Está en la página 1de 169

Con dos Cojones

de M.A Zammer
Introducción

Bienvenido a tu nuevo hogar

CASA:

conócete, acéptate, suéltate y atrévete

Quiero comenzar haciéndote una pregunta: ¿cómo te sientes


cuando estás en tu casa? Casi todos nos sentimos de manera
similar. Es una sensación de estar protegidos, a salvo, cuidados y
aceptados, entre muchas otras. De eso, precisamente, vengo a
hablarte en este libro. De tu CASA. Pero no de la casa en donde
vives, sino de tu CASA interior, esa en donde habitas muy poco
pero que, irónicamente, es realmente tu verdadero hogar.

CASA es un acrónimo que creé para describir ese lugar de tu


interior en el que te conoces internamente, te aceptas, te permites
soltarte y ser tú mismo sintiendo el impulso que te brinda tu amor
propio, para atreverte a caminar hacia tus sueños.

Tu CASA es tu verdadero hogar. Es un espacio en tu ser sagrado,


revoloteante de una energía potente, concentrada, dinámica y a la
vez inmovible, comunicada con el todo, pero desconectada
momentáneamente debido al condicionamiento por el que has
pasado.

En este libro te llevaré de la mano por cada una de esas letras. La


C de conocerte, la A de aceptarte, la S de soltarte y la A de
atreverte. Caminaremos juntos ese sendero, amigo mío. Te invito
a que no te preocupes por nada durante el proceso. Más bien
experimenta el camino como si estuvieras paseando por la orilla
del mar o por un sendero rodeado de árboles, por el bosque, una
tarde fresca de verano, pero de ningún modo como una batalla
que debes librar para conquistar un tesoro. Es una caminata a tu
interior, quizás con momentos de susto, contradicciones y
situaciones ante las que necesitarás detenerte para calmarte a ti
mismo, respirar profundamente, aceptarte, quererte, admirarte y
seguir adelante aprendiendo a liberarte cada vez más. En pocas
palabras: podrás encaminarte a la vida de tus sueños. Este libro
será un proceso de acompañamiento en el que te mostraré algunos
sencillos cambios de enfoque que puedes comenzar a dar a partir
de hoy mismo, para convertirte en el hombre que mereces ser.

Si quieres crecer, evolucionar, aprender, desarrollar tu mayor


potencial, alcanzar todo lo que te propones y, sobre todo,
conseguir a la mujer de tus sueños, tienes el libro indicado en las
manos. Si estás leyendo estas palabras y no eres como la persona
que describo, no te preocupes, de igual manera podrá ayudarte a
cambiar algunos paradigmas. Seguramente y por alguna razón que
aún desconocemos, este libro ha llegado hasta ti. Ya seas tú mi
cliente, paciente o aprendiz ideal quien lee estas hojas, o tú.
cualquier otro que no encaje con el hombre consciente que busca
alcanzar la cima de su máximo potencial masculino, sino solo
aprender a ligar, les deseo a ambos, desde lo más profundo de mi
corazón, que disfruten de estas páginas.

Todo cambio que deseemos realizar debemos hacerlo desde la


raíz, desde el interior, desde lo más profundo del sistema. De no
ser así. se corre el riego de no lograr una alquimia real sino solo
una transformación superficial. Si corregimos desde lo más
profundo, los frutos serán realmente los que queremos o los que
necesitamos, y para esto es fundamental trabajar el ser interior,
que es nuestro mundo mental, emocional y energético. Trabajar
nuestro ser interior nos permite identificar patrones que nos lleven
a conseguir la congruencia interna y la aceptación de lo que
somos, para poder expresarnos al mundo libremente y atrevernos
a ir por todo lo que deseamos.

La idea es que, con una nueva mentalidad, comiences a estar a


gusto con todo lo que eres. Es esencial que nos valoremos y nos
sintamos bien con lo que hay dentro de cada uno de nosotros.
Nuestra fotografía mental y emocional sale al mundo impresa tal
como somos en nuestro interior; no necesitamos Photoshop para
retocarla. Dejemos de lado el enfoque superficial de querer
mejorar nuestro lenguaje no verbal, tono de voz, vestimenta,
maneras de comunicarnos efectivamente, cómo mostrarte ante los
demás para que te acepten o para generar confianza, etc. Nuestra
prioridad debe ser sentirnos bien con nosotros mismos, ser
auténticos en todo momento y abandonar la búsqueda de
aprobación. Si nuestras acciones muestran seguridad personal,
aceptación y valoración propia, generan un carisma cautivador sin
siquiera habérnoslo propuesto. Las personas quedan sorprendidas
frente a nuestro inexplicable magnetismo, nuestro
desenvolvimiento social y la suerte que tenemos en nuestro día a
día.

Este libro es una invitación a ir más allá del trabajo superficial


basado en simples técnicas externas, supuestamente útiles para
todos, cuando realmente somos tan diferentes. Estas páginas son
una imitación para que, de una vez por todas, comiences a
dedicarte a lo que realmente cambiará tu vida. Nos enfocaremos
en cuatro principios poderosos que he definido y aplicado en mí
luego de casi una década de trabajo como psicólogo, Ufe coach.
coach trascendental masculino e investigador. Estos cuatro
principios son: la autoindagación, la autoaceptación y el perdón,
la auto valoración y el impulso de tu amor propio para ir por lo
que prefieres y mereces en tu vida. Así de fácil, y también así de
difícil. En este camino tú serás el protagonista, la estrella y el
héroe; este libro será la voz guía que te acompañará durante el
trayecto. No hay recetas, no hay atajos, ni trucos rápidos. Tu
proceso y la velocidad los determinas tú mismo, en cada
momento que vayas viviendo. ¡Qué comience la aventura!
Capítulo i

Mis inicios en el mundo del desarrollo personal masculino

Mis inicios

Si tu miedo es grande, crece tú hasta verlo pequeño.

¿Alguna vez te has preguntado qué tienen esas personas que


llaman la atención de la mayoría de la gente? En ocasiones ni
siquiera son guapas físicamente, pero aun así generan interés
donde quiera que van. Si te detienes un instante a pensarlo, pasará
por tu mente algún amigo o conocido con esta característica, que
comúnmente suele llamarse carisma. Esta es una pregunta que he
venido haciéndome en mis últimos 15 años.

Fue por el año 2002 cuando conocí a Rie. Era una chica de origen
japonés con la que había coincidido en un curso de inglés en los
Estados Unidos. Rie era el nombre occidental que ella había
elegido, tal como lo hacen casi todos los orientales o asiáticos,
que se adjudican un seudónimo más fácil de pronunciar para
nosotros los occidentales. La ironía de la vida era que Rie tenía
los dientes más desalineados que he visto en mi vida y necesitaba
urgentemente una ortodoncia. o quizás hasta una operación
estética. Pero Rie tenía algo, y ese «algo» era un sistema
emocional y mental a prueba de complejos que causaba un
cortocircuito en el cableado cognitivo de todo aquel que estuviera
ante su presencia. Ella sí que sabía los secretos del carisma que
después de tantos años encontré.

El primer día que la vi me sorprendió mucho su sonrisa.


Realmente quedé pasmado cuando me sonrió con tanta
naturalidad, y al hacerlo mostraba abiertamente la deformidad de
sus dientes sin ningún asomo de inseguridad.

A los tres meses era toda una celebridad en el campus


universitario y mis compañeros y yo estábamos luchando para
lograr conquistarla. En los clubes era toda una sensación.
Realmente no te puedes imaginar, ni podrás imaginarte nunca,
cómo ella era capaz de generar tal grado de atracción en los
hombres. Era amiga de todos. 110 cesaba de reír, y su sonrisa
tenía algo muy especial. Era una mezcla de aplomo con
resignación amorosa, que se fundía en una estela magnífica de
aceptación propia. Es increíble que. todavía hoy. después de
tantos años, me hace inspirar para escribir estas palabras con tan
solo el recuerdo de esa luz deslumbradora en su sonrisa. Nos
hicimos amigos e. incluso, hoy en día. al menos una vez al año
intercambiamos cordiales mensajes de saludos. Estoy seguro de
que ella nunca imaginó que. con su actitud y soltura, sería una de
los maestros que me inspirarían en la vida.

Regresé a Venezuela a estudiar Psicología con el propósito de


algún día descubrir qué era ese «algo» especial que una minúscula
cantidad de personas posee — que a mí me parecía mágico— y
que les da el poder de generar atracción interpersonal e, incluso,
magnetismo sexual en muchos casos. Tenía dos intereses muy
marcados para ese momento: el ilusionismo y el seguir
desarrollando mis habilidades personales para «ligar» y
convertirme en el hombre capaz de estar con cientos de mujeres
hermosas en mi vida. En realidad, no quería estudiar. Había
hablado con mis padres muy seriamente respecto a la opción de
dedicarme a la magia profesional, cosa que no convenció para
nada a mi madre. De tal modo que llegamos a un acuerdo.
«Estudia algo», me dijo, «que puedas de alguna forma relacionar
con el ilusionismo. mientras sigues practicando a un nivel más
avanzado».

He ahí la razón por la que decidí adentrarme en el universo de la


psiquis estudiando Psicología. La inspiración fueron las mujeres
más hermosas y el ilusionismo profesional. Años más tarde
obtuve mi título de Psicólogo y seguidamente me marché a Palma
de Mallorca para estudiar un Máster en Cognición y Evolución
Humana y seguir investigando científicamente acerca de las
dinámicas de atracción entre hombres y mujeres. Habían pasado
cinco años y ya había soltado el querer ser ilusionista, pero la
llama del despertar de mi magnetismo personal y sexual iba en
aumento.

Después de terminar mi máster pensaba que quizás podía estar


llegando a mi mayor pico evolutivo con respecto a mis
habilidades de seducción, carisma, sociabilidad y estilo personal.
Me sentía poderoso, confiado y a gusto con los resultados que
estaba obteniendo en casi todas las áreas de mi vida. Sin embargo,
hace un tiempo me di cuenta de algo muy importante: mi
seguridad era ficticia. Mi autoestima era tan frágil como un
castillo de naipes. Todo era una máscara, y no lo sabía.
Necesitaba aterrarme a las situaciones externas positivas para
poder valorarme pues en el fondo seguía siendo el mismo chico
inseguro, dubitativo y cargado de complejos que una vez había
partido a los Estados Unidos. La única diferencia era que ahora
poseía potentes herramientas cognitivo-conductuales que me
permitían compensar y enmascarar todas esas carencias. Esto era
así hasta tal punto, que era prácticamente imposible que las
personas de mi entorno —y a veces ni yo mismo— pudieran
percatarse de mi fragilidad interna. Yo creía que esa era la vida y
que eso era ser un hombre seguro de sí mismo. Iba al gimnasio y
estaba en excelente forma física, todo el tiempo sonriendo y
haciendo sonreír a los demás. Coqueteaba con una y con otra, con
esta y con aquella. Mis amigos me habían colocado en un pedestal
y comenzaba a dar talleres de seducción a hombres interesados en
el tema.

LTn día. leyendo los diversos foros de seducción masculina y


mejora personal en los que estaba obsesivamente inmiscuido, me
percaté de que una de las reputadas empresas de «coaehing» de
seducción del mundo iba a dictar un taller en Europa. El lugar era
Holanda. Nunca antes había estado allí. Me sentía motivado. Mi
corazón palpitaba fuertemente y sabía, muy dentro de mí. que era
el momento de ver cómo los mejores del mundo enseñaban los
secretos de la atracción y el magnetismo sexual. Ya no seguiría
estudiando e investigando este tema por mí mismo y como un
hobby. Sentía un llamado en mi interior.
Para ese momento creí que esa sería la solución final para llenar
definitivamente ese vacío interior que no me hacía sentir del todo
satisfecho con el hombre que era. Faltaba algo que no lograba
identificar y suponía, erróneamente, que desarrollar finalmente
mis habilidades seductoras y luego enseñar a otros hombres sobre
el tema era la salida ideal para encontrar mi felicidad.

Cualquier camino que elijas en tu vida comienza por una


decisión. Esa decisión nace y se asoma con una taquicardia
que resuena en tu pecho como nunca antes lo había hecho.
Esa taquicardia comienza cuando, por fin, te das permiso de
soñar en
gr ande y eliges visualizarte haciéndolo.

Pero había un pequeño problema que no era nada comparado con


lo grande de mi sueño. El pequeño problema era que los tres días
intensivos de curso más la estadía ascendían a un costo de 4 mil
euros aproximadamente. Para llegar a ese monto me vi obligado a
pedir dinero prestado a mi madre y a mi padre, además de la
tarjeta de crédito de un amigo, y echar mano a todos mis ahorros.
Igual me quedaría sin dinero para comer en la segunda quincena
de ese mes. pero tenía muchos amigos que al menos comida
podían proporcionarme. Así que vencí el miedo y ya se
imaginarán cuál fue mi decisión. Al mes siguiente estaba montado
en el avión, rumbo a Ámsterdam. y en la cartera tenía un poco
más de 50 euros que me tenían que alcanzar para los tres días. En
mi cuenta bancaria solo quedaron tres euros, y eso era lo único
que tenía para vivir por el resto del mes cuando volviera a España.
Aún recuerdo que el corazón se me salía del pecho, sentado en ese
avión, pensando en la locura que había hecho, pero soñando
acerca de mi futuro profesional como coach de seducción. Yo
sabía, dentro de mí, que había dado posiblemente el mayor paso
que podía dar con respecto a mi carrera y a mi futuro como
psicólogo. Había decidido dedicar el resto de mi vida a ayudar a
otros hombres a ser magnéticamente atractivos, a conseguir
rodearse de mujeres estupendas y lograr conseguir atraer a su
mujer ideal. Un propósito que luego se fue transformando durante
los 5 años siguientes y terminó en un proyecto completamente
diferente que actualmente ofrece sesiones y talleres de psicología
trascendental masculina a todos los hombres interesados en
aprender a valorarse y encontrar la armonía en su interior, para
luego poder conectar con la vida que merecen y la mujer de sus
sueños.

Cuando sientas galopar tu corazón, hazle caso. Él no solo


impulsa la sangre a cada parte de nuestro cuerpo a través de
las venas y de las arterias, que son los caminos creadores de
vida; también impulsa y guía nuestras acciones a través de los
diversos sucesos que nos ocurren, los sueños y las decisiones
que tomamos, que son los caminos creadores de nuestra
felicidad.

La respuesta que buscas se encuentra después de tu trabajo


de consciencia

Nos enseñaron a cambiar el síntoma y no la causa. ¿A qué me


refiero con eso? Me refiero a que cuando vamos al gym para
parecemos a un modelo de revista estamos enfocándonos en la
consecuencia, en el resultado, en lo observable, en lo superficial.
Nos sentimos desagradables o inadecuados y creemos que
cambiando nuestro físico lograremos sentirnos mejor con
nosotros mismos. Al actuar de este modo estamos poniendo
nuestra vista en algo externo, con la expectativa de que eso
influya profundamente en un patrón que es interno.

La verdad es que todo hombre que ha conseguido el cuerpo que


llamo «de revista» sabe que ese estado de felicidad es
momentáneo. Tarde o temprano, aunque obtenga todas las
gratificaciones sociales que deseaba —me refiero a chicas,
halagos, amigos y seguidores—, volverá a sentirse inadecuado y
seguirá compensando con más y más cosas, hasta que un día
despierte y tome consciencia de que ese mismo camino es el que
lo mantiene en el vacío del que quiere escapar. No espero que lo
comprendas ahora mismo, quizás solo necesitas subrayar este
último párrafo y releerlo más adelante. Este es un cambio de
mentalidad y lo irás adquiriendo poco a poco a través de tu
trabajo personal diario.

La necesidad de aprobación generada por nuestros vacíos internos


también se puede disfrazar de mundo fitness. libros y talleres de
desarrollo personal, esfuerzo y lucha diaria por ser exitoso y
millonario, y de la proactividad compulsiva. Si no nos gusta el
gym o los deportes, entonces nos compramos mejor ropa, luego el
coche deportivo del momento, y así sucesivamente. Vivimos una
vida de máscaras para llenar nuestros vacíos emocionales
trabajando en lo externo para aliviar lo interno. Es lo que yo llamo
trabajar en las consecuencias y no en la verdadera causa del vacío
interior.

Créeme, porque me ha sucedido. Lo he vivido en carne propia,


con mi cuerpo, con el gimnasio, con las mujeres, con el trabajo
que realicé durante años como coach de seducción, con el dinero.
Durante mucho tiempo creí que logrando alcanzar el cuerpo «de
revista» iba a ser feliz e iba a ser más fácil para mí conquistar a
mi mujer ideal. También creía que consiguiendo a tal o cual chica
«de revista» iba a sentirme completo y, en fin, que tendría el
mejor sexo del mundo todos los días de mi vida y que seríamos
felices para siempre. Me creí los cuentos de Disney y las películas
de Hollywood. ¿Y tú? ¿Aún te las crees?

Llegué a pensar que consiguiendo este o aquel trabajo iba a


sentirme realizado y con la seguridad económica que necesitaba
para no tener miedo a quedarme sin un centavo una vez más.
Creía que aprendiendo nuevas artes marciales y practicando
disciplinadamente aikido algún día desaparecería el miedo a morir
que yacía en mi interior. Creía que si seguía estudiando,
preparándome intelectualmente, asistiendo a cursos y gastando
montones de dinero en certificaciones y títulos algún día mi
sensación de todavía no ser lo suficientemente bueno
desaparecería de mi mente y me sentiría capaz de poder crear mis
propios talleres y dar mis propias conferencias
Pero, querido amigo, nada de esto era verdad. El vacío siempre
estaba allí, e incluso cada vez era peor, más grande y me llevaba a
hacer más locuras, a esforzarme y llevarme al límite día a día para
alcanzar mis metas. Pero no lograba sentirme pleno. Tenía más
hambre porque el hueco era más grande también, y todos sabemos
lo que, por ejemplo, un león hambriento puede hacer por
conseguir comida. A veces me daba cuenta de que la sensación de
inadecuación interior o imperfección e insatisfacción personal no
se iba con nada, con ningún logro nuevo que obtuviera. Los
logros inconstantes me daban un chute de satisfacción que duraba
máximo unos meses y luego volvía a sentirme incompleto e
inseguro. Igual que cuando te compras un par de zapatos. La
primera semana los cuidas y los mantienes impecables, pero tres
meses después ya los miras igual a los demás. Siempre quería
algo más. Siempre seguía buscando más. LTna búsqueda que me
debilitaba y me hacía drenar energía. Me enfermaba, literalmente.

¿Cuándo llegaría el momento en el que me sentara en el sofá a dar


gracias por haber obtenido lo que quería y sentir el bienestar que
tanto anhelaba?

¿Cuándo llegaría el momento en que podía descansar y dejar de


buscar una respuesta allá afuera?

¿Cuándo sería el momento en el que finalmente podría acercarme


a las chicas que me parecían hermosas y sacarles sonrisas sin
esfuerzo alguno y sin tener que pensar qué decir y cómo decirlo?

¿Cuándo iba a llegar ese momento en el que ya no quisiera y


necesitara comprar y leer libros para ser mejor y más exitoso?

Estaba exhausto y no lo sabía. Siempre con esa sensación de


insatisfacción y miedo en mi interior... anclado en la fantasía de
que la respuesta estaba en algún lugar allá afuera y que cuando la
consiguiera iba a encontrar lo que quería y podría ser feliz.

Aveces parecemos el perro que persigue su cola. Va detrás de


ella, distraído, sin percatarse de que forma parte de él.
Asimismo, todas las respuestas que buscas allá afuera ya
esperan por ti en tu interior. Accedes a ellas a través del
trabajo de consciencia que implica el autoconocimiento y la
aceptación personal.

El magnetismo surge de la imagen mental acerca de ti mismo


y no de la imagen física que proyectas

Necesitamos aprender a identificar las causas que originan nuestra


realidad externa. La causa es el motivo que subyace a todo
aquello que nos incomoda. La causa verdadera suele ser invisible;
una realidad sumergida en nuestro subconsciente, imperceptible,
inconsciente, implícita en cada uno de nuestros pensamientos,
emociones y actos. Pretender modificar nuestro mundo externo
para así cambiar nuestro estado emocional y mental es
sencillamente una fantasía, y es un movimiento incesante y
agotador. Lograrás chutes de satisfacción y validación exterior,
pero internamente siempre volverás a sentirte incompleto.

Lo que descubrí después de tantos años sumergido en esta


dinámica fantasiosa es que el secreto está en profundizar en las
causas que manifiestan esa sensación de inferioridad o malestar
dentro de cada uno de nosotros. Por ejemplo, aquellas personas
que no se permiten equivocarse, cometer un error, haber
desempeñado mal un trabajo, faltar un día a la oficina debido a un
resfriado, etc.; muchas veces es tanto el miedo de que los demás
piensen que somos irresponsables, mediocres o que no valemos
para eso. que nos presionamos a querer ser siempre los mejores y
a hacerlo todo de una manera perfecta y que nadie se dé cuenta de
eso que creemos acerca de nosotros mismos, o que nos hicieron
creer alguna vez: «que no éramos personas capaces». El tesoro se
encuentra oculto en las aguas profundas de nuestro inconsciente y
no en lo que hagamos y cómo compensemos en las aguas
superficiales de lo que llamamos realidad.

Dice la leyenda que cuando aún éramos muy jóvenes como


especie, un duende malvado robó una piedra con maravillosos
poderes mágicos que llevaban a la felicidad, y se ocultó en el
bosque. Después de varios días fue descubierto por los duendes
de la luz y por las personas de la aldea de Niehr, quienes querían
capturarlo de mala manera, con antorchas y de muy mal humor.
El duende, al verse sin salida, creó un hechizo para esconder la
piedra maravillosa, y al no saber dónde ocultarla antes de que los
otros se acercaran aún más. se le ocurrió la brillante pero cruel
idea de romperla en millones de pedacitos y guardarla en los
corazones de las personas. Ellas siempre buscarían esos poderes
afuera y nunca se les ocurriría que lo que tanto desean está oculto
en su interior.

Queremos conseguir la felicidad transformando nuestra


imagen física y olvidamos que lo realmente necesario es
trascender nuestra imagen mental acerca de nosotros mismos.

Resalta lo que te hace único. Piensa en «encender» antes de


«esconder», en «resaltar» antes de «ocultar»

Precisamente eso de ti mismo que necesitas o-cultar es a lo


primero que necesitas brindarle un culto.

Nuevo paradigma:

pro-cultar versus o-cultar

A menudo creemos que ocultando lo que nosotros consideramos


nuestros defectos, disimulándolos o haciendo caso omiso de ellos,
la gente nos verá como queremos que nos vean. Creemos que no
se percatarán de aquello que queremos esconder y que tanto nos
disgusta de nosotros mismos. También suponemos que. si
trabajamos en esos aspectos y los cambiamos, por ejemplo,
mejorando el tono de voz o la postura, con un nuevo corte de
cabello o un mejor atuendo, los resultados que obtendremos con
las personas serán diferentes. No digo que vestirte mejor no te va
a ayudar en el éxito con las mujeres, sí lo hará, pero solo para
consolidar una mejor primera impresión. Puede que te ayude en
un 10% a acostarte con ella, pero no te ayudará a mantenerla en tu
vida, lo que te ayudará a mantenerla enamorada está dentro de ti.

Debemos corregir los cambios desde la raíz para que los frutos
sean realmente los que queremos o los que necesitamos. Trabajar
el ser interior, que es nuestro mundo mental, emocional y
energético, nos permite identificar patrones que pueden llevarnos
a conseguir la congruencia interna y la aceptación plena de lo que
somos y de lo que expresamos al mundo. De esa manera,
automáticamente se desvanecen nuestras preocupaciones por
ocultar alguna parte de nosotros o de sobreactuar para impresionar
a los demás.

El arte está en comenzar a identificar esos aspectos de ti que


vienes ocultando desde hace mucho tiempo y desplegar
conscientemente un nuevo culto hacia ellos. A eso es a lo que
llamo pro-cuitar: desplegar proactivamente y promover un culto
positivo hacia ti mismo basado en la aceptación y el amor propio.

Eso de lo que te avergüenzas porque te hace diferente de los


demás es un tesoro que te hace único frente a todos aquellos
que parecen iguales.

Voy a ponerte un ejemplo que me contó mi chica recientemente.


No sé si has oído de la actriz española conocida como Rossy de
Palma. Es una mujer que contradice completamente los
estereotipos de belleza marcados por la sociedad: nariz grande y
torcida, pómulos pronunciados., ojos hundidos y una dentadura
poco agraciada. Basta que mires una foto de ella para que te
sorprendas al saber que es una de las modelos y actrices más
famosas internacionalmente. Tanto así que Pedro Almodóvar vio
en ella lo que el mismo denominó una «belleza cubista». Es muy
sencillo ver a través de este ejemplo cómo el poder del amor
propio puede cambiar la percepción de miles de personas a tu
alrededor. Ella fue capaz de comenzar a amar profundamente sus
rasgos estigmatizados negativamente por la sociedad y cambiar la
percepción de uno de los mundos más exigentes y superficiales
que existen, el mundo de la moda y la belleza. Si ella pudo
hacerlo en ese ambiente tan hostil, ¿crees que no lo puedes hacer
tú en tu vida cotidiana? Ojalá todos siguiéramos el ejemplo de
personas como Rie y Rossy de Palma.

Aprende igual, o más. de los errores de los demás

Tú ya has decidido mirar hacia adentro, si no no hubieras llegado


hasta esta parte del libro. Y sí, lo sé, parece confuso e incierto este
camino sin pildoras mágicas, pero vale la pena al menos probarlo
una vez y ver qué te parece. Te encontrarás con partes de ti que
nunca imaginaste que tendrías y llegarás a sentir miedo y a veces
hasta repulsión frente a aspectos de ti que desconocías, antes de
poder aceptarlos y trascenderlos. Pero tranquilo, no pasa nada, es
precisamente parte del proceso para liberarte de las ataduras.
Estas páginas están aquí para acompañarte en tu travesía y tus
descubrimientos. El que te sumerjas aquí quiere decir que ya
tomaste la decisión de sentir y ver hasta dónde puedes llegar a
cavar dentro de ti. Arriesgarte a salir de la burbuja de
superficialidad en la que nos encontramos sumergidos te permitirá
comenzar a ver un poco más allá de lo que hasta ahora habías
visto.

Si te sientes atractivo, desplegarás ese atractivo donde quiera que


vayas. Lo indispensable es que también recuerdes que para estar
feliz contigo mismo y para generar atracción en otras personas
necesitarás pasar igualmente por situaciones en las que otros
opinen todo lo contrario. Me explico: nadie puede ser monedita
de oro para todos y es necesario que también te sientas cómodo
con esta idea. Para ello debes dejar de perseguir la aprobación
total del mundo y entender que eso no existe, y abandonar la
necesidad de complacer a todos para que te quieran y te acepten
como eres. No eres bueno ni malo, simplemente eres tú.
conectado con lo que sientes en cada momento.

Como te dije antes, si eres de los hombres que piensan que para
cazar mujeres y aparentar ser un hombre seguro de sí mismo, feliz
y exitoso, o aparentar ser un «macho alfa» o actuar frente al
mundo como un líder carismàtico lo que necesitas son trucos y
estrategias manipuladoras, este libro no es para ti. No busco
convencerte de nada. Tampoco te juzgo, por el contrario, te
entiendo perfectamente porque yo estuve donde tú estás ahora, y
sé lo que crees que quieres y necesitas. Es por esta razón que me
encantaría ayudarte a saltarte algunos años de frustración y
pérdida de energía. Lee atentamente: yo ya pasé por donde estás
tú ahora mismo y si en esa época me hubieran regalado un libro
como este, me hubiera ahorrado unos cuantos años de frustración
y de comerme la cabeza. Hubiera comenzado mucho antes mi
proceso de autoconocimiento y posiblemente no hubiera cometido
el error de haber dejado de asistir a mi psicologa cuando
finalmente saqué la motivación para terminar la carrera de
Psicología, que sentía que no me ofrecía los recursos que
necesitaba para ayudar profundamente a otros hombres. Te
pregunto: ¿para qué fallar mil veces por inventar por ti mismo la
rueda si ya otros pasaron por el trabajo duro? ¿No es mejor seguir
desde donde dejaron la rueda otros y que inventes quizás un
artefacto volador? Esa sería la idea, evolucionar, que nos
apoyemos los unos a los otros y aprendamos de los errores de los
demás para ahorrar tiempo y llegar a descubrimientos cada vez
más elaborados.

Existen dos maneras de aprender: de primera mano, que es la


forma en la que tú experimentas los errores y sus consecuencias
de manera directa; o una manera más inteligente, que es la de
segunda mano o indirecta. Otros caen en el hueco y no necesitas
caer tú para saber que el hoyo está ahí. Te cuento que hasta hace
poco defendía que yo quería caer en mis propios baches y que
nadie debía arrebatarme ese derecho. Ya después de unos cuantos
moretones he cambiado de opinión. Lo mismo te digo ahora a ti.
Si puedes tomar algo de mi experiencia en este camino, te invito a
que lo hagas. No insistas en pasar por los mismos errores que
otros hemos cometido. Este libro es una invitación a que te
montes en mis hombros y sigas creciendo por encima de mí.

Aprovéchate de mis errores, pero no para buscar un atajo


fácil hacia tu felicidad sino para llegar aún más lejos que yo.
Para ir finalizando este capítulo, quiero compartir contigo la
maravillosa historia de Jorge, uno de mis clientes más
ambiciosos, con respecto a su desarrollo personal. Él es una de las
personas más comprometidas con su liberación y un magnífico
caso de éxito que quiero compartir contigo.

Yo soñaba con poder relacionarme con muchas mujeres tanto


amigablemente como sexuaimente. Sentía un inmenso deseo ce
conectar con mi poder personal; ese que ahora logro sentir pero
que antes desconocía completamente. Quería confianza,
magnetismo; autoestima, poder expresarme libremente con las
mujeres que me atrajeran y poderlo hacer siendo yo mismo.

Desde pequeño tuve un sentimiento de inferioridad muy


inconsciente que dominaba todos mis actos. Sentía mucha rabia y
dudas al ver cómo, con tanto deseo de atraer al sexo opuesto, yo
no podía atraerlas a mi vida. Me decía a mí mismo: "¿Si no es el
físico. qué cono me pasa a mi?". También había tenido muchas
experiencias traumáticas con las drogas y fue Miguel quien me
pude ayudar a controlar ese hábito tan dañino. Tenía pánico
constante a interactuar y hablar con mujeres en la calle. y la
muestra la i irnos en unos talleres prácticos que también realicé
con MigueI, en los que estaba tan bloqueado que hasta ei cuerpo
se me encogía solo de pensar en que tenía que hablar con ellas o
tan siquiera acercarme hacia alguna que me gustara.

Al poco de empezar las sesiones terapéuticas con Miguel;


observé un cambio en las personas. Xcté que se dirigían a mí con
más respeto. Yo soy un hombre pequeño. delgado; y comencé a
ver cómo hombres mucho más altos, directores de banco;
proveedores de mi empresa y chicas que conocía los fines de
semana comenzaban a actuar diferente frente a mí; como si
fueran ellos ahora los que tenían ei sentimiento de inseguridad
que yo tantas veces había sentido. Algo les sucedía frente a mi
presencia; y comencé a sorprenderme realmente con eso a lo que
no estaba nada acostumbrado. Durante mi proceso con Miguel
tuve algunas recaídas con las drogas. pero con su compañía fui
dándome cuenta de qué era lo que necesitaba para transitar y
aprender en este camino dei autoconccimiento.

El memento de mayor climax de todo ei proceso terapéutico fie el


darme cuenta de lo que yo deseaba realmente y nunca había
podido ver: yo quería abandonar mi propia empresa tras 24 años
de trabajo, de ios cuales 12 fui el director. En el proceso legré
sacar el valor necesario para irme a vivir a Madrid y continuar
con mi proceso de autoconocimientc. Mi siguiente meta era
descubrir mis dones, mi propósito; es decir, reinventarme.
Comencé a cortfiar en mí,, dejar de interpretar ei papel de
víctima, a ver el potencial que tengo para atraer personas
interesantes a mi vida; a descubrir nuevas cualidades para los
negocios... comencé a sentirme renevado y feliz.

Actualmente mi vida con las mujeres ha cambiado totalmente.


Ahora mismo soy capaz de hablar con cualquier mujer sea lo
atractiva que sea; y poder ver que detrás de ese cuerpo hay una
persona y no solo una chica con la que posiblemente pudiera
acostarme. También soy capaz de interactuar con chicas que veo
paradas en escaparates o que van andando por la calle, y son
chicas que realmente me atraen y puedo estar con ellas durante
30 o 40 minutos hablando y disfrutando como si nada.

Cuando veo una chica parada c andando y me gusta o siento que


tengo que hablar con ella, conecto conmigo mismo y con lo que
siento en ese memento, voy y hago lo que quiero hacer. He
llegado a lograr un nivel de conexión conmigo mismo tan grande
que ahora mismo estoy encantado y todos mis amigos, amigas y
familiares se sorprenden dei cambio. ¡Hasta yo me sorprendo del
cambio! Yes perfecto ver que chicas atractivas, más atractivas de
lo que podía ver hace tiempo en mi mente; se interesan por mí,
me tocan cuando hablan conmigo, dicen que les encanto; que les
transmito mucha paz., amor; etc. Es increíble.

Solo quiero decirles que. si yo lo logré, lo puede lograr cualquier


persona. Mi vida era un caos, enredada por muchos problemas
grates. Ahora Íes pide, por favor. a todos los hombres, y se los
pido desde el corazón, que, si necesitan ayuda, contacten con
Miguel. Esa es una determinación que les puede cambiar la vida
y no sabéis cuánto. Hoy en día siente como si hubiera alcanzado
el tan ansiado ¿tito y ia plenitud que tanto buscarnos; y es lo que
quiero para todos los hombres. Lo quiero de corazón y con todo
mi amor. Cambiar es posible, os sorprenderá ia calidad de
vuestra persona cuando paséis per las manos de Miguel
Zambrano.

Deja de buscar atajos, todo tiene un proceso. Comienza a ver


la vida con integridad y responsabilidad

Venimos de una cultura que quiere obtener resultados rápidos,


frutos que no hemos cosechado. Eso es trampa, y lo sabes. Nada
en la naturaleza se salta los procesos de desarrollo, toda semilla
tarda en germinar. El universo tiene sus leyes y el tiempo de
espera es una de ellas. La paciencia es necesaria, pero parece que
lo hemos olvidado.

Conocerte, aceptarte, soltarte y atreverte es un proceso, y no te


garantizo que sea rápido y sencillo. Por el contrario, es un trabajo
arduo y suele tomar su tiempo. La única forma que conozco es
encarándote con tus propias sombras y reconciliándote con todo
aquello que no te gusta de ti. con consciencia y amor propio. Y es
eso lo que hacemos en la terapia psicológica y los talleres del
hombre trascendental.

Estas son para mí las cuatro ruedas del coche que te llevarán a la
autopista de una autoestima y un autoconcepto poderoso y
saludable, responsable de generar a tu alrededor grandes oleadas
de energía magnética y de contribución al mundo.

• Quiero que te conozcas, porque solo de esta forma lograrás


identificar aquello que desea tu alma y saber quién eres realmente.
Tu ser. Esa misión que viniste a ejecutar en esta vida y que te dará
una felicidad impecable, inconmensurable, como nunca la habías
imaginado. Necesito que aprendas a conectar contigo mismo y
que descubras lo importante que es el diálogo interior, que logres
ver tanto aquello que exalta tu personalidad como aquellas
características que. sin la consciencia adecuada, crearían drama,
obstáculos y debilidad en tu energía y en tu cuerpo físico.

• Quiero que te aceptes, porque es la única manera que


conozco para que vivas en paz contigo mismo y con el resto del
mundo. Aceptarte te ayudará a desarrollar un bienestar interior y
una sensación de libertad arrolladora que te permitirá expresarte
congruentemente, y además incentivarás a mucha gente a tu
alrededor a hacerlo también. Tus relaciones interpersonales nunca
volverán a ser las mismas.

• Quiero que te sueltes, porque mereces ser libre y brillar


haciendo lo que más amas. Mereces tener una vida romántica y
sexual plena, relacionándote con las mujeres que deseas o con la
mujer de tus sueños. Mereces alcanzar todas tus metas, sin
máscaras y gastos de energía innecesarios, ni querer proyectar una
imagen ficticia durante el proceso. Mereces adueñarte de tu
singularidad.

• Por último, quiero que te atrevas a hacer todo lo que


necesitas hacer para ir y agarrar lo que te pertenece. Eso es todo.
Todo lo que quieres ya
está puesto sobre la mesa. Tú mismo has sido tu mayor obstáculo
todo este tiempo. Créeme. Solo tienes que ir por ello y tener la
intención clara de hacerlo tuyo mientras disfrutas del proceso.
Voilà.

Con estas cuatro palabras pretendo resumirte el aprendizaje que


he obtenido en una década de trabajo personal y profesional como
psicólogo y Ufe coach.

Cuando nos valoramos a nosotros mismos, quienes nos rodean


se ven impulsados automáticamente a valorarnos también. No
les queda otra.
Capítulo 2

Conéctate y conócete

Eres un hombre atractivo, magnético y potencialmente


exitoso, solo que aún no lo sabes

Las últimas investigaciones científicas referentes al atractivo


sexual y al sex appeal nos han brindado datos cuantificables
acerca de la importancia de las medidas corporales en relación
con la atracción física. La talla del busto y de cadera en las
mujeres; el ancho de la espalda, tamaño de los hombros y el
grueso de la voz en los hombres; el tamaño y la forma de la nariz,
los pómulos y la mandíbula, el pronunciamiento de los glúteos,
los patrones corporales de movimiento y la cantidad de hormonas
sexuales que tenemos en nuestro cuerpo. Todos estos son
parámetros biológicos que generan, de alguna manera, un gran
impacto sobre nuestras preferencias sexuales y la búsqueda de
pareja. Hay mucha evidencia científica que respalda la correlación
existente entre atractivo sexual y patrones biológicos, genéticos o
fenotípicos (físicos). Sin embargo, este libro va precisamente
sobre aquello que no es reconocible o estudiable para la
psicología evolucionista y otras ramas científicas relacionadas.
Este libro se enfoca más bien en tus creencias conscientes y
subconscientes, tu actitud frente a la vida y la energía con la que
decides alinearte y aportar al mundo. Acerca de las conductas
mentales y hábitos diarios de un hombre que se centra en su ser
para luego hacer, y no al revés.

Muchas personas creen que hoy en día es muy fácil ser atractivo,
con tantas cremas y maquillajes en el mercado, cirugías, estilos de
corte de cabello, tendencias textiles, suplementos para
mantenernos saludables y hasta para rejuvenecer. Sin embargo,
pienso que tenemos un concepto errado de lo que es el verdadero
magnetismo interpersonal.
Ser guapo puede hacer que des una primera buena impresión.
Ser atractivo puede hacer que las personas sueñen con volver
a
verte.

Ser guapo es similar a:

1. Tener un rostro cónsono con los cánones sociales de belleza


y moda.

2. Tener un cuerpo de revista y saludable.

3. Vestirte con un atuendo que te quede bien y estar a la moda.

Ser atractivo es similar a:

1. Irradiar energía positiva a donde quiera que vas y


transmitirla a los demás.

2. Expresarnos libre y espontáneamente sin miedo al ridículo o


a la desaprobación externa.

3. Irradiar libertad y atrevimiento al perseguir todo lo que


deseas en tu vida.

Cuando reconocemos los principios básicos del magnetismo


personal, comenzamos a percatarnos de que siempre hemos
podido ser una persona atractiva y que nosotros mismos éramos
los responsables de impedirlo. A veces hasta le ha generado
molestia a mis clientes haberlo descubierto «tarde», y algunos me
suelen decir frases como «Ojalá te hubiera conocido antes. ¡He
perdido tanto tiempo. Miguel!».

Da gracias a ese «tiempo» que consideras perdido. Para


valorar las cosas, a veces necesitamos antes haber sentido el
vacío de su
ausencia.
Las gafas están sobre tu cabeza, solo necesitas darte cuenta

Hace unos meses tuve un taller personalizado con un cliente que


vino a visitarme a Madrid, a quien llamaremos Roberto. En mi día
a día hago talleres trascendentales de alto impacto que suelen
durar desde una tarde, pasando por dos o tres días seguidos, hasta
talleres de seis semanas. Me gusta la intensidad, la adrenalina, los
cambios profundos, las trascendencias reales. Cada cliente es un
mundo, una nueva historia por escribir, un nuevo tesoro que
encontrar.

