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Saltillo Mágico

Arturo E. Villarreal Reyes

Saltillo Mágico

instituto coahuilense de cultura


consejo nacional para la cultura y las artes
Presentación

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”, propuso


Emily Dickinson, y con ella millones de personas que por años
han usado esta frase para explicar, con la autora norteamerica-
na, el goce que la lectura ofrece. Sin embargo, debe también
considerarse que implícito en esta apología está un reto, para
quien escribe un libro, pues los lectores dependerán del talen-
© D. R. Gobierno del Estado de Coahuila to de tal autor o autora para ser conducidos tan lejos como se
© D. R. Instituto Coahuilense de Cultura ha propuesto, o más lejos aún.
© D. R. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
El arquitecto Arturo Villarreal emprendió ese reto con
Primera edición, 2011 Saltillo mágico, orientando su viaje hacia el pasado: un pasa-
do que es nuestro y es también, por dicha pertenencia, un
© D. R. Arturo E. Villarreal Reyes
presente nuestro. En la misma nave conviven el autor, sus
ISBN: 978-607- 764 -314- 2 lectores y muy diversos personajes históricos de Saltillo, que,
a la manera de un crucero, van disfrutando los paisajes, los
Edición: Coordinación de Literatura del ICOCULT espacios, la convivencia, y, sobre todo, las escenas que repro-
Diseño: Nereida Moreno R.
ducen, de una manera breve pero rica y enriquecedora, los
Fotografías: Víctor Salazar
más de 400 años de vida de Saltillo.
Impreso y hecho en México Pasajeros ilustres de este barco son también los historiado-
res y cronistas que han cimentado nuestra historia, a quienes
el autor habla, escucha y propone una manera nueva —y bien
7
documentada— de interpretar los acontecimientos, o a quie-
nes secunda en su opinión, recuperando esas versiones en un
contexto más contemporáneo. Por eso esta obra, editada en
dos tomos, representa no un repaso ni un compendio de la
historia de Saltillo, sino una relectura de la misma; una obra
que es, principalmente, moderna, y que surge de los archivos
y los anaqueles para no volver a ellos, pues es obvio que se
encuentra más cómoda entre las manos de sus lectores.
Prueba de ello es el estilo conversacional que Saltillo Lo que se hacía hace mucho tiempo, ahora
mágico ofrece, que denota haberse nutrido no sólo de la in- ya no se hace, pero otra vez se hará, otra vez
vestigación documental, sino además de un hondo repaso a se acostumbrará tal como era la costumbre
nuestra historia oral. Esto —muestra, además, del talento del en lejanos tiempos; ellos, los que ahora vi-
autor para la divulgación de textos historiográficos— propicia ven, otra vez vivirán, serán.
la cercanía del lector con aquellos personajes que finalmente
fueron, como cualquiera de nosotros, saltillenses, explora- Proverbio nahuatl. Códice Florentino

dores o habitantes del noreste mexicano, pero en una época


muy distinta, en la que aún hacía falta construir lo que ahora
nosotros disfrutamos.
A los editores de esta obra nos complace publicarla, con
ella se ofrece otro espacio para la reflexión y el conocimien-
to, para el repaso de los acontecimientos y la generación de
nuevos puntos de vista, y para que, en el mejor de los casos,
releyendo el mundo que hemos construido nos sea posible
escribir los capítulos del presente de mejor manera.

Gobierno del Estado de Coahuila


Instituto Coahuilense de Cultura

8
Vista general de Saltillo.
I

San Esteban de la Nueva Tlaxcala,


1591-18341

A
lgo peculiar sucede con la historia del pueblo de
San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Hasta hace poco
tiempo no existían estudios sistemáticos al respecto
y aún no aparecen los héroes ni las genealogías, los sitios co-
tidianos o los detalles de la vida privada, conformándose los
eruditos con traer a la memoria el sarape, el pan de pulque o
los dulces de frutas. Guardaban un sospechoso silencio y pre-
cisamente por eso la historia aparece mutilada y prejuiciosa:
una discriminación hacia los indios que aún pervivía ya bien
entrado el siglo XX.
El presente trabajo no tiene otro propósito que el de es-
bozar la historia de este pueblo gemelo a la villa del Saltillo,
con la esperanza de que alguien la retome a fin de, algún día,
reinterpretar la historia, ahora desde el punto de vista de
nuestros ancestros tlaxcaltecas.

13
Con el propósito de colaborar en la defensa del terri- Una vez trazadas las manzanas y calles, se repartieron
torio y la pacificación de los indios nómadas, un grupo de solares para casa y huerto a las cabezas de familia. Probable-
tlaxcaltecas emigró de Tlaxcala en calidad de conquistadores mente desde aquel tiempo los inmigrantes quedaron agluti-
para poblar el norte del virreinato, no sin antes obtener del nados en cinco barrios, los cuales pusieron bajo la tutela de
virrey, don Luis de Velasco, privilegios y concesiones. Habían santos patronos cuyas devociones eran frecuentes en Tlaxca-
sido declarados hidalgos y, como tales, quedaron exentos de la y Tizatlán: San Esteban, Santa Ana, San Buenaventura, la
tributos y servicios personales, y obtuvieron los derechos de Limpia o Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de la
portar armas y de montar a caballo. Los pueblos que funda- Candelaria o de la Purificación.
ran gozarían de una gran autonomía jurídica, con gobierno Es importante recalcar que el hecho de contar con cinco
y tierras propias, mercados libres y francos por un espacio de barrios repetía la tradición urbanística prehispánica, aunque
30 años, además de ganado, alimentos y aperos de labranza. dadas las condiciones del pueblo de San Esteban, al estar
Procedentes del Señorío de Tizatlán, los nietos de Xico- prácticamente colindando con la villa del Saltillo, no repetía
téncatl el Viejo llegaron al valle del Saltillo el 2 de septiembre el esquema de aglutinar los barrios en flor.
de 1591 y sólo tomaron decisiones después de inspeccionar A los indios nativos se les asignaron terrenos separados,
meticulosamente el terreno. Entonces, a sólo a unos pasos de quedando los rayados al norte de las Casas Reales y los hua-
la villa criolla, el día 13 de ese mes fundaron su pueblo y re- chichiles al sur del templo de San Esteban, suburbios que tal
currieron para tutelarlo a San Esteban, protector de su tierra vez quedaron integrados a dos de los barrios tlaxcaltecas ya
natal. Quedaba así establecido el primer señorío de la Nueva mencionados.
Tlaxcala en las fronteras más extremas de la Nueva Vizcaya. A los nietos de Xicoténcatl el Viejo también se les otor-
A nombre del Rey, les dio posesión el capitán Francisco de garon aguas, pastizales y tierras labrantías para ejidos del
Urdiñola, teniente del Gobernador, ante la presencia del Ca- pueblo —terrenos que nunca estuvieron libres de conflictos
bildo indio, los religiosos franciscanos y don Buenaventura por los intentos de los españoles y criollos de apoderarse de
de Paz, representando a las autoridades de Tlaxcala. ellos—. Estas mercedes les permitieron ser dueños de gana-
A los religiosos de la Seráfica Orden les fue asignado el dos vacuno, caballar, cabrío y lanar durante el siglo XVII.
sitio para levantar la parroquia, el convento franciscano y el Con el tiempo, las autoridades indias hubieron de afron-
conjunto religioso. Se delimitó una muy amplia plaza y las tar el despojo y desmembramiento de esas tierras comuna-
autoridades civiles tomaron posesión de un sitio para sus les, lo cual sin duda agudizó el problema de sobrepoblación
Casas Reales y cárcel, el hospital y las casas de uso comunal. vivida por el pueblo a finales del siglo XVII y a lo largo del

14 15
XVIII. El bachiller Pedro Fuentes, quien fuera cura párroco y prerrogativas similares a la colonia madre.
del pueblo de San Esteban y después de la villa del Saltillo, Desde principios de ese siglo, el XVIII, había declina-
en su curiosa crónica pone la situación de este modo: “Era do la ganadería tlaxcalteca y sería normal suponer que este
si no imposible, dificultoso lo menos, el que los Tlaxcaltecas fenómeno fue debido tanto a las frecuentes sequías como
permanecieran en paz en la posesión de las mencionadas do- al despojo de sus tierras de pastoreo, viéndose obligados a
naciones con los españoles, y sea por lo que fuere lo cierto dedicarse a la agricultura y a los plantíos domésticos de fru-
sin más pleito que la mutua desavenencia o dicenso de am- tales, actividad que resultó muy lucrativa. Así florecieron los
bos partidos, se rescindieron todas, quedando los Tlaxcalte- manzanos, perales, higueras, duraznos, nogales, membrillos,
cas reducidos solamente a las posesiones que hoy gozan”.2 granados, vides, moreras y chabacanos, huertos que conocie-
Para la década de 1750 lograron extender las posesiones ron los viajeros de la época y dieron fama a la región.
de San Esteban con la compra de los famosos manantiales Había varios manantiales y las acequias corrían por el
y agostaderos llamados “de los Babanes”, hacia el ponien- pueblo, y las autoridades se preocupaban por conservarlas
te de pueblo. No obstante, escaseaba el agua para regar las limpias y libres de conflictos. Ya desde mediados del siglo
siembras de trigo y maíz; el líquido en parte lo tomaban de XVII se cita en los documentos oficiales una represa, de la
la villa, bajaba en acequias por las casas, corrales y huertos. cual aún se conservan sus restos arquitectónicos en el cauce
Una comparación de los manantiales existentes en el pueblo del ahora llamado Arroyo del Pueblo, como evidencia física
con los de la villa criolla resultaría ridículamente despropor- de la colonización agrícola.
cionada. En la ciudad, es de suponer que cada barrio contaba
Sin duda alguna, el despojo de sus ejidos fue una de con una ermita dedicada a su santo patrono, aunque es poco
las principales causas del agudo problema de sobrepoblación lo que sabemos de ellas. Así encontramos la “ermita de los
vivida por el pueblo a finales del siglo XVII y a lo largo del Cañananes” por la calle de los Huizaches (hoy Morelos), la
XVIII. Una multitud de vecinos frecuentemente se veían en cual probablemente servía a los indios huachichiles que ha-
la necesidad de trabajar fuera del pueblo, en las trasquilas de bitaban en ese barrio. También había una calle llamada del
ovejas de la hacienda de Patos, mientras familias enteras emi- Oratorio (hoy Lerdo) y una ermita en el Cerro del Calvario.
graron, aventurándose a las fronteras de guerra, para fundar Hacia el norponiente del pueblo se extendía un terreno lla-
nuevos pueblos en las provincias de Coahuila y el Nuevo Rei- mado de “los Ranchos” y muy cerca se encontraba el situado
no de León. Como sucedió en Parras, al declararse tlaxcalte- de caballos y mulas del pueblo, junto a una loma donde en
cas de sangre, ellos y sus descendientes reclamaron derechos 1794 pretendían los vecinos construir una capilla dedicada a

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la Virgen de Guadalupe y tal vez corresponda al lugar donde calle tradicionalmente era conocida como Calle Real del
actualmente se encuentra su santuario. Pueblo, así como el curioso quiebre de la calle de Manuel
Con el tiempo, muchos de los vecinos chichimecas Acuña, al norte y sur de la de Aldama.
habían huido o se integraron con los tlaxcaltecas en matri- Pero la historia urbana de San Esteban aún está por es-
monio, generando la polémica sobre la propiedad de dos cribirse y vienen a la mente sitios cotidianos mencionados
manzanas situadas justo al sur del templo de San Esteban, en los añosos documentos. Aún permanecen sin identificar
originalmente asignadas a los indios huachichiles. Por ello, el Callejón de las Siete Vueltas, el Camino Blanco, Quau-
el pueblo indio hubo de regresarlas a la villa del Saltillo a hxiuhtlahtzinco (donde están los árboles frondosos), Oztoyx-
finales del siglo XVIII. pan (frente al peñasco o cueva), Chiauhtlatepetl (cerro húme-
El templo mismo de San Esteban no estuvo exento de do), Chiauhxumulco o Atempan, entre otros parajes aledaños
polémica, y en la copia del siglo XVIII de los documentos de al pueblo.4
fundación del pueblo, misma que se conserva en el Archivo A diferencia del Saltillo, donde el prestigio, la limpieza
Municipal de Saltillo, ya en el segundo párrafo afirma: de sangre y el poder económico eran los motores de la socie-
dad, en San Esteban se respiraba la disciplina y humildad
…y se advierte: que el sitio que oy ocupa la iglesia, con- franciscanas: una solidaridad corporativa que propiciaba el
vento, casas y huerto, no es el que se les señaló al tiem- anonimato de las virtudes cívicas. Sus instituciones eran si-
po y cuando se hizo esta fundación; pues donde se les milares a las de Tlaxcala, algunas de las cuales, como la escue-
señaló el sitio para iglesia, convento, etc. fue detrás de la o el hospital, no tenían paralelo en la villa criolla vecina
la huerta de dicho convento… el sitio que se les señaló Frecuentemente las autoridades certificaban cómo, por
para iglesia etc., no es donde oy está, sino debajo de la caridad y no por obligación, los vecinos ayudaban en las me-
casa que tiene hecha Leonor Martínez y esta casa está joras del convento, así como en la reparación, aseo y decoro
esquina con esquina de donde acaba la huerta de dicho del templo, el cual reconstruyeron a sus expensas en varias
convento.3 ocasiones. Para 1732 la parroquia de San Esteban y su capilla
anexa, dedicada a San Antonio, se encontraban sumamente
De ser esto así, la manzana designada para el conjunto maltratadas, y en un lapso de siete años los pobladores del
religioso franciscano debe corresponder a la manzana anti- lugar demolieron el viejo templo y construyeron una nave de
guamente comprendida por las calles de Aldama, Acuña, aproximadamente 30 metros de largo. No contentos con los
Pérez Treviño y Xicoténcatl, explicando porqué esta última cambios, diez años después se hallaban fabricando un nuevo

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templo de piedra. Bajo el piso de madera, los muertos cerca instituciones indias.
de los vivos. Ahí y en el cementerio ubicado al frente, un es- Pero un inesperado suceso cimbró las conciencias de
píritu colectivo inquieto esperaba revelar sus costumbres ri- los feligreses indios. En 1768, un año después de la expul-
tuales. El Día de Muertos era común colocar alimentos, vino sión de los jesuitas del virreinato, los religiosos franciscanos
y velas sobre los sepulcros, una tradición traída de Tlaxcala del pueblo de San Esteban se vieron obligados a entregar el
que los frailes intentaban eliminar. En torno al cementerio convento y la parroquia al clero diocesano. La secularización
adivinamos una barda atrial, a la usanza de la época, donde acontecía en momentos de franca integración cultural entre
se encontraban marcadas las estaciones del vía crucis. tlaxcaltecas y los habitantes de la villa del Saltillo, quienes
En una atmósfera profundamente impregnada de reli- participaban abiertamente en la vida religiosa de ambos pue-
giosidad, la participación de la comunidad tlaxcalteca en la blos. Muy a su pesar, al poco tiempo fue suprimida la Tercera
vida pública tomaba manifestaciones muy diversas, destacan- Orden, por disposición del Obispo de Guadalajara, evitando
do la fundación de cofradías en torno a la parroquia. Las con tal medida los conflictos ocasionados por la ausencia de
cofradías indias, instituciones cívico-religiosas de asistencia los frailes.
mutua, adquirieron un gran peso económico, haciéndose de Frente al conjunto religioso se extendía la amplia plaza
fondos con las cuotas de inscripción y aportaciones de los de Tlaxcala, donde se llevaban a cabo los tianguis y las afama-
agremiados, donaciones testamentarias y limosnas. Para el das ferias. Testimonio de la gran vocación tlaxcalteca para el
siglo XVIII, varias de estas confraternidades eran propieta- comercio, ahí se trataban todo género de mercaderías que
rias de tierras y ganado como fuentes de ingreso, además de se distribuían en la región, se rentaban mulas para su trans-
rentar casas propias o hipotecadas. porte y era posible contratar los servicios de artesanos. En su
Para mediados de ese barroco siglo, algunas hermanda- extremo norte se encontraba el conjunto civil, formado por
des disponían del suficiente caudal en efectivo para otorgar las Casas Reales, las Casas de la Comunidad y el hospital.
préstamos, tomando funciones bancarias y crediticias en una Al igual que en Tlaxcala, el hospital de los naturales era
sociedad donde el circulante en efectivo era sumamente re- una institución de beneficencia sostenida con fondos de co-
ducido. Los libros de cofradías que aún se conservan en el fradías y estaba destinada al cuidado de enfermos desampa-
templo de San Esteban mencionan un rédito del 5% anual rados, alojamiento de peregrinos o viandantes y asilo dónde
por los préstamos, a los cuales recurrían frecuentemente los proporcionarles el sacramento de la Extremaunción.
vecinos de la villa criolla para solucionar sus problemas mo- Fundado desde 1591, para mediados del siglo XVII el
netarios. Ello pone en evidencia la solidez financiera de las hospital había sido reubicado en el extremo norte del pue-

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blo, junto a la salida a las antiguas haciendas de Santos Rojo eran famosos los varios maestros de capilla y sus cantores.
y Juan Navarro. Muy probablemente se encontraba en la Administrativamente hablando, a lo largo de su historia,
loma también conocida como “del Calvario”, donde enton- hasta 1834, el pueblo de San Esteban disfrutó de un parti-
ces había una ermita. Tal emplazamiento se justificaría por cular régimen jurídico que lo mantuvo independiente de la
razones de salubridad, además de ser un sitio idóneo para villa del Saltillo. El vecindario disfrutaba del privilegio de
ejemplificar la caridad cristiana ante las naciones nómadas elegir de manera representativa su Ayuntamiento, el cual
comarcanas. Un siglo después, el Obispo de Guadalajara re- daba una gran continuidad al gobierno y las instituciones
comendaba a los hospitales contar con camas y ropa para tlaxcaltecas tradicionales del siglo XVI. Los diferentes cargos
los enfermos y ser atendidos por las mujeres de los mayor- los ocupaban los varones de mayor rango sociopolítico, lla-
domos, priostes, diputados y de otros oficiales de cofradías y mados pipiltin o nobles, permitiendo una cierta movilidad
no indias doncellas o damas solteras. En su defecto, podían interna. Representaba los legítimos intereses de la colectivi-
emplear a indias viejas. dad, regulando las relaciones sociales al tiempo que defendía
Por su parte, el predio otorgado originalmente al hos- las libertades civiles y su propia autonomía, ante sus vecinos
pital, en el centro de la ciudad, quedó en propiedad de las criollos y los poderes centrales del virreinato o la naciente
cofradías para su uso exclusivo, las cuales en 1679 solicita- nación mexicana.
ban autorización para ampliarlo. Para mediados del siglo Ahora sabemos cómo su Cabildo, una corporación esen-
XVIII contaba con una amplia capilla de adobe cubierta cialmente democrática, permitió una notable continuidad del
con techumbre de madera y coro entarimado, además de la gobierno tlaxcalteca tradicional y sus instituciones, satisfacien-
sacristía, una casa que continuaba creciendo y su respecti- do necesidades organizativas de un mundo indígena cultural-
vo huerto bien irrigado. La capilla conservó el nombre “del mente cristiano, una historia de 244 años.
Hospital” por haberlo sido en sus inicios, y en los anexos se A lo largo de su historia, el pueblo disfrutó de un parti-
resguardaban imágenes y ornamentos propios de los altares cular régimen jurídico que lo mantuvo independiente de la
y retablos, andas, palios para las procesiones y otros enseres. villa del Saltillo. El vecindario gozaba del privilegio de elegir
Los documentos históricos hacen mención a una escue- de manera representativa su Ayuntamiento, mientras en su
la y tal vez se ubicaba en las Casas de la Comunidad, junto a contraparte criolla la mayoría de los puestos eran vendidos al
las Casas Reales. Establecida desde la fundación del pueblo, mayor postor, algunos de manera vitalicia.
a principios del siglo XVIII sus maestros enseñaban a leer en La corporación municipal se reunía en las Casas Rea-
castellano a los hijos de los tlaxcaltecas y criollos. También les, un histórico edificio de adobe cubierto con techos de

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vigas de madera y tierra. Los varios salones del recinto tenían jurídicamente al Ayuntamiento y procesaba causas civiles y
funciones muy diversas y algunos servían como almacén y criminales. El fiscal de la Iglesia, también llamado fiscal topile,
armario, asegurados con sólidas puertas que contaban con representaba los intereses religiosos. Uno o más fiscales eran
llaves. Ahí también recibían alojamiento las milicias reales auspiciados por el Cabildo con el fin de instruir la doctrina
que transitaban hacia las fronteras o que participaban en las cristiana a los niños pobres que no podían asistir a la escuela.
frecuentes expediciones contra los indios nómadas que aso- El capitán protector y justicia mayor era nombrado por
laban la región. Atrás se encontraba el corral. En el año de el virrey y representaba a la Corona en los asuntos locales.
1733 se ordenó la construcción del “portal grande” de la Sala Supervisaba las reuniones del Cabildo y enviaba al virrey o
del Ayuntamiento, que contaba con cuatro pilares de adobe sus agentes los resultados de las elecciones para su confirma-
y dos de madera. Muy probablemente dicho portal servía ción. Garantizaba el cumplimiento de las disposiciones rea-
para que las autoridades se sentaran en una banca frente a les, defendía los privilegios de los tlaxcaltecas y chichimecas
la plaza del mercado e hicieran efectivas sus atribuciones de de los abusos de los criollos, conservando la independencia
Policía de Abastos, fijando precios, verificando pesas y medi- administrativa del pueblo y elevando ante las autoridades
das, y solucionando disputas comerciales. centrales sus problemas y solicitudes.
Con toda la pompa que el caso ameritaba, portando va- Aunque no existen evidencias de haber disfrutado del
ras de justicia y estandartes, el Ayuntamiento se reunía ante voto en los acuerdos de la corporación municipal, ocasional-
los representantes de la Corona y el guardián del convento mente en las sesiones eran electos los priostes o mayordomos de
o el cura doctrinero. Estructurada jerárquicamente, la corpo- las cofradías, aunque sabemos que para ello las hermandades
ración era presidida por el Gobernador del pueblo, sin duda se reunían en la capilla del hospital.
el funcionario de mayor prestigio; un puesto de elección y al El Ayuntamiento atendía tanto asuntos políticos y eco-
parecer rotativo entre los diferentes barrios. Le seguían los nómicos como legales y judiciales. Los munícipes recorrían
alcaldes ordinarios, magistrados con funciones judiciales en la ciudad, inspeccionándola, preocupados por el aseo de las
causas civiles y criminales. Los varios regidores representaban calles y acequias, la imagen urbana y el decoro.
a los vecinos, elevando ante la autoridad local sus inconfor- A sus expensas la autoridad municipal de San Esteban
midades o disputas y abogando por la solución de sus proble- participaba de manera notable en la defensa del territorio,
mas. Por su parte, el alcaide se dedicaba a perseguir delitos, organizando campañas con sus propios milicianos, armados
ejecutar autos de justicia y mantener el orden público, te- y a caballo, socorriendo con frecuencia a las poblaciones
niendo la cárcel a su cargo. El síndico procurador representaba criollas comarcanas. De igual forma colaboraba con las au-

24 25
toridades virreinales proporcionando escoltas a los expedi- Resulta que durante esa segunda mitad del siglo XVIII,
cionarios con rumbo a Texas y alojamiento en las Casas Rea- los tlaxcaltecas ya no eran útiles a la Corona en sus planes
les para las unidades militares, vigilancia y pastura para sus expansivos, y los intereses de autonomía de éstos resultaban
animales, remudas de caballos y mulas, armas, provisiones incómodos o con francos visos de insurrección, más que de
y, ocasionalmente, ganado. Para uso de las escuadras reales sujeción. Así, con la expulsión de los jesuitas en 1767, algu-
y la defensa local mantenía, al parecer desde la fundación, nas comunidades tlaxcaltecas de San Luis Potosí (Venado,
una caballada disponible en un situado que se encontraba Mezquitic y Charcas, entre otras) resistieron agresivamente
en las afueras del pueblo, hacia el poniente, cerca del cerrito, a las tropas reales pero fueron brutalmente reprimidas: sus
donde el pueblo pretendía construir una ermita dedicada a líderes ahorcados, los vecinos exiliados y sus bienes confisca-
la Guadalupana. dos, las casas destruidas, y los solares fueron regados con sal
La lengua nahuatl era de uso corriente y las autoridades para evitar que creciera planta alguna. No falta quién señale
nombraban a un intérprete o nahuatlato, el cual no tenía voto a este evento como uno de los fundamentos para la indepen-
en el Cabildo. Éste traducía y asentaba los acuerdos en actas, dencia nacional.
daba fe en los documentos oficiales de los asuntos de interés El primer golpe fue el despojo de la parroquia francisca-
público y copiaba leyes y ordenanzas, llevando los libros res- na. Con ello se resolvía el añejo conflicto entre las órdenes
pectivos, los cuales eran guardados en arcas. En los fondos his- religiosas y los obispados por la cuestión de los diezmos, de los
tóricos del Archivo Municipal de Saltillo se conservan varios cuales estaban exentos los indios bajo la tutela frailesca. Con
cientos de documentos redactados en nahuatl, principalmen- la creación de las Provincias Internas y de las Intendencias, los
te testamentos y protocolos de escribanos públicos y reales, gobernadores e intendentes cada vez tenían más injerencia en
que aún no han sido traducidos. En el oficio de los escribanos los asuntos eminentemente locales. Después, en 1787, las ju-
destacaron varias generaciones de la familia Valverde. risdicciones de Saltillo y Parras fueron segregadas de la Nueva
Enmarcadas en un ámbito de significativos cambios po- Vizcaya para ser incorporadas a la provincia de Coahuila, cuya
líticos y sociales, durante la segunda mitad del siglo XVIII se capital tenía sede en Santiago de la Monclova.
hicieron efectivas las políticas reales tendientes a la despóti- Aunque es poco lo que sabemos sobre la participación tlax-
ca centralización administrativa y fiscal de las colonias. Con calteca en la insurrección de Miguel Hidalgo, hay historias y
esta serie de reformas tributarias y la reorganización adminis- anécdotas del apoyo popular a los rebeldes insurgentes cuando
trativa del territorio virreinal, el gobierno de San Esteban vio llegaron a Saltillo en 1811. No obstante, los documentos oficia-
cómo su autoridad era paulatinamente erosionada. les parecen indicar una gran indiferencia hacia el conflicto por

26 27
parte de los habitantes de San Esteban, aparente apatía que pue- Saltillo por Leona Vicario. Pero esto funcionó únicamente
de interpretarse como prudencia al estudiar sin precipitaciones en la papelería oficial, porque los vecinos continuaron lla-
el desarrollo de los eventos. mando a sus respectivas poblaciones con los nombres que
Corrían años de cambios en la península ibérica y de llevaron por más de dos siglos. En repetidas ocasiones los
contienda entre los gobiernos despóticos y las Cortes de Cá- intereses saltillenses lograron la anexión del pueblo y los de
diz. La Constitución de Cádiz, firmada en 1812, entró en Monclova su independencia, para restarles poder a los polí-
vigencia en México hasta 1814 y plasmaba los ideales libe- ticos de Saltillo.
rales de igualdad entre los ciudadanos, pero desconociendo Si bien durante el período virreinal las cofradías se con-
los privilegios reales que antiguamente protegían a los indios gregaron al son de campanas para rendir cuentas y elegir
de las ambiciones de los criollos. En ese período, mientras nuevos mayordomos en presencia de las autoridades civiles
otras poblaciones tlaxcaltecas perdían el control a manos de y del juez eclesiástico, después de 1821 lo hicieron ante el
los criollos, San Esteban logró conservar la autonomía de su presidente del Ayuntamiento. En 1827, la autoridad civil del
Cabildo, aunque paulatinamente el dominio de sus tierras pueblo de San Esteban declaró a las cofradías del Rosario,
comunales se les iba de las manos. Dolores y Divinísimo nulas por no acreditar su fundación
Los primeros años del México independiente marcaron ni autorización eclesiástica y civil; corrieron igual suerte las
el destino de San Esteban. Primero, Agustín de Iturbide in- de San José, las Ánimas y de la Soledad. Sus caudales, tanto
tentó evitar las distinciones entre indios y criollos, para ser muebles como inmuebles, debieron pasar al Fondo de Pro-
tratados por igual como mexicanos. Después, la Constitu- pios y Arbitrios municipales del pueblo, donde las herman-
ción de 1824 instauró la república federal y facultó al esta- dades tuvieron que presentar la documentación correspon-
do de Coahuila y Texas para tomar providencias sobre los diente en un término de un año para acreditar su legalidad
cabildos indios, al tiempo que surgían las rivalidades entre y restituir sus derechos. Las cofradías tlaxcaltecas del Santísi-
Monclova y Saltillo, ambas disputándose la sede de la capital mo Sacramento y de Nuestra Señora del Rosario entregaron
del estado. Mientras en Saltillo pesaban mucho los intereses el edificio del hospital y las alhajas que custodiaban, joyas
económicos de criollos descendientes de los fundadores, en que habían sido donadas para ser lucidas en las diversas imá-
Monclova predominaban los intereses militares de las com- genes religiosas.
pañías presidiales. En 1831, el Congreso, ubicado en Saltillo, emitió el
Eran tiempos de sobresaltos y en 1827 la legislatura esta- decreto por el cual se ordenaba la desaparición del Ayunta-
tal cambió el nombre de San Esteban por Villalongín y el de miento del pueblo de Villalongín (San Esteban) para formar

28 29
uno sólo con Leona Vicario (Saltillo), pasando a la nueva el edificio del hospital, lo cual implicó su desaparición.
corporación municipal el archivo, edificios y demás bienes Uno de los reportes de la época señalaba que el pueblo
del extinto pueblo. También derogaba el decreto de 1827 de San Esteban no tenía derecho de gozar de la autonomía
para recuperar el nombre tradicional de Saltillo. El Congre- municipal porque nunca había tenido un verdadero cabildo,
so del Estado decretó en 1834 la abolición de los ayunta- sino un medio Cabildo de indios ignorantes e iletrados.
mientos étnicamente separados de poblaciones colindantes, Todo indica que para 1837 los vecinos tlaxcaltecas ha-
para quedar unidos en un solo Cabildo. La desaparición del bían vendido una gran cantidad de sus propiedades. Los
pueblo solo duró unos cuantos meses, aunque políticamente documentos de la época, a mediados del siglo, registran un
la determinación tuvo efectos más definitivos. Los rebeldes constante proceso de venta de casas y predios en el centro
saltillenses que apoyaban a Santa Anna contra los republi- del pueblo, pasando a manos de los vecinos criollos, algunos
canos lo restauraron de nuevo, pero poco duró el gusto, los de los cuales reclamaron en propiedad edificios públicos y
tlaxcaltecas fueron despojados de su gobierno urbano en hasta el terreno del camposanto, aprovechando sin duda el
1837. Varios intentos frustrados de autonomía se sucedieron potencial comercial de las propiedades más céntricas dada la
a lo largo del siglo XIX, con el ir y venir de la política, que- cercanía con la antigua plaza, sitio de la famosa feria anual.
dando el vecindario, en un momento dado, integrado a Nue- Porque he aquí que la famosa feria de Saltillo, en gran parte
vo León, al tiempo que Saltillo permanecía independiente. se efectuaba en el tianguis tlaxcalteca. Mientras tanto, se ini-
Así las cosas, en atención a la ley del 13 de junio de ese ciaba un lento proceso de ocupación tlaxcalteca de las perife-
año del 34, se formó una comisión para el repartimiento de rias urbanas, creando nuevos barrios.
las tierras y aguas que usufructuaban los vecinos tlaxcaltecas Varios intentos frustrados de autonomía del pueblo in-
con el objetivo de que quedaran en absoluta propiedad indi- dio se sucedieron a lo largo del siglo XIX; como ya se ha
vidual. A fin de cuentas, por una u otra causa, no se otorga- mencionado, con el ir y venir de la política, quedó el vecin-
ron los mentados títulos de propiedad. dario, en un momento dado, integrado a Nuevo León, pero
La autoridad civil del pueblo de San Esteban había de- Saltillo permaneció independiente. Con cruzar una calle, la
clarado a las cofradías tlaxcaltecas nulas desde 1827. No sa- de Allende, se podía ir de un estado a otro.
bemos con certeza que pasó después, pero en el año de 1834 Del enrarecido ambiente que reinaba en la época y lo
el Congreso del Estado declaró ilegales las citadas cofradías, poco que conocemos la maltratada historia de San Esteban,
ordenando la entrega al Fondo de Propios del Estado del efec- he aquí un dato revelador: por alguna extraña razón hasta
tivo, alhajas y las escrituras de tierras e inmuebles, incluyendo 1873 se dio cumplimiento a aquella ley expedida en 1827,

30 31
otorgando en propiedad las tierras y aguas que usufructua- nadie habla nahuatl ni nos reconocemos como indios. De
ban los tlaxcaltecas. Casi medio siglo después. hecho, excepto por el de Santa Anita, los historiadores igno-
Podemos mostrar un dato inquietante: el censo de la vi- ran la ubicación de cuatro de los cinco barrios tlaxcaltecas,
lla del Saltillo para el año de 1830 registra que semanalmen- barrios que hoy conforman nuestra ciudad y no los podemos
te se vacunaba a los vecinos criollos contra la viruela. No obs- identificar.
tante, los censos correspondientes al pueblo de San Esteban No cabe duda, la fusión de la villa del Saltillo con el pue-
no señalan este hecho. No sería aventurado preguntarnos blo indio de San Esteban fue un fenómeno traumático para
si se trata de una omisión o negligencia del escribano o de los tlaxcaltecas, quienes tuvieron que enfrentar el despojo
una política deliberada el privar a los indios de protección de sus bienes comunales, la venta forzada de sus tierras y la
médica. ¿Si tal vacuna se llegó a aplicar semanalmente, por constante discriminación étnica. Su templo fue saqueado e
qué apareció la viruela de manera feroz en 1840? Pero esto es incendiado, el convento demolido, al igual que las capillas
sólo la sospecha ante una posible actitud genocida.5 anexas y las de los barrios. El hospital de los naturales y las
De la patente discriminación hacia los tlaxcaltecas habla Casas Reales desaparecieron para siempre.
el hecho de que ya bien entrado el siglo XX, muchos vecinos La discriminación e indolencia llegaron al extremo de
saltillenses se rehusaban a asistir a las ceremonias litúrgicas lograr borrar su historia. Entre las sucesivas anexiones y re-
en el templo de San Esteban por ser el templo de los indios. cuperación de su autonomía municipal, entre ese ir y venir
Pero, dígame usted, carísimo lector, en las notas de sociales de los archivos, se extraviaron todos los libros de Actas de
de los diarios saltillenses del día de hoy, ¿dónde reciben más Cabildo del pueblo tlaxcalteca. Ninguno queda, ninguno.
publicidad las bodas y ceremonias, en San Esteban o en la Sí. La memoria de nuestra ciudad corresponde a esas
capilla del Santo Cristo? dos historias paralelas de los poblados gemelos, pueblos que
Durante la Revolución, el templo de San Esteban fue —se dice— se hermanaron para conformar el Saltillo de hoy.
saqueado e incendiado y en la actualidad no se conservan No obstante, los saltillenses debemos valorar si la palabra
puertas, ventanas, retablos ni ornamentos originales. Poste- “hermanar” es la palabra correcta.
riormente el inmueble fue ocupado por militares. En tan la-
mentables condiciones quedó la vetusta iglesia que la CROC
solicitó al gobierno el edificio para celebrar ahí sus reunio-
nes, creyendo que se encontraba abandonado.
Los resultados de esa criminal política están a la vista: ya ¢

32 33
II

La religiosidad en San Esteban


de la Nueva Tlaxcala
(Tres ensayos y una hipótesis aventurada)

La fe desnuda no se sostiene. La gente necesita símbolos con los que


abrigarse, porque fuera hace mucho frío.

