Teología del Pedo
Fábula eclesiológica de “como ser Iglesia”.
Muchos de los comportamientos actuales encuentran explicación en hechos ocurridos en el
pasado. En algunos casos estos hechos se pierden en el tiempo, cuando la memoria no puede
retener los acontecimientos, pero las costumbres guardan los aprendizajes. Un descubrimiento
ayudará a comprender en buena medida, la razón por la cual la iglesia es como es, y esa razón es la
siguiente:
En las cuevas de Nag hamadi se descubrieron unos pergaminos considerados por muchos,
documentos apócrifos, pero que dan luces del comportamiento de la iglesia en los primeros siglos
de su formación. Narra el texto que Pedro, hombre judío rudo del campo, sin costumbre de trato
en la ciudad y mucho menos en asambleas, tenía una curiosa manera de hacer oir su voz. Siempre
que exponía alguna idea, procurando ser lo más elocuente posible (sin resultados evidentes) era
cuestionado por lo general por las mujeres. La más reconocida discípula del Maestro, María
Magdalena era quien solía tomar la palabra luego que hablara Pedro, y tomaba la palabra por lo
general para oponerse. Pocas veces comentaba las palabras de Pedro con una sonrisa en los
labios. Cuando esto pasaba, las reuniones eran cortas, pues la principal opositora estaba de
acuerdo con el planteamiento de “la piedra”. Pero cuando no (las más de las veces), luego de oírla
por un rato, Pedro levantaba la pierna derecha, se inclinaba hacia su izquierda, elevaba de su
asiento el muslo derecho y con o sin el beneplácito del auditorio, emitía un sonorísimo pedo. Un
gas con la potencia tal que hacía enmudecer a la muy educada María, quien al igual que el resto de
los participantes asumía una actitud de sorpresa. Con esta acción, Pedro se aseguraba de romper
la hilación en el discurso (mejor preparado) de su opositora ideológica. Ante el reclamo que ella, u
ocasionalmente otro argüía, la respuesta de Pedro era la misma, que debido a su dieta y su
régimen especial sus flatulencias no tenía olor, lo cual era cierto, y que como no tenía olor, era
necesario por una cuestión de salud, eliminar esos gases de su cuerpo. Lo que Pedro no decía,
pero sabía muy bien, era que tal sonido desconcertante producía un silencio en la sala del cual el
inmediatamente aprovechaba para responder a su interlocutor e insistir en su punto, hasta que
finalmente este era aceptado por insistencia, y por la sonora pero inolora técnica de intervención.
Durante las primeras asambleas, la técnica de Pedro sorprendió. Incluso era esperado que en
momentos en que todos hablaban al mismo tiempo se escuchara la poderosa señal de Pedro en la
que todos entendían que el pedía ser escuchado. Con el paso del tiempo, se fueron
acostumbrando a que el apóstol insistiría con el mismo procedimiento hasta que su punto fuera
aceptado, por lo que lentamente la voluntad de oponérsele, fue menguando. De ese modo Pedro
prevaleció en la iglesia en Jerusalén y posteriormente en Roma.
Con el devenir del tiempo, algunos líderes cristianos admiradores de Pedro, imitaron su legendaria
técnica en las asambleas. Aunque la técnica era la misma, siempre los matices variaban entre
individuos. En el primer siglo y hasta mediados del segundo, algunos líderes recordaban bien la
técnica y procuraban imitarla lo mejor posible, pero nadie recordaba cual era la dieta de Pedro. De
modo que algunos tenían sonoros gases, al igual que el apóstol, pero acompañados con hediondos
olores, de modo que la asamblea se interrumpía obligatoriamente para que los miembros salgan a
respirar. En otros casos el olor no era tan fuerte, pero el sonido emitido era tan peculiar, que el
orador de turno se detenía para reir. Otras flatulencias no gozaban de la mítica sonoridad de
Pedro, pero si de un nauseabundo hedor a descomposición, que cumplía con el mismo objetivo de
interrumpir al orador. Muchas variantes se realizaron conforme se avanzaba en la historia de la
iglesia. Hasta que en algún momento en la baja edad media, algunos curas glotones dejaban
exprofeso de asistir los servicios higiénicos para acompañar la sonoridad y el olor con algo mucho
más desagradable, pero que aparecía ejerciendo un poco más de presión. La técnica fue
considerada prohibida entre los padres de la iglesia, pero en las cada vez más acaloradas
asambleas de los monasterios, así como lo habían sido los primeros concilios los que se acercaban
más al límite obtenían mejores resultados.
