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REFLEXIONES ACERCA DE LAS GARANTÍAS ELECTORALES

Roberto Sánchez Labrador, Politólogo

Antes de hablar de la temática electoral que concierne a este artículo, es

fundamental señalar algunos aspectos neurálgicos sin los cuales no se puede

desarrollar adecuadamente el aspecto fundamental de las garantías electorales. El

primero de esos aspectos es sin duda el modelo de democracia en el que estamos

ubicados. En ese primer aspecto es preciso recordar a Sartori cuando advierte que

ese modelo clásico de democracia heredado de los griegos hoy en día no es más

que una referencia o modelo ideal utópico. La extensión territorial de los estados

modernos, infinitamente mayor que las ciudades-estado griegas y la enorme

cuantía de la población dentro del Estado imposibilitan que la totalidad de los

ciudadanos puedan concurrir en una fecha, hora y lugar determinado a deliberar

adecuadamente los asuntos públicos con una decisión satisfactoria de tales

asuntos por parte de la gente. Precisamente esa limitación se subsana en el

marco de la democracia representativa y con la creación de los procesos

electorales mediante la cual se cuantifica la voluntad mayoritaria del pueblo ya sea

para lograr la designación de un mandatario o grupo de representantes para

actuar en nombre del pueblo o para decidir de manera expedita sobre asuntos de

interés general. La democracia representativa contempla a su vez el hecho de que

una persona electa para ejercer una posición determinada lo hace por un ejercicio

de voluntad del pueblo y que ante él debe responder por sus actuaciones en

función del interés colectivo y que ese poder conferido ni es absoluto ni es

Cabe destacar que incluso desde 1948. En democracia el sufragio es un derecho que se resume como la capacidad que tiene un ciudadano dentro del sistema para participar en los asuntos políticos mediante la elección de los detentadores del poder otorgado por el pueblo. el derecho al sufragio forma parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en . que el Estado debe proveer a la población la seguridad de que los derechos ciudadanos contemplados en las normas desde la constitución hasta las normativas más simples al pie de la pirámide de Kelsen puedan ejercer libremente sus derechos dentro de la democracia habiendo a su vez una protección que garantice correctivamente la restitución del orden en el caso de la infracción o vulneración de esos derechos. ya sea que esa participación se circunscriba a elegir a un tercero que lo represente ante el Estado (Sufragio activo) o que el ciudadano sea susceptible de convertirse en detentador del poder al ser electo por terceras personas dentro de la población (Sufragio pasivo). En segundo lugar. en perjuicio de la democracia.permanente para lo cual existen mecanismos de sustitución del detentador de poder enmarcados en los procesos electorales. en especial por parte de quienes están investidos del poder. A esa seguridad se ha convenido en denominarla garantía. puesto que existe una entidad o instituciones dentro del Estado que velan por el cumplimiento de las normas constituidas para asegurar o “garantizar” la plena vigencia de esos derechos y establecer las maneras y procedimientos adecuados para restituir esos derechos cuando se vulneran en perjuicio del pueblo y en este caso.

entendiendo que el sistema electoral es un complejo entramado de normas. En resumidas cuentas una garantía electoral es en sí la garantía del derecho al sufragio mediante elecciones libres. Pero dado que las elecciones se trata de una acción indvidual que genera un resultado colectivo.consecuencia la garantía de su ejercicio libre y sin sesgos es responsabilidad intransferible del Estado. Cuando se habla de garantías electorales no jurisdiccionales se refiere esencialmente al cómo se lleva . se puede ampliar su radio de acción como el conjunto de acciones y normas institucionalizadas que aseguran que el derecho al sufragio se llevará a cabo en respeto a la voluntad individual de cada ciudadano en su elección y cuyas prácticas aseguran que las condiciones establecidas y los resultados sean satisfactorios para todas las partes que participan de la contienda. durante y después del acto de votación y que esperan que haya condiciones adecuadas para ese buen funcionamiento. Remedio Sánchez Ferriz señala que las garantías electorales en sentido amplio no solo se circunscribe a la existencia de normas e instituciones que las contemplen y que hagan efectivos los mecanismos de restitución o reparación en caso de vulneración de algún derecho inscrito en lo electoral y por ende no se restringe únicamente a la actuación de los órganos jurisdiccionales en el área ni a la administración electoral. También supone en dos platos la buena realización de los procesos electorales y las buenas prácticas sobre el sistema electoral que aseguren la vigencia y el cumplimiento de tales garantías. con el fin de proteger la legitimidad de los electos y la estabilidad del sistema político en lo sucesivo. instituciones y actores que interactúan antes.

