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Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba "Ñico López"

EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN


EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN Y DESARROLLO DEL
PARTIDO COMUNISTA DE CUBA: SU RELACIÓN CON
LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y
ANTONIO GRAMSCI

Eusebio Mariano Hernández García (Autor); Elsie Plain


Rad-Cliff (Director)
PÁGINA LEGAL

Hernández García, Eusebio Mariano (Autor)


El principio del centralismo democrático en el proceso de construcción y desarrollo del
partido comunista de Cuba: su relación con las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y
Antonio Gramsci / Eusebio Mariano Hernández García (Autor); Elsie Plain Rad-Cliff
(Director). – La Habana : Editorial Universitaria, 2015. -- ISBN 959-16-2716-2.
1. Hernández García, Eusebio Mariano (Autor)
2. Plain Rad-Cliff, Elsie (Director)
3. Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba "Ñico López"
4. Ciencias Políticas

Digitalización: Editorial Universitaria, torri@mes.edu.cu

(c) Todos los derechos reservados: Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba "Ñico
López", 2015.

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El Vedado, Ciudad de La Habana, CP 10400,
Cuba
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

ESCUELA SUPERIOR DEL PARTIDO ÑICO LÓPEZ

DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA DIRECCIÓN

TÍTULO:

“EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL PROCESO DE


CONSTRUCCIÓN Y DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA. SU
RELACIÓN CON LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO
GRAMSCI”

Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Políticas

Eusebio Mariano Hernández García

La Habana
2013
MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

ESCUELA SUPERIOR DEL PARTIDO ÑICO LÓPEZ

DEPARTAMENTO DE DIRECCIÓN POLÍTICA

TÍTULO:

“EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL PROCESO DE


CONSTRUCCIÓN Y DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA. SU
RELACIÓN CON LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO
GRAMSCI”

Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias Políticas

Autor: Prof. Aux., Lic. Eusebio M. Hernández García Mtr. C. Política

Tutores: Prof. Tit., Lic. Elsie Plain Rad-Cliff, Dr. C. Filosóficas


Prof. Aux., Lic. José Ramón Herrera Alfaro, Dr. C. Políticas

La Habana
2013

I
PENSAMIENTO

“Existen conceptos muy bien definidos y que en esencia


conservan plena validez para alcanzar el éxito en esta
dirección, con independencia del tiempo transcurrido desde
que Lenin los formulara, hace ya casi 100 años, los cuales
deben ser nuevamente retomados, de acuerdo con las
características y experiencia de nuestro país”.

Raúl Castro Ruz1

1
Castro Ruz, Raúl: Informe Central al Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.

II
AGRADECIMIENTOS

Al Partido Comunista de Cuba y su Sistema de Escuelas del Partido por darme la


oportunidad de hacer estos estudios. A la memoria de mi padre y de mi suegro; con
ellos me hubiese sentido más tranquilo. A mi madre, que siempre sabe esperarme. A
mi esposa, que tanto resiste y me protege, a mi suegra que la apoya. A mis hijos,
que me comprendieron. A mi hermana que cuida de mima, a mis sobrinos todos.

A Pablo, por no cansarse y confiar en mí; su compromiso fue más allá de la amistad,
eso me honra mucho. A José Enrique, un fiel y comprometido acompañante. A mis
compañeros del departamento: prestos a cubrir cualquiera de mis actividades. A los
trabajadores de servicios y de seguridad de la Escuela Carlos Baliño y de la Ñico
López: los que a cualquier hora siempre estaban dispuestos a cooperar conmigo. A
los profesores de la Escuela Carlos Baliño y de la Ñico López que me alentaron y me
dieron su apoyo. A ese grupo selecto de amigos y amigas que no solo me alentaron
con la palabra sino que estuvieron atentos a mis necesidades y la de mi familia.

A los compañeros del Comité Provincial del Partido, el Instituto Superior del
Ministerio del Interior, la Universidad Central y la Universidad Pedagógica, de Villa
Clara, también a los de la Universidad de La Habana, la Academia Militar “Máximo
Gómez”, el Instituto de Filosofía y la Escuela Nacional de la Unión de Jóvenes
Comunistas, prestos a cooperar en este proyecto.

A todos los profesores de la Cuarta Edición de la Maestría en Ciencia Política de la


Universidad de La Habana, encabezados por la Dra. Cs. Thalía Fung Riverón, sin
ellos no hubiese sido posible llegar a este acto.

A los doctores Daniel Rafful Pineda y Juan Azahares que realizaron la oponencia a la
tesis presentada al acto de predefensa, sus criterios, señalamientos,
recomendaciones y preguntas pertinentes, contribuyeron a enriquecer mis
conocimientos como investigador para perfeccionar la tesis.

A los Doctores en Ciencias Filosóficas René A. Márquez Castro, Camilo Rodríguez


Noriega e Idania Elvira Arzuaga; Doctores en Ciencias Políticas Omar Díaz
III
Escalona, Jorge L. Herrera Malagón, Alicia Barrios Maden y Armando Cristóbal
Pérez que ejercieron la responsabilidad como tribunal en el acto de predefensa,
también sus criterios, recomendaciones y preguntas, contribuyeron a perfeccionar la
tesis.

A mis tutores: la Dra. C Elsie Plain Rad-Cliff, quien me sigue conduciendo por el
camino de la investigación científica y me acompaña en este nuevo empeño por el
grado científico de doctor en Ciencias Políticas y al Dr. C. José Ramón Herrera
Alfaro, por su confianza, sus sugerencias y su empuje.

A todos aquellos que sienten la alegría de ver este trabajo terminado.

IV
DEDICATORIA

Al Partido Comunista de Cuba, una organización política fundada


por hombres que saben llevar tras de sí a otros hombres y
mujeres de tanta grandeza como ellos.

A Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz, sus principales líderes.

A hombres como Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.

A la memoria de Hugo Chávez y a una de sus obras: “El Partido


Socialista Unido de Venezuela”.

A todos los que de una manera u otra trabajan por mantener a


Cuba y Latinoamérica en la senda del Socialismo.

V
SÍNTESIS

La tesis tiene como objeto de estudio el principio del centralismo democrático en el


Partido Comunista de Cuba.

Sobre la base de la propuesta metodológica construida se analizan en el primer


capítulo las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci en torno al
principio del centralismo democrático para determinar en ellas sus coincidencias y
diferencias. En el segundo se fundamenta y se devela el modo creador en que el
principio del centralismo democrático en el proceso de construcción y desarrollo del
Partido Comunista de Cuba se relaciona con las coincidencias y diferencias en las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci.

La novedad científica consiste en develar, por primera vez y desde la Ciencia Política
de enfoque Sur, el modo creador en que el principio del centralismo democrático, en
el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba, entre 1961 y
la Primera Conferencia Nacional en 2012, se relaciona con las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio.

El aporte teórico radica en la sistematización de las concepciones de Vladimir Ilich


Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio del centralismo democrático, determinar
en ellas las coincidencias y diferencias, y develar las particularidades del principio del
centralismo democrático, durante el proceso de construcción y desarrollo del Partido
Comunista de Cuba, entre 1961 y la Primera Conferencia Nacional en 2012.

VI
TABLA DE CONTENIDOS
PENSAMIENTO ................................................................................................................... II
AGRADECIMIENTOS ......................................................................................................... III
DEDICATORIA..................................................................................................................... V
SÍNTESIS ............................................................................................................................ VI
TABLA DE CONTENIDOS ................................................................................................. VII
INTRODUCCIÓN ................................................................................................................. 1
CAPITULO I
LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO GRAMSCI SOBRE
EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO. COINCIDENCIAS Y
DIFERENCIAS ................................................................................................................... 11
CAPITULO I: LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO
GRAMSCI SOBRE EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO.
COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS .................................................................................. 12
1.1- Las relaciones de poder y dirección en los primeros partidos comunistas y
obreros. Antecedentes del principio del centralismo democrático ......................................12
1.2- Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci y las bases del principio del centralismo
democrático........................................................................................................................15
1.2.1- Inicio de la construcción del principio del centralismo democrático y su
consolidación en la concepción de Vladimir Ilich Lenin ................................................ 15
1.2.2- La modificación del principio del centralismo democrático, la Tercera
Internacional y el proceso de bolchevización de los partidos comunistas .................... 26
1.2.3- Antonio Gramsci: de la Revolución de Octubre a la fundación del Partido
Comunista de Italia ....................................................................................................... 30
1.2.4- La batalla por el principio del centralismo democrático, la bolchevización y
la subordinación del partido a la Tercera Internacional ................................................ 32
1.2.5- Antonio Gramsci y la profundización y maduración teórica del principio del
centralismo democrático ............................................................................................... 37
1.3- Las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio del
centralismo democrático: análisis comparativo ..................................................................39

VII
1.3.1- La realidad histórico concreta en la que Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci desarrollan sus concepciones sobre el principio del centralismo
democrático .................................................................................................................. 40
1.3.2- Presupuestos generales sobre el principio del centralismo democrático en
las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci ........................................ 43
1.3.3- Categorías analíticas que integran el principio del centralismo democrático
en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci ................................... 45
CAPÍTULO II
EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL PARTIDO
COMUNISTA DE CUBA. SU RELACIÓN CON LAS COINCIDENCIAS Y
DIFERENCIAS EN LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR LENIN Y ANTONIO
GRAMSCI .......................................................................................................................... 61
CAPÍTULO II: EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL
PARTIDO COMUNISTA DE CUBA. SU RELACIÓN CON LAS COINCIDENCIAS Y
DIFERENCIAS EN LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO
GRAMSCI .......................................................................................................................... 62
2.1- La realidad histórico concreta en la que el principio del centralismo democrático
se enriquece en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba ..................................................................................................................................62
2.2- Presupuestos generales sobre el principio del centralismo democrático en el
proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba y su relación
con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y
Antonio Gramsci.................................................................................................................67
2.3- El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba:
categorías que lo integran y su relación con las coincidencias y diferencias en las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci ...................................................77
2.3.1- La relación de subordinación de los organismos inferiores a los superiores ...... 77
2.3.2- La relación de subordinación de la minoría con respecto a la mayoría .............. 93
2.3.3- El carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones en el Partido ............ 99
2.3.4- La disciplina interna .......................................................................................... 102

VIII
2.3.5- La rendición de cuentas.................................................................................... 105
2.3.6- La elegibilidad ................................................................................................... 106
2.3.7- La libertad de expresión ................................................................................... 112
2.3.8- El ejercicio de la crítica y la autocrítica ............................................................. 116
2.3.9- La dirección colectiva ....................................................................................... 119
2.3.10- La interrelación de la información entre los organismos y organizaciones
de base del partido y viceversa .................................................................................. 123
CONCLUSIONES ............................................................................................................ 128
RECOMENDACIONES .................................................................................................... 129
NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................................................ 130
BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................ 165
ANEXOS .......................................................................................................................... 187
ANEXO Nº 1: PROPUESTA METODOLÓGICA PARA EL ESTUDIO CIENTÍFICO DEL
PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO ........................................................187
I- LA REALIDAD HISTÓRICO CONCRETA EN QUE DESARROLLAN VLADIMIR
ILICH LENIN Y ANTONIO GRAMSCI SUS CONCEPCIONES SOBRE EL
PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO ................................................... 187
II- PRESUPUESTOS GENERALES SOBRE EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO
DEMOCRÁTICO EN LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y
ANTONIO GRAMSCI .................................................................................................. 187
III- LA RELACIÓN DE SUBORDINACIÓN DE LOS ORGANISMOS INFERIORES
A LOS SUPERIORES ................................................................................................. 188
IV- LA RELACIÓN DE SUBORDINACIÓN DE LA MINORÍA A LA MAYORÍA ............ 189
V- EL CARÁCTER OBLIGATORIO DEL CUMPLIMIENTO DE LAS DECISIONES ... 189
VI- LA DISCIPLINA INTERNA DE LA ORGANIZACIÓN ............................................ 189
VII- LA RENDICIÓN DE CUENTAS ............................................................................ 190
VIII- LA ELEGIBILIDAD .............................................................................................. 190
IX-LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ............................................................................ 190
X-EL EJERCICIO DE LA CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA ........................................... 191
XI- LA DIRECCIÓN COLECTIVA ............................................................................... 191

IX
XII- LA INTERRELACIÓN DE LA INFORMACIÓN ENTRE LOS ORGANISMOS Y
ORGANIZACIONES DE BASE DEL PARTIDO .......................................................... 191
XIII- CUALIDADES DEL DIRIGENTE ......................................................................... 191
XIV- MÉTODOS Y ESTILO DEL DIRIGENTE ............................................................ 191
ANEXO 2: Concepción metodológica para el estudio científico del principio del
centralismo democrático ..................................................................................................192
ANEXO 3: Lógica para comparar las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci sobre el principio del centralismo democrático ..................................................193
ANEXO 4: Lógica general para develar el modo en que el principio del centralismo
democrático se relaciona con las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba .....194
ANEXO 5: Definición y caracterización de los documentos partidistas objeto de
análisis en esta tesis ........................................................................................................195
ANEXO 6: Sobre la presencia del legado de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci
en Cuba ...........................................................................................................................198
ANEXO 7: Sobre la composición obrera del Partido Comunista de Cuba y su
representación en los Congresos.....................................................................................200
ANEXO 8: Glosario de términos presentes en el desarrollo de la tesis ...........................202

X
INTRODUCCIÓN
El estudio de los partidos políticos enfrenta diversas posiciones en torno a su
epistemología. Los criterios se caracterizan desde negar la existencia de una teoría 1
y señalar un desarrollo teórico insuficiente que dificulta el avance de las
investigaciones empíricas,2 hasta señalar solo descripciones detalladas de aspectos
parciales de algunos partidos y modelizaciones más generales y abarcadoras.3
Esta área de estudio, como bien señala Gianfranco Pasquino, no es actualmente una
de las más desarrolladas en la Ciencia Política Contemporánea.4 Sus investigaciones
y publicaciones son resultados de experiencias partidistas originadas en los
escenarios euronorteamericanos y asociadas al régimen democrático representativo
y el sufragio universal, lo que no es suficiente para formular una teoría general de los
partidos políticos.5
La teoría de los partidos políticos está en construcción; su desarrollo dependerá de
cómo incorpore las experiencias, características y objetivos fundacionales de todos
los tipos de partidos, de cómo profundice en la dinámica, procesos políticos y en el
comportamiento de cada uno de ellos en sus diferentes escenarios y épocas, en
específico, las del Partido Comunista que ya, “(…) “como mera organización”, ha
revelado ser la forma particular de la revolución proletaria. Ninguna revolución del
pasado ha conocido el fenómeno de los partidos; estos han nacido después de la
revolución burguesa y se han descompuesto en el terreno de la democracia
parlamentaria”,6 precisamente por ello resulta una insensatez política la de privilegiar
como hasta hoy a los que se relacionan con la competencia electoral.
Responder científicamente a ello es una necesidad para la Ciencia Política de
Enfoque Sur; de lo contrario, como señala Salinas López, la modernización de los
partidos políticos en los países del Tercer Mundo continuará siendo estudiada desde
la perspectiva del mundo industrializado, con modelos y teorías a conveniencia de
los intereses de poder de estos centros hegemónicos del sistema capitalista.7
En el incremento de la participación política está la condición histórica del
surgimiento de los partidos.8 Este proceso provoca que conjuntamente con los
partidos de representación individual, aparezcan los partidos de representación de

1
masas; entre estos últimos y en específico los organizativos de masa se encuentran
los partidos obreros, comunistas y socialistas que emprendieron la lucha por el poder
en Europa, desde mediados del siglo XIX, hasta la actualidad. En la mayoría de cada
uno de estos partidos se han combinado, en consonancia con la situación histórica,
formas de lucha legales e ilegales parlamentarias y extraparlamentarias.
Los partidos comunistas en los países del llamado “socialismo real” desarrollaron su
actividad en un Sistema Político descrito por la Ciencia Política Burguesa Occidental
como no competitivo, contrapuesto a sus enfoques teóricos que absolutizan las
características funcionales y estructurales de los partidos políticos en el sistema
competitivo. Dentro de los no competitivos Sartori distingue, en el sistema de partido
único, al sistema de partido único totalitario o autoritario y pragmático, según la
ideología y el grado de monopolio político y de control sobre la sociedad; en él ubica
a los partidos comunistas una vez que han alcanzado el poder.
Es por ello pertinente y de actualidad, desde una Ciencia Política de Enfoque Sur,
abordar esta problemática y, en particular, la del Partido Comunista de Cuba, que se
estructura y funciona de acuerdo al principio del centralismo democrático y que se ha
construido y desarrollado en un sistema no competitivo de partido único. Su abordaje
contribuye, además, a dar respuesta a los complejos procesos que transcurren en
Cuba dentro de un Sistema Político transicional al socialismo, los que no pueden ser
enfrentados sin un perfeccionamiento del actor político que ejerce el papel dirigente
en la sociedad.
Como resultado de la búsqueda bibliográfica en esta dirección se constató que desde
finales de la década del ochenta del siglo XX las publicaciones e investigaciones de
autores cubanos y extranjeros consultadas no abordan con suficiente profundidad el
tema de los partidos comunistas en sentido general, ni el del Partido Comunista de
Cuba en particular. En el caso cubano estas investigaciones se abordan,
fundamentalmente, desde la dirección partidista y las ciencias históricas, en base a
las ideas de José Martí, Julio A. Mella, Blas Roca, Ernesto Che Guevara, Fidel
Castro Ruz, Raúl Castro Ruz y de los principales dirigentes del Partido en las
diferentes provincias y regiones del país. En estas se describe además, el proceso
de construcción del Partido Comunista de Cuba, en las Instituciones Armadas. Se

2
destacan autores como: Tomás Diez Acosta; Mercedes Cardoso; Martín Duartes
Hurtado; Carmen Rodríguez Rodríguez; María Julia Peláez Groba; María Villarrubia
Cabrera; Arnaldo Silva León; Roberto Dávila Cabrera; Virgen Maure López; Noralis
Palomo Díaz; Ricardo de Armas Femenías; Hernández Garaboto; Bello Fariñas;
Marta Borrayo y La O Estrada; Cruz Mastrapa y Martínez Álvarez, entre otros.
En los trabajos realizados sobre el Partido Comunista de Cuba fuera del país,
resaltan los escritos en los antiguos países socialistas y en la URSS relacionados
con temas históricos fundamentalmente, como lo es: “Cuba, el camino de la
Revolución” de Oleg Darushenko. En las obras de los llamados cubanólogos
encontramos “El interrogatorio de la Habana” del alemán Hans Magnus que aborda
el tema de los antecedentes, estructura e ideología del Partido Comunista de Cuba, y
“La Revolución de Castro. Mitos y Realidades de Theodore Drape”; tanto en estos
dos trabajos como en otros similares se esgrimen las tesis que el Partido Comunista
de Cuba no es el resultado de la Revolución y que aparece para vincular a esta con
el movimiento comunista internacional.
Desde la ciencia social y política, el Partido ha estado presente en las obras: “En
torno a las regularidades y particularidades de la Revolución Socialista en Cuba”, de
Thalía Fung Riverón publicada durante la década de los 80 del siglo XX. “Porqué un
sólo Partido”, de un colectivo de autores de la Dirección Política de las FAR, sobre la
legitimidad y necesidad histórica del partido único en nuestro país editado en 1995 y
1998, y de Roberto R. Dávila Cabrera, “El Partido, Alma de la Revolución”, en el que
se abordan los fundamentos teóricos del Partido Comunista de Cuba y su artículo “La
Concepción martiana del Partido” publicados en el año 2002 y 2003 respectivamente.
En las tesis de grado que abordan la temática del Partido destacan la de Omar Félix
Díaz Escalona acerca del Partido Comunista en las FAR (2009), a partir del ideario
político de Raúl Castro Ruz, y “Fundamentos Políticos de la Estructuración del
Partido en las Fuerzas Armadas Revolucionarias”, de José Ramón Herrera Alfaro en
el 2011, en la que se aportan argumentos científicos acerca del Partido en esta
institución armada.
A partir de la consulta bibliográfica realizada, se pudo constatar que el principio del
centralismo democrático es estudiado principalmente por autores de la antigua Unión

3
Soviética, países de Europa del Este y de Cuba9, los que coinciden en destacar en él:
la dirección única, la rigurosa disciplina igual y única para todos los miembros de la
organización combinada con la acción e iniciativa de cada miembro del Partido en
cada lugar, la actividad organizada y la dirección centralizada. También enfrentan las
concepciones de la Ciencia Política burguesa de entonces, que descalificaba el
análisis económico, político y filosófico desde las categorías de centralismo y
democracia y la contradicción que encierra este binomio como el principio rector de
la organización del Partido Comunista.
Algunas divergencias en estos estudios se refieren fundamentalmente a cuestiones
de origen, tiempo histórico y a la orientación de la expresión orgánica del centralismo
democrático. Como resultado del estudio bibliográfico, el aspirante se plantea el
centralismo democrático como: principio de organización del Partido Comunista,
expresado en las relaciones de poder y dirección, en su estructura y funcionamiento,
a través de la interrelación dialéctica entre disciplina partidista, participación política
del militante y el papel del dirigente.10
Los resultados de las indagaciones verificaron que hasta el momento no se han
discutido tesis de grado en Ciencias Políticas, que aborden el principio del
centralismo democrático, a pesar de que este constituye uno de los principios de
organización y el rector de la estructura y el funcionamiento de los partidos
comunistas.11 Fuera de ello no se le ha dedicado espacio y atención en las Ciencias
Políticas al estudio de este principio en los partidos comunistas y en el sistema
político de la transición socialista, existiendo desconocimiento teórico de sus
fundamentos generales, así como de su incorporación y concreción en las
experiencias históricas socialistas.
La vigencia y el valor del principio están corroborados en la práctica histórico social
de las experiencias de quienes han sido fieles a él en su aplicación y desarrollo
creador. Los estudios de las mismas contribuyen a enriquecer y desarrollar la teoría
sobre el principio y los partidos políticos.
Por todo ello es una necesidad identificar el contenido, sentido y alcance del principio
del centralismo democrático, pues si en el pasado, en pleno proceso de construcción
e incorporación por otras experiencias partidistas, provocó discusiones y

4
discrepancias teóricas y prácticas entre Lenin y dirigentes partidistas, en el presente
enfrenta la intención, tanto en círculos de derecha como de izquierda, de
desconocerlo e imponer la dirección por consenso.12
El principio del centralismo democrático recibió profundas adecuaciones,
complementaciones y enriquecimientos creativos al combinarse con el liderazgo de
uno de sus teóricos más profundos de la época: el dirigente del Partido Comunista de
Italia Antonio Gramsci. Su concepción acerca del principio no es lo suficientemente
atendida ni tenida en cuenta por prácticas partidistas que sobrevienen después. Por
todo ello su estudio constituye una tarea pendiente para los partidos comunistas,
incluyendo el de Cuba, en cuyos documentos no se asume explícitamente. Su
concepción y la de Lenin constituyen referentes imprescindibles para despejar
incógnitas teóricas y prácticas referidas a los presupuestos generales y contenido del
principio.
Conocer científicamente las coincidencias y las diferencias sobre el principio del
centralismo democrático en ambas concepciones, convierte a estas en un necesario
referente para fundamentarlo de modo creador durante el proceso de construcción y
desarrollo del Partido Comunista de Cuba, lo que, en general, le aporta a su
militancia y estructuras de dirección, conocimientos desde la teoría y la práctica
políticas de cómo aplicar y desarrollar el principio del centralismo democrático.
Para la búsqueda de información y conocimiento sobre el tema, se formula el
siguiente problema científico:
¿Cómo el principio del centralismo democrático, en el proceso de construcción y
desarrollo del Partido Comunista de Cuba, se relaciona con las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci?
El objeto de estudio: El principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba.
El campo: El principio del centralismo democrático en el proceso de construcción y
desarrollo del Partido Comunista de Cuba y su relación con las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci.
Hipótesis: El principio del centralismo democrático, en el proceso de construcción y
desarrollo del Partido Comunista de Cuba, se relaciona de modo creador con las

5
coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci, las que son incorporadas y enriquecidas como particularidades del
principio, a partir de la realidad histórico concreta.
Para corroborar la hipótesis se plantean los siguientes objetivos:
Objetivo general:
Develar cómo el principio del centralismo democrático, en el proceso de construcción
y desarrollo del Partido Comunista de Cuba, se relaciona con las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci.
Objetivos específicos:
1. Analizar las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el
principio del centralismo democrático.
2. Determinar las coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich
Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio del centralismo democrático.
3. Analizar las condiciones histórico concretas en que se produce el proceso de
construcción del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista
de Cuba.
4. Precisar las particularidades del principio del centralismo democrático en el
PCC que resultan de la incorporación de las coincidencias y diferencias de las
concepciones de Lenin y Gramsci.
Los límites de este estudio abarcan los documentos vinculados al proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba entre 1961 y la Primera
Conferencia Nacional en 2012, así como las obras en las que se exponen las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio en el
Partido Comunista.
La novedad científica consiste en develar, por primera vez y desde la Ciencia
Política de enfoque Sur, el modo creador en que el principio del centralismo
democrático, en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba, entre 1961 y la Primera Conferencia Nacional en 2012, se relaciona con las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio.
El aporte teórico radica en la sistematización de las concepciones de Vladimir Ilich
Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio de centralismo democrático y en

6
determinar las coincidencias y diferencias en ambas concepciones, así como develar
las particularidades del principio del centralismo democrático, durante el proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba, entre 1961 y la Primera
Conferencia Nacional en 2012.
El problema se descompone en tres núcleos centrales como se observa en el anexo
dos “Concepción metodológica para el estudio científico del principio del centralismo
democrático”: 1) el principio del centralismo democrático, 2) las coincidencias y
diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci sobre el principio del
Centralismo democrático y 3) el modo en que el principio del centralismo democrático
se relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y
Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba.
En el primer núcleo: el principio del centralismo democrático, se establece una
interrelación interna entre disciplina partidista, participación política del militante y el
papel del dirigente que se manifiesta de forma permanente, estable, como una
correspondencia obligada, básica y esencial con la que debe manifestarse el
principio durante su proceso de construcción y desarrollo.
El segundo núcleo: las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y
Gramsci sobre el principio del centralismo democrático. Estas se sistematizan y
comparan, como se observa en el anexo tres “Lógica para comparar las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio del
centralismo democrático”, desde: la realidad histórico concreta a partir de trece
indicadores, los presupuestos generales del principio del centralismo democrático
con trece indicadores y los tres ejes temáticos en los que se descompone el principio
con sus correspondientes diez categorías analíticas con un total de ciento doce
indicadores.
El tercer núcleo: el modo en que el principio del centralismo democrático se
relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci
en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba. Se
fundamenta este proceso desde la misma lógica que el núcleo anterior como se
observa en el anexo cuatro “Lógica general para develar el modo en que el principio
del centralismo democrático se relaciona con las concepciones de Vladimir Ilich

7
Lenin y Antonio Gramsci” en el proceso de construcción y desarrollo del Partido
Comunista de Cuba”.
En el anexo ocho se propone un glosario de términos con vistas a: definir los
conceptos fundamentales que conducen a la formulación del problema científico y la
hipótesis de investigación, así como, desentrañar y demostrar las relaciones hacia el
interior del principio y definir los instrumentos con los que se estudian los núcleos
centrales y sus relaciones.
Se definen tres ejes temáticos como se observa en el anexo uno: “Propuesta
metodológica para el estudio científico del principio del centralismo democrático”, que
en esencia son:
I) Disciplina partidista. “Se refiere al comportamiento que se espera de cada militante
del Partido en cuanto al cumplimiento sobre los preceptos de los Estatutos y
reglamentos aceptados por él, así como su respeto y defensa de las decisiones
tomadas directamente en su organización de base y por sus representantes en los
organismos y órganos de los diferentes niveles”.13 Está compuesta por cuatro
categorías analíticas: 1) la relación de subordinación de los organismos inferiores a
los superiores, con veintiséis indicadores; 2) la relación de subordinación de la
minoría a la mayoría, con catorce indicadores; 3) el carácter obligatorio del
cumplimiento de las decisiones, con doce indicadores y 4) la disciplina interna de la
organización, con ocho indicadores.
II) Participación política del militante. “Es la capacidad que se atribuye al militante del
Partido para representar y ser representado, elegir y ser elegido, criticar y ser
criticado, rendir y que le rindan cuentas, tomar parte en las decisiones de la
organización en todos los niveles de la estructura de su Partido, para que le permita
contribuir directamente a la interpretación de una situación política y desde el ámbito
de la dirección política, estructurarla y dinamizarla”.14 Está compuesta por seis
categorías analíticas: 1) la rendición de cuentas, con cuatro indicadores; 2) la
elegibilidad, con dieciocho indicadores; 3) la libertad de expresión, con ocho
indicadores; 4) el ejercicio de la crítica y la autocrítica, con siete indicadores; 5) la
dirección colectiva, con seis indicadores y 6) la interrelación de la información entre
los organismos y organizaciones de base del Partido, con siete indicadores.

8
III) El papel del dirigente. “Se refiere a la interpretación y el comportamiento político
que se espera del dirigente en el desempeño de sus funciones de dirección, que
permita a los miembros y organizaciones subordinadas cumplir con la disciplina
partidista desde su propia participación, atendiendo a las exigencias del contexto en
el que trabaja y a los preceptos contenidos en los documentos orientadores y
normativos del Partido”.15 Está compuesto por dos categorías analíticas: 1) las
cualidades y competencias del dirigente, con un indicador y 2) el estilo de dirección,
con un indicador.
Mediante las obras y documentos que contienen el principio del centralismo
democrático, en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba entre 1961 y la Primera Conferencia Nacional en 2012 y en las concepciones
de Lenin y Gramsci, es factible revelar, a través de los indicadores contenidos en las
categorías analíticas comprendidas en los ejes temáticos como parte de la
metodología empleada, las coincidencias y diferencias presentes en las
concepciones de Lenin y Gramsci, así como fundamentar el modo en que se
relacionan las mismas con el principio del centralismo democrático en el proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba. El valor de estos
documentos se puede constatar en el anexo cinco: “Definición y caracterización de
los documentos partidistas objeto de análisis en esta tesis”.
Los métodos de investigación utilizados son:
El método dialéctico materialista, consustancial a la filosofía marxista-leninista,
permitió seleccionar, emplear y combinar los otros métodos de investigación como un
sistema y realizar una reflexión teórica sobre las categorías de las Ciencias Políticas
acordes al objeto de investigación.
El método histórico y lógico: el histórico permitió examinar y seguir el movimiento y
desarrollo de las distintas etapas y contextos históricos concretos por las que
transcurre el principio del centralismo democrático, en el proceso de construcción y
desarrollo del Partido Comunista de Cuba entre 1961 y la Primera Conferencia
Nacional en 2012 y en las concepciones de Lenin, Gramsci; el lógico se utilizó para
sustraerse de esa historicidad cronológica y revelarse la lógica esencial del principio
y construir sus categorías e indicadores.

9
El método de análisis y síntesis: permitió la desintegración del principio en ejes
temáticos, categorías e indicadores, así como el problema en los núcleos que lo
constituyen y su integración sobre una nueva base, además de integrar las
concepciones de Lenin y Gramsci para relacionarlas con el principio del centralismo
democrático, en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba entre 1961 y la Primera Conferencia Nacional en 2012 y obtener un nivel de
conocimiento superior.
El método hipotético deductivo: Condujo a la elaboración del diseño teórico de la
investigación y el abordaje del estudio de las fuentes teóricas bibliográficas y el
tratamiento de la información obtenida.
El método histórico-comparativo: para la comparación de las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci, de acuerdo a los indicadores elaborados para
el análisis de la realidad histórico concreta, los presupuestos generales del principio
del centralismo democrático y cada una de las categorías en sus correspondientes
ejes temáticos, así como develar el modo en que el principio del centralismo
democrático en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba, se relaciona con las concepciones de Lenin y Gramsci.
El método del estudio documental: que se materializa a través del análisis de
todos los documentos del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, el Partido
Comunista de Italia y del Partido Comunista de Cuba.
El tema de investigación se corresponde y tributa al área de resultado clave “El papel
rector del Partido Comunista de Cuba en la construcción del Socialismo en Cuba” y a
la línea de investigación “Estudio de la experiencia cubana en la construcción del
socialismo en Cuba” establecida por el Sistema de Escuelas del Partido. Para el
cumplimiento de los objetivos y la exposición de los resultados investigativos, la tesis
se estructura en: introducción, dos capítulos con sus epígrafes, conclusiones,
recomendaciones, notas y referencias bibliográficas, bibliografía y anexos.

10
CAPITULO I

LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO


GRAMSCI SOBRE EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO
DEMOCRÁTICO. COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS

11
CAPITULO I: LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y
ANTONIO GRAMSCI SOBRE EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO
DEMOCRÁTICO. COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS
El presente capítulo, caracteriza las relaciones de poder y dirección a partir del
estudio de la tipología de partidos políticos elaborada por la Ciencia Política y, en
particular, profundiza en aquellas relaciones existentes en los primeros partidos
comunistas y obreros que sirven de base y son, a la vez, antecedentes del principio
del centralismo democrático. El análisis de las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y
de Antonio Gramsci constituye el objeto central de este capítulo; este contiene el
proceso de construcción teórica y práctica del principio y el contenido esencial de
dichas concepciones, en cuyo desarrollo se expresa una periodización que revela no
solo lo particular del desarrollo de sus concepciones, sino también sus principales
coincidencias y diferencias.
1.1- Las relaciones de poder y dirección en los primeros partidos comunistas y
obreros. Antecedentes del principio del centralismo democrático
Durante la antigüedad existieron grupos de personas que siguiendo a un jefe
luchaban con todos los medios para la obtención del poder político, no obstante, es
una opinión compartida por los estudiosos de política considerar como partidos
políticos verdaderos a las organizaciones que surgen en el sistema político que ha
alcanzado un cierto desarrollo.
Los partidos políticos, tal y como se le conoce en la actualidad, son producto de la
modernidad burguesa. Es este un sistema político que exige la participación de las
partes del sistema en el proceso de toma de decisiones políticas, resultado de
determinadas acciones y de las deliberaciones de los decidores. A su vez, los
teóricos burgueses no reconocen que los partidos políticos son “(…) resultado de la
lucha de clases y son las expresiones más o menos adecuadas a las clases y
fracciones de clases”,16 como revela el marxismo.

12
En la modernidad los partidos políticos promueven organizaciones, en la sociedad
civil, en la sociedad política o como intermediarios de estas, donde la demanda de la
participación política se hace mayor y que los partidos políticos encauzan en su lucha
a favor de clases, capas y grupos sociales ya sea para sostener el mismo sistema
político o luchar por uno distinto.
Es el incremento de la participación política, como bien señala Anna Oppo, la
condición histórica del surgimiento de los partidos,17 en ella está la base de las
llamadas teorías institucionales, formulada por Ostrogorski18 y continuada por
Duverger,19 que reconocen que estos son consecuencia del régimen democrático
representativo y del sufragio universal. Este proceso provocó, que conjuntamente
con los partidos de representación individual denominados indistintamente: partidos
de cuadros por Weber20, notables por Duverger y de élites por Katz Richard y Peter
Mair, aparecieran estructuras partidistas estables fuera del parlamento vinculadas en
su mayoría a la competencia electoral, los partidos de representación de masas
denominados: como partido organizativo de masa, por Anna Appo, como partido
electoral de masas, Catch-All o Atrapalotodo por Otto Kirchheimer y partido cartell
por Richard Katz y Peter Mair.
Seymour Lipset y Stein Rokkan observan la aparición de los partidos a partir de las
crisis y rupturas históricas que dividieron a las sociedades nacionales antes de
consolidarse como tales. Lapalombara y Weiner21 se adscriben a las teorías de
desarrollo, al entenderlos como una consecuencia natural de la modernización social
y de las necesidades funcionales del sistema político.
Todo tipo de partido político y las relaciones de poder y dirección que se establecen
hacia lo interno, son resultado de condiciones objetivas y subjetivas existentes en la
sociedad. Dichas relaciones son entendidas como los nexos, la conexión,
interconexión, y comunicación, tanto de carácter objetivo como subjetivo entre los
diversos componentes de la estructura del partido, que en el ejercicio del poder se
atienen a la dirección de los procesos de decisión y ejecución de la política, como
expresión de los intereses políticos de las clases sociales hegemónicas dentro del
partido.

13
Los partidos de representación individual se remontan a la primera mitad del siglo
XIX en Europa y en los Estados Unidos. Sus relaciones de poder y dirección se
caracterizan por estructuras flexibles, mínimas y poco organizadas, por clubes o
círculos de base sin vínculo vertical ni horizontal y por reuniones informales.
Partidos que solo funcionan durante los períodos electorales y que sus relaciones no
son estables, se limitan a redes interpersonales promovidas por candidatos al
parlamento o por grupos de notables aristócratas o granburgueses, que en el seno
de un ámbito geográfico reducido, eligen candidatos por distritos territoriales y
financian al partido y su actividad electoral. Débilmente ideologizados, sus
representantes parlamentarios tienen absoluta libertad, no son responsables de su
acción política ni ante la organización, ni el electorado. Los grupos ya establecidos,
algunos a través de la cooptación, atraen con prebendas a quienes pueden servirle
para defender sus objetivos.
Los partidos de representación de masas surgen en Europa a fines del siglo XIX y
comienzos del XX. A diferencia de los anteriores, sus relaciones de poder y dirección
se caracterizan por tener una organización estable y una estructura sólida, piramidal,
jerarquizada y de subordinación y disponen estos de una amplia base de afiliados
que sostienen económicamente al partido, de ahí que traten de reclutar el máximo
posible de adeptos o partidarios. Algunos funcionan permanentemente y otros
durante los períodos electorales, tienen diferente orientación ideológica, estructura
organizativa y base social de afiliación, eligen a los dirigentes intermedios y
superiores que salen de la masa, debaten y votan los asuntos del partido, además de
mantener lazos fuertes con organizaciones externas.
Entre los partidos de masas, en específico como partido organizativo de masa, es
registrado en la Ciencia Política actual el Partido Comunista. Tanto aquellos que se
vincularon en su fundación: Carlos Marx y Federico Engels, como los que le
continuaron, enriquecieron las relaciones de poder y dirección en la estructura y
funcionamiento de los partidos políticos que le precedieron. Con el propósito de
responder al objetivo de organizar y dirigir a los proletarios en su lucha por y desde el
poder, estos partidos, como el proletariado, se convirtieron desde finales de la
primera mitad del siglo XIX en nuevos actores políticos de Europa.

14
Los líderes de estas primeras experiencias partidistas comunistas y obreras, aunque
no desarrollaron una teoría respecto a las relaciones en las que se organizaron
estos, es decir, sobre el centralismo y la democracia,22 sí introdujeron en los
estatutos de la Liga de los Comunistas relaciones de: disciplina, subordinación,
cargos electivos, rendición de cuentas de las comunas a los organismos y órganos
superiores, que desde la práctica de dicha organización constituyeron antecedentes
directos del principio teórico-práctico denominado centralismo democrático,
construido por Vladimir Ilich Lenin para el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso y
extendido a otras experiencias comunistas.
Los partidos socialistas que se fundaron desde la segunda mitad del siglo XIX y
hasta inicios del XX, asumieron el desafío de canalizar la participación política de las
masas en la arena electoral a partir de la ampliación del sufragio y de adecuarse a
las necesidades de socialización, movilización y el reclutamiento que demandaba la
nueva realidad.
1.2- Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci y las bases del principio del
centralismo democrático
1.2.1- Inicio de la construcción del principio del centralismo democrático y su
consolidación en la concepción de Vladimir Ilich Lenin
En el escenario ruso de finales del siglo XIX y principios del XX, dentro de una
estructura mayoritariamente de actores políticos campesinos,23 existen poderosas
concentraciones de proletarios, clase a la que Lenin considera por su situación y
proyección política como fuerza motriz de la Revolución rusa, en lo que destaca su
capacidad para establecer alianzas con los demás actores políticos dominados,
condición necesaria para convertirse en la clase dirigente de la lucha por el poder y
para continuarlo como clase dominante una vez en el poder. El llamado leninista a la
unión de proletarios y pueblos oprimidos, ratifica al primero como un importante actor
político tanto, en el plano nacional para hacer la Revolución y construir el socialismo,
como internacional clasista, al revelar su vocación internacionalista por otros
pueblos.
La historia demostraba que no le era posible al proletariado dicho propósito sin un
partido dirigente, Lenin lo concibe en Rusia como único de la clase, en el sentido,

15
que fuera el que organizara y centralizara en él todas las energías del proletariado y
asumiera el papel dirigente en el espectro político de toda la sociedad rusa. Con la
incorporación de los campesinos y de otras capas, se amplía su composición social.
Como resultado de la necesidad de equilibrar la libertad en la actividad de la
socialdemocracia local y la de formar un partido único y centralizado,24 para las
condiciones concretas de Rusia y del proceso de repensar teórico-práctico, Lenin
toma en cuenta las experiencias partidistas anteriores y desarrolla una nueva
relación de poder y dirección en el Partido: el principio del centralismo democrático.
En 1898, con la fundación del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, se concreta el
proyecto político de Partido y de este principio. En las relaciones que este Partido
comienza a construir25 se fundamenta el carácter integral de un principio en el que no
se separa la centralización de la democracia, ni en condiciones de lucha ilegal.
Consecuente con la idea de que el centralismo, cuando no es democrático se
deforma, y la democracia centralizada la es si se logra la mayoritaria participación
política de las masas.
En la estructura de poder del Partido, el Congreso (como órgano) dispone de
poderes de decisión de la política y el Comité Central (como organismo superior del
Partido) ejecuta dicha política. A ambos se le subordina el resto de la estructura
partidista, situándose en las organizaciones socialdemócratas locales “la base de
toda actividad del partido”.26 Estas organizaciones constituyen la célula fundamental
del Partido, como base de toda la estructura de poder, a partir de las que se
conforma tanto el Congreso como el Comité Central. En ellas se combinan la
subordinación, la discusión, la dirección colectiva y la elección.
Para Lenin la misión en esta etapa es organizar las fuerzas y disciplinarlas en la
acción revolucionaria, lo que es posible, si sus formas y reglas de organización se
elaboran colectivamente, si estas se discuten en un órgano central y si el órgano
central establece la responsabilidad del miembro ante todo el Partido.
La disciplina y participación política del militante se interrelacionan con carácter de
necesidad política en el principio del centralismo democrático hasta en condiciones
donde no existe la libertad política. Incorporar la crítica como parte de la participación

16
política del militante es imprescindible en el proceso de construcción y
perfeccionamiento del Partido.
Lenin señala la necesidad de aprender a crear y actuar desde la crítica
revolucionaria.27 Según él, no es posible centralizar sin la elegibilidad, que como
principio democrático debe cumplir determinadas exigencias, 28 entre las que se
destaca una publicidad que trascienda los marcos de la estructura del Partido como
expresión de lo que denomina espíritu democrático, resultado de la plena confianza
mutua de los miembros, la severa discreción conspirativa y la más rigurosa selección
de los afiliados donde la preparación de revolucionarios profesionales se hace
imprescindible.
La lucha de ideas dentro del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, fundado en
1898, conduce a su división. En el Segundo Congreso, celebrado en 1903, la
mayoría se alcanzó con una diferencia de dos votos. En lo adelante la organización
se denominó “Bolchevique”, que significa mayoría. Este acontecimiento consolidó
hacia 1906 el principio del centralismo democrático.29
La relación de subordinación de los organismos inferiores a los superiores garantiza
con el proceso de renovación, a través del principio de la elegibilidad, la fortaleza y
calidad de la composición del Partido en cada uno de sus niveles. Esto es válido,
incluso, para el Comité Central, que fija todos los asuntos del Partido en general30 y
desempeña su papel como dirigente práctico inmediato del movimiento en relación
permanente con todos los comités que lo eligieron.
Considera Lenin que en el Comité Central se agrupan los mejores militantes que
sustentan su autoridad en el comportamiento político ejemplar y en la identificación
con la causa y los objetivos de lucha.
Para responder a la necesidad de observar al Partido en su unidad orgánica, como
un todo, Lenin considera que en el primer punto de los estatutos debe ser precisado
cuál órgano del Partido se reconoce como dirigente y la responsabilidad de todas las
organizaciones locales en la creación, apoyo y consolidación de los organismos
centrales, imprescindibles para la existencia del Partido.31 En esta relación, la
disciplina del organismo inferior hacia el organismo superior debe ser mayor que la
de este último al organismo inferior,32 y asevera que el Congreso debe ser la

17
institución central del Partido que debe elegir al Comité Central Único, encargado de
designar a la Redacción del Órgano Central del Partido.33
Otro elemento en esta etapa que añade Lenin al contenido del principio del
centralismo democrático34 es la rendición de cuentas. Él precisa su valor al situarla al
nivel de los Estatutos del Partido y señala que son objeto de esta la organización de
base, su membresía y todos los cargos en el Partido, la caracteriza como detallada y
bien meditada, cuyo contenido fundamental es la función específica de cada uno de
sus objetos.35
Lenin destaca en la actividad de los miembros del Partido su experiencia y capacidad
para la autocrítica. Resalta entre las cualidades de estos, la de reconocer las faltas
propias como base para el ejercicio de la crítica y para evitar posiciones autocráticas
que limiten la participación de otros; así expresa: “Los socialdemócratas rusos están
ya lo bastante fogueados (…) para continuar, (…), su labor de autocrítica, poniendo
al descubierto sin piedad sus propias deficiencias”, lo que viene a perfeccionar la
práctica del Partido Bolchevique,36 que libra una lucha interna y con otros actores
internacionales, en torno al problema de la centralización en su Comité Central y al
papel de este en la construcción del Partido.
Este proceso se sustenta, según Lenin, en el cumplimiento de determinadas
condiciones, como son: la voluntad de someterse a la dirección del Partido, la firmeza
de principio, la fe en las ideas propias y la autoridad del organismo central basada en
su prestigio moral e intelectual.37 En estas condiciones se expresan, además, la
relación disciplina partidista, participación política del militante y el papel del
dirigente.
El Segundo Congreso en sus acuerdos da el apoyo mayoritario a la línea de Lenin
sobre el Partido. En los resultados de la elección del Comité Central se ponderan las
cualidades de quienes lo integran y se alcanza una mayoría compacta.38
Sobreviene entonces una etapa en que las verdaderas fuerzas revolucionarias del
Partido quedan en minoría por el deficiente control que ejerce sobre sus
representantes, unos son separados del Comité Central y los menos no demuestran
en la práctica tener las cualidades por las que fueron elegidos, pues quedan inertes.
Lenin caracteriza este momento de descuido en la labor constructiva, de

18
desmoralización y oportunismo en las filas del Partido, según expresa en su misiva a
Rosa Luxemburgo.39
Los resultados de la lucha que sobreviene después del Segundo Congreso
demuestran que la cooptación, devenida en la tendencia de la mayoría en el
Congreso, podía amenazar la representatividad que se alcanzó por la elección de los
representantes en las organizaciones locales. A esa tendencia Lenin se opuso y
defendió que el Comité Central debía representar y responder a la voluntad y los
intereses de la mayoría de todas las organizaciones locales.40
Son los cambios en la realidad política rusa, en general, y del Partido, en lo
particular, los que demandan de Lenin un pensamiento dialéctico expresado en su
concepción acerca de la cooptación.
Lenin durante la preparación del Segundo Congreso del Partido Obrero
Socialdemócrata Ruso41 reconoce el derecho a la instrumentación de la cooptación
por todas las organizaciones de base para lo que exige de la mayoría absoluta, 42 y
para su puesta en práctica le adiciona, que en el caso de los miembros del Comité
Central y de la Redacción del Órgano Central solo podrá realizarse con el consenso
de todos los miembros del Consejo del Partido,43 y con la ratificación en el Congreso.
Sin embargo en los preparativos del Congreso de Unificación en 1906, Lenin le da a
la cooptación un carácter excepcional,44 cuando precisa que “las elecciones
indirectas o la cooptación a los organismos electivos, etcétera, solo es admisible
cuando los obstáculos policíacos son insalvables o en casos excepcionales
especialmente previstos”.
Lenin considera que la validez del Congreso está en su representatividad, la que
depende de si es el Comité Central quien lo convoca, de si está representada en él la
mayoría absoluta de los comités locales del Partido debidamente constituidos en el
momento de efectuase el mismo y de la presencia de obreros en el Congreso, que
debe corresponderse proporcionalmente con el número de estos, organizados en las
agrupaciones socialdemócratas de cada lugar.45
Los principios de organización elaborados por Lenin respondieron a la necesidad de
la existencia del Partido y al proceso de centralización democrática. No se puede
concebir un Partido que “(…) no tenga Estatutos aprobados ni subordinación de la

19
minoría a la mayoría, ni subordinación de la parte al todo”,46 señalando además que
deben ser definidos con precisión en los Estatutos del Partido los derechos de toda
minoría.47
Esta relación de subordinación es el primero de los principios de organización del
Partido. De ellos se deduce que Lenin está arribando a una concepción integral del
principio del centralismo democrático. “1) La minoría debe someterse a la mayoría
(no hay que confundir esto con la minoría y la mayoría entre comillas; se trata aquí
del principio de organización del Partido en general, y no de la fusión de la “minoría”
con la “mayoría”, (…). De un modo abstracto es posible imaginar la fusión de tal
forma que hubiera “mencheviques” y “bolcheviques” por partes iguales, pero aún así
sería imposible sin aceptar el principio y la obligación del sometimiento de la minoría
a la mayoría”.48
Otro de los principios organizativos en los que se expresa el contenido leninista del
centralismo democrático de manera integral es que, “2) El organismo supremo del
Partido debe ser el Congreso, es decir, una asamblea de delegados elegidos por
todas las organizaciones con plenos derechos.49 En él la relación de subordinación
de los organismos inferiores a los superiores se vincula con el carácter electivo de
los mismos y el carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones que se
centralizan en dichos organismos, pues la decisión de estos delegados debe ser
definitiva, porque al ser elegidos funciona el principio de representación democrática,
lo que indisolublemente le incorpora a esa centralización del poder un amplio
carácter democrático. “3) La elección del organismo central del Partido (o de sus
organismos centrales) debe ser directa y efectuarse en el congreso. La elección
fuera del Congreso, la elección indirecta etc., es inadmisible”.50
Lenin, entre 1902 y 1906, reconoce además la necesidad y el derecho de todos los
miembros del Partido a elegir y ser elegidos como garantía del desarrollo de un
proceso que se relaciona con la “selección natural”,51 en el que son necesarios el
resultado del control general y las cualidades de los militantes, aportando para su
puesta en práctica Importantes elementos metodológicos.52
La elegibilidad es fundamento democrático por ser la base de la representatividad de
las clases en el Partido, de género, étnica, de la mayoría y de la minoría, además

20
legitima el carácter obligatorio del cumplimiento por los organismos inferiores de las
decisiones adoptadas por los superiores. Quienes deciden en estos órganos y
organismos son elegidos por sus organizaciones de base como sus representantes.
De la calidad de los decidores depende que cada decisión tenga en cuenta en sí
misma los intereses de todo el Partido, por corresponderse con la política aprobada
en el Congreso como órgano supremo. De ahí que “(…) un acuerdo, debe ser
apoyado por todo el Partido (…)”.53
El carácter participativo en la toma de decisiones por las distintas instancias, desde
las organizaciones de base hasta los órganos y organismos superiores integra en sí
mismo, las relaciones políticas de mando y obediencia, al delimitar lo que toca decidir
a cada uno de ellos y que solo corresponde al Congreso el análisis del papel
desempeñado por el Comité Central, pues al elegirlo le encomienda a este que sus
miembros mantengan como decidores un comportamiento político, caracterizado por
la disciplina y la fidelidad a la política del Partido sintetizada en los acuerdos
aprobados en el Congreso y el suficiente control sobre la militancia para que
concrete en su actividad su disposición a cumplir la posición de todo el Partido
concretada en el Congreso.54
El carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones permite que cada
organización de base dirija los asuntos referentes a su localidad o cumpla la función
que le haya sido expresamente encomendada, siempre y cuando mantenga la
obligación de “(…) acatar las decisiones del Comité Central, y del Órgano Central
(…)”;55 lo que es posible desde la unidad organizativa y la unidad ideológica, pues
“(…) la batalla de ideas en el seno del Partido puede y debe ser plenamente
compatible con una unidad organizativa rigurosa, con el acatamiento de todas las
decisiones del Congreso común (…)”.56
Los problemas de desacato a los acuerdos del Segundo Congreso, exigirían de una
lucha resuelta de todo el Partido por su respeto, y de una posición común contra
quienes se burlaran de las decisiones que en lo adelante se adoptaran en el
Congreso como el Órgano al que se le debía subordinar todo el Partido.
La oposición al centralismo en el Congreso y en el Comité Central, crecen entre los
representantes de la vieja redacción de Iskra y otros oportunistas, quienes basaban

21
sus acusaciones en que este conducía al aniquilamiento de las organizaciones
inferiores, en que otorgaba al centro un poder ilimitado y el derecho de intervención
en todo, y que obligaba a las organizaciones de base a cumplir lo orientado desde
arriba.
Lenin coincide con Rosa Luxemburgo en que una sumisión servil de las
organizaciones de base, sería funesta para el Partido y argumenta la necesidad de
una subordinación militante con la puesta en práctica del principio del centralismo
democrático que, según le expresa, niega la autonomía e independencia de cualquier
componente de la estructura y mantiene la organicidad estructural y funcional del
Partido como un todo; es decir, cada parte de su estructura apoya, critica y corrige el
sistema, siempre que no contradiga los principios del Partido, o sea, se subordine y
se someta a todo el Partido. Un problema mayor sería, como ya había sucedido en la
práctica que, “(…) los supuestos organismos centrales del Partido fueran dominados
por la minoría del Congreso del Partido”.57
Cuando Lenin sustenta, que la subordinación de los organismos inferiores a los
superiores o de la propia minoría, debía ser militante y no servil, expresa a nuestro
juicio en dicha subordinación un comportamiento orgánico válido dentro de la
estructura, pues los comités locales actúan y responden por los intereses de todo el
Partido que son los de todos los obreros organizados en él; responsabilizando al
Comité Central con garantizar los derechos de estos, conocer su número, escuchar
sus opiniones y cumplir sus exigencias acerca del trabajo de dirección del comité
local correspondiente, además, “El Comité Central no es numeroso y para realizar un
trabajo positivo y ejercer la dirección política, tenemos que asegurar el acuerdo de
sus componentes (…)”.58
Dicho comportamiento orgánico también Lenin lo expresa en la unidad de los
componentes de la estructura y su control sobre los miembros del Partido “(…) por
cuanto el Partido es un todo, se hace imprescindible asegurarle el control de la
actividad de los Comités locales (…)”, donde “(…) los miembros del Partido trabajan
bajo el control y la dirección de los órganos del Partido, y no pueden ser de otro
modo”;59 en ello, está otro argumento además que el centralismo en toda la actividad
del Partido tiene un comportamiento orgánico y por tanto democrático.

