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HACIA EL LOGRO DE RESULTADOS BASADOS EN

INTERPRETACIONES GENERATIVAS

Lic. Marcelo Krynski

CrearContextos CONSULTORA
Córdoba, Mayo de 2002

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De mirar el fenómeno de la percepción
La palabra percepción viene de la expresión latina “per capire” que significa “ a
través de la captura” y lleva implícito en esto el significado que percibir es capturar un
mundo que es independiente del que captura.

Esta visión asume que hay una objetividad y de allí la posibilidad de conocer el
mundo independiente del que percibe como condición ontológica o sea como característica
del tipo de seres vivos que somos los seres humanos.

Sin embargo este enfoque que por obvio no le hemos dado importancia en los
últimos 2500 años de historia, está siendo revisado por biólogos y físicos cuánticos con
resultados que en nuestra opinión vale la pena conocer pues ponen en cuestión el sentido
común vigente.

Uno de estos científicos es el chileno Humberto Maturana Romesín que viene


investigando por más de 40 años el fenómeno de la percepción y la forma en que funciona
el sistema nervioso de los seres humanos.

En su experiencia como biólogo que necesita validar afirmaciones científicas, pudo


observar que para validar una afirmación científica tenía que recurrir a mirar los criterios
de validación en los cuales se apoyaban los científicos o gente que había experimentado
anteriormente para concluir que “ese algo era lo que afirmaban que era”.

Por ejemplo hace unos días científicos norteamericanos informaron al mundo que
los edulcorantes no son cancerígenos tal como se creyó en los últimos 20 años como
afirmación científica. ¿Qué ocurrió? La afirmación científica “los edulcorantes son
cancerígenos” fue validada desde ciertos criterios que aquellos científicos en los años 70
consideraron pertinentes y hoy ya no lo están siendo.

De este modo “la clave para validar las afirmaciones científicas no estaba en los
criterios en sí” sino en mirar a los “científicos que definían esos criterios de validación”. En
otros términos: observó que el criterio de validación que utilizaba para validar cualquier
afirmación (incluso una afirmación científica) siempre era definido por alguien.

En el ejemplo de los edulcorantes, otros científicos con criterios distintos realizaron


nuevas experiencias concluyendo que los edulcorantes no son cancerígenos siendo
validados por la misma comunidad científica que hace 20 años validó lo contrario.

Notemos que al enunciar lo dicho la pregunta de si ¿los edulcorantes son en realidad


cancerígenos o no? perdería sentido ya que lo que “fue realidad hace veinte años” ahora no
lo es más.

Maturana definió con un sintético aforismo todo lo escrito hasta aquí:

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Todo lo dicho es dicho por alguien a otro alguien que escucha y que podría ser
el mismo.

A ese alguien lo denominaremos observador como gusta llamarlo Maturana y


denota en general a todo ser humano operando en el lenguaje.

En otro trabajo nos explayamos respecto de lo que estamos significando cuando


decimos que los seres humanos somos seres lingüísticos.

La operación básica que un observador realiza en la praxis del vivir es la operación


de distinción; a través de ella un observador trae a la mano una unidad tanto como el medio
en que esta unidad es distinguida, e involucra en esto último todas las coherencias
operacionales que hacen posible la distinción de esta unidad en la praxis del vivir del
observador.

Distinguiendo más fino dentro del fenómeno de la percepción


Maturana avanzó en sus investigaciones y se fue encontrando con que en la
percepción humana podía distinguir entre una condición experimental primaria y otra
secundaria.

La primera evocaba lo dicho hasta aquí: todo lo que tenía lugar en el vivir cotidiano
era traído por un observador en su praxis del vivir al hacer distinciones en el lenguaje. Por
ejemplo cuando alguien distingue “esto es un reloj ”. Sin embargo y adicionalmente
observó que los seres humanos opinamos o interpretamos casi automáticamente sobre ese
reloj o afirmación primaria y que esta o cualquier otra interpretación que pudiéramos hacer
sobre el reloj o afirmación científica es secundaria.