partido o gobierno en función de intereses propios ajenos al interés colectivo. eficiencia y sobre todo confianza en los ejecutores del proceso electoral. Eso con independencia de que la ley que regule los procesos electorales sea una disposición constitucional o no. que las reformas que se ejecuten a posteriori obedezcan a un consenso general de su utilidad y pertinencia y no a una interpretación semántica de interés de algún ente. Para el conjunto de electores que forman parte del sistema es depositar su confianza en un sistema y un componente humano que llevan a cabo un proceso electoral donde no solamente se elige un mandatario o representantes sino que se somete a escrutinio la credibilidad. A su vez.a cabo el proceso electoral en la vida real y más allá de las normativas actuando en la esfera de la subjetividad y las percepciones. transparencia. Evitar el dibujo libre de crear normas a conveniencia sino que bajo fuerza de ley se regulen todos los procesos electorales y sus respectivas fases y que existan compases de espera adecuados para que cualquier cambio destinado a mejorar el sistema se hagan con el tiempo suficiente para que no interfiera con el proceso en caso de que esté en curso. Es asegurar que exista imparcialidad. Luego dentro del marco de las garantías es fundamental enfocarse en la Administración Electoral y en sus características en pos de obtener condiciones . Las garantías electorales están ligadas a las certezas y a la existencia de reglas claras para las elecciones que no sean susceptibles de cambios de parte interesada o para satisfacer necesidades particulares y de manera intempestiva. Sánchez Ferriz considera que todas las garantías electorales deben empezar por la normativa escrita.

Y allí Sánchez Ferriz hace una importante precisión. Profesionalizar a los administradores electorales es necesario pero no suficiente.favorables y adecuadas. Es la conducta de la administración electoral el pilar del garantismo y la piedra angular tanto de la credibilidad como de la confianza en el sistema. cosa que a veces no se consigue porque en el origen de la administración electoral muchas veces priva el consenso entre los partidos o el principio de la mutua vigilancia que las credenciales tanto académicas como de habilidad y conocimiento de quienes forman parte de estos organismos. Ya sea que exista un organismo específico para la realización de los procesos electorales. especialmente en los cargos de decisión. asegurar el mantenimiento de los registros . Lo ideal es tender a una mayor profesionalización de los funcionarios que actúan en la administración electoral tendiendo al establecimiento de políticas y procedimientos que permitan lograr la consecución de buenos resultados a partir de las buenas prácticas. como en el caso de Colombia con la Registraduría o Venezuela y Ecuador con el Consejo Nacional Electoral o como pasa en otros países como Argentina y Brasil donde la administración electoral tiene parte de su composición con miembros del Poder Judicial es fundamental que esa administración funcione de manera independiente del Gobierno y que no solo administre la ejecución de las elecciones sino que actúe como árbitro confiable para todas las partes. Entre estas conductas se pueden contar por ejemplo la postura institucional neutral que sirva no solo para estimular a la participación sin discriminaciones sino para evitar tomar partido a favor de partidos políticos o candidatos a la hora de tomar una decisión o emitir alguna resolución u orden a ejecutar.

que el resultado arrojado refleje la realidad del acto electoral y que eso contribuya con la estabilidad democrática. Cuando se habla de garantías jurisdiccionales y de justicia electoral. inclusiones discrecionales e incluso movimientos de personas que puedan afectar su condición de elector. ACERCA DE LAS GARANTÍAS JURISDICCIONALES Y LA JUSTICIA ELECTORAL Las garantías no jurisdiccionales como ya se ha dicho entran en el campo de lo subjetivo y tienden a jugar en el terreno de la confianza y la credibilidad de los electores en el Sistema Electoral. evitando depuraciones arbitrarias. En suma.electorales de manera que no se cuestione la calidad de aquellos que por ley pueden ejercer el sufragio. Ahora toca hablar necesariamente de aquellas garantías que dentro del tramado del Estado son responsabilidad de los órganos de aplicación de la ley. Esto en sí es fundamental puesto que el principal insumo de las elecciones son los electores y es claro que un registro electoral que ofrezca dudas pone en tela de juicio y hace impugnable cualquier elección. simplemente se está refiriendo a la efectiva utilización del Derecho en el aseguramiento de condiciones legales adecuadas para la realización del proceso electoral estableciendo los mecanismos jurídicos y . las garantías no jurisdiccionales por ser las que juegan directamente en la credibilidad y la confianza de los electores son a su vez las que tienden a ponerse en el tapete cada vez que se habla de elecciones ya que al final no solo se trata de elegir funcionarios sino que sean reflejo insesgado de la voluntad popular que se expresa en el voto.

