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Se trata de la distinción entre el uso privado y el uso público de la razón.

Pero, agr
ega Kant, de inmediato, que la razón en su uso público debe ser libre y en su uso pr
ivado debe estar sometida. Y ello es lo contrario, término por término, de lo que or
dinariamente se denomina la libertad de consciencia. Sobre esta segunda distinción
debemos ser más precisos. ¿En qué consiste, según Kant, este uso privado de la razón? ¿Cuá
s el dominio de su ejercicio? Dice Kant que el hombre hace uso privado de su razón
cuando es una pieza de una máquina ; es decir, cuando tiene que cumplir un papel en
la sociedad y tiene que ejercer algunas funciones: ser soldado, tener que pagar
impuestos, estar a cargo de una parroquia, ser funcionario del gobierno; todo el
lo hace del ser humano un segmento particular en la sociedad. Se encuentra uno a
sí mismo ocupando una posición definida en la que debe aplicar reglas y perseguir f
ines particulares. Kant no solicita que se practique una obediencia ciega y estúpi
da; más bien solicita que se haga un uso de la razón adaptado a esas circunstancias
determinadas, y en ese entonces la razón debe someterse a esos fines particulares.
En consecuencia, no puede haber, en este caso, uso libre de la razón.
Por el contrario, cuando se razona sólo para hacer uso de la razón, cuando se razona
como ser razonable (y no como pieza de una máquina), cuando se razona como miembr
o de la humanidad razonable, entonces el uso de la razón debe ser libre y público. L
a Aufklärung no es, por tanto, únicamente el proceso gracias al cual los individuos
verían garantizada su libertad personal de pensamiento. Hay Aufklärung cuando existe
superposición del uso universal, del uso libre[7] y del uso público de la razón.
Ahora bien, esto nos conduce a una cuarta pregunta que se le puede formular al t
exto kantiano[8] . Podemos muy bien concebir que el uso universal de la razón (fue
ra de todo fin particular) es asunto del sujeto mismo como individuo; también se p
uede concebir que la libertad de este uso de la razón pueda ser asegurado de maner
a puramente negativa, gracias a la ausencia de toda demanda [poursuite] contra d
icho uso; pero, ¿cómo asegurar un uso público de esta razón? Como vemos, la Aufklärung no
debe ser concebida simplemente como un proceso general que afecta a toda la huma
nidad; tampoco debe ser concebida solamente como una obligación prescrita a los in
dividuos: la Aufklärung aparece ahora como un problema político. En todo caso, el as
unto problemático que se plantea es el de saber cómo puede el uso de la razón tomar la
forma pública que requiere, cómo puede la audacia de conocer ejercerse a la luz del
día mientras que los individuos están siendo obedientes del modo más exacto posible.
Kant concluye su texto proponiendo a Federico II, en términos levemente velados, u
na especie de contrato. A este último pudiera llamársele el contrato entre el despot
ismo racional y la razón libre: el uso público y libre de la razón autónoma será la mejor
garantía de la obediencia, siempre y cuando el principio político al que sea meneste
r obedecer esté en conformidad con la razón universal.

Empieza Nietzsche con


un relato o fábula; con ello hace ya
desde el comienzo una declaración de
intenciones: no pretende presentar un
discurso racional-sistemático como los
tratados de filosofía al uso. En la
fábulase r el at i vi za el co no ci mi en t o
humano que no tiene un valor
absoluto como pretenden hacernos
creer algunos, especialmente los
filósofos.
Comentario:el autor critica el
antropocentrismo latente aún en la
filosofía occidental. El hombre no es el
centro del mundo, su conocimiento no
es la verdad absoluta, el cosmos no
gira en torno nuestro