El problema de utilizar la técnica prohibida era el desgaste que experimentaban las ropas de los
clérigos luego de refregar para eliminar las manchas (y los olores) en las prendas. A eso se
sumaban las quejas de la limpieza de los asientos para las asambleas. Incluso se cree que el diseño
gótico que superó el románico se ideó para desarrollar un eco tal, que hiciera necesario llegar
hasta extremos en la implementación de la técnica de Pedro. Esto último son especulaciones
provenientes desde los historiadores del arte y eruditos en arquitectura.
Las mujeres nunca cayeron en la provocación de utilizar la misma técnica. Los especialistas no
están seguros si esta técnica les era vetada a las mujeres, si estaba prohibida para alguien que no
sea presbítero, o si simplemente ellas se negaron a utilizarla por educación o delicadeza. En lo que
sí están seguros los teólogos y antropólogos, es que por no imponerse en las asambleas, fue que
las mujeres perdieron el poder en la iglesia a partir del segundo siglo, cuando se popularizara la
técnica de Pedro entre los varones.
Esta técnica llegó a su fin, cuando en el marco del concilio de Trento, a un grupo de muchachos se
les ocurrió que se podría levantar la mano para intervenir en las reuniones. Asegurando así que
todos pudieran participar, sin necesidad de “hacerse sonar”. Esta novedosa técnica fue utilizada
por los sacerdotes en Roma, e impuesta en Trento por el temor a que en la discusión con el monje
agustino, este Lutero les diera una muestra del aroma resultante de la dieta alemana. De modo
que se instituyo desde entonces, el uso de la mano alzada a lo que se llamó “pedir la palabra” y
era utilizado también para las interrupciones.
Con el tiempo, la costumbre de alzar la mano para pedir la palabra se quedó, y paulatinamente se
fue olvidando la ignominiosa costumbre apostólica. Sin embargo, aunque la costumbre cambió, la
lógica del comportamiento se quedó, pues a pesar de los años, muchos sacerdotes continúan
tomando decisiones, imponiendo ideas e implantando criterios bajo la lógica de petrina, y hasta
escriben teología siguiendo esa misma corriente, que haciendo justicia a la historia, llamaremos:
TEOLOGÍA DEL PEDO.
David Romero Mazzini
Agente pastoral juvenil de la Iglesia Luterana Cristo Rey.
Director de artes gráficas y publicitarias egresado de la Universidad de arte “Orval”, con estudios
en educación (Facultad teológica pontificia y civil de Lima), diplomado en formación en la fe
(Universidad Antonio Ruiz de Montoya), y estudios inconclusos de teología en el Instituto Bíblico
de Lima, y otros. He llevado también diversos cursos de especialización en temas como iconografía
andina, cosmovisión andina, movimientos sociales, VIH, Misión Integral, pedagogía waldorf,
libertad religiosa, derechos de los jóvenes, infancia, derechos del niño, niña y del adolescente,
consejería en pastoral de la niñez y de la mujer, así como un curso sobre ecumenismo por el
Consejo Mundial de Iglesias en Grecia.
Coordinador de la Mesa Evangélica Juvenil, miembro del Instituto para la Misión Transformadora,
y del colectivo de infancia “Vota por la Niñez” de la MCLCP. Participo como 4to vocero en
CONADES Juvenil, en la plataforma de adolescentes y jóvenes “Conscientes” por los derechos
sexuales y reproductivos, en el ministerio “Otras Ovejas” y en el colectivo “Creyentes por la
Laicidad”.
Fui coordinador durante 3 años de la Red Juvenil Interreligiosa, miembro del Consejo Interreligioso
del Perú, miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la MCLCP (Mesa de Concertación para
la Lucha Contra la Pobreza), miembro del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), núcleo Perú;
miembro del Comité Andino de Servicios; miembro de Comité interconfesional para la promoción
de la unidad de los cristianos, misionero de la Iglesia Presbiteriana, apoyo del equipo de
elaboración bíblica de la Sociedad Bíblica Peruana, candidato a regidor municipal en las elecciones
municipales y regionales 2014.