ARTURO PÉREZ-REVERTE

A partir del año de 1591, en el valle del Saltillo reinaba una


realidad compartida entre los vecinos criollos y peninsulares, y
los agricultores tlaxcaltecas, cuya coincidencia geográfica pro-
piciaba una paulatina integración económica y cultural, un
proceso donde la religiosidad jugaría un papel fundamental.
En esa época, el valle del Saltillo, llamado Puerta de
Tierra Adentro, era una encrucijada en un estratégico nudo
montañoso que comunicaba al semiárido altiplano con la
tierra caliente del Nuevo Reino de León y las costas del Seno
34 35
Mexicano y una entrada natural a las llanuras de Coahuila los factores de identidad concreta entre los poblados geme-
y Texas. La singular ubicación de este centro agrícola y ga- los; geográficamente tan cercanos y, sin embargo, tan distan-
nadero le permitió convertirse en un importante punto de tes. Ésta es una historia que fue alterada con la seculariza-
distribución de mercaderías y servicios por ser lugar de paso ción del templo de San Esteban en 1768. Atrás quedarían la
de misioneros y militares. parroquia de indios y casi dos siglos de una particular lógica
Durante el período virreinal, la mentalidad religiosa tlax- franciscana dedicada a la salvación divina de los nativos ame-
calteca estuvo profundamente impregnada del razonamiento ricanos.
de los frailes franciscanos, cuyos predicadores habían sido El presente trabajo pretende explorar, de modo somero,
los pioneros en la conquista espiritual de la Nueva España. las devociones cristológicas y marianas de los vecinos indíge-
La seráfica orden de San Francisco había tenido bajo su tu- nas. Pero como la fe requiere de las obras, también se presen-
tela espiritual a los pueblos de la República de Tlaxcala, tan ta una breve indagación sobre las sociedades cívico-religiosas
caros a la Corona por sus servicios prestados en la conquista llamadas cofradías y las obras pías en el antiguo señorío de
armada de México-Tenochtitlan, razón por demás justifica- la Nueva Tlaxcala, instituciones que daban continuidad a las
ble para llevar a cabo la empresa misionera con los naturales tradiciones de Tlaxcala.
de las tierras del noreste novohispano a partir de estableci-
mientos tlaxcaltecas.
Gracias al ingenio franciscano, reinaba un clima religio- La Santa cruz y la geografía sagrada
so de amplio criterio que no desdeñaba ciertas manifestacio-
nes culturales del mundo indígena precolombino dentro del A los matachines del Santo Cristo del Ojo de Agua y de la
cristianismo católico, en un sutil sincretismo. Mientras los Santa Cruz de Landín. Si buscas consolación o vas del perdón en
conceptos religiosos santiago-saltillenses nos remiten al os- pos, pa’ qué valerse de santos teniendo tan lindo Dios.6
curantismo europeo medieval, los neotlaxcaltecas, de alguna
manera, a un politeísmo nahuatl.
Pese a las distancias en los conceptos y valores mismos Corría ese barroco siglo XVIII, en las fronteras del noreste
de las sociedades étnicamente diferenciadas, la lógica de los de la Nueva España reinaba un afán de conquista y los in-
cultos piadosos establecería puntos de contacto entre las po- dios tlaxcaltecas colaboraban en ese proceso de apropiación
blaciones legalmente independientes; mentalidades unidas de los territorios recién descubiertos. En la nueva geografía
en la esperanza de la redención. Sería la religiosidad uno de habían impreso su muy particular visión del mundo y el cos-

37
mos, con la figura de la Santa Cruz, marca delineada en la desde fines del siglo XVI se narraba la leyenda de la apari-
traza urbana del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxca- ción repentina, sobre dicha cruz de madera, de un grandioso
la, la colonia madre y símbolo cardinal levantado como es- resplandor proveniente de las cuatro partes del mundo. La
tandarte de identidad. Era la seña de los vecinos tlaxcaltecas bóveda celeste repetía el símbolo terreno del encuentro de
de su participación en los proyectos de redención espiritual dos mundos y la llegada de las buenas nuevas del Evangelio.
del indio americano. La gloriosa claridad también fue atestiguada por el sacerdote
Desde su ceremonia de fundación, el pueblo tlaxcalte- principal del culto al dios Camaxtli, doble de Quetzalcóatl,
ca se había puesto bajo el amparo de la identidad cultural quien ahí recibía culto. Ante creyentes y gentiles, tal prodigio
y, para tutelarlo, los descendientes de Xicoténcatl el viejo re- aseguraba el fin de la idolatría y el principio de la paz univer-
currieron a San Esteban, protector de Tizatlán, su lugar de sal: símbolo indudable de la renovación y redención de los
nacimiento en la provincia de Tlaxcala. La devoción a San indios de América.8
Esteban, protomártir de la Iglesia, establecía un paralelismo Y fray Gerónimo de Mendieta, entonces guardián del
con el niño Cristóbal, primer mártir de la Iglesia indiana, convento de Tlaxcala, se preocupaba por las palabras y los
muerto a manos de su padre en Tlaxcala hacia 1527, por des- hechos. Mientras ponía por escrito estas señas y prodigios
truir ídolos. Así, al participar del recuerdo histórico y mítico divinos para perpetuarlos en la memoria de la Iglesia india,
de la evangelización de Tlaxcala, trasplantaban la renovación participaba activamente en la conquista franciscana y tlaxcal-
espiritual a la Nueva Tlaxcala del Saltillo y al celebrar a San teca del noreste novohispano, enviando caravanas de coloni-
Esteban reproducían en la memoria colectiva el origen que zadores, incluso al Valle de Saltillo.9
los diferenciaba de otros grupos étnicos.7 Al propósito, Mendieta llamó al santo madero árbol de
La cruz, símbolo representativo del cristianismo, en la la Cruz, indicando que los tlaxcaltecas del siglo XVI le llama-
mentalidad indígena sugería un mundo sorprendente. Mu- ban “madero que da sustento a nuestra vida”. Para el inme-
chas cosas maravillosas acontecieron a varias cruces levanta- morial misticismo nahuatl la cruz era una expresión de los
das en Tlaxcala, poco después de la conquista. Decían los cuatro vientos y encarnación del centro: el lugar inmutable
indios viejos —y por supuesto fray Gerónimo de Mendieta, el de la divinidad. Árbol de la vida, verde, que sostiene a los
reverendo cronista— que hombro con hombro, Xicoténcatl y cielos de los muertos y guarda, también, la entrada a los in-
Hernán Cortés habían levantado una gran cruz de madera framundos, origen de su humanidad. La tenía como atributo
en Tizatlán, en el sitio mismo donde el conquistador fue Quetzalcóatl, la serpiente de plumas de quetzal, el cuate, el
recibido por las autoridades de la República de Tlaxcala. Ya gemelo precioso.10

38 39
Dos son las solemnidades católicas dedicadas al Santo segunda mitad del siglo XVII, los jesuitas de Parras conser-
Madero. Una es llamada la Invención de la Santa Cruz, ce- vaban en su biblioteca dos ejemplares de Monarquía Indiana,
lebrada el 3 de mayo, que recuerda el descubrimiento de la el tratado histórico de fray Juan de Torquemada, quien, re-
reliquia y la devolución de un fragmento de la cruz, robada pitiendo a Mendieta, reseñaba la milagrosa aparición de la
de Jerusalén por los persas. La otra festividad corresponde a cruz en el cielo de Tizatlán, Tlaxcala, lugar de origen de los
la Exaltación de la Santa Cruz, el día 14 de septiembre, para tlaxcaltecas que fundaron el pueblo gemelo del Saltillo.13
perpetuar la dedicación del santuario en el Calvario y del Para principios del siglo XVIII, los frailes del colegio de
Santo Sepulcro. Ésta tiene un carácter triunfalista al levan- Propagación de la Fe de Querétaro misionaban en el Nuevo
tarse la Vera Cruz sobre el monte de la Calavera. El madero Reino de León, Coahuila y Texas. Y para que no quedara
de la redención humana ahora es el árbol bendito entre los duda alguna de las señas divinas de redención espiritual de
árboles, frondoso y florido, que subía como escalera de Ja- los indios, los cronistas franciscanos escribían la historia de
cob para unir al mundo de los vivos con el universo divino; la portentosa aparición de una cruz resplandeciente en el cie-
el símbolo que tenía que erguirse sobre la tierra, en lo alto, lo, sobre el cerro de San Gremal, favoreciendo a los otomíes
para que todo quien lo viera fuese salvo en el reino de Dios.11 durante la guerra contra los chichimecas en la conquista de
Con esto en mente, los nietos de Xicoténcatl llegaron al Querétaro. La ubicación del cerro correspondía nada menos
valle del Saltillo aquel 2 de septiembre de 1591 y en varios días que a la del colegio apostólico de la Santa Cruz, primero en
sus autoridades lo recorrieron escrupulosamente. Debieron América, fundado en 1683 por el reverendo Antonio Margil
visitar manantiales, arroyos, ciénagas y arboledas, subir a los y sus virtuosos compañeros, estrategas de la evangelización y
cerros y observar con detenimiento el valle y sus horizontes, el pacificación de los indios nómadas de los agrestes territorios
sol, la luna y las estrellas. Entonces eligieron el sitio propicio del norte del virreinato.14
para asentarse y a sólo a unos pasos de la villa criolla funda- Un observador de mediados del siglo XVIII hubiera in-
ron el pueblo de San Esteban, el primer señorío de la Nueva tuido en la traza urbana del pueblo de San Esteban el valor
Tlaxcala en las fronteras más extremas de la Nueva Vizcaya. Y atribuido por los indígenas cristianos a la Santa Cruz. Los cua-
tomaron posesión. Era el día 13 de septiembre, las vísperas de tro rumbos cosmogónicos habían sido marcados sobre el te-
la Exaltación de la Santísima Cruz.12 rritorio, colocando cruces sobre la cima de pequeños cerros o
Los misioneros y predicadores que participaban de la sobre los altares de las capillas: seña de apropiación simbólica
conquista espiritual de estas extensas fronteras novohispa- del territorio, símbolo cardinal plantado en un mundo vivo.
nas tenían muy presente las historias prodigiosas. Así, en la Así, el cerro ubicado justo al sur del pueblo y de un ba-

40 41
rrio chichimeca llevaba por nombre de la Cruz o de las Cruces La dualidad entre el oriente y el poniente —dirección
(ahora de Santa Anita), al igual que la calle que bajaba de él donde aparentemente nace y muere el sol cada día— proba-
hacia el norte (ahora Manuel Acuña). La cruz que lo coro- blemente se veía asociada al ciclo de la vida, el principio y el
naba se conmemoraba el 26 de julio, fiesta de Santa Ana, fin, la resurrección, así como a Quetzalcóatl y su hermano
y el barrio que se desarrolló a las faldas del cerro tomó su gemelo. Al poniente del conjunto parroquial, dando frente
nombre.15 al cementerio, se encontraba la capilla de la Tercera Orden
El lado opuesto —el norte—, para las culturas nahuatl de Penitencia, donde una imagen grande del Santo Cristo en
correspondía al sitio donde habitaban las almas de los di- la cruz ocupaba el sitio central en el retablo del altar mayor.
funtos; rincón de Tezcatlipoca, el color negro, la noche, el Los retablos laterales también estaban dedicados a imágenes
frío y la penitencia. Tal creencia era compartida por algunos dolientes como el Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores.
pueblos nómadas de esta región de la Nueva Vizcaya. Era el Era pues una capilla pasionaria.17
caso de los ahomes, quienes durante el siglo XVII habitaban Como dos espejos viéndose a sí mismos, la capilla de los
en las cercanías de la Laguna de Parras. Casualmente, en San hermanos terciarios dedicada al Señor crucificado muy posi-
Esteban el cementerio se encontraba justo frente a la parro- blemente daba frente a la parroquia del Saltillo, a solo unos
quia, al norte de ella. Un poco más al septentrión, cruzando pasos de distancia y acequia de por medio. Ahí, al oriente, los
la amplia plaza del tianguis y cerca de las Casas Reales tlax- tlaxcaltecas veneraban al Santo Cristo moreno de su poblado
caltecas, se encontraba la capilla del antiguo hospital. Del gemelo, una imagen de míticos orígenes hispanos. Sin embar-
hospital sólo conservaba el nombre y servía a las cofradías in- go, el milagroso Santo Cristo criollo parece participar en una
dias. De ella ignoramos la devoción principal, aunque no se- lógica piadosa que trascendía las fronteras legales e ideológicas
ría aventurado suponer que correspondía a una crucifixión. de los poblados hermanos —tan cercanos y, sin embargo, tan
Atrás de las Casas Reales y de esta capilla, se extendía otro distantes—, en un espíritu de franca integración cultural a través
barrio chichimeca. Más al norte, junto al camino que salía de la religiosidad. Era el cuate, el gemelo precioso…
del pueblo rumbo a Monclova y Monterrey, la pequeña loma Al centro de esta gran cruz telúrica, marcada con cruces
del Calvario dio origen a una festividad para la Santa Cruz y y cristos crucificados, se erguía el conjunto parroquial de San
a una ermita ya citada desde 1660 también como “del Hos- Esteban, desarrollado junto a la huerta y convento de San
pital” (ahora templo del Calvario). Su nombre lo dice todo Francisco. Frente al espacioso templo, al norte, se extendía
y ahí debió rendirse culto a una escena pasionaria, donde el atrio y el cementerio, las capillas y sus anexos, adivinando
destacaba, como ahora lo hace, un Cristo crucificado.16 entre estos puntos rutas procesionales y las estaciones del vía

42 43
crucis, marcadas estas en una barda atrial, a la usanza de la divino, comunicando a la naturaleza de las formas con el
época. Ahí, vivos y muertos participaban de una conciencia universo espiritual de las ideas.
colectiva inquieta, esperando que afloraran de un momento Ahí, atrás de la parroquia de San Esteban y junto a la
a otro las costumbres rituales. acequia que bajaba de la loma de las Cruces, se encontraba
En general, de Jesucristo se prefirieron las representa- una plazoleta llamada también de las Cruces, justo a espal-
ciones dolientes, sobre todo crucificado o como el afligido das del altar mayor y del Sagrario, curiosamente conocida
Nazareno, insinuando tanto las humildes preferencias de los como Plaza del Divinísimo o del Santísimo Sacramento después
hermanos menores de la Seráfica Orden, como la inquietud de 1744, si bien la propiedad tlaxcalteca del predio pudiera
(o tal vez obsesión) de los indios por la sangre y el sacrifi- ser mucho anterior. Hoy en día, la tradición oral la identifica
cio. Entre los años de 1768 y 1789 en la parroquia, la capilla con el punto exacto de fundación del señorío tlaxcalteca, re-
terciaria y en la del hospital, el inventario de bienes consig- cordando una cruz plantada en la tierra como seña de pose-
nó al menos diez imágenes del Santo Cristo, además de dos sión, aunque no existen suficientes documentos o elementos
Nazarenos, un Ecce Homo y una efigie llamada el “Señor de arqueológicos que respalden la leyenda. Pero la idea misma
la Humildad”. En torno a tales imágenes pasionarias se desa- trae a la mente una imagen: una cruz trazada sobre la tierra
rrollaban ritos y procesiones, frecuentemente de penitencia en cuyo centro se erguía otra cruz, junto al agua, y atrás un
o “de Sangre”.18 cerro; un símbolo, atributo de la centralidad geográfica. Es
Entre tanto, en Europa, los reformistas protestantes ata- en este contexto etnográfico donde el centro urbano y el ori-
caban la tesis fundamental y el misterio más sagrado de la gen mítico sugieren un ombligo para el Altepetl de la Nueva
celebración litúrgica católica: la transubstanciación. En su Tlaxcala. Atl, Tepetl: Agua y Cerro: República.19
defensa, la Iglesia tridentina celebraba la fiesta de Corpus Desde finales del siglo XVII y principios del XVIII, en la
Christi y exaltaba la comunión de los santos como acto cul- Nueva Tlaxcala del Saltillo la religiosidad popular se orienta-
minante del cristiano. En el Santísimo Sacramento, Jesucris- ba a la conquista y colonización de los nuevos territorios en
to se hacía carne: la presencia real de Dios en el altar. Y el el Nuevo Reino de León y las provincias de Coahuila y de los
pan consagrado se custodiaba únicamente en la parroquia, Texas. En tales menesteres, 14 familias de San Esteban fun-
sobre el altar principal, expuesto en una custodia o en vasos daron en 1675 el pueblo de San Francisco de Tlaxcala y jun-
resguardados en el Sagrario o Tabernáculo. Era el Sagrario el to a él surgió Santiago de la Monclova, capital de la provincia
elemento místico de unión entre la horizontalidad del altar de Nueva Extremadura de Coahuila. También establecieron
y la verticalidad del retablo, entre el plano mundano y el en 1686 el pueblo de San Miguel de Aguayo o de Nueva

44 45
Tlaxcala —ahora Bustamante, Nuevo León—, y el de Nuestra De las anteriores imágenes llama la atención el nombre
Señora de Guadalupe, a pocas leguas al oriente de la ciudad de una y el color de la otra. Traen a la mente a dos Cristos:
de Monterrey, en 1715. En éstas y otras fundaciones dieron uno llamado igualmente Señor de Tlaxcala o de las Aguas y el
cabida a los indios naturales pacificados y permanecieron otro Señor de Esquipulas. Ambos, cuyo paradero es ahora des-
bajo la tutela de los hermanos de San Francisco de Asís.20 conocido, habían sido donados a finales del siglo XVII por
Durante el XVIII, paralelamente al proceso de apropiación los vecinos tlaxcaltecas del pueblo de San Miguel de Nueva
de las tierras recientemente descubiertas y el ordenamiento del Tlaxcala (Bustamante, Nuevo León) a la primera parroquia
espacio geográfico en estas fronteras de guerra, se definían los de la villa de Guadalupe —que después sería Santiago de la
símbolos de identidad regional de los pueblos de indios genera- Monclova— y a la misión india de San Francisco de Coahui-
dos por la colonia madre: San Esteban. Los colonizadores tlax- la, su poblado gemelo. Del Señor de Esquipulas aseguraban
caltecas marcaron las colinas y manantiales de la comarca con que era una fiel imagen de aquella venerada en Guadalajara,
imágenes protectoras, estandartes de las nacientes colonias de y no está de más recordar que ésta corresponde a un Cristo
la Nueva Tlaxcala. Sus mitos vincularon a la geografía con por- negro venerado en Guatemala, un culto con hondas raíces
tentos y maravillas, recreados en ritos que celebraban la apropia- en el mundo maya prehispánico. Los documentos hacen re-
ción del espacio y renovaban relaciones sociales. ferencia a una imagen del mismo nombre llevada al colegio
En las imágenes devotas, los indios cristianos volcaron apostólico de Guadalupe, en Zacatecas, por fray Antonio
simbólicamente los valores y anhelos muy particulares de sus Margil de Jesús, seguro propagador de su culto en estas fron-
pueblos, con la tlaxcaltequidad siempre en mente. Y enton- teras norteñas. Para finales del período virreinal, el Cristo
ces tomaron vida las imágenes de Jesucristo crucificado. En negro era una devoción doméstica en la Nueva Tlaxcala del
el pueblo de San Miguel está documentado el culto tlaxcal- Saltillo.22
teca al Señor de Tlaxcala desde el año de 1688 y su historia Con el tiempo, en el Nuevo Reino, los Señores de Tlax-
pública coincide con el trabajo evangelizador del venerable cala y de la Expiración desarrollaron historias desbordantes
fray Antonio Margil de Jesús, quién recorrió la región en el de portentos divinos y personalidades voluntariosas. En el
año de 1715. En Guadalupe, por su parte, el Cristo negro afecto de los vecinos, su devoción substituía paulatinamente
conocido como el Señor de la Expiración también participó de a San Miguel Arcángel y a la Guadalupana como santos ti-
la historia misional de los frailes menores y del afecto de los tulares de sus respectivos pueblos. Era un realineamiento en
vecinos de San Esteban que emigraron al Nuevo Reino de las preferencias religiosas indias, una competencia piadosa
León hacia 1715.21 donde los Cristos tenían todas las de ganar.

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Esa honda identificación con el Cristo doliente parecie- tosos junto a ese antiguo camino, al norte de Saltillo, en las
ra trascender el ámbito indio para infiltrarse en el contex- comunidades de Calandrias y Santa Cruz, y uno al sur, en
to cultural criollo, en lugares donde había una importante Santa Teresa de los Muchachos.24
presencia tlaxcalteca. Así, al poniente de Parras, adquirió Paulatinamente, todos los anteriores cristos se hermana-
un inusitado prestigio el Señor de Mapimí, en las desérticas ron con el Santo Cristo de piel morena venerado en la villa
llanuras cruzadas por el camino real a Durango, capital de criolla del Saltillo. Las diversas tradiciones compartieron para
la provincia. También en el Real de Minas de Mazapil, una sus imágenes un mismo origen y un arribo portentoso que
imagen del Nazareno, coronado de espinas y cargando una vinculaba a la nueva geografía con milagros y asombros. Era la
cruz, conocido como Nuestro Padre Jesús, desplazaba a San historia de la mano celestial guiando a una bestia de carga con
Gregorio Magno con sus milagros y leyendas. Y fray Antonio las imágenes dentro de una caja; una mula caprichosa era el
Margil había manifestado su profunda devoción a un Naza- instrumento divino para señalar el sitio favorecido, honrando
reno del mismo nombre que conoció en Durango, en tor- con ello al vecindario.25
no al cual se habían desarrollado procesiones de penitencia. En este sugestivo panorama devocional vale la pena ver
Para la segunda década del siglo XVIII fray Margil misionaba con nuevos ojos al Santo Cristo de la Capilla, sin perder
en el distrito minero de Mazapil entre españoles, criollos, nuestra capacidad de asombro. Sobre su origen se afirma que
tlaxcaltecas y chichimecas, predicando el yugo de la humil- en 1608 Santos Rojo, vecino del Saltillo, la colocó en una
dad y la disciplina entre los espíritus cargados de congojas y capilla dedicada a las Benditas Ánimas que había fabricado
ávidos de arrepentimiento.23 en el costado norte de la primitiva parroquia de Santiago
Otras imágenes de Cristo crucificado aparecerían en un Apóstol. Al redactar la nota histórica para la reedición de la
contexto criollo a lo largo del camino real del Saltillo a Mon- “Novena del Santo Cristo”, publicada en 1794, el bachiller
clova (o de San Esteban a San Francisco de Nueva Tlaxcala). Pedro Fuentes, entonces cura de la villa, relata cómo la es-
Hoy en día, aún se venera el Señor del Amparo en el poblado cultura fue adquirida en la feria que se celebraba en Jalapa,
de Anhelo (o Anaelo) en una capilla hacendaria. No lejos de Veracruz, y la posibilidad de que hubiera sido fabricada en
ahí, en la ex hacienda de Mesillas, el fervor al Señor de la Mise- España en tiempos de Carlos V o sus sucesores, pues eso
ricordia pudiera datar, al menos, de finales del XVIII. Los an- debió de repetir la tradición popular. No obstante, y he aquí
tecedentes históricos de esta región nos remiten a fray Juan el meollo del asunto, también aclara que en los documentos
Larios y su trabajo pacificador entre los indios coahuiltecos de la época “no se ha podido averiguar cuándo, en dónde, a
hacia 1674. Con el tiempo aparecerían otros cristos porten- quién, en cuánto lo compró, ni de dónde lo trajo”.26

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De entrada parecería difícil vincular al Santo Cristo con provenientes de San Esteban, llegaron fabricando cristos cru-
el afecto tlaxcalteca, sobre todo si consideramos que su le- cificados para obsequiar a sus vecinos.30
yenda piadosa tenía por objeto destacar el origen peninsular La fama del Cristo de la Capilla creció y a lo largo del
de una imagen tan cara para los criollos santiago-saltillenses. siglo XVIII aconteció un fenómeno de substitución de devo-
Pese a ello y a sus características renacentistas y andaluzas, ciones, donde el patrono Santiago se veía gradualmente des-
es altamente probable que la imagen del Señor de la Capilla plazado como devoción tutelar del Saltillo. No está de más
haya sido fabricada por artesanos indígenas a finales del siglo recordar cómo el venerable Margil predicaba en la parroquia
XVI. En la restauración de la imagen a finales del año 2003 santiago-saltillense, donde aún recibía culto la prodigiosa efi-
se demostró que está hecha de pasta de caña y maíz, siguien- gie en el año de 1714. Fue el primero de nuestros cristos en
do tradiciones artesanales prehispánicas. Es, por lo tanto, un contar con una novena en su honor, redactada hacia 1725
Cristo indio, no cabe la menor duda al respecto.27 por el cura párroco Lucas de las Casas, propagándose ahora
En dicha época Tlaxcala, el Valle de México y Michoacán por escrito la historia de sus maravillas. Hacia 1732, al me-
eran los más importantes centros productores de estas escul- nos un religioso franciscano del convento de San Esteban
turas, cuya ligereza las hacía propicias para las procesiones. profesaba gran devoción al Santo Cristo y difundía los favo-
Nuestro cronista, el bachiller, indica cómo la efigie del Salti- res otorgados. Una década después, en la constitución de su
llo “es de materia muy ligera aunque no conocida”.28 Cuan- cofradía, entre una multitud de criollos, varios indios hicie-
do sudó en 1708, su cuerpo era muy flexible y su carne blan- ron donaciones a su altar. Hasta donde sabemos, ésta sería la
da, suave y de olor fragante, características de las imágenes de primera cofradía en la región en aceptar por igual a criollos
pasta de caña. Su piel es de “un peregrino color, medio entre e indios como miembros.31
lo claro y lo obscuro”.29 Probablemente todos los cristos de esta región participa-
Pese a la vaguedad de los datos históricos y las incógni- ban en las ceremonias de Semana Santa debido al carácter
tas que ello despierta, nadie ha cuestionado hasta ahora si pasionario de las imágenes. Sin embargo, para finales del
la imagen pudo haber sido manufacturada por los vecinos siglo XVIII y principios del XIX, las festividades de la gran
de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, obsequiada o vendida mayoría de ellos coincidían el 6 de agosto, día de la Trans-
antes de 1608, fecha a partir de la cual aparece en los do- figuración de Jesús. En Saltillo, con la fundación de la co-
cumentos. Esta posibilidad cobra más razón si recordamos fradía del Santo Cristo en 1743, por primera ocasión se cita
que, como se mencionó con anterioridad, un siglo después, en los documentos históricos tal fecha para su solemnidad.
en el pueblo de San Miguel de la Nueva Tlaxcala los indios, Sin embargo, sabemos que el Señor de Mapimí era celebra-

50 51
do el mismo día al menos desde 1742. Es entonces cuando haces de maíz enmazorcado. Otros cristos eran sacados en
surge la interrogante si las fiestas de agosto se originaron en procesión a los campos de cultivo para prevenir heladas, pla-
el siglo XVIII o si solamente se oficializaban en esos días gas y desastres. Esto trae a la mente al Cristo donado por los
prácticas populares más antiguas, donde en las festividades, vecinos de San Miguel de Aguayo al poblado de Guadalupe,
danzas y procesiones en torno a estas imágenes dolientes se hoy Monclova, Coahuila, a finales del siglo XVII, llamado el
reprodujeran mitos de origen y se recrearan los lazos de una Señor de las Aguas, en una clara asociación de la imagen con
identidad común.32 el ciclo agrícola.34
Casi por instinto, hemos de pensar que la festividad tiene A pesar de la aparente distancia en los conceptos y va-
relación con el fallecimiento del venerable fray Antonio Mar- lores, la lógica piadosa estableció puntos de contacto entre
gil de Jesús, acaecido el 6 de agosto de 1726. Tan hondo caló las poblaciones indias, con las criollas, mestizas y castas, en
su trabajo evangelizador entre los indios que, tiempo después, un gradual proceso histórico de integración con sus vecinos.
el colegio apostólico de Zacatecas defendía el proceso de bea- En este clima espiritual, la memoria colectiva de las diversas
tificación del reverendo misionero, dadas sus virtudes teológi- colonias tlaxcaltecas unió simbólicamente a sus cristos con
cas y cardinales en grado heroico. De él se contaban un raudal el Santo Cristo de la Capilla, venerado en la villa del Santia-
de milagros realizados tanto en la América Central como en la go del Saltillo, poblado gemelo de San Esteban de la Nueva
Septentrional, donde en un ámbito indígena había predicado Tlaxcala, la colonia madre.
la imitación de Jesús, el sacrificio y la penitencia. El proceso Y el alma tlaxcalteca volvió sus ojos y la brújula mítica
de canonización mantuvo viva la vinculación entre su santo de su religiosidad hacia ese brazo de la gran cruz urbana del
recuerdo y los cristos dolientes ante los cuales misionó.33 pueblo de San Esteban que apuntaba al oriente; el único
No obstante, en los antecedentes indios también pudie- punto fuera del pueblo de indios. Sobreentendiendo que sin
ran existir ancestrales y poderosas razones para elegir el día un brazo de esa magna cruz telúrica, el centro no tendría sen-
6 de agosto como festividad de estos cristos. Casi seis me- tido. El Señor de la Capilla se encontraba en la villa criolla,
ses después de la festividad de la Candelaria (2 de febrero, pero dentro de los planes urbanos y religiosos de los tlaxcal-
fecha de inicio del tradicional calendario agrícola nahuatl), tecas —porque el corazón místico de la Nueva Tlaxcala de-
el festejo simultáneo marcaba la exacta mitad del verano y bió ser concebido aquel 13 de septiembre de 1591 y ubicado
coincidía con el levantamiento de las primeras cosechas de geográficamente, en ese preciso sitio— con la idea futura de
maíz. Al menos en Bustamante, Nuevo León, para la solem- unificar a los poblados gemelos, separados entonces única-
ne procesión de encapuchados, se adornaban las casas con mente por una calle y una acequia. Pero la prometida unidad

52 53
urbana sería sólo una seña de la fusión cultural y religiosa de la antigua villa criolla fue objeto de una apropiación simbó-
los diversos grupos étnicos que poblaban el valle, mentalida- lica por parte de los vecinos de linaje tlaxcalteca, quedando,
des hermanadas en la esperanza de la redención. por supuesto, dedicado al Señor crucificado, ahora conocido
Era precisa la apropiación simbólica del Santo Cristo como el Santo Cristo del Ojo de Agua.35
por parte de los tlaxcaltecas, para establecer un equilibrio No podemos atribuirle estos hechos a la falta de imagi-
entre el oriente y el poniente, las direcciones míticas de nación o de creatividad religiosa. En esa visión mágica de la
Quetzalcoatl y su hermano gemelo, su nahual, la figura en la tierra, se erguía la cruz como el gran árbol que comunicaba
cual se transforma para ser él mismo. El sol, la muerte y la a la divinidad invisible con la madre tierra, al ave con el ani-
resurrección: dos brazos de una cruz trazada en el valle del mal rastrero (al quetzal con la serpiente), uniendo a los vivos
Saltillo: los cuates preciosos. con los muertos y dando cuenta de un origen común. Era la
Ésta fue la gran cruz sobre la cual fundaron el primer cruz del crucificado, símbolo sembrado en un mundo vivo,
señorío de la Nueva Tlaxcala en las vísperas de la festividad levantado como estandarte indio sobre la geografía tomada
de la Exaltación de la Santa Cruz. También era el estandar- en posesión, para la mayor gloria de Dios.
te erguido en el ombligo mismo de la colonia madre y en
montículos, en cuevas o junto a manantiales, como marca de
apropiación del territorio. Las devociones Marianas
La historia del pueblo de San Esteban fue trastornada
con la secularización de la parroquia franciscana en 1768 y …le ruego mucho a nuestra querida madre Santa Marí… para que
la pérdida de su autonomía en 1834, al ser obligado a fusio- abogue por mí ante su reverendo hijo, nuestro tecuhtli Jesucristo,
narse con la villa del Saltillo. No obstante, la honda identi- para que perdone todo mi pecado…
ficación india con la cruz del crucificado trascendió la vida
misma del pueblo. Ya en el siglo XIX, cuando los criollos Testamento de Juan Pérez, 165236
compraban las propiedades del extinto pueblo y los vecinos
tlaxcaltecas iniciaban su éxodo hacia la periferia de la ciudad, En ese clima espiritual, la figura de María —toda pulcra y ma-
el madero que se colocaba en la cima del cerro de Santa Ani- dre admirable— gozaba de un sitio preferente en los altares de
ta parece hermanarse con las tradiciones de la Santa Cruz la parroquia de San Esteban y en la religiosidad neotlaxcalteca
de las Cuevas y de la Santa Cruz de Landín, en los nuevos en general. A diferencia de Jesucristo, del cual se prefirieron
barrios. Simultáneamente, el manantial que surtía de agua a las figuras pasionarias, ella aparece en una diversidad represen-

54 55
tativa, así dolientes como triunfalistas, sobresaliendo la Virgen Aparece en los evangelios apócrifos, no así en los canónicos
del Rosario, la Purísima Concepción, la Dolorosa y, con el y, según la tradición medieval, era considerada patrona de
tiempo, la Guadalupana, quien llegaría a ser el emblema de la los encajeros, amas de casa y carpinteros, y requerida para
mexicanidad. encontrar objetos extraviados así como contra la pobreza.39
No podemos ignorar que, atendiendo a los valores y En la Tlaxcala del siglo XVI, fray Bernardino de Saha-
símbolos de los indígenas mesoamericanos, Nuestra Seño- gún encontró tras su nombre la supervivencia de la deidad
ra bien pudo haber representado a la Luna y los principios nahuatl llamada Toci (Nuestra Abuela), madre de los dioses
femeninos de la divinidad: abstracción de la tierra y la fertili- creadores y abuela de la humanidad, recibiendo ahí culto,
dad manifiesta en cerros, cuevas y manantiales.37 antes de la conquista, en un importante santuario. Poco
Es preciso advertir cómo los términos en lengua nahuatl tiempo después de la conquista, en el sitio del adoratorio se
Tonantzin, Totlazomahuiznantzin y Totlazonatzin se usaban para erigió un templo y monasterio dedicado a Santa Ana donde
referirse a María, títulos cotidianos para designar a la madre residió fray Gerónimo de Mendieta, el reverendo cronista.
telúrica. En testamentos virreinales de vecinos de San Este- En esa época, aún desde el púlpito se le llamaba Toci a Santa
ban escritos en esta lengua, desde principios del siglo XVII se Ana. En San Esteban, el barrio con su nombre, desarrollado
menciona el culto a Tonantzin (‘Nuestra Madre’ o ‘Abuelita’), en la ladera norte del Cerro de la Cruz —ahora de Santa Ani-
designación que en la cosmogonía mesoamericana anterior ta—, ya se menciona al menos desde 1630 y probablemente
a la conquista se aplicaba a una deidad materna, entraña de su denominación date desde la fundación del pueblo.40
la Tierra. En la localidad se hacía extensivo a la Santa Madre A finales de la administración franciscana, en 1768, San-
Iglesia Católica. De igual manera, a lo largo del XVIII se ta Ana contaba con un altar en la parroquia de San Esteban
empleaba el título Totlazomahuiznantzin (Nuestra Sagrada y y su imagen aparecía en el retablo dedicado a los Cinco Se-
Maravillosa Madre), que en un documento fechado en 1686 ñores y también figuraba en el flamante retablo mayor de
se usaba indistintamente para designar tanto a María como a la capilla de la Tercera Orden. Su culto en la región del Sal-
Santa Ana. También se empleó el término de Totlazonantzin tillo parece haber estado en boga durante los siglos XVII y
(Nuestra Sagrada Madre) en un testamento indio fechado XVIII.41
en 1692, aunque es hasta 1794 que alude expresamente a la Comparativamente, mientras que en el centro de la
Guadalupana.38 Nueva España los títulos de Tonantzin y Totlazonatzin iden-
El culto a Santa Ana, madre de María y abuela de Je- tificaban generalmente a Nuestra Señora de Guadalupe,
sús, era devoción muy socorrida en el ámbito neotlaxcalteca. durante la primera mitad del siglo XVIII, entre los vecinos