El primer día con Roberto incluyó algo de terapia cognitivo-


conductual, trabajo de sombras y de emociones reprimidas, taller
teórico-práctico, terapia de silla vacía, entre otras cosas. El
segundo día le tocaba enfocarse en otros aspectos como la
asertividad, la comunicación efectiva, la aceptación, la honestidad
y el respeto, entre muchos otros valores importantes que permiten
desatar el magnetismo personal. Lo interesante fue que antes de
que comenzara la jornada del día siguiente, él empezó a excusarse
porque no había podido dormir lo suficiente y estaba un poco
agotado. Me comentaba que no había descansado ni siquiera dos
horas ya que el día anterior, después del taller, su mente y sus
emociones no le habían permitido conciliar el sueño, así que había
decidido salir con unos colegas a practicar todo lo que había
aprendido y descubierto el primer día de taller. Me contaba que
sus amigos no podían creer lo que veían, ni él mismo podía
creerse la fluidez con la que conversaba con las personas de los
bares o pubs a los que iban, chicas por las que se sentía atraído y
sus propios amigos. Mientras me contaba una anécdota de cómo
se acercó a hablar con dos chicas que estaban sentadas tomando
una copa y lo bien que la pasaron después con ellas, yo no podía
dejar de enfocarme en el brillo de sus ojos y en la felicidad que
irradiaba su sonrisa. Era como ver a un niño explicándome cómo
le había ido en el parque de atracciones cuando finalmente había
descubierto cómo ganar en las maquinitas del parque. A veces son
estas cosas o. por ejemplo, el detalle de un viejo amigo que me
llamó para agradecer mi ayuda días antes de comprometerse, los
regalos que dan sentido a mi trabajo y a mi vida.

Lo curioso de esta historia de Roberto son las hermosas palabras


que vinieron al final de contarme su maravillosa experiencia de
liberación. Reclinados en la ventana de la habitación del hotel
donde se hospedaba, y después de un prolongado suspiro, me
dijo:

«Me di cuenta de que estaba intentando cambiar cosas mías, que


simplemente no las tenía que cambiar, sino que las tenía que
aprovechar y... no sé cómo explicarlo, pero es tan simple como el
día en que estás buscando las gafas de sol por casa y no las
encuentras, y llega un momento que te tocas la cabeza y las tienes
ahí. encima, y llevas todo el p¿%$ día buscándolas, y han estado
allí siempre, ¡encima de tu propia cabeza! Y eso ha sido gracias a
ti. Te quiero, tú a mí me has cambiado la vida. Simplemente me
has enseñado que soy impresionante...»

Ser atractivo tiene más que ver con deshacerte de límites


mentales que con aprender nuevas técnicas o tips para atraer
a otros a
tu vida.

Logra la aceptación plena para pasar de la debilidad a la


fortaleza

La sociedad nos enseña que lo primero en la vida debe ser


estudiar para sacar buenas calificaciones en el colegio. Luego,
elegir la carrera correcta en la universidad nos permitirá obtener
el estatus social deseado, libertad financiera, una casa y el auto
que «soñamos»., construir una hermosa familia y vivir el resto de
nuestra vida plácidamente. Qué hermosa historia. Me dan ganas
de llorar de felicidad. Obviamente es ironía y lo que quiero
transmitirte con esto es que nos hemos comido con patatas la idea
de que esa es la única historia posible, sin cuestionarnos si eso es
realmente lo que nos podría hacer felices. Por esto hay tantas
enfermedades mentales allá afuera, la depresión y la ansiedad
haciendo de las suyas y las personas viviendo como autómatas,
zombies. creyendo que hemos venido a sufrir, a luchar, a trabajar
sin descanso, a perseverar a toda costa y a soportar un montón de
cosas negativas que nos tocan a todos en algún momento, hasta
que nos corresponda morir.

Reflexiona sobre algo importante: ¿cuántos momentos de


felicidad tienes al día? ¿Cuántos momentos de risa descontrolada?
¿Cuántos son los días de la semana en que no puedes esperar
terminar de desayunar para irte al trabajo o para ponerte en tu
proyecto personal? ¿Cuántos momentos de no hacer
absolutamente nada tienes al día? O estamos con el teléfono, o
escuchando música o en las redes sociales. ¿Algún momento del
día te detienes por un minuto a sentir que está pasando en tu
interior? ¿Qué sientes? ¿No es acaso igual de importante?

En la escuela no nos enseñan a buscar y encontrar nuestra


verdadera pasión en la vida, y a elegir una carrera que nos permita
vivir y contribuir con el mundo haciendo lo que más nos gusta
hacer y ganando el dinero que nos permita vivir tal cual como
quisiéramos vivir. Tampoco nos enseñan acerca de aprender lo
suficiente de nosotros mismos para luego poder seleccionar como
pareja a la persona indicada, y a amarnos profundamente unos a
otros y continuar creciendo internamente hasta el día en que nos
toque partir de aquí.

¿Sabías que la vida es como un péndulo? Hoy puede que por


suerte tengas salud, dinero, belleza y una pareja que te ame y a la
que ames, pero si no estás preparado para mantener esos
elementos en tu vida, si no posees las creencias necesarias para
perpetuar esos acontecimientos positivos en tu realidad, puedes
correr el riesgo de perderlo más temprano que tarde. No quiero
asustarte, en lo absoluto. Quiero abrirte los ojos a una nueva
realidad en la que tú eres el único responsable de mantener las
cosas buenas que tienes y de elegir lo que deseas para tu futuro.

A veces no valoramos las cosas que tenemos y que hemos atraído


a nuestra vida en algún momento en particular, y por esto mismo
luego las perdemos. La falta de agradecimiento trae lecciones
muy duras, pero aprendizajes muy buenos. En los países
desarrollados damos por sentadas tantas cosas que olvidamos
agradecer el sencillo hecho de poder levantarnos de la cama e ir al
baño y obtener cantidades ilimitadas de agua potable. Mientras
que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el
año 2015 más de 660 millones de personas no tenían acceso
alguno al agua potable. Ello sin contar la cantidad de kilómetros
que diariamente tiene que caminar bajo el inclemente sol una
madre en la África subsahariana o Asia meridional para conseguir
agua para sus hijos.

Veamos un ejemplo cotidiano: ¿te ha pasado que te aumentan el


sueldo o recibes una paga extra que te hace pensar que todo ese
dinero te alcanzará para vivir holgado ese mes, y por una u otra
razón llegas a final de mes en las mismas circunstancias de
cuando ganabas menos? Gastas el dinero extra en cosas
innecesarias como comida, juegos, la tv que querías, ropa, etc., y
en menos de lo que canta un gallo vuelves a quedar como estabas
en un principio. Es precisamente por esto. Tu cerebro está
preparado para mantenerte financieramente libre, sin embargo,
debes primero deshacerte de muchas creencias limitantes que
aprendiste con el condicionamiento social y que te hacen perder o
solo ganar el dinero justo y necesario para vivir relativamente
bien. Por ejemplo, creencias como. «Para tener dinero hay que
trabajar duro»., «El dinero no crece en los árboles», «Ahorra
desde joven para tu vejez», «Siempre hay que empezar desde
abajo», «Para ser exitoso tienes que ser el mejor», «Para ser
alguien en la vida tienes que tener una carrera», «El dinero que
fácil viene, fácil se va», «Sin esfuerzo no hay recompensa» entre
otras. Estas creencias suelen hacernos daño a nivel subconsciente,
y nos limitan el resto de nuestra vida para alcanzar el potencial
que racionalmente hemos estado persiguiendo.

Vamos a verlo desde la óptica del magnetismo interpersonal. Hay


días que nos vestimos de una determinada manera y llamamos
mucho la atención de las personas. Nos dicen halagos, nos
sonríen, la gente es más amable con nosotros y decimos con una
cara de asombro, como quien se encuentra un billete en la calle:

«¡Parece que hoy amanecí con el guapo subido!». Pero otros días
sentimos todo lo opuesto. Nos cambiamos de ropa y nada de lo
que nos ponemos nos sienta bien. ¿Por qué nos sucede esto?
¿Crees que tú realmente has cambiado tanto así en esos pocos
días? ¡No! Es tu percepción distorsionada por tu estado de ánimo.

Tenemos programado nuestro cerebro para ser personas atractivas


un día sí y otro día no (sugestionados por nuestro estado de ánimo
y nuestras creencias), pero lo ideal sería que pudiéramos lograrlo
cada día independientemente de nuestro estado. Y esto solo se
logra con el desarrollo de una aceptación plena. Dejamos que
nuestro amor propio y nuestra aceptación personal dependan de
nuestro estado de ánimo y de las críticas o halagos de las personas
y de las situaciones externas. Si nos vestimos a la moda,
obtenemos las monedas de oro de la aprobación social,
complacemos a los demás y las ponemos por delante de nuestros
intereses; somos personas buenas y tolerantes. Si trabajamos hasta
morir por las empresas de otros que se están haciendo millonarios
a costa nuestra, nos consideramos personas responsables,
trabajadoras, luchadoras e íntegras. ¿En qué mundo vivimos,
amigo mío? En un mundo en el que alcanzar un sueño de manera
sencilla, feliz y fácil es una verdadera utopía. ¿Quién nos tatuó en
el cerebro que todo debe ser difícil y que alcanzar las metas, la
libertad financiera absoluta, convertirnos en el hombre atractivo
que queremos ser, disfrutar de los placeres más terrenales, viajar
por el mundo, experimentar la feminidad en su máxima
expresión, ayudar a miles de personas a tu alrededor son solo
beneficios de unos cuantos afortunados?

Pues este libro está en tus manos para que comiences a dudar
acerca de todos esos mandatos que nos inculca la sociedad, acerca
de tantas ideas que crees tuyas y que no lo son. Es hora de volver
la mirada hacia adentro y apagar el ruido externo, desconectar con
lo ficticio y conectar con lo real, contigo mismo, con tu verdadero
ser, con tu alma. En otras palabras, amigo mío, es hora de volver a
CASA.

Libérate de los lastres que la sociedad te ha impuesto

Tenemos días en los que no nos sentimos del todo bien, nos
vestimos lo mejor que podemos pero nadie lo nota en el trabajo,
ni siquiera nos hacen algún comentario o broma al respecto.
Quizás percibimos que la gente no es del todo amable con
nosotros, nos esforzamos por realizar lo mejor posible nuestras
labores pero nuestro jefe no nos refuerza positivamente ni con un
«ok»; es más, sentimos que no aprecia ni valora todo lo que
hacemos por él o por la empresa, y eso nos hace molestar. Pero sí
nos dicen, por ejemplo, que nos notan algo extraño, o que nos
vemos acabados o cansados, quizás que no estamos rindiendo en
nuestras labores lo suficiente, etc., entonces comenzamos a poner
en duda nuestro autoconcepto, nuestra confianza se ve mellada,
nos tomamos como personal lo dicho por los demás y se
comienzan a activar en nuestra mente cientos de pensamientos
automáticos negativos acerca de nosotros mismos. Ponemos en
duda muchas cosas y cuestionamos otras. Es un ciclo que
despierta la autopercepción negativa que yacía dormida
momentáneamente.

En lugar de ser personas que sabemos lo que somos, que vivimos


día a día reconociendo nuestra valía personal y que contribuimos
con la sociedad, vivimos ciegamente a merced de lo que sucede
allá afuera, porque somos víctimas del miedo que nos genera el
juicio externo a nuestra evaluación personal. El problema es que
estamos llenos de temores distorsionados, complejos y
pensamientos negativos anticipatorios que no nos permiten
soltarnos al mundo siendo libres y auténticos. Estas creencias nos
mantienen atados a nuestra situación actual de conformismo y
mediocridad personal, día tras día. Lo que sucede es que ni
siquiera tenemos, la mayoría de las veces, el coraje de verlo, de
encarar la realidad que vivimos y de cuestionarla para buscar
orientarnos a algo mejor. Algunos ejemplos de estos temores
pueden ser:
• No soy capaz de hacer nada bien.
• No soy suficientemente bueno.
• Me merezco esto por ser flojo o por no haber hecho esto o
aquello cuando debía.
• Las personas son crueles.
• Si digo lo que pienso se darán cuenta de quién realmente
soy.
• Prefiero quedarme en esta situación aunque sea mala, al
menos ya la conozco.
• No consigo pareja porque estoy gordo (feo,, sin trabajo, sin
dinero, etc.).
• La vida es así y no queda de otra cosa que ser fuerte y
aguantar. Ya pasará.
• No todo en la vida es color de rosas.
• Esta persona o situación no es tan mala, pudiera ser peor.

LTn hombre atractivo y despierto del trance hipnótico de la


sociedad no es aquel que lo es solo de vez en cuando. Es aquel
que teniendo el peor día de su vida y estando con un humor fatal
es capaz, a pesar de ello, de expresarse al mundo genuinamente.
mostrar sus vulnerabilidades libremente y no permitir que las
valoraciones externas y los juicios interpersonales le generen
dudas acerca de sí mismo y acerca de su valía personal. Y tú
puedes conseguirlo también.

Acepta tu realidad y sé responsable del cambio

Los seres humanos podemos motivarnos de diferentes maneras.


Todas las formas de hacerlo pueden provenir de la motivación por
alcanzar algo o para evitar algo, por la satisfacción de alcanzar un
deseo o el miedo frente a una anticipación catastrófica que
hacemos del futuro.

¿Qué crees tú? ¿Te motivas por el miedo a que pase algo negativo
o por conseguir algo positivo que te brinde bienestar a largo
plazo? Si tu respuesta ha sido «por el bienestar», existen dos
opciones: que tu respuesta sea cierta, o que no lo sea y
posiblemente sea un autoengaño. Te explico por qué. Depende de
las circunstancias de la vida en las que te encuentres, vas a actuar
por miedo o por bienestar, cuando lo ideal sería actuar 100% de
las veces en pro de tu bienestar mayor, para lo cual tendrías que
estar consciente de tu preferencia en cada una de las acciones que
tomas en el día a día. ¡Ahí está el reto!

Si tu respuesta es cierta, ¡te felicito! Por favor escribe un libro o


crea un blog y enséñanos a todos cómo lo has logrado y cómo has
hecho para liberarte del miedo. Yo sería uno de los primeros en
comprarlo o leerte, porque aún noto fallas en mí mismo con
respecto a este punto. Hay ocasiones en las cuales me descubro
actuando más por la necesidad de evitar el sufrimiento y el dolor
emocional, la desaprobación de mis seres queridos o la imagen
que pueda proyectar sobre los demás que para lograr expresar la
versión más auténtica de mí mismo, hacer lo que me pide mi alma
y alcanzar mi meta más elevada.

Por el contrario, si no es cierto que te motivas por el bienestar


100% y después de reflexionar un poco te has percatado de ello,
entonces te invito a que asumas el compromiso y que a partir de
esta página estés muy al tanto de tus pensamientos involuntarios,
para que juntos podamos sobrepasar los mecanismos de defensa y
las excusas que pueda lanzarte tu ego. Esa parte subconsciente de
cada uno de nosotros hace lo posible por mantenernos en la zona
de comodidad y que evitemos el avance. ¿Qué dicen tus
pensamientos de ti cuando lees este libro? ¿Logras atajarlos a
tiempo antes de que desaparezcan? Te invito a tomar conciencia
de los mensajes mentales que surgen mientras surfeas por estas
páginas.

La psicología cognitivo conductual conoce la importancia de lo


que llamamos «pensamientos automáticos». No son más que
expresiones cognitivas muy sutiles y a veces imperceptibles que
aparecen en nuestra mente y que generan un impacto emocional
breve en nosotros. El problema de esos pensamientos radica en
que son tan rápidos y silenciosos que a veces ni nos percatamos,
pero lo que sí podemos identificar es la emoción que ellos evocan.
¿Qué sientes en este momento? ¿Por qué crees que sientes esa
emoción? ¿Qué pensaste hace cinco segundos que pudo desatar
esa emoción? ¿Puedes detectar estos pensamientos a medida que
vas leyendo esto que te digo? Si respondiste que sientes miedo,
rabia o tristeza, por ejemplo, ¡te felicito! Estás dando el primer
paso para deshacerte de esas emociones y alinearte con otras de
mayor provecho para tu desarrollo personal. La mayoría de los
grupos de autoayuda y sistemas grupales para superar adicciones
a las drogas, ludopatía o alcoholismo saben que lo primordial es
aceptar la condición primaria en la que nos encontramos. Tomar
consciencia de uno mismo es el elemento crucial antes de la
trascendencia individual.

Responde estas breves preguntas:

• ¿Mientras has leído este libro tus pensamientos han sido


favorables o desfavorables, motivadores o han buscado sabotearte
y que dejes de leer?
• ¿Tus pensamientos reafirman tus creencias negativas y las
perpetúan o realzan tus autoesquemas positivos y te incitan a
seguir leyendo?
• ¿De qué manera tu mente ha incidido para que dejes o
continúes leyendo?
• ¿Eres capaz de terminar el libro?
• ¿Estás preparado para indagar en áreas que no te habías
planteado nunca?
• ¿Qué sientes frente a estas palabras cuando contradicen tus
conceptos de la realidad? Por ejemplo: que la vida es dura y hay
que esforzarse para obtener lo que se quiere.
• Insisto: ¿qué sientes después de responderte estas preguntas?
• ¿Detectas pensamientos y emociones negativas? ¿Algunas
resistencias frente al cambio?

Lo interesante de estas preguntas es que comiences a identificar


patrones automáticos de pensamientos que te darán información
acerca de tus creencias limitantes, tu programación y patrones
emocionales. Eso que sientes en este momento es posiblemente
parte de tu cableado emocional preferido, el que más usas para
protegerte del mundo que te rodea y mantenerte seguro con tu
realidad aprendida. Como un avestruz que esconde la cabeza
cuando ve peligro, así mismo nuestras creencias conscientes,
subconscientes y nuestras emociones elevadas o de baja
frecuencia buscan en todo momento confirmar que la realidad es
tal como la creemos. Y que por ende es absurdo replanteársela. Si
has visto la película El show de Truman quizás recuerdes como él
tenía una vida completamente ficticia hasta que un día se planteó
la posibilidad de cuestionar esa realidad. Igual sucede cuando
decidimos ser conscientes de nuestros actos y replantearnos si eso
que nos enseñaron está en sintonía con lo que realmente queremos
para nosotros o no.

Si has respondido que has logrado atrapar alguno de tus


pensamientos negativos o limitantes, ¡enhorabuena! Lo común es
que los tengas y en grandes cantidades. Detectarlos es el primer
paso y eso significa que estamos comenzando a sincerarnos y que
tienes completa disposición de trabajar en ti y desarrollarte
personalmente. Si. por el contrario, has respondido que no has
identificado ningún pensamiento negativo, ya sea frente a ti
mismo o frente el mensaje que contiene este libro, posiblemente
puede significar alguna de estas dos cosas. La primera, que aún no
has desarrollado la habilidad de atajar a tiempo estos
pensamientos fugaces e involuntarios que todos solemos tener. Y
no pasa nada. Con el tiempo la irás desarrollando. No he conocido
la primera persona que haya tardado más de una semana en
comenzar a identificar sus pensamientos automáticos una vez que
se plantea estar alerta de ellos y de conectar voluntariamente con
sus emociones. Es cuestión de decidirlo, estar atento y
conscientes de lo que ocurre en tu mente y ¡zaaas!, cuando menos
te lo esperes pescarás un pensamiento sutil que posiblemente es
inadecuado para tu bienestar personal. La segunda opción es que
aún posees resistencias internas que todavía no te permiten
sincerarte contigo mismo y querer aceptar tu realidad actual y tu
necesidad de generar un cambio. Si este es tu caso, no te
preocupes: sigue leyendo y no te presiones. Lo importante es que
te des cuenta y que aceptes estas pequeñas resistencias a ver la
verdad que está en ti. Cuando somos capaces de aceptar nuestra
realidad actual, verla claramente y asumirla, entonces es cuando
podemos encontrar el valor para comenzar a hacer algo al
respecto y cambiarlo.

La aceptación de todo lo que te sucede actualmente y te ha


sucedido en el pasado es el paso que antecede al desarrollo
personal
que vendrá en tu futuro.

Yo creo que somos más grandes y más complejos incluso de lo


que podemos observar con la medicina y la ciencia. Creo en
aquellos elementos invisibles que existen y pululan a nuestro
alrededor. También me refiero con esto a los rayos x.
radiofrecuencias y campos magnéticos. Pero también creo que
nuestra complejidad más profunda radica en que somos seres con
un cuerpo espiritual, pero atados a este maravilloso cuerpo físico.
O sea. que tenemos este cuerpo que podemos tocar y palpar, que
nos mantiene conectados con la madre Tierra, la biología, las
necesidades básicas como comer, beber, respirar, defecar, el sexo
y el sueño. Todas estas necesidades nos recuerdan día tras día que
somos parte de este hermoso complejo sistema natural. Como
seres vivos que somos, poseemos códigos filogenéticos evolutivos
que se han forjado en nuestros cromosomas debido a la selección
natural. Para haber sobrevivido todo este tiempo en la Tierra,
nuestros cerebros han tenido que aprender que lo importante es
evitar el peligro. La búsqueda del bienestar y de la mejora
personal ha quedado, lamentablemente, en segundo plano dentro
nuestro cableado cognitivo primitivo. No es ni malo ni bueno,
sencillamente es así y opino que debemos aceptarlo para poder
hacer algo positivo frente a esto. La idea es que. al tomar
conciencia de esto, podamos también comenzar a motivarnos a
actuar por el mero hecho de ser cada día más plenos, y no solo
para que no nos suceda alguna situación desventajosa, quedarnos
sin dinero, sin trabajo, sin pareja, etc. Reflexiona un poco y verás
que solemos guiar nuestras decisiones más para evitar estar mal
que para buscar estar mejor. LTn claro ejemplo es cuando
dejamos que una relación amorosa, que viene mal desde hace
algunos años,, termine de destruirse; en vez de separarnos cuando
aún podemos terminar a tiempo, en buenos términos, por el
simple hecho de dirigirnos ambos a buscar un futuro más
armonioso.

Cada uno de nosotros puede elegir a partir de hoy si queremos


comenzar a motivarnos por nuestro bienestar o por el miedo a
fracasar, por ejemplo. Al igual como puedes elegir si vivir tu vida
buscando aceptar tus puntos débiles y encarando tus verdades por
más incómodas que sean; o vivir huyendo de tus miedos, tus
complejos y representaciones mentales negativas adquiridas
gracias a tu pasado, reprimiendo las emociones y teniendo una
máscara sonriente frente al mundo, cuando la verdad es que tu
alma está destrozada por el dolor. Lo importante es volvernos
personas conscientes de nuestras elecciones. ¿Tú qué quieres?
¿Qué necesitas?

Te invito a que hurgues en los motivos que tienes para querer


convertirte en un hombre despierto, feliz, atractivo, exitoso,
trascendido, evolucionado, admirado por las mujeres y por el
mundo que te rodea. Porque si tus motivos no son los correctos, si
las razones siguen siendo las mismas que motivan a la mayoría de
las personas, es decir, razones meramente superficiales y egoístas,
se te dificultará liberar tu verdadero potencial magnético, tal
como: quiero conseguir a esta chica que me ha rechazado toda la
vida, quiero volver con mi exnovia después de cinco años aunque
ya tenga una relación estable, quiero que mis amigos me vean con
mujeres hermosas y me admiren, quiero ser valorado y querido
por los demás, quiero ser amado, quiero la fama, quiero que me
tomen en cuenta, quiero tener mucho dinero, etc. Cuando
consigues tu verdadero «-por qué» y «para qué», surge una
motivación imparable: ¿por qué estás leyendo este libro? ¿Qué te
trajo hasta aquí? ¿Qué cosas han pasado en tu vida que te motivan
a querer conseguir un cambio? ¿De qué manera alcanzar todo lo
que quieres te va a permitir contribuir con el mundo? ¿De qué
forma desatar tu carisma natural podrá ayudarte a compartir tu
mensaje auténtico al planeta? ¿Cómo vas a ayudar a los que te
rodean cuando tengas el dinero y el éxito que buscas? ¿Para qué
la vida te ha puesto a leer este párrafo? Estas son preguntas
poderosas que orientan a tu mente a un por qué y para qué
elevado, esto te traerá motivación para conseguir todo eso que
quieres, pero por las razones adecuadas. ¿Qué es lo que sientes
que te falta, amigo mío? Todo lo tienes ya mismo, solo que no
puedes verlo. No necesito convencerte de esto, solo te lo digo con
la esperanza de que algún día, cuando ya estés preparado, lo
sientas como una verdad absoluta y recuerdes que un día lo leíste
por algún lugar.

Para poder brillar por fuera, necesitas primero brillar por


dentro. No hay más.

No busques la transformación personal. Enfócate en la


liberación personal y deshazte de todas las creencias que no te
dejan brillar por lo que ya eres

Nuevo paradigma:
liberación versus transformación

Para que yo pudiera despertar un poco y salir del


condicionamiento social que nos tiene tan hipnotizados pasé por
situaciones difíciles, eventos que hoy en día valoro y agradezco,
pero que en su momento me trajeron sensaciones de vacío,
soledad, tristeza, desesperación y ansiedad (y los sigo y seguiré
teniendo de vez en cuando). A medida que avances en la lectura
de este libro te darás cuenta de que una de las cosas que profeso
en mi trabajo diario es que no es obligatorio pasar por estas
situaciones para que te des cuenta de los aprendizajes que debes
obtener, y recalco esto porque es fundamental. Por el contrario,
existen caminos diferentes en los que podemos aprender igual y
hasta más, sin sufrir, sin llorar, sin quejarnos, sin molestarnos, sin
arrepentimos; por el contrario, sintiéndonos plenos, amados,
protegidos y privilegiados.

Para que realmente puedas iniciar ese camino de evolución


interior, primero debes comprender que existen patrones
energéticos superficiales y patrones energéticos profundos y
trascendentales. Y si tú realmente quieres realizar un cambio
profundo en tu vida, debes olvidarte de las pildoras mágicas, de
las acciones rápidas, de las soluciones instantáneas y comenzar a
trabajar y pensar a largo plazo. Cualquier persona, gurú, maestro,
taller o libro que te quiera convencer de lo contrario se está
manejando desde un patrón energético superficial, de una
frecuencia vibracional baja, y por lo tanto busca que creas en
transformaciones mágicas, desde la mentira, la falsedad y la
manipulación.

El marketing actual del desarrollo personal ha llevado a que


muchas personas puedan escribir libros, vender programas,
realizar talleres, etc. Sin embargo, después de muchos años
asistiendo a talleres y gastando dinero en conseguir «la respuesta»
que me llevaría a comprenderme y convertirme en el hombre que
deseaba ser, me di cuenta de que son contados aquellos programas
que realmente generan un verdadero cambio de paradigma en las
personas, o que le permiten encontrar una pieza del rompecabezas
que necesitaban para consolidar una idea que los lleve a
encontrarse con su verdad actual.

Quiero que comprendas que el verdadero camino de la


trascendencia personal es precisamente aquel que no te
transforma, sino que te permite descubrirte y te lleva a desarrollar
una completa aceptación de ti mismo, aquel que finalmente se
traduce en un sólido amor propio. Lo llamamos «trasformación
personal», pero yo diría más bien que es una «liberación
personal». No te transformas, más bien liberas a tu verdadero ser
interior. Y esto no se logra con técnicas externas, sino con trabajo
interno y con tiempo para reflexionar acerca de tus patrones
mentales y emocionales.

Existen miles de terapias que trabajan en adornar, modificar,


potenciar ciertos patrones de tu personalidad, tu actitud, «el
hacer». Con el «hacer» me refiero a esas acciones que puedes
llevar a cabo aunque estén en disonancia con tus emociones
reales. Por ejemplo, muchos coaches enseñan que para ser un
speaker reconocido debes sonreír abiertamente al público y
transmitir esa positividad y ese optimismo que las personas que se
encuentran mirando al escenario necesitan obtener; porque tú
estás ahí como un motivador, para remover el potencial que tienen
enterrado todas esas personas debajo de sus capas emocionales y
creencias limitantes. Pero la verdad es que un motivador, si
realmente no se siente lleno de optimismo por los logros de su
propia vida y no siente la motivación y alegría, la satisfacción, la
felicidad en su ser. por mucho que ponga una sonrisa una vez que
esté en el escenario, por mucho que se esfuerce y muestre la
mejor postura que tenga, los hombros hacia atrás, erguido, mirada
alzada, sonrisa plena, brazos abiertos, pues su mensaje estará
cargado de una frecuencia energética débil, quizás decorada de
fuerza y un ímpetu aparente pero carente de poder y de las
palabras adecuadas para lograr que el público retenga el mensaje
que quiere transmitir. Allí está el detalle, y eso es lo que quiero
que tengas claro. Ese es otro ejemplo de alguien que vibra en una
frecuencia energética débil y que, de alguna manera, es
reconocido por el subconsciente de los demás a través de una
sensación de malestar o de «nos están mintiendo», «esto no es
auténtico». El subconsciente detecta mucha información que
conscientemente, aunque tratásemos, seríamos incapaces de
percibir.

Tengo clientes que han pasado por numerosas herramientas de


origen externo y con esto me refiero a cualquier proceso que te
permita derrumbar paradigmas, eliminar creencias limitantes o
diluir emociones de forma instantánea, sin haber hecho un trabajo
de introspección. También han hecho cientos de programas
online, presenciales, han asistido a diversos talleres, etc.. y a pesar
de todo ello aún no habían conseguido conocerse, comprenderse,
valorarse y aceptarse. Es verdad que habían logrado cambios, se
habían percatado de que algo era diferente. Su actitud, su
autoestima, su seguridad, ciertos detalles de su día a día les
demostraban que ese apoyo externo o esas herramientas
cognitivas como el conocido caso de «haz como si lo fueras hasta
que lo seas», quizás podían estar funcionando. Pero, la verdad, en
sus sensaciones más íntimas algo les decía que. sin esas técnicas
superficiales, sin esas grandes dosis de motivación, sin esas
muletas que les ayudaban a sostenerse, todo seguiría siendo igual
que antes. Continuarían sintiéndose igual de ineficaces e
inseguros, porque lo que les daba la seguridad no era un cambio
tangible en su interior sino la confianza en herramientas externas.
Tarde o temprano, luego de un tiempo o en momentos de
susceptibilidad, de estrés, de dificultad, surgían de nuevo los
patrones mentales negativos, los pensamientos limitantes y las
sensaciones de que todo era mentira. Ellos sabían, en su interior,
que el cambio no había sido verdadero.

Para que un cambio pase de ser superficial y momentáneo a algo


sostenible en el tiempo, la ría no es ir por las técnicas externas.
Estas pueden ser una magnífica forma de iniciar tu viaje de
autodescubrimiento. pero mantenerte con ellas durante mucho
tiempo ejercerá cada vez más el efecto contrario, es decir, te
alejarán del conocimiento más importante de todos,, que es el que
posees en tu interior. Podrás engañar al resto del mundo, podrás
engañarte por un período de tiempo, pero al final tu sensación de
vacío continuará y buscarás llenarlo nuevamente con nuevos
métodos y más información. Es un círculo vicioso del cual es
difícil escapar por los resultados positivos que aportan a corto
plazo y que funcionan como una tirita sobre una herida. Pero tú y
yo sabemos que eso no cura la herida, solo la oculta y te da
sensación de protección. Este camino nunca te permitirá sentirte
realmente pleno. No se trata de buscar allá afuera la verdad que
yace dentro ti.

Antes de continuar quiero que leas este testimonio de un cliente


que estuvo conmigo unas cuantas sesiones y logró resolver varias
situaciones que le venían pesando desde hacía varios años.
Depresiones, vacíos internos, complejos, uso desmedido de
técnicas superficiales que lo confundieron y le perjudicaron en
vez de ayudarlo. Su historia es fantástica y nos permite identificar
la importancia de comenzar a trabajar profundamente en cada uno
de nosotros en vez de buscar soluciones rápidas en el lugar
equivocado.
Yo era una persona que tenía una muy baja confianza en mí
mismo. Tuve depresión y varios fracasos amorosos. Había hecho
de todo. Fui a ver una psicólogo durante tres años; un
hipnoterapeuta; varios coaches y probé ccrc técnicas de
programación neurolingüística (PXL). Ya no había salida para
quitarme los miedos yfobias que me había creado.

Un día; un amigo me habló de Miguel, y yo pensé que era uno


más. Ya estaba harte de los ccaches; psicólogos; terapeutas; efe..
pero decidí probar. Y ahora puedo decir que Miguel realmente
quiere ayudar a la gente. Tuve sesiones de hasta tres horas de
duraciónhablando y haciendo ejercicios que él te enseña. En solo
ocho sesiones arregiamLOS todas misfobias y mis problemas de
ese entonces. Solo tengo un problema ahora y es que me pregunto
por qué no fui a verle antes... Me cambió la vida.

Cuando comencé con Miguel ya llevaba siete años perdido


después de un trauma laboral y personal que fue creciendo como
una cascada sin fin. Llegué a un punto de mi vida en el que me
vinieren diversas fobias, entre ellas la de contraer sida, por un
accidente que tuve hace unos años con una ckica. Tuve
problemas laborales y mi autoestima estaba constantemente por
el suelo. Xunca pensé en el suicidio, pero casi... Es difícil
entender cómo una persona que estaba tan fuerte hace ocho años
podía llegar tan bajo en ios siete arios siguientes.

Tuve un trabajo muy bueno hace ocho años; en el que llegué a


ser el número dos en España dentro de mi área laboral. Estaba
muy orgulloso, y en esa época no tenía espacio en mi vida para
conocer a alguna chica. A los 30 años aún era virgen, pero me
daba igual. En fin, el dueño de la empresa donde había trabajado
por nueve años casi como un esclavo me despidió un día sin
avisar y no quiso darme mi justa recompensa por todo lo que
había hecho por él y por su empresa. Sin remedio alguno tuve
que irme y eso me dejó muy dolido. Fue entonces cuando
comenzó todo...
Decidí ir por la segunda meta de mi lida, recuperar el tiempo
perdido con las mujeres. Xunca había tenido una novia ni nada
parecido. Un día. realmente por casualidad. el amigo de un
amigo era coach de seducción y se ofreció a ayudarme. Después
de aprender unos cuantos trucos con él y de leerme algunos
libros para ligar, comencé a tener muchas aventuras,
experiencias y oportunidades. Sin embargo, algo me sucedía,
sentía que no era realmente yo y eso comenzó a hacerme sentir
cada lezpeor. Me forcé a mí mismo a ser un hombre alfa, y cinco
años después de eso llegué a ser muy exigente y descuidado con
mí parte sentimental. Dejé y terminé relaciones con chicas que
eran perfectas para mí, y también perdí toda la notoriedad en mi
trabajo. Caí en una mala racha que incluía depresión y ansiedad,
y en un nivel profundo, nada de lo que había aprendido sobre ia
seducción funcionó. Creo que soy demasiado bueno...

Por suerte tenía padres muy comprensivos, quienes en esos duros


mementos de mi vida me ayudaron económicamente por varios
años. Fue muy duro para mí. Tuve varias depresiones, y fue
entonces cuando fui a ver a los coaches y a los psicólogos de los
que hablé con anterioridad. Pero sentía que nada me ayudaba
realmente...
.4 Miguel solo le vi unas cuantas sesiones y me cambió
radicalmente... Ahora vivo con ganas de trabajar, monté mi
negocio hace algunos meses, mis fobias han desaparecido, y lo
más importante para mí fue dejar la parte de la seducción que al
final entendí que no era lo mío. Ahora prefiero ser yo mismo al
hablar con cualquier persona y en cualquier momento. Gracias,
Miguel. La única pena que tengo es no haberte conocido antes.

Sandy

Incluí este testimonio en esta parte del libro para hacer énfasis en
algo importante: al resto del mundo puedes engañarlo con una
máscara, pero por un corto plazo de tiempo; tarde o temprano se
darán cuenta de quién eres tú realmente o simplemente lo sentirán
y no se abrirán a ti. Por eso mismo, todas esas terapias, talleres y
técnicas superficiales que has utilizado no te han permitido
conectar con tu verdadera autenticidad, con ese ser que no
necesita nada externo para desarrollar su máximo potencial. Te
invito a que te plantees la posibilidad de ver que hay otro camino,
uno en el que el sendero no tiene que ser impuesto por nadie que
te diga cómo hacer las cosas. Por el contrario, debes descubrirlo
en tu mundo interior y expresarlo al mundo desde tu autenticidad.
El universo no premia a quienes siguen el camino de otros, el
universo premia a quienes descubren su propio camino. No
busques la luz mirando a las estrellas. Date cuenta que la estrella
eres tú.

Si buscas trascender, que no es igual a transformarte, este libro es


solo una guía, una semilla que se plantará en tu mente. A partir de
ahora es necesario que seas tú quien decida tomar las riendas del
cambio de consciencia. quien asuma la responsabilidad de mirar a
su interior y detectar las incongruencias. Lo importante es que
tomes acción. Así que. amigo mío. bienvenido una vez más a tu
CASA, siéntete como el invitado más esperado del año. porque
eso eres. Tu CASA te estaba esperando, tu CASA llevaba toda tu
vida esperándote y ya es hora de entrar.

Cuando buscas la transformación personal estás en guerra


contigo mismo. Cuando estás en paz con cada partícula de tu
ser ya no necesitas ser diferente de lo que eres ni convertirte
en alguien mejor. Liberas tu verdadero ser y entonces
trasciendes.

Prioriza el conectarte con tu mundo interno

Antes de comenzar este capítulo quiero advertirte algo. Este no es


un capítulo de respuestas, más bien es un capítulo de preparación
del terreno para poder, en los próximos capítulos, liberar ese ser
radiante y genuino que habita en ti. Más adelante, en los capítulos
«Acéptate» y «Suéltate» conseguirás solución a tus inquietudes
acerca de cómo desatar el hombre magnético y exitoso que
deseamos ver. Pero, por favor, primero tómate el tiempo
necesario para preparar el terreno.
Xi el mejor huerto crece en su mayor esplendor cuando su
tierra es infértil.

La plataforma emocional es la piedra angular del proceso de


seducción, el éxito con las mujeres y el mundo que te rodea.
Primero que todo, porque las mujeres habitan en un mundo
emocional rico, volátil, inmenso y complejo. ¿Cómo quieres
conectar con ellas si no sabes conectar contigo mismo?

Verás, cuando conectas contigo mismo te encuentras en un estado


de presencia, te encuentras en lo que muchos autores llaman
«conectado con el ahora». ¿Qué puede ser más profundo que tus
propias emociones para centrarte en lo que sucede ahora mismo?
No hace un minuto, no dentro de cinco minutos,, sino en este
preciso momento. En mis años de experiencia estudiando y
viviendo en carne propia el éxito con las mujeres, descubrí que
había algo que todas las mujeres valoraban instintivamente. La
clave. ¿Quieres saber la clave?: la congruencia. Que seas un
hombre que lo que piensa, lo que siente y lo que hace está
alineado, y que lo que hagas no dependa de tu mundo externo y la
aprobación de los demás sino de tu mundo interno y tus valores
personales. Eso denota seguridad en ti mismo, denota confianza,
denota honestidad radical, y las mujeres aman confiar en un
hombre. La energía femenina se siente atraída por aquello que
brinda seguridad y protección, entonces te pregunto: un hombre
que dice lo que siente y piensa,, sin pelos en la lengua, hace lo
que cree conveniente en todo momento y que se hace respetar
porque se valora y conoce sus virtudes, ¿no genera una sensación
de confianza y protección? Si un hombre se protege de esa
manera a sí mismo, ¿cómo no puede sentir una mujer que la
protegerá a ella? Si eres un hombre íntegro compartirás con ella tu
integridad, y ella intuitivamente lo sabe. Lo ve en tus ojos. Lo
siente cuando la tocas y le hablas. Recuerda, no puedes dar
aquello que no tienes.

Es sumamente importante que si quieres alcanzar el éxito


profesional y con las mujeres comiences a contactar con tu mundo
interior y te adentres en un proceso de desintoxicación afectiva
que te permitirá, lentamente, liberarte de emociones del pasado,
de rabias, miedos, vergüenzas, traiciones y situaciones dolorosas
que,, sin darte cuenta, alimentan tus inseguridades y las perpetúan
día tras día.

En este capítulo yo te daré el primer ejemplo. Me abriré


completamente ante ti y te contaré cómo la apertura emocional
cambió mi vida en relación con el trabajo y las mujeres. Ya luego
en los próximos capítulos entenderás los aspectos mentales que te
conectarán con tu poder masculino y harán que cada vez seas más
irresistible para el sexo opuesto. Por ahora solo me queda
invitarte a que disfrutes de la antesala como el guerrero que afila
su espada y a que vivas la experiencia como si ya estuvieras en la
batalla.

Estrategias para conectarte contigo mismo

Posiblemente nunca antes habíamos estado tan desconectados de


nosotros mismos como lo estamos ahora. Nuestros antepasados
más cercanos, civilizaciones recientes, como los mayas, los
aztecas, los incas y los egipcios, y no tan recientes como los homo
sapiens que poblaban nuestro planeta hace 100 mil años, tenían
numerosos rituales, hábitos y costumbres que los mantenían
conectados con ellos mismos, con la madre naturaleza y con la
armonía del universo.

