Está en la página 1de 6

2016

Universidad de Chile

David San Martin Reyes

[DE LAS UTILIDADES DEL


ARTE]
Planteamientos y reflexiones sobre la problemática: ¿Para qué nos sirve el arte?
La utilidad del arte

No caben dudas de que el arte es una manifestación muy apreciada por la gran
mayoría de la humanidad. A lo largo de la historia, los seres humanos hemos
manifestado y representado nuestras inquietudes y culturas, a través de
incontables expresiones artísticas. Sin embargo, ¿Para qué sirve el arte? Pues,
claro está de que no es solo un medio para plasmar nuestras quizás banales he
intrascendentes inquietudes (sabemos que en nuestra sociedad actual, esto se
realiza sin problemas y rápidamente) sino que también a través del arte podemos
representar ideas que signifiquen el comienzo de un cambio de conciencia, un
desarrollo de la estética, etc. Investigando a través de libros y artículos de buena
calidad, he podido comprobar de que el arte puede ser las dos cosas antes
expuestas (una representación hedonista y otra trascendental) y mucho más, por
lo que me atrevo decretar, de que el arte es un conjunto, queriendo decir por
conjunto, una conciencia interna materializada, que cuando se materializa, pasa a
ser colectiva. Por ende, sus utilidades son proporcionales a la razón e ignorancia
humana, en otras palabras: infinitas. Ahora veremos una serie de situaciones y
contextos con los que construiré los ladrillos argumentales de estas declaraciones
y poder así ordenarla mejor. Tomando en cuenta los elementos que considero
muy importantes para el desarrollo de la sociedad: Economía, Comunicación e
Inquietudes.
Comenzaremos reflexionando acerca de los aspectos materiales que mueven a la
sociedad, los cuales en este último tiempo se han visto muy incrementados y
obviamente han otorgado al arte un papel preponderante dentro de su mismo
sistema. Este sistema es el que nos explica Zigmunt Bauman en su libro “Vida De
Consumo” en el cual nos expone que si bien es cierto, desde siempre, a lo largo
de toda la historia de la humanidad, han existido actividades de consumo o
relacionadas con él, pero es en estos últimos dos siglos que ha ocurrido un
pronunciamiento mayor del consumo, incluso, una modificación sustancial de la
forma en cómo éste opera debido a las nuevas cosmovisiones que tiene la
sociedad. En los primeros siglos de la humanidad, el consumo siempre fue una
actividad donde sus principales productos tuvieron una relación directa con las
materias primas. Sin embargo, con el desarrollo de la inteligencia llegan nuevos
productos para ser comercializados, dando origen a una práctica de consumo, que
pasa a formar parte de una cultura global, lo cual obviamente nos quiere decir que
los productos adquieren una nueva capacidad, que es la expansión, la cual en el
mundo del arte siempre ha sido de vital importancia, puesto que todas las obras
realizadas por pintores, escultores, músicos, etc. Adquieren un valor específico y
diferenciado por zonas, por lo tanto, la utilidad del arte tiene una función bastante
clara: es un trabajo. Por ende, forma parte de un sistema que en la práctica tiene
un gran poder he importancia: “La economía” El arte entonces, es un medio que
genera trabajo, el cual puede proveer estabilidad a un sujeto dentro de las
configuraciones que se han instaurado en la sociedad. Por lo tanto es un camino
no solo interno y de reflexión (este tema ya lo abarcaremos más adelante) sino
que es algo tangible, tan tangible que es capaz de producir bastantes recursos en
el nuevo sistema que se desarrolló unos miles de años más tarde al cual Bauman
llama “La revolución Consumista” que ocurre cuando se pasa del “Consumo” al
“Consumismo”. Para entender mejor esto Bauman cita a Colin Campbell
diciéndonos que esto es cuando el consumo se torna “Particularmente importante
por no decir central” en la vida de casi todas las personas “el propósito mismo de
su existencia (…) nuestra capacidad de querer, de desear, y de anhelar, y en
especial nuestra capacidad de experimentar esas emociones repetidamente, es el
fundamento de toda la economía” Por lo tanto, siendo la industria musical una de
las que más dinero recauda al año , dejamos en claro la importancia del arte para
la economía mundial, con la constante misión de crear ídolos, para así generar
mayor cantidad de dinero y recursos.
Si bien es cierto que hay muchos aspectos más por los cuales darle un peso
monetario al arte en el mundo actual, con estos simples datos se puede dilucidar
de manera bastante clara la importancia que tiene el arte en nuestros días
