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Batalla de los llanos del Bagradas

La batalla de los llanos del Bagradas, batalla del


Bagradas (el antiguo nombre del río Medjerda) o batalla Batalla de los llanos del
de Túnez, fue una batalla librada en la primavera de Bagradas
255 a. C., nueve años después del inicio de la primera
Parte de primera guerra púnica
guerra púnica, entre un ejército cartaginés bajo Jantipo y
otro romano bajo Marco Atilio Régulo que terminó con
victoria para los primeros. Los años anteriores a la batalla,
la recién construida Armada romana estableció la
superioridad naval sobre Cartago, ventaja que los
romanos utilizaron para invadir la patria cartaginesa, que
en la actualidad estaría situada en Túnez, en el norte de
África. Después de desembarcar en la península del cabo
Bon y llevar una exitosa campaña, la flota volvió a Sicilia
sin Régulo, quien se quedó con quince mil quinientos
hombres para asegurar el alojamiento en África durante el
invierno.

En lugar de asegurar su posición, Régulo avanzó hacia la La campaña en el norte de África de la que esta
ciudad de Cartago y derrotó a un ejército cartaginés por el batalla fue parte; la ubicación aproximada de la
camino en la batalla de Adís. Los romanos continuaron y batalla se muestra con «5».
capturaron Túnez, a tan solo dieciséis kilómetros de
Cartago. Desesperados, los cartagineses pidieron la paz, Fecha Primavera de 255 a. C.
pero los términos propuestos por Régulo eran tan duros Lugar Río Bagradas, cerca del actual
que decidieron seguir luchando. Encargaron el Túnez
adiestramiento de su ejército y, más tarde, el mando al
Coordenadas 36°47′51″N 10°09′57″E
comandante mercenario espartano Jantipo.
Resultado Victoria cartaginesa
En la primavera de 255 a. C., Jantipo dirigió a un ejército Beligerantes
fuerte en caballería y elefantes contra la fuerza de
República romana República de Cartago
infantería romana, quienes no tuvieron una respuesta
efectiva contra los elefantes cartagineses. Los cartagineses
Comandantes
expulsaron a la caballería romana, que era inferior en
número, del campo de combate y enviaron a la suya, que Marco Atilio Régulo Jantipo
terminó por rodear a la mayoría y aniquilar a la mayoría (P.D.G.)
de romanos; quinientos sobrevivieron y fueron
Fuerzas en combate
capturados, incluido Régulo. Una fuerza romana
compuesta por dos mil hombres evitó ser rodeada y 15 500 16 000
retrocedió hacia Aspis. La guerra continuó durante
15 000 infantes 12 000 infantes
catorce años más, mayormente en Sicilia o en las aguas
cercanas, antes de acabar con una victoria romana; los 500 jinetes 4000 jinetes
términos ofrecidos a Cartago esta vez fueron más 100 elefantes
generosos que los propuestos por Régulo. Bajas
13 500 Al menos 800
asesinados
Índice 13 000 asesinados
500 capturados
Fuentes
Situación
Preludio
Ejércitos
Jantipo
Batalla
Consecuencias
Véase también
Notas
Referencias
Bibliografía

Fuentes
La fuente principal de casi todos los aspectos de la primera guerra púnican. 1 es el
historiador Polibio (200 a. C.-118 a. C.), un griego enviado a Roma en 167 a. C. como
rehén.3 Sus obras incluyen un manual —ahora perdido— sobre tácticas militares,4 pero
sí se conservan Las Historias, escritas después de 146 a. C., esto es, aproximadamente un
siglo después de la batalla de los llanos del Bagradas.5 6 La obra de Polibio se considera
ampliamente objetiva y neutral entre los puntos de vista cartaginés y romano.7 8

