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La Energía Nuclear: Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo

Autor: Claudio Tenreiro L.

Este es un tema complejo, por varias razones; por ejemplo, la existencia de una historia
sobre una mala parición de esta forma de energía en el mundo. Es muy difícil abstraerse
de la asociación entre la energía nuclear y su origen como arma de destrucción masiva.
Por otro lado existen intereses creados, los cuales no verán con buenos ojos este
competidor en el mercado de la generación energética. También hay dos grupos de
personas preocupadas por las consecuencias, sobre el medio ambiente, de la aplicación
descuidada de ciertas tecnologías(por decirlo de una forma suave).
He mencionado dos grupos; un grupo que está realmente consciente del problema que
se produce por el efecto acumulativo de la aplicación descuidada e inconsciente de
tecnologías riesgosas, en particular ante la ausencia de estudios acabados sobre sus
consecuencias, y sobre la optimización de tales tecnologías, optando por procesos
limpios, etc. En este caso, el problema subyacente es que: se prioriza el beneficio
económico cortoplacista por sobre el camino más costoso y serio, el cual conlleva a una
aplicación segura y eficiente, pero más cara, del conjunto de esos procesos
potencialmente dañinos o de consecuencias insospechadas, normalmente por falta de
conocimiento cabal, del o de los temas relacionados.

También existe un grupo radical, obviamente con intereses creados, escondidos bajo un
barniz de preocupación ecológica, y con otros intereses menos obvios, pero que parten
por la generación de un estado de histeria sobre tal o cual tecnología, induciendo
irresponsablemente a que un gran sector social opine, sin fundamentos y con
argumentos parciales, sobre tal o cual tema. En este ámbito caen todas las tecnologías, y
sus derivaciones, que nacieron con objetivos turbios, los cuales no eran precisamente
generar un beneficio global, sino más bien un interés mezquino y particular, como lo es
la guerra, en cualquiera de sus formas.

La política del avestruz no presenta ninguna alternativa útil, razonable y digna de una
especie de mamíferos autocalificados como seres racionales. El calificativo asociado a
algún grado de bondad, beneficio o daño no pertenece a una fenomenología en
particular, sino que al USO QUE ESTE MISMO GRUPO DE MAMÍFEROS LE DA A
DICHA FENOMENOLOGÍA, Desde este punto de vista carece totalmente de sentido
catalogar a la energía nuclear de buena o mala per sé.

¿A qué se le tiene miedo?, ¿Cuáles son los hechos que rodean este aura de maldad con
esta forma de energía?, ¿Cuál es la verdad sobre esos hechos y otros que no se
mencionan?.
Pecando de simplicidad, basta con pensar en el siguiente caso: cuando se publica una
afirmación sobre la culpabilidad de alguien respecto de alguna actitud condenable por la
sociedad, es muy difícil revertir la imagen de ese alguien, es un problema de impacto,
etc. ¿Cómo borrar de la mente la imagen de un hongo atómico?, pero, ¿qué tiene que
ver ese hongo con la energía nuclear?, Si alguien tiene miedo de la energía nuclear le
recomendaría cambiarse de planeta y quizás de universo, dado que la vida es posible
gracias a esta forma de energía, ¿o no?. Aquellos que le tienen miedo a la radiación,
¿habrán escuchado algo de la radiación cósmica, o de la radiación natural?, o ¿de las
playas de hermosas arenas blancas con una radiación de fondo, cuya dosis anual supera
la internacionalmente permitida para cualquier trabajador asociado a instalaciones
nucleares?, ¿sabrán de qué depende la temperatura del planeta?.
¿Sabía usted que la única forma de energía que no atenta contra el planeta, es la
nuclear?, No confunda un accidente con la esencia, la no-alteración del medio
ambiente!.

