Resumen – María C. Pons pp.
98-109 y 254-269
Por: Abel Alarcón Ruiz
El texto comienza planteando, luego de revisar las novelas del modernismo, realismo y
romanticismo, las del ciclo de la Revolución Mexicana, en donde el pasado que se
recupera es el inmediato a los escritores. Las más recientes a ese periodo serían las de
Guzmán y las de Mariano Azuela. Las de Guzmán presentan la característica de la
crónica y la representación no favorable de Pancho Villa, además de incluir al autor
dentro de la ficción. La visión de ambos autores es la de la decepción y el fracaso.
Durante un tiempo se da una nula producción de novelas históricas. Esto se puede
explicar como consecuencia del desarrollo de disciplinas que impulsan un progresivo
abandono de la preocupación del pasado para darle un mayor enfoque al presente. Esto
junto con los planteamientos de Nietzsche ante la historia, la cual no es inherente ni
coherente.
Otro elemento que desplazo a la novela histórica fue el “boom” de la novela
latinoamericana. La nueva narrativa se revela como una rebelión contra el
logocentrismo. Muchos autores centraran sus escritos en el hombre y su relación con la
nueva sociedad enfatizando la problemática existencial en sus obras.
Un autor importante para la nueva concepción de la novela histórica es Carpentier quien
introduce el término de lo real-maravilloso. El conocer la historia desde otro punto de
vista en las novelas de Carpentier funda a la nueva novela histórica. Las novelas de
Carpentier perfilan este nuevo género, pero no se consolidará hasta los años 70 y 80 con
la proliferación de nuevas novelas históricas.
Parte 2
En El general en su laberinto de reconocer lo histórico y la invención, pero eso no
implica borrar los límites entre Historia y Ficción. La novela nos enfrenta a un proceso
de reconocimiento/desconocimiento. El texto enfatiza que el reconocimiento del rigor
histórico es ajeno a la narración debido a que el lector debe de tener los referentes
históricos bien establecidos.
El general en su laberinto y Noticias del imperio ponen de manifiesto la intencionalidad
con la que se escribe una novela histórica. El autor se hace responsable de la visión que
ofrece de la Historia. La novela adquiere distintos significados desde el lugar en el que
se lee y el posicionamiento ideológico del lector. Hay un cambio en la novela del
dictador.
Entonces el libro no va a juzgar al personaje Bolívar, sino que lo humanizará frente a la
condena que le ha puesto la historia. La novela de García Márquez pondrá de manifiesto
la imposibilidad de América para poner en práctica las ideas liberales y lo injusto que
fueron los contemporáneos con Bolívar.
Entonces la crítica de Márquez está orientada a la cultura política que no permite crear
procesos democráticos efectivos. Es decir, dentro de la reivindicación del pasado
histórico de un personaje hay una crítica a las condiciones actuales de la historia.