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Pbro. Dr.

Luigi Villa

¿Comunión en la mano?
¡NO!
¡es sacrilegio!
Editrice Civiltà - Brescia
«El Cuerpo de Cristo
pertenece a los sacerdotes…
Que no sea tocado por nadie
que no esté consagrado…
excepto en caso
de extrema necesidad.»
(Santo Tomás de Aquino)

OPERAIE DI MARIA IMMACOLATA – Editrice Civiltà – Brescia


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Introducción

L
a Instrucción “Memoriale Do- Hoy, desafortunadamente, no obstante
mini” del 29 de Mayo de 1969, la crisis gravísima que está atravesan-
en la cual Pablo VI autorizaba do la Iglesia, la Jerarquía se ha ave-
al Episcopado Italiano a conceder el nido a conceder nuevamente ese rito
permiso de dar la “Comunión en la que, desde hace más de un siglo,
Mano”, nos ha desconcertado profun- querían el humanismo materialista y
damente porque lo hemos visto como ateo, el protestantismo liberal y ma-
un nuevo golpe de hacha sobre el tron- sónico, la “nueva teología” alemán-
co de la Tradición Apostólica, y un holandesa, ¡rebelde al Magisterio so-
nuevo proceso de auto-demolición de lemne de la Iglesia de siempre!
la Tradición en la Iglesia Católica. Así, a partir del Vaticano II, se nos
Sí, porque dar la “Comunión en la entrega de pie, sin más genuflexión de
mano” no es sólo un problema litúr- adoración y, además, se ha llegado a
gico, sino también, y principalmente, conceder también la “Comunión en la
un problema teológico, porque justa- mano”, haciendo perder así ¡ese poco
mente en la Eucaristía se concentra de respeto que aún permanecía hacia
todo el dogma de nuestra religión ca- las cosas santas!
tólica. No obstante, ¡es una norma injusta y
Luego, quien “profana” la Eucaristía sacrílega, como lo demostrare-
comete “sacrilegio”, hiere el sacerdo- mos!¡Y no podemos resignarnos a este
cio de Cristo, rechaza, implícitamente, triste estado de cosas y limitarnos a su-
su Pasión expiatoria y redentora, ¡de- frirlo!
muele y destruye la Iglesia y el mismo Por esto, invitamos a todos, Jerarquía y
Cristianismo! clero, ¡a volver a poner en su sitio el
La Iglesia había abolido, casi de in- respeto, la adoración y el amor a Jesús
mediato, la usanza de dar la “Comu- Eucaristía!
nión en la mano”, que podía justifi- Esperamos, pues que el Magisterio
carse en los primeros tiempos de su –que aquí ¡ha errado gravísimamente!-
historia a causa de las persecuciones tenga el coraje de prohibirla de nuevo
cruentas, pero ya no podía ser apro- con claridad, como había ya hecho en
bada después de las numerosas pro- el pasado, ¡luego de tantas tristísimas
fanaciones que se produjeron tam- experiencias!
bién en esos primeros tiempos de la
Iglesia! L. V.

3
4
... pero ¿ es propriamente
un retorno a los orígenes?

trario! Los fieles tomaban ellos mis-

C
omenzamos dando cuenta de lo
que escribió el grande y santo mos de las manos del sacerdote (o del
Pontífice Pío XII en su encí- diácono, o del laico) para servirse lue-
clica “Mediator Dei”, justamente a go a sí mismos, y preferentemente en
aquéllos que querían restaurar ceremo- su propia casa, en torno a una mesa.
nias y ritos antiguos. Escribió: “Un Pero la “verdad histórica” ¡es muy
antiguo uso no es, por el sólo motivo diversa! Veámosla, en detalle, a partir
de su antigüedad, el mejor, ya sea en de los datos objetivos de aquellos pri-
sí mismo, ya sea en relación a los meros tiempos cristianos:
tiempos posteriores”. 1. Es históricamente falso que a la
Luego, el retorno a los orígenes (de la Santa Misa se la celebrara “de pre-
Iglesia) no es un progreso, sino un ana- ferencia, en el domicilio, en torno a
crónico regreso ¡y algo esencialmente una mesa”. En aquellos tiempos, la
anti-histórico! (¡como no sería un pro- falta de lugares de culto y de material
greso el querer volver al uso de las litúrgico era sólo debido a las “perse-
candelas, las antorchas, las lámparas cuciones”, mucho antes aún de las
de aceite, hoy que tenemos la luz eléc- “catacumbas”.
trica!) De tal modo que, terminadas las perse-
Dígase lo mismo para el retorno al uso cuciones, he ahí el nacimiento de las
de la “Comunión en la mano”: ¡no es “casas de Dios”, los locales reserva-
un progreso, sino un retroceso! dos a las celebraciones eucarísticas.
Muchos sacerdotes, actualmente, van 2. La “mesa” no fue jamás ni la re-
repitiendo que, en los primeros diez si- gla, ni el uso general de la antigüe-
glos de la Iglesia, la regla, o el uso ge- dad católica, sino que fue sólo ¡la ex-
neral, era el de “dar la comunión” a los cepción en casos de emergencia! En-
fieles de pie, dándoles el Pan consa- tonces, “sería salir de la recta senda
grado en la mano, sin ninguna previa el volver a dar al altar una forma
adoración ni genuflexión; ¡por el con- primitiva de mesa”1.

1Cfr. Pío XII en “Mediator Dei”, sobre la XXXIX, 1947, pp. 545-546.
Liturgia; cfr. Acta Apostolicae Sedis”,

5
Ya San Pablo reprendía a los fieles de llos que solían presidir en la cena ad-
Corinto por haber tergiversado la natu- quirieron el carácter sacerdotal”.
raleza y la finalidad de los “ágapes”, Es, entonces, ¡una falsedad! En el mis-
los cuales eran sólo “comidas” de fra- mo plano histórico, en cambio, la ine-
ternidad cristiana, tanto que pudo es- vitable confusión y las arbitrariedades
cribir: “¿No tenéis, pues, vuestras ca- de varias iglesias, ya en los primerísi-
sas, para comer y beber? O despre- mos tiempos de la Historia de la Igle-
ciáis, tal vez, la Iglesia de Dios?...” El sia, movilizó a la misma, en seguida,
Apóstol, entonces, discernía entre el para dar una mayor uniformidad de di-
alimento ordinario (ágape) y la Euca- rección y de praxis, limitando siempre
ristía; y como muchos fieles se mos- más las improvisaciones de los cele-
traron irreverentes hacia el Señor- por brantes.
lo cual fueron heridos con enfermeda- Y de aquí el origen de los distintos
des y, aún, con la muerte – San Pablo “Sacramentarios” (Gelasiano, Grego-
los reprendía: “Si alguno tiene ham- riano…) y de los varios “Manuales y
bre, coma en su casa, para que no os Directorios”, hasta el “Pontifical Ro-
congreguéis para vuestra conde- mano”, los “Ceremoniales” y los
na!”2. “Misales”, surgidos precisamente para
Pero como estos abusos, reprobados ya unificar los textos y las rúbricas, de un
por San Pablo, se repetían aún, tanto Papa al otro, hasta Sixto V (1585-
en Oriente como en Occidente, el Con- 1590), ¡que instituyó, también, la
cilio de Laodicea (380) intervino con “Congregación de los Ritos”4!
vigor justamente contra los “ágapes” Y todo esto fue, justamente, para tute-
en la “Casa de Dios” (can 28); como lar la santidad del culto, ¡para poner un
también lo hará el Tercer Concilio de dique a los abusos de los cuales toma-
Cartagena que ¡prohibió esos “convi- ban ventaja los herejes!
vium”! (can 30). ¡La Eucaristía, por tanto, nunca fue
También el Derecho cristiano decretó considerada por la Iglesia como un
que los “ágapes” debían hacerse en lu- “pan tostado” para pasarse de mano
gares distintos de aquellos en los que en mano en un plato o una cesta! El
se desarrollaban los santos misterios Sacramento de la Eucaristía, por el
del altar3. contrario, no debía ser tomado con las
Y fue por esto que, San Pío X, luego, propias manos, sino ser “recibido”…
en su Decreto “Lamentabili sane exi- sólo de las manos del sacerdote. Tertu-
tu” del 3 de julio de 1907 condenó la liano de Cártago (160-250) escribió:
“proposición 49” que decía: “La cena “Nosotros no lo recibimos de otras ma-
cristiana, asumiendo poco a poco la nos” (“nec de aliorum manu sumi-
índole de una acción litúrgica, aqué- mus”)5.

2 I Cor. XI, 34. 4 Cfr. Pío XII, “Mediator Dei”, n. 45.


3 Cfr. “Lexicon für Theologie und Kir- 5 Cfr. “Liber de Corona”, III 3 PL., tomo
che”, Freiburg, 1957, Vol. I, col. 178-181. II, col. 79.

6
Por tanto, es históricamente falso que
los fieles de los primeros siglos de la
Iglesia tomaran la Eucaristía de la ma-
no del sacerdote, o de un diácono, o de
un laico, para servirse, luego, por sí
mismos…
La más antigua fuente litúrgica, en
efecto, después de la “Didaché” (es-
crita entre el 70 y el 90), recomendaba:
«Cada uno esté atento (…) de que no
vaya a caer y perderse algún frag-
mento, porque es el Cuerpo de Cris-
to, que debe ser comido por los fieles
y no se debe despreciar»6.
S. Justino (100-166), en su “Apolo-
gía”, dirigida al emperador romano,
anotaba que son «los diáconos quie-
nes distribuyen la Comunión y la lle-
van a los enfermos»7.
S. Sixto I (Papa desde el 117 al 136)
decretó que los únicos ministros del
culto (sacerdotes y diáconos) estaban
habilitados a tocar los Santos Miste-
rios: «hic constituit ut mysteria sacra
non tangerentur nisi a ministris»8.
¡Es claro que tales palabras eran para
impedir los abusos!
San Pío I (Papa desde el 141 al 156)
inculcaba el respeto de la Iglesia, “ca-
sa de Dios”, y del altar sobre el cual se
perpetuaba el divino Sacrificio. Lo
mismo hacía San Soterio (Papa desde
el 167 al 175)9.

El Ángel de la Eucaristía.
6 Iv. c. 32.
7 Cfr. libro I, c. 13,47 e 65-67-PG, tomo
«La dignidad del Sacerdote
VI, col. 427-429. es más que angélica,
8 Cfr. “Liber Pontificalis”, op. cit. tomo I,
divina».
p. 57; Mansi I,653; cfr. también “Regesta
Pontificum Romanorum” op. cit. p. 919. (S. Dionisio)
9 Cfr. ibidem - Regesta, pp. 921-922.

7
San Esteban I (Papa desde el 254 al bla del Altar cristiano, como “ara
257) escribió que «los laicos no deben Dei”15, y escribe: «sufrimos cuando,
considerar las “funciones” eclesiásti- por desgracia, sucede que algo del
cas como si fueran de su atribu- cáliz o del pan consagrado se nos cae
ción»10. a tierra» (“Calicis aut panis etiam
San Eutiquiano (Papa desde el 275 al nostri aliquid decuti in terram anxie
283) volvió a llamar severamente al
orden y a la disciplina al clero, y man-
dó llevar ellos mismos la Comunión
a los enfermos, no confiándola a los «Los problemas de la
laicos. «Nullus praesumat tradere Co-
munionem laico vel feminae ad defe- Fe se anteponen a to-
rendum infirmo»11. dos los otros, porque
San Félix I (Papa desde el 269 al 274)
ordenó que la Santa Misa fuera cele-
la Fe es la substancia
brada sobre la tumba de un mártir, en y el fundamento de la
las criptas sepulcrales, en los nichos de religión cristiana».
las Catacumbas, o en otros lugares:
«hic constituit supra memorias (San Pío V)
martyrum Missas celebrare»12.
Nótese lo siguiente: esta decisión de S.
Félix I – observa Dom Cabrol – regu-
larizaba un uso ya establecido13.
Y se debe tener en cuenta que esta de-
cisión de San Félix I no era un acto patimur…» en “De Corona”.
aislado, sino fundado sobre la Tradi- San Ireneo de Lión (130-218) escribe:
ción Apostólica. Lo atestigua también «Es costumbre que el Sacrificio debe
San Evaristo (Papa desde el 101 al ser ofrecido sobre el altar»16. El altar
109) e San Higinio (Papa desde el 137 era de madera o de piedra, y era ben-
al 141)14. decido y ungido17.
Tertuliano de Cártago (160-222) ha- En el “Liber Pontificalis” se habla de

10 Cfr. “Regesta”, op. cit., p. 925 - Mansi cum Romanorum, publ. Ph. Jaffé, edic.
1,889. Veit, Berlin, 1951, pp. 919-20.
11 Cfr. P.L., tomo V, vol. 163-168. 15 Cfr. “De Oratione”, c. 19 – PL., tomo I,
12 Cfr. “Liber Pontificalis”, t. I; p. 158, col. 1182.
ediz. Abbé L. Dichesne, II ediz. J. Bayet, 16 Cfr. “Adversus-haereses”, libro IV, c. 18,
Paris, E. de Boccard, 1955, p. 71 ss. n. 6, PG, tome VII, col. 1029.
13 Cfr. “Dictionnaire d’Archéologie chré- 17 Cfr. Dom Fernand Cabrol, col. 581; S.
tienne et le Liturgie”, París, edic. Letouzey Agostino di Ipponea (354-430), PL., tomo
et Abé, 1914, t. I, art. AUTEL, col. 3165-68. 39, col. 2169; S. Pedro Crisólogo (406-
14 Cfr. Mansi I, 631-668 - Regesta Pontifi- 450), PL., tomo 52, col. 343).

8
San Silvestre (Papa desde el 314 al
335) que veló por los adornos de las
iglesias y los ornamentos del altar, en-
riquecidos también con plata y piedras
preciosas18.
San Hipólito (II-III sec.), en su “Tra-
dición Apostólica”, - la más antigua
fuente litúrgica después de la “Dida-
ché” - escribe: «Esté atento, cada uno
(…) que algún fragmento no vaya a
caer y perderse, porque es el Cuerpo
de Cristo que debe ser comido por
los fieles y no debe despreciar-
se…»19.
También Orígenes (185-254) escribía:
«Vosotros que asistís habitualmente
a los santos misterios, sabéis con
cuál respetuosa precaución conser-
váis el Cuerpo del Señor cuando os
es entregado, por temor de que no
caigan algunas migajas y que una
parte del tesoro consagrado se pier-
da…» (“…ne ex eo parum quid deci-
dat, ne consecrati muneris aliquid dila-
batur…”)20.
San Dionisio de Alejandría (†264)21
hace las mismas recomendaciones. 384) prohibió la costumbre de conser-
San Efrén (306-375) confirma tam- var consigo, en privado, la Eucaristía:
bién esta tradición: «manducate hunc «oblationes sub dominio laicorum deti-
panem nec conteratis micas eius; quod neri vetat»23.
vocavi corpus meum, hoc revera est»; El Concilio de Zaragoza, en el 380,
«una particula e micis eius milia mi- lanzó el anatema (canon III) contra
lium sanctificare valet et sufficit ut vi- aquéllos que querían tratar al Ssmo.
tam praebeat omnibus qui manducant Sacramento como en los tiempos de
eam…»22. persecución y no consumían la Comu-
San Dámaso I (Papa desde el 366 al nión en la iglesia24.

