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Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios, Un Versículo a la Vez

La Doctrina de la Elección, 1ª Parte


Escritura: Escrituras Seleccionadas
Código: 90-273
John MacArthur

Como usted sabe, hace un par de semanas atrás, terminamos nuestro estudio de la epístola
maravillosa escrita por Judas, que terminó con una promesa de que Dios es poderoso para
guardarnos sin caída y presentarnos irreprensibles delante de Su presencia con gloria. Y
debido a que eso nos presentó la doctrina maravillosa de la seguridad eterna, o, mejor dicho,
la perseverancia de los santos o la preservación de los santos, pasamos unas cuantas
semanas hablando de esa doctrina. Y en los estudios que tuve con usted acerca de eso, dije
que el fin es determinado por el principio. Nuestra salvación está segura hasta el final debido
a que nuestra salvación fue predestinada desde el principio mismo para ser terminada.

Y recordamos que Romanos 8 hace una afirmación monumental y muy clara acerca de eso,
cuando en Romanos 8, el apóstol Pablo escribe: “porque a los que antes conoció los
predestinó para conformarlos a la imagen de Su Hijo.” Esto es, a todos a los que Dios
predestinó, serán conformados a la imagen de Su Hijo en la gloria eterna. Y de esta manera, a
los que predestinó, a estos también llamó. Y a los que llamó, a estos también justificó. Y a los
que justificó, a estos también glorificó.”

Entonces, dijimos que la gran verdad de cimiento que asegura nuestro futuro es el decreto de
Dios en la eternidad pasada. Es el hecho de que somos escogidos para salvación final que
hace que nuestra salvación se asegura.

La doctrina de la elección es una doctrina molesta para muchas personas. Es presentada y


representada de esa manera, es como si de alguna manera cuestionara la bondad de Dios, la
gracia de Dios. De hecho, hay afirmaciones literalmente alarmantes acerca de esta doctrina
que han presentado evangélicos prominentes. Por ejemplo, Tim LaHaye, el autor bien
conocido que es parte de la serie de Dejados Atrás y muchos otros libros, dice, y cito: “sugerir

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que el Dios misericordioso y paciente y de gracia de la Biblia inventara una doctrina aterradora
como esta, la predestinación, que nos haría creer que es un acto de gracia seleccionar a
ciertas personas para el cielo y excluir a otras para el infierno, se acerca peligrosamente a la
blasfemia.” Fin de la cita. Estas son afirmaciones que estos caballeros han impreso.

Arno Froese, de otro ministerio, escribe, y cito: “la teología fallida de la pre selección,” así la
llama él, “es un intento por eliminar la capacidad de ejercer su libre albedrío, la cual reduce el
amor soberano de Dios a un acto de un mero dictador.” Fin de la cita.

Otro auto pastor, autor y maestro en la radio dice: “esta doctrina hace que nuestro Padre
celestial se vea como el peor de los déspotas.”

Otro, el presidente de la Universidad de Santidad de Texas dice: “esta doctrina es el diseño de


teología más irracional, incongruente que se contradice a sí mismo, que menosprecia al
hombre y deshonra a Dios que jamás apareció en el pensamiento cristiano. Nadie puede
aceptar sus proposiciones contradictorias, mutuamente exclusivas sin menospreciarse a sí
mismo a nivel intelectual. Promueve un concepto tirano de Dios, centrado en sí mismo,
egoísta, cruel y nos lleva a adorarlo.” Fin de la cita.

Un pastor de la Capilla del Calvario escribe: “el calvinismo de cinco puntos,” el cual claro,
incluiría la doctrina de la elección, “hace de Dios un monstruo que tortura de manera eterna a
hijos inocentes. Remueve la esperanza de consolación del Evangelio. Limita la obra expiatoria
de Cristo, resiste el evangelismo, promueve la argumentación y la división y promueve a un
Dios pequeño, enojado, aquel que juzga en lugar de presentar al Dios de la Biblia que tiene un
corazón grande.” Otro dice: “decir que Dios soberanamente escoge a quién va a ser salvo es
lo más torcido que jamás he leído que hace que Dios sea un monstruo no mejor que cualquier
ídolo pagano.”

Otra página en la web de estudiantes de teología en Canadá dice: “esta doctrina hace de Dios
un monstruo diabólico y reduce al hombre, quien fue creado a la imagen de Dios, a un mero
robot.”

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Y Dave Hunt, quien muchos de ustedes saben que ha escrito muchos libros útiles dice que
esta doctrina representa de manera equivocada a Dios y ha causado que muchos se alejen
del Dios de la Biblia como si fuera un monstruo. Y la palabra que usan de manera repetida en
todo esto parece ser monstruo. Que, de alguna manera, esta doctrina de la elección convierte
a Dios en un monstruo.

Ahora, estas son afirmaciones más bien severas de esta doctrina, pero representan una gran
cantidad del mundo evangélico. Y no estamos hablando de los analfabetos. No estamos
hablando de aquellos que sólo tienen un conocimiento limitado. Estamos hablando de
personas que son líderes de ministerio, pastores y escritores. Sin embargo, esta doctrina es
enseñada en las Escrituras.

La noción prevaleciente de estos escépticos y críticos de esta doctrina es que, de alguna


manera, la elección es injusta. De alguna manera, es injusta. No es equitativa. Pero, en primer
lugar, tenemos que explicar claramente que Dios no es medido por nuestro entendimiento de
lo que es justo. Tenemos que ser los primeros en admitir que nuestro entendimiento de
virtualmente todo, de alguna manera, es torcido y afectado por nuestra propia pecaminosidad.

