Seminario Bíblico
De la federación de iglesias
Del Centro Cristiano de Venezuela
Extensión: Ureña.
LIBROS PROFETICOS.
Presentado por: Jover Emanuel Carrasquilla Vivas.
Profesor: Martha Cecilia Rivero.
Materia: Panorama bíblico. Semestre: I
Venezuela, Ureña 08/04/2022
LIBROS PROFETICOS.
Los profetas eran personas llamadas por Dios para ser sus portavoces ante el pueblo, sobre
todo en tiempo de crisis. Su mensaje se conoce como profecía; ellos realizaron con valentía
su misión, pero con frecuencia tenían problemas, pues su mensaje era duro, sobre todo para
los dirigentes del pueblo. Los profetas enfatizaban la alianza con Dios, denunciaban la
infidelidad a Dios, motivaban a la conversión y al arrepentimiento. La Biblia divide los libros
proféticos en mayores y menores, por el tamaño de su obra y no por la importancia de su
mensaje, los profetas mayores son (5) y los menores (12), de acuerdo a la lectura se inician
los libros proféticos con Isaías quien fue considerado el más grande de todos los profetas,
este libro profético tiene la más completa revelación del Cristo que habría de venir en el
Antiguo Testamento, tanto es así que se le llama con frecuencia el evangelio según Isaías, su
mensaje era una advertencia para el reino de Juda durante los días prósperos del reino,
también da una esperanza de liberación final por intervención del siervo sufriente y termina
con advertencias generales a Judá y una visión al futuro. El segundo profeta mayor seria
Jeremías que vivió durante los últimos días de una nación en decadencia. Sobresale entre los
profetas como un hombre heroico, de un valor intrépido. Durante muchos años tuvo que
soportar persecución, fue el último profeta de Judá, el reino del sur, su mensaje era de
denuncia y reforma, y el pueblo nunca le obedeció, a pesar de todo pudo seguir adelante y
ser fiel a Dios, llevando a cabo sus propósitos, el dar testimonio frente a una nación en
decadencia. Después de este libro le sigue las Lamentaciones de Jeremías que lloró sobre la
ciudad de Jerusalén después de su desolación y cautividad llevada a cabo por
Nabucodonosor. Jeremías subió a la colina y se sentó contemplando la ciudad arruinada y fue
entonces cuando pronunció estas lamentaciones, pero también expresa su esperanza en
Dios, cuya misericordia reciben los que confían en Él, compara las condiciones de los judíos
antes y después de la destrucción de Jerusalén. Se aflige al considerar la lamentable situación
del pueblo y reconoce que esas condiciones son el resultado del pecado. Ruega en oración
por los que sobrevivieron la destrucción de Jerusalén, suplicando a Dios que advierta su
desolación, les perdone y les permita regresar a Dios y ser restaurados como pueblo. Sigue
Ezequiel profeta, sacerdote y también considerado atalaya este profeta escribió las visiones
y revelaciones que recibió de Dios, Ezequiel profetizó y comunicó las palabras de Dios a los
exiliados en el capítulo 33 al 48. Dios reprende a los líderes de Israel por ser malos pastores
de su pueblo. Dios será un verdadero pastor para Israel. Ezequiel escribe su visión de la
restauración de Israel después del exilio y en los últimos días. Dios promete congregar a los
israelitas de su cautiverio, devolverlos a sus tierras prometidas, renovar su convenio con ellos
y volver a unir a los reinos de Israel y Judá. Por otro lado, el libro del Daniel relata sus
experiencias y la de otros judíos fieles que fueron llevados cautivos a Babilonia. El libro
también contiene la interpretación de un importante sueño que tuvo el rey Nabucodonosor
sobre el reino de Dios en los últimos días, en el capítulo 6 al 12 nos habla de cómo Daniel es
librado del foso de leones. Lo habían arrojado al foso por orar a Dios en vez de obedecer el
decreto del rey Darío que prohibía rogar a dios u hombre alguno que no fuese el rey más
adelante tendría las visiones proféticas de acontecimientos que sucederían desde poco
después de su época hasta los últimos días. Entre esos acontecimientos se hallan conquistas
de reinos de la tierra, la venida del Mesías, la angustia y la liberación del pueblo de Dios en
los últimos días y la resurrección de los muertos. Con este maravilloso libro terminan los
primeros (5) profetas mayores.
