Rinotraqueítis infecciosa felina
La rinotraqueítis felina una enfermedad corriente en gato. Es una enfermedad respiratoria muy
contagiosa que a veces ocasiona la muerte y en los que sobreviven dejan secuelas.
Sinonimia
Gripe felina
Etiología
La rinotraqueítis felina (FRV) es causada por un herpesvirus tipo 1 (FHV-1) clasificado dentro de la
familia Herpesviridae. Es un virus DNA de doble hebra, con una envoltura lipoprotéica, lo que hace
a este virus lábil a los desinfectantes y a las condiciones ambientales como ácidas, alcoholes.
Sintomatología
Estornudos
Sinusitis con mucosidad que se queda pegada como pequeñas costras marronáceas
conjuntivitis
Apatía
Pérdida de apetito
Fiebre
Úlceras en la boca
Gingivitis
Epizootiología
Este virus se ha identificado en todo el mundo. Afecta a los felinos rodeando el año de edad, pero
los gatitos pueden afectarse a las 2 semanas de edad y en ocasiones nacer con la enfermedad,
pero la mayoría de las infecciones ocurre entre las 5 a 8 semanas de nacidos.
No hay predisposición de sexo
Patogenia
La enfermedad comienza con la aparición de estornudos paroxísticos y conjuntivitis que puede ser
unilateral a bilateral en un periodo de 24 a 48 horas y más adelante comienzan a aparecer otros
signos como quemosis, blefaropasmo, la secreción conjuntival puede ir de aspecto seroso a
mucopurulento y posteriormente aparecer úlceras dendríticas en la córnea las cuales coalescen y
pueden formar una úlcera única, la cual si se agrava, puede comprometer al globo ocular. En
muchos casos, ocurre una infección bacteriana, por lo que hay fiebre y anorexia. En algunos casos
se han registrado abortos, sobre todo en la fase de viremia y la muerte de los productos es por
encefalitis y hepatitis necrotizante focalizada.
Después de aparecer esta infección inicial, es seguida de un periodo de latencia viral de por vida
que principalmente ocurre en el ganglio trigémino y también se ha encontrado en las turbinas
nasales y paladar blando, pudiéndose activar periódicamente, principalmente en situaciones de
estrés y en este momento el virus se expresa nuevamente y el gato muestra signología una vez
más, con eliminación intermitente del virus en secreciones oronasales y conjuntivales, pudiendo
así contagiar a otros gatos susceptibles.
Alrededor de 80 a 90% de los gatos quedan como portadores sanos y algunos gatos que se
recuperan de la enfermedad aguda, pueden padecer signos crónicos asociados a la enfermedad,
dentro de los que se encuentran: secuestro corneal, queratitis eosinofílica, uveítis anterior y
rinosinusitis crónica
Diagnóstico diferencial
Diagnóstico laboratorial
El diagnóstico de laboratorio se basa en el aislamiento del virus o por identificación de antígenos
virales específicos en células nasales como conjuntivales mediante pruebas de
inmunofluorescencia, o bien mediante citología donde se ven cuerpos de inclusión intranucleares
en estas células.
En los exámenes hematológicos no hay anormalidades, hasta cuando comienza la infección
bacteriana secundaria que provoca una leucocitosis.
Profilaxis
Tratamiento
Se realiza con antibiótico como amoxicilina o tilosina para tratar las infecciones bacterianas
secundarias, colirio o crema oftálmica para tratar las infecciones oculares, gotas descongestivas
nasales, fluidoterapia en caso de deshidratación
Pronostico
La Rinotraqueítis Infecciosa Felina, tiene una alta morbilidad y baja mortalidad sin embargo, el
padecimiento de esta enfermedad incide de manera importante en la calidad de vida del paciente,
pues una vez que se resuelve la primoinfección, este queda como portador latente pudiéndose
reactivar la enfermedad y mostrar nuevamente signología clínica de manera intermitente a lo
largo de su vida. Estas reactivaciones del HVF-1 ocurren principalmente después de una situación
de estrés que puede generar inmunosupresión al paciente y por lo tanto volverse a expresar el
padecimiento así como la descarga viral
Prevención
La prevención es el mejor camino podemos evitar con la adecuada vacunación no olvide seguir el
calendario de vacunación y darle sus refuerzos anuales
En aquellos que ya tuvieron contacto con la enfermedad las vacunas ayudan a reducir la gravedad
de la enfermedad pero no siempre impiden la infección o evitan que los gatos se convierten en
portadores