drógeno directamente enlazados con él. Lógicamente la acción de un ácido de interpretar la acción del H2 SO 4
fuerte sobre el alcohol conducirá a una sal de oxonio, como se ha indicado sobre el alcohol en esta reacción de
deshidratación.
anteriormente; así, por ejemplo, en medio sulfúrico concentrado, el etanol
formará una sal . de oxonio, según:
H
eH3 - CH z- OH (dador
HzS04 con. ÍCH C 1 ]+ -
de H+) L 3 - Hz-0-H + HS04
ion etiloxonio
La inestabilidad del ion oxonio hace que se desprenda una molécula de
agua, como muestra el esquema adjunto:

[CH,-CH,-1-H] - [.CH 3 -CH 2 ]+ +HzD


wn carbomo

formándose transitoriamente un ion carbonio, que finalmente desprende


un protón (H+), eliminando así la carga positiva
[CH3 -CH 2 ]+ - H+ + CH 2 = CH2
y formándose etileno. Ello produce la regeneración del protón, que actúa,
por tanto, de «catalizador» del proceso. fi.1!lm A-15

Si la deshidratación del alcohol se realiza en otras condiciones de tem- Predecir el producto de reaccwn
en la deshidratación entre dos mo-
peratura, pero también en medio ácido fuerte, puede obtenerse la molécula léculas de etanol (deshidratación in-
de agua a partir de dos moléculas de alcohol según: termolecular).
CH 3 -CH 2 - 0H + HO-CH2 -CH 3 - CH 3 -CH 2 -0-CH2 -CH 3 + HzD
éter dietílico
obteniendo un éter, en este caso el éter dietílico. Es obvio que debe ser común
a los dos mecanismos de deshidratación (el intramolecular y el intermo-
lecular) el ataque del protón a la molécula del alcohol.

A-16
28.1.1. e) Reacciones de oxidación de los alcoholes
Calcula la masa de vapor de agua
La oxidación fuerte de los alcoholes (combustión) conduce como es ló- que se obtendrá al quemar un kilo-
gico, a la formación de C0 2 y Hp, aunque su calor de combustión es menor gramo de metano!. Buscar las masas
que el de los hidrocarburos, debido a que los alcoholes son sustancias ya atómicas del C, H y O.
parcialmente oxidadas. mm R: 1.12 kg Hp.
619
La oxidación suave de los alcoholes puede realizarse con oxidantes,
como el permanganato potásico (KMn04 ) o el dicromato potásico (K 2 Crp 7 ).
Los resultados obtenidos indican que, en general, los alcoholes son reductores;
ahora bien, la reactividad química depende de la localización del grupo -OH
en la cadena hidrocarbonada, es decir, si se trata de alcoholes primarios.
A-17 secundarios o terciarios, como muestra la siguiente experiencia: mB
Adicionar separadamente 1-bu- En efecto, al oxidar los alcoholes primarios, secundarios y terciarios se
tanol. 2-butanol y 2-metil 2-propanol
a una disolución acidificada de observan diferencias marcadas de comportamiento no sólo en cuanto a ve-
KMnO 4 . Anotar en cada caso los locidad de reacción, sino también en cuanto a los productos de reacción.
resultados e indicar a qué se debe Así, por ejemplo, en el caso de 1-butanol la oxidación tiene lugar en una
la desaparición del color púrpura de primera fase sobre uno de los hidrógenos del átomo de e que soporta el
la solución de KMnO 4 en algunos grupo OH. formándose un diol transitorio. como:
casos. OH
H
1 KMnO 4 1
H 3 e- eH2 - CH 2 -~-OH ----¡:¡-+ --. CH -eH -eH -e-OH--.
3 2 2 1

H H
1-butanol

o
11
_.. H 3 e-eH 2 -CH2 -eH+Hp
butanal

que se deshidrata formando un aldehído.


En el caso del 2-butanol también el agente oxidante actúa sobre el átomo
de C enlazado al grupo OH:
A-18 00 00 o
Sintetizar en un cuadro las pro- 1 KMnO 1 11
piedades generales de los alcoholes, He-eH -e-eH - - 4
3 2 3 l
H+
--. He-eH -e-eH _..He-eH -e-eH
3 2 l 3 3 2 3
+ H2 <
indicando expresamente las reac- butanona
ciones de desplazamiento, de deshi- H OH
dratación y de oxidación en que in- 2-butanol
tervienen.
formándose finalmente una cetona.
A-19
Señalar sustancias de uso ordi- En el alcohol terciario (2-metil 2-propanol), al no disponer el átomo de e
nario que contengan alcoholes, indi- de hidrógeno enlazado directamente, no cabe este mecanismo, siendo la
cando en cada caso el más abundante, resistencia a la oxidación mucho mayor hasta tal punto que con el KMnO 4
como por ejemplo alcohol de quemar, no reacciona. Ahora bien. en condiciones drásticas, la cadena hidrocarbonada
licores. etc. se fragmenta dando mezclas de productos oxidados.
620
Otras reacciones interesantes de los alcoholes son las reacciones de este- A-20
rificación, que serán tratadas al estudiar los ácidos carboxílicos; ahora pa-
Construir el modelo molecular del
saremos a abordar la función «fenol» característica de los compuestos aro- fenol ordinario (C6 H 5 0H) y a partir
máticos. 11113 mm de su estructura predecir su com-
portamiento ácido-base.

A-21
28.1.2. Fenoles
Tratar de explicar cuál es el origen
Cuando el grupo -OH se encuentra enlazado directamente a un anillo de esta acidez que presentan los
bencénico, el compuesto resultante se llama fenal, con propiedades diferentes fenoles.
a los alcoholes alifáticos. Este compuesto, que consta de un grupo fenilo
A-22
(C6 H5 - ) y de un grupo oxhidrilo (-OH), ha dado nombre a toda la serie de
compuestos que presentan propiedades particulares, llamándose en general El 2, 4, 6, trinitrofenol, llamado
fe noles. también ácido pícrico (cuyas sales,
picratos, se usan para curar quema-
Estos fenoles son muy abundantes en la Naturaleza, sobre todo en los duras), es un ácido bastante fuerte,
vegetales; así los taninos de sabor amargo son utilizados, debido a su ca- pues su pK. es 0,75 (K. = w-o7 s).
rácter ácido, como· agentes curtientes en las tenerías para endurecer las ¿Cómo explicar la mayor acidez de
pieles y transformarlas en cuero. Los colorantes de las flores fundamental- este compuesto respecto del fenol
mente son fenoles de estructuras complicadas, así como muchas esencias ordinario?
aromáticas (anetol es la esencia de anís, el timol en el tomillo, etc.). ~
A pesar de que los fenoles tienen un grupo hidroxilo (-OH) igual que
los alcoholes, la presencia del anillo bencénico modifica acusadamente el
comportamiento ácido-base; así, mientras un alcohol apenas presentaba
carácter ácido, pues sólo reaccionaba con el Na metálico, en los fenoles se
presenta como característica fundamental una mayor movilidad del átomo
de H del grupo OH, es decir, se comportan como ácidos, siendo la disociación
del fenol ordinario como sigue:
® -OH +2 ® o-.+ H+ Ka= 10- 10
fenol ion fenolato

aw Ion fenolato
La explicación de esta acidez se centra en la deslocalización electrónica del
anillo bencénico (véase «efecto mesomérico» en cap. 26), que suponen una
zona de baja energía donde pueden ser atraídos los pares electrónicos soli-
tarios del oxígeno (fig. 28.2), y, en consecuencia, el par electrónico del en-
28.2
lace -O:H es desplazado con mayor intensidad hacia el átomo de oxígeno La deslocalización electrónica del anillo
y por tanto mayor facilidad de ionización del protón (H+). IWIA bencénico (mesornería) facilita la salida del
protón (H+) en el fenal ordinario.
La hipótesis de la acción electrofilica del núcleo bencénico queda puesta
de manifiesto, pues al sustituir 3 átomos de H del anillo por grupos fuerte-
mente electronegativos, como los grupos nitros (- N0 2 ), el fenol resultante
621
trinitrofenol o ácido pícrico) es mucho más fuerte que el fenol ordinario.
Esta «succión» de la nube electrónica por el anillo bencénico sustituido se
expresa en la figura 28.3.
En resumen, el comportamiento ácido de los fenoles se explica gracias
a las interacciones electrónicas entre el anillo bencénico y el grupo funcional.

-
02N'o/~
'...._)
1
N0'
2

+ H•
N0 2

ácido pícrico
(2, 4, 6 trinitrofenol) ión picrato

28.3 El ácido pícrico es mil millones de veces más fuerte que el


A-23 fenol ordinario, debido a la acción electronegativa de los
grupos nitro.
Los fenoles son dificilmente solu-
bles en agua, en cambio se solubi-
lizan fácilmente en medio alcalino tDRI
(NaOH, KOH, etc.). Realizar una ex- El fenol ordinario es poco soluble en agua, ya que su grupo hidrocar-
periencia que confirme estas afirma- bonado (fenilo, C6 H,-) es de mayor envergadura que el grupo «hidrófilo» -OH
ciones y tratar de explicarlas. («amigo del agua»); no obstante, gracias a esta acidez que presenta puede
reaccionar fácilmente con una base fuerte (KOH), formándose el ion feno-
A-24 lato (e6 Hp-), partícula cargada que interacciona eléctricamente con las
Se conocen tres fenoles denomi- moléculas polares del agua, disolviéndose. El esquema de reacción es:
nados pirocatequina (orto-difenol), re-
® -OH+KOH ~ @ -o- + K + +H 2 0
sorcina (meta-difenol) e hidroquinona
(para-difenol). Escribir las fórmulas fenolato potásico
de estos compuestos. También es interesante el comportamiento «reductor» de algunos fenoles
que tienen varios grupos - OH (sobre todo los difenoles). Esta fácil oxidación
A-25
se explica por la formación de colorantes fenólicos con estructuras electró-
¿Cuántos trifenoles puede haber? nicas peculiares llamadas «quinonas» (O = <d = 0), cuyo estudio no tra-
Escribir sus fórmulas y sus nombres. taremos. ~~
R: 1, 2, 3 trifenol; 1, 2, 4 trifenol
y 1, 3, S trifenol.

A-26 28.1.3. Aldehídos y cetonas


Recordar el grupo funcional carac- atD
terístico de las funciones aldehído y Recordemos que la sustitución de 2 átomos de H enlazados a un átomo
cetona, indicando su diferencia es- o 11
tructural. de e por un átomo de o constituía el grupo carbonilo, -e-' propio de las fun-
622
ciones aldehído y cetona. Si la sustitución se realiza en un átomo de C primario
se originaba un aldehído cuyo nombre procede de su primitiva obtención al
deshidrogenar un alcohol a elevada temperatura, como por ejemplo al hacer
pasar vapores de etanol sobre Cu se obtiene el etanal o acetaldehído:
Cu ~o
H 3 C-CHpH~ H3 C-C--...... +H2
etanol H
etanal
Se nombran sustituyendo el sufijo -ol de los alcoholes por -al de los
aldehídos 5 •

o
JI
En cambio, cuando el grupo - C- se encuentra en C secundario tenemos
las cetonas, cuyo nombre deriva del primer compuesto de la serie, propanona
(CH 3 - C- CH 3 ). vulgarmente llamado acetona. Las cetonas se pueden no m-
Il
o
bra¡; mencionando los dos radicales hidrocarbonados ligados al grupo car-
bonilo adicionando la palabra cetona ; así. la acetona se puede denominar
dimetilcetona, o también con el nombre del hidrocarburo saturado, termi-
nando en -ona del mismo número de átomos de C. m!IIJ fi.1R3
A-27
1
Así pues, teniendo ambas funciones un grupo carbonilo (C=O) debemos Un disolvente de lacas muy uti-
lizado es la metiletil-cetona o huta-
1
interpretar sus propiedades a partir del doble enlace establecido entre el C nona. Escribir su fórmula.
y el O. fttfil

El doble enlace C =O, además de tener una nube n, como se explicó en la A-28
formación de dobles enlaces (véase cap. 26, secc. 1.2. b)), es fuertemente polar, Formular los siguientes compues-
pues el átomo de O es más electronegativo que el de C; es de esperar que tengan. tos: ciclopentanona; butanodial; die-
lugar fácilmente las reacciones de adición (véase cap. 27 sec. l. 3.3. b) al doble ti! cetona; propanal.
+ó - b
enlace polarizado en la forma: ::e~ O. siendo atacado preferentemente A-29
el átomo de C (polarizado positivamente) por reactivos nucleófilos como los Predecir qué tipo de reacciones
aniones (OH-, eN - , etc.) (mecanismo de adición nucleófila), a diferencia de lo pueden tener lugar en estos com-
que sucedía frecuentemente en la adición electrófila al doble enlace C =C. puestos carbonílicos (aldehídos y ce-
tonas).

5 Aldehído procede de alcohol deshidrogenado.


623
Estas reacciones de adición al grupo carbonilo son aprovechadas para la
separación de los aldehídos y cetonas de una mezcla; un ejemplo que se
puede citar es la adición bisulfítica, es decir, del anión bisulfito (Hso;). según
el esquema :

R ...._ [R -.. . . / OH] -


/ C =o+ Hso; - /c._,
R' R' S0 3
formándose un ion que se precipita en forma de sal sódica, si se añadió di-
solución acuosa de NaHS0 3 • Después, los cristales de la sal precipitada pueden
regenerar el aldehído o la cetona adicionando un ácido más fuerte que el
A-30 sulfuroso (H 2S0 3 ) . miO
En el zumo de uva abunda la La existencia de este doble enlace polar es también el responsable de una
glucosa, compuesto que, como ve- mayor actividad química de la cadena hidrocarbonada, especialmente los
remos en el capítulo siguiente, se
puede separar sabiendo que tiene átomos de H ligados al átomo de C contiguo (se denomina C, a:) al doble
un grupo aldehído. Programar una enlace e= o. que pueden ser sustituidos por átomos de halógeno. mu
experiencia con tal objetivo. Un ejemplo típico de reacción de sustitución en estos compuestos carbo-
nílicos es la que tiene lugar entre la acetona y el bromo, según el esquema:
A-31
Adicionar unas gotas de agua de H 3 C.. . . . _ H3 C.. . . ._
bromo a unos centímetros cúbicos /C = O + Br2 -+ / C = O + H Br
de acetona. Observar si hay decolo- H3C H2C........_
ración del agua de bromo e inter- Br
pretar la reacción que ha tenido Finalmente, al igual que hicimos en el estudio de los alcoholes, analiza-
lugar.
remos ligeramente el comportamiento redox de los aldehídos y cetonas.
Recordemos que los compuestos carbonílicos (aldehídos y cetonas) re-
presentan el segundo grado de oxidación de los hidrocarburos, pues al oxidar
gradualmente uno de estos compuestos se obtienen los alcoholes en primer
lugar, y si continuamos oxidándolos obtenemos un aldehído o una cetona,
según fuera primario o secundario el alcohol oxidado, como indica el esquema
siguiente:
1 HIDROCARBUROS 1
~ Primera oxidación
PRIMARIOS +-1ALCOHOLES \-+SECUNDARIOS
1 l Segunda oxidación
j ALDEHIDOS j \ CETONAS \
Ahora bien, esta oxidación puede seguir avanzando, y en especial los
aldehídos manifiestan una gran facilidad de ser oxidados pasando a ácidos
carboxílicos, es decir, se comportan como reductores ; en cambio, las cetonas
624
son más resistentes a los agentes oxidantes y sólo en el caso de un fuerte A-32
oxidante se parte el esqueleto carbonado dando una mezcla de ácidos según Preparar lOO cm3 de disolución
el esquema : «A>> 0,3 molar de sulfato de co-
bre (ll), para lo cual tendréis que
1 ALDEHIDO 1 tercera oxidación 1 ACIDO 1 del mismo número calcular la masa del sulfato de cobre
· · oxidación pentahidratado necesaria, que se
de átomos de e
suave añade a un frasco aforado. Se pre-
para una disolución «B>> por el pro-
1 CETONA 1 tercera oxidación MEZCLA DE ACIDOS fesor 6 • Añadir unas gotas de «A>>
oxid. enérgica ORGANICOS y <<B>> a una disolución de glucosa.
Hacedlo hervir durante unos mi-
EJEMPLOS: nutos; si se forma un precipitado
~o ~o rojo es que se ha formado óxido
CH 3 - CH 2 -C, - CH3 -CH2 -C., de cobre (1). Interpretar la reacción
propanal H propanoico OH que ha tenido lugar.
o
" ~o ~o A-33
CH 3 -C -CH3 - CH3 -C, +H-C Señalar en la reacc10n anterior
acetona OH "'oH qué especie química se ha oxidado
(propanona) ácido acético ácido fórmico y cuál se ha reducido. ¿Qué especie
(etanoico) (metanoico)
es el oxidante y cuál el reductor ?
A continuación se propone la realización de una reacción que muestra
este carácter reductor de los aldehídos. ri!IJj 111m A-34
Visto el carácter reductor de los compuestos carbonílicos es necesario ¿Qué compuestos se obtendrán si
recordar el carácter intermedio de estos compuestos orgánicos en la escala se reducen el metanal y la propa-
de oxidación-reducción. por lo que manifiestan también carácter oxidante nona con hidrógeno, usando Pt como
frente a reductores más enérgicos que ellos, como el Na. li.1!lm mSJ catalizador.
R: Metano! y 2-propanol.
28.1.4. Acidos orgánicos y funciones derivadas A-35
mm Realizar una breve síntesis con
El grupo funcional característico de los ácidos orgánicos es el carboxilo las principales reacciones químicas
~o en que intervienen los aldehídos y
-C . . . ._ . que contiene sobre un mismo átomo de C. necesariamente pri- las cetonas, vistas en el texto.
OR
mario, un grupo carbonilo y un hidroxilo como ejemplo podemos citar A-36
los ácidos fórmico (metanoico), acético (etanoico) y oxálico (etanodioico), cuyas Indicar el grupo atómico que ca-
fórmulas desarrolladas son respectivamente: racteriza a un ácido orgánico e in-
terpretar el origen del nombre de
esta función .
-ro .r O HO, ,.,. OH
H-C ..... H 3 -c - c, -re-e;,._
OH OH o "'o
ácido fórmico ácido acético ácido oxálico 6
Corresponde a la solución B de la
reacción de Fheling.
625
A-37 La palabra «ácido» indica la posibilidad de cesión de protones según la
Escribir la fórmula del propanoico teoría de Bronsted, de manera que un ácido orgánico como el acético (o
y su posible disociación iónica, inter- etanoico) podrá ionizarse según el esquema :
pretando la causa de dicha ioni-
zación. .óo
r
óo
7 +
eH 3 - e , ~ eH 3 - e , +H
OH o-
esta cesión del protón del grupo hidroxilo (los restantes átomos de H de la
molécula no son sustituibles) se interpreta por la profunda polarización del
grupo carbonilo, como se indicó en el 28 .1.3, que hace que las nubes elec-
trónicas del átomo de O en el -OH se desplacen hacia el átomo de O del
grupo eo y, en consecuencia, hay una atracción mayor por la nube elec-
trónica del átomo de H enlazado:
~o
eH 3 -e~
, ••
0+-H
ácido acético ion acetato
formándose un ion acetato con un par de electrones deslocalizado entre los
dos enlaces e-o, formándose el anión gracias a este efecto mesomérico
(véase cap. 26) .

No obstante, la fuerza de acidez de los ácidos organ1cos es débil: por


ejemplo, la constante de acidez, K.. para el ácido acético es 1,8 x lo-s.
A-38 Ahora bien, por efecto inductivo a lo largo de la cadena hidrocarbonada es
Emitir hipótesis sobre posibles reac- posible aumentar la acidez situando átomos muy electronegativos que obli-
ciones de los ácidos orgánicos te- guen a un arrastre de nube electrónica hacia el extremo de cadena opuesto
niendo en cuenta la estructura del al grupo carbóxilo (un ejemplo citado en el cap. 26 era la mayor acidez del
grupo carbóxilo. ácido tricloro-acético). mm 1-.m
A-39 Una de las reacciones típicas de todo ácido es la reacción de neutraliza-
Predecir cuáles serán los produc- ción entre un ácido y una base, como por ejemplo la que puede tener lugar
tos formados al neutralizar una di- entre el ácido acético y el NaOH, según el esquema:
solución de ácido acético (por ejem-
plo, el vinagre) con una solución 0
de NaOH. H 3 e-e: +NaOH-+ [H 3e-g - O]-Na+ +Hp
OH acetato sódico
A-40
Escribir la reaccwn de neutrali-
mm
Son particularmente interesantes las sales sódicas de los ácidos orgánicas
zación entre el ácido acético y el de gran número de átomos de e (llamados ácidos grasos), denominadas «ja-
amoniaco (NH3 ) y nombrar el pro-
ducto formado.
R: Acetato amónico (CH 3 -COONH4,).
bones», como por ejemplo el palmitato sódico ( C15H31 -e: o
o - Na +
). cuya

626
estructura molecular se observa en la figura 28.4. Estos jabones deben sus
propiedades detergentes precisamente a la existencia de un radical hidrocar-
/
o-
bonado, lipófilo (amigo de la grasa) y el ion carboxilato -e .::::. profun-
damente polar y, por tanto, hidrófilo.
o

28.4
Modelo molecular del pal·
mitato sódico.

En la figura 28.5 se muestra la acción detergente de los jabones.


Aparte de estas reacciones de neutralización, que evidencian la pre-
sencia de un átomo de H sustituible en el grupo -OH, diferente a todos los
demás átomos de H de la molécula orgánica, hay una serie de reacciones
orgánicas donde participa el grupo -OH, originando nuevas funciones or-
gánicas con grupos atómicos característicos, nos referimos a :
a) Los halogenuros de ácido. Su grupo atómico característico resulta al
sustituir el grupo -OH del ácido por un átomo de halógeno, según :
-ro -ro
- e, ~-e ,
OH Cl
ácido cloruro de ácido o cloruro de acilo

Cadena carbonada (l ipófilal-,.

Moléculas de jabón
. ... Grupo carboxilato (hidrófilo)

Superf icie del agua


1
~
o
o
Superficie del agua
o••••.,,.. ~
\

A
~ B
o......,•••
e

28.5 Acción detergentlt de 101 jabones. L Actividad superficial. Enriquecimiento de


iones polares en la superficie del agua; b. Acción humectante. c. Acción emulgente.