18 Cfr. op. cit. I, p. 75. 22 Cfr. “Serm. in hebd. s., 4,4, ed Lamy, I,
19 Ic., c. 32. 416.
20 Cfr. “Exodum hom.” 13,3, PG 12,391. 23 Cfr. “Regesta”, op. cit. p. 931.
21 Cfr. Hist. Eccl., VII, 9, PG 20,656. 24 Cfr. Mansi III, 634, 1000.

9
amputado un miembro del cuerpo.
Dime, te ruego, si alguno te hubiese
dado fragmentos de oro, ¿no los
conservarías tal vez con la máxima
cautela y diligencia, preocupado de
no perder ni siquiera uno? ¿Y no de-
berías tú ser mucho más cauto y di-
ligente para que de ese “pan” (con-
sagrado) no se pierda ni siquiera
una migaja, mucho más preciosa
que el oro y las gemas?»25.
El historiador Eusebio reporta también
el testimonio de Dionisio de Alejandría
(† 264)26.
El Concilio de Toledo, en el año 400,
estableció lo mismo (canon XIV)27.
San Inocencio I (Papa desde el 401 al
417) y, antes que él, San Jerónimo
(345-420) ilustrando “la Apología”
del filósofo mártir S. Justino (100-
166)28, habla claramente: que los “lai-
cos” pueden desempeñar las funciones
sacras «cuando no hay, en casos de
necesidad, clérigos para cumplir con
la obligación»29.
Sin embargo, ¡estos hechos se producí-
an en casos excepcionales30!
También en tiempos de San León I
San Cirilo de Jerusalén (315-386) ad- (440-461) se practicaba el rito de la
virtió que «ninguna partícula se pier- “Comunión en la lengua”: «hoc
da; que si esto, por desgracia suce- enim ore sumitur quod Fide tene-
diera, debes dolerte como si te fuera tur» 31. Y este uso de depositar el

25 Catech. XXIII, mystag. 5,21, PG 33, bro VI, c. 44 - P.G., tomo XX, col. 670.
1123, 1126. 30 Cfr. R. Naz, “Dictionnaire de Droit ca-
26 Hist. eccl., VII, 9, PG 20,656. nonique contenant tous les termes du Droit
27 Cfr. ibidem, (op. cit. sopra). canonique avec un sommaire de l’Histoire
28 Cfr. P.G. tomo VI, col. 427-429-PL, to- et des istitutions et de l’état actuel de la
mo XX, col. 553 - P.L. tomo XXII, col. discipline”, París, Letourzey et Ané, 1935,
1200 - P.L. tomo XXIV, col. 755 - P.L. to- col. 1109-10.
mo XXV, col. 175. 31 Cfr. P.L., tomo 54, col. 452.
29 Cfr. Eusebio, “Historia eclesiástica”, li-

10
Blancard: La Primera Comunión.

“pan consagrado” en la boca es impuso la recepción de la Eucaristía


mencionado desde el siglo V32. únicamente en la boca: «Nulla autem
El Papa Agapito I, en el 536, hizo un laico aut feminae Eucaresthiam in
milagro, de una curación repentina, du- manibus ponat, sed tantum in os
rante una Santa Misa, en seguida de eius»35.
haber dado la «Comunión en la boca» También el Concilio de Constantino-
(«Cunque ei Dominicum Corpus pla, “in Trullo” (692), prohibirá a los
mitteret in os». Y San Gregorio I fieles recibir la Eucaristía en la ma-
(Papa desde el 590 al 604) lo narra33. no36; y amenazó incluso con la exco-
¡Y también él ponía la Eucaristía sólo munión, durante una semana, a quien
en la boca de los comunulgantes34! lo hiciera, así se tratase de un obispo,
El Concilio de Rouán (hacia el 650) un sacerdote o un diácono37.

32 Cfr. C. Testore, “Comunione Eucaristi- 75, col. 59-242.


ca”, XIV - Rito, in “Enciclopledia Cattoli- 35 Cfr. Acta Conciliorum Rothmagen-se, c.
ca”, 1950, vol. IV, c. 142. II, p. 8.
33 Cfr. Dial. lib. III, c. 3. 36 Cfr. R. Naz. op. cit. col. III.
34 Cfr. “Vita Sancti Gregori Magni”, de 37 Cfr. Mansi, XI, 969.
Juan el Diácono, lib. II, n. 47 - P.L., tomo

11
En el Sínodo de Ruán (¿875?), cele-
brado bajo Luis el Piadoso (†879), se
ordenó que el celebrante depositara la
Eucaristía sólo en la lengua: «… sed
tantum in os eius». Lo mismo se dice
en las Reglas “De Ecclesiastica disci-
plina”, I, 199, de Reginone de Prûn
(†915).
Un Sínodo de Londres, en 1138, de-
claró que el laico podía llevar la Co-
munión a un moribundo sólo en caso
de necesidad38.
Un Sínodo de York, en 1195, lo con-
sentía al diácono, pero aún eso sólo en
caso de necesidad39.
En 1200, Santo Tomás de Aquino jus-
tificaba la praxis, ya universal, de dar veniente de la Tradición Apostóli-
la Comunión en la boca, escribiendo ca»42.
que «el único ministro ordinario de
la Eucaristía es el sacerdote»40. ***
El Concilio de Trento, finalmente, con-
firmó todo diciendo que la costumbre A partir de este rápido repaso histórico
de dar la “Comunión en la boca” re- podemos reafirmar que la actual “nue-
mite a la “Tradición Apostólica”: va disciplina” es ciertamente contraria
«mos tamquam ex traditione aposto- a la Tradición Apostólica, contraria al
lica descendens iure ac merito reti- modo tradicional de comulgar, ¡con-
neri debet…» (cfr. D-S, 1648). Y lo traria a la disciplina antigua!
afirmó aún diciendo que «fue siempre ¡Fueron sólo los Arrianos, en efecto,
costumbre de la Iglesia de Dios que quienes comulgaron con la mano y
los laicos reciban la Comunión de los estando de pie! Pero éstos negaban la
Sacerdotes y los Sacerdotes comul- Divinidad de Jesucristo y, en la Euca-
guen por sí mismos» 41 . Y luego: ristía, no veían más que un simple sím-
«… Esta costumbre debe ser tenida bolo de unión, y, por tanto, algo para
de derecho y justo título como pro- tomarlo y manipularlo a gusto!43

38 Can. 2, Mansi, XXI, 511. a, N. 1648 - cfr. también “Concilio Ecumé-


39 Can. 4, Mansi, XXII, 553. nico de Nicea II”, Actiones VII & VIII,
40 Cfr. Summa Theol., III, q. 82, a. 3. 13/23.X.787.
41 Cfr. Sessione XIII, “De Eucharistia”, c. 43 Sobre esta “apostasía arriana” léase San
VIII: Denzinger/ Schm. Enchiridioin, op. Atanasio de Alejandría (295-373): P.G., to-
cit. N. 1648 et passim. mo XXVI, col. 9 ss.
42 Ibidem. Denz. Sch. Enchiridion… ed 33.

12
... ¿pero por qué entonces,
la “nueva praxis”?

E
n Italia entró en vigor el primer «En la distribución de la Santa Co-
domingo de Adviento, (3 de di- munión “consérvese” el uso de depo-
ciembre de 1989), en base a un sitar la Partícula sobre la lengua de
Decreto del card. Hugo Poletti, en- los comulgantes; uso que se apoya en
tonces Presidente de la C.E.I. Pero una tradición plurisecular…».
había ya dado “noticia” de él L’Osser- La “mens” de la Santa Sede, entonces,
vatore Romano del 5 de octubre, bajo nunca se había declarado a favor de es-
el título: “El camino de la Iglesia en te “nuevo curso”. Roma había resisti-
Italia. Promulgada la resolución de do siempre con “firme oposición”. Por
la CEI sobre la distribución de la ejemplo: el de 12 octubre de 1965, una
Comunión”. carta del “Consilium”, el Órgano en-
Para los historiadores resultó inmedia- cargado de la ejecución de la “Consti-
tamente claro que esta “concesión” era tución” conciliar sobre la Liturgia,
más bien ambigua y discutible, tam- “ruega vivamente” a la Conferencia
bién porque la “nueva praxis” ya ha- Episcopal Holandesa «para que se
bía sido introducida, aquí y allá, sin vuelva en todas partes al modo tra-
ninguna autorización. Pablo VI mismo dicional de comulgar»46. Pero las pre-
debió decir que ello era un “¡inicio siones para la “nueva praxis litúrgi-
abusivo”!44 ca” se hacían siempre más pesadas.
No obstante, la “Conferencia Episco- Venían, sobre todo, de Alemania, Ho-
pal Italiana”, en 1974 había sabia- landa, Bélgica y Francia.
mente decidido que se debía mante- Y desafortunadamente Pablo VI, el 3
ner el uso “tradicional” en la distri- de junio de 1968, cedió y dió “luz ver-
bución de la Santa “Comunión en la de” a las “Conferencias Episcopales”
boca”45. En efecto, acerca del “Rito que así lo solicitaran, limitándose a re-
de la Comunión”, en el n. 21, se lee: cordar «a los obispos su responsabili-

44 Cfr. A. Bugnini, “La riforma liturgica” pp. 67-68.


(1948-1975) – Roma 1983. p. 623, nota 34. 46 A. Bugnini: “La riforma liturgica”
45 Cfr. Carta Circular de la Secretaría Ge- (1948-1975) – Roma, 1983, p. 623, nota 4.
neral n. 1197/74, en Liturgia, n. 189, 1975,

13
dad, a fin de que quisieran, con mismos fieles; y ruega, por tanto, vi-
oportunas normas, prevenir los in- vamente, a la Conferencia que dé las
convenientes y moderar la difusión oportunas disposiciones para que se
indiscriminada de este uso, per sé no vuelva, en todas partes, al modo tra-
contrario a la doctrina (¡y en cambio dicional de comulgar».
sí lo es, como veremos más adelante!), En cambio, el 27 de junio y el 3 de ju-
sino a la práctica muy discutible y lio de 1968, fue dada la “concesión”
peligrosa»47. también a Alemania (16 de julio de
Para Holanda, el “Consilium” había 1968) y a Bélgica (12 de julio de
escrito al card. Alfrink: «Consérvese 1968).
el modo tradicional de distribuir la Sin embargo, luego de vivaces “pro-
santa Comunión». testas” de no pocos Obispos y fieles,
Esto sucedió el 12 de octubre de 1965. Pablo VI comunicó a dichas Confe-
Más tarde, el “Consilium” refería que rencias Episcopales que debían «sus-
el Papa «no considera oportuno que pender, temporariamente, la publi-
la Sacra Partícula sea distribuida en cación y la aplicación del indulto»48.
la mano y tomada, luego, por los Justo el tiempo para consultar al epis-

47 Iv. p. 623. 48 Iv. p. 624.

14
«En los años 1928 y 1929 descubrí algunos “docu-
mentos” masónicos interesantes, que tuve tiempo de
examinar. Era la correspondencia entre Guaita, Encu-
se y Roca. Un “pasaje” de esa eminencia gris de las
Logias, como era Roca, miembro del 33°grado, decía
así: “Debemos trabajar activamente a fin de que los
fieles de la Iglesia católica reciban la ‘Comunión de
pie’. El día que lo hayamos obtenido, nuestro triunfo
será completo”»!

(Pablo María de la Porcion, en “El Caso”, abril de 1976)

copado universal, cuyo resultado fue 18.10.1968. En este texto, a las pala-
claramente significativo: 1.233 “no”, bras: «por mandato explícito del
contra 567 “sí”, (y, aún entre estos, Santo Padre», Pablo VI agregó de su
cerca de ¡315 con reserva!)49. propio puño, entre paréntesis, la si-
De este modo, el mismo “Consilium” guiente decisiva limitación: «que no
debía reconocer que había “¡una am- puede eximirse de considerar la
plia mayoría absoluta contraria a la eventual innovación con manifiesta
nueva praxis”50! aprensión»!
Inmediatamente después, Pablo VI En las votaciones que siguieron, más
quiso él mismo, deliberadamente, de la mitad de los Obispos - como he-
«moderar la difusión indiscriminada mos ya dicho - se declaró contraria a la
de este uso». El “Consilium” (para la nueva praxis.
ejecución de la Constitución litúrgica), En consecuencia, el 29 de mayo de
preparó entonces una carta para la con- 1969, la Instrucción “Memoriale Do-
sulta de las Conferencias episcopales, mini” de la Sagrada Congregación pa-
enviada a la Secretaría de Estado el ra el Culto, aprobada por Pablo VI, re-

49 Cfr. A. Bugnini, “La riforma liturgica”, 630.


(1948-1975) - Roma 1983, pp. 623, 625, 50 Iv. p. 637.

15
sequio al juicio de la mayor parte de
los obispos, por respeto a la actual
legislación litúrgica y para resguar-
do del bien común de la Iglesia»52.
Incluso la “Institutio generalis” de la
última edición del “Nuevo Misal Ro-
mano”, promulgada el 26 de marzo de
1970, reestablecía expresamente la
práctica de la Comunión tradicional
con dos precisiones que figuran en los
artículos 80 y 117. En el artículo 80, en
efecto, entre los objetos que se deben
preparar para la celebración de la Mi-

«La introducción de la
“Comunión en la ma-
no” es debida a una
cadena de actos de
desobediencia y viola-
conocía que la mayoría de los obis- ciones del derecho,
pos no quería que se tocase la anti- así como al ejercicio
gua disciplina: («… Episcopus longe de fuertes presio-
plurimos censere hodiernam discipli-
nam haudquaquam esse immutandam;
nes...».
quae immo, si immutetur, id tum sen-
(Dr. Prof. Mons. Georg May)
sui tum spirituali cultui eorundem
Episcoporum plurimorumque fidelium
offensioni fore»)51, y recordaba que
el modo tradicional de la Comunión
debía ser conservado y que era la ley
todavía en vigor… porque respondía sa, está el “platillo”, (“patena para la
al bien común de la Iglesia. comunión de los fieles”) y, en el artí-
Decía, en efecto: «Obispos, sacerdo- culo 117 se describe el modo con el
tes y fieles son vivamente exhortados cual se debe realizar la Comunión; es
a atenerse al uso tradicional, en ob- decir: el sacerdote presenta la Hostia al

51 Cfr. Acta Apost. Sedis 61, 1969, p. 541. 52 Iv. p. 639.

16
«Ya al principio de nuestro siglo, los modernistas ha-
bían pedido a Pío X permitir la “Comunión en la ma-
no”, argumentando que los Apóstoles habían recibi-
do la Comunión de pie. (¡Pero esto ningún Evangelio
lo dice!). Y he aquí la respuesta de San Pío X: «Se
pueden recibir, de pie, los símbolos y los presagios,
pero la “Realidad” ¡debe ser recibida con amor y de
rodillas!».

fiel, diciendo: “El Cuerpo de Cristo” ción de la “Comunión en la mano”


(Corpus Christi), y el fiel responde: es debida a una cadena de actos de
“amen!”; y, «teniendo el platillo bajo desobediencia y violaciones del dere-
su rostro, recibe el Sacramento» («et cho, y al ejercicio de fuertes presio-
tenens patinam sub ore, Sacramentum nes… En un primer momento, el Papa
accipit»). se opuso muy fuertemente a una praxis
Ahora, aquí, nos podemos preguntar: introducida contra la ley de la Iglesia;
¿para qué se “consultó” al episcopa- pero luego, como en otros casos seme-
do de la Iglesia universal cuando, jantes, cedió a las presiones y dió a la
después, no se lo tuvo en cuenta? En “Comunión en la mano” un permiso,
efecto, porque incluso en Italia, que sujeto a condiciones y limitaciones,
hasta los años 70 había siempre recha- sancionando de este modo ¡el ejercicio
zado esta “nueva praxis” de distribuir generado en la desobediencia»!53
la “Comunión en la mano”, ahora, casi No obstante, también aquí podemos
de improviso, alcanzados los dos ter- decir que esta, desafortunadamente,
cios, se llegó a la concesión de este era la táctica habitual de Pablo VI:
“nuevo” uso para comulgar? ¡imponer “su” reforma litúrgica
El destacado canonista e historiador de “progresivamente”! Lo confesó el
la Iglesia, prof. Georg May, ha expre- mismo Bugnini en su ya mencionado
sado el siguiente juicio: «La introduc- libro54.

