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Creados para Servir A Dios

Este documento habla sobre cómo servir a Dios mediante el servicio a los demás. Explica que debemos estar disponibles para servir como Jesús, ser agradecidos por las oportunidades de servir, y ser fieles en nuestro servicio. También identifica algunos obstáculos como el egocentrismo, el perfeccionismo y no entender los dones de Dios. La conclusión es que debemos seguir el ejemplo de Jesús y ser bondadosos con los demás.

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Creados para Servir A Dios

Este documento habla sobre cómo servir a Dios mediante el servicio a los demás. Explica que debemos estar disponibles para servir como Jesús, ser agradecidos por las oportunidades de servir, y ser fieles en nuestro servicio. También identifica algunos obstáculos como el egocentrismo, el perfeccionismo y no entender los dones de Dios. La conclusión es que debemos seguir el ejemplo de Jesús y ser bondadosos con los demás.

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CREADOS PARA SERVIR A DIOS

INTRODUCCION: «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica».
Efesios 2:10

«Tú me hiciste con tus propias manos; tú me diste forma». Job 10:8

Formación espiritual –

Oportunidades –

Recursos –

Mi personalidad –

Antecedentes -

1Pedro 4:10«Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido»

Nuestro propósito es servir a Dios mediante el servicio a los demás “Ministerio”

«Tu actitud debe ser igual a la mía, porque yo, el Mesías, no vine a ser servido sino a servir y
a dar mi vida». Mateo 20:28 (Paráfrasis)

 Aprendiendo a servir como Jesús

I. Para servir como Jesús debo estar disponible

«Dos ciegos ... al oír que pasaba Jesús, gritaron: “¡Señor, Hijo de David, ten compasión de
nosotros!” ... Jesús se detuvo y los llamó. “¿Qué quieren que haga por ustedes?”Mateo 20:30-
32 (Paráfrasis)

«Nunca digas a tu prójimo: “Vuelve más tarde; te ayudaré mañana”, si hoy tienes con qué
ayudarlo». Proverbios 3:28 (Paráfrasis)

*Primer obstáculo

-El egocentrismo
«Olvídense de ustedes mismos lo suficiente para que extiendan una mano ayudadora».
Filipenses 2:4
*Segundo obstáculo

-El perfeccionismo – perfectionism


«Si esperas por condiciones perfectas, nunca lograrás nada».

Eclesiastés 11:4 (Paráfrasis)

*Tercer obstáculo

-El materialismo
«Ningún sirviente puede servir a dos patrones. ...Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a
las riquezas.“ Lucas 16:13 (Paráfrasis)

II. Para servir como Jesús debo ser agradecido

«Jesús, alzando la vista, dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo
que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente.» Juan 11:41-42

«Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo». Salmo 100:2

«Él es quién nos salvó y escogió para su obra santa, no porque lo merecíamos sino porque
estaba en su plan». 2 Timoteo 1:9

*Primer obstáculo
-La comparación y la crítica

«¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto
de su propio señor». Romanos 14:4 (Paráfrasis)

*Segundo obstáculo
- Los motivos equivocados

«Cuando hagas buenas obras, no trates de vanagloriarte. Si lo haces, no recibirás recompensa


de tu Padre en el cielo». Mateo 6:1 (Paráfrasis)

III. Para servir como Jesús debo ser fiel

«Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste».Juan


17:4

«La única cosa que se requiere para ser tales siervos es que sean fieles a su señor». 1
Corintios 4:2
«Entréguense al trabajo de su Señor, confiados que nada de lo que hagan para él es un
tiempo o esfuerzo perdido ». 1 Corintios 15:58 (Paráfrasis)

«Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré
a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”» Mateo 25:21 (Paráfrasis)

 Obstaculo
-No entender los dones de Dios
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38

APLICACION – CONCLUSION:

“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos
ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 1 Pedro 2:21

declaró: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos


unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios
4:32).

La palabra bondad tiene muchos sinónimos: amor, servicio, caridad … Pero


yo prefiero la palabra bondad porque el ser bondadoso requiere acción; es
algo que tanto ustedes como yo podemos ser La bondad se puede demostrar
de muchas maneras. Mis ejemplos favoritos de bondad son los que manifestó
Jesús. Él dedicó su ministerio a buscar al fatigado, al enfermo, al pobre y al
solitario para ser benévolo con ellos.