627
Estos halogenuros de ácido son sustancias muy reactivas, frecuente-
mente utilizadas en las síntesis orgánicas.

b) Los ésteres que resultan de la reacción entre un alcohol y un ácido,


~o
siendo su fórmula general R - e - O - R' y que teóricamente resul-
tan al sustituir un átomo de H del grupo carbóxilo del ácido por un
radical alquílico (R') ; así, por ejemplo, en la reacción entre el metano!
y el ácido acético se origina el éster acetato de metilo (como se observa,
su nomenclatura es análoga a la de las sales) :
o o
r - - - - --, 11 11
H3 e-o ~__I!_:+-_!iq J -e -eH3 +=t H3 e-o - e -eH 3 + H2 0
alcohol + ácido e éster + agua

e) Las amidas, cuyas fórmulas pueden fácilmente obtenerse sin más que
sustituir el grupo -OH del ácido orgánico por un grupo ami no
(- NH2 ), como se indica en el esquema :
~o ~o
-e ...... -+ - e'
OH NH 2
grupo ácido grupo amida

cuya nomenclatura se deriva sustituyendo la terminación -oico, del


ácido del que procede, por la terminación amida.
Todas estas sustancias son de gran interés en un curso de Química or-
gánica; ahora bien, dadas las necesarias limitaciones al tema, terminaremos
considerando algunas experiencias de obtención de. estas sustancias, dete-
niéndonos particularmente en las reacciones de esterificación.

28.1.4. a) Haluros de acilo


En la práctica la formación de un haluro de acilo se consigue combinando
un ácido orgánico con un haluro de fósforo en recipientes secos, pues estos
A-41
compuestos de fósforo son extraordinariamente reactivos. Pongamos como
ejemplo la obtención del cloruro de acetilo. mtJ
Indicar qué compuestos serán ne- Si se desea obtener el cloruro de acetilo, los reactivos pueden ser el ácido
cesarios para obtener el cloruro de acético y el pentacloruro de fósforo:
acetilo.
~o ~o
eH3 - e . . _ + P el5 -+ eH 3 - e + P O el3 + H el
OH ' el
clorur-o de acetilo
628
La mayor electronegatividad del átomo de Cl que el grupo -OH en los A-42
ácidos junto al grupo carbonilo, justifica la gran reactividad de estos haluros ¿Cuáles serán los productos de
de acilo y por ello son muy utilizados en las reacciones orgánicas de síntesis reacción de un haluro de acilo con
como hemos indicado, sustituyendo en muchas de sus reacciones a los ácidos agua ?
orgánicos. m6
R: El ácido orgánico y el hidrácido
correspondiente.

28.1.4. b) Esteres

La reacción de esterificación o de formación de ésteres entre un ácido


orgánico y un alcohol transcurre de forma lenta, utilizándose un catalizador
ácido o básico para acelerarla.

El mecanismo de reacción en el caso de usar un catalizador ácido pro-


cede mediante el ataque del reactivo electrófilo (ion H +) al grupo -OH
de los ácidos más reactivos que el de los alcoholes, formando un ion carbonio,
como muestra el esquema :

o o
.,: : - 0 11 .. + 11+
R-C +H + ~ R-C - 0 -H ~ R-C +H O
' .. 1 2
QH ácido H
y, finalmente, el ion carbonio reacciona con la molécula de alcohol regene-
rando el protón adicionado al ácido orgánico :
O H O
ffi 11 1 11 +
R- C + 0-R' ~ R-C-0-R' ~ R-C-0-R' +H
11 1
O H ~r
alcohol

m!Dl A-43
Experimentalmente se ha demostrado que el átomo de oxígeno que une La constante de equilibrio de la
la cadena hidrocarbonada del ácido con la del alcohol procede de este úl- reacción entre el metano! y el ácido
timo. Ello se ha conseguido averiguar «marcando» la molécula de alcohol con acético es 4. Deducir la concentra-
un átomo de O radiactivo (el isótopo 18 del oxígeno) y viendo que dicho ción de equilibrio de éster si ini-
átomo aparecía finalmente en la molécula de éster y no en el agua formada. cialmente se han mezclado 1 mol de
La reacción global puede esquematizarse : ácido y 1 de alcohol.
R: 2/ 3 moles de éster.
o o
11 11
18
R-C - OH + H - 18 0 -R' ~ R-C - 0 -R' + Hp
629
Esta reacción es típicamente reversible, así que en condiciones adecuadas
se puede realizar la reacción inversa de hidrólisis prácticamente total, si se
hace en medio alcalino, ya que el ácido es eliminado del equilibrio en forma
de sal, según los esquemas:
o o
11 11
R-e-0 - R' +Hp ~ R-e-OH+HOR'
+ agua ~ ácido + alcohol

o o
11 1:
R-e-OH+NaOH ~ (R-e:.:.:o)- Na+ +Hp
Así pues, los ésteres naturales sirven como fuente para obtener los ácidos
orgánicos de cadena larga: por ejemplo, el aceite de oliva (como veremos en
el cap. 29) se puede hidrolizar en medio básico (NaOH, KOH, etc.) para
obtener las sales (sódica, potásica, etc.) de los ácidos grasos allí contenidos
y que en alto porcentaje es el ácido oleico (9-octadecenoico). A esta reacción
de hidrólisis en estos casos particulares se les denomina de «saponificación»,
A-44 ya que se obtiene el jabón correspondiente. mm
La esperma de ballena (esperma- Las grasas o ésteres naturales serán estudiados más detenidamente en
ceti) contiene ésteres del ácido hexa- el capítulo referente a sustancias de interés biológico (cap. 29).
decanoico (ácido palmítico)
C15H31C02 H. ¿Cómo podría realizarse
la obtención del jabón palmitato
28.1.4. e) Amidas
sódico?
_..-: : ; 0
Finalmente, la formación de amidas R-e~ en el laboratorio, a partir
NH2
de ácidos orgánicos, tiene lugar por deshidratación térmica de las sales
amónicas de los correspondientes ácidos, siempre que se realicen en con-
diciones adecuadas para desplazar los equilibrios existentes, así la aceta-
A-45 mida puede obtenerse combinando ácido acético y amoniaco a alta tempe-
Escribir la reacción de formación ratura, según el esquema:
de propanamida a partir del ácido o
correspondiente.
~o ~o 11
eH3 - e + NH3 ~ eH3 - e , -. eH 3 -e + Hp
A-46
' oH o-NH~ 1
¿Qué nuevo grupo atómico se ácido acético acetato amónico NH2
obtiene si se sigue deshidratando (sal amónica) acetamida
una amida? mRt mm
R: R-C=N (denominada función Si se continúa la deshidratación de la amida se. originan compuestos
«nitrilo» ). de olor desagradable, con el grupo atómico característico -e:= N, que ori-
630
gina la función nitrílo,
ción amida por nitrilo.
a nomenclatura consiste en sustituir la termina-

Como vemos, la intervención del amoniaco en las reacciones con ácidos A-47
orgánicos introducen átomos de nitrógeno en las cadenas hidrocarbonadas, Formular el propanonitrilo y el
obteniendo una función oxigenada y nitrogenada (amida), y otra ya ex- metan onitrilo.
clusivamente nitrogenada (nitrilo); ahora bien, dentro del estudio de las
combinaciones nitrogenadas, en el que también se debe incluir las amidas R: CH 3 - CH2 -C=N y
y nitrilos. solamente trataremos, por su mayor importancia, de las aminas. H-C=N (ácido cianhídrico).
mm
COMBINACIONES NITROGENADAS TIPICAS: LAS 28.2. A-48
AMINAS Hacer un cuadro que contenga
las funciones oxigenadas tratadas en
Ya se ha citado que las funciones orgánicas «amida» y «nítrilo», cuyos este apartado, indicando, su grupo
o
11
atómico característico.
grupos característicos son -C-NH2 y -C=N. respectivamente, son com-
binaciones nitrogenadas. Centraremos, sin embargo, nuestra atención en
una nueva función aún no introducida en este capítulo: las amínas. mm A-49
Recordar cuál es el grupo carac-
Las aminas se consideran como sustancias orgánicas que resultan al terístico de las aminas, formular una
sustituir átomos de H del amoniaco por radicales alifáticos o aromáticos; amina alifática y otra aromática.
así pues, como en el amoniaco existen 3 átomos de H, se puede concluir
que existirán tres clases de animas, según el número (1, 2 ó 3) de átomos
de hidrógeno sustituidos, que reciben el nombre de amínas primarías, secun-
darías y terciarias, respectivamente.

Si sustituimos átomos de H en el amoniaco por grupos metilo ( -CH 3 )


obtenemos la metilamina, la dímetilamína o la trimetílamina. cuyas fórmulas
respectivas serán:

una amina primaria una amina secundaria una amina terciaria


H3 C-NH 2 H3 C-N-CH
1 3
H3 C-N-CH
1 3
metilamlna H CH 3
dimettlamlna trimetllamina

Puede también verificarse la sustitución por radicales diferentes, como


por ejemplo la etilmetilamina, cuya fórmula será : CH3 - CH 2 - N- CH 3 A-50
mm H
1 Formular y clasificar las aminas
siguientes: propilamina, metil butila-
mina dietilamina y trietilamina.
631
A-51 En el caso de estar enlazado el grupo arnino característico ( - NH 2 ) a
Predecir el comportamiento ácido- un anillo bencénico nos encontramos con las aminas aromáticas, de las cuales
base de las aminas tanto alifáticas el compuesto representativo será la fenilarnina, de fórmula:
como aromáticas.
fer;ülamina (anilina)

aunque se sigue nombrando por su denominación tradicional: la anilina.


F.1S"JI
La presencia en las aminas alifáticas de un átomo de N con un par de
electrones solitarios justifica su comportamiento como bases de Bronsted, ya
que podrán aceptar un protón para dar el ácido conjugado (ion «alquila-
monio» en general). Así, las aminas de cadena hidrocarbonada larga, que
normalmente son líquidos aceitosos de olor desagradable a pescado e inso-
lubles en agua, forman, con los ácidos, sales que son solubles en agua y que
cristalizan bien en no pocos casos.
El equilibrio ácido-base para una amina como 'la metilamina será:

He-N-H+H
3
..
1

H
metilamina
+
~
¡ He-N -H
3
H1
1

H
ion metilamonio.
]+

Estas aminas son generalmente más básicas que el amoniaco debido al


efecto inductivo dador de los átomos de e unidos al átomo de N más electro-
negativo, de forma que hay un desplazamiento de la nube electrónica del
enlace e- N hacia este último átomo, aumentando su densidad electrónica
y consecuentemente la facilidad de aceptación del protón, como indica el
esquema:
H
1+<~ 8-.5
H -e~ N-H o
1 1
H H
A-52
Establecer una escala cualitativa Lógicamente deberá existir un aumento de basicidad en estas bases ni-
de fuerzas para las bases metilamina trogenadas a medida que aumenta el número de grupos alquílicos ligados
y dimetilamina. al átomo de N, es decir, habrá un aumento de basicidad en el orden :
eH 3 eH 3 ~ • •
._.,...
NH < eH 3 ---+ N
eH 3 --"' eH3 /
amoniaco metilamina dimetilamina trimetllamina
632
.•
por multiplicación de este efecto; ello se comprueba midiendo las constantes

,
de basicidad (o el pKb) de estas bases orgánicas en disolventes apolares 7 •
)
En el caso de las aminas aromáticas existe una disminución notable de
la basicidad debido a la interacción electrónica (de signo contrario al ex-
puesto en las aminas alifáticas) entre la nube deslocalizada y el par elec-
A-53
Predecir la basicidad relativa de
la anilina frente a las aminas alifá-
ticas.
trónico solitario del átomo de N, formando por efecto mesomérico una nube
común que abarca al anillo bencénico y al átomo de N y restando densidad
electrónica al par de electrones libre del átomo de N, y en consecuencia existirá
una menor posibilidad de aceptación del protón. La experiencia muestra
que la anilina es una base aproximadamente l 00 000 veces menos fuerte que
el amoniaco, por tanto es bastante débil, siendo por el contrario bastante
fuerte su ácido conjugado, el ion anilinio, según el esquema:

(Q)- NH2 + H + ~ [ (Q)- NHJ +


ion anilinio
lo que confiere una particular reactividad a este ion sobre todo con las bases
nitrogenadas, de ahí que las aminas aromáticas sean compuestos de partida
para la síntesis de numerosos colorantes en reacciones específicas (denomi-
nadas de copulación) que se estudiaran en cursos más específicos de Química
órgánica.

' Los pKb para los compuestos citados muestran en disolución acuosa una inversión al
pasar a las aminas terciarias. así:

NH 3
4.75
pero se ha comprobado experimentalmente que ello es debido a la falta de estabilidad del ion
alquilamonio. que no posee átomos de H para formar puentes de H con el agua (disminución
de la solvatación), por ello se considera la variación de la basicidad en disolventes apolares.
633
En este capítulo hemos pretendido ofrecer una visión de interés biológico- . Todas estas funciones están re-
elemental de las funciones orgánicas oxigenadas y ni- lacionadas entre sí y con los correspondientes hidro-
trogenadas que son, sin duda, las de mayor interés carburos, pudiendo pasarse de unas a otras por oxi-
en la Química orgánica -como podrás ver en el ca- daciones-reducciones moderadas o hidrataciones-des-
pítulo siguiente, dedicado al estudio de las sustancias hidrataciones, etc.

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-54. Es muy importante que al finalizar el estudio de las cadenas de oxidación-reducción y de hidra-
este tema, el alumno proceda a familiarizarse tación-deshidratación que las relacionan entre
con las funciones oxigenadas y nitrogenadas sí.
estudiadas, incluyendo un cuadro sintético con
A-56. Formulación de muchos compuestos, tratando
los siguientes epígrafes:
de clasificarlos.
Ejemplo: A-57. Vistas las relaciones entre las diferentes sus-
tancias se deben poner problemas que traten de
Grupo
Función Ejemplo Nombre
Sustancia que forzar a la aplicación de dichas relaciones, como
atómico lo contiene procedimientos de síntesis que en el tema no se
han visto detalladamente, por ejemplo:
- OH alcohol CH 3 -l'H 2 0H etanol vino, licores ¿Cómo obtener el acetato de metilo?
(hidroxilo ) fenol :g;,-- OH fenol taninos ¿Cómo obtener la acetona ?
- -
¿Cómo obtener la propanamida a partir de pro-
A-55 . También es muy conveniente que se establezca panal?
en otro cuadro sintético la relación entre las ¿Cómo obtener el acetato de metilo a partir de
diferentes funciones ; para ello basta considerar cloruro de acetilo ?

634
SUSTANCIAS DE INTERES
BIOLOGICO 29
Dentro del campo de la Química orgamca nos corresponde en este capítulo INTRODUCCION
tratar, aunque sea de forma introductoria, algunas de las sustancias químicas de
vital importancia para iniciarse en el conocimiento de la materia viva. En la materia
viva existen distintos niveles de organización que conviene explicitar para deli-
mitar el alcance de nuestro estudio: es bien conocida la organización de los seres
vivos en células que, a su vez, están ensambladas formando tejidos u órganos y que
el conjunto de los mismos constituye un organismo. Así pues, la comprensión
de las funciones de movimiento, defensa, crecimiento, reproducción, etc., de un
ser vivo descansa en nuestro conocimiento sobre ese «átomo» de la vida que lla-
mamos célula: ahora bien, dentro de esa célula existe un conjunto de estructuras
moleculares, complicadas pero regidas por las mismas leyes físico-químicas que
el resto de la materia. Se comprende que el avance científico en la Química de la
vida supone desentrañar esas complejas estructuras moleculares, cuyas propie-
dades determinan y explican el comportamiento celular, es decir, del ser vivo.
Por ello, y dado el amplio y complejo campo de la materia viva, se distinguen,
repetimos, varios niveles de organización:

a) El nivel molecular, cuyo estudio implica averiguar las sustancias químicas


que entran en la composición de las células, y entre las que citamos como
más importantes: hidratos de C, grasas, proteínas y ácidos nucleicos.
b) El nivel celular, que estudia las células en sí y las estructuras que se en-
cuentran en su interior.
e) El nivel de los tejidos y órganos, como organización superior de las cé-
lulas y cuyas funciones específicas son de extraordinario interés para en-
tender los procesos metabólicos, respiratorio, nervioso, etc., del ser vivo.
d) El nivel de organismos, como estructura de un conjunto de órganos con
autonomía en mayor o menor grado, objetivo esencial de la Biología, que
trata de los seres vivos propiamente.
e) El nivel social. como conjunto de organismos que conviven con una cierta
independencia, en determinados medios biológicos, como ciertas estruc-
turas sociales de animales y plantas, etc., campo de estudio que corresponde
635
a diversas ramificaciones de la Ciencia (Zoología, Botánica). Dentro de
este nivel, aunque con una especificidad que le distingue de cualquier otra
forma de agrupación de organismos, puede incluirse la sociedad humana,
objeto de innumerables ciencias, que van desde la sociología a la historia.

Dentro de este amplísimo campo, que lo comprende prácticamente todo res-


pecto de los seres vivos, la Bioquímica estudia fundamentalmente los dos primeros
niveles de organización, de los cuales nosotros trataremos muy someramente el
nivel molecular, cuyo apasionante contexto abarca desde la química de la repro-
ducción de los seres vivos, pasando por su movimiento, nutrición, crecimiento, etc.,
hasta la posible síntesis de sistemas vivos. Y dentro de este nivel nos limitaremos
a estudiar la composición y estructura de las moléculas, que constituyen princi-
palmente las fuentes energéticas de los seres vivos y que son las responsables del
sostenimiento de vegetales y animales; nos referimos _a los hidratos de carbono,
grasas y proteínas, base de nuestro alimento diario (fig. 29.1), como parte de la
materia viva 'que somos.

29.1
Nuestro alimento co-
tidiano debe contener
hidratos de carbono,
grasas y proteínp,

29.1. HIDRATOS DE CARBONO


La importancia de los hidratos de carbono en los seres vivos es extraor-
dinaria, siendo sus funciones fisiológicas muy variadas. Así son utilizados como
sustancias de reserva por las células, es decir, como fuentes de energía pri-
marias junto con las grasas y proteínas para la producción de sustancias
biológicas o también para el mantenimiento de la temperatura del organismo,
lo que sucede mediante combustiones secuenciadas y paulatinas de las ca-
denas hidrocarbonadas (azúcares, almidón, etc.). Frecuentemente encon-
tramos a los hidratos de C en el mundo vegetal como sustancias de soste-
nimíento del organismo, como ocurre en el caso de la celulosa de las plantas.
636
Los hidratos de carbono o carbohidratos son compuestos orgánicos que
solamente contienen tres elementos: C, H y O. El origen de este nombre
alude a que la fórmula empírica que corresponde a muchos de estos com-
puestos contiene doble número de átomos de H que de O, al igual que en el
agua, CxH2 Py• y aunque ello no sea general ni significativo desde el punto
de vista estructural. se ha seguido respetando por tradición. En realidad, al
analizar los grupos funcionales de los hidratos de carbono se comprobó que
se trataba siempre de polialcoholes con una función aldehído o cetona, es
decir, moléculas orgánicas con muchos grupos hidroxilos (-OH) y un grupo
carbonilo -e- como prueba su comportamiento. n1 A-1
11 Realizar experiencias de disolu-
o ción en agua y en hexano de azúcares
La presencia de gran número de grupos oxhidrilos en la molécula de un (glucosa o sacarosa) y tratar de
hidrato de C permite predecir, al menos cualitativamente, que estos com- fundirlos. Anotar todo lo observado
puestos tendrán gran afinidad por el agua, estableciéndose gran número de y justificar su gran solubilidad en
enlaces por puente de hidrógeno con este disolvente, lo que explica su gran agua.
solubilidad en agua, sobre todo en compuestos de bajo peso molecular.
Ahora bien, aunque los hidratos de carbono de alto peso molecular, como el
almidón o la celulosa, también forman puentes de hidrógeno con el agua,
no llegan a disolverse, como se verá más adelante.
Estos hidratos de C se han clasificado atendiendo a los resultados experi-
mentales encontrados al efectuar su hidrólisis, es decir, la reacción química
de descomposición con el agua (normalmente catalizada por ácidos o bases
en el laboratorio y por fermentos o enzimas 1 en la célula viva) en: mono-
sacáridos. oligosacáridos y polisacáridos. Los primeros son aquellos azúcares
formados por moléculas simples que no sufren descomposición en condiciones
suaves de hidrólisis, de los que es ejemplo típico la glucosa. Los oligosacáridos,
son azúcares que al hidrolizarlos pueden originar de 2 a 6 moléculas de
monosacáridos; los más frecuentes son los disacáridos (di=dos), como la
sacarosa. Finalmente, la hidrólisis de un polisacárido origina muchas uni-
dades de monosacáridos. Son ejemplos de interés el almidón y la celulosa.

2 9 .1.1. Monosacáridos
Como se ha indicado, son las unidades más sencillas de los hidratos de C;
aproximadamente existen en la naturaleza 20 diferentes. Todos ellos tienen
sabor dulce, siendo prototipo de los mismos la glucosa o azúcar de uva, pre-
sente en las frutas naturales y constituyendo una unidad esencial en muchos
de los oligosacáridos y polisacáridos.

1
Los fermentos o enzimas pueden ser aislados en el laboratorio y actuar como catalizadores
de estas hidrólisis en tubo de ensayo.
637
Como resultado del análisis qullllico se ha establecido que su fórmula
empírica es C6 H12 0 6 • Por otra parte, mediante esterificación con anhídrido
acético se ha establecido la existencia de cinco grupos -OH y su disolución
posee un marcado carácter reductor oxidándose a ácido del mismo número
de átomos de carbono, lo que muestra que la molécula de glucosa posee
A-2 un grupo aldehído. mPA miJ
Proponer, teniendo en cuenta las Investigaciones detalladas permitieron determinar la configuración de los
propiedades señaladas, una fórmula cuatro átomos de carbono asimétricos existentes en la molécula de glucosa,
desarrollada para la glucosa y nom- es decir, la ordenación espacial de los grupos -OH. Esta configuración re-
brarla de acuerdo con la nomen- sultó ser la indicada en la figura 29.2 (que es, en realidad, la proyección de
clatura aceptada. la ordenación espacial sobre el plano del papel).
R: CHzOH- CHOH- CHOH-

-7
o
-CHOH - CHOH - C (2, 3, 4.
H
S, 6, pentol hexanal).