53 Cfr. “Die Liturgiereform des Zweiten, 54 Iv. p. 290.55 Cfr. E. Innocenti, “La Mis-
Watikanischen Ko, zils”, in “Gottesdienst, tica del cristiano comune”, Sacra Fraterni-
Kirche, Geselleschaft”, editado por H. Be- tas Aurigarum in Urbe, 1989, p. 151.
ecker, St. Ottilien 1991, pp. 94 ss.

17
Por otra parte, para el historiador, esta Y así, también Italia, centro del mundo
“concesión”, por demás obscura y am- católico, cuna de la fe cristiana en Oc-
bigua, es también “retrasada”. La cidente y sede del sucesor de Pedro,
Santa Sede, fue como empujada a esta Vicario de Cristo, se puso en línea con
concesión, a esta condescendencia al las otras naciones, casi en un plano…
filo de la “legalidad”. ¡de “Tercer Mundo”!
Veamos un aspecto histórico: «Era Ès evidente, entonces, que también es-
1969; se estaba aún en el vértice de las ta sacrílega innovación eucarística
contestaciones episcopales contra la fue una “operación” debida a la ma-
encíclica “Humanae vitae”, y las no maestra de un complot masónico
Conferencias Episcopales que pedí- bien conducido, sirviéndose, como de
an la legitimación de aquel abuso
(i.e. “Comunión en la mano”) eran
justamente aquéllas que habían reac-
cionado más recalcitradamente contra
la encíclica. ¡Y en Roma se sabía que 55 E. Innocenti, “La Mistica del cristiano
estaban en curso presiones y chanta- comune”, Sacra Fraternitas Aurigaru in Ur-
jes!..»55. be, 1989, p. 151.

18
costumbre, de inconscientes y de igno- 1. de hacer recibir la Comunión de
rantes (¡aún en el episcopado y en el pie;
clero!) bajo la usual línea que logró 2. de hacer dar la Hostia en la ma-
otras “reformas innovadoras”, como, no a los comulgantes (para hacer
por ejemplo, la supresión de todos los desaparecer lentamente la Fe y la
signos exteriores de adoración al Sa- devoción a la Eucaristía);
cramento, como ¡el arrodillarse, en 3. de hacer creer que la Eucaristía
señal de veneración y de adoración a es sólo un trozo de pan, un sím-
la presencia del Divino Cuerpo de bolo de la Cena, o sea un símbolo
Cristo! de la “común fraternidad mun-
Pero el profeta Isaías había dicho: dial”56,
«¡Ante Mí se doblará toda rodilla!»
(Is. XLV, 23); y San Pablo había afir- ¡se ha ejecutado completamente!
mado, todavía más fuertemente: «¡En
el nombre de Jesús, toda rodilla se
doble, en el cielo, en la tierra y en el
infierno!» (Fil. II, 10). 56 Cfr. “Chiesa viva”, nov. 1971; cfr. perió-
Pero ahora el “plan masónico” dico francés: “Vers demain”, 1970.

19
¡Era también éste el sueño de Lutero! ***
En efecto, ya en la Navidad del 1521,
Carlostadio57 había celebrado, con una A nosotros, ahora, no nos resta más
comunidad, la “Misa alemana”: había que esperar, de parte del Santo Padre y
leído el relato de la institución de la de toda la Jerarquía católica, una hu-
Eucaristía, en alemán, y había traduci- milde retractación de aquella “conce-
do el resto del Cánon con la elevación. sión”, aunque fuera no impuesta ni
Durante aquella celebración, además, “mandada”, sino sólo “permitida”,
llevó puestas ropas seglares y adminis- que constituye, sin embargo, un ver-
tró la comunión bajo las dos especies, dadero “sacrilegio”, como demostra-
¡poniendo en las manos de los comul- remos más adelante con “razones” te-
gantes la hostia y el cáliz58! ológicas evidentes!

57 Carlostadio Andrea, de Carlstadt (Boe- nalmente, fue su rival.


mia), su ciudad natal. Fue llamado Andrea 58 Cfr. “Compendio di storia e teologia de-
R. Bodenstein (1480-1541). Fue teólogo y lla Riforma” de Erwin Iserlok” - Morce-
reformador protestante; antes, fue maestro lliana, p. 54-56.
de Lutero, luego fue su discípulo, pero, fi-

20
Las “razones” esenciales
del dogma eucarístico

A
nalicemos, ahora, las “razo- Lutero, el cual estaba convencido de
nes teológicas” que nos han que «es imposible reformar la Iglesia
impulsado a esta reacción si la teología y la filosofía escolástica
contra la “concesión” de distribuir la no son derribadas hasta las raí-
“Comunión en la mano”, concesión ces…»59. Y por eso decía que el Aqui-
que creemos arbitraria y sacrílega. nate «no ha comprendido jamás un
Como hemos demostrado en el primer capítulo del Evangelio»60. Y es por
capítulo, incluso en la Iglesia antigua eso que Lutero rechaza a Santo Tomás,
estuvo siempre en uso la costumbre de su filosofía y su “metafísica”, llamán-
administrar y de recibir la “Comunión dolo «¡el más feroz enemigo de
en la boca”, distribuida por las manos Dios»!61
consagradas del sacerdote, dispensador Pero con esto, sin embargo, Lutero se
de los Sacramentos, para lo cual obra condenó a no comprender más el Ma-
“in persona Christi”. gisterio de la Iglesia e, incluso, las de-
Y bien, la “razón teológica” princi- finiciones referidas al Misterio eucarís-
pal de esta acción litúrgica ha sido tico.
siempre la “Presencia Real” de Cris- Ahora, el Concilio de Trento usó justa-
to incluso en las partículas, o “frag- mente la terminología de la “filosofía
mentos” del pan, que se pudieran perenne” y particularmente la “tomis-
desprender de la Hostia consagrada. ta”, por lo cual es sólo a la luz de la
De hecho no son extrañas, a esta intro- metafísica del Aquinate que se pueden
ducción de la “Comunión en la ma- comprender las palabras “substancia-
no”, las controversias y los influjos de accidentes” y, sobre todo, la palabra
la teología protestante, justamente “transubstanciación”, que es precisa-
acerca de la doctrina de la “Presencia mente la palabra-clave de todo el
Real” de Cristo en el SS. Sacramento. Misterio eucarístico, a la cual la Igle-
Es decir, deriva de la mentalidad de sia permanece siempre fiel62.

59 Cfr. “De Wotte”, I, 64, p. 108. 1.363,25.


60 Cfr. Enders, I 350,25-30. 62 Cfr. Pío XII, “Humani generis”, nn. 18-
61 Cfr. En Gal., ed. Weimar, XL, P. 21.

21
denado por un Sínodo de Letrán63 y, en
otro Sínodo del 11 de febrero de 1079,
fue obligado a firmar un juramento en
el cual se hablaba de “substancial
conversión” del pan y del vino en la
carne y sangre de Jesucristo64.
En 1095, otro Sínodo, en Piacenza,
confirmó la doctrina tradicional
abiertamente contraria a toda inter-

«¡Nada podemos con-


tra la verdad!».
(II Cor. 13,8)

pretación simbólica: «non solum fi-


gurate, sed etiam vere et esentiali-
ter…». Pero para expresar con mayor
exactitud la realidad del divino prodi-
Durante casi todo el primer milenio de gio, faltaba aun el término “transubs-
la historia de la Iglesia - ¡como hemos tanciación”, que fue usado por prime-
ya demostrado! - la fe en la “Presen- ra vez por Rolando Bandinelli en
cia Real” era indiscutida. Los prime- 114065, y que devino luego común con
ros ataques vinieron de parte de Be- los Escolásticos. Será usado en un do-
rengario de Tours (1000-1088) que cumento magisterial de Inocencio III
anticipó las negaciones de Calvino y del 120266, y luego en otros documen-
de Zwinglio. Pero fue contradicho por tos del Concilio Lateranense IV
Lanfranco di Pavia. (1215) 67 y en el del II Concilio de
El herético Berengario fue luego con- Lión68. No menos explícitos fueron el

63Cfr. Lanfranco, PL 150, 409 ss. 66 Cfr. D-S, 782, 784.


64Cfr. D-S, 700. 67 Iv. 802.
65Cfr. Sent., ed. U. Gietl, Friburgo en Br., 68 Iv. 860.
1891, p. 231.

22
«¡Si un Ángel del Cielo viniera a anunciar un evange-
lio distinto del que por mí se os ha anunciado, sea
anatema!... No es que exista otro evangelio, sino que
son herejes quienes pretenden alterar la verdad».

(San Pablo - Carta a los Hebreos)

Concilio de Constanza y el Papa Mar- permaneciendo solamente las espe-


tín V contra G. Wyclif, como lo habían cies del pan y del vino, conversión
sido también dos Sínodos de Londres y que la Iglesia católica llama “tran-
la Universidad de Praga69. También el substanciación”, ¡SEA EXCOMUL-
cardenal Bessarione, en la sesión ple- GADO!»70.
naria del Concilio de Firenze del 5 de ¡No basta! Dirá además: «Si alguno
julio de 1439 habló de “transubstan- negara que en el venerable Sacra-
ciación”, apelando a la autoridad de mento de la Eucaristía está conteni-
San Juan Crisóstomo. do todo Cristo bajo cada especie y
Finalmente, el Concilio de Trento bajo las partes individuales de cada
(1545-63), contra Zwinglio, Ecolampa- una de las especies, después de pro-
dio, Calvino, Carlostadio, Bucero, Ca- ducida la separación, ¡SEA EXCO-
pitone de Estrasburgo, emitió esta sen- MULGADO!»71.
tencia: Y todavía:
«Si alguno dijera que en el sacrosan- «Si alguno afirma que en el admira-
to Sacramento de la Eucaristía per- ble Sacramento de la Eucaristía no
manece la substancia del pan y del está el Cuerpo y la Sangre de N. S. J.
vino junto al cuerpo y la sangre de C. apenas hecha la consagración, si-
N. S. J. C., y negara esa admirable y no solamente en el momento del uso,
singular conversión de toda la subs- mientras es recibido, y no ya antes o
tancia del pan en el cuerpo y de toda después, y que en las hostias o partí-
la substancia del vino en la sangre, culas consagradas, que después de la
Comunión sean reservadas o avan-
zano, no permanece el verdadero
cuerpo del Señor, ¡SEA EXCOMUL-
69 Iv. 1151-3,1256.
GADO!»72.
70 Cfr. D-S, 1652. Cfr. iv., 1642. Y: «Si alguno negara que en el SS.
71 Iv. 1653. Cfr. 1641. Sacramento de la Eucaristía está
72 Iv. 1654. contenido verdaderamente, realmen-

23
te y substancialmente el Cuerpo y la permanece el verdadero Cuerpo del
Sangre junto con el Alma y la Divi- Señor, ¡SEA EXCOMULGADO!»
nidad de N. S. J. C., y por esto el (D. 886-9).
Cristo total, ¡SEA EXCOMULGA-
DO!» (D. 883). ¡Lo mismo dígase también para los
Y «Si alguno negara… que Jesucris- fragmentos de hostias que se despren-
to se encuentra totalmente bajo las den y caen durante la distribución de la
partes individuales de cada una de Comunión!
las especies, producida la separa- Por esto, el canon 2.320 del Derecho
ción, ¡SEA EXCOMULGADO!» (D. Canónico de S. Pío X, dirá: «… es re-
885). servada la excomunión de especialí-
Finalmente, el Concilio de Trento afir- simo modo a la Sede Apostólica para
mará: «Si alguno dijera que… el quien profana las sacras Especies,
Cuerpo y la Sangre de N. S. J. C. … arrojándolas, robándolas o conser-
está presente sólo hasta el momento vándolas con un fin malvado».
de la Comunión… y no más, y que También la “Profesión de Fe” de Pío
en las Hostias consagradas (no con- IV (1559-1565) reitera la doctrina del
sumidas) después de la Comunión no Concilio de Trento73.

24
Y Benedicto XIV (1740-1758) la re- También León XIII condenó el error
clama en el rescripto a los Orientales74. de Rosmini, el cual pensaba que, por
A su vez, Pío VI (1775-1799), contra la “transubstanciación”, pan y vino
el Sínodo di Pistoia reclama e insiste eran asimilados al Cuerpo y Sangre de
en la “transubstanciación”, reconoci- Cristo como los alimentos, por anabo-
da como artículo de fe del concilio Tri- lismo, se transforman en el organismo
dentino75. que se nutre de ellos77.
Lo mismo harán los Papas del ‘800. Pío XII, en su “Mediator Dei”, asume
Bajo Pío IX, en efecto, fue reprobada la misma doctrina y la confirma ente-
ramente (n. 57); y, en su encíclica
“Humani generis”, toma posición
contra «aquéllos según los cuales la
doctrina de la “transubstanciación”,
«Hay una gran turba- en cuanto fundada sobre un concepto
anticuado de substancia, debe ser co-
ción en este momento rregida de modo de reducir la presen-
en el mundo y en la cia real de Cristo en la Eucaristía a un
Iglesia, y lo que está simbolismo, por el cual las especies
consagradas no serían más que signos
en cuestión es la eficaces de la presencia de Cristo y de
Fe...». su íntima unión en el Cuerpo Místico
(Pablo VI) con los miembros fieles»78.
Incluso Pablo VI, en su “Mysterium
fidei” (n. 24, n. 46), toma posición
contra la “transfinalización” y la
“transignificación” de los teólogos
holandeses79; y aun en la “Mysterium
la hipótesis de G. Bayma, por la cual fidei” (n. 9) ha escrito: «Salva la inte-
la “transubstanciación” consistía en gridad de la fe, es necesario conser-
esto: el pan conservaba su naturaleza var también un exacto modo de ha-
específica, pero cesaba de ser “subs- blar, a fin de que, usando palabras no
tancia”, porque venía a existir en ella controladas no nos vengan a la mente
el Cuerpo de Cristo como en su suje- falsas opiniones con respecto a la fe de
to76. los más altos misterios»… Y luego re-

73 Cfr. Iv., 1866. caristica”, EP 1968, sobre todo el c. II:


74 Cfr. Iv., 2535. “Reinterpretazione della formulazione di
75 Cfr. Iv., 2629. fede”, pp. 93-166, donde el Autor rechaza
76 Iv. 3121-4. los fundamentales presupuestos metafísicos
77 Iv. 3229. de la filosofía cristiana, y, por lo tanto, con-
78 Iv. 16. trasta con los documentos del Magisterio
79 Cfr. E. Schillebeecks, “La presenza eu- de la Iglesia!