Hoy en día estamos tan embelesados con la tecnología, las redes


sociales, los logros profesionales y la moda que no hacemos
tiempo para mirar hacia adentro. Hay demasiadas cosas allá
afuera que llaman nuestra atención: colores nuevos fluorescentes,
coches cada vez más inteligentes, anuncios gigantes con luces que
atraen nuestra mirada automáticamente, etc. El marketing está
cada vez más avanzado y controla nuestro cerebro, la publicidad
queda dando vueltas en nuestras cabezas y no entendemos por
qué. Vemos un comercial hoy y la semana que viene estamos todo
un día repitiendo la música del comercial, una secuencia de
sonidos diseñada concienzudamente para generar un efecto
hipnótico. Es necesario detenernos un instante. Debemos tomar
conciencia de los ruidos que nos alejan de nuestros sueños y
deshacernos del condicionamiento social para acercarnos cada vez
más a lo que verdaderamente importa: nuestra salud
psicoemocional, nuestra paz interna y nuestros propósitos
personales.

Para que empieces a conectarte con tu interior te recomiendo que,


como norma básica, dediques parte de tu tiempo a leer, meditar,
bailar o a desatarte de alguna manera. También puedes hacer
deporte, cantar, reír, alimentarte bien y disfrutar de tu familia.
Luego, si lo quieres y tienes algo de tiempo sobrante, ve las
noticias, disfruta de una serie en la tv y cómete un helado, pero
estas deben ser rutinas opcionales, no habituales. Comienza a
identificar, al menos muy por encima, cuáles son tus verdaderas
necesidades interiores. El amor familiar y la amistad, la
autorrealización personal, la contribución a los demás, la
autogratificación consciente, la necesidad de poner nuestros
propios límites, merecer respeto del mundo y la propia autovalía.

Encuentra tu propio balance en medio del caos. Escúchate y


deja de imitar aquello que le ha funcionado a otros

¿Qué alternativas tenemos en un mundo como el de ahora?


¿Debemos desconectarnos de todo? ¿Irnos a la montaña o al mar
para comenzar a relacionarnos con la naturaleza y nosotros
mismos? ¿O basta con seguir como vamos y resignarnos a que las
cosas un día mejoren? Que la crisis pase, que consiga el trabajo en
lo que quiero o que consiga a mi media naranja. No creo que de
esa manera alcancemos a sentirnos completos y felices. Al menos
a mí no me ha funcionado.

Mi invitación con respecto a este tema es a que encuentres un


punto intermedio, una zona «intercalada» en donde no vas a ser ni
un santo ni un diablo. No vas a desconectarte de la tecnología, la
comida chatarra, las cervezas con tus colegas y los placeres
mundanos, pero tampoco vas a ser un zombie de las noticias, de
los movimientos bursátiles, las guerras que aquejan al mundo, la
politización obsesiva del planeta y la última moda. Puedes ser un
individuo que vive un tiempo dentro de sí mismo, feliz, a gusto y
en paz; y un tiempo allá afuera, disfrutando de las películas de
acción de Hollywood, los bikinis de las maravillosas modelos de
las redes sociales y la mejor comida rápida del momento.
Aprovechemos la gran oportunidad que tenemos de formar parte
de este maravilloso instante del planeta Tierra en el que tenemos
el privilegio de vivir.

Mereces lo mejor por lo que eres, no por lo que te esmeres

Recuerdo esa noche como si fuera ayer. Acababa de tener una


discusión muy acalorada con la que era mi chica en ese momento
y me había ido del piso. Yo sabía, muy dentro de mí, que todo
acabaría. Al día siguiente, un domingo a las tres de la tarde,
recordé que había visto en una librería ese libro que se llamaba
Dejar ir, del doctor David Hawkins. Sentía en mi interior que no
me iba a ser tan sencillo echar a andar el carro con potencia
después de esa ruptura, así que tenía que buscar ayuda. En ese
momento pensaba así: siempre buscaba las soluciones primero en
el exterior y por último en mi interior.

En fin. aproximadamente a las tres de la tarde comencé a leer ese


libro y no podía parar de leerlo. Era como si me estuviera
hablando a mí. A mí, y me hablaba de mí mismo y de ella.
Comencé a devorarme el libro y fue ya a las 12 de la noche que
decidí cerrarlo para irme a la cama. Me sentía agradecido, feliz de
tener un apoyo para salir fortalecido de ese inconveniente
emocional.

El libro era largo y tardé casi dos semanas en terminarlo. Lo leía


minuciosamente y sus palabras las interconectaba con conceptos
de psicología que yacían y revoloteaban en mi cabeza, una y otra
vez. Cuando terminé el libro experimenté una sensación de
certeza, de seguridad y de control como pocas veces había sentido
en mi vida. Llevaba dos semanas en las que. mientras leía, hacía
ejercicios para trabajar en mis pesares más internos. Traumas,
emociones reprimidas y mi lado más oscuro. Ese libro me había
llevado a ver en mi interior, como ninguna arte marcial, psicólogo
o coach lo había hecho antes. Pasé tres semanas después de leerlo
sometido a un doloroso proceso de autoanálisis y desintoxicación
emocional, mezclando la técnica principal del libro, «la técnica de
liberación emocional», con otras técnicas psicológicas que había
usado en mi carrera profesional para ayudar a tantos pacientes.
Puedo decir que esas han sido las tres semanas que más he llorado
en mi vida, sin duda alguna; por suerte había renunciado a mi
trabajo y tenía la posibilidad de estar todo el día en mi casa
conectando conmigo mismo y liberando mis emociones
reprimidas.

Lo que sucedió después de esas tres semanas es lo maravilloso de


la historia. Comencé a sentirme muy extraño. Caminaba por la
calle y mi mente no juzgaba a la gente, no tenía pensamientos
acerca de su manera de vestir, acerca del tráfico de la ciudad,
acerca del clima lluvioso, ni acerca de mí mismo. Me encontraba
como en un estado de vacío que era sinceramente un poco
incómodo. Imagínate pasar días enteros con la posibilidad de
tener tu mente en blanco. Las cosas que hacía, como el salir con
amigos, ir a una reunión para la creación de algún proyecto
personal o ir al gym. surgían de una manera distinta. Antes hacía
las cosas porque tenía un vacío emocional que me motivaba a
hacerlas para llenarlo, por ejemplo, salir un viernes por la noche
con mis colegas porque estaba agotado de la semana y quería
desconectar o sencillamente porque quedarme en casa implicaba
sentir la soledad y el aburrimiento. Ahora sucedía todo lo
contrario. Estaba excesivamente conectado conmigo mismo y
seguía haciendo las cosas como antes, pero la intención no era ya
la de desconectar y divertirme para evadir el estrés o llenar el
vacío de la soledad. Ya no tenía estrés ni soledad interior para
evadir. Todo lo que hacía surgía porque me motivaba a ayudar o a
crear algo maravilloso, un proyecto, una conversación, un
encuentro mágico.

Ese fue tan solo el inicio, querido amigo, y puedo decirte también
con honestidad que duró poco, aproximadamente dos semanas.
Sin embargo, luego comenzaron a pasar las «coincidencias».
¿Recuerdas que te dije que había renunciado a mi trabajo formal
de media jornada? Pues de repente comenzaron a aparecer
clientes y pacientes que querían trabajar conmigo en profundidad
y con una convicción que jamás había atraído. Fue allí cuando
empecé a entender el viejo refrán que reza: «No atraes lo que
quieres. Atraes lo que eres».

Estaba comenzando a atraer a mi vida a una cantidad de hombres


interesados en su despertar, en trabajarse y forjarse a sí mismos,
como guerreros de la vida para el éxito profesional, personal y
sentimental. Todos y cada uno de los clientes que llegaban a mí
era para empezar el trabajo interior que les permitiera lograr todas
estas metas.

Fue a raíz de ese proceso de mi vida que meses después surgió


este libro. Y actualmente me siento estupendo, trabajando en lo
que amo. trabajando para mí mismo y ayudando a otros a pasar
por el proceso por el que yo pasé. Autodescubrimiento,
aceptación y perdón, tal cual como lo hice conmigo meses antes,
y ayudándolos a reencontrarse, reconciliarse y a atreverse a ir
ligeros en la búsqueda de sus sueños.

Y cómo puedes iniciar tu camino al autodescubrimiento. Pues


empieza por esto. Necesitas 10 minutos, solo 10 minutos de tu día
para entrar en contacto contigo. Anthony Robbins. uno de los más
prestigiosos coaches del planeta, dijo una vez en una entrevista
algo que me causó mucha gracia: «Si no tienes 10 minutos al día
para dedicártelos a ti mismo, estás iodido».

Solo cuando logras mirar adentro de ti descubres lo


fascinante que eres. Y es entonces cuando el mundo podrá
descubrirlo también.

¡No! Y en esto quiero ser enfático: este no es un libro para que


alcances la iluminación espiritual, no te equivoques. Este es un
libro para que puedas descubrir la verdad que hay en ti mismo. Si
eso implica que luego elijas el camino de la vida espiritual,
estupendo. Pero este es un libro para que descubras la importancia
de conocerte, aceptarte, soltarte y atreverte (CASA), a recibir todo
lo que ya es tuyo y que mereces por derecho. No me cansaré de
repetirte esto en el transcurso del
No tienes que hacer nada para sentirte merecedor de todo lo
mejor. Solo debes recordar que ese derecho ya te pertenece y está
esperando a que le des entrada en tu vida. Mereces por lo que
eres, no por lo que te esmeres.

Imagina que vas caminando por una aldea africana y ves a un


niño completamente deshidratado agonizando porque lleva varios
días sin tomar ni una gota de agua. Tú llevas tu cantimplora
repleta de agua que traes de tu campamento y te detienes frente a
él. ¿Qué harías? Cualquier persona con algunos principios y
valores le daría agua a este pequeño aunque esto implicara
posponer su agonía, es sencillamente una elección de humanidad.
¿Por qué le das agua? ¿Por qué lleva días luchando por
sobrevivir? ¿O se la das sencillamente porque lo merece y porque
lo necesita en ese momento? De igual forma, tú eres por defecto
merecedor de cualquier cosa que te fortalezca, te ayude a alcanzar
el bienestar y te haga más feliz. Comprométete a partir de ahora a
darte lo mejor y solamente lo mejor, no porque te lo has ganado o
te lo tengas que ganar con esfuerzo, sino porque lo mereces por
defecto.

Yo te propongo que indagues en tus raíces, en las causas, mejores


tu autoestima, potencies tu autoconcepto, refines tus paradigmas,
modifiques la imagen mental que tienes de ti, cuestiones tus
principios, valores y, a partir de ahora, definitivamente, ayudes a
que este planeta sea un lugar mejor, sintiéndote feliz y agradecido
porque conseguiste tu camino y trabajas por tu sueño y no por el
sueño de otro.

Suéltate al abismo

Mi vida cambió cuando comencé a soltarme al abismo. Cuando


desistí de querer controlarlo todo. No fue justamente por medio
de la meditación, así que no voy a decirte que debes meditar en
flor de loto, con la espalda erguida en un lugar silencioso todos
los días por 20 minutos. Lo que sí quiero enseñarte en este libro
es una de las herramientas que utilicé en esos días de conexión y
que me cambió la vida, así como espero que tenga un impacto
similar en la tuya.

Durante muchos años había luchado por adquirir el hábito de la


meditación. Lo había intentado de muchas maneras, enfocándome
en mi respiración, en mi ombligo, mirando una vela; otro tiempo
fue repitiendo mantras hindúes. En otra época, por un corto
tiempo me funcionó el repetir afirmaciones positivas e intenté
otras vías, y pare usted de contar los cursos a los que he asistido.
Pero sinceramente, todo fue en vano. Nunca logré mantener el
hábito por más de tres meses seguidos. Se los comento porque
posiblemente algunas personas se sientan identificadas. Sin
embargo, fue este proceso en particular el que siento que me trajo
los mejores resultados.

«La técnica de liberación emocional» es un concepto fabuloso


para conectarse con uno mismo que. como te comenté con
anterioridad, fue desarrollado el doctor David Hawkins en su libro
titulado originalmente en inglés Letting go: the path iuay of
surrender. El autor nos expresa que la mejor manera de quitarse
emociones tóxicas de encima y creencias limitantes que no nos
permiten vivir felices y ser nosotros mismos es conectarte con
ellas y dejarlas marchar cuando ellas lo decidan. Lee muy bien:
cuando ellas lo decidan, no cuando tú decidas o cuando tú te
canses.

La mayoría de las personas solemos hacer estas tres cosas cuando


surgen emociones que podríamos llamar negativas como rabia,
ansiedad, tristeza, vergüenza, celos, envidia, culpa, etc.:

1. Evitamos sentir las emociones desagradables y las


ocultamos. Hacemos como si no existieran.

2. Buscamos que se vayan lo más rápido posible y para que


esto suceda hacemos algo que nos guste: comemos una
hamburguesa, llamamos a un amigo, quedamos con una chica o
vemos un programa divertido en la tv que nos ayude a
desconectar.

3. Las expresamos cuando ya no podemos más y explotamos, y


a veces dejamos a todos impresionados con nuestra reacción.

Pero el doctor Hawkins nos plantea algo totalmente diferente, y


voy a explicarlo a través de un ejemplo. Esta mañana me llamó
una amiga para contarme una experiencia de desamor. Estaba
muy molesta y los primeros 25 minutos fueron, exclusivamente,
dirigidos a explicarme lo mal que se había portado él con ella.
Después que dejó salir un poco su rabia, comencé a hablarle e
intentar que pusiera el enfoque en ella y no en él. para que sacara
un aprendizaje de la situación y dejara de culpabilizarlo de todo.
Recuerda algo: mientras culpemos a los demás de lo que nos pasa
y nos sintamos unas víctimas del mundo y sus circunstancias, no
podremos aceptar que lo que sucedió no es más que un reflejo de
nuestra realidad interior. De esta forma, se nos dificultará
asombrosamente encontrar la manera de crear una realidad
diferente para la próxima vez.

Al final de la conversación me dijo que me había llamado porque


necesitaba sacar esa frustración de alguna manera y le dije que
había otra manera de hacerlo, mucho más efectiva que llamar y
contárselo a un amigo. Le expliqué cómo hacía yo para dejar ir las
emociones a través del método del doctor Hawkins y terminé mi
consejo con esta frase. «Incluso es mejor que vayas a la orilla de
la playa y te sientes a mirar el mar en silencio, en vez de ir a
escuchar música electrónica para sentirte mejor (que es lo que
hacía ella todas las noches). Intenta, al menos por unos días, no
escapar de la sensación de frustración y rabia y llora todo lo que
tengas que llorar». ¿Ustedes saben lo que me contestó
inmediatamente? «¡Pero Miguel, si tengo meses que no lloro!».

Yo era exactamente igual a ella. Tengo recuerdos de Palma de


Mallorca, saliendo a patinar por el paseo marítimo y con el
corazón destrozado por cierta ruptura sentimental. Una relación
llena de apegos, dependencia y emociones adictivas de diversión,
drama y sexo que me tenía enganchado a esa chica. Hacía lo que
podía por distraerme y pasármelo bien; me repetía una y otra vez
que la vida es una sola y que no había tiempo que perder en
lamentos y llorando por tonterías. Vaya error, amigos míos,
gravísimo error que es el reprimir las emociones. Hoy en día me
causa gracia. Espero que algún día estos comportamientos tan
naturales de los seres humanos les causen gracia también.

Cuando reprimimos las emociones, las guardamos dentro de


nosotros como si fuéramos un contenedor de basura. ¿Qué
sucede con la basura cuando pasa mucho tiempo en un
contenedor? Exacto: se pudre.

Tres pasos para soltarte y liberarte

Te voy a mostrar tres pasos que me permitieron adaptar el proceso


a mí mismo para que las emociones no se pudrieran en mi interior
y más bien se liberaran y me dejaran en un estado de paz. Ve esto
como un ejemplo y pregúntate cuál sería la mejor manera de
adaptarlo en tu caso:

Paso 1. Para mí la autoconsciencia es estar alerta de nuestras


emociones y pensamientos durante el transcurso del día. Es decir,
aprender a ser espectadores de lo que ocurre dentro de nosotros.
Lo que nos sucede, a casi todas las personas, es que estamos tan
ocupados contestando correos electrónicos, revisando y
posteando en redes sociales, trabajando en la oficina, organizando
las tareas del resto del día. luchando para que el tiempo nos
alcance y podamos hacerlo todo bien, que vivimos con nuestro
foco de atención puesto en el exterior, en vez de mantener un
equilibrio entre nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior.

Una recomendación que puedo darte y que me ayudó a comenzar


a contactar conmigo mismo fue poner una alarma que me alertara
cada cierto tiempo. Cuando sonaba, me conectaba con cualquier
emoción que estuviera sintiendo en ese preciso momento. Esto
poco a poco creaba un automatismo en mí y pude comenzar a
desarrollar el hábito de conectar varias veces al día sin necesidad
de tener una alarma. Es como si después de un tiempo,
involuntariamente, comenzaras a hacer diferentes escaneos de tu
estado emocional en el transcurso del día.

Paso 2. Cuando te sientas cómodo y seguro, ya sea solo o


acompañado, conecta con esa emoción. Nadie tiene que darse
cuenta de lo que estás haciendo. No la apartes, no la ignores,
préstale atención. En el life coaching decimos: «Cuando te
enfocas en algo, lo amplificas». Sumérgete en la emoción y deja
que se amplifique dentro de ti. Deja que se intensifique si ella así
lo requiere y entrégate a soltar el control frente a esas
sensaciones. Que dure en ti lo que tenga que Al principio muchas
personas se asustan con esta práctica, precisamente por la
intensidad a la que pueden llegar algunas emociones en pocos
minutos de contactar con ella, y prefieren desconectar y seguir
toda su vida con esa emoción reprimida. Me ha sucedido que
hasta espasmos he tenido que sobrellevar para dejar ir una
emoción por completo. Por ahora no permitas que tu mente
juzgue si es verdad o mentira esto que estoy diciéndote. en estos
momentos no necesito convencerte de nada. Solo deseo que
pongas en práctica por al menos unos tres días este proceso y lo
descubras por ti mismo.

Te invito a que asumas un voto de valentía personal, aceptes y


conectes con las situaciones dolorosas que te han sucedido en el
pasado y te permitas revivir las emociones correspondientes que
en diversos momentos de tu vida preferiste evitar. Todas esas
emociones que hemos dejado sumergidas dentro de nosotros por
temor al dolor siguen afectándonos en nuestro día a día. y además
influyen en cómo percibimos el mundo y las situaciones que
creamos inconscientemente para nuestro futuro.
Paso 3. Soltar las emociones en la comodidad de tu hogar. Creo
que no hay mejor manera de dejar ir o soltar las emociones de
malestar que en tu casa o en contacto con la naturaleza. Pero
como no todos tenemos el privilegio de vivir en un lugar a cinco
minutos de la playa, te recomiendo que elijas un lugar tranquilo
de tu casa que puedas convertir en tu «lugar de dejar ir», como tu
santuario personal.
La idea es que todos los días dediques cinco o diez minutos a
contactar contigo, cierres tus ojos y solo pienses en conectar. Yo
particularmente lo hago en la mañana al despertarme y al
acostarme. Al final de la noche suelo soltar aquellas emociones
del día que tardaron más de unos segundos o minutos para irse y a
las que no pude dedicarles más tiempo para dejarlas ir.

¿Te parece una actividad sencilla? Es posible que quizás todavía


exista algún lector incrédulo acerca de la efectividad de este
método para comenzar a conocerte y poder luego expresar ese
magnetismo personal libremente y de manera natural. Para
aquellos que todavía están dudando les daré cuatro razones que
para mí son suficientes para comenzar hoy mismo:

i. La vida es más hermosa cuando enfrentamos los


problemas y los superamos. Nos sentimos empoderados y
capaces de atravesar nuevas barreras. Aumenta nuestra
autoestima, la seguridad en nosotros mismos y nos hace
más poderosos. Imagina las emociones negativas como
pequeños problemas que en vez de estar manifestándose
en el mundo físico ocurren en nuestro mundo emocional.
Aquellas personas que aceptan las adversidades con
coraje y sacan una lección de ellas suelen sentirse bien
independientemente del resultado final. Mientras que
aquellas personas que esquivan la mirada sin confrontar y
aceptar la carga emocional que llevan consigo ciertos
sucesos que nos ocurren terminan cada vez más hundidas
en la desesperación, la frustración o la desvalorización.

Los cuatro pasos para la liberación emocional: experimenta,


acepta, espera, libera.

i. Los grandes maestros espirituales dejaron escrito que podrás


encontrar la felicidad real solo cuando mires dentro de ti. y no
obteniendo cosas materiales en el afuera. ¿Y si fuera verdad? A
mí me costó muchos años percatarme conscientemente de esta
afirmación. ¿Y si pudieras alcanzar paz y armonía internas con
solo comenzar a dedicar diez minutos al día viendo hacia adentro?
Seguramente pensarás como yo. que vale la pena intentarlo al
menos durante un mes a ver qué sucede.

2. Todo el mundo necesita desconectarse unos minutos del


mundo caótico en el que vivimos. Cuando dejas ir no te
desconectas, ¡te conectas! Comienzas a respirar profundamente
para contactar con las emociones e inmediatamente sientes que
empiezas a soltar tensión o energía que te pesa. Justamente esa
energía densa que liberas es la que impide que irradies tu
magnetismo personal de manera natural. Es por esto que decimos
que para desarrollar ese poder magnético que surge de tu
autenticidad debes liberarte y no transformarte. Quitar todas las
barreras que impiden que esa parte magnífica, libre, espontánea,
atractiva, se exprese al mundo. El respirar profundamente
comenzará a oxigenar tu cerebro y cada una de las células de tu
cuerpo, devolviéndoles la vitalidad y la energía que necesitan para
realizar sus funciones vitales y promover tu salud física.

3. Numerosas investigaciones científicas revelan que centrarse


unos minutos al día en respirar profundamente y relajar tu cuerpo,
ayuda a desarrollar capacidades cognitivas como la
concentración, la atención y la memoria. Aumenta la densidad
neuronal en las áreas de la corteza cerebral relacionadas con la
memoria y la toma de decisiones, y disminuye el cortisol en la
sangre, que es la hormona del estrés que tanto daño produce en
nuestro organismo.

Permítete sentir todas las emociones cuando aparezcan y


déjalas habitar en ti

Voy a hablarte ahora de Pedro. Lo conocí cuando él tenía cinco


añitos. Vivía con su madre, que estaba presa en una cárcel de
Venezuela. Yo estaba trabajando como monitor en un plan
vacacional del Gobierno para niños con bajos recursos, cuando
me preguntaron si quería formar parte del equipo que iba a
trabajar con los hijos de las presas del Inof (una cárcel para
mujeres), a lo que sin titubear respondí que sí. Pedro, a su corta
edad, ya había perdido a su padre en un accidente de tránsito y su
mamá había sido encarcelada, y él había vivido con sus abuelos
hasta que ellos no pudieron seguir haciéndose cargo de él.
Cuando lo conocí ya llevaba un par de años viviendo dentro de la
cárcel con su madre, porque no había nadie más que cuidara de él.
Ustedes podrán imaginarse la cantidad de comportamientos
violentos y despiadados que había visto y vivenciado en las celdas
y el tipo de comida con el que era alimentado este niño. Tenía una
cicatriz que rodeaba su cabeza desde el cuello hasta la frente,
porque él estaba dentro del coche en el accidente en el que murió
su padre. Pudo sobrevivir a pesar de que salió volando por el
cristal delantero en el momento del impacto y terminó acostado
en el asfalto.

Pedro y yo nos hicimos grandes amigos ese fin de semana.


Tuvimos una conexión inmediata. Yo amaba la manera como
enfrentaba la vida, su coraje y determinación para actuar a tan
corta edad. Era capaz de ver en sus ojos a un niño completamente
indefenso y aterrado que tenía una horrible máscara para
convencer al mundo de su fuerza. Me costó mucho sacarle una
sonrisa genuina. porque era un niño que lo único que hacía era
demostrarnos a todos los adultos y demostrarse a sí mismo en
todo momento su dureza emocional y fortaleza física. No acataba
reglas, se reía poco (menos cuando se burlaba de sus amigos) y su
mirada retadora dejaba bien claro que no permitía que nadie lo
irrespetara. ¡Y con solo cinco años!

Recuerdo que una de las cosas que más me sorprendía de él era lo


mucho que reprimía sus emociones y el dolor físico que era capaz
de soportar. Parecía que quería que todos viéramos que mientras
más resistía, más fuerte era. Hoy en día cuando pienso en él mi
corazón se constriñe. Es increíble cómo puede haber tanto
sufrimiento en el mundo y no tenemos ni la más mínima idea.
Este pequeño había desarrollado una coraza en la que cualquier
resquicio de debilidad era inaceptable. La vida le había enseñado
que había tanto sufrimiento en su interior que lo mejor era evitarlo
a toda costa. Lo entiendo. Y esos tres días fueron una gran lección
para mí.

Otras conductas que me asombraban de Pedro era que él mismo


buscaba situaciones que le causaran sufrimiento, como caminar
con sus sandalias en la mano por el lado en donde la arena estaba
lo más caliente posible por el incandescente sol de la costa. O
nadar en la zona del río con el agua más revuelta y donde tragaba
más agua para poder mantenerse a flote. Él mismo creaba su
propio infierno, y eso lo mantenía en un constante estado de
malhumor pero recordando lo fuerte que era y sosteniendo su
identidad ficticia por todo lo alto.

Nunca supe qué sucedió al final con Pedro. La última vez que nos
vimos y que me despedí de él fue un domingo por la tarde. Yo
partí y él se quedó en la cárcel con su madre. En el momento de
decirnos adiós, tanto dolor reprimido explotó en forma de llanto y
no parábamos de llorar, abrazados uno con el otro por un largo
rato. Y sinceramente, hasta ahora, aún me conmueve recordarlo y
derramo unas lágrimas mientras termino de escribir este párrafo.

Te cuento esta historia un poco trágica y personal porque quiero


que comprendas que todas nuestras vivencias dejan cicatrices
mentales y emocionales en forma de autoesquemas y patrones
emocionales que cargamos por el resto de nuestra vida. Esos
esquemas no solo van a dictar la manera como nos vemos a
nosotros y al mundo, sino que van a definir la manera como
percibiremos y sentiremos las situaciones de nuestro futuro y las
situaciones que nos crearemos constantemente a nosotros mismos,
para confirmar estas creencias que tenemos de la realidad. Los
psicólogos reconocemos la importancia de trabajar con estos
esquemas para sanar las heridas que dejaron las vivencias del
pasado. Pero no solo es indispensable que trabajemos con esos
patrones acumulados en nuestro ser. para lograr cicatrizar las
heridas antiguas debemos trabajar estos esquemas para cambiar
nuestra manera de percibir nuestro futuro y no generar
inconscientemente nuevas situaciones que nos hagan vivir las
mismas experiencias una y otra vez. como lo hacía Pedro en la
playa. Todos sus amigos con sandalias, disfrutando, comiendo
helados y jugando, mientras él buscaba quemarse con la arena,
peleaba con sus compañeros, no aceptaba los helados y se burlaba
de sus amiguitos buscando inconscientemente el rechazo. Su
esquema era algo parecido a «la vida es dura y horrorosa», así que
no le quedaba otra que vivirla de esa manera, incluso cuando
estaba muy lejos ya de los barrotes y del maltrato de la cárcel.

Todos tenemos un poco de Pedro en cada uno de nosotros. Todos


somos esclavos de ver la vida como lo dictan nuestros
autoesquemas mentales y emocionales. La solución es tomar
conciencia, aceptarlos y dejarlos marchar cuando no nos hacen
personas felices. Para eso escribo este libro.

Tú puedes decidir en qué creer y liberarte de tus \iejas


ataduras, puedes elegir cómo quieres ver tu vida e incluso
cómo verte a ti mismo.

Es muy importante expresar libremente nuestras emociones. De


hecho, el término «asertividad» es muy utilizado en el mundo
terapéutico para denotar la capacidad de expresarnos honesta y
adecuadamente. Sin embargo, expresarnos asertivamente o
pegándole un grito a alguien en un momento dado en el que
perdemos el control solo sirve para liberar un poco de tensión
emocional, no sirve para liberar la burbuja emocional interna en
su plenitud. Cuando expresamos a otros nuestros problemas y
emociones negativas les lanzamos una carga más que no tenían y
que ahora ellos tendrán que reprimir o expresar nuevamente para
liberarse de ella. Es importante por ello que aprendamos a
expresar nuestras emociones de la manera menos ofensiva y
debilitante para el otro. Sin embargo, muchas veces es mejor que
las trabajes contigo mismo o con un especialista y no involucres a
terceros. No tienes que gritar, ni maldecir, ni destrozar la sala
lanzando todo al suelo para conectarte realmente con una
emoción. Hay otras formas más saludables y económicas de
liberar las emociones reprimidas. Conectarte con tus emociones
significa sentirte y sumergirte dentro de ti. Es preferible conectar,
sentir y si es necesario llorar las horas que sean, a maldecir por
algún evento o forzarte a sentirte mejor comiendo comida
chatarra, tomando alcohol o evadiéndote por medio del sexo.

Las emociones están ahí por alguna razón, tienen una función en
nuestra supervivencia. Millones de años de evolución no son
cualquier cosa y no pueden estar equivocados. Así que debemos
respetarlas y ser cada vez más como lo que somos: animales. Los
animales sienten y expresan sus emociones sin miedo. La
diferencia es que ellos no se juzgan y, en consecuencia, no tienen
ni sienten vergüenza de lo que opinen los demás acerca de ellos y
de su estado de ánimo.

Expresa tus emociones libremente. No existe ninguna ley que


diga que tengamos siempre que cargar con una sonrisa en el
rostro.

Yo creo que las emociones son como niños que tenemos en


nuestro ser y que quieren ser escuchados. Cuando fui psicólogo
en un colegio de Caracas (Venezuela), me di cuenta de algo. Los
niños que tenían más carencias afectivas en su hogar, debido a
que los padres no les prestaban la atención adecuada, eran los
niños que más compartían conmigo en el cubículo. Yo disfrutaba
en grande con ellos, me permitía escuchar lo que querían decirle
al mundo, a sus padres, a sus maestras y a sus amigos. Si no les
prestamos atención, si no buscamos conectar genuinamente con
ellos, buscarán llamar la atención de mil maneras., la mayoría de
las veces con un comportamiento disruptivo. Pero si con amor y
paciencia escuchas lo que tienen que decir, lo que quieren
expresar, ten por seguro que esos niños no verán la necesidad de
llamar la atención con pataletas y gritos; disfrutarán jugando
tranquilamente solos o con sus compañeros.

Las emociones son muy parecidas a los niños. Si ellas surgen en


un momento determinado y no escuchas lo que tienen que decirte,
ni se expresan, ni se liberan, volverán más adelante y la segunda
vez con mayor intensidad, como una pataleta infantil, por haberlas
ignorado en un principio.
Llenar un vacío interno con cosas externas solo incrementará
el vacío. Acéptalo, suéltate al mundo con el vacío bajo el
brazo, llévalo contigo y atrévete a hacer todo lo que quieras
junto a él. Convierte ese vacío en un espacio para recibir todo
aquello que mereces.

Pocas veces he trabajado con amigos cercanos, pero hace un año


aproximadamente elegí acompañar en un proceso terapéutico a un
amigo que estaba realmente perdido. ¿Perdido por qué? Porque
tenía ya todo lo que había pedido en su pasado, se había esforzado
muchísimo para alcanzarlo y ahora que lo tenía estaba deprimido,
confundido y agotado de buscar soluciones en libros y diversas
técnicas de meditación, respiración, etc. Te dejo su testimonio
para que seas tú quien se ponga en la piel de él y descubras lo que
él pudo descubrir.

Hace áos años yo quería mejorar mi rendimiento en el trabajo y


empecé en el desarrollo personal. Comencé a meditar. a hacer
técnicas de mindfuiness- a salir poquito a poco de mi zona de
confort. Después ce un tiempo me di cuenta de que el trabajo que
tenía no era el que realmente quería, que estaba ahí por hacer
algo y no quedarme en casa:, y que ganar dinero de esa manera
realmente no me daba felicidad. Había otras cosas de mi vida que
tenía que solucionar. Entonces comencé a salir más ce mi zona de
confort y me enfoqué más en el ligue en la calle, bares y
discotecas; para poder dominar la ansiedad social,, mi relación
con ias mujeres y tratar de convertirme en un hombre más
atractivo. Esto me abrió muchas puertas y muckas experiencias y
aventuras; pero ai poco tiempo me di cuenta de que estaba
haciendo nuevamente lo mismo que con mi trabajo. Estaba
simplemente tratando de compensar, tener más mujeres; más
historias, más aventuras. También me di cuenta de que hacía
falta un ajuste a nivel espiritual y que tenía que trabajar más de
adentro hacia afuera en vez de cultivar resultados. Es que por
mucho que ios consiguiera no lograba saciar esa necesidad de
querer ir por más. Entonces empecé a trabajar más la
espiritualidad; me centré más en la meditación; en la energía,
pero otra vez me di cuenta de que lo hacía desde un punto de
vista de tratar de mejorarme y no de amarme a mí mismo. Así que
buscaba algo más profunde y estaba ya desesperado. No importa
la de tías con las que me acostara, el dinero que ganara o lo que
meditara porque no encontraba realmente esa respuesta que
solucionara mis problemas. Y con Miguel decidí darle un intento
ai trabaje de »sombras» y ver de qué iba el tema.

Al principio fue muy duro porque comenzaron a salir problemas


que desconocía; brotaron emociones que había reprimido mucho
tiempo y que pensaba que ya ni estaban. pero en realidad seguían
allí y operaban desde lo incógnito controlando mi vida de manera
indirecta. Entonces comenzaron a aflorar estas emociones y tuve
la tentación muchas leces de dejar la terapia. Pensaba: *si yo
estoy bien, qué sentido tiene que salga toda esta mierda».
Además. se juntó esta etapa con otra en la que había vuelto a
Madrid a vivir con mi madre después de 7 años. Y comenzaban a
salir todas esas emociones; a la vez que salían en la terapia.
salían en la vida real en discusiones con mi madre, y como
antiguos fantasmas...

Según la terapia fue avanzando y fuimos desvelando esos


antiguos procesos reprimidos, aunque al principio tenía una
actitud muy crítica hacia ellos, luego fui acogiéndolos en mi
personalidad y aceptándolos. Incluso las partes que más odiaba
de mí y que más rabia y repugnancia me producían fui capaz de
verlas con compasión y aceptarlas. Entender que son partes de
mí, que están ahí y que no hay necesidad de ocultarlas, de
reprimirlas, de cambiarlas, sino simplemente aceptarlas. Y al
hacer eso, pasaba algo mágico. Yes que empecé a estar en paz
conmigo mismo. Después de tanto tiempo de tanta
búsquedaprimero con el trabajo, luego con el desarrollo personal
buscando lalidación, me di cuenta de que tal vez no necesitaba
eso. Me di cuenta de que tai vez no había ningún problema. si yo
estaba en paz con esas partes de mí, si yo me aceptaba y me
amaba a mí mismo, no había ningún coche o reloj de lujo que
comprar para demostrar algo, o tías con las que salir; podía
estar simplemente en paz conmigo mismo. Yeso me abrió los ojos
y entonces dejé de hacer las cosas simplemente llevado por una
motivación de demostrar o escapar de emociones, y encontré la
abundancia absoluta en la sencillez. Si miro mi vida desde un
punto de vista materialista,, ese memento con Miguel en donde
encontré ia aceptación y la paz sería uno de los momentos más
bajos a nivel económico. En otros momentos que tenía muchísimo
dinero y chicas no tenía aceptación y todo era una búsqueda.
Entonces en ese momento me di cuenta de que eso era lo que yo
estaba buscando, y la solución real a los problemas era
aceptarlos. Entonces dejan de ser problemas. Una vez que entré
en ese estado de paz y aceptación de lo que tenía; surgió ia
claridad para decidir lo que realmente necesitaba o no hacer,
desde la consciencia, y fue entonces cuando apareció la opción
profesional de convertirme en un coach. Y apareció como algo
ligero, algo que tenía sentido y que no estaba asociado a ninguna
emoción, era algo que si lo hacía estaba bien, y si no lo hacía,
pues también. Y empecé a ver que mi rifle pedia avanzar en esa
dirección sin depender de eíla; desde la plena aceptación de que
si sale bien, estupendo, y si no sale, bien igual... Y así fue, una vez
que conseguí estar en paz total, une oportunidad real apareció,
pero solo apareció cuando creé la abundancia actual. Solo puedo
decir que el trabaje de Miguel fue brillante para conseguir sacar
esas emociones a la luz y, en la luz, poco a poco derretirlas para
poder ver con claridad.

Adrián

Conocerte es el camino

¿Crees que te conoces? La mayoría de las personas creen que se


conocen. Esa es una de las ideas que nuestro ego mantiene en
cada uno de nosotros, para que nunca necesitemos mirar hacia
adentro. ¿Te acuerdas del duende que nombré en el primer
capítulo? Es más fácil hacernos creer que ya nos conocemos y no
hay nada que cuestionar. Creemos ciegamente que sabemos cómo
responderíamos a una situación determinada, al menos creemos
cómo podría ser, y sin embargo posiblemente a todos nos ha
pasado que hemos dicho «realmente no entiendo cómo reaccioné
de esa manera».

¿Qué tipo de persona eres? ¿Cómo ves al mundo? ¿En cuáles


atributos se basa tu aceptación personal? ¿Con qué valores te
identificas? ¿Eres de las personas que tienen el hábito de hacer
suposiciones? ¿Qué estilo de música te llena? ¿Qué deporte te
hace vibrar, aunque no lo hayas hecho nunca? ¿Qué estilo de ropa
te gustaría llevar pero no llevas porque rompería el esquema de la
imagen que tienes de ti mismo y que has creado en los demás?
¿Cuál es tu color favorito? ¿Cuáles son tus cinco atributos o
cualidades preferidas? ¿Cinco partes de tu cuerpo que te gusten?
¿Cuál es tu estilo de humor? ¿Dónde te hubiera gustado nacer?
¿Qué es lo que más te molesta de alguien? ¿Qué es lo que más
tristeza te da? ¿Alguna vez has perdonado?

Todas esas preguntas son ventanas para que puedas entrar en tu


interior. No tienes que responderlas ahora mismo, o sí. Haz lo que
sientas más conveniente. Lo importante de todo esto es que
despiertes de ese sueño en el que estás y te des cuenta de que
sabemos muy poco de nosotros; además, sabemos tan poco de
nosotros que creemos que somos de una sola manera. Mientras
que en realidad somos seres cambiantes, dinámicos y lo que un
día nos gusta, puede no gustarnos mañana o al revés. Lo que nos
apetece hacer un día puede que no nos vuelva a apetecer nunca
más. Aquello que nunca pensaríamos que nos gustaría, un día nos
cautiva y nos sumerge en un deseo que parece inaceptable para
nosotros mismos, pero en realidad es una puerta de acceso a un
nuevo paradigma. Esto es precisamente el camino del hombre
trascendental del siglo XXI. un redescubrir constante. El hombre
que se pensaba poderoso, que era inflexible y quebradizo por su
dureza interior, ahora es más como una rama flexible pero
resistente que se permite ser vulnerable, pero sin romperse.

Vence el hábito de hacer suposiciones

Nada arruinará más tu vida que el vivirla desde el miedo.


Sigo con las preguntas, amigo mío. ¿Eres de esas personas que
viven haciendo suposiciones? Quiero que te detengas por un
momento. Por favor, a partir de ahora, tómate un tiempo para
reflexionar un poco las preguntas que te haga en el transcurso del
libro. Si respondes inmediatamente, está respondiendo tu ego.
normalmente a la defensiva y buscando ocultar esa ventana que te
pongo para que entres a tu interior. Ayúdate a ayudarte. Ayúdame
a ayudarte. Este es un trabajo de dos. De ti-contigo y luego de mi-
contigo. Yo no puedo luchar contra tu ego y contra las ideas
preestablecidas de tu mente, o por lo menos no a través de estas
páginas. Necesito que seas tú quien, en compañía de este libro,
comiences a reflexionar y cuestionarte de manera sincera y tajante
acerca de cómo vives tu vida actualmente.

Siempre les digo a mis clientes que para ser atractivo debes
aceptarte completamente y que. para aceptarte, debes primero
conocerte. Para mí la dificultad primordial no es ayudarte a
desplegar tu atractivo natural. Mi gran reto es motivarte a
conocerte profundamente. Transmitirte la razón por la cual debes
averiguar más de ti. al igual como te preocupas por conocer a una
persona con la que estás saliendo.

¿No es extraño que nos guste conocer personas interesantes, saber


de su vida, sus gustos, necesidades, pasiones, etc.? Sin embargo,
muchas personas viven una vida entera y nunca se preguntaron
cuál era su pasión. ¿No es curioso que lo primero que hacemos es
preguntarle el nombre a las personas, pero nunca nos hemos
preguntado qué nombre nos hubiera gustado que nos pusieran?

