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Sobre la Era de Acuario

Por José Royo

Las eras astrológicas hacen referencia a 12 periodos de unos 2160 años que conforman un
“gran año” con una duración de casi 26.000 años (12 x 2160 = 25.920). Durante este largo
ciclo, el punto vernal (o punto Aries) recorre en movimiento retrógrado los doce signos
zodiacales dando lugar a esos periodos o eras de 2160 años, en los que predominan unos
determinados valores socio-culturales y tendencias psicológicas colectivas, que están
simbolizadas por el signo zodiacal sideral de cada periodo. Actualmente nos encontramos en
plena transición entre la Era de Piscisa la Era de Acuario, una transición que según todos los
indicios debió iniciarse a principios del siglo XX y que tendrá un importante punto de inflexión
el año 2020 tal y como veremos más adelante.

El momento exacto de un cambio de era es tema de controversia, pues las variables


astronómicas dificultan fijar una fecha precisa. Por otro lado los cambios de era son procesos
progresivos que duran muchos años. No obstante los signos de transición de la era de Piscis a
la era de Acuario son evidentes. Solamente tenemos que pensar que hace algo más de un
siglo nuestros antepasados todavía se alumbraban, calentaban y cocinaban con fuego, se
desplazaban a pie, en caballería o barco, escribían con tinta y pluma, y se comunicaban con
cartas que tardaban largo tiempo en llegar a su destino. Es decir, la mayor parte de las
actividades básicas eran prácticamente iguales a cómo habían sido durante milenios. Y en un
periodo vertiginosamente breve se pasó del fuego a la electricidad, del caballo al avión, de la
muñeca de trapo al video-juego, de la carta escrita en papel a la telefonía vía satélite e
Internet. Todo ello sin olvidar el resto de avances científicos y tecnológicos que han
transformado nuestra vida y hábitos. Desde la perspectiva astrológica estos acontecimientos
adquieren relevancia si consideramos que Acuario es un signo relacionado con los cambios
bruscos y radicales, y rige cuestiones como la electricidad, la aviación, las tecnologías de
vanguardia, los inventos impactantes, la informática e Internet. En el ámbito más
directamente humano, Acuario también se vincula con valores de libertad, la solidaridad e
igualdad, así como con la rebeldía y el espíritu contestatario ante a los poderes
conservadores.

Los cambios de era generan épocas convulsas en donde los viejos valores se resisten a
desaparecer, mientras que los nuevos paradigmas pugnan por manifestarse y ganar terreno.
En estos periodos de transición las cualidades de una y otra era compiten y se entremezclan
con sus manifestaciones positivas y negativas. La era de Piscis que estamos dejando se inició
unos cien años antes del nacimiento de Cristo y llama la atención que los primeros cristianos
tuviesen como símbolo “el pez” y asumiesen unos valores de compasión, sacrificio y
abnegación, que corresponden claramente a cualidades piscianas. Aunque la energía de
Piscis también tiende a situaciones confusas o engañosas donde sus valores queden diluidos
o intoxicados por fantasías propias o influencias ajenas. Mientras que Acuario es un signo
altruista y fraternal que se manifiesta con claridad y transparencia, buscando la libertad y la
igualdad entre los seres humanos. Pero sus rotundas convicciones e ideales sociales y el
creerse en posesión de “la verdad” pueden llevarle a posicionamientos marcadamente
radicales.

Se trata pues de dos tipos de energía muy diferentes (Piscis-Agua y Acuario-Aire) que se
expresan con parámetros que no son compatibles entre sí, y en donde la lucha de ambos por
prevalecer genera agitación en el inconsciente colectivo. Piscis es un signo de Agua guiado
por su sensibilidad emocional, mientras que Acuario es un signo de Aire que se basa en ideas
y conceptos. Sabemos que el agua y el aire no pueden mezclarse así que el encuentro entre
estos dos elementos hace que, metafóricamente hablando, estemos viviendo unos tiempos
en que “el aire (Acuario) sopla con fuerza y agita las aguas (Piscis) en que navegamos…”