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Alex Delarge

Alex, el personaje principal, es un joven de 15 años que dirige una pandilla criminal llamada droogs en la realización de actos de "ultraviolencia" como golpizas, robos y violaciones por diversión. Aparte de la violencia, sus otras pasiones son la música clásica y no muestra remordimiento por sus crímenes. Después de ser arrestado por asesinato, es sometido a un tratamiento experimental para eliminar su capacidad de cometer actos violentos, convirtiéndolo en una "naranja mecánica", algo que parece natural pero

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Alex Delarge

Alex, el personaje principal, es un joven de 15 años que dirige una pandilla criminal llamada droogs en la realización de actos de "ultraviolencia" como golpizas, robos y violaciones por diversión. Aparte de la violencia, sus otras pasiones son la música clásica y no muestra remordimiento por sus crímenes. Después de ser arrestado por asesinato, es sometido a un tratamiento experimental para eliminar su capacidad de cometer actos violentos, convirtiéndolo en una "naranja mecánica", algo que parece natural pero

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Hijo único, Alex es un joven de quince años —dieciocho al final del libro— que vive en un

apartamento con sus padres y con su serpiente llamada Basil. Es un joven que tiene los
principales atributos humanos: amor a la agresión, amor al lenguaje y amor a la belleza. Alex
es líder de un grupo de cuatro drugos —«amigos» en nadsat— llamados Georgie, Pete y
Dim.4 Además, tiene un enemigo llamado Billyboy, líder de otra pandilla, de seis integrantes.
Alex se refiere despectivamente a él como «botellón de aceite de cocina barato». Además de
la ultraviolencia, su otra pasión es la música de Beethoven, su compositor preferido, pero tiene
gran afición a la música clásica en general. En su estadía en la cárcel, se muestra interesado
en la religión para tener acceso el estéreo y así oír música clásica. Es retratado como
un sociópata que roba, viola y asesina. Intelectualmente, sabe que su comportamiento está
mal, él mismo dice "no pueden tener una sociedad con gente como yo" pero dada su
condición mental (previamente mencionada) no es nunca consciente de sus acciones o de las
repercusiones que podrían tener sus actos. En la novela, el personaje no tiene apellido,
aunque se refiere a sí mismo como Alejandro El Grande en una escena. En la película le es
dado el apellido DeLarge debido al rey de Macedonia.

La imagen que se tenía de los jóvenes británicos en los años 60, era la de un tanto revolucionaria
contra las autoridades, y hasta un poco anarquista si nos permitís la palabra, y en definitiva
rebeldes con el sistema.

Al parecer los jóvenes ingleses de los 60 se adelantaron al tiempo, y comenzaron a vivir el rock
and roll, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, las nuevas modas, el destape a nivel
sexual, y la unión de personas en forma de pandillas, de manera muy precoz, como si intuyeran
que todo esto iba a venir, y desde luego que acertaron de pleno...

Pues bien, un joven nacido precisamente en el Reino Unido y de nombre Alex Delarge, era la
"perfecta" representación de ese perfil, pero llevado a la máxima y brutal expresión de la palabra.

En la película de Stanley Kubrick "La Naranja Mecánica", se narra la vida de este


chico, obsesionado completamente con el sexo, las drogas, la manipulación sobre otras
personas, el ansia de poder más absoluto y total, y por supuesto con aquello que él
denomina como "ultra violencia", que no es otra cosa que tratar al resto de seres humanos
como auténtica morralla.

Cuando conoce al resto de sus amiguetes de pandilla, Alex quiere ser el líder de la misma, y no
dudará un solo instante en conseguirlo aunque para ello tenga que utilizar métodos nada
ortodoxos, como puede ser por ejemplo la violencia psíquica e incluso la física.

En el diccionario de Alex, no existe la palabra "respeto", pero hacia nadie, incluyendo en este
término de la falta de respeto, a esos seres que tanto queremos la gente que tenemos la mente
normal, los ancianitos...

No hablemos ya de lo que piensa de las mujeres y del concepto de familia. De las primeras
piensa que son simples objetos con los cuales darse auto satisfacción sexual, y de lo segundo
piensa pues que no existe la familia, que cada uno va solo por el mundo y que no necesita la ayuda
de su madre, o su padre, o sus abuelos para conseguir sus objetivos. Esto último sería algo
respetable, si esos objetivos no fueran los de la violencia extrema sobre los demás, las
violaciones a las mujeres, las agresiones a los ancianos, y el placer de hacer sufrir a los
demás.