Para iniciar el camino del autodescubrimiento debes ser honesto


contigo mismo. No necesitas mucho más que eso. Debes decidir
afrontar la verdad, te guste o no te guste lo que veas. Decidir ver
la realidad de las cosas, en vez de dejarnos llevar por lo que
suponemos de las situaciones o por lo que nos dice la sociedad, es
uno de los hábitos que más tiempo me ha costado adquirir. Ver la
verdad y despojarme de las suposiciones.
La semana pasada un paciente terminó su relación porque su
pareja, quien se había ido de vacaciones a su tierra natal. Ecuador,
había conseguido trabajo y deseaba quedarse allá a realizar su
sueño. Él estaba esperándola en Madrid y cuando ella le dio la
noticia definitiva mi paciente, le dijo que si esa era su decisión,
pues muy bien, que para él sería más fácil borrarla de sus redes
sociales y separarse un buen tiempo de ella para superarlo. Ella
accedió por amor, con lágrimas en los ojos, y se despidieron.

Él llegó a mi consulta destrozado, comentándome que se sentía


abandonado nuevamente, y nos dispusimos a trabajar el tema del
abandono. Casi al final de la terapia, le pregunto: «¿En algún
momento ella te planteó dejarte?». Se quedó pensando y me dijo:
«No literalmente, pero supongo que si prefirió quedarse allá en
vez de venirse a Madrid aquí conmigo debe ser que prefiere dejar
nuestra relación y ya». Después de una pausa, de esas que denotan
que te has percatado de un error muy obvio, le pregunté: «¿Qué
evidencias tienes de que ella quiere dejar lo que tiene contigo?».
«Que se queda allá», respondió, sin percatarse de que había
dejado la relación por una simple suposición. Le dije: «Esa no es
una evidencia de que quiera dejar lo que tiene contigo, esa es una
evidencia de que ama su trabajo». De repente sus ojos se abrieron
como dos enciclopedias, se despegó del respaldar del sofá
irguiendo su columna y con voz tensa pero frágil, me dijo: «¡No
puede ser, no puede ser! La he abandonado yo y toda esta semana
he creído que ella me había abandonado. Necesito llamarla ahora
mismo». Dos días después recibí un mensaje de voz diciéndome
que habían hablado, ambos estaban felices nuevamente y además
muy ilusionados porque él tenía planes de viajar a Ecuador en
cuanto terminara unos asuntos en Madrid.

Las suposiciones son pequeñas piedras en el camino que


pueden hacernos desviar unos cuantos grados. Sin embargo,
lo que a simple vista parecían unos insignificantes grados, con
el pasar del tiempo te das cuenta que cambiaron
completamente tu dirección en la vida.
Tus suposiciones serán determinadas por tus miedos. A eso que
tanto le temes será el monstruo que se disfrazará de suposiciones.
Recuerdo que de pequeño veía películas de horror con mi abuela
en su sofá. No olvido el temor que sentía dentro de mi pecho a los
cinco o seis años, pero tampoco olvido como mi abuela espantaba
todos mis miedos al decirme: «No. mijito, esos son actores
pintados, eso es puro maquillaje. Nada de eso es real, ellos se
pintaron, grabaron eso y luego se fueron a sus casas. Y ahora
nosotros lo vemos en la televisión». ¡Qué fácil me regresaba la
sonrisa a la cara y comenzaba nuevamente a disfrutar de la
película! Hasta que luego me olvidaba nuevamente de que eran
actores y se lo decía, para que me convenciera una vez más y
ahuyentara mis miedos.

¿Sabes qué? Hace un buen tiempo me di cuenta de que ya no


quería depender de alguien que me aliviara ni me convenciera de
nada. Hace un tiempo decidí que quería ser responsable de creer
en los hechos y no en los cuentos de las personas, ni en los
cuentos que se monta mi propia mente. Así que un día descubrí
que tenía que valerme por mí mismo y tomé la decisión de
comenzar a ver la vida basándome en los hechos y no en las
asociaciones involuntarias que hacía mi mente. Hoy en día hago
exactamente lo mismo que hacía con mi abuela cuando era un
niño, pero conmigo mismo. Me digo: «Miguel, esto que estás
diciendo es claramente una suposición». Me hago básicamente
preguntas: i) ¿Cuál es el verdadero problema? 2) ¿Qué me dicen
los hechos y no las personas? 3) ¿Qué evidencias tengo a favor y
en contra de la suposición que me estoy haciendo? 4) ¿Me sirve
para algo positivo pensar de esta manera? Usualmente me doy
cuenta de que la suposición no es real, que todo es una
construcción de mi mente e inmediatamente se desvanece mi
ansiedad. ¿Qué pasa si aún me quedo sintiendo el gusanillo de la
duda? Pues pregunto, tan fácil como eso. En el caso de mi
paciente, algo muy sensato de su parte hubiera sido preguntar en
vez de suponer. «Cariño, el que decidas quedarte a trabajar allá
implica que quieres que dejemos lo nuestro». Los hombres
huimos de los dramas asociados con el abandono, la infidelidad,
el orgullo masculino, el irrespeto y la traición de un amigo, y es
por esta razón que hacemos suposiciones pues de esta forma no
tenemos que confrontar una realidad dolorosa.

Nuestros monstruos internos se ven reflejados en las


suposiciones que hacemos en el día a día. Somos David frente
Goliat. Expresar la duda preguntando claramente puede
matar en el acto cualquier suposición. Vence todos tus miedos
en nombre de la verdad como David venció a Goliat en
nombre de Dios.

Si quieres iniciarte en el camino del autodescubrimiento para


liberarte de la cárcel que no te permite desatar tu atractivo
personal, comienza a derrumbar con preguntas todas las
suposiciones que tienes acerca de ti mismo. Replantéate todo
acerca de ti. Comienza a explorarte, desde qué nombre te hubiera
gustado que te pusieran tus padres hasta cómo te gustaría ser.
Recorre preguntas como dónde te gustaría vivir en este momento
e interrógate acerca de si estás vestido 100% como te gusta a ti o
eres una marioneta de la moda. ¿Te expresas como te gusta o
como te enseñaron? ¿Qué deporte o actividad te llena realmente?
¿Qué estilo de cabello o atuendo tendrías si no tuvieras que
mantener una imagen social? ¿En qué elegirías trabajar si tuvieras
todo el dinero del mundo? ¿Trabajarías para alguien o trabajarías
para ti mismo? ¿Haciendo qué cosa?

No te puedo expresar todo lo que puedes descubrir cuando


decides ver la verdad en todo lo que te rodea y cómo eliminas la
mitad del sufrimiento de tu vida con solo tomar esta decisión,
pero lo importante en este momento es comenzar a ver la verdad
en ti. Eso sí. no juzgues como bueno o malo aquello que
descubras, porque si lo haces, entorpecerás el proceso. Recuerda
que a tu ego no le interesa que indagues en ti. Va a ponerte miles
de obstáculos, pensarás que hacer eso es una tontería, que es
obvio que sabes de ti. que te vistes, te expresas, actúas 100%
como te gustaría y. sobre todo, que estás feliz con tu trabajo.
Créeme que algunos de estos pensamientos vendrán a tu mente,
pero no les hagas caso. Acéptalos y déjalos estar mientras
continúas con tu proceso de autodescubrimiento personal.
Elige que tu magnetismo personal sea el resultado de tu
grandeza interior y no el resultado de tus vacíos internos.

Tengo que decirte que ver la verdad es una de las paradojas más
complicadas de la vida. A pesar de que debemos comenzar a
enfocarnos en los hechos y no en las suposiciones, existe un nivel
más que quiero mostrarte. No importa las cosas que hagamos,
sino de dónde provienen esas acciones. Y puedes verlo también
en los demás. Es fácil ver las acciones de los demás, pero lo
interesante es comprender de qué parte de su corazón surgieron
esos comportamientos. ¿Provienen de un profundo amor? Muchas
acciones que a simple vista aparentan ser realizadas desde el
egoísmo o la maldad provienen del amor más transparente.

Ya sabes que no es saludable hacer suposiciones, así que no vas a


suponer si una persona hizo algo por esto o por aquella razón.
Cuando necesites indagar más acerca del lugar desde donde parte
la acción de una persona, tan solo pregúntale: «¿Qué te hizo
pensar que lo que hiciste era lo correcto?». No preguntes «¿Con
qué intención lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste?». Esas son preguntas
acorralado ras y el ego disfrazado de miedo va a entrometerse
buscando justificaciones y dando respuestas rápidas que la
mayoría de las veces no son la verdad detrás de esa acción. En
cambio, frente a la pregunta anterior, el ego no tiene cabida,
porque es una interrogante que parte de la aceptación y del amor.

Vivir desde la verdad nos quitará del medio un montón de


sufrimiento innecesario. Decide ver la verdad en cada aspecto
de tu vida, olvídate de las suposiciones y deja de posponer la
felicidad.

Cuando comenzamos a enfocarnos en el ser todo comienza a tener


matices que antes parecían imperceptibles. Creo que el tema de
dar dinero por la calle a personas necesitadas es muy polémico,
pero decidí poner este ejemplo a modo ilustrativo. Es difícil
identificar si una persona da dinero a un mendigo partiendo desde
el amor o desde la culpa, ¿cierto? Es muy diferente pensar:
«Espero que esto pueda ayudarle a comer», a pensar «Pobre
hombre y yo con estas bolsas llenas de ropa nueva. No he hecho
ni una labor altruista en esta semana, soy tan egoísta a veces. Le
daré cinco euros y se sentirá feliz». Esta acción parece venir
desde el amor, pero ¿realmente viene desde el amor o viene de
una sensación de culpabilidad? Cualquier persona que ve desde
afuera se sorprendería de la bondad de aquella persona que regaló
cinco euros y quizás pudiéramos juzgar a la otra persona que
regaló solo unos cuantos céntimos. Quizás uno de ellos dio los
pocos céntimos que necesitaba para comprarse una barra de pan.

Este es solo un ejemplo para mostrarte crudamente como nuestro


ego nos engaña constantemente, pero somos nosotros los que
podemos decidir vivir con consciencia e identificar realmente
desde dónde parten nuestras acciones. Por esto también es
importante que decidamos ver la verdad en cada uno de nuestros
actos cotidianos. Preguntarnos cuál es la verdadera emoción que
está presente detrás de cada pensamiento o de cada acción.
¿Proviene del miedo o del amor a mí mismo y al mundo? Cuando
vemos en nosotros nuestras sombras, nuestra culpa, nuestra
necesidad de manipular a otros para obtener lo que queremos,
entre otras cosas que no veíamos, comenzamos a aceptar esos
resquicios de «maldad o egoísmo» que a veces vemos en otras
personas y que inmediatamente tachamos de inapropiados y nos
disgustan. La culpa, la tristeza, la rabia, la vergüenza, la envidia,
la ambición son emociones que enmascaran el miedo. El
altruismo, el agradecimiento, la felicidad, la bondad, el derecho a
la libertad son expresiones que parten del amor. A eso nos
referimos cuando hablamos de trascender el paradigma del
«hacer» al «ser». Y me basta con que de este capítulo se queden
al menos con esta idea:

No es tan importante el acto, como el lugar emocional del que


proviene.

Pero para eso debemos ser radicalmente honestos con nosotros


mismos, y luego de ver en nuestro interior ciertas facetas que
incluso no nos gustan de nosotros o que no habíamos identificado
aún. iniciar con el segundo proceso de trascendencia, el proceso
de aceptación de todo aquello que descubramos en el viaje hacia
nuestro mundo interior.

Para finalizar y antes de comenzar con la parte «sólida» del libro,


quiero dejarte el testimonio de uno de mis clientes que
actualmente está con la chica que soñaba y que un día en terapia,
me dijo: «Miguel, yo con una mujer así ya no pediría más nada».
Aproximadamente un mes después de haberle dado de alta en su
proceso, recibí una llamada en la que me decía que había salido
con ella un día y desde entonces estaban juntos. Te dejo con su
experiencia y espero que logre motivarte a comenzar a indagar
dentro de ti mismo para poder encontrar el equilibrio y la armonía
que necesitarás para avanzar en la dirección hacia la vida de tus
sueños. Y si por sí mismo el testimonio no te sirviera para
motivarte y brindarte esperanza para tu trascendencia, te voy a
comentar lo que me dijo un amigo suyo hace dos semanas (casi
un año después de haber él escrito este testimonio): se va a casar
con esa chica en pocos meses y ya están planificando el
matrimonio.

Actualmente me siento un hombre muy diferente después de


trabajar con Miguel dos meses en consultas. Soy un hombre
mucho más consistente y mucho más coherente. La verdad es que
ahora mismo no necesito seducir a una mujer para sentirme
mejor o peor persona, creo ahora que la seducción es algo
natural y tan benito, tanto para las mujeres como para los
hombres, que la verdad me siento mucho más capaz de seducir
ahora que cuando vivía erfocadc en conocer mujeres todo el
tiempo. Ahora es completamente secundario y tengo muchas
otras prioridades en mi vida.

El trabajo con Miguel fue muy profundo, fue a nivel inconsciente


y consciente, y lo que hicimos fue indagar, buscar lo que él llama
tus sombras. metemos en aquellas partes de mi persona que
tienen emociones contenidas y pensamientos contrapuestos. y con
base en este trabaje al final lo que conseguimos fue una fusión de
las sombras en mí, una persona única. una versión mucho mayor
de mí mismo, y básicamente un hombre mucho más íntegro y más
fuerte, mucho más coherente, mucho más consciente. Ya la mujer
en mi vida no es una necesidad ni desee un resultado concreto, y,
curiosamente, ahora que ios resultados prácticamente no me
impertan, de repente ligo más, me t a mucho mejor con las
mujeres, me va mucho mejor en general, y desde luego, esta
sensación de desconcierto al final ha desaparecido. Mi
recomendación para todos aquellos que se sientan perdidos en
algún memento de su vida, en una tierra de nadie, en un lugar,
como yo, en el que me sentía desubicado o tan solo que estén en
la búsqueda de mejorar personalmente, buscad a Migue!. Como
he dicho, ha sido todo un placer trabajar con él.

Anónimo
Capítulo 3

Acéptate

Conviértete en tu mayor prioridad

A pesar de que el amor propio proviene de un nivel de


consciencia elevado, también es algo primitivo que tenemos
enraizado muy dentro de la especie humana. Está relacionado
con nuestro instinto natural de sobrevivir, de ponernos a nosotros
mismos por encima de todo con tal de mantenernos con vida. Sin
embargo, desde que somos animales un poco más racionales y
menos sabios, nos hemos alejado cada vez más de nuestra
conexión instintiva y de la sabiduría de nuestra naturaleza
primitiva interior.

Nos hemos alejado de un derecho biológico que nos ha


otorgado la naturaleza: el de ubicar nuestro bienestar por
delante de cualquier cosa.

Se pudiera decir que la aceptación propia se entrelaza al concepto


de egoísmo positivo: el yo y el mí. Si nos guiamos por nuestro
sentido ético y moral podemos decir que cuando decido
aceptarme completamente elijo asumir un punto de vista egoísta
con el cual me brindo la mayor importancia y considero que mi
realidad es más sólida que cualquier canon establecido desde
afuera. Es lo que muchos psicólogos llamamos el egoísmo
positivo. Es respetar mi derecho a existir y a estar en paz con
cualquiera de mis facetas y expresiones, físicas, emocionales,
mentales o espirituales.

El egoísmo positivo es la esencia más primitiva que posee cada


uno de nosotros. Está esperando adormilado dentro de ti. hasta
que lo descubras y comiences a usarlo en tu vida. Así como el
león que se encuentra durmiendo en la sabana y ve acercarse a
otro león solitario que busca conquistar un nuevo territorio y
nuevas hembras para reproducirse. Ese león inmediatamente se
levanta del letargo, impulsado por un deseo inmensurable de
proteger su territorio y su manada, sin importar que eso le cueste
la vida.

El egoísmo positivo también se encuentra en cada uno de


nosotros, listo para defender nuestra integridad, y serás capaz de
verlo reflejado en los ojos de quien lo lleva como bandera. Estas
personas suelen tener una mirada relajada, pero cargada de coraje
y valor, con un aura de tranquilidad que subcomunica que todo
está bien y que. pase lo que pase, ellos se darán su lugar sea la
situación que sea. Estas personas exudan que se sienten
protegidos consigo mismos estén donde estén y su círculo más
íntimo se siente igualmente protegido cuando están a su lado.
Esto es lo que logra un hombre atractivo a su alrededor.

Cuando decidimos aceptarnos nos disponemos a hacer lo posible


por vivir la vida en su máximo esplendor, sin miedo a sufrir. Es
también fluir con las situaciones que nos ocurren y los
pensamientos, emociones y elecciones que se desatan a partir de
estas.

El egoísmo positivo es el amor que desplegamos a donde quiera


que vayamos por todo lo que proviene de nosotros. Como ya
aclaré, a un nivel muy primitivo proviene del amor por nuestra
propia vida, es decir, la supervivencia animal. En otro nivel más
abstracto podemos conceptualizarlo como el amor, el respeto y la
compasión que sentimos por nosotros y la decisión de valorarnos
profundamente frente a todo lo demás.

Para mí es sumamente importante ayudarte a desarrollar tu


egoísmo positivo porque si no somos egoístas, en el buen sentido
de la palabra, difícilmente vamos a llegar a desarrollar un amor
propio sólido y una autoestima elevada. El convertirnos en
hombres egoístas mentalmente saludables tiene que ver con
volcar la mirada hacia dentro y comenzar a darnos el valor que
realmente tenemos; es una paradoja en la que comenzamos a
identificar que las demás personas no tienen más importancia que
nosotros y que a la vez nosotros tampoco prevalecemos sobre los
demás. Sin embargo, como nosotros habitamos en nuestra casa,
antes de querer tener la casa ajena limpia, debemos ser
responsables de mantener en orden la nuestra para luego, de esta
forma, poder ayudar a los demás. Es decir, debemos estar bien
primero con nosotros mismos y con la fuerza que esto trae
consigo para poder ayudar a la mayor cantidad de personas a
nuestro alrededor. Si tu propia estima está cojeando, el amor que
brindarás al exterior también cojeará. Recuerda que si vas en un
avión y este de pronto comienza a caer en picada y empieza a
faltar el oxígeno, lo primero que debes hacer es ponerte la
mascarilla, y luego ayudar a los pasajeros que están a tu
alrededor. Eso es un egoísmo inteligente, eficaz y pragmático.

A lo largo de este capítulo vamos a seguir hablando de muchos


elementos que conforman para mí la aceptación personal que
impulsa el egoísmo saludable. Es un camino en donde también
identificarás cuáles son las zonas de guerra que tienes contigo
mismo, cuáles son esas partes de ti que no te gustan, esas partes
de ti que te incomodan (físicas, mentales y emocionales), esas
actitudes y resistencias que no te dejan alcanzar tus metas.

Dentro de la terapia trascendental masculina, el trabajo de


sombras es lo que te permite mirar tus miedos más profundos, los
complejos más irracionales y las emociones negativas reprimidas.
Cuando identificamos lo importante que es estar en paz con
nosotros mismos, estamos elevando nuestro amor a la estratosfera
de nuestro mundo interior, estamos decidiendo primero organizar
nuestra casa antes de salir a la calle.

Mantente firme en tus ideales aunque esto implique romper


con algunos patrones establecidos

Después de más de cinco años trabajando en el mercado del


coaching de seducción y el coaching para solteros, me encontré en
una encrucijada. Las personas seguían preguntándome qué debían
«hacer» para conseguir pareja, y era difícil que comprendieran
que lo importante no era lo que tenían que «hacer» sino cómo
podían hacer para «liberarse».

Ya llevaba muchos años enseñando técnicas de seducción y


creyendo en este método de divulgación, pero las cosas estaban
cambiando en mi interior y por diversas circunstancias personales
comenzaba a descubrir, cada vez con mayor certeza, que la
verdadera seguridad frente a las mujeres y en la vida misma no se
conseguía trabajando o aprendiendo unos cuantos conceptos y
otras tantas técnicas superficiales. Descubrí que la verdadera
liberación de tu parte más atractiva se lograba después de un
proceso empírico de autobservación y práctica en el mundo real.

Después de haber trabajado arduamente en mí mismo y haber


invertido erróneamente muchos años en enfocarme en técnicas
externas que despertaran mi magnetismo personal, comprendí que
podía evitar que mis clientes pasaran por lo mismo que había
pasado yo. Podían ahorrarse unos cuantos años de frustración con
solo enfocarse en el ser en vez de en el hacer. Sin embargo,
seguían lloviendo clientes que continuaban preguntándome acerca
de las técnicas más efectivas para despertar el deseo y la
admiración de las mujeres.

Fueron períodos de frustración, duda y pérdida de energía


explicando mi nuevo enfoque frente a la seducción. Desconocía el
impacto que esta nueva visión enfocada plenamente en el ser
podía repercutir en mi carrera profesional. Cambié mi manera de
vender la ayuda que podía ofrecerles a las personas, me arriesgué
a contradecir la mayoría de libros de marketing y los consejos de
expertos, y seguí mi camino expresándome con convicción y
exponiendo lo que pensaba y había descubierto en carne propia.
Me convertí en un comunicador y defensor de mi nueva ideología.
Decidí aceptar mi nueva manera de ver la seducción desde el ser
como mi nuevo sello personal.

Y ahora quiero decirte nuevamente que para desplegar tu


magnetismo personal debes trabajar primero en tu realidad
interior.

Más importante que la forma en la que hablas o lo que dices


frente a una mujer es lo que sientes acerca de ti mismo
mientras lo haces.

Te invito a responder estas preguntas: ¿qué sientes de ti mismo


cuando hablas con una prima o con tu hermana? ¿Te quedas sin
palabras y te pones nervioso? ¿Sientes ansiedad por lo que pueda
pensar ella de lo que estás diciendo? Y cuando estás frente a esa
mujer que te gusta, ¿cuáles son esos pensamientos automáticos
que surgen acerca de ti mismo? Por ejemplo «la estoy
aburriendo», «se va a ir», «no le intereso», «no soy su tipo». Estas
preguntas te permiten darte cuenta de que no es el hecho de que te
tengas que convertir en un hombre atractivo, conversador,
espontáneo, genuino, porque ya lo eres cuando estás sin presión,
sin nervios y sin querer la aprobación externa, sino que hay partes
de ti que te limitan y bloquean la espontaneidad que promueve
que tu singularidad personal se irradie al exterior con naturalidad.
Tú ya eres atractivo, solo que no te permites expresarlo
naturalmente cuando estás frente a la chica que quieres. Por eso
propongo que hablemos de liberación en vez de transformación.

Otro punto importante es el hecho de analizar cómo te sientes


cuando sales de tu casa por las mañanas. Esa sensación es la que
determina tu verdadero éxito personal, profesional y con las
mujeres. Esas emociones y actitudes cotidianas son las que
generan a tu alrededor un ecosistema personal abundante de
positividad, energía, motivación, o todo lo contrario. Ambas se
transmiten por igual a quienes te rodean, convirtiéndote en un
hombre atractivo o repulsivo frente a los demás.

Cualquier técnica que enseñaba en el pasado te serviría


actualmente para generar un destello de atracción momentáneo en
una chica; sin embargo, no te iba a ayudar mucho más que eso, no
serviría para tu día a día, ni para desplegar tu magnetismo y
liderazgo frente a otros hombres y tampoco para convertirte en
una persona exitosa y segura de ti misma. Si vamos a trabajar en
trascender, debes invertir tiempo, energía y dinero. Hazlo de una
forma que te empodere en todos los aspectos de tu vida y no solo
en uno de ellos, en las relaciones con las mujeres.

Acepta, respeta y atrévete a plasmar tus deseos aunque vayan


en contracorriente

Al igual como lo necesité yo en esa encrucijada de mi vida, tú


también necesitas desarrollar esa certeza y convicción de que tus
ideas, deseos, pensamientos y emociones son importantes tal cual
como surgen en tu interior, aunque vayan en contracorriente del
panorama esperado por los demás. Necesitarás coraje y valentía
no solo para expresar quién verdaderamente se encuentra dentro
de ti, sino para saltar al mundo y exponerte incluso sin que nada
lo amerite, solo por el simple hecho de expresarte libremente. La
idea máxima es comunicarte sin filtrar aspectos que tu mente
considera incorrectos de tu persona, ser amable sin sacrificar la
asertividad de tus planteamientos, colaborar y ayudar a otros sin
dejar de valorar tu esfuerzo y tu tiempo, amar sin anteponer el
objeto amado sobre tu bienestar y, por último, no aceptar menos
de lo que sabes que te mereces, al menos durante un período muy
prolongado. Ciertas veces en la vida necesitamos períodos de
transición en los cuales podemos aceptar situaciones que no
queremos, sin embargo, es importante tener presente que es solo
eso, un período de transición.

El paradigma de la cooperación es más poderoso que el


paradigma de la competición
Cuando sentimos atracción por una mujer, nuestro cerebro tiende
a responder retrayéndose o cohibiéndose. Nuestro cuerpo se tensa,
nuestra voz no fluye con facilidad y liberamos adrenalina. Es una
respuesta fisiológica completamente natural que a veces hemos
descrito como mariposas en el estómago o nervios. El problema
no es el estatus físico o social que posea la otra persona que te
deja sin aliento, el problema es tu percepción de tu propio tamaño.
Es la manera como te percibes frente a esa persona lo que te
genera esos nervios.

Una vez leí que frente a los problemas no importaba el tamaño de


estos, sino la autoconfianza que tienes para solucionarlos. Un
pájaro se posa en una frágil rama de manera confiada, pero no te
equivoques, el ave no basa su confianza en la resistencia que tiene
la rama para soportar su peso, sino en su capacidad de volar si la
rama en algún momento se quiebra.

Eso sucede con las personas atractivas, basan su seguridad en


ellas mismas y cuando están frente a otras personas atractivas
nunca las posicionan en un nivel superior. Ambos se sienten
atractivos y no tienden a idealizar al otro. Estas personas son
estrictamente racionales y defensoras de ver la verdad en cada
uno. de percibir la realidad tal y como es y no como su mente
hace que la vea. Ellos ven en la otra persona un sujeto con
inseguridades, que se enferma, que sufre, que tiene miedos y que
va al baño todas las mañanas a hacer lo mismo que tú. es decir, un
ser humano, no un Dios ni una diosa griega.

No significa que las personas atractivas no admiren a otras


personas y siempre se crean superiores o se igualen en
capacidades a todos. Significa que la «admiración» es una
sensación que se diferencia de la «subvaloración». Debemos
entender que podemos y debemos admirar a alguien sin necesidad
de sentirnos inferiores frente a esa persona. Aquellos seguros de
sí mismos disfrutan de admirar las cualidades de otros porque esto
no atenta contra el concepto que tienen de sí mismos; ya su mente
dejó de competir y compararse con los demás hace mucho tiempo.
Conectar con la sensación que te genera ver a alguien que es
exitoso en algún área es sumamente satisfactorio cuando vives
desde el paradigma de la cooperación y has traspasado el
paradigma de la competición.

Para poder desplegar tu atractivo personal o magnetismo


intrínseco masculino sobre las mujeres, comienza a
admirarlas sin desconectarte de la visión saludable que
quieres desarrollar de ti mismo. En el ámbito energético
somos todos exactamente iguales.

Comienza a ver el mundo como una gran fiesta en donde todo


abunda, las personas comparten con los demás aquello que les
sobra y tú recibes de ellos agradecidamente, y das también con
abundancia aquello que puedes. Debemos dejar de creer que los
demás están allá afuera para quitarnos lo nuestro y que también
nosotros debemos luchar para quitarles a los demás su puesto o
defender nuestra imagen. Esta visión de la vida no tiene ningún
beneficio para ti. Todo lo contrario, es altamente perjudicial pues
tu actitud frente al mundo es de defensa y ataque, y si ese es el
comportamiento que brindas al exterior no puedes esperar recibir
lo contrario. Eso es lo que sucede en los ambientes laborales y en
nuestras relaciones interpersonales. De esto hablaremos con
mayor profundidad más adelante. Por ahora reflexiona nn poco
acerca de cómo sueles mirar tu ambiente laboral, las reuniones
sociales, los ambientes festivos. ¿Sueles preocuparte por lo que
opinen las personas de ti y la posición social que tienes sobre los
demás? ¿Luchas constantemente por ser quien lleva el control y el
liderazgo porque así fue que te enseñaron que debía ser un
supuesto hombre alfa? ¿Te sientes desvalorizado cuando los
demás admiran más a otras personas que a ti?

Por último, quiero decirte algo que me encantaría que recordaras


para toda la vida. Si estás en guerra o envidias a las personas
atractivas, exitosas, millonarias o felices, te será muy difícil
alcanzar la realidad de la realización algún día.
Comienza a admirar a las mujeres hermosas, los hombres
atractivos, las personas exitosas, gente millonaria. y un día te
darás cuenta de que ahora son otros los que te admiran a ti.
Cambiaste de un bando al otro sin siquiera percatarte.

Disminuye la autoexigencia

Dentro del proceso de convertirnos en hombres exitosos, tanto en


lo profesional como en el aspecto romántico o sexual, habrá
momentos en los que te sentirás cabizbajo, frustrado y derrotado
por tanto esfuerzo y a veces sin obtener los resultados que deseas.
Quizás sientas que no estás viviendo tus valores tan al máximo
como quisieras vivirlos. No alcanzas a conseguir la salud que
deseas, el cuerpo que quieres, la libertad financiera que sientes
que mereces, la maestría en cierta habilidad, el amor propio que
deseas desarrollar, la seguridad en ti mismo que necesitas para
realizar tu trabajo con facilidad o las mujeres que quieres en tu
vida. Lo importante aquí es bajar a la realidad las imágenes de
referencia y metas personales con la que nos comparamos
constantemente y priorizar nuestra salud mental antes de los
resultados personales.

Me ocurre constantemente con algunos clientes que en tan solo


tres meses de trabajo interior han desarrollado un nivel de
autoconsciencia agudo, han podido liberarse a la hora de hablar
con una mujer desconocida, atreverse a realizar un proyecto muy
retador que antes ni se hubieran planteado, adquirido libertad
social para iniciar una conversación en la calle con una chica
espectacular y diversas herramientas para desmontar una cantidad
de complejos físicos y mejorar notablemente su autoimagen. Sin
embargo, a veces algunos hombres se frustran por el simple hecho
de que alguna chica no les corresponde o que no han conseguido
novia o que todavía sienten inseguridad cuando quieren hablar
con una modelo de esas que de vez en cuando caminan por las
calles de Madrid. ¿Te das cuenta de lo alto que nos ponemos los
estándares? Llevas tres meses trabajando en tus habilidades
masculinas, tu carácter, tus miedos., tus complejos e
inseguridades, ¡solo tres meses! y no te enfocas en todo lo que has
alcanzado. No te enfocas en que hoy en día al menos algunas
chicas que no son de tu tipo se acercan a ti a ligarte. ¿Es que
acaso ya olvidaste que antes, ni siquiera las que no te gustaban
querían ligarte? No te enfocas en que puedes ir y ver a tu jefe a
los ojos y establecer límites o expresar tus opiniones sin miedo.
No te enfocas en que tus empleados están mucho más cómodos
contigo y te lo dicen todas las semanas. No te enfocas en que tu
empresa está dando un salto que no habías vivido en años. Estos
son ejemplos de avances que muchos de mis clientes han tenido,
pero no son capaces de verlos porque la mente está demasiado
habituada a enfocarse en los aspectos negativos y en lo que «falta
por alcanzar». Y este es un obstáculo que debemos, casi que
obligatoriamente, eliminar si queremos emprender el camino del
hombre trascendental

La autoexigencia puede llevarnos muy lejos. Tan lejos que


podemos terminar acabados completamente.

Es verdad que la autoexigencia y la autodisciplina son requisitos


indispensables para alcanzar el éxito, sin embargo, cada día son
más las personas que abusan de estas dos herramientas internas y
descuidan su higiene psicoemocional. Te comparto un ejemplo: si
comparo todos los días mi físico con el de Arnold
Schwarzenegger. seguramente me sentiré inconforme cada día
que salga del gym. Sin embargo, si me inspiro en el físico de
Bruce Lee. el cual está más alineado con mi tipo de cuerpo
ectomorfo. seguramente me sienta más cerca de tener el físico que
quiero algún día. Me sentiré más motivado, más capaz y mejor
conmigo mismo. Si vas a inspirarte en alguien para motivarte,
busca un referente que no esté tan alejado de tu situación actual y
preferiblemente que esté alineado con tus valores y principios.
Todo esto te permitirá mantenerte motivado y ser más consistente
en tu día a día.

Entrar en el mecanismo de la autoexigencia y la culpa por aún no


ser como deseas o vivir tus valores como te habías planteado solo
va a entorpecer tu proceso de liberación personal. Un hombre que
busca trascender comienza por alegrarse y aceptar su estado
actual, sin embargo, se fortalece todos los días imaginando hasta
dónde es capaz de llegar.

La motivación del hombre trascendental proviene del éxito y no


del miedo. No hace ejercicios y dietas para tener la figura que los
cánones sociales han establecido y así compensar su baja
autoestima. Lo hace porque ha identificado que desea un bienestar
mayor, por tener una imagen más elegante, disfrutar de como se
ve y quiere estimular y motivar a otros a llegar a una talla
saludable como él lo hizo. Su motivación proviene de una
frecuencia positiva de gratitud y crecimiento personal y no de un
narcisismo compensatorio de una baja autoimagen.

Valórate, ámate, respétate, exprésate, cuídate, protégete,


refuérzate positivamente, motívate y comprométete a seguir
mejorando. Pero ten sumo cuidado de no abusar de la autocrítica
y la autoexigencia. Cada día el ambiente laboral es más
competitivo y esto hace que nos presionemos lejanamente por
encima de lo que deberíamos. Busquemos la homeostasis. es
decir, la autorregulación emocional que necesitamos para estar
saludables y prevenir depresiones, ataques de ansiedad y los
diversos cánceres que aquejan a la humanidad.

Las tres «aes» del errar felizmente: acepta, ama y abusa de


tus errores

¿Qué es lo que sucede en nuestra sociedad cuando un niño se


equivoca o hace algo considerado socialmente inadecuado? Lo
castigamos, lo regañamos o le damos un sermón que creemos que
entiende. Pero, ¿qué sucede las muchas veces que se comporta
adecuadamente? La mayoría de las veces, como es lo esperado,
damos por hecho que debería ser así y no celebramos, premiamos
o reforzamos positivamente. Fuimos educados para castigar los
errores y para hacer caso omiso de los logros. La educación se ha
enfocado erróneamente en el castigo en vez de en el refuerzo
positivo. Hemos crecido creyendo que castigando y castigándonos
a nosotros mismos con un diálogo interno represivo y controlador
vamos a lograr convertirnos en personas con control sobre
nosotros mismos, que podremos guiarnos en el camino de la vida
sin perdernos, sin desbocarnos o. peor aún. sin cometer errores o
«locuras». Hemos enseñado a nuestros hijos a ser autoexigentes y
severos consigo mismos para que se conviertan en personas
exitosas. Sin embargo, hemos creado una sociedad de individuos
que se consideran exitosos porque tienen un buen sueldo, por
ejemplo, pero que en muchos casos detrás del estatus conviven
numerosos trastornos psicoemocionales, estrés, ansiedad, fobia
social, depresión o adicción al trabajo.

Tanto nos han enseñado a reprimirnos para evitar «desbocarnos»,


que un día nos dimos cuenta de que ya ni poseemos el espíritu
infantil, ese impulso por explayarnos en el mundo y permitirnos
ser libres. Nos volvimos apacibles, serenos y aburridos. Dejamos
de celebrar las pequeñas cosas, de reír por tonterías y de correr
libremente. Pero cabe destacar que los fines de semana nos
desconocemos, nos desatamos y liberamos a la fiera de manera
compulsiva, irracional y dañina para nosotros mismos.
Necesitamos estos dos «maravillosos días» para permitir
desinhibirnos por unas horas de nuestro encierro mental. El
condicionamiento social nos ha impuesto que el alcohol, la noche,
las drogas, el sexo, saltarse la dieta estricta de la semana y dormir
hasta tarde está permitido. Los fines de semana, esas pocas horas
que tenemos para desinhibirnos, las utilizamos, pero de manera
inconsciente y perjudicial.

Apenas sobrepasamos nuestros límites de alcohol nuestra sombra


se apodera de nosotros y nos desatamos, nos liberamos y toda esa
represión semanal sale a luz, muchas veces de la forma menos
productiva y saludable, con comportamientos que nos generan
culpabilidad, vergüenza y baja estima, sin que lo sepamos. ¿No te
das cuentas de que el ser humano actualmente es un péndulo que
se maneja entre la autoexigencia y la culpabilidad? ¿La autocrítica
como motivación para el logro por un lado y el miedo a
equivocarnos por el otro? ¿Crees tú que podremos llegar a algún
lado si seguimos este camino? Es por esto que es tan necesario
realizar un cambio paradigmático. Necesitamos comenzar a ver el
mundo de otra forma y reaprender los hábitos positivos que nos
llevarán al trayecto que muchos años atrás habíamos perdido. El
camino del amor propio, la autoaceptación. la autenticidad y el
éxito merecido.

Una de las características de las personas exitosas y magnéticas es


que no tienen miedo a equivocarse. Su autoconcepto no está en
peligro cuando no aciertan en el objetivo planteado. Ellos han
aprendido que el carácter se forja por medio de los errores. Han
aprendido que son estos los que permiten avanzar y comenzar de
nuevo. Han aprendido a amar los fracasos, a celebrarlos y a
esperarlos con los brazos abiertos. Quien no quiera comprender
que errar no solo es inevitable sino positivo, vivirá mareado toda
su vida girando en el espiral del miedo a equivocarse y la
culpabilidad por haberse equivocado. La aceptación es esa pastilla
que le quitará el mareo.

Muchas personas viven en la comodidad por el miedo a la


equivocación,, y no atreverse a hacer cosas nuevas les permite
lograr su cometido: no se equivocan, aunque de esta forma
renuncian a vivir por no exponerse al sufrimiento. Pero pagan un
precio muy elevado: la tristeza, la desmotivación y un
autoconcepto raquítico. Viven una vida plana, sin sorpresas, sin
emociones fuertes, queriendo controlarlo todo; no fallan, pero
tampoco aciertan.

Las «locuras» son para las personas como el agua para las
plantas. Sin el agua las raíces se secarán y sin locuras se nos
secará el alma.

Permitir salimos de la raya de vez en cuando o equivocarnos es


una condición sine qua non para desarrollar un esquema personal
elevado de autoeficacia para transitar por la vida con la frente en
alto. Este secreto es uno de los puntos más importantes que
necesitas saber para comenzar a vivir una vida exitosa llena de
nuevos retos, experiencias de aprendizajes, saltos afuera de tu
zona de confort, abundancia material y emocional. Y el secreto
puede resumirse así: las numerosas equivocaciones y los
encuentros cara a cara con la incertidumbre nos recordarán, cada
día. lo capaces que somos de asumir cada reto.

Si quieres crecer personalmente te recomiendo que comiences a


usar lo que yo llamo las «tres aes del errar felizmente». Son como
espadas para lograr que tu autoestima y tu sentimiento de
autoeficacia personal se eleven por los cielos:

Aceptar. Acepta tus errores y permítete de vez en cuando una que


otra locura. Debemos abrazar nuestra propia humanidad, no
nacimos para ser y hacerlo todo perfecto, y en esta premisa radica
un componente fundamental de la aceptación propia. Permítete
alguna vez llegar tarde al trabajo, posponer a última hora una
reunión porque te sientes mal. perder los estribos en la empresa,
decir alguna grosería, caer mal a un grupo de personas porque ese
día no estabas de buen humor. Salte de la raya de vez en cuando,
amigo mío. acepta cualquier equivocación como algo normal y
esperable. Eres un ser humano y la mente, cuando es flexible, es
más saludable. Este es solo un ejercicio para desafiar la realidad y
vencer el miedo a equivocarte. Verás que no pasa nada malo si
cometes estos errores una vez. Te motivarás cada vez más a salir
de tu zona de confort y a sobrellevar la incertidumbre.

Amar. Ama tus errores, aprécialos y protégelos, aduéñate de ellos


y considéralos tus aliados y tus joyas valiosas. Sin ellos no
podrías aprender, no podrías crecer y no podrías valorar el éxito
cuando lo tuvieras. Llévalos en alto, habla de ellos y de lo que
aprendiste gracias a ellos. Permítete hablar de tus equivocaciones
y locuras sin complejos y miedos al qué dirán. Créeme que
muchas personas que te escuchan desearán tener ese amor propio
que te permite expresarte tan libremente y abierto a equivocarte.
Un fenómeno interesante que comenzarás a observar cuando
empieces a aceptar tus errores y permitir las equivocaciones es

que las personas se sentirán con permiso de abrirse frente a ti y de


«errar felizmente». Cuando alguien se abra a ti. contándote de su
pasado y de algún error, recuerda que si tú hubieras tenido la
misma vida que esa persona, si hubieras nacido en su mismo
cuerpo, con su misma personalidad y el mismo nivel de
consciencia, hubieras hecho lo mismo. Todos hacemos las cosas
de la mejor forma que podemos hacerlas en el momento presente
y aunque sepamos conscientemente que están mal hechas aún no
somos capaces de ver lo perjudicial que son para nosotros.