Los registros escritos cartagineses fueron destruidos junto con su capital, Cartago, en
146 a. C., por lo que el relato de Polibio de la primera guerra púnica se basa en varias
fuentes griegas y latinas, ahora perdidas.9 Polibio era un historiador analítico y siempre Polibio «un
que era posible entrevistó personalmente a los participantes de los eventos sobre los que historiador
escribió.10 11 Sólo el primer libro de los cuarenta que comprende Las Historias trata de notablemente
la primera guerra púnica.3 La precisión del relato de Polibio se ha debatido mucho bien informado,
durante los últimos ciento cincuenta años, pero hay consenso entre los historiadores trabajador y
modernos en aceptarlo en gran medida al pie de la letra, y los detalles de la batalla en las perspicaz».1
fuentes modernas se basan casi por completo en interpretaciones de él.3 12 El historiador
viajó junto a Escipión Emiliano a muchos de los lugares relacionados con los
acontecimientos del 256-255 a. C. mientras dirigía un ejército durante la tercera guerra púnica.13 El
historiador Andrew Curry considera que «Polibio resulta ser bastante confiable»;14 mientras que Dexter
Hoyos lo describe como «un historiador notablemente bien informado, trabajador y perspicaz».15 Existen
otras historias posteriores de la guerra, pero en forma fragmentaria o resumida,16 y generalmente describen las
operaciones militares en tierra con más detalle que en el mar.17 Los historiadores modernos también suelen
tener en cuenta las historias posteriores de Diodoro Sículo y Dion Casio, aunque el historiador Adrian
Goldsworthy afirma que «el relato de Polibio suele preferirse cuando difiere de cualquiera de los otros
relatos».11 n. 2

Otras fuentes sobre el combate son las inscripciones, los datos arqueológicos y la información empírica de
reconstrucciones como la del trirreme Olympias.19 Desde 2010, se han recuperado varios artefactos del
yacimiento cercano de la batalla de las Islas Egadas, la lid final de la guerra, que se libró catorce años después.
Su análisis y la recuperación de otros elementos continúan.20

Situación
En 264 a. C. los estados de Cartago y Roma entraron en guerra, la denominada primera guerra púnica.21
Cartago era una potencia marítima bien establecida en el Mediterráneo occidental; Roma había unificado
recientemente la Italia continental al sur del río Arno. La expansión de Roma hacia el sur de Italia
probablemente hizo inevitable que entrase en conflicto con Cartago por el dominio de Sicilia, incluso si la
contienda se desataba por algún pretexto.22 La causa inmediata de la guerra fue la disputa por el control de la
ciudad siciliana de Messana (la moderna Mesina).23

En 256 a. C. la guerra se había convertido en una lucha en la que los romanos intentaban derrotar a los
cartagineses de manera decisiva y, como mínimo, controlar toda Sicilia.24 Estos últimos estaban
comprometidos con su política tradicional de esperar a que sus oponentes se desgastaran, con la expectativa de
recuperar algunas o todas sus posesiones y negociar un tratado de paz mutuamente satisfactorio.25 Los
romanos eran una potencia experimentada en el ataque por tierra, y gracias a esto ganaron el control de gran
parte de Sicilia. La guerra llegó a un punto muerto en el que los cartagineses estaban enfocados en defender
sus pueblos y ciudades; estas estaban en su mayoría en la costa y por lo tanto podían ser abastecidas y
reforzadas sin que los romanos pudieran usar su ejército superior para interferir.26 27

El foco de la guerra se desplazó al mar, donde los


romanos tenían poca experiencia; en las pocas ocasiones
previas a la guerra que habían necesitado presencia en el
mar, optaron por pequeñas escuadras proporcionadas por
sus aliados.28 29 En el 260 a. C., los romanos decidieron
construir una flota, para conseguir esto, utilizaron un
quinquerreme cartaginés naufragado como modelo para
sus propios barcos.30 La frustración por el continuo
estancamiento de la guerra terrestre en Sicilia, combinada
con las victorias en Milas (260 a. C.) y en Sulci, llevó a
los romanos a desarrollar un plan para invadir la patria
cartaginesa situada en el corazón del Norte de África y
Territorio controlado por Roma y Cartago al así conseguir amanezar su capital (en la actualidad cerca
comienzo de la primera guerra púnica. de Túnez).31 Ambos bandos decidieron establecer la
supremacía naval, por lo que gastaron grandes cantidades
de dinero y mano de obra para poder mantener e
incrementar el tamaño de sus armadas.32 33

