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Qué es

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica que se caracteriza por el dolor


crónico generalizado durante más de tres meses. Normalmente el paciente
localiza este dolor en el aparato locomotor.

Según el estudio Episer realizado por la Sociedad Española de


Reumatología (SER) en el año 2000, se estima que en la población española la
prevalencia de la fibromialgia es del 2,73 por ciento, siendo más frecuente en las
mujeres que en los hombres.

Esta patología puede manifestarse a cualquier edad, no obstante, es mucho más


prevalente en las edades medias de la vida y se considera la causa más frecuente de
dolor musculoesquelético.

Causas
Aunque se desconocen las causas que originan esta enfermedad, desde la SER
explican que hoy en día se piensa que la fibromialgia se produce por una alteración
de determinados neurotransmisores del sistema nervioso.

La sociedad señala que, cuando se produce el desequilibro de los neurotransmisores,


se puede producir una serie de alteraciones que podrían explicar los síntomas de la
patología. Así, el dolor generalizado se produce como consecuencia de una alteración
en las vías de modulación del dolor.

Por estas causas, el dolor generalizado que relatan la mayoría de los pacientes, se
origina porque en ellos hay una percepción anómala de los estímulos sensoriales y,
por tanto, interpretan la presión, el calor, la vibración o cualquier otro estímulo como
doloroso.

Evalúa tus síntomas

Síntomas
Según la SER, las manifestaciones clínicas más frecuentes son:

 Dolor muscular: también conocido como mialgia, que aparece de forma crónica y
puede prolongarse durante más de tres meses. Este dolor es difuso, inespecífico y
afecta a muchas partes distintas del cuerpo. El dolor en la fibromialgia tiene algunas
peculiaridades como alodinia (dolor por estímulos no dolorosos), hiperalgesia (dolor
mayor de lo normal en relación al estímulo doloroso) y persistencia (está presente
durante más tiempo de lo normal).

 Fatiga y cansancio: Estos dos síntomas aparecen al realizar poco esfuerzo, o


ninguno, y no siempre desaparecen al descasar.

 Rigidez: Aunque la rigidez puede aparecer como un síntoma de otras enfermedades


reumáticas, al igual que la fatiga y el cansancio, tiene una serie de peculiaridades que
la diferencia de otras patologías como la artritis reumatoide, la artrosis o el lupus.

En estos casos los pacientes pueden presentar entumecimiento, calambres en las


piernas, sensación de hinchazón, agarrotamiento, contracturas musculares,
movimientos involuntarios, temblor y sensación de bloqueo.

 Trastornos del sueño: Las personas que tienen fibromialgia pueden manifestar
problemas para conciliar el sueño, así como despertarse repetidamente durante la
noche o que el sueño no sea reparador.

 Deterioro cognitivo: Esta enfermedad puede dificultar que el paciente procese la


información, la memorización o que se exprese verbalmente de forma adecuada.

 La ansiedad y la depresión suelen estar vinculados con la enfermedad. Sin embargo,


los especialistas no pueden determinar si se producen antes, como consecuencia de
la enfermedad o aparece en el trascurso de la misma.

 Por último, existen muchos síntomas relacionados con trastornos gastrointestinales,


como el intestino irritable o la hernia de hiato, trastornos muscoesqueléticos, como
el síndrome del túnel carpiano, metabólicos (hipotiroidismo) y autonómicos (mareos,
vértigos, hipotensión, etcétera).

 Por otro lado, estos síntomas pueden provocar que a menudo la fibromialgia se
confunda con la polimialgia reumática, una patología que se caracteriza por dolor
con impotencia funcional y rigidez. No obstante, a diferencia de la fibromialgia, la
polimialgia reumática es una enfermedad inflamatoria que produce alteraciones en los
análisis de sangre y tiene pruebas diagnósticas y tratamientos específicos.
Practicar deporte de forma regular y constante puede mitigar el dolor.

Prevención
Dado que sólo se sospechan las posibles causas que originan la enfermedad, en la
actualidad no existen medidas preventivas para mitigar su aparición.

Tipos
La fibromialgia no está dividida en tipos. Los especialistas han clasificado la patología
en tipos para adaptar a cada paciente el tratamiento:

 Tipo I: Pacientes sin ninguna enfermedad concomitante.

 Tipo II: Pacientes con enfermedades reumáticas y autoinmunitarias.

 Tipo III: Pacientes con grave alteración en la esfera psicopatológica.

 Tipo IV: Pacientes simuladores.


Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante la exploración clínica del paciente y por la
existencia de diferentes síntomas, como dolor, rigidez o trastornos del sueño, sin
que exista una explicación alternativa que justifique que se trata de otra enfermedad.

Tal y como indican desde la SER, el resultado del examen físico general suele resultar
normal y en la actualidad no hay ninguna prueba de imagen o laboratorio que
confirme el diagnóstico, aunque los análisis pueden ayudar a descartar otras
enfermedades como el lupus, el hipotiroidismo o la artritis reumatoide.

El diagnóstico diferenciador suele confirmarse cuando en la exploración los


especialistas detectan un conjunto de 18 puntos, denominados puntos dolorosos a
la presión, que se localizan en diversas áreas musculares del cuerpo,
fundamentalmente alrededor del cuello, codo, rodillas y pelvis.

Tratamientos
Los tratamientos de la fibromialgia no son curativos, ya que se desconocen sus
causas, por lo que van dirigidos a aliviar los síntomas de los pacientes.

Antes de comenzar el tratamiento los expertos deben asegurarse de que el


diagnóstico es el correcto. A continuación, los especialistas procederán a explicarles a
los pacientes en qué consiste la enfermedad y qué está pasando exactamente. Por
último, deberán implicarlos en el abordaje y en las terapias mediante pautas vitales
positivas, deporte y tratamiento farmacológico.

Tal y como indican desde la SER, el tratamiento tiene tres aspectos fundamentales:

Fármacos contra la fibromialgia:

El paciente puede seguir un tratamiento con analgésicos o


antiinflamatorios clásicos o bien incorporar medicamentos moduladores del
dolor: antidepresivos y anticonvulsionantes principalmente. El objetivo es mejorar
el sueño, la fatiga, la depresión, los espasmos musculares y el dolor. En los casos
más graves, pueden combinarse varios de estos fármacos, bajo prescripción médica.

Deporte:

Los expertos recomiendan realizar ejercicio físico aeróbico de forma


progresiva, gradual y constante. Enrique Hornilla, reumátologo de Clínica Universidad
de Navarra, destaca la eficacia de los ejercicios en piscina y la hidroterapia.
Terapias psicológicas:

Este aspecto del tratamiento es fundamental para enseñar al paciente a afrontar de


forma correcta la fibromialgia. En concreto, "las técnicas de meditación e incluso
la hipnosis han demostrado que disminuyen el dolor", afirma Hornilla.

http://www.dmedicina.com/enfermedades/musculos-y-huesos/fibromialgia.html

http://www.niams.nih.gov/portal_en_espanol/informacion_de_salud/Fibromialgia/default.asp
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000427.htm

http://es.slideshare.net/aduyan/20151015fibromialgiappt

http://es.slideshare.net/carlosgonzalezandrade14/fibromialgia-44083102

http://www.fmcpaware.org/2011-12-20-21-09-14/fibromialgia-sintomas-diagnostico-
tratamientos-e-investigacion.html

http://www.ser.es/pacientes/enfermedades-reumaticas/fibromialgia/

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