Abusar. Abusa de los errores. Sí, leíste bien, permítete


equivocarte todas las veces que quieras. Eres libre de ensayar y de
fallar tantas veces como necesites. Date el permiso a equivocarte
no una vez, sino las veces que quieras y sean necesarias para tu
mayor aprendizaje, es un derecho universal que hemos olvidado.
¿Quién dijo que hay una cantidad establecidas de equivocaciones?
¿Quién dijo que errar era algo negativo? ¿Quién dijo que eres
menos cuantas más veces te equivoques? Si Thomas Alva Edison
se hubiera dejado llevar por este marco de pensamiento nunca
hubiera inventado la bombilla. ¿Sabías que se equivocó miles y
miles de veces? ¿Sabes lo que respondió una vez que le
preguntaron acerca del porqué de tantos errores? Dijo esto: «No
fueron mil inventos fallidos, fue un invento de mil pasos». Lo
importante no son las caídas, lo importante es dónde te lleven
finalmente y lo que te permitan alcanzar.

Para lograr un cambio de paradigma es fundamental que dejes de


enfocarte en tus errores y comiences a buscar el aprendizaje.
Cuando sigas estas tres aes, te sentirás libre. Bienvenido a la
libertad personal en donde es más importante aprender que
aparentar. Comienza a ser partícipe del flujo de las cosas. Sal de
la prisión de tu propia mente y rompe los barrotes que te alejaban
de la libertad de errar sin justificación o explicación alguna. En el
último capítulo hablaremos acerca de lo importante de convertirte
en un hombre que ha aprendido a fluir en el camino de la vida y
ha dejado de querer controlarlo todo. Recuerda que el control no
es otra cosa que miedo. Pero tú estás en el camino del hombre
trascendental, el hombre del siglo XXI que acepta el miedo pero
no actúa en función de él. Prefieres actuar guiado por el amor
propio, el respeto a los demás, la libertad personal, la
contribución al mundo y la motivación de construir una vida
exitosa y placentera.
Sal y siembra errores fuera de tu zona de confort, que es en la
incertidumbre donde se cosechan los frutos del éxito.

Aceptar tus errores es dar la cara al mundo diciendo que te amas y


que harás lo posible por enmendarlos, por no tropezar con la
misma piedra una siguiente vez, pero no aseguras nada. Sabes,
muy dentro de ti, que si vuelves a errar no vas a juzgarte,
culpabilizarte o castigarte. Aunque la respuesta automática de la
mayoría de las personas es señalar el error y juzgar al equivocado,
cuando aceptas tus errores te rindes con la bandera del amor
propio al juicio externo y el señalamiento desaparece. La gente no
te juzga y te hace sentir culpable por tu equivocación, eres tú
mismo quien se permite identificarse con el culpable merecedor
de un castigo. A partir de hoy, empodérate y no permitas que otro
te haga sentir merecedor de un juicio negativo. «¿Me equivoqué y
que pasa?», es una frase poderosa para continuar.

Autoaceptarte es desarrollar la autobenevolencia y ser conscientes


de que es mejor poner la balanza a nuestro favor la mayoría de las
veces defendiéndonos, haciéndonos respetar y siendo nuestro
mejor aliado. Es preferible que seamos nuestros mejores amigos,
nos tengamos paciencia y que tardemos un poco más en llegar a
las metas; a ser nuestros mayores verdugos, presionarnos para
alcanzar el éxito y llegar exhaustos al objetivo, sin energías para
poder disfrutarlo y celebrarlo con los demás.

Vive la vida de manera que las horas del día sean más
excitantes que los segundos de celebración en la meta.

Acepta los acontecimientos tal cual se presentan

Nuevo paradigma:

aceptar versus soportar

Hay quienes creen que aceptar es sinónimo de soportar. Por


ejemplo, si acepto que me equivoqué pues entonces tengo que
soportar la crítica interna y externa. Quiero aclarar este punto,
sobre todo la diferencia entre aceptar y soportar. La aceptación
trae consigo una sensación de liviandad, mientras que «soportar»
lleva consigo una sensación de fuerza y de resistencia frente a la
presencia de algo que nos genera malestar: aceptar es entregarte al
acontecimiento, soportar es resistirte a él.

Cuando hablamos de aceptarnos a nosotros mismos, nos


referimos a entregarnos a cada una de las ideas limitantes que
tenemos acerca de nosotros. Si soportamos, por ejemplo, la idea
acerca de que nuestro tabique de la nariz está desviado, estamos
resistiéndonos a eso y al juicio negativo que tenemos nosotros
mismos frente a ese supuesto «defecto». Estamos cargando con el
peso de ese pensamiento. En cambio, cuando aceptamos que
tenemos el tabique desviado, soltamos el peso y también el juicio
que surge dentro de nosotros por no encajar en lo que creemos
que es el canon de normalidad. Entendemos que es mejor no
resistirnos a eso. dejar de luchar y decidimos soltar. Cada
complejo que tenemos es un juicio negativo que le otorgamos a
alguna parte de nuestra realidad. La aceptación no siempre
significa cambiar ese juicio, implica comprender que es solo eso,
un juicio propio y nada más.

Toda mi vida he sido una persona delgada, en el colegio siempre


estuve entre los más pequeños y delgados de la clase y del equipo
de natación del instituto. Durante toda mi adolescencia, como la
mayoría de los chicos, el tema físico fue un elemento al que le di
bastante importancia. Ha habido momentos de mi vida en los que
sintiéndome de maravilla y rindiendo al 100% en mis actividades
deportivas la gente me preguntaba si estaba enfermo porque me
veían muy delgado. Para mí. la ecuación era muy sencilla cuando
pasaba eso. dejaba de hacer los ejercicios cardiovasculares que
tanto me gustaban y comenzaba a hacer pesas y a comer como un
troglodita. Pensaba que así se solucionaban mis problemas, volvía
a recibir la valoración social que necesitaba, la gente dejaba de
decirme que estaba muy delgado y sentía que las chicas
comenzaban a verme nuevamente. Ese era el primer nivel de
resolución al que accedí en aquella época. Hacía al menos dos
horas diarias de ejercicios en el gimnasio y comía cinco o seis
veces al día. Actuaba bajo el paradigma del «tener». Tenía un
cuerpo delgado pero mis músculos se marcaban bajo mi ropa y mi
autovalía dependía de la visión que tenían los demás de mí. Si me
decían «qué fuerte te ves», me alegraba. Sí me decían «te noto
algo delgado» me preocupaba rápidamente, me pesaba y
comenzaba mi dieta y régimen de ejercicios tal cual un espartano
obsesivo.

Ahora me doy cuenta de que era como una marioneta social. De


hecho, no nos damos cuenta de que casi todos vivimos siendo
marionetas sociales, actuando en función de la reacción que
observamos en las demás personas. Si les agradamos todo va
bien, basta con obtener unos cuantos comentarios que denoten un
poco de indiferencia o desaprobación y entramos en alerta,
«porque algo debe andar mal en nosotros». «¿Será nuestro corte
de cabello?». «¿Necesitaré ir a la barbería?». «¿Tengo algo
diferente?». «¿Estoy decaído y la gente lo nota?». Si el mundo
nos sonríe,, le sonreímos también, si el mundo nos pone a prueba
o nos deja de mostrar la validación que necesitamos, nos
preocupamos o incluso nos molestamos. «¿Por qué los demás no
se dan cuenta de quién soy yo?».

Un día un cliente me llamó al móvil y me dijo: «Miguel, necesito


que hablemos de algo que me está sucediendo. Después que
hicimos el último taller, todo ha sido brutal: quedo con chicas e
intimo con ellas, sin embargo, me está molestando cuando
algunas mujeres en el bar o los clubes no me prestan atención o
me rechazan descaradamente, y más aún cuando sé que se sienten
atraídas por mí y se hacen las difíciles. ¿Acaso no se dan cuenta
de quién soy ahora? ¿Qué se creen esas mujeres? Antes no me
pasaba esto, pero ahora que tengo más abundancia, sí noto que me
empieza a molestar».

Me hizo mucha gracia escuchar a mi cliente contarme esto. La


verdad, queridos amigos, es que tan seguro de sí mismo, como él
creía, no se encontraba aquella noche. Si hubiera estado viendo
esos rechazos desde su CASA interior y no desde su propio vacío,
la sensación hubiera sido totalmente diferente. Luego le expliqué
que aún le faltaba entender que es posible vivir plenamente sin la
aprobación externa. Mientras que él y otras personas como él
estén atados y necesiten que otros les den palmaditas en la espalda
y le digan lo guapo, simpático e inteligentes que son. no serán
libres,, y además estarán estancando su potencial de crecimiento.
Este cliente estaba muy contento con lo que había logrado
descubrir acerca de sus habilidades sociales con mujeres en tan
solo dos fines de semanas de taller. Pero esto no acababa aquí, se
trataba solo del comienzo. Como todo en la vida, el proceso de
crecimiento nunca termina. Vienen nuevas etapas, nuevos retos,
nuevos aprendizajes y nuevos niveles que disfrutar. Este cliente
nunca quiso profundizar en la terapia trascendental que imparto
de forma personalizada con mis clientes después de los talleres,
para indagar en los verdaderos motivos que hay detrás de su
necesidad de aprobación. Si por un momento tú también te
equivocas y crees que lo tangible es el final del trayecto, puede
pasarte lo que le sucedió a él. entrar en una espiral negativa de
llenar tus vacíos con cosas externas, aprobación, pareja, trabajo,
dinero o cualquier cosa que satisfaga momentáneamente esa
sensación interior.

¡No son defectos, son características personales de


autenticidad!

Fue a mis 25 años, después de haber terminado la carrera de


Psicología y haber estudiado acerca de la modificación de
creencias limitantes cuando di un salto paradigmático. Me di
cuenta de que yo podía cambiar la manera como me veía a mí
mismo y reencuadrar los comentarios que me dijeran las demás
personas. Comencé a trabajar con el fin de modificar mis
creencias limitantes; por ejemplo, la creencia de que «soy muy
delgado y eso hace que parezca enfermo». Cuando las personas
me decían el típico, «Hombre, estás muy delgado, ¿te pasa
algo?». Yo respondía con una sonrisa chula y un aire de seguridad
compensatorio: «Gracias, sí, estoy fitness porque estoy
entrenando muy duro en el gym». Lo más interesante del asunto
es que después de esta respuesta, la gente reencuadraba la
apreciación que tenían de mi físico y terminaban diciéndome:
«¡Cómo quisiera tener tu genética!». Al inicio me habían visto
flaco y segundos después de oír mi respuesta comenzaban a ver lo
positivo de estar así. ¡Qué raro y a la vez simple es el
condicionamiento social! Cuando lo asocias al gimnasio, como en
nuestra mente la etiqueta «gimnasio» está asociado a algo
positivo, lo que antes parecía «enfermo» en pocos segundos
adquiere la perspectiva de «saludable». Lo mismo sucede con las
modelos de pasarela. ¿Realmente te gusta una mujer que está
desnutrida, que sus curvas dejaron de ser curvas para convertirse
en vértices corporales? Sin embargo, el condicionamiento social
grita más alto que nuestra perspectiva realista y miles de mujeres
desfilan las nuevas tendencias de la moda en estados de salud
muy delicados.

¿Qué fue lo que me sucedió cuando aprendí a responder de esa


manera? Que me había dado cuenta de que podía hacer algo que
me permitiera controlar el malestar que tenía frente a mi
condición de delgadez. Precisamente era una técnica que
particularmente funcionaba muy bien porque me hacía defender
mi importancia personal frente a los demás. Esta técnica suelo
llamarla en mi terapia como «reencuadre». Estaba viviendo mi
vida desde el paradigma del hacer. Me preguntaba en todo
momento: «¿Qué es lo que puedo hacer al respecto para sentirme
mejor frente a lo que me dicen los demás?». Realmente no era una
estrategia tan mala, pero era una conducta compensatoria, un
pañito de agua tibia, una estrategia que no conducía a mi
verdadero propósito, que era sanar mi autoimagen. ¿No era más
saludable trabajar mi complejo de delgadez y no tener que
responder algo para defender mi ego herido?

Trabajé con PNL, afirmaciones, terapia cognitiva conductual, y


no fue suficiente. Lo que me permitió dar un salto cuántico con
respecto a mi autoimagen fue precisamente renunciar a tres cosas:
querer cambiar mi imagen física, querer modificar la imagen
mental que tenía acerca de mí mismo y la percepción de los
demás. Fue en ese momento de renuncia que no me quedó otra
alternativa que entrar en aceptación, una sensación de plenitud, de
amor y de valoración propia por lo que soy, sin importar los
juicios de los demás. Entonces, sin necesidad de hacer tanto
ejercicio y comer como un peleador de sumo, comencé a notarme
y sentirme cómodo y satisfecho con mi físico. Observen que yo
era exactamente igual, nada había cambiado en el mundo
explicito, los cambios se habían dado en el mundo implícito, lo
intangible, lo inobservable, pero no por eso inexistente. Se había
generado un cambio en mi consciencia.

Lo que sucedió es que cuando dejé de luchar contra mi sensación


de delgadez, comencé poco a poco a ganar automáticamente
algunos gramos y sin hacer el esfuerzo que hacía antes con la
dieta y el ejercicio. Me di cuenta de que algo a nivel
subconsciente estaba sucediendo, que mi propia resistencia a la
delgadez había actuado siempre como freno para llegar a mi
mejor potencial físico. Esa fue una de las primeras experiencias
que tuve para darme cuenta de la importancia de trabajar nuestra
autoestima desde el paradigma del ser y la aceptación propia y los
efectos que tienen en el inconsciente dichos cambios.

Debemos trabajar la raíz de todos nuestros conflictos internos y


dejar de ponernos máscaras compensando nuestras inseguridades
pues esto genera un desgaste psicoemocional que influye
negativamente sobre nosotros, e incluso muchas veces termina
agravando eso que deseamos ocultar o transformar. Como el
hecho de que la misma preocupación por la delgadez influía en
que me mantuviera más delgado.

Aceptar es algo sencillo, no cansa en lo absoluto ni genera estrés.


Si te notas esforzándote por aceptar algún complejo o alguna
situación, entonces es que estás «soportando» y no estás
«aceptando». Yo entiendo y quiero que tú también entiendas, que
no siempre es tan fácil como se lee. Necesitamos desarrollar la
paciencia y la compasión no solo con los demás sino con nosotros
mismos, no presionarnos tanto en hacer las cosas como queremos,
cuando queremos, y obtener los resultados que deseamos.
Recuerda que este viaje a tu CASA es eso, un viaje y no un
destino final. Vive y experimenta con calma ese proceso de
autodescubrimiento y de autoaceptación. A veces solo basta con
dejar de luchar frente a una característica personal que
consideramos un defecto, y \voilá\ lo aceptamos y deja de ser un
peso para nosotros. Aceptamos que nacimos así. que no podemos
hacer nada al respecto y lo dejamos marchar. Pero otras veces no
es tan sencillo.

Cuatro pasos para trabajar la aceptación

Para aceptar debes seguir al menos estos cuatro pasos:

1. Identificar el significado que le das a ese complejo que


tienes. Por ejemplo, ¿qué significado le atribuyes a que seas bajo,
gordo, delgado o que tengas, por ejemplo, tu miembro más
pequeño de lo normal? Son algunos ejemplos por los cuales
algunos hombres suelen acomplejarse. Por ejemplo, «si tengo el
miembro pequeño, soy menos hombre».

2. Comenzar a vivir la vida sin hacer nada y absolutamente


nada para ocultar dicho «defecto». Si eres bajo y por ende
solías comprar zapatos más altos para compensar tu estatura, pues
vuelve a las zapatillas deportivas normales. Si eres gordo y solías
vestirte de negro para disimular la gordura, pues comienza a
vestirte de blanco. Si eres delgado y decides hacer dieta y utilizar
productos para engordar, déjalos y enfócate solamente en estar
saludable y en comer lo justo y necesario para mantenerte en
forma. ¡Si tienes el miembro pequeño, sí estás iodido... jajaja ¡Es
una broma! Muchas veces no se trata del tamaño de tu miembro,
es que los estándares de referencia con los que te comparas son
imágenes mentales que no tienen nada que ver con la realidad.
Quizás es solo una distorsión por tu parte. Recuerda que lo
importante es que cualquier complejo que tengas deje de estar
reprimido en tu sombra. Debes sacarlo a la luz. No me refiero a tu
miembro, sino al complejo (otra broma). El dejar de ocultar
aquellas partes de nosotros que consideramos defectuosas o feas
es un gran comienzo dentro del proceso de aceptación.
¿Recuerdas el mantra del primer capítulo? ¿Pro-cuitar versus o-
cultar? Es momento para ponerlo en práctica y comenzar a rendir
culto a las partes que consideras «defectuosas» o «feas» de ti en
vez de ocultarlas.

3. Sentir y expandir muy dentro de ti la sensación de


vergüenza que surge al mostrarte al mundo exactamente
como eres. Este es uno de los puntos en donde suele haber más
resistencias. El momento de la verdad es cuando vences tu
impulso de protegerte para que otros no vean esa parte que te
avergüenza. Aquí comienza literalmente el proceso de entrega.
Cuando dejas de resistirte a la vergüenza aceptas todas esas
sensaciones que te genera afrontar tus miedos. Algunas veces la
adrenalina y el mal rato desaparecen a los pocos segundos que no
vemos en los demás la reacción que esperábamos y otras veces
puede tardar unos minutos. Lo que te puedo asegurar es que luego
de exponerte por un tiempo mostrando lo que te parece un defecto
y que antes tendías a ocultar, tu mente deja de preocuparse por el
«qué dirán».

4. Esperar con paciencia a que sane la herida emocional.


Este último paso es fundamental. Como te dije anteriormente, la
paciencia con nosotros mismos es un requisito imprescindible
dentro del proceso de aceptación. Recuerda que son muchos los
años que llevas reprimiendo esas emociones con respecto a ese
complejo y ahora no solo lo estás aceptando poco a poco sino que
estás exponiéndote al mundo, mostrándote tal como eres. Ten
paciencia contigo si ves que la primera vez te cuesta hacerlo, no te
preocupes. No necesitas exponerte todavía, sencillamente
comienza por eliminar uno que otro hábito que tengas para ocultar
tu supuesto defecto. El cuerpo tiende a sanarse por sí solo, pero
únicamente si le permitimos hacer su trabajo y lo dejamos en paz.
Cuando nos entregamos a todas nuestras inseguridades y dejamos
de hacer malabares para esconderlas el proceso de sanación se
pone en marcha desde tu ser. Comenzamos a vivir todo el dolor
que tratábamos de evitar en un principio y dejamos que se
exprese. Antes lo que hacíamos era reprimirlo y compensar
ocultando aquello que considerábamos un defecto. Lo que no
sabíamos era que. haciendo eso. evitábamos que comenzara a
sanar la herida emocional que generó alguien alguna vez cuando
nos señaló esa parte de nosotros y nos dijo que no era correcta, o
también cuando nos lo dijo nuestro propio ego. El problema no
fue que nos dijeran que alguna parte de nosotros era inapropiada.
el problema fue que lo creímos y le dimos poder a ese
pensamiento o juicio, cuando solo era eso: una idea, un punto de
vista, un juicio alejado de la verdad. Porque la única verdad
dentro de todo esto, querido amigo, es que todos somos iguales en
el ámbito energético. También en el aspecto humano. Todos
somos seres humanos y eso es lo que nos caracteriza. Lo demás
son nimiedades. Vinimos a este planeta con ciertas características
y en el camino surgen (por factores internos o externos) unas u
otras cualidades personales que nos caracterizan, que nos
distinguen unos de otros, que se convierten en nuestro sello
personal. Es lo que otras personas llaman defectos. Yo prefiero
llamarlo características personales de autenticidad. Tú eres como
eres y mereces estar orgulloso de que no haya en este planeta otra
persona como tú.

Llena de luz y amor todos tus «defectos» y enciende la llama


de la excepcionalidad que habita en ti. No los condenes a la
oscuridad en el exilio del rechazo. Eres perfecto tal cual eres.

Para entender el tema de la aceptación propia, debes saber


también que lo que te dicen las personas frente a una cualidad
tuya tiene que ver más con su percepción de la realidad que
contigo. Por eso dicen que los insultos de una persona expresan
más sobre ellos mismos que acerca de a quien van dirigidos. Una
persona que insulta muestra precisamente ese odio frente a ciertas
cualidades ajenas, y lo único que representa es su poca aceptación
propia. También evidencia sus carencias internas y esa carga de
dolor que necesita sacar de sí a toda costa. La mayoría de las
veces no tiene nada que ver con la otra persona, más bien tiene
que ver con ella, que no acepta en sí misma eso que reprocha en el
otro. Este es un concepto un poco más complejo de lo que parece
y me desviaría del propósito principal de este libro si profundizara
en él. Me basta con transmitirte que la perspectiva con la que la
gente ve su mundo interno es fundamental a la hora de emitir
cualquier opinión del mundo externo.
Volviendo al ejemplo de la delgadez, pero desde el punto de vista
del observador, una persona obesa que estuviera acostumbrada a
verse en el espejo todas las mañanas tendería a percibirme como
alguien extremadamente delgado, porque el punto de referencia
más cercano que tiene su mente es el de ella misma. Una segunda
persona de talla normal podría verme como alguien de talla
normal o con tendencia a estar delgado. Y una persona mucho
más delgada que yo seguramente me vería como alguien con muy
buen físico y hasta robusto. Con esto lo que quiero explicarte es
que cualquier juicio que damos o que hacen sobre nosotros
depende del punto de referencia con el que lo miran. Debes
pensar siempre en función a ti y no a los demás, desarrollar tu
autonomía mental.

Cuando te cortas un dedo, ¿qué haces? Dejas que el cuerpo


trabaje y que la herida cicatrice. Si la mantenemos oculta y tapada
con un pañuelo para no verla, para no sentir el dolor y para ni
siquiera recordar que pasó, nunca dejaremos que el proceso
natural de curación se lleve a cabo. Debemos dejar que la herida
se oxigene, limpiarla de vez en cuando, entrar en contacto con ella
y confiar en que algún día se cerrará y finalmente sanará; sabemos
que sanará. Igual sucede con nuestros complejos e inseguridades.

El aceptarnos a nosotros mismos comienza por una decisión que


luego se convierte en un hábito. Pero al igual que cualquier nuevo
hábito que nos planteemos adquirir, comienza con la toma de
consciencia de que esa nueva decisión traerá una mejora
considerable a nuestra vida.

Cualquier circunstancia de la vida puede ser aceptada o no.


Podemos aceptar nuestras elecciones pasadas y nuestros errores, o
no aceptarlos y culpabilizarnos por toda nuestra existencia o. en el
peor de los casos, reprimirlo y olvidarnos de eso (es la elección de
muchas personas). Quiero acotar que evitar o reprimir nuestra
interpretación de sucesos del pasado es lo que generalmente nos
lleva a somatizar y a desarrollar enfermedades crónicas. No
significa que si nunca reprimes tus pensamientos y emociones te
liberarás del resto de las enfermedades, pero digamos que te
evitarás unas cuantas.

El decidir aceptar todo tal cual como sucede es una elección a


vivir en paz contigo mismo y con el mundo que te rodea.

Elige gustarte... aunque no te gustes del todo

No necesitas gustarte físicamente para desplegar tu atractivo


personal, pero sí necesitas poder mirarte al espejo sin querer
cambiar ni un ápice de ti.

El desarrollar una autoimagen positiva no significa


necesariamente que te enamores locamente de ti. El narcisismo y
la egolatría la dejamos para otras personas que ni siquiera se han
percatado de que necesitan un cambio de consciencia. Puedes
llegar a enamorarte de ti. esto no es malo en absoluto. Se
convierte en un problema de insalubridad mental cuando
comienzas a compararte con los demás y a verlos por debajo de ti.

Si llegas a gustarte plenamente en algún momento, mucho mejor.


Cuando te gustas enteramente, cuando te ves en el espejo y
disfrutas de lo que ves porque estás en paz contigo mismo, la
gente que está a tu alrededor comienza a sentirse igual que tú.
Comienzas a desplegar un sex appeal que es percibido por la
mayoría de las mujeres. Aunque no les gustes, podrán percibir y
sentir tu energía de plenitud y confort a tu alrededor. A pesar de
esto, son pocas las personas que llegan realmente a enamorarse de
ellos mismos sin resquicio de duda. Otros han aprendido a
convivir con sus rasgos personales plácidamente y ya ningún
aspecto físico es tan importante como para robarles el sueño.
Sencillamente, algún día. por alguna circunstancia, decidieron
aceptarse tal cual, y con el tiempo su enfoque se desvió a aspectos
realmente importantes: las características del ser. el carácter, la
actitud, la personalidad, la positividad, el humor ante la vida y la
celebración por estar vivos. Me encantaría que leyeras el
testimonio de este cliente, es uno de mis testimonios favoritos,
porque este hombre esperó casi dos años para trabajar conmigo y
se decidió cuando ya estaba en un vacío insoportable. Lo más
interesante de todo es que su proceso de sanación ha sido uno de
los que más me ha sorprendido en mi carrera. Solo cuatro
sesiones (bastante intensas, cabe acotar) fueron suficientes para
que pudiera solucionar un problema de autoimagen que llevaba
cargando a sus espaldas toda su vida. Desde que yo había llegado
a Madrid, él había escuchado acerca de mis terapias
trascendentales y, te repito, esperó dos largos años para
finalmente tomar acción y solucionar un conflicto interno que le
había llevado a estar con varios psiquiatras reconocidos de
Madrid. ¿Y tú? ¿Vas a esperar lo mismo para hacer algo por tu
vida? Aquí te dejo su testimonio:

Yo esperaba ser capaz de verme en una foto y no sentir


emociones negativos por no gustarme. Quería poder verme y
estar a gusto con mi imagen para sentirme segure y no sentir que
tenía un hándicap.

Mi principal miedo era tener que enfrentarme a mi imagen y


aceptarla; porque para mí era doloroso verme en una feto y el
proceso de verme me daba miedo. .Va pensaba que fuera posible
y prefería dejarlo de lado para al menos sufrir lo menos posible.

Pues el proceso con Miguel al principio fue duro porque tuve que
erfrentarme a mi imagen: pero en general; aunque duro;fue un
camino bonito en el que fui conectando con partes de mí que
estaban escondidas; y empecé a entender por qué le había dado
tanta importancia al físico en el pasado, por qué era algo tan
importante para mí. Me di cuenta de la cantidad de tiempo y
energía que había perdido por darle tanta importancia a la
imagen y me sentí mal, aunque me di cuenta ce que el motivo
había sido para protegerme a mí mismo del sufrimiento que me
provocaba mi imagen desde niño. Tuve momentos en los que sentí
mucha paz con mi imagen y me di cuenta de que no era un tema
tan importante, y que además mi caso no era tan grave como yo
creía.
Diría que la revelación sucedió cuando me di cuenta de que
incluso siendo el hombre más feo del mundo seguía teniendo un
mentón de motivos para disfrutar de ia ñda y ser plenamente feliz.
Otro memento importante fue al ver una foto mía que
anteriormente me había horrorizado y al verla de nuevo me di
cuenta de que no era para tanto; es más. me gusté en ia foto. me
vi un chico normal, incluso un poco atractivo.

Pues recomiendo a todo el mundo que se sienta mal consigo


mismo que haga este proceso de crecimiento porque el hecho de
sentirse libre y ce poder mostrarte como eres y sentirte con
derecho a decir tu opinión es algo que no tiene precio. Peder ser
tú mismo en todo momento y sentirte contento contigo mismo es
una de las mejores sensaciones que puede tener un ser humane.

Gracias; Miguel.

Anónimo

La mayoría de las personas que no encajan en los estándares de


belleza e incluso así nos maravillan a todos con su magnetismo
personal es porque aprendieron a aceptar que vinieron así al
mundo y encontraron una manera saludable de emitir juicios
sobre sí mismos. Todo está en la autoapreciación. lo que en
psicología llamamos tu autoimagen. y voy a ponerte un ejemplo
que quizás logre esclarecerte un poco este tema.

Hace aproximadamente siete años tuve una novia que al parecer


sentía que tenía unos cuantos «defectos». Decía, de vez en
cuando, que su nariz no era muy estilizada, su sonrisa tampoco y
que sus caderas eran muy anchas. Sin embargo, nunca olvidaba
decir después que «a pesar de eso. hay que ver que soy linda.
Mira que justamente todo eso es lo que me hace especial. Así soy
yo y me encanta». Aún me río al recordar sus ojos y su sonrisa de
oreja a oreja; era realmente un comentario genuino. Recuerdo que
cuando ella me lo decía no lo comprendía muy bien. Primero
porque no era capaz de ver esas imperfecciones que ella se veía, y
segundo porque no entendía esa paradoja. En mi ajustada
percepción masculina no entendía cómo podía no gustarle una
parte de sí misma y luego decirme, casi de inmediato, en la misma
oración, que le encantaba a la vez. Para mí ella era perfecta como
era. Los aspectos que ella consideraba defectos eran elementos
importantísimos dentro de mis estándares físicos para estar con
una chica, caderas anchas y una sonrisa expresiva y libre. Pero,
qué ironía, era justo lo que ella renegaba de sí misma. Por lo
general tenemos hiperdesarrollado el foco de atención a nuestros
supuestos «defectos». En algún momento de nuestra vida creímos
que nuestra nariz, nuestros ojos, nuestros dientes, nuestro perfil o
el cabello no eran perfectos como para agradar a los demás.

Perdemos de vista que lo que nos hace atractivos no son las


partes de nuestro cuerpo, sino la actitud con la que llevamos
esas partes ¡a todas partes!

Ella nunca necesitó ir al psicólogo para gustarse a sí misma. Ella


aprendió a aceptarse plenamente desde muy pequeña por el amor
que le profesaban sus padres y las manifestaciones de afecto
dirigidas a su belleza natural. La familia y las experiencias
infantiles-adolescentes son un factor fundamental en nuestra
autoimagen y la seguridad con la que nos mostraremos al mundo
en el futuro. Las buenas noticias son que si no tuviste la suerte de
mi ex de aprender desde pequeña a aceptar tus «defectos» y verlos
como rasgos de autenticidad, aún estás a tiempo. Es más. es
indispensable que lo logres si quieres llegar a alcanzar el estilo de
vida abundante de opciones femeninas o conseguir a la chica de
tus sueños.

Existe una manera de comenzar a pensar positivamente acerca de


nuestra imagen sin necesitar recuerdos positivos del ayer.
Casualmente hablé con mi exnovia recientemente y me dijo algo
que no me sorprendió en lo absoluto: «Ahora no tengo el hermoso
cuerpo que tenía a los 18 años, estoy más rellenita pero me siento
mejor porque me veo más mujer debido a mis pronunciadas
curvas, y eso me encanta». No me extraña que siguiera
encontrando el lado positivo a cada rasgo que no cuadrara con los
cánones establecidos de belleza. Actualmente acepta plenamente
sus cambios físicos y está orgullosa de rozar los 30. de sus rollitos
extras y de sus anchas caderas, que le brindan mayor sensualidad
frente al espejo del baño.

Siempre que aprendamos a aceptar y a reenmarcar nuestras


autopercepciones desde una manera positiva y a nuestro favor
estaremos alejándonos de enfermar la imagen mental que tenemos
de nosotros mismos. Es una decisión, amigo mío. Lo bueno y lo
mejor de todo esto es que somos hombres y no quiero sonar
machista en lo absoluto. Puedes dedicarte a tu higiene personal, y
sin duda esto es indispensable, pero recuerda que las mujeres se
sienten atraídas por los hombres principalmente por razones de
carácter, de actitud frente a la vida en vez de claves visuales; no
como los hombres, que está científicamente comprobado que nos
enfocamos principalmente en el físico. Así que si estás asumiendo
que las mujeres están tan obsesionadas con tu físico como lo estás
tú de sus pechos, sus caderas, su trasero y sus piernas, despierta
del trance ahora mismo. Para enamorar a la mujer de tus sueños
necesitarás mucho más que un cuerpo de revista.

El aceptarte no debe depender de la imagen que veas en el


espejo. Conviértelo en un elemento puramente emocional.
Gustarte porque te quieres, no quererte porque te gustas.

Nunca asumas que tu magnetismo personal se debe a una


prenda en particular... ni a nada visible

Usualmente culpamos a aquello que está más al alcance de la


vista. Es muy difícil para nuestra mente identificar que nos
rechazan porque una parte de nuestro interior está sumergida en la
desaprobación propia. Lo observable es lo que acapara toda
nuestra atención y magnificamos su efecto. Comenzamos a buscar
defectos y, como dice el dicho, el que busca encuentra. No pasan
muchos segundos para que nuestra mente ya tenga unas cuantas
suposiciones bajo la manga, ideas falsas de ciertos aspectos
personales que son los causantes del rechazo que percibimos.
Un gran obstáculo para desarrollar nuestra confianza es
acostumbrarnos a creer que lo externo, lo observable, aquello que
ven los demás es lo que nos hace atractivos o repulsivos. De esta
forma, nunca desarrollaremos una confianza real basada en
nuestros atributos internos y es precisamente esto lo que
verdaderamente genera la atracción interpersonal.

He escuchado a clientes decir al inicio de algunos talleres: «Desde


que me visto de tal o cual manera, la reacción de las chicas es
completamente diferente,, son más abiertas y más receptivas». Sin
embargo, lo que yo había notado viéndolos acercarse a las
mujeres era que gracias al nuevo atuendo que habían comprado
ahora caminaban altivos, relajados y sonrientes. ¿Si incluso entre
ellos se percibían de manera distinta, cómo no lo iban a notar las
mujeres? ¿Era la ropa entonces o la seguridad que les brindaba
llevar esa ropa puesta? El miedo que se había disipado de sus
rostros era lo que hacía que las chicas respondieran positivamente
en su presencia. Irradiaban estar a gusto con ellos mismos, pero
era algo situacional. El nuevo atuendo era lo que les brindaba la
confianza, y tarde o temprano esto iba a perder su poder. Cuando
tu mente te diga que le gustaste a una chica gracias a tu ropa, el
reloj, tu peinado o lo que sea. recuerda que posiblemente no sea
precisamente por el atuendo sino por la seguridad que ese atuendo
te hace sentir. Cuando seas capaz de sentir esa confianza en todo
momento, independientemente de tu exterior, podrás generar el
mismo efecto sin importar la ropa que lleves.

Cuando reconocemos que nuestra actitudes nuestro mejor


complemento, nos damos permiso para ser realmente lo más
atractivos que podamos ser.

Comencemos a ver la realidad bajo una perspectiva que nos


empodere, no que nos reste. El locus de control (enfoque) puede
ser interno o externo. Si cuando generas atracción en una persona
decides creer que se debió a la ropa que tenías puesta ese día o a
la suerte, estás eligiendo el locus de control externo y terminarás
volviendo añicos el autoconcepto que tienes de ti. Si. por el
contrario, te propones buscar en tu mundo interior cuáles son esas
actitudes que te están permitiendo irradiar tu magnetismo
personal cada día que te sientes atractivo, eliges el locus de
control interno y estarás alzando tu autoconcepto y alimentándolo
para que sea cada vez más saludable.

Identifica cada una de esas actitudes, haz uso de las nuevas


perspectivas que te ofrezco en este libro y comprométete a
amplificar esos comportamientos en tu día a día. Verás como a
veces, estando vestido de manera informal y hasta lo que pudiera
ser considerado 'mal vestido', ves la llama de atracción en los ojos
de las chicas que antes te parecían inalcanzables.

Acepta el hecho de que a veces te cueste aceptar alguna parte


de ti

Si no puedes aceptar algún aspecto de tu cuerpo, por lo menos


acepta el hecho de que te cuesta aceptar algo de él.

En numerosas ocasiones de mi vida, en mi proceso de liberación


personal, tuve resistencias verdaderamente difíciles para
aceptarme o aceptar alguna situación en particular. Recuerdo que
cuando tenía 21 años, aproximadamente, se me activó un esquema
de mi autoimagen que llevaba tiempo dormido pero que por
alguna razón se reactivó. Notaba el mentón de mi quijada, en vez
de pronunciado hacia afuera, muy hacia adentro. Años atrás mi
madre se había visto ese mismo «defecto» y me había comentado
que yo también lo tenía, y que el odontólogo había dicho que era
algo genético y que ella debía operarse. Nunca antes lo había
notado, pero que me lo dijera mi propia madre fue suficiente para
que dicho «defecto» se convirtiera en un nuevo autoesquema
negativo para mí. Cada día que pasaba comenzaba a ver dicho
«defecto» más grande en mi mente, hasta que en algún momento
de mi adolescencia lo reprimí y lo olvidé. Años después, el
esquema salió a relucir y ahora con mucha mayor intensidad, ya
que había estado reprimido por varios años. Es por esto que en
otros capítulos del libro enseño la importancia de no reprimir
emociones y situaciones, precisamente para evitar que más
adelante vuelvan al plano consciente y nos afecten más
profundamente de lo que lo hacían en un principio.

Recuerdo que hablé con mi odontóloga y su respuesta fue


exactamente esta, lo recuerdo como si fuera ayer: «¿Tú estás
loco? ¡Si tienes una sonrisa Colgate!»., a lo que yo respondí
defendiendo mi creencia distorsionada: «No. doctora, yo no me
refiero a la sonrisa, yo sé que mis dientes están alineados, pero es
porque siempre he tenido aparatos. Me refiero a que mi
mandíbula está desplazada hacia adentro, ¿no lo ve?»,
señalándole el «defecto» con un espejo. Recuerdo su cara de
asombro y desconcierto. «¿Quién te dijo eso?», fue lo primero
que me preguntó. Luego acotó, «voy a explicártelo con estas
medidas para que te quede bien claro que eso que te han dicho no
es cierto». Pasaron tres minutos de explicaciones teóricas y de
mediciones faciales frente al pequeño espejo que tenía en mí
mano, cuando finalmente entendí y logré demoler ese esquema
negativo de mi rostro. Recuerdo que salí feliz de la consulta,
sentía que me había quitado un peso de encima. Posiblemente tú
también necesites una doctora como la mía. que te ponga los
puntos sobre las íes cuando tu mundo interior te nuble. O quizás
la tuviste pero decidiste aferrarte más a tus creencias, como quizás
pude haberlo hecho yo.

La verdad es que la historia, querido amigo, no termina ahí como


tú y yo esperábamos, no siempre todo tiene un final feliz tan
rápido, a veces la vida nos da la recompensa pero despacio..

Para esa época ya estaba estudiando la carrera de Psicología y


sabía acerca de las creencias distorsionadas, pero nunca lo había
vivenciado en carne propia como en ese momento. Pasaron
algunos días y a pesar de todas las mediciones que me había
hecho la doctora y con todas las evidencias en contra de esa
percepción, volvió a surgir la distorsión en mí. Volví a verme el
mismo «defecto» en la barbilla. Lo que yo no sabía en ese
momento es que muchas veces los esquemas mentales son
difíciles de erradicar. Para eso los terapeutas cognitivos llevan
más de medio siglo desarrollando técnicas cognitivo-conductuales
que nos ayudan con esas resistencias. No voy a explicarte en este
momento las razones teóricas que existen para que se lleve a cabo
esta resistencia al cambio. Solo voy a decirte que nuestro cerebro
evolucionó para que sobreviviéramos, no para que
contradijéramos nuestras percepciones aprendidas con la
experiencia. Esto se llama economía del pensamiento. Para
nuestro cerebro es más útil buscar evidencias en el mundo
exterior de una creencia determinada, aunque esta sea falsa, que
motivarnos a contradecirla, ponerla en duda y luego tener que
derrumbar todo un conjunto de creencias asociadas a esta primera;
implicaría mucho esfuerzo cognoscitivo. El cerebro ha aprendido
en todos estos años de evolución a ser muy práctico y, sobre todo,
a resistirse a toda evidencia externa que busque contradecir los
supuestos mentales que ya están instalados en nuestro cableado
cerebral.

Ese día me di cuenta de que tenía una resistencia para vencer ese
autoesquema y supe que necesitaría paciencia. Lo bueno es que en
ese momento sabía que era una distorsión de mi mente, que yo sí
me lo veía, pero que realmente era casi imperceptible para los
demás. Un día. con uno de mis amigos en casa, se me ocurre
decirle que necesitaba que me dijera la verdad acerca de algo.
Cuando le planteé mi problema, se quedó dubitativo, como si
estuviera jugando con él. pero a los pocos segundos se dio cuenta
de que yo hablaba bastante en serio. Realmente tenía esta creencia
distorsionada acerca de mí mismo, que me estaba afectando y
quería solucionarlo lo antes posible. Con la mayor empatia que
pudo tener, me dijo estas palabras: «Man. yo no veo nada, es la
forma de tu cara y ya. No tienes el mentón como yo. que lo tengo
pa'fuera; pero tampoco veo que esté pa;dentro». Aún me río al
recordar su cara completamente seria, sus cejas fruncidas,
fijándose detenidamente en mi supuesto «defecto», imperceptible
para él. y su mano sujetando mi brazo que le permitía moverme
frente a la luz de la lámpara de mi cocina para acomodarme y
variar su perspectiva sobre mi perfil.