La tradición romana fijaba que el mando de los ejércitos correspondía a dos hombres elegidos anualmente, los
cónsules.34 A principios del 256 a. C., la armada romana, compuesta por trescientos treinta buques de guerra
más un número desconocido de transportes, zarpó desde Ostia, el puerto de Roma, comandada conjuntamente
por los dos cónsules del año, Marco Atilio Régulo y Lucio Manlio Vulsón Longo.35 Embarcaron
aproximadamente unos veintiséis mil legionarios provenientes de las fuerzas romanas sicilianas.36 37 38 Los
cartagineses eran conscientes de las intenciones romanas, por lo que, en consecuencia, reunieron todos los
buques de guerras que tenían disponibles, trescientos cincuenta, bajo Hannón y Amílcar, frente la costa sur de
Sicilia con la intención de interceptarlos. Con un total de 680 buques de guerra y aproximadamente 290 000
tripulantes e infantes de marina, la batalla probablemente fue la más grande de la historia a causa de los
combatientes involucrados.39 40 41 Cuando se encontraron en la batalla del cabo Ecnomo, los cartagineses
confiaron en sus habilidades superiores de maniobra de barcos y tomaron la iniciativa, ya que pensaban que
estas serían decisivas para conseguir la victoria.42 43 Después de un prolongado y confuso día de lucha, los
cartagineses terminaron siendo derrotados, con perdidas de treinta barcos naufragados y sesenta y cuatro
capturados a pérdidas romanas de veinticuatro barcos hundidos.44

Preludio
Como resultado de la batalla, el ejército romano comandado por
Régulo y Longo desembarcó en África cerca de Aspis, en la
península del cabo Bon, y empezó a devastar los campos cartagineses
en búsqueda de víveres para alimentar a los noventa mil remeros y
tripulantes, y a los veintiséis mil legionarios.45 46 Capturaron a veinte
mil esclavos, grandes rebaños de ganado, y después realizaron un
breve asedio a la ciudad de Aspis.47 El Senado romano envió
órdenes para que la mayoría de los barcos romanos y una gran parte
del ejército regresaran a Sicilia bajo el mando de Longo,
probablemente a causa de las dificultades logísticas para abastecer a 1: Los romanos desembarcan y
más de cien mil hombres durante el invierno.46 Para no perder la capturan Aspis. (256 a. C.)
presencia en África, dejaron a Régulo con cuarenta barcos, quince mil 2: Victoria romana en Aspis.
infantes y quinientos jinetes. 48 49 50 Este último era un (256 a. C.)
experimentado jefe militar que había conseguido el cargo de cónsul en 3: Los romanos ocupan Túnez.
el 267 a. C., cuando fue galardonado con un triunfo por su victoria (256 a. C.)
4: Jantipo parte de Cartago con un
sobre los mesapios.51 n. 3 Sus órdenes eran debilitar el ejército
gran ejército. (255 a. C.)
cartaginés mientras esperaba a que llegaran los refuerzos en
5: Los romanos son derrotados en la
primavera. Se esperaba que lo lograse a base de incursiones y batalla de Túnez. (255 a. C.)
fomentando rebeliones entre los territorios sometidos por Cartago, 6: Los romanos se retiran hacia
pero los cónsules tenían amplía discreción para actuar como Aspis y abandonan África.
considerasen oportuno.46 Régulo optó por llevar a su ejército tierra (255 a. C.)
53
adentro. Avanzó hasta la ciudad de Adís, a unos sesenta kilómetros
al sudeste de Cartago, y la asedió.54 Los cartagineses, mientras tanto,
llamaron a Amílcar de Sicilia con cinco mil soldados de infantería y quinientos de caballería. Este último y dos
jefes previamente desconocidos llamados Asdrúbal y Bostar se unieron para comandar un ejército fuerte en
caballería y elefantes y de aproximadamente el mismo tamaño que el romano.55 56