A-3
a) Indicar si existe algún átomo de
carbono asimétrico.
b) En caso afirmativo, ¿cuántos isó-
meros ópticos tendrá la glucosa? 29.2 Fórmula desarrollada 29.3
de la glucosa. Modelo de la estructura clclica de la O-glucosa.
R: a) Cuatro (los átomos de carbono
2. 3, 4 y 5).
Sin embargo, esta estructura no explica todas las propiedades de la
b) 2 4 = 16 isómeros ópticos.
glucosa, debiéndose aceptar la existencia de estructuras cíclicas, como las
mostradas en la figura 29.3, que suponen la posibilidad de aproximación de
los correspondientes átomos. m1
Existen, como ya hemos señalado, otros monosacáridos, bien aldosas (con
una función aldehído), bien cetosas (con una función cetona), siendo las
A-4 más frecuentes las de S ó 6 átomos de carbono.
Construir el modelo molecular Todos ellos poseerán, pues, carácter reductor 2 , varios carbonos asimé-
abierto de la glucosa y comprobar tricos y posibilidad de presentarse en estructuras abiertas o cíclicas. No con-
la posibilidad de formar un anillo sideramos conveniente, sin embargo, extendernos en la descripción, ni si-
hexagonal con un átomo de oxigeno quiera enumeración, de estos monosacáricos, lo que, en este nivel, supondría
entre los átomos de C, 1 y S, dada la una innecesaria complejidad. Citemos únicamente la D-fructosa, polialcohol
libertad de giro de los enlaces exis- con esqueleto de 6 átomos de carbono como la glucosa, pero con un grupo
tentes.
cetona en el átomo de C,2 en lugar del grupo aldehído, que contiene la glu-

2 Precisamente, la presencia de monosacáridos reductores en orina y sangre de enfermos

diabéticos es detectada aprovechando este carácter reductor mediante la reacción de Fehling.


638
cosa en C,l. En la figura 29.4 se dan las fórmulas estructurales de la D-
fructosa. Se puede observar que, al igual que la D-glucosa, tiene posibilidad

1
CH,OH
1
2
C=O 6 o
31 CH,OH/ '-...... 'CH,OH
H \.s/ '-.._z/
HO-C-H
H,OH • •
~
·'
H-C-OH
si
H-C-OH
HH HO
H
!\]'· \
--e
HO / \
3 H
HO OH
81
CH 2 0H
1 1
OH H HO H
a) b) el

29.4
Estructuras abierta y crclica da la D·fructosa. a) Estrutfura abierta; b) estructura y srm-
bolo del anillo (l(·D·fructosa (si cambia la disposición del - OH del C,2 sarra al anillo
hexagonal da ¡3.0-fructosa); e) estructura pentagonal da (l(-0-fructosa.

de enlazar el grupo C =O con el - OH del átomo de C,6 formando estructuras


de anillo a o {3 según la disposición del -OH del C,2 por debajo o por encima A-5
del plano de la molécula. También puede formar anillos pentagonales unién-
dose el grupo C=O con el -OH del C,S. mil! Con objeto de mostrar el carácter
Aparte de este carácter reductor de los monosacáridos es de destacar la reductor de la glucosa y demás
monosacáridos. se sugiere la confec-
fermentación de sustancias vegetales ricas en azúcares, que con los fermentos ción de un espejo de plata colocando
producidos por la levadura desdoblan las moléculas de azúcar en etanol y sobre vidrio disoluciones de glucosa
anhídrido carbónico; así, en el caso de la fermentación de la glucosa, la yf o pentosa con una sal soluble de
reacción será : plata (Ag N0 3 ) en medio amoniacal.
C6 H120 6 - 2C 2 H6 0 + 2C02 A-6
A todos es familiar la fermentación del zumo de uva, de la malta, etc., Explicar la razón de que los
para tener disoluciones alcohólicas como el vino, la cerveza, etc. mm obreros que limpian los tanques de
fermentación vacíos tomen ciertas
precauciones (llevar una vela, cerilla
29.1.2. Oligosacáridos o mechero encendidos) para bajar
a realizar su tarea.
Los oligosacáridos, como indica su nombre, están formados por varias R : La inexistencia de 0 2 del aire
(aligas= pocos) unidades de azúcares simples. Los más interesantes son los (debido a su desplazamiento por
disacáridos (di= dos), cuyas moléculas están compuestas de dos moléculas el CO2 más denso) es detectada
de monosacáridos enlazadas. Entre estos disacáridos citaremos como pro- cuando se apaga la llama.
639
totipo por razones de abundancia natural la sacarosa o azúcar de caña, que
también se encuentra en elevado porcentaje en la remolacha azucarera, y
que consta de una unidad de glucosa y otra de fructosa; otros disacáridos
son la maltosa, obtenida generalmente por fermentación del almidón conte-
nido en los cereales (malta), que consta de dos unidades de glucosa enlazadas,
y la lactosa o azúcar de la leche que contiene una unidad de glucosa y otra
de galactosa (isómero de la glucosa).

La fórmula empírica general de estos disacáridos es C12H2 p 11 , que como


vemos no corresponde al doble de la de un monosacárido (C6 H120 6 ) debido
a la pérdida de una molécula de agua cuando se unen. Por el contrario, en
el proceso de hidrólisis del disacárido se incorpora una molécula de agua
partiéndose el enlace de unión entre los dos monosacáridos, como se esque-
matiza:

H\ /CH, OH

HO/
• :-...
~,- ~
0 H'\
e /CH,OH
29.5
H OH H
1 H O Hidrólisis de disa-
.~·~ 1 e/
1
CH OH O
1 ' -· / '-. H -
+ H, O
/ \
HO ,.- ~
H OH ,H H
+ cári dos (sacarosa,
1 OH \ iJ_/ ""'-._ s / .:::::.-•-..........:: 1/ maltosa y lactosa).
H o--.'\. /H HO\ /
• '--cH,OH 1 1
OH

'\ (La O-galactosa ti&-
;._. 6 H OH ne invertida la po-
1 •¡ sición del - OH so-
OH H
bre el C,4 respeo-
HO 6
\• eH, eH sacarosa + H2 O - O-glucosa (O!· ~) + 0-fructosa to de la O-glucosa.)

H
/•'\¡Lo~ 1
HO
\ CH,OH
HO
\ CH,OH
••H~•-----"'-•/H
•¡-..........::. H ........./-~
/.e'\'-..... _ H.. . - ·\t-~-0
1 OH \ \
1
CH,OH
---
+ H, O H 1

