Título: «La verdad de quién soy»
Autora: Silvina Carrasco
3 personajes:
1. Mara: adolescente de 13 años. Buena estudiante y muy querida por los suyos.
2. Melina: Mujer de unos 35 años. Mamá de Mara.
3. Narrador: voz en off
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Mara, Melina y Narrador
Escenario: una sala de estar de una casa.
(Mara está sentada en el sillón, con el televisor encendido frente a ella, pero
con la mirada perdida, sin prestar atención. Melina la observa desde la
puerta.)
–Narrador: Hace días Melina nota muy callada y un poco triste a su hija.
Buscando levantarle el ánimo, intenta iniciar una conversación.
(Melina se acerca a Mara y se sienta junto a ella en el sillón)
– Melina: ¿Me vas a acompañar a la fiesta del trabajo verdad? Te vas a divertir,
va a tocar esa banda que te gusta.
–Mara: (determinante) No mamá, yo no voy a ir y no insistas.
– Melina: ¿Cómo que no vas a ir? Pero van Antonella y Juan, los hijos de mi
compañera de trabajo y estaban entusiasmados de volver a verte después de las
vacaciones que pasamos juntos.
– Mara: Mamá, eso lo dicen por compromiso. ¿Por qué iban a querer estar
conmigo si soy la persona más aburrida y fuera de onda del mundo?
(Melina la mira extrañada y sobresaltada)
-Narrador: Melina está sorprendida. Nunca había escuchado a su hija hablar
así de ella misma.
-Melina: ¡¿Por qué decís eso?!
– Mara: No importa mamá. No insistas, sólo no tengo ganas de ir.
(Mara se levanta y se va)
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Mara, Melina y Narrador.
Escenario: una cocina que tenga al menos una mesa, cuatro sillas y
ambientación (elementos) de cocina.
-Narrador: Al día siguiente…
(Mara está sentada en una silla, mirando su computadora portátil apoyada en
la mesa. Está visiblemente más calmada que el día anterior.)
-Narrador: Mara está viendo una entrevista de su cantante favorita.
(Melina se acerca y se sienta junto a ella)
– Melina: Mari, ¿me podes explicar eso que me dijiste ayer?
(Mara mira hacia abajo cómo apenada)
-Narrador: Mara no quiere hablar del tema con su mamá, pero sabe que no va
a dejar de insistirle hasta que le cuente qué le pasa.
(Después de un silencio)
–Mara: ¿Viste Lucía y Fernanda, mis compañeras nuevas, las que pidieron el
pase desde la otra escuela la semana pasada?
–Melina: ¿Sí?…
–Mara: Es que siempre me cargan y se ríen de mí delante de todos porque
dicen que no me visto a la moda, no tengo novio y me gusta leer. Dicen que soy
aburrida, no tengo gracia y tengo gustos antiguos.
(Melina la mira un poco desconcertada.)
–Melina: Pero hija…
(Mara la interrumpe.)
–Mara: No me digas nada mamá. Debe ser así. Ellas están hace unos pocos días
en la escuela y ya son súper populares. ¡Saben todo lo que está de moda y todos
quieren ser sus amigos!.
(Melina se queda callada.)
–Narrador: Melina entiende que no hay mucho que pueda decirle a su hija
para convencerla. Aunque… Quizás… Se le ocurre otra estrategia.
–Melina: (señalando la computadora) ¡Que buena cantante que es esta chica!.
¡Lástima que sea tan egoísta!.
–Mara: (la mira con desconcierto y enojo.)¡¿Que decís mamá?!.
–Melina: Es que tiene aspecto de ser súper egoísta y egocéntrica.
–Mara: (cada vez más enojada. No le gusta nada que su mamá hable así de su
cantante favorita).Todo lo contrario. Ha dado muchos recitales de beneficencia
y además es madrina de muchas instituciones solidarias.
–Melina: No sé. Tiene aspecto de egoísta. Por sus gestos, la forma en que se
viste, no sé…
–Mara: No tiene sentido lo que estás diciendo. Hablas como si la conocieras.
–Melina: ¿Hace cuanto me dijiste que llegaron a la escuela tus nuevas
compañeras?.
– Mara: La semana pasada.
– Melina: Entonces no te conocen.
-¿No te parece tan absurdo como mis comentarios que ellas puedan decirte
como sos y que vos les creas?
-Cuándo quieras saber algo sobre vos, mejor confía en las personas que
realmente te conocen. En la palabra del abuelo que piensa que sos la mejor y
más divertida compañera para hacer deportes, en la abuela que cree que sos la
mejor ayudante de cocina, en tu prima y amigos que creen que sos la mejor y
más leal amiga o en mi que pienso que sos una persona totalmente maravillosa.
(Pequeña pausa)
– Pero sobre todo, cree en lo que vos pensas de vos misma y te vas a dar cuenta
de que no necesitas vestirte ni comportarte como nadie para ser muy valiosa.
Silencio…
(La cara de Mara empieza a cambiar gradualmente hasta llegar a una gran
sonrisa mezclada con un poquito de picardía).
–Mara: (tímidamente) ¿Mami?
–Melina: ¿Qué?
–Mara: Me vas a tener que comprar un vestido nuevo para la fiesta de tu
trabajo.
(Se ríen y se abrazan.)
FIN
Obra corta sobre la empatía (4
personajes)
Obra de teatro para 4 personajes. La misma nos muestra -a través de la relación
entre un padre y un hijo- la importancia de ponerse en el lugar del otro.
Título: «En los zapatos del otro»
Autora: Silvina Carrasco
4 Personajes:
1. Mateo: Adolescente de 17 años. Apasionado por el fútbol. Tiene una gran
necesidad de recibir atención de su padre, pero no lo consigue.
2. Horacio: Padre de Mateo. Trabaja todo el tiempo y siente que Mateo no valora
su esfuerzo.
3. Viviana: Madre de Mateo y esposa de Horacio. Trata de intervenir para
suavizar la relación entre Mateo y Horacio.
4. Nené: Abuela de Mateo, mamá de Horacio. Es determinante en la resolución
del conflicto.
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Mateo, Horacio y Viviana.
Escenario: Cocina de una casa con la mesa dispuesta para desayunar. Es
importante que haya comida o algo que simule comida en la mesa.
(Mateo desayuna con su mamá Viviana.)
Mateo está por jugar la final del campeonato interzonal con el equipo de su
ciudad. Es muy importante para él que su padre este ese día pero nunca tiene la
posibilidad de hablar con él.
–Mateo: (muy entusiasmado) El domingo arranco de titular. Estamos listos.
¡Este año el campeonato es nuestro! (se frota las manos enérgicamente).
(Entra Horacio a la cocina. Se sienta. Le suena el celular. Lo mira, lee, se para
y se vuelve a ir).
(El entusiasmo de Mateo se desvanece. Su cara se pone seria)
– Viviana: (lo mira con ternura) ¿Ya le preguntaste?
– Mateo: ¿Para qué, si no va a ir?
