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Rock y su impacto en la identidad argentina

El documento discute la irrupción del rock en Argentina y su impacto en la identidad cultural nacional. Brevemente: 1) El rock, especialmente el pop de los 60, fue percibido como una amenaza por los defensores del tango. 2) El rock apelaba a una nueva identidad juvenil emergente. 3) Con el tiempo, el rock se consolidó como un género propio en Argentina con artistas que expresan aspectos locales.

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Rock y su impacto en la identidad argentina

El documento discute la irrupción del rock en Argentina y su impacto en la identidad cultural nacional. Brevemente: 1) El rock, especialmente el pop de los 60, fue percibido como una amenaza por los defensores del tango. 2) El rock apelaba a una nueva identidad juvenil emergente. 3) Con el tiempo, el rock se consolidó como un género propio en Argentina con artistas que expresan aspectos locales.

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TRAMPAS Mayo 07•52 19/6/07 12:36 PM Page 14

Sergio A. Pujol

La anunciación del rock

Identidad, divino tesoro


A N C L A J E S

Escribió La Rochefoucauld: si se lo impugna o cuestiona. O


“nuestro amor propio sufre con que un oyente joven estará más
más impaciencia la crítica de próximo al rock y a la música pop
14 nuestros gustos que la de nues- que al tango o al jazz. En sínte-
tras opiniones”. (Bourdieu: sis, tenemos aquí una verdad de
Tram[p]as

1990). Efectivamente, nuestro perogrullo: el consumo cultural


amor propio está depositado en es un indicador importante de
nuestras afinidades, porque es- identidades sociales y culturales.
tas nos desnudan ante los otros. A su vez, los géneros de música
Y más aún si hablamos de músi- popular de América Latina han si-
ca. Lejos de la ingenua creencia do, y hasta cierto punto siguen
de que la música es un lenguaje siendo, agentes de afirmación
universal que hace de los hom- identitaria. Es decir, no son obje-
bres una sola condición, los gus- tos pasivos dados al consumo; Sergio A. Pujol
tos musicales siempre han esta- no son meros indicadores de con-
do enfrentados en una sorda lu- dición social o de gustos y afini- Profesor titular de “Historia del Siglo
XX”, Facultad de Periodismo y Comuni-
cha de agrupamientos parciales. dades estéticas. Por ejemplo, el
cación Social, UNLP. Investigador del
Ciertamente, no todas las dispu- tango irradia, con su historia y su
CONICET. Autor de una decena de li-
tas derivan de la estratificación mitología, una determinada idea
bros, entre los que figuran Historia del
social. Podemos también aventu- del ser porteño. ¿Qué sería en- baile (De la milonga a la disco); Jazz al
rar que un oyente muy familiariza- tonces el tango? Una especie po- sur; Discépolo. Una biografía argentina;
do con el repertorio folklórico, pular convertida en género -con La década rebelde; Rock y Dictadura y
por ejemplo, tiene al menos al- sus códigos de ejecución, su ma- Las ideas del rock. Colabora en Radio
gún vínculo personal con las pro- nera de cantar, sus formas de Universidad, Radio Provincia, diarios y
vincias, y lo defenderá con fervor componer, de bailar, etc.- que re- revistas del país y del exterior.

Mayo de 2007 • Rock, Cultura y Comunicación


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fuerza una cierta idea de lo que lugar parecido al de la música deramente sucede es la confor-
es ser porteño, o más amplia- clásica y tuvo una relación cor- mación de un nuevo actor social:
mente argentino. Hay entonces dial, casi de cooperación, con el el joven. Ciertamente, no todos
una normativa del género que po- tango. Sólo en estos últimos los jóvenes son iguales y no to-
demos llamar la cultura del tango años, al interior del género, la dos escuchan la misma música.
y que, a través de distintas ope- pregunta por un jazz argentino ha Pero es claro que surgen pautas
raciones, se ha convertido en al- empezado a tener alguna impor- de producción y consumo musi-
go propio de la Argentina. tancia (Corti: 2006). De todos cales atentas a la población jo-
Es cierto que, siguiendo con el modos, no parece ser una pre- ven recortada de la población ge-
ejemplo, el significado del tango gunta urgente ni demasiado con- neral. En suma, a esta nueva
no ha sido idéntico a través de flictiva. identidad etaria se le suma una
los años (ya conocemos el la- En cambio, la irrupción del rock música específica.
mento de los nostálgicos), pero fue alguna vez percibida como in- Como señala Rossana Reguillo
la identidad sonora de un país, vasora. ¿Por quiénes? ¿Cuándo? Cruz, los jóvenes han adquirido
en tanto construcción social, se Bueno, principalmente por la ins- visibilidad social como actores di-
transmite y fomenta mediante titución tanguera, entendiendo ferenciados por tres factores: las
discos, partituras, filmes, ciertos por esto al núcleo histórico de instituciones de socialización; un

