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DÍA XXVI

Vigésimo sexto año de la vida de Jesús

Vida de combate del Corazón de Jesús

Jesús triunfa: I. Del mundo. II. Del demonio. III. Y de las pruebas a que
su Padre le somete.

I. Jesús triunfa del mundo. La vida del hombre sobre la tierra
es, dice Job, una continua pelea. Militia est vita hominis super terram.
Dura necesidad; pero Jesús ha querido dulcificarla, enseñándonos a
sacar provecho de ella. Todos estamos como en un campo de batalla,
donde ha de haber cada día combates y victorias. El primer enemigo
que se presenta en él, es el mundo; el mundo con los errores y los
engaños de que se sirve, para extraviarnos y seducirnos; con los
terrores y amenazas que emplea, para detenernos en el camino de la
virtud; con el cebo de falsos placeres con que nos brinda, para
llevarnos por el camino de la perdición; porque tales son, según san
Agustín, las tres armas con que el mundo nos acomete, para
perdernos: engaños, amenazas y placeres. El mundo condenado tan
expresamente por Jesucristo, no dejó de esgrimir contra él estas
armas suyas; pero el Salvador divino, se burló de él, y lo venció
también por nosotros. Así nos lo dice él mismo: Tened confianza; yo
he vencido al mundo. Confidite ego vid mundum (Jo. 16). Pero ¿cómo
nos libraremos nosotros de los lazos de ese enemigo tan temible?
Jesús nos lo enseña, oponiendo a los errores del mundo, su verdad
eterna; destruyendo los efectos de sus amenazas, con la perspectiva
de males infinitamente más terribles, reservados a los cobardes, y de
la gloria prometida al vencedor; disipando en fin, los encantos de sus
halagüeñas palabras; haciendo ver su vanidad, señalando al alma fiel,
la fuente de la verdadera dicha. ¿Has aprendido tú, a hacer uso de esas
armas, que el divino Salvador ha puesto en tus manos? ¡Ah! El Caudillo
celestial desde el sagrario te anima a la pelea: ve, a adquirir fuerzas al
pie de los altares...

II. Otro enemigo se presenta: ese enemigo es el demonio. ¿Se
atreverá a acometer a Jesucristo? ¿Le permitirá este divino Señor que

supuesto que san Pablo nos asegura. Hay otro género de tentaciones más penosas. porque después que fuere así probado. expuestos a penosos. permitió que el demonio le llevase al pináculo del templo. regocijaos: bienaventurado. quiso ser tentado. dice en otra parte. importunos. almas fieles. es decir: las pruebas a que expone la fidelidad de sus siervos. para enseñar con su ejemplo. quiso serlo también. sabiendo que la prueba de vuestra fe. que nuestro Pontífice Santo. Y vosotros generosos atletas de Jesucristo. retirándose por algún tiempo. La vida de los santos nos presenta de ello innumerables ejemplos. ejercita la paciencia. Tened valor. y que la paciencia. cuando puede distinguirse en el servicio de su rey? ¡Oh! ¡Cuántas personas se afligen de aquello mismo que constituye su mérito. quiso serlo en fin. Tened.se aproxime a su sacratísima persona? ¿Se humillará hasta el exceso de querer someterse a la tentación? ¡Oh bondad infinita de mi redentor Jesús! Para consolar a sus siervos. excita su vigilancia. la conducta que deben seguir aquellos en las tentaciones. recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman. y a la cima de la montaña. aunque sin pecado alguno de su parte (Hebr. por objeto de sumo gozo el caer en varías tribulaciones. Jesús triunfa de las pruebas a que se sometió. perfecciona la obra. almas débiles y pusilánimes. a este fin. mantiene su fervor. para que vengáis a ser perfectos y cabales. fue tentado de todas maneras. pero no debió contentarse con este ensayo. y merecerles la gracia de salir victoriosos de la pelea. para animar a sus hijos. Dios no permitirá que seáis tentados más allá de lo que pueden resistir vuestras fuerzas. y humillantes ataques. para ser tentado. 4). y son las que vienen inmedíatamente de Dios. pues debían guardar semejanza con su . Consolaos. 1). para santificar sus tentaciones. Quedó vencido el diablo. Jesucristo fue tentado de todas maneras. las conserva en la humildad. El soldado valiente. dice el apóstol Santiago. aquel que sufre la tentación. y prepara su corona! III. vana presunción y ambición. Las armas de que se valió Satanás contra Jesucristo. Con este objeto fue conducido por el Espíritu al desierto. compadeciéndose de nuestras miserias. ¿no se cree afortunado. sin faltar en cosa alguna (Jac. para servirnos de ejemplo. fueron sensualidad.

y un motivo de confianza. que le arrancó en la cruz aquella sentida y amorosa queja: ¡Dios mío. un modelo de paciencia. enemigas suyas. les ofrece el Corazón de Jesús. También entre todas las penas que suelen padecer las almas justas. De los dos los tormentos que padeció el Corazón de Jesús. En este ejemplo hallarán las almas piadosas el valor que hubieren menester. — Imitación de Cristo. si ellas se mantienen fieles. que Dios juzga dignas de semejantes pruebas. Después de haber pedido el Salvador a su Padre que pasara de él. 27). lib. y no la mía. es la de creerse rechazadas y abandonadas de Dios. la más sensible para ellas. Dios mío. cap. porqué me habéis desamparado! (Matt. el cáliz de la pasión. y objetos de su aborrecimiento. para sobre llevar tan terrible padecimiento: la devoción a este Corazón sagrado endulzará sus penas y les abrirá un asilo seguro contra la indignación divina: Esto mihi indomum refugii (Psl. Lectura.cabeza. 30). Bienaventuradas las almas. III. fue el más cruel aquel aparente desamparo de su Padre. . añadió al punto: pero cúmplase tu voluntad. 56 y 35. Más también en esta tribulación.