La Deidad de JESUCRISTO – Rev. Luis M.
Ortiz
Más Cerca del Cielo 13, Abr Estudios Bíblicos
Esta verdad revelada divinamente establece la deidad de nuestro Señor Jesucristo.
En estos días del fin cuando hay tanta apostasía, tanto culto falso, tanta herejía;
hoy también existen muchas opiniones y conceptos erróneos, irreverentes y
atrevidos, sobre la persona y la identidad de nuestro Señor.
“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos,
diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos,
Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les
dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado
eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre
que está en los cielos.” Mateo 16:13-17.
Como podemos notar, en el pueblo había opiniones diversas y distintas, acerca de la
persona y de la identidad de Cristo, pero todas equivocadas, y hasta mal
intencionadas, como la de los fariseos que le tildaban de sedicioso ante las
autoridades políticas, y de blasfemo ante las autoridades religiosas. La única
respuesta correcta, que aunque salió de los labios del apóstol Pedro, la misma le
fue dada por revelación divina.
Veamos algunas opiniones de hoy día:
Los BAHAÍES, dicen que Cristo fue una manifestación de Dios. Los HARE KRISNA, dicen
que Cristo fue uno de sus gurús. Los ISLÁMICOS, dicen que Cristo fue un profeta,
pero que fue invalidado por Mahoma. Los del HINDUISMO, dicen que Cristo fue uno de
muchos mesías, y que sus sufrimientos fueron como los de cualquier profeta. Los
ROSACRUCES, dicen que Jesús es un hombre reencarnado, un iluminado. Los
TEOSOFISTAS, dicen que Cristo era nomas que un maestro. Los MASONES, dicen que
Jesús de Nazaret fue un hombre como nosotros. Los ESPIRITISTAS, dicen que Jesús fue
un notable médium judío.
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Los TESTIGOS DE JEHOVÁ, dicen que Jesús es un ser creado como nosotros. Los
UNITARIOS o JESÚS SOLO, dicen reconocer la deidad de Cristo, pero rechazan la
deidad del Padre y la del Espíritu Santo. Los MORMONES o sea los llamados SANTOS DE
LOS ÚLTIMOS DÍAS, dicen que Cristo es un espíritu preexistente, uno de muchos
dioses. Los de la CIENCIA CRISTIANA, dicen que Jesucristo no es Dios. Los de UNITY,
dicen que Jesús es el yo nuestro. Los de la MEDITACIÓN TRASCENDENTAL, dicen que
Cristo es un iluminado. Los del coreano Moon, de la IGLESIA PARA LA UNIFICACIÓN,
dicen que Cristo fue un mesías fracasado. El ROMANISMO, coloca a Cristo en un lugar
secundario con relación a María, que le llaman la madre de Dios. Los ATEOS, dicen
que no hay Dios, según ellos Jesucristo no es el Hijo de Dios.
Y también en nuestros días, hay hombres con mentes tan depravadas, mentes tan
corrompidas como letrinas que presentan a Cristo en películas como bohemio, como
fornicario, como inmoral, como homosexual.
Pero vayamos al testimonio y a la evidencia de las Sagradas Escrituras, de la
historia y de la experiencia humana.
LA EXISTENCIA ETERNA DE CRISTO
La Biblia claramente enseña la existencia eterna de Cristo, desde antes de su
manifestación histórica en el pesebre de Belén. Mencionaremos solamente algunos
versículos:
El profeta Isaías le llamó “Emanuel” que significa “Dios con nosotros” (Isaías
7:14; Mateo 1:23), también le llamó “Dios Fuerte, Padre Eterno” (Isaías 9:6). El
profeta Miqueas le llamó: “Señor en Israel… desde los días de la eternidad”
(Miqueas 5:2). El apóstol Juan escribe: “En el principio era el Verbo (Cristo), y
el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios”
(Juan 1:1, 2). El apóstol Pablo escribe que “todo fue creado por medio de Él (de
Cristo) y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él
subsisten” (Colosenses 1:16, 17). También le llama como “nuestro gran Dios y
Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).