–Viviana: ¿cómo no va a ir, si sabe lo importante que es este campeonato para
vos?
–Mateo: No, no sabe. No sabe nada de mí.
(trata de disimular su tristeza tras un rostro de dureza). Pero no importa, me
alcanza con que estés vos, la abuela y los chicos.
(Horacio vuelve a entrar en escena. Se sienta y empieza a desayunar)
–Horacio: ¡Qué linda quedó la casa de Estela!, no la habìa visto.
–Mateo: (irónico) Si en algún momento levantaras la vista del celular o tu
computadora, ¡verías tantas cosas!.
–Horacio: Si tengo que mirar tanto el celular o la computadora es porque
tengo que trabajar para comprar eso que estás comiendo.
–Mateo: Solo digo que es increíble las cosas de las que se entera uno cuando
deja de mirarse el ombligo. (Irónico) El hombre llegó a la Luna, ¿te enteraste?
–Viviana: (con tono conciliador) Bueno, bueno, ¿desayunamos en paz?.
(a Horacio) Amor, ¿el domingo…?
(Horacio se acuerda de algo súbitamente. Se lleva la mano a la frente
preocupado)
–Horacio: (hablando para sí mismo) ¡Huy!, me olvide de mandarle el mail a
este muchacho…
(Agarra su computadora y empieza a escribir)
–Mateo: (muy enojado y tratando de esconder su malestar, se para y se va
hablando con ironía. Su voz se va haciendo cada vez más baja hasta que
desaparece de escena y no se escucha más) El hombre llegó a la Luna,
derribaron las torres gemelas, Uruguay le ganó a Brasil en el Maracaná, Trump
fue elegido presidente…
(Después de un momento, Horacio termina de escribir)
–Horacio: (a Viviana) ¡¿Qué le pasa a este chico?! ¿Cómo espera que pague las
comodidades con las que vive?
– Viviana: (le toma la mano con ternura) Es que quizás no necesita tantas
comodidades…
(la cara de Horacio se pone triste, pero inmediatamente pone el mismo rostro
orgulloso de dureza que pone Mateo cuando quiere ocultar sus sentimientos).
–Horacio: Me voy amor, se me hace tarde
(le da un beso y sale de escena)
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Mateo y Nené
Escenario: Sala de estar de una señora anciana. Tejidos de crochet sobre las
mesas y adornos antiguos.
(Mateo y Nené sentados en un sofá)
–Nené: Que bueno que viniste a verme, ya te estaba extrañando.
–Mateo: Pasé un ratito nomás. Vine a invitarte para el domingo….
–Nené: ¡A la gran final del campeonato!
–Mateo: ¡Ha!, ¿Ya te avisó mamá?. No me dijo nada.
–Nené: No. Me avisó tu padre. Hace un mes que no habla de otra cosa que del
campeonato. Anda como un loco tratando de terminar no sé qué proyecto el
sábado, para poder ir tranquilo el domingo a verte.
(Mateo asombrado mira para abajo como tratando de entender)
Nené sabe muy bien lo que está pensando su nieto.
–Nené: Tu padre está muy orgulloso de vos. ¿De dónde pensás que sacaste esa
pasión por el fútbol?
Desde que eras un bebito miraba los partidos con vos.
–Mateo: (conteniendo la emoción) Pero…entonces… ¿Por qué hay días en los
que ni siquiera me habla?
–Nené: Porque quiere que tengas la vida que él no tuvo y piensa que trabajando
todo el día puede darte lo que necesitas. ¡Son tan parecidos ustedes dos!
(Mateo se queda pensativo…)
ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Mateo y Horacio
Escenario: la misma cocina del Acto I, esta vez, sin nada sobre la mesa.
(Mateo y Horacio están sentados a la mesa)
–Mateo: Quería pedirte disculpas por mi comportamiento. Me di cuenta de que
no valoro las cosas buenas que hacés por mí.
–Horacio: Perdóname hijo, pensé que con plata podía darte el amor que no sé
demostrar de otra manera.
–Mateo: Te quiero papá.
–Horacio: Yo también te quiero hijo.
FIN
Obra sobre los berrinches (4 personajes)
Obra de teatro para 4 personajes. La misma cuenta la historia de un niño que
por no hacer caso a sus papás comente un accidente que lo lleva a perder a su
amigo tan preciado.
Título: «El niño y el robot»
Autor: Manuel Martínez
4 personajes:
1. MIGUEL.- 10 años, niño alegre e introvertido. Está pasando el verano sólo sin
ningún amigo del colegio cerca.
2. RAMÓN.- 35 años, padre de Miguel, acaba de volver de un viaje de negocios de
Japón.
3. ZAIDA.- 33 años, madre de Miguel, intenta animar a su hijo durante el verano.
4. ROBOT.- Un robot de limpieza de hogar de aspecto infantil.
ACTO I
Casa de la familia Léndinez. El pequeño Miguel y su madre Zaida están
sentados en el salón de la casa, esperan a Ramón, el padre de familia.
Ramón entra en el salón con una caja de grandes dimensiones.
MIGUEL: ¡Papá!
Miguel se abalanza sobre los brazos de su padre, este deja la caja en el suelo y
coge a su hijo para abrazarlo.
RAMÓN: Sí que me has echado de menos.
ZAIDA: Hola cariño.
Zaida y Ramón se dan un beso.
RAMÓN: Mira Miguel he traído una cosa que está revolucionando Japón.
MIGUEL: Calma, calma. ¿Tú no querías un hermanito?
Zaida mira extrañada.
ZAIDA: ¿Qué has traído cariño?
RAMÓN: Ahora veréis.
Ramón abre la caja y de esta aparece la figura de un robot con la misma
estatura de un niño inmóvil. Ramón levanta la camiseta del niño, toca detrás
de este cómo si trasteara un teclado. El robot abre los ojos.
MIGUEL: ¿Es mi hermano?
RAMÓN (Deja soltar una carcajada): No, era una broma. Esto es un genio de la
limpieza como lo llaman en Japón.
Miguel y Zaida lo miran sorprendidos.
ZAIDA: Pero, ¿qué es?
RAMÓN: Es un robot de limpieza, que tiene una apariencia parecida a un niño.
MIGUEL: ¿Pero es un niño?
RAMÓN: Lo parece, pero está diseñado para limpiar, es como el hijo perfecto.
MIGUEL: Ehh. ¿Pero sabe hablar?
RAMÓN: Sí. (Refiriéndose al robot) Hola, saluda a tu familia.
El robot mira a Miguel y Zaida.
ROBOT: Saludos, familia.
ZAIDA: Yo no sé si me voy a acostumbrar a una cosa así, pero bueno.
RAMÓN: Bueno Miguel, ¿quieres enseñarle la casa?
MIGUEL: Sí, papá. (Refiriéndose al robot) Ven conmigo Robotin.
Miguel tiende la mano al robot, este la coge y salen juntos de la habitación.
ACTO II
Tres semanas después. En la cocina de la casa de Miguel. Zaida está fregando
la encimera, resopla cansada.