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rituales característicos y, sobre los músicos, teóricos y difusores conjunto de normas y políticas ju-
todo, un discurso más o menos del otrora llamada “dos por cua- rídicas que los protegen y casti-
oficializado. Todo esto conforma tro”. En realidad, no será el rock gan; y el acceso a un cierto tipo
la identidad del tango, eso que, and roll de los 50 el enemigo del de bienes simbólicos y productos
con fruición, buscan los turistas tango culturales específicos (Reguillo
en las marquesinas de calle Co- -ambas especies comparten pis- Cruz: 2000) Estos bienes y pro-
rrientes. tas de baile, y algunos milongue- ductos no son de interés general:
ros jóvenes se animan a rocanro- están concebidos y comercializa-
La irrupción del rock lear-, sino la música beat (pop) dos para un sujeto joven. Natural-
de los 60, y de ahí en más el rock mente, aquí aparece el rock co-
¿Qué sucede cuando un género
musical nuevo viene a cuestionar
nacional ó argentino. Que el de-
sarrollo de una cultura musical
mo oferta privilegiada de la in-
dustria cultural.
15
la vigencia de aquellos que afir- joven se manifieste en un mo- Por lo tanto, habrá una historia

Tram[p]as
man identidades nacionales? Ya mento de eclipse del género por- del rock en la Argentina y, articu-
estamos en el tema del rock, eso teño inducirá a muchos a vincular lada a esta, una historia del rock
que los turistas jamás buscan una cosa con la otra. He aquí una de la Argentina. Es decir, por un
porque, según suponen, podrán narrativa fuerte en la historia de lado una recepción continuada y
encontrar en cualquier sitio del la música popular argentina: la fecunda, como ha podido com-
planeta, siempre que haya jóve- que dice que el tango será vícti- probarse cada vez que Los Ro-
nes en el medio. Podrá decirse ma de una conspiración de inte- lling Stones, U2, Los Ramones,
que antes del rock nacional estu- reses foráneos y su lugar queda- Iggy Pop o Roger Waters han he-
vo el jazz, que no es argentino y rá ocupado entonces por la músi- cho temblar estadios porteños. A
que sin embargo despertó bas- ca pop, luego convertida en rock su vez, músicos argentinos vie-
tante interés en nuestro país, a secas. La anécdota de la des- nen expresando desde hace mu-
prácticamente desde sus inicios. trucción de las matrices de la chos años la necesidad de com-
Efectivamente, el jazz tiene un lu- RCA para hacer con ellas los dis- poner y ejecutar un rock de sabor
gar importante en el mapa de las cos del Club del Clan sería la local; esto es, la necesidad de
músicas practicadas en la Argen- prueba del delito. establecer una suerte de subgé-
tina, pero su existencia nunca Esta hipótesis de la decadencia nero: el rock argentino. Y vaya si
fue considerada extraña o ame- del tango en los años 60 y 70 tie- lo han logrado. Escribimos estas
nazadora. No disputaba ninguna ne algunos puntos débiles -este notas mientras el estadio de Ri-
representación nacional, no aspi- no es el lugar para analizarlos-, ver se colma tres noches segui-
raba a la hegemonía. Ocupaba un pero digamos que lo que verda- das para el Quilmes Rock, el ma-