TÍTULOS DIVINOS
Hay varios títulos de Cristo que establecen firmemente su divinidad. Solo
mencionaremos dos de estos:
– HIJO DE DIOS. De la misma manera que el título Hijo de Hombre expresa la
naturaleza humana recibida de la madre María. Igualmente el título Hijo de Dios
denota la naturaleza divina que poseía, esto es su deidad. El Padre celestial dio
testimonio audible de que Cristo es su Hijo, en ocasión de su bautismo en el río
Jordán, “hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien
tengo complacencia” (Mateo 3:17). Y en el monte de la transfiguración, estando tres
de sus apóstoles presentes “he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi
Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd” (Mateo 17:5).
En los cuatro Evangelios y en el libro de los Hechos, Jesucristo es llamado “Hijo
de Dios” cincuenta y nueve veces. Y en el resto del Nuevo Testamento cincuenta y
una veces.
– SEÑOR. Hay otro título que también denota claramente su deidad, este título es
Señor, este título pertenece realmente a Dios. Los hebreos lo aplican
exclusivamente a Dios. En los cuatro Evangelios Jesucristo es llamado Señor ciento
treinta tres veces. En el libro de los Hechos de los Apóstoles ochenta y cuatro
veces. En el resto del Nuevo Testamento ciento cincuenta veces.
En estos dos títulos “Hijo de Dios” y “Señor” el Nuevo Testamento proclama
cuatrocientas setenta y siete veces la deidad de nuestro Señor Jesucristo. Y Cristo
mismo consciente de su identidad se refirió a sí mismo en muchas ocasiones como
“Hijo de Dios” y “Señor”.
IGUAL A DIOS
En su oración intercesora hablando con el Padre, Él decía: “Y todo lo mío es tuyo,
y lo tuyo es mío” (Juan 17:10). Para poder redimirnos “siendo en forma de Dios, no
estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí
mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda
rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y
toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”
(Filipenses 2:5-11).
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Los hombres mataron a Cristo, porque Cristo se hacía igual a Dios (Juan 5:18). Pero
Dios lo resucitó vindicándole como Hijo de Dios (Romanos 1:4). “Sentándole a su
diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y
señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en
el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies” (Efesios 1:20-22).
Conjuntamente con el Padre y el Espíritu Santo forman la Santísima Trinidad, cuya
evidencia bíblica es abrumadora. Su igualdad con el Padre es evidencia de la deidad
de Cristo.
SU NACIMIENTO Y VIDA
Las profecías y detalles milagrosos, acerca del nacimiento de Cristo como
doscientas setenta veces, hubiese sido humana y totalmente imposible de cumplirse,
a no ser que el que habría de nacer es el Hijo del Dios Altísimo. Estos centenares
de profecías y detalles milagrosos que se cumplieron al pie de la letra en su
nacimiento, fueron confirmados por millares de milagros y prodigios realizados por
Cristo en su vida y ministerio que probaban su deidad.
Por ejemplo su victoria sobre Satanás en la tentación en el desierto; la proclama
de Juan el Bautista presentándole como el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo; el testimonio audible del Padre desde el cielo; su vida impecable, su amor y
paciencia perfectamente balanceada con su indignación contra la hipocresía; sus
enseñanzas, su doctrina, su sabiduría, su seguridad, su autoridad. No había
enfermedad del cuerpo de la mente o del espíritu que Él no pudiera sanar, echaba
fuera demonios y aun los demonios reconocían que Él es el Hijo de Dios. Él calmaba
la tempestad, multiplicaba el pan, resucitaba los muertos. Sabía perfectamente que
iba a ser traicionado, arrestado, juzgado, negado, condenado, maltratado,
crucificado, que habría de morir, pero que también habría de resucitar y saldría
vencedor sobre el pecado, el diablo, la muerte. Por cuarenta días se apareció a sus
discípulos, y luego ascendió a los cielos, y se sentó a la diestra de Dios. Por su
vida impecable, victoriosa y de obras sobrenaturales dio abundante evidencia de que
Él es el Hijo de Dios.
LA EFICACIA DE SU SACRIFICIO
“El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la
muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Y “por
cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Por
lo cual “ningún hombre podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su
rescate” (Salmo 49:7). Entonces para poder redimir al hombre hacía falta una
persona santa, impecable, divina; para que pudiera dar Su vida y Su sangre como
precio para el rescate del hombre pecador (Romanos 3:10, 23). Y esa persona es
nuestro amado Salvador Jesucristo, que nos dice la Biblia que en el propósito de
Dios Él “fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8).
