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La importancia de la autonomía y los limites

La autonomía y los limites son actividades necesarias tienen que plantearse desde muy
temprana edad, en el estilo de crianza de los padres. La autonomía es una capacidad de realizar
actividades por sí mismo, propias de su edad, que brinda confianza e independencia en cada
etapa del desarrollo. La función de los límites es crear un ambiente seguro, permite predecir la
reacción de los padres ante determinadas situaciones y comportamientos, ayudan a tener claros
determinados criterios sobre las cosas. Son una referencia, quiere decir “hasta aquí nada más”

La finalidad de ambas es crear un adecuado nivel de inteligencia emocional. En el proceso


terapéutico de manejo de conducta y emocional en niños, se solicita a los padres a crear rutinas
y hábitos de autonomía para crear un sentido de orientación de autosuficiencia, adecuada
organización y planificación. Por ejemplo, actividades de autonomía que corresponden a la edad
del rango de 5 a 6 años, tales como ordenar sus juguetes, saber en qué momento se debe hacer
las tareas, asumir sus responsabilidades escolares. Al mismo tiempo una autonomía social,
defenderse frente a situaciones desafiantes (respetar las diferencias de opinión, enfrentar y
defenderse a las burlas.)

En lo que respeta a los límites, en el proceso de terapia desde la primera sesión, se crea una
serie de límites que debe tener cada niño con la finalidad que lo refuercen o creen en casa. Por
ejemplo, un límite es que el menor incremente su capacidad de esperar sentado, cada vez que
se pare, inmediatamente se le toma de la mano y se invita a sentarse con un objeto que le llame
la atención. De esta manera, marcamos límites claros, entender que conducta debe realizar y
predecir que es un adulto persistente, amigable pero organizado y flexibles. En casa los limites
deben ser claros, si damos una orden y la repetimos 7 veces, los niños saben que a la 8° vez
recién los padres actuarán; por lo tanto, tienen 7 oportunidades de desobedecer. En terapia
siempre se recomienda a los padres, la primera orden se emite un tono de voz tranquilo, la
segunda vez que se repite la orden con tono de voz firme, la tercera y última vez el adulto debe
solicitar que el menor realice la orden en su presencia y no se retiraran hasta que lo realice. Si
se niega deben presentar una consecuencia negativa a esa conducta. Cuando lo realizan se debe
reforzar inmediatamente de manera afectiva con un abrazo o celebración.

Con la adecuada estimulación de ambas áreas, encontraremos a un niño organizado, es decir


con un adecuado contacto con su mundo exterior, con capacidad de realizar sus actividades de
manera segura, sin necesidad de repetirle la rutina u orden continuamente. Presentara un nivel
adecuado de autoestima, ya que reconoce que puede realizar actividades solo sin ayuda.
Reconociendo los derechos de los demás y respetando las autoridades. Si los padres realizan
una adecuada estimulación de límites claros en casa y crean hábitos de autonomía
(responsabilidades) hasta los 5 años, ello, se manifestará en un desarrollo adecuado en la
primaria. Por ejemplo: saber cuándo es momento de realizar una actividad y terminar el juego
o actividad que está realizando en ese momento. Entenderá, que los momentos de clase (que
en este nivel son más prolongados) es mostrar conductas de escucha atenta, y que la búsqueda
de juego queda pospuesta para el recreo.