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Santiago 4: 11-12

Introducción:
Existen enfermedades ocultas, por ejemplo el cáncer, que va destruyendo el cuerpo, muchas
veces el ser humano no se da cuenta de que tiene cáncer, hasta cuando se manifiesta y ya no hay
nada que hacer. Hay personas aparentemente sanas, fuertes y en cuestión de meses muere,
producto de una enfermedad. De igual manera, existen enfermedades espirituales, que son
sigilosas, silenciosas, que va destruyendo el cuerpo, hablo del cuerpo espiritual, la iglesia, el
cuerpo de Cristo. Estas enfermedades espirituales son muchas, pero una de las más peligrosas y
dañinas, es la murmuración.
La murmuración es un pecado, detestado por Dios, como todo pecado. Sabemos que el pecado es
la infracción de la ley de Dios. 1 Juan 3:4

¿Qué es la murmuración? Diccionario RAE: f. Conversación en perjuicio de un ausente.


Un murmurador Alguien que habla en contra, en el griego: un traidor, difamador:-murmurador.

¿Qué es el chisme? Según Rae: 1. m. Noticia verdadera o falsa, o comentario con que
generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.

La murmuración es un pecado que va enfermando las partes del cuerpo de Cristo, a cada uno de
sus miembros. Cuando muchos de nosotros caemos en la murmuración, estamos pecando y por lo
tanto separándonos de Dios.

En Isaías 59:1-3 hablando al pueblo de Israel, Dios les dice que su iniquidad los ha apartado de El.
El problema de este pecado es que la mayoría de las veces, es difícil reconocerlo, cuando se
murmura de otro hermano, siempre se dice: “La verdad es que no lo digo para dañar al hermano o
hermana, pero como es cierto lo que digo, quiero comentarlo para que lo sepas, ya sabes, no
vayas a decir nada”.
De esta manera se propaga la murmuración o chisme, cayendo los que participan en el, en
condenación. Dios se entera y lleva registro de nuestros pecados, no reconocidos, no confesados y
por lo tanto no perdonados, porque no ha habido arrepentimiento.
La lengua es miembro en nuestro cuerpo que nos sirve para hablar, pero hay palabras que nos
pueden ayudar y otras que nos apartan de Dios y nos daña a nosotros mismos. Santiago 3:5-6,8-9.
Con ella oramos por nuestros hermanos y con ella murmuramos de nuestros hermanos. Con la
lengua decimos que amamos a nuestros hermanos y con la lengua hablamos mal de ellos.
Pero, ¿En el murmurador habrá amor por su hermano? 1 Juan 3:10-11, 15

En romanos nos habla de aquellos que no quieren tomar en cuenta A Dios, y que practican (entre
otras muchas) la murmuración, la detracción y la injuria, dice que son dignos de muerte. Romano 1:
28-32.
Dios siempre ha detestado el chisme o la murmuración, lo vemos como una ley en el antiguo
testamento Levítico 19:16. Cuando uno tiene algo contra un hermano, la biblia nos enseña lo que
debería hacer. Mateo 18:15-17.
Nuestro deber es hablar con el hermano directamente, Dios nos manda que nos amonestemos
unos a otros con bondad y conocimiento. Romanos 15:14

Hermanos, la hipocresía es un pecado desagradable para Dios y para nosotros mismos, a la


mayoría de nosotros nos desagrada, pero muchos la practicamos. Lucas 12:1-3

Conclusión:
Hermanos la murmuración o chisme es un pecado que nos va carcomiendo, que va destruyendo
nuestro santidad, nuestra salvación y que puede dividir el cuerpo de Cristo que es la Iglesia,
evitemos caer en este pecado. Evitemos la hipocresía y seamos honestos unos con otros, por que
lo que se dice en lo oculto a la luz será manifestado, pero no sabemos las consecuencias que esto
traerá. Reflexionemos sobre Mateo 24:51
¿ES PECADO MURMURAR?

