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DIVORCIO POR CULPA


El divorcio culposo está regulado en cuanto a sus causales en el artículo 54 de la Ley de Matrimonio Civil. Las Cortes han ido
fijando diversos criterios casuísticos al respecto.
I.- Incumplimiento del deber de fidelidad
1.- Concepción de hijo fuera de matrimonio habiendo convivencia con la cónyuge configura causal de divorcio por adulterio
La concepción se produjo antes del abandono del hogar común del matrimonio o del cese de la convivencia, acaecido a mediados de
2013, según los dichos de dos testigos contestes. De lo que se sigue que la demandada incurrió en una falta que le es imputable como
es el adulterio, el cual según lo que dispone el artículo 132 del Código Civil "constituye una grave infracción al deber de fidelidad
que impone el matrimonio y da origen a las sanciones que la ley prevé".
El artículo 54 de la Ley N°19.947 contempla la institución del divorcio sanción, que requiere de la existencia de una falta imputable
al cónyuge demandado y que ésta constituya una violación grave a los deberes y obligaciones que impone el matrimonio a los
cónyuges, tornando intolerable la vida en común.
El inciso primero del mencionado artículo 54, contiene una causal de divorcio subjetiva y genérica. Luego en su inciso segundo, el
legislador presume situaciones que configuran causales, sin ser taxativas. Es decir, enumera una serie de transgresiones, conductas u
omisiones que constituyen serias faltas al vínculo conyugal (Excma. Corte Suprema, acápite sexto de los autos rol N° 9529-2010). Y
en el numeral 2° se señala como tal "la transgresión grave y reiterada de los deberes de convivencia, socorro y fidelidad propios del
matrimonio". En consecuencia, sanciona la grave y reiterada infracción al deber recíproco de guardarse fe, en el que entre otros
hechos de infidelidad conyugal de gran significación que importen un severo atentado al vínculo matrimonial, comprende la
conducta del adulterio (Corte de Apelaciones de San Miguel, 11 de julio de 2014, Rol 384-2014).
2.- Infidelidad reiterada constituye trasgresión grave a deberes del matrimonio y es causal de divorcio
La exigencia de hechos concretos por parte de juez, no se compadece con la sana critica, al exigir más allá de la violación al deber
matrimonial de fidelidad, porque su análisis incurre en una contradicción, ya que aparece como tolerable y nada menos que
permisible por quien debe velar por el cumplimiento de los deberes legales conyugales -un tribunal de derecho- la mantención de
una relación paralela y extramatrimonial no sea por sí, un hecho grave y permanente. La sola verificación de tal relación paralela, la
infidelidad, debe ser cumplida por los actores -todos en conocimiento de sus vínculos matrimoniales- de manera oculta y furtiva,
evitando la vista de terceros, lo cual impide la descripción testimonial con mayores antecedentes y precisiones de hecho, como lo ha
exigido el Juez, como para desconocer por ello la calidad de grave, atendida su propia naturaleza, y de reiterada, por haberse
mantenido en el tiempo (Corte de Apelaciones de Temuco, 24 de diciembre de 2009, Rol 413-2009).
3.- Adulterio no es única causal de divorcio referida a deber de fidelidad matrimonial
En el caso de autos, se encuentra establecido como un hecho de la causa que los cónyuges están separados desde que el actor tomó
conocimiento de la existencia de la relación sentimental que mantenía la demandada con un tercero, lo que hizo intolerable la vida
en común. En estas condiciones, los errores de derechos reprochados a los sentenciadores, en cuanto a la interpretación amplia
asignada al concepto fidelidad, carece de influencia sustancial en lo resolutivo de la sentencia, desde que los antecedentes fácticos
satisfacen plenamente las exigencias de la causal genérica del inciso primero del artículo 54 de la Ley N° 19.947.
El adulterio, en los términos definidos por el inciso segundo del citado artículo 132, no es la única causal de divorcio referida a la
fidelidad matrimonial, como lo exigía la antigua Ley de Matrimonio Civil para el divorcio perpetuo. El numeral 2° del artículo 54 de
la Ley N° 19.947 sanciona la grave y reiterada infracción al deber recíproco de guardarse fe, en el que sin duda se comprende esa
conducta, pero también otros hechos de infidelidad conyugal de gran significación que importen un severo atentado al vínculo
matrimonial (Corte Suprema, Cuarta Sala, 12 de marzo de 2007, Rol 5048-2006).
4.- ¿Transgresión al deber de fidelidad debe hacer intolerable la vida en común?