22
Es esta forma orgánica la que Lenin contrapone al sistema burocrático-autocrático
que pretende dirigir el Partido con posiciones equivocadas, oportunistas y sectarias,
que promueven el centralismo burocrático,60 y la autocracia;61 diferencia dicho
sistema de la verdadera democracia y critica a los que lo practican, por tener este un
carácter indefinido, difuso y oportunista, el que se expresa en el odio a la disciplina,
con la que se ven perseguidos y oprimidos.
Lenin aporta un elemento para crear y orientar la opinión política del Partido cuando
reconoce que el flujo informativo entre los organismos superiores y la base del
Partido es imprescindible para centralizarlo democráticamente. Las formas de
manifestarse dicho flujo responden al carácter histórico concreto del Partido y su
propio funcionamiento, pues “(…) sin información no es posible la centralización”, 62 a
través de ella se fortalece el centro dirigente, se sustenta la eficacia de la toma de
decisiones y la participación de cada uno de los miembros del Partido.
La descentralización de la información tiene un sentido bidireccional, de los
organismos superiores e intermedios a las organizaciones de base y viceversa,
regido por el número de organizaciones de base y de organismos que participan y se
involucran en ella con respecto al centro, los que deben brindar toda la información
necesaria al Comité Central, al igual que este a las organizaciones de base.63
La calidad y la veracidad de la información, en ambos sentidos, garantizan la
efectividad de la labor del centro dirigente. No puede centralizarse la información sin
que no esté descentralizada entre las organizaciones locales la responsabilidad de
mantener informado al centro.64
Un importante medio para el desarrollo de la información y los conocimientos
políticos, como componentes de la cultura política, lo constituye la prensa partidista,
que como órgano del Partido socializa la información en la organización y entre las
masas, desde su subordinación organizativa a los organismos del Partido en los
niveles que corresponda.65
El debate, la discusión, el acuerdo, el desacuerdo y el ceder en asuntos tácticos en
un momento para ganar la estrategia, caracterizaron la libertad en la palabra y en el
pensamiento dentro de un Partido, que a la vez que vanguardia unitaria, necesitaba
fortalecerse hacia lo interno con la participación de sus militantes, a través de sus

23
opiniones y expresiones libres, de acuerdo a las normas y principios. Esta
conducción, según Lenin, solo podía garantizarla el Congreso del Partido.66
Para garantizar la eliminación de las fracciones, Lenin piensa en “(…) una
organización proletaria tan fuerte que pueda obligar a la minoría a someterse a la
mayoría (…)”.67 Ante la peculiar coyuntura que se diseñaba hacia 1914, Lenin solo
reconoce “el principio de leal subordinación de la minoría a la mayoría”, 68
caracterizado por su capacidad de unir a los obreros,69 por constituir el principio de su
movimiento70 y una necesidad para poder hablar de organización, 71 de partidismo y
de una acción política organizada”.72
El Partido Bolchevique no pudo evitar la entrada de Rusia en la Primera Guerra
Mundial, mas se dispuso a cumplir el presupuesto de Lenin de hacer desde ella la
Revolución. Por el negativo comportamiento de determinadas organizaciones locales
y de algunos de sus militantes, el Comité Central tuvo que aplicar medidas 73 para
enfrentar la existencia relativamente pacífica y acomodada de una capa de obreros
privilegiados, quienes una vez llegado al poder adoptaron posiciones que se
apartaban del centralismo democrático dentro y fuera del Partido.
Entre esas posiciones alejadas del principio estuvieron: la designación de los
dirigentes locales por los órganos centrales, la desconfianza en las masas, el miedo
a la iniciativa de estas y la existencia de funcionarios prácticamente inamovibles.74
Ante la desconfianza y la falta de valor de algunas organizaciones locales, Lenin deja
abierta la posibilidad para aquellos militantes que tengan motivos serios y de peso
respecto al Comité Central, informar abiertamente al Congreso sus preocupaciones.75
Por los fenómenos conducentes a la deformación del principio del centralismo
democrático, que enfrenta entre 1917 y 1923, Lenin insta a expulsar del Partido a
quienes se limitan a organizar comisiones, como manifestaciones evidentes de
burocratismo en la construcción del socialismo.
Lenin critica el formalismo, la uniformidad desde arriba, el papeleo, la insensibilidad
ante los esfuerzos, la sustitución de la generalización teórica de la práctica, por la
invención de consignas y proyectos, la formación irracional de comisiones, el
reunionismo y la elevación a los niveles superiores de los problemas cuya solución
es responsabilidad propia del Partido.76

24
A pesar de las constantes referencias de Lenin en artículos, textos y documentos a
los contenidos del principio, el aspirante no apreció en las indagaciones realizadas,
que Lenin construyera un concepto de centralismo democrático como definición
teórica acabada. Como teórico de las coyunturas, el líder comunista sí adelantó
algunas ideas parciales en las que enfatizó sobre uno u otro aspecto del principio, las
que pudieran tomarse como intentos de su operacionalización.
Entre las ideas expresadas en el llamamiento dirigido al Partido por los delegados al
Congreso de Unificación en 1906, cuando expresa “Coincidimos en el principio del
centralismo democrático”, señala como su contenido “(…) que en las organizaciones
unidas debe practicarse ampliamente la libre discusión de las cuestiones del Partido,
una crítica libre, como procede entre camaradas, que deben “(…) garantizarse los
derechos de toda minoría y de toda oposición leal, en la autonomía de cada
organización del Partido, en que todos los cargos del Partido se cubran por elección,
estén sometidos a rendición de cuentas y sean sustituibles. En la observancia
efectiva de estos principios de organización, (…) y el acatamiento de todas las
decisiones del Congreso común”. (…).77
En ese Congreso Lenin reconoce que “(…) el principio del centralismo democrático
en el Partido es admitido por todos,78 y valora por primera vez en condiciones
políticas difíciles su aplicación posible si se tiene en cuenta los movimientos y
cambios en la realidad reflejadas en el Partido, y cierta flexibilidad en el contenido del
principio. También le expresa en 1915 al secretario de la Liga para la propaganda
socialista, “Somos partidarios del centralismo democrático”.79
Esta dinámica acerca del comportamiento del principio está dada por la interacción
entre los elementos de su contenido dentro del propio Partido, en entender, cómo los
órganos y organismos superiores se desenvuelven en este a partir del movimiento de
las organizaciones de base y por el interactuar del Partido con la sociedad.
No obstante, en condiciones de lucha por mantener el poder, Lenin ofrece una visión
simplificada del principio, resultado de las condiciones histórico-concretas que exigen
su práctica como necesidad para que la organización partidista ejerza su papel
dirigente cuando expresa que: “(…) el centralismo democrático significa únicamente
que los representantes locales se reúnen y eligen el organismo responsable que

25
debe dirigir. Pero ¿cómo? Eso depende del número de hombres idóneos, de cuántos
administradores buenos haya allí. El centralismo democrático consiste en que el
congreso comprueba la actividad del Comité Central, lo destituye y nombra otro
nuevo”.80
Por lo anterior, es que este trabajo de tesis comprende al centralismo democrático
desde la perspectiva de Lenin como: un principio de organización del Partido que
unifica orgánicamente todos sus elementos internos, permitiendo la combinación de
una dirección centralizada única con la acción e iniciativa de cada miembro del
Partido en cada lugar; la combinación rigurosa de la disciplina igual y única para
todos los miembros de la organización con la participación política del militante,
donde todos los dirigentes sean electos desde la base y rindan cuenta de los
resultados de su gestión de manera regular.
1.2.2- La modificación del principio del centralismo democrático, la Tercera
Internacional y el proceso de bolchevización de los partidos comunistas
En la interpretación leninista de las exigencias de la realidad y la manera en que
deben aplicarse los contenidos del principio, es evidente que este puede
consolidarse o modificarse, en tanto dichas exigencias no hagan al centralismo
perder su carácter democrático, que sería, para el Partido, perder su carácter
orgánico y su papel dirigente ante situaciones concretas.
Lenin continúa desarrollando su concepción del centralismo democrático en el marco
de una lucha interna en el Partido, en condiciones contradictorias, complejas y
cambiantes. Con el Partido Comunista Bolchevique ruso en el poder cambian las
condiciones objetivas como subjetivas,81 características del período precedente.
En el nuevo contexto caracterizado por la guerra y el bloqueo que destruyen la
economía de la Rusia Soviética, los obreros y comunistas constituyen los
destacamentos de mayor cantidad de muertos y mutilados, en condiciones en que la
fuerza calificada de técnicos y especialistas portadora de los adelantos científicos y
tecnológicos continúan en el campo de la burguesía, lo cual le otorga a esta clase
una gran influencia en el desarrollo económico y político del país.
En tal situación se produce un debilitamiento del Partido que se manifiesta en la
violación de acuerdos del Comité Central, en la indisciplina interna y social, en las

26
vacilaciones de muchos de sus miembros, en el abandono del ejercicio adecuado de
la crítica y la autocrítica así como también en las contradicciones que se manifiestan
entre los principales dirigentes del Partido y los teóricos de la Revolución en torno al
poder político ante la inminencia de la muerte de Lenin.
La disciplina interna en el Partido es concebida por Lenin como resultado de la
voluntad de dirigentes y de dirigidos. El contenido fundamental de ella está implícito
en la estructura partidista, en sus normas, en la interrelación de las partes que la
conforman, en la condición de militante y en la aceptación por este de la
subordinación, los principios, los estatutos y el programa.
Las condiciones de extremo peligro en las que sobrevive la naciente Revolución
exigieron de una disciplina férrea, de la combinación entre la fidelidad de los
hombres y de las masas con el alto grado de comprensión y de conciencia que se ha
alcanzado.82 Por estas razones es que Lenin modifica las maneras de inculcar y
mantener la disciplina: la libera de todo sometimiento y transita de la impuesta a una
conciencia de ella; busca implantar la autodisciplina en todo y en todas partes83 y
aporta herramientas Importantes como la propaganda y la agitación, para esclarecer
y unir a todos los obreros y campesinos.84
El Noveno Congreso del Partido Comunista Bolchevique de Rusia reconoce que la
labor educativa del Partido no marcha a la par del crecimiento de la organización ni
ha logrado sustituir la disciplina férrea en que se educó la militancia en su lucha por
el poder. Es evidente que los problemas de cohesión y educación de la militancia en
la disciplina dentro de la organización no estaban superados, no se había logrado
consolidar la fortaleza del Partido a la par de su disciplina y la de sus miembros.85 Los
comunistas rusos necesitaban resolver a través del trabajo, los problemas de la
economía. En aras de ese objetivo adopta este Congreso importantes decisiones.
Los problemas prácticos de la Revolución plantearon nuevas exigencias a la
concreción del contenido del principio del centralismo democrático y en específico, el
de la disciplina, la relación minoría-mayoría y la dirección colectiva, a estos se le
hacen modificaciones que, aunque favorecen el cumplimiento de determinados
objetivos, no fueron correctamente interpretadas en el futuro inmediato y trasladaron
consecuencias negativas al interior del Partido, al proceso de construcción socialista

27
que este dirigía y a los afiliados a la Internacional Comunista, que no fueron
enérgicamente enfrentadas.86
La relación de subordinación de la minoría a la mayoría, expresión de genuina
democracia, se condicionó a la conciencia, la firmeza y la disposición al sacrificio de
la clase obrera.87 Con el objetivo de lograr el trabajo general obligatorio y la
unificación de los trabajadores, se recurrió a la coacción, a la disciplina, a la política
firme, a una disciplina de hierro y un régimen férreo.88
El momento es un desafío a mantenerse en el poder o rendir el poder, en el que
Lenin exige formular la crítica con precisión y valor 89 y alcanzar, por vez primera, la
unidad monolítica del Partido y la unidad de opinión entre sus miembros, lo que llevó
a un incremento de la lucha contra las fracciones dentro del Partido.90
Lenin niega que la dirección colectiva en estas condiciones es parte inseparable de
la democracia91 en términos de sociedad, pero no en el Partido, pues está presente
en la concepción leninista en: que los organismos sean colegiados y la mayoría
decida a favor de los intereses del Partido, que en determinados momentos la labor
colectiva requiere de absoluta unanimidad, en reconocer a los socialdemócratas
rusos como una fuerza colectiva unidos en un ejército centralizado y disciplinado, en
reconocer la mayor madurez en la discusión colectiva sobre la táctica y la
organización del Partido, en sostener la lucha política en la discusión y elaboración
colectiva de las formas y reglas de organización del trabajo, donde la opinión del
Comité Central sobre determinado asunto es más importante que la opinión personal.
No obstante lo anterior, Lenin insiste en asociar la democracia con la disciplina férrea
y con someter a la voluntad de una sola persona la dirección de los asuntos del país;
son estos, a su juicio, los elementos que debían caracterizar en esta etapa de
construcción económica las relaciones de poder y dirección. 92 Evidentemente, la
concepción de Lenin del principio está asociada a dos momentos Importantes: el
primero, la lucha del Partido por el poder donde se sientan sus bases teóricas; el
segundo, durante los primeros años en el poder, donde se combina la aplicación del
principio con la tarea práctica de vencer los acuerdos imperialistas de agresión sobre
Rusia y de impulsar la economía sin rendir el poder,93 y en la que además se
internacionaliza el principio.

28
Para Lenin los líderes socialistas en Europa y los Estados Unidos no están en
capacidad de hacer progresar la revolución mundial, pero está seguro de que el
bolchevismo se abriría camino.94 Para ello el instrumento más viable es el de
internacionalizar la revolución. Es entonces que el principio del centralismo
democrático, concebido para el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso y que rige en
las relaciones económicas y estatales en Rusia, se internacionaliza al exigirle a los
partidos pertenecientes a la Internacional organizarse de acuerdo al principio.
La expansión de las ideas leninistas por el movimiento comunista internacional, la
posibilidad de unir fuerzas para luchar contra el sistema capitalista y el auge de los
movimientos de liberación, propician la fundación y preparación de Partidos
Comunistas de Nuevo Tipo.
Lenin y el Partido Bolchevique se dan a la tarea de fundar y organizar la nueva
Internacional en 1919, que exigiría a todas las organizaciones comunistas por igual.
El principio del centralismo democrático que se aplica por la Internacional Comunista
contiene Importantes modificaciones en su contenido95 que restringen la posibilidad
de enriquecer el principio por los partidos comunistas miembros de la Internacional.
Por mucho que se insiste por los dirigentes nacionales que la Internacional
Comunista tenga en cuenta las diversas realidades en las que luchan los partidos
para el cumplimiento obligatorio de sus decisiones, la práctica negó ese propósito.
Las tesis del Segundo Congreso de la Internacional, celebrado en 1920, tienen que
ser cumplidas por todos los partidos que la integran. En ellas se observan
desequilibrios en la relación esencial del principio del centralismo democrático a
favor, casi totalmente, de la disciplina férrea, rayana en lo militar; junto a las
depuraciones y revisiones periódicas de los efectivos, se sustituyen los derechos
dados a la minoría, se le otorga el derecho a la Internacional a revisar los programas
de cada Partido y el cumplimiento obligatorio de sus decisiones y acuerdos. Esto lo
fundamenta Gramsci cuando expresa que: “La Internacional Comunista se fundó el 5
de marzo de 1919, pero su formación ideológica y orgánica se verificó tan solo en el
segundo congreso, en julio-agosto de 1920, con la aprobación del estatuto de las
veintiún condiciones”.96

29
A ello se une que el Partido Comunista bolchevique entre 1919 y 1925 no logra
ajustar a las nuevas condiciones un principio que se había construido hasta
entonces. Sus inconsistencias se profundizan y sobreviene una etapa, después de la
muerte de Lenin, donde el centralismo democrático es abandonado 97 y tanto el
Partido Comunista bolchevique como la Internacional Comunista, hicieron perder
protagonismo a los partidos comunistas que se les subordinaban.
Bajo la influencia de estas relaciones entró al escenario político Antonio Gramsci,
comunista italiano, seguidor de Lenin y el bolchevismo, crítico y portador de la
confianza en el poder soviético, fundadas en el optimismo del Buró Político del
Partido Comunista de Italia.98 Sobre este se abordará en el siguiente subepígrafe.
1.2.3- Antonio Gramsci: de la Revolución de Octubre a la fundación del Partido
Comunista de Italia
Lenin y la Revolución de Octubre le dan a Antonio Gramsci99 la certeza y el referente
para concebir en Italia una revolución proletaria que pudiera ser articulada como el
proyecto de un nuevo actor político, el Partido Comunista de Italia. La propia realidad
italiana y la fundación de la Internacional Comunista se encargaron de afianzar en él
la posibilidad del triunfo de la revolución mundial. Sintió por esta y Lenin especiales
simpatías, ellos constituyen el referente más directo de su concepción. 100 A estos
presupuestos, como punto de partida para el estudio de la concepción de Antonio
Gramsci sobre el principio del centralismo democrático, se suma una Italia con
regiones, cuyo desarrollo industrial capitalista es mayor al de Rusia, generadora de
una numerosa masa proletaria que se convierte en el actor clasista principal del
Partido Comunista de Italia.
El Partido Comunista de Italia y el movimiento comunista italiano tienen sus orígenes
en la fracción que se desprende y radicaliza del Partido Socialista de Italia, producto
de las condiciones objetivas y subjetivas existentes.101 La fundación de este Partido
se produce el 21 de enero de 1921 y Antonio Gramsci ejerció la dirección del mismo
entre 1924 y 1927.102
Dado que en su gran mayoría los principales líderes comunistas italianos militan, en
este momento dentro del Partido Socialista, es evidente que en dicho Partido existía
ya el Partido Comunista de Italia, “(…) al que no falta más que la organización

30
explícita, la centralización y su disciplina para desarrollarse rápidamente. 103 En la
referida fracción, organización matriz del Partido Comunista de Italia, existían tres
tendencias104 que no superaron sus contradicciones aún después de constituido el
Partido, lo que determina los problemas que en lo adelante enfrenta el movimiento
comunista en la organización y dirección política del movimiento obrero.
El nivel de análisis teórico práctico de las obras de Gramsci referidas al principio del
centralismo democrático es resultado, primero, de su actividad y empeño
revolucionario por hacer que el proletariado italiano responda al llamado de Lenin (en
la Internacional Comunista) de luchar junto a los pueblos oprimidos bajo la dirección
de un partido bolchevizado. De ahí su vínculo con las fuerzas comunistas
internacionales, en específico con Moscú. En segundo lugar, por la reflexión teórica
profunda que realiza durante su encarcelamiento.
Los primeros elementos del contenido del principio del centralismo democrático que
aparecen en los trabajos teóricos de Gramsci son la disciplina y la crítica. Estos se
remontan a su militancia en el Partido Socialista italiano y responden a las exigencias
concretas de dicha organización. Reconoce en ellos la voluntad de disciplinarse
como acto de independencia y libertad,105 y sustenta la necesidad de una disciplina
política que permita al Partido “(…) homogéneo, cohesionado, con su doctrina, su
táctica y una disciplina rígida e implacable”.106 Ordenar, componer y potenciar las
energías proletarias en la lucha por el poder.
Gramsci destaca el papel de la crítica en la preparación de la Revolución, en el
sentido de hacer crecer culturalmente al hombre que participa en ella; la identifica
directamente con la cultura, con la conciencia, con la sentencia que juzga, necesaria
para identificar en los hechos y acontecimientos revolucionarios los valores que los
propulsan y los que los repulsan.107 Piensa y concibe el principio del centralismo
democrático por el conocimiento que tiene de él en el Partido Comunista bolchevique
y por constituir una de las condiciones que le impone la Internacional Comunista a
los partidos para ingresar en ella. Es por ello que su última etapa en el Partido
Socialista Italiano está dedicada a la lucha por su bolchevización, por subordinarlo a
la Internacional Comunista, por la centralización y el tránsito al principio del

31
centralismo democrático, que consideraba necesario para que el Partido se
fortaleciera y pudiera alcanzar sus objetivos.
1.2.4- La batalla por el principio del centralismo democrático, la bolchevización
y la subordinación del partido a la Tercera Internacional
Después de la fundación del Partido Comunista de Italia, la concepción de Gramsci
sobre la relación entre la disciplina partidista y la participación política es a favor de la
primera, e insiste en la disciplina, subordinación y la crítica como sus elementos
fundamentales.
En la lucha dentro del Partido Socialista, acepta el reto de estar y luchar en minoría,
experiencia que vuelve a vivir en el Partido Comunista de Italia. En su actividad
teórica define a la disciplina democrática como el principio que debe regir el
comportamiento de los comunistas aún cuando se encuentren en minoría “(...)
dispuestos a las decisiones de la mayoría, pero en ningún caso aceptan limitaciones
a la propia libertad de propaganda y de crítica escrita y oral”.108
A lo anterior incorpora la lealtad que deben tener los comunistas italianos ante la
autoridad y los principios del movimiento comunista internacional y a todo el conjunto
del Partido.109 Gramsci trabaja por un Partido cohesionado y fuertemente disciplinado,
que coordine y concentre en su Comité Central toda la acción revolucionaria del
proletariado, a tono con la organización de un Partido bolchevizado.
Abundando sobre ello, en enero de 1924, cuando las condiciones obligan al trabajo
en la ilegalidad, se pronuncia sobre la centralización en el Partido y reitera el papel
de la disciplina en la organización y en el cumplimiento de las decisiones. “El partido
debe ser centralizado, pero centralización significa, antes que nada, organización y
criterio de los límites. Significa que cuando se toma una decisión, no puede ser
modificada por nadie, aunque sea un partidario del centralismo, y que nadie puede
crear hechos consumados”.110
Es la centralización un término clave a través del cual se acerca Gramsci a la
construcción futura del concepto de centralismo democrático, este se relaciona
inicialmente con el carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones, las que no
pueden ser modificadas –dijo- y a la que más adelante incorpora elementos de
importancia práctica y metodológica para el funcionamiento del Partido en

32
condiciones excepcionales, así como sobre la relación comité dirigente,
organizaciones de base y los miembros del Partido. Al respecto expresa:
“Centralización quiere decir especialmente que en cualquier situación, incluso en
estado de sitio reforzado, incluso cuando los comités dirigentes no pueden funcionar
por un determinado periodo o fueran puestos en condiciones de no estar
relacionados con toda la periferia, todos los miembros del Partido, cada uno en su
ambiente, se hallen en situación de orientarse, de saber extraer de la realidad los
elementos para establecer una orientación, a fin de que la clase obrera no se
desmoralice, sino que sienta que es guiada y que puede aún luchar”.111
Considera que la centralización puede conducir a dos tipos de centralismo: el
democrático o el burocrático, lo que depende de las circunstancias en las que trabaje
el Partido y de las relaciones que para ello establezca.
Señala de manera crítica que entre las causas que le hacen perder en esa etapa el
carácter democrático al Partido Comunista de Italia están: la concentración excesiva
de poder, el anquilosamiento en su ejercicio; la deficiente iniciativa y responsabilidad
en la base; la esterilización de toda la actividad de los individuos; la pasividad de la
masa del Partido ante la seguridad de que ya había quien pensara y curaba de todo;
el error de poner en primer plano pero abstractamente el problema de la
organización; la creación de un aparato de funcionarios ortodoxos para con la
concepción oficial y creer que la revolución dependía solo de la existencia de un
aparato así y que esa existencia podía determinar la revolución.112
Todo ello se expresa en que: “La centralización, la unidad de dirección y unidad de
concepción se habían convertido en un estancamiento intelectual (…) La
centralización y la unidad se concebían de modo demasiado mecánico: El Comité
Central, y más bien el Comité Ejecutivo era todo el Partido, en lugar de representarlo
y dirigirlo (…)”.113
Califica de deformada la elegibilidad cuando esta queda limitada al criterio empírico
que sustituye la participación de los miembros del Partido: “La elección se ha hecho
empíricamente, según los conocimientos personales de los diversos dirigentes, y ha
recaído las más de las veces en elementos que no gozaban de la confianza de las

33
organizaciones locales y que, por tanto, eran saboteados”114 problemas estos que
trascienden en la historia para más de una causa perdida.
También revela el débil desarrollo político que existe dentro del Partido Comunista de
Italia, resultado, entre otros factores, de la ausencia en él de ejercicio crítico y
autocrítico, de polémica interna115, de debate y de discusión, presente este último en
alguna medida en el plano organizativo. Asimismo, la falta de iniciativa y de
responsabilidad existentes en la base, los desaciertos del Comité Central en su
práctica de dirección y representación, al concentrar el poder y no vincularse a los
miembros del Partido, lo cual constituyen, entre otras, las causas que dan lugar al
centralismo burocrático,116 cuya práctica condujo al surgimiento (dentro del Partido
Comunista de Italia) de una minoría que conseguía seguidores e imponía su línea.
Gramsci incorpora en la labor ideológica a la propaganda y la agitación para
favorecer el principio, ofrece una metodología para preparar y educar al militante en
esa actividad que perfecciona su participación política.
La relación esencial entre los elementos de disciplina partidista, participación política
y el papel del dirigente, están presentes en la concepción de Gramsci sobre el
principio.
Uno de los tres problemas más discutidos en la preparación del Tercer Congreso del
Partido Comunista de Italia fue el de las relaciones entre el centro dirigente y los
miembros del Partido. En él se reitera la relación de subordinación de los organismos
inferiores a los superiores, como parte del contenido del principio del centralismo
democrático.117 La segunda tesis señala que tanto el Comité Central como los
órganos inferiores de dirección están constituidos en base a una elección, por los
miembros de mayor capacidad.118 La tesis sobre la subordinación no era solo teoría
pues ya se demostraba en la práctica revolucionaria del Partido Bolchevique.
En el Tercer Congreso, celebrado en Lyon, se planteó que para la instrumentación
de importantes contenidos del principio del centralismo democrático se debían
solucionar los problemas que limitaban el trabajo, tales como: no reconocer al Partido
como un bloque homogéneo y monolítico, no subordinar el Partido completamente al
Comité Central, no reconocer la lealtad dentro de la subordinación, ni la autoridad del

34
Comité Central entre un Congreso y otro. Se establecieron en lo adelante relaciones
políticas unidireccionales desde la superioridad.119
A la concreción de la unidad monolítica y al desarrollo de la capacidad y vitalidad del
Comité Central, le dedicó Gramsci (dentro del Partido) parte de sus energías, pero
las debilidades que constantemente afloraban, limitaban tales propósitos.
La línea que el Partido debe seguir para eliminar tales debilidades tienen su
expresión en un fuerte Comité Central estrechamente ligado con la base proletaria,
donde se encuentran organizados los miembros del Partido, en los que se hace
necesario elevar su nivel intelectual, por estar llamados a convertirse, según
Gramsci, en su principal núcleo central de organización.120
La organización es uno de los principales problemas políticos, en tanto es la que
asegura la independencia política del proletariado. Gramsci lo resuelve a favor del
principio productivo,121 mediante la construcción de células en centros de producción.
La necesidad de alcanzar definitivamente la unidad ideológica es una condición de la
capacidad política del Partido para bolchevizarse. Ello es también parte de la línea
que Gramsci considera debe seguir el Partido, la que tiene su base en la doctrina del
marxismo-leninismo.122 Este Tercer Congreso responde positivamente a problemas
presentes en el trabajo del Partido, su línea es aprobada por la mayoría, que rechaza
las concepciones de la oposición que llevaron a mantenerlo en un estado de labilidad
y de amorfismo político.123
La segunda tesis pretende dar al Partido una democracia que sea suficiente para
equilibrar los niveles de centralización propuestos en la primera tesis. Semejante
propósito tiene como principal amenaza la falta de disciplina y organización en el
Partido, que no contaba en sus directivas, salvo excepciones, con una verdadera
vanguardia que defendiera los intereses del proletariado y entendiera la verdadera
realidad italiana.
Luego de fundado el Partido Comunista de Italia las fuerzas comunistas continúan en
minoría; estas no pudieron vencer el abstencionismo bordiguiano negado a participar
en la lucha política parlamentaria del estado burgués, relegando al Partido y
desorientando a las masas. Tampoco pudieron vencer a la mayoría bordiguiana que
desoyó en el Segundo Congreso Nacional Comunista de Roma, en marzo de 1922,

35
la orientación de la Tercera Internacional acerca de que los partidos socialistas y
comunistas hicieran un frente común, al estar Amadeo Bordiga en contra de ese
acuerdo.
Más tarde, frente al advenimiento al poder de Benito Amilcare Andrea Mussolini, la
Internacional establece que los comunistas italianos se fundieran con la corriente
socialista de los internacionalistas y ordena la constitución de un nuevo ejecutivo, en
el que Bordiga pasa a ser minoría. Para ello los dirigentes comunistas italianos se
vieron obligados a aceptar la violación del carácter electivo de los miembros de su
organismo superior de dirección, el Comité Central.
Esta intervención del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista tuvo un
carácter ilegítimo, que en el Tercer Congreso del Partido Comunista de Italia
quedaría enmendado, pues toda su preparación se desarrolló desde la base con
reuniones a todos los niveles “(…) donde fueron elegidos después de amplias
discusiones, los delegados al congreso”.124
Con esta segunda tesis, el Congreso debía garantizar, al menos en teoría, que no se
repitieran viejos errores en la formación del núcleo central, cuyos criterios conducían
a un centralismo burocrático en el Partido.125 Para evitarlo los miembros del Partido,
para elegir, deben tener un mayor conocimiento y conciencia de la realidad y seguir
un programa elaborado desde los intereses del proletariado, lo que no fue posible en
la realidad italiana hasta aquí referida.
Gramsci sustenta la democracia del Partido en la elegibilidad de sus órganos y
organismos dirigentes, considera que su aplicación no es absoluta, sino relativa a las
condiciones de la lucha política y se propone concretarla en el Partido a pesar de las
restricciones que en general el fascismo le impone a Italia. Establece una relación
entre las condiciones de lucha política y el grado de capacidad política que posee el
Partido en general y en específico, la que poseen los órganos periféricos, 126 y los
compañeros que trabajan en ellos. “Aunque conozcan ciertas limitaciones, los
órganos centrales y periféricos siempre deben considerar su poder no como
superpuesto a la voluntad del Partido sino como emanado de esta, esforzándose por
acentuar su carácter proletario y multiplicando los lazos con la masa de los
compañeros y con la clase obrera”.127

36
Considera la subordinación y la elegibilidad como base de una mayor iniciativa y
participación de las organizaciones de base, las que según reseña, amplían la
democracia y reducen la cooptación.128 Resalta, además, la importancia del nivel de
las relaciones alcanzadas por el Partido en su estructura y de la cultura política de
sus miembros para garantizar y desarrollar en el Partido la capacidad de reaccionar
con iniciativa a las propias demandas de la práctica política concreta, sin esperar por
la instrucción de los organismos superiores,129 lo que protege al Partido de la
pasividad, la inmovilidad, la inacción y orienta a cada uno de sus militantes a hacer
valer el Partido en el lugar donde esté.
Gramsci ratifica la necesidad de cohesionar el Partido, centralizarlo y eliminar las
fracciones en su seno, así como la urgencia de establecer la colaboración orgánica
de todas las tendencias políticas, a través de la participación en los órganos
dirigentes, como norma de la vida interna y el desarrollo del Partido.130
1.2.5- Antonio Gramsci y la profundización y maduración teórica del principio
del centralismo democrático
Luego de ser apresado, Gramsci continúa enriqueciendo su concepción acerca del
principio del centralismo democrático y los tipos de centralismo. Ubica al Partido por
su lugar en la sociedad en un momento dado y por la capacidad de transitar de la
sociedad civil a la sociedad política, en los grupos subalternos o en los dominantes,
en estos últimos pueden realizar la función de tutela del orden político y legal, o de
policía como también la denomina Gramsci. Desde esta posición puede desempeñar
una función progresiva o regresiva,131 según el Partido acelere o retarde el desarrollo
histórico de la humanidad.
La función del Partido es progresiva cuando contribuye política y socialmente al
desarrollo de los nuevos actores políticos, garantizando su participación en el
cumplimiento de los objetivos propuestos y funcionando democráticamente en el
sentido del centralismo democrático como fórmula de construir la unidad; regresiva,
cuando reprime los nuevos actores políticos y limita su participación, funcionando
entonces burocráticamente en el sentido del centralismo burocrático.
En la interrelación que establece entre el centralismo democrático y la unidad,
destaca la capacidad del principio para adaptarse continuamente a las exigencias de

37
la realidad, por manifestarse en su concepción de manera sistémica y coherente
cada una de las categorías contenidas en la disciplina partidista y la participación
política, algo no siempre interpretado correctamente por los militantes del Partido. El
centralismo actúa así como expresión genuina de la democracia y como fórmula 132 de
construcción de la unidad. En su búsqueda, incorpora otro tipo de centralismo: el
centralismo nacional al que, como término, hace referencia y caracteriza, aduciendo
que dicho centralismo posibilita la unidad comprometida de las partes con un todo,
considera a los cuadros y líderes133 como el “(…) elemento que centraliza en el
ámbito nacional (…) fuerza intensamente cohesiva, centralizadora y disciplinadora
(…)”,134 a los que incorpora también como núcleo central del Partido.
Gramsci profundiza y madura teóricamente el principio del centralismo democrático,
ello posibilita su acercamiento definitivo al pensamiento esencial de Lenin sobre el
principio. Expone que el carácter orgánico solo puede pertenecer al principio del
centralismo democrático, que es una forma de manifestarse la democracia y no un
nuevo tipo de centralismo; lo fundamenta cuando expresa que “(…) es un
"centralismo" en movimiento, vale decir, una continua adecuación de la organización
al movimiento real, una capacidad de equilibrar el impulso de la base con las
directivas de la superioridad, una inserción continua de los elementos que surgen de
lo profundo de la masa en el sólido cuadro del aparato de dirección, el cual asegura
la continuidad y la acumulación regular de las experiencias. Tal centralismo es
"orgánico" porque tiene en cuenta el movimiento, que es la forma orgánica en que se
revela la realidad histórica, y no se esteriliza mecánicamente en la burocracia; al
mismo tiempo tiene en cuenta aquello que es relativamente estable y permanente o
que por lo menos se mueve en una dirección fácil de prever”.135
El centralismo burocrático se aparta de lo orgánico, en tanto oculta un programa que
precisa del predominio real de una parte sobre el todo o al adoptar una posición
unilateral que esconde en lo inmediato un programa tal, como hecho político
consciente.
Gramsci considera la democracia burguesa parlamentaria como el terreno de
descomposición de los partidos burgueses, el terreno donde los partidos
democráticos, más que indicar hombres políticos de valía, imponen los hombres de

38
gobiernos. Gramsci reafirma su posición antiparlamentaria previo a la fundación del
Partido Comunista, cuando expresa: “El Partido Comunista, que nace de las cenizas
de los partidos socialistas, repudia sus orígenes democráticos y parlamentarios y
revela sus caracteres esenciales, que son originales en la historia (…)”.136
Fue consciente de la participación de su Partido en la lucha parlamentaria y de su
necesidad expuesta en las veintiuna condiciones de la Tercera Internacional al
respecto.
En la cárcel sostiene discusiones políticas con otros camaradas del Partido, en las
reseñas que de ellas realiza Athos Lisa,137 se aprecia en las nuevas circunstancias
concretas de la realidad italiana Gramsci desarrolló la idea de la lucha del Partido por
la constituyente, ello es demostrativo de su pensamiento dialéctico. Es un momento
en el que, debilitado el Partido luego de ser privado de sus medios de lucha más
indispensables para el logro de su propia hegemonía de clase, Gramsci concibe en
un período de transición hacia nuevas formas de organización y de lucha desarrollar
las tácticas de conquistar los aliados del proletariado y el poder, para ello “Debe
hacer suya, antes que los demás partidos en lucha contra el fascismo, la consigna de
la "constituyente", no como fin en sí, sino como medio”.138
1.3- Las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el
principio del centralismo democrático: análisis comparativo
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci legaron al movimiento obrero, comunista y
revolucionario en el mundo un referente en su práctica política, que los partidos
comunistas no debieran obviar por su profundidad y riqueza: la teoría sobre el
centralismo democrático y la práctica de hacer que el Partido funcione con
centralismo democrático.
Para la caracterización de la realidad histórico concreta en que ambos desarrollan
sus concepciones, así como los presupuestos generales del principio y las categorías
analíticas en las que se descompone el principio, se ha seguido la lógica de
determinar las coincidencias y diferencias existentes entre ambos pensadores y
dirigentes revolucionarios.

39
1.3.1- La realidad histórico concreta en la que Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci desarrollan sus concepciones sobre el principio del centralismo
democrático
Para caracterizar la realidad histórica se formulan trece indicadores reveladores de
siete coincidencias y seis diferencias. Ambos tienen como referentes políticos
directos, todo lo mejor de las luchas revolucionarias de la clase obrera en Europa de
finales del siglo XIX -encabezadas por Carlos Marx y Federico Engels-, las
experiencias revolucionarias nacionales de Rusia anteriores a 1898 y las luchas
revolucionarias italianas, a las que Gramsci incorpora la experiencia leninista dirigida
a alcanzar el poder, construirlo y mantenerlo.
Se reconocen como grandes teóricos, políticos y revolucionarios transformadores de
la sociedad, portadores de los análisis teóricos prácticos más profundos sobre el
principio, hasta 1924 y 1937 respectivamente. Algunas de las obras que contienen
dichos análisis, fueron publicadas tardíamente,139 o víctimas del silencio. En el caso
de Lenin, por el abandono, la aplicación dogmática e incomprensiones de que fueron
objeto algunos de sus preceptos sobre el principio realizados por el naciente poder
soviético. Mientras que Gramsci y sus concepciones fueron desconocidos por el
movimiento comunista internacional como resultado de sus contradicciones con el
centro de dicho movimiento.
Tanto el Partido Socialdemócrata Ruso como el Partido Comunista de Italia son
resultado de la lucha de diferentes fuerzas políticas en el seno de otro Partido. El
primero, del desarrollo alcanzado por las fuerzas comunistas, que ganaron la
mayoría en las principales cuestiones discutidas dentro del Partido. El partido italiano
emergió de una fracción que se radicalizó dentro del Partido Socialista.
La estructura socioclasista de Rusia hacia 1880 está constituida, mayoritariamente,
por analfabetos pertenecientes a varias capas dentro de la clase campesina, por un
proletariado industrial concentrado en determinadas regiones, pero generalmente
minoritario en la estructura social de Rusia. Además, ya en estos años se había
conformado una intelectualidad con cierto desarrollo en sectores específicos, que en
el futuro inmediato jugaría un importante papel en la propagación de las ideas
marxistas. La contradicción se daba entonces entre los terratenientes y el

40
campesinado. La burguesía rusa, aunque conformada en lo esencial como clase,
producto de la penetración y crecimiento de las relaciones capitalistas, no constituyó
hasta después de fines del siglo XIX el antagonista fundamental de clase del
campesinado y el proletariado.
Italia en cambio en los tiempos de Gramsci vive la época del capitalismo, donde las
contradicciones burguesía-proletariado ocupan un lugar central como fuerza motora
de la dinámica de la lucha social, no obstante existir una masa de campesinos que
está lejos de ser una fuerza política homogénea y que se concentra en el sur
fundamentalmente pobre, y débil políticamente, fácilmente manejadas por los
terratenientes.
El actor político fundamental en los referidos partidos es el proletariado. En Rusia, a
diferencia de Italia, el Partido es la organización que guía y educa al proletariado
para el trabajo con las masas, terreno en el que demuestra su capacidad para
establecer alianza con el campesinado. En Italia son las masas proletarias las que
impulsan el desarrollo del Partido, que se potencia y acciona solo en la clase de los
obreros industriales y agrícolas, que no tienen ninguna propiedad privada.140
Tanto Lenin como Gramsci desarrollan y aplican las relaciones de centralismo
democrático desde praxis diferentes, resultado de las exigencias de realidades
disímiles, cuyas relaciones están sujetas al movimiento y la lógica objetiva, tanto del
contexto como del momento por el que discurre cada Partido, lo que hace posible la
periodización del proceso de construcción teórico política del principio. En Lenin, se
asocia a la construcción, consolidación y modificación dentro del Partido, en el
segundo a un período marcado por la necesaria centralización en el Partido; a su
batalla por el principio del centralismo democrático, la bolchevización, la
subordinación del Partido a la Tercera Internacional y por la profundización y
maduración teórica del principio.
El principio del centralismo democrático lo desarrollan y concretan, en escenarios
económicos y políticos diferentes. Rusia se caracteriza por un imperio despótico
“cárcel de pueblos”, en la que predomina un subdesarrollo feudal y a la vez están
presentes formaciones ya desaparecidas en gran parte de Europa, combinadas con
la aparición progresiva de las relaciones capitalistas, tanto en el campo como en los

41
principales núcleos urbanos e Italia, por ser una nación que posee una capacidad
industrial concentrada en el norte y un subdesarrollo rural en el sur y condiciones de
un capitalismo más desarrollado que Rusia.
Articulan las relaciones de centralismo democrático a la par de todo el proceso de
construcción y desarrollo de sus respectivos partidos comunistas, con la diferencia
que el dirigente italiano enriquece un principio, construido y validado hasta ese
momento en la experiencia rusa, asumido por la Internacional Comunista, que exige
su aplicación, al desempeñar esta el rol dirigente y organizador de todo el
movimiento comunista internacional.
Rusia se caracteriza además por la multiplicidad de etnias, tribus y pueblos en los
que el problema nacional está agravado por el sometimiento de la política imperial
respecto a esos conglomerados, lo que impide la unidad nacional, base y
componente necesario para el desarrollo de la identidad nacional y su respectiva
cultura política. El conocimiento político es un importante componente de la cultura
política y en Rusia los principales círculos de pensamiento liderados por Lenin, aún
en las condiciones referidas, aportan nuevos enriquecimientos a la teoría política del
marxismo. Gramsci por su parte, tiene que desarrollar la teoría marxista y leninista en
un Estado Nación identificado con el desarrollo económico del capitalismo y su
sistema político, en el contexto de una teoría política burguesa ya establecida.
La identificación de estas características revelan que aunque sean diferentes los
escenarios económicos y políticos en el que desarrollan y concretan el principio del
centralismo democrático, la solución del problema nacional, la estructura
socioclasista, el desarrollo de la cultura política, la praxis del desarrollo y aplicación
del principio y la periodización histórica del proceso de su construcción, es posible la
continuidad y el desarrollo del principio del centralismo democrático, al coincidir los
líderes de los respectivos partidos en: la lucha teórica, política y revolucionaria; en el
nivel de análisis teórico práctico de sus obras; en los resultado de estas; los
referentes políticos internacionales directos; el origen del Partido; el actor político
principal dentro del Partido y el nivel de articulación entre las relaciones de
centralismo democrático y el desarrollo del Partido, las que se relacionan con la
actividad política de ellos.

42
1.3.2- Presupuestos generales sobre el principio del centralismo democrático
en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci
Para el análisis de los presupuestos generales se formulan trece indicadores
reveladores de once coincidencias y dos diferencias. Lo orgánico es para ambos, la
forma en que debe manifestarse el centralismo para que sea democrático, la
expresión de la unidad orgánica la identifican en toda la estructura del Partido y en la
subordinación de la parte al todo, expresada por Gramsci también en la capacidad de
equilibrar el impulso de la base con las directivas de la superioridad y en la
participación de las masas en la actividad y en la vida interna del Partido, como
contribución a la unidad y a la centralización, resultado de un proceso dialéctico, en
el cual convergen el movimiento espontáneo de las masas revolucionarias y la
voluntad organizativa y directiva del centro del Partido. La expresión orgánica del
principio del centralismo democrático la orientan como principio general.
La construcción teórica de algunos de los términos componentes del principio, está
condicionada a las características y exigencias propias de la Revolución y de la
construcción del Partido en cada etapa de su desarrollo, con la excepción de los
años de Gramsci en la cárcel, donde su lucha fue teórica. Entre los términos que
construyen está el centralismo burocrático, en el que la pérdida de lo orgánico es la
característica común; establecen además una relación teórica entre centralismo
democrático y centralismo burocrático, donde lo orgánico pertenece al democrático.
En su construcción teórica, como ya fue adelantado, Lenin no construye un concepto
de centralismo democrático, de centralización, u otro tipo de centralismo, pues su
producción teórica es resultado, al igual que Gramsci, de su actividad política.
Gramsci aporta el término de centralismo nacional y lo caracteriza; el concepto de
centralización y centralismo democrático, este por su nivel de generalidad e
importancia metodológica puede ser asumido por cualquier experiencia partidista,
con independencia de su realidad y ubicación temporal, siempre creadoramente.
De gran valor son los criterios que aportan sobre el comportamiento del principio del
centralismo democrático, así como del reconocimiento y las denuncias de las
manifestaciones de centralismo burocrático que se apartan del democrático en sus
respectivos partidos, a cuyo contenido, como se ha podido observar, tanto Lenin

43
como Gramsci aportan elementos de trascendencia política y metodológica, para el
Partido y para la sociedad.
La preparación y educación ideológica de los miembros del Partido la consideran
como el medio eficaz para alcanzar la participación política activa de estos en la
organización, al igual que son necesarias determinadas exigencias de contenido
organizativo e ideológico para centralizar. Entre estas exigencias Lenin destaca la
voluntad de someterse a la dirección del Partido, la firmeza de principio, fe en las
ideas propias y la autoridad del organismo central basada en su prestigio moral e
intelectual. Gramsci recalca que la fuerza del Partido y su capacidad política para el
desempeño de su función como guía de la clase obrera exigen la unidad ideológica
completa.
Al igual que Lenin, Gramsci señala el trabajo de propaganda y agitación en sus filas,
la educación organizada, la elevación del nivel ideológico y la cultura política de sus
miembros, las que en cierto modo condicionan el tipo de centralismo a aplicar en el
Partido, mientras que en el terreno organizativo, considera necesario exigir al Comité
Central que trabaje más, fijar mejor las relaciones entre los organismos y definir más
exacta y rigurosamente la división del trabajo y las responsabilidades en el Partido.
Para ambos la relación de subordinación de los organismos inferiores a los
superiores, la relación de subordinación de la minoría a la mayoría, la disciplina
interna de la organización, el carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones,
la elegibilidad, el ejercicio de la crítica y la autocrítica, la dirección colectiva, la
libertad de expresión y la información entre los organismos inferiores y superiores
constituyen el contenido del principio. A diferencia de Gramsci, Lenin además trabaja
la rendición de cuentas.
Lenin, en un momento de extremo peligro para el Partido en el poder, modifica sus
criterios acerca de la disciplina, la relación minoría mayoría y la libertad de expresión;
aunque Gramsci en un momento lo hace respecto a la elegibilidad, sobre el resto de
los contenidos no se refiere explícitamente en términos de modificación, comparte los
criterios con los que Lenin fundamenta dicha modificación. En ellos la unanimidad se
expresa en la unidad ideológica y de opinión, como parte del fundamento de la
bolchevización del Partido y del acatamiento de las orientaciones de la Internacional.

44
En Gramsci, dicha unidad tiene como base y se expresa además, no solo en el
marxismo sino también en el leninismo y exige como deber de cada militante su
conocimiento, como parte de su cultura política.
Estas coincidencias contribuyen a sustentar en el principio una relación estable,
permanente, armónica y orgánica entre la disciplina, la participación y el papel del
dirigente como expresión de su carácter de ley dentro del Partido, en ellas se aprecia
además una coherencia en el pensamiento de ambos líderes alrededor del principio
del centralismo democrático.
1.3.3- Categorías analíticas que integran el principio del centralismo
democrático en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci
Como se observa en el análisis de uno de los indicadores del epígrafe anterior,
durante el proceso de construcción y desarrollo del principio del centralismo
democrático, tanto Lenin como Gramsci incorporan en cada momento los elementos
que van integrando su contenido. Estos, desde la perspectiva metodológica del
presente análisis, se formulan como categorías analíticas.
1.3.3.1- La relación de subordinación de los organismos inferiores a los
superiores
Para el análisis de esta categoría se formulan veintiséis indicadores reveladores de
dieciocho coincidencias, siete diferencias y uno de no comparación.
Según las concepciones de Lenin y Gramsci, la subordinación en el Partido se
concreta en toda su estructura: vertical, entre los órganos y organismos en los
niveles superiores e intermedios y las organizaciones de base; horizontal, entre los
miembros del Partido, los documentos rectores, los objetivos y los acuerdos
adoptados por la asamblea en cada nivel.141
Constituyen objeto de subordinación: los militantes, las organizaciones de base, los
organismos y los órganos de dirección, y como normas de subordinación, coinciden
en señalar las contenidas en lo organizativo disciplinario, es decir, principios,
reglamentos y estatutos, y en lo ideológico, el programa.
Otros de los elementos en los que unen sus ideas son los relativos a que el poder en
la subordinación debe estar en el Comité Central, el que debe tener asegurado el

45
control de la actividad de los comités locales, tener subordinadas todas las energías
del Partido y accionar y garantizar la iniciativa de las organizaciones de base. La
obediencia de ejecución es compartida por ambos como cumplimiento externo de lo
orientado por la Internacional Comunista; sustentan la autoridad del Comité Central
en el cumplimiento obligatorio de sus resoluciones generales por los comités locales,
autoridad que entre un Congreso y otro no debe nunca ser puesta en discusión.
Para ambos, el Congreso General es el órgano supremo del Partido, en tanto se
constituye como una asamblea de delegados elegidos por todas las organizaciones
con plenos derechos, el que elige un Comité Central único que traza la política.
Consideran a los miembros del Partido bajo el control y la dirección de su órgano, así
como la necesaria existencia de un partido único de la clase obrera a partir de lo cual
establecen una estructura de relaciones, que Lenin la sintetiza en su concepción
Líder-Partido-Masa y Gramsci la expresa en la relaciones entre el centro y los
militantes, entre el centro y la clase obrera y entre la clase obrera y las demás clases
anticapitalistas.
Coinciden en que no debe haber barreras que impidan la comunicación entre el
centro y los sectores más alejados del Partido, sin embargo, Gramsci establece
barreras entre el centro y las demás clases anticapitalistas, al delegar en la clase
obrera las relaciones y el trabajo con ellas, por concebir además un Partido de
mayoritaria clase proletaria, en cuyo programa se reflejan y resumen solamente las
necesidades y la ideología del proletariado.142 Gramsci no amplía la base y
composición del Partido a los campesinos, como sí lo hace Lenin.
El núcleo central del Partido lo sitúan en las organizaciones socialdemócratas
constituidas en su base proletaria, al considerar su poder emanado de la voluntad del
Partido y del militante hacia todo el conjunto del Partido. Gramsci además, reconoce
otro núcleo central en los miembros del Partido con mayor preparación intelectual e
ideológica, los cuales deben situarse al frente de su dirección en todos los niveles.
La obediencia al mandato del Partido es, para ambos, de voluntad y de
entendimiento. Lenin la identifica tanto para el superior como para el inferior,
mientras que para Gramsci, como el comunista debe subordinarse a la voluntad de
su Partido, -desde cuyo punto de vista debe juzgarlo todo-, los miembros de las

46
organizaciones de base tienen la obligación de cumplir el mandato del Comité
Central, en un Partido de naturaleza compacta, monolítica, de homogeneidad
ideológica y política,143 y por tanto, su obediencia es de ejecución.
La responsabilidad en la subordinación la sitúan en diferentes niveles de la
estructura. Lenin la aprecia compartida entre el organismo inferior y el superior;
Gramsci la sitúa en los organismos inferiores que deben cumplir el mandato de los
superiores, sobre todo del Comité Central, el que unifica las energías del Partido y
garantiza la lealtad de todos los elementos partidistas en lo organizativo, lo
disciplinario y en los principios de la ética revolucionaria.144
El sentido de la subordinación bidireccional, interactiva, es concretado por Lenin
cuando la disciplina para con un organismo inferior no queda invalidada por la
disciplina de este ante el organismo superior, mientras que en Gramsci, es
unidireccional desde el Comité Central, hacia las organizaciones de base; una
disciplina impuesta por el Comité Central,145 que no significa que los métodos con los
que se dirija sean autocráticos, pues las intervenciones desde arriba dependen del
grado de capacidad política que posean los órganos periféricos y los compañeros
que trabajan en los organismos y organizaciones superiores.
Los miembros del Partido que actúan en el organismo superior lo hacen bajo la
subordinación y el control de su órgano de dirección; sobre ello Gramsci precisa que
los miembros del Partido que actúan en el organismo superior, en un determinado
momento pueden estar bajo la subordinación externa, en este caso la Internacional.
Admite que no controlar el trabajo realizado para la subordinación provoca, en el
partido italiano, una verdadera separación entre los dirigentes, las masas y los
miembros del Partido. Lenin, por su parte, no se refiere a esto en su Partido.
A las organizaciones constituidas en la base proletaria, Gramsci las denomina
periféricas, término que Lenin sugiere sustituir por el de obreros organizados. Lenin
nomina como organizaciones socialdemócratas y células a las organizaciones de
base; mientras Gramsci, lo hace indistintamente como células, órganos u
organismos. Lenin en un momento admitió dentro del Partido dos centros dirigentes,
el Comité Central, elegido en el Congreso, y el Órgano Central designado por el

47
Comité Central; para Gramsci el Comité Central146 fue siempre el único organismo de
subordinación en la estructura del Partido Comunista de Italia.147
El contenido de la iniciativa de las organizaciones de base lo reconocen ambos en el
trabajo activo de creación, apoyo y consolidación de los organismos centrales, que
deben asegurar la coordinación de sus actividades. A ello incorpora Gramsci que las
organizaciones de base deben saber reaccionar inmediatamente ante cada situación
imprevista o inesperada y tomar actitudes correctas, incluso, antes de que lleguen las
instrucciones de los organismos superiores.
Lenin considera la organización de base como núcleo central del Partido en el
escenario de colectivos proletarios, de campesinos, de obreros y militares. Gramsci
en los colectivos proletarios. Lenin respeta el Congreso como el órgano supremo del
Partido y se apega a él, reconoce el poder del Congreso, para integrar y desintegrar
el Comité Central. Para Gramsci es obligatorio que los organismos y organizaciones
de base acaten todas las decisiones del Congreso, sin embargo, en circunstancias
excepcionales, desconoce la voluntad del mismo.
En la lucha común por la subordinación externa de todos los partidos comunistas a la
Tercera Internacional, Lenin (como su fundador y artífice) tiene en cuenta en sus
Estatutos la propia experiencia del Partido Bolchevique; Gramsci acata la
subordinación total del Partido a la Internacional148 y comparte el reto de cumplir las
exigencias planteadas a los partidos comunistas que desarrollan su actividad en
otras condiciones, sobre lo cual aduce las razones por las que los Estatutos de la
Internacional dan al Partido ruso la hegemonía de hecho en la organización
mundial.149
En cuanto a la orientación del Partido al libre juego democrático, ambos coinciden en
rechazar explícitamente la democracia parlamentaria burguesa pero, al considerar la
necesidad de que los comunistas pongan al desnudo en el parlamento el
parlamentarismo burgués y lo destruya y pasen a la democracia proletaria, ambos
coinciden en asociar al Partido con la lucha parlamentaria.
1.3.3.2- La relación de subordinación de la minoría con relación a la mayoría
Para el análisis de esta categoría se formulan catorce indicadores reveladores de
siete coincidencias, cinco diferencias y dos de no comparación.