(dejando de lado su calidad). Por lo tanto, si la economía imperante obtiene
grandes recursos a través de prácticas artísticas, podemos decir que el arte tiene
una clara importancia económica y a la vez, social (dentro de esta mirada
monetaria) pues, como nos explica Bauman: “A diferencia del consumo, que es
fundamentalmente un rasgo y una ocupación del individuo humano, el
consumismo es un atributo de la sociedad” por consiguiente, el arte al ser
importante económicamente, es importante también socialmente, pues su
desarrollo y explotación dependen netamente de lo que la sociedad esté
demandando. En síntesis, el arte tiene una utilidad económica – social. Ya al
plantear esto, estamos acercándonos a la afirmación que dimos en nuestra
hipótesis, de que las utilidades del arte son infinitas y tienen directa relación con la
razón e ignorancia humanas. Si bien es cierto de que ni lo “infinito” ni la “directa
relación” se hayan completamente justificadas (pues llevamos visto como núcleo
solo el aspecto económico y su detonante social) si al menos podemos de decir,
luego de nuestra reflexión, que el arte tiene más de una función, pues, solo con
leer un poco a Bauman y su descripción de consumismo, nos queda claro que la
economía tiene modificaciones realizadas gracias a las nuevas necesidades
requeridas por la sociedad, existe una relación de ambos ámbitos.
Seguiremos ahora con otro aspecto que considero más universal que el anterior:
La Comunicación. Si, el arte sin dudas tiene una gran importancia para la
comunicación existente en los seres humanos. Dentro del ámbito de las diásporas,
“Interculturalidad, Identidad y Migración en la Expansión de las Diásporas
Musicales” un artículo de José Luis Campos, se nos presenta bastante claro cómo
la música ha ayudado a la intercomunicación de distintas diásporas con sus
nuevos lugares de residencia. También nos da una explicación de cómo las
músicas tradicionales que las diásporas traen desde sus propias naciones van
evolucionando, por lo que se van creando nuevos estilos al mezclar de manera
bastante intuitiva (en estos casos) la música de los inmigrantes y el estilo, los
instrumentos, el idioma, las escalas etc. Del lugar en donde residen. Generando
así, el reflejo de una cultura y realidades, a través de las canciones.
Podemos decir entonces, que la música sirve bastante a la hora de que nuevas
culturas quieran integrarse a otras, pero sobre todo, es en su utilidad
comunicacional es en lo que más nos centraremos.
Otro de los aspectos comunicacionales en los que la música puede ser bastante
importante es la situación que nos informa el libro “Música, Dictadura, Resistencia”
de Esteban Buch. El hecho más importante que nos señala en este libro es
cuando la orquesta de París visita Buenos Aires en 1980 organizada por el
Mozarteum Argentino y apoyados por los gobiernos de Paris y Francia, que tuvo
un despliegue excelente que rebosó de placer a los amantes de la música clásica,
que en ese entonces, se veían rodeados de un paisaje bastante difícil (la
dictadura) por ello fue que la ovación final fue algo apoteósico, que al parecer de
cierta forma, se encontraron nuevos significados para obras ya compuestas hace
mucho. A propósito de esto, hubo una serie de reacciones tanto de la dictadura
Argentina como del Gobierno Francés, puesto que muchos de los músicos
solidarizaron con los desaparecidos. Pronto toda la buena diplomacia empezaba a
tensarse e incluso dentro de los músicos de la misma orquesta comenzaron a
desarrollarse ciertas discusiones. Por ejemplo, el cornista Michel Garcin-Marrou
declaró lo siguiente: “Hablo de la mayoría, usted sabe que las orquestas son algo
bastante variado, la orquesta es como una microsociedad. Por eso coexisten
sensibilidades diferentes y paralelas, incluso antagonistas, incluida esa tradición
un poco… me doy cuenta hoy, cómo decir… un poco pétainiste, entre comillas.
Pues como dijo la gente en aquella época (de Vichy) el arte no tiene patria; pero,
contestaron los resistentes, los artistas si tienen patria” mientras que el violista
Denis Bouez declara lo siguiente: “Yo, durante toda mi carrera en la Orquesta de
París, busqué privilegiar la música, el ARTE con mayúsculas, y no ocuparme de
esto o de aquello, de afinidades con esto o con aquello, de política. Toqué
Beethoven en la Unión Soviética, toqué Beethoven en Israel, toqué Beethoven en
Argentina, toqué Beethoven en Estados Unidos el mismo año en que toqué
Beethoven en la Unión Soviética. Para mí es algo completamente idiota.
Beethoven es para todos, Ravel es para todos”