Por una parte se ha señalado que la ley establece que si bien el adulterio constituye una infracción grave al deber de fidelidad que
deben guardarse los cónyuges entre sí, debe decirse que esa transgresión, en caso de existir, lo que no está debidamente probado,
como se dijo, no sólo debe ser reiterada, sino también que tales hechos hagan intolerable la vida en común con la pareja culpable. Al
respecto debe recordarse que, de acuerdo a lo expuesto por los cuatro mencionados testigos, fue la demandada la que se enamoró de
un tercero y abandonó el hogar común en compañía de dos de sus hijos, pero ocurre que el marido agraviado, al enterarse del
episodio (besos en la boca de su madre con ese tercero y tomados de la mano se comportaban como pareja), estuvo dispuesto a
perdonarle su infidelidad, no obstante encontrarse emocionalmente afectado por el hecho, como lo declaró la hija, lo que viene a
significar que para él no era intolerable la continuación de la vida en común con su cónyuge, y si bien de todas maneras se produjo la
separación, ello ocurrió por decisión exclusiva de la propia mujer y no del marido afectado (Corte de Apelaciones de Concepción, 9

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de junio de 2010, Rol 423-2009).


No obstante, otra sentencia indicó que en el presente caso la pretensión de la recurrente es francamente inadmisible, pues como se
vio, la exigencia de que la violación del deber de fidelidad ha tornado intolerable al demandante la vida en común no está contenida
en la ley, particularmente en el artículo 54 N°2 de la Ley N°19.947.
Efectivamente, el mencionado artículo 54 dispone que ?El divorcio podrá ser demandado por uno de los cónyuges, por falta
imputable al otro, siempre que constituya una violación grave de los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio o los
deberes y obligaciones para con los hijos, que torne intolerable la vida en común.?
Y agrega que ?Se incurre en dicha causal, entre otros casos, cuando ocurre cualquiera de los siguientes hechos...?. Esto implica que
la propia ley entiende que se incurre en una causal que torna intolerable la vida en común, entre otros casos, en los del artículo 54
N°2, de tal modo que no hace falta que el juez se refiera en forma expresa a esa circunstancia, porque la ley la presume y resulta
evidente que ello no puede ser de otra manera, ya que una transgresión tan importante de uno de los deberes que impone el
matrimonio no puede sino volver intolerable la vida en común (Corte de Apelaciones de Santiago, 3 de junio de 2016, Rol 905-2016
).
Otra sentencia añadió que los antecedentes probatorios que obran en el proceso dan cuenta de relaciones interpersonales conflictivas
y tormentosas, por lo que ellos no resultan suficientes para desprender que la vida en común se ha visto imposibilitada en razón
únicamente de los comportamientos inapropiados que se achacan a la cónyuge demandada y, por consiguiente, no resulta posible
atribuirle sólo a ella la responsabilidad en el cese de la convivencia conyugal (Corte de Apelaciones de Santiago, 15 de noviembre
de 2016, Rol 2549-2016).
5.- Relación de la mujer con otros dos varones configura causal de divorcio culposo
Conforme con la apreciación de aquella prueba, que por estar originada en la misma demandada, de sus propios testigos y que
confrontadas con las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia llevan a este tribunal de alzada a concluir que dicha
demandada cometió adulterio más de una vez, esto es, mantuvo una relación de amor con otros varones que naturalmente se
concretan en el yacimiento con ellos, en más de una oportunidad, pues ?relación?, según el Diccionario de la Real Academia,
significa, en su tercera acepción, ?conexión, correspondencia, trato, comunicación de alguien con otra persona?, lo que da la idea de
algo más o menos prolongado en el tiempo y que refleja el incumplimiento grave de la totalidad de los deberes y obligaciones que
impone el matrimonio y, precisamente, descarta la idea de un encuentro sexual único y aislado. Consecuentemente, demostrado que
la demandada reconoció tener una ?relación? con otros dos varones, esta Corte tiene por acreditada la infidelidad respecto de su
cónyuge, ya que ha mantenido relaciones sexuales con aquellos y por ende, en más de una ocasión (Corte de Apelaciones de
Santiago, 27 de enero de 2014, Rol 1875-2013).
6.- No es exigible deber de fidelidad si cónyuges decidieron no vivir juntos. Vida común intolerable
La Corte de Apelaciones de Antofagasta, en sentencia del 6 de febrero de 2013, Rol 279-2012, al señalar las relaciones posteriores a
la fecha del cese de la convivencia, reconocidas por el demandado, no pueden ser tomadas en consideración para los efectos de
configurar la causal de divorcio por culpa que se hace valer, toda vez que ellas se producen en un período de tiempo en que la vida
en común ya había concluido, lo que impide que se configure el requisito de que la violación de los deberes que impone el
matrimonio ?torne intolerable la vida en común.
7.- Conocimiento de la mujer de infidelidad reiterada que hace intolerable la vida en común
La conducta infiel y reiterada en el tiempo del demandado, cuando aún convivía con la actora, configura la causal esgrimida por
ésta, pues tornó intolerable la vida conyugal. En efecto, la demandante en conocimiento de los actos que imputa a su cónyuge,
atentatorios de uno de los deberes de la conyugalidad, optó por echar al demandado del hogar que compartían. Lo anterior permite a
este Tribunal concluir que la infidelidad no fue esporádica, pues aún persiste el vínculo afectivo con la misma persona y menos
aceptada o tolerada por la demandante. Se acreditó en autos un hecho de infidelidad de gran significación que afectó severamente el
vínculo matrimonial (Corte de Apelaciones de Santiago, 27 de febrero de 2012, Rol 2498-2011).