Miguel y el robot entran en la cocina corriendo y jugando.
ZAIDA: Si por lo menos no vais a ayudar a fregar no molestéis.
MIGUEL: Pero es que la casa es muy pequeña mamá.
ZAIDA: ¿Y por qué no os quedáis en la habitación?
Ramón entra en la habitación.
RAMÓN: Y porque no te quedas Miguel jugando en la habitación con la
consola, que tanto me insististe para que te comprara, y dejas al robot que se
quede con mamá limpiando.
MIGUEL: Pero es que Robotin es mi amigo, no puedo hacerle eso.
RAMÓN: Pero tú déjale que ayude a mamá, si a él no le importa.
MIGUEL: Claro que le importa, él es como yo no quiere limpiar, se lo pasa
mejor jugando conmigo.
RAMÓN: A ver Miguel, él no es cómo tú. Lo compré para que ayudara a tu
madre y así va a ser, después si eso puede jugar contigo.
MIGUEL (Gritando): Pero es que eso no es justo.
RAMÓN:Se acabó. (Dirigiéndose al robot) Recoge ahora mismo todo lo que
hay en la encimera y límpiala.
ROBOT: Ahora mismo.
Zaida sale de la cocina, el robot se pone a limpiar la encimera, coge la
tostadora que aún permanece enchufada. Miguel de puro cabreo le da una
patada al cubo de agua que está en la cocina, este sale despedido lanzando
agua por todas parte e impactando en el robot, un chispazo sale de este y el
robot cae al suelo.
MIGUEL: ¡Noooo!, Robotin.
RAMÓN: Pero Miguel, ¿qué has hecho?
Zaida entra en la cocina alarmada.
ZAIDA: ¿Qué ha pasado?
RAMÓN: Nada, que ya no hay robot.
Miguel se marcha de la cocina llorando desconsoladamente.
ACTO III
Dormitorio de Miguel. Miguel acostado en la cama mira la ventana con el
semblante triste cuando Zaida asoma por el marco de la puerta.
ZAIDA:¿Se puede?
Miguel asiente con la cabeza.
ZAIDA: ¿Sigues sin ganas de comer?
Miguel asiente con la cabeza.
ZAIDA: Pues deberías bajar a comer. ¿Qué te tengo yo dicho?
MIGUEL: Que con el estómago lleno las cosas se ven mejor.
ZAIDA: Eso mismo. Entonces, ¿vienes a comer?
MIGUEL: No quiero, mami.
ZAIDA: Sigues así por lo del robot.
MIGUEL: (Con el rostro apenado) Sí. Era mi amigo.
ZAIDA: Ya Miguel, pero fue un accidente. Tu padre ha intentado arreglarlo y
no ha podido.
MIGUEL: Ya.
ZAIDA: Ya verás cómo pronto se acaba el verano, vuelves al colegio y te
encuentras con todos tus amigos.
Ramón aparece en la habitación, se queda en el marco de la puerta
RAMÓN: ¿Todavía sigues triste campeón?
Miguel asiente con la cabeza.
RAMÓN: Ya lo siento chico. Pero es que con carísimos y no puedo permitirme
comprar otro.
MIGUEL: Yo no quería otro, yo lo quería a él.
RAMÓN: Por lo menos ahora, espero que la próxima vez que te digamos algo
nos hagas caso y no te pongas a darle patadas a las cosas.
Miguel con el semblante triste asiente.
RAMÓN: Entonces si te decimos que bajes a comer. ¿Bajas?
MIGUEL: Sí.
RAMÓN: Estupendo, así puedes ayudar a llegar al comedor al Robot.
Ramón se aparta y detrás de él está la figura del robot. Miguel sale corriendo
a abrazarlo.
FIN
Obra sobre la colaboración (4
personajes)
Obra de teatro para 4 personajes. La misma nos deja una gran enseñansa sobre
lo importatnte que es enseñarle a nustros hijos a colaborar y cooperar.
Título: “Distinta educación, distinto
resultado”
Autora: Clara Pérez
4 Personajes:
1. Madre: Consentidora y con un favoritismo marcado por su hijo menor.
2. Padre: Mediador entre las disputas de la familia.
3. Juan José: Hijo menor que se aprovecha de toda la familia.
4. Enrique: Hijo mayor quien carga con las consecuencias del favoritismo de su
madre.
ACTO I
Ambientación: Salón de la casa, donde se encuentra un sofá al lado en el piso
se encuentra varios vasos, tazas y platos sucios apilados.
Introducción: Juan José está recostado en el sofá, al lado de todos los
utensilios sucios mientras come despreocupado.
Enrique (entrando al salón): Juan José otra vez comiendo en el sofá y dejando
todo tirado, levanta todo eso y llévalo a la cocina que mamá y papá están por
llegar.
Juan José (burlándose de su hermano): ¿Yo? Si te molesta recoge todo, yo no
me pienso mover de aquí, y apúrate que si mamá llega y consigue todo este
desorden tendrás problemas.
Enrique (molesto): ¿y yo por qué? El desorden es tuyo.
Juan José (sin dejar de burlarse): Tú sabes que a ella no le importa, si el
desorden está, tu siempre eres el responsable, voy a mi cuarto, apúrate con eso
que ya falta muy poco para que lleguen.
Juan José sale del salón y Enrique se queda mirando el desorden, decidiendo
salir a la cocina sin recoger nada, en ese momento entran los padres.
Mamá (alegre hablando en voz alta para que sus hijos la escuchen): ¡Chicos,
ya llegamos!
Papá (caminando lento con las manos en los bolsillos): no están aquí al parecer
Mamá (impresionada): ¡Enrique! Dios mío pero ¿Qué es esto? ¿Qué es todo
este desorden ¡Enrique!
Enrique (entrando al salón): ¿Qué pasa mamá?
Mamá (Irritable y sin dejar de hablar en un tono alto): ¿Quieres explicarme
que es todo esto?
Enrique (despreocupado): No sé, pregúntale a Juan José, cuando llegué todo
esto estaba así
Mamá (aun histérica): ¿Vas a culpar a Juan José? Si lo dejó ahí es porque no
tuvo tiempo de recogerlo ¿no podías hacerlo tú?
Papá (intrigado): ¿Él? Si Juan José hizo el desorden él debe recogerlo.
Mamá (molesta y mirando al padre): No justifiques la falta de colaboración de
Enrique, si el niño no pudo recogerlo, su hermano debe ayudarlo, para eso son
hermanos ¿no?
Enrique (sintiéndose impotente): Lo siento mamá, pero esta vez no voy a
complacerte, siempre es lo mismo, justificas las cosas que hace Juan José y
termino pagando las consecuencias, no voy a recoger nada, me voy a mi cuarto y
tú llámalo y pídele que recoja todo.
Enrique sale del salón y la madre sorprendida comienza a hablar sola pero
tratando de martirizar al padre.