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Sergio A. Pujol
La anunciación del rock. Identidad, divino tesoro

yor muestreo anual del género. tino “promedio” ni ser bandera tiva. Digamos, sin abundar en de-
Con una abundante oferta de ho- nacional. Cuando fue manipulado talles, que la música pop o beat
menajes a músicos canónicos en ese sentido -en tiempo de de aquel tiempo se hizo un lugar
del subgénero y demás actos Malvinas- quedaron expuestas en la cultura argentina a los co-
fuer temente mediatizados, el sus peores contradicciones. dazos y venciendo toda clase de
presente nos sorprende en me- Tampoco hubo, creemos, una ex- resistencia. La recompensa por
dio de una fiebre de autocelebra- ploración crítica del pasado popu- tanto tesón fue la emergencia de
ción, de la que bien podríamos in- lar nacional, como sí sucedió con una zona de rock. Zona acotada y
ferir que la historicidad del rock el tropicalismo en Brasil, que un poco lunática -a la vez, de
argentino es la clave de su iden- mezcló el samba con la psicode- fuerte proyección cultural- que se
tidad. Parece un sofisma, pero lia. En ese sentido, decimos que asentó sobre una serie de impug-
no lo es: a más historia, mayor el rock fue, al menos en sus pri- naciones : contra la escuela co-
calidad identitaria, por decirlo de meras dos décadas de vida, ex- mo extensión de la educación pa-
algún modo. En el fondo, todos cluyente: su identidad se definió triótica (“Ayer nomás”); contra el
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reconocen que el rock argentino más y mejor por todo aquello que mundo dado e impermeable al
ha ganado por cansancio, aun- no era, por aquello que rechaza- cambio (“La balsa”); contra la
que ese triunfo lo haya obligado a ba o contraponía, al menos en un moral sexual burguesa (“Mucha-
renunciar a ciertos incisos de su nivel consciente: la política del cha ojos de papel” y más tarde,
pacto original. Finalmente, hasta rock. tentando límites, “Catalina Ba-
los tangueros más intransigentes Al hablar de los comienzos del hía” ó “Me gusta ese tajo”); con-
parecen decir: “Bueno, está bien, rock en la Argentina, enseguida tra la metodología del accionar
que exista un rock nacional”. Y repetimos el itinerario urbano policial (“Blues de la amenaza
devolviendo cordialidades, el que va de la Cueva a la Perla del nocturna”, “Apremios ilegales” y
rock hoy mira al tango y al folklo- Once y que transitan Tanguito, “Botas locas”), y así sucesiva-
re con más interés que antes. Moris, Pipo Lernoud y Litto Neb- mente.
16 bia, entre otros (Kreimer-Polime- Todas estas canciones compar-
Avatares de una identidad ni: 2006) Todo género de música tieron un mismo espíritu rebelde.
popular tiene un mito de origen No es casual que el primer tema
Tram[p]as

Al principio, el rock argentino era de coordenadas urbanas. El mis- escrito en castellano se llame
universalista y nacionalista a la mo está pautado por una serie de “Rebelde”. Lo compuso Moris en
vez. No quería ser parte de las anécdotas que sólo adquieren al- 1966 y fue, no obstante sus muy
identidades oficializadas, pero se gún espesor histórico si se las modestas cifra de venta, la ex-
preocupaba porque se lo consi- contextualiza y pone en perspec- presión generacional más defini-
derara argentino a partir del idio-
ma; y, de ser posible, tan argenti-
no como los géneros tradiciona-
les. De cualquier modo, la bús-
queda de una identidad local nun-
ca estuvo por encima del deseo
de consolidar una cultura joven
disidente: el rock articula identi-
dades horizontales, y por lo tanto
se postula para ser la voz de una
generación, no de un país ó una
región. Digamos que el rock nun-
ca se propuso expresar al argen-

