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Instituto de Formación Docente

“José P. Varela”
Rosario – Colonia – Uruguay
Carrera de Magisterio

La escuela como escenario de socialización y


creador de subjetividad

Segunda Prueba Parcial Integrada

Psicología Evolutiva I & Sociología I

Prof. Lilián Sabalsagaray y Eliana Uzuca

Por:

Tamara Pino

Valentina Rojas

Freddy Torres

-18 de octubre de 2017-


I

Contenido

Contenido .......................................................................................................... I

Introducción ...................................................................................................... 1

Marco teórico de psicología ........................................................................... 2

Afecto, emoción, sentimiento y cognición ................................................ 5

¿En qué se relaciona esto con la escuela? ................................................. 5

Salud emocional y la escuela ........................................................................ 7

Autoconcepto ............................................................................................ 7

Autoestima ................................................................................................ 8

Autocontrol ................................................................................................ 8

Sistema de atribuciones .......................................................................... 9

Tolerancia a la frustración ...................................................................... 9

Vínculos afectivos .................................................................................. 10

Empatía ................................................................................................... 10

Asertividad .............................................................................................. 10

Habilidades sociales .............................................................................. 11

Marco teórico sociología ............................................................................... 12

Peter L. Berger ........................................................................................... 12

Thomas Luckmann .................................................................................... 12

Proceso de socialización. ............................................................................. 13

Del proceso socializador y la escuela ........................................................ 15

Conclusión general ........................................................................................ 19


II

Reflexiones de los autores ........................................................................... 20

Referencias ..................................................................................................... 22
1

Introducción
En el siguiente trabajo se intentan explicar algunas de las funciones
que tienen a la escuela como soporte y que están implicadas en el desarrollo
humano de los niños1 que asisten a ellas: la socialización y la construcción de la
subjetividad. Se intenta exponer, con la mayor rigurosidad posible, destacando los
distintos semblantes de autores tanto en materia psicológica como sociológica.
Estos aspectos que ponemos bajo nuestra lupa son arbitrarios y son algunos entre
los tantos recortes posibles de este vasto tema. Nuestra intención es dar una visión
amplia y heterogénea del tema y no detenernos en particularidades por las
complejidades propias que el tópico elegido reviste. Hemos intentado enfocar el
tema desde los autores con los que trabajamos a lo largo de los cursos de primer
año de Psicología Evolutiva I y de Sociología I de la carrera de magisterio pero,
hemos sumado algunos otros que creemos que aportan mucho al tema desde su
perspectiva. Este trabajo investigativo tiene además el propósito de servir como
sustento teórico y herramienta para lograr un desempeño profesional el rol de
educador.

1
Se utiliza el género masculino en términos genéricos en la extensión de todo el informe y no
se hace distinción de sexo sin ánimo de exclusión alguno a efectos de facilitar la lectura.
2

Marco teórico de psicología


Es relevante y pertinente revisar algunos de los conceptos para
comprender el enfoque del que se aborda el tópico elegido. Desde el área
psicológica se trabaja la escuela como escenario de construcción de subjetividad en
el niño.

Por proceso de subjetivación entendemos una dinámica particular,


donde el infante a la vez que se constituye como diferencia (por
el singular modo en que cada sujeto atraviesa las diferentes fases
libidinales), se integra en la cultura a la que pertenece (adecuándose
a los modos y contenidos de regulación social que le permitirán
una activa socialización). La cultura, en este punto, es comprendida
de manera amplia, como bien simbólico cuya existencia se debe a
que es compartida colectivamente. (Santos, Saragossi, Pizzo, Clerici,
& Krauth, 2006).

En el lenguaje de Freud, se conocen por “tópicas” las clasificaciones


estructurales que describen el aparato psíquico en diversas instancias o sistemas.
Freud propuso dos: hasta 1923, consideraba que el psiquismo se dividía en
consciente / preconsciente / inconsciente; pero en El yo y el ello, publicado en 1923,
mantiene que las divisiones básicas se establecen entre el Yo, el Superyó y el Ello.

En Más allá del principio del placer (1992, pág. 9), Freud se cuestiona
la idea de que el principio del placer sea la instancia rectora del curso de los
procesos anímicos: “Si así fuera, la abrumadora mayoría de nuestros procesos
anímicos tendría que ir acompañada de placer o llevar a él; y la experiencia
más universal refuta enérgicamente esta conclusión.”