8.- Infracción grave al deber de fidelidad. Carga de la prueba. Insuficiencia de prueba testimonial
Conforme a la única prueba de cargo tendiente a demostrar la causal de divorcio esgrimida por el actor, el tribunal, valorándola de
conformidad a los principios de la sana crítica, no adquiere la convicción de que efectivamente los hechos en los que se funda hayan
efectivamente acaecido puesto que los dichos de los testigos tienen como fuente únicamente las afirmaciones que en tal sentido hizo
el actor y, en consecuencia, no pueden servir para tener por demostrada la supuesta infidelidad de la demandada por carecer, los
sentenciadores, de otros antecedentes que permitan confirmarla, razón suficiente para desestimar la acción intentada (Corte de
Apelaciones de Valparaíso, 20 de diciembre de 2010, Rol 740-2010).
9.- Infracción al deber de fidelidad. Mantener conversación telefónica en términos amorosos con otro hombre se considera

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infidelidad configurándose causal de divorcio culposo


La infracción al deber de fidelidad no sólo se traduce en que uno de los cónyuges cometa adulterio, puesto que éste no es sino una
forma particular de infringir dicha obligación (?.)incurre en esta infracción y, por ende, en la referida causal de divorcio, el marido o
la mujer que realiza una conducta que compromete la búsqueda del bien de ambos cónyuges, entendido este último concepto en
términos amplios, abarcador de todas las circunstancias de la vida conyugal, esto es, que se destruye la fe, confianza y lealtad debida
manifestada ostensiblemente en el quehacer personal del cónyuge. (?.) el adulterio en los términos definidos por el inciso 2° del
artículo 132 del Código Civil, no es la única causal de divorcio referida a la fidelidad matrimonial como lo exigía la antigua Ley de
Matrimonio Civil para el divorcio perpetuo en su artículo 21.
Esta Corte arriba a la convicción que la infracción al deber de fidelidad se cometió, en los términos del numeral dos del artículo 54
de la Ley N°19.968 y, por las especiales circunstancias en que ocurre, aquélla se califica como grave, lo que ha tornado la vida
imposible, ello en atención que la falta de confianza se asentó al interior de la vida familiar, lo que impide que los fines del
matrimonio se puedan alcanzar. De otra parte, el interés superior del niño, en relación con el hijo menor de edad, de 15 años,
también fue afectado con la conducta de la demandada y apelante, pues su bienestar se vio vulnerado y, como sujeto de derecho
integrante de la familia de los litigantes debió ser respetado en su dignidad, como ser humano que es (Corte de Apelaciones de
Valparaíso, 6 de septiembre de 2016, Rol 449-2016).
II.- Otras causales
1.- No es posible declarar divorcio culposo si cónyuge demandante se mantiene en el hogar común
No es posible entender a esta Corte que existiendo diversas instituciones que han atendido a la actora, con posterioridad a ese
avenimiento que le permitía hacer abandono del hogar común y obtener una pensión de alimentos, sigue en la actualidad en el
domicilio conyugal.
Así las cosas, como ha quedado expuesto precedentemente, uno de los requisitos establecidos por el legislador en el artículo 54 de la
Ley N° 19.947, para la procedencia del divorcio es que el incumplimiento de las obligaciones que le impone el matrimonio a los
cónyuges, debe ser grave, esto es, que imposibilite la vida en común, lo que, conforme a lo antes razonado, pues no obstante todo lo
alegado por la actora, se mantiene en el hogar común (Corte de Apelaciones de Santiago, 20 de enero de 2016, Rol 2632-2015).
2.- Debe declararse el divorcio culposo si se acredita la violencia física ejercida contra cónyuge
La demanda (de divorcio culposo) la funda la actora en el artículo 54 de la Ley de Matrimonio Civil, en su número 1°, esto es, malos
tratamientos graves contra la integridad física y psíquica del marido hacia su cónyuge, traducidos en agresiones físicas y psíquicas
desde el inicio del matrimonio en 1997, con malos tratos de palabra, zamarreo incluso en público, no atreviéndose a denunciarlo por
temor, hasta que se decidió a hacerlo en causa por violencia intrafamiliar y, posteriormente, en causa en el juzgado de garantía por
maltrato habitual, en la cual, se accedió a la suspensión condicional del procedimiento por un año, para que su marido se someta a
tratamiento psicológico. La causal de divorcio invocada por la parte actora en esta causa se encuentra suficientemente acreditada,
cumpliéndose los requisitos que exige el artículo 54 inciso primero, N° 1 de la ley N° 19.947 sobre Matrimonio Civil ya que, a juicio
de esta Corte, dichos antecedentes constituyen violación grave y reiterada a los deberes y obligaciones propios del matrimonio que,
naturalmente, hacen intolerable la vida en común (Corte de Apelaciones de Concepción, 7 de octubre de 2008, Rol 1312-2008).