Todo este compendio de situaciones contadas, son las que hacen que Alex se sienta
completamente libre, para de este modo poder cumplir sus "objetivos", que no son otros que hacer
que sus pensamientos más atroces se conviertan en realidad.

Por si fuera poco todo lo contado sobre el perfil de Alex Delarge, es un tipo inteligente y con
recursos para conseguir sus propósitos, algo que por supuesto lo convierte en un personaje
absolutamente letal para los demás. Él es la clara representación, del perfil ese que nadie quiere
encontrarse en un callejón a media noche.

Alex, el narrador y personaje principal, es una amenaza para la sociedad de


quince años. Cada noche dirige a su pandilla de droogs, o amigos, en juergas de
"ultraviolencia": golpear, robar y violar por diversión. Hijo único, Alex vive en un
departamento con sus padres mansos y amorosos, que parecen ignorar su estilo
de vida criminal. El único interés de Alex, aparte de la violencia, es la música
clásica, que lo despierta de la misma manera que la violencia. Parece ver la
música y la violencia como una forma de arte, una cosa de gran belleza y una
expresión de sus más altas pasiones. Alex no tiene conciencia ni remordimiento
por sus crímenes, y no ve ninguna razón para justificarlos. Para Alex, ser malo es
tan natural como ser bueno, y el gobierno no tiene derecho a impedir que exprese
sus tendencias naturales.

En la segunda parte del libro, Alex es arrestado por asesinato y sometido a un


tratamiento experimental de recuperación para que sea incapaz de equivocarse. Al
final del tratamiento, privado de la capacidad de tomar decisiones morales por sí
mismo, Alex se convierte en la imagen del título: una naranja mecánica, algo que
parece natural pero que en realidad es solo una máquina del Estado. Ingenuo y
vulnerable, Alex se convierte en un peón para dos grupos políticos opuestos, el
poderoso gobierno establecido y los radicales que esperan suplantarlo. Al final, su
libre albedrío restaurado, Alex toma la decisión de crecer por su cuenta.

Si retomamos el argumento original, el tratamiento Ludovico es una


terapia genuinamente conductista, al atender lo descrito de manera
anterior podemos catalogarlo como condicionamiento clásico y
condicionamiento operante: 

Por un lado, puede ser visto como una forma de condicionamiento


clásico, en él se presenta un estímulo incondicionado —inyección— que
genera una respuesta incondicionada —malestar y náuseas— y un
estímulo neutro —imágenes violentas y sexuales—. El objetivo es
asociar el estímulo neutro con la respuesta incondicionada, es decir, la
violencia con el malestar físico. Si se expone a Alex durante un año al
tratamiento logran que sienta dolor con la violencia y el deseo sexual sin
necesidad de aplicarle la inyección. 

También puede ser considerado como condicionamiento operante, si


tomamos en cuenta que en este tipo de condicionamiento las conductas
deseadas son, por lo general, voluntarias y Alex decide así someterse al
experimento, motivado por lo que parece ser un "genuino" deseo de
cambio. Por ello, en la fase de adquisición de respuestas se presenta el
malestar físico producto de la inyección como el castigo a la conducta
violenta. Alex logra asociar la respuesta generada, en este caso es el
malestar físico, con la violencia que ve y precisamente eso es lo que lo
lleva a tomar una actitud diametralmente opuesta para evitar el castigo,
esto es un claro ejemplo de entrenamiento de evitación. Luego ocurre un
proceso de generalización de respuestas y su cuerpo reacciona de igual
forma ante cualquier estímulo que pueda incitarlo a ser violento. 
El tratamiento resulta ser exitoso: logra condicionar a Alex para que deje
de ser violento. A su salida de la cárcel vemos los efectos secundarios en
su salud mental y cómo toda la violencia que había generado antes se
regresa contra él, sin poderse defender de la más mínima agresión. Una
serie de eventos lo llevan a intentar suicidarse, pero falla. Luego de un
largo periodo de recuperación en el hospital, Alex vuelve a ser el mismo
de antes y no quedan rastros del condicionamiento en él. Ocurre lo que
parece ser un proceso de extinción de la respuesta aprendida seguido
por otro proceso de recuperación espontánea de las respuestas
anteriores al condicionamiento. 

De esta forma, La Naranja Mecánica se presenta como una férrea crítica


al discurso del conductismo ortodoxo. Somos más que sólo lo
observable, la conducta es una pequeña parte de la complejidad humana
y su modificación condicionada representa un método reduccionista que
intenta ocultar y negar el fundamento de todo ser: la dinámica
inconsciente.

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