Mamá: No es posible que Enrique sea así, siempre lo mismo, peleando porque
no quiere hacer nada, no sé porque no aprende de su hermano, tan lindo mi
niño.
Papá (en tono de desaprobación): Estás equivocada, no le das
responsabilidades a Juan José y lo justificas por todo, tenemos un hijo muy
seguro, competente y a Juan José que no sabe hacer nada, lo estás dañando con
ese favoritismo.
Mama (molesta): Yo no tengo favoritismo por mis hijos, para mí los dos son
iguales.
ACTO II
Ambientación: Sofá de la casa, ya todo limpio y organizado.
Mamá (entrando al salón mientras se quejaba): ¡Ay, Ay, Ay!
Juan José (Sorprendido y acercándose a su mama para ayudarla): ¿Qué
pasa mamá?
Mamá (caminando doblada y sin dejar de quejarse): Ayúdame hijo, me duele
mucho ¿Dónde está tu padre y tu hermano?
Juan José (ayudando a su madre a sentarse): Ellos salieron de viaje muy
temprano mamá ¿No lo recuerdas? No regresan hasta mañana.
Mamá (recostándose en el sofá): Es cierto, no recordaba, bueno hijo ya
veremos cómo nos arreglamos los dos, prepárame un té a ver si se me pasa este
dolor por favor.
Juan José (comenzando a preocuparse): Mamá yo nunca he hecho un té, vas a
tener que llamar a papá, yo no puedo cuidarte, no me haré cargo de la casa y de
ti hasta que ellos vengan.
Mamá (sintiéndose decepcionada): Juan José, tu padre no puede regresar, tú
tienes que ayudarme hijo.
Juan José (molesto): No mamá, lo siento, aquí los esclavos son papá y
Enrique, si no los vas a llamar arréglatelas como puedas.
Juan José sale del salón y la madre queda sola, hablando en voz alta…- tenían
razón mi esposo y Enrique, no enseñé a Juan José a colaborar, ni a pensar en
los demás y ahora fui víctima de mi propio error.
FIN
Obra corta sobre el amor familiar (4
personajes)
Obra de teatro para 4 personajes. La misma nos deja una gran reflexion sobre la
importancia del respeto y amor familiar.
Título: «Cuento de Nochebuena»
Autor: Manuel Martínez
4 personajes:
1. JOSUÉ.- 12 años, niño consentido, que tiene muy mal comportamiento
aunque en el fondo es bueno.
2. MADRE DE JOSUÉ.- 35 años. Apenada por el mal comportamiento de su hijo
y por tener que cuidar del más pequeño de la casa Pepón.
3. PEPÓN.- 4 años hermano de Josué.
4. JESÚS
ACTO I
(Personajes que intervienen en este acto Josué, Madre de Josué, su hermano
Pepón y 4 compradores del Centro comercial)
Centro comercial decorado con adornos navideños. Josué va de la mano con su
madre y su hermano pequeño Pepón, todos caminan por el pasillo del centro
comercial. Su madre va cargada de bolsas de la compra, cuando Josué se
suelta de la mano y se pega a un escaparate de juguetes. La madre fatigada se
acerca a Josué.
Josué: Mamá, me tienes que comprar el nuevo patinete.
Madre: Pero si te compramos otro patinete no hace ni dos meses por tu
cumpleaños.
Josué: ¿Y?
Madre: Cómo que ¿y?, pues que ya tienes uno.
Josué: Pero no el nuevo, sino me lo compráis vosotros se lo pediré a Papa Noel.
Madre: Bueno, pero Papa Noel no siempre puede traer todo lo que le pedimos.
Además tú le habías escrito una carta pidiéndole una consola. No creo que le dé
tiempo a cambiar el regalo a Papa Noel. Porque esta misma noche tiene que
salir a repartir todos los regalos.
Josué: Me da igual. Papa Noel puede hacer eso seguro. Y si no me lo compráis
vosotros.
Madre: Pero el hermanito también tiene que recibir sus regalos Josué, no creo
que este año se pueda.
Josué: Cómo que no, lo quiero sí o sí.
Josué empieza a patalear el suelo y a berrear ante las miradas de los demás
compradores. La madre avergonzada coge de la mano a Josué.
Madre: Venga Josué, vámonos por favor. Ya en casa hablamos, venga que te
preparo unas galletas de las que te gustan.
Josué sigue berreando y pataleando hasta darle una patada a un paquete
dentro de una de las bolsas que llevaba la madre.
Madre: ¿Estás contento?, has roto el muñeco que íbamos a regalarle a tu
hermanito, ahora ¿qué va a recibir?
Pepón empieza a llorar desconsoladamente, la madre sofocada agarra de la
mano a Josué, coge en brazos con dificultad a Pepón y sale del centro
comercial a duras penas con Josué berreando y Pepón llorando.
ACTO II
(Personajes que intervienen en este acto Josué, Jesús)
Nochebuena. Medianoche en la casa de Josué. Este permanece a oscuras
durmiendo en su dormitorio. En su sueño ve como una luz ilumina la
habitación y aparece JESÚS. sigue el sueño y allí Josúe se sienta en su cama
asustado.
Josué: ¿Mamá?, ¿eres tú?
JESÚS: Tranquilo Josué, no grites, despertarás a todos los demás.
Josué: ¿Quién eres?
JESUS: Tú sabes quién soy Josué
Josué: ¿JESÚS?, ¿eres tú?
JESUS : : Sí, mi niño, vengo porque tengo algo muy importante que decirte.
Josué: Que pasa SEÑOR?
JESUS: Josué, no puedes seguir así. Cada vez te portas peor con tu madre y tu
hermano. No sabes lo profundamente triste que me pone ver cómo te
comportas.
Josué: Pero SEÑOR yo no me porto mal.
JESUS: Cómo que no, no me mientas mi niño. He visto como le hablas a tu
madre y tú mismo sabes que no actúas bien. Mira en tu interior.
Josué: Pero SEÑOR yo les quiero.
JESUS: Lo sé, mi niño, lo sé. Pero ellos te necesitan también, no puedes seguir
tratándolos así. Porque algún días los necesitarás y ya no estarán aquí para ti.
Josué: (Con la voz entrecortada por las lágrimas) JESUS, lo siento.
JESUS: Esta bien que me pidas perdón a mí. Pero también Tienes que
pedírselo a ellos. Pero sobretodo tienes que tratarlos mucho mejor.
Josué: Lo haré JESUS, te prometo que lo haré.
JESUS: Así me gusta mi niño. Ahora tengo que irme.
Josué: No, por favor JESUS, no te vayas. Quédate aquí conmigo.
JESUS: No te preocupes Josué, aunque no me veas yo siempre estaré a tu lado.
Josué: Te quiero JESUS.
JESUS: Yo también, mi niño. Haz que me sienta orgulloso.
La luz se apaga y Josué se queda a oscuras.
ACTO III
(Personajes que intervienen en este acto Josué, su Madre y Pepón)
Mañana de navidad, la Madre de Josué está en el salón con Pepón, apenada
mira como el niño pequeño juega con el muñeco roto.