Los cartagineses establecieron un campamento en una colina cercana a Adís y,56 como respuesta, los
romanos llevaron a cabo una marcha nocturna en la que lanzaron un ataque sorpresa contra la acampada
enemiga desde dos direcciones. Los cartagineses huyeron tras una confusa lucha. No se tiene constancia sobre
las pérdidas, pero se sabe que fueron escasas entre la caballería y los elefantes.57 Los romanos continuaron la
marcha y se apoderaron de numerosos pueblos por el camino, entre ellos Túnez, a dieciséis kilómetros de
Cartago.58 59 Desde Túnez, los romanos saquearon y talaron los alrededores de la capital cartaginesa,59 y
además, muchas de las posesiones africanas de Cartago aprovecharon esto para rebelarse. La ciudad de
Cartago estaba llena de refugiados que huían de Régulo o de los rebeldes, lo que ocasionó que los alimentos se
acabaran, por lo que los cartagineses, desesperados, se decidieron a pedir la paz.60 59 Régulo, al ver que
Cartago aceptaba la derrota, lo aprovechó para exigirle condiciones muy duras: entregaría Sicilia, Cerdeña y
Córcega; pagaría todos los gastos bélicos de Roma; rendiría tributo a Roma cada año; tendría prohibido
declarar la guerra o hacer la paz sin permiso romano; tendría su armada limitada a un solo buque de guerra,
pero proporcionaría cincuenta grandes buques de guerra a los romanos a pedido de ellos. Al encontrar estos
términos completamente inaceptables, los cartagineses decidieron seguir luchando.59 61 n. 4

Ejércitos
Los ciudadanos romanos adultos varones debían hacer el servicio militar; la mayoría servía como infantería,
mientras que la minoría más rica aportaba el contingente de caballería. Tradicionalmente, los romanos
reclutaban dos legiones, cada una de cuatro mil doscientos infantesn. 5 y trescientos jinetes. Una pequeña
parte de la infantería la componían escaramuzadores armados con jabalinas. El resto estaba equipado como
infantería pesada, con armadura, un escudo grande y espada corta. Los infantes se dividían en tres filas: los de
la primera llevaban además dos jabalinas, mientras que los de la segunda y la tercera portaban en su lugar una
lanza. Tanto las subunidades legionarias como los legionarios individuales
luchaban en un orden relativamente abierto. Por lo general, un ejército se
formaba combinando una legión romana con otra de tamaño y equipo similares
que proporcionaban los aliados latinos.64 No está claro como estaban
organizados los quince mil quinientos infantes que lucharon en el río Bagradas,
pero posiblemente pertenecían a cuatro legiones con dotaciones incompletas, dos
romanas y dos aliadas.65 Aunque no se sabe por qué, Régulo no reclutó tropas
de los pueblos y ciudades que se rebelaron contra Cartago, hecho que lo
diferenció de otros generales, incluyendo los romanos, que mandaron ejércitos
contra Cartago en África. Por añadidura, la dificultad para transportar caballos
Detalle del relieve del
había limitado su caballería a tan solo quinientos jinetes, y desconcierta que no
altar de Domicio tratase de compensar esta deficiencia.66 67 68
Enobarbo que muestra
dos soldados de Los ciudadanos cartagineses solo servían en el ejército si existía una amenaza
infantería romanos del directa para la ciudad. En la mayoría de las circunstancias, el ejército cartaginés
siglo II a. C. se nutría de extranjeros, muchos del norte de África, que proporcionaba varias
tropas especializadas, entre ellas: infantería organizada en formación cerrada,
equipada con grandes escudos, cascos, espadas cortas y lanzas largas y
escaramuzadores de infantería ligera armados con jabalinas; caballería de choque que también combatía en
formación cerradan. 6 —también conocida como «caballería pesada»— que portaba lanza; y escaramuzadores
de caballería ligera que lanzaban jabalinas desde lejos y evitaban el combate cuerpo a cuerpo.70 71 Tanto
Hispania como Galia proporcionaron infantería veterana: tropas carentes de armadura que cargaban
ferozmente, aunque tenían reputación de abandonar el combate si se alargaba.70 72 n. 7 La mayor parte de la
infantería cartaginesa luchaba en una formación compacta conocida como falange, generalmente de dos o tres
líneas.71 Se reclutaron honderos especializados en las islas Baleares.70 73 Los cartagineses también
emplearon elefantes de guerra; en el norte de África habitaban por entonces elefantes forestales
africanos.n. 8 72 75