48
En ambos están presentes las ideas acerca de que la subordinación debe ser
militante, no servil y manifestarse en una participación activa que atenúe el carácter
de la subordinación de mando y obediencia; coinciden en practicar la mayoría
absoluta en las decisiones de las organizaciones de base y los organismos y para
asuntos relacionados con elecciones y representatividad con el objetivo de consagrar
el derecho que tiene la mayoría de hacer valer sus decisiones sobre la minoría.
La tendencia de esta relación la dirigen a evitar las fracciones, según Lenin por la
conciencia y la firmeza de la clase obrera que le permite al Partido mostrar su
fortaleza, enfrentar y eliminar las fracciones en su seno y obligar a la minoría a
someterse a la mayoría. Gramsci, por su parte, la fundamenta en la centralización y
la cohesión de un Partido homogéneo que exige que no existan en su seno grupos
organizados que asuman un carácter de fracción.
Ambos están en la dirección de sus respectivos Partidos, cuando las verdaderas
fuerzas comunistas quedan en minoría, desde cuya posición continúan la lucha,
observando la significación de la relación a favor de la mayoría como condicionante
de la centralización, de la organización y la unidad orgánica en el Partido; sin
embargo Gramsci, estando en varios momentos en minoría, acepta la subordinación
a la mayoría y establece posiciones de lucha desde la minoría.
Lenin concreta el carácter de esta subordinación desde los primeros momentos de la
construcción del Partido, cuando fundamenta a Rosa Luxemburgo sobre el papel
protagónico del Comité Central en la creación del Partido. Gramsci lo hace obligado
por haber desarrollado su lucha en minoría, tanto en el Partido Socialista como en el
Comunista, desde donde llama a no ceder en las posiciones y en los principios.
Ambos reconocen los derechos de la minoría que deben ser respetados por la
mayoría. Lenin caracteriza el comportamiento en esta subordinación en tres
momentos: para referir la necesidad de respetar e imponer los criterios de la
mayoría, de respetar y garantizar los derechos de la minoría y que la minoría es una
alternativa de poder válida y viable para que se logren alcanzar y regular los
objetivos estratégicos por el consenso generalizado, en condiciones más difíciles, él
considera que deba manifestarse la imposición de la mayoría absoluta.

49
Gramsci, por su parte, caracteriza la subordinación desde la minoría y muestra la
disposición de esta a las decisiones de la mayoría pero sin aceptar limitaciones a la
propia libertad de propaganda y de crítica escrita y oral.
En condiciones en las que el Partido está amenazado de perder el poder, esta
relación es modificada por Lenin. Gramsci, aunque explícitamente no se refiere a
ello, sí asume como propios los argumentos de Lenin sobre la conciencia del
proletariado como clase homogénea. Para Lenin esta relación tiene un papel
esencial en el logro de la unidad, ya que esta es imposible sin organización y sin la
subordinación de la minoría a la mayoría, estableciendo además una relación
dialéctica profunda al señalar que sin lucha y acción política no puede imponerse la
voluntad de la mayoría a la minoría. Sobre esto Gramsci no se refiere.
Entre los comportamientos que conducen a la lucha desde la minoría, Lenin crítica a
los oportunistas que condenan la labor de agitación a favor de la convocatoria al
Tercer Congreso, emprendiendo el camino de acuerdos y pactos personales, el
descuido de la labor constructiva, el descenso del prestigio de la socialdemocracia y
la desmoralización de todo el Partido, al ser invalidadas las decisiones y las
elecciones del Segundo Congreso. Gramsci crítica y cuestiona la falta de
organización que impide desarrollar en el Partido la suficiente democracia que
equilibre los niveles de centralización y la ausencia en la directiva del Partido, salvo
excepciones, de una verdadera vanguardia que defienda los intereses del
proletariado y entienda la verdadera realidad italiana.
La vía para alcanzar nuevamente la mayoría, ambos la encuentran en la lucha
política. Lenin, cuando logra efectuar el Tercer Congreso en el que se impone la
mayoría. Gramsci, en minoría dentro del Partido Socialista, funda el Partido
Comunista y luego en este, accede al reconocimiento por la Tercera Internacional de
un nuevo Comité Central hasta que en el Congreso de Lyon las verdaderas fuerzas
del Partido vuelven a ganar la mayoría.
1.3.3.3- El carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones
Para el análisis de esta categoría se formulan doce indicadores reveladores de diez
coincidencias y dos diferencias.

50
Tanto Lenin como Gramsci reconocen en el Congreso la función de órgano de
deliberación y en el Comité Central la de ejecución, así como la obligación que tienen
las organizaciones de base de acatar las decisiones del Comité Central cuando
dirigen los asuntos referentes a su localidad, deber que también reafirma Lenin ante
el Órgano Central.
Los comportamientos de determinados miembros de uno y otro Partido, que en la
práctica abiertamente desconocen los acuerdos de sus respectivos Congresos, son
enfrentados por ambos dirigentes. Ellos reconocen además, el acuerdo como
expresión de la decisión en toda la estructura del Partido, pues para poder realizar un
trabajo positivo y ejercer la dirección política, el Comité Central tiene que asegurar, a
través del acuerdo, la unidad de sus miembros. Asimismo, ratifican que la posición
de todo el Partido ante las decisiones del Congreso es de apoyo general.
Con relación a los incumplimientos de las decisiones en sus Partidos, Lenin precisa
que la actitud debe ser de lucha resuelta por el respeto a las decisiones y contra
quienes se burlan de los acuerdos tomados por el principio de representación
democrática; sin embargo, los principales cuestionamientos de Gramsci van dirigidos
contra los que dirigen el Partido y desacatan lo orientado por la Internacional
Comunista, y aunque no comparte sus posiciones sectarias, no manifiesta contra
ellas una explícita confrontación sino que discrepa privadamente, al estar en minoría.
Las decisiones tomadas en el Partido tienen un carácter general de obligatorio
cumplimiento y una vez tomadas estas, no pueden ser modificadas. Lenin deja claro
que todas las decisiones del Comité Central deben ser apoyadas y cumplidas, su
revisión es facultad del Congreso. A ello Gramsci aporta que una decisión tomada no
puede ser modificada por nadie, posición que denomina "lealtad política”. La
responsabilidad en el cumplimiento de la decisión, para Lenin, es tanto de quienes la
toman como de los organismos inferiores, mientras que para Gramsci el acatamiento
obligatorio de las decisiones es solo para los organismos inferiores.
Lenin admite la relación entre el cumplimiento de las decisiones del Congreso y la
unidad organizativa, como resultado de la batalla ideológica. Gramsci, por su parte,
no establece explícitamente dicha relación porque la discusión de los asuntos
organizativos no resueltos en el Partido italiano no deja espacio para estas

51
compatibilidades. La única autoridad facultada para decidir y evaluar el trabajo del
Comité Central, según Lenin, es el Congreso del Partido; mientras que Gramsci
admite esa autoridad en la Internacional Comunista cuando esta reconoce por
encima de los acuerdos del Congreso un nuevo Comité Central.
1.3.3.4- La Disciplina Interna
Para el análisis de esta categoría se formulan ocho indicadores reveladores de siete
coincidencias y uno de no comparación.
Las coincidencias están referidas a observar el fundamento de la disciplina en lo
organizativo: en el cumplimiento de las normas, de los principios y de los estatutos y
en lo ideológico: en la lealtad y fidelidad al Partido.
Trabajan teóricamente la disciplina. Lenin aporta una definición de disciplina del
Partido y Gramsci los términos de disciplina política y de disciplina democrática. Para
ambos el contenido de la disciplina se corresponde con la situación concreta que
enfrenta cada Partido, sus ideas transitan de la exigencia de tener una conciencia
para la autodisciplina en todo y en todas partes a una disciplina rígida e implacable.
Reconocen el papel de la ideología y la política para lograr la disciplina interna del
Partido y proponen dos importantes herramientas para desarrollarlas: la propaganda
y la agitación. Gramsci propone una metodología para llevarlas a cabo y organizarlas
a partir de un Comité Nacional,150 con núcleos constituidos en los barrios.
Destacan la importancia de la disciplina para desarrollar entre los comunistas la
lealtad ante la autoridad y los principios de la Internacional Comunista, asumiendo
una posición de respeto y obediencia hacia sus acuerdos y orientaciones.151 En
condiciones de lucha en el poder o desde el poder, para la construcción de un nuevo
sistema político, coinciden en un tipo de disciplina firme, férrea y rígida. Lenin, para
cada uno de ellos, establece medios y principios propios. Consideran que no se le
debe temer a la coacción y la política firme, sin la cual no se sostendría la
Revolución. Gramsci sustenta, además, que se debe seguir una disciplina política,
necesaria para ordenar, componer y potenciar las energías proletarias en su lucha
por el poder.
Condicionan la disciplina férrea a un determinado propósito: Lenin, para materializar
la fidelidad en los miembros del Partido; Gramsci, la relaciona con la subordinación y

52
la lealtad que deben mantener los comunistas italianos ante la autoridad y los
principios de la Internacional. Un instrumento para garantizar la disciplina, según
Lenin es la sanción, importante medida educativa, a la que Gramsci no se refiere.
1.3.3.5- La rendición de cuentas
A la participación política del militante corresponde la rendición de cuentas, en la que
no es posible confrontar el pensamiento político de ambos, porque Gramsci no se
refiere a este elemento de contenido del principio. Lenin en cambio le otorga a esta
un alto valor al reconocerla como una necesidad para la existencia del Partido y su
funcionamiento, la entiende tan importante en cada círculo y cada sector de trabajo
partidista como los Estatutos, la caracteriza como detallada y bien meditada,
considera sujetos a la rendición de cuentas a cada uno de los miembros del Partido y
cada uno de sus cargos y que el contenido de esta debe ser la función específica
que realiza cada cual.
1.3.3.6- La elegibilidad
Para el análisis de esta categoría se formulan dieciocho indicadores reveladores de
trece coincidencias, tres diferencias y dos de no comparación.
Las primeras están referidas a que todos los cargos en el Partido tienen carácter
electivo, el sentido de este es de abajo hacia arriba, en el Partido debe predominar el
tipo de elección directa y el Congreso se compone de una asamblea de delegados
elegidos por todas las organizaciones con plenos derechos. También que la elección
del organismo central o de sus organismos centrales debe ser directa y efectuarse en
el Congreso, donde se elige el Comité Central y es este el que deberá convocarlo.
Ambos ajustan las características de la elegibilidad en el Partido a las condiciones de
la lucha política. Lenin en condiciones de libertad política asegura la total
implantación del principio de la elegibilidad posible y necesaria, caracterizado por la
iniciativa de los comités locales, la completa publicidad del carácter electivo y del
control general, lo cual Gramsci no pudo concretar por las restricciones que el
fascismo impuso en Italia.
Coinciden igualmente en desenmascarar la actitud de los miembros del Partido,
elegidos a los órganos y organismos de dirección, convertidos en oportunistas y

53
traidores al Partido y en tener en cuenta en la construcción del Partido la relación
directa con la actividad de las masas aunque no por el ejercicio electivo de estas.
Lenin nunca se manifestó favorable a la violación de la elección en el Partido,
Gramsci, sin embargo, convino en violar el carácter electivo del Comité Central por el
Congreso cuando la Internacional estableció que los comunistas italianos se
fundieran con la corriente socialista de los internacionalistas; ante la negativa de
Amadeo Bordiga152 a este reclamo, comportamiento político que aunque tácticamente
aceptable, no es democrático. Gramsci ordenó, aprobó y reconoció un nuevo Comité
Central sin la elección de la mayoría del Partido, enmendado luego en el Congreso
de Lyon, al elegirse el nuevo Comité Central.
Coinciden en que los miembros del Partido tienen el derecho de elegir todos los
cargos a partir del control general sobre el militante y siguiendo el criterio de tener en
cuenta para la elección en dichos cargos a militantes capaces que se distingan por
sus cualidades organizativas, personales, ideológicas y democráticas, a las que
Lenin incorpora las cualidades de saber exigir e imponer a sus representantes el
cumplimiento de su deber partidario para con aquellos que le confían el mandato. En
dicha cualidad sintetiza la condición de miembro del Partido, mientras que Gramsci
incorpora junto a la elección la selección153 de elementos capaces, tanto del Comité
Central como de los órganos inferiores de dirección, teniendo en cuenta sus
cualidades de hombres sinceros, vigorosa fe revolucionaria, capacidad política, lo
aportado en la prueba del trabajo y su experiencia en el Partido.
Según Lenin todo proceso de elección debe tener la intención de identificar en las
masas obreras el mayor número posible de obreros capaces de dirigir el movimiento
y las organizaciones del Partido, tanto en los comités locales como en los
organismos centrales del Partido. Para Gramsci, este debe tener el propósito de
corresponderse con un proceso real de formación de una vanguardia proletaria
homogénea, ligada a las masas y con una inserción continua de los elementos que
surgen de lo profundo de ella, en el sólido cuadro del aparato de dirección,
asegurando la continuidad y la acumulación regular de las experiencias, alejada de la
elección empírica que debilitó al Partido italiano.

54
La idea de Lenin sobre la cooptación o la elección indirecta transita del
reconocimiento a la cooptación bajo determinadas exigencias, a la consideración que
solo debe ser admitida cuando los obstáculos policíacos sean demasiados o en
casos excepcionales especialmente previstos. Gramsci, por su parte, se apoya en
reducir cada vez más el sistema de la cooptación y las intervenciones de arriba para
resolver las cuestiones organizativas locales, en extender los sistemas democráticos,
a partir de incrementar la capacidad política que poseen los órganos periféricos y los
compañeros que trabajan en ellos.
Entre los factores que pueden amenazar la representatividad de la mayoría ganada
por elección, Lenin señala la cooptación; mientras que Gramsci se refiere a la
existencia y lucha de fracciones que resienten la unidad del Partido y abren la vía a
la influencia de otras clases en el Partido del proletariado, a la pérdida de la
colaboración orgánica de todas las tendencias que participan en los órganos
dirigentes y el no seleccionar los dirigentes de acuerdo a un proceso de desarrollo
real y unitario.
Para Lenin, la representatividad en el Congreso debe medirse por la proporción entre
el número de obreros organizados en las agrupaciones socialdemócratas de cada
lugar y los presentes en el Congreso, y por la participación en este evento de más
del cincuenta por ciento de los comités del Partido existentes en el momento en que
el Congreso se reúna. Gramsci, por su parte, exige que el proletariado deba tener
asegurada una función directiva, en el Congreso y en sus organismos, al sostener la
tesis que el Partido no es ni síntesis de lo heterogéneo ni órgano, sino una parte del
proletariado que le imprime sus características organizativas. La garantía de esta
representatividad en el Congreso, para ambos, está en la mayoritaria presencia de
obreros, la que Lenin expresa a través de la necesaria composición clasista en la
estructura partidista y de la representación en el Congreso tanto de los obreros como
de las organizaciones de base.
Lenin niega al Comité Central elegido, el derecho a expulsar a alguno de sus
miembros -excepto se apruebe como medida extrema- y ofrece una metodología
para la aplicación de la elección: primero fijar el número de personas que es preciso

55
elegir, hacer las elecciones por voto secreto y resolver qué publicidad se dará a los
resultados de la votación, indicadores estos sobre los que Gramsci no se refiere.
1.3.3.7- La libertad de expresión
Para el análisis de esta categoría se formulan ocho indicadores reveladores de seis
coincidencias y dos diferencias.
Las primeras están referidas a la necesidad de desarrollar en el Partido tanto la
polémica ideológica como la organizativa y en exponer criterios del comportamiento
de la libertad de expresión. Entre el contenido de dicho comportamiento, Lenin refiere
la falta de valor personal y político en las organizaciones de base para expresar la
desconfianza de algunos de sus miembros sobre el Comité Central, mientras que
Gramsci se refiere a la débil formación ideológica resultado de la ausencia de
debate, discusión y polémica, una de las causas del surgimiento de una mayoría que
dejó en minoría a los comunistas.
Coinciden además en distinguir la amplia actividad política, las discusiones y el
control recíproco como métodos de educación de los nuevos miembros reclutados en
los espacios democráticos y de legalidad, en reconocer que la falta de discusión y
polémica en el Partido trae como consecuencias su fragmentación.
Lenin precisa que toda pequeña discrepancia se hace grande si se coloca en primer
plano, si se convierte en punto de partida para un viraje hacia conceptos
equivocados consecuencia de nuevas divergencias y de actos anárquicos que
conducen a la escisión del Partido. Gramsci reconoce que la ausencia de debate es
causa de división y dogma y conduce a alejar el Partido de las masas.
Para Lenin el Congreso es el actor político que conduce la opinión y el debate y el
único que puede encuadrar, dentro del marco del Partido, las discusiones y la lucha
de ideas que se generan. Para Gramsci el peso de esta conducción lo tiene, en su
totalidad, el Partido, para lo que debe mejorar su organización y elevar el nivel
intelectual de los miembros que se encuentran en sus filas destinados a convertirse,
por su resistencia y sacrificio, en el núcleo central del Partido; son ellos los que guían
la Revolución e intensifican de manera sistemática la actividad de preparación del
proletariado en el campo ideológico contra la confusión de que es objeto, producto
del descuido en el movimiento obrero italiano de la actividad teórica e ideológica.

56
Lenin respalda el derecho del miembro del Partido a comunicarse con su organismo
superior, al señalar que no puede prohibirse a nadie elevar una declaración al Comité
Central y que este tiene que escuchar la opinión de la organización correspondiente
y está obligado a disolver el comité local, cuando así lo exijan los obreros
organizados. Gramsci otorga ese derecho a todo el Partido respecto a la
Internacional Comunista, la que puede desconocer a unos y reconocer a nuevos
organismos de dirección del Partido, como ya había ocurrido.
La condición de miembro del Partido es reconocida por Lenin en todo aquel que al
ser reclutado forma parte de una organización de base, sabe exigir e imponer, a
quien lo representa, el cumplimiento del mandato que con su elección le confió; a
esta condición incorpora la exigencia de trabajar por organizar reuniones,
publicaciones, discusiones y al que tiene el valor de decir abiertamente y de practicar
ampliamente en la organización de base la libre discusión de las cuestiones del
Partido, a esta última Gramsci siempre llamó pero no asoció a la condición de
miembro del Partido.
1.3.3.8- El ejercicio de la crítica y la autocrítica
Para el análisis de esta categoría se formulan siete indicadores reveladores de dos
coincidencias y cinco diferencias. Las primeras están referidas a: desarrollar la
capacidad de criticar a partir del ejercicio de la autocrítica por quien realiza la primera
con un compromiso de transformación de la realidad, a significar el papel de la crítica
y la autocrítica como peldaños en los que debe descansar el comportamiento de los
comunistas en el Partido y su ascenso hacia posiciones de aprendizaje de la realidad
pasada y presente.
Para Lenin es una necesidad que, como parte del contenido y la forma de su
ejercicio, se señalen los errores con precisión para no dar lugar a ánimos oscuros y a
chismes que suelen ocultarse al abrigo de esta oscuridad, mientras que Gramsci
precisa que se debe juzgar todo desde el punto de vista del Partido y con una
conciencia crítica. La ausencia de todo ejercicio enérgico de crítica y autocrítica entre
los miembros del Partido -precisa- tiene como consecuencia el desarrollo de una
mentalidad excesivamente puntillosa que se irrita por cualquier pequeñez. Para Lenin

57
esta ausencia provoca serias discrepancias en el seno del Partido, que pueden
conducir a su escisión.
Lenin da mayor valor a la autocrítica, la que desarrolla como elemento de
fortalecimiento del militante y del Partido, como base para poner al descubierto las
deficiencias propias. Gramsci favorece el contenido de la crítica cuando la observa
como conciencia, relacionada a la cultura, a la capacidad de hacer juicios, de juzgar
hechos y acontecimientos; le reconoce a la crítica su valor para acrecentar o
repulsar, la desarrolla también como elemento de fortalecimiento del militante y del
Partido y brinda una definición de la crítica mucho más acabada.
La mayor contribución política del ejercicio de la crítica y la autocrítica en el Partido
está, para Lenin, en la relación entre construir, aprender y crecer desde la crítica,
contribución que Gramsci observa en la relación que establece entre el papel de la
crítica, la revolución y la cultura, para quien toda revolución ha sido precedida por un
intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, y de ideas a través de agregados
humanos. Dentro de las características de este ejercicio, Lenin precisa que la
autocrítica debe estar dirigida contra las posiciones autocráticas, evitar los mismos
errores; ser ejercida como base de la crítica, practicada sobre los fenómenos de la
vida del Partido, de manera libre entre los camaradas y en la organización. Gramsci
la caracteriza como finalidad de la cultura, como conciencia del yo, que se opone a
los demás, que juzga los hechos y los acontecimientos, tanto en sí como por sí
mismos, cual valores de propulsión o de repulsión.
1.3.3.9- La dirección colectiva
Para el análisis de esta categoría se formulan seis indicadores reveladores de cuatro
coincidencias y dos diferencias.
Las primeras se refieren a tomar en consideración el funcionamiento colegiado de los
órganos centrales del Partido como condición para la constitución de un grupo
dirigente homogéneo y compacto y en el valor de la necesidad de la dirección
colectiva y la responsabilidad individual para la actividad revolucionaria, pues no se
pueden organizar estas fuerzas si todas las cuestiones no se discuten en un Órgano
Central, no se elaboran colectivamente ciertas formas y reglas, ni se establece la
responsabilidad de cada miembro ante todo el Partido por medio de un órgano

58
central. A ello establece Gramsci una relación entre las responsabilidades precisas y
las competencias de quienes las desempeñan y plantea la división del trabajo entre
el Ejecutivo y la Oficina Política en el Partido,154 cuyo no cumplimiento conduce al
centralismo burocrático.
Al concretar ambos el carácter colegiado de la dirección en la estructura del Partido,
Lenin lo hace en los organismos y organizaciones del Partido, mientras que Gramsci
lo reconoce en los organismos centrales. Tanto en Lenin como en Gramsci la
dirección colectiva es parte del contenido del principio del centralismo democrático
en el Partido, aunque Lenin, una vez llegado al poder y dada las limitaciones en la
cantidad y desempeño de los cuadros en Rusia, desconoce la dirección colectiva a
nivel del desarrollo económico de la sociedad y favorece la dirección unipersonal.
Las bases para desplegar la dirección colectiva como necesidad están, según Lenin,
en la organización, disciplina y el desarrollo de las fuerzas revolucionarias, al
discutirse y elaborarse colectivamente las formas y reglas de organización del trabajo
y establecerse la responsabilidad de cada miembro ante todo el Partido por medio
del órgano central. Estas las reconoce Gramsci en la influencia que se ejerce sobre
amplios estratos de la clase obrera y de la masa campesina, en la capacidad de
análisis de la situación, en la capacidad de iniciativa política y de fuerza dirigente que
adquieren los elementos individuales del Partido.
Lenin define el Comité Central en la dirección colectiva, como el dirigente práctico
inmediato del movimiento, en cuyo papel se enlaza personalmente con todos los
comités. Gramsci, destaca su importancia y señala la necesidad de hacerlo trabajar
más en el terreno organizativo, por lo que llama a establecer mejor las relaciones
entre los organismos del Partido, definiendo más exacta y rigurosamente la división
del trabajo y de las responsabilidades.
1.3.3.10- La interrelación de la Información entre los organismos y
organizaciones de base del partido
Para el análisis de esta categoría se formulan siete indicadores reveladores de siete
coincidencias. Estas se refieren a considerar este elemento como parte del contenido
del principio, a resaltar el papel de la calidad de la información para el desempeño de
los organismos y organizaciones de base del Partido, a la dependencia existente

59
entre la efectividad de la labor del centro dirigente y la veracidad de la información
entre los organismos y organizaciones de base del Partido, así como que todas las
publicaciones del Partido, tanto locales como centrales, dependen
incondicionalmente del Congreso y de la estructura del Partido.
Además coinciden en que la relación centralización y descentralización de la
información debe manifestarse de forma permanente a favor de centralizar la
información hacia el centro y de este a todo el Partido; para ambos también el
sentido de la información es bidireccional, para favorecer la creación y orientación de
la opinión política, dentro y fuera del Partido. Esto lo exige explícitamente Lenin,
tanto en el Partido como en la Internacional, y considera que sin información no es
posible la centralización porque el centro del Partido resulta impotente si no implanta,
al mismo tiempo, la máxima descentralización, tanto en lo concerniente a la
responsabilidad ante él, como en lo que se refiere a su información acerca de todas
las ruedas y engranajes del mecanismo del Partido. Gramsci, sin embargo, la precisa
más en la relación del Partido con la Internacional.
Ambos evalúan el comportamiento de la información en cuanto a su veracidad. Lenin
destaca la importancia que para reglamentar el trabajo revolucionario tienen los
informes precisos y veraces al centro; mientras que Gramsci reconoce su necesidad
y en la práctica desmiente, en una ocasión, la información brindada al Comité Central
del Partido Comunista de Italia, por su representante ante la Tercera Internacional,
acerca de la lucha por el poder que tenía lugar en la Unión Soviética en 1922.
Este análisis comparativo de las concepciones teóricas de Lenin y Gramsci
correspondiente a la realidad histórico concreta, los presupuestos teóricos generales
del principio y cada una de las categoría analíticas garantiza la identificación de las
coincidencias y las diferencias que sirven de referentes para en el próximo capítulo,
en el que se exponen los resultados del estudio sobre el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba.

60
CAPÍTULO II
EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL PARTIDO
COMUNISTA DE CUBA. SU RELACIÓN CON LAS COINCIDENCIAS Y
DIFERENCIAS EN LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR LENIN Y
ANTONIO GRAMSCI

61
CAPÍTULO II: EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO
EN EL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA. SU RELACIÓN CON LAS
COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS EN LAS CONCEPCIONES DE
VLADIMIR ILICH LENIN Y ANTONIO GRAMSCI
El presente capítulo tiene como objeto fundamentar el principio del centralismo
democrático en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de
Cuba en relación con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir
Ilich Lenin y Antonio Gramsci, develando el modo creador en que se relaciona con
dichas coincidencias y diferencias, a partir de una propuesta metodológica que
atiende a los referentes históricos respectivos, a los presupuestos generales del
principio y a cada una de las categorías analíticas que lo constituyen. Como
resultado de ello se fundamentan las particularidades que enriquecen dicho principio.
2.1- La realidad histórico concreta en la que el principio del centralismo
democrático se enriquece en el proceso de construcción y desarrollo del
Partido Comunista de Cuba
El Partido Comunista de Cuba tiene como referente político a lo mejor de las luchas
revolucionarias de la clase obrera en Europa de finales del siglo XIX, en las que
tomaron parte Carlos Marx y Federico Engels y más tarde, en las primeras décadas
del siglo XX, Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci.155 En ellos están los referentes
ideo políticos y organizativos más directos del principio del centralismo democrático,
en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba, que
aporta la particularidad de ser continuador de las luchas revolucionarias nacionales y
del pensamiento martiano156 y, en específico, su concepción acerca del partido único
para dirigir la lucha revolucionaria, en las condiciones concretas de la sociedad
cubana.

62
En el pensamiento y la acción del Partido Comunista de Cuba se sintetiza lo mejor de
cada uno de esos referentes teóricos, políticos e ideológicos, que más tarde hacen
posible la incorporación del principio del centralismo democrático de manera
creadora y particular.
El actual Partido Comunista de Cuba157 se funda en un escenario diferente al europeo
donde Lenin y Gramsci concretaron su obra. Cuba país subdesarrollado, producto de
quinientos años de colonialismo y de neocolonialismo, en el que triunfa una
Revolución Democrática, Popular, Agraria y Antiimperialista, que declara
tempranamente su carácter socialista, luego de haber iniciado el período de
transición al socialismo. La producción cañero-azucarera constituía el principal
renglón económico al que se vinculaba una gran diversidad de actores políticos entre
los cuales destacaban los obreros industriales, los obreros agrícolas y una gran
masa de campesinos, muchos de los cuales tenían una doble naturaleza al
convertirse en obreros agrícolas durante parte del año, asimilando la organización y
disciplina propia de estos. Los obreros, tanto agrícolas como industriales vinculados
a este sector, formaban parte de uno de los más importantes destacamentos del
proletariado cubano. A la vez existía una población de obreros de la pequeña y
mediana empresa industrial y comercial, con determinados grados de organización
en el movimiento sindical.
La Revolución inicia el proceso de construcción del poder revolucionario, fuerza
generadora que posibilita el tránsito al Socialismo, sin obviar la contradicción
principal, ya avizorada por Martí, entre el imperialismo y la nación cubana, cuya
solución debe preservar no solo la independencia y la soberanía nacionales, sino la
propia existencia de la nación cubana.
Tal contexto tiene su reflejo en la cultura política cubana, a cuyo desarrollo
contribuyen de manera significativa el pensamiento y la práctica de Fidel Castro Ruz,
líder indiscutible de la segunda etapa de lucha por la independencia de Cuba, en
quien se empalman coherentemente la teoría política de José Martí y la teoría
marxista y leninista.
El contenido de los análisis teóricos prácticos de Lenin y Gramsci, sobre el principio
tiene influencia en el modo creador en que el principio del centralismo democrático,

63
se desarrolla en el Partido Comunista de Cuba entre 1961 y la Primera Conferencia
Nacional en 2012. Como en los Partidos de ambos dirigentes comunistas, el partido
cubano es instrumento para la lucha teórica, política e ideológica a favor de la
Revolución y su desarrollo. En su dirección están presentes también grandes
teóricos y políticos transformadores de la sociedad, no obstante haberse producido
en Cuba la publicación tardía de algunas de las obras de Lenin y de Gramsci, por lo
que la mayoría de los comunistas y revolucionarios cubanos se vieron privados, por
causas diversas, de su acceso temprano a algunos de estos Importantes textos.
La producción teórica de Gramsci es introducida y estudiada en Cuba en diferentes
etapas, primero, lo hicieron algunos de los líderes y militantes del Partido Socialista
Popular,158 en las principales bibliotecas del Partido. Con el triunfo de la Revolución
comienza el estudio de sus obras en las universidades cubanas hasta 1971, año que
por la influencia ideológica del Partido Comunista de la Unión Soviética y otras
fuerzas de izquierda se deja de reconocer el valor del pensamiento gramsciano. Con
el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, a mediados de la
década de los ochenta del siglo pasado, se retorna a su estudio nuevamente. “Sobre
la presencia del legado de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci en Cuba”, se puede
profundizar en el anexo seis.
Al triunfar la Revolución cubana algunos de los que integraban las fuerzas
revolucionarias reconocían el nivel teórico y práctico de las obras de Lenin, pues
habían tenido contacto con ellas, entre las que destacan las relacionadas con el
Partido de Nuevo Tipo y el principio del centralismo democrático, lo que favoreció
que muchas de sus obras fueran publicadas, conocidas y estudiadas por los
revolucionarios y comunistas incluidos los fundadores del Primer Partido Comunista
en 1925.
Constituye una particularidad en el origen del Partido Comunista de Cuba el ser
resultado de un proceso de unidad, de composición y recomposición de fuerzas
nuevas y de lo que fue, una vez alcanzado el triunfo, la disolución y creación de una
base única entre los tres principales actores políticos que lograron el triunfo de la
Revolución: el Movimiento 26 de Julio, el Partido Socialista Popular y el Directorio
Estudiantil 13 de Marzo,159 proceso que este doctorante considera de “centralismo

64
nacional”, y entendido como: “El conjunto de relaciones que se asumen, construyen y
desarrollan entre los elementos esenciales de diferentes fuerzas políticas inmersas
en un proceso social dado, que se articulan en aras de llevar a efecto un proyecto
históricamente necesario que, como el Partido Comunista, no pueda ser destruido
por medios normales”.160
Este centralismo nacional tiene su base en José Martí y el Partido Revolucionario
Cubano y se concreta de forma creadora alrededor de la figura de Fidel Castro y el
Movimiento 26 de Julio.161 El aspirante lo considera antecedente y constituyente del
principio162 del centralismo democrático en el actual Partido Comunista de Cuba, y
que, por ser parte integrante de un mismo proceso de centralismo, permite que lo
democrático exprese y garantice desde su fundación163 la unidad de acción de todo el
Partido y no la imponga.
Otra particularidad como resultado de esta relación es que “¡Por primera vez en la
historia un Partido Comunista pone su bandera en manos del líder de otra
organización revolucionaria, reconociendo su autoridad y prestigio excepcionales!”,164
aunque es necesario precisar que ya Blas Roca Calderío –Secretario General del
Partido Socialista Popular, una de las fuerzas revolucionarias que se autodisuelven
en aras de la unidad, por tanto antecedente del actual Partido- no estaba poniendo
sus banderas en un líder de una organización como el 26 de Julio, sino en un
hombre que sintetiza en sí mismo el proceso de unidad y está por encima de todas
las organizaciones revolucionarias, al devenir dirigente de todo el movimiento de
liberación y emancipación y social cubanos.
El Partido Comunista de Cuba tiene además la particularidad, respecto a la creación
de los partidos ruso e italiano, de haber sido fundado como resultado del triunfo de la
Revolución, de ser un Partido construido por la Revolución para dirigir el proceso de
construcción del socialismo y no una Revolución hecha por el Partido, porque no se
puede llevar a cabo una revolución sin una fuerte y disciplinada organización
política”.165
El Partido se constituye en un momento donde en la estructura socioclasista de la
sociedad cubana existe una burguesía que actúa contra la Revolución triunfante
dentro y fuera del país y en franco proceso de descomposición; una pequeña

65
burguesía que había participado activamente en la lucha por el poder y aporta a la
Revolución cubana muchos de sus líderes. También crece el papel de los obreros y
campesinos como Importantes fuerzas motrices del proceso, al punto de alcanzar un
predominio manifiesto dentro del Partido en su composición, representación en la
dirección, ideología y cultura política general.
El actual Partido Comunista de Cuba, desde su surgimiento se autodefine como
vanguardia de la clase obrera,166 a la vez que reconoce al proletariado como su actor
principal. En el proceso de movimiento y desarrollo real del actual Partido Comunista
de Cuba a partir de su Cuarto Congreso se da una contradicción entre la definición
que ofrece en sus documentos rectores y la historia de su movimiento y desarrollo
real. En este Congreso se declara por primera vez el carácter martiano, marxista
leninista del Partido, que más tarde la Constitución de la República reconoce como
vanguardia de la nación cubana, sin embargo este carácter aunque no expuesto
anteriormente en dichos documentos no dejó de ser portador de las ideas
revolucionarias de José Martí y de tener su génesis en el Partido Revolucionario
Cubano. Lo cual es base para la ampliación del derecho a la participación política de
todos los revolucionarios que interesados en ingresar al mismo, cumplan los
requisitos y sean de interés procesar.
El Partido Comunista de Cuba desarrolla el principio del centralismo democrático en
una praxis política concreta articulando las relaciones del principio con las demandas
del proceso de su construcción y desarrollo. Al igual que en la coincidencia de las
concepciones de Lenin y Gramsci, el principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba está sujeto al movimiento y lógica objetiva del tránsito
por el que discurre en un momento u otro, coincidiendo con la idea de Lenin en los
períodos de construcción y consolidación del principio.
A pesar de las diferencias en las realidades histórico concretas en que desarrollaron
sus concepciones sobre el principio del centralismo democrático el Partido Obrero
Socialdemócrata Ruso, el Partido Comunista de Italia y el Partido Comunista de
Cuba; existen coincidencias en indicadores caracterizadores de la realidad política
tales como: el actor principal dentro del Partido, el nivel de articulación entre las
relaciones de centralismo democrático y el desarrollo del Partido, en los referentes

66
teóricos y políticos que tienen para llevar a cabo sus propósitos y en la presencia de
la lucha teórica, política y revolucionaria.
La realidad cubana enriquece con cinco particularidades: los referentes teóricos y
políticos, el actor principal dentro del Partido y el origen del Partido. Este proceso
permite apreciar que en escenarios socioeconómicos y políticos diferentes existe
continuidad y enriquecimiento de las concepciones revolucionarias que como este
principio surgen y se desarrollan en realidades históricas distantes que asumidas por
actores políticos similares, son capaces de incorporar y ajustar a su quehacer político
y teórico dichos referentes.
2.2- Presupuestos generales sobre el principio del centralismo democrático en
el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba y
su relación con las coincidencias y diferencias en las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, al igual
que en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci, lo orgánico es la
forma de manifestarse el centralismo y la democracia para que este sea democrático.
Dicha forma de manifestación encuentra su formulación en los Estatutos aprobados
en el Primer Congreso: “El Partido Comunista de Cuba se estructura orgánicamente
y funciona de acuerdo con los principios del centralismo democrático, que permite
combinar la más amplia democracia interna y el examen y análisis colectivo de los
asuntos con la dirección centralizada, la libertad de discusión con la unidad
ideológica, de voluntad, de organización y de acción de todo el Partido”,167 en ella se
concreta orgánicamente la disciplina partidista, la participación política y el papel del
dirigente.
La expresión de la unidad orgánica del principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba, al igual que en las concepciones de Lenin y Gramsci
está en toda su estructura y en la subordinación de la parte al todo, destacando la
particularidad de expresar lo orgánico fuera del Partido, en su interactuar con la
sociedad civil cubana durante el ejercicio de importantes procesos políticos mediante
la consulta al pueblo de cardinales decisiones, previas a cada una de los Congresos
del Partido. El principio en el Partido cubano coincide con la idea de Gramsci acerca

67
de “la capacidad de equilibrar el impulso de la base con las directivas de la
superioridad”, presente en la idea guevariana de “alcanzar el suficiente desarrollo
político en los cuadros para poder absorber las ideas y el sentir de las masas”, que
convertidas en directivas de los organismos superiores, las hace suya y las trasmite
como orientación a las masas.168
Tal desarrollo ha estado presente en los principales líderes del Partido Comunista de
Cuba, en sus métodos y estilo mostrados en el vínculo con las masas, lo que resulta
decisivo para fortalecer la disciplina partidista, desde la participación del militante y el
papel del dirigente; de ahí la idea de El cuadro169 como columna vertebral de la
Revolución.
La unidad orgánica comienza a expresarse con la creación por la Dirección Nacional
de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, en mayo de 1961, de los Núcleos
de Revolucionarios Activos. Estos coexistieron con las tres organizaciones hasta el
24 de junio de 1961.170
El 26 de julio de 1961 Fidel Castro no solo le informó al pueblo, sino que le consultó
en acto de masas, su aprobación sobre la creación del Partido Unido de la
Revolución Socialista de Cuba por voluntad de los revolucionarios que integraban
cada una de las fuerzas, a los que preguntó “(…) y ahora que levanten la mano los
que apoyan la reunión de todos los revolucionarios en el Partido Unido de la
Revolución Socialista de Cuba (…)”.171 La aprobación fue masiva a través de gritos
por la unidad en el Partido Unido de la Revolución.172
Para expresar lo orgánico del principio, en su interactuar con la sociedad civil
cubana, el Partido Comunista de Cuba utiliza el método de masas, concepción de
Fidel Castro sustentada en la relación Partido-Masa: “(…) el partido, (…) no tendrá
autoridad ante las masas por ser partido, sino que será partido por la autoridad y el
prestigio que tenga ante las masas (…)”,173 el que estará garantizado por el ejemplo,
los méritos, la capacidad, el desarrollo político, la competencia y la experiencia de
sus cuadros.174 Son estas cualidades, entre otras, las que convierten a los cuadros en
ejes articuladores de la concreción del principio del centralismo democrático, para
Gramsci estos constituyen un núcleo central del Partido.

68
La organización, preparación y desarrollo de los Congresos del Partido Comunista de
Cuba son parte de la expresión orgánica del principio del centralismo democrático.
Son significativas la libre discusión y expresión de opiniones en la sociedad civil
cubana, con el objetivo de encontrar el consenso necesario acerca de la política
económica y social del país, a partir de las principales ideas de la dirección política
de la Revolución y el Partido,175 expresadas en llamamientos y convocatorias.
Expresión orgánica presente también en el análisis de las principales tesis y
normativas internas, a discutir por los militantes en sus organizaciones de base.176
Con la libre discusión en la sociedad civil cubana y en las organizaciones de base del
Partido se persigue fomentar la socialización política entre los ciudadanos y la
militancia de significativos principios, proyectos e ideas contenidos en los
documentos objeto de discusión, propiciando en ellos el aprendizaje político,
económico, cívico, revolucionario y comunista y la movilización e integración de las
masas, el Partido y sus líderes, al alentarse su participación política en importantes
actos públicos, donde por lo general se dan a conocer estas convocatorias y
llamamientos a los Congresos.
El Segundo Congreso continúa enriqueciendo la línea de masas en su interactuar
con la sociedad civil y el principio del centralismo democrático. Se fortalece la
interrelación de información entre los organismos inferiores y superiores y el Sistema
de Opinión del Pueblo, en él, los militantes del Partido Comunista de Cuba recogen
el sentir del pueblo de forma permanente y sistemática. Se establece como deber del
militante “(…) prestar la debida atención a las opiniones, críticas, proposiciones y
reclamaciones de las masas e informar a su organización de base u organismos del
Partido según corresponda; (…)”.177
Esto le permite al Partido continuar canalizando las peticiones de la población con los
poderes del Estado y del Gobierno y orientar a la opinión pública, lo que contribuye al
reforzamiento y la estabilización del sistema político. Este Congreso enriqueció
además la rendición de cuenta de los miembros del Partido.
El Tercer Congreso178 aportó la realización de asambleas abiertas con los
trabajadores;179 esta práctica resultó ampliada por el Cuarto Congreso180 al establecer
que “(...) como método deberán invitar a sus reuniones a personas no militantes

69
cuando en ellas se prevea tratar asuntos cuyo análisis puede ser enriquecido por sus
opiniones y sugerencias”.181 Este Congreso, además de partir de lo expresado por los
trabajadores en la discusión de su llamamiento, decidió retomar como la vía
fundamental de ingreso al Partido, las asambleas de elección directa por las masas
de los trabajadores ejemplares, los que el Partido decidiría procesar o no, 182 en ello
también se evidencia su carácter orgánico.
La expresión orgánica del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
se orienta como un principio general, al igual que en las concepciones de Lenin y
Gramsci, en el Cuarto,183 y Quinto184 Congresos. Sin embargo, en los primeros años
de la construcción del Partido, en el Primer,185 y Tercer Congresos,186 y la Primera
Conferencia Nacional,187 se enriquece la expresión orgánica al orientarse como
principios más particulares que forman parte de un principio más general.
La construcción teórica de los términos que componen el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba está condicionada, como en las
concepciones de Lenin y Gramsci, por las características y exigencias propias de la
realidad en la que se llevan a cabo las revoluciones y la construcción de cada uno de
los Partidos Comunistas.
Son los líderes del Partido Comunista de Cuba, -al igual que Lenin- los que en sus
obras, discursos, entrevistas e informes, realizan análisis del comportamiento del
principio del centralismo democrático, los que hacen aportes a los documentos
rectores, y desde el punto de vista teórico construyen y trabajan el principio del
centralismo democrático y su contenido. Así son los casos de Fidel Castro Ruz, 188 y
Raúl Castro Ruz,189 quienes hacen importantes aproximaciones al principio del
centralismo democrático, valorando el comportamiento de los elementos de su
contenido, además de otros líderes como Ernesto Guevara,190 Armando Hart,191
Carlos Rafael Rodríguez,192 Osvaldo Dorticós.193
En el desarrollo teórico del principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba no se aporta el concepto de centralismo burocrático asociado a
la pérdida de lo orgánico, ni tampoco se hace construcción teórica alguna que
relacione directamente al centralismo democrático y al centralismo burocrático como
sí lo hacen Lenin y Gramsci, en su análisis del principio, aunque los elementos que

70
caracterizan los problemas de centralismo burocrático sí son vistos como problemas
de burocratismo. Al igual que en la concepción de Lenin, no se define centralización,
ni se refiere ni caracteriza el término de centralismo nacional como si aparece en la
concepción de Antonio Gramsci.
Los criterios aportados acerca del comportamiento del principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, son significativos y están contenidos
desde el inicio del proceso de construcción del Partido en las principales
intervenciones de sus líderes, en los documentos aprobados en los Congresos, en
los emitidos por el Comité Central, práctica que permite continuar perfeccionando,
enriqueciendo y enrumbando el camino de su construcción, en dichas intervenciones
también se reconocen y se denuncian las manifestaciones de centralismo
burocrático. Tales manifestaciones en la concreción del principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, de una u otra manera se relacionan
con los señalamientos realizados por Lenin y por Gramsci en sus respectivos
contextos.
La creación de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias
Integradas,194 es un proceso caracterizado por la centralización, desde su mandato
se construyen las direcciones provinciales y municipales, se designa un comité
dirigente que se le subordina directamente, y le confía a los dirigentes que forman
parte del Partido Socialista Popular la tarea de llevar a cabo el proceso en la base,
estos, sin mediar elección alguna, seleccionan a quienes deben o no ser militantes
del Partido y estos eligen a sus responsables ejecutivos.
Todos los organismos del Partido son designados por el organismo superior hasta
tanto puedan de acuerdo al principio del centralismo democrático ser elegidos de
abajo hacia arriba; sin embargo, los cuadros al frente de la conducción del proceso
en la base comienzan a cometer determinados errores: “El sectarismo de creer que
los únicos revolucionarios, que los únicos compañeros que podían ser de confianza,
tenían que ser los viejos militantes marxistas (…)”195 se apartan así del camino
unitario de la centralización y de la construcción del principio del centralismo
democrático para tomar uno no democrático, caracterizado por el burocratismo196
que deforma el proceso de construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista

71
de Cuba y que se manifiesta en el “(…) arribismo, (…) que buscan privilegios (…) la
confusión sobre lo que es la verdadera dirección (…) esa función dirigente no puede
ser ejercida por medio de órdenes, de imposiciones”.197
Cuando Fidel Castro cuestiona en los sectarios su falsa aplicación del centralismo
democrático, comienza a transformar dialécticamente, en función de las nuevas
condiciones y demandas de la realidad política, el centralismo nacional en
democrático; y al calificarlo, comienza a convertirlo en un método de masas, de
marxistas y leninistas, método de selección y de trabajo. Aporta por primera vez
explícitamente elementos de comportamiento sobre el centralismo democrático,
cuestionando la manera deforme en que se empleaba el principio expresa: “(…)
centralismo democrático es una cosa muy distinta, es una dirección que organiza un
partido con métodos marxistas-leninistas, de selección, de trabajo. ¿Qué busca?
Busca agrupar dentro de ese Partido a lo mejor del pueblo, a lo mejor de la clase
obrera. Lo mejor de los trabajadores del país debe estar en ese partido. ¿Quiénes?
Los obreros modelos, los modelos de trabajadores, que los hay a montones”.198
Esta etapa la recuerda el Che como la de los “(…) conceptos equivocados, de las
equivocaciones garrafales y los transplantes mecánicos (…). Las viejas bases en que
se fundara este engendro sectario se ha roto”.199
Las Organizaciones Revolucionarias Integradas, como parte del sistema político
cubano, se ven imposibilitadas de concretar con éxito en la base, la centralización
alcanzada en el nivel nacional. Los intereses generales de la Revolución fueron
abandonados por un grupo sectario no identificado plenamente con ellos y que trata
de hacer prevalecer los suyos.
Con razón había expresado Carlos Marx: “La supresión de la burocracia sólo puede
consistir en que el interés general sea real”.200 De este interés se apartan los que
asumen el método burocrático de la integración en la base, “(…) venía haciéndose
(…) tomando como base las listas y relaciones de los que aparecían como miembros
de las organizaciones revolucionarias de cada lugar o localidad, (…) los que
seleccionaban, (…). Solo se aferraban a que pertenecían a una organización
revolucionaria, que aparecían en una lista”.201 En ello comienzan a prevalecer las

72
mismas manifestaciones negativas que Gramsci denuncia en el Partido Comunista
de Italia, al acusar en ellas criterios mecánicos y personales de selección.
Los balances provinciales que se realizan en 1964202 y las reuniones que celebra el
Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba203 los días 30 de septiembre y 1 de
octubre de 1965, abren una nueva etapa en el desarrollo del Partido y permiten
esclarecer mejor el comportamiento de los principios de organización del Partido y,
en específico, el del centralismo democrático.
Armando Hart, en su intervención los días 30 de septiembre y 1º de Octubre de 1965
con los principales dirigentes del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba
en el país, se refiere “(…) a los problemas que plantea la aplicación de los principios
del centralismo democrático”,204 en ello distingue por primera vez los principios, del
principio del centralismo democrático, aprecia una mayor madurez en su asunción
por el Partido y llama a aplicarlos en la práctica adecuadamente de acuerdo a las
exigencias de la realidad y a los resultados de las experiencias del trabajo del
Partido, resalta su necesidad pues “(…) influirá decisivamente en el fortalecimiento
del Partido, en su prestigio ante las masas y en el éxito mismo de los planes que
dirija (…)”.205 Con posterioridad a esta fecha, los análisis que realiza la dirección del
Partido están referidos, principalmente, a los contenidos o principios del centralismo
democrático y no a su tratamiento como principio puro.
Otras manifestaciones de centralismo burocrático en la aplicación del principio del
centralismo democrático están contenidas en las críticas realizadas por Fidel Castro
Ruz en torno al documento base del Llamamiento al Cuarto Congreso del Partido, en
ellas alerta sobre la falsa unanimidad, el mecanicismo y el formalismo, y prevé sus
consecuencias en la simulación, a la doble moral o al acallamiento de opiniones, ante
ello destaca la necesidad de construir un consenso sobre la base del reconocimiento
a la diversidad de criterios en el pueblo, fortalecido por medio de la discusión
democrática en el seno del Partido.206
Raúl Castro Ruz en la Asamblea Provincial del Partido en Ciudad de La Habana en
1999, denuncia esos tipos de manifestaciones en la aplicación del principio del
centralismo democrático que tienen su expresión en la rutina, el esquematismo, la
falta de espíritu crítico y combativo y el ordeno y mando.207 Esto lo continúa haciendo

73
desde el año 2007 en el Partido y en la sociedad, a través de intervenciones que son
apoyadas por el pueblo en debates populares.
Algunas de estas manifestaciones de centralismo burocrático son coincidentes con
las expuestas por Lenin entre 1915 y 1923, así como también las denunciadas en el
Sexto Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido respecto a: el exceso
de subordinación, de comisiones y reunionismos de larga duración con agendas
inflexibles indicadas por el organismo superior, sin diferenciar el escenario en que se
desarrolla la vida de los militantes.
Otras manifestaciones están relacionadas con el prolongado tiempo en el
desempeño de los cargos políticos,208 no garantizar la continuidad y el
rejuvenecimiento, la no promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos
y jóvenes, -que deben ser resueltos a través de la elegibilidad-, la falta de un clima
de máxima confianza dentro del Partido para el más amplio y sincero intercambio de
opiniones,209 el exceso de subordinación e imposición de los asuntos a tratar en las
reuniones de los organismos inferiores por los superiores, la reducción a lo
estrictamente necesario de las comisiones permanentes de los organismos del
Partido, la suplantación de funciones y decisiones, las actitudes simuladoras y
oportunistas surgidas al amparo de la falsa unanimidad y el formalismo en el
tratamiento de diferentes situaciones de la vida nacional.210
De estas denuncias de las manifestaciones de centralismo burocrático presentes en
importantes principios del centralismo democrático se infiere la necesidad de su
perfeccionamiento dentro del propio Partido y en las relaciones de este con todos los
componentes del sistema político cubano.
La preparación y educación ideológica de los militantes es un medio para lograr su
participación activa en la aplicación del principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba, al igual que la coincidencia en la concepción de Lenin y
Gramsci. En el artículo 28 de los Estatutos aprobados por el Primer Congreso, se
expresa la necesaria unidad entre la libertad de discusión y la unidad ideológica
dentro del Partido, cuyas bases fundamentales han quedado expuestas en los
documentos programáticos de cada uno de los Congresos,211 unidad ideológica que

74
se trastoca en unanimidad, falseada por la falta de discusión dentro de las
organizaciones de base.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba se
incorpora la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, acerca de que
para poder centralizar es necesario determinadas exigencias, las que son
enriquecidas tanto en lo organizativo como en lo ideológico. El principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba enriquece el precepto de
la concepción de Gramsci que sitúa, en la base de la unidad ideológica, la doctrina
del marxismo y del leninismo al incorporar a dicha doctrina el componente martiano.
Se incorpora al principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba la concepción de Gramsci de hacer trabajar más al Comité Central, fijando
mejor las relaciones entre este y los demás organismos y la de definir más exacta y
rigurosamente la división del trabajo y la fijación de las responsabilidades.
En el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba Fidel
Castro Ruz relaciona orgánicamente el contenido del principio del centralismo
democrático al precisar que en su aplicación, tienen que coincidir el ejercicio de la
libertad de discusión, de la crítica y la autocrítica y de las decisiones resultadas de
análisis y acuerdos realmente colectivos.212
Los estatutos aprobados en este Congreso expresan dicha organicidad al exigir en el
principio del centralismo democrático la relación entre la más amplia democracia y el
examen y análisis colectivo con la dirección centralizada, la libertad de discusión con
la unidad ideológica, la voluntad de organización y reacción de todo el Partido. 213 A
esta relación, el Quinto Congreso incorpora la unidad de pensamiento y de acción la
que es condicionada a una mayor libertad de discusión y de iniciativas de los
comunistas.214
Dicha organicidad debe hacerse cumplir por todos los dirigentes y militantes del
Partido en los diferentes niveles de la estructura de dirección como condición para un
comportamiento correcto del principio, pues una ruptura en el carácter orgánico,
obligatorio, permanente, y con carácter de ley de estas relaciones trae como
consecuencia que el centralismo democrático pase a ser burocrático.