Ese día sí se destruyó el autoesquema. Supongo que si te lo dice


una doctora sexy y tu mejor amigo, ya la cosa debe ser verdad. El
hecho es que desde ese día no volví a sentirme así. No sabemos
cómo ni cuándo se va romper una distorsión cognitiva
determinada, un pensamiento que tengamos acerca de nosotros o
un sentimiento reprimido. Lo importante es que si notas que
tienes una resistencia para aceptarlo o para reencuadrar tu
percepción frente a eso. lo primero que debes hacer es aceptar esa
resistencia. Debes entender que es solo una creencia que te está
costando erradicar y que existe literalmente una resistencia de tu
mente a que se produzca dicho cambio. Es como el alcohólico: si
no puede aceptar que es alcohólico aún no está preparado para
iniciar un proceso de desintoxicación.

No olvides que es tu responsabilidad elegir, contradecir y


cuestionar esas distorsiones o creencias irracionales que tienes
acerca de cualquier aspecto de tu imagen. La vida te puede poner
diferentes personas disfrazadas de espejo que te permitan
identificar la realidad; sin embargo, eres tú el responsable de
flexibilizar tu visión en función de ser feliz.

Solo cuando aceptamos que tenemos una condición podemos


comenzar a deshacernos de ella.

Haz las paces también con aquello que te agrada de ti

Si crees que cuando aceptes aquellas partes de tu cuerpo que no te


agradan o alguna condición en particular ya habrás terminado con
el proceso de aceptación, te equivocas. Queda un paso más.
Nuestra psiquis es tan compleja que a veces incluso estamos en
guerra con aquellas partes que nos gustan de nosotros.
La mayoría de las personas que conozco que poseen un potencial
extraordinario y que consiguieron trabajar en aquello que aman no
logran acceder al éxito que desean alcanzar porque aún no están
en paz con sus atributos y sus fortalezas internas.

Estar en paz contigo también implica que aceptes los halagos de


las demás personas sin sentirte más que ellos o. peor aún.
incómodo por el reconocimiento de estos atributos.
En algún momento de nuestra vida comenzamos a sobrevalorar la
humildad y a ver la negación de nuestros atributos personales
como una fortaleza. Es. al igual que tantos, un mandato absurdo
de la sociedad. Si alguien destaca una cualidad o habilidad nuestra
hemos aprendido a negarla para parecer humilde; si lo aceptas, y
además lo ratificas, eres un creído. Tan cierto es todo esto que hay
personas que terminan culpándose y escondiendo su éxito para no
hacer sentir fracasados a sus familiares cercanos o amigos
directos.

Es necesario que comiences a ver las cosas de manera diferente a


partir de ahora. La idea no es que comiences a mostrar libremente
a todo el mundo que acabas de firmar un contrato de miles de
euros con una compañía de renombre. Más bien enfócate en
pensar de qué manera puedes motivar e incentivar a tu círculo de
influencia directa para que ellos puedan impulsarse con tu
ejemplo. Recuerda que con este capítulo decides, a partir de hoy.
aceptarte plenamente, y esto equivale a enfocarte en la verdad.
Parte de la verdad es también que cada uno de nosotros tiene un
potencial determinado y unas habilidades específicas admirables
que. cuando las descubres y las explotas, te proporcionarán un
éxito inevitable. Si logras conocerte, conectar contigo, descubrir
tu pasión en la vida y luego comenzar a vivir plácidamente de
esto, no tienes por qué esconder tu éxito por miedo a que otros se
sientan en desventaja ante ti. Más bien, comunícalo abiertamente
y ayuda a otras personas a descubrir su propio camino. Es un
camino por el que ya tú pasaste y seguro tienes mucho que aportar
al resto que aún se encuentra sin la más mínima idea de cómo
arrancar.

Vencer el miedo a que los demás te perciban superior a ellos o


que tú mismo te percibas con mayor valor es indispensable para
que puedas brillar y convertirte en un hombre exitoso. Muchas
veces la culpa por sentirnos felices, alabados y abundantes
mientras nuestros colegas y familiares aún no lo son nos hace
sabotear nuestro propio crecimiento personal. Lo primero que
debes saber es que disminuir tu luz para no incomodar a los
demás no solo te daña a ti, sino a ellos. Las personas crecen con
tu ejemplo, no con tu pena.

Ya sabes entonces la importancia de la aceptación propia en sus


diferentes variantes. Estar en paz con tu vida, con el mundo, con
tu cuerpo, con tu mente, tus miedos y tus complejos. Si ahora te
comprometes a comenzar a trabajar en tu mundo interior para en
algún momento recoger los frutos en tu mundo exterior, es
importante que también te vayas preparando para brillar sin miedo
cuando sea tu momento y mostrar al mundo lo que tienes para
darle. Llevarás tu luz a cada rincón al que vayas y nunca más te
disminuirás a ti mismo para evitar que otros se incomoden.

Existe un balance en todo en la vida, y existe una ley básica en el


universo: la ley del equilibrio. Tan importante es saber recibir
como aprender a dar. No sirve de nada que trabajes en ti para
estar en paz contigo mismo y desarrollar tu consciencia. obtener
los dones que te ofrece la vida por realizar tu trabajo si luego por
miedo disminuyes tu luz propia y de alguna forma te comportas
de manera egoísta frente al mundo al no compartirlo. El
aprendizaje que se te ha dado no es tuyo, es un regalo. Y tú eres
un canal, por tanto debes completar el trabajo compartiéndolo tal
cual el universo lo hizo contigo. Solo de esta forma se recicla la
energía, te das permiso de vaciar para de nuevo llenarte con
conocimiento cada vez más profundo. Obten, suelta, vacíate para
llenarte nuevamente. Este es el proceso. Cada vez que compartas
al mundo aquello que te fue dado, disfruta el placer que solo te
ofrece el contribuir. El pensar en el bienestar no solo tuyo, sino de
los demás.

Pero antes de eso, lee este libro, estúdialo, reléelo, disfrútalo,


compártelo, convérsalo y crece. Primero enfócate en ti. después te
llegará la señal que te hará saber que es el momento de servir a
otros. No hagas como muchos, que buscan servir a otros cuando
ni siquiera han aprendido a servirse a sí mismos. Solo puedes
ofrecer algo que te has dado primero. Imagina que en tu CASA
(es una analogía con tu casa interior) no tienes agua para saciar tu
sed y llego yo sediento una tarde de verano. Tú por consolarme y
aliviarme me das la única barra de pan que tienes porque crees
que me estás ayudando porque me estás brindando lo único que te
queda. Sin embargo, lo que haces es incrementar mi sed. y
volveré a pedirte más pan porque el que me diste no me sació.
Aunque tuvieras la mejor de las intenciones te sería imposible
satisfacer mi sed, porque tú mismo estás deshidratado. Aunque
des todo lo que tienes, no has aprendido a identificar lo que
necesitas ni a dártelo a ti mismo, y por ende no sabrás identificar
lo que yo necesito ni dármelo. No intentes ofrecer a los demás
algo de lo que careces y que incluso no te das a ti mismo.
Capítulo 4

Suéltate

Exprésate con libertad plena y confía en tu SER más


profundo

El mejor servicio que puedes darle a los demás es tu propia


liberación.

Hablemos ahora de tu libertad de expresión. Yo he aplicado en mí


mismo todo lo que se encuentra expresado en este libro. Cuando
descubrí que con mi mente y mi actitud podía dirigir y crear mi
realidad y expresarme libremente sin miedo a hacer el ridículo,
logré dar un salto cuántico en mis relaciones interpersonales,
sobre todo con las mujeres por las que me sentía atraído.
Comencé a sentirme feliz porque podía expresarme sin miedo
alguno y estaba más seguro de mí mismo, porque me percaté que
nada de lo que hacía o decía era incorrecto. Aprendí que los
juicios externos siempre iban a estar presentes y que no podía
agradarle a todo el mundo, y que lo más importante de todo era el
juicio que yo tenía de mí mismo. Es una sensación de paz interna
que me ha acompañado hasta ahora y me arropa con un aire de
certeza y confianza a donde quiera que voy. Es por esto que deseo
transmitirte la forma como lo logré, para que tú también puedas
acceder a esta libertad.

Hay personas que se acostumbraron a hablar con un tono


relativamente bajo, otras que se habituaron a hablar demasiado
rápido y otras a las que les es difícil comprender por qué no
pronuncian correctamente. Muchos de estos hábitos a la hora de
comunicarnos provienen del miedo inconsciente a que nuestro
mensaje sea escuchado con claridad. Son hábitos adquiridos
debido a las reacciones negativas que obtuvimos o percibimos de
pequeños cuando nos expresábamos y compartíamos nuestros
pensamientos, sentimientos o necesidades. Si de niños nos
mandaban a callar constantemente o nos regañaban cuando
opinábamos, o simplemente no nos prestaban atención cuando la
necesitábamos, comenzamos a construir una realidad mental
infantil en la que lo que decimos no tiene valor alguno, no es
importante o es incorrecto. Cada uno de nosotros puede tener
diferentes creencias nucleares o autoesquemas negativos acerca
de lo que decimos o pensamos. Aquí te dejo una breve lista para
que logres identificar cuáles de ellas se corresponden con tu
realidad mental, en mayor o menor medida:

• Lo que digo no le importa a nadie.


• Lo que digo quizás sea incorrecto.
• Quizás no es el momento adecuado para hablar o decir esto
que pienso.
• Nada de lo que digo realmente es importante, mejor
escuchar a otros.
• Lo que digo no es tan valioso.
• Lo que digo puede causar que me rechacen.
• Me da vergüenza que me conozcan y se burlen.
• Lo que digo es aburrido.
• Lo que digo espanta a los demás.
• Puedo incomodar a otros si me expreso sinceramente.
• Mejor no opino (me evito algún problema).

Todas estas creencias cercenan nuestra libertad de expresión y


atentan contra nuestra seguridad y autoestima. Quiero que esta
semana estés muy atento a tus pensamientos cuando vayas a
hablar frente a un grupo de personas poco cercanas o mujeres que
te atraen. Es en ese momento cuando se activan nuestras mayores
inseguridades y surgen como burbujas desde lo más profundo de
nuestro subconsciente en forma de pensamientos fugaces, y a
veces difíciles de identificar, estos pensamientos automáticos.
Dichos mandatos mentales son una clave importantísima para
descubrir tus creencias limitantes. Con paciencia y constancia,
algunas personas que lean este libro podrán identificar algunos de
los pensamientos antes citados. Identifícalos y luego repítete a ti
mismo:
Tengo derecho a decir todo lo que pienso y siento, mientras no
ofenda a nadie. Lo hago por mí y por mi integridad. Valoro y
respeto quien soy.

Tu magnetismo personal y libertad plena comienzan cuando dejas


de emitir juicios contra ti mismo. Por ello te recomiendo que
comiences a repetir:

1. Todo lo que tengo para decir al mundo es valioso


sencillamente porque en este momento lo pienso y lo siento así.

2. Cualquier momento es adecuado para expresar lo que siento


o pienso.

Lo que dices proviene de tu ser y tu ser es tu esencia. Es lo que


eres y lo que te caracteriza. Eres único, no hay nadie igual a ti en
el mercado y siguiendo la ley de la oferta y la demanda: ¿qué
sucede cuando queda solo un ejemplar en el mundo? Que
inmediatamente aumenta su valor percibido por lo auténtico que
es y porque no hay nada igual.

Esta es la mentalidad que debes tener de ti mismo y comienza con


el respeto y la aceptación propia. Mientras más te expreses de
manera alineada con quien eres, más auténtico serás y mayor
valor percibido tendrás frente a los ojos de los demás.

Cuando respetes, valores tus pensamientos, emociones y


acciones, comenzarás a ver como los otros también lo hacen.

No filtrar, un ejercicio interesante

Decide que mañana quitarás gran parte de tus filtros mentales


acerca de lo que es «apropiado» o «inapropiado» decir y hacer.
Dirás y harás muchas cosas que en otras oportunidades no dirías
ni harías y llamarás a estos días «los días del rey Midas». ¿Te
acuerdas de la historia del rey Midas? Todo lo que tocaba se
convertía en oro. Cuando hablas con certeza y seguridad deja de
importar lo que estás diciendo y lo que transmite el mensaje es la
manera como lo dices. ¿Qué quiero decir con esto? Que cuando
sientes, por ejemplo, que una chica se aburre con lo que dices, no
es por lo que estás diciendo sino por la inseguridad que
subcomunicas al decirlo. Si lo dijeras con certeza y pasión
seguramente su actitud frente a tus palabras sería diferente.

Los «días del rey Midas» son días en los que te darás permiso de
no filtrar casi nada de lo que quieras decir o hacer. Cualquier cosa
que digas lo convertirás en oro inyectándole pasión, certeza y
autoafirmándote que es correcto y apropiado para el momento.
Repítete a ti mismo: «todo lo que digo es apropiado, solo porque
sale de mí y lo siento así en mi interior».

Quiero alertarte de algo muy, pero muy importante, y es el hecho


de tener la agudeza social para saber cuándo y cómo decir las
cosas. No voy a entrar en profundidades ahora mismo en este
punto. Supongo que no dejarás de usar tu sentido común durante
estos días. Sin embargo, quería hacer un inciso desde el inicio de
este capítulo porque no quiero que se malinterprete el mensaje. La
libertad de expresión es necesaria, el respeto propio frente a lo
que dices también lo es. pero lo que piensas de lo que dices y el
valor que le otorgas a tus palabras es aún más importante que los
dos aspectos anteriores. Sin embargo, hay momentos en los que la
expresión más adecuada es el silencio. Todo lo que se dice en este
libro debe ser calibrado para no convertirlo en egolatría,
egocentrismo o impertinencia. Primero practica pocos días de la
semana hasta que vayas acostumbrándote a la idea de no filtrar y
autoafirmarte al hablar. Siéntete cómodo con la idea de parecer o
sentirte un poco atemorizado al principio. Con el tiempo, cuando
ya sea automático, te sentirás imparable y confiado de decir y
hacer cualquier cosa que quieras.

Seduce desde la plenitud, así cualquier cosa que hagas será


atractiva porque tendrá el peso de tu unicidad

Para mí existen dos tipos de seducción: aquella que parte desde la


plenitud y la que parte desde la carencia interior. La primera surge
como energía de amor, pudiéramos llamarla así aunque suene un
poco cursi, y la segunda surge como energía de miedo.
Básicamente la atracción desde el amor es la más sólida en el
tiempo. La segunda es engañosa y efímera, y además forma parte
de los círculos viciosos que suelen conformar nuestras relaciones
de pareja conflictivas una y otra vez.

Muchos hombres logran mostrarse atractivos pero motivados por


su baja autoestima, sus carencias afectivas y su búsqueda de
aprobación, atraen desde la escasez. Por ejemplo, entrenan cada
día en el gimnasio, mantienen una dieta estricta, son severos
consigo mismos, van a las mejores barberías de su zona, compran
ropa que les sienta bien y esa seguridad que les brinda su físico,
su ropa y su estatus laboral les otorga la confianza temporal para
ser sociables y simpáticos. Esto, precisamente, es vivir o actuar
motivado desde el miedo, y no digo que esté mal tener una vida
basada en este tipo de conductas aprendidas. De hecho, te aseguro
que antes de leer este libro pensabas que precisamente eso
significaba convertirse en un hombre seguro de sí mismo. La
verdad es que no. amigo mío. Eso que acabo de describir es igual
a convertirse en un hombre seguro de su imagen exterior, pero
inseguro de su verdadero concepto personal. El día que ese
hombre pueda expandir al mundo un carisma similar sin ser
atlético. sin ropa que le siente bien y sin trabajo o dinero en el
banco, ese día descubrirá la esencia de su atractivo masculino y
comenzará a actuar desde la energía de su amor propio y su
plenitud. Normalmente los hombres con poco atractivo físico pero
con un carisma arrollador despliegan un magnetismo natural que
parte desde la tranquilidad con la que viven su vida día a día. Son
personas enfocadas en tener un ecosistema personal positivo, con
actividades que les divierten, que les aportan, que están
agradecidos con el mundo y por ende ofrecen energía positiva a
su entorno, ayudan a otros, sonríen a la vida e invierten su energía
en ir por lo que quieren.

El lenguaje no verbal transmite lo que realmente piensas de ti.


No cambies tu lenguaje no verbal, cambia lo que te dices a ti
mismo
Aunque todas las personas podemos decir y hacer lo mismo,
existe un submundo altamente complejo detrás de nuestras
acciones y de lo que decimos, llamado el «lenguaje no verbal»
que no es más que lo que subcomunicamos con nuestras
expresiones faciales, microgestos. postura y energía. Allí es
donde se encuentra el 90% de la comunicación, y donde radica la
clave del atractivo personal. Cuando comienzas a apreciar quién
eres, empiezas a valorar tu autenticidad. Esa autenticidad de la
que te hablo es tu historia, tu tono de voz. tus expresiones, tus
muecas, la forma como miras, como tocas, la frecuencia
vibratoria que emite tu ser. La próxima vez que hables con una
chica que te atrae físicamente recuerda que cualquier otro hombre
pudiera estar teniendo con ella la misma conversación que estás
teniendo tú. pero solamente tú puedes aportarle esa energía
auténtica que proviene de tu sello personal, de tu historia de vida.
Eso es lo que te diferencia de cualquier otro hombre que se
acerque a ella.

Nadie puede adornar una conversación con tus bromas y con


tu mirada. Eres único. Así que aprovecha tu unicidad para
encender la chispa de sus ojos

La energía que le inyectas a los encuentros interpersonales diarios


tiene tu sello. Esa energía proviene solo de ti. no existe ninguna
otra fuente del universo que pueda generarla.

Si estás conectado al lugar correcto de tu esencia, tu alma, tu


corazón, tu ser. tu CASA, desplegarás tu atractivo personal y
simpatía magnética. Pero si. por el contrario, tus acciones
provienen de la necesidad de aprobación, de la carencia, de la
soledad interna o la necesidad de amor, contaminas tu expresión
con matices ocres, tonalidades de claroscuro, notas musicales
apagadas y miradas vacías disfrazadas de complacencia y
necesidad. Por más que intentes esconderlo y que los demás no lo
noten conscientemente, el poderoso subconsciente de cada uno de
nosotros lo detectará inmediatamente.
Lo que hace más atractiva tu presencia es lo transparente que sean
tus expresiones. Me refiero a que provengan de un lugar de
espontaneidad, autenticidad, de aceptación propia. Mientras más
te conozcas, más elementos atractivos y únicos podrás desplegar
en tu repertorio comunicacional. En este capítulo te hablaré de
elementos importantísimos y creencias que debes adquirir para
comenzar a sentirte libre de expresarte en todo momento. Sin
embargo, el verdadero cambio lo lograrás cuando tomes acción,
cuando decidas dedicar un tiempo determinado para contactar
contigo mismo y asistas a sesiones guiadas por un profesional
competente en la materia.

Sé honesto con lo que piensas y con lo que sientes aunque no


satisfaga las expectativas que otros tienen de ti

Quiero hacerte unas preguntas: ¿eliges tus deseos? ¿De dónde


provienen? ¿Qué determina que te guste más el helado de
chocolate que el helado de vainilla o una morena en vez de una
rubia? ¿Podrías decir que a partir de hoy vas a preferir el helado
de chocolate por encima del de vainilla? ¿O podrías decidir que
ya no amarás ir a la playa y te gustará más la montaña? ¿Puedes
decidir cuándo te dejará de gustar algo?

Tus deseos más internos provienen de tu ser; algunas personas lo


llaman alma, otros «yo superior», espíritu, subconsciente, etc.
Llámalo como quieras, lo importante es que hay un «algo» que
determina tus gustos y pasiones. Pareciera que proviene de alguna
parte de tu energía, de tu arquetipo, de tu personalidad o de tu
mente inconsciente. Lo importante aquí es decirte que mucho de
lo que crees aprendido no proviene de tu experiencia previa,
educación o cultura, sino que proviene de tu esencia más
profunda. Obviamente muchos de nuestros deseos y preferencias
son aprendidos también, pero no en su mayoría. En este momento
quiero enfocarme en aquellos deseos que no vienen a raíz del
condicionamiento social, aquellos que siempre hemos tenido
desde muy pequeños e incluso sorprendieron en su momento a
nuestros padres debido a que ignoraban su procedencia. Es como
cuando le preguntas a un niño de familia de médicos qué quiere
ser cuando este grande y te dice que quiere ser acróbata. Para mí.
los deseos infantiles son una señal de las auténticas facetas de tu
ser. cuando aún no han sido profanadas por el condicionamiento.{

Me gustaría que comenzaras a disfrutar tus deseos. Siéntelos en tu


interior y no los juzgues como buenos o malos, más bien
respétalos y acéptalos. Esto no quiere decir que tengas
obligatoriamente que satisfacerlos o que te tengan que gustar cada
uno de ellos. Si. por ejemplo, vives en los Alpes suizos y prefieres
el mar. obviamente sería mucho mejor que te gustara la nieve; sin
embargo, sería buena idea que viajaras de vez en cuando a la
playa y complacieras esa parte de ti que te lo pide. En mi caso,
por ejemplo, que vengo de Caracas. Venezuela, yo amo el calor y
la playa, y los prefiero por encima del frío en el 100% de los
casos en que me ponen a escoger. En cambio, mi hermano
prefiere el frío y la montaña, y actualmente vive feliz en una
ciudad un tanto fría de Italia. Ambos nacimos en Venezuela,
ambos fuimos criados por los mismos padres, estudiamos en el
mismo colegio, todo prácticamente igual. Sin embargo, para mi
hermano el calor caraqueño era a veces sofocante y en las
estaciones de sequía o excesivo calor hasta se ponía de mal
humor. Cada quien tiene sus preferencias y estas provienen de sus
características personales, y por eso es tan importante el
autoconocimiento para luego poder aceptar todas esas cosas que
descubrimos de nosotros, sobre aquello que nos gusta o nos
desagrada. Debemos dejar de reprimir nuestros deseos, dejar de
ocultarnos frente al mundo y comenzar a compartir libremente
nuestra identidad personal.

Expresarte sin filtro parte de valorar cada una de las facetas más
insignificantes que descubriste en las etapas de «conocerte» y
«aceptarte», para luego compartirlas abiertamente con los demás.
De eso trata la tercera —y mi etapa predilecta—: «SUÉLTATE».

Te voy a poner otro ejemplo un tanto particular. A mí me gusta la


salsa, el merengue, la bachata, las baladas y algunas bandas de
rock. Sin embargo, hubo una época de mi vida que cuando la
gente hablaba de sus preferencias musicales y yo decía que lo que
más me gustaba de todo era el reguetón, las personas creían que
estaba bromeando. De hecho, no conozco muchas personas que
mientras otros dicen que les gusta el heavy metal la ópera o la
música clásica digan que lo que más escuchan es reguetón. Es
verdad y entiendo que podría haber dado una mala impresión que
un psicólogo y Ufe eoach expresara abiertamente que la música
que solía escuchar en su día a día era el reguetón, pero vivir
enfocados en la impresión que tienen los demás de nosotros es
sentirnos aceptados por ellos, pero a costa de sentirnos
inapropiados y desplazados por nosotros mismos.

Eres de una manera u otra, nada es correcto o incorrecto.


Reconócelo, acéptalo y explótalo

Lo que me gustaría que aprendieras en la etapa de soltarte es a


adueñarte y proclamar tus deseos y preferencias como tu bandera
auténtica, como aquello que te hace sentir especial y único, pues
es un paso que te conecta con tu valía personal. Debemos estar en
paz con cada faceta de nosotros y lo hacemos por medio de la
autoaceptación y la autoafirmación, que es la expresión libre de
dichas facetas. Lo mismo debemos hacer con nuestros
pensamientos y emociones. Nadie elige preferir esto frente a
aquello. Existe una cantidad de patrones que nos orientan a una
cosa en vez de otra. Unos cuantos son personales y otros sociales,
pero la mayoría de estos elementos, como te dije con anterioridad,
venían contigo ¿de fábrica'. Identificar qué te gusta realmente,
qué te motiva, qué te llama con todas sus fuerzas es comenzar a
conectarte con aquello que viniste a hacer en la Tierra, es
comenzar a contactar con eso que te hace vibrar. Es lo que en el
mundo del Ufe eoaching llamamos tu «propósito vital».

Alza tu bandera desde la cima más alta de tu autoestima y


permite que todos la vean. Grita bien alto: ¡Este soy yo!, ¿y
qué pasa?

El que respetes y honres tus deseos no significa que en un par de


horas irás desnudo por la calle debido al calor del verano,
gritándole al mundo que dejarás de ejercer como abogado y que te
irás a Cancán la semana que viene. Muchas veces tus deseos no
son deseos reales. Son deseos de tu ego que busca llenar algunos
vacíos internos. Pudiéramos llamarlos «caprichos del ego». Debes
estar atento porque irte a Cancán la semana que viene quizás no
sea precisamente un deseo interno que te esté conectando con la
misión de tu vida.

Lo importante es saber que todos tenemos diferentes deseos. No


son ni buenos ni malos, ni mejores ni peores, son los tuyos y
punto. Solo debemos aceptarlos, y existen maneras de expresarlos
correctamente. Igual sucede con las necesidades. Tenemos
necesidad de sentirnos amados, protegidos, necesidad de
diversión, de sentirnos importantes, necesidades fisiológicas,
mentales, espirituales, etc. Hay ciertas personas que necesitan
sentir más seguridad en sus vidas, otras que necesitan tener más
incertidumbre y diversión, otras que necesitan menos amor y unas
que con cientos de amigos aán se sienten solas. No elegimos
nuestros vacíos y carencias emocionales, venimos con ellos y la
vida nos añade otros más.

En mi caso, necesito a veces la adrenalina de la incertidumbre.


Una vida controlada, sistematizada y organizada me afecta
emocionalmente, me aburre un poco. Hay personas que son lo
opuesto a mí. Tratan, en la medida de lo posible, de que todo
salga de la manera planificada y si algo se sale del carril entran en
pánico o rabia y se desestabilizan. Ni un caso ni el otro son
buenos o malos. Son características personales diferentes. Hay
personas a quienes les gusta que les muestren aprecio por medio
de los regalos; otras, en cambio, por medio de caricias, y otros
más por medio de las palabras de afecto. Yo soy uno de ellos. Yo,
por ejemplo, necesito que me expresen amor por medio de
palabras, más que por medio de regalos o actos. Si me dan
muchas demostraciones materiales de afecto, pero nunca me dicen
que me aman y lo valioso que soy para ellos, me cuesta sentir la
expresión de cariño que me dan. Sencillamente es mi manera de
ser y es como me comunico con el amor que me dan. Cuando
estoy con una chica que me dice abiertamente que le gusto, que le
encantan ciertas facetas de mí, que quiere estar a mi lado, para mí
es grandioso. En cambio, cuando he estado con una chica que se
reprime o que sencillamente no expresa el afecto de esa manera,
no he podido evitar sentirme desconectado. Todo es cuestión de
preferencias y de aceptar con claridad tu manera emocional de
ser.

Dile sí al egoísmo positivo:


primero tú, segundo tú y tercero, tú también

Ponerte en primer plano es muy importante cuando se trata de dar


un cambio positivo a tu vida. Cuando te pones de primero, por
encima de todo lo demás, no estás siendo egoísta, estás diciéndole
al mundo: primero me importa lo que opino yo de mí mismo y
luego acepto que los demás tengan su propia opinión, que no
necesariamente trata de mí, sino de su percepción del mundo. Me
amo. me respeto y lo que tengo que decir es valioso. Con este
párrafo quiero asegurarme de que entiendas que si te valoras a ti
mismo, si te das tu lugar, si te expresas abiertamente frente a las
injusticias, si te cuidas porque te amas, si cumples las promesas
que te haces a ti mismo, el mundo que te rodea te comenzará a
tratar igual. Es un principio básico de la autoestima y de las
dinámicas sociales.

El respeto que quieres obtener de los demás comienza por el


respeto que te das en tu propia CASA.

Un hombre exitoso y abierto al mundo se respeta y se valora, pero


con el cuidado de no cegarse y negar sus errores. Es muy
importante que nos amemos profundamente, nos respetemos, nos
aceptemos y asumamos ante el mundo que lo que tenemos que
decir es correcto, no porque sea la verdad sino porque es tu
verdad y tienes derecho a expresarla mientras no hieras la
integridad del otro. Pero, ¿en dónde está el límite? ¿Cuándo debes
frenar el pensamiento empoderante y escuchar los mensajes
opuestos que te dice la vida o que te dicen tus seres queridos? Es
muy fácil caer en la defensa ciega de nuestro ego. La sensación
que genera dentro de nosotros el comenzar a valorarnos es tan
gratificante que a muchas personas les sucede que se convierten
en grandes maestros de la mentira personal y la defensa
egocéntrica. Comienzan a autoengañarse y crean para sí una
realidad completamente inexistente de autovalía. autoimportancia
y perfección. Debemos estar atentos de no perder el equilibrio y
terminar compensando nuestras carencias con este tipo de
pensamientos narcisistas.

Ser un hombre que aprendió a soltarse con libertad, seguro de sí


mismo y de su voz frente al mundo no significa cerrar los canales
de aprendizaje por creer que ya lo conoce todo, que hace todo de
la mejor manera y que todos los demás están equivocados. La
rigidez lleva al fracaso. Ser un hombre abierto y suelto es
declararle al mundo que no eres mejor, ni peor que nadie, tan solo
eres único y por eso te sientes especial.

Expresa al mundo el porqué y el para qué de tu propósito de


vida, aunque tengas miedo

Las personas tendemos a considerar atractivas a aquellas que son


capaces de mostrar abiertamente sus vulnerabilidades. Quienes
pueden hacer esto denotan seguridad y confianza en sí mismos.
Un reciente estudio científico de la Universidad de Lübeck (2016)
en Alemania, realizado por el doctor Silke Anders y sus
colaboradores, encontró una relación significativa entre la
facilidad para identificar las emociones e intenciones en ciertas
personas y su atractivo físico. En dicho experimento encontraron
que aquellas personas a las que se les identificaba con facilidad su
estado emocional resultaban ser más atractivas.

Aquellas personas que se abren a contarnos no solo el «qué» sino


el «para qué» y el «porqué» de sus actos, también suelen ser
percibidas como personas seguras de sí mismas, con un propósito
claro y además con intenciones visibles. Según las
investigaciones del doctor Silke, la posibilidad de que podamos
identificar con claridad las razones, emociones e intenciones de
una persona activa nuestros mecanismos de recompensa
cerebrales y eso nos genera satisfacción y atracción sexual.
Hubo un momento de mi trayectoria profesional en la que sentía
vergüenza de hablar del coaching de seducción abiertamente por
el miedo a que mi entorno más cercano me etiquetara como un
mujeriego o un casanova y surgieran comentarios inapropiados
sin fundamento y muy alejados de lo que realmente era mi
trabajo. Entre mis colegas psicólogos, familiares y conocidos yo
era sencillamente un psicoterapeuta tradicional que se iniciaba en
el mundo del life coaching. No expresaba por qué dedicaba gran
parte de mi tiempo en ayudar a otros hombres a desarrollar su
autoestima y atractivo personal. Fue un día después de una terapia
con mi psicóloga personal (¡Sí!, soy de los que opinan que todos
necesitamos un psicólogo y un coach que nos permita darle un
significado empoderante a las crisis que nos suceden en el
transcurso de nuestra vida) que saqué este miedo a la luz y ella me
preguntó: «¿Qué es más fuerte. Miguel, tu miedo a que las
personas te juzguen por la vida y la misión que has decidido
ejecutar o el bienestar que te puede brindar ayudar a tantos
hombres a conseguir la mujer y la vida de sus sueños?».

Bastó con conectarme con mi propósito de ayudar a la mayor


cantidad de hombres a convertirse en personas confiadas y
atractivas para que el miedo se desvaneciera inmediatamente y
nunca volviera a temer a lo que pudieran decir o pensar de mi
vocación. En otra ocasión llamé por teléfono al reconocido
Máster Coach Fernando Celis. para que me ayudara a encontrar
un nuevo producto informativo que pudiera vender, y le comenté
que llevaba días buscando un producto estrella que pudiera
venderse bien pero que no conseguía dar en el clavo. Su respuesta
fue esta: «¡Brother! No vas a conseguir dar en el clavo mientras te
hagas la pregunta equivocada. La pregunta no debe ser "¿cuál es
el producto estrella para lanzar?" Tu foco tiene que estar puesto
en "¿Qué es eso que necesita la gente y que tú puedes solucionar
porque está alineado con tu propósito?"». Bastó que colgara el
teléfono para dar con la respuesta. Ese es el papel de un buen
coach, dejarte con preguntas que rompan los esquemas rígidos de
tu mente.
Mantenerte conectado con tu propósito constantemente, el
recordar tu «por qué» y tu «para qué» es lo que te mantendrá
firme en el camino. Pero más importante que esto es expresarlo
abiertamente al mundo y contagiar tu pasión, porque no todos
conseguimos reconocer esa actividad que nos conecta con nuestro
llamado. Así que. si eres de ese pequeño porcentaje de personas
que lo ha conseguido, exprésalo y suéltalo al mundo. Muchos se
beneficiarán tanto como tú.

¿De dónde pueden venir tus deseos más profundos de servir a la


humanidad sino de lo más hondo de tu ser? Por esta razón creo
que tu propósito también debe ser expresado al mundo sin filtros,
porque viene de muy dentro de ti y merece ser valorado sin ser
juzgado como correcto o incorrecto. Sencillamente acéptalo.
Fíjate como enlazamos los tres primeros elementos de nuestra
CASA.

Primero conocerte y luego aceptarte, para luego expresar


abiertamente el «porqué» y el «para qué» de tu mundo
interior.

Me sucede a menudo con mis pacientes y clientes a quienes les


hago esta pregunta: «¿Qué es eso que haces en lo que se te pasa el
tiempo sin darte cuenta?». Y me dicen: «A mí se me pasa el
tiempo haciendo esto. Sé que es una tontería, pero me encanta».
Se adelantan juzgando como tontería esa actividad que realmente
los pone en contacto con ellos mismos. Las respuestas son de toda
índole, por ejemplo «cuando armo pequeñas estructuras de
madera», «cuando pesco», «cuando pinto en lienzo», «cuando
toco un instrumento musical», «cuando surfeo», etc. A menudo
solemos desvalorizar esa actividad que nos permite entrar en lo
que los psicólogos y coaches llamamos estado de flow o fluidez,
que es un estado de libertad en el que dejamos de lado las
preocupaciones y podemos expresarnos libremente, mientras nos
conectamos con nuestro verdadero ser.

Si al conocerte te has dado cuenta que entras en estado de flow


haciendo jabones artesanales. por ejemplo, no juzgues la actividad
como buena o mala. No permitas que tu ego se interponga en tu
desarrollo personal. Hazlo, confía en la expresión de tu ser. Por
alguna razón eso te motiva de esa manera. Aunque mentalmente
no lo consideres como una labor masculina, como un trabajo
digno o como un hobby trascendental, si te gusta, defiende esa
afición. Si disfrutas y cuando lo haces se te pasa el tiempo sin
percatarte es porque posiblemente estás frente a una actividad
cercana a tu propósito de vida. Todos tenemos una misión
diferente. Es como nuestra huella dactilar: cada uno tiene una
diferente. ¿Te has preguntado cómo es posible que con tanta gente
en el planeta no haya dos huellas dactilares iguales? Tu propósito
o tu misión es una huella también, pero en el ámbito energético.
En el aspecto físico puedes ver las huellas dactilares, en lo
espiritual no puedes verlas, pero sí sentirlas y descubrirlas.

Sumérgete en conseguir, dentro de ti, cuál es la huella que quieres


dejar en el mundo, cuál es esa actividad que solo a ti te pone en
ese estado específico de flow.

Tu huella dactilar es la representación física de tu unicidad.


Mientras que tu misión es la representación energética.

No vendas tu huella al mundo por dinero y por un sueldo fijo en


un trabajo que no te agrade. Permítete encontrar de qué manera
puedes vivir, contribuir y crear libertad financiera haciendo eso
que más amas, y luego exprésalo al mundo. Una vida malgastada
en un trabajo que no amas es aceptar que es más importante darle
de comer al cuerpo que darle de comer al alma.

Asume el reto de desnudar te emocionalmente

Spencer Tunick es un artista que viaja por el mundo tomando


fotografías de personas desnudas. Hace unos cuantos años me
enteré, en una noche de fiesta, que al día siguiente venía ese
particular personaje al centro de Caracas a fotografiar a más de
mil personas que estaban inscritas para el evento. «¿Que un
fotógrafo va a reunir a más de mil personas desnudas para
fotografiarlos? ¿Decenas de mujeres desnudas?». Pensé: «Yo voy
a eso».

La fiesta terminó a las 5 de la mañana y a las 9 am unos cuantos


amigos y yo ya estábamos despiertos para ir a ver ese espectáculo.
Mi gran impresión fue que. increíblemente, incluso antes de llegar
al lugar, muchas personas habían dejado parte de su ropa en el
coche e iban caminando semidesnudas por la avenida. En ese
momento comencé a sentir la adrenalina subiendo por detrás de
mi cuello. Bastó que llegáramos al punto de partida, en donde
todo el mundo tenía que desvestirse completamente, para que mis
amigos se replantearan esta loca idea y me dejaran abandonado.
Por suerte pude convencer al menos a uno de ellos para que me
acompañara. Yo estaba bastante acojonado. miles de dudas
rondaban en mi cabeza y mis inseguridades luchaban para ver
cuál de ellas resistía más tiempo sin que la apartara de mi cabeza.
Recuerdo que unos minutos más tarde apareció el artista en una
tarima con un megáfono y comenzó a contar en cuenta regresiva
para que todos nos despojáramos de la ropa. Cuando ya iba por
tres respiré profundo y al llegar a cero ya estaba quitándome los
zapatos, cruzando mi mirada con otros que. al igual que yo.
estaban esperando que el del frente se bajara primero los
pantalones. Diez minutos más tarde, estábamos más de dos mil
personas completamente desnudas, en frente de una tarima que
estaba en medio de una de las avenidas más anchas y largas de
Caracas. Alrededor de nosotros, decenas de fotógrafos con sus
cámaras y otros cuantos reporteros haciéndonos entrevistas. Yo ya
me había ido al inicio de la fila para salir en la fotografía en
primer plano, el miedo se había esfumado de una manera
inentendible. ¿Qué había sucedido con mis inseguridades y las del
resto del grupo? ¿Cómo era posible que minutos antes
estuviéramos completamente cohibidos y después me hubiera ido
con mi amigo y un grupo de desconocidos al principio de la fila
para salir más nítidos en la fotografía?

Lo que nos sucedió en ese evento es lo mismo que sucede cuando


te lanzas a una piscina. El primer contacto con el agua puede ser
un poco molesto y algo desagradable, pero unos segundos más
tarde sentirás el bienestar del agua fría rodeando tu cuerpo.
Cuando decidimos ser 100% auténticos, el primer acto, la primera
palabra, el primer pensamiento expresado libremente puede que
nos haga sentir un poco fuera de contexto. De hecho, sucede igual
cuando decides comunicarte sin filtro en un grupo, te sentirás
fuera de lugar con respecto a ellos, pero te sentirás a gusto con tus
condiciones, creencias e intenciones. Dejarás de lado el
condicionamiento social, disminuirá el juicio que hagas frente a lo
que digas y lo que digan los demás, y comenzarás a sentir tu
congruencia interior expresándose sin miedo a la desaprobación
ajena. En el ejemplo anterior sucedió que cuando todos nos
desnudamos ya no había máscaras y por ende todos estábamos en
las mismas condiciones. Éramos iguales, éramos seres humanos
de carne y hueso, con emociones e inseguridades al descubierto.
Fue una experiencia realmente hermosa y significativa.

Cuando te expones y muestras abiertamente tus


vulnerabilidades, das valor a otros para que también lo
hagan.

Una persona por más desagradable que se sienta, si de un


momento para otro acepta el reto de mostrarse tal como es. sin
máscaras e inhibiciones, sin querer aparentar algo que no es u
ocultar algo de sí misma, comenzará a parecer más atractiva ante
las miradas de los demás. Una persona con cierto atractivo físico
que evita mostrarse tal cual como es e intenta aparentar algo que
no es o quiere ocultar una parte de sí mismo, perderá parte de su
atractivo ante la mirada de los
En la terapia cognitivo-conductual se busca que los pacientes
logren identificar racionalmente las creencias limitantes y las
distorsiones cognitivas que tienen acerca de ellos mismos.
Autoesquemas como: «soy feo», «incapaz», «desagradable»,
«aburrido», «insoportable», etc. La idea es que entendamos que
esas ideas son solo programas que tenemos en nuestra mente que
no son parte de la realidad. Si ves estas creencias como algo
interno que no forman parte de tu personalidad, ni te identificas
con eso, evitarás caer en la tentación de ponerte máscaras o de
actuar como una persona que no eres, es decir, comienzas a
des¬identificarte de tus autoesquemas o pensamientos negativos.
La mayoría de las veces que actuamos como no somos realmente
es porque creemos lo que estos patrones cognitivos aprendidos
dicen de nosotros y, por ende, intentamos que los demás no se den
cuenta de eso que creemos de nosotros.