La experiencia escolar de los niños está dominada por el principio de


integración, estos niños se apropian de las reglas puestas por los maestros y otros
niños por medio de la “autoridad natural”. Los niños son participantes activos de sus
procesos de socialización en el grado en que comienzan a sentir una tensión entre
el niño y el alumno que coexisten dentro de él, entre dos modelos que no coinciden
exactamente, lo que les permite desprenderse del poder del maestro y del control
social. No obstante la escuela es un espacio competitivo conformado por éxitos y
3

fracasos, de participaciones individuales y colectivas que refuerzan también la


subjetivación del niño. (En la escuela)

Los estudios de Piaget y Vigotsky se han usado en la creación de


modelos referentes en la psicología de la educación por explicar cómo se
desarrollan los procesos cognoscitivos en los niños. Estos modelos referentes son
aplicados en mayor o en menor medida con adaptaciones en los planes de estudios
de los educandos a lo largo de todo su ciclo escolar. En la actualidad es imposible
negar que existe una interacción entre la inteligencia y la afectividad pero, la
aseveración de que la inteligencia y la afectividad son indisociable puede tener dos
significados muy diferentes según Piaget:

En un primer sentido puede querer decirse que la afectividad


interviene en las operaciones de la inteligencia, que las estimula o las
perturba, que es causa de aceleraciones o de retrasos en el desarrollo
intelectual, pero que no podría modificar las estructuras de la
inteligencia como tales. En un segundo sentido, por el contrario, se
puede querer decir, que la afectividad interviene en las estructuras
mismas de la inteligencia, que es fuente de conocimientos y de
operaciones cognitivas originales. (Piaget, 2005, pág. 17)

¿Cómo participa la escuela en el proceso socialización y de la


formación de la subjetividad en los niños?

Los objetivos de la escuela, desde un punto de vista pedagógico, están


ajustados en dar respuesta a las necesidades de los niños. Estas instituciones
educativas se focalizan en atender las necesidades como alimentación, higiene y
vestido (básicas); también en atender las necesidades cognitivas de a través de
procesos enseñanza donde los niños tengan la oportunidad de experimentar en un
entorno seguro pero también agradable; las necesidades sociales del juego, la
comunicación etc., donde los niños amplían su círculo de relaciones y establecen
vínculos con otros adultos y con sus pares, y las necesidades afectivas de
seguridad, apego, autoestima estableciendo vínculos que les posibiliten crecer
seguros (Perpiñán, 2013, pág. 24).
4

En la relación educativa que se sostiene entre las partes educando y


educador según Gasalla (2001, pág. 17), se produce una intervención intencional y
sistémica en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en función de un objeto de
conocimiento, conforme de la relación didáctica y del entorno particular que es la
escuela. El hecho educativo es entonces un acontecer donde se produce un
encuentro en que las partes interdependientes se transforman y se desarrollan. Es
decir, que es una relación sustentada en vínculos humanos en la que el aprendizaje
se da en ambas partes vinculadas aunque, la posición del aprendiz no es igual a la
del enseñante, ya que estos tienen roles diferenciados dentro de esta relación
educativa.
5

Afecto, emoción, sentimiento y cognición


Existen diferencias entre afecto, emoción y sentimiento aunque la
mayor parte de las veces sean términos utilizados como sinónimos. Para diferenciar
estos conceptos se apuntan algunos contrastes. “Afecto” se define según el
Diccionario de Psicoanálisis (Laplanche & Pontalis, 2004, pág. 11):

=AL:Affekt. —Ing.:affect. —It.:affetto. —Por.:afeto.

Palabra tomada por el psicoanálisis de la terminología psicológica


alemana y que designa todo estado afectivo, penoso o agradable,
vago o preciso, ya se presente en forma de una descarga
masiva, ya como una tonalidad general. Según Freud, toda
pulsión se manifiesta en los dos registros del afecto y de la
representación. El afecto es la expresión cualitativa de la cantidad de
energía pulsional y de sus variaciones.

Usualmente se emplea el vocablo “emoción” para indicar una alteración


corpórea que acompaña el estado afectivo. Y lo que sensación consciente enlazada
a estos procesos es lo que llamamos “sentimiento” (Amorín , s, & Schubert, 2003,
pág. 67).

¿En qué se relaciona esto con la escuela?