Oseas inicia el primer profeta menor fue uno de los profetas del Reino del Norte, que dejó
profecías, hacia finales del reinado de Jeroboam II, este profeta usa una metáfora
fundamental en su mensaje con su matrimonio. El factor fundamental de esta metáfora es la
experiencia personal de Oseas con una esposa infiel capítulo 1 al 3. Del adulterio de su esposa
y de sus esfuerzos posteriores por reconciliarse con ella y enmendar su relación, Oseas
probablemente adquirió una profunda percepción de la relación de Dios con Israel, cuyos
pecados eran como la infidelidad de una esposa. Mediante el uso de esa metáfora, el Libro
de Oseas testifica del amor del Dios por Israel mientras espera que su prometida infiel regrese
a Él. Seguimos con Joel este libro comienza con una breve declaración en la que se atribuye
a Joel hijo de Petuel capítulo 1:1 que era un profeta del Reino del Sur, o Judá. Este libro se
centra en las profecías que hizo Joel después de que la tierra de Judá fuese afligida con una
grave sequía y una plaga de langostas. Esas profecías hablan de las muchas señales que
precederán a la segunda venida del Salvador, sobre todo de un gran derramamiento del
Espíritu sobre toda carne capitulo 2:28-29. El siguiente es el profeta Amós, en este libro
comunicó al reino de Israel durante el reinado del rey Jeroboam II. El pueblo rechazó sus
advertencias y enseñanzas. Dios llama Amós para profetizar al Reino del Norte, o Israel, un
llamamiento que no esperaba pero que cumplió con obediencia capitulo 7:14-15. Amós
profetiza que Dios derramaría sus juicios sobre Siria, los filisteos, Tiro, Edom, el pueblo de
Amón y Moab a causa de su iniquidad. Amós también predica que Judá e Israel serán
castigadas por abrazar la iniquidad y rechazarle a Él. En el capítulo 3-4: Amós describe los
diversos intentos de Dios por salvar a Su pueblo, que incluyen enviar profetas para
advertirles, retener la lluvia, permitir la peste y la guerra para preocuparlos. Sin embargo, el
pueblo no se humilló ni se volvió a Él. Abdías siguiente libro profético, en este libro se registra
una visión que Dios le dio a este profeta del Reino del Sur, o Judá. La profecía de Abdías es
poco después de una de las capturas de Jerusalén, Abdías profetiza contra el pueblo de Edom,
era una advertencia por haberse alegrado de los hijos de Judá el día en que perecieron
capítulo 1 Además, la visión de Abdías muestra la futura restauración de Sion y de salvadores
al monte Sion. Jonás este libro no es un registro de las profecías de Jonás, sino una narrativa
de las experiencias del profeta. Dios llama a Jonás a predicar al pueblo de Nínive. Jonás huye
en un barco. Se levanta una tormenta que amenaza hundir el barco. Jonás confiesa que la
tormenta es su culpa, es echado al mar y se lo traga un gran pez, este hombre se arrepiente.