En el Salmo 50:21, Jesús dijo: “y tú pensaste es que Yo era como tú. Ciertamente, no es así.”
En Isaías 55, versículo 8: “porque vuestros pensamientos no son Mis pensamientos, ni
vuestros caminos Mis caminos, declara Jehová. Porque como son los cielos más altos que la
tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos y Mis pensamientos más altos
que vuestros pensamientos.” Y ahí está la clave. Dios tiene caminos y pensamientos que para
nosotros son incomprensibles, inescrutables, imposibles de resolver.

Hay una gran bendición en el capítulo 11 de la carta de Pablo a Romanos, en la cual él dice
esto, versículos 33 al 36: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de
Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió
la mente del Señor? ¿O quién fue Su consejero?” ¿Quién podría pensar como Dios piensa?
¿Quién puede atreverse a decirle a Dios como Él debe pensar? “¿O quién le dio a Él primero,
para que le fuese recompensado? Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él
sea la gloria por los siglos. Amén.”

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Es un entendimiento esencial de Dios que Él es Santo, que Su naturaleza es santa. Que Él es
infinita y perfectamente justo. Que Él es perfecto y no tiene falla moral alguna. Que Él es
perfección. Todo en Él y de Él y para Él y de Él y por Él es perfecto. Y entonces, lo que Él dice
que es justo, eso es la justicia. ¿Cuál es la regla de justicia de Dios? ¿Cuál es el principio de
la justicia de Dios? ¿Qué hay detrás de Sus juicios? Lo que está detrás es su propio libre
albedrío; y nada más. Dios hace determinaciones en base a nada más que Su propio libre
albedrío. Y lo que Él quiere es por definición justo, porque Él es justo. Es justo porque Él lo
quiere. No es porque Él ve que es justo que Él lo desea, sino que Él lo desea y entonces, se
convierte en algo justo.

William Perkins, un puritano, dijo: “no debemos pensar que Dios hace algo porque es algo
bueno y correcto, sino que más bien es bueno y correcto porque Dios lo hace. Dios no le debe
nada a la criatura, quien no entiende Sus caminos, no puede entender la mente de Dios y no
puede ser Su consejero. De cualquier manera, ¿cómo podría Dios ser llamado jamás injusto
por salvar a algunos, porque no hay nadie que merezca ser salvo? La salvación nunca ha sido
cuestión de justicia, sin embargo, eso es lo que la gente dice. “Eso no es justo. Eso no es
justo.” Pero usted no quiere lo que es justo, ¿o sí? La elección está arraigada en gracia pura.
Él le muestra Su gracia y parece que Él muestra Su gracia de la manera más pura a aquellos
a quienes la gracia parece ser menos inmerecida. No hay muchos poderosos, no hay muchos
nobles.

Pase a 1 Corintios capítulo 1. Y ése es un gran lugar en donde comenzar. Primera de


Corintios 1. No quería comenzar ahí, pero mientras que estaba sentado ahí cantando, este
pasaje vino a me mente. Y en 1 Corintios 1:26, leemos esto: “Pues mirad, hermanos, vuestra
vocación,” esto es Su llamado divino a la salvación, el llamado Salvador eficaz de Dios, “que
no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo
necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió
Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que
no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en Su presencia.”

Cuando Dios escoge, cuando Dios determina mostrar gracia a quien Él quiere y misericordia a

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quien Él quiere mostrar misericordia, parece como si Su gracia se agachara, se inclinara a los
que menos merecen de todos, de tal manera que nadie se pueda jactar. El versículo 30 dice
“mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús.” Si usted está en Cristo Jesús es por lo que Dios
ha hecho, no por lo que usted ha hecho. “Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual
nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como
está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”

Cuando hablamos de la gente que cree en el mensaje del Nuevo Testamento, son los pobres
y los retrasados y los débiles y las rameras y las prostitutas y los publicanos. Y Dios pasa por
alto a los poderosos y a los nobles y a los religiosos y a los preparados con mucha frecuencia.
Hay unos cuantos, la salvación no es una cuestión de justicia, es cuestión de gracia pura. Y
Dios ha escogido dar esa gracia a aquellos que parecería que son los menos merecedores de
ella.

Pero no podemos estar luchando con estas cosas a nivel intelectual como si hubiera alguna
respuesta en nuestra razón. Debemos venir a la Palabra de Dios y debemos ver lo que las
Escrituras dicen al revelar la verdad de esta doctrina. No debemos dejar que esta doctrina se
vuelva la víctima de nuestras mentes pecaminosas corruptas y nuestros razonamientos
egoístas centrados en nosotros mismos y orgullosos.

Y entonces, como cualquier otra verdad bíblica, simplemente abrimos la Biblia y nos
sometemos a lo que dice. Y debido a que es dolorosa, no cambia nada. El infierno es una
doctrina muy dolorosa. Eso no cambia nada. Y mientras que podía ser difícil para nosotros
entender esto, podía ser para nuestras mentes manchadas por el pecado y débiles menos de
lo que podríamos pensar que es justo, hacemos todo eso a un lado y nos sometemos a la
Palabra de Dios.