·,H~·,-..........::. /H
+ ~~~~~
.
H o-•:-._.:.--o ,-..........::.
1 ~ OH \ J OH \
" \ H~·-----" /H H OH H OH
,-..........::.
~ OH '\
OH

2 O-glucosa (O!· m

lactosa + H2 0 - O-glucosa + O-galactosa

640
La sacarosa (azúcar corriente) está constituida por una molécula de A-7
D-glucosa unida por el C,l a una molécula de D-fructosa en forma cíclica Programar una experiencia donde
pentagonal mediante el C,2, como muestra la hidrólisis de este disacárido se compruebe que una disolución de
esquematizada en la figura 29.5. En cambio, en la maltosa y la lactosa las sacarosa en agua no tiene carácter
uniones se realizan entre el C,l de la glucosa y los átomos de C,4 de otra reductor. Realizar posteriormente la
molécula de glucosa y de galactosa, respectivamente (fig. 29.5). Se adver- hidrólisis con HCl 1 M y constatar
tirá que en la sacarosa se ha perdido el carácter reductor debido al bloqueo ahora si la disolución obtenida es
del grupo -OH próximo al puente de O responsable de la glucosa al unirse reductora. Interpretar las experien-
a la segunda unidad de monosacárido. ti1!tj cias realizadas.

A-8
29.1.3. Polisacáridos Añadir almidón en polvo al agua
y calentar la emulsión suavemente.
La mayor parte de los hidratos de C existen en la Naturaleza no como Filtrar para separar la disolución de
la parte insoluble. Comprobar si la
simples unidades de monosacáridos, sino como macromoléculas formadas amilosa es la parte disuelta, pues se
por gran cantidad de unidades engarzadas: así, por ejemplo, el papel en que tiñe de color azul intenso con una
estamos leyendo es en su mayor parte un polisacárido (celulosa), que ge- gota de solución acuosa de iodo, en
neralmente constituye el esqueleto de los vegetales; por otra parte, también cambio la amilopectina se vuelve de
son usados estos polisacáridos por los organismos (almidón y glucógeno) color rojo-violeta en contacto con la
como sustancias alimenticias de reserva. Los polisacáridos como la celulosa solución de iodo (fig. 29 .ó) .
son dificilmente solubles en agua debido a la magnitud de sus masas mole-
culares (algunas de las macromoléculas de celulosa sobrepasan el millón de
u.m.a.) y, por tanto, las fuerzas intermoleculares son muy intensas; no obs-
tante se embeben de agua hinchándose en contacto con la misma debido a
la presencia de gran número de enlaces por puente de hidrógeno. Otros
polisacáridos, como el almidón, son parcialmente solubles, formando diso-
luciones coloidales. Detengámonos en su estructura molecular que inter-
pretará estas propiedades.
AMILOSA AMILOPEPT INA
Azul Rojo-violeta
29.1.3. a) Almidón
29.6 Reconocimiento de amilosa v amilo-
pectina como solución acuosa de
El almidón se encuentra en las plantas almacenado en gránulos recu- iodo.
biertos por proteínas. Si estos granos se maceran con butanol acuoso a la
temperatura de ebullición se puede observar la separación de dos partes en
la solución; una porción precipitada que se denomina amilosa, cuya masa A-9
molecular está comprendida entre 10 000 y 100 000 u.m.a., y otra porción La hidrólisis suave del almidón,
que permanece en suspensión llamada amilopectina, de masa molecular entre con ayuda de ácido, proporciona
50 000 y 6 000 000 de u.m.a. productos de pesos moleculares bajos
llamados dextrinas que después se
Al realizar la misma operación utilizando agua caliente como disolvente hidrolizan a maltosa y finalmente a
es de esperar que la parte soluble sea la amilosa, aunque el resultado es O-glucosa. Predecir cuál debe ser la
variable, dependiendo de la historia del proceso. e;) mm estructura molecular del almidón.
641
La diferencia esencial entre la amilosa y la amilopectina consiste exclu-
sivamente en la disposición lineal o ramificada, respectivamente, de las uni-
dades de D-glucosa unidas en las macromoléculas de almidón. En la figura 2 9. 7
se muestra la cadena lineal de amilosa constituida por anillos alfa de D-
glucosa unidas como en la maltosa. En cambio, la amilopectina, normal-
mente de masa molecular más alta. tiene cadenas ramificadas de moléculas

H
\ CH, OH 1-unidadde a -Dglucosa - J
a-•,.__ ¡_,- o
.¿,_.~
'\
~
H OH !"1

6~
/ H
1
1

1 \
H

CH, OH 1
al-•~
: "'•-o
1 1

~.~Ji\
1 1

/ HI H (

1
1
! bH \ 1 \
o.-L-•~
/ CH, OH

'\H~~ ,{\_
0
1 1
11 11 ·-·~ '\_ /H
1 1--.......::•
H OH \ -

29.7 Macromolécula lineal de amilosa.

cx-D-glucosa enlazadas por el C,l a los grupos -OH del C,6. Si se hidroliza
parcialmente la amilopectina conduce a las dextrinas (cadenas más cortas
pero igualmente ramificadas, como indica la figura 29.8), muy usadas en
conservas de mermeladas, tejidos. etc. Si continúa la hidrólisis se producen
oligosacáridos y finalmente las unidades de cx-D-glucosa.

29.8
Macromolécula de amilopectina (cada
circulo simboliza una unidad de
a-D·glucoál.

642
Este almidón vegetal 3 es ingerido por los animales, que demuelen la
macromolécula gracias a una enzima de la saliva (amilasa) y posteriormente
el jugo gástrico lo transforma en maltosa. A su vez las enzimas del jugo in-
testinal desdoblan la maltosa en moléculas de D-glucosa, que son almace-
nadas en los tejidos fibrosos de los músculos o en el hígado, donde se poli-
merizan en forma de glucógeno o almidón animal. cuya estructura es similar
a la amilopectina, pero más ramificada aún.

29.1.3. b) Celulosa
Es el polisacárido por excelencia del mundo vegetal, forma el principal
constituyente de los tejidos fibrosos de las plantas, árboles y bacterias, siendo
el compuesto orgánico más abundante en la Tierra. El algodón se puede consi-
derar como celulosa químicamente pura, pues contiene del 98 al lOO por lOO
de celulosa. En esencia, su estructura molecular es similar a la amilosa del
almidón, aunque contiene muchos más anillos de glucosa (de 2 000 a 10 000).
A pesar de este extraordinario parecido químico con la amilosa, es totalmente
insoluble en el agua, aunque la macromolécula de celulosa es hidrófila. La
diferencia esencial reside en la unión de las unidades de D-glucosa. pues
mientras en la amilosa participan anillos de et-D-glucosa. en la celulosa se
unen anillos de P-D-glucosa (fig. 29.9). Es sorprendente observar cómo esta
mínima diferencia en el enlace (supone un giro de 180°) puede cambiar tanto
las propiedades de este compuesto, contrastando la imposibilidad por la
mayor parte de los organismos vivos de digerir la celulosa (partición de la
macromolécula). a excepción de rumiantes y algunos microorganismos. Ello
-o
\
e ¡CH' OH L_
f
_
Unidad de ~ - O glucosa "--1
1

~\•-o
1
H¡OH H~
, 1 .
1
1

·-•--.........:: 1 o
1 JH ·\~ \ H OH 1
H e 1 / 1

H 1 H/ '\:"-·~:~ 1
1 '\f-!OH , 1
•-o-.........: o
1 1 \ ·,~ \ CH OH
1 CH, CH H H 1 e 1 '

\ 1 H/ ~,-~'\_
1 1

(
-r-.........::.-o
H/OH '.....__' \

OH \ \
H H

29.9 Macromolkula de celulosa.

3
Este almidón se forma en los vegetales a través de la glucosa. que a su vez se sintetiza
en la función clorofilica a partir del dióxido de carbono (C0 2 ) atmosférico y agua con partici-
pación de la clorofila y la luz solar.
643
se explica por la ausencia de enzimas específicos que puedan partir la macro-
molécula de celulosa. En la figura 2 9.1 O se presenta la facilidad con que
dos cadenas lineales de celulosa pueden formar enlaces por puente de hi-
drógeno aprovechándose todas las posibilidades al máximo; se explica también
A-10 así la facilidad de imbibición (la celulosa se hincha) de agua por estas macro-
moléculas. La hidrólisis de la celulosa puede realizarse en el laboratorio
Hacer una sintesis del estudio mediante calefacción prolongada con la ayuda de ácidos fuertes, obtenién-
realizado sobre los principales hi-
dose Ct-D-glucosa, pero esta operación no es rentable como fuente de ali-
dratos de carbono y procurar esta-
blecer relaciones entre ellos apro- mentación.
vechando la reacción de hidrólisis. o
A-ll l --;¡_;;; o
Ya hemos señalado que una de
las principales funciones de los hi-
dratos de carbono es la de ser fuente H 0-H- - - - CH
2

de energía para los seres vivos; o


aunque su combustión tiene lugar o ----
de forma escalonada 4 , ¿cuál sería 0 "'-ti
la ecuación de combustión total de
a) la glucosa C6 H1 p 6 , ----0 '-H H,C 29.10
b) la sacarosa C12H 22Ü 11 • Y Puentes de hidrÓge-
e) el almidón (C 6 H 10 Ü 5 ) •. O no entre dos cadenes

M
O _.......H- - - - - - paralelas de celulosa.
R:a) C6 H 1 p +ó0l-+ó11p+ O H/ O
6
+ 6C02
b) cl2H2pll + 1202 ..... ? H--..._
------O H, e
_.......o-H----
..... llH 20 + l2C0 2
e) (C6 H 100 5 )" + 6n0 2 -+
..... n(SHp + 6C0 2 )
Gracias a esta resistencia a la hidrólisis que manifiesta la celulosa, es
A-12 posible esterificarla fácilmente con ácidos fuertes, como el HN0 3 y el H2 S04
concentrados, obteniéndose trinitrato de celulosa (pólvora sin humo), o con
Calcular el calor que se despren-
derá al consumirse totalmente 1 g anhídrido acético, dando acetato de celulosa, materia prima para preparar la
de sacarosa (azúcar corriente) seda artificial.
(C 12 H2Pu) en el organismo. ~H Las aplicaciones de la celulosa son innumerables; citemos como ejemplo
para esta reacción es: el papel, que no es más que la unión de muchas fibrillas de celulosa por medio
M. atómicas: C,l2; H,l; 0,16.
de un adhesivo, «cola», donde se intercala, para darle consistencia y para
evitar la imbibición de la tinta, una mezcla que contiene yeso, espato pesado,
• La fuente fundamental de energía etcétera.
para la célula es la glucosa. En las células
la oxidación total de la glucosa no se Pasamos a continuación a estudiar otros principios químicos conocidos
realiza de forma directa sino a través de en bioquímica como sustancias de reserva alimenticia; nos referimos a las
muchos pasos sucesivos (más de 30) en
los que se libera cada vez una pequeña grasas, grupo importante de los lípidos.
cantidad de energía. ri.1IDl nu mDJ
644
GRASAS 5 29.2. A-13
Una grasa corriente en el sebo es
Conjuntamente con los hidratos de C y las proteínas, las grasas o gli- la triestearina, que resulta al esteri-
céridos son los compuestos orgánicos de los seres vivos que sirven de ali- ficar los tres grupos -OH de la gli-
mentos y sustancias de reserva, al mismo tiempo que su acumulación en cerina (propanotriol) con sendas mo-
los tejidos adiposos proporcionan un aislamiento al organismo que de no léculas de ácido esteárico ( octadeca-
existir podría perturbar algunos órganos. Las grasas son los alimentos con noico). Tratar de encontrar la fórmula
mayor potencia calorífica, ya que su calor de combustión es aproximada- desarrollada de la triestearina o tries-
mente el doble que el de un hidrato de e o el de una proteína. Desde el punto tearato de glicerina.
de vista químico se comprende esta diferencia, puesto que las grasas constan, o
como veremos, de una larga cadena hidrocarbonada (e y H casi exclusiva- 11
mente), mientras que las cadenas de hidratos de e se encuentran ya par- R: CH 3 - (CH2 )¡ 6 -C-0-CH2
cialmente oxidadas, existiendo grupos -OH átomos de O en las mismas,
como se ha visto. m!IIJ TI 1
CH3 -(CH2)16 -TI-0-Cr
Las grasas son ésteres de los ácidos carboxílicos superiores (normalmente
con cadenas de 7 a 22 átomos de e). llamados ácidos grasos con la glicerina
(polialcohol de 3 átomos de C). por ello a las grasas se les denomina también CH 3 - (CH 2 ) 16 - C- O- CH2
glicéridos 6 • Esta triple esterificación de los tres grupos -OH de la glicerina
sucede en la Naturaleza generalmente con diferentes moléculas de ácidos
grasos, dependiendo las características de las grasas. de los ácidos grasos
unidos; pongamos como ejemplo la formación de la triestearina, esterificación
que se realiza con tres moléculas de ácido esteárico (octadecanoico = CH 3 -
(eH 2 ) 16 - eOOH). según el siguiente esquema:

o o
11 - - - -·-. 11
eH3 -(eH)
2 16
-C- :- oH H :o-eH2
-- - - ~
eH 3 -(eH2 ) 16 -e-O-eH2

CH 3 -(eH)
~
-e-,'- OH
r-----
H ·O-eH
0 1
-+
~
3Hp + CH 3 -(eH2 ) 16 -C-0-eH
1

2 16 - -- - ~

o11 r-- - - --,


1
~ 1
eH 3 -(CH2 ) 16 -e - ~ql! _~ JO-eH 2
CH 3 -(eH2 ) 16 -C-0-CH2

En la figura 2 9.11 se muestra un modelo molecular del glicérido formado


por la glicerina y el ácido láurico (dodecanoico=eH 3 -(CH2 ) 10 -COOH), que
es una grasa blanca sólida presente en un 30 por 100 en el sebo. Otras

5
Los glicéridos o grasas se engloban dentro del grupo de los Iípidos; aunque este grupo es
mucho más amplio (fosfolípidos, ceras. hormonas. etc.) conviene por razones de simplicidad
limitarqos a la clase de llpidos más abundante en la Naturaleza: las grasas. 29.11
6 Conviene que el alumno revise las reacciones de esterificación de un ácido con un alcohol Modelo de "calotas" de u.n glicérido (tri·
vistos en el capítulo anterior. laureato de glicerina).
645
A-14 grasas sólidas son las ya citadas triestearina y tripalmitina, resultado esta
Justificar la falta de solubilidad de última de la esterificación de la glicerina con el ácido palmítico (hexade-
las grasas en el agua. atendiendo a canoico). A medida que aumentan en la grasa los ácidos grasos insaturados
su_estructura molecular. (con dobles enlaces), aumenta la fluidez de la grasa, como se puede observar
en la trioleína que constituye entre el 70 y el 84 por 100 del aceite de oliva,
A-15 donde el ácido esterificado, el ácido oleico, es una cadena de 18 átomos de e
Proceder a fabricar jabón con con un enlace doble central entre los e.9 y 10: eH3 -(eH2)7 -eH=eH -
aceite de oliva y una disolución de (eH2)7 -eOOH. Otros ácidos presentes en las grasas liquidas son el ácido
carbonato sódico (Na2C0 3 ) e inter- linoleico y el linolénico, con el mismo número de átomos de e que el oleico,
pretar la reacción que ocurre. En la pero con dos y tres dobles enlaces, respectivamente. m!lm
fase de calentamiento de la emul-
sión conviene agitar continuamente. La gran longitud de la cadena hidrocarbonada de las grasas sin apenas
polaridad entre sus enlaces, ya que han desaparecido los grupos -OH de
A-16 la glicerina y - eOOH de los ácidos grasos, justifica el que estos ésteres sean
Escribir la ecuación de combustión hidrófobos y sólo se disuelvan en disolventes con enlaces covalentes del
de la triestearina. tipo del éter, éter de petróleo (mezcla de hidrocarburos), tricloroetileno, etc.
R: C57H 1100 6 + 81.50 2 __. 57 C0 2 + En el organismo las grasas forman emulsiones gracias a la acción estabili-
+SSHp zadora de los ácidos biliares o proteínas presentes en el hígado y en el pán-
creas, y que con ayuda de enzimas (lipasas) las desdoblan en glicerina y ácidos
grasos que finalmente se arrastran hacia las paredes intestinales, donde
vuelven a esterificarse formando las grasas específicas que fluyen a través
del cuerpo por medio del torrente sanguíneo o del circuito linfático.

En el laboratorio se pueden desdoblar las grasas calentándolas con lejías


(NaOH, KOH, Na 2e0 3 ), formándose la sal alcalina de los ácidos grasos cono-
cidas como jabones y dejando en libertad la glicerina. Por ello, a esta reacción
se le conoce como saponificación de un éster. 11!1&) mm
A-17
La proteína de la seda contiene Finalmente, dtar que el proceso de enranciamiento de una grasa consiste
en un 44 por 100 el aminoácido en la oxidación por bacterias de las cadenas de los ácidos grasos con pro-
más sencillo que puede haber, de- ducción de ácidos libres de cadenas más cortas.
nominado glicina, y cuya nomencla-
tura puede ser amino etanoico o
acido aminoacético. Escribe su fórmula A continuación trataremos otras de las sustancias de interés biológico
y construye su modelo molecular. fundamentales para un futuro estudio más profundo de Bioquímica: las
proteínas.
R: H2 N- CH2 - COOH.

A-18
Construír los modelos molecu- 29.3. PROTEINAS
lares de los aminoácidos glicina, ala-
nina y cisteína e indicar si presenta- Las proteínas. también llamadas albuminoides, son sustancias bioquímicas
rán isómeros ópticos ayudándose esenciales en todas las células vivas. Tienen que ver en todas las funciones
con un espejo. biológicas de las células, desde la estructura de las mismas hasta los procesos
646
celulares que regulan el movimiento del organismo, el control del crecimiento TABLA 29.1
celular, la autodefensa del organismo, etc. Son, pues, las proteínas el punto Todos los aminoácidos, con excepción
de partida para un conocimiento básico del comportamiento de los seres de prolina e hidroxiprolina tienen la
fórmula general: H
vivos, de ahí su extraordinaria importancia.
1 -?o
Al igual que los polisacáridos, las proteínas son macromoléculas natu- R-9-C"'OH
rales con elevado peso molecular en las que entran generalmente cuatro NH 2
elementos: C, H, O y N, y esporádicamente en algunas proteínas se encuentran en que R es el grupo característico para
átomos de S enlazados. También la investigación de estas sustancias se ha cada aminoácido. Los términos represen-
tados por R son :
iniciado empleando la hidrólisis como reacción de destrucción que hizo ver l. Glicina - H
la presencia en las proteínas de una serie de unidades esenciales, los ami- 2. Alanina - CH~
noácidos; posteriormente se perfeccionaron las técnicas de estudio profundi- 3. Serina-CH vH
4. Cisteina- Ct12 SH
zando en el conocimiento de sus armónicas estructuras y completando estas S. Cistina-CH 2 -S-S-CH 2 -
hipótesis con procedimientos de síntesis de proteínas que actualmente se 6. Treonina* - C(H- CH3
llevan a cabo. Este avance científico ha permitido en muchos casos explicar OH
7. Valina* CH3 -CH-CH 3
la suma facilidad con que se efectúan las reacciones químicas a temperatura 8. Leucina* -CH -CH -CH
2 1 3
ordinaria en los seres vivos, gracias a la presencia de caprichosas formas
CH,
geométricas en determinadas proteínas (enzimas) que actúan como catali- _....eH,
zadores orgánicos. Así pues, desarrollaremos en este apartado: las unidades 9. Isoleucina• -CH
básicas que forman las proteínas, los aminoácidos; cómo se unen en la pro- 'CH 2 -CH3
teína, es decir, sus estructuras, y, finalmente, de forma introductoria se iniciará 10. Metionina* -CH2 -CH2 -S-CH,
11. Acido aspártico -CH2 C0 2H
al estudio de las enzimas o fermentos. 12. Acido glutámico
-CH 2 -CH2 -C0 2 H
13 . Lisina*
29.3.1. Aminoácidos -CH~ -CH 2 -CH 2 -CH 2 -NH 2
14. Arginma
mB -CH 2 -CH 2 -CH 2 -NHCNH 2
Cuando se calienta una proteína, como puede ser la clara de huevo, con
un ácido fuerte concentrado (por ejemplo, HCl o H 2 S04 del 30 por 100) se
15. Fenilalanina* -CH 2 -o
16. Tirosina, -CH 2 -<:>-0H
produce la hidrólisis total de la proteína, obteniéndose una mezcla de unidades
denominadas aminoácidos, cuya composición es diferente para cada albu- 17. Triptófano• -CH~
minoide. Las proteínas naturales están compuestas a lo sumo por 20 ami- N
noácidos diferentes, los cuales se hallan esquematizados en la tabla l. En 1
H
esencia, un aminoácido contiene los grupos amino (- NH2 ) y carbóxilo (- COOH); 18. Histidina -CH 2 -r=-1
naturalmente, sobre átomos de C diferentes, si el grupo amino se encuentra NVN - H
en el átomo de C contiguo al grupo carbóxilo (C,a o C,2), recibe el nombre Las estructuras de los otros dos son :
19. Prolina H 2C---CH 2
de a-aminoácido; si está enlazado al C,3 (o C,/3) se le llama {3-aminoácido. En 1 1
la Naturaleza generalmente se dan a-aminoácidos y como ejemplos podemos H 2 C..._ N_.... CHC02 H
citar la glicina, la alanina, y la cisteína, de fórmulas: 1
H
20. Hidroxiprolina HOHC--CH 2
.. ~ ,?0
H
1 ,?0 1 1
H 2 C..._N,...CHC0 2 H
H N-c-e HS - CH2 -C-C , 1
2 1 " oH 1 ·oH H
CH 3 :NH2 • Aminoácidos fundamentales de las
glicina alanina cisteína proteínas.
647
Puede observarse que excluyendo a la glicina presentarán isómeros
ópticos todos los restantes a-aminoácidos, pues presentan un átomo .de e
asimétrico, el Ca, por tanto podrán existir isómeros dextro (D) y levógiros (L);
en la Naturaleza solamente se dan isómeros pertenecientes a serie L del ácido
láctico, es decir, con la misma configuración espacial que el ácido levo-
A-19
láctico7 (fig. 29.12). mm
Explicar el comportamiento an-
fótero de los aminoácidos, es decir,
su comportamiento ácido o básico
según el pH del medio. COOH COOH

29.12
Estructuras espacia-
les del 6cido L-16cti-
co y de la L-alanina.

La presencia de un grupo amino (- NH2 ) en la molécula de aminoácido


justifica que en medio ácido puede comportarse como base de Bronsted,
aceptando protones, y transformándose en catión según el esquema:

o ~ C-CH
/ 2
..
NH2 +H 3 O +=!
+ ~O ~
/
H1
C-CH2 -N-H
¡
~+
HO HO H

Al mismo tiempo, la existencia de un grupo carbo:idlo explica su nomen-


clatura y comportamiento como ácido en medio básico
.. 9'0
H N- CH - C + H O +=!
2 2 ' 2
OH
Existirá un pH para cada aminoácido en el que las propiedades ácidas

7
La nomenclatura D o L no alude a la desviación que experimenta el plano de polarización
de la luz. sino a la disposición espacial del grupo -OH a la derecha o a la izquierda, respecti-
vamente.
En los aminoácidos de la misma serie, el grupo -OH es sustituido por el - NH7 siempre que
coincidan las posiciones del grupo - COOH en el ácido láctico y en el aminoác1do.
648
o básicas se compensen (punto isoeléctrico) formando un ion dipolar
(«zwitterion») con carga positiva y negativa simultáneamente, como se es-
quematiza:

~
O [zwitterion
~ ~
0 J
H N-eH -e ~ H N-eH -e
2l 2 'o~ 3 2 'oe
En el punto isoeléctrico la solubilidad del aminoácido es mínima, lo que
se aprovecha para la separación de estas sustancias en campos eléctricos
(electroforesis). Así, en una mezcla de aminoácidos a un pH dado, sometidos
a un campo eléctrico, unos emigran hacia el polo negativo (los que están
en forma de catión), otros hacia el positivo (los aniones) y quedan sin des-
plazarse los que estén en su punto isoeléctrico.

29.3.2. Polipéptidos
A-20
mm Emitir una hipótesis para explicar
El fundamento de la unión entre aminoácidos para formar las proteínas
puede ser comprendido considerando dos moléculas de uno de ellos: por la unión de dos moléculas de amino-
ejemplo, la glicina, y estableciendo la unión entre el grupo amino de una ácido con eliminación de una mo-
lécula de agua.
molécula con el grupo carboxilo de la otra molécula, estableciéndose el de-
nominado enlace peptídico o amídico; como se esquematiza a continuación :

o H ~o
H N -eH
2 2
-e- :aii·+·ii·: -N
••••••••• •
-eH
2
-e(/'oH -H 2
0

:o· ···/enlace pep~co o amídico


•• .11 • .; -r
H 2 N-eH 2 -:e-N-eH
• 1. 2
-e'
: H: OH
········
glicilglicina
O
11
H
1
Este enlace peptidico (-e- N- ) es el que encontraremos repetido en una
proteína ; por lo que respecta al esquema anterior se obtiene una unidad
mayor (llamada dipéptido) que seguirá conteniendo en los átomos de e
terminales el grupo amino y el grupo carboxilo, aparte de los grupos aminos
y carboxilos que pueda haber en la cadena lateral de cada aminoácido en
particular (véase, por ejemplo, en la tabla adjunta los ácidos aspártico y glu- A-21
támico o la lisina y arginina). m!tJI Escribir los posibles dipéptidos que
Si los aminoácidos que se van a unir son diferentes, surgen dos formas se pueden originar al establecer el
distintas de enlazarse, según actúe como nexo de unión el grupo carboxilo enlace peptídico entre una molécula
o el grupo amino de un mismo aminoácido; así, por ejemplo, el enlace pep- de glicina y otra de alanina.
649
tídico entre una molécula de glicina y otra de alanina puede establecerse-de
estas dos maneras :

O eH3 O
11 • • • .. .. .. • 1 -7 - H 0
H2 N-eH 2 - e - :oH+ H: -N-e-e 2
. .. . . . . . . . • 1 j_ 'oH
¡¡ · H H
g cma alanina

- H O
2 --+
---"-
9 C(H3 ""'O
H N-eH -e-N-C-e
2 2 1 1 ' oH
H H
glicilalanina

9H3 -70 ......... .. .,: : - 0 - Hp


H 2 N-e-e-
1
:OH+H
· ........ . .
: -N-eH
j_ 2
-e ---oa
H alanina H glicina

- Hp yH3 -70 .,: : - 0


H N-e-e - N-eH -e
2 1 1 2 --- oH
H H
alanilglicina

En el caso de ser tres los aminoácidos diferentes los enlazados, aumentan las
posibilidades de combinación, obteniéndose 6 tripéptidos distintos, y si te-
nemos en cuenta que en una proteína (o polipéptido) natural puede haber
20 aminoácidos diferentes en cualquier orden, repetidos o no, se comprende
la ingente variedad de estructuras que pueden darse en una cadena polipep-
tídica de una proteína. No obstante, en la célula viva se da una proporción
pequeña de todas estas agrupaciones posibles. Ahora bien, la ordenación
de aminoácidos en una cadena proteínica es de suma importancia, pues la
mera alteración de la posición de un aminoácido en la secuencia polipeptídica
puede ser de un interés funcional extraordinario; así, por ejemplo, los bio-
químicos han demostrado que la «equivocación» de un solo aminoácido en
574 unidos que constituyen la estructura de la hemoglobina supone la no
transferencia de oxígeno a la sangre.

En estas estructuras de las proteínas se distinguen varios niveles de com-


plejidad: en primera instancia, las diferentes proteínas se distinguen en el
número de unidades de cada aminoácido, así como en la secuencia de or-
denación de los mismos, como ya se ha indicado. La determinación de una
de estas secuencias es sumamente compleja y constituye la estructura pri-
maria de la proteína ; citaremos que en 19 S 1 se consiguió resolver la cadena
polipeptídica que constituye la insulina (51 aminoácidos), hormona de las
650
cápsulas suprarrenales responsable de la degradación del exceso de glucosa
en sangre, y que posteriormente en 1966 se ha conseguido sintetizar la in-
sulina bovina en forma cristalina, teniendo este producto la misma actividad
biológica que la hallada en animales. Otro ejemplo del avance científico en
este campo lo proporciona el hallazgo de los S74 aminoácidos enlazados en la
proteína de la hemoglobina de la sangre.
En segundo lugar, teniendo presente que los enlaces simples de la cadena
proteínica (e- e y e -N) permiten la libre rotación, es lógico presumir que
pueden existir infulitas conformaciones espaciales que permitan un mayor
número de interacciones entre los átomos de oxígeno del grupo e= O y los
átomos de H del grupo - NH-, estableciéndose «enlaces por puentes de hi-
drógeno» . Estas conformaciones con enlaces de hidrógeno que adicionan esta-
bilidad a la cadena reciben el nombre de estructuras secundarias. Así, en 1954
Pauling y eorey explican las propiedades de la fibroína de la seda, proteína
que contiene un alto porcentaje de poliglicina (44 por 100) mediante una
«estructura de lámina plegada» (fig. 29.13). Como se ve en la figura 29.13,
esta estructura aprovecha al máximo la posibilidad de establecimiento de
enlaces de hidrógeno entre cadenas polipeptídicas contiguas, explicando así
la mayoría de las propiedades de la seda.

Oc
ON
oo
OR
c;a H 29.14

· 29.13 a 29.13 b
Estructura de lámina plegada de la Puentes de H en la fibroí-
fibroína de la seda. na de la seda. 1
1
o
11
Los mismos autores exponen la posibilidad de otras estructuras secun- _e
darias, si la cadena polipeptídica se encuentra arrollada en forma de hélice
(fig. 29.14), y, por tanto, se pueden establecer puentes de hidrógeno con los
mismos grupos atómicos citados, sólo que situados a la misma altura en el
siguiente paso de rosca de la hélice, como muestra la figura 29.15. Se ad-
miten dos tipos de hélice según la rosca sea a derechas o a izquierdas. Este
tipo de estructura secundaria en forma de hélice a es el que se da en el co- 29.15
lágeno, proteína fibrosa existente en los tejidos óseos y cartilaginosos de los
mamíferos.
Todavía existe una estructura terciaria en la que las cadenas helicoidales
se hallan plegadas o retorcidas sobre sí mismas, mediante el establecimiento
de enlaces entre las cadenas laterales según grupos funcionales particulares
presentes. Suele ser frecuente la unión de cadenas laterales por medio de
puentes S- S. o bien el establecimiento de interacciones electrostáticas entre
grupos laterales - NH; y - COO-, o finalmente la existencia de nuevos en-
A-22 laces por puente de H entre estas cadenas laterales. Esta estructura terciaria
Realizar una síntesis del estudio proporciona a cada proteína una geometría particular de sumo interés para
realizado sobre las proteínas. interpretar su actividad biológica, como se apreciará en las enzimas. ~

29.4. ENZIMAS O FERMENTOS


Las reacciones catalizadas por las enzimas o fermentos son conocidas
desde hace muchísimo tiempo. pero sólo recientemente se ha logrado com-
prender que sustancias que en el laboratorio son difícilmente alterables, lo
sean con extraordinaria sencillez en el interior de las células vivas, más
concretamente en el fluido protoplasmático. Es necesaria la presencia, en
estas reacciones bioquímicas, de catalizadores que disminuyen la energía de
activación para que los procesos tengan lugar tan fácilmente. Estos biocata-
lizadores, llamados enzimas. generalmente son proteínas globulares, con
geometrías particulares que presentan una extraordinaria especificidad no
sólo frente a las sustancias que reaccionan (llamadas sustratos), sino también
frente al tipo de acción que ejercen. Es decir, las enzimas son extraordinaria-
mente selectivas aumentando la velocidad de determinadas reacciones y ac-
tuando sobre sustratos específicos.
La razón de la actividad específica de una enzima hay que buscarla en
su estructura molecular. Precisamente determinados lugares del cuerpo de
las proteínas actúan como centros activos. que generalmente se encuentran
en aquellos aminoácidos de la cadena proteínica con capacidad de reacción,
como puede ser el grupo -OH de la serina. Otras veces la enzima contiene,
ligado a determinado punto de la proteína, una sustancia no albuminoidea,
llamada coenzima. que es la que actúa como centro activo. Así pues. la
forma y tipo de la superficie de la enzima es responsable del enlace con el
sustrato, y al establecerse estos enlaces entre la enzima y el sustrato se pro-
ducen tensiones en los enlaces del sustrato debilitándose y pudiendo entonces
reaccionar fácilmente (fig. 29.16). Así, por ejemplo, la amilasa es una enzima
específica en la hidrólisis del almidón, lo que supone inicialmente la unión
del almidón a la enzima bien por fuerzas de Van der Waals. bien por puentes
de H. con el consiguiente debilitamiento de los enlaces del hidrato de C. con
posibilidad de entrada de moléculas de agua y con ello la partición de la
macromolécula en unidades de a-D-glucosa. Sin embargo, la misma enzima
no tiene actividad para conseguir la hidrólisis de la celulosa, cuyas unidades
difieren en que son anillos de {3-D-glucosa.
652
al REACCION SIN CATALIZADOR 29.16
lntarpretaci6n de la acci6n especí-
fica de una enzima en la reacción
[:::::> de d•composici6n de un sustrato.
lenta
sustrato productos

b) REACCION CON CATALIZADOR

[:::::>
~cSl-,
[:::::>
rápido
1 e.n:=== 1
rápido

En este campo de estudio se han hecho notables progresos. así en la 29.17


figura 29.17 se presenta la estructura de la enzima ribonucleasa A. com- La estructura de
puesta de 124 unidades de aminoácidos. habiéndose comprobado que al ribonucleasa A. una
enzima. (Cada ami-
romper la cadena entre las unidades 20 y 21 ninguno de los segmentos tenía noácido viene in-
actividad enzimática ; sin embargo, al ser sustituido el tramo corto de 20 dicado por sus ini-