75
El principio del centralismo democrático en el proceso de construcción y desarrollo
del Partido Comunista de Cuba incorpora como contenido: la relación de
subordinación de los organismos inferiores a los superiores, la relación de
subordinación de la minoría a la mayoría, el carácter obligatorio del cumplimiento de
las decisiones, la disciplina interna de la organización, la elegibilidad, el ejercicio de
la crítica y la autocrítica, la dirección colectiva, la libertad de expresión y la
información entre los organismos inferiores y superiores y viceversa, todos como
resultado de su coincidencia con las concepciones de Lenin y de Gramsci. La
rendición de cuentas la incorpora del pensamiento de Lenin.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, ni en
condiciones extremas de amenazas, modifica su contenido; en ningún momento, se
refiere en él la tendencia a la dirección unipersonal, solo en el Quinto Congreso se
enuncia teóricamente “Los organismos y organizaciones de base se guían en su
actividad por los Estatutos y reglamentos (…) así como por las orientaciones y
sugerencias del primer secretario del Comité Central, compañero Fidel Castro Ruz,215
con igual disciplina y acatamiento que las contenidas en sus documentos rectores.
Dicho principio incorpora la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, de
no formular teóricamente la unanimidad, aunque sí se expresa esta, en la unidad
ideológica y de acción, aspiración permanente de la Revolución ante el reto del
enfrentamiento político ideológico contra el imperialismo, cuya base y expresión, al
igual que en la concepción de Gramsci, está en el marxismo y el leninismo, la que se
amplía y enriquece al incorporarse por el Partido Comunista de Cuba la concepción
martiana, cuyo conocimiento, estudio y socialización se exige como parte de la
cultura política de cada militante.
Los presupuestos generales del principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba coinciden con los de las concepciones de Lenin y Gramsci en: la
forma de manifestarse el centralismo y la democracia, la construcción teórica de los
términos que componen el principio, los criterios de comportamiento sobre el
centralismo democrático, el reconocimiento y denuncias de las manifestaciones de
centralismo burocrático, las exigencias necesarias para centralizar, la expresión de la
unidad orgánica, la orientación de la expresión orgánica del principio y el medio para

76
lograr la participación activa de los miembros del Partido, aportando en estas últimas
tres, particularidades que enriquecen dichas coincidencias.
2.3- El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba:
categorías que lo integran y su relación con las coincidencias y
diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci
Respondiendo a las exigencias de la propuesta metodológica construida, en este
epígrafe se fundamenta el principio del centralismo democrático en el proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba en relación con las
coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci y se devela el modo creador en que lo hace respecto a las principales
categorías que lo integran.
2.3.1- La relación de subordinación de los organismos inferiores a los
superiores
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba concreta la
subordinación, como coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, en un
tipo de estructura vertical de órganos, organismos y organizaciones de base en los
niveles superiores, intermedios, de base y entre ellos.
En los acuerdos adoptados el 22 de febrero de 1963 se reglamenta la estructura del
Partido a todos los niveles y se optó definitivamente por llamar, a la vanguardia
política revolucionaria cubana desde el mes de mayo de 1963, Partido Unido de la
Revolución Socialista de Cuba; en 1965 este incluía la renovación o ratificación de
los organismos dirigentes, tanto intermedios como superiores del Partido.
La estructura vertical216 en sus inicios se construye desde la Dirección Nacional de
las Organizaciones Revolucionarias Integradas y, luego con su reestructuración, se
fue invirtiendo hasta el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que
se le incorpora la estructura horizontal por la relación que comienzan a tener los
militantes hacia los Estatutos, la Plataforma Programática y sus asambleas de
balance periódicas.
Es un tipo de estructura horizontal la establecida entre los miembros del Partido y los
documentos rectores, los acuerdos y objetivos acordados en las asambleas, que

77
consideran su poder emanado de la voluntad del Partido y del militante a todo el
conjunto del Partido.217
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba incorpora
la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, que el objeto de la
subordinación lo constituyen los militantes, las organizaciones de base, los
organismos y los órganos de dirección. Desde los primeros momentos de la
construcción y desarrollo del Partido es condición para la constitución de los núcleos
que todo el que milite en ellos debe cumplir requisitos, que favorezcan la
implementación del principio del centralismo democrático como son: saber realizar
trabajo revolucionario, someterse y observar el control y la disciplina y trabajar
activamente en las tareas revolucionarias, cuando el deber del militante está en:
“Luchar activamente por la realización práctica de la plataforma programática y la
política del partido; observar y cumplir las disposiciones de los Estatutos y los
acuerdos, (…), aún cuando hubiere votado en contra o mantenido una opinión
divergente en el transcurso de su discusión”, idea que se ratifica luego en el Primer
Congreso del Partido.218
La labor de reclutamiento como parte de la selección política debe realizarse entre
quienes forman parte de las principales fuerzas revolucionarias y luego entre todos
los revolucionarios, teniendo en cuenta los requisitos señalados y el de la
ejemplaridad como condición para militar en el núcleo. Esta labor debe atender a
cualidades como la conciencia, honestidad, abnegación, disciplina, el deber, el
interés colectivo, la incondicionalidad ante las tareas de la Revolución sin solicitar
privilegios,219 lo que responde a la concepción de Fidel Castro Ruz de construir un
Partido de calidad.220
Estos requisitos fueron válidos también para la elección de los aspirantes a futuros
miembros del Partido y para sus cuadros, pues el comportamiento del principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba es fruto de la labor y los
esfuerzos de todos sus militantes y cuadros.221 En la etapa entre el Primero y el
Segundo Congresos se prioriza fortalecer los organismos de dirección con cuadros
capaces, atendiendo a las cualidades políticas, ideológicas, morales, culturales,
técnicas y profesionales, y la indispensable experiencia práctica.

78
El Cuarto Congreso incorpora en la política de cuadros el concepto que la cantera
fundamental está en el pueblo con el objetivo de garantizar la continuidad y la
renovación sobre la base de la preparación para el mejor desempeño de los cuadros
las cualidades y competencias, entre las que señala las capacidades, las aptitudes,
la integralidad, la fidelidad a la Revolución, la firmeza y la ejemplaridad.222, además
de exigir a sus militantes ser ejemplo de actitud comunista ante el trabajo y en la
responsabilidad social específica que desempeñe, dominar los conocimientos
correspondientes a su contenido de trabajo.223 Hace énfasis en el papel de las
organizaciones de base, a las que encarga la responsabilidad directa de velar por la
ejemplaridad de los militantes y por la adecuada selección respeto y autoridad del
personal de dirección, así como influir políticamente para que este sea calificado,
prestigioso e idóneo.224
Esto ratifica la particularidad del principio del centralismo democrático desde los
inicios de la construcción del Partido, en específico desde el proceso de
reestructuración con el que se enfrentan los errores de sectarismo, en él se hace
hincapié que para ser miembro del Partido es condición necesaria ser sometido a la
consulta con las masas,225 no obstante el Partido reservarse el derecho de
seleccionar a sus militantes, atento al oído, al sentir y a las opiniones de las masas, 226
en quienes descansa parte del rigor por mantener la calidad como principio para
determinar el ingreso o no a las filas del Partido. Esta particularidad se continúa
ratificando en el resto de los Congresos, en el sentido de nutrir las filas del Partido
sobre la base del rigor por mantener la calidad ha constituido el principio rector227
medido en la ejemplaridad y con métodos de masas dando una mayor prioridad a la
asamblea de ejemplares.228
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba incorpora
la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, acerca de las normas de
subordinación; en lo organizativo-disciplinario: principios, normas, reglamentos y
Estatutos; en lo ideológico: la lealtad, el conocimiento y el respeto al pensamiento y
el comportamiento ante la autoridad del Comité Central y el Programa, donde ambos
sustentan su unidad de acción.

79
En lo organizativo, el proceso de construcción del Partido se inicia con la aprobación
y puesta en práctica del “Proyecto de Carta Orgánica de las Organizaciones
Revolucionarias Integradas”,229 necesario para regular y mejorar el funcionamiento de
la organización. Aunque no constituye en sí mismo un documento rector de la
organización, sí se aprecia en dicho documento una relación entre los elementos del
principio del centralismo democrático contenidos en la disciplina partidista, la
participación política del militante y el papel del dirigente.
Ante la ausencia de los Estatutos y del Programa del Partido,230 se exige como
requisito de ingreso que los futuros militantes comunistas “(…) comprendan, dominen
cabalmente el contenido de ese programa expresado en las Declaraciones de La
Habana, y en otros documentos de la Revolución (…)”. 231 Ello constituye una
particularidad del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, pues los miembros de un partido hacen suyo un programa que ha sido
aprobado, directamente por el pueblo a propuesta de su líder.232
Para la formación de las direcciones a nivel seccional, municipal y regional se emite
la directiva “Algunas consideraciones para la constitución de las Comisiones
Provisionales del Partido (…)”, en la que se establece la selección democrática de
sus dirigentes, la aplicación del principio de elección de los organismos superiores
por los inferiores, crear condiciones favorables para el ejercicio de la democracia en
los organismos partidistas y asegura la información regular de los militantes a los
organismos superiores de su gestión de dirección; en esto último se relaciona la
información con la rendición de cuenta, otro de las categorías que forma parte del
contenido del principio del centralismo democrático.233
El 22 de febrero de 1963 se adoptan acuerdos que marcan una nueva etapa para el
trabajo de dirección partidista, fecha en que se dan a conocer, en la reunión
convocada por la Dirección Nacional con los militantes de las provincias
occidentales, un documento con los principios políticos y organizativos que se
observan en la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba,
en él se resalta la similitud con los elaborados por Lenin para la organización del
Partido de Nuevo Tipo, y se introduce la aclaración de que el método de selección de

80
militantes, original del proceso cubano, persigue el objetivo de hacer más fuerte la
vinculación con las masas”.234
Con el Primer Congreso se institucionaliza el Partido Comunista de Cuba, los
Estatutos provisionales se sustituyen por los aprobados en dicho evento y, en lo
adelante, cada Congreso actualizaría los documentos rectores. El Segundo ratifica la
línea trazada por el Primer Congreso respecto a la defensa de la Patria y el Tercero,
dadas las condiciones de agresividad imperialista, señala que: “Las normas para la
creación y funcionamiento del Partido en las Milicias de Tropas Territoriales, en las
zonas de defensa y otras estructuras que pudieran crearse relacionadas con la
defensa del país, las establece el Comité Central (…)”,235 lo cual constituye una
particularidad del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, pues en concepciones anteriores no está presente el establecimiento de
normas por el Comité Central para hacer funcionar el Partido en una unidad militar no
regular.
El Cuarto Congreso, celebrado en 1991, en el denominado Periodo Especial en
tiempo de Paz, ratifica que el principio del centralismo democrático puede ser
aplicado y enriquecido en unas u otras condiciones y que “Los organismos y
organizaciones de base del partido se guían en su actividad por los Lineamientos
Programáticos, los Estatutos y los Reglamentos del partido y por los acuerdos,
resoluciones e indicaciones de sus órganos y organismos superiores, (…)”.236
Cuando este Congreso incorpora y exige tener en cuenta “(…) las orientaciones y
sugerencias del primer secretario del Comité Central, compañero Fidel Castro Ruz,237
con igual disciplina y acatamiento que las contenidas en sus documentos rectores,
reconoce el papel relevante del máximo líder del Partido y de la Revolución y de su
dirección personal en ese momento concreto.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba incorpora
la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, que el Comité Central
asegura el poder mediante la subordinación en general y en específico sobre el
control de la actividad de los comités locales y de toda la acción del Partido, práctica
que aplica desde los inicios de su construcción. En la reunión del 22 de marzo ya
referida, la Dirección Nacional se autodefine como la autoridad suprema de las

81
Organizaciones Revolucionarias Integradas, al postular que es “(…) el organismo
colectivo llamado a orientar, organizar y dirigir la lucha del pueblo por la realización
de los objetivos patrióticos y socialistas de nuestra Revolución (…)”,238 en ello asume
el papel que le estaría reservado en el futuro al Congreso como órgano supremo del
naciente Partido de la Revolución.
Como resultado de la lucha contra el sectarismo y el oportunismo239 se organiza por
la dirección de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, el nuevo mecanismo
de consulta con las masas, su importancia no es debidamente comprendida por los
organismos intermedios de dirección del Partido por lo que se manifiesta en muchos
de ellos “(…) falta de claridad sobre la profundidad y gravedad de los errores
cometidos (…)”,240 razón por la que el proceso de reestructuración se centraliza, en la
reunión semanal del secretariado con los jefes de grupos designados por la Dirección
Nacional, son disueltos entonces los Comités Provinciales y su Buroes Ejecutivos, y
en su lugar se constituye los Buroes Ejecutivos Provisionales. Inicia así, desde los
centros laborales, la nueva etapa de la reestructuración, en la que comienza a
cambiar el poder de la subordinación, respecto a quienes ingresaban o no. La
dirección nacional no decide ya quién va a militar en el Partido, son los trabajadores
en sus colectivos laborales quienes eligen a quienes van a militar en el Partido.
Desde el proceso de reestructuración, constituye una particularidad que el
centralismo nacional acompaña al centralismo democrático como método de masas,
integrante de un proceso de unidad que garantiza el desarrollo particular del principio
del centralismo democrático y no su imposición. Un paso importante en el desarrollo
del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba se
produce cuando los integrantes de las comisiones que se encargan de la
reestructuración en la base, son elegidos por el voto directo y secreto entre los
estudiantes seleccionados para cursar las Escuelas de Instrucción Revolucionarias.
Las comisiones que realizan el trabajo en el Comité Central y los organismos
intermedios, se integran por compañeros aprobados por los Secretariados y los
Buroes Ejecutivos Provinciales a propuesta de las comisiones regionales. Se funden
entonces, bajo la dirección de un organismo, las tareas de la reestructuración, la

82
atención a los nuevos núcleos de las Organizaciones Revolucionarias Integradas y la
solución de todos los problemas políticos de la instancia regional.
La reestructuración fue un proceso contradictorio en el que: “(…) se manifestaban la
discusión, la elección, la falta de rigor (…)”,241 los elegidos tenían el derecho de
acogerse al principio de la voluntariedad o al deber de reconocer los defectos que los
limitaban para ingresar al Partido, en una reunión que presidía y dirigía la comisión
de reestructuración, la que luego de la discusión correspondiente expresaba sus
opiniones, señalaba los errores que correspondían a otros organismos de dirección
intermedios y, sin ir a votación, definía quiénes tenían méritos y condiciones
suficientes para ser considerados militantes o aspirantes a miembros del Partido
Unido de la Revolución Socialista de Cuba.
Todavía en esos momentos el poder en la subordinación continuaba en la Dirección
Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas. La referida comisión
está investida de suficiente autoridad y poder para garantizar la calidad en el ingreso
a la naciente vanguardia política de la clase obrera, no obstante su excesiva
subordinación al centro.
En los momentos iniciales de la transformación de los comités municipales en
organismos provisionales, las relaciones que predominan son de centralización,
subordinación y acatamiento, los cargos se ocupan por designación con ciertas
regulaciones por las cualidades que debe tener el dirigente, como son la actitud ante
el trabajo y su propio desempeño.
Las orientaciones para constituir las direcciones regionales son las mismas que las
seccionales; el Partido se propone continuar introduciendo los principios del
centralismo democrático. Las dificultades que limitan el trabajo en los organismos
intermedios, son valoradas en los balances provinciales realizados en 1964; en ellos
se convoca a elevar la capacidad dirigente de las organizaciones de base, a no
centralizar las tareas en dos o tres cuadros profesionales, a no suplantar a los
núcleos en la realización de trabajos que orgánicamente corresponde realizar a
organismos de base como la seccional, que debe esperar a que el núcleo agote sus
posibilidades de resolverlos antes de intervenir directamente.242

83
Se llama también a elevar el trabajo de dirección de los cuadros y garantizar la
incorporación de los militantes “(…) a toda la actividad de nuestra organización, a
través del funcionamiento adecuado de los núcleos”.243
El Primer Congreso acuerda que el Comité Central asegure el control de la actividad
de los comités y la subordinación de toda la acción del Partido, que las sanciones a
militantes o aspirantes se apliquen entre los militantes del núcleo, a excepción de los
miembros efectivos y suplentes del Comité Central y de los organismos intermedios
de dirección del Partido. Ante ellos, las facultades de sanción de los núcleos se
transfieren a los órganos de dirección a cada nivel o a los plenos de los Comités
correspondientes con la aprobación del organismo inmediato superior.244
En el precepto de que “Entre uno y otro Congreso, el Comité Central es el Organismo
superior de dirección del Partido”,245 se expresa que no todos los poderes en el
Partido están en el Congreso, pero tampoco puede el Comité Central, ni el Buró, ni el
Secretariado -entre los que se distribuyen los poderes ejecutivos y funciones
auxiliares, según consta en el artículo 45 y 46, para el Buró y el Secretariado
respectivamente- contradecir lo planteado por los Estatutos aprobados por el
Congreso.
Al respecto, en los Estatutos del Cuarto Congreso se plantean modificaciones
significativas y particulares caracterizadas por el alto nivel de centralización que se
otorga a las atribuciones de los órganos y organismos superiores del Partido, entre
las que destacan la de eliminar la estructura del Secretariado del Comité Central,
facultar al Buró Político para crear de su seno un grupo de trabajo, eliminar la
categoría de miembros suplentes en todos los organismos del Partido y la creación
de “(…) una comisión presidida por el primer secretario del Comité Central (…) que
tendrá al tanto de su gestión al Buró Político y le consultará previamente (…)”.246
En lo relacionado al funcionamiento del Partido, “(…) dicha comisión se apoya en un
grupo de trabajo integrado por miembros del Buró Político”.247 La centralización en el
nivel superior del Partido se combina con una amplia participación política del
militante y del ciudadano, que en la base trasciende los marcos de lo interno del
Partido para situar al pueblo como protagonista.

84
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, al igual
que en la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, se responsabiliza al
Comité Central con la misión de garantizar, a través de su accionar, la iniciativa de
las organizaciones de base. Así, desde el Primer Congreso, la subordinación en
general y de los organismos inferiores a los superiores en particular, se concreta en
una estructura esencialmente mantenida hasta nuestros días, en la que los
organismos inferiores están obligados a cumplir las decisiones superiores. 248 En el
Quinto Congreso se expresa que: “Las iniciativas y decisiones que adoptan los
organismos de dirección acerca de las cuestiones de su competencia, no pueden
contradecir la política del Partido, los acuerdos y directivas de los órganos y
organismos superiores, ni las disposiciones de estos estatutos”.249
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba no
incorpora la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la
obediencia de ejecución al mandato externo del Partido, porque no se subordina a
organización alguna por encima de su propio Congreso y estos siempre se
desarrollaron antes de los realizados por el Partido Comunista de la Unión Soviética
y los partidos comunistas de Europa del Este.250
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba se
corresponde con la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci acerca de
que las resoluciones generales del Comité Central son obligatorias para los comités,
que su autoridad entre un Congreso y otro no debe nunca ser puesta en discusión y
que el Congreso es el órgano supremo, del Partido, para trazar democráticamente la
estrategia de desarrollo económico, político y social del país, una reunión de
delegados de elevada cultura política que representan a todas las organizaciones de
base, trazan la política y eligen un Comité Central único, cuyas resoluciones y
acuerdos son de obligatorio cumplimiento para todo el Partido, los cuales solo
pueden ser modificados o anulados por el propio Congreso quien pueda modificarlas
o anularlas.251
La relación entre la participación política del militante y la subordinación en el
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba trasciende
sus estructuras, pues los acuerdos y resoluciones en este son precedidos por un

85
amplio proceso de participación política del pueblo. Las principales ideas a discutir
nacen de la organización política, pero no se aprueban ni se convierten en una
decisión de obligatorio cumplimiento para los organismos, organizaciones de base y
los miembros del Partido sin que antes no esté el criterio de todos los militantes y del
pueblo, actores consultados en los llamamientos y convocatorias, auspicio que le da
a su ejercicio del poder un carácter más democrático y una mayor legitimidad al
sustentar sus principales decisiones en la búsqueda de un consenso con el pueblo
que tiene su base en el compromiso de todos por el cumplimiento de los principales
acuerdos.
La facultad para determinar el número de miembros efectivos y suplentes del Comité
Central, la tuvo el Congreso en su primera y segunda edición. El tercero plantea por
primera vez la posibilidad de realizar la Conferencia Nacional, decisión ratificada en
el Cuarto, donde se precisa que “La Conferencia Nacional estará facultada para
realizar cambios en la composición del Comité Central, tanto incorporando nuevos
miembros al organismo como separando o liberando de este a quienes considere
conveniente”,252 lo cual constituye una particularidad respecto a las facultades del
Congreso.253
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, como
en la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, se considera a los
miembros del Partido bajo el control y la dirección de sus órganos y se reconoce a la
doctrina del marxismo leninismo como el principal fundamento ideológico de la
condición de partido único de la clase obrera. Cuando en los documentos se define al
Partido como “(…) Marxista-leninista, vanguardia de la clase obrera”,254 se prioriza en
su composición a esta clase y se aporta la particularidad del principio del centralismo
democrático del legado martiano como el principal fundamento ideológico de la
condición de partido único de la nación cubana, y la de sustentar la organización de
sus relaciones en la concepción Líder-Partido-Masa.
El Primer Congreso define al Partido Comunista de Cuba como “(…) la vanguardia
organizada de la clase obrera de nuestro país (…) lo que es ratificado por el
Segundo que a su vez constituye el primer paso en reconocer al Partido Comunista
de Cuba como vanguardia más allá de la clase obrera, al definirlo Fidel Castro en el

86
discurso clausura como “(…) el Partido de nuestro pueblo, y que nuestro Partido
existe por el pueblo y para el pueblo (…)”.255 El Tercero ratifica su carácter obrero y
amplía explícitamente su base al definirlo como “(…) la vanguardia organizada
marxista-leninista, de la clase obrera cubana (…) seleccionados entre los más
destacados obreros, campesinos y demás trabajadores manuales e intelectuales.256
El Cuarto Congreso ratifica este alcance “(…) en su condición de partido único de la
nación cubana257 (…) cuyo objetivo esencial es la construcción del socialismo,
moviliza a las masas en función del desarrollo económico y social en su condición de
partido único y vanguardia organizada de la clase obrera y de los más amplios
sectores del pueblo trabajador y de todos los patriotas y revolucionarios (…)”,258 lo
que es refrendado en la Constitución y legitimado por la aprobación del pueblo como
“(…) vanguardia organizada de la nación cubana”.259
La Primera Conferencia Nacional reafirma: “El Partido Comunista de Cuba, fuerza
dirigente superior de la sociedad y del Estado, es fruto legítimo de la Revolución, al
propio tiempo su vanguardia organizada y quien garantiza, junto al pueblo, su
continuidad histórica”.260
La condición del Partido Comunista de Cuba es fundamentada por Raúl Castro Ruz
desde el papel que le corresponde a la sociedad en la legitimación del Partido, como
fuerza dirigente, cuando expresó: “(…) se encuentra en plena correspondencia con el
artículo cinco de la Constitución de la República, aprobada en referendo por el 97,7
por ciento de los electores, mediante el voto libre, directo y secreto, a lo que
podemos agregar que recibió el respaldo unánime de toda la militancia del Partido y
la UJC que participó en su discusión, que ratificó además, el principio de un solo
partido como arma estratégica de la unidad de los cubanos”.261
Desde los fundamentos del propio Partido señala que dicha decisión no está en
contra de los más genuinos principios democráticos dentro del Partido, la que se
corresponde con no abandonar el legado martiano: principal fundamento ideológico
de nuestro proceso revolucionario y de la condición de partido único de la nación
cubana, ni la doctrina del marxismo leninismo: principal fundamento ideológico del
partido único de la clase obrera.262

87
El reto político fundamental lo constituye el mantenimiento del poder político, de ahí
la necesidad de alcanzar un comportamiento eficaz de los actores fundamentales del
sistema político cubano. Para ellos en general, y para el Partido Comunista de Cuba
en particular, Raúl ofrece desde la práctica política una metodología de cómo hacer
del Partido una fuerza dirigente cada vez más democrática de una sociedad cada vez
más democrática.263
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba no concibe
barreras que impidan la comunicación entre el centro y los sectores más alejados,
como también no la conciben en sus concepciones Lenin y Gramsci; establece para
ello mecanismos que mantienen la comunicación Partido-Masa, es decir, no solo con
los propios militantes sino también con el pueblo, actor con el que mantiene a través
de su participación política, por diferentes medios, una fluida relación orgánica que
se destaca en esta tesis como una de las más importantes particularidades del
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba.
El Partido trabaja por ampliar su base social y mantiene para ello una permanente
comunicación desde sus organismos centrales hacia toda su estructura. A través del
principio territorial productivo el Partido está presente en todos los sectores de la
sociedad, junto a los diferentes actores políticos, que encuentran comunicación
directa con los organismos intermedios y superiores del Partido, lo que favorece el
más amplio y sincero intercambio de opiniones tanto en el seno de la organización,
como en sus vínculos con los trabajadores y la población en general.264
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, tal como
la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, ubica su núcleo
fundamental en sus organizaciones de base. Aunque la concepción de Gramsci
sobre los cuadros, como otro núcleo central del Partido, no está explícitamente
reconocida en sus documentos, en el Che ya aparece la concepción sobre el cuadro
como columna vertebral de la Revolución así como en toda la política definida desde
el Primer Congreso sobre los mismos.
El Partido Comunista de Cuba construye sus organizaciones de base, a través del
principio del centralismo democrático en una primera etapa desde la fundación del
Partido hasta el Primer Congreso, caracterizada por la constitución de los núcleos de

88
Revolucionarios Activos por la Dirección Nacional de las Organizaciones
Revolucionarias Integradas, a una segunda a partir de dicho Congreso en la que se
construye el Comité Central desde los núcleos del Partido. El Primer Congreso, al
definir la condición de militante del Partido, asegura la pertenencia de cada individuo
a un núcleo como lo más importante de la estructura. En este cónclave se precisa
que “El fundamento de toda estructura organizativa del Partido son los núcleos
(…)”.265 Ello fue ratificado por cada uno de los posteriores Congresos.
El Tercer Congreso, responsabiliza a los núcleos y deja a su decisión, sin que medie
la aprobación del Comité Municipal, la posibilidad de crear grupos del partido para
facilitar el control de su labor y estrechar el vínculo con los demás trabajadores en el
cumplimiento de los acuerdos del núcleo,266 lo cual constituye una particularidad del
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba.
En el Quinto Congreso, se definió al núcleo como “(…) el componente principal de la
estructura partidista, que (…) constituye el vínculo indisoluble de la vanguardia con
los trabajadores y el pueblo en general”.267
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba incorpora
la concepción de Lenin en la que el tipo de obediencia al mandato es de voluntad y
de entendimiento, al identificar la voluntad y la visión sobre los asuntos en discusión
del subordinado con la del superior y viceversa, también coincide con la concepción
de Gramsci, que considera la subordinación del comunista a la voluntad de su
Partido, desde donde debe saber juzgarlo todo y que las organizaciones de base
desarrollan una obediencia de ejecución pues tienen la obligación de cumplir el
mandato del Comité Central.
La concepción de Lenin acerca de compartir entre el organismo inferior y el superior
la responsabilidad de cumplir lo orientado en la subordinación está contenida en el
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba. También
está presente en el desarrollo del principio la concepción de Gramsci sobre el sentido
unidireccional en la subordinación desde el nivel superior a los organismos
intermedios y de estos a la base, la que prevaleció en los inicios de la construcción
del Partido hasta su Primer Congreso, a partir del cual se incorpora al principio del
centralismo democrático la concepción de Lenin del sentido bidireccional en la

89
subordinación. En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista
de Cuba está presente igualmente la concepción de Lenin que los miembros del
Partido que actúan en el organismo superior lo hacen bajo el control y la dirección de
sus órganos de dirección.
Sobre la terminología utilizada en la formulación del principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba y en específico sobre la estructura de
subordinación, no se llaman periféricas a las organizaciones de base constituidas
dentro de los trabajadores, ni tampoco obreros organizados.
En el movimiento comunista internacional hubo confusiones en las denominaciones
respecto a la terminología usada para designar los componentes de la estructura del
Partido al denominar, a las organizaciones de base, organismos y a los organismos
de dirección, órganos, estas calificaciones están en la concepción de Gramsci, como
también estuvieron en los primeros años de la construcción del Partido Comunista de
Cuba en el contenido del principio, ello aunque parece haber quedado resuelto en
esos años de la construcción del Partido, en el Sexto Congreso se vuelve a designar
indistintamente órganos u organismos a las estructuras superiores.268
Las organizaciones de base fueron nombradas según las etapas de su desarrollo:
Núcleos de Revolucionarios Activos: durante las Organizaciones Revolucionarias
Integradas y del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba y Núcleos del
Partido y Organizaciones de base desde que Partido cambia su nombre por el de
Partido Comunista de Cuba.
En el desarrollo del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, se coincide con la concepción de Lenin, al reconocer en determinados
momentos dos centros dirigentes, el Comité Central y el Secretariado, elegidos
ambos por el Congreso; a diferencia de la concepción de Gramsci de mantener como
centro dirigente del Partido solo al Comité Central, aunque en una ocasión habla de
dos órganos del Partido, en uno de ellos se refiere a una comisión de control.269
Respecto al contenido de la iniciativa de las organizaciones de base, el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba incorpora la concepción
de Lenin, que las organizaciones de base deben trabajar activamente en la creación,
apoyo y consolidación de los organismos centrales, una de cuyas formas lo

90
constituye la elegibilidad, al respecto contiene también la concepción de Gramsci,
que las organizaciones sepan reaccionar de inmediato ante cada situación imprevista
o inesperada y tomar actitudes correctas, incluso, antes de que lleguen las
instrucciones de los organismos superiores, con ello se corresponde la Primera
Conferencia Nacional en los objetivos veinticuatro270 y veintiséis,271 atendiendo a la
madurez en el funcionamiento de los núcleos.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con la concepción de Lenin que las organizaciones de base son núcleo central de la
estructura de Partido y son construidas en los colectivos de obreros, campesinos y
militares, con la particularidad del principio del centralismo democrático de crear
comités del partido provisionales con militantes y aspirantes movilizados
temporalmente para tareas productivas o de otra índole,272 así como construir
organizaciones de base fuera de un contexto laboral o militar, en las que militan en
un mismo núcleo trabajadores y no trabajadores,273 ratificada esta última por la
Primera Conferencia Nacional del Partido.
El desarrollo del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, no se corresponde con la concepción de Lenin acerca del absoluto respeto y
apego al papel y funciones del Congreso, pues en una primera etapa, catorce años
después de fundado, se realiza el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba y
luego en otras condiciones transcurren trece años entre su Quinto y Sexto
Congresos, períodos en el que no está presente la regularidad y la sistematicidad en
el funcionamiento del más importante órgano de dirección partidista. De ahí, el
pronunciamiento de la Primera Conferencia Nacional del Partido por mantener la
periodicidad establecida en los Estatutos para la celebración de los Congresos del
Partido, cuya postergación debe producirse en situaciones excepcionales, y ser
informada al pueblo”.274
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, se
diferencia de la concepción de Lenin sobre la desintegración del Comité Central,
pues ni en la teoría política partidista, ni en la práctica entre un Congreso y otro, ha
considerado esta posibilidad. Este mandato solo se ha cumplido para su renovación.

91
La concepción de Lenin y Gramsci sobre el obligatorio acatamiento de todas las
decisiones del Congreso tampoco es incorporada al principio en el Partido Comunista
de Cuba. Raúl Castro Ruz lo reconoció, en el Sexto Congreso, cuando se refirió a los
acuerdos de los Congresos anteriores, incumplidos o no tenidos en cuenta por el
Comité Central y el Buró Político para implementar su trabajo, lo que en ocasiones
estuvo asociado a cambios de coyunturas de un Congreso a otro.275
Es el Comité Central según el principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba, quien convoca la realización del Congreso y es este, el que
puede evaluar el trabajo del organismo que eligió y que le rinde cuenta de cómo ha
cumplido los acuerdos que le encomendó, con excepción del Sexto Congreso que
encarga el análisis la evaluación y proyección del trabajo partidista a la Primera
Conferencia Nacional del Partido.276
Sobre el comportamiento ante la subordinación externa, el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, no admite ni reconoce otro poder por
encima de su máximo órgano y nunca ha subordinado su política interior o exterior a
compromisos internacionales con otros partidos, obreros, socialistas y comunistas.
Al realizar valoraciones acerca de la necesidad del estudio y dominio de las normas
de subordinación por parte de sus militantes, el principio del centralismo democrático
en el Partido Comunista de Cuba alude a problemas no reconocidos en las
concepciones de Lenin y Gramsci. En la discusión por las organizaciones de base de
los Objetivos de Trabajo del Partido con vistas a ser aprobados por la Primera
Conferencia Nacional del Partido, no se contó con la presencia, como en ocasiones
anteriores, de los cuadros y funcionarios de los organismos intermedios y superiores
del Partido en la base. En el comportamiento político de los militantes, se constata
que estos no dominan a plenitud las normas que rigen los Estatutos y que no
identifican como propios de sus organizaciones de base y centros de trabajo los
problemas criticados en el proyecto de objetivos.
Sobre la orientación hacia un Partido partícipe del libre juego democrático, el
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, no refiere a
ello por las propias características de su sistema político en el que existe un Partido
único no electoral.

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El Partido Comunista de Cuba se funda en un momento en que los dirigentes y parte
de la membresía de los partidos políticos tradicionales abandonan el país. En la Ley
Fundamental de 7 de febrero de 1959, se reconoce legalmente la existencia de los
partidos políticos, pero estos mas tarde se autodisuelven cuando sus principales
líderes se marchan del país, en ese contexto surge de la entraña del pueblo la
consigna “elecciones para que”, la que es ratificada luego en la Primera Declaración
de La Habana. Estos partidos, dejaron de ser vehículos de expresión de las clases
que se mantenían en el país, ello eliminó la posibilidad de participación del naciente
Partido Comunista en el llamado juego democrático, la que se disipa más aún
cuando este se convierte en Partido Único de la Nación.
El Partido Comunista de Cuba coincide con las concepciones de Lenin y Gramsci
sobre la relación de subordinación de los organismos inferiores a los superiores en lo
referido a: la concreción, el objeto, las normas, el poder y control en la subordinación,
así como en la dirección y control de los miembros del Partido, en la garantía de la
iniciativa en las organizaciones de base, en el tipo de estructura, en la composición y
comunicación del organismo central con el resto de la estructura, en el núcleo
central, en la condición del Partido, en la autoridad del Comité Central, en el poder
del órgano supremo y en la estructura de las relaciones del Partido.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci, el principio, coincide
con las concepciones de ambos en: el tipo de obediencia al mandato, el sentido de la
subordinación y el contenido de la iniciativa de las organizaciones de base. Coincide
también con la concepción de Lenin en: el lugar donde se construye la organización
de base, el número de centros dirigentes y la responsabilidad en la subordinación.
Enriquece además con diez particularidades: el objeto y las normas de
subordinación, el poder del órgano supremo y su papel en el Partido, la condición del
Partido, el lugar en el que se construye la organización de base y las valoraciones
acerca de la necesidad del estudio y dominio de las normas de subordinación.
2.3.2- La relación de subordinación de la minoría con respecto a la mayoría
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, al igual
que en las concepciones de Lenin y Gramsci, la subordinación debe ser militante y

93
no servil, y manifestarse en una participación activa que atenúe el carácter de la
subordinación de mando y obediencia.
Este carácter de la subordinación de la minoría a la mayoría desde el Primer
Congreso del Partido, se expresa en la lucha activa por realizar en la práctica la
política trazada, en observar y cumplir las disposiciones de sus documentos rectores
y sus acuerdos, aún cuando algunos de sus miembros hayan votado en contra o
mantenido una opinión divergente en el transcurso de su discusión.277
Dicho carácter es ratificado y enriquecido con el llamado del Cuarto Congreso a la
disciplina, la unidad y la subordinación militante con la particularidad del principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba de cumplir el deber de
defender las decisiones de la mayoría en la organización de base y en los
organismos superiores, con independencia a que en una cuestión discutida hubiere
votado en contra y formado parte de la minoría y sin que ello implique renunciar a
sus posiciones y al derecho de exponerlas nuevamente en el seno de la organización
si el mismo tema se abre a debate.278
La mayoría absoluta es el tipo de mayoría que en el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba se desarrolla en las decisiones de los
asuntos ordinarios de las organizaciones de base, de sus organismos y en los
asuntos relacionados con elecciones, representatividad y decisiones sobre los
ingresos y las sanciones externas, en lo que coincide con las concepciones de Lenin
y Gramsci. Ello tiene como objetivo consagrar el derecho de la mayoría de hacer
valer sus decisiones sobre la minoría, de no ser así, la mayoría queda expuesta a la
voluntad de la minoría. Coincide además con la concepción de Lenin que la voluntad
de la mayoría a la minoría puede imponerse solamente desde la lucha y la acción
política al tener esta relación un papel esencial en el logro de la unidad.
Desde el Primer Congreso, en el principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba se precisa que para garantizar la representatividad en el órgano
superior, para que este sea válido “(…) debe constituirse con un número de
delegados que representen a más de las dos terceras partes de los militantes y
aspirantes (…)”,279 lo que contribuye a legitimar sus decisiones.

94
Según el principio del centralismo democrático en la aplicación del reglamento de
sanciones se utilizan dos tipos de mayoría: la simple y la absoluta, la primera para
sancionar a militantes o aspirantes a partir del voto favorable de la mayoría de los
militantes del núcleo280 válida también para los miembros de los organismos
intermedios siempre que no implique la separación del cargo o la separación o
expulsión de las filas del Partido, en la que sí “(…) necesitan como mínimo, del voto
favorable de las dos terceras partes de los integrantes del pleno del cual forma parte
el afectado,281 para lo que se requiere como en toda sanción externa de la mayoría
absoluta.
La ratificación o rectificación de la sanción por el organismo inmediato superior
expresa el derecho de este a decidir sobre sus miembros.282 A ello se le incorporan
las desactivaciones, cuya aprobación se condiciona a la mayoría absoluta, o sea al
voto favorable de las dos terceras partes de los militantes del núcleo como mínimo.283
La tendencia de la subordinación de la minoría a la mayoría, hacia la eliminación de
fracciones en el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, no coincide con la experiencia partidista de Lenin y Gramsci, pues no ha
existido en su práctica dicho fenómeno.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba se
sostienen los criterios coincidentes con la concepción de Lenin, acerca de la elevada
conciencia, firmeza y comportamiento de su militancia, como resultado de una fuerte
educación política ideológica que la mantenga en capacidad de cumplir su rol de
vanguardia política y clasista de acuerdo con las exigencias de los momentos
histórico-concretos por los que transcurre el desarrollo del Partido Comunista de
Cuba, ello permite que sus ideas sean defendidas por la gran mayoría del pueblo y
por su militancia y sus representantes en los organismos y órganos del Partido a
todos los niveles.
En el Cuarto Congreso del Partido Comunista de Cuba se reconoce la existencia de
falsa unanimidad en el apoyo de sus miembros a importantes decisiones, lo que es
denunciado también en el Sexto Congreso y en la Primera Conferencia Nacional del
Partido, que convoca a un mayor diálogo, debate, crítica y a asegurar un estilo cada

95
vez más participativo y democrático en la toma de decisiones,284 con el propósito de
enfrentar tan nocivo fenómeno.
Ni en los momentos más difíciles de la construcción y desarrollo del Partido
Comunista de Cuba sus verdaderas fuerzas han estado en minoría, como en las
experiencias lideradas por Lenin y Gramsci, por lo que en la formulación del principio
del centralismo democrático no se ha reconocido la posición de los comunistas para
la lucha desde la minoría como en su momento lo hizo Gramsci. Quienes se vieron
enrolados en las situaciones que condujeron al sectarismo y la microfracción, no
expresaban siquiera un segmento representativo del Partido, que si siempre ha
contado con el apoyo unánime de su militancia y la mayoría abrumadora del pueblo.
La significación de esta relación en el principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba, coincidente con la concepción de Lenin, es condición
necesaria para centralizar, organizar y alcanzar la unidad orgánica en el Partido, no
lo es con Gramsci, quien se limita a aceptarla y a establecer posiciones de lucha
desde la minoría.
El principio del centralismo democrático desde el inicio del proceso de construcción,
del Partido Comunista de Cuba, al igual que la concepción de Lenin en el partido
ruso, concreta el carácter de esta subordinación en el nivel superior del Partido, en el
trabajo de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas,
la que no concreta este carácter de la subordinación en la base y en los organismos
intermedios hasta después del proceso de reestructuración.
Durante dicho proceso las comisiones que trabajan en la base son investidas de
autoridad y poder de decisión para impedir que una mayoría sectaria niegue el
ingreso a un obrero ejemplar o que una mayoría tolerante permita el ingreso al
Partido a quien no merece militar en la vanguardia de la clase obrera; ello aporta la
particularidad del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, de no ser obligada la subordinación a la mayoría simple, que por las
características propias del momento podría estar equivocada, dando a la minoría no
solo derechos sino también protección a sus derechos.
También coincide con la concepción de Lenin, quien caracteriza esta subordinación
por el respeto a los criterios de la mayoría y su imposición de ser necesario, por la

96
garantía de los derechos de la minoría y el derecho del militante de dirigirse al
organismo superior y recibir respuesta de este.285
Esta relación de subordinación de la minoría a la mayoría aporta la particularidad del
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba de ser un
medidor en la consulta abierta del líder con su pueblo en las principales plazas
públicas desde los primeros momentos del triunfo de la Revolución y del proceso de
construcción del Partido, como manifestación del ejercicio de la democracia directa.
La democracia de cualquier partido político se atiene a los derechos que concede a
sus miembros y a cómo los hacen efectivos.
En el reconocimiento de los derechos de la minoría a ser respetados por la mayoría,
se aporta la particularidad del principio del centralismo democrático en el Partido
Comunista de Cuba de especificar como derechos de la minoría algunos no
precisados en la coincidencia de las concepciones de Lenin y Gramsci, entre los
cuales están: el derecho del militante a estar presente para que se pueda discutir en
el seno del núcleo cualquier aspecto de su actividad o conducta, el derecho de
cualquier ciudadano a que se tenga en cuenta su solicitud para ser procesado como
aspirante a miembro del Partido sin el criterio inicial de la masa, lo que puede realizar
entre una y otra asamblea de trabajadores ejemplares.286
En la aplicación y cumplimiento de las sanciones disciplinarias, se combinan la
coacción y el derecho que tienen los sancionados de apelar sucesivamente ante las
distintas instancias superiores,287 lo que constituye otra posibilidad que el acuerdo de
la mayoría sea cuestionado por un nuevo análisis del organismo superior a favor o en
contra del sancionado, lo que es válido además para los procesados no admitidos
para ingresar a la organización y para los militantes desactivados sin haberlo
solicitado. Ello hace palpable el respeto y protección de los derechos de la minoría.
Los preceptos del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba no solo contienen los derechos de los miembros del Partido, sino también los
de las masas que estos militantes representan: “Vela por que se respeten los
derechos de los trabajadores y se cumplan las reglamentaciones de protección al
trabajador”,288 con lo que se extiende la protección de este derecho a toda la clase
trabajadora.

97
El Sexto Congreso mantiene como principio lo introducido por las Organizaciones
Revolucionarias Integradas, que es también un rasgo particular del principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba desde el proceso de
reestructuración, y es el referido a “(…) no hacer depender la validez de una
propuesta, de la cantidad de opiniones vertidas”,289 lo que se hace público en la
modificación o supresión en el proyecto de Lineamientos de la Política Económica y
Social del Partido y la Revolución, a partir del planteamiento de una sola persona o
un número reducido de ellas. Esto constituye un ejemplo de cómo, a diferencia de las
concepciones de Lenin y Gramsci, el Partido Comunista de Cuba, no modifica dicha
relación, sino que la fortalece.
El Partido Comunista de Cuba a través del principio del centralismo democrático ha
logrado construir y desarrollar desde la crítica serena, y firmes posiciones
ideológicas, la unidad interna, a diferencia de la coincidencia en las experiencias de
Lenin y de Gramsci, donde los comportamientos de la dirección y miembros del
Partido los condujeron a la minoría.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la relación de subordinación de la
minoría con respecto a la mayoría en lo referido a: el reconocimiento de los derechos
de la minoría a ser respetados por la mayoría, el carácter de la subordinación y en el
tipo de mayoría en las decisiones.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide con la
concepción de Lenin, en: el papel esencial de esta subordinación, la relación entre
imponer la voluntad de la mayoría y la lucha y la acción política, la concreción del
carácter de la subordinación, las características del comportamiento en dicha
subordinación y su significación.
Se diferencia de las concepciones de ambos: respecto a los criterios en que se
sostiene su tendencia a la vez que enriquece con cuatro particularidades el principio
en: el reconocimiento de los derechos de la minoría a ser respetados por la mayoría,
el carácter de la subordinación de la minoría a la mayoría y la significación de la
relación de subordinación de la minoría con respecto a la mayoría.

98
2.3.3- El carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones en el Partido
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, como en
la coincidencia de las concepciones de Lenin y Gramsci, reconoce en el Congreso la
función de órgano de deliberación para trazar la política en un período determinado y
en el Comité Central la de ejecución, al llevar a la práctica lo acordado por el
Congreso y convocar sus sesiones cuando lo considere necesario.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba al igual
que en la coincidencia en las concepciones de ambos dirigentes, las organizaciones
de base tienen la obligación de acatar las decisiones del Comité Central, pues en la
iniciativa que ponen en práctica al dirigir asuntos referentes a su objeto de atención,
no pueden dejar de tener en cuenta ni afectar el cumplimiento de la política trazada.
Tienen la obligación de acatar las decisiones y los acuerdos tanto del Comité Central
como del Buró Político, por ser ambos los organismos superiores de dirección del
Partido. El secretariado es elegido por el pleno del Comité Central y se subordina al
Buró Político, al que auxilia en la dirección del trabajo diario del Partido, también se
encarga de asegurar la ejecución y el cumplimiento de las decisiones de los
Congresos, de los plenos del Comité Central y de las reuniones del Buró Político.290
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, como
Lenin en su concepción, exige que las organizaciones de base deben tener
capacidad para garantizar, a través de las elecciones, la creación y consolidación de
los organismos centrales y responder con creatividad a cada una de sus
orientaciones. Incorpora también la concepción de Gramsci que las organizaciones
de base deben saber resolver los problemas que les corresponden sin esperar
respuestas de los organismos superiores; de ahí la madurez que se les reconoce y la
autonomía que le concede el Sexto Congreso del Partido, válida para la reevaluación
reciente de los conceptos y métodos aplicados en su dirección y atención.
El comportamiento de los miembros y cuadros del Partido Comunista de Cuba en lo
contenido en el principio del centralismo democrático acerca de las decisiones del
Congreso es similar al de las experiencias de Lenin y Gramsci, en especifico las
relacionadas con importantes programas económicos y sociales incumplidas, por

99
determinadas coyunturas que las han pospuesto o por la falta de control del propio
Partido sobre estas actividades en los niveles superiores e intermedios.
Ello es denunciado con fuerza y transparencia en el Sexto Congreso en él se
demanda que: “Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte
que los acuerdos de los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido,291 y se
asume el reto de convertir dichos acuerdos en una guía de la conducta y acción de
los militantes y cuadros del Partido, regulada por sus documentos internos. Con
independencia de los incumplimientos referidos, en el Partido Comunista de Cuba la
disposición, en general de militantes y cuadros, es a su cumplimiento.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba reconoce,
en la concepción de Lenin, que las decisiones del Congreso hay que respetarlas y
cumplirlas obligatoriamente. Para ello se ha patentizado el reconocimiento y la
disposición unánime dentro del Partido y en la gran mayoría del pueblo que las ha
apoyado en las consultas políticas antes y después del Congreso, no obstante haber
faltado el sistemático y riguroso control en su cumplimiento por los organismos
superiores, intermedios y la militancia en la base.
Como la coincidencia en las concepciones de ambos dirigentes, en el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba los acuerdos del
Congreso se ponen en práctica en toda la estructura, orgánica, vertical y horizontal
del Partido, con el fin de asegurar su cumplimiento, para ello el Comité Central y los
organismos intermedios ejercen la dirección política y aseguran la unidad de sus
miembros.
No solo entre los componentes de su estructura, el Partido reconoce el apoyo a su
decisión, el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
aporta otras experiencias en el trabajo del Partido con cada una de las
organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que integran el sistema
político cubano, y gestiona con ellos el apoyo político al proyecto de decisión
manifestado inicialmente en la participación política de los ciudadanos y trabajadores
en tareas importantes como la discusión de los llamamientos, convocatorias y otros
documentos de importancia estratégica, particularidad que enriquece el principio del
centralismo democrático.