Madre: Mi pobre niño, qué más quisiera que haberte podido comprar otra
cosa.
Josué entra en la habitación, mira apenado a su Madre y a su hermano.
Pronto se lanza a abrazar a su Madre.
Madre: (Sorprendida) Buenos días cariño. ¿Has dormido bien?
Josué: Sí, Mamá. (Con lágrimas en los ojos) Perdona Mamá.
Madre: Por qué, ¿Qué has hecho?
Josué: Pues trataros tan mal a ti y al pequeño Pepón.
Madre: Bueno no pasa nada. Anda ve y abre alguno de tus regalos.
Josué: No.
Madre: ¿Cómo qué no?, ¿no te gustan?
Josué: Sí, si me gustan mucho, pero no los voy a abrir solo. Pepón me ayudará
Josué se sienta junto a Pepón, coge uno de sus regalos y se lo da para que este
lo abra. La Madre de pie los mira sonriente.
Josué: Venga Pepón, ayúdame a abrirlo que es muy grande, a ver que es.
Josué mira sonriente a su hermano Pepón y después a su Madre.
Fin.
Obra de teatro sobre el amor y la
hermandad (5 personajes)
Esta es una obra para 5 personajes -donde uno de ellos es un perro-. La misma
cuenta la historia de 2 hermanos que son traicionados por su otra hermana al
querer encubrir a un perro sin hogar que deseaban adoptar.
Título de la obra: Hermandad
Autora: Janet Mora
4 PERSONAJES:
1. María (hermana de ocho años)
2. Julieta (hermana de nueve años)
3. Pablo (once años, hermano mayor)
4. Manchas (el perro dálmata)
5. Mamá
AMBIENTACIÓN: Jardín de la casa de María, Julieta y Pablo.
INTRODUCCIÓN: Pablo se aparece en el jardín con un pequeño perro
dálmata.
ACTO 1
Pablo: (gritando entusiasmado) ¡Juli! ¡María! ¡Vengan a ver lo que traje!
Vemos a Juli y María correr hacia Pablo.
María: ¿pero qué cosita más preciosa Pablo, en donde lo conseguiste?!
Pablo: estaba solo en la calle. Creo que una mala familia lo ha abandonado.
Julieta: Creo que mamá no te dejará tenerlo.
Pablo: Es probable. Estaba pensando en esconderlo en la casita del jardín
mientras pienso en una buena idea para que nos quedemos con él.
María: ¡cuenta conmigo para eso!
ACTO 2
Entra Julieta a la cocina y se acerca a su mamá.
Julieta: (en voz baja) ¡Mamá! ¡Mamá! Pablo y María están escondiendo un
perro en la casita del jardín.
Mamá: (sorprendida) ¿Un perro? ¿Y de dónde han sacado un perro? ¡Vamos
ya a la casita!
Mamá y Julieta se dirigen al jardín. Vemos a María y a Pablo cerrando
apresuradamente la puerta de la casita.
Mamá: ¡Pablo y María! ¿Se puede saber qué hacen ahí?
Pablo: (nervioso) ¡Nada mamá! ¡Sólo guardamos algunas cosas viejas!
Julieta: ¡Eso es mentira mamá, Pablo está mintiendo!
María: ¡Julieta!
Mamá se acerca a la casita y sorprendida abre la puerta. No puede creer lo que
sus ojos están viendo.
Mamá: (con ternura) Pablo, María. De verdad me siento muy conmovida y
orgullosa de ustedes. Ayudar a este perro abandonado a darle un hogar dice
mucho de sus buenos sentimientos. ¿Por qué no me lo habían dicho antes?
Julieta: ¡Mamá! ¡Tienes que regañarlos, te mintieron!
Mamá: Julieta, me siento decepcionada de ti. En vez de ayudar a tus hermanos
a cuidar de este perro, fuiste directo a acusarlos conmigo. Entiendo que no
querías meterte en problemas, pero a veces debemos colaborar y guardar
secretos cuando se tratan de acciones generosas como estas.
Pablo: María y yo lamentamos haberte ocultado esto.
María: (interrumpiendo a Pablo) y también lamentamos haber tomado una de
tus almohadas para dársela a manchas.
Mamá: (riendo) No se preocupen mis hijos.
Julieta: Ahora me siento mal. Tengo que aceptar que me dio un poco de
envidia al ver que no fui yo quien se consiguió al perro. Quiero ayudar a cuidar a
Manchas. ¿Podemos adoptarlo?
Mamá: ¡Claro que sí lo pueden adoptar! siempre y cuando Julieta, me
prometas que siempre estarás del lado de tus hermanos cuando se trate de cosas
como estas. Los hermanos están para apoyarse y ser leales los unos a los otros
siempre.
De pronto Manchas logra salir de la casita del jardín y corre directo a lamerle la
cara a mamá, vemos como María, Julieta y Pablo ríen a carcajadas.
FIN.
Obra de teatro sobre el valor de la
familia (4 personajes)
Esta es una obra de teatro para 4 personajes. La misma nos deja una gran
enseñanza sobre lo valiosa que es la familia y que debemos disfrutar lo que
tenemos antes de que sea tarde y tengamos que lamentarnos por lo que hemos
perdido.
Título de la obra: “La Gran Alegría de Josué”
Autora: Nathalie Marin
4 Personajes:
1. Josué (anciano abandonado en el asilo)
2. Matilda (Bella joven que aviva el alma de Josué)
3. Martha (hija de Josué)
4. Narrador (voz en off)
Acto I
Narrador: Un anciano de 63 años edad llamado Josué, se encontraba un
domingo por la mañana sentado en el porche del viejo asilo de la ciudad, cuando
de pronto sin razón alguna llega su hija Martha con afán y con denuedo, para
hacerle una ligera pero misteriosa visita.
(Martha estaciona su auto cerca de la casa de Josué)
Josué: Pero, ¿Qué estará haciendo Martha por estos lares en un día entre
semana?.
(Martha se aproxima a Josué)
Martha: Bendición papá, ¿cómo está?, ¿cómo sigue de salud?.
Josué: Bien hija, un tanto deprimido por esta soledad que me inunda.
Martha: Papá, pero si nos tienes a nosotros tus hijos.
Josué: ¡Sí, lo sé!, pero como ustedes me visitan nada más que dos veces al año.
Martha: Papá tú no sabes las ocupaciones que todos tenemos, que si llevar a
los niños a la escuela, preparar el desayuno, almuerzo, cena, más las largas
horas en la oficina, y pare de contar.
Josué: Está bien hija, lo comprendo.
Narrador: Josué se entristece enseguida, y su hija sin prestarle atención
alguna, se despide y se va rápidamente para sumergirse en los afanes cotidianos
de la vida.
Acto II
(Josué se levanta de su silla e inmediatamente se dirige a la capilla situada
dentro de aquel asilo)
Josué: ¡Señor!, ¿dime qué puedo hacer para sanar este corazón que se ha
marchitado durante estos largos años?.