unidades por otro supuesto similar. pero sintetizado en el laboratorio, se ciales. )
consiguió que la enzima recuperara su actividad biológica.
5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20
4 A LA ALA AL A LIS FEN GLU ARG GLU · H N ~ HIS MET A SP SER SER TRE SER ALA A L A - SER 21
3 TRE
2 GLU SER 22
70 71 72 73 74 75 76 77 78 79
1 LIS 69 GLU N H ~ TRE · ASPNH ~ CIS T IA GLU NH , SER TIA SER - TRE - MET - SER 80
SER 23
Nli 2
1
~ -----S ILEU 81
TRE 82 ASP • NH2 24
68 GL I COOH
ASP· NH 2 LIS CIS 65 ASP 83
67 66 124 VAL TIA 25
ALA 64 CIS 84 S
JVAL 63
123 SER ARG 85
1
s- t- CIS 26
55 56 57 58 59 60 61
122 ALA GLU 86
54 VAL - GLU • NH2 - ALA VAL CIS SER GLU ·N H ~ LI S - ASP • NH , 62 ASP •HN2 27
TRE 87
121 A SP
53 ASP s --s GLI 88
GLU •NH2 28
120 FEN
107 108 109 1 111 112 113~o 114 115 116 117 118 119 SER 89
52 A.LA 106 1LE U ILEU VA L ALA CIS GLU GLI ASP · NH¡ PRO TIA VA L PR O VA L HIS SE9 90 M ET 29
105 H IS
51 L EU 104 LI S ASP • NH 1 ALA GLU · NH, TRE T R E L IS TIA - ALA CIS ASP · NH ¡ PRO - TIA - LIS 91 MET 30
103 102 101 100 j9 98 97 96 95 94 93 92
50 SER LIS 31
S -"

49 GLU - HIS VAL FEN - TRE ASP · NH¡ VAL PR O LI S CIS ARG ASP - LIS TRE - LEU - ASP - NH 2 - ARG - SER 32
48 47 46 45 44 43 42 41 40 39 38 37 36 35 34 33

653
CONCLUSION
Dado el carácter limitado que necesariamente tiene proteínas que necesariamente debe iniciar toda ul-
este Curso, terminamos aquí la descripción de algunas ulterior profundización a la Bioquímica, tratando de
sustancias de interés biológico donde se ha perseguido cimentar la construcción de una ínfima parte de este
presentar ese primer nivel molecular de organización laberinto maravilloso cuya solución global va poco a
de la materia viva. Por ello, y dentro de la infinita poco encontrándose hasta desembocar necesariamente
complejidad que presenta la materia viva, se han en la síntesis de sistemas vivos, de los que actualmente
desarrollado, aunque con poca extensión, teniendo en tenemos evidencia experimental, aunque sea a nivel
cuenta que se trata de un curso de 'Bachillerato, aquellas de formas de vida primaria (virus).
sustancias, tales como los hidratos de C, las grasas y

ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-23. Una investigación que pueden realizar los alum- previamente la nota sobre la cromatografía de
nos en un laboratorio escolar consiste en la papel y a continuación seguir las indicaciones
hidrólisis enzimática del almidón y la posterior particulares para la cromatografia del hidroli-
identificación de los azúcares presentes, utili- zado de almidón.
zando la técnica de la cromatografía sobre papel.
Hidrólisis del almidón
Se hidrolizan unos 10 cm 3 de una disolución
al 1 por 100 de almidón, recientemente prepa-
rada con 1 cm3 de saliva. Esta mezcla se man-
tiene a temperatura ambiente, analizando en in-
tervalos de unos cuantos minutos si la hidrólisis
ha sido completa. Para ello se toma una gota
del hidrolizado y se añade una solución acuosa
de KI e iodo. La ausencia de color azul indica
que todas las cadenas de azúcares del almidón
se han roto 8 • 29.18
Si el ensayo es positivo (hidrólisis completa), Montaje para una
se concentra la disolución por evaporación a cromatografía de
presión reducida (por ejemplo, con trompa de papel.
agua).
Identiji(:ación de los productos de hidrólisis me- a) Notas sobre la cromatografía de papel
diante cromatografía sobre papel.
La técnica de separación de componentes de
Realizada la hidrólisis completa se procede a una mezcla mediante la cromatografía de papel
hacer una cromatografia sobre papel en frasco consiste en situar muestras de la mezcla cerca
cerrado, como indica la figura 29.18. Léase del borde inferior de una tira de papel y se deja
8
También puede comprobarse la existencia de azúcares reduc- que ascienda a través de la misma, por capila-
tores en el hidrolizado mediante ensayo con la disolución de Fehling. ridad, uno o varios disolventes saturados de

654
vapor de agua (por ejemplo, butanol y agua), a diámetro que contienen muestras del hidroli-
los que se les llama «eluyentes». Como el papel zado concentrado y de soluciones al 1 por 100
se encuentra saturado de vapor de agua, las de glucosa y maltosa (patrones). Una vez secas
sustancias de la muestra se distribuyen entre el las manchas, se arrolla el papel y se introduce
líquido no acuoso móvil y las fibras de celulosa en el frasco de manera que no toquen las pa-
del papel impregnadas de agua, como lo haría redes, sujetándolo a éstas mediante clips. Dejar
en una mezcla de disolventes no miscible. Las que se desarrolle el cromatrograma durante
sustancias más hidrófilas son absorbidas fuerte- dieciocho horas y después sacarlo y dejar que
mente por las fibras mientras que las menos se seque el papel para proceder a la identifi-
hidrófilas pasan preferentemente el disolvente no cación.
acuoso. Por ello, al ascender éste a través del b.2) El «eluyente» (mezcla disolvente) a em-
papel arrastra con velocidad diferentes a cada plear en este caso puede ser una mezcla de
sustancia, consiguiéndose una serie de manchas 2 propanol. ácido acético (glacial) y agua, en la
correspondientes a cada una, que se pueden proporción volumétrica 3: 1:1. respectivamente.
detectar mediante reacciones coloreadas. Como b.3) Una vez seco el papel del cromatograma
medida de la velocidad de emigración se usa se introduce rápidamente en un revelador re-
para cada sustancia el llamado «factor de re- cientemente preparado y que consta de:
tención», R1 , definido como el cociente entre la Anilina al 2 por 100 en acetona, S volúmenes.
distancia recorrida por la sustancia y la distancia Difenilamina al 2 por 100 en acetona,
recorrida por el frente líquido en el papel; por S volúmenes.
ello deben señalarse previamente a lápiz los Acido fosfórico al 8S por 100, 1 volumen.
puntos donde se sitúan las muestras y la posición Y secar al aire, antes de introducir el papel
final del frente, concluida la cromatografía. en la estufa a 100 oc durante dos o tres minutos,
o bien se calienta sobre tela metálica en amianto
b) Indicaciones particulares para la cromatografía mediante mechero (levitar quemar el papel!).
del hidrolizado de almidón En el revelado aparecerán manchas de dis-
tintos colores según el azúcar (verdoso para la
Así pues, la cromatografía sobre papel obli- glucosa y gris azulado para la maltosa).
gará a la preparación del papel cromatográfico
con muestras de hidrolizado y patrones, la pre-
paración de un eluyente adecuado, el desarrollo
del cromatrograma y, finalmente, la realización
del revelado. .

/1\
b.1) El papel utilizado es especial para estos
trabajos (por ejemplo, Watman núm. 1) y debe 18 cm

dársele la forma adecuada al frasco que se dis-


pone. En nuestro caso se debe dar la forma de
cilindro, uniendo los bordes, pero evitando que • • • •
:2cm
• •
A
• •
_L

se superponga. Previamente se traza a lápiz ~--~~~~------~~


una recta a 2 cm del borde inferior del papel, muestras
como se indica en la figura 2 9.19. 29.19
Sobre esta línea se depositan, mediante ca- Papel cromatográfico.
pilares limpios, manchas de unos S mm de
655
POLIMEROS
30 DE INTERES INDUSTRIAL

INTRODUCCION Como hemos visto en el capítulo anterior, en la naturaleza existen sustancias


constituidas por agrupaciones de átomos enlazados en número tan elevado que
llegan a constituir moléculas gigantes o macromoléculas, cuya característica química
fundamental es la de estar formadas por unidades que se repiten periódicamente.
de ahí que las llame también polímeros (del griego poli: varias, y meros: parte).
Así recordemos que la celulosa era un hidrato de carbono formado por unidades
de /3-D-glucosa y que las proteínas estaban constituidas por unidades de amino-
ácidos enlazadas.
Estas macromoléculas naturales han sido en cierto modo los prototipos que
han servido al hombre para abordar la obtención artificial de sustancias similares
con la posibilidad de mejorar determinadas propiedades. En efecto, se han sinte-
tizado sustancias similares al caucho natural, fibras sintéticas (nailon, perlón ... )
semejantes a las proteínas fibrosas (seda, lana .. .). La importancia de estas sustancias
sintéticas que nos rodean es obvia y en algunos casos han llegado a sustituir com-
A-1 pletamente a las naturales. mi
Señalar objetos manejados en la En este capítulo nos limitaremos al estudio de macromoléculas sintéticas, ya
vida ordinaria que sean de plástico, que algunas de las naturales se han estudiado, describiendo los procedimientos
así como nombres comerciales de generales usados en la industria química para la fabricación de sustancias tan
fibras artificiales usadas en tejidos. conocidas como el caucho sintético. las fibras textiles (terileno, nailon ... ) o plás-
ticos, como el plexiglás, la baquelita ... Al mismo tiempo se tratará de justificar,
a través de sus estructuras macromoleculares, algunas de sus propiedades, tales
como difícil solubilidad, mayor o menor resistencia a la tracción, facilidad de mo-
delación a temperaturas y presiones altas, carácter aislante, resistencia al desgaste,
baja densidad, etc.

30.1. CONCEPTO DE POLIMERO. SU CLASIFICACION


Como introducción al estudio de las macromoléculas conviene precisar
la nomenclatura que va a seguirse, dado que existen diversos criterios. tanto
en el lenguaje corriente como en el científico, lo que puede provocar cierta
confusión.
656
En primer lugar, conviene aclarar que en nuestro breve estudio emplea-
remos el término «polímero» en un sentido amplio, designando con él a
cualquier molécula gigante, de alto peso molecular, que cumpla la condición
de repetir en su estructura química una o varias unidades elementales. A estas
unidades elementales que se repiten periódicamente las denominaremos mo-
nómeros, y puede suceder que un polímero conste de un solo monómero
repetido o de monómeros diferentes 1 .
Mientras los monómeros tienen m~sas moleculares relativamente bajas,
comprendidas entre 50 y 250 u.m.a., en cambio las macromoléculas de los
polímeros están formadas normalmente por centenares o millares de mo-
nómeros, llegando con frecuencia a tener millones; tendrán una masa
molecular, variable entre ciertos límites, extraordinariamente elevada.
ng ml1 A-2
Ahora bien, ordinariamente existen varias clasificaciones de los polí- Recordar cuáles son los manó-
meros: una de ellas toma como criterio el tipo de reacción orgánica utilizada meros de: a) el almidón; b) la celu-
para su obtención y otra los clasifica según sus propiedades mecánicas y losa; e) las proteínas.
físicas.
En la primera clasificación se subdividen los polímeros en:
a) Polímeros de adición, cuyos monómeros (combinaciones orgánicas in- A-3
saturadas) se unen unos a otros mediante reacciones de adición, siendo de Recordar cuál es el compuesto
gran importancia las condiciones de presión, temperatura, y catalizadores que resulta al polimerizar el cloroeti-
empleados. Hay que entender, pues, que serán reacciones entre monómeros leno (véase A-29 del cap. 27).
con dobles enlaces entre sus átomos de carbono o entre los átomos de car-
bono y oxígeno. Por ejemplo podemos citar el polietileno o el paraformaldehído :

n (H:: C=C- H) catalizador (-CH 2 -CH2 - )n


H 'H polietileno

(2 +n) (HH: C=O) ---H-=-- - + HO


evaporación
20
-~H-O(_HHC-OJn_H~-
\ }.
OH

para formaldehído
b) Polímeros de condensación, cuando la unión de los monómeros tiene
lugar con eliminación de moléculas pequeñas, tales como agua. Así, una
reacción de condensación es, por ejemplo, la que ocurre entre dos moléculas
de a-O-glucosa para formar un disacárido como la maltosa, con eliminación
de una molécula de agua:

1 Algunos autores reservan el término <<polímero>> para el caso de que en su estructura

entre un solo monómero, y cuando la macromolécula consta de dos o más unidades diferentes
que se repiten utilizan el término <<copolímero>>. ·
&57
Pues bien, si esta reaccwn de condensación se repite un número grande
de veces como en el almidón, tendremos un polímero de condensación.
A continuación estudiaremos con detalle estas formas de polimerización,
así como los correspondientes mecanismos de reacción. Ello nos permitirá,
una vez establecidas las estructuras de las macromoléculas, explicar sus
propiedades de forma general y clasificarlas atendiendo a dichas propiedades.
A-4 mm
Clasificar las siguientes sustancias
macromoleculares atendiendo al tipo 30.2. REACCIONES Y MECANISMOS DE POLIMERIZACION
de unión entre sus monómeros:
cloruro de polivinilo, proteína, celu- Hemos indicado que la obtención de macromoléculas a partir de unidades
losa y paraformaldehído. simples o monómeros puede realizarse: por adición o por condensación. Veamos
en cada uno de estos casos cómo tiene lugar la reacción, recordando Jos
mecanismos de reacciones orgánicas citadas en los capítulos 2 6 y 2 7.

30.2.1. Polimerización por adición


A-5 miJ
Revisar en la seccwn 1.2 del En estas reacciones de polimerización por adición se utiliza la capacidad
capítulo 2 7 cómo puede tener lugar de reacción de los dobles enlaces. bien entre átomos de C o entre átomos de
la adición a un doble enlace e = e e y O (::::e= 0). Ahora bien, recordemos que las moléculas insaturadas no
e indicar qué condiciones se deben reaccionan fácilmente entre ellas, pero que pueden adicionar reactivos elec-
dar para que haya posibilidad de trófilos o nucleófilos que polarizan el doble enlace (si no está ya polarizado
polimerizar el etileno. como en el :::.: e= O). Es por ello necesario, la mayor parte de las veces, la
presencia de sustancias extrañas (iniciadores o catalizadores) que faciliten
esta asimetría en las nubes electrónicas n moleculares, para que la reacción
de adición entre las moléculas insaturadas se produzca. Según como ocurra
esta polarización del doble enlace se distinguen dos tipos de mecanismos
de adición:
a) Mecanismo de adición con formación de radicales libres.
b) Mecanismo de reacción con ruptura heterolítica del doble enlace,
con formación de iones.

30.2.1. a) Mecanismo de polimerización por adición con formación de


radicales libres
La ruptura homolítica de un doble enlace en una molécula insaturada,
como en el caso del cloroetileno (He = eH2 ) o del estireno (HC = eH2 ), se
1 ~
Cl \/
puede iniciar con compuestos que fácilmente formen radicales libres, como
por ejemplo los peróxidos orgánicos (moléculas orgánicas que contienen un
658
puente peróxido - O - O -. como podría ser el CH3 - O -0 - CH 3) compuestos
inestables que rompen el enlace O- O formando dos radicales que tienen
un electrón desapareado (CH3 -o ·) y en consecuencia sumamente reactivos.
Este grupo atómico ataca fácilmente al doble enlace de una molécula insa-
turada uniéndose a ella y formándose otro radical que nuevamente proce-
derá de la misma forma sobre otra molécula con doble enlace, y así sucesi-
vamente. Este mecanismo de adición con formación de radicales libres es
similar al descrito en las reacciones de sustitución de hidrocarburos satu-
rados [sección 26 .3.3. a )J, siendo las etapas en el proceso las siguientes (para
el caso de polimerización del etileno) :
l.a Formación del radical iniciador de la cadena por ruptura del en-
lace peróxido en el catalizador:

R-o+o - R--+ R-o·+ ·o - R

2.a Formación de un enlace covalente entre el radical iniciador y una


molécula de etileno :

3.a Propagación de la cadena adicionando nuevas moléculas de etileno


y formándose radicales libres cada vez más largos :

A-6
En condiciones catalíticas apro-
piadas el estireno (HC = CH2 ) se po-
4 .a El cierre de cadena se produce por enlace entre los radicales formados : I
@
0 0 limeriza para dar poliestireno, plás-
- R-0 - R' + R" -0-R--+ R - 0-R' -R" -0-R tico de color claro que fácilmente se
moldea (más conocido como hule-
en espuma o con el nombre comercial
Aunque en el mecanismo citado se observa que el producto de reacción tiene de Styrofoam). Escribir la fórmula
que ser una cadena lineal, puede ocurrir que en condiciones diferentes los del poliestireno.
659
radicales libres ataquen a la cadena saturada (- CH 2 - eH 2 - eH2 - ) for-
mándose ramificaciones en la misma según el esquema :

2 21
-eH -eH -eH -eH -

,.
2 2
-CH -eH -CH-eH -
2 2 1 2

R-eH2 -éH 2 R-eH 2 -eH 2

En general. cuanto mayor sea la cantidad de catalizador usada para


realizar una determinada polimerización. tanto más cortas serán las cadenas
formadas. pues el cierre de éstas será más probable. La temperatura favorece
también el número de choques y es otro factor a tener en cuenta en lo que
respecta a la longitud de las cadenas. Por tanto, si se quieren obtener polí-
meros de gran número de átomos es necesario controlar al máximo las con-
diciones de reacción: cantidad de catalizador temperaturá y presión. A pesar
de haber sido descubierto el etileno en 1669, sólo a partir de 1933 se logra
la síntesis del polietileno debido a que su licuación se produce a - 104o e
(a presión atmosférica) y hubo que esperar a que se desarrollasen las técnicas
de alta presión y de eliminación de grandes cantidades de calor. producidas
en la preparación del polietileno en presencia de trazas de oxígeno. Más
tarde, Ziegler (1952) descubrió un método de polimerización heterogénea
usando un catalizador sólido formado a partir de compuestos organometálicos
de aluminio y tricloruro de titanio y como materia prima aprovechó frac-
ciones del cracking del petróleo o gas natural. El mecanismo de polimerización
del etileno según este nuevo método es más complejo que los aquí tratados.

30.2.1. b) Mecanismo de polimerización por adición mediante formación


de iones

Otras reacciones de polimerización transcurren por mecanismo iónico


con ruptura heterolitica del doble enlace y se catalizan por indicios de un
ácido o de una base. En un ácido el ion H+ es un atacante electrófilo que se
unirá a un átomo de e utilizando el par electrónico pi del doble enlace y dando
lugar a un ion positivo. Este ion adiciona otras moléculas de compuesto
por el mismo mecanismo. con lo que se van formando iones cada vez mayores.
El mecanismo en este caso será el siguiente:
~ (fJIIlJ¡o ffi
H +He-
2 cy¡¡¡p
eH-R--+ CH3 -eH-R
R R
ffi AL_ 1 ~
eH -eH-R + H C- CH-R--+ CH -CH-CH-eH
3 ~ 3 2

660
El isobuteno (metil 2 propeno) se polimeriza por este procedimiento con
mucha más facilidad que por radicales libres.
El mecanismo seguido en la polimerización por adición -mediante ra-
dicales o mediante iones- depende en parte de la estructura de la molécula
que va a polimerizarse (hay moléculas con más tendencia a la ruptura ho-
m.olítica y otras a la heterolítica de su doble enlace) y en parte del catalizador
elegido para aumentar la velocidad de reacción. Generalmente, la polime-
rización conduce a la formación de macromoléculas en forma de fibra, aunque
las cadenas pueden tener ramificaciones debidas fundamentalmente a irre-
gularidades en el proceso de formación [como vimos en el apartado 2.1. a)p.

30.2.2. Polimerización por condensación


Otro de los procesos básicos en la formación de polímeros lo constituyen
las reacciones de condensación. En una de estas reacciones, como ya se ha
citado, se unen dos moléculas para formar una nueva, con eliminación de
otra molécula pequeña (generalmente agua).
Ejemplos de reacciones de condensación serán :
la formación de un éster :

ácido + alcohol éster +agua

la formación de un enlace peptídico o amídico entre un grupo amina


y otro ácido:
O H O
11 1 11
R-N-1 H + HO 1- C-R'---+ R -N- C- R' + H20
k amina + áddo ---> amida sustituida + agua
o la deshidratación de dos alcoholes para formar un éter:

R - \OH+ Hjo-R'---+ R-0-R' + Hp


alcohol + alcohol -> éter + agua
2
A pesar de que nuestros ejemplos se han ceñido, por simplicidad, a polímeros de adición
en hidrocarburos insaturados, hay que reseñar que también se pueden producir entre moléculas
co~ el doble enlace ~ C = O. y además con dos monómeros diferentes; éste es el caso de los
poliuretanos (goma espuma), que no trataremos por ser sus monómeros excesivamente com-
plejos para este nivel.
661
Es evidente que para formar un polímero por condensación será nece-
sario que las moléculas que se combinen tengan, al menos, dos puntos reac-
tivos de manera que puedan enlazarse unas a otras para conseguir una ma-
cromolécula en forma de fibra o tridimensional. mtJI m13
A-7
Recordar cómo se obtenían los En el caso de obtener un poliéster, polímero donde está repetida la fun-
polímeros naturales estudiados en el ción éster, deberemos combinar o bien un ácido dicarboxílico con un polialcohol
capítulo anterior, concretamente un (en el caso más sencillo un dial), como podría ser el propanodioico con el
polisacárido como la celulosa y una glicol ordinario :
proteína como la poliglicina.
r;-;-...,.-;·=
o\1 o11
A-8 HO- eH2 - eH 2 -o!H + HOI-e- eH2 - e -IOH H IO- eH 2 - eH2 -
¿Cómo podrá obtenerse un polí-
mero por condensación que tenga
o\1 o11 o\1
repetida la función éster? Poner un -0'--IH-=HO.::...JI-e-eH
- 2
-e-OH-+ HO-eH 2 -eH2 -O-e-eH
¡----,-------1 2
-
ejemplo (podría ser la hipotética po- O O O éster
limerización del ácido láctico. ol-2- 11 11 11
propanoico, CH3 -CHOH - COOH) -e-O-eH -eH2 -O-e-eH -C-0-
1---1 2 ~ 2 1-------i
éster éster éster .
POUESTBR
o bien se pueden utilizar como monómeros moléculas que contengan cada
una un grupo alcohol v otro ácido, como podría ser el caso del ácido láctico:
eH 3 0 eH3 O eH 3 0 eH 0
1 ,y r=:--;:-;1 1 ,y 1 ,y _ 1 3 ,y
HO-eH-e- 1OH HIO-eH-e- IOH H!O-eH-e-IOH HIO-eH-e-OH
eH 3
O eH 3 O eH 3 O eH 3 O
# 1 1 # 1 # 1 u
-+ HO- eH- e- O- eH- e- O- eH- e- O- eH- e- O-
f------1 1----l t---1 1---1
éster éster
POUESTER
Análogamente se puede obtener una fibra poliamídica combinando corrio
monómeros moléculas de uno o varios aminoácidos (con uno o varios grupos
amino y ácidos), como se vio en las proteínas (con enlaces amídicos o pep-
tídicos repetidos), o también combinando una diamina con una molécula
diácido, como veremos en el caso de la fabricación de la fibra denominada
comercialmente nilón (véase A-18).
Si se combinan entre sí moléculas con tres puntos reactivos, es decir,
trifuncionales, la condensación puede dar lugar a macromoléculas tridimen-
sionales, ya que los enlaces entre ellas podrán dirigirse en las tres direcciones
espaciales. Este será el caso de los polímeros por condensación llamados
«resinas», ejemplo de los cuales son las resinas de poliéster o la baquelita,
cuyas estructuras estudiaremos en otro apartado del tema.
662
De las muchas reacciones de condensación posible, las más frecuentemente
utilizadas en la práctica son: la esterificación, la formación de enlaces amí-
dicos y la condensación con formaldehído. Las macromoléculas obtenidas
por policondensación pueden ser en forma de fibra (utilizando como mo-
nómeros moléculas bifuncionales) o tridimensionales (utilizando moléculas
trifuncionales), y, en general, el transcurso de la reacción puede modificarse
mediante la elección de determinados catalizadores. mm n:m
A-9
Una vez conocida la composición química de los polímeros sintéticos, Una fibra sintética conocida con
trataremos de justificar las propiedades peculiares que reúnen estas sustan- el nombre comercial de terylene se
cias macromoleculares. obtiene polimerizando el ácido teref-
tálico (derivado paradisustituido del
benceno de fórmula
HOOC- @ -COOH)
PROPIEDADES GENERALES DE LAS 30.3. con el glicol ordinario (e tanodiol
MACROMOLECULAS HO - CH2 - CH2 - OH). Escribir la
reacción de polimerización por con-
densación e indicar si será una fibra
Tanto las sustancias macromoleculares de origen natural (celulosa, al- poliamídica o poliéster.
midón, proteínas, gutapercha ... ) como las sintéticas obtenidas, según se ha
indicado anteriormente, poseen propiedades especiales que las distinguen de A-10
las demás sustancias orgánicas de menor peso molecular. Concretamente, Resumir los tipos de reacciones
el estado físico que presentan, la solubilidad y su elasticidad son propiedades de polimerización considerados que
muy peculiares y dependen naturalmente de las fuerzas intermoleculares y conducen a la formación de macro-
de sus estructuras químicas. moléculas. Hacer un cuadro con
Sobre todo conviene reseñar que, como se citó en la sección 1, los polí- ejemplos incluyendo los monómeros
empleados.
meros se clasifican, atendiendo a estas propiedades físicas, en : elastó meros
o gomas, plásticos y fibras. Los primeros tienen baja elasticidad 3 , son defor-
mables fácilmente a temperatura ordinaria y generalmente son amorfos;
los segundos son más elásticos, pudiendo moldearse a temperatura elevada,
conservando su forma al bajar la temperatura 4 ; y los terceros son los que
poseen máxima elasticidad, son poco deformables y generalmente cristalinos.
Citemos algunas de las propiedades de los polímeros que los hacen al-
tamente interesantes:
a) En primer lugar, los polímeros no poseen en general puntos de fusión

3
Conviene distinguir el comportarrúento elástico de los polímeros de su comportarrúento
plástico. Una sustancia se dice elástica cuando después de someterla a una deformación recupera
su forma al cesar la causa deformante.
Una sustancia es plástica cuando la deformación producida es permanente y, por tanto,
fácilmente moldeable, como por ejemplo la arcilla, la plastilina...
• Los hay termoplásticos. que se moldean tantas veces como se quiera, y termoendurecibles.
que sólo lo realizan por una sola vez y después pierden la deformabilidad.
663
definidos, es decir, que al calentarlos no pasan bruscamente al estado lí-
quido a una temperatura determinada, sino que se reblandecen progresiva-
mente dentro de un amplio intervalo de temperatura. Algunos se pueden
moldear en caliente y cuando se enfrían conservan la forma que se les dio
durante el calentamiento. Una explicación teórica de este comportamiento
puede ser la rotura parcial y progresiva de los enlaces intermoleculares que
unen unas macromoléculas a otras en el polímero sólido.
b) Tienen gran resistencia a la acción de los reactivos químicos. Así, por
ejemplo, se comprende la inercia química del polietileno de fórmula conocida
- CH 2 - CH2 - CH 2 - CH2 - CH2 - CH 2 -
ya que sus enlaces son los de un hidrocarburo saturado.
e) Poseen un típico carácter aislante eléctrico y calorífico. Hemos de tener
presente que generalmente son moléculas saturadas, muy estables, con en-
laces covalentes de carácter apolar; así pues, sus electrones están localizados
en regiones de enlace profundas. Las uniones entre macromoléculas se rea-
lizan por fuerzas de Van der Waals individualmente débiles pero colectiva-
mente fuertes.
d) Tienen una baja densidad, es decir, son materiales ligeros. Ello se explica
ya que están formados por átomos ligeros como el carbono, hidrógeno, ni-
trógeno u oxígeno.
Respecto al estado físico a temperatura ambiente puede ser, como hemos
dicho, cristalino o amorfo, abundando este último. Precisamente el cien-
tífico busca la manera de tener fibras cristalizadas de propiedades regulares,
lo que implica la búsqueda de catalizadores especiales que orienten la es-
tructura de la cadena polimérica. Veamos un ejemplo en el que la estructura
explica el comportamiento del polímero: cuando se polimeriza el propileno,

pueden formarse tres ordenaciones diferentes del grupo metilo y los átomos

,,
de hidrógeno, dado que los enlaces del carbono son tetraédricos en la cadena
del polímero. Estas ordenaciones son:

~ ~~~~~~~ ~ ~~~~~~~~~~~~
e e e e e e e e e e e ·e

/ ""' / ""' / ""' /


e e e
H/ "'H H/ "'H ·H/ "'H
"' /""' / ""' /""' /"' /""' / ""' /
e e e
H/ "'H H/ "H H/ ~H
e e e
H/ "H H/ '\H H/ "'H
~/ "
a) ECLIPSADA b) AL TER NADA e) AL AZAR

664
En la orden'ación a) los grupos metilo tienen una conformación eclip-
sada; en cambio, en la b) es alternada, y, finalmente, en la e) la distribución
es al azar.
Se ha comprobado que cuando las fibras tienen un ordenamiento regular
como la a), el producto resultante es cristalino y fuerte; en cambio, la orde-
nación al azar e) supone un sólido blando y elástico 5 • n:tl A-11
En cuanto a la solubilidad, hay que advertir la gran intensidad de las Predecir, de forma general, la so-
fuerzas intermoleculares, como consecuencia de las altas masas molecu- lubilidad de estas sustancias macro-
lares, por lo que es de esperar que sean difíciles de disolver de forma general. moleculares.
Todo lo más pueden formar disoluciones «coloidales» con disolventes acordes
con su estructura, es decir, con disolventes apolares del tipo benceno, triclo-
roetileno, gasolina... En disoluciones diluidas, las macromoléculas fibrosas
pueden desplazarse con mayor o menor dificultad en el seno del disolvente y
se comportan como disoluciones coloidales con partículas muy grandes
(llamadas «soles»). Cuando aumenta la concentración, se enmarañan las
macromoléculas formando una red suelta entre las moléculas de disolvente;
éste es un estado de «geh> similar al del citoplasma celular. ·La solubilidad de
estas macromoléculas será grande cuando sean del mismo orden las fuerzas
entre moléculas del disolvente y del polímero y las que actúan entre éstas.

ALGUNOS POLIMEROS DE INTERES INDUSTRIAL 30.4.


Finalmente describiremos algunas sustancias polimeras de interés in-
dustrial y que nos encontramos frecuentemente. Nos referimos al caucho
natural o sintético (se ha logrado una réplica perfecta del natural), a fibras
:;intéticas poliamídicas como-e l nailon, a ias· poliésteres como ef terileno o a las
resinas artificiales como la baquelita (fig. 30.1 ).

30.1 5
La obtención de una ordenación de-
El caucho sintético, el nailon, el terminada en la polimerizacion del pro-
plexiglás... son imprescindibles en pileno fue conseguida gracias a la utili-
la industria moderna. zación de catalizadores «estereoespecíficoS>>
por Ziegler-Natta, autores ya mencio-
nados.
665
30.4.1. Polímeros de adición importantes
Entre los polímeros naturales de adición estudiaremos por su importancia
el caucho. Es un polímero que se obtiene del látex de diferentes plantas tro-
picales. Cuando la corteza de estas plantas se corta, exuda una leche blanca
llamada látex. El látex coagulado con ácido acético se convierte en caucho
crudo. La palabra «Caucho» proviene del nombre «cautchuc» que le dan los
indígenas americanos y significa impermeable.
Estructuralmente es un polímero no saturado, constituido por la polime-
rización del isopreno (metil 2 butadieno, 1,3):
CH 2 =C-CH=CH
1 2
CH 3
El polímero será :
- LcH 2 -e1 = eH- eH~-
2 eH2-e1 = eH- eH2-
CH 3 n CH3

Resulta el caucho crudo, poco estable frente al calor y los álcalis y poco
termoplástico. Para mejorar sus propiedades se vulcaniza. El vulcanizado
consiste en tratarlo con azufre (2 al 4 por 100 de S) para que las moléculas
fibrosas queden enlazadas entre sí (por formación de puentes -S - o -S- S -
entre átomos de carbono de distintas fibras por apertura del doble enlace
existente en el polímero), como indica la figura:
/
CH3 CH3 S
1 1 /
-CH -C-CH-CH -CH -C-CH-CH-
2 1 1 2 2 1 2
S S
1 1 S
S S 1
~~~ 1
-CH -C-CH-CH -CH -C-CH -CH-
2 2 21""" 2