Lo que estamos entendiendo por interpretación es lo siguiente:

Una interpretación es una reflexión sobre la praxis de nuestro vivir y como tal no
reemplaza o constituye la praxis del vivir sino que tiene el único propósito de
revelar la opinión de alguien respecto de la experiencia, hecho o acción del que se
está haciendo referencia. Por tanto la interpretación tiene lugar en un metadominio
respecto de aquello que está siendo interpretado.

En un ejemplo de la vida cotidiana lo diríamos del siguiente modo:

Cuando Juan dice que Pedro es una persona valiente, no tendría sentido hablar de
“La Valentía” en sí misma sin mirar las acciones que realizó Pedro o alguien conocido de
Juan y que sostienen el juicio de este último que “Pedro es valiente” pues la interpretación
se funda en una observación que hace alguien respecto de algunos hechos o acciones del
pasado que sustentan la interpretación del que interpreta.

Quizás si preguntáramos a Juan “¿qué acciones hizo Pedro que vos juzgás como
valientes?, él podría argumentar que observó a Pedro en una reunión con su jefe, diciéndole

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que “estaba disconforme con los $1000 que ganaba por mes” y que él(Juan) no se hubiera
animado a hablar de ese modo con su jefe concluyendo que: “las personas que hablan con
sus jefes como lo hace Pedro pertenecen a la categoría de valientes”.

Lo que hace Juan en este último párrafo es lo que distinguiremos como una
caracterización. Por tanto:

una caracterización es una interpretación que hace alguien sobre otro individuo o
cosa que no la vive como interpretación sino como descripción independiente de su
decir.

Notemos que frente a esa misma acción de Pedro de haberle dicho al jefe que
“estaba disconforme…etc.” , otra persona podría haber juzgado a Pedro como
desagradecido, falto de tacto, kamikaze, etc.

Lo más interesante de todo esto es que cuando nosotros somos “Juan en nuestras
vidas” no reparamos en que nuestras interpretaciones son producto de acciones que
observamos en algún momento de nuestras vidas sino que “caracterizamos a los Pedro de
una manera definitiva” olvidando que los que estamos juzgando somos nosotros.

Es como si sufriéramos de una amnesia súbita.

Es central comprender, para lo que trabajaremos luego, que las interpretaciones que
hacemos no describen ningún estado de cosas y por tanto otras personas podrían juzgar
distinto los mismos hechos u acciones interpretadas por nosotros.

Sin embargo en nuestra cultura y desde hace 2500 años hemos olvidado la conexión
estrecha entre nuestras interpretaciones y la acción.

De hecho, hoy nos resulta muy conocida la preocupación de la ciencia y con ella de
nuestro sentido común vigente por la objetividad o sea por ser capaces de ofrecer
caracterizaciones que por definición excluyen la relevancia del que las enuncia.

Plantear la objetividad o como Maturana la denomina “objetividad sin paréntesis”,


es asumir que hay un dominio de existencia independiente de las cosas, lo que especifica
“La Verdad”. Es como hablar de "La Valentía" olvidando la acción o acciones que alguien
observó alguna vez para distinguir “valiente” de “no valiente”.

En un esquema muy simple donde mostramos una conversación entre dos


observadores llamando H a los hechos y marcando con una a las percep-
ciones de los observadores, podríamos mostrarlo del siguiente modo:

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H2

H1 H8
H3

OBS1 H4 OBS2

H5 H6
H7
H9

Hay un hecho percibido por OBS1 que no es percibido por OBS2 y por tanto no
existe en la experiencia del vivir de OBS2. (H1)

Hay hechos percibidos por OBS2 que no son percibidos por OBS1 y por tanto no
existen en la experiencia del vivir de OBS1 (H5 y H6)

Hay hechos percibidos por ambos (H3 y H4)

Hay hechos no percibidos por ninguno de los dos y por tanto no existen en la
experiencia del vivir de ambos(H2, H7, H8 y H9)

De los hechos percibidos en común (H3 y H4) cada uno (OBS1 y OBS2) tendrán
sus propias interpretaciones.