Narrador: Mientras Josué realizaba esta plegaría, justo a las afueras de la
Iglesia estaba una bella joven llamada Matilda, dedicada al servicio de ayuda
desinteresada al prójimo, la cual al ver el llanto imparable del desventurado
anciano, decide caminar presurosamente para consolarle con un fuerte y
caluroso abrazo.
(Matilda mira fijamente a Josué)
Matilda: ¡No temas dice el Señor!. Así que mi estimado, de ahora en adelante
recuerda siempre estas palabras: Detrás de cada situación hay una bella
bendición.
Josué: ¡Gracias bella joven!, por tan dulces y reconfortantes palabras.
(Josué inclina su cara y su dorso ante el Cristo en señal de agradecimiento a
Dios)
Matilda: ¡Ven!, acompáñame a tomar un sabroso té de limón, es muy bueno
para la digestión ¿sabías?.
(Josué sonríe ante Matilda).
Josué: ¡Que maravilla! no, no lo sabía, y muchas gracias por considerar a este
viejo que hasta los dientes le duelen para hablar (Risas).
(Matilda se ríe muy sutilmente)
Matilda: Tranquilo, si algo he aprendido es que debemos disfrutar cada
momento de la vida.
Josué: ¡Así es jovencita!, y que sabia eres para tan corta edad.
(Matilda conversa durante largo rato con Josué)
Matilda: Y cuéntame Josué, ¿tienes hijos?
Josué: Sí, tres, pero los veo solo dos veces al año.
(Josué coloca rostro de tristeza)
Matilda: ¡No te preocupes!, de seguro pronto vendrán a compartir contigo.
Josué: ¡Dios te oiga bella joven!
Acto III
Narrador: Después de aquella tarde, Matilda se queda pensativa y decide
prepararle una sorpresa a Josué.
(Matilda llama por teléfono a los hijos de Josué)
Matilda: ¡Hola!, ¿hablo con la familia Sánchez Montilla?
Martha: Sí, ¿quién habla?
Matilda: Hablo del centro hospitalario asilo para ancianos “Casa de Jesús”.
Martha: Ajá, dígame, ¿pasó algo?
Matilda: Es que queremos decirle que su padre está pasando por una situación
muy difícil, y requerimos de la presencia de toda la familia.
Martha: ¡Oh por Dios!, ¡vamos para allá!
Narrador: Ante tales palabras, la familia de Josué solo podía pensar que se
trataba de su estado de salud, y deciden comprarle una bellas rosas y contratar
mariachis, a fin de hacer de sus últimos momentos un instante inolvidable.
Acto IV
(Llegada de la familia Sánchez Montilla al asilo)
Matilda: ¡Hola! Bienvenidos.
Martha: ¡Hola! venimos a ver a nuestro padre, nos dijeron que estaba pasando
por una situación difícil, y queremos despedirnos de él.
Matilda: Su padre no está muriendo, pero si está muy mal del corazón.
Martha: ¿Es muy grave?
Matilde: Les explico, el problema de su papá va más allá de lo físico.
(Los tres hijos inmediatamente colocan un gesto de tristeza en su rostro)
Martha: ¡Por favor, llévanos a verlo!
Matilda: Está bien, pero antes debo decirles algo: Su padre no está aquí.
Martha: ¡Que!, pero nos dijiste que estaba vivo.
(La familia Sánchez Montilla coloca cara de asombro)
Matilda: Tranquilos su padre está bien, lleno de mucha salud gracias a Dios,
justo ahora está con la señora Juana en la cocina tomando el cafecito de la tarde.
Martha: Que susto nos diste, pero ¿por qué nos mentiste?
Matilda: A veces nosotros no aprovechamos ni valoramos a quién tenemos a
nuestro lado, mas cuando perdemos a ese ser querido nos lamentamos por no
haber compartido con él lo suficiente. Ahora yo les insto a todos que amen a su
padre y compartan con él todos los días, como si fuera el último de su vida.
Narrador: Al escuchar detenidamente todas estas fuertes pero verdaderas
palabras, la familia Sánchez Montilla se queda perpleja reconociendo a su vez la
sabiduría expresada.
Martha: ¡Tienes toda la razón!, y muchas gracias por quitarnos las vendas de
nuestros ojos, a causa de los inevitables afanes de la vida.
(Todos se miran e inclinan su cabeza abajo)
Matilde: No se preocupen, ¡Ahora es el tiempo perfecto de vivir!. ¡Josué! te
buscan…
Josué: ¡Voy!
Narrador: Ante tan conmovedor momento, Josué cae de rodillas en llanto
agradeciéndole a Dios Todopoderoso por la gran dicha de ver a su familia
reunida nuevamente.
(La familia Sánchez Montilla se abraza)
Matilda: (mensaje al público) Estimados, después de lo visto y representado,
los invito ahora a disfrutar del tesoro más preciado que Dios les ha dado, y que
siempre será una perla irremplazable que les alumbrará y apoyará en todo su
camino: “la familia”.
(Todos los actores se unen y realizan la avenía de gracias).
Obra de teatro sobre la hermandad (3
personajes)
Esta es una obra de teatro para 3 personajes que trata sobre la hermandad. La
misma nos deja la enseñanza de que los hermanos deben estar unidos, ser
amigos, no enemigos y apoyarse en los mejores y peores tiempos, pues al fin y al
cabo son hermanos.
Título de la obra: «Hermanas»
Autora: Janet Mora
3 personajes:
1. Mamá (40 años)
2. Ela (7 años)
3. Helena (9 años).
AMBIENTACIÓN: En una tienda de ropa, vemos a dos niñas y su madre
escogiendo algunas prendas.
INTRODUCCIÓN: Ela y Helena están dentro de los probadores midiéndose
algunos vestidos. Vemos a Mamá sentada en frente de los probadores con varias
piezas de ropa en la mano, esperando por Ela y Helena.
ACTO 1
Helena: (saliendo del probador con una alegría notoria) Oh mamá, mírame,
mira qué hermoso se me ve este vestido! Su color rosado resalta mi piel canela.
Mamá: Si Helena, de verdad que ese vestido te sienta muy bien. Por qué no te
pruebas este y así vemos más opciones? (entregándole uno de los vestidos que
sostenía en la mano).
Helena: En seguida vuelvo…
Se abre la puerta del otro probador y sale Ela.
Ela : (con cara de decepción) Mamá, este vestido verde no me gusta nada. Creo
que el color resalta mucho mi pancita haciéndome ver como una rana gorda.
Mamá: Pero qué cosas dices, Ela! Te ves bien. Y el verde hace resaltar tus ojos
marrones.
Ela: (con una lágrima bajándole de un ojo) No estoy segura de eso.
Se abre de golpe la puerta del otro probador y sale Helena bailando.
Helena: (gritando de emoción) Mamá, Mamá, este vestido verde sin duda
alguna me gusta más, que buena elección que me has hecho ¡tu sí que me
conoces!
