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La hormona del crecimiento

Está comprobado que esta hormona puede ayudar a superar los problemas de baja
estatura. Su uso se empieza a extender en el Perú, sobre todo en los niños. Aquí los
detalles de cómo se aplica, cuál es el costo del tratamiento y algunos indicadores
preocupantes sobre la estatura de los peruanos.

Por Claudio Chaparro


Fotos: Claudia Alva
Según la endocrinóloga Susana Tara Britto, el tratamiento con la hormona del
crecimiento requiere para su éxito de un apropiado medio ambiente y de
unanutrición adecuada. Aquí ella nos expone el abc de la famosa hormona.

–¿Desde cuándo se usa la hormona de crecimiento en el Perú?


–Desde 1993 y con gran éxito en pacientes con deficiencia de esa hormona. Sin
embargo, también se utiliza para nuevas patologías. Por ejemplo, en niños que nacen
con retraso de crecimiento intrauterino, insuficiencia renal, problemas cromosomiales o
con cierto tipo de obesidad. Ahora se permite el uso en niños con retardo de
crecimiento, no necesariamente con deficiencia hormonal.

–¿La talla se determina sólo por el aspecto genético?


–No sólo por la genética, también por el medio ambiente, es decir el aspecto
nutricional, calidad de vida, incluso se ha determinado talla baja por problemas
afectivos. Pero los problemas de crecimiento de un niño se ven desde que nace.

–¿Y eso de qué manera ocurre?


–Es por medio de las velocidades de crecimiento. En la vida intrauterina se da la mejor
velocidad de crecimiento. En los nueve meses de embarazo el niño crece unos
cincuenta centímetros. Al año de nacido lo hace en veinticinco centímetros. Y después
crece dos o tres centímetros por año. Pero los centímetros que pierde en el crecimiento
intrauterino, el más acelerado, no se recuperan nunca. Si en vez de cincuenta, nace
con cuarenta centímetros de talla, por ejemplo, en su desarrollo posterior seguirá con
ese déficit.

–¿En qué consiste la evaluación para determinar el uso de la hormona?


–Se evalúa el peso y la talla, según las tablas de crecimiento y desarrollo. Si hay una
talla por debajo de lo normal, se realiza una evaluación clínica y se descarta algún
problema nutricional o parasitario. Luego se efectúa una radiografía de la mano, para
ver la edad ósea. Ahí se observan los tipos de hueso y los cartílagos de crecimiento.
Todo ello nos determina si el niño tiene deficiencia o no de la hormona del crecimiento.

–En el caso de que el niño sí lo necesite, ¿cuánto debe gastar la familia


para el tratamiento?
–El costo no es barato, aunque depende del tiempo de uso, de la edad del niño y de su
peso. Pero podemos hablar de nueve mil dólares por año en niños grandes. En niños
pequeños el costo se reduce a la mitad. Los seguros privados, sin embargo, cubren los
tratamientos y el Seguro Social también. En el hospital Rebagliati hay una gran
población en tratamiento.

–Pero el tratamiento no está al alcance de las mayorías, ¿esto puede


variar a futuro?
–Los costos han ido bajando con el tiempo. Supongo que seguirán así. Sin embargo,
los que no tienen deficiencias de esa hormona tienen como alternativas
losmedicamentos que permiten la secreción de hormonas de crecimiento endógeno. El
problema ocurre con pacientes que sí tienen deficiencias de la hormona. Eso es ya una
enfermedad y requiere tratamiento. Pero la hormona, por si acaso, no es solo para
hacer crecer al niño. Tiene efectos positivos en el metabolismo. No solo la talla es lo
que importa.

–¿En cuánto tiempo se ven los efectos?


–El tratamiento es con inyecciones diarias. Y la evaluación del proceso se efectúa cada
tres meses. Sin embargo, por seguridad se le cita al niño cada mes, para descartar
problemas colaterales. Pero, generalmente, los niños lo toleran muy bien. Incluso al
propio niño se le enseña a usar sus inyectores de hormona de crecimiento. Parecen de
juguete. La aguja se cubre, no la ve, tiene otra apariencia y colores diversos. El mismo
niño puede graduar la dosis necesaria. Entre el segundo y tercer mes ya se ven los
resultados.

–¿Hasta qué edad un niño puede aplicarse la hormona?


–Hasta la llamada edad de los huesos. Cuando los huesos se cierran ya no hay
posibilidad de efecto de la hormona. En las niñas ello ocurre alrededor de los quince
años; en los niños sucede entre los dieciséis o diecisiete.

–¿Existe algún tipo de estadística de niños peruanos que requieran la


hormona?
–En el hospital Rebagliati detectamos que un 20% de los niños evaluados la
necesitaban.
–Pero hay casos de niños que son bajos a cierta edad y de adultos
tienen una talla normal o alta…
–A esos niños se les llama maduradores lentos. En la vida intrauterina la velocidad de
creciminto es muy alta. Después se desacelera el crecimiento en los primeros años de
vida. Luego viene el estirón puberal (en la pubertad). En los varones es entre los once y
doce años; en las niñas entre los diez y once. Y su crecimiento total es hasta los
dieciocho años en los hombres y dieciséis en las mujeres. Hay chicos que a los catorce
o quince años siguen bajos, no tienen cambios físicos puberales y eso preocupa a los
padres. Pero tiempo después uno los ve y son altos. Esos maduradores lentos crecen,
justamente, lentamente. Pero crecen hasta los 21 años. Otros son maduradores
rápidos. A los nueve años son muy altos. Sin embargo, corren el riesgo de estancar su
crecimiento años después. Suele ocurrir.

–Los peruanos somos bajos, ¿eso depende también de algún tema


étnico?
–Antiguamente se pensaba eso. Decían que los asiáticos eran bajos, pero ahora hay
asiáticos muy altos. Es por la hormona de crecimiento, pero también por el medio
ambiente. Es más adecuado, hay mejor nutrición, más ejercicio, mejor calidad de vida.
Eso influye mucho. Pero hay un tema relacionado al Perú que preocupa: entre 1990 y
el 2000, el peruano descendió un centímetro en su talla. Es por el medio ambiente del
que hablo. En contraparte, el poblador chileno subió un centímetro en esa misma
década.