25
aún la doctrina de la transubstancia-
ción!
Por lo tanto, es errado lo que sostienen
los teólogos (?!) del “Catecismo ho-
landés” que «Cristo está presente
hasta tanto subsista lo que el buen
sentido puede llamar todavía pan»;
y que «nadie llama ya pan a un tro-
zo triturado y reducido a polvo», por
lo cual los “minúsculos fragmentos”
que permanecen sobre el mantel del al-
tar no son (…) presencia de Cris-
to»81.

«Por el cual sólo el


sacerdote da la comu-
Última Comunión de S. José, nión con sus manos
Santo protector de los moribundos.
consagradas es tradi-
ción Apostólica».

(Concilio de Trento)
cuerda que: «las fórmulas (…) de las
cuales la Iglesia se sirve para enun-
ciar los dogmas de fe, expresan con-
ceptos que están ligados una cierta for-
ma de cultura (…), no a una ú otra es-
cuela teológica; pero presentan lo que Ahora estos, sin embargo, son argu-
la mente humana percibe de la reali- mentos insostenibles, porque:
dad (…), inteligible para los hom- 1) el Magisterio de la Iglesia enseña
bres de todo tiempo y lugar»80. que la “presencia” de Cristo es “ver-
Y también en su “Profesión de fe” (30 dadera, real y substancial”82 y no
de junio de 1968) ¡Pablo VI confirma “ut in signo vel figura, aut virtute”,

80 Cfr. iv., n. 24 e n. 46. 82 Cfr. D-S, 1651.


81 Cfr. “Il Nuovo Catechismo Olandese”,
Elle Di Ci, Torino Leumann, 1969, p. 417.

26
«Si alguno niega que en el venerable Sacramento de
la Eucaristía está contenido todo Cristo bajo cada es-
pecie y bajo las partes individuales de cada una de
las especies, luego de producida la separación, ¡sea
anatema!».
(Concilio de Trento)

sino que el Sacramento Eucarístico re, y en todas las partes de un pan


contiene el Cristo total: ¡Cuerpo, está toda la naturaleza del pan…»84.
Sangre, Alma y Divinidad!83 en cada Entonces, las especies del Pan y del
parte individual del pan consagrado. Vino, bajo cuyos velos se oculta Jesu-
Del resto, aun científicamente, cada cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divi-
“parte”, en cuanto minúscula, es y nidad, permanecen en los “fragmen-
permanece verdaderamente “pan”: tos” por el hecho de que conservan la
«…sub qualibet quoque parte hostiae apariencia del pan, o para decirlo me-
consecratae…», como afirmaba ya el jor: «rationem panis servant». Aun el
Concilio de Firenze (1321), y reconfir- ojo, por ejemplo, los distingue de los
mado, luego, por el Concilio de Tren- fragmentos de la madera o de la piedra
to: «… totus enim et integer Christus caliza, mientras que el electro-micros-
sub pane specie et sub quavis ipsius copio nos los presenta en la plena es-
speciei parte…» (Iv. 1641), «… et sub tructura del pan con la secuencia mole-
singulis cuiusque speciei partibus…» cular de todos sus hidratos, de donde
(Iv. 1653), justamente porque «Cristo tenemos, hoy, una razón más para re-
está presente, en este Sacramento, a conocer la santa reverencia de las se-
la manera de las substancias, es decir culares prescripciones eclesiásticas
de la misma manera en que la substan- acerca del respeto debido a los santos
cia está presente bajo las propias di- “fragmentos”. De hecho, antes del
mensiones; es decir (de modo indiviso “nuevo rito”, el consagrante estaba
e indivisible) no a la manera en que la obligado a apretar los “fragmentos”
cantidad extensa de un cuerpo está en
la cantidad extensa del espacio. Enton-
ces está claro que la naturaleza de
una substancia está toda en todas las
partes de las dimensiones que la con- 84 Cfr. Sto. Tomás de Aquino, Summa Th.,
tienen. En todas las partes del aire, por III, q.
ejemplo, está toda la naturaleza del ai- 83 Cfr. D-S, 1636, 1640, 1651.

27
Juan Bosco y Luis Comollo seminaristas, junto a la Comunión.

con el pulgar y el índice hasta la ablu- Pero los pseudo-teólogos de hoy no se


ción que los recogiera en el cáliz, refieren ya a un “concepto físico”, si-
mientras el platillo servía para impedir no a un “concepto antropológico”86,
que se dispersaran en la distribución de por el cual, según sus Autores, «nadie
la Hostia a los fieles. De este modo, el llama más pan a un trozo triturado y
«tantum latet sub fragmento quan- reducido a polvo»87; de aquí el des-
tum toto tegitur» del Doctor Angélico cuido de los “minúsculos fragmen-
estaba en la línea de la Tradición Apos- tos” de pan que permanecen en el
tólica, cuanto las “apariencias” del mantel y en la píxide, porque, para los
Pan están en la línea, hoy, también con teólogos del “Catecismo holandés”,
la ciencia más moderna.
Por ello, admitida la “transubstan-
ciación”, se vuelve “sacrilegio” la di-
lapidación de los “fragmentos”. Y se
85 Así afirma ese Anónimo de la Querinia-
hace herético el decir que el «pan,
na (¡y tantos otros con él!) que hemos ya
cuando está pulverizado (…) no sub- denunciado: iv. p. 23.
siste ya como signo indicador del 86 Cfr. “Catecismo Holandés”, p. 417.
Cuerpo de Cristo…»85. 87 Iv.

28
«no son presencia de Cristo» (ib. p. trina católica siempre ha querido y
417) aun si, por el contrario, el solem- sostenido y defendido la “Comunión
ne Magisterio de la Iglesia enseña que en la boca”, por estar más inspirada
la «presencia de Cristo es verdadera, en la fe en el Misterio eucarístico?
real y substancial bajo cada parte in- ¿Quizá no se dieron cuenta de que
dividual del pan consagrado88; justa- obligaban el “pueblo de Dios” a expo-
mente porque cada “parte”, por pe- nerse a peligros gravísimos para el cul-
queña que sea, como lo había ya defi- to y para la ortodoxia?
nido el Concilio de Firenze (1439-
1445), hablando de la “transubstan-
ciación” y de la “substancia”, afir-
mando que «en cada parte” del “pan
consagrado”, sean cuales fueran las
dimensiones, «totus Christus contine- «¡Sed fuertes! No se
tur sub specie panis et totus sub spe- debe ceder donde no
cie vini. Sub qualibet quoque parte hay que ceder... Se de-
hostiae consecrate et vini consecrati,
separatione facta, totus est Chris-
be combatir, no con
tus»89. términos medios, sino
Como también el Concilio de Trento lo con coraje; no en ocul-
repitió, luego, en otros términos con la to, sino en público; no
misma fórmula: «Totus enim et inte-
ger Christus sub panis specie et sub a puertas cerradas, si-
quavis ipsius specie parte…»90 «… no a cielo abierto!».
Et sub singulis cuiusque speciei par-
tibus…»91. (San Pío X)
***

Y entonces, ¿por qué se ha llegado al


“permiso” de dar y de recibir la “Co-
munión en la mano” si, como hemos Desafortunadamente, los “hechos” -
visto, es claramente un gesto contra el ¡como ahora veremos! - han ya demos-
dogma de la “transubstanciación”, tan- trado más que abundantemente la vali-
to de la partícula completa como de dez de los temores que los más ilumi-
sus fragmentos? ¿Cómo pueden excu- nados y ricos en la fe eucarística habí-
sarse los Obispos que han querido an largamente previsto y preanunciado
este cambio de rito, cuando la doc- y con autoridad!

88 Cfr. D-S; 1651. 90 D-S, 1641.


89 D-S, 1321. 91 Iv. 1653.

29
30
Sacrilegios y “profanaciones”
– “hechos his t óricos” –

Iglesia93 que, pasado el período de las

A
ctualmente, nadie puede soste-
ner que no hubiese sido posi- persecuciones, sugirieron a la Jerarquía
ble prever los particulares todas esas reformas sobre el uso de la
riesgos comportados por esa innova- Eucaristía que condujeron a la aboli-
ción litúrgica. El mismo principal in- ción definitiva. Lo reconocen, además,
novador de la Liturgia, A. Bugnini, es- también los más fanáticos sostenedores
cribía: «¿No es para temer, además, de la “nueva praxis” litúrgica, que
un acentuarse las profanaciones e tampoco ignoraban la “mens” de Pa-
irreverencias por parte de personas blo VI, en su “Memoriale Domini”,
mal intencionadas o de poca fe? El donde se lee: «… hac agendi ratione
pueblo mal preparado o poco ins- (…) efficacius cavetur (…) ut quod-
truido, recibiendo el Pan eucarístico vis paericulum arceatur species eu-
en la mano, ¿no acabará por equipa- charisticas profanandi…».
rarlo al pan ordinario o al pan sim- ¡Pero sin embargo! Las Conferencias
plemente bendecido?»92. episcopales del norte de Europa, pri-
Fueron estas y otras preocupaciones mero, y luego las otras, (¡comprendida
las que hicieron alzar la voz también a la CEI!), con ingenua o pérfida volun-
los antiguos Padres de la Iglesia y que tad han obligado a la Santa Sede a re-
¡hicieron determinar al primero de petir nuevamente las mortificantes ex-
los Papas a abolir la Comunión en periencias de los primeros tiempos
las manos! (¡empapados también de graves sacri-
De hecho, fue justamente el acentuarse legios respecto de la Eucaristía!), por
las profanaciones, las irreverencias y lo cual la misma “Revista litúrgica”
los sacrilegios, desde el inicio de la (62, 1975, p. 272) pudo escribir: «…

92 Cfr. A. Bugnini, op. cit. p. 628. guardada la Eucaristía, vio salir fuego, por
93 He aquí un ejemplo que tomamos del lo cual no osó tocarla: «Et cum quaedam
“De lapsis” de S. Cipriano (siglo III), c. 26, arcam suam, in qua Domini sanctum fuit,
PL 4, 486 ss. En él, el Santo obispo cuenta manibus indignis tentasset aperire, igne in-
la historia de una mujer que, abriendo con de surgente deterrita est ne auderet attinge-
sus manos sucias el armario, donde estaba re…».

31
los abusos, finalmente, comienzan a «También sucede que, a veces, no es
ser difícilmente controlables». tenida en cuenta la libre elección y
Un fracaso del “nuevo rito”, entonces, voluntad de aquellos que, aun donde
que fue documentado también por el ha sido autorizada la distribución de
mismo Juan Pablo II en una Carta: la “Comunión en la mano”, prefie-
“Sobre el Misterio y el culto de la ren atenerse al uso de recibirla en la
SS. Eucaristía” (del 24 de febrero de boca».
1980) en la cual dice: «Oigo voces Y el Papa concluye pidiendo “per-
acerca de casos de deplorables faltas dón”, en nombre propio y de todo el
de respeto en referencia a las Espe- Episcopado, «por todo lo que por
cies eucarísticas; faltas que pesan no cualquier motivo y por cualquier hu-
solamente sobre las personas culpa- mana debilidad, impaciencia, negli-
bles de tales comportamientos, sino gencia, posteriormente a la aplica-
sobre los Pastores de la Iglesia que ción a veces parcial, unilateral, erró-
hubiesen sido menos vigilantes sobre nea de las prescripciones del Conci-
el comportamiento de los fieles hacia lio Vaticano II, pueda haber suscita-
la Eucaristía…». do escándalo y malestar acerca de la

32
¡Lo que le agrada a Lucifer!

«La “partícula en la mano”, de este modo puedo pi-


sotear a vuestro Dios, ese Dios que yo he matado; y
puedo celebrar mis misas (las misas negras) con los
sacerdotes que Le he robado...».

(Palabras extraídas de algunos exorcismos hechos por P. Pellegri-


no Ernetti con varios colaboradores y registradas en su cinta mag-
nética. – Cfr. “La catequesis de Satanás”, Ed. Il Segno, p. 156).

interpretación de la doctrina y la ve- tando desmesuradamente, diabólica-


neración debida a este gran Sacra- mente! Actualmente, ¡es una verdade-
mento. Y ruego al Señor Jesús para ra catarata de “sacrilegios”!
que en el futuro se evite, en nuestro Aquí, damos un suficiente número de
modo de tratar este sacro Misterio, ejemplos que hemos ya precedente-
lo que pueda debilitar o desorientar mente publicado en nuestra Revista
de cualquier manera el sentido de “Chiesa viva” (noviembre de 1971),
reverencia y de amor en nuestros fie- donde decíamos que los “hechos” re-
les»94. portados «se pueden comprobar con el
En la Carta “Dominicae Cenae”, Editor del folleto original, en lengua
Juan Pablo II lamenta todavía que, en alemana, en el cual han sido colocadas
muchos lugares, donde se da la “Co- las cartas originales, munidas de fecha,
munión en la mano”, sucedan “fenó- indicación del lugar y firma de los tes-
menos dolorosos”, acusando, también tigos en conocimiento de los hechos»
aquí, “¡las responsabilidades de los (es decir: Zurich, CH 9029, C.P. 187).
Pastores”! He aquí los “hechos”:
Ahora, desafortunadamente, estos epi-
sodios desconcertantes han ido aumen- – En un restaurant, un joven cortó una
hostia con un par de tijeras; quería
constatar si salía sangre; luego, la arro-
jó en el inodoro. Testig: el propietario
94 Cfr. A. Bugnini, “La Riforma liturgica” del restaurant: un protestante.
(19448-1975), Edizioni liturgiche, Roma (Nov. 1969, Tovenburg - San Gallo)
1983, pp. 623-624. F.E. a G.

33
Navidad, confusión en el Duomo donde un
hombre divide la partícula con el perro.

El caso

El increíble episodio
ocurrió durante la
Misa de Navidad
celebrada por el
obispo.
El riesgo de
excomunión.

Divide la partícula con el perro.


Estupor en el Duomo. Un joven protagonista del hecho.

