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CIUDADANÍA ECONÓMICA

Serie de artículos publicados en La Jornada Aguascalientes, entre el 11 de mayo y el 7 de


junio de 2016 con el tema Criptomonedas y Cadena de Bloques.

1. El nuevo oro
Por José Luis Gutiérrez Lozano
Durante dos semanas, mis estimados lectores, nos tomamos un descanso de nosotros
mismos. Echamos un vistazo hacia atrás para identificar los hilos conductores y
encadenamiento de temas desde el año 2008 cuando se inició esta columna. En ese tiempo
ha transcurrido una vida. Ha transcurrido como un giro en espiral ya que donde parece que
estamos volviendo a un mismo lugar del giro, nos encontramos a un peldaño de distancia.
En los temas de ciudadanía económica destaca la secuencia, donde parece haber un retorno,
la misma temática es distinta por el cambio de tono. Y entre ellos, el tema que más recurre
es, a fin de cuentas, el de la ilusión del dinero.
Hoy deseo invitarles, queridos lectores, a que, a manera de la prueba atlética de
lanzamiento de martillo, el impulso dado por el giro sobre este tema nos permita lanzarnos
de una vez por todas a analizar, discurrir, especular e investigar sobre lo que sucederá en
nuestro mundo una vez que se termine de romper el ya muy delgado hilo que sostiene la
confianza sobre el sistema monetario mundial.
Así como al ser soltado por el atleta, no se puede saber dónde caerá el martillo, no es
posible prever con exactitud el resultado de lo que habrá de regir como medio para articular
el sistema global de comercio e intercambio. Lo que sí es claro es que tiene que haber un
nuevo patrón que sirva como referencia de valores y precios a la vez que sea unidad de
cuenta comúnmente aceptada y de fácil manejo. Como habrán notado, he repetido en la
última oración la definición tradicional de dinero. Después de que durante siglos tuvimos
como patrón de referencia el oro, cuando se desligó de éste el valor de la moneda de
intercambio comúnmente aceptada no sólo se corrompió el sistema financiero, sino que
cada vez que entró en crisis, se llevó consigo los bienes, las esperanzas y las vidas de
millones de personas.
La “mafia jázara”, incrustada en el sistema financiero-bancario inventó el dinero sin
respaldo real, con lo cual ha acumulado a favor de una muy pequeña parte de la humanidad
y de forma excluyente, la mayor de las riquezas que se han concentrado en la historia.
Durante tres siglos y medio, al menos, recogieron y atesoraron en sus bóvedas el oro en
metálico del mundo mientras emitían papel moneda hasta lograr que éste se desvinculara de
ese metal. En el último siglo la tenencia de oro ha sido progresivamente innecesaria al
prosperar el negocio de crear dinero de la nada. Operadores del mercado de metales
estiman que en los EUA se atesoran 8,500 toneladas de ese metal, en Europa
aproximadamente 10,000, mientras que en China yacen 1,700 toneladas y en Rusia, 1,400.