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da: “Rebelde me llama la gente/ tellano. ¿Por qué se pensó un co de música argentina, el rock
rebelde es mi corazón/ soy libre rock en castellano? ¿Qué razo- se convirtió en forma alternativa
y quieren hacerme/ esclavo de nes impulsaron a un grupo de de canción, un desvío rebelde de
una tradición...”. adolescentes a escribir cancio- los mandatos nacionales. Excep-
Ese verso final -“quieren hacerme nes en su idioma, pero mante- tuando algún tema de Sumo -Lu-
esclavo de una tradición”- es sin- niendo las referencias extranje- ca Prodán estudió en Londres- o
tomático de la nueva identidad ras en el plano de la música, más algún cover de pop inglés a cargo
en construcción. Esa tradición a allá de algún bombo leguero, al- de Charly García, no hubo rock ar-
la que hace referencia la canción gún aerófono del noroeste o un gentino por fuera del idioma es-
es la de los adultos. Con ellos -y esporádico par de bandoneones? pañol -idioma primero argentini-
en ellos- están los valores del Prosperó la idea de que sólo me- zado y luego rockerizado-.
ayer que se resisten a morir, co- diante una letra en la lengua Entre fines de los 60 y hasta
mo bien lo expresó Charly García “propia” se lograría una identi- 1975, con la separación de Sui
en “A los jóvenes de ayer”, la dad cultural diferenciada, sin que Generis, tenemos el prolífico pe-
canción de Serú Girán. El rock su- por ello debiera desertarse de la ríodo contracultural del rock ar-
po ser iconoclasta porque arre- juventud como categoría global. gentino, al que Miguel Grinberg
metió contra el tótem de la tradi- Si observamos el panorama in- llama “el Ciclo II de la música ur-
ción, ese remanente de país pa- ternacional de la música joven no bana” (Grinberg: 1977). De esos
sado, ese lastre de la historia. encontraremos muchos casos de años fue el manifiesto de Spinet-

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Hoy nadie diría algo así. Hoy la nacionalización poética del rock. ta, un texto que fijó posición, una
tradición es percibida como ali- Aún se dice por ahí: al rock hay suerte de base ideológica del
mento cultural, nunca como re- que interpretarlo en inglés, como rock. Allí Spinetta definió al rock
manente, menos aún como pri- si hubiera un nexo necesario en- como instinto de poder transfor-
sión. Desde que Andrés Calama- tre el fraseo del rock y la proso- mador, “adjunto a la condición de
ro colaboró con Mariano Mores, dia de la lengua inglesa. Una vez vida que debemos modificar”. Ya
Charly produjo un disco de la Ne- más, la Argentina aparece como no había una música joven indis-
gra Sosa y Fito Páez compartió excepción a toda regla. tinta. Ya no había mezclas al esti-
escenarios con Liliana Herrero, En el plano de la música, las es- lo Los Gatos, y la divisoria entre
hay una buena parte del género - trategias de diferenciación pues- grupos “comerciales” y “artísti-
y podríamos arriesgar, a riesgo tas en prácticas fueron también cos” resultaba, al menos para 17
de ser tachados de elitistas, su claras. La música joven de los 60 los segundos, decisiva. Cuando

Tram[p]as
mejor parte- que busca renovarse y 70 fue bien distinta al tango y al en 1971 se reunieron 50.000
mediante el diálogo con diversas folklore -pero también al rock and personas en el Velódromo -B.A-
tradiciones. En síntesis, hoy se roll de los 50-, ya que recibió la .Rock II- nadie pudo dudar de que
habla con el pasado nacional; en poderosa influencia de los Bea- el efecto Woodstock había llega-
tiempos de Billy Bond y la Pesada tles y su legado expandido. Pero do, modestamente, al Río de la
-por dar un ejemplo bien irreve- lo musical siempre refirió a la Plata. (Fernández Bitar: 1997).
rente, bien rockero- no había mu- canción como forma primera, allí Sin ser el primer festival del gé-
cho margen para el diálogo. En donde la letra era signo conflicti- nero -en 1969 se había organiza-
aquellos años, y más allá de ca- vo, referente en disputa, grito do el Festival PinAp de Música
sos aislados de “apertura” y con- que se salía de toda norma, hi- Beat y Pop en el anfiteatro Muni-
ciliación, la tradición sólo podía riendo los oídos “melódicos” del cipal-, Barrock constituyó el acon-
subir a escena con los atuendos oyente de tango y transgrediendo tecimiento de recepción, el impul-
de la parodia (Recordemos la ver- las reglas el buen rimar. Final- so de público a partir del cual el
sión de “La marcha de San Lo- mente, el rock descubrió otros término rock devino categoría cul-
renzo”, bastante antes de que usos musicales de la lengua, otra tural.
Charly revise el Himno Nacional poesía de canción: otra lírica. Cuatro años después, Sui Géne-
Argentino). Con todo esto, y a partir de una ris se despedía en el Luna Park
“Rebelde” y luego “La balsa” son necesidad de marcar territorio con dos funciones repletas. En
canciones de música pop en cas- propio dentro del campo simbóli- esos años, el rock argentino pu-