De los hechos percibidos por uno, este tendrá sus interpretaciones mientras que para
el otro “no existirá” tal hecho.

Algunas personas cuando mostramos este esquema, empiezan a comprender que la


comunicación humana es casi un milagro…

Poniendo en juego la vaca sagrada de la objetividad…


Lo que Maturana demuestra con sus investigaciones, es que los seres humanos no
tenemos los mecanismos biológicos a través de los cuales las personas podamos acceder a
“lo real” que en nuestro ejemplo sería a una “valentía universal para todos” sino que lo que
podemos hacer es distinguir acciones, establecer acuerdos, escuchar interpretaciones, etc.

Él reconoce que no podemos negar en nuestra experiencia (o como él denomina “en


nuestra praxis del vivir”) que los seres humanos “vemos objetos” como el reloj que
señalábamos anteriormente y sin embargo lo que olvidamos (también en la praxis del vivir)
es que los vemos / percibimos nosotros.

Es por ello que Maturana habla de la “objetividad entre paréntesis” lo que implica la

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aceptación que la existencia es traída a la mano por las distinciones lingüísticas que hace
alguien y que por tanto hay tantos dominios de existencia como tipos de distinciones
alguien pueda realizar en el lenguaje.

Por ejemplo sobre H3 y H4 podrían discrepar y luego establecer acuerdos o no. En


cambio respecto de H1 sería razonable que OBS1 en su pretensión de objetividad,
descontara que OBS2 está no sólo percibiendo el mismo H1 sino teniendo la misma
interpretación.

Las consecuencias las estamos viendo todos los días en nuestro diario quehacer y
dejamos por su cuenta su enumeración.

En este sentido adquiere relevancia la propuesta de Maturana como un llamado a


mirar en territorios que por obvios se nos pasaron de largo por mucho tiempo como por
ejemplo la cuestión de la objetividad.

El siguiente puede ser un ejemplo revelador de que la noción de objetividad y por


tanto de la existencia misma, no tiene que ver con “lo que hay en realidad” o sea fuera de
nuestra percepción (o “en forma independiente de nosotros” como lo denomina Maturana)
sino con el modo de relación que establecemos:

Si Jorge está discutiendo con Sergio y en un ataque de furia le tira su reloj


despertador apuntándole a la cabeza, ese reloj despertador deja instantáneamente de ser
reloj despertador para convertirse en proyectil. ¿Cuándo y cómo se transforma?

Se transforma en la experiencia de la inquietud de Jorge al tirar y la de Sergio que lo


está por recibir y por tanto a este último no se le ocurriría mirar la hora sino correrse para
no verse afectado por el impacto.

El que el objeto sea reloj o proyectil no depende del objeto en sí sino de la percepción
que tiene del mismo alguien en la experiencia del vivir.

Por lo tanto lo que estamos diciendo es que la existencia tiene que ver con la
relación.

La “objetividad entre paréntesis” involucra lo que Maturana llama el multiverso o lo


que nosotros llamamos la multimirada lo que implica que la existencia es constitutivamente
dependiente del ser vivo que está percibiendo en el contexto en el que se este se mueve y
que hay tantos dominios de verdades como dominios de existencia traigan las personas en
sus distinciones en el lenguaje entendiendo el distinguir como la capacidad de
diferenciar una figura de un fondo tal como lo trae la Gestalt.

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El impacto del cambio permanente en nuestro quehacer
cotidiano.
Si hay algo que está distinguiendo a nuestra época es el fenómeno del cambio
aunque Maturana señale que los seres vivos estamos en un permanente cambio. Quizás lo
que sea característico de esta época es el ser conscientes del cambio como no lo fuimos
nunca.

El cambio lo que nos revela es que lo que fue, ya no es.

