Pontificia Universidad Javeriana
Adaptación Cultural
Mariana Benavides Bolaño
1- 08-2018
El siguiente texto es una reseña del libro “El juego de lo posible” de Francois Jacob, quien
fue un biólogo y médico francés nacido el 17 de junio de 1920 y fallecido el 19 de abril del
2013. La obra consta de tres capítulos que se van a desarrollar a lo largo del escrito. El
tema principal del libro es mostrar la teoría de la evolución.
El primer capítulo denominado “Mito y creación” empieza tratando de encontrar la
génesis de los dos sexos: se puede considerar la sexualidad como fenómeno primario, es
decir, la dualidad sexual refleja la dualidad cósmica o puede considerarse la dualidad
sexual como fenómeno secundario, o sea, lo que se creó fue uno, sólo más tarde se
convirtió en dos.
Con la teoría de la evolución pudo la sexualidad adquirir un rango científico, en
términos de origen y de función. Esa función trataba de producir las diferencias individuales
mediante las cuales la selección natural crea nuevas especies. Para la biología moderna,
todo ser vivo se forma con un programa codificado en sus cromosomas, siendo el
programa genético el mismo de una generación a otra. Por el contrario, cuando la
sexualidad constituye una condición necesaria para la reproducción, cada programa se
forma por síntesis de dos programas diferentes. Las ciencias nacieron al final del
Renacimiento, una época en donde el hombre transforma su relación con el mundo que le
rodea. Así, la ciencia evoluciona al examinar los objetos y al darles un nuevo enfoque. La
finalidad de las ciencias y por tanto actividades humanas es explicar todo lo que parece
orientado hacia un fin.
En el caso de los seres vivos, por un lado estos pueden dar cuenta en su
individualidad con su estructura, sus funciones y sus comportamientos que son concebidos
para un fin o por otro, que corresponden al conjunto del mundo de los seres vivos, en
cuanto varíen las estructuras, que estas sean hereditarias y que las variaciones sean
favorecidas por el medio. Este último postulado lo expone Darwin es a lo que le denomina
“selección natural”. Es por tanto que el mundo actual de los seres vivos, solo es uno de los
posibles. Por el contrario, el primer postulado hace referencia a la creencia de un ser
supremo que creó todo con especial detalle y para un fin específico.
Volviendo a Darwin, el científico explica mediante un mecanismo selectivo lo que
parece un sistema instructivo, por lo que se genera una controversia entre selección e
instrucción. Esta última se refiere a la herencia de los caracteres adquiridos, a la idea de
que los seres vivos reciben de su medio, de la repetición de ciertos actos, unas
informaciones que se transforman en hereditarias y que se transmiten de generación en
generación.
Hoy en día sigue el estudio de los mecanismos de evolución. La genética, por
ejemplo, considera los organismos desde los fenotipos que se refieren a los caracteres
visibles y desde los genotipos, las estructuras genéticas. Un gen a menudo interviene en la
expresión de numerosos caracteres, y un mismo carácter puede ser controlado por
numerosos genes que no sabemos identificar.
El mecanismo de Darwin contrapuso el argumento del modelo de Paley: la
adaptación. Se supone que la vida empezó a partir del “caldo primitivo”, producto de una
evolución química. Desde entonces, podría ponerse en funcionamiento la selección natural.
La adaptación es el resultado de una competencia entre individuos, esta es irrelevante para
el desarrollo. Para que una población se transforme basta con que el acervo genético
común de esa población varíe.
La teoría de la evolución da cuenta del origen del mundo de los seres vivos, de su
historia, de su estado presente. En ese sentido, adquiere la categoría de un mito, de una
historia que cuentan los orígenes y explica el mundo de los vivos y el lugar que en él
corresponde al hombre.
El segundo capítulo llamado “el bricolaje de la evolución” empieza con la explicación
de la obra de Vesalio De humani corporis fabrica en el que aparece el dibujo de un
esqueleto escrutando otro rostro, expresando el deseo del hombre de estudiarse a sí
mismo, pero que para hacerse este un objeto de estudio, debe destruirse primero (su
cadáver).
Así nace el estudio de la anatomía y de la biología moderna. La materia se organiza
según una jerarquía, la cual en la complejidad de los objetos posee dos características: los
objetos forman una muestra ilimitada de todas las posibilidades que ofrece la combinación
del nivel inferior, o por otro lado a cada nivel pueden aparecer nuevas propiedades que
imponen nuevos condicionamientos o restricciones a los sistemas. Los objetos complejos
son resultados de procesos evolutivos en los que intervienen dos factores las restricciones
que determinan las reglas del juego y marcan los límites de lo posible y las circunstancias
que rigen el verdadero curso de los acontecimientos y controlan las interacciones entre los
sistemas.
La evolución está lejos de la perfección, incluso Darwin en el origen de las especies,
insiste en las imperfecciones estructurales y funcionales del mundo de los seres vivos. La
evolución elabora sobre lo que ya existe, transforma un sistema antiguo para asignarle una
nueva función, combinando diversos sistemas para construir otro más complejo por lo que
se puede decir que el proceso de la selección natural trabaja como un experto en bricolaje.