Ela: (la expresión de su cara se torna molesta mientras sus cachetes
enrojecen) ¿Mamá, por qué le diste a Helena un vestido del mismo color del
mío?
Mamá: Porque las dos son hermanas y quiero que lleven un color parecido.
Helena: (Riendo) Jajaja ¿Qué te sucede Ela? ¿No te gusta como el verde resalta
tu panza de regordeta?
Ela: ¡MAMÁ!
Mamá: Ya basta muchachitas! ¿Qué pasa?
Ela: (dirigiéndose hacia Helena) Espero que en la fiesta te caigas y seas la burla
de todos.
Helena: La burla serás tú Ela, luciendo como una rana con ese vestido verde.
Jajaja.
Ela se le va encima a Helena y comienzan a pelear. La gente de la tienda se
queda sorprendida al ver a las dos hermanas pelear con tanta agresividad.
Mamá: (tratando de separar a Ela y Helena) ¡NIÑAS,NIÑAS! ¡YA BASTA!
¿CÓMO ES POSIBLE QUE SE DIGAN COSAS TAN HORROROSAS LA UNA A
LA OTRA?
Helena: (sacándole la lengua a Ela) La verdad suele ser horrorosa.
Ela: Mamá!
Mamá: Niñas, ustedes son hermanas. Tienen que apoyarse la una a la otra. No
pelearse y burlarse entre ustedes de esa manera. ¿Qué pasa?
Ela: (con lágrimas en los ojos) Lo siento mamá. Pero me da mucha rabia ser
gorda. Luzco como una rana con este vestido verde y no soporto la idea de ser la
burla de todos en la fiesta y más aún cuando Helena luce tan delgada y bonita
con el mismo color.
Helena: Ela, lo siento mucho. De verdad dije todo lo que dije para molestarte.
Eres mi hermana y jamás sería capaz de burlarme de ti a propósito.
Ela: Me invadió un sentimiento extraño. No sé cómo explicarlo. Eres la
hermana bonita y popular y yo no soy nadie. Eso me hace sentir con mucha
rabia por dentro.
Mamá: Ela. Eso que sientes se llama envidia. Y no es bueno. La sentimos
cuando una persona quiere algo que otra sí tiene, y eso le produce una irritación
que produce malos pensamientos y hace decir cosas que no queremos. Tanto
así, que no te has permitido observar lo hermoso que se te ven los ojos con el
color del vestido.
Ela: (mirándose al espejo y secando sus lagrimas) Tienes razón mamá. De
verdad que el verde resalta su brillo. Mamá, Helena, lo siento mucho. De verdad
no quiero volver a sentir envidia ni reaccionar de la manera en que lo hice.
Mamá (abrazando a Ela): Descuida tesoro. La mejor manera de aprender es
equivocándonos. Y debemos trabajar muy duro por lo que queremos en la
vida, así no sentimos ese sentimiento hacia otras personas. La envidia daña la
capacidad de gozar y de apreciar lo que posee uno mismo. También le hace daño
al corazón.
Helena: (se acerca abrazando a mamá y a Ela) Como hermana mayor
prometo siempre guiarte, Ela. Y también prometo no volver a burlarme de ti, sé
que eso aumentó tu rabia.
ACTO 2
Vemos a Ela y Helena bailando juntas con los vestidos verdes en una fiesta
repleta de niños y niñas. Aunque la diferencia de tamaño entre ambas es obvia,
las dos se ven felices por igual.
FIN.
Obra de teatro sobre un huérfano y la
familia (5 personajes)
Esta es una obra de teatro para 5 personajes. La misma nos deja la enseñanza de
que a veces por anhelar otras cosas y pensar negativamente al no conseguirlas,
no nos damos cuenta de las verdaderas cosas buenas y lindas que nos rodean.
Título de la obra: «Carlos y su más grande
sueño»
Autora: Nathalie Marin
5 Personajes:
1. Narrador (Voz en off)
2. Carlos (Niño huérfano)
3. José (Mejor amigo de Carlos)
4. Don Grimaldo (Esposo de Marisela)
5. Marisela (Cuidadora del orfanato)
Acto I
(Carlos sentado en una silla cerca a la ventana)
Narrador: Un día del mes de Agosto, se encontraba Carlos mirando por la
ventana del orfanato “Casa de luz”, muy triste y acongojado por la soledad
emanada en aquel lugar, pues todo lo que él quería era tener un familia.
(Carlos sentado cerca de la ventana mirando al horizonte)
Carlos: ¡Oh! (en tono de suspiro) cuanto quisiera tener un hogar, con un papá
valiente y una bella mamá que me cuide y mime todos los días, como si yo fuera
el rayito de sol que alumbra su vida.
(Carlos voltea y mira con ojos de tristeza a Marisela su cuidadora)
Narrador: Luego de aquellas palabras tan conmovedoras de Carlos, al marcar
el reloj las cuatro Marisela toma la decisión de acercarse al pequeño niño,
entonces enseguida con voz suave le pregunta.
(Marisela se acerca a Carlos y poza su mano sobre el hombro de Carlos)
Marisela: Carlitos ¿Qué tienes? ¿Qué te tiene tan acongojado el día de hoy?
(Carlos mira con tristeza e indiferencia a Marisela)
Carlos: No es nada señorita Marisela.
(Carlos inmediatamente inclina su cabeza hacia abajo y sus ojos se ponen
llorosos)
Marisela: ¡No me mientas!, te conozco desde hace diez años, pues te recibí en
mis brazos cuando tan solo eras un bebe.
(Carlos mira fijamente a Marisela)
Carlos: La verdad es que me siento muy triste. Han pasado tantos años y nadie
me adopta, que aún no sé lo que es tener un hogar. A veces me siento prisionero.
(Carlos se suelta en llanto)
Narrador: Inesperadamente el esposo de Marisela escucha las palabras de
Carlos y mirándolo con intriga le dice.
Don Grimaldo: ¡Jovencito!, pero qué es lo que acabas de decir. Ahora esté
muy atento tu oído a mi consejo: De vez en cuando es bueno tomarnos un
tiempo para mirar lo que hay detrás de cada circunstancia, y así observar con
sumo cuidado y detalle todo lo hermoso que envuelve tu derredor.
Acto II
(Carlos coloca su rostro en gesto de pensar)
Narrador: Ante tal declaración, Carlos comienza a indagar en el profundo
significado de las palabras expresadas por Don Grimaldo, preguntándose a sí
mismo.
Carlitos: ¿Qué debo ver que no estoy observando? ¿Qué debo valorar que no
estoy apreciando?
(Carlos mirando en un punto fijo recuerda todo lo que ha vivido en el orfanato)
Narrador: Después de meditar unos minutos, Carlos comprende aquellas
palabras emanadas por el sabio esposo de Marisela, y en seguida expresa lo
siguiente:
Carlos: Pero, ¡Cómo no lo vi!, ¡cómo no me di cuenta!, este es mi hogar, las
personas de aquí son mi familia. La bella señorita Marisela con sus cuidados, los
partidos de fútbol con mi mejor amigo José que es como mi hermano, los
refranes del abuelito gruñón de Marisela, y el dulce compartir diario con todos
los demás compañeros que habitan aquí, quienes de alguna u otra forma me han
dado una mano amiga cuando más lo he necesitado.