El libro de Marcos, en el Nuevo Testamento, habla de la benevolencia del


Salvador hacia una jovencita, hija del principal de la sinagoga donde enseñaba
Jesús. Al padre le dijeron: “Tu hija ha muerto”. Pero Jesús lo consoló diciendo:
“No temas, cree solamente”. Y rápidamente fue a ver a la niña y dijo: “Niña, a
ti te digo, levántate.

“Y … la niña se levantó y andaba, pues tenia doce años. Y se espantaron


grandemente.” (Marcos 5:35-43.)

Después de ese maravilloso milagro, Él continuó demostrando preocupación


por la niña instruyendo que le dieran algo de comer.

Nuestro querido Profeta, el presidente Benson, nos ha enseñado en cuanto a la


bondad; dice que una persona bondadosa es compasiva y benigna con los
demás, considera los sentimientos de otros, es cortes en su manera de ser y es
servicial. Dice, además: “La bondad perdona las flaquezas y las faltas de los
demás. La bondad se da a todos: al anciano y al joven, a los animales, y tanto a
los ricos como a los pobres” (Ensign, nov. de 1986, pág. 47).

Pueden preguntarse: “¿Cómo se aplican a mi vida el ejemplo de Jesús y las


palabras del Profeta?” Jesús nos ha manifestado, por medio del ejemplo, el
plan de Dios. Nuestro Profeta, cabeza de la Iglesia hoy día,nos enseña a seguir
el plan de Dios y la manera de regresar a vivir con Jesús y nuestro Padre
Celestial. Sé que seria extraordinario que presenciásemos un milagro como el
que he citado de las Escrituras; muy rara vez se nos pide que sacrifiquemos
nuestra seguridad y bienestar como lo hizo Jesús cuando lo acosaron sus
enemigos o estaba físicamente exhausto. Sin embargo, sinceramente creo que
podemos, a nuestra manera, ser bondadosas con nuestros parientes, amigos,
compañeros de estudios y vecinos.

No hace mucho hable con algunas Mini Mozas acerca de personas


bondadosas que tuvieran influencia en sus vidas. Katy y Laura eran buenas
amigas. Ambas conocían a otras jóvenes que formaban parte de su circulo de
amistades. El grupo entero organizó una fiesta e invitaron a todas, menos a
Katy. Cuando Laura se enteró, les dijo que ella no iría a menos que invitaran a
Katy. El acto bondadoso de una amiga que siguió el plan de Dios evitó dolor y
sufrimiento.

Llegamos a ser bondadosas al ejercitar la bondad. Sófocles, un gran filósofo,


dijo: “La bondad siempre engendra bondad” (Familiar Quotations, comp.
John Bartlett, ed. Emily Morison Beck, Boston: Little, Brown Co., 1980, pág. 7).
Recuerdo algunas máximas sobre la bondad que escuche cuando era joven:
“Siempre tratare de hacer y de decir las cosas más bondadosas en la forma
más bondadosa posible”. Una querida amiga compartió conmigo un versito
que la ha ayudado a actuar en forma bondadosa:

Cuantas lágrimas vertidas

por las oportunidades perdidas

de aliviar al prójimo en su necesidad.


Pero nunca he sentido,

ni jamas me veré arrepentido

por haberle brindado una muestra de bondad.”

(Anónimo, citado por Richard L. Evans, “The Quality of Kindness”,


Improvement Era, mayo de 1960, pág. 340.)

Jamas esta de mas un gesto de bondad. Nunca es demasiado tarde para ser
bondadoso. Los actos de bondad pueden cambiar para bien tanto al que da
como al que recibe.

Dario nació con serios impedimentos físicos. En sus cinco años de vida, no
sabia mucho de lo que era correr, jugar a las escondidas, saltar a la cuerda ni
tener dolores. No obstante, sabia cómo sentirse mejor. Cuando tenia dolores y
los que le rodeaban estaban afligidos o descorazonados, él levantaba los
brazos y decía: “¿Me dejas que te abrace?” En su inocencia, él sabía que podía
ayudar a otros, aun cuando él tuviese que soportar el sufrimiento.

Es importante desarrollar el don de la bondad, aun cuando seamos tímidos o


estemos muy ocupados. Algunos, como en el caso de Dario, no deben
pensarlo mucho; otros, que no tienen la inclinación natural de ser
bondadosos, necesitan hacer un esfuerzo mayor.