3.- Atentado contra la vida o malos tratamientos de cónyuge o hijos. Causal del art. 54 N° 1
La Ley N° 19.947, en su artículo 54 señala que "El divorcio podrá ser demandado por uno de los cónyuges, por falta imputable al
otro, siempre que constituya una violación grave de los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o de los deberes y
obligaciones para con los hijos, que torne intolerable la vida en común", agregando en su N° 1, que concurre esta causal cuando se
incurre en "Atentado contra la vida o malos tratamientos graves contra la integridad física o psíquica del cónyuge o de alguno de los
hijos".
El atentado contra la vida o los malos tratamientos graves que pueden afectar tanto la integridad física o psíquica del cónyuge o de
sus hijos se ha verificado plenamente en esta causa, en cuanto a que las relaciones entre las partes, desde el mes de marzo del 2007,
por lo menos, se apartaron del cauce propio del matrimonio, y que este desvío se ha tornado definitivo, conforme se encuentra
patentizado en los sucesos del mes de mayo del 2008, a raíz de los cuales se impuso al demandado una sentencia condenatoria por el
delito de desacato, cuya antesala lo mostró como una persona ofensiva frente al domicilio de su cónyuge y sus hijos, presentes éstos,
en una actitud que no puede menos que calificarse de agresión psíquica en contra de la actora, y de sus vástagos, sin que puede
admitir como excusa la acusación de infidelidad aducida en contra de ella, pues, si aún cuando hubiese tenido pruebas sobre este
punto, tal agravio debió perseguirlo por los cauces legales correspondientes (Corte de Apelaciones de Antofagasta, 19 de agosto de
2010, Rol 97-2010).
En el mismo sentido se ha fallado que acreditado que el demandado agredió con golpes de pies y puño a su cónyuge, causándole

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contusiones por agresión cráneo facial; equimosis dorsal y muslos y traumatismo encéfalo craneano leve, lesiones que demoraron
menos de quince días en sanar, debe entenderse acreditada esta causal de divorcio, como quiera que se está ante malos tratamientos
graves contra la integridad física de uno de los cónyuges.
Se trata de un hecho grave, que necesariamente rompe con la armonía familiar y que constituye una abierta infracción a los deberes
de respeto y protección recíprocos impuestos a los cónyuges en el artículo 131 del Código Civil y que, por ende, hace intolerable la
vida en común, debiendo accederse a la demanda de divorcio (Corte de Antofagasta, 3 de enero de 2014, Rol 253-2013).
4.- No se configura atentado contra la vida o malos tratamientos graves en contra de la integridad física o psíquica del
cónyuge o de alguno de los hijos si hay desavenencias de ambos cónyuges
La prueba aportada no resulta suficiente para dar por establecida la causal de divorcio invocada, ya que no es posible determinar si
los hechos de violencia que se han hecho constar en el juicio son imputables en forma exclusiva a la cónyuge demandada, o si ésta
también ha sido víctima de maltrato físico o psicológico, o de otros incumplimientos de las obligaciones conyugales de parte de su
marido, que pudieren haber propiciado la situación de conflicto que se observa. Lo único que este tribunal puede afirmar es que el
matrimonio vive un conflicto muy severo, que ha escalado hasta llegar a producirse actos de violencia, pero que las recriminaciones
son recíprocas y no es posible discernir en esta sede, cuales son las causas y si hay un único responsable.
Del relato de ambos cónyuges se desprende que las desavenencias se han prolongado en el tiempo y hay una historia de relaciones
personales y familiares detrás -más de 20 años de matrimonio- que a este tribunal le resulta muy complejo zanjar, sobre la base de
los antecedentes con que se cuenta, por la vía de establecer la responsabilidad individual de uno sólo de los cónyuges, en razón de lo
cual se procederá a desestimar la demanda de divorcio por la causal culpable invocada (Corte de Apelaciones de Santiago, 21 de
julio de 2010, Rol 36-2010).
5.- Existe incumplimiento grave y reiterado si despreocupación de cónyuge provoca daño a hijo
Las desavenencias producidas entre las partes y el comportamiento que ha manifestado el demandado durante su convivencia con la
demandante, han producido secuelas en su hija, situación que da cuenta el informe de la sicóloga en su calidad de perito, quien se
entrevistó y analizó la situación sicológica de la menor, concluyendo que en ella no se encuentra internalizada ni constituida una
figura paterna, producto precisamente de la situación vivida en su hogar, situación que se ve reflejada en la propia contestación del
demandado a la acción incoada en autos en su contra, al restarle importancia a la enfermedad que aqueja físicamente a su hija en
cuanto el dinero no es necesario aún ya que sólo se le puede operar a los 10 años de edad, desconociendo con ello las implicancias
que tiene en una niña los defectos físicos visibles-como sucede en su caso- y además, los necesarios controles médicos y exámenes
que ello conlleva. Los hechos consignados precedentemente son de la magnitud establecida en el artículo 54 Nº 2 de la Ley Nº
19.947 con relación a la gravedad de los mismo y que han vuelto intolerable la vida en común (Corte de Apelaciones de San Miguel,
5 de mayo de 2008, Rol 2221-2007).
