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El gasto público y gasto social como inversión se traduce en la noción de la formación del

capital humano, considerado éste como el conjunto de los recursos cuantitativos y cualitativos
de un país; y, asimismo, como la capacidad potencial de esos individuos para la progresión y
beneficio óptimo de la sociedad en su conjunto.

Las formas que adquiere el financiamiento de las políticas sociales son principalmente dos:

a) Los equipamientos y servicios colectivos constituyen el medio más directo de


sostenerlas económicamente; ellos corresponden a una prestación más o menos
gratuita y a una utilización más o menos obligatoria, como es el caso de las escuelas,
los hospitales, los transportes, etc.
b) Las transferencias de riqueza social implican una modificación en la asignación general
de recursos determinada por el mercado; en algunos casos, significan una
redistribución de las ganancias del capital:
- Del ordenamiento del presupuesto y del sistema fiscal, a través del impuesto
progresivo a la venta, las exenciones fiscales, el salario familiar, etc.
- De los sistemas de seguro social, a través de tres técnicas principales: el pago de
los gastos ocasionados por ciertos daños como en el caso de los accidentes de
trabajo; las indemnizaciones por cese de la actividad productiva; y, finalmente, por
el pago de un complemento del ingreso como en el caso del aguinaldo y las
vacaciones pagas. Estas transferencias se caracterizan por un financiamiento
tripartito cuando el capital y el Estado completan el fondo constituido por las
cotizaciones de los beneficiarios durante su actividad productiva.

El financiamiento de las políticas sociales se regula por dos expresiones de racionalidad


económico-social que actúan conjugadamente para determinar las prioridades que se
adoptarán:

a) La primera forma de racionalidad es esencialmente monetaria, pues consiste en el


incremento de ingreso y de la capacidad de consumo del beneficiario; corresponde al
principio de la igualación de oportunidades vitales.
b) La segunda forma es principalmente social, pues modifica parcialmente los
mecanismos del mercado capitalista para facilitar la planificación de los recursos
humanos, tratando de satisfacer las necesidades vitales del beneficiario.

En la práctica, la mayoría de las medidas sociales implican un financiamiento que debe


combinar adecuadamente las dos formas mencionadas de racionalidad.