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Ningún otro país posee reservas en metálico superiores a unos cuantos cientos de toneladas,
de tal manera que ya no hay forma de que por medio del oro se reinvente un nuevo sistema
monetario global.
Los suizos han dado el primer paso hacia la creación de una “moneda soberana”. Esto es,
una moneda cuya referencia de valor no reside en el oro metálico y no es emitida por el
sistema bancario, por lo que no la podrán controlar los actuales dueños de las deudas de
todo el mundo. La idea no es nueva, pero podría ser la única con posibilidades de éxito. En
la sexta década del siglo XIX, Abraham Lincoln para librarse de la banca emitió los
“Greenback Dollars”, y murió asesinado al poco tiempo. Cien años después John F.
Kennedy, emitió los “Silver Dollars” con el mismo propósito y casualmente terminó igual.
Adolf Hitler, mundialmente reconocido como antisionista, cortó exitosamente de tajo con el
control bancario al emitir el marco alemán del Tercer Reich, respaldado por el trabajo. La
historia nos cuenta cómo acabó eso.
Pero el avance más interesante en lo relativo a la desconcentración del poder bancario para
la emisión monetaria inició en el año 2009. Un anónimo investigador (o grupo de
investigadores) que asumió el alias de Satoshi Nakamoto, publicó un artículo (lista de
correo de criptografía www.metzdowd.com) en el que describía un sistema “Peer to Peer”
(persona a persona, proceso mejor conocido con el acrónimo P2P) de dinero digital. En
abril de 2009, lanzó el protocolo Bitcoin y su software de referencia, Bitcoin Core, creando
una red con el mismo nombre, con el cual se emiten las unidades de moneda llamadas
Bitcoins.
Desde entonces en el mundo sucede una revolución de proporciones gigantescas, en la cual
México participa de una manera marginal, tímida e inconsciente. Así como el oro resultó el
objeto ideal sobre el cual se pudiese emitir el dinero, en la actualidad el nuevo oro es la
“cadena de bloques” que es el protocolo que respalda el Bitcoin. En estos siete años han
proliferado múltiples protocolos de monedas, llamadas criptomonedas, replicando el
protocolo original del Bitcoin. Así han visto la luz el Litecoin, Ripple, Dogecoin, Ethereum
y varias más.
Este tema da para mucho más que comentar en este espacio; qué implica usar protocolo
P2P, cómo opera el sistema, cómo comprar y vender, etc. Así descubriremos sobre la
marcha futuro aguarda al dinero en el mundo.
La “cadena de bloques” es el nuevo oro porque se trata de un sistema que emite y valida
todas y cada una de las transacciones que se operan en el mundo automáticamente a la
enorme velocidad con la que se realizan las operaciones teleinformáticas. No hay forma,
por ahora, de que se puedan falsificar, es comúnmente aceptado y de fácil manejo. Como el
oro. Y, al igual que el oro, su cantidad disponible no se reproducirá indefinidamente. En
suma, tiene las características necesarias para ser un patrón monetario.

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2. Transparencia, certificación y
confianza
Por José Luis Gutiérrez Lozano
Cuando el semanario The Economist publicó en su edición del 31 de octubre de 2015 el
artículo The trust machine (La máquina de la confianza), que añadía como subtítulo “la
tecnología detrás del bitcoin podría transformar el funcionamiento de la economía”, se dio
formalmente inicio a la transformación del sistema monetario internacional. Como ya lo he
comentado anteriormente, la revista en cuestión es, para los economistas y financieros del
mundo, algo así como el boletín oficial de los dirigentes del sistema que desde la City de
Londres controla la banca y las finanzas del mundo actual. Es a partir de esa fecha que las
criptomonedas constituyen un nuevo paradigma monetario que hasta entonces se había
considerado un juego.
Este parteaguas histórico tiene como base al menos tres nuevos conceptos: el concepto de
cadena de bloques (blockchain), la tecnología o el protocolo para construir la cadena de
bloques y las criptomonedas.
El fundamento de estos conceptos nació con el Napster que entró en línea en 1999
proporcionando acceso gratuito a millones de canciones y películas almacenadas en
prácticamente todas las computadoras del mundo. Napster, que fue rápidamente cerrada por
presión de los propietarios de las licencias para la venta de material artístico, operaba sobre
la tecnología que permitía transacciones de “persona a persona” (peer-to-peer, o más
conocido como P2P), sin intermediarios que cobrasen comisiones por ello. Esa tecnología
inspiró a una serie de otros servicios P2P que hoy son muy comunes en internet, tales como
Skype, de telefonía, Spotify, para streaming de música o bit-torrents para descargar todo
tipo de contenidos.
Es con esa tecnología sobre la cual se desarrolla la cadena de bloques. Esta consiste en la
secuencia y datos de cualquier operación comercial. Esto es, la gente, a través de los
sistemas de informática operando a tremenda velocidad, intercambian de persona a persona,
P2P, la información respecto a una operación en específico; los datos de quienes participan
en dicha operación, verifican si quienes realizan la parte activa de esta cuentan con los
recursos para pagar a la contraparte y guardan todos estos datos en un “libro de
contabilidad” (ledger), que queda disponible para que sea revisado por quien realiza la
operación siguiente. La lógica de esto es que sólo una persona que ha recibido una
transferencia o un pago tiene la facultad de probar que cuenta con los recursos para pagar
por algo en una operación posterior. Ese libro de contabilidad es lo que se llama un bloque
y la tecnología que permite revisar todos los bloques hacia atrás para poder validar una
operación posterior, es lo que se llama protocolo de cadena de bloques.
La cadena de bloques da origen a la criptomoneda. Actualmente, si dos personas quieren
realizar una operación, recurren a un tercero de confianza que es quien da validez al medio
de pago con el que se realiza dicha operación. Actualmente esta labor la realizan los

