Está en la página 1de 1

Lara Jordán Pérez

Geografía
A QUÉ LLAMAMOS ESPAÑA

A través de este texto, se nos presenta a España como un singular y multiforme


mosaico de paisajes con más o menos vegetación en que los españoles tenemos
nuestras casas.

Además, no hay otro planeta en el mundo, excepto Italia, que tenga tanta variedad
de ciudades artísticas como es nuestro país (Sevilla, Granada, Barcelona, Toledo…).
Así como los diferentes pueblos que entablan belleza y armonía dentro de sus
diferentes estilos arquitectónicos.

Todo ello ha estado combinado en nuestro siglo XIX con una deficiencia civil, la
cual nos ha dejado de herencia numerosos templos y palacios sin apenas arte y
calidad. Observamos como en los últimos cien años, diferentes arquitectos han
pretendido modernizar los edificios y viviendas de nuestro país. Pero, a pesar de
todo ello, y como bien inicia este texto, no hay otro país (a excepción de Italia) que
cuente con un amplio conjunto de ciudades tan hermosas como es el nuestro.

La historia de España ha estado marcada desde sus inicios por numerosos


conflictos, colonizaciones y conquistas; conflictos producidos, en su mayoría, por
la diversidad existente en cuanto a formas ideológicas, socioeconómicas y
regionales.

Prácticamente finalizando la lectura, el autor de este texto nos plantea una


pregunta que nos hace reflexionar: ¿qué esperamos de la vida futura en España?
Ante esta pregunta debemos concienciarnos acerca de la importancia que adquiere
el vivir de forma cooperativa, una convivencia entre seres humanos armoniosa,
inmersa por la justicia social y la libertad civil.

A modo de conclusión, y como reflexión personal sobre los últimos párrafos de


esta lectura; cabe decir que, como amantes de nuestro país, en el que hemos
nacido, crecido y nos estamos formando como competentes ciudadanos. En este
majestuoso país, no hay cabida para personas con fachada, astutos, con ansias de
poder, que son capaces de hacer todas las peripecias que están a su alcance para
conseguir lo que se han propuesto.

Del mismo modo que el autor, valoro a los seres humanos por su sencillez, que sin
grandes medios, son capaces de desempeñar su trabajo de forma óptima; que
saben tratar a las personas humildemente, y además, tienen el don de extraer la
parte positiva a todo aquello que impregna sus vidas.

De este tipo de personas está llena España, que pasan desapercibidas por no haber
construido grandes monumentos o haber obtenido majestuosos premios, pero que
gracias a ellas, nuestro país tiene ese “toque” especial que nos diferencia del resto.