Este es un conjunto de preguntas, que como muchas otras, no se responden ni analizan


con cuidado, en particular por los grupos de fanáticos que difunden el desconcierto y la
desinformación, especulando sobre otras fuentes de energía, sin mencionar que el
verdadero problema no está en el bajo consumo (como el habitacional), sino en el de
gran escala, -sobre las decenas o centenas de Mega Watts-, el cual es imposible de ser
generado trivialmente. Lo más importante es: resolver primero el problema de estimar
LA DEMANDA REAL DE ENERGÍA que la sociedad está dispuesta a consumir y SI
TAMBIEN ESTÁ DISPUESTA A PAGAR SUS CONSECUENCIAS. Parece que los
grupos que bogan por soluciones milagrosas no conocen lo elemental de la segunda ley
de la termodinámica y menos aun, la ley que rige la entropía de un sistema
razonablemente aislado. Básicamente dicen que nada es gratis o sin consecuencias.
A modo de ejemplo, ¿por qué no mencionan todos los efectos de cientos de molinos,
como los usados en la generación de energía por medio del viento?, Hablen de la
contaminación visual que producen y pregunten a los que verdaderamente la sufren y no
hablen de casos hipotéticos. Un molino puede ser hasta agradable, pero cientos... es
francamente horroroso. También hablen del efecto que causarían sobre las aves cientos
de aspas girando (y son bastante grandes), del uso de baterías para acumular esa energía,
porque este es OTRO PROBLEMA FUNDAMENTAL, ¡¡¡cómo almacenar
eficientemente y limpiamente esa o cualquier otra energía!!!. Todo esto requiere de
mucho estudio e investigación, como lo es TAMBIÉN en el caso de la energía nuclear,
¿Por qué negar la posibilidad de descubrir una forma de tratar los residuos radiactivos?,
Sobre este tema se ha avanzado de manera increíble en los últimos cinco años y estamos
ad portas de una solución definitiva y segura para todos, la seguridad de los reactores no
es más un problema; insistir en colocar a Chernobyl como ejemplo es absurdo, dado que
equivale a basarse en los aviones de los años 50 ó 60, los cuales eran inseguros, para
afirmar entonces que es inseguro volar en los aviones modernos!!!.
Por otro lado, ya que la estadística es una de las cosas que mencionan respecto de estos
accidentes, ¿por qué no comparan esas cifras con los muertos/año víctimas de la
estupidez humana como los accidentes de tránsito, los asesinatos por robo, droga, etc.,
etc.?
¿Por qué no colocan en un cuadro comparativo el daño total causado al planeta por la
quema y uso de los derivados de los combustibles fósiles?, Puedo asegurar que es
muchísimo mayor que el provocado por todas las detonaciones atómicas, que nada
tienen que ver con la generación de energía para uso pacífico (recordar que muchas de
estas detonaciones fueron en la atmósfera, al aire, e incluso en el mar).
Tampoco colocan el tiempo de residencia de los gases en la atmósfera, producto de esta
combustión, ni mencionan que es comparable a la duración de los desechos radiactivos
de un reactor (y sobre esta última materia se está investigando de manera sistemática
sólo en forma reciente, la posibilidad de tratamiento real SIN ninguna consecuencia), o
sea varios miles de años. ¿Sabía Ud. que la probabilidad de morir debido a un accidente
nuclear, con los reactores modernos, es la misma que por el impacto de un meteorito en
su cabeza?.

Todo esto muestra que la exaltación sobre posiciones extremas NO AYUDA A


RESOLVER UN PROBLEMA, sólo lo complica, porque no permite la búsqueda de la
mejor solución, sino que tiende una nube de desconfianza, una incerteza absurda en la
legitimidad de aspirar a exigir, que se tenga TODA LA INFORMACIÓN, antes de
decidir y que normalmente lo que se muestra como muy bueno no lo es tanto y que lo
muy malo tampoco lo es.
Este problema, la energía, es un problema interdisciplinario y muy serio, no se puede
ser irresponsable y una verdad es que mientras no sepamos cómo producir más energía
de forma segura, NO SE PUEDE SEGUIR AUMENTANDO NI PROMOVIENDO SU
CONSUMO DESMEDIDO, Esto es lo primero que se debe enseñar: el consumo
responsable!!!. Paralelamente, se debe estimular la investigación exhaustiva de la
generación limpia de energía, por todas las fuentes conocidas, de producción y
almacenamiento, intentando explorar otras alternativas nuevas también. Pero recuerde,
hablemos de generación de potencia, porque para pequeña escala ya hay alternativas
razonables, sólo basta perfeccionarlas un poco.

Fomentar otra cosa, en este tema, es una estupidez producto de un egoísmo y una
ignorancia típicamente partidaria, de quienes parasitan la sociedad con movimientos
panfletarios y poco serios.