Imaginemos a Míster Chistoso con la creencia interna de ser


«insoportable». Sus padres le hicieron creer desde muy pequeño
que era inaguantable y muy a menudo expresaban sentencias
como: «Tú sí molestas», «Qué niño más fastidioso», «Te portas
demasiado mal, te vamos a dejar en casa», «Este niño es un
malcriado», «No sé por qué eres así». Míster Chistoso creció en
un hogar en el que se sentía desplazado y comenzó a ver como
real esta creencia, ya no solamente frente a sus padres sino frente
a sus amigos. Para compensar estos pensamientos se convirtió en
el más chistoso del salón, de la universidad y de todas las fiestas a
las que asistía, y hacía reír a todo el mundo. Pero a menudo se
ponía un poco pesado y las personas no entendían cómo no se
percataba del momento en el que ya estaban cayendo pesadas sus
bromas.

Nuestro personaje es una persona que inconsciente o


conscientemente se esmeró por aprender a contar chistes, hablar
en público, contar historias divertidas y transmitir una
emocionalidad positiva a los demás de manera que todos
quedaran hipnotizados escuchándolo y le brindaran la atención
que tanto necesitaba. Sin embargo, de lo que él no se daba cuenta
era que si no cambiaba la creencia nuclear o al menos entendía
que no era insoportable, seguiría siendo una molestia para las
demás personas, hiciera lo que hiciera. Al dar por cierta esta
creencia de «las personas me rechazarán como lo hacían mis
padres, porque soy insoportable», Míster Chistoso no dejaba en
ningún momento de intentar ser gracioso por el gran miedo que
tenía de quedar desplazado. Era esclavo de su mayor miedo e
inconscientemente el creador de esta misma realidad. El pobre
Míster Chistoso nunca se planteó cambiar la autoetiqueta de
«insoportable» que se había formado en su mente desde su niñez.
Así que siguió contando chistes toda su vida, siguió buscando el
aprecio y la atención de los demás, y a pesar de todos sus
esfuerzos siempre se hacía realidad su profecía más profunda:
«Me rechazan porque soy una persona insoportable», cuando la
verdad es que lo rechazaban porque realmente se convertía en una
persona insoportable cuando intentaba, a toda costa, no serlo.

Con esta historia quiero resaltar lo importante que es trabajar en el


ser y dejar de trabajar en el hacer. Si Míster Chistoso hubiese
sabido esto, seguramente habría pensado «no voy a esmerarme
por ser el más chistoso para que me quieran los demás y ganar la
atención que necesito, más bien voy a trascender mi creencia de
"soy insoportable" y comenzaré a vivir asumiendo que soy
merecedor de aprecio y amor, siendo exactamente como soy, sin
necesidad de hacer nada al respecto».

Mientras busques solucionar los resultados visibles y no las


causas invisibles reales que los generan, estarás condenado a
que se siga repitiendo en tu \ida la misma historia, una y otra
vez. Quizás distintos personajes, pero siempre la misma
historia.

Si cambiamos nuestro enfoque y buscamos solucionar la raíz, nos


daremos cuenta de que es más efectivo tomar responsabilidad de
nuestra situación, identificar nuestras circunstancias internas,
tomar acción para cambiar, dejar de buscar culpables y liberarnos
de esa creencia que nos tenía prisioneros en la misma realidad y
atrapados en nuestra propia mente.

A veces el silencio
puede ser tu respuesta más firme

Para desplegar tu magnetismo personal muchas veces tendrás que


hacer uso del silencio. No siempre debemos buscar la forma
correcta de expresarnos, a veces lo correcto será callar. Vamos a
entrar un poco en este tema.

Muchas de las veces que defendemos un punto de vista lo


hacemos por «ganar» en vez de «contribuir con nuestra opinión».
Un hombre que ha pasado por un proceso de autoconocimiento y
aceptación expone su punto de vista y escucha atentamente el
punto de vista de los demás para aprender algo nuevo, y, si no
está de acuerdo, algunas veces solo calla. Cuando entras en el
espacio de la aceptación propia, también comienzas a entender
que todos poseemos una realidad distinta y que cada perspectiva
es igual de real para cada uno. es decir, que la aceptación propia
te lleva a la aceptación ajena. No hay razón de hacerle ver al otro
que su realidad está errada. Sencillamente es diferente y por eso a
veces es mejor callar.

Cuando trabajas la aceptación propia, el mundo te acepta tal


como eres y tú aceptas al mundo tal cual es, y de esta forma
cesa la necesidad de cambiarlo todo.

Si asociamos autoestima con el arquetipo del guerrero, que vive


defendiéndose frente al mundo y castigando a aquellos que
piensan diferente a él, terminaremos convalecientes frente al
desgaste emocional que implica ver el mundo como un ambiente
de competición en vez de verlo como un ambiente de
cooperación.

Tu verdad y lo que deseas expresar al mundo no necesita defensa


alguna. La verdad en sí no necesita que se luche por ella para que
otros la vean. La verdad expresada en el hecho de que el sol nos
iluminará cada mañana no debe ser defendida por nadie, porque
no merece tal desgaste energético. Sencillamente es verdad y todo
el mundo lo sabe. La verdad no necesita defensores. Si los
necesitara es porque, posiblemente, no sea una verdad tan cierta o
quizás sea una verdad relativa. Igual ocurre con lo que tienes que
decir o con lo que haces. Si necesitas defensa, si necesitas luchar
para que otros aprueben tu punto de vista, si necesitas justificarte
o dar largas explicaciones es porque aún dudas de lo que brota de
tu interior y de tu comportamiento congruente frente a ti mismo.
Lo defiendes porque no confías en eso y tú mismo no tienes
certeza aún de que tu voz o decisión es adecuada. La verdad no
necesita ganar nuevos partidarios. En cambio, la mentira
disfrazada bajo un punto de vista que quiere ser impuesto a todos
busca partidarios por doquier para ganar fuerza. Debemos
conectarnos con nuestro poder, reconocer nuestros principios
personales, nuestros valores y luego tranquilamente expresarlos al
mundo y actuar alineados con ellos. No necesitamos que otros los
aprueben, que nos acepten, que alaben nuestras decisiones o
elecciones en la vida. Basta que tú sientas que son correctas y que
estén conectadas con lo que te dice tu ser.

Muchas veces, cuando tratamos de convencer a otros de


nuestra verdad, estamos luchando por tener la razón o
estamos autoconvenciéndonos de que sí la tenemos.

Comienza a decretar que lo que proviene de los demás también es


valioso. Sin embargo, tú puedes tener un punto de vista
complementario. Cuando dejemos de juzgar constantemente lo
que dicen los otros comenzaremos a dejar de juzgar nuestro
diálogo interno y comenzaremos a vibrar en aceptación. Cuando
asumes que las personas tienen su propia verdad, que no es ni
mala ni buena, ni correcta ni incorrecta, dejas de luchar contra
ellas. Curiosamente esa es la manera en la que te comienzas a
soltar, aceptando tu manera de pensar y dejando que se exprese
libremente sin crear etiquetas de «correcto» o «incorrecto». Te
conviertes nuevamente en un espectador de ti mismo, más a tu
favor que en tu contra. Das un paso a favor de tu autoestima.

Uno de los grandes causantes de nuestro malestar es la dureza con


la que nos tratamos a nosotros mismos. Solemos ser nuestros
peores jueces. Podemos tener muchos aliados allá afuera pero no
logramos el éxito que queremos, el amor que deseamos y la salud
que merecemos mientras estemos desprotegidos aquí adentro, en
nuestro corazón, en nuestra propia CASA. Imagina lo que es vivir
24 horas al día con tu peor enemigo. Después no entendemos por
qué vivimos tan agotados.

Elige ser feliz por encima de tener la razón. Verás como


comienzas a dejar de pelear con el mundo que te rodea y la
aceptación fluirá dentro de ti.
Contagia a las personas con tu autenticidad y verás en ellos
facetas que no suelen mostrarles a los demás

Desplegamos nuestro magnetismo personal en numerosas


ocasiones. Principalmente cuando estamos frente a personas que
consideramos cercanas y que nos aceptan exactamente como
somos. También frente aquellos que no consideramos atractivos y
antes quienes, por ende, no necesitamos mostrar una faceta que no
tenemos. En el momento en que sentimos que alguien no nos
juzga y nos permite ser nosotros mismos damos rienda suelta a
nuestro magnetismo personal.

Recuerdo cuando comencé a experimentar con la autenticidad


plena y su efecto en mi atractivo. Hablaba con las chicas
mostrándome 100% como era. no ponía ninguna resistencia en ser
espontáneo y expresar mis pensamientos, solo fluía y me dejaba
llevar. Para mi mayor asombro descubrí que las mujeres
comenzaban a interactuar conmigo de una manera y terminaban
siendo completamente diferentes al final de la conversación. En
casi todos los espacios en donde experimentaba se repetía el
mismo patrón. Las chicas terminaban abriéndose a mí, riéndose
libremente con un lenguaje corporal relajado y habiéndome de
cosas personales que. según ellas, no suelen comentar a otros
chicos tan rápidamente. Otra de las cosas interesantes que observé
en esa época fue que la mayoría de las chicas volvían a tensarse o
cambiaban su lenguaje corporal cuando comenzaban a hablar con
otra persona. Volvían a ponerse la máscara, volvían a conectarse
inconscientemente con su identidad ficticia y con una imagen que
era la «acorde» para ese lugar. ¿Qué efecto había tenido yo en
ellas? ¿Qué había significado para ellas el hecho de haberme
quitado mis máscaras y haberme mostrado tal cual era?

Cuando nos mostramos a otros sin inhibiciones ni


inseguridades abrimos las puertas para que los demás se
muestren tal cual como son.
Elige expresarte sin filtros frente a la chica que te gusta e
irradiarás magnetismo natural

Nuevo paradigma:

rey versus bufón

Para nadie es un secreto que es sencillo mostrarnos como somos


frente a las personas que no nos intimidan. Cuando no nos
importa causar una buena impresión porque no necesitamos
obtener nada de esa persona, nuestros mecanismos inhibitorios se
apagan y nuestras acciones suelen expresarse casi sin filtros. Igual
sucede cuando estamos con personas que asumimos con menor
estatus social que nosotros, no necesariamente económico. Me
refiero a cualquier tipo de estatus, ya sea físico, de belleza, de
inteligencia, de eficacia o de cualquier atributo. Cuando alguien
nos posiciona en un pedestal por encima de sus atributos,, cuando
ya le hemos causado una buena impresión y no tenemos
necesidad de la aprobación externa, también es sencillo no pensar
tanto en lo que se dice y expresarnos tal cual como somos, porque
sentimos que lo que tenemos que decir es importante y valioso
para la otra persona.

Imagina el Palacio Real hace cientos de años, están reunidos el


rey y su bufón. Este debía tener cuidado a la hora de ejecutar el
show, necesitaba ser cauteloso al expresar su humor. Un humor
inteligente que hiciera reír al rey. pero no tan inteligente que
pudiera hacerlo sentir ridículo e ignorante. Debía burlarse de la
monarquía pero hacerlo de la manera correcta para que el rey se
lo tomara como un chiste y nada más. Si se equivocaba o
generaba malestar en alguno de los invitados de la realeza, lo más
probable era que le cortaran la cabeza.

Escucha esto y recuérdalo siempre: en cada interacción existe un


rey y un bufón, siempre hay uno de los dos que piensa más que el
otro lo que va a decir, que filtra más sus ideas y que se expresa
con mayor cuidado para no generar rechazo o desagrado. Las
personas atractivas generalmente se consideran libres para
expresarse, se valoran profundamente, respetan sus ideas y
valores y. por ende, sin ser conscientes, inmediatamente
posicionan a la otra persona en la postura del bufón de manera
involuntaria.

En una relación de pareja en donde hay maltrato siempre hay un


abusador y un abusado, siempre hay una víctima y un agresor, y
en la naturaleza hay un cazador y una presa. Sin embargo, a veces
los bueyes, cansados de correr y de asumir el rol de presa en plena
persecución que huye de las garras del león, sacan coraje de sus
entrañas y se dan la vuelta para encarar y enfrentar a su melenudo
enemigo. Este, al ver ese comportamiento, frena y se ve obligado
a replantearse rápidamente su rol de cazador porque el buey ya no
actúa como presa. Decidió dejar de huir. Si el robusto buey se
abalanzara frenéticamente sobre el león, la respuesta automática
de este sería alejarse mientras procesa la situación. Lo mismo
sucedería si estás hablando con una mujer que te atrae y te
percatas que. inconscientemente, la has puesto en un pedestal.
Rápidamente puedes pasar el interruptor, bajarla del pedestal,
recordar lo valioso que eres y comenzar a llevar la interacción
desde la igualdad de valor personal. Dejarás de ser el bufón y
comenzarás a expresarte sin filtros.

En resumen, en toda interacción siempre habrá uno que mida más


que el otro lo que puede o no expresar para ser aceptado y
valorado. Elige ser tú el que menos necesita la aprobación de los
demás. Para esto, elimina muchos de tus filtros, suéltate, libérate,
relájate y exprésate. Quien menos racionaliza lo que dice, es
quien más confía en su sabiduría, carisma y magnetismo interior.
Deja que fluya de ti esa parte sabia y amorosa, pero también
divertida y traviesa que todos tenemos y que la mente suele
apagar por miedo a la desaprobación. Quien piensa menos lo que
tiene que decir es el que mayor magnetismo irradia a donde quiera
que va. Poco a poco, mientras des más libertad a tu parte genuina,
verás las pupilas de las personas ampliarse en tu presencia, la
admiración en sus ojos te hará sentir su aprecio y atracción, y
además incentivarás a otros a soltar las riendas.
Libérate del hábito de emitir juicios contra ti mismo y contra
los demás

¿Te ha sucedido que a veces te percatas de que les gustas a las


chicas que no te atraen y aquellas que te gustan pasan
olímpicamente delante de ti? Sé que parece una gran paradoja,
pero la explicación es muy sencilla.

Seguro has sentido o visto que estás conociendo a una mujer que
te parece atractiva pero poco a poco va comportándose cada vez
más creída, más distante o más desinteresada. Esta persona cada
vez se está sintiendo más alejada de ti. Si nos ponemos a pensar
metafóricamente, cada segundo que pasa esa chica se siente más
apartada. ¿Por qué será? Su experiencia emocional se traduce
como aversión o aburrimiento, y otras veces como repulsión o
desagrado. Una manera de verlo es que esa persona no se está
alejando de ti, sino que tú la estás alejando. Solemos poner
mentalmente a las personas que nos atraen en un pedestal, y no es
que ella se comenzó a comportar repentinamente distante o
descortés. En los aspectos mental y energético la cargaste en tus
brazos, subiste las escaleras, la montaste en el pedestal y luego
volviste a bajar al lugar que pensabas que te correspondía, unos
cuantos peldaños debajo de ella. Y esto no solo te sucede a ti, nos
pasa a todos cuando estamos en presencia de alguien al que
consideramos valioso o atractivo, a quien le atribuimos valía por
tener algo que nosotros valoramos, ya sea fama, talento, belleza,
el físico adecuado, confianza, humor o lo que sea que admiremos,
consciente o inconscientemente.

El estatus nos genera ansiedad. Perdemos el control frente a


personas que consideramos que poseen atributos que admiramos.
El mismo comportamiento que nos sale de manera natural,
confiada, despreocupada y graciosa, en otros momentos se
reprime y se queda atascado.

Las personas atractivas manejan creencias que les hacen tener un


autoconcepto sólido incluso frente a las personas que les atraen o
que admiran. ¿Qué significa esto en palabras cotidianas? Que se
sienten que valen la pena como amigo, como pareja, aliado, socio
o en cualquier tipo de dinámica.
De alguna u otra forma tendemos a catalogar a las personas por
encima o por debajo de nosotros. Es un truco de nuestro ego y es
un elemento que debemos hacer consciente para poder comenzar
a desplegar nuestro atractivo personal.

La razón es que mientras juzgues a los demás o los catalogues


como valiosos, importantes, bellos,, feos, buenos, malos, amigos
o enemigos seguirás sintiendo que el mundo te juzgará a ti
también, y esto precisamente es lo que te ocasiona el miedo de
expresarte a plenitud. 100% en tu versión más auténtica.

Puede que en este momento creas que eres una de las pocas
personas que no lo hace, pero de manera inconsciente estamos
constantemente categorizando el valor relativo de las demás
personas (raza, condición social, estatus, etc.). Este hábito mental
genera cambios emocionales y cognitivos en cada uno de
nosotros, que se expresan bajo patrones de conductas inseguras y
que nos inhiben de expresar nuestro verdadero atractivo natural
cuando estamos frente a personas que nos atraen.

Nos ponemos nerviosos frente a las mujeres que nos llaman la


atención básicamente porque no nos sentimos capaces de
ofrecerles nada más valioso que lo que creemos que ellas nos
pueden ofrecer, ya sea belleza, diversión, sexo, humor,
inteligencia, apoyo, bienestar económico, atención, etc. No nos
sentimos suficientemente buenos. Por eso es que nos tensamos y.
como mecanismo compensatorio, actuamos poniéndonos
máscaras. A nivel inconsciente, es más fácil para nuestro ego
resguardarnos en una excusa como esta: «no me rechazó a mí
realmente, porque no fui yo mismo en ningún momento. Rechazó
a la máscara que tenía puesta». Todo esto ocurre de manera
reactiva y es un mecanismo de defensa para mantener a salvo tu
autoconcepto. la imagen que estabas mostrando de ti o la
identidad que te colocas como escudo social. El ego es ingenioso
y juega con nosotros constantemente. A veces solo nos ponemos
máscaras para salvaguardarnos, ni siquiera para gustar a los
demás. Para nuestro ego es muy doloroso mostrarse tal cual es y
que luego lo rechacen o lo abandonen.

Te voy a poner un claro ejemplo. Todos los que hemos estado en


el desarrollo de una dinámica social enfocada en tener éxito con
las mujeres nos hemos acostumbrado al rechazo constante de
ellas. Es chistoso cuando muchos de mis clientes me decían que
ya eran inmunes al rechazo de las chicas. Supuestamente ya no se
lo tomaban personal y podían ir de chica en chica coleccionando
rechazos o teléfonos que al final no llegaban a ninguna cita.
Bastaba que yo les dijera que con la siguiente chica con la que
hablaran no estaba permitido usar ninguna frase aprendida, juego
o técnica de seducción y que debían ser 100% espontáneos para
que los nervios al rechazo comenzaran a emerger desde las
profundidades de su ego. Las negaciones de las chicas que
sucedían luego de que empezaban con estas nuevas condiciones
les generaban frustración y dolor para su ego herido. Siempre me
ha causado mucha gracia cuando descubren que no son tan
inmunes como creían. Cuando no comprendemos la dinámica real
que subyace de las interacciones sociales, podemos engañarnos
con facilidad y creer que tenemos alta autoestima, confianza y
libertad social. Sin embargo, no somos más que marionetas de
nuestra propia necesidad de importancia. Cuando no reconocemos
el valor que yace en nuestro interior, tendemos a necesitar la
aprobación del que está afuera porque de alguna u otra forma
necesitamos sentirlo. La verdad, amigo mío. creo que es necesario
soltarle las riendas a tu alma salvaje pues sin espontaneidad no
hay magnetismo.

Expresarse de manera atractiva exige integridad

Proyectar al mundo tus aspiraciones y deseos suena empoderante


y motivante. Pero conozco a muchas personas, seguramente igual
que tú. que buscan sobresalir y expresarse al mundo pero
rebajando o disminuyendo a los demás. Por eso digo que para
expresarnos desde una postura adecuada y cónsona con los
valores de un hombre consciente debemos tener presentes a
quienes nos rodean y. más aún. a quienes están descubriendo que
pueden brillar.

Una persona atractiva brilla con luz propia, es por esto que
despliega un magnetismo personal que atrae el amor y la atención
de la mayoría de las personas que la rodean.

Uno de los principios del magnetismo personal es que para


poder brillar con intensidad debes comenzar por ayudar a
que brillen los demás.

Por ejemplo, en el trabajo, una persona segura de sí misma nunca


intentará bajar a otro de la escalera del éxito para poder subir él ya
que se siente a salvo con las competencias que posee y puede
ofrecer. Además, tiene una mentalidad de abundancia y sabe que
el éxito puede ser para todos y no solo le corresponde a uno. Es
tanta su necesidad de contribuir y la confianza que posee en sus
atributos internos que servirá de palanca para que sus colegas,
competencia comercial o cualquier competidor suban junto a él o
por encima de él en muchos de los casos. Lo interesante de este
comportamiento que tienen muchos líderes de grandes empresas y
multimillonarios exitosos es que generan una sensación de
desconcierto en su «competencia», así. puesto entre comillas,
porque él no los percibe como tal. pero otros (que se manejan
desde el paradigma de la competición) sí tienden a percibirlo
como un gran obstáculo para alcanzar su cometido. Obviamente
un obstáculo que solo existe en la mente de quienes creen que en
la vida puede sobresalir solo una persona a la vez. En el
firmamento todas las estrellas brillan. Algunas más que otras
pero, en fin. todas brillan. Juntas hacen que sea inevitable mirar al
cielo.

El secreto de brillar mediante tu expresión más auténtica está, en


lo posible, en afectar negativamente a la menor cantidad de
personas y en afectar positivamente a la mayor cantidad que se
pueda. Toma consciencia de tu verdadero valor y a la vez toma
consciencia del valor intrínseco de los demás.
Necesitas saber que a muchas personas no les gustará lo que
digas, lo que hagas o expreses, pero te dará exactamente igual
porque tu valor propio depende ahora de la percepción que tienes
de ti mismo y no de la de los otros.

Te recomiendo que constantemente te hagas estas dos preguntas:


¿en qué estoy basando mi valor propio, en mi juicio personal o en
el juicio externo? ¿Estoy sirviendo de mecanismo impulsor para
hacer que otras personas brillen mientras lo hago yo?

Cuando sabes que eres especial y único te conectas con tu


verdadero poder, con tu derecho divino a ser auténtico y a
expresarte sin miedo. Te conectas con la noción de que viniste a
este mundo a vivir bajo los estándares que tú mismo te pongas y
las expectativas que conscientemente establezcas para ti. No para
complacer a los demás y ganar su aprobación. Es preferible ganar
el respeto propio a ganar una sonrisa ajena.

Soltarse, en pocas palabras

Quiero cerrar este capítulo con el testimonio de unos de los


clientes que más lejos ha llevado su capacidad de liberarse de sí
mismo, generar profunda atracción en las mujeres y revelarse
frente al control de su excesiva mente racional. Antes quiero
decirte que. para mí. soltarse se resume en quitar las barreras que
tienes en tu interior que evitan que brilles, que seas tú mismo y
que te comuniques libremente. Conoce el caso de este paciente
que por razones personales y profesionales ha querido permanecer
en el anonimato.

Yo tenía ia ilusión áe poder desarroiiar mis habilidades scciaies y


encontrar ia paz a través de esa capacidad. Tenía la creencia de
que nunca encontraría a ninguna chica que me atrajera tanto
como mi exnovia y que además me quisiera tanto como!o había
hecho ella. Tenía miedo de estar solo y necesitaba estar en todo
momento con alguien.
Hace poco descubrí que. aunque todo me suele salir bien, en el
fondo es porque no me pemútía fracasar debido a que no
aceptaba el fracaso. Eso dominaba mi vida,, me generaba estrés
y limitaba mi camino hacia lo que me apasionaba.

En la terapia con Miguel empecé a identificar lo que sentía y a


hacerlo cada vez más consciente. Empecé a aceptarme y a tomar
acción hacia lo que me apasiona aceptando lo que viniera, y eso
me hada sentir con un superpoder. Empecé a sedudr sin técnicas.
áirecdcnándcme hacia lo que quiero con empatia y sin
manipuladón. Empecé a sentir realmente por primera vez. En vez
de pensar, comencé a tomar decisiones en tome a lo que siento y
hacia mi bienestar.

Ahora soy capaz de estar solo y satisfecho, al mismo tiempo que


soy capaz de llegar a conectar con mujeres en cuestión de pocas
horas y de llegar a la intimidad; por ambas partes una conexión
real. Además. soy capaz de ayudar a otras personas a identificar
lo que sienten, a visualizar sus bloqueos y a ayudarles a
aceptarse y sedudr de forma natural.

Anónimo

En este capítulo te hablé de muchas cosas distintas, de diversos


puntos que logré extraer de mi experiencia particular en el mundo
de la seducción y el desarrollo personal masculino, de las
vivencias de muchos pacientes, clientes y de tantos libros que he
estudiado que me permitieron comenzar a vivir la vida de mis
sueños. En general, amigo mío, soltarte es comunicarte con el
mundo conectado realmente con lo que sientes, piensas y haces
desde una postura de integridad personal. Es una elección de
congruencia y alineación interior con valores y principios
elevados, que te da confianza para soltarle las riendas a tu alma.
Esa sincronización entre lo que piensas, sientes y haces es lo que
te hará que liberes ese hombre que día a día se despierta con la
consciencia tranquila y con energía para dirigirse hacia aquello
que ya es suyo pero que todavía no ha tomado.
A partir de ahora, cuando te sueltes al mundo, resta importancia a
lo que digas, a lo que hagas y a lo que pienses de ti. Fluye con la
vida, deja un poco de lado el control; disfruta, ríete de ti mismo,
de tus errores y deja de tomarte todo tan en serio. Entiende de una
vez por todas que somos exactamente iguales, que no tienes que
demostrar tu importancia, que puedes prescindir de vivir
ocultando cosas de ti; nadie es más ni menos que los demás, lo
que dicen de ti jamás podrá ser más valioso que lo que te digas tú.
Quien te da el valor eres tú mismo, así que deja de enjuiciarte y
enjuiciar al mundo, porque todos somos perfectos por naturaleza.
Si quieres, incluso puedes pensar que todos podemos partir de la
certeza de que somos un 10 en la escala de valía interpersonal,
solo que unos lo han podido ver y otros no. El respeto y el valor
que le demos a todo parte de nuestro interior, y la manera, la
pasión y la convicción con la que te expreses son lo realmente
importante. Así que anda y suéltate.
Capítulo 5
Atrévete
Reconoce tu situación actual

Es importante identificar tu punto de partida, el lugar en el que te


encuentras ahora. Precisamente el hecho de que identifiques en
dónde te encuentras es una de las principales motivaciones que
existen para lograr el cambio que quieres. Si en un GPS escribes
hacia dónde vas pero no especificas exactamente tu ubicación
actual, el sistema jamás podrá encontrar el camino más rápido y
fácil hacia tu lugar de destino. Ocurre exactamente igual en la
vida. Es como un GPS: nosotros tenemos un punto de partida que
es nuestra situación actual y tenemos un punto de llegada que es
nuestra situación deseada.

Ser siempre radicalmente honesto con nosotros mismos y con


respecto a dónde nos encontramos es asumir la responsabilidad
del cambio. Es necesario tener claro nuestro momento presente,
por muy difícil de aceptar que sea. sin importar nuestros
pensamientos o juicios, nuestro estado de ánimo o actitud.

Ahora quiero que juntos nos hagamos estas preguntas: ¿cómo es


nuestro ecosistema personal? ¿Tenemos amigos? ¿Tenemos
amantes? ¿Tenemos una relación estable? ¿Tenemos a nuestro
alrededor personas que nos quieren? ¿Tenemos familia que nos
apoye? ¿Tenemos el trabajo que queremos? ¿Cambiarías tus
problemas por los de otra persona? ¿Te gusta realmente la vida
que tienes? ¿Si no tuvieras que darle ninguna explicación a nadie
cambiarías algo de tu vida? ¿Tenemos abundancia de placer o al
menos en la medida que queremos, el que deseamos o el que
necesitamos?

Todas estas son preguntas que nos podemos hacer para identificar
cuál es nuestro momento presente. Lo importante aquí es que
seamos 100% sinceros a la hora de responder porque solo por
medio de la aceptación de nuestra realidad actual lograremos
conectarnos con la urgencia de un cambio necesario para nuestra
evolución. Mientras nos engañemos con nuestro ego presente y
nos cueste aceptar, por ejemplo, que no tenemos las relaciones
afectivas que quisiéramos, que no tenemos la mujer o las mujeres
que deseáramos o que no tenemos los amigos y la compañía que
quisiéramos, estaremos estancados en la victimización del ahora.
Ver con ojos de autorresponsabilidad es lo que nos va a permitir
saber cuál va ser nuestro porvenir.

Nunca tomes la decisión de cambiar desde un estado negativo


o de euforia

Muchas veces somos nosotros los que con nuestros ojos y nuestra
mentalidad negativa no vemos las cosas positivas que tenemos
alrededor. No nos encontramos felices, satisfechos, agradecidos
con las pequeñas y grandes cosas que tenemos, y esto es esencial
antes de pensar en la posibilidad de un cambio en nuestra vida.
Para esto, una de las actividades que yo les mando a mis pacientes
y clientes es que todas las noches, antes de ir a la cama, apunten
cinco cosas que agradecer de esa área de su vida en la que no se
encuentran del todo satisfechos. Esto es. básicamente, lo que te va
a permitir que tu enfoque cambie de los aspectos negativos de tu
mundo a los aspectos positivos. Por ejemplo, imagina que tienes
una gran duda porque no sabes si tu novia es la mujer adecuada
para ti. Llevas varios años con ella pero llegó un punto de la
relación en el que no sabes si realmente pasarías el resto de tu
vida con esta chica, no sabes si ella te llena lo suficiente y es
precisamente por miedo que no te atreves a terminar con ella y
que cada uno siga su camino. Muchas veces somos nosotros
mismos el problema y no somos capaces de ver lo positivo ni
valorar el regalo que nos está poniendo la vida, y menos apreciar
el aprendizaje que necesitamos sacar de esa experiencia. Si te
quedas con ella, por ejemplo, que no sea por miedo, si no por
elección. Para esto, lo primero es conectarte con lo que ya tienes,
agradecerlo, ampliar tu perspectiva de la situación hasta poder ver
tanto los pros como los contras, volver a un estado positivo o
neutro desde la serenidad y, por último, replantearte si realmente
quieres ese cambio. Si decides terminar con ella, hazlo desde un
lugar en tu interior donde reine el amor propio y el amor por ella.
Donde te conectes con eso que sabes que realmente mereces y te
dirijas hacia eso. y en el que te conectes también con el derecho
que tiene ella de estar con un hombre que se sienta plenamente
agradecido de tenerla a su lado.

Aveces lo más difícil de atrevernos a ir por lo que merecemos


no es ir detrás de algo nuevo, sino soltar lo viejo a lo que tanto
nos hemos apegado.

Querido amigo, si no sacas lecciones en el momento que se te


presentan las situaciones, las aplazarás para el futuro. Eso es lo
importante del agradecimiento, que cuando lo haces obligas a tu
cerebro durante siete días a que se habitúe a enfocarse en los
aspectos positivos de esa situación específica en la que no te
encuentras del todo satisfecho.

El agradecimiento es como un músculo. He tenido pacientes a los


que les pido que me digan diez cosas que puedan agradecer y,
aunque no lo creas, a veces tardo hasta cinco minutos esperando a
que las consigan. Es una lástima que realmente nuestro cerebro se
acostumbre tan fácilmente a focalizarse en la queja y la
negatividad teniendo tanto que agradecer en este mundo. Como
decía el maestro e inolvidable cantautor Facundo Cabral: «No
estás triste, estás distraído» (de las maravillas que tienes en frente
para agradecer).

Mientras más agradezcas es como si fueras más al gimnasio, es


decir, más peso podrás levantar, o sea. más agradecido serás día
tras día, más facilidad tendrás para recordar razones para entrar en
ese estado. Tu mente estará más abierta a ver las evidencias
externas por las que agradecer y ahí está el secreto, que mientras
más te enfoques en agradecer, más ágil y veloz se vuelve tu
cerebro para encontrar en cada minuto algo por lo cual estar
agradecido. Tu mente subconsciente hará todo el trabajo y sin
esfuerzo alguno buscarás las evidencias en el mundo externo que
te harán convertirte en lo que yo llamo una persona FAST: feliz,
agradecida y satisfecha.
Después de que lo hayas practicado y que tu mente se haya
enfocado en los aspectos positivos de tu mundo, estarás preparado
para tomar cualquier decisión que implique elegir un cambio.
Cuando las elecciones se toman de esta manera, se realizan por
medio de la unión entre la razón y el corazón, y no por medio de
la negatividad y la carencia. Los cambios deben hacerse desde la
abundancia, debemos hacerlos desde el amor y desde la
satisfacción. «Pero, ¿para qué? Si estoy bien no querré cambiar»,
podrías decirme tú. «Cambiaré cuando me vaya mal». Y yo te
digo que también se puede cambiar para estar mejor. Estando bien
podemos todavía estar mejor, y no me refiero al pensamiento
inconformista lleno de ambición desmedida, sino al desarrollo de
tu amor propio y tu sentimiento de automerecimiento.

Lo que sucede es que la mayoría de las veces esperamos estar mal


para decidirnos a dar el cambio y a veces es muy tarde porque
estamos devastados emocionalmente y nos sentimos inseguros.
Llegamos a perder nuestra autoestima, dejamos de respetarnos,
aceptamos cosas que nunca debimos aceptar, permitimos que
transgredieran nuestros límites o nosotros mismos transgredimos
nuestros límites mediante el diálogo interno destructivo y la
autocrítica. Pues ahí está la clave: podemos también comenzar a
actuar y a generar cambios en nuestra vida desde la abundancia,
desde el amor y desde la proactividad dirigida a una vida mejor y
no desde el miedo. La mayoría de las veces somos nosotros los
que nos causamos las catástrofes, los desengaños, los accidentes o
los sabotajes. Somos nosotros los que, inconscientemente, para
lograr ese cambio y justificarlo conscientemente, creamos
situaciones de insatisfacción en el presente porque no tenemos el
atrevimiento de tomar una decisión para optar por algo mejor.
Creamos la excusa negativa que nos impulse a tomar la difícil
decisión que necesitamos tomar para crecer. Ese es el interés
devengado por habitar en la zona de confort. Nos encontramos
cómodos en nuestro chinchorro, como decimos en Venezuela,
estamos achinchorrados en nuestra zona de comodidad absoluta
(mas no de felicidad absoluta). Muchas veces, para permitirnos
buscar un cambio nuestra mente tiene que generar situaciones
difíciles que nos impulsen y nos motiven de una vez por todas a
salir de la situación en la que nos encontramos atrapados.

Así que, a partir de ahora, amigo mío, eres tú quien tiene la llave
para buscar cambios positivos en tu vida sin necesidad de que el
inconsciente tome las riendas y te genere más problemas.

¿Por qué es importante tener claro el punto de llegada?

Había una vez un aborigen que se encontraba a orillas del río


Orinoco, el más extenso y ancho de Venezuela, y uno de los más
grandes y salvajes del mundo ubicado en la selva amazónica.
Necesitaba urgentemente cruzarlo pero tenía mucho miedo de
nunca llegar al otro lado, de cansarse y tener que regresarse a la
mitad del trayecto, y todo esto porque no lograba ver qué tan lejos
se encontraba la otra orilla. Mientras reflexionaba mirando el
horizonte, y a punto de desistir, uno de los maestros más viejos de
la tribu que lo veía perdido en su preocupación, le dijo:

—No tienes que cruzar si no quieres.

Alo que el joven, con un poco de rabia en el corazón, le


respondió:

—Tengo que hacerlo, porque en aquel lado de la selva se


encuentra la planta medicinal que necesito para mi madre. Ella
está muy enferma.

Al oír esas palabras cargadas de coraje pero ahogadas de temor, el


anciano le dijo:

—Es una muy fuerte razón para llegar hasta allá, válida y digna,
pero eso solo no bastará para que lo logres. Para que puedas llegar
al otro lado del río necesitarás saber específicamente hacia dónde
te diriges, si no. la corriente te llevará río abajo y terminarás en
«el foso negro del cuervo».

Aterrado, el joven alumno le dice:


—No. no quiero llegar al foso negro. He escuchado que es un
lugar del cual es muy difícil salir, está repleto de caimanes,
cocodrilos, anacondas y de un montón de animales que
seguramente me devorarían al instante.

Mirándolo a los ojos, y con implacable calma y mirada fija en el


presente, el maestro le preguntó:

—¿Hacia dónde precisamente vas, hijo?

El joven, señalando con el dedo y sin entender nada, replicó:

—Ya le dije que voy para allá.

—¿Puedes ver algo más allá de este río?

—No —respondió el muchacho.

—Si no lo ves, no existe. Si tus ojos no lo ven. tu cuerpo no podrá


llegar. Aquello que los ojos de la mente no pueden contemplar,
las manos del cuerpo no podrán acceder.

El joven, cabizbajo, casi dándose por vencido, con una gran


tristeza saliendo de su corazón, creyendo que nunca podría
entonces llegar al otro lado, replicó:

—Maestro, es que tengo que hacerlo. No tengo otra opción. No


me importa morir en el intento.

—Eres un guerrero y el porqué de tu decisión es bastante fuerte.


Así que con solo marcar el punto exacto al que te quieres dirigir y
permitir que tu mente lo vea podrás lograrlo. Joven guerrero y
valiente, ¿qué se te ocurre para que los dos podamos ver hacia
dónde te diriges? No importa cómo llegarás, si irás nadando o en
balsa. Lo importante es que veas más allá del río. no solo con tus
ojos sino con los ojos de tu mente.
De repente el maestro, con un movimiento brusco, sacó una
flecha que estaba atada a una cuerda. Monto la flecha, armó el
arco, apuntó al cielo como si quisiera atravesar el sol y con los
ojos entreabiertos, calculando con suma precisión, tiró del arco y
soltó la flecha. El joven no podía quitarle la mirada al vuelo de
esta, que se elevaba por los aires con la cuerda atada. Luego de
unos segundos ya era imposible verla, pero aún ambos podían ver
cómo se desenroscaba la cuerda con mucha velocidad. El fuerte
cordón continuó volando por varios segundos y finalmente, al
tocar tierra, mostró el camino que le correspondía realizar.

Ambos se percataron de que la flecha se encontraba clavada en el


suelo del otro lado del río. Había llegado a tierra firme y se había
anclado en algún lugar.

El chico esbozó una sonrisa, todavía con ojos incrédulos. Y el


sabio anciano preguntó:

—¿Ahora qué sientes?

Con una sonrisa y un fuerte brillo en sus ojos, el joven le dijo:

—Siento que quizás el otro lado no está tan lejos, si llegó la


flecha también puedo llegar yo, así que no debería tardar mucho
tiempo si parto ahora mismo.

Y el maestro respondió:

—Eso no es lo que sientes, eso es lo que piensas. Dime qué


sientes.

El joven, bajando la mirada e intentando conectar con su corazón,


respondió:

—Siento felicidad y esperanza, el miedo se desvaneció. Ahora sí


sé con seguridad que puedo llegar —indicó con aplomo.

El anciano, mirando al horizonte, esbozó una sonrisa.


—Ahora puedes ir a buscar la planta que salvará a tu madre.

Nunca olvides que para vencer el temor debes elegir ver hacia
dónde te diriges. Ahora solo tienes que seguir la cuerda, y presta
atención a estas instrucciones: no te aterres a ella, porque si lo
haces se desprenderá del otro lado y te perderás en el agua. Más
bien sigue la cuerda con la mirada, en todo momento. No importa
si te desvías por la corriente levemente y notas que no la tienes al
lado por un instante. No temas desviarte un poco del camino, lo
importante es que siempre mires al frente y visualices hacia dónde
va dirigida. Nunca te aferres al camino planteado o a aquel
trayecto que crees que debes tomar para llegar a la orilla. Mejor
fluye, déjate llevar a veces con la corriente del río y en el
momento que la corriente sea más leve, nada nuevamente hacia la
cuerda y aprovecha para descansar y respirar. Disfruta del nadar
que te permite el río. pero mantente enfocado. En el momento de
descanso nunca dejes de ver la cuerda, ella es tu guía. Si en algún
momento la corriente es muy fuerte y busca separarte, no te
resistas, déjate llevar y confía en que el río no es tu contrincante,
es tu cuidador. Él te quiere ayudar a que llegues a tu destino.
Confía en mí. confía en ti y confía en el río... Llegarás. No tengo
más nada que decirte... por ahora.

Y con un beso en la cabeza se despidió del pequeño guerrero.