100
Según el principio del centralismo democrático cumplir las decisiones adoptadas en
los órganos, organismos y organizaciones de base del Partido Comunista de Cuba
tienen, como en la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci, un carácter
obligatorio, de ahí que estos órganos y organismos de dirección sean elegidos y
funcionen de acuerdo con la disciplina partidista en la que “(...); las decisiones
adoptadas por la mayoría son de obligatorio cumplimiento para todos y cada uno de
los miembros”.292
Este precepto del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba es enriquecido con la particularidad: “Las decisiones de los órganos y
organismos superiores son de obligatorio cumplimiento para ellos, para los que le
están subordinados y para cada uno de sus integrantes”,293 en ello radica la
responsabilidad en el cumplimiento de la decisión.
Constituyen también particularidades del principio del centralismo democrático la de
no renunciar a su criterio ni al derecho de exponerlo nuevamente en el seno de la
organización si el mismo tema se abre a debate, aún cuando haya votado en contra
o mantenido una opinión divergente en el transcurso de una discusión anterior. La de
otorgar al militante del Partido el derecho de apelar individualmente si está en
desacuerdo con la sanción aplicada a su organización de base u organismo por el
organismo superior, respecto a la obligación de acatar dichas decisiones.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba comparte
la concepción de Lenin acerca de no prescribir, al menos explícitamente, la
obligación de no modificar la decisión una vez tomada y la de admitir la relación entre
el cumplimiento de las decisiones, la unidad organizativa y la unidad ideológica, que
se hace compatible con la organización y la batalla de ideas dentro del Partido, esta
última enriquece el principio del centralismo democrático con la particularidad de
hacer extensiva esa relación a todos los demás actores políticos revolucionarios
dentro del sistema político cubano y a todo el pueblo, aunque en determinados
momentos esta relación se ha visto afectada por deficiencias en el trabajo
organizativo y debilidades en la actividad política ideológica.
Sobre la autoridad para decidir el trabajo del Comité Central, el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide con la idea de

101
Lenin, que es el Congreso quien puede valorar hasta qué punto el Comité Central ha
expresado con acierto o no la verdadera posición de todo el Partido. De ahí que ante
las críticas realizadas por los acuerdos incumplidos en Congresos anteriores, el
Sexto exige a los miembros del Comité Central asumir el orden, la disciplina y
exigencia como parte de sus métodos y estilo de trabajo294 e incluya en todos sus
plenos un informe del estado de la implementación de los acuerdos adoptados en el
Congreso.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre el carácter obligatorio del
cumplimiento de las decisiones en lo referido a: la actitud ante los incumplimientos de
las decisiones, el acuerdo como decisión, el acuerdo como expresión de unidad, el
deber de las organizaciones de base ante las decisiones del Comité Central, las
funciones del órgano y organismo superior del Partido, el carácter del cumplimiento
general de la decisión tomada y la posición de todo el Partido ante las decisiones del
Congreso.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci el principio, coincide
con las coincidencias de Lenin, respecto a: el cumplimiento de las decisiones del
Congreso y la unidad organizativa resultado de la batalla ideológica, la autoridad
facultada para decidir sobre el trabajo del Comité Central, la modificación de la
decisión tomada, la responsabilidad en el cumplimiento de la decisión y el
comportamiento del Partido ante las decisiones del Congreso y a su vez enriquece
con cinco particularidades el principio en: el acuerdo como decisión, el carácter del
cumplimiento general de la decisión tomada y el cumplimiento de las decisiones del
Congreso y la unidad organizativa resultado de la batalla ideológica.
2.3.4- La disciplina interna
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba del mismo
modo que la coincidencia en las concepciones de Lenin y Gramsci fija el fundamento
de la disciplina en el cumplimiento de las normas del Partido, en sus principios,
estatutos, reglamentos y en la interrelación de las partes que la conforman, así como
en lo ideológico, en la lealtad y fidelidad del Partido a sus documentos rectores.

102
Es por ello que lo referido a la disciplina en el principio del centralismo democrático
esta desarrollado en los documentos e informes del Partido, desarrollo teórico que
está también en los debates, entrevistas y discursos de los líderes del Partido, tanto
en la esfera sociopolítica como económica. Los mayores acercamientos de estos al
tema de la disciplina, a diferencia de las concepciones de Lenin y de Gramsci, se
asocian al comportamiento de sus militantes, a su ejemplaridad y activa labor política
e ideológica, a la disciplina interna e informativa de la organización y, en lo laboral y
social, a tener una adecuada actitud e influencia en las tareas de las organizaciones
de masas e influir positivamente en la comunidad,295 donde deben observar y exigir la
disciplina partidista estatal y social.296
En el modo de relacionar la disciplina, el principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba incorpora la coincidencia en las concepciones de Lenin y
Gramsci, cuando tiene en cuenta las condiciones de la realidad por las que transita el
proceso de construcción y desarrollo del Partido. A la inversa de ambas
concepciones, transita de una primera etapa de imposición desde arriba, a una
disciplina más consciente y responsable regulada y establecida en los documentos
rectores discutidos por la militancia.
Al respecto, un importante papel tuvieron las referidas reuniones del Partido Unido de
la Revolución Socialista de Cuba los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 1965,
que constituyeron espacios trascendentes en los que Armando Hart llama a ganar
conciencia sobre la necesidad de la disciplina interna para el funcionamiento, la
formación comunista de sus militantes y para salvaguardar la pureza y la unidad de
acción del Partido.297 En ellas también precisa la necesidad de fijar las medidas
disciplinarias aplicables, a partir de que el militante debe ser ejemplo para los
trabajadores y el pueblo en todos los aspectos de su vida individual y social.298
Coincide el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
con las concepciones de Lenin y Gramsci al reconocer el aporte de la ideología y la
política al desarrollo de la disciplina y el papel de la propaganda y de la agitación
como formadores de conciencia, por ello en la dirección de las campañas políticas
más importantes, involucra sus centros especializados de propaganda, de estudios
ideológicos y a los medios de socialización política, proceso al que ha estado unida

103
la disciplina política del militante. A la vez que se enriquece el principio del
centralismo democrático con la particularidad de sustentar la formación disciplinaria
de las organizaciones de base y la militancia del Partido en la Ideología y cultura
política de la Revolución cubana.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con Lenin y Gramsci, en vincular la disciplina a la fidelidad y lealtad a los principios,
en sostener su desarrollo en la elevación constante de la comprensión y conciencia
de la militancia y del pueblo lo que debe conducir a una disciplina como voluntad
consciente de cada militante y no como imposición.
A diferencia de ambas concepciones el Partido Comunista de Cuba desarrolla el
principio del centralismo democrático en una práctica política desde el poder, en
condiciones de partido único en la sociedad, desde la que no impone como política,
ni en condiciones extremas, la coacción, la disciplina o el régimen férreo para
disciplinar, ni dentro del partido ni fuera de este, lo que no quiere decir que las
dificultades presentadas con la militancia no estén asociadas a problemas de
disciplina299 y no se hayan tomado medidas al respecto, expresadas en el desarrollo
de los procesos de ejemplaridad y actualización del Carnet en 1987 y el de
profundización y fortalecimiento de las organizaciones de base en 2010. La disciplina
política ha estado unida a lo referido y a todo el proceso orgánico del Partido.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con la concepción de Lenin en utilizar la sanción como medida e instrumento para
mantener la disciplina en toda su estructura300 a través de la participación de todos
sus miembros, en la que resalta el papel de la organización de base y de los
militantes que la integran,301 utilizando los propios componentes de la estructura y de
las medidas apropiadas para garantizar la disciplina de los cuadros dentro y fuera del
Partido.302
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la disciplina interna en lo referido a:
el trabajo teórico, el papel de la ideología y la política, el propósito al que se
condiciona el tipo de disciplina, el fundamento y el modo de relacionar la disciplina.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci, el principio, coincide

104
con la idea de Lenin sobre el instrumento para garantizarla y enriquece con una
particularidad el principio acerca de: el papel de la ideología y la política para la
disciplina.
2.3.5- La rendición de cuentas
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con Lenin en otorgar un alto valor a la rendición de cuentas como elemento del
principio y enriquece este con la particularidad de potenciar cualitativamente la
rendición de cuentas como forma de evaluación303 de la conducta de los militantes en
el desempeño laboral, político y social, aplicada de forma racional.304
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con Lenin, en precisar entre las características de la rendición de cuentas el ser bien
meditada y estar en función de las circunstancias y de la labor que realizan aquellos
a los que corresponde realizarla. Coincidiendo también sobre los actores que deben
estar sujetos a la misma, el principio en el Partido Comunista de Cuba, considera que
deben ser los miembros del Partido y en específico los que ocupan cargos en este,
los que tienen la obligación de rendir cuentas periódicamente de su gestión a los
organismos u órganos que los eligieron, así como a los organismos superiores.305
Este es un proceso en el que desde los inicios de la construcción del Partido a través
del método de participación se actualiza a las masas, sobre la labor de la militancia y
sus dirigentes, y a los militantes en su asamblea de balance general, acerca de la
actividad que la dirección desempeña.306
La rendición de cuentas se interrelaciona con la subordinación, como categoría de la
disciplina partidista, al ser sometidas todas las instancias del Partido a este proceso.
Coincide el principio el centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
con la idea de Lenin que el contenido de la rendición de cuentas es la función que
realiza cada uno de sus militantes en el contexto laboral.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con la concepción de Lenin sobre la rendición de cuentas en lo referido a: el valor,
características, los actores sujetos a ella y en el contenido de la rendición de cuentas
y enriquece el principio con una particularidad acerca de su valor. Gramsci no se
refiere a este importante contenido del principio.

105
2.3.6- La elegibilidad
En lo coincidente del principio del centralismo democrático en el Partido Comunista
de Cuba con las concepciones de Lenin y Gramsci, están el carácter electivo de
todos los cargos del Partido y que el sentido de este carácter es de abajo hacia
arriba. Los organismos y organizaciones del Partido comienzan a integrarse con el
proceso de reestructuración, a través de la elección, se introduce primero en los
Núcleos de Revolucionarios Activos307 y a partir de ellos, en toda la estructura con
apego al principio del centralismo democrático.308
Desde su Primer Congreso, la elección de su Comité Central y del Secretariado se
realiza de manera directa en esta magna reunión.309 Al igual que en la concepción de
Lenin, las salidas del Comité Central han sido aprobadas por el Congreso, en su
renovación o aprobando la solicitud de renuncia a esa condición, como lo establece
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba.
Al respecto, el principio del centralismo democrático es enriquecido con una
particularidad al introducirse en el Sexto Congreso, que luego de ser elegidos los
miembros de los Comités del Partido, “(…) en todos los niveles, deben presentar su
renuncia, a esta condición cuando consideren que dejaron de existir las razones por
las cuales fueron elegidos, (…)”310 decisión que se ajusta con la necesidad de buscar
mayor efectividad en los organismos de dirección del Partido para responder y
cumplir eficientemente sus funciones y tareas manteniendo las cualidades de
quienes los integran.
Coincidiendo con las concepciones de Lenin y Gramsci, en el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba predominan las elecciones
directas. Las asambleas para elegir a los organismos intermedios y superiores del
Partido se han integrado a partir de la elección directa de los militantes del núcleo
hasta el nivel regional; a partir de esta instancia, cada nivel elige a sus
representantes. Esto se consolida a la par de la participación de las masas en la
elección de los trabajadores ejemplares y en las asambleas donde los trabajadores
evalúan la actividad de los núcleos, proceder que esencialmente se ha mantenido
hasta la actualidad.

106
Las elecciones indirectas o la cooptación a los organismos electivos deben
producirse solo en condiciones excepcionales. Desde 1965 la elección de los
organismos dirigentes del Partido incluye la renovación o ratificación de los cargos.
El proceso eleccionario de delegados al Congreso del Partido Comunista de Cuba,
es legitimado por la elección de todos los precandidatos a delegados en cada una de
las organizaciones de base. Igual procedimiento se aplica para los miembros del
Comité Central. En ambos procesos todos los propuestos son tenidos en cuenta por
una comisión de candidatura –que, en los niveles intermedios dejó de ser elegida por
su órgano de dirección- y que atendiendo a méritos, condiciones e intereses de
representatividad, selecciona y presenta a quienes deben ser elegidos por las
respectivas asambleas.
Una de las respuestas a los problemas de continuidad la aporta el Sexto Congreso al
enriquecer el principio con la particularidad, de limitar a un máximo de dos períodos
consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos.311
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci en que el Congreso esté compuesto por
una asamblea de delegados elegidos por todas las organizaciones de base, cantera
con la que trabajan las comisiones en cada uno de los niveles, que atendiendo a
determinados requisitos conforman las candidaturas que son presentadas a votación,
a excepción de los delegados directos, militantes elegidos por los trabajadores en los
colectivos laborales de la producción, la docencia y los servicios más importantes de
los territorios.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba la
elegibilidad de los órganos y organismos dirigentes del Partido, como en las
concepciones de Lenin y Gramsci, también se ajusta a las condiciones de la lucha
política y coincide con la idea de Gramsci que su aplicación en los órganos y
organismos dirigentes no es absoluta, sino relativa a las condiciones sociales de la
lucha política.
Coincide también con la idea de Lenin de caracterizar en condiciones de libertad
política al proceso de elegibilidad por, su implantación, posible y necesaria; por la
iniciativa de los comités locales, por la publicidad del carácter electivo y del control

107
general, características cumplidas por las organizaciones de base en centros
laborales, unidades militares, la comunidad, y los organismos intermedios.
En el Comité Municipal la socialización política de las elecciones se circunscribe al
conocimiento y aprobación de las candidaturas en las organizaciones de base que se
les subordinan, mucho mayor que la que se alcanza en el proceso de elección para
los organismos ejecutivos de los Comités Provinciales y Central. En los organismos
intermedios la información a través de los medios de socialización política, se reduce
a dar a conocer a los elegidos en las asambleas.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con ambos dirigentes al enfrentar en su seno el comportamiento negativo de algunos
de sus militantes elegidos como cuadros y que han demostrado cierto oportunismo,
arribismo y acomodamiento, actos por los que han sido separados de sus cargos en
los diferentes niveles de dirección del Partido.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba resalta
como elemento novedoso y particular, la construcción de un partido político por
varios agentes socioclasistas establecidos en el poder, utilizando un método de
masas para el ingreso, a partir del voto electivo en los colectivos laborales, que
otorgan la condición de ejemplar para ser procesados para miembros del Partido,
siempre que la organización partidista manifieste su interés y el elegido acepte
cumplir voluntariamente los Estatutos de la organización, pero que no es posible sin
el reconocimiento de las masas.
La elegibilidad pasa a ser un instrumento de poder en manos de las masas para
fortalecer las filas del Partido. Igualmente el principio del centralismo democrático en
el Partido Comunista de Cuba incorpora la idea de Lenin de no violar desde su
Primer Congreso el carácter electivo en todos los niveles de su estructura de
dirección y mucho menos, lo ha puesto a decisión de una instancia partidista
internacional.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba Partido
Comunista de Cuba en coincidencia con ambos se le otorga el derecho a todos los
militantes, sin distinción, de elegir y ser elegido para todos los cargos en las
organizaciones de base, organismos y órganos de la estructura del Partido, a partir

108
del control general sobre ellos, derechos que quedaron definidos desde su Primer
Congreso como parte de la participación política del militante dentro del Partido: “(…)
Votar; (…) Elegir y ser elegido;(…),312 y como criterios de elección tener en cuenta las
cualidades de revolucionarios capaces que deben estar presentes en los militantes
elegidos.
El Partido Comunista de Cuba, de una u otra forma, toma en cuenta las mismas
cualidades para elegir,313 consideradas por Lenin y Gramsci, y lo hace en diferente
orden y de acuerdo a las exigencias de la realidad. En el proceso de reestructuración
de todos los núcleos en un municipal o seccional se concluye con la elección de sus
dirigentes, atendiendo a los más calificados, los más decididos, más capaces, y más
entusiastas314 en la organización de base, el seccional o municipal estructuralmente
subordinados a la dirección de la Comisión Regional Provisional.315
El principio electoral seguido para cada uno de los organismos intermedios del
Partido y para la conformación del Comité Central durante el Primer Congreso, se
concreta en el trabajo de la comisión de candidatura, designada por la Comisión
Preparatoria Central y aprobada por los delegados al Congreso, esta enfrenta el reto
de renovarlos, a partir de las propuestas de las organizaciones de base a los
diferentes plenos bajo el principio de llegar al cargo por los extraordinarios méritos
históricos y personales acumulados en virtud del trabajo que en esos momentos
realizaban y no por aspiraciones personales.316
El Cuarto Congreso sustenta además la elegibilidad en la renovación sistemática de
los integrantes de los organismos y la continuidad de la dirección, propiciando la
actuación simultánea de las generaciones que protagonizan la Revolución sobre la
base exclusiva del mérito y la capacidad (…).317
El Sexto Congreso del Partido enriquece el principio del centralismo democrático con
la particularidad de cambiar el requisito de elección que había predominado para
integrar el primer Comité Central referido al reconocimiento “a la trayectoria de lucha
de los elegidos”, “al concepto de que en esencia, esa categoría representa una
enorme responsabilidad frente al Partido y el pueblo, en el control y aplicación de la
política trazada, lo cual posibilita una utilización más activa del Comité Central, en el
análisis de los principales temas de la vida del Partido y la nación. 318 En

109
correspondencia con ello, la Primera Conferencia Nacional se propuso tener al frente
de las Organizaciones de Base al militante más idóneo.319
En la intención del proceso de elección, el principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba comparte la idea de Gramsci acerca de garantizar con la
elección en el Congreso que los criterios para la formación de los organismos de
dirección se correspondan con un proceso real de formación de una vanguardia
ligada a las masas, que debe lograrse por la inserción continua de los elementos que
surgen de lo profundo de ellas, y que aseguren la continuidad y la acumulación
regular de las experiencias.
No así con la idea de Lenin, quien considera que de las masas debe salir el mayor
número posible de obreros capaces de dirigir, pues condicionado en parte por las
características actuales de la economía cubana en la que el sector terciario tiene un
papel sumamente importante, que provoca que las organizaciones de base
vinculadas directamente a la producción no sean mayoría en el Partido, 320 y que
incluso aquellas pertenecientes al sector productivo y de servicios sean dirigidas por
militantes que se desempeñan en la actividad administrativa.321
No obstante, el Sexto Congreso del Partido llama a resolver a través de la
elegibilidad los problemas de continuidad, rejuvenecimiento sistemático y la
promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base
del mérito y las condiciones personales, en toda la cadena de cargos administrativos
y partidistas. Estas decisiones se asocian también a la llegada a determinados
puestos de dirección de compañeros sin condiciones, muchos de ellos sometidos a
elección por las respectivas comisiones de candidaturas evidentemente marcadas
por criterios mecánicos y personales.322 La elección al Sexto Congreso y a la Primera
Conferencia Nacional del Partido deja atrás la práctica sostenida hasta el Quinto
Congreso de la elección de delegados directos.
Respecto a la cooptación y la elección indirecta, el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba se diferencia de ambas concepciones,
de Lenin que acepta la cooptación con determinadas exigencias en un momento
concreto del desarrollo del Partido, y luego la admite solo en casos
excepcionalmente previstos y de Gramsci, quien considera que los incrementos en la

110
cooptación contradicen el trabajo del centro en aras del desarrollo de la capacidad
política de las organizaciones de base y de cada uno de los compañeros que la
integran,323 porque va de la excepcionalidad definida en el Primer Congreso del
Partido324 al incremento de los por cientos de utilización entre el Cuarto,325 Quinto326 y
Sexto Congresos.327
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con la idea de Lenin que la representatividad en el Congreso debe medirse por la
proporción entre el número de obreros organizados en las agrupaciones
socialdemócratas de cada lugar y los presentes en el Congreso y por estar en él,
más de la mitad de los Comités del Partido existentes en el momento que el
Congreso se reúna.
El Primer Congreso define que para que “(…) sea válido debe constituirse con un
número de delegados que representen a más de las dos terceras partes de los
militantes y aspirantes (…)”.328 Cada uno de los seis Congresos del Partido
Comunista de Cuba cumple con este precepto de representatividad. El carácter
clasista del Partido y su definición como vanguardia organizada de la clase obrera no
excluye la presencia en él, del resto de las clases, y permite seguir la política de
alcanzar en su composición social y representación en los órganos y organismos
superiores la mayor representación obrera.
A diferencia de la idea leninista que la garantía de la verdadera representatividad en
el Congreso está en el número de obreros, en el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, por las coyunturas y por su amplia
base social, la mayor representación obrera del Congreso solo se logra, entre el
Segundo y Quinto Congreso; no en el Sexto Congreso,329 cuando su composición
privilegió la preparación económica de los seleccionados por encima de la
composición clasista. “Sobre la composición obrera del Partido Comunista de Cuba y
su representación en los Congresos”, se puede profundizar en el anexo siete.
En el Partido Comunista de Cuba no ha sido necesario identificar los factores que
puedan amenazar en el principio del centralismo democrático, la representatividad de
la mayoría, dado que las decisiones y objetivos propuestos en cada uno de los
Congresos y en los organismos superiores, ha contado con el apoyo unánime de

111
todo el Partido y mayoritario del pueblo. Sin embargo, la cooptación como práctica
extendida y las fallas en la selección y designación de dirigentes, han estado
presentes entre los factores que en las experiencias de Lenin y Gramsci han
amenazado la representatividad de la mayoría.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, al igual
que en la concepción de Lenin, ofrece un método para la elección en las
organizaciones de base, organismos y órganos de dirección que lo integran, el que
ha adecuado a las exigencias de cada momento histórico. En los inicios del proceso
de construcción del Partido se establecen procedimientos para la elección de los
comités seccionales que fortalecen el principio,330 y que en lo adelante se fueron
adaptando a las exigencias de la realidad.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la elegibilidad en lo referido a: el
comportamiento de los elegidos, los criterios y cualidades a tener en cuenta para la
elección, los cargos electivos, el sentido del carácter electivo, el tipo de elección, la
composición del Congreso, la elección del organismo central, el derecho de elegir y
la elección fuera del Partido para construirlo.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci el principio, coincide
con las ideas de ambos respecto a: las características de la elegibilidad y las
condiciones de lucha y se diferencia de las ideas de ambos respecto a la cooptación
y la elección indirecta y coincide con las ideas de Lenin sobre el comportamiento de
la elección, el método para la elección y la representatividad en el Congreso y con la
de Gramsci sobre la intención del proceso de elección. Se enriquece a su vez el
principio con cuatro particularidades acerca de: el tipo de elección, la elección fuera
del Partido para construirlo y los criterios y cualidades a tener en cuenta para la
elección.
2.3.7- La libertad de expresión
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
corresponde a la necesidad de hacer compatibles a lo interno la discusión y polémica
ideológica con la organizativa, su conducción y orden se manifiesta en la estructura
de los organismos intermedios en unificar en una misma esfera de trabajo, las

112
actividades políticas y de organización del Partido y en la constante discusión de
materiales ideológicos con la militancia. Coincide con las concepciones de Lenin y
Gramsci en exponer criterios valorativos sobre el comportamiento de la libertad de
expresión y se diferencia de ambas concepciones en el contenido de dichas
apreciaciones.
La Primera Conferencia Nacional del Partido reafirma su vocación a favor de la
necesaria libertad de expresión dentro y fuera del Partido, señala la necesidad de un
clima de máxima confianza y de condiciones a todos los niveles para el más amplio y
sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno del Partido, como en su relación
con los trabajadores y el pueblo. Se proyecta en su objetivo catorce por un adecuado
ambiente de trabajo, como condición para el respeto y la confianza, como premisas
para dialogar, debatir, criticar y asegurar un estilo cada vez más participativo y
democrático en la toma de decisiones, establece una relación que debe construirse,
de manera estable, entre el ambiente laboral, la libertad de expresión y el estilo en la
toma de decisiones, ratificada por Raúl Castro Ruz en su clausura.331
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con ambas concepciones en distinguir la amplia actividad política, las discusiones y
el control, como métodos de educación de los nuevos miembros reclutados y los
pone en práctica como parte de la preparación política e ideológica de los nuevos
ingresos, entre los que se destacan los cursos que se han llevado a cabo desde las
primeras Escuelas de Instrucción Revolucionarias, hasta las actuales Escuelas
Municipales del Partido.
Del mismo modo, el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, coincide con las concepciones de ambos comunistas en las consecuencias de
la falta de discusión y polémica dentro de la organización, con Lenin, cuando entre el
Primer y Cuarto Congreso no hace referencia explícita a dichas consecuencias, por
existir una casi unánime correspondencia entre las ideas políticas e ideológicas del
líder histórico de la Revolución, la dirección del Partido y la militancia a todos los
niveles, lo cual condicionó la unidad política y de acción de la organización y su
militancia.

113
Comparte la idea de Gramsci sobre la necesidad del debate para evitar divisiones,
dogmas y alejar el Partido de los verdaderos intereses de las masas, expresada en el
amplio proceso de discusión y polémica del llamamiento al Cuarto Congreso con el
objetivo de la búsqueda de consenso del Partido con el pueblo acerca del futuro del
sistema político cubano revolucionario, patriota y socialista, constituyendo una
particularidad que enriquece el principio del centralismo democrático por su
expresión concreta de significación y de necesidad política.
Esta tendencia en la falta de discusión y polémica, así como la irregularidad y falta de
convocatoria al desarrollo de los Congresos constituyeron terreno fértil para que
sobreviniera una etapa en la que la insuficiente discusión y polémica, dentro de la
organización partidista, condujera a un debilitamiento del papel dirigente del Partido
en los niveles intermedios y de base, lo que comienza a cambiar desde el 2007, con
la iniciativa y la propuesta de ideas desde los niveles superiores de la dirección del
Partido, que enriquecidos por el debate y la polémica con el pueblo, alcanza su más
alta cima en la discusión de los Lineamientos de la Política Económica y Social de la
Revolución y el Partido de los que parte la actualización del Modelo Económico
Socialista Cubano.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, se
comparte la concepción de Lenin que siempre habrá discusiones y lucha, lo que se
necesita es encuadrarlas dentro del marco del Partido,332 y a la vez se diferencia en
no ser el Congreso el actor que conduce el debate político e ideológico.
En los inicios de su construcción del Partido, el actor que conduce la opinión y el
debate es la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, y
a partir de 1965 su Comité Central. En ellos, el papel esencial lo tiene el máximo líder
del Partido y la Revolución, de la manera en que se comunica con la masa en la
búsqueda de su opinión y apoyo, en una práctica constante mantenida en su
desarrollo posterior.
Se aportan como particularidades que enriquecen el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, que el Comité Central y su Buró
Político,333 constituyen los actores que dentro de la estructura del Partido conducen la
opinión y el debate, cuya trascendencia alcanza la sociedad.334

114
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba al igual
que Lenin, garantiza el derecho de cada militante a remitirse de cualquier manera al
organismo superior, para expresar su opinión, y responsabiliza a este con mantener
una comunicación directa con sus militantes a través de sus cuadros.
En esa dirección establece los derechos de poder demandar, instar ante los
organismos superiores en caso de desacuerdo, exponer su opinión en la prensa del
Partido, plantear cuestiones y dirigir preguntas, solicitudes y propuestas a cualquier
instancia, comprendida la del Comité Central y recibir respuesta concreta y oportuna
de estas, además de poder criticar en las reuniones, asambleas y Congresos y
participar en las reuniones en las que se discuta su trabajo, derechos recogidos en
los Estatutos del Primero,335 y ratificados en el resto de los Congresos.
El Cuarto Congreso establece la obligación del Partido de “(…) propiciar que en su
actuación, funcionamiento y estructura encuentren espacio las sugerencias,
opiniones, puntos de vista y aspiraciones legítimas de aquellos a quienes
representa.336 En esta dirección enriquece el principio del centralismo democrático en
el Partido Comunista de Cuba, en la relación Líder-Partido-Masa, con la
particularidad de exigir la concreción de ese vínculo indisoluble en la capacidad de
sus cuadros y militantes para aprender del pueblo, estar atentos a sus valoraciones,
criterios y opiniones, e incorporar a la propia actividad partidista, como estilo, el
diálogo permanente con las masas.337
Del mismo modo lo enriquece en la relación Partido-Masa al aportar la particularidad
que las organizaciones de base en su actuación directa con las masas, como parte
de su estilo de trabajo, hacen partícipe a estas de sus principales tareas y acuerdos,
recogen sus sugerencias y proposiciones y someten su labor partidista, al juicio
crítico de estas, además de invitarlas a sus reuniones cuando en ellas se prevea
tratar asuntos cuyos análisis puedan ser enriquecidos por sus opiniones y
sugerencias.338
En el Partido Comunista de Cuba el principio del centralismo democrático incorpora
la idea de Lenin de reconocer la condición de miembro del Partido no solo al que
forma parte de una organización de base en una fábrica y distrito, sino también a
quien realiza trabajo para organizar reuniones, publicaciones, discutir o aquel que

115
practica ampliamente en su organización de base y en la estructura del Partido
correspondiente, la libre discusión de sus cuestiones, aunque esto último esté en el
discurso de los líderes y no explícitamente recogido en sus documentos rectores.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la libertad de expresión en lo referido
a: las consecuencias por la falta de discusión y polémica, la necesidad de la
polémica ideológica y la polémica organizativa, la libertad de expresión como método
de educación y los criterios valorativos sobre el comportamiento de la libertad de
expresión.
Ante las diferencias en las concepciones de ambos, coincide con las ideas de Lenin
sobre el derecho del militante a comunicarse con el organismo superior y la condición
de miembro del Partido. Se enriquece a su vez, con cuatro particularidades acerca
de: las consecuencias por la falta de discusión y polémica, el actor político que
conduce la opinión y el debate y el derecho del militante a comunicarse con el
organismo superior.
2.3.8- El ejercicio de la crítica y la autocrítica
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, reconoce
como en las concepciones de Lenin y Gramsci que la capacidad de criticar está en el
ejercicio de la autocrítica de quien la realiza y de su interrelación con el compromiso
de transformación de la realidad. A ello traslada nuevas dimensiones cuando ratifica
la autocrítica como elemento de la inconformidad revolucionaria y base de la crítica.
En él se prefiere la autocrítica a la autocomplacencia, se resalta la inconformidad
consigo mismo como cualidad del revolucionario,339 se significa el papel de la crítica y
la autocrítica como los peldaños en los que debe descansar la formación de los
comunistas y del Partido y se llama a desarrollarla en forma consecuente cuando sea
necesario, señalando errores, deficiencias y debilidades.
En los inicios de su construcción, este fue un principio que se incorporó a los
requisitos ya establecidos para el ingreso a los Núcleos de Revolucionarios Activos.
A partir del Segundo Congreso, en cada uno, se ratifica este ejercicio como
instrumento esencial para enfrentar y resolver las debilidades y deficiencias
individuales y colectivas de los cuadros340 y se ajusta a las necesidades que

116
demanda la formación ideológica de los militantes en el núcleo del Partido, cuando
este “Utiliza la crítica y la autocrítica para poner al descubierto los defectos y errores,
encontrar sus causas, corregirlos y erradicarlos (…) contra (…) toda otra
manifestación incompatible con la moral socialista, que se produzca en su
jurisdicción o fuera de ella (…)”.341
Este Congreso plantea además que “Como norma permanente en las relaciones
partidistas, deben ser aplicadas, sin que constituyan sanciones, la llamada de
atención y la crítica, individual o colectiva, al militante o aspirante que incurra en
faltas leves”,342 lo cual enriquece las relaciones de poder y dirección de forma
particular, al tiempo que el Tercer Congreso lo proyecta como elemento desarrollador
y formador del actor político por constituir, “(...) su práctica (…) un elemento
insustituible del desarrollo político de sus cuadros y militantes”.343
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci en la necesidad de señalar los errores con
precisión, como parte del contenido y la forma del ejercicio de la crítica y la
autocrítica. En el Segundo Congreso se reconoce que estas no se practican en la
medida necesaria en la vida cotidiana de las organizaciones de base y organismos
de dirección del Partido,344 en el Tercero se señala que las consecuencias por la
ausencia de crítica y autocrítica y las deformaciones que se han producido en su
ejercicio parten de entender “(…) la crítica y la autocrítica en un plano puramente
teórico, totalmente desvinculada de la práctica concreta, de su actuación personal,
ligadas con los defectos de los demás, pero no con los propios (…)”.345
En el Sexto Congreso se señala el insuficiente ejercicio por las organizaciones de
base y los organismos de dirección de la crítica y la autocrítica, el no practicarse en
forma correcta, oportuna y en el lugar adecuado, que no todos los militantes ejercen
ese derecho y que algunos se consideran exentos de ser criticado, la aceptación de
autocríticas que son puras justificaciones y el poco enfrentamiento a las acciones de
represalias contra los que critican.346
Cada uno de los Congresos ha valorado los esfuerzos realizados por elevar la
calidad de su ejercicio y se ha llamado a la necesidad de eliminar las deficiencias en
su concreción y a su revitalización constante.

117
La Primera Conferencia Nacional define con precisión el papel que le corresponde a
las Organizaciones de Base respecto a la implementación y cumplimiento de los
Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, llamando
a que “(…) se enjuicie críticamente el papel que el propio Partido desempeña en esa
actividad”.347
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, se es
coincidente con la idea de Lenin de observar un mayor valor en el contenido de la
autocrítica por su posibilidad para fortalecer al militante y mantener su condición de
revolucionario, cuando es él quien pone al descubierto sus deficiencias y
potencialidades. Se coincide también con la idea de Gramsci al relacionar la crítica
con la capacidad de hacer juicios, juzgar hechos y acontecimientos, al estar todo el
Partido obligado a “(…) ejercer la crítica y la autocrítica sobre los defectos y errores
que se observen en el trabajo (…)”,348 además de promover su práctica por el pueblo
en los procesos convocados por el Partido que anteceden a cada uno de los
Congresos y durante su desarrollo por los delegados y líderes del Partido.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba se
coincide también con la idea de Lenin, que precisa la contribución de la crítica, en
aprender de cada error y experiencia, en el sentido de demostrar capacidad para
superar los viejos y nuevos errores cometidos, que no hay obra de hombres y
pueblos sin errores, que no hay que avergonzarse de los errores y contar con el valor
de profundizar y analizarlos para corregirlos a tiempo.349
De igual forma, el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de
Cuba, incorpora la idea de Gramsci acerca de que toda Revolución es precedida por
un intenso trabajo de crítica; la Revolución cubana sostenida y permanentemente ha
sometido su obra a un análisis crítico, que tiene su cima en los Congresos del
Partido. En el Informe Central al Primer Congreso se reconocieron los errores de
idealismo y voluntarismo que prevalecieron durante los primeros años, no siendo así
en el Tercer Congreso del Partido, donde conjuntamente con su realización en el
tiempo, Fidel Castro Ruz convoca, en histórico discurso público, a todo el país a un
proceso de rectificación de errores y tendencias negativas dirigido contra el
tecnocratismo económico que erigía en panacea de bienestar y desarrollo del país

118
los mecanismos económicos por sí solos, a la par que negaba el papel del trabajo
político e ideológico del Partido.
Al caracterizar el ejercicio de la crítica y la autocrítica, el principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba, como Lenin, ejercita la autocrítica
como base de la crítica libre entre militantes; convoca a ser autocrítico y mantener
una actitud receptiva y reflexiva ante la crítica de los demás, a la vez que reconoce
entre los problemas que pueden conducir al Partido al burocratismo y a la inactividad:
el formalismo, el exceso de justificación y la represalia desde el poder. Coincide
también con la idea de Gramsci, en tanto su ejercicio se desarrolla como capacidad,
al crearse una meta, juzgar los hechos y los acontecimientos, en sí y por sí mismos.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, no
incorpora la idea de Lenin de ejercer la crítica acerca de la vida de todo el Partido,
sino que la exige y concreta la crítica directa o en el seno del núcleo en el nivel y
lugar donde se desempeña el militante y la organización de base.350
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre el ejercicio de la crítica y la
autocrítica en lo referido a: la capacidad de criticar y el papel de la crítica y la
autocrítica. Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci el principio
incorpora las ideas de ambos sobre el alcance del contenido y la forma de este
ejercicio, el valor de su contenido, sus características, las consecuencias de su
ausencia y la contribución política del ejercicio de la crítica y la autocrítica. Se
enriquece a su vez el principio con una particularidad acerca del papel de la crítica y
la autocrítica.
2.3.9- La dirección colectiva
En el Partido Comunista de Cuba el principio del centralismo democrático considera
el funcionamiento colegiado de los órganos centrales del Partido como condición
para la consolidación de su papel dirigente y se enriquece con la particularidad de
apreciar la dirección colectiva como condición necesaria para evitar las más mínimas
manifestaciones de fracciones o grupos, a lo cual se refiere Raúl Castro cuando
llama a fortalecer el espíritu democrático y el carácter colectivo del funcionamiento de
sus órganos de dirección, práctica presente en su construcción.

119
En la reestructuración de las seccionales, la Comisión Regional Provisional tiene
entre sus tareas la de “(…) 5) Orientar, controlar directamente la actividad de los
núcleos del Partido que fueron constituyéndose”,351 mientras la Dirección Nacional
orienta “(…) desenvolverse en este trabajo conforme al método de la dirección
colectiva”.352 La dirección colectiva tiene un positivo comportamiento en el Comité
Central, así lo valora Fidel Castro Ruz cuando asegura que esta se cumple en el
seno de la dirección del partido.353
El Segundo Congreso reconoce que las decisiones que se adoptan y se concretan
son resultado de la dirección colectiva del Comité Central que en uno de los casos
establece las normas de representación y las formas de elección de los delegados al
Congreso,354 así como el proyecto del orden del día para el desarrollo del Congreso,
al que los delegados, una vez reunidos, pueden proponer y decidir modificaciones y
finalmente aprobarlos.355 El Sexto Congreso reafirma el papel del Comité Central y el
ejercicio de su dirección colegiada cuando propone utilizarlo como foro para analizar
de modo colegiado, sin asomo de formalismo, los principales temas de la vida del
país.
La Primera Conferencia Nacional del Partido al expresar que “Los principios del
centralismo democrático, la dirección colectiva y la responsabilidad individual, son
pilares de la organización y de la estructura del Partido, mantienen plena vigencia y
en ellos se sustenta la vocación de perfeccionarlo”,356 le otorga a la dirección
colectiva una prioridad no alcanzada antes, pues se combina con la responsabilidad
individual y se equipara con el centralismo democrático, lo que resulta novedoso
respecto a los anteriores Congresos y una particularidad en el desarrollo de la
dirección colectiva que enriquece el principio del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci al apreciar la dirección colectiva y la
responsabilidad individual como requisitos de la actividad revolucionaria y en la
necesidad de organizar toda la fuerza del Partido desde un órgano colegiado como el
Comité Central, que establece en sus normas la responsabilidad de cada miembro
ante todo el Partido.

120
El principio incorpora la idea de Gramsci al reconocer en varios momentos de su
construcción y desarrollo el incumplimiento de estas responsabilidades y rectificarlas,
ocasiones en que se le ha relacionado con las competencias de quienes las
desempeñan. Fidel Castro Ruz ha abordado en varias ocasiones la necesidad del
cuadro competente en su desempeño y la Primera Conferencia Nacional del Partido
plantea como necesidad la de tener como secretario general de las organizaciones
de base al militante más idóneo para esa tarea.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de ambos comunistas en proclamar el carácter colegiado de la
dirección en la estructura del Partido y con la idea de Lenin de hacerlo extensivo a
todo el Partido. En los balances provinciales que se realizan en 1964, se identifica
entre las dificultades que limitan el trabajo de los organismos intermedios del Partido,
la necesidad de no centralizar las tareas en los cuadros profesionales y mejorar el
trabajo colectivo.357 Se resalta la obligación de aplicar las normas de la dirección
colectiva, formando un todo único, con la responsabilidad individual de cada uno de
los integrantes de estos organismos y las organizaciones de base del Partido.358
Esta organicidad es una particularidad que enriquece el principio del centralismo
democrático en la dirección colectiva, y que al relacionarlo con la responsabilidad
individual la coloca en una dimensión mayor, además de que sitúa el Partido como
una organización unitaria de dirección y de liderazgo colectivo, es decir, devela una
nueva expresión de la relación Líder-Partido, en la que -según Fidel- los líderes y los
hombres, considerados individualmente importen cada vez menos.359
Para el Partido Comunista de Cuba, como en las concepciones de Lenin y Gramsci,
la dirección colectiva constituye parte inseparable del principio del centralismo
democrático en cada uno de los órganos y organismos de dirección del Partido y, a
diferencia de Lenin, también en la sociedad, por no renunciar el Partido Comunista
de Cuba al ejercicio de esta ni en las condiciones más extremas.
El Partido, desde sus inicios, define que los acuerdos de los Núcleos de
Revolucionarios Activos, deben ser resultado de la discusión colectiva. El centralismo
nacional, que se desarrolla dentro del proceso de unidad de todas las fuerzas
revolucionarias y la capacidad demostrada hasta ese momento por el joven Partido

121
de vencer todos los obstáculos en aras de alcanzarla, permite introducir la dirección
colectiva como parte del contenido del principio del centralismo democrático. La
Primera Conferencia Nacional la fortalece.
Respecto a las bases para desplegar la dirección colectiva como necesidad, el
principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, comparte las
ideas de ambos, las de Lenin, cuando trabaja por la organización, disciplina y el
desarrollo de las fuerzas revolucionarias, con las que discute y elabora
colectivamente las normas y reglamentos de organización del trabajo, en los que se
establece la responsabilidad de cada miembro ante todo el Partido. La de Gramsci
para enriquecer el principio con la particularidad de situar esta en la actividad de
dirección del Partido sobre las amplias masas, en la manera en que no solo cada
órgano, organismo y organización de base debe analizar cada situación y tomar
iniciativa, sino también cuando los miembros del Partido trasmiten o defienden la
política acordada en la organización.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba coincide
con las concepciones de ambos acerca de la actividad práctica en la dirección
colectiva del Comité Central, de discutir y elaborar en toda la estructura del Partido y
de trabajar con más eficacia en la conducción de todo el trabajo organizativo e
ideológico desde sus departamentos para garantizar el control del cumplimiento de
los acuerdos del Sexto Congreso del Partido.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la dirección colectiva en lo referido a:
el tipo de funcionamiento de los órganos y organismos centrales del Partido, la
posición ante la dirección colectiva, el valor de esta y la responsabilidad individual
para la actividad revolucionaria y la concreción del carácter colegiado en la estructura
del Partido.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci el principio incorpora
las ideas de ambos referidas a la base para la capacidad de dirección colectiva y el
papel del Comité Central para su realización. Enriquece con cuatro particularidades
acerca del tipo de funcionamiento de los órganos y organismos centrales y la
concreción del carácter colegiado en la estructura del Partido.

122
2.3.10- La interrelación de la información entre los organismos y
organizaciones de base del partido y viceversa
El Partido Comunista de Cuba como Lenin y Gramsci, reconoce la información entre
los organismos y organizaciones de base como un elemento del contenido del
principio del centralismo democrático, resalta el papel de la calidad de la información
entre los organismos y organizaciones de base en el sentido de que la efectividad de
la labor del centro dirigente depende de la veracidad de la información entre los
organismos y organizaciones de base.
En el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, se
comparte con las concepciones de Lenin y Gramsci la importancia de la información
para el trabajo que exige de informes precisos y ciertos al centro y de este a la base
y denuncia la falta de veracidad en las informaciones, fundamentalmente aquellas
rendidas por las instituciones del Estado, sobre las que ha faltado un sistemático
control. Sobre la centralización y descentralización de la información, el principio del
centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide con la idea de
Lenin de centralizar la información hacia el centro del Partido y la descentralización
de esta a todo el Partido en general y de la información en un sentido bidireccional
del centro a las organizaciones y de estas al centro, con lo que se favorece la
creación y orientación de la opinión pública, dentro y fuera del Partido.
Desde los inicios de su construcción, el Partido define que los Núcleos de
Revolucionarios Activos deben trasmitir información a los organismos dirigentes
intermedios y superiores, a la vez que los superiores deben trasmitirla a los inferiores
con la intención de encontrar en la masa una respuesta o aprobación, información
muchas veces trasmitida directamente por su líder en las asambleas multitudinarias
celebradas en plazas públicas como la de la Revolución en la capital o en otras del
resto del país. Junto a la reestructuración se desarrolla el proceso de depuración en
los Núcleos de Revolucionarios Activos con el que se introduce el principio de
informarse de las masas, el de conocer la opinión de los obreros sobre el trabajo de
los organismos de base y la dirección política en los seccionales, municipios y
regiones que, aunque no sustituye la información entre los organismos y

123
organizaciones de base del Partido, sí le hace una importante contribución a este
proceso.
En el documento “Algunas consideraciones para la constitución de las Comisiones
Provisionales del Partido”, se establecen como requisito el aseguramiento de la
información regular de los militantes sobre su gestión de dirección a los organismos
superiores y de este modo se relaciona la información con la rendición de cuentas.360
En el Primer Congreso, la información entre los organismos inferiores y superiores
del Partido adquiere otra dimensión, al llegar a estos desde las masas, a través de
sus miembros, a los que se les plantea ”(…) prestar la debida atención a las
opiniones, críticas, proposiciones y reclamaciones de las masas e informarlas a las
correspondientes instancias del Partido (…)”;361 con lo que se ratifica una concepción
que, desde el 23 de septiembre de 1967, se estableció como particularidad que
enriquece el principio del centralismo democrático: con lo que denomina Sistema de
Opinión del Pueblo, recoger la información que se genera en el pueblo sobre los
principales asuntos de la economía, la política y la sociedad cubana en general.
El Primer Congreso marca una nueva etapa para el desarrollo y fortalecimiento de un
Partido de militantes comunistas, que responden en su accionar por sus miembros y
por toda la masa que representa. La organización de base del Partido, se nutre de
las masas y vela por las cualidades de los dirigentes en el lugar donde están
enclavadas, analizando “(…) de manera permanente el estado de ánimo de los
trabajadores, sus opiniones, inquietudes y demandas, e informa de ello a los
organismos superiores del Partido, sin perjuicio de las medidas que adopte o
proponga al respecto (…)”.362
Esto fue ratificado por el Tercer Congreso que reafirmó la significación que tiene para
el Partido informarse del pueblo y definió como un deber de primer orden para sus
organismos a cualquier nivel “(…) atender y canalizar las quejas, opiniones y
sugerencias que les hagan llegar los trabajadores u otros ciudadanos del país, a los
que debe dar respuesta concreta y oportuna de acuerdo con su competencia (…)”. 363
Este Congreso reincorporó a las normas el precepto, eliminado en el Segundo
Congreso, sobre las información general a los trabajadores acerca de lo discutido y
proyectado por los comunistas en sus asambleas de balance.364

124
El Cuarto Congreso del Partido da prioridad desde la información a la preparación de
los cuadros, militantes y el pueblo en general, al responsabilizar a los buroes
ejecutivos a todos los niveles con propiciarles a estos una amplia información, acerca
de los temas y situaciones discutidas en sus reuniones y en los plenos de sus
respectivos comités, así como también preparar al cuadro para llegar a las masas
con la información, captarla dentro de ellas y trasmitirla a los niveles superiores del
Partido en la medida que este sea capaz de tomar en cuenta en los análisis, los
criterios y estados de opinión existentes en la población sobre los aspectos objeto de
discusión.365 La Primera Conferencia resalta la importancia de la información al
considerar en el objetivo primero, la conveniencia de que los miembros de los
comités, en todos los niveles, cuenten con la información necesaria que les permita
ejercer acertadamente sus deberes y responsabilidades, al igual que los diferentes
actores dentro y fuera del Partido, por lo que ratifica con el séptimo objetivo lo
propuesto en el Cuarto Congreso de garantizar la aplicación de un sistema ágil y
oportuno que permita brindar una mayor información a los militantes, los trabajadores
y la población sobre los análisis y decisiones de los organismos del Partido,
relacionados con la vida política, económica y social del país y de los territorios.
En el objetivo noventa y ocho recomienda que al acometer tareas de significación
estratégica para el país o un territorio, ofrezca información al respecto y dé
participación a las organizaciones de masas que correspondan y en su objetivo
octavo propone, respecto a los asuntos de la vida interna del Partido, reducir con un
criterio racional el sistema de información y de documentación establecido desde el
Comité Central hasta la base.
Igualmente aparece un elemento de la participación al definir que el núcleo “(…)
promueve relaciones de camaradería entre ellos y con los trabajadores y el pueblo;
(…)366 donde además “(…) la administración se atenga estrictamente al cumplimiento
de las normativas jurídicas vigentes, sin dejar de trasmitir a los organismos políticos
superiores la información pertinente”.367
Según el principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba
todas las publicaciones del Partido, tanto locales como centrales, dependen
incondicionalmente del Congreso y de la estructura de dirección del Partido tanto a

125
nivel central como territorial. En correspondencia con ello, el Órgano Oficial del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba lo constituye el Periódico Granma y
en cada territorio el órgano de prensa subordinado al respectivo Comité Provincial.
La Primera Conferencia Nacional llama a un ejercicio analítico y crítico de la prensa y
a que esta informe de manera oportuna, objetiva, sistemática y transparente acerca
de la política del Partido sobre el desarrollo de la obra de la Revolución, así como de
los problemas, dificultades, insuficiencias y adversidades existentes.
El principio del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba, coincide
con las concepciones de Lenin y Gramsci sobre la interrelación de la información
entre los organismos y organizaciones de base del Partido en lo referido a: la
relación publicación-Partido, la calidad de la información, la veracidad de la
información, el elemento de contenido del principio y el comportamiento de la
veracidad de la información.
Ante las diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci, el principio coincide
con las ideas de Lenin acerca de: la relación centralización-descentralización de la
información y el sentido de la información. Enriquece el principio con una
particularidad acerca de la relación centralización-descentralización de la
información.
En este capítulo se corrobora que el principio del centralismo democrático, en el
Partido Comunista de Cuba se relaciona de modo creador con las concepciones de
Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci, correspondiendo durante su proceso de
construcción y desarrollo con los elementos que sintetizan lo esencial del principio
expresado en las coincidencias referidas a: los presupuestos generales del principio
y los contenidos en la relación de subordinación de los organismos inferiores a los
superiores, la relación de subordinación de la minoría con relación a la mayoría, el
carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones, la disciplina interna, la
elegibilidad, la libertad de expresión, el ejercicio de la crítica y la autocrítica, la
dirección colectiva y la interrelación de la información entre los organismos y
organizaciones de base del Partido, y además, con Lenin, en la rendición de cuentas.
El principio del centralismo democrático, en el Partido Comunista de Cuba durante su
proceso de construcción y desarrollo se relaciona de modo creador con las

126
diferencias existentes en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci,
correspondiendo con las ideas de ambos en los contenidos referidos a: la relación de
subordinación de los organismos inferiores a los superiores, el ejercicio de la crítica y
la autocrítica y la dirección colectiva, así como con las ideas de Lenin en los
contenidos referidos a: la relación de subordinación de los organismos inferiores a
los superiores, la relación de subordinación de la minoría con relación a la mayoría,
el carácter obligatorio del cumplimiento de las decisiones, la rendición de cuentas, la
elegibilidad y la libertad de expresión.
El principio del centralismo democrático, en el Partido Comunista de Cuba se
relaciona de modo creador con las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci, enriqueciéndola con particularidades derivadas de las demandas y
necesidades de su construcción y desarrollo y las condiciones histórico concretas del
período que la distinguen cualitativamente de las nociones desplegadas por sus
predecesores, para convertirse en una concepción sustancialmente transformada en
lo concerniente a: la expresión de la unidad orgánica del principio; la orientación de la
expresión orgánica de este, el medio para lograr la participación activa de los
miembros del Partido y en las relaciones de subordinación de los organismos
inferiores a los superiores; la de subordinación de la minoría a la mayoría; el carácter
obligatorio del cumplimiento de las decisiones; la disciplina interna de la
organización; la rendición de cuentas; la elegibilidad; el ejercicio de la crítica y la
autocrítica; la dirección colectiva; la libertad de expresión y la información entre los
organismos inferiores y superiores.
El principio del centralismo democrático, en el Partido Comunista de Cuba durante su
proceso de construcción y desarrollo se relaciona con las concepciones teóricas de
Lenin y Gramsci, de modo original, descubridor y desarrollador de nuevas
particularidades, derivadas del conocimiento del contenido del principio por parte de
su dirección que, con intuición política, fue revelándolo, redescubriéndolo y
enriqueciéndolo acorde a las exigencias de los problemas de la práctica en cada uno
de los momentos del proceso de su construcción y desarrollo, lo cual es base para
importantes generalizaciones teóricas de una Ciencia Política de enfoque Sur.

127
CONCLUSIONES
Los resultados expuestos en la presente disertación permiten formular las siguientes
conclusiones:
1. Por su valor heurístico, resulta pertinente tener en cuenta la riqueza de las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el papel del
principio del centralismo democrático en la construcción de los partidos
comunistas. Ellas pueden fundamentar nuevos aportes teóricos que
contribuyan al desarrollo de una Ciencia Política de Enfoque Sur.
2. Al analizar y determinar las coincidencias y diferencias en las
concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobre el principio
del centralismo democrático, se pudo fundamentar y develar el modo
creador en que este se incorporó y enriqueció durante el proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba.
3. En la correspondencia entre el objeto, los objetivos y los resultados de la
tesis, se constata la veracidad de la hipótesis, de que el principio del
centralismo democrático, relacionado de modo creador con las
coincidencias y diferencias en las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y
Antonio Gramsci, enriqueció con las particularidades histórico concretas
del proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba.

128
RECOMENDACIONES
1. Que la dirección del Sistema de Escuelas del Partido estime la conveniencia
de incorporar el informe de la presente investigación como material didáctico
auxiliar de la disciplina Dirección Política en el proceso de capacitación en los
cursos regulares y post grados a los cuadros políticos, su reserva y para su
personal docente.
2. Que la dirección del Sistema de Escuelas del Partido valore la posible
publicación de la presente tesis, junto a la monografía y la selección temática
resultante de la presente investigación y se emplee como base material de
estudio.
3. Que el Comité Central, el sistema de escuelas del Partido y el Grupo de
Ciencias Políticas de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas
estimen utilizar los resultados expuestos en el informe de la presente
investigación, como fuente bibliográfica para el desarrollo de otras
investigaciones que posibiliten constatar empíricamente el comportamiento del
principio del centralismo democrático entre los órganos y organismos de
dirección del Partido en sus niveles intermedios y en otros actores del sistema
político cubano.