Dios oye sus súplicas y lo libera del vientre del gran pez. Dios llama a Jonás de nuevo a
predicar al pueblo de Nínive. Jonás va a Nínive y profetiza la destrucción del pueblo. El pueblo
responde con ayuno y humildad, Dios anula su castigo. El profeta se enoja por la decisión de
Dios de mostrar misericordia al pueblo. Dios le enseña en cuanto a Su preocupación por la
salvación de las personas de Nínive. El libro del profeta Miqueas abordan los temas del juicio
y la esperanza. Por ejemplo, Miqueas enseñó que los pecados de los líderes de Israel
resultarían en la destrucción de Jerusalén. Miqueas continúa alabando a Dios al decir que
perdona la iniquidad y no retiene para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia
capítulo 3 al 7. Continua este desfile de profetas con el libro de Nahúm que contiene una
profecía de Nínive, la capital de Asiria, la cual sería destruida a causa de la maldad de su
pueblo. Los asirios habían conquistado y aterrorizado brutalmente grandes regiones del
Cercano Oriente en el siglo VIII a.C., destruyendo el reino del Norte, o Israel, y deportando a
sus habitantes aproximadamente en el 721 a.C. y más tarde asediando Jerusalén en el 701
a.C. Nahúm explica que Dios quemará la Tierra en Su segunda venida pero que mostrará
misericordia a los justos y profetiza la destrucción de Nínive, que presagia los eventos que
sucederán en los últimos días. Habacuc libro siguiente contiene una conversación entre
Habacuc y Dios, el cual hizo preguntas sinceras y directas que reflejaban la preocupación por
su pueblo y por los planes que Dios tenía para ellos. Habacuc, era un profeta que vivió en el
reino de Judá, posiblemente durante el reinado de Joaquín alrededor del año 600 a.C. habría
sido contemporáneo de los profetas Jeremías, Sofonías, Abdías y Ezequiel. El diálogo de
Habacuc con Dios en el capítulo 1 y 2. Algunas de las peticiones de Habacuc toman a forma
de queja como: ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás? estas reflejan la emoción y
desesperación profundas del profeta en momentos de gran sufrimiento, pero Dios da
respuesta a la oración de Habacuc y le aconseja que sea paciente y fiel, recordándole la
justicia, la preocupación y sus planes. La oración poética en el capítulo 3 contiene las
alabanzas de Habacuc a Dios por las maneras milagrosas en que Él ha protegido a Su pueblo
y lo ha liberado. En el libro del profeta Sofonías profetiza acerca del juicio inminente de Dios
sobre Judá y otras naciones. Sofonías explicó que, en ese día, Dios castigaría a los orgullosos
y los valientes, pero premiaría a los justos. Sofonías suplicó, Buscad a Dios todos los humildes
de la tierra, buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día de la ira
Jehová este hombre de Dios profetizó en Judá durante el siglo VII a.C. El libro de Hageo afirma
que se volvería a edificar un templo en Jerusalén y que la paz finalmente llegaría a la misma
ciudad. Hageo era un profeta que vivió en Jerusalén no mucho después de que los judíos
regresaran del exilio babilónico. Dios reprende al pueblo por medio del profeta Hageo porque
se preocupó más por la condición de sus propios hogares que la del templo de Dios. Él explica
que la condición deficiente de su cosecha se debe a que no reconstruyeron el templo. El los
exhorta a renovar sus esfuerzos de construir el templo. El profeta Zacarías escribió este libro,
él era el hijo de Berequías, que era hijo de Iddo un sacerdote que regresó a Jerusalén con
Zorobabel, el primer gobernador judío de Jerusalén después de que los judíos regresaron del
exilio babilónico. Zacarías profetizó desde el segundo hasta el cuarto año del reinado de
Darío, aproximadamente del 520 al 518 a.C. Zacarías ve la restauración de Jerusalén y el
templo en una visión, el recogimiento de Israel, y a Josué, el sumo sacerdote. Este profeta
contribuyó a organizar e inspirar a los judíos a terminar de reconstruir el templo. Culminamos
con el profeta Malaquías que por medio este profeta, Dios reprendió a los israelitas por
ofrecer en sacrificio animales cojos, ciegos o mutilados. Además, reprendió a los sacerdotes
por dar malos ejemplos que ocasionaban que los del pueblo tropezaran. Malaquías profetizó
en lo concerniente a la segunda venida de Jesucristo, también Dios manda a los judíos pagar
los diezmos y las ofrendas. Prometió a las personas rectas que recibirían su galardón por
servirle. Así doy por concluido este maravillo panorama en los libros proféticos, cada profeta
tenía un propósito especifico o una tarea la cual debía cumplir a Dios, es fascinante ver que
cada profeta se esforzó todos los días para obedecer el mandato de Dios y dar el mensaje
que el pueblo necesitaba oír, ya se de advertencia, amonestación, incluso redención y
salvación. Todos ellos fueron direccionados por Dios y aunque muchas veces el pueblo no
hacia caso al mensaje de los profetas por dureza en el corazón, cada palabra de juicio se
cumplió y el pueblo en muchas ocasiones reconoció que el mensaje dado era cierto y lamento
con llanto sufriente no haber creído cada advertencia dada. Los libros proféticos son una joya
invaluable que nos dan grandes acontecimientos que sucederán en los días futuros y nos
advierten estar atentos.