(José corre hacia donde está Carlos)
José: Carlitos ven a jugar fútbol con nosotros.
(Carlos se queda pensando un rato)
Carlos: Eh sí, claro ¡vamos!
Narrador: Carlos rápidamente camina al patio central, mientras por su mente
pasa una frase que jamás habría de olvidar.
Carlos: Todo lo que quiera lo puedo alcanzar, pero todo lo que debo hacer, es
vivir, valorar, apreciar, y nunca dejar de soñar.
FIN.
Obra de teatro sobre la familia y la
identidad nacional (10 personajes)
Este ejemplo de obra de teatro corta nos muestra en una única escena que lo
más importante, sea del país que seamos, es pasar tiempo de calidad junto a
nuestra familia. Podremos ver que las aparentes diferencias no son tales.
Nombre de la obra: «Es mejor acá que allá»
10 Personajes:
1. Mesero mayor
2. Mesero menor
3. Español
4. Italiano
5. Francés
6. Egipcio
7. Brasileño 1
8. Brasileño 2
9. Asiático masculino
10. Asiático femenino
Argumento
Están 9 personas almorzando en un restaurante, un Español y un Italiano,
empiezan a hablar de cual de sus casas es la mejor, entonces escucha el francés y
se une a la conversación, después el Asiático el Egipcio, y de esta manera hasta
que el Inglés y el Brasileño entran a la conversación. Se vuelve un conflicto el
diálogo y terminan gritando todos. El dueño de restaurante detiene la pelea y le
pregunta a cada uno que es lo que mas le gusta de su casa, y resume para todos
los presentes que lo mejor de tu casa es la compañía que tienes allí.
Autora: Ana María Rozo
ÚNICO ACTO
En un restaurante de aspecto italiano, con 2 puertas y 2 ventanas clásicas color
café, con mesas con manteles de cuadros rojo y blanco, y con macetas colgadas
en cada esquina con plantas verdes que cuelgan.
En el centro del salón se encuentran almorzando un Italiano y un Español ya
mayores muy elegantes los dos. A lado derecho se encuentra un francés de
aspecto juvenil y artístico, leyendo un libro. Al lado izquierdo se encuentra una
pareja de asiáticos con cámara fotográfica, tablet y 2 celulares. Diagonal al lado
derecho está sentado comiendo un árabe con un hermoso traje, con aspecto
serio, y diagonal al lado izquierdo se encuentran dos amigos brasileños turistas.
Se encuentran 2 meseros, en la esquina derecha uno mayor muy limpio con
traje blanco y mostacho y bien peinado, y en la otra esquina uno más joven con
su traje blanco.
ESCENA 1
Se encuentran todos comiendo en el restaurante, hablando en voz baja los que
se encuentran acompañados. Pasa el mesero joven y le entrega 2 platos a los
asiáticos. El mesero se detiene a escuchar la conversación del italiano y el
español, haciendo que mira para afuera.
Italiano: (con el acento correspondiente y en voz alta) no hay mejor lugar que
Italia. ¡Mama mia! Aquí todos se sienten a gusto.
Los demás en el salón se quedan en silencio y observan al italiano.
Italiano: Yo creo que todos quisieran estar en un lugar como este… la pasta, los
paisajes, sus mares. Es el país más bello del mundo sin lugar a dudas.
Español: (con el acento correspondiente y un poco molesto) Pues creo que
estáis exagerando, qué más bello que España, hermosa música, hermosa
cultura, tenemos las más bellas celebraciones de toda Europa.
Pasa el segundo mesero y entrega el plato al egipcio.
Egipcio: (con el acento correspondiente y moviendo la cabeza de un lado a
otro) A esto le llaman belleza. ¡Ae las pirámides de Ghiza! Eso sí es arte y belleza
pura.
El francés hace musarañas con la mano mirando su libro
Francés: La torre Eiffel. ¡Ha!
El español y el italiano miran con detenimiento al egipcio y al francés que
evitan una conversación mirando su comida y su libro. Se levanta uno de los
brasileños.
Brasileño 1: (con acento correspondiente y con una gran sonrisa, suena zamba
al fondo) ¡pero si no es para pelear! Aquí lo único que puedo decir es que Brasil
lo tiene todo! El carnaval, el fútbol y la zamba!
Los asiáticos terminan su plato y se disponen a dejar el restaurante.
Asiático masculino: (con acento correspondiente y tomando fotos) hablan de
cultura y no saben lo que eso es. Nosotros sí sabemos la verdadera cultura y ha
permanecido durante años.
Los asiáticos se dirigen lentamente hacia la puerta.
Brasileño 2: (mirando fijamente a los asiáticos) Que van a saber ustedes de
cultura. Para bailar no sirven. ¡Solamente para comer bichos!
Se voltean los asiáticos muy mal humorados. Todos empiezan a gritar y alzar
los brazos, dando explicaciones los unos a los otros.
TODOS: Mi país es el mejor!
El mesero mayor se posiciona en el centro de la sala.
Mesero mayor: (alza la voz pausadamente) Silencio per favore
Todos se callan y voltean a mirar al mesero
Primer mesero: Para solucionar esto cada uno me dirá que es lo que más le
gusta de su país, y asi se definirá cual es el mejor!
Egipcio: (gritando acelerado) Nos encanta salir a pasear con mi familia y
observar la entrada del sol en el desierto! Ae ae
El egipcio mira hacia arriba y suspira.
Español: Pues sin lugar a dudas, lo que nos fascina es ir con mi señora y mis
nietos a los viñedos de rosales, anda paisajes más bellos ahí.
Asiático masculino: Para mi esposa y para mí, lo mejor es intentar recorrer la
muralla china juntos.
Los asiáticos se abrazan y sonríen
Brasileño 1: No hay nada mejor que tu familia vaya a verte jugar un partido de
fútbol. Y que te vean haciendo un gol.
El brasileño 1 se pone de rodillas
Brasileño 1: ¡Gol!
Francés: ¡Que más alegre que una vuelta en bicicleta con la persona que amas!
(suena canción de amor al fondo)
El francés suspira enamorado
Mesero mayor: Entonces, escuchándolos a todos puedo concluir lo siguiente:
cada país tiene cosas maravillosas, pero lo que hace de tu hogar el mejor de
todos, es que ahí es donde compartes con tus seres amados. ¡Tu familia!
Todos se miran los unos a los otros y asienten con felicidad. Se sientan a
terminar su cena.
Los asiáticos se dirigen hacia la salida.
Asiático masculino: Sigo pensando que China es el mejor país. (hace una
risita)
Los asiáticos se apresuran a correr hacia afuera del restaurante.
Los demás miran a los asiáticos y se echan a reír.
FIN