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bancos. Éstos son entidades privadas, que emiten la moneda –el medio de pago- por lo cual
cobran derechos, intereses y comisiones. La cadena de bloques permite también realizar la
labor de tercero de confianza, pero lo hace directamente, sin intermediarios. La cadena de
bloques es totalmente pública y, si realiza cobros de comisiones por actuar como tercero de
confianza, el cobro es un acuerdo entre las partes y no una decisión de sólo una de ellas.
Una criptomoneda es un medio digital de intercambio. El prefijo cripto, proviene de la
palabra griega kryptos, que significa oculto, secreto. Criptografía es el estudio de métodos
de modificación de información utilizados para enviar mensajes de manera segura y
privada, así como para la seguridad y autentificación de datos.
Esta tecnología introduce tres elementos para la seguridad de las criptomonedas:
1. El azar. Cada diez minutos el sistema interconectado de millones de computadoras a
nivel mundial emite una solicitud para que se resuelva toda la cadena de bloques,
para lo cual otorga un premio de una cantidad predeterminada de criptomonedas
para quien lo logre. Así se producen las criptomonedas, se generan como premio.
No se puede adivinar quién logrará actualizar la cadena de bloques en un momento
dado. Por rompecabezas se entiende una parte del algoritmo de la operación de
producción de criptomonedas, por lo que estas no se pueden falsificar.
2. El historial. Cada bloque nuevo contiene un resumen criptográfico del bloque
anterior, el cual a su vez contiene un resumen del bloque anterior y así
sucesivamente hasta el primer bloque. Cada unidad de criptomoneda tiene su propia
historia, como si fuese su huella dactilar.
3. La avaricia. Todos los participantes en el mundo de las criptomonedas buscan
captar para sí la máxima cantidad de monedas posible. Eso les pone a competir
entre sí y, consecuentemente, mejorar progresivamente el sistema de validación de
cadenas de bloques, incidiendo en una secuencia cada vez más segura.
Las criptomonedas que se emiten como premio, no se generan infinitamente. Si así fuera, se
perdería el incentivo de ganancia. El sistema, desde un inicio, se diseña de manera que cada
vez se emiten menos hasta llegar a una emisión de cero. Así por ejemplo, en 2009 se emitía
cada diez minutos un premio de 100 bitcoins que se repartía entre quieres lograban resolver
la cadena de bloques. Al día de hoy se producen sólo 12.5 bitcoins como premio cada vez
que se lanza una prueba de resolución de la cadena de bloques, lo que sucede cada 10
minutos. Esta cantidad continuará reduciéndose paulatinamente y hacia 2020, en el mundo
quedarán en circulación sólo 21 millones de bitcoins.
La cadena de bloques permite fabricar y preservar verdades, con lo cual se transforma el
mundo de la economía y nos da material para seguir comentando.