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La anunciación del rock. Identidad, divino tesoro

lió sus formas, adoptó la ambi- Mandioca de Jorge Álvarez, si directamente la represión y la cul-
ción instrumental del rock progre- bien el acceso a la grabación y tura rock en su conjunto fue obje-
sivo -había que tocar bien; ya no edición seguían siendo bastante to de hostigamiento. En realidad,
alcanzaba con tocar sinceramen- restringido y los sellos grandes las condiciones difíciles -proble-
te- y desarrolló lo que podríamos no hacían muchas apuestas a fa- mas para alquilar salas, poca lle-
llamar una red de contención, vor de lo nuevo. Como sea, al gada al disco, restricciones en
una verdadera trama social, for- promediar los 70 tuvimos una los medios, razzias policiales,
mada por audiciones de radio, discográfica destinada a ser ca- etc.- lejos de desanimar al movi-
prácticas aledañas o emparenta- nónica. Pensemos en Artaud de miento terminaron por darle una
das con los recitales (fueron los Pescado Rabioso (recientemente insólita templanza, a la vez que
años intensos de las artesanías votado por la edición argentina cierta capacidad de adaptación
y una mayor osadía en el vestir) y de Rolling Stone como el mejor para la supervivencia, en medio
algunas revistas “del palo”. disco de la historia del rock lo- de lo que se dio en llamar una
Estas últimas -Pelo, Mordisco, cal), Pappo’s blues vol.3 de Pap- cultura del miedo. Aquellos as-
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Algún día- apuntalaron una legíti- po, Cristo Rock de Raúl Porchet- pectos que tal vez resultaban un
ma cultura rock en la Argentina, to, Pequeñas anécdotas de las tanto excéntricos para los secto-
estableciendo eso que Ana María instituciones de Sui Géneris, res más politizados de la juven-
Ochoa llamó “marco valorativo León Gieco de León Gieco, Muer- tud de los 70, ahora eran vistos
del género” (Ochoa: 2003). En te en la catedral y Melopea de de otro modo. Como dice Pablo
ese sentido, Pelo fue fundamen- Litto Nebbia, Color Humano de Alabarces, “si cada sector o gru-
tal, ya que, a diferencia de su Color Humano, Siesta de Aquela- po arma sus estrategias de su-
predecesora PinAp, juzgó con du- rre y Durazno sangrando de Invi- pervivencia, la juventud se da la
reza todo aquello que pretendía sible, entre lo más destacado. suya: transfiere hacia el rock la
pasar por rock sin serlo. Su ceda- En síntesis, al promediar los 70 representatividad que había sido
zo fue implacable. Esta preocupa- el rock argentino ya tenía un per- derrotada, o que nunca había si-
18 ción ontológica sobre la música - fil muy definido do conferida” (Alabarces: 1993).
un ser o no ser que curiosamen- -digamos: una identidad como gé- En los largos años de la dictadu-
te se dio en el rock con tanto fer- nero y una significación dentro de ra, “la música joven” devino refu-
Tram[p]as