CH3 S"'-
El caucho vulcanizado es mucho más elástico y estable al calor que el caucho
natural. Se utiliza para «gomas» (tubos de goma, láminas ... ), cubiertas para
neumáticos ... Las «gomas» envejecen con el tiempo al contacto con el aire,
por reacción con el ozono (03 ) del mismo, agrietándose 6 •
6 Si en el proceso del vulcanizado del caucho se sigue aumentando el número de cadenas

laterales con puentes de azufre (- s·- S-), lógicamente aumenta la rigidez de la macromolé-
cula. obteniéndose finalmente una materia dura denominada ebonita (40 al SO por 100 de S),
resistente a los ácidos.
666
Los cauchos artificiales se obtienen polimerizando el cloropreno o el A-12
butadieno. Este último se prepara a partir del butano por cracking y se Escribir la estructura del polímero
polimeriza por acción del sodio. m!!!l)g resultante de la polimerización del
Existen otros polímeros artificiales también importantes por su interés cloropreno (cloro 2 butadieno 1.3 ).
industrial, entre los que se encuentran el polietileno, poliestireno...
El polietileno se utiliza para la fabricación de botellas, vasijas sin fragi- A-13
lidad, aislantes eléctricos... Es translúcido y tiene aspecto de cera. Dado el monómero acrilo nitrilo
El poliestireno se obtiene por polimerización del estireno @ - CH = CH2 • CH 2 = CH - C =N, ¿cuál será la es-
Es transparente como el vidrio y se usa en electrotecnia, para obtener lentes tructura de su polímero? Se trata
ópticas, lacas ... ml1 de fibras de propiedades físicas simi-
lares a la lana que reciben el nombre
de orlón o dralón (poliaerilonitrilo,
30.4.2. Polímeros de condensación importantes de ahí el nombre de fibras polia-
crílicas).
Entre los policondensados naturales tenemos: el almidón, la celulosa y A-14
las proteínas. 11111 ~ mm
En el capítulo anterior estudiamos
Como polímeros de condensación artificiales tenemos dos tipos impar- la estructura del almidón y la celu-
tantes: losa. Se pide: a) ¿Cuáles son las mo-
poliamídicas (nailon, perlón ... ) léculas simples o monómeros que
Fibras { dan lugar a la macromolécula en
poliéster (terileno ... ) cada caso?; b) ¿Qué tipo de unión
existe entre ellas?; e) ¿Qué diferencia
fenólicas (baquelita, que es termoendurecible, etc.) existe entre la cadena del polisa-
- Resinas cárido almidón y la del polisacárido
{ poliéster
(celuloide, seda artificial, etc.) celulosa?

A-15
30.4.2. a) Fibras artificiales de condensación
Recuérdense las grandes diferen-
Las fibras artificiales se caracterizan, como hemos visto, por su obten- cias en cuanto a propiedades pre-
ción a partir de moléculas bifuncionales. Las reacciones en cabeza-cola de sentadas por ambos polisacáridos.
la molécula dan lugar a una macromolécula en forma lineal. Especifíquense las causas.
Consideraremos por su importancia el caso del nailon. Estas fibras
A-16
se obtienen por condensación de la 1,6 diaminohexano, con el ácido adípico
(hexanodioico), según la reacción siguiente : En el capítulo anterior también
estudiamos la estructura de las pro-
teínas. Se pide: a) ¿Cuáles son las
moléculas simples o monómeros que
las constituyen?; b) ¿Qué tipo de
unión existe entre ellas cuando for-
man la macromolécula de proteína? ;
e) ¿Cómo se pueden obtener a partir
de la macromolécula las moléculas
La fibra así obtenida se llama nailon 6.6. y posee un gr:ado de condensa- simples que la constituyen ? ¿Cómo
ción entre 100 y 200 moléculas. · le pueden identificar ?
667
Las fibras de poliéster se obtienen haciendo reaccionar un ácido dicar-
boxílico con un alcohol diol. Un ejemplo podría ser el de la condensación
del ácido tereftálico y el etanodiol, como ya indicamos en la actividad 8,
así se obtiene la única fibra de poliéster de importancia, que como ya indi-
camos se llama terileno.

30.4.2. b) Resinas artificiales de condensación

Las resinas artificiales son unas sustancias policondensadas formadas


por macromoléculas de red tridimensional. Un ejemplo podría ser la con-
densación que tiene lugar entre el formaldehído y el fenol, para dar lugar a
una resina llamada baquelita. Los grupos OH del fenol activan los H en
posiciones orto y para, por lo que son fácilmente sustituibles. Estos H, con
el O de formaldehído, forman una molécula de agua y los anillos fenólicos
quedan enlazados por medio de un puente - CH 2 - •

H H
H~OH
H '-~/ H~OH H \.H*OH CHz~OH H/
0 O 0 -------+ 0 0 + HzÜ
H H H H H H H H
H H H
t
H
t

La condensación tiene lugar en forma tridimensional, ya que en cada


anillo bencénico hay tres puntos reactivos en los que pueda tener lugar la
reacción.
OH OH OH
O CH2 O CH 2 ~ CH2 -....
OH OH ~

C(H 2 CH 2 «_H 2 C-!f 2

Además de estas resinas llamadas fenólicas existen otras llamadas de


poliéster que se obtienen a partir de alcoholes di o tri funcionales y ácidos
carboxilicos saturados o no saturados. Los productos obtenidos se unen
mediante enlaces transversales con estireno o con otras combinaciones no
saturadas.
668
El campo más importante de aplicación de las resinas es el de preparación
de objetos prensados, ya que poseen la propiedad de «endurecerse» por for- -
mación de la red tridimensional. Mezclados con sustancias tales como serrín.
fibras textiles, asbesto, mica... , así como aceleradores de endurecimiento y
colorantes. se pueden obtener productos por prensado, de forma y propiedades
muy variadas. Las resinas de poliéster son muy adecuadas para la fabricación
de piezas de recubrimiento, dada su buena resistencia a los reactivos químicos;
así se utilizan en botes, recubrimientos de barcos, piezas de carrocería,
paredes ...

CONCLUSION

Según todo lo visto hasta ahora en este capítulo utilizando las reacciones de polimerización por adición
podemos concluir que en la Naturaleza existen macro- y por condensación. Estos productos sintéticos, de pro-
moléculas, las cuales se forman a partir de unas uni- piedades controladas, pueden llegar a tener muchas
dades simples o monómeros, por dos procesos funda- ventajas prácticas con respecto a los productos na-
mentales, que son: turales, lo cual nos hace comprender el rápido desarrollo
y enorme volumen de producción alcanzado en pocos
- Polimerización por adición (como es el caso del años por este sector industrial.
caucho, polímero del isopreno).
- Polimerización por condensación (de la que son Recordemos. además, que en estos procesos de sín-
ejemplos el almidón, celulosa, seda, lana... ). tesis son de suma importancia el control de las con-
diciones de reacción y, sobre todo, la elección de cata-
Estos productos son sintetizados por los seres vivos lizadores apropiados para la consecución de las pro-
a partir de sus complejas reacciones vitales. La in- piedades buscadas en el producto síntetizado.
dustria los extrae y transforma mejorando sus pro-
piedades (recuérdese el vulcanizado del caucho). Terminaremos este rápido estudio de los polímeros
de interés industrial proponiendo dos obtenciones fá-
Sin embargo, el aspecto más importante del capítulo cilmente realizables en el laboratorio: la del poliesti-
lo constituye la síntesis artificial de macromoléculas, reno y la del nailon.

669
ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS
A-17. Obténgase poliestireno en el laboratorio. Para metano! y aparece el polímero: poliestireno, como
ello es necesario utilizar un catalizador. En la un sólido blanco.
industria suele utilizarse el peróxido de ben-
zoilo ( ® -C-0-0-C- @ )• pero • dado A-18. Obténgase nailon 6,6 en el laboratorio. Para ello
11 11 puede utilizarse cloruro de adipilo (cloruro del
o o
que puede descomponerse violentamente cuando
ácido adípico de fórmula: C~~C-(CH2 ) 4-C~~l'
está seco. puede sustituirse por queroseno, por lo que resulta mucho más reactivo que el propio
que utilizaremos este último como catalizador. ácido) disuelto en CCl4 al S por 100, y una di-
Se mezcla estireno y querosenó volumen a vo- solución en agua de diaminohexano (H 2 N-
lumen. Se calienta la mezcla a reflujo en un -(CH2 ) 6-NH2 ) al S por 100. Al añadirse cui-
condensador de érire, a una temperatura · de dadosamente una disolución sobre la otra,
unos 1S0°C (a esta temperatura las cadenas aparece el policondensado nailon entre las dos
carbonadas de hidrocarburos saturados del que- capas no miscibles de las dos disoluciones. Sá-
roseno se rompen homolíticamente, apareciendo quese un poco del sólido producido con una
radicales libres, que actúan como iniciadores de varilla y estirando obténgase una fibra.
cadena en la polimerización por adición del La reacción de polimerización por condensa-
estireno). Una vez fría la mezcla, se vierte en ción utilizando cloruro de adipilo será:
o o o o
~. ~ \1 ¡;:::;jtlr
NH 2 -(CHJ6 N0-C-(CH2 ) 4 -C-~ 2 N-(CH 2 ) 6 -N~-C - (CH2 ) 4 -C -~. 2 N - (CH 2 ) 6
11 11 11
. • -+

i i i i
ClH CIH CIH CIH

-+ -(CH2 ) 6 -NH-CO-(CH 2 ) 4 -CO-NH-(CH 2 ) 6 -NH-CO-(CH 2 ) 4 -CO-


nailon 6.6

670
APENDICES ·

l. RESUMEN DEL CALCULO MATEMATICO


La importancia del lenguaje matemático en las ciencias físico-químicas es de INTRODUCCION
tal magnitud que muchos textos de física suelen ir precedidos de un test de los cono-
cimientos matemáticos necesarios para hacer conscientes a los alumnos de sus
posibles deficiencias, antes de que éstas se conviertan en una causa de posibles
fracasos .

Este capítulo pretende, precisamente, favorecer la revisión de algunos aspectos


del cálculo matemático, cuyo dominio es esencial para este nivel. Muchos de los
ejercicios propuestos no supondrán apenas esfuerzo; otros, por el contrario, exi-
girán tal vez la revisión de los correspondientes textos matemáticos y la ayuda
del profesor. Todos ellos llevan, por lo demás, incorporada la respuesta para fa-
vorecer el estudio individual.

El contenido de la revisión propuesta es el siguiente:


l. Operaciones con fracciones.
2. Operaciones con potencias.
3. Logaritmos.
4. Resolución de ecuaciones.
S. Trigonometría elemental.
6. Interpretación de representaciones gráficas.
7. Cálculo vectorial.
8. Cálculo diferencial.
Naturalmente, el profesor fijará el momento de la revisión, caso de considerarla
conveniente, ya sea a comienzo del Curso o a lo largo de éste a medida que se pre-
sente la necesidad, pudiéndose ampliar o reducir su extensión, modificar el orden
de la misma, etc., en función del nivel de los alumnos.
671
l. OPERACIONES CON FRACCIONES

~)
A-1. Calcular:
i(i +
a) i+~+2
3 S 3
A-3. Calcular i SS~
s+2:3
b) S~ {número mixto). 22
R.: 79
4 3
e)

d)
9
3
s: 3
x 7
A-4. Calcular 7 +.! ·
4·3 ~- 2 (-i ·.!) -
s·7 (4 + .!) ·
2 ·s ~
293
3 1 2 R.: 40
e) 2 s- 7: s
R.: a) i;; 2
b) S ; e)
9 2~; d) ~;e) ~;

A-2. Calcular (2 ~- ~): ~ A-S.

43
R.:7

2. OPERACIONES CON POTENCIAS


A-6. Teniendo en cuenta que a"= a · a · a · · · n A-7. Expresar en forma de potencia de 8:
justificar las expresiones
a) 82 . 8s; b) 8s : 82; e) 82 : 8s; d) (82)4;

e) 64 1 12 ; f) 64 - 1' 2

R.: a) 8 7 ; b) 8 3 ; e) 8 - 3 = i3
; d) 8 8 ; e) 8;

f) .! = 8-1
8
R.: Ejemplo:
an. am= ~~=an+m
A-8 . Escribir como potencias de 2: a) 8 3 ; b) .J8; e) 64 1' 2

R.: a) 2 9 ; b) 2 3 ' 2 ; e) 2 3 •
672
A-9. Escribir como potencias de 10: a) 2 300; e) La constante de Coulomb
b) 0,00078
N~
2
K= 8 987 400 000
R.: a) 2,3 x 103 ; b) 7,8 x 10- 4 e
R.:a) e=2,99997 x 10 ms - 8 1

A-10. Escribir como potencias de 10: b) e= 1,6021 X 10- C 19

e) K= 8,9874 x 109 Nm2 C- 2


a) La velocidad de la luz en el vacío
4 90
e= 299 997 000 m/s A-ll. Calcular ~~g7~? 002 , escribiendo previa-
b) La carga del electrón mente las cantidades como potencias de diez.
e= o.ooo ooo ooo ooo ooo ooo 16 021 e R.:2x10 3

3. LOGARITMOS
Un logaritmo es simplemente un exponente, y el cálculo A-14. Calcular, utilizando la Tabla 1, el logaritmo en
de logaritmos es, pues, otra forma de nombrar el cálculo base 10 de 30.
de exponentes en las potencias. Así, la igualdad y = ax R.: log 30 = log 3 + log 10 = 1,477121
puede escribirse x = log. y, que significa: «X es el
exponente al que hay que elevar a para que dé y».
A-15. Calcular log 10 64
Dicha expresión queda abreviada en la ecuación
x = log. y, que puede traducirse inmediatamente como R.: 1,806180
Y = ax.
TABLA I
Teniendo en cuenta las expresiones a" · am =a"+ m,
a" n- m Logaritmos decimales del 1 al 1O
-=a
am • etc. (ver actividad A-6), es fácil justificar :
loga MN = loga M + loga N log 1 = 0,000000 log 6= 0,778151
M log 2 = 0,301030 log 7= 0,845098
loga N = loga M - loga N log 3 = 0,477121 log 8= 0,903090
loga (M)" = n loga M log 4 = 0,602060 log 9= 0,954243
expresiones que son de una gran utilidad en el cálculo log S= 0,698970 log 10 = 1,000000
con exponentes y que constituyen las reglas básicas
para el· trabajo con logaritmos. A-16. Todos los valores de la Tabla I pueden obtenerse
a partir tan sólo de los logaritmos de 2, 3, S y 7.
A-12. Calcular: Verificarlo.
a) log 10 1;b)log10 10;e)log10 100;d)log10 1018
Una base de logaritmos muy frecuente en las expre-
R.: a) O; b) 1; e) 2; d) 18
siones científicas se denomina e, número trascendente
que aproximadamente vale 2,71828. Los logaritmos
A-13. Calcular 1 :
a) -log 10- 7 ; b) -log 10- 1 ; e) -log 10- 9
1 Los logaritmos de base diez se indican habitualmente sin espe-

R.: a) 7; b) 1; e) 9 cificar la base. es decir. log a expresa el log 10 a.


de base e se denominan logaritmos naturales por su y, por tanto
aparición en toda una serie de leyes como la de desin- x = loglo A lo A
tegración radiactiva -que estudiaremos en este Curso- , log e g.,
10
etcétera. Se plantea así el problema de pasar de lo-
garitmos naturales a decimales -que son los que El valor de log 1 0 e es 0,43429 con lo cual
aparecen tabulados- , y viceversa. Ello tiene fácil so-
lución si se tiene en cuenta que log., A = x puede es- 1oge A -- 0,43429-
log 10 A - 2 3026 x 1
' oglo A
cribirse ex = A, expresión de la que, al tomar logaritmos
decimales, se obtiene:
A-17. Calcular:
loglO ex = loglO A
de donde a) loge 2; b) loge 25; e) loge 21
x log 10 e = log 10 A R.: a) 0,693152; b) 3,218897; e) 3,044541

4. ECUACIONES Y SISTEMAS DE ECUACIONES

A-18. Resolver:
x=1 {x=3
R.: a) { ; b) S;
a) 2x _ 3x - 5 = ~ _ 3 y= 2 y=-
2
15 20 5
b) 3(x- 1)- 3x; 1 + 1Í = 4x; 1 + x + 112
3x -1 5 x- 2 A-21. Resolver el sistema
e) 2x - 1- - = - - +x-3
3 3 6 x2 + y 2 = 100 x2 - y 2 = 25
R.: a) X= 15; b) X= 0; e) X= 6 a) x 3
{ -y=4 b) { X +y = 25
A-19. Resolver:
5x2 - y= 13 30 + 20 = 11
a) x 2 - 5x - 24 = O
e) d) X y
b) x 2 - 6x + 8 = O { { xy=20
9x - 2y =4
e) X + 4 _X - 4 = 32
2
X - 4 X +4 X - 16
R . ) {
··a
xlx2 = 8 3'. b) {xlx2 = ++ 24'. e)
= - =
x=2 R.: a){xY == 68
1 b) {X = 13
y= 12
1

A-20. Resolver el sistema x 2 = -1,1


y2 = - 6,95
a) {2x + 3y =8
4x- 2y =O b) {3x + 2y = 14
5x - 4y = 5
e) {3x- 5y = 1
9x- 5y = 6
674
A-22. Fr2 Qq .
R.: a) G= - b) e-
-4nr2 F'
a) Despejar G de F = G M~ Mm
r
1 Q; 1 2
b) Despejar e de F = 2 mev
4 ne r e) h=
e) Despejar h de hv = hv0 + i mev 2
V - v0

S. TRIGONOMETRIA ELEMENTAL
A-23. Expresar el sen a utilizando los datos de los R.: A:IP = BC 2 + AC 2 , y dividiendo por AB 2
tres triángulos ABC, AB'C' y AB"C" (fig. 1).
1 =sen 2 a+cos 2 a (o también
Idem con a y tg a. 1=cos2 {3+sen2 {3; 1=sen2 a+sen2 {3;
1 = cos 2 a+ cos 2 {3)
BC B' C' B" C"
R. : sen a = AB = AB' = AB" A-26. (Fig. 3). Á

AC AC' AC" A ~B"


cos a = AB = AB' = AB" e e c ..

