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09/09/2013

De los productores de “Nosotros matamos menos” llega “Nosotros excluímos menos”

Parafraseando a Abba Lerner, el rol del conflicto en un modelo Walrasiano, núcleo del paradigma
neoclásico de la ciencia económica, se reduce a los siguientes términos: "Con o sin una lucha, hay
un compromiso o acuerdo en que derechos son definidos. Aquellos que se benefician de la
actividad obtienen la aprobación de aquellos que se oponen al darles algo para que ellos estén de
acuerdo. La solución es esencialmente la transformación del conflicto de un problema político en
una transacción económica. Una transacción económica es un problema político resuelto". He ahí
la miopía del modelo neoclásico.

El esquema neoclásico supone conflicto de intereses "económicos" entre los agentes que están
definidos dentro de las reglas de mercado y que son resueltos a través del mismo dejando
"satisfechos" a los agentes. Bajo esta óptica, el conflicto de intereses resulta neutral al equilibrio
de mercado.

No considera factores profundos, factores culturales como defensa de medios de vida, otras
formas de ver y sentir el mundo, que terminan siendo los detonantes de los conflictos sociales. En
este contexto, la tasa de conflictos de equilibrio no sería cero como supone el modelo neoclásico.
Como dijo José María Arguedas: “luchas sociales tienen un trasfondo no sólo económico, en un
país como el nuestro, sino un denso trasfondo cultural”.

Es por eso que en nuestro país va más allá de buscar sólo una solución de mercado, va más allá de
buscar sólo una compensación económica. Esto implica dejar de considerar que el único aporte de
los pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIAV) a la economía agregada es ser un costo más
en los proyectos de inversión considerados de “interés nacional”, como los de exploración y/o
explotación de hidrocarburos, sino más bien su existencia es un derecho fundamental.

Sin embargo, el reglamento de la Consulta Previa atropella los derechos fundamentales de estos
pueblos:

- al plantear la consulta previa en el caso de proyectos extractivos no previamente sino luego de la


concesión, en el momento de “inicio de operaciones”;

- al restringir el derecho de los pueblos indígenas a nombrar a sus representantes para el proceso
de consulta;

- al otorgar excesivos poderes al Vice Ministerio de Interculturalidad para vetar el inicio de


procesos de consulta en el ámbito de los gobiernos regionales;

- al exonerar de la consulta a los proyectos de infraestructura educativa y otros, en la lógica de que


aquello que —a criterio unilateral del Estado— “beneficie” a los indígenas no tiene por qué ser
consultado.
A pesar de que la Consulta Previa nació de buenas intenciones, el gobierno de turno terminó
legalizando lo que era una costumbre de los gobiernos anteriores: la exclusión de los PIAV. Pero
esta vez suena a extinción. Así, dicho gobierno reduce costos y viabiliza más rápido los proyectos
de inversión de “interés nacional”. Definitivamente, ¡el Perú avanza!

Referencias

Blog de la congresista Verónica Mendoza:


http://veronikamendoza.blogspot.com/p/publicaciones.html

Reglamento de la consulta previa:


http://www.manuela.org.pe/wp-content/uploads/2012/02/Reglamento_Leyconsulta_previa.pdf

Lerner A. (1972), “The Economics and Politics of Consumer Sovereignty”, The American Economic
Review, Vol. 62, No. 1/2, March, pp. 258-266.

Proyecto PIAVCI. https://www.facebook.com/ProyectoPiavci

Vahabi, M. (2009), “A Critical Review of Strategic Conflict Theory and Socio-political Instability
Models”. A paraître dans Revue d’Economie Politique, Vol. 119, No. 6.

Vargas Llosa Mario (1996). La utopía Arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo,
México, Fondo de Cultura Económica.