Jantipo
Los cartagineses reclutaron combatientes originarios de toda la región mediterránea y,
alrededor de esta época, un gran grupo de reclutas de Grecia llegó a Cartago. Entre
ellos se encontraba Jantipo, un comandante mercenario espartano. Polibio afirma que
participó en métodos de entrenamiento propios de su patria y que sabía tanto cómo
desplegar como maniobrar un ejército. Dejó una buena impresión entre las tropas del
ejército cartaginés y pudo persuadir al Senado cartaginés de que los elementos más
fuertes de su ejército eran la caballería y los elefantes y que para conseguir un resultado
más eficiente debían de luchar en terreno llano. El historiador John Lazenby especula Estatua romana
que pudo haberse enfrentado previamente a los elefantes cuando Pirro de Epiro atacó a de un elefante de
Esparta en la década de 270 a. C.76 Jantipo fue puesto al cargo del adiestramiento guerra encontrada
durante el invierno, aunque un comité de generales cartagineses retuvo el control en Pompeya.
operativo. A medida que se acercaba la perspectiva de una batalla decisiva y se hacía
más evidente la habilidad de Jantipo para maniobrar el ejército, se le concedió el control
total. No está claro si fue una decisión del Senado, de los generales o fue impuesta por los deseos de las tropas,
quienes incluían a muchos ciudadanos cartagineses.77 78

Batalla
Jantipo sacó al ejército, compuesto por cien elefantes, cuatro mil jinetes y doce mil infantes —entre estos,
cinco mil veteranos de Sicilia y muchas milicias ciudadanas—79 de Cartago y estableció un campamento en
una llanura cercana a donde se hallaban los romanos. Se desconoce cuál era el lugar exacto, pero se supone
que se asentaron cerca de Túnez. Las fuerzas romanas, formadas por quince mil infantes y quinientos jinetes,
avanzaron para encontrarse con ellos, y acamparon a unos dos kilómetros de distancia de sus enemigos.
Ambos bandos se desplegaron para la batalla a la mañana siguiente.80 81 Jantipo puso a la milicia cartaginesa
en el centro de la formación, con los veteranos sicilianos y los infantes recién contratados en los flancos; la
caballería fue parejamente dividida en dos y dispuesta cubriendo los flancos de la infantería y los elefantes se
desplegaron en una sola línea de frente en el centro de la infantería.82 83 Los romanos establecieron a los
legionarios en el centro, dispuestos en una formación más profunda y densa de lo habitual. Polibio la considera
una formación efectiva contra los elefantes, pero señala que acortó el frente de la infantería y la hizo más
propensa a ser flanqueada. Los escaramuzadores de la infantería ligera se situaron delante de las legiones, y
quinientos jinetes se dividieron entre los flancos.54 84 Régulo parece que esperaba abrir brecha en la
formación de los elefantes gracias a la concentración de la infantería, vencer luego a la falange cartaginesa
central y así conseguir la victoria antes que de tener que preocuparse por ser atacado por los flancos.85

La batalla comenzó con acometidas de la


caballería y los elefantes cartagineses. Los jinetes
romanos, superados en número, pronto
terminaron siendo barridos del campo de batalla.
Las legiones romanas avanzaron mientras
gritaban y golpeaban las empuñaduras de sus
espadas en sus escudos con la intención de
asustar a los elefantes.86 Parte del costado
izquierdo romano, probablemente compuesto por
aliados latinos, se mezcló con la línea de
elefantes y cargó contra la infantería cartaginesa
del lado derecho, que no aguantó el embate y
Un plano de la batalla:
huyó hacia su campamento.83 El resto de la
los cartagineses arriba, los romanos abajo y los elefantes
en el medio.
infantería romana tuvo dificultades para
enfrentarse a los elefantes, indiferentes al ruido
con el que trataban de asustarlos y que cargaron
contra el enemigo, lo que causó bajas y una gran confusión. Al menos algunos de los legionarios se abrieron
camino a través de la línea de elefantes y atacaron a la falange cartaginesa, pero estaban demasiado
desordenados para luchar eficazmente y el enemigo se mantuvo firme. En ese momento, algunos jinetes
cartagineses regresaron de su persecución dela caballería enemiga y comenzaron a hostigar o hacer fintas
contra la retaguardia y los flancos romanos. Estos últimos intentaron luchar por todos los lados, lo que detuvo
su avance.86 87