vor como supo darse una genera- la cultura argentina-, aunque sus gio de la disidencia, gran alma-
ción antes en el tango- se exten- dimensiones siguieran siendo cén secreto de todo aquello que,
dería, con Mordisco primero y Ex- muy comedidas. Era musicalmen- desde una actitud más defensiva
preso Imaginario más tarde, a un te combativo, como si trasladara que ofensiva, se oponía a los valo-
temario más amplio, un mapa al campo estético las tensiones res que buscaba “restaurar” la dic-
cultural poblado por poetas sim- políticas de aquellos años. Pero tadura. Podría decirse que el rock
bolistas y surrealistas, novelas como las voces rock o pop po- maduró políticamente de modo un
de vanguardia, cine de autor po- dían prestarse a confusión en un tanto repentino, por rigor de la si-
co difundido, ismos del arte mo- tiempo en el que se buscaban tuación, en la afirmación de un no-
derno, religiones “alternativas”, certidumbres, terminó por impo- sotros capaz de repeler el influjo
notas de ecología, etc. nerse la expresión música pro- del discurso dictatorial (Vila:
La discografía del período no fue gresiva, una adaptación vernácu- 1985).
extensa, pero tuvo su peso espe- la de la categoría progressive De música progresiva a rock nacio-
cífico, produciéndose en sellos rock. nal, la cultura joven ya no fue sólo
de alcance nacional, como Music Cuando en marzo del 76 la Junta el territorio de los hippies que que-
Hall, Microfón y RCA. Queremos Militar golpeó el orden institucio- rían cambiar el mundo con cancio-
advertir con esto que el rock no nal, el rock siguió su curso sin nes. Entre la represión “cotidiana”
creció sólo a partir de sellos in- mermar demasiado su caudal, de los tiempos de Onganía y la re-
dependientes, como el pionero aunque algunos grupos sufrieron presión política del Proceso Militar

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se produjo un crescendo autorita- dencia paródica de Los Twist y Viu- Chile y otros destinos latinoameri-
rio en el país -apenas suspendido das e Hijas de Roque Enroll y la lla- canos.
por la primavera política del 73- mada Trova rosarina renovó el len-
que en realidad no frustró la expe- guaje de la canción. Después de la contracultura
riencia del rock, sino más bien la Pero este crecimiento exponencial
reafirmó, dándole una razón identi- no estuvo totalmente desvincula- El escenario post-Malvinas, tan
taria de mayor significación históri- do de los años de la dictadura. En caótico y a la vez esperanzado pa-
co-social. 1982 estalló la guerra de Malvi- ra la política, resultó económica-
De todos modos, el rock mantuvo nas y, a partir de su resolución, el mente productivo para el rock, que
a lo largo de esos años cierta dis- Proceso militar se replegó. Enton- dejó de ser el idiota de la familia
tancia con los movimientos políti- ces algo muy extraño sucedió con para convertirse en el hijo pródigo.
cos. Distancia que antes del 76 el rock: no asaltó los cielos sino la Exceptuando el fenómeno de los
fue objetada, y que a partir de ese radio, y poco después la televi- Redondos -un fenómeno en gran
año sería plenamente comprendi- sión. De pronto, prohibida la difu- medida sostenido en la vieja ética
da, ya que cualquier identidad so- sión de música “en inglés”, hubo de la contracultura- , nuevos y vie-
cial y política que cuestionara rock nacional a toda hora y en to- jos músicos argentinos se convir-
abiertamente el estado de cosas do el dial. La música progresiva tieron en estrellas pop, y se com-
estaba prohibida o replegada. Qui- dejó de existir, dejando su lugar al portaron en consecuencia. Se
zá la música no creció mucho en rock nacional. EMI produjo los pri- amoldaron a los tiempos, que

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términos cuantitativos -sólo a par- meros y muy exitosos discos de eran los tiempos impartidos en el
tir de 1981 se observó un aumen- Juan Carlos Baglietto -conocido en mundo por la irónica new wave, ya
to de la actividad-, pero el signifi- Buenos Aires desde 1981 como que el corte punk en la Argentina
cado contracultural de los recita- punta de lanza de la Trova Rosari- había sido poco profundo: Los Vio-
les, los discos y las publicaciones na- y se organizaron las agencias ladores estuvieron casi solos en el
específicas se potenció notable- de músicos. El nombre de Daniel estilo, hasta la aparición de Ata-
mente. Grinbank empezó a sonar tan fuer- que 77 en 1987. La naciente new
Como género musical, el rock se te como los de los músicos que re- wave proliferó en clave argentina,
diversificó, pero sin llegar aún a la presentaba. La producción disco- adoptando rápidamente los nue-
dispersión de estilos o tendencias gráfica creció geométricamente: a vos códigos de la ironía, la burla y
de los años venideros. Bajo la pocos meses del regreso de la de- la parodia. A grandes rasgos, la 19
identidad del rock argentino, en mocracia se editaron más de 80 popización -feo neologismo, pero