Es por la preciosidad de Su sangre inocente, pura, inmaculada, divina,
incorruptible, eterna, presentada como ofrenda por el pecado del hombre, que Él
hace perfecto para siempre a los que creen en su nombre y aceptan Su sacrificio, y
ya Dios nunca más se acordará de sus pecados y transgresiones (Hebreos 10:14-17).
La eficacia de Su sacrificio, proclama la deidad de Cristo.
LA EXPERIENCIA PERSONAL Y EL TRIUNFO DE LA IGLESIA
La transformación de una vida y de millones de vidas. Hoy día y a lo largo de la
historia de la Iglesia con una vida victoriosa sobre el pecado, el conocimiento y
la experiencia de que los pecados le son perdonados a los que creen y reciben a
Cristo como su único Salvador. La experiencia real y notable que les hacen nacer de
nuevo. La determinación de más de doscientos millones de cristianos evangélicos
dispuestos a morir como mártires bajo las persecuciones imperiales, y bajo las
inquisiciones religiosas, solo por no admitir la deidad de César y proclamar la
deidad de Jesucristo; solo por no aceptar otro mediador además de Cristo, pues dice
la Biblia: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). Todo esto es posible porque Jesucristo es el
Señor, todo esto proclama la deidad de Jesucristo.
La verdadera Iglesia de Cristo a pesar de las crueles persecuciones de ayer y de
hoy, diseñadas para su exterminio de sobre la faz de la tierra, y a pesar de las
corrientes teológicas de ayer y de hoy que niegan la deidad de Jesucristo; la
Iglesia del Señor sigue triunfante, los poderes del infierno no han podido
prevalecer contra ella y esta sigue proclamando que Jesucristo es el Señor, el Hijo
de Dios, el único Salvador, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el
único mediador entre Dios y los hombres, el único camino; que sin Él morando en el
corazón el hombre está perdido, no importa cuán religioso o cuán moral o cuán culto
sea.
Hermanos y amigos, y uno de estos días, muy pronto, Cristo se aproximará a la
tierra hasta las nubes y “con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de
Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego
nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente
con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:16,
17).
El Señor, el Hijo de Dios, el que le ha sido dado todo poder en el cielo, en la
tierra y debajo de la tierra; al aproximarse hasta las nubes hará resucitar a los
muertos en Cristo, y hará transformar a los que viven en Cristo, y todos con
cuerpos glorificados semejantes al de Cristo, ascenderemos a encontrarnos con Él.
GLORIOSO ENCUENTRO
Luego del Señor recoger a los suyos de esta tierra tomarán lugar los juicios y el
terror del gobierno del anticristo, a lo cual el Señor le pondrá fin con su Segunda
Venida visible, literal, a este mundo.
El Hijo de Dios, el Verbo de Dios, el Rey de reyes y Señor de señores, el Capitán
de nuestra salvación; pondrá su pie otra vez en esta tierra, no ya como un infante,
sino como gobernante soberano de toda la tierra.
Lanzará al anticristo al lago de fuego y azufre, y con él toda la política humana y
todo sistema de gobierno humano que han demostrado ser inútiles; y Él gobernará al
mundo con firmeza. Lanzará al falso profeta al lago de fuego y azufre; y con él a
toda religión pagana, falsa, engañosa y seudocristiana, pues Él es el Hijo de Dios;
y así será reconocido y adorado. Lanzará al diablo, encadenado al abismo; y con él
todas las guerras, violencia, revoluciones, conflictos, crímenes; pues Él es el
Príncipe de Paz.
Amado lector, por qué no te haces amigo del Hijo de Dios, por qué no le pides que
perdone todos tus pecados, y que te limpie con Su sangre preciosa. Él va hacer de
tu corazón Su trono. Pídeselo en este instante. Amén.
Hermoso mensaje del Rev. Luis M. Ortíz
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Etiquetas:Deidad, Estudio Bíblico, Jesucristo, Jesús, Luiz M. Ortiz, Semana Santa
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