56 57
neotlaxcaltecas dichos títulos parecen hacer referencia a la San Esteban iniciaban el corte de vigas y morillos para la
Virgen del Rosario, sin duda un culto más antiguo y arraiga- construcción, y disponían la limpieza de las acequias y mejo-
do en la localidad. En 1768 tenía dedicado un altar lateral ras diversas, y la tradición señala, oralmente, tal fecha como
en la parroquia de San Esteban y su efigie, posada sobre una propicia para sembrar, podar y trasplantar.45
media luna, estaba coronada de plata y sostenía al niño Jesús Por su parte, las imágenes pasionarias marianas se veían
y dos rosarios. Poco antes se había retirado un retablo viejo representadas por Nuestra Señora de los Dolores, la cual dis-
de su devoción.42 ponía de un altar lateral con su pequeño retablo dorado en
La solemnidad de la Purificación de Nuestra Señora, el la capilla de la Tercera Orden de Penitencia. Vestía túnica
dos de febrero, es conocida como día de la Candelaria. Fray y manto de finas telas en color carmesí, un resplandor do-
Gerónimo de Mendieta narra cómo, en el siglo XVI, los po- rado y puñal de plata con piedras preciosas atravesando su
bladores de Tlaxcala llevaban a bendecir sus velas el día de corazón expuesto. En la parroquia de indios, para mediados
la Candelaria, guardando los sobrantes para las épocas de del siglo al parecer la Dolorosa se presentaba en el retablo
rayos, enfermedad y peligro de muerte.43 del Santo Cristo, formando parte de una escena de la cruci-
Uno de los barrios del pueblo de San Esteban estaba fixión, hasta la colocación de un nuevo altar que se compró
bajo el amparo de la Purificación de Nuestra Señora y en hacia 1789 y se dedicó exclusivamente a ella.46
1768 las celebraciones en honor de “la Candelaria” duraron La Purísima e Inmaculada Concepción de Jesús en el
tres días e incluyeron procesiones, danzas, obras de teatro, vientre de María corresponde a una devoción franciscana
corrida de toros y verbena popular con dulces, comida, vinos cuya celebración fue declarada obligatoria en la Nueva Es-
y refrescos.44 paña en 1585, aun antes de que Roma reconociera oficial-
Tres días de fiesta pareciera exagerado. Pero he aquí que, mente la advocación. Ya era conocida de tiempos atrás en la
de acuerdo con la información proporcionada por fray Ber- región, pero durante el XVIII sería un culto de moda. Fue
nardino de Sahagún, esta festividad coincide con el inicio declarada en 1761 como universal patrona y abogada de to-
del año tradicional nahuatl y del ciclo agrícola. En la época dos los reinos de España y de las Indias por real cédula, y
prehispánica, tal día se honraban a los tlaloques o diosecillos seguramente ese hecho haya motivado a los vecinos de San
de la lluvia, así como a la diosa de las aguas terrestres, Chal- Esteban a renovar su retablo. Siete años después, en 1768,
chiuhticue, y a Quetzalcóatl. Además, se ha observando en último de los franciscanos en el pueblo de indios, perma-
los documentos históricos de la primer mitad del siglo XVIII necían en la parroquia dos retablos dedicados a la Purísima
de la localidad, que en esos días las autoridades civiles de Concepción, uno de ellos con su efigie coronada y sobre

59
media luna de plata. El otro retablo era muy antiguo y pro- Saltillo, encontramos que un documento en lengua nahuatl
bablemente pequeño, conservado seguramente mientras se ya cita el nombre María Zapopan en 1763, repitiéndose con
definía su futuro, ya fuese desecharlo o reutilizarlo.47 posterioridad en el resto del siglo, a diferencia de la villa del
Es de notar cómo, hacia la década de 1670, los orígenes de Saltillo, donde el nombre no parece haber sido frecuente,
la provincia de Coahuila y su colonización corren paralelos a aunque si conocido.50
una imagen de la Purísima que el misionero fray Juan Larios y Intrigados, descubrimos que una imagen de la Limpia
don Antonio Barcárcel, primer alcalde mayor, llevaban consi- e Inmaculada Concepción venerada en Tlaxcala y llamada
go al efectuar las fundaciones de pueblos, recibiendo entonces Nuestra Señora de Ocotlán, pareciera establecer un vínculo
el nombre de la Pacificadora. Tenía el rostro moreno, facciones espiritual entre la antigua patria y las colonias norteñas. Del
aguileñas y portaba una corona imperial de plata, y se asegu- mismo modo resulta inevitable establecer comparaciones y
raba que era una fiel reproducción de aquélla de Guadalajara, encontrar similitudes con los orígenes míticos de la Guada-
con la cual había sido tocada. La efigie aún recibe culto, bajo lupana y de la Virgen del Roble, de Monterrey.
la advocación de Nuestra Señora de Zapopan, sobre el cerro Según cuenta la leyenda, pocos años después de la con-
que antiguamente separaba a la capital de la provincia del pue- quista de la Nueva España, en 1541, María se había aparecido
blo de los indios. La imagen de Zapopan quedó en custodia a un indio tlaxcalteca llamado Juan Diego Bernardino (¿dón-
de la parroquia del pueblo de San Miguel hasta la conclusión de he escuchado esos nombres antes?), dentro de un árbol
de su santuario a finales del siglo XVII, empresa en la cual de ocote ardiente, originando un manantial de aguas medi-
trabajaron mayormente los vecinos tlaxcaltecas.48 cinales. Así, la imagen protectora de Tlaxcala poco tenía que
Debemos tener en mente que la imagen original de pedirle a su contraparte azteca del Tepeyac, fundando un
Nuestra Señora de Zapopan, la de Jalisco, la traía colgada del paralelismo ante la antigua rivalidad y un halo de renovación
cuello fray Antonio de Segovia durante la guerra llamada del espiritual para los aliados de la Corona, primeros en la fe.51
Mixtón y en la pacificación de la provincia de Jalisco. Por ello Los elementos del mito de Ocotlán repiten algunos de
fue llamada la Conquistadora, Pacificadora y la Generala. Fray los componentes básicos del ancestral pensamiento místico
Antonio Margil le tenía un gran afecto y su deseo fue visitar nahuatl: una imagen dentro de un árbol o un árbol que ha-
su santuario en 1726, el mismo año de su fallecimiento.49 bla, el color negro del ocote, el árbol a manera de la zarza
Su culto debió generalizarse en nuestra región durante ardiente de Moisés y el manantial milagroso.
la primera mitad del siglo XVIII. En un breve examen del Sabemos que en el año de 1781, los caciques de San Es-
fondo de testamentos tlaxcaltecas del Archivo Municipal de teban del Saltillo visitaron Tlaxcala con la misión de obtener

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copias y traslados de los documentos guardados por las au- alma en la ermita de la ciudad de México dedicada a Nuestra
toridades, así como las mercedes otorgadas por la Corona Señora. Ya para 1658, el Obispo de Durango reconocía que
en 1591. Aprovechando la ocasión y antes del largo viaje de en su jurisdicción se le tenía particular afecto a la Purísima
retorno a las fronteras de guerra, rindieron tributo a Nuestra Concepción de Guadalupe.54
Señora en su santuario de Ocotlán, dando testimonio de res- En el noreste novohispano, el primero en emplear am-
peto hacia la prodigiosa imagen.52 pliamente su nombre fue fray Juan Larios, misionero de la
Otra imagen mariana que adquirió gran popularidad en provincia de Santiago de Jalisco. Probablemente bajo su in-
el virreinato novohispano fue Nuestra Señora de Guadalu- fluencia, en 1674 Antonio Barcárcel —alcalde mayor de la
pe, la Virgen Morena asociada a la Purísima Concepción y Nueva Extremadura de Coahuila— nombró Guadalupe a
a la Virgen del Apocalipsis. El proceso histórico de su culto una primitiva fundación de la ahora Monclova, entonces
culminaría con la certificación papal de su patronato univer- capital de la provincia. Mientras tanto, en el colegio de Que-
sal y sobre la América Septentrional de 1754. rétaro, fray Francisco Frutos, compañero de fray Margil, se
Ya desde mediados del XVII se empleaba en el centro de la refería a ella como la “Abuelita de Guadalupe”, a pesar de la
Nueva España el término de Totlazonatzin-Guadalupe en leyendas polémica desatada en torno al empleo de un término de la
piadosas destinadas a los indios, y a fines del siglo era patente religión pagana. Para la década de 1680 se pusieron bajo su
su predilección entre los religiosos franciscanos. Pero el crédito amparo varios parajes de la provincia de los Texas.55
de la propagación del culto en el noreste novohispano corres- Es curioso notar que el término de Abuelita para referirse
ponde a los incansables misioneros que evangelizaban entre los a la Guadalupana se ve asociado al culto de Santa Ana (abue-
indios nómadas que habitaban las extensas y agrestes llanuras la de Jesucristo), conocida en el medio tlaxcalteca como Toci:
de Coahuila, el norte del Nuevo Reino de León y Texas a finales Nuestra Abuela, madre de los Dioses creadores, entre quienes
del siglo XVII y principios del XVIII. En las épicas conquistas encontramos a Quetzalcóatl. Si consideramos la identifica-
logradas por los frailes de la provincia franciscana de Jalisco y los ción india de Jesús con Quetzalcóatl, por cuya sangre y sacri-
colegios apostólicos de Querétaro y Zacatecas, sería injusto no ficio viven los humanos, resultaría entendible que aún desde
mencionar a fray Juan Larios y fray Antonio Margil de Jesús.53 el púlpito se le llamara Abuelita a María, identificándola inten-
Los primeros indicios de la devoción guadalupana en la cionalmente los frailes franciscanos con Toci.56
Nueva Vizcaya los encontramos en el testamento del capitán Para finales de ese siglo, entre los religiosos del Colegio
Francisco de Ibarra, su primer gobernador, quien en 1575 Apostólico de Propagación de la Fe de la Santa Cruz de Que-
disponía la celebración de oficios litúrgicos a favor de su rétaro era patente la predilección por la Virgen del Tepeyac

62 63
y su culto era propagado fervientemente por fray Francisco primer asentamiento tlaxcalteca con el nombre de Nuestra
Frutos. El fraile se había curado milagrosamente gracias a Señora de Guadalupe de Candela, pueblo establecido con la
la intercesión guadalupana y coleccionaba imágenes de ella, participación de familias procedentes de San Esteban.60
falleciendo poco después de la llegada al Colegio del reveren- Para principios del siglo XVIII la devoción guadalupa-
do fray Antonio Margil.57 na estaba firmemente establecida en la religiosidad local y
Fray Margil, el venerable evangelizador del septentrión pronto estaría de moda. En procesos simultáneos, el culto se
novohispano, fue un ilustre promotor del culto, llamándo- infiltraba por igual tanto en la mentalidad criolla como en la
se a sí mismo “negrito de Nuestra Señora de Guadalupe”. indígena. Al menos en cuanto a testamentos se refiere, Gua-
En 1707 puso bajo su patronato al Colegio Apostólico de dalupe como nombre de pila aparece en el Pueblo tlaxcalteca
Zacatecas y en la segunda década del siglo recurrió a ella al de San Esteban en 1703 y en la villa del Saltillo en 1717, casi
fundar un hospicio en el Real de Boca de Leones (hoy Villal- dos siglos después de su aparición en el Anáhuac.61
dama, Nuevo León), nombrando así misiones, ríos y parajes Si bien franciscanos y jesuitas manifestaban un gran afec-
en Coahuila, el Nuevo Reino de León y Texas. Como mues- to a la Virgen Morena, en ese siglo barroco su culto se con-
tra del gran afecto que le profesaba, en 1726, días antes de virtió en una cuestión de Estado, auspiciado directamente
fallecer en la Ciudad de México, mandó a sus compañeros desde la capital virreinal por el clero diocesano. En momen-
misioneros a la villa de Guadalupe para orar por él, rogando tos de una grave crisis causada por las epidemias, en 1737,
a Nuestra Señora dispusiese de su vida.58 Nuestra Señora fue distinguida como patrona de estos reinos
De manera paralela, los sacerdotes de la Compañía de y la villa del Saltillo no quedó atrás. Al igual que las ciuda-
Jesús también le tenían particular afecto. En el emporio je- des de San Luis Potosí, Valladolid (hoy Morelia) y Zacatecas,
suita de Santa María de las Parras, para 1680 eran comunes entre otras, el Cabildo cumplió con el mandato del Virrey
sus festejos y una década después se comenzó a generalizar en septiembre del dicho año, jurando el patronato universal
el uso de Guadalupe como nombre de pila. Ahí, a partir de de María en su prodigiosa imagen del Tepeyac, como auxilio
1717, se iniciaría la construcción del santuario dedicado a la contra la peste. Consideró conveniente celebrar su festividad
Virgen Morena.59 de manera anual en la parroquia de Santiago, los días 12 de
A pesar de ser un símbolo de la gran madre telúrica diciembre, haciéndolo mínimamente con una piadosa misa
surgido en un ámbito azteca, paulatinamente penetró en festiva. Para ello solicitaron la cooperación voluntaria de los
la mentalidad india del vecindario de San Esteban y las co- vecinos debido a la escasez de fondos en la cuenta de Propios
lonias fundadas por sus vecinos. Ya en 1698 se registra el del Ayuntamiento del Saltillo.62

64 65
A tales niveles de popularidad llegó su culto en el virrei- parroquia de la villa del Saltillo, solemnemente bendecida y
nato, que su patronato sobre la América Septentrional fue dedicada en el año de 1800. Ahí, en el retablo principal, los
certificado por el papa Benedicto XIV en el año de 1757. santos se hallaban bajo la tutela protectora de Nuestra Se-
Pero la historia de esta devoción no es fácil de vislumbrar en ñora de Guadalupe, cuya pintura en lienzo estaba en lo más
un contexto cultural neotlaxcalteca.63 encumbrado, flanqueada por dos arcángeles, en una clara
Podemos inferir que si bien el culto guadalupano era alusión a María como Reina de los Ángeles. El lienzo bien
conocido y aceptado, otras devociones marianas estaban más pudiera corresponder a aquel pintado en 1770 por José de
arraigadas en la religiosidad tlaxcalteca. Por ello, no resulta- Alcívar, el renombrado pintor conocido por haber auxiliado
ría extraño notar la ausencia de imágenes de la Guadalupana a Miguel Cabrera a copiar la sagrada imagen del Tepeyac,
en el inventario levantado en la parroquia de San Esteban en pintura que se conserva bajo el cubo de la torre de la catedral
1768. En dicho año los frailes franciscanos fueron obligados de Saltillo.66
a entregar el convento y templo al clero diocesano. Pero la El afecto por Nuestra Señora de Guadalupe penetró len-
devoción se generalizaba y ya bajo la administración secular, tamente en la mentalidad de los vecinos tlaxcaltecas, en un
en el mismo documento encontramos un lienzo con la Vir- proceso histórico que tomó varios siglos. En la religiosidad
gen Morena, de dos varas de alto, en un marco encarnado regional, entró en una competencia piadosa con otras imá-
con molduras doradas, el cual debió ser adquirido después genes de mayor arraigo y obligó a un realineamiento devoto
de 1789.64 para quedarse, encumbrada, como patrona de estas tierras
En 1794 los vecinos y caciques del pueblo recibieron del americanas.
Obispo de Monterrey su autorización para fabricar una capi- En ese año de 1800, en el ánimo general se palpaban
lla de piedra y bóvedas dedicada a “María Santísima Nuestra señas de descontento, respiraban estas regiones norteñas el
Madre y Señora de Guadalupe”, en el llamado Cerro del clima espiritual que reinaba en el resto del virreinato. Era
Situado, una zona cercana al pueblo donde el Cabildo tlax- una época a punto de terminar y en la villa criolla del Saltillo
calteca mantenía una caballada disponible para los ejércitos se erguía la Virgen Morena como signo de identidad y arrai-
virreinales, sitio que corresponde al del actual santuario de go, la seña de una naciente nacionalidad mexicana que se
Guadalupe, al poniente de la población. Fungía entonces el manifestaría violentamente una década después, justamente
bachiller Pedro Fuentes como cura párroco del pueblo.65 enarbolando el estandarte guadalupano.67
Cerraba el siglo XVIII y a unos cuantos pasos de la pa- No obstante, la figura de María, aunque presente en
rroquia de San Esteban se terminaban las obras de la nueva varias de sus advocaciones, era secundaria respecto a Jesús,

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pues como ya se ha visto, en el ámbito devocional el pueblo Reino (en alusión al Nuevo Reino de León). Según la poca
tlaxcalteca de San Esteban manifestaba una preferencia emi- información disponible, sus antecedentes históricos proba-
nentemente cristológica. blemente se remitan a los frailes misioneros del convento
Lo contrario puede decirse de Monterrey, capital del de San Esteban del Saltillo, a fines del siglo XVI. Vincula-
Nuevo Reino de León, la cual, gracias al fervor tlaxcalteca, da a un manantial, su leyenda ya era conocida en el primer
despunta en la espiritualidad regional como una ciudad tercio del XVII. Fue ocultada en 1624 y encontrada al poco
particularmente mariana. Ahí, la Purísima Concepción y tiempo. Un siglo después recibía veneración en la capilla de
Nuestra Señora del Roble son devociones manifiestas de la los jesuitas y para 1726 había sido trasladada a la parroquia.
religiosidad indígena y probablemente ambas figuras hayan Para ese entonces su culto era favorecido por importantes
sido fabricadas con pasta de maíz, por manos indias, al igual vecinos criollos, algunos de raigambre santiago-saltillense,
que múltiples efigies veneradas en la región. quienes hacían legados testamentarios para la construcción
La Purísima —también conocida como la Virgen Chiqui- de su capilla.69
ta—, según la tradición se apareció a principios del XVIII a La asociación de la Virgen del Roble con un árbol y un
una india tlaxcalteca llamada Antonia Teresa. Otra historia manantial tiene un paralelo con Nuestras Señoras de Ocot-
afirma que la piadosa india guardaba la imagen en su casa y, lán y de Guadalupe. La leyenda de su aparición milagrosa
al sacarla al borde del río, detuvo el desbordamiento de las dentro del hueco de un árbol la vincula tanto a antiguas tra-
aguas de 1718. La prodigiosa efigie adquirió un inusitado diciones nahuatl en torno a los árboles, y trae a la mente una
prestigio y su devoción entró en una pugna piadosa con la anécdota sobre fray Juan Larios durante su apostolado en
patrona de la ciudad metropolitana, otra imagen de la Lim- el norte de Coahuila. Al reverendo misionero se le atribuye
pia Concepción, titular de la parroquia criolla de la capital haber encontrado refugio y protección divina dentro de la
del Nuevo Reino, entonces conocida como Nuestra Señora oquedad de un árbol, detalle de la historia que debió calar
de Monterrey. Esta última, la cual aún se conserva en la hoy hondo en la mentalidad indígena. Asimismo se cuenta que
catedral, es de mayores proporciones que la anterior, más en 1707, camino a Costa Rica, fray Margil y varios peregri-
antigua y de aparente origen español.68 nos tomaron refugio de una pertinaz lluvia bajo un árbol y
Una tercera imagen de la Purísima Concepción entró en milagrosamente no se mojaron. A propósito de esconderse
la contienda devota por el afecto de los vecinos regiomonta- tras un árbol, se cita al venerable fraile diciendo “¿no sabe
nos, rivalizando con las anteriores: la virgen del Roble o del su caridad, o no ha oído decir, que los árboles tienen ojos?”
Nogal, la cual llegó a ser conocida como Nuestra Señora del (Ríos 1959: 95).70

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Los elementos míticos asociados a la Purísima Concep- manera, a un politeísmo nahuatl. En sus celebraciones, las
ción repiten algunos de los componentes básicos del ances- imágenes adquirían un significado social donde se reprodu-
tral pensamiento místico nahuatl. Llaman la atención, sin cían los mitos de origen y los lazos de identidad, renovando
embargo, las asociaciones a los árboles, un símbolo ligado relaciones y modificando conductas.
estrechamente a la Santa Cruz, y cuyo significado con el En un sutil sincretismo, en la memoria colectiva tlax-
tiempo se ha olvidado. calteca pudieron pervivir recuerdos antiguos de un mágico
pasado mesoamericano y, sin duda, los frailes franciscanos
estaban enterados de estas tradiciones reproducidas por los
Una hipótesis aventurada colonos indios, proyectadas simbólicamente en las imágenes
religiosas.
…un mito nunca se inventa ni se forja conscientemente, sino Podemos especular sobre algunas manifestaciones cul-
que es siempre oriundo del inconsciente del hombre. turales del viejo mundo indígena que sobrevivieron velada-
mente, incorporadas en la práctica del catolicismo virreinal
CARL G. JUNG71 en la localidad. Sin embargo, no es posible desentrañar a
ciencia cierta si algunas deformaciones del cristianismo co-
Gracias a la mentalidad franciscana, al igual que en otros pue- rresponden a supervivencias de la mentalidad prehispánica
blos de indios, en San Esteban de la Nueva Tlaxcala reinaba o a supersticiones nacidas de la ignorancia religiosa. Se ha
un clima religioso que no desdeñaba ciertas manifestaciones comentado sobre la posibilidad de la pervivencia de prác-
culturales del mundo indígena precolombino dentro del cato- ticas politeístas, pero, aunque en la religiosidad popular la
licismo. Daba cabida a un palpable sincretismo, satisfaciendo divinidad cristiana pudo haber convivido con un abarrotado
necesidades ideológicas de los indios culturalmente cristianos. panteón de seres prodigiosos —evocados por los santos—, no
No obstante las similitudes en los rasgos exteriores de nos es dado escudriñar el alma india, cuestión que corres-
cualquier manifestación religiosa, el significado social del ponde exclusivamente a Dios.72
signo, símbolo o imagen, en el contexto cultural propio de Pero he aquí que en las precedentes reflexiones persis-
la Nueva Tlaxcala, es en sí diferente al sentido otorgado en ten inquietantes incógnitas tales como la cruz trazada en
la villa del Saltillo, su gemelo criollo. Los conceptos religio- el territorio de San Esteban, los cristos morenos y negros
sos santiago-saltillenses nos remiten al oscurantismo euro- o profusamente sangrantes, así como el carácter eminente-
peo medieval, mientras que los neotlaxcaltecas, de alguna mente mariano de Monterrey, enigmas que resulta imposible

70 71
descifrar sin recurrir al misticismo nahuatl prehispánico, en Cristo de la Capilla, la tonalidad verdaderamente oscura del
particular a la figura de Quetzalcóatl, divinidad creadora y Señor de la Expiración y los cristos negros llamados de Es-
héroe cultural por excelencia. quipulas, además de las imágenes profusamente sangrantes
Gracias a los informantes de fray Bernardino de Saha- como el Señor de Mazapil. Esto nos lleva a cuestionar si el
gún conocemos la leyenda de los Soles, donde se narra cómo color oscuro y la sangre implican un paralelismo con las cere-
los dioses se reunieron allá en Teotihuacan. Se dice que para monias de penitencia dedicadas por los antiguos tlaxcaltecas
dar vida al universo, prendieron una hoguera y en ella hu- a la deidad india. No está de más recordar que, durante los
mildemente se inmoló Quetzalcoatl, naciendo de su sacrifi- primeros años del virreinato, los indígenas del valle de Méxi-
cio el Quinto Sol, el cual ilumina nuestra era. Después de co llamaban a las personas de la Santísima Trinidad con los
ello, permaneció varios días bajo la tierra, en el inframundo, nombres Tata, Topiltzin y Yolometl, significando los términos
donde rescató los huesos preciosos, con los cuales, rociándo- nuestro padre, nuestro hijo y el corazón de ambos, siendo Topil-
los con la sangre de su sacrificio, y con la penitencia de los zin, para referirse a Jesús, el título igualmente conferido a
dioses, creó la nueva humanidad.73 Quetzalcóatl, nuestro príncipe, repetido en San Esteban de
Otra leyenda señala que, después de su salida de Tollan, la Nueva Tlaxcala.75
se dirigió a las costas del Golfo de México de donde partió El Quinto Sol, el del movimiento, tiene por atributo el
hacia Tlillán-Tlapallán, la región del Rojo y el Negro, no sin número cinco, los cuatro extremos y la región central, la del
antes prometer su retorno. Una variante de esta historia des- arriba y abajo, el punto de contacto, de encuentro, entre el
taca su inmolación, prendiéndose fuego y transformándose cielo y la tierra. En esta integridad, es la cruz el emblema
en el planeta Venus. distintivo del mundo. Y es la cruz el símbolo que porta sobre
Es el rojo el color de la sangre aún viva, antes de coa- su cabeza la deidad más antigua conocida en el ámbito me-
gularse en color negro. Y Quetzalcoatl había predicado el soamericano: Huehuetéotl, el dios del fuego, una de las facetas
autosacrificio, punzándose con puntas de maguey para hacer del Quetzalcóatl.76
penitencia, una costumbre que los antiguos tlaxcaltecas re- Pero, ¿no es el fuego, la flama ardiente de manera per-
petían en ciertas épocas del año, cubriéndose el cuerpo y el petua, el símbolo del Santísimo Sacramento, en el corazón
rostro con tizne hasta quedar negros.74 mismo del templo? El sacramento que representa al mismo
Con esta información resulta inevitable establecer com- Jesucristo hecho carne: la presencia real de Dios en el altar.
paraciones y encontrar en estas historias similitudes con los ¿No es acaso el Sagrario, custodiando el pan consagrado, el
cristos. Llama mucho la atención el color moreno del Santo elemento místico de unión entre la horizontalidad del altar

72 73
y la verticalidad del retablo, entre el plano mundano y el nos insinúa la fertilidad de la tierra: el águila y la serpiente, el
divino, comunicando a la naturaleza de las formas con el ave que añora la tierra y el animal rastrero que anhela volar,
universo espiritual de las ideas? la lucha que predice el equilibrio de los contrarios.
Con una percepción sobrenatural de la geografía, la cruz Tal vez parezca descabellado insinuarlo, pero ¿es San
trazada en el suelo de la Nueva Tlaxcala debió tener por ob- Esteban de la Nueva Tlaxcala, marcado profusamente por
jeto santificar la patria y marcar el corazón, el ombligo de cristos y cruces, esa columna masculina de lluvia fría que des-
la tierra. No pudo dejarse al azar la elección del sitio con- ciende acá en el altiplano? ¿Representa Monterrey, ciudad
sagrado en el momento de la fundación, porque ese 13 de eminentemente mariana, la corriente femenina de la tierra,
septiembre del 1591 eran las vísperas de la festividad de la cuyo vapor asciende de las piedras mismas encendidas por el
Invención de la Santa Cruz. sol, allá en la tierra caliente? Pero no podremos desentrañar
Por otra parte, un símbolo recurrente en la iconografía el alma misma de nuestros vecinos de ayer, quedando en el
prehispánica es el del agua quemada (atl-tlachinolli), alegoría aire el cuestionamiento si son estos indicios del misticismo
que encierra la enseñanza mística de la unión de los conta- nahuatl que sobrevivieron manifiestos en un inasequible sin-
rios, la redención de la materia y el florecimiento del alma cretismo en la religiosidad del noreste virreinal o si solamen-
si es traspasada por el fuego del sacrificio. Debido a este sim- te se trata de una hipótesis aventurada...
bolismo en la cúspide del Templo Mayor fueron colocados,
lado a lado, los oráculos del dios del fuego y de la lluvia. Ya
lo dice la leyenda, que a partir de la incineración del cuerpo De dofradías y obras Pías
de Quetzalcóatl surge el alma cósmica, que la materia nece-
sita del fuego redentor para liberar el alma, una alegoría del Pero ¿queréis saber, ¡oh, hombre vano!, cómo la fe sin obras está
sacrificio y la penitencia que tiene una recompensa divina.77 muerta?Epístola de Santiago, 2:20.78
El símbolo se compone de las imágenes de dos corrien-
tes, una de agua que corre de arriba hacia abajo y una de fue- Prevalecían en San Esteban de la Nueva Tlaxcala los valores
go en el sentido contrario; una fría que desciende, representa de una solidaridad corporativa que favorecía el anonimato
el calor de la divinidad trasmitida por las lluvias para hacer de las grandes virtudes cívicas, a diferencia del prestigio, los
florecer a la tierra y una corriente ascendente, de naturaleza linajes y la limpieza de sangre, intereses dominantes en las
caliente, que representa el crecimiento. Dos columnas, una tradiciones criollas del Saltillo virreinal.
masculina del dios creador e invisible y otra femenina que En un contexto profundamente impregnado de reli-

74 75
giosidad, la participación de la sociedad colonial en la vida sus antecedentes indígenas, su autonomía administrativa, así
religiosa pública tomaba manifestaciones muy diversas, des- como por la tutela espiritual de los frailes franciscanos, pre-
tacando la fundación de cofradías. Éstas constituían insti- sentaba una situación significativamente diferente a la villa
tuciones fraternales, vinculadas directamente a un templo de Santiago del Saltillo, al menos hasta 1768, año de la en-
y dedicadas a inspirar el culto a Dios y los Santos Patrones, trega de su parroquia al clero secular, marcando este evento
al cuidado espiritual de los agremiados, la salvación de los el inicio de una serie de transformaciones que afectarían pro-
difuntos, la asistencia mutua y la ayuda a los necesitados. En fundamente la identidad misma del pueblo de indios.
términos prácticos, agremiarse en las hermandades era una De las diversas colonias tlaxcaltecas en el noreste novo-
manera de garantizar una buena muerte y un entierro digno, hispano, el pueblo de San Esteban contaba con la mayor
reservándose fondos para gastos de defunción. cantidad de cofradías y, sin duda alguna, las más duraderas.
Además de ser un importante factor en la cohesión so- Tómese el caso del pueblo de San Francisco de Tlaxcala, in-
cial, las confraternidades fueron generadoras de ritos y fes- mediato a la ciudad de Guadalupe (ahora Monclova) y del
tividades, al igual que promotoras de la producción de esta- presidio de San Francisco de Coahuila. Su primera cofradía
tuaria y pintura religiosa, así como la fabricación de retablos. registrada data de 1682, instituida por el Obispo de Guada-
Para ello disponían de una capilla o altar exclusivo en algún lajara, don Juan de Santiago de León Garabito, durante su
templo, y celebraban el día del santo titular con misas y fies- visita pastoral a la región. Estaba dedicada a Nuestra Señora
tas, siendo responsables del decoro de sus altares. de la Concepción y debía sostenerse con lo que produjeran
Entre los indios mexicanos del centro del virreinato se dos días de agua y los intereses de 350 pesos. A pesar de que
formaron cofradías durante el siglo XVI, aunque en realidad el pueblo prácticamente colindaba con la pujante y empren-
parece haber sido una respuesta tardía al cristianismo, la ma- dedora capital de la provincia de Coahuila, para finales del
yoría aparecieron después de 1600, persistiendo como agen- siguiente siglo ésa era la única hermandad existente.80
te de estabilidad e identidad en una sociedad mermada por Las diversas cofradías de San Esteban se reunían al son
las epidemias y sequías posteriores a la conquista. Como un de la campana de la capilla del Hospital y una vez al año de-
factor de cohesión social, los miembros de las confraterni- signaban a un mayordomo, un prioste y un secretario. Este
dades se congregaban étnicamente, de tal manera que entre último tenía bajo su custodia un libro con registros y cuentas
las asociaciones indígenas se cita en 1679 una cofradía chi- anuales de ingresos y gastos, mientras los mayordomos eran
chimeca del clan de los negritos en Venado, San Luis Potosí.79 los encargados de organizar las celebraciones, recoger limos-
El Señorío de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, por nas y cuidar los cofres donde se guardaban los libros y fon-

76 77
dos. Ocasionalmente los mayordomos o priostes eran electos y velas de cera perpetuamente encendidas, además del cirio
en sesiones del Cabildo indio, aunque no hay evidencias de del altar para los oficios divinos. La celebración del San-
que hayan gozado de voz o voto en la corporación municipal. tísimo Cuerpo de Cristo, o de Corpus Christi, incluía una
Las hermandades estaban sometidas al juez de Testamentos, procesión solemne con los clérigos y nobles portando luces
Obras Pías y Cofradías del obispado de Guadalajara y poste- encendidas, al igual que el llamado Viático del Santísimo
riormente del de Linares y Monterrey.81 Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. La Cofradía del Santí-
Afortunadamente en varios archivos locales se conser- simo Sacramento había sido instituida en Roma en el año de
van añejos documentos que hacen referencia a las cofradías 1539, dotándola de Indulgencias por visitar a los enfermos
indígenas, habiéndose encontrado durante el período virrei- y portar velas.83
nal las hermandades del Santísimo Sacramento, Nuestra Se- A esta hermandad también se le conoció como del Di-
ñora del Rosario, de la Soledad y de los Dolores, de San José, vinísimo y en 1716 se le autorizó a recoger limosnas en el
las Ánimas del Purgatorio y la Tercera Orden de Penitencia. Nuevo Reino de León. En 1744 se le cedió un terreno “por
Poco o nada se sabe de la hermandad dedicada a los Cinco estar tan pobre”, pagado con la cooperación de los vecinos
Señores. tlaxcaltecas para comprarlo a la villa, terreno que sería deno-
Hemos de suponer que la hermandad más antigua co- minado como Plaza del Divinísimo, ubicado a espaldas del
rresponde a la del Santísimo Sacramento. Algunas sanciones templo de San Esteban, plaza también conocida como de la
impuestas por el Cabildo indígena en 1615 se destinarían Cruz o de las Cruces y donde se construiría el Parián en el
al Santísimo, pero sin aludir a la cofradía, la cual es citada siglo XIX.84
expresamente en un testamento en nahuatl en 1652 y tres En comparación, en la villa criolla de Santiago del Salti-
años después a su mayordomo lo encontramos presente en llo, la Cofradía del Santísimo Sacramento, fundada durante
el Cabildo indio y probablemente haya resultado electo en la segunda mitad del siglo XVII, era sin duda la congrega-
dicha corporación.82 ción más prestigiosa y en ella encontramos como cofrades
Es preciso tener en mente que el valor simbólico del y mayordomos a los participantes más destacados de la vida
Santísimo Sacramento del Altar, también llamado Eucaris- militar y económica, incluyendo capitanes de guerra, sargen-
tía, expresa la doctrina católica de la presencia real de Cristo tos, alcaldes, regidores, comerciantes y ricos hacendados.
en el pan consagrado durante la celebración litúrgica, tesis El único Libro de Fábrica de la cofradía del Santísimo
rechazada tenazmente por los reformistas protestantes. La Sacramento que se conserva en la parroquia de San Este-
presencia de la Eucaristía requería de una lámpara de aceite ban inicia en el año de1782, habiendo autorizado el obispo