Los romanos se mantuvieron firmes, posiblemente en parte debido a la formación densa en la que se habían
desplegado, pero los elefantes continuaron arrasando sus filas, y la caballería cartaginesa consiguió
inmovilizarlos a base de dispararles proyectiles a la retaguardia y a los flancos. Entonces, Jantipo dio la orden
de ataque a la falange que terminó de arrinconar a la mayoría de romanos en un espacio en el que no pudieron
resistir con eficacia a las acometidas enemigas y en el que terminaron pereciendo. Régulo y una pequeña
fuerza lucharon para zafarse del cerco, pero fueron perseguidos y poco después él y quinientos supervivientes
se vieron obligados a rendirse.n. 9 Como resultado, un total de trece mil soldados romanos murieron. Los
cartagineses, por su parte, perdieron ochocientos hombres del flanco derecho, el que había desbaratado la
infantería romana; las pérdidas del resto del ejército se desconocen.54 90 91 Dos mil romanos sobrevivieron,
del ala izquierda que había irrumpido hasta el campamento enemigo; escaparon del campo de batalla y se
retiraron hacia Aspis.68 Esta fue la única victoria importante de Cartago en una batalla terrestre durante la
guerra.80
Consecuencias
Jantipo, temeroso de la envidia de los generales cartagineses a los que había superado, aceptó su paga y
regresó a Grecia. Régulo murió en cautiverio cartaginés; autores romanos posteriores inventaron una historia la
que mostraba virtudes heroicas mientras estuvo prisionero.92 Los romanos enviaron una flota para evacuar a
sus supervivientes y los cartagineses intentaron impedírselo. En la batalla resultante, en el cabo Hermeo, frente
a África, los cartagineses sufrieron una derrota contundente; el enemigo les arrebató ciento catorce de sus
barcos con sus tripulaciones y hundió otros dieciséis.93 94 La flota romana, a su vez, fue devastada por una
tormenta mientras regresaba a Italia, en la que perdió 384 de sus 464 buques de guerra94 95 y más de 100 000
hombres,94 95 la mayoría aliados latinos de los romanos.48 La guerra continuó durante catorce años más,
principalmente en Sicilia o las aguas cercanas, antes de terminar con una victoria romana; los términos
ofrecidos a Cartago esta vez fueron más generosos que los propuestos por Régulo.96 La cuestión de qué
Estado controlaría el Mediterráneo occidental quedó sin resolver, y ambos mantuvieron una tensa relación.
Cuando Cartago sitió Saguntum —actual Sagunto, en el este de Iberia— en 218 a. C., ciudad protegida por
los romanos, precipitó la segunda guerra púnica con Roma.97

Véase también
Batalla de Drépano

Notas
6. Las tropas de «choque» son aquellas
1. El término púnico viene de la palabra latina
entrenadas y utilizadas para acercarse
Punicus —o Poenicus—, que significa
rápidamente al enemigo con la intención de
«cartaginés», y se refiere a la procedencia descomponerlo antes o inmediatamente
fenicia de los cartagineses.2 después del contacto.69
2. Bernard Mineo analiza otras fuentes
7. Los hispanos utilizaban una lanza arrojadiza
distintas a Polibio en «Principal Literary
pesada que los romanos adoptarían más
Sources for the Punic Wars (apart from
tarde: el pilum.70
Polybius)».18
8. Estos elefantes solían medir alrededor de
3. Quinto Cedicio fue elegido cónsul para el
2,5 metros de altura en el hombro y no
año junto a Longo; murió después de asumir
deben confundirse con el elefante africano
el cargo pero antes de que zarpara la flota,
por lo que Régulo fue designado para de sabana.74
reemplazarlo.52 9. Algunos relatos romanos posteriores afirman
4. El historiador Frank Walbank cree que estos que Régulo fue maltratado,88 pero Polibio
términos, dados por Dion Casio, son no menciona esto y Diodoro, un escritor
hostil a los cartagineses, sugiere que murió
inventados.62
por causas naturales.89
5. Podían llegar hasta los cinco mil en algunas
circunstancias.63

Referencias
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