En esta historia puedes ver como el hecho de que el anciano


clavara la flecha del otro lado del río influyó para que los miedos
del joven se disolvieran instantáneamente. Así mismo ocurre en
nuestra vida, podemos tener un «porqué» y un «para qué» fuerte,
pero no siempre es suficiente. A veces es importante que
logremos ver en nuestra mente el punto final del trayecto, y
comprender que el «cómo» realmente no importa al principio. Ya
surgirá de manera espontánea. No gastes energía pensando en él,
más bien enfócate en crear una imagen mental clara y nítida de
cómo quieres que sea ese resultado deseado, imagínate viviendo y
experimentando eso que quieres ahora mismo, en primera
persona, y repítelo en tu mente numerosas veces al día. Esa será
tu cuerda. Llegará el momento en que tu cerebro lo verá tan
natural que tu inconsciente creerá que lo has experimentado, y de
esta forma el subconsciente desplegará todas las herramientas que
necesites para llegar hasta allá. Para tu mente, si lo lograste una
vez, lo puedes lograr una segunda, una tercera o cuantas veces
quieras. Siempre busca un fuerte y gran porqué que te motive, y
luego ancla en tu mente una imagen poderosa de ti
experimentando el resultado deseado, a la que siempre puedas
acudir cuando necesites energía, esperanza y alegría. Solo
recuerda que el molde mental debe ser un reflejo exacto de lo que
vas a experimentar cuando alcances tu objetivo.

Crea el molde en tu mente y luego permite que el universo


cree la figura en tu realidad.

Salta al vacío y sal de tu zona de confort

De vez en cuando salgo con algún cliente que lo necesita a


realizar prácticas en la calle y a experimentar en carne propia la
vivencia de abrirse a la energía femenina entrando en contacto
con nuestra polaridad masculina y la aceptación incondicional. A
veces nos topamos con esa chica que es exactamente el
estereotipo ideal de mis clientes. Cuando ellos ven a esa mujer es
cuando veo en sus ojos las mayores resistencias y es cuando me
dicen cosas como «estoy cansado como para ir detrás de ella» o
«ella va muy rápido»., «se ve que tiene un mal día», «se nota que
está de malhumor y no quiero molestarla» o «está muy buena. No
creo que esté soltera, seguro tiene novio». En ese momento
surgen muchos de los pensamientos que antes, cuando se
acercaban a mujeres que no percibían con tanto atractivo físico, ni
se asomaban. Cuando sucede esto lo que hago es presionarlos y
decirles: «Ve ya, no lo pienses, i, 2, 3, ¡vamos!». Normalmente
empiezo a caminar con ellos dirigiéndonos hacia la chica, a mitad
del camino freno y debido a que ellos llevan una inercia, es más
fácil que continúen caminando hacia la mujer.

Así mismo es la vida, la mayoría de las veces no necesitamos


sentir seguridad total para atrevernos a hacer aquello que nos
cuesta, no es indispensable tener la certeza de que podemos
lograrlo y tampoco necesitamos tener controlado todo lo que
pasará. Muchas veces solo tenemos que saltar al vacío y confiar
en que todo va salir como tenga que salir y que, además, salga
como salga, estará bien. Recuerda que no existe el fracaso, todo
es un aprendizaje. Para esto una de las cosas que yo suelo
recomendar es que te enfoques en la ganancia que puedes obtener
de cualquier cosa que tengas miedo de hacer. Pregúntate: ¿qué
puedo ganar de esto? ¿De qué me va a servir? ¿Para qué me va
ayudar? Cuando lo hacemos, nuestro cerebro se ve obligado a
enfocarse en aspectos positivos que nos motivan y a alejarse de
los pensamientos catastróficos automáticos que buscan protegerte
y evitar que salgas de tu zona de comodidad. Esta es una manera
de desencadenar proactivamente tus procesos cognitivos hacia la
consecución de tus objetivos.

Otra de las herramientas que recomiendo es que te hagas la


pregunta contraria. En vez de preguntarte «¿para qué lo voy
hacer? o ¿por qué lo voy a hacer?, debes preguntarte «¿por qué no
lo voy a hacer?». Me gustaría hablar con ella y conocerla, estoy
en un taller acompañado de mi coach. sé que nada malo va a
pasar, sé que estoy aprendiendo, entonces ¿por qué no voy a
acercarme a hablar con ella? ¿Qué estoy dejando de ganar si no
hago lo que quiero? ¿De qué me puedo perder si no me arriesgo a
sentir el vacío de la incertidumbre?

Con las preguntas correctas somos capaces de dirigir la atención a


los lugares de nuestra mente que nos catapultan para atrevernos a
ir por lo que queremos. La próxima vez que estés en la calle y
veas una chica que te encanta, hazte estas preguntas y observa lo
que sucede en tu interior.

En la vida, la mayoría de las veces queremos esperar a estar


preparados antes de tomar la decisión de dar un paso adelante.
Pero un hombre trascendental, que es a lo que llegarás tú si te
enfocas en desarrollar estos fundamentos que hemos planteado a
lo largo del libro, es un hombre que tiene certeza de que pase lo
que pase, será para algo positivo. De toda situación él será capaz
de sacar un aprendizaje, de toda situación aprenderá una lección.
Un aspecto clave que maneja el hombre trascendental es la
confianza en el proceso. No solo se enfoca en la confianza de sí
mismo, que es lo que todos los psicólogos, coaches y maestros
buscan estimular en quienes ayudan. La confianza en el proceso y
en el trayecto también son elementos claves que te van a llevar a
conseguir tus metas, te guiarán en un proceso en el cual te sientas
cómodo, te diviertas, disfrutes, aprendas con cada paso que des.
obtengas una recompensa segundo tras segundo y te permitirá
llegar a tus metas sin siquiera darte cuenta. El proceso es muy
importante porque en el recorrido está la felicidad y la diversión.
Cuando llegues al objetivo final sentirás el éxtasis y la
satisfacción de la llegada, pero es precisamente eso, un éxtasis de
logro y nada más, momentáneo, tan intenso y gratificante como
efímero. Como toda emoción que viene determinada por
estímulos externos, sube a lo alto de nuestro umbral, llega a su
pico y luego baja. Después de llegar al destino y mirar hacia atrás,
habrá dos tipos de caminos probables: uno en el que hubo
esfuerzo, dificultad, sufrimiento (que es bueno, porque te llevó al
logro y como hombres eso nos motiva a seguir adelante
probándonos a nosotros mismos de lo que somos capaces), y otro
camino en el cual hubo retos, diversión, felicidad, aprendizaje y
sorpresas que te llevaron a alcanzar eso que tanto anhelabas.
¿Cuál camino prefieres?

El mundo es un ambiente de cooperación, no de competición

Hay dos maneras de ver el mundo, como un mundo competitivo o


un mundo colaborativo. El psicólogo David Loye, en su libro
Darwin's lost theory. Bridge to a better world (La teoría perdida
de Darwin. Un puente hacia un mejor mundo) expresa que los
manuscritos de Danvin han sido completamente malinterpretados
porque vivimos con la creencia de estar en un mundo en el que el
más fuerte es el que sobrevive, cuando en realidad Danvin lo que
quiso decir es que, en condiciones hostiles y extremas, el que
mejor se adapta al medio ambiente es quien permanece. En su
magna obra El origen de las especies. Danvin solo escribió dos
veces «supervivencia del más apto», mientras que habló de
«amor» más de 95.

Atrévete a no ver el mundo como un lugar hostil y a no estar a la


defensiva, porque cuando decidimos ver el mundo como un lugar
de cooperación respondemos a él de otra manera y comenzamos a
vivir abiertos, a compartir con los demás, a ser más solidarios, y
surge en nosotros la necesidad de ayudar a otros, de dejarnos
ayudar y, por ende, comenzamos a darnos cuenta de que el mundo
es más amable con nosotros a su vez.

Es más difícil desplegar tu atractivo personal teniendo una visión


competitiva. Precisamente uno de los más poderosos secretos de
este libro es: comienza a asumir que las personas son amigables y
te sorprenderán las veces que verás a alguien con mala cara y su
rostro cambie al dirigirse a ti. o incluso surja una sonrisa. Es algo
completamente inconsciente y automático, no místico y extraño,
es una cuestión de comunicación no verbal y de las señales
energéticas y microgestuales que desplegamos cuando poseemos
este marco de pensamiento.

Cuando vemos el mundo asumiendo que los demás están a la


defensiva, como nosotros, abordamos a las personas desde el
miedo, desde la aprehensión a ser rechazados o a ser tratados con
indiferencia. Con esta perspectiva de vida asumimos
inconscientemente que los demás estarán pendientes en todo
momento de que nos equivoquemos o digamos algo incorrecto
para sacarlo a la luz o criticarlo, pues vivimos desde el paradigma
de la defensa. Vivimos con miedo a pesar de aparentar que
vivimos con coraje y valor. Ver el mundo como un lugar en
donde hay que luchar para tener la razón, para ser el mejor, para
sobresalir, para ganar más que los demás, y en donde
constantemente intercambiamos críticas destructivas entre
nosotros, es nocivo para nuestra salud física, mental y emocional.

El efecto Pigmalión
La profecía autocumplida es un concepto psicológico y
sociológico que ha sido muy estudiado en los últimos 30 años. Lo
utilizamos para explicar cómo solemos crear nuestra propia
realidad en función de nuestras expectativas. Solemos propiciar
inconscientemente los mismos acontecimientos que tanto
tememos y queremos evitar a toda costa. De igual forma solemos
influenciar a las personas a que nos traten como creemos que
merecemos ser tratados. LTn clásico ejemplo de este fenómeno
son las personas que tienen un gran miedo de ser traicionadas y
abandonadas por sus parejas, y que gracias al miedo y a los celos
desarrollan conductas controladoras y estados emocionales
negativos como rabia, tristeza, culpa. Este tipo de personas al
final terminan generando, de manera inconsciente, que la relación
llegue a su fin. Lo bueno de la profecía autocumplida, conocida
como efecto Pigmalión, es que ocurre también a la inversa, existe
el efecto positivo. El efecto Pigmalión nace del mito griego de
Pigmalión, el escultor que se había enamorado a tal punto de su
escultura que, por tanto soñarla como real y tratarla como
persona, su deseo se cumplió y esta tomó vida.

En este capítulo te estoy invitando a que uses este fenómeno a tu


favor. Atrévete a creer que vives en un mundo gobernado por las
leyes del amor, en el que no existe ganador y perdedor sino que
todos ganan. Tú mereces ser tratado con respeto, aprecio,
admiración y actuando de esta manera generarás que ellos se
comporten de la misma forma contigo.

Las expectativas que tenemos sobre los demás influyen


radicalmente en el comportamiento que ellos tienen con nosotros,
y viceversa. Las expectativas que tienen de nosotros influyen
poderosamente en cómo nos comportamos con los demás o en lo
bien que desempeñamos alguna actividad. En los ámbitos laboral
y escolar se evidencia claramente.

Si te lanzas al mundo asumiendo que eres atractivo, será


difícil que el mundo asuma lo contrario.
Recuerdo que cuando estaba en bachillerato ocurrió este
fenómeno con uno de mis compañeros. Alberto era un chico con
un coeficiente intelectual estándar, su desempeño escolar siempre
había sido más bajo que la media y, además, sufría de acoso
escolar. Hubo un año en el que un profesor (que seguro conocía el
poderoso efecto que tenían las expectativas positivas sobre los
alumnos) comenzó a decir en público que Alberto era uno de los
alumnos más brillantes que él había conocido y que ni él, ni
ninguno de nosotros, lo sabíamos. Esa afirmación surgió la
primera vez como consecuencia de un regaño debido al bullying
que le estaban haciendo algunos compañeros. Pueden imaginarse
la cara de Alberto cuando el profesor dijo eso. Su sonrisa no le
cabía en la cara, pero a la vez sus ojos evidenciaban claramente
que no se creía realmente lo que decía el profesor, y de hecho
nadie lo creyó y todos pensamos que lo había dicho para
defenderlo. A partir de ese día Alberto comenzó a participar en
esa clase como nadie del salón lo hacía, a veces hasta era cansino
para el profesor y para sus compañeros, sin embargo, nuestro
profesor siguió fuertemente aferrado a la convicción plena de que
Alberto podía ser un gran estudiante y ganarse la aprobación de
sus compañeros. Todos los días hacía al menos un comentario al
respecto y lo reiteraba en la clase. En el primer examen del año
Alberto sacó la máxima nota y nos dejó a todos boquiabiertos.
Para mi grata sorpresa, lo mismo ocurrió en el segundo examen y
en el final. Alberto terminó obteniendo la máxima nota del curso
y lo mejor de todo es que sus compañeros comenzaron a buscarlo
para que les enseñara. Fue una experiencia formidable y
encantadora presenciar el poder que puede desatar en nosotros
alguien que se atreve a confiar 100% en nuestro potencial.

A donde va tu foco, vas tú

Nuevo paradigma:
pensamientos de optimización versus pensamientos de
victimización

Amigo mío, sé que te han hecho creer que la vida es dura y que
para alcanzar nuestro norte tenemos que esforzarnos y luchar por
conquistarlo, pero como te dije, hay dos caminos posibles, el
camino del poder o la certeza interior y el camino de la duda y el
esfuerzo exterior. Decide a partir de ahora tomar el camino del
poder, un camino en el cual no necesitas tanto dolor para
aprender, no necesitas sufrir para sacar lecciones, no necesitas
caerte para levantarte, todo fluye y te lleva en la dirección en la
que quieres ir con certeza y con poco esfuerzo. Un camino por el
que fluyes y te diriges a tu meta con calma, con tranquilidad, en el
que tienes tiempo para hacerlo todo, tiempo para ayudar a otras
personas, tiempo para disfrutar de tu familia, tiempo de agradecer,
de disfrutar, de reír a carcajadas y tiempo para ayudar a los
demás. Es un camino en el que tu enfoque está afuera, en el
ganar-ganar. En el que todos ganemos. El otro es un camino que
está enfocado en el suelo, en las caídas, en ti. en mirarte los
golpes y las cicatrices que te ha dejado el camino, con la intención
de sentirte más fuerte. Ya eres fuerte. No necesitas recordártelo a
cada instante. Cuando miras al suelo por la caída y cuando te
miras a ti mismo para ver los golpes que has soportado, tu
enfoque está limitado por el ego. Tu enfoque no está afuera, como
debería, hacia el mundo, hacia el bienestar, hacia el hermoso
paisaje que te rodea durante tu viaje. Tu enfoque está dirigido
hacia ti mismo, y como ves golpes, heridas, fracasos y tropiezos,
los pensamientos que surgen a raíz de ese enfoque suelen ser
pensamientos de victimización. «Mira todo lo que he soportado y
aun así sigo en la batalla. Soy fuerte, merezco ganar».
Pensamientos que tienen más o menos esta forma.

Existen los pensamientos de optimización, que son aquellos que


te brindan felicidad, sacan de tu interior esa parte óptima que
necesitas para continuar en el camino. Los pensamientos de
victimización te dicen que después del golpe lograste levantarte y,
por tanto, sientes éxtasis. Son pensamientos que te dicen: «me caí.
me resbalé y me equivoqué pero no importa, lo importante es que
me levanté y continué, porque yo sí puedo, lo lograré». Y no está
mal pensar así. al menos es un camino que suele traer los frutos
correspondientes, pero finalmente sigue siendo la vía del guerrero
que termina agotado y sin energías para disfrutar de su conquista,
es decir, el camino de la duda y el esfuerzo exterior. Es la vía del
vacío, porque cuando se alcanza esa meta y ya no hay adrenalina,
empuje o motivación, solo queda contactar con el vacío
nuevamente hasta plantearse un nuevo reto mayor. Esa es la vía
que la mayoría de las personas eligen tomar porque nos enseñaron
que debía ser así. Sin embargo, se pueden lograr los mismos
objetivos por otro sendero, uno en el que la gente te quiere, te
respeta, te valora, te apoya, disfrutas y brindas disfrute a quienes
te rodean, porque no estás enfocado solo en ti y en tus tropiezos;
más bien estás enfocado en los demás y en contribuir, estás
enfocado en tu objetivo mientras te desapegas del resultado. Por
ende, te permites fluir sin apuros y sin las carreras innecesarias
que te dicta la sociedad, que solo sirven para generar estrés y un
diálogo interior negativo y castigador.

Hace un tiempo escuché a un coach amigo decir que hay una


parte de una carretera de los Estados Unidos en donde ocurren
numerosos accidentes de tránsito. Lo curioso es que. al parecer,
una gran cantidad de personas se han estrellado con los postes en
un segmento específico de la vía. La explicación que ellos dan. y
que para mí es muy válida, es que siendo una vía tan larga y
desolada, en la que pueden pasar muchos minutos sin que ocurra
el más mínimo cambio de dirección, la gente se confía. La vía es
completamente recta y. al parecer, las personas se enfocan en lo
único que hay. postes de luz. y algunos choferes, en un descuido,
dejándose llevar por su mente automática, terminan estampándose
contra alguno de estos. Recuerda, tu enfoque puede ser un arma
de doble filo. Debemos aprender a gestionar conscientemente la
dirección de nuestro foco mental. Nuestra visión mental es lo que
determinará el punto final al que llegaremos. Refiriéndome a la
analogía de los accidentes de tránsito, depende de ti que tu punto
final sea el complejo turístico que elegiste para tus vacaciones o
un frío y gris poste. Ahora tienes el poder de elegirlo
conscientemente.

Para conseguir tus objetivos no hace falta ser fuerte y seguro,


cambiemos la fuerza y la seguridad por la fe y la confianza en
ti mismo
Nuevo paradigma:
confianza versus seguridad

Hay miles de historias que nos cuentan de cientos de personas que


han alcanzado sus más ambiciosas metas. Después de lograrlo
puede ser muy fácil decir «siempre estuve seguro de que lo
lograría». La verdad es que miles de personas, y me atrevería a
decir que casi todas, han estado muchas veces completamente
inseguros de alcanzar su cometido y con dudas de poder
conseguirlo. Sin embargo, la experiencia humana nos demuestra
que el miedo no es un animal salvaje imposible de domar, así que
muchos, a pesar de haber estado ahogados en las dudas, pudieron
lograr sus sueños.

Tienes la posibilidad de lograr tus objetivos solo cuando te


atreves a ir por ellos. Cualquier momento es perfecto para
atreverse, te sientas o no preparado. No esperes hasta deshacerte
del miedo, a que llegue el momento adecuado o estar seguro de ti
mismo para lograrlo.

Nos han hecho creer que debemos luchar por convertirnos en


personas seguras de nosotros mismos. De igual manera, que
debemos luchar y perseguir nuestra felicidad esforzándonos día a
día para tener el sueldo que merecemos, la casa que soñamos y
una vida en familia sin preocupaciones. Que tenemos que ser
personas trabajadoras, eficientes, luchadoras, constantemente
motivadas por un trabajo que muchas veces no está alineado con
lo que desea nuestra alma pero que nos genera estabilidad
económica. Finalmente, amigos míos, esto es una farsa. Es una
mentira basada en un paradigma replanteable para que sigamos
toda la vida persiguiendo una fantasía imposible de lograr, para
que vivamos en el vacío de siempre estar incompletos, con miedo,
en la constante búsqueda de algo por sentirnos plenos en algún
momento.

Levantar una imagen de seguridad frente al mundo es la


mejor manera de mantenerte inseguro a solas. Para obtener
confianza
en ti mismo, necesitas justamente permitirte ser insegurofrente a
los demás.

Estas cinco reglas mnemotécnicas quizás puedan ayudarte a


develar el misterio acerca de la confianza personal:

i
confianza = expresión plena (necesidad de impresionar +
necesidad de ocultar) - miedo
C = E (I+O) – M

La confianza es igual a expresarte plenamente, soltarte libremente


sin la necesidad de impresionar o la necesidad de ocultar algún
aspecto de ti (incluyendo la inseguridad que puedas sentir) por el
miedo al rechazo externo.

2
> deseo de actuar bien y conseguir algo =
> posibilidad de actuar mal y no conseguirlo

Mientras más deseo tengas de hacer las cosas de manera perfecta


y más te esfuerces por evitar en lo posible las equivocaciones,
más aumentan las posibilidades de que actúes mal debido a la
fuerte presión que tú mismo te impones.

< deseo de actuar bien y de conseguir algo =


< posibilidad de autosabotearte

Mientras menos te importe hacer las cosas de manera perfecta y


más te enfoques en solo atreverte a hacerlo y culminarlo, más
disminuyen las posibilidades de que tú mismo te sabotees por la
presión de obtener el resultado.

3
> apego al resultado + apego a opinión externa =
> inseguridad
Mientras más te importe conseguir tu objetivo a toda costa, es
decir, mientras más apegado estés al resultado, más inseguro
estarás a la hora de ponerte en marcha para conseguirlo.

De igual manera, si a esto le sumas la importancia que le das a lo


que digan los demás acerca de ti. es decir, la aprobación o el
rechazo externo, estarás desarrollando el coctel perfecto para
convertirte en un hombre inseguro que busca compensar esa
inseguridad con técnicas externas, maniobras, manipulación y
necesidad de causar una buena impresión por razones
equivocadas como la imagen, la complacencia superficial y el
trato amable poco auténtico de un hombre políticamente correcto.

4
> control sobre uno mismo +
control sobre la situación =
> cohibición, bloqueo, inacción

Mientras más intentes controlarte, gestionar tu miedo, esconder tu


ansiedad, disimular tus reacciones involuntarias frente a las
mujeres más atractivas, por ejemplo, más vas a cohibirte y a
bloquearte frente a ellas. De igual manera, mientras más intentes
controlar las situaciones, de tal forma que puedas evitar pasar por
momentos de inseguridad, incertidumbre y descontrol, más
probabilidades tienes que algo del plan salga mal y te quedes sin
saber cómo reaccionar. La solución parece muy sencilla pero no
siempre lo es en la práctica. Comienza por permitirte fluir, dejar
de ocultar tus vulnerabilidades, comienza por aceptar que eres un
humano no un superhombre y entrégate poco a poco, cada vez
más. a situaciones en donde no tengas ningún control.

5
soltar el control por hacerlo todo bien
+ soltar el control sobre la situación =
> libertad para ir hacia tu objetivo

Cuando logres soltar completamente el control por hacerlo todo


bien, te permitas fluir en diversas situaciones en donde no tengas
control alguno, te desapegues de la aprobación externa y te
enfoques en disfrutar del proceso, desarrollarás un sentimiento de
libertad inexplicable para atreverte a ir tranquilamente y sin
presión hacia cualquier objetivo por muy difícil que le parezca a
los demás. Para ti. cada meta no será más que un nuevo lugar a
donde ir. lleno de sorpresas, obstáculos que pongan a prueba tus
capacidades desarrolladas a lo largo de este libro y experiencias
de aprendizaje. Nada más que eso. No tendrás necesidad de
luchar, de aparentar estar 100% seguro durante el proceso (que ya
en sí desgasta bastante) y huir de los obstáculos controlando
compulsivamente los riesgos posibles. Sencillamente,, te
atreverás a ir por ello. En atreverte radica la confianza, amigo
mío.

El verdadero objetivo al final de todo no es alcanzar la meta,


sino quitarnos a nosotros mismos del camino mientras nos
dirigimos hacia ella.

Según la medicina tradicional china, la seguridad (+) total en ti


mismo es lo mismo que la inseguridad (-) total pero de signo
contrario. Para ellos, ambas están en el mismo punto, solo que
tienen polos opuestos. Si imaginamos una línea en donde en un
extremo se encuentra la seguridad absoluta y en el otro la
inseguridad total, observaríamos algo así:

Seguridad absoluta Inseguridad total

Sin embargo, para la sabia filosofía oriental el esquema sería de


una manera completamente diferente:
Cuando alquien necesita desarrollar tanta seguridad en si mismo
en cualquier área de su vida, ¿por qué crees que lo hace? ¿Qué
subyase bajo la necesidad por sentirse seguro? Correcto, la propia
inseguridad. De igual manera, por analogía, detrás de cada acto
que decides hacer, incluso teniendo inseguridad, yace la seguridad
en ti mismo que te permitió atreverte a hacerlo incluso aunque
sentías que no estabas preparado. Esto es hermoso, profundo y
sublime. En el todo se encuentra también la nada. Y en la nada, en
esa parte del espacio exterior a millones de años luz en donde no
existe absolutamente nada, nos encontramos de frente con la
inmensidad del todo.

No busques luchar contra la inseguridad y la indecisión, ni


intentes alcanzar la seguridad y la determinación. Fluye
tranquilamente hacia tu preferencia. Cambia el deseo
desmesurado por una fuerte intención de actuar para moverte en
dirección a lo que prefieres en tu vida. Hacia eso que quieres
conseguir con ahínco, pero a lo que conscientemente le
disminuyes la importancia para evitar entrar en un espiral del
autosabotaje. De igual manera identificas que realmente tampoco
lo necesitas en tu vida, porque eres tú quien decide comenzar a
sentirse a gusto y feliz con lo que tiene, y quien desde una
sensación de plenitud y agradecimiento se dirige a su preferencia.
Sencillamente, reconoce que tu vida está bien. Sin embargo, como
quieres y mereces estar mejor, te atreves a ir por aquello que
llama a tu alma. Puedes elegir cualquier cosa que te propongas, e
ir libremente por ello sin tener que luchar contra ti mismo, contra
nada ni nadie que esté en el camino.

Para liberarte de la presión intrínseca que posee el «deseo por


algo» o la «necesidad de algo», sencillamente deja de desear y
necesitar por el resto de tu vida. A partir de ahora comienza a
moverte en dirección a lo que «prefieras».

Pregúntate que preferirías en este momento si pudieras tener


cualquier cosa, y luego dirígete con tranquilidad y paciencia
hacia eso.

Cómo mantenerte en el éxito alcanzado: CREAR es un


camino posible

Cuando decides vivir tu vida con consciencia de tu CASA


(conócete, acéptate, suéltate y atrévete), comienzas a ver que las
cosas que antes parecían muy importantes ahora carecen de
relevancia. Comienzas a valorar situaciones y personas que antes
no valorabas y también empiezas a ver que la gente se vuelve más
amable contigo, porque tú mismo eres más amable contigo y con
el mundo. Te encuentres donde te encuentres, ya sea en una
situación desfavorable o en una situación privilegiada, deberás
conectarte contigo mismo, con tu interior, y ver cuáles son las
nuevas sombras que surgen, los nuevos miedos y los
pensamientos inaceptables. Habrá momentos del camino en el que
percibirás sentimientos y actitudes que jamás imaginaste que
tendrías, y precisamente ahí está el aprendizaje que la vida te está
poniendo en ese momento. Experiméntalo con coraje y no te
rehúses a vivirlo a plenitud. Momentos altos y momentos bajos
para que desarrolles la sabiduría de la autoconsciencia. el
autodescubrimiento, la autoindagación y la armonía que te brinda
la conexión interior. El autoconocimiento no es una cosa que se
hace en un momento de tu vida y luego te olvidas por siempre, es
algo que se hace en todas las facetas de nuestra vida y en todas
sus etapas. La aceptación, igual. En cada momento por el que
pases, si te reconoces y descubres algo de ti. una sombra, un
patrón que desconocías, una parte que te sorprende y que no te
gusta, acéptala, encuéntrate, valórate, respétate y ámate. En ese
momento de aceptación, esa sombra, esos pensamientos
negativos, ese miedo, no serán más tus dueños y dejarás
inmediatamente de ser un esclavo. Probablemente no te liberes
tan fácilmente y necesites un poco de compasión contigo mismo,
pero ya no serás una marioneta.

Aceptarte es sumamente importante, porque permitirá que te


expreses libremente en todos los momentos de tu vida, estés
pasando por el momento que estés pasando, y esa vulnerabilidad
contagiará a las demás personas y generará una fuerza magnética
alrededor de ti que motivará a que los demás se permitan también
ser vulnerables frente a ti. se permitan abrirse, contarte sus
secretos, sus fantasías, sus ilusiones. Y cuando te digo que se
permitirán abrirse, no es solamente una metáfora, es también en el
aspecto físico. Las mujeres te abrirán su corazón, sus brazos, su
mundo interior, su sexualidad, cuando aceptes plenamente tus
vulnerabilidades y las suyas. Cuando te aceptes, te conozcas y
además te permitas soltarte libremente al mundo y a sus brazos,
todo será más sencillo.

Para mantenerte con éxito tienes que seguir estos cinco pasos que
voy a regalarte como conclusión de este libro. Se resumen todos
en el acrónimo CREAR. Para mí. este es uno de mis mayores
secretos, el que me ha permitido mantenerme el mayor tiempo
posible consciente y feliz. Si has leído este libro con detenimiento
y has llegado hasta acá. significa que muy posiblemente estés
bastante comprometido con tu trascendencia personal, así que
mereces saber y vivir la experiencia que te brindará poner en
práctica cada una de estas cinco letras.
Para CREAR grandes cosas en tu vida, debes comenzar por
engrandecer las pequeñas cosas de tu día.

La C es de «celebración». La primera letra del acrónimo te invita


a celebrar las pequeñas cosas que nos suceden. ¿Desde cuándo no
celebras con una copa de vino, tu solo, contigo mismo? Una vez
me llamó mi madre justo cuando estaba celebrando el haber
alcanzado una de mis metas, me encontraba almorzando en uno
de mis restaurantes favoritos de Madrid. Me llamó y enseguida le
envié una foto de mi copa de vino con un mensaje que decía
«salud». Después de ver la foto y de que le comentara el motivo
de mi celebración, me preguntó:

—¿Con quién estás celebrando? ¿Quién es la afortunada?

A lo que le respondí:

—El afortunado soy yo mismo.

¿Y qué piensan que respondió? Pues con una exclamación de


sorpresa:

—¡¿Estás celebrando solo?!

Si quieres seguir trascendiendo, necesitarás celebrar todos los días


las cosas que aparecen como regalos en tu vida, celebrar los
pequeños detalles, celebrar que te llamó ese familiar que no te
llamaba desde hace mucho tiempo, celebrar que conseguiste diez
céntimos en el suelo, celebrar que te regalaron un café. Celebra
aunque sea pequeño el motivo y ejercita tu mente para que se
enfoque cada vez más en las sorpresas que te regala la vida.

La R es de «reír». Ríete de lo que te pasa alrededor, vuelve a


agarrar el hábito de reír como cuando eras un niño, cuando lo
hacías desconsoladamente. ¿Desde cuándo no te ríes locamente,
tan fuerte que no puedes parar? ¿Desde cuándo no te duelen los
abdominales por reírte? Busca hacerlo proactivamente. Puedes
conseguir en YouTube miles de videos que den risa; quizás tienes
sobrinos pequeños que. seguramente cuando los visites, te darán
muchos motivos para sonreír, crea tus propios chistes en el día a
día, ríete de tus pensamientos, ríete de tus equivocaciones; vuelve,
por favor, a encontrar motivos de risa en las pequeñas cosas.

La E es de «exageración». Busca exagerar esas pequeñas cosas


cotidianas, las emociones que te generan esos sucesos sencillos.
Como te dije anteriormente, si te consigues diez céntimos, que ese
hecho no pase desapercibido; por el contrario, aprovecha esa
puerta para exagerar la emoción de haber conseguido dinero en el
suelo. Eso te ayudará a que quizás consigas más. debido a tu
exquisita y elegante actitud. Ya sean €100, €500 o 10 céntimos de
euros, exagera la emoción en tu interior y conéctate con la
frecuencia energética de haber recibido un regalo. Dite: «Qué
bien, me conseguí dinero en el suelo». No digas: «Qué
desperdicio que me conseguí diez céntimos en el suelo». Si
almuerzas y te regalan un digestivo de cortesía, ¡celebra! No
porque es un digestivo, sino por el hecho de que te regalaron algo
en la comida. Si te dan un obsequio, por muy insignificante que
sea, ¡celebra! No te enfoques en el regalo, o lo pequeño que es, o
lo inservible, enfócate en que alguien pensó en ti y te dio un
regalo. El secreto está en que cuando quieras exagerar no te
enfoques en lo micro, cambia tu perspectiva a lo macro, no te
enfoques en el objeto, enfócate en el evento en sí.

La A es de «agradecimiento». La letra «A» es la clave para mí.


porque el agradecimiento es la piedra angular de la felicidad.
Agradece todas las cosas que te suceden. Agradece aquello que
está sobreentendido. Agradece, por ejemplo, que tienes la
posibilidad de respirar hoy. Agradece que puedes mover tus
músculos, que tienes brazos, que tienes piernas, que puedes
dirigirte a donde quieras y no te tienen que llevar en una silla de
ruedas a todos lados. Agradece que puedes comerte un pedazo de
pizza sin tener que ir inmediatamente después al baño. Te digo
esto porque en un momento de mi vida, en el que sufrí de colitis
ulcerosa, no podía darme el lujo de comer un pedazo de pizza sin
que tuviera consecuencias en mi salud. En ese momento, yo
prometí que cuando pudiera hacerlo, es decir, comerme ese
pedazo de pizza y no sufrir, iba a agradecerlo con todo mi
corazón. Me curé de la úlcera y descubrí lo hermoso y lo valioso
que es para mí algo tan sencillo como comer un pedazo de pizza.
No necesitas pasar por situaciones tan desagradables o tan
dramáticas para encontrar el significado de agradecer las
pequeñas cosas, llénate de agradecimiento por lo más mínimo y te
aseguro, que tu vida se llenará cada día de mejores y más cosas
que agradecer.

La última R es de «revivir». Por último, revive cada uno de los


eventos que te han llenado en el pasado y que te gustaría que se
repitieran en el futuro. Ya sea que hayan pasado hace días, hace
semanas, hace meses, si quieres que suceda de nuevo, comienza a
emitir esa vibración, tienes que darle la orden a tu subconsciente
de que debe guiarte por el camino en donde se repita ese evento, y
para eso tienes que revivirlo con tu mente y re-experimentarlo, de
esa manera, conscientemente generas el mandato para que suceda
nuevamente. Te estás cargando de una frecuencia energética
positiva, que alumbra dentro del campo metafísico de las
diferentes potencialidades, esa situación que quieres repetir.

Finalmente, querido amigo, aquí te estoy dejando uno de mis


mayores secretos para mantenerte en el camino del éxito una vez
que te has atrevido a saltar a la aventura. Parecieran tips de gurú,
pero son más que eso. Lee atentamente:

Todo en el universo es energía y el mundo material se crea


dependiendo de lo alineado que estés con los principios y
conceptos que vibran con mayor intensidad. Si decides alinearte
con estos cinco principios que te acabo de describir, estás
eligiendo conectar con cinco de las mayores fuentes de energía
positiva que existen.

Porque saltar es difícil, pero soltar tus antiguos patrones es más


complicado aún. Sin embargo, ahora que sabes que tienes las
herramientas para saltar con confianza, soltarte en el proceso y
además sabes mantenerte en el éxito una vez que llegues a él. todo
será más sencillo.
Antes de finalizar quisiera compartir el testimonio de un cliente
que logró cambiar sus antiguos patrones y se dio cuenta de lo
valioso de internalizar este nuevo paradigma en su vida, con el
que obtuvo resultados prácticos que nunca llegó a imaginar:

Antes de nada, presentarme: mi nombre es Javier Titos; y llevo


varios años como CEO de Seducción Practica (escuela de
seducción<), algo que compagino con mi labor profesional como
arquitecto.

Estaba pasando por un momento de bastantes dudas, en el que


sentía que necesitaba reencontrarme a mí mismo.

Por un lado, en lo personal ya que seguía anhelando despegarme


de lo que yo llamaba a nivel poético mi maldición, aquella en la
que las chicas que consideraba más especiales, las que de verdad
para mí eran mágicas, se me escapaban de entre ios dedos. Y por
el otro, en lo profesional tenía que decidir cuánto me iba a
enfocar en la arquitectura y cuánto a ayudar a las personas a
nivel emocional.

Conocía a Miguel a través de mi entorno, así que decidí


animarme y probar alguna sesión; mi instinto me decía que si
quería recuperar el norte en este momento de mi vida, él era la
persona.

En tres sesiones me di cuenta cómo me había alejado poco a poco


de mí mismo, tenía un problema de convivencia con una chica
que me encantaba, y ese titán que alguna vez he sido tenía los
pies de barro y estaba desubicado.

Con esas tres sesiones, empecé a ser mucho más feliz en mi día a
día, pero si hay algo bueno en mí es que no suelo conformarme,
quería aprender ese nuevo enfoque del que tan bien me habían
hablado.

Bueno, pues aquí es donde realmente empieza mi viaje.


Lo que más me sorprendió de este nuevo enfoque es que en él no
se buscaba un modelo de perfección como referencia; parecerá
una nimiedad. pero como punto de partida no intentar rellenar
tus vacíos como si estuvieses incompleto, y para mí fue un
descubrimiento de lo más revelador.

Decidí hacer un taller de un mes y medie con Miguel. Comencé a


conocerme más a mí mismo, y entendí que cada faceta de mi
personalidad. según como la enfocase, podía convertirse en una
fortaleza o una debilidad.

Por primera vez fui consciente del conflicto interno que tenía: me
nacía ser alguien emocional e intelectual al mismo tiempo, pero
mis emociones distorsionaban mi estrategia, y mi estrategia mis
emociones. Hasta que no encontrase un equilibrio entre ambas
tenía ciaro que mi personalidad seguiría jugando en mi contra.

También comprendí que me había convertido en un maestro en


asociarme a emociones positivas y bloquear las negativas
instintivamente. Pero si seguía así, si bloqueaba una parte de mí
y no conectaba con todo mi ser. ¿cómo iba a ser capaz de
conectar con ellas de una forma auténtica?

Las chicas empezaban a venirse a mi casa como por arte de


magia... claro, ya no veían en mí ese instinto de cazador que
antes estaba presente. Ahora mi intención era conocerlas y que
ellas me conociesen, asi de simple.

Ya no buscaba impresionarlas. Empecé a aceptarme y a


quererme más, a superar mis propios complejos, les cuales venía
arrastrando desde que era niño, y a convertirlos en virtudes. Me
sentía completo sin esforzarme, y eso hacía que pudiese dar y
regalar de mi simplemente porque podía, sin esperar nada a
cambio.

Entonces vino a mí lo que supondría el mayor de los cambios,


empezar a ser totalmente sincero y honesto conmigo mismo y con
los demás. Que lo que piense y sienta esté alineado con todo lo
que digo y hago. Uno no sabe lo liberador que es un hecho, tan
simple y a la vez tan difícil, hasta que no se compromete a ello.

Curiosamente; el efecto que producía en ellas no pedía ser más


revelador, no solo me sentía más libre sino que me di cuenta de
que era algo muy valioso y atractivo. Imaginaros un baile en
Venecia en el que todos llevan máscara, ahora pensar en alguien
que no solo ha trabajado todo lo anterior en sí mismo sino que
además no la lleva... simplemente no podrías pasar
desapercibido.

Ahora vamos con el último ingrediente: atreverme a ir a por lo


que quiero; lo que me gusta, atreverme a expresar lo que siento y
a no conformarme, no tener miedo de que la otra persona
desaparezca de mi vida, lleve conmigo un minuto o un siglo.
Después del camino que llevaba recorrido, era simplemente ir un
paso más aüá.

Y por fin; la prueba de fuego. desde que había iniciado este


proceso no había buscado conocer a ninguna chica si no era por
coincidencia. Esa era la idea, trascender y dejar de lado todo lo
anterior.

El último día del taller con Miguel; dando xm paseo, me fijé en


una chica que me llamó la atención y fui a hablar con ella.

Durante los primeros instantes, nadie diría que la cosa iba por
buen camino; ella estaba sorprendida a la par que nerviosa, pero
como vio que mis intenciones eran sinceras, que me importaba
que ella se sintiese cómoda y que no tenía miedo a que ese
instante fuese el último. a los dos minutos ya estaba dando un
paseo con ella de camino a tomamos algo.

Ella se sentía feliz, muy atraída, y era un encanto de chica. Todo


lo quépase a partir de ahi; que no fue poco a nivel íntimo;
sucedió por lo especial que le parecía el momento y conocerme;
eila le buscaba, yo simplemente estaba ahí. disfrutaba del
instante y de su compañía.

Para alguien como yo, que lleva tanto tiempo en esto de seducir
chicas en ia calle; bares c discotecas, y que ha visto tanto; no
sabéis lo que esc significa; es un cambio total de paradigma. Ya
no se trataba del esfuerzo, de la práctica. de la técnica c de
buscar que suceda este o le otro, sino de estar en el momento,
conectar conmigo mismo y con mis emociones. aceptar y expresar
lo que pienso y siento, y en definitiva, ser libre.

Ahora la gran pregunta es, ¿para qué necesitas una estrategia;


cuando te has convertido en alguien auténtico?

Quizás pienses que esto no es para ti. Si lletas tiempo en esto del
arte de ia seducción, genial. pero si no es así, lo bueno es que
iniciarás este camino de una forma más pura, asi que de corazón
te animo a ello. Es verdad que vas a necesitar paciencia, no todos
los momentos van a ser buenos, los míos tampoco.

Pero todos hemos sido ese niño mágico que. con el paso de los
años. en mayor o menor medida ha perdido parte de su chispa, de
su esencia. El trabajo con Miguel es un salto en el tiempo. Si te
decides, puedes vivir un reencuentro con esa magia que siempre
has tenido, y que quizá has olvidado. Va a merecer la pena, te lo
aseguro.

Hemos llegado hasta aquí por ahora, y me despido muy feliz por
haberte acompañado en este viaje. Mi mayor deseo es que liberes
ese hombre que ya eres y que un día. sin yo esperármelo, me
encuentre tu testimonio de éxito en un correo electrónico o en
alguna de mis redes sociales.

Gracias por darme el privilegio de estar a tu lado por un tiempo en


tu camino.