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Importancia de la democracia y su aplicación en la sociedad

Constitución e instrucción cívica

1. Eneida Isabel Hernández Cadena (Lider)

Código: 1721020576

2. Wilber Antonio Palacio Mosquera

Código: 1911020633

3. Frank Charmello González Cuesta

Código: 1821025685

4. Daisy Liliana Lancheros Velosa

Código: 1911021383

5. Nidia Alexandra Yepes Acevedo

Código: 186159266

6. María Fernanda Munera Pino

Código: 1821022131

José Roncancio Tangarife

Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano

2019
Democracia participativa en Colombia

Introducción

Desde la promulgación de la Constitución de 1991 Colombia se convirtió


formalmente en uno de los países más democráticos del mundo. La Carta del 91
entronó la democracia participativa para complementar y ampliar la abstracta
democracia representativa, e inclusive, les dio rango constitucional a organismos
de participación ciudadana como el Consejo Nacional De Planeación. Luego se
pretendió desarrollar la democracia participativa con una completa ley de
mecanismos de participación ciudadana (ley 134 de 1994) que dotó a los
colombianos de importantes herramientas jurídicas para intervenir en los asuntos
públicos y defender sus derechos fundamentales.

La Democracia Participativa en Colombia parte de considerar analizar nuestra


democracia actual con el propósito de mostrar las diferencias que existen en la
configuración de Democracia. Aquí se toma a Carlos Marx y Jürguen Habermas
para mostrar dos visiones contemporáneas sobre Democracia avanzada y sus
relaciones con la democracia en Colombia aunque con tonos diferentes pero que
dan muestra al tipo de Democracia a la que no ha podido llegar el país.
En teoría Colombia es, desde 1991, una democracia participativa. Esto significa
que por medio de algunos mecanismos de participación, los ciudadanos de a pie
pueden tomar ciertas decisiones en el gobierno local y ejercer veedurías de control
en el manejo de los dineros públicos.

La democracia no es sólo un sistema político ético al que debemos aspirar para


tener una sociedad civilizada que pueda considerarse como tal. No es sólo un
sistema de convivencia basado en la libertad y el respeto. Su escasez o mala
calidad influye directamente en las condiciones de vida concretas de los
ciudadanos. En general, podemos decir que el sistema político de un país influye
notablemente en las condiciones materiales de existencia de sus habitantes. Esto
es algo que nunca hay que perder de vista. Los que estamos de sobra
concientizados con la importancia de la democracia debemos considerar que el
conjunto de la ciudadanía no lo está, o no lo está suficientemente. La mayor parte
de nuestros conciudadanos considera que las ideas de quienes aspiramos a más
y mejor democracia, no son más que ideales utópicos, poco realistas y
secundarios. Esto es lógico que sea así. Las élites que dominan la sociedad, a
través de los medios de comunicación más importantes, bien que se encargan de
que esto sea así, se encargan de hacerle ver a la ciudadanía que la democracia
es algo que se tiene o no se tiene.

Es de vital importancia que en Colombia se comprenda la dinámica, los ejes de la


democracia y las modalidades de participación, para de esta manera ejercer el
libre ejercicio de sus funciones, de lo contrario pasara a ser un centro de
distracción y estaría en contravía pasando a ser excluyentes, como sucede en la
actual sociedad, en la que los gobernantes no se comprometen, la sociedad ejerce
su modalidad de participación simplemente por cumplir el requisito demostrando la
falta de interés y la intención sincera de participar y ser tenidos en cuenta dejando
la toma de todas las decisiones a una cantidad de grupos con intereses propios
los cuales enriquecen su necesidad sin importar el beneficio de las grandes
mayorías.

Concepciones contemporáneas sobre la Democracia y su relación con la


Democracia en Colombia.

Abordamos las concepciones sobre la Democracia a partir de las reflexiones


hechas desde la versión comunista de Carlos Marx y desde Jürgen Habermas; se
trata de conjugar con esas reflexiones con las propias ligadas a la realidad que
nos compete pensar, la realidad nacional de Colombia.

Carlos Marx es uno de los críticos más radicales del sistema y de la democracia
capitalista. Él considera que el estado para consolidarse debe poseer una alta
capacidad de subordinar y colocar a du disposición lo que hoy se llama el tejido
social. Según Marx, “Hegel parte del Estado y hace de los seres humanos el
Estado subjetivizado; la democracia parte de los seres humanos y hace del Estado
seres humanos objetivizados. Así como la religión no creo a los seres humanos,
sino que fueron los seres humanos los que crearon la religión; de igual manera, la
constitución no crea el pueblo, sino que el pueblo crea la constitución. La
democracia se relaciona con todas las formas de Estado, hasta cierto punto, como
el cristianismo con todas las otras religiones” Marx considera la democracia como
la esencia de todas las constituciones de Estado en la medida que se trata del ser
humano socializado en constituciones especiales (Estados naciones), que se
relacionan con otras constituciones que no corresponden entre sí. La democracia,
como concepto más amplio, se relaciona con el Estado por medio de la ley, ley
que no es el ser humano, sino que ella está dada a los seres humanos y por lo
tanto es una construcción humana.