el debido acotamiento de la idea de justicia siempre subjetiva mediante la positivación de las leyes y la estandarización de las decisiones judiciales mediante la jurisprudencia y la incorporación de la misma al acervo legal trascendiendo necesariamente a la sujeción de las elecciones al Estado de Derecho. Normalmente ese ente termina recayendo en en un Tribunal Electoral o incluso en un Tribunal Constitucional. habida cuenta de . Esto supone como se puede intuir.jurisdiccionales para hacer efectiva no solo la ejecutoria electoral sino la aplicación de la justicia. Javier Díaz Revorio señala que tradicionalmente la administración electoral puede recaer en un sistema democrático en cualquiera de los tres poderes clásicos del Estado (Legislativo. De allí se desprende que exista un organismo electoral que goce de autonomía e independencia para la realización de los procesos electorales en lo concerniente a la administración y ejecución de los mismos. Ejecutivo y Judicial) o incluso se puede recurrir a la creación de algún organismo independiente que se encargue de esas funciones. los ciudadanos y las partes contendientes del proceso electoral. pero que a su vez a nivel judicial exista un ente que vele por el cumplimiento de las leyes electorales y que medie entre el árbitro. dado que la administración electoral es un ingrediente fundamental para la conformación de los órganos del Estado es lógico que se someta al control interinstitucional para asegurar la realización de sus actividades en apego a la ley para lo cual se requiere que alguien se encargue de ese control y que sea un ente competente para resolver cualquier diferencia o controversia que involucre al organismo electoral. Sin embargo.

En América Latina es muy fácil identificar la existencia de esa doble instancia para las elecciones. Allí Díaz Revorio dice que es inevitable que haya conflicto especialmente en aquellos aspectos donde se delimita el sufragio activo (por ejemplo la inhabilitación política o la interdicción civil de quienes estén condicionados a ejercer el sufragio) o es sufragio pasivo cuando se cuestiona la calidad de un candidato por obra de instituciones de control distintos a la justicia electoral o en aspectos donde entran en juego los controles de las leyes electorales. por ejemplo el Consejo Nacional Electoral en Venezuela y una autoridad para la materia contencioso-electoral donde interponer las querellas o buscar solución a las diferencias como es el caso de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia. Es mucho más fácil de lograr entre el organismo electoral y el tribunal pero no lo es tanto cuando entra la jurisdicción constitucional en juego. Esa división del trabajo permite a su vez delimitar con claridad los alcances de una jurisdicción y la otra y no activar el recurso judicial a menos que se requiera alguna interpretación sustancial de la norma o por la existencia de vulneración de los derechos electorales o de las garantías que puedan afectar a la calidad del proceso con el fin de lograr una sentencia que haga justicia y donde hubiere lugar proceder a reparar adecuadamente a la víctima de alguna garantía vulnerada. Por lo general es un organismo para la administración electoral. No siempre esa delimitación es tan clara como se desea. .que en el mundo de lo electoral se desarrollan derechos como el de la participación política y su instrumentación mediante el sufragio.

Evidentemente como en todo proceso judicial. Para Ezquiaga la justicia electoral tiene tres dimensiones: Una dimensión política por cuanto las elecciones son el mecanismo para acceder al poder dentro de la democracia. Por ejemplo. hasta aquí se ha hablado de lo estrictamente jurídico. Normalmente se interpone ante el Tribunal Electoral como órgano contencioso y pasa a actuar en el medio entre el organismo electoral como administrador del proceso impugnado y el accionante. una dimensión institucional en el sentido en que al incidir en la conformación de los poderes. Pero debe ser la norma o la jurisprudencia la que delimite los alcances de cada parte para evitar excesos de cualquiera de las instancias. la existencia de delitos de naturaleza penal) puede hacerlo. estando en ese momento obligado a suministrar la información que el Tribunal Electoral solicite. cuando en una elección se presentan vicios que pueden anular parcial o totalmente el proceso el recurso de impugnación de una elección es el mecanismo para demandar la reparación por incumplimiento de alguna de las garantías electorales. La independencia del organismo electoral no es argumento para soslayar su participación en el contencioso. pero existe otra visión para abordar las garantías jurisdiccionales y es el de su relación con la democracia. es lógico que existan formas de control institucional (y horizontal como define Karl Löwenstein a los controles . Inclusive si la jurisdicción constitucional se considera competente para actuar porque la sentencia tiene implicaciones más allá de lo electoral (por ejemplo. Allí quien reflexiona es el catedrático Francisco Javier Ezquiaga. queda sujeto a la sentencia que se dicte y obligado a cumplir con las resoluciones de la sentencia. Ahora bien.