BC B'C' B"C" Fig. 1


tg a =-=--=--
AC AC' AC"
Fig. 3

A-24. Hallar las relaciones de igualdad entre las fun-


ciones trigonométricas de un ángulo a y su a) Obtener experimentalmente, de forma aproxi-
complementario {3. Es decir, expresar el valor mada - utilizando una· regla milimetrada- el
de sen a, cos a, tg a, sen {3, cos {3, tg {3 expli- valor de sen a, cos a y tg tX.
citando las igualdades que se dan entre dichas b) Medir el ·ángulo a con un transportador y
magnitudes. buscar en una tabla trigonométrica los va-
lores de sen a, cos a y tg a, verificando los
R: sen a = cos {3 = !~ obtenidos en a).
A-2 7. Expresar a, {3 y y en funciones de A o B (fig. 4).
AC 8
cos a = sen {3 = AB
\
\

1 BC Fig. 2
tg a = tg · {3 = AC

A-25. Aplicar el Teorema de Pitágoras al triángulo A C Fig. 4


anterior y hacer aparecer en la expresión ob- R.: a= A (lados perpendiculares)
tenida las funciones trigonométricas sen a y y = A (lados perpendiculares)
cos a. ¿Qué relación se obtiene entre ellas? {3 = B (lados paralelos).
675
A-28. En el triángulo de la actividad A-27 se tiene A-30. Utilizando los valores obtenidos en A-29 se
AB = 10 cm y sen a= 0,5. Obtener BC, AC, pueden representar gráficamente las funciones
cos C( y tg {3. trigonométricas. Haces dicha representación
para sen a= f(a) y cos a= f(a).
R.: BC = 5,0 cm; AC = 8,7 cm; cos a= 0,87;
tg a ~ o.s;. R.: Ver figura 6.

A-29. Expresar las funciones trigonométricas sen, cos


para los ángulos O, ~· n, n y 2n. (Ayudarse de
3
sen a
2
un esquema como el adjunto, variando a.
(Fig. 5.)
R.:

C( sen a cos C( tg C(

o o 1 o
n
-
2
1 o 00 cosa

n o - 1 ·o

3~ - 1 o -oo
2
Fig. 5 - 1
2n o 1 o

6. INTERPRETACION DE REPRESENTACIONES GRAFICAS


La interpretación de datos experimentales obtenidos A-31. Proponer ejemplos de relaciones entre magni-
en un proceso de investigación suele comúnmente tudes físicas correspondientes a los cuatro tipos
pasar por la representación gráfica de los mismos. Es, de función, a, b, e y d citados más arriba.
pues, conveniente familiarizarse con las representa-
R.: a) e = e0 + vt (ecuación del movimiento uni-
ciones gráficas de las funciones más ordinarias, tales
forme),
como a) y= kx +k' (línea recta); b) y = !_ (hipérbola); v = IR (ley de Ohm para un conductor),
X
etcétera.
e) y = kx 2 (parábola) ; y = k2 , etc. A lo largo del Curso (Se trata sin duda, de la forma de rela-
X
ción más frecuente.)
anterior vimos, como se recordará, ejemplos de todas
ellas. b) PV =k (ley de Boyle) ... ,
676
e) e= e0 + 1 at 2 ( ecuacwn
. , de1 m. u. a., sm
. 1
R.: Realizar el cambio z = - y representar
2 X
velocidad inicial) ,
y = f( z) , o sea, representar y = !(~).
d) F = G M~ (ley de la gravitación univer-
r
sal), Una vez obtenida la linea recta, cuya ecuacwn ge-
F= K Q;r (ley de Coulomb). neral es y= kx + k', los valores de k ' -ordenadas en
el origen- y k - pendiente de la recta- se obtienen
gráficamente, con lo que queda establecida la relación.
Para encontrar la función que liga dos variables a Veamos un ejemplo.
partir de la representación gráfica el mejor procedi-
miento es encontrar el cambio de variables adecuado A-33. Se han obtenido los siguientes pares de valores
que la transforme en una línea recta, cuya ecuación de las magnitudes x e y, cuya relación se trata
y = Kx + K' queda perfectamente definida. Así, una de establecer
representación gráfica según figura 7, en la que y crece
más aprisa que x, hace pensar en una relación y = Kx2 , x(U .I) 1 2 3 4 S
lo que se confirma si, al representar y frente a x 2 se
obtiene una línea recta según figura R. y(U.I) 1 4 7 10 13
y y Realizar la representación gráfica y -puesto que,
como se verá se trata de una línea recta- ob-
tener K y K' escribiendo la ecuación y = Kx + K' .
R. : K' =- 2 u.I; K= 3 u.I; y = 3X - 2.
Para obtener la pendiente de la recta basta considerar
el cociente !1y obtenido gráficamente 2 (fig. 10).
X
11x
Fig. 8 y
Fig. 7

A-32. ¿Qué tipo de cambio de coordenadas se sugiere


para transformar en línea recta la siguiente re- X
presentación gráfica? (fig. 9).

Fig. 10

A continuación proponemos algunos casos de cons-


trucción gráfica y obtención de la función que liga
las correspondientes variables.

2
X
El óx y correspondiente óy puede ser cualquiera. pero. natural-
Fig. 9 mente. interesa tomar valores lo más grandes posibles sobre la
gráfica con objeto de reducir la imprecisión.
677
A-34. Obtener en cada caso, a partir de la tabla de a) A(U.I) 4,3 8,2 27,0 38,5 45,0
valores, la función B = f(A) que liga las mag-
nitudes A y B.
B(U.I) 91.4 83,6 46.0 23.0 10,0
a) A(U.I) O 1,30 1,80 2,46 2,94 1 3,70 4,20 8,10

b) A(U.I) 6 9 21 34 41 74 90
B(U.I) O 2,88 5,52 10,14 14,68 123.30 31,70 110,50

B(U.l) 7.35 9.00 13,75 17,50 19,20 25,80 28,42


b) A(U.I) 1,18 1.31 1,65 2.00 2,26 2,65 2.86
R.: a) B = 100 - 2A; b) B = 3JA
B(U.I) 2,66 2,40 1.91 1,57 1,39 1,19 1,10 Por último llamamos la atención sobre el hecho de
que habitualmente los pares de valores obtenidos no se
e) A(U.I) 2
ajustan suficientemente a una curva definida, dadas
1 4 6 8 9 10
las inevitables imprecisiones de que vienen afectados.
Es preciso, así, recurrir a técnicas de ajuste que re-
B(U.I) 50,00 12,50 3,12 1,39 0,78 0,62 0,50 duzcan al mínimo la dispersión de los valores experi-
mentales respecto a la recta obtenida. No nos referimos
R.: a) B = 1.7 A2 ; b) AB = 3,14; e) A 2 B =50.
aquí a los procedimientos más rigurosos de proceder
A-3 5. Obtener en cada caso. a partir de la tabla de a dicho ajuste y nos limitaremos en este nivel al pro-
valores, la función que liga las magnitudes A y B cedimiento cualitativo de trazar las curvas prome-
en la forma B = f(A ). diando lo mejor posible todos los valores.

7. CALCULO VECTORIAL
El Curso anterior iniciamos el estudio del cálculo A-36. Determi~ar las componentes Ax• Ar y A z del
vectorial incluyendo los siguientes apartados que con- vector A de la figura 11 situado en el plano
viene revisar: Z - Y y que forma un ángulo de 30° con el eje Y
- Distinción entre magnitudes escalares y vecto- siendo IAI = 4 U.I.
riales.
- Notación vectorial (geométrica) de un vector.
- Notación analítica de un vector. Componentes. z
Algebra de vectores:
• suma de vectores ;
• multiplicación de un vector por un escalar; -- ---- -,A
..
• sustracción de vectores ;
• determinación del valor numérico (módulo) de
un vector y su dirección, conocidas sus com- y
ponentes. y viceversa.
X
Aquí comenzaremos por proponer algunos ejercicios Fig. 11
de revisión de los puntos anteriores y ampliaremos dicho
estudio con la introducción de nuevos aspectos, ne-
cesarios en el presente Curso. R.: A = (O. 3,46. 2) U.I.
678
A-37. Dados A(3, 2, -5) U.I. y B(-2, O, 3) U.I. A-40. Expresar los vectores A(2, - 4, 3) y B(6, 4. S)
calcular analíticamente A + B. A - By 3A + 4B. en función de los vectores unitarios.

R.: A+ B = (1 , 2, - 2) U.I; A - B = (5, 2, - 8) R.: A = 2(1, O. O) - 4(0, 1, O)+ 3(0, O, 1);


U .l.; 3A + 4B = (1, 6, - 3) U.I. B = 6(1. O. O)+ 4(0, 1, O)+ 5(0. O, 1).
A-38. Hallar el módulo del vector A(3, O, 4) U.I. y Evidentemente, estos vectores unitarios cartesianos
el de A+ B. siendo B(6. 8, O) U.l. son los mismos para cualquier vector y suelen re-
presentarse esquemáticamente como üx, ü)' y üz -o tam-
R.: IAJ = S U.l.; lA'+ Bl = 12,69 U.I. bién como T. If- de forma que un vector A( -2, 2, 3)
puede escribirse
Introduciremos a continuación algunos nuevos as-
pectos. A= -2üx + 2üy + 3üz (o bien A = - 2T + 2] + 3k)

A-41. Expresar el vector A(- 3, 4, O) en función de los


7 .l. Vectores unitarios vectores unitarios cartesianos.
Como sabemos, cualquier vector puede escribirse
R.: A= -311,+4üY (o también A= -3T+4]).
como suma de varios vectores. Por ejemplo. el vector
A{4,3) .puede dividirse en (2,1) + (2,2) o bien en
La expresión de un vector en función de sus vec-
(3,1) + (1,1), etc. Es particularmente interesante con-
tores unitarios en las direcciones X, Y, Z resulta, como
siderar la siguiente descomposición: (4,3) = (4,0) + (0,3),
hemos visto, de una gran simplicidad. En ocasiones,
que equivale, desde el punto de vista geométrico, a es-
sin embargo, interesa manejar vectores unitarios en
cribir el vector A( 4,3) como suma de los vectores
otras direcciones. En particular, resulta a veces con-
B(4,0) y C(0,3) situado? respectivamente sobre los
veniente obtener un vector unitario en la misma di-
ejes X -e Y, por lo que se les llama vectores componentes
rección de un vector A dado.
cartesianos.

A-39. Expresar el vector A(4. 5, -2) en función de A-42. ¿Cómo podría obtenerse un vector unitario cuya
sus vectores componentes. dirección fuera la misma que la de cierto
vector A?
R.: (4, S, - 2) = (4, O. 0)+(0, S, 0)+(0, O, -2).
En general, todo vector A(Ax, A)., Az) puede escribirse, Basta naturalmente dividir el vector A por su mó-
pues, en función de sus vectores componentes según : dulo JA 1 para que resulte un vector ü = ~ de mó~lo
A = (Ax, O, O) + (0, A)", O) + (0, O, Az) unidad y cuya dirección será la misma que la de A.
Por otra parte, un vector como (Ax• O, O) equivale al
producto Ax(l. O. 0), de forma que A puede también es- A-43. Obtener el vector unitario en la dirección de
cribirse A = A)l, O, O)+ A¡-(0, 1, O)+ Az(O, O. 1). A{3, 3, 3.) 2) y comprobar que su módulo es
donde los vectores (1, O, 0), (O. 1, O) y (0, O, 1) son la unidad. ·
vectores unitarios (de módulo unidad) cuyas direcciones
son, respectivamente, las de los ejes X, Y, Z (y donde
Ax, AY y A z son escalares).
.--(12 . 21, 2J2) , Jl4 + 41+ 42--
R.. u - de modulo 1

679
7.2. Obtención de la dirección de un 7. 3. Producto de vectores
vector
Como mostraremos a continuación, dos vectores
En el esquema adjunto (fig. 12) hemos representado pueden multiplicarse de formas diferentes, c0n resul-
el vector (4, 3, O) situado sobre el plano XY y del tados diferentes. Para comprender mejor en que con-
que se desea determinar su dirección. sisten estas distintas formas de realizar el producto

~k?:
comenzaremos planteando en cada caso un problema
concreto.

Fig. 12 7.3. a) Producto escalar de dos vectores


1 2 3 4 X
Ello equivale a indicar el valor de los ángulos Y. y {J A-47. Supóngase que el vector C(2, 1, 3) kg representa
que forma con los ejes. En realidad basta determinar las cantidades de tres productos que se desean
uno de ellos puesto que ambos están relacionados. comprar y el vector P(30, 50, 20) ptas. los
Por la misma razón, en el caso de un vector en el precios respectivos de dichos productos. ¿De qué
espacio bastará con determinar dos ángulos, o, más forma habría que multiplicar ambos vectores
simplemente, cualquier función trigonométrica de los para obtener el coste total de los productos
mismos. Habitualmente se determinan los cosenos de comprados? ¿Cuál sería dicho coste?
los ángulos que forma el vector con cada eje y que se
denominan por ello cosenos directores, designados res- Para resolver el problema planteado en la acti-
pectivamente como cos rx, cos {3 y cos y. vidad A-47, es decir, para obtener el coste total,
A-44. Calcular el valor de cos rx y cos {3 para el vec- tendremos que multiplicar cada cantidad por su precio
tor (4. 3, 0). y sumar el resultado:
4 3 Coste·= 2 x 30 + ! x 50 + 3 x 20 = 170 ptas.
R.: cos a= ; cos {3 =
5 5 Notemos que el producto de los vectores C y P se
A-45 . Dado un vector A(Ax, AY, Az) ha tenido que realizar multiplicando las componentes
a) dar la expresión de cos a, cos {3 y cos y correspondientes y sumando dichos productos. lo que,
b) demostrar que cos2 a+ cos 2 {3 + cos 2 y= 1
en general, podría representar así:
Ax Ax Dados A(Ax, A¡·• AJ y B(Bx• BY, Bz), ambos vectores
R.: a) cos a = -IA-1 = -.J--=
A=;=+= A=;:=:::+= A===; pueden multiplicarse del siguiente modo:
A Az A. B = AXBX + A).B}' + AZBZ
cos f3 = ¡1¡- ; cos y = IAI
Al Al Al Al + Al + Az Esta operación se conoce como producto escalar, dado
b) X +__::.=L+ Z _X y z_l que lo que se obtiene es un único número, es decir,
IAI 2
IAI 2
IAI 2
-A; + A; + A; -
una magnitud escalar.
A-46. Obtener el módulo y los cosenos directores de Por otra parte, el cuadrado del módulo de cualquier
A(2. 1. 4). vector Ai = AX2 +Al.+ A:~ puede ahora considerarse
2 1 ; ) . - -

R.: IAI =fo; cos (X = ; cos {3 = como el producto escalar de A · A.


4
J2l ~ Notemos que, si referimos el vector A a otro sis-
cos y=~
tema de coordenadas, las nuevas componentes serán
...¡21 distintas A(A~. A;.. A~) . pero el r.1ódulo, o sea, el tamaño
680
del vector, continuará, claro está, teniendo el mismo Resumiendo: el producto escalar de dos vectores
valor, por lo que AyB puede calcularse en función de sus componentes
como:
A · A= IAI 2 = A2X + A2J + A2
Z = A'X 2 + A').'2 + A'Z 2 A. B = AXBX + AYBY + AZBZ
Ello supone que el producto escalar A · A tiene el y en función de sus módulos y el ángulo que forman:
mismo valor en cualquier sistema, o sea, es un inva-
riante. Esta es una propiedad general del producto
A · i3 = lA lB
cos Cl. 1 · 1

escalar de dos vectores cualesquiera, como puede de- A-50. Recordar alguna magnitud física de las estu-
mostrarse fácilmente 3 • diadas el Curso anterior que resulte ser un
El producto escalar de dos vectores A · B es, pues, producto escalar.
la cantidad invariante R.: El trabajo (W =P.e. cos ct.), la energía cinética
AXBX + AYBY + AZBZ = A~B~ + A;.B;. + A~B~
( ~ mv2
= ~ mv · -v). etc.
A-48. Calcular el producto escalar de A(3, 2, 3) y
B(2, o. -1).
A-51. D~os dos vectores de componentes A(Ax, AY, Az)
y B(Bx, By, Bz):
R.: A. B = 3. a) ¿Cómo podría obtenerse el ángulo que for-
man?
Puede probarse también fácilmente A B b) Aplicarlo al caso de los vectores A (S, 3, - 2)
= IAI · IBI· cos ct., siendo ct. el ángulo que forman y B (2, -1. O).
A y B. Para probar esto, y dado que A · Bes un inva-
riante, calcularemos su valor en un sistema de coor- A·B
R.: a) cos ct. = IA I l Bl y por tanto
denadas particularmente sencillo.
A·B
A-49. Calcular el producto escalar A· B en un sis- Cl. = are cos IAI IB I
tema de coordenadas en el que A coincida con
7
el eje X y ambos estén en el plano XY, como b) cos Cl. 0,51 y Cl. = 59,48°
indica el esquema adjunto (fig. 13).
Calcular previamente las componentes.
7. 3. b) Producto vectorial de dos vectores
Tratemos ahora brevemente de otra operacinn entre
vectores a la que ya hicimos referencia el Cnrso an-
terior. Vimos allí. y la figura 14 lo muestra cl<'t<:mente,
Fig. 13

R.: A= (if. O);


B = ( IBI co~ct., ]31 s~n ct.)~
Por tanto, A · B = IAI · IBI cos ct. c.q.d.

3 En e~cto._yu~to <@e Q.ado _lln _yectgr f


= .if ± B, se cumplirá
illJe_C...:. e~ (A.± Bl · (A+ B) = A· A +_B ·_ B + 2AB, y dado que
e · e. A · A y B · B son invariantes, A · B deberá serlo también. Fig. 14

681
que la aceleración angular que puede provocar una En general, el producto vectorial de dos vectores X
fuerza al actuar sobre un cuerpo que gira alrededor de y B se representa X x B, por lo que recibe también el
un eje depende, además del valor de la fuerza lFI· de nombre de producto cruz, para distinguirlo del producto
la distancia 1r 1 desde el punto de aplicac_!.ón de la escalar o producto punto X · B.
misma al eje de giro y del ángulo que forman F y r. Defi- El producto vectorial es, como hemos visto 4 , otro
níamos así la magnitud momento de la fuerza 1M
1 = vector cuyo módulo es
= 1 r 1 iFI sen o:. Se trata claramente de una magnitud
vectorial, puesto que el giro que provoca tiene una IX x Bi = iX I IB I sen a
dirección y sentido que depende de los vectores y F r La dirección de dicho vector es la perpendicular al
(fig. 15). 1 plano formado por los vectores X y B y su sentido
viene determinado -como hemos dicho al hablar del
momento- por el avance de un tornillo que girará
de A hacia B por el camino más corto.
Existen, naturalmente, otras formas de establecer el
sentido de Ñ/., como por ejemplo la indicada en la
figura 17. mediante la utilización de la mano derecha.

Fig. 15

Como puede verse en la figura 15, el giro que pro-


voca M tiene lugar alrededor del eje perpendicular al
plano determinado por los vectores F y r, y de acuerdo
con ello se adopta el convenio de considerar como di-
rección del momento M la perpendicular al plano for-
mado por r y F y sentido el de avance de un tornillo Fig.17

que va de r a F por el camino más corto, cuando se


hace coincidir el origen de ambos vectores (fig. 16).
M
A-52. Indicar: a) en qué casos el producto vectorial
de dos vectores tomará un valor nulo, y b) en
qué casos tomará el valor máximo.
R.: a) Cuando los vectores sean paralelos, con
lo que sen a= O.
..
r b) Cuando los vectores sean peryendiculares,
conloqueseno:=1y I.Ax Bl = IXI·IBI.
Fig. 16 M
A-53. Dados dos vectores X y B que forman un ángulo
r
Ñl. se obtiene, pues, a partir de dos vectores y F y, a su de 30° y cuyos módulos son, respectivamente,
vez, resulta ser un vector de módulo IMI = 11'1IFI sen o:. lXI = 10 U.I. y IBI = S U.I., calcular su pro-
Es ésta una forma de producto de vectores que aparece
a menudo en la física y que recibe, por razones obvias, • Existe también un procedimiento para obtener X x B a partir
el nombre de producto vectorial. de las componentes de ambos. que se estudiará en cursos superiores.
682
dueto escalar y el módulo de su producto vec- R.: Para obtener la dirección y sentido de
torial. A x B es preciso hacer coincidir los orígenes de
Dibujar en un esquema A, By A x B. ambos vectores, de forma que se conserve su
dirección y sentido tal como indica el esquema
R.: A · B= 25j3 U.I.; IAx Bl =25 U.I.
(fig. 18). siguiente, en el que se ha dibujado también el
vector A x B (fig. 20).
AXB

Fig. 18

A-54. Realizar, a modo de resumen, un pequeño es-


tudio comparativo de los productos escalar y
vectorial.
A-55. Dados los vectores A y B representados (fig. 19)
dibujar el vector A x B.
.. ..
/.4------8 AXB

Fig. 20

Fig. 19

8. CALCULO DIFERENCIAL
Vamos a terminar esta somera revisión de algunos será el error cometido al tomar la velocidad como
aspectos del cálculo matemático, cuyo dominio con- constante en dicho intervalo. Se puede así obtener la
sideramos básico en este nivel. con una breve refe- velocidad en un instante como el límite del cociente
rencia al cálculo diferencial.
La diferenciación e integración han sido instrumentos ~~para valores de ~t cada vez más pequeños, es decir,
fundamentales en el tratamiento científico de pro-
blemas complejos. En esencia son técnicas de análisis . ~e
V= l 1m -
y síntesis. Así, por ejemplo, si la velocidad de un movi- Lit- o ~t
miento varía de un punto a otro de su trayectoria
- o lo que es equivalente, de un instante a otro-, la expresión que se representa
obtención del espacio no puede hacerse aplicando la
conocida expresión e- e0 = v(t- t0 ), puesto que v no v= fte y define, la velocidad como la derivada del es-
se ha mantenido constante. Ahora bien, cuanto menor
sea el incremento de tiempo ~t considerado, menor pacio respecto al tiempo.
683
Por último, la suma de los intervalos ~e = v ~t. en dx 1 2dx
R.: a) dy = - ; b) dy = - 2 • 6x dx = -
que se dividió el problema, representada por L.v ~t. X 3X X
proporciona un valor del espacio total tanto más Para la integración de una expresión, por ejemplo
próximo al real cuanto menores sean los intervalos S 3dx. basta - teniendo en cuenta el significado físico
de tiempo considerados. Haciendo a dichos intervalos de la integral- reconocer la función que al diferen-
tender a cero se obtiene e - e0 como límite de L.v · ~t. ciarla daría, precisamente, 3dx. En este caso concreto
At-+ O
sería 3x + C (donde C puede ser cualquier constante) ,
Esta suma o integral se representa con el símbolo que al diferenciarla daría 3dx. Veamos algunos ejemplos.

f .ae = f. vdt (fig. 21).