6.- Divorcio por abandono continuo del hogar común
Se ha fallado en este punto que ?la voz abandono', en materia de divorcio, presupone el hecho físico del alejamiento de uno de los
cónyuges por decisión unilateral adoptada de manera consciente, reflexiva, y además, el estado de desamparo o desasistencia en
queda el otro. También se ha señalado que, en consecuencia ??supone la actitud de uno de los cónyuges de sustraerse -por
consiguiente, abandonar- el cumplimiento de prestaciones que el matrimonio presupone recíprocamente entre los esposos?',
quedando excluidos ?? todos los supuestos en que el cese de la cohabitación, o de la prestación asistencial, se debiese a
circunstancias o motivos inimputables a uno de los cónyuges, provocados por actitudes o conductas del otro?', por tanto, ??el
abandono es una auténtica abdicación, dejación o desatención imputables, de cualquier deber conyugal que los esposos están
llamados a cumplir?? (Zannoni, Eduardo, Derecho Civil-Derecho de Familia, Tomo I, 6° edición actualizada y ampliada, Buenos
Aires, 2012, Editorial Astrea, p.817-822)?. El abandono que uno de los cónyuges hace del hogar importa, necesariamente, violar de
manera grave las obligaciones impuestas por las normas citadas en el motivo anterior (artículos 131 y 133 del Código Civil), a saber,
de vida en común, socorro y ayuda mutua en todas las circunstancias de la vida; razón por la que está contemplado como una causa
genérica de divorcio por falta imputable, por lo tanto, acreditado el abandono en los términos señalados en la norma legal
corresponde que se lo decrete? (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 17 de marzo de 2017, Rol 929-2016).
Por otra parte, se ha indicado que la causal de divorcio contemplada en el artículo 54, inciso segundo, N° 2, de la ley de Matrimonio
Civil N° 19.947, que se ha invocado en la demanda de autos, consistente en el abandono continuo del hogar común, que se imputa a
la cónyuge demandada, exige, para su configuración y para que tenga el carácter de transgresión grave del deber de convivencia, que
haya sido el resultado de una decisión adoptada por la libre voluntad del cónyuge que lleva a cabo tal abandono del hogar común,
por lo que, si ha obrado por circunstancias que no le permitieran adoptar una decisión diferente sin riesgo para su salud e integridad
síquica, tal abandono no puede configurar la causal de divorcio aludida. En el caso de autos, como bien razona el tribunal a quo, no

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era exigible para la cónyuge demandada continuar habitando en el hogar común junto a su marido enfermo e incapaz de valerse por
sí mismo, sin contar ella con la ayuda, con los medios ni con la salud necesarios para ello (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 31
de mayo de 2010, Rol 181-2010).
Se ha fallado, asimismo, que de acuerdo con su uso frecuente, "abandono" denota la idea de dejar algo o a alguien; "continuo" alude
a lo que dura, se hace o se extiende sin interrupción; y "reiterado" es aquello que se hace o sucede repetidamente. Por consiguiente,
conforme a la literalidad de la norma, pudiera asumirse que el mero hecho de dejar el hogar común bastaría para configurar un
divorcio por culpa. Inclusive sin que sea determinante el tiempo transcurrido desde su verificación. Extremando el argumento, unos
pocos días podrían ser suficientes.
Sin embargo, una conclusión de ese tipo merece varios reparos. En primer término, un abandono así entendido compromete
únicamente el deber de cohabitación. Por lo tanto, no asigna sentido al hecho que la misma regla legal indique en su parte final que
el abandono del hogar es una forma de transgresión de "los deberes del matrimonio", remarcando la pluralidad. En segundo término,
la conclusión enunciada tampoco sería coherente con otras causales de divorcio, como la relativa al cese de la convivencia, en que el
legislador ha exigido tiempos mínimos para su configuración, esto es, uno o tres años, según fuere el caso. Finalmente, restringe la
acepción a una cuestión puramente objetiva, como si se tratara de dejar un lugar y no a una persona. Esas inconsistencias quieren
significar que para estar en presencia de una caso de "abandono del hogar común" no basta con la sola vulneración del deber de
cohabitar, es preciso que junto a ello se produzca una situación de desamparo, de desatención, de falta de protección - de "abandono"
- del otro cónyuge, en términos que, aparte de infringirse el deber de convivencia, se vulnere también otros deberes del matrimonio.