Para casos como el colombiano, el principio formal o constitutivo de la democracia


ha estado rodeado de un principio material caracterizado por fenómenos propios
de relaciones premodernas que anteceden lo constitutivo de guerras ligadas con
intereses religiosos, particulares o regionales, por conflictos entre maquinarias
políticas que se arrogan la representación de fuerzas políticas constitutivas de la
nación o por guerras y conflictos con respecto a las formas de gobernar.

Democracia según Jürgen Habermas toma una postura analítica empírica


supremamente interesante sobre la democracia y desarrolla una metodología en la
que elimina la legitimidad del poder y del derecho, para abordar el método
comparativo sobre modelos normativos de democracia y posteriormente elabora
un examen o comprobación empírica de la comprensión procedimental de la
democracia. Encontramos una relación armónica entre opinión pública, procesos
electorales institucionalizados y las resoluciones legislativas; es decir, la primera
como el espacio más amplio del quehacer político, lo electoral como su forma
particular y lo legislativo como su manifestación específica. Es una relación que
fomenta simultáneamente una coherencia óptima entre poder comunicativo,
acción legislativa y poder administrativo.

Aunque analíticamente, este resultado conforma un óptimo máximo; es bueno


señalar que los poderes representativos están crecientemente incididos por
poderes intangibles que los han transformado en espacios públicos de poder
crecientemente formales y obligan a la sociedad política o sociedad civil a
presionar tendencias hacia la participación democrática directa. Dicha situación
conflictiva entre representación y participación democrática directa hace que, por
lo pronto, sea muy difícil que las pautas propuestas para la realización del óptimo
máximo estén lejanas. Habermas las sintetiza así: “Las democracias cumplen el
“mínimo procedimental” necesario en la medida en que garanticen (a) la
participación política del número mayor posible de ciudadanos interesados, (b) la
regla de la mayoría para las decisiones políticas, (c) los derechos de comunicación
habituales y con ello la selección entre programas diversos y grupos rectores
diversos y (d) la protección de la esfera privada”

La propuesta de democracia hecha por Habermas es supremamente ideal para


condiciones de una Modernidad dominada por un racionalismo absurdo donde la
fragmentación, la focalización y el interés individual predominan y donde el
Estado, en vez de disolverse, se fortalece y consolidad por medio de mecanismos
de control crecientemente sofisticados; situación que nos hace sugerir un Leviatán
de nuevo tipo y adaptado a las exigencias de una Modernidad que clamará
crecientemente por su disolución.

Democracia en Colombia.

Al analizar el caso de la democracia en Colombia desde las reflexiones teóricas


propuestas, podemos constatar la existencia de un alto ingrediente de
irracionalidad impulsado por la fuerza de los estados naturales de la condición
humana, y cuya causa principal está en las elites que detentan el poder; situación
que permite un norme desfase entre el discurso oral y escrito, por un lado, y los
requerimientos de la transformación de una realidad ambigua, llena de
oscilaciones que no dan direccionalidad al avance hacia una modernidad
democrática y humanizada. La manipulación y el incumplimiento de los pactos
acordados, colocan de manifiesto una ética del incumplimiento o de cumplimiento
parcial, como expresión de una cultura ladina en la que predomina lo particular y lo
personal; esto hace que la democracia plena no logre sobreponerse a un Estado,
como construcción humana, en que el interés general abstracto este soportado en
ejecutorias concretas que reflejen óptimamente lo particular y lo personal, y
permita la superación de una democracia restringida y limitada, o con palabras de
Marx, de una democracia de la No libertad, favorable a las elites del poder.

En éste sentido, Colombia no alcanza una constitución real de su república


política, cuando sigue aferrada a un Estado Excluyente, a unos partidos políticos
heredados del período colonial y poscolonial, no tiene una articulación real de la
nación y la esfera privada no posee una existencia autónoma e independiente de
ese Estado, encargado de proteger y defender sus intereses; para ello las guerras
civiles del siglo XIX tienen su continuación en la guerra civil de 1948 a 1954 y en el
actual conflicto social y armado que se desata desde 1986.
Referencias

https://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/nuestra-democracia-participativa-
XN4197022

https://joselopezsanchez.files.wordpress.com/2010/05/la-importancia-de-la-democracia.pdf

https://librepensador.uexternado.edu.co/la-democracia-en-colombia-un-tema-para-rajar

Habermas Jurgen. Facticidad y Validez: Sobre el derecho y el Estado Democrático del derecho en
términos de teoría del discurso, Capítulo VII: Política Deliberativa: Un concepto procedimental de
democracia, Pág. 364. Editorial Trotta 2000.

Marx Carlos. Crítica al Derecho de Estado Hegeliano: Obras Completas de Marx y Engels, Tomo 1,
Pág. 205, Dietz Verlag, Berlín 1983