Las emociones del niño son procesos que se van complejizando y


estructurando de forma tal que innatamente va buscando pautas de repetición con
coherencia para reconocer su entorno y esperar de este determinadas
características identificables ligadas a sus estados afectivos. Esta afectividad es la
base de toda subjetividad y encima de ella convergen múltiples cruces derivados
del contexto que a la postre irá deviniendo en cultura. “El niño se ve obligado así a
emprender vía de la simbolización, quedando inaugurada la conexión indisoluble
entre afectividad y cognición.” (Amorín , s, & Schubert, 2003, pág. 65)

Las necesidades afectivas conforman una realidad muy significativa en


los niños. Ellos necesitan sentirse valorados, aceptados, queridos para construir su
autoconcepto y su autoestima. Por esto es básico que en las escuelas se incentive
el desarrollo de la salud emocional. El proceso educativo se sustenta en la
interacción entre sujetos. Estas interacciones están signadas por las emociones que
6

llenan los días en la escuela .Están presentes tanto en niños como en adultos y se
manifiestan en las interacciones diarias entre los involucrados en la relación
educativa. La escuela es el escenario en que los niños experimentan sus emociones
y relación con los demás, es el lugar ideal para modelar los componentes de su
salud emocional. El rol del educador es trascendente ya que pasa mucho tiempo
con los niños, estableciendo vínculos afectivos estables con ellos, sirviendo al
apego como instrumento para el desarrollo (Perpiñán, 2013, pág. 24).

Todos los niños en contexto de aprendizaje establecen vínculos con su


educador y a través de este con los contenidos. En esta relación de transferencia2
puede ser positiva o negativa. El educando deposita en el maestro su fantasía de un
saber total. Esta posición de saberlo todo del maestro es insostenible ya que este
posee las mismas limitaciones estructurales ante la complejidad de aprehender “la
verdad” en su totalidad.

Por tanto el docente, por sus propias limitaciones, debe dar lugar a la
construcción en común valorizando aporte e intervenciones sin coaccionar u opacar
sus manifestaciones (Gasalla, 2001, pág. 143)

Los diferentes programas educativos, en mayor o menor medida,


contemplan contenidos en los que se hace énfasis en el desarrollo de las
competencias ligadas al conocimiento y procedimiento, pero también con
competencias relacionadas a las actitudes, comportamientos y valores que
favorecen el desarrollo socioemocional. Se espera de las personas que se
comporten según patrones homogéneos de conducta ante los diferentes escenarios
de la vida cotidiana. Estos patrones de conducta están relacionados con la manera
de comprender e interpretar lo que llamamos realidad. No hay que olvidar que la
escuela es un importante elemento de protección para aquellos niños que viven en
contextos socioemocionales desfavorables. Es en la escuela donde encontrarán un
mayor soporte afectivo que le proporcione estabilidad y por tanto un desarrollo más
equilibrado. Cuando la escuela contribuye al desarrollo de una capacidad crítica en
la subjetividad de estos niños, está contribuyendo en la formación de un factor de

2
Freud explica los distintos tipos de transferencias. Para ampliar ver (Freud & Strachey, Obras
Completas Sigmund Freud - Vol 16, 1992, págs. 392-407)
7

protección importante para los niños ante los medios de comunicación e


información, presión social, u otros (Perpiñán, 2013).

Salud emocional y la escuela

Para que los niños tengan la posibilidad de gozar de buena salud


emocional la estructura que conforma su personalidad debe agrupar algunos
componentes. Estos componentes, presentes más o menos saludables en los niños,
establecen un esquema básico desde el que maniobran. Estas estructuras le
permiten percibir y descifrar los sucesos de su vida y determinar una respuesta
concreta ante estos acontecimientos (Perpiñán, 2013, pág. 20).

Se distinguen dos tipos de componentes. Los componentes personales


que facilitan la comprensión y el control de uno mismo; ellos son el autoconcepto, la
autoestima, el autocontrol, la localización del control, la automotivación, el sistema
de atribuciones y la tolerancia a la frustración (Perpiñán, 2013, pág. 27). Además,
existen en la salud emocional componentes relacionales. Estos componentes son el
vínculo afectivo, la empatía, la asertividad y las habilidades sociales (Perpiñán,
2013, pág. 70). Se detallan los componentes los personales y además, se agregan
estrategias sugeridas para trabajar en el escenario escolar por los autores citados.

Autoconcepto
Los educadores, en ocasiones, emiten muchos juicios sobre los niños
que implican su forma de ser, actuar o comportarse; o directamente sobre sus
trabajos o conductas; o puede emplearlo para realizar comparaciones con otros
niños. Estos juicios de valor no son inocuos, inciden en forma directa en el
autoconcepto que el niño tiene sobre sí mismo y sobre la opinión de los demás
sobre él. El niño puede recibir una información teñida sobre sí mismo que su
educador magnifica y como todavía no es capaz de interpretar puede construirse un
autoconcepto equivocado sobre sí mismo (Gold, 2017). Para esto se recomienda a
los educadores ser consciente de la relación con cada uno de sus alumnos, fijarse
en las potencialidades más que en los aspectos negativos, mostrar a los niños las
cualidades de los demás, plantear juegos de identidad y sobre todo cuidar los
comentarios de pasillo (Perpiñán, 2013, pág. 29).
8