En suma, en cuanto divorcio-sanción o por falta culpable, la causal supone la actitud de uno de los cónyuges de sustraerse del
cumplimiento de aquellos deberes-derechos personales inherentes a matrimonio. En particular, interesa aquí el abandono del deber
de cohabitación y el de asistencia o de socorro. Esto que se dice resulta concordante con la esencia del matrimonio que, en último
término, importa una comunidad de vida (Corte de Apelaciones de Santiago, 17 de junio de 2011, Rol 1462-2010).
Por otra parte, se ha resuelto que habiéndose probado la existencia del vínculo matrimonial entre las partes y que la demandada con
su hija nombrada, con la autorización de su cónyuge demandante, luego de ingresar a Chile proveniente del exterior, no ha regresado
al domicilio de su cónyuge, habiendo manifestado su voluntad de no mantener la convivencia del matrimonio con el actor, debe
concluirse que ha incurrido en abandono continuo y reiterado del hogar común, transgrediendo así en forma grave los deberes del
matrimonio, sin que se advierta que la asista alguna razón grave para justifique su incumplimiento, incurriendo en la causal de
divorcio contemplada en el artículo 54 número 2 de la Ley de Matrimonio Civil N° 19.947 (Corte de Apelaciones de Chillán, 26 de
junio de 2014, Rol 23-2014).
También se ha señalado que no existe abandono de hogar constitutivo de incumplimiento de deber de socorro si demandado sigue
ayudando a cónyuge.
En efecto, en cuanto al abandono que hizo el demandado de la casa donde vivía junto a la demandante y las hijas de ésta, lo que
configuraría la falta al deber de socorro, se constata que se estableció que optó por hacer abandono de la casa de su propiedad para
que permanecieran en ella su cónyuge y las hijas de ésta a las que siguió apoyando económicamente, no se opuso a la declaración de
bien familiar y le pagaba una pensión de alimentos a la primera, por lo no se pudo establecer dicha transgresión ni en los albores del
cese de la convivencia matrimonial ni durante la misma (Corte Suprema, Cuarta Sala, 7 de mayo de 2014, Rol 5774-2013).
Otra sentencia indicó que la demandada abandonó permanentemente el hogar común, esto es, incurrió en un abandono continuo del
mismo, demostrando con ello no sólo un menosprecio por el instituto jurídico del matrimonio, sino que por la persona de su
cónyuge. Y es tal la escasa importancia que le asigna al asunto, que ni siquiera ha concurrido al presente juicio para contestar la
demanda, la que le fue legalmente emplazada, todo lo cual no puede sino conducir a la conclusión de que ella misma no desea
continuar vinculada matrimonialmente al actor, el cual, por su parte, de seguir el equivocado predicamento del tribunal de primera
instancia, continuaría atado jurídicamente en contra de su voluntad y también, sin lugar a dudas, contra la de su cónyuge, la
demandada de autos, mediante un vínculo de matrimonio que carece de todo destino (Corte de Apelaciones de Santiago, 1 de
septiembre de 2016, Rol 1428-2016).
7.- Condena por delitos a que se refiere el N°3 del artículo 54 debe hacer intolerable la vida en común
Al respecto necesario es tener en consideración que el numeral 3° del artículo 54 de la Ley de Matrimonio Civil junto con exigir,
para los efectos de configurar la causal de divorcio culposo, la existencia de una condena ejecutoriada por la comisión de
determinados crímenes o simples delitos contra el orden de las familias y contra la moralidad pública o contra el orden de las
personas, requiere que ello involucre como consecuencia ?una grave ruptura de la armonía conyugal?, es decir, que altere
principalmente el deber de convivencia entre marido y mujer, y que debe entenderse como una concreción de la exigencia genérica
de la causal de divorcio definida en el inciso 1° de la norma en comento, es decir, que la falta imputable al otro cónyuge ?torne

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intolerable la vida en común?. En este sentido, es el juez quien debe apreciar la existencia de antecedentes idóneos para los efectos
de determinar la existencia de la ?grave ruptura de la armonía conyugal? (Corte Suprema, Cuarta Sala, 1 de julio de 2014, Rol
15903-2013).
8.- Alcance en cuanto a "conducta homosexual" constitutiva de violación de deberes conyugales
En lo que concierne a la causal propiamente tal, se debe tener presente que no la conforma la condición o tendencia homosexual;
pues, según dan cuenta las actas que recogen el debate al interior de la Comisión de Constitución del Senado, en segundo trámite
constitucional, lo que la configura es un "comportamiento externo objetivo y no la mera condición o inclinación homosexual". La
orientación sexual del individuo, esto es, la atracción que tiene como objeto de enamoramiento, predominante o exclusivo, a una
persona del mismo sexo, no conforma la causal, por lo tanto, lo que se debe probar es que el cónyuge que se pretende demandar
exteriorizó una conducta homosexual, la q ue "... puede interpretarse como un conjunto de actos que constituyan habitualidad, por lo
que la conducta homosexual puede ser definida como la participación de una persona en actividades sexuales predominante o
exclusivamente con miembros de su propio sexo..." (Del Picó Rubio, Jorge, Derecho Matrimonial Chileno: Antecedentes, principios
informadores e instituciones fundamentales, Abeledo Perrot, Santiago, 2010, p. 423); y constatada, atendido lo dispuesto en el inciso
1° del artículo 54 de la Ley N° 19.947, constituye una transgresión grave al deber de fidelidad y provoca el efecto de tornar
intolerable la vida en común, esto es, impide que al interior del matrimonio haya una convivencia armoniosa, provocando el quiebre
irreversible, irreparable o irremediable del vínculo matrimonial (Corte Suprema, Cuarta Sala, 7 de mayo de 2014, Rol 7795-2013).