Ahora, algunas personas creen que esta doctrina de la elección es algo que no es parte de
Dios y de alguna manera, no es parte de Sus propósitos en el mundo. Pero eso ciertamente
no es verdad, no es como si de alguna manera la doctrina de la elección en cierta manera
saltara del Nuevo Testamento y nunca hubiera aparecido en el Antiguo Testamento. Después
de todo, es claro que, de toda la gente en el mundo, Dios escogió a Israel. De toda la gente en

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el mundo, Dios escogió a Abraham y lo sacó de Ur de los caldeos y los hizo el padre de una
gran nación. Esa es la razón por la que Israel era llamada en el Salmo 105:43, “Sus
escogidos.” Salmo 135:4 dice “porque Jehová ha escogido a Jacobo para sí mismo.”

Deuteronomio 7:6 y 14:2 dice: “Jehová vuestro Dios os ha escogido para ser un pueblo propio
de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.” Y Dios dijo no fue porque eran
mejores que cualquiera otra nación, no fue porque eran más atractivos de cualquier otra
nación. Dios dijo es “por Mi voluntad propia, Mi libre albedrío, que determiné establecer Mi
amor sobre ti y por ninguna otra razón, Israel, Mis elegidos,” Dios los llama.

Y usted llega al Nuevo Testamento y usted tiene el mismo tipo de lenguaje. La Iglesia es
llamada los elegidos. Los escogidos. Y éste no es algún término aislado en referencia a la
Iglesia, es repetido. En Mateo, capítulo 24, en ese discurso del Monte de los Olivos en donde
nuestro Señor está hablando de la segunda venida, Él dice: “A menos de que esos días
fueran acortados, ninguno sería salvo, pero por causa de los elegidos, los escogidos,” ahí hay
un sustantivo, hay un nombre, un término que describe a los creyentes, son los elegidos, los
llamados. Significa los escogidos, los seleccionados. Por causa de los elegidos, de los
escogidos.

Dos versículos después, en el versículo 24: “se levantarán falsos cristos y falsos profetas y
harán grandes señales y maravillas para engañar, si fuese posible, a los escogidos.” No son
llamados creyentes, no son llamados cristianos. Sólo llamados los escogidos. Y el versículo
31: “y enviará Sus ángeles cuando el Señor venga, cuando Él aparezca viniendo en el cielo en
las nubes con gran poder y gloria, Él enviará a Sus ángeles con una gran trompeta y
congregarán a Sus escogidos.” Sus elegidos. Elegidos por Él. Esa es una designación, así se
designa al pueblo de Dios.

En Lucas 18:6, el Señor dice: “oíd lo que dijo el juez injusto ¿acaso Dios no traerá justicia para
Sus elegidos que claman con el día y noche?” De nuevo, los creyentes son llamados Sus
elegidos, Sus escogidos, seleccionados.”

En Romanos 8, de regreso a esta epístola maravillosa de Romanos, en el capítulo 8, versículo

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33. “Aquellos de nosotros que somos salvos, aquellos de nosotros que somos creyentes en la
familia de Dios, quienes hemos sido redimidos, regenerados, reconciliados, ahora
pertenecemos a Dios.” Hemos sido declarados justos. La justicia de Dios nos ha sido
imputada mediante la fe en Cristo. Y entonces, el versículo 33 dice: “¿quién acusará a los
elegidos de Dios?” Dios es el que justifica, y si Dios declara que somos justos delante de Él,
nadie puede con éxito traer una acusación en contra de Sus elegidos.

De nuevo, la Iglesia es llamada los elegidos. En cada caso de los últimos dos pasajes, los
elegidos de Dios, Sus escogidos. No es que nosotros elegimos, es que Él eligió. En
Colosenses 3:12: “y entonces,” Pablo escribe, “vestíos pues como escogidos de Dios.” Como
escogidos de Dios. Literalmente, “los elegidos de Dios.”

Los creyentes, entonces, son personas a quien Dios ha escogido para que le pertenezcan a
Él. Y en el Antiguo Testamento, debemos admitirlo, fue una nación de personas sobre la
tierra, una nación temporal. Un grupo de personas temporal. Y en el Nuevo Testamento, los
elegidos son un grupo de personas espirituales. El Nuevo Testamento simplemente está lleno
de esta enseñanza inescapable. En Juan, capítulo 15, y tenemos que cubrir esto para
establecer la claridad y la amplitud de esta designación, pero en Juan 15:16, Jesús les dice a
los discípulos: “vosotros no me elegisteis a Mí, mas Yo os elegí a vosotros.”

No sé cómo puede ser dicho de una manera más clara que esta. “Vosotros no me elegisteis a
Mí, mas Yo os elegí a vosotros.” En el capítulo 17 del Evangelio de Juan y el versículo 9, y
regresaremos a este concepto más adelante, pero en el 17:9 leemos esto. Jesús en esta gran
oración sumo sacerdotal, éste es el lugar santísimo de la Trinidad en donde el Hijo tiene
comunión con el Padre. Y Él dice: “y pido por ellos,” y Él estaba orando por los suyos, “Yo no
pido por el mundo sino por aquellos a quienes Tú me has dado,” escuche esto, “porque Tuyos
son.” Tuyos son. Te pertenecen a Ti, Tú los escogiste, que Tú me los diste.

En el capítulo 13 del libro de los Hechos, de nuevo el lenguaje no es ambiguo. En el capítulo


13 de Hechos, versículo 48, para aquellos que resisten esta doctrina, aquí hay un versículo
muy difícil de aceptar. Pablo y Bernabé estaban predicando. Y dice en el versículo 48:
“cuando los gentiles oyeron esto,” oyeron el mensaje acerca de la salvación, “comenzaron a

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regocijarse y glorificaron la palabra del Señor,” y escuchen esto, “y todos los que estaban
ordenados para vida eterna,” ¿qué?, “creyeron.” Todos los que estaban ordenados para vida
eterna creyeron.