– El párroco H. de S. B. ha confirma- fueron encontradas, en un baño, tres


do que un niño había llevado a casa Hostias casi descompuestas, robadas
una Hostia y la había dado de co- por un joven empleado en la cocina,
mer… ¡al perro! que las había tomado “con la mano”.
D. E. a H. Fueron encontradas el 22 de diciembre
de 1969.
– En Holanda, algunos escolares tenían Testimonio: el Director del Hospital.
una abundante colección de “Hostias F. E. a G.
consagradas”, recibidas abusivamente
por medio de la “Comunión en la ma- – En una lavandería pública fue encon-
no”. Estas Hostias (¡alrededor de trada una Hostia consagrada en los
200!) ¡fueron clavadas como maripo- pantalones de un niño. El niño confesó
sas a una pared! haberla recibido abusivamente “en la
Testimonio: el Decano de la Iglesia. mano” (10 de enero de 1970).
F. E. a G. Testimonio: el propietario de la lavan-
dería.
– En un hospital de Alemania del sur F. E. a G.

34
– «Como sacerdote, fui obligado a dis- – Una señora que asistía a dos santas
tribuir la Santa “Comunión en la ma- Misas al día, en iglesias diversas, ob-
no” y observé que de las Hostias, he- servó un hombre que asistía, también
chas de pan común, cayeron a tierra en ambas iglesias, a la S. Misa, comul-
varios “fragmentos” del tamaño de la gando con la mano, ¡dos veces al día!
uña del dedo meñique, y fueron, natu- La señora informó de ello al Vicario
ralmente, llevados por el camino por General, al que conocía bien. El hom-
los zapatos sucios de los comulgan-
tes…
Durante la distribución de la S. Comu-
nión a los niños, un escolar arrojó con
la mano a otro el Cuerpo del Señor y el
sacerdote que distribuía la Comunión «El solemne Magiste-
la pisó, de manera que no pudiera sus- rio de la Iglesia enseña
traer la Hostia santa de debajo de los que la “presencia de
zapatos de este señor.
Durante otra suplencia, cayó a tierra un Cristo” es verdadera,
“fragmento” considerable de la Hos- real y substancial en
tia Consagrada y fue buscada en vano cada parte individual
entre las baldosas del pavimento. Cier-
tamente, fue llevada fuera por el agua, del pan consagrado».
durante la limpieza del pavimento. (Denz. - S; 1651)
Se podrían citar aun otros hechos de
este género.
Párroco Consultor espiritual».
B. K. a S.

– «Estaba al lado derecho del altar de


San José. Delante mío había un señor, bre sospechoso fue observado durante
que se destacó por su conducta relaja- varios días por la policía. Se descubrió
da. Por esto, lo observé bien. Cuando su dirección. Un día fue detenido a la
el sacerdote había puesto la hostia en salida de su casa. Le fue quitado el pa-
su mano, se fue. Yo me volví y vi que quete que llevaba. ¡Contenía una caja
alzó la hostia en alto, mirándola por to- con 17 hostias! Cuando se le preguntó
das partes; luego, mordisqueó un peda- la razón, ¡mencionó a quien le pagaba
cito y, de improviso, metió la mano en 50 (cincuenta) francos por cada Hos-
el bolsillo, levantó algo - pienso que tia!
sería un monedero - y puso la santa Testimonio: el Padre dominico L. P. a
Hostia. N.
También mi hijo H. K., estudiante de R. M. a G.
medicina en Tübingen, observó este
hecho». – «Visité una Iglesia en Zurich. Vi mi-
L. K. a E. gajas de pan, esparcidas por tierra.

35
Pensé entre mí: No es educado comer tomo en casa; antes del desayuno”.
en la iglesia. De improviso, me vino la En un primer momento, se negó a de-
idea de que se tratase de fragmentos de volver la hostia Consagrada, pero lue-
Hostias! Aquí, había sido desmenuzada go ¡tuvo que rendirse»!
parte de una hostia, esparciéndola so- R. a Z.
bre el pavimento, sobre el reclinatorio
y sobre el asiento. ¡Comprendí en se- – «Un niño de alrededor de 9 años, que
guida que era testigo de un sacrilegio! no conocía, se arrodilló junto a mí, du-
Se trataba, según la enseñanza imparti- rante la Santa Misa de las 7,30. Vi que
da en las clases de catecismo, ¡del ma- recibió la S. Comunión en la mano, pe-
yor de los delitos! Llamé a un sacerdo- ro sin llevarla a la boca y regresó a su
te, recogimos, del mejor modo posible, asiento con los brazos colgando y se
las partículas, porque teníamos delante sentó».
al Señor, ¡pisoteado en el fango como, Lugar: Iglesia de Santa María, en Da-
en su momento, en el camino del Cal- vos.
vario!». J. B. a F.
A. P. a F.

– «El que suscribe declara con jura-


mento haber visto, junto al señor A. P., «Si alguno niega... que
varias partículas pisoteadas. Estaba
presente también el párroco de la igle- Jesucristo se encuen-
sia» (22 de octubre de 1970). tra todo entero bajo
H. B. a D. las partes individuales
– «En la Iglesia de San José, recojo, de cada una de las es-
casi cada día, con la ayuda de una len- pecies, producida la
te de aumento, partículas caídas en tie- separación, ¡sea exco-
rra, junto al sacerdote que distribuye la
S. Comunión. Aquí se usan hostias de mulgado!».
pan negro, de grueso espesor, que se
desmenuzan más fácilmente que las (Concilio de Trento)
blancas. El párroco está al corriente.
Entregaré las santas partículas a mi hi-
jio sacerdote».
C H. a Z.

– «En la Iglesia de San Antonio, en – «Fue la mañana del 9 de julio de


Zurich, he detenido a una señora que 1970, durante la S. Misa, en W. Cuan-
regresó a su lugar teniendo en la mano do nos adelantamos para recibir la san-
la Santa Comunión. ta Comunión, el sacerdote interrumpió,
Al sacerdote que, poco después, le pre- de improviso, la distribución y llamó a
guntó por qué lo hizo, respondió: “La una señora que acababa de comulgar,

36
pidiéndole que consumiera la Hostia ciertamente, haber caído ni de las flo-
santa. Esta señora estaba arrodillada a res ni de los vestidos de los comulgan-
mi izquierda. Cuando el sacerdote lle- tes, porque, en esa época, no había flo-
gó junto a nosotros, con el cáliz – lue- res blancas en la iglesia, y en sus al-
go de haber terminado la distribución - mohadoncillos no se podían encontrar
lo pude observar bien. El sacerdote le partes de otro color. Debí, entonces, ló-
tendió el cáliz, hablándole en voz baja. gicamente deducir que se trataba de
Entonces ella devolvió la santa Hostia “fragmentos consagrados”, caídos en
en el cáliz». los almohadoncillos y seguramente
Testimonio: el capellán H. H.
M. G. a B.

– «El 11 de enero de 1971 me encon-


traba en la Iglesia de R., en M., para «... se reserva la exco-
asistir a la santa Misa. Delante de mí
pasó una señora que recibió la Hostia
munión de especialísi-
en la mano. Después de haberla con- mo modo a la Sede
sumido, se frotó las manos para hacer Apostólica para quien
caer a tierra las “migajas”, con un profana las Sagradas
gesto similar al que se hace después de
un trabajo cumplido. Las personas que Especies, arrojándo-
siguieron, pisotearon estas “miga- las, robándolas o rete-
jas”… ¡y nadie se preocupó de los niéndolas con fines
“fragmentos consagrados”, caídos a
tierra…»! malvados».
J. K. a M.
(Derecho Canónico
– «Desde hacía algún tiempo, observa- de San Pío X - can. 2320)
ba, muchas veces, durante la S. Comu-
nión, que, en los almohadoncillos de
los reclinatorios, habían pequeños pun-
tos blancos. La cosa me parecía sospe-
chosa y, aprovechando una visita al
SS. Sacramento, observé atentamente también en tierra, durante la distribu-
estos almohadoncillos. Con mi gran ción de la “Comunión en la mano”. No
estupor debí constatar que había un puedo resignarme a pensar que Dios
gran número de pequeñas y pequeñísi- deba estar en el pavimento de Su casa
mas partículas de Hostia e incluso de y que Él sea pisoteado por gente tan
fragmentos más grandes de alrededor culpablemente descuidada; porque, se-
del doble de la cabeza de un alfiler. No gún la enseñanza irrevocable de la
conté los fragmentos, pero calculé que Iglesia (Concilio de Trento) Cristo está
eran al menos una treintena. Eran to- completamente presente, como hombre
dos de color blanco. Ellos no podían, y como Dios, también en los “frag-

37
mentos” más pequeños de la hostia puesto la Santa Hostia en el bolsillo
consagrada» (19 de octubre de 1970). del pantalón; luego, la había hecho ver
J. H. a M. en clase; entonces, la dejó en su casa,
no “recuerda dónde”. Hechas las debi-
*** das investigaciones, se ha constatado
que otros niños de la misma clase ha-
Como se ve, se trata de “testimonios” bían cometido idéntico sacrilegio.
indiscutibles, a los cuales se pueden (Rheinischer Merkur, 10 gennaio
agregar otros innumerables “hechos” 1975).
ocurridos, documentados, reales. Co- – En dos cartas al director, en el “Kir-
mo estos: chenboten di Osnabrück” del 13 de ju-
lio de 1980 aparece el exabrupto y el
– El prof. Klaus Gamber, en su artí- disgusto que han desatado graves faltas
culo: “¿Comunión en la mano? Ra- de respeto (¡y de Fe!) observadas du-
zones de la inoportunidad”, da cuen- rante la Comunión, distribuida a los
tas de este triste y angustioso episodio: participantes de un peregrinaje a Cle-
«Una niña de ocho años ha llevado a menswerth. Citemos: «... casi 2.000 jó-
su casa la Hostia santa, ¡para que venes tomaron parte de la peregrina-
pudiera comulgar también su perri- ción nocturna. Mientras se distribuía
to, el amado compañero de juegos!» la Comunión, sucedió (...) que algu-
(cfr. en “Una Voce”, Suplemento al n. nos jóvenes podían recibir la Hostia
91-92 de las Noticias de enero-julio de solamente en la mano izquierda,
1990, p. 42). porque, en la derecha, tenían el ci-
– Un párroco, don Karl Pfeiffer, ha garrrillo encendido. Uno de ellos, con
hecho notar un episodio (¡mucho más la Hostia en la mano, dijo: “¡ahora
que esporádico!) de un niño que había voy a otro sacerdote que me dará

38
una segunda!”. ¿Una segunda Hostia perseguir a alguno que se está llevando
consagrada? ¿Por qué?». Termina aquí afuera la Hostia consagrada… ¡como
el lector de Bremen! El otro lector - un “souvenir”!
estudiante - se queja amargamente «de – Cuando se celebra la Santa Misa en
la actitud de los jóvenes presentes que el atrio de San Pedro, siempre, o casi
fumaban antes y después de la S. Co- siempre, se encuentran en el pavimen-
munión y asistían a la Misa acostados to de la plaza numerosas partículas,
en el suelo, ¡sin dar señales de com- enteras o en trozos, ¡que han acaba-
prender el carácter sacro de la Misa y do bajo los pies de la multitud!…
de la Eucaristía!». – Lo mismo sucede en innumerables
– El 1° de noviembre de 1975, durante iglesias y capillas de otros países, don-
una ceremonia de beatificación en la de gente perdida, profana voluntaria-
Plaza San Pedro, se escuchó al locutor
que advertía que la “Comunión era
personal”, y que no se podía pasar las
partículas de mano en mano, ¡como es-
taba sucediendo!
– Otro idéntico pasamano de partículas
consagradas se vió en Pompeya, ante «¡Es ya un aprobar el
los ojos del Papa y del card. Ursi95. error el no resistirlo;
– También en Torino, (¡la ciudad de es sofocar la verdad el
donde partió, en Italia, la distribución
de la “Comunión en la mano”!) el no defenderla!».
card. Ballestrero tuvo que denunciar
clamorosamente la profanación de (Papa Félix III)
muchas partículas consagradas en
las “misas negras”. Pero no dijo que
Torino es, hoy, ¡la capital del “sata-
nismo”, en Italia!
– En Roma, las profanaciones son ¡nu-
merosísimas! Por ejemplo: se han en-
contrado ¡partículas consagradas pe-
gadas en las puertas de algunas igle- mente el Santísimo Sacramento; donde
sias y sosteniendo blasfemias! los “satanistas”, aislados o en gru-
– Se han encontrado partículas consa- pos, ¡roban las Hostias consagradas
gradas, arrojadas en los bancos y en para usarlas con fines sádicos, or-
los escalones de ingreso… giásticos, satánicos!…
– Cada semana, en San Pedro, hay que – «… He asistido a una escena desa-
gradable y sacrílega: durante una Misa
fúnebre, celebrada por el párroco, una
mujer, notoriamente desequilibrada, ha
tomado la partícula en la mano y,
95 Cfr. “Il Giornale” del 23 oct. 1979. después de haber cerrado el puño, se

39
volvió a su lugar. El párroco la alcan- firmada - desde Schio [VI]).
zó y, luego de haber dado la Píxide a Y así sucesivamente. ¡De a centena-
una señora, sostuvo una verdadera lu- res!… ¡De a miles!…
cha, por más de diez minutos, entre lá-
grimas y gritos de la mujer; finalmen- ***
te, intervino un fiel que, apretándole la
muñeca, logró hacerle abrir la mano. Y ahora queremos hacer notar que mu-
¡La Partícula estaba triturada!…» chos «“centros masónicos” han orga-
(Carta firmada - desde Verona). nizado una densa red de recolección
– «El 19 de marzo de 1990 he asistido, y distribución de “Partículas consa-
en la TV, a una Misa del Papa, en san gradas” (robadas o recibidas, en la
Futerio. En la Comunión, los responsa- iglesia, ¡en la mano!). Con certeza, po-
bles la han distribuido a algunos en la demos dar los nombres de los centros:
mano y a otros en la lengua… He vis- Catania, Messina, Siracusa, Reggio
to un niño juguetear con la Partícula e Calabria, Taranto, Bari (2 centros), Ná-
ir al banco. He advertido a los sacer- poles (5 centros), Roma (26 centros)
dotes, pero no se han sorprendido: han Firenze (2 centros), Arezzo (7 centros),
dicho que ¡hay que estar atentos! Terni (6 centros), Pisa (8 centros), Gé-
¿Quiénes? ¿Nosotros o ellos? (Carta nova (12 centros), Milán (23 centros),