El cambio nos revela que las mismas acciones que antes realizábamos para lograr
ciertos resultados que nos importaban en la vida hoy no nos garantizan esos logros. Dicho
de otra manera: en el mundo de hoy no basta con hacer bien lo que nos corresponde para
lograr los resultados que nos importan en la vida.

Por ejemplo aprendimos a manejar un programa de computación en el que cuando


apretábamos F1 pasaban ciertas cosas y hoy volvemos a apretar F1 y ya no logramos lo que
lográbamos antes.

El fenómeno del cambio se ha instalado entre nosotros y por tanto nuestra capacidad
de logros está puesta en jaque. Antes sabíamos qué hacer para lograr ciertos resultados.
Hoy queremos lograr los mismos resultados y muchas veces no nos está siendo posible si
seguimos realizando las mismas acciones.

De hecho en el mundo del trabajo por ejemplo, encontramos a mucha gente


realizando muy bien trabajos que no le sirven a nadie o por decirlo de otra manera, que no
generan resultados valorados por alguien con poder para valorarlos. Esta percepción va
generando a la postre, frustración y una serie de estados emotivos que no figuran en los
balances contables…

Hoy día las personas, equipos y organizaciones están realizando un gran esfuerzo
por mejorar y/o mantener performances del pasado y los resultados que obtienen están
cada vez más lejos de los esperados. ¿Qué hacer?.

Creemos que la reflexión de cómo los seres humanos percibimos los resultados que
obtenemos diariamente es una llave maestra para abordar la cuestión mencionada.

El Modelo P.A.R. (Percepción – Acción – Resultados)


¿De que forma reaccionamos la mayoría de las personas cuando nos enterarnos y
percibimos los resultados de nuestras gestiones?

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Lo que espontáneamente nos surge es OPINAR o INTERPRETAR y por tanto
evaluar los resultados obtenidos. Con este conjunto de opiniones, ELABORAMOS
DIAGNOSTICOS en los que nos apoyaremos en el futuro para tomar decisiones respecto
de las soluciones a implementar.

Estas opiniones/diagnósticos o interpretaciones de los resultados obtenidos se basan en la


comparación de ciertas presuposiciones que tenemos acerca de “cómo
tendrían que ser y estar las cosas” (que son ni más ni menos que nuestras
percepciones de arranque) con lo que efectivamente ocurrió (que es nuestra
percepción del presente)

Esta comparación nos lleva a opiniones automáticas que rondan en mayor o menor
medida en el clasificar esos resultados como “positivos” o “negativos”.

Veamos nuestros comportamientos más frecuentes en un uno u otro caso:

En la primer alternativa en que juzgamos esos resultados como “positivos”, ¿sería


razonable pensar que volveríamos a repetir las mismas acciones que nos dieron resultado
en el pasado si tuviésemos por delante una situación similar?.

En general eso es lo que hacemos los seres humanos: repetir, frente a una situación
similar, las mismas acciones que nos dieron el resultado esperado en el pasado.

Siguiendo con el ejemplo y en el caso que juzguemos que los resultados no son los
esperados o los consideremos “negativos”, ¿sería razonable pensar en cambiar las acciones
que realizamos en el pasado por otras diferentes que aporten soluciones nuevas?.
Probablemente sí.

Sin embargo en los tiempos que corren, mucha gente está teniendo la “sensación
térmica” que ninguna de las soluciones que aporte (léase acciones que realice o proponga
que incluso pueden haber sido exitosas en el pasado), va a posibilitar un cambio sustancial
en los resultados que está logrando el / ella y/o su equipo y/u organización.

Lo que mostraremos a continuación con un ejemplo, es que el punto de


apalancamiento de la cuestión (o sea donde logramos los mejores resultados con la menor
inversión de recursos) no consiste en nuestra pericia para implementar soluciones o
aprender rápidamente herramientas o acciones nuevas sino en la habilidad que
desarrollemos para revisar las opiniones/diagnósticos/interpretaciones sobre las cuales
montamos dichas soluciones / acciones.

De este modo, los diagnósticos no le pertenecen a los resultados en sí sino que


nos pertenecen a nosotros que somos los que diagnosticamos, opinamos o
interpretamos.