Autoestima
La autoestima es la valoración positiva o negativa que cada uno hace
de sí mismo. Se diferencia del autoconcepto en que incluye una valoración. Ya no
se trata de cómo soy sino de me agrada cómo soy. El poseer una autoestima
positiva significa que la persona acepta sus debilidades y puede considerarse capaz
de enfrentarlas y tratar de modificarlas o por lo menos asumirlas. Para trabajar
desde la escuela sobre autoestima los educadores deberían: ofrecer modelos de
autoestima positiva, hacer énfasis en las cualidades positivas por encima de los
defectos, plantear situaciones educativas de aprendizaje adaptadas a las edades y
características del grupo para asegurar el éxito en la ejecución de las tareas, brindar
posibilidades de expresión, mostrarle que algunos comportamientos son
inadecuados y corregirlos y transmitirle confianza respecto a sus posibilidades, crear
vínculos afectivos significativos (Perpiñán, 2013, pág. 35).

Autocontrol
“El autocontrol es la capacidad de anticipar las consecuencias de las
acciones propias y ajenas” según Perpiñán (2013, pág. 38). Esto implica tener un
autoconocimiento de los estados emocionales propios para poder reaccionar de
determinada forma ante las muchas formas posibles. El niño a medida que
experimenta construye su autocontrol y va logrando ser capaz de inhibir o dar
diferente tonalidad algunos comportamientos para adecuarse al contexto y la
situación inmediata. Para llegar a esto el niño interactúa con el medio social que le
ofrece varias alternativas con consecuencias distintas cada una de ellas. Este
aprendizaje implica una serie de procesos cognitivos como la auto-observación del
comportamiento propio, generar posibles respuestas, prever consecuencias, toma
de decisiones. Estos procesos se dan en lapsos de tiempo muy cortos en los que
apenas somos conscientes de ello.

Fomentar la auto-observación, evaluar el comportamiento de los niños


evitando juicios de valor y haciendo referencia a los comportamientos correctos,
plantear problemas para obtener respuestas alternativas, ofrecerles la oportunidad
para corregir una conducta inapropiadas, contener episodios de descontrol
emocional son algunos de los puntos en los que puede trabajar el educador con la
clase.
9

Sistema de atribuciones
El sistema de atribuciones es necesario para interpretar los sucesos,
explicar los por qué, y comprender los acontecimientos. Nos ofrece seguridad para
tomar acciones de acuerdo a nuestras percepciones. Estas atribuciones aunque
sean erróneas responden a nuestras necesidades y justifican nuestro
comportamiento. Un niño puede explicarse a sí mismo cuando no puede integrarse
a un juego y puede coincidir con la razón verdadera o no, pero al niño le sirve para
regular su comportamiento y saber que debe decir o hacer.

Para lograr un sistema de atribuciones positivo es necesario que los


maestros revisen su propio sistema de atribuciones ya que este se filtra en las
acciones, se debe hacer una revisión de las creencias irracionales y desterrarlas, no
usar frases hechas que sean reiterativas, proponer juegos de simbolización y sobre
todo practicar el pensamiento positivo (Perpiñán, 2013)

Tolerancia a la frustración
La frustración es una emoción negativa que desencadena el fracaso en
el logro de un objetivo. La tolerancia a la frustración es la capacidad que tiene la
persona para aceptar el fracaso de una forma saludable desde el punto de vista
emocional. El extremo más intenso de esta tolerancia es lo que conocemos como
resiliencia3, que es la capacidad del hombre para sobreponerse a situaciones de
gran adversidad. Esta capacidad es necesaria para relacionarse con los demás; el
que el niño pueda ser capaz de demorar la gratificación y tolerar la frustración
permite que el niño no se invadido por emociones negativas que le impidan ver
desde el punto de vista de los demás (Gold, 2017). Los niños que dominan estas
emociones negativas aceptan mejor la incomodidad, adaptándose mejor a
situaciones diversas en diferentes ámbitos de aprendizaje como campamentos de
verano o excursiones.