40
Torino (17 centros), Brescia (15 cen- efecto, son frecuentemente amasadas
tros), Verona (32 centros), Bassano del con excrementos humanos y aceite;
Grappa (14 centros), Vicenza (13 cen- entonces forman como unas bolitas,
tros), Bologna (4 centros), Ferrara (3 que son distribuidas sobre la mesa,
centros), Padua (9 centros), Venecia (4 formando el número 666, o el 33, o el
centros), Pordenone (15 centros), Udi- 999; luego, al canto de un himno “ma-
ne (4 centros), Trieste (12 centros)»96. yor” a satanás (…) son quemadas en
¡Es una mapa para llorar! ¡Y es una medio de la mesa-altar, a menudo con
“red” que aumenta día a día! gallinas vivas, o perros o gatos, o con
«Los grupos satánicos que practican víctimas humanas. ¡Cuántas personas
“misas negras” son ahora muchísi- desaparecen! ¿A dónde van a parar?…
mos! Sólo en el Triveneto hay cerca de muy frecuentemente sobre un altar de
300, ¡sostenidos por más de 700 gru- satanás, al canto de los himnos “subli-
pos de “magia negra”!… En Lombar- minales”, ¡con el sonido de las músicas
día, no son menos, con centro en Vare- satánicas del “Rock’n’roll”!98
se y Gallarate; en el Piamonte, con To- ¡Es un cuadro alucinante!
rino y Pinerolo; en Liguria, con Géno- Pero entonces, ¿qué hay que pensar de
va e Imperia; en Emilia-Romagna, con esos Obispos, Sacerdotes, Religiosos,
alrededor de 500 grupos satánicos, Religiosas, ministros de la Eucaristía
operantes sobre todo en los países ape- que inconscientemente participan y
ninos»97. colaboran vivamente, distribuyendo
En las diócesis de Brescia, Bérgamo, la “Comunión en la mano”, a este
Verona, Vicenza, Padua, Pordenone, tráfico diabólico de “Hostias consa-
Udine, Mestre, casi cada parroquia tie- gradas”, que son además vendidas y
ne su “centro satánico” con “misas ne- pagadas generosamente, para termi-
gras” cada semana, ¡presididas tam- nar en manos de “sacerdotes de sa-
bién por sacerdotes, sacristanes, por tanás”, de hechiceros, de miembros
“lectores”, por “ministros de la Euca- de sectas satánicas, para sus nefan-
ristía”!… Son los mismos “ministros” das liturgias y “misas negras”?99
de la Liturgia que operan en la iglesia Piénsese, luego, en los “ministros ex-
para robar fácilmente, inobservada- traordinarios” de la Eucaristía que,
mente, las sacras partículas, para luego espiritualmente mediocres, distraídos,
“darlas en pasto a las bestias”, a sata- superficiales, con poca o ninguna fe, se
nás, ¡en las formas más sacrílegas y llevan el Santísimo a casa (¡que algu-
oprobiosas! Las sagradas especies, en nos toman como “medicina” o “reli-

96 Cfr. “Il Segno del Soprannaturale”, Fe- 99 Se puede leer un ejemplo de “misa ne-
brero-Marzo 1990. gra”en “Il Giornale” del 10 de septiembre
97 Iv. de 1995, bajo el título: “Les relato una mi-
98 Cfr. “Il Segno del soprannaturale”, Fe- sa negra”, de Giusi Bonacina.
brero-Marzo 1990.

41
mas” del “Rito de la Comunión fuera
de la Misa”, n. 20); imposibilitados de
“confesar”, porque no son sacerdotes,
favoreciendo, así, incluso Comuniones
sacrílegas, y ciertamente sofocadoras
del sentido de la Fe en las almas hu-
mildes que son privadas, así, ¡de reci-
bir a “Dios en Persona” del modo más
digno!
Pero tal sensibilidad parece hoy desa-
parecida del ánimo de muchos obispos
y sacerdotes, no obstante las numerosí-
simas “profanaciones” ¡que no pue-
den, al menos en parte, desconocer! En
efecto, hay incluso obispos y sacerdo-
tes que, arbitrariamente, imponen a
los fieles el someterse al “nuevo rito”
de la “Comunión en la mano”, como
si fuese un deber propio, no pensando,
en cambio, que este modo de actuar
con prepotencia puede incluso llegar
a los extremos del delito de “violen-
cia privada”, ¡previsto en el artículo
610 del Código Penal!
Es un estúpido obrar, sin embargo, que
se lo podría llamar: “leninismo cleri-
cal”, como lo demuestra este “hecho”,
sucedido el 13 de diciembre de 1989,
en la parroquia de “San Clemente dei
Prati fiscali”, en Roma. «Al momento
de la Comunión - escribe la interesada
El sacrilegio de la Comunión en la mano - una mujer abrió la boca para recibir
abrió la presa de los sacrilegios eucarísticos la Hostia, como había hecho siempre.
cada vez más malos y “creativos”, como lo El párroco, nervioso, la reprendió y
que se muestra en la imagen. le mandó presentar las manos. Yo fui
después y abrí la boca; ¡otra furia! Yo
no cedí, y él me señaló ante los fieles
con desprecio y luego me puso la
Hostia en la lengua con un gesto vio-
quia”!) para estar listos a cualquier pe- lento, continuando con sus repro-
dido. Y van por todas partes; se en- ches. Este gesto de “leninismo ecle-
cuentran, conversan con todos; sin nin- siástico” no es aislado» (Firmado:
gún signo litúrgico (contra las “nor- Giuseppina Sciascia, en: “Il Sabato”

42
del 13 de enero de 1990). bió el cardenal Ratzinger, Prefecto de
Confirmando esto, podemos agregar la Congregación para la Doctrina de la
también otro gesto, sucedido en Ale- Fe: «En el campo litúrgico, decir
mania Federal por parte del Obispo de “catolicidad” no significa decir “uni-
Augusta, el cual ha mandado “al re- formidad”, mientras (…) justamente
tiro” a un joven párroco de 34 años el pluralismo post-conciliar se ha de-
por el simple hecho de no querer dar mostrado extrañamente uniforman-
la “Comunión en la mano” a sus pa- te, casi coercitivo, no consintiendo ya
rroquianos, aun tratándose de “¡razo- niveles diversos de expresión de la
nes de consciencia”!100 fe, incluso en el interior del mismo
Empero, no es el único obispo que, cuadro ritual»101.
para salvar “la uniformidad” - ¡co- A estos señores Obispos, por tanto, ha-
mo dicen ciertos obispos! - ha im- bría que recordar «el oficio primario
puesto (¿pero con qué autoridad?) de los sacerdotes, los cuales han sido
dar y recibir la “Comunión en la consagrados, para representar a
mano”, como si la Iglesia hubiese Cristo-Sacerdote, para quienes sus
abolido el antiguo rito y no hubiese manos, como su palabra y su volun-
permitido, en cambio, a todos, el poder tad, se han transformado en instru-
continuar recibiendo la Eucaristía en la mentos directos de Cristo! Y por es-
lengua, como “modo… del todo con- to, como Ministros de la Eucaristía,
veniente”, como se expresó claramen- ellos tienen sobre las Sagradas Espe-
te Pablo VI, el cual siempre ha soste- cies ¡una responsabilidad primaria, to-
nido este “derecho” del pueblo cristia- tal!.. El tocar las Sagradas Especies,
no, condenando incluso a ciertos su distribución con las propias ma-
miembros del episcopado y del clero nos, es un privilegio de los “ordena-
que lo violaron: «Sucede también – dos”, que indica una participación
ha escrito, en efecto, en “Dominicae activa en el misterio de la Eucaris-
Cenae”, n. 11 – que no es tenida en tía…»102.
cuenta la libre elección y voluntad de Por ello, no nos parece irrespetuoso el
quienes, aun donde ha sido autoriza- reclamar a estos señores Obispos el
da la distribución de la Comunión Cánon 1367 del “Nuevo Código de
en la mano, prefieren atenerse al uso Derecho Canónico” que define:
de recibirla en la boca». «Quien arroja las especies consagra-
Pero estos señores obispos del “diálo- das, o las sustrae o retiene con fines
go” (¡pero en un sentido único!) igno- sacrílegos, incurre en la excomunión
ran muchas cosas, incluso lo que escri- latae sententiae reservada a la Sede

100 Cfr. “Una Voce-Korrespondenz” de 101 Cfr. “Informe sobre la fe”, de V. Messo-
enero-febrero de 1980, p. 14 bajo el título: ri, EP 1985, p. 129.
“¿En qué punto estamos?” del prof. doct. 102 Iv.
teólogo Giorgio May.

43
Apostólica; el clérigo, además, puede estos abusos sacrílegos? ¿No sois,
ser castigado con otras penas, sin ex- quizá, Vosotros los “mandantes”,
cluir la dimisión del estado clerical». conscientes?
¡Es un hablar más que claro! ¿Y no es Miembros del “Cuerpo Místico” tam-
un “sacrilegio” el que se hace con las bién nosotros, y por ello animados del
“especies consagradas”, arrojadas en mismo “Espíritu de verdad”, desea-
sus “fragmentos” que el Concilio de mos vivamente que nuestra reacción no
Trento, “de fide”, con definición dog- Os deje insensibles y no Os vuelva
mática contienen también ellas a “to- “responsables” - ¡si ya no lo sois! - de
do Cristo”? muchos otros millones de “sacrile-
Y entonces, ¿Excelencias, no es un gios” que lleva adelante pavorosamen-
“reato” personal el vuestro, sabien- te esta creciente apostasía de la Fe ca-
do de la posibilidad de que sucedan tólica en el “pueblo de Dios”!

Hostias consagradas caídas por tierra durante la distribución de la Comunión en la mano.

44
El pensamiento de la Iglesia

E
n el documento “Instrucción la Iglesia” es aun la de siempre, y que
de la CEI” del 19 de julio de habría ciertamente conservado, incluso
1989 (nn. 1-12) es retomada la hoy, si no hubieran existido presio-
doctrina eucarística, enseñada desde nes e insistencias absurdas. Reléase,
siempre en la Iglesia, de esta manera: para ello, la Instrucción “Memoriale
Domini” del 1969 de Pablo VI, don-
a. el carácter sacrificial de la Misa; de, aun admitiendo que la Iglesia de
b. la Real Presencia de Cristo bajo los primeros siglos había permitido la
las especies sacramentales; “Comunión en la mano”, dice, sin
c. el deber del “estado de Gracia” embargo, después, habiendo penetrado
para recibirla dignamente; más profundamente la verdad del Mis-
d. el ayuno. terio y estimulada por un sentido de
mayor reverencia hacia el Santísimo,
Hablando también de la “posibilidad” decretó la costumbre de colocarla en
de la “Comunión en la mano”, esta- la lengua: («In sequenti tempore, post-
blece: quam eucharistici misterii veritas, eius
virtus ac praesentia Christi in eo altius
a. que «se pueda…103, si el fiel lo de- explorata sunt, urgente sensu sive rive-
sea…»104; rentiae erga hoc Sanctissimum Sacra-
b. que “todos puedan elegir…” (n. mentu sive humilitatis qua illud suma-
2), y que, por ello, son “libres”105; tur oportet, consuetudo inducta est, ut
c. establece, finalmente, con claridad, per se minister panis consecrati parti-
que se trata sólo de una “conce- culam in lingua Communionem susci-
sión”106, que “la Iglesia permi- pientium deponeret»)107.
te”… Por tanto, también para Pablo VI, el
paso de la “Comunión en la mano” a
Está claro, entonces, que la “mens de la “Comunión en la lengua” ha sido

103 Indic. part., n. 1. 106Istr., n. 15.


104 Indic. part., n. 4. 107Cfr. Acta Apost. Sedis, 61, 1969, pp.
105 Istr., n. 15. 541-5.

45
un “progreso” espiritual y de Fe. Por ma que sea, como fue definido por el
esto, esa Instrucción suya “Memoriale Concilio de Trento111, luego el de Fi-
Domini” continúa diciendo que el ac- renze112.
tual modo de distribuir la Comunión Y la Santa Sede, que había previsto es-
“debe ser conservado” («Hic sanctam tas inevitables caídas de los fragmen-
Communionem distribuendi modus, tos con la “nueva praxis”, puso en
hodierno Ecclesiae statu in universum alerta al Episcopado, «… ut denique
considerato, servari debet, non solum diligenter cura servetur quam de ipsis
quia in tradito plurium saeculorum mo- panis consecrati fragmentis Ecclesia
re innititur, sed praesertim qua Christi-
fidelium reverentiam erga Eucharis-
tiam significat…»)108.
Y esto porque, sólo así, con la distri-
bución tradicional de la “Comunión «¡Si tengo contra mí a
en la lengua”, se pueden evitar muchí-
simos peligros de profanaciones («Pra- todos los Obispos,
eterea ha agendi ratione, quae translati- tengo conmigo, en
cia iam censenda est, efficacius cavetur cambio, a todos los
ut sacra Communio qua par est reve-
rentia, decore atque dignitate distribua-
Santos y Doctores de
tur, ut quodvis periculum arceatur spe- la Iglesia!».
cies eucharisticas profanandi…»109), e
si può prevenire la caduta dei fram- (Santo Tomás Moro)
menti («… ut denique diligenter cu-
ra servetur, quam de ipsis panis con-
secrati fragmentis Ecclesia semper
commendavit…»)110.
Éste es el verdadero peligro y la gran
preocupación de la Iglesia católica de
siempre: los “fragmentos eucarísti- semper commendavit…». Y Pablo VI
cos”, unidos también ellos a la “Real hizo observar que «En esta delicada
Presencia” de Cristo bajo las especies situación se impone una seria refle-
del pan consagrado, por tanto también xión que la presente comunicación
de cada una de sus partes, por míni- querría suscitar en todos los Obispos
del mundo. Se deben preveer las con-
secuencias de una tal mutación de dis-
ciplina, en sus reflexiones (…)113.
108 Iv.
El Episcopado pronto se hizo eco del
109 Iv. Papa, ¡como se lo puede probar por sus
110 Iv. respuestas! He aquí algunas:
111 Cfr. D-S 1641, 1653. – «Confeccionar de otro modo el Pan
112 Cfr. D-S 1323. eucarístico, para que no deje frag-
113 Cfr. A. Bugnini, op. cit. p. 628. mentos» (India - Suiza);

46
– «Las hostias sean más consisten- Y fue por esto que el mismo Pablo VI
tes» (Australia); había decidido no modificar en abso-
– «El pan sea confeccionado como luto la forma de distribuir la Comu-
verdadero pan, de modo que no deje nión a los fieles: («Summo Pontifici
fragmentos» (Italia - C.E.L.R.A., Mé- non est visum modum jamdiu recep-
xico). tum sacrae Communiones fidelibus
– «¿Y los fragmentos? Se lamerán las ministrandae immutare…» (iv.).
manos» (Italia); Por ello, la Santa Sede exhortó toda-
– «Habría una dispersión de frag- vía urgentemente a los Obispos para
mentos» (Portugal)… que confirmasen la praxis litúrgica
Así, también en la “Carta” que la corriente: («Quapropter Apostolica
Santa Sede mandó junto con la Ins- Sedes Episcopos et sacerdotes et fide-
trucción “Memoriale Domini”, se re- les vehementer hortatur ut validae ite-
petía: «Se debe prestar atención a no rumque confirmatae legi studiose ob-
dejar caer ni dispersar “fragmentos” sequantur…» (iv.); por lo cual, incluso
del Pan eucarístico…»114. después de la concesión hecha a varias
Y fue justamente por esto que muchí- Naciones de poder recibir la Comunión
simos Obispos querían que se con- con el “nuevo rito”, se conservaban
servase la praxis de la “Comunión en todo su rigor las “normas” dadas
en la boca”: («… Episcopos longe para el “Rito de la Comunión fuera
plurimos censere hodiernam discipli-
nam haudquaquam esse immutandam;
quae immo si immutetur, id tum sensui
tum spirituali cultui eorundem Episco-
porum plurimorumque fidelium offen- 114 Cfr. iv. p. 641.
sioni fore…»)115. 115 Iv.