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Desde el modelo P.A.R. que proponemos, postulamos que la percepción o
diagnóstico que realizamos incluyen el tipo de solución / acción que juzgamos pertinente
en la definición del problema.

Uno de los corolarios más frecuentes de esta situación es que a menudo, “nos
quedamos apresados en la cárcel” que resulta ser nuestra propia percepción o sea nuestros
diagnósticos / interpretaciones u opiniones” cuando no los tratamos como tales y los
confundimos con “La Verdad”.

Reiteramos entonces que la clave para el logro de resultados satisfactorios en este


tiempo no está en aprender soluciones o herramientas para accionar simplemente sino en
aprender a revisar las maneras en que estamos percibiendo e interpretando los resultados
obtenidos y que van dando lugar a ciertas soluciones/acciones/herramientas y no a otras.

Mostraremos a continuación un esquema donde enfatizaremos la contribución del


modelo P.A.R. al desarrollo de la capacidad de logro de resultados para las personas,
equipos y organizaciones.:

EVALUA

_____________________ PERSONA _______________ ___________________


| | | |
| | | |
| PERCEPCIÓN ACCIONES | | RESULTADOS |
| | | |
|_______________________________________________| |__________________ |

NUEVA MIRADA
En el esquema presentado observamos una interpretación de la persona como una
integración de su percepción y su capacidad de acción tal como señala Echeverría en su
obra ontología del lenguaje:
“…las personas actuamos de acuerdo a como somos y también somos de acuerdo a
como actuamos.”

La acción genera Ser y por tanto un cambio en las acciones genera un Ser distinto.

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Por ejemplo cuando un jefe pide opinión a su equipo para tomar una decisión, esa
acción genera un Ser jefe distinto. La acción genera Ser.

Por tanto LA NUEVA MIRADA surge de revisar los modos de percibir de las
personas y cómo a partir de cómo percibimos, tenemos ciertas acciones disponibles y
ciertos resultados a la mano y no otros.

Hasta ahora evaluábamos resultados olvidando al evaluador y hoy queremos


incluirlo en la reflexión como cuestión vital.

Un ejemplo del mundo del trabajo


Si tuviéramos en este mes en nuestra PyMe un resultado de una baja del 15 % en las
ventas y preguntáramos a distintas personas de la empresa ¿Por qué bajaron las ventas?,
podríamos encontrarnos con los siguientes diagnósticos todos ellos igualmente legítimos y
válidos a priori:
1. Porque los vendedores están desmotivados.
2. Por la recesión.
3. Por la incompetencia del Responsable Comercial.
Cada una de las interpretaciones dará lugar a una solución acorde a ese diagnóstico
tomado por válido. En este caso, las soluciones o acciones correctivas podrían ser
respectivamente:
1. Motivar a los vendedores de alguna forma (incentivos, beneficios, etc.)
2. Diversificar y/o realizar una investigación de mercado y/o hacer publicidad y/o bajar
precios, etc..
3. Seleccionar un nuevo Responsable Comercial y/o capacitar al que juzgamos
incompetente.

Notemos que la solución de “Seleccionar un nuevo Responsable Comercial” no


tendría ningún sentido si la interpretación válida hubiera sido que “las ventas bajaron un
15% por la recesión”.

Las soluciones / acciones que tomamos están directamente acotadas al conjunto


de opiniones o interpretaciones que a modo de diagnóstico validamos.

En cualquiera de los diagnósticos que tomemos como válidos, nos dirigiremos a


buscar la ayuda que nos posibilite solucionar el problema que nosotros hemos definido
como “lo que realmente pasa”.

