Está en la página 1de 4

infosalus / investigación

Claves para dejar de procrastinar

Actualizado 02/10/2015 10:31:21 CET


Foto: GETTY/LUCKYBUSINESS

MADRID, 8 Dic. (INFOSALUS) -

   El famoso artículo 'Vuelva usted mañana' de Mariano José de Larra podría ser un buen
ejemplo de procrastinación a la española sobre todo porque el término procede del latín
'procrastinare' que signi ca 'posponer hasta mañana'. Sin embargo, si este artículo ilustre
se refería a la España decimonónica en la actualidad los estudios muestran que
procrastinar es transcultural.

   Según explica a Infosalus Juan Francisco Díaz Morales, investigador y profesor de la


Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, procrastinar consiste en
posponer el inicio o nalización de tareas que se pueden hacer en un tiempo determinado.

¿QUÉ ES LA PROCRASTINAR?
   "Todos aplazamos pero no todos somos procrastinadores. Los procrastinadores
retrasan de forma recurrente el inicio de las tareas y al hacerlo padecen ansiedad y
preocupación", explica el investigador.

   Díaz morales apunta que hay que distinguir entre la procrastinación habitual sin
consecuencias graves y la crónica, que se convierte en un estilo de vida donde ansiedad y
angustia son también recurrentes.

   La procrastinación crónica es un estilo


 LA PROCRASTINACIÓN CRÓNICA ES
generalizado a cualquier actividad: facturas,
UN ESTILO GENERALIZADO DE
CUALQUIER ACTIVIDAD revisión del coche, impuestos, informes
laborales. Estas personas necesitan siempre un
tiempo extra para todo lo que requiere un plazo determinado.

TIPOS DE PROCRASTINACIÓN

   Díaz Morales explica a Infosalus que existen a grandes rasgos tres grandes grupos
de nidos de procrastinadores. Esta clasi cación utiliza como base diferentes motivaciones
o estilos de procrastinación:

   1º Miedo al fracaso: son los procrastinadores por evitación. Se evita el inicio o n de las
tareas por miedo a no hacerlas bien, evitar el juicio de los demás o no cumplir las
expectativas propias o ajenas. También se encuentran en este grupo los que perciben
como desagradable la tarea y la postergan para hacer algo diferente que les agrada. Es
más común en personas con baja autoestima.

   2º Postergar como aliciente: postergar es una forma de activación para estas personas
que esperan hasta el último minuto para empezar la tarea. "Piensan que tienen tiempo de
sobra y buscan su motivación en la postergación, como un riesgo que piensan les hace
rendir más, pero al nal esto no es cierto", señala el investigador. El caso típico es el de los
estudiantes que estudian la noche antes del examen.

   3º Indecisión: las personas que procrastinan por indecisión dudan de cómo empezar la
tarea o cómo acometerla y esto les lleva a que postergar su inicio.

   Según señala Díaz Morales, no todos los expertos en procrastinación están de acuerdo
en que exista tal clasi cación. "Estas son las principales motivaciones que se sugieren en
su estudio pero el problema es si las medidas existentes miden bien la procrastinación",
comenta el investigador.

PROCRASTINAR: ORÍGENES EN EL ÁMBITO ACADÉMICO


   Díaz Morales ha publicado investigaciones sobre el tema en las revistas internacionales
'Journal of Research in Personality', 'The Journal of General Psychology' o 'Personality and
Individual Differences' junto a su colega en el estudio de la procrastinación al otro lado del
Atlántico Joseph R. Ferrari, de la Universidad DePaul en Chicago.

   En un análisis publicado por ambos en la revista 'Journal of Cross-Cultural Psychology' en


2007 se estudió el fenómeno en Australia, Estados Unidos, Perú, España, Venezuela y Reino
Unido entre 582 hombres y 765 mujeres. Los resultados mostraron que entre el 13% y el
15% de la población procrastinaba de forma habitual.

   "Es una característica de la sociedad


 PROCRASTINAR ES UNA
occidental con independencia de valores,
CARACTERÍSTICA DE LA SOCIEDAD
OCCIDENTAL normas y prácticas. Sin distinciones entre los
países, aplazar las tareas es un problema",
señala Díaz Morales.

   En el ámbito académico este porcentaje de procrastinadores se eleva en gran medida,


hasta superar el 60% entre los alumnos. De ahí que sea el ámbito académico el más
estudiado en lo que se re ere a la postergación y en el que aparecieron los primeros
estudios. Las tareas académicas más implicadas en la postergación son aquellas que
requieren de la creatividad como la redacción de trabajos.

   "En otros países en las universidades existen departamentos de orientación a los


alumnos y tratan este tipo de problemática a través de técnicas de gestión del tiempo, de
autocontrol, de regulación emocional, pero en España no hay esta tradición", señala Díaz
Morales.

   En el ámbito laboral existen pocos estudios pero se asocian con las tasas de paro más
altas y personas que no progresan en su trabajo. En un estudio internacional realizado a
través de Internet en el que participaron 22.000 jóvenes, Ferrari concluía que los
procrastinadores tienen sueldos más bajos y una mayor tasa de desempleo tras los
estudios universitarios.

 TRATAMIENTO DE LA PROCRASTINACIÓN

   El principal inconveniente para su tratamiento es que no existe un criterio diagnóstico


porque no hay un síndrome tipi cado precisamente quizá por ser algo muy común y
presente en muchos trastornos asociados a la salud mental.

   "Es un comportamiento asociado a otros problemas, solucionando el síndrome asociado


puede arreglarse esta tendencia a procrastinar. Las estrategias de gestión del tiempo
suelen tener buenos resultados en estas personas así como las terapias cognitivas",
apunta Díaz Morales.

   El investigador explica que durante algún tiempo se debatió a nivel internacional si la


procrastinación era sólo una cuestión de una mala gestión del tiempo pero nalmente los
expertos llegaron a la conclusión de que en la procrastinación participaban otras variables
que la convertían en una dimensión de estudio superior.

   PROCRASTINAR: GESTIÓN DEL TIEMPO

   Otra línea de trabajo en las investigaciones sobre procrastinación incluye al factor


tiempo. Existen personas que parecen ser más activas por la mañana (matutinos)
mientras que otros lo son por la tarde (vespertinos). Díaz Morales señala que las
personas vespertinas suelen procrastinar más que las matutinas, que suelen ser más
organizadas y poseer mayor autocontrol.

   Otros investigadores han planteado la procrastinación en positivo al considerar que hay


personas que demoran sus tareas a unos horarios en los que se sienten más activos o
creativos, sería el caso de las personas vespertinas que demoran hasta las horas nales
del día su trabajo.

   "Esto depende del autoconocimiento para saber cuándo se es más productivo. Esto no
sería procrastinar, ya que hay que tener en cuenta que la procrastinación siempre conlleva
un componente de angustia y ansiedad ante la tarea y el hecho en sí de retrasarla",
concluye Díaz Morales.