Para Darwin, las estructuras nuevas se han ido elaborando a partir de órganos
preexistentes que tenían asignadas unas tareas concretas que fueron adaptándose
progresivamente a otras funciones.
A nivel molecular se manifiesta más claramente el aspecto de la evolución. La
creación de estructuras moleculares se basa en continuos reajustes de estructuras ya
existentes. Lo mismo pasa con las proteínas que desempeñan funciones parecidas en
organismos distintos y presentan a menudo secuencias similares. Esta variedad de
secuencias nucleicas queda ilustrada por el aspecto del desarrollo embrionario de los
mamíferos en la producción de anticuerpos. Lo que crea la diversidad durante el embrión
es el efecto acumulado de diversos mecanismos que operan a nivel de la célula, de la
proteína y del gen.
La creación de nuevos genes durante la evolución parece que se formaron al
combinarse aleatoriamente secuencias de ADN ya existentes. Esas secuencias debieron
unirse al azar por algún proceso de ligamiento dando lugar a cadenas más largas. Algunas
de ellas demostraron tener utilidad y fueron seleccionadas.
Para comprender la esencia de los procesos evolutivos, hay que comprender
primero el desarrollo embrionario. Todas las células de un individuo descienden de una
misma célula, el óvulo fecundado. Los cromosomas del óvalo contienen una descripción del
futuro adulto codificada en la secuencia lineal del ADN. Lo que está codificado en el
cromosoma es el plan de construcción de ese adulto, el conjunto de instrucciones
necesarias para fabricar sus estructuras moleculares según un programa riguroso en el
tiempo y espacio.
El tercer capítulo se titula “el tiempo y la invención del porvenir”. Este inicia con el ser
humano siendo un organismo incapaz de mantener en su estado lo que ya existe. La
senescencia corresponde a la decadencia que, tras la madurez, afecta progresivamente
con la edad a la capacidad de reproducción y supervivencia, consiste en la degradación y
deterioro de todo el cuerpo. La duración máxima de la vida viene determinada por el
genoma. La noción de tiempo queda ligada a la vida, el tiempo es el resultado de una
evolución temporal, aparece en cada organismo que se modifica en el transcurso de su
vida.
Los seres vivos poseen sistemas de memoria sobre los que se basa su
funcionamiento, comportamiento y existencia. Como lo son el genpetico, y en seres más
complejos el sistema inmunológico y nervioso. Los seres vivos pueden sobrevivir mediante
un continuo flujo de materia, energía e información.
Para cada especie, el mundo exterior percibido depende tanto de los órganos
sensoriales como de la manera que utiliza el cerebro para integrar los acontecimientos
sensoriales y motores. Todo organismo detecta solo una parte de su medio ambiente; y esa
parte varía según el organismo, esto es “realidad biológica”. La representación del mundo
en el caso del hombre es la que nos impone el sistema sensorial y nervioso. El lenguaje
permite la simbolización, la evocación de imágenes cognoscitivas.
Para a la formación del ser humano en la herencia y en el medio se pretende ver dos
fuerzas antagónicas que trata de valorar el comportamiento y las actitudes del individuo,
éstas son la cinta magnética y el disco de fonógrafo. La primera expone que el individuo
está totalmente condicionado por la clase social a la que pertenece y por su educación. El
segundo atribuye a la herencia del ser humano la casi totalidad de sus actitudes mentales y
niega prácticamente cualquier influencia del medio.
Sin embargo, ambas posturas están erradas, es más bien una fusión de las dos, ya
que el programa genético hace aparecer las “estructuras de acogida o acomodación” para
que el hombre pueda reaccionar a los estímulos procedentes de su medio, buscar y
detectar las regularidades, memorizarlas y recombinar sus elementos. Esto es posible por
el aprendizaje.
Finalmente, el autor expresa que la diversidad es una manera de afrontar lo posible,
la diversidad natural queda reforzada por la diversidad cultural que permite a la humanidad
adaptarse mejor a diversas condiciones de vida y utilizar mejor los recursos de este mundo.
A modo de síntesis, el primer capítulo trata de hacer una relación entre el mito y la
ciencia, demostrando sus diferencias pero al mismo tiempo, los caracteres en los que son
parecidos. Prevalece la exposición de una idea de la cual se hace una comparación entre
una y otra. Además, empieza a exponer los postulados de Darwin con su teoría.
En el segundo capítulo, trata principalmente de la selección natural, de cómo los
organismos fueron evolucionando con las características ya propias de su sistema.
El tercer capítulo, hace una relación a lo que mi modo de ver es la antropología
biológica junto con la social, en donde las dos van de la mano y que mediante cada una se
pueden responder más acertadamente ciertos fenómenos humanos. Expone al ser humano
como ese ser social y cultural, el cual tiene la capacidad de “imaginar acontecimientos
posibles”.
Finalmente, el texto expone de manera satisfactoria la teoría de la evolución y el
papel que la actitud científica desempeña en el diálogo entre lo posible y lo real, generando
una reflexión en torno a los temas tratados, puesto que se hacen constantemente
confrontaciones entre teorías y postulados científicos.
Bibliografía.
Jacob, Francois (1982) El juego de lo posible. Editorial Grijalbo. Barcelona, España.