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IMAS Biografias

Vilfredo Pareto fue un economista y sociólogo italiano. Tuvo una larga carrera como ingeniero antes de dedicarse al estudio de la economía y la sociología. Formuló teorías importantes como la curva de indiferencia y el principio de Pareto, y desarrolló la teoría de las élites y la circulación de élites.
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Vilfredo Pareto fue un economista y sociólogo italiano. Tuvo una larga carrera como ingeniero antes de dedicarse al estudio de la economía y la sociología. Formuló teorías importantes como la curva de indiferencia y el principio de Pareto, y desarrolló la teoría de las élites y la circulación de élites.
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Vilfredo Pareto

Biografía

Nació en París el 15 de julio de 1848. Su padre Raffaele Pareto, patriarca genovés y partidista
de Mazzini vivía un exilio voluntario. Vilfredo pasó los primeros años de su vida en Francia,
pero realizó todos sus estudios en Italia, a donde regresó en 1858 y donde obtuvo su
doctorado en ingeniería en 1869, en el Instituto Politécnico de Turín. Ejerció su profesión
por, al menos, 20 años, fue administrador de una compañía ferroviaria, y luego ocupó el
puesto de superintendente de minas de hierro, las de San Giovanni Valdarno y luego de las
minas de hierro italianas. Era de la alta sociedad de Florencia, y la naturaleza de la actividad
que desempeñaba lo mantenía en un constante roce con la economía política y,
particularmente, con las tarifas proteccionistas. Por ser un consultor industrial, no centraba
su atención solo en su profesión, sino que valientemente se involucró hasta volverse un
especialista en la doctrina librecambista y representó a los que atacaban firmemente el
proteccionismo. Más adelante, en la madurez de su etapa intelectual, y disfrutando la
tranquilidad de Céligny, abandonó formalmente su carácter polémico por el motivo de que
su perspectiva teórica había cambiado y el ángulo con el que juzgaba los hechos se había
ampliado notablemente.

Habitaba todavía Florencia cuando el artículo Elementi di Economia Pura, de Maffeo


Pantaleoni, llegó a sus manos y lo atrajo a la especulación abstracta. Esto, al principio, fue
solo un pasatiempo para Vilfredo, pero esto luego alcanzó grados más importantes en su
vida cotidiana, hasta que lo llevó a abandonar cualquier otra actividad. Gracias a esto,
contribuyó desde 1890 a 1905 con el Giornale degli Economisti y dio mucho fundamento
científico a la teoría de la Economía Matemática, concepto antes introducido
por Jevons, Walras y Cournot, lo que lo llevó a formar posteriormente una idea que se
tradujo en su teoría del equilibrio económico. Este gran descubrimiento llevó a que reciba
una propuesta para mudarse a una localidad Valdense, Lausana, para ocupar el asiento que
dejó libre León Walras en 1893 como Profesor de Economía Política, la cual aceptó sin mucho
recelo.

Vilfredo abandona la docencia en 1906, y se retira a Céligny en el cantón de Ginebra, a un


tranquilo poblado llamado Villa Angora donde dedicó el último período de su vida al estudio.
Este período de su vida fue, sin duda alguna, el más fructífero desde el punto de vista
intelectual, durante el cual publicó sus más reconocidos trabajos: el Manuale di Economia
Politica y el Trattato di Sociología. Continuó siguiendo la economía y la política y los cambios
que estos sufrían, y el estudio y la meditación lo llevaron a una actitud espiritual, que
denotaba una personalidad antitética a la que había tenido en los comienzos de su vida
adulta, el liberal que supo ser había sido conducido al radicalismo, y si no al socialismo, y lo
llevó gradualmente a convertirse en uno de los más profundos y vigorosos críticos del
socialismo y la democracia.

Las cualidades mentales más importantes obtenidas durante la formación de Pareto fueron,
sin dudas, el conocimiento matemático y la cultura humanística. Era Ingeniero y además
italiano, que escribía en francés con estilo literario y leía con fluidez en inglés, latín y griego.
Tradujo, por el mero placer de ejercitarse lingüísticamente, la Antología Griega. Fue el
creador del concepto eficiencia de Pareto, y contribuyó, con ideas como la de las curvas de
indiferencia, al desarrollo de la microeconomía

Fue un autor muy prolífico. Escribió obras de economía y panfletos antigubernamentales


desde 1870 hasta la llegada de Mussolini, criticando el intervencionismo y la falta
de democracia. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro,
fue continuador de los neoclásicos y demócrata radical.

Pareto fue nombrado profesor de economía (1893) en la Universidad de Lausana, donde


permaneció el resto de su vida. En 1906 hizo la famosa observación de que el 20% de la
población poseía el 80% de la propiedad en Italia, posteriormente generalizada por Joseph
M. Juran en el principio de Pareto (también conocida como la regla del 80-20). En 1909
Pareto introdujo el índice de Pareto (la medida de la desigualdad de la distribución
del ingreso) y mostró el modo de distribución de la riqueza: "a través de cualquier sociedad
humana, en cualquier época o país" (ver distribución de Pareto). Esto, a su juicio, explica por
qué sus teorías económicas no coincidían con la realidad observada, y lo empujó al estudio
de la sociología y la política.

Desde esa perspectiva Pareto desechó algunos postulados económicos, sugiriendo que los
individuos actúan basados en elementos instintivos residuales, no lógicos ni racionales.