Esto puede lograse trabajando en el aula proponiendo actividades


donde los niños deban esperar su turno y respetar el turno de los demás, en las que
compartan materiales, en las que tengan que hacer un manejo del tiempo de trabajo

3
“La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir
proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida
difíciles y de traumas a veces graves” según Manciaux, et al. (2001) citado Vera Poseck, Carbelo
Baquero, & Vecina Jiménez (2006, pág. 43)
10

y de descanso, de trabajo en grupo y por sectores en el aula donde el niño asume


normas establecidas que debe respetar aunque no siempre sean de su agrado
(Perpiñán, 2013, pág. 66). Estas son algunas estrategias para desarrollar esta
capacidad.

Vínculos afectivos
Los niños tiene gran capacidad para vincularse con otras personas,
tanto niños como adultos, que pertenecen a sus entornos. A través de estos
vínculos afectivos los niños buscan protección en los adultos y estos tienden a
brindársela (Perpiñán, 2013, pág. 72). Los educadores son conscientes de que el
vínculo afectivo con algunos niños es casi espontáneo, sin embargo, hay otros con
los que es más difícil establecer este vínculo. No obstante, son todos los niños los
que necesitan este afecto y es en el segundo caso donde los educadores deben
estar atentos para garantizar este vínculo afectivo. Este vínculo es importante ya
que el maestro es el nexo entre el niño y la escuela. Es entonces crucial que el
educador y el niño disfruten de este contacto en el aula.

Empatía
Es la capacidad de vivenciar estados emocionales de otras personas,
comprender lo que les pasa y compartir sus sentimientos. Esta capacidad es
necesaria para entablar relaciones interpersonales de calidad. Es además, la
capacidad que nos permite ser solidarios con las demás personas. Trabajar en el
aula en asambleas donde puedan narrar sus experiencias y escuchar otras muy
diversas, con cuentos en los que los niños se identifican con diferentes personajes,
ofrecer modelos concretos de empatía y considerar las diferencias como una fuente
de riqueza son algunos de estrategias que los educadores pueden llevar adelante
para desarrollar esta capacidad en los niños (Perpiñán, 2013).

Asertividad
Es la capacidad de expresar libremente lo que sentimos y pensamos
de maneras socialmente aceptadas. Hay personas que se sienten intimidadas y
tienden a comportarse como otras personas desean. Esto les genera conflictos
internos y su autoestima se afecta negativamente (Gold, 2017). Los conflictos entre
los niños son oportunidades para modelar el estilo de la comunicación asertiva. El
maestro que muchas veces es el mediador debe guiar a sus alumnos hacia
11

respuestas asertivas en las que expresen sus emociones, cuidando el clima de esta
comunicación; las actividades donde deban tomar decisiones colectivas es otra
oportunidad para que los niños se expresen y guiarlos a comunicación asertiva. El
maestro si se muestra tal como es, los niños tenderán a imitar este comportamiento.
Estimular a los niños más inhibidos e inseguros a participar y ofrecer posibilidades
de expresarse. Son estas algunas estrategias posibles para lograr una
comunicación asertiva (Perpiñán, 2013, pág. 88).

Habilidades sociales
Son un conjunto de recursos de los que dispone la persona para lograr
interacciones exitosas con los demás, adaptándose a los requerimientos del
contexto. Estas habilidades sociales facilitan la relaciones con los demás. Una
persona con estas habilidades desarrolladas puede mantener contactos gratificantes
con personas que le rodean evitando el aislamiento. La empatía y la asertividad
pueden considerarse componente de estas habilidades sociales. Usando estrategias
de trabajo en el aula tales como el trabajo cooperativo, cuidando que intervengan
todos los niños, juegos de rol y establecer una serie de hábitos de cortesía como
saludar y dar las gracias se puede lograr el desarrollo de habilidades tan esenciales
en la vida (Perpiñán, 2013, pág. 92).
12

Marco teórico sociología

Peter L. Berger

Sociólogo austriaco, nacionalizado estadounidense, Peter L.


Berger obtuvo un doctorado en Ciencias Sociales por la New School, completando
su formación en Arte y Teología. Berger ha sido profesor en varios centros, como la
Universidad de Carolina del Norte, Rutgers o la Universidad de Boston.
Berger es conocido por su trabajo dentro del campo de la sociología, en el que ha
destacado por su investigación de la sociología del conocimiento y la religión,
además de por su contribución a la teoría social en general. De entre su obra habría
que destacar La construcción social de la realidad, considerada como una de las
obras fundamentales para el desarrollo de la sociología en el siglo XX.