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3. Descentralización del poder
monetario
Por José Luis Gutiérrez Lozano
Conforme se complica el ambiente en los mercados monetarios del mundo, el oro cambia
de manos rápidamente, el dólar deja de ser la moneda mas confiable para el comercio
internacional y surgen nuevos esquemas de muy alta tecnología de información que
desplazan eficientemente los servicios bancarios tradicionales. A la necesaria formación en
ciudadanía económica para remontar los vicios y fallas inherentes al sistema capitalista en
su actual fase monopólica y depredadora, se presenta la urgencia de conocer nuevos cauces
para sobrevivir al desmantelamiento programado del sistema financiero monetario y
proteger el patrimonio personal y familiar.
Cuando posteriormente a la 2ª Guerra Mundial en Bretton Woods las naciones vencedoras
convinieron que el patrón oro sería referente para el respaldo de toda emisión monetaria, el
mundo tuvo un acuerdo que permitiría evitar futuras guerras y propiciar un considerable
incremento del comercio global. La certeza derivada de contar un con patrón de valor
comúnmente aceptado, como lo es el oro, y con una moneda de uso generalizado, como el
dólar, permitió la expansión de un solo sistema bancario a nivel mundial. Este sirve
simultáneamente a la economía real -la del intercambio de bienes y servicios- y a la
economía de la especulación -la de los valores financieros intangibles- que sin darnos
cuenta afecta nuestro cotidiano vivir. Hacia 1971, cuando con el surgimiento de los
“petrodólares” se evidenció que la especulación había hecho crecer de manera explosiva la
emisión monetaria sin respaldo alguno, el entonces presidente de los EUA dio marcha atrás
a ese acuerdo hecho casi un cuarto de siglo antes al cercenar la relación entre el valor del
dólar y el oro. Años después, en 1999, alegando que esta ley restringía el desarrollo de la
banca, el Congreso de los EUA abrogó la Ley Glass Steagal, vigente desde 1933 después
de la Gran Depresión, que permitía controlar la especulación mediante la separación entre
la banca de depósito (la que otorga préstamos para la producción, el comercio y el
consumo) y la banca de inversión (la que especula en bolsa de valores).
A partir de entonces, en apenas diez años, la economía de casino permeó el sistema
financiero-monetario mundial hasta que en el año 2009 el quebranto generalizado que
afectó a casi toda la población del mundo occidental obligó a revisar a fondo el sistema.
Esa revisión no fue producto de la casualidad o resultado del trabajo de un grupo
clandestino de economistas, investigadores y tecnólogos independientes. Es más,
posiblemente fue promovida desde antes y en la sombra por una de las facciones que
ejercen poder global de facto en contra de la otra. Pero este tema será abordado en otra
ocasión. El desarrollo de la cadena de bloques como concepto central y la emisión
programada y limitada de paquetes de información que ya pueden ser utilizados como
medio de pago a nivel global y sin restricciones es actualmente un hecho incontrovertible e
imparable que resulta necesario conocer y analizar.

