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Introducción

La violencia de género ha existido desde los tiempos más antiguos, y a pesar


de los innegables avances que ha habido en el papel de la mujer en nuestra
sociedad, continua vigente, si nos atenemos al número de casos que se
pueden visualizar en la televisión, en los diarios y las estadísticas, que crecen
día a día, haciendo de este, un fenómeno de proporciones dramáticamente
altas.

Esa mirada violenta sobre la existencia subyace en muchas formas sociales y,


se convierte en una manera de pensar, de sentir, en definitiva de hacer en el
mundo.

Esa perspectiva sobre la vida tampoco se circunscribe a la violencia llamada


"de género", sino que es una matriz básica que también percibimos en
escenarios aparentemente muy distintos, como por ejemplo, la política, la
interacción con la naturaleza, la idea de competencia a ultranza o las formas de
generar negocios, entre muchos otros.

Deseo de dominar, sojuzgar, doblegar, disolver la condición de persona del otro


para transformarlo en "cosa", en un "algo" en vez de un "alguien". Ese otro que
debe ser "vencido" en un mundo en el que no existe el amor, pero sí el
espanto. La violencia ejercida sobre el otro, en, estos temas puntualmente
sobre la mujer, esconde situaciones de diversas índoles.

Para empezar a erradicar la violencia de género podemos empezar a estar


atentas a nuestro lenguaje sexista, a la educación que damos a nuestros hijos,
a nuestros roles en la sociedad, a las agresiones verbales solapadas que
aguantamos y, sobre todo, a nuestro pensamiento.

Entre los grupos humanos que sufren la violencia, el grupo de las mujeres se
destaca, porque esta forma de violencia involucra a las dos “ mitades” que
conforman la humanidad. Nos preguntamos por la causa de esta violencia,
debido a su amplitud y a su fundamento en una especie de derecho
consuetudinario que muchas veces se trata de argumentar y justificar

El objetivo del presente trabajo es analizar la violencia de género y su papel en


la construcción de marcos de interpretación, desde lo epistemológico,
antropológico, ético y moral, y finalmente desde lo educativo, que dotan de
significado el concepto de violencia de género.
La Violencia de género es todo acto de violencia basado en la pertenencia al
sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento
físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales
actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en
la vida pública o privada (Aranda y Alguacil, 2005).

La publicación de Velázquez (2003) amplía la definición de violencia de género:


Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y
subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo
ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad,
intimidad e integridad moral y/o física.

García y Carrasco (2003), consideran que nos encontramos ante una de los
principales estigmas de nuestra sociedad. Cada día que una mujer sufre esta
experiencia, estamos fracasando como sociedad, ya que esta, como cualquier
otro tipo de maltrato, expresa una relación basada en el abuso de poder y en
un sistema de desigualdad.

La violencia contra las mujeres es una de las formas en que se expresa la


violencia humana. Entre los grupos humanos que por diversas razones sufren
la violencia, es decir la imposición de una conducta no deseada, y con ello la
privación de su libertad, o sufrimientos físicos, psíquicos o morales de todo tipo,
el grupo humano de las mujeres se destaca en particular, porque esta forma de
violencia involucra a las dos “ mitades” básicas que conforman la humanidad.
Esto nos lleva a la necesidad de preguntarnos por la causa de esta violencia,
que de una vez es preciso decir que es ejercida por los varones contra las
mujeres. Pues efectivamente, cuando decimos que las “ dos mitades de la
humanidad” están involucradas, debemos señalar enseguida, que los varones
ejercen esta violencia contra las mujeres de forma casi sistemática, constante,
como un derecho del que no dudan y que no se discute, lo que hace de esta
violencia algo muy complejo, terrible, difícil de analizar y de erradicar, debido a
sus dimensiones y al fundamento que tiene, en una especie de derecho
consuetudinario que en algunas ocasiones de la historia se ha tratado incluso
de argumentar y justificar.

La violencia contra las mujeres no está determinada por el código genético,


constituye una enfermedad de "transmisión social". Dada la enorme
significación de la presencia de esta violencia en el contexto familiar, núcleo de
la socialización de los individuos, se ve necesaria una reflexión, que contribuya
a tener una visión de esta situación, la cual abarque sus diferentes
dimensiones,
La violencia de género desde lo ético y moral: el comportamiento humano
refleja constantemente los valores adquiridos que, en cada persona son
diferentes, ya que su actitud frente a las dificultades tal como se desenvuelve
ante las experiencias de la vida inciden en su comportamiento.

Actualmente en nuestra sociedad el maltrato a la mujer ya se encuentra tan


instaurado que se lo ve como algo normal, tal vez se tiene un concepto
diferente acerca de lo bueno y lo malo ,o tal vez el bien y el mal pueden variar
para cada quien y por ende, el camino correcto hacia la felicidad

Esta problemática tiene su origen en la falta de amor propio tanto por parte de
la víctima como del victimario, pues la primera parte tiende a justificar los actos
de su agresor y la segunda parte cree que lo que está haciendo es correcto.

Vivimos en una sociedad machista que permite el maltrato, ignorando que este
es el inicio para la destrucción familiar y la base para la infelicidad, la falta de
valores los cuales deben ser inculcados desde pequeños hace que existan
hombres que usen la violencia física o psicológica como único medio de
expresión ante las diferencias.

El agresor debe de reconocer la necesidad de cambio y el error en sus


acciones y darle un valor mayor a la agredida al igual que la víctima debe de
darse su propio valor buscando que sus derechos se hagan validos
reconociendo que también tiene gran valor para la sociedad.

La obligación Moral supone una libre elección en la mujer agredida ya que ella
es la única que puede decidir cuándo parar esta situación, en primera instancia
dialogando y en segunda alejándose de quien le hace daño buscando el
camino de la felicidad, el bien propio e incluso común en el caso de que se
tengan hijos o hayan terceros involucrados.

La filosofía de la educación predica una formación de un tipo de persona y una


configuración de valores

El fortalecer la educación en valores desde la práctica evitaría este dilema,


Ahora bien cuando se educa, se debe tener en cuenta cual es la forma
correcta de educar, de qué forma incide el desarrollo natural del educando y
cual es el modelo a seguir para educar

El reconocimiento de que debemos de tratar como queremos ser tratados y de


que todos somos iguales seria la guía para comenzar a educar y evitaría el uso
de la violencia de género.

Cuando una educación adolece de firmes convicciones acerca de la idea de ser


humano, corre el riesgo de no generar un verdadero aprendizaje, las preguntas
que indican el rumbo a seguir es con que fines se quiere educar y que
contenidos se quiere enseñar.