En este caso el reto de la justicia electoral es saber colocarse en el punto medio entre la justicia y la política evitando la politización de la justicia y que las decisiones tengan algún sesgo partidista o ideológico o la judicialización de la política pues. y por eso ha estado en el ojo del huracán. Si a juicio de Ezquiaga la justicia electoral en América Latina no ha logrado satisfacer la visión garantista es porque la politización de la justicia se ha . En lo tocante a la primera dimensión. difícilmente el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo estén dispuestos a ceder posiciones de poder respecto al Poder Judicial por cuanto esa dimensión supone un constante reordenamiento de las competencias entre las instituciones y en la dimensión garantista el supuesto de que alguien debe velar porque se cumpla la ley en las elecciones para garantizar igualdad de condiciones evita que el consenso o las transacciones se utilicen como modo sustitutivo de la justicia en la resolución de conflictos y contiendas electorales. el Derecho no puede resolverlo todo ya que existe una brecha evidente entre el ser y el deber ser dentro de esa realidad que es la política. En la dimensión institucional. como es sabido. Esa influencia también ha creado expectativas en el colectivo acerca de su participación en el proceso de democratización del sistema. las decisiones de la justicia electoral tienen influencia directa sobre la política y la pugna entre partidos.interinstitucionales o entre poderes en el derecho constitucional) sobre las actuaciones de los organismos electorales y una dimensión garantista porque se propone someter al Derecho a los poderes públicos y velar porque se cumpla el principio de igualdad en los procesos electorales.

2) Los jueces se ocupan indebidamente de asuntos de naturaleza política y aplican incorrectamente el derecho para resolver problemas que requieren otros medios. ¿Cómo resolver ese problema? Ezquiaga esboza el concepto de Juez democrático como aquel que manifieste un compromiso claro en favor de la Constitución. Entonces la politización de la justicia termina obedeciendo a algunas de estas cuatro acepciones: 1) Los jueces nombrados por el poder terminará inclinando la interpretación de la norma a intereses particulares de quienes los nombran. En efecto el Poder Legislativo y/o el Ejecutivo es quien nombra a los jueces y es normal que se llegue por vía del interés del detentador del poder o por vía del consenso interpartidista componer al Poder Judicial con fichas de partido cuya concepción de justicia no corresponde precisamente a la neutralidad. Y donde debe trabajarse más ese concepto es en el juez electoral añadiendo a su vez que quien aspira a desempeñarse en la justicia electoral aparte debe dedicar su atención y su formación no solamente en conocer los principios democráticos sino también en . de la Ley y del sistema democrático sin influencias partidistas en las decisiones.convertido en un problema evidente que se resume de la siguiente manera: No ha sido posible lograr la independencia total de los órganos jurisdiccionales en gran parte porque los intereses partidistas han influenciado el nombramiento de los jueces. actuando oportunamente contra la vulneración del sistema y siendo un garante de la juridicidad por encima del politicismo. 3) Por utilización de criterios políticos por encima de los jurídicos invadiendo la esfera de competencia de los órganos con competencia normativa y 4) por la actitud de los jueces influenciando al sistema político.

.una especialización hacia los aspectos electorales para una mejor comprensión de un fenómeno enteramente político pero que constituye uno de los pilares de la democracia. con altos niveles de credibilidad ya que la fe en las elecciones en muchos casos también es la fe en la democracia. si no el fundamental. Al igual que Sánchez Ferriz es fundamental para un juez electoral entender que la confianza en las instituciones electorales es primordial en la democracia y eso supone proteger el principio de igualdad e imparcialidad para hacerse un juez confiable.