Haciendo un esquema de lo planteado hasta aquí lo diríamos de la siguiente manera:

INTERPRETACIÓN 1 ACCIÓN 1
RESULTADO INTERPRETACIÓN 2 ACCIÓN 2
INTERPRETACIÓN 3 ACCIÓN 3

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Siguiendo el modelo descripto lo diríamos de la forma que sigue:

EVALUA

________________________PERSONA________________ ______________
| PERCEPCIÓN | | |
| | | |
|RESULTADO INTERPRETACION ACCIÓN| | RESULTADO |
| | | |
|_________________________________________________| |______________|

NUEVA MIRADA

En el ejemplo:

Vendedores desmotivados Dar incentivos


Baja del 15% Recesión Bajar precios
Gte. Vtas. Incompetente Capacitarlo

De este modo, lo que hacemos las personas (seamos dueños, gerentes generales,
amas de casa, contadores o analfabetos) luego de percibir los resultados obtenidos, es
implementar soluciones / acciones acordes a los diagnósticos realizados.

Notemos que finalmente los resultados percibidos también entran en la concepción


de lo que entendemos por Persona ya que no hay tal cosa como “resultados desligados de
quien los percibe”.

Es como el viejo dilema chino: ¿qué ruido hace un árbol cuando cae en un bosque si
nadie lo escucha?

Una vez distinguidas las múltiples interpretaciones ¿cuál elegir?


Creemos que es una gran posibilidad para las personas, equipos y organizaciones
que aprendamos a observar nuestras interpretaciones como interpretaciones y no como “La
Verdad”.

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Esta es una condición necesaria pero insuficiente para movernos efectivamente en el
mundo de hoy si tenemos la expectativa de desarrollar capacidad de logro tanto en lo
personal como en cualquier emprendimiento conjunto.

Un aspecto central a desarrollar luego de haber aprendido la primer premisa ligada a


la percepción tiene que ver con la adecuada toma de decisiones.

Quizás el arte de vivir tenga que ver simplemente con aprender a tomar decisiones
en la vida. ¿dónde aprendemos esto?

Creemos que hoy día hay un enorme vacío en este aspecto y nos encantaría con este
trabajo contribuir en esta línea.

Una forma de hacerlo es insistir en la importancia de no confundir nuestros juicios


con caracterizaciones. Por ejemplo: decir que las cosas son buenas o malas en sí, nos
puede dejar entrampados y sin capacidad de acción...

Estando alertas a este punto podremos ir más allá y focalizarnos en explorar las
acciones o hechos que está o estuvo mirando aquel que ha juzgado.

De este modo, lo dicho surge como una magnífica herramienta para pensar ya no en
abstracto como el pensamiento tradicional, sino como una herramienta de pensamiento
concreto que nos posibilite tomar decisiones y "hacer pie" en ejemplos como el señalado
anteriormente de La Valentía a la que se refería Juan.

De esta forma otra persona, Fernando en el ejemplo, podría juzgar que lo que hizo
Pedro de "hablar con el jefe" es una "acción lógica" que realizaría cualquier empleado con
dignidad…

Para Fernando las personas valientes son aquellas que son capaces de arrojarse en
paracaídas… Nada que ver con la manera de juzgar de Juan.

Cuando decimos que algo es lógico olvidamos que es lógico para nosotros…

Haciendo la transferencia de este ejemplo a la experiencia cotidiana, muchas veces,


olvidamos los criterios desde los cuales las personas partimos al discrepar con otros.

Este "olvido" es el germen básico a nuestro juicio, de las interminables “guerras


santas” que libran los fundamentalistas del mundo que juzgan que sus modos de interpretar
dan cuenta de La Verdad y no de ciertos criterios declarados válidos a priori por alguien.

Postulamos que hasta tanto no tengamos la disposición a revisar estos criterios de


arranque no tendremos la posibilidad de establecer acuerdos de fondo sobre estas
cuestiones y la guerra será la única opción una vez más.
Creemos que la llave para movernos de estos espacios es explorar el mundo de las
emociones pero esto, como hemos dicho, lo exploraremos en otro trabajo como una de las

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contribuciones más poderosas que podemos hacer desde este modelo interpretativo a la
transformación de nuestras prácticas.