A-61. Calcular a)
R.: a) x+e; b)
S dx; b) S x 2 dx; e) S t dt
x3
+e; e)
t2
V
3 2 +e
En muchos casos se señalan los límites de la inte-
gración:
2
A.62. Calcular x 2 dx
Fig. 21 J1
dt t
Recordemos ahora las técnicas de diferenciación e
integración aplicándolas a los casos que manejamos
R.: x;J: = ~ - ~ = }
en el presente Curso. A.63. Calcular a) S sen x dx; b) S cos x dx
A-56. Obtener la expresión de dy a partir de R. : a) - cos x + e; b) sen x + e
a) y= 3x; b) y= 4x 2 ; e) y= 4x 3 + 2x- 3
R. : a) dy=3dx; b) dy=8xdx; e) dy = (12x 2 +2)dx
A.64. Calcular J: 12
sen x dx

A-57. Obtener dx a partir de : 12


a) X= 3t2 ; b) X= 5 2 ; e) X= 2t R.: -cosxJ: = -(cos}-- cosO)= 1
R.: a) dx = 6tdt; b) dx =O; e) dx = 2dt
A.65. Calcular a) S sen wt dt; b) S cos wt dt
A-58. Recordando que la derivada del seno es el co-
seno. obtener dx a partir de R ... a) - cos wt + e,. b) sen wt + e
a) x =sen t; b) x =sen wt (donde w es una w w
constante).
R.: a) dx=cos t dt; b) dx =(cos wt) w · dt =
A.66. Calcular J~; -que puede escribirse SC 2 dt
= w cos wt dt. C 1 1
R ..· -- 1 + e = - -t + e
A-59. Obtener dx a partir de x = cos wt.
R.: dx = (-sen wt) · w dt = - w sen wt dt. A.67. Calcular Jd:
A-60. Recordando que la derivada de log" x es !,
x
ob- R.: ln x + e
tener dy a partir de a) y = loge x( 5
); y = loge 3x 2

A.68 . Calcular J 4
dtt

tI
2
5
El logaritmo neperiano o natural se representa a menudo me-
diante In o una simple L, de forma que y = In x e y = L x expresan R.: ln = In 4 - ln 2 0.301030.
lo mismo que y = log, x.

684
11. UNIDADES
l. UNIDADES FUNDAMENTALES DEL SISTEMA INTERNACIONAL
Se trata de las unidades correspondientes a las mag- arbitrario, sin hacer referencia a otras unidades. Estos
nitudes elegidas como fundamentales en este sistema. patrones se han confeccionado atendiendo a razones
Por tanto, sus patrones se han confeccionado de modo 1 de precisión y reproductividad, y actualmente son:

Magnitud Unidad Patrón


Longitud Metro m Longitud equivalente a 1 650 763,73 veces la longitud
de onda en el vacío de la raya rojo-anaranjada del
espectro del kriptón-86.
Tiempo Segundo s Tiempo equivalente a 9 162 631.770 ciclos de la ra-
diación correspondiente a una transición específica
del átomo de cesio-133.
Masa Kilogramo kg Masa de un cilindro de aleación iridio-platino, guar-
dado en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas
de París.
Corriente eléctrica Amperio A Corriente que, circulando por dos hilos largos para-
lelos, separados un metro en el vacío, produce entre
ambos una fuerza de 2 x 1 O- 7 newton por cada
metro de longitud .
Temperatura Kelvin K Es la fracción 1/ 273,16 de la temperatura termodiná-
mica del punto triple del agua. La temperatura O K
se llama «cero absoluto».
Cantidad de sustancia Mol mol Es la cantidad de sustancia que contiene tantas en-
tidades elementales como átomos hay en 0,012 kg
de carbono-12. Al usar el mol hay que especificar
las entidades elementales, que podrán ser átomos,
moléculas, iones, electrones, etc.
Intensidad luminosa Candela cd Intensidad luminosa de 1/ 600 000 de metro cuadrado
de un cuerpo negro a la temperatura de solidifica-
ción del platino (2 045 K).
Angulo plano Radián rad Angulo plano con su vértice en el centro de un círculo,
que comprende un arco de longitud igual al radio.
Angulo sólido Estereo-radián sr Angulo sólido que, con vértice en el centro de una es-
fera, comprende un área de la superficie esférica
igual a un cuadrado de lados iguales a la longitud
del radio.
685
2. UNIDADES DffiiVADAS DEL SISTEMA INTERNACIONAL
Se trata de las unidades correspondientes a las mag- el procedimiento de medida de la magnitud corres-
nitudes derivadas. que, por tanto, se definirán a pondiente o la ecuación que la relaciona con las mag-
partir de las unidades fundamentales, teniendo en cuenta nitudes fundamentales.

Magnitud Def. unidad Nombre y símbolo Otras unidades


Velocidad Velocidad de un móvil que recorre un Metro por segun-
metro en un segundo. do m/ s
Aceleración Aceleración de un móvil cuya velocidad Metro por segun-
varía en un metro por segundo durante do. m/ s2
un segundo
Fuerza Fuerza que aplicada a un cuerpo de un Newton N dina = 10 SN
kilogramo, le comunica una acelera- kilopondio = 9,8 N
ción de un metro por segundo, por
segundo.
Trabajo y energía Trabajo realizado por la fuerza de un Julio J ergio= 10 7 J.
newton cuando produce un desplaza- kgm = 9,8 J.
miento de un metro. kWh = 3,6 X 106 J.
cal= 4,18 J.
eV = 1,59 X 10- 19 J.
Potencia Potencia de un sistema capaz de realizar Vatio W H.P. = 735 W
un trabajo de un julio en un segundo.
Masa volúmica (den- Densidad de una sustancia cuya masa de Kilogramo por g/cm 3 = 103 kg/ m 3
sidad) un kilogramo ocupa un metro cúbico. metro cúbico
kg/ m 3
Presión Presión uniforme que. actuando sobre Pascal P BAR= 10 5 P.
una superficie de un metro cuadrado. baria= 0,1 P.
le comunica una fuerza perpendicular atm = 101 325 P.
de un newton. kg/ cm2 =9,8 x 104 P.
Fuerza electromotriz o Diferencia de potencial existente entre dos Voltio V
tensión (d.d.p.) puntos de un hilo conductor recorrido
por una corriente de un amperio cuan-
do la potencia disipada entre ambos
puntos es de un vatio.
Resistencia eléctrica Resistencia eléctrica de un conductor que Ohm Q
es recorrido por una corriente de un
amperio al aplicar a sus extremos una
d.d.p. de un voltio (no siendo el con-
ductor sede de ninguna f.e.m.).

686
Magnitud Def. unidad Nombre y símbolo Otras unidades
Cantidad de electrici- Cantidad de electricidad transportada en Coulomb C
dad (carga eléctri- un segundo por una corriente de un
ca) amperio.
Intensidad de campo Intensidad de campo eléctrico reinante Newton por
eléctrico en una región en la que una carga de coulomb N/C
un coulomb se ve sometida a una
fuerza electrostática de un newton.
Capacidad eléctrica Capacidad eléctrica de un condensador Faradio F
entre cuyas armaduras aparece una
d.d.p. de un voltio al cargarse con una
cantidad de electricidad de un coulomb.
Intensidad de campo Intensidad de campo magnético reinante Tesla T;
magnético (induc- en una región en la que un conductor (Gauss= 10- 4 T)
ción magnética) de un metro situado perpendicular-
mente al campo y recorrido por una
corriente de un amperio experimenta
una fuerza magnética de un newton.
Inductancia eléctrica Inductancia de un circuito cerrado en el Henrio H
(inducción mutua o que una variación de un amperio por
autoinducción) segundo en la corriente produce una
f.e.m. inducida de un voltio

3.. MULTIPLOS Y SUBMULTIPLOS


Frecuentemente las unidades del sistema interna- metro», «milímetro», etc. Damos a continuación una
cional son demasiado grandes o demasiado pequeñas relación de los prefijos que se utilizan para los múl~
para la comodidad del cálculo en alguna actividad de- tiplos y submúltiplos. así como el factor multiplicador
terminada, tanto científica como técnica. Por ello se correspondiente para cada caso :
emplean múltiplos y submúltiplos, tales como «kiló-
Prefijo Prefijo
y símbolo Factor Ejemplos y símbolo Factor Ejemplos
1 terawatio= 10 12 vatios 1 decimetro=0.1 metros
ter a- T 1Q1 2
l TW = l0 12 W deci- d 10 - 1 1 dm = O,l m
centi- e 10 - 2
giga- G 10• mili- m 10 - )
6
1 megavoltio= 10 6 voltios
mega- M 10 1MV = 10 6 V 1 microfaradio = 1 O- 6 faradios
micro- p lQ - 6
1 ¡.¡F = l0 - 6 F
1 kilovatio= 103 vatios
kilo- k 10 3 1 kW = l0 1 W nano- n w-•
pico- p 10 - 12
hecto- h 1Q2 femto- f 10 - 15
de ca- da 10 atto- a 10 - 18

687
111. ALGUNAS CONSTANTES FISICAS DE INTERES 1

No mbre Símbolo Valor

Velocidad de la luz e 2,9979 x 108 ms- 1


Constante de la gravitación universal G 6,673 x 10- 11 Nm 2 kg-z
Carga elemental e 1,6021·x 10- 19 e
Masa del electrón en reposo me · 9,1091 x 10 - 31 kg
Masa del protón en reposo mP 1,6725 X 10- 27 kg
Masa del neutrón en reposo m" 1,6748 X 10- 27 kg
Relación masa-energía cz =Ji
m 8,987 x 10 1 6 m2 s - 2 = 931 MeV/ uam

Constante de Planck h 6 ,6256 X 10 - 34 J S


ñ = )1_ 1,0545 X 10- 34 J S
2n
Equivalente mecánico del calor J 4,1855 J cal- 1
Punto de congelación del agua - 273,15 K
Constante de Avogadro NA 6,0225 x 1023 mol- 1
Constante de los gases R 8,3170 x J mol - 1 K- 1
0,0821 litro-atm mol- 1 K- 1
Constante de Coulomb Ke 8,9874 X 109 N m 2 c- 2
Constante dieléctrica en el vacío eo 8,8544 x 10- 12 N- 1 m - 2 C2
Permeabilidad magnética en el vacío Jlo 1,3566 X 10 - 6 m kg C- 2
Volumen gases ideales en condiciones normales Vo 2,2414 x 10- 2 m3 mol- 1
22,4 lt mol- 1
Constante de Rydberg R 1,0974 x 107 m - 1
n= 3,1416
e= 2,7183

ALGUNAS CONSTANTES NUMERICAS


n 3,1416
e 2,7183

1
Hemos optado por expresar los resultados con cinco cifras significativas como máximo, aun cuando en muchos casos se haya
alcanzado una precisión mayor. Para los cálculos ordinarios se puede. naturalmente. redondear dichos valores.
688
BIBLIOGRAFIA SUMARIA

Recogemos aquí una relación bibliográfica que in- EINSTEIN. A. e INFELD. L.: La Física aventura del pensa-
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691
IN DICE
PARTE 1 4.4. Medida de la eficacia del trabajo.
Concepto de potencia . . . . . . . . . . . 91
l. Cinemática . . 7
1.1. El movimiento : Los conceptos de 5. El movimiento armónico simple. . . . . . . . 96
espacio y de tiempo ........... . 7 S .l. Magnitudes necesarias para la des-
1.2. Magnitudes necesarias para la des- cripción de un movimiento oscila-
cripción del movimiento . . . . . . . . . 8 torio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
1.3. Estudio de algunos movimientos par- 5.2. Cinemática del movimiento oscilato-
ticulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 rio armónico simple . . . . . . . . . . . . 100
5.3. Tratamiento energético del movi-
2. Dinámica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 miento armónico simple. . . . . . . . . 1 Ofi

miento de un cuerpo. Concepto de 6. Movimiento ondulatorio . . . . . . . . . . . . . 111


cantidad de movimiento . . . . . . . . . 29 6.1. Generalidades sobre el movimiento
2.2. Las variaciones del movimiento. El ondulatorio. Magnitudes caracterís-
concepto de interacción . . ...... . 30 ticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
2.3. Las leyes del movimiento de Newton. 6.2. Ecuación del movimiento ondula-
Los principios de la dinámica . . . . . 31 torio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 e;
2.4. Reformulación de los principios de la 6.3. Propiedades de las ondas . . . . . . . . 118
dinámica. El principio de conserva-
ción de la cantidad de movimiento . 33
2.5. Crítica de los priiicipios de la diná-
mica . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . 38 PARTE II
2.6. Resolución de problemas de diná-
mica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 7. Campo eléctrico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
2. 7. Magnitudes dinámicas útiles para el
estudio de los movimientos curvilí- 7.1. Electrización por frotamiento (revi-
neos. Momento angular o cinético . 43 sión). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
2.8 . Dinámica de la rotación del sólido 7.2. Estudio cuantitativo de las fuerzas
rígido . . . . . . . . . .... ...... . . . 45 entre cargas eléctricas . . . . . . . . . . 131
7. 3. Campo eléctrico . . . . . . . . . . . . . . . 13 6
7.4 . Flujo electrostático. Teorema de
3. Dos formas de interacción: La gravitación Gauss. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 142
y d rozamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 52 7.5 . Trabajo y energía asociados a las in-
3.1. La interacción gravitatoria . .. .. . . 53 teracciones eléctricas . . . . . . . . . . . 15 O
3.2. Fuerzas de rozamiento o fricción .. . 65
8. Capacidad. Condensadores. . . . . . . . . . . . 160
4. Trabajo y energía ......... .. ...... . 74
8.1. Conductor cargado. Concepto de ca-
4.1. Concepto de trabajo ..... . ..... . 74 pacidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 160
4.2. Concepto de energía. Relación entre 8.2. Condensadores. . . . . . . . . . . . . . . . 164
el trabajo y la energía . . ....... . 77 8.3. Análisis del papel del medio dieléc-
4.3. El principio de conservación de la trico en la capacidad . . . . . . . . . . . 17S
energía . . . . . . . . . . . . .. ...... . 88 8.4. Energía de un condensador cargado. 180
692
9. Corriente eléctrica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183 12.6. Algunas implicaciones de la teoría
9.1. La corriente eléctrica: Producción y de la relatividad . ............ . 295
medida .................... . 183 12. 7. Masa y energía en la mecánica rela-
9.2. Factores de que depende la intensidad tivista ..... . ........... . .. . . 297
de corriente. Ley de Ohm . . . . . . . . 12.8. Crítica de algunas supuestas implica-
188
9.3. Aplicación de la Ley de Ohm a las ciones de la relatividad especial . . . 299
asociaciones de conductores . . . . . . 193 13. Los orígenes de la mecánica cuántica .. . 301
9.4. Estudio energético de la corriente . 199
9.5. Circuitos de corriente continua ... . 201 13 .¡. Concepción clásica del origen de las
9.6. Redes. Leyes de Kirhchoff ....... . 210 radiaciones (breve revisión de la
teoría de Maxwell) . . .......... . 302
10. Electromagnetismo ................. . 216 13.2. El efecto fotoeléctrico .......... . 302
13.3. Espectros discontinuos de emisión de
10.1. Orígenes del electromagnetismo .. . 216 los elementos ................ . 312
10.2. Campo magnético. Vector intensidad
de campo magnético. Flujo magné- 14. El establecimiento de la mecánica cuántica. 320
tico ....................... . 218
10.3. Campos creados por cargas en movi- 14.1. Las ondas Broglianas .......... . 320
miento .... . ......... .. ..... . 222 14.2. Conceptos fundamentales de la me-
10.4. Acción entre cargas móviles y cam- cánica cuántica . . . . . . . . . . . . . . . 327
pos magnéticos . . . . . . . . . . . . . . . 232
15. Física nuclear . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 334
ll. Inducción electromagnética. Teoría de 15.1. Radiactividad. . . . . . . . . . . . . . . . . 335
Maxwell. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244 15.2. Composición nuclear. . . . . . . . . . . 347
11.1. Inducción electromagnética. . . . . . 244 15.3. Las fuerzas nucleares. . . . . . . . . . . 352
11.2. Teoría electromagnética de Maxwell. 2 58 15 .4. Estructura nuclear. Modelos nuclea-
11.3. La corriente alterna . . . . . . . . . . . . 2 66 res. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 360
16. Partículas elementales . . . . . . . . . . . . . . . 364
PARTE III 16.1. Un nivel de comportamíento de la
materia de extraordinaria compleji-
dad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 365
12. Teoría especial de la relatividad . . . . . . . . 285 16.2. Búsqueda de una ordenación en el
12.1. Principio de relatividad de Galileo. 286 mundo de las partículas elementales. 3 74
12.2. Las predicciones de la teoría elec- 16.3. Crítica del concepto de partícula
tromagnética . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 7 elemental. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 77
12.3. Un experimento crucial: el de Michel-
son y Morley. . . . . . . . . . . . . . . . . 288
12.4. Crítica de las hipótesis implícitas en PARTE IV
la transformación galileana: princi-
pio de la relatividad especial. . . . . . 290 17. Estructura del átomo. . . . . . . . . . . . . . . . 381
12.5. Obtención de las nuevas ecuaciones
de paso de un sistema de referencia átomo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 381
a otro, teniendo en cuenta el princi- 17.2. Modelo de Bohr. . . . . . .. . . . . . . . . 382
pio de la relatividad especial : trans- 17.3. Interpretación mecánico-cuántica del
formaciones de Lorentz . . . . . . . . . 2 94 átomo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 392
693
18. Fstructura electrónica y sistema periódico 22.3. Mecanismos de reacción. . . . . . . . 490
de los elementos . . . . . . . . . . . . . . . . . 400 22.4. Variación de la velocidad de reacción
18.1. Revisión del establecimiento de la con la temperatura. . . . . . . . . . . . 492
úrdenación periódica. . . . . . . . . . . 401 22.5. Catalizadores. . . . . . . . . . . . . . . . . 496
18.2. Principios básicos que guían la arqui- 23. Equilibrio químico. . . . . . . . . . . . . . . . . . 499
tectura atómica. . . . . . . . . . . . . . . 407
18.3. Interpretación electrónica del siste- 23.1. Equilibrio químico: sus característi-
ma periódico . . . . . . . . . . . . . . . . . 411 cas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 499
18.4. Energía de ionización y estructura 23.2. Ley del equilibrio químico. . . . . . . 502
atómica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 418 23.3. Perturbaciones externas del equili-
brio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
19. Enlace químico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 421 23.4. Equilibrios en reacciones iónicas par-
19.1. Generalidades sobre el enlace quí- ticulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 513
mico ............. . ........ . 422
19.2. Enlace iónico ............ .... . 423 PARTE VI
19.3 . Enlace covalente . . . . . . . . . . . . . . 427
19.4. Enlace metálico .............. . 433 24. Fstudio descriptivo del sistema periódico . 524
PARTE V 24.1. El sistema periódico ........... . 525
24.2. Periodicidad de algunas propiedades
20. Cambios materiales en las reacciones quí- físicas de los elementos . . . . . . . . . 528
micas .......................... . 439 24.3. Comportamiento químico de los ele-
mentos ....... . ............ . 531
20.1. Revisión de las leyes que rigen los 24.4. Estudio comparativo de los elemen-
cambios materiales en una reacción tos del tercer peri~do . . . . . . . . . . . 541
química .................... . 439
20.2. El concepto de mol. El número de 25. Metalurgia ...................... . 547
Avogadro .................. . 443 25.1. Enlaée metálico y propiedades metá-
20.3. La ecuación química. Su significación licas . ........... . ......... . 548
material .................... . 446 25.2. Aleaciones .................. . 554
20.4. Cálculos estequiométricos de particu- 25.3. Metalurgia química ........... . 557
lar interés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 448
21. E~ergía, Y. procesos químicos (termodiná- PARTE VII
mica-qmm•ca) . . . ................. . 463
21.1. Transferencia de energía eptre un 26. Generalidades sobre la química del carbono. 568
sistema químico y el exterior . . ... 464 26.1. Enlaces covalentes entre átomos de
21.2. Primer principio de Termodinámica. 467 carbono ............. . ...... . 569
21.3. Segundo principio de Termodiná- 26.2. Enlaces de e con otros elementos:
mica ...................... . 476 grupo~ funcionales. . . . . . . ..... . 578
2 6. 3. Reacciones y mecanismos en Química
22. Introducción a la cinética química ..... . 485 Orgánica ................... . 583
22.1. Concepto y medida de la velocidad
2 7. Hidrocarburos alifáticos y aromáticos . . . . 593
de reacción . . . . . . . . . . . . . . . . . . 485
22.2. Leyes experimentales de velocidad 2 7.1. Una clasificación general de los hidro-
de reacción . . . . . . . . . . . . . . . . . . 488 carburos ................... . 594
694
2 7.2. Hidrocarburos alifáticos . . . . . . . . . S9 S 30. Polímeros de interés industrial . . . . . . . . . 656
27.3. Hidrocarburos aromáticos. . . . . . . 606
30.1. Concepto de polímero. Su clasifica-
ción............ . . . . . . . . . . . . 656
28. Funciones orgánicas: Oxigenadas y nitro- 30.2. Reacciones y mecanismos de polime-
genadas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 611 rización. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 658
30.3. Propiedades generales de las ma-
28.1. Funciones oxigenadas. . . . . . . . . . 612 cromoléculas . . . . . . . . . . . . . . . . . 663
28.2. Combinaciones nitrogenadas típicas: 30.4. Algunos polímeros de interés indus-
las aminas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631 trial. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 665
Apéndices
29. Sustancias de interés biológico . . . . . . . . . 635
I. Resumen del cálculo matemático . . . . 6 71
29.1. Hidratos de carbono. . . . . . . . . .. 636 II. Unidades . . . ........ .. ........... . 68 5
29 .2. Grasas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 645 III. Algunas constantes físicas de interés . . . . 68 8
29.3. Proteínas. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 646
29.4. Enzimas o fermentos. . . . . . . . . .. 652 Bibliografia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 689

695
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