(Juan 6:41-51; Romanos 1:30; Números 14:26-35)

Esta parece ser una pregunta un poco ingenua lanzada al aire, pero en
realidad no lo es. Es más bien una pregunta que atañe a la convivencia
social de todas las personas y que de alguna manera se deja pasar,
dañando la paz social, familiar y personal, generando en todo caso más
violencia que se vuelve incontrolada. De ahí que es bueno considerar este
asunto a nivel de la reflexión bíblica. El relato bíblico del Evangelio de Juan
empieza con una actitud poco amigable de los judíos: murmuran contra
Jesús por el hecho de haber dicho:"Yo soy el pan que descendió del cielo"
Ahora bien, ¿es malo murmurar? ¿qué es la murmuración? Toda
murmuración es una conversación en perjuicio de una persona. Es
quejarse entre dientes o en voz baja; es rajar, refunfuñar, criticar o
censurar. Por último, tiene el fin de desacreditar a una persona. ¿Que es
lo que pretendían los judíos con respecto a Jesús? Es preciso tomar nota
que en la Biblia encontramos muchos casos de murmuraciones. Por
ejemplo: el pueblo de Israel murmuró contra Moisés, Aarón y Dios en el
desierto( Ex. 15:24; 16:2; Num. 16:41; 14:27); los obreros de la viña contra
el padre de familia (Mt. 20:11); contra la mujer que derramó su perfume en
la cabeza de Jesús (Mr. 14:5); los escribas y los fariseos contra los
discípulos (Luc. 5:30); los griegos contra los judíos (Hech. 6:1). Cabe
destacar que en todo momento Dios condena esta actitud negativa y lo
considera malo, incorrecto, infraterno, pecado. Jesús mismo advierte a los
que murmuran a que no lo sigan haciendo. Pablo, el apóstol, en su carta a
los Romanos, en lo referente al listado de pecados que el hombre comete
contra Dios, está la murmuración (Ro. 1:30); recomendando no seguir
haciéndolo.

Hoy en día es común ver y oír a la gente murmurar, ya esto es parte de la


rutina cotidiana entre dos personas o más. La murmuración se practica en
el hogar, en el barrio, en el mercado, en la tienda, en la escuela, en el
trabajo, en la iglesia, en la televisión, la radio, los periódicos y en cualquier
otra parte. Nadie pone coto a esta actitud negativa. Pero alguien seguirá
preguntando, ¿qué tiene de malo la práctica de este tipo de conversación?.
Bueno, consideremos lo siguiente: en primer lugar, es una ofensa a Dios,
porque demostramos falta de amor a nuestro prójimo y eso no es obedecer
al Señor con respecto a su mandamiento de amar al prójimo como a
nosotros mismos. En segundo lugar, se daña las relaciones personales y
de grupo, originando otro tipo de actitudes negativas que conllevan a
conflictos y situaciones de violencia. Muchas veces nosotros mismos nos
hemos visto envueltos en esta situación: murmurar contra alguien. Nuestra
sociedad actual está contaminada por el chisme, la crítica despiadada, la
envidia, los rumores, la mentira, las murmuraciones. ¿Cuál es el resultado
de todo esto? ¡Violencia! Pero esto no es un problema de ahora, antes
también lo fue, sino consideremos esta décima de Fray Luis de León, del
siglo XVI:

"Aquí la envidia y mentira


me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!"

Dios quiere que vivamos en paz, en armonía, en alegría, que contagiemos


de Su amor y de esperanza a la humanidad entera, que seamos
instrumentos de Su paz ahí donde reine el odio y la murmuración. Israel
fue castigado por Dios por murar contra él; el apóstol Pablo señala que los
murmuradores no merecen vivir. Es por eso que indica que la murmuración
es un pecado grave que socava la unidad y la paz. ¿Han visto o escuchado
los programas de los medios de comunicación que promueven el chisme,
la murmuración? ¿Se han medido sus efectos negativos? ¿Quién detiene
esto? ¿Quién asume el precio del desprestigio? Pienso que como
cristianos y cristianas tenemos la gran oportunidad de decir ¡Alto! a esta
situación a través de nuestro buen testimonio cristiano. Debemos ser
ejemplos del amor de Dios y evitar ser instrumentos del diablo quien es el
que siembra en nuestros corazones una actitud infraterna. Es hora de
cambiar nuestra manera de conversar y hacer las críticas necesarias, pero
teniendo como ingrediente el amor. Que lo que hablemos o conversemos
sea algo fructífero en favor de la dignidad humana y de la Misión de la
Iglesia del Señor Jesucristo.
Pidamos perdón a nuestro Señor si hemos caído en falta y que nos
fortalezca para seguir unidos en amor y en paz para seguir anunciándole
en el lugar que nos ha tocado vivir. Amén.

Rev. Lic. Jorge Bravo C.


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