Regrese al capítulo 9 de Romanos. Este pasaje, de nuevo, fuerte e inequívoco, Romanos,


capítulo 9. Y podría de hecho, comenzar con los gemelos en el versículo 11. Jacob y Esaú.
“(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de
Dios conforme a la elección permaneciese no por las obras,” ellos no hicieron ninguna obra,
todavía no habían nacido, “sino por el que llama), se le dijo,” esta es a Rebeca, la madre de
los gemelos, “El mayor servirá al menor…Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú
aborrecí.”

¡Guau! Antes de que nacieran, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, sólo debido
al propósito de Dios según la decisión de Él. Él es el que llama. Él determinó que el mayor
serviría al menor. A Jacob amó, a Esaú aborreció. Usted dice ‘¡hombre, eso es bastante
claro!’ Absolutamente claro. Dios tomó esa decisión antes de que naciera. Y el versículo 14 en
cierto modo nos identificamos con esto, ¿no es cierto? “¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay
injusticia en Dios? En ninguna manera.” mē genoito en el griego. ¡No, no, no! Esto es
impensable. Esto no es nada nuevo para Dios, tomar este tipo de decisión entre dos. Esto no
es nada nuevo para Dios porque Él le dice a Moisés ahí atrás en Éxodo 33: “Yo tendré
misericordia del que Yo tenga misericordia y me compadeceré del que Yo me compadezca.”
Así que no depende del hombre que quiere o del hombre que corre, sino de Dios quien tiene
misericordia. Eso es decir que la decisión de Dios no depende de la voluntad del hombre, sino
de Dios. Y el versículo 18 dice: “De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que
quiere endurecer, endurece.” Absolutamente inescapable.

En Romanos 11, versículo 5, continuamos en un panorama de la literatura, en Romanos 11:5


leemos esto. Él acaba de estar hablando del profeta Elías que pensaba que era el único que
quedaba y Dios dice: “Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla
delante de Baal.” No estás solo. Hay 7000 que son fieles. Y luego, en el versículo 5 dice: “Así
también aun en este tiempo ha quedado un remanente…” Escuche esto, un remanente de
judíos creyentes, en el presente cuando Pablo está escribiendo esto, “escogido por gracia.”

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Escogido por gracia de Dios.

En 1 Pedro 1:1: “Pedro, un apóstol de Jesucristo,” 1 Pedro 1:1, “a los expatriados,” claro,
porque son creyentes, y, por lo tanto, son extranjeros, expatriados, dispersados en el mundo,
“de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos…” Escuche esto.
“Elegidos.”

Conforme usted lee a lo largo de las epístolas del Nuevo Testamento, lo cual significa que
usted básicamente está comenzando después del libro de los Hechos con el libro de
Romanos, conforme usted avanza a lo largo de las epístolas hasta el libro de Apocalipsis,
cada vez que usted ve la palabra “llamado” o “llamados”, se refiere a la elección eficaz
efectiva de Dios de llamar a alguien a la salvación. Los llamados son aquellos que son
llamados eficazmente, no sólo un llamado general como la afirmación en el Evangelio
“muchos son los llamados, pero pocos los escogidos.” Cuando el llamado es identificado en
las epístolas, es un llamado eficaz. Primera de Corintios 1:9: “Dios es fiel por quien habéis
sido llamados a la comunión con Su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.” Somos los elegidos y los
predestinados; y, por lo tanto, los llamados.

En Efesios, capítulo 1, continuamos. En Efesios 1:3: “bendito sea el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, quien nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo.” ¿Cómo es esto? ¿Cómo es que hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo? Versículo 4: “según nos escogió en Él.” Esto es en Cristo,
“desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de
Él.” Ahí está. Él nos escogió desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos
santos y sin mancha delante de Él, al final cuando seamos glorificados, versículo 5, “según
nos predestinó para adopción como hijos a través de Jesucristo para sí mismo,” escuche esto,
“según Su beneplácito para alabanza de la gloria de Su gracia que nos concedió
gratuitamente en el Amado.”

Todo ese lenguaje ahí dice que somos elegidos, que somos elegidos para santidad final y ser
irreprensibles en amor, fuimos predestinados para ser adoptados como hijos a través de
Jesucristo; todo esto debido a la intención amable de la propia voluntad libre, no influenciada,

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de Dios para que al final, toda la gloria y alabanza vaya a Él por Su gracia concedida
gratuitamente a nosotros.

En 1 Tesalonicenses 1, versículo 4, Pablo escribe a la Iglesia de Tesalónica y escuche cómo


los identifica: “conociendo hermanos,” ¿y cómo sabe él? Bueno, versículo 3. “He visto su
trabajo de fe. He visto su labor de amor. He visto la permanencia de su esperanza en el
nuestro Señor Jesucristo en la presencia de Dios nuestro Dios y Padre. “Y conociendo o
sabiendo hermanos, todo eso, amados de Dios, su elección de vosotros.” Ustedes son los
elegidos. Ustedes son los escogidos. Es evidente a partir de su vida.