9.- No existe perdón de la causal de divorcio culpable. Abuso sexual de uno de los hijos
La gravedad de los hechos implica que la convivencia, además de estar terminada en los hechos, tiene efectos en la situación legal de
las partes. No podría sostenerse que por el hecho de la denuncia se hizo después de cinco meses operaría una suerte de "perdón de la
causal", toda vez que las personas reaccionan de manera distinta ante un hecho que evidentemente las afecta y la demora en la
denuncia, no significa que los hechos tienen una menor gravedad. Además, con ese criterio, habría que determinar cuál es el período
en que la denuncia torna eficaz la causal de divorcio, siendo excesiva el criterio de que atendida su gravedad, ello debió ocurrir
inmediatamente. Las personas en general tienen distintos tiempos de reacción y esa circunstancia se encuentra en oposición a las
máximas de la experiencia, en donde es posible concluir que el tiempo de reacción es diverso en casa caso, dependiendo de
múltiples factores que pueden explicar el retardo, como por ejemplo, temor de efectuar la denuncia, desconocimiento de los efectos
que se pueden producir, la alteración de una situación que implica forma de vida, rutina o cualquier otro elemento que implique una
alteración a la regularidad de la vida marital en general.
Además, el hecho de que la denuncia no se encuentre formalizada y se encuentre en las primeras etapas de la investigación no es
óbice ni argumento que impida considerar los hechos denunciados en sede familiar. No es exigencia tampoco para la causal que se
ha denunciado, siendo suficiente a este respecto las pruebas a las que ha hecho referencia. En consecuencia, se concluye que en la
especie, no obstante la demora en la concreción de la denuncia, la gravedad de los hechos que se denuncian, implica que la vida en
común resulta intolerable y corresponde decretar el divorcio por culpa que se ha demandado (Corte de Apelaciones de Valparaíso, 1
de septiembre de 2014, Rol 414-2014).
10.- Ausencia de visitas en último año de cónyuge a marido recluído no configura transgresión de deber de socorro en
matrimonio
La demandada no ha incurrido en la causal de divorcio contemplada en el artículo 54 N° 2 de la Ley de Matrimonio Civil, esto es
trasgresión grave y reiterada de los deberes de socorro propios de matrimonio; máxime si se tiene en cuenta que las partes han
mantenido una relación de pareja de treinta años y que recién contrajeron matrimonio el año 2012, es decir cuando el demandante ya
se encontraba privado libertad y enfermo, circunstancias que no le impidieron a la demandada contraer matrimonio, a sabiendas que
no podría convivir con su marido y, que durante el año 2010 hasta el 9 de marzo de 2014, tal como lo declara la demandada, ella
visitó continua y periódicamente, a su cónyuge, en los dos penales en que éste ha estado recluido.
Con el mérito de los antecedentes de convicción allegados al proceso, es posible concluir que la ausencia de las visitas de la
demandada durante éste último año, no constituye una falta imputable a ésta, como lo exige la norma del artículo 54 de la Ley de
Matrimonio civil, razón por la cual la demanda no podrá prosperar (Corte de Apelaciones de Santiago, 27 de marzo de 2015, Rol
306-2015).
11.- El que uno de los cónyuges abandone hogar común y nunca más se sepa de él o de ella es transgresión grave a los
deberes del matrimonio
Justificando el demandante su acción sostiene que su cónyuge, el 24 de mayo de 2013, salió del país junto a su hijo común de siete
años sin que hasta la feche hayan regresado ignorando sus actual paraderos.
En consecuencia el demandante sostiene que la ausencia del hogar común de la demandada constituye, precisamente, una violación

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grave y reiterada los deberes del matrimonio, motivo por el cual solicita al tribunal que declare su divorcio.
A juicio de esta Corte, más allá de disquisiciones teóricas acerca de los deberes y obligaciones existentes entre cónyuges, la realidad
fáctica en este caso permite considerar que la conducta de la demandada es contradictoria con la esencia de un matrimonio. En
efecto, el que uno de los cónyuges abandone el hogar común y nunca más se sepa de él o de ella, no puede dejar de considerarse
como una transgresión grave a los deberes del matrimonio, institución que por definición del artículo 102 del Código Civil tiene por
objeto que los cónyuges vivan juntos, procreen y se auxilien mutuamente.