Cuando yo era joven, los veranos que pasaba en la granja me ayudaron a


valorar y a respetar el mundo de los insectos y de los animales. Siempre me ha
fascinado la industriosidad de las abejas; su tarea es la de juntar néctar y para
ello van de flor en flor buscándolo en las flores coloridas así como en las que
no lo son. Si no lo encuentran en una, no se desaniman, sino que lo buscan en
otra. Al ocuparse así de recoger el néctar, llevan a cabo la polinización de las
flores para que estas cumplan con la medida de su creación. Por ultimo,
cargadas de néctar, regresan al panal y el néctar se convierte en miel,
nutriéndose no sólo a sí mismas, sino también a la siguiente generación de
abejas.

Todas sabemos que las abejas juntan el néctar por instinto. ¡No pueden
evitarlo! No obstante, hacen mucho bien. Podemos aprender de ellas y
desarrollar nuestro propio “instinto de bondad” buscando oportunidades de
ser bondadosas. ¿No sería un mundo maravilloso si tuviéramos el instinto
natural de ser bondadosas y buscáramos oportunidades para ponerlo en
practica? Podemos nutrir a otros con bondad y nuestras obras pueden llegar a
ser la dulce miel de este jardín de la vida.

A veces justificamos el hecho de que no somos bondadosas porque nos


sentimos mal o estamos decaídas. Es fácil serlo cuando todo marcha bien,
aunque quizás la verdadera medida de nuestra bondad se manifieste cuando
estemos cansadas, desilusionadas o suframos por el desamor de otras
personas. ¿Somos bondadosas cuando todo no anda bien?

Jesucristo nos ha dado un gran ejemplo que debemos seguir en todo


momento. Ninguna de nosotras llegara jamas a sentir un dolor físico y una
angustia mental similar a la que Él padeció en la cruz. Sin embargo, en aquel
momento de gran sufrimiento, “uno de los malhechores que estaban colgados
le injuriaba”, pero Jesús no le respondió (Lucas 23:39). El otro ladrón
reprendió al primero y le suplicó al Salvador que intercediera con el Padre por
él. Jesús olvidó su dolor y lo consoló diciendo: “… hoy estarás conmigo en el
paraíso” (Lucas 23:43), indicándole que pronto dejaría de sufrir. “El último
gesto de bondad que recibió Jesús fue de parte de un ladrón; Él aceptó tal
benevolencia y lo perdonó” (Robert Browning, Familiar Quotations, pág. 545).

Otro ejemplo conmovedor es la bondad que Jesús demostró hacia sus


Apóstoles. Casi a fines de su ministerio terrenal se reunió con ellos para darles
la Santa Cena e instrucciones finales. Tomó una toalla, vertió agua en una
vasija y lavó y secó los pies de los discípulos. Pedro, que era uno de ellos, dijo:
“No me lavaras los pies jamas” (Juan 13:8) Quizás lo hizo porque pensó que
Jesús no debía humillarse efectuando un acto de esa naturaleza; no obstante,
Jesús insistió y lavó los pies de todos ellos, incluso los de Judas, sabiendo que
este lo traicionaría. Cuando terminó les dijo: “¿Sabéis lo que os he hecho?

“Vosotros me llamáis Maestro, y Señor;

“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también


debéis lavaros los pies los unos a los otros.
“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también
hagáis …

“Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” (Juan 13:12-17.)

Él dio un mandamiento y una promesa.

El Salvador nos promete bondad eterna e incondicional. “Porque los montes


desaparecerán y los collados serán quitados, pero mi bondad no se apartara
de ti” (3 Nefi 22: 10; véase también Isaías 54: 10) y “con misericordia eterna
tendré compasión de ti, dice el Señor tu Redentor” (3 Nefi 22:8; véase Isaías
54:8). El lema de las Mini Mozas es: “Cumpliré con el plan que Dios preparó
para mí”. Ese plan requiere que seamos bondadosas. Las invito a buscar
oportunidades para ser bondadosas. Tienen la promesa de que serán felices.
Ruego que cada una de nosotras obtenga el deseo de ser bondadosa consigo
misma y con los demás, y que continúe siéndolo siempre, en el nombre de
Jesucristo. Amén.

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