78 79
sus cuentas y teniendo por objeto el culto a Dios, asistiendo derechos de entierro los descendientes de Juan Navarro.88
sus agremiados con velas encendidas a la procesión, misa y Con los anteriores datos es lícito conjeturar que las her-
responso para los cofrades difuntos y las celebraciones de mandades del Santísimo Sacramento, como la del Rosario,
Corpus y el Jueves Santo.85 surgieron, al parecer, en la primera mitad del siglo XVII.
Por su parte, el culto a Nuestra Señora del Rosario se Por significativos en el rumbo histórico del templo y
propagó a partir del Concilio de Trento (1545-1563) y su convento de Nuestro Padre San Francisco y de la identidad
fiesta, el siete de octubre, fue instituida para conmemorar misma del pueblo de San Esteban, los años cercanos a la
la victoria española sobre la flota musulmana en la batalla mitad del siglo XVIII marcan un período de transformación
de Lepanto, en 1571. Santo Domingo de Guzmán, confesor que culmina en 1768 con la entrega del templo y la tutela
español del siglo XIII, le tenía gran afecto y por ello los frailes del pueblo tlaxcalteca al clero secular, excusando a los frailes
dominicos difundieron su devoción.86 franciscanos de sus responsabilidades. A partir de entonces,
En San Esteban, durante el siglo XVII se hacen referen- la administración secular del pueblo y la villa favorecieron
cias a un altar dedicado a la Virgen María, citándose en 1652 una mayor integración cultural entre los vecinos de ambos
a la Cofradía de Nuestra Sagrada Madre Totlazomahuiznan- poblados.
tzin, mencionada en 1713 como Totlazonantzin, términos en La participación voluntaria de los vecinos santiago-sal-
lengua nahuatl empleados para designar a María. En 1662 se tillenses en la vida religiosa del pueblo tlaxcalteca se mani-
menciona al mayordomo de la Virgen, pudiendo inferir que se festaba en el transcurso de la primera mitad de ese barroco
trata de Nuestra Señora del Rosario, la única cofradía maria- siglo XVIII, tendencia que se vio favorecida con la fundación
na de que se tienen conocimiento durante el siguiente siglo, de la Cofradía del Santo Cristo en Saltillo en 1743, siendo,
hasta la creación de la de Nuestra Señora de la Soledad en al parecer, la primera hermandad en contar con una mujer
1793, ya que de la dedicada a la Dolorosa se sabe poco.87 a la cabeza y la primera en permitir la plena integración de
Es hasta 1692 que se señala expresamente como Nuestra indios en una hermandad criolla. Hasta ahora no ha apareci-
Madre Amadísima del Rosario (Totlazohnantzin del Rosario) do indicación alguna sobre cofrades indios o de castas en las
en 1692, citándose de manera explícita como cofradía hasta instituciones criollas antes de tal año.89
mediados del siglo XVIII y colectando limosnas al menos En la segunda mitad de ese siglo debió generalizarse la
desde 1785. En comparación, la cofradía santiago-saltillense participación de los criollos en la vida religiosa india, regis-
dedicada a la Virgen del Rosario debe datar de la misma épo- trándose en los libros de la Cofradía del Divinísimo Señor
ca y en su altar, en la parroquia de Santiago Apóstol, tenían Sacramentado de esa época la afiliación de mujeres santiago-

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saltillenses mientras el mayordomo, prioste y diputado eran las Benditas Ánimas del Purgatorio ya existía antes de 1711, en
indios vecinos de los barrios de San Esteban, en un ejemplo la hermandad india del mismo nombre se enlistaron y apare-
de sumisión a las políticas religiosas de integración étnica y cen en las primeras páginas de su libro, entre 1760 y 1761, los
cultural del obispado de Guadalajara.90 hispanos y criollos mas encumbradas de la villa, descendientes
Ejemplo de esta apertura lo es la Cofradía de las Bendi- de los linajes de conquistadores, inmigrantes peninsulares, ri-
tas Ánimas del Purgatorio. Si bien es cierto que en el pueblo cos hacendados y oficiales del ejército real, solidarios con el
de San Esteban se hace referencia a un altar dedicado a las culto y la devoción. Entre otros vecinos santiago-saltillenses
ánimas en el templo parroquial a finales del siglo XVII, resul- se registraron Rodrigo de Ábrego, Juan Landín y su mujer Jo-
ta extraño encontrar citada a su cofradía en un testamento sepha de la Zendeja, Francisco Forundarena, Ana María de
indígena escrito en lengua nahuatl en 1738, cuando sabe- Almandos, el bachiller Ignacio de los Santos Coy, Ana María
mos que sus constituciones fueron otorgadas por el obispo de los Santos Coy, Josefa Báez Treviño y varios miembros de la
de Guadalajara en 1760. Conjeturamos que la hermandad familia criolla de los Lobo Guerrero. Asimismo cabe destacar
pudo originarse a finales del siglo XVII, aunque de mane- la presencia de Joaquín de los Santos, maestro de capilla del
ra irregular y exclusivamente india, y es incluso posible que pueblo y varios cantores indios.93
haya sido fundada de nuevo a fin de otorgarle nuevas consti- En 1760, el mismo año en que fueron otorgadas las
tuciones para aceptar a criollos en sus filas.91 constituciones de la hermandad, el reconocido inmigrante
En las constituciones otorgadas por el obispo se especi- gallego Juan Landín, comerciante, regidor perpetuo y juez
ficaba que la afiliación estaba abierta a todas las personas, fiel ejecutor de la villa, hizo donación a la parroquia de San
hombres y mujeres de cualquier condición, tanto del pueblo Esteban de un lienzo dedicado a las Benditas Ánimas, pintu-
de San Esteban como de la villa del Saltillo o cualquier otro ra de gran tamaño colocada en el altar respectivo, lienzo que
lugar. Los cofrades se obligaban a procurar las limosnas para aún se conserva como prueba de la activa participación de
pagar misas cada lunes del año dedicadas al sufragio de las los vecinos de la villa en la vida pública religiosa del pueblo
ánimas y participar en procesiones. Debían comulgar cada de indios.94
mes y en las Pascuas, estaban obligados a celebrar misa y asis- Por otra parte, en testamentos tlaxcaltecas de 1686 se hace
tir al entierro de los hermanos, sufragando los gastos de los mención a la Cofradía de Nuestro Teuhtli, término nahuatl
agremiados pobres y exigiendo constancia en los compromi- empleado para designar a los gobernantes y a la divinidad, así
sos contraídos.92 como al señor Jesucristo. No obstante, en 1738 se hace alusión
Aunque sabemos que en la villa del Saltillo la Cofradía de al templo de “nuestro teuhtli Dios San Francisco”, cuya cofra-

82 83
día es mencionada en 1764 y muy probablemente haga refe- en la villa veinte años después. La orden de terciarios sobre-
rencia a la Tercera Orden. Es de notar como el término Teuht- vive en nuestros días en el templo de San Francisco de la
li, usado para nombrar a San Francisco, muy probablemente capital coahuilense.97
refleje la supervivencia de una noción politeísta del mundo en Los ánimos estaban caldeados y en ese ambiente se erigió
el contexto cultural de los indios cristianos.95 el obispado de San Felipe de Linares en 1777, designándose
La Tercera Orden de Penitencia, instituida por San Fran- a dos destacados frailes franciscanos como primeros obispos
cisco de Asís, corresponde a una hermandad de creyentes se- de la flamante diócesis. La sede episcopal fue trasladada a
glares estrechamente vinculada a los religiosos con el privile- Monterrey en el año de 1792, quedando sujetas a su jurisdic-
gio de sus cofrades de emplear el hábito de la orden frailesca, ción las parroquias del Saltillo y de su pueblo gemelo.98
tanto como manda por un favor divino o como mortaja para Aunque poco sabemos de los detalles, durante el siglo
ayudar a bien morir, siendo, sin duda, una de las institucio- XVIII y principios de XIX, las cofradías del Santísimo Sacra-
nes religiosas más antiguas y prestigiadas del virreinato. En mento y del Rosario aparecen como propietarias del Hospi-
San Esteban la capilla de los terciarios daba frente al cemen- tal del Pueblo de San Esteban.99
terio, al parecer en su extremo poniente, junto al convento, La tradición de los hospitales tlaxcaltecas en el noreste
y contaba con cerca de 600 miembros de ambos poblados al de la Nueva España continuaba usanzas originadas en los
momento de la secularización de la parroquia en 1868.96 pueblos indios del centro del virreinato a cargo de frailes
Después del despojo del templo y convento de francisca- franciscanos. El Hospital Real de Indios, también llamado
nos en 1768, el gobierno espiritual de la Tercera Orden pasó de San José, se había fundado en la capital virreinal en 1530
a manos del párroco, clérigo secular, en calidad de comisario. y el de Tlaxcala, llamado de la Encarnación, en 1537, ambos
Esto trajo consigo agrias disputas entre el obispado de Gua- sostenidos con tributos y donaciones voluntarias. Este últi-
dalajara y los numerosos cofrades terciarios por el espinoso mo constituía un sanatorio para enfermos y hospedería para
asunto de los capellanes. Para conservar la paz, la herman- gente pobre, repitiendo la tradición medieval, a cargo de las
dad fue clausurada por órdenes del obispo dando origen a cofradías y contaba con médicos indios quienes aplicaban
su desaparición antes de cumplirse una década. En el año de hierbas y medicinas.100
1777, fray Agustín de Morfi indicaba en su crónica de viajes El primer Concilio de México en 1555 ordenaba que en
que la capilla terciaria no tenía uso. Muy probablemente los cada pueblo, junto al templo se edificara un hospital para
hermanos seglares criollos y peninsulares jugaron un papel refugio de enfermos y pobres. Si se tienen en mente la cons-
importante en el retorno de los franciscanos, instalándose tante amenaza de los ataques de los bárbaros chichimecas,

84
las frecuentes epidemias que causaban estragos entre la po- cofradías del Divinísimo Sacramento y de Nuestra Señora
blación indígena y las penurias de los viandantes, se entende- del Rosario. En estos recintos se resguardaban imágenes, or-
rá el establecimiento de hospitales en las fronteras de guerra, namentos, lienzos y tallas, ropa y joyas para las imágenes, ves-
existiendo para esas fechas hospitales en Zacatecas, así como tiduras elaboradas de telas finas para el sacerdote oficiante,
en Nombre de Dios y Topia, en Durango, algunos sostenidos relicarios y objetos sagrados, manteles y ornamentos propios
con fondos de cofradías. En 1671 se fundó el hospital del de los altares y retablos, andas para las imágenes y palios para
Real de Minas de Mazapil, bajo el auspicio de los hermanos las procesiones, además de otros enseres propios del culto y
de San Juan de Dios.101 ornamento.103
En el pueblo de San Esteban, en el repartimiento de tie- Como hemos visto, el hospital tlaxcalteca se estableció
rras que hizo de la fundación y traza del pueblo en 1591, el a finales del siglo XVI en el centro urbano del pueblo; surge
capitán Francisco de Urdiñola asignó el sitio para el hospital una interrogante: si las cofradías del Santísimo Sacramento y
en las inmediaciones de las Casas de la Comunidad y de las la del Rosario, encargadas de la institución en el siglo XVII,
Casas Reales, dando frente al extremo norte de la gran Plaza fueron creadas desde la fundación misma del pueblo, posibi-
Tlaxcalteca (hoy calle de Pérez Treviño). Éste vino a menos, lidad que no podemos descartar.
de tal modo que cuando fray Agustín de Morfi visitó el lugar He aquí que la Inmaculada Concepción aparece como
en 1777 comentó que el edificio tenía las funciones de capi- una devoción eminentemente hospitalaria. Hernán Cortés
lla, conservando el nombre del hospital porque lo había sido había fundado en la ciudad de México el Hospital de la Con-
en su origen.102 cepción, y en Michoacán, junto a los hospitales establecidos
Para el siglo XVIII, el mencionado local del antiguo por el obispo Vasco de Quiroga en la primera mitad del siglo
hospital, con su capilla y anexos, era de uso exclusivo de las XVI, se erigían capillas siempre dedicadas a la Purísima, con-
cofradías. En 1768 un inventario de bienes del templo de tando con sus propias cofradías, las cuales tenían a su cargo
San Esteban levantado a propósito de la secularización, hace la institución. En San Esteban, al antiguo edificio del hospi-
referencia a esta capilla como construida de adobes con te- tal lo tenía en copropiedad la Cofradía de Nuestra Señora
cho de madera y coro de entarimado. Los añosos anexos se del Rosario, cuya imagen en la parroquia curiosamente se
componían de sacristía, tres cuartos, un zaguán, todo con describe en 1768 posada sobre una media luna, como lo está
puertas de madera, chapas y llaves, además de una peque- generalmente la Purísima Concepción. Por su parte, puesto
ña huerta. Para principios del XIX el inmueble adyacente que no existían hospitales en todo el Nuevo Reino de León,
contaba con seis cuartos repartidos en propiedad entre las el obispo Andrés Ambrosio Llanos y Valdés fundó el primer

86 87
hospital en Monterrey en el año de1793, y quedó así mismo Respecto al peso económico de las cofradías, las insti-
bajo la tutela de Nuestra Señora del Rosario.104 tuciones fraternales prácticamente representaban estableci-
Por alguna situación hasta ahora desconocida el local del mientos recaudadores de fondos, financiándose con las cuo-
hospital dejó de funcionar como tal, quedando en el XVIII tas de inscripción, aportaciones anuales y donaciones volun-
como capilla de cofradías. Sin embargo, he aquí una inquietud tarias. Algunas limosnas se hacían otorgando escrituras de
que merece estudiarse: en 1660 se señala una ermita “que hoy reconocimiento y pagando los réditos a las cofradías o ante el
llaman ospital” [sic]105 y se encontraba, al parecer, a la salida de juzgado eclesiástico. En múltiples ocasiones los mayordomos
la población por el norte, probablemente donde ahora se en- solicitaban al Cabildo su colaboración para obligar a pagar a
cuentra el templo del Calvario. Esto bien pudiera indicar una los deudores por incumplimiento de sus obligaciones. Ante
reubicación de la institución médica a finales del siglo XVII en tal situación, algunas personas se veían en la necesidad de hi-
la salida del pueblo y la villa. Dicho emplazamiento se justificaría potecar sus bienes, incluyendo haciendas, así como a otorgar
por razones de salubridad en acuerdo a ordenanzas y tradicio- escrituras de pago a favor de una hermandad.108
nes constructivas, además de ser lugar idóneo para ejemplificar Las confraternidades debieron pasar por algunas etapas
la virtud de la caridad cristiana de los indios tlaxcaltecas como críticas, de acuerdo a los ciclos económicos, al no poder reca-
medio de conversión de las naciones bárbaras comarcanas.106 bar los fondos necesarios para cumplir con sus obligaciones
El Libro de Gobierno de la parroquia de San Esteban religiosas, recurriendo frecuentemente a las autoridades lo-
reproduce una recomendación del Obispo de Guadalajara, cales para solicitar su apoyo. Así, en 1668 el mayordomo de
quien en 1743 encargaba prestar especial cuidado a los hos- la Cofradía del Santísimo Sacramento solicitó al Cabildo del
pitales, debiendo contar con camas y ropa para los enfermos Saltillo que de la Cuenta de Propios se le liberaran los 100
y ser atendidos por las mujeres de los mayordomos, priostes, pesos que le correspondían debido a la gran necesidad que
diputados y de otros oficiales de cofradías y no indias don- tenía de aceite y cera. Para solventar la precaria situación,
cellas o damas solteras, pudiendo emplear en su defecto a veinte años después, Fernando del Bosque y otros cofrades
indias viejas.107 le donaron a la hermandad 14 mulas, 12 de ellas aparejadas
El hospital como institución de beneficencia médica y dos de silla, con el objeto de arrendarse en caso de que las
debe entenderse como un lugar destinado al cuidado de autoridades no pudieran dar la aportación acostumbrada.109
enfermos pobres y alojamiento de peregrinos y viandantes, La renta de mulas para el transporte de carga era común
asilo donde administrar a los desamparados el sacramento en Saltillo y debió ser un negocio redituable, sobre todo si
de la extremaunción. consideramos la vocación comercial de los pueblos gemelos,

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su producción agrícola y ganadera, así como su estratégica además de sus funciones filantrópicas, también funcionaban
situación geográfica respecto a las rutas de distribución de como centros de abastecimiento de carne, manteca y otros
bienes y servicios. Miguel Ramos Arizpe indicaba en 1811 productos, sin que se hayan encontrado evidencias de ello
que en Coahuila había cerca de 3,000 mulas de carga apare- en el caso del pueblo de San Esteban.111
jadas para el transporte de mercaderías. Todo parece indicar Una buena parte de los fondos de cofradías tlaxcaltecas
que el arrendamiento, por parte de las cofradías criollas, de tenían su origen en las cuotas de inscripción y las aportacio-
animales de carga y mulas de silla con sus aparejos debió nes mensuales o anuales de los cofrades. En la del Rosario
ser práctica común cuándo menos desde mediados del si- era posible inscribir como miembro a un creyente en artícu-
glo XVII, porque en la penúltima década del siglo lo hacían lo de muerte por dos pesos y a un difunto por cuatro reales.
las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y del Santísimo Además, en 1743 el obispo de Guadalajara había autorizado
Sacramento, apareciendo también en el negocio la de las pedir limosna para algunas cofradías y hospitales de indios
Benditas Ánimas del Purgatorio a principios del siguiente en otras jurisdicciones parroquiales; frecuentemente los ma-
siglo.110 yordomos tlaxcaltecas recurrían a las puertas de la parroquia
Además de contar con el fiel apoyo de las cofradías para de la villa. A fines del siglo la Cofradía del Rosario contaba
el sustento de la fábrica y obras pías, desde mediados del con dos imágenes de la Virgen, una empleada durante las co-
siglo XVII se hacían donaciones testamentarias por parte de lectas de limosna, ataviada con sus joyas, y otra más pequeña,
vecinos tlaxcaltecas y para la siguiente centuria el hospital que se encontraba colocada debajo del coro de la capilla del
parecía ser el propietario de tierras y ganado como fuentes hospital; ambas debieron cargarse en andas.112
de ingreso. En 1777, el mismo año de la inspección del padre Los parroquianos tlaxcaltecas no acostumbraban salir a
Morfi y de la erección del obispado de Linares, el hospital fue prestar servicios personales fuera del pueblo, según se indica
visitado por un enviado del Obispo de Guadalajara, quien en 1740, únicamente a las trasquilas, como la de la hacienda
en 1784 solicitaba se sembrara “un día de agua” de trigo y de Patos, enviados por sus autoridades. En 1784 la herman-
maíz para que su producto fuera invertido en lo necesario dad india del Santísimo Sacramento recibió como limosna
para el ornato y decencia del hospital, debiendo el mayordo- nueve pesos en plata que se juntaron en las trasquilas de
mo de la Cofradía del Santísimo Sacramento dar cuenta de Patos y del Potosí, aprovechando el comercio que se hacía
las finanzas. Poco después la Cofradía del Rosario declaró en las haciendas con la lana destinada a los telares. Otros
en su inventario poseer un fierro para herrar. Este último ingresos provenían de donaciones testamentarias indias y de
dato trae a la mente que algunos hospitales de Michoacán, vecinos santiago-saltillenses, así como limosnas recolectadas

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durante las fiestas populares, e incluso rifas, como se apunta para otorgar préstamos. En 1761 su mayordomo hace constar
en un documento de 1760.113 que cien pesos de los excedentes estaban en poder de don
Sin embargo, no todas las donaciones a la Iglesia eran Juan Francisco Rodríguez Márquez, vecino de la villa del Salti-
voluntarias, teniendo algunas un carácter obligatorio. Los llo, quien los había tomado pagando un rédito del 5% anual,
legados testamentarios para la Redención o Rescate de los habiéndole prestado también doscientos pesos a don Domin-
Cautivos, ya se observa en testamentos en lengua nahuatl go Guajardo. A Francisco Rodríguez se le prestaron cincuenta
a finales del siglo XVII, limosnas citadas claramente como al siguiente año, probablemente habiendo liquidado la mitad
“mandas forzosas”, recursos que eran enviados al Goberna- del capital anterior, haciendo para ello una escritura ante el al-
dor de la Provincia para su disposición. También en el siglo calde ordinario donde hipotecaba un rancho con 30 horas de
XVIII, tanto en el pueblo como en la villa criolla, se tenía la agua y un molino ubicado al norte de la población. Para 1763
costumbre de hacer donaciones a la Santa Casa de Jerusalén, se otorgaron préstamos de cincuenta pesos a don Esteban de
para la lámpara del Santísimo y el altar de las Ánimas del los Santos, gobernador del pueblo y a doña Ángela González,
Purgatorio. Era frecuente que muchas limosnas, voluntarias y el mayordomo les pidió escrituras para afianzar los dineros
o comprometidas, se entregaran en especie, recolectando, en su poder, costumbre que continuaba a finales del siglo.115
según la época del año, varios almudes de maíz y trigo, así Tal vez los comerciantes santiago-saltillenses que llega-
como cantidades menores de chile, jabón, sal, huevo y velas. ron a administrar los fondos de las hermandades indias pu-
El maíz era desgranado y el trigo mandado al molino por ins- dieron adquirir préstamos más fácilmente, evidenciando no
trucciones de los mayordomos. Se indica una donación de sólo la solidez financiera de las instituciones, sino también
un manto de tela fina en cuenta de un compromiso adquiri- dos comunidades independientes cuyas diferencias se disipa-
do por un vecino de la villa, probablemente con la Cofradía ban con suma rapidez.
del Rosario, de obsequiar dos cargas de trigo y una fanega de También con préstamos las cofradías se ayudaban mu-
maíz a la parroquia del pueblo.114 tuamente en el patrocinio que ejercían sobre la producción
Así, fue creciendo el peso económico de las hermanda- de arquitectura religiosa. Así, en 1796 la cofradía tlaxcalteca
des en la vida del pueblo hasta tomar funciones bancarias y del Santísimo prestó cincuenta pesos a la del Rosario para
crediticias en una sociedad donde el circulante en efectivo era ser abonados en cuenta de la construcción de un cuarto en
sumamente reducido. La hermandad tlaxcalteca de las Bendi- los anexos de la capilla llamada del Hospital. También en la
tas Ánimas del Purgatorio se había fundado en 1760 y para el villa del Saltillo ocurrían préstamos entre las hermandades
siguiente año disponía del suficiente caudal en efectivo como y en 1791, por instrucciones de obispo del Nuevo Reino de

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León, Gaspar González de Cándamo, el mayordomo de la anexos, guardaban una serie de muebles como confesiona-
Cofradía del Santo Cristo de la Capilla adelantó 1803 pesos rios, una silla presbiteral, tabernáculos, baúles y mesas, ade-
y cinco y medio reales al de la fábrica de la iglesia parroquial, más de los objetos propios para las celebraciones litúrgicas.
a fin de continuar con las construcción de la ahora catedral, Se incluían enseres para los eventos religiosos, tales como
como ya había sucedido en 1752.116 prendas de telas finas para el sacerdote oficiante, relicarios,
Otro medio de asegurar recursos para las hermandades imágenes con sus vestidos y alhajas, andas y palios para las
durante el siglo XVIII era la renta de casas propias o hipote- procesiones y lienzos con pinturas de caballete. Cabe recor-
cadas. La Cofradía del Divinísimo Sacramento, además de dar que en el pueblo había retablos en los altares del templo
contar con la mitad de los anexos de la capilla que llamaban de San Esteban, en la capilla de la Tercera Orden y en la
del Hospital y de la plazoleta del Divinísimo, rentaba algu- capilla del Hospital, todos asociados a las cofradías y todos
nas casas en 1821. Para 1828 se cita teniendo 1,300 pesos a con necesidad de diversos ornamentos.119
réditos afianzados con una casa junto a la plaza de la villa y Tan suntuosas como barrocas, las procesiones y manifes-
una finca perdida, por no haberse encontrado el testamento taciones públicas de la religiosidad eran imprescindibles en
respectivo.117 el proceso evangelizador que requería de un culto ostentoso,
Se registran donaciones de objetos de platería, telas fi- apreciado no solamente por los criollos y peninsulares, sino
nas, vestidos y valiosas alhajas para las imágenes del pueblo también por los indios y la sensibilidad misionera. En las po-
de San Esteban por parte de destacadas damas santiago-salti- blaciones gemelas, como en el virreinato en general, las pro-
llenses, teniendo preferencia por Nuestra Señora del Rosario cesiones contaban con la rigurosa presencia de las cofradías,
y la Virgen de los Dolores, aunque también por la de las prominentes generadoras de ritos y normas de comporta-
Ánimas y los Cinco Señores. Para el momento de la secula- miento social, y eran iniciadas por las autoridades religiosas,
rización del templo muchas joyas de las cofradías tlaxcaltecas civiles y militares. En estas actividades, los estandartes y las
eran custodiadas por estos vecinos de la villa, lo que da una imágenes de los santos patrones representaban la expresión
idea de la participación de criollos y españoles en las finan- de la identidad solidaria de las asociaciones, cuyos símbolos
zas de sus cofradías.118 constituirían en la mentalidad colectiva un prestigioso factor
Las confraternidades también patrocinaron la fabrica- de estabilidad.
ción de retablos y la adquisición de pinturas, esculturas y Se hizo frecuente la representación de la eucaristía, el
mobiliario como tapices, bancos, sillas, pedestales para los misterio de la presencia real de Cristo en el pan consagra-
cirios y demás ornamentos. En el hospital, en la capilla y sus do, dogma que exaltaba la comunión de los santos como

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acto culminante del cristiano. La celebración del Santísimo nada con velas y, con el tañer de campanas, se invitaba a los
Cuerpo de Cristo, o de Corpus Christi, incluía una solemne parroquianos a participar con campanillas, himnos, salmos
procesión con los clérigos y nobles portando luces encendi- y oraciones en el llamado Viático del Santísimo Cuerpo de
das, escoltando la custodia bajo un palio, incensándolo cons- Nuestro Señor Jesucristo.122
tantemente, debiendo acompañarle hasta la iglesia de donde En la segunda mitad del siglo XVIII, en el pueblo tlax-
salió. El orden de los participantes y el ceremonial estaban calteca se llevaba a cabo una procesión cada viernes por la
meticulosamente diseñados para dar la mayor gala al rito. noche para rezar el Rosario, donde participaban las cofradías
Las leyes de Indias establecía la obligación de arrodillarse de las Benditas Ánimas, de los Dolores, de San José y, pro-
al ver pasar por la calle el Santísimo Sacramento. Debido a bablemente, también la del Rosario. En esta ceremonia los
la suntuosidad de la ceremonia no se permitían las danzas, participantes portaban faroles para las velas y cantando los
sólo oraciones, himnos y salmos, aunque sabemos que en el Misterios desfilaban por la plaza del pueblo, además de “las
pueblo tlaxcalteca se estilaba también el uso de cohetes.120 calles acostumbradas”, una de ellas citada como “la calle de
Para esta ceremonia se recomendaba el adorno decente la Estación”, probablemente refiriéndose a un Misterio del
de las fachadas de las casas, con colgaduras, tapices e imáge- vía crucis donde se hacía una estación en el recorrido.123
nes, y debían barrerse las calles y regarse con flores olorosas Al padrinazgo ejercido por las confraternidades sobre
para dar mayor esplendor a los eventos y procesiones. En los eventos públicos bien podemos añadir la música, indis-
1789 la parroquia de San Esteban contaba con un coche, o pensable para el lucimiento de las procesiones de la villa, y
cupé, pintado en colores azul y oro, con terciopelo carmesí la danza, tan cara a los indios y la mentalidad evangelizadora
en su interior, además de guarniciones y un tronco de mulas de los misioneros franciscanos. En el caso particular de la
golondrinas para sacar en procesión al Señor Sacramentado parroquia del pueblo se observa un marcado carácter mu-
en una custodia.121 sical de sus celebraciones religiosas, se mencionan cantores
Cabe tener en mente que en la Nueva España se esta- desde la mitad del siglo XVII, mientras que en 1728 eran
bleció la obligación legal de confesarse y comulgar para todo acompañadas por cantores, un organista y la música de chiri-
cristiano en peligro de muerte, pudiéndose confiscar la mi- mías. Cabe observar que para la bendición del nuevo templo
tad de los bienes en caso contrario. Debido a ello era menes- parroquial de Santiago Apóstol en 1800, la música y los co-
ter dar la comunión a los enfermos, teniendo que trasladar el ros corrieron a cargo de los reverendos frailes franciscanos,
pan para consagrar hasta su domicilio. Este pan era llevado reinstalados en su nuevo templo y convento en la villa desde
bajo un palio o quitasol, y se preveía una procesión ilumi- 1787. En el contexto de una política de integración cultu-

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ral entre la villa y el pueblo indio, la solemne procesión fue Tercera Orden de Penitencia del pueblo, dio posesión del
presidida por la imagen de San Esteban, como padrino de terreno a los frailes, procediendo a notificar al Gobernador
la ceremonia, encabezando la delegación tlaxcalteca su cruz de la Provincia de Coahuila de la fundación del convento
atrial y una graciosa danza.124 para su superior autorización. Curiosamente el templo y el
Hacia 1669 aún sobrevivía la tradición de los vecinos convento ya se mencionan en el año de 1791, pero, dos años
indios de hacer ofrendas de cera, pan y vino sobre las se- después, el templo es llamado Capilla de los Terceros, al norte
pulturas el Día de los Fieles Difuntos; una costumbre que de la cual se había formado una calle que continuaba hasta
los frailes intentaron erradicar por alguna razón, quejándose la plaza. Tal localización coincide con la del actual templo de
amargamente las autoridades civiles ante el Obispo de Gua- San Francisco.127
dalajara.125 Es muy probable que el templo principal no haya podi-
Las velas y el incienso fueron elementos importantes en do ser concluido en el corto plazo comprendido entre 1787
la celebración de la misa y otros oficios divinos festivos y y 1791, levantándose mientras tanto una capilla terciaria que
funerarios, y la tradición prehispánica del uso del copal se existió hasta mediados del siglo XX con el nombre de San
conservaba en San Esteban en 1760.126 Francisco. La capilla pudo haber sido financiada por las fa-
Pero he aquí que ocurre la secularización de la parroquia milias saltillenses que antes habían pertenecido a la Tercera
franciscana de San Esteban en 1768. Tal debió ser la magni- Orden de la parroquia tlaxcalteca, cofradía suprimida —muy
tud del descontento por el despojo perpetrado y la persis- a su pesar— entre 1768 y 1777.128
tencia de los vecinos criollos, que para finales del siglo los Otras cofradías tlaxcaltecas se fundaron bajo la adminis-
frailes de la seráfica orden habían retornado a la localidad, tración secular del templo de San Esteban. La de San José,
estableciéndose esta vez en la villa de Santiago del Saltillo. en 1790, con permiso del Ilustre Ayuntamiento del pueblo y
Ahí erigieron un templo conocido de manera generalizada del cura bachiller Pedro Fuentes, quien cinco años después
como de San Francisco, aunque parece haber sido dedicado se desempeñaría como párroco del Saltillo. En sus consti-
al Señor San José‚ al igual que la escuela anexa fundada a la tuciones se obligaban los cofrades a ofrecer misa y rosario
vuelta del siglo y conocida como Colegio Josefino. la víspera de la celebración del santo varón, así como los
La colecta para construir el nuevo templo franciscano se días 19 de cada mes. La Hermandad de Nuestra Señora de
inició en 1778 y para 1787 aún no se iniciaba la obra mate- la Soledad fue fundada en 1793 bajo el auspicio del mismo
rial. Ese año, el Cabildo de la villa, conformado, entre otros, cura párroco. Aparentemente en ese mismo año comenzó a
por don Juan Landín, un destacado cofrade de la extinta colectar limosnas la hermandad de Nuestra Señora de los

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Dolores, contando con Indulgencias Plenarias para los que declaró ilegales las hermandades y los fundos piadosos por
se confesasen y comulgasen los viernes de Dolores, transfi- no haber sido constituidos conforme a las leyes.130
riéndose en la parroquia de San Esteban el privilegio al día En la actualidad, la Cofradía del Santo Cristo de la Ca-
sábado para que el viernes se celebrase en la villa.129 pilla, una de las varias subsistentes, es representativa de la
Para finales del período virreinal, todas las cofradías tlax- arraigada tradición de las hermandades. En su fiesta, el seis
caltecas tenían sus contrapartes en la parroquia de Santiago de agosto, las danzas tlaxcaltecas hacen memoria a la estrecha
del Saltillo, y se nota una tendencia del clero secular por reciprocidad religiosa entre las antiguas poblaciones herma-
lograr una convergencia en las devociones y lógicas de culto nas, cuyos templos y centros urbanos se encontraban a unas
de ambas poblaciones. cuantas varas de distancia.
Si bien durante el siglo XVIII y principios del XIX las
hermandades se congregaron al son de campanas para rendir
cuentas y elegir nuevos mayordomos en presencia de las au-
toridades civiles y del Juez Eclesiástico, después de 1821 lo hi-
cieron ante el Presidente de los respectivos Ayuntamientos. ¢
En 1827, la autoridad civil del pueblo de San Esteban
declaró a las cofradías del Rosario, Dolores y Divinísimo nu-
las por no acreditar su fundación ni autorización eclesiástica
y civil, corriendo igual suerte las de San José, las Ánimas y
de la Soledad. Sus caudales, tanto muebles como inmuebles,
debieron pasar al Fondo de Propios y Arbitrios municipales
del Pueblo, donde las cofradías tuvieron que presentar la do-
cumentación correspondiente en un término de un año para
acreditar su legalidad y restituir sus derechos. Si bien dos
años después, el párroco continuaba presentando los expe-
dientes correspondientes, las cofradías tlaxcaltecas del Santí-
simo Sacramento y de Nuestra Señora del Rosario hicieron
entrega al Ayuntamiento de alhajas y el edificio del hospital.
En 1834, cuando de dos se formó un solo pueblo, el cabildo

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III

El Gremio de San José

Carpinteros, retablistas e imagineros


en el valle de Saltillo durante el siglo XVIII

Hablar de carpinteros es hablar de pulir, ajustar y entallar;


es sacar a colación el lápiz, el nivel y el compás, sin olvidar
la regla, formón, taladro y serrucho, martillo, escoplo y cepi-
llo. También es mencionar a San José, el padre putativo de
Jesús, pues, en acuerdo a la tradición bíblica, lo tenían como
patrono de su oficio los carpinteros, doradores y artesanos
asociados a la madera, formando con frecuencia cofradías a
su devoción y bajo cuyo patronato estaba la Nueva España y
América.131
El trabajo con la madera tenía varias vertientes. Así, un
carpintero de lo prieto hacía obras rústicas como las armaduras,
andamios, armazones, molinos, norias, ruedas de carreta y
obras donde contaba más el sentido utilitario, la resistencia
y la durabilidad, en oposición al carpintero de lo blanco, el