Thomas Luckmann

Nació el 14 de octubre 1927. Es un sociólogo alemán de origen


esloveno. Sus campos de investigación principales son la sociología de la
comunicación, sociología del conocimiento, sociología de la religión, y filosofía de la
ciencia. Su padre era austriaco un industrial del norte, mientras que su madre era
una eslovena de Ljubljana. Por la rama materna, él fue primo del poeta esloveno
Božo Vodušek. Creció en un ambiente bilingüe. En la familia, hablaron ambos la
lengua eslovena y la lengua alemana, y frecuentaron escuelas eslovenas en
Jesenice hasta 1941, y entonces alemanas. Después de Segunda Guerra Mundial,
la familia emigró a Austria. Luckmann estudió sociología en la Universidad de Viena
y la Universidad de Innsbruck. Se trasladó después a los Estados Unidos, en donde
estudió en la Nueva Escuela para la investigación social en Nueva York. Trabajó
como profesor de sociología en la Universidad de Konstanz en Alemania. Desde
1994 fue profesor emérito. Murió el 10 de mayo de 2016 con 88 años de edad.
13

Proceso de socialización.

De acuerdo al tema elegido a continuación procederemos a ver este


tema desde una mirada sociológica, partiendo de cómo los alumnos establecen el
proceso de socialización tanto con los pares dentro del centro educativo, como con
sus respectivos docentes.

Cada ser humano nace único e irrepetible dentro de una sociedad


determinada. A diferencia de otras especies, cuya conducta está determinada por
mecanismos biológicos, los seres humanos basan su supervivencia en los cuidados
proporcionados por otras personas y en el aprendizaje de la cultura de la sociedad
en que van a vivir inmersos.

Indefenso al nacer, el ser humano depende de otros para su desarrollo


y el aprendizaje de todo lo necesario para sobrevivir. Trae consigo un bagaje
genético que combina con lo que la sociedad ya es. El nacimiento marca el
comienzo del proceso de socialización del individuo.

La socialización para Puga y otros (1999, pág. 116) es “el proceso de


internalización de las conductas, las normas y valores que rigen en una sociedad, es
la forma paulatina en que el hombre, desde sus primeros años, se familiariza con
una serie de comportamientos y principios, que, al hacerlos suyos -al internalizarlos-
, le permiten el acceso a la vida social”.

Macionis y Plummer la definen como “el conjunto de experiencias que


tienen lugar a lo largo de la vida de un individuo y que le permiten desarrollar su
potencial humano y aprender las pautas culturales de la sociedad en que va a vivir”.

Para Carlos Cullen, “la socialización consiste, precisamente, en


aprender a vivir con otros, y este saber es enseñado por los llamados agentes
socializadores: familia, grupos de pares, instituciones educativas y medios masivos
de comunicación”.

Un niño que no convive con otros seres y no ve cómo reaccionan ante


diversos estímulos y cómo utilizan sus habilidades, no aprenderá a ser uno de ellos.

El proceso de socialización es un proceso continuo y permanente que


dura toda la vida.
14

Existen determinados agentes socializadores, que son quienes


contribuyen al proceso de socialización del individuo, el primero en presentarse es la
familia, luego los centros educativos, prosiguiendo por los grupos de pares o iguales
y los medios de comunicación.

Nuestro trabajo está centrado en niños en edad escolar. Por eso, se


debe tener en cuenta que es una socialización secundaria por la que están
pasando, si vemos el punto de vista de Berger y Luckmann. Esta socialización
secundaria es la generadora de submundos que se dan por medio de instituciones
sociales tales como la escuela, grupos de pares, trabajo y medio de comunicación
entre otros.

Aquí el sujeto, ya con una socialización primaria en la familia, lleva a


cabo el proceso de objetivación y subjetivación en otros ámbitos que no son el
familiar, como es la escuela la cual va a desempeñar un rol muy importante porque
es quien le va a enseñar valores y normas los cuales se van a complementar con
los enseñados por la familia en la socialización primaria. Es muy importante que la
escuela y la familia actúen en conjunto, ya que un niño que reciba un mensaje en su
casa y otro en la escuela tendrá un gran conflicto, trayéndole inseguridad y
confusión. (Facultad de Derecho, 2013)

Debe aprender que la escuela es un ámbito más formal que su casa,


debe aprender adecuarse, comprender que los demás niños son diferentes a él en
cuanto a costumbres y necesidades, pero que pueden aprender muchas cosas uno
del otro. También habrán instancias de pleitos, pero serán buenas oportunidades
donde el niño aprenda a resolverlo desde el dialogo, la comprensión y la empatía, y
allí es donde el rol docente va a tener gran importancia orientando el conflicto hacia
una solución (Firgermann, 2015)
15

Del proceso socializador y la escuela

En este informe se centra el proceso de socialización con la influencia


del agente socializador “los centros educativos” (escuelas), aquí es donde el niño
adoptara sus primeras herramientas para la construcción de su identidad.