47
de la Misa”, diciendo: «… en la dis- lengua, ¡oponiendo incluso un firme
tribución de la santa Comunión, rechazo al sacerdote que no lo qui-
consérvese la costumbre de colocar siera!
la partícula del pan consagrado en la
lengua de los comulgantes, costum- ***
bre que se apoya en una tradición
plurisecular»116. Aquí, creo oportuno recapitular:
Pero entonces, ¿por qué Pablo VI, des-
pués de su precedente posición en fa- 1. la “concesión” de dar la “Comu-
vor de la Tradición, ha cedido en favor nión en la mano” no ha sido ni reco-
de los adversarios de la ortodoxia cató- mendada por la Santa Sede y tampoco
lica que querían ya, a grandes voces, la justificada, por lo cual no comporta
negación de las principales verdades ningún deber para nadie. Porque, con-
de la Fe? cediendo esta “posibilidad”, la Santa
¡Misterio!.. Hasta ahora ¡no se ha teni- Sede no ha conferido a los fieles nin-
do una respuesta exhaustiva a esta pre- gún derecho, en el sentido jurídico
gunta! del término, ¡ni ningún deber de ha-
Sin embargo, la verdadera “mens” de cerlo por parte del sacerdote! ¡Por
la Santa Sede es la de siempre, ligada, cierto!
a la antigua costumbre, por lo cual la
“nueva disposición” ¡no ha cierta- 2. Es una “concesión” que ha empe-
mente partido de la Santa Sede, sino queñecido el sentido de la grandeza de
de un Episcopado (progresista)! Dios, rebajándola al nivel de función
Por esto, la “concesión” es considera- nutritiva. El elemento sensible, en
da como una pura “posibilidad” de efecto, prevalece, ahora, en el Miste-
orden disciplinar ¡y por ello siempre rio de la “Presencia Real”. Jesús-eu-
reformable! La instrucción, en efecto, carístico es tomado con la mano, desde
ni obliga, ni impone algún deber, ¡ni ahora, como un objeto, como una “co-
vincula a nadie! Los fieles son toda- sa” que es puesta sobre una mano que
vía totalmente libres de continuar reci- toca todo, ¡también las cosas más re-
biendo la Comunión en la lengua, pugnantes!
“modo consueto” - ¡como ha sido de-
clarado! - justamente porque “perma- 3. La dispersión inevitable de los
nece siendo del todo conveniente”117. “fragmentos” constituye la más gra-
Los fieles, por tanto, son completa- ve y dogmática dificultad para un
mente libres de “pretender” que el sacerdote que verdaderamente cree
sacerdote les de la Comunión en la en la “Presencia Real” de Cristo, por
lo cual, en consecuencia, debe sentir-
se obligado, en consciencia, a no dis-
tribuir la “Comunión en la mano”,
siendo un acto “formaliter sacrile-
116 Cfr. “Instrucción”, p. 25, n. 21. go”, luego de la definición del Conci-
117 Cfr. Instr., Indic. part., n. 2. lio “de fide” de Trento sobre la “Pre-

48
scilicet perveniatur sive ad minorem
eraga augustum altaris Sacramentum
reverentiam, sive ad eiusdem Sacra-
menti profanationem, sive ad rectae
doctrinae adulterationem…»)118.
¿No fue por esto, tal vez, que muchísi-
mos Obispos habían comprendido que
no se debía cambiar la praxis tradicio-
nal, porque la “nueva praxis”, en
efecto, seguramente habría causado
vilipendio a Jesús eucarístico e inclu-
so una ofensa a la mayor parte de los
fieles? («… Episcopos longe plurimos
consere hodiernam disciplina haudqua-
quamesse immutandam: quae immo si
immutetur, id tum sensui tum spiritua-
li cultui eorundem Episcoporum pluri-
morumque fidelium offensioni fo-
re…»119).
¿Y no fue por esto que Pablo VI había
juzgado que no se debía modificar la
forma seguida hasta ahora en la distri-
bución de la “Comunión en la len-
sencia Real” incluso en los fragmentos gua”? («Summo Pontifici non est vi-
de la hostia. sum modum jamdiu receptum sacrae
Un verdadero sacerdote no puede no Communionis fidelibus ministrandae
darse cuenta de que la “nueva disci- immutare…»120).
plina” produce, inevitablemente, un ¿Y no fue por esto que los Obispos, los
desvanecimiento de la reverencia ha- sacerdotes y los fieles fueron vivamen-
cia el SS. Sacramento, facilita su pro- te exhortados a respetar la tradición
fanación y disuelve la misma doctrina nuevamente confirmada? («Quapropter
que trata de él. («Mutatio enim in re Apostolica Sedes Episcopos et sacer-
tanti momenti, quae antiquissima et dotes et fideles vehementer hortatur, ut
veneranda traditione innititur, praeter- validae iterumque confirmatae legi stu-
quam quod disciplinam pertingit, peri- diose obsequatur…»121).
cula etiam secumferre potest, quae ti- Ahora, después de tales “testimonios”
mentur forte oritura ex novo modo sa- autorizadísimos, no debería ocurrir na-
cram Communionem ministrandi, ne da más para convencer a los cristianos

118 Iv. “Indic. part.”. 120 Iv.


119 Iv. 121 Id.

49
de que la más íntima voluntad de la Sacramento no es, quizá, una “Perso-
Iglesia, Madre y Maestra, está todavía na”? (¡Y qué “Persona”!.. “Hijo de
anclada a la observancia antigua que Dios” y “Dios” mismo!). Luego, de
remite - ¡como hemos demostrado ya! las “profanaciones” que recibe en el
– a la era apostólica! SS. Sacramento, esta es la más grave,
Por esto, decimos nuevamente: es teo- porque Su presencia, aun en los frag-
lógicamente obligatorio negar la mentos, está íntegra - ¡Cuerpo, San-
“Comunión en la mano”, porque gre, Divinidad! - como fue definido
constituye “sacrilegio”122 la disper- por el Concilio de Trento “de fide”,
sión y la consiguiente profanación de por lo cual quien no cree o desatiende
las Sagradas Especies, aun bajo la
forma de pequeñísimos fragmentos,
¡pero que son también el Cuerpo santí-
simo de N. S. Jesucristo!
El “sacrilegio” consiste justamente «Condenándonos, vo-
en esto: en el hecho de que, en el dar
y recibir la santa Comunión, se des-
sotros condenáis a to-
prenden de la Hostia, muy frecuen- dos vuestros antepa-
temente, “fragmentos”, los cuales, sados. Porque ¿qué
mientras con la Comunión dada en hemos enseñado no-
la boca se usa el “platillo” sobre el
cual caen — ¡y que luego son recu- sotros que ellos no en-
perados! - con la “Comunión en la señaran?».
mano”, en cambio, los fragmentos
que caen se dispersan por el suelo y,
en consecuencia, son pisados o (San Edmundo Campion)
arrastrados y, por tanto, ¡inevitable-
mente profanados! Y como no se tra-
ta de una desgracia, sino de un acto
que es voluntariamente causado, por
conocido y previsto, resulta, por ello,
¡un verdadero y propio “sacrilegio”! a ello - porque los “fragmentos” aca-
De hecho, para el Derecho Canónico, ban inevitablemente en el suelo donde
el “sacrilegio” consiste en la «profa- son pisados o arrastrados para terminar
nación de “personas”, cosas y luga- en la basura – se convierte en “anate-
res sagrados o consagrados con rito ma”, es decir, “¡excomunión”!
religioso»123. Y bien, Jesús en el SS. Por lo cual decimos: ¿es posible que

122 Cfr. Concilio de Trento, Sess. XIII, “De 123Cfr. «Diccionario jurídico-canónico del
Eucharistia”, c. VIII - Denz. Enchiridium, “Código de Derecho Canónico”», p. 1126.
ed. 33, a, n. 1648.

50
el episcopado, que ha concedido el
“nuevo rito” de la “Comunión en la
mano”, no conozca esta “verdad” de
fe, declarada solemnemente por dos
Concilios como “de fide”?
(«Si alguno negara… que Jesucristo se
encuentra bajo las partes individuales
de cada una de las especies, producida
la separación, ¡SEA EXCOMULGA-
DO!»124).
¿Y que no sepan que el Señor per-
manece realmente presente en el Pan
consagrado (y, por lo tanto, ¡incluso
en los fragmentos!) también después
de la celebración eucarística?
(«Si alguno dijera que… el Cuerpo y la
Sangre de N. S. Jesucristo… está pre-
sente sólo hasta el momento de la Co-
munión… y no más, y que en las Hos-
tias consagradas (no consumidas) des-
pués de la Comunión no permanece el
verdadero Cuerpo del Señor, ¡SEA
EXCOMULGADO!»)125.
¿Y entonces? cuáles eran las deduccio-
nes que los señores Obispos debían ha-
cer? ¿Debían, tal vez, aceptar las
“herejías” del “Nuevo Catecismo
Holandés”, en el cual se niega justa-
mente la permanencia de la “Presen-
cia real” en los fragmentos minúscu- dan ser arrojadas con tanta indiferen-
los del Pan consagrado? ¡Porque es só- cia, ¡como se hace con los “restos” de
lo negando la “transubstanciación” una “cena”!
y el carácter sacrificial de la Misa De aquí, por tanto, nuestra seguridad
que el fiel puede tomar la partícula para denunciar como “sacrílego” es-
en sus manos y ponérsela en la boca te permiso de dar la “Comunión en
por sí mismo! Porque es sólo así que la mano”, justamente porque los
se comprende cómo las “migajas” que “fragmentos”, que aún contienen la
caen de las Hostias consagradas pue- “Persona de Cristo entero”, son
arrojados inevitablemente a la basu-
ra y, en consecuencia, ¡se realiza un
verdadero y propio “sacrilegio”!
124 Denz. 885. Entonces... ¡que Dios os ilumine, Ex-
125 Denz. 886-9. celencias!

51
Conclusiones

C
reo haber demostrado con sufi- mente la ley siempre en vigor y que
ciente claridad que la “nueva se encuentra nuevamente confirma-
praxis” de dar la “Comunión da».
en la mano” es contraria a la “Tra- Desgraciadamente, si luego, se hizo la
dición” católica. Lo ha declarado el apertura hacia el “nuevo rito”, ello
mismo “Concilio de Trento” (“de fi- «fue debido a una cadena de actos de
de”) afirmando que la “costumbre” de desobediencia y violaciones del dere-
comulgar en la lengua «es una cos- cho, y al ejercicio de fuertes presio-
tumbre que debe ser considerada de nes»127, por las cuales Pablo VI cedió,
derecho, y por justo título, como aunque tuvo el coraje de afirmar que
proveniente de la Tradición Apostó- ¡fue un “inicio abusivo”128!
lica»126. Y esto hizo decir a Pablo VI, Ahora, incluso por ello, podemos decir
en su encíclica “Mysterium Fidei” que, con tal “permiso”, fue puesto en
(3/9/1965), que «no era necesario crisis el mismo Magisterio auténtico
cambiar el modo tradicional de reci- de la Iglesia, la cual, habiendo defini-
bir la Comunión» (§§ 61-62). Y esto do en un “Concilio como de fide”, co-
fue reclamado también en la «Instruc- mo fue el de Trento, la “transubstan-
ción vaticana “Memoriale Domini”» ciación”, había obligado, definitiva-
(29 de mayo de 1969) donde se lee que mente, a la devoción-adoración in-
«… habida cuenta de la situación ac- cluso de los “fragmentos” del “pan
tual de la Iglesia en el mundo entero, consagrado”; de ahí la imposición del
esta manera de distribuir la santa “mantel” sobre el altar, para el sacer-
Comunión debe ser conservada, no dote; la obligación del “platillo”, para
solamente porque tiene derecho por los fieles; la “purificación de los de-
ser ella una tradición plurisecular, dos”!..
sino sobre todo porque expresa el Hoy, en cambio, con la supresión de
respeto de los fieles hacia la Eucaris- todas estas reglas litúrgicas, y con esta
tía…», por lo cual «la Santa Sede ex- “nueva regla permisiva”, se ha abier-
horta vivamente a los Obispos, sa- to el camino a innumerables profana-
cerdotes y fieles a respetar atenta- ciones, a abusos sin número, a sacrile-

126 Cfr. Sess. XIII “De Eucharistia”, c. VI- en Gettsdienst, Kirche, Gesel-lesehaft”, pp.
II - Denz. Ech. Enchiridion, y. 33.a, n. 94 ss.
1648. 128 Cfr. A. Bugnini, “La Riforma Liturgica”
127 Cfr. Georg May, en “Die Liturgie-re- 1948-1975, Ediciones litúrgicas, Roma
form des Zweiten, Watikanichen Konzils”, 1983, p. 642, n. 69.

52
gios sin límites, a “misas negras” y a be el aborto, pero prohíbe expresa-
otras obscenidades satánicas, ¡además mente el homicidio: y porque no es
de la continua disminución del respeto posible abortar sin matar, ¡el aborto
y de la veneración hacia la SS. Euca- está prohibido por la Ley de Dios!
ristía! Luego, quien ordena abortar, da una
Llegados a este punto, podemos decir: orden ilegítima, porque va contra la
1. que el sacerdote no puede obligar Ley de Dios.
a los fieles a recibir la Eucaristía en Ergo, como obedecer esa orden no se-
la mano. Cometería un acto de violen- ría obediencia, del mismo modo ¡rehu-
cia y de desobediencia a la Iglesia, ¡la sarse a obedecer no puede ser desobe-
cual “permite”, pero “no manda” diencia!
usar el “nuevo rito”! Ahora, esto vale también – ¡y más
aún! – para el delito de quien profa-
na las Sagradas Especies, como se lo
hace ciertamente con la “Comunión
«Oportet en la mano”. También aquí el razona-
miento es el mismo: la Ley de Dios no
oboedire Deo magis prohíbe la “Comunión en la mano”,
quam hominibus». pero prohíbe, en cambio, la profana-
ción de las Sagradas Especies. Y por-
(“Act”, 5,29) que no es posible dar la “Comunión en
la mano” sin causar, antes o después,
la dispersión de los “fragmentos euca-
rísticos” y, por tanto, causar la profa-
2. que ningún obispo puede obligar a nación de las Sagradas Especies, ergo
sus sacerdotes a dar la Comunión la “Comunión en la mano” ¡está
con el “rito nuevo”, contrario a la prohibida por la Ley de Dios!
norma antigua: «…antiquissima et ve- Mandarla, ¡sería dar una orden ilegíti-
neranda traditione innititur»129. ma! Y por ello, seguir esa orden no se-
Pero aquí, un sacerdote podría pregun- ría obediencia, ¡ni, el rechazarla, deso-
tase: «¿y qué hago con la obediencia bediencia!
al obispo?». Se responde: No siempre Es claro: ¿cómo puede trasmitir la Vo-
es “obediencia” la ejecución mate- luntad de Dios un superior que manda
rial de una orden; como no siempre lo que Dios no quiere? Por ello, ¡una
es “desobediencia” el rechazo a se- orden humana que está en contraste
guir materialmente una orden. De- con una orden divina, no puede y no
pende de la legitimidad que ella tie- debe ser seguida, justamente porque
ne o no. Y bien, entre las razones que hay que «obedecer a Dios antes que a
hacen ilegítima una orden, está la de los hombres!» (Act. 5,29; 4,19).
que sea contrastante e incompatible
con la Ley de Dios y lo que de ella
deriva.
Por ejemplo: la Ley de Dios no prohí- 129 Cfr. “Memoriale Domini”.