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cual empleaba maderas escuadradas y blancas, para trabajos 1615, mientras en el pueblo de San Esteban se daba inicio
más finos, dominando la técnica y la ornamentación para a la construcción o reconstrucción del templo parroquial y
elaborar tanto sillas y mesas como los artesonados de gran- se buscaba a los indios carpinteros para tallar las vigas, en la
des complicaciones geométricas, herencia de la arquitectura villa del Saltillo, Andrés Rodríguez, maestro carpintero, se
musulmana en España.132 comprometía con Bernabé de las Casas a construir un moli-
Por su parte, la talla artística de la madera era un traba- no de fundición en la hacienda de las Salinas. El oficio debió
jo altamente especializado, para la elaboración de imágenes, ser prometedor, de tal manera que ese mismo año, Juan Ro-
ornamentos y retablos. El oficio necesitaba el aparejo de la dríguez, tutor de Juan Ramos de Arriola, puso al menor de
madera tallada, ensamblado y tratarla con lino y colas, lijan- edad como aprendiz de carpintero.134
do las asperezas para sellar poros y cubriendo los resanes, Durante esa primera mitad del siglo XVI debió existir
pernos y clavos. En la imaginería y la retablística, el trabajo una gran demanda de carpinteros, como lo demuestra el he-
de los doradores iniciaba con la preparación o imprimación, cho de encontrar residiendo en la villa del Saltillo a Francis-
consistente en varias manos de cola, yesos y arcillas (en par- co de San Miguel, quien se había trasladado desde la ciudad
ticular el bol de Armenia, una arcilla roja muy fina y de color de Zacatecas. Al testar en 1669, heredaba a sus hijos varias
rojo oscuro). Sobre esta capa se colocaban las hojas de oro casas, que, aunque modestas, demuestran el posicionamien-
de 23 o 24 kilates, presionadas con algodón o colas de co- to social y económico de un artesano inmigrante.135
nejo para fijarlas de manera uniforme. Ya secas, las láminas Poco se habla de este gremio a lo largo del siglo XVII y
se bruñían con piedras semipreciosas como ágatas, piedras principios del siguiente; se menciona en 1730 a Diego de
calientes o instrumentos de hueso. Al parecer, por la gran Olivarrí, y en 1743 a Juan Antonio de Liendo, con el título
demanda de la fábrica de retablos y el prestigio que llevaba de Maestro de Carpintería. Este último también era origina-
consigo, en 1704 se separó a los entalladores de retablos del rio de Zacatecas y se encontraba viviendo en la calle de Santa
gremio de carpinteros, constituyendo el de arquitectos en- Ana (hoy de Arteaga), en el extremo oriente de la villa del
sambladores.133 Saltillo, prácticamente un barrio marginal.136
Sin duda imprescindibles en la fabricación de la vivien- De la movilidad que presentan los artesanos, viajando de
da, muebles y estructuras propias para la producción, los car- una población a otra, da ejemplo la orden que el virrey dio
pinteros estuvieron presentes en el valle del Saltillo desde en 1717 a don Martín de Alarcón, gobernador de Coahuila,
los primeros años de de su fundación; aparecen en los do- para enviar carpinteros y herreros a la fundación de pueblos
cumentos oficiales en la segunda década del siglo XVII. En en Texas. Esta movilidad de los artesanos propició que para

104 105
mediados del siglo XVIII se haya implantado en las princi- encuentran documentados algunos trabajos especializados
pales ciudades norteñas, como San Luis Potosí, Zacatecas y desde los inicios del siglo XVIII, aunque ignoramos la proce-
Chihuahua, el gusto por el estilo barroco, difusión posible dencia de los artífices.
gracias a la formación de corrientes artísticas o escuelas re- Sabemos que en el pueblo tlaxcalteca se llevaban a cabo
gionales, principalmente en Querétaro y el Bajío, durante el trabajos para la parroquia, donde el dorador Domingo Pérez
siglo anterior, que dieron inicio a costumbres de aprovecha- de León reparaba una imagen del Señor y su cruz en 1722.
miento de los materiales locales e implantaron innovaciones Cuando se reconstruyó el templo, terminado en 1739, se
compositivas. Dada la cercanía del Saltillo con Zacatecas, no le fabricó un retablo de tres cuerpos, dorado, que contaba
es de extrañar la migración de artesanos, siguiendo la de- con 14 imágenes, y para 1744, Cristóbal de Robles Navarrete
manda por el oficio, así como las influencias estilísticas de fabricaba otro para el mismo templo, con un costo de 80
aquella urbe minera en nuestra comarca.137 pesos. Ignoramos si los artesanos eran oriundos del pueblo
Pero de la falta de carpinteros especializados en retablos indio o de la villa criolla. En 1768, el inventario de bienes de
y obras de mayor envergadura da buen ejemplo el caso de la parroquia de indios hace referencia a varios altares nuevos,
Monterrey, donde el retablo del altar principal de la parro- mientras que en la capilla de la Tercera Orden se habían
quia, citado desde 1676, para 1735 permanecía sin dorar y terminado los trabajos de talla, instalación y dorado de un
era muy tosco, según informaba el gobernador del Nuevo retablo dedicado a Jesús, mientras que el del Santo Cristo,
Reino de León. Para 1740 los vecinos esperaban la llegada también nuevo, permanecía sin dorar. Poco antes de 1789,
de un retablo que se había mandado fabricar a la capital vi- las autoridades del pueblo compraron un retablo para Nues-
rreinal, evidenciando el hecho que, a pesar de los costos de tra Señora de los Dolores a don José Tiburcio Medina, en
traslado en carreta, resultaba más económico que llevar a los Santa María de las Parras, pueblo donde varios retablos exis-
artesanos a Monterrey. Ya para 1759 se terminaba el retablo tentes, incluso en el templo de San Ignacio y el Santuario de
dedicado a San Francisco Javier (Apóstol de las Indias) do- Guadalupe, evidencian una manufactura local, pudiéndose
nado por legado testamentario por doña Juana de León, pu- inferir la existencia de obreros especializados, talladores, en-
diendo inferirse que se fabricaba en esa ciudad y, por ende, sambladores y doradores, tanto en Parras como en el valle de
la presencia de artesanos especializados.138 Saltillo, al menos desde mediados de ese siglo.139
Desgraciadamente, poco se ha estudiado la producción Durante la época virreinal, la producción artesanal de
artesanal del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y nuestra región muy probablemente siguió los patrones de la
son escasos los ejemplos que se conservan de carpintería; se ciudad de México, donde la gran mayoría de los oficios es-

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taban minuciosamente organizados y reglamentados por dis- para desempeñarse como obrero. Así, en el entendido que el
posiciones legales llamadas ordenanzas. Éstas comprendían la pupilo viviría y trabajaría bajo la tutela del carpintero, como
organización del trabajo, las características de las materias pri- miembro de su familia, suponemos que el artesano tomaría
mas y de los artículos manufacturados, manteniendo la admi- en sus manos la formación religiosa del alumno. El contrato
nistración colonial un estricto control de la calidad, volumen también servía como carta-poder para obligar al niño a per-
y precios de la producción, limitando la competitividad entre manecer en el taller, pudiendo el nuevo tutor ir y traerlo con
los agremiados para favorecer una especie de monopolio colec- prisiones en caso de ausencia.142
tivo con una repartición más equitativa del mercado.140 En general, después de varios años de experiencia, un
Los patrones productivos del pueblo tlaxcalteca no de- oficial podía llegar a ser maestro, aprobando los exámenes
bieron ser muy diferentes a los de sus vecinos hispanos del teóricos y prácticos de maestría propios del oficio ante las au-
Saltillo, considerando la condición de hidalgos y otros pri- toridades gremiales y el Cabildo de la ciudad. Los maestros
vilegios relativos a la protección de la producción artesanal artesanos tenían una personalidad jurídica que les otorgaba
otorgados a los indios cristianos de Tlaxcala por el Virrey, privilegios tales como poder laborar de manera indepen-
en 1591, como incentivo para colonizar el noreste novohis- diente, comprar y vender públicamente, así como tener voz
pano.141 y voto en las decisiones gremiales. Sus compromisos oficiales
Como en otros oficios, las técnicas tradicionales y los los obligaban ante sus gremios y las autoridades de la Coro-
secretos del arte de la carpintería eran transmitidos de padre na, además de las respectivas cofradías. Los maestros de la
a hijo y de maestro a pupilo, iniciando el aprendizaje a tem- capital virreinal se reunían el primer día del año, o el del
prana edad. En 1615, el maestro carpintero Andrés Rodrí- santo patrón del oficio, para nombrar a las nuevas autori-
guez y Juan Rodríguez (quien a la fecha debió ser escribano dades gremiales. Las ordenanzas gremiales tenían un fuerte
y sirviente de Alberto del Canto, fundador del Saltillo), en espíritu religioso, favoreciendo la constitución de cofradías
calidad de tutor y curador de la persona y bienes de Juan Ra- que requerían de la participación solidaria de sus miembros
mos de Arreola, celebraron un contrato poniendo al niño en y destinadas al culto del santo patrono, el mutuo socorro y
calidad de aprendiz del oficio por dos años. Las condiciones el buen morir.143
impuestas en el acuerdo obligan al artesano a darle vestido En sus orígenes, los gremios europeos eran hermanda-
al menor y curarlo de sus enfermedades, proporcionando los des que reunían a los obreros y hermanos de oficio llamados
conocimientos del arte sin reservarle cosa alguna, otorgando, oficiales. La tradición medieval pasó al Nuevo Mundo con la
al finalizar el adiestramiento, las herramientas convenientes conquista, en el siglo XVI, época de que datan las primeras

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ordenanzas del Cabildo de la ciudad de México, lugar donde camarín del Señor, de correspondiente tamaño con su vi-
se encontraba el grupo artesanal más importante, productivo driera de cristal y cortesía [sic por cortinas] de tisú”.145
y mejor organizado de la Nueva España. Aunque se hace refe- A mediados del siglo XVIII se hicieron efectivas las lla-
rencia indirecta a los gremios llevando en hombros la imagen madas Reformas Borbónicas, destinadas a asegurar un férreo
de San Pedro el día de la dedicación del templo parroquial control de la economía virreinal y el centralismo político,
de la villa del Saltillo en 1800, en los acervos documentales impuestos por el despotismo ilustrado español. Así empezó
del patrimonio histórico de la ciudad hasta ahora nada se un proceso de secularización de las parroquias de indios y
ha encontrado que indique la existencia de organizaciones de las misiones, entregadas al clero secular, dirimiéndose la
corporativas de artesanos. Considerando la mentalidad de polémica sobre los diezmos, puesto que los indios no paga-
la época, probablemente los trabajadores se agrupaban en ban el diezmo al obispado, aportando, en cambio, servicios
torno a los santos patronos, recordando la tradicional vincu- personales o comunitarios llamados tequio. De esta manera,
lación de San José con los carpinteros, también patrono de con seguridad creció la liquidez de los obispados así como
los entalladores. Los antiguos callejones de las Matanzas (hoy el patronato y la demanda eclesiástica de construcción de
de Arroyo), o el de Zapateros, en Saltillo, reciben su nombre templos y catedrales, al igual que de ornamentos e imágenes
por haberse establecido en ellos artesanos o comerciantes para el culto. Y al aumentar la demanda, seguramente creció
con sus talleres, en esa época llamados tiendas u obradores. la oferta de mano de obra especializada en trabajos de talla,
Éstos debían instalarse en lugares colindantes a la calle o con ensamblado, dorado, estofado y policromado de madera.
acceso franco para permitir una fácil inspección de los tra- En ese contexto, durante la segunda mitad del XVIII,
bajos por parte de los clientes y las autoridades gremiales.144 en la localidad se desata un celo constructivo marcado por
Durante la primera mitad del siglo XVIII se trabajaba la fábrica de varios templos, tanto de los religiosos francis-
afanosamente en la construcción de la Capilla del Santo canos y jesuitas como del clero diocesano y capillas hacen-
Cristo, en el Saltillo, la primera construcción abovedada de darias, propiciando la demanda de ornamentos e imágenes.
que se tiene noticia en nuestra región. Ya desde el día prime- Se trabajaba simultáneamente en las obras de las parroquias
ro de enero del año 1758 se daba inicio a la construcción del de Santiago, en Saltillo; Nuestra Señora, en Monterrey, y
retablo, que al parecer se mandó fabricar a Aguascalientes, en la de Santiago de Monclova. Se construía la capilla de la
con el afamado retablista Felipe de Ureña. El bachiller Pedro hacienda de la Purísima Concepción, de don Juan Landín,
Fuentes, en la crónica redactada entre 1792 y 1804, indica cerca de Saltillo, en la década de 1770. A fines de ese siglo se
que: “el colateral es de preciosa hechura, sobredorado, y el ponían los cimientos de una catedral para Monterrey, misma

110 111
que quedaría inconclusa, al tiempo que se construía la nueva En la antigua Calle del Cerrito (actualmente de Nicolás
capilla para la Tercera Orden (hoy templo de San Francisco) Bravo) tenían su residencia las familias de comerciantes y ha-
y se levantaban los muros del monumental templo francisca- cendados criollos y peninsulares más acaudalados de la villa.
no, que también quedaría inacabado, en la villa del Saltillo. El escribano del censo incluyó en su circunscripción a:
Debido al interés borbónico por conocer la situación
productiva y administrativa del virreinato novohispano tene- Don Juan de Zepeda (sic), oficial, de 50 años.
mos la fortuna de disponer de varios censos de población de Don Lucas de Avila (sic), carpintero, de 30 años.
finales del siglo XVIII, los cuales, aunque parcos, arrojan luz Don Joaquín Rodríguez, maestro carpintero, de 73 años.
sobre los diversos oficios de los pobladores del valle de Salti- Xavier Ramos, carpintero, de 60 años.
llo, y encontramos carpinteros que trabajaban en haciendas Juan José Rodríguez, oficial, de 35 años.
y zonas rurales, aunque el grueso de estos artesanos residía
dentro de las trazas urbanas. El padrón de 1777 proporciona En la entonces Calle Real de Santiago (hoy de General
valiosos detalles sobre los pobladores de la villa, enlistados, Cepeda) y los callejones colindantes, vivían las familias de más
por el escribano, por barrios o demarcaciones, y se encuen- antigua tradición en la villa. En sus extremos crecieron asenta-
tran indicadas las cabezas de familia con residencia perma- mientos semirrurales donde residían labradores, arrieros y uno
nente, muchas de las cuales tendrían sus talleres junto a sus que otro artesano. Al sur, cerca del Ojo de Agua y de un acceso
viviendas.146 para carretas y mulas procedentes de Zacatecas y San Luis Poto-
En el distrito de la Calle Real (hoy de Hidalgo), enton- sí, para mediados del siglo XVIII se había desarrollado el Barrio
ces la principal por conectar los accesos urbanos al norte y de Guanajuato, entonces limitado al oriente por el arroyo origi-
sur con el centro del Saltillo, que incluye los callejones que nado en el manantial principal del Saltillo. Mientras tanto, en
convergían al poniente con el pueblo de San Esteban de la el extremo norte se desarrollaba el Barrio del Andrajo o de las
Nueva Tlaxcala, encontramos a los siguientes carpinteros: Chirinas, también limitado al oriente por el arroyo. En estos
distritos habitacionales, que el escribano define como Calle de
Joseph Joaquín Linares, oficial, de 50 años. Santiago, encontramos las moradas de don Juan Esteban Dá-
Felipe Guajardo, oficial, de 48 años. vila, maestro carpintero, de 55 años, y de José de Peña, de 32
Andrés Guajardo, maestro carpintero, de 28 años. años, único carpintero soltero en el listado.
Domingo de Osuna, oficial, de 51 años. Andrés Guajardo, de 28 años, aparece como maestro
del oficio, por lo que es de suponer que era originario de

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la villa, se consideraba español y sin relación de sangre con Santo Cristo hacia 1801, un año después de la solemne ben-
Felipe Guajardo, citado como mulato libre. Al siguiente dición de la nueva parroquial de Santiago. Santoscoy (1996)
año, en 1778, Andrés Guajardo ofreció donar 12 pesos en cita documentos de la época con referencias a un callejón
lo tocante a su oficio para el nuevo templo de San Francisco llamado de los Adame, al parecer correspondiendo a la ac-
que se construiría en la villa del Saltillo. Por su parte, Joseph tual calle de Juan Antonio de la Fuente, entre las de Bravo e
Joaquín Linares se señala como castiso (sic) y Xavier Ramos Hidalgo, a una escasa cuadra de la hoy catedral.149
como coyote, castas étnicas que se presentan en los diversos El maestro carpintero don Juan Esteban Dávila aparece
documentos saltillenses de la época. Todos los demás carpin- en 1777 como criollo de 55 años y originario del Saltillo,
teros debieron ser mayoritariamente criollos.147 que se encontraba viviendo con cinco hijos y un hermano
En el censo de población levantado en el año de 1785 llamado José Dávila, soltero de 24 años. En el censo de 1785
en la villa del Saltillo se citan 11 cabezas de familia con oficio se manifiesta casado y viviendo con sus hijos y una sirvienta
de carpintero, ellos son: Joaquín Mireles, Isidro Rodríguez, coyota, habitando su morada en el distrito de la Calle Real
Lucas de Adami (sic), Juan Esteban Dávila, Juan José Ro- de Santiago. Era hijo de Joaquín Dávila y de María de la Tri-
dríguez, Carlos Rodríguez, José Luis Seguín, Pedro Galindo, nidad de Espino. Sus hijos fueron el bachiller Ubaldo, José
José Antonio de Peña, Joaquín Linares y Rafael de Peña. Los Ygnacio, María Antonia, José Graciano y José Luis Dávila
primeros nueve se mencionan como españoles, mientras que de Cárdenas, habidos y procreados en su matrimonio con
Joaquín Linares como mulato y Rafael de Peña como coyote. Juana de Cárdenas. Testó en 1799.150
De los anteriores, se citan en el padrón realizado ocho años En 1755 Juan Esteban Dávila había comprado a Joaquín
antes a Dávila, Linares y Juan José Rodríguez. José Antonio Flores un terreno de 14 varas de frente por 48 de fondo, en
de Peña bien pudiera identificarse con José de Peña citado 60 pesos, sin especificarse su ubicación. Tres años más tarde,
en 1777. Del mismo modo, Isidro Rodríguez, que aparece compró en 100 pesos, a Ana María Flores, viuda de Joseph
en nuestro padrón como español, sería identificable con José de Estrada, un jirón de tierra, parte de un solar en el callejón
Isidro, un hijo adoptivo del maestro carpintero don Joaquín que salía de la Calle Real (hoy de Hidalgo) hasta la de San-
Rodríguez, aludido en el censo de 1777 como coyote de 14 tiago (hoy de General Cepeda), cruzando la del Cerrito (hoy
años. También resulta curioso notar la ausencia de los car- de Bravo). El citado callejón solamente puede corresponder
pinteros de apellido Guajardo.148 a la actual calle de Juan Antonio de la Fuente, en el tramo
Hasta donde sabemos, el carpintero Lucas de Adame comprendido entre General Cepeda y Bravo. De ser así, su
llevó a cabo la reparación del entarimado de la capilla del vivienda y taller se encontrarían en la misma calle que los de

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Lucas de Adame, una cuadra hacia el oriente, hacia la Calle Don Francisco de Cepeda, de 22 años.
Real de Santiago.151 Don Carlos Rodríguez, de 50, y sus hijos de 24 y 20 años
Ya desde 1771 encontramos al maestro Dávila haciendo con el mismo oficio.
composturas al altar de la cofradía tlaxcalteca de las Benditas Un hijo de doña Margarita Sánchez, el mayor, de 29
Ánimas, en la parroquia de San Esteban, cuyo lienzo había años.
sido donado, apenas una década antes, por el acaudalado En el distrito de la calle de Santiago (hoy de General Ce-
comerciante gallego don Juan Landín, vecino de la villa. En peda), que incluye a los barrios inmediatos de Guanajuato y
el año de 1800, el bachiller Pedro Fuentes señala a Juan Este- del Andrajo, encontramos como carpintero a un hijo de 21
ban de Avila (sic) como responsable de la hechura del portón años de don Esteban Rivera. Este último puede corresponder
lateral de la nueva parroquia de Santiago, recia puerta enta- a aquel citado en 1777 como casado con Antonia Sambrano
blerada que aún se conserva.152 (sic) y con un hijo llamado José, entonces de seis años.154
El padrón levantado en 1791 también revela la presen- Joaquín Linares es designado en el censo del 77 como
cia de carpinteros en la villa, pudiendo ubicarse a la gran José Joaquín, castiso y viviendo en el distrito de la Calle Real;
mayoría de ellos en el distrito que comprende las antiguas es el primer carpintero en orden de aparición, mientras que
calles de San Francisco, Real y del Cerrito (hoy de Allende, en el censo del 85 aparece como mulato y es el último de
Hidalgo y Bravo) que entonces componían el corazón urba- ese oficio en aparecer en el listado, lo que permite inferir
no de la villa. La calle de San Francisco constituía el lindero, que probablemente su vivienda se encontraba en uno de los
acequia de por medio, con el pueblo tlaxcalteca, llamada así extremos de la villa, al norte o al sur, cerca de las salidas al
en su tramo frente al templo de los padres franciscanos y su Camino Real.
cementerio.153 Al mencionar el censo de 1791 como carpintero al hijo
Los artesanos indicados son: mayor de doña Margarita Sánchez, viuda, de 60 años, cabe
comentar sobre el papel de la mujer en la producción arte-
Don Ángel, el Catalán, de 50 años. sanal. En general, para ingresar a un gremio y realizar acti-
Jesús de Aya[la], de 26 años. vidades artesanales se requería ser varón. A pesar de ello,
Don Manuel Gómez, de 36 años. en materia legislativa se intentó proteger a las viudas de los
Un hijo de don José Lorenzo Ferniza, de 23 años. oficiales y maestros, permitiéndoles mantener el taller del fi-
Joaquín Linares, mulato, de 60 años. nado esposo. Entre los carpinteros, la mujer podía conservar
Don Antonio Rodríguez, de 26 años. el taller teniendo en él a un oficial examinado, permitiendo

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a uno de los hijos ser reconocido en el oficio en un plazo de Ángel responsable de la manufactura de la puerta mayor, el
cuatro años.155 portón que antiguamente comunicaba la capilla del Santo
Por otra parte, don Carlos Rodríguez, con dos hijos car- Cristo con la parroquia, las cuatro puertas de las dos sacris-
pinteros, pudiera identificarse con un homónimo listado en tías, la reja del coro y la del bautisterio, el púlpito, el retablo
1777 que se declaró entonces como de oficio mercader vivan- del altar mayor, desde el principio hasta concluirse con el
dero y casado con Ana María Guajardo. Las edades de dos dorado en el año de 1800, al igual que dos retablos laterales
de sus hijos, José Luis, de 10 años, y José Francisco, de siete, que afortunadamente han sobrevivido al embate de los tiem-
coinciden con los hijos del carpintero de 1791, de 24 y 20 pos, uno de ellos terminado en 1806.158
años respectivamente. Cabe notar que de los 29 carpinteros Al parecer, el afamado carpintero también realizó obras
encontrados en los censos de 1777, 1785 y 1791, siete (cerca para el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, donde
de la cuarta parte) llevan el apellido Rodríguez, al igual que la cofradía del Santísimo Sacramento pagó en 1791 un peso
uno de los dos artesanos citados en 1615, lo cual nos lleva a “al Maestro catalán en cuenta de una mesa que sirve en el
conjeturar la probable supervivencia del oficio como tradi- altar mayor del Hospital”, cuenta liquidada con un peso y
ción familiar por casi dos siglos.156 dos reales más.159
Uno de los carpinteros de la villa que despierta una gran Por las obras sobrevivientes sabemos que el maestro Ga-
incógnita es citado en el censo de 1791 solamente como lín era un experimentado diseñador, entallador, ensambla-
“Don Ángel, el Catalán”, al parecer con cierta familiaridad dor y dorador de retablos. No sabemos si haya sido acredi-
por parte del escribano o informante responsable de redac- tado en el oficio ante las autoridades virreinales, aunque en
tar el padrón. El artesano, de 50 años, vivía en 1791 con su Saltillo se involucró tanto en obras de carpintería como, al
esposa, en la calle de San Francisco. parecer, de diseño arquitectónico, debiendo haber contado
Una hipótesis, no tan disparatada, sería identificarlo con con su propio taller y oficiales especializados para así poder
el maestro Ángel Galín y Anglino, mencionado por el bachi- encargarse de la factura de obras tan diversas como tarimas
ller Pedro Fuentes como responsable de las obras de la parro- y escaleras, puertas ricamente talladas, púlpitos dorados y
quia, al parecer desde 1794, hasta la dedicación del templo retablos monumentales.160
en 1800. Al parecer el maestro Galín había trabajado en San Dos veces se cita al maestro Galín en los documentos
Antonio, en la provincia de Texas, antes de llegar al Saltillo.157 del Archivo Municipal de Saltillo. En 1795 se le ordena se
Cuando el bachiller describe las obras interiores del tem- presente a declarar para hacer un avalúo y en 1800 la cor-
plo, justo antes de su solemne dedicación, hace al Maestro poración municipal acuerda encargarles a “los maestros de

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arquitectura y de carpintería” don Ángel Angelino (sic) y capilla del templo parroquial, colocado el 3 de septiembre de
Miguel del Bosque, respectivamente, la elaboración de un 1800, es posible apreciarlo solamente en la fotografía de finales
exacto plan del trabajo que requerirá la obra de reedificación del siglo XIX. Presenta similitudes con la puerta del costado, de
de las casas reales.161 madera de pino y sabino, de seis varas de alto por tres de ancho,
Obra del maestro Ángel, la puerta mayor, de madera de “con cerrojos y clavos de hierro y tachones de bronce”, atribuida
sabino tallada y de siete varas de alto por cinco de ancho, al antes citado maestro Juan Esteban Dávila.162
aún se conserva en la portada principal de la hoy catedral El maestro Ángel, el Catalán, vivía en la calle de San
y en la cara posterior del postigo sur se puede apreciar una Francisco (hoy de Allende). Tal arteria corría atrás de las ca-
inscripción que a la letra dice “Se acabó en 1794”. Y yo le sas consistoriales santiago-saltillenses y daba frente al templo
reto, apreciado lector, a empujar el pesado postigo con un franciscano del pueblo tlaxcalteca, en el corazón mismo don-
dedo y a denunciar al genio constructor si encuentra una de se juntaban las trazas urbanas gemelas y manifestaba una
sola evidencia de polilla en la madera. gran actividad mercantil, alojándose ahí tiendas y talleres en
El diseño y los motivos ornamentales de las puertas de el lado hispano de la calle.
las sacristías de la hoy catedral de Santiago, son un buen in- En el lado opuesto de esta importante vía, acequia de
dicio que nos permite atribuirle al maestro Ángel, el Catalán, por medio, además del conjunto religioso franciscano, se en-
la autoría de otras puertas saltillenses con grandes afinidades contraba la Plaza Tlaxcalteca, el mercado al aire libre más
estilísticas, en particular la que luce el actual edificio conoci- grande de la región. Sin embargo, el distrito así llamado en
do como Recinto de Juárez, frente al bautisterio del templo el censo, donde residía el maestro Angel Galín, debe incluir
(espacio antes llamado sacristía de arriba). El Recinto de Juá- toda la extensión de la calle, al norte y sur, tramos que en
rez corresponde a una antigua vivienda, ya citada a finales otros documentos se citan con diversos nombres, además de
del siglo XVII, que a principios del XVIII tenía su frente los callejones colindantes. Los datos del censo de 1791 pare-
hacia la entonces Calle del Cerrito. En la segunda mitad del cen indicar que en este sector de la villa aproximadamente el
XVIII el acceso principal se mudó a la fachada que ve al nor- 25 por ciento de la población eran mulatos y coyotes, a dife-
te, frente al costado sur de la parroquia, y la puerta principal rencia de las calles de Santiago y de los Huizaches con mayor
debió ser construida y colocada durante esta remodelación. proporción de españoles, dedicados algunos al comercio y la
El estudio minucioso de estas sobresalientes obras ayudaría mayoría de los oficios propios del campo.163
a valorar los pocos trabajos de carpintería virreinal que sobre- Por otro lado, es relativamente poco lo que sabemos
viven en la localidad. El portón que antiguamente dividía la sobre la producción artesanal del pueblo tlaxcalteca de San

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Esteban, aunque se han detectado tornos en los testamen- No está de más destacar que los indios mantenían una
tos escritos en lengua nahuatl de la segunda mitad del siglo gran homogeneidad étnica en el pueblo, además de estrechos
XVII. El censo de 1793 es un documento frío en detalles vínculos familiares dentro de los barrios. En una relación de
respecto a la población, cuya mayoría de cabezas de familia vecinos de 1744 todas las personas de apellido Zuárez (sic) apa-
se declara como de oficio labrador, y se observa en el listado recen viviendo en el barrio de la Concepción, al igual que los
la poca importancia puesta en los apellidos. A diferencia del Valverde, familia de escribanos que conservaron el oficio por
padrón de la villa hispana, realizado dos años antes, donde varios siglos, y cuya totalidad de personas con ese apellido apa-
se consigna una gran variedad de oficios, los pocos artesanos rece en ese dicho año en el barrio de San Esteban.166
del pueblo se declaran zapateros o carpinteros.164 Otra cosa notable es la edad de los carpinteros indios
Los carpinteros registrados en ese año de 1793 son los en 1793: el mayor tenía 48 años, mientras que el resto tenía
siguientes: entre 28 y 39. ¿Por qué no había carpinteros de mayor edad?
¿Habían migrado al fundarse otras colonias tlaxcaltecas en
Pedro Ramos, de 35 años. Uno de sus hijos se apellida el Nuevo Reino de León, Coahuila y Texas? ¿O existía una
Martínez. movilidad al desplazarse de una población a otra, siguiendo
Jorge Anselmo, de 39 años. las obras de construcción de templos en la región?
José de la Cruz, de 39. En 1792 se consignó un pago de la Cofradía del Señor Sa-
Nicolás Alberto, de 28. cramentado, cita en la parroquia franciscana de San Esteban,
Manuel Inocencio Zuárez (sic), de 48. por la cantidad de seis pesos y cuatro reales, al “maestro Nico-
lás el carpintero” como anticipo por el retablo que se encon-
Un caso curioso lo es el del carpintero tlaxcalteca José traba fabricando en la capilla del hospital. Es muy probable
de la Cruz, quien por un motivo u otro fue agredido en el que corresponda a Nicolás Alberto, citado en el censo tlaxcal-
Saltillo, y fue su esposa, María Nepomucena de Lara, quien teca de 1793, puesto que en el censo del Saltillo, levantado en
acudió ante las autoridades municipales de la villa a presen- 1791, no aparecen carpinteros de ese nombre. Aparentemente
tar una demanda. El día primero de febrero de 1790, se que- el trabajo se liquidó el siguiente año con nueve pesos y se le
jó de Matías Gaytan, el Barbero, de María, la Bola, mujer de pagaron otros nueve por la compostura del Tabernáculo del
Manuel Solís, y del comisario Pedro Galindo, por golpear a Santísimo. Hay que notar que por su apellido (De la Cruz),
su marido. Dos días después lo hizo contra Matías Gaytan. éste debe corresponder a un artesano de origen indio, y por su
¿Pues en que líos andaría metido el carpintero?165 labor, al fin, he aquí un retablista tlaxcalteca.167

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Pero hablemos de la materia prima del carpintero. La ma- lendario religioso anual, donde la tradición señalaba al Día
dera empleada por los artesanos locales debió provenir de los de la Candelaria (2 de febrero) como el inicio de la época
cerros y sierras cercanos al valle de Saltillo, consignándose este propicia para podar los árboles frutales y limpiar las acequias
hecho desde la primera mitad del siglo XVII, aunque la tala del pueblo. Así, el 5 de febrero de 1731 el Cabildo ordenó
debió ser práctica común desde la fundación de los poblados se tallaran las vigas para el templo. Al año siguiente, el 3 de
gemelos. El bachiller Fuentes, en su crónica escrita entre 1792 febrero se cortaron 33 vigas para la reparación de las celdas
y 1804 señala que las serranías que rodean el valle del Saltillo del convento franciscano y en 1733, el día 11 de febrero su-
estaban cubiertas de maderas de pinos, cedros, cipreses, enci- bieron al cerro el Gobernador, un alcalde y tres regidores,
nos, sauces, álamos y otras maderas útiles. Aunque de su ritmo para cortar 15 vigas y 50 morillos “para un salón que se ha
de deforestación para 1777 el padre Morfi comentaba que en de hacer para donde se encierra todas las vigas y materiales
la villa de Santiago había escasez de madera y la poca prove- que se junte” (sic). Esto significa que cortaron 65 árboles y
niente de la sierra era de difícil conducción y mal cortada.168 esperaban talar aún más.170
Ya desde 1576, las ordenanzas de la madera, dadas en la Hemos de suponer que al mencionar la palabra viga, los
ciudad de México, indicaban la obligación de cortarla du- documentos se refieren a árboles maduros, de tronco grueso
rante el cuarto menguante, probablemente porque, como y derecho, de donde se tallarían las vigas, mientras que los
todo buen ranchero sabe o debiera de saber, durante esa fase morillos pudieran ser árboles más jóvenes. Pero aún queda
lunar la savia del árbol inicia un movimiento descendente, una incógnita, cuando el escribano afirma: “mas a 11 días del
las maderas conservan menos líquidos, y al quedar las fibras mes de febrero subimos al cerro…” ¿A cuál cerro se refiere?
más cerradas son más resistentes, tanto al deterioro causado Considerando que el más cercano y dentro de la jurisdicción
por la intemperie, como al ataque de los insectos.169 tlaxcalteca es el ahora conocido como Cerro del Pueblo, muy
También es sabido por la experiencia popular que la probablemente debamos imaginarlo hace tres siglos poblado
mejor época del año para talar árboles es durante lo más por un bosque de coníferas. Ahora luce desierta, yerma, la
profundo del invierno, cuando el árbol está en una etapa singular referencia visual de nuestra ciudad.171
de, digámoslo así, hibernación. Esto es alrededor del 2 de El siglo XVIII coincide en los poblados gemelos con un
febrero. Se ha observando en documentos del pueblo de San período de creaciones arquitectónicas, donde en apoyo a la
Esteban de la primer mitad del siglo XVIII que las autorida- Iglesia, las cofradías y donantes particulares apadrinaron y
des iniciaban el corte de vigas y morillos para la construcción propiciaron la creación artística aportando los recursos nece-
durante el mes de febrero, aparentemente siguiendo un ca- sarios para el ornato de los templos y la creación de retablos