En consecuencia, el abandono de la vida en común constituye una transgresión grave a las obligaciones del matrimonio que amerita
la declaración del divorcio (Corte de Apelaciones de Santiago, 28 de mayo de 2015, Rol 181-2015).
12.- Divorcio culpable por violencia intrafamiliar. Medios de prueba
Como prueba de sus afirmaciones, la parte demandante aportó el testimonio de las testigos, encontrándose ambas contestes en el
hecho de que fue víctima de violencia por parte de su cónyuge y que finalmente se separaron producto precisamente de la violencia
ejercida por el demandado en contra de la actora. Ambas además refieren hechos que dan cuenta de las huellas que dicha violencia
dejó tanto física como psicológicamente en la demandante. Dicha testimonial relacionada en el motivo precedente, resulta suficiente
para tener por establecido la causal de divorcio contenida en el N° 1 del artículo 54 de la Ley 19.947, sin que la circunstancia de que
las testigos sean familiares de la actora pueda -atendida la dinámica de las relaciones familiares- ser obstáculo para analizar y darle
valor a dicha prueba.
Así, dichas testimoniales, resultan precisas y concordantes con los demás antecedentes de la causa, específicamente lo expuesto en
acta de audiencia por violencia intrafamiliar, que fue aparejada por la demandante, en donde si bien el Juzgado de Familia remitió
los antecedentes al Ministerio Público por tratarse los actos de violencia denunciados de hechos constitutivos del delito de maltrato
habitual, estableció la ocurrencia de lo denunciado, al calificar los hechos de tal manera, y conceder por el plazo de 180 días las
medidas cautelares de prohibición de acercarse a la víctima (Corte de Apelaciones de Santiago, 12 de mayo de 2015, Rol 169-2015).
13.- Abandono continuo o reiterado del hogar no exige otros incumplimientos de deberes conyugales. Conductas agresivas
De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 54 N° 2 de la Ley de Matrimonio Civil, no es posible deducir inequívocamente que el
abandono continuo o reiterado del hogar exija otros incumplimientos de deberes conyugales o falta a los principios fundamentales
para sustentar el matrimonio, en consecuencia bastaría este sólo abandono para acoger la demanda pero justamente es importante
destacar que caso a caso ha de comprenderse la extensión de esta situación de hecho.
Por ello, se comparte con la Fiscal Judicial Ad Hoc en la medida que en la presente causa el abandono representa una ruptura de los
deberes básicos del matrimonio, no sólo por el tiempo que ocurrió entre el 31 de agosto de 2013 y los primeros días del mes de
diciembre del mismo año, sino especialmente por tres aspectos; el primero, está vinculado con la misma apreciación que hacen las
partes y que se deja constancia en el informe de la Fiscalía Judicial, en cuanto se produjeron circunstancias de hecho que hacen
intolerable la vida en común, de lo que se reconoce por la propia demandada, situación que debe ponderarse como esencial desde
que el matrimonio busca justamente lo contrario, en cuanto la vida en común debe incrementar la calidad de vida de los cónyuges y
de la familia en general; el segundo aspecto, no analizado en primera instancia, proviene de los hechos no discutidos en cuanto el
propio actor modificó las chapas de la casa e impidió materialmente con ello el ingreso de la cónyuge, lo que demuestra niveles de
agresividad que objetivan la verdadera intención de las partes y la disposición psicológica en cuanto al cumplimiento de los deberes
de convivencia, socorro y fidelidad; y, por último, el tercer aspecto está vinculado con un hecho cierto no discutido por las partes, en
cuanto hay mutuas agresiones plasmadas en denuncias o presentaciones a los tribunales por diversas situaciones entre ambos, que
van desde una violencia intrafamiliar hasta la propia demanda por divorcio por culpa y compensación económica, lo que demuestra
que la pareja necesita la intervención de un tercero imparcial para resolver sus propios conflictos que fueron planteados por ambos
abogados en estrados, incluso extendiéndose del asunto controvertido del asunto en esta causa. (Corte de Apelaciones de
Antofagasta, 25 de mayo de 2015, Rol 5-2015).
14.- Divorcio por culpa. Necesidad de acreditar que violación grave torrne intolerable la vida en común
Así las cosas, como ha quedado expuesto precedentemente, uno de los requisitos establecidos por el legislador en el artículo 54 de la
Ley N° 19.947 para la procedencia del divorcio, es que el incumplimiento de las obligaciones que le impone el matrimonio a los
cónyuges, debe ser grave, esto es, que imposibilite o haga intolerable la vida en común, lo que, conforme a lo antes razonado, no se
encuentra acreditado a través de la prueba rendida, por lo que la demanda de divorcio por culpa intentada, debe rechazarse, al igual
que la de compensación económica, por ser consecuencia de la anterior; (Corte de Apelaciones de Concepción, 16 de mayo de 2016,
Rol 138-2016).
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