Tram[p]as
plena mudanza hacia el epíteto na- LPs (Fernandez Bitar: 1997), y de dificultoso reemplazo- volvió al
cional, convivieron León Gieco, pronto vinieron las exportaciones rock nacional “divertido” y, en mu-
Spinetta-Jade, los grupos de de músicos y músicas a México, chos casos, bailable. Esto supuso
Charly García -primero La Máquina
de Hacer pájaros y luego, con más
repercusión, Serú Girán-, Riff, Nito
Mestre y Los Desconocidos de
Siempre y Raúl Porchetto. En la
primera mitad de los 80 nacieron
Virus, Los Abuelos de la Nada y
Punch -estos dos últimos con Mi-
guel Abuelo y Miguel Cantilo que
acababan de volver del exilio-, re-
gresó al ruedo Litto Nebbia des-
pués de su período mexicano, se
afirmó Patricio Rey y los Redondi-
tos de Ricota -un grupo under-
ground platense que tendría una
proyección extraordinaria hacia fi-
nales de los 80-, despuntó la ten-

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Sergio A. Pujol
La anunciación del rock. Identidad, divino tesoro

un cambio brusco en el marco de tas actualizó definitivamente al rebelde del rock pase por alto la
valoración del género, como antici- rock argentino respecto a sus pa- capacidad de diferenciación que el
padamente lo expuso Charly Gar- dres putativos internacionales, género ha sabido desarrollar y
cía en Clics modernos, un disco volvió a plantear el dilema identita- mantener a lo largo de los años.
seminal que después de un frío re- rio. Este dilema se pudo resumir En tiempo de tribus urbanas y de-
cibimiento se convertiría en pieza en una pregunta: ¿Podía seguir más desavenencias, aún pueden
canónica en la “modernización” siendo símbolo de rebeldía una reconocerse rasgos de una identi-
del rock argentino. música que ahora funcionaba de dad rockera. En todo caso, el pro-
Es evidente que lo que en los 80 manera tan aceitada con la indus- blema es que ese reconocimiento,
se consideraba bueno no lo hubie- tria cultural? a partir de la diferencia sonora, ya
ra sido en tiempos del hoy canoni- La verdad es que poco queda de no perturba. En realidad, el mundo
zado Artaud. Es atendible que sea aquellas fogatas rebeldes de prin- se ha vuelto imperturbable, y ante
así; lo que sorprende es la fugaci- cipio de los 70. Curiosamente, el eso poco y nada puede hacer el
dad del marco de validación. Si rock de los 80 y parte de los 90 rock, una música que la sociedad
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bien hay trayectorias personales se asemejó bastante a la música dejó hace mucho de percibir en
menos atentas a las fluctuaciones pop de principios de los 60, cuan- términos antagónicos.
del gusto masivo -la del propio Spi- do la contracultura aún no era el Digámoslo con la imagen favorita
netta, sin ir más lejos, que nunca plano de referencia del rock y pro- de los viejos críticos “del palo”:
llegó al grado popular de la disco, liferaba la imagen de una juventud Mamá y Papá ya no se asustan
ni aún de una música que se pu- despreocupada y hedonista. Inte- con el rock. Y hasta es probable
diera tararear sencillamente-, no grado a la nomenclatura de la mú- que dejen escapar algunas lágri-
puede negarse que el paradigma sica que se produce y vende, el mas de emoción cada vez que la
estético del rock cambió de un mo- rock se volvió masivo en el mo- omnipresente tradición, aquel vie-
do más veloz de lo que los propios mento más crítico de su identidad jo tabú de la contracultura, salga a
actores estuvieron dispuestos a ideológica. investir a lo rebeldes de ayer y de
20 reconocer. Esta aceleración del Es posible que una respuesta ne- hoy con los títulos de una gloria re-
cambio, que para los más optimis- gativa a la pregunta por el carácter paradora.
Tram[p]as

Bibliografía
ALABARCES, PABLO. KREIMER, JUAN C. Y POLIMENI, CARLOS.
Entre gatos y violadores. El rock nacional en la cultura argentina, Co- Ayer nomás. 40 años de rock en la Argentina, Musimundo, Buenos
lihue, Buenos Aires, 1993. Aires, 2006.

BOURDIEU, PIERRE. OCHOA, ANA MARÍA.


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Mayo de 2007 • Rock, Cultura y Comunicación

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