Trabajé en mi propia agencia de diseño, en World Vision, Museo de Arte de Lima, INABIF, Pacífico
TV.
Contraseña: fe9BV8vv3d
“No podemos trabajar por las minorías, tenemos que trabajar para las grandes mayorías.”
Congresista Federico Pariona Galindo, Fujimorista por Junía, declaración emitida en el programa
“Día D” 15 marzo de 2015.
Si deseas escribirle un mensaje, este es su correo: fpariona@[Link]
Nuestro amado pastor Pablo B. Espinoza, presidente de Otras Ovejas Peru, fue entrevistado por el
programa de noticias "Día D" y compartió su valiente testimonio desde su congregación local, la
Iglesia Luterana Cristo Rey, en el marco de la ley de Unión Civil Ya
Maricón = Cobarde
Compartimos un registro fotográfico del Plantón realizado el día martes 10 de Marzo del 2015 por la
aprobación de la Unión Civil.
En ambas veredas de la av. Abancay se colocaron personas apasionadas manifestándose por la Unión Civil.
Unos a favor, otros en contra, separados el uno del otro por la av. Abancay.
En contra de la propuesta de ley se ubicaron en una larga fila de 4 cuadras (3000 personas aprox.) que fueron
reduciéndose con el transcurrir del tiempo, y lego se ubicaron en la asera del frente flanqueando al grupo de
manifestantes a favor, por el lado izquierdo. Casi la totalidad de los manifestantes en contra de la ley, fueron
miembros del "Movimiento Misionero Mundia", sin embargo estuvieron presentes también miembros de otras
iglesias, como la Iglesia de Dios del Perú, Iglesia Misión Bíblica Carismática, Alianza Cristiana y Misionera,
Misión Familiar Internacional, y otros grupos carismáticos, incluidos un pequeño sector de católicos.
En favor de la ley estuvieron presentes también religiosos, protestantes, y creyentes, así como agnósticos y
ateos.
Cabe resaltar que en ambos bandos de los manifestantes se utilizaron argumentos religiosos.
El director de Otras Ovejas Peru, el Ps. luterano Pablo B. Espinoza brindó declaraciones a distintos medios de
prensa.
Reunión del 19 de marzo de 2015
Luis José Orbegozo, de GB producciones.
Del programa de Gisella: “Bailando por un Sueño”.
El Lobo astuto y el buen pastor
En el antiguo Israel se contaron muchas historias de sus figuras más resaltantes. Alrededor del
juego unas se contaban y otras eran para los niños. Entre estos las más populares eran las historias
sobre el profeta Elías, y el Rey David. Sobre David algunas historias se cristalizaron en lo que hoy
conocemos como la Biblia, pero otras llegaron hasta nosotros en relatos orales, como la siguiente
historia:
Una mañana el joven David salió a pastar a sus ovejas, luego de proveerse de suficiente alimento
para pasar una semana en el monte. Luego de caminar bastante, hacia aquel lugar descampado,
donde David, pastor experto, sabía que el pasto era verde el rio era limpio, se dispuso a descansar
y tocar su arpa. A pesar de su reposo, su mirada atenta y su instinto desarrollado le permitieron
divisar que a la lejanía se aproximaba un lobo. Rápidamente se hizo de su honda y una bolsita de
piedras e inició el ágil trote hacia la amenaza que ya se encontraba observándolo fijamente.
Mientras se acercaba el joven pastor, buscaba amedrentar a la confiada criatura contándole de la
vez que había matado a un oso, y de la vez que le quebrantó la quijada a un león, con un tono
hostil buscaba a la par de ahuyentar a la fiera, darse ánimos pues, este lobo no bajaba su aguda
mirada ni titubeaba un solo músculo, sino que firme desde su lugar esperaba que el joven pastor
se acerque más. Cuando hubo llegado a una distancia de tiro, antes que saque una piedra de su
bolsa atada al cinto, muy para su sorpresa, el lobo le habló:
Porqué me amenazas como si fuera a hacerte daño. No tengo asuntos contigo. Solo deseo una
oveja de las tantas que tú tienes. No me parece que te haga falta una, mientras que para mí, sería
mi sustento.