En los centros educativos, los niños, adolescentes y adultos entran en


contacto con personas de diferente origen social, por esta razón, los centros
educativos ensanchan “la mirada” hasta ahora reducida al ámbito familiar.

No sólo se transmiten conocimientos sino también valores y normas de


comportamiento. En ellos los niños aprenden a ser evaluados según parámetros
impersonales, al contrario de lo que ocurre en el seno de la familia, son evaluados
según lo que hacen y no según quiénes son.

Es el primer entorno social donde tienen que actuar según reglas


formales y rígidas. (Macionis & Plummer, 1999) (Suárez, Escoto, & Goncalvez,
2006). Cuando el niño ingresa a la escuela, comienza un proceso en el cual
aquellos niños deben integrarse, el escolar se sitúa en el seno de una experiencia
social, en donde comenzara a relacionarse con sus pares (compañeros) y a su vez
con docentes.

Los escolares quieren ser lo que se espera de ellos. Es aquí donde los
niños comienzan a crear su propia imagen, su identidad, lo que quieren ser. Los
alumnos ven al maestro como un “todopoderoso”, en la vinculación que existe entre
el escolar y el maestro, se manifiesta con más claridad la aspiración de una fuerte
unidad. La relación entre maestro-alumno se construye sobre la búsqueda de cierto
reconocimiento por el maestro.

“El maestro nos conoce”. Frente al maestro, los alumnos se sienten


transparentes, tienen la impresión de que el maestro ve a través de ellos, “la
maestra conoce el carácter de los niños, si trabajan o no, si son voluntariosos o no”.

En relación a las calificaciones en el aula por parte del maestro hacia el


alumno, también crea cierta identidad, puesto que mediante una nota se califica al
alumno dependiendo de su comportamiento y rendimiento en relación a cómo
trabaja en clase, se desprende el conocido “buen alumno” y “mal alumno”, con
16

determinadas características, como aquel que presta atención en clase, realiza los
trabajos correctamente, es respetuoso tanto con sus pares como con el docente,
entre otras características que lo definen como buen alumno. Pero por otra parte, se
encuentran aquellas características que definen al “mal alumno”, como aquel que
distorsiona de cierta manera la clase, no atiende las propuestas del docente, genera
conflictos con sus pares, entre otras.

Dentro de los centros educativos los niños generan un grupo de


amigos, allí comienzan sus primeras amistades. La experiencia entonces dentro de
la escuela no es solo escolar.

Por otra parte, una cuestión muy común en esta etapa de la escuela y
que determina mucho el comportamiento de la construcción de identidad dentro de
la escuela es la autoestima del niño.

La autoestima es un elemento básico en la formación personal de los


niños. De su grado de autoestima dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las
buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de
la felicidad.

Cuando un niño adquiere una buena autoestima se siente competente,


seguro, y valioso. Entiende que es importante aprender, y no se siente disminuido
cuando necesita de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se
relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una
baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni en las de los demás.

Se sentirá inferior frente a otras personas y, por lo tanto, se comportará


de una forma más tímida, más crítica y con escasa creatividad, lo que en algunos
casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus
compañeros y familiares, es decir de sus elementos socializadores.

El niño que posea una buena autoestima se sentirá confiado y


preparado para establecer relaciones sociales con sus pares y demás, aquel que no
posea buena autoestima se aislara y no confiara en sus pares como para establecer
un buen proceso de socialización con ellos.
17

Otro aspecto para analizar en nuestro trabajo es la escuela, vista


desde tres paradigmas diferentes.

En primer lugar está el paradigma de positivismo, su objetivo es


estudiar en conocimiento científico y sus procedimientos. El positivismo busca la
respuesta o explicaciones a los fenómenos a través del método científico. Por esto
la razón es considerada como la única fuente de conocimiento y explicación de la
realidad.

Lo que hace este paradigma es forjar a un individuo a no opinar si es


que su conocimiento no es de pertenencia científica. Esto se da a que el aprendizaje
mayormente es de una relación desde el maestro que tiene la razón al alumno.

A través de este paradigma no se le va a dar importancia a la


capacidad que tiene el niño y su nivel de desarrollo. En la actualidad podemos
encontrar rasgos de positivismo, por ejemplo que el maestro se debe regirse al
programa y olvidarse de otros factores que rodeen al alumno. El trabajo que se
ejerce en el aula como si fuese una receta a seguir, sin permitir que el alumno
agregue alguna forma innovadora de hacer las cosas. (Hernandez, 2013)

En segundo lugar tenemos al paradigma interpretativo, a diferencia del


paradigma positivista, el interés de este es revelar el significado de las acciones
humanas y de la vida social en general, por medio de la subjetividad del ser
humano, sus situaciones, creencias, motivaciones e intenciones que los guían a
actuar. Este paradigma es reconocido por sus indiscutibles valores, como lo son sus
distintas formas de pensar de sus lógicas diferencias. Pone como centro de análisis
de la investigación social a las investigaciones educativas, al sujeto, su mundo y su
subjetividad.

