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nueva ley antitabaco

Querer dejar de fumar y la fuerza de voluntad,


condiciones necesarias para acabar con el
habito
Los expertos recomiendan acudir al médico o, al menos, al
farmacéutico para conocer los mejores productos
02.01.11 - 01:53 -
EUROPA PRESS | MADRID

Dos hombres fuman en la puerta de su empresa. / Efe


La entrada en vigor de la nueva ley antitabaco animará a muchos ciudadanos a intentar dejar de
fumar, aunque para ello deberán estar convencidos de que quieren dejar el habito y tener la
suficiente fuerza de voluntad para mantener su objetivo, según explica el director general de la
Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), Rafael García Gutiérrez.
"Hay que tomar la decisión en serio y, una vez tomada, interviene la fuerza de voluntad, que es
imprescindible", añade convencido de que 2011 será un buen año para llevar a cabo este propósito
que, junto con el de adelgazar, es uno de los más deseados en año nuevo por los españoles.
A su juicio, la nueva ley del tabaco, que prohibirá fumar en todos los bares y restaurantes, va a
poner al fumador en "una situación incomoda", que, "unida al aumento de los precios del tabaco y a
la situación económica, que tampoco es la más boyante que hayamos vivido en los últimos años,
será una motivación para dejar de fumar". El principal problema es la dependencia, quizá no tanto
la física como la psíquica. Esta última es la más difícil de sobrellevar en el caso de aquellos
fumadores con mayor hábito. En estos casos, teniendo en cuenta que "el tabaco es una de las
sustancias más adictivas que existen", suele ser necesaria la ayuda de un profesional.
Según una encuesta realizada por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT),
el 27,5% de los fumadores declara haber intentado dejar de fumar alguna vez en el último año. No
obstante, el 45% de ellos logra estar sin fumar menos de una semana y solo una cuarta parte
consigue dejar de fumar durante tres meses. Mientras que el porcentaje de los que consiguen dejar
el tabaco no supera el 4,3%.
Esta baja tasa de éxito puede explicarse en parte, explica García Gutiérrez, por el hecho de que la
mayoría de los fumadores que intentan dejar el tabaco lo hace sin ayuda. "Es cierto que para dejar
de fumar hace falta un alto grado de motivación, pero también es necesario contar con medidas de
apoyo adecuadas que incrementen las posibilidades de éxito", aclara el director general de Anefp.
Cuando se interrumpe el suministro de nicotina aparecen los síntomas de abstinencia: ansiedad,
irritabilidad, impaciencia, dificultad de concentración, irritabilidad y dificultad para dormir, entre
otros. Pero hay que tener en cuenta que estos síntomas comienzan a disminuir al cabo de dos ó
cuatro semanas sin fumar. "Si se lleva fumando mucho tiempo se debe acudir a la ayuda externa,
principalmente a los médicos especialistas en la deshabituación del tabaco que, además de
establecerle unas pautas, van a poder aconsejar alguno de los muchos productos que del mercado
para dejar de fumar y que son eficaces", apunta García Gutiérrez.
En este sentido, resalta que "el tratamiento tiene que ser personal", ya que dependerá de la
personalidad del fumador, el estrés al que está sometido diariamente, el tiempo que lleva fumando y
la intensidad. "Es el médico el que debe decidir qué es lo más adecuado, no debemos cometer el
error de dar recetas generalizadas", advierte. Asimismo, recuerda que las oficinas de farmacia son
también un punto idóneo donde encontrar ayuda, ya que muchos colegios oficiales de farmacéuticos
de España organizan periódicamente campañas para asesorar y ayudar a los fumadores a dejar el
tabaco.
Poner fecha y planificar
Una vez mentalizado de dejar de fumar, García Gutiérrez aconseja planificar bien los siguientes
pasos a dar. "El primero de ellos es fijar una fecha para dejarlo, buscando ayuda profesional",
señala, al tiempo que recomienda "fijarse pequeños plazos de abstinencia, como días o semanas, en
lugar de pensar en no volver a fumar indefinidamente".
Además de crearse esta motivación para mantener la abstinencia, es recomendable elaborar una lista
de las situaciones en las que es más fácil recaer en el hábito de fumar y prever actividades
alternativas. Así, hay que lavarse los dientes inmediatamente después de las comidas, evitar las
actividades sedentarias y sustituirlas por paseos o por la práctica de deporte, respirar profundamente
varias veces seguidas en los momentos de estrés y evitar los lugares con gran concentración de
fumadores. También, siempre que se pueda, recomiendan sustituir las bebidas alcohólicas y el café
por zumos naturales o tener siempre un bolígrafo disponible para aplacar el deseo de tener un
cigarrillo entre los dedos.
Otros consejos para afrontar la abstinencia son tomar alimentos ricos en vitaminas, especialmente la
vitamina B, ocupar los ratos de ocio con alguna afición, aprender técnicas sencillas de relajación
para los momentos en que tengamos ganas de fumar, beber agua en abundancia y utilizar caramelos
o chicles sin azúcar cuando sintamos necesidad de tener algo en la boca.
Chicles, parches y pastillas
El año pasado el mercado de medicamentos sin receta para la deshabituación del tabaco creció un
11% con respecto a 2008. Así se vendieron más de 1,1 millones de unidades. Según el director
general de Anefp, "las posibilidades de éxito al dejar de fumar si recurrimos al apoyo farmacológico
son mayores".
Entre los medicamentos que pueden ayudar a dejar de fumar figuran los basados en la terapia
sustitutiva con nicotina (TSN). Este tipo de fármacos se fundamentan en la administración
controlada de nicotina con el fin de reducir gradualmente los síntomas de abstinencia y facilitar, de
esta forma, la deshabituación del fumador. Podemos encontrar ejemplos de terapia sustitutiva con
nicotina en forma de parches transdérmicos, chicles y comprimidos chupar. En España, este tipo de
medicamentos se dispensan en las oficinas de farmacia sin necesidad de receta médica, lo que
supone una gran comodidad para los fumadores que desean dejar el hábito, ya que no necesitan
acudir al médico para comenzar el tratamiento.
Además, el médico puede recomendar medicamentos con receta aunque no financiados. Es el caso
de aquellos con bupropión o vareniciclina como principio activo. Dentro de estos recuerda García
Gutiérrez que, "lamentablemente", sólo existe un medicamento financiado, aunque el fin de su
prescripción no sea dejar de fumar. En su opinión, "la sociedad debería ser ayudada si quiere dejar
de fumar con todos los medios posibles", y eso, entiende, incluye la financiación de medicamentos
para deshabituarse del hábito. "El Estado ingresa unos grandes beneficios a sus arcas del Estado, y
choca que la guerra contra el tabaco no se financie. La seguridad social no paga ningún producto
para dejar de fumar", explica.
En cualquier caso, "no hay que preocuparse si uno fracasa, siempre se puede volver a empezar",
advierte García Gutiérrez, para quien el principal problema se encuentra en la falta básica de una
educación de rechazo del consumo entre los más jóvenes. "La prohibición es el fracaso de la
educación. La lucha contra el tabaco tiene que estar más en la educación, en el sentido común y en
la lógica, más que en la prohibición. Deben desarrollarse todos los esfuerzos habidos y por haber
para que los jóvenes no empiecen a fumar; y no hay que amargar la vida a aquel que quiere fumar,
mientras no se dañe al prójimo no hay que tratar al fumador como un delincuente", concluye.