Desde luego que el pastor se asombró mucho al oir el mensaje del lobo. No solo porque un lobo
hablara, sino que este además lo hacía con tanta gracia y astucia al mismo tiempo, que al
muchacho lo hacía titubear. Pero David sostuvo su discurso contra argumentando: “Estas ovejas
no son mías, son ovejas de mi padre. Mi labor es cuidarlas de criaturas como tu. Por eso, aunque
tus razones fueran nobles, o incluso justas, mi función es impedir que consigas lo que quieres.”
Tu y yo somos iguales- replicó inmediatamente el astuto lobo- ya que tu disfrutas de su carne, al
igual como yo lo hago. En algún momento matarás a una y te la comerás. Justo como yo quiero
hacerlo. Pero mientras tú te sacias, yo padeceré hambre y moriré. Antes de morir, preferiré
medirme en batalla contigo y comerte a ti antes que a las ovejas… o puedes dejar que tome una, y
te mantendrás a salvo de mí. ¿Qué decides?
La amenaza del lobo le cayó como balde de agua fría al mozo David a quien sus hermanos habían
amenazado en un sinfín de ocasiones, pero nunca un lobo tan grande y tan racional. Por ello, antes
de dar lugar a cualquier miedo, David le pidió al lobo un día para pensarlo, y este se lo concedió.
Al día siguiente, luego de pasar toda una noche en vigilia, rogando el consejo de Dios, y cantándole
himnos suplicando su pronto auxilio, llegó la mañana, y con el alba se levantaba también la figura
de un lobo en la colina cercana del Este.
Ante la pregunta inminente del Lobo, la respuesta del hijo de Isaí fue: Tienes razón. Tú y yo somos
iguales. Pero con una pequeña diferencia. Tú y yo vivimos de las ovejas, pero existe algo que nos
separa. Yo vi nacer, y crecer estas ovejas, yo las abrigué en invierto y las cuidé en el verano. Yo las
trasquilé y les di nombre. Tú en cambio, solo deseas comerte su carne, sin importarte su nombre,
su sexo, ni nada de su existencia más que su carne.
Y sin embargo, aunque me pintes como un animal despiadado, merecedor de todo tu desdén,
también paso periodos de hambre durante el invierno, y también peregrino largos senderos
buscando mi siguiente cena. No, no joven pastor, no es fácil ser un lobo, por más astuto que uno
sea. Le respondió el lobo con serenidad y firmeza.
Entonces …–presto David al diálogo: -Si esa es tu condición, tengo un trato que proponerte.- De
inmediato, las puntiagudas orejas del lobo se movieron rápidamente, interesadas en oir algo que
seguramente hubiera querido mucho o confiada ir, pero nadie se lo decía: -
Tú y yo podemos ser más iguales de lo que somos ahora. Yo sirvo a un Dios que está en los cielos,
y Él cuida de mí. En Él está mi fortaleza y yo confío plenamente en mí. Por eso soy valiente al
enfrentarme a las fieras, pues sé que Él me respalda. Te ofrezco eso. Te ofrezco ser para ti, lo que
mi Dios es para mí. Lobo Astuto, si tú te pones bajo mi cuidado, y obedeces mis órdenes, si tú eres
dócil conmigo y oyes mi voz y acudes a mi llamado, entonces ya no tendrás hambre en invierno, ni
vagarás por largos caminos. Tu cuidarás de mis ovejas, y yo cuidaré de ti.
Estas palabras conmovieron tremendamente al lobo a quienes todos habían tratado con
desconfianza, y nadie nunca había extendido tan firmemente la mano hacia el sin temor de ser
lastimado. Ante esta muy extraña oferta, el lobo también tuvo que hacer a un lado el miedo a lo
desconocido, y asumió el reto del muchacho. Desde ese entonces, humano y bestia construyeron
un fuerte lazo de hermandad, que fortalecieron con el tiempo. El astuto lobo no amenazó más
campos, ni merodeó por más caminos, sino que se quedó con el joven arpista, y cuidó de las
ovejas y David fue su buen pastor, y él fue su lobo guardián.