Dentro de las aulas podemos percibir cuando hay comunicación entre


los sujetos lo cual hace que haya un importante relativismo y flexibilidad educativa.

Y como último paradigma tenemos al paradigma crítico donde busca


una alternativa al positivismo e interpretativo. Este paradigma induce a la crítica
reflexiva en los diferentes procesos de conocimiento como construcción social y de
igual forma, en este paradigma induce a la crítica teniendo en cuenta la
transformación de la realidad basándose en la práctica y el sentido.
18

En el proceso educativo el docente investigador analizara el


conocimiento científico de sus alumnos para así transformar una realidad que bien
sea social o humana.
19

Conclusión general

El rol del maestro es contribuir a la educación integral de los niños y

que estos desarrollen competencias y habilidades además de que construyan su

propio conocimiento. Hemos descrito (con un espíritu de propuesta más que

descriptivo) en manera sucinta la incidencia que pueden tener los maestros en la

estructuración de los componentes de la salud emocional de los niños. Estos

componentes atraviesan transversalmente los campos de la subjetividad y la

socialización del el niño. Es complejo dilucidar en que magnitud participa cada uno

de estos componentes en los procesos de socialización y creación de la subjetividad

de los niños pero, podemos asegurar que es de profunda importancia que se trabaje

sobre su desarrollo. Es la escuela la articuladora pedagógica en la que recae la

responsabilidad de incidir positivamente, a través de los maestros, en los niños de

hoy para que tengan un mejor mañana.


20

Reflexiones de los autores

Particularmente puedo concluir que la escuela como centro de


recreación y aprendizaje para los niños es sumamente importante e influyente para
el desarrollo psicológico del niño y que además, contribuye de una forma muy
importante al proceso de socialización de aquellos alumnos. La escuela en muchas
ocasiones es su primer mundo fuera de la vida que llevan en sus hogares, abren su
panorama en relación a socializarse con otros, esos otros son sus pares y docentes.
Además, comienzan a crear su identidad, a construirla. Nosotros como docentes,
debemos de estimular el desarrollo psicológico y social de aquellos pequeños. Por
lo tanto, puedo decir que la escuela y el rol docente es sumamente significativo en
los niños además de transmitir conocimientos, el apoyar y contribuir en la creación
de identidad. Puesto que de una u otra manera, ellos pasan gran parte de su tiempo
junto a nosotros los docentes, y allí en los centros educativos establecen su perfil,
su personalidad, su identidad.

Tamara Pino
Octubre de 2017

Como conclusión personal del trabajo realizado con mis compañeros,


he notado que el rol del maestro es algo esencial en la etapa en que el niño está en
pleno crecimiento, especialmente en referencia al campo de subjetividad y
socialización, ámbitos de suma importancia para el escolar. Si bien la socialización
se da a lo largo de todo el proceso de vida, en edad escolar es cuando el niño se
separa por más tiempo de su familia lo cual es positivo y necesario para su
desarrollo como persona, aquí se comienza a relacionar y formar lazos que incluyen
individuos encontrados fuera del seno familiar. Lazos que pueden perdurar y se
busca que perduren la mayor cantidad de tiempo posible, llegando incluso a durar
para toda la vida del sujeto. Además la escuela le brindara al niño las herramientas
necesarias para que se convierta en un futuro buen ciudadano.

Valentina Rojas
Octubre de 2017.
21

La realización de este trabajo me ha hecho que vuelva sobre mis


pensamientos acerca del papel que desempeña el docente y su incidencia en la
formación de subjetividad de los niños Además, durante el transcurso fui conociendo
aspectos interesantes de la subjetividad; que es algo dinámico y está en constante
formación (algo que ahora me parece obvio y natural). Es, sin duda, algo en lo que
los educadores deberían (ya desde la formación) detenerse a pensar y no tomarlo a
la ligera; es una responsabilidad muy grande para con los niños y para con la
sociedad toda. El compromiso debe ser de quienes educan a los niños, pero
también de quienes educan a estos formadores. Ser docente es una actividad de la
cual hay que ser consciente.

Freddy Torres
Octubre 2017.
22

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