Como se puede evidenciar, las diferencias dentro de la misma orquesta son


bastante notorias, sin embargo, es un hecho de que el arte, la música, ha logrado
mantener a los dos intérpretes trabajando para un mismo propósito. Asimismo,
este propósito ha servido para catalizar las distintas visiones de los oyentes, ya
sea a favor o en contra, como nos plantea el libro en una pequeña reflexión: “Poco
a poco le di forma a la idea de que la extraordinaria ovación final de aquel
concierto no solo mostraba el rechazo creciente de los militares por los Argentinos,
sino también el hecho aún más extraordinario de que una sinfonía de Mahler
pudiera ser el catalizador de esa protesta. Los comentarios del embajador Francés
y de los críticos musicales hacían que la idea de una significación política de la
Quinta de Mahler no fuera una idea totalmente descabellada. Y tampoco era
absurdo imaginar que entre los miembros de una élite confrontada al carácter
criminal del régimen hubiera al menos algunas personas que la emoción de esa
música hubiera llevado a retomar en su propio nombre lo que creían ser la actitud
de sus intérpretes, o sea, las ganas de decirle no al poder dictatorial”
El factor que impresiona bastante a Buch es el hecho de que una obra musical,
gane nuevos significados, lo cual, si lo vemos dentro del punto de vista de la
comunicación es bastante lógico, puesto que las palabras y las expresiones
utilizadas en otros tiempo suelen tener modificaciones en sus significados
dependiendo del contexto actual. Por ende, podemos decir que la música se
puede contextualizar por sí misma, gracias a las fluctuaciones culturales y nuevos
escenarios. Es por esto, que la música es un arte muy comunicativo, lleno de
muchos significados y con la opción de enriquecer éstos aún más, o sea, otra de
sus utilidades es la de comunicar distintos significados a partir de un mismo
detonante, en este caso, la Quinta de Mahler. Se nos abre así, una nueva senda
reflexiva, pues, los distintos significados son otorgados por distintos individuos,
algunos con pensamientos similares y otros con pensamientos completamente
distintos (como acabamos de ver) por lo que podemos ratificar y dejar más clara
nuestra hipótesis de que el arte tiene utilidades infinitas, puesto si analizamos
estas utilidades bajo una mirada comunicativa, podremos darnos cuenta de que es
el mensaje aquello que tiene muchas interpretaciones, estas interpretaciones
están sometidas bajo las reflexiones o no reflexiones de individuos específicos,
por esto, nos acercamos a la hipótesis al decir que, una obra de arte, puede
entregar muchos mensajes, o sea, este mensaje puede ser utilizado en varios
aspectos y de varias formas, dándole así, muchas utilidades. Además, no nos
podemos olvidar la importancia del contexto en este caso particular, por lo cual, es
una relación Mensaje – Contexto.

Al ver que el arte siempre sostiene su utilidad en base a los factores de la


sociedad, pude encontrar mayor información en un artículo de José Othón Quiroz
Trejo, que en su artículo; “Arte, Sociedad y Sociología” nos muestra una relación
histórica sociológica entre estos tres grandes universos. Nos muestra los inicios de
esta relación junto con la Revolución Francesa, que para esos tiempos,
pensadores como Henri Saint-Simon, quien dejó huellas intelectuales en Karl Max.
La visión que nos expone Saint-Simon le otorga una autonomía al arte, con una
idea a la que denomina “El Nuevo Cristianismo” en la cual el arte, junto con la
ciencia y la industria debían dirigir el nuevo sistema: “El nuevo cristianismo (...)
está llamado a colocar a las bellas artes, las ciencias de observación y la industria
a la cabeza de los conocimientos sagrados, mientras que los católicos los han
colocado en la clase de conocimientos profanos” Aunque (como ya hemos
corroborado) estas visiones y reflexiones están intrínsecamente ligadas al
contexto en el cual fueron concebidas, es interesante tener conocimiento del peso
que tienen las artes en estos procesos en los cuales las revoluciones están
sentando sus bases ideológicas. Por los que podemos decir que el arte, ayuda a
llevar a cabo procesos, el arte estimula inquietudes. El articulo termina citando de
quien hemos hablado en primera instancia, nuestro ya conocido Zigmunt Bauman,
quien hace una similitud entre la vocación del sociólogo y del artista, pues dice
que ambos reciclan la “Experiencia humana de estar en el mundo y ofrecen una
nueva misión sobre la misma” ¿Cuál es la importancia de esto? Pues con este
artículo encontré una forma de explicar mejor para qué sirve el arte, para qué sirve
la música, la pintura, etc. Eso es algo que comparte tanto un revolucionario o gran
pensador (como los ya nombrados) y gente desconocida pero muy conocida por
nosotros también, la última relación que he podido concluir después de este
artículo es la de Arte-Inquietud-Sociedad. Los pensadores y estudiosos, han
investigado el arte, debido a una no quietud en su mente, una reflexión. Por ello es
que en el comienzo de este trabajo planteo que el arte es una conciencia interna
materializada, siendo la materialización el parto, y que cuando ya es carne, pasa a
ser colectiva. Debido a que hay infinita cantidad de personas, el arte posee
infinitas cantidades de utilidades.

Sin embargo, luego de realizar todo esta investigación reflexiva, creo que esto
puede ordenarse un poco más, debido a los rasgos en común de todas las
situaciones y estudios antes expuestos. Encuentro en todos ellos una relación de
potenciamiento, un proceso lleva a otros y así sucesivamente hasta crear un gran
océano de sistemas. Considero que hay procesos más grandes que otros, pero
aun así existe potenciamiento gracias al arte. Por ende, la conclusión se modifica
y quedaría de la siguiente manera: ¿Para qué sirve el arte? El arte sirve para
potenciar las inquietudes (de distintos tipos) que tengan los seres humanos.

Bibliografía

 Zigmunt Bauman “vida de consumo”


 José Luis Campos “Interculturalidad, Identidad y Migración en la Expansión
de las Diásporas Musicales”
 Esteban Buch “Música, Dictadura, Resistencia”
 José Othón Quiroz Trejo “Arte, Sociedad y Sociología”