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Como se explicó en los artículos anteriores, el surgimiento de esos paquetes de información
conocidos actualmente como criptomonedas, tienen en sus genes –si pudiéramos
compararlo con un ser vivo- la cadena de bloques como su ancestro primordial, el Bitcoin.
La evolución del sistema monetario basado en la criptografía informática, ha obligado al
desarrollo de nuevos conceptos y procedimientos que permitirán sustituir al actual sistema
monetario sustentado en la moneda fiat o fiduciaria. Una moneda es fiduciaria en la medida
que el sistema mantiene la confianza (o la fe, que es la raíz de donde proviene el término
fiduciario) de que a toda oferta existirá como contraparte una demanda por la misma
moneda. Si la oferta es mayor que la demanda, la moneda fiduciaria se deprecia y, si es
menor, se aprecia. El gran problema monetario actual deriva del hecho de que se mezcló la
demanda/oferta por moneda para transacciones comerciales de productos reales con la
demanda/oferta por moneda para transacciones especulativas, por ganancias virtuales. Y
esto sucede porque toda operación que requiere el uso de moneda está centralizada en el
sistema bancario-financiero mundial.
Un ejemplo claro de esta perversión vive aún en la memoria de muchos mexicanos: al
ocurrir aquel aciago “error de diciembre” de 1994, la especulación financiera monetaria que
se desató como consecuencia de ello elevó a niveles absurdos la tasa de interés que se
pagaba por créditos hipotecarios. La solución que ofrece el sistema de criptomonedas a esta
grave situación que ha llevado a la quiebra de países enteros, se llama “cadenas laterales”.
Con la maravilla de la informática se separan muy clara y definitivamente las operaciones
especulativas de las operaciones reales sólo creando una cadena de bloques distinta para
cada aplicación (explicamos hace dos semanas lo que es una cadena de bloques en el
artículo “El nuevo oro”). La evolución del sistema Bitcoin ha llevado a la creación de un
sistema en cuyo núcleo central se encuentra la emisión primaria de estos paquetes de
información que están convirtiéndose en moneda mediante una cadena central de bloques,
llamado Bitcoin Core. De allí nacen tantas cadenas laterales como diversas formas de
operación monetaria puedan existir, conocidas como plataformas, para poder realizar por
separado las operaciones que hoy realiza la banca de manera centralizada. Cada una sigue
su propio camino sin contaminar otros. De esta manera surgen por cadenas laterales
plataformas para comercio electrónico, como TauChain o DAOHub, Omni, para servicios,
Imedio, para publicidad, etc.
Las plataformas que ligan al sistema Bitcoin (en general todo el sistema de monedas
crypto) con el sistema bancario tradicional (sistema de monedas fiat) son las llamadas
“Exchange”. De esta manera, existen plataformas independientes para la especulación que
no interfieren con las plataformas que sirven para operaciones crediticias o de préstamo
para actividades productivas y “startups”. De eso y más hablaremos en próximas entregas.

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4. La cadena alimenticia de la
cadena de bloques
Por José Luis Gutiérrez Lozano
Felizmente ya concluyó el período electoral. Durante demasiado tiempo respecto a la
urgente necesidad de prepararnos ante cambios de gran profundidad que se avecinan,
fuimos arrastrados a distraernos con pequeñas pugnas partidistas y reyertas,
descalificaciones y descontones entre los contendientes. Ahora, los que se alzan con el
triunfo electoral deberán estar ya pensando cómo enfrentar -de forma como nunca antes se
ha hecho-, los urgentes problemas que la población demanda atender.
La astringencia financiera que se espera para muy pronto, no podrá resolverse ya con
mecanismos tributarios tradicionales, ni la inversión foránea llegará sólo promoviendo la
bondad de nuestra gente y los únicos, hermosos atardeceres que ofrece nuestro cielo claro y
tierra buena. El sistema monetario ya no tendrá al antes todopoderoso dólar como referente
y la forma como se comercia, se transmiten propiedades o se registran derechos ya no será
como la hemos conocido durante siglos. Así que, señores gobernantes electos, a ponerse la
pila o enfrentar fracasos que nunca imaginaron.
Por tanto, después del paréntesis de la semana pasada, retomo el tema de las criptomonedas
y las cadenas de bloques del que me ocupé en los tres artículos anteriores.
En menos tiempo del que nos imaginamos, estos nuevos desarrollos tecnológicos
transformarán nuestra vida y costumbres de una manera aún más profunda y contundente
que el mismísimo internet. Se trata de un avance que cambia la forma en que se pueden
validar y comprobar todo tipo de operaciones (comerciales, financieras, notariales, etc.) que
realizamos cotidianamente. El protocolo llamado “cadena de bloques”, descrito en los
artículos anteriores, permite lograr una eficiencia sin precedentes en la verificación de todo
tipo de operaciones, documentos y datos: desde una compra con pago electrónico hasta la
verificación de registros de propiedad, trazabilidad de alimentos o actualización de
historiales médicos. Con esto ya no se requiere la intervención de “terceros certificadores”
centralizados tales como bancos, buró de crédito, corredores o notarios, porque cada
operación se realiza en línea de persona a persona, en tiempo real y automáticamente.
La tecnología criptográfica de Bitcoin, llamada "cadena de bloques", tiene aplicaciones más
allá de dinero y moneda. La revista The Economist (31/Octubre/215), refiere que es un
problema común que los registros de propiedad inmobiliaria carezcan de confiabilidad por
errores o inconsistencia en los sistemas de registro. Esto deriva en daño patrimonial de las
personas y, a nivel macroeconómico, en inseguridad que desincentiva la inversión por
detrimento en la confiabilidad respecto a los derechos de propiedad; todo lo cual repercute
en menor generación de empleo y elevación en el costo general de todas las cosas en el
país. En pocas palabras, es sinónimo de subdesarrollo y precariedad.