129
NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1
Tonelli, Luís (1992), "Partidos políticos y modelos de democracia", Secretaría de Publicaciones
CECSO, UBA, Buenos Aires.
2
Sartori Giovanni (1980), Partidos y Sistemas de Partidos, Madrid: Alianza editorial y Gunther,
Richard y Montero, José Ramón, Political Parties, Old concepts, and new challenges, Oxford:
Oxford University, Press, 2002.
3
Von Beyme, Klaus (1986), Los partidos políticos en las democracias occidentales, Centro de
Investigaciones Sociológicas, Madrid (versión original 1982) y Panebianco, Ángelo (1990), Modelos
de Partido, Alianza Universidad, Madrid.
4
Gianfranco, Pasquino: «Sistemas de partido,» En Diccionario de Política, L-Z, de Norberto Bobbio y
Nicola Matteucci, Redacción Gianfranco Pasquino, pp. 1506-1514, Madrid: Siglo XXI de España
Editores, S.A., 1983, p. 1507.
5
Malamud Andrés: Partidos políticos, Versión 2002 para Introducción a la Ciencia Política, Julio
Ernesto Pinto (compilador), EUDEBA.
6
Gramsci, Antonio: El Partido Comunista, [4-IX y 9-X-1920; L.0.N., 154-163], I. 2: 1917-1922,
D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000,
Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
7
Salinas López, José M: «Los partidos políticos en los países capitalistas: algunas consideraciones
sobre su dinámica, estructura y funcionamiento.» En Teoría sociopolítica, Tomo I, de Colectivo de
autores, pp. 79-82. La Habana: Editorial Félix Varela, 2002, pp. 82-83.
8
Oppo, Anna (1982), "Partidos políticos", en Diccionario de Política, dirigido por Bobbio, Norberto &
Mateucci, Nicola, Siglo XXI, México (versión original 1976).
9
Entre los que podemos desatacar a los articulistas de las revistas Cuestiones de la Historia del
PCUS, el comunista de la URSS y Socialismo Teoría y Práctica. En Cuba el militante Comunista y
Cuba socialista. A Víctor G. Afanasiev, en dirección científica de la sociedad; Ananiev, D. en
Ciencia sobre el Partido; Galina M. Andreieva, en Estudio crítico de la sociología burguesa; Arcadio
Viatkin, sobre el movimiento obrero y comunista internacional; G. X Chaxnazarov, en Democracia
Socialista algunas preguntas teóricas; Penko Ganchev; Kiril Ivanov en Por una alta efectividad en el
trabajo del Partido; A.M. Omarov en Elementos básicos de la dirección científica de la sociedad;
Fiodor Petrenko en Socialismo: monopartidismo y pluripartidismo; Y. Turíscheven El Partido de
Lenin: estructura y dinamismo del desarrollo. Entre los estudios en Cuba se encuentran los de
Pedro Servia en 40 Aniversario de la fundación del Partido Comunista; de Dávila Cabrera Roberto
La Concepción Martiana del Partido y El Partido Alma de la Revolución”. Fundamentos Teóricos del
Partido Comunista de Cuba, de Darío L. Machado Burocracia y Burocratismo.
10
Definición operacional realizada por el autor a partir del estudio exploratorio en bibliografía
especializada de los elementos que constituyen las diversas definiciones sobre el centralismo
democrático. Hernández García, Eusebio Mariano: Artículo “Metodología para el estudio científico
del centralismo democrático”, Multimedia Eventos SCIF 2012 de la editorial CUJAE, ISBN 978-959-
261-416-1, Memoria del XV Taller Internacional: Nueva Ciencia Política: VII Coloquio Internacional:
“El papel de la Filosofía y las Ciencias Sociales en el Patrimonio Inmaterial de los países del
Mediterráneo”, organizado por la Universidad de La Habana y la Sociedad Cubana de
Investigaciones Filosóficas, los día 14, 15 y 16 de noviembre de 2012.
11
La tesis de Maestría en Ciencia Política defendida por el autor en octubre del 2010 en la
Universidad de La Habana se propuso determinar las peculiaridades del principio del centralismo
democrático en el Partido Comunista de Cuba.
Otros trabajos sobre el tema elaborados por el autor y aprobados para ser publicados son los
artículos “El centralismo nacional: antecedente y constituyente del centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba”; “Formas de participación política: una visión desde la Cuba actual” y
“La participación política del militante en el Partido Comunista de Cuba”. Están aprobadas por la
Comisión Científica la Monografía: “Metodología para develar el modo en que el principio del
centralismo democrático se relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de
Lenin y Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”; la
Selección Temática: Las concepciones teóricas de Lenin, Gramsci, Fidel y Raúl sobre el principio

130
del centralismo democrático. Selección Temática; y el libro: “El centralismo democrático en el
Partido Comunista de Cuba.
12
Ver para más información en Dávila Cabrera, Roberto R: La Concepción Martiana del Partido,
Escuela Superior del PCC Ñico López, Editorial Páginas.
13
Hernández García, Eusebio Mariano: Artículo “Metodología para el estudio científico del
centralismo democrático”, Multimedia Eventos SCIF 2012 de la editorial CUJAE, ISBN 978-959-
261-416-1, Memoria del XV Taller Internacional: Nueva Ciencia Política: VII Coloquio Internacional:
“El papel de la Filosofía y las Ciencias Sociales en el Patrimonio Inmaterial de los países del
Mediterráneo”, organizado por la Universidad de La Habana y la Sociedad Cubana de
Investigaciones Filosóficas, los día 14, 15 y 16 de noviembre de 2012.
14
Ídem.
15
Ídem.
16
Engels, Federico: Introducción a la obra de Carlos Marx. La lucha de clases en Francia. Obras
Escogidas, Tomo I. Editorial Progreso, Moscú, p.113.
17
Oppo, Anna (1982): "Partidos políticos", en Diccionario de Política, dirigido por Bobbio, Norberto &
Mateucci, Nicola, Siglo XXI, México (versión original 1976).
18
Ostrogorski, Mosei (1902): La démocratie et l'organisation des partis politiques, Calman-Levy,
París.
19
Duverger, Maurice (1987), Los partidos políticos, Fondo de Cultura Económica, México.
20
Es importante señalar que para el propio Weber la clasificación de los tipos de partidos políticos es
relativa, él es autor de dos famosas clasificaciones una de las cuales se atiene a la estructura
interna, terreno al que se circunscriben las relaciones de poder y dirección aquí estudiadas, a partir
de la cuál tipifica a los partidos en partido de notables y partido de masas, la que se corresponde
con la tipología asumida por el autor en este trabajo con los partidos de representación individual y
los partidos de representación de masas.
21
La Palombara, Joseph & Weiner, Myron (eds.) (1966), Political parties and political development,
Princeton University Press, Princeton.
22
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política de la Liga de los Comunistas. 1847 – 1852; de la I Internacional 1864 – 1876” y de la II
Internacional. 1889 – 1914”. Hernández García, Eusebio Mariano: Monografía. “Metodología para
develar el modo en que el principio del centralismo democrático se relaciona con las coincidencias
y diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo
del Partido Comunista de Cuba”, pp. 24- 28.
23
En el análisis de esta problemática es importante tener en cuenta los elementos aportados por
Lenin referentes a que “(...) el proletariado debe distinguir, diferenciar, a los campesinos
propietarios, al campesino trabajador del campesino mercader, el campesino laborioso del
campesino especulador. En ésta delimitación reside la esencia del socialismo”. Ver en Lenin,
Vladimir Ilich: La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado, Obras
Escogidas en tres tomos, Tomo 3, Editorial Progreso, Moscú, 1961, p. 294.
24
Lenin expresa “(…) ¿cómo conciliar la necesidad de que la actividad socialdemócrata local sea
plenamente libre con la de formar un partido único y por tanto centralizado”? Lenin, Vladimir Ilich:
Nuestra Tarea inmediata 1899, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 4, p. 202.
25
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. 1898 – 1903” Hernández García, Eusebio
Mariano: Monografía. “Metodología para develar el modo en que el principio del centralismo
democrático se relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y
Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”, pp. 28- 30.
26
Lenin, Vladimir Ilich: Nuestra Tarea Inmediata, 1899, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú,
1982, Tomo 4, p. 202.
27
Lenin, Vladimir Ilich: Nuestra Tarea Inmediata, 1899, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú,
1982, Tomo 4, p. 202 y en un paso adelante, dos pasos atrás. (Una Crisis en Nuestro Partido),
1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 8, p. 200.
28
Entre las que señala “(…) primero, publicidad completa, y, segundo, carácter electivo de todos los
cargos. Sin publicidad, más aún, sin una publicidad que no quede reducida a los miembros de la

131
organización sería ridículo hablar de espíritu democrático(…)”; a lo que agrega otro elemento: “(…)
la completa publicidad, del carácter electivo y del control general, aseguran que cada dirigente esté
a fin de cuentas “en su sitio”, se encargue de la labor que mejor concuerde con sus fuerzas y
aptitudes, sufra en su carne todas las consecuencias de sus errores y demuestre a la vista de
todos su capacidad para reconocer sus faltas y evitarlas”. Lenin, Vladimir Ilich: ¿Qué Hacer?, 1902,
Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 6, pp. 148 -149.
29
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política del Partido Bolchevique. 1903-1919”. Hernández García, Eusebio Mariano: Monografía.
“Metodología para develar el modo en que el principio del centralismo democrático se relaciona
con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci en el proceso de
construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”, pp. 30- 36.
30
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: Carta a un Camarada acerca de Nuestras tareas
de Organización, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982. Tomo 7, p. 8.
31
Ídem pp. 8- 9.
32
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: III Congreso del POSDR, Discurso sobre la
legitimidad del Congreso, 1905, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 10,
p.106.
33
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: Plataforma Táctica para el Congreso de
Unificación del POSDR, Proyectos de resoluciones para el Congreso de Unificación del POSDR,
1906, Obras Completas, Editorial Progreso Moscú, 1982, Tomo 12, p. 240.
34
Es importante precisar que no es hasta 1906 que Vladimir Ilich Lenin, en su artículo Plataforma
Táctica para el Congreso de Unificación del POSDR. Proyectos de resoluciones para el Congreso
de Unificación del POSDR, 1906, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 12, p.
240, se refiere tácitamente por primera vez, al principio del centralismo democrático.
35
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: Carta a un Camarada acerca de Nuestras tareas
de Organización, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 7, pp. 24-25.
36
Lenin, Vladimir Ilich: Un paso adelante, dos pasos atrás. (Una Crisis en Nuestro Partido), 1904,
Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982. Tomo 8. p. 200.
37
Ídem, p. 372.
38
“Se nos reprocha la existencia de una mayoría compacta. Nada de malo hay en ello. El hecho de
que se haya formado aquí una mayoría compacta significa que se ha ponderado ya la capacidad
del CC que ha de salir elegido”.Vladimir Ilich Lenin. II Congreso del POSDR, Intervención al
Elegirse el Comité Central del Partido, 1903, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 7, p. 325.
39
“Huelga decir cómo se ha descuidado la labor constructiva, cuánto ha descendido el prestigio de la
socialdemocracia y cuán desmoralizado se halla todo el Partido, al ver que han sido invalidadas
todas las decisiones del II Congreso, todas las elecciones llevadas a cabo en él, y ante la lucha
que las instituciones del Partido responsables ante este han desatado contra la convocatoria del III
Congreso”. Lenin, Vladimir Ilich: Un paso adelante dos Atrás. Respuesta a Rosa Luxemburgo,
1904, 1939, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 9, pp. 63 - 65.
40
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: Un paso adelante dos Atrás. Respuesta a Rosa
Luxemburgo, 1904, 1939, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 9, p. 43.
41
Momento en el que considera que“11.Todas las organizaciones del Partido y todos los organismos
colegiados del mismo decidirán sus asuntos por simple mayoría de votos y tendrán derecho a la
cooptación”. Lenin, Vladimir Ilich: Proyecto de Estatutos del POSDR, 1903, 1904, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, Tomo 7, p. 272.
42
En el que se señala que “Para cooptar a nuevos miembros y expulsar a algún miembro serán
necesarias las dos terceras partes de los votos”. Lenin, Vladimir Ilich: Proyecto de Estatutos del
POSDR, 1903, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, Tomo 7, p. 272.
43
Para mayor información ver: Lenin, Vladimir Ilich: II Congreso del POSDR, Adición al artículo 12 del
Proyecto de estatutos del Partido, 1903, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 7, p. 310.

132
44
Lenin, Vladimir Ilich: Plataforma Táctica para el Congreso de Unificación del POSDR. Proyectos de
resoluciones para el Congreso de Unificación del POSDR, 1906, Obras Completas, Editorial
Progreso, Moscú, 1982, Tomo 12, p. 240.
45
Plantea que en el Congreso podrán estar representados además “a) el CC; b) la Redacción del
Órgano Central; c) todos los comités locales que no formen parte de agrupaciones especiales; d)
todas las agrupaciones de comités reconocidas por el Partido, y e) la Liga en el extranjero. Cada
una (…), con dos votos (…)” y luego en el III Congreso del POSDR. Los Informes Bisemanales de
las Organizaciones del Partido, 1905, 1924, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982.
Tomo 10, p. 202, plantea la necesidad de ir fortaleciendo el criterio de composición obrera al exigir
que la representación del Partido en los congresos, se “corresponda proporcionalmente al número
de obreros organizados en las agrupaciones socialdemócratas de cada lugar. Lenin, Vladimir Ilich:
Proyecto de Estatutos del POSDR, 1903, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 7, p. 271.
46
Lenin, Vladimir Ilich: Prólogo al folleto.”Los obreros y la escisión del Partido”, 1905, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 11, p.170.
47
Es este un problema que trasciende épocas cuando en la actualidad, politólogos occidentales,
como Robert Dahl son defensores de las minorías y no de la minoría, con lo que contribuyen a
fraccionar y a dividir al movimiento obrero y a los pueblos en su lucha.
48
Lenin, Vladimir Ilich: Prólogo al folleto.”Los obreros y la escisión del Partido”. 1905. Obras
Completas. Editorial Progreso Moscú. 1982. Tomo 11, 170-171.
49
Ídem.
50
Ídem.
51
Lenin, Vladimir Ilich: ¿Que Hacer? 1902, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo
6, pp. 146 - 147.
52
“(…) primero se fije el número de personas que es preciso elegir; que las elecciones se hagan por
voto secreto, y que luego se resuelva qué publicidad se dará a los resultados de la votación”,
Vladimir Ilich Lenin: III Congresos del POSDR. Propuesta sobre el orden de las elecciones del CC.
1905, 1924, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 10, p.195; que ese carácter
electivo de todos los cargos “(…) en las organizaciones del Partido debe ser aplicado de abajo
arriba (…)”. Lenin, Vladimir Ilich: Plataforma Táctica para el Congreso de Unificación del POSDR.
Proyectos de resoluciones para el Congreso de Unificación del POSDR, 1906, Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 12, p. 240.
53
Lenin, Vladimir Ilich: Posición del CC del POSD (b) de Rusia en el problema de la paz separada y
anexionista, 1918, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 35, p. 404.
54
“(…) donde podrá decidirse hasta qué punto ha expresado con acierto el CC la verdadera posición
de todo el partido. Hasta el Congreso, todos los miembros del partido, en cumplimiento de su deber
de militantes, en aras del mantenimiento de la unidad de nuestras filas, aplican el acuerdo de su
órgano dirigente central, el CC del Partido”. Lenin, Vladimir Ilich: Posición del CC del POSD (b) de
Rusia en el problema de la paz separada y anexionista, 1918, Obras Completas, Editorial
Progreso, Moscú, 1982, Tomo 35, p. 404.
55
Lenin, Vladimir Ilich: Proyecto de Estatutos del POSDR, 1903, 1904, Obras Completas, Editorial
Progreso, Moscú, 1982, Tomo 7, p. 272.
56
Lenin, Vladimir Ilich: Llamamiento dirigido al Partido por los delegados al congreso de unificación
pertenecientes al ex grupo bolchevique, 1906, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 12, p. 406.
57
Lenin, Vladimir Ilich: Un paso adelante dos Atrás. Respuesta a Rosa Luxemburgo, 1904, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 9, p. 43.
58
Lenin, Vladimir Ilich: III Congreso del POSDR. Intervenciones en el Debate sobre los Estatutos del
Partido, 1905, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 10, p.176.
59
Lenin, Vladimir Ilich: Prólogo al Folleto. ”Los obreros y la escisión del Partido”, 1905, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 11, pp. 251 - 240.
60
al que definió como el que: “No coloca en primer plano la unidad interna, sino la externa, la unidad
formal, realizada y defendida por medios puramente mecánicos, ahogando sistemáticamente la
iniciativa individual y la actuación social; (…) por su misma esencia incapaz de unificar

133
orgánicamente los elementos que componen la sociedad”. Lenin, Vladimir Ilich: Prólogo al Folleto.
”Los obreros y la escisión del Partido”, 1905, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 11, p. 370.
61
la que definió como “(…) el poder supremo, incontrolado, irresponsable y no electivo de una
persona (…)”.Lenin, Vladimir Ilich: Prólogo al Folleto. ”Los obreros y la escisión del Partido”, 1905,
Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 11, p. 370.
62
Lenin, Vladimir Ilich: Carta a un Camarada acerca de Nuestras tareas de Organización, 1904,
Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 7, p. 22.
63
“(…) 10. Las organizaciones del Partido tienen el deber de facilitar al Comité Central, y al Órgano
Central toda la información necesaria sobre sus actividades y composición”. Lenin, Vladimir Ilich:
Proyecto de Estatutos del POSDR, 1903, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 7, p. 272.
64
“(…) debemos tener siempre presente que este centro resultará impotente si no implantamos, al
mismo tiempo, la máxima descentralización, tanto en lo concerniente a la responsabilidad ante él,
como en lo que se refiere, a su información acerca de todas las ruedas y engranajes del
mecanismo del Partido. Lenin, Vladimir Ilich: Carta a un Camarada acerca de Nuestras tareas de
Organización, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 7, p. 22.
65
“(…) 4) Todas las publicaciones del Partido, tanto locales como centrales, deben depender
incondicionalmente del congreso y de la correspondiente organización local o central. La existencia
de publicaciones del Partido que no están ligadas organizativamente a este es inadmisible.” Lenin,
Vladimir Ilich: Prólogo al folleto.”Los obreros y la escisión del Partido”, 1905, Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 11, pp.170-171.
66
“(…) en el Partido habrá siempre discusiones y lucha; lo que se necesita es, simplemente,
encuadrarlas dentro del marco del Partido, y esto sólo puede hacerlo el Congreso”. Lenin, Vladimir
Ilich: ¿Qué Tratamos de Conseguir? (Al Partido), 1904, 1923, Obras Completas, Editorial Progreso,
Moscú, 1982, Tomo 9, pp. 7 - 9.
67
Lenin, Vladimir Ilich: La Nueva Fracción de los Conservadores o los Virtuosos, 1911, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 20, p. 364.
68
Lenin, Vladimir Ilich: Informe del CC del PÓSDR e Instrucciones para la Delegación del CC en la
reunión de Bruselas, 1914, 1945, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 25, p.
412.
69
Lenin, Vladimir Ilich: Acerca del aventurerismo, 1914, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú,
1982, Tomo 25, p. 232.
70
Lenin, Vladimir Ilich: El significado político de los insultos. El Problema de la Unidad, 1914, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 25, p. 256.
71
Lenin, Vladimir Ilich: Acerca de la unidad, 1914, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 25, p.184.
72
Lenin, Vladimir Ilich: ¿Cómo respondieron los obreros a la formación del Grupo Obrero
Socialdemócrata de Rusia en la Duma del Estado? 1914, Obras Completas, Editorial Progreso,
Moscú, 1982, Tomo 25, pp. 436 - 437.
73
Lenin, Vladimir Ilich: Al secretario de la Liga para la propaganda socialista, 1915, 1924, Obras
Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 27. p. 75.
74
Tomado de Aguirre, de Lázaro, Erwin O. “Aportes del ideario de Lenin acerca del burocratismo para
explicar la caída del Socialismo Real”. Soporte Digital.
75
“Es un deber de todo miembro de nuestro Partido, democráticamente organizado. Y cuando lo
hagáis, el CC., de nuestro Partido tendrá el deber de examinar especialmente vuestra
desconfianza, informar de ella al Congreso del Partido y emprender conversaciones especiales
para acabar con esa lamentable desconfianza de una organización local respecto del CC”. Lenin,
Vladimir Ilich: Carta a los Comités de Distrito de la Organización de Petrogrado del POSDR.
(Bolchevique), 1917, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 32, p. 254.
76
Tomado de Aguirre, de Lázaro Erwin O. “Aportes del ideario de Lenin acerca del burocratismo para
explicar la caída del Socialismo Real”. Soporte digital.

134
77
Lenin, Vladimir Ilich: Llamamiento dirigido al Partido por los delegados al congreso de unificación
pertenecientes al ex grupo bolchevique, 1906, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
Tomo 12, p. 406.
78
Lenin, Vladimir Ilich: Plataforma Táctica para el Congreso de Unificación del POSDR. Proyectos de
resoluciones, 1906, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 12, p. 240.
79
Lenin Vladimir Ilich. Al secretario de la Liga para la propaganda socialista, 1915, Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 27, p. 75.
80
Lenin, Vladimir Ilich: IX Congreso del PC (b) R. Discurso de Resumen de la Discusión del Informe
del Comité Central, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 273.
81
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política del Partido Comunista Bolchevique de Rusia. 1919–1924” Hernández García, Eusebio
Mariano: Monografía. “Metodología para develar el modo en que el principio del centralismo
democrático se relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y
Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”, pp. 36- 39.
82
“(…) sin una disciplina férrea es poco probable que hubiéramos podido cumplir nuestras tareas (...).
La condición fundamental de la aplicación y el mantenimiento de nuestra rigurosísima disciplina es
la fidelidad: todos los viejos medios y veneros de aplicación de la disciplina quedaron destruidos y
basamos nuestra actividad únicamente en el alto grado de comprensión y de conciencia”. Lenin,
Vladimir Ilich: IX Congreso del PC (b) R. Discurso de Clausura 5 de abril. 1920, Obras Completas,
Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 295.
83
Lenin, Vladimir Ilich: Posición del Comité Central del POSD (b) de Rusia en el problema de la paz
separada y anexionista, 1918, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú. 1982. Tomo 35, p. 406.
84
Lenin, Vladimir Ilich: Discurso Provincial en la IV Conferencia de las comisiones extraordinarias
provinciales, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 125.
85
“(...) nuestra tarea (...) consiste no tanto en ampliar el Partido, sino en la labor interna, en el sentido
de desarrollar la militancia (…). Lenin, Vladimir Ilich: IX Congreso del PC (b) Ruso. Discurso
clausura del congreso, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 295.
el que sustenta en “(…) las tareas de inculcar y mantener la disciplina, de cohesionar nuestras
fuerzas” Vladimir Ilich Lenin “Discurso pronunciado en la IV Conferencia de las comisiones
extraordinarias provinciales, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40,
pp. 122-123.
86
Es importante tener en cuenta la carta de Antonio Gramsci a Togliatti en 1922, en la que describe la
lucha por el poder, dentro del Partido Comunista Bolchevique y la de 1926 dirigida al Buró Político
del PCUS, donde a nombre de los comunistas italianos ratifica la confianza que el Comité Central
del Partido Comunista Soviético sabría superar su actual crisis (…). Gramsci Antonio: (1926). Carta
al Comité Central del Partido Comunista Soviético, Escrito: En Octubre de 1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
87
“Las frases sobre la minoría y la mayoría, sobre la democracia y la libertad no resuelven nada (…).
En este caso lo que resuelve es la conciencia y la firmeza de la clase obrera. Si está dispuesta a
hacer sacrificios, si ha demostrado que sabe poner en tensión todas sus fuerzas el problema está
resuelto”. Lenin, Vladimir Ilich: IX Congreso del PC (b) Ruso. Informe del Comité Central 29 de
marzo, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 262.
88
“Lo que aquí se requiere es una disciplina de hierro, un régimen férreo, sin el cual no nos
hubiéramos sostenido no ya más de dos años, sino ni siquiera dos meses”. Lenin, Vladimir Ilich: IX
Congreso del PC (b) R. Discurso de Resumen de la Discusión del Informe del Comité Central 30
de Marzo, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 273.
89
Realizar la crítica “(…) con precisión para no dar lugar a ánimos oscuros (y a menudo a chismes
que suelen ocultarse al abrigo de esta oscuridad: al chisme le gustan la oscuridad y el anónimo)”.
Lenin, Vladimir Ilich: 378. A: Y. J. Lutovinov, 1921, 1959, Obras Completas, Editorial Progreso,
Moscú, 1982, Tomo 52, p. 257.
90
“(…) 6. (…), el Congreso declara disueltos y prescribe disolver inmediatamente todos los grupos,
sin excepción que se hayan formado con tal o cual plataforma (…). El incumplimiento de este
acuerdo del Congreso acarreará la inmediata e incondicional expulsión del Partido”. Lenin, Vladimir

135
Ilich: X Congreso del PC (b) R. Proyecto inicial de Resolución del X Congreso del PC de Rusia
sobre la unidad del Partido, 1921, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 43, p.
92.
91
Cuestión esta a la que Lenin responde:”(…) todo es una tergiversación teórica completa. (…). Yo
afirmo que en quince años de historia prerrevolucionaria de la socialdemocracia no encontraréis
nada parecido, afirma y sustenta a la vez que “Los poderes dictatoriales y la dirección unipersonal
no están en contradicción con la democracia socialista (...). Toda la atención del Partido Comunista
y del poder soviético se concentra ahora en el problema de la construcción económica pacífica, en
los problemas de la dictadura y de la dirección unipersonal (…)”,argumentando contra la dirección
colectiva que la participación de las amplias masas no está asegurada por un cuerpo colegiado
donde están tres, cinco o siete obreros; los obreros nuestros –dice- no han alcanzado los niveles
de dirección de la burguesía que tenía todo el poder en sus manos y consideraba competente al
que conocía su trabajo y que mientras faltase el principio de la competencia y el respeto al
especialista permanecerían en un nivel primitivo; ve la dirección unipersonal como una necesidad,
para poder disponer de la ciencia y la tecnología en manos de la burguesía, etc. Lenin, Vladimir
Ilich: Discurso en el III Congreso de los sindicatos de toda Rusia, 1920, Obras Completas, Editorial
Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 315.
92
“Hay que aprender a conjugar la democracia de las discusiones públicas de las masas
trabajadoras, que fluye tumultuosa (…), con la disciplina férrea durante el trabajo, con el
sometimiento incondicional a la voluntad de una sola persona, del dirigente soviético, en las horas
de trabajo”. Lenin, Vladimir Ilich: IX Congreso del PC (b) R. Discurso sobre la edificación
económica 31 de marzo, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, pp.
285 -286
93
y ello lo expresa con toda claridad: “Han pasado, por fortuna, los tiempos de los razonamientos
puramente teóricos, de las discusiones sobre los problemas más generales y de la adopción de
resoluciones de principio. Eso es ya una etapa superada, una tarea cumplida ayer y anteayer. Hay
que marchar adelante, hay que saber comprender que hoy tenemos planteada una tarea práctica,
que debemos cumplir. Lenin, Vladimir Ilich: Cartas a las organizaciones del PCR sobre la
preparación del Congreso del Partido, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982,
omo 40, p. 148.
94
Lenin, Vladimir Ilich: Entrevista con Lincoln Eire, corresponsal del Periódico Norteamericano. ”The
World”, 1920, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1982, Tomo 40, p. 163.
95
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política de la III Internacional Comunista. 1919 – 1939”. Hernández García, Eusebio Mariano:
Monografía: “Metodología para develar el modo en que el principio del centralismo democrático se
relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci en el
proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”, pp. 39-41.
96
Gramsci, Antonio: Contra el pesimismo. (L'Ordine Nuovo -quincenal- 15 de marzo de 1924).\Todo
sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición
Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
97
Al respecto Ernesto Che Guevara de la Serna apunta “La enorme cantidad de escritos que dejara a
su muerte constituyeron el complemento indispensable a la obra de los fundadores. Luego el
manantial se debilitó y sólo quedaron en pie algunas obras aisladas de Stalin y ciertos escritos de
Mao Tse Tung como testigos del inmenso poder creador del marxismo. Prólogo del Che al proyecto
de libro sobre economía política, Borrego Orlando, “Che El camino del fuego, pp. 381- 383.
98
expresado en que “(…) el Comité Central del Partido Comunista Soviético sabría superar su actual
crisis (…) Gramsci, Antonio: (1926). Carta al Comité Central del Partido Comunista Soviético,
Escrito: En Octubre de 1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
99
Pensador marxista italiano, nacido en Ales, Cerdeña el 22 de enero de 1891. De familia modesta,
matricula la carrera de Letras y filología moderna, en la universidad de Turín, abandona los
estudios en 1914 para dedicarse a la militancia política, en el Partido Socialista Italiano, desde
1913. Es uno de los fundadores del Partido Comunista de Italia el 21 de enero de 1921, con
Palmiro Togliatti y otros, Elegido diputado y secretario general en 1924. Arrestado en 1926, fue

136
condenado en 1928 por un tribunal fascista a 20 años de cárcel, y murió en una clínica de Roma,
otorgada ya su libertad, pero sin haberla alcanzado de hecho.
100
A Lenin lo catalogó como “(...) el más grande teórico moderno de la filosofía de la praxis [Lenin, J.
A.], en el terreno de la lucha y de la organización política, con terminología política (…)”.Gramsci,
Antonio: El Materialismo Histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Editorial Lautaro, 1958, p. 199.
Tomado en José Aricó, Prólogo a Notas sobre Maquiavelo, sobre Política y sobre el Estado
Moderno, Córdoba 1962, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
101
“Esquema lógico conceptual para el estudio del principio del centralismo democrático en la praxis
política del Partido Comunista de Italia. 1921-1928”. Hernández García, Eusebio Mariano:
Monografía: “Metodología para develar el modo en que el principio del centralismo democrático se
relaciona con las coincidencias y diferencias en las concepciones de Lenin y Gramsci en el
proceso de construcción y desarrollo del Partido Comunista de Cuba”, pp. 41-42.
102
Cuando se fundó el Partido Comunista de Italia, en 1921, fue electo como dirigente máximo
Amadeo Bordiga, quien ejerció esta responsabilidad hasta 1924 cuando fue apresado. Gramsci le
sucedió en el cargo hasta que también fue encarcelado en 1927. Entonces el Partido eligió como
sustituto a uno de los veteranos comunistas de la época, Palmiro Togliatti, quien ingresó con
Gramsci en el Colegio Carlo Alberto de Turín, luego de haber ganado, el 27 de octubre de 1911, la
segunda de los 39 puestas a disputa. Este, al igual que Gramsci, Tasca y Terrani, militaba en el
Partido Socialista de Italia desde 1913.
103
Gramsci, Antonio: El Partido Comunista. [4-IX y 9-X-1920; L.0.N., 154-163]. I. 2: 1917-1922.
D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de
2000.Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
104
Hay que decir que el Partido Comunista de Italia se fundó en el Congreso de Liorna y que lo
constituyeron tres corrientes fundamentales en primer lugar los abstencionistas de la fracción
Bordiga; los elementos que se reagrupaban alrededor de L. Ordine Nuevo y al Avanti de Turín y los
elementos seguidores de las figuras más características del estrato dirigente del Partido Socialista
de Italia que se sumaron al Partido Comunista de Italia. La escisión tiene lugar el 21 de enero de
1921, en el Teatro San Marco de Livorno, con el nacimiento del Partido Comunista de Italia (PCI),
sección italiana de la Internacional. En el comité central entran dos ordinovistas, Gramsci y
Terracini, mientras el Ejecutivo está conformado por Amadeo Bordiga, Bruno Fortichiari, Luigi
Repossi, Ruggiero Grieco y Umberto Terracini. La línea del partido es dictada por Bordiga, al frente
del Partido, con el cual Gramsci no comparte sus posiciones sectarias, sin embargo, no tomó
contra tales posiciones una explícita confrontación.
105
“disciplinarse es hacerse independiente y libre (…).Gramsci, Antonio: Disciplina y Libertad [11-II-
1917 L.C.F.; S. G. 82], Cartas 1891-1917, Tomo 3, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
106
Gramsci, Antonio: Por una renovación del Partido Socialista, [8-V-1920; L.0.N.; 116-123], D:\Todo
sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición
Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
107
“(…) toda revolución ha sido precedida por un intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, de
permeación de ideas a través de agregados humanos (…)”, en lo que destaca el papel de la
crítica aportando su primera definición cuando dice que: “(…) crítica quiere decir cultura, y no ya
evolución espontánea y naturalista. Crítica quiere decir precisamente esa conciencia del yo que
Novalis ponía como finalidad de la cultura. Yo que se opone a los demás, que se diferencia y, tras
crearse una meta, juzga los hechos y los acontecimientos, además de en sí y por sí mismos, como
valores de propulsión o de repulsión. Gramsci, Antonio: Socialismo y Cultura” [29-I-1916; I.G.P.;
S.G. 22-26], Cartas 1891-1917, Tomo 3, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html,
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
108
Gramsci, Antonio: El Partido Comunista y los Sindicatos (Il Comunista, 29 de enero de 1922, III,
Nro. 25.). (Resolución propuesta por el Comité central para el II Congreso del Partido Comunista
de Italia), D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre
de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.

137
109
“(…) todo miembro reconoce su subordinación al conjunto del Partido (…)”.Gramsci, Antonio: La
situación interna de nuestro Partido y las tareas del próximo Congreso. L´Unitá, 3 de julio de 1925,
D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000,
Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
110
Gramsci, Antonio: Palmiro Togliatti. Viena, 27 de enero de 1924. I. 3: 1922-1926. D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de 2000.Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
111
Masci, Giovanni: (Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1
665-677]. I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
112
Ídem.
113
Masci, Giovanni: (Antonio Gramsci.). Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1
665-677]. I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
114
Masci, Giovanni: (Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1
665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre
de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
115
“conozco la sicología difusa en nuestro movimiento y sé que la ausencia de polémica interna y de
todo intento enérgico de autocrítica hasta ahora han dejado también entre nosotros una mentalidad
excesivamente puntillosa e irascible que se irrita por cualquier pequeñez (…)”.”. Masci, Giovanni:
(Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1 665-677], D:\Todo
sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición
Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
116
“(…) las manifestaciones morbosas de centralismo burocrático han ocurrido por la deficiencia de
iniciativa y de responsabilidad existente en la base, vale decir, por el primitivismo político de las
fuerzas periféricas, aún cuando estas fueran homogéneas con el grupo territorial hegemónico (…)”.
Gramsci, Antonio: Sobre la Burocracia. Tomo IV. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y el estado
moderno. El moderno príncipe, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html,
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
Primitivismo político es el término que utiliza Gramsci para referir la insuficiente cultura política en
las organizaciones de la periferia que le impedía a sus miembros una comprensión de la realidad
italiana y limitaba su comportamiento.
117
“La organización de un partido bolchevique debe ser, en cualquier momento de la vida del partido,
una organización centralizada, dirigida por el comité central, no sólo en las palabras sino en los
actos. Una férrea disciplina partidaria debe reinar en sus filas”. Gramsci, Antonio: La Situación
Italiana y las tareas del P.C.I (Tesis de Lyon) Lyon, enero de 1926. I. 3: 1922-1926. D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
118
“Tanto el comité central como los órganos inferiores de dirección están constituidos en base a una
elección y en base a una selección de elementos capaces, realizada a través de la prueba del
trabajo y de la experiencia del movimiento”. Gramsci, Antonio: La Situación Italiana y las tareas del
P.C.I (Tesis de Lyon), Lyon, enero de 1926, I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
119
“Las relaciones entre el Comité Central del Partido y la masa del partido, se sustentan en: “a) una
naturaleza del partido compacta, de homogeneidad de composición social, monolítica, unida a una
homogeneidad, ideológica y política. “(…), b) La subordinación completa de todas las energías del
partido socialmente unificadas a la dirección del Comité Central,” y “c) La lealtad hacia el Comité
Central caracteriza la subordinación no solo organizativa sino también ideológica. “d) La autoridad
del Comité Central entre un congreso y otro no debe nunca ser puesta en discusión y el partido
debe convertirse en un bloque homogéneo”, ello reafirma que las relaciones políticas que se
establecen tienen un carácter unidireccional desde la superioridad. Gramsci, Antonio: La Situación
Italiana y las tareas del P.C.I (Tesis de Lyon), Lyon, enero de 1926, I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre

138
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de 2000. Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
120
“(…) desarrollar una determinada actividad que especialmente tienda a mejorar su organización, a
elevar el nivel intelectual de los miembros que se encuentren en sus filas (…) y que están
destinados a convertirse en el núcleo central y más resistente a toda prueba y a todo sacrificio del
Partido, que guiará la revolución y administrará al Estado proletario. (…) La recuperación del
movimiento revolucionario y especialmente su victoria, lanzan hacia el Partido una gran masa de
nuevos elementos. Estos no pueden ser rechazados, especialmente si son de origen proletario, ya
que precisamente su adhesión es uno de los signos más reveladores de la revolución que se está
realizando; pero el problema que se plantea es el de impedir que el núcleo central del Partido sea
sumergido y disgregado por la nueva arrolladora ola”. Gramsci, Antonio: Necesidad de una
preparación ideológica de la masa, Mayo de 1925, aparece en "Lo Stato Operaio" de Marzo-abril
de 1931, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de
2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
121
“29. Todos los problemas de organización son problemas políticos. Su solución debe permitir al
partido realizar su objetivo fundamental, hacer que el proletariado adquiera una completa
independencia política, (…)
Hay, en primer lugar, un problema político: el de la base de la organización. La organización del
partido debe construirse sobre la base de la producción y por tanto a partir del lugar de trabajo
(células). Este principio es esencial para la creación de un partido "bolchevique" y se refiere a la
necesidad de que el partido esté en condiciones de dirigir el movimiento de masa de la clase
obrera, la cual está naturalmente unificada por el desarrollo del capitalismo según el proceso de
producción.
Situando la base organizativa en el lugar de producción, el partido efectúa una elección a propósito
de la clase en que se apoya. Se proclama un partido de clase y el partido de una sola clase, la
clase obrera”. Gramsci, Antonio: La situación italiana y las tareas del PCI (Tesis de Lyon), Lyón,
enero de 1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz,
septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
122
El Partido Comunista requiere una unidad ideológica completa para poder desempeñar en todo
momento su función de guía de la clase obrera. La unidad ideológica es la condición de la fuerza
del partido y de su capacidad política; es indispensable para transformarlo en un partido
bolchevique. La base de la unidad ideológica es la doctrina del marxismo y del leninismo,
entendido este último como la doctrina marxista adaptada a los problemas del período del
imperialismo y del comienzo de la revolución proletaria (Tesis sobre la bolchevización del ejecutivo
ampliado de abril de 1925, núms IV y VI)”. Gramsci, Antonio: La situación italiana y las tareas del
PCI (Tesis de Lyon), Lyón, enero de 1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html.
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
123
Término que utiliza Gramsci para referir a los niveles de fragilidad y de estancamiento en que se
mantuvo el partido durante esta etapa en la que perdió protagonismo.
124
Gramsci, Antonio: Informe de Gramsci sobre el III Congreso del Partido Comunista de Italia
(celebrado en Lyon), L'Unità, 24 de febrero de 1926), D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
125
“que los criterios para la formación de los grupos dirigentes locales y del grupo dirigente central no
sean mecánicos, exteriores y "parlamentarios", sino que correspondan a un proceso real de
formación de una vanguardia proletaria homogénea y ligada a las masas (…)”.Gramsci, Antonio: La
Situación Italiana y las Tareas del PCI (Tesis de Lyon), Lyon, enero de 1926, I. 3: 1922-1926,
D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000,
Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
126
Gramsci utiliza este término para denominar a las organizaciones de base constituidas entre los
trabajadores en las fábricas, para él más separadas del centro dirigente.
127
Gramsci, Antonio: La Situación Italiana y las Tareas del PCI (Tesis de Lyon) Lyon, enero de 1926. I.
3: 1922-1926. D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz,
septiembre de 2000.Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.

139
128
“(…) la acción ejercida por el centro para incrementar esta capacidad hace posible una extensión
de los sistemas "democráticos" y una reducción cada vez mayor del sistema de la "cooptación" y
de las intervenciones de arriba para resolver las cuestiones organizativas locales (…)”.Gramsci,
Antonio: La Situación Italiana y las Tareas del PCI (Tesis de Lyon) Lyon, enero de 1926. I. 3: 1922-
1926. D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: Aritz, septiembre de
2000.Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
129
“(…) de enfrentar situaciones imprevistas y de tomar actitudes correctas incluso antes de que
lleguen las instrucciones de los organismos superiores(…) El partido debe contar con una base
capaz de "iniciativa", es decir, que los órganos de base deben saber reaccionar inmediatamente
ante cada situación imprevista o inesperada(…)”.Gramsci, Antonio: La Situación Italiana y las
Tareas del PCI (Tesis de Lyon), Lyon, enero de 1926, I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
130
“La centralización y la cohesión del partido exigen que no existan en su seno grupos organizados
que asuman un carácter de fracción (…) al constituirse como partidos y como organización mundial
del proletariado han establecido como norma de su vida interna y de su desarrollo (…) la
colaboración orgánica de todas las tendencias a través de la participación en los órganos
dirigentes”. Gramsci, Antonio: La Situación Italiana y las Tareas del PCI (Tesis de Lyon), Lyon,
enero de 1926, I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html,
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
131
“(…) es progresiva cuando tiende a mantener en la órbita de la legalidad a las fuerzas
reaccionarias despojadas del poder y a levantar las masas atrasadas al nivel de la nueva legalidad.
Es regresiva cuando tiende a comprimir las fuerzas vivas de la historia y a mantener una legalidad
superada, antihistórica, hecha extrínseca (…).Gramsci, Antonio: El partido político. (C.I.; M. 23-26;
son dos apuntes.), Texto de los Cuadernos de la Cárcel posteriores a 1931, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
132
“(…) ofrece una fórmula elástica, que se presta a muchas encarnaciones; dicha fórmula vive en
cuanto es interpretada y adaptada continuamente a las necesidades. Consiste en la búsqueda
crítica de lo que es igual en la aparente disformidad, y en cambio distinto y aún opuesto en la
aparente uniformidad, para organizarlo y conectarlo estrechamente a aquello que es similar,
aunque de una manera tal que esta organización y esta conexión aparezcan como una necesidad
práctica, "inductiva", experimental y no como resultado de un proceso racionalista, deductivo,
abstracto (…).Gramsci, Antonio: El partido político. (C.I.; M. 23-26; son dos apuntes.), Texto de los
Cuadernos de la Cárcel posteriores a 1931, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html.
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
133
Gramsci, Antonio: El partido político. (C.I.; M. 23-26; son dos apuntes.), Texto de los Cuadernos de
la Cárcel posteriores a 1931, D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
134
Ídem.
135
Gramsci, Antonio: Sobre la Burocracia. Tomo IV. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y el estado
moderno. El moderno príncipe. D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html.
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
136
Gramsci, A. (1920). El Partido Comunista. Recuperado el 7 de enero de 2010, de [4-IX y 9-X-
1920;L.0.N.,154163],En:Ciencias/Sociales/Clasicos/del/marxismo/Todo/sobre/Gramsci/www.grams
ci.org.ar/2/22.htm.
137
Informe enviado por Athos Lisa en 1933 al Centro del PCI discusión política con Gramsci, en la
cárcel, Texto íntegro. 22 – III – 1933, Athos Lisa, Discusión política con Gramsci, en la cárcel. Porto
22 de marzo de 1933.
138
Ídem.
139
Esto puede ser apreciado en las obras completas de Lenin: en la página inicial de cada obra
aparece la diferencia entre el momento de su redacción y publicación; también en la selección
temática realizada por este autor en la referencia de las obras de Lenin, notase la diferencia
cuando aparecen subrayadas la fecha en que fueron publicadas las obras en relación a la fecha en

140
que fueron escritas. En el caso de Gramsci fueron necesarios muchos años para que incluso se
conociera de su existencia.
140
“Basándose en la concepción de que el partido funda su potencia y su acción sólo en la clase de
los obreros industriales y agrícolas que no tienen ninguna propiedad privada, y considera a los
demás estratos del pueblo trabajador como auxiliares de la clase estrictamente proletaria, el partido
debe lanzar un manifiesto en el cual plantee explícitamente la conquista revolucionaria del poder
político, en el cual se invite al proletariado industrial y agrícola a prepararse y armarse y se
indiquen los elementos de las soluciones comunistas a los problemas actuales: control obrero de la
producción y la distribución, desarme de los cuerpos armados mercenarios, control de los
ayuntamientos por las organizaciones obreras”. Gramsci, Antonio: Por una renovación del Partido
Socialista, [8-V-1920; L.0.N.; 116-123], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html,
Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
141
Sobre la estructura organizativa de los partidos políticos, Maurice Duverger señala que según los
lazos de dependencia que se establecen, los partidos políticos siguen una forma de vinculación
horizontal directa a la cual considera el aspirante se ajustan los Partidos Comunistas pues son sus
miembros, quienes se rigen por sus estatutos, pagan una cotización y se reúnen periódicamente,
además de la subordinación vertical según sus elementos de base hasta el comité y los
organismos intermedios y superiores. Duverger Maurice “Los Partido Políticos”. México, FCE,
1965, p.15
142
1] Relaciones entre el comité central del partido y la masa del partido. a) En este grupo de
problemas entra la discusión general sobre la naturaleza del partido, sobre la necesidad de que
este sea un partido de clase, no sólo abstractamente, es decir, en cuanto que el programa
aceptado por sus miembros expresa las aspiraciones del proletariado, sino por así decirlo,
fisiológicamente en cuanto que la gran mayoría de sus componentes está formada por proletarios y
en él se reflejan y resumen solamente las necesidades y la ideología de una sola clase: el
proletariado”. Gramsci, Antonio: Informe de Gramsci sobre el III Congreso del Partido Comunista de
Italia (celebrado en Lyon), L'Unità, 24 de febrero de 1926.), D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000.Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
143
Al respecto escribe Gramsci a Humberto Terracini desde Viena, el 12 de enero de 1924. “En el
partido está representada una sola clase y las diversas actitudes que en cada oportunidad se
convierten en corrientes y fracciones están determinadas por apreciaciones encontradas sobre los
acontecimientos en curso y por tanto no pueden solidificarse en una estructura permanente”.
Masci, Giovanni (Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1
665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre
de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
144
b) La subordinación completa de todas las energías del partido en modo tal que estén socialmente
unificadas a la dirección del CC.
La lealtad de todos los elementos del partido hacia el CC debe convertirse no sólo en un hecho
puramente organizativo y disciplinario, sino en un verdadero principio de ética revolucionaria”.
Gramsci, Antonio: Informe de Gramsci sobre el III Congreso del Partido Comunista de Italia
(celebrado en Lyon). L'Unità, 24 de febrero de 1926.), D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
145
“31. La organización de un partido bolchevique debe ser, en cualquier momento de la vida del
partido, una organización centralizada, dirigida por el comité central, no sólo en las palabras sino
en los actos. Una férrea disciplina partidaria debe reinar en sus filas. Esto no quiere decir que el
partido debe ser dirigido desde arriba con métodos autocráticos”. Gramsci, Antonio: La situación
italiana y las tareas del PCI (tesis de Lyon), Lyón, enero de 1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
146
Es importante destacar que hablando del Comité Central del Partido Comunista Italiano Gramsci y
a propósito de los problemas de lucha de poder que se sucedían en Rusia descritos y denunciados
por él en 1922 escribe a Palmiro Togliatti, desde Moscú, el 18 de mayo de 1923. “La cuestión

141
fundamental es hoy ésta, es decir aquella que tú mismo expusiste: es necesario crear en el interior
del partido un núcleo, que no sea una fracción, de compañeros que tengan el máximo de
homogeneidad ideológica y que logren por tanto imprimir a la acción práctica un máximo de
unicidad directiva”. Gramsci, Antonio: Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1
665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre
de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
147
En esta dirección precisa la necesidad que: Deben crearse dos órganos y dos actividades nuevas:
una comisión de control, constituida predominantemente con obreros veteranos, para juzgar en
última instancia los litigios que no tengan repercusión política directa y para los cuales, por tanto,
no sea necesaria la intervención inmediata del Ejecutivo; la comisión debe examinar
constantemente la situación de los miembros del partido para las revisiones periódicas. Masci,
Giovanni (Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1 665-677],
D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000,
Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
148
Esto lo sustenta cuando a partir de la situación por la que atravesaba el PCI con la Internacional
reconoce que el desarrollo del partido dependería de la Internacional como Partido Mundial, de lo
cual deja constancia en Carta a Togliatti, Terracini y otros desde Viena, en noviembre de 1924
cuando reconoce que: “La situación se dificultaba todavía más para nuestro partido por las
disensiones con el Komintern. Si la Internacional es un partido mundial, aunque sea entendiendo
eso con muchos granos de sal, es evidente que el desarrollo del partido y las formas que puede
asumir dependen de dos factores, y no sólo de uno. (…). O sea: dependen no sólo del Ejecutivo
nacional, sino también, y especialmente, del Ejecutivo internacional, que es el más fuerte. Gramsci,
Antonio: Carta a Togliatti, Terracini y otros. [Viena, 9-II-1924; 2000 1 665-677], D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
149
Es importante tener en cuenta lo señalado al respecto por Gramsci en su Carta a Togliatti, Terracini
y otros desde Viena, en noviembre de 1924: “Los Estatutos de la Internacional dan al partido ruso
la hegemonía de hecho en la organización mundial. Por tanto, es seguro que hay que conocer las
diversas corrientes que se presentan en el Partido ruso para comprender las orientaciones que se
imprimen en cada caso a la Internacional. Hay que tener en cuenta, además, la situación de
superioridad en que se encuentran los camaradas rusos, los cuales, además de tener a su
disposición las masas de información características de nuestras organizaciones, cuentan con la
información más abundante, y más precisa en algunos respectos, que llega al Estado ruso. Por eso
sus orientaciones se basan en un fundamento material que nosotros no podremos conseguir hasta
después de la revolución, y eso da a su supremacía un carácter permanente y difícilmente
vulnerable”. MASCI, GIOVANNI (Antonio Gramsci.) Carta a Togliatti, Terracini y otros, [Viena, 9-II-
1924; 2000 1 665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz,
septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
150
“Un comité de agitación y propaganda que debe recoger todo el material local y nacional necesario
y útil para el trabajo de agitación y propaganda del partido. Este comité debe estudiar las
situaciones locales, proponer agitaciones, redactar manifiestos y tesis para orientar el trabajo de
los organismos locales; tiene que apoyarse en toda una organización nacional cuyo núcleo
constitutivo será el barrio para los grandes centros urbanos y el ayuntamiento en el campo; tiene
que empezar su trabajo partiendo de un censo de los militantes del partido, los cuales deben
dividirse para las diversas finalidades de la organización y según la antigüedad y los cargos que
hayan desempeñado, la capacidad que hayan demostrado y también, evidentemente, las dotes
morales y políticas”. Masci, Giovanni (Antonio Gramsci) Carta a Togliatti, Terracini y otros, [Viena,
9-II-1924; 2000 1 665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización:
Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
151
En un momento donde analiza el carácter democrático del partido plantea “En el campo
internacional, nuestro Partido es una simple sección de un partido más grande, de un partido
mundial. Gramsci, Antonio: Necesidad de una preparación ideológica de la masa. Mayo de 1925,
aparece en "Lo Stato Operaio" de Marzo-abril de 1931, D:\Todo sobre

142
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
152
Amadeo Bordiga, de las tres fracciones que fundaron el Partido Comunista de Italia, fue el
representante de la mayoritaria. La línea del partido en estos primeros años es dictada por Bordita,
con el cual Gramsci no comparte sus posiciones sectarias, sin embargo, no tomó contra tales
posiciones una explícita confrontación. Ya lo había caracterizado su posición de extrema izquierda
contra la Internacional primero con su abstencionismo de participar en la formación de la
representación y lucha parlamentaria a nombre de una presunta pureza política y luego en contra
de la orientación también de la Internacional Comunista en 1922 que los partidos socialistas y
comunistas hagan un frente común.
153
“Tanto el comité central como los órganos inferiores de dirección están constituidos en base a una
elección y en base a una selección de elementos capaces, realizada a través de la prueba del
trabajo y de la experiencia del movimiento”. Gramsci, Antonio: La Situación Italiana y las tareas del
P.C.I (Tesis de Lyon) Lyon, enero de 1926, I. 3: 1922-1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
154
Carta a Togliatti, Terracini y otros desde Viena, en noviembre de 1924 cuando plantea: “Habrá que
establecer una precisa división del trabajo entre el Ejecutivo y la Oficina Política. Hay que
establecer responsabilidades precisas y competencias bien definidas que no puedan violarse sin
graves sanciones disciplinarias. Creo que éste es uno de los puntos más débiles de nuestro partido
y el que más ha probado que el centralismo instaurado era más una formalidad burocrática y una
confusión vulgar de las responsabilidades y las competencias que un riguroso sistema
organizativo”. Masci, Giovanni (Antonio Gramsci). Carta a Togliatti, Terracini y otros, [Viena, 9-II-
1924; 2000 1 665-677], D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz,
septiembre de 2000, Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
155
En primer lugar por considerar a Antonio Gramsci, un seguidor de las ideas leninistas, expresado
explícitamente en el reconocimiento a su ideología en el artículo Jefe dedicado a raíz de su muerte
en el que expresa “si ya todos nos consideramos marxista por que no decir marxista – leninistas”, o
cuando expresa “La base de la unidad ideológica es la doctrina del marxismo y del leninismo,
entendido este último como la doctrina marxista adaptada a los problemas Tesis sobre la
bolchevización del ejecutivo ampliado de abril de 1925, números IV y VI)”. Gramsci, Antonio: La
situación italiana y las tareas del PCI (tesis de Lyon), Lyon, enero de 1926, D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
En segundo lugar en los resultados de esta tesis se puede apreciar desde sus coincidencias con
Lenin y del Partido Comunista de Cuba con ambos.
156
El pensamiento Martiano fue referente directo para los que fundaron el Partido Comunista de 1925
y los que militaron en él posteriormente. Fidel Castro Ruz sintetiza en Cuba ese pensamiento
marxista, leninista y martiano. En el libro Fidel y la Religión. Conversaciones con Frei Betto. Fidel
Castro expresa: “Antes de ser marxista, fui un gran admirador de la historia de nuestro país y, de
Martí, fui martiano”. Editora Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1985, p.
159.
157
Sobre la fecha de fundación del Partido precisó Fidel Castro Ruz en el XX Aniversario de la
fundación del PCC “(…). Por aquella época trabajábamos precisamente en la tarea de unir las
fuerzas revolucionarias en una sola organización, bajo una sola dirección. Podemos decir por ello
que, coincidiendo con ese momento (…) quedó forjado nuestro partido. Por eso se considera el 16
de abril, (…) como la fecha de la fundación de nuestro partido”. Palabras citadas por Fabio Grobart
en: El proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, Revista Cuba Socialista, No. 1, Año I,
Diciembre de 1981, Editada por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, p. 56. Decisión
acordada por el Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el 6 de febrero de
1981, dada a conocer públicamente por el Primer Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, Fidel Castro Ruz, el 19 de abril de ese año, en la Velada Solemne por el
aniversario de la Victoria de Girón, en el teatro Karl Marx de la capital del país, Castro, Ruz Raúl:

143
en el Quinto período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Primero de
octubre del 2010.
158
En la tesis en Opción al Grado de Doctor en Ciencias Filosóficas, titulada “El referente político de la
cultura en el pensamiento de Carlos Rafael Rodríguez de 1949 a 1962. febrero de 2011. Francisco
Rogelio Pérez Rosada, en el epígrafe dedicado al tránsito al marxismo en Carlos Rafael Rodríguez
afirma que Gramsci entró en Cuba de la mano de Carlos Rafael Rodríguez.
159
Estos actores, surgidos en momentos diferentes de la sociedad civil cubana, de composición
clasista heterogénea, constituidos en principios de organización y de dirección diferentes, tenían
contactos entre sí pero su dirección, táctica y esfera de acción eran completamente distintas; cada
uno contaba con un sector intelectual revolucionario de vanguardia y cuadros lo suficientemente
preparados para comprender la realidad histórica que construían. El Partido Socialista Popular que
mantenía como su principio rector el centralismo democrático, y estas organizaciones de carácter
político militar que asumían principios de organización sustentados en relaciones de disciplina,
subordinación, responsabilidad y discreción, que combinaban un carácter secreto y selectivo,
mando único, centralización y coordinación colectiva. Montané Oropesa, Jesús: Relato del
Comandante Jesús Montané, El estilo de trabajo de los asaltantes del Moncada y Bayamo,
Periódico Granma 22 de Julio de 2008, p. 5, Nacional.
160
Hernández García, Eusebio Mariano (2013): “El centralismo nacional: antecedente y constituyente
del centralismo democrático en el Partido Comunista de Cuba”, Artículo aprobado el 5 de mayo de
2013 para ser publicado, en la Revista Internacional de Teoría “Marx Ahora” que se edita
semestralmente en La Habana, p. 11
161
Es importante destacar que Carlos Rafael Rodríguez al realizar un análisis de toda esta etapa
arriba a las siguientes conclusiones: “Pero la experiencia permite asegurar que en las condiciones
concretas de Cuba habría sido sobremanera difícil -cuando no imposible- a un Partido Comunista
agrupar en torno suyo a las fuerzas principales del proletariado y de los campesinos, a las capas
medias urbanas y neutralizar, como se logró en la última fase de la lucha, a la propia oligarquía”
(…).
“Precisamente el gran mérito y el servicio mayor prestado a la Revolución por los comunistas cubanos
consistió en comprender el concepto de hegemonía proletaria de un modo dialéctico y concreto y
darse cuenta a tiempo de que había surgido una dirección no inscrita orgánicamente en las filas
comunistas pero capaz de conducir con mano segura y firme el proceso revolucionario no sólo
hasta la emancipación nacional completa frente a todo el poderío imperialista, sino también poner
el rumbo hacia el socialismo y emprender su construcción”. Rodríguez Carlos Rafael: Letra con filo,
Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de La Habana, 1983, Tomo II, pp. 353, 354 y 369.
162
Es importante tener en cuenta que cuando el Partido Comunista de Cuba incorpora el centralismo
democrático desde que inicia el proceso de construcción hasta el Cuarto Congreso como
principios, es porque la dialéctica leninista de lo fundamental y no fundamental le permite hacer un
cambio en la orientación orgánica de la utilización del principio, al planteárselo como principios más
particulares de un principio más general a diferencia de otros partidos que consideraban estos
como requisitos o normas del principio del centralismo democrático, concepción que es ratificada
en cada uno de los Congresos posteriores del Partido Comunista de Cuba asumiendo en ello un
carácter peculiar.
163
En este proceso de centralismo nacional se revela que fueron los cuadros al frente de cada una de
las fuerzas revolucionarias cubanas los que coordinaron, concretaron acuerdos y proyectaron
objetivos comunes desde el inicio de la lucha, constituyendo dentro de este proceso una fuerza
intensamente cohesiva y centralizadora en el ámbito nacional, potenciando a todo el conjunto de
fuerzas y cohesionando al resto de los elementos de forma peculiar. Respecto a los demás
elementos, por la composición, características y participación de las fuerzas, los hombres que
militaban en cada una de ellas con independencia de los diferentes orígenes clasistas, no sólo se
caracterizaba por la disciplina y la fidelidad demostradas, sino por su capacidad organizativa,
creadora, política, teórica, intelectual, que les permitió cumplir con eficiencia las misiones
encomendadas por sus jefes.