El descubrimiento de Pareto que las leyes de potencia tienen aplicación a la distribución del
ingreso le interesó en el asunto del cambio político. Hasta esa fecha Pareto mantenía
cordiales relaciones personales con algunos socialistas individuales, pero siempre pensó que
sus ideas económicas eran severamente erróneas. Más tarde comenzó a sospechar de sus
motivos humanitarios, y denunció a los líderes socialistas como una "aristocracia de los
bandidos" que amenazaban saquear el país y criticó al gobierno de Giovanni Giolitti por no
adoptar una postura más dura contra las huelgas de los trabajadores. La creciente agitación
entre los trabajadores en Italia lo llevó al campo anti-socialista y anti-democrático.7 Sin
embargo, su actitud hacia el fascismo en sus últimos años es motivo de controversia.8 A
pesar de que dio la bienvenida al fascismo, y fue honrado por el nuevo régimen (Mussolini le
nombró senador vitalicio), se ha dicho que, como pensador político, Pareto continuó siendo
un libertario radical hasta el final, expresando serias reservas sobre el fascismo, y
manifestando oposición a sus políticas básicas.
La sociología política de Pareto sostiene que mucho de la acción social es ilógica y que mucho
de la acción personal está diseñada para dar las acciones no racionales una espuria logicidad.
Somos conducidos, enseñó, por ciertos "residuos" (de instintos) y "derivaciones" de estos
residuos. Los más importante de estos tienen que ver con el conservadurismo y la toma de
riesgos, y la historia humana es la historia de la dominación alternativa de estos sentimientos
en la élite gobernante, que llega al poder con la fuerte tendencia al conservadurismo de los
“leones”, pero poco a poco cambia a la filosofía de los "zorros" o especuladores. Esto
produce una catástrofe, con un subsecuente retorno al conservadurismo. Este ciclo puede
ser interrumpido por el uso de la fuerza, dice Pareto, pero la élite se vuelve débil y
humanitaria y se rehúsa a usar violencia.
Así pues, para Pareto hay dos tipos de clases gobernantes (la élite constituida por los mejores
elementos de la sociedad): los "zorros" y los "leones". Los "zorros" son calculadores,
pensadores y materialistas, mientras que los "leones"
son conservadores, idealistas y burocráticos. Esa élite no es hereditaria y, por lo tanto, habrá
una circulación de élites.
Lo ideal, de acuerdo a Pareto, sería que la élite funcional (los mejores) y la élite del poder
coincidieran. Pero esto no es necesariamente así, pues hay quien gobierna sin ser élite (por
influencias, familias, etc.). Si esto se generaliza, la élite en el poder se cierra frente a la nueva
élite que surge de la masa, transformándose en una aristocracia. Esto lleva a la decadencia y
el colapso, que necesitan y conducen a su sustitución, lo que puede suceder gradualmente
o a través de una revolución: "La historia es un cementerio de aristocracias".
Una élite funcional, o buena, es aquella donde hay un buen equilibrio entre zorros y leones.
Cuando hay muchos zorros en la élite, los leones se rebelan, y viceversa. La élite debe ser de
calidad y circulante.
Pareto influyó sobre ciertos aspectos del fascismo italiano, especialmente al nivel de
la propaganda política. Los fascistas intentaron apropiarse de Pareto, y Pareto en cierta
manera les correspondió. Sin embargo, en la práctica del "fascismo maduro", los principales
escritores y teóricos fascistas no encontraron gran mérito en su obras "políticas", y
condenaron definitivamente sus teorías económicas. Así, por ejemplo, Franz
Borkenau argumenta que: "En los primeros años de su gobierno Mussolini ejecutó
literalmente las prescripciones políticas de Pareto, destruyendo el liberalismo pero al mismo
tiempo reemplazando en general el manejo estatal de las empresas privadas, disminuyendo
los impuestos sobre la propiedad, favoreciendo el desarrollo industrial, imponiendo un
educación (basada en la aceptación ciega de) dogmas...",11 pero Frid y Lanciotti observan
que: "La imagen de Pareto como referente del fascismo fue explotada por parte de los
partidarios del Duce y de los nacionalistas, con la explícita intención de legitimar
científicamente el fenómeno político. Esta apropiación de la figura de Pareto entanto teórico
y protagonista del fascismo fue fugaz, no llegando a superar la barrera de la década de 1930.
La instrumentación de la figura de Pareto por parte del fascismo estuvo asociada a los
avatares de las primeras etapas del régimen (1923- 1927), años en los cuales Pareto era
recuperado tanto en calidad de “precursor” del nuevo estado o bien como guía intelectual
de la renovación política fascista. Tal como bien señala en su tesis Ph. Kitzberger, la nueva
edición de la Enciclopedia Italiana editada por Treccani en 1931, encomendada por Mussolini
a G. Gentile como el instrumento más importante de la “política cultural del fascismo”, no
hace referencia alguna al aporte de Pareto ni en el apartado dedicado a la historia del
fascismo ni en la explicitación doctrinaria del mismo. Sí en cambio entraban en dentro de la
categoría de “precursores”, las figuras de Sorel y de Peguy. El nombre de Pareto sí en cambio
fue asociado por los autores de la Enciclopedia con la historia de las ideas económicas: el
eminente economista, habría corregido a tiempo su liberalismo inicial y el dogmatismo de la
“economía pura”, para reorientar su trabajo teórico al análisis sociológico."

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