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El sistema de cadena de bloques ofrece certidumbre a quienes no se conocen o confían
mutuamente para validar operaciones y crear registro de todas y cada una de éstas llevando
un historial que sólo se puede realizar por medios electrónicos. Hacerlo manualmente y
llevarlo en papel resulta imposible, así como resulta impensable realizarlo en fracción de
segundos. Quienes entienden cómo funciona identifican este sistema como "una manera de
hacer y conservar verdades".
Así como un biosistema hospeda muy diversos individuos, clases, razas y familias de flora
y fauna que sirven unos a otros para conservar la especie en lo que se llama cadena
alimenticia, la cadena de bloques crea un sistema complejo de servicios en línea y de
acceso en fracciones infinitesimales de tiempo que operan por sí mismas y para animar
diversas actividades y/o funciones.
Para entender el poder de los sistemas de cadena de bloques y sus posibilidades, interesa
saber que, en esencia se trata de un libro contable –o de registro- compartido, confiable y
público que todo el mundo puede examinar y que no es controlado por un solo usuario. Los
participantes en un sistema de cadena de bloques mantienen colectivamente la contabilidad
al día: puede ser modificado solamente según reglas estrictas y por acuerdo general. La
contabilidad de la cadena de bloques de Bitcoin, y todas las criptomonedas, evita doble
gasto de verificación por parte de comprador y vendedor, y el seguimiento de las
transacciones continuamente. Es lo que hace posible una moneda sin un banco central ¿Se
puede Ud. imaginar cabalmente el alcance de esta tecnología?
Las cadenas de bloques se utilizan para identificar y rastrear hasta la pieza original de
información que se conserva en un código matemático, este proceso de rastreo y validación
de origen es conocido como un “hash”. Cualquier intento de alterar cualquier parte de la
cadena de bloques es evidenciado inmediatamente, porque el nuevo hash no coincidirá con
los anteriores. De esta manera una ciencia que mantiene información secreta (vital para
cifrar mensajes y realizar compras en línea), paradójicamente, también es una herramienta
para tratar de abrir la información a todo usuario. Bitcoin podría pasar a la historia como
una mera curiosidad. Sin embargo las cadenas de bloques son la base para una gran
cantidad de otros usos porque cumplen con la necesidad de llevar un registro confiable,
algo vital para las transacciones de todo tipo.
La propagación de cadenas de bloques acaba con el "negocio Fiduciario": las instituciones
centralizadas y las burocracias, como bancos, proveedores de sistemas de compensación,
corredores y notarios. Por ello ya algunos bancos y gobiernos exploran el uso de esta nueva
tecnología no sólo como una forma de crear más transparencia sino para mejorar sus
procesos de escrutinio. Actualmente surgen a diario nuevas empresas que buscan capitalizar
la tecnología mediante la creación de nuevas cadenas de bloques cada vez más
especializadas.
El mundo de los próximos años será de quien aproveche esta tecnología. El pez más
avanzado tecnológicamente se comerá al que deje pasar la oportunidad de utilizarla.

ciudadania.economica@gmail.com Twitter: @jlgutierrez