124 125
y ornamentos, lienzos y tallas, tratando directamente con los Purísima Concepción, declaró que el retablo, tallado y do-
artesanos, puesto que no era permitido negociar con imáge- rado en la ciudad de México, tenía un costo de 500 pesos,
nes o retablos en las plazas o ventas públicas por constituir mismo que incluía nueve lienzos al óleo y una vidriera, aun-
un desacato.172 que probablemente ese precio incluya los costos de traslado
Es poco lo que sabemos respecto de los costos de fabrica- desde la capital virreinal. La imagen de la Purísima, proba-
ción de retablos en la localidad como para establecer compa- blemente de bulto, tenía un valor de 27 pesos y cinco reales,
raciones y sacar conclusiones. Disponemos solamente de algu- mientras que el sagrario valía 10 pesos. En comparación, una
nos datos aislados. En la parroquia de San Esteban, en 1722 banca y dos escaleras de madera para subir a la torre, cuyo
se le pagaron a un maestro dorador 25 pesos por aderezar una costo, en conjunto, era de cinco pesos.174
imagen del Señor y diez por su cruz, y para 1744 se le entrega- Sin duda, la nueva parroquia de Santiago Apóstol en la
ron 80 pesos a Cristóbal de Robles Navarrete, los cuales se le villa, bendecida solemnemente en el año de1800, marca la
debían de un retablo. En la villa, el retablo del Santo Cristo última gran inversión de recursos en construcciones religio-
se inició el 1 de enero de 1758 y costó 400 pesos, contaba con sas virreinales de la localidad. El portón del costado costó
un camarín con 10 cristales y un sagrario de buen tamaño. En cerca de 180 pesos y el que la dividía de la capilla más de 200
1794 se gastaron en el pueblo tlaxcalteca dos reales en clavos pesos, probablemente más cara por tener dos frentes y mayor
para la obra del retablo del hospital. En las cuentas de la Co- cantidad de tallas. Otros precios indicados son: 300 por el
fradía de las Ánimas de San Esteban, en 1797, se consignan púlpito dorado y 12,000 pesos para el retablo mayor de 21
pagos de 87 pesos a un carpintero por la hechura del altar y varas de alto por 13 de ancho. El retablo de San José, de
46 pesos y dos reales para madera, a un herrero dos pesos por cinco varas de ancho por 14 de alto, costó 2,400 pesos; el de
cuatro alcayatas y tres reales por una aldabita para el crucifi- la Santísima Trinidad, de 13 varas de alto, 2,800 pesos; el de
jo, además de 10 reales por un aldabón para sostener el últi- Nuestra Señora de los Dolores, 980, el primero terminado
mo cuerpo del altar. Dos años después se gastaron 29 pesos en 1806 y los restantes antes de 1812.175
y cuatro reales para la pintura y materiales del mismo altar y Admirado el bachiller Fuentes por la economía de los
le pagaron 25 pesos a un maestro pintor por su trabajo. Para costos de las obras interiores del nuevo templo del Apóstol
1808 se pagaban cuatro reales a un escultor por componer el Santiago en 1800, indica que:
Tabernáculo de madera del Santísimo Sacramento.173
En el caso de la villa del Saltillo, en 1779, don Juan Lan- Parece creíble que con ese sólo caudal se hubiera hecho
dín manifestó los bienes que componían su hacienda de la el colateral desde su principio hasta concluirse con el

126 127
dorado, el camarín del SS Sacramento con tres cristales, de los santos, permitiendo autonomía sólo en lo referente a
de mucho costo, cuatro puertas de sacristías, puerta del paisajes, flores, frutas, animales y decoración en general.178
costado, reja del coro, púlpito y escalerillas del camarín La relativa autonomía de las autoridades de pueblo res-
del SS Sacramento, del púlpito, gradas del altar mayor y pecto a la villa y la condición de hidalguía con que fueron
otras [...], con la reja del bautisterio, cuyos gastos, según privilegiados los tlaxcaltecas desde 1591 debieron favorecer
las cuentas particulares de los cuadernos del Maestro la protección de las actividades artesanales, contando con un
Angelino [sic], son 9,000 [sic por 93,000] pesos. Dios amplio mercado al aire libre, donde el trato frecuente con el
sea glorificado.176 numeroso grupo de mercaderes santiago-saltillenses y la con-
vivencia entre ellos en las actividades religiosas, comenzaban
Es así como la construcción de la parroquia de Santiago a borrar las barreras culturales de las diferentes etnias.
Apóstol, en la villa del Saltillo, brinda un buen ejemplo del El problema de la sobrepoblación del pueblo de indios
patrocinio de la Iglesia a la producción artística y la derrama de San Esteban ya era notorio desde la segunda mitad del
económica que ello implicó. No es de extrañar, entonces, la siglo XVII, período en que fueron fundados los pueblos de
presencia del pintor Diego García, de 27 años, en el censo San Miguel de Nueva Tlaxcala (ahora Bustamante, Nuevo
de 1791, quien vivía con su familia en el lado hispano de la León) y San Francisco de Nueva Tlaxcala (ahora Monclova,
antigua Calle de los Huizaches, hoy de Morelos, la cual para Coahuila), y San Esteban aportó familias para su estableci-
finales de ese siglo marcaba al sur los linderos con el pueblo miento. Este proceso continuó a lo largo del siglo XVIII.
de San Esteban, acequia de por medio, una zona muy propi- Hemos de pensar que la demanda de imágenes, tanto para
cia para el comercio.177 los templos como para el culto doméstico, también crecía
En muchas actividades los indios estaban excluidos de de manera paralela. Sin embargo, es probable que tal nece-
las ordenanzas, pero su participación fue común en la mayo- sidad social no haya podido satisfacerse frecuentemente con
ría de los oficios. La tradición de la pintura indígena en el la compra de imágenes provenientes del centro del virreinato
norte de México debió ser tan antigua como su colonización, o de Guatemala, dados los costos del transporte y la inesta-
sabiendo del envío de pinturas y papel a los indios de Saltillo ble situación económica de los indios. Aunque no se han
entre 1601 y 1603, sin aclarar si se trataba de chichimecas o realizado estudios sistemáticos al respecto, existen suficientes
de tlaxcaltecas. Sin embargo, un siglo después se prohibió indicios que apuntan hacia la existencia de una escuela de
a los indios hacer pinturas religiosas sin ser examinados, a imagineros en San Miguel de Aguayo o de Nueva Tlaxcala.
fin de evitar la irreverencia que causaban las malas pinturas Su producción artesanal parece haber atendido la demanda

128 129
regional de esculturas religiosas. Ya para principios del XIX, figura del Señor de Tlaxcala —venerada en Bustamante, Nuevo
el regiomontano fray Servando Teresa de Mier reconocía el León—, entre 1688 y 1700.181
origen tlaxcalteca de la mayoría de las imágenes veneradas en Al parecer, en la segunda mitad del XVIII aún existía una
los templos de la región.179 importante producción artística en San Miguel de Aguayo o
La producción de esculturas de pasta de caña es una con- de Nueva Tlaxcala. Se cita al canónigo saltillense José Mi-
tribución técnica indígena a la imaginería virreinal y desde guel Sánchez Navarro ordenando fabricar en dicho pueblo
el siglo XV contó con el apoyo de los religiosos en el centro varias esculturas para las parroquias de Monclova y Monte-
del virreinato. Cabe recordar que el tema de la representa- rrey en la segunda mitad del XVIII. Considerando que dicho
ción de las imágenes utilizadas en el culto se había discutido pueblo fue fundado por familias procedentes de la Nueva
previamente en el Primer Concilio Mexicano, en 1555, en Tlaxcala del Saltillo, cabe cuestionar si las técnicas para la
las Constituciones Sinodales de Santa Fe de Bogotá un año manufactura de imágenes en el norte del Nuevo Reino de
después y durante el Concilio de Trento, en 1563. Se ordenó León pudieran trazar sus antecedentes a los artesanos de San
que los imagineros fuesen examinados previamente para evi- Esteban. Sólo basta tener en mente el caso del Santo Cristo
tar que algunos artesanos indios realizaran imágenes sin el de la Capilla, una imagen de pasta de caña y, obviamente, de
orden y decencia que ordenaba el arte de tradición europea, manufactura india.182
resultando inadecuadas para la devoción de los fieles.180 El uso de algunas partes humanas en la imaginería parece
Examinados o no por las instancias legales correspon- haber sido frecuente, en particular las cabelleras, las cuales eran
dientes, los indígenas norteños demostraron su capacidad empleadas también durante las festividades. Las referencias más
en la manufactura de esculturas religiosas; de ella hablan las remotas del fenómeno datan de 1591, cuando los inmigrantes
fuentes históricas. En 1686, el mismo año de su fundación, tlaxcaltecas obtuvieron 39 cabelleras como presentes de la auto-
los tlaxcaltecas del pueblo de San Miguel de Aguayo fabrica- ridad real durante la gran caravana hacia el norte, a Saltillo. Para
ron y donaron al pueblo de San Francisco de Coahuila una mediados del siglo XVIII, entre ornamentos, indumentaria y
imagen grande de Cristo llamado Señor de Esquipulas, proba- enseres diversos, los inventarios religiosos citan frecuentemente
blemente una réplica de aquel Cristo de piel sumamente os- cabelleras para las imágenes, tanto en la parroquia de San Este-
cura que se venera en Guatemala. También obsequiaron otra ban como en la capilla del Santo Cristo del Saltillo. Muy proba-
de nombre el Señor de Tlaxcala para la parroquia de la recién blemente éstas eran ofrecidas en promesa por un favor divino.183
fundada villa de Santiago de la Monclova. De igual manera En la antigua mentalidad nahuatl prehispánica se conce-
sabemos que el indio Bernabé García restauró la maltratada bía a la fuerza vital del ser humano residiendo en la sangre y

130 131
estaba presente en el cabello y uñas, elementos importantes
en la hechicería mesoamericana. Probablemente por tal mo-
tivo la tradición popular sobre el Señor de la Expiración (el
famoso Cristo negro de Guadalupe, Nuevo León) afirma que
la imagen cuenta con uñas y dientes humanos. Una historia
similar se repite sobre un Cristo de tamaño natural que re-
cibía culto en el antiguo hospicio de Guadalupe, fundo por
fray Antonio Margil en el Real de Boca de Leones (Villal-
dama Nuevo León), asegurándose también que se trata del IV
cuerpo momificado de un franciscano lego.184 Un retablista a salto de mata
Es de recordar que el espíritu mítico tlaxcalteca otorgaba a y un ejercicio de imaginación
las imágenes vida y personalidad propia, desarrollando en torno
suyo una historia de prodigios que daba inicio con un arribo Notas sobre el antiguo retablo del Santo Cristo
portentoso. Cada una poseía una historia individual y algunas

G
imágenes eran más milagrosas que otras, y su carácter volunta- racias a un humilde templo que no tenía retablo, el
rioso quedaba de manifiesto en algunas que no querían salir en antiguo retablo barroco que perteneciera a la capilla
peregrinación o preferían hacerlo a su arbitrio y a solas; estas del Santo Cristo aún se conserva, aunque mutilado,
narraciones colectivas se difundieron inicialmente de manera en la parroquia del antiguo pueblo de San Francisco, en
oral y después a través de novenas piadosas. Y ése es el caso de Monclova, Coahuila. Aparentemente fue retirado de su sitio
una gran cantidad de imágenes indias en nuestra región. original a principios del siglo XX, obedeciendo a los implaca-
Mucho falta por conocer sobre los gremios de carpinte- bles cambios en la moda decorativa, que vienen y van como
ros, retablistas e imagineros del valle de Saltillo durante el las tormentas de finales del verano.
período virreinal. Ojalá algún día los historiadores del arte El mueble dorado que una vez se irguió, a la vanguardia
retomen el tema y recuperemos una página perdida de nues- de la novedad, en el interior de la capilla, majestuoso, tras el
tra historia, para apreciar así las obras que aún se conservan altar mayor, da cuenta de tradiciones cultas y probablemente
en templos y casas de nuestra región. fue diseñado por un eminente artesano retablista y fabricado
por experimentados carpinteros, entalladores, ensamblado-
res y doradores. Es único en su género en nuestra región.

132 133
Al parecer su construcción inició el 1 de enero de 1758, era catedral y se tallaban y ensamblaban obras de escultura en
dorado y tenía una vitrina para la imagen del Santo Cristo.185 madera: imágenes y retablos, pero aún faltaba el altar mayor.
No hace mucho llegó a mis manos un trabajo de Guiller- Sabiendo que estaba en Aguascalientes el “insigne maestro”
mo Tovar y de Teresa publicado en Zacatecas donde afirma Felipe de Ureña, se le mandó llamar para entrevistarlo y se le
que el reconocido maestro retablista Felipe de Ureña había fa- contrató la obra por 25,000 pesos, una verdadera fortuna. Se
bricado el retablo del Santo Cristo, lo que explicaría tanto las trataba de una pirámide de tres cuerpos de talla afiligranada
tradiciones decorativas cultas en el diseño del retablo, como y dorada, de 15 varas y media (aproximadamente 13 metros)
las similitudes con algunos muebles existentes en Zacatecas.186 de alto y con una multitud de imágenes policromadas.188
Ureña fue un prolífico retablista cuya importancia ra- Para el ciprés de Durango, Ureña llevó artesanos espe-
dica en la difusión hecha del barroco estípite, una variedad cializados de la ciudad de México y seguramente hubo de
geométrica del estilo que se basa en el uso de un prisma u trasladar también materiales a una región de la cual desco-
obelisco invertido, decorado, a manera de apoyo o pilastra, nocía los costos y salarios. Ya se habían gastado 29,859 pesos
de moda durante la primera mitad del siglo XVIII. Constru- y medio real, a punto de exceder el presupuesto y aún sin
yó retablos en la ciudad de México y para Oaxaca, Veracruz concluir el monumental altar para la catedral de Durango,
y varias poblaciones norteñas. el maestro Ureña desapareció y por un tiempo fue imposible
Por una razón u otra, fuera por su carácter o por la com- localizarlo. La obra del ciprés prosiguió conforme a los pla-
petencia existente en el mercado, cerró su taller en la ciudad nos, gastándose más de lo presupuestado, y fue estrenado en
de México en 1748 y se trasladó a Aguascalientes, donde fue el año de 1760.189
contratado para elaborar los retablos de la parroquia. Desde Pero he aquí que aparece la noticia que la construcción
esta ciudad contrató la construcción de tres retablos para el del retablo del Santo Cristo, en Saltillo, inició el 1 de enero
templo jesuita de Zacatecas (hoy de Santo Domingo). de 1758 y debió estar terminado para 1762. Pocos años des-
En Zacatecas, los retablos del Colegio Jesuita fueron pués apareció el maestro Ureña en Guanajuato, construyen-
construidos entre 1746 y 1749. Afirma Tovar y de Teresa que do el templo de la Compañía, obra terminada en 1765. Es
estando en Zacatecas, Ureña firmó un contrato para cons- aquí donde surge la interrogante si, en su huida, pasó por
truir un retablo “para la capilla del Cristo de la parroquia de Saltillo, pues el retablo fue terminado e instalado de confor-
Saltillo”, así como el ciprés para la catedral de Durango (esto midad, salvando seguramente al retablista de sus problemas
es, una estructura con altares por varios lados).187 económicos. El Libro de la Cofradía del Santo Cristo señala
En Durango se terminaba la decoración de la magnífica que a fines de 1757 doña Josefa Báez Treviño, mayordoma

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de la hermandad, pagó por orden del obispo de Guadalajara dorada matizada con medallones de imágenes policromadas,
400 pesos “para la construcción del colateral que se está en- sostenidas en repisas finamente roleadas y decoradas con per-
tendiendo para la capilla del Santo Cristo”. Ese es el preciso gaminos y querubines. En el segundo cuerpo, continuando el
período de la desaparición de Ureña. ¿Andaría a salto de eje de las seudopilastras nicho, aparecen dos curiosas pilastras
mata o escondido en Saltillo?190 estípite, donde las pirámides invertidas sostienen enormes e
La riqueza del retablo del Santo Cristo evidencia los am- inusitados medallones con imágenes, algo que no habíamos
plios recursos disponibles para la fábrica y decoración de la visto en retablos anteriores. En la actualidad el conjunto rema-
capilla. En los años anteriores a su terminación, la región ta con un perfil semicircular, cuya cornisa se enrolla al centro
había experimentado un gran aumento de población y una en dos roleos (haciendo eco de aquella empleada en la fachada
creciente prosperidad en las actividades comerciales, habién- de la capilla del Santo Cristo), aunque sabemos, por sus carac-
dose descubierto metales en las minas de San Antonio de la terísticas, que es un agregado del siglo XX.
Iguana (ahora Lampazos, Nuevo León, cerca de Boca de Leo- De entrada vienen a la mente las inevitables compara-
nes), donde varios vecinos saltillenses tenían fuertes intere- ciones y detectamos afinidades estilísticas con los trabajos de
ses económicos. Aunque la tradición menciona la donación Felipe de Ureña en Zacatecas. La organización espacial del
de plata por parte de los mineros de la Iguana para la cons- conjunto y numerosos elementos ornamentales, sobre todo
trucción de la capilla, estas minas fueron descubiertas hacia los medallones en las pilastras, parecen seguir de cerca el mo-
1757 y su bonanza duró poco tiempo. Por ello, es probable delo de los retablos laterales del templo de Santo Domingo,
que dichos recursos hayan sido dedicados a la manufactura en Zacatecas, en particular con aquellos dedicados a la Gua-
del retablo, cuya fábrica inició un año después.191 dalupana y San Agustín. Son tantas las similitudes y coin-
Viendo el retablo que aún se conserva en la ciudad de cidencias con estos retablos de la capital zacatecana que los
Monclova, observamos que el mueble está totalmente dora- historiadores del arte debieran estudiar el tema más a fondo.
do y se compone de dos cuerpos monumentales, haciendo También resulta obvio que el retablo fue mutilado: ca-
el segundo las veces de remate. En el primero, dos pilastras rece de un par de las pilastras estípite, la calle central ha
estípites flanquean la composición. Sobresalen en el conjun- desaparecido y el remate superior es obviamente de manu-
to las molduras geométricas, el tratamiento vibrante de los factura posterior.
fondos así como las cornisas multiplicadas. Durante la última década del siglo XIX, la parroquia de
Lo primero que notamos son las inesperadas proporcio- Santiago Apóstol, en Saltillo, fue elevada a la categoría de ca-
nes de las pilastras estípite del primer cuerpo y su rica talla tedral y por ese motivo debieron haberse llevado a cabo obras

136 137
importantes en el edificio, como lo fue la terminación de la de la Nueva Tlaxcala, asentamiento gemelo de Santiago de la
torre de 72 metros que ahora apreciamos. También hubo Monclova durante el período virreinal. El retablo fue instala-
arreglos interiores, tanto en la antigua parroquia como en la do en 1955 y se conserva hasta nuestros días.195
capilla anexa, a fin de ponerla a tono con el estilo neoclásico Si observamos detenidamente el retablo, notaremos una
de moda. Muy probablemente fue en esta época que se reti- costura al centro, donde fueron retiradas dos de las volumi-
raron los retablos barrocos, conservándose solamente dos en nosas y altas pilastras estípites similares a las existentes en los
las capillas laterales de la ahora catedral.192 extremos, quedando solamente los pilares del fondo, ahora
El retablo del Santo Cristo fue desmontado y se instaló lado con lado. Además resulta notorio el agregado en el re-
en el Santuario Guadalupano. Al parecer el santuario virrei- mate superior para completar el circulo que lo corona, y si
nal había sufrido una ampliación o remodelación y fue ben- tratamos de continuar la circunferencia de cualquiera de los
decido solemnemente el 12 de diciembre 1890. Un sacerdo- lados, veremos que el círculo resulta mucho mayor que el
te de la Compañía de Jesús señaló en 1897 que “un antiguo ancho actual del retablo, motivo por lo cual el remate ahora
y muy rico retablo dorado que perteneció a una capilla de presenta una forma ovoide.
la parroquia, quedó tan bien ajustado a la pared del altar En un ejercicio de imaginación, para reconstruir hipoté-
mayor del nuevo Santuario, que la Imagen de Guadalupe co- ticamente el retablo original, es preciso determinar el círculo
locada en el medio es de un efecto sorprendente”. Es de su- del remate y “descoser” el retablo para ajustarlo al círculo,
ponerse que para ajustarlo a las medidas del santuario fuera ensanchando el mueble, agregar las dos pilastras estípites fal-
necesario mutilar el retablo de su parte central y superior.193 tantes, e imaginar el centro, donde alguna vez estuviera la
El antiguo santuario dio paso al nuevo, de estilo neogóti- vitrina del Santo Cristo. Ya entrados en el tema, ahora sí,
co, que ahora conocemos y el viejo edificio fue aprovechado solo falta un detalle: imaginarlo dentro de la capilla misma.
por las autoridades para instalar la escuela Miguel Ramos
Arizpe. Fue ahí donde, en 1934, Vito Alessio Robles viera el
antiguo retablo churrigueresco.194
A fin de procurar su conservación, el obispo Jesús María
Echavarría dispuso que el retablo fuera donado al templo ¢
de San Francisco en la ciudad de Monclova en el sector co-
nocido como “el Pueblito”, llamado así por corresponder al
antiguo pueblo tlaxcalteca de San Francisco de Coahuila o

138 139
V

La hacienda de Santa María

C
onstruida con piedra y lodo, vigas o morillos de ma-
dera, carrizos, sillar, cal y otros materiales de la región,
la antigua hacienda de Santa María aún permanece
de pie, viendo cómo su entorno inmediato se satura de naves
industriales, torres de cementeras, luces y bardas que domi-
nan el horizonte. Se ubica en el municipio de Ramos Arizpe,
Coahuila, aproximadamente a 24 km al norte de Saltillo. “A
seis leguas”, dirían los ancianos.
En el último tercio del siglo XVI, a raíz de la fundación de
la villa del Saltillo, la región de Ramos Arizpe quedó en manos
de Ginés Hernández, quien fundó una capellanía sobre sus
propiedades destinado a misas por la salvación de su alma. Por
dicho motivo, desde principios del siglo XVII su hacienda fue
conocida como San Nicolás de Capellanía (hoy Ramos Ariz-
pe, Coahuila). Don Ginés falleció en 1604 y nombró como
heredero a Baldo Cortés, primer cura párroco del Saltillo.196

140 141
La importancia del valle donde se ubica Santa María ra- Lorenzo de Llerena y Agundis, cura del Saltillo, en dos mil
dicaba en la fertilidad de sus tierras, al encontrarse en la par- seiscientos pesos.199
te más baja del valle del Saltillo recibía todos los excedentes Es por esta época que en los documentos ya se cita el
de sus aguas, además se encontraba ubicada junto al antiguo establecimiento como Santa María de las Charcas, diferen-
Camino Real, en una estratégica situación justo en la bifur- ciándola de la hacienda de San Diego, por lo que hemos
cación de las rutas a Monterrey y a Monclova. El sitio no sólo de suponer que alguna de las ventas o herencias solamente
era propicio para la agricultura de maíz y trigo, así como para corresponde a una fracción de la hacienda de San Diego,
la ganadería, sino también para el abastecimiento de forraje de la cual surge Santa María. Incluso en 1717 se empleaban
para los caballos y los animales que tiraban las carretas. Esta indistintamente ambos nombres, delatando su origen.200
zona estaba expuesta a los continuos ataques de los indios, A la muerte de Lorenzo de Llerena, probablemente por
que causaban graves daños a las haciendas.197 falta de herederos o por deudas acumuladas, la hacienda sa-
Las primeras referencias documentales sobre la región lió nuevamente a subasta pública, en 1703, y fue adquirida
datan de principios del siglo XVII, cuando Pedro Flores y por Joseph y Lorenzo Dávila o De Ávila, quienes cuatro años
Bartolomé de Herrera se permutan tierras y aguas de su pro- después la vendieron al general Matías de Aguirre en dos mil
piedad, heredadas uno de Baldo Cortés y el otro de Ginés cuatrocientos pesos.201
Hernández. Entonces surge la hacienda de San Diego, de Matías de Aguirre era un hombre importante, minero,
Bartolomé de Herrera, pero debido a sus deudas fue puesta comerciante y había ocupado el cargo de gobernador de la
en remate público y adquirida por Juan Morales. Éste tam- provincia de San Francisco de Coahuila o Nueva Extrema-
bién adquirió otra porción de las tierras de Beatriz de las dura. Tras la adquisición de la hacienda, de inmediato puso
Ruelas, en 1658, incluyendo parte de las casas, galeras, co- manos a la obra, abrió acequias, sembró maíz y probable-
rrales, agostaderos y los indios que tenía en encomienda.198 mente trigo y además compró un rebaño de 585 cabras. Al
En 1659, la hacienda de San Diego fue comprada por el poco tiempo ya contaba con 50 vacas, toros, yuntas de bue-
licenciado Juan Martínez de Salazar, quien la rentó a Juan yes aparejados para trabajar la tierra, mulas y caballos. Con
Flores de Ábrego y a José Flores, con todos sus aperos de el tiempo esta hacienda se convertiría en una de las mayores
labranza, casas, graneros y yuntas de bueyes. Al fallecer Mar- productoras de harina de trigo.202
tínez de Salazar, su hijo, Nicolás Martínez Moncada, pidió Al general Aguirre correspondió erigir en 1721 la capilla
ser declarado su legítimo heredero, y su solicitud debió ser a Nuestra Señora del Rosario, la cual aún se conserva. A su
aceptada, pues para 1687 vendía la propiedad al licenciado muerte, acaecida en 1731, la propiedad y una cuantiosa fortuna

142 143
pasaron a manos de su próspera viuda, Ana María de Alman- terminaba el pleito, el cual sin duda alguna daba señas de ser
dos, quien contrajo segundas nupcias con el afamado general un litigio largo.205
Prudencio de Orobio y Basterra, quien se desempeñara como Pero he aquí que Furundarena e Ynda presentaron un
gobernador de la provincia de Texas. Pero doña Ana falleció en testamento donde se les nombraba como herederos y de inme-
1752, heredando todos sus bienes a su desconsolado viudo y diato desde España, la hermana de Orobio argumentó que el
dejando instrucciones en su testamento para la construcción de documento era falso. No obstante, al parecer Juan de Goríbar
un altar dedicado a Santa Ana, en la capilla hacendaria.203 Orobio y Basterra también fue acusado de falsedad en la expe-
Una parte de la hacienda estaba en poder de la sobrina dición del poder otorgado por su tío para que sus albaceas y
de doña Ana, llamada María Ana (o Mariana) de Almandos, herederos formularan su testamento. Así estaban las cosas...206
casada con un acaudalado comerciante peninsular radicado El largo pleito judicial ocasionó en la hacienda daños
en el Saltillo de nombre Francisco Furundarena, quien se irreparables, de tal modo que cuando fray Agustín de Morfi
había iniciado como cajero del general Prudencio Orobio y visitó el sitio en 1777, comentó que las fincas casi estaban en
Basterra. Ellos fueron los padres del presbítero Pedro José de el completo abandono. La casa era grande y la huerta conta-
Furundarena, quien había nacido en la próspera hacienda, ba con vides y árboles frutales. “La capilla es un padrón de la
la cual la heredó de su madre, y pasó a radicar ahí. En 1790, antigua opulencia de sus dueños; nada tiene de hermoso o
a la muerte del obispo Rafael José Verger, Pedro José quedó magnífico, pero en todas sus partes manifiesta el mucho cau-
como obispo interino de la mitra de Monterrey.204 dal que se gastó en construirla y adornarla.” La finca contaba
Pero algunos no deseaban recibir migajas y tanto Fran- con trojes, molinos, represas, sistemas de irrigación, casas de
cisco de Furundarena como Juan Ángel de Ynda promovie- los trabajadores y muchas tierras.207
ron un juicio de sucesión de los bienes de Orobio, quien En 1796 la hacienda salió en subasta pública y fue ad-
había muerto sin descendencia y además intestado. De ma- quirida por José Mauricio Alcocer, vecino del real de los
nera casi simultánea, Isabel Orobio, hermana de Prudencio, Catorce, y José Antonio Gómez de Rada, de Saltillo, por $
también comenzó un juicio desde España para reclamar la 25,600.00, y Gómez Rada le vendió su parte a Alcocer tres
herencia. Y para atender el litigio de cerca, doña Isabel envió años después, a pesar de que el bachiller Rafael Trinidad
a su hijo Juan de Goríbar, quien llegó a la ciudad de México Ramos Arizpe y los demás herederos de la vecina hacienda
en 1769, a los 47 años, acompañado de sus hijos. Llegó a Sal- de San Diego se opusieron a la venta.208
tillo hasta 1773 para administrar la hacienda de Santa María, Como a las 10 de la mañana del 16 de marzo de 1811
entregada a él en fianza, como primer apoderado, en tanto llegó don Miguel Hidalgo, escoltado por dos centenares de

144 145
soldados de caballería. Se dirigía hacia el norte, con rumbo Temprano en la mañana del 17 de marzo se observaba
a la provincia de Texas y probablemente a los Estado Unidos un gran ajetreo y bullicio, mientras el contingente se pre-
en busca de refugio y auxilio. paraba para continuar su viaje al norte y se les agregó una
Ya de noche arribó la larga caravana encabezada por Ig- docena de carretas cargadas de rastrojo y maíz, además de un
nacio Allende, Ignacio Aldama, José Ignacio Jiménez y Ma- buen número de mulas con barriles de agua.212
riano Abasolo. Tras ellos venía una interminable fila de caba- Para 1824, la hacienda estaba en poder de José Ignacio y
llos y carruajes, soldados con lanzas, arrieros, familias enteras Juan Pablo de Alcocer, hijos de don José Mauricio.213
y mujeres cargando a sus niños; sacerdotes y batallones un El resto del siglo XIX está plagado de contratos de arren-
tanto desordenados. Atrás caminaban las mulas cargando el damiento de sus tierras y aguas, de ventas e hipotecas, salien-
tesoro, con una buena cantidad de monedas y barras de pla- do una buena parte de la propiedad nuevamente en subasta
ta; y en la retaguardia, carretas y mulas con maletas, baúles y pública en 1888. Pero a principios del siglo XXI, los descen-
pertrechos a punto de desbordarse. También se trasladaron dientes de don Mauricio Alcocer aún poseen tanto la casa
poco más de 20 cajas de pólvora y casi 30 cañones. Santa Ma- grande como la chica en el viejo casco de la hacienda.
ría hubo de dar cabida a un contingente compuesto de dos a En la actualidad, el sitio corresponde a un conjunto de
tres mil almas, además de los animales. Ahí pernoctaron.209 viviendas de adobe siguiendo la tradición constructiva regio-
Desde la hacienda de San Pedro, en la antigua villa de nal, alineadas a lo largo de lo que fuera el Camino Real.
Marín, Nuevo León, llegaron cabalgando Bernardo Gutié- Junto a este caserío, una pequeña barda define, frente a la fa-
rrez de Lara y sus hermanos, el presbítero José Antonio y el chada de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, el espacio
insurgente Enrique Gutiérrez de Lara, sumándose a la causa ceremonial del atrio. Es tan humilde la decoración exterior
de la libertad. Tras una larga entrevista con los militares, don de esta capilla, que su singular torre remite al uso de formas
Bernardo fue nombrado coronel y designado embajador de geométricas casi puras. Al centro, sobre el arco de la única
México ante los Estados Unidos de América, con la misión puerta de acceso, una pequeña repisa de temprana ejecución
de solicitar a Washington ayuda para la causa.210 barroca, hasta hace poco sostenía la protección de madera
Se asegura que en la capilla de la Virgen del Rosario el de la ventana del coro alto, misma que está guardada en el
Padre de la Patria había celebrado su última misa, pero esto templo. Una vez traspasado el umbral, caminando bajo el
falta a la verdad. Tiempo después, durante su juicio en Chi- coro hacia la nave en penumbras, el visitante descubre un
huahua, Hidalgo confirmó que desde Dolores, Guanajuato, añoso piso de madera formado por tableros. Un observador
no había celebrado misa alguna.211 curioso notará de inmediato una que otra inscripción en los

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tablones y los huecos para levantarlos, seña indudable de la vaqueros a punto de irse al rodeo y jovencitas listas para el
existencia de entierros. Arriba de nuestras cabezas, en una de baile. En el ambiente se respira tanto el aire de fiesta como
las vigas, aún puede leerse una inscripción que da testimonio aquellos polvos de la historia que nos invitan a regresar.
de la terminación de la capilla en el año de 1721.
De sus muros encalados, que alguna vez tuvieron color
y ostentaron pinturas colgando, destacan dos retablos barro-
cos totalmente dorados con tallas poco profundas y una cier-
ta ingenuidad en el tratamiento de sus pilastras estípites, que ¢
denota una factura tardía en el siglo XVIII. Los huecos mixti-
líneos donde debieran estar las pinturas de caballete perma-
necen vacíos, esperando el regreso de sus obras de arte, las
cuales se conservan bajo custodia en el templo saltillense de
San Juan Nepomuceno.
Casi al frente del templo está la casa grande, con un
amplio portal de viguería de la época. Las ventanas se en-
marcan con sillar y conservan algunas de las pocas protec-
ciones de madera torneada que restan en nuestra región. El
amplio zaguán presenta un piso de curiosas lajas de piedra
y conduce al patio central con portales en dos de sus lados.
Los techos son altos, los muros gruesos y, de repente, uno
que otro detalle ornamental que insinúa su construcción
en ese barroco siglo XVIII. En esta vivienda debieron alo-
jarse don Miguel Hidalgo y los cabecillas del ejército inde-
pendentista.
Pero el sitio no está muerto, basta con visita la vieja
hacienda el primer domingo de octubre para participar del
bullicio y las danzas de matachines que festejan a la Virgen
del Rosario. El aire huele a enchiladas y menudo. He visto

148 149
1. San José de los Cerritos

La comunidad de San José de los Cerritos se encuentra ubi-


cado a 200 metros de la carretera 57, atrás del hotel Camino
Real. El sitio corresponde a la antigua hacienda de San Die-
go del Mezquital (la cual incluía también a la actual comu-
nidad de La Aurora), terrenos mercedados en 1580 a Santos
Rojo, fundador y vecino del Saltillo.215
Es preciso hacer un paréntesis para aclarar que se men-
VI
ciona a Diego Núñez de Miranda como fundador de la
Las haciendas del agua Navarreña214 hacienda de San Diego del Mezquital, pero se trata de un
asunto que requiere una mayor investigación. No obstante,

A
también sabemos que la estancia de Núñez de Miranda co-
l noreste de Saltillo existe una zona salpicada de
lindaba con las tierras de Juan Navarro y de Santos Rojo,
antiguas haciendas y cuya singular historia se ve en-
otorgadas en propiedad en 1600, declarando en ese año que
lazada con los orígenes mismos de nuestra ciudad.
era la primera vez que solicitaba tierras en el Saltillo. Dichas
Nogaleras, casas de adobe, madera y tierra, e impresionan-
tierras fueron compradas, antes de 1617, por los herederos
tes acueductos delatan la presencia del agua que hasta hace
de Juan Navarro, pasando a formar parte de la hacienda de
poco brotaba de los manantiales y corría por las acequias
Santa Ana. Hacia 1656, también se menciona como propie-
para irrigar nogales y campos de trigo, mover, primero, viejos
tario de la hacienda de San Diego a Bartolomé de Herrera
molinos de trigo y fábricas de textiles, después. Se trata del
quien la había adquirido de Juan de Morales.216
agua navarreña, llamada así en referencia a Juan Navarro,
A la muerte de Santos Rojo pasó la hacienda a manos de
quien fuera uno de los fundadores y vecinos de la villa de
su viuda, Beatriz de las Ruelas, hija de Juan Navarro, quien en
Santiago del Saltillo allá por finales del siglo XVI y en cuyas
1658 vendió a Rodrigo de Morales por 750 pesos las tierras
tierras se originaba la renombrada acequia. Éste es un breve
correspondientes, incluyendo las casas, galeras, corrales, agos-
ejercicio para historiarlas y una visita guiada.
taderos y la encomienda de indios. Otra parte debió quedar
en manos de la hija de Santos Rojo y Beatriz de las Ruelas,
Juana Navarro, pues ese mismo año daba sus tierras de cultivo