144
164
Cantón, Navarro José: Prólogo al libro ORI y PURSC. Génesis de la historia del PCC (1961 –
1965), de las autoras María Julia Peláez Groba y Carmen Rodríguez Rodríguez, Instituto Cubano
del Libro, Editora Historia 15/2007, p. 8.
165
Castro, Ruz Fidel: Charla ofrecida en la Universidad Popular el 1ro de diciembre de 1961,
Compendio, Cinco Discursos, Editado por la EIR, La Habana, 1964, p. 6
166
Se puede observar en el análisis que realiza Fidel Castro de la composición clasista de las tres
principales fuerzas revolucionarias que participan en la Revolución, que son los obreros los que
están presentes en mayor o menor medida en las tres fuerzas. Castro, Ruz Fidel: No se puede
llevar adelante una Revolución sin una fuerte y disciplinada organización revolucionaria,

1960 – 2001, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política /La Habana 2004, pp. 3-4.
167
CC.Partido Comunista de Cuba, Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución,
Capítulo II, Artículo 28, Editora Política, La Habana, 1979, p. 24.
168
Al respecto Ernesto Guevara precisa que “El partido del futuro estará íntimamente unido a las
masas y absorberá de ellas las grandes ideas que después se plasmarán en directivas concretas;
un partido que aplicará rígidamente su disciplina de acuerdo con el centralismo democrático y al
mismo tiempo, donde existan permanentes, la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para
mejorar el trabajo continuamente”. Guevara, de la Serna Ernesto: El Partido Marxista-Leninista,
Edición digital de la obra de Ernesto Guevara, Proyecto pensamiento cubano en formato
electrónico, Artículos, Discursos y Conferencias, (1963).
169
Ver en esta definición cómo cada uno de los rasgos esenciales aportados por el Che que deben
caracterizar al Cuadro de la Revolución y en específico del Partido, se relacionan con el principio
del centralismo democrático y los elementos de su contenido; en ello se puede apreciar una
explicación y porqué para Gramsci estos constituyen uno de los dos núcleos centrales del Partido a
todos los niveles y para el Che La Columna Vertebral de la Revolución: “(...) ¿Qué es un cuadro?
Debemos decir que un cuadro es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político
como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y
trasmitirlas como orientación a las masas, percibiendo además las manifestaciones que esta haga
de sus deseos y sus motivaciones más intimas. Es un individuo de disciplina ideológica,
administrativa que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones
existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas, que sabe practicar la
producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad única, cuya fidelidad
está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico,
de manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida
de la buena marcha de la Revolución, además un individuo con capacidad de análisis propio, lo
que permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no
choque con la disciplina”. Ernesto Guevara de la Serna: El cuadro Columna vertebral de la
Revolución, Septiembre de 1962 (escritos y discursos), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,
1977, Tomo 6, p. 241.
170
Peláez, Groba María Julia y Rodríguez, Rodríguez Carmen: ORI y PURSC. Génesis de la historia
del PCC (1961 – 1965), Instituto Cubano del Libro, Editora Historia, 15/2007, p.19.
171
Castro, Ruz Fidel: Discurso en el VIII aniversario del Asalto al cuartel Moncada, Revista Bohemia,
La Habana, 30 de Julio de 1961, p. 88.
172
Peláez, Groba María Julia y Rodríguez, Rodríguez Carmen: ORI y PURSC. Génesis de la historia
del PCC (1961 – 1965), Instituto Cubano del Libro, Editora Historia, 15/2007, p.21.
173
Castro, Ruz Fidel: Reunión del Comité Provincial de las ORI en Matanzas, el 11 de abril de 1962,
Tomado de Grobart Fabio, El proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, Revista Cuba
Socialista, No. 1, Año I, Diciembre de 1981, Editada por el Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, pp. 76-77.
174
“(…) no se puede dirigir a obreros ejemplares, base del Partido si no se es ejemplo, (…) además
de: –cierto grado de desarrollo político; –de capacidad de organización y dirección; y –cierta
experiencia (…)”. Risquet, Valdés Jorge: La Construcción del Partido en la Provincia de Oriente,
Los organismos intermedios y la realización de las tareas presentes, Revista Cuba Socialista, Nº

145
15, Noviembre de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización Revolucionaria, Editora Política,
Imprenta Nacional de Cuba, p.116. “(…) comportamientos, principios, demostrados en los
resultados del proceso en el país”, Revista Cuba Socialista, Nº 14, Octubre de 1962, Año II,
Sección Vida de la Organización Revolucionaria, El estado de la reestructuración, Editora Política,
Imprenta Nacional de Cuba, p.121.
175
Es importante destacar que dentro de las cuestiones más importantes discutidas con el pueblo se
puede señalar La I Declaración de La Habana, fue aprobada el 2 de septiembre en multitudinaria
Asamblea General Nacional en la Plaza Cívica en respuesta a la VII Reunión de Consultas de
Cancilleres que aprobó entre el 22 y el 29 de agosto de 1960 la Declaración de San José de Costa
Rica que contenía una condena a la Revolución cubana. El documento conocido como Primera
Declaración de La Habana fue ratificada por la firma de los cubanos en todo el país. La II
Declaración de La Habana, que fue suscrita por más de un millón de cubanos en la Plaza de la
Revolución, al ser leída por Fidel como respuesta a la farsa de Punta del Este el 4 de febrero de
1962, es un documento programático de la Revolución Cubana, tanto por avizorar la inevitable
transformación latinoamericana, como por su profundo análisis del común desarrollo histórico de
nuestros pueblos. Muchos afirman, con razón, que puede considerarse como el documento político
más importante y trascendente formulado en América Latina en la segunda mitad del pasado siglo.
La Constitución de la República cuyo anteproyecto durante 1975 fue sometido a discusión en la
que participaron más de 6 millones de personas, y se formularon propuestas que llevaron a
modificar 60 de los artículos propuestos. En el referendo del 15 de febrero de 1976 votó el 98% de
los electores, de los cuales el 97,7 % lo hizo afirmativamente. Posteriormente a recibido
modificaciones de uno u otro tipo el 28 de junio de 1978; el 12 de julio de 1992 y el 10 de junio de
2002 en un plebiscito popular en el que participaron más de nueve millones de personas y para la
firma pública y voluntaria de 8198237 electores que ratificaron su contenido socialista.
176
Destacar también que dentro de las discusiones más importantes realizadas en el seno de las
organizaciones de base se destacan en el Primer Congreso: Como parte del proceso de
preparación del Congreso fueron discutidos en núcleos y comités por todos nuestros militantes y
cuadros, los Estatutos y la Plataforma Programática del Partido. (…)”, sobre los que se realizó una
amplia y democrática discusión en la que “(…) participaron 19 295 núcleos y 166 536 militantes y
aspirantes y todos los organismos de dirección intermedia del país”. Castro, Ruz Fidel: Informe del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba al Primer Congreso presentado por el compañero
Fidel Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, X El Partido, Editado por el
departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba,
La Habana, 1975, p. 213. CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido
Comunista de Cuba, Tesis y Resolución, Resolución 1, Editora Política, La Habana, 1979, p. 51.
En el Segundo, en el Tercero y en el Quinto se discutieron las modificaciones a los Estatutos, en el
Tercero se discutió el Proyecto de Programa del Partido, en el Quinto la Resolución Económica y el
documento “El Partido de la Unidad la Democracia y los Derechos Humanos que Defendemos. En
el Sexto Congreso se discutió, el Proyecto de Lineamientos de la Política de la Política Económica
y Social del Partido y la Revolución, los Objetivos de Trabajo del Partido.
177
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Segundo Congreso,
Capítulo I, Artículo 15, Inciso (o), Editora Política, Ciudad de La Habana, 1980, pp. 14-15.
178
Celebrado entre el 4 y 7 de febrero de 1986, en Ciudad de La Habana, aprobó resoluciones sobre
el Informe central; sobre el Proyecto de Programa del Partido Comunista de Cuba y sobre los
Estatutos del Partido Comunista de Cuba; en la sesión diferida de diciembre de ese año analizó y
aprobó el Programa del Partido Comunista de Cuba.
179
“Las organizaciones de base pueden realizar reuniones abiertas. (…), participan trabajadores no
militantes del partido, y se tratan asuntos referidos a la actividad específica del centro de trabajo,
así como otros aspectos de interés político, ideológico o social (…)”, prácticas estas que venían
desarrollándose y que “(…) constituyeron una positiva experiencia que enriqueció la evaluación de
los asuntos del partido y lo vincula más aún con las masas (…)”. CC.Partido Comunista de Cuba:
Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso, Capítulo VI, Artículo 72, Editora
Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. 39. Castro, Ruz Fidel: Informe Central Tercer Congreso del

146
Partido Comunista de Cuba, Presentado por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1986, p. 94.
180
Celebrado en la ciudad de Santiago de Cuba del 10 al 14 de octubre de 1991, en él se adoptaron
diferentes resoluciones como la elaborada sobre los Estatutos del Partido Comunista de Cuba,
sobre el Programa del Partido Comunista de Cuba y Resolución que faculta al Comité Central del
Partido para tomar decisiones en correspondencia con la situación que vive el país.
181
CC. Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, IV Congreso, Capítulo
IV, Las Organizaciones de base, Artículo 40, Editora Política, La Habana, 1992, ISBN 959-01-0063-
5, p. 6.
182
“El partido selecciona a sus militantes entre: Los que sean elegidos trabajadores ejemplares en
asambleas (…).” Solo por excepción se podrá prescindir de la asamblea de elección de
trabajadores ejemplares, en cuyo caso se deberá aplicar inexcusablemente, otra forma de consulta
con las masas (…)”.CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, IV
Congreso, Capítulo II, De los Militantes, Artículo 2, Editora Política, La Habana, 1992, ISBN 959-01-
0063-5, p. 2.
183
“(…) fundamenta su actividad en el principio del centralismo democrático (…)”. Comité Central
Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, IV Congreso, Capítulo I, El Partido
Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1992, ISBN 959-01-0063-5, p. 2.
184
se estructura orgánicamente y desarrolla su vida interna sobre la base de la observación más
rigurosa del principio leninista del centralismo democrático”. CC.Partido Comunista de Cuba.
Estatutos del Partido Comunista de Cuba. Quinto Congreso. Capítulo I. El Partido Comunista de
Cuba. Editora Política, La Habana, 1999. p. 2.
185
“El Partido Comunista de Cuba se estructura orgánicamente y funciona de acuerdo con los
principios del centralismo democrático, (…). “CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido
Comunista de Cuba, Primer Congreso, Tesis y Resolución, Capítulo II, Artículo 28, Editora Política,
La Habana, 1979, p. 24.
186
“El Partido Comunista de Cuba observa rigurosamente los principios leninistas del centralismo
democrático”. CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tercer
Congreso, Introducción, Editora Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. VI.
187
“Los principios del centralismo democrático, la dirección colectiva y la responsabilidad individual,
como pilares de la organización y la estructura del Partido, mantienen plena vigencia y en ellos se
sustenta la vocación de perfeccionarlo”. CCPartido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del
Partido Comunista de Cuba aprobados en la primera Conferencia Nacional, Fundamentos del
Partido, Documentos, Editora Política, p. 19.
188
Es en el combate contra el sectarismo donde Fidel Castro se refiere por primera vez explícitamente
al centralismo democrático, cuando lo define en las condiciones concretas de inicio de la
construcción del Partido en Cuba como la combinación de dos métodos, uno de selección y otro de
trabajo del Partido y sus dirigentes. (…) “Porque, desde luego, la masa no va a elegir el núcleo. El
partido no es un Partido de elección: es una selección que se organiza mediante el principio del
centralismo democrático. Castro Ruz Fidel: La seriedad de un Partido Revolucionario se mide por
la actitud ante sus propios errores, Comparecencia por radio y televisión, La Habana, 26 de marzo
de 1962, El partido, una revolución en la revolución, Selección Temática 1960-2001, Instituto de
Historia de Cuba, Editora Política /La Habana 2004, p. 77.
En el Informe del Comité Central del Partido Comunista de Cuba al Primer Congreso Fidel Castro
Ruz caracteriza el centralismo democrático “Nuestros Estatutos establecen con toda claridad y
fuerza el centralismo democrático como principio rector de la estructura organizativa del Partido,
caracterizado por el carácter electivo de todos los organismos dirigentes, su obligación de rendir
cuentas a los que los eligieron y a los organismos superiores, trabajar de acuerdo con la disciplina
partidista que establece la subordinación de la minoría a la mayoría, y por el acatamiento de las
decisiones de los organismos superiores”. Informe del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba al Primer Congreso presentado por el compañero Fidel Castro Ruz, primer Secretario del
Partido Comunista de Cuba, X El Partido, Editado por el departamento de Orientación
Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, La Habana, 1975, p. 213.

147
189
Raúl Castro Ruz Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, es el principal artífice de la
construcción del Partido Comunista de Cuba en las FAR, en dicho proceso se ha referido
explícitamente al principio y sus elementos de contenido, término que ha explicado y definido para
su comprensión. Entre sus múltiples intervenciones sobre el término es de destacar su discurso
ante los funcionarios del Comité Central en 1974.
190
Sobre ello el Che señala “El partido del futuro estará íntimamente unido a las masas y absorberá
de ellas las grandes ideas que después se plasmarán en directivas concretas; un partido que
aplicará rígidamente su disciplina de acuerdo con el centralismo democrático y al mismo tiempo,
donde existan permanentes, la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para mejorar el trabajo
continuamente. Guevara, de la Serna Ernesto: El Partido Marxista-Leninista, Edición digital de la
obra de Ernesto Guevara, Proyecto pensamiento cubano en formato electrónico, Artículos,
Discursos y Conferencias, (1963).
191
En el propio contenido de ésta tesis se hacen importantes referencias a la labor de Armando Hart
antes y durante su cargo de organizador del Partido y a los dirigentes del Partido en cada una de
las provincias con quienes sostenía un fluido intercambio que los sitúan durante los primeros años
de la construcción del partido como destacados constructores del centralismo democrático.
192
Carlos Rafael Rodríguez en la reunión del Comité Central a propósito de la microfracción aporta
una concepción del centralismo democrático cuando refiere que los problemas en la elección
provocaron el ascenso a la dirección del Partido de compañeros que demostraron no poseer la
altura moral suficiente; que cuando la libertad de expresión no está acompañada del clima de
confianza suficiente quedan reservas entre compañeros; que no deben admitirse las autocríticas
formales que lo son por ser compañeros que consideran siempre tener la razón; la designación
unipersonal de compañeros para cargos de dirección sin que medie elección si corresponde o
consulta con la organización del partido; que no puede haber subordinación verdadera sino está
presente la crítica, lo otro no es subordinación lo otro es renuncia a la crítica, lo otro no es amor
sino oportunismo; cuestiona la no admisión de la crítica cuando se protege a un compañero; la
doble moral que se genera ante el falso reconocimiento de la crítica y el falso ejercicio de la
autocrítica; la deformación del principio de la libertad de expresión al confundir de manera
oportunista la discusión democrática por compañeros que anteriormente la desaprobaban; la
mayoría de los compañeros tenían antecedentes de su conducta en el proceso de sectarismo; se
viola el cumplimiento de las decisiones del organismo superior. Rodríguez, Carlos Rafael: Reunión
del Comité Central a propósito de la microfracción, Revista Bohemia, Año 60. Febrero 9 de 1968,
Nº 6, Año del Guerrillero Heroico, Territorio Libre de América, La Habana, Cuba, Revista Semanal
Centenario de La Demajagua.
193
Osvaldo Dorticós formula el propósito en octubre de 1965 previo a la constitución del Comité
Central de convertir con el principio del centralismo democrático un partido de cuadros en un
partido de militantes.
194
Este proceso, como ha señalado Fidel, fue el “(...) resultado del acercamiento, de los contactos que
teníamos desde antes de la guerra, de los contactos ulteriores, del hábito que se creó de
consultarnos los problemas más importantes.
Todo esto terminó en la creación, por acuerdo, de una dirección de facto que se llamó Dirección
Revolucionaria o dirección de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (…)”, en la que se
alcanzó “(…) una efectiva representación de esas fuerzas”. Castro Ruz Fidel: Entrevista a la
Revista Internacional teórica del PCUS Kommunist, Nº 15 de 1978, Tomada de Fabio Grobart, El
proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, Revista Cuba Socialista, No. 1, Año I,
Diciembre de 1981, Editada por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, p. 72 y Castro
Ruz Fidel: La constitución de la Dirección Nacional de las ORI y las tareas de la producción,
Comparecencia por radio y televisión, La Habana, 12 de marzo de 1962, El partido, una revolución
en la revolución, Selección Temática 1960 – 2001, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política /La
Habana 2004, p. 26.
195
Castro Ruz Fidel: La seriedad de un Partido Revolucionario se mide por la actitud ante los propios
errores, Comparecencia por radio y televisión, La Habana, 26 de marzo de 1962, El partido, una
revolución en la revolución, Selección Temática 1960-2001, Instituto de Historia de Cuba, Editora
Política /La Habana 2004, p. 40.

148
196
Definido por Lenin en los marcos de un contexto dado con respecto a los problemas que con
relación a ello impactaban en el Partido como: “Puestismo subordinar los intereses de la causa a
los intereses de la carrera, es conceder la más profunda atención a los puestos y desentenderse
del trabajo, pelearse por la cooptación, en lugar de luchar por las ideas”. Ver Lenin Vladimir Ilich:
Un paso adelante, dos pasos atrás, 1904, Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, Tomo 8, p.
372.
197
Roca, Calderío Blas: El gran discurso de Fidel debe ser estudiado y asimilado por todos, Revista
Cuba Socialista Nº 8, Abril 1962, Año II, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p. 8
198
Fidel Castro aporta por primera vez explícitamente elementos de comportamiento sobre el
centralismo democrático, cuestionando la manera deforme en que se empleaba el principio
expresa: “(…) centralismo democrático es una cosa muy distinta, es una dirección que organiza un
partido con métodos marxistas-leninistas, de selección, de trabajo. ¿Qué busca? Busca agrupar
dentro de ese partido a lo mejor del pueblo, a lo mejor de la clase obrera. Lo mejor de los
trabajadores del país debe estar en ese partido. ¿Quiénes? Los obreros modelos, los modelos de
trabajadores, que los hay a montones”. Castro Ruz Fidel: La seriedad de un Partido Revolucionario
se mide por la actitud ante sus propios errores, Comparecencia por radio y televisión, La Habana,
26 de marzo de 1962, El partido, una revolución en la revolución, Selección Temática 1960-2001,
Instituto de Historia de Cuba, Editora Política /La Habana 2004, p. 77.
199
Guevara, de la Serna Ernesto: El Partido Marxista Leninista, Editora Dirección Nacional del
PURSC, Habana 1963, p. XIII.
200
Marx, Carlos: Crítica del Derecho Político hegeliano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,
1976, p. 93.
201
Revista Cuba Socialista Nº 8, Abril 1962, Año II, Sección Vida de la Organización Revolucionaria,
La selección del trabajador ejemplar, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p. 129.
202
En estos balances se analizaron las dificultades que limitaban el trabajo del partido en los
organismos intermedios, no se analiza explícitamente el centralismo democrático pero sí el
carácter orgánico del funcionamiento del Partido entre los niveles intermedios y de base de donde
se planteó en determinadas regiones la necesidad que en el nivel intermedio no se centralicen las
tareas para que no suplanten a los núcleos en la realización de trabajos que orgánicamente
corresponde realizar a las organizaciones de base.
203
Una mayor información sobre las reuniones que sesionaron estos días se puede apreciar en
Revista Cuba Socialista, Nº 51, Noviembre de 1965, Año V Sección Vida del Partido, Editora
Política, La Habana.
204
Armando Hart Dávalos: Intervenciones en la reunión celebrada los días 30 de septiembre y 1º de
Octubre de 1965, Cuba Socialista 51, Noviembre de 1965, Año V, Editora Política, La Habana, p.
44
205
Ídem.
206
“La certeza de contar con el apoyo abrumador del pueblo nos releva del irreal afán de unanimidad,
muchas veces falsa, mecánica y formalista, que puede conducir a la simulación, a la doble moral o
al acallamiento de opiniones, y nos indica la necesidad de auspiciar, en cambio, un consenso que
tome como base el reconocimiento de la diversidad de criterios que sobre un mismo asunto, en un
momento dado, pueden existir en el pueblo, y que se fortalezca por medio de la discusión
democrática en el seno del partido y de la Revolución, sobre todo en la búsqueda de soluciones, en
el examen de variantes para alcanzar nuestros objetivos socioeconómicos, y, en general, en la
reflexión orientada a perfeccionar la sociedad en que vivimos”. CCPartido Comunista de Cuba:
Llamamiento al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, Santiago de Cuba, 15 de marzo de
1990, Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Castro Ruz Fidel: El partido, una revolución
en la revolución, Selección Temática 1960-2001, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política /La
Habana 2004, p. 276.
207
(…) “Unido a esa visión realista, aparecieron manifestaciones de excesivo optimismo: como si por
haber empezado a hacer las cosas de forma diferente, ya casi todo, o todo, estuviera resuelto.
Tanto Machado como yo criticamos con fuerza tales desequilibrios, pero no por ello dejan de ser un
potencial factor en contra”.

149
(…), “pues no es la primera vez que el partido se propone despojar a muchas de sus actividades
de la rutina, el esquematismo, la falta de espíritu crítico y combativo, y de la tendencia a
administrar desde posiciones de ordeno y mando para poder desempeñar cabalmente sus
funciones”.
“De los balances también se deduce que hay optimismo y buen espíritu de trabajo entre los
militantes y cuadros. Ha primado la honestidad y la visión crítica en la mayoría de las reflexiones de
los delegados y en las evaluaciones generales de cada provincia”. Raúl Castro Ruz, Intervención
en la Asamblea Provincial del Partido Comunista de Cuba en Ciudad de La Habana, Ciudad de La
Habana, 21 de noviembre de 1999, Editora Política.
208
Castro, Ruz Raúl: Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en
la clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.
209
Castro, Ruz Raúl: Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en
la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29
de enero de 2012, "Año 54 de la Revolución".
210
Ídem
211
Cada uno de los Congresos definió su principal instrumento ideológico para todo el trabajo del
Partido: el Primer y Segundo Congreso la plataforma programática, el tercero el programa, el
Cuarto la resolución sobre la labor política ideológica, el Quinto el documento sobre el Partido de la
Unidad y los Derechos Humanos que Defendemos y el Sexto los objetivos de trabajo para el
trabajo del Partido.
212
Castro Ruz Fidel: Informe del Comité Central del Partido Comunista de Cuba al Primer Congreso
presentado por el compañero Fidel Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba,
X El Partido, Editado por el departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba, La Habana, 1975, p. 213.
213
CC.Partido Comunista de Cuba. Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución,
Capítulo II, Artículo 28, Editora Política, La Habana, 1979, p. 24.
214
CC.Partido Comunista de Cuba. Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Quinto Congreso,
Capítulo I, El Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1999, p. 3.
215
Ídem.
216
Maurice Duverger desarrolla en su obra “Los Partido Políticos”, México, FCE, 1965, p.15 sobre la
estructura organizativa de los Partidos Políticos, señala que según los lazos de dependencia que
se establecen, los partidos políticos siguen una forma de vinculación horizontal directa a la cual
considera el aspirante se ajustan los Partidos Comunistas pues son sus miembros, quienes se
rigen por sus estatutos, pagan una cotización y se reúnen periódicamente, además de la
subordinación vertical según sus elementos de base hasta el comité y los organismos intermedios
y superiores. El Primer Congreso ratifica la subordinación horizontal al definir que los núcleos “(…)
se rigen por los acuerdos de la asamblea de sus militantes y aspirantes, (…)”. CC.Partido
Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis y
Resolución, Capítulo VI, Artículo 56, Editora Política, La Habana, 1979, p. 39.
217
El Primer Congreso ratifica la subordinación horizontal al definir que los núcleos “(…) se rigen por
los acuerdos de la asamblea de sus militantes y aspirantes, (…)”. CC.Partido Comunista de Cuba.
Estatutos I Congreso del Partido Comunista de Cuba. Tesis y Resolución. Capítulo VI. Artículo 56.
Editora Política, La Habana, 1979. p. 39.
218
Así lo exponen Peláez, Groba Maria Julia y Rodríguez, Rodríguez Carmen: ORI y PURSC.
Génesis de la historia del PCC (1961 – 1965), Instituto Cubano del Libro, Editora Historia 15/2007,
p.18. CC.Partido Comunista de Cuba. Estatutos del Primer Congreso del Partido Comunista de
Cuba, Tesis y Resolución, Capítulo I, Artículo 14, inciso ch), Editora Política, La Habana, 1979, p.
14.
219
Revista Cuba Socialista Nº 7, Marzo de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización
Revolucionaria, Imprenta Nacional de Cuba, Editora Política, p. 123.
220
“Lo que a un partido revolucionario le interesa no es el número sino la calidad (…)”. Castro Ruz
Fidel: El Partido Unido de la Revolución será una organización de selección, Inauguración de la

150
Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria “Sierra Maestra”, para obreros de las granjas del
pueblo, en el Calvario, La Habana, 30 de octubre de 1961, El partido, una revolución en la
revolución. Selección Temática 1960 – 2001, Instituto de Historia de Cuba, Editora Política /La
Habana 2004. p. 1.
221
Castro Ruz Fidel: Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, X El Partido, Editora Política, La Habana, 1980, p. 104, y por atender en la selección y el
desempeño de los cuadros sus cualidades y competencias, cuando incorpora que: “m) Al proponer,
designar o evaluar a dirigentes, colaboradores o funcionarios, guiarse por la capacidad política y
profesional, los méritos y la firmeza ideológica de estos y en ningún caso por razones de amistad,
parentesco o relaciones personales”. CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido
Comunista de Cuba, Cuarto Congreso Capítulo II, De los Militantes, Artículo 8, Inciso m), Editora
Política, La Habana, 1993, p. 9.
222
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso
Capítulo I, El Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1993, p. 3.
223
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso
Capítulo II, De los Militantes, Artículo 8, Inciso b), Editora Política, La Habana, 1993, p. 7.
224
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso
Capítulo IV, Las Organizaciones de Base, Artículo 36 y 37, Editora Política, La Habana, 1992, ISBN
959-01-0063-5, pp. 5 y 6.
225
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba,
Tesis y Resolución, Capítulo I, Artículo 3, inciso c), Editora Política, La Habana, 1979, p. 10.
226
Castro Ruz Fidel: Informe del Comité Central del Partido Comunista de Cuba al Primer Congreso
presentado por el compañero Fidel Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba,
X El Partido, Editado por el departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba, La Habana, 1975, p. 205.
227
Castro Ruz Fidel: Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, X El Partido, Editora Política, La Habana, 1980, p. 100. Comité Central PCC: Estatutos del
Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso, Capítulo I, El Partido Comunista de Cuba, Editora
Política, La Habana, 1992, ISBN 959-01-0063-5, p. 1.
228
“El Partido selecciona sus aspirantes entre los mejores trabajadores: a)-Los que hayan sido
elegidos trabajadores ejemplares en asambleas realizadas al efecto en sus centros de labor y
soliciten su ingreso al Partido. b)-Los que en los intervalos entre una y otra asamblea de
trabajadores ejemplares soliciten su ingreso (…)”. CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del
Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución, Capítulo I, Artículo 6, Editora Política, La Habana,
1979, p. 11. “comprenda cabalmente las normas de la vida interna, y el valor de la crítica y la
autocrítica, (…) y comprobar en todos los aspectos sus cualidades personales (…)” CC.Partido
Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución, Capítulo I,
Artículo 8, Editora Política, La Habana, 1979, p. 12.
229
Aunque en esta no aparece explícitamente el centralismo democrático como uno de los principios
de la construcción del partido, sí están contenidos en ella, elementos de subordinación,
acatamiento, la designación de cargos, la crítica y autocrítica como instrumento para superar los
errores y la solicitud personal avalada como vía de ingreso.
230
Durante toda esta etapa el Partido no dispuso de los Estatutos oficiales por no estar dadas las
condiciones para ello, no fue hasta 1974 en que se aprobaron los provisionales, que luego dieron
paso a los aprobados por el Primer Congreso del Partido en 1975. En cuanto al programa el
Partido Comunista de Cuba aprueba en su Primer Congreso la Plataforma Programática que se
mantuvo vigente durante el Segundo Congreso, el Programa del Partido fue aprobado en la Sesión
Diferida de su Tercer Congreso en diciembre de 1986, el que dejó de tener razón de ser con el
período especial, desde entonces nuestro partido no ha tenido programa.

151
231
Malmierca Isidoro: La lucha por la pureza de las filas del Partido en La Habana, Porque se
producen otras separaciones, Sección Vida de la Organización Revolucionaria, Revista Cuba
Socialista, Nº 26, Octubre de 1963, Año III, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.124.
232
La VII Reunión de Consultas de Cancilleres, efectuada del 22 al 29 de agosto de 1960, aprobó la
Declaración de San José de Costa Rica, en la cual se condena a la Revolución Cubana. Para
responder a ese documento el Gobierno Revolucionario convocó al pueblo de Cuba, que se reunió
multitudinariamente en Asamblea General Nacional en la Plaza Cívica de La Habana, el 2 de
septiembre esta asamblea aprobó el documento conocido como la I Declaración de La Habana,
que después fue ratificada por la firma de los cubanos en todo el país. La II fue aprobada en
febrero de 1962.
233
Peláez, Groba María Julia y Rodríguez, Rodríguez Carmen: ORI y PURSC. Génesis de la historia
del PCC (1961 – 1965), Instituto Cubano del Libro, Editora Historia 15/2007, p. 22.
234
Ídem. p. 66.
235
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso,
Capítulo II, Artículo 40, Editora Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. 20.
236
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo I, Editora Política, La Habana, 1993, p. 3.
237
Ídem.
238
Texto de la decisión adoptada por la Dirección Nacional de las ORI el 8 de marzo de 1962. Tomado
de Grobart Fabio: El proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, Revista Cuba
Socialista, No. 1, Año I, Diciembre de 1981, Editada por el Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, p. 78.
239
“La lucha contra el sectarismo que impedía el ingreso a muchos que tenían méritos y (…) la lucha
contra el oportunismo que abría las puertas a los que no los tenían (…)”.Isidoro Malmierca. La
marcha de la construcción del partido en La Habana, Sección Vida de la Organización
Revolucionaria, Revista Cuba Socialista, Nº 14, Octubre de 1962, Año II, Editora Política, Imprenta
Nacional de Cuba, p.115.
240
Isidoro Malmierca. La marcha de la construcción del partido en La Habana, Sección Vida de la
Organización Revolucionaria, Revista Cuba Socialista, Nº 14, Octubre de 1962, Año II, Editora
Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.110.
241
Revista Cuba Socialista Nº 12, Agosto de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización
Revolucionaria, Dos experiencias de la reestructuración de los NRA (Núcleos de Revolucionarios
Activos) en Marianao, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.131.
242
Fuertes, Jiménez José: Hacia un Partido más vigoroso en Camaguey, Revista Cuba Socialista Nº
34, Junio de 1964, Problemas de organización del Partido en las unidades Agropecuarias de
Camaguey, Revista Cuba Socialista Nº 39, Noviembre de 1964, Año IV Sección Vida del Partido,
Editora Empresa Consolidada de Artes Graficas, Ministerio de industria, p.133.
243
Dorticós, Torrado Osvaldo: Discurso resumen de la Asamblea Provincial del PURS en Matanzas,
Revista Cuba Socialista Nº 31, Marzo de 1964, Año IV Sección Vida del Partido, Editora Empresa
Consolidada de Artes Graficas, Ministerio de industria, p.134.
244
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo I, Artículo 20 y 21, Editora Política, La Habana, 1979, p. 21.
245
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Resolución 1, Capítulo III, Artículo 42, Editora Política, La Habana, 1979, p.30.
246
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo VI, El Congreso y los Organismos Superiores, Artículo 55, Editora Política, La Habana,
1993, p. 27.
247
Ídem
248
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Primer Congreso, Tesis
y Resolución, Capítulo II, Artículo 28 inciso ch), 33 y 34, Editora Política, La Habana, 1979, pp. 24,
26 y 27.
249
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Quinto Congreso,
Capítulo III, Principios de Estructura Orgánica y Funcionamiento del Partido, Artículo 15 c), Editora
Política, La Habana, 1998, p.12.

152
250
El Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba reafirma la línea internacionalista de principios
llevada a la práctica desde el triunfo de la Revolución Cubana, y que fue expuesta profundamente
en el Informe presentado por el Primer Secretario del Comité Central, compañero Fidel Castro, se
recoge en la Plataforma Programática del Partido Comunista de Cuba y ha sido discutida en la
Comisión de Política Exterior de cada uno de los Congresos y aprobadas en ellos. Nuestro Partido,
nuestro pueblo y nuestro Estado socialista continuarán aplicando una política exterior basada en el
marxismo-leninismo e inspirada en el internacionalismo proletario, consciente de que sus objetivos
históricos coinciden con los del conjunto de los pueblos, al realizar la política exterior, subordina
sus intereses a los intereses generales de la victoria del socialismo y el comunismo, de la
liberación nacional de los pueblos, de la derrota del imperialismo y de la eliminación del
colonialismo, el neocolonialismo y toda forma de explotación y discriminación de hombres y
pueblos. Política Internacional. CC.Partido Comunista de Cuba Comité Central: Resolución. Tesis y
Resoluciones. Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. pp. 513 y 514.
251
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo III, Artículo 38, Editora Política, La Habana, 1979, p. 28. El Sexto Congreso
del Partido ratifica en el Informe Central el artículo 20 de los Estatutos del Quinto Congreso como
el órgano supremo de la organización partidista.
252
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo VI, El Congreso y los Organismos Superiores, Artículo 53, Editora Política, La Habana,
1993, p. 27.
253
Esta se realizó como continuidad del Sexto Congreso los días 28 y 29 de enero del 2012.
254
Esto se define en la reunión de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias
Integradas, el 22 de marzo de 1962.
255
Castro, Ruz Fidel: Clausura del Segundo Congreso, Discurso pronunciado por el Primer Secretario
del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, compañero Fidel Castro Ruz, Plaza de la
Revolución, “José Martí” La Habana 20 de diciembre de 1980, Segundo Congreso del Partido
Comunista de Cuba, Documentos y discursos, Editora Política, La Habana 1981, p. 534.
256
CC.PCC. Estatutos del Partido Comunista de Cuba: Tercer Congreso, Introducción, Editora
Política, Ciudad de La Habana, 1986. p. V.
257
CCPCC. Estatutos del Partido Comunista de Cuba: Cuarto Congreso, Capítulo I, El Partido
Comunista de Cuba, p. 2.
258
Ídem, p. 3
259
Constitución de la República de Cuba: Actualizada, Revisada y concordada por la Dirección de
Legislación y Asesoría del Ministerio de Justicia, Capítulo I, Fundamentos Políticos, Sociales y
Económicos del Estado, Artículo 5, La Habana 2005, p.16.
260
CC.Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados
por la Primera Conferencia Nacional, Fundamentos del Partido, Documentos, Editora Política, p.
19.
261
Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la
Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012,
"Año 54 de la Revolución".
262
Ídem.
263
“lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por
dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima
confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y
sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con
los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad
y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva”. Castro, Ruz Raúl: Discurso del
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera
Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012, "Año 54
de la Revolución".

153
264
“(…) la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero
intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los
trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y
respeto. (…)”. Castro, Ruz Raúl: Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer
Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio
de Convenciones, el 29 de enero de 2012, "Año 54 de la Revolución".
265
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo VI, Artículo 55, Editora Política, La Habana, 1979, p. 38.
266
CCPCC. Estatutos del Partido Comunista de Cuba: Tercer Congreso, Capítulo VI, Artículo 63,
Editora Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. 32.
267
CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Quinto Congreso.
Capítulo IV, Las Organizaciones de Base, Artículo 28, p.16.
268
En el Informe del Comité Central al Sexto Congreso se ratifica el artículo 20 de sus Estatutos
aprobados en el Quinto Congreso el que lo denomina como el órgano supremo de la organización
partidista y sin embargo según fue denominado por los medios de difusión masiva, y está
expresado en el Informe Central, el Congreso realizó la elección del Comité Central, y este, del
Buró Político y el Secretariado como los órganos superiores de dirección partidista y no como se
precisa en el artículo 47 de los estatutos aprobados por el Quinto Congreso del Partido “Entre uno
y otro Congreso el Comité Central es el organismo superior de dirección del Partido”. Ni como en el
artículo 50 que expresa que “El Buró Político es el organismo superior de dirección del Partido
entre los plenos del Comité Central y dirige toda la labor partidista en estos períodos”, Si embargo
en otra parte del Informe Central se precisa que entre congreso y congreso, el Comité Central y
entre los plenos de este, el Buró Político, son los organismos superiores de dirección partidistas.
269
“Deben crearse dos órganos y dos actividades nuevas: una comisión de control, constituida
predominantemente con obreros veteranos, para juzgar en última instancia los litigios que no
tengan repercusión política directa y para los cuales, por tanto, no sea necesaria la intervención
inmediata del Ejecutivo; la comisión debe examinar constantemente la situación de los miembros
del partido para las revisiones periódicas”. Masci, Giovanni: (Gramsci Antonio.) Carta a Togliatti,
Terracini y otros, [Viena, 9-II-1924; 2000 1 665-677], D:\Todo sobre
Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html, Digitalización: Aritz, septiembre de 2000, Edición Digital:
Marxists Internet Archive, 2000.
270
“fortalecer el papel de los comités del Partido de los centros de trabajo, y la atención que se les
brinda por los organismos superiores para que ejerzan con mayor integralidad y eficacia la
dirección y el control de los núcleos que les están subordinados, así como el resto de sus
responsabilidades y funciones”. CC.Partido Comunista de Cuba: Resolución de la Primera
Conferencia Nacional acerca de los Objetivos de Trabajo del Partido, Partido Comunista de Cuba,
Documentos, Editora Política, p. 25.
271
“Exigir que los principales problemas que ocurren en los centros de trabajo o comunidades, y lo
requieran, sean atendidos con inmediatez por los militantes de esos lugares, sin que ello se
condicione a la espera de orientaciones o la intervención de los organismos superiores. CC Partido
Comunista de Cuba: Resolución de la Primera Conferencia Nacional acerca de los Objetivos de
Trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 25.
272
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso,
Capítulo VI, Artículo 64, Editora Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. 33.
273
“(...) constituidos núcleos en zonas con militantes y aspirantes jubilados y amas de casa. A estos
núcleos se podrán incorporar militantes y aspirantes del partido de unidades laborales en las que
no es posible constituir núcleos, porque la cantidad no llega al mínimo exigido; así como
campesinos, cooperativistas y otros (…)”. CC.Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido
Comunista de Cuba, Tercer Congreso, Capítulo VI, Artículo 60, Editora Política, Ciudad de La
Habana, 1986, p. 31.

154
274
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados
por la Primera Conferencia Nacional, Capítulo I, Funcionamiento, Métodos y estilo de trabajo del
Partido, Objetivo 17, Documentos, Editora Política, p. 24.
275
“Para impedir que nuevamente caigan en saco roto las instrucciones del Partido, el Buró Político
decidió, al igual que como se indicó en su momento con respecto a la marcha de la actualización
del modelo económico y el cumplimiento de los planes anuales y el presupuesto, que los plenos
del Comité Central analicen dos veces al año la aplicación de los Objetivos de trabajo del Partido
aprobados por esta Conferencia. Del mismo modo procederán los comités provinciales y
municipales del Partido, en la forma y frecuencia que establezca el Comité Central”. Castro, Ruz
Raúl: Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura
de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de
2012, "Año 54 de la Revolución".
276
Castro Ruz, Raúl: Discurso pronunciado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido, en
la clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el
19 de abril de 2011, “Año 53 de la Revolución”.
277
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución,
Capítulo I, Artículo 14, inciso ch), Editora Política, La Habana, 1979, p. 14.
278
CC. Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo II, De los Militantes, Artículo 8, Inciso ch), Editora Política, La Habana, 1993, p. 8.
279
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Resolución 1, Capítulo III, Artículo 39, Editora Política, La Habana, 1979, p. 29.
280
Ídem, Capítulo I, Artículo 21, Editora Política, La Habana, 1979, p. 21.
281
Ídem, Capítulo I, Artículo 20, Editora Política, La Habana, 1979, p. 21.
282
Ídem, Capítulo I, Artículo 21, Editora Política, La Habana, 1979, p. 22.
283
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso
Capítulo II, De los Militantes, Artículo 15, Editora Política, La Habana, 1993, p.12.
284
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido, aprobados en la Primera
Conferencia Nacional, Funcionamiento, métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivo 14, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 24.
285
Están contenidos en CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido
Comunista de Cuba, Tesis y Resolución, Capítulo I, Artículo 15, (incisos a, b, c, d, e, f, g, j), Editora
Política, La Habana, 1979, p. 19.
286
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo I, Artículo 6, Editora Política, La Habana, 1979, p. 11.
287
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo I, Artículo 26, Editora Política, La Habana, 1979, p. 23.
288
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo VI, Artículo 62, Inciso p), Editora Política, La Habana, 1979, p. 45.
289
Castro Ruz Raúl: Informe Central al Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.
290
El Comité Central es el organismo superior de dirección del Partido en el período que media entre
los Congresos constituye el centro político, teórico, ideológico y organizativo que mantiene en sus
manos toda la dirección del Partido. Actúa colectivamente y es el que organiza la puesta en
práctica de las tareas programáticas del Partido y el cumplimiento de las decisiones del Congreso;
dirige la política de los organismos estatales centrales, traza la línea y las directivas para la
actividad de la UJC y orienta la labor de las organizaciones de masas y sociales; atiende la
preparación, educación, selección y ubicación de los cuadros dirigentes; distribuye y controla el
presupuesto partidista, representa al PCC en las relaciones con partidos y movimientos
revolucionarios de otros países; soluciona las cuestiones relacionadas con los cambios y el
perfeccionamiento de la estructura orgánica y la actividad del Partido; determina el número de
miembros del Buró Político y la cantidad de integrantes del secretariado; crea diferentes
instituciones del Partido y rige la actividad de estas. Elige de su seno al primer y segundo
secretarios y a los demás miembros del Buró Político y a los miembros del secretariado.

155
El Buró Político, es el que dirige toda la labor partidista, lleva a la práctica los acuerdos y
resoluciones de los Congresos y de los plenos del Comité Central, y sobre la base de estos decide
la política del Partido como organismo superior de dirección del Partido entre la celebración de uno
y otro pleno del Comité Central. Entre los plenos del Comité Central, sus decisiones son de
obligatorio cumplimiento para todos los organismos, organizaciones de base y militantes del
Partido. Actúa colectivamente y rinde cuentas regularmente de su trabajo y del que realiza el
secretariado, ante los plenos del Comité Central.
El secretariado es elegido por el pleno del Comité Central y se subordina al Buró Político, al que
auxilia en la dirección del trabajo diario del Partido, también se encarga de asegurar la ejecución y
el cumplimiento de las decisiones de los Congresos, de los plenos del Comité Central y de las
reuniones del Buró Político. Es además responsable de la realización de la política de cuadros del
Partido. Responde por el funcionamiento de todo el mecanismo partidista, a través del que se
realiza el vínculo del Partido con los organismos estatales y las organizaciones sociales y de
masas del país, a quienes orienta en el trabajo; controla el cumplimiento de la política del Partido
en la vida económica, política y social. El Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde
1965 solo interrumpió la elección del secretariado en el Cuarto Congreso.
291
Castro Ruz Raúl: Informe Central al Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.
292
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo II, Artículo 28, inciso c), Editora Política, La Habana, 1979, p. 24.
293
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, aprobados por el Primer
Congreso, con las modificaciones acordadas por el Segundo Congreso, Capítulo II, Artículo 28,
Inciso c), Editora Política, La Habana, 1981, p. 20.
294
El Sexto Congreso acuerda “(...) la definición de que para alcanzar el éxito en los momentos
actuales, es preciso concentrarse en hacer cumplir los acuerdos de este Congreso, asumiendo en
nuestra conducta no solo disciplina sino también orden y exigencia. Castro, Ruz Raúl: Discurso
Clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.
295
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba. Cuarto Congreso,
Capítulo II, De los Militantes, Artículo 8, Inciso ñ), Editora Política, La Habana, 1993, p. 10.
296
Ídem, Artículo 8, Inciso i), Editora Política, La Habana, 1993, p. 8.
297
Hart, Dávalos Armando: Intervenciones en la reunión celebrada los días 30 de septiembre y 1ª de
Octubre de 1965, Cuba Socialista 51, Noviembre de 1965, Año V, Editora Política, La Habana, p.
50.
298
Ídem.
299
Luego de reconocerse desde la preparación de la Conferencia que la falta de control efectivo ha
sido la causa de incumplir o de la ejecución superficial de lo acordado Raúl llamó a “(…) trabajar y
perseverar con Orden, Disciplina y Exigencia por hacer realidad los Lineamientos de la Política
Económica y Social”. Castro, Ruz Raúl: Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer
Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio
de Convenciones, el 29 de enero de 2012, "Año 54 de la Revolución".
300
“Las sanciones (…) a los miembros efectivos y suplentes del Comité Central y de los organismos
intermedios de dirección del Partido se resuelven por el Congreso o por la Asamblea respectiva y
en los intervalos de estos por el pleno del Comité correspondiente con la aprobación del organismo
inmediato superior, en el caso de los miembros de los Comités municipales y provinciales. (…)”.CC
Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis y
Resolución, Capítulo I, Artículo 20, Editora Política, La Habana, 1979, p. 21.
301
La Conferencia Nacional luego de llamar a un mejor control y disciplina, sobre las medidas
disciplinarias que debían aplicar las Organizaciones de base, destacando su madurez y la del
Comité Municipal, es que propone en su objetivo 39 otorgar a las organizaciones de base la
facultad de aprobar la amonestación como medida disciplinaria, sin necesidad de ratificación por el
organismo superior del Partido, e igualmente en el objetivo 38 facultar al buró ejecutivo del comité
municipal para que ratifique las sanciones de expulsión, y las informe oportunamente al comité
provincial del Partido, sobre todo aquellas que deben ser impuestas a los militantes que violan sus
deberes establecidos en los Estatutos, y a los que participen en hechos de corrupción. Objetivos

156
de Trabajo del Partido Comunista de Cuba aprobados por la Primera Conferencia Nacional,
Capítulo I, Funcionamiento, Métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivos 38 y 39,
Documentos, Editora Política, p. 26.
302
En función de garantizar el papel de la sanción hacia los demás componentes de la organización
política de la sociedad se formula a partir del Tercer Congreso que los Comité de Control y
Revisión del Partido, informan a través de los organismos del partido las personas que han
cometido errores para su análisis “Proponen a los organismos del partido en las instancias que
corresponda, comunicar a los organismos estatales, políticos, de masas, sociales e instituciones,
las informaciones disponibles sobre aquellas personas que hayan cometido errores, faltas,
violaciones o no reúnan las condiciones políticas necesarias, a fin de que dichas instancias puedan
adoptar las medidas que correspondan en cada caso”. CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos
del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso, Capítulo IV, Artículo 54, Inciso ch, Editora
Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. 27. “(…) deben igualmente informar a los organismos
correspondientes del partido, de cualquier anormalidad en el trabajo de éstas, así como defectos
graves en el trabajo de sus dirigentes y funcionarios”. CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos
del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso, Capítulo VI, Artículo 73, Editora Política, Ciudad
de La Habana, 1986, p. 40.
303
Ver RSB Nº 1164. Septiembre del 2010, Rendición de cuenta del militante a su organización de
base del Partido. En este se plantea que el Secretariado del CCPartido Comunista de Cuba, en
reunión efectuada el día 19 de julio de 2009, teniendo en cuenta la necesidad de fortalecer la
atención y el control sobre la conducta y ejemplaridad de los militantes acordó: “Modificar la forma
tradicional en que se realizan las evaluaciones periódicas de los militantes, sustituyéndola como
regla, por la rendición de cuenta del militante ante su núcleo del Partido cuando este lo decida,
incorporando como parte de su preparación la búsqueda de opiniones con los trabajadores y las
comprobaciones en las zonas de residencia”.
“Las excepciones estarán referidas a los núcleos que se rigen por el artículo 48 del Reglamento de
las organizaciones de base. En estos casos se mantendrá la evaluación cada dos años en
correspondencia con el proceso de balance de trabajo y la rendición de cuenta de los militantes, se
realizará cuando lo indiquen los organismos superiores del Partido, del mismo nivel de que se trate
(…). “Será obligatorio en todos los casos, realizar la evaluación del militante cuando se traslade o
sea propuesto para la promoción”.
304
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido. aprobados en la Primera
Conferencia Nacional, Funcionamiento, métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivo 29, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 25.
305
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo II, Artículo 28. inciso b), Editora Política, La Habana, 1979, p. 24.
306
Luís Méndez: El avance del Partido en Matanzas, Sección Vida del Partido, Revista Cuba
Socialista Nº 30, Febrero de 1964, Año IV, Editora Empresa Consolidada de Artes Gráficas,
Ministerio de Industrias Política, p.144.
307
“en la medida que se avanzara en el proceso de reestructuración, se han preparado las
condiciones para la constitución de los organismos regulares de dirección intermedia del Partido
mediante la aplicación plena del principio del centralismo democrático (…)”.Isidoro Malmierca. La
marcha de la construcción del partido en La Habana. La reestructuración no solo ha sido en los
núcleos. Sección Vida de la Organización Revolucionaria. Revista Cuba Socialista Nº 14, Octubre
de 1962, Año II, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.110.
308
“(…) que una vez terminado el proceso de construcción de los organismos básicos del Partido,
habrá condiciones para que, de acuerdo al centralismo democrático se elijan de abajo arriba los
organismos dirigentes del Partido”. Risquet, Valdés Jorge: La Construcción del Partido en la
Provincia de Oriente, Los organismos intermedios y la realización de las tareas presentes, Revista
Cuba Socialista Nº 15, Noviembre de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización
Revolucionaria, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.110.
309
El 3 de octubre de 1965 fue presentado el nuevo Comité Central, el Buró Político, y el Secretariado
del Partido Comunista de Cuba, se concretó la subordinación a partir de los intercambios y
consultas realizadas por la dirección nacional y en particular por Fidel Castro Ruz quien seleccionó

157
a los militantes que integraron dichos organismos con el único interés de que en él estuvieran
representados las fuerzas revolucionarias que habían participado en la Revolución. Se aprobó
directamente la propuesta de cien miembros en la asamblea de constitución integrada por los
secretarios de las seis provincias, los dirigentes de los buroes provinciales y los secretarios de los
Comités regionales de todo el país.
310
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido, aprobados en la Primera
Conferencia Nacional, Funcionamiento, métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivo 2, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 22.
311
Es importante destacar que con vista a dar respuesta a los problemas de continuidad criticadas y
reconocidas en el Informe Central al Congreso, se produce en el desarrollo de un Congreso una
salida tan masiva del Comité Central de 59 compañeros, la mitad de sus miembros efectivos, la
mayoría de ellos con una positiva hoja de servicios a la Revolución, “(…)donde la primera muestra
de desprendimiento la da Fidel “(…), al solicitar expresamente no ser incluido en la candidatura del
Comité Central. Fidel es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar, por siempre, un lugar
cimero en la historia, en el presente y en el futuro de la nación cubana. Mientras tenga fuerzas para
hacerlo, y afortunadamente se encuentra en la plenitud de su pensamiento político, desde su
modesta condición de militante del Partido y soldado de las ideas, continuará aportando a la lucha
revolucionaria y a los propósitos más nobles de la Humanidad”. Castro Ruz Raúl: Discurso del
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Sexto Congreso
del Partido Comunista de Cuba.
312
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución,
Capítulo I, Artículo 15, (incisos b y c), Editora Política, La Habana, 1979, p. 18.
313
Ver en la concepción sobre el papel del dirigente lo referido a las cualidades de los militantes y
cuadros. Hernández García, Eusebio Mariano: Selección temática: Las concepciones de Vladimir
Ilich Lenin, Antonio Gramsci, Fidel Castro Ruz y Raúl Castro Ruz sobre el centralismo
democrático”. Inédita. Ver además en la tesis del Primer Congreso del Partido sobre la política de
formación, selección ubicación promoción y superación de cuadros, lo referido a las cualidades de
los cuadros.
314
Fuertes Jiménez José: El trabajo organizativo en Camaguey, Revista Cuba Socialista Nº 15,
Noviembre de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización Revolucionaria, Editora Política,
Imprenta Nacional de Cuba, p.124.
315
La Comisión Regional Provisional, constituida a este nivel por orientación de la Dirección Nacional
de las Organizaciones Revolucionarias Integradas con el objetivo de desarrollar el proceso de
reestructuración de todos los núcleos en un seccional o municipal estructuralmente subordinados a
la dirección de la Comisión Regional Provisional.
316
Castro, Ruz Fidel: Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, primer
secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y primer ministro del Gobierno
Revolucionario, en la clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Teatro “Carlos
Marx”, 22 de diciembre de 1975, Año del Primer Congreso, Memorias del Primer Congreso del
Partido Comunista de Cuba, Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del
Comité Central del Partido Comunista, La Habana 1976, pp. 163,164.
317
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba. Cuarto Congreso
Capítulo III, Principios de estructura orgánica y funcionamiento del Partido, Artículo 23, Editora
Política, La Habana, 1993, p. 15.
318
Castro Ruz Raúl: Discurso pronunciado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido, en
la clausura del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el
19 de abril de 2011, “Año 53 de la Revolución”.
http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2011/esp/r190411e.htm.
319
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido aprobados en la primera
Conferencia Nacional, Funcionamiento, métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivo 27, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 25.
320
En el año 1966 los obreros representaban el 42,1% del total de los miembros del Partido; se
observa una tendencia decreciente hasta 1976, en que representan el 19, 6%. Ello fue el resultado

158
de promover muchos militantes obreros a funciones necesarias de dirección, o a otras tareas
fundamentales de la defensa de la Revolución y su desarrollo.
Como consecuencia de la política aprobada por el Primer Congreso del Partido de priorizar el
ingreso de nuevos miembros procedentes de las filas obreras, se observa una tendencia contraria
a la anterior, de crecimiento de la representación obrera en las filas del Partido a partir del año
1977, alcanzándose en 1985 el 37,3% de obreros. A partir de ese año se inicia nuevamente un
proceso de decrecimiento, exceptuando el período 1989 – 1990, llegando la cifra a representar en
el 2001 el 28,4% del total.
En el V Congreso se aporta una cifra con su correspondiente análisis, que nos alerta: la correlación
de militantes del Partido por cada 100 obreros era de sólo 10,2%. Se adoptaron algunas medidas
que han modificado la cifra, siendo en la actualidad (2004) de 11 por cada 100, pero las
proporciones por sectores de la economía es inferior en algunos casos. Dávila Cabrera Roberto R.
Dirección Partidista 2004, p. 59.
321
Es significativo el caso de la clasificación laboral de dirigentes administrativos: hasta 1975, la
tendencia era creciente, y en el Primer Congreso del Partido representaban el 33% del total de los
efectivos; después se inicia un proceso gradual de descenso, como consecuencia de la política
aprobada en este máximo evento partidista; a partir de 1989 sube y se estabiliza el dato hasta
1996, en que representaban el 21% del total de la militancia. Sin embargo, en la representación de
militantes del Partido en las principales categorías ocupacionales por cada 100 trabajadores,
incluyendo además los dirigentes políticos, esta categoría representa el 41,3% del total. Dávila
Cabrera Roberto R. Dirección Partidista 2004, p. 59
322
“En este sentido, considero que la dirección del Partido, a todos los niveles, debe hacerse una
severa autocrítica y adoptar las medidas necesarias para evitar la reaparición de tales tendencias.
Ello, a su vez, es aplicable a la insuficiente sistematicidad y voluntad política para asegurar la
promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del mérito y
las condiciones personales.
No haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza, que
cargaremos en nuestras conciencias durante muchos años, porque sencillamente no hemos sido
consecuentes con las incontables orientaciones que desde los primeros días del triunfo
revolucionario y a lo largo de los años nos impartió el compañero Fidel, porque además la solución
de esta desproporción formó parte de los acuerdos adoptados por el trascendental Primer
Congreso del Partido y los cuatro que le sucedieron y no aseguramos su cumplimiento.
Asuntos como estos, que definen el futuro, jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad,
sino por la previsión y la más firme intencionalidad política de preservar y perfeccionar el
socialismo en Cuba.
A pesar de que no dejamos de hacer varios intentos para promover jóvenes a cargos principales, la
vida demostró que no siempre las selecciones fueron acertadas. Hoy afrontamos las
consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente
experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el
Estado y el Gobierno, cuestión que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio,
sin precipitaciones ni improvisaciones, pero empezar tan pronto como concluya el Congreso”.
Castro Ruz Raúl: Informe Central al Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, 16 de abril de
2011, http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2011/esp/r160411e.html
323
Ver, La Situación Italiana y las tareas del P.C.I (Tesis de Lyón) Lyón, enero de 1926. I. 3: 1922-
1926. Gramsci Antonio. D:\Todo sobre Gramsci\www.gramsci.org.ar\index.html. Digitalización: ritz,
septiembre de 2000.Edición Digital: Marxists Internet Archive, 2000.
324
La definición de: “Todos los organismos de dirección del Partido: a) Son constituidos de abajo hacia
arriba mediante elección (…)”, ratifica el carácter democratizador y de participación de uno de los
principios introducidos desde el proceso de reestructuración del partido en las ORI, pero en este
caso adquiere esta relación un matiz diferente al observarse “(…) los principios de la renovación
sistemática de sus componentes y de la continuidad de su dirección(…)”, que le dan a la
elegibilidad la función de elegir para renovar y para continuar. CC Partido Comunista de Cuba:
Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución, Capítulo II, Artículo
28, inciso a) y artículo 31, Editora Política, La Habana, 1979, p. 25.

159
325
Este Congreso establece que sólo: “En casos excepcionales, los comités de los distintos niveles
pueden cooptar como miembros del organismo a uno o más militantes (…)”.CC Partido Comunista
de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba. Sexto Congreso, Capítulo III, Principios de
estructura orgánica y funcionamiento del Partido, Artículo 24, Editora Política, La Habana, 1993, p.
15.
326
Si el proceso de cooptación hasta el Cuarto Congreso debía realizarse en caso excepcional, en
este Congreso se aprueba que: “El Comité Central y los comités provinciales, podrán cooptar hasta
un 10% de la cifra de miembros con que fueron elegidos y los comités municipales podrán hacerlo
hasta un 15%”. CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Quinto
Congreso, Capítulo III, Principios de Estructura Orgánica y Funcionamiento del Partido, Artículo 22,
p.14.
327
En la Resolución sobre los Objetivos de la Conferencia Nacional al no incorporar esta nuevos
miembros y para responder a la necesaria renovación de miembros del Comité Central se faculta a
este organismo, para que pueda cooptar, por esta vez, hasta un 20 % del número de integrantes
aprobado por el Sexto Congreso, en el período que corresponda el presente mandato, aprobación
que legitima la progresiva renovación del actual organismo.
328
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Resolución 1, Capítulo III, Artículo 39, Editora Política, La Habana, 1979, p. 29.
329
Finalmente el Congreso realizó la elección de los órganos superiores de dirección partidista un
Comité Central integrado por 115 miembros de los cuales 48 son mujeres, el 41.7 por ciento, 36
negros y mestizos para el 31.3 por ciento, el que eligió un Buró Político de 15 miembros y un
Secretariado de 7 miembros.
330
“(…) se hace por la asamblea mediante votación secreta y directa; pero antes se efectúa una
discusión de crítica y autocrítica respecto a cada uno de los compañeros propuestos para formar el
órgano dirigente de la sección (…). No se vota candidatura completa, sino por cada uno de los
propuestos individualmente.
Esto permite al elector si lo desea hacer cambios en la boleta. Los cargos que van a desempeñar
los miembros del comité seccional, no los designa la asamblea sino el propio comité electo que
para tal se reúne en uno de los recesos de la asamblea”. Guerra, Secundino: Las seccionales del
Partido en La Habana, Revista Cuba Socialista Nº 18, Febrero de 1963, Año III, Sección Vida de la
Organización Revolucionaria, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p. 127.
331
“lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por
dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima
confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y
sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con
los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad
y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva”. Castro, Ruz Raúl: Discurso del
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera
Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012, "Año 54
de la Revolución".
332
“Es preciso acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos,
discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos
asiste la razón, como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta,
o sea, en las reuniones, no en los pasillos. Hay que estar dispuestos a buscarnos problemas
defendiendo nuestras ideas y enfrentando con firmeza lo mal hecho”. Discurso del General de
Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia
Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012, "Año 54 de la
Revolución".
333
“El Congreso no es solo la reunión de quienes resulten elegidos como delegados, sino también el
proceso previo de discusión por parte de la militancia y de toda la población de los lineamientos o
decisiones que serán adoptados en el mismo. (…), la unidad se fomenta y cosecha en la más
amplia democracia socialista y en la discusión abierta con el pueblo de todos los asuntos, por

160
sensibles que sean. Por tal motivo el sexto será un Congreso de toda la militancia y de todo el
pueblo, quienes participarán activamente en las decisiones fundamentales de la Revolución”. Raúl
Castro Ruz acto conmemorativo del X Aniversario del Convenio Integral de Cooperación Cuba-
Venezuela, convocatoria al Sexto Congreso del Partido.
334
Debe precisarse que para este trabajo el Comité Central desde 1967 constituyó el Centro de
Estudio Sociopolítico y de Opinión (CESPO).
335
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tesis y Resolución,
Capítulo I, Artículo 15, (incisos a, d, e, f, g, j), Editora Política, La Habana, 1979, p. 18.
336
CCPartido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo I El Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1993, p. 3.
337
Ídem.
338
CCPartido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso
Capítulo IV, Las Organizaciones de Base, Artículo 40, Editora Política, La Habana, 1993, pp. 21,
22.
339
Castro Ruz Fidel. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, primer
secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y primer ministro del Gobierno
Revolucionario, en la clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Teatro “Carlos
Marx”, 22 de diciembre de 1975, Año del Primer Congreso, Memorias del Primer Congreso del
Partido Comunista de Cuba, Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del
Comité Central del Partido Comunista, La Habana 1976, p. 169.
340
Castro, Ruz Fidel: Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, X El Partido, Editora Política, La Habana, 1980, p. 102.
341
CCPartido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, aprobados por el Primer
Congreso, con las modificaciones acordadas por el Segundo Congreso, Capítulo VI, Artículo 67,
Inciso ñ), Editora Política, La Habana, 1981, p. 41.
342
Ídem, Capítulo I, Artículo 19, Editora Política, La Habana, 1981, p. 18.
343
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Tercer Congreso,
Introducción, Editora Política, Ciudad de La Habana, 1986, p. VI.
344
Castro, Ruz Fidel: Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, X El Partido, Editora Política, La Habana, 1980, p. 102.
345
Castro, Ruz Fidel: Informe Central Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, Editora Política, La Habana, 1986, p. 93.
346
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido. aprobados en la Primera
Conferencia Nacional, Funcionamiento, métodos y estilo de trabajo del Partido, Objetivo 15, Partido
Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 24.
347
Ídem, Objetivo 3, Partido Comunista de Cuba, Documentos, Editora Política, p. 23.
348
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo II, Artículo 34, Editora Política, La Habana, 1979, p. 27.
349
Castro Ruz Raúl. Discurso Pronunciado el 29 de enero de 2012, en la clausura de la Primera
Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba.
http://www.cuba.cu/gobierno/rauldiscursos/2011/esp/r190411e.htm.
350
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, Cuarto Congreso,
Capítulo II, De los Militantes, Artículo 8, Inciso ll), Editora Política, La Habana, 1993, p. 9.
351
Malmierca, Isidoro: La marcha de la construcción del partido en La Habana, La reestructuración no
solo ha sido en los núcleos, Sección Vida de la Organización Revolucionaria, Revista Cuba
Socialista Nº 14, Octubre de 1962, Año II, Editora Política, Imprenta Nacional de Cuba, p.110.
352
García, Peláez Raúl: La Construcción del Partido en la provincia de Matanzas, Revista Cuba
Socialista Nº 16, Diciembre de 1962, Año II, Sección Vida de la Organización Revolucionaria,
Reestructuración de los organismos de dirección intermedia, Editora Política, Imprenta Nacional de
Cuba, p.120.

161
353
Castro, Ruz Fidel: Segundo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Informe Central, Presentado
por el compañero Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, X El Partido, Editora Política, La Habana, 1980, p. 109.
354
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos del Partido Comunista de Cuba, aprobados por el Primer
Congreso, con las modificaciones acordadas por el Segundo Congreso, Capítulo II, Artículo 33,
Editora Política, La Habana, 1981, p. 22.
355
Ídem, Capítulo III, Artículo 41, p. 25.
356
CC Partido Comunista de Cuba: Objetivos de Trabajo del Partido aprobados en la Primera
Conferencia Nacional, Fundamentos del Partido, Partido Comunista de Cuba, Documentos, Editora
Política, p. 19.
357
Fuertes Jiménez José: Hacia un Partido más vigoroso en Camaguey, Revista Cuba Socialista Nº
34, Junio de 1964, Año IV Sección Vida del Partido, Editora Empresa Consolidada de Artes
Graficas, Ministerio de industria, p.133.
358
CC Partido Comunista de Cuba: Estatutos Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Tesis
y Resolución, Capítulo II, Artículo 34, Editora Política, La Habana, 1979, p. 27.
359
Castro Ruz Fidel: Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, primer
secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y primer ministro del Gobierno
Revolucionario, en la clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Teatro “Carlos
Marx”. 22 de diciembre de 1975, Año del Primer Congreso, Memorias del Primer Congreso del
Partido Comunista de Cuba, Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del
Comité Central del Partido Comunista, La Habana 1976, p. 164.
360
Peláez, Groba María Julia y Rodríguez, Rodríguez Carmen: ORI y PURSC. Génesis de la historia
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361
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Siglo XXI de España Editores, S.A.

186
ANEXOS
ANEXO Nº 1: PROPUESTA METODOLÓGICA PARA EL ESTUDIO CIENTÍFICO
DEL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO
I- LA REALIDAD HISTÓRICO CONCRETA EN QUE DESARROLLAN VLADIMIR
ILICH LENIN Y ANTONIO GRAMSCI SUS CONCEPCIONES SOBRE EL
PRINCIPIO DEL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO
1. Los referentes teóricos y políticos para llevar a cabo sus propósitos.
2. Presencia en la lucha teórica, política y revolucionaria.
3. Nivel de análisis teórico práctico de sus obras.
4. Resultado de sus obras.
5. Origen de su Partido.
6. Estructura socioclasista.
7. Actor principal dentro del Partido.
8. La praxis del desarrollo y aplicación del principio.
9. Periodización del proceso de construcción teórico política del principio.
10. Escenarios económicos y políticos en el que desarrollan el principio del
centralismo democrático y lo concretan.
11. Nivel de articulación entre las relaciones de centralismo democrático y el
desarrollo del Partido.
12. El problema nacional.
13. La cultura política en la formación económico social.

II- PRESUPUESTOS GENERALES SOBRE EL PRINCIPIO DEL CENTRALISMO


DEMOCRÁTICO EN LAS CONCEPCIONES DE VLADIMIR ILICH LENIN Y
ANTONIO GRAMSCI
1. La forma de manifestarse el centralismo y la democracia.
2. Expresión de la unidad orgánica.
3. La orientación de la expresión orgánica del principio
4. Construcción teórica de términos componentes del principio.
5. Criterios de comportamiento sobre el centralismo democrático.
6. Reconocimiento y denuncias de las manifestaciones de centralismo
burocrático.
7. Contenido de las manifestaciones de centralismo burocrático.
8. Medio para lograr la participación activa de los miembros del partido
9. Exigencias necesarias para centralizar.
10. Tipo de exigencias necesarias para centralizar.
11. Contenido del principio.
12. Contenidos del principio que se modifican.
13. Respecto a la unanimidad.

187
PRIMER EJE TEMÁTICO: DISCIPLINA PARTIDISTA

“Se refiere al comportamiento que se espera de cada militante del partido, en cuanto
al cumplimiento sobre los preceptos de los estatutos y reglamentos aceptados por él,
así como su respeto y defensa de las decisiones tomadas directamente en su
organización de base como por sus representantes en los organismos y órganos de
los diferentes niveles”.
CATEGORÍAS ANALÍTICAS Y SUS INDICADORES.
III- LA RELACIÓN DE SUBORDINACIÓN DE LOS ORGANISMOS INFERIORES A
LOS SUPERIORES
1. Responsabilidad en la subordinación.
2. Sentido de la subordinación.
3. Nivel y alcance del control en la subordinación.
4. Consecuencias de la falta de control en la subordinación y la centralización.
5. La concreción de la subordinación.
6. Terminología utilizada en la estructura de subordinación.
7. El número de centros dirigentes en el partido.
8. Objeto de la subordinación.
9. Normas de la subordinación.
10. El poder en la subordinación.
11. Garantía de la iniciativa en las organizaciones de base.
12. Contenido de la iniciativa en las organizaciones de base.
13. El núcleo central del partido.
14. Lugar en el que se construye la organización de base.
15. Tipo de estructura.
16. Tipo de obediencia al mandato del partido.
17. Tipo de obediencia al mandato externo.
18. La autoridad del Comité Central.
19. Poder y papel del órgano supremo.
20. El comportamiento del Partido ante su órgano supremo.
21. El comportamiento del partido ante la subordinación externa.
22. El control y dirección de los miembros del partido en la subordinación.
23. La estructura de las relaciones en el Partido.
24. La composición y la comunicación del organismo central del partido con el
resto de la estructura del Partido.
25. La condición del partido.
26. Orientación del partido hacia el libre juego democrático.

188
IV- LA RELACIÓN DE SUBORDINACIÓN DE LA MINORÍA A LA MAYORÍA
1. Significación de la relación de subordinación de la minoría a la mayoría.
2. Carácter de la subordinación.
3. Concreción del carácter de la subordinación.
4. Características de la subordinación.
5. El reconocimiento de los derechos de la minoría respetados por la mayoría.
6. Tipo de mayoría en las decisiones.
7. Tendencia de la relación de subordinación.
8. Criterios en que se sostiene la tendencia de la relación de subordinación.
9. Condiciones en las que puede ser modificada la relación de subordinación.
10. Posición de lucha dentro del partido.
11. Papel esencial de la relación de subordinación.
12. Relación entre imponer la voluntad de la mayoría y la lucha y la acción
política.
13. Comportamientos que conducen a luchar desde la minoría.
14. Vía para alcanzar nuevamente la mayoría.
V- EL CARÁCTER OBLIGATORIO DEL CUMPLIMIENTO DE LAS DECISIONES
1. Funciones del órgano y organismo superior del partido.
2. Carácter del cumplimiento general de la decisión.
3. Modificación o no de la decisión.
4. Responsabilidad en el cumplimiento de la decisión.
5. Deber de las organizaciones de base ante las decisiones del Comité Central.
6. El cumplimiento de las decisiones del Congreso y la unidad organizativa
resultado de la batalla ideológica.
7. Posición de todo el partido ante las decisiones del Congreso.
8. Actitud ante los incumplimientos de las decisiones del partido.
9. Autoridad facultada para decidir sobre el trabajo del Comité Central.
10. Comportamiento del partido ante las decisiones del Congreso.
11. El acuerdo como decisión.
12. El acuerdo como expresión de unidad.
VI- LA DISCIPLINA INTERNA DE LA ORGANIZACIÓN
1. Fundamento de la disciplina.
2. Trabajo teórico sobre la disciplina.
3. Modo de incorporar la disciplina.
4. El papel de la ideología y la política para la disciplina.
5. Tipo de disciplina en condiciones de lucha.
6. Propósito al que se condiciona el tipo de disciplina.
7. La disciplina ante el organismo internacional.
8. Instrumento para garantizar la disciplina.

189
SEGUNDO EJE TEMÁTICO: PARTICIPACIÓN POLÍTICA DEL MILITANTE

“Es la capacidad que se atribuye al militante del partido para representar y ser
representado, elegir y ser elegido, criticar y ser criticado, rendir y que le rindan
cuentas, tomar parte en las decisiones de la organización en todos los niveles de la
estructura de su partido, que le permita contribuir directamente a la interpretación de
una situación política y desde el ámbito de la dirección política, estructurarla y
dinamizarla”.
CATEGORÍAS ANALÍTICAS Y SUS INDICADORES.
VII- LA RENDICIÓN DE CUENTAS
1. Valor esencial de la rendición de cuentas.
2. Características de la rendición de cuentas.
3. Actores sujetos a la rendición de cuentas.
4. Contenido de la rendición de cuentas.
VIII- LA ELEGIBILIDAD
1. Cargos electivos en el partido.
2. El sentido del carácter electivo.
3. El comportamiento de la elección.
4. Las características de la elegibilidad y las condiciones de lucha.
5. Método para la elección.
6. Tipo de elección.
7. Posición ante la cooptación o elección indirecta.
8. Representatividad en el Congreso.
9. Composición del Congreso.
10. Garantía de la verdadera representatividad en el Congreso.
11. Factores que amenazan la representatividad de la mayoría.
12. La elección del organismo central del partido.
13. Derechos del Comité Central sobre sus miembros elegidos en el Congreso.
14. El derecho de elegir.
15. Intención del proceso de elección.
16. Comportamiento de los elegidos.
17. Criterios y cualidades a tener en cuenta para la elección.
18. Elección para construir el partido.
IX-LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
1. Necesidad de la polémica ideológica y la polémica organizativa.
2. Actor político que conduce la opinión y el debate.
3. Consecuencias para el partido por la falta de discusión y polémica.
4. El derecho del miembro del partido a comunicarse con su organismo superior.
5. Condición de miembro del partido.
6. La libertad de expresión como método de educación.
7. Existencia de criterios sobre el comportamiento de la libertad de expresión.
8. Contenidos de los criterios de comportamiento de la libertad de expresión.

190
X-EL EJERCICIO DE LA CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA
1. Capacidad de criticar.
2. Papel de la crítica y la autocrítica.
3. Alcance del contenido y la forma ejercer la crítica y la autocrítica.
4. Valor del contenido de la crítica y la autocrítica.
5. Características en el ejercicio de la crítica y la autocrítica.
6. Consecuencias de la ausencia del ejercicio de la crítica y la autocrítica
7. Contribución política del ejercicio de la crítica y la autocrítica.
XI- LA DIRECCIÓN COLECTIVA
1. Funcionamiento de los órganos y organismos centrales del partido.
2. Posición ante la dirección colectiva.
3. Valor de la dirección colectiva y la responsabilidad individual.
4. La base de la capacidad de dirección colectiva del partido.
5. Papel del Comité Central en la dirección colectiva
6. Concreción del carácter colegiado en la estructura del partido.
XII- LA INTERRELACIÓN DE LA INFORMACIÓN ENTRE LOS ORGANISMOS Y
ORGANIZACIONES DE BASE DEL PARTIDO
1. Elemento de contenido del principio.
2. Relación publicación partido.
3. Calidad de la información.
4. Veracidad de la información.
5. Comportamiento de la veracidad de la información.
6. Relación centralización y descentralización de información.
7. Respecto al sentido de la información.

TERCER EJE TEMÁTICO: PAPEL DEL DIRIGENTE.

“Se refiere a la interpretación y el comportamiento político que se espera del dirigente


en el desempeño de sus funciones de dirección, que permita a los miembros y
organizaciones subordinadas cumplir con la disciplina partidista, desde su propia
participación, atendiendo a las exigencias del contexto en el que trabaja y a los
preceptos contenidos en los documentos orientadores y normativos del partido”.
CATEGORÍAS ANALÍTICAS Y SUS INDICADORES
XIII- CUALIDADES DEL DIRIGENTE
1. Características personales, organizativas e ideológicas del dirigente y el
militante del partido.
XIV- MÉTODOS Y ESTILO DEL DIRIGENTE
1. Principales métodos y el estilo que deben caracterizar al dirigente y al militante
del partido.

191
ANEXO 2: Concepción metodológica para el estudio científico del principio del
centralismo democrático

192
Anexo 3 Lógica para comparar las concepciones de Lenin y Gramsci sobre el
ANEXO 3: Lógica para comparar las concepciones de Vladimir Ilich Lenin y
Antonio Gramsciprincipio
sobre el del centralismo
principio democrático.
del centralismo democrático

Concepciones de Vladimir Ilich Lenin y Antonio Gramsci sobreprincipio


Concepciones de Lenin y Gramsci sobre el principio eldel centralismodel centralismo democrático
democrático

Rasgos
Realidaddehistórico
la realidad económica
concreta Presupuestos del principio del centralismo Ejes Temáticos
concreta. democrático

Lenin Lenin
Categorías Analíticas
Indicador coincidencias Indicador coincidencias
Gramsci Gramsci
Lenin
Indicador coincidencias
Lenin
Lenin
Gramsci
Indicador diferencias
Indicador diferencias
Gramsci
Gramsci
Lenin
Indicador diferencias
Lenin
Lenin
Gramsci
Indicador no comparac
Indicador no comparac
Gramsci
Gramsci
Lenin
Indicador no comparac
Gramsci

193
ANEXO 4: Lógica general para develar el modo en que el principio del
centralismo democrático se relaciona con las concepciones de Vladimir
Ilich Lenin y Antonio Gramsci en el proceso de construcción y desarrollo
del Partido Comunista de Cuba

194
ANEXO 5: Definición y caracterización de los documentos partidistas objeto de
análisis en esta tesis

Ortega López, Onelio, en su obra: Valor filosófico de los documentos del Partido
Comunista de Cuba. Epígrafe “Aspectos teóricos metodológicos para el trabajo con
los documentos y materiales del Partido Comunista de Cuba”. Editorial de Ciencias
Sociales, La Habana, 1990. pp. 178 – 207, caracteriza los documentos del partido
como parte integrante de la actividad del Partido Comunista de Cuba, en el proceso
de construcción de la sociedad socialista.
Demuestra que un objeto de investigación determinado puede ser empíricamente
constatado en dichos documentos al precisar:
-La indisoluble unidad de los documentos partidistas con toda la actividad que realiza
el Partido permite analizarlos como componentes de esta actividad, partiendo que
estos son eslabones del complejo mecanismo de la actividad del Partido en todas las
esferas, de ahí que la reflejen y constituya una de sus características fundamentales
ser exponente de la multifacética labor del Partido.
-Que la compleja y valiosa actividad que desarrolla el Partido en el proceso de
construcción socialista; la elaboración de la línea política y la permanente tarea de
encabezar la realización práctica de dichas aspiraciones; el desarrollo en la esfera
teórica queda expresada en sus documentos partidistas y materiales que son a la
vez su principal resultado.
El Partido Comunista de Cuba en su actividad teórica da respuesta, realizando la
síntesis oportuna de todo lo nuevo que engendra dicha realidad y el análisis crítico
de las contradicciones del desarrollo social. Una muestra fehaciente de esta actividad
queda plasmada en los documentos partidistas, en especial los de sus congresos.
Los documentos del Partido, en especial los emanados de sus Congresos,
conforman un sistema armónico no contradictorio lógicamente, tienen un carácter
histórico concreto, constituyen un conocimiento en desarrollo acerca del mundo, se
forman sobre la base de la práctica sociohistórica, son en fin el conocimiento de la
realidad y sus leyes, conocimientos en última instancia determinados por las
exigencias sociales y un elemento vital para el desarrollo, por lo tanto componen un
sistema determinado de conocimientos científicos.
Los documentos partidistas expresan los resultados del conocimiento científico; son
resultado de una actividad científica especial, en la cual los puntos más significativos
del saber científico en las distintas ramas y esferas de la vida social se llevan a los
documentos partidistas y contribuye a la divulgación de las experiencias en la
construcción del socialismo; contienen conocimientos de un elevado grado de
generalización y de concreción de la teoría marxista-leninista a las condiciones del
país.
El autor a razón del trabajo de esta tesis asume por documentos del Partido
Comunista, no el concepto restringido de documentos partidista a los que dimanan
de los Congresos del Partido Comunista, sino un concepto de documento partidario
195
más amplio en el que se incluye además de estos las resoluciones de los plenos de
sus organismos a todos los niveles, los reglamentos del funcionamiento de todas las
instancias del Partido, su órgano oficial de prensa, los discursos y obras de sus
dirigentes, etc., que constituyen la concreción y aplicación de los documentos
rectores: en gran medida expresan la aplicación de lo general que recoge el
documento aprobado en el Congreso a una situación determinada, a un momento
histórico concreto, evidenciando la validez y actualidad de los documentos del
Congreso.
Partiendo del criterio de lo que son los documentos partidistas, este autor los
conceptualiza y caracteriza sobre la base de la propuesta de Onelio Ortega López.2
Pueden considerarse dentro del sistema de documentos del Partido tenidos en
cuenta en esta investigación tanto en el análisis de las concepciones de Lenin y
Gramsci sobre el centralismo democrático como en el modo en que son asumidas
estas por el Partido Comunista los siguientes:
-El programa: documentos donde se plantean los objetivos programáticos del
Partido.
-Los Estatutos y los reglamentos: documentos por los que se rige todas las
instancias del Partido, cuyo fin es establecer la reglamentación de la vida del Partido,
las normas generales y formas básicas de su actuación orgánica.
-El Informe Central al Congreso: documentos en los que se analiza una determinada
etapa del desarrollo del país.
-Las resoluciones y demás documentos emitidos por los plenos de los diferentes
organismos a todos los niveles: documentos resultados del análisis de una
determinada etapa del desarrollo del país y de los diferentes procesos que se llevan
a cabo por las diferentes fuerzas políticas revolucionarias.
-Los documentos emitidos por todos los organismos y organizaciones del Partido en
todas las instancias, sus acuerdos, resoluciones, directivas, etc.: documentos que
valoran una esfera determinada y se plantean los objetivos y tareas así como
documentos que reflejan la actividad de los organismos de base del Partido, informes
de balance, planes de trabajo y actas.
-Las tesis y resoluciones aprobadas en los Congresos del Partido: Documentos que
valoran una esfera determinada y se plantean los objetivos y tareas de la misma.
-Las publicaciones teóricas del Partido: Documentos de información política, cuyo
objetivo es la educación política de la militancia y el pueblo en general.
-El órgano oficial de prensa del Partido: documentos de información política, cuyo
objetivo es la educación política de la militancia y el pueblo en general.

2
Ver: Onelio Ortega López, en su obra: Valor filosófico de los documentos del Partido Comunista de
Cuba, el epígrafe “Aspectos teóricos metodológicos para el trabajo con los documentos y
materiales del Partido Comunista de Cuba”. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990.
pp. 144 – 167.
196
-Los boletines de información interna: documentos de información política y
organizativa, cuyo objetivo es la educación en la política de la militancia y el pueblo
en general.

197
ANEXO 6: Sobre la presencia del legado de Vladimir Ilich Lenin y Antonio
Gramsci en Cuba

El primer Partido Comunista de Cuba fue fundado el 16 y 17 de agosto de 1925,


nombre con el que se le conoce hasta 1939 cuando toma el nombre de Partido Unión
Revolucionaria Comunista hasta 1944 cuando se nombra Partido Socialista Popular,
hasta su autodisolución para integrar su militancia las Organizaciones
Revolucionarias Integradas. Desde su proyecto de estatutos fundacional en 1925
introduce el principio leninista del centralismo democrático3.
Los jóvenes comunistas cubanos profundamente martianos que lideraron desde su
fundación y en cada una de sus etapas el Primer Partido Comunista de Cuba,
incorporaron a su formación política las ideas del marxismo y del leninismo gracias a
los artículos y obras de Lenin que de alguna manera llegaban a sus manos, muchos
llegaron a convertirse en importantes teóricos de la práctica del Partido Comunista y
de la Revolución Cubana.
En el artículo titulado “La recepción del leninismo en la Revolución cubana en la
década de los sesenta. Notas para un estudio”, el MSc Fidel Díaz Sosa precisa
algunas ideas con las que coincide este autor: “la entrada, recepción y difusión del
leninismo en Cuba se produce inicialmente en la década de los años 20 bajo el
impacto de la Revolución de Octubre y la posterior creación del partido comunista.
En esta primera década el leninismo se recibe no en el plano teórico sino político y
en muchos casos sentimental por el significado de la Revolución Rusa para las
masas trabajadoras de América Latina y en particular de Cuba (...), donde ya había
una tradición socialista y de luchas obreras y revolucionarias se saludara con
entusiasmo a la joven revolución, se admirara al líder de ese movimiento y después
de su muerte fuera el primer país en América en que se levantara un monumento
para honrar su memoria.
Ya en la década de los años treinta la difusión del leninismo en Cuba estuvo
marcada por el fenómeno del estalinismo y sobre todo por la influencia que tuvo la
Internacional Comunista sobre los partidos comunistas de América Latina. Aquí se
puede hablar de una versión tergiversada del leninismo o al menos sesgada por una
visión ideológica.
Por otra parte es muy conocida la influencia de Lenin en el círculo dirigente de la
llamada generación del centenario, la anécdota del libro de Lenin descubierto en la
casa de Abel Santa María y la respuesta tajante de Fidel en el juicio cuando
interrogado al respecto afirmó que quien no lea a Lenin es un ignorante.
Posteriormente se ha especificado en entrevistas o intervenciones diversas del
comandante en jefe el papel que desempeñó el libro “El Estado y la Revolución” en la
preparación de un movimiento revolucionario que se aprestaba a la toma del poder
3
Ver Servia, Pedro: Capítulo IV. La fundación del Partido Comunista de Cuba, el 16 y 17 de agosto
de 1925. 40 Aniversario de la Fundación del Partido Comunista. Editado por la Dirección Nacional
de EIR del PURSC. La Habana. 1965. P. 114.

198
político, como también la obra “El Imperialismo, fase superior del capitalismo” fue de
obligada consulta para aquellos jóvenes revolucionarios, entre otros trabajos de
Lenin. Ellos sometieron a estudio la estrategia leninista de la toma del poder, “La
Historia me Absolverá” revela la influencia de Lenin sobre todo en su concepción
clasista del concepto de masas populares y la necesidad de destruir todo el aparato
estatal burgués, es necesario tener en cuenta que Fidel ha afirmado que ya en el
Programa del Moncada estaba implícita la idea de la necesidad de transformar el
orden socio económico imperante en Cuba”.
Fundamenta Martínez Heredia que “Las necesidades de la gran revolución trajeron a
Gramsci a Cuba muy temprano en los años 60 (…) ya en 1965 existían decenas de
páginas de textos de Gramsci al alcance de miles de estudiantes universitarios, y en
1966 la nueva Edición Revolucionaria inauguraba su serie de marxistas con La
ideología alemana de Marx y Engels y El materialismo histórico y la filosofía de
Benedetto Crosse, de Gramsci.
La herejía cubana asumía a Gramsci con naturalidad, cuando aún resultaba muy
problemático en la URSS y Europa oriental. Otros textos, y trabajos de análisis de su
obra, se publicaron en los años inmediatos, hasta la amplia Antología de 1973. Pero
esta edición resultó póstuma respecto a la primera etapa de Gramsci entre nosotros,
porque desde 1971 se había iniciado su desaparición de la docencia, la publicación
y, en general, del pensamiento teórico y de las utilizaciones o citas de pensadores en
los medios cubanos.
Gramsci regresó en la segunda mitad de los 80, cuando la dogmatización y el
empobrecimiento del pensamiento social que habían regido durante 15 años fueron
golpeados por el movimiento político llamado a rectificación de errores y tendencias.
El final de los regímenes de Europa oriental y la bancarrota de su ideología
ratificaron la razón de aquí el movimiento.
El regreso de Gramsci, sin embargo no ha sido rápido ni fácil, lo cual es una
constatación del carácter tan específico del pensamiento y su reproducción y también
de los rasgos generales del proceso cubano. A inicios de 1997 el Ministerio de
Cultura creó la Cátedra de Estudios Antonio Gramsci, en el centro de Investigación y
Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello; relacionada con esa iniciativa,
apareció una valiosa antología temática, Gramsci y la filosofía de la praxis”. 4

4
Giacomini, Ruggero: Antonio Gramsci. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana
Juan Marinello. Cátedra de Estudios Antonio Gramsci. Introducción de Fernando Martínez Heredia.
Pp. 8 y 9.
199
ANEXO 7: Sobre la composición obrera del Partido Comunista de Cuba y su
representación en los Congresos
El Primer Congreso define que para que “(…) sea válido debe constituirse con un
número de delegados que representen a más de las dos terceras partes de los
militantes y aspirantes (…)”. Cada uno de los seis Congresos del Partido Comunista
de Cuba ha cumplido con este precepto de representatividad.5
La composición de los delegados al Primer Congreso del Partido Comunista de
Cuba, fue como sigue: el 30% fue de dirigentes políticos; el 16% de cuadros
administrativos; el 19% prestan servicios en la defensa y la seguridad nacional; el
35% eran directos a la producción la docencia y los servicios, lo que no corrobora
una mayoritaria representación obrera directa a la producción debido a que en la
composición obrera de la militancia no se había alcanzado aún los niveles
propuestos. En lo adelante los obreros no alcanzan la mayoría en los Congresos
pero si en la proporción de su composición laboral en el país.

Al Tercer Congreso asisten 536 obreros el 29,94% del total de los delegados, en
proporción con la composición de obreros en las filas del Partido. En el IV Congreso
el 50% de los delegados fueron trabajadores directamente vinculados como obreros
y técnicos a las diferentes actividades de la agricultura, la industria, las
construcciones, médicos, enfermeras, profesores, maestros, en los servicios,
investigadores en diferentes ramas de la ciencia, escritores y artistas; en 1995 en la
composición laboral de las filas del partido los obreros era el 32%.

El periódico Granma, del 11 de marzo de 2011 destacó además que, de los


Congresos del Partido efectuados, el Sexto Congreso tiene la peculiaridad de ser el
de menor número de delegados concebidos, en correspondencia con la racionalidad
y funcionalidad que exigen los tiempos actuales.

Los 1 000 delegados que asistieron al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba
resultaron electos en asambleas integradas por secretarios generales de las
organizaciones de base en los municipios, distritos e instancias equivalentes de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior y que igualmente
resultaron aprobados en los citados niveles, 1 280 precandidatos a miembros del
Comité Central del Partido Comunista de Cuba; quienes forman parte de una cantera
de la cual se seleccionó la candidatura que definitivamente se presentó en el Sexto
Congreso.

En 1975 se realizó en el país un crecimiento masivo de 17 420 nuevos militantes y


aspirantes que cerró el estado de la militancia el 31 de diciembre de 1975 en 211 642
militantes y aspirantes. En cuya composición el 52% pertenecían a los núcleos

5
CCPCC. Estatutos I Congreso del Partido Comunista de Cuba. Tesis y Resolución. Resolución 1.
Capítulo III. Artículo 39. Editora Política, La Habana, 1979. p. 29.

200
constituidos en los centros de la producción agropecuaria, industrial y de la
construcción, el 7,5% educación, el 3% Salud Pública, y el 40% desempeña
funciones de dirección política y administrativa, lo que demuestra que el propósito
anunciado por Dorticós en 1965 de transitar de un Partido de cuadros a un Partido de
militantes, el Partido Comunista de Cuba todavía no lo había cumplido.

El Congreso valoró la necesidad de crecer preservando la calidad y preferentemente


en los sectores priorizados, indicación que marcó en lo adelante los crecimientos a
las filas del partido. Cuando concluye la construcción del Partido en los Comités
Seccionales se lleva a cabo el balance en las provincias.

A la asamblea provincial de Matanzas asistieron más de 200 cuadros de dirección e


invitados de las provincias de La Habana, Las Villas y Camagüey. En esta reunión
Dorticós realizó una caracterización general del Partido y llama a sus miembros a
cumplir una gran tarea la de transformar el potente Partido de cuadros que ha ido
surgiendo, en un gran Partido de militantes, mediante la incorporación de los mismos
a toda la actividad de nuestra organización, a través del funcionamiento adecuado de
los núcleos.

El propio Dorticós, al sustentar la anterior aseveración, en la propia asamblea


expresó: “…el hecho de que el núcleo cumpla con requerimientos tales como las
reuniones, el estudio y las cotizaciones no quiere decir que ese organismo tenga
necesariamente éxito en su trabajo, ya que ningún organismo de base puede limitar
su actividad a estas funciones (…) el trabajo organizativo debe marchar parejo con el
trabajo económico, puesto que las grandes tareas de nuestro crecimiento económico
requieren la presencia de un Partido capaz de acometerlas y vencerlas”. 6

De ello se hicieron eco muchas de las asambleas que se realizaron en el resto del
país aportando otros elementos para sustentar la necesidad de “Transformar nuestro
Partido de un Partido de cuadros a un Partido de militante, a un Partido de núcleos
que sea tal, no solo porque se hayan constituido tantos o cuantos núcleos en tales o
cuales centros de trabajo, sino porque tengamos la absoluta seguridad de que esos
núcleos hacen vida real de Partido, participan en todas las tareas del Partido,
mantienen la vinculación dinámica y permanente con los trabajadores sin partido y
participan en todas las tareas de la Revolución que están asignadas a cada centro
laboral”.7

6
Dorticós Torrado Osvaldo: Discurso resumen de la Asamblea Provincial del PURS en Matanzas.
Revista Cuba Socialista. Nº 31. Marzo de 1964. Año IV Sección Vida del Partido. Editora Empresa
Consolidada de Artes Gráficas. Ministerio de industria. p. 134.
7
Fuertes Jiménez José: Hacia un Partido más vigoroso en Camagüey. Revista Cuba Socialista. Nº
34. Junio de 1964. Año IV Sección Vida del Partido. Editora Empresa Consolidada de Artes
Gráficas. Ministerio de industria. p. 133.
201
ANEXO 8: Glosario de términos presentes en el desarrollo de la tesis
Núcleos centrales: Las áreas en las que se concentran las partes esenciales del
todo de cualquier objeto, fenómeno o proceso investigativo como es el caso de los
tres núcleos teóricos del problema a partir de los cuales se desarrolla la presente
investigación.
Ejes temáticos: Son los que se establecen, como parte de la realidad contenida en
cada uno de los núcleos centrales.
Categorías analíticas: La constituyen los conceptos e instrumentos de investigación
que reflejan y designan el contenido principal de los ejes temáticos.
Indicadores: son los parámetros o unidades de análisis del objeto investigado.
Órganos: Es el elemento de la estructura vertical y horizontal del Partido Comunista
en cada uno de los niveles correspondientes, integrado por militantes electos a partir
de la organización de base. Sólo el Congreso como órgano supremo se define la
política, a las asambleas como órganos intermedios y de base corresponderá trazar
los objetivos que respondan a dicha política y que deben ser cumplidas por los
organismo elegidos por él.
Organismos: Es el elemento de la estructura vertical y horizontal del Partido
Comunista en cada uno de los niveles correspondientes, integrado por militantes
electos a partir de la organización de base para integrar los respectivos órganos
donde deberán ser elegidos para cumplir las principales decisiones adoptadas en
ellos. Estos de acuerdo al nivel de los órganos que los eligen se constituyen en
superiores e inferiores.
Organismos superiores: Es el elemento de la estructura vertical y horizontal del
Partido Comunista integrada por compañeros elegidos en el órgano supremo del
Partido, encargados de hacer cumplir la política definida en él, en toda la estructura
del Partido, correspondiendo dicha labor al Comité Central y al Secretariado.
Organismos inferiores: Es el elemento de la estructura vertical y horizontal del
Partido Comunista integrada por compañeros elegidos por sus respectivos órganos,
situados en los niveles intermedios y de base, encargados de dar cumplimiento a la
política definida en el Congreso y a las decisiones y orientaciones de los organismos
inmediatos superiores, el Comité Central y el Secretariado.
Subordinación: Es la relación jerárquica de acatamiento de las decisiones y
orientaciones emitidas por el órgano u organismo superior respecto a los inferiores y
a los acuerdos que se adoptan por la mayoría de los militantes.
Relación de subordinación de los organismos inferiores a los superiores: Es
una de las relaciones que garantiza la unidad de acción en el Partido, pues en la
organización de base u organismo de dirección del Partido ante una opinión, criterio,
decisión o elección
Programa: Documento rector de cada partido comunista que fundamenta
científicamente su carácter, ideales, sus rasgos políticos y organizativos, su
naturaleza clasista y el carácter revolucionario de su actividad sobre la base del
marxismo leninismo, y su ideología nacional, es fuente del posterior desarrollo de la
teoría en los problemas del desarrollo político y social. Su aceptación es una de las
condiciones para militar en el Partido.

202
Estatutos: Documento rector de cada partido comunista. Ley fundamental de la vida
partidista, sirve de instrumento organizativo para la lucha por la realización del
programa del Partido. Asegura la unidad y la cohesión del Partido, las cualidades
ideológicas, políticas y morales de sus militantes, la vinculación indisoluble del
Partido con las masas y la participación activa de los comunistas en toda la labor
partidista.
Reglamento: Conjunto de normas jurídicas de carácter general que responden
estrictamente a la ley fundamental de la vida partidista, los Estatutos y que al regular
la vida interna del Partido son de estricto cumplimiento por sus militantes.
Elegibilidad: Ejercicio a través del cual los militantes que integran un órgano,
organismo y organización de base del partido expresan libremente la decisión de
quienes deben representarlos en los órgano, organismo y la dirección de su
organización de base.
Cooptación: La cooptación la introduce Lenin en los organismos electivos del
partido con el objetivo de llevar a estos, a miembros del partido que en un
determinado momento no son sometidos a elección en los respectivos órganos, y en
otro es necesario que lo integren, derecho que puede ser ejercido por quienes
cumplan la exigencia de decidir por simple mayoría y dirigir de manera colegiada.
Rendición de cuentas: Es el momento donde el militante del partido somete a
consideración de los compañeros que integran la organización de base su valoración
acerca de su cumplimiento sobre los preceptos de los estatutos y reglamentos
aceptados por él, así como su respeto y defensa de las decisiones tomadas
directamente en su organización de base como por sus representantes en los
organismos y órganos de los diferentes niveles.
Autocrítica: Ejercicio voluntario del militante comunista para reconocer en su
organización de base u organismo de dirección los errores propios como expresión
de su convicción de apreciar su contribución al autoperfeccionamiento de su
condición y a poder aprender de su error.
Crítica: Ejercicio de los militantes comunistas de acompañar su opinión o criterio en
su organización de base u organismo de dirección con determinados juicios de valor
acerca de lo que considera errores en el accionar personal u organizacional
sustentados en una observación objetiva y en la propuesta de soluciones a los
problemas o defectos expuestos.
Toma de decisión: Es la acción desarrollada en cada uno de los niveles de la
estructura del Partido por los actores que la conforman de acuerdo a sus respectivas
cuotas de poder expresadas en acuerdos y objetivos adoptados, como resultado del
debate y la reflexión sobre la base de la consulta.
Cumplimiento obligatorio de la decisión: Es aquella que una vez dada a conocer
tomada a acción desarrollada en cada uno de los niveles de la estructura del Partido
por los actores que la conforman de acuerdo a sus respectivas
Mayoría: Es la posición que se alcanza en la organización de base u organismo de
dirección respecto a la minoría ante una opinión, criterio, decisión o elección.
Minoría: Es la posición que se alcanza en la organización de base u organismo de
dirección respecto a la mayoría ante una opinión, criterio, decisión o elección.

203
Mayoría absoluta: En términos numéricos es aquella en la que es necesario la
aprobación de más del 80-85% de los electores (2/3).
Mayoría simple: En términos numéricos es aquella en la que es necesario la
aprobación del 50% más uno de los electores.
Mayoría necesaria: En términos numéricos es aquella en la que prevalece el mayor
número de los votos que se obtengan, aunque estén por debajo del 50-40%.
La unanimidad: En términos numéricos es aquella en la que se requiere la
aprobación del 100% de los electores.
Relación de subordinación de la minoría a la mayoría: Es una de las que
garantiza en la organización de base u organismo de dirección del Partido ante una
opinión, criterio, decisión o elección la unidad de acción.
Información: Es el conjunto organizado de datos, opiniones, consignas, objetivos,
acuerdos que una vez percibidos y procesados cambian el estado del conocimiento,
de los individuos u organizaciones, permitiéndoles a estos tomar decisiones
pertinentes acordes al nuevo conocimiento.
Interrelación de la información: Es el intercambio mutuo de datos, opiniones,
criterios, consignas, objetivos, acuerdos y políticas que una vez percibidos y
procesados cambian el estado del conocimiento de los individuos, organizaciones, y
organismos en dichos niveles lo que les permite tomar decisiones pertinentes en
correspondencia con las legitimas aspiraciones de todo el Partido.

204