Sin embargo, adquiere relevancia antes de insertarnos a explorar el mundo


emocional y a los efectos de aprender a elegir con efectividad, resultados y bienestar, el
estar alertas a observar y distinguir los criterios desde los cuales apoyamos nuestras
coherencias interpretativas.

Y para ello resulta central echarle una mirada a la relación entre interpretaciones y
acciones.

De interpretaciones y acciones
Para explorar esta cuestión realizaremos un esquema que nos facilitará la reflexión
que proponemos.

La acción que realiza alguien, en general y automáticamente, da lugar a múltiples


interpretaciones realizadas por diferentes personas que descuentan que los demás
interpretan lo mismo que ellas cuando lo que ocurre frecuentemente es que son distintas
(pero de ello nos damos cuenta después...)

INTERPRETACIÓN 1 PERSONA 1
ACCION INTERPRETACIÓN 2 PERSONA 2
INTERPRETACIÓN 3 PERSONA 3

En el ejemplo:

Valiente JUAN
Habla con el jefe Persona con dignidad FERNANDO
Lo que tiene que ser… PEDRO

Por otro lado, una misma interpretación compartida por distintas personas, puede
dar cuenta de inquietudes diferentes por cuanto evocan acciones distintas y por tanto,
cuando establecen acuerdos, descuentan que los demás están refiriéndose a las mismas
acciones. Cuando a posteriori no ocurre lo esperado (lo que también es frecuente…) surgen
las dificultades en los vínculos por lo que llamamos “malos entendidos”.

ACCION 1 PERSONA 1
INTERPRETACION ACCION 2 PERSONA 2
ACCION 3 PERSONA 3

En el ejemplo

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Es el que habla con el jefe JUAN
Valiente Es el que se tira en paracaídas
FERNANDO
Es el que anda a 200 Km./h OTRO

Imaginemos ya sin esquema, cuando las interpretaciones son distintas, haciendo


referencia a acciones diferentes…

Es por ello que aquí juzgamos importante volver al planteo de Maturana cuando
hablaba de las condiciones primarias y secundarias, pues creemos que en las acciones o
hechos podemos "hacer pie" estableciendo acuerdos y decisiones efectivas mientras que en
el mundo de las interpretaciones no podemos hacerlo.

Cuando miramos un hecho o una acción, lo que nos importa es que podamos
proveer evidencias y fundar nuestras interpretaciones. En el ejemplo de las ventas señalado
diremos que la decisión que aumentó las ventas un 25% es mejor que aquella que sólo lo
hizo en un 10%.

¿Qué diferencia hay entre decir que una es una decisión es “buena o mala” a
expresarlo en términos de proveer evidencias para fundar nuestra interpretación?

La gran diferencia tiene que ver con conectar nuestras interpretaciones u


opiniones con las posibilidades de acción que nos abren y que nos cierran en la vida y
no con caracterizar a alguien definitivamente o pelearse por ver quien tiene razón.

La misma decisión que podemos haber juzgado “mala” en un contexto determinado


puede resultarnos “sensacional” en otro contexto. Sin embargo en ningún lugar hemos
aprendido a observar contextos y por tanto nos manejamos como si nuestras
interpretaciones describieran realidades independientemente de quien las enuncia.

Distinguiendo Interpretaciones Generativas


Dentro de lo que llamamos contexto resulta central diferenciar una vez que
distinguimos los hechos de las múltiples interpretaciones que podemos tener sobre estos
hechos, aquellas que son generativas de acciones efectivas de aquellas que no lo son.
¿Cómo es esto?

Hay algunas interpretaciones que no sólo no nos abren la mejor gama de


posibilidades de acción sino que además “nos tranquilizan” y nos dejan sin capacidad de
acción. En el ejemplo de las ventas diremos que si por juzgar que “hay recesión”, nos
quedamos de brazos cruzados, esta no estará siendo una interpretación que nos posibilite
generar acción efectiva. A estas interpretaciones las denominamos tranquilizadoras pues
nos “adormecen” por un rato.