150 151
de la hacienda en arrendamiento a Rodrigo de Morales, quien mas San Diego, dando como resultado varias comunidades
debía 150 fanegas de trigo y 40 de maíz al año.217 ahora conocidas como San José de los Cerritos, Torrecilla y
Beatriz de las Ruelas debió repartir también una parte Los Ramones, además de La Aurora. Por si fuera poco, tam-
de la hacienda a sus herederos, pues en 1670 Rodrigo de bién se menciona la hacienda de San Antonio del Mezquital
Morales aseguraba que la hacienda de San Diego, o al menos para 1782.222
una parte, correspondía a la herencia que su esposa, Juana Para la segunda década del siglo XIX, al núcleo principal
de Leyva, había recibido de su abuela, doña Beatriz.218 de la hacienda de San Diego del Mezquital, y al parecer más
Es por esas fechas que el nombre de la hacienda se ve antiguo, se le llamaba San Diego de los Cerritos o solamente
asociado con el de Torrecillas, otra hacienda que debió sur- Hacienda de los Cerritos. El nombre debió surgir a partir del
gir de la partición de la hacienda original de Santos Rojo.219 uso popular para diferenciarla de las otras haciendas con el
Para 1682, Josepha de la Peña, viuda de Joseph Ramón, mismo nombre. Ya para 1833 se hizo clara referencia a las ha-
también rentaba tierras de la hacienda de San Diego, que ciendas o comunidades de San Juan Bautista, de Torrecilla,
aseguraba haber heredado de Juan Navarro, aunque es pro- los Ramones y los Cerritos. El cambio de advocación de la
bable que se refiera a Juana Navarro, nieta de Santos Rojo.220 hacienda de San Diego a San José debió ocurrir a mediados
Es aquí donde la investigación se torna difícil, pues en del siglo XIX.223
esas fechas aparece en los documentos oficiales la hacien- Conforme entramos a San José de los Cerritos obser-
da de San Diego de la Capellanía, que pocos años después vamos que en el paisaje urbano domina la presencia de la
también se le llama Santa María, aunque sus propietarios capilla de San José, la cual data de la segunda mitad del si-
entablan demandas contra los de la hacienda de Santa Ma- glo XIX. Su fachada principal, con arco de medio punto,
ría, con la cual colindaba. Por tanto, esta otra hacienda de- una cornisa amplia y ventana en el coro, sigue la tradición
bió quedar entre Capellanía (hoy ciudad de Ramos Arizpe) constructiva de siglos anteriores y en mucho recuerda a la ca-
y Santa María.221 pilla de La Hibernia. La construcción presenta un coro alto
Al parecer, las tierras mercedadas a Santos Rojo a finales y techo de viguería; su retablo es neoclásico. En la sacristía
del siglo XVI eran sumamente extensas y prácticamente co- se conserva una pintura de San Felipe de Jesús fechada en
lindaban, en su extremo oriente, con las tierras de San Isidro 1898, obra de José María Dávalos. En 1982, se modificó la
de Palomas (hoy Arteaga, Coahuila) y, como resultado de las planta, agregándole dos capillas laterales.
sucesivas herencias y continuas ventas, surgieron varios po- Frente a la capilla aún existe, alterada, la casa que al pare-
los o cascos de haciendas que, a su vez, se llamaban a sí mis- cer fuera la principal de la antigua hacienda, además de otras

152 153
viviendas de adobe en su entorno con cierta homogeneidad Este manantial y su cauce de agua (llamada navarreña)
contextual: techos planos, predominio de los macizos muros dieron origen a una serie de molinos de trigo, que propicia-
sobre los vanos de puertas y ventanas y una recia geometría. ron desde la época virreinal el auge económico del sector.
Ojalá que sus propietarios sepan del valor histórico de las Una segunda bonanza, durante la segunda mitad del siglo
casas que habitan y sepan trasmitir a futuras generaciones las XIX, fue originada por el establecimiento de la fábrica de
evidencias físicas de nuestra historia. textiles La Aurora y los molinos de La Purísima y El Porve-
De este sitio, entre el templo y las casas, nace un cami- nir. A lo largo de la calle Lic. Enrique Martínez, también
no que termina en la comunidad de Los González, pasando llamada Francisco Arizpe y Ramos, desde el frente del Par-
por La Aurora, La Libertad y La Hibernia, camino conocido que Ecológico hacia el norte, aún se aprecian los restos de la
antiguamente como de los Molinos y posteriormente de las Fá- acequia alcantarillada y cubierta con lajas de piedra, y dentro
bricas, cuyo valor histórico también puede ser de gran interés del parque, casi en su entrada, aún se conservan restos de un
turístico. molino de trigo.
Hoy en día, la arquitectura doméstica presenta una gran
homogeneidad contextual, recias bardas de adobe y casas tra-
2. La Aurora dicionales. En alguna de las casas, casi enfrente del parque,
no hace mucho existía un túnel que fue preciso clausurar,
Este sitio fue mercedado originalmente a Santos Rojo y de- pues el agotamiento de los mantos freáticos hizo que el sub-
bió haber sido parte de la hacienda de San Diego del Mez- suelo se resecara, ocasionando desplomes en la excavación.
quital (hoy San José de los Cerritos). He aquí algo curioso: En realidad se trataba de una galería filtrante, una obra de
de acuerdo con los datos proporcionados por Vito Alessio ingeniería hidráulica, probablemente de la segunda mitad
Robles, a Santos Rojo le correspondió el Ojo del Saltillo (tam- del siglo XIX, destinada a juntar agua del subsuelo.
bién conocido posteriormente como el Ojo Grande), junto La calle Francisco Arizpe y Ramos pasa por abajo de un
a las tierras de Juan Navarro, sitio que parece corresponder acueducto de piedra rústica, que debió mover la maquinaria
al manantial que hasta hace poco tiempo manaba en el hoy de la fábrica de textiles La Aurora, ahora desaparecida. Los
Parque Ecológico de La Aurora, donde nacían las Aguas Na- restos de otro molino de la primer mitad del siglo XIX se
varreñas. Esto indica que el nombre de Saltillo pudo haberse conservan en el interior del balneario El Molino, el cual an-
originado en este sitio y no en el Ojo de Agua, al sur de la tiguamente era alimentado por un acueducto de baja altura
ciudad.224 que aún es posible encontrar en los patios traseros de las

154 155
casas colindantes al oriente de la citada calle, acueducto que fon, en representación de la casa Viuda de Tarnava y Cía.
continua hacia el norte, a la comunidad de La Libertad. Para 1908 se menciona como “la fábrica de Francisco Arizpe
El templo del Sagrado Corazón data de finales del si- y Ramos”.226
glo XIX y presenta detalles en sillar labrado, destacando el El resto corresponde a la historia del siglo XX y estoy se-
arco trilobulado del acceso principal. Por el bulevar Valdés guro que casi cualquier vecino de La Aurora estaría dispues-
Sánchez se encuentra, aislado, el antiguo cementerio del po- to a contarla, entre anécdotas y leyendas, desde el particular
blado, con criptas de principios del siglo XX. Un poco más punto de vista de los trabajadores y sus herederos.
al oriente, llaman la atención unas curiosas cuevas excavadas
en una lomita de piedra de sillar, las cuales debieron haber
sido construidas a principios del XX, aunque no se han en- 3. La libertad
contrado datos históricos al respecto, debiendo de recurrir a
la historia oral. Si continuamos nuestro recorrido hacia el norte, por la calle
La antigua fábrica de textiles La Aurora probablemente Francisco Arizpe y Ramos, llegaremos a la comunidad de La
se originó en 1842 con formación de una sociedad mercan- Libertad, llamada así por la fábrica de textiles que se instaló en
til creada por Jesús González, José María Arizpe y Fernando la segunda mitad del siglo XIX, ya citada en 1874 y que fuera
de Cárdenas, como socios, con un capital de 12,000 pesos, propiedad de Clemente Cabello. La fábrica ocupó el edificio
aunque al siguiente año solamente se cita como “fábrica de con detalles neoclásicos donde ahora se encuentran la Casa
hilados y tejidos situada en los Molinos”, pues es preciso con- Hogar y el seminario y en cuya fachada norte aún se aprecia la
siderar que la hacienda de San Diego del Mezquital también fecha de construcción: 1899. En esta instalación, en su extre-
era conocida como Hacienda los Molinos, quedando esto pa- mo sur, desemboca el acueducto más alto del sector.227
tente en 1848, cuando el antes citado Jesús González com- Si tomamos la calle que se encuentra al norte de la an-
pró a Francisco Flores y Juan Valdés, las acciones del “molino tigua fábrica, éste nos conduce, al oriente, a un camino de
viejo”. Ya para 1851 a la empresa se le denomina “fábrica de terracería flanqueado hasta hace poco por palmas chinas,
tejidos Aurora Industrial” o solamente “fábrica La Aurora”.225 nogales y mezquites. Aproximadamente a 100 metros detrás
Mientras la empresa prosperaba, se sucedieron una se- de la antigua fábrica encontramos unas casas de adobe al
rie de compraventas de acciones, encontrando como socios, lado norte del camino, sitio que se ha identificado como el
entre 1851 y 1875, a Jesús González, Antonio de Cárdenas, molino de Juan Navarro. Hay que recordar que Juan Navarro
Fernando de Cárdenas, José María de Arizpe y a Ramón La- fue uno de los fundadores de la villa del Saltillo y quien es-

156 157
tableció el primer molino de trigo del norte del país. El trigo En la acera de enfrente se observa un montículo que
cultivado en este sector era tan abundante y de tan buena corre de norte a sur, el cual corresponde a una antigua atar-
calidad que la fama de su harina dio renombre al Saltillo en jea de piedra con el caño recubierto de una pasta pulida de
los poblados mineros donde se vendía.228 cal y arena, misma que se ha protegido de las inclemencias
Aunque desde 1938 Alessio Robles ubicaba el molino en del tiempo por la capa de tierra que la cubre. ¿Será éste el
la comunidad de La Hibernia, fue J. de J. Dávila Aguirre quien más antiguo conducto del agua navarreña? ¿Datará también
identificó los restos del molino de Juan Navarro, habiendo de finales del siglo XVI o principios del XVII? Ojalá los sal-
encontrado en 1974 el primitivo acueducto y el edificio. Notó, tillenses tengamos el cuidado de conservar estas evidencias
además, que aún existían evidencias de las eras (áreas limpias de nuestra historia a fin de llevar a cabo estudios serios de
y delimitadas destinadas a trillar la cosecha de granos), de la arqueología urbana para demostrarlo el incalculable valor de
muela fija y la muela giratoria, y publicó fotografías del sitio.229 este patrimonio de todos los saltillenses.
Resulta que en 1591, a la llegada de los tlaxcaltecas, los En un fraccionamiento cercano, al poniente, hasta no hace
vecinos criollos y españoles les hicieron donación de terre- mucho existía una depresión natural en el terreno, un gran pozo
nos hasta colindar con la acequia de Juan Navarro y en los donde en temporadas de lluvia corría agua en el fondo, proba-
documentos de fundación del pueblo de San Esteban ya se blemente se comunicaba con algún extinto manto freático. Se
menciona su molino. Si éste, el de La Libertad, es el molino trataba del pozo de Lucas y Marín, dos desgraciados labradores
de Juan Navarro, nos encontramos ante la construcción y que osaron trabajar un Jueves Santo y con ello desataron la ira
ante el molino más antiguos del noreste mexicano.230 de Dios. Cuenta la leyenda que se abrió el pozo y se los tragó la
En la construcción más extrema al oriente aún se apre- tierra. Pero un buen día llegó la urbanización y para fraccionar
cian restos (aproximadamente cinco metros de largo) de un esos terrenos y dar paso a las viviendas, los fraccionadores deci-
acueducto más antiguo que el de la fábrica La Libertad y los dieron taparlo, empleando para ello una infinidad de camiones
vecinos aseguran que abajo de él se ha encontrado grasa de llenos de tierra y escombro. Sólo sobrevive la leyenda.
fundición, dato nada descartable dada la vocación minera de
los fundadores de la villa del Saltillo. De hecho, ya para 1593
se menciona un “ingenio de metal”, en un sitio llamado en- 4. La Hibernia232
tonces como Las Encinillas, no muy lejos de La Palmilla, en
un documento relativo a un acuerdo entre Juan Navarro y La comunidad de La Hibernia se encuentra un poco más al
Santos Rojo sobre el uso del agua esta zona.231 norte de La Libertad. Su nombre corresponde a la fábrica

158 159
de textiles que ahí se instaló en el siglo XIX, aunque sus orí- salón, que colinda con la torre, es sumamente sorprendente
genes se remontan a los terrenos otorgados a Juan Navarro pues presenta, en uno de sus extremos, una mesa de altar
poco después de la fundación de la villa del Saltillo y donde empotrada en el muro, con forma de consola. Existiendo
surgió la hacienda de Santa Ana. Esta hacienda fue la cuna tan amplio templo, ¿qué necesidad hay de tener una capilla
de la familia Sánchez Navarro, quien durante la primera mi- adicional?
tad del siglo XIX adquiriera una parte de las propiedades del Pues bien, en un documento fechado en 1617, que trata
marquesado de San Miguel de Aguayo y Santa Olalla para de la enseñanza de la doctrina cristiana a los indios natura-
sumarla a sus tierras, estableciendo así el latifundio más ex- les, hay algunas pistas curiosas. Recordemos que había in-
tenso del continente. dios nómadas asentados de manera forzosa en encomiendas,
A Juan Navarro se le habían otorgado cuatro caballerías y había algunos trabajando en las tierras de Martín y Diego
de tierra, un sitio de ganado mayor y uno de ganado menor, Sánchez (éstos casados con dos de las hijas de Juan Navarro,
un herido de molino y un solar para huerta y casa, pero para propietarias de la hacienda de Santa Ana) y en la de Santos
1607, por adquisiciones y donaciones, sus terrenos ya suma- Rojo (San Diego del Mezquital). Por tal motivo se ordenó
ban 15 caballerías.233 la construcción o adecuación de una ermita para impartir
La calle Francisco Arizpe y Ramos nos conduce directa- a los indios la doctrina cristiana y celebrar misas; aclara el
mente al templo de la Purísima Concepción, una construc- documento que había una ermita en la hacienda de Santa
ción virreinal de la cual los vecinos aseguran, orgullosos, que Ana. Aquí surge la hipótesis de que la citada ermita sea el
es anterior a la hoy catedral de Saltillo. Todo indica que así salón del templo de La Hibernia, pues debe de ser anterior al
es. Tal debió ser la cantidad de vecinos y trabajadores que, templo mismo, así habría que fecharla antes de 1617.234
en algún momento de principios del siglo XVIII, se levantó La encomienda era un sistema en el cual un grupo de in-
el templo con su curiosa torre de cinco lados, única en esta dios nómadas era encomendado a un criollo o español para
parte del noreste mexicano. Tal parece que los cinco lados su cuidado, pero derivó en el sometimiento y el trabajo for-
aluden a los Cinco Señores (Jesús, María, san José, santa Ana zoso de los indios a cambio de alimentos, vestidos y su cris-
y san Joaquín, estos últimos padres de María), conjunto co- tianización. En 1618, los indios encomendados a Baltasar de
nocido como la Sagrada Familia. Esto no es de extrañar si Herrera, en la hacienda de San Diego, se rehusaron a asistir
consideramos que la antigua devoción del templo era santa a la doctrina a la hacienda de Santa Ana, argumentando que
Ana. El templo es de una sola nave con una sacristía, además eran enemigos de los indios de Martín Sánchez.235
de un salón anexo al lado sur, que sirve a la comunidad. Este Pues resulta que en el año de 1600, en el extremo norte

160 161
de las propiedades de Santos Rojo, donde Núñez de Miran- Para principios del siglo XIX, la hacienda de Santa Ana
da solicitaba tierras, en un sitio cercano a la tierras de Juan era conocida como Hacienda de los Molinos o del Padre
Navarro, y que probablemente corresponde a un punto en- Cárdenas, por haber pertenecido al bachiller Vicente Pío de
tre las hoy comunidades de Los Cerritos y La Hibernia, se Cárdenas, quien la heredó a su sobrino Vicente Valdés. Este
encontraban los indios silabanes, probablemente en alguna último vendió el molino, en 1831, a José Antonio del Bosque
encomienda, y su capitán era ni más ni menos que Juan Za- y Vargas, además una casa anexa, la capilla con sus adornos y
palinamé, indio huachichil que encabezó en 1586 un levan- la casa que se había hecho para el capellán, casa cuyas ruinas
tamiento general y se refugió con su gente en la sierra que con ventanas neoclásicas aún se ven al sur de la torre del
ahora lleva su nombre. Francisco de Urdiñola fue tras ellos a templo, calle de por medio.237
someterlos y los asentó en este sitio.236 En 1842, José Antonio del Bosque rentó, a Santiago
Pero regresemos al templo de La Hibernia. A finales del Hewetson y Nicolás Pendergast, el molino, con su piedra y
siglo XVIII entró como una moda la veneración a la Purí- herramientas de tenería, con sus respectivas tierras y aguas
sima Concepción y es de suponer que en esa época, o muy procedentes de Los Cerritos, acequia también llamada Agua
a principios del siguiente siglo, cambió la titularidad del Chica. Al año siguiente, Hewetson y Pendergast, además de
templo. Por ese tiempo debió haberse instalado el retablo Pedro Hale, constituyeron una compañía de hilados y tejidos
barroco que aún se conserva en el muro testero del templo. denominada La Ybernia, la cual empezó a funcionar de in-
Es uno de los tres retablos virreinales que se conservan en mediato. El nombre de La Hibernia corresponde al nombre
Saltillo, los otros dos están en la hoy catedral de Santiago. latino de Irlanda, lugar de origen de Hewetson.238
Resulta obvio que el retablo procede de otro lugar, pues para Pero en 1847 el invasor ejército norteamericano ocupó
adecuarlo al muro se tuvo que ensanchar y agregar un nuevo Saltillo y Nicolás Pendergast, apoderado y socio de la fábri-
remate, elementos decorados con vides y racimos de uva. Si ca La Hibernia, como buen empresario dirigió una carta de
bien el retablo está recubierto con hoja de oro, los agregados, protesta contra el gobierno de los Estados Unidos y el de
tras una minuciosa exploración, tienen bajo la pintura actual la República Mexicana, ante los daños que pudiera sufrir la
una hoja de plata, un caso único en el norte de país. Ojalá fábrica por cualquiera de los bandos, considerando que la
pronto sea restaurado a su antiguo esplendor. empresa estaba integrada por súbditos británicos, ajenos a la
En la sacristía se conserva también una colección de guerra entre ambos países.239
lienzos al óleo con temas religiosos y una escultura estofada y En 1849 falleció José Antonio del Bosque y Vargas, y la
policromada de la Purísima de manufactura virreinal. propiedad pasó a su viuda, Bárbara Fuentes. Cuando ella

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murió, en 1864, la propiedad fue heredada a su hija Agusti- del entierro, un hecho poco común por tratarse del interior
na del Bosque, que fue mujer de Pedro Pereyra de Umarán, de un templo, y no es usual, aunque padeciera una enfer-
quien terminó administrando los negocios familiares.240 medad infecciosa. El aparente incendio de su tumba queda
De la antigua fábrica se conserva un muro de doble altu- como una incógnita.242
ra y algunas fotografías, además de una larga atarjea que pasa Cuentan los vecinos que bajo el piso del templo se escu-
frente al templo y termina con un acueducto arcado. cha el rumor del agua en temporadas de lluvias, además de
En el año 2001 se llevaron a cabo trabajos de restaura- que en el extremo noreste de la Casa Cural, ahora en ruinas,
ción en el templo por parte de la oficina del Centro Históri- bajo un montón de escombro está la boca de una antigua
co de Saltillo, incluyendo la substitución del piso de mosaico noria, la cual servía de entrada al túnel que unía la citada
por uno más adecuado. Se encontraba un albañil trabajando casa con el molino-fábrica, pasando por abajo del templo. De
en ello cuando uno de sus pies se hundió en el suelo, que- hecho, el propietario de la casa que se encuentra al norte del
brando una costilla de entierro que cedía antes sus pies. Al templo asegura que tuvo la necesidad de tapar con concreto
entrar los especialistas del Instituto Nacional de Antropolo- la entrada al túnel por presentar un peligro para sus hijos
gía e Historia se encontró otro entierro en un sitio cercano. pequeños. Otros tantos parroquianos aseguran haber hecho
De uno de ellos se rescató una pieza pequeña de madera con lo mismo con las entradas al túnel en sus propias casas. Las
las iniciales “PP” elaboradas de tachuelas, además de una historias se repiten, y cuando el río suena, agua lleva.
moneda de cobre con las mismas iniciales que el cadáver Las leyendas también se repiten, de tesoros encontrados
portaba en un bolsillo. Se trataba, seguramente, de Pedro en los muros o bajo algún piso, y los aterradores fantasmas,
Pereyra, quien fuera alcalde de Saltillo en diversas ocasiones por supuesto, se siguen apareciendo en esta singular comuni-
y abuelo del destacado escritor saltillense Carlos Pereira.241 dad rodeada de nogales, donde se respira un aire de antaño,
El otro entierro estaba cubierto con tres losas de mármol de ese Saltillo rural que se nos va de las manos.
con la inscripción “Antonio del Bosque”, quien también fun-
gió como alcalde y tuvo varios puestos en la administración
municipal entre 1826 y 1841. Sufría de inflamación crónica 5. Los González
del pulmón y un edema en las extremidades inferiores. Falle-
ció en 1849 y en su testamento mandó que fuera enterrado Los terrenos de la hacienda originalmente formaban parte
amortajado en el hábito de san Francisco. En su entierro se de una merced de tierras otorgada a Santos Rojo en 1580
encontraron evidencias de incendio en los muros laterales donde estableció la hacienda de San Juan Bautista. Ya con el

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nombre de San Juan Bautista de los González ésta fue esta- María Elena Santoscoy asegura que, al haberse casado Juan
blecida por Juan González Santos durante la primera mitad Navarro con doña María Rodríguez, hija de portugueses, y al
del siglo XVII y gozó de una encomienda de indios jumanes; seguir prácticas lusitanas, su hacienda (hoy La Hibernia) fue
esta propiedad, a la muerte de González, en 1653, pasó a denominada como Santa Ana de los Rodríguez, nombre que
manos de su viuda, María de Olea, y después a sus hijos. Las ya se cita de esa manera en los documentos de principios del
tierras de la hacienda colindaban, por el oriente, con la ha- siglo XVIII, y se ubican como propiedad de Francisco Gó-
cienda de Santa Ana y se irrigaban con el agua navarreña.243 mez y María Rosa Rodríguez, quienes la heredaron a su hija
Hoy en día, a lo largo del boulevard Los González, se María Antonia Gómez, quien, a su vez, vendió una parte a
conservan algunas casas construidas con adobe y madera, José Rodríguez, probablemente un pariente cercano.244
con traspatios poblados de viejos nogales y árboles frutales. Pedro de los Santoscoy, quien era marido de María
Es difícil determinar cuál de estas casas sirvió como casco de Antonia Gómez, en 1682 recibió en renta de Melchora Na-
la hacienda. En la acera poniente del boulevard se encuentra varro, hija de Juan Navarro, parte de la hacienda de Santa
un templo dedicado a San Pedro. Construido con aporta- Ana, probablemente el mismo sitio que en 1673 era cono-
ciones de los vecinos, con adobe y techado con viguería, el cido como “hacienda de labor llamada Santa Ana” la cual
templo presenta en su fachada un acceso con arco de medio Bernardino Sánchez Navarro le arrendó a Feliciana Botello,
punto y una espadaña con tres arcos como remate. Sobre la viuda de su hermano Diego. Puesto que el sitio de ninguna
mesa del altar se lee la siguiente inscripción: “Consagrada manera puede ser el casco principal de la hacienda de Santa
por el Ilustrísimo Obispo Dr. D. S. Echeverría, agosto 1922”. Ana, hoy La Hibernia, sólo puede tratarse de una porción,
que ahora se conoce como Los Rodríguez. Y eso explicaría
que también lleve la advocación de Santa Ana.245
6. Los Rodríguez Actualmente es posible apreciar una homogeneidad en
el contexto construido: casas tradicionales y bardas de adobe,
Hacia el poniente de Los González, casi llegando a la carre- una zona poblada de viejas nogaleras También se conserva el
tera Monterrey-Saltillo, en una calle lateral encontramos la templo de Santa Ana, una antigua galera para almacenar gra-
capilla de Santa Ana, que sirviera a la hacienda de Santa nos que según la tradición pudiera tener más de 200 años, la
Ana de los Rodríguez; estas tierras también fueron irrigadas cual fue donada por sus propietarios para instalar la capilla.
por las aguas navarreñas, aunque en el siglo XIX se mencio- Ésta parece haber sido remodelada a mediados del siglo XIX
na el agua sancheña. Ignoramos mucho de su historia, pero y a principios del XX. Su portada presente un acceso con

166 167
arco de medio punto, las columnas que lo flanquean suben que al parecer fue el casco de la antigua hacienda, puede
hasta una cornisa superior, siguiendo el gusto barroco. La datar de finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX,
portada tiene un remate mixtilíneo a manera de espadaña y remodelado en los inicios del XX con rejas de fierro, de
con un arco para las campanas, está techada con viguería y ésas que distinguen a Saltillo. La construcción contaba con
tiene un coro de madera. Tras el altar se encuentra un lienzo tres crujías en torno a un amplio patio, el cual debió tener
de Santa Ana, posiblemente del siglo XIX, el cual fue retoca- actividades productivas propias de la agricultura. Las jambas
do no hace mucho tiempo y precisa ser restaurado. de puertas y ventanas eran de ladrillo. Pero la propiedad fue
vendida y un buen día, allá por el año 2005, los vecinos des-
pertaron con la novedad de que el nuevo propietario había
7. Los Valdeces arrasado con el vetusto edificio.
En todos los anteriores sitios mencionados como anti-
El sitio se localiza justo al norte de la comunidad de Los guas haciendas aún es posible encontrar las evidencias de
González, en el entronque del camino al club Campestre y los campos agrícolas, los surcos, restos de las acequias, ahora
pareciera curioso, pero al igual que las haciendas de Juan secas, y un sinfín de historias que es preciso rescatar de in-
Navarro y Los Rodríguez, ésta también tuvo como patrona mediato, historias familiares, anécdotas y consejas populares
a Santa Ana, lo cual nos lleva a suponer que pudo en algún que no podemos darnos el lujo perder.
momento ser parte de la hacienda de Juan Navarro. Ya se
llamaba Santa Ana de los Valdeces a finales del siglo XVIII y
en 1820 se hace mención a una donación de terrenos de la 8. Puente de los Cárdenas
hacienda de los Valdeces por parte de Martín Sánchez Nava-
rro a José Rodríguez.246 Concluimos nuestra visita guiada en la carretera Monterrey-
Por la cantidad de ocasiones que se menciona en los do- Saltillo, donde nace el camino a Los Valdeces (o al club Cam-
cumentos oficiales, debió tener un auge agrícola durante el pestre). La carretera es una de las más transitadas en México,
siglo XIX y de ese siglo deben datar la gran mayoría de cons- y en su carril que va de sur a norte, es decir de Saltillo a Mon-
trucciones que existen en esa zona, principalmente viviendas terrey, justo antes del entronque citado, después de pasar la
y grandes trojes con contrafuertes, altos techos de madera y gasolinera que está a mano izquierda, estamos acostumbra-
una que otra ventanilla de madera con rejas en lo alto. dos a ver, a cada lado de la autopista, muretes de piedra en
Frente a un gran terreno baldío, aún se conservaba lo color blanco y una superficie curva. Los muretes no pasan de

168 169
los 40 centímetros de altura. Eso es todo lo que vemos y no ¿Cuántos grafitis de valor histórico pervivirán aún en los
le damos importancia. Se trata del puente de Los Cárdenas y muros de las casas, de los cementerios, en los ladrillos? La
por estos lares no hay otro igual. historia del grafiti en Saltillo aún está por escribirse.
Recibe el nombre de Los Cárdenas por una pequeña Debemos fechar la obra en el año de 1823, pues en di-
comunidad agrícola que existía justo al norte, donde los ca- ciembre del 22, a iniciativa de don Miguel Ramos Arizpe,
rriles de la carretera a Monterrey se juntan, entre ambos ca- vecino de Capellanía, se acordó la construcción de un puen-
rriles hasta hace poco era posible apreciar la noria, con altos te de piedra sobre la “acequia madre” y cuyo costo llegó a
muros y una enorme viga encima. $ 11,500. Contribuyeron para ello el cura párroco de San
Bajamos hacia el arroyo de Cevallos, que en este punto Nicolás de la Capellanía (hoy Ramos Arizpe, Coahuila), don
convergía con las ahora extintas aguas navarreñas. El sitio no Mauricio Alcocer (dueño de la hacienda de Santa María) y
es apto para turistas por el descuido y la suciedad, y el olor lo don Miguel Ramos Arizpe. No sería extraño que Alcocer lle-
es menos. Sólo es adecuado para un espíritu aventurero que vara a sus propios albañiles pues alguien dejó plasmado en la
busca sus raíces. pasta fresca un grafiti que dice “Sta. María”.248
Conforme descendemos la ladera del arroyo descubrimos En algún momento del siglo XVII, entre las haciendas
un puente de calicanto con dos arcos y parteaguas con planta de Santa Ana de los Rodríguez y San Juan Bautista de los
en “proa de navío” (terminan en ángulo). Toda una obra de in- González se levantó un pequeño fuerte con presencia mili-
geniería que aún resiste, encima, el paso de la transitada carre- tar, con la finalidad de defender el Camino Real y evitar la
tera. Abajo, en los muros que soportan los arcos, se aprecian entrada de indios al Saltillo y sus haciendas. El sitio pasó a
las piedras de rostro unidas con mortero de cal y arena. Y en manos del capitán Fernando del Bosque, quien estableciera
las juntas de mortero que unen las piedras, los desconocidos la hacienda de San Joseph de los Bosques durante la segunda
albañiles se tomaron el tiempo de decorar la pasta, aún fresca, mitad del siglo XVIII, hacienda cuyos restos aún se conser-
con flores, guías y hojas, adornos vegetales dibujados que en van un poco más al norte, junto a la empresa De Acero, al
mucho recuerdan los temas barrocos, ornamentos diseñados lado de la carretera Monterrey-Saltillo.
para que nadie los vea. Una inspección cercana revela la exis- Conforme ascendemos la accidentada ladera del arroyo
tencia de grafitis de época, uno de los cuales —dice “Solís”— de Cevallos, con cierta melancolía recordamos el agua na-
bien pudiera corresponder a uno de sus constructores; hay varreña, y caemos en cuenta, repentinamente, que el arroyo
que recordar que a principios del siglo XX en la comunidad a nuestros pies era el “río del Saltillo”, llamado así por los
de Los Cárdenas vivía una familia de ese apellido.247 padres fundadores. Unos metros al norte aparece el cerro de

170 171
Guanajuato, que antes se llamaba “de los Zertuche”, y aún NOTAS
antes, en el siglo XVI, “del Saltillo”.
1
Para el presente texto se emplearon las siguientes fuentes bibliográ-
Entonces, con un sabor a almendras en la boca, reflexio- ficas: Adams, 1991; Dávila del Bosque, 2000; Fuentes, 1976; Martínez,
namos que en esta visita hemos recorrido la historia antigua 1997; Morfi, 1935; Offutt, 1993; Solís, 1991; Valdés y Dávila, 1991; Vil-
larreal, 2000; Zavala, 1990. También se emplearon el Libro de Gobierno,
de esta amarilla y mágica ciudad, hemos dado un paseo por N° 1 (1711-1820) y el Libro de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario
sus orígenes. ¡Gracias a Dios, aún no la hemos demolido por (1785-1833) del Archivo Parroquial de San Esteban.
2
completo! Fuentes, 1976.
3
Valdés y Dávila, 1991: 15
4
Los citados nombres se encontraron en el Catálogo del Fondo de
Testamentos del Archivo Municipal de Saltillo.
5
Sobre ésta y otras observaciones, agradezco la información propor-
cionada por la Lic. María del Rosario Villarreal, jefa del Archivo Históri-
¢ co del Archivo Municipal de Saltillo.
6
Cuarteta, a manera de saeta, de probable origen tlaxcalteca (Dá-
vila Aguirre, 1976).
7
Martínez, 1997; Mendieta, 1993: 236-239.
8
Mendieta, 1993: 308-9.
9
Mendieta (1993: xx, xxiii) redactó la Historia Eclesiástica Indiana
entre 1571 y 1596, al tiempo de la migración tlaxcalteca hacia el Saltillo.
10
Lafaye, 1992: 151-2; Mendieta, 1993: 24, 309; Sahagún, 1989.
Ver “Novena en culto y reverencia de la Santísima Cruz...” S/A, s/f.
11
Englebert, 1985: 334-335; Lefebvre, 1958. Ver el Evangelio según
San Juan, 3:14 y 12:32.
12
Valdés y Dávila, 1991.
13
Churruca et al, 1994:176.
14
Ríos, 1959: 32-34. Fray Antonio Margil de Jesús fundó el colegio
apostólico de Guadalupe en Zacatecas en 1707 y fue nombrado presiden-
te de las misiones de la frontera septentrional en 1725. (Ramón, 1990:
T.1; Ríos, 1959).
15
Alessio, 1978b; Cuéllar, 1975; Mier, s/f.
16
Cuéllar, 1975; Landa, 1985; Ramón, 1990: T.1, 92; Sahagún,
1989; Solís, 1991: 93; Valdés y Dávila, 1991: 69; Velázquez et al, 1996.
17
Landa, 1985; Valdés y Dávila, 1991: 171-176. De acuerdo a los in-