53
Adoración del Sagrado Cáliz.

54
Respuestas
a las principales objeciones

1. arreglarlo todo! Tanto más que la crisis


de la Iglesia de hoy es casi insondable,
por lo cual la falta de respeto a la Eu-
Si nos preguntamos: pero, justamen- caristía es más que pensable, hasta el
te en nuestros días, ¿era necesario abuso directo para fines supersticiosos
introducir la “Comunión en la ma- ¡e incluso satánicos (“misas negras”)!
no”? Piénsese, luego, que los enemigos de
la Iglesia, actualmente, operan no ya
Respondemos: “¡NO”! porque esta desde el exterior, sino en el interior
forma de administrar la Comunión no de Ella, a fin de que no “funcione”. Y
es un hecho de una importancia subor- esto sucede también por medio de esas
dinada. Basta recordar la severidad de “reformas permanentes” que no de-
las reglas practicadas hasta ahora por jan permanecer nada del pasado, que
la Iglesia respecto de la veneración de- no permiten más, que se conserven las
bida a la SS. Eucaristía. A los laicos formas transmitidas… y así, la Iglesia,
no se permitía de ninguna manera que una vez era una roca contra las
tocar el cáliz, ni siquiera vacío. Hoy, olas de la herejía, hoy se ha convertido
en cambio, se pone incluso el Cuerpo en una esponja que absorbe toda no-
del Señor en sus manos, a menudo su- vedad. Y la “Comunión en la mano”
cias, ¡y no siempre se puede estar se- es justamente una de tales innova-
guro de lo que ocurrirá a la Hostia san- ciones perversas que reducen la Igle-
ta! ¿Dónde fue a parar la prudencia sia a ese “pequeño rebaño” que per-
pastoral? ¡No bastan, ciertamente, dos manecerá aferrado a la verdadera Fe,
palabras de una “Instrucción” para ¡como en la era paleocristiana!

55
2. en la “Presencia Real” de Jesús-Eu-
caristía; ¡y una implícita, aun si in-
Dar la “Comunión en la mano” ¿no consciente, diabólica voluntad de ex-
es tal vez un retorno al uso antiguo, poner la Hostia Santa a irreveren-
a los orígenes de la Iglesia? cias y profanaciones! ¡No hacía falta
mucho, en efecto, para pensar que esta
¡Esto se dice! pero el retorno a los orí- inconsiderada “concesión” haría más
genes, es decir a la antigüedad, no se- fácil los robos sacrílegos de Hostias
ría en absoluto una razón válida si hu- consagradas, utilizadas, luego, para fi-
biese otras razones más valederas para nes innobles e incluso en cultos satáni-
no retornar a él. ¡Como en este caso! cos!
Ciertamente, la Iglesia, en sus inicios,
debió hacer esta experiencia, pero es
también cierto que después, debido a 3.
los graves inconvenientes repetida-
mente verificados, tuvo que abolirla. Pero ¿Jesús no ha dicho: “Tomad y
Entonces, el retorno al uso antiguo, comed?…”.
hoy, ¡es un anacrónico retroceso! Por
esto Pío XII, en su encíclica “Media- Sí, ciertamente, pero hay que tener
tor Dei”, había escrito: «Un antiguo presente que los participantes en esa
uso no es, por el sólo motivo de su Ültima Cena del Señor no eran “lai-
antigüedad, el mejor, ni considerado cos”, sino los Apóstoles de Cristo,
en sí mismo, ni en relación con los que Él, poco antes, había ordenado
tiempos posteriores». “sacerdotes” y “obispos” con las pa-
En efecto, el “nuevo rito” ha sido labras: «¡Haced esto en memoria
ciertamente querido sólo por los mo- Mía!»130.
dernistas, ¡con la excusa de que los Los “Laicos”, por ello, deben perma-
tiempos han cambiado! ¿Pero por qué, necer en sus puestos de simples
entonces, no reclaman también el vol- “bautizados”, de “miembros” de su
ver al antiguo ayuno eucarístico, a las Cuerpo Místico, y no de “represen-
vestiduras sacerdotales, el retorno a la tantes de su Cabeza”, ¡como lo son,
antigüedad en el campo doctrinal (dog- en cambio, los sacerdotes, “minis-
ma y moral), etc ,etc? tros” del culto! ¡Sólo el sacerdote,
Por ello, el retorno a lo antiguo sólo “alter Christus”, actúa “in persona
para la “Comunión en la mano” es un Christi”! Entonces, también su “mi-
verdadero retroceso de lo mejor a lo nisterio” de distribuir el Cuerpo y la
peor, porque es una falta grave de fe Sangre de Cristo, está contenido en

130Cfr. Lc. 22,19; I Cor. 24; D-S, 1970: 131 Cfr. n. 12 de la Instrucción de la CEI:
«…quos tunc Novi Testamenti sacerdotes “La Comunione eucaristica” del 19 de
constituebat…». julio de 1989.

56
esas palabras de Jesús: «tomó - dio nido implicaciones gravísimas de índo-
gracias - partió - dio». Palabras y ges- le dogmática! Lo que quería Lutero:
tos, que competen sólo, como ministe- ¡la supresión del “sacerdocio minis-
rio ordinario, al sacerdote, porque es el terial” para llegar a la liquidación
único que participa en los grados del de la estructura jerárquica de la
Sacramento del Orden131. Y esto fue Iglesia!
confirmado también por el Concilio de
Trento132.
Y no tratemos, aquí, de la confusión 4.
que se hace ya, entre “sacerdocio co-
mún” y “sacerdocio ministerial”; Pero la “Comunión en la lengua”
una confusión que ha creado una espe- ¿no es tal vez contraria a la higiene?
cie de “clericalización” de los “fieles-
laicos” con una estructura eclesial de Se ha llegado a hacer creer también es-
servicio, ¡paralela a la fundada sobre el to: que la “nueva praxis” de la “Co-
sacramento del Orden133, y que ha te- munión en la mano” es más… ¡higié-

132 Cfr. Denz.-S. 1740.


133 Cfr. Juan Pablo II, “Cristifideles laici”, n. 23.

57
con quien rocía de saliva, ¡y así suce-
sivamente!
Pero entonces, ¿es tal vez “higiene”
dar en la mano la hostia consagrada
a personas que, antes, han tocado ma-
nijas, pasamanos de casas y de nego-
cios, tomado autobús y taxis, han apre-
tado las manos de amigos, han mani-
pulado dinero que también acumula
millones de bacilos en las yemas de
sus dedos y en sus manos? ¿Y qué “hi-
giene” se observa dando la “Comunión
en la mano” a gitanos, a mendicantes,
a vagabundos, a semi-dementes… ha-
bitualmente sucios y con manos su-
cias?..
En cambio, con la distribución de la
“Comunión en la lengua”, el sacerdo-
te, antes de celebrar, debía, todavía en
la sacristía, lavarse las manos; y este
gesto lo debía repetir aun al inicio de
la “liturgia eucarística”, como estaba
expresamente prescrito en la “Institutio
Generalis”134. Además, el sacerdote, si
nica! Pero es sólo un pretexto, porque le sucedía tocar la lengua del fiel co-
el tocar la lengua a un fiel que comul- mulgante, se lavaba en seguida los de-
gaba ¡era tan raro que no podía justifi- dos con el agua de la ampolleta, siem-
car un cambio de método! Sin embar- pre disponible sobre el altar.
go, se puede muy bien afirmar que ¡ja- Y no hablemos, aquí, del permiso de
más, en toda la historia de la Iglesia, se dar la Comunión bajo las dos especies,
han transmitido enfermedades a través porque, permitiendo a los seglares su-
de la “Comunión en la boca”! Enton- mergir la partícula en el cáliz, es más
ces, es absolutamente falso que la sali- fácil que ocurra la caída de gotas de la
va sea, por sí misma, un vehículo de “Sangre de Cristo”; lo que diría casi
transmisión de enfermedades. Si así inevitable suministrándola a los tími-
fuese, habría que abolir los billetes de dos, a los enfermos de los nervios, a
banco, los libros, las revistas; no ha- los apresurados, a los desatentos, a los
bría que besar más a nadie, ni siquiera superficiales, los maleducados y a
a los familiares; no habría que hablar los… ¡malintencionados!..

134 NN. 52, 106, 222.

58
5. de la historia, menos remueve las al-
mas y menos atrae y eleva el espíritu.
¡Pero no era digno hacerse “dar en La humanización, en efecto, conduce a
la boca” como un niño! la “secularización” y a la “profana-
ción”, mientras la “religión” rinde a
Es un hablar pueril. Porque el “Pan eu- Dios lo que es “Suyo”.
carístico” no es un alimento humano, La “Revelación”, sustituida, actual-
sino divino. Y el hombre, delante de mente, por la antropología y la psico-
Dios, no es jamás un “adulto”, sino un logía, ha sido como sofocada por un
“niño” que, en el terreno sobrenatural, humanismo ateo, embebido de tantos
¡necesita de todo! mesianismos, de tantas ideologías bur-
Luego, ¡es una infantil ilusión la de guesas y de tantas “utopías”! Por ello,
pretender que el hombre, hoy, sea espi- no se hable de “sensibilidad” nueva,
ritualmente más “adulto” y “maduro” moderna, porque esto no es en absolu-
que en otro tiempo! Basta ver y refle- to un criterio válido para los “misterios
xionar acerca de la situación actual de de la Fe”, especialmente cuando esta
la Iglesia post-conciliar, la cual, si- “sensibilidad nueva” pretendiera ser
guiendo los lineamientos del mundo, contraria a la Tradición “antiquísima y
ha olvidado que cuanto más se antro- veneranda”! (¡como se lee en “Memo-
pomorfiza lo divino, reduciéndolo al riale Domini“!).
plano de la sensibilidad, de la cultura y Ni tampoco se identifique con los jó-

59
fica sólo exterioridad, mientras la ver-
dadera participación del “Misterio eu-
carístico” debe ser “interior“, es decir,
¡un concentrarse espiritualmente en la
contemplación!
Y es también vana la observación de
que el “nuevo modo“ de recibir la Co-
munión hace crecer la Fe en la Euca-
ristía, tocada con las manos, porque
¡cuanto más tocan los sentidos con la
mano las “verdades sobrenaturales”,
menos el intelecto las intuye y las pe-
netra!.. El éxtasis de amor ¿no es, tal
vez, abstracción de los sentidos? Por
ello, el “tocar” con las manos la Euca-

«La mayor
caridad es la
de hacer conocer
y amar la verdad».
(card. Charles Journet)

venes esta presunta “sensibilidad”,


porque su inexperiencia, debida a la ju-
venil edad, ¡debería impulsarlos, hu-
mildemente, a “aprender“ y no a “en- ristía, hace de ella una “cosa” para tra-
señar”! En todo caso, pueden permitir- tar, ¡no un contacto íntimo con una
se el “proponer“, no el “imponer“! “Persona”! Luego, la Eucaristía no es
Sin embargo, ¡la Iglesia no está hecha una “algo”, sino es un “Alguien”, es
sólo de jóvenes, sino también de gente decir Jesús, ¡que se digna donar a Sí
de toda edad, comprendidos los ancia- mismo a nosotros!
nos!
En consecuencia, es incluso pueril afir-
mar que el “nuevo rito” favorece una
participación más activa y más perso- 135Cfr. “Semana del clero” del 5 de julio
nal135, porque esto, en todo caso, signi- de 1970, p. 5.

60
6. 7.
¿Por qué algunos Obispos han “im- Algunos afirman que la “boca” es
puesto” la “Comunión en la mano” menos digna que las manos, porque
con la motivación de tener, así, “uni- blasfema.
formidad” entre el clero?
Decir esto es como afirmar que el al-
Desafortunadamente, algunos Obispos ma no es el objetivo primario de la
han impuesto el “nuevo rito” justamen- “presencia eucarística” en nosotros,
te por presuntas razones de “¡uniformi- mientras lo sería el “vientre”, porque
dad”! Pero con qué autoridad han he- por el alma sale afuera toda la mali-
cho esto, cuando la misma Santa Sede cia! Pero, ¿no es la boca, en cambio, la
ha dejado “libres” a los fieles para ele- que profesa la Fe y, con ella, el alma,
gir, permitiendo a todos el poder conti- la que ama al Señor con todas sus fuer-
nuar recibiendo la Eucaristía en la len- zas?
gua, precisamente porque es el “mo-
do… del todo conveniente”? ¿Y no sa-
bían estos Obispos (“progresistas”)
que el mismo Pablo VI había sostenido
este “derecho” del pueblo, condenando
justamente a ciertos miembros del
episcopado y del clero que fueran a
violarlo?..
Repitámoslo, entonces: «… Sucede
también que, a veces, no es tenida en
cuenta la “libre elección y voluntad”
de aquellos que, aún donde ha sido au-
torizada la distribución de la Comu-
nión en la mano, prefieren atenerse al
uso de recibirla en la boca»136.
Entonces, es bueno que recordemos a
estos Obispos que el querer imponer el
dar y recibir la “Comunión en la ma-
no” significa querer, o al menos con-
sentir que ocurran las profanaciones,
aun si esto es pecado grave de “sacri-
legio”, ¡como lo hemos ya demostrado,
citando la definición de “sacrilegio”!

136 Cfr. “Dominicae Cenae” n. 11.

61
62
Indice

Introducción 5

Capítulo I 7
... pero es propiamente un retorno a los orígenes?

Capítulo II
... pero por qué, entonces, la “nueva praxis”? 14

Capítulo III
Las “razones” esenciales del dogma eucarístico. 20

Capítulo IV
Sacrílegas “profanaciones”! – “hechos” históricos – 28

Capítulo V
El pensamiento de la Iglesia. 40

Capítulo VI
Conclusión. 47

Apéndice
Respuestas a las principales objeciones. 51

63
Obsérvese el cuidado con el cual el asistente coloca a cada uno el platillo bajo el men-
tón para impedir la caída y dispersión de los fragmentos. El gesto del Sumo Pontífi-
ce confirma cuánto es todavía plenamente conforme al espíritu y a las positivas dis-
posiciones de la Iglesia permanecer fieles a la antigua y tradicional praxis de la Co-
munión en la lengua.

El “sacrilegio” de la “Comunión en la mano”


consiste en esto: en el hecho de que,
al dar y recibir la Santa Comunión,
de la Hostia se desprenden, muy frecuentemente, “fragmentos”,
los cuales, mientras en la Comunión en la lengua
se usa el “platillo” sobre el cual caen
– y que luego son recuperados –
con la “Comunión en la mano”, en cambio,
los fragmentos que caen se dispersan por tierra
y, en consecuencia, son pisoteados o arrastrados fuera
y, entonces, ¡inevitablemente profanados!
Y dado que no se trata de una desgracia,
sino de un acto que es voluntariamente causado,
porque es conocido y previsto,
resulta, por ello,
¡un verdadero y propio “SACRILEGIO”!