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Volvamos al punto que traía Maturana de que no hay interpretaciones “generativas”
o “tranquilizadoras” en Si, sino que hay alguien que así las denomina en su experiencia del
vivir.

Incluso una misma interpretación puede ser generativa para alguien y no generativa
para otra persona.

Lo que sí queremos enfatizar es el criterio de buscar interpretaciones generativas a


la hora de medir seriamente nuestra capacidad de logros y para ello centrarnos en mirar las
acciones que nos posibilitan en el futuro.

Algunas consecuencias de este planteo


Creemos que el plantear esta reflexión implica consecuencias profundas de nuestros
modos de ser y hacer en la vida cotidiana. Algunas de ellas que quisiéramos señalar a la
espera que Ud. complemente con las que se le ocurren, son:

• Las interpretaciones desde las cuales abordamos nuestra vida, definen lo que nos es
posible.
• Los resultados que obtenemos en nuestra vida, nada dicen de “la vida” sino de nuestra
forma de percibir y accionar con el sesgo que la percepción marca.
• Tomar las acciones / soluciones que han sido efectivas en un contexto y transferirlas a
otro contexto sin tomar en cuenta el nuevo contexto y la interpretación o el diagnóstico
que hay detrás, puede llevarnos a resultados no deseados.
• Los resultados son hechos y no interpretaciones y por tanto nuestra capacidad de logros
depende de nuestra competencia para definir resultados que podamos luego chequear si
se verifican.
• Observar la estrecha relación entre interpretación y acción. Miramos acciones e
interpretamos y a su vez esa interpretación nos deja disponibles ciertas acciones más a
la mano que otras.
• Frente a la descripción que hace alguien de una situación podemos aprender a distinguir
que no es La Verdad lo que relata sino sólo su descripción de los hechos o sea que
ponemos su descripción “entre paréntesis”, como diría Maturana.
• Frente a la descripción que hace alguien de una situación SIN LAS DISTINCIONES
QUE ESTAMOS TENIENDO NOSOTROS nuestro desafío es validar y respetar su
mirada que no es suya en forma original sino que representa un discurso de 2500 años
• Frente a la descripción que hace alguien de una situación podemos aprender a hacer
preguntas en términos de acciones si nos importa hacer algo con él / ella.
• Frente a la descripción que hace alguien de una situación podemos ESCUCHAR EN
SILENCIO si no nos importa hacer nada con él / ella o bien si nos importa y juzgamos
que no es el momento para entablar una conversación.

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• Frente a la descripción que hace alguien de una situación podemos inferir su mundo de
preocupaciones y ciertas acciones que le estarán disponibles y otras que no, ya que las
interpretaciones dan mas cuenta del que interpreta que de lo interpretado.
• Quizás dejen de tener sentido algunas discusiones sobre las que algunos nos hemos
hecho expertos especialmente las relacionadas con “tener la razón” o pretender imponer
nuestra posición por la fuerza. En todo caso podemos aspirar a escuchar, hacer
preguntas e intentar articular inquietudes comunes con el otro siempre que las partes
tengamos la disposición a querer hacer algo juntos.
• Quizás podamos derivar las discusiones de confrontación hacia diálogos sinérgicos
donde la disposición de las partes a hacer juntos es más fuerte que las ganas de cada
uno de “ganar” la conversación.
• La exigencia de objetividad es al fin de cuentas una petición de obediencia: sé objetivo
= haz lo que yo digo…. Vos no sos objetivo = vos no me estás obedeciendo…
• Quizás este trabajo nos posibilite preguntarnos por las acciones y las presuposiciones a
partir de las cuales una persona puede interpretar lo que interpreta y aprender a
comprender amorosamente a los demás antes que pretender ser comprendidos primero.

Copyright 2000 MARCELO KRYNSKI


Este es un trabajo de autoría no publicado y protegido por las leyes de derechos de propiedad de la República
Argentina. No puede ser reproducido, copiado, publicado o prestado a otras personas o entidades sin el
permiso explícito, por escrito, de MARCELO KRYNSKI

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