172 173
27
formes indios, los santos varones vivían al oriente y las mujeres difuntas En anteriores versiones del presente trabajo se había supuesto
al occidente (Sahagún, 1989: 487). que la imagen estaba fabricada con pasta de caña, tesis comprobada en
18
Gibson, 1984 y 1991; Martínez, 1997; Valdés y Dávila, 1991. A 2003. La restauración practicada fue supervisada por el Centro Coahuila
fines del XVI, Mendieta (1993: 428, 433, 440-441, 599) narraba cómo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en cuyos archivos se
los tlaxcaltecas recurrían frecuentemente a la penitencia y al flagelo. Fray encontrarán las placas de Rayos X y la información detallada del proceso.
Margil realizó procesiones de penitencia en México, Chiapas y Zacatecas 28
Fuentes, 1976.
29
a fines del siglo XVII y principios del XVIII (Ríos 1959: 38-40, 141). Mendieta, 1993: 404, 427; Moyssén, 1990; Santoscoy, et al. 2001
19 30
Cuéllar, 1975: 196; Dávila, 1974: 58. Un plano de 1809 (ver AMS, Alessio, 2000; Estrada, 1996; Fuentes, 1976. Don Vito Alessio
PM, c 58/1, e 64, f 79) señala la plazuela del Divinísimo, nombre para el Robles (2000) señala la manufactura neotlaxcalteca de muchas imágenes
Santísimo Sacramento. Aparentemente, de manera irregular fue compra- religiosas existentes tanto en Saltillo como en Monterrey. Hasta ahora
da por un acaudalado vecino de la villa del Saltillo y en 1744 los tlaxcaltecas no ha aparecido ni un solo estudio sobre la existencia de una escuela de
cooperaron para restituirle al pueblo el citado terreno, asignándoselo a imagineros indios en Saltillo, un caso pendiente para los estudiosos de
la cofradía del Santísimo Sacramento “por estar tan pobre” (ver Valdés y la historia del arte.
31
Dávila, 1991: 125-131). Altepetl es una palabra nahuatl que refleja tanto un Alessio 2000; APC, 1743; Casas, 1945; Ollervides, 1989. Ríos
asentamiento con unidad étnica como una entidad política. 1959: 154. El Pbro. Lucas de las Casas, participó en la causa de beatifica-
20
Adams, 1991. ción de fray Antonio Margil (Durón y Narro, 1995: 32).
21 32
Adams, 1991; Cavazos, 1973; Ramón, 1990: T.1; Tapia, 1994. APC, 1743; Bargellini, 1991: 145; Casas, 1945; Fuentes, 1976;
Gómez (1998: 86) supone que el Señor de Tlaxcala fue manufacturado Guerra, 1996: 23; Ollervides, 1989; Tapia, 1994. Hoy en día, las imá-
por manos tlaxcaltecas. genes de Saltillo, Bustamante, Anhelo, Mesillas, Mazapil y, Mapimí se
22
Luján, 1988; Ramón, 1990: T.1, 362. Fray Margil misionaba en celebran el día 6 de Agosto, al igual que las de Calandrias, Santa Cruz
Esquipulas, Guatemala, a fines del siglo XVII y principios del XVIII, y Santa Teresa de los Muchachos. En el siglo XIX el Señor de la Expi-
encontrando ahí la práctica de la hechicería (Ríos, 1959: 67, 69, 119). ración, de Guadalupe, N. L., se festejaba el 9 de Agosto (Álamo, 1969;
Sobre una estampa del Señor de Esquipulas citada en un testamento de Cavazos, 1973).
33
San Esteban fechado en 1803, ver Valdés Dávila, 1995: 60. Las virtudes del reverendo Margil fueron reconocidas por la Sa-
23
Adams, 1991:83,127; Alessio, 1978: 60, 62 Gallegos, 1969: 180- grada Congregación de Ritos, en Roma, en 1835 (Ramón, 1990, t1; Ríos
182; Gibson, 1991: 179; Martínez, 1997: 140, 147; Tamez, 1996: 12-13, 1959; Taméz, 1996: 65) y el proceso para su beatificación aún permanece
19; Valdés y Dávila, 1991: 100. abierto.
24 34
Morfi, 1935:166; Ramón, 1990. La imagen del Señor de Mapimí se Casas, 1945; Cavazos, 1973; Fuentes, 1976; Gómez, 1998: 283-4;
venera en la parroquia de Cuencamé desde 1715 (Guerra, 1996). Ramón, 1990: T.1, 362; Sahagún, 1989; Tapia, 1994.
25 35 A principios del siglo XX la Santa Cruz de las Cuevas se conme
Alessio, 2000; Cavazos, 1973: 43-44; Villanueva, 1988: 39-40. La moraba en el mes de agosto
leyenda del Nazareno de Mazapil señala su descubrimiento en una caja, (Mier, s/f: 27). La primitiva capilla o ermita de Santa Ana se construyó
pero omite la llegada en una mula. en la década de 1920 (Cuéllar, 1975).
26 36
Alessio, 2000; Casas, 1945; Fuentes, 1976. El facsimilar de edi- Cita tomada del testamento de Juan Pérez, originario de San
ción de 1794 se reproduce en Santoscoy, et al. 2001. Esteban, del barrio de Santa Ana, en 1652 (Solís, 1985: 51)

174 175
37 Lafaye, 1992. 58
Ramón, 1990; Ríos 1959: 155,165, 186.
38
Solís, 1991: 88-9, 126-127, 170-1. La traducción de los términos 59
Churruca, 1994:150, 203-205; Lafaye, 1992.
al castellano se tomó de Solís, 1991. Ver el documento titulado “Quieren 60
Adams, 1991; Ramón, 1990: T.1.
construir templo a Totlazonantzin” y “Ordenanza de buen gobierno”, en 61
Adams. 1991; Ramón, 1990; Valdés et al, 1998.
Archivo Municipal de Saltillo, 1991: 6, 8. Fray Bernardino de Sahagún 62
Lafaye, 1992. Ver AMS, 1737 (Acuerdos del Cabildo 32 (f. 21), 33
(1989: 39-40) identifica a la Cihuacóatl, deidad femenina, con el nombre (f. 22) y 34 (f. 22v), en Libro 4).
de Tonantzin, que significa Nuestra Madre, progenitora de los dioses, aun- 63
Lafaye, 1992.
que probablemente su traducción sea Abuelita (Lafaye, 1992: 391). 64
Lafaye, 1992. La imagen de la Guadalupana aparece en el in-
39
Englebert, 1985. ventario de la parroquia de San Esteban como un anexo posterior a la
40
Lafaye, 1992: 146, 310; Mendieta, 1993: 456; Sahagún, 1989: entrega del templo al clero secular (Valdés y Dávila, 1991: 182).
808-809; Solís, 1985: 51; Valdés et al., 1998: 5; Valdés y Dávila, 1991: 65
Valdés y Dávila, 1991: 193-4.
170, 173. 66
41
APC, 1800; Fuentes Aguirre, 1991: 39; Sodi, 1969: 156. La Gua-
Santoscoy, 1996; Valdés y Dávila, 1991.
42
dalupana aparece en la fotografía del retablo barroco del altar mayor (ver
Lafaye, 1992: 303-305, 349, 391; Valdés y Dávila, 1991:168-9.
43 Mendieta, 1993: 432. La tradición de guardar los cabos de las velas
Dávila y Recio, 1975: 7 y Fuentes Aguirre, 1991: 24-5), la cual debió ser
bendecidas aún sobre-
vivía en el estado de Coahuila a mediados del siglo XX. tomada antes de 1893, año de la erección del obispado de Saltillo y del
44
Villarreal Lozano, 1993: 50. inicio de las obras de mejoras al edificio en estilo neoclásico.
67
45
Sahún, 1989: 81; Valdés y Dávila, 1991: 198; Zavala, 1990: 43. Lafaye, 1992.
68
46
Morfi, 1935; Valdés y Dávila, 1991:174, 179, 181. Alessio 2000; Estrada, 1996; Robles, 1970: 8; Tapia, 1989: 47-48.
69
47
Englebert, 1985: 44; Lafaye, 1992: 143-144, 323; Valdés y Dávila, Alessio, 2000; Cavazos, 1973: 34; Paula, 1954; Ramón, 1990: T.1,
1991:169. Sobre los cultos de moda en el Saltillo dieciochesco ver San- 184-185; Robles, 1970; S/A, 1988; Tapia, 1989:48, 54-55.
toscoy, 1996. Copia de la Real Cédula en AMS, PM, c 23, e 21, 4 f (22 70
Alessio, 1978: 210-211; Ríos 1959: 95, 125, 147.
de abril de 1761). 71
Jung, 1972: 182.
48
Ramón, 1990: T.1, 296, 400. 72 Lafaye, 1992; Ricard, 1991. La supervivencia del politeísmo me
soamericano explicaría las
49
Ríos 1959: 144, 182; S/A, 1988.
referencias al templo de “nuestro teuhtli Dios San Francisco” (Solís, 1991:
50
Valdés et al, 1998.
138, 160), en un testamento tlaxcalteca escrito en el pueblo de San Este-
51
Cavazos, 1973: 34; Fondo Mixto de..., 1992: 26; Lafaye, 1992:
ban en 1738.
397-398. 73
León-Portilla, 1983; Sahagún, 1989; Séjourné, 1984.
52
Zavala, 1990: 75-6. 74 L
eón-Portilla, 1983; Mendieta, 1993: 104-5; Motolinía, 1989. El
53
Lafaye, 1992: 349, 391.
sangrado ritual con puntas de maguey era común entre las tribus nóma-
54
Gallegos, 1969: 88-90.
das del norte de Coahuila y cuyas evidencias se conservan en las bodegas
55
Adams, 1991: 107, 121; Lafaye, 1992: 349, 391; Ramón, 1990:
del Centro INAH Coahuila (José Francisco Aguilar Moreno, Delegado
T.1, 245, 343, 351, 405.
del Centro INAH Coahuila, comunicación personal. Abril del 2011).
56
Lafaye, 1992: 349, 391; Sahagún: 1989: 39-4. 75
Solís, 1991: 62. En un testamento en lengua nahuatl, escrito en
57
Lafaye, 1992: 390-1
el pueblo de San Esteban en 1652, se lee “...Dios Tatahtzin Dios Tepiltzin

176 177
Dios Espiritu Santo” (en Solís, 1991: 50).
101
Muriel, 1990: T.1, 166; Ricard, 1991: 256-7.
102
76
Séjourné, 1984: 112-124. Morfi, 1935; Valdés y Dávila, 1991: 26
103
77
Séjourné, 1984: 101-109, 115. AMS, T, c26, e94, 1f (20 de enero de 1828); APSE, 1785: 1;
78
Sagrada Biblia, 1944. Valdés y Dávila, 1991: 176-181.
104 Muriel, 1990: t.1, 41, 70, 211-2; Valdés y Dávila, 1991:
79
Adams, 1991; Gibson, 1984: 130-131. 168-9.
105
80
Ramón, 1990: t.1, 296 y t.2, 204. Valdés y Dávila, 1991: 69
106
81
Dávila, 2000: 5; Villarreal Reyes, 2000:III. Léase también la carátula de un traslado de la fundación del
82 pueblo de San Esteban escrito a principios del siglo XVIII y haciendo ref-
AMS, 1991b; Dávila, 2000: 12; Solís, 1991: 35, 53.
83
erencia a litigios de tierras en 1666, citándose un hospital en el extremo
Venegas, 1783. norte del pueblo y la villa, junto a la salida hacia las haciendas de Santos
84
AMS, 1809 y 1828a; Valdés y Dávila, 1991. La Plaza del Divinísi- Rojo y Juan Navarro. (Valdés y Dávila, 1991: 15-17)
mo se ubicaba en la manzana delimitada por las ahora calles de Victoria, 107
APSE: 1711: 9-14
Morelos, Juárez y Allende. 108
Para hipotecas y fiadores en la villa del Saltillo ver AMS, PM, c.
85
APSE, 1782; Solís, 1991; Valdés y Dávila, 1991 6/1, e. 92, 1f (22 de enero de 1707); AMS, P, c2, L9, e15, f33 (30 de junio
86 de 1732); AMS, P, c 3, L 3, e 15, f 29 v (5 de abril de 1736) y AMS, PM,
Englebert, 1985:
87
c 16, e 25, 3 f (12 de abril de 1745).
Dávila, 2000:14; Solís, 1991:52-53, 126-127. 109
88
AMS, PM, c.3, e.20, d 6, 1f (11 de agosto de 1668) y AMS, PM,
AMS, P.M. c. 3, e. 37, d. 9 (22 de enero de 1680); AMS; P.M. c. c 4, e 46, d 2, 2 f. (16 de mayo de 1668).
95, e. 3 (4 de junio de 1851) y AMS, Rollo 416, Bautizos 1743-1759. Solís,
110 AMS, PM, c. 3, e. 37, d. 9 (22 de enero de 1680); AMS, PM,
1991:108-109.
89 c 4, e 46, d 2, 2 f (16 de mayo de 1668) y AMS, PM, c.7/1, e.81, d.33;
APC, 1743.
90 AMS, PM, c 7/1, e 81, d 33, 2 f (4 de noviembre de 1711). Enríquez y
APSE, 1782: 11-12, 15
91 Rodríguez, 1989.
Solís, 1991: 107, 139
111
92 APSE, 1782: 9 y 1785: 4; Ricard, 1991: 260.
APSE, 1760.
93
112
APSE, 1711: 9; 1760:1; 1785: 1; Valdés y Dávila, 1991.
AMS, PM: c.7/1, e.81, d.33 (4 de noviembre de 1711); APSE,
113
1760:A; Durón y Narro, 1995. APSE, 1782: 1; Zavala, 1990: 49.
114
94
Ver Santoscoy, 1996. APSE, 1760: 33, 37; 1782: 3-4; Gibson 1984: 126; Solís, 1991;
95 Valdés y Dávila, 1991: 180. La Redención de los Cautivos era una
Solís, 1991: 139. Ver las Ordenanzas del Buen Gobierno en Val-
donación forzosa destinada a la liberación de los cristianos capturados
dés y Dávila, 1991. por piratas musulmanes, que permanecían como prisioneros o esclavos
96
Morfi, 1935: 156-157 en las ciudades costeras del Mediterráneo.
97
Morfi, 1935 115
APSE, 1760: 4-11; 1732; Offutt, 1993: 65-66
98
Alessio, 1978 y 2000; Morfi, 1935. 116
APSE, 1760: 4-11, 78; Ollervides, 1988: 51
99
AMS, T, c26, e94, 1f (20 de enero de 1828); AMS; PM. c. 95, e. 117
APSE, 1782:96; AMS, T, c26, e94, 1f v (20 de enero de 1828).
3 (4 de junio de 1851). 118
Valdés y Dávila, 1991: 178-183.
100
Muriel, 1990: T.1, 120-1. Ricard, 1991: 257-629; Solís, et al. 119
APSE, 1785: 1; Valdés y Dávila, 1991: 176-183
1985: 255, 278. 120
APSE, 1782: 4.

178 179
121 AMS, PM, c 3, e 30, 1 f (15 de junio de 1680); Ramón, 1990: t.1, 134
318-9; Sarmiento, 1985: AMS, PM, c 1, e 9, d 59, 3 f (1 de octubre de 1615); AMS, PM,
61; Valdés y Dávila, 1991: 182; Venegas, 1783: 180. c 1, e 9, d 8, 1 f (3 de marzo de 1615); AMS, PM, c 1, e 9, d 73, 2 f (7 de
122
Sarmiento, 1985; Venegas, 1783. diciembre de 1615); AMS, PM, c 1, e 9, d 9, 1 f (5 de marzo de 1615).
135 Durón y Narro, 1995:159.
123
AMS, T, c 26, e 95, 1f (20 de enero de 1828); AMS, T, c2 6, e
136
96, 1f (20 de enero de 1828) y AMS, PM, c. 95, e. 3, 16f (4 de junio de Durón y Narro, 1995:101.
137
1851); APSE, 1760:1, 8. Bargellini, 1984; Ramon, t 1, 435-6.
138
124
Fuentes Aguirre, 1991: 35; Zavala, 1990: 40, 58. Tapia, 1989. AMS, PM, c 11, e 24, 1 f (17 de abril de 1730); AMS,
125 P, c 3, L 13, e 3, f 4 (27 de mayo de 1743).
Zavala, 1990: 62, 67, 238.
139
126 Valdés y Dávila, 1991: 127, 168-173, 181; Zavala, 1990: 37, 42,
APSE, 1760.
44.
127
Portillo, 1994: 304. Ver los documentos AMS, PM, c 31/1, e 56, 140
González, 1983.
5 f (18 de noviembre de 1778), relación y cuentas de los vecinos que con-
141
tribuyeron a la construcción del convento de San Francisco. AMS, PM, Offutt, 1993; Valdés y Dávila, 1991.
142
c 39/1, e 72, 7 f (13 de enero de 1787), el capellán Pedro José Quintín Durón y Narro, 1995. AMS, PM, c 1, e 9, d 59, 3 f (1 de octubre
de Arizpe informa al ayuntamiento de la villa del Saltillo sobre las ne- de 1615).
gociaciones que se hacen para la fundación del convento de San Juan 143
Barrio, 1920; Castro, 1986.
Nepomuceno. AMS, P, c11, L2, e8, f 16 v (8 de febrero de 1791). AMS, P, 144
APC 1800: 11; Castro, 1986.
c 12, L 7, e 40, f 88 (15 de noviembre de 1796.)
145
128 Fuentes, 1976. El año de inicio del retablo lo cita Ollervides,
Morfi, 1935.
1988: 59.
129
AMS, T, c 26, e 95, 1 f; AMS, T, c 26, e 96, 1 f (ambos del 20 de 146
AMS, PM, c 31, e 2, 112 f (27 de octubre de 1777), censo de los
enero de 1828). AMS, PM, c 95, e 3, 16 f (4 de junio de 1851), Victoriano
Cepeda y Serapio Fragoso solicitan al Ayuntamiento se les venda una habitantes de la villa de Santiago del Saltillo, San Esteban de la Nueva
finca que perteneció a las casas consistoriales del pueblo de Villalongín. Tlaxcala, sus partidos y fronteras, especificando origen, estado civil, sexo,
1851; APSE, 1711: 134. ocupación y edad.
130 147
AMS, AC, L 11, a 525, f 129 (6 de marzo de 1834), el cabildo Valdés y Dávila, 1989. AMS, PM, c 31/1, e 56, 5 f (18 de no-
acuerda ordenarle al depositario de propios que fue en el año de 1827, viembre de 1778).
reforme las cuentas que rindió del fondo de propios por el año de 1826 148 AMS, PM, c 37, e 35, 1 f (sin fecha, 1785), padrón de habitantes de la villa de Santiago del
y las remita para su aprobación. AMS, AC, L 11, a 535, f 130 v (20 de Saltillo.
marzo de 1834), el cabildo aprueba el dictamen que presenta la comisión 149 Ollervides, 1989: 53.
150
respectiva, manifestando son ilegales las cofradías que se señala, igual- AMS, PM, c 31, e 2, 112 f (27 de octubre de 1777), censo. AMS,
PM, c 37, e 35, 1 f (sin fecha, 1785), padrón. AMS, P, c 13, L 4, e 18, f
mente lo son las 83 cláusulas de fondos piadosos manifestados por el
37 (11 de de 1799).
cura párroco, disponiendo ingresen sus productos por uno y otro ramo 151
AMS, P, c 5, L 6, e 7, f 22 (10 de mayo de 1755) venta de Joachín
al fondo de propios, ya sea en efectivo o las escrituras de las fincas. AMS, Flores a Juan Esteban Dávila. AMS, P, c 6, L 3, e 26, f 51 v (21 de febrero
PM, c 95, e 3, 16 f (4 de junio de 1851). de 1758), venta de Ana María Flores a Juan Esteban Dávila. En 1808,
131
Englebert, 1985; Barrio, 1920. Xavier Valdés vendió una casa situada en la calle del Cerrito (hoy De la
132 Fuente), cuyo fondo colindaba con la casa de Juan Esteban Dávila, por el
Alonso, 1979; Barrio, 1920.
callejón llamado de los Adames (hoy De la Fuente), (ver AMS, P, c 14, L
133
Alonso, 1979; Barrio, 1920; Castro, 1986. 9, e 44, f 27, del 5 de diciembre de 1808).

180 181
152 173
APC, 1800: 3; APSE, 1760: 23. APSE, 1760: 80-85; APSE 1782: 34, 43, 83. Ollervides, 1989: 59,
153
AMS, PM, c 43, e 1, 122 f (sin fecha, 1791), Relación de los 93; Valdés y Dávila, 1991: 127; Zavala, 1990: 37, 42, 44.
habitantes de la villa del Saltillo. 174
Santoscoy, 1997: 352-3.
154
Para Esteban Rivera y su hijo José, ver el censo de 1777 en 175
APC, 1800:3-4; Fuentes Aguirre, 1991: 31, 39-40; Ollervides
AMS, PM, c 31, e 2, 112 f (27 de octubre de 1777). 1988: 91-92. Fuentes Aguirre (1991: 31, 39) cita dos diferentes costos
155
Barrio, 1920; Castro, 1986. para el retablo principal (7,300 y 12,000 pesos), datos atribuidos al
156 bachiller Pedro Fuentes. La aparente contradicción pudiera explicarse
Para el maestro carpintero Andrés Rodríguez, ver AMS, PM, c 1,
si consideramos que escribió esa crónica cuando aún estaba sin concluir
e 9, d 59, 3 f (1 de octubre de 1615). la fachada y, por tanto, antes de 1800, y el segundo precio lo da justo
157
APC, 1800; Fuentes, 1991. Clara Bargellini encontró que en después de la bendición de la parroquia, en 1800. Por tanto, 7,300 debe
el libro de Fábrica aparece citado como Mariano Ángel Galín Anglino, ser el costo de la obra negra, mientras que 12,000 pesos, ya terminado,
dorado y con los cristales del Trono, sus escalerillas, ornamentos e imá-
“Maestro carpintero” (Bargellini, 2005: 58).
genes. Fuentes Aguirre (1991: 40) también cita 980 pesos como costo
158
Fuentes, 1991; APC, 1800. del retablo de Nuestra Señora de los Dolores, mientras que Ollervides
159
APSE, 1782: 31, 34. (1989: 92) menciona 380 pesos, en aparente error de transcripción.
160
Dado el apodo del maestro Galín, tampoco podemos descartar 176
APC, 1800: 3. Aquí se citan un gasto total de 9,000 pesos, en
un posible origen catalán. un posible error, y probablemente debiera decir 93,000, considerando
161
AMS, PM, c 47/1, e 74, 1f (27 de febrero de 1795); AMS, AC, que en el remate de la fachada de la hoy catedral claramente se lee el
L 6, a 49, f 84 v (13 de octubre de 1800). costo “93,000 p.”
162
APC, 1800: 3, Fuentes Aguirre, 1991: 30, 40; Ollervides, 1989: 177
AMS, PM, c 43, e 1, 122 f (sin fecha,1791).
52; Ruíz, 1990. 178
Barrio, 1920; Gibson, 1984; Powell, 1980.
163
Offutt, 1993. 179
Adams, 1991; Alessio, 2000; Cavazos, 1973; Ramón, 1990, t 1 y
164
Para los testamentos en nahuatl, ver Solís, 1991: 53, 55, 99, 101. t 2; Treviño, 1986.
AMS, PM, c 43, e 1, 122 f (sin fecha,1791), Relación de los habitantes de 180
Barrio, 1920; Moyssén, 1990.
la villa del Saltillo. En este expediente, además del censo del Saltillo de
181
1791, se encuentra anexo el censo del pueblo de San Esteban, levantado Adams, 1991; Alessio, 2000; Cavazos, 1973; Ramón, 1990, t 1 y
en 1793. t 2; Tapia, 1994; Treviño, 1986.
165
AMS, PM, c 42, e 9, 10 f (1 de febrero de 1790); AMS, PM, c 182
Estrada, 1996; Ramón, 1990, t 2: 11.
42/1, e 76, 3 f (3 de febrero de 1790). 183
Powell, 1980: 200; ver el inventario de la parroquia de San Es-
166
Valdés y Dávila, 1991: 125-131. teban (Valdés y Dávila, 1991: 163-183) y el inventario de la Cofradía del
167 APSE, 1782-1839: 34, 41
Santo Cristo (APC, 1743).
168
Fuentes, 1976; Morfi, 1935. AMS, AC, L 1, t 1, a 16, f 11 (19 184
Aramoni, 1990: 110; Cavazos, 1973: 66; Villanueva, 1988: 37-38.
de marzo de 1610); AMS, PM, c 1, e 9, d 59, 3 f (1 de octubre de 1615). 185
Fuentes, 1976; Ollervides, 1989: 59.
169
Las ordenanzas de la madera en Barrio, 1920: 267. 186
Tovar, 1994: 7.
170
Morfi, 1935; Zavala, 1990: 42, 43. 187
Tovar, 1994. Damián Bayón (1992) cita a Federico Sescosse al
171
Zavala, 1990: 43.
proporcionar las fechas de fabricación de los retablos de Santo Domingo,
172
Barrio, 1920: 267.
en la capital zacatecana.

182 183
188 206
Bargellini, 1988: 162. Alessio, 1978; Santoscoy, 1997.
189 207
Bargellini, 1988: 162-165. Morfi, 1935.
190 208
Bargellini, 2005; Ollervides, 1989: 59; Vargas, 1986: 113. AMS, P, c 12, L 7, e 27, f 56 (13 de septiembre de 1796); AMS,
191
Las minas de La Iguana empezaron a decaer en 1759, dos años P, c 13, L 3, e 18, f 39 (20 de julio de 1799); AMS, PM, c 51/1, e 37, 2 f
(17 de julio de 1799).
después de su descubrimiento. Hubo un segundo auge a partir de 1760,
209
Castillo, 2003.
estando en decadencia para 1775 (Treviño, 1990; Ramón, 1990: t.2, 60).
210
Castillo, 2003.
Los mineros de la Iguana donaron toda la plata que sacaban los días
211
Lucas Martínez Sánchez, comunicación personal. Noviembre
sábado para la construcción de la capilla (Ollervides, 1989:115).
192 de 2009.
Fuentes Aguirre, 1991.
212
193 Castillo, 2003.
Fuentes Aguirre, 1998; Historia de…, 2004.
213
194 AMS, P, c 18, L 1, e 12, f 22. 9 de julio de 1824; AMS, P, c 18, L
Alessio, 2000
4, e 13, f 23 v. 31 de mayo de 1825.
195
Altaba, 2010. 214
El presente trabajo se originó con una investigación para la ofi-
196
Alessio, 1978; Garza y Pérez, 2002; Offutt, 1993.
cina del Centro Histórico de Saltillo, para el Decreto por el que se amplía
197
Alessio, 1978
el perímetro del Conjunto Histórico de Saltillo, Coahuila, mismo que fuera
198
AMS, PM, c 1, e 9, d 64, 4 f (25 de abril de 1615), Pedro Flores y
publicado en el Periódico Oficial del estado el 20 de junio de 1989. En
Bartolomé de Herrera se obligan a permutarse tierras y aguas. AMS, PM,
c 1. e 15. 1 f (3 de septiembre de 1656), Juan Martínez Salazar solicita septiembre de 2002 sólo el texto de las haciendas del agua navarreña
se le dé testimonio del remate. AMS. P. c 1, L 2, e 8, f 8 (31 de octubre apareció publicado en La Gazeta del Saltillo (Nueva época, Año IV, núm.
de 1658), Beatriz de las Ruelas vende a Rodrigo de Morales, parte de la 9), habiéndosele agregado, ahora, las comunidades de La Libertad y la
hacienda de San Diego.
Hibernia. Aquí se presenta, entonces, la investigación corregida, aumen-
199
AMS, PM, c 1, e 22, 1 f (3 de septiembre de 1659), Juan Martínez
tada y debidamente anotada.
de Salazar pide se le dé posesión de la hacienda de San Diego. AMS, PM,
215
c 1, e 35, 4 f (22 de junio de 1666). AMS, PM, c 4, e 16, 1 f (29 de octu- Alessio, 1978: 80 Cuello, 2004.
216
bre de 1687). AMS, PM, c 4, e 17, 2 f (29 de octubre de 1687), Nicolás Sobre la estancia de Diego Núñez de Miranda, ver Martínez y
Martínez Moncada vende la hacienda de San Diego al Lic. Lorenzo de Pérez, 2002: 72-73, 83, 129. Sobre Bartolomé de Herrera, ver AMS, PM,
Llerena Agundis. c 1. e 15. 1 f.
200
AMS, PM, c 9, e 9, 8 f (20 de mayo de 1717). 217 A
MS. P. c 1, L 2, e 8, f 8 (31 de octubre de 1658), Beatriz de las
201
AMS, PM, c 6, e 21, 2 f (26 de mayo de 1703). AMS, PM, c 6/1, Roelas (sic) vende a Rodrigo de Morales. AMS. P. c 1, L 2, e 7, f 7 (13 de
e 81, 5 f (11 de octubre de 1707). noviembre de 1658), Juan de Uzcanga Garnizo, con poder de su esposa
202 Juana Navarro, arrienda a Rodrigo de Morales.
Román, 2010. AMS, PM, c 7, e 10, 4 f (8 de agosto de 1709);
218
AMS, PM, c 7, e 51, 4 f (16 de octubre de 1710); AMS. P. c 1, L 9, e 16, f AMS, PM, c 2, e 7, d 2, 1 f (9 de enero de 1670).
219
42 (3 de febrero de 1719). AMS, PM, c 2, e 49, d 66, 1 f (8 de noviembre de 1669), El
203
Alessio, 1978; Durón y Narro, 1995; Santoscoy, 1997. La fecha capitán Luis de Morales vende a Juan González parte de la hacienda de
San Diego y Torrecillas.
de construcción de la capilla aparece labrada en una viga del techo.
220
204 AMS, PM, c 3/1, e 48, d 5, 2 f (18 de agosto de 1682).
Alessio, 1978; Durón y Narro, 1995; Santoscoy, 1997.
221
205 AMS, PM, c 5, e 9, 1 f (27 de enero de 1696); AMS, PM, c 9, e
Alessio, 1978; Durón y Narro, 1995; Santoscoy, 1997.
9, 8 f (20 de mayo de 1717).

184 185
222 236
AMS, PM, c 8, e 10, 2 f (13 de febrero de 1713), Los dueños de Alessio, 1978: 112, 120; Cuello, 2004; Garza y Pérez, 2002: 72.
las haciendas de San Isidro de Palomas, San Diego y San Juan Bautista, Probablemente el grupo de indios, cuyo cacique era Zapalinamé, corres-
fijan los linderos de sus propiedades. AMS, PM, c 24/1, e 28, 10 f (4
pondan a una encomienda hecha a las hijas de Juan Navarro por el ca-
de febrero de 1762), Phelipe Ramón, Josephe Ramón, Juan Ramón y
Francisco Ramón solicitan se haga la partición de unos días de agua de pitán Francisco de Urdiñola que aparecen en AMS, PM, c 1, e 2, 17 f
la conocida como permanente de la hacienda de San Juan Bautista y diez (varias fechas de 1583 a 1607).
días de la de San Diego, heredados de su abuela Josefa de la Peña. AMS, 237
AMS, P, C 17, L 6, e 106 (25 de octubre de 1831).
PM, c 26, e 34, 37 f (24 de marzo de 1768). Javier de la Peña, Phelipe 238
AMS, P, c 23, L 1, e 22, f 41v (10 de mayo de 1842); AMS, P, c
Ramón, Joaquín Oyervides y Joseph Ramón herederos de la hacienda
23, L 5, e 29, f 34 (16 de octubre de 1843).
de San Juan Bautista y San Diego demandan a Miguel Recio y Leandro
239
Recio. AMS, PM, c 34, e 19, 7 f (3 de marzo de 1782). AMS, P, c 23, L 15, e 2, f 2 (30 de enero de 1847).
240
223
AMS, PM, c 62, e 6, 6f (26 de marzo de 1816); AMS, PM, c AMS, P, c 26, L 10, e 33, f 35v (1 de mayo de 1864); AMS, P, c
63, e 69, 34f (1817-1819). AMS, PM, c 78/2, e 55, 58 f (varias fechas de 24, L 3, e 7, f 11 (1 de mayo de 1849).
241
1833), Relación de los habitantes de las haciendas. Dávila del Bosque, 1999. Los detalles de los entierros en Morán,
224
Alessio, 1978: 80. Ver “Los oscuros orígenes del Saltillo” en el 2001: 20-21.
242
volumen 1 de este libro. AMS, P, c 24, L 3, e 7, f 11 (1 de mayo de 1849). Dávila del Bos-
225
Garza y Pérez, 2002: 35. AMS, P, c 23, L 1, e 59, f 71 (18 de que, 1999; Morán, 2001: 20-21.
noviembre de 1842); AMS, P, c 23, L 5, e 28, f 33 (3 de octubre de 1843); 243
Alessio, 1978: 80; Corona, s/f; Cuello, 2004; Garza y Pérez,
AMS, P, c 23, L 16, e 5, f 6 v (1 de febrero de 1848); AMS, P, c 24, L 9, e 2002: 35; Santoscoy, 2011. AMS, PM, c 3. e 10, 1 f (2 de diciembre de
166, f 188 (11 de octubre de 1851); AMS, P, c 24, L 9, e 174, f 196 v (18 1678). Agradezco la información que vincula las tierras de Santos Rojo
de octubre de 1851). con Juan González a la Profra. María Elena Santoscoy, comunicación
226
AMS, P, c 24, L 9, e 166, f 188 (11 de octubre de 1851); AMS, personal, mayo 2011. Ver AMS, PM, c 3, e 4, d 33, 1 f (3 de febrero de
P, c 24, L 9, e 174, f 196 v (18 de octubre de 1851); AMS, P, c 27, L 20, e 1678), María de Olea da en arrendamiento la hacienda de San Juan Bau-
39, f 28 (4 de mayo de 1875); AMS, PM, c 151/5, L 16, e 7 (varias fechas tista, que era de Santos Rojo.
de 1908). 244
Santoscoy, 2011; AMS, PM, c 10, e 38, 2 f (8 de enero de 1725).
227
AMS, PM, c 117, e 23, 16 f (mayo de 1874); AMS, PM, c 151/5, 245
AMS, PM, c 2, e 49, d 45, 4 f (8 de abril de 1673) Bernardino
L 16, e 7 (varias fechas de 1908). Sánchez Navarro le arrienda a Feliciana Botello. AMS, PM, c 3/1, e 60,
228
La biografía de Juan Navarro en Durón y Narro, 1995: 128. d 12, 1 f (17 de agosto de 1682), Melchora Navarro renta a Pedro de los
229
Alessio 1978: 135 (nota 12). Dávila Aguirre, 1974: 130-1, las Santos Coy.
246
imágenes entre las páginas 28 y 29, 34 y 35, y entre la 42 y 43. AMS, PM, c 46/1, e 79, 3f (2 de junio de 1794); AMS, PM, c
230
Alessio, 1978: 34. 65/1, e 128, 1f (23 de mayo de 1820).
247
231
Garza y Pérez, 2002: 61 Debo a María Teresa Solís Rodríguez la información de la fami-
232
Agradezco profundamente a María del Rosario Villarreal, cura- lia Solís en Los Cárdenas.
248
dora del archivo histórico del Archivo Municipal de Saltillo, por el apoyo Portillo, 1994: 368-9.
brindado y por la invaluable información proporcionada para este texto.
233
Cuello, 2004; Garza y Pérez, 2002: 128-129.
234
ibíd.
235
Cuello, 2004; Martínez y Pérez, 2002: 153-154.

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Fuentes archivísticas:
Fuentes bibliográficas
Fuentes hemerográficas
Fuentes digitales

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Saltillo Mágico I, de Arturo E. Villarreal Reyes, se terminó de imprimir
en agosto de 2011. En su composición se utilizaron fuentes
de la familia Goudy Old Style.

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