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Características del Apóstol Pablo

El documento describe las características del ministerio del apóstol Pablo según sus escritos a los corintios. El ministerio de apóstol recibe autoridad de Jesucristo y se distingue del antiguo pacto. Sus funciones incluyen administrar la salvación obtenida por Cristo, el don del Espíritu Santo, la justificación a través de la fe en Cristo, y la reconciliación entre Dios y los hombres. Los apóstoles actúan como embajadores de Cristo al anunciar el evangelio y administrar los sacramentos

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Características del Apóstol Pablo

El documento describe las características del ministerio del apóstol Pablo según sus escritos a los corintios. El ministerio de apóstol recibe autoridad de Jesucristo y se distingue del antiguo pacto. Sus funciones incluyen administrar la salvación obtenida por Cristo, el don del Espíritu Santo, la justificación a través de la fe en Cristo, y la reconciliación entre Dios y los hombres. Los apóstoles actúan como embajadores de Cristo al anunciar el evangelio y administrar los sacramentos

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CARACTERISTICAS DEL APOSTOL PABLO

Jesucristo confirió amplios poderes al ministerio de Apóstol. El Apóstol es un enviado de


Jesucristo y actúa en su nombre. Se le asignan al ministerio de Apóstol atribuciones y
funciones que surgen de los ministerios de Jesús: Rey, Sacerdote y Profeta (ver 3.4.7). Por
lo tanto, el ministerio de Apóstol recibe toda autoridad de Jesucristo y se encuentra en una
relación absoluta de dependencia con Él.

El Apóstol Pablo fue el único Apóstol del cristianismo temprano que habló de su ministerio.
En la segunda epístola a los Corintios transmite referencias esenciales sobre el significado del
ministerio de Apóstol. Sus enunciados no son de naturaleza dogmática, sino una reacción a
ataques tanto de la comunidad de Corinto como también de afuera. Queda en claro en estos
enunciados cómo entiende Pablo su ministerio. Se pueden derivar de ellos las características
generales del ministerio de Apóstol:

El ministerio del nuevo pacto

Con esta designación se lo distingue del ministerio del antiguo pacto. Cuán fundamental
es la diferencia entre el ministerio del nuevo pacto y el del antiguo pacto queda en claro
en 2 Corintios 3:6: “La letra mata, mas el espíritu vivifica". La “letra" es la ley mosaica,
mientras que el “espíritu" significa el Evangelio, cuyo efecto de salvación se basa en la
gracia de Dios.

Jesucristo es el eterno Sumo Sacerdote del nuevo pacto, quien se ofreció en sacrificio a
sí mismo (He. 4:14-15; 7:23-27). Desde la ascensión de Cristo, la tarea de los
Apóstoles es hacer accesible a los hombres la salvación obtenida por Él. La
administración y dispensación de los medios de salvación logrados por Jesucristo se
realiza sobre la tierra (ver 9.6.3). Por la encarnación de Dios, la tierra fue determinada
por Dios mismo como el lugar donde se imparte la salvación.

En contraste con el ministerio del antiguo pacto, restringido al pueblo de Israel, el


ministerio del nuevo pacto no conoce fronteras: está activo entre todos los pueblos.

El ministerio del Espíritu

El ministerio de Apóstol es el “ministerio del espíritu" (2 Co. 3:8; comparar con Hch.
8:14-17). Por la dispensación del don del Espíritu Santo, se le concede a un alma
bautizada con agua la filiación divina y la condición previa para la primogenitura.

El ministerio de la justificación

El ministerio de Apóstol como el “ministerio de justificación" contrasta con el “ministerio


de condenación" del antiguo pacto. El Apóstol Pablo escribe: “Y si el ministerio de
muerte grabado con letras en piedras fue con gloria [...], ¿cómo no será más bien con
gloria el ministerio del espíritu?" (2 Co. 3:7-8). El Apóstol establece aquí una diferencia
fundamental entre la ley mosaica y la ley de Cristo.

El ministerio de Apóstol señala el hecho de que el hombre es pecador y necesita la


gracia de Dios. La fe en Jesucristo y la aceptación de su sacrificio conducen a la
justificación válida ante Dios.

El ministerio de la reconciliación

El ministerio de Apóstol, el “ministerio de la reconciliación" (2 Co. 5:18-19), exhorta al


arrepentimiento y conduce al hombre a experimentar la proeza redentora de Dios que
se consumó en Jesucristo. El Apóstol anuncia la muerte y resurrección de Jesús, y hace
posible a los creyentes participar en la plenitud del mérito de Cristo a través del perdón
de los pecados y el festejo de la Santa Cena. “Reconciliación" significa la restauración
de la relación perfecta entre el hombre y Dios, así como entre los seres humanos. La
“reconciliación" completa se habrá alcanzado cuando se manifieste la gloria de la
filiación divina y los “hijos de Dios" sean semejantes al Señor (1 Jn. 3:2).

Embajador en nombre de Cristo

El enunciado del Apóstol Pablo: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo,
como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo ..." (2 Co.
5:20) expresa que Jesucristo está activo en su Iglesia a través de los Apóstoles. El
Apóstol actúa en el poder del Espíritu Santo, anuncia el Evangelio y administra los
Sacramentos. Su actividad está destinada a la salvación de los seres humanos
necesitados de redención.

De la primera epístola a los Corintios y de Hechos se pueden derivar otras


características del ministerio de Apóstol:

Administradores de los misterios de Dios

Pablo habla de los Apóstoles como “administradores" (1 Co. 4:1). Un administrador es


responsable de la “casa", o bien de la comunidad. En ella, los Apóstoles aseguran el
debido anuncio del Evangelio y la debida administración de los Sacramentos. Ellos
instituyen a los portadores de ministerio y mantienen el orden en la comunidad.

El Apóstol Pablo utiliza el término “administrador" en relación con los “misterios"


divinos. Esto sugiere que también le ha sido confiada al ministerio de Apóstol la tarea
de comunicar y clarificar revelaciones de Dios, es decir, “misterios". Forman parte de
ellos, por ejemplo, la elección de los gentiles, o sea, aquellos que no son judíos, y el
arrebatamiento de la comunidad nupcial en el retorno de Cristo (1 Co. 15:51; Col.
1:26-28).

Ministerio de la palabra

En el prólogo de Juan, el Hijo de Dios es descripto como el “Verbo" (“Logos") por el cual
fue creado todo. El ministerio de Apóstol, a quien el Señor también le dio el encargo de
enseñar, es partícipe de este poder de la palabra para servir. También en este sentido
debe ser entendido Hechos 6:4: “Y nosotros persistiremos en la oración y en el
ministerio de la palabra". Los Apóstoles predican el Evangelio e interpretan las
Escrituras de la manera apropiada (Gá. 1:11-12).

Orientación hacia el día del Señor

La orientación hacia el día del Señor es otra característica esencial del ministerio de
Apóstol. El Apóstol Pablo escribe a la comunidad de Corinto: “Porque os celo con celo de
Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen
pura a Cristo" (2 Co. 11:2). “Virgen pura" es una imagen de la comunidad nupcial
escogida por Jesucristo, la cual a través de los Apóstoles es preparada para el retorno
de Cristo.

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