el conocimiento humano
es un instrumento en la lucha por la
existencia que hace posible que la
especie humana, la más desvalida e
infeliz, pueda sobrevivir.
Contrariamente a lo que cabría pensar
el conocimiento humano no nos
conduce a la verdad, sino que nos
sume en el engaño
el ser humano
carece de la fortaleza de otras
especies, es físicamente débil, por
lo que su fuerza (el conocimiento)
no se manifiesta en el terreno de la
vida sino en el de la ficción.
En realidad desconocemos
hasta nuestra propia naturaleza,
el funcionamiento de nuestro
propio cuerpo y la ficción de la
conciencia nos impide reconocer
hasta que punto estamos
determinados por la fisiología, por
el cuerpo.
Comentario: los filósofos se han
afanado en marcar las diferencias
entre el Hombre y los animales:
sólo el hombre es racional, tiene
conciencia, libertad Estos
conceptos no son más que
ficciones, invenciones humanas,
cuya función es mostrarnos una
imagen gratificante y amable de
nosotros mismos.La r eal i dad, l a
verdad es mucho más cruda y
desagradable: somos seres
codiciosos, crueles, vilolentos

Nietzsche entiende que la


vida en sociedad es el resultado de un
pacto a partir del cual se pone fin a una
vida salvaje donde imperaba la ley del
más fuerte. La vida social implica ciertos
compromisos: en primer lugar está la
utilización de un mismo lenguaje
(necesariamente convencional) con
ciertas reglas que determinan su uso
correcto: El hombre veraz es aquel que
utiliza las palabras en su sentido
habitual, el que no rompe el consenso. El
mentiroso, por el contrario es aquel que
da un significado diferente a las palabras
y que, ocasionalmente, puede utilizarlas
en beneficio propio.
Comentario:en este párrafo el
significado de verdad y mentira es el que
Nietzsche calificará comomor al (moral
viene del latínmores que significa
costumbre) Verdad y mentira son
convenciones lingüísticas, nada más.
Por lo tanto Nietzsche critica a todos
aquellos que, siguiendo a Aristóteles,
sostienen el criterio de verdad por
correspondencia o adecuación. Dice la
verdad quien respeta el consenso
lingüístico; no quien describe
adecuadamente la realidad.

el pacto original y sus posteriores


exigencias se han olvidado: ahora los hombres creen
que refieren algo real, objetivo cuando dicen una
verdad .
La verdad sólo tiene sentido en el seno de un
lenguaje y este es convencional y arbitrario.A
continuación, el filósofo nos daej em pl os qu e
muestran el carácter arbitrario del lenguaje:
1- Los adjetivos son subjetivos y cambiantes (¿qué significa duro cuando puede aplicar
se al pan, a un diamante o al carácter de una persona?)
2- Los géneros son arbitrarios (¿por qué árbol es
masculino y planta femenino?)
3- Los sustantivos son inexactos y ambiguos (¿por
qué no llamamos serpiente al gusano y
viceversa?
4- Los diferentes idiomas son quizá la mejor
prueba del carácter convencional del lenguaje.
La conclusión final es que no existe lo que pudiéramos
llamar l a ex p r es i ó n ad ec u ad a y que, por tanto, las
palabras no nos acercan a la verdad, a la cosa en
sí. Pensamos de forma ingenua que las palabras se
refieren a las cosas pero hay una distancia
insalvable entre la realidad y el lenguaje:
1º: la cosa en sí (completamente desconocida)
2º: el impulso nervioso
3º: la imagen que se forma en nuestra mente
4º la palabra con la que designamos la imagen.
Cada uno de los puntos anteriores representa una
realidad completamente diferente a la anterior. La
cosa en sí es como una incógnita totalmente
inaccesible. Solo poseemos metáforas de las cosas.

cuando el lenguaje
utiliza losco nc ep t os la mentira,
el engaño, el alejamiento de la
realidad alcanza su punto
culminante. Los conceptos se
forman por equiparación de
casos no iguales pres ci ndi mos
de las diferencias de forma
totalmente arbitraria. Nietzsche
lo explica exponiendo el proceso
de formación del concepto de
hoja . En este caso como en el
de cualquier otro concepto
(como h on es t i dad ) omitimos
todo lo individual y real para
quedarnos sólo con una cualidad
que supuestamente comparten
todos los casos (como si esa
cualidad ideal fuera más real que
los casos individuales)
Comentario:Nietzsche critica la
tesis ampliamente extendida de
que el lenguaje DESCRIBE la
realidad. La tesis de nuestro
autor es que el lenguaje CREA
una nueva realidad, una ficción,
en la que nos sentimos seguros
y satisfechos con nuestro
conocimiento y la posesión de
la verdad".