Y otro texto, 2 Tesalonicenses 2:13. Segunda de Tesalonicenses 2:13. Y Pablo, de nuevo les
dice a los tesalonicenses: “siempre debemos dar gracias a Dios por vosotros. Usted no le
agradece a la persona por ser lo suficientemente inteligente como para venir a Jesús, usted le
agradece a Dios. “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios debido a vosotros,
amados del Señor de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación mediante
la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.” No habría ninguna capacidad para que una
persona fuera santificada. Y la santificación comienza en el punto de la salvación separada
del pecado. No habría ninguna esperanza de santificación o ninguna esperanza de fe en la
verdad a menos de que Dios los hubiera escogido desde el principio para salvación.

Y debido a que Él los escogió, dice el versículo 14, fue para esto, esta santificación, esta fe en
la verdad, que Él los llamó mediante nuestro Evangelio para que pudieran ganar, adquirir la
gloria de nuestro Señor Jesucristo. Y todo este lenguaje es coherente. Él los escogió desde
antes de la fundación del mundo para que fuesen como Cristo. Él los escogió para que fuesen
irreprensibles y santos. Él los escogió para que en últimas, estuvieran en la presencia de Su
gloria. Él los escogió para que ganaran la gloria mismo del Señor Jesucristo. Él los escogió
para que llevaran Su imagen en el cielo. Él los escogió en el pasado, los llamó a un llamado
eficaz, poderoso, que los despertó de los muertos y les concedió un entendimiento claro del
Evangelio en el regalo de la fe salvadora.

Ahora, no hay manera en la que usted pueda concluir a partir de eso que esta es una idea
ambigua, ¿verdad? Esto no está en duda en la Biblia. Y lo he dicho con frecuencia, debido a

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que he respondido esta pregunta múltiples veces en mi vida, la he discutido, la debatido, lo he
hecho a nivel privado, inclusive públicamente, y con frecuencia, he dicho: “si usted cree en la
Biblia, usted cree en la predestinación. Si usted cree en la Biblia, usted cree que Dios escogió
a quién sería salvo. Si usted cree en la Biblia, usted cree que Dios determinó quién sería salvo
y determinó que la salvación llegaría a su conclusión final cuando son glorificados en el cielo.
Si usted cree en la Biblia, usted cree que Dios llama de manera eficaz a aquellos que Él
escoge y les concede fe.” Sin embargo, con toda esa claridad, la gente todavía resiste esta
doctrina.

Observe Romanos 9. Y quiero que sepa cómo es que Dios enfrenta esto. Esto es tan bueno.
Regrese a donde nos quedamos ahí en el versículo 18, hablando de Jacobo y Esaú y cómo
Dios había determinado eso desde antes de que nacieran. Y después, en el versículo 19, el
oponente, el adversario imaginario que le ayuda a Pablo en cierta manera a discutir consigo
mismo y continúa aclarando su enseñanza.

Su adversario imaginario dice: “Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha
resistido a Su voluntad?” Digo, esto es bastante claro, ¿verdad? Si todo esto es determinado
por decisión divina antes de que nazca, si Dios va a ser misericordioso con quien Él quiere
misericordioso y tiene compasión de quien Él quiera tener compasión, si esto no tiene que ver
con el hombre que quiere o con el hombre que corre, si todo esto tiene que ver con Dios,
entonces, ¿cómo pueden hombre tener la culpa? ¿Cómo puedes culparme a mí si yo no
creo? ¿Cómo puedo resistir a su voluntad soberana y eterna?

Esta es una respuesta bastante razonable, ¿no cree usted? Y este es el hueso que se le
atora a la gente y se le ahoga en la doctrina de la elección. Y Pablo lo esperaba. Usted va a
decir ‘esto no es justo, porque entonces, no me puedes condenar al infierno. No puedes
culparme a mí. ¿Cómo voy a resistir Su voluntad?”

El versículo 20 presenta una respuesta sorprendente. “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú,
para que alterques con Dios?” Cierra tu boca. Eso no aclara nada. ¿Quién quieres crees que
eres? ¿Estás acusando a Dios de castigar injustamente a los pecadores? ¿Estás acusando a
Dios de condenación injusta? ¿Estás acusando a Dios de maldad? Más vale que cierre su

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boca antes de que diga algo más.

Y la ilustración es sorprendente. “¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has
hecho así?” Cuando un alfarero hace una vasija, la vasija no habla. La vasija no dice ‘bueno,
no quiero tener esta forma, hazme con otra forma. Esto no es justo. Me gustaría ser como
esta vasija o aquella vasija o esta otra vasija.’ Versículo 21: “¿O no tiene potestad el alfarero
sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” Esto
es asombroso.

No se atreva a cuestionar a Dios. Dios es el alfarero, usted es el barro. El barro está muy por
debajo del alfarero. Es polvo no animado. No tiene el derecho siquiera de entretener la idea
de hablarle al alfarero. Por amplia que sea la distancia entre el vaso y el alfarero, aún más
grande es la distancia entre usted y Dios. El alfarero, versículo 21, ¿acaso no tiene derecho
de hacer el barro como él lo quiere hacer?

Y después, el versículo 22 es realmente muy, muy poderoso. “¿Y qué, si Dios, queriendo
mostrar Su ira y hacer notorio Su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira
preparados para destrucción,” y ¿qué si Dios quiere demostrar Su ira? ¿Acaso no tiene
derecho de demostrar Su ira? ¿Acaso eso no es parte de Su gloria? ¿No puede Él desplegar
Su ira? Él es Dios. ¿No puede Dios dar a conocer Su poder en Su juicio, en Su ira, en Su
condonación?

Sí puede. Pero por favor, note cómo termina el versículo 22. Pasa a verbos pasivos. Nunca
dice que Dios creó a vasos preparados para destrucción. Esa es predestinación doble. Y la
Biblia no enseña eso. Dice Él soportó con mucha paciencia vasos de ira, pasivo, preparados
para destrucción. No que Él los preparó para destrucción. Dios no ve la lista de humanos y
dice ‘muy bien, tú vas al cielo y tú vas al infierno. Y ustedes tres van al infierno y tú vas al
cielo. Ustedes diez van al infierno, tú vas al cielo.’ La Biblia no enseña eso.

La Biblia enseña que todos los hombres van camino al infierno. Dios escogió rescatar a
algunos y soportó a los otros que van en esa dirección no por algo que Dios hizo. No por un
decreto que Dios hizo individualmente para ellos, sino porque ellos continúan en sus pecados

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y son plenamente culpables. Dios tiene todo derecho demostrar Su ira y Él es tan glorificado
en Su ira como lo es en Su misericordia.

Y el versículo 23 dice: “y para hacer notorias las riquezas de Su gloria, las mostró para con los
vasos de misericordia,” y aquí los verbos son activos. Él hace a los vasos de misericordia. El
soporta a aquellos que están preparados para destrucción. Dios está activo en la redención.
Él es pasivo en la reprobación.

En Apocalipsis 19 se nos dice que el Señor Dios reina. Usted sabe, oímos eso y pensamos en
una canción, usted sabe, “el Señor reina, el Señor reina.” No sé si siquiera sabemos de qué
estamos hablando cuando decimos eso. ¿Qué significa eso? Significa que Él toma toda
decisión que jamás ha sido tomada, esencialmente a, acerca de todo. Él reina. Como el
altísimo, Él gobierna los ejércitos del cielo y nadie puede detener Su mano o preguntarle qué
hace. Él hace todas las cosas según el consejo de Su voluntad. Él es el alfarero celestial,
quien toma nuestra humanidad caída como una masa de arcilla y Él a partir de ahí nos forma
para que seamos vasos de honra. Y Él tolera, Él soporta a aquellos que se moldean a sí
mismos para ser vasos de deshonra. Él es el que decide y determina el destino de toda
persona y el controlador de todo detalle en la vida de todo individuo. La cual es simplemente
otro modo de decir que Dios es Dios. Y le voy a decir lo que es realmente repugnante para mí,
es algún tipo de idea de que Dios está siendo constantemente pisado por Satanás. Eso es
blasfemia.

Pero esa doctrina de la elección es fácil de aceptar. Algunos de ustedes están sintiendo algo
de dolor en su mente en este momento. Esa doctrina duele un poco. De hecho, si puedo
hacerlo sentir un poco mejor, es tan dolorosa que la única razón por la que alguien la cree es
porque está en la Biblia. Simplemente, no la inventaríamos. Ningún hombre, ningún número
de hombres, ningún comité jamás terminaría con esto. Nunca inventaríamos una doctrina del
infierno eterno tampoco, porque estas son cosas que están en conflicto con los dictados de la
mente carnal. Son repugnantes para los sentimientos del corazón carnal.

Mire, yo no entiendo la Trinidad, eso no significa que no es verdad. No puedo comprender la


Trinidad. Yo no sé lo que significa ser tres personas y, sin embargo, una. Y no puedo

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comprender el nacimiento virginal. Eso es incomprensible. No puedo comprender la
naturaleza de Cristo, Su esencia. Hay tantas cosas que no puedo entender. Hay tantas cosas
que son incomprensibles para mí, pero las creo porque son reveladas en las Escrituras. Ni
siquiera me molesta que haya algo de tensión aquí. Ni siquiera me molesta el hecho de que la
Biblia también diga “todo aquel que quiera, la Biblia también dice que Jesús lloró por
Jerusalén y dijo “no queréis venir a Mí para que tengáis vida.”

Usted pregunta qué es todo eso. Eso es simplemente decir que cualquier persona que quiera
venir puede venir y toda persona que viene será recibida. Usted pregunta cómo encaja esto
con la elección. No sé. Pero, ¿acaso usted no es confortado por el hecho de que no sé?,
porque si mi mente fuera como la de Dios, eso sería horrendo.

Hay tantas cosas que no sé. Si yo le hago una pregunta muy simple y si le digo quién escribió
el libro de Romanos, ¿usted qué dirá? Usted ni siquiera puede responder eso, ¿o sí? Usted,
como puede ver, oí que alguno dijo Pablo. Y de pronto usted entonces está en conflicto
porque sabe que esa no es la respuesta completa, ¿verdad? Usted dice ‘bueno, el Espíritu
Santo lo escribió.’ Bueno, ¿fue Pablo o el Espíritu Santo? Bueno, fueron ambos. Bueno, ¿qué
significa eso? ¿Pablo escribió un versículo, el Espíritu Santo escribió un versículo, Pablo
escribió un versículo, el Espíritu Santo escribió un versículo? ¿Cómo podemos comprender
eso? Usted dice: “¿acaso toda palabra es de la mente de Pablo? ¿Toda palabra del
vocabulario de Pablo? ¿Toda palabra de su corazón? Absolutamente. Claro. Pero también,
cada palabra vino del Espíritu Santo. ¿Cómo puede ser? Eso es tan incompresible e
inescrutable para mí.

Le puedo hacer otra pregunta debido a que respondieron tan bien esa. ¿Jesús fue Dios u
hombre? Sí. La respuesta correcta es sí. Pero, ¿cómo puede ser ciento por ciento Dios y
ciento por ciento hombre? Usted no puede ser doscientos por ciento de algo. ¿Cómo puede
ser todo hombre y todo Dios? Eso va más allá de nuestra comprensión. Cuando nosotros
decimos ciento por ciento de algo, se acabó. Si usted es totalmente hombre, entonces usted
no puede ser totalmente Dios. Si usted es totalmente Dios, usted no puede ser totalmente
hombre. Y, sin embargo, Él lo fue. Digo, simplemente sigue y sigue así.

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Le hago otra pregunta simple. ¿Quién vive su vida cristiana?, ¿qué dirá usted? Por favor,
tiene que hacer esto diariamente. ¿Quién vive su vida cristiana? Usted dice ‘yo’. En serio. ¿En
serio?, ¿usted? Usted dice: “no, yo no.” Usted dice que es Cristo quien lo hace. Entonces,
¿vamos a culparlo a Él? Digo, no le puedo dar a usted todo el crédito y no le podemos echar a
Él toda la culpa. Entonces, aquí tenemos un problema.

¿Y sabe una cosa?, estuvieron los pietistas que dijeron ‘voy a golpear mi cuerpo y
disciplinarme a mí mismo y voy a vivir mi vida cristiana.’ Y después, estaban los quietistas,
usted sabe, como los cuáqueros que decían “déjalo todo y deja a Dios.” Y simplemente
entraban en un modo pasivo, usted sabe. Y el movimiento de Keswick salió de ahí y la vida
crucificada y todas estas perspectivas raras quietistas. ¿Quién está viviendo su vida cristiana?
Usted responde ‘bueno, si hay algo mal soy yo y si hay algo bueno, es Él.” Y ellos dicen que
es un misterio que es inconcebible. El apóstol Pablo dijo esto acerca de eso; él dijo: “con
Cristo estoy juntamente crucificado,” Gálatas 2:20, “mas yo vivo, pero yo no.” Como puede
ver, él tampoco sabía. Tiene a - John Murray dijo hace muchos años atrás que toda doctrina
importante en la Biblia hay una paradoja aparente. Hay una paradoja no resuelta que es
trascendente. Y esto significa que Dios es Dios y el hecho de que hay tantas de éstas en las
escrituras significa que las Escrituras no fueron escritas por los hombres. Conozco editores,
ellos arreglan cosas como esa.

Entonces, debido a que creemos a que Jesús es Dios, no significa que no creamos que Él es
hombre. Debido a que creemos que Él nació de una madre humana, no significa que no
creemos que Él nació de Dios. Debido a que debemos perseverar en nuestra fe, no significa
que no estamos seguros. Debido a que la Biblia fue escrita por autores humanos, no significa
que no creamos que no fue escrita por el Espíritu Santo.

Debido a que tenemos que disciplinarnos a nosotros mismos para vivir la vida cristiana, no
significa que no creemos que no es Cristo en nosotros. Y debido a que creemos en la doctrina
de la elección, no significa que no creemos en la responsabilidad humana. Estas son
paradojas aparentes que no podemos resolver. Pero, el peligro es que usted destruye la
Verdad y termina con algún punto medio racionalista. Eso es peligroso.

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Entonces, la enseñanza inequívoca de las Escrituras es la doctrina de la elección. Inclusive el
pre conocimiento, la presciencia de la cual habla Pedro en 1 Pedro 1, presciencia, elegidos
según la presciencia de Dios, vea esto por un momento. Voy a terminar esto aquí y
continuaremos el resto del próximo domingo por la noche. Pero vea uno Pedro 1:1, él dice que
somos elegidos, “elegidos.” Y después, en el versículo 2, según la presciencia de Dios. Ellos
dicen “¡oh, ahí está!” Ahí está la clave. De acuerdo a la presciencia de Dios. E
inmediatamente ellos dirán qué significa eso. Eso significa que Dios sabe lo que usted hará,
¿verdad? Antes de que usted lo haga. Presciencia. Pre conocimiento.

Y Dios, ahí atrás, en la eternidad pasada, debido a que Él conoce todo lo que va a pasar, miró
hacia adelante en la historia y dijo, ‘Ahh, veo lo que va a pasar, ese John MacArthur va a
nacer en esa familia cristiana y él va a oír el Evangelio y él va a creer en el Evangelio y
entonces, lo voy a escoger.’ ¿Usted cree que eso es extraño? Eso es lo que la mayoría de los
cristianos cree. Eso es lo que la mayoría de los cristianos cree y enseña.

Pero eso es como previsión acerca de las que las personas harán. Ahora, el problema con
esto es que ¿cómo es que estos pecadores muertos van a resucitarse a sí mismos para hacer
esto sin la ayuda de Dios? Responda usted esa pregunta. ¿Cómo es que aquellos que son
totalmente depravados, están totalmente ciegos, están totalmente muertos, van a llegar al
punto en el que van a tomar esa decisión para salvación? ¿Cómo lo harán? ¿Cómo harán
eso?

No pueden hacerlo. “¿Puede el leopardo cambiar sus manchas? ¿Puede el etíope cambiar su
piel? Tampoco pueden vosotros hacer bien, ustedes que son malos.” ¿Cómo es que va a
pasar el eso? Si Dios tan sólo ve quién va a tomar la decisión, entonces Su elección no está
basada en Su propio libre albedrío, está basado en el mérito de ellos, ¿verdad? Está basada
en el mérito de ellos. Los hombres buenos van a escogerme a Mí y entonces, Yo los voy a
escoger a ellos.

Esto no tiene nada que ver con todos esos versículos que leímos, absolutamente nada que
ver. Y, por cierto, dice somos elegidos según la presciencia de Dios. Pero quiero que vea el
versículo 19, ¿cuál es la última palabra en el versículo 19? ¿Cuál es? Cristo. Muy bien. Cristo,

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ahora vea esto, Cristo, porque Él fue conocido antes de la fundación del mundo.” Oh, tenemos
un problema. Si pre conocimiento significa que Dios mira hacia adelante y ve lo que va a
pasar en el versículo 2, entonces conocer desde antes debe significar lo mismo en el versículo
20, ¿verdad?

Entonces, eso significa que Dios vio a lo largo de la historia y hacia delante de la historia y dijo
‘oh, mira esto. Cristo va a dar Su vida. Él va a entregar Su vida. Bueno, si va a hacer eso,
entonces lo haré el Salvador. Digo, obviamente pre conocimiento no puede significar eso
porque Jesús dijo que Él no vino para hacer Su voluntad sino la voluntad del Padre. De Su
Padre. Esa es la razón por la que Él es llamado Cristo, Mi escogido.

Usted pregunta entonces qué significa pre conocimiento. Es prognosis, prognosis. De ahí
obtenemos la palabra prognosis, que es usada en términos médicos. Es una decisión
predeterminada. Es una decisión predeterminada. Cristo fue preconocido. Esto es, Él fue
preconocido por Dios en el sentido íntimo como el Salvador, el Redentor, antes de la
fundación del mundo. Está hablando del tipo íntimo de conocimiento. Como dice en el Antiguo
Testamento, “a Israel sólo he conocido.” ¿Acaso eso significa que los judíos son el único
pueblo del que Dios conoce? No, es el tipo de conocimiento que usted tiene en Génesis. Caín
conoció a su esposa y ella le dio un hijo. Eso no significa que él conocía el nombre de ella.
Eso no significa que él sabía quién era ella. Significa que tuvo una relación íntima con ella y a
partir de eso salió un hijo.

Jesús dijo esto en Juan 10: “Mis ovejas oyen Mi voz y Yo las conozco.” Él está hablando de
una relación de amor íntimo. El shock, el asombro fue que María estaba embarazada y José
ni siquiera la había conocido. Hablamos de eso inclusive en la actualidad. Usamos la
expresión de conocimiento carnal, para referirnos a una unión sexual, un conocimiento íntimo.
Lo que usted tiene aquí en pre conocimiento es una intimidad predeterminada. Así como el
Padre tuvo una relación predeterminada con el Hijo que lo llevaría a hacer el sacrificio por el
pecado para derramar Su sangre preciada como un cordero sin mancha y sin arruga, así el
Padre tuvo una relación predeterminada con aquellos a quien Él escogió. Pre conocimiento es
una decisión deliberada.

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Otro pasaje sella esto. Hechos 2:23, y les prometo que voy a cerrar con esto. Esto es mucho
que cubrir. Hechos 2:23. Esto termina toda discusión, si queda algo, acerca del tema del pre
conocimiento. Pedro se levanta en el versículo 22 y predica: “Jesús, el Nazareno, un hombre
certificado a vosotros por Dios con milagros y maravillas y señales, que Dios hizo a través de
Él en medio de vosotros. Este hombre,” versículo 23, este Jesús, “entregado,” ellos pensaron
que lo habían crucificado, ellos pensaron que era su plan. No, no. “Este hombre entregado por
el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos
inicuas, crucificándolo.”

Son culpables. Lo hicieron. Lo hicieron por su propia voluntad. Pero Dios predeterminó que
fuera hecho. Fue establecido en Su plan predeterminado y conocimiento. Eso es
predeterminar, conocer de antemano, no es simplemente tener información acerca de lo que
sucederá, sino predeterminarlo. Entonces, entendemos que la Biblia es muy clara acerca de la
doctrina de la elección.

Y eso da lugar a la pregunta contundente de por qué Dios hizo esto. Y esa pregunta será
respondida el próximo domingo por la noche en lo que yo creo que es el entendimiento más
contundente, más poderoso, más profundo de la redención que podemos conocer. Y creo
que, si usted está con nosotros el próximo domingo por la noche, su mente no sólo quedará
satisfecha, sino que su alma quedará satisfecha y a partir de ahí, vendrá un gozo mayor en su
salvación de lo que usted jamás ha conocido. Pero nos esperaremos hasta la próxima vez.
Oremos.

Padre, estamos emocionados con esta verdad gloriosa, emocionados, asombrados de que Tú
nos hayas elegido y nos hacemos la pregunta de por qué nosotros. ¿Por qué nosotros? Te
damos gracias, oh Dios, por Tu salvación de gracia y te damos gracias porque esa salvación,
aunque no la podemos comprender, está abierta para cualquier persona que vea a Cristo y
crea en Él. Todo aquel que quiera puede venir. Cómo armonizas eso con Tu elección
soberana es algo que Tú debes entender y no para nosotros.

Pero nosotros sabemos que Jesús llora por aquellos que no vienen. Te damos gracias, por un
lado, por aquellos que no han aceptado a Cristo, que Tú despiertes sus almas muertas, da

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vista a sus ojos ciegos, para que puedan ver a Cristo irresistiblemente frente a